Texto digital

Texto digital de El gran prodigio de España

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juana Teodora Sousa
Atribución estilometría
No es posible No concluyente
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El gran prodigio de España. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/gran-prodigio-de-espana-el.

Logo BICUVE

EL GRAN PRODIGIO DE ESPAÑA

JORNADA PRIMERA

Cómo de fertuna os va Lidoro amigo? Ami bien, pues del rigor de un desdén el premio un favor me ca; y vos que sentís Felicio? Yo siento, pero no siento porque de amor el tormento es gustozo Sacrificio. Yo idolatro a Beliza, que aunque es fiero su rigor lo siento ayer; y el favor hoy sus crueldades suaviza. Yo solo quiero, a Leonor porque en esta amante lucha cuando la impiedad, es mucha: siempre el aflecto es mayor; y vos Pedroso decís nada en aqueste argumento? Que hada debir, si yo no siento la paión que vos sentís. Como puedo acreditar que vos de amor la pasios no sentís, si el corazo solo se hizo para amar; esto es cierto, y infalible, que quien le tiene, y tirano nolama, pasa de humano andar muestras de insensible, Con que por fuerza queréis que yo tenga vuestra pañán? No, nas que nuestra eleción a lo innos aprobéis, Y vos aguardáis que yo os diga mi parecer para la eleción hacer de vuestra fortuna? No. Pues luego que hede decir yo en materias de amante antes que sabio, ignorante fuera mi gusto vivir. Tan lejos estáis de amor? Y de eso pena no tengo. Gran ceguedad os prevenje. Dios me dará su favor, si mío es el corazón, si yo soy señor de mi affecto es proventura preceto seguir vuestra inclinación? si es vuestro gusto, no es mío teniendo mi libertad por mi propia volantad sujetar mi albedrío; si Dios libre me lo dio! sin prición, ni esclavitud, no será ingratitud hacerlo sujeto yo? no amigo, no me inclino a sujetarme al amor. No es contra vuestro honar seguir de amor el destino. No, mas es contra mi gasto, seguir de amor la locura, adorar una hermozura y exprivientar un disgusto como suele a los que son tan infensatos que adoran locamente, y después! lloran sin remedio su prición. Dejad al tiempo Lidoro que él será amante algún día, desmintiendo su porfía Será mi mayor desdoro. Más tendraslo por ventura cuando lo sientas talvez. No lo dudo, que esa es la señal de la locura. El tiempo os hade mudar Todo amigos puede ser que quien llegó a uascer nada puede asegurar, y si las estrellas son, las que en las almas dominan y mueven lo que destivan noverán mi inclinación; a Dios amigos, adiós que lo que en estos presudios gasto, falto a mis estudios, y el tiempo corre velo. Timoteo. Señor. Di, fuistes hablar a Beliza? Fuy Y le hablastes? Señor sí: Dichoza suerte tuvistes, y que te dijo? Me dijo, que tal, que sí, y que no mucho me dijo, mas yo me olvide según coligo. Siempre hasde ser tonto Pues, que remedio le hede dar, si lo mismo es escuchar, que el olvidarlo después, si cuando usted me mandara venir comigo quiciera luego la respuesta oyera, y yo no se me olvidara. Pues si yo contigo he de hir mejor es no te mandar. Yo lo quería callar, tú lo quicieste decir, solo me acuerdo de ver la belleza de Lizarda tan hermoza y tan gallarda como un gatillo al rascer, y me dijo: acazo eres tu de Lidoro el creado? yo le respondí turbado, y tuyo si me quicieres; de una mizura al compaz me agradece el complimento, y me dijo, sois atento, yentonces no sé que más. En fin nada sabes Nada. Es buen creado por cierto. No soy cojo, ni soy tuerto tengo la memoria errada aquesto no es culpa mía, No es tuya, pues de quién es, dice el recado otra vez. Déjalo para otro día Lidoro amigo dejad de Timoteo la locura, que no es del hombre cordura apurar la necedad. Vete Inimorco, y di a Beliza, que mi amor no es bastante su rigor, para apartarle de n. Que su amor no es bastante para apartarte de mí? Calia nescio, no es así. Pues no sabes ser amante. Sí vete, y después vendrás, Quién yo que vendré después? si ahora voy con mis pies: en otros me acogerás. Amigo hablaros quiciera Yo gustozo os escuchara si ahora no me estorbara, saber que Beliza espera, en otra ora cualquiera tanto mañara, como hoy a vuestra obediencia estoy. Este es sele mi etercicio. Adles ruigo Feliciena Siempre vuestro escave sey Ay de mí, suente infelice dende iré que mu desgracia para serrertar mis ruinas no en peñe todas sus trazas? quien dijera que Lusbel que en esa lucida sala sentado en sila de luces montes de zafir pizaba, hoy se viera por acazo de una descicha impenzada trueno, y rayo de si mismo? que triste suerte, que rabia? el que laureles formando de hojas de verde esneralda con hilos de crotejidas su cabeza laureaba? el que siendo el más hermezo entre tedes se jacrara de ser Lusbel, cuyo nombre su lucin iento ilculcaba por una soberbia indigna, per una quimera vana, pasé de luz a teniebla, perdiendo de Dios la gracia: sin remedio, sin alivio, sin termino, ni esperanza? que la culpa de un instante que fue tolo imaginada hade ser etersamente con tal rigor castigada? to comete cadadía el hombre culpas dobladas no selo de pensamientos pero de obras, y palavias? pues porque hade ser la mía siendo usn sola vengada, y hande ser las de los hombres, perdonadas siendo tantas? y dice que es la insticia de Drus reciar Euesta cauza Iué sin rezón, fue sin loy fue injulta, y fue tuaba; mas vive el infierne, que la naturaleza aría hade pagar de mi cabidia la justa colera, y falia. Pero a si viene este pedra que tanlos zlos me carza, yo ti él na mira cosa que paresda extraos sinaría no se que receos es este que tanto así ne acozarda, este Pedro quien será que mis fuerzas aquebranta? Sará temor del Jnfierno. Ay de mí, suerte tirana, quien será este dragón que mis tarias amanica? Será desprecio de muida. Eso es lo que más me canza, desprecio des manlo, malo. si el mundo no despreciara, puede ser que mis temoras en la empreza se alentaran quién será pues este muustro Será prodigio de España. Pues yo prodigio seré tambicn do sútiles trazas. y e i . Por petición de mi Tío me aco Deyón el Papa- A . Todo merece nujeto qe logra prendas tan raras Yo merecimientos tengo cábalos circunstancias. No bros en dártela mucho Mas padiera a otro darla. No, que otro no hallaría tan digno para ocuparla. Esta es verdad, pues que haré para celebrar mi fama? Gastir en ostentaciones, hacer pompas, vestir galas. Lo que el pansa niento dice no en todo me dezagrada. Las vanidades inculcan del sujeto las hazañas. Dichoza suerte ha tenido cierta traga la ginacia ( celebre tu fama el mundo. Matino, antes que yo vaya a tonar pose del cargo, (lo que ritento hacer mañana) quiero que tú me preve igas caballas, sedas, y galas, porque con la mayar pompa quiero salir a la plaza. Toso haré como tu dices? Gran dicha! Ventura extraña. pues no decían las voces, que en el Cielo se alternaban. será temor del lusierio? Será temor No decía su arrogancia. será despercio del mundo? Será desprecio Mas ay de mí, suerte avara, que no sé si aún después será prodigio de España. Será prodigia Si Dios me ha dado las pompas. quiero gustoza lograrlas, que para la penitencia el tiempo futuro basta, y siempre a la mocedad todos el tributa pagan. A dar a Pedro venimos el parabién. Acertada en daros el cargo a ve fue la direción del Papa. Ya el decreto ha llegado con cuya noticia. España tan gastocí está, que aún no tuvo dicha tan rara. Hpnra me hacen no hay duda. No os hacen merced en nada, que a vuestras prendas notorias conocerlas, no es honrarlas. Bienque lo es, aunque yo posayera prendas tanta; como decís, mucho hacía el que quiciese alabarlas. Contra si fuera, quien vuestros y . Ay averada lleliza merites no publicara que a vuestra persona ilustre, y a vuestra ciencia rara sclo padiria encubrirla quien no llégase a alcanzarla. Callad Linoro, que en vos queda sospecha honra tanta. Antes más sespecho fuera si yo el contrario hablara Mira señor, que en la quinta aquel Caballero aguarda, que te dijo, que quería hir hoy contigo a la care. Il Pedro, que ceremonias para nos otros son vanas. Idos pues, y vuestro cargo logréis con fortunas tantas, que tiendo en vos poscidas nadie pueda numerarlas. Pues amigos concededme: licencia para que parta. Id al recreo, y a diós ruego que convosco vaya. El cargo segun presumo ha hecho en Pedro mudanza. El verlo tan divertido notable espanto me cauza. Señores la movedad por natitrareza ea varia precistencia en pocos años fácilmente no se halla, es mozo, noble, gentil, con prendas, y circunstancias en edad tan juvevil dignas de ser estimadas; rase con opulendia y para no apreciaría el que la llega a tener carece virtún doblada, demos lo que es suyo al tiempo. Yo creo que es llegada ya Didoto la ocación que yo mies se pionestiraza, que el vendría a procurar lo que tanto abostinaba, n. Ay disec durño del alnma. A cia aerera. Ay ots de mi Lizarda, que cuando en mistos porías parece mme atratelabas. Snjacién caerí albedrío esperg, detente, apda. Pono que es esto cectacio Pe nagerperece el hama. Yean es si perelero puede nuestra vista hallarla. Qué es esto tirano amor de que me suves las armas si no pueden desenderne de tus flechas inhumanas? Señora de que das veces, que te asusta? Ay Lizarda. asustare el propio pecho, mátame una cruel ancia. Méresca mi leahad oír lo que te naltrata. Ay Lizarda no es posible. Qué difficultad le hallas? Es contra mi propio honor Una pena deselogada no aslige tanto, cuanto podiera afligir callada, y alí dímela porque en mí queda sepultada, pabla no tengas recelo. Pues escucha mi desgracia ya sabes que en edad tierna, semí a ún tiempo la falta de padre, y madre, que son para los hijos, que aman las eutrdas del corazón, y los alientos del alma, aquestas dos penas fuertes me hicieren tristeza tanta que nigún divertimiento aminorarla hallava; era esto en tiempo, que Lidoro solicitaba vencer con extremos finos de mi mano la palarta; en sin a fuerza de ruegos, y finezas que son armas, que hieren sin hacer dolor y sin ser sentidas matan, de su garbo, y gentileza quede tan enamorada que sin más razón, ni prueba sin mirar honor ni fama le hice dueño de mí misma no te admres, no, Lizarda, que amante me precipite en locura tan extraña si siempre de amor las culpas ciertas las desculpas hallan; y pues ya lo sabes todo oye ahora lo que falta que bien hizo el que nombró las mujeres por munanza, y que mal hace quien jusga por firmes sus inconstancias; en sun escucha el acazo de mi suerte, y verás cuanta razón teigo de quejarme de mí misma, pues tan varia, tan raconstante, tan loca al tíempo mimo, que me ama Linuro, le dejo, y soy ne otro onjecto enamorada por minorar mis tristezas a quien motivos sobraban cuando amante me sentía, y sin Padre me llorara salgo al campo a divertirme en la ocupación de caza con el basto en el brazo trazo en el cinto la daga. y voy llevando en la mano esta escupera dorada y apelas la primer vista couna preza emuicara cuando (qué triste fortura) al levi han (qué desgracia) para isparar el tiro, la mano (suerte impersada) cuando el bastón que en el brazo airozamente llevava, en el suelo me cayo; no prezunas, que mis ancias nascen de aqueste suceso, porque es otro el que me mata viendo que el tiro no acierto, viendo que el hastón me falta voy alevantarle, cuando Con quiincia, y sombra vana) a mi lado uu nombre miro que del suela le levanta restituyendo a mi mano el bastón que le faltaba, y llevándome tras sy en dulce prición el alma a inquirir llego quien es, y le dijo tan turbada que casi para expresar me faltaban las palabras saber quiciera el sujeto aquien debo atención tanta. él me responde: señera vuestra duda es temeraria cuando a disparar el tiro queda la preza a las plantas no sé si más cuidasoza o si más enamorada, la diligencia repito de saber quien me mataba. a fuerza de mis porfías me dijo, que se llamaya Pedro. Pedro? Le réplica piedra mejor os llamara piedra de netir corazones, piedra de tocar las almas; apenas aquesto digo, cuando cucubriendo la cara huye de mi vista como aquel que después que mata, se aucenta porque no sean sus crueldades castigadas, yo viendo que se retira seguirla intento arojada, cuando miro que su mano de azero, y de fuego armada para estorbar mis deciguios con la muerte me amenaza, con este susto, y horror arrículo en voces altas: sujeción de mi albedrío espera, detente, aguarda; mas fue mí vos sin esecio, mi deligencia fue vana porque apresando los pasos de mi precencia se aparta, dejándome sin alientos muerta sin vida, y sin alma, y el amor que es lo peor sin consuelo, ni esperanza questando a un tiempo nilmo traidora, y enamerada loca, falsa, amante, aleve inconstante, fina, y varía sujusta, infame, y sin ley; porque con Lidoro ingrata, tin honor, pues no te tiene quien a dos objectos ama Dejar de querer a Lidoro es ingratitud tirana, no amar a Pedro no puedo, luego con bastante cauza contra mi formo las quejas, contra mi vuelvo la rabia pues por mi voluntad propia tango en oprestiones tantas de morir con mi fortuna, o vivir por mi desgracia. Con la debida atención escucho cuanto relatas mucha compasión me debes, norable espanto me cauza, pero deja que te diga que si estás bien empleada conserves lo que posoves, y si mal nn es bien que caigas en otra que tal, pues sucle aquien prueba las disgracias. hir dar en otra peor, cuando sale de una mala, en ha él se han hido? Sí Pues si se fue, que se vaya Señora Feliza, aquí! Lidoro decir te maada, que el vasce olrd chas, dice que mnara, mmañna pienso que vijo, mas no es astra cital hayan estos Jideros arartes, estas Belizas amadas, ellas todas un desden, elles todos paturatas. pera en biar un retado tanto dicen, tarto hablan. que hacen perder la memoria, a quien la tiene ganada. señora lo que él me dijo yo en vervad no le nada pi es no tengo otro renedio, a saberlo vuelvo a caza. Hay oftendido Lidoso tai sin razón, tan sin cauza, si supieras mi locura, si mi vavidad pensaras, mi persona aborrecieras, mi vista no procuraras: mas hay, que del pensamiente este Pedro no se aparta, ay dulce sueño de amor hay ingratitud soñada. déjame affecto imposible déjame quimera vana. siro hasde ser consepuida, porque nasde ser deseada Albricias señora mía, escucha el recado. Vaya. Dice mi amo que quiere que quiera usted ser mi ama, no es así? Yo no sé déjame Timoreo, calla. No me lo encarjes qué vo auí que quiera no se nada, el vendrá luego y dirá todo lo más que aquí falta. Luego dirá de tu juigio, que es lo que en ti no se halla simple, seicio, mentecato. Eres discreta Lizarda. No hay duda ̱. Ni puede haberla, dudar de eso buena gracia. Lidoro. Querida prenda, del pecho jaya estimada, del corazon dulce hechizo, de amor saera adorada imán donde mis affectos solo vuelan, y descansan. Oh si supieras Lidoro . que soy de otro amor esclava gore Qué es esto Beliza, veo en vuestro affecto mudanza os he osfendido acazo? Pluguieran los cielos Balta querido dueño, que habiendo tanto tiempo que me falta de vuestra vista el consuelo cuando lo procura el alma en vez de consuelo encuentro rigor y tibieza tanta? Esto Lidoro no es cibieza Pues es mud anza? Déjame Lidoro a Dios ( No consiento tal ingrata, dime el motivo que tienes para dejarme. . Tirana suerte, ya que me destinas desdichas tan impensadas. permite una vez que sea a parte osfendida si soy varia Pues queda siendo más vil la ingratitud siendo amada. Dime adorada Beliza, querido dueño del alma, si para tus tirabias soy yo quien he dado cauza. No Lidoro. Pues porqué con tanto rigor me matas? ya olvidas las promesas. que me has necho fiera ingrata? No me olvido, no Lidoro, on quien antes se olvidara ( déjame hir. Vete traidora, homicida, y inhumana, vete si quieres, mas yo seguiré tus pasos, hasta saber el motivo infame, que de mi affecio te aparta Voy ver si en la soledad hallán término mis ancias Es ponble (oh ventura) que he vencido ver a Pedro en sus pompas divertido, on que gallardo, que bello, y que airozo si trasmonta el caballo, y presurozo corre por la puesta a su vanidad, despreciando en todo la caridad, ahora sí, que puede mi desvelo desmentir lo que habló la vos del Cielo, Viva Pedro, y a sus glorias excesivas, con dulces ecos caute el aire vivas. On bien hayan las voces, que le aclaman, que en tanta vanidad su pecho inflaman Tened el caballo que arrebatado quiere dejar a Pedro despeñado, fiero bruto deten tu ozadía para, espera. Ay de mi Virgen María Ya miras Pedro, en este lodo immundo el pago, que a quien le ama, da el mundo; premiado estas pues ya de los servicios, que le has hecho gastando el tiempo en vicios. Ah mundo infame, torpe, y siempre ingrato, como hay hombre que así nescio, y iensato te sirva con locura extraña, y fuerte, pero cuerdo anduviste; yo fui el loco, que le inmenso he dejado por tan poco, antes tú en aquesta ación que obrastes despreciar tu bajeza me enseñiastes. mas que a ninguno, a mimme has obligado, pues el Cielo a ganar me has enseñado. ya conosco, mi Dios, mi ciego error ayudadme, encendedme en vuestro amor a que dejando el mundo, y su locura, el centro adore en vos de la hermozura: mis culpas olvidad sin castigarlas, y mi flaqueza hoy mueva a perdonarlas; bien conosco señor, que soy indigno de aspirar solo a vuestro amor Divino; pero donde hiré, si hasta el propio mundo, culpa de mis errores lo profundo! Como diciendo: o tu loco, e infensato, indigno, vil, infame, y más que ingrato que dejando de Dios el fino amor, buscas de la soberbia el torpe error pues queda ahora postrado por el suelo, que quien deja de Dios el alto Cielo, es justo que la tierra, y hasta el Infierno, vengue la justicia de Dios eterno. Piedad, misericordia amante Dios, que abatido del mundo os busco a vos, recibid mi justo arrepentimiento, y supla por castigo el sentimiento, que tengo de osender vuestra clemencia abuzando el amor vuestro, y paciencia; deseo por templar vuestros enojos, echar hoy toda el alma por los ojos si acazo, Jezus mío, mi peccado, será en vuestra justicia perdonado? Ya Pedro estás perdonado confía en Dios que su amor ha perdonado tu error, olvidando tu peccado. Qué es esto fiera desgracia! Pedro ya arrepentido su soberbia despreciando, dejando sus desvaríos! mas que podía esperar mi desdichado delirio al escuchar de su voj aquel nombre tan indigno que no lo profiero yo, porque si lo temo oído en ajena boca, como pudiera yo proferirlo? aquella fuerte mujer aquel de gracia prodigio, aquel horror del Infierno, aquel terror del abismo aquel odio de la culpa, aquella madre de Cristo, aquella que por no verla quiciera huyir de mí mismo, cuando su precencia fuera posible el estar comigo. Calla dragón infernal suspende tu labio indigno. No quiero callar, no basta me disguste mi martirio, mi sentimiento, mi pena, mi desgracia sin alivio? aún no quieres permitirme una queja a tan indigno pezar, como el que me aflige fuera del dolor continuo, que me atromenta en aquel infernil, y eterno abismo? aún no quieres ni que yo logre un día mis designios, fin que apenas los intentos salga el Cielo a impedirlos, quitando de mi poder el triunfo que era ya mío? Qué poder, ni que triunfo es el tuyo! deja el brío abate de tu soberbia el pensamiento atrevido! Pues lo que con mi trabajo he buscado, y adquerido por mi diligencia sola no lo puedo llamar mío! No, que no puede ser tuyo mas que el fuego, y el abisino, que fue de tu diligencia el fructo, y premio debido. Calla, revovar no quieras de mis penas el martirio, un sentimiento me basta no quieras en repetirlo multiplicar el dolor, que en escucharlo recibo, déjame no me atromentes No quiero; por eso mismo que te recuerdo las penas, por eso te las repito. Señor, Dios mío, piedad, misericordia os supplico, acetad mi sentimiento mirad mi dolor Dios mío. Que esto escuche, fiera rabia ya me voy por no oirlo. Detén, no te vayas, no que quiero que tu martirio se mustiplique escuchando Pedro ya arrepentido. Mi Dios perdonad mis culpas, desculpad mis desvaríos vuestra justicia olvidad, no veáis mis dezatinos, sino para perdonarlos, pues conocéis señor mío, que está mi dicha en que vos dejéis mi error al olvido. Virgen María rogad mi perdón a vuestro hijo. Ay de mí que aqueste nombre me hace bajar al abismo. Mi Jezus para buscaros enmiendando mis delictos, dónde os hallaré señor! En el orden de Domingo. Pues de Domingo en el orden hede buscar vuestro auxilio! Y que seré cuando alcance la ventura que habéis dicho! Serás temor del Infierno. Dejando mis desvaríos atendiendo a vuestra vos, que seré si amante os sigo? Serás desprecio del mundo. Y dejando de mis vicios, para búscaros constante la locura, en que he vivido? Serás prodigio de España. Mil gracias os doy Dios mío por tal favor, pero donde es el orden de Domingo? Busca a Dios, y en el confía que él te dará su auxilio. Espero Dios mío en vos, mi señor en vos confío. Cielos que sea posible, que mi indomable albedrío que a nadie se ha sujetado, al amor se halle rendido! habrés escuchad mis quejas, vientos oíd mis suspiros, aves ayudad mis ancias, amor suspende tus tiros, deja la flecha tirana, abate el arpón impío recoge a la aljaba el fuego que ya no puedo recistirlo Beliza ingrata, traidora, Beliza dueño querido. Si no es fantacía pienso nombrar Beliza he oído. Beliza adorada. Quién nombra Beliza? Laurino Qué tienes de que das voces? Tengo amor, Lidoro amigo. Amor! mi fe os meresca participarme el martirio que os aflige, pues que sé, que un gran dolor repartido queda mevor, aunque sea tirano, cruel, e impío. De esta suerte intento hacer a arte cierto el pensamiento nío. Pues vuestra piedad hoy quiere dar ami tormento alivio, escuchad, que yo os relato la cauza de mis suspiros el origen de mis ancias, de mis penas el motivo. Después que para Deyón se elegió Pedro, y altivo pizando sedas, y galas biendijo el pueblo festivo después del parabién darle a mi caza detremino recogerme, y siendo cierto, que nadie de ella ha salido, que se vuelva a recoger con el sociego que ha hido, salí libre de cuidados, recogime sin sentidos; salí burlando de amor, y volví de amor herido, salí señor de mi pecho, volví esclavo de Cupido en fin por dejar razones concluyo todo lo dicho con decir, que enamorado me siento Lidoro amigo, de una mujer, de un asombro; de una deidad, de un prodigio, de una hermozura, y en fin de Beliza. Qué he oído? pues Beliza es quien os cauza tal tromento? Sí. Laurino, de mi amor podéis creer, por lo mucho que os estimo; y también por lo que os debo; que no es poco haberme dicho lo que en vuestro pecho solo ha pasado: todo miro, considero, y reconosco, y así os prometo amigo hacer que no se malogre de vuestro afecto el destino. a Diós Beliza adorada a Dios objecto querido, que no más hede ponerte los ojos, conque te miro, ya te dejo sin dejarte, sin olvidarte te olvido, siendo amante te aborresco y apezar del gusto mío dejo mi amor, que esto es la lealtad de un amigo. Señor fiad de mi affecto. Que en fin me habéis prometido que se logren mis deseos? No, que no es el pecho mío. Pues qué es lo que me decís? Os prometo no impedirlos, y si posible me fuera por daros gusto me obligo a hacer, que de vuestro affecto no sea vano el designio. Pues porque sea felis todo mi amor de vos fío Solo este transe es desgracia, quien hay que por un amigo se resuelva a olvidarse de la Dama que ha querido? valedme Cielos, valedme pues veis que tan afligido me siento, que es imposible hallar mi dolor alivio; ni la soledad del bosque, ni la corriente del río, ni lo sereno del prado harán que del llanto mío pueda acabar el exceso e si lo somento yo mismo. Cómo es posible adorada Leonor; que no consiga el premio de mi amor! como no te reduce exceso tanto, como no te condueles de mi llanto! como no te enternece lo que lloro, como cuando te adoro, te niegas a pagarme la deuda en que vives (cruel) de amarme venzan de tu fiereza los enojos lágrimas a tus plantas de mis ojos, porque pierde el valor el sacrificio? Advertir bien pudieras ya Felicio; que no quiero admitir de vuestro amor ni aún la seña menor, y supuesto, que no os quiero, es necedad la que en vos considero que es muy ajena acción de la prudencia conquistar una dama con violencia, y así de vuestro intento olvidar ya podéis el pensamiento, que aunque amaros pudiera solo por vuestra tema no os quiciera Cuando (ingrata) la tema de un amante, pudo ser ofensiva por constante, si el corazón entibiara en tu amor; no mereciera entonces tu favor, pero si lo procuro sin tibieza, porque de mi fineza, el premio no meresco? Ya os he dicho señor, que os aborresco, que os desprecio, y en fin que no os quiero, Ingrato es tu desdén, tu rigor fiero. Pues acierto será que del huyáis, idos que me enojáis no es mala porfía soltada queréis ver la furia mía? idos o vingare vuestro despecho con sácaros el corazón fuera del pecho. Ya me aparto señora, más primero deciros dos razones solas quiero, volme por daros gusto, no que vuestra amenaza me haga susto que si el pecho tengo herido de amor, no puedo en el seutir ya más dolor. solo un recelo en tal crueldad me queda y es pensar que no pueda sin corazón tener, amar, adorar, decear y querer mas si os lo he entregado vuestro será nel pecho, o del quitado, no hagáis el robo, no, porque no es justo quitar la fuerza, lo que rinde el gusto, ya os he dado razón a mi razón, ahora por no cauzaros más pasión. me retiro, que núnca fue mi intento daros disgusto aún el pensamiento. Cielos, que sea posible que amando a Felicio tanto con tal rigor le desprecie le trate con tal enfado! yo le quiero más que a mí es cierto, pues si le amo si le estimo, si le adoro como así le decengaño? mi albedrío no está livre? pues porque no le consagro? yo el amor no le debo? pues como así no le pago? el destino no me inclina no me cautiva el agrado, no es noble, gentil, y amante? pues como cuando en el hallo prendas para que le estime, y le quiera, no lo hago? yo el secreto no entiendo, yo el enigma no alcanzo, despreciarle al mismo punto que le adoro, cazo extraño! cazo parece sin duda pero cazo, sin acazo cazo por ya no más visto, no acazo por pensado, qué es esto montes decid? Es de Lid. Será de mi amor desdoro? Oro. Que más mi ventura anella. Tu estrella, Cese tu profía en élla no prosigas, si lo intentas que por más que lo desmientas Es de Lidoro tu estrella. Estrellas, dadme favor. Amor. No me niegues tu piedad. Lealtad. Porque encuentre en su terneza Fineza. Permítame tu firmeza un affecto sin mudanza, si me das en esperanza Amor, lealtad, y fineza. Qué puedo allar en mi dueño? Empeño. Quién segura su desvío? Brío. Quién abona su lealtad? Verdad. No duda mi voluntad admitirle a mi favor si me segura su amor, Empeño, brío, y verdad. ya te acaba el alba bella su sus te rinde en despojos, pues por crecer en tus ojos es de Lidoro tu estrella. No dudo que seas bella si en tan discretos despojos por dar luces a mis ojos es de Lidoro tu estrella Deje el mármol su dureza, que con amante ozadía puede ablandar su profía amor, lealtad, y fineza. Quién habrá, que a su dureza. no ablandes la ozadía viendo en tan dulce profía amor, lealtad, y fineza. Siempre constante será sin que a falso se condene quien para su abono tiene empeño, brío, y verdad, Quién tan ingrata será que a no amar se condene sujeto, que juntos tiene, empeño, brío, y verdad.

JORNADA SEGUNDA

segunda jornada Oh cuanto Dios Soberano; oh cuanto señor piedozo es vuestro amor poderozo y es liberal vuestra mano! pues al mismo que os ofende, si implora vuestra piedad. volvéis a vuestra amistad al punto que la pertende. yo confieso Jezus mío, que son pequeños dolores los que siento en mis errores para tanto desvarío; mas es tanto vuestro amor que aunque son tantas las culpas vos mismo dais las disculpas no las teniendo mi error. Aquí está Pedro miremos si halla puerta mi malicia para quitar por justicia esta alma a Dios, empecemos? ea pues cautelas mías todas aquí me ayudad, ea venced pelead triunfen mis valentías de este temor, que me oprime, de este susto, que me altera de este miedo, que aunque quiera de mi pecho no se exime. Vanamente Pedro luchas (válgame aquí mi malicia) vencer de Dios la justicia que son tus maldades muchas. Muchas son yo no lo ignoro pero porque tantas son, pido humillado el perdón y de arrepentido lloro. Que hasde arrepentirte es llano pues el yerro has conocido, yo te alabo arepentido pero el perdón es en vano. Como en vano puede ser y piedad no puedo hallar si Dios no puede faltar y la llega a prometer a quien sus culpas sintiendo, y sus hierros emiendando perdón le pide llorando. piedad le ruega gimiendo? Eso sí, mas si adviertes es en vano lo que lloras, pues aún no te mejoras con las lágrimas, que viertes. Por qué? Porque Dios previene de cada uno la suerte, predestinación, y muerte todo en su mente lo tiene; y el que hubiere de salvarse lo hade conseguir, que es hado ser, o no predestinado, y nadie puede librarse de la suerte en que nascio. Pues si yo me arepentí no debo llorarlo? Sí. Y no hede salvarme? No. Pues aunque yo no alcanzara de mis culpas el perdón, solo al ver mi perdición siempre. mis hyerros llorara, no más que solo por ver que Dios estaba agraviado sentiera yo mi peccado pues lo llegué a offender, Ya veo que esto es carzarme es posible que me venza un hombre sin más defensa que la humildad! Ayudadme Dios mío, que solo en vos toda mi suerte confío, valedme salvador mío, amparadme pues sois Dios. no por temer el infierno, ni por el Cielo querer os busco, sino por ver. que sois el señor eterno digno de todo el amer y tu pues ya sé quien eres, vete de aquí sino quieres huir con mayor riger; vete e déjame inimigo de Dios, y del ser humano vete al lufierno. Es en vano mi pretención, mas qué digo? no es maestra la profía del triunfo? Pues aliento cobre ya mi pensamiento. Valedme Virgen Marir. Mal haya tu lengua, ya que es verdugo de mi oído, y mi deligencia ha sido sin effecto. Y lo será pues de mi parte está Dios, y su Madre soberana, vete al Infierno Tirana en mí ha sido tú vos. Mil gracias os doy Dios mío por me haberes defendido del Demonio, que ha querido cauzarme vuestro desvío. Deo gracias mi Padre Hermano Sea con Dios bienvenido. Mejor fuera que el cemido puciera Dios en mi mano, si usted me quiere explicar de suerte que yo lo entienda quíteme de una contienda que me ha dejado atentar dígame si puede ser. Lo que hermano? Lo que, no es más que un punto de fe; Dios es coza de comer? Con Dios no hay burlas Quién dijo que yo burlo? Caste la lengua. Ahora aquesta es la mengua, y lo mal que yo coligo En castigo de su error, ayune a agua, y pan. Ayunar? Santo Adrían, San Bruno, San Salvador. hádeme usted ayudar? Si hermano ayudaré. Entonces sí, que yo no sé, sin compañero ayunar. Vamos. Vamos si señor mucho cuesta lo camino Vamos hermano Marino. Vamos sí, mas qué calor! Si usted tan tibio no andara; tanto el calor no sentiera. Si yo más harto estuviera, e por eso menos mirara. Lidoro dime tu pena no puedo Beliza bella. Qué te maltrata? Mi estrella. Y tu affecto? Me condena. Y mi fe? Mas me atormenta Dime tu aflición Lidoro. Referirla es mi desdoro. No importa. Pues óyeme atenta. siguificarte que he sido desde mi infancia primera sino amante es excuzado, que es inútil la fineza cuando el dueño a quien se erige no la duda, ni se queja. decirte que siempre en ti he hallado satisfecha la verdad conque te adoro, sin que hallase en tus finezas ni un día de desconsuelo, ni un instante de tibieza, ni un pensamiento de celos, ni una cauza para queja No es necesario tan poco, supuesto que en mi terneza no puede ser sacrificio, lo que ya pasa a ser deuda; a sí prosiga mi llanto, mis palabras se suspendan, hable la vos en mis ojos, calle mi dolor la lengua. que cuando este es excesivo, solo se explica en las señas. Ay infelice de mí, que de perderte estoy cerca. ayer me aparté de ti (aquí mi desdicha empieza) y apenas de ti me aparto, (que siempre me aparto a penas) cuando en un campo de flores, donde la saudad aprieta, donde el suspiro se esparce y donde el amor se empeña caminaba recordando tus cariñozas finezas, tan sin mí me imaginaba como ahora (oh triste pena) ya sin ti me considero, pues ya te imagino ajena. cuando en este sueño dulce (no sé como lo refiera en este amante letargo oigo una vos, que en las señas daba entender en sollozos que alguna intrinseca pena el corazón le afligia. por una, y por otra senda el oído, y vista aplico a la vos que se lamenta; cuando entre tristes suspiros escucho (cruel estrella) decir (tirana fortuna) Beliza, Beliza bella mvero de amores ingrata, ten compasión de mis penas al escuchar de tu nombre tan enternecidas quejas, pregunto acazo, quien es, que nombra Beliza? Aquesta pergunta me satisfizo la vista en muda respuesta, porque velviendo los ojos divizo (oh quien pudiera por no decir mis pezares ahogarme en mis quererlas) vuelvo la vista, y divizo que es Laurino el que se queja, llego a inquirir que tiene, y el me niega la respuesta, porfío, una, y otra vez, y él a mi deligencia, tengo amor Lidoro amigo me responde, aquí si vieras mi pecho lleno de susto combatido de tristezas sin saber creer mi daño, ni dudar de mi firmeza. mas aún no decengañado quiero apurar la contienda y réplico: quién le cauza? él o fuese por mi tema, o por mi desgracia (que es por más tirana más cierta) me descubre de su pecho la cauza que le atromenta y me dijo (oh mal hayan mis oídos y su lengua, mi amor, mi pecho qué dijo? perdona Beliza bella, que no sé de quién quejarme con mi dolor, y mi pena, perdona, que yo no ignoro, que es tuya sola la ofensa que cometo en mal decir mi pecho, si en él te encierras. la confución que le altera, el incendio, en que se abraza la llama, que le atromenta. Mira mi bien, mi señora, mi amor, mi dicha, mi estrella cual quedaría mi asecio escuchando tal respuesta. yo al mirar su destino, al oír sus tiernas quejas, y atendiendo que es le más a me haber dicho su pena, le respondo (que mal hice) que yo haría (que violencia) que se lógíase su amor. El réplica: y será cierta mi ventura? No señor, le dije, que en alma ajena, no tengo domino yo; creed que si lo tuviera mi valor todo empeñara solo por hacerla vuestra; esto dije, y pues dijo no hay remedio, mi violencia sea el algoz de mi vida, de mi muerte el lazo sea, pues ya sin alivio alguno toda mi desdicha enpieza, cuando ya sin ti me lloro; y sin mí, que en evidencia vivir sin ti, y sin mí es todo una coza misma y así. Suspende Lidoro, no prosiga más tu lengua, pues cuanto me has referido si tú lo jusgas fineza yo por vilieza solo será justo que le tenga. Di Lidoro, que prezumes en propocición tan nescia? Habla ingrato, dime infame, responde no enmudescas, pero calla que no quiero más oirte. Quién dijera que tendría aqueste fin tu prometida firmeza. De esta suerte es que me pagas los excesos; las finezas que debes a mis cariños, y a mis áctantes ternezas? Oh mal haya dos mil veces mujer que a fiar se llega de hombres, que cuanto prometen es fementida aparencia, es engañoza lizonja, y no más que una quimera. en fin me dejas, y enfín, la cauza, porque me dejas quieres dorar con mentiras, quieres fingir con tragedias? Si es la cauza ser yo tuya y por eso me desprecias, como dices que es, porque ya me imaginas ajena? yo concedo que Laurino (como tu dices) me quiera que contigo dezahogase. que te díjese su pena; mas que tú le prometieses el premio de sus finezas, o no debo acreditarlo, o creer que es ación nescia; si no lo acrédito, y tú con fingimentos intentas desvanecer mis designios, y entibiar tu fineza, debo dejarte, que no será justo, que yo tenga amor, a quien por dejarme anda fingiendo tragedias. Si es necedad mucho más, es razón que te aborresca que no es para dueño mío quien de ignorante se precia, ya no soy, ni seré tuyo ya más, mas no te paresca que el sujeto que me dizas será mi dueño y si piensas le elegiré yo te engañas en la pertención que intentas pues mi albedrío es mío no es tú quien lo gobiernas; vete; y sigue tu deceo, que yo en que tú me quieras l , no tengo interés alguno ni la menor conveniencia y así, si puedo pedirte algo, es que mi precencia dejes, que un fingido amante no es bien que mis ojos vean; déjame sola, y no más de mí te acuerdes, ni tengas de mi persona ni aún una memoria siquiera, solo esto es lo que te pido, si no lo haces será fuerza o quitarme a mí la vida, o dejarte a ti sin ella, que a vista de tal infamia no será merced pequeña dejarte muerto con brío, por no vivir con billeza, que más vale a un homre noble, cuando aprecia su nobleza por no paderer su fama, dejar la vida con ella; mas porque sé te castigo con mayor rigor, en esta encubierta tiranía, y piedoza aparencia, vivo te dejo, y seré por el mundo pregonera de tu infamia, y tu traición, de mi desdicha y mi afrenta, y no te espante, porque de aquesta suerte se venga una mujer sin honor a vista de tal offensa pero suspendan mis labios, aquí mí vos se suspenda, que no es bien que mi desdicha, otra desdicha refiera; vete, apártate tirano. ingrato, vil, sin prudencia, sin ley, sin juizo, sin fe, sin lealtad, y sin firmeza, vete te digo, que yo quedo comigo, y es fuerza que solo comigo quede, cuando sin honor me dejas. Señora. que. yo no hallo ni ni desculpa, ni respuesta Vete tirano si no. Quién duda me hiré por fuerza no por voluntad, si en vos tengo la voluntad preza. Sea como fuere, vete. Me hiré dejándote muerta. Cielos clemencia, piedad una desdichada os ruega, traidor, infame, justicia ruego a Dios comigo tenga. Oh si hallase por aquí sociego a tantos disvelos! Valedme piedozos Cielos. Pero qué escucho? Ay de mí. Qué escucho digo? Que miro es más acierto decir. que quieres deidad! Morir. Oh qué prodigios admiro! que quieres bello portento que en tan no visto pezar pertendes hoy abrázar con tus suspiros al viento, si de amorozos despojos haces bazón, vibra rayos, y no quieras en desmayos eclipsar los de tus ojos; pero como eres deidad, ya sé que esto son favores, por encubrir los rigores, ostentando más piedad; mas no sea así, no sea tu piedad contraria a ti, vuelve ese letargo a mí, pues que mi amor lo desea vuelve en ti no quieras no parecer en lo rendido, que tú el golpe has sentido, teniendo la herida yo. Quién eres hombre, ay de mí Soy el que animozo espero darte la vida Primero te daré yo muerte a ti. No la darás, ya la diste al punto que te miré. Ya que de la muerte sé, sepa de lo que moriste. Yo, de amor fue mi muerte. Yo me desmayo de celos Yo solo vivo en disvelos. Yo solo muero de verte. Yo confieso lo que adoro. Yo que quice negaré. Quién eres deidad? No sé, quien eres hombre Lo ignoro, quién te ofendió? Mi decoro. Tu decoro, puede ser? Sí, que el que llega a offende: de una mujer el honor, le mata sin más rigor que estimarlo una mujer. Le mata sin más rigor que estimarlo una mujer? no alcanzo a comprender la cauza de tu dolor quién ha agraviado tu honor? quien tu decoro ha offendido? Lidoro la cauza ha sido. Mas que escucho, cruel hado. Yo te buscaré airado. Yo te seguiré rendido. Yo te seguiré rendido, yo te buscaré airado? Oh cuanto deja admirado esta vos a mi oído. Lidoro la cauza ha sido, el eco a mí vos responde; pues esto misterio esconde, ya mi valor no descanza aún que ignoro en la venganza como, de quien, ni por donde. Lidoro la cauza ha sido? El pecho le ha estimado, que influencia en el agrado solo la estrella ha tenido; si vos hubierais nascido en la estrella que el uascio, a vos os quiciera yo; pero no penséis de mí si dije una vez que sí, que diga otra vez que tio. Pues a Lidoro daré la muerte ya que me disgusta En la occasión pues ajusta, y sitio, que no tendré duda en esperarte, que para vencer tus enojos serán de Leonor los ojos (si me mira con piedad) de mi arfecto vanidad. y de tu valor despojos, pues retratada en mi pecho serán flechas que te ofendan y escudos que me defiendan de tu arrogante despecho. Ya el ajuste está hecho, yo valiente Yo temido. Porfiado. Favorecido. Aunque me baldone el hado, yo te buscaré as tado. Yo te seguira rendido. Ya que me tienes amor guardada para este empleo, no malogres ni deceo dando a sentirme un rigor; no me vuelvas en dolor la dicha que atenta espero se una vez menos fiero no te muestres tan tirano pues tienes de deshumano cuanto eres de lizonjero. Que me haga venir Fray Pedro con el alforja cargado? yo no se en que consiste su caridad, pues no hallo que lo sea no sentir compasión de mi costado; mándame a la limosua porque todo su cuidado es hartar hombre a los fraí les y acá el pobre cuitado que se quede a quí morrido, y que me coman guzanos? Pues no será ahora alí porque vengo aparejado con esta bora que tiene vino bien dulce, y que bravo le. vamos ahora al alforja, veremos si acazo hallo algo con que matar pueda una gran hambre que traigo, que la caridad primero empieza por mí; oh Santo el mayor que hay en el Cielo es posible que he topado con quezo, nueces, tocino, huevos; basta, ya estoy harto con ver comida tanta la gana se me ha pasada nada, nada, mas no quiero recogeos a sagrado. voyme outra vez a la bota que es licor santificado. de este los Ángeles deben. beber, según he pensado, porque la dulzura muestra no es mantimiento humano; cual humano, tan divino es, que ya cuací arrebatado por virtud del alimiento me siento; aquesto es milagro y en sueño se disfraza algún misteriozo rapto. durmamos, que puede ser que así venga disfrazado algún extasis, que es solo lo que falta para santo. Que me querrá el maldito, nesció tome de mi amo, que me manda levantar sin duda es algún recado para alguna chichisbea, porque es más enamorado, que los abuelos de Heredes, y les fuegros de Pilatos; voy saber lo que me quiere, mas ay, a quien sucedio otro semejante cazo cómo este? Ay mayor nescio? Hra vámonos calzando ahora siguese que, que se sigue a los sapatos? Ah sí, será la cazaca? Si será, mas como, cuando, yo no se lo que es aquesto. Dende se viste este trasto? no se me acuerda que el sastre tal me hiciese, los diablos lleven quien con tal se entiende; hora no se, fuerte encanto, dejen onos de esto ahora, y a otro oflicio vamos. Ohrla, acá está un vulto, será gente, o espantajo? pero sea lo que fuere ca valor a el vantos, alleluva, gloria patri, tantumiergo, sanctú, sanctú, Dios mío, famoza dicha, aquesto si que es milagro. Una bota, y está llena? oh vino de mis encantos; no te detengas Timoreo toma presto vaya un trago ahora si bello, ahora aunque venga el Diablo. Cómo es posule inservales furias, que tan desdichado soy, que ni uno solo alivio encuentro en martirio tanto? dónde hiré infierno? Honde hallará mi infelix hado menos desdichas al susto, más consuelo a mis cuidados? Pero dos hombrés están hacía aquí durmiendo, vamo (aquy de la rabia mía) vamos ver quién es, si acazo en ellos puedo tonar venganza de mis estragos; pero un Fraile? Si es Fray Pedro ventura, que bien vengado quedaría mi ardimiento, haciéndole entre mis braces ceniza de mis incendios, destrozo de mis encantas; no es, mas es de los suyos, en el por ser su traslado me hede vengarmo a otro hede hacer se hagan pedazos. Qué letargo tan profundo? Y que sueño tan pezado, esto sin duda fue vino. Sin duda aquesto fue rapto vamos a rezar Marino Timeteo a la bota vamos: Mas qué es esto, quien me pega? Mas quien me prende, o hermano suélteme por vida suya. Usted debe estar borracho Si lo estaré de esta bota, que hallé entre su regazo. Que me suelte le suplico, o haré queja a mi Prelado. Que no me prenda le ruego, o sino le haré pedazos, Anuy verán mis cautelas sus intentos bien logrado. Qué intentas dime infelice no ves qué eres desdichado? Helo sido más ahora ya mis desdichas cesando empiezo a ser venturozo puez mis trazas he logrado. Mira nescio que te engañas, aún no estás decengañado, viendo que son tus cautelas, las que tejen tus estragos? Timoteo. Marino. Oyes, de lo que yo escucho algo? Algo to, si mucho maz. Yo de miedo estoy temblando. Los cabellos se me erizan. Estoy de piedra. Y yo de palo. Di, con aquesta cadena, qué querías hacer? Lazos para arrastar al infierno aquestes hombres menguados, y no te espantes, que yo todas mis ganancias hallo tejiendo lazos estrechos, duras cadenas formando, para arrastar, y prender a los hombres, que ignorando mis ardides, por su gusto su precipicio buscando cuando se jusgan dichozos, ven a hallarse desdichados, aquesto es lo que pertendo. Pues porque veas que en vano si encaminam tus intentos repara como tus lazos a los filos de este acero deja deshechos mi mano, y no te admires tan poco al vercomo los destiago, si no ignoras que a vencerte traigo mi brazo enseñado suelta infelice. - Oh mal haya aquel poder soberano que a ti te eleva, y a mí cada vez más humillado, me somenta las desdichas solo por darte a ti lauros. Calla la lengua perjuro Porque más no puedo, callo. Vete inimigo al Infierno. Por más no verte me aparto. s. Qué es esto amigo Timoteo? Que sé yo? Sueltos estamos sin saber quien nos prendía, ni quien nos soltó el pano. Yo solo sé que he sentido un estruendo no pensado. Según las informaciones, que del infierno me han dado, y el olor que aquí siento de asufre, y pes, no me engaño que si me huele al insieruo, debe estar acá el diablo. Pero calla que aún aquí no hade tener fin el cazo, escucha que por acá sueña otro cantar más alto. No temáis fieles, no os asustéis, que de vuestra parte el Cielo tenéis. Poco importa que el infierno se conjure contra vos, si de vuestra parte Dios pone su poder eterno; no temáis fieles, no os asustéis, que de vuestra parte el Cielo tenéis. Dezae uj, Lindo modo de cantar. Aquesto sí, que es del Cielo. Pero todo fue de un vuelo. Hoy me tengo de vengar; Lidoro a este sitio, viene, por llamado de Felicio, si se logra mi arteficio, cierta su desdicha tiene. Yo escucho hablar en muerte, amigo vamos de aquí. Cómo nos vamos? A si Cómo decís? De esta suerte. , Sin hallar defensa alguna, ( hoy la muerte le hede dar, y si esto llego a alcanzar, se mejora mi fortuna, y no es en mí sin razón esta venganza que intento cuanto está el sentimiento llamando a la indignación no es mucho ser homicida de su muerte con rigor si me ha quitado el honor, que vale más que una vida; luego si le he entregado la jova que tanto aprecio, aún que hoy le quite en precio la vida, no me ha nagado, hoy vengaré mi desdoro como pudiere; mas quién - por aquesta parte viene? ( quién es, responda? Lidoro. Él es sin duda, pues vea hoy su muerte sin defensa, y para mayor ofensa con sus mismas armas sea. Quién es el vil, el traidor que cautelozo me hiere? pero sea el que fuere on semara mi furor. Las armas se ha arrosado de su valor con desdere, mas que miro, es de Lidoro, es posible, o he sonado! Lidoro, a quien su valor mide igualdades al mío, el que aqueste dezaño tejio por su propio honor, el mismo que me convida para la lid tan valiente puede ser que as vilmente me quiera quitar la vida? No es posible que en desdoro de su brío, y de su fama pelee así por su Dama, tió; mas quién será? Ldoro. Lidoro dice? Ah traidor muere a mis manos. Felicio Mirad, que es corto el indicio, que atiende vuestro furor, no es Lidoro pero calle mi rabia, que puede ser que en dejarlo así creer mejor mis venganzas hallo. Que esto quepa en mi nobleza! Que esto se halle en mi valor! Que la ceguedad de amor oscuresca mi grandeza? Señor la espada sacad. Cómo a aquesto no venía, no la truijo. Pues la mía os doy, y aquí me esperad, que voy por otra al inomento, y nada aquí tardaré mas que solamente el que permitiere mi ardimiento. Caballero, mas qué miro; Vos me esperáis sin que os vea. mostrad la espada, que quiero a lo menos conocerla; es de Felicio sin duda ahora sin más defensa o no me estorbéis la Dama, o dejad en sangre euvuelta a los silos de este acero hoy la vida, que os alienta. Cielos que escucho, yo misma soy testigo de mi afrenta? Muere infame. Muere ingrato. Aquí estoy, a la pesca, pero qué miro? Lidoro por el suelo, y en offensa suya, que a mí me osendio? No he visto mayor tragedia. Ya vuelvo en mí, y ahora todo mi valor se empeña. Toda mi razón se junta. Es forzosa la defensa, más contra quien me conjure, no puede acertar la idea. Muere traidor. Muere infame. Que es Lidoro quien te mata. Que es Beliza quien te afrenta. Que miro. Confuzo estoy Notable mujer es esta. Señor, aunque os buscaba para vengar mis osfensas, no es justo que cuando os hallo herido otra vez pertenda multiplicar vuestros golpes, y minorar mis proezas, y así las luchas transfiero porque no haya quien entienda que para vengar mi agravio os busco con menos fuerzas. Antes eso no consiento, ni es justo que lo consienta, porque si no es brío vuestro emplear en mí la fuerza cuando rendido me hallastes, hay en mí la razón misma, porque puede haber alguno, que de nuestra transfierencia, jusgue que pudo una herida cauzarme alguna flaqueza, y así. Amigos que es esto, quién os cauza tal pendencia? En los hombres de valor es caci naturaleza la riña, que el pecho fuerte hace officio la pelea. Bien está, más ved amigos que no es acción de prudencia entregar a las pasiones temerariamente ciegas; haced las paces por Dios, pues el mismo Dios enseña a perdonar las injurias sufriendo con tal paciencia de sus mismas creaturas, tantas ingratas offensas; haced las paces los dos, Yo le perdono la afrenta, que contra el gusto me ha echo. Si de mi formáis la queja os satisfago en decir, que os quejéis de las estrellas. No me quejo tal, mas antes huelgo que sus influencias por serén con vos propicias, sean comigo adversas. En señal de nuestra pas me dad los brazos y tenga principio nuestra amistad. Y fin la discordia nuestra? Hermano Marino adonde la penitente me espera? Adónde? En la procesión de los pasos talvez venga. No hable de burlas hermano, mas ya tarda. Ay espere, que viene a siete pasadas no puede venir apriiesa, mas ella viene. Señor, no se que el alma rezela, que aquesta confesien temo, y es esta la vez primera que la salvacién de una alma tanto recelo me cuesta. Aquí todos me aguardad hasta que os haga la seña e que vengáis aplaudir el logro de mis cautelas; quien ha perdido el lorci a en perderse poco a riesga Fadre mío a vuestras plantas una pecadora llega a confesarle rendida. Así el señor lo quiera, retírose hermano. Yo mucho hay que lo quiciera. Empezad a confesaros. Nunca prezumí que fuera necesario dueño mío para confesar mis penas, para reserir is ancias, para publcar mis quezas, perder el aliento el alma, pedir confesión la lengua, totar al arma el discurso hacer la memeria guerra, ni tan poco Mujer calla, como inadvertida, y nescia, como engañoza me llamas con una lanta propuesta, y contra tu alma, y la mía te encuentro loca, y rezuelta Yo engañeza no anduve, y porque mi verdad creas, en la razón que te doy con atención concidera: yo te llamé para oír una confesión, no quieras desmentir que de amor es la confesión más perfecta que hasta ahora se habrá visto, perque si bien lo ponderás en las encias que me matan, en el mal que me atien ca tú el fuego que me abieza en el dolor que me deja su alivio el corazón, el alma sin recistencia. nadie duda que está hal sido una confesón tan buera que se ha llegadó a decir desoués de la penitencia. Léname vil cecedtillo, vete engeñeza sireva, no porque mi cido encartes, ni tus llantos e enterdescan, si ró por la intercien ala que tus discurses ordenan, oéjame, y teme de Dios la justicia entera, y reclr. Mira mi bienque me matas, o quieras que per ti muera. Señor ayudad mi fe no permittáis que peresca en el peligro en que estoy. Oh ejemplar de pureza, dad ayuda a mi intención pues sabéis que es casta, y buenas Mujer si tu vida está a tanto peligro expuesta si a tu dezeo me niego, no permita Dios que sea yo la cauza de tu muerte; mas porque con más cautelas, de tu apetito se logre la satisfacción que intentas, ven cemigo, perque quiero llevarte adonde hallar puedas el cómuelo de tu vida, y el premio de tu fiueza. Vamos bien míe, que ya tarda el descanzo que deceo el exceso con que te amo. Bien se legro mi tragedia. . Vamos señora. Mi Dios, vuestro amparo me defienca, r Aquí está señora el lecho propio para lo que intentas, échate en él, no te atreves? sinó quieres ser primera yo seré, porque mi ejemplo haga que temor no tengas No quieres, que te suspende? ya se acabó tu fineza? Como si hasta al ver el fuego, toda el alma se amedrenta. Pues mira atrevida, y loca, sin discurso ni vergüenza sin temor de la justicia, y a tu honor dezatenta; mira si sufrir no puedes actividad tan pequeña, si te atreves a penar en las eternas hojeras, que el Infierno te promete por maldades tan inmensas Padre mío, a vuestras plantas pesaroza el alma os ruega, me perdonéis del delicto, todo el escándalo, y de esta manera misma os suplico toda en lágrimas deshecha, roguéis por mí al Señor pues son tantas las offensas, que he hecho a su Majestad que cuando el deceo intenta pedir yo misma el perdón me embaraza la vergüenza de llegarme tan impura al centro de la pureza. Hija de Dios no desmayes que aunque tus delictos fueran muchos más de los que son, siempre a todos excediera de Dios la sumina piedad, y la micericordia iminensa. Ruégale el perdón humilde, llora, y búscale deberas, que se se hallarás piedozo, que aunque su justicia es recta a quien le busca humillado, sé que la piedad no niega en ella confía. Fía. En ella espero. Espera. No desmayo. No desmayes. Y en ruegos. Y en llantos. Lágrimas. Penas Apagaré del Iufierno las merecidas hojeras. Apagarás del Jufierno las merecidas hojeras. Y la justicia de Dios se dará por satisfecha. Y la justicia de Dios se dará por satisfecha.

JORNADA TERCERA

tercera jornada Gran tempestad. Gran tromenta, Aferra la gabia, mira que debajo de las olas el viento nos precipita. Acude al traquete. Espera. Ya la nave está perdida. Clemencia señor piedad. Fray Pedro en tanta desdicha vuestra virtud nos socorra. Vuestro amparo nos asista. Quién invoca en las tromentas de Pedro la virtud digna, serena las tempestades, y deshace las ruinas. Milagro, milagro ha sido. A vos Fray Pedro es devida esta merced que alcanzamos. Yo no, Dios es quien os libra, a el le rended las gracias pues su clemencia benigua quizo salvar vuestras almas, y rescatar vuestras vidas, a el debéis el favor, y a su Madre Santísima y así es bien que se muestre vuestra se agradecida, dadle loores cantad, cantadle una Ave María, que es la letra más suave, que hace su gloria crescida. Buen viaje, en hora buena, viva el nombre de María De Laurino aquesta carta me han traido, que noticia me traerá? Ol plegue a Dios sea coza de alegría, que será gran novedad, pues para mí las desdichas, parece que andan pensando como acabarme la vida, la nema rompo, a si dice, que breves que son las cifras. Señor Lidoro, los amigos no ha- cen pendencias sin averiguar dudas, y así para quitarme de algunos rece- los, a las dies de la mañana os quiero buscar en vuestra caza no os vais del- la que sin falta allá me hallare cuan- do digo, y siendo cierta mi sospe- cha, lo que ahora es amistad, será en el campo guerra, dando os la mu- erte, quien hoy es desea la vida. Vuestro amigo Laurino. Qué es esto, como no muero? Laurino? Como la vida no se acaba? A mi Laurino me habla como en enigma dándome a entender por señas, que si no me dezasía es solo por esmaltar su amistad; que esto me diga Laurivo a mi cuando sabe no hay más feiltad que la mía? Puedo entrar señor Lidoro? Como aquién taito os estima, habéis hecho tal pregunta? vuestra prezeacia es mi dicha. Ni yo paelo tener gloria si no en vuestra compañía. no sé como lo artículo sin que mis celos lo impidan Mal mi affecto de quejozo . estas razones explica. Señor para averiguar una sospecha en que lidia el alma, os vengo a buscar. Cuál puede ser que os obliga a dudar de mi fineza y a offender mi bizarría. Ya sabéis vos, que es hablé minoraba mis pezares habrá ocho, o nueve días, y os dije que adoraya. con tanto extremo a Beliza que si mi amor no, lograba, vierto acababa la vida. vos como amigo, seal dijistes me prometías que se lógrase mi affecto, con cuya alegre noticia fui cual Fénix en las llamas, que revasce en las cenizas, o cual luz que está acabando, y con el oleo respira, o cual antorcha del Cielo a quien densa nube eclipsa que en esparciéndose queda nuevamente más lucida, de entonces auaque la basque no he visto más a Beliza pormitid señor que pienrse de vos una acción indigaa, que como supe después que vos su amor pertendías no es mucho juzgue. Sabéis, que era mi dama Beliza Supe que la feste abas, mas no que ella os admetia. Pues sabed, que era mi dama, que mi affesto agradecía que mi fineza estimaba que en fin me favorecía. Sabed que por vos dejé dama, gusto, honor y vida; mirad si puede offenderos señor, quien tanto os estima, que a si propio os autepone, y deja por vos su dicha puede offenderos decid? Decilo por vuestra vida. quien por haceros dichozo se puzo en tanta desdicha! (. s si Beliza no parece no ha sido la culpa mía; sabe el Cielo que lo siento, que a lo menos con su vista porque como erá mi dicha quedaba menor la pena cuando la memoria había recuerdo de aquella gloria que era toda mi alegría. Cielos, cazada de ayer empiezo a sentir envidias celos, pezares, sospechas; sin mí estoy fiera desdicha; como es posible Lidoro, que sea tu se fingida? Pues señor no estáis cazado de ayer con la más divina hermozura que se ha visto? Que otra puede haber más digna; Aquí de mis velos todos la respuesta me intimida. Vos la jizgáis por más basa? Quién la hizo peregrina quiere que así la conosca. Y no adoráis a Beliza? Sí. Pues como no siendo ella la hermosura más divina la rendéis adoración! Porque la estrella me inclina. Pues de la misma manera sol yo, la influencia misma que os persuade, a mí me informa. Conosco que vence el día la belleza de Leonor, procurela con profía, recibila por espoza razón que amarla me obliga, pero que importa si tengo el alma preza en Beliza amo a Leonor por fuerza, y a ella por simpathía. Pues no más ingrato dueño si la estrella no te inclina, me engañes, que no es razón, que violenta el alma siga la ley que el amor repugna, porque es una muerte viva y aunque estamos cazados cuya unión nos obliga, a perpetua esclavitud, no Lidoro, no permita el Cielo que mi fortuna; te cauce tanta desdicha. Señora, mi bien espera:: ohque penoza es la vida a quien la muerte dezen! Oh que penas me lastiman? Adoro a Beliza, y veo que hede vivir sin Beliza, soy espozo de Leonor, y está Leonor ofendida; pues a los aires las quejas: íllégame el aire lavida, vor a satisfacer mi espoza, huye airada de mi vista; hasta cuando triste suerte cesarás de ser esquiva? Señor, no quiero tomaros el tiempo ya se que es mía la desdicha de no ver la hermozura de Beliza y ni vos podéis cazado ser omocrazo a mi dicha. A Diés señor, y allbertí, que estando tan cfiendida mi lealtad de vuestro celo, ni por eso mi ozadía, pide la satisfaccien, que al agravio se debía, y sabed, que esta fineza es la que mi amor requinita. No fue mi intento osenderas. Ni yo os lo merecía Dios os guarde A Diós Laurino ay impensadas desdichas! Cielos que aún tiempo me llore sin Leonor, y sin Beliza? No me dirás mi señor pues soy tu leal creado se acazo inotivo has dado para que llore Leonor que está de suerte a llorar, que recelo veto a mí que si va llorando así muy presto habrá de cegar. Pues llora mucho? Eso es coza. De mí no se ha de pensas, que llego motivo a dar; para que llore mi espoza, que aunque a Beliza adoro (tal no adoro, la adoré no es justo, que causa dé o notivo a su desdoro, esta es mi esposa, y así otro objecto no he de amar si ha de prezumir de mí. Yo te adoro Leonor bella y su que te salte a fe, He de ser tuso ya que es de Lidoro tu estrella, De que me sirve el ser bella si en Lidoro no hallo fe Muere infelice, ya que es Lidcio tu estrella. Yo te protesto!rneza pues se que no me engañastes, Cuando amante me jurastes amor, scultad, y fineza, Oh que mal paga firmeza! como ingrato me engañalles cuando falso me jurastes Amor, lealtad, y firmeza. No más mi Leonor será mi lealtad ingrata a ti, Antes hallarás en mí empeño, brío, y verdad. Qué cauza infame será la que te hace ingrato a ti, Viendo que encuentras en mí empeño, brío, y verdad. Lidoro ingrato, es posible que sin causa me oborreces! (. Ay Leonor, que no mereces . de mi rigor lo terrible. (. Entre llantos moriré. . Adorarte solo intento. (. Y acabando en mi tromento. Constante te adoraré. Adorada Leonor mía, ya que es tanta mi ventura, descúlpame mi locura, y perdoda mi ozadía. Lidoro vos bien sabéis, que os quiero, y hede adoraros, mas es injusto obligaros cuando vos no me queréis. Quiero adorada Leonor que vos veréis que os adora, que atiendo a vuestro decoro, y no está biena mi honor viendo que sois vos mi espoza, y aunque yo no lo fuera por elcción os quiciera viendo, que sois tan hermoza sabed que solo a vos quiero. No me has de offender Lidoro? Os seguro que os adoro. Yo a sí de vos lo espero. Ah tanto tiempo que estoy moriendo ya por hablar sin que halle por onde entrar muy nescio por cierto soy señor mi amo. Qué quieres? Quiero dicirte mil cozas acerca de las espozas del gran Turco. Pues qué infieres? Infiero que era otro tal como un hombre acá de bien mira no nos oiga alguien. Es un tal por cual. Quiénres? Quién es? ay tal desvarío. Ahora no quiero abrir, para ver se hade venir con tal fuerza, y con tal brío. Ve Timoteo a ver quién es. Es el Diablo, hay más que ver? La puerta abre. Eso es querer, que yo le busque con mis pies, entre señor Diablo, pero pobre de mí, que es Felicio, mas según veo el indicio, es de otro Diablo más fiero, Abre la puerta. Abriré. Pregunta quien es. Pregunto. No te mueres? Soy difunto. Ve quien llama. No lo sé. Felicio, en hora buena seáis en mi caza hallado. Siempre soy vuestro creado Esto hrele a buena cena Arroja sillas. Arrojo. Ve presto. Volando voy Auano vienes Aquí estoy. Ven aprisa. Bueno enojo Revoje el labio. Revogo. Señor, yo vengo buscaros solamente para daros de la dicha que lográis el parabién. Vos tengáis cuantas puedo desearos pues soy tanto vuestro amigo; que por más que lo encaresca temo que el amor paresca ultraje lo que no digo. Aunque el favor que contigo es grande, en nada mi amor os viene a quedar deudor pues os amo de manera que por vos la vida diera. Todo os meresco señor. Con este disfrás intento verme en estos dos vengado por serén de aquese Pedro, a quien aborresco airado los más parciales amigos; ea acautelar veamos Si puedo una vez salir con mis intentos logrados, Quién es que llama? será otro huésped por acazo! Soy un pobre forastero, que caminando en el campo me cogió la noche sin hallar ningún agazajo, Dile que entre. Ol fortuna, mis intentos voy logrando. Timoteo otra silla arroja. Señores comigo es vano. copliriento, porque soy deuno, y etro leal creado Sentuos. Por daros gusto me siento. Aquí de mi engaño, . que hede singur cautel ozo tragedias con que tentando Felicio con adulterio, y a Lidoro celos dando procuraré sus ruinas, y tejeré sus estragos no sé que temermis ancias, que recelo, y me acobardo, no sé si hasta de esta silla tendré de ser arrojado. De qué terrasois? No hoy. en tierra alguna creado ni tan poco tengo afiento en ninguna parte, Es caso, según eso usted parece que es el viento. Calla. Callo. Dónde venís? A Sevilla es la derrota que traigo. Cómo os llamáis? Ludovico aquí caben mis engaños como es hermoza esta dama. En extremo, no hay dudarlo, que novedades traéis. No son buenas las que traigo, que en el camino encuentré un hombre que iba apresado tanto que vencia el viento la carrera del caballo; venía en su seguimiento otro mancebo gallardo ni menos velos el bruto, ni más detenido el paso, quedé al ver uno, y otro tan confuzo, que admirado, que lo que alcanza la vista esta enmicurso iguorando; a pocus pasos encuentro ua tropa de crcados unos con otros confuzos, y todos juntos gritando que tu señora era muerta, supe después fuera el cazo. Que era el hombre que encuentré un novio recién cazado a quien su espoza offendía, y con el mayor privado de su espozo (quién tal creera) este le seguía airado para vengar a su afrenta dándole muerte, dejando a ella en caza sin vida, y el que le cauza el agravio, era el que huya cobarde; este no más es el cazó mirad quien puede fiarse, de amigos, que alí mismo paso, que hacen lizonjas al gusto, hacen al honor agravios. Ay de mí que este Felicio, me da celozos cuidados. Ay de mí que por Leonor muero, padesco, y me abrazo. (. Aquí de toda mi astucia alerta, alerta a tentarlos. (. Preparen los Cielos vivas prevenga el lunerno penas, que en las oscuras cabernas, tiene hoy llamas más activas. Sea Dios en esta caza. Ay de mí, de pena rabio mal haya toda mi ciencia pues cuanto intento es en vano? Qué quieres di monstro infame? Calla Pedro, que yo me aparto. Aguarda, espera, que Dios para tu mayor estrago hoy quiere que otra vez veas tu valor aiquilado. Dime Pedro. Habla comigo Dragón, que yo contigo hablo. An pece a toa mi furia; pero oye mi valor airado, y escucha mi arrogancia. Di soberbio desiicaado. Nada digo, que lio puedo, en mi cólora me abrazo. solo digo, que si fuera posible, otra vez mi urazo y mi dezco pusiera del Impirio en lo más alto mi silla, porque me viera al mismo Dios igualado pues nadie hay como yo. Mal discurres nescio ingrato pues prezumes que si fuera eso posible, mbrazo en defensa del señor segunda vez alentado no te dijera: soberbio quién cómo Dios? Ay, ya me cargo, han del infierno recibe en tus concabos, y lagos al infelice Lusbel en Lucifer transformado que en tus entrañas se óspeda otra vez precipitado. Qué protento. Qué prodigio. Raro asombro. Extraño cazo fue aquel, si hah, señores, y como se fue volando, nunca tu vuelvas a ca. Cadre Fray Pedro a voz damos las gracias por el favor que hemos del Cielo alcanzado. Dad alabanzas a Diós que piedozo os ha librado del engaño con que quizo vuestro inimigo tentaras. Por cierto que asás debemos dar las gracias del milagro. A dios amigo Lidoro. Felicio a dios, Leonor vamos Tedos se fueron a Dios ro he visto cazo cazo más razo quiciera saber si van tras el Ángel, o el Diablo . Imagen de la muerte, y de la vida, decengaño, y razón bien advertida, retrato el más fiel de la hermozura aquien servío la piel de cobertura, y te miras ya ahora transformada en polvos, en ceniza, en tierra; y en nada copia falsa, y original verdadero, pues que siendo el no ser, tu ser primero te engañas con lo que eres sin saber que a lo mismo que fuiste, halde volver. Creador de todo y autor soberano de cuyo favor solo, arbitrio, y mano pende todo el hombre y todo el creado, pues os miro por nuestro amor clavado en ese leño duro, y rigorozo y tanto afcado el rostro más hermozo; avuestras plantas pues rindo, y consagro esta del poder vuestro gran milagro; aquí la pongo que es bien esté unida la imagen de la muerte al de la vida. Cada vez mi Jezus que concidero de mis culpas el número tan fiero tiemblo Dios, y Señor vuestra justicia por el exceso ver de mi malicia y hallo castigo blando un solo infierno, jusgo momento breve el tiempo eterno pues todo me parece poco, al ver contra vos se pudo el nada atrever. Pero aquién Señor sino solo a vos, que sois hombre piedozo, y inmenso Dios tengo de recerrer en penas tantas, donde sino en vuestras divinas plantas hallaré de mis males el consuelo huyendo de mi abismo a vuestro Cielo. Señora una mujer buscarte vino. Dile que ya voy. Amante Divino no permitáis de vos ya más me olvide Licencia para entrar señora pide Dile que espere que a hablarle voy No habrá (según entiendo) de ser hoy. Quédate aquí Lizarda, y se viniere a procurarme alguien, dile que espere. Tan santa mi ama está que hasta quiere que yo lo sea, más gente viene, quién es? Quién va digo, no hay respuesta? Qué quiere hermana que dice? Yo confesarme quiciera. Pues examine primero que todo su consciencia. Ay que el que viene con ellos es Timoteo, brava flema; mas yo quiero retirarme de aquí porque no suceda por el mal de mis pecados que el tal Timoteo me vea y que me entre a requestar, y que mi ama lo sepa, y que me trate muy mal y otras mil estratagemas, que después que dio en santa quiere que todos lo sean. Está el doliente muy mal? Pues si malo no estuviera para que venía yo sin descanzo en tal carrera a vuestra paternidad llamar, quebrando las piernas, tan malo está, que suspecho que ya murió. Dios le detenga hasta que del Sacramento goce el fructo que dezea. Este Padre como es Santo, y solo en Dios se sustenta piensa que así son los otros pues por cierto que me altera bien el hambre, sin hallar coza con que hartarme pueda. No murmure hermano, que de Dios la piedad inmensa, no hay nadie que dezampare pues con suma providencia alimienta hasta el guzano en el centro de la tierra y porque sea testigo de esta verdad, a una peña que está daquí poco lejos junta a una áspera cierra vaya confiado en Dios, que hallará en su dureza la piedad que falta en mí coma, y a Dios lo agradesca dejando lo que sobrare puesto en la paraje misma. Si haré, pues sufrir no puedo el hambre que me atrementa, Vaya con Dios. Si lo haré, si Dios a tedos sustenta. Dios mío, y señor de tedo en cuya piedad suprema halla emparo el afligido, que os inveca en su miceria; en vos señor de mis culpas mi alma el perdón espera guardadme pastor Divino pues que soy cveja vuestra por quien las noventa y nueve (al tienpo que mi cariera se encan iraba a huires dejastes porque yo volviera. si al tiempo que yo os dejaba obrastes tanta fineza, ahora señor, que os busco no desprecies ni hajeza. Comed amigo Tuimoteo que es de Dios esta grandeza. Antes pienso que es Dios mismo que segan bien se me acuerda es costambre de Dios darse en pan, y vino a la meza Luego parece que el Cielo hoy nos ha dado esta cena. De los Ángeles el sustento se me reprecenta en ella. Demos a Dios alabanzas. Por siempre alabado sea Vamos Padre. Si amigos vuestra hambre está satisfecha? Si Padre gracias a Dios Oyes Timoteo quien pudiera volver onde estaba el pan y otra vez se le comiera. Pues por mi Marino vamos. Vamos Timoteo a la peña. Mas que miro, raro asombro. Qué miro dices! o aciertas, que yo juro por vida mía nada miro aunque quiera. Vamos Marino, esto es burla, Quién fabizo bursado sea. De Dios la suma piedad es tan lleva de justicia que castiga la malicia. y no la necesidad. Hermano Marino Diga. Cómo en tal yerro han caído? Cómo nío puedo tenerme ̱. Aquello es peor Marino. Pues como a si temerario. sin prudencia se ha atrevido a abuzar de la piedad de Dios, que amante y benigno de su hambre en la aflición piedozo le ha soccorrido? como se atreve a tentar un milagro para unvicio! Padre mío yo prometo La emienda de este delito. Vaya, y démonos prisa que el doliente está en peligro, . Señora basta que siempre hasde estar en este sitio? Lizarda en la soledad goza mejor el espírito la suavidad que le niegan del mundo los laberintos, aquí llora el peccador sus pasados desvaríos sin que le estorbe el dolor, del mundo gozos fingidos. y sinalmente aquí solo debe habitar quien ha sido. escandaloza a los hombres, lizonjera al desativo, horror hasta del Iufierno y en sin al amor Divino ingrata, que es el más seo delicto, que he cometido. Pues señora yo también he hecho tantos delictos? Pues di, quien hay en el mundo qué ingrata a Dios no haya sido? Quién, yo? Lazarda no burles, que cuanto te he referido es verdad, sin que caresca favor de lo encarecido. Pues señora tudo cuanto has hablado, tengo oído más Dios amí no me quiere llevar por ese camino, queda tú en el decierto que yo voy buscar otro arrimo. . Señor sola me ha dejado hasta Lizarda? Bien mío quien ha quedado con vos, que más puede haber querido? Dios, y señor en aquesta soledad me detremino hasta que llegue la muerte pasar la vida en suspiros, sintiendo dentro en el alma solo el tiempo que he perdido; pero parece que gente hacia esta parte he sentido voyme, no sola por cierto pues que vos venís comigo. Hermano, y mi compañero, verdadero amigo mío, ya de mi vida el tiempo está cumplido, es precizo; ya que Dios en mi convento acabarla no es servido, buscar abrigo, porque me ha quebrantado el camino tanto, que ni para dar si quiera un paso me animo. Pues yo llamo a aquesta puerta, que es de Lidoro tu amigo, y puede ser te agazaje. En hora buena. Pues digo, ha de caza; no responden, ya deben de estar dormidos. Quién llama? Quién bade ser. es Frai Pedro y Frai Marinos, Frai Pedro caci muriendo, y yo de tudo murido Padre hoy la mayor ventura el Cielo me ha concedido. Dejad lizonjas Lidoro. y sabed que los amigos en las ocaciones sirven, y pues Dios ha premitido por castigo de mis culpas negar al alma el clivio de acabar en mi convento la vida, así es servido que vos paséis un incomodo, y me hagáis un beneficio. Frai Pedro, amigo del alma compañero, y cendiscipulo bien creeréis de cuanto os amo si vuestra asistencia estimo, mas dejad que ahora sienta lo mismo que selicito entrad pues, en esta caza tenéis todo lo precizo, rocogeos, que después os buscaré, y en serviros tendré el mayor cuidado pues mi caza ha merecido ser el tezoro en que Dios depocitar ha querido el gran prodigio de España. ca también que he sabido conservar más requitrada la lealtad de un amigo Dios os pague aqueste bien. Bien pago estoy en servires. Lidoro, que ha sido aquesto: Dios que nos ha concedido que en nuestra caza se vea de España el mayor prodigio, Amigos míos bien veis, que quien tan pobre ha vivido, que solo lo que le dan como limosua ha tenido no tiene con que pagaros, y así lo que solo es mío, es este cinglo con que vive mi cuerpo ciugido; este os entrego, porque veáis quedo lembrado, ya que no puedo ser agradecido. Albricias, albricias suelo. albricias que has merecido una flor que has producido que se disponga en el Cielo. si su dicha tan extraña loar el mundo no sabe sea un Ángel quien alabe el gran prodigio de España. r , Te Devín Laudamus Te Dominun Confitemur. Gran dicha. Ventura extraña. Qué protento, Que prodigio. Por cierto que nuestra caza la más venturoza ha sido. Y no menos lo será el ingenio que esto ha escrito si supiere que os agrada, pues su intento solo ha sido describir (aunque deslustre la cauza el affecto indigno) El gran prodigio de España y lealtad de un amigo.