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Texto digital de Guerras de celos y amor

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Marcelo Antonio de Ayala y Guzmán
Atribución estilometría
Marcelo Antonio de Ayala y Guzmán Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Madrid, Antonio Sanz, 1756).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Guerras de celos y amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/guerras-de-celos-y-amor.

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GUERRAS DE CELOS Y AMOR

JORNADA PRIMERA

Iva el desprecio, y muera el Amor. Viva el Amor, y muera el desprecio. Viva el desprecio en el Templo de Marte. y Viva el Amor en el Templo de Venus? Viva el desprecio, y muera el Amor. Viva el Amor, y muera el desprecio. , . Philipo? . Alejandro? Líbrense los albedríos a costa de los extremos, Cautívense los sentidos, de la voluntad a el feudo. Mueran los hombres, que fingen haber Amor, mueran presto, que es un objeto que halaga; y castiga con su objeto. Vivan los hombres, que dicen ser cierto el Amor, pues cierto todo con Amor es más, todo sin Amor es menos, Viva el desprecio, y muera el Amor. Viva el Amor, y muera el desprecio, Pero qué voces contrarias::- Pero qué contrarios ecos::- Hermano. . Dime ya. Dime te ruego. Qué nuevo afecto de Marte: Qué nuevo afecto de Venus:: Sin entendimiento mueves? Te arrastra el entendimiento, siendo afecto, y no victoria? Siendo victoria, y no afecto? Yo aborrezco a aquele que ama. ̱. Yo al que no quiere aborrezco. Pues qué causa, di, te mueve? Tu causa saber espero. La mía es esta. . No digas: escucha, y estame atento, que eso es viejo; busca algo de tanto Poeta nuevo, que cuando de hecho componen, componen todo lo hecho. Después que el gran Macedonio Pilipo, brazó supremo del más imperioso rayo, del Júpiter más severo, murió, entramos tú, y yo de Macedonia al gobierno. Pero mi aliento enojado de verse en el corto estrecho de un solo Imperio del Mundo, del Orbe pisé el Imperio, desde donde vive el Ganjes, León de cristal soberbio, hasta donde qipe el Nilo muere de sus nete cuellos. Cuando al pasar victorioso la Asia Menor, en su centro llegué donde estuvo Troya, y y al registrar su terreno sobre, un peñascoso Risco, de sus cenizas cubierto, (que es propio de las cenizas el cubrir, su mismo fuego) una Columna arrostrada miré, y ensuccimbría puesto, en un jaspe, un Epitafio en el rre, Griego, que dijo: Teme al Amor. Volví a leer más atento, y advertí con justa causa el Pedestal allí puesto, que de el tiempo del engaño era desengaño al tiempo. Puesaquella Ilión sagrada, de aquel Capitolio excelso, No aquel Babel torreado, zaquellos Pénates bellos, por Paris, o por Elena, nuestra prima, que es más cierto, llora su túmulo el Janto, suspira el Simois su entierro. Suspenso miraba Troya, cuando decía, suspenso: Quién te abrasó? Una mujer. Quién tuvo la culpa? Venus. Quién dio la ocasión? Amor. Por qué fue? Porque lo bello porfió en ser más hermoso. Ay de mí! dije a mí mismo: Hermosura, y vanidad nacen de un mismo supuesto! Tero qué me admiro, sí, pues hay mujeres, que al serlo, lo bello pierden, a costa de encarecer más lo bello. El hombre, amor, y mujer dieron la ocasión al fuego: Quién fue de culpa? La vista, porque al ver Paris su espejo, tan a un tiempo fuer mirar, que fue admirar todo a un tiempo. Con deseo miró a Elena; Y se llevó del deseo vista, ladrón del alma, que robas con el objeto el sentido, introduces por sentidos sentimientos! Por eso naturaleza, por eso provido el Cielo dio parpados a los ojos, y no al oído, advirtiendo, que al oído, que es más tardo, dioss más tardo el consuelo: Pero a los ojos, que forman es con su vista quedar ciegos, como les vio cerca el daño, les puso cerca el remedio. De ver sus, dertas cenizas de entre helados pensamientos, acordóseña memoria der aquel olvidado acuerdo. Representose a la idea arma publicar los Reinos, guerras escuchar o los montes, Ca responder los ecos, ̱ foala espuma; linos resoplar el viento, pinos azotar el agua, proas resurgir el centro, y mi el pensamiento mismo llevándose el pensamiento, buscando lo competido, el competidor al duelo. Así dije, así el Amor a quien le sirve da el premio: así Cocodrilo halaga para dar la muerte fiero. Y que haya hombresen el mundo, que bárbaramente nciono salga de una libertad, para entrar a un cautiverio! Ea, que no, no es posible, un hombre ha de estar sujeto a una mujer? es engaño; no puede ser, no lo creo; no ay Amor, engaño es todo. Dios mentido, falso dueño, (así decía) mirando aquel amante escarmiento, cuando en sus frías cenizas clavé la lanza en el suelo, y hice juramento a Marte de aborrecer con extremo a el Amor, que de mantarlo yo mismo en mí me estremezco; y que si no, permitiera, que abatido, triste, y preso, faltándome mis vasallos, discurriera extraños Reinos, despreciado, pobre, y solo, despeñándome yo mismo desde la cima de un Risco; y para mayor tormento, que una mujer me amparase, que es lo que más aborrezco. Y sabiendo que estos Montes a el Amor ofrece Templos, mis Tropas mandé marchar contra el vendado, Dios ciego. Por eso vengo a los campos de los Sarmatas, por eso vengo hasta los Montes Caspios aquiemade Amor el fuego, donde Mitilene Reina, humos le consagra a Venus: Muera el hombre, que rendido a una mujer paga feudo; advirtiendo, que el vasallo, que muy cortés, muy atento no fuere con las mujeres, morirá también, sabiendo, que si se pasan de tibios, morirán por lo grosero; y si de corteses suben, a vidte der dare escarmiento con sus vidas a los Dioses, a los Astros, a los Cielos, los Montes, a los Prados, a los Marés, a los Vientos, Y las Fieras, y a los Hombres, diciendo mi voz a un tiempo: Viva el desprecio en el Templo de Marte, muera el Amor en el Templo de Venus. Viva el desprecio en el Templo de Marte, muera el Amor en el Templo de Venus, Atento, aunque pesaroso, en tu propuesto, el discurso te responde a tu propuesto. Y porque veas con cuantas variaciones lleva el Cielo a los hombres, por extrañas sendas de conocimiento: Habiendo rodeado el Orbe (porque te pagase feudo) a estos Riscos Hiperboreos llegué, y apenas los huecos de sus cabados peñascos registré montes Ripheos, cuando a mi opósito salen de entre unos Riscos soberbios, un extremo de fierezas hermosas por los extremos, un portento de mujeres, todas del Amor un portento. Ea, Amazonas valientes, una dijó, mueran presto aquestos falsos engaños, que apetecidos son riesgos. Mueran los hombres; y al ir a esgrimir arpón severo, yo turbado de sus o, ̱ quorque amedrenta lo bello, le dije, no sé qué dije, porque temeroso al riesgo, fueron lenguas los suspiros, y fueron las ansias ecos. Solo sé, que de sus montes nos hizo volver su esfuerzo; y solo sé, que el que nunca al Amor le pago feudo, quedó ciego de mirar, y quedó de libre preso. Tos Sarmatas, y Amazonas retiráronse a lo espeso de esas montañas, adonde en dos Atlantes soberbios, en dos diversos Castillos, sobre quien descansa el Cielo, que son esas Puertas Caspias adonde enmedio te has puesto, Gade uno, y otro Babel sen terror, asombro, y miedo, desde el Amazón escollo a los Sarmáticos huecos. Todo lo que no es Amor, no alienta los pensamientos; no acierto, y voy a olvidar; voy a olvidar, y no acierto, siendo el eco de el suspiro, de el mismo suspiro el eco. Solo Amor ímpera el alma, solo Amor reina en el pecho: muera el vasallo, que osado contradijere mi intento; solo las mujeres vivan, diciendo mi voz a un tiempo: (Muera el desprecio en el Templo de Marte, viva el Amor en el Templo de Venus. Muera el desprecio en el Templo de Marte, viva el Amor en el Templo de Venus. Entre tanto viejo asunto, no es malo este asunto nuevo. No es mi hermano, en lo que toco, hombre que a mujer adora; d o fuera de sí está ahora, o se quiere volver loco. Hay más dicha, qué querer? Hay más dicha, que no amar? Yo te lo he de comprobar. Yo te lo he de defender. Ahora entro yo, sin perjuicio de aqueste Amor Garibay, según tu juicio, no le hay. Y le hay según tu juicio? , Libro. . Pues en su solio yo os tengo de preguntar, que de no querer, y amar tengo un solio, y otro solio: El Amor, qué es? . Afecto, que nace del conocer. Qué conoce? . Una mujer, que porque él quiere es su objeto. Ya llegó a mirar atento: Qué vio? . Cruel homicida! Vio un aliento, que da vida. Vio un aire, que es desaliento, No dicen mal, que al desgaire las he visto con desvelo, de unas Soz aire aquel Cielo, de otras sen Cielo aquel aire. Qué causa en contraria suerte causa la beldad lucida? Qué causa? causa la vida. Qué causa? causa la muerte, Y en fin, como seetrata, odnvo es, en contraria porfía; la mujer como sangría, que a veces salviday mata. ̱. Una mujer es estable, si a un hombre llega a querer. Toda mudanza es mujer, toda mujer es mudable: Eso propio es querer hallar lmujer firme, que pedir, pueda la muerte reír, o pueda el Ángel llorar: suponer color un ciego, coger átomos del Sol, del zafir el arrebol teñir, castigar el fuego: al sueño hallarle certeza, arbitrios pedir a un loco, es ahora, en lo que toco, pedir a mujer firmeza. Pues mi voz vuelva a decir::- Pues vuelva a decir mi acento::- Muera el desprecio, y viva el Amor. Muera el Amor, y viva el desprecio. Viva el desprecio en el Templo de Marte. Viva el Amor en el Templo de Venus. Mueran los Sarmatas, mueran. De nuestro brazo al esfuerzo mueran hoy las Amazonas al asalto, o al incendio. Qué nuevo afecto de voces::- ̱. Qué nuevo Boreal ec Mi intento sigue al acaso? Acaso sigue mi intento? Diciendo a extremos el aire::- O. Diciendo al Cepiro extremos::- Iza, amaina, piedad, Dioses. Viva en el Templo de Marte el desprecio, Viva el Amor en el Templo de Venus, A la Escolta, al Cafaldete, al Timón, que nos perdemos. A la Mefana, a la Proa, a la Quilla: piedad, Cielos. Viva el desprecio, y muera el Amor. Viva el Amor, y muera el desprecio. (Arma, arma, guerra, guerra. a Todo es asombros, y miedo; e volviendo a decir las voces::- Volviendo a decir los ecos: Muera quien la ley quebrante. A dónde hallaré remedio? Amparadme, gran Señor, de la furia de ese Pueblo, que me sigue. . Nada temas. Muera. . eneos,iz que yo le amparo. . Señor, tú das leyes a tus Reinos, y tú les quitas la ley? En qué la ley quitar puedo? Tú no promulgas, que muera quien osado, vano, o ciego quisiere alguna mujer? Sí. . Pues aqueste Extranjero, al salir ahora del mar, ni bien vivo, ni bien muerto, deshecho el Sacre Bajel, nautico arador del viento, de una belleza un retrato consigo sacó, y al verlo las Guardas de la Marina::- Ea, muera pues. . Qué escfa eo en ahora aquí oz no le ha amparado tu esfuerzo? pues, Príncipe, y tu palabra? advierte:- . Ya lo prevengo, primero es mi ley, que yo. Y la ley de Caballero? La pública ley quebranta los particulares fueros: Llevad aqueste infeliz a aquel monte, y en su seno le atad a un desnudo tronco, y ponedle allí frontero el retrato de su Dama, para que al verse muriendo, veamos como le libra su bien, de su daño mismo: Ea, llevadle. . Señor::- Tú has de ser de ti escarmiento. Donde hallará un infelice contra su estrella remedio? . Como ciego es el Amor, le ha dado paló de ciego. Haz, Césarino, al instante, que se recojan los Tercios, y la causa de esas voces inquiere también. . Los ecos, que salen de aquesos montes, son en contrarios afectos de Sarmatas, y Amazonas, que unas aplaudiendo a Venus y otras invocando a Marte, a esos dos montes salieron a llevarle el sacrificio a sus dos labrados Templos, que en las Puertas Caspias tienen; y como has puesto el asedio en medio dez tu Real, se escucha tan de cerca aquel estruendo. Que aman por fin. . Y aborrecen. Y aborrecen? cómo es eso? mujer puede aborrecer? Sí, porque son de tú hueso; y yo, siendo un pobre Libro, quiero, y si quiero no quiero, que con aciertos, y erratas saqué yo mi privilegio. Quién dijo mujer, no dijo amor, regalo, y Diosaego? No, que de mujer se infiere ira, y aborrecimiento. O es extremos todo Amor, o no entiendo sus extremos: No dijiste, que a el Amor la mujer le daba aliento? Aquí defiendo la causa, pero allá sentí el ofecto. Quién lo ocasiona? . Una pena. Quién lo padece? . Mi pecho. Quién lo causa? . Una mujer, que sean las Amazonas Con que ahora bien defiendo, que es la mujer una pena? Sí, pero niegas el medio: porque es vida, si es la muerte; es gloria, si es el infierno: es un alivio, que es ansia; es un gusto, que es tormento; es un no sé qué del alma, que apetezco, y no apetezco, y que lloro si lo dejo, ya con amor, ya en desprecio, vida, gloria, alivio, gusto, muerte, abismo, ansia, y tormento. Quién de diferentes causas une el extraño compuesto? 1. Menalipe tras la fiera corre la calle deCo 2. A la Selvar al Valle, al Monte. Al Río, a la Playa, al Cerro. ̱. . Aunque el Abismo te oculte, has de morir a mi acero. Mujeres aborrecer? viven los Dioses supremos, que han de pagar su delito a costa de su tormento. Philipo, con esas Tropas de los Caballos ligeros, de los Sarmatas el campo asalta, y arruina el Templo del Amor, mientras que yo de las Amazonas dejo escrito, con su castigo, donde lean su escarmiento. Yo contra Amor? Ni tu contra el hechizo por quien muero? No me repliques, Pilipo, pues aliado, a mis Reinos el tuyo ofrece tributo: y tú sabes, que sujeto a mis órdenes te miras; esto, Philipo, te ordeno. Toca, Trompeta, a marchar, que hoy ha de lograr mi esfuerzo triunfo de mi vencimiento. Mueran a fuego, y a sangre l estos enemigos nuestros. s ̱, , . que lo olvido, y más lo busco, . Muere en este Horizonte, bruto Rey, por galán de aqueste monte, pues son, quieran, o aborrezcan, y . Vive, Ave feliz, y de la dura prisión estrecha vuelve a la espesura. Muere de aquesta suerte, por amante, y galán te doy la muerte. Vive otra vez lucida, por amante, y galán te doy la vida. T Adonde ya veremos, que extremos hace Amor de sus extremos. Dónde en extraño modo se da todo al Amor, que vence todo. La Flor he de arrancar, si quiere amante. El Ave ha de vivir, que ama constante. La Fiera ha de morir si amar adquiere. La Peña vive, porque amante quiere. El Ave ha de vivir, que amor concibe. El Tronco ha de vivir, que amando vive. La Peña llorará si amante adora. La Flor risueña, por querer hoy llora. Ele Tronco ha de olvidar el pardo asiento. La Fiera ha de querer con rendimiento. Y en fin; hoy con amor llorará ronco, la Flor, la Fiera, el Ave, Peña, y Tronco. Y en fin, hoy con Amor reír espera, Ave, Peña, Tronco, Flor, o Fiera. Ménalipe allí te escucha. Allí te oye Mitilene. Mitilene? . Menalipe? Ya con amor? . Ya en desdenes? Bien parece la hermosura. Bien la belleza parece. Antes que hablemos, tú, Laura, ponte del camino enfrente, por si de la Venatoria Batida baja mi gente; o por si del enemigo, que acuartelando parece estará su gente ahora, algún suceso se oyere: y con la música, al aire el darme él aviso puedes. Fenisa, desde la falda de aquese monte eminente haz losmismo, y con la voz norte a mis sentidos ee Obediente Ta respondo. Ya te respondo obediente. Engaño Amor, arde ciego. Constante Amor, sabio quiere. Cauto espera, fiero olvida. Ama osado, leal siente. Bien sabes (oh Menalipe!) Bien sabes tú, Mitilene::- Que en estos Caucasos Montes: e Que en estos Montes silvestres::- A las Sarmatas gobierno. A las Amazonas fuertes alisto, y solo a mi orden, como a Deidad, se obedece. Solo en diferentes Ritos::- Soló en Ritos diferentes::- Tú a Marte el Altar dédicas. Tú a Venus el Templo ofreces. Desde aquí atento me escucha. Desde aquí atenta me atiende. Bien sabes (vuelvo a decir) como son todas mis leyes fundadas en sacros Ritos por la Deidad de Talestres mi madre. . Y bien sabes tú, como los Ritos que tienen los Sarmatas, son::- . Ya sé, que de Sauromatas vienen; porque Talestres venciendo del Tanáis las dos vertientes, concertó con Sauromatas casar con ellos, y fuesen de las dos primeras hijas, que de unos, y otros tuviesen, consagradas a dos Ritos, en dos tan distintas leyes, como aborrecer, y amar, gobernando aquellos Fuertes, que llaman las Puertas Caspias, que, yo guardo, y tu defiendes; con tal, que s las Amazonas sa en algún tiempo quisiesen, a los Sarmatas pasasen el gobierno de sus gentes. Y aunque me obliga la ley, por mi busco los desdenes, y a los hombres aborrezco con rencores tan valientes, con tan atrevidas iras, y con ansias tan crueles, que solo porque Alejandro es hombre, sin conocerle, no porque es nuestro enemigo, le aborrezco de tal suerte, que hasta que su sangre moje el vital fuego inocente, que fin consumirse llama, Eno abrasa, porque no enciende;) no estaré gustosa nunca, nunca me verán alegre, hasta que mate a Alejandro, ya cuantos con él hoy vienen, que a las mujeres agravian; porque de todo se infiere, que quien dijo hombre, dijo inconstante, falso, aleve, mudable, engañoso, ingrato, dolor, ansia, pena, y muerte. Si el hombre firme a llega a amar, es evidente, aún en apagadas dichas, encender los accidentes. No quiere, no, a la belleza ningún hombre, solo quiere, como es su deseo altivo, humillar las altiveces. Porque aquel hombre que dice, que amante, y rendido teme, que es pavesa entre su incendio, que de los rigores muere, lo mismo le dice a otra; con que todos de esta suerte quieren, por alcanzar solo, que de otra modo no quieren. No con esa regla, prima, todos a servir se ofrecen, que cuando siente el Amor, anp ama todo lo que siente. Qué es Amor al desengaño? Todo en pena no es clamor? Amor. Quema su fuego cobarde? Arde. Siempre no ve sin sosiego? Ciego. Bien de el eco a mirar llego, que habla verdad entre peñas. Y me dice por más señas, engaño, Amor, arde, ciego. Amor eco es inconstante. Qué nace en su desamor? Amor. No ama siempre en su resabio? Sabio. A la hermosura no adquiere? Quiere. Mira el eco, pues se infiere, cuando entre riscos se esconde, que encontrado te responde, constante, Amor, sabio, quiere. Amor no idólatra incauto? Cauto. De esperar no desespera? Espera. No atormenta si lo infiero? Fiero. Del dolor no desolvida? Olvida. Mira a quien le das la vida, sino a una mentida idea, que cuanto más se recrea, Cauto espera, fiero olvida. El Amor entre su llama. Ama. Ama aunque quiera acosado, Osado. Nunca se vio desleal. Leal. Fuego dulce en si consiente, Siente. Mira si en todo excelente es Amor en su ventura, Pues al morir su hermosura, ama osado, y leal siente. Amor es mentida idéa. Amor, es Amor que vence. Volviendo a decir la voz, por más que la voz se oyese::- Volviendo a decir el eco, , , Sal que di color de mi bien Engaño Amor, arde ciego. Constante Amor, sabio quiere. Cauto espera fiero olvida. Ama osado, leal siente. 1. Al valle, a la cumbre, al llano: perdidos van los lebreles. 2. Tó, Leoncio; tó, Barcino. Al monte, a la selva, al leme. Ay de mí! Cielos, piedad. Atendiste, Mitilene:- Atendiste, Menalipe: Las quejas que el aire mueven? Los suspiros que trae el aire? Ay de mí! Cielos, valedme. ̱. Alerta al desdén. Ah del amor, alerta. Porque los Clarines::- Porque las Trompetas:- El enemigo toca Toca el enemigo a leva. Alerta: ha del desdén? Ah del amor? alerta. Mas ya Fenisa me advierte: . Porquesí a batallar vienes, Que el enemigo se acerca. Que el enemigo se mueve. . Por no asombrar a sus huestes, Iré a defenderle el paso. Iré el paso a defenderle. Aunque no sepa quien llora::- Aunque no sepa quien siente:: Adiós, bella Menalipe. Adiós, bella Mitilene. Por ti (oh Retrato!) homicida, por ti padezco en tal suerte; tú, en acasos, me das muerte; yo, en pinceles, te di vida. La suerte ya dividida f en mal, y en bien hoy cabal, del mal, y el bien dan señal, y en llanto mis ojos ven, con las sombras de mi mal. La vida voy a perder por ti (oh Retrato!) y al ir, el veneno del sentir es triaca al padecer. Fiera muerte he de tener a la sentencia severa de Alejandro: más espera, corazón, tu mal reposa, que es la causa muy hermosa para ser la muerte fiera. No quede en estas montañas, en estos riscos no quede sensible flor, que no sea registrada de mi gente. Desde el más humilde Valle, hasta el más altivo Leme, mueran hoy las Amazonas a fuego, y sangre, no quede en su desdén, ni aún memoria, de matar con los desdenes. Veneno de soberanas puede ser? Ea, que no puede, ni puede matar tampoco, si el pecho morir no quiere. Pero Laura ya me avisa: . Alejandro es este, Dioses! Púrpura, y Laurel depones. que solo como Soldado quiero rendir altiveces: quien abrió puerta al Amor, sufrió males, dejó bienes, huyó glorias, buscó ansias, halló agravios y honras pierde. ̱ Como el Amor halle agravio, no volverá me parece. En qué libro lo has hallado? En el mío; y si no, atiende: Una pelota es Amor, saque el agravio se advierte, el amante es el voleo, saca el agravio, y enfrente, como el amante que juega, juzga ganar, y se pierde: La pelota del Amor no la vuelve, porque siente, que el agravio saca, y nunca Amor con agravio vuelve. Ay infelice de mí! Quién se queja? Quién le duele. No, eres tú aquel temerario, que oponiéndote a mis leyes, por querer una hermosura, diste escarmiento a mis gentes? ̱. Yo soy (oh grande Alejandro! ese infeliz, yo soy Ceusis, Pintor el más desgraciado, que vio la sombra a su suerte. Yo soy aquel, que enviado de Dario a las vertientes del Tanáis, jurisdicción de las Amazonas fuertes, para copiar de su Reina Menalipe, Venus siempre, la hermosura, que imitar no supieron mis pinceles, surgí a el Mar Caspio, ese blando, para mi entonces Tridente. Yo soy, aquel, que acabada daba la vuelta al Oriente, cuando el Caspio Mar se altera, levantando de tal suerte la niebla, polvo del agua, que haciendo montes de nieve en promontorios de plata, se reparó muchas veces, que era el polvo de la espuma sepulcro de los Bajeles. Yo soy aquel; pero el llanto las razones me suspende. Que por un traslado solo se tenga un pleito pendiente! Dime, con ese Retrato, qué intenta Dario? . Verle. ̱ . Labra a sus Dioses un Templo, y en él, por grandeza quiere, de todas cuantas bellezas el mundo en su centro tiene, adornarle, desde el Ara a los Hetos Capiteles. No logrará por ahora Dario lo que pretende. Que no te enternezca el llanto, que es sangre del que padece! Pero pues he de morir, debate el dolor, si puede, el que mires por quien matas, quizás hallarás, al verle, piedad, que rija lo injusto de tus advertidas leyes. Yo hermosura? yo retrato? viven los Dblos Celestes. que me sacara los ojos. Si su parecer adviertes, me ha de perdonar tu enojo. El que estás loco parece: Es pleiteante mi amo, Deae que busca los pareceres? Llora, lamenta, suspira, desespera, gime, siente, que no he de mirar su imagen. Eso es temor de perderte. Yo temor, cuando de mí) el mundo el amago teme? A un Retrato, a una mujer temer yo? por los Celestes Dioses, que he de ver su rostro, aunque quebrante mis leyes. Y luego con este acero rendirás al golpe fuerte tú la vida, el of Valedme, Cielos, valedme! Que nuevo fuego; que hiela, qué nuevo hielo, que enciende venenosamente oculto, me despierta en lo que duerme? Pero como mi valor se rinde a tal accidente? Cerraré los ojos; pero qué importa que así los cierre, si bebieron en triaca el tosigo de la especie? Dareme muerte yo mismo: qué importa me dé la muerte, si soy cadáver, que vivo de mis propios accidentes? Pues como así de un Retrato dejó Alejandro vencerse, sin oír a la razón? oy en me que ya la razón muere, y solo vive la causa por quien la pena se siente. Ah señor a esotra puerta que te elevas advierte que no es píramo tu vista para que atisbe Qué quieres Que cuando contemples que a solas te lo contemples Desata a cears ahora porque este tabor le prende Hombre que nos impones y vienes a quitar leyes si de aquesta suerte pintas píntanos también la suerte a tus pies oh gran señor la vida que das le ofrece censas de que furos o el quedarte o el volverte solo ata servicio áspero Pues ya mi capataz eres vivas los días del sol y nunca la edad los cuente ese retrato a mi tienda lleva amigo donde ferra mi memoria se enternece habiendo de lo que muere Ya te obedezco oh amor no abraces con lo que enciendes lo que la herradura enciende. Nadie la agravie, Soldados, basta (ay de mí!) parecerse a aquella imagen, que el alma, por gustar más, más padece: Viva el Amor, Amor viva, que es el que todo lo vence. Muelan a cualquier mujer. Por qué, Libro, a las mujeres han de agraviarlas? . Por qué? por lo que todas nos muelen: si lloramos, ellas ríen, si reimos, se entristecen; si servimos, lo desprecian; si no servimos, les duele; si hablamos, dicen, qué locos! y si las damos, no lo estiman; si callamos, qué inocentes! si no las damos, se ofenden; si las buscamos, nos huyen; si: Calla, loco. . Me conviene. ̱ q. ̱ Ay de mí! Cielos, piedad: aunque veloz a los vientos socorro, Dioses, valedme. se dará a prisión mi aliento. No lograrás, bruto fiero, lo que ligero pretendes, ligero pises, o vueles. Arma, arma, guerra, guerra. Solo a costa de la muerte Adiós te queda; y advierte, l. Philipo? . Feliz mil veces yo, que a tal tiempo te hallo, pues solo de ti valerme pudiera: Ten, Alejandro, entre su ocaso luciente, mi vida en esta hermosura, mientras detengo mi gente, que a otra belleza:- Ay de mí! que aunque tus leyes quebraner, son de noble aquestas leyes. B2 Qué será? Pero qué miro! qué es lo que el sentido advierte? Original, que el alarde vienes a ser con desvelo, sacando su cielo hielo, cuando amor cobarde arde; como en fuego, y hielo aclama el alma penas mortales? como sus cristales, tales ardores en llama ama? Ciego miro cuando llego a mirar a lo que aspiro; ciego, cuando admiro, miro, y al ver su sosiego, ciego. Si el arpón cruel tiraste, ten de mi vida cuidado, y en tan desdichado hado, si el alma llevaste, baste. Ay de mí! Ya vuelve el día, aque por la tarde madruga. Hombre, que al riesgo te acercas con lo mismo que asegura, pésame de que piadoso de aquel caballo la furia detuvieras, amparando mi vida en ansias confusas: porque primero la muerte de mi tiiunfará sañuda, que a Alexandro yo me rinda; y porpremio de muIida, te baste el haberte hablado Menalipe. Atiende, escucha: si ya la vida llevaste, por qué del cadáver triunfas? Oye sin sentido a aquel, que su sentimiento busca: Tu belleza se mejora con tu desdén, él te ilustra, que más fe añade, el desprecio es gala de tu hermosura. Si del que te adora huyes, qué dejas para el que injuria? Ni qué triunfo has conseguido, s . cuando de un rendido triunfas? Vuelve, Deidad (ay de mí!) que emboscada en la espesura busco la senda, y al verla, no ve el alma lo que busca. Que le dirás a Pilipo cuando vuelva? Mis angustias, mi muerte, mi ansia, mi pena. Una llave entre estas murtas se le cayó. Tú la guarda, mientras por aquestas grutas voy siguiendo. í. Caballero, pues el traje lo asegura, amparad una mujer, que perseguida, a la furia de esas Tropas (ay de mí! Ya va esto de segunda. A quién, in Ee tal linaje de fortunas? Perdona el haber tardado; Alejandro, pues en busca de Mitilene, la selva corrí, talé la espesura, hasta llegar a su Templo: mas viendo ya, que entre duda la noche se acerca, vuelvo a ver la luz qué me alumbra. Qué he de hacer, Dioses, en tanto empeño como hoy se junta! . Mi hermano de mí se vale; esta mujer en su angustia ha empeñado mi valor: si le digo, que sañuda de aquí se fue, irá tras ella, y es mi dama la que busca. Si engañado aquí le entrego esta belleza, es más culpa, pues falto a la ley de noble, cuando de mí se asegura una mujer: Sacros Dioses, tantos acasos me turban! Cielos, de dónde, tanta fortuna- Ay de mí! qué es lo que miro? si la vista lo consulta, duda más. . Agradecida a tu amparo: . Disimula, Fuerza ha de ser: en serviros toda la gloria se funda, y más con tal patrocinio. Mis dudas por mi preguntan a mí mismo, donde yo no me respondo a mis dudas. Solo en ser tu prisionera. Mía no. . Por mí, segura puede volver Mitilene. Esta es Mitilene. Esculpa vuestro valor todo el Orbe en bronces, jaspes, y plumas: Eun boy agradecida, de quién? Pues eso preguntas? de Philipo. De Alejandro es la gloria: ay pena dura! No sé qué me dice el alma: No sé qué el sentido acusa: No sé qué siente mi pecho: Pues entre penas, y angustias:- Pues entre dolor, y quejas::- Pues entre evidencias muchas:- Dirá confuso mi pecho::- El Alma dirá confusa::- Confuso dirá el sentido:- En ansias. . Penas. . Y dudas. Como el Amor, Deidad que siempre alumbra, triunfa de los sentidos, cuando triunfa. JORNADA SEGUNDA mo

JORNADA SEGUNDA

A Marte, y a Venus en sacros Altares ofrecen rendidos los dos Macedonios, Laureles a Venus, Coronas a Marte, Ya que la noche entre abismos de las encumbradas sierras, horror a horror se avecina, y sombra a sombra se acerca::- Ya que el silencio ruidoso de las calladas tinieblas, fantásticos al sentido, forma cuerpos a la idea::- Sola, y con secreto vine de Alejandro hasta la Tienda, habiendo hallado dormidas las Guardas, y Centinelas; porque como) es costumbre de noche ofrecer la ofrenda a los Olímpicos Dioses, en fe de que algunos velan, a el feudo humano rindieron las ya cansadas potencias. A matar vengo a Alejandro, no porque osado aborrezca, no porque amante no sirva, no porque galán no quiera, sino porque no desprecie a mujeres de mis prendas. Pues cuando de aquel letargo me vi del dest vendió la fineza a quien nunca debí la fineza, haciendo precio en lo vano, que mi vanidad desprecia. A matar vengo a Alejandro, no porque valiente sea, no por venir contra mí, ni por canticar minciede sino por aborrecernos, y que leyes tenga impuestas de que muera el hombre, que a las mujeres festeja. Es ley, por seguir su ley, que un noble deje en su pena una mujer, que se ampara de la sangre que le alienta? Cuando deshecho mi campo, las Sarmatas, sin defensa, se retiraron vencidas; mas (oh memoria!) que seas tancontraria de ti misma, que cuando corres, o vuelas, el alivio de acordarte sea memoria de tu pena! Que aunque yo la opinión sigo, que a los hombres aborrezcan; desde que miré aquel hombre, entre desmayada, y hierta, Vpues puedo decir, que no le vi hasta verme en la selva, cuando mi arrojado esfuerzo, con un Tercio de Flecheras Amazonas, el socorro introduje en la defensa de las Sarmatas valientes, infelices, aunque bellas. Saliendo por un postigo, que cae de mi Fortaleza a un jardín, Parque de flores, con una llave maestra, que siempre conmigo tuve, adonde mi inadvertencia la perdió, entre tantos mares de turacanes, que me cercan; en aquel bajel con alma, de quien fue él mismo tormenta,) miro en mi misma pasión a la esquiveza alagüeña, la ira como dormida. la atención como despierta, el desdén como que halaga, lo ingrato como que aprecia, y entre la queja de Amor encuentro mi propia queja. Pero ta quién le cuento yo las pasiones que me cercan? Ya la víctima inmolada parece que hacia aquí llegan. Ya el sacrificio parece, que al fuego apagó en pavesas. Prudente aquí me retiro hasta lograr mi cautela. Retíreme mi valor hasta lograr lo que intenta. A qué, Pilipo, me traes de Alejandro hasta la Tienda, tan cuidadoso, que acaso respiras, y no resuellas? Eres mi Maestro? . Sí. No te debo la primera educación? . Sí; prosigue. T. No te puse en la suprema dignidad de ese Bastón, gobernando las Fronteras de Alexandro? Así es verdad. Ten cuidado? Nada temas, que apenas reciente el ara, no bien atadas las vendas, ni aún puesta la comon copia- en las immoladas mesas están ahora, según miro, y así dime lo que intentas. Ya sabes como Alejandro dispuso, qué mis Banderas, a largas marchas, subiesen de ese monte la maleza, contra el Templo del Amor, cuando en cólera sangrienta, contra el Amazón Castillo subió Alejandro esas peñas. Marchamos los dos a un tiempo; subí yo por la aspereza del Monte Caspio, y llegando a dar vista a la eminencia, lejos del Puerto diviso, qué a un paso estrecho le cierran veinte Castillos, al punto mandé herrar las cabezas de los fuertes Arietes; y llegando de más cerca, se vieron veinte Elefantes, que sobre su espalda crespa animados montes mueven en Castillos de madera, desde donde en arcos vibran diez mil Sarmatas sus flechas. Peligro advierto en el lance, terrible miro la empresa, y acordándome que yo lei allá en mi edad primera, que si el Elefante viese exprímida la uba negra, temeroso volvería la espalda; las primeras ubas rústicas del monte, mandé exprimirlas, y apenas vieron humeda la tierra, del tinto humor: o grandeza, (que enemiga de si propia se admire! porque se advierta naturaleza enemiga de la otra naturaleza) cuándoscerrando los ojos, la espalda, que es cenicienta, lrer erceicanto, y al correr con tal fiereza, los feretrados Castillos desoreciados titubean, desplomándose esos muros del peso de sus almenas; ciega el aire, hiela el fuego, lhierve el agua, cae la tierra, veinte montes se hunden; Y al estallir las maderas, y al lamentar de las voces, ventre susto, horror, y pena, pareció, que de ese Olimpo desasida la grandeza, del espejo de los Orbes se quebraban las vidrieras, y del horror, u del susto, que ellas mismas se lamentan, diez mil Sarmatas hallaron su muerte entre su defensa: salió al Monte Mitilene al socorro, cuando bella al socorro Menalipe salió de su Caspia Puerta. Desbocósele el caballo a Menalipe, y resuelta se defendía cercada Mitilene; entre dos deudas me hallé suspenso: mas viendo el peligro en, que se arriesga Menalipe, sego el eco, corro el monte, piso arenas, (paso arroyos, corto ramas, huello flores, salto peñas, y en aún desgajado tronco miré enredada la rienda por los mismos alacranes, y entre desmayada, y hierta, titubeando en sí misma, ya a aquella parte, ya a esta, estaba a cada vaibén viviendo de lo que pena. Tomela en mis brazos, cuando escuchando más las quejas de Mitilene, que altiva se defendía en la selva, busqué parte en que dejar segura del mal mi estrella; cuando a Alejando encontré, la espada en la vaina puesta, sin susto de los peligros, sin temor de las fronteras: yo ignorante de mi mal; le entregué mi amada prenda. Qué bárbaro que es el hombre, que ni a su sombra la entrega! habiéndole dicho antes, que muerto de su belleza, mi corazón a sus luces era mariposa atenta. Qué mal hace aquel que alaba a otro lo que festeja, sabiendo que el fuego alumbra de lejos, y abrasa cerca! Cuando siguiéndose al día la noche de mi tristeza, las Sarmatas ya vencidas, de retirarme hice seña, volviendo donde Alexandro era Atlante de mi esfera. Cuando faltando a la ley de la confianza misma, con engaño (hah tiranía! con falsedad (qué cautela!) desmayada a Mitilene, engañándome, me entrega, sin saber cual fue el acaso, que allí entonces la trajera: que hay acasos que madrugan para despertar sospechas, pues ellas me hicieron, que informara, y inquiriera mis celos, que fuego alumbran, pues con lo que alumbran queman. Pero tú (oh Césarino!) pues de quererme te precias, junta parciales, y amigos, y diles ya, como intenta tener él la ley de Amor, y dar ley de que aborrezcan. Haz que todos se conjuren, que guarde la ley primera, o le quiten la Corona, spa que en mis sienes florezca. Indicios bastantes son a Menalipe dar treguas, librar a Ceusis del monte, no abanzar a estas almenas: yo del tumulto seré auxiliador de sus quejas. Dame remedio a este mal, a esta agonía, a esta pena, a esta angustia, a esta congoja, a este dolor, a esta afrenta, parasismo, muerte, estrago, letargo, ilusión, tristeza, e el sentir cs la causa de su pena. Todo cuanto me detienes, no ejecuto lo que ordenas, Como hagas lo que, pido, dueño serás de la tierra. Solo a obedecerte aspiro. Vamos, Césarino, apriesa. Ya el silencio te responde. Pues silencio, y a la empresa. por mí, Pilipo, ahora intenta tal acción? cómo, si dice, que me libró su fineza, yo no le vi? y vi aquel hombre, que Alejandro dice que era, cuando del desmayo? Dioses, por Menalipe la ofensa a Alexandro se le hace? Pues el mundo qué dijera de mi valor, Y sabiendo ode tal traición, A tal cautela, no dejara yo mi causa por salir yo a su defensa? Defender al enemigo, hasta que satisfacción pueda darle, es, acción ude de un noble pecho que alienta; y así, no muera Alejandro. (. Y así Alejandro no muera. Pero ya viena: Que un hombre, a quien no conozco, sea quien dé la causa a su alivio del motivo de mi queja! como le avisara yo? Cómo de aquesta cautela mi valor le diera aviso? Ya viene entrando en la Tienda, y no hay por donde salir. Cercada miro la puerta, Vel salir es imposible. Aquí retirarme es fuerza. Pero ya es fuerza ocultarme aquí, porque no me vean. donde la pena A sentido, ua , - A Marte, y a Venus en sacros saciales ofrecen rendidos los dos Macedonios, Laureles a Venus, Coronas a Marte. Celos, a espacio a matarme. Disimula. . A dónde llevas, pensamiento, mis sentidos, sin pensar que me atormentas, guardando viva memoria en nuneesperanza muerta? Qué he oído, Cielos Divinos! . Ay de mí! Cielos, qué miro? es ilusión de la idea? no es Alejandro aquel hombre, que yo vi? (ay de mi pena!) Philipo dijo verdad. Oh sabio Amor, cómo aciertas! En un cuerpo tan galán puede caber tal ofensa? como por otra::- . Ay de mí! Qué, te duele la cabeza? . Enfermo estoy. Pues cúrate. . No hay remedio, So los tezo oho Da agrreceta apinol vido? Eso sí: olvida? quisiera, pero no quisiera bien. Receta una resistencia? Si está el enemigo dentro, de qué sirve la defensa? Llegó la pena a su punto? A su punto llegó. . Espera; haz parentesís al daño, pues hizo punto la pena. Ya halle remedio. Y adónde? En el mismo mal que enferma: Dejadme solo, idos ya. Bien haya quien tal ordena: toma tu despertador. , . Su muerte es la que pretende; Así es bien que el Rey se duerma: . Ahora es ocasión, valor. abiertos los ojos duerme el León, nunca los cierra; símbolo es de los Reyes, donde es razón que se advierta, que las Repúblicas viven mientras los Reyes las velan. Ya te obedecemos todos. A Marte, y a Venus en sacros Altares ofrecen rendidos los dos Macedonios Laureles a Venus, Coronas a Marte Aguarda, Pilipo, espera. Que me mandas, gran Señor? . Mal haya la prevención: Quiero que ahora me des cuenta de los Reique sujetos obedecen mis Vanderas, mientras dormido el trabajo, el descanso le despierta. Vive Dios, que he de matarle si se duerme. Que no pueda avisarle la traición! Que él mismo sea (ac Vel que estorbe que le diga de Pilipo la cautela! Sacro César, cuyo nombre en las volantes guedejas de las Águilas, te alaben hombres, peces, aves, fieras. Deshecho aquel Tanto monta del Madido, que en sabia Zencia; Gordio, Rey de Frigia hecho, predijo en Phitonias letras, que aquel que le desatara, gozaría la Diadema, no solamente de Frigia, sino de cuanto rodéa ese Luminar de el día, Lucero que pauta Estrellas. Parece que se ha dormido: Amor, y valor, qué esperas? muera Alejandro. . Ay de mí! qué es lo que Philipo intenta? mas yo saldré a su defensa. Por qué, hermano, tu voz cesa? Ay hermosa Menalipe! ay Amor! dime qué intentas: Vañagloria tu delito deja señal de la ofensa? A matarle vine ahora, y su vida está a mi cuenta. Que un empeño le dé muerte, y otro empeño le defienda! tome, señor, vuestra Alteza. Yo le apartaré la fuente, pues su ruido le despierta. Obediente ya la Europa, pasé al Asia, que ez su tierra, el Tauro Monte la parte, llegué a Simacia, y a Creta, hasta el Monte Palierdes. donde aquella Arca se asienta, que libró del gran Diluvio a la gran naturaleza. El bronce dejó caer, y no despertó; qué espera mi valor? . Todo al sueño entregado, no despierta. No ha de lograr, si yo puedo, Pilipo lo que ahora intenta. La luz tengo de apagar, y dar voces de manera, que sepa yo quien le libra, y él quien le ampara no sepa. Saldré aunque muera mil veces. Ea, celos, que ya llega la ocasión de mi venganza. Mira que te matan, César. Alejandro, que te matan. Quién a mí? Desdicha fiera! . Hola, Soldados. Turbado, no sé donde está la puerta: qué cobarde es la traicio! Soldados. pd A En sacros Eltares ofrecen rendidos los dos Macedonios Laureles a Venus, Coronas a Marte. Ya con la puerta encontré: corazón, mil dudas llevas. . Divertidos no me oyen: mas aquí ha de estar la puerta, y allí una luz resplandece, donde espero ver con ella quien me mata, y quien me libra, quien me duerme, y me despierta. . Suspende el golpe. Suspende la traición. Detén la ofensa. Mira. . Oye. En sacros Altares ofrecen rendidos los dos Macedonios Laureles a Venus, Coronas a Marte. ̱. Gran señor: Pero qué veo! Quién a mí: Pero qué miro! Mitilene es (hah pesares! Ménalipe es (dolor mío!) Sin vida estoy. Yo estoy muerta. Loco estoy. Yo estoy sin juicio: Asombros, que en causas das en encontrados prodigios, si una de sentido es muerte, otra es vida del sentido; quién me da la muerte? Yo. Y quién la vida? . Mi brío. Vida, y muerte me dais? . Sí. Ya lo conozco advertido, pues vivo por lo que muero, si muero por lo que miro. Celos, no tantos pesares, que son arpones impíos. Mueran las Sarmatas, mueran. Ay de mí! qué es lo que he oído? Mueran hoy las Amazonas. Qué escucho, Cielos divinos! Ven, Menalipe: l . Ven, Mitilene:- Vo op Al Templo de Marte, que vence el Amor. Al Templo de Amor, que todo lo vence. ̱, . Arma, arma, guerra, guerra, A ese pasmo: . A ese prodigio: Me llaman aquellas voces. Me alientan aquellos bríos. Oye, aguarda. Ay más pesar! Qué me quieres? Solicito con la duda no quedar; pero snada idos, idos, que por no poner ahora en contingencia el sentido, ser contra mi Menalipe, (entre tan cruel abismo, ̱̱ o hone- quiero quedar con las dudas por dudar el enemigo; y así antes que mi gente::- Ven, Menalipe::- Ven, Mitilene::- A el Templo de Marte, que vence el Amor. A el Templo de Amor, que todo lo vence. Arma, arma, guerra, guerra. Llamas aliento en suspiros. Entre el horror de las armas, sin guardar, todo registro. Ea, idos, qué aguardáis? contra mí yo propio animo. 2. Guárdete el Cielo, Alejandro. . Guardeos el Cielo prodigios. LA matarl vine a ArE y va mi pecho rendido: Qu contra tu ley::- . Ya lo miro. CaPilipo está celoso, disimular determino. Philipo, de aqueste asombro sabes tu acaso el motivo? No, Alejandro, porque yo, habiéndote tu dormido, te dejé solo, y al oír entre el silencioso ruido de la noche, que llamabas, vine solo a tu servicio: Bien disimulo. Arma, arma. (nes. Gran señor. A Césarino! Tus gentes alborotadas, tumultuan a un tiempo mismo contra el Amor, y el desdén de aquesos bellos Prodigios; y aún contra ti, pues que dice su abanderizado brío: Mueran hoy las Amazonas, y muera Alejandro altivo, si contra su ley se opone. Ya ha cumplido Césarino lo que me ofreció, fortuna. Qué es lo que mi voz ha oído? Macedonios, Persas, Griegos,. Divinos Dioses, adonde, siempre leales, y amigos, viva el Amor; yo derogo la ley que pude escribiros en las dos Tablas de Marte. Triunfe ese dulce enemigo, que todo es rigor sin él, y con él todo es cariño. Muera el Amor, Persas, Griegos. Cómo contra mí; Pilipo, si no quiero amas constante, si quiero, aborreces digo, a siendo en efectos contrarios los dos afectos distintos? Cómo de ti solo aprendo las mudanzas que repito. Si a egsi no aborrecen viva nuestro Rey Pitipo. T. Ya miras que todo el campo, desnudo el acero limpio, por obedecer tu ley, Se opone; di, qué pretendes? Dar la respuesta en castigo. (a Que te das por ignorante, si te nas por entendido. Muera Alejandro, Soldados. Viva nuestro Rey Pilipo. (Cco Que sin motivo de Amor, haya yo dado el motivo para que arda el Asia en guerras, para que traidor Pilipo, conspirando cauteloso esos contrarios Caudillos de su Rey, contra su Rey abanderiza hoy altivo! Y no es esto lo peor; sino es que a Alejandro miro, que habiendo muerto los pocos que gobernaba su brío, se retira a la espesura: yo solamente diviso convocaré toda el Asia, o moriré de mí mismo ̱e adonde, Cielos Divinos, perseguido por Amor, o por Celos perseguido, del enemigo me alejo, y me acerco al enemigo? ̱̱. Al bosque, al llano, a la selva, Buscando Tay dolor flagio!) por el Laberinto hojoso de este espeso Laberinto, perdido Philipo en celos, me busca en Amor perdido, cuando yo mismo no me hallo, porque me pierdo yo mismo. Qué áspero monte! sin duda, que sus pardos obeliscos jamás vieron planta humana en su cabernoso Olimpo. El cansancio llama al sueño, y en aqueste oculto sitio quiero dar alivio al mal, si al mal puede dar alivio aquel que el martirio halaga, porque atormenta el martirio. S Vidrio el hombre, porque asombre, a soplos forma la masa; vidrio se forma, y se abrasa cuando se forma el ser hombre. Fuego el Amor le da el nombre, llama que arde sin sosiego, de su misma vista ciego, donde miro en mi penar, que está fácil de quebrar vidrio, que labró aquel fuego. Amor, que a extrañas finezas de tu condición te alabas, no acabar con el que acabas, y acabar con el que empiezas. De unas, y de otras finezas, que el pecho ríe, y que llora; dime que a el alma enamora; pero calla en lo sentido, que aquel que más te ha atendido, Ces aquel que más ignora. . L. Duro acero, flecha ardiente, Quién me supiere decir de un amo que está perdido; por aquí le he de buscar, S Diosas de los valles ninfas de los montes viva el amor que es dios de los amores aquí está: Pero qué miro! ay qué Leones! adonde yo, señores, me he metido? qué uñas tienen de Poetas! yo me acerco; tente, Libro, no me dedico a llegar, que está todo en un dedico. señor quién te ofende a ti este León que me haga la borrerme al pro mas que mismo saca por ese copado risco rugiendo un león por ojos dos vasiles a libro la embiste rey de aquestos obeliscos Si verás tu es trago en que ya te sigue un van mostrando el camino: ay Amor! ay Menalipe! todo soy un ciego abismo. Es Cupido, o el Amor, un borracho, y escupido. . Mientras en esta fuente, herida de esa peña, que derrama su sangre transparente, entre la verde grama, divierte mi sentido, Laura, en tanto, que multíplica ese cristal mi llanto, veloz llama padece el dolor fiero, amante, que señala en su dolor severo, veloz bala, (flecha ardiente, duro acero. a tus pies qué gran prodigio Blando ruido, suave acento, feliz pena, oye alegre el oído, del ruido en la cadena, donde escucha el sentido: Pena, suave acento, blando ruido, mortal sueño, prisión suave, amargo llanto, sufre al desdén, de donde su infelice canto halla de Amor al ceño llanto amargo. Prisión fuerte, mortal sueño, muerte alegre, triste vida, amarga queja, en una, y otra suerte contraria se aconseja, donde al dolor se advierte queja amada, triste vida, alegre muerte. Tan terrible es el Amor? En él señala, duro acero, flecha ardiente, veloz bala. En amar no es suave? Solo ordena blando ruido, suave acento, feliz pena. Cómo puede ser mal? Siendo un espanto, mortal suerte, prisión fuerte, amargo llanto. Luego es mal, y bien? El aconseja, muerte alegre, vida triste, amada queja. Haced alto a esta parte, Sarmatas, muera Amor, y viva Marte. No oyes ahora en el viento a Mitilene? . Sí. Pues qué es su intento, si antes a Amor constante culto rendía, y adoraba amante? Su intentó no lo infiero, solo sé que de Amor amante muero: retírate, y veloces nuestras voces encuentren con sus voces, que en música suave la Fiera escuche, y se suspenda el Ave, diciendo ya a las flores: Diosas de los valles, Ninfas de los montes, viva el Amor, que es Dios de los Amores. Haced alto en esta parte, Sarmatas, muera Amor, y viva Marte. Oigamos desde aquí todo su inten- (to. Bien dices. Ay Amor! hay sentimiento! A . De ese monte eminente, que frente al Caspio Mar tiene su frente, a este sitio os convoco, iras son cuantas miro, y cuantas toco. Ya es bien os participe, que marcho osada contra Menalipe; porque al Amor sus huestes entregan- las leyes derogando (do, de la sabia Talestres, escritas en los troncos más s donde manda, y ordena, (yo misma contra mí labro mi pena) que si las Amazonas, dejando por Cupido sus Coronas, siguieren del Amor las causas fieras, a las Sarmatas pasen sus Banderas, como olviden de Amor el dulceamago, que causa la defensa entre su estrago. Pues yo no solamente aborrezco al Amor (el labio miente sino que osada obligo (bien sabe Amor, que es falso lo que digo) a que contra el Amor, contra esta fiera, que amando vive, despreciando muera: Muera ya en sus desvelos la causa del Amor, que causa celos. Celos, adonde el labio, hidrópico a su sed, bebe su agravio. Celos, que en fatal medio, es daño apetecido su remedio. Celos, que en fieros Hados, son tormentos del alma idolatrados. Celos, en fin, locura tan resuelta; que a tuda la racen ella anda suelta: Sarmatas, muera Amor, y mis pesares digan a la selva: Diosas de los Valles, Ninfas de los Montes, viva el Amor, que es Dios de los Amores. Alégrome haberte hallado adonde el acaso logre, que te escuchen mis intentos los intentos de tus voces. Escuché allí retirada lo que a tus gentes impones, y no pudiendo sufrirte mi valor, salí del bosque. A que aborrezcas hoy vengo, o a que entregues esa Torre, según la ley, esto es fuerza, mira bien lo que respondes. A tu sinrazón ahora responderán mis razones, que haya sé que son tus iras de tus ardores. Qué he de responderla, Cielos? . que entre amor, y honrar propone ̱ . Esas voces::- contradicción el propuesto, que causa contraniciones. Si digo que amo a Alejandro, el honor se me interpone, y es desdoro de nosotras declarar nuestras pasiones. Si la digo que aborrezco, el Amor anda discorde, y me precio de tirana por dar crédito a lo noble: si una confusión se acaba, se empiezan mil confusiones. Por qué, Menalipe, dudas? por qué ahora no respondes? Ya al empeño hallé salida: . Amor, guía mis razones. El dejar de responderte, confusas ahora mis voces, fue, que enojado mi aliento a el castigar tus errores, de aqueste compuesto humano descompuestas las uniones, contra ti todas a un tiempo el querer salir exponen. Mas dudando, cual primero aquesta victoria logre, guerras civiles formaron los sentidos con las voces, y hasta componer la ira, se quedó el enojo inmóbil, Respóndeme a lo que vengo, sin sosísticas razones. Las mujeres de mi punto de aquesta suerte responden. Así de aquesta manera mi honor, y mi amor se logre; y aunque ella diga que quiero, yo no diga mis pasiones, que una cosa es que lo infiera, y otra que yo lo blasone. Ahora, Celos, de mis iras. Ahora, Amor, de tus rencores. ̱. Ay de mí! Aquellas quejas:- Cielos, piedad. Detengan nuestros intentos. Suspendan nuestros ardores. Voz, que horror entre las peñas::- Voz, que asombro entre los montes: Dos veces con tus acentos::- Dos veces con tus razones::- Me asombras::- Me atemorizas::- Quién eres? Dime tu nombre. A dónde por estos riscos, por estas peñas adónde Ze L Válgame el Cielo Sacros Dioses. Quién es quién me ampara? Yo. Elado el pecho turbose. Elada la voz animo. Causas de mis confusiones, de mi fortuna peligros, y de mi desdicha autores, dejad que muera adorando, quien le negó adoraciones a aquel Dios, que es todo incendios, a aquel Dios, que es todo ardores. L. Ya se habrá por ese monte hecho pedazos. Un rodado Libro pobre, que traía el solio entero, Doraustedes deshojose. Quién le trado aquí? Unas Fieras convertidas en Leones, que hacen rodar; y pues ya a preguntas, y razones me han deletreado ustedes, razón es que me decoren. Pero mi amo está allí libre, y sano. . Entre dolores, abatido, preso, y triste, y profugo en estos montes. Prosigue. . De qué dudas? Querer mis mismos rigores: Por adorar yo znpena, que quizás ahora me oye, Reinos, grandezas, Laureles perdí en tristes confusiones. Qué lograra su intención Philipo, mal mis pasiones hicieron de no avisarle: Ay Amor, a lo que expones! Por una que ahora te escucha::- Por una que ahora te oye::- Dijiste::- Pronunció el labio::- Di por cual? Por cuál propone? Si dijera, más obrara el discurso como torpe; porque si se declarara, ofendieran mis razones con mi amor a la Deidad: En E demás, parque se note, es controvertibl causa en políticas del noble, cuando una encontrada acción dos hermosuras propone, al decir como el que calla, callar como el que responde: Que no es bien, porque yo siga uno de los dos rigores, por la perfección del gusto, desairar las perfecciones. Honores. . Laureles. Cetro. . Por nosotras? Y los Dioses sabenEsque hasta la vida fuera sacrificio noble. Pues para que no se diga::- Pues porque no se blasone::- Que tan fino amante hubo; que por dar adoraciones a el honor de una belleza; menospreció los honores::- Qué hubo hombre tan constante, (si constancia hay en los hombres) que olvidado de sí mismo, él de si se desapropie::- Aunque seas nuestro enemigo: Aunque enemigo te nombres: Si por mí el Laurel perdiste, mi Laurel hoy te corone. Esto es iras, esto es ansias, . yo me vengaré, dolores. Apo Si por mí el Bastón dejaste, mi Bastón tu mano logre. Desconocida esta pena, de dolor no se conoce; pero la satisfacción en iras mis celos tornen. Si la Púrpura por mí perdistes, hoy hoy blasones? mi Real Manto de de llegar donde tus hombros adorne. Si el corazón fuego exhala; incendios el alma arroje: Que haya sufrido a mis ojos tal género de baldones! Alejandro, Dios te guarde: festeja galán a Adonis en Menalipe, tu Venus, en recíprocos amores, desde la noche hasta el Alba, desde el día hasta la noche. Pero si e no aborreces, guárdate de mis furores, donde contra ti mis iras moverán en tristes voces, cuanto corta el aire, y cuanto vuela, vive, siente, y corre. . Oye, escucha, mira, advierte. Advierte, escucha, mira, oye, que soy yo la que contigo quedo, qfquedas che hombres! si Cuela, a qué aguardas? vete; que más querrás que hoy se logre la pena de diligente, que la emulación de inmóvil. Ea, no te vas? qué aguardas? y entre quejas tus amores, ni los frustre la cautela, ni el engaño los estorbe; que yo por aquese Risco diré al llano, diré al monte: ̱. Por la falda de ese escollo suben ya los Batallones. Óyeme, mi bien. Mi mal, ye ̱ pessto s dolores: Qué me quieres? . Adorarte, Ah falso! que tus pasiones conozco. Pegad fuego al Risco, talad tu omonte, y muera el Amor. . Por qué ha de morir este pobre? Decid vosotros, que viva quien causa amados rigores. Dioses de los valles, Ninfas de los montes, viva el Amor, que es Dios de los Amores. ̱. Quebrantado el juramento, Marte, suspende tu golpe. Ampararte ya me toca. Tu riesgo a mi cuenta corre. Tú has de ir contra Mitilene. Tú contra Philipo. Al bosque, al valle, al prado, a la selva. Mueran de Amor los arpones. Diosas de los valles, Ninfas de los montes, viva el Amor, que es Dios de los Amores. Alejandro? . Menalipe? Esos recos: . Esas voces: A su opósito nos llaman. a La Ebación nos exponen. Pues Alejandro, a la empresa. Pues Menalipe, a la Torre. Y Mitilene? . Es mi enojo. Y Menalipe? . Es mi norte. Pero Alejandro? . Es mi vida. Y Pilipo? . No le nombres. Serás, firme? . Tuya soy. Dime, y tú? . Seré tu Adonis. Me darás celos? . Yo, nunca. Me olvidarás? . No me enojes. Quién lo afirma? . Aquesta mano. Habrá más dichoso hombre! Pues repitan ya mis ecos::- Pues repitan ya mis voces::- Dioses de los valles, Ninfas de los montes, viva el Amor, que es Dios de los Amores. l JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Ya que el Padre de las Luces, desde el Supremo Palacio, centella a centella gira, y descoge rayo a rayo::- Ya que el Sol, desde el copete de aquel gigante peñasco, se mira Pénix, que encuentra su Oriente en su mismo Ocaso:- Ay Fenisa! . Ay Césarino! si el Alba había madrugado, qué mucho que el Sol saliera? Si vos de vuestros vasallos sois el Sol, solo dar pudo vida al monte, y ser al prado. Hermosa está: (ay Menalipe!) Galán es: (ay Alejandro!) Ay Césarino! . Ay Fenisa! Cielos, dónde habrá parado Alejandro? Ah mujeres! quien os busca, si en buscaros, al perder el albedrío, se encuentran los sobresaltos! De él no se ha sabido, aunque risco a risco, y ramo a ramo del llano, y del monte, a un tiempo se miró el monte, y el llano. De que está con Menalipe no digas. . Seré de mármol. T. Si preciado de leal algún traidor, a Alejandro no encubriera::- Mira bien, Philipo:- Ya lo he mirado. Y mi desprecio no sepa, aunque sepa que lo callo. Pero qué rudio es aquel? Ya la respuesta te traigo. Así me paga el servirle! mas tiempo es de remediarlo. . En fin, Mitilene hermosa, s incorporando a mi campo el tuyo con dos afectos, siempre en efectos contrarios, pues tú quieres que aborrezca del Amor el firme lazo; y yo pretendo que quieras, aunque muestro lo enojado: Pero no pretendo, no, que a aborrecer entregado, llamen ansias a el olvido. Siempre es opuesto contrarios Olvidar, y aborrecer, porque el que aborrece es falso, y aunque aborrece, se acuerda; y el que olvida lo adorado, aún de aborrecer olvida. Líneas de sola una mano, iguales, y diferentes se miran; porque si acaso la línea de aborrecer llega a pisar enojado un amante, porque al riesgo no vuelva al sentido ingrato a echar otro paso, encuentra (como está tan cerca el paso) con la línea del olvido, adonde se mira claro, que aún amor aborrecido, pasa a un amor olvidado. Y qué te obliga a olvidar? ̱. Los celos, que son tiranos. Celos el daño no acuerdan. En mi olvidaron el daño, aunque acabadas mis iras con la muerte de mi hermano, a su amor pienso volver. No se sabe de Alejandro? Ya su traición pagaría: Disimulemos, cuidados, pues no saben vivo, o muerto donde para. . Yo sí: ah falso! ignorante está de todo, a espacio, celos, a espacio. Para olvidar yo quisiera. Oye un cuentécico al caso: Un loco una vez estaba en una jaula encerrado; asomado en una reja un amante lucio en cascos, picado en algo de celos, que siempre estos son picados, le dijo. Hermano Muñoz, (que así el loco era llamado para olvidar yo, qué haré? Entonces el loco hermano, estirándose las cejas, dijo en tenor mesurado: No hay cosa para olvidar ade como apercibir agravios.)A Y . Gran señor. T. Qué ay, Césarino? Habiendo corrido el campo tus Soldados del recinto del fronterizo contrario, esta prisionera traen, y es que alborotado pudo causar aquel ruido. Qué hubiera yo madrug y salido de mi fuerte! No es Laura? ay de mi cuidado! ho La querrá hablar; y yo para lo que trazo, a Laura la he menester, y así el obligarla trato. Dadme licencia, y mirad, que me haréis un agasajo en que vuelva Laura libre: aquí iguardarela al paso. ̱ Vuestro gusto solo es mío. Guardeos el Cielo mil años. Voso Despejad. . Qué me querrá? Con la falta de Alejandro, alborotados los Tercios, todos se miran turbados; y aunque no sé dónde está, le buscará mi cuidado, y puesto a sus pies, mas quiero ser despojo de su brazo, que entre tiranas cautelas servir a dueño tirano. Cielos, amparad la causa del gran Príncipe Alejandro. . Pero si el quedarse solo es apetecen eigo:- Laura mía de mi vida::- Ay, no lo dije por tanto. Laura, en quien se funda todo mi bien, mi igusto, y descanso::- Aquesto es hecho, él me quiere, el hombre está enamorado. Tú eres mi amparo, y mi alivio. Qué le parece ahora a el Patio, me dejo querer? el lance está bien traído al caso; que si lo miran ustedes, nunca será mal mirado; pero el casco de mi punto le quiebro, si no le casco. En fin, ello está del Cielo. Qué dices? . Que a tus mandatos el pecho está; tuya soy. Guárdete el Cielo, mil años: Pues Laura mía, esta noche, cuando en el papel intacto del Cielo, escriba la Luna con las Estrellas los rasgos; la Puerta Caspia, que guarda ese asombro, aquese octavo prodigio de los prodigios, milagro de los milagros, me has de abrir, por ver si pueden suspiros en agasajos, sollozos en rendimientos, y ternezas en halagos, ablandar de Menalipe desdén, incendio, y estrago. Todo el pensamiento es aire: Ahora bien, cómo quedamos? . mas no fui de pensamiento su primera dama? es claro, pues todas las damas primas, a terceras han pasado. Qué respondes? . Que lo haré, pues tanto en servirte gano. Dame los brazos mil veces, y esta cadena tu mano logre. . A estos eslabones darán fuego los peñascos. Y por dónde he de entrar? Por el jardín. . Extremado es tu saber: Sol brillante, pues de Amor supiste tanto, apresura hoy la carrera de tus lucientes caballos, sea el azote mi deseo, sea la espuela mi cuidado. . Pues ya el paso libre tengo, irme quiero paso a paso. Espera, Laura. Señora? a tus pies. Dame los brazos: Aguardando que Philipo se fuera, estuve aguardando detrás de aquese cancel; ya sabes que de Alejandro celosa, y de Menalipe::- No me refieras el caso; aunque una duda:- . Cuál es? No preguntar de Alejandro, Philipo, que yo juzgué::- Como cuando aquel acaso solas las dos estuvimos, nadie ha podido contarlo; y yo que pude decirlo por mi punto lo he callado, y naso. que los siento, sufro Qué me querrá Mirtiene? Pues mi amor ahora he fiado de ti, pretendo esta noche, dando tú al Castillo paso, el ir a Alejandro a hablar: otro es mi intento; y pues tanto dices que me estimas, esto has de hacer por mí. El pensarlo es fuerza; cómo, o por dónde? . Esa joya ese embarazo te quite. Cómo de perlas he hallado ya un modo extraño. Por la misma puerta que a Philipo dije, a el caso me sirva ahora también: bravamente lo he trazado, y ellos encuéntrense, o no. Qué respondes? Que hacia el campo sabes que sale un postigo del jardín, y que a sus cuadros una puerta del Castillo sale también; pues yo trato, dejando la puerta abierta del jardín, el darte paso por el postigo, que abierto le tendrás, y asegurado. La fineza, Laura, estimo. Servirte solo es mi lauro: dame ya licencia, el Cielo te guarde para mi amparo. Ay bobos amantes, como despiertos estáis soñando! Celos, y Amor enemigos, juntos han formado un campo, y a el Castillo de mi punto pusieron cerco formado. El crédito es Centinela, las obligaciones Cabos; llegó marchando el Amor del pensamiento llevado, traidor espía del alma, los cuidados empezaron Cabatir la fortaleza V Doo Juel corazón, y en tal caso fuertes serían los tiros, sinera el corazón el llanto. Con los hierros de sí mismos, los gastadores cuidados mina abrieron hacia el fuerte del corazón, y tiranos ingenieros los deseos, fueron la mina atacando con unos, y otros desvelos, (pólvora que causa el daño. Voló la mina, que el humo de discursos mal formados, O el fuerte del corazón se rindió al primer asalto. Venció el Amor, y después fueron al Castillo entrando Tropas, que llamaron Celos, de un Tercio abanderizado, que a la razón le dio muerte; y al rendirse el Castellano, las razones de sentir fueron razón de su estrago. Pero queriendo arrojar de estos intrusos bastardos, de quien la Caballeria toda se forma de agravios, sin razón, loca, y resuelta, dar muerte quiere mi brazo, acuchillando las iras, tercio que el ansia ha pagado; a Menalipe, pues ella causa ha sido de mi daño. A el arma, a el arma, sentidos, potencias, a el campo, al campo: guerra, entendimiento, guerra; sugenio, a morir matando. . L. La beldad de Menalipe viva, Deidad de los Astros, para ser en dulce Amor bella esposa de Alejandro. No porque a Laura prendió Philipo, tengas tristeza, que tu divina belleza tanto al pesar se rindió. Quiérola bien, y he sentido el perderla ya. . Ay tal cuento! cuando yo hallo lo que siento, entonces pierdo el sentido: sueprisión yo mismo fallo. y . Por qué? ̱. Porque sin cuestión anoche me dio un colchón, peor que el colchón del gallo. Levánteme con mohína, diciendo al dolor que clama: Señores, esta no es cama; Lsi escama, cómo espina? Hermoso es su rosicler, divina está con enojos. Los del Cielo con sus ojos RLe24 no tienen cosa que ver: hice una pintura. Dila ya, que oírla trato. Y si me asombra el Retrato algún Poeta figura? Tantos hay? . Que se maldicen unos a otros, que no caben; y aunque dicen lo que saben, nunca saben lo que dicen. Y tú eres Poeta? . Tente: helo sido, y te lo juro, de pretérito, y futuro, pero nunca de presente. Toma, y dila. . A eso me asomo. Toma, y dila. . Con licencia: Ahora, en Dios, y en mi conciencia, no soy Libro, si no Tomo. Oye, pues, te pintaré tu beldad, pues no me libro, y te la deletrearé letra a letra, que soy Libro escrito con A. . . En el papel de tu oriente el A se escribió en su esfera, y en plana que es tan luciente, como el A es letra primera, tomó de todas la frente. Aunque el mundo me lo tache, H es el pelo, cuidado, que es el pelo de azabache, y por ser negro atezado le viene muy bien el H. CCa dicen si me escribes sus cejas con discreción, y son, porque no lo afes, que llaman al corazón sus dos cejas con dos CCa Si atento los escudriñas, son dos OO. sin enojos, que causan al alma riñas sus dos ojos, mas sus ojos son dos rasgos con sus niñas. Una S. en proporción, de Amor parentesís fue su nariz, y al ver la acción, al parentesís dejé, y me fui a la admiración. Sus mejillas, aunque yerre, son dos RRey dos Rosas; (mas el concepto se cierre, que sobre ser muy hermosas, siempre están Re que R. En su boca hermosa, y pura, abreviadas puedes verlas, dos YY. en su hermosura, y en dos renglones de perlas escrita una abreviatura. Cristal su garganta nieve es una Baque a ver llego, y entre el incendio que mueve se derrite nieve, el fuego sediento su cristal Be-Be. En un papel soberano rasga una Ma cabal mi discurso, y aunque vano, cinco pliegos de cristal escribe, y rasga una mano. S. es su talle, aunque pese a él aire, que así lo trato, de que su garbo embelese, porque un bello garabato, qué puede ser sino S. Para un átomo de asunto, que es su pie, no se penetra letra alguna a su trasunto; y pues no se halla la letra para el pie, póngase punto. De lo oculto, que en los ojos de ello no puede dudarse, por no dar al Cielo enojos, digo, que allá está la G, que es letra de los anteojos. Nueva idea de explicar una pintura. . A mi ver, el pintar como querer, es querer para pintar. Muy bien tu pluma lo entabla, de tu voz también distinta. Mi pluma habla lo que pinta, y mi voz pinta lo que habla. . . Pero qué rumor ahora escucho? . A saber lo que es iré. ̱. Dame, señora, tu pies. Laura mía. . Gran señora. Cuéntame, quién te ha librado? Yo, que viendo la ocasión, me vine con prevención. Callaré lo que ha pasado. Laura? . Oh Libro! de mi nueva prisión, qué sentiste? . Hablo: de que no te llevó el diablo, estoy que el diablo me lleva. Pero qué miro! ah tirano! Todo soy funesta Troya! De Mitilene es la joya. La cadena es de mi hermano, Mas Laura me lo dirá. Mas de Laura lo sabré. Solo a verla volveré. En saberlo tardo ya: dadme licencia: ay Amor! . Dios os guarde: ay tal penar! . Mi amo lleva algún pesar. Mi ama tiene algún dor. Amor, con penas me halagas. Amor, con ansias molestas. ̱. Ah ingrato, lo que me cuesta! Ah ingrata, cómo me pagas! Poco a poco descuidada de servir, y con cuidado de abrir la puerta he quedado, para que la hagan cerrada. El ansia en el pecho luena. La sospecha el alma ha muerto. Mas aquí está. . Aquí la adviero. Oye, Laura. . Laura, escucha. Si yo supiera que vos buscabáis a Laura aquí, no la llamara (ay de mí!) y así quedaos, y a Dios. Si yo (mis penas se arden) supiera que la buscabáis, no volviera donde estabáis; y así los Dioses os guarden. Ya de tu amor participo. Ya el alma tu amor previene: a saber de Mitilene vendrás tú. . Tú de Philipo. No es muy mala la delecha. No es la desecha muy mala. Plegue Amor, que ardiente bala: Plegue Amor, que alada flecha:- Pero mi voz nada apoya. Pero mi voz me condena: oyes, mira esa cadena. Oyes, mira tú esa joya. Quién te ha dado esa cadena? Quién esa joya te dio? Algún diablo me metió en traerlas: Ay tal pena! Habla. . Oh qué fiero rigor! qué embuste les diré aquí? . Mas qué cajas (ay de mí!) Pero qué pronto rumor::- Señor, arma el Castillo ha tocado, porque pienso han descubierto al enemigo; esto es cierto. Celos hoy me han abrasado. A la Torre. . Al Almenaje. Y mi sospecha? . Y mis celos? . Primero es el valor, Cielos. Obre primero el coraje. Sin desengañarme yo me había de ir? es engaño. Sin tener el desengaño me había de ir? eso no. Apriesa, que el arma crece. . Ya, ya te sigo (ay rigor!) Ya a su defensa, (ay Amor!) Quién no parece, perece. Oís? adiós. . Él os guarde: conmigo van mis desvelos. Conmigo llevo mis celos. Aprisa, señor, que es tarde. . Oh Caja! agradecida voy de ti, pues me sacaste, y con tu parche libraste, que descubriese la herida. Ya que la parda noche, desde el copete de esos Obeliscos, bajó en pálido coche, adormgeundo Riscos, donde el viento en los montes centinela dormido corre, aunque despierto vuela: Tegre, y pesaroso, dejando ya mi campo sosegado, que pretende furioso vuelva a su Principado Alejandro mi hermano, que en las rocas pagó su engaño a las voraces bocas: Pisando en la aspereza los arroyos tal vez entre cristales, y tal vez la corteza de duros pedernales, el Caspio Monte de asperezas lleno, piso mi alivio, y en mi alivio peno. Apenas a porfía venció la sombrí de la alta cumbre aquel Fanal del día, sacra, y m lumbre, vneos han de dejar sus escuadras, cuando al verlo rayar a otro Horizonte, el campo dejo, y me avecino al monte. ̱. Ya pretende guiado ciego mi Amor de aquello que ilumina, feliz, no desdichado, seguir su luz divina;, Montes, peñascos, foros, plantas, flores, ablandad el rigor de sus rigores. . tl Loca, y determinada, (celosa, triste, y de pesares llena, . Es verdad sigo la enmarañada maleza, y en mi pena yo misma de mi misma mi tormento aliento con mí mismo pensamiento: Muera quien sus pasiones, hechas de engaños, y de agravios he- a tristes corazones (chas, pasa en celosas flechas; y así sepan los montes, prados, Cielos, que celos matan, cuando matan celos. Ah del Amor. 4. Quién viene? 1. Quién muere. 4. Quién sube? 1. Quién sufre. 4. Quién teme? 1. Quién siente. 4. Quién llama? 1. Quién ama. 4. Arda de Amor al fuego, arda, arda, quien muere, quien sufre, quien siente, y quien ama. sodo Sabiendo que pesarosas IO A esas Legiones del Asia y24. están de la muerte, que piensan está ejecutada en Alejandro, en tumulto contra Pilipo las armas tomaron todos, que fue del Marcial ruido la causa. Y así, pretendo escribir a Philipo, que si trata de usurparle la Corona, que yo auxiliaré esforzada a los valientes Grecianos; que baste ya su arrogancia, y baste su amor también: que en sabiendo en la campaña, que Alejandro vive, todos porque hasta ahora ninguno sabe que de mí se ampara, sino es Mitilene, y esa por otras ocultas causas lo habrá callado: con eso Philipo entrará en su gracia, y yo saldré del empeño de guardar a quien me agravia. Ven acá, Laura. . Señora. lo que ahora acabas de decirme? . Que si es verdad? y como que es; y tan clara, . que es pura mentira todo. Que así Mitilene ama a a Alejandro, y que él la quiere! Esta joya lo declara, que para él me dio. Ah hombres! Déjame aquí sola, Laura. h , , . En el cuarto que el postigo a el jardín cae, ahora trata de escribir; y no es lo malo eso, si no que cerrada la noche, los dos amantes vendrán, y no está buscada la llave, que se perdió, aún con tener tantas guardas: quiera Dios, que estos embustes no me salgan a la cara. Empiezo a escribir. A. Pasiones, Yque en el mar de mi desgracia a remo, y vela surgís en piélagos de mis ansias: no en las Circes de mis celos, de tantos peligros: . Calla, que Menalipe escribiendo allí está. . Ya la reparo la vista, que ciega al ver, vuelve a mirar lo que mata. Hermosísima mujer, si divina, por qué ingrata? ̱. . Ah del Amor. 4. Quién viene? 1. Quién muere. 4. Quién sube? 1. Quién sufre. 4. Quién teme? 1. Quién siente. 4. Quién llama? 1. Quién ama. 4. Arda de Amor al fuego, arda, arda, quien muere, quien su fre, quien siente, y quien ama. Viva entre fuego mi pecho, diciendo al dolor del ansia: Arda de Amor el fuego, arda, arda, quien muere, quien sufre, quien siente, y quien ama. Mas fácil fuera prenderlo, y de por fuerza: qué vana idea! nunca el Amor forzado quiso. ̱. Qué carta estará escribiendo? Cielos, que así me arrastrase el alma! Muera quien: pero no muera. Es culpa en él mi desgracia? Acaso el no ser querida, me fuerza a que sea tirana? . Quiero poco a poco::- . Mira, que te acercas a la llama, y la mariposa deja, si no la vida, las alas. Ya de mis males escritas, son mis penas sus palabras. Veré a quien dice. c. A Philipo Macedonio::- A espacio, ansias. Guarden los Dioses. Ah ojos! qué apriesa, por vuestra causa, corte al sentido el veneno! Quiero, pues está cerrada, hacer que la lleven. Yo::- . Ay de mí! quién::- De mi rabia, de mi pena, de mi agravio, portador seré: a ingrata! Alejandro, mira que a engaños ahora se pasan tus sentidos. . Que ya sé los engaños que me matan. Pero yo disculpa? Tú esa quimera ahora trazas por Mitilene, que ya he sabido lo que pasa, y que le dio libertad por ti con tal priesa a Laura, y que el favor de la joya era para ti. . Ah tirana! fábrica engaños, fabrica: Vamos, Libro, y sus palabras no, oigamos. . Vamos, señor. Espérate, Libro, aguarda. No la oigas, pues me hiere; no la escuches, pues me mata. Pues pondreme yo a la puerta, para que de aquí no salgas sin escuchar la disculpa, sin haber culpa. . Ea, arrastra con todo. . Eso no, Libro, que amante que en tal se halla, no ha de perder lo cortés por lo celoso; esa cuadra tiene otra puerta, por ella saldré; pero está cerrada. . Alejandro, mira que::- Qué he de mirar? mi desgracia? Con qué abriera yo esta puerta? Cuanto yo escribo en la carta: Aguarda, que ya te ayudo, que estoy buscando una traza. Y ha de estar en los bolsillos? Solo es: . Es que buscaba si tenía algún cuchillo para correr la cerraja. Que te vuelvan la Corona. Ya sé tu engaño. Aquí estabas? Esta llave, que en el monte me dijiste que guardara, mira si viene a esa puerta. Dámela apriesa, que tardas. Señor, mira: . Con la luz. Qué has hecho? . Despavilarla. Nada importa, puesto que han logrado ya mis ansias el abrir la puerta. , . Y . Es hora de que a Menalipe el alma le rinda Pilipo? Espera, porque ruido entre las ramas he escuchado. Es hora que te rinda Pilipo el alma? Responde, dile si es hora: era para esto la carta? Di, que es engaño que finjo, que tú aquí no le aguardabas, que no conoces ese hombre: Quieres más pruebas? (ah ingrata!) Mi bien, mi dueño, y señor::- Mi mal, mi pena, y mi rabia. Si yo sé cuando, o por donde::- Luego nunca sabes nada? Philipo aquí vino, el Cielo me falte. . Calla, tirana: Vamos, Libro. . Libro, tente. Si me libra dos guantadas, no me librarás tú de ellas. Pues antes que de aquí salgas perderé la vida. Quita. . Mira: . Suelta. Escucha. . Aparta. Es hora de que Alejandro vea a Mitilene? . Ay ansias! Mas espera, porque gente her escuchado. Esto guardaba mi amo para la postre? Era esta la priesa tanta? Es hora que Mitilene te vea? responde, habla; dile si es hora, que espera, no respondes? por qué callas? Si yo, cuando, Mitilene::- No prosigas, que me matas. Mi dueño, mi bien, señora::- Mi mal, mi pena, mi rabia: ya sé tus engaños. . Mira::- Qué he de mirar, mi desgracia? A ti Philipo te busca. Dices bien, solo él me arrastra: guárdete el Cielo. . Oye, mira::- En celos se abrasa el alma. . Señora, mi bien, mi dueño::- Dejadla ya que se vaya. . Suelta. Que no has de seguirla, ella volverá, no tarda. Idéa fue del sentido, porque nadie entre las ramas estaba. . Libro, yo mueyo. Gente hay en esta quadra: morirá si es Menalipe, y daré fin a mis ansias. Mas pasos siento. Ves como vuelve; no la asombres, habla? ̱zo Ahora es buen tiempo. Di, a qué vuelves, cruel? de irte no acabas, sin atender a mi pena? Alejandro es: qué extrañas . mudanza! luego él aquí estaba aguardando? a Laura debo toda esta fineza. No fue dejarte mudanza, sino que pasos sentí. Cómo en sus celos no trata? registré flores, y plantas del jardín, y no vi a nadie. ̱ . Si se iría? mas a Laura mandé que una luz trajera para verlo. . Aquesta sala sola parece que está. Si se vistió de fantasma en este lance el Poeta? Ao Pero, aquí e pasos siento. Ohhqué aquí endar Todabia estoy aquí; a qué volvéis? . Dicha rara! Menalipe es: mas cómo, depuesta de su constancia, ahora me espera? No entiendo nada de lo que me tratas. Aunque me fui, vuelvo a ver la luz por quien vive el alma. Cómo no habla de sus celos? Cómo de su queja no habla? Ya la luz tienes aquí. Tú, ingrato, fuiste. y . Tú, ingrata: Pero qué miro! . Qué veo! Aay más penas! Hay más ansias! Ahora, injusto hermano, ahora morirás. . De tu arrogancia tú mismo serás tu estrago. Ahora es buen tiempo, venganza. Sica aquese acero, Laura, porque Libro con su hoja, quiere reñir con tu plana. Qué confusión (ay de mí!) Porque no pagues, apaga. A Alejandro buscad todos. Aquellas voces me llaman. , . ̱̱ . Viva Menalipe, viva. Planta a planta, y flor a flor, y . Aquel asombro me arrastra. Aquesta es la puerta: Amor, no se va quien de su rabia volverá presto a morir de su fortuna contraria. . Dónde, tirano, a mis iras:- Dónde a mis iras, tirana:- La puerta es esta, desdicha: Que no haya podido el alma lograr su intento! pero presto alivio tendrá mi ansia. Muere. Aquí está la luz. Qué miro! Bien el pecho: . Bien el alma; Ve la causa de mis iras. Ve de mis iras la causa. Si no hay luz, sin duda que mata el galán a la dama. Philipo falta de aquí. Mitilune de aquí falta; pero sin verle me voy. Pero voyme sin mirarla. Sin verme se va, desdichas. Sin mirarme se va, ansias, Pero ingrato: . Pero aleve: ̱. Guerra, guerra, arma, arma. Nuestro Príncipe Alejandro viva. Muera quien le agravia. Viva Menalipe, viva, que la ley de Amor aclama. Tú a mis ojos: . Tú a mi vista: peró vete. . Vete, ingrata. Que mi palabra cumpliendo: Que en cumpliendo mi palabra:- De dejarte con tus Reinos: De oponerme a esas escuadras: Moriré de mi pasión. Moriré de mi desgracia. . Qué dices de aquesto, Libro? Que tieno la culpa Laura. Vaso Quién? . Mi amo. Di, por qué? . Cosa es clara, como la manana, siendo ahora, viene de mañana. Pues como con las mujeres se han de portar? . En mi Tabla lo veré, pues que soy Libro. Índice, de enoramala enviar a las mujeres; Capítulo no dar nada. No es mal capítulo este; pero uno arriesgado anda, nunca libre de la pesca, como corcho sobre el agua. Voy al segundo. Así dice: Capítulo, de dejarlas. Tampoco es este; porque si uno se entró por las armas, se quedó oliendo la pega, y volverá donde cascan. Cánítulo de ir con otra, mudarse para otra casa: Todo es vivir en paredes, Capítulo en que se trata el quererlas bien, y mal. Aquí mi discurso llama: Número dice, mas la hoja la tenía yo doblada. Prosigue, pues, que te escucho. Oye este Soneto, Laura. Dar a entender se siente uno morir; jugar con el cariño al esconder; Comprar la falsedad para vender; Llorar con ella, y para si reír. Sentir su sentimiento sin sentir; Estar muy en su acuerdo a no querer; Decir que pena, y nada padecer; Hablar una verdad, que sea mentir; Querer con la reserva de olvidar; Hacer de un cariño un disfavor; Amante prometer, pero no dar. Disimular lo frío con su ardor; Alcanzar cuanto pueda uno alcanzar; Y ir con otra a la ocasión mejor. Mal haya tu Libro, amén. Siempre la verdad amarga: Señores, este consejo todos le tomen, no es chanza: y aunque le guarden a tercios, a todos se les encarga. A dónde de mi pesar, a donde de mi dolor, de sentir tanto tormento, su sentir el corazón, en iras, incendio, y rabia alentando yo el furor, de mi propio sentimiento, Tallaré remedio? Ay Dios! que me abraso de un incendio, que fue incendio de su ardor: Oh qué bien que el juramento contra mí ya se cumplio! Señores, él ha perdido lo que ha días perdí yo. Que me abraso. . Échate agua. Yo me hielo. . Ponte al sol. Cadáver soy. . Enterrarte. Yo estoy loco. . Eso es peor. Ven acá, Libro tu viste cariñosa: . Si señor. Calla, calla, que me has muerto. Pues me rompes la impresión de la cara, y tú te quejas? Esto es ira, esto es furor. Llora. . No puedo llorar. Tienes amor? . Qué es amor? Tienes celos? . Qué son celos? Esto es pena, es confusión: tronco soy, llorar no puedo, porque me abraso. . Pues yo oí, que lloraba un tronco ardiendo. . Tienes razón: R Ese ardía por un lado, no se ardía por los dos; que por dónde ha de llorar quién por todo se abrasó? Ahora bien: saca la carta, de que fuiste portador, y veamos si hay en ella alivio a tu corazón. Mas penas serán sus letras. Acaba, bebele hoy toda la ponzaña al vaso, que tal pena te causó: Mira si borrones tiene, que es partícula de amor; porque como suele un pez a el nautico pescador comunicarle el veneno por la caña que tendió; de aquel corazón que llora las pasiones de su amor, a el escribirlas la pluma suele caer un borrón, que es veneno que conduce, explicando su dolor, que lágrimas de la pluma son llanto del corazón. Ya hallé remedio a mi pena. A Baco gracias, que es Dios. Di, cómo dice la Carta? Ohiela: Hay dicha mayor! Siempre en mi desdén, Pilipo, hallarás ira, y rigor, y más cuando de Alejandro parcial hoy sigo su voz. Vuélvele ya la Corona, o si no, pondrele yo el Laurel sobre su frente, donde verás al furor de mi desdén, a las flechas de mis iras, al arpón, anegadas en su sangre tus Tropas: Guárdete Dios, Feliz quien del desengaño el Templo sagrado vio, Pero cómo: . Qué, otra duda? Philipo al Castillo entró? y como afable le habla Menalipe? (ay de mi amor! si una confusión se acaba, se entiea otra co sinone s( Césarino arrepentido mileve el ebelico rumor en mi ayuda: vamos, Libro, Zicopo al campo. . Al campo? no te sigo. . Ven gefien el Cielo mitiga ya su rigor. ̱. Danos, Philipo, a Alejandro. Macedonios, Persas, yo:- Dinos dónde está, qué esperas? Alejandro no porque: Cielos, qué diré? que en sabiendo vive, hoy le han de entregar la Corona. Qué aguarda tu voz? ̱. Tened, Sarmatas, la ira, viva Venus, y el Amor. ̱. Viva Ménalipe, viva nuestra ley, y nuestro Dios. Qué esperáis? muera Philipo, pues Alejandro murió. Tened, Sarmatas, las f, Tened, Griegos, el rigor: ̱ Sonvane viva Menalipe, viva. Viva nuestro Emperador. Gran señor, dadme los brazos, pues mi lealtad se logró. Y a mí la muerte me dad, pues cómplice a la traición fui; pero ya arrepentido, solo a ti clama mi voz. Philipo? . Dadme la muerte. A ninguno que venció Alejandro, dio la muerte, si los brazos. Logra hoy con mi desdicha tu triunfo. Perdonarte es el mayor. Viva Alejandro, Soldados. Que en tal lance me hayas puesto! Mas quisiera mi pasión haber muerto de arrojada, que morir a este dolor. Ya la muerte de ti aguardo. A vista de aquesta acción, los brazos sean quien publique nuestra amistad. . Oh rigor! Y yo quien diga, que fui causa de la confusión que padecéis: pues el lance de anoche, quien lo causó Ay yo, porque nada de esto jamás, supisteis los dos. Satisfecho de mis celos, digo, que tu esclavo soy. De mis celos satisfecha, la mano, y alma te doy. Publíquense por mi campo tan dichosas paces. Yo iré delante diciendo por triunfo del ciego Dios: Atención, atención: Moradores del Tanáis, gid, escuchad, atended a el pregón, que el Amor hoy pública las paces en Guerras de Celos, y Amor, Mortales, que en el Orbe, a su dorado arpón, es el dolor del sentir, el sentir amando su dulce dolor. Quered, padeced, pagad, y en vuestro amado blasón, pechos de naturaleza amados tributos los cobre el Amor. Arda el Cielo, sienta el mármol, y entre alivio, que es temor, la razón de no adorar, para adorar sea su misma razón. De el rigor en el desprecio triunfe amado su rigor, que mal puede huir el riesgo, quien del riesgo saca la misma ocasión. Atención, moradores del Tanáis, oíd, escuchad, atended al pregón, que el Amor hoy pública las paces en Guerras de Celos, y Amor. Philipo dé a Mirilene la mano. . Gustoso yo obedezco lo que ordenas. En ello gano: (ay pasión!) Diciendo ya nuestro acento: Repitiendo nuestaa voz:- Atención, moradores del Tanáis, oíd, escuchad, atended al pregón, que el Amor hoy pública las paces en Guerras de Celos, y Amor.