Texto digital de El hermano de su hermana
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El hermano de su hermana. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hermano-de-su-hermana-el.

EL HERMANO DE SU HERMANA
JORNADA PRIMERA
Señora del alma mía, más hermosa, y más discreta, que holla de cada día. Qué Turco por la estafeta hace de vos notomia? Aflojad mi mucha pena, glosaré por vos un pie, al gran Duque de Lorena. Cese el rigor, si no afe que os llame Sierra morena; y mi amor es tan sutil, que espejo de amantes fue, tan firme como un atril, y yo os aseguro, que puede arder en un candil. Que no pretendo otro bien Reina hermosa, si no veros freir en una sarten, debanando zapateros por siempre jamás Amen. Quién eres di? qué es tu intento? Un cautivo que te ama; pues de puro sentimiento, ya es turbante Guadarrama de la cabeza del viento. Déjame amarte este rato, pues que de mí estás preñada. Tú cuando me has visto ingrato? Yo nunca. No importa nada. que esa es la fuerza del trato. Soy el Infante, que medra mi amor rabiando que es vicio; y el convidado de piedra. Escollo armado de hiedra, yo te conocí edificio. No siento mi cautiverio desde que tus ojos vi. Este amor tiene misterio, si el Infante es quis vel qui, yo me voy a un Monasterio. Si favoreces mi empleo a mis deseos diré que eres Mora a lo que creo, Cortesana en el aseo, Labradora en guardarfe. Declara tu amor con bailes, que signifiquen tu intento, y en pariendo diez Perailes de ser Monja tengo intento en un Convento de Frailes. Siguiendo vengo esta Mora, que me da terribles celos, con el Infante que adora: Aquí están, escucharelos detrás de esta cantimplora. Infante, mi mano es esta. La mano dio adon Alonso la Reina: a Mora indigesta, cántete el postrer responso un zurdo que tenga cresta. Zornida quejarme quiero, de tu grande ingratitud: ya quieres al forastero? Así Dios me dé salud, Moro, que por él me muero; y muchas veces te he dicho, de San Felipe en la lonía, que desea mi capricho hacerte una gran lisonja. Señora lo dicho dicho. Celimo tu amor concluya, que cuando yo vi esta Mora, no sabia que era tuya; que a saberlo en la Mamora cantarán el Aleluya; y ninguno se alborote, que de ella tengo una prenda. Qué prendaes? Un papirote, porque la di una merienda en el jardín de Ariscote. Metienda a Zoraida bella, adónde? En Guadalájara: aquí sabré defenderla. Dígolo porque me olgara de haberme yo hallado en ella. Al Rey tengo de dar cuenta, como se quieren los dos. podrá ser que me dé renta: pedirele vive Dios la vara de la pimienta. . Podré aquesta noche verte No, mírame aquí muy bien porque el Rey me dará muerte; cuando sepa mi desdén. Grande gusto, pena fuerte! Mas podrás manana verme en Misa, que es día de fiesta. Y dónde podré esconderme? Escóndete en una cesta, porque el demonio no duerme; Que a mi esposa habla el Infante? Sí señor, y está preñada. Dios se lo lleve adelante, que a mí no me importa nada. Haslo visto? En este instante. Juntos los he de coger a mi mujer, y al Infante, que el Infante ha de saber, que no es turrón de Alicante la Reina, y que es mi mujer; hoy los tengo de matar, hoy han de morir difuntos. Yo los llevaré a enterrar. Vive Dios, que si están juntos, que han de morir a la par. Señor juntos allí están. Aa perra braca! ha traidora! Mala Pascua, y mal san Juan te dé Dios. Válgame ahora el Zancarrón, y Alcoran. Escóndete, que te he visto. Ya me escondo, guarda Pablo. Escóndete aprisa diablo. No quisiera ser malquisto. Morirás tú con esotro. Alguien lo hade remediar. A Por mí la has de perdonar. Tueres, pensé que era otro. Quién es este que escondido tenías? Deja el furor, no ves esposo, y señor, que es Alfonso mi querido, que hoy conmigo se acostó. Y haté tocado una mano? No señor, que es Italiano. Pues ya me espantaba yo. Créeme como tu amada. Si creo, como Cristiano; sino te tocó a la mano, lo demás no importa nada. Advierte esposo que estoy dedón Alfonso preñada. Parirás mañana, o hoy? Hoy, porque estoy colocada. Pues por la comadre voy, yo voy a llamar la rocha. Mahoma te de placer. La cabeza tengo mocha. dónde vive esta mujer? Vive en Argel, junto a Atocha. Antes de ir por la Comadre recogela en un Convento. No me toca el sentimiento o mi mujer no es mi padre. No te da furor a ti de verlos juntos? repara que la estrupó, y yo lo vi. Peor fuera que intentara querer estruparme a mí Alfonso. Señor. Yo quiero pagarle aquesta fineza, llevándole a vuestra Alteza a las márgenes del Duero. Vamos, porque el Sol declina, y pega como con maza, cuando vaña la marina. Y solo para ir acaza me he echado una melecina. Alfonso? Señor. Conmigo puede venir vuestra Alteza, y le enseñaré el hombligo. Gran señor esa grandeza te convierte en cabrahigo. No viene la Infanta a Misa? En este punto señor, Bodrigo el Cid Campeador la bestia la camisa. Pues no la viste una dama? Señor, por la honestidad no gusta su Majestad que mujer llegue a su cama. La honestidad dela infanta es notoría en toda España. Yo la vi un día en Ocaña sin camisa en una manta. Si mi hermana Don Urraca, no me da dentro de una hora esta Ciudad de Zamora, ni será Infanta, ni acá: que aunque mi padre imprudente maldijo a quien lo estorbare, sepa quien lo murmurare, que aunque hermano, soy pariente. Señor ala Infanta Urraca dije, que tu Majestad, la pedía la Ciudad, y más gorda que una flaca, dice que no quiere darla, que el Rey para su alimento se la dio en el testamento. Por fuerza haurá de dejarla. Señor si quieres consejo, escucha lo que te digo. No me aconsejes Rodrigo. Has de escucharme por vie- ya sabes que soy el Cid; (jo: y esta espada gran señor, algún día fue asador. Ya estoy alcabo, decid. De quietarte tengo gana. Rodrigo no traes Rosario, y arrogante, y temerario eres algo de mi hermana. Bien subes do Sancho invicto Rey de Castilla, que tengo obligación de pelnar a doña Urraca el cabello, cuando murió el Rey su padre de achaque de comer berros, me encomendó su tutela, por señas que ya era muerto; cada día que amanece si a darla voy el almuerzo, por falta de escoba mira sus barbas en un caldoro, tan pobre tienes tu hermana; y en vez de darle alimentos la Ciudad quieres quitarla: que no lo hiciera Gaiferos, advierte la maldición (cos. que te hechó el Rey de Marrve Mira Rey, que es un absindo, yo hede perderlos greguescos en defensa de tu hermana, con quien a Jimena tengo: que le has dado tú a la Infanta? no sabes que en este tiempo no se presenta morcilla a aquel que no mata puerco. Que tienes tú con mi herma Alguna cosilla tengo (na? Qué te importa? Soy su esposo. Como esposo, santos Cie- y Jimena? (los: Es mi mujer. Y mi hermana según esto, que viene a ser? Concubina. qué es Concubina, dipresto? Señor, digo, que es mi amiga. Mil veces los pies te belo, que con eso me has honrado. Quién tuviera atrevimiento de ser su esposo, señor. Ninguno, no hablemos de esto. Si en defensa de Zamora estoy con las armas recto; como has de entrar, piensas tú que mi valor es vuñuelo: no des ocasión que digan los pastos en el viento, que de puro enamorado, comes rabanos de Olmedo. Qué es lo que dices Rodrigo? como un vasallo indigesto así habla con su Rey. Yan estoy por echar verbos Vete a vestir de camino Rodrigo, que te destierro. Señor, Vuestra Majestad se reporte. Pues don Diego Ordoñez de Lara, quien ha de vivir con un tuerto. Oye uste, peor es calbo. Lo calbo tapa el sombrero Voya ensillar a bavieca si está en casa. Vete luego, y si no tienes cogín ponte un clavo en el celebro. Disimula, que la Infanta viene a verte. Pues Oremus. Deme la mano Vusia. Hermana de dónde bueno? Vengo de Zamora de jugar a filderecho con mis criados, y damas. Alzaos, poneos el sombrero; dónde jugáis? En Zamora de quien dicen que soy dueño. Con aquesto estoy rabiando de alegría, o de contento: quedemos solos Urraca. Vencejo, solos quedemos Salios todos afuera; ya se hanido. Pues laus Deo. Yo también me quiero ir. Don Sancho Dóminus tecum. Oyenos alguien? Ninguno; llegat hermana, que quiero hablar secreto al oído. Vaya señor de secreto. No os he pedido aZamora hermana saber deseo porque no me la entregáis? Hermano, porque no quiero. Qué hermana tan obediente; solo la estimo por esto: hoy por fuerza ha de ser mía, que me viene de derecho. Y aunque de tuerto os viniera había de ser lo mismo. Yo tengo armas, y caballos. Yo por valas tengo huevos. Decid señora, habéis visto la máscara, y las libreas, de la boda de Calixto, ni habéis comido lampreas? No. Pues loado sea Cristo. Muy bien parece señor un Rey amante, y hermano; y como dijo Cintor; el Arte de canto llano con choncólate es mejor. Chocólate, no le como, porque tiene un no sé que; que a mi sastre le hizo romo. Yo una vez que lo tomé, me dijo, memento homo. AZamora he de quitarte, o aquí perderás la vida. No ves que está de su parte quien es fuerza que lo impida. Si tú la defiendes guardate. Vamos señora a Zamora, que metidos en sus muros, allí estaremos seguros, que hay pernil, y cantimplora. Tienesme amor absoluto. Quiéresme mucho? Señora mas amor tengo que fruto. Si te mataren ahora no dejes de darme luto. Hay tiranía; ay traición, do Diego que a esta se iguale. Señor a tu hermana dale una libra de algodon. Si pretende en la Cartuja ser Monía aquesta mujer, porque su abuela fue bruja. Quérrate señor hacer unas calcetas de aguja. I. Sí sabes bien que son celos, Zoraida, son cual la reja, que arando rompe los suelos mal segura zagaleja la de los lindos ojuelos. Son celos el bien que pierde, porque a otro se le pasa, recuerde el alma recuerde, y un humo de leña verde, que echa maridos de casa. Son celos los que dan mate. a todo humano consuelo; los que al gusto dicen tate, tomándose por remate la media Luna del Cielo. Son celos un no sé que que se engendra no se donde, y cuestan un buen porque, y entran no sé por donde, sin porque, ni para que. Celos gran señor, de quién? que ese fuera caso intenso cuando un Rey me quiere bien. Del Infante don Alonso, por siempre jamás Amen. El Infante es un cautivo hijo del Rey de Castilla, de quien favores recibo, y fuera grande mancilla hacer a tu Alteza chivo. Tú has de decirme lo que es sin añadirme pesares. Dijo junto asan Ginés, zagales de Manzanares yo me muero por Inés: ya caballo en un borrico me dijo muchos amores. Dónde, que me has hecho un mico. Do la paz viste pellico, y conduce entre pastores, y dijo a mis niñas bellas, parecéis dos caracoles, y de Simancas doncellas; muchos fois para ser Soles, pocos para ser Estrellas. Este papel le has de dar; tú pues eres mi marido, por no dar que murmurar. Yo le daré. Ahí le pido, que con él me quiero holgar; y que de ser suya trato; y también tú le dirás, que venga a acostarse un rato conmigo, y no digo más, No hay dos mujeres como esta. Que sabia, que rutilante, que desollada, que honesta; conocerala un amante a tiro de una ballesta. Pues Celimo, que hay de nuevo? Todo es viejo gran señor, que en Madrid no se halla un y la Bula tu Doctor (huevo, me la quitó en Barrionuevo; pero dígolo en romance; bien sabes Rey de mochuelos que un hombre mientras más vive. tanto va estando más viejo. Y viéndote tan barbado de amores, y de consejos, pienso que es pecado enorme no rebelarte un secreto. Sabe Almanzor Rey famoso, que ese Alfonso, ese mozuelo, hermano de ese don Sancho Rey de Castilla soberbio, que tienes preso en Palacio aurá mil años bien hechos, dice que quiere a tu esposa muy bien. Yo se lo agradezco, que dargusto a cosas mías me obligan, vamos al cuento. dice que se sueña Rey, fundado en no sé que sueño, y tanto dormir parece la modorra de Quebedo. Rey mira por tu Corona, por tus vasallos, y deudos, que sospecho que tu esclavo te ha de quitar a Toledo. No quiero Moro devoto dejar de decir contento, que de almas de condenados está poblado el Infierno; mas como podré estorbar tan arriesgado suceso. Impedirlo no es posible, que así lo ordenan los Cielos; pero podrás alargarlo, hasta el día de san Ciruelo, supuesto que ello ha de ser. Dime como. Estame atento. Convidarasle a comer un Viernes Santo de aquestos, cogiéndole muerto de hambre en casa de un buñuelero. Dirás que Mahoma manda que coma tocino fresco, y dale pabos, perdices, cernícalos, y abadejo, mirlas, tórtolas, gorriones, abestruces, pabos, cuerbos, gilguerillos, y palomas, oropéndolas, vencejos: y darasle de pescado una ballena, un cangrejo, un camaron, una trucha, un albur, y un salmon fresco, darasle camuesas, peras, ubas, albayaldle, y guebos, rabanos, melocotones, guindas, círvelas, y peros: harás que allí le ministren una libra de buñuelos; que un Rey si está con él mes puede dar mucho más que esto. Y darasle mucho vino, porque es templado en extremo, mas por la parte de madre se embriaga por momentos. Y después de haber bebido, le tomarás juramento, que no saldrá de Palacio, sino vestido de negro. Dame Célimo los brazos, cual tuyo ha sido el consejo; llámale, convidarele? Él viene allí en un camello. que el Rey mi señor me llama Su Majestad gusta de ello. Qué querrá? Pienso que brama porque le quites el bello a un novillo de Jarama. O Alfonso noble infanzón, buena sea tu llegada; habéis hecho colación? Verte es cena regalada. Alzaos Conde de Alcorcón. Yo señor estoy muy bien, que así mi amor satisfago. Yo os doy título también de Maestre de Santiago, y Sacristan de Jaen. Gran señor, vere a la mano, que has andado manirroto, y el Infante es mal Cristiano Celimo tengo hecho voto de no ayunar en Verano. no os levantáis? Gran señor, no mandes pase adelante, tan colunbino favor. Pues levantaos Almirante, y mi Capellán mayor. Ya escampa, y llovia ladrillos Es premio de tu lealtad. Con gazapos, y membrillos, bien puede tu Majestad dar que hacer a mis carrillos. Venís Infante despacio? Sí seño que el jardinero se quedó de verme lacio. Venid, que conmigo quiero que cenéis en mi Palacio. Yo comer señor con vos, aquesa es presunción loca, que si comemos los dos, yo comeré con mi boca. Bien decís, loado sea Dios Mucho ese ingenio me a- (grada. Vámonos al vesuario los dos. A qué camarada? A qué, a comer letuario, pues se acabó la jornada.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda fuese el cid No lo sé yo Pues quien lo Diria yo que saberlo podía él mismo si se ausentó. Si su Rey le suplicó que se fuese a recoger, no había de obedecer? En un pollino salio. Es hombre de gran conciencia, mucho merece su amor. Yo le doy. El que señor. Una manta de Palencia. Señor a Palacio llega Lope su criado ya. A visitarme vendrá; es este Lope de Vega? No señor, que sus destinos, sus méritos, y su celo, le tienen allá en el Cielo, porque es patria de divinos. eme vuestra Majestad los pies Decí a qué venís ya estará el Cid en Paris: decid pues, sois mudo, hablad no le mandé que se fuese. Sí, mas no hallaba la espuela para sacarse una muela. Fuerza será que le pese. Señor no sele dio un clavo, y así te envía a decir, que a tu pesar no se ha de ir. Su grande obediencia alabo; pues decid que no se parta, porque por él me iré yo. Señor, aquesta me dio. Qué llamáis esta? Una carta. Señor; por vida, y así me de, y de la leche que mamé, ya estáis alcabo, sin porque, ni en que, ni para que, niaque me desterrastes ímplica; por- que el vesido de camino es. ta empeñado, los calzones es tan junto a los pozos de lanie. ve, la ropilla a la puerta de A- tocha, el jubón a la puerta de Alcalá, la capa a la puerta de el Sol, con que estoy cogido en tre puertas; y para juntar estas alhajas, aguardo la trompeta del juicio, Dios se le de a V Majestad, como la Morisma desea. La carta tiene gran fuerza. Todo sin duda es encanto Desde el golfo de Lepanto se fue el Cida Guadalerza, mi ejército por el vierzo, sin duda a Zamora marcha. Blancos penachos de escar de nieve le riza el cierzo. (cha pero qué trompeta es esta? Mas si fuese la del juicio. No es si no el Conde Maurí que le conozco en la cresta. (cio Mahoma sea contigo, sálbete Alá Rey dón Sancho, de Castilla, y de León, y desde Genil a Darro. Yo soy el valiente Moro, Fulano de tal llamado, y hijo de Fulanilis, de quien tome lo Fulano. Caseme con una Mora, con tan soberbio aparato, que desdé que me casé me dicen que soy casado. Mi suegro tenía jaqueca, y llamando a un Ermitaño. le mandó sacar dos muelas. Ya lo sé, ve Moro al caso. Estando en Toledo supe, que por un auto has mandado, que los esparragos nazcan unos de otros apartados, en daño de tu Corona, y de todos tus vasallos; y yo con Cristiano celo vatí hijares al caballo, trayendo este alfanje corbo tan bruñido, que a pedazos pudiera servir de espejo en casa de un Ciruiano. Y con el reto a los doce Pares, y a los veinte y cuatro: reto a los cuarenta y ocho, y reto a todos los diablos. Salga el Cid. No puedo Moro, que tengo roto un zapato, y con un moro de sastre, no puedo reñir descalzo (ñea Pues salga don Diego Ordo. La barba no me he quita- y sin licencia de Médico (do, yo no he de salir al campo. Salgan los Comendadores de Calatrava, y Santiago, de Alcántara, y de san Juan. Moro no hables tan paso, advierte que duerme Urraca Avencerraje borracho. Pues quién de vosotros es doña Urraca, no es odSancho? No es. Ni el Cid, ni el Ordoñez. Pues que tenemos mosta- como lo habemos de ser. (chos Las barbas me han engañado salga pues la Infanta Urraca, armada de punta en blanco, que armada de punta en negro, es de cuerbos, o de grajos. Moro tarráez, Moro Muza, Moro Alcade, Moro diablo, Moro de sastre, morillo de chimenea, morábito, va tienes aquí a Urraca. Allá te espero en el campo a la sombra de una haya, que allí verás a esta mano. . Denme mis armas, que quiero ira vesarte las manos. Mientras sales doña Urraca, no cesaremos los cuatro de rogara Dios por ti. Pues quédate a Dios herma- Caballerizo mayor, (no. dad a la Infanta un gazapo. A esperar salgo a la Infanta en este frondoso prado, verde estrado del Abril, fragante sitial de Mayo: quien me mete con Urracas, que en el volátil Palacio de las aves son las dueñas, y rodrigones los grajos. Apercibete a batalla Fulano de tal perrazo, que ya vengo a pelear. Mejor será que comamos, y dejemos el reñir. Pues no me has desafiado a reñir? Yo no señora. No dijiste salal campo? Si lo dije; pero fue para merendar entrambos, que aquí traigo un gígote de pepinos, y de nabos. Moro qué hablas? vive Dios. Deo gracias, te Deún lauda. pues que pretendes hacer. (mus Yo Moro matarte a palos. Eso tengo por servir, y juro como Cristiano, que así llevado por bien, harán de mi cera, y pabilo. Saca la espada cobarde. No riñamos en el campo, que podrá vernos la gente. Pues vámonos al poblado; toma aqueste de ámbar guante Aqueste ya está calzado; dame el otro compañero. Y tú que prenda me has dado en señal de desafío? Yo te doy este Rosario. Yo he de matarte. Conejos; para eso aguarde un zambo: pues manos a la labor. Yo no riño sin estrado, y para reñir amigo, Moro no estás bautizado. Sí, más tengo vigotera, que es buena para los callos, como lo dijo Virgilio a la Reina de Cartago. Mucho emos hablado, hola bebamos los dos un trago, que en el camposabe bien. Y todo sabe en el campo. Moro no entiendo tu reto; constrúyele don Fulano; y si refrescar deseas, ponte Moro en tu caballo, serás zorro a lagineta. Agradezco el agasajo: o quien tuviera guitarra. Ya la trae Arias Gonzalo. Aquí tienes tu vivuela. Decid, habéisla templado? Sí señora, que en Zamora hay pepinos temerarios. Pues tocad una capona mientras que al son peleamos. Señora para ballar denme de reñir recado. Denme armas, y caballo, pues ya no quiero reñir. (cho Pues yo me vuelvo a mi ran- Por Dios que si no se va este Moro mal Cristiano, que me había de ir yo; mas vamos Arias Gonzalo. El más ruin que soy yo, basta, y rebaste, que basto: suban la carroza acá. Adónde? Al segundo cuarto. Diste al Rey la carta Lope? Sí señor. Y la leyó? Al guarda joyas mandó. que la pusiese en arrope. Quién tuviera diez docenas. juntas de arrope de moras. No te fultará a tus horas. calabaza, y verenjenas. Dicen que el arrope es bueno. para conservar la vista. Escriben que Ignigo Arista lo inventó contra el veneno. Ve presto por mi vavieca. Señor como es noche buena se fue a prevenir la cena al gran zancarrón de Meca; y esto de cierto lo sé, que me lo contó el caballo. que mal has hecho endejarlo, cómo ha de venir apie? búscame un esportillero que le traiga hasta mi puerta, todo metido en su espuerta, y cuésteme mi dinero: que así me destierre el Rey viendo que soy de semana? de matarme tiene gana con menudillos de buey. Señor queréllate de él. No tengo papel sellado: que el Rey me haya desterrado no puedo creer qué es él? Granfavor, la Infanta Urraca viene a verte, mi señor, declárale aquí su amor. Vienen las damas, ataca. Cómo estáis fuerte Rodrí. A servicio de mi abuela, (go? y con acclte, y canela, ahora me unte el hombrigo. No en vano Cidos estimo, por defensa de Zamora. Si la Candelaria plora, no hace al caso vueso primo; el Rey me destierra hoy, y yo no me quiero ir. Baste, no hay más que decir. Tan leal señora soy. Jugaremos camaradas? Aquí hay espadas negras. Es ejercicio de suegras, y ya son las doce dadas. De gusto rabiando estoy. Pues poneos una rescudilla, con pez negra en la rodilla el día de san Eloy. Señora salid al muro, que el palafren os aguarda, con sus jamugas, y albarda. Así mi honor aseguro; debe el Rey de estar de chanza pues me está dando cordel. Denme mi espada, y broquel. A mi caballo. A mi lanza. La caballeria tome la eminencia de aquel cerro, y planten la artilleria, como naranjo en un tiesto. Mire vuestra Majestad que quiero hablarle en secreto, una cosa que le importa al Tamorlan. Dila presto, porque la desconfianza es hija de los discretos. Mande despejar la sala. Amigos, y Caballeros, desembarazad la sala, porque me lo pide el cuerpo. Pues saquemos estas sillas, y los cuadros descolguemos. Ah mis señores, qué hacéis? Desembarázar. No es eso, si no que nos dejéis solos, a mí con este borrego. Ya estamos solos, que dices? habla si estás para ello, aunque seas mudo de atar. Hecha la doble. Ya la hecho. Óyeme alguien? Ninguno. Esa es mentira, y enredo, que tú me oyes, y eres alguien. Qué cortés, que palaciego. Traes caza de tabaco? Si la traigo, di a que efecto me preguntas por la caja. Para ver si hay alguien dentro Quién había de estar aquí. Ay señor en este tiempo hombres tan entremetidos, que se meteran en menos. No hay ninguno dentro de ella Míralo bien. Bien lo veo. Señor las paredes oyen; y así conviene que luego vamos al campo; pues que no hay paredes Caballeros: un caballo pide el Rey a ustedes para un entermo; y yo otro, y sea de caña, Dios os guarde, luego, luego. Mora más bella que yo, mas que una manteca dura, Mora hermosa como un Cid más pegajosa que alcuza, mas alta que un arancel, mas alegre que aleluya, más pedigüeña que un sastre, más desdeñosa que un Fucar, cuando te verás brasero donde esta alma se chamusca; y el agua con que mis ojos son la barra de San Lucar: porque me dejas señora por el Infante a la Luna, y tú le pones al Sol como si fuera tortuga. La mano das a un Cristiano con cara de quinta angustia, ratificando mis celos: que dirán de ti las chulas, si no que por don Alonso te has convertido en lechuza Si estás Moro como sueles, que es lo que tu amor procura. Que nos vamos al Retiro a comer unas lechugas. Yo hede querer al Infante Señora ne nos inducas; pues escribele un billete, que si te faltare alguna alhaja para escribir, el tintero de san Lucas soy yo, tu mano el papel; pues que le excede en blancura; y si pluma te faltare; hoy a la obediencia tuya, los pájaros en el viento forman Abriles de pluma, Ya es imposible quererte. dame un abrazo. Aleluya. ha mi señora, ha mi bien: Detén mi señora el trote, que pareces palafren, porque tratas con desdén a este indigno don Quíjote: tras tan grande sin razón, como es posible que muera quien sabe ballar a son; en Madrid, y Talabera, Ririe, y más Ririe, Ririe eleisón. Todo el camino has venido con sumisiones, pidiendo que calle, o que has de quemarme la lengua con un pimiento: vámonos paseando solos, y a los caballo; podemos decir se vayan a pie a esperarnos a lo lejos. Pues pregunto granseñor, está acaso satisfecho vuestra Majestad, que son estos caballos secretos. Como si fueran trilingues, no hablarán, vamos al cuento. Dónde está mi Rey había yo de hablar, selle el silencio mis labios, tu Majestad es quien ha de hablar primero. S. No me dijiste en Palacio que te escuchase un secreto; pues dímele luego aquí, o yo a Palacio me vuelvo? Habla pues. Insus señor: Como un Monarca tan presto por aquesta niñeria arrima Corona, y cetro! No sube que habrá cien años, desde el día de Santelmo, que estoy sin habla. Bien dices, ponte una oreja de puerco en los talones, que dicen: que es bueno para los celos. Tamblén escribe Trástulo, que zumo de lana engerto con mercuriales a marga a los Scitas, y a los Medos. Aa fuerza de la razón, no me dirás el secreto? Si diré que tu licencia solo aguardo; ya direlo; pero ha de ser al oído, pues en aqueste desierto no hay ninguno que lo escuche Sabe señor que pretendo por mis servicios, que tú o mandes por tu Real decreto que yo te mate, sin que digas JJesús. Eres Médico? No señor; pero procuro matar como matan ellos. S. O más leal que Zopito; darete dos mil decretos, para esa niñeria haces tantos sacramentos; con ungato que me enviaras a matareralo mismo, Mátame muy norabuena, mátame más sea de presto, que después tengo que hacer en Zamora. Pues tracemos que muerte tengo de darte. Que tú la escolas te ruego. No basta matarte yo, si no escoger, bueno es eso? Vellido aquien dan no esco- y el Rey tiene privilegion (ge, De que suerte hede matarte, mi señor que yo no quiero matarte con indecendia. Pues qué privilegio tengo? mátame tu de rodillas. Es cosa de cocineros, mas limpia es de servilletas, pues que ya mejora el tiempo; mas ya no quiero servirte señor, porque ya te veo con rostro de no premiarme. Yo te hago mi repostero. No quisiera estar colgado, que lo tengo por agüero. Por vida del amistad que has de matarme tú mismo, y no otro, y tu lealtad. Señor con que mandamiento te he de matar? Con el mío. (mero Pues mi Rey veamos prí. si está firmado de Alcalde. Aunque soy Rey, podentengo de mis Alcaldes, y jueces para esto, y para pleitos. No basta tenerle tú, si no está firmado de ellos. Ah de mi guarda. u Señor. Prended a Vellido mismo, porque no quiere matarme. Si quiero con mandamiento no me levanten que rabio. Haced que un Alcalde viejo de mandamiento a Vellido, para que me mate luego, aunque sea oyendo Misa. Yo voy gran señor corriendo. S. Puedo yo hacer más por ti. Ni por tu padre, ni abuelo El mandamiento está aquí. Así dice el mandamiento. Señor como fui de prisa no pudo venir en verso. N no Los Alcaldes del orcajo, y migas callentes, mandamos, que luego que esto se os sea entregado, le recibáis, como ooro molido. Dada en Argel, por Mayo de trepar, año de y einte désvolos; los Alcal. des. Por su mandado Ma- macarlos. Pongo sobre mi cabeza el papel, y le obedezco. Con este puedes matarme. Allá enZamora han ablerto una brecha? Pues acaba de matarme, y luego iromos. Pues dame aqueste venablo dárete con el dos muertos. Como no me digas zas, porque significa recio: mátame al enochecer, que si sale el Sol no es bueno, y puedé darme modorra. Canta una Jácara, y luego, te serviré pues lo mandas. Mucho Vellido te debo, que si tú no me lo adviertes. yo muero como un jumento. Que si no tiene saya Marigandí, que si no, que si sí, que sino; que si sí; que que, que se me da a mí. Matasteme? Sí señor. Debe de ser de secreto, porque yo no lo he sentido, mas Dios me tenga en el suelo. Ya la muerte dia don Sacho, a mi mano yace muerto; no por falta de Doctores, que tiene muchos, y buenos; y voy a hablar a la parte, que me haga apartamiento. Todo me muero de risa. Mi Rey, y señor, que es esto. Vellido me ha muerto a polos. Perdiote acaso el respeto. S. Pues había de atreverse. Ya me espantaba, que es cuerdo. Qué tienes? de qué teríes? Algo triste estoy do Diego. Llamadme al Cid Campeador. lle Dicen el Rey yace muerto? que tiene? Modorra brava; desde el día de año nuevo, y después que se murió, hacer quiere testamento. A mi hermano don Alonso quiero enviaros a Toledo, a decirle que mi hermana doña Urraca; con decreto me ha estrupado; con palabra que me dio de casamiento: que me querello ante él, y no le digáis que he muerto, porque no querrá casarme. No vais? Gran señor, ya vuelvo, es Y vamos a ver a Urraca; que en su rostro blanco, y negro; camafeos son los riscos, airones los robles secos: procurad entretenerme mientras se ordena el entierro. Juguemos por divertirte, ponte bien a filderecho. Lindamente lo has pesado! Filderecho, y que bien hecho Fil petrina dejada. Fil petrina tomada. Déjala con Bercebú. Salta tú, y damela tú. Dejemos señor el juego, que en los muros de Zamora Arias Gónzalo el buen viejo, canta, y rabia de guso. Canta bien? Hh sido Médico. Rey con Sancho Rey don Sancho, no digas que no te aviso, que del cerco de Zamora un gran traidor ha salido. El dice que va a las viñas a llevarte unos pepinos, Vellido de Hlfos se llama, y hijo de Olfos Vellido. (tes A buen tiempo me lo advier Arias Gónzalo mi amigo, ya Vellido me estrupó. Es cierto? Si juro a Cristo. Grandes voces se han oído en el Real de don Sancho, donde canta como el Cisne cuando está desauciado. Que buena voz tiene el Rey Y también Arias Gonzalo, en peso la noche toda sin cesar clamorearon. Llevadme amigos de aquí, y hasta que haya merendado, no me quitéis el vestido, ni me saquéis el venablo. (to Sírvate esto de escarmien Dadme do Diego un caba- porque tengo de torear (llo en las fiestas de aquía un año Corranse toros, y cañas, y dadme por Dios hermanos para ayuda de enterrar este zamarro.
JORNADA TERCERA
jornada tercera que a mi hermano han dado muerte Sí señora, y se murio una vez que le tocó. Qué gusto, que pena fuerte! Ya se murió en conclusión Don Infanta vuestro hermano. Y murio cómo Cristiano? Rezaba como un León, Ya el Cielo quiso llevar a nuestro Rey puro, y santo, y vos con aquese llanto. no lo intentéis estorbar; perdonad las trenzas de oro, y las mejillas de grana; porque Elvira vuestra hermana guindas come alegre en Toro Coma guindas si está buena pues quedó rica, y honrada: id al Rey con mi embajada a darle la norabuena; y diréis que me he olgado de su muerte tan temprana, que nos veamos mañana en la Comedia; o el prado: Decid que le guarde Dios de mi parte, y preguntadle o quiere albayadle, que es bueno para la tos: y direisle que le aviso que se labe con acelte, que si no sime de aferte, por lo menos quedaliso. Mirad que advertiros quiero que con luto no le habléis, que en su semblante veréis que lo tiene por agüero. Una Jácara entonad, y vaya de buen humor. Ya murió el Rey mi señor. Dios le de salud: Cantad. Qué chirimias son estas? Que le llevan a enterrar, y le quieren alegrar con pandorgas, y con fiestas. En fin vasallos leales; el corazón tengo enjuto; sabéis si me dejóluto? Y para seda, y ojalés. Lo que os manda Urraca ved. Vos me servís como un Cid Lo que os digo Urraca oíd. Haceisme mucha merced. A mi hermana doña Urraca, doy por miedo del sereno, un quírasol, que no es bueno, sino para hacer la caca. Unas botas de camino, sin capelladas, ni cañas; y un pabes con telarañas, que fue del Architiclino. Un caballo regalado, que de Peranzules fue, que no sabe andar apie, si no es por un estrado. A verlo voy a Aranjuez. Averte viene el Rey muerto qué decís, aqueso es cierto? a Dios guarde Urraca esa tez pasaronme por aquí los que me van a enterrar, y yo no quise pasar sin verte, y hacer así, La sobre pelliz efesía esa fineza pregona. Gomo yo soy de Corona he tirado por la Iglesia: dejadnos solos los dos, no quede ninguno aquí, si no doña Urrac yo, y mi hermana. Pues adios, adónde te han de aguardar? Hagan cuenta que allá estoy, y hagan mi entierro hoy, que yo me quiero quedar a merendar almendrucos. Mira señor que eso es yerro. Pues aguárdeme el entierro en la casa de los trucos. Qué tienes, estás ahojado? Tengo siete hipocondrías, y me siento aquestos días con achaques de preñado, y mucho temo el adviento. Eres muerto, no me espanto: tu muerte he llorado tanto, que estoy trise que es contento. Dame la mano de esposa aunque sea oyendo Misa. Ya vuelvo, que voy de prisa Aguarda, no seas golosa, sin duda va por el dote, ha de casarse conmigo, y si me enojo, consigo, con el Cid, y don Quíjote. Pero que marino monstruo por el mar pasa las eras. (che. Señor no es monstruo, que es co- y don Diego en él se sienta, sobre un costal de zumaque, y una gorda vigotera. Sin duda come de Viernes: quien vio en Castilla la Vieja naves. dobo Señor, ya se veo cada día en sus Iglesias. Ah de la nave? Quién llama? Don Sancho. Amaina la vela, para cochero; que el mar levanta gran polvareda. Porque no riegan el mar? Porque es contra la jaqueca. Qué quieres? Vengo a retar a Zamora; y a su Reina; y para dar la batalla, vengo por mar en carreta. Traidores los de Zamora, temblad de escuchar queos reta don Diego Ordoñez de Lara Embajador, con despensa; porque al traidor de Bellido abristes ventana, o brecha, para matar a Sanchico, que a San grande no pudiera. Reto el pan, reto la came, nabos, cebollas, y verzas, arroz con grasa; alcuzcuz, los nabos de Somosierra, los diamantes del Ceilan, los zafiros de esa esfera, sideral piel estrellada, que once hojas se encuadernan. Retolos signos celestes, la caterba de planetas. Retosastres, Boticarios, alfaareros, estafetas, los Médicos, y organistas, y cuanto dfrá el eetera. Decreta lo que has retado, aguarda don Diego, espera, o que yo soy el muerto Rey. Dios en el Cielo te tenga: si estás muerto aque has venido del otro mundo? A las fiestas de las bodas de mi hermana, que conmigo las celebra. Pues retorea ti también, a doña Urraca; y sus dueñas, sus damas, y sus meninas. Pues a mí porque me retas? Retote por muerto falso. Muerto estoy en mi conción. sino que de cuando en cuando(cía, me dan flatos en las piernas. Sin embargo sal al campo, que allá don Diego te espera de Sol a Sol con sus armas, en la calle de las huertas. Buen vlaje, viento en popa Amaina, iza la vela. Dale dale a la pardilla. Arre rucia, iza la vela. Hola, dadme un mal soneto, que me sirva de defensa, una Comedia por zota, aprueba de silbos hecha. Deme un Doctor por espada, y un truan para rodela, gente que golpes de honor los reciben sin que duelan. Plegue a Dios fábrica vil de sino pez, y madera, cuba de hombres preñada, que el mar tu comadre sea. Plegue a Dios que en umbucio encalles en las arenad, donde entre son lamentable hecha pedazios te yeas, y que acaballo, ni en cocho llegue a la piadosa tierra, viva persona que cuente tu lastimosa tragedia: mas ay Cielo, no escuches estas quejas, que no lo digo yo. si no el Poeta. Señor contra quien te enojas, la nave no te hace ofensa; no ves que eso es disparate. De eso se hace la Comedia pero muy bien me lo adviertes ármense fuertes galeras, que con pies de pino sigan a quien es viento en la esfera, Ese pegaso del mar, que por el agua me lleva, para el monstruo de Rolando, otra andrómeda más bella; pero yo seré Perseo, yo cortaré su cabeza, y haré que corales nazcan de sus medusinas hebras; pero mientras se hace hora, dadme un caballo, una yegua y en cada pie una begiga llena de aire de Poetas, le aten porque no se unda, que he de alcanzar esa fiera máquina nautica horrible, pesadumbre pegasea, que bien sé reñir en agua, que algún día fui ballena, y he de batallar pescado, pues soy campeo Cuarisma. Mas ay Cielo, no escuches estas quejas, que no lo digo yo, sino el Poeta. Ya rompe del mar las olas, montes de zasir navega, montañas de vidro surca, y olimpos salobres huella; que bien el caballo corre por el golfo, cosa nueva, parece que cuando corre, lo que pisa atrás lo deja, y las nayades, y ninfas, firenas, y semideas, al Rey le cantan la gala, que aquí la música sueña. El Rey nos manda cantar porque no escurran la bola, ola que me llevala hola, ola que me lleva la mar. Ya se aborda con la nave. ya con don Diego se huelga; y volviendo victorioso, ya del caballo se apea; porque enseñado a Delfín no quiere salir a tierra. Ya doña Urraca la Infanta para las bodas se apresta: ya el Rey Moro de Toledo con doña Zoraida Reina, el Infante don Alfonso, y Celimo, ya se acercan; los unos vienen nadando, y los otros en literas. porque las cerúleas aguas son para ellos aguas muertas; gran día, haurá brava sopa; pues están aquí ya llegan, y su venida nos dicen chirimias, y trompetas. Sea vuestra Majestad bienvenido. Y vuestra Alteza bien hallada; que belleza, qué ingenio! Qué santidad. Ya donSancho ruego aDios le enderece. Soy yo tuerto? (to. Muchos años estéis muer- A servicio de los dos. Dn Sancho es hombre de bien, y riñó como una dueña. La injundia de una cigüeña para merendar le den. Cómo digo de mi cuento: estando yo enoración, me reveló el zancarrón que hacéis este casamiento; y a dispensar he llegado movido de caridad. Qué intenta tu Majestad? Solo evitar un pecado, que dos hermanos implica casarse en la ley Cristiana. S. Urraca no es más que hermana. Y vos que sois? Jamaica; ayer morí, y hoy no soy. don Sancho como lo fui? aprended flores de mí lo que va de ayer a hoy. Según eso no eres Rey? Si soy señor Licenciado, que la corona he guardado para Urraca, y para mey. Yo como Arzobispo Ingles dispenso, dale la mano. Poco a poco que es Verano. Mío ha sido el interés. Dios os haga bien casados; yo os hecho mi bendición, mas con una condición, que habemos de ser cuñados: estáis casados los dos? Si mi señor. Pues repara, que tiene Urraca una cara que es para alabar a Dios; también me caso con ella. Cómo, si es ya mi mujer. Urraca lo puede hacer probando que no es doncella Pues señores en verdad que con otra me he casado: ya sabéis todos mi agrado. Decidnos como. S. Escuchad. Con dispensación de Roma de nárices, en un Credo. me casé como pensión con doña Clara de huevo. Doctáronla sus parientes, y todo el dote me dieren en escudos de linajes, y de Manzanares luego reales, y cuartos de Luna, y ochavos también sin sello de Valladolid, y blancas de Sidonia; y me pidieron un fiador, y me fio un fiador de ferreruelo. El desposorio se hizo con munición de artillero; y un Agonizante a entrambos nos veló, y salí compuesto con una capa de cal, y con gorra de un almuerzo. Era de raja de leña la ropilla, y tras aquesto, calzas de pollo atacadas, como plaza donde hay cerco. Saya de tela de justa, sembrada toda de asientos de Ginoveses, sacó la novia, y por lucimiento un jubón de azotes, con muchos votones de fuego Sacó gorgüera de pita de llamar gallinas; pero un volante de reloj sacó por tocado puesto. Salio calzada la novia con medias de pelo enpecho, caíceras de punto en boca, y con dos ligas de Reinos, en zapatillas de esgrima, y chapines de Toledo. Acompañaron la boda de hongos, los que hiré diciendo, Cardenales de cachetes, con Obispos de bondegos, y Curas de medicina: mas de lo seglar vinieron muchos títulos de Autores, muchos Infantes de ejército; y también sobre borricos hubo muchos Caballeros. Una casa de ajedrez, me dio de aposento el suegro con escaleras de cardo, pasos de vara, y junto a ellos muchas cámaras de sangre, colgadas por ser Juierno de paño de rostro todas, y con manteles de lienzo de muralla, vi en las mesas sal de donaire en saleros de Mendozas, y pimienta de carestia, y vi luego con molletes de carrillos, muchas roscas de Colegios, con cuchillos de basquiña; y tomamos los asientos de Escritura; y empezamos a comer limas de herreros, guindas de grua también, y por antojo hubo huevos, que tiene Claras de nombre, y también yemás de dedos. De caracoles de torre un guisado nos hicieron, mas que un desprecio picante; y de grosura sirvieron mucho higado de bravo, y corazones de fresnos, mollejas de hombres cobardes, libianos de casco, y sesos de Poetas, y mosquitos: y en la mesa nos pusieron muchas lenguas de campañas, y pelados pies de puerco, de no labarse, con callos de erraduras de jumentos. Hubo capones de Iglesia, y perdigones pequeños de plomo, gallinas de animo, y empañadas de fulleros, pellas de jabón; y nieve, y confitillos de lien Hubo nueces de valesta, manzanas de barrio, y peros de dificultad: y enfuentes de cirujia nos dieron agua manos de almireces, y en copas de árbol bebieron mucho vino de jornadas, y aloja de alojamiento, y aguas de chamelote se bebieron en pucheros de niños; con que dio fin nuestra comida; pasemos a las fiestas de guardar, que a mis bodas hizo el suegro. En una plaza de Alferez, con sedas de zapatero colgadas todas las casas de tres altos; el primero tenía rejas de arado; el segundo estaba lleno de ventanas de narices; y adornaron el tercero de corredores de lonja, cañas de vaca, corrieron en el coso con aguja; y hubo toros de adulterio. Boltearon corredores de cambio y hirió uno de ellos tres caballos, que estos eran de Cirugia el primero, de pechuga era el segundo, de tundidor el tercero. Salió uno en una yegua, que era morcilla de puerco; y otro toreó en un tordillo de campañario, y hicieron muchas suertes de tahores, dando aquí fin al festejo. Y así porque soy casado dos veces, y vivas tengo mis mujeres, hoy me nucio con su Alteza muy contento. Mientras dijiste el romance me desposé desecreto con la Infanta doña Urraca. Es cierto? Tomá si os quiero. Cómo os he de dar la mano Almanzor si vos sois Moro? Volviéndome yo Cristiano, y vos Mora, yo os adoro; aquesto señora es llano. Desde cuándo? Desde ahora soy Cristiano vive Cristo. Y yo Moro por lo visto; desde hoy soy zarzamora, y merendemos hermano. Eso es dar que murmurar. Los dos podéis merendar en casa de un Escribano. Cogido me han en guarismo mira hermano con cuidado, que de ti mismo olvidado, no te acuerdas de ti mismo. No soy constante amadoa? Cómo Rey lo señoreas. Vamos a pescar lampreas. Adónde? Al monte Tabor? Mucho estimo esta fineza, mucho a Almanzor obligué. Deme la mano, y veré si es doncella vuestra Alteza. Yo no quiero ser cuñado. Por que lo decís? Porque cercada está fanta Fe de mucho lienzo encerado; y ya de gusto reviento, con mi hermana he de casar, y se puede ir a pasear quien pusiere impedimento. Con todos quiero casarme, con don Sancho, con el Moro, y con don Alfonso. En Toro señora he de desposarme. Yo la sácara a la calle sin que lo estorbara el Cid; pero mándanme que calle Madrid, y Valladolid, dos señoras de buen tanlle. Es cosa muy regalada garapiña con salsilla. (rada? Tú que has de hacer cama. Tendré el Juierno en Sevilla. y el Veránico en Granada. Donde comeremos cabra, que al fin es cosa de cerda. Reduan bien se te acuerda, que me diste la palabra. Pedírmela es patarata, que te la di como extraño, cuando traté con engaño tu verdad Filis ingrata. Como vi tu amor tan impío, me dijiste con fiereza, no me sobaje su Alteza, conquiste con amor limpio. Si Zoraida ha de ser fraile, yo la labraré al momento de cañamazo un Convento, donde esté como un Peraile. Qué cantaba Colatino cuando te molía la especia. Dando se estaba Lucrecia de las astas con Tarquino. El Cielo te dé deleite, Rey don Sancho. dia tu hermana, que envie a casa mañana por una arroba de aceite. Yo me vuelvo a mi ataud, que vendrá a ser lo más cierto. Estás toda via muerto? Sí, así Dios me dé salud. Y aquí se acaba el errar; vámonos todos señores, que los hierros por amores dignos son de perdonar. Con aquesto estoy ufana. Todo el amor es tragedia. Y aquí acaba la Comedia del hermano de su hermana.
