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Texto digital de El hechizo de Sevilla

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Atribución tradicional
Ambrosio de Arce
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Ambrosio de Arce Segura
Género
Comedia
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El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXXVIII de Nuevas escogidas (1672).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El hechizo de Sevilla. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hechizo-de-sevilla-el.

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EL HECHIZO DE SEVILLA

JORNADA PRIMERA

El mayor Capitán llegue a mis brazos, orque en seguros, porque en firmes lazos, con los suyos uniéndose los míos se aumtenten mis alientos con sus bríos, que en su espada y la mía, descansa el peso de esta Monarquía. A tus pies Rey de Argel, estoy postrado, y ya contento, porque estoy premiado. Qué premio hay para victorias tantas? Pues no es bastante el premio de tus plantas? y vos señora, cuya luz mejora este Emisferio, cuando sois su Aurora, a vuestros pies, Zelima, mi desvelo se ve en el Cielo, porque sois el Cielo; dadme a besar la mano. Defensa de este Reino, que ya ufano está con tu valor, Taris Guerrero, llega a mi brazos! hay amor! primero a tus rigores muera, pues tu deidad permite que yo quiera a Ceilan, que me estima, que el Rey mi hermano tanto afecto oprima! A fortuna, que esté mi amor penoso, del Tarifreceloso, si Celima me premia, y si le olvida corta paga es el precio de una vida. Que me refieras quiero lo que ha obrado tu esfuerzo, y tu cuidado, pues no vuelves a Argel con tus Caleras, sin entrar en las Playas Extranjeras Para blasón, y aumento de mii escucha con las mías tus victorias a Zelima, tu alientas mi esperanza. si te alcanza mi amor, su dicha alcanza. No ha de haber para mí sin prevenciones, si quiera que besar a dos talones, mas no habrá, que mi amo con mal modo, hambriento de besar, lobeso todo. Hamete blanco? . Sí como el pebeto. Como ha ido en esta ausencia? No me inquiete la Zelima, y la cautiva más famosa, mire que es mi conciencia escrupulosa, y el queterla la niega; que no la he de querer, sino reniega, No pronuncias el triunfo que has logrado? No dices las victorias que has ganado? plubiera a la piedad de mi fortuna que no fuera ninguna. porque faltando en este sus efectos, con Cellán se lograran mis afectos. Mucho teme mi amor a su belleza, Habla Tarif. . Atiende. Pues empieza. Después que el gran Corsario Barbaroja mi padre cautivó, y entré en la roja sangre en tantas heridas dividida pagó el común tributo con la vida, quedando yo entre tantos males vivo de tres lustros, apenas su cautivo después que le debí con mi crianza del Rito de Mahoma la enseñanza, a cuya Ley gustosos mis oídos, sacrifique potencias, y sentidos, negando el culto, que el Cristiano adora, de un Hombre Dios, nacido de una Aurora, Virgen sin mancha, a quien mi gran Profeta en todos sus escritos la respeta, con título de Casta, Honesta, y Pía, Soberanos renombres de María, que el negar su pureza aún en nuestro Alcorán es gran bajeza, pues solo un renegado niega a su Dios Divino, y Humanado. Al fin, señor, después por no cansarre, que en ejercicios belicos de Marte, contra el Cristiano se irritó mi furia. teniendo haberlo sido por injuria, y en sus Costas, valiente, y animoso, entrando cauteloso, cansando asombros, y adquiriendo glorias, llené las medias Lunas de victorias a tantos ofendiendo el brazo fuerte, que de sus muertes se cansó la muerte, trayendo por esclavos tantos vivos, que aún más que Moros, tiene Argel cautivos, acciones que el valor ha conseguido, y en ti han hallado el premio merecido. Cansado de la Corte, y del Palacio, adonde el ocio vive tan de espacio, trocando por la seda, y por las galas los instrumentos velicos de Palas, pidiéndote licencia; precepto gran señor, de mi obediencia de la Playa de Argel, haciendo salva, que despertando al Sol, retiro al Alba. A buscar del Cristiano Armadas Flotas, salí en seis despalmadas Galeotas, en seis Neblies digo del mar Cano, a quien de plumas sirve el lino ufano, que aferradas las alas de sus velas, las ancoras tuvieron por piguelas, con el Piloto cazador experto, las atava en la alcandara del puerto. El Campo cristalino, surco en la confianza del destino, que arrojando de si la verde bruma me recibió en los hombros de su espuma, y ayudado del viento para li sonjear mi pensamiento de la plata que explendido dilata, hizo cenizas cándidas de plata. Con que a mi Galeota siempre ufana, guarneciéndola fue de siligrana, de las Costas de España el rumbo sigo, y al salir de las nuestras al abrigo vi cuatro gruesas Naves del agua rocas, y del viento aves, que según de sus popas las empresas, reconocimos bien ser Holandesas, Prevengo mis Soldados, el Comitre castiga los forzados, el pito sueña, ocupo la crujía desparando la gruesa artilleria: debajo de la suya me aseguro, haciendo de sus buques fuerte Muro, defiéndense valientes, y atrevidos, más viéndose oprimidos, por no entregarse, con enojo ciego unos a otros se pegaron fuego, aprisa me retiro al ver que ardían para gozar la fiesta que me hacían, y aunque perdió la presa mi ardimiento, mas que disgusto; recibi contento. porque jamás he visto en partes varias. arder, señor, tan bellas luminarias, siendo vaupreses, árboles, y entenas, hachas que arden serenas, el alquitrán hogueras prevenidas, todas las jarcias cuerdas encendidas, las campañas, las piezas, y para festejar más mis proezas arrojó de Soldados, y Grumetes cada Nao, un pebacho de cobetes, que el fuego que mis hechos solemniza, los subió llama, y los bajo ceniza. Hallándome con ella tan cercado, que en medio de la mar, me vi barado, hasta que el viento, que mi triunfo aclama en humo resolvió, lo que fue llama, prosiguió mi derrota, y a poco espacio el Cielo se encapora, refuerza el Noto, y casi de repente, una escuadra de rafagas amviente, nos anomete en espumosos bultos, y las tranquilidades son tumultos: densos, y soñolientos los horrores por muchas bocas, bostezando ardores, con uno, y otro ronco acento, gimen como que los oprimen, la chusma tirúbea, el Piloto vocea, acude a la Faena el Marinero, llegando tarde, el que llegó primero. El Sol se esconde, los horrores crecen, el pino cruje, y todos se estremecen, que en piélagos de sombras parecia, que tormenta la luz también corría. Sigue mi Armada su fatal derrota, y solo mi valor no se alborota; porque fue mi Bajel roca maciza y si el golfo sus iras le dilata, el mismo Cielo le temió pirata, Entro en las caserias, usando mis rigores, vuelvo al camino, y halla mi deseo el más gustoso empleo, pues una tropa a Málaga venía, que la voz de unas fiestas conducia, hago la seña, y sale de mi Armada la gente entre sus brenas emboscada, y sin hallar defensa en sus aceros de libres los reduje a prisioneros, y no contenta mi ambición sedienta por causarle al Cristiano más afrenta; de uno que en compañía de los demás venía, de aquellos que guardados en tu aprisco, con el pardo sayal tiene Francisco; el habito me pongo, y a entrar con él en Velez me dispongo: comboco la Justicia, y Caballeros, diciendo que en el Monte hay Bandoleros, que de las fiestas la ocasión gozando, están los caminantes despojando, y que con las haciendas no contentos, tiranos, y sangrientos son fieros homicidas, causando afrentas, y quitando vidas. Dan crédiro piadoso a mi embajada, la plata rica, y equivocó su sin con vario intento: andaba de Elemento, en Elemento. Paso la noche, y el Aurora fría con el Iris de paz nos trajo el día, descubro a Velez, salto en sus Riberas, ocultando en las calas mi Galetas, y en el traje Español, bien adornados llevo conmigo algunos renegados, que expertos en la lengua, y los vestidos iban para esta empresa prevenidos, y asegurados con industrias mías, prendo sus infelices meradores, y disponiendo aprisa su jornada, los traje, siendo ya su incauta guía, a ser despojo de la industria mía, oio llego con ellos, donde mis Soldados oy me esperan alentados, rri y al escuchar las prevenidas señas, producen hombres las robustas peñas, y viéndose asaltados, y oprimidos, aunque de armas venían prevenidos, los que antes de valientes blasonaban, inmóviles al verlos se quedaban, y sin defensa alguna rendidos al rigor de su fortuna; en espacio pequeño me vieron Fraile, y respetaron dueño, Mas hiciera, señor, si mis galeras, Delfines de las ondas por ligeras, no viera tan cargadas, desde las proas a las arrumbadas, que montes en el agua parecían, porque a ninguna parte se movían, con que fue necesario en mi viaje hacerles a los peces buen pasaje, arrojándoles vives para ser su manjar muchos cautivos, entre otras muchas, con aquesta azaña, al eco de mi nombre tiembla España, siendo este acero a quien el Sol respeta, contra el Cristiano vil, fatal cometa; siendo este brazo, que sus yugos doma, estrago suyo, y rayo de Mahoma, siendo este pecho, en su valor constante en defender mis ritos, firme, Atlante; para que mis victorias olSISO? te coronen señor de Augustas glorias, siendo entre dichas tantas, bisol invín la mayor que tendré, besar tus plantas. Quien tan valeroso es, comimas permanentes lazos llegue otra vez a mis brazos. Premiado estoy a tus pies. de no es bien, a suerte inumana! Pues así sabes servirme, que trate de resistirme, Tarif en darte a mi hermana, hoy pues vienes victorioso, será discreta Nacon y hermosa, i Celima tu digna esposa, y tú su feliz esposo. Qué escucho, fiero rigor. Qué oigo grave pesar, como podré remediar esta pena, este dolor. Señor, teme el ramalazo de nobio, prueba primero, mia no te cases todo entero, cásate solo un pedazo, Ea Celima tu mano mi obligación satisfaga, premia, honra, ilustra, paga el valor más soberano, el Tarif logre pordeyes, que el mérito ha conseguido la dicha que a pretendido. Vifires, y Belerveyes, hoy a todos los exceda, pues justamente prefiere la nobleza que se adquiere a la sangre que se hereda, ea en que te has suspendido, quítame hermana un cuidado, con que saldré de obligado; pero no de de agradecido De su voz estoy pendiente. Él si, aguardo venturoso. Tarif ha de ser mi esposo, esto mi estrella consiente, mas ya me ofrece un consuelo, mi fortuna singular, porque cuando da el pesar, previene el alicio el Cielo, el tenga piedad de mí Su tardanza no penetras. Cuestan mucho las dos letras. Que me respondes? . Que sí. Válgame Alá! tristes suertes! que es lo que he llegado a ver, Cielos que puedan caber en una voz, tantas muertes! Zoilan imprudente, o necio, ha inostrado suriisteza, presto sabrá que es fineza el que juzga que es desprecio, La amor ya has conseguido el muyor bien; ya has trocado los afones de soldado, a delicias de matido. Ya que retorico el labio a mostrado suelocuencia, pues infinitas razones andijo con solas dos letras, y ya que a yugo amoroso. o nuestros dos cuellos se acerc coyunda que a unos alivia peso que a otros atormenta, quisiera tener saquí es precisa la cautela) quisiera ten er, aquel alibio de las bellezas, las victorias que has logrado, déjame que así lo sienta, no fueron por mi conquista, fueron por tu conveniencia, por ser tuyas celebramos del Taris tantas empresas. Veamos las que por mí, quiere emprender tu fineza, si a ti señor con él nombre, de mi galán, te sirviera, dando tu licencia a ello, fuera ninguna mi queja. a ti por ti te ha servido, permite que yo le deba algo de lo que le debes, que yo pagare mi deuda, mas ya de pagar la tuya, aunque no me obligue a ella que mi vanidad pronuncia voces contra mi obediencia ya no quiero que por mí emprend i no quiero que él la ejecute, T solo intente que lo sepas, y pues juzgas que en mi mano todas sus victorias premias, yl y tú me mandas que yo quien te desobligue sea, Esta es mi mano Tarif. porque aunque nunca hice prueba de cariño, ni te debo ni aún la facción más ligera, que nos pagamos nosotras de las exteniores muestras, porque callados afectos, y siempre son caricias muertas, quiero digo, que mi hermano mas obediente me vea, que presumida, y así por hacer lo que me ordena, otra vez te doy la mano. M. Deténgase V. Alteza, porque no he de conseguirla, señora, hasta merecerla, que es merecerla? o qué mal que mis palabras se alientan; pues cuando han de ser corteses, se acreditan de groseras. Yo juzgue que las victorias de vuestro hermano, eran vuestras y pues no acerte el camino echaré por otrasenda. Adquirir por vos más glorias no ha de darme muchas penas, porque ya saben mis bríos donde han de hallar las proezas, primero que en la colunda mi noble cuello se vea; se han de ver en vuestro gusto empleadas mis obediencias. Y así ved si algún deseo ltenéis que difícil sea, porque en sus dificultades, todas mis industrias crezcan si me mandáis que en España. entre, cuanto España encierra, digno de vuestro deseo, serálimitada empresa, Si queréis que el mar, registre en vencedoras galeras, aves de aquel elemento; que corren a un tiempo, y vuelan, ire al mar, y de sucentro, os tributare las perlas, que en firmes seguras conchas, avarienta el Alba encierra Ya vuestros acentos tardan, ya mis alientos esperan, porque antes de pronunciarse ejecutados se vean y otra vez todo mi afecto le suplica a V. Alteza que no me premie su mano, hasta que la mía ofrezca lauros que menos indigna, la hagan, porque se vea, que dilatando mi premio, castigo mi inadvertencia. Di tu gusto, porque quiero también, que todos adviertan do animoso del Tarir, que si mi favor granjea, ganó mi voluntad, quiero que la tuya sea ocasión de sus azañas, morivo de sus empresas, Di lo que me mandas. Di Zelima, lo que deseas. Sea cruel el empeño, para que él en él se pierda, no tengo ningún deseo, que ser deseo parezcas que cuando todo me sobra, he de desear esta queja, de que por mí no hayas hecho do que por mi hermano; es necia arrogancia de nosotras, porque la menor se precia de ver en quien la pretende, anticipadas finezas. No tienes ningún deseo? Solo uno serlo pudiera, ampárame industria mía, . a Ceilan! mucho me alientas, Pues refiérele, señora, Muchas veces me habla Celia, esta Cristiana cautiva, encareciendo na bella heimbsara que en Sevilla, por su hechizo la celebran, y tanto me su encarece, de admirable, y de discreta, de prudente en lo que dice, de injeniosa en dlo que piensa, que esto a ocasionado en mí leve deseo de verlas mas no tan grande, que ser empeño del Taris pueda, pues cuando lo deseara, por ver el peligro que era, y que el entrar en Sevilla no es entrar en una Aldea, dándolo por imposible, mas mis palabra te empeña, no le pusiera en el riesgo, y más cuando ya se arriesga todo tu gusto señor; en no hacer lo que me ordenas. Y ese deseo tenías? No es deseo con violencia. No hablas Tarife Par no señor que obrar, y no hablar intentan, mi amor; y miibrío, el fuerse a obrar, y a no hablar acierta. s . Adónde vas? . A Sevilla, y antes que acabel vuelta que a empezado el Sol, su Hechiza @ bionorecacña veréis en las plantas vuestras. qué es su hechizo? y veinte echizoc que encontraramos en ellas r te he de traer voto a Cristoe Tu juras a Cristo, vestia, siendo. Moro? . Se me había olvidado en mi conciencia, Príncipe eres de la mar Tarif, esta merced nueva te hago, porque premiado antes, y después te veas. Mil veces beso tus plantas, y porque Zelima vea que Sevilla es para mí Aldea, hoy con la misma facilidad que cautivo los que habltan las Aldeas, ho de cautivar su Hechizo, si vienen en su defensa; cuantos Cinetes la costa del Mediterranco encierra, y he defraer a Sorilla, y s Triana. . Y a las vieju porque yo sé que en Triana no han de faltar hechiceras. Pues ya que por un deseo leve, tu valor se empeña, le ha de empeñar mi cariño, y prometo a tu fineza la mano, si con la esclava en el Puerto de Argelientras. Hay afecto que a la vista, de sus desdenes te aumentas! Pide más, que a mi valor ninguna acción se reserva, pide que arranque del Sol lambía ardiento madeja. y la verasta tus plantas, rayo a rayo, y hebra a hebra, mas porque no se dilate, con las voces mi obediencia, todo mi afecto me lleva. ̱. Con el Alma he de seguirte, Con tanto favor me alientas. mira el peligro que emprendes. No hay peligro que lo sea, donde tus ojos me miran; donde tu mano me premia. Vamos Taris, que hasta el puerto he de acompañarte. . Ea Monstruo de cristal, y nieve, que al Cielo en ondas te elevas, solo esta vez necesito de tu quietud Ha vamos de esta. Plegue a Alá que vuelva presto. l . , . A plege a Alá que no vuelvas, Sola a quedado Celima. Solo aquí Ceilan se queda; y es dicha, porque le diga con sui afecto, mi cautela. ni he de verla, ni he de hablarla, porque si de hablarla, y verla han de crecer mis injurias, no quiero aumentar mis quejas. Qué triste está, no me espanto que el fingido desdén sienta, Ceilan, primo, amante, dueño. ̱ Monstruo, peligro, Sirena que alagas, con lo que ofendes, que agravias, con lo que prentias agota tantas caricias, después de tantas ofensas, sigue al arifcón el Alma, y déjame a mí sin ella, que ya yo no necesito de tu voz, ni tus finezas. No importa que hayas creído tus engaños, no me pesa de lo si no de tu amor es el sentimiento muestra. Él si que oíste medroso, déjame que así lo crea, fue no, que tal vez pronuncia, lo que no siente la lengua, y el deseo que he mostrado, de ver la Española bella, fue venganza, y no deseo, porque yendo a aquesta empresa, el que aborrezco, en Sevilla, o le maten, o le prendan. Si me engañan sus traiciones. Qué imaginas? o qué piensas? Que me engañas imagino. Tienes razón que la pena del que una vez a mentido, es que otra vez no le crean, no así agora que lo afirma. Quién Celima? . Mi fineza, y porque de una vez salgas de la duda que te inquieta. Al Adelantado escribe, ese que de las galeras de España es el General, y ese de quien el mar tiembla; pues tú con él, tienes una licita correspondiencia, por el suceso que muchas veces oí de tu lengua, dando e cuenta de como disfrazado el Tarifeentra en Sevilla, que si él, o le descubres o le encuentra, tus dichas, y mis fortunas, serán, o Zeilan! mas ciertas, Pues luego con un cautivo le daré al instante cuenta, de la facción que pretende el Taríf . Y di de aquesta desdicha en que le he metido, pues por sencasí la empresa, mas que inposible, le dije que a la Española tiatera. Su prisión será segura. O sea su muerte dierta. qué es esto? Que ya se parte. Sepulcro en las ondas tenga, vete a escribir el avilo, Voy a hacer lo que me ordenas. No me quieres escuchar? No Blanca, no te he de oír. Mi obediencia persuadir no te puede, . e qué has de hablar si imprudente, si inumana, propio estilo de las necias, no sin vanidad desprecias la riqueza Sevillana. Tu tocador todo el día te encierra, y allá en tu idea, de tocador que te asea le has trocado en libreria, Tantos libros he comprado, sujeto a tu voluntad, que en ellos, ya la mitad de tudote me has gastado. Y cuando ricos señores, te pretenden para esposa, tu contigo desdeñosa, muestras a todos rigores, y porque nada te sobre (miren lo que son mujeres) solo estí más, solo quieres a tu primo porque es pobre, pues si le veo otra vez, a en la calle, ya en la puerta. Que esto mi pesar concierta. He de postrar tu altivez. Los cargos has pronunciado, mis disculpas no has oído padre si te he merecido por tu hija algún cuidado, como juez ya de mi culpa te suplica mi obediencia. que no me dé la sentencia sin escuchar la disculpa. En vano lo has intentado. No me quieres atender? Ya es tarde, y voy a traer a casa al Adelantado Conde de Santa Gadea, que ayer por huésped nos vino, cuyo ingenio peregrino, compone, junta, hermosea, en los dichos celebrados, sin tocar en lisonjero, preceptos de Caballero, con las chancas de Soldado. Pues antes has de escucharme, Ni antes, ni después oírte intento. . No has de rendirte? Pe no Juana, no he de aplacarme, Señor, oye a mi señora, no te enternece su llanto? Soy de piedra. . Si eres canto te ablandara lo que llora. Mi amor, con mi pena lucha, breve acento has de escucharme. o a tus plantas. . . Por librarme, de ti empieza. . Pues escucha, Atiende señor mis voces, que como es justa la causa el sentimiento las dice, y la angustia las declara. Tume culpas que he comprado libros, y que aquella estancia que eliji para mi adorno, convertr imprudente, y vana, en libreria, palestra donde el ánimo se ensaya, a triunfar de los efectos de nuestra porción humana, este solo es el adorno. que a de tener una dama, y si todas le tuvieran, menos mal ocasionaran. Riesgo del Alma, el aliño del cuerpo, los sabios llaman, perfección del cuerpo nombran a los aliños del Alma. Luego yo que el Alma ilustro, no vengo a estar descuidada con el cuerpo, pues él luce al incendio de su llama. Un vestido de estameña, si con limpieza se trata, sirve de gala, y abrigo, si es abrigo, que más gala! Dices que a los Caballeros a quien mi hermosura agrada, los desprecio por ser ricos, y que a Don Alonso, aman mis afectos, porque es pobre, no mucho, pues que lo pasa conservando su nobleza sin hacer ninguna infamia; Cno mucho, pues a los ríeos sin rendimiento los habla, y el que quiere que le presten, muchas cortesías gasta, querer a mi primo es culpa que hiciste, pues en su infancia, por entretener la mía, tú le trujiste a tu casa, desde entonces el cariño se crió con tanta fuerza, que arrancaras nuestros pechos, si sus raíces arrancas: no hay riqueza como el gusto, y si este, señor, me falta, no quiero lo que me sobra, teniendo lo que me basta. Estor ostrada a tus pies, te suplico, une enlaca, en apacible coyunda, esta Tórtola que canta en el árbol de sus penas, racias, el tono de sus des que si esta dicha consigo, estaré siempre a tus plantas con obediencias de hija, con tendimientos de esclava. Si aquesto no te enternece eres hecho de argamasa, pues me ha puesto el corazón a mí con ser su criada, aún más blando que una breva! No hablas, señor, no hablas? Si Blanca, pues mis enojos dicen mucho cuando callan. Que me respondesd. . Que si los umbrales de esta casa, ese mozuelo atrabiesa, haré. . Qué terrible rabia. Haré; pero mis enfados suspenden a mis palabras, voyme presto, que ya el Adelantado me aguarda, que a mucho que anocheció, y querrá venirse a casa. Fuego, por las escaleras como una saeta baja, si se le ha olvidado, que tiene gota con la rabia; y estotra, cual se me queda. pues parece que se ensaya, de Madalena en botrón, a señora mía, a Blanca, no desperdicies las perias, no llores que agora acaba de anochecer, y es temprano para ver lloraral Albí. Déjame Juana que pene, déjame que llore Juana, porque a mi dolencia el llanto la alivia, si no la fana. La alivia, llora un diluvio, y si lágrimas te faltan, compralas a una azañera; pero mira que son falsas. Españ ̱ de mas quien con terrible prisa, y sin decir las palabras, de entrome, aca porque llueve, corre, brinca, trepa, salta por toda aquesta escalera. Mira quién es. Yo soy Blanca, que aguardando a que tu padre se saliera, yo me esperaba; pero que líquido aljófar, l de tus ojos se desata; quien tu disgusto origina, y quién mis pesares causa? quien intenta, quien pretende. Calla Don Alonso, calla, que se despiertan mis males, al golpe de tus palabras, yo te he perdido d. que escucho que diviste? . Ya ol vidada estoy de lo que te he dicho; a pesares, a desgracias, lejos está de la vida, a quien la memoria falta. qué me has perdido pronuncias, enigma tanto declara, no me ofrezcas el veneno, si me le has de dar a pausas, que me multíplicas muertes en todo lo que te tardas, que te he perdido, te he dicho: mas de mil veces mal haya la lengua que lo pronuncia, el labio que lo declara. qué es esto. Blanca? qué es esto? Esto es, que mi Padre trata, como ingrato Caballero; quitarme, lo que me acaba de dar quitarme la vida, pues me falta, si me faltas; porque no tienes riquezas, si te quiero me amenaza, a que antiguo es en el mundo ser avatientas las canas, que tú no has de ser mi esposo asegura más mis ansias, aquí lo contrario afirman, aunque mi obediencia salga de los límites que debe, mira, piensa, busca, halla. modo, senda industria alivio, para que a pesar de tantas angustias como nos cercan, pesares como nos causan, en unión dichosa logre su felicidad el Alma, Sácala por el Vicario, la verás más pura, y alba a Blanca, que si la hubieras, sacado por alquitara, Que respondes Don Alonso! Que he de respoderte Blanoo pues que te adoro, y me quiero que presumida, que vana, guiada de mis afectos se pronuncio esta palabra! Pues vámonos de carrera, a lo que te he dicho Blanca, y con una petición que la haras bien, siendo dama Pide que te deponten, hasta que se haga la paga, a Don Alonso, que es mucha cantidad, siendo una Blanca: mas hay Jesus lo que he visto, qué tienes? . . que has visto Juan Tu padre, y el huésped suben Ay de mí, que no cerraras la puerta. . Porque está abierta la habemos hecho cerrada. Que te asusta, pues si estas a mi bien determinada, poco importa que me vean. Si importa, señor repara, que es muy terrible mi padre, y yo soy muy desgraciada. Pues qué he de hacer? Esconderte. . . Y mi brío? Esas vizarras atenciones, Don Alonfo, dejadlas para otra casa, que la mía para ti, ni es pa estra ni es campaña. Aprisa señora, que entran. Pues en mi tocador Juana, le esconde. No hay otra parte? No la hay menos sospechada. Obedientes mis afectos, ejecutan lo que mandas. . Tan buena es la librerra que tiene en su rocador? Es muy lucida, señor. Vérela por vida mía. Blanca, mire tu desvelo al Conde. . Postrado está mi afero: No he estado nunca tan cerca del Cielo, llegad, llegad a mis brazos que a esto mi vejez se atreve, pues ya su líquida nieve hace licitos sus lazos: hermosa estáis? Ya he cerrado a tu primo. Aquesto basta, lisonjas señor? . No gasta esa moneda el Soldado: samas porque me ha encarecido Pedro, que con primor está vuestro tocador de muchos libros vestido, vamos a verle al momento, que hace quien a esto se aplica, mejor que la que bótica, está haciendo su aposento. Esto en infinitas toco, y debe de ser mejor; más vamos al tocador, que hablo mucho; y digo poco. Ay Juan alterridle suerte! Mire el viejo antojadizo. Vamos soberano Hechizo. A cuando aguarda la muerte mi padre os ha encarecido como padre el tocador, para verle vos señor, ni aliñado, ni lucido esta dejad (ah inhumana suerte las penas quedas!) que Juana le adorne más, y le podréis ver mañana. Que aliño, ni que decencia más mañana ha de tener, esta noche le ha de ver, venga, ve ega V. Excelencia. Aquesto me tiene en Cruz; plegue a Dios que bien salgamos, Qué desdicha! Señor vamos, que yo llevaré la luz. que he de hacer no encuentro medio para estolb . V. Excelencia no viene? . Mas mi dolencia me esta ofreciendo un remedio, y pues el Conde es prudente . es preciso que le cuadre, que por temor de mi padre él lo sepa solamente. Vamos a este tocador de todos tan alabado. Ayudeme mi cuidado oíd primero, señor, al dentro con se constante, por causa que ha sucedido a Nacional de España tengo señor, escondido a mi primo, y a mi amante. Mirad tenora por Dios, que decís. Mi mal reprimo! Porque un amante, y un primo si no entiendo malsón dos? En este afecto oportuno, son si escucháis mi razón, dos para mi estimación, el que en la verdad es uno. Bien esta, oíd señor, no decís que bien abradas tenéis algunas espadas: Son de crecido valor. Pues primero mi cuieado las armas quiere mirar, libreria en que estudiar sabe solo el que es Soldado. Serenó la tempestad. Si es de noble proceder el primo, tengo de ser cura de su entermedad. Yo sé que una espada os cuadre, que es tiesa, segura, y fiel. Porque no os casáis con él? No quiere señor, mi padre, porque es pobre le aborrece, y en viéndole me amenaza, y así con aquesta traza. que todo mi afecto ofrece me libro de se rigor. Hoy un pesar he de daros, Cuál señor? El de casaros. Ese es pesar, o favor? Decid a ese Caballero, que a la puerta de la calle aguarde, hasta que a avisarle bajen. . Decírselo espero. Toma la luz Blanca, y ve a su Excelencia alumbrando, Qué bueno, os estáis burlando en su tocador se esté Banca, pues no será justo estorbarle su placer, porque allí sabe esconder entre sus libros su gusto. Placer, y pesar recibo. No me espanto en modos ciertos, que entre tantos cuerpos muerto tengáis vos un cuerpo vivo. Si Blanca no ha de venir, vamos señor a mirar las armas. . Dejadla estar, que se intenta divertir. Decís muy bien, Blanca veto Favor es, aunque es desdén. No diréis que no hago bier el oficio de alcaguete. Llama Juana a Don Alonso pues el Cielo permitio, que aplicándole el remedio, se aplácara mi dolor. Ya está Don Alonso aquí tan cabal como se entró. Y tan pesaroso Blanca de causarte ni el menor cuidado, que este disgusto me quita el gozo, que yo tengo en mirar tus luceros, cuyo brillante explendor, si no es como el Sol tan clazo, es tan puro como el Sol. Deja, sevor, los requiebros para mejor ocasión, y vamos a lo que importa. Ay otro nuevo rigor que decirme? ay otra pena? porque tan hallado estoy con los males, que presumo lque me va mucho mejor, pues a su materia crece el fuego de mi afición. otra pena hay que decirte, pero en ella se escondió un alivio que sabrás; porque el Soberano Autor, reciprocamente hizo con inseparable unión e al mal, profeta del bien, al bien nuncio del dolor. El Adelantado quiso ver el tocador, y yo no encontrando otro remedio, le revelé nuestro amor, to dije como en esa cuadra te escondias, y el mando en que a la puerta de la calle esperes, que su valor intenta mi mayor dicha, y así vete, porque no entre mi padre, y te vea, que luego Juana veloz bájara a darte el aviso. Y como que lo haré yo. Pues si tanta dicha alcanzo, a esperar la dicha voy. Salte por aquella puerta, que entran por esta los dos. La mayor vitoria esperolo. Tuya Don Alonso soy. ̱. Déjadme señor en esto. No os quiero dejar, señor; Don Aronso aquesta tarde con sentimiento me habló, diciendo, que os lo dijera, y ha de hacerse, voto a Dios: él a la puerta me aguarda, y basta que su afición se haya válido de mí: a señora mía, yos haced que vuestra criada baje a llamar. Vive amor! A un Caballero, que a mí me aguarda abajo. Ya voy, antes que tú me lo mandes. Digo que terrible sois. Que queréis, siempre los viejos tienen esta condición. Ya señor, a vuestros pies, humilde, y rendido estoy. Venid muy enorabuena, no me dijo vuestra voz que persuadiera a Don Pedro, pues que su sobrino sois, que os case con vuestra vrima? Esto es fuerza, si señor. Ved como yo no os engaño, que presto que me entendió este noblo no es muy necio; que me respondéis: . Que yo no gusto de que se casen, pues pobres entrambos son. Porque no queréis que Blanca, pues su estrella la inclino que se case con su primo, decid presto? Porque no. Valiente razón es esa, digo que me convenció. Porque no es rico, ni tiene hacienda que es la mejor nobleza que hoy se acostumbra. Muy de aqueste siglo sois, y si ruvierados mil ducados de renfa? . . Yo luego al punto se la diera. Pues al punto se los doy de mis rentas, Don Alonso, dad a Blanca. . Qué favor! Nacional de Españ La mano, porque esto es cumplir con mi obligación. Si gusta mi Padre. Acaba. Esta es mi mano, señor. Hay más impensada dicha? tuyo hermosa Blanca soy. Pues vimos Pedro ahora a ver este tocador, que era yo casamentero sin saberlo. Entrad, señor. Ya tenéis yerno D Pedro. Y me le habéis dado vos. Porque os pague mi caricia. Porque os deba mi pasión. El mayor bien que he logrado. La felicidad mayor. Piega a Dios que no me echéis, presto alguna maldición. Como si en seguro lazo. Y como si en firme unión. Venero a mi primo amante. Y adoro a mi prima yo. Pues a querer a la dentro, que hace aquí mucho calor. Por qué señor? Por los solos, de Blanca, mirad si yo sé también decirrequiebros. Digo que tenéis bamor. Pues mi dicha. Pues el Cielo. Para mi bien permitió. Para mi gozo dispuso. Que nos vieramos los dos. En coyunda, que es alivio, si el afecto la cargo. Amante pronuncie el labio. Diga amorosa la voz. Que viva infinitos siglos quien tanta dicha causó. SEGUNDA JORNADA

JORNADA SEGUNDA

Que esto la fortuna hizo solo conmigo cruel, que yo he de volverme a Argel sin el Sevillano Hechizo? Yo he de llegar desairado, mereciendo los enojos de Zelima, cuyos ojos son imán de mi cuidado? Yo que llevé mis deseos con adquitidas victorias? yo que he conseguido gloria yo que he logrado trofeos? Porque me diste fortuna, cuando en mi bien te adelante victorias; y dichas tantas, sino me concedes i na? No estoy de ti satisfecho pues esto no he conseguido, y ya para mi has perdido todo lo que por mí has hecho Sepamos sin que te inquien donde esta fortuna airada veremos viva, o pintada, y arrémosla de cachetes, que desde que entre en Sevill esa Ciudad, que con maña, es joya que ha puesto España en el pecho de Castilla. Estoy sin mostrar flaquezas, por el mal que me han negado los valientes que he mirado todo lleno de crudezas. Que no pueda yo lograr lo que vine a conseguir, y que en fin me he de partir, sin lo que vine a intentar. Ya no me queda ninguna diligencia por hacer, que no hay valor, ni poder sino quiere la fortuna. Hoy se cumpien vein te días que a Mahometo señalados dujé, por cuyos cuidados andan las Galeras mías de Cadiz poco distantes, y juzgo que recelosos estarán, y temerosos, por no ver nuestros tuivantes, y pues que el esfuerzo mío no consigue lo intentado: ese Barco que guardado de mis gentes en el Río está, dispón, porque tengo de embarcarme con mi pena, y en el piélago de arena mi vida acabar pretendo, porque la vida no estima aquien el gusto faltó, pues no se consiguió o que me mando Celima, muera triste, y despechado, pues es menor desconcierto llegar a sus ojos muerto, que a sus ojos desairado. No has hallado modo, o traza para este Hechizo que admira agarrar, a señor? mira sile venden en la plaza, y sin miedo que te oprima, dala doblones rollizos, y te hará dos mil hechizos, que la lleves a Celima. Cuando llegué a esta Ciudad, quiso la fortuna airada que estuviera ya casada; siendo de esta novedad la causa el Adelantad y el que mi gusto destierra, pues por todas partes guerra quiere hacer mi a cuidado: su nmarido recogida la tiene, y muy encerrada; no fuera tan celebrada, y no fuera tan temida, ni aún a él he podido ver, que si a él le conociera, yo con él me introdujera: no la debe de perder de su vista, ni un instante, lástima tengo al casado, que ha menester al cuidado tener siempre vigilante, y pues ya no puede ser el salir con mi intención, haz del Barco prevención, porque antes de anochecer nos vamos, y nos juntemos con Mahometo el Esforzado, antes que el Adelantado. azote el mar con sus remos, en busca de mis Galeotas, pues si le encuentro, brioso, alentado, y valeroso, todas sus Galetas rotas ha de ver a impulso mío: pero hay dolor! hay agravio! para que pronuncia el labio brío, si me faltabrío, para obrar, y conseguir lo que he llegado a ofrecer? que fácil es prometer, y qué difícil cumplir! Muera, porque con su muerte el honor cobre mi vida. La mía está defendida con valor, con ira fuerte. es advello de Qué seis hombres intentan dar muerte a uno. No está a su lado ninguno? No señor. Pues no te asombres. de que le vaya a librar, pues cuando por mí no fuera, por esta insiguia lo hiciera, que aunque fingida ha de obrar ahora lo que siempre ha hecho, y pues su roja pureza es señal de esta nobleza, no la ha de borrar mi pecho. . Ve, que no haces mucho hierro, y muertos a todos deja, ea señor a la oreja, que para eso eres perro, ya los dos están pelcando, ya cascos los van abriendo, ya los seis se van corriendo; porque los están picando, ya huyen dos con primor: valeroso el Tarires. Conmendirme a vuestros pies. me reconozco deudor de la vida que perdida estaba en lance tan fuerte, pues del golfo de la muerte, vos al puerto de la vida me sacasteis valeroso; me con ducisteis Guerrero, luciendo lo Caballero al ardor de lo animoso. No me agradezcáis así lo que he obrado, pues porDios que no lo hice por vos. Por quién lo hicistis? Por mí, que si del noble es baldón no ayudar al que acosado de muchos se ve asaltado, yo que llegue en la ocasión de poder allí mostrar lo noble del proceder, soy quien ha de agradecer, y vos quien ha de mandar. Bien es cuando tanto gano por suceso que es dichoso, que el que me obligó animosa me aventaje cortesano. Grande será la ocasión que a los tres ha originado a vuestra ofensa, . Al indignad estoy de su sinrazón. Porque a serviros veloz esté, diga vuestro labio la ocasión de aqueste agravio. Es limitada mi voz. Pesar me hacéis en callar lo que deseara saber, el que supo defender; también sabrá aconsejar. Yo no dudo aquí el deciro lo que es fuerza declararos, el modo de pronunciaros. mi mal dudan mis suspiros. Sus penas son tan atroces, que no se dan al acento. Oíd a mi sentimiento, y no señor a mis voces. Vuestra pena declarad. Si como la sé sentir. la pudiera referir. No comenzai? . . Escucha Nació en Sevilla una Dama, cuyo admirable prodigio, si es peligro es para todos el más hermoso peligro. Esta señor muchas veces alabar auréis oído; aunque seáis forastero; por el Sevillano Hechizo. incebos e todos los que la galanteaban finos, mereci el nombre de amante con la decencia de primo. Mas primero que sus ojos me miraran compasivos, la dijeron mis caricias retóricos mis suspiros. qué es lo que escucho? an si el cielo esta vez sola benigno para conseguir mi dicha, diera con esto principio! ̱ ̱. Pero qué nuevo contento miro en vuestro rostro escrito, quien le causa? . El acordarme yo de unos afectos míos al escucharos los vuestros: proseguid pues. . . Ya prosigo Merecí que en firme lazo, que alegre; que presuraido, para alentar mis caricias está misma voz repito! Merecí pues ser su esposo, lo que de prisa lo he dicho, pues solo en esta palabra quisiera tardar un siglo! Desperté con mis venturas a la envidia, y vengativos los que adoraban en Blanca los dos luceros benignos. Por no poder ofenderla vuelven contra mí sus silos; y un día que en una parte todos juntos concutrimos, uno, o el más desatento, sino el menos entendido, que otros havía en Sevilla para merecer su Hechizo de más antigua nobleza, y más conocida, dijo. Respóndile que meuría, yechando mano al bruñido acero, que pende al lado sustente lo que habir dicho. Tantos de una, y otra parte se ponen, que fue preciso volver envainar la espada, fuime a casa pensativo, que es haber hecho una ofensa malo para hallar alivio: antes el Adelantado, que está en Cadiz me había escrito, que a vivir allá me fuera, por ser donde yo he nacido, y donde me ha señalado, por ocasión que no os digo dos mil ducados de tenta. Irme a Cadiz detérmino, cuando me sucede el lanzo que en mi voz habéis oído. no quisiera mi valor, que juzgara mi enemigo por cobardía la ausencia, y así en la partida tibio me estuve, hasta que otra vez el Adelantado mismo me llama con mayor prisa. Y viendo ya que es preciso obedecerle, dispongo mi viaje, persuadido de las lágrimas de Blanca, estas si que son mi Hechizo! Un Barco para que lleve la ropa fleré en el río, y viniendo ahora, porque esta tarde nos pártimos nosotros por tierra, a ver las alhajas que han traído. Esos hombres me acometen, airados, y vengativos, no era posible que yo saliera del lance vivo, si vos como Caballero conociendo mi peligro no os pusieráis a mi lado, Esto es lo que ha sucedido, y esto por lo que intentaron darme la muerte ofendidos; a vos os debo la vida, no es muy poco el beneficio, y así ved en lo que pueden mis advertencias serviros, pues mi voluntad rendida, y sujetó mi albedrío, para todo cuanto fuere gusto vuestro, y blasón mío, los veréis con la despierta atención de agradecidos. Para entrar a tus intentos, ya se te a abierto un postigo. . Y ya la fortuna ha hecho. . las amistades conmigo, pues me dispone este lanze por impensado camino, yo se le debo más ella me deberá el proseguirlo; siendo esto mayor ingenio, pues muchos hombres a avido, que imprudentes han echado, a perder lo que ella hizo, a obrar empiece mi industria; ea alientas que ya vivo, a él más decidme como os llamáis, porque advertido, sepa cómo he de trataros? ̱. Yo Doi Alonso Carrillo me llamo al servicio vuestro: Pues encajote combrío. . en un pozo, ya busted. ha caído en el gárlito. Yo tamblén Juan de Castro me nombro, para serviros, ha como con esta industria . se han de lograr mis disignios; Señor Don Alonso, tanto me huelgo de haber yo sino el que amparó vuestra vida, que por lo que ha sucedido juzgo que ha de darme el Ciel el premio que más estimo. Pues Juan, vuestra posao me decid, porque advertido antes que me vaya a Cadiz. Cesad, que nunca fue estilo de la nobleza el dejar empezado el beneficio: el que por desagraviarse daros muerte ha pretendido, lo intenta a muchas veces, y yo quedaré mal visto si hasta dejaros sin riesgo me salgo yo del peligro, hasta que a esa mi señora; y a vos, os dejen mis bríos en Cadiz, no he de apartarmes un punto, ved advertido si vos conmigo no hicieráis. esto que hacer determino; claro está, pues que sois noble, y así prudente, y activo intento hacer yo con vos, lo que hicie ais vos conmigo, otra vez, y otras mil veces tanto agasajo os estimo, y pues que ya está empeñado, en favorecerme invicto vuestro valón a mi casa. vamos Juan. . Oh que lindo, Feliz yo pues que un disgusto causa de esta dicha ha sido: que haciáis en esta parte? De prevenir en el Río un Barco para esta tarde. venía, porque mi tío el gran Duque de Alcalá. Qué es lo que dices sobrino? De una Galera me ha hech Capitán, y prevenido esta tarde a Cadiziba. pues según lo que habél dicho descomonidad no os causó? De tan buena gana os sirvo, que fuera a tierra de Moros con vos, eso determino, . y si entraráis en Argel, en Árgel entrara fino, que no habéis de ir Don Alonso allá, si no vais conmigo. O que piadosos los Cielos me dan en esto benignos, si en un contrario un pesar, en vos Juan un alivio. Por vos le vengo a tener, pues si no os hubiera visto, no viera cumplido un gozo, que miro con vos cumplido. Pues mi palabra os ofrezco, y como nidalgo os afirmo de ser vuestro esclavo siempre. Presto has de poder decirlosa. Vamos Juan, que con vos no he de temer los peligros, Ni yo con vos el salir victorioso de un disignio. Y yo de España prometo llevar a Argel dos tocinos, porque algunos Moros puercos dan en comer como limpios. Qué tristeza, Blaca hermosa. J. Qué pena, señora mía. Me quita en ti la alegría? B. Hay padre! ay Juana! penosa de un sueño, aunque no creído estoy, pues sus ilusiones ams imaginaciones laturban. . . Pues que ha sucedido? da Dinoslo que te ha inquietado? No señor, que siempre fue poca cordura dar fe al pesar que se ha soñado, y puede ser si veloces lo repiten mis acentos, que se aumenten mis tormentos al escucharlo en mis voces. Mientras que viene tu dueño dilo, y sirva de placer. Para que quieres saber, que aún no rendida del sueño me via, cuando miraba, que un Corsario valeroso de los braces de mi esposo; no sin rigor me quitaba. Para que quieres oír que a ti en la dura cadena, te via, donde tu pena me daba más que sentir Y para que has de escuchar, que vi a mi esposo cautivo, muerto, por estar tan vivo el esfuerzo del pesar. Y para que has de saber, que al verle de aquella suerte, llame con ansias la muerte, y no quiso responder. Para que te he de contar, que desperté con el susto, y me sirvió de más gusto aquel mentido pesar. Para que he de referir esto, si esto no lo creo, y se ve ya mi deseo, sin tener de que sentir. Y así intento no exolicarlo, porque se que al referirlo, ni tú has de poder oírlo, ni yo puedo acreditarlo. Efecto de la pasión de tu amor es eso hija, pero el sueño no te asisa, que los suenos, sueños son, siempre es cordura temerlos, necedad asegurarlos, poca atención despreciarlos, y grande culpa el creerlos, ya Don Alonso vendrá, pues a ver el barco fue, y con su vista tu fe su alegría mostrara, presto en Cadiz nos veremos, donde estará asegurado, porque allí el Adelantado. a quien favores debemos, será parte a componer el disgusto sucedido, aunque tan pesado ha sido, y no tienes que temer. Eso no me diera azar, que antes es para alegrarse. soñar un pesar, y hallarse. despierta sin el pesar: Tal vez en el sueño mira el Alma la novedad. Mal puede decir verdad, el sueño siendo mentira. Pierda el rigor lo severo; y no esté ya receloso, pues mi señor; y tu esposo entran, con un Caballero. Esta es mi cala Don Juan, entrad, porque el agasajo de mi obligación. . Señor, cómo te has tardado talto? Y fuera imposible Blanca, el llegar hoy a tus brazos, si no fuera por el brío del señor Don Juan de Castro, a quien le debo la vida, y a quien yo se la consagro, por tener agradecido lo que no puedo pagado. Qué escucho? terrible pena! Qué es lo que oigo? a sobresalto ya que no mentís en todo, sois verdaderos en algo. Solo esta vez es mayor que la fama lo alabado: hermosa es la Blanca, Hamete. Y por esta con cansancio, hemos venido a Sevilla: celímame lo ha mandado. Pues más que esta Blanca, vale Celima. No sino un cuarto, que es ocho blancas, Qué necio! No soy rico. Hay más agravios? que señor te ha sucedido? aunque antes de escucharlo, agradeceros a vos intento tan noble amparo. Yo le he dicho a De Alonso señora, que mi cuidado, es quien debe agradecido estar, pues por un acaso, cuando imaginé perderla, la mayor vitoria gano. Ya mí también me agradez la defensa, pues a cuatro de seis que venían, hice a cuchilladas pedazos. Como si nunca te vimos, Cilindrón anuestro lado? Es que riño desde lejos, y siempre invisible ando en estas pendencias, por huirde los Escríbanos. Intentaron tus ofensas, Don Alonso tus contrarios? Quisieron tus enemigos, vengarse de sus agravios? Si quisieron pues viniendo de ver la ropa en el Barco, seis hombres, que en el instante que me vieron se embozaron, y fue atención que también tienen su bondad los malos, intentaron darme muerte, pero en vano lo intentaron, que el señor Juan cumpliendo con la obligación de Hidalgo, viéndome solo se puso con su valor a mi lado, con que se aumentó mi brío, y con que a los seis contrarios con no ser el campo angosto, se les hizo angosto el campo. otra vez vuelve señor a agradeceros mi labio la vida que en Don Alonso me dio vuestro ardor bizarro. Y yo agradezco lo mismo a vuestras plantas postrado. No agradezcáis lo que yo por mis conveniencias hago, pues hasta que mis respetos en Cadiz os dejensalvos, y aún más allá si queréis sira Reinos más extraños, siempre ha de mostrar su atenta vigilancia mi cuidado. Pues Blanca, prevente presto porque al punto nos partamos. Y queréis iros por tierra? a. Sí señor. Esto va malo? En que os habéis suspendido, Don Juan? Aquí de mi engaño, . yaunque prevenido el Barco ltengo, no haré mi viaje, pues si queréis os quedaros también hoy me quedaré, y esto supuesto reparo, en que arrojarse al peligro, cuando es conocido el daño, si es temeridad valiente, es despeño temerario. Pues enqué halláis despeño? En ir por tierra le hallo (para apoyar mis mentiras de sus verdades me valgo) vos me decís Alonso, que tenéis muchos contrarios, yo los he visto, y aquellos que vuestra muerte intentaron, la han de intentar otras veces, como os dije, que el agravio hasta hallarse en la venganza no tiene ningún descanso, yendo por tierra el peligro es preciso, y es más arduo, porque para una traición está más dispuesto el campo; por el río su venganza no lograrán ni el amago, que no hay flor donde se esconda el áspid de los contrarios, cuanto os digan los cristales, entenderéis que hablan claro, y no es fácil si nos siguen en el río el alcanzarnos, pues me dan alas los remos para caminar volando. Esto es lo que me parece, pero no lo que os persuado, que señalar el peligro toca al noble, y no excusarlo, y ahora que lo sabéis, por donde quisiereis vamos. yo he de ir por donde fueréis, ̱ . Decís muy bien, por el río no es el mal tan declarado. Bien decís, vos sois el norte que a los tres nos va guiando. Ya persuadidos los tengo. Ellos se van por sus pasos, ca Nacional de Españ como quien no dice nada a Argel a vender Rosarios. Recelosos mis remores de que por el Río vamos de los anuncios de un sueño tienen los tristes presagios. Cosa que con sueño alguno . haya el Dios de los Cristianos, mi intento desvanecido. Pues qué has de hacer? Remediarlo. Tu gusto Blanca es primero si temes, o dudas algo, aunque yo mi vida arriesgue, vamos por tierra. . Es agravio que haces señor a mi afeto, pues tanto te estima tanto, que aunque el asombro de un sueño estoy temiendo, y penando. el verte así sin peligro, yendo por el río entrambos, me basta para no creerlo, aunque no para dudarlo. De las que creé en los sueños sois que de asombros tan vanos. haga caso quien no puede por Cristiana acreditarlos? Dejad para los Infieles. superdticiosos engaños, que asijen no sucedidos, y atormentan no llegados. Yo decía muchas veces al Duque del Infantado, mi primo que los Mendozas. tenemos mucho trabajo, en aquello del salero; pues que cuando derramado le miramos en la mosa. no comemos, irritados, o mediosos, y este aguero solo para el hambre es mulo. Creer lo que vemos nos toca, pero no lo que soñamos, que en esto nos distidguimos nosotros de los paganos. Como Carólico habláis. Carósico es, puro falso, aunque se vende por fino. A vuestro gusto me allano, aunque dicen que el Tarir, todo el mar anda costeando; y de sus cautelas teme mi pesar algún fracaso. Y bien dle puedes temer. que ya te la va pegando. No tengas señora mía. temor de un vil Renegado, que todo cuanto ejecuta, es asombras del engaño, propia industria del cobarde, y en el más acreditado, pues sé vale de cautelas, no pudiendo de la manos. Mucho te hanra Don Alonso! Tan vil concepio le paso por el gusto que ha de darme verle mañana mi esclavo: dice muy bien Don Alonso, no os de un perro sobre salto, que yo sé que en Tremecen estará ahora temblando el fuerte, el grande, el inmen valor del Adelantado; y porque en este viaje vamos más acomodados dos cofres que de mi ropa hice llevar a mi Barco los pasaremos al vuestro, y de veinte hombres que traíg también pasaran los diez, porque más asegurados si se ofreciere el peligro, libres del riesgo salgamos. Vamos hija. Vamos Blanca. pues con tus luceros claros, incendios que nos alumbran, no se temen los naufragios, y más cuando nos ampara el señor Juan de Castro. No os he de perder de vista hasta que estemos los cuatro en la parte que deseo, y juzgo que he de lograrlo, otra vez os agradezco por mi esposo favor tanto. Y usted señor Cilindrón. Nobre es de juego hable claro Dónde va ahora? Yo a Argel. Pues no viene con su amo, quiere el pícaro engañarme? Sí, con la verdad te engaño. No receléis más señora, que me estáis haciendo agravio. Vos alentáis mis temores. Porque me importa alentarlos. No se lo que miro en este hombre que me causa espanto. . Pues he dado mi palabra, señora, de no dejaros, hasta que en el Mar de Cadiz, os tenga ya asegurados del riesgo de un Fneviigo, del peligro de un Corsario. Porque seamos los tres, de vos, humildes esclavos. Muchas veces lo repiten, . presto lo verán logrado, porque merezca dichaso, verme en los amantes lazos de Celima, a cuya vista llegara mi amor triunfando. ̱ . Ea señor, ya Blanca. Pe vamos Dn Albuso. vamos, mas hay de mí, Aquesta dicha, por estar más cerca gano. Qué es eso Blaca: El chapín se me torció, ha sobresaltos, como queréis ser creídos. El Señor o Juan de Castro, nos libra a todos de riesgos. antes me los va aumentando. . pues temo como a peligros, a todos sus agasajos, no sé que miro en su rostro, de otror, de miedo,y de estrago, Vamos que presto tendrás, hermosa Blanca, descanso. El cofazón en el pecho, hay Dios, se me va arrancando, y los pies para moverse, están suspensos, y tardos, nunca a las felicidades se camina tan despacio. Cierto que tienen los dos, malas caras de Cristianos. Yo haré verdad sus recelos, Hamete, avisa volando, pues para poderlo hacer, hay prevenidos dos Barcos, a Mahometo que en la barra de Sas Lucar, alentado, me espere con tres Galeras, pues Mahoma soberano, permite que yo me lleve a la hacienda, y a los amos, después de llevar también, al Hechizo Sevillano. Voy corriendo; pues es fuerza que camine como un palgo Zeilan me despachó en una Tartana, y la suerte inhumana, que llegaramos hizo por más pena, derrotados, señor, a Cartajena, alli hallé embarcación para este Puerto, donde aún no sé si es cierto, como tanto en llegar hemos tardado, pues más de veinte días han pasado, si merezco besar en dichas tantas vuestras invictas plantas. Cierto será, dejadme leer primero. Mahoma gran señor, este fue Harriero, Os de vida dichosa, no puede darla, vamos a otra cosa. La libertad me disteis valeroso, desde pequeño fui muy generoso. Y ahora os pido que me deis la vida, mucho pide este Moro, porque unida con Celima, si llega a ser mi esposa: que le case pretende, linda cosa, miren que aprisa supo, y que ligero el Ceilán, que era yo casamentero, por estas cosas, y otras necedades no puede uno mostrar habilidades. Os deba el mayor bien, porque engañado el Tarís de Celima, se ha embarcado para entrar en Sevilla, será hablilla. Y traerse el Hechizo de Sevilla. a esa Ciudad se parte, el encontrarle difícil no será, ni el cautivarle, ya no quiero leer más, que sin decoro a mí se atreva un Renegado Moro? que es entrar en Sevilla, cuando gobierna la Española silla, el Salomón Segundo, a cuyo amago titúbea el Mundo? ea Soldados míos, ya es tiempo de mostrar valientes bríos, y corran tan ligeras, por el claro Elemento, que seguirlas no pueda el pensamiento, centinelas se pongan por el río hasta la barra que el cuidado mío, asegura el prender a este cosario, pues alevoso intenía, y temerario cautivar al Hechizo más hermoso, bueno quedaba yo, bueno su esposo: ea amigos al mar, todos nos demos, y azoten sus cristales nuestros remos, salgamos a campaña, que el mar fecunda, porque el mar la baña, y en hallando al Tarir el plomo agudo, que muertes habla; cuando está más mudo, mis intentos refiera, que si aferro la mía a su Galera. a fuerzas soberanas que se encubren debajo de mis canas, se verán salpicadas de corales, procelosos cristales, y nos verán a hazana repetida; a mi con brío, y al Tarlf fín vida. 1. A tu gusto me ajusto. Pues a embárcar señor, que este es mi gusto, bueno por vida mía, llevarse a Blanca el Moro pretendía! 2. Ya señor lo ha conseguido, que aguardándole en la boca del Río Mahometo estaba con tres armadas Galeotas, en un Barco disfrazado el Tarifa la Española iba con Blanca; y su esposo, por más triste, mas hermosa, un Moro forzado nuestro le conoció, porque en otra Galera cercana, a estas vio la facción lastimosa, y no lo pudo estorbar la Galera, por ser sola. Voto a Cristo, que lo dije, pero dejemos ahora las burlas, pues tan de verás lo que escuché me congoja, que es cierto lo que pronuncias? 2. No hay en Cadiz otra cosa. Y están ya la mar adentro? 2. Con bonanza van sus proas, No se puede dar alcance: 2. Es facción dificultosa. Pues si no es posible nada, válgame nuestra Señora; que un Renegado se burle de quien con la diestra solad gano en Alémania y logró en Francia victorias, que a mis ojos el Taris; aún contra mi es mi memoria, pues a la luz del discurso quiere turbar con sus sombras. No remedian las palabras, lo que no pueden las obras, y más habla en tales casos el silencio de la boca. Reventando estoy de enojo! que veneno! qué ponzoña! por la puerta del oído, la llama vital sufoca: que es esto, Blanca en Argel, cuando su amparo me toca? cautiva Blanca, y yo en Cadiz, cuando embien por su persona, porque conmigo estuviera, sin peligros, ni zozobras? Cautiva Blanca, y yo vivo? tres Galeras se dispongan sin espolón, y a lo Turco, porque antes que apagua en ondas el Sol brillante madeja que alumbra con lo que dora he de estar fuera de Cadiz enderezando las proas a Argel, y ningún forzado Moro vaya, que me importa. Los Soldados que supienes hablar lengua Turca me oigan, y solos ellos se embarquen, que si lo que intenta logra mi disiguio; yo prometo dar a España una vitoria, yo castigaré el Tarir, pues si me ampara la Aurora María, cuya pureja se librode la ponzona, que vertio aquel monstruo, aunque la arrojó por fieres bocas, he de mirarme en Argel, y dando asombro a sus Costas, he de pisar sus Turbantes, y he de romper sus Marlotas: segunda pieza despara, infeliz canalla boga, y si los bríos te faltan, pídeme los que me sobran; porque en Argel victorioso el nombre de Dios se oiga, pues si el ánima a mi brazo ha de ser hazaña poca todo lo que encierra el Aña, todo lo que África doma, todo lo que el Tigris baña, todo lo que el Nilo dora, y para empezar obrando, toca al arma, al arma toca. o. Soldados nuestra Ley viva; y muera la de Mahama. TERCERA JORNADA

JORNADA TERCERA

Ya de Tarir la tardanza (Celima, cuya luz pura el mayor bien me asegura) va alentando mi esperanza, si el Cautivo aviso dio al Adelantado, entiendo que lo que por ti pretendo no sin dicha se logró: ya estara muerto, o cautivo, porque si hubiera alcanzado lo que su afecto ha intentado en Argel, fiero, y altivo ya estuviera victorioso, y de aquesto indicio da mi corazón, que no está, ni afligido, ni dudoso. Yo contra tu confianza, temo que él ha de traer a la Española, el temer siempre, más cordura alcanza. si sucede lo mejor, cuando lo llegue a saber; será más grande el placer, porque fue grande el temor: y te aseguro el tormento, todo lo que le he sentido, antes de haberle sabido; faltara de sentimiento, y así deja a mi desdén que tema el dolor igual; pues será menor si es mal, y será mayor, si es bien. Cuando tú al temor te efreces que venga el Taris,o no estoy, o Zelima! yo dudando si le aborreces? Pues no dudes más que seña es esta piadosos Cielos, que acrecienta mis desvelos? Mucho tu temor se empeña; algunas Galeras son, que habrán en el puerto entrado. Si ya el Tarisma llegado, que se asusta el corazón: Parece que lo deseas; según por hecho lodias? Zeilan no me astigas más, que mee fligen mis ideas. Ya Celima victorioso Tarifha desembartado, ya tu gusto se ha logrado, pues con el Hecizo hermoso qué respondes? Que yo he sido infeliz, que vino ya, mira si pude temer su venida con razón. Calla que tu corazón es quien me ha echado a perder. Entrad primero cautivos, porque antes de ver el bello rostro de celima yo, que vea mis triunfos quiero? Yo los veré pues la muerte me han de dar con solo verlos, Qué para ver esta pera sustente mi vida el Cielo! Que no me acabe esta injuria! Que no me quite el aliento ver el llanto de mi esnosa! Qué me haya echado a perros! Ya invicto Rey, ya Celima, que habéis visto mis trofeos, mas decente a vuestras plantas. estoy, que por mí, por ellos. Este es el hermoso Hechizo de Sevilla, cuyo intendio apagado con su llanto arde más, y abrasa menos. Este es su infeliz esposo, y supadre, es este viejo, no fue difícil la empresa, aún apusar del inmanso favor que el Adelantado logra, o acreditá en estos; cuyo valor a mi brío se ha de mirar tan sujeto, que a pesar de sus Galetas, pájaros del mar violentos, que ger salobres espetas, vuelan, y nadan a un tiempo: Real, tu altiva sandalía bese, humillando su cuello. Sienta en Cadiz este oprobrio que hice contra su respeto, y sienta España esta injuria, o tema, que si ese bello, partido Clavel, me manda que vuelva, traetá mi esfuerzo la Giralda de Sevilla, y el Alcázar de Toledo; porque si ha de ser tu mano de mis empresas el premio, el traerte a toda España, es muy limitado empeño. Quien, Taris, si no tu brío pudiera conseguir esto? quien, a vista de tantas linezas, tendrá en su pecho endurecido el halago, o no apresurado el premio? Ya, Zelima, su palabra ves cumplida: tus afectos cumplan la suya, pues miras el peligro a que se ha expuesto. Ya es fuerza que él si pronuncie: ha Cristiana, lo que has hecho, . pues por la desdicha tuya a ser desdichada vengo! Qué me respondes, Celima? Pues qué responderte puedo, cuando él cumplió su palabra? Há, como sus voces temo, . pues por no escuchar suengaño, no sin pesares me ausento! . Si no cumpliendo la mía. este es el mejor remedio, . pues al pronunciar el sí, es fuerza que el sentimiento me de la muerte, y fenezcan con mi vida mis tormentos. Digo, Taris, que mi mano es esta, ha dolo . Teneos que con mayo regocijo hacer las bodas pretendo, y pues ya el mejor Planeta está en la mitad del Cielo, quiero que la noche suplan por él, hermosos luceros, que festejen mi alegría, y hacer prevenciones quiero, para que se aumente el gezo que veró logrado presto. Y para templar mi angustia, la dilación le agradezco, . si acaso más dilatado puede ser el pensamiento, Aunque es en mi voluntad apresurado mi afecto, por ser el preceito tuyo, ni dudo señor, ni temo. Vamos, Tarir, porque tenga ejecución mi deseo. Venid, Esclavos. . . que pena Deja (ah cruel!) que primero me despida de mi Esposa. Permite que autes (ah fiero! de mi Esposo, y de mi Padre me despida, por si puedo, con la angustia de mirarlos, llegar al sin que pretendo. No venís? . . Ya, ya te sigo Blanca. . . Hija. Esposo: Cielos, que me dais esta dolencia, como tardáis el remedio! el Alma te doy en voces, Y yo mi pena en silencios. Siempre vivite contigo. Y yo de ti no me ausento, Entra, Esclavo. Aparta Esclava. Que no gusto. Que no quiero. Cuando mi dicha retardo. Y cuando a Cellan le pierdo. Mirar vuestros agaflajos. Escuchar vuestros afetos. B. Que aún me quite la fortuna este tan breve consuelo! Que aún no permita mi suerte este alivio por lo menos! A Dios hija, y quiera él que en su Patria nos miremos. s . Id esclavos anunciando mi gozo con el mal vuestro, pues al morir en cristales este brillante Lucero entre las sombras que asustan, he de conseguir los bellos soles de Celima yo sin que marme en sus incendios. Antes fenezca mi vida. Qué sea tal mi sentimiento! Qué es esclava tu tormento? Ya mi pena encarecida tu voz de decir acaba, pues el pesar más atroz, se ha cifiado en esa voz, que más mal que ser esclava? ̱. Ese solo es tu dolor: l. No basta para tormento? Tan grande es tu sentimiento? Nunca puede ser mayor. Si puedo; y en mi lo fío; pues siendo mío tu mal me atormenta más mortal, por ser tuyo; y por ser mío. ll Mío, y tuyo es mi dolor? ̱l Si Blanca, que yo he causado studesvelo, y mi cuidado, mi desdicha, y tu rigor. porque encontré la dolencia yendo a buscar la salud. luego el verme aquí es tu pera? El verte aquí es mi pesar. No me puedes libertar? No, que mi mal te condena, y aunque te libre mi celo con industria, y con engaño ya está sucedido el daño, y viene tarde el consuelo. Aunque mi dolor es tanto yo intentare acrecentarle. Pues di, con que has de aumentarle? si no puedes? Con mi llanto. El llanto viene a aplacar. el dolor que ha sucedido? Qué malque lo has entendido antes le viene a aumentar: nuestro dolor en rigor llama es que en el pecho enciende la pena, llama que prende en el corazón su arcor; del corazón se origina el llanto que se desagua, si está dentro aquella agua con efecto que la inclina, preciso es que a mitigar llegue el arcor superior, y mirigado el ardor se amenor el pesar; y si por templar enojos que ofe den, que afligen tanto del corazón sale el llanto por la puerta de los ojos, es fuerza que aquel ardor sin aguarque le mitiga, crezca la llama enemiga, y es faorza que sen mayor, y la crede si está fuera. Pues si con tales extremos nuestro mal se ha de aumentar para crecer el pesar, lloremos Blanca. Lloremos, No lloréis aquí señoras, más llorad, que es novedad, si he de decir la verdad, ver llorar a dos Auroras; llorad, y llorad aprisa que nada me causa espanto, pues para mí vuestro llanto, viene a ser cosa de risa; vea yo del Sol la luz sin trabajar, ni moler, y a la hora del comer denme si quiera al cuzcuz, a toda mi anchura viva, sin andar acá, ni allá, que a mí no se me dará un cuarto de ser cautiva. No eres mala para esclava? Siempre a lo mejor me llego. Que sabes, para que luego porque el trabajo se alaba en los esclavos, acudas a lo que sepas mejor? Qué bueno para mi humor. No me respondes? qué dudas? Al a señora en España, después de muerto mi padre a componerme, mi madre me enseño desde tamana, a pasearme a pie, o en coche, y con notable alegría alivio buscaba el día para el peso de la noche; tan amiga de paseo fui, que cuando me faltaba hacia dentro me paseaba en la calle del deseo también mi gustillo peca del uso que más le ebliga, porque yo siempre fui amiga del uso y no de la meca, y así señora supuesto que pretendes ocuparme, envrame luego a pasearme, a ver si te sirvo en esto. Tenias tenta, o heredad en tanto divertimiento? Allá no falta el susterto, porque hay mucha caridad. Pues qué paseando sedió gusto, tu gusto; y hulgando quiero ver sutrabajando enmiendo esta fulta yo. Que es lo que contra mi frangu tu Alteza? . Quiero probar si yo te puedo quitar el vicio llevando agua del estanque al jardín, pues quiero ver si te paseas, porque tanto lo deseas, con dos grillos a los pies. Tus intentos resistillos sabré, por pobre, y cuitada fuera de que no me agrada la música de los grillos. Vete presto. Qué impaciencia! Hasta llegar a quitar este vicio del pasear no has de entrar ami presencia Volme pues que me destierra esta perra mi sosiego. No te nas esclava? . Fuego y como ladrá la perra. Tu Blanca, sigue mi huella, pues con bienes, y con males nos hace a los dosiguales la influencia de una estrella. Ya en mí su pesar se acaba, cuando miro en tu hermosura que me ofrece su luz pura la dicha de ser tuEsclava. . Pero qué salvas suaves hacen en el Mar veloces de los Metales las voces? Oye, pues que no lo sabes, que el Rey me mandó viniera (porque tu luz le acompañe) a decirte, como ahora llega del Mar a la margen el Gran Visir, cuyo brío la Fama en voces aplaude. El Gran Señor Soliman le envía, mas no se sabe hasta ahora que pretende. Y como el Palacio yace a las orillas del Puerto, pues sus olas le combaten, puede ser que ya en Palacio entre su poder triunfante. El Rey quiere que le veas, y así ordena que te llame: y hace bien, porque pretende tener tus ojos delante, como Estrellas que le guien, como Nortes que le amparen, Y solo yo te lo he dicho en palabras más vulgares, porque entiendas el rezado: al te queda: Alá te guarde. Como he de tener placeres, logrando tantos pesares? Llevándolos con paciencia, se hacen bienes de los males. Cómo, ese alivio que ofreces para ti no le tomaste? Muchos dan en las desdichas el consejo más suave, y cuando las tienen ellos no le aplican a su achaque, que no es fácil de aplicar lo que de ofrecer es fácil. Vamos, Blanca, porque el Rey aún más tiempo no me aguarde, y quiera el Cielo que el día contra su curso se alargue, porque no llegue la noche a ofenderme, y a matarme. Y el Cielo quiera también; que con mi Esposo me halle, que con mi Padre me vea: ha mentirosas verdades del sueño; y como en mi daño crédito mejor hallasteis! . Ea, Hijos, ya esta echada la suerte de la Fortuna: ya veis el Palacio altivo, a quien este Mar circunda; a cuyas puertas estamos, por estar su Arquitectura tamunida con el Puerto, y con este Mar tan junta. Y ya el Africano traje, que nuestro valor ilustra, porque los Rayos de España con estas sombras se encubran, nos disfraza, oídme todos, antes que la infame Turba de Alarbes, que del Palacio, para verme, se apresura, estorbe de mis acentos voces que los articulan. Ya sabéis, como el Taríf, de quien este ardid resulta, a pesar de mi deseo, huyó, por sendas cerúleas, de mí, y que sus tres Galeras fueron tres Aves sin plumas, que por esta azul Campaña Nacional de España se libraron de mi furia. Hoy he de vengar amigos, si me sale bien la industria, tantos desaires que altivo logro, sin defensa alguna, el Tarif a vuestros ojos, no es valor, la que es fortuna, la lengua Turca sabéis, los que me asistís, a cuya atención siempre he vivido, y mi lengua la pronuncia, en su idioma de tal suerte, que se engaña el que me escucha Y aunque todos informados estáis de lo que procura mi valor, segunda vez os referire mi astucia, y en pocas, breves palabras os diré razones muchas: Yo me he fingido el Visir, que en Constantínopla Augusta, al peso de tanto Imperio, sirve de humana coluna, ninguno hay que le conozca en esta Ciudad, por cuya causa aseguraros puedo de esta que parece duda, tampoco a mí me conocen, que aunque Zeilan vez alguna me vio, como el traje Turco a mi rostro desfigura, no es fácil que me conozca, ni menos que me descubra. Con un ardid, que el callarle ahora mi intento asegura, he de librar los Cristienos, que en las prisiones oscuras son sus acentos dolores, y son sus voces angustias. Y he de prender al Tarif, porque altivo no presuma que su brío nos oprime pues si los Cielos me ayudan, le veréis en mis Galeras al remo, herir la espesura de ese cristalino Monte, que al Cielo se eleva en puntas de nieve, y el mi mo Cielo en el centro las sepulta; porque sea su sepulero, aquello que fue sucuna. Daros la seña me falta, para que todos a una me entendáis, aquesta sea cuando en mi mano os descubre este blancolienzo, entonces haced que los bronces crujan; al impulso de la llama que en sus espacios se aculta, y al mismo tiempo los cabos se corten, bogue la chusma, el aire ocupen las Velas, que sin alumbrar, alumbran. La vuelta de Carrajena, seguid auestras gentes juntas, que el vesto de mis Galeras, nos aguarda, y por más burla, los Bonetes, y Alquiceles, las Marlotas, las Aljubas, vuelen al Mar de contento, para que sea de angustia a los Moros que lo miran, a los Turcos que lo escuchan: Hijos, ya veis lo que importa, si esta vez España triunfa. Pocos somos, y en los pocos, la victoria se asegura: quien no ha visto que los mucho las más veces se confundan? En Playa extranjera estamos, esa Ciudad nos asusta, cercada de ardientes rayos, que sin avisar injurian; se descubre nuestra industria, apesar a los aceros, que dan la sentencia justa. Todo Argel nos amenaza, y si intentamos la fuga, todo el Mar nos amedrenta, Monstruo de animada espuma, apretar los punos hijos, si la ocasión oportuna, no nos ampara, y el brío, haga de una escuadra muchas, que yo prometo a mi sangre, y a los Cielos que me escuchan, ti de dar libertad a todos los que en mis Galeras surtas, yacen al remo, pagando juvéniles trabesuras, en nombre del gran Pilipo el prudente, os lo asegura mi voz, porque la esperanza aumente el brío, y la astucia: buen ánimo, que ya tienen mucho andado mis industrias, por el Sevillano Hechizo, esta facción se procura, que no ha de estar entre sombras luz que a toda España alumbra, y si el Tarifede Sevilla sacó su familia junta, yo sufamilia, y a él he de sacar de esta injusta población, que de cautivos es cárcel, y sepultura. Viva nuestra Ley amigos, pues si esta vez nos ayuda Cristo, y su Bendita Madre, a quien mi voz artícula, por nuestro amparo, y a quien no se le atrevió la culpa, del original delito, siempre casta, y siempre pura, hemos de ser vencedores de estos que su nombre injurian porque el Tarismo se alabe, de que hizo a España esta burla, porque saliendo triunfantes, nos tema la Nación Turca, porque libres los Cristianos, que el Nombre de Dios pronuncian el yugo que los óprime, con vuestro valor sacudan, y porque Agel nuestros nombres venere, si los escucha. 1 Haciendo todos nosotros, solo una lengua de muchas, respondemos que ejecutes el efecto que pronuncias, pues conoces el valor que a tus gentes asegura. Vamos a Palacio amigos, que si Dios mi intento ayuda, yo castigaré al Tarif, que así mi reposo turba, pues no viene Moro al remo, que nuestro intento descubra.̱. A recibirle salgamos, pues le debe a su persona, el gran Señor la corona, y con esto le obligamos, de la playa al verde espacio, salir intenta mi amor. No es posible ya señor, pues honrando tu Palacio, aquí el gran Visir está. Y aquí con eternos lazos, se han de estrechar nuestros bra- Con justo título os da (zos. el Gran Señor su favor, cuando el mérito crecéis, pues después de él merecéis ser vos solo, Gran Señor. Nacional de España Ahora la urbanidad dejad. Señor, a mi hermana conoced. . Es soberana hermosura. . Mi humildad está a vuestros pies rendida. Alzad, señora, del suelo, porque nunca he visto al Cielo tan cerca de la florida tierra; si bien con primores se ve en vos, ya luces bellas de ese Cielo las Estrellas, y de esa tierra las flores. No decirla más, deseo, . que si flores, a escucharme llegan, han de calumularme los míos, que me floreo. También, señor, a Cellan dad la mano. Este es el Primo: . mucho, Zeilán, os estimo. Mis obediencias están a tus plantas. Vive Cristo. . Si la memoria no pierdo, . vi al Visir, y no me acuerdo adonde otra vez lo he visto. que el Moro me ha conocido, . pues tanto llega a mirarme! si lo dice, por vengarme le tengo de hacer Marido, Como tan apresurado, y con tan poca noticia, porque es hacerme injusticia, mi Palacio habéis honrado? El Gran. Señor, que dilata el Imperio Turco, y Moro, desde donde se desata el Tigris en hilos de Oro, el Nilo en hebras de Plata, cuyo Rito verdadero por el mejor se reputa, pues para ser el primero, solamente le dispura, la agudeza del acero: a Persia por su persona, va a castigar, y adquirir aquel Reino que le abona, piedra que de su Corona, se ha intentado desafir: y para armar sus Galeras, necesita de dineros, por ser las alas ligeras, con que Pájaros severos, vuelan hasta las Esferas. Para coger la Garrama, que en nuestra lenguase llama el Tributo asís con ciertos disignios, vilito Puertos, que el Mar en ondas inflama, y aunque en el dinero estriba lo guande de su poder, solo quiere que reciba, por la falta que ha de hacer, cuanta Gente haya cautiva. Traiganse cuantos Cautivos yacen en Argel, desiertos de piedad menos altivos por imaginarse muertos, que por contemplarse vivos Toma, Zeilán, este Anillo, todo Cautivo Cristiano trae luego, sin que impedillo pueda su Deeño tirano; pues no es dado el resistillo. Y di a mi Alcaide Almanzor, te entregue los que tuviere míos; para el Gran Señor, y en las Galeras que hubiere, los pondrás, con que mi amor, explicándose en primores, que a luz deshacen las sombras, llenas de varios colores, le llevaréis seis alfombras, labradas de hermosas flores, dos jaeces que en Gravada labro diestro el Español, cuya plata sublimada, las ciaridades del Sol excede por lo nevada, Dos caballos más astutos, y en la proporción iguales; nunca de su espuma enjutos, con visos de racionales, aunque con señas de brutos: muestra es, que no presente, de mi afecto, y mi verdad, y con estilo prudente le envío mi voluntad, para hacerlo más decente, ve Zeilan, . Ya voy señor. Qué el Rey a mi amor oprima! Ju. Que no he de aplacar mi ardor! que he de perderta Celima. . Ha no lo quiera mi amor! Como el Tarifeno ha venido, que su nombre celebrado, en toda el Asia se ha oído? Ya viene señor, postrado a tu orden. . Esto pido. . ̱. No tarda, aunque llegue tarde, gran señor, el que se humilla. con rendimiento cobarde, y incinando la rodilla, hace de su afecto alarde. dd Llega Tarif a mis brazos, donde con firmes abrazos hamistad eterna dure: quiera Dios que te asegure Presto, con más firmos lazos, . También Hamete arremete abesar, sin que te inquiete, tus pies, porque a todos cuadre, si por vida de mi madre, Violan Eres Moro de linaje! No lo ves en mi pellejo? Cómo traes tan mal el traje? Es que soy Moro dé viejo Ponte galán. . No soy paje. Hoy con la presa mayor llego, de cuantas alaba África, por su valor, pues de Sevilla una esclava, de hermosura superior, trajo, y con ella a su esposo, y a su padre, que a su brío, fácil lo dificultoso es, pues vence un albedrío, más valiente, que amoroso. Y si agora me mandara, quien me mandó que trajera de Sevilla, beldad rara, que restatado a Cadiz fuera, y que en Cadiz cautivara al Señor Adelantado, nombre en las voces ruidoso, en el Mar, poco versado, más cobarde que animoso, y más galán, que Soldado, fuera, y con intento fiel, sin que se me resistiera, había de ver Argel en su remida Ribura, a sus Galerias, y a él. Infamia el sufrirlo es, mas por hacer otra azana . no le echo de aquí a España la cabeza de un rebes, qué es la esclava tan hermosa? Toda Sevilla la alaba. Es entendida, y airosa. Si me dieráis esa esclava para la Sultana hermosa, mujer que es del Gran Señor, el presente agradeciera, por ser de tanto primor. Aunque mil Mundos valiera os la entregara mi amor. Ya entre los Cautivos viene. Ya entran a tu presencia. ya fin mis cuidados tiene. . Denme los Cielos paciencia. Qué este Bárbaro previene? Llegad a besar las plantas del gran Visir, cuya altiva persona, rige el Imperio de Grecia, Persia, y Silicia. Llevadlos a mis Galeras; o qué hermosa es la Cautiva! Hermosa es, más desdichada. Yo sé qué aguarda una dicha. Señora, mira al Visir, . que aquella cara es la misma del Adelantado. . Calla, . que a mi corazón avisas de un gusto, que forastero en el Alma se avecinda, que no le creor mas nunca los contentos se acreditan como el pesar; porque son mas seguras las desdichas. Estos Esclavos se embarquen. A las Galetas camina Juana. Déjeme el perrazo. No me hable la perrilla crudo, que la cocere. Con qué lena? Con encina. . Llevadlos a las Galeras. A Dios, Blanca. A Dios, Zelima. Aún no emos llegado a Argel, cuando a distantes Provincias nuestras desdichas nos lleva! . A el remedio es el sufrirlas. . Con más contento, la Playa del Mar, hoy mis plantas pisan, como si no fuera a ser con más peligros cautiva. . Ya están todos los Cautivos en las Galeras, con fijas prisiones asegurados. Mis deseos se encaminan. Tarir, ven a mis Galeras, porque mire tu noticia si vienen bien pertrechadas, y si han menester sus Quillas algún reparo: y porque en la que vengo, es la Invicta Galera del Gran Señor, quiero que el Rey, y Zelima vean su costoso adorno: los dos entremos aprisa, a desponer lo preciso. Hoy tu obediuncia me anima. Y yo voy con lindo brío sin miedo de la crujia, . Pues la Falva se llegue, porque entremos. Si la dicha . que aquí logro, y veo, no se cansa de ser prepicia, Yo saldré con mis intentos: Cielo, mi disigo guía. Vamos a ver las Galeras. ven, que a tu infamia caminas. Pues salgamos a la Playa, para entrar en la lucida Galera del Gran Señor. En el Visir predominan aquellas supremas partes que el Político acredita en un Privado, pues junta la Piedad con la Justicia. Sus victoriosas Galeras, ya desde aquí se divisan. Ya las mira mi atención. Ya mi contento las mira, El Tarif está en la Real. Pues lleguemos. 1. Ya es precisa la seña, señor. M. Aguarda, que ya hacerla determina mi industria, lleguen al Rey, la falva, aprisa, aprisa, Qué es esto? El Adelantado, a quien el Tarif se humilla. Cómo si tengo valor? Y aún se alienta tu osadía? Verdad me dijo mi gozo. d.. Ya veo la mayor dicha. Denme por fe, y testimonio que me llevan a Sevilla, forzado, y que yo al Tarif no le conocí en mi vida. Rey, pues que ya mis Galeras, el viento en popa caminan, seguro de que de Argel, ni te ayuden, ni me sigan, no quise triunfarde ti, mi aquesta facción que admiras, hice sino por aqueste que al remo toda su vida ha de andar en mis Galetas, que así su infamia castiga mi valor, y en recompensa de la livertad que admiras, hoy te pido que Ceilan se despose con Zelima, porque tengo de su afecto, una, y no breve noticia, que respondes? . qué agradezco, y admiro tu valentía, y que Zeilan es esposo de mi hermana. Pues camina. Buen viaje, buen viaje Hacia Cartajena guía. Yo ultrajado? . tu ultrajado boga infame. . Cosa linda. Esta Celima, es mi mano. Y esta Ceilan, es la mía. Vamos a Palacio. . Vamos pues que dos Soles nos guían. Y si os ha agradado el caso, que las Historias afirman, tendrá fin dichoso aquí el Hechizo de Sevilla,