Texto digital de El gran rey anacoreta San
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Lanini y Sagredo
- Atribución estilometría
- Pedro Lanini y Sagredo Probable
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El gran rey anacoreta San. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/gran-rey-anacoreta-san-el.

EL GRAN REY ANACORETA SAN
JORNADA PRIMERA
Hombre, cualquiera que seas, quita el embozo a la cara, háblame con el semblante, pues con la voz no me hablas: quién eres? o para que? de la confusión me saca de tanto pesar, en que desesperado se halla mi enojo, aguardando al Rey a la puerta de ese Alcázar, que ha hecho Hóspicio para pobres después que a Aurelió sus armas vencieron, y con su muerte falleció en él su esperanza, pejor dijera la mía, qes pierde a Matilde el alma. spara renir me buscas, ca el acero, qué aguardas? que porque acaben en mí his desdichas, y mis ansias, agradeceré mi muerte, has que el vencer tu arrogancia. Aguarda, Alejandro, espera, que mi amistad no te llama. ura acabar con tus penas, solo vengo a remediarlas. u a remediarlas? qué dices? endo imposible que haya dien habiendo muerto ya namigo, en quien fundaba lis felicidades, pueda umplirme aquesa palabra? No dices tú que ese amigo pdiera? . Sí; mas si acaba decirte mi dolor que ha muerto ya, que esperanza puedo tener? . Verle vivo. hombre que dices? qué hablas? mo es posible? De aquesta serte; pues que con la rara . nfernal astucia mía; aforma he tomado humana Aurelin, para avibar le tu amor le ardiente llama, lal Rey. onofre hacer guerral llusión, sombra, o fantasma, qué quieres? que a mi valor. ingún riesgo le acobarda: Alexandro, no te asombres, hue vivo, no muerto, te habla si amistad. . Cómo es posible? suando te vio mi desgracia, sor no acabar tu valor al castigo, o a la saña de Onofre, arrojarte altivo desde un risco, a quien las aguas circundan del mar Ejeo, en cuyas bóvedas claras halló sepulcro tu vida, y tu enemigo venganzas? Es verdad, mas el poder de la deidad siempre sacra del Dios de Astaror, a quien adoraciones consagra mi fe, en sus brazos piadosa me recibió, y a la playa libre me condujo, en premio de que sus leyes sagradas he defendido; y si tú, Alejandro, coronada ver de este Laurel de Tebas intentas tu frente, grata su piedad te ofrece aquesta corona, con que en sus Aras rindas sacrificios, pues si hasta aquí solicitaba este Reino para mí, y solo con da esperanza de que te diese a Matilde, a quien rendido idolatras; y con ella a Ungria, eras, quien confederado dabas poder a mis fuerzas, ya nuestras fortunas trocadas, para que Tebas sea tuya todo mi valor te ampara. Llega a mis brazos, Aurelio, que más estimo la extraña felicidad de que vivas, que ver sujeto a mis plantas todó el Orbe; pero como tus osadias bizarras. se aventuraron a entrar en Tebas, cuando su guardía podía reconocerte? Porque los Dioses me ampara, y su poder me ha ofrecido vencer cuantos riesgos haya en esta empresa: mi astucia es quien vencerlos aguarda, pues Dios me ha dado licencia, para que en campal batalla persiga a Onofre, de cuya virtud mis ciencias alcanzan, que ha de ser, quien contra mí consiga glorias extrañas. Disicil parece que puedas sin gente, ni armas conseguir facción ninguna. Los imposibles allana el gran poder que me asiste, pues las tropas desmandadas, que en fuga puso el valor de Onofre, juntó mi maña (con no poca admiración de verme) con que agregada multitud de gente, que a Astaror por Dios aclama, bastante ejército alisto, para que a la deshilada entren con secreto en Tebas, y por interpresa te hagan dueño de sus fuerzas todas: y una vez que coronadas tus sienes el vulgo vea, no queda que temer nada. Solo falta ahora. . Di, Aurelio, qué es lo que falta? Qué tú des adoración a los Dioses. . Mi palabra te doy, y a los Dioses mismos. Ha ciega ambición humana lo que en los mortales vences! que ya es Tebas tuya. . Aguarda, que, solo tuya ha de ser, pues a mi afecto le basta la glo tildo qu sea mía, pues frustada la esperanza, de que reines no pueden lograr mis ansias su mano; pues como ya sabes, hijos son de do hermanas del Rey, Matilde, y Filipo. Matilde, aunque soberana, hija fue del Rey de Ungría, el Reino no hereda a causa de ejelvirla del derecho, no ser varón, y agregada Ungría a este Reino, es ta bien suya, que haya de casar el Rey con ella; y aunque en el Rey lo dilata la pureza de su vida, Filipo con la esperanza de heredar a Teoas, pues sucesor, solo se halla de este Reino: ama a Matilde, y ella sus afectos paga. Con que si estos imposibles, Aurelio, vencen tus armas, y a Matilde me aseguras, el Cetro ofrezco a tus plantas, Tuyo este Reino ha de ser. En vano, Aurelio, te cansas, que tú has de ocuparle solo. No contra el decreto vaya de los Dioses, ellos mismos lo ordenan. . Pues si lo mano su deidad, ya no replico. Yo ofrezco, Aurelio, en sus A que adoraciones los den todo mi Reino, y que haga de Cristo borrar el nombre, con castigos, y amanazas. De cumplir lo que aseguras me das la mano? . Y el alma Eso es lo que yo procuro, pues muera Onofre. Le ampara el Cielo, y temo. ̱. Qué temes? . Su virtud. e. No temas hada, tu preven a tus parciales, que de lo demás se encarga, mi valor. . Dónde he de verte? Yo vendré a buscarte. Aguarda, que el Rey viene. . Yo me voy, onofre, ya la batalla te presentan mis astucias, yo venceré tu constancia. Alejandro? . Señor. n Viendo que de mi puerta faltabas, donde te dejé con orden que a nadie entrar le dejaras, pues secretamente vienen compadecidas mis ansias, haber con la caridad que a enfermos, y pobres tratan; que en este Hospicio he juntado, con que no hallándote, daba solo a Palacio la vuelta. Y yo no soy nadie? . Calla Jagarto. . Pues si lo soy, por qué me tienes por rana? Auerme de allí apartado, fue haber visto desmandada. ilguna gente y fui a ver, su inquietud los guiaba dalgún delito. . Bien hizo su piedad, antes que a nada, acudir se debe a que ofensa a Dios no se haga. Santo Rey! . Su hipocresía la me molesta, y me cansa. Vamos, que es tarde, y rezar ún los Maitines me falta. ̱ Maitines? . Sí, no los rezas su? . Soy lego de marca, y a los legos, solo obliga comer muy bien, y dar gracias. Tú, señor, lo más andado tienes, si ser Fraile tratas para ser de Misa, pues de corona eres. . Las chanzas deja ya: Alexandro, mucho a la Oración me embaraza la obligación de Reinar, y en mi afecto es tan contraria, que aliviar deseo mucho de mis hombros esta carga. Mi inclinación solo aspira a la quietud solitaria del desierto, donde en él el alma con Dios descansa Y así, renunciar intento esta Corona, esta vana Majestad, que desvanece con lisonjas lo que agrava en Filipo, y a este Reino dar sucesión dilatada, casándole con Matilde. Mis sobrinos son, y a falta mía, legitimamente me heredan, pues si mañana la muerte lo puede hacer, no es mejor que yo lo haga. Renunciar? qué es lo que dices, señor? mis celos me matan. . Hombre, deja que renuncie, pues si la polla no saca, la repondrá. . Señor, mira; que resolución tan rara, no ha de abrázar la esté Reino? Va que Felipo la abraza, y que la admite Matilde gustosa. . Villano, calla, y que la razón que das, que a tu Oración le embaraza la obligación de reinar, no es bastante, si reparas; que en los trabajos se sirve mas a Dios, y que descansa de una Monarquía el peso, no solo en el Rey, si grata su prudencia a sus vasallos fia discreto la carga. Muy cuerdo consejo es, mas el riesgo que más daña a una Monarquía; es que en mar que es todo borrascas, fe el timón de la nave, que gobierna a mano extraña el Rey, pues arrielga, que tal vez la plebe alterada diga: El Rey Onofre viva, y el gobierno muera. Mala mano. Qué voces son estas? De algún motín son la causa. e, Case con Matilde el Rey, denos sucesión. Darala, sin duda lacayos son; y por las libreas claman. Parte Alejandro a saber que es esto; y su error ataja. Te has de quedar solo? Sí, pues ya a la puerta se halla de Palacio mi persona. No estoy yo aquí. A qué aguardas. Vamos Lagarto. Señor no veremos en que para. Camina. No hay quien se duela de ya pobre en tanta desgracia. Esta voz me ha enternecido el corazón. . No habrá un almo que en tanto mal me socorra? Bien entona la plegaría. Esperate hijo, que sientes? Muero a un dolor, y no halla mi mal, quien me le remedie. Solo ellos son los que matan Ve a ese hospicio que ha hech el Rey, que allí le hallarás. No hay cama donde su piedad me admita, y de despedirme acaban ahora. . Quédese al sereno, y le enterrarán mañana. Ten caridad con los pobres, ya es imposible en mis ansias, que a su aflicción falte: Oyes Lagarto. . Qué es lo que mandas Busca a mi sobrino, y dile, que mi persona le aguarda, que yo por aquesta puerta secreta que tiene entrada a mi cuarto, me entro, Voy a obedecer: esta es traza del Rey, yo he de ver oculto si con este pobre carga. Ven hijo, que a compasión tus lástimas me han movido, pues tu dolor ha sabido traspasarme el corazón, ven que esta noche mi lecho para descanso te espera. y a faltarme, este te diera hospicio en mí mismo pecho, que no hay razón que le sobre según soberana ley, a la grandeza de un Rey, obre, lo que le hace falta a de mi mano ven. En vano intento seguirte, pues mi mal me embarga los pies, cuando tú me das la mano. En tu fatiga te cobra, yo te llevaré, que sí la fuerza te falta a ti, mi la piedad me sobra, y a hadie le cause asombros, que si no puede aliviar el Rey a un pobre, llevar le debe sobre sus hombros. Qué es esto que miro! a santo Rey, ya con él se entró, en sus hombros le llevó, su piedad me causa espanto. . Este es mi cuarto, y mi anhelo atanto peso fallece, quién eres, di? que parece que sobre mi traigo el cielo. Mas que veo! qué divina nudanza es esta, Señor? ues se transforma tu amor, de pobre en luz peregrina? Onofre, si el pobre es fiel etrato mío (con tantas lazones) de que te espantas, que yo me transforme en ela en premio de tu piedad cha hecho mi fe este favor, ley eres, y así tu amor temio con mi Majestad; (pues tú eres por quien adecí tanto rigor, padecer por mi amor revente, Onofre, también h Asombro divino, aguarda, espera, escucha. . Qué quieres? Señor, qué mandas? Aguarda; Sol hermoso. . Cielos, puede ser verdad esto que oigo? el Rey que le oiga pretende Matilde, mas en el Rey, que es santo caber no puede. El Sol quieres que te aguarde? no ves, Señor, que el Sol tiene coche, y quien le tiene, ya no se para fácilmente? Matilde, Pilipo, mucho siento que en mi dicha viesen mi inquietud, sabes, Filipo, que tumulto con aleves. voces la Corte alborota? Señor, de Alejandro puedes saberlo, que él llega ya. Amotinada la pleve, de Aurelio ha sido la industria, . para que el vulgo se altere, señor, pide que te cases con Marilde, porque dejes sucesión a aqueste Reino: esto su alboroto mueve, mas ya quedán sosegados, ofreciénesoles, que en breve tiempo les responderá vuestra Alteza? . Qué sucede lo cielos por mí, yo a Matilde he de perder? antes llegue mi muerte, Cielos, qué escucho! con mi esperanca fallece mi vida, si pierdo amante a Felipo. . Qué dolor! Ya empieza mi amor ardiente a padecer, vengan penas, que si por Dios las padecen mis ansias, serán los males solo en mi felices bienes. Qué respondes. Que muy presto darles sucesión promete mi grandeza: vamos. Qué oigo? mucho mis recelos temen. Muerta estoy! Sin alma quedo. Los dos amantes en cierne, de las orejas de amor se han quedado ambos pendieres. No fueron mis celos vanos, el Rey a Matil de quiere, yo perdí a Matilde cielos Yo a Felipo he de perderle. Mas sepa mi mal Matilde. Sepa Felipo mi muerte. Quién será el primero que hable? Felipo, que hacerlo debe por hombre. . En eso de hablar nos exceden las mujeres. Vete, Lagarto. . Tu Flora, ten cuenta que nadie entre. Como no me hablas, Felipo, quién tu pasión enmudece? Mi desdicha. . Tu desdicha? Sí, pues por ella te pierde mi amor. . Sabes, que te quiero? Se, lo has dicho muchas veces. Sabes que ha tres anos? . Sé que ha tres años que te debe mi amor decentes fi Sabes quien soy? . Sequién Pues si lo sabes, Felipo, como tu pasión ofende, con locas desconfianzas mi amor? Porque el Rey te quiere, Matilde. . Qué es lo que diz no, Felipo, te despeñen tus recelos. . Di mis celos, pues que negarme no puedes, que no ha un instante que el Re te pedia que le oyeses, Mira lo que dices. . Digo que yo lo vi. . Que sean fie los celos tan mal nacidos, que la virtud aún no respetena ni la Majestad. . Pues es engaño. . Y tan evidente, que le acrédita del Rey la pureza, y mis desdenes. Pues con quién el Rey hablar Lo mismo mis dudas pueden preguntar, mas a tus celos mi pundonor, solo debe satisfacer de este modo. Matil de, aguarda. Qué quieres? Saber si como a mi Reina, de aquí adelante pretende tu decoro que te trate. Cómo tu amor dispusiere trátame. . Pues como a mía quiere mi amor. Pues bien puedes, Filipo, que tuya soy. Y si el Rey casar resuelve contigo? . Entonces verás lo que mi afecto te quiere. Y si la plebe porfía. La plebe verá mi muerte antes, Mira que te llama e Re. Alejandro vuelve por aquí. Matilde, a Dios. A Dios, Felipo. Detente, flora. . Qué dices, Lagarto? qué haces muy mal en perderme, pudiéndote hacer mujer de pelo yo. . De qué suerte? Con acelte de lagarto, que es con lo que el pelo crece, Cierto que tus suciedades son, Lagarto, bien foeces. Pues a muchos a buscarlas suele enviarlos la gente. Ha de tondo el infierno, ha del lóbrego abismo, en cuyo eterno tormento siempre arde mi furia, y mi rencor siempre cobarde. Ha de mi engaño, y industria, ha de mi anhelo, a todos os convoca mi desvelo, conira un hombre: mas miente mi osadía, contra el cielo os convoca mi porfía, que a no ayudar el cielo de Onofre la virtud, y el puro celo, ya hubiera mi fiereza vencido el muro de su fortaleza. Y si aquesto no fuera, ya casado se hubiera con Matilde, y hubiera sosegado el vulgo, a quien tengo amotinado. Mas él en vez de sosegar su furia, menospreciando austero tanta injuria, desamparar el Reino solicita: y siguiendo la vida de Eremita, con el traje de Monje disfrazado, esta noche pretende hacer sagrado del desierto; mas antes que lo intento su afecto, con lagcente que me sigue, creyendo que Aurelio los asiste, entrar pretendo en Tebas esta noche, y de sus fuertes dueño haciendo con iras, y con muertes a Alexandro, que de ser blasona tan mío ya, daré de esta Corona la investidura, su dominio adquiera, ciego goce a Matilde, Onofre muera, y logre mi poder la industria mía, que me adore por Dios la idolatría; y pues que ya a la fingida. cautela de mis engaños ayada la noche, quiero entrar a hablarle en Palacio: es Alejandro? Es Autelio? ya impaciente mi cuidado te esperaba. . Pues qué tienes? Todo el vulgo amotinado, viendo que Onofre no quiere: dar a Matilde la mano; y que este Reino en Felipo renunciar intenta, en bandos . Doblada la guarnición divídidos contra el Rey muchos se declaran, tanto, que Onofre viendo el peligro a Palacio, con que si ahora esta ocasión no logramos, aventuramos que el Rey por evitar tanto estrago, case. . Alejandro, suspende: de tus temores osados la impaciencia, que mis iras no dilatarán el plazo a tu dicha: aquesta noche verás tu intento logrado, pues mi gente prevenida tengo ya, para que a sacó entren la Ciudad, y te aclamen Rey suyo, tus aliados. ve a prevenir; pero mira, que si tu impulso bizarro a Onofre no da la muerte, no se asegura en tu mano el Cetro. . Pues muera Onofre, airado mi fuerte brazo. le dará muerte. . Eso importa, y porque puedas lograrloo mejor, apenas aviso des a tus parciales, cuando al lado de Oñofre asiste, porque si el peligro acaso su fuga ocasiona, logres con su muerte embarazarlo: con esto mi engaño estorba, que logre sucelo santo, de la guardía de Palacio, mucho ha de costar, Aurelio, tomarle a nuestros soldados. doblar la guardia ha mandado . Entonces verás que el fuego de mis iras obra estragos en su cuarto. . Mucho ofrece tu poder, y ahora acabo, Aurelio, de persuadirme, que eres más dé lo que alcanzo. Haces muy bien en creerlo, mas no intentes apurarlo. Como a Matilde me des seas lo que fueres . Pasos escucho, Alexandro, vete a ejecutar lo tratado, muera Onofre. . Muera, y vivar nuestros dioses soberanos. Empiecen a obrar ahora de mi astucia otros engaños: de Palacio en el jardín estoy ya: vea el teatro del mundo para temerlas las cautelas que yo trazo, el Rey sé que ha de bajar a este sitio, con cuidado i para su fuga le deco abierta una puerta en falso. Matilde a aqueste jardín tiene a Felipo llamado, para reprenderle amante sel arrojo temerario de huir de su vista antes que le dé a Onofre la mano. Pues yo con la oscuridad, a Matilde, y al Rey trato engañar de suerte, que ella crea que está hablando con Felipo, y el Rey crea; pero dirálo el acaso a su tiempo, en cuyo riesgo de la castidad aguardo de Onofre que he de triunfar: pero él ya aquí ha llegado. ̱. En vano, Señor, el peso puedo de tantos trabajos llevar ya sobre mis hombros, a tanta fatiga flacos. El pueblo tenaz porfía que dé a Marilde la mano de esposo, y que rompa el voto de la castidad que guardo. A vos, Señor os le hice, pues como puedo faltaros a vos, porque ellos me falten al homenaje jurado. Muchos, Señor, son los riesgos que en cuentro entre mis vasallos, sin duda del infernal enemigo ocasionados, pues me pierden el decoro, la multitud de los malos. Castigarlos es venganza, y en el duelo de Cristiano, volver la espalda a la ofensa, solo el remedio es que hallo Corona, Reino, y grandeza, quiero dejar por buscaros, que en la quietud del desierto os hallará mi descanso. Con mayor seguridad esta noche disfrazado, con un Hábito de Monje, he de salir de Palacio, Y porque mi fuga no la arriesgue; ni aún el acaso ruido de una llave, dejo abierta una puerta en falso de este jardín, quiera el cielo, con impulso soberano guiar mis pasos al bien. Yo haré antes que guiarlos quieras a tu dicha, pises los áspides del engaño mío. Si ya habrá venido Felipo? . Ya está aguardando, no le ves? . Yo llego a hablarle. Como a mi carino, ingrato, determinan tus rigores huir de mis agasajos? Por qué ausentarte de mí tu crueldad resuelve, cuando por el temor que padeces, sabes las penas que paso? Cielos, qué es esto que escucho? quien a Matilde le ha dado . noticia de mi intención? Qué ingratitud, o qué agravio han encontrado en mi amor, tus recelos temerarios? Rey eres de mi albedrío, Pues si por mí. Rey te amo, porqué tus desconfianzas te enajenan de ti tanto que creas que porque está corona pueden los hados quitar de tu heroica frente, han de dejar mis alagos de quererte a ti por ti, sin que a la grandeza, al fausto de la Majestad se rindan. mis afectos siempre hidalgos. Qué error es este en Matilde? en gran peligros me hallo! . No respondes, no hablas? como no das las voces al labio? pero si hasta aquí las mías, por ser voces, no han logrado tu crédito, porque a veces fingirlas suele el engaño: mis lágrimas te aseguren la fe con que te idolatro, pues nunca a mentir acierta la voz que artícula el llanto. Rémora el que vierto sea, que detenga el rumbo errado. del bajel de tus rigores, no me dejes zozobrando. en mis penas. . Este hombre; sin duda es escollo humano. Qué hechizo es este alagueño? mas Dios mío, vuestro amparo . me valga, huyendo podré triunfar de tan grave daño. . Ah pese a todo el Infierno! mas si el amor no ha bastado a abrasarle de otro incendio presto probará el estrago. Si Matilde habrá venido? La espalda vuelves, ingrato, aguarda, espera, detente, señor; mi Rey. . qué he escuchado, no es Matilde esta? que dudas? lo es, como yo Lagarto Niega ahora, ingrato dueño, tu traición, y mis agravios: niega que te quiere el Rey, y que el imán de tu agrado atraerle con las voces solicitaba. . Qué engaño. cielos es este! Felipo, contigo no estaba hablando? Conmigo? . Como conmigo Dilo tú, Flora. . El adagio es de dígalo Muñoz. Sin duda aqueste es encanto? Será tuyo. . Para esto tus traiciones me han llamado? para que vea mi ofensa me detienen tus álagos? no bastaba en tu crueldad ver que de amante, de honrado me ausentaba de tus ojos por dejarle libre el campo a tu dicha, porque aquesta Corona, Reino, y Estado fuese tuyo, y no morir al verte en ajenos brazos? Mas ya que de mi dolor toda la presa he soltado, no he de dejar de decirte, que sé también que Alexandro te quiere: si tú lo sabes no lo sé, que haber hallado culpa en el de declararse, ya en él me hubiera vengado. Mas dirás, de quien lo sé? yo lo sé; y si alguno acaso poner quisiere objeción, como a saberlo he llegado, satisfacerle podré, con prevenirle, que cuando dejó lo que le está mal de saberlo un desdichado? Pero para que malogro mis quejas, cuando mi agravio más satisfacción no tiene aito? y así aleve, y así cruel, quédate a ser entre tantos pesares como me cuestas, el ejemplo más tirano, pues para huir de tu vista ya me esperan dos caballos. Felipo, mi bien, escucha, permita el cielo que un rayo me abrase, si no juzgué que contigo estaba hablando, pues pudo a la oscuridad la vista engañarse. . Y cuando tus ojos lo hubieran hecho, tu oído podía: vamos, Lagarto. . El cielo me falte, si en nada pudo el acaso darme a conocer al Rey; pues estuvo mudo a cuanto le hablé engañada: esto Flora puede bien asegurarlo. Si ha de asegurarlo ella, desde luego es todo falso. ̱. Doy, Matilde, que eso fuese, que porque veas en algo que te adoro, quiero atento, ni creerlo, ni negarlo. Yo es preciso que me ausente de tu vista al desengaño de que no puedes ser mía, pues el vulgo conjurado contra el Rey, le ha de obligar a que: pero al pronunciarlo se me parte de dolor el corazón a pedazos: a Dios, Matilde. Detente, que ya una vez arrestado mi amor, importa muy poco que se abandone el recato. Pues si hasta aquí mi palabra, Felipo, no te ha bastado, para creer que soy tuya te doy mi palabra, y mano. Y hecha la mayor fineza que en una mujer de garbo como yo puede caber, a otra no menor me hallano. No dices que prevenidos dejabas ya los caballos para irte? pues contigo llévame amante, y osado donde quisieres, que como de tanto riesgo salgamos, y seas mi esposo tú, en lo demás no reparo. Aquí ya no hay más que hacer, señor, sino que partamos. Matilde, a tus pies estoy agradecido. . A mis brazos llega, mi mano es aquesta. Dios os haga bien casados, y a la llama de amor. Fuego, fuego, que se abrasa el cuarto del Rey. . Hh cielos! qué es esto? Que la llama penetrando va su retrete. . Qué pena! oa que el Rey peligra, vasallos. Aunque se arriesgue mi vida, le he de librar. Ve, Lagarto, tú también. . Qué es lo que dices? soy Saludador acaso para no temer el fuego? Mas por si encuentro con algo con que calentarme, voy. . Todo el lienzode aquel cuarto ha caído, y a la luz de la llama, qué milagro! veo un Religioso, que sin recibir ningún daño, por entre el incendio rompe, y aquí llega, Soberano Dios mío, pues del incendio vuestro poder me ha librado con tan gran prodigio, ahora he menester vuestro amparo, para huir de tanto riesgo: Mo es el Rey? qué estoy dudando? señor, qué disfrac es este? Matilde, hay más embarazos! no es este disfraz, sobrina, si no es adorno sagrado, con que huir quiero de tanta. Traición, traición. El Palacio. tomad todos, muera Onofre. Y a mi saña mueran cuantos le defendieren. . Qué es esto? El diablo que se ha soltado, pues multitud de traidores. la Ciudad entran a saco, diciendo: Alejandro viva; muera Onofre. Ea soldados, entrad todos. . Qué desdicha! Este es Onofre, Alexandro, no el habito que le oculta; le ha de valer. . A mis manos acabe. . Muera a pesar del cielo. No hará, tirano, infernal monstruo, que Dios le guarda, para ser pasmo de santidad, ven Onofre, que a Egipto contigo parto. Vamos, Custodio divino, que si a Egipto de un tirano fue huyendo Cristo, de muchos voy yo huyendo con tu amparo, Quién le ha ocultado de mí? Mi desdicha. . Si es encanto! ciego estoy a tanta luz. Yo a tan continuos estragos. Qué milagro es este, cielos! Aurelio? . Si ha resucitado? ira de Dios que los muertos se levantan, de aquí huyamos, señora . Aurelio: Qué quieres? La palabra que me has dado, es darme a Matilde. Pues ya te la dejo en tus manos: esta es, conozca el mundo que jamás cumplió mi engaño lo que ofreció Ven divino prodigio, donde el cuidado asegurada te deje: Quién me lleva? . Será el diablo Primero que al Rey deis muerte traidores, me haréis pedazos. Felipo mío. . Matilde, donde está el Rey? . Leha librado el cielo, pues de los ojos. nos le ocultó soberano impulso. . Qué es lo que dices Que absorta me tiene el pasmo Y a mí también. . Pues el cielo al justo Rey ha amparado, y imposible es la defensa; Matilde, el peligro huyamos de la traición alevosa de Alejandro. . Cómo, estando lleno el Palacio de aleves, lo lograremos; . Echando a mi impulso aquesta puerta en el suelo, nos hallamos en el parque, donde tengo prevenidos los caballos. Pues es la puerta de vidros Ya lo verás: mas qué pasmo Esta es Calidumea, es este abierta está, cielos! Pues vamos. . Adóndebamos? Adónde en el mar de tantas desdichas, tantos naufragios, las olas de mi fortuna quisieren sacarme a nado. Provincia del Egipto, a quien vistosa, tanta palma hermosea, tanta flor, tanto arroyo, tanta rosa. Este es el sitio ameno que te señala Dios, de dichas lleno: si allá la pompa vana dejaste del dosel, del trono incierto, aquí con soberana Majestad hallarás que en el desierto te sirve con más alma, de trono el risco, de dosel la palma. Si allá un Reino perdiste, aquí en estas desiertas soledades, que tanto apeteciste, Dios ofrece asistirte con piedades, no echando tu persona menos la Majestad de la Corona. Bella luz, que has guiado el bajel de mi vida al feliz puerto que tanto he deseado: gracias te doy de verme en el desierto, gracias de esta victoria, y alabanzas a Dios de tanta gloria. De ver aquesta estancia alabanzas le doy de ver lo hermoso del sitio, y la fragrancia de las flores que le hacen más vistoso: y en todo, como hechura de Dios, alabo en Dios tanta hermosura, y echar no debo menos las pompas, ni los faustos que he dejado de tantos riesgos llenos: si aquí en contemplación halla el cuidado en estas soledades a Dios, que es Majestad de Majestades. Onofre, para que veas la piedad que usa el poder a Dios, que es Majestad de Majestades. de Dios contigo, que Dios. infínito en todo es. Con su favor asistirte. ofrece de suerte, que como Rey de estos desiertos dispone tratarte, pues. majestuoso palacio te labra la candidez de celestiales obreros, albergue divino en que habites, vuelva a mirar sus maravillas tu fe. Qué es esto que veo, alados Cherubes, qué es lo que hacéis, . Onofre quédate en paz; que mi humildad tal favor. no es digna de merecer? , fortaleza, y valor ten , e q para vencer los peligros , que te quedan por vencer, a todo te asistiré: Labrenle celestiales obreros: al más puro Rey. rústico Palacio. donde habite fiel. Labrenle. 1. Y el agua a la tierra el ligamen dé, porque se fortalezca el que barro es. Mírenle. 2. Que Ángeles le fabrican. Oíganle. 1. Que de Dios obra es. 2. Agua. . Si agua pedís, la de mis ojos tenéis, que a tanto gozo no es mucho que mis ojos os la den. Ya tu albergue está acabado, Habitele quien por Rey le merece, pues que deja Rey por aqueste desierto el trono, y dosel. y pues Dios te trajo a ser pasmo de estas soledades, que yo enviado de Dios y estos Espíritus alados con su armonía también te asistirán a alabar a Dios, diciendo a su fe. Gracias te doy Señor, gracias te den Ángeles, y Serafines del inmenso poder que usan tus piedades con quien te busca con amor; y se
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA 1. Vira al mar. 2. Socorro, piedad cielos. a Dioses, piedad en tantos desconsuelos, 1. Amain a la mayor 2. Hiza al trinquete. 3. No animes la mesana. 4. Al chafaldete. 1. En vano es la porfía, pues sagrados los Dioses que adoramos, enojados de que en la nave admita nuestra afrenta, estos Cristianos causan la tormenta. 2. Ese esquise los valgaa las deidades de nuestros Dioses deban las piedades que con ellos usamos. . . Dioses, piedad. 2. Socorro, que nos vamos a pique. . . Santo cielo, pues tu olemencia ofrece a mi desvelo este esquise, concede que mi esposa en él se salve, y esta prenda hermosa, este inocente infante, tierno frutos de nuestro amor, que a tu piedad tributo: Pide por mí que a fondo no me vaya; mas ya a tierra llegamos. , h Pues la playa se liz toco en mis brazos, pues dos mitades son, son dos pedazos del corazón, Matilde, y este hermoso, bello clavel en ellos amoroso. El primero se salve a su fortuna; sirva este risco de piadosa cuna, quédate aquí con él, Lagarto, en tanto que a Matil de socorro en mi quebranto porque a un desmayo su beldad rendida, parentesís tirano es de su vida. ̱. Que después de cinco años. que habrá que andábamos huyendo se Alejandro los rigores, viendo estado encubirtos todo aqueste tiempo, el mar laga con nosotros esto, cuando Matilde, y Felipo en la lealtad satisfecho se los de Ungría, a tomar) iban amparo en su Reino, y haya quien sus esperanzas del mar las fie, no siendo calabazas, común madre, mil veces beso, y rebeso tu paz, y solo en ti alabo cuanto en ti estás produciendo, pues para anegarnos das solo el licor de sermientos, y este borracho del nm lo que cria es abadejo. Qué poco que sentirá este tierno Infante esto! aún de su madre suele tomar las penas a pechos. Pero a qué sitio aportado habemos? que yo no encuentro mas que unos pelados riscos, y de quien poder saberlo en cuanto la vista alcanza no discurro: mas que veo? santos Cielos, un Leonazo se viene hacia mí; si de estos moradores ay aquí, al mar otra vez me vuelvo. Ay que se acerca, que uñazas, qué haré Cielos! qué de miedo no acierto a huir: mas qué miro? al Niño enviste, y resuelto en las garras se le lleva, huir de sus uñas quiero, no vuelva después por mí: Felipo, señor? Mi dueño, Matilde, pues del desmayo que excluyó tu hermoso cielo, estás libre, el temor pierde, pues ya salimos del riesgo. Felipo, mi bien, a donde mi hijo está? Señor, un fiero Leon lleva a tu hijo. Qué escucho? qué es lo que veo? Aguarda indomita fiera, que aunque alas te calce el viento te he de quitar la inocente presa, antes que protervos tus rigores despedacen en su belleza mí me smo corazón. Bruto feroz, pues de las fieras el Cielo Rey te hizo, no ensangrientes de tu rigor lo supremo en un inocente: aguarda, despedázame primero a mí, pues ya mi dolor me está el corazón partiendo. Aguarda, vuelve a matarme, deja ese pimpollo tierno, que para tu hambrienta saña es despojo muy pequeño. Hay hijo del alma mía! ya mis ojos te perdieron, ya mi Sol se me ha ausentado, ya en ti me falta mi cielo, pues que ya perdí de vista a mi esposo, y hijo a un tiempo A quien habrá sucedido tal desdicha, sacros cielos! ya en sus entrañas el bruto voraz, sepulcro habrá hecho, del que en mis entrañas fue parto amantísimo, y tierno. Ya habrá muerto, mas Felipo no vuelve, dolor severo! siglos parece que ha, que la fiera fue siguiendo, que el temor siempre fue mal arismético en el riesgo. Cielos, si habrá peligrado mi esposo? mas como puedo pensarlo estando yo viva? pues si al pesar ya no he mue es, porque Felipo, y mi hijo eran con igual extremo, en dos mirades partida, toda el alma de mi afecto, y aquella media porción de alma, ser vida, y aliento, que en mi esposo estoy logrando, es con la que estoy viviendo, que haré; pero mi dolor discursivo en el tormento, en mi amor ha deslustrado lo que debía hacer; puesto que si lastuto cazador roba al León el hijuelo; discurre el monte asustando abramidos todo el viento, ppor si encuentra el robador que le lleva el parto tierno; pues si un bruto irracional. enseñarle sabe esto, solo el natural instinto, como racional mi afecto, no discurre todo el monte, por si hijo, o esposo encuentro. llamándole iré: Filipo, Esposo Filipo? El eco de una voz escucho, y no percibo, mas que el acento, side Matilde será; pero en este sitio mismo la dejé, muerto a sus ojos vuelvo, pues sin alma vuelvo sin mi hajo; que desdicha! pues apenas, pretendieron seguir veloces mis plantas lafiera, cuando en lo espeso de tanto risco intrincado mis desgracias la perdieron, por más que risco a risco le examinado los senos. de este monte, ni aún las huellas de mis desdichas encuentro, tomo a Matilde podré consolar, cuando yo mismo no hallo consuelo, encontrarla cuando más la busco, temo; pues apenas ha de ver que sin la luz pura vuelvo de sus ojos, cuando al susto se han de apagar sus luceros, que la diré? pero en todo este sitio no la veo: Matilde esposa, sin duda que eran los confusos ecos que oí, suyos, otra vez a llamarla me resuelvo: Matilde esposa, Filipo. Si no me engaña el deseo mi nombre escucho, Matilde. Filipo, señor. . El eco sueña ya más cerca; esposa. Filipo. P. pero el acento desconozco de su voz: llega Matilde. Ya llego dado a cuatro mil leones, que a suegras fuera lo mismo. Hh villano, que mis dichas han engañado tus ecos, donde está Matilde, dónde? . En mi corazón. Dinecio, por Matilde, te pregunto: Yo juzgué que por mi miedo. No has visto a Matilde. . Solo lo que he visto es un portento; pues huyendo del León; vi al subir de aquel repecho un bruto, que parecía hombre, cuyo raro efecto me admiró; pues hasta ahora solo he llegado a ver cuerdo muchos, que parecen hombres, y son salvajes profesos. Deja ahora las locuras, cuando ves que al dolor muero de no encontrar a Matilde. El hallarla será cierto, porque las mujeres solo en poblado se perdieron; y el Niño? . Ya de la fiera será infeliz alimento. Y se le comió el León con pañal, y metedero? Eso que hace a la desdicha? Es que hace más a mi miedo; pues si al paladar del gusto se le ha pegado al hambriento León el pañal, por gente humana andará ya muerto, con que es cierto que seguros no estamos en Cienpozuelos. Amigo Lagarto ven, los dos mi esposa busquemos, ve tu por aquesa parte llamándola, que yo entro por esta. . Por dónde dices? Por donde el León sangriento llevó el Niño. . Aquese rastro va a parar al matadero, eso no, troquemos calles. Ve llamándola. . Ya pruebo a hacerlo, Matilde. . Esposa. n, 1. Aquí las voces se oyeron, y pues Piratas de Ungría vénimos en seguimiento de esa Nave de Tebanos, que el mar tragó no ha un momento, los que en el esquife de ella vimos librar, los llevemos, pues son nuestros enemigos, a que sirvan en los remos. 2. Pues la ocasión se nos viene a las manos, que aquí veo que un hombre llega, y parece Tebano, 3. A él nos acerquemos. Matilde, esposa Matilde, la esperanza en vano aliento de hallarla entre tanto risco, donde aún yo mismo me pierdo pueden llegar mis desdichas a más infeliz extremo! 1. Si puede, a ser nuestro esclave Quién sois hombres? qué os han hech mis penas para tratarme de esta suerte? 1. Ser tu nuestro enemigo a nuestra Nave. 2. Vaya. Aguardad, detoneos, y si humanos corazones mueven lástimas, y ruegos, los míos os compadezcan en permitirme primero que a mi esposa busque, a quien entre estos riscos espesos la han perdido mis desdichas. 1. Detenernos no podemos, que de la Nave hacen seña de embarcar. 2. Llevalde presto. Qué es llevarme sin mi esposa antes me llevaréis hecho pedazos, Matilde, esposa. Felipo, esposo. El acento de su voc es, aguardad. 1. Ya no esfácil detenernos. Matilde. . . Felipo. Esposa. 3. Vaya así. Sagrados cielos, ya no puede mi desdicha llegar a mayor extremo. Absorto, y elevado ras los ecos veloces ode esas confusas voces; que en su acento han formado, le Felipo, y Matilde el nombre vengo osguiendo, lo que escucho; y no pre- ̱ Mas de mi fantasía vengo. nofueron sin duda engaños, solo para ser daños en la memoria mía, pues en estos desiertos escondidos, quien sus nombres traer pudo a mis pero del enensigo (oídos? común ardid sería, pues prueba cada día sus astucias conmigo; peroel cielome dapara más gloria. tu cada lid lograda una victoria, pues como a Rey me trata de aquestas soledades, logrando en las piedades de su clemencia grata le Monarca dichoso la fineza; a Majestad, el fausto, y la grandeza, lviendo que el sustento que esa palma me ha dado, su frutos me ha anegado el preciso alimento, (día ios por mano de un Ángel cada vidido pan con majestad me envía, Un Ángel es quien grave he le trae los más días, lo como al Santo Helias, llevado por una ave, (sobra en Dios como el poder, y saber: lcomprensible en sus prodigios obra Btanto, que si pudo tiempo dilatado fuerme aquí dejado del habito desnudo, porque hon esto me viese el cielo santo de mi cabello me vistió este mato; En la quietud dichosa de este feliz desierto, gozo el bien como cierto; si allá con ambiciosa lisonja, entre mentidos parabienes incierta era lagloria de los bienes, Continuamente orando, inmensas dichas gozo aquí, y con alborozo de Dios estoy gozando, y allá Monarca, a veces no tenía, cercado de peligros, hora mía. No ay, aunque se apetece, más peligroso estado, que el de un Rey, bien mirado, si maló, le aborrece el bueno, si máloes, pormil modos aborrecido viene a ser de todos; pero ya el Sol mediando va con su luz el día, y ya a la dicha mía se va a la hora acercando de que el Ángel me traiga la vianda, que me baje piadoso el cielo manda; Esperar de rodillas deben mis esperanzas, dando a Dios alabanzas por tantas maravillas, (clarines mas ya cortando el aire hechos bajan con ella alados Serafines. Rompan nuestras voces las cláusulas del aire, y clarines, clarines celestiales, de Onofre las victorias, y triunfos también canten, con que hoy le corona por Rey el cielo de estas soledades. Divino Custodio mío, qué favores celestiales son estos? , Onofre, Dios premiando en ti la admirable vida con que penitente en este desierto yaces, su piedad te cumple hoy la palabra, que inefable por mí te dio, de que había de ceñir tus sienes Reales una Corona; y así esta que llegó a tiranizarte Alexandro, restituyo a tu frente; y porque nadie ignore, que lo que es adorno en las Majestades humanas, es penitencia en ti, Dios manda, que andes siempre con ella, hasta que en tu sobrino la enlaces. Del cielo el favor reciben rendidas mis humildades. Ea, siéntate a comer; espíritus celestiales, pues el cielo así lo ordena, la bianda ministradle. El Alba para mi mesa ofrece puros cendales: más custodio, qué es aquesto? la porción doblada traen estos Querubines, tengo en aquestas soledades algún convidado? . Sí; pero Dios quiere ocultarle ahora de ti, ese pan dejarás de aquí adelante para su alimento, en esa quiebra que ese risco hace sin que procures saber jamás quien es: la admirable paciencia con que Matilde sufre sus trabajos grandes, ofreciéndolos a Dios Dios premia, con que aquí halle guiada de sus auxilios este alivio en sus pesares, volveda cantar mientras come Tantas honras? No te espantes, Onofre, que es natural condición en las piedades de Dios, el hacer más honras a quien despreciarlas sabe por él. . De qué suerte? Oye este argumento constante. 1. Díganme porque el So de justicia, en la Cruz, la cabeza inclinó? 2. Que yo lo diré, lo diré yo señal fue que a la muerte hizo en su gran pasión, porque triunfe de quien de la vida es Autor 1. que yo lo diré, lo diré mejor inclinarla fue en él querer so puro Amor que dar viendo a los hombres viándose el corazón. 2 que yo lo diré, lo diré mejo inclinar la cabeza solamente fue en Dios huir en la corona de Rey aquel honor. Qué celestiales conceptos! qué divinos, y qué amantes! perdona, Custodio mío, esta licencia culpable de que al cristal de ese arroyo estos desperdicios fácil; ssiempre arrojé, porque como h - esbajeles de espuma salen sadivertirme los peces, quisiera el gusto pagarles. ̱. Nada es culpable en ti Onofre, o sabes el bien que haces de esa piedad algún día las gracias vendrán a darte, áselas tú a Dios ahora por los bienes que te hace. ̱. Gracias te doy Dios mío colmnipotente, y grande, por tantos beneficios somo tu amor reparte, yoporque vives; y reinas n las eternidades. l. Queda en paz. ̱. Aguarda, espera, no tus luces celesiales csintre las sombras me dejen. í . ̱. Espíritus infernales, subrid de horrores el Cielo, ollafaz hermosa manchadle, porque zozobren las dichas e onofre en las tempestades. ̱. Cielos qué es esto! de sombras s ha cubierto todo el aire, que tempestad tan horrible! Cielo mi vida ampare, efugio fea mi cueva se su rigor, donde aplaque si penitencia de Dios esasiras: mas en la parte que el Ángel mandó primero pondré aqueste pan: En balde será; porque mis astucias? opuestas a las piedades del Cielo, harán que Matilde aquese alivio no halle; pues ya que desesperada no muere a tantos pesares, careciendo de alimento, es fuerza, que humana acabe de morir a mis rigores, en cuya empresa el coraje mío se logra en Onofre, pues le ejecuto en su sangre, y él muera. Misericordia? Señor; tus iras se aplaquen. Más que escucho, mas que miro! penitente allí, delante de un Crucifijo que trujo, a cuya sagrada Imagen arden rústicas antorchas, con un pedernal se abre el pecho, como podrá tanto mérito estorbarle mi ciego furor. Sagrado cielo, tu piedad me ampare en tal tempestad. . Matilde es esta, ya embarazarle puedo su fervor con ella, trayéndola a aquesta parte. Dónde de este terremoto podré hallar en tantos males defensa, pero a una luz que trémulamente arde allí, una cueva diviso, sin duda, que es hospedaje de algún varón solitario, valdreme de sus piedades, que al horror de tanto trueno pierde el temor lo cobarde. Lograronse mis intentos, pues llega Matilde. A Padre? Deo gracias. Si una mujer. Mujer; el cielo me ampare, mas si el peligro está en verla los ojos quiero taparme. Muda he quedado de verle, pues lo horroroso del traje, de ser bruto le distingue solo la voz, y el semblante, mas su venerable aspecto, hace el horror más tratable, Si una mujer, varón santo, puede mover con sus males vuestra piedad, os suplica, que entre tanto que pasare esta tempestad, dejéis que aquí mis desdichas hallen refugio. . Mujer, o sombra, que para vencer el frágil ser de mi naturaleza, visible forma tomaste, en vano vencer procuras mi continencia constante; y si eres humana, en vano mi flaqueza ha de arriesgarse, pues huyendo de ti, cumplo con que mi albergue te ampare de la tempestad. Detentele, que Dios tal favor le hace, que revelarte podía donde está tu esposo. . Padre aguarda, espera, mi llanto rémora tu curso embargue. Ni aún a oírte he de esperar. Imposible es alcanzarle. Burlose de mis astucias, mas ya vencí en estorbarle su penitencia; a Matilde me importa hacer que no halle el panque el cielo le envía. Dónde, cielos, mis pesares alivio hallarán? qué es esto? de mi huyen las piedades de un santo, el consuelo todos me niegan, cuando mortales las ansias de haber perdido hijo; y esposo, combaten mi vida, siendo verdugo, la falta que a aquesta frao naturaleza hace el propio plimento a que desmaye el espíritu: Dios mío, tantas penas! tantos males! a vos mi servor ofrece en sacrificios mentales, lleguen a vuestros oídos para que el mérito labren de padecerlos por vos mi amor, y mi fe constante Entrar en la cueva, ya de este varón admirable, no me atrevo, pues indignas se hallan mis humildades de pisar tierra, que tiene de cielo tantas señales. La quiebra que hace este risco, de mi fatiga repare el susto; pero qué es esto? el Sol venciendo brillante tanta demía, nube opaca, el risco ilumina, grave lprodigio; pero qué admiro! entre sus claros celajes un pan cándido me ofrece, si me atreveré a tomarle? No te atreverás, pues monstruo mi envidia sabrá asombrarte. M. Mas qué veo! por el risco baja un dragón formidable, tan monstruo de dos especies, que de alas, y pies se vale. Virgen de la Concepción, pues en tu pureza hollaste de otro dragón la cabeza, de este tu poder me ampare. Por los méritos de Onofre te socorren mis piedades. Venciste, mujer, no es mucho, si de María te vales. Qué divino asombro es este! que voces tan celestiales son las que en mi amparo oí, al medir las rariedades? Cometa de fuego el monstruo, la vaga región del aire: mas favores son del cielo, no hay razón que no las pague mi amor, y pues perdí ya, hijo, y esposo, quedarme en este desierto quiero, dando ejemplo a las edades de mi penitente vida. Que si providente, y grande. Dios me da aqui pan, también me dará fuerzas bastantes para que en estos desiertos le sirva, adore, y alabe, Hilo de plata, senda cristalina, por donde el cielo santo me encamina, o mano más que humana, la túnica sutil de una manzana! con cuyo saludable bastimento, ya ha tanto tiempo que mi ser sustento, contra el corriente tuyo mi distinto vengo siguiendo, en tanto laberinto de riscos, y de aristas, de tu plata el curso fugitivo que dilata, por si es que encuentra mi dicho empeño el generoso dueño que el alimento liberal me envía por su conducto claro cada día, para darle las gracias, que algún santo Varón es, ya mi llanto lo dice, pues contemplo (siendo caritativo) que es ejemplo de penitencia, pues que mi cuidado que el día de abstinencia falta a mi cotidiana providencia, porque sin duda (claro se previene) el penitente del manjar se astiene. Mas con haber seis años, que contemplando en Dios, huyo los daños del mundo en este hierto, paramo hasta ahora en su desierto. Por más que he penetrado sus más ocultos senos, no he encontrado persona alguna, ni de humana planta huella alguna; que es lo que me espanta. A vista del suceso portentoso, de haberme una leona un niño hermoso a mi cueva traído, con afecto tan grato, tan rendido, que poniendo a mis pies el tierno infante, parece que con señas su semblante piadoso me decía, y elocuente; a que ampares te traigo este inocente, que yo de su alimento me encargo, y de sus pechos el sustento le ministra, y abunda; que a la sazón estaba de él fecunda. Pero con el discurso divertido, la senda del arroyo ya he perdido: volver a tras intentan mis desvelos, tampoco la hallo; qué es aquesto cielos! sin duda aquí hay misterio, o no ha llegado el tiempo de que halle a este sagrado Varón, volverme intento. No hay quien socorra de un Lagarto hambriento las cotidianas ganas, no hay quien se duela de mis tripas vanas? Pero qué escucho, quién es? De mirarle no me harto. Quién eres hombre? El Lagarto soy, Padre, de San Gines. Entre estas peñas hay hartos, mas lagarto no me nombres, tu eres hombre. Muchos hombres hay también bravos lagartos. Preguntarte aquí prevengo donde vas, o di de donde vienes? en razón responde. Padre, yo no voy, ni vengo, olo sé decir de mí, de dando a Dios alabanzas, eno vengo de esperanzas. Cómo? . En verde que comí oy un gran Santo. . Él se pierde. Y Santo verde. . Qué espanto! ues diga, hay verde algún Santo? Si Padre, Sántiago el Verde. l. Acabe cuente su historia, omo vino aquí, u a qué? Aguarde me acordaré, que soy flaco de memoria. berrotados de la mar e este desierto llegamos; pero Padre, al caso vamos, que esto es largo de contar. Yo ha que no como seis días, y de modo estoy que infiero que mis tripas a un barbero pueden servir de vacias: y así pido me dé usencia algo. . Qué he de tener que darle? . Algo de comer con que hagamos penitencia. De comer pide? . Entendiome Mis viandas coridianas despojos son de manzanas. ̱. Cascaras, Padre, eso come? a buen puerto mis mancillas llegaron, triste me pongo, no habrá siquiera un mondongo, que me muero por morcillas. Dios dará, de su piedad fie. . Todo de él se fía, mas según el hambre mía, ya tarda su Majestad. Más diga, con quien llegó del mar derrotado aquí? Con un amo que perdí, y él a su esposa perdió, y un hijo, un hermoso infante, al cual le llevó un león. Un león? qué admiración! habrá caso semejante! ya de mi duda salí, según la noticia abona, el niño es que la leona me trajo piadosa a mí. Con que en mi suceso extraño, a haber aquí que comer, me quedara, Padre, a ser con él también Ermitaño. Quédese a serlo, que no del todo le faltará, y de un niño cuidará, que en mi cueva amparo yo. Asombros son infinitos los que ven mis desengaños, que también los Ermitaños tienen sus ermitañitos. Trájole a mi habitación una fiera prodigiosa. Sería sin duda hermosa, si era fiera en condición. Bien su malicia pregona, una leona fue. . Ya lo entiendo; y digo, está allá esa hermanita leona? A dar viene nutrimento al niño. . En lengua vulgar, es a darle de mamar. . Sí. Pues voyme como un viento. Por qué? . Eso es buen aliño; qué quiere que mi persona se meriende la leona; y a mamar se la dé al niño? Antes obra tan humana, que a mí me trae caza. Tome, si eso tiene, porqué come las cascaras de manzana? En nosotros es vedado las carnes. Pues ya no escapo, pues si hay conejo, y gazapo comeré de ese pescado. Y pues hacen penitencia con cascaras sus consejos, yo comeré los conejos, y los pellejos isencia: mas ya quedarme es razón. Qué le obliga a ese cariño: Mientras más mis injurias Qué ver, Padre, si es el niño, el que nos llevo el león Vamos. Qué famoso ballazgo. De todo podrá informarme allá: Aqueso voy, y a darme de gazapos un harrazgo, Dios ocasiona, crecen más las furias. de perseguir a Onofre en mi desvelo, que no es bien porque el cielo convierta mis engaños en daños míos, siendo astutos daños, deje de hacerle inmensa pesadumbre, pues en mi envidia siempre fue costumbre; que en el hombre se emplen mis rigores, si en la de Dios hacerle más favores. Y así al dulce beleño de mi astucio, rendido al blando sueño a Onofre tiene la cautela mía para que logre allá en su fantasía, pues su espíritu animoso tanto le inclina a Marte belicoso; representarle porque más lo crea, fantásticos objetos en la idea, que inciten con estruendo marcial su aliento, haciendo que el eco del clarín, y acero fuerte, adormecido su valor despierte, a que tome las armas en defensa. de la Fe, y de Felipo, al ver la ofensa tan suya, y pues mi maña transformándole en tienda de campaña su cueva, allí le tiene. tan a la vista ya, porque previene lo que tan presto aguardo, que diga el tiempo, en nuevo fuego ardo. Espíritus infernales, tomando todos forma de mortales, la batalla travad, visibles vea a Alexandro, y Felipo allá en su idea Onofre: el vencimiento de vosotros le fía mi ardimiento, que yo con nuevo dano, fuerzas daré después para el engaño, tomando de vosotros una forma de Ángel de luz, que en todo se transforma nuestro engañoso ser, tiemble la tierra: tocad al arma. Al arma, guerra, guerra. Viva Alejandro. 2. Felipo viva. Tebanos, hoy mueran estos infames Cristianos; por los Dioses se pelea. Mueran aquestos Géntiles, Cristianos la Feos alienta. ̱. Eso sí, Cristianos, viva la Fe de Dios, en defensa suya la Fesacrifique la vida el triunfo os espera, desaloje al enemigo la Infantería de aquella colina, abanzen las tropas, aquellas dos mangas mueva de mosqueteros el Cabo; por el costado flaquea derecho el contrario: a ellos. Viva la Fe. La Fe muera. Arma, guerra. Más qué miro, Cristianos no desfallezcan vuestros alientos. Victoria, que huyen. . Qué triste pena! volved, volved al cómbate, no con la furia oscurezca vuestra Fela Religión. Católicos, en defensa morid de Cristo, aguardad: mas en vano los alienta mi voz, y Felipo, cielos, muerto el caballo, y cubiertas de sangre las armas, dice arrestado ya. No vuelva la espalda vuestro temor, seguidme todos, y sea mi ejemplo quien os anime. Aqueste es Felipo, muera, o prendedle; . Antes, tirano Alexandro, tu soberbia castigará mi valor. Matadle todos. Qué pena! pero mi acero valiente le socorra, todos mueran: Jesús, el cielo me valga! si es sueño del que despierta mi discurso? mas que dudo que sucho fue. No lo creas, Onofre. . Bello paraninfo: Las obstinadas cautelas. que Ángel de luz me fingen, a obrar el engaño empiezan. on ofre, esa aparición, que con formas verdaderas te ha representado el sueño, no es ilusión de tu idea, revelación solo es del cielo, que con su esencia infinita iluminando, tu discurso te franquea en objetos los futuros sucesos que ver se esperan. Felipo; a quien ya vencido miraste, después de adversas. fortunas, de unos Piratas de Ungría fue prisionera su persona, y conocido de los Ungaros, con muestras. de lealtad, por su Rey todos. le juraron obediencia: Y el Católico juntando. ejército; con diversas auxiliares armas, que alistó para la empresa, en defensa de la Fé, y de su agravio en defensa; contra el tirano Alexandro, marchando se acerca a Tebas. Pero el cielo satisfecho de tus grandes penitencias, de tu virtud, quiere que tuya la victoria sea: Y así, que el desierto dejes. el mismo cielo te ordena; la honra de Dios te llama, la Fe sagrada tu diestra ha menester, los Cristianos tu virtud, para que venzan. Ya a Dios tienes obligado, segura su gloria inmensa: con que esto el cielo te manda, esto mi voz te amonesta, no el premio que has merecido pierdas en la resistencia. Aguarda, espera, divina inteligencia: mas ciega mi ignorancia, como puede persuadirme a que orden sea de Dios, que deje el desierto, ni que Ángel de luz sea, quién para desvanecerme dice, que mis penitencias merecen la gloria, cuando no hay nadie que la merezca por sí, si en Dios no la da su misericordia misma, si sería orden del cielo: Del demonio fue cautela, ande. . Mas cielos, qué voz es esta, que satisfecha mi duda, en la novedad mas admirado me deja. Cautela del diablo dice que es, que me quiebre una pierna? Pues cayó? . Con eso sale? ahora? . Tenga paciencia; hermano. . Téngala Padre, quien por saber quien le echa. por aqueste arroyo unas cascaras más de una legua bienes: mas válgame toda (pecto! la Letania; y qué fiera! . Raro as- Huyamos Padre: Qué novedad es aquesta? dos Monges huyendo van de mí: Ha hermanos, no teman, hobre humano soy. . Ya vemos Lleguén acá. . Venga, hermano: frustrados, pues no merezco la humilde a tus plantas llega, quien el temor en respeto convierte al ver tu presencia. ̱. Llega a mis brazos, quién eres? Un Monje soy que en aquestas soledades sirve a Dios. ̱. Po sora Anacoreta. Este es el Varón sin duda . que en revelación suprema (dijo el Ángel que vendría a verme: saber quisiera qué buscas? . Vengo buscando la liberal mano atenta de un Varón que los más días por el corriente de aquesta senda de plata me envía los desperdicios que deja de una manzana. . A esto viene que hasta serlo no hay mujer el Padre, como si fueran lonjas magras de tocino las cascaras que le echan; pero diga, Padre mío, quién le hace estás cabelleras? Para que, di, agradecido le buscan tus diligencias? Para rendirle las gracias. Pues de que dí? . De que su atenta permíteme que merezca piedad en ellas me emvíe con que sustentarme pueda. Con ellas solo te pasas; Solo de ellas se alimenta mi ser, dándole a Dios gracias por mercedes tan inmensas. otro en el mundo ay que pueda de lo que me sobra a mí hacer tan gran penitencias Monstruo infernal, los engaños con que abstura tu cautela, desvanecerme intentaba, en las barbas que no es hembra. ya a tan grande ejemplo quedan yo nada en mis penitencias, si con lo que yo desprecio, hay quien más que yo merezca: permíteme Varón santo, que bese indigno la tierra que pisas. . Qué es lo que haces? Darle con rendidas muestras veneración al ejemplo que me dan tus abstinencias: yo soy quien esos despojos al agua echaba. . Pues deja que tus pies bese. . Detente, no tu virtud agradezca lo que yo debia hacer: que envidioso que me dejas! En agradacer los dos viejos, parecen dos viejas, que agradecida parezca. Cómo te llamas? . Panuncio. Panuncio felices nuevas, este es el mismo Varón que me dijo el Ángel llega segunda vez a mis brazos. Pues en honrarme te muestras tan grato, sin merecerlo, saber quien eres, que admiro en ti un prodigio. . A mi cueva vamos, te diré quien soy, porque el cielo así lo ordena, para que tú de mi vida Coronista solo seas. Cielos, qué es esto que escucho! . Aa Padre, y no vamos todos? Hermano, solo se vuelva a cuidar de lo que sabe. del Niño? no se detenga: no hay que encargarme eso, cuanda es él mismo que la fiera me llevó, y por eso estoy. contento en tanta aspereza: pero digo, hah Padre santo, no tiene algo de la cueva. fresco que darme? Qué, hermano? Cocólate de carpeta. Váyase. . Dichoso he sido on lograr vuestra asistencia. Dicha os mía. . Maravillas. son de Dios cuantas en estas soledades está obrando. Es grande su omnipotencia. Y pues Dios por sí las obra, sin que el hombre las merezca, Tus maravillas alaven, Dios, tus maravillas mismas.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Ya yo no puedo llevar, Padre, esta vida. . Está en sí, hermano? . No estoy en mí; en no habiendo que doblar: antes era vida holgona, Padre, la que aquí tenía, pues yo solo me comía cuanto traía la leona. Mas ya con admiración este niño que crié me deja a oscuras, porque come más que un sabañón. Es notable su inquietud, no hay cosa de él ya segura, pues hará una trabesura. mas presto que una virtud. Y como usencia se va con ese santo Varón, luego al punto la lección deja hermano Lagarto, que es aún muy niño. . Buen aliño. pues de seis años es niño, y come por veinte y seis? Que le ha hecho que tan mal hoy le trata su rigor, teniéndole tanto amor? Es goloso natural; a una colmena que fiel trajo la leona, humanas a ellas se fueron sus ganas; como moscas a la miel. Si de eso nace su enfado, perdónele. . No hay que hablar hoy le tengo de azotar, pues me tiene deslomado. Deslomado? . No son comos si nos trae algún conejo la leona, y se le dejo, me despavila los lomos. Váyase, hermano Lagarto, a cuidar de él, y le pido que no le deje salir de la cueva, pues he visto que la resaca del mar ha arrojado a aqueste sitio en los deshechos fragmentos de alguna armada infinitos soldados, a cuyo estruendo de armas el desierto mismo se estremece . Pues yo no. Qué es lo que dice? . Qué digo? que me huelgo, pues podré irme ahora, sino ha avido en seis años ocasión de poder hacerlo . Hijo, quiere dejarme? . Si Padre, porque me acuerdo afligido, que allá engordaba; y aquí flaco estoy como un tocino. El es loco, vaya hermano, cuide del muchacho. . Y digo, dónde va usencia? . A ver voy aquel por tento divino de santidad: quien dijera que un Monarca esclarecido de Tebas es el ejemplo mas penitente que han visto estos desiertos; y quien se persuadiera a que el niño que la leona me trajo, siendo hijo de Felipo; de Onofre sobrino sea. Mas uno, y otro advertido; me ha mandado que lo oculte: Onofre, hasta que propicio el cielo manifestarlo quiera con algún prodigio. No obedece. . Ya voy, Padre, benedicite, mas digo. ̱. Qué dice, hermano, qué quiere? Pues ese Santo bendito, a quien va a ver es tan santo, que le pida le suplico por mí. . Yo le pediré ruegue por él. . No le pido eso, Padre. . Diga que. Que el agua convierta en vino de esta bota. . Hay tal locura! No haga espabientos, por Cristo que si es santo, hará milagros. No me detenga. . Rendido se lo pido. . Mejor fuera que a darse vaya contrito una diciplina. . . Yo, Padre, no me diciplino, si con esta pelotilla no me doy antes: mas lindo, él se fue, habrá desgracia como la mía? hase visto Lego en comedia con bota, y sin vino, que es lo mismo que haber vino, y no tener para comprar un cuartillo? pero para que la traigo, me dirán los entendidos, cuando las memorias hacen los males más excesivos; y es que huele a guartes de ambar, y conforta el olorcillo. Las botas vacias son como las damas que han sido lindas, que les quedan siempre humos de lo que han tenido: mas que vengan los soldados no quisiera. Entre esos riscos acuartélese la gente en tanto que los navios, a quien perdonó la furia del mar se reparan. . Dicho, y hecho, escapo, y voyme: mas Ungaros son por Cristo. No tu valor desaliente, señor, porque enfurecido haya deshecho tu Armada ese monstruo cristalino. Quiza porque más que al peso de tanta nave oprimido, sobre su espalda no pudo sufrir tu valor invicto. seis vasos son señor, solos los que deshechos perdimos, en cuyos rotos fragmentos, con la resaca han salido muchos soldados a tierra. No desa ienta mis bríos, Rodulfo, de la tormenta el acaso, ni el peligro, ni que habiendo dado vista de Alejandro mi enemigo a su Armada mis bajeles, nos hubiese dividido el mar, en tantas victorias, como en seis años que ha que el bastón, y el Cetro empuño del Reino de Ungría invicto, que el triunfo se me dilate, no es dejar de haber vencido, solo lo que siento, ay Cielos! es que me haya traído una deshecha tormenta, para más dolor, al mismo sitio donde mi desdicha perdió a mi esposa, y mi hijo, y tan sin esperanza, que apenas fui conocido en Ungría, y me aclamó su Rey, cuando al punto hicimos, viniendo en persona yo a este desierto escondido, cuantas diligencias pudo hacer mi amante cariño, para buscar a mi esposa; pero fuese haber ya sido alimento de las fieras, o haber su infeliz de esto muerto a la pena; o haber el rumbo, o senda perdido, no fue, posible encontrarla; pero como al dolor vivo de haber perdido en mi esposa el alma de mis cariños, ay Matilde, ay dulce dueño. Templa, señor, te suplico el sentimiento. . Rodulso que me dejes solo elijo, vete. . Qué intentas hacer? Penetrar de aquestos riscos la aspereza, por si hallo de Matilde algún indicio. Qué dices, después de tanto tiempo, crees inadvertido, que has de hallarle? No teadí que es propio del que ha perd cualquier cosa, siempre que pasa por el propio sirio donde la perdió, volver a ver si la halla, advertido que en perdidas esperanzas; también suele haber alivios. Pues yo a acompañarte iré. Solo he de ir. . Fuera de elí obedecer. . Deslcaltad. fuera solo. . No réplico. Riscos de asperezas llenos, decid de compasión si la que en mi coracón vive, habita en vuestros senos, decidme si es, que a mi esposa compasivos ocultáis, y la dicha que gozáis negáis a mi se amorosa, si vive os pregunto, o no: mas no hay duda que diréis que no ha muerto, pues que ve que amándola vivo yo, decid riscos, para hallarla que camino eligiré? dos sendas aquí mi fe previene para buscarla, y pues dos sendas me muestra decid, cual debo tomar? mas si a Matilde he de hallar, debo eligir la sinistra, porque es precisa razón, si hallarla mi amor previene tome la senda, que viene a dar a mi corazón. Cielos un hombre está aquí, y cuando el temor huyendo viene de armas, y estruendo; en el propio riesgo di. Pero mal el camino, si lo advierto, pues siempre fue el del acierto peligro de un desdichado, sin esperanza mi vida labusca, pues senda herrada es esta en que está ya hallada, buscándola yo perdida. soy por aquí: Qué haré cielos! mas el huir detérmino no me vea, ya la espalda vuelve: mas cielos qué miro! si es ilusión de la idea? que hombre tan parecido Filipo? Si es él? pero sin duda es del enemigo sernal ciega apariencia, para perturbar impío mi sosiego; pues habiendo a tanto tiempo que habito esta soledad, logrando del cielo tantos auxilios persuadirme que mi esposo viene a buscarme, es delirio, qué parecido es en todo? el es, no ay duda? Filipo: mas que he hecho? mi pasión dio a los labios el oficio se la voz, qué grave yerro! más castigar el delito sabré, privando a mis ojos de este engaño apetecido, suyendo iré por no verle. Jn.Que no la vea Filipo, ya que su voz ha escuchado, mis astutos disignios importa, y pues ya Alexandro lla tomado por abrigo le la deshecha tormenta aqueste desierto mismo, las nuevas de que ha llegado, embaracen los motivos de hallarla; trayendo aquí en las alas conducido, del viento a Rodulso. Esposa, dónde estás? cielo divino, mi nombre escuché, y el eco de la voz, que fué atractivo imán que atraerme pudo, era el suyo: dueño mío, donde estás? hacia esta parte oí su acento: todo el sitio registraré, mas sin duda fue engaño de mis sentidos, mas no lo fue: esposa amada, a Señor? . Esposa. Perdido está: ah señor. . Rodulfo dime si a Matilde has visto, si la has oído? . Qué dices? Que en aqueste instante mismo su voz escuché. . Señor, que te recobres te pido, que engaño de tu deseo sería? . Sígueme amigo; busquémosla ambos. . Repara, señor, que desde esos riscos, que atalayas son del mar, las centinelas han visto que la Armada de Alexandro, sin duda habiendo corrido la tormenta; que la nuestra el desierto por abrigo ha tomado; y así acuda tu valor, pues prevenidos están tus soldados, antes que se forme el enemigo a lograr esta victoria, Rodulfo, como remiso quieres que a Matilde deje de buscar, habiendo oído su voz? . Mira que ilusión fue de tu deseo mismo que a ser cierto, ya te hubiera vuelto a llamar, no tus bríos malogren el triunfo. . Vamos: mas aunque sea fingido engaño de mi deseo, volver después detérmino a buscarla, ven Rodulfo. . Lograronse mis designios, pues inquietando mis furias todo el mar, he conducido a Felipo, y a Alexandro a este desierto: a Felipo, para que muriendo toda su gente al fiero cuchillo del hambre, apestando cuantos bastimentos han traído, logre Alexandro vencerle, y logren sus apetitos a Matilde, pues estando aún hasta aquí persuadido que Aurelio soy, que aquí está Matilde a Alexandro he dicho, siendo el motivo de haberlos traído aquí, dar motivo para que padezca Onofre el dolor de ser testigo de sus ruinas: pues el cielo licencia me ha concedido para probar su constancia con tormentos, y martirios, cuantos males, cuantas ansias, cuantos dolores nocivos padece el hombre, con todos le han de afligir mis impíos rencores, hasta privarle de la vista, y pues el mismo Ángel que asistio a Tobias; es su Custodio Divino, imítele, pero ya padeciendo allí le miro. Señor, de esta rigurosa fiebre el fatigable ardor que me abrasa, a vos, Señor; ofrece mi fe amorosa. Mas respirar no me deja el mal, mas no le hace agravio a mi paciencia, que al labio no ha de asomarse la queja? que en bienes tan celestiales a quejarse mi desvelo, cuando bienes son del cielo parecieran en mi males; y así, mi Dios, vengan más males para padecerlos, que en mí son bienes, y en ellos mas gloria, Señor, me das. Que aún su paciencia corriog la quejalardo en mi fuego: mas yo haré que al ver se ciego se queje, irrite, y se aflija. Pero cielos, qué es aquesto? parece que en vivas llamas arde el pecho, y por los ojos puros incendios exhala el corazón, que es aquesto? pero ya infiero la causa de este castigo, pues como en mis ojos hace pausas el llanto, Señor, de haberos ofendido mis ingratas culpas, queréis que este fuego apague el dolor con agua. Llore pues, pero la vista he perdido. . Su desgracia le desespere. . Si el cielo se habrá cubierto de pardas nubes? pero no, en mis ojos está el defecto, y le causa. liego estoy, mas no ve poco quien ve que está ciego: gracias le doy Altísimo Dios, de que un enemigo haya erdido como la vista, no mis ojos a cobrarla uelvan, como allá a Tovias se la dieron las entrañas saludables de un pez; pues pien no desea ver nada in esta vida, Señor, lasta que a gozaros vaya, de qué la vista le sirves Que aquesto sufra mi rabia! odo el volcán del infierno e abrase, pues que me abrasan mi mis iras. . Señor, e me abraso, y ya no bastan lis fuerzas a tolerar de en pie resista la saña le aquesta siebre hacia aquí? a de estar, si el tacto la halla, a peña. Señor, dadme lomo el gran David clamaba, tro corazón, que el mío ha tanto rigor desmaya. Eso sí pene, y tropieze ara que le irrite el ansia verse ciego. sCal, las ser ciego; es dicha extraña; si Dios cayó con la Cruz, sen es que yo también caiga. Ya no puede mi impaciencia afrir tanta intolerancia: fuerá a mis manos. betente erval bruto, que bastan experiencias que has hecho para ver acrisolada su paciencia; y así Dios, que no le persigas manda mas. . Por eso en los suyos iré a tomar la venganza, llevando a Alejandro luego donde Matilde se halla. Vencido saldrás, que el cielo por Onofre los ampara: en las alas de tu espíritu, onofre, sube a la Sacra Gerusalén, que si ver tu amor no desea, hasta que a Dios veas en su gloria, te quiere mostrar su Alcázar, para que cobren tus ojos la luz que ahora les falta, sube que te espera Cristo; y su Madre soberana: A ver, y a cegar de ver vuelvo a luces tan sagradas. , ̱, y 1. . El alivio de un dolor, dónde le hallará el amor? 2. En el mismo Amor. ̱ Ay, que es mi dolor de haber ofendido al amor, y busco el alivio en quien se ofendió! 2. Pues búsquele tu pasión en el mismo Amor, pues de piedades, y no de rigor armado está siempre el divino Amor. . Onofre? Onofre? . Señor; Señora. . Tus tiernas ansias otro corazón me piden, y mi fineza sagrada te le quiere dar, elige De Cristo, y de María, de mi Madre Soberana, o de mi ser celestial el corazón, que más amas. aunque los Corazones dos son en las razones, solo uno es en la mía; pues recíproco en ambos es bien visto, que el que es de María, es el de Cristo, cuando encarnó en el bello claustro de su pureza, María con terneza dijo, que al concedello el coracón sintió que le faltaba, y que después con otro se animaba: luego piadosamente, (que es con loque arguyo) según el amor suyo, puede creerse evidente, que trocaron entonces corazones De María, y de Cristo las pasiones, si el de Cristo glorioso lleno está de piedades. es con inmensidades, de María amoroso el corazón tan liberal es llano, que cuanto el hombre alcanza es por su mano, igual en las piedades: y en amor cada uno, son los dos, siendo uno: y así Señor, Señora no sentencio, el uno admito, y ambos reverencio. Onofre, en mi corazón la humanidad soberana de mi hijo está, y en el suyo mi divinidad se halla, y pues es mi corazón el suyo, en premio de tantas penitencias tuyas, vive de aquí adelante, en su gracia con mi corazón. . Señora de finezas tan sagradas es indigna mi humildad. Pues mi madre soberana te ha hecho tan gran favor, pídeme Onofre que haga por ti alguno. . No me queda Señor, que pedirte nada en esta vida. . Pues presto mi amor en mi gloria aguarda, darte el mayor premio, Solo. . Eso mi amor descaba; pero al pedirlo, el temor de mis culpas me acobarda: mas vuestras misericordias, on, soberano Dios, tantas, que de piedades, y no de rigor irmado está siempre divino Amor. A Onofre busco: mas cielos tercado de luces sacras sstá en éxtasis. . Divino Sol. Aurora soberana lo te ausentes? . Padre mío, ue es aquesto? . La más rara dicha, Panuncio; que puede desear gustosa el alma, la se cumplió de mi vida lúltimo plazo. . Aguarda, he dices? . Que ya mi muerte legó, mas cuando esperaba ue celebrases mis dichas, loras así? . Que te espanta, ladre, que llore, sipierdo a tu virtud tu enseñanza. Yo aprendí de ti, más no sepierde al que en Dios descansa, ue allí se logra más, pues luega a Dios por los que ama: en a mi cueva, que quiero arte parte de las gracias que el cielo me ha hecho, pues tú la todo el Orbe has de darla mi vida. . Vamos, Padre; tro mira que de armas, aslsoldados el desierto eno está. . No temas hada, aue de su venida espero rosrle a Dios mil alabanzas. Voces hacia aquí he escuchado, Cielos divinos, que habiendo tres días que de mi alberguo no salgo, cuando ahora vuelvo con este cándido pan con que la piedad del cielo me socorre, halle un peligro en cada paso que muevo, no bastaba el que en mi amor me originaron mis hierros, creyendo que era Felipo aquel hombre, hahumano afecto! que de inquietudes al alma ocasionan tus deseos, solo de mi hijo, hay triste! es de quien ya más me acuerdo, pues me finge el sueño a veces que le he de ver, que no ha muerto: mas hay hijo! Madre espera, no me niegues el materno cariño, aunque fiera seas: aguarda, que tengo miedo me lleve la guerra, como Lagarro me ha dicho. Cielos, que niño tan bello! Ay Dios, si esta es la guerra, huir quiero. Ten aguarda Niño hermoso. Pues diga quién es, y harelo. Soy, una mujer. Mujer? mire, yo pensaba cierto, que era la guerra que anda por aquestos riscos; pero su hermosura más parece paz que guerra en mis afectos, Qué gracia! dimo, quién eres? ̱. Un niño, no lo esta viendo? Quién es ta padre? . Panuncio Y tu madro? . No la tengo, sino una leona, que me crió grata a sus pechos. Leona? qué sobresalto es aqueste que en mi pecho, al oír que una leona es su madre, estoy sintiendo? Quiere ser, pues es mujer, mi madre, que soy pequeño, y huerfanito. . Ya el llanto resistir en vano puedo, Pues llora, deme la mano se la besaré, si necio la disgusté, . Ay Hijo mío! Pues hijo me llama, vuelvo a besársela otra vez, que no sé que gusto siento en ello, que aunque a mi padre Panuncio la mano beso, nunca he tenido en mi vida tan apacible contento. Qué dices? . Loque la digo: que blanda la tiene! . Cielos, si es mi hijo? el corazón me lo está a veces diciendo; pero mi infeliz fortuna no se persuade a creerlo: cuantos años tienes? . Seis. Muchas senas son, él mismo tiempo ha que perdí a mi hijo: qué haré, que el propio contento no me deja resolver lo que debo hacer? . Qué es esto que aquí trae? . Un panecillo, Es de comer? . Y muy bueno tómale. . Dios se lo pague, y a Dios, que me echará menos el hermano que cuida. . Aguárdate. No puedo, yo volveré luego. Carlos. Ya me llama, vhoy cortiendo Carlos le llama, mi hijor es, cielos, seguirle intento: aguarda, espera, hijo, Carlos. Porque acrédite tu afecto que en nada puedo engañarme aquesta es Matilde. . Aurell qué dices? . Llega. . Divi Matilde. Sagrados cielos, quien mi nombre; mas qué mí toda me ha cubierto un hielo; Alejandro? . Extrañarás, Matilde; que mis afectos, para buscarte rendidos, después de tan largo tiempo hayan podido saber, donde te ocultabas; pero no lo extrañarás, si adviertes, que quien constante tu cielo ha adorado tiempo tanto, sin apagarse el incendio de su amor, el mismo amor se lo revelase en premio de haberle sacrificado tantos cultos a su templo. Y así, sabiendo que aquí estabas, amante vengo a llevarte a Tebas, donde en mi albedrío, en mi Reino tengas el imperio. . Homb fingir cautelosa intento que no le conozco; advierte, que no hablan conmigo esos ofrecimiente ues no soy la que tu afecto resume. . En vano procuran suis rigores desatentos mi fineza encubrirle, ve eres tú el tirano dueño ue busca, y que aquí Felipo edejó con tal desprecio, que habiéndole Ungria dado a posesión de tu Reino, estando vivo, a buscarte ngrato a tu amor no ha vuelto. ̱. Mi esposo vive? . Ah tirana, a te declaro tu afecto, ien a pesar de mi envidia. Pues si él rompiendo el precepto de mi cautela, ha bastado amanifestar del pecho la pasión con que a mi esposo adoro, en vano es tu intento, y más cuando sé que vive, y así Alejandro te ruego me dejes, y teme a Dios en tus obstinados hierros. Cómo este desprecio sufres? u. Dices bien, tirana puesto que mi atención no te obliga, te ha de vencer mi despecho. ̱. Primero noble, y constante verás mi muerte. . Primero, en mis brazos te verás. t. Imposible es emprenderlo. Pues como piensas librarte de mis pasiones? . Huyendo de ti. Siguiéndote en vano lo lograrás. . Santos Cielos permitid que este peñasco abriendo sus duros senos me reciba en sí. La peña se la tragó, y concibiendo un prodigio en sus entrañas, aborta de si un portento: quién eres? pasmo viviente? Onofre soy, Rey excelso de Tebas. Qué es lo que escucho? qué temor postra mi aliento? Como Alexandro ha faltado tu fe al conocimiento de Dios? como tus errores ignorantemente ciegos a idolos falsos han dado adoración torpe, siendo ese piadoso Señor, que crió la tierra, y Cielos, y a su imagen te formó, Dios, y hombre verdadero, su misericordia tienes ofendida, ay de ti ciego, si su justicia no aplaca tu propio arrepentimiento! que estás engañado advierte de ese infernal monstruo fiero, que tomó con sus astucias la forma humana de Aurello, él tus culpas Alejandro causa. . Ese fundamento es falso, si él ambicioso tirano, torpe, soberbio dio a sus enormes pecados el propio consentimiento, que hice yo en mantenerle por mío en sus desaciertos? Sujetarle la razón, para cometer el yerro. El ya el alma me entregó. Qué es esto que estoy oyendo? Cómo te la pudo dar el no siendo suya, puesto que las almas son de Dios. Que son suyas, no lo niego, mas con esta distinción, que si Dios tiene el derecho de la posesión, el uso tengo yo también (escierto) de aquellas, que su justicia. las tiene en castigo eterno, y así con derecho es mía. No lo es, hasta que muerto haya; pues puede pedir perdón su arrepentimiento. Ya es imposible. . Alejandro pídele contrito al Cielo perdón de haberle ofendido. Pues como pedirle puedo, cuando mis delitos son tan infinitos? . Por eso su misericordia es infinita, Dios inmenso dalde piadosos auvilios. Qué es esto mi Dios, que es esto; que nuevo espíritu se infunde en mí? pequé de mis hierros, Señor mi dolor contrito el perdón os pide. . Fiero dragón, ya de aquesta alma perdiste todo el derecho, y así en él nombre te mando del Señor; que dejes luego esa forma humana, que tomaste. . Ya te obedezco tan a mi pesar, que el mismo Cielo en castigo del mismo rigor, con que te he afligido, me manda ser pregonero de tus glorias, que son tantas, que cuantas dichas, y aumentos por tu intercesión pidieren tus devotos en el suelo, Dios por tus míritos grandes les concederá a tus ruegos, y pues mi poder venciste, sepúlteme el mismo insierno. Qué horror! . Qué asombre Alejandro, pues te dio conocimiento Dios de tus errores, haz penitencia porque de ellos el perdón tú fe consiga. Yo Santo Rey te lo ofrezce y puesto a tus plantas Reales, que me perdones te ruego, que tirano te usurpase. el. Cetro que a tus pies vuelvo. Pidésele al Cielo; que yo perdonado te dejo, y a Dios, que ya de mi vida se cumplió el plazo postrero. Aguarda, espera, Tebanos llegad todos, llegad presto a rendir al Rey Onofre vasallaje. . 1. Qué es aquesto? 2. qué dices señor? .. qué manda Mira que el campo deshecho de nuestro enemigo en fuga casi ya se pone, viendo que Filipo a un frenesí rinde todo el noble aliento, y así tu valor acuda a triunfar. . Ya es otro tiempo Tebanos, yo no soy Rey, que solo Onofre lo es vuestro, a Dios, y a la fe he faltado, Cristo es el Dios verdadero: busquemos todos a Onofre. 2. Pues dónde está Onofre? riscos penitente vive. (mos. Bz. Pues a nuestro Rey busqué Todos le aclamad, Tebanos. Onofre viva, Rey nuestro: Onofre viva. Qué escucho! qué asombro es aqueste, cielos? cuando a Matilde buscando me trae solo el debaneo de una sombra, o ilusión, que me detienen los acentos, que dicen que Onofre viva? si vive Onofre? Supremos cielos, cuando del peligro, que con tan raro portento me libró el cielo, a buscar vuelvo a mi hijo, venciendo tanto riesgo, me suspende los pasos aquese estruendo, que dice, que Onofre viva! si vive, todos son nuevos asombros cuantos hoy toco, pues sé qué Carlos no ha muerto, que vive mi amado esposo; pero como me detengo en buscar a mi hijo Carlos? Pero aunque mi leal afecto parezca omisión no ir de aquestas voces primero a saber la causa, amante a Matilde otra vez vuelvo a buscar: Matilde. . Carlos, hijo. . Qué escucho! Qué veo! . Si es Matilde? Si es Filipo? Pero sea sombra, sueño, o ilusión, entre mis brazos, ya aquesta gloria poseo. Muda el gozo me ha dejado. Matilde, esposa, mi dueño. Filipo, esposo. . Es verdad que vives, Matilde? . Es cierto este contento de verme en tus brazos alagueños? Dónde te ocultaste? . Siempre he estado en este desierto. Quién de ti cuidó hasta aquí? La providencia del cielo, de mi cuidado. . Vuelve, esposa querida, a que un nudo mismo nuestras dos almas estreche, Qué ventura! . Qué contento es verme en tus brazos! . Grande es el gozo que yo siento. No será menor, si sabes el que vive Carlos, nuestro hijo. . Qué es lo que dices? Con milagroso portento le crió la misma fiera que nosle robó. . El suceso, y los nuestros deja, esposa, para después, abreviemos el trempo a las dichas; donde mi hijo está? No ha un momento que le perdí en un acaso: y así iban mis afectos llamándole, cuando a ti te encontré. . Donde podremos hallarle? . Panuncio, Padre, que me he perdido. Qué atiendo! aquesta es su voz, Filipo. Tras él voy. Tente, qué temo perderte. . Pues sígueme. Qué ventura! Qué contento! Diga, a qué ha venido acá, hermano, sin mi licencia? Vengo a saber como usencia a nuestra cueva no va? No le dije, que asistiendo en su muerte a aqueste santo Varón me quedaba? Hay llanto lo que te estoy resistiendo! Si no ha muerto; por qué llora? De su vida, hermano, ya al último vale está. Aqueso es llegar su hora: pues yo, aunque tan poco valgo, por él lloro. . De su fe lo creo? . más, Padre, es por qué el santo me deje algo. Sus desatinos me espantan: vamos a ver si ha espirado. Tenga, Padre, no ha escuchado que aquí de los cielos cantan? Ángeles a onofredan. panque de Ángeles es, i transustanciada, toda. la Gloria recibe en él: Dichoso, pues a Dios Sacramentado (a ver recibe en él. . Padre, lleguemos que es aquesto. . Hijo lleguemos. - . Alegrese el mundo, alegresee Pero no ve dos Leones, Padre, aquí? . No tenga miedo a los hermanos. Qué, hermanos son? pues vendrán por el cuerpo: Mas, qué es lo que veo! una sepultura están haciendo. Padre amado. o Hijo Panficio. Hacia esta parte ha de estar Qué soberanos, y nuevos favores son estos? . Hijo son tan grandes, tan inmensos los que con migo está usando la piedad de Dios, que viendo el ansia con que moría, sin conseguir mis afectos, recibir Sacramentado su Sacratísimo cuerpo, que por mano de mi Ángel me ha cumplido este deseo. Qué gran prodigio! . Pansici ya llegó el término cierto de mi muerte, y ya cercado de confusiones, y miedos al ver que llegó la hora, que en el Tribunal severo de Dios, han de ser juzgadas mis culpas, contrito tiemblo: Si tu temes, que harán, Padre, los demás del Universo. Todos debemos temer en aqueste trance, y puesto; que la Oración es escala por donde se sube al Cielo; encomiéndame tú a Dios, que ya me falta el aliento. Ya el llanto en vano resisto. Y yo haciendo estoy pucheros pues hoy para gloria (cielo, de Dios a su Imperio sube, quien dejó por él acá un Reino. En tus manos inefable; Señor, mi espíritu encomiendo Ya expiró! . Por eso priesa se dan los sepultureros. nuestro santo Rey, pues vemos santo resplandor divino, 1. Lleguemos todos. i. 2. Lleguemos, Venerable anciano, sabes donde está Onofre. . Excelsos Tebanos, Ungaros nobles, onofre, Príncipe vuestro, a espijó( ese es que veis. (to! 1. Qué peña! . 2. Qué sentimien por Santo, y por nuestro Rey, todos los pies le besemos. No pareciendo Filipo, Onofre, di, a quien por nuestro Rey de Tebas, y de Ungría leales eligiremos? g. Tebanos, Ungaros nobles, el poder de Dios inmenso el alma tiene de Onofre suspensa en el mortal cuerpo, hasta que su voz confirme, quien es Príncipe heredero de Tebas, y Ungria, y pues lo ha de confirmar el mismo, porque mejor se ejecute, el que es del Cielo decreto, os traigo a Felipo, a Carlos, y Matilde, a aqueste mismo l sitio, inspirados de mí, a vuestros Reyes os muestro, siendo ese aparente ornato, trono de su timbre Regio. Y en sombras, y en luces, allos represento, de un Felipo, un Carlos, ambos Reyes vuestros. Ahora, Onofre, confirme tu voz lo que yo en conceptos he publicado. Filipo es legítimo Rey vuestro. Viva vuestro Rey Felipo; 1. Sepultad fieras el Cuerpo de Onofre, que quiere Dios, que esté oculto hasta otro tiepo Y tú, alma cándida, sube a que te corone el premio de tu virtud, cuya gloria canten los Coros, diciendo. Alégrese el mundo, alegrese el cielo? Qué gran prodigio! Qué asombro! . Qué ventura! 1. Qué portento! 2. Qué maravilla! . Y aquí da fin, Señado discreto, el gran Rey Anacoreta, que os ofrece, quien ha vuelto hoy a escribirla, con más noticia, y menos aciertos.
