Texto digital

Texto digital de Hijo de la virtud, San Juan Bueno (primera parte)

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Francisco de Llanos y Valdés
Atribución estilometría
Francisco de Llanos y Valdés Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Hijo de la virtud, San Juan Bueno (primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hijo-de-la-virtud-san-juan-bueno-primera-parte.

Logo BICUVE

HIJO DE LA VIRTUD, SAN JUAN BUENO (PRIMERA PARTE)

JORNADA PRIMERA

Furias, que en el seño oscuro gozáis el trono supremo, y ni allí halláis descanso en vuestro mismo tormento; de quien señor soberano en un abismo de fuego, a sobra de males vivo, a falta de penas muero No es mi ser tan soberano, que en el celestial Imperio, si ahora se mira esclavo, amagos tuvo de dueño? no fui tan hermoso, que ese ardiente pavimiento, tachonado de diamantes, gozo luz de mis reflejos? y tanto me embanecí, por hallarme tan perfecto, que en la mente soberana, habiendo previsto al Verbo, no le quise obedecer, porque ruve a menosprecio, que humano me prefiriese, el que (valeroso hecho!) no quise, siendo divino, que fuese más que yo mesmo. Si fue aquesto, o no delito, no le dirá el escarmiento: porque si precipitado Ícaro rasgue los cielos, nunca lo podrá decir. en mí el arrepentimiento. Pues si el impera en la glaria, también Reino en el Infierno, a donde me estoy vengando, ya que de el mesmo no puedo, en su hechura, que es el hombre, porquien en un mesmo tiempo las finezas de humanarse, y Sacramentarse ha hecho. Perdí la gracia, mas no perdí el calor, y el ingenio, con que ufano puedo cuanto, iba a decir cuanto quiero, y no fuera libertad en mi desvanecimiento aquese libro celeste, que de ojas once compuesto, y escrito de estrellas todo, con tiene tantos misterios en lo aparente, con tanta fácilidad des cuaderno, que hoja a hoja lo deshago, y la rasgo pliego a pliego, La mar enorada brama, gime fatigado el viento, tiembla la tierra oprimida, y éxala rayos el fuego; de modo, que a todo hago superioridad, pues veo que el fuego, la tierra, el mar, y todos los elementos, sujetos a mi poder, obedecen mis preceptos. Pues si es mi poder tan grande, mis principios tan soberbios; como un hombre tan humilde, que tuvo su ser primero en un rústico pesebre me tiene tan sin sosiego? no puedo nada, pues no puedo vencer a Juan Bueno. Pero yo lo intentaré, con talarte, que primero deje yo de ser quien soy, que no consiga mi intento. Capitán de infantería es, y aficionado al juego, y para poder lograr mi gusto, es aqueste el medio mas seguro; mas el viene, y aunque lo impida su aliento, aunque lo embarace el mundo, y aunque lo estorben los cielos hoy se tienen de acabar con su muerte mis tormentos, En sin jugaste?. . Y perdí. Di que sí, porque con eso el que perdiste excusabas. Algunas veces no pierdo. El que juega siempre pierde, porque cuando no el dinero, se pierde la presunción, la paciencia, el juicio, el seso, la vida, y también el alma. Que tenga este majadero licencia de hablar así a su amo? Deja necio esos discursos, que son para diferente acuerdo que el tuyo. Dígolo, porque andarnos cada momento a hurgonazos, y yo como pecador, recelo no me rompan la cabeza, que aunque soy un poco diestro, y entiendo de ángulos algo, a urgunazos espesos, de estos que llaman como higado, no hay ángulos, ni embelecos Todo lo vence la ciencia como infinita, mas esto en personas de valor, porque si falta el defecto entonces, no esta en la ciencia, sino solo en el sujeto. Esa quieres que sea ciencia? ̱ . Y de grandes fundamentos. Pues que ciencia puede ser la que sabe un hombre lego? demás, señor, que la ira jamás atendió a preceptos; el que esta enojado, nunca de sus acciones es dueño. Es engaño, que el enojo nunca al flemático ha hecho. desvaratar la atención, descomponer los afectos, en tanta manera, que mucho en lo que se instruyeron deje de obrar con primor, y valentia el colerico, si mucho de la memoria se le va también, es cierto que también le queda mucho del habito que es lo mesmo, con que lo que no aconseja, Simón el conocimiento, eje euta la costumbre. Y así, pues a un mesmo tiempo, unos; y otros riñen, bien con ventaja, y con alientos, más esto aparte dejando, a lo demás respondiendo, la ocasión, Simon amigo, en hombres de grandes hechos, ni se busca, ni se excusa; pues conforme lo propuesto, buscarla, es facilidad, y excusarla desacierto. (do, Muy bien lo has dicho, y demo. que dejas satisfecho: más el disgusto de anoche quien ocasionó tenerlo? Aquellos siete embozados que desnudarme quisieron, pues al encontrar con migo, el capote, y el sombrero me piden, doi selo todo, como viste, y mal contentos, en nombre de todos uno, dijo, seo Capitán Bueno, también la espada; y la daga deje caer en el suelo, muy apriesa boro a Dios; mas importa el juramento que todo, les respondí; pero pues me conocieron, de esta suerte da las armas un hombre de mis alientos, y envistiendo con los siete, todos siete me huyeron. Di nos, huyeron, señor, siquiera de cumplimiento, pues yo en aquesa pendencia. tuvo, boto al Orbe entero, como el que, mas tanta parte, y no es justo, ni bien hecho, que me echas de parte en la gloria del vencimiento. Digo que tienes razón, más tu andabas recogiendo. las capas, y las espadas. Ni aún eso, señor, te debo, pues una no me dejaste, A pobres se repartieron, con aquellos cien escudos que había ganado al juego. Todo lo das a los pobres, es por no llegar a terlo? En el amor de los pobres, todo mi bien considero, todas mis dichas confío y en fin, todos mis asensos, todo lo que yo adquitiere será para socorrerlos, para ellos lo solicito, nada para mi aperezco; el que es mi amigo, del pobre que lo es de Dios considero, que a Dios representa el pobre, pues su retrato lo ha hecho. Con estar tan compungido, que ahora lugaras apuesto, si hubiera donde. Es verdad. Para llegar ahora es tiempo, pues mudan conversación, y adonde yo la desco: señor, Capitán. (tro, Señor? Tenedme de hoy más por vues y creed que he deseado lance en que ofrecerme a serlo, porque os soy aficionado. Si en algo serviros puedo, podéis, como a vuestro amigo, mandarme, y sin más extremos, porque entre soldados son excusados cumplimientos: de donde sois? Cumbres altas es mi patria, ilustre pueblo, en el cual a un mayorazgo quise aspirar como dueño, negando justa obediencia al legítimo heredero, por mirarme tan capaz, por hallarme tan perfecto, y tan poderoso, que pudiera salir con ello; pero no me aprovechó, pues antes mi atrevimiento experimentó ruinas, precipicios padeciendo. Mucho puede una ambicion el apellido? Guerrero; porque lo tengo de ser hasta lograr mis intentos. J. Encomendaldo a la Virgen, Pesia mi poder inmenso! . esto escucho? Qué dices? Que sentí contodo extremo veros ahora perder. Docientos escudos fueron. Si desquitaros queréis, podéis en aquese cuerpo de guardía jugar por ambos, sin reparar en dineros, que por vos estoy picado, y que jugar daros quiero, y os ofrezco en adelante, si a mi amistad, y mi afecto correspondéis, daros cuanto atesoro, valgo, y tengo; tomad aqueste volsillo, mil escudos lleva dentro, solo en el mi voluntad recibid. Yo os lo agradezco; pero con vuestra licencia he de excusarme. Que necio anda el buen Juan; mil escudos? aura quien en estos tiempos, aunque se los de el Demonio, no los reciba al momento? No hay que tratar, es cansaros; bastante dinero llevo. Eso es echarme de parte. 1. Todo cuanto valgoes vuestro. Pues toma para un vestido. Tan galante don, yo entiendo que un hombre de cumbres altas, solo pudiera hacerlo; dame, y vive edades largas. Siendo Fénix de ti mesmo, y sin llegar a ser pobre, que es una vida de perros: a probar la mano he de ir. Hoy se logra mi deseo, pues me asegura los fines de este principio el acierto: Simón? i Señor? No te vayas; quiero así desvanecerlo; . digo que eres muy galán. Algunos dicen lo mesino, y apurando este negocio, que si hablan verdad, considero. Buena pierna. Y este pie es de lana? pues le advierto, que aunque es algo temerarío, en un zapato lo meto, Mas dejando este discurso, decidme, en fin, vuestro intento, que no me huele muy bien voto al diablo, y es mal hecho, que a un Sargento, que es tan duro, le hable un hombre tan tierno; porque los Sargentos, nunca sufrir cosquillas sabemos. En lo que te quiero hablar, advierte, que es buen intento. Si es, que me quiere casar, doilo por dicho, no quiero. Quiérote hacer mucho bien. Y ha de ser por bien aqueso? Atiéndeme, pues. Prosigue. Tu amo. Si El principio es bueno. Digo que es un hombre humilde, de tan bajo nacimiento, que en un rústico pesebre tuvo su origen primero; después de esto, es jugador, vano, presumido, necio, y pobre en fin, que es lo más, porque de todo es lo menos; y de ninguna importancia. Mira, pues, esto supuesto, si puedes medrar con él; déjalo, que yo te ofrezco, si quieres servirme a mí, descanso, quietud, sosiego, amigos, estimación, damas, galas, y burco: mira que no es de perder aquesta ocasión. Yo entiendo, que antes es para perderme, que para ganarme; pero atiéndeme, porque a todo te satisfaré bien presto. En cuanto a querer que yo, a quien estoy asistiendo deje por servirte a ti, es tan imposible hacerlo, si bien reparas, que un sastre dejará de hurtar primero, y a no ser tú, no tuviera otro aquese atrevimiento, sin que le costase caro; o rigor de aquestos tiempos, donde los amidos son enemigos encubiertos! y aún los que se estiman más, vive Dios que atienden menos, En lo demás, es mi amo tan notorio Caballero, que yendo a besar la mano al eca Nacional de España al invicto Rey Tancredo, abrazándole le honró con agasajos de duedo: y no es aquesto lo más, que los nobles privilegios, pretrogativas ilustres, y los generosos fueros que está gozando su casa, vínculo de sus avuelos, siempre aurán de acreditar el linaje de los buenos; pues gozando de este apellido por antono masia puesto: Esto es cuanto a su nobleza escucha su nacimiento. Descando, en fin, sus padres, de su casa un herrdero, se lo pidieron a Dios; Dios en fin oyó sus ruegos, y haciendo a su inctata Madre. Pesia a mi! ponzoñas vierto. La Virgen Santa María, Emperatriz de los cielos. Esto sufro? aquesto escucho? Mensajera la envió luego a que a sus padres hablase; diciéndoles, que estén ciertos del fruto que deseaban, que tendrían un manzabo porhijo, a quien el Demonio (arredo vaya este perro) seguirá en su mocedad, que en élla sería travieso, aunque después un grano anto, desaparecio con esto la hermosísima Señora, y a los nueve meles, viendo la florde. Bona su madre, que el parto era fuerte, y recio, ella, y su noble marido, al Oratorio se fueron a pedille a Dios ausilios, donde de improviso vieron un Ángel en forma humana, que les dice con afecto, se fuese a parira donde en leve abrigo de heno nacio nuestro Redentor. Calla vil Cristo bien nuestro: desapareciose el Ángel, y el orden obedeciendo, nacio en un pesebre Juan, que todo fue con misterio; las campañas se repican; alégrase todo el pueblo, el gran Duque es su padrino, y para mayor festejo, le echa el Arzóbispo el agua, y grandes fiellas haciendo, en señal de rogocijo a su casa lo volvieron; recibiolo Juan Bonhomí su padre, en llanto deshecho, y a la bella flor de Bona, se lo entregó el Duque mesmo, Criose, y a los tres lustres de las ciencias se hizo dueño, más dejando los estudios, y su inclinación siguiendo, fue un tiempo representante, toda la Italia corriendo, con notable admiración de todos a un mismo tiempo: pero por particulares fines, dejando de serlo, senio plaza de soldado, donde ha tenido los puestos de Alferez, y Capitán, dignamente por sus hechos, siendo en el peligro osado, siendo atrevido en el riesgo, en el empeño valiente, sagaz siendo en el consejo, en los trabajos sufrido, y a todo lance el primero. Mas es que pasión la tuya; si te ha hecho su Sargento, yo te haré (apitán. Yo por ti no quiero serlo. Como a lo de jugador, Simón, no me has satisfecho, ni me has hablado palabra? Aqueso es cosa de juego, y en esto no hablemos más, que boto a. Con el sombrero castigo a los atrevidos, y después con el acero. Un sombrerazo le dio, temerario atrojamiento! l. Matalde. Muera. ̱. Eso no, que yo no paso por eso. , s Las vidas os costará lintentarlo, vive el cielo! Que aqueste representante tenga tanto atrevimiento! Muera, amigos! Esperad, la que habéis tocado en eso es quiero satisfacer, que para todo aurá tiempo. Mi nobleza es tan notoria, que embarazarme no quiero Ahora el aliento te falta? en decir su antiguedad, si los generosos hechos que de mis progenitores pública la fama en ecos. En cuanto a ser comediante, es verdad, yo lo confieso; mas es tal este ejercicio, que después en fin de serlo merecí aquesta gineta de Capitán; y supuesto que no fue embarazo, nada en haberlo sido pierdo. Esto es en cuanto al discurso, y en lo demás es aquesto. Aquí me tienes. Aparta. Así desechas a un diestro? Huid cobardes, o esta espada os dará a entender. Yo llego, pues va triunfando de todos. o , Acaba infame. Primero de vuestra loca arrogancia vendréis a ser escarmiento. Aqueste las tira espesas: Jesús que bellaco jesto! Este hombre es el Demonio. Qué fatigado me siento! Muere. El aliento me falta. Válgame Dios! Sin remedio tienes de perder la vida a los filos de este acero. plántate en ángulo recto, porque no te entre ninguno La defenderme no puedo, Virgen Santísima, pues de tu devoto me precio, y amparas el afligido, socorreme en este aprieto. Escucha, espera. Fuese. No temas, amigo Juan, que solo a ayudarte vengo; huye maldito de Dios. Con tan bravo compañero, con quistaré todo el mundo: A este, pues. Pesia a mí mesmo! que si esa mujer le ampara, será imposible vencerlo. . Espera, detente Juan. Valiente, y galán mancebo, donde una oculta deidad justamente reverencio; dime quien eres, porque sera yo a quien tanto debo. Un amigo tuyo soy Este amigo, no es del tiempo. Y por ahora esto basta, que decirte más no puedo. Noble, y discreto galán, satisfáceme a mis ruegos, dime tu nombre si quiera, porque excusarte de hacerlo, habiéndome así obligado, es malograr mis deseos. En todas las ocasiones, que me tendrás te prometo; se devoto de la Virgen. Ese es todo mi remedio. Pues a Dios. Hay más raro suceso! Que alentado! Quién dijera, que un rapacillo, un mozuelo, tuviese tanto valor? Admirado estoy de bello! y aquesto en tanta manera, que si le viera antes de esto, me parece, que albocados fuera muy poco comerlo. Todos son juicios de Dios, las gracias, Simón, le demos, y vámonos a Ferrara. Bien dices, partamos luego mas esa ginera? De ella dejación haré al momento, que no quiero más Milicia, ni ver ocasión de luego; pues de todas mis dels dichas, solo él ha sido instrumento. Jugar, es entretenerse, y eso es muy lícito; pero si acodicia pasa entonces es precipicio violento, que fácilmente despeña al hombre de más acuerdo; y así, a la casa que todos llaman de entretenimiento, fuera más razón llamarla, si advertís, casa de infierno. Mas que haremos en Perrara? Allí Federico tengo. en el servicio del Duque, que es mi amigo, y es mi deudo. Vamos, que para el camino mil escúditos tenemos en aquesta bolsa. Así? donde está aquel Caballero nuestro amigo? No preguntes por él, que es un. Calla necio. Amigo al uso, y amigo de quimeras, y de enredos; y no hablemos de ese hombre, que esto no es sin fundamento. Muy poco la bolsa pesa. Aunque el oro es muy discreto, tienes razón: Mas Jesus! que me abraso; que me quemo. ̱. Qué es eso? Linda pregunta! Los escudos se bo vieron fuego, y no es fuego de Dios; mas fuego de Dios en ellos; esta bolsa es la de Judas. Vamos, pues, sin detenernos, que en mi vida son presagios cuantos toco; y cuantos veo. Estela, tu soberana belleza tanto me inclina, que aunque te juzgo divina, quiero merecerte humana. No máltrates con rigor, por excusarme este bien, lo ingrato de tu desdén, alo sino de mi amor: Porque es acción deslucida, si en ello tú ser advierte, que me concedas la muerte, y que me niegues la vida. Mira, pues, que a tu beldad, que es de lo hermoso portento, sujeto mi entendimiento, y rindo mi voluntad. Y no es a mi afecto ajena tan me recida victoria, si en lo mesmo que mi gloria estoy mirando mi pena. Atiende mi bien. Señor, no prosiga vuestra Alteza, que es ofender su grandeza querer eclipsar mi honor, Que como Sol resplandece a pesar de lo falible, y es cosa en él imposible, que a otros rayos se rindiese. Y ya he dicho a vuestra Alteza, que no mirando en mi honor, solo lo excusara, por mi señora la Duquesa; Que fuera desatención en mi digna de culpar, que ni aún solo en escuchar la hiciera yo esta traición. Y después de esto mi ser, tanto su blasón aclama, que me sobra para dama lo que pasa de mujer: Porque cualquiera advertid, que en otra, mas que no en mí, hallarán, fortuna sí; pero más nobleza, no. Con que suplico se quede, señor, vuestra Alteza ahora, que haré falta a mi señora, y a todo esta falta excede. No te has de ir sin escucharme. Es cansarse vuestra Alteza. Hay más extraña fiereza! Estela, aqueso es matarme: otecaNa ionltala de yo te adoro. Es desigual tal afecto a mi desdén. Porque eres todo mi bien, . Señor, sí. y también todo mi mal. Señor. Tanta ingratitud! Repara. Mira que ciego, cuando en ti busco el sosiego, hallo, Estela, mi inquietud Premia a quien tanto te adora, mi bien, con algún favor. Suelta, que estoy con temor no sepa esto mi señora. Esto a tu Alreza suplico, porque adoro, y con razón, su singular perfección. Yo lo haré así, Federico. Señor? Duquesa? Ay de mí! que me ha visto la Duquesa. Estela? Cómo me pesa . que Federico esté aquí! Señora, yo Bien está. Con Estela el Duqun, cielos! . y a solas? Rabio le celos! con que disimulo está! O que pesar que me ha dado. . la Daquesa! estoy sin mí, Disimular quiero así mi sentimiento, y enfado. Federico? Gran señor? Ven, que tengo en que ocuparte. En acertar a agradarte. libro la dicha mayor que yo puedo desear: Este ha de hablaria por mí. Hás escrito? Ven, pues, que quiero firmar Que se fue sin hablarme . el Duque? extraño rigor! no puede encubrirse amor, harto dijo en no mirarme! y que divertido, y ciego con él la estaba! que pena de todo consuelo ajena! yo me abraso! soy de fuego! Estela? Señora mía? Cómo a solas? Ya te he entendido, y si de mí has presumido. alguna leve osadía, tan en contra de mi honor fuera que. No te busques disculpa. En quien no ha tenido culpa, culpa la disculpa fuera. Vamos en fin, que aunque abono lo que en tulcaltad consigo, lo que no alcanzo castigo, y lo que miro perdono. Federico, a tu belleza humildemente rendido, con mil ansias te ha pedido. Yo haré el gusto de tu Alteza Fatigado, como anciano, por aquestas asperezas, después de andar cinco millas a hora llegar pudiera, sino trajese con migo, para mayor excelencia. de mi trabajó el descanso, y la gloria de mi pena, en Jesus Sacramentado; bien, que alinia; luz, que alegra; dicha, que nos engrandece; gozo, que nos enajena; poder, que nos fortifica, y manjar, que nos sustenta. Voy a dar la Comunión a un en sermo de aquí cerca. y aunque estuviera muy lejos, con el mesmo gusto fuera, porque en esto la omisión, que es para Dios grande ofensa; pero si yo no me engaño un Caballero se apea, Quiero caminar. Simón, ata el caballo, que en esta selva, donde todo el año es florida Primavera, quiero descansar un rato. Ya, señor, un olmo queda hecho su rémora; aquí podemos pasar la uiesta si te parece; porque yo vengo cual digan dueñas: mas allá va un Monje Tienes razón, sin duda lleva algún cuidado Simón: quiero hacer que se detenga, porque a su cansada edad, lo ardiente del Sol no ofenda: Deogracias, padre, deo gracias, Qué mandáis, señor? Quisiera que en la margen de esmeraldas, eque ese arroyo li ongea con guarniciones de plata, y con matices de perlas, os detuvieráis, en tanto que alguna parte se aleja de nuestro sentir el Sol, pues que para su defensa pabellones nos ofrece esa coposa alameda. El buen celo os agradezco, y creed, que si pudiera detenerme, por serviros tan solamente lo hiciera, mas no es posible, porque yoy a dar a toda priesa la Comunión a un entermo, que fatigado la espera en una granja, que está de aquí dos millas, y media. Mirad, noble caballero, si es bastante causa esta para excusarme, no deis ocasión para que pierda de caminar este rato, que aunque es distancia pequeña, puedo hacer falta, y amí. podré faltarme con ella: A Dios, a Dios. Pues ahora. Puesta la rodilla en tierra, os suplico, que os sirváis de mi caballo, aunque sea tan breve vuestra jornada, pues en él, es cosa cierta, que la haréis con más descanso servios del, que yo quisiera bajar el carro del Sol para que con más decencia llevaséis al Sol divino, que alumba con luz más tersa. Sabed, que pira con Dios, t660 hijo, es una cosa mesma la voluntad que la obra; y aún en esta consecuencia. siempre fue privilegiada la voluntad, pues sin ella nunca se podrá hacer obra mala, ni obra buena, por ser infaliblemente adonde todos se engendran: Esto supuesto yo iré a pie con vuestra licencia. No me he de apartar de aquí. si en él no vais. Que grandeza! y vuestra incomodidad? Padre, aqueste bien merezca, . . Que alboroto es este, que la jornada que hago, en que seguirla me queda. Vamos, pues, que aquesta acción lleno de invidias me lleva, y el corazón en el pecho con oculta voz me enseña en vuestro rostro apacible, una deidad encubierta. Ya sube a caballo el Monje, y con grande ligereza, echando por esos trigos, por estos campos nos deja, Mas he reparado, en que aunque justamente advierta, en que es la acción tan hermosa, quedar a pie es cosa fea. Mas un pobre viene, apuesto que nos ajusta de cuentas; ayer encontramos a otro, a quien franque o las maletas mi amo, y dío mi caballo porque a pieno se volviera. Si logro aquesta ocasión, no haura facción que no empienda. Loado sea Dios, hermano. Yo solo alabado sea. Qué masca entre dientes? diga en voz clara, y manifiesta, por siempre infinitas veces. Pues ve aquí que yo no quiera. Estás loco, pobre diablo? responde? Así menosprecias. las alabanzas de Dios? Bendito sea Dios, y sea bendita también la Virgen, Madre suya, y Reina nuestra. Di Amen. Sinión? Aparta, sosiega; con un retrato de Cristo das voces de esta manera? Pues advierte, si lo ignoras, que en aquesta consecuencia. Cristo fue pobre; y así, un pobre lo representa; no haga caso de este loco. Tome, hermane, esta cadena, y perdóneme por Dios, que si aliviarle pudiera de los males que le afligen, padeciéndolos, lo hiciera. Con este capote puede . abrigarse, hermano, y vea si ha menester otra cosa, porque luego le obedezca. Nada, amigo, he menester, vuelva a recibir sus prendas, que son de mucho valor para un pobre (extraña pena!) que siempre fue con el vulgo maliciosa la pobreza. Qué humildad! hipociesia! Hermano. Solo quisiera pasar ese leve arroyo, y como no tengo piernas, por estar tullido de ambas, (ra. me holgara hallar quien lo hicie Eso dificulta, hermano? venga muy en hora buena, yo lo pasaré en los hombros, pues cuando a Cristo en la tierra, debajo de aquel disfraz, adonde en forma pequeña nos comúnica su emor, ostentando su grandeza, no le fui firniendo, porque (aunque a costa de mis quejas) aquel venerable anciano no me permitió que fuera, ahora si lograré el gusto de hacerlo, pues de la mesma suerte alcanzaré dichoso lo que mi afecto desea, ya que no en su original, en su retrato, que ostenta también su poder, debajo del disfraz de la pobreza. Venid, amigo, venid. Vamos, pues, de esta manera. Las ansias que me fatigan, . tendrán el fin que desean. Estáis bien acomodado? Bien podéis andar. Oh inmensa Majestad! para este empeño Miren cual va con el pombre cargado como una bestia; el lleva gentil recado, quien a solas lo cogiera para darle de cachetes! y a fe que sino viniera tan presto mi amo, que le había de dar para peras: Pero qué es esto? por Dios que con la carga se echa en medio de la corriente, parece que se lo lleva. Jesús, Jesús que me ahogo. Señor, echa para afuera; por acá, señor, señor, por este lado; qué hiciera? Virgen, amparadme vos. Qué lastimosa tragedia! Señor, señor; no responde? ha señor, a esotra puerta; que fortuna que es tan mala, tenga con obra tan buena? Ya no se puede hacer bien; pero que dicha es aquesta tampoco de mi esperada? un galán mancebo llega, y piadoso, de la mano lo ha sacado a la ribera a pie enjuto, caminando por la corriente ligera. Ya estás libre, amigo Juan Bueno, con Dios te queda. Aguarda, porque postrado a tus plantas, agradezca un beneficio tan grande. con cededme, Señor, fuerzas. . Dios es el que así lo ordena. Pero donde está mi pobre, amigo, que más quisiera su libertad que la mía? Que gentil impertinencia! Bueno está . Pedro en Roma. El pobre, amigo, me inquieta; ca Nacional de España donde lo podré hallar? Pues no te dé el pobre pena, porque era el Demonio. . Sopla. Válgame Dios! Oste fuera, guarda la gamba; el Demonio? bien lo dijo la experiencia. Señor, en que estás pensando? En que fortuna tan nueva, ventura tan prodigiosa, y dicha que es tan suprema, de la Majestad Divina alcanzo sin merecerla, Dios te defiende. Él me ampare, y de gracia, con que pueda, acertándole a servir, correspondera tal deuda.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA , v, - Vamos con tiento, y despacio por la falda de esta sierra, porque andando por las faldas, hay riesgo de caer en ellas. El camino hemos perdido, Simón. Parece que juegas? Gran borrasca! No te espantes, porque como el día cierra, las nubes nos dan Santiago. Nunca tempestad tan recia pienso que he visto en mi vida! Jesús como centellea! la fragua de Bulcanillo, sin duda que forja suegras. Pero espera. Ahora te paras? baja necio. Soy moneda? Acaba. Que mal me quieres, pues que acabe me deseas! Qué es lo que tienes? Cansancio, que pesan estas maletas, mas por el agua que traen, que por la ropa que llevan. A eso te detienes? Sí, porque uno, y otro me pesa. De todo te has de quejar? Si a mi costa son las quejas, y no te ofendo en quejarme, déjame quejar si quiera. Siempre gastas ese humor? Si este humor no te contenta, y lo voy gastando así, deja que lo gaste apriesa; más bajo sin ser moción. Echa por la mano izquierda, que derecha baja al llano aquesa angosta vereda. Sabes que estoy reparando? Será alguna impertinencia. En que vereda que es zurda, mal puede bajar derecha. No digo yo que eres necio. Peor porfiado fuera; pero sin cólera vaya, porque esto ha de ser con flema. Mas Jesus, válgame Dios! Qué es eso? Bajé a la ligera, o he bajado en abreviado; veslo aquí porque lo creas. Alza, pues. Qué alce? no juego. Esos disparates deja. Cómo ha de ser si me traes, y conmigo no te llevas? Ay, ay, aquí he dado fondo. Y el valor? Linda quimera; que valor he de tener, si ya no puedo hacer piernas? Ay, hay; válgate el diablo la cuesta, lo que me cuesta. No ofrezcas nada al ciablo. . . Sígueme, pues. Aquesa razón me enseña, que de lo que a mí me carga, a ti, señor, no te pesa. Ya basta, Simón, que pasan tus quejas a impertinencias. Pues dime, a un hombre de bien le quieres quitar que sienta, que ya Dios, y todo el mundo Por entre aquesta floresta, sepa de que pie cogea? En parte me has divertido, mas ya el tiempo se serena. Pues le dará romadizo. Y ese dorado Planeta, luciente padre del día, por entre las nubes densas, que condensadas sirvieron de cancel a su grandeza, sale a iluminar las flores, a que ufanas, y contentas, en fragantes contrapuntos, con aromáticas lenguas, rayo a rayo lo saludan, si flor a flor las festeja. Qué hermoso sitio! su Apacible. No reparas cuan apriesa tránquila serenidad se convirtió la tormenta? Demos las gracias a Dios. Parece ilusión aquesta! que hermosa alfombra de flores tejio aquí la Primavera! El irperdidos, Simón, solo nos puede dar pena. Él no llevar que comer. digo yo que es la más cierta. Las maletas coge, y vamos. Cojo, cojo las maletas; y ahora si fuera verso, de pie quebrado lo fuera. Ya te sigo. siguiendo mis pensamientos, mis pensamientos me llevan para lograr el deseo que con tal rigor me inquieta, y hoy tengo de conseguillo. Mas que deidad es aquella! señor, que se nos ofrece? no te admira su belleza? Qué soberana hermosura? tienes razón. De esta hecha, donde descansar tenemos; si, que allí se manifiesta también un rico palacio. Piedades de Dios son estas, que en la mayor aflición, piadosamente consuela: Mas yo llego. Caballero, quien por aquesta vereda, de todos tan deseada, y a ninguno descubierta, os trajo? Hermosa señora, en quien la naturaleza, milagrosamente obrando con él primor de su ciencia, quiso con vuestra deidad, tan igualmente perfecta, altiva manifestar el poder de su grandeza. Con la tempestad perdido, con lo oscuro de su niebla he llegado a aqueste sitio por lo inculto de esas breñas. Pero decidme quien sois, que se halla el alma perpleja en la determinación; pues si Diana os contempla por hallaros en el bosque, Iris divina os respeta. Dueño de aqueste Palacio, y de toda cuanta esfera discurrir puede la vista en la cumbre de esa sierra, es mi padre, y yo de todo única, y sola heredera; aquesta siesta saliendo a dar alibio a mis penas, que no la prósperidad, @ Bibliote vive sin pensiones de estas, divertida me alejé, sin que embarazo me hiciera la soledad. No iba sola quien tanta hermosura lleva. Qué es aquesto de mi amo? blando está como una breva. Pero ya que habéis llegado a mi palacio, quisiera que en el descansaráis: Vamos para que mi paere os vea, que tiene vuestra persona una tan rara excelencia, que a todos os hace amable, y a mí a que os ame me fuerza; porque vuestro talle, y gala, vuestro aseo, y gentileza, y vuestra cortesanía, informan vuestra nobleza; y habiéndoos hallado aquí ilustrando aquesta selva, con tanta igualdad perfecto en mis discursos atenta, a no hallar en vos más partes, por Adonís os tuviera. Vamos, señora, mas antes me tenéis de dar licencia para que de vuestras plantas, que tanto cielo sustentan, sin que lo veletativo efecto ninguno tenga, agradecido, y humilde ponga ni boca en sus huellas. Pero que bellaco olor! . sarna tiene esta doncella, que un tufo que me repara, a piedrazufre me echa, y aún peor, que siendo moza, por Cristo que huele a vieja. Aparta. Como os llamáis? Siempre en la paz, y en la guerra, el Sargento Simbu Bueno; pero Bueseoria entienda; que gozo aqueste apellido, y también sus preeminencias, solo por concomitancia. Humor gastas. No me deja que gaste mi amo otra cosa, y aunque lo gaste, le pesa. Toma esta cadena. Vaya, y ya que tu gustas, venga. Quién es tu amo? Señora, dando en esto la respuesta, es el Capitán Juan Bueno, persona de mucha cuenta, y no le falta razón, aunque no le sobran prendas. Señor Capitán Juan Bueno, entrad en Palacio; ea, que es hora. Vuestros preceptos, jasto será que obedezca. Parece aquesto soñado: Pero a mí que me desvela? coma yo, y descanse yo, y lo que quisiere sea. - . Decd, señora, ganado, , s , s en la dicha que esperáis pirabienes no me dais, y albricias no me pedís? No veis cuan bien se dispone el logro de mi deseo, pues casirendido veo a quien contra mí se opone? Con que en esta pretensión en que tanto bien se alcanza, de tan continua esperanza, hoy logro la posesión. E parabién esta vez no malogra nuestro amor, porque tu gusto, señor; es nuestro propio interés. Mas mi señora ha llegado. s . Hija? seas bien venida dulce hechizo de mi vida; como tanto te has tardado? Descanso de mi vejez, en quien fundo mi alegría, mira que tu compañía mi mayor alinio es: Detúnote la tormenta; No, señor. La tempestad, claro esta que a tu beldad había de ser más atenta. De su rigor derrotado este Caballero ha sido, pues aquí lo hallé perdido. pues logro, como lo advierto, señor, en vuestro favor, por medio de aquel error, este venturoso acierto. Y no de bienes escasos la fortuna me enriquece, pues tantas dichas me ofrece. Como del bien que advertís . Alzad, y dadme los brazos, que haceros dichoso ofrezco con afecto, y voluntad, porque mi prosoividad, para hacer bien la apetezco, y más a vos, que he notado que tiene gran simparia vuestra estrella con la mía, pues tan presto me ha inclinado; que buen talle? galanes: o qué dichoso que fuera, si un hijo cual vos tuviera! más abrazadme otra vez, que os he cobrado afición; pero cansado estaréis, descansad, y comeréis. O qué divina razón! si señor, que pasa de hora según es ya mi deseo Quién sois vos? El ciríneo de mi amo; por ahora que miras? cuadre, o no cuadre. Que tan rústico has de ser? En materias de comer, no me ahorro con mi padre. Ved en tanto mi Palacio que vuelvo de aquella pieza. Pues, señor despacha apriesa, porque comamos de espacio. Mi hija os queda acompañando, presto la vuelta daré. . Lo que me mandas haré, pues yo lo estoy descando, Juan Bueno. Señora mía. Pues solos hemos quedado, la grandeza que me ilustra quiero desde aquí enseñaros, Veis esa fábrica hermosa, que admiraciones causando, curiosamente sustenta tanto Atlante de alabastro? Esos alquitranes de oro sutilmente matizados, cuyos colores parece que al Abril las usurparon? Esos linteles de plata, donde del buril los rasgos, al artifice desmienten por parecer sobre humanos? Esos de cristal boceles, en cuyos reflejos claros, la variedad de primores se están temiendo, y mirando? Esos frisos, y artesones, que de piedras esmaltados, es un glovo cada uno de esmeraldas, y topacios? y que este Palacio, en fin, todo junto reparado con cuigencias parece sin ser divino, milagro? Pues todo aquestoes lo menos, y lo más; pero sentaos, que pues el tiempos nos sobra os lo diré más de espacio. Sentarse de espacio? bueno; no tratar de comer? malo. Bien estoy señora así. Mirad, que estaréis cansado. Señora, vuestra presencia es mi alivio, y mi descanso. Sentaos pues, por vida mía. Hay suceso más estraño! . Qué decís? Que Bueseñoria en que fatigas me hallo! . advierta, que mi numildad no merece, fuerte caso. . que con tan grande favor honre a quien es su criado. Si merece, y pues yo gusto, digo que habéis de sentaros. Obedecer es servir. Para que os apartáis tanto? llegaos a mí. Es respeto. Ese respeto excusaldo. Ay desdicha como aquesta! Pues aquí solos estamos, y no hay nadie que lo note, no os excuséis; ea llegaos. Ya os obedezco. Pues digo, que amor. En amor hablamos? perdido va este negocio. Es fuego, y así yo hallo, que para que abrase, y queme, no necesita de espacio. Sí, porque es como la muerte. Aunque él sí mil es extraño, esto supuesto, lo más que ofreci manifestaros, es que os tengo amor, Juan Bueno. Aquí echó por el atajo. Amí, señora? Sí, a vos; que tembláis? qué os ha turbado? advertid, que esto se entiende que ha de ser honesto, y casto; todo vive con amor, y esto es tan cierto, y tan llano, que el movimiento celeste; signos, Planetas, y astros, ese hermoso luminar; que de rayos adornado da nueva vida a las flores, nuestro ser alimentando. También las ligeras aves, que por entre el viento vago, van con sus varias colores mil Primaveras formando. Los Brutos irracionales, que en lo inculto de los campos re pública agreste forman, siendo de ella cortesanos. Los peces también, que son de aquese elemento claro, entre la liquida plata, del Dios Neptuno vasallos. Arboles, plantas, y flores, que con distinto agasajo, unas a otras se inclinan a su semejante amando: Cada uno en su idioma está a todos publicando, que sin amor nada obrara, porque es en aqueste caso amor virtud vultiva, conformidad, y descanso. No vio pide? entendidita esta, y yo recelando, que nos darán pan de boda, y esto será en todo caso. Qué me respondéis? Señora, que para empeño tan raro se halla cobarde el discurso; porque yo cobarde me hallo, pues siendo fuerza excusarme, como excusarme no alcanzo. Pues decid, con que ocasión podréis ahora excusaros? Queréis, que os la diga? Sí. Esto se ha de ir empeorando. Pues sabed; estoy sin mí. . con mil fatigas luchando! No habláis? Sabed, que a la Virgen humilde palabra he dado de guardar la castidad desde mis pueriles años, en reverencia de aquel ser, puro, perfecto; y santo; mas que de las Jerarquías los espíritus alados. Si eso no más lo embaraza, no importa, dadme la mano; porque el matrimonio, nunca a Dios ha desagradado. I. Bien decís, mas no es posible, pues a mi promesa falto. No os obliga mi riqueza? Es lo menos que yo hallo, y si lo queréis saber, atendedme un breve rato. La fábrica universal, que el Artifice sagrado solo formó con un fiar, y adornó de bienes tantos; mirándosa a buena luz, y vuestra beldad mirando, hallará el entendimiento más rústico, y más avaro, que vuestra belleza es más, y que toda ella no es tantó. Porque si lo que hace hermoso al mundo, es lo animado, y en vos sola hay tantas almas como en todo lo criado, más hermosa seréis, pues las havéis epilogado. Esa República hermosa de flores, que adorna el Mayo, cómo galán de Amalrea, por hacerla ese agasajo, goza la vejetativa de que vos estáis gozando con mayores pertecciones, pues lo que anima en el campo, en vuestra rara belleza, que es todo un cielo abreviado, embanecida, y alegre, más ufana está animando, pues ha repartido en vuestras. bellas mejillas, y manos, lo purpúreo de la rosa, de la azucena lo blanco. Seusitiva, e irracional, que son en un mismo grado, luz que alumbra a los sentidos sin hacer más que ilustrallos; con más perfecciones, vos señora, estáis gozando, pues con lo intelectual, y estimativa, han hallado unión tan estrecha, que (siendo prodigio tan raro) humana, y divina os hacen en ambas a dos obrando, si como humana sintiendo, como divina pensando. Y el alma, en fin racional, en quien como vos se ha hallado tan ilustrada; pues pasa vuestro ingenio terso, y claro, a altiveces de divino, de los límites de humano? Ni quien en aquesta pruesa, tan vivamente ha ostentado tantas almas en un talle, y en un ser prodigios tantos? A esa claraboya excelsa, y a ese celeste aparato, vuestro rostro peregrino, envidias las está dando, pues goza en distancia breve, lo que ella en tan largo espacio; y aún le venís a exceder, porque en vuestros ojos claros, a pesar de lo imposible, dos Soles están brillando, asistiendo por estrellas mil almas en cada rayo. El oro rico, que el Ebro en sus márgenes de mórmol tamente atesora ba lo que prodigo ha brotado en sutiles ebras, llega a pelo a vuestro trenzado? En vuestra frente la plata se mira con más aplauso, pues se halla en el Oriente; cuando la engendra el Ocaso. Los rubiés, donde pueden hallarse, si no en los labios, que en esa caja de perlas sirven de breves candados? El trasparente cristal curiosamente labrado, en vuestra garganta ostenta lo terso, luciente, y claro. Los diamantes, también tienen conejión, pero en contrario; porque vos tenéis valor el valor que tienen ellos, la estimación se lo ha dado. Y en fin, solo en vuestro ser se halla, señora, cifrado todo lo que al Orbe adorna, y enriquece; y todo cuanto circunda, y rodea el Sol, desde que nace en los brazos S . Mayor agravio. del Aurora, hasta que muere . Yo te adoro. en rúmulos de alabastro: desde el fragante jazmín, hasta el firmamento octabo, con mayores excelencias, pues lo que está inavimado. de razón en todo el mundo, está en vos raciocinando. Esto supuesto, mirad si lo que por vos no hago, podre hacer por las riquezas que, quime habéis enseñado. Pero que albóroto es este? ̱. Juan Bueno, determinaos, y escoged, gusto, hacienda, vida, Majestad, y mando, o morir; porque de aquí, sino quedamos casados, no habéis de salir con vida. Señor? Qué quieres? Repara en que entre puertas estamos, y nos darán pan de perro, que está duro como un palo. 1. Pues, señora, el bien, la dicha, gusto, Majestad, descanso, y vida, en comparación de la palabra que he dado a la Reina de los cielos, no llego a estimar en tanto. Mirad que a mataros vienen. porbos misma, y en tal caso, . . Valor tengo, y tengo manos con que poder defenderme. Defenderos? será en vano; pero miraldo mejor Ya, señora, lo he mirado. Mi bien. Eso es ofenderme. Mi dueño. Yo me ofendo. con tus mayores halagos. Todo cuanto valgo es tuyo. 1. De Dios solo es cuantovalgo. Mira todo lo que pierdes. Mira todo lo que gano. De la gana de comer, solo gana me ha quedado, mas es de salirde aquí; que temo algún zurriagazo. No es posible? No es posible. Pues ya llegó vuestra plazo. Ah de mi guarda, salid, Ha de mi guardía; salid, porque pague este tirano con la vida mis ofensas, con su muerte mis agravios. 4. En qué os resolvéis? En qué quiero morir peleando. i. A dos nos tocan, señor, buen coraje, Santiago, y apretar los puños bien. 4. Moriréis como villanos. Virgen Santisima, no olvidéis a Vuestro esclavo Enemigos infernales que con aquestos engaños ofrecéis falibles bienes por lograr eternos daños, caed otra vez al abismo. que a buen tiempo habéis llegado, mueran estos alevosos. Una perla es el muchacho! O reniego de mí mesmo! que con tan seguro amparo, mis intentos, y difinios se tienen de ver fustrados. Amigo, amigo, a quien debo la vida en empenos tantos, ya que me excusáis los pies, dejad que os bese las manos; vuestra es la vida que gozo. De Dios es, él te la ha dado. 1. Pero esperad; qué es aquesto? a donde tan presto estamos? que si sé donde me busco, enoro donde me hallo. Sacadme de aquesta duda; que se ha hecho aquel palacio donde estábamos ahora? Ilusión fue del diablo, porque perdieras así, Juan Bueno, con ese engaño, la pureza, y castidad que tan fielmente has guardado. Oh soberana Señora, con suelo, refugio, amparo del afligido, la vida que para serviros guardo, no por no faltarme a mí perdere por no fáltaros. Vete Juan Bueno a Ferrara; y sube en aquel caballo, que pues a Dios se lo distes, Dios a quí te lo ha enviado. Qué bueno es servir a Dios! Ea, que ya es hora, vamos, y a Ferrara llegarás, amigo Juan, muy temprano.. Qué no me dirás quien eres? Pues no te lo he rebelado, no tengo, amigo, licencia: ven, pues. i. . Obedezco, y callo, y voy siguiendo tus huellas. Válgate el diablo, por diablo! quiero arrojar la cadena: Mas que es esto! guarda Pablo, culebra se convirtió; . pero ya su intento alcanzo, que como presos nos tuvo, nos quiso dar culebrazo. 1. Ataja el javalí. Ataja, ataja. 1. Que huyendo de la sierra al llano baja, con pesos tan violentos, que emulación parece de los vientos, en cuyo desperdicio, cobarde no recela el precipicio, que va siguiendo ufano. Seguid todos su alcance. Al llano, al llavo. Mientras sigue mi fuego a un desnudo rapaz, a un niño ciego, que con tantos rigores, áspid siendo en las flores, me está ofreciendo vida, y al quererla gozar es mi homicida. Oh cruel, y tirano, que pretendas ser Dios, siendo inhumano! pues en ansia tan fuerte, vida me ofreces, y me das la muerte; cuando en los bellos ojos, de quien rendido amante soy despojos, solícito una dicha, y hallo en la mesma dicha mi desdicha. Mas de qué me he admirado? dichas no ha de buscar un desdichado? que es falta de prudencia tan costosa lograr una experiencia, aunque ya mi desvelo no le puede rendir este recelo, que está empeñada el alma, y de este triunfo ha de llevar la palma; y aunque su daño tema, si es locura el amor, es mi tema. ste La Duquesa quejosa está de mí, de Estela está celosa; yo me abraso, ella siente; y yo siento sentir lo que no siente. Federico también libró en Estela el logro de su bien, y como lo he estorbado, la Duquesa su celo ha confirmado; con que en esta zozobra, me falta el gusto, y el pesar me sobra. Si quiero divertirme, sirve el divertimiento de afligirme; y en tan penosa suerte, todo me cansa, y nada me divierte; y solo como alcanzo, en mí mesma inquietud halló el descanso. Fortuna variable, nunca en dichas de amor eres estable: Pero a que busque a Estela, como centro dichoso a donde anhela mi afecto enamorado, me obliga cuidadoso mi cuidado; podrá ser que la halle. donde sin la Duquesa pueda hablarle. Cerca estamos de Ferrara. Gran belocidad! Extraña! Mas yo, señor, no me admiro si cuatro vientos le mueven de cuatro espuelas serido. 1. Ya empiezas a estar de chanza? Pues que importa en esto mismo, que diga yo lo que siento, si lo que siento no digo? Que nunca te ha de faltar que sentir? Muy bien has dicho, y ahora en mi particular pudiera quejarme a gritos, y no es chanza, pues no puedo sentarme, si no es en libre Si señor, que aqueste sitio es el bosque del gran Duque, y aunque está en él imagino, pues de esta verdad informan de los perros los latidos, y voces de los monteros 1. Por entre el bosque sombrio una fiera se descubre. Al bosque al bosque. Has oído? Sí, Simon. Pues yo con fieras, poco tengo de atrevido; porque solo con hermosas. mis atrevimientos libro. Guarda el leon, guarda el leon. Peor es aquesto; Jconcito tenemos? Cape, a su tía. Qué? Que le dé para libros. Qué dices? Digo, señor, que jamás leonado he sido, ni de otra color ninguna; porque en aquestos leoncidios, o soy carne de doncella, o blanco como un armiño. Pero, señor, al caballo partamos sin dividillo, y cafémonos de aquí, que estamos en gran conflicto: Apriesa. Ya no es posible, porque el león nos ha visto, y se viene hacia nosotros: Lance terrible! San Brito; pues qué pretendes hacer? Aguardarlo, o envastirlo, que el valor siempre se muestra en los mayores peligros: Qué recelas? no eres diestro y valiente? Señormío, no es gente de ángulos esta. L. Aunque el empeño es altivo, todo está sujeto al hombre. ̱. Pues a la mano de Cristo; tú a enbestir, y yo a esconderme. Eso, Simón, es precisto. Dónde me podré librar de un riesgo tan conocido como aqueste, ay de mi triste! toda soy de hielo frío! Pero aquí está un hombre: Ce, ha caballero? ̱. Qué miro! no es tan brabo este León, ni tan manso, vive Cristo. Amparad a una mujer. i Que mal que me ha conocido! No os mueve? Hay mayor desdicha! Señora, no soy movido, porque me parió mi madre con más barbas que un Judio. Huye, o rendirás la vida. Hay más extraño prodigio! que alentado! que valiente, prudentemente atrevido se empeña allí un Caballero! que le ayudéis os suplico. Mejor pudierades vos con esos ojos dormidos, que aunque rayos de azanache, son flechas del Dios Cupido. Llegad todos a ayudar a aquel Caballero, amigos, que es prodigio de los tiempos, y es asombro de los siglos. Divina Estela? Señor? Tú aquí sola, dueño mío? Sí a ayudarme vais, ya queda asegurado el peligro. 1. Extraño a iento. 2. Su Alteza, que vuestro valor ha visto, os espera. Ya, señor, de aquesta espada a los filos queda rendido el león, y yo a vuestros pies rendido. Vuestro valor, Caballero, los brazos se ha merecido: Llegad, pues. Con tales brazos, mi fortuna califico, pues alcanzo cuanto puedo si vuestra gracia consigo. Federico, no me habláis? Seáis amigo bien venido; el Capitán gueno es, señor, mi mayor amigo. Que galán! De conoceros, os prometo que he tenido deseo, por el informe qué me ha hecho Federico, que es muy grande amigo vuestro. Quedaos, pues, en mi servicio, y ahora, con todo cuidado, por diferentes caminos, id a buscar la Duquesa. Estela? mi bien? mi hechizo? siémpre hielo a mis finezas? nieve siempre a mis suspiros? Dame una mano; qué dicha tan felice! Quién ha visto víctima con tal rigor? veneno con tal hechizo? y nieve que tanto abrase? Yo te adoro; estoy sin ivicio! ye o lo mesmo que he ganado, estoy. Estela, perdido. Siendo mi mano de nieve, señor, como aquí habéis dicho, mal puede abrasar? Escucha cuan cierto es lo que te digo. Mal presume quien intenta persuadir en tal porfía, que porque la nieve enfría, dueño mío no calienta. La experiencia en fin me alienta para este discurso ufano, apriete tu mano un grano de ella, y luego hallaras, que cuanto te helare más, te abrasará más la mano. Así a tu mano lucida apliqué la boca, y luego viendo me tan sin sosiego, dueño hermoso de mi vida, dije: Ay dulce homicida! cual incendio te provoca, a que en distancia tan poca, con tan grave oposición, me abrases el corazón, cuando me hielas la boca. Discurriendo por el bosque, como tu mandaste, fuimos, y a poco espacio, señor, logramos nuestro disinío, pues hallamos; que pesar! a la margen de ese río, que hecho artifice de plata, y hecho instrumento de vidrio, coturnos calza a las flores, y con bien templado advitrio, sirve a las canoras aves de citara su ruido. Hallamos en fin. Prosigue, en que te embarazas? dilo, que si es pesar, no podrá ofenderme, ni endo mismo el gusto alegrarme más; porque es evidente indicio, que estando yo con Estela, que es dueño de mi albedrío, ocupación de mi Idea, y centro de mis sentidos, ni hay mal que pueda enojarme, ni gusto más excesivo. Hal lamos a mi señora la Duquesa, hado impío, postrada en fin a un desmayo, y dije al ver el aliño de las flores, que al hajarlas cobraban ser más altivo, alarde hacéis de insensibles, pues no sentís tal prodigio. ̱. Vamos, señor, a buscarla. Todos os venid con migo. ̱. Hoy empiezo a ser dichoso. lCiego Dios, hoy me has rendido! ̱. Pero qué estruendo es aquel? ̱. De nuestro caballo ha sido que en humo se desperdicia. Grave suceso! Esquisito! Un mar son de confusiones, y de dudas un abismo! Vamos Juan, Estela vamos Ya os obedezco. Ya os sirvo. l. Y yo, pues en cuenta no entro. voy con entrañable ahinco a hartarme de macarrones, porque según he advertido, andan mis tripas al uso, pues que las llevo en un hilo. .

JORNADA TERCERA

Quedaos todos, que aquí quiero decirte, pues lo apercibo, amigo del mal, que vivo, y también del bien que muero. Señor, en tanto favor como en mi fortuna alabo; con el título de esclavo puedes hacerme ese honor: aunque ellos, según me exalta, nunca los réditos cobran; pues siempre honores me sobran, cuando méritos me faltan. Esta elección es precisa en quien a estimarte llega, que no tu humildad me niega lo que tu valor me avisa: y así, en esta confianza, sabras de mi corazón la dichosa posesión, solo Juan de mi esperanza: y está, con tanto rigor, que aunque más penas la den, vive a pesar de un desdén, muere a manos de un amor: pues antes que la Duquesa pasase a moyor deidad, dando con su enfermedad feudo a la naturaleza, idolatra mi desvelo, para dicha más segura, un pasmo de la hermosura, sin ocasionarlo al hielo: una tan bella mujer, que a su ser su ser desmiente, porque humano en lo aparare es más que humano su ser? Y así en esta con secuencia, naturaleza al obrar, en ella quiso enseñar todo primor de su ciencia. Mas excusado ha de ser pintarte a quien me desvela, si con decir que es Estela, digo cuanto puede ser. Y aunque ingrata a mi amor sea, hallará, si al mismo atiende, que aunque su rigor me ofende, la ofensa me lisonjea. Mas solo tú has de ser parte a que logre algún favor, si de parte de mi amor, tú llegas a darle parte, Que según yo lo confío, de ambos ingenios arguyo, que he de ganar con el tuyo, lo que pierdo con el mío. Ahora es buena ocasión, pues hoy en Palacio está, cierto estoy la rendira, amigo tu crudición. Y por que mejor confirme la dicha que has de lograrme, aunque está hecha a negarne, sabe que hoy vino apedirme. Porque cuando una mujer, que no ignora ha de alcanzar, llega pidiendo a mandar, cerca está de obedecer. Ella sale, y yo me voy, y advierte, si no lo infieres, que si tú mi alivio eres, verás como el tuyo soy. Hay mayor temeridad . Qué dices? Grave disgusto! que en acertarte a dar gusto libró mi festividad. Oh Ciego, y alado Dios, con cuanto rigor me estás enseñando tu poder, y encubriendo tu deidad! Hay infelice de mí! pues en mi pena, en mi mal, ni halla la congoja alivio, ni consuelo halla el pesar. O nunca hubieras venido, Juan Bueno a aquesta Ciudad a malograr mi altivez, y a renoir mi voluntad! Que he de hacen? estoy, sin mí! pues en tan extraño afan, lo que el amor me concede, me niega mi honestidad, y aunque disculpen sus partes los hierros que arrastro ya limándosos la malicia, la envidia los culpará; de cuya extraña fatiga ya no me puedo librar, pues los desvelos que paso él no los puede alcanzar. Y siendo amarle locura, escribirle es liviandad; quejarme de él, no hay razón; motirme, rigorterá Ea, amor, tanto imposible. con una vida no más? Si, que eres esperanza, aunque efecto tan vulgar, que dando luz al engaño, escureces la verdad: Pues que he de hacer? qué? vivir, buscar remedio a mi mal, que si amor es calentura, cierta estoy se aliviará, si los labios manifiestan el fuego de su volcán. Mas él está aquí. Hay amor! Direle. l. Extraño pesar! Que haya de ser parte yo en pena tan desigual para una ofensa de Dios, sin que me pueda excusar? No sé qué hacer? y es preciso, pues esperando me está el Duque con la resulta. Quien con dolor tan fatal se na visto? Válgame Dios! que a esto. Señor Capitán? Señora? Mas si ha de ser, . para que es dificultar, hermosa, y divina Estela, en cuya tara deidad tanta belleza contemplo, tanta luz llego a mirar, que es mariposa a sus rayos el águila más Real. Sabed que con mil afectos. Ay dicha más singular! . También está padeciendo a un tiempo, mi propio mal nuestras almas confrontaron, pues en tal felicidad, reciprocamente unidas con tantas dichas están. Ya conozco lo que os debo, y sé que sois muy galán, muy discreto, y muy valiente, cuya notoria verdad, obliga, señor Juan Bueno, a que os tenga voluntad. 1. Yo, señora: Peor es esto, . advertid. Turbado se hal que propia es de los amantes la turbación! Tal pesar! Señora. Bueseñoria atienda, que mi humildad no permite. No seáis corto. Que yo. Qué turbado está! O lo qué verle me agrada! Sirvo, y no pretendo más de que el Duque mi señor. Yo sé que a bien lo tendrá. Buesenoria no me entiende: De su parte os vengo a hablar, señora, pues girasol de aquesa luz celestial, dichosamente rendido, está siguiendo. Callad. Estamos buenos, amor! . Esto es nécho; es soy mortal! Mas obre aquí la modestia, que es fuerza disimular. Mucho me debes honor, pues me puedo reportar que una mujer cuando llega su amor a manifestar, los mayores imposibles no tienen dificultad. Señora, yo soy mandado, y el que sirve. Bien está; ya yo lo sé, y porque sé también que os puede importar, por mi ventana esta noche a las once os quiero hablar para daros la respuesta, que es muy justo, claro está, pues el Duque mi señor sabe también obligar. 1. Qué es esto, cielos! qué he oído? que es lo que escuchando están mis oídos? Ay de mí! con cuanta infelicidad está padeciendo el alma este dolor tan mortal! Qué es esto que me sucedo? que aunque tropezando van en el dolor mis sentidos, tan barajados están, que al discurrir las ideas, les falta la claridad. Mi Dios, mi señor, mi amparo, grande enemigo me das, que en una mujer resuerta, qué es nobre, y es principal, siendo la pasión lo menos, manifestarla es lo más. Que he de hacer? librame tú, que si llegas a quitar de mi señor lo que he hecho, lo que tu hiciste hallarás: Mas de aquesta pena el modo de librarme alcanco ya, la ocasión está presente, huir de ella me ha de importar, lo cierto está en el desierto, pues es cierto que no aurá en él ocasión que pueda hacerme tirubear, pues solo en él la tendré, para alábaros no más. Tan admirado me tiene . la resolución de Estela, que la dudo, aunque la oí. Ha ingrata lo que me cuestas! así faltas al decoro que te debes a ti mesma? Y así a quien tanto te adora, por quien no te estima dejas? Maseres mujer en fin, y aunque tu rara belleza por divina te acredita, y por desdlad te respeta, para mayor confusión quiere la naturaleza, que porque no te idolatren, tus acciones te desmientan; más quiero disimular: Juan? Señor? Qué dice Estela? Dice: no sé qué responda! . Qué te detienes? Qfuera no disgustarte, y pedirte, para ira Mantua licencia; porque. No te entiendo, Juan, que novedad es aquesa? de haber con Estela hablado me traes aquesta respuesta? Mal a mi amor correspondes, bien a mis afectos premias, pues librando en ti mi bien, por alibio de mis penas hallo en esa ingratitud tan mala correspondencia. Señor, si tú me mandaras que conquistara, y venciera al mayor contrario, a costa de la sangre de mis venas, en tu servicio, lograras más seguras experiencias: Mas de una mujer, señor, con quien en aquesta prueba la retórica no obliga, y el valor no tiene fuerza; porque pasiones del alma, una deidad las engendra, que huye de quien la busca, y de quien huye se acerca, no es culpable, Bien está; no sé lo que de esto sienta! . l. Yo estoy perdido! ay de mil. Si esta enamorado de ella! . pues de su facitidad aquí disculparla intenta; pero ya he pensando el modo de salir de esta sospecha, logrando con un engaño lo que mi afecto desea. Juan? Señor? Piensa primero de aquí a mañana esta ausencia, y vuélveme a ver después. 1. Justo es que a todo obedezca. Pues no me ha visto mi amo, y pues solo está su Alteza, quiero pedirle de burlas, por ver si me da de verás, porque en esto de palabras, pues el viento se las lleva, cuando se arriesga a ganar, poco importa que se pierdan, y pienso, según colijo, conforme entiendo de arenga; si no me echa en hora mala, que yo llego en hora buena; Quién es? No es nadie, señor, Simonillo, me contenta. . Pues qué quieres? A mi amo buscaba, y de pieza en pieza, sin jugar al Ajedrez, como el que a los damas juega, llegando peón a tus pies, he hecho dama en aquesta. Pero dejando esto a parte, si gustas darme licencia quiero darte un memorial. Memorial? Si señor. Muestra, papel de fray garatusa? Es papel de una comedía, que por servirte estudiamos los criados de tu Alteza, y por la muerte infeliz, de mi señora la Duquesa, la hemos dejado de hacer; mas este ha de ser. Enseña; no hay más que rasgos aquí. También lo erré; gran limpleza! estotro es. Pues qué es esto? Eso toca a la destreza, ángulos, y líneas son; no es nada. Entiendes tu de ella? Lo que basta, pues estoy haciendo en esta materia un libro, donde he gastado de papel más de seis resmas, y no he escrito la mirad, que como es cualquiera ciencia obra del entendimiento, más escribe el que más piensa. Pongo seiscientas posturas, y entre ellas algunas nuevas, como es postura a la moda, aunque hay otra más sangrienta. Cuáles? A la garapina, no hay quien de ella se defienda; también tengo otra herida de muerte sin resistencia, que yo llamo la vedada, por ser más segura, y cierta. Cómo? Porque se ha de dar cuando el enemigo duerma. Y el memorial que contiene? Él, señor, lo manifiesta. Lecio tú Pues de ello gustas, ol el dice de esta mañera. Sobre milagroso advitrio, que con poca diligencia se consiga, para que no haya peste en esta tierra. Muy sano aduiprio es aquese. Prosigue. Pues si supieras. para haberlo de ajustar los desvelos que me cuesta. Ya yo lo infiero; prosigue, La primera diligencia que se ha de hacer, ha de ser desterrar todas las viejas a una montana apartada, que aunque en sierpes se conviertan es menor inconveniente, según la razón lo enseña, que haya sierpes en los montes, que no en las Ciudades viejas. Quinientos escudos tienes. Guarde el cielo avuestra Alteza. Esta noche. Simonillo, que me a sistieses quisiera; porque tengo en que ocuparte. Pues tantas dichas granjea mi afecto en solo servirte, en que lo haga me ordena. Conoces a Estela? Bien Pues esta noche he de verla, y para que lo consiga tienes de ir conmigo. por tener mano contigo, en un pie de aquí a Ginebra. Pero sabes que presumo? que ajustando aquestas cuentas, después de aquesos queientos, estas son otras quinientas. Las once juzgo que handado; ya es hora que a verme venga el Capitán: Hay amor, con que rigor me despeñas, pues el fuego que me abrasa a tanta abundancia llega, que para que no lo oculte. los sabios lo manifiestan! Y por no poder sufrir esta pasión que me ciega, este incendio que me abrasa, esta inquietud, y esta pena, le dije que aquesta noche me viese por esta reía, para obligarle a que promie de mintención las finezas Pero gento hay en la calle. Quién bie ama, mal sosiega. Qué hora será? Las honce han dado, Ya es hora de ver a Estela. Esta juzgo que es la calle donde vive, Y esas reías son de la eclíptica sacra donde sus luces hóspeda el Sol hermoso que adoro. Niño Dios, muchome empeñas. Pues en la estacada estamos, señor, que es lo que me ordenas, o a que contigo me traes? A aquesa ventana llega, y si Estela en ella está, diras la que viene a verla tu amo, que firme amante idolatra su belleza. Mi amo? Sí. De todos lo eres, y así es poca diferencia, si en el todo hablo verdad, que en la circunstancia mienta. Callo, llego, y hablo: Ce, por ventura sois Estela, pues así sin ser ventura, seréis la ventura nuestra. Quién sois vos? Soy un Mercurio de mi amo, una estafeta de amor, un cangano en fin, que voluntades con cuerda, por no decir alcahuete, que fuera grande indecencia, y Siimon en buen Romance, que decirte en el desea, para que mejor lo escuches, no porque mejor los entiendas, lo que mi amo te adora, lo que te estima, y venera. Mucho me quiere? No has visto mariposa que festeja al luciente resplandor, pues sin que su fin prevenga, entre sus rayos gozosa mientras más al más se acerca, mucho más goza del bien, hasta que en polvo disuelta, vive, y muere juntamente, aunque los opuestos sean, poca vida a tanto fuego, poco fuego a tanta pena? Pues así su corazón, es mariposa que anhela al incendio de tus ojos; pero con tal diferencia, que ella malogra su vida. aunque así muere contenta; y él cobrando puevo ser, entre sus cenizas mesmas Ténij tenace dichoso, y a vivir de nuevo empieza. Tanto me estima? Señora, poco encarecido deja mi discurso los afectos que tu belleza le, cuesta, en comparación tan llana, y retórica tan lega, aunque en aquesta razón es más segura enivencia, pues en ser lega, y ser llana, es la fianza más buena. Pues como siendo eso así, en ocasiones diversas, que se han ofrecido, y yo he solicitado mesma, ni un alago cariñoso, le he debido? Aquí me pesca, Ha sido su amor mental; pero si saber intentas la causa de aquese efecto, el te la dirá más cierta. Señor, bien puedes llegar, que aquesta divina Estrella, para que tú te la comas, de buena sazón espera. Llega, que si pensamientos son, señor, a la hora de esta, y palabras los que suman, las obras son las que restan. Dueño hermoso de mi vida, dulce oblecto de mi idea, señora de mi albedrío, y hechizo de mis potencias, yo te adoro, yo te estimo; y si no es verdad aquesta, que el cielo Estela me falte, o que tú me faltes mesma: la causa de mí descuido, cuidado ha sido, y si en ella atiendes, que es por el Duque, que tu hermosura celebra, hallaras obligación en lo que has tenido a ofensa, porque; mas he reparado, que da nota mi asistencia aquí, y a tu presunción pudiera dañar con ella. Pues qué pretendes hacer? Si gustas, darme licencia para que en tu casa entrarle. Ay, Juan Bueno! si hiciera, si primero de mi esposo mano, y palabra me dieras. Si doy. Pues en esa fe llega mi dueño a la puerta; que ya voy a recibirte. . Y yo con esta cautela he de lograr mi deseo, suceda lo que suceda. qué hay de nuevo? es hija, o hijo? Simonillo, aquí me espera. Luego entras? Sí, veslo aquí? Pues, señor, ya que entras entra sin que el recelo lo impida, que seguro el campo queda. Solos habemos quedado, señor Simón, y ahora es fuerza saber que habemos de hacer: si duermo, es dar mala cuenta de mí, y me pareceré a lacayos de comedias, que luego el sueño los toma así que el amo los deja: Pues qué haremos? mejores ensayar una pendencia; los discursos en fin vayan, y los enemigos vengan: ve aquí que vienen tres hombres; poco son tres, cinco sean; también son pocos; sean siete; no han de ser sino setenta: Voto al Antecristo, pues tengo valor, y destreza; ellos dicen, seo soldado apártese de esa puerta, y dejé luego la calle: yo respondo, linda flema; hablan con migo? con él; conócenme, sea quien sea; están en sí? tú lo eres; pícaros, de esta manera Os daré a entender quien soy, y aquí tiene de ser ella, huid gallinas; uno dice, muerto soy, requien a ternam; zas, tras, aquí cayó otro; o lo que este se me pega! s Embestidórcito me es, pues ármole la compuesta, y a este la desaliñada, que es una her ida nueva: ya huyen; de un bertical rompo a aqueste la cabeza, con un diagonal a estotro le rebanó media oreja: ellos dicen, este hombre que con tal valor pelea, es un lcón desatado; mas abrir siento la puerta, y todo aqueste embeleco ahora es cuando aprovecha: huid conardes, o las vidas os costará aquesa empresa: A mí la capa? Simon tente. No hay Simón que tenga: Por acá volvéis ladrones? Tente Simonillo, espera, mira que soy yo. A fc que te has librado de buena, que ahora por línea en cruz, que es atajo por afuera, te iba armando la curiosa, y la fatiga tras ella. Qué ruido es ese? No es nada. Cómo no? Fue una pendencia con setenta hombres no más. Donde, hay desdicha como está que este es el Duque, ay de mí! s . Alevoso Duque espera, que me llevas el honor cuando el agravio me dejas. Estela me ha conocido; vamos Simonillo apriesa. No te has de ir sinescucharme Es cansarte, suelta, suelta, que tus razones me ofenden, cuando obligarme pudieran, Yo soy el Duque, y supuesto que a Juan abriste la puerta, y siempre me aborreciste, déjame a mí, del te queja. Tirano Duque, aleve, de mi honor homicida, quitarasme la vida, y el honor me dejeras; pues en aquesta pena, de todo alibio ajena, es la vida lo menos; (bío, y en premio de las penas conquera- llevasme el alma, y dejasme el Deinfame teacreditas, (agravio pues de cruel te precias, cuando a mi honor desprecias el debido decoro, haciendo falso alarde de tu pecho cobarde, que es nuevo ser de agravio, con que más la fatiga se desvela, disfrazar con halagos la cautela. O amante fementido! o cauteloso Griego! pues con tu engaño el fuego, de mi honor tan altivo, eclipsas la luz bella, siendo caduca estrella la que antes sol luciente, que vive en su lucir sin apagarse, lo que la exhalación dura engastarse. El honor agraviado, y mi ofensos con vida? como no fui homicida de su tirano pecho? ni con sus rotas venas, satisface las penas de mi agravio infelice? (canza; mas pues ya que mi enojo no le al dé l elos cielos amihonor venganca Pues como tan de improviso, amigo os queréis volver. No me puedo detener, sabe el cielo que es preciso, y también conforme siento del amistad de los dos, que el apartarme de vos, es mi mayor sentimiento; por ser aqueste pesar de todo consuelo ajeno, porque es un amigo bueno, dificultoso de hallar. Pues con la mesma igualdad mis afectos conocéis, todo el favor que me hacéis debéis a mi voluntad; y al apartarnos los dos, nunca yo de vos me aparto, porque en fin con vos me parto, cuando me aparto de vos: Y así, en tan dichosa unión, se halla en esta confianza, satisfecha la esperanza, gustosa la posesión. Mas aquí viene su Alteza. Lleguémosle a recibir, Juan? Señor? Ya os queréis ir, y dejarme tan apriesa? Él no poder excusarme, está sintiendo mi amor, cuando ve de tu favor en lo que llegas a honrarme. Y así, siguiendo este intento, tu mano espero, y licencia para hacer esta ausencia. con el justo sentimiento. Pues Juan, el pagar, y oír los servicios con favores, es condición de señores no hacer por fuerza servir: Y así, en aquesto he notado, conforme a mí me sucede, que un señor, despedir puede, no despedirse un criado. Y advierte, si eres discreto, que dar un criado a entender que el señor le ha menester, es desaire del respeto; Y al señor, el más sutil no le hace falta, y ninguno; porque donde falta uno, están aguardando mil. Pero dime la ocasión que así a partirte te obliga. No permitas que la diga, señor Hy mayor con fusión! . Federico, a fuera espera: Por mi vida que la digas. Si con tu vida me obligas, señor, excusarme fuera ingratitud, y aún traición; la causa es Estela. Ten: Pues dime, la quieres bien? No es aquesa la ocasión, sino ver que tu desvelo de mí puede presumir, si la llegastes a oír, que. Cese tu recelo si es ese, sin que te asombre, porque ya está asegurado. Cómo? Porque la he gozado. Válgame Dios! Y en tu nombre. 1. Qué oigo? turbada la voz . dúplica mi sentimiento! Que haya sido yo instrumento a que os ofendan mi Dios! O qué terrible baiuen! no estoy en mí en pena tal! Señor, remedia este mal por hacerme a mí este bien. Pero que causa secreta es la que me mueve así, y con este frenesí a mis sentidos inquieta? Juan, Juan. H. Señor. El sosiego me falta. Pues qué te mueve? Todo soy ardiente nieve! todo soy helado fuego! ̱ Señor? Aquesto ha de ser: Hay de mí! a Estela llama, que ayer quise para dama, y hoy quiero para mujer. Juan, apriesa que me anego en esta solicitud, que aunque es ella mi inquietud, ella ha de ser mi sosiego: Y ordena, sin dilatar más amigo mi disgusto, las fiestas más de tu gusto, porque hoy me quiero casar. ̱. O soberano, Señor, en quien mis dichas confío, que clatamente, Dios mío, me enseñáis vuestro favor? Obra es vuestra, bien lo advierte mi rendida voluntad, pues vuestra inmensa bondad me trata de aquesta suerte. No vas, Juan? Digo, señor, que ya que de mi cuidado estas fiestas has fiado por hacerme aqueste honor, tan propio en fin de tu Alteza, que las dispondrá mi aliento con el mayor lucimiento, condigno de tu grandeza: Y mientras que con torncos, justas, y fiesas costosas, academias estudiosas, satisfago a mis deseos, dará mi solicitud, con la comedia estudiada, principio, si así te agrada, por seracto de virtud: que una comedia decente, donde se refuta el vicio, es un honesto ejercicio en la juventud ardiente. Anda, pues, y a toda priesa junta los que la han de hacer, que Estela tiene de ser hoy de berrara Duquesa. Pues, señor, ya viene aquí. O lo que mi afecto anhela! todo lo que no es Estela, es inquietud para mí. O mi Dios! tan feliz medio, ni lo admiro, ni lo extraño, pues es cierto, que en el daño acudís con el remedio Cielos, hay de misel pesar en que mi fatiga se halla, bien lo alcanza, aunque lo ignora, si lo ignora, aunque lo alcanza. Cómo, cielos! es posible en tal fatiga, en tal ansia, que la causa sea tan propia, y parezca tan extraña? Mas es de tal calidad, que dudo en tanta desgracia el incendio que me hiela, y la nieve que me abrasa: porque en este desconsuelo, sin honor, y con infamia, el agravio es el que sobra, y el remedio es el que falta. Estela? mi bien? señora? que tienes? qué te embaraza? como a mis brazos no llegas? adonde hallarás el alma tan tuya, que de las dos no puedas diferenciarlas: llega esposa. Qué es aquesto? cielos sel Duque me llama esposa? De qué te admiras? que Duquesa de Ferrara eres; y así, vuestra Alteza puede prevenirse para ver una comedia, que Juan Bueno tiene estudiada por principios de estas fiestas, que una dicha tan alta pide menos regocijo. Señor, quien es vuestra esclava no tiene más voluntad, que la que en vos se consagra. Fortuna, pues lo dispones . no tengo que dudar nada, aunque sea aqueste efecto admiración de la causa. Con tanta facilidad ha dispuesto que se haga, señor, por solo agradarte, Juan, la comedia estudiada, que ya se quedan vistiendo para salira empezaría cuando les dieras licencia, pues solo tu gusto aguardan. Todo parece milagro! . Todo admiraciones causa. . mas que comedía se hace? De san Gerónimo. Es rara, y prodigiosa su vida. Vamos, pues, porque de gala, divina, y hermosa Estela te puedan vestir tus damas. Hola, sillas; sillas, hola. La fiesta será extremada, pues todos los Caballeros que en esta Corte se hallan también tienen esta noche una mascara ordenada, con tan costosas libreas, y con tan lucidas galas, que compitiéndose todos, uno a otro se aventaja. 2. A todos tiene admirados novedad tan impensada, y ponderando el suceso, dicen, cuando en el reparan, que más parece divina inspiración, que no humana; pues con tal facilidad, en demostraciones tantas, señalándose en las fiestas, todos su afecto señalan. 1. Gran día ha de ser aqueste! 2. Grandes mercedes se aguardan de su Alteza, y de servirle el premio todos alcanzan hoy, que en estas ocasiones, dicen, que imitan al Papa los señores, y lo infiero. 1. Cómo? 2. Concediendo gracias: más volviendo a la comedia, los juzgo que les falta. 1. No os admiréis, si no hay tiempo para hacerla, y estudiarla, si a propósito ha de ser: Mas ya todos acompañan al Duque; y el de la mano a la desposada saca. s, 1. Feliz suerte! 2. Grave dicha! 3. Gran fiesta! 4. Fineza extraña! pues en un instante todo tan bien dispuesto se halla. Cuando vuestra Alteza guste, señora, ande que salgan. Señor, el de vuestra Alteza solo es justo que se haga. Avisad, pues, que ya es hora. Su Alteza, que empiecen manda. Hoy uianos se hacen salva con más lucido arrebol, el Alba en brazos del Sol, y el Sol en brazos del Alba. , i- ̱. Este es su dichoso albergue. O cuán gozoso me hallo! porque como el corazón su deseo ve logrado, es esta felicidad; halla el bien, tiene el descanso, que aunque el afecto regido por impulso soberan alimenta la esperanza, no satisface el cuidado. El gran. Gerónimo, y yo, aquese prodigio raro de santidad, ese mar de ciencias, ese dechado de virtudes, y ese en fin, a quien ha debido tanto la iglesia de Dios, pues tiene en el defensa, y amparo. Ese Cardenal dos veces, una por decreto sacro del Pontifice, y la otra admiraciones causando por las penitencias, con que cruelmente se ha maltratado, por rebelación Divina somos amigos entrambos, desde que vino al desierto, donde nos comunicamos por cartas, y como en ellas tan grandes dulzuras hallo, quiero, viéndole; endulzar la vista con tal regalo, y el alma con tanto bien; de cuyo afecto llevado, por entre tiscos, y brenas diez días he caminado; porque en tan félice suerte, antes que este débil barro vuelva a su forma primera, esta dicha haya logrado: Y así, por Dios os suplico, que me le enseñéis, hermano. Si haré, Padre, vele aquí, que su afecto ejercitando, en su continta oración lo hallaréis embarazado: Pero por no divertirle, a este lado nos pongamos. Válgame Dios que prodigio! De qué huye? Zapatazo del hermano compañero, que es un león desatado. Pequé, Señor, contra vos, pequé, mi Dios, como ingrato, como mísero, y aleve, sin haber hecho reparo que sois sumamente bueno, y yo sumamente malo. Pero por eso mi Dios, humildemente me valgo de vuestra misericordia, que es refugio, y es amparo, pues para los pecadores tenéis abiertos los brazos. Mas ay! que cuando me aliento, juntamente me acobardo, cuando mi Dios, estoy vuestra justicia considerando. O lo que aquesta memoria me aflige! y que horrible espanto pone a la imaginación aquel eco dilatado de la trompa del Juicio, con que a él a todos llamando, ante vuestro Tribunal, de vos han de ser juzgados! que será entonces de mí? Oh cuanto me pesaló cuanto, Señor, de haberte ofendido! pequé como vil gusano, misericordia, Señor! Si un hombre tanjusto, y santo, para merecer la gloria vive con rigores tantos, yo que soy un pecador, que he de hacer? sacar dechado, para corregir mi vida en aqueste espejo claro Más parece que de verás se da en los pechos mi amo, con fervor hace el papel, todo él está ensangrentado. Válgame Dios! qué es aquesto Juan? de discursos tan falto os halláis, que no advertís en el que estáis imitando? Si San Gerónimo; que fue de virtudes un lago, de perfecciones asombro, y de penitencia espanto, de la trompa del Juicio el horror considerando. tan solamente, le fue asombro, prodigio, y pasmo? Que hace vuestro entendimiento que con aviso tan alto, y con tal despertador no salís de vuestro engaño? Esto no es de la comedia, el papel se le ha olvidado, y él acordándose de otro lo acomoda en este paso. Apunten bien. Cómo; pues, sois tan inconsiderado, que del mundo no dejáis los que os precipitan pasos, y a la muerte eterna os llevan tan perdido, y engañado? Caminad para vivir, a tan gran Santo imitando, dejad los pasos que os pierde, por los que pueden gánaros. Que se ha perdido es sin duda, pues la barba se ha quitado. s O logre el dolor! o legre con afecto apesarado, vivo el arrepentimiento, el acierto de alcanzarlo, y deshecho el corazón en un fervoroso llanto, diga, pequé contra vos, pequé mi Dios como ingrato, pues fui a tantos beneficios desagradecido, y falso. Pero huyendo de mí mesmo, porque ya en aqueste caso, mi propio conocimiento me aborrece cómo extraño, A vos me vuelvo, Señor, como mi bien, y mi amparo, pues con los brazos abiertos me estáis ofreciendo albagos, cuando solo por mis culpas, Señor, los tenéis clavados. Pequé mi Dios contra vos, pequé, Señor, como ingrato. Grave representación! Qué penitente que ha estado! Sub correctione Sancte Matrís Mucho mueve! 2. Y edifica! Parece, si no me engaño, que todo el pecho se ha abierto con los golpes que se ha dado: Si se ha muerto? qué pesar! Qué dices? Que se ha acabado la comedia, pues Juan Bueno, sin duda alguna ha espirado. Gran mal temo! Juan? amigo? amigo? Suceso extraño! De divina inspiración, y de su afecto llevado, representó tan de verás, Señor, el papel del Santo, que en celo ardiente encendido, suspenso en sí, y elevado todo en el amor de Dios, de esta suerte se ha tratado. Gran prodigio! 1. Es admirable! 3. Nuevo suceso! 2. Es extraño. Siempre veneré a este hombre; allá dentro retiraldo, porque en mi cámara pueda cuidarse de su regalo: Dando a la primera parte dichoso fin, entre tanto que en la segunda se vean sus prodigiosos milagros. Ecclesia Romana.