Texto digital de El gigante cananeo San Cristóbal
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Cristóbal de Monroy y Silva
- Atribución estilometría
- Cristóbal de Monroy y Silva Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El gigante cananeo San Cristóbal. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/gigante-cananeo-san-cristobal-el.

EL GIGANTE CANANEO SAN CRISTÓBAL
JORNADA PRIMERA
La Deidad da Júpitor Santo apla usos reciba, diga el Orbe con celebre canto; Vivas viva, viva, i. Monarca invicto de Licia, asombro del Asia ilustre, de cuyas hajanas tiemblan los pabellones azules. por qué ocasión a este Templo devoro ahora conduces todo el Pueblo, que festivo te sigue, porque no impures de remisa su lealtad, sin que de esta acción se excuse, ni el que anciano peina nieve, ni el que joven oro pulo? Por que a Júpiter divino, al son de músicas dulces, ofreces hoy sacrificios entre sabeos perfumes? Escuchad me atentos. . Nadie hay que atento no te escueve, Da valiente Cananeo, un monte vivo una ilustre torre de huesos, y arterias, que a quien le mira confande. Un espartoso Gigante, que pueda sin pesadombre, con levantar solo el brazo, el viento escombrar de nubes, vino a servirme a mi Rinos porque su aliento, que busque al mayor Señor le mueve, y vasallaje tribute al mayor, pues es mayor, no hay quien mi grandeza dude, y así se alistó Soldado en mi campo. Yo, que tuve noticia de su valor, por General le propuse, y sin que mis Capitanes este derecho repugnen, sus órdenes obedecen, de sus preceptos no huyen. Ya sabéis la jesta ofensa del Rey de Caria, que tuve ocasión para vengarme, sin que ninguno me culpe. Levanté gente en mis Reinos, mis Ejércitos dispuse, y fue contra mi enemigo, porque su Reino le usurpe. Dos lustros ha que en campales, batallas, con inquietudes, despoblamos nuestros Reinos, que como una guerra dure, qué Monarcbías no rinde? qué homenaje no destruye? Sabiondo, pues, que el de Caría, viene contra mí, dispuse el vencerle de una vez, y de Nobles, y comunes un Ejárcito previne, cuya heroica muche dumbro el Cananeo gobierna. para que más se asagure la victuria, que a su esfuerzo, no hay aligoto que repupne. Antes que el día, y la noche con rayos, y sombras luchen en la palestra de Oriente, y el día cansado sube sobre lienzos de jazmines, aljosar, quel Sol enjugueo. Antes que ehojo del Cielo entre pestanas azules segunda vez miente el Orbe- con luminosas vilumbres, la batalla se hade dar, para cuya acción dispuse un celebre sacrificio, que Júpiter, siempre ilustre, defenderá mis vasallos, pues por su favor acuden. Todos, señor, obedientes a tu arbitrio se reducen, Pues vamos al Sacro Templo, y las Músicas saluden la Majestad de los Dioses, alternando accentos dulces. Callad, no cantéis más, o de otra suerte las exequias cantad de vuestra muerte. Cabáneo, qué es esto? alborotado tú? Tu descompuesto? Di, cual acción ha sido la que de la batalla te ha traído, con tanto sentimiento? Escucha, Dagno. . Ya te escucho atento. El Sol, nave del Cielo, del Oriente al Ocaso navegaba, esperas costeaba con luminoso, con radiante vuelo, de rosicler las jarcias esparcidas, y las velas de púrpura tendidas, esguazando felice, con decoro, piélagos de zapir por rumbos de oro, cuando salí de Somo con tu gente, tan osado, brioso, y tan valiente, y armado de manera, que Marte me temió en su quinta esfera, y no, me temió en vano, pues puedo de cenderle con la mano. Tu Ejército dispuse, y prevenido darte a Caria: su Rey apere bido estaba con su gente sobre un monte, peramide immortal del Horizonte, tan alto, que sus huellas dejan en él impresas las Estrellas, tan alto, que la nube más volante, de Corona le sirve, o de turbante: por qué palabras mi discurso gasta? tan alto como yo, y aquesto basta. Frente a frente los campos se pusieron, accentos los clarines repitieron, y las cajas sonaron roncas, porque sin duda imaginaron, que habían de ser en tan adversa tierra, más cajas de difuntos, que de guerra, Nosotros escalando el monte altivo, difunta la esperanza, el valor vivo: ellos acometiendo a tiro cierto, piva la confianza, el temor muerto, peleamos de suerte, que averiguarse no podía la muerte con tantos; y hubo hombre, que una herida tuvo mortal, y no perdió la vida; porque la muerte tan confusa andaba, que a quien debía morir no le mataba; y muchas veces su rigor tirano daba la muerte a quien estaba sano. Al peligro mayor me expuse llego colérico, forioso, loco, y ciego, donde del enemigo mucha gente se moria de verme solamente. El acero mis manos esgrimian, pero a nadie ofendían; que como soy tan alto en mi desvelo, para herirlos no alcanzaba al suelo; y esto viendo, del suelo los alzaba, y caer los dejaba: y como de tan alto se caran, del golpe solamente se morían. Viendo el estrago, viendo la ruina, que hice en los contrarios, determina su General, que por diversos modos, juntos a un tiempo me acometan todos. No has visto un oso descender furioso la falda de una sierra, y que fogoso llega a una fuente amana, imprimiendo las plantas en su arena, de dos toscas columnas abrazado, o broqueles de corcho, con que armado sus bríos se resisten de escuadrones de abejas que le envistea, que la piel dura eriza el grueso pelo, y nerviosa la cesta agobía al suelo, ya encoge el hombro, ya se siente herido, y las quiere abuyentar con un busido, ya sacude la oreja, donde le punzan una, y otra abeja; y de tanto tropel embarazado, mas que vencido, se halló turbado? Así yo entre enemigos, de mi valor cestigos, cercado me hallé por cualquier parte, y contra aqueste humano balvarte, cual la lanza, que vibra, fiero arroja, cual esgrime la hoja, cual asesta la jara, cual la volante flecha me dispara; y si no me mataron, no fue porque las fuerzas les faltaron, sino porque al llegar el golpe esquivo de la parca a rendir mi orgullo altivo, mirando mi estatura, se volvía, cuando más presurosa me embestia, creyendo no poder lograr la suerte, por ser para hombre tanto, poca muerte, Yo entoncee, arrojado, y temerario, rompí por el Ejército contrario: ánimo tus vasallos: mas de nada me sirve el animarlos, porque la espalda vuelven, y apadrinar, su afrenta se resuelven. Quedé en el campo solo, hasta que el Vergantín del Sacro Apolo, lastimado de ver tal accidente zozobró en los cristales de Occidente. Al fin, Rey, tu enemigo te ha vencido; y pues sabes que siempre te he servido por el mayor Señor, y no lo eres, pues que no te prefieres, quédate en paz, que yo me voy buscando al Monarca mayor peregrinando. Ves aquí tu bastón, su dueño eres, nombra por General a quien quisieres. Caminaré, por varios Horizontes, golfos de riscos, piélagos de montes, que a quien los Dioses dieron la estatura mayor, y a quien hicieron el mayor de los hombres, es razón justa, no altivez la nombres, sirva por varios modos, pues es mayor, al que es mayor de todos. . Cómo tan reportado esta trágica nueva me ha dejado? Qué dudo? Qué recelo? Como al Cielo no subo, y en el Cielo, haciendo un fiero estrago, este agravio mortal no satisfago, dando a Marte la muerte, que mi Imperio atropella de esta suerte? Es cierto lo que escucho y lo que digo? Yo vencido de un bárbaro enemigo? Mas yo satisfaré tan grande ofensa. Vasallos, ayudadme a la defensa; nadie en mi Reino quede, que esforzado no asombre a Carla en la campaña armado pueble de ecos el viento el bélico clarín con claro accento: sueñe el parche herido, al arma contra Caria: yo vencido? tiemble asustada de mi valor la tierra: ea, amigos, al arma, guerra, guerra. Es posible, hermano mío, que tan descuidado esté? La Fe sin obras, es fe sin vida, flor sin rocío: justamente desconfío de su virtud, cuando veo, que sin lograr el empleo, que tiene en su vocación, niega el tiempo a la Oración, viviendo en ocio, y recreo. Siempre ocioso le he hallado, y a su no suelto durmiendo, ya, que es lo peor, comiendo, vencido está del pecado; y la ocasión no he dudado, cuando tanta en él advierto negligencia, pues es cierto, que es el ocio con que vive, oiga, para que se prive de ese inútil desconcierto. Es el ocio, en mi opinión, opuesto a naturaleza, es una torpe flaqueza del vigor de la razón: es bárbara imperfección, que a los deleites convidas es del ingenio homicida, verdugo de la salud, corsario de la virtud, y enemigo de la vida. Este Planeta explendiente, que oscuras sombras oprime, cuando rayos de oro esgrime en la palestra de Oriente, contra el ocio inqui tamente dora esferas, nunca para, siempre corre, y cosa es clara cuanto importa su carrera, porqueocioso estuviera, al Mundo no aprovechara. Esa Luna siempre hermosa, o crece, o mengua el candor, que aunque inconstante, es mejor ser inconstante, que ociosa: ninguna Esfera reposa, sus cirevios debanando: qué Astro esta ocioso? pues cuando más serenos se están viendo, unos están influyendo, otros están alumbrando. Ningún Elemento ocioso vive desde su erración, las llamas del fuego son antipodas del reposo: muévese el viento espacioso con el agua blanda guerra: hasta la tierra, que encierra quietud, si se advierte bien, no está ociosa, que también plantas produce la tierra. Cuando en cualquiera Elemento se advierte una perfección, reliquias del ocio son las que postra su ardimiento: quieto le corrompe el Viento: daña el Agua reposada: la Tierra no trabajada no fructifica: y el Fuego muere en llegando al sosiego, Pénix de ceniza helada. Padre, si yo hablara tanto, ja más estuviera ocioso; soy amigo de reposo. Sea virtuoso, y santo; y ayune. . Ese es caso fuerte. La abstinencia es bien le dome. No sabe, que quien no come, está condenado a muerte? La primera tentación de Cristo fue la comida: con pan Luzbel le convida, que siempre sus armas son, para vencer, el sustento. Tengo una hambre caninas Y por qué una disciplina no se da? . Es cosa de cuento, De cosa alguna es devoto: azótase por ventura? Tengo mala carnadura, y por eso no me azoto. Pues diga, que vigilante contemplara en la pasión. Padre, no hago Oración, porque me duermo al instante. A sus Apostoles, Cristo que velen les aconseja. San Pedro escrito nos deja, como mil veces he visto Velemos, porque el Dragón infernal anda buscando a quien tragar rodeando. como rugiente Lpon: tiéntale en todo el Demonio. A mi tentarme? qué exceso! nunca me ha tentado, en eso me levanta testimonio. No es visible tentación la suya, haga penitencia. Y es poco estar con paciencia siempre oyéndole Sermón? Mas dígame, como es el Demonio? . Es un Gigante temerario, y arrogante, todo rabia he interés: confianza tengo en Dios, que han de poder mis razones vencerle sus tentaciones; vaya, para que los dos bebamos, de aquesta fuente traiga agua. Aguar eso es matarme: él quiere mortificarme, mas no me llegara al diente. Agua yo a ofrézcola a perros, nunca he podido bebella, solamente de ir por ella, pienso que me nacen berros. Señor, no a la infernal fragua me envíes, que solo siento ver allá al Rico Avariento, porque esta pidiendo agua. Alto Dios, Rey peregrino, estorbad su perdición, reducid su inclinación; con vuestro poder Divino. s Ya voy por el agua. El Cielo le dé su gracia: en la cueva o se aguardo. En mí es cosa nueva miedo temor, ni recelo? De Luzbel le he recibido: que mucho, siendo un Gigante, que me admire, y que me espante? En confusión me ha metido; ser Gigante es grande plaga, temor me da imaginado: yo apuesto que de un bocado un Ermitano se traga. Dónde, Cielos, hallaré al mayor Señor del Mundo, para servirle? Por el agua! San Panuncio! ay! que sin duda es aqueste el Demonio, no lo dudo. Dónde vas? de qué te turbas? Estopas, que estoy disunto: ipa donde, aunque no vol; ya me voy, de qué me turbo? De verme tiemblas? Y es poco, cuando avasallas al Mundo? Yo al Mundo abasarlo? . Sí, pues que te rinden tributo al nacer todos los hombres. Qué dices? estoy confuso! pues quién soy yo? El Demonio, y aún diez mil Demonios juntos Y al Demonio se sujetan los hombres? Yo no lo dudo, pues casi todos le sirven, menos los Santos, y Justos. Qué tanto puede el Demonio? el Demonio es quien yo busco, ese es el mayor Señor, pues tal poder es el suyo: amigo, engañado estás, que aunque me ves tan robusto, no soy el Demonio. . Tú me engañas: abernuncio. Espera. No soy Judio, azogado estoy del susto, quebrado el cántaro queda; y aunque me ha de dar disgusto, solo porque hoy no beba agua el Padre, me alegro mucho. . Demonio, Monarca invicto, pues eres solo en el Mundo el mayor Señor, yo quiero a tu poder absoluto rendir vasallaje: adonde te hallaré cuando te busco? Buscarete, vive el Cielo, desde donde nace el rubio Planeta, hasta donde muere, cuando la noche los lutos corra en su muerte a los vientos, capuces vistiendo oscuros, entre el Tártaro soberbio, entre el Jadio siempre adusto, el Político Español, el Áfricano desnudo, el Flamenco todo nieve, y entre el Negro todo humo, te he de buscar diligente, con valerosos impulsos; y aunque en el Cielo te escondas, majestuoso, y astuto, te he de ir a buscar al Cielo, que no me costara mucho subir allá, pues estoy más cerca de él, que ninguno. M. Atlantes de Licia, campañas, de Flora estudio, fuentes, búcaros nativos, plantas, poblados de frutos, montes, campos, fuentes, plantas, responded cuando os con sulto: Dónde está el mayor Señor? dónde está el Rey a quién busco? El ma yor Señor, Rey de la verdad, como tú le busques, siempre le hallarás. M. El mayor Señor, que buscando vas, sin que tú le busques, él te buscara. Por aquí. . Por acá. Ven por aquí. . Ven por acño Mira que te pierdes, Mira donde vas. Sonoras músicas son las que en accentos confusos del mayor Señor me avisan, mar por diferentes rumbos Esta dice, que si yo con diligencia le busco, le hallare; y aquella advierte, que aunque yo ciego, y confuso no le busque cuidadoso, él me buscará: qué dudo? No arguye afición mayor buscarme sin ser buscado? Claro está; pues el cuidado es indicio del amor: luego En duda es mejor el que en esta parte oí, porque más le debo aquí, y es fácil la conjetura, a quien a mí me procura, que a quien se olvida de mí, Seguir quiero a esa Deidad; mas repara, y con viveza, que no es tanta esta grandeza, como aquesta majestad ce este me busca es verdad, mas es menor su poder, a entender, que llega a necesitar, porque nadie va a buscar a aquel que no ha menester, Este, que de mí no tiene necesidad, es mayor, a este rindo mi valor, este solo me conviene: voy tras él; mas me previene dudas el discurso ya: sin luz caminando va mi razón. Cielos, qué haré? o adonde buscar, podré a quien no se dónde está? Al que me procura vuelvo: donde estás, tú que me quieres, como me ocultas quién eres? que a servirte me resuelvo. Este es el Manarcha, que buscando vas, que el Infierno tiembla de su potestad. Yo sol el Mundo, y soy quies venera esta Majestad. Y el deleite, y mi beldad rindo a su poder tambián. Este es quien por varios modos tantos Imperios destruye. De este el mayor valor huye, que siempre le temen todos. Por invencible le canto. Por poderoso le nombro Es de las fieras asombro. Es de los hombres espanto, Callad, que no quiero, no, que vuestro poder me alabe: ados, pues que nadie sabe quien soy tan bien como yo: aquí me tienes, yo soy a quien has, solicitado: El Démonio sol. Turbado. de solo mirarle estoy: con mil sobresaltos lucho! su vista me suspendió; pues llego a temerle yo, sin duda, que puede mucho. Yo sol el Demonio, di, qué quieres? . Servirte quiero, mas no me dirás primero cuanta es tu grandera? . Sí, El Orbe todos los días me ofrece veneración, que Marte, Apolo, y Platón; todas son hechuras mías. Es mi ingenio tan profundo, mi ciencia tan soberana, que con sola una manzana eche a perder todo el Mundo, Si quiero oscurezco el Sol, si me importa cubro el Cielo, sepultando en negro velo su iluminado arrebol. Soy más ligero que Apolo, pues salté por las regiones cincuenta y cuatro millones de leguas de un salto solo. Cuantos del humano ser gozan; mis esclavos fueron solamente se me huyeron un hombre, y una mujer. El Palacio en que gobierna mi valor esclarecido, siempre esta de luz vestido, y luz que ha de ser eternas porque soy tan singular, y mi ser tan sin segundo, que se ha de acabar el Mundo, y yo no me he de acabar. Tu immortal poder alabo, vencido estoy a tus pies, Demonio. Sígueme, pues, Harelo como tu esclavos Ese monte he de pasar, sube, aquí mi dicha estriba: en encumbrándole arriba le tengo de despeñar. Ya te sigo. En otro monte como este un Varón probé con solo piadras, que fue pasmo a uno, y otro Horizonte, Qué miro, Infierno: ay de mí! De qué huyes? o qué has visto? En vano el temor resisto! de ese Madero que vi. Un palo te hace temblar O pese a mi! Dios me obliga a que el suceso te diga. En esta Cruz singular me venció con una muerte, el hombre de más valor. Luego no eres el mayor, pues hay quién pueda vencerte? Venciome! pero murió, y yo con vida quedé: luego yo mayor seré, pues él del Mundo faltó. No faltó pues su instrumento solo, te hace temer, sin duda es más su poder, pues muerto te da tormento: ya no te quiero seguir, al mayor he de buscar: Muerto; donde le has de hallar El Mundo he de discurrir por saber quien es el Hombre, que en aquesta Cruz murió. Para que al Infierno yo, con ardiente rabia asombre: quédate, que voy corrido: un palo instrumento fue, con que al hombre derribé, y un palo me ha destruido. Un palo hace así temblar a quien tiene tal poder qué no he de poder saber misterio tan singular! quien murió en aquesta Cruz JEsús. Que es JEsus el ero dijo, Hijo. Y de quién es Hijo, Voz? Da Dios. Misterios nuevos en vos hallo, Cruzy en tal empeño; pues dicen, que es vuestro dueño Esus el Hijo de Dios: Dios, y muerto! injusta ley. Es Rey. Rey, y muere en tal dolor Es Pastor. Pastor, y Dios verdadero? Y Cordero. Voz qué dices? cuando espero, que el fin de esta enigma vea; como puede ser que sea Rey, Pastor, y Cordero? Clelos, de esta confusión me sacad! mas que volante nube, rosicier purpureo va desplegando en el aire? El mayor Señor que buscas es Dios, que en los Celestiales Alcázares siempre asiste, aunque al iste en todas partes, Es Cristo su heroico Hijo; procede del Hijo, y Padre el Espírita Divino, siendo todos tres iguales un solo Dios, aunque son tres Personas admirables, Este es el Mayor Monarcha: quien murió en la Cruz constante es la Persona segunda. porque el Humano Linaje libro, muriendo en el yerro de Adán, vuestro primer Padre, Si seguir de la Fe quieres el Soberano Estandarte, en esa lóbrega cuera, que en esta montaña yace, verás quien te industrie en ella, Nuncio Divino, cobarde, asustado, y temeroso me tiene favor tan grande, Clicie obediente seré de tu voz: ya entre los sances descubro la cueva, donde se alberga vivo cadaver, Siervo de Dios, Ángel Santo, Dios manda, que de la cárcel del pecado, al Cananeo libre tu voz, y desates las prisiones de su culpa, Qué prodigios tan notables! con la obediencia respondo. Qué tarde. Señor, qué tarde os conoce vuestro esclavo. Quedad en paz, que los aires peretrando, a gozar vuelvo de los Reinos Celestiales, s Qué ventura! Qué prodigio! Qué dicha! Qué bien tan grande! El Mar. la Tierra, y el Cielo al mayor Señor alaben,
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Victorioso, y triunfante he llegado de Caria, la arrogante cerviz rindio a mi planta, porque mi esfuerzo altivo: mas quién canta qué es esto? 1. Fiestas son, que te apercibe la Corte, que urgullosa te recibe. Señor? . Bella Aquilina, emulación de Venus peregrina. Señor? . Niceta hermosa, Catedra del clavel, y de la rosa. Sea vuestra Majestad tan bien vanido como en su Corte deseado ha sido, Seas, invicto Rey, tan bien llegado, como has si do de todos deseado, Habéis sabido la feliz victoria, digna de vincularse en la memoria? Para saber, señor, que tu venciste, saber basta que tú a la guerra fuiste: pero luego la fama, que en varios ecos tu valor aclama, nos dio la nueva, y tus vasallos todos, celebraron el triunfo por mil modos, aplaudiendo con fiestas su contento, Refíéreme las fiestas, Oye atento. Príncipe ilustre, de quien invicto el laurel de Apolo ciñe las heroicas sienes, como a Heror el más famoso Luego que llegó la nueva, que por repetidos globos la solemniza la fama en voz de metal canoro, Era en la vejez el día, cuando amenazando escollos, despeñó el Sol su Carroza sobre azules promontorios. Cuando huer fanos dejando medio Orimpo luminoso, del Mar la encrespada el puma tine de perpura, A all con fastiros a porotos copio todo e Firmamento en luminarlas, y adornos, xpiendor de las luces villio de luz los contornos de la Corte, y de la noche desperto en lo tenebroso. Y después que nacio el día se renovo el alborozo. Heroes corriando en la Plaza, fieras lidiando en el coso, Iuvid ioso el Sos de ver tanto caballo espumoso, cejó el pertigo a su Carro, suspendió el curso a su trono. Ya el morcillo todo espuma, todo viento, y fuego todo, en corbetas, y elcárceos da remesones al Noto. Ya el overo esgrime ufano, las manos tronchando airoso los greseros pedernales con los eslabones corbos. Ya el blanco la clín esparce, y viéndole, juzgan todos, que el calor de sus centellas, nieve se derrite el propio. Ya el rucio con el velando, pide en un busido a todos un victor, pues a la tierra apenas le debe el polvo. Un León, la piel peinada guede la esparciendo de oro, fue pasmo al Anfatieatros y anticipados, de todos los aplausos se llevó más arrojándole un Toro tan sanado, y tan garifo, que causó temor, y asombre Un Tigre salió tras él, por cuyos remiendos toscos es el pabón de las fieras; y viéndose el Toro solo, y amenazado de dos enemigos tan furiosos, retirándose a a parte, valiente les haca rostro. Llega arrogante el Luón, y paso a paso los corbos altanjes de senvalnando, eriza el pelo del domo, la delgada cosa undea, sangre suda por los ajos, los agudos dientes truje, y entona bramose ncoso Al enarbolar el brazo, le hirío velrz el Toro, y le arroso a las espueras, como diciando en epra brama vete a acompañar al Signo de León, pues esta solo. Luego le acomario el Tigre, y como iba recriolo, se turbó al ejecutar el golpe, y le pasó un hombro el Toro, y de la victoria ufano, y vanaglorioso escárbaba el suelo, haciendo para sepultar los hoyos. De las dos sangrientas puntas destila corales rojos, humo por aliento exhala, centellas vibra en los ojos: la nariz hincha, y la espua en hilos pende del bozo, y al que rendir no pudieron los dos de fineza asombros, dos Sabuesos le sujetan, pues ligeros, y briosos las dos orejas a un tiempo muerden al valiente monstruos y siendo dos arracadas con alma, le rinden solos. Que como por haber muerto al Tigre, y León furioso, le celebró por valiente el vulgo con mil elogios; fue el asirle las orejas, según advertido noto, porque no oyera las voces, con que le aclamaban todos otros muchos regocijos solembizaron tu heroico valor, ya en músicas dulces, y ya en metales sonoros, aclamándote el Monarca mas ilustre, y victorioso, el Haroe más invencible, el Monarca más heroico, el más poderoso Rey. y el dueño más valena Agradecido, el afecto de mi Reino reconozco, pero a Júpiter se deben- esos aplausos que gozo, como a superior Deidad, de cuya grandeza todo depende; y así manana aré a su Templo devoto, a ofrecerle sacrificios. con júbllos festejosos. Vivas immortales siglos, Dagno invicto. . Decid todos: Viva Dagno. . Viva viva, Dagno siempre victorioso. Pequé en quebrar el hermano cantaro con tal rigor, como si el tener tamor es cosa que está en mi mano. Peque digo, pues por ello el Padre hablador me manda, que como si fuera banda le triiga colgado al cuello, El castigo me convino, y fuera menos, prolija. pena, si como es valija de agua, lo fuera de vino, aliviara mi pesar; en semejante dolor, pues solo con el olor me pudiera consolar. Mas, sino estoy olvidado; una bota traigo aquí: qué había de ser de mí. si siempre viviera aguado Son tan grandes los trabajos del Yermo, y tal su perar, que no se puede pasar esta vida sino a tragos. Color, olor, y sabor, las tres propiedades tienes mas ay, que el hermano viene, él lo ha oído, esto es peot. Talegu hermano? . Perdido sol. . Qué contemplación A lo menos oración, que me arrobó lna sentidos. juzgo, que emendado está, el Sermón aprovechó. Cuando no me empine yo, la bota me empinara. Todo cuidado me priva verlo en aumildad tan santa. La buena oración levanta: mas esta oración derriba. o De tan loable ejercicio, alegre, y gustoso quedo. Ya que azotarme no puedo, al menos traigo silicio. . De su virtud ejemplar tengo invidia: qué placer! Pues bien la puede tener; pero no lo ha de probar. Deo gracias, gozo infinito me da: Deo gracias. Qué espanto . Huélgome de verle Santo. Yo Santos? soy un mosquito. Quebró el cántaro, y no espero con qué la falta poder remediar, qué se ha de hacer? Padre, ponerle un braguero: de la cabeza a los pies me abrasa un extraño ardor. Ese es divino farvor. Sí, favor de vino es, Qué es eso que se cayó? Una bota de camino. No de camino divino. Mal haya quien te parió. Cuando yo me persuadía a que estaba ya emendado, hallo en él este pecado? Pecado qué bobería! Deje aquesa bota, y siga virtud, no quimeras vanas, agua beba. . Mil ranas te nazcan en la barriga. Tome ejemplo de este Santo, grande en todo, y singular, que al Mundo pueden causar sus penitencias espanto; pues apenas le instrui en la Fe, y le bapticé, la Ley de Dios le enseñé: sus errores le advertí, cuando siempre en oración le halla la blanca Aurora, su pasada vidadlor: con afecto, y devoción. Y porque en aquese río perecen mil pasajeros naturales, y extranjeros? pasa por consejo mío, a cuantos vienen a él, con perfecta Caridad, obediencia, y humildad, que es penitencia cruel, y en quien su virtud se fragua Y se ve con evidencia, que él le dio esta penitencia, pues es penitencia de agua. Peregrinos pasajeros, que el temor de aquestas ondas suspende vuestro viaje. y vuestro camino estorba, venid, que yo os pasaré, y pluguiese a Dios, que adora, aunque tarde, el alma mía, que esclava suya se nombra, que como os puedo librar del peligro de la honda profundidad de ese río, población de peces, y olas, os librara del Mar muerto de culpas, donde zozobra tanto torpe entendimiento, tanta engañada memoria. . Hijo mío. . Padre amado. Aún todabía me asombra, con saber que no es Demonio: qué formidable persona! ̱. Habéis a muchos pasado? Desde que sale la Aurora, cuando en carros de rubies rayos pinta, y borra sombras, hasta que ahogada muere en Occeano de sombras, conduce to dos los días mas de cincuenta personas esta Catbólica Barca, o Cristiana Galeota, de quien es Piloto Cristo. Cananto? Quién me nombra? Alguien que querrá pasar. Voy al punto. Y yo a mi choza: vaya Talega a su albergue, y queme luego esta bota. Es hereje, o soi verdugo? Mire, que al alma le importa, Y también le importa al cuerpo que aliento con ella toma. 1. Cananeo. 2. En la otra parte están catorce personas, que juntas hemos venido. 3. Su piedad es prodigiosa. 1. Ya vuelve: quieres pasarnos Sí, hermanos, venid. 2. La Gloria te de por tal Caridad el Dios Divino que adoras. Poneos sobre mis hombrota 3. Es tan fuerte su persona, como grande, a tres, y cuatro pasa juntos por las olas. Cristo, por librar las vida del Mar de muerte penosa, el peso de los pecados en sus santos hombros toma. Y yo por librar las vidas le imito de aquesta forma, cargando sobre los míos, si no pecados, personas. Quiero hacer oración, que el ver esa Cruz me exhorta, y de su Pasión Divina renuevan tristes memorias. Parece que miro a Cristo entre Escuadras belicosas de enemigos de la Cruz, pendiente parece ahora, que a la Aurora de sus rayos a sus pies miro llorosa, y a Juan, que en tiernos suspiros el monte baña de aljófar. Cristo, que en dolor preciso, con muerte, vida me dais, y puesto en árbol pagáis culpa, que en árbol se hizo: vuestro amor pober os quiso entre esos Ladrones dos, poco os estimáis a vos; mirad que estáis, porque asombre, mul vivo para ser hombre, mul muerto para ser Dios. Vos, Aurora peregrina, bella Madre de aquel Sol, eaa la eclipsada luz inclina, si sois Aurora Divina, y Sol ese, que estáis viendo, que novedad, que no entiendo, es esta bella Sonora? Lagrimas vierte la Aurora; cuando el Sol se está poniendo? Juan, que a Cristo viendo estáis, muerto entre ansiosos suspiros, si acaso habéis de moriros, para cuando lo guardáis? Pero con razón gozáis de immortal nombre, y blasón: no habéis muerto en mi opinión, eterno habéis de vivir; que si hubierais de morir, en qué mejor ocasión? Vos, Cruz, a Cristo en tal guerra las espaldas le guardasteis; mas que mucho, si le alzasteis. desde el polvo de la tierra? Tal virtud en vos se encierra, que al Cielo excede sin duda; que a vuestro peso se muda, porque sois tan grande vos, que aún para llevaros Dios, fue menester Dios, y ayudas. Cananeo. Quién me llama? una voz escuche ahora; y a nadie miro en la playa. Cananeo. . No hay persona alguna que pasar quiera, veré si entre las alcobas, que forman entre los oímos. estas zarzas espinosas, ay algunos. ; s Cananeo. Voz, que mi nombre pregonas, quién es tu dueño? Yo sol quieres pasarme a la otra parte del río? . Sí, Niño: mas como de aquesta forma venís solo? Qué belleza! qué honestidad prodigiosa! cómo os llamáis? . Elumanuel. De dónde sols? . Es remora mi patria, está en una cumbre. Tenéis padre? Y gran persona, aunque por estar tan lejos, un Carpintero, a quien nombran Joseph, me adoptó por Hijo. Vuestra Madre? Es una Rosa. Y son pobres vuestros padres? Y muy pobres, si se nota, pues nací yo en un pesebre, en cama de pajas toscas, sin regalo, y sin abrigo. Qué lástima! . Una debota gente, unos buenos Pastores le llevaron de sus chozas a mi Madre unos corderos, que la dieron de limosna, tan pobre soy como aquesto. Me enternece vuestra historia, Después unos Caballeros suspirados de la Gloria. lo hicieron como de Reyes, pues con mano generosa le dieron Oro, y regalos. Rey sobre algunas cosas tomó interés con mi Padre, injuriándole de forma; que a unos hermanos míos degolló una Pascua. Impropia acción de un Rey. Si me coge, es averiguada cosa, que a mí me mata también; mas libraron mi persona mis Padres, huyendo a Egiptos. Per secución lastimosa! También me perdí tres días, y anduvo mi Madre hermosa buscándome con mi Padre: pero hallome; y ahora me ha vuelto a perder de amor, Dicen mil santas Personas, que está en unas cumbres altas mi Padre, y así me importa, para lo que yo me sé pasar ese rio ahora. Pues, mi bien tan pequeñito, y por montanas fragosas habéis de ir solo? . Yo soy, aunque me ves de esta forma, tan grande como mi Padre; puedo mucho. . Qué donosa gracia! poneos en mis hombros: el chiquillo me enamora. Cielos, qué es esto! el gran peso la robusta espalda agobía: Ninos cómo pesas tanto? En tan pequeña persona, tan gran de peso qué es esto? temo (ay de mí!) que estás ondas nuestro sepulcro han de ser: rendido el valor se postra: Que me ahogo, Cristo; valme. Ya yo te ayudo, Cristoval, que en todo me has de imitar, hasta en la muerte afrentosa. que has de padecer, y quiero, pues me imitas en las obras, que tengas también mi nombre. Señor tal favor? tal honra? Divino Señor, yo y vos nos cargamos, porque asombre: vos hombre, y Dios, solo al hombre; yo hombre solo; al hombre, y Dios la diferencia en las dos cargas, la experiencia muestra, y quien os viere a mi diestra, podrá decir este día; y con verdad, que es la mía mejor carga que la vuestra. Mejorado soy en suerte, y mi carga es más lucida, que la mía me da vida, y la vuestra os dio la muerte. Si en aquesta acción se advierte, mi Redentor Soberano, por eterno amigo os gano, y en vuestra amistad confío, que sin duda sola muy mío, pues os tengo de mi mano. Nave humana sois, Señor, en que este río navegan cuantos pasajeros llegan de su raudal con temor: del panal sin el fulgor, hoy ninguna nave sabe navegar en golfo grave: y porque navegue bien, a habéis querido también ser panal de aquesta nave Aunque me sirves aquí. porque tu gloria se augmente, quiero que en Licia la gente me reverencie por ti: predica mi Ley. . Sin mí me tiene aqueste favor. Bien lo merece tu amor. En ti mi remedio hallo. Eres mi herolco vasallo. Eres mi amado Señor. h Aguarda, Señor, aguarda, no me prives de tu gloria: a diós, amigos, adiós. A dónde te vas, Cristobal? Dios me manda; que predique en Licia, porque conozca por mí su poder, y deje los Dioses fallos que adora: a Licia me parto, adiós. Ve donde vistas la Estola del martirio; que yo al Cielo con eraciones devotas rogaré siempre por ti. Adiós. Padre. Adiós, Cristoval. Santo mío; ya que dejas de habitar en estas ondas, yo quiero servirte, a Licia voy contigo: Dios me exhorta a que te siga, y te sirva. Tu piedad estimos toscas montanas, a diós. . Y advierte, que si en Licia se le antoja volver a materse en ríos, me he de volver por la posta; no quiero cosas de agua; que solo el nombre me ahoga, En día, que con tal gloria vienes al Tomplo propicio, y a Júpiter sacrificio ofreces por tu victeria, estas triste? No divierte tu pena aquesa grandeza? mira, señor, la belleza de Samo, que viene a verte: quieres biena hazte cansado de mí? . No, Aquilina, no, que en tus méritos vivió más atento mi cuidado, Leandro no quiso a Ero, como yo te estimo a ti. Mucho encareces así tu amor, más decirte quiero, que aunque a Leandro de amante ofrece aplausos la fama, más amor fue el de su Dama, Qué dices? Que más constante fue su amor, y más perfecto, Si ha ignorado tu belleza de Leandro la fineza, óyela en este Soneto. Sanudo el Mar, embravecido el viento, te nobrosa la noche, el puerto oscuro, sordo el Cielo, las puertas de su muro pulsadas mal del láquido Elemento. La voz causada, mísero el accento, flaco el timón, el remo mal seguro, entre uno, y otro escollo siempre duro, alentado tal vez, tal sin aliento, sobre su misma sangre sustentado, acia el confuso Norte, que seguía, Leandro fluctuaba de amor ciego, Ay (dijo en una ola sepultado) que solo siento que en la muerte mía, tan poco Mar apague tanto fuego, Ejemplo fue del amor, pero del suceso infiero, que tuvo más amor Ero; oye, y lo verás, señor. Triste la voz, el rostro desmayado, la vista de su sitio desunida, trémola la columna de la vida, el aliento vital accelerado: Tibio el calor, el pulso interpolado, la esperanza en el golfo sumergido, en sollozos el alma despedida, el clavel de la boca deshojado. Ero, viendo a Leandro, y que furioso el Mar su vida apaga, sin recato se despeñó con brío valeroso, y al morir dijo: No es mi pecho ingrato; más fineza es la mía, triste esposo, que a ti te matan pero yo me mato, Yo me confieso vencido, digo que le quiso más. ̱. Ya, señor, llegar podrás que todo está prevenido, Monarca invicto, cuya Augusta fiente cine menuda Dafne, cuya gloria de Región en Región, de gente en gente, por immortal le aplaude la memoria: hoy que ofreces al Dios más eminente cultos, que gratifiquen tu victoria, oye, que referirte, Dagno, quiero la Majestad, que en Júpiter venero Este Supremo Dios, Deidad tonante, hijo fue de Saturno soberano, fue el gran Plutón su hermano fulminante, y Neptuno soberbio fue su hermano: los tres, muerto Saturno, en un instante dividieron el Reino por su mano, a Júpiter le cupo el Cielo eterno, a Neptuno, y Plutón el Mar, e Infiernos Esas Esferas, libro en cuadernado, a quien firven de letras las Estrellas, de quien estampa es el Sol dorado, y ralgos luminosos las centellas, libro de Astrología concertado, donde se leen las influencias bellas, que aunque está siempre abierto, solos sirven de manecillas los dos Polos, el gran Júpiter rige: a su obediencia está sujeto el Astro más brillante: de él depende el impulso, e influencia, Maestro es de ese libro rozagante, en el superior trono su asistencia tiene majestuoso, y arrogante, siendo en dosel azul de terciopelo, Divino Catbedrático del Cielo. El Águila le tiene consagrada el Mundo, y de los árboles la encina; una por ave ilustre, y celebrada, otra por planta eterna, y peregrina, Ganimedes le sirve la dorada copa de néctar, y ambrosía divina, que el Ave la robó para copero, y es Mercurio su sacro Mensajero. Sacrílega lengua, calla; no por un Jdolo falso niegues la eterna Deidad del Monarca Soberano, A un vil madero (no puedo reportarme) aqueste agravio es digno de esta venganza. Hola, prendedlo, o matadlo. Muera Júpiter, y viva Cristo si es Dios este palo, como de mí no se venga, cuando le estoy afrentando? A Júpiter esta injuria! Como en tu presencia, Daguo, consientes estos desprecios? Júpiterier un bellaco: solo Cristo Dios, y Hombre, merece ser adorado; y esto lo defenderé en el campo a talegazos. Cuando estas injurias miro cómo disímulo; y callo? Como no éxhalo volcanes? Cómo no fulmino rayos? A los Cielos pediré venganza de desacato . tan sacrílego. . Prendedlo: de qué os suspendéis, vasallosa Rinde las armas. Amigos; ningunas tengo, llegaos. No se atreven temerosos, y aún pienso que están borrachos; pues que le piden las armas, mirándole desarmado. Llegad, cobardes, llegad, su presencia os turba tanto? No le conocéis? No es este quien Capitán de mi Campo mi Ejárcito destruyó, temeroso del contrario? No es este el vil Cananeo; tan cobarde, y tan villano, que huyó del enemigo? Lisonjas sn, y no agravios; las tuyas, que el padecer por Cristo, es mi gloria, Dagnos dime injurias; dime afrentas. Confuso estoy, y admirado! Cristoval, como esta gente no te prende, y teme tanto viendo, que estas sin defensa? Porque Cristo Soberano dijo, había de imitarle en la muerte, y en el paso del prendimiento le hmito, cuando en el Huerto le hallaron; pues aunque llegan, cobardes se retiran mis contrarios. Pues porque sea más propio, con un cuchillo que traigo, le he de cortar una oreja a uno de estos Sayonazos. JEsús JEsús! qué hacéis? Qué aguardáis 2. De esta vez vamos. Obedeced vuestro Rey. Oh pesar de mis agravios! que de esta suerte le teman, confusos, y acobardados! No me diera Dios licencia para hacerle mil pedazos! Ponedle al punto en prisiones, Este es peor, que Pilatos: sino huyo, han de agarrarme, qué haré, que estoy turbado? La noche del prendimiento a Cristo desampararon, con ser mejores que yo, sus Discípulos Sagrados, y así, por aquí me escurro, que el Rey me mira de zaino. Verás la satisfacción de esta injuria, de este agravio, que al gran Júpiter has hecho. Mira, que estás engañado. Ven, que a Apolo has de adorar Solo a Cristo adoro, y amo. Ese es Profeta engañoso. Ese es un Ídolo falso. Mil vidas te he de quitar. Morir por Cristo, es descansos Turbada estoy. Yo confusa. Llevadle preso, vasallos, Que no pueda yo vencer a este aleve, este tirano! Qué ha de triunfar de mi esfuerzo! Que siendo yo su contrario, ha de salir victorioso! de enojo, y cólera rabio. Mundo, dónde están tus fuerzas? Carne, dónde están tus brazos? Euror, dónde están tus iras? Dónde está tu enojo, agravio? Favor, Infierno; mas ya en la prisión le han dejado solo, no podrá mi rabia del martirio coronado verle, antes le he de acabar, Señor, mi Dueno, mi amparo, dadme fuerzas, dadme aliento. Eres de brence, o de mármol? Mi voz no te persuade? No te enternece mi llanto? Oh Mundo, vivo martirio! oh Carne, fuerte contrario! Señor, mi temor confieso; mas que mucho, si reparo, que os vio angustiado la muerte con sangre un Huerto regando? Confuso voy, Yo vencida. Yo no, cobardes contrarios; conocesme? . Si conozco, No me temes? Es en vano, Por qué, atrevido? Porque tu poder es limitado. Pues aunque más te resistas, has de acabar en mis brazos, aunque me lo estorbe el Cielo. Favor, mi Esls amado. Bárbaro, aleve, enemigo, pues resuelto, y temerarlo, a diós, en su imagen, quieres ofendar, verás osado, donde su poder te arroja, Qué pretendes, que me abraso? Llevarte, fiera, a las nubes, porque bajes despeñado al Infierno, . No será la primera vez, que caigo. O recíbame el abilmo, que ya voy precipitado. Qué miro, Cielos! qué asombro? qué prodigio soberano! feliz yo, que llego a ser del mayor Señor vasallo.
JORNADA TERCERA
JORNAda tercera En este Real Palacio, que argentan la esmeralda, y el topacio quiere el Rey la grandeza ostentar con el Pueblo, la Nobleza de Júpiter Divino, contra el bárbaro, y torpe desatino de ese Cristoval, de ese Cananeo: y porque del que injuria sea tropeo, el Sacerdote, y él aquesta tarde de sus Leyes harán público alarde, porque al poder de Júpiter rendidos queden de sus errores convencidos, Obstinada la plebe le defiende, y en su engañosa Ley seguir pretende, diciendo, que es perfecta. Siempre, la novedad el vulgo inquieta. Ya a la dispura vienen. Yo recelo, que por su honor ha de volver el Cielo. Invicto Rey, Ciudadanos de Samo, que estáis presentes, a escuchar de nuestros Dioses la defensa, que pretende mi entendimiento regido de sus impulsos celestes. Oíd, veréis ensalzada su Deidad omnipotente, su majestad infivita, que este sacrílego ofende. Aunque mi corto discurso cobarde pudiera hacerme, confío en el Dios Supremo, que adoro, que he de vencerte. Propón tu doctrina, empieza, dime el error, que defiendes. Yo digo, que hay muchos Dioses, porque si uno solo hubiese, no pudiera gobernar tantas cosas diferentes. Y así Júpiter es Dios de las Esferas Celestes: Neptuno, Dios de las aguas, clara habitación de peces: Plutón del Jnfierno: Apolo de ingenios más eminentes; Venus es Diosa de Amor, y Diana, honesta siempre, Diosa de la castidad. Si estos Dioses te parecen muchos, treinta mil tenemos, que adoramos obedientes: pero los más principales son los dichos, como fuentes de donde dimanan todos. No prosigas más, atiendes Dices, que si hubiera un Dios no pudiera solamente goberbar todas las cosas, de que infiero, que no pueden ser Dioses, esos que llamas Dioses, porque si lo advientes, les límitas el poder: Pues di, si poder no tienen infinito, como son Dioses? Ifinito es siempre Dios, en poder, y grandeza, que eso es ser Dios propriamente, y no depende de nadie, porque el que de otro depende no es Dios, y dices que hay muchos, porque uno solo no puede gobernar todas las cosas, pues si no no puede, ya tiene ese poder limitado: luego ser Dios no merece. Yo probaré, que tu Dios no es tampoco Omnipotente, con que quedas convencido, pues no puede lo que quiere. Crió a Adan tu Dios, según prédicas publicamente, y quebrantó su precepto: cuando crió al hombre, atiende, o quiso que fuese malo; o fuese bueno si quiere, que sea malo el que hacriado, es injusto, pues pretende maldades: luego no es Dios, ni nombre de Dios merece: Y si quiere que sea bueno, y es malo, pues que le ofende, como siendo poderoso, no puede hacer lo que quiere? pues si lo que quiere no hace, luego no es Omnipotente. Cómo habla Dios de premiar a Adán, sin que mereciese el premio el camino era de llegar a merecerle, obedecer a su Dios, para lo cual le concede libre albedrío; sin él, qué ventaja había de hacerle al bruto, pues obraría siempre necesariamente? Luego si libre albedrío tiene el hombre, de él depende el obrar mal, u obrar bien: y así, aunque Dios siampre quiere que sea bueno, no le obliga, y eso no es porque no puede. Dime, ese Dios que predicas, quién es, o cómo le entiendes? Una substancia increada es Dios, Causa indeperdiente de las causas, pues de él solo todas las causas dependen. Son tres Personas, y todas una misma Esencia tienen, Padre, Hijo, y Soberano Espíritu, que procede de los dos, y cada uno de los tres Omnipotente, Sabio es, e Inmenso. Luego. que hay tres Dioses me concedes? No si no Uno. Cómo hablas de Tres? Tres son, si lo adviertes, las Personas, como he dicho: pero Un Dios solo contienen. No puedo comprender el Masterio que refieres. No fuera Dios infinito, si pudieras comprenderle. Digo, que es tu Dios ilustre, Soberano, e independiente: como dices que murió. si es imperfección la muerte? Si murió aqueste Dios tuyo, cómo ser perfecto puede? Murió; mas no en cuanto Doi que Dios es immortal siempre. Este Hijo, esta Persona segunda encarnó en el Pénix de Santidad, que es MARÍA, porque quiso de esta suerte libran muriendo en cuanto Hombre, al hombre, porque pudiese gozarle; que si la ofensa, que al mismo Dios llegó a hacerle era infinita, no quiso, menos, que infinita fuese la satisfacción, librarle. Pruébale evidentemente, que fue Dios, en los prodigios sucedidos en su muerte, pues el Sol banado en sangre, dispensó an los rosicleres, la Luna se desmayó, las Esferas se estremecen, la clavazón plateada. del Cielo, su color pierdes el Orbe inquieta edificios, luchan las piedras crueles. Mas ya que te has satisfecho, y tan evidentemente, oye, y verás, que son falsos esos Dioses a quien temes, Omnes Diisgentium Deemonia, Dóminus Corlos fecit, dice David, y que son Demonios negar no puedes? que Dios no vace injusticias, y ellos son injustos siempre. Júpiter torpe gozó a Europa, y también a Leda, que ser deshonesto pueda, siendo Dios, quién lo creyó? es el que torpe vivió, como un bruto disoluto: y pues Júpiter tributo. pagó a Amor, no lo creáis vos, porque no puede ser Dios el que vive como bruto. Neptuno, Dios de la Mar, fue deshonesto en extremo: fue su hijo. Poliphemo, un monstruo tan singular; que el Mundo llegó a asombrar (solo en pensarlo me aflijo) de este monstruo pues colijo, que es engaño su poder, porque Dios no puede ses quien tiene un monstruo por hijos Dios del Infierno a Plutón llamáis; pues, Pueblo engañado, a un Dios, que esta condenado le rendís adoración? No advertís su imperfección? Si el Infierno es su gobierno, y ha de estar en él eterno, cuando lo vais a gozar, lo que tiene os puede dar, que es solamente el Infiernos Marte, señor de la Guerra, es de ser Dios incapaz, que Dios, Príncipe de Paz, las disenciones destierra: Gloria a Dios, paz a la tierra cantó el Cielo a su venida: Marte da muerte, Dios vida: cual es mejor de los dos? o como puede ser Dios un sangriento, y homicida Apolo, porque le diera un Rey cierta cantidad, muros labró a una Ciudad (qué buen Dios, qué Albanillera!) labró la almena postrera, y el Rey no quiso pagarle; si por adivino amarle queréis, ved si lo es, o no, pues aún él no adivinó quien había de engañarle. Calla, no hables, blaspemos Siempre quien mal pleito tiene arma voces: viva Cristo. Cristo viva. Infame plebe, y desenfrenado vulgo, callad. . No calléis, y siempre bendecid a Cristo. . 1 osado, al Rey mi señor te atreves? toma. Súfrote, por ser Cristiano: de aquesta suerte ofendió a Cristo un Judio: dichoso yo en parecerle, Hombres, advertid, que vais engañados, no os despeñe el Demonio con cautelas, no con engaños os ciegue: el Dios que os predico, es solo el Dios Omnipotente, Tan imposible es que se verdad esa, que refieres, como lo es, que eche ramos ese báculo que tienes. Pues porque tu error conozcas, si imposible, te parece, ramos ha de producir a mis voces obediente. En nombre del Dios, que adoro, a quien Cielo, y Tierra temen, te mando, báculo mío, que produzcas ramos verdes. Viva Cristo. Estoy pardido. No hay quién reporte la piebe? La adoración de los Dioses con esta señal se pierde. El Sacerdote ha quedado hecho un mono. Hola, prendedle, que es Mágico encantador, Oh Rey contumaz! No teme quien al verdadero Dios por defensa suya tiene. Qué poder será bastante, que Majestad, ni valor contra un Pueblo, si en su error ciego, obstinado, y constante, a la verdad se resiste? Que estoy temiendo confieso el fin de aqueste suceso. Dagno, señor, no estés triste, no soy a quien llamar sueles tu Aurora en este jardín, sobre hamacas de jazmín, sobre catres de claveles? No soy yo a quien tu enamoras, y celos dando a tus Damas, dices, que ciego me amas, y que constante me adoras? Cuantas veces esta fuente se escondió entre aquellas flores, anvidiando los favores, que me hiciste en sus corrientes? Y cuantas veces de mí aprendieron estás aves los requiebros más suaves, que amorosa te ofrecí? Deja la melancholía, Mal podrá (ay de mí!!) aliviarse, que el Reino ha de sublevarse: Notable pena es la mía; si aquese vil Cananeo no se quiere reducir, Licia se ha de convertir. Tanto tu gusto deseo, que por servirte, señor, con ruego, bálago, y promesa he de ablandar su dureza, que imposibles vence amor. Y yo te he de acompañar, Id las dos a la prisión. Verás en esta ocasión un prodigio singular. Tú, cuando cautas, encantas; tú, cuando miras admiras: rayos tú, en los ojos tiras, flechas tú, en la voz levantas Id, pues, aliviad mis, penas, y su obstinación templando, ya rogando, ya cantando, sed de ese Viises. Sirenas. Que si bien me ha de costar algunos celos la empresa, quiero ablandar su dureza a precio de mi pesar. Júpiter, Rey de los Cielos, Dios de Dioses suparior, caro me cuesta tu honor, pues que me cuesta unos celos, Terrible es la fortaleza del vino, estoy hecho un cuero, como si fuera sombreto se me ha puesto en la cabeza. No me ha sucedido tal, y lo bebo de contino; el del Yermo es venial vino, mas este es vino mortal. Tres pasos dol con umple, y aún no me tengo: qué mengua? más gorda tengo la lengua, que una patata, si a fe. Vine a ver al Cananeo, mas entre tales enojos, tengo muy flacos los ojos: lleve el Diablo lo que veo. Vi llover, y por huir el rigor del agua osado, iado, me previne demáss para poder resistir. Oh agua! en el Cielo están quien por mala te condena, porque si tu fueras buena, no te arrojarán de allá. Ángeles son los Doctores, pues se la niegan a sanos, y a enfermos; qué haya Hortelanos, Pescadores, y Aguadores! Dispárate es porfiar, no me puedo resistir: qué quieres, vinoa dormir; pues alto, voime a acostar. Pues da lugar la prisión, y que he de imitar es cierto a Cristo, sirva de Huerto la cárcel a mi Oración. Divino Dios, a quien amo, por cuyo amor ofrecida tengo al martirio la vida, óyeme cuando te llamo Padre nuestro. No temo el cruel rigor; que solamente he temido, bien lo sabes tú, Señor, que estás en los Cielos. De aquesta sangrienta guerra, de aqueste mortal desdén, fácame, Señor con bien, y seas en Cielo, y tierra santifirado. Aunque no hay mérito tal, que sea digno de mirarte, porque podamos gozarte, ese Reino Celestial venga a nos. Turbado al morir me tiene, que de la muerte el poder, aún a Curisto hizo temer; mas si mi muerte conviene, hágase tu voluntad. Música vienen a darme, por derribar este tronco; Señor, yo puedo muy poco; confío que has de ayudarme. Haciendo oración está Cristor Qué gente es e solícito anda el Demonio: Dios me ampare, y me defiendas A entretenerte venimos, Cristoval. no te entristezcas, alza el rostro. Estoy mirando lo que soy, que el hombre es tierra, y cuando la tierra miro, a mí me contemplo en ella. Mira, que vas engañado, y que la pasión te ciega. cuando a Júpiter le pierdes el respecto, y la obediencia. Por ti está alterada Licia, si gustas (oh Amor lo quiera!) que a Júpiter: . Calla, toda os he menester, paciencia. Oye cantar a Aquilina. Mira danzar a Ansceta. Si escuchas, la gloria es suya. Si miras, tu dicha es cierta. Qué escucho Cielos! a quien la Música no despierta? aunque esté hecho una lía, el sonceillo me alienta. s. Señor, Señor. Ay de mí Esta se quebró las piernas, y aquella se quedó muda. Confieso, que es esta pena justo castigo del Cielo. Esta parece partera, y esta parece, que rabia. Cristo, perdonad mi ofensa, que yo os adoro por Dios. Y adorara, aunque no quiera. Qué prodigio! . Qué milagro! Señor, pues esta os confiesa, para que esotra la imite, romped el nudo a su lengua. Cristo es el Dios verdadero. Qué marabilla tan bella! Danos al punto el Baprismo. Baptismo? yo me vol fuera, que donde hay Baptismo, ay Alarde de su grandeza ha hecho Dios en vosotras. Anduve errada. Yo ciega. Por Dios perderé la vida. Yo mil vidas que tuviera. ey. Qué es esto? Engañado Rey, escucha, para que sepas el hombre que has ofendido, y de tu error te arrepientas. Llegamos a la prisión a sitiar la fortaleza de Cristoval, donde tiene la Fa su Escudo, y Defensa. Balas fueron mis accentos; las mudanzas de Niceta ardides, para asaltar esa muralla de arterias, Ese músico instrumento fue la caja de la guerra, repitió al arma mi voz; fue a escalar con diligencia Niceta, mudando pasos, al baluarte; y apenas el asalto le dio, cuando bajó del Cielo una flecha, que la lengua me trabó, quedé muda, quedé muerta, otra disparada bala, los pasos cortó a Niceta, y embargando el movimiento, fue viva estatua de piedra. Conociendo en el castigo, el poder de quien lo ordena, confesando a Cristo a voces, y apelando a su Clemencia, nos restituyó al primer estado, para que veas, que Cristo es Dios verdadero; que eterno en los Cielos reina. Mira lo que determinas, porque osadas, y resueltas, aunque inventes más tormentos, que argentan el Cielo Estrellas, firmes en la Fe de Cristo nos has de ver siempre, llueva martirios sobre nosotras: si te parecen pequeñas crueldades de Domiciano, los Scitas Dagno, te enseñan, que entre muertos animales, en una prisión estrecha nos pongas, donde gusanos, que de los brutos se engendran, hambrientos nos despedacen; o como tordas envueltas en las pieles de venados, donde logren su fiereza, engañados los sabuesos, nos maten toros prevengas de bronce, puesto entre llamas de Phalaris: o sustenta los brutos con nuestras carnes, como Diomedes en Grecia. Atanos en un madero, como Avidio, y una hoguera con el humo nos sufoque, sin que el fuego nos ofenda. Corranos, como Ercelino, los pechos, donde las venas, en vez de cándida leche, arroyos de sangre viertan. Y si te parecen estos pocos tormentes, inventa nuevas crueldades, no pienses vencer nuestra fortaleza. Perdido sol: atad luego ese hechicero a una gruesa columna, y con duras varas tantos golpes sobre él lluevan, tantos azotes le dad. que agoréis sus viles venas. Gloria es padecer por Cristo, no tu rigor me amedrenta, Infames, aleves, mal empiezo de esta manera. Amigas, consortes mías, tan ingratas, como bellas, así agradecéis mi amor? así premiáis mis finezas? la fuente, que tu decías, que invidiosa de la hierba se escondía, dónde está? las aves, que lisonjeras aprendieron tus requiebros, adonde, mi bien; se albergan Ese Mágico os engaña, cesen los enojos, ea, volved, volved a mi gracia. En vano nos aconsejas. Qué, al fin, adoráis a Cristo? Sí, que es su Deidad suprema. Qué, al fin, dejáis nuestros Dioses? Es adorarlos bajeza. Y mi amor? Primero es Cristo. Mi voluntad? Es cautela. Quién nos aparta a los dos? Dios. Qué temes en tus desvelos? Los Cielos. Y me dejas de esta suerte? Ay muerte. Qué he de hacer en mal tan fuerte? como viví ré sin ti, cuando te apartan de mí Dios, los Cielos, y la Muerte? Quién te olvida de mi amor? Temor. De quién, si te adoro tierno? Del Infierno. Quién ha mudado tu intento? Tormento. Donde hallaré sufrimiento, que el dolor llegue a templarme, pues te obligan a dejarme, temor, Infierno, y tormento? Y tu amor, y voluntad: Es vanidad. Y tu agastalo infinito? Es delito. Quién de ese amor te enajena La pena. Tu ciego error te condena, pues con bárbaro rigor llamas, ingrata, al Amor vanidad, delito, y pena. Qué ganas en tal mudanza? El peranza. La esperanza conseguida? Vida. Y en esa vida notoria? Groria. Divertida la memoria, tu perdición vas buscando, cuando te están engañando Esperanza, Vida, y Gloria, Pero ya que reduciros no puedo, será la pena de vuestro delito tanta, sirvan obras de mi lengua, Señor? Haced al punto una hoguera, y convertid en cenizas a Aquilina, y a Niceta, llevadlas, quemadlas luego, no quede memoria de ellas. Qué contento! Qué alegría! Por gloria tienen las penas? volved: pero no, llevadlas, mueran abrasadas, mueran: aguardad. Y el Cabaneo? Hecho una estatua sin fuerzas, mas de cinco mil azotes le han dado con luclemencia; todo el rostro, y manos tiene llenas de heridas sangrientas. Trandle aquí perdido soy! que esto Júpiter consienta! Cielos, qué miro! traidores, cómo me engañáis? son estas las heridas? como está sin señal ninguna de ellas? Señor, no alcanzo la causa: si en la columna le vieras, te admiraras. . Todos estos son encantos, y cautelas: traed luego un capacete hecho ascua, la experiencia he de ver. . En vano, Daguo, te cansas, y me atormentas, cuando el Dios, que adoro toma por su cuenta mi defensa: estos son milagros suyos, Calla, aleve En la cabeza lo pone: yo veré ahora si tu Dios te libra de esta crueldad. Si librará. Dagno, que es sunma su Omnipotencias veslo aquí, que no me ofende. Cuando vemos tan supremas marabillas, como quieres reducirnos? . Mas ca tem que justicia, mi rigor: cortad luego la cabeza a esas dos viles mujeres. Viva Cristo. Mueran, mueran. Adiós, Cristeval. Adiós. Asaetead esa fiera, atadle a un tronco las manos, pobladle de agudas flechas; y si acaso no le ofenden, degolladle: la cabeza le dividid de los hombros; muera ese bárbaro, mueras a verle morir me voy a aquel balcón; Gente ciega; mirad, que el Demonio os tiene: sujetos a su obediencia. Calla, infame, no prediques, que te arrancaré la lengua. Engañado Pueblo. Cristo es Dios del Cielo, y la tierra, convertios a su Fe, penitencia, penitencia. Si os he de imitar,Esus, en el martirio, que espero, cómo degollado muero? como no muero en la Cruza? Mi Bien, mi Señor, mi Luz, ya como a Vos me prendieron, y al prenderme me temieron, ya fui blanco a su rigor, y ya en el rostro, Señor; la bofetada me dieron. Ya crueles me azotaron, atándome a una columna, y con corona importuna de fuego me coronaron: si bien no me lastimaron; ni afligieron mis sentidos dolores tan repetidos, porque, según advertí, estos dolores por mí los tenéis ya padecidos: La Cruz me falta, Señor, mas si bien lo considero, ya estol puesto en el Madero, ya os ímito. Redenptor; de las flechas el rigor me dejaran, aunque estrechas, las venas rotas deshechas; y pues sois vuestro traslado, para morin enclavado, ponéis clavos a las flechas. Aún los Ladrones queréis, que no falten en mi muerte: dos mujeres; si se advierte, que os roben les concedéis: mejores Ladrones veis en mi mal tan importuno, pues no se pierde ninguno, que os confesaren mi Dios, los míos ambos a dos, y de los vuestros, el uno. Dice San Juan, que inclinasteia la cabeza al ospirar, si a mí me la han de cortar, ya en eso os diferenciasteis: Vos con cabeza quedasteis, yo sin ella, Rey del Cielo; más cortarla, qué recelo? porque la imite, mi Dios, y la incline más que Vos, pues ha de bajar al suelo. Haced aljaba ese monstrue de las flechas venenosas; desde ese balcón os miro. Amigos, no las congojas siento de mi muerte, no, que el morir por Cristo, es glorias sola vuestra perdición me entristece, y me apasiona, Ay de mí! Perdido sol: oh infame flecha alevosa! como al Rey herí en el rostro, si se la apunté a Cristobal? Dejadme, que he de matarle; vil hechicero, mis proprias manos tomaran venganza; mas quién mi brazo reporta? quién el valor me desmaya? quién el aliento me postra? Aunque los Cielos lo estorben le he de matar. s 1. Prodigiosa marabilla! Ved, si es cierto, que es encantador; las sogas desatad, y degolladle: la venenosa ponzona de esta flecha me atormenta. Líbrete Dios de tus obras, Hasta que tu sangre beba, no he de reportarme: toda la esfera de un negro velo se entapiza, el Sol se ahoga en nubes, la tierra tiembla, na? quien tal mudanza ocas ,f Júpiter, favo petes o Ay, qué tormenta espantosa! ay, que se columpía el Mundo! ay, que los montes retozan! que esta ahogada la tierra, las terres dan cabriolas, y lo peor es, que llueve, el agua es la que me asombra mas que los truenos, Señor, pues tantos prodigios sobran, baste el que miras presente, pues apenas a Cristoval le cortaron la cabeza, cuando su tragedia lloran, la tierra con luchas fuertes, el Cielo con voces roncas, Sin duda, que Cristo es Dios, indicio son estas obras de su poder: yo el primero lo confieso: Samo toda convertida, pide a Cristo piedad, y Misericordia. Cristo es Dios, viva su Fe, mas de ochenta mil personas están pidiendo el Baptismo; nadie resista a la heroica Omnipotencia de Dios, que ha predicado Crasto val. Traidor, también tú les quitas a nuestros Dioses la honra? verasme beber su sangre. Señor, el furor reporta, Dónde está su cuerpo Aquí. En esta sangre alevosa, el fuego de mi venganza he de apagar de esta forma. Válgame Dios! con su sangre la herida dolorosa ha sanado; mis engaños es justo, que reconozca. Viva Cristoval y viva su Fe; mis Ciudades todas confiesen a Cristo a voces. Viva. . Pero qué sonora música suspende el viento? Ya el alma la atiende absorta. La gloria del vencimiento. El Cielo cante a Cristoval. 2. Que justamente recibe. Del martirio la Corón: A Menos prodigios bastaban, Escucha la Plebe toda. Viva el Apostol de Licia. Y a vuestros pies Don Cristova! de Monroy perdón os pide: si de su Santo en la Historia ha errado, suplan deseos bras, o de sus el de
