Texto digital de Hacer cuenta sin la huéspeda
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Hacer cuenta sin la huéspeda. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/hacer-cuenta-sin-la-huespeda.

HACER CUENTA SIN LA HUÉSPEDA
Déjenme por Dios, déjenme por Dios, siquiera esta pobre imaginación, Que bien sueña a mis oídos este sonoroso acento; en fin tono que yo hice, cuando tenía el gobierno de toda España en mi mano, y a mis iguales sujetos. Esto me desvanecia, haciéndome yo a mi versos; pues si no es yo, quien pudiera dar aplauso a mis trofeos. Y así las sonoras voces, dicen en compases diestros. , . Déjenme por Dios déjenme por Dios, . Mucho me huelgo, señor, ca que de este jardín lo ameno te divierta, con las coplas que compusiste tú mismo, teniendo tantos romances en prosa; y que con ellos puedes, como otro Mercurio, engañar al de ojos ciento. Marín, que tan sabio soy? Mas que fue aquel cauto Griego, que con su rara elocuencia engañó al Troyano Pueblo, robó su Paladión, cortó la cabeza a Reso, Rey de Tracia, y engañó al Gigante Polifemor y otras diversas industrias, que por sabidas no cuento. No soy valiento tabien? Eso, dígalo el reencuento de Alconchel, cuya facción la fama en sonoros ecos la celebrará, hasta tanto que el Orbe dure en su centro, Dígalo también la vaina, cuyo badamil acero, pobló de horrores la Europa, y de bravaras el viento. Pues aún más me han de temer Quién lo duda, pues te ha heeno nuestro Rey Felipe Quinto, (que siglos nos guarde el Cielo) Embajador a Paris, para que tú con su Abuelo; él con lo animoso, y grande, y tú con tu astuto ingenio: el que todo el mundo tiemble, unidos a estos Imperios, Bien dices, no pudo el Rey (que es también mi Sexto nieto) elegir otro que a mí; que mejor cualquier Proyecto de Guerra, y Paz lo dicida, de lo cual estoy contento. También te hizo el honor, de que hiciese juramento en tus manos, vanidad, que en los Anales del Tiempo, será gravado en los bronces, para hacerte siempre eterno. Todo eso, y más me debía; y ya que no por el puesto, por ser más sabio que todos cuantos Grandes tiene el Reino y toda su Monarchía. Y el más hermoso en aspecto; porque Venus, fue una Arpia, y Diana, un Monstruo fiero: y cuando! por las mañanas sales de tu Gavinero, hacicalada la cara, y sientos, con los menjujes llenos de color los labios, que parecen dos pimientos; rapado todo a navaja, Barba, Cógote, y Fescuezo; las manos con ámbar gris; como Comedianta el pelo, das una gana (que digo) a cuantos ven ese gesto, de hacer una sodomia, si ya no fueras tan viejo. Para sesenta, y más años, que son Marín los que tengo, porqué cualquiera deidad, no pudiera ser mi empleo? Es la verdad; por tu vida, que te mires al espejo, y haz cuenta que es una fuente, Un poco me desvanezco. Sabes que digo, señor que esa edad, y lo discreto, te pueden hacer sonado en todo el grande Universo. No ha menester Juan Tomas Enríquez Cabrera nuevos elogios. Bien lo presumes, pues ya los andan diciendo los muchachos de la Corte, Albañiles, y Hieseros, unos a voz de tejazos, y otros a gritos de rejos. Toda esa gente es canalla, me río de todos ellos, como de los demás Grandes; Y ahora Marín pretendo que me sirvas en mi Alcoba, yo he de vestirte de negro, porque vean que hago Grandes, aún de humildes Jardineros. Beso gran señor tus plantas. tales dichas no merezco, No es bien que ande entre errones un hombre de tal ingenio. Mas ha de ser con un conque, o si no el cargo no hacero. Qué conque, dime Marín? Que en cualquiera lance, o tiempo . Y repitan te he de advirtir lo que errares. Tu imaginas de mi yerro? Es que los más entendididos; ya me entiendes. Ya te entiendo: bien está, di lo que quieres. Pues ojo, y estar atento, Quién entra? Yo gran señor. Corzana, mucho lo siento, el que la Comisaria te hayan quitado: yo quedo hasta que de primer clase seas grande, te prometo de no dejar de ampararte. Cómo es justo lo agradezco. No fuiste quien entregó a Barcelona, en tal tiempo, que a no haberlo ejecutado, ya estuviera aqueste Reino echo ceniza, y nosotros esclavos? Señor, él mismo. Lo demás no te dé pena: ya sabes que con dos luegos me manda el Rey que me parta a Paris. Así lo entiendo. Vos habéis de acompañarme. Siempre soy criado vuestro. Pues ya marcha, ha muchos días a Médina de Río Seco el carruaje, que hallá tengo, Corzana, dispuesto disponer todas mis cosas. Sois, Señor, Príncipe cuerdo. que aqueste atajo, Plegue a Dios, según nos dice el proberbio, de más trabajo no sea. Pues vamos a disponernos, Vamos, señor. segunda vez esos ecos. , . Déjenme por Dios, Ni aún yo le entiendo sus flores? con ser yo su jardinero. . Oh Príncipe de Armestad, vos en mi Corte, a qué efecto? Vuestra Majestad entienda, como a visitarle vengo, por el Grande Emperador de Alemania, que es Supremo Señor, de todos los Reyes que hay en la Europa. Eso niego, que Reyes de Portugal otro Señor, no tenemos. que a Jesucristo en la Tierra, y a todo un Dios en el Cielo, Esos Reyes que decís, a quien él tiene sujetos, serán al Rey de Castilla, al de la Francia, al Sueco, al Inglés, al de Polonia, y a otros así Reyezuelos; pero al Rey de Portugal, estáis engañado en eso. Sea como vos gusteis. Y lo haré, Príncipe, bueno. ahora dadme el recado. Ya sabéis como el Gran Nieto de Luis Décimo Cuarto se ha hecho absoluto dueño, y Rey de España. Bien hizo, que yo me hiciera lo mismo, si como Felipen Quinto, tuviera tanto derecho. e A eso hay mucho que decir. Yo no entiendo de argumentos: tomó ya la posesión? i. Si gran Señor, Pues Laus Deo. No obstante, de esta injusticia, Esperad; y a todo eso le juraron sus vasallos? Con solemne juramento, y en manos del Almirante, juró de guardar sus fueros. Si fue así, Luastibi Cristi. al caso, id prosiguiendo. No obstante (vuelvo a decir) que ya, pues que no hay remedio, el Emperador pretende, adiudicar, a su Imperio, y a su casa, los Estados, que de inmemorables tiempos, fueron de la Casa de Auitria, y por qué tuviese efecto, entró por la Lombardía, con cauteloso pretexto, que los Príncipes de Italia, todos se rindiesen luego. Intentó en Nápoles bella, por algunos mal contentos la entregasen; en Cremona quisieron hacer lo mismo: mas todo, señor, flustró, pues los leales afectos de Españoles, y Franceses, y Irlándeses, defendieron tan impensada traición, a poder de sangre, y fuego. Decidme, como quería conseguir tales progresos, con tan indignas astucias; pues aunque en la Guerra vemos se permiten, son aquellas que en el campo descubie, to de los ardides se valen? o qué buenos Consejeros debe de tener Leopoldo! mucha lástima le tengo: proseguid. Digo, señor que para lograr su intento con las armas, hizo liga con los poderosos Reinos de Inglaterra, y Holanda. Ese fue otro mayor yerro: con Hereges? no lo hiciera Muley Ismael de Marruecos, qué quieren más los Hereges; sino es que nos solevemos los Católicos, y darnos guerra unos a otros, y ellos adelantar sus caudales, sus ritos, tenerlos quietos, y infestar a los amigos que toman Tropas a sueldo? Desde que España hizo liga con Príncipes tan perversos, se fue del todo arruinando, sin tener buenos sucesos: decid. Viendo se Leopoldo sin Soldados, ni pertrechos, rebeladas las Panonias, Babiera lo va ciñendo, los círculos ya neutrales, y vencido en mil reencuentros, a persuasiones de algunos que se le muestran afectos, juró al señor Archiduque, que es el projimo heredero, por Rey de España en Viena. Decid, estaban sin seso? por Rey de Castilla, estando otro el Trono poseyendo? eso parece novela, los bárbaros se reiran de eso: adelante, Ya jurado; por el ajuste, y convenio, la Reina de Inglaterra, ha hecho Real juramento de conducirle hasta España; y para que tenga puestos, y algún Príncipe auxiliar que le apadrine, han dispuesto el que vos le deis su auxilio. De su erario, prometiendo un millón de escudos blancos, treinta mil hombres guerreros, mas de cuatro mil Naviós, entre grandes, y pequeños: daros Castilla la Vieja, y otros partidos honestos, que todo en esos papeles lo expresan por más extenso. Hombre, Príncipe, o aborto de los espacios Lecteos; tenéis gana de que todos sin Corona; nos que demos? Todo está facilitado, pues en llegando a estos Reinos el Archiduque, las puertas han de abrir Plazas, y Pueblos. Que, no estáis escarmentado de lo que os pasó en el Puerto de Santa María, estando desarmados, sin aprestos de boca, y guerra volvisteis, como lo dijo el suceso. Cualquiera iniqua maldad de Castilla, no la creo; si tal hiciera, yo mismo la escupiera como a Hebreos. Decidme, si estando sola la Francia, y el Mundo entero contra ella; a todo el mundo lo rindió, y puso preceptos: ahora unida con España, y siendo su Rey su nieto, y que le va todo el punto en el Trono mantenerlo: Presumís, que con mi auxilio vos habéis de deponerlo? Idos a Ásrica, o Argel, porque yo no quiero cuentos con Luis Décimo Cuarto. que cuando estamos durmiendo, él se anda paseando muy bien por los Gavinetos, y si sabe mi falacia, todo el crédito que tengo perderé, y a su grandeza la irritaré: yo no quiero mas dominios que los míos, que es el más seguro Cetro. No es muy seguro, Señor, que desocupado de esto, emprendera a Portugal. Luego ya lo dais por echo, el que saldrá bien de todo? Digo, las paces haciendo; y si vos no entráis en liga. Esa liga, será anzuelo, con que ha de pescar a todos; y vos sois quien trae el cebo. Cómo queréis que yo crea a quien fue tan poco atento, con quien le había elevado al grado heroico, y excelso de la Orden del Toisón, de Virrey, de Consejero y desde una Señoria, a una Excelencia; y luego le pagasteis con venir a solevantar los Pueblos que os dieron veneración? Señor, yo serví a mi dueño. Bien lo pudierais hacer, pero no contra estos mismos, pues para ir al Rin, o Holanda, no faltarian pretextos. De estos Patifes Maganos poblado está tudo inferno. Ved, que es muy grande blasón tener Gran Señor por yerno, a un Archiduque jurado por Rey de España. Eso es mismo que lú que diju el Gran Turcu a un cautivo: que dicendo que eira el Obispo de Tito un Español Cabaleiro el Turco, le reispondió: Pues venga por Orrento. De la Reina Ana, estas cartas. son, Señor. Yo la venero: veré después que hay en ellas, para poder responderos. La resposta está en la mao. qué te parece a ti de esto Catalusa? . Eu señor, nunca de rabo de porco bon virote, el refran dice: y te ha de tirar opobo, pues tu de tus Reinos los cimientos, si te crees de promesas. Mira, un millón de pesos . a quien no harán titubear? En el viir está oconto en tudas esas potencias no hay mil tostoes, por San Pedro que vos a pegan men Rey. Afuera, aparta. Qué es esto? Que ahora llega a Palacio con mucho acompañamiento Don Juan Tomas de Cabrera, Almirante el más soberbio de Castilla. Qué decís? Mira si va haciendo efecto la embajada que yo traigo? Armestad, ya yo lo veo. Dele Vuestra Majestad, a su pariente, y su deudo la mano a besar. O primo, Vuexcelencia alce del suelo. Por Dios, que co esta acción . has tenido buen ascenso. Estas razones de Estado no entiendes tú. Mas las veo. Qué en efecto os resolvisteis a negar a vuestro dueño, después de haberle jurado? Fue por solo cumplimiento. Cumplimiento, acto solemne. y adonde la voz de un Reino; (y muchos Reinos en él) juró a su Rey? Mas concepto tenía de vos, y ahora se hizo refran, el concepto. . De mujer te ha motejado. Déjale ahora, que luego, . le daré a entender quien soy. Cómo otras veces lo has hecho en los casos de valor. Quién son esos Caballeros? El Conde de la Corzana: Amasa, que era de un Tercio Maese de Campo; Morrás, que es hoy un gran Caballero; y todos vienen rendidos a ponerse a los pies vuestros. 3. Dadnos, Señor, vuestras plantas. Alzad Fidalgos del suelo. Y también, dadle a Marín, ya que es Golilla profeso la mano. Tú eres rebelde? Yo soy gran señor ingerto. Mas que ahora cuatro años vos primo, allá en vuestro sexso os juzgabais más que yo? Ben lo podéis tener certo. . Aquel tiempo ya pasó. Pues cuidado con el tiempo, que él descubrirá el enigma, Ya he sacado un manifiesto, donde fundo la verdad. Lo he visto; los fundamentos son muy frívolos, y puede contradecirle el más necio. No hay parrafo que no sea un sosístico argumento, de un capricho fabuloso. Vamos al negocio nuestro: qué respondéis a Armestad? acabad de resolveros, que, a esta hora ya en Castilla a la vista de lo echo, no habrá título, ni Grande, desde el mayor al pequeño, que mi dictamen no siga. Almirante, será eso como el suceso de Italia, que juzgó el Príncipe Eugenio, que porque cuatro rebeldes se pasaron al Imperio, los demás Príncipes de ella, habían de hacer lo mismo. Ya corre otra pariedad primo; yo estoy de por medio, y un Príncipe como yo no había de intentar poneros en lances, que no salieseis con muy grande lucimiento, El puro que te creyera, Sinon es hecho, y derecho. Mirad, que ya el Archiduque ha llegado ya a los Puertos de Holanda; a cumplimea a la Reina se irá luego a Inglaterra, y al punto en Lisboa le tendremos, donde vendrán al instante Títulos, y Caballeros, y los Reinos de Castilla, a echarse a sus pies excelsos. Cómo lo facilitáis: decidme, se están durmiendo los leales Castellanos, el Rey Felipe, y su Abuelo? Italia, les da que hacer el Rin, Saboya, y con esos los Sábenes, y la Holanda, y por la Mar tanto leño, como Inglaterra arroja, que a Neptuno pone miedo. Pues yo no temiera, solo, juntos a todos aquesos, y a Francia, y a España sí. Eso era allá en otros tiempos. Pues que vos me lo pedís, concederé, suponiendo, que me cumplan la palabra. Palabra espeiras de aquelos que cún cauteilas intentan disposeer aun credeiro. Yo no romperé con Francia, Castilla, la ganaremos en dos meses. Es facer ya sin la óspeda, el cuento. Es el tiempo de Rodrigo, cuando estaba todo avierto? Lo parece, porque Oconde Don Julian, ya lo tenemos. Vamos, y allá en mi Retrete lo ajustado firmaremos. Si al Archiduque hago Rey, le mandaré a él, y al Reino. Si se consigue esta empresa, el ser Condestable espero. Y yo ser Grande de España, Yo Duque, a pesarde necios? Yo Título de Castilla. A mí me parece aquesto, sin la hués peda la cuenta. y haber perdido los puestos. Entre Erodes, y Pilatos anda Portugal entendo. Portugues. Qué ay Castejao? En qué vendrá a parar esto? En puese les volveira a todossono del perro. . Iza al trinquete, a la entena. Amaina, que en la arena bara la Capitana. Amaina la mayor, a lamesana Piedad piadosos Cielos. Alteza desprecie los recelos. y no tema reveses; pues va con Anglicanos, y Holandeses. Que me ahogo. Qué me ahogo, o mar fiero! Favor Calvino. Piedad Arrio, y Lutero. A la arena soldados, y estad en esos santos confiados. Qué esto heroicos Milordes? Que una tormenta desecha, va inundando nuestras naves como si sardinas fueran. Y ya nuestra Capitana, va a chocar entre las penas. Piedad Cielos. Oh Neptuno, no temes nuestra soberbia. Ya tomó puerto en la playa. Ya saltan en la rivera. Qué habrá sido la ocasión, el que la Armada se vuelva a nuestras costas? Señora, ya llegan a tu presencia, y de ellos puedes saberlo. Cracias a vuestra clemencia, Sosegad, señor, el susto. Qué miro? hay tal tragedia! señor, sea vuestra Majestad bien llegado; qué desecha fortuna os vuelve a mis ojos? No es ya tan cruel, y adversa, señora, con vuestra vista, ya los temores desprecia mi animoso corazón. Los dos se abrazan, y besan, Es usanza del Páis. Gustosa es, mas no buena. Qué ha sido esto señor? Que ha de ser, seguir un tema. dimos las velas al viento, cuando engolfados apenas sobrevino un bracán, y levantó una tormenta, que nos duró cuatro días, y fue con tanta violencia, que gran parte de la Armada se anego; qué mucho, si era día de la Concepción de aquella Divina Reiva, que el Cielo la preservó de la antigua mancha fea? Tres veces me hice al Mar, y otras tantas esas fieras olas, me lo han estorbado; y así es preciso que infiera, que no es voluntad del Cielo, el que yo vaya a esta empresa. Cómo no? yo me he empeñado con vuestro padre, en que os vean coronado Rey de España; y así aunque todo se pierda, habéis de ir a Portugal, en cesando la Mareta, os volveréis a embarcar, y si volvieren las crespas olas a ensoberbecerse, mandaré como otro en Grecia, azotar al Mar, porque ámanse tanta soberbia. Resolución no me falta. Vuestro valor lo demuerta que mi cauta astucia lleva. . pues en tantos contratiempos, de temor no ha dado muestras Conozcan Francia, y España, que Aña de Inglaterra, puede dar Reyes a Europa, y avasallar sus potencias. Esta Ana me parece que será otra Ana Bolena. Pues a embarcar Capitanes. Ya la Capitana espera. Adiós señora. Él os guarde. Qué de sustos me atormentan! a la Libia más ardiente, En mirándoos Rey de España, desde donde el Alba bella unidas nuestras potencias, han de conquistar a Francia, acabe esta nación fiera, que se ha alzado con el nombre de belicosa, y guerrera. Y si es Señora al contrario, Holanda, y Inglarerra. y aún el Imperio, no están seguros de sus potencias. Mientras que viviere Ana. Estuarda, tal empresa no conseguirán, aunque el Cielo, la Mar, la Tierra, el Viento, las Aves, Peces, todos los Hombres, y Fieras, los auxilien, no podrán quitarnos las sillas regías. Pues adiós. Partid en paz. El Esquife. El ferro leva. No ha de parar mi coraje, hasta que no mire infesta, Francia, Flandes, y la Italia, la Sicilia, y la Babiera, y hasta España, con sus Indias, de la Luterana fecta, que aquestos son los designios para conversión de Infieles, vale está lo que pesa. . Ved que lo capitulado, se ha de cumplir a la letra, o me saldré de la Liga; porque a un Rey a quien le tiemblan, cuantas naviones habitan desde la Frígida esfera, nace en catre de esmeraldas, y se muere en el de perlas; no es bien el que por motivos, y fantásticas ideas, y unos desatentados, que su crédito padezca. Señor, el Emperados, y la Reina Ana, dispuestas tienen sus Tropas, no solo para salir con la empresa, mas para hacer la conquista a España, si se ofreciera. Conquista, ni aún a Castilla, acaso es nación de aquellas, que Cortés con cascabeles les hizo huir? (raro tema!) estando yo de por medio no habrá falacia. Gran peza es el patise Almirante, el puito que le creyeira. Los tres somos muy bastantes, gobernando las hileras, para adjudicar el Trono a Carlos Tercero. Esa es una empresa muy corta. Esa es muy sucinta empresa. Mircín, y que Capitanis . de Alejandro, y de Porsena. De soldados que a su patria, contra toda razón niegan, puedo prometerme asombros, acciones son muy opuestas. No está tan fuerte Castilla, que muy difícil nos fuera, pues cuando yo gobernaba, y aún cuando yo salí de ella, estaba sin un pertrecho, ni de boca, ni de guarra, desválidos los vasallos, deterioradas las rentas, los Gremios todos perdidos, y todo vicio sin rienda. Y gobernabades vos? alabanza es que os eleva. No se sabe de Castilla, desde que Felipo Reina, lo que pasa en el gobierno, aqueso me desespera, que antes en cualquier Consejo en el de Estado, el de Guerra, en Cámara de Castilla, en Millones, en Hacienda, y en el mismo Cavineto, y aún en la Alcoba misma de los Reyes, se sabian antes que efecto tuvieran los Proyectos, y Consultas, en Zaguanes, y en las Tiendas, y en los Estrados, y juegos, hacían platillo de ellas. Así eran sus efectos: mas que con estar tan cerca no sabiáis de los míos. La economia vuestra no la ha tenido Monarca. Esta he aprendido en la Escuela de Luis Décimo Cuarto, y reinará quien la observa, o mandarán los vasallos. Pues con esta inteligencia envié a Marín a Castilla, que traerá de todo nuevas. Volviendo invicto Don Pedro, lo que hace a nuestra materia; como le habéis de tratar al Archiduque? De Alteza. De Alteza, estando jurado por Rey de España? La misma acción me está disculpando. Disculpando, en qué manera? Porque yo soy Rey perfecto de España: aunque me veneran solo por de Portugal; si como a Rey de Castella no lo ha conocido hasta ahora el Papa, ni Santa Iglesia, ni me manda algún Concilio, que por Majestad le tenga. Vasallos mil le juraron. Eso sería allá en Viena, entre sus compatriotas. Y en España. Eso es quimera: en dónde? En Rota, Señor, y en el Puerto alcé banderas. En buen teatro de nobles. Viene a ser Rey de Comedias, y así vuélvase Archiduque, que que es papel que representa. Amaina, vira a la playa. Al chafálete, a la Entena. Qué salva es esta del mar? De que ya a Lisboa llega el Grande Archiduque Carlos. Llegue muy enorabuena. Salgamos a recibirle. Excusada diligencia, pues ya llega aqueste sitio. Llegue con bien Vuestra Alteza Don Pedro invicto, los brazos expliquen la insuficiencia de las palabras. Señor, sean mis excusas las mismas. Vuestro Almirante, señor, tenéis a las plantas vuestras, Primo, llegad a mis brazos. Vuestra Majestad ya premia antes de haberle servido. Esto toca a mi grandeza. Chantáronle Mayestad, y muy alegre la aceta. Al Conde de la Corzana, vuestra Majestad le tenga por su más firme criado. Por tener de Vuestras prendas. . Y Infantes? noticias, yo os hago Grande de España. Eso no aprueba mi Majestad, en Castilla le haréis vos lo que os parezca, que esta es España también, y los cultos interpretan, las palabras como quieren. Don Pedru, las teintesas. Amasa el Maese de Campo, . Pues no es fuerza señor vuestra mano espera, Y Morrás. Leales Vasallos, yo estimo vuestra fineza. Dejados ya cumplimientos, a nuestros proyectos vuelvan nuestros discursos: qué gente es la que trae Vuestra Alteza? Siete mil sin los enfermos que vienen de la marea: Irlándeses, Escoceses, Ingleses, de la Noruega, Alemanes, Holandeses; y algunos de la Sabena. Cierto que para conquista traéis muy buena caterva. Es ensalada Italiana compuesta de tudas herbas. Qué Católicos vendrán? Pocos. De ellos no hagáis cuenta, que esos se iran a Castilla luego que la suya vean: notraéis más? Algunas Sillas, Frenos, Cinchas, Guruperas, para montar los Caballos que tenéis en las debesas. Yo Caballos, cuatro mil tengo en todas mis ileras, y los dos mil serán facas criadas en estas vegas. Veinte y seis mil entre la visoña, y vieja. Viveres, y municiones? Para cuatro meses. Restán, porque no ha de durar tanto, Conforme caigan aspesas, . y no sale a la trocada. Y si dura? que como vamos ganando nos contribuya la tierra? Esto me parece hacer sin la hóspeda la cuenta. Con esos treinta mil hombres que ya estarán en la escuela con tres que vendrán después, y los siete, son cuarenta, y los catorce mil nobles, de que me ha hecho promesa el Almirante, ya son cincuenta y dos. Buena es esa; qué catorce mil Fidalgos son estos Primo, qué restan? Los que quisieren venirse, yo no les puedo hacer fuerza: en fe de que yo me huy, me pareció me siguieran. Pues son todos cómo vos? no os caéis muerto de vergüenza? Esto me parece hacer, sin la hóspeda la cuenta. Vuestra Alteza viene bien para tan loable empresa. Qué dificultades tiene? toda la gente de guerra no la tiene Don Felipe, en Milán, y Flandes? Esas no son acá menester. Puede haber cuatro venderas visonas? Ni eso se sabe; pero ha de advertir tu Alteza, que Españoles no hay visoños, en teniendo un mes de escuela. Menos ejército basta, y más si hay gente plebeya, que llaman de las milicias. Con más ánimo pelean por guardar hacienda, y honra, y Religión, la primera: pues como tienen noficias que traéis gente tan buena, que traen otra Religión, que no cumplen con la Iglesia, que es su Papa una mujer, que la Ley de Arrio profesan; yo apuesto que por dar muerte a un Hereje, se despeñan de la más alta Montana, de la más fragosa Sierra. Qué es esto Almirante? Yo creí que lleno estuviera. Esto me parece hacer sin la hóspeda la cuenta. Cómo me habéis engañado: qué de vos esto se crea! Pues si me ha engañado a mí, de qué se admira tu Alteza? Vive Dios, bárbaro loco. Vuestra Majestad no pierda la esperanza, que en llegando a ponerse en la frontera, no le quedará Provincia, que no le rinda obediencia. Aún reina en vos ese error! lo más acertado fuera, que embarque esos siete mil, que ya el Reino me lo apestan, y vaya a pescar con ellos bacallao a la Noruega, que sacará más producto; y déjeme a mí en mi tierra que con Don Felipe Quinto yo me avendré, Qué dijera el mundo, si me volvía sin asentarme en la Regia silla de España. Y de mí, que estando mi casa quieta, contra la Ley, y justicia tantas guerras meto en ella: una, por tanta canalla como la talan, y infestan: otra, perder mi Corona, por ambiciosas soberbias. Aguardemos a Marín, que él nos traerá nuevas ciertas en que estado está Castilla. Ya sé que serán bien nuevas. La Dama do Almirante, . omismo es que a Culebra que engañó en el Paradiso, a nosa primer Mate Eva Puedo entrar? Este es Marín; no hay quien te lo estorbe, entra Alabado sea Jesucristo, por si hay alguno que niega su Encanación, vida, y muerte, y lo que en el Credo encierra. qué hay de nuevo allá en Castilla? Todos un rato me atiendan: Toda la hallé puesta en armas, y de Soldados compuesta. por los caminos reales, por rodeos, por veredas, lo que hay desde Cataluña, hasta Castilla la Vieja, de Pamplona, Andalucia, desde Viscaya, a Plasencia, no se ven si no es pertrechos, de vituarlas, y guerra, de Infantes, y de Caballos, y estos sin ninguna mezcla de naciones, ni otras gentes, todos hablan nuestras lengua: así, en Madrid no se ven sino es Carros, y Galeras, todos cargados de Valas, de Bomvas, y de cadenas. Todos los Reinos le ayudan? Ahora estamos con esa, después de gracia, haber dado sumas de más consecuencia, todos le sirven con gente, y a porfía han hecho levas. No les ha hecho mi llegada armonía? Y placentera, luego que desembarcasteis, cada Reino se apareja para traeros el regalo, Y cómo es? De esta manera: los Navarros, unas cañas de Fistola, porque intentan purgar a la comitiva que viene de Inglaterra. Traen Morteros para salsas, para comidas, y cenas, o para estilar el agua, porque es allá algo gruesa: los Vizcamos Perdigones, los Asturianos Manteca, para echarles el lardeo, la Sal Castilla la Vieja, que parece un Alquitran en lo blanco, y bien compuesta: Aragón, envía Mostaza de Villa Fliche; Valencia; Arroz, para el Manjar blanco, y par a hacer las cazuelas: la Alcarria Miel, y Resina, para hacer sabrosas pellas: la Mancha, Trigo arisnegro, Murcia, Granadas, y Peras, Andalucia Alta, y Baja, Acey tumas en conserva; Granada envía Naranjas, y Cidras de arroba, y media, la Rioja envía Truchas, Melones envía Vera de a dos en carga, y algunos van tres, en una Carreta. La Extremadura vezmá como ha dosa la prontra, Lon Longanizas, y Salchichas, tantas, que podrán con ellas vodear toda Lisvoa, a Iconches, a Gurumeña, a Velves, Cambo Mayor, a Ébora, a olivenza, y aún atar con Longanizas, aún que traiga vuestra Alteza cuantos Mastines Holanda envie de caza, y presa; Barcelona envía Esigies, Predicadores con ellas, que a más de sesenta pasos oyen sus voces severas; porque dicen que traéis no sé que diversas setás, para ver si las extirpan con tan elocuentes lenguas, Galicia envía a un Caballero de los de la Cruz Bermeja a daros la bien venida, y a la Borgónota caterva, pues no solo mata Moros, mas a Heregas atropella. Este es, señor, el regalo que los Reinos os presetan, y porque venga seguro, y nada de esto se pierda, el mismo Felipe Quinto, viene hacer la cumplimienta, y si vos no vais allá, me parece a la hora de esta, que ya marchará a Lisboa a daros la enorabuena. Tanta prevención Castilla; eso parece novela. Mas nóvela es lo que pasa. . no han de llegar a creerla, aunque la escriban Cervantes, ni los Vascos de Figueiras. Lo vi por aquestos ojos que se han de comer la tierra. Y qué gente traera en todo? Traera poca, una miseria; Quinje mil? Esos son muchos. Veinte y cuatro? Echad docenas. Yo sé muy bien los que trae, Pues sacadnos de esta pena. Cincuenta mil los Infantes, doce mil Tropas ligeras, esto, por la Extremadura, Ciudad Rodrigo, y Bañeza. esto lo sé yo muy bien. Aunque el Rey Don Pedroacuierta, se le queda en el tintero de las Milicias cincuenta, y estas todas arregladas, y todos gente soltera. En Ay amonte, y Condado nueve mil de Tropas viejas, de Málaga, y Gibaltar, de Cadiz, Jérez, y Centa, la Artilleria no cabe en tres Lisboas como esta, las bombas, y las granadas están por aquellas cuestas acinadas como paja, montonadas como leña. Solo hay una cosa mala; (aunque no es sino muy buena. . Y qué cosa, di Marín? Yo decirlo no quisiera, porque lo tendrán por manla. Decidlo, que nos consuelas. Qué Luis Décimo Cuarto ha engañado en gran manera a su neto Don Felipe. Qué dices? es grande esencia. En qué forma? dilo, acaba, ̱ . Dilo, pues, no te detengas. En que le habrá mandado quince mil Escuadras viejas, y le ha enviado. ̱ . Di cuantas. De gente elengida, ti cinta, Maldita sea tu boca. Caballeros no os dé pena, que hay aí dos mil Navios, que de Galicia a Marsella abrasarán toda España, y la harán rendir por fuerza. Pues tomad esos Navios, y volveda vuestra tierra, sino queréis que ha pancadas que las costillas os muelan: qué me creyese yo de esos! Almirante, ha sido esta la maraña que habéis echo? Yo, señor. Esto fue hecer sin la hóspeda la cuenta. Oh reniego de mí mismo! Qué tal caso me suceda o nunca hubiera venido! Señor, qué desdicha es esta? Qué fortuna nos persigue! Qué contratiempos nos cercan! Aquí no hay más que coger, y atar al punto a una higuera un cor deél, y echado al cuello, dejarse caer de fuerza, y ahorcarse. Santo consejo: lo que yo haré con destreza será tiraros los pies. Qué yo por estos me pierda? Qué creyese yo a alevosos! Qué tal yerro cometiera! Pues aunque vayas al templo, no han de admitir la moneda. Qué habéis quedado suspensos, ya las cajas, y trompetas. se oyen, y las campañas se mundan con las hileras. Pues a morir, que este medio es la más noble decencia. Huyamos Corzana todos nosotros a la Rivera. Huyamos, para embarcarnos, No sé que me haga en tal penal si hiré a entregar mi Corona a Felipo Quinto: esta es la Justicia del Cielo que hoy a mi hermano le venga. Arma, arma, a ellos hijos. . Todos los Herejes mueran, y al que fuere Portugués, si se rinde, se reserva. Y aquí da fin el hacer sin la huéspeda la cuenta. En empezando el Combate convido para otra fiesta.
