Texto digital de La gloria de Niquea
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La gloria de Niquea. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/gloria-de-niquea-la.

LA GLORIA DE NIQUEA
El Tajo gran Filipo, la corriente Corri. Soy, que en coturno de oro, las arenas, DDesde las perlas piso de mi fuente, hasta ilustrar de Ulises las almenas. Inclino a tus reales pies la frente, Entre estas siempre verdes, siempre amenas jurisdiciones fértiles de Flora, y la corriete con demostración humil de dijo estos versos. que un río las argenta, otro las dora. Inclino al nombre tuyo agradecida Una vez y otra, las cerúleas sienes, Pues a pisar en la estación florida Las esmeraldas de mis orlas vienes. La ocasión muchos siglos repetida Sea tu deidad, y a los que tienes Años siempre felices, les respondas, Vencidas de su número las ondas. Conduce la que ves Isla inconstante Cuantas contiene ninfas la ribera, Des Desde la fuente donde nace Infante En breve el Tajo de cristal esfera, Hasta donde después logra gigante Los abrazos de Tetis, que la espera De velas coronado, cual ninguno Líquido tributario de Neptuno. Pero ya en Selva inquieta se avecina Él mes, ponpa del año, ahora tanta, No porque florocer hace una espina O matizar de estrellas una planta. Sino porque en los brazos de Lucina Besó primero tu primera planta, Que aún no bien en sus márgenes inpresa Un mundo la venera, otro la besa. Teatro, saludo a la corriente con estos versos. Ar. Deidad undosa, honor de esta Ribera, El manto mira, que expirando ahora El mejor ámbar de la primavera, Bordó el mejor aljófar de la aurora. Con él vengo a esperar la edad ligera, que del evo prolija moradora, Del cuarto lustro el año trae segundo da fénix. Llegando pues con vistosa igualdad a la mitad deél Al gran monarca de este y de aquel mundo. Tú, pues tantos regando aquí claveles, Cuantos al cielo hoy niegan arreboles, Con ondas no más puras que fieles. El culto restituye a tantos soles. El pie argentado de sus chapiteles, Simétricos prodigios españoles, A cuyo siempre esclarecido dueño Dos Orbes continente son pequeño. Y en cuanto el sol adoro yo de España, Atiendo de la edad el diligente Bue vuelo que lisonjero no se engaña, Y nos huye veloz Febo luciente A quien los muros que pisuerga baña, Celajes fueron claros de tu oriente, Rayos tuyos los reinos sean, y leves átomos las provincias menos breves. El que ves Toro, no en la selva nace, A mis floridos yugos obediente, En campos de Záfiro estrellas pace, Signo tuyo feliz siempre luciente, A cuyos vaticinios satisface, Y al nudo sacro que gloriosamente Con la feliz Consorte que oí te asiste, De esperanza y de luz dos orbes viste. Lilio francés, emulación de flores, Crisol de reinos, fénix de mujeres, La bella Infanta, a quien le debe albores Tantos la Aurora, como Rosicleres: Carlo el que ya esplendor de Enperadores Sexto le admito y tú Fernando que eres Purpúrea luz del cielo baticano; ¿Qué mucho si de un sol eres hermano? Sus años numerando cuantas guijas émulas del diamante, guardan brutas, Apuren las del Tajo rubias hijas En los tersos cristales de sus grutas. Desordenando luego las prolijas Trenzas, mal de los céfiros enjutas, ca En una águila bañada en ascuas de oro, que batiendo las Coros voten alternos, y a su voto Verde sea Teatro el verde soto. Mis Idus ya te dieron natal día, Propicios astros concurriendo en ello, Al padre de las flores se debía Tan hermoso clavel, jazmín tan bellos Las gracias cuna, sueño la armonía Te fueron de las musas, si del cuello De Latona pendiente no te daba, Ya el plectro de sus hijos ya la aljaba. A Palas cuantas veces inclinada A tu voluble lecho, y a ti en vano Repelando le hallé de su celada Los despojos del pájaro africano? Que lámina de ti no fue tocada Con duro afecto, si con tierna mano Trasladó de tu manto en vez alguna Al Paves corvo de la instable luna? Ya corre la diáfana cortina Corr. El aire. Hoy es Abril? Abr. La edad deciendo Con aquella su púrpura más fina que él veneno del tirio mar enciende. Corri. Su vuelo en el Real Solio termina. ¡Oh, cuán hermosa en plumas de oro pende! Abr. Y qué contiene al fin? Ab Años felices, Corri. ¿Qué muchas piras vean de fenices. Salve o monarca, no de un orbe solo, Edad. Que tuyos son los términos del día, Si de este, si de aquel opuesto polo El dosel pende de tu monarquía, Si a tus gloriosas armas siempre Apolo Luminoso es Farol, luciente guía, Manifestando incognitas naciones, Que alunbren que penetren tus pendones. luz de estrellas a estambre reducida, Florida edad de Láchesis hilada, Que el año diez y siete es de tu vida, Esta vara te ofrece coronada. Y cuánta gloria tienen prometida A tu cetro los cielos, a tu espada, que al quinto de los Carlos, al segundo Verá de los filipos en ti el mundo. Siempre feliz y tan capaz de aumento, Soberano señor, tu inperio sea, Pues dejó de pisar el firmamento, Por asistir a tu gobierno astrea. Mar Marte su escudo te dará sediento, De que al reflejo de su acero vea La envidia respetadas tus hazañas, Propagado el honor de las españas. Preciarte heroicamente, Señor, puedes, Qué religión conduce tu milicia, justicia distribuyen tus mercedes, Y piedad ejecuta tu justicia. ¿Qué mucho ya, si enequidad excedes, Siendo al humano género delicia, Al monte Adonís, Marte a la canpaña, Si divino dictamen no me engaña? Anbos te cederá Mares Neptuno, Y desde Calpe igualmente veremos Velas mil tuyas coronar el uno, Y encarecer el otro iguales remos. Fulminarás Piratas, que oportuno Al medio tanto, cuanto a los extremos Dominarán, Señor, tus armas solas Del indio mar, a las hesperias olas. Tus tronpas oirá presto esclarecidas Libre por ti, Jerusalén sagrada, Y en sus fuentes, aún oí mal conocidas, El Nilo beberás en tu celada. Las dos pólares metas convencidas, Será tu monarquía dilatada, Hasta que falte a tus progresos orbe, Y tu inperio a tu mismo inperio estorbe. Tu protector de Césares, en tanto Con religioso zolo de monarca, Timón tu cetro, vela sea tu manto A la de Pedro Militante Barca. Firme, siendo coluna al templo Santo Tu nombre en menosprecio de la Parca Le miro eternizado y en la esfera, Que vivo quede, aun cuando el tienpo muera. En superior decreto han confirmado Purpúrea luz y placido ruido, Lo que de alto valor harás armado, Lo que de celo dispondrás vestido. Crece a tantas naciones destinado, Cuántas respetará siempre el olvido, Y cuantas saldrán tímidos a verlas, En crisoles el norte, el sol en perlas. De Borbón planta siempre generosa Propagará, Señor, tu regia cuna, Que rayos multiplique poderosa A la rueda feliz de tu Fortuna Tiaras les dará con judiciosa Disposición, el sacro Tiber una, Otra el Albis, su inperio dilatado, Donde el curso del sol aún no ha llegado. Cual vencedora planta no obedece A las futuras glorias que previenes, Con la que en claro polo luz te ofrece El cielo a quien propicio siempre tienes? En Entre estas esperanzas Dafne crece, Con anbición de coronar tus sienes, Consagrado a tu nombre el árbol solo, Que los abrazos mereció de Apolo. Aplaudan pues el vaticinio mío Coros festivos tuyos alo menos, O con las ninfas del luciente río, O con las de estos árboles amenos. Las verdes almas ya del soto umbrío Abr. Desnudan a tu voz los rudos senos. Queda gozoso. Muchos siglos vuelvas Edad. Por tan alta ocasión a nuestras oelvas. Muchos siglos de hermosura En pocos años de edad. Viendo pues la agradable atención del auditorio, n hermoso brío y natural despejo representó estos versos. Cuantas la selva ya escondió Amadrías, Cuantas ninfas el Tajo en su ribera Vio discurrir entre sus aguas frías, Lisonja de esta Esfera, Canoro ostentan unas su concento, Otras en acordado coro, dan voz al métrico instrumento, dulcemente pulsado Del cristal de sus manos animado. Troncos, que un tienpo fueron pies y manos, Objetos de amor bellos, Hechos rubios cabellos, verdes hojas, Hojas desnudan hoy, visten cabellos. Y a su primera forma reducidos Gratos a tu deidad tienen oídos. El caballero de la ardiente espada Amadís, que del indo al Tajo viene, En tus plantas previene Debida aceptación a su jornada, Cuando busca la gloria de Niquea, que el fiero Anártarax tiene encantada, Damas, armas, amores, aventuras, peligros, hermosuras, Aren Atención te merezcan, no cuidado, Responde ya invocado, Y con afecto blando el gusto con las musas alternando. El ejercicio venatorio omite, Treguas dando a las fieras En aquestas riberas, Si el genio militar te lo permite, Que nunca se da sólo Al arco Cintia, ni al venablo Apolo. Antes tal vez agrava Al hombro sacro la bruñida aljaba, Tal vez pendiente a Dafne se le fía, Hasta que en mejor día Vuelva a la selva con el mismo anhelo Este ejenplo te mueva Para premiar con atención el cielo. Hoy de tu patrio suelo, Y el de tanta beldad candor venciste Humano, como augusto. Ser pueda bien que la que ahora suena Mal escuchada Avena, Para cantar Minerva, Tus marciales progresos la reserva, Cuando en rebelde polo ya obediente Undoso el reno, emulación del janto, Tributo lleve tanto, Como de agua de sangre al mar algente, Mas Mas atiende entre tanto, Convirtióse la loa en alabanza suya, entre cuyos a De las deidades de esta selva el canto. abril, la edad, la corriente De esta sagrada ribera, De la gloria que te espera, Cantaron ya felizmente. Oí al más resplandeciente De tus virtudes crisol, Cuarto planeta español, luz del uno y otro polo, Del árbol sale de Apolo Dafne a ser Clicie en tu sol. Las verdes hojas, que el viento Muere de una y otra parte, Cualquiera, para cantarte, Se vuelve en dulce instrumento, Cuyo numeroso acento En voces que multiplica Memoria de afectos rica, Éstas te consagra prendas, De las votivas ofrendas que esta selva te dedica. Dar Gracias doy que de mun prosudo sueño, suelto haya sido, al mundo restituido en lo más bello del mundo. Tú que en el Tajo, no sólo más en el claro sujeto, vacas de mejor Admeto conduces segundo Apolo. Descifra a los ojos míos objetos, donde no hallo, ni aun estanpa de caballo en la arena de estos ríos. Dan. Forastoro, un rato engaña de tu camino el trabajo en esta margen del Tajo, caudaloso honor de España. Pues aquel donde desata pródigo una y otra vena, pisarás oro en su arena, verás en ondas su plata. Dar. Este es el Tajo, este es el páctolo español? Dant. Sí. Dar. Y aquella quien es me di qué besa el Tajo sus pies? Suntuosa majestad. adonde lo que se mira escrúpulos de mentira po pone a la misma verdad. Milagro de este horizonte, ponpa de la arquitectura, alcázar en la hermosura, si ya en la eminencia monte. Dan. Este edificio, que tanta admiración oí te debe estrecho palacio es breve, si de sí mismo no es planta. Y él ya glorioso Filipo designando esto que ves pensó fatigar después a Vitrubio y a Lisipo. Mas sin poderlo acabar murió. pero no su fama, en cuanto Tajo y Jarama llevaren tributo al mar. De su imperio la ostensión nos le pinta inmortal hombre, y oí es sínbolo su nombre de justicia y religión. Constante, atento y severo freno de uno y otro mundo, en el nombre fue segundo, y en las virtudes primero. Aquí su gran nieto asiste Filipo, humana deidad, que olvidando la ciudad, esta selva de luz viste. Y alternando algunos días el ocio con el cuidado suele, a la corte negado, gozar de estas aguas frías. Pues contra indómitas fieras sale a ejercitar su saña, Adonis en la canpaña, Hipólito en las riberas. Dar. Cuánto aquí exspira es Amor, y dulces efectos de él, no ves a Dafne en laurel? no ves a Narciso en flor? En fragrante Laberinto, que a Venus son más aceptas afrentan negras violetas, los candores del Jacinto De las amorosas vides tejidas con dulces lazos no desdeña los abrazos la sacra planta de Alcides. Dant. En las ondas cuantos días sobre conchas erictreas coros de blancas Napeas, y de bellas Amadrías Alternan versos suaves numerosamente, en cuanto con su no aprendido canto sueltan sus voces las aves. Darí. Varia produción de flores aquí descubre esta Ecena, donde Progne y Filomena se quejan de sus amores. Dant. Este, pues, que el cielo baña de favores verde llano, el Paraíso es humano del gran monarca de España. Mas decid por vuestra vida quién sois y lo que buscáis, en pago de que halláis en mi ánimo acogida? Darí. Escudero soy andante de aquel vencedor invicto, por una espada nombrado, por otra espada temido. Alto esplendor de las armas, de otro griego Alcides hijo, nieto del Marte de Gaula, Amadís de Grecia digo. Dan. Hablas amigo soñando, deliras hombre sin juicio, tú de Amadis escudero Ba con 2o con facultades de vivo? Dar. Yo Escudero de Amadís. Dant. Sueño quiere ser amigo de Feliciano de Silva, y fáculas de su libro. Dar. Vaquero escúchame un rato, que bien sé que no deliro, si bien aún no he recordado de lo mucho que he dormido. En los reinos de la aurora debelados infinitos, Gigantes desme surados, y formidables vestigios. Por la espada de mi dueño aún más ardiente de filos en su mano, que en su pecho resplandecientes prodigios. Un día que ardiente iba, de un Enano conducido a enmendar un tuerto fecho a la dueña de un castillo. Alquife que a Zoroastro y al rey que oí es Monlivio excede en la magia, y es de Amadís tútela y tío. No sé cómo ni sé dónde rapto haciendo de improviso de nuestras personas solas, durmiéndo nos ha tenido. Hasta que hoy a medio día entre chopos y entre Alisos nos restituyó a la luz, y segunda vez nacimos. Besándole yo los pies los brazos dio a su sobrino, y con alegre senblante a mi nuevo Amadís dijo: Formado segunda vez pisas este paraíso, Inperio de Flora bello, imperio de fores tico. Sitial fragrante es ahora del soberano Empo, a quien nuevo tercer mundo guarda el tienpo en sus abismos. Frecuenta las primaveras este delicioso sitio, con su divina consorte, que este mayo no ha venido. Por dar púrpura al clavel, porque nieve aprenda el lilio, porque rayos beba el sol, Oh cristal la usurpe el río. Sino por celebrar solo, con aparatos festivos, el siempre natal dichoso de su semidios marido. Yo previniendo ocasión de un prodigioso servicio a la más bella deidad que humanidad ha vestido. Terobe a la muerte, cuantos dormiste ya años prolijos, para que de los andantes Heroe más esclarecido A los monarcas supremos sirvas con culto más digno festejando su natal, con lo que ya he prevenido. Hallarás atado a un fresno un caballo andaluz, hijo de un relánpago del Betis, que te llamará a relinchos. Y a su arzón verás pendiente faral escudo, que en linpio cristal, desmayos esconde, sino vitales diliquios. Por puro cendal lo niega al que no te es enemigo, con él, pues te ofrece osado a los a los mayores pelieros. Una gloria y un infierno te esperan a un tiempo mismo. ella de una casta hermana, él de un hermano lascivo. Redimirás a los dos, lisonjeando atrevido el más augusto teatro, que las edades han visto. Para más decoro suyo os he rejuvenecido, buscad el caballo anbos en el bosque; y esto dicho se desvaneció la sombra, y mudos nos dividimos. Amadís por una parte, yo por este soto umbrío, que flores pareciendo en vez de celestiales zafiros. oro, vestidos y nieve me ofrece uno y otro siglo. Argos tú del uno, dime que sientes de lo que afirmo? nQue un tronco soy, mas con alma, un mármol, mas con sentidos. A quien di, muriendo el día, como si naciera al alba, tus baqueros hacen salva con su rústica armonía? Dant. Escucha los instrumentos que son de su voz heridos, suspensión de los oídos, y lisonja de los vientos, quejas y celos espantan de las voces que escuchamos. Dar. Pues porque no nos llegamos para entender lo que cantan? Sirenas escucha el Tajo En su Esfera decristal. Que con desprecios de río Tiene anbiciones de mar. Pues me trae animoso Camad. La voz de ese Clarín alma de Marte, Donde en campo hermoso Está naturaleza con el arte En competencia amena, deidad y no metal es el que suena. Este es el sacro río, Cristal su vena y oro sus orillas, De De quien mi Sabio tio Tantas me tiene dichas maravillas, Si no miente la seña El teatro es aquél, ésta es la peña. Trono, y pórticos veo De apocrifas colunas sustentados, Y en mágico trofeo Misterios del encanto reservados Al bien templado acero Del más leal y osado caballero. Pasados dan contento Cuantos son en peligros mi camino, Opuesto al mar, al viento En la esperanza de un alado Pino, Que apesar de sus olas Me condujo a las playas españolas. Pisó del sol la cuna En la frente del Ganges mi pie errante, Más propicia fortuna De un sueño suspendido, vigilante Me tiene ahora, donde Febo entre senos líquidos se esconde, La gloria de Niquea, Si es que merece verla un caballero, Nunca Circe, o Medea Pudo vestir de encantos horror fiero, Tanto que disuada Al cabalero de la ardiente espada. B4 Darí. Va. Estás desengañado Dar. Zagal? Dant. De no creerte estoy corrido. Has, di, señor, hallado Dar. Al viento de las yeguas concebido? Junto a ese arroyo breve Aa. verás que ambrosia pace y nectar beve. En este ameno valle, que en jiros de cristal Tajo rodea, No ahl pájaro que halle Vislumbres de la gloria de Niquea, Pues con voces suaves Saludándola están diversas aves. Apreste la memoria En los claros archivos de la fama, La esclarecida gloria Que a felices fatigas oí me llama, Donde veré primero La fatal inscripción de este letrero. Al oalor más peregrino, Lea Al más constante en amar, Gloria el sueño le ha de dar, Cuando esta peña camino. Sue Sueño de Letargo tanto de mi sentido opresión, pienso que le da ocasión la fuerza de algún encanto. Porque en tan nuevo accidente conozco que mis sentidos más presos, ya que dormidos están misteriosamente. Cedo al sueño, pues ya el blando aliento del austro bebo, volveré a probar de nuevo la ventura en despertando. Noche. Yo soy en opaco bulto. y en escura confusión con manto de estrellas noche, negra imagen del temor. Soy cómplice tenebrosa de cuantos hurtos amor no fía de las auroras, y esconde a la luz del sol. Amadís duerme seguro, duerme que en el sueño no puedes temer los peligros desta encantada ilusión. Al Aar Huye sombra escrupulosa, tú que confundes el ser de las cosas y los casos, que a más cierta luz se ven. Yo soy la aurora vestida de apacible rosicler, bello principio del día, y fin de tu horror tam bién. Despierta Amadís dormido, y despierta a merecer aventuras, a quien deba mil coronas un laurel. Huye tú, pues soy la luz, que a la rosa y al clavel las colores restituyo. Noche. Huyo. Aur. Despierta para vencer. Amad. Convalecido del cierto Oh dudoso sueño, ya mi antiguo valor está para las armas despierto. La noche en su negro manto robar mi esfuerzo intentó, su mágica se engañó. con más valor me levanto. que el alba hermosa y florida alentó mi corazón, y aunque el sueño es un ladrón de la mitad de la vida. No robó mi valor, antes mi corazón alentó, el que a los dioses robó, y el que usurpó los gigantes. 1.Adónde vas caballero, vuelve atrás, teme la muerte, sin verle cantaron esto. cuando a prodigios divinos humano aliento se atreve? Prosigue blasón del mundo, pasa adelante, que temes enpresas grandes si ayuda la fortuna sólo al fuerte? Amad. Ad. Una voz me desanima, otra me inflama, y enciende en un divino furor, que toda mágica excede. Esta acción concluye. Huye. 2 Llega y resuélvete. 1. Vete. Tu valor qué aguarda? 1Guarda. 2. Tu aliento que teme? 1. Teme. A Dos más que humanos inpulsos me confunden y suspenden, no es temor, si no respeto el que mis pasos detiene. Mortal fin se encuentra. 2. Entra. 1. Temor te convence. 2 Vence. Con valor inmenso puso mano a la espada y enbrazan Este desalienta. 2. Alienta. Los pasos revuelve. 2. Vuelve. 1Aí osado caballero mira que la vida pierdes, no ha de intentar inposibles el que aspira a ser valiente. A cobarde caballero mira que la fama pierdes, dificultades intenta el que aspira a ser valiente. Amad. Deidad es la que me anima, encanto el que me detiene, seré otro Ulises, haciendo que Sirenas se despeñen. Sacro Escudo, ardiente espada efectos de mi valor, tan alta gloria de Amor para mí está reservada. ¡Oh tú, aquel que por trágico accidente. Furian. Este campo fatal has penetrado, Y menos advertido que valiente Tú ya violento fin solicitado. Huye plazo infeliz, muere presente, Cede a estatutos de inmutable hado, Que te verás, sin mi valor esperas, Ceyo a las aves oí, pasto a las fieras. Tú que con más locura que esperanza, Tisafer. Solicitando vienes tu ruina, Si no enfrenas tu humana confianza, que a admitir imposibles se termina. Será a tanto furor corta venganza Tu cabeza, que el cielo nos destina, En cuya muerte inadvertida veo Limitado el honor, breve el trofeo. Bradamante te ofrece fin violento Brada. Al infeliz osar de tu fortuna, Y sale a castigar tu atrevimiento De la estrecha prisión de esta coluna. Si con alas de aviso el escarmiento No presta a vano osar fuga oportuna, Tanto es fuerzo ministro de la ira Del cielo, a su venganza justa aspira. Cuantos la selva límites contiene, Eritreo. Milagros son del arte de Medea, Adonde Anájtarax para sí tiene Reservada la gloria de Niquea. quien y Quién anbicioso pues a pisar viene Solios que construyó la maga Alcea, Que aquí habrá de quedar, tenga por cierto Para siempre cautivo, sino muerto. Amad. No ahí miedo que disuada el alto valor de un hombre dijísteisme vuestro nombre, mi nombre os dirá mi espada. Este fatal resplandor del scudo y nuevo rayo de Júpiter, que desmayo no dará al mismo valor? Amad. Quién tan fácilmente pudo véncelos? O fue el temor de mi fama y mi valor, o la fuerza de este escudo. En pasando Amadís de las colunas, salieron dos enca El mismo cielo parece que facilita mi intento, y que el alto pensamiento ya mis fines favorece. Las que deidades hermosas presentes Amadís tienes, dedicaron a tus sienes esta guirnalda de rosas. Iuventud, vida conserva, sal de este castillo fuerte los áspides de la muerte pisas en flores y hyerba. Amad. A Circe son parecidos vuestros regalos y antojos, Tapareme yo los ojos, como Ulises los oídos. Y si del dios elocuente me falta el celeste ramo, Circes, Amadís me llamo, venza el nombre solamente. Apenas huyeron las encantadas sombras, cuando por parentes sombas, diciendo: Amad. Huyeron, que sombras vanas Las fingidas plantas mueven, Si a representar se atreven Las hermosuras humanas. Ama. Mas ya en fieras convertidas causarme quieren terror, fieras no me dan temor, verdaderas ni fingidas. En los bramidos que escucho, más me ánimo y me provoco, si mucho no cuesta poco, cueste mucho lo que es mucho. Lea Esta misteriosa puerta, Amadís Que el cielo tiene cerrada, Solo la merece abierta Del mundo la fe más cierta, T la más famosa Espada. Glo- Gloriosa ambición me llama A generosos deseos, Tal que escriban mis trofeos Los anales de la fama. Milagro de hermosura peregrina, mudos conceptos del alma, los versos como más licencio sos, si bien con la cordura y templanza, que pide el real sujeto, podrán hacer algún breve designio de las luces que descubrió Amadís, que postrada la rodilla en tierra, blando con la deided de la hermosura, dijo estos versos. Milagro de hermosura peregrina, Amadís. Misteriosa deidad, luz que serena Se reconoce y no se determina, blando con la deided de la hermosura, dijo estos versos. ¡Oh, cómo inperciptible, o cómo ajena. Si amar hombre mortal deidad divina Por las leyes de amor no se condena, Galardonor de mis fatigas sea, Sacar de estos encantos a Niquea. Anaj. Quién intenta la victoria de penetrar esta esfera, donde el cielo reverbera con relánpagos de gloria? Recelo nuevo cuidado, puevo mal el alma siente, que aun esta gloria aparente pierde quien es desdichado. Prodigios y asombros veo, humano osar puede tanto. Amad. Desvanecióse el encanto, descielo irmerso trofeo. Detuvieron las voces de Anaxtarax los reflejos del Escudo, y cayendo en un infierno de incesables penas de amor, castigo justo a su desordenado deseo, perdió el canto la fuerza, por el valor de Amadís, que pidió vito rioso a la diosa de la hermosura, que acompañando qué a bajase a honrar las flores de aquel sitio. Dejáronse vencer de sus ruegos, y bajaro del trono acompañadas de sus ninfas, no de otra suerte que si los planetas se d sa satarán de sus Orbes donde hasta dar fin a la prisera Scena representaron estos versos. Bellísima Niquea, Amad. Pues el alto firmamento sólo es digno de tus pies, deja esta gloria que ves de fabuloso concento. Cual niebla deshecha al viento Todos estos tronos son, y efectos de una pasión que disculpar no se debe, pues a tu cielo se atreve con mentida adoración. Bellísima Niquea, A todas las ninfas sea igual tan alta ventura, la diosa de la hermosura venga, y con ella Niquea, adonde Cintia desea al son de cultas Avenas, de ninfas y de Sirenas formar apacible coro, y con vivas flores de oro esmaltar estas arenas. Bellísima Niquea, Misteriosa deidad, a quien ofrece Su tributo Amaltea, Náyade, que las aguas enriquece De la feliz corriente Que oro su margen es, perlas su fuente. A tus plantas el prado Responde con Jacintos, con Jazmines, Y de ellos coronado Ponpa es fragrante el Tajo en sus confines, Que sólo a su ribera Vinculó su beldad la primavera. flechas de mejor pluma, formadas de sus alas, apareja El nieto de la espuma, Y en tu divina mano el arco deja, Para que no se pierda El Harpón más glorioso de su cuerda. Ca Su Su pájaro bizarro Ojos de envidia oíle presta a Juno, Conduciendo tu carro Por los campos de Flora y de Berturno Por estos Hhorizontes, En las selvas deidad, diosa en los montes. Yo desde la corriente, que del sol baña el rayo primitivo, Hasta donde Occidente Altar prepara a tu deidad votivo, Busco tu esclarecida Por relacienes luz siempre ofendida. Y tu milagro claro De cuantas ostentó gracias el cielo, Por simulacro raro De la deidad, que más venera el suelo, cuyo esplendor ahora Bana los canpos de Favonio, y Flora. Si el justo celo anparas Con que mi afecto y servitud describo; Siempre arderá en tus aras Opimo el holocausto, que votivo Convenga a tu grandeza Con igual reverencia que pureza. Pues estrellas amigas Conducir han podido mi pie errante, Por gloriosas fatigas Donde el sol me concede su brillante Rayo Rayo por fe vivido Cuanto más visto menos percebido. Vosotras oí napeas Con las sacras deidades de este río, De conchas erictreas, Vuestras grutas dejad por el ombrío, Oi campo floreciente Cuanto del Tajo alcanza la corriente. Nin. 1. Amadís a las que ves Ninfas igualmente agrada lo valiente de tu espada, de tu trato lo cortés. armas y caballería, amar y saber servir, nunca podrán dividir esfuerzo de cortesía. Darin. A tu valor le debemos haber salido de encanto, y lograr del cielo cuanto en esta ribera vemos. Tú vienes a conseguir más dicha, pues no ahí alguna como tan alta fortuna, de qué poder presumir. Y porque con más razón reconozcas tu ventura, la diosa de la hermosura acepta tu protección. Aber. Por el más digno, y fiel de los vasallos de amor, ciña en siempre verde honor tu frente aqueste laurel. Vence esta planta a quien sólo por hermosa o por altiva, tiernamente la cultiva con sus lágrimas Apolo. Por esto a Marte, a Minerva sínbolo queda triunfante, y del rigor fulminante de Júpiter se reserva. Am. La gloria y premio que veo, que vuestras manos me dan nunca le merecerán las obras, sino el deseo. Pues gratitud advertida con reconocido oficio dédica a vuestro servicio las acciones de mi vida. Mas no quiere amor que vea tan alta satisfación, faltando la aceptación de mi servicio en Niquea. Niq. Amadís mi esclarecida deidad, a Cintiavotada, bien puede estar obligada, mas no ser agradecida. Amad. Amor en tus manos deja la fe pura que profeso. Niq. Obligación te confieso no me solicites queja. Am. Siempre el mejor pensamiento busca el peligro mejor. Niq. Y es siempre culpa el error. que toca en atrevimiento c Niquea el osar morir tienes por mucho osar? Niq. Y es poco desvaríar osármelo tú decir? Calla, y no quieras perder el premio de tu valor, disculpando con amor la causa de enloquecer. Límita Amadís el daño, Éntrate en ti y en camino, que no es poco el desatino que ha menester desengaño. Ponga freno a la pasión el accidente más justo, echen cadenas al gusto las leyes de la razón. Venza la causa al efecto, será tu fama ensalzada, más que por la ardiente espada, por el debido respeto. Amad. No sé yo que contradiga, ni que pueda ser herror. contra los fueros de amor una encubierta fatiga. Mi ceguedad ya la veo, y que no tendrá disculpa, si puede una fe ser culpa, que aún no llega a ser deseo. Niq. Serlo, fuera ciego intento con muerte aún no castigado. A. Sin dicha aún no es desdichado quien tiene mi pensamiento. Y conoceré aunque muera entre el amor y el respeto, de tan poderoso efecto, que no veme quien no espera. cuya cobarde osadía verífica qque en intento de forzoso atrevimiento emienda la porfía. Es poca, y parece mucha diferencia, si se halla entre queja que se calla, y queja que no se escucha. Mas cualquier estado es suerte, y es justo que satisfaga servir, con servir es paga. premie tanto amor la muerte. Pues yo mismo me sentencio a tan muda sepultura, que será el hablar locura, y no mérito el silencio. Dándome el rigor contrario en partido peligroso. Fortuna de temeroso, y culpa de temerario. Niq. Basta Amadís. Ama. Basta pues de tu desdén el rigor. Niq. Agradecí tu valor. Amad. Agradecimiento es el que está sin premio? Ni q. Sí, adonde el agradecer está solo en conocer. Amad. Conozco que me perdí, bien que guno en mi porfía. Niq. Qué ganas en tu locura? Amad. Conoces, que la hermosura es lícita tiranía. Mas como penando muero en manos de puro amor, por merecerle mejor, ningún galardón espero. Niq. Amadís en tu fortuna esta es sobrada anbición. Amad. Para mí es satisfacción el no esperar a ninguna. Darín. Intermite tú el desdén, si tú las quejas previenes, porque quejas y desdenes liras las desparten bien. Se- Pórtico de colunas encantadas, Milagrosa montaña dividida, Gloria de luz apocrifa vestida, Artes de mejor arte superadas. Estrellas de su polo desatadas, noche de Soles mil esclarecida, jurisdicción de Amor establecida, Primavera de flores animadas. Alternas ondas de cristal más puro, Que esmeraldas argenta con su espuma ¡Cuántas contiene glorias la floresta. Sacrificio te ofrecenor seguro, Acepta, pues, la reverencia suma, Ya que no la grandeza de esta fiesta. Dar. Titnes más que desear? tienes más que conocer? Dant. No tengo ya más que ver, sóbrame porque cegar. Dr. Nunca en Chipre Citerea entre sus delicias vio, lo que ahora he visto yo. Dan. La suspensión lisonjea, c yel y el aplauso mismo adula. Darí. Adónde tanta deidad viendo a la incredulidad desengaños acúmula? Dant. Verás en otros jardines vagas flores expirantes, mas aquí flagran brillantes estrellas y Serafines. Darí. De lo que nos dijo el Sabio Alfique, cuanto esto excede, lo que hemos visto? Dant. No puede referirse sin su agravio. Nuestro Amadís qué hará? Darí. Ni pensé en él, ni le vi, mas si no estuviere en sí, muy en sí sé que estará. Desatina la cordera, y la verdad lisonjea. percebiste de Niquea la soberana hermosura? La que suprema deidad el trono ocupó mayor madre del no ciego amor, rayo de divinidad. Con las demás ninfas bellas del Paraíso español, hizo lo mismo que el sol, cuando sale a las estrellas. A lo que el juicio admira el aplauso satisfaga, cuando en suspensiones paga lo que por milagro mira. Anajtar. Desesperada pena Tiene Amor, en tu infierno un desdichado, mano de Níquea estas lastimosas quejas. Miserable cadena, No sólo condenado Amal presente, sino a bien pasado. Ocioso es el intento De otro dolor en apurar la vida, Mi propio pensamiento Es mi eterno homicida, Viendo que tanta pena es merecida. Dije mal tanta pena, Que Que a tanto atrevimiento toda es poca, Dant. Si es queja de hombre vivo, ¡Oh hermosa luz serena, Verdad diga la boca, Y acose el corazón su culpa loca. Quejas, celos, sospechas, Envidia, desengaño, sentimiento Son las agudas flechas, Con que mi pensamiento Incesable de amor sufre tormento. Darín. Danteo, la voz que oíste de sujeto que no ves, no se percibe lo que es, Pero bien se ve que es triste. Incesable de amor sufre tormento. La poderosa pasión, que ahora a decir acierta por esta Tartárea puerta su castigada opresión Con la voz triste amedrenta, que escucho, mas no percibo. Dant. Si es queja de hombre vivo, o alma que el cielo atormenta? Darín. Será sueño, o será encanto lo que escuchamos y vemos? mas bien será que apuremos causa de tan triste llanto. Duda y nunca determina suspensión que teme ahora, ver entre canpos de Flora jardines de Falerina. Lurcano. Esta la selva es de la aventura, que tanta guarda prodigiosa fiera, Si Albi. Cuánto del sitio dijiste, i tradición comúnnos asegura. Esta es la felicísima ribera. que en cuanto fertiliza su corriente Goza de inalterable primavera. En orlas de cristal aquella fuente Líquida plata en ondas precipita. Y bana estos elisos mansamente, Blando aquí el Tajo en orlas nos presenta Con labio alterno, donde undoso toca, Riega estrellas y a margen se limita. Entre mucha beldad linfa no poca Este agradable forma a partamiento, Y en el pie verde de esta excelsa roca, ¿Viste escamas de flor, sierpe de argento. Albi. Cuánto del sitio dijiste, es Lurcano mucho menos, tan verdes y tan amenos nunca el sol los campos viste. Qué novedad que desvelo del arte, en cuya belleza ¿Viste escamas de flor, sierpe de argento. se atrevió naturaleza a poner límite al cielo. Que peregrinos jardines, en quien lo menos parece, que flor llamar se merece los claveles y jazmines. Que atenta hermosa espesura, y confusa amenidad, adonde es la variedad lo menos de la hermosura. Que patria de ruiseñores, árboles que en toda fuente él ya menos floreciente es un narciso de flores. Que ni los bellos pensiles, donde diciembres airados, y eneros de nieve armados no dejan de ser abriles. Que admiración natural, que en dos ríos se desata ¿Viste escamas de flor, sierpe de argento. una montaña de plata, y una selva de cristal. Que en sus verdes campos rojo desdenes de los hibleos, para mayores deseos no dan licencia los ojos. Lurca. Nunca el genitivo rayo sus vivas flores altera, todo el tienpo es primavera, y no ahí otro mes que mayo. Nada al sublíme esplendor de aquesta selva se iguala, fragrancia animada exhala de vivas flores amor. Lo Logran los sirlos hombríos deidades o Semideas, de aquestos bosques Napeas, y nayades destos ros. Anartar. Tan lejos de disculpa Contenplo tu hermosura en tal distancia, Para cortar la culpa De mi primera instaacia, Corona de la frente De Apolo luminosa, No se ve allí ya ninfa desdeñosa. Venerarse debieran, No vencerse desdenes de hermosura, Si los amantes fueran En fineza segura Filósofos no más de su luz pura. Pues si con tanto ejemplo De milagros de amor con las deidades, Que merecieron templo En todas las edades, No te convences ya o te presuades. Antes quieres que sea Con eterno suplició castigada Tu adoración, Niquea, Por quien apasionada De Amor, cualquier violencia es disculpada. En tan duso tormento Del ciego Dios efecto verdadero, Él ya perdido aliento a r Lur. Siempre tu incredulidad A Tarde cobrar espero, Si entre envidia y castigo vivo y muero. Hasta que ninfa, cuando El cielo condolido de mis males, Mi espíritu soltando Las cadenas fatales, Audaz pise el horror de estos umbrales. Albi. En lastimosos ejemplos piedad al triste previene de cuantas deidades tiene Audaz pise el horror de estos umbrales. el cielo dignas de templos. Nunca por causa tan breve dio tanto castigo amor, aflígeme su dolor, cuanta lástima me debe. Lur. Albida ya que perdió quien se deja tantos bienes, de que léstima le tienes, envidia le tengo yo? Y confesaré el tenella con razón acreditada, pues no ahl queja que escuchada no se alivie el dolor della. Albi. Dime Lurcano de que pasión, tu pasión se queja? ¿cómo puede tener queja quien no sabe tener fe? Acualquier suerte de daño se le debe advertimiento, mas aquí al conocimiento precede ya el desengaño. Lurcano, de hierro blando forjó el amor sus cadenas, presto verás que no peñas, si dices que estás penando. Lur. Siempre tu incredulidad Albida fue mi castigo. Albi. Y breve tiempo testigo, que miente tu voluntad. Por lo galán y entendido, Confieso que es tu cuidado muy bueno para escuchado, pero no para creído. En vano me persuades con fábulas lisonjeras, que en mi respeto aún debieras tener miedo a las verdades. Decir lo que no se siente es error desperdiciado, y es injuria de un cuidado el decirlo fácilmente. Amor te dará en efecto luz de tan sublime gloria, que te lleve la memoria de cualquiera otro sujeto. Aprende olvido, que no tendrás mucho que hacer y acuérdate que has de ver Sol que al Tajó amanecíó. De tan soberano exceso de aviso, ser y hermosura, que te invidien tu cordura cuando estés perdiendo el seso. Para Musca. Notemas, no te acobardes, osa, intenta, enprende, acaba, que a los generosos pechos tocan enpresas tan altas. No te espantes, no te inpidan muertes, furias, penas, llamas, que los hados reservaron Albi. Letras en oro gravadas! a tal piedad tal hazaña. No dudes, no desconfíes, entra, vence, libra, alcanza dando fin a un daño eterno principio de eterna fama. Libra a un amante ganando nombre, gloria, triunfo, palma, que ni es mortal quien se atreve, ni eterno quien se acobarda. a Entra Albida, no engañes la espeo que funda en tu piedad su confianza. Albi. Letras en oro gravadas! veré el misterioso efecto, pues las tiene algún secreto de las llamas teservadas. Apenas conoció que el afligido emante esperaba su favor, cuando con iné Lea El rigor no será eterno, Osa que tendrás costoria, Decbérásete la gloria De arber pisado el infierno. Alb. Si a una Ninfa el cielo guarda piedad tan esclarecida, y si solicita Albida glorioso nombre, ¿qué aguarda? Estos senos espantosos suerte. penetré, pues lo puede mi valor, el temor quede sólo para os dichosos. Lurca. Tus pasos Albida sigo tras la triste voz que oí, porque quedando sin ti, es como no estar conmigo. ¿Quién habrá que tu distancia Albida ya sufrir pueda? Albi. Contigo Lurcano queda de los hombres la inconstancia. Lurca. Que no puede, y no asegura un largo perseverar? Albi. Y quién no podrá olvidar voluntad nunca segura? Por la boca de esta llama entro con seguridad, pues en la temeridad consiste a veces la fama. Pi- Lurca. Quién eres tú la más bella deidad del trono de Amor? eres en el cielo flor, y entre las flores estrella. Sé quién fueres, yo te creo, y te adoro por milagro, en cuyas aras consagro la víctima de un deseo. tase estos versos. En tan alta perfección, que la alabanza es ofensa, una noticia suspensa se pague en admiración. En mirar para morir, como en morir por honrar, en cuanto dice el callar, ¡Oh cuánto calla el decir. Entre el espanto y la duda, desde luego me sentencio a las voces de un silencio, que son elocuencia muda. rayo de beldad inmensa, alma de Amor, sol de Flora, quien te mira y no te adora hace a su noticia ofensa. Con incesable ejercicio de morir y de adorar, te erige mi alma altar, y te vota sacrificio. Por se te adoro y no dudo, que alumbras cuanto más ciegas, por por más que tu voz me niegas, para ser milagro mudo. Logre el ciego Dios despojos iguales de mis sentidos, la envidia de los oídos, la ceguedad de los ojos. A cusa luz corresponde rayo de tan viva esfera, mas quiero ver si me espera un sol que no me responde. y huye Quiere llegar a Florisbella, el Dragón. Es sueño y Letargo Amor lo que he visto y lo que veo? lo que apenas fue deseo, ya es confirmado dolor. La más mentida ilusión viene a ser queja más cierta, donde el desengaño acierta a la desesperación. Amargo paguen tributo mis ojos al desamor, pues de una esperanza en flor es ya desengaño el fruto. Quedando en tan ciego estado del mal cierto y bien dudoso, cuando incrédulo, quejoso, cuando quejoso, turbado. Con alas de Amor voló, o por su fuerza o su maña, la luz que me desengaña del alivio que mintió. Donde no sé qué pretende mi desengañada fe, si ya el remedio se fue. y queda el mal que me ofende. Y tu conduror alado de un sol que contiene dos, eres alma de algún dios entre escamas disfrazado? Porque ya de Amor las plumas por causa no semejante a Júpiter toro amante vieron cortar las espumas. Si eres soberana fiera en la región cristalina, o Signo por quien camina sol de su primera esfera. Abrase tu mayor dicha lumbre de mejor Apolo, quedarán en fijo polo mi ventura y mi desdicha. Con sus alas animaba rayos de amor, donde son cada cabello un Harpón, todos juntos una aljaba. Dragón es para mis quejas, cuando no el morir me debas, por la gloria que me llevas, por la envidia que me dejas. Logra del cielo, en que estás Soles que pues son ajenos ni yo puedo penar menos, ni tengo que envidiar más. Ala luz, con que te vi percibo el más alto vuelo, no sólo Dragón del cielo, más que le llevas en ti. Que te conduce o espera sobre el sublíme elemento a tu estrella firmamente, que tiene al sol en su esfera. Darí. Harto quisiera tener Espera no desconfíes, Música. Que el cielo, a quien favorece Jamás avariento niega Lo que próvido difiere. que juzgo al parecer por arrogancia, Bien que en fuertes dolores Es de las penas el temor, juicio, Permite mis temores Este grosero oficio, Que de afectos indignos doy indicio. En sublíme elemento Logre Amor la región tuya serena Ya en áspero tormento Convertida esta Ecena La que fue mayor gloria es mayor pena. Vos que en este bosque estáis de prodigios defendido, pues la voz que habéis oído no dudo que conozcáis. Decidme, quién se lamenta a tan miserable son, que aflige con suspensión, La que fue mayor gloria es mayor pena. y con su queja atormenta? Darí. Harto quisiera tener como poderte informar. Dant. Aquí un suspenso mirar sabe sólo responder. Lurca. Si ai razón porque te crea lo que del encanto oí, no han de estar lejos de aquí La que fue mayor gloria es mayor pena. los prodigios de Niquea. Anajta. Bellísimna Niquea, Ya que tu adoración ne fue en mi mano, Porque te lisonjea El ciego Dios tirano Con el infierno de tu mismo hermano? Si el quererte fue culpa De De mis ojos la paga llanto tierno, Donde el yerro es disculpa, Por más que en el eterno Arda de amor indevitable infierno. auetar. Si Amor tu bella gloria Albi. Dudo lo mismo que creo, cuanto entre sueños inciertos estoy con ojos abiertos más ciega cuanto más veo. Lurca. Parece encanto, o enredo de esta selva fabulosa. Albi. Tengo la fe escrupulosa, y sin escrúpulo el miedo. Bien que tanto me lastima Si Amor tu bella gloria así la amorosa pena, que a romper esta cadena y a propio dolor me anima. Pues quien por amor padece tormento sin esperanza del alivio que no alcanza mayor lástima merece. auetar. Si Amor tu bella gloria Presto se ha convertido en dura pena, Quedando la memoria que siempre me condena, A ver mi bien pérpido en mano ajena. ¿Quién fuiste tú el osado que el solio penetraste esclarecido De prodigios mirado, De monstruos defendido, Que mi gloria en infierno has convertido? Dan. Nunca vista confusión de convencidos extremos, pues con lo menos que vemos, no cumple la admiración. En ecos tan doloridos confiésote Darinel, que la vista no es fiel, o no lo son los oídos. Vanse. Albi. Convénzate la verdad de los tormentos que vemos, y al afligido ayudemos, alo menos con piedad. Anaj. Planta ilustre y generosa, Madero al fin viviente, volverás a ver al sol entre púrpura, entre nieve, que sin desatar la una dul Aretusa restituyendo el gusto que se perdió en su av yo dulcemente la otra enciende. Si ya sufriste su luz, águila animosa eres, beberás segundos rayos, espera dichosamente. Mas claro nos restituye el sol nubecilla breve, saldrá mucho más hermosa, si más hermosa ser puede la que a sí misma se excede, divina Florisbella, con quie apenas es el sol estrella. Lurca. Niño Dios tú me aconseja, y me di cuál es peor, Aretusa restituyendo el gusto que se perdió en su av la esperanza con temor, o el desengaño sin queja? De la voz que oí cantar mayor escrúpulo infiero, engañareme si espero, y no se desesperar. La luz que lloro perdida, que tan eclipsada está, celeste oráculo ya me la tiene prometida. Dígasme Amor qué haré entre tan dudoso daño, o rendirme al desengaño, o engañarme con la fe? Aretos. Yo soy la ninsa aretusa, no la ninfa de Diana, que en los mares de Sicilia en lágrimas se desata. Mensajera soy de Venus, que desplegando las alas de esta nube de oro y perlas, Iris segunda bajara. Arco soy de alegre paz, porque ya a los dioses cansa, que padezcan por amor en ese infierno dos almas. En ese ramo de murta, ponpa de abril y guirnalda, que en los cabellos de Venus hace ostentación bizarra. Potestad oculta viene para ronper las gargantas del infierno, en quien amor abismos de celos causa. Rasguen los senos oscuros esas puertas fabricadas, sobre montañas de horror, sobre piélagos de llamas. Salga Anaxtaraja ver los resplandores del alba, y a la luz que gira el sol por líneas de azul y plata. La deidad de Floris bella de quien o copia o traslada la primavera a larosa, las hojas de nieve y grana. Manifiéstese a Lurcano, que ya los castigos bastan, si nn si un instante de su ausencia la edad de Fénix iguala. Tú que a la región del llanto estás ciego condenado, del amor atormentado en rigor que cele tanto el cielo piadoso, en cuanto oí deroga su rigor, pues de la culpa mayor omite las justas penas, limando ya las cadenas del ciego yerro de Amor. Cesando pues sus rigores verás entre amenidades una gloria de deidades, y un paraíso de flores. Niquea con las mejores ninfas de aquesta ribera, en su marjenos espera, adonde con luces bellas, Sol vivo, humanas estrellas, forman dulce primavera. Deidad soberana que el infierno penetraste, doso beneficio. y por las llamas entraste con igual valor que fe. de este milagro te dé palma el alto pensamiento, y este coro viva atento a tu inmortal alabanza, pues te debe lo que alcanza de luz en nuestro elemento. Anaj. Albida, en esta victoria que gozamos y tú ves, la dicha de todos es, y tuya sola la gloria. Por esta inmensa piedad voto en fe del peneficio el más puro sacrificio que se debe a tu deidad. En cuyo altar porque iguale el holocausto al decoro, ascienda la llama en oro, en humo en ánbar se exhale. Cuando en la víctima veas que al cielo en tu nombre sube densa la fragrante nube de las lágrimas sabeas. Pues ronpí ya la cadena de tu infierno, alado ciego, hecho sol el que era fuego, y gloria la que fue pena. Anj. Niqué a tu hermano soy, de emor por ti atormentado, y si no me has perdonado, aún en el infierno estoy. Estimé tu gracia tanto, que nuestra hermandad violé, cuanto la solicité por los medios del encanto. Esta, Niquea, es mi culpa, concede ahora perdón a medios que de amor son, y te tienen por disculpa. Niq. Álzate hermano del suelo absuelto mejor oído, que ya tus culpas olvido, pues te las perdona el cielo. Clo, Gloria, infierno, tierno amor, materia vienen a ser, para ti de agradecer, para mí de perdonar. Será de tu error pasado manifiesta la pasión. Anas. Y por esta remisión tu nombre siempre ensalzado. Salen Florisbella y Lurcano. Lurca. Tam bién de mi profecía es llegado el cunplimiento la noche de mi tormento es la luz del mejor día. Pues me conceden tus ojos, verán sus rayos ardientes, los alivios ya presentes, y pasados los enojos. Amad. Gloria es toda esta Ribera. Lurca. Dígalo tanto esplendor. Amad. Hecho del más puro amor aqueste horizonte esfera. Donde están en desafíos con el cielo los jardines y con el sol los jazmines donde batallan dos ríos. Con trabucos de cristal, donde Jacinto y Narciso ven humano Paraíso en un bosque celestial. En cuya verde hermosura mi espada no fuera ardiente, a no coronar mi frente el blasón de esta aventura. Aretus. Espíritus fortunados a la luz restituídos, lograd trabajos perdidos, y gozad gustos logrados. Aquí en la ribera, adonde el amor tiene su esfera, Gozad una primavera del sol, que nunca se esconde. La deidad de la hermosura libró feliz de la planta, de quien oí la fama canta trofeos con voz más pura. Bien que Parca intenpestiva, si al mundo se le quitó, eroicamente dejó su memoria siempre viva. Dígalo en esclarecida voz, con aplauso mirado, su claro Arnés aboliado, su espada en sangre teñida. Niquea blanca Diana, objeto de puro amor, mas por su propio esplendor, que por ser de Febo hermana. Pues aquí logrado vemos de Pomona el mejor parto, del primer Felipe Cuarto oí la fiesta celebremos. Niq. Vamos, y estas maravillas del tienpo ya respetadas, quedarán eternizadas en estas verdes orillas. Anaj. Yo que con suplicio eternó sufri tormentos de amor, y fabuloso esplendor, si convertido en infierno. Confieso, pues no se excusa mi gratitud, que la vida la debo al valor de Albida, y a la piedad de Aretusa. Albi. Justo es tu agradecimiento, das lugar a la razón. Anaj. De cualquier obligación es paga el conocimiento. Albi. D Albi. El triunfo del tienpo sea, si de Amadís la victoria, quedando eterna memoria de la gloria de Niquea. i Bise te albida lanaño. Albi. Debes ser obedecida. Niq. Comienza la danza Albida, y tú la sigue Lurcano.
