Texto digital de Ganar por la mano el juego
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Álvaro Cubillo de Aragón
- Atribución estilometría
- Álvaro Cubillo de Aragón Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Ganar por la mano el juego. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ganar-por-la-mano-el-juego.

GANAR POR LA MANO EL JUEGO
JORNADA PRIMERA
Tanto el peso del gabierno siento en mis cansados hombros, que dejo a Mensís, buscando entre los verdes pimpollos de estos árboles alivio de sus afanes penosos, y por gozar de lasa conversación de Isidoro. Yo, señor, siempre soy tuyo, tan tuyo, y tan Religioso de la Tebaida, que en ella cuido de tu desahogo. Esta población de flores, y estos árboles frondosos, estrellas del campo aquellas, y estos galanes del soto podrán, señor, divertirte. Mira ese apacible arroyo, que es en voces de cristal citara, y contrastes de oro, y cuando falta de quien, se murmura de si propio; oye su dulce armonía. Ay, hijas, que cuidadoso de la jornada de Arnesto oigo los consuelos sordo! Que dirá, quien de su amor . busca en su victoria el logro? Ya sabes la habilidad de Leonardo, que armonioso en cláusulas repetidas del arpa, mudo, y absorto suspende el mayor aplauso. Ya sé que es único, y solo. Pues si a divertirte sales, goza la ocasión que el ocio concede; Laura es cantando dulce gilguero del Ponto. También lo sé. Admite, pues, un brevetestín al Solio del Magistrado que ocupas, (zo. Mucho en vuestro amor me go- Leonardo, el harpa, Aquí está Pues, Laura, aquel dulce tono del Rujero, que trovado repite dulces elogios puedes cantar. Y Alejandro danzalle. Y nosotros somos en el sarao quien le ayuda. De mis cienas llegué al colmo Reverencia os hace el alma hermoso esplendor del cielo, si no por estrella suya, por imagen de su templo. Por vos, divina señora, la fe en mis favores tengo, y de Caballero indigno, soy dichoso Cabaliero. A celebrar nuevas dichas animoso me prevengo, dadme de vuestros colores, y veréis que galán entro. En lo verde la esperanza, y en lo morado lo tierno, pero no medeis azul, porque significa celos. Qué discreta alegoria! sentaos sentaos, que ya quiero celebrar futuras dichas en tan heroicos conceptos. Lo bien danzado, y cantado alivia penas molestas; pero que cajas son estas? Sin duda Arnesto ha llegado, o si fuese todo el día igualló si llego a ver que esta es casa de placer, que no es poca siendo mía! a mi hira más, amada Pues ea, Ireve, que a Lidora no conviene el estado de casada. . Cómo? A más laurel, y palma la ha destinado su estrella. Mi sucesión busco en ella, Y ella lo eterno del alma. La calabra que le di cumplirle, padre, me toca, más oígalo en vuestra boca, y no quede queja en mí. , l Para venerar después del Senado, a quión adoro, la autoridad, y el decoro, llego primero a tus ples. Siempre en tu brazo esperé el laurel de la victoria. Tuya, señor, es la gloria. Refiere el calo. . Así fue: En este Reino de Egipto ya sabes, señor, ya sabes, que por muerte de Edvardo, último de los Soldanes, se introdujo Prolomeo el primero, que por grande se le cayó de la frente la Corona de diamantes. Dio en manos de sus contrarios, y aunque hubo muchos leales, que le asistieron afectos, ninguno pudo librarle, que siempre tiene más fuerza lo sangriento, que lo amable. Desportronle del Reino, aunque para despojarse, si dio ocasión, no losé; si no la dio, tú lo sabes. Dividido el Reino en bandos, él por seguir lo durable de la vida, o por temer alteraciones tan graves, que al Real decoro se atreven sacrilegamente audaces cobarde huyo (qué desdicha! pues cuando en sucesos tales se apodera de lo Augusto, de lo Regio, y de lo grande el temor, veloces plumas deja indigno que le le calcen para volver a los riesgos la espalda, y rostro cobardes. Huyó en fin, y por su fuga, viendo el Reino vacilante la Corona, y que el Soldan de Persia derecho grande repetía, aunque olvidado en tantas siglos, y edades, nombro tres Cobernadores, con que menos formidable a los sediciosos fue, porque siempre gobernarse un cuerpo con tres cabezas, arguye monstruosidades. Uno de los tres electos eres tú, Ascanio, dictamen divino, pues al temulto desenfrenado enfrenaste, si bien muchos atrevidos siguieron lo detestable, siendo a la piedad oprobrió, y a la Religión ultraje. Con esto el Persa valiente, como quiera que se llame Soldan de Persia, pretende, que Egipto su Reino ensanche, y que el ser Soldan de Egipto por ley le toca inviolable. Soberbio ejército junta, rche a la invasión de este Reino, y en bien concertadas haces la Rosa de Alexandría, cuya púrpura flamante adorna el clavel de Egipto, estraga, rompe, y deshace, sin que haya sola una espada, que la impida, ni embarace. y viendo tan cerca el riesgo, y tan projimos los males, salí yo con orden tuyo, y con quince mil infantes, y seis mil caballos, grueso inferior a su arrogante ejército, que duplica la suma de los millares. Mas la dudosa victoria pudo el premio asegurarme en una de tus dos hijas, bella pompa del Éufrates. Esta me ofreciste, y yo con los alientas de amante, de estandartes, y banderas, desplegando tafetanes, ocupé la playa al son de la trompeta, y el parche. Vio el Sol mis lucientes armas, ese Fénix que renace cuantas veces muere ardiendo entre aromas Orientales, debenándose la vida, zurciéndose las edades tan a la par con los siglos, que inmortal se persuade. Violas, y al reconocerlas, sirvió a sus rubios cendales cada celada un espejo; un laural cada plumaje; un nebli cada escárcela; y cada soldado un sacre. Presenteles la batalla, fortificado en el ma del Danubio, haciendo hermosa trinches de sus cristales. Envistieron de mi gente dos escuadrones volantes, que al enemigo rompieron, y no fue el hacerlo fácil, que aquel bajel atrevido, ya roto, ya naufragante negaba el blanco a los tiros, porque era negro el velamen, dando de su perdición trágica, tristes señales. Mas porque nadie pudiese de la victoria alabarse mas que yo, quise ofrecer mi vida al último trance. Busqué al Genetal, y hallele esgrimiendo un corbo alfanje, que a costa de muchas vidas se esmaltaba de granates. Sobre un arezado bruto, sobre un Besubio portátil, que siendo un volcán de humo, eramonte de azabache, morcillo desde el copete al codón, y los talares, tan revuelto a los preceptos del freno, y del acicate, tan ajustado a su dueño (siendo su dueño un gigante) que juraban de Centauro los dos supuesos iguales, y parecían de una pieza al moverse, y al mirarse. Envestile, y embistiome, mas como al pretejto infame. no ayuda el cielo, boló de mi lanza al golpe fácil desde el borren a la arena, sepulcro de su coraje, no de su vida, que yo vivo le dejé, rindiendo su cerviz a mis talares. Este es el que ves, que ya esclavo a mis ples se abate, y a los tuyos reconoce de su soberbia el achaque. León se llama, no es mucho, si lo es, que así se llame, porque venciendo a un León, sea la victoria más grande. En él te entrego rendidos treinta mil Persas, que él vale por todos, si a defenderlos era su espada bastante. Fugitivos se esparcieron por los montes, y los valles, y de aquel asombro injusto aún no quedaron señales. Con que se empezó a cantar victoria por los leales, tejiendo el laurel corona, digna del bronce, y del jaspe, para que yo te la ofrezca, para que mi suerte alabe, para que el Persa la envidie, para que Egipto la ensalce, para que el noble la estime, para que el vulgar la áclame, y porque yo logre el premio, que busco rendido amante. Tan corteses bizarrías, . bien merecen alabarse. Yo soy despojo de Arnesto, y en su fortuna bien caben elogios, que la celebren, como en la mía pesares, y más cuando esta hermosura es premio de acciones tales, que por una vuelta de ojos suya, diera cuanto vale mi libertad, en su rostro el cielo quiso copiarse; Estimados igualmente entre el valor, y la sangre, te llevas todo el afecto, y porque no se dilate de tanta victoria el premio, hoy quiero, Arn esto, premiarte. Al viso de tus favores ya mis fortunas son grandes. De tan gran victoria, Arnesto, me toca la mayor parte. A los pies de esa belleza todo sepostra, y se abate. Eso es preferirte a mí. De tu suerte has de quejarte? mas no importa. Mucho importa que en nada a mí te adelantes. Soy tu hermana? (ro? Mal lo muestras. . Es indece Es desaire. . Qué rigor! Qué grosería! Detén el labio arrogante, que en mí todo es cortesía. Son muy groseros achaques, No son sino muy corteses. Ea, dejad los rapaces discursos, que estoy yo aquí. Basta, señor, que lo mandes. Mi obediencia está a tus pies, o cuanto vale quien vale al nacer, porque descubre un brazo, y gana un instante de tiempo! oh cuánto merece! Nada ignoras, si eso sabes para no igualarte a mí. Necias, volveré a enojarme? No señor, a tu obediencia nuesiras vidas se consagren, que siempre, señor, son tuyas. Y tú, Estoraque, no traes veniroliendo a estoraque? pero yo, Laura, te traigo cuatro Persianos que darte, cada una como una persa. Gran cosa. Y como que es grande. Pintamelos por tu vida. Pues pintados han de darse, porque no se te despinten. Dónde? En un páis de Flandes. que er ir acaza de Persas, Laura mía, no es muy fácil, porque ladrán como perros, y muerden como alacranes. Luego no me traes nada? pues el que viene, y no trae, no solamente no huele a estoraque, sino a hambre. Arnesto en los parabienes lugar mi afecto merece. Que mucho, cuando se ofrece tanto laurel a sus sienes? ya que de todo soy dueño, para que el mundo lo vea, la voz de Isidoro sea quien me saque de este empeño. Lidora está destinada a muy alto fin, señor. En ella estriba mi honor, Pero no es para casada, y lo que puedo decir del cautivo, y su nobleza, en cuya humana corteza el cielo quiso escrivir tantos prodigios, y asombros en las belicosas lides, que como Atlante, o Alcides sustenta un globo en los hombros, que por dichoso, y valiente en su frente arde, y se quema una. Corona, u Diadema que está adornando su frente. Mas a quien la ciencia ignora, no es lícito que la mía de aquella sisone mía diga lo que alcanza agora. Mi esclavo es, yo te concedo de lo dudoso el fracaso: habla. . Este, Arnesto, es acaso, lo demás decir no puedo. Tu Baticinio fiel claro aviso nos ha dado; para tener más cuidado, y mayor cuenta con él. Esa espada dejarás, y mientras esclavo fueres, licencia mía no esperes para ceñiria jamás. Por valiente, y Caballero nunca te la prohibi, si hasta aquí la permiti, ya permitirlo no quiero, a mis trofeos la aplico, ponl, Fabio, en mi armería. Siempre fue tuya, y no mía; soy tu esclavo, y no replico. Vao. Arnesto; Isidoro, vamos, para que logremos en tan felices extremos toda una fortuna de oro: tú asiste a mis hijas. . Yo siempre te sirvo obeniente. Y tú, Capitán valiente. Esclavo, y Capitán? no. Adora por cuenta mía aquel sagrado esplendor de Lidora, a quien mi amor introdujo idolatría, adora aquella deidad, que reverencio, y alabo; Ya he dicho que soy tu esclavo Vame , , , . La esclavitud no os humilla? Yo me quedo. Y ye a tu lado serviré al dueño que adoro. sin aliento me ha dejado, mas con aliento mayor, pues parece que a mi estrella aún no ha de poder vencella del cautiverio el rigor. Mi dueño me ha despreciado, ya sé que su esclavo soy, la espada me quito, y doy por lo venir, lo pasado, que podrá ser que algún día vuelvayo a tener espada, si bien en mi será honrada, siempre suya, y nunca mía. Aquel desprecio no alabo, nunca tiene cosa suya el que se confiesa esclavo. Qué te parece, señora que te pareció el Persian Capitán, de mí señor Arnesto triunfo bizarro? A mí? un asombro, una furia, un temor, un sobresalto, y un enamigo encubierto. A mí sí, que puede ser Cancerbero del Palacio da Lucifer, y en sus ojos miro encendidos dos rayos. No soy tan fiero, que falte a lo piadoso. Malaño! talle tiene de atreverse a lo in o, y l Sac No señora, que en los casos de la guerra esta sujeto el Príncipe soberano al nombre de prisionero; yo lo soy, y me consagro y rindo a mayor fortuna. La voz dal sabio Isidoro . . Pues advertid que en pasando los límites de lo justo, son intentos temerarios. . Y que es vanidad culparle no me dice con su estado? . Y qué trae para vendido de muy mal color el paño? . Todos se burlan de mí. Yo no, y sabe Dios que quedo . temblando. . No tengas miedo Jamás letendré de ti, porque sé tu condición generosa, y apacible, y vencer tanto imposible, divinas señales son. pero aunque el dolor me arguya, . Cómo te llamas? . Pensar en eso, es notable error. Por qué? Mi nombre es mejor quemado, que por quemar. No te entiendo. Es un achaque, y en el fuego se mejora. Malo es para cantimplora: cómo es tu nombre? . Estoraque. A mí no me asombra tanto. . Cuerdo anduviste en dadar nombre tan para quemado. Sí pero es tan sahumado que te puede sabumar, Seamos amigos. No acabo de alabarte, vive Dios. De un dueño somos los dos. Sí, más yo libre, y tu esclavo. nece hablas conmigo. Ahora tu discurso alcanza, que por decir una chanza, puede perderse un amigo: los Persianos beben vino? Si amigo, eso preguntó vn curioso, pero yo poco a beberlo me inclino. Pues vamos, porque se apoye nuestra amistad con fineza hacia un brindís de cerbeza. Yo no bebo nunca. . Oye? . A estos jardines mi padre pues el beber no se excusa, cuando amistad se profesa. Yo bebo solo en la nacia. Pues en todas partes le usa. Vemos, tu buen gusto alabo, y yo convidarte quiero. Qué esclavo tan caballero! Y qué libre tan esclavo! Pues, amigo, el que promete se obliga. . Que necio estás! Es, porque hoy corre más que la cerbeza, el sorbete. Es dulce? No hay que beber oero régalo en el Orbe. Pues toma esta dobla, y sorbe cuanto quisieres sorber. Dobla? . Dobla. Oh dobla santa! Te espantas? El nombre ignoro. (oro? Pues cuando ha espantado el En estos tiempos espanta. Qué necísimo! . qué vano! Qué humilo el (bardel Qué presumido! . Que co- Qué advertido! Qué busón, y qué villano! ninguno en suceso igual es más corriente que yo. En efeto él se quedó. . Mi actorican os obliga. con humos de Genetal, y con maña, industria, y arte, sin que de mi tenga queja, él una dobla me deja, y yo le doblo la parte. No es nada, así satisfago lo que la dobla promete; habrá un trago de sorbete, y de cerbeza otro trago? con Alejandro, y Arnesto, y Irene vuelve a salir, y yo desde aquí pretendo entre estas murtas saber toda el alma de su intento. Con esta galantería de esta suerte, noble Arnesto, sabe premiar mi cuidado tan altos merecimientos. Con una de mis dos hijas, y mi sangre ofrecí el premio de vuestros leales fervicios, a la deuda no me niego, Irene, como una de ellas, es bizarro desempeño de la palabra que os dí. Dio mi esperanza en el suelo. A Lidora destinaron los cielos para otro empleo; con freñe he renunciado en vos de Egipto el gobierno por decreto del Senado, y es orden suyo, y expreso a que no podéis faltar. Replicar, y faltar puedo, Será indigna acción. Será aigno, y generoso empeño. De mi voluntad sey dueño; señor, yo de Irene bela cuanto? porque yo estoy muerto Turbado estáis, no me admiro. Yo sí, y es grave desprecio en mi estimación. . Cortés sabrá obedecer Arnesto, que estás canas valen mucho, cuando pego lo que debo. Y yo sabré conocer desagrados tan groseros. En mi decoro no caben, bellísima Irene, que esto es hacer gala del susto, y no es fácil el no hacerlo. Ah traidór! galá del susto? . vino en ello, vino en ello, ya no tengo más que oír, rompa la voz el silencio, y sea rayo mi enojo con el asombro del trueno; pero está mi padre aquí, y declararme no puedo, sufriré hasta que arroje el la bio todo el veneno, desahogando el corazón, que esta llotando hacia dentro lágrimas que cuestan mucho, porque salir no las dejo que lágrimas detenidas duelen más, y se ven menos. Teodora a ser Religiosa se inclina, y si no fuere esto, en la mano de su primo Alejandro hallaré empleo sin faltar a mi palabra. Dichoso yo, que merezco tanta dicha, favor tanto. Y Teodora vendrá en eso? Esa es pregunta excusada cuando yo mandarlo puedo, Y llacer la culpa mayor, No es dudar preguntar cuerdo Arnesto, de mis dos hijos os doy la que daros puede, y con ella espuesto mío, la autoridad, el gobierne, con que a buena luz mirado, nada quedaré a deberos: vamos, Alexandro; y sepa Teodora de mis intentos lo que tecaa su obediencia. Tus ordenes obedezco. Y mi hermana hara lo mismo. Bella Irene, así lo entiendo. No hara, que es el asma libre de tan extraño concepto, y es dar ocasión que esparza piadosas quejas al cielo, y provocarle a que rompa las cárceles del silencio. Hermana. Lidora hermosa. Ingrato, cobarde, necio. Pues yo? Matadle; que él es el que trae por los cabellos mi despojo, y mi desdicha. Prolómeo es aquel, cielos. Y mi padre el que de tantos cercado esgrime el acero. yo Iré a ponerme a su lado. . Mi pecho será el primero que se ponga a su defensa. . Y yo, aunque mi ofensa siento, en llegando a la piedad de padre, iré a defenderlo. Ya no es menester, que yo tal vez, aunque esclavo, encuentro con el modo de servir al dueño a quien obedezco. De qué suerte? Toda aquella cua drilla de bandoleros, que aqueste bosque ocupaba, envivios tu padre a tiempo que se habían dejado solo, y yo quitando al primero que me encontre aquesta espada, di en ellos, y tan en ellos, que salieron de mis manos mas que de paso, huyendo, que dando libre tu padre. Mucho, León, agradezco. No tienes que agradecerme. Mucho estino. Hada he hecho por ti, soso el dueño mío me debe agradecimiento, ni otro espero ni otro aguardo. Quién? qué dices? quién? Arnesto, que es mi dueño, y soy su esclavo. Qué vanidad! el desprecio . casi me hapicado, y ya con espanto le venero. Favor no hay quién me socorra? . Fvir es el más seguro: Quién se queja? Los quinteros serán de estas caserias, que en aquel peligro mismo favor, y socorro piden. Pues a socorrerlos vuelvo, que a medida de mi agravio ajenos agravios siento: esto sí, esto sí, señora. hago por ti. . Qué ardimiento! ̱. Ya te entiendo. no he visto esclavo tan noble: . A Dios, Arnesto querido. pero hacia quiviene Arnesto, y para huir de su vista no me han de faltar alientos. Detente, dueño querido. Ingrato, aleve, groflero; dueño tú, cuando un esclavo se hace lugar, y es más dueño? como de nombrarme tienen tus labios atrevimiento? tú no eres de Irene? . Yo? templé de tu padre el ceño, respondiendo con cordura, pero del rostro hacia dentro solo reverencia el alma el sol de tus ojos bellos. Luego mi verdad estimas? Está gravada en mi pecho. Y el gobierno que te ofrece? Sin ti, qué importa el gobierno? Diraslo al mundo? . Y haré de su autoridad desprecio, sea de Alejandro, y de Irene, que eo a tus luz es atento, sin pelíticos estorbos gozaré aplausos del pueblo. Yo no he de ser de Alejandro aunque perezca en el riesgo, Y si tu padre porfía? Vara esto hay muchos remedios. seguirasme? Cuando vea que dándote yo la mano, ejecuto los preceptos de mi padre; porque dudas? Nolo dudo, ni lo temo; alas tiene amor, y en ellas contra violencias remedio. Tuya he de ser. Yo soy tuyo . Esta noche. A Dios, bellísimo dueño. Hasta la ocasión felice. Hasta lograr el intento. . Vuelvo a estimar, León, tu bizarría, dejando a parte la ventura mía, por haverse debido a tu fortuna el romper la soberbia, y importuna escuadra de bándidos mal hechores, que robaban los simples labradores segunda vez. Si en eso el labio muenes, mas debes a León, mucho más debes al silo de esta espada, porque ya en su poder apasionada tu hija Irene lamentaba el robo, y yo pude quitar la presa al lopo, defenderla, y librarla, que soy León de aquella vil canalla, y todo salteador, todo bandido! huye cobarde oyendo mi rugido. Yo, León, que tu nombre heroico alabo, digo que soy esclava de un esclavo: si le vieras, señor, revuelto entre ellos desbaratado su escuadrón, rompellos, trasladaras al folio de su historia de César, y Alejandro la memoria, al fin huyo, como es razón que huya la turba infame: yo quedé por suya. Dame los brazos, pasmo del Oriente, y el cielo que te hizo tan valiente, dichoso te haga por extraño modo, mas nunca el cielo quiso darlo todo: pide tu libertad. Antes no pido, por lo que te he servido, sino que Arnesto mi señor, y dueño haga merced en su amoroso empeño, a cuyo heroico pecho debes agradecer cuanto yo he hecho, que si por él no fuera, ni yo me aventurara, ni lo hiciera. Qué atenciones tan raras! aún más en tu señor, que en ti reparas? bien se ve que eres noble, y Caballero. Venciome, soy su esclavo, y le venero. Tu naciste sin duda de algún Astro del cielo, que te ayuda. No sé de quien nací, mas cuando veo que la prisión no me acobarda, creo que nací para ser muy desdichado, o muy dichoso; aquesto no es del cuento, porque un prodigio fue mi nacimiento, y después de nacido, a fuerza de prodigios he venido: leal sirvo a mi amo, y reverente su valor aclamo. Yo te debo la vida. Y yo la honra, y libertad perdida. Huyo la turba infiel; pero qué es esto? tú con espada? tú tan descompuesto? Con ella te he servido. Mas te quiero obediente, que atrevido; tu espada? la soberbia en ti me enfada, a mis pies has de estar, no con espada. Yo la gané, y pensé que abia ganado con ella alguna parte de tu agrado. Qué es esto? extraños modos! cuando tanto a León debemos todos, mal le pagas, si es deuda conocida, librar a Irene, y defender mi vida, y se halla premiado, y satisfecho, diciendo, que por ti solo lo ha hecho. Yo, señor, no he hecho nada, cuando es delito en mi tener espada; y así a los pies del dueño, en quien venero, pondré mi vida, y rendiré su acero. Esa es justa obediencia. . No lo niego, ni fuera bien, cuando a tus pies me entrego, pero quizá algún día esta que ajena empuño, será mía, y advierte que el Persiano es prisionero tuyo, y es Cristiano; yo aunque en traje de Moro, conozco a Cristo, cuyo nombre adoro, y a su Madre Sagrada. en mi pecho estampada, sin que el habito arguya ni un pensamiento; que esta ley destruya. Y yo reconocido a lo que dices, y que te he debido más cortés, más humano, la espada he de ceñirte de mi mano. Si tu gustas, señor. . Esto en efecto tiene de ser así. . la espada aceto, mas no la libertad, que no la quiero; esclavo me confieso, y prisionero, hasta que mi fostuna ya cansada me dé la libertad quien me da espada. Pues ya que no la quieres, muda de traje si Cristieno eres, que no es bien que un Cristiano tenaz conserve el habito Persiano. También lo aceto, y mudaré de traje, porque el nombre Cristiano no se ultraje. Ya salí de ese empeño, Ascanió mi señor será tu dueño; quédate, y sigue el rumbo de tu estrella . Esclavo tuyo vine a ser por ella, y lo he de ser (lino hasta la muerte) hasta que pueda mejorar de suerte. Dame, señor, los pies por favor tanto, y aunque te cause mi porfía espanto, vuelvo a pedirte, y suplicarte quiero disculpes en mi amo lo severos y que tengas memoria de lo que has prometido a su ultoria. Tus intentos alabo, tú no naciste para ser esclavo. Vente, León, conmigo, que conviene, que mañana de frene. la mano a Arnesto, pues el cielo santo ya la libro por ti de riesgo tanto. Si este es tu gusto, a obedecer te sigo. Quien lo contradijere no es mi amige, mi voluntad es ley, y quien lo intenta, ana Al fin, señora, tu padre casar a mi amo intenta con tu hermana Irene? Es padre, y poderoso atropella la razón, porque! sidoro casado con las Estrellas, quiere que yo no me case; y si lo he de hacer, que sea con Alexandro, a quien yo es preciso que aborrezca, porque a las leyes del gusto no obligan las de obediencia. Vive Dios que estoy temblando. Pues cobarde, de qué tiemblas? Es barro un padre enojado? y sobre padre, es quien quiera un Gobernador de Mensís? Arnesto saber desea tu intento. . Calla ignorante. Ya Arnesto oye tu respuesta, 2. Es bizarro. 1. La razón que como el alma es divina, para oír siempre está cerca; mas que me quieres decir? Pues ya en brazos de la noche sus rayos el Sol despeña para amparar nuestro intento. ̱. Así lo dice, y confiesa la prevención de la banda. Yo con una fácil seña por la puerta del jardín abriré a mis ansias puerta, y perdona, que estaacción, tan a mi decoro opuesta, cuando la pronuncia el labio, aún del labio se récela Dichoro yo, que hallé amante dulce puerto a la tormenta: e Estoraque, a prevenir los caballos. . Eso queda por mi quenta. . Y cuando estén prevenidos, sin que pueda sentirte nadie, venutás a buscarme; o quiera, o quiera amor que esta dicha logue Voy a obedecerte. . Vuela en mi pensamiento, ve en el aire. . El aire deja, que sirviéndote mejor, me acomodo a una litera. . No es mi delito tan grave, que en la piedad no merezca disculpa, pues aunque robo tan alta prenda; es mi prenda. 1. Si del Senade de Mensis atropellado se viera nuestro es cuadrón; ya se hallara bon estada la bajeza, mas de un esclavo un cautivo ningún consuelo nos queda. ni lo duda, ni lo niega. 2. Aquí suele estar, no siempre la desdicha ha de ser nuestra. ̱. Que siempre seré la misma. . A estorbar mi noble intento . dos hombres, dos hombres llegan, y con gran desembarazo mas de lo justo se acercan, pero ya hallarán en mí generosa resistencia: quién es? 1. Y quién lo pregunta? Quien da obrando la respuesta. De un lance en otro parece que los riesgos se atropellan para turbar la quietud en una, y otra pendencia; sin duda son los bandidos. cobardes, que no escarmientan: no me sienta mal el traje, pero sentar bien es suerza, si estas medida del alma, que el ser Cristiena profesa: mas qué es esto? gasamente parba la luz deja que vea: que aquí una prenda han dejado, no, que a la parte de honrado, Una banda es, y aunque de ella, mi presunción no hace caso, solo por poder volverla a su dueño, la levanto: por Dios que la alhaja es buena; prenda de hombre de importancia; guardárela, y volverela; pero sírvame de embozo hasta que el dueño carezca. Que puntual está Arnesto . en la amorosa palestra, así lo fuera en pagar. criados, trampas, y deudas. Estoraque es este. Al viso de la banda, que campea (aún apesar de la noche) te conocí; todo queda prevenido. . De mi amo . es la banda; en todo aciertas, Estoraque, pero agora perdona, que en todo ierras. Lsa es pliga de criados. Repórtate. Linda flema nos busca de ceca en meca; Lidora te está esperando, cuatro caballos te esperan con el bocado en la boca, que es como estar muy de priesa, no hay sino escurrir la bola antes que la luz nos venda. Válgame el cielo, que acaso tan fatal! pasiones ciegas, no enturbiéis mis pundonores. Acaba, no te detengas. Valdreme de la ocasión? buscaré mi dicha en ella? ni aún la esclavitud se niega; pero sí, que ingratitudes de lo preciso me alejan: aquí consigo dos cosas, mi libertad la primera, de quien se dice, que el otó todo vale menos que ella, La segunda, acreditar mi lealtad, y mi nobleza, reverenciando en Lidora aquellas divinas prendas, que por sangre, y nacimiento son dignas de reverencia, que aunque desde que la vi, me enamoró su belleza, también confieso que en mí no hay partes que la merezcan. Para conseguirlo todo ya la fortuna me apresta banda, que encubre mi rostro; mujer airada, y resuelta, noche, que asombrando ayuda, caballos, que el viento vuelan, criado, que me acompañe, y valor, que no me deja; pues en que dudo, que aguardo, cuando aún el cielo me alienta? gastas, cuando el buen viaje . Oh cuanto me han detenino esto hombre lo que ciega es la pasión amorosa, si un noble en ella se empeña, mas el echarlos de aquí para mi intento, era fuerza; si habrá venido Estoraque? si yo tan dichoso fuera, que hubiese alzado mi banda que se perdió en la pendencia? Perdiendo empeze esta noche; pero aslí miro, y con ella a un hombre cubierto el rostro, él será, la gracia es buena para ignorada! eres tú? otro démonio se acerca, No respondes? Señor. . Calla. O que de azares se encuentran cuando alguna dicha en golfos de pesares se despeña! válgame Dios! si es Ascanio, que mis intentos recela, y se ha hallado aquí la banda, testigo que me condena? preguntarele quien es? será bien? será acción cuerda? cuando calla? mas qué importa? es Ascanio? Dio la vuelta Arnesto; y abrió en el muro mas camino, y mayor brecha; soy el dueño de esta plaza, soy quien la guarda, y la cela, Ascanió soy, que he sabido lo que saber no quisiera; pero vos quien sois? Arnesto soy, señor. No sé si crea que lo es quien a sí se falta. Este es paso de Comedia, tu finges que eres Ascanio, y aquel Arnesto. . Eso deja, que aún más falta; retiraos Atnesto. . Señor. Que necia, y que indigna pretensión en hombre de vuestras prendas; todo, Arnesto, lo he sabido, no hay secreto que lo soa. Perdí la ocasión mayor. perdí a Lidora. La fuerza reconozco en estos lances . de mi poderosa estrella; pasa adelante, Estoraque. Adónde, si esta es la puerta del sar din? mas quien será el que atrevido se alienta a fingir tu nombre, y voz? Será Alejandro, que llega determinado, y celoso. Sin duda nas dado en la cuenta, mas tú le has dado con todo un Ascanió en la cabeza. Débole yo a Ascanio mucho. Lo qué importa es esta seña para que salga Lidora; mucho una banda aprovecha para hacer a los Ascanios. Más hice de lo que piensas, tres papeles hace a un tiempo. No lo entiendo. No lo entiendas. Tropezando en el delito, rompo la clausura honesta de mi casa, y al poner el pie en la calle, funestas voces de nocturnas aves me atribulan, y amedrentan. Notable resolución, señora. Si me aconsejas, vuelvete. . Tus pasos sigo. ̱. Tardo, y perezoso llega el consejo a la ocasión, donde ya no cabe enmienda, Aruesto. . Señora mía, esclodo de esta fineza me hes de llamar; que bien digo, cuando el ser su esclavo es deuda! las sirven, si no las pulen, No has de agradecerme nada. ̱. Fuerza es que su engaño sienta, . fin que el temor nos acuse, pero primero soy yo. Vamos de aquí, que ya queda iempopara gorjearse. ̱. Pues los cenallos apresta. a Amor, pues ciego te busco, ampare un ciego a otra ciega. Fortuna, tú me buscaste, . . Y mi ama ha menester no me despeñe tu rueda. Laura, al riesgo vamos todos. Pues mal de muchos, ecatera. Lapena en mi padre siento. . De Alcanio siento la pena. . Pero la afición me anima. . Pero la ocasión me esfuerza. . i. Basta confesar mi culpa. . Bavta conocer mi deuda; . llega el caballo, Estoraque. ̱. Las alas del viento llega. Para huir. Para librarnos. De un rigor. De una violencia. ̱. De una esclavitud pesada. . En el rostro llevo escrito De una sujeción molesta. .
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Ya que respirando el Alba dispensa túmulas luces, y agonizando la noche, Ya que el cuidado, y desvelo a esta selva nos conduce, donde en estrellados campos florido cielo nos cubre. Ya que la púrpura rosa líquidas perlas prorrumpe, y azáfates de esmeralda podemos, querido dueño, descansar, y del rebozo esausar la pesadumbre. Dice Lidora muy bien, ya la campaña sacude los temores, que del riesgo cobardes sombras producen. quien de su descanso cuide, que en los imperios del sueño. dulcemente su descubren en sus ojos soñolientos dos soles en sus dos luces. Llegó la luz, y con ella . vino mi temor mayor, que del Sol al resplandor huye cobarde la estrella. De Lidora la quererla cortés excusar procuro, hurté al Sol en el oscuro manto, que su rostro esconde, y quien hurta al Sol, adonde podrá hallar lugar seguro? mi delito, y sin estruendo viene la luz descubriendo la gravedad del delito. Al ladrón cobarde imito, que busca la oscuridad. para encubrir su maldad; mas si favorable Estrella, me asiste, en la luz, y en ella amparo hall y plen Qué es esto, Arnesto del alma? que turbaciones cobardes tienen tu rostro cubierto, y ofendidas mis lealtades? Desde que dejé mi casa, ni una fineza de amante le debo a la cortesía, ni a la atención un mirarme. La mano esquiva a mi mano? el rostro en sombras fatales? la voz turbada? si temes el riesgo en que te empeñaste, también yo estoy en el riesgo, los peligros son iguales; y en mi mayores; qué temes? poco mis finezas valen. Si son memorias de Irene, aún bien que hay tiempo bastante en que yo muera, y tu logres lo que te ofreció mi padre, mas podrá ser que algun día te pese . Suceso gravé! . pues tiene celos de mí sin que mis celos la agravien. un efecto sordo escuchas? que al fin no puedo obligarte? . Qué presto, ay cielos, que presto se trocarán en desaires (ces estos amantes cuidados! Que no merezco? . Mal ha. en pensar que no mereces, pues antes, por no asombrarte con mi rostro, reusana descubrirme. Sombra infame, quién eres? quién? ay de mí! muerta soy. Dio todo al traste. Eso es decir que el amor dio en la nieve de los Alpes, los huevos en la ceniza, y en las bratas Estoraque. Señora, no de la vida despechada hagáis desprecio. Qué vida? yo tengo vida? Tan impeniado suceso fáteles desiquios cabia, cobrad, cobrad el asiento, que siempre soy vuestro estlavo. Vienes en nombre de Aruesto mándore que me al istienes; dale a mi pena un consuelo, si es así tendré paciencia. No señora por mí mismo vengo, y de vuestra amorosa queja la razón confieso, mas aún en fortuna igual os puede quedar consuelo. Consuelo a mí? no es posible, pero ya que quiso el cielo que venga a saber mi agradio, y que no sé con quien vengo, en este más que atrevido, injusto, y bárbaro acero. arrojaré con vi. Tmcia mi desesperado pecho: muera quien en su desdicha repitio pasos tan ciegos, no viva quien no merece mirar las luces del cielo. Señora, repara, aguarda. Una estatua soy de hielo, pero muriendo daré a los siglos escarmiento, estimación al decoro, y a la honestidad ejemplo. Óyeme a mí. . Para oírte, ya la ejecución suspendo de mi muerte, hasta saber el achaque de que muero. Quién pude, quién pudo darte esa banda, que instrumento fue de toda mi desdicha? dime, si engañoso Arnesto. Ya le abre nuevo camino la fortuna a mi deseo. Si él tedió la banda, si él infame, aleve, y grosero, faltando a la lealtad suya, falto al decoro, y respeto? muera yo, no viva más, muera su traición primero. ̱. Señora, negarte yo lo que has de saber, no es cuerdo parecer, pues quien me dio, para lograr sus intentos. la banda. . Mortal escucho. Fue quien amante grosero con engaño. . Calla, calla, que ya por mi mal te entiendo. ̱. Pues si ya qme has entendido, mía es la culpa, y no de Arnesto. Toma tu espada, que en ella toda mi venganza espero. Ya se casó con Irene, perdone amor lo que miento, . que hay engaños que se vienen disculpados ellos mismos. Qué Aruesto ya se casó? Ya lo estaba de secreto cuando tu casa dejaste. Casarse no era gran hierro. Casarse, y vendernos, sí. Pegonos con la de tengo: si le dio a León la banda. en el espacio pequeño que yo tarde en prevenir los caballos, pierdo el seso, que yo en el puesto le hallé. ̱. Qué dices, que no lo entiendo? Que anoche fue todo encanto, que vino a esperarte Arnesto, que hubo un Ascanio fingido; que se trocaron los frenos, que León; pero no sé. De oír tus razones tiemblo: ejes del cielo, que firmes, sustentáis tan grave peso, a tan bárbaro delito como no os venís al suelo? Ahora con mayor razón la espada a pedirte vuelvo; pero quítame la vida, mátame, que por lo menos quedaré, si no vengada, mejor que viva, muriendo. Envaina ese acero limpio piadosamente en mi pecho, paraque en aqueste campo, para que en este desierto muera la flor malograda. en el cogollo más tierno. Suspende, señora, el llanto, que lo que ofrecerte puedo, después que como tu esclavo la vida, y alma te ofrezco. es no tocara tu mano, que vive Dios, que primero he de ser yo, que yo mismo, tu decoro, que mi afecto. Hombre soy, y a Dios pluguiera que fuera en mi nacimiento para merecer tu agrado de todo el Sol lo más bello. Mas el quererte, no es culpa; ninguno ofendió queriendo, con el respecto te obligo, con el amor no te ofendo, y más cuando siempre estoy esclavo a tus plantas puesto. El es cortés, pero al fin me parece que es lo mismo oír en suboca Lidora cortesías que desprecios. Por eso tú, y yo, Estoraque, somos otros. Como ay cielo. Y me quieres? Como hay viñas. Yo también, porque si tengo. algún dolor de cabeza, y remeviarle pretendo, me sanumo con tu nombre, y se me quita al momento. Eso es interés, no amor, pues quieres por el provecho que hallas en mi Estoraque. qué haré, cielos, qué haré, cielos, . en pena tan desigual, que al desconsuelo del mal no se atreven los consuelos? Si Arnesto se descuidó conda banda, y este aleve en aquel espacio breve de la ocasión se valió? Aunque en suceso tan grave un descuido tan grofero no cabe en un Caballero, pero en mi desdicha cabe. El por casarse, y dejarme, la banda le dio a León, y en tan aleve atención cómo puedo consolarme? Como si al dolor no alcanza el discurso, ni el sentidos solamente al cielo pido la mano de la venganza. Morir, y morir callando la gravedad de la ofensa, que quien en su agravio piensa, disculpas le está buscando. León, que León ha sido, en cuyas garras sangrientas, lo que reparar intentas, no iguala a lo que has rompido. Aunque la desigualdad en los dos ajusto en vano, y el ofrecerte mi mano es culpable indignidad, te la prometo, que quiero acabarme de perder, pero me has de conceder lo que te pidaprimero. Desde luego lo prometo; para tu esclavo nací, y no ha de faltar en mí la atención con el respeto. Dos cosas por mí has de hacer, Dispón, y ordena, segura, que el rayo de tu hermosura obedecido ha de ser. Lo primero, me has de dar a Arnesto, porque en él quiero que haga el silo de mi acero a la venganza lugar. Toda el alma le entregué; mi vida vive en su vida, mas soy mujer ofendida, y alma, y vida perderé. Tras de esto, que a mi persona guardes decoro decente hasta que vea en tu frente puesta la Augusta Corona. Y cuando ya esté ceñida de aquel laurel soberano, tendrá disculpa mi mano, y será tuya mi vida, Mucho, señora, has pedido, mas la palabra te doy de darte a Arnesto, que estoy a tus ordenes rendido. Esto te puede ofrecer mi valor, y tu mandarme, pero de Rey coronarme, solo es Dios quien lo ha de hacer El no rocar a tu mano, es acción que a mí me debo, y vuelve a ofrecer de nuevo hasta que Rey soberano de la campaña me veas, y entonces seré trofeo de tu pie, porque en tu empleo Reino, y Corona poseas. Mucho ne prometido, o quiera Dios! pero si veo logrado lo que me han vaticinado, ya la Corona me espera. s. 1. Sube a la montaña. 2. Ya de este monte por la falda fatigo las espesuras. Qué voz es esta? . De nada tengas recelo, ni pena cuando a mi lado te hallas. Señor, si me das licencia, yo me arrugo. Necio, calla; . Hay mayor atrevimiento? tú has de mostrar cobardía? 1. Por el llavo ataja, araía, Miedo tienes? . Si señor, que el miedo es laurón de casa, que los ánimos faltea. s. Lapresa ha sido extremada! Qué encontraste? . Un pasajero, 2. De qué suerte? que llevaba en oro, y plata dos mil escudos, y todos están aquí. Linda maula es ha deparado el diablo! Porque Capitán nos falta. no habemos de estar ociosos. Dices bien, mienteas le haya, todos somos Capitanes. Camaradas. . Quién nos llama? Enrindiendo las espadas, otro pasajero, a quien su ejercicio no le espanta, y canta en presencia suya, porque camina sin blanca. Pues qué hace, que no la busca? No es muy fácil el buscarla: yo voy con necesicad. llevo a mi cargo estás Damas, y es forzoso hasta llegar donde un amigo me aguarda, para cumplir como honrado, socorrerlas, y ampararlas, y me importa que vustedes conmigo el dinero partan, que todos somos amigos. 1. Miren con cuanta arrogancia lópide. 2. Este es aquel mismo que en los jardines, y casa de placer nos venció a todos. 1. Pues en buena parte se halla. Muchos son, señora. Qué importa? ea, que esperan? qué aguardan? Ya he dicho lo que me pasa; y después de hauerlo dicho, tan empeñado se halla mi pundonor, que ya es fuerza si a la cortesía faltan, y no hacen lo que les pido, quitárselo a cuchilladas. De esta suerte: ahora veréis, canalla, quien os sopide. El demonio parece que obra en su espada. 2. Valiente brazo! . Es un monte! 2 Quién eres, monstruo que a tanta resolución te atreviste: lo diré, y no será esta la vez primera que lo hagan conmigo. 1. Ya están rendidas, y a tu valor se consagran, si eres el mismo que pienso. Soy quien os puso a sus plantas en los jardines de Mensis dos veces, y solo entrambas. 2 Tu valor reconocemos. 1. Quieres ser de esta bizarra cuadrilla de mal contentos, que empinados montes tala, Capitán . Sí, yo lo acepto, si los demás quieren. Mala; a bandolero se mete? 1. Los dos por toda la escuadra en ti hacemos elección. 2. Valiente Persa, tu fama te asegura de quién eres, que el cautiverio no agravia; mos dinos si eres Cristiano: Cristiano soy. 1. Esto basta. Pregunto, señores míos, es precisa circunstencia ser Cristiana paraser bandoleros Len Necio, calla, que para serlo, y dejarlo de ser, ni estorba ni daña; entregad luego la presa al mi de aquestas montañas, a quien obedientes todos habéis de rendir las armas. 1. Señora, ya todo es tuyo. Levantad, victoria rara! de quien tanto puede, bien puedo fiarmi venganza; mas porque dejasteis vivo al que esta presa llevaba? porque con su aleve sangre no hicisteis mavor la hazaña? porque no le disteis, muerte? 2. Porque con lo que llevaba. nos contentamos, señora. Sois cobardes, y sois mandrías, que mientras yo estoy aquí Lo que más aborrecia, ya mis sucesos lo abrazan. A tu lado estaré siempre. Y yo también siento plaza de bandido de la legua. 2. Dinos, pues, cómo te llamas? Leó es mi nombre, soldados, un León os acompaña, y rige. 1 Hombre prodigioso! con el nombre solo espanta. Ya soy dueño vuestro. 2. Ya somos tuyos. . Ahora falta, que para quien es mi dueño, busquéis decente polada. 1. Nuestras tiendas son Palacio portátil en la montaña, cuyos pavellones gozan del Nilo en la orilla sacra, dulces frutas, dulce pesca, y en el monte leña, y caza todos a tervirla iremos. Yno, por verme vengada, dando alma a vuestros aceros, del insulto seré el alma, mas rigurosa y sangrienta me verán vuestras espadas, que sus mismos filos, siendo ira, asombro, y amenaza. 1. Qué hermosa valentía! Qué beldad tan engañada! . Qué resolución tan necia! Y que necedad tan zauna! Leones quién os gobierna, Lidora; quién os compara. Y Estoraque. Y Laura. . Son quien os siga, y no hará cada. , e Sin alma vivo, y sin vida, ya está la razón peraida, y sin aliento el aliento. Faltó Lidora, y faltó con ella todo el vivir, mi esclavo no pareció, Estoraque se ausentó, solo yo quedé a sentir. Perdí la banda, y en ella, sin duda, perdí el honor, fuerza de contraria estrella, pues deslució mi valor el desaire de perderla: ay, Lidora, loco estoy! Qué suspensión tan notable! aquí tienes quien te adora. En la mujer más constante . pudo caber, no es posible que culpada se ausentase? en tanto honor, ay fortunal acaba de un golpe fácil de quitarme la memoria, pues la vida me quitaste. Arnesto, si ya Lidora. Aunque la vida se estrague, y el honor, te he de buscar. No te escucha. Pena grave! . No te oye. la tregua de divertirme, Qué sentimiento! Yo te llamo. Que mal hace quien sufre amantes desprecios, y se acomoda al desaire! Posible es que no te obligo? O que mal, frene, traes conmigo tantas crueldades, cuando conoces mi afecto? que aunque en belleza no iguale a mi hermana, en la constancia es el mérito más grande; porque ingratos porque esquivo: . No hay consuelo para mí. Escucha, si no lo sabes; Tengo en el pecho un retrato, tengo en el alma un caracter de Lidora, y no es posible ni romperle, ni borrarle. Qué indeleble este, y aquel inmortal, me persuaden a una memoria tenaz, que los conserve, y los guarde. Que tienes razón confieso, pero la razón no vale, Porque pederoso amor me pasó de parte a parte. Dirás que de ella me olvide, mas como arcientes volcanes abrasanco los sentidos, en ceniza los deshacen. Y aquellas mismas cenizas a la memoria me traen los rayos de su hermosura: no es, bella Irene, no es fácil olvidarme de su amor, de sus prendas olvidarme, que el remedio del olvido no cabe en pechos lealess y así mientras tengo vida, ni aún muerto en mi pecho cabe ni el consuelo de olvidarme, y en ti es vana diligencia. Qué grosero! . Si lo sabes, para que a un grosero sigues? déjame. . Quiero dejarte, ya que desperdicios son mis quejas todas al aire. los pensamientos! . Porque , En desgracia, que es, señor, tan mía, el alma confiesa no todo el dolor que pesa, sino parte del dolor. mero es, señor, tu vida. Perdí a mi hija querida. Mía era, y yo la perdí. Aquí esta, Arnesto. El aliento juzgo que me ha de faltar. O lo qué rinde un pesar! O lo que acaba un tormento! hijo, que este nombre sabio te doy tarde arrepentido de haber yo la causa sido de tu pena, y de mi agravio. Soldados tienes, y ya la ocasión te está llamando para mi venganza, cuando mi honor pidiéndola está. Busca a ese León, que ha sido sin duda aleve traidor, quien el cristal de mi honor ha empañado, y ofendido. Que aunque Alejandro está aquí, y le toca he reparado, que como a mayor soldado, te toca primero a ti. Parte luego, antes que yo muera en mis penas culpado. Esto es confesar, que hairado anoche me atropello; penetraré peña apeña (si de mí la empresafías) del mar las entrañas frías, del monte la inculta greña. De este, y de aquel Horizonte registrarán mis pesares fuentes, ríos, aguas, mares, selva, llano, valle, y monte. Tú lo harás, tu intento alabo. . Qué puede un ingrato hacer? A vencer voy, que vencer no es gran hazaña, a mi esclavo: dadme los bracos los dos. qué en fin te vas? . La esperaza de alcanzar una venganza me dapriesa; Irene, aDios. Hh cruel! . No hay quien ignore, por bárbaro que parezca, que no hay hombre que merezca que una mujer le enamore. Vamos. . En mayor tormente con su ausencia me ha dejado. Sin alma, y vida he quedado. Yo sin vista, y sin aliento. Horas, al pesar molestas! Horas, a los gustos breves! Hay honor cuanto me debes! . Hay amor cuanto mé cuestas! 1. Murió a su mano la fiera. 2. Valor de heroica mujer! mató al jabalí. Lidora merece eterno laurel. El favor os agradezco, aunque otra fiera ha de ser despojo del brazo mío, y aún quizá aquesta ha de ser? presagio de la que espero: Pero ya que estáis los tres, si a mi valor obedientes, rendidos a mi poder, no extrañéis el que os llame, ni el que os diga extrañaréis discursos tan repetidos, como dignos de saber. Ya os he dicho mi desdicha, que cada vez, cada vez que lo hago, me acerco al mal, porque me alejo del bien, Lo que sabéis os repito, por si obligaros podré uspir an a que todos me ayudéis. Ofendida de un traidor la satisfacción fie de otro, y he reconocido que aqueste es peor que aquel. Fue cómplice en el delito, faltó a la lealtad, y fe, culpose sobre culpado, pienso que ya me entendéis; y pues no está aquí, piadosos a mis voces atended. Teméis honra? no es bajeza que os ponga un esclavo el pie sobre la cerviz valiente qué levantar pretendéis? Que el preso al libre se rinda es natural, ya se ve, mas que el libre se sujete al preso violencia es, Conoce el bruto al León coronado por su Rey; al Águila dan las aves el Imperio, y sin tener razón natural; serinden, y se postran a sus pies, porque en esfera más noble los dos Príncipes se ven. Pues si los irracionales saben elección hacer de lo mejor, porque el hombre con más sentido porque con más razón, y discurso lo peor ha de escoger? Por vuestra reputación, que es el mayor interés, valerosos, como nobles, habéis de corresponder a obligación tan precisa, y si me ayudáis, veréis la más valerosa hazaña que emprendió jamás mujer, Sacudid el torpe jugo de su dominio poned los ojos en vuestro agravio, yo os gobernaré yo, pues véngala haré del venablo, y aunque no os parezca bien por ser de mujer el brío, dejaré de ser mujer, acaudillándoos valiente, conmigo todos tendréis nobleza; hija soy de Ascanso, que hace oficio de Vitrey en Mensís mi patria, yo las riquezas os daré, y el tesoro de las joyas que de mi casa saque aquella noche infelice, que engañada me entregué a la borrasca más fiera que dio con migo al través. Seré asombro de estos montes, ira, y confusión seré, hasta que vengando agravios, ponga en su cerdiz es pie, hasta que al traidor Arnesto prenda, y tenga en mi poder, y con la vida de entrambos mitigue mi ardiente sed. 1. Asombro de estas montañas, que de ti misma blasonas, y tus intentos coronas de varoniles hazañas, toda mi lealtad seisa de ti, y la vida te ofrece, pero imposible parece vencer tanta valentía. Eso tu temor recela? poco el valor te debió; que fuerza no se rindio a la industria; y la cautela? 2. No tanto a reparar llego en su valor, aunque es mucho, ho en aquella arma de fuego, que la discurso invento para ser fatal desmayo, que es un rayo. . De ese rayo brazo, y dueño he de ser yo. Mira que el empeño es grave. Ningún peligro recelo, que está de mi parte el cielo, y sus sinrazones sabe. En la materla que tocas (si tu valor no se ultraja) el nos lleva gran ventaja. En qué? Es que habla por más bocas. El temor, cobarde, es erego: más bocas? . Es caso llano, en la suya de Persiano, y en la pistola de fuego. 1 Más hace quien más se empeña. 2 Algo se ha de aventurar. Ocultos habéis de estar hasta que os haga una seña entre esas ramas. . Ya tardo, señora, en obedecerte. 2. Ya es agradable la muerte por ti. . Espíritu gallardo! Qué es esto, Laura? No sé. Esta mujer de los diablos nos despeña. Yo, Estoraque, todo lo veo tan malo, que no sé lo que tediga. Y tú te quedas en blanco? tan mala eres tú, como ella. Y tú como entrambos malo. Lidora. . Dueño, y señor. Esta novedad extraño; qué es esto, Lidora hermosa? tú alegre tú sin el llanto @ Bibliotec que Cl erlas g tu rostro tú con agrado me hablas a mí? No te admires, si de los límites salgo de mi natural erquivo, que desuerte me ha trocado el saber que mi venganza está, León, en tu mano, que aunque no merece nombre de amor el que es agasajo, ya empiezo a quererte bien; ya tienes parte en mi agrado, ya te miro como a dueño siel de mis desagravios: siéntate aquí junto a mí. Qué bien fingidos alhagos! Al verás quien sois mujeres. Tanta novedad extraño, pues cuando ya fuera Rey no era digno de tu lado. Perdone aquesta cautela . quien ve el estado en que no hallo; si él en el engaño incurre, sujeto está al mismo engaño, para que el mundo celebre lo de cosario a cosario. Ya en mí ha descubrirempiezo de Isidoro los presagios; y ya empiezo a ser dichoso. Tu grande discurso alabo, pues inventaste ingenioso de fuego ese asombro raro, esa pistola, en quien miro las calidades del rayo. No es invención mía, primero lo fue de cierto Ermitaño Religioso, que inventó de la polvora el estrago: este es bizarro instrumento que alcanza donde no alcanzo, es una chispa, qe luces para mi defensa. Quisiera verle despacio para ponderar en él del ingenio algunos rasgos: requéstate aquí en mi falda. Oh favor nunca esperado! Dame ese asombro. A tus ojos, y a tus plantas le consagro, mírale con atención, y advierte que está cargado, y se puede disparar, mírale mientras descanso. Descansar puedes seguro; y tú, Laura, en dulces pasos de garganta. . Ya te entiendo, y en un tono desgarrado, que en la campaña se canta, divertiré enojos tantos. Ya se sale de su albergue, ya deja el paterno helaustro la hermosísima Lidora, persuadida de un engaño. Ya en la campaña apercibe la venganza de su agravio, y del Capitán León sigue los valientes pasos. De par en par la fortuna . me abre la dicha en sus labios, aplauso diré, o lifonia? lisonja digo, y aplauso. No prosigues? Ya prosigo, déjame tomar tabaco, que adelgaza en la garganta las gorgóritas del canto. Ya esgrime el luciente acero, ya juega diestra el venablo, para ensayar en las fieras los homicidios humanos. Asombro de la hermosura, de la bizarría espanto, desgarrada a todo ruedo, corriente a todo desgarro. Calla, calla, eso se canta de mí? mas me has irritado con las voces que públicas, que con la ofensa, que callo. Durmiose Leon al son, como la sierpe al encanto. Pues de la ocasión gocemos: Estoraque. . Ya reparo en lo que me toca. . Avisa a esa escuadra de soldados, que su Capitán reposa, y que yo el sueño le guardo. Ya estoy en todo, señora, corcedor soy del contrato, mas siempre lícito ha sido vender un libre a un esclavo. Caballeros, esto es hecho, ya está el pájaro en ellazo. 1. Pues perderá en él la vida. Asidle, asidle, soldados. Qué es esto, soldados míos? 2. Llegó de tu vida el plazo. A mi traidores? . Ya estás, cruel, sin armas. 2 Y sin manos. Lo que a Sanson me sucede; de Dálida en el regazo, pero aún las fuerzas me quedan, Muere, traidor, arrojadlo en esa cisterna, donde no llegan del Sol los rayos. Eso no, porque primero me dejaré hacer pedazos: el que creyó tus alagos! Despeñadle. . Soy un monte, tan robusto, y tan pesado, que no han de poder movermo; mas si tienes en la mano esa pistola; que buscas? muera, y muera consolado en morir por manotuya. Eso es honrarte mi mano. Sí, más tú también me debes (y no has de poder negarlo) la honra, porque pudiera libre habérte la quitado en este desierto. . Hh fiera! de la traición me haces cargo? Acción fuera en ti más rara, rendido ya, perdonarme; mas no pretendes quitarme la vida? . Sí. Pues dispara. Tan cortés contigo he sido. que aún tú lo extrañaste en mí? muera, porque te creí, mas no porque te he ofendido. Despara tú aleve trato, rompe este pecho cruel, que tu retrato está en él, tira, y rompe tu retrato. Díspara el plomo encendido, pasa el pecho a tu enemigo, llegura mi culpa el castigo, si es culpa haberte adorado. Ya te ruego con mi vida, siempre fue tuya; qué aguardas? que temes? qué te acobardas? sea un Ángel mi homicida. Al fin quieres morir? . Sí. Pues perdonarte no puedo. No tengo a la muerte miedo. Pues muere; infame. . Ay de mí! . valedme 1. Dosel le previenen ya estos ramos. 2. En la cisterna se echamos? No quiero ser tan cruel. Dejadle, que si se advierte hasta aquí el odio llego, puer el mayor no pasó los umbrales de la muerte. Ni aún el cadaber sangriento permito que despojéis, solo quitarle podéis lo que toca a este instrumento, o rayo, que él inventó. 1. Tú sola en valor te igualas. 2. Bolsa con polvora, y balas tiene aquí. Esa busco yo. Dejadle en esta espesura, que porque me quiso, quiero que algún noble pasajero le dé al cuerpo repultura: carga esa chispa; Estoraque, pues que ya de ella soy dueño. Hermoso espanto del mundo, tus ordenes obedezco. Ea valientes soldados, ya tenéis Capitán nuevo, ahora empieza mi venganza, con buen principio comienzo, la mitad he conseguido, y con ella nuevo aliento. Salgamos a los caminos. por ver si en ellos encuentro la otra mitad que me falta en el sacrílego Arnesto, que profano la lealtad en las aras de su templo. No perdonéis valerosos caminante, o pasajero, que no registre el cuidado y que no asombre el estruendo. Qué te parece, Estoraque? Laura, solo decir puedo, que ha venido a ser Lidora Capitán de bandoleros. 1. Rara mujer!. 2. Prodigiosa! 1. Miedo, vive Dios, la tengo. Qué decís? 2. Que en tus acciones se hallan asombro, y respeto. Seguidme. 1. Todos te siguen, que a obedecerte nacieron cuantos a mirar llegaron la luz de tus ojos bellos. Viva Lidora, soldados. 1. Viva, pues un León ha muerto. Valedme, Virgen Sagrada, valedme, Reina del cielo; la luz vuelvo a ver, sin duda que de las tinieblas vuelvo a nueva vida, y parece, que el corazón en el pecho no siente dolor ninguno. Quiero ver, pero aquí tengo el Soberano Retrato de la Reina de los cielos. Oh maravirla estupenda! o milagroso portento! las balas de la pistola cruel bateria hicieron en esta blanda vitela, y pasarla no pudieron. Piadosa Madre de Gracia, la vida, y el alma os debo, alma, y vida pues, tendrá lugar mi arrepentimiento. Ya perdono a quien lo hizo, ya supiedad agradezco, pues pudo en esa cisterna arrojarme, y no lo ha hecho; mas no le daría lugar la que por amparo tengo. Oh bondad de Dios inmensa! Señor, perdonad mis hierros, que aunque infinitos son, es vuestra piedad mayor que ellos. Solo me han dejado, porque ya me juzgaron por muerto; pero sin armas estoy, válgame un tronco de aquestos, que en él, como Dios me ayude, bastante defensa tengo, bastante amparo me queda. Bolved, Señora, a mi pecho, corto albergue, a quien ya tiene sobre la Luna su asiento. Voces parece que escucho. 1. Qué es esto, cielos, qué es esto? Querer quitarme la vida, y guardar mi vida el cielo. San Cosme, San Damian, San Panucio, San Anselmo. Llega, Estoraque, no temas, acércate a mí. . No puedo, que ya no soy Estoraque. Pues quién eres Con el miedo he trocado el de Estoraque a otro peor sahumerio. No tienes que recelar. Válgabe lo más del Credo! Llegate. . Cómo llegarme? lléguese un sepulturero, que con los muertos se abraza: Jesús mil veces l atredro. ble? yo te ofrezce un Padre nuestro cada hora. . Estimo el cuidado Y un Padre santo te ofrezco. 2 Raro, y celestial prodigio! Ya le voy perdiendo el miedo de muerto; mas si está vivo, es peor, y más le temo. 1. Quién vio mayor confusión? Quitaos, quitaos, que ya veo vuestra disculpa en mi agravio, y que a tal atrevimiento pudo incitaros Lidora, aquel prodigio estupendo de hermosura, y de crueldad; pero otro mayor imperio, que ya sabréis, me dio vida, ahora no podréis saberlo. Mas al fin no negaréis, que he sido Capitán vuestro, que os goberné valeroso, que os vencí en Mensís, y puedo volverlo a hacer muchas veces, pues no me falta el aliento, y aqueste tronco en la mano que esgrimiéndole yo, espero en la fuerza de mi estrella, que le habéis de aclamar cetro, ser vuestra muerte pudiera, mas porque sean los desiertos testigos de mi piedad, y en justo agradecimiento de la que ha usado conmigo la que defendió mi pecho de aquel rayo desparado con alma de plomo, y fuego, os perdono aquel agravio, vida, y libertad os dejo. 2. Grande, y generosa acción! 1. Pues a nombrarte volvemos por nuestro Capitán. . Yo lo aceto, pero lo aceto con condición que ha de ser lo opara defenderos de los insultos pasados. sin que otros hagan de nuevo, que no es razón que la vida toda le gaste en aquesto, ni que yo ingrato me elvide de la obligación que tango a quien le debo la vida, y a quien nuevo ser le debo. 1. Como tu ordenares sea; mas dinos; a quien debemos tu vida . Ya lo sabréis, para otra ocasión lo dejo; pero que cajas escucho? 2. Todo este Marcial estruendo debe de venir sin duda contra nosotros. Qué presto me hubisteis menester, ya lo que dije, a decir vuelvo; ya tenéis Capitán, vaya alguno a reconocerlos desde esa primer colina. Yo he sabido que es Arnesto, que con armas, y soldados viene a buscarte. En efeto me busca? . Para prenderte Ahora lo ajustaremos; y Lidora? En la campaña busca venganzas de Arnesto. Yo defenderé la vida de quien me tiene por muerto; dame, Estoraque, mi espada. Vesla aquí, y aún te prometo, que no la he hecho cobarde, ni aún una mella la he hecho, porque no ha entrado en batalla. Deja esas locuras, necio: ya tengo espada, soldados, seguid mis pasos sin miedo. l , - , s Gran valor! . Es de mujer ofendida. . Yo te ofendo? Defiéndete, y lo verás. Con mujeres no peleo; descúbrete el rostro. Mira que ha de matarte mi aliento, en viéndome has de morir No importa, que a morir vengo. (na! Pues descubrome. . Hatira. matarete. . Si defiendo yo su vida, no es muy fácil. Quién eres, hombre? En mi acero lo verás, que a defenderte de nuevo a vivir empiezo, y siempre a tu lado estoy. Más te quisiera ver muerto. De tu crueldad no lo dudo; pero estas cosas dejemos, y agora a las armas vamos. Que un esclavo atrevimiento se me openga? Ya te acuerdas que hiciste de mi desprecio, porque te serví, y me viste con espada? . Ya me acuerdo, ya castigar tu traición, y tus desacatos vengo. Con la espada, que ya es mía, respondo a tu ingrato pecho. No te rindes? . Qué locura; Conócesme? . qué soberbio? Sabes quién eres? . Sí. Pues qué es lo que intentas? Esto. toca al arma Al arma toca. Por ti, Lidora, peleo, y en tu venganza prosigo. A seguirte me resuelvo, que eres sin duda inmortal: el campo deja sangriento con el rayo de su espada, o si murieran a un tiempo! el uno al otro se maten, que así de entrambos me vengo; mas ay que vuelven los dos pelcando. . Rinde el acero a mis pies. Siendo quien soy, cómo rendírtele puedo? mi esclavo no eres, tirano? Esa verdad te confieso, mas ya volvió la fortuna el aire, y es otro tiempo: esta espada, que algún día me quitaste, es mía, y puedo quitarte la tuya. . A quien inclinarme podré, cielos? Dos enemigos me envisten, dos fieros contrarios veo; uno, que me ofende vivo; y otro, que me asombra muerto, Viva el Capitán León: victoria, victoria, . En esto echarás de ver que no hay traición, donde hay benemérito. Yo me rindo a mi fortuna. Yo aún rendido te venero, ciñe la valiente espada, aunque quitárte la puedo, que he de hacer yo más que tú, cuando fui tu prisionero. Confieso que eres bizarro. Que fui tu esclano confieso. Ha fortuna! Ha feliz suerte! Qué dicha! Qué heroico empeño! . Ya soy tuyo. No te asombre el fracaso, ni el suceso, que soy más de lo que piensas, y aún más de lo que yo pienso. . Este parece más que hombre. . Veole obrar, y aún no lo creo. Ven Lidora. Ya te sigo. Tú tambié sígueme, Arnesto, que me queda más que hacer, aunque es mucho lo que he hecho. Qué pasmo! Qué admiración! Qué asombro! Qué desconsuelo! No os admiréis, que yo ignoro en mí lo mismo que veo. JORNADA SEGUNDA
JORNADA TERCERA
Valiente acción! gran victoria consiguió el Persa vallente; mas que mucho, si aún el plomo desparado no le ofende, y la Soberana Reina del cielo le favorece, siendo en su Cristiano pecho a las balas peto fuerte? 1. Arnesto vencido, y roto en su poder llega a verse prisioneio de su esclas o. 2. Y él es tal, que aún le concede aquel respeto, que dalendo sido su dueño, le debe, porque ni la esclauitud, ni la victoria le vencen. Muchas Ciudades le rinden vasallaje, porque temen tanto valor; la Tebaida Rey le aclama, y permanece en aplausos merecidos de sus términos corteses. 1. Gran Capitán nos dio el cielo, no una vez, sino dos veces. Lidora, aunque siempre esquiva, por vengarle vive alegre en su poderta. Es un Argos en guardarla, y tan valiente, que como el otro cien ojos, cien ojos, y manos tiene para ver, y para obrar. 1. Yañade a lo que refieres otra circunstancia grande, pues cuando ella le aborrece, teniéndola en su poder, sus propias pasiones vence. Y con decoro, y respeto la aprisiona; mas la quiere, la quiere, mas no la agravia, la adora, mas no la ofende. Su contrario fui, mas ya le obedezco, porque viene a coronarse bizarro de flores, y de laureles. Troncos inmóviles, dad lugar a quien le merece. , s, silla de hierbas silvestres, que para ser Rey de Egipto, ya la campaña me ofrece, me he de coronar, amigos, si como vasallos fieles me ayudáis, haré lo mismo en los milagros de Mensís, y asombraré con mi nombre toda el África, el Oriente escureceré, volviendo en carbones sus claves, que soy abrasado rayo de parda nube, que impele viento agitado, rompiendo el mismo nativo vientre. Inmortal soy, pues no pudo desparado el fuego ardiente del salitre; mas que digo? miento, que solo se debe el favor a la que llena de gracia mi amparo es siempre a la que del Sol vestida, la Luna a sus planta tiene, sirviéndola de coturno aquel pedazo de nieve. Mas puedo hacerme inmortal, porque de tratos aleves sé olvidarme y quien agravios perdona, inmortal parece. No digo esto, porque en mí odios pasados renueve, que en mi corazón son ya cenizas, que se resulven, las que en menor bizarría fueran centellas ardientes. Ya soy vuestro, ya sois míos, cese aquel impulso, cese, no quiera acordarse de él quien la venganza no quiere. Al que mi nombre aclamare generoso, haré mercedes, liberal haré favores, y al que discreto sirviere a Lidora, daré el alma, que aunque sé que me aborrece, y que mi muerte desea, y solicita mi muerte, por la culpa de adorarla, el amor todo lo vence. Disculpa en mis prendas pocas su aborrecimiento tiene; si el alma verme pudiera, supiera cuanto me debe, mas no puede verme el alma, por eso no puede verme. Tan poderosa es conmigo la razón, que aunque me ofenden tu cautela, y tu violencia, mis afectos agradecen a título de venganza, esas razones corteses; tus términos agradezco, pero sobre todo advierte, que agradecer no es amar. Aunque en ti se diferencie, no está muy lejos de amar, señora; quien agradece. Esas distancias no cuento. Ya lo entiendo. Si lo entiendes, llega a coronarte, y luego hacia mi venganza vuelve. Si me ofreciste la mano, cuando brillase en mi frente la Corona, y está Arnesto en mi poder; de qué temes? En tu poder, no es vengarme, en mi podenquiero verle, que tú, como a tu señor le estimas, y no le ofendes. En tu poder le deseas? con aquesto se compruebe, . que siempre fue la venganza Comerémele a bocados, beberé su sangre aleve. Y entonces qué haras? . No sé. Yo sí, que imperiosamente Rey me avasallas, sin duda nací para obedecerte, y quiere Dios que mi propia Corona te reverencie. Llegad, besadme la mano, y al besarla, no os alteré el ver que grave la cubre el guante de malla fuerte, que en el estruendo de Marte la guarnece, y la defiende. 1. Calzado el guante, nos da la mano? . Quién no quisiere besársela, se retiré, huya de ella, si se atreve. A mí la mano con guante? El precepto no se entiende contigo, que aquesta mano no es digna de que la beses, ni aún desnuda; y sin el guante. 1. Yo señor, pongo en tu frente la corona, que de flores mas que de oro resplandece. 2. Rey te juramos. . El nombre os obligue a obedecerme, mirando al derecho intruso de las armas en los Reyes. Ya soy Rey de la campaña, si de instrumentos alegres a la Majestad debidos la pompa Raal carece, no importa que ya repitan soñoro clarín las fuentes, las aves voces luanes, las plantas sacros doseles, el cielo palio de Estrellas, corona el Sol me previene, cuando encendido en sus rayos, soy entre aromas el Fénix. que solicita la llama para vivir en su muerte. Tanto mi estrella me influye, tan poderosa me atiende, que aún a mayor dignidas me arrebata. Aún más ser quieres? Sí que el nacimiento mío mas que ser Rey me promete, y os juro de hacer justicia desde ahora; ahora, y siempre. Viva el nuevo Soldán, viva a pesar de Egipto; y Mensís. Cómo aquí falta un vasallo? dónde está Arnesto? Ya viene. Dejadle; su esclavo he sido, dejadle, llore su suerte, como vo lloré la mía. Ya a la piedad te concedes? Cuanto a mí sí, cuanto a ti no es posible concederle. Monstruo fiero, a quien condena tu ser, como no te corres de fundar soberbias torres sobre cimientos de arena? Como tu locaporfía se niega al común derecho de las gentes? Rey te ha hecho la soberbia, y tiranía. le doler Reino infame, vil corona, si la ley no te perdona, tú has de dar leyes, y fueros? Tu sombra vil, torpe horros, escoria del mundo, quieres ser Rey, sabiendo quien eres? tú, esclavo aleve, y traidora A esa duda satisface lo preciso de mi estrella. y mi valor, que con ella mayores milagros hace. A la causa me consagro de aquel a quien debo el ser, de nada me hizo, y hacer, (lagro. de un hombre un Rey, no es mí. Mas lo será, si yo sé perdonarte, mira, advierte, que puedo darte la muerte, pero por mí no lo haré. Que aunque con tanto rigor me trataste cuando fui tu esclavo, estoy tan en mí, que aún te venero señor. Vete libre, mi poder esta vanidad elige; vete, que esto es lo que dije que me faltaba que hacer. Vete, que si alguna dama te amenaza con rigor, quiero ser contra mi amor, por no ser contra mi fama. Vuelvo a decir, que es infame tu bastarda presunción, y el pretender sin razón. que Rey el mundo te llame. Ya sé que bizarro quieres aventajarme, y recelo, que me quedapor consuelo haberte dicho quien eres, Quien ya su muerte mira, habla sin miedo, y sin razón delita, la vida, y libertad desprecias vano? Ni esta, ni aquella quiero por tu mano, que cuanto ofrece un falso Rey es nada. Dice muy bien; piedad mal empleada! en quien así se atreve, si es falso Rey, mas lo es tu trato aleve. Burla de mi corona estás haciendo, y yo de tus locuras no me ofendo, pues aunque más me pierdas el decoro, te desmienten las voces de Isidoro. El pronóstico extraño en mí has visto cumplido por tu daño; de esclavo a Capitán pasé en un día, de Capitán a Rey, y el alma fía del que es gobierno de una, y otra esfera, que he de ser más que Rey cuando Dios quiera, ya formo sin recelo, que para más que Rey me guarda el cielo. Tu muerte buscas, pero más humano no permito que mueras por mi mano, porque tu esclavo he sido, y aunque siéndolo, nada te he debido, cargado de razones quiero deberme a mí estas atenciones. Tu morirás ahora a la diulna mano de Lidora, para más pena tuya, ella misma ha de ser quien te destruya. Atadle a un árbol, muera a la mano de un Ángel esta fiera. Qué piensas que haces en aquesto? Nada, de aquella mano es todo el restos; a la baraja el punto mío entrego, pierda ella sola, o gane sola el juego, así, Lidora mía, cumpliré dos palabras en un día. Rey me ves coronado, a un duro tronco atado te entrego a tu enemigo, tu venganza asegura en su castigo. Toma este rayo, que otra vez te fía mi amor, y haga en él su bateria, vengando tus enojos, lo que en mi corazón hacen tus ojos. Flarle de tiquiero, que ya soy Rey, si entonces bandolero, y no se atreverá tu blanca mano al que de ti se fía Rey Pluguiera, pluguiera a Dios . que en él mi vida estuviera, porque de un golpe pudiera quitar la vida a los dos. Que aunque ya le juzgo ingrato, de mi corta dicha entiendo, que si le libro, me ofendo, y me mato, si le mato. Qué haré? morir mereció el que falso, y lisonjero vendió un amor verdadero, y un trato falso comoró. Cristiano. Mas si le amé con lealtad, y aún hoy de adorarle trato, podré? pero en un ingrato cuando cupo la pledad: Muera la traición perjura, que aleves delitos piensa, y hasta que vengue una ofensa, no quede vida segura: muera. Ay de mí, que le mata! pondreme en medio, señora, yo Lidora soy. . Pero ingrata. Aparta, necia. . No tanto, que si desparas, no sepa sacarpies, y dar lugar al rigor de tu belleza, para que necios arrojos te calisiquen de necia: sabes a quien matas? . No, ni es menester que lo sepa: un hombre es, y cualquier hombre tiene parte en mis ofensas, que cuando la culpa es grande, todos en un hombre pecan. Si yo te he ofendido, alabo la venganza de tu ofensa; y si a ella bizarra atiendes, la ejecución no suspendas. Muera a tus manos Arnesto, porque consolado muera que en la guerra el más amigo ejecuta la sentencia; pero ya, que haya de ser, sepa yo, Lidora, sepa la causa porque me matas. Qué repita mis ofensas debes de querer, traidor, porque dos veces las sienta. No basta, ingrato, no basta, no, que a un bandido me vendas con la banda cautelosa que vende, cuando la entregas a León, para que usando de su falsa contraseña, mi confianza engañase, cuando te juro fineza? tu perjuro, tú? . Lidora, mal piensas, si de mi piensas lo que refiriendo estás; injusta, y falsa es tu queja despara el rayo que esgrimes, rompe el pecho, donde veas las verdades de mi amor, en el corazón impresas. Cuando, León, yo te oí contra Lidora estás señas? habla tú, que aunque la muerte me festeja, y lisonjea, de ti fío esta verdad, aunque mi enemigo seas. De mi la fías? . De ti. Esta confianza nicima ejecuta a mi verdad. Mucho la ocasión me empeña, y el mudar de estado mucho de mi pasión me enajena. Cuando fui esclavo mentí, mas si ya soy Rey, no queda licencia para mentir, ni aún para fingir licencia. Si la vercad en los Reyes es la mayor excelencia, más valgo yo, que Lidora, mi autotidad es más que ella, pierda como amante el juego, y como Rey no le pierda. Ni él, Lidora; te ha vendido, ni aquella banda que piensas me ha dado, yo la gané, y si hay dicha en la cautela, victoria fue de mi dicha. Yo disfrazado con ella, tres paperes hice a un tiempo, como aquel que representa en la farsa de esta vida feliz la mayor Comedía. Contigo sui Arnesto, y para con Arnesto, y su soberbia, tu padre Ascanio, y yo mismo fui la persona tercera. Ya soy Rey, no hay que buscar los medios por donde llega a serloel que a buena luz no hay delito que le ofenda. Con la Corona se laban cuantas fealdades condenan los políticos del duelo en su rigurosa escuela. Ahora que de mi verdad, como Rey te he dado cuenta, como piadosa perdona, o como cruel te venga. Hay señora, si engañada a Arnesto muerte le dieras! Yo había de amarcó engaño? cuyo ramillere sea mi fe, y mi lealtad desprecias? máteme, si lo ha creído, o la ira, o la inclemencia: dale la mano a León, y a su Corona te acerca, reinando tendrás disculpa, pues no hay delito en quien reina. Si lo que creí fue engaño, si no es tu cautela cierta, vive para más dolor, Arnesto, vive, y yo muera, que a mayor muerte el rigor de tu estrella te condena. Si amando, no puedo derte la mano, y más cuando ves, que por teneria ofrecida, dársela a León es fuerza: toma, Leon, ese rayo, que me entregó tu cautela, y con asombro, y espanto hiere, mata, abrala, y quema. Dos cosas pediste en precio . Muere rabiando de ver, de tu mano, satisfecha estás de entrambas, quedando tu obligada; y yo sin deuda. Es verdad, y no es verdad. que ay cosas de tal manera, que son verdad; y mentira, tú lo discurre, y lo piensa; mas oye. Qué dices? . Que antes de darte la muerte, tenga licencia para cortar yo misma en la verde selva, que es Corte tuya, unas flores, salva de la Majestad con que a la tuya se entrega, que esta es costumbre en Egipto, Su Rey soy, y vengo en ella, Dame una daga; o puñal, para que cortarlas pueda. Toma, y para ejecutar atrocidades en ellas, pasa a cuchillo las flores, esclavas de tu belleza. Voy a obedecerte; tuya es mi mano A esa fineza deberé toda mi dicha. Ya verás lo que deseas Hh mujer al fin, en quien toda atención se despeña! que en mi presencia ha de dar la mano aleve a esta fiera? el golpe de aquella mano los ojos quebrarme intenta. que a mi voluntad se entrega; desatadle, vea que yo le libro, cuando él se queja. A mi valor atentos calmen los mares, parense los vientos y el Sol en carros deoro sirva de antorcha a mi inmortal decoro, que yo de mi fortuna haciendo alarde, infeliz puedo ser, mas no cobarde, Estas son, fiero Leon, infiel Persiano, las flores que corté en mi propia mano; esta es mi mano digo, así palabras cumplo a un enemigo: ni cumplillas rehuso, ni la niego; si te la prometí, ya te la entrego, con ella te desposa, que entre matices de clavel, y rosa de mi sangre vertida, te doy la mano, y parte de la vida, tan bizarra en las penas, que quisiera cansada de vivir, dártela entera. Juego es la vida de una desdichada, y ya la suerte echada, cuando en llanto me anego, quiero ganarte por la mano el juego, que en tan contraria suerte me festejan los males, y la muerte, si de todo el poder usar quisieres, no harás bien, pero harás como quien eres. Corta, rompe, destruve, que bien se ve en la estrella que te influye (si es que hay hado) la gran fuerza del hado, pues de esclavo hasta Rey te ha leventado, y siéndolo, a pedirte me dispones, (no que a mí me perdones, que aunque te doy mi mano, es caso llano, que no quiero la vida por tu mano) que perdones a Arnesto, sí, te pido muera yo, que culpada en todo he sido, mas él no muera, no, que bien mirado, solo en quererme viene a ser culpado, yo si lo soy, a mí no me perdones, y porque victorioso te corones, levanta el brazo fuerte, ya quien te da su mano, da la muerte. Toma, tuya ha de ser, que desde el día que te la prometí, ya no era mía; y si por ser en todo desdichada en mi pecho no envainas esa espada, si tu rigor, y mi contraria suerte me quieren dar más dilatada muerte, déjame viva por mayor castigo, porque viva mirando a mi enemigo, que es lo que más espanta vivir con el cuchillo a la garganta. O divino Isidoro, tus baticinios, que ignoré, no ignoro, ya cumpliéndose van, o el cielo quiera, que poco viva, y penitente muera! y tú, Arnesto infeliz, perdona en tanto que yo anegada en llanto montes penetro, valles solicito, cuevar consulto, y cóncabos habito . Qué es lo que mirando estoy: Oh insigne mujer, que afrentas las braías de Elifa Dido, y el cuchillo de Lucrecia! aguarda, Lidora; aguarda. . El monte, y valle penetran. Lidora. . Arnesto. En los ecos se dan amantes respuestas, 1. Seguir su curso pretendo. Yo tamblén, y vuestra Alteza con su corona en la mano solitario se entretenga, que a un Rey solo la corona mas aflije, que deleita. . Todos siguen la piedad, todos se van, y me dejan, mas si quedo con la mano que mi poder atropella, no quedo solo, ella sola pudo más que mi soberbia, Al golpe valiente suyo abrió las cerradas puertas mi discurso aprisionado en infernales cadenas. Yo fui, valerosa mar quien os adoro por bella, quien esperándo os bizarra, solo os mereció sangrienta. Mano en mi pecho habéis sido de reloj, que apunta, y muestra de las horas de mi vida la mal ajustada cuenta. Estrella de cinco rayos me guiáis, para que pueda con su luz hallar camino de hazañas más verdaderas. Prodigio fui de maldades, abismo fui de blasfemias, contra el cielo fui Luzbel, contra su luz, fui tiniebla, cuantas obras hice, fueron en pecado mortal hechas. Eselavo fui de mi culpa, mas que de Arnesto, y las fuerzas del infierno me ayudaron a imaginarlas, y hacerlas, mas ya con tal desengaño al mal tiraré la rienda. Si prodigio fui de males, prodigio de penitencia seré a voces culpas secretas. El indice de esta mano las señala, y las solfea, yo como cisne las canto, y ella los compases lleva. 1. Escucha; Estoraque, atento. Cordura fue dar la vuelta para ver en lo que para este Tamorlan de Persia. Misericordia, señor, Padres que habitáis las peñas de la Tebaida, escuchad al que hoy a vivir empieza. Old las voces que doy, no tan ciego; que no alcance, que un indigno esclavo soy, y de un lance en otro lance de mi dueño huyendo voy. De la corona me excluyo, falsa dignidad, no arguyo, que no soy Rey, ya lo sé, y no solamente que esclavo soy, pero cuyo De aquella; cuyo esplendor venero, adoro; y alabo soy esclavo, y su favor hierros puso en mi color para conocerme esclavo. Ya mi engaño se acabó, ya después que la debí la vida, otro soy, yo no, pero que le merecí, eso no lo diré yo. Rebelde, fiero, cruel proseguí en las culpas mías, como obstinado Luzbel, haciendo en mi pecho infiel sombra el Sol, noches los días, mas ya la cerviz, y el cuello BBbi B ib rindo esclavo a quien me dio la vida, sin merecerlo, por hacer algo de aquello, que cuyo soy me mandó. Ingrato, como inhumano, me negué a tan gran favor, siguiendo el pretejto vano de un ciego amor; mas su amor no me debo de su mano. A su clemencia atribuyo el serque me restituyo, mas quiere el respeto en mí, que diga, que ajeno fui, que no diga que soy suyo. Quién don descompuestas voces nuestra quietud inquiete? Quién de su pasada vida arrepentido le queja, quien con dolor de sus culpas remedio eficaz espera, un hombre en eternas sombras, que busca luces eternas. 1. Qué te parece? Qué habla como un santo; y toma Iglesia. Jesus mil veces, Jesús! eres el Rey? . No merezca ese nombre el que con tantos golfos de impiedad le tenga. Eres León? . Eso sí; León es nombre de fiera, y ese merecen mis culpas, mas con esta diferencia, que ya no soy el que suy. Pues queé pretendes? qué intentas? no te llamas Rey de Egipto? de tus insultos no tiembla de Mensís, y Alexandría la población opulenta? así qué procuras? G que apeteces? qué deseas? cuando de mis baticinios tantas noticias te alientan? Salvarme, y parecer hombre, ya que hasta aquí he sido bestia, que esa corona que dices, pongas las plantas en ella, que de las galas, y adornos Reales en una hoguera hagas sacrificio al cielo, pues ya como la culebra la piel desnudando estoy de mis culpas, y torpezas. , . si me conozco, qué esperas? Que pires mi frente altiva, y que me des una cueba, o una gruta, donde viva en continua penitencia. contigo, y que des sepulcro a esa mano, que a mi ciega obstinación dio aldabadas, hasta que tuvo respuesta, ganándome por la mano, no el juego, si no las verás, Mi nombre propio he callado, vieron mis infantes ojos de Alba la luz primera, cuando al Nilo me arrojaron en una embreada cesta. No sé quien fueron mis padres, sean nobles o no lo sean, librome Dios de aquel riesgo, como libro a su Profeta, pero sordo al beneficio, ingrato a tanta clemencia, me llamé León, mira pues si es bien que el castigo tema? si es bien que llore mi culpa? si es bien que a mi nombre vuelva, mayor tesoro a laIglesía. y que amando a Dios humilde, segundo Moises parezca? Quién te mueve a acción tan grade? Nadie en el mundo pudiera, si no esta cortada mano por mi causa, que la rueda de mi fortuna arrebata con estruendo, y con violencia, bajándome de su cumbre al centro de mi bajeza. Fuy exhalación levantada, que con rasgos de Cometa el mismo fuego en que luce la abrasa, consume, y quema. Mira bien. . Si sé quien soy, nada fui, y vuelvo a la nada, porque a ser nada me enseña el bofetón de esa mano, que me acobarda, y afrenta. Serás firme? . Seré un broncen i. Serás humilde? . Soy tierra. Servirás? . He sido esclavo, Y el nombre de Rey? Me aqueja. . Le olvidarás? Por ser pobre. . Cómo? Dándome Dios fuerzas. que fue Moises, porque apenas . Quién te asegura? . Su amor? Y el reinar? En Dios se reina. Todo lo depones? . Todo. Oh esclavo con luces bellas aquien admiré prodigio del Orbe; pues viendo llena la Luna de la ambición, en tu pecho heroico mengua! Servir a Dios es reinar, Qué bien dices, qué bien piensas! honra este albergue de pobres, desnudo de ambición entra, para dar en la Lebaida Ya te sigo. . Ven Moises. Dulce nombre! A Dios te llega, que está en la zarza de Oreb, y te alumbra, y no se quema. 1. En efecto el Rey intruso, hipocritamente falso nos dejó en medio del riesgo, y se ha metido a Ermitaño? Ai entra lo del lobo de sangre, y de carne harto. 1. Mal haya nuestra ignorancia, pues segunda vez juramos aquella fiera sangrienta. Eso; amigo, es roer el lazo. 1. Y no es dejarnos en él? Pues eso puede ser malo, si ha menester llar el trompo, y escurir la bola? . 1. Al cabo será lo que siempre ha sido. El por no dar salto en vago, escogió falto de mata. Buena flema gastas. Cuando no hay remedio, tengo flema bastante para mi gasto. 1. Sí, pero no ha de reirse de nosotros. . Con el saco se reirá del mundo. . Yo, aunque le halle rezando, le he de matar, que no es mucho matar a un falso Ermitaño. Y si te ahorcaren, tendrás lajácara de contado, y andará tu nombre luego de ciego en ciego rodando por las esquinas de Mensís. 1. No me aconsejes, cuitado. Pues con tu pante lo comas, si te anudaren el trago, o con tu soga, que allí falta pan veobra esparto; Pero que ruido es aqueste? cajas sueñan, si es mi amo Ascañio, que con su gente a Arnesto viene buscando? Él es, vive Dios, y Laura, ella echó por el atajo, Alcanio viene, y Arnesto, Laura, Irene, y Alexandro Discurrid, penetrad luego de todo aqueste horizonte el llano, el valle, y el monte, poned a sus plantas fuego. Señor, no discurras tanto, ni te canses en buscar a León, porque has de hallar su vida resuelta en llanto. Qué dices? . Que siendo así, que fue quien robó a Lidora, su delito, y culpas llora. No os entiendo. Escucha. . Di. Oíd, atended, Señores, porque podáis admiraros de la vida del que fue pobre, Rey, libre; y esclavo. h, Pero ya le podéis ver entre los sabales bastos delante de su Criador mal vestido, y bien descalzo: y a Lidora en una gruta, albergue de estos peñascos, anegada entre las ondas de arrepentimiento, y llanto. s. Ya, Padre lsidoro, en mí todo el enojo ha faltado. Su mortal vuelo parece antorcha de rubios rayos. Y el de Lidora sangriento viva escultura de mármol. Agora, agora, Dios mío, a vuestra piedad me abrazo, la corona os sacrifico; ya no soy Rey, sino esclavo, máteme el dolor, Señor, de mis culpas, y pecados. Señor, desde lo profundo de mi grave culpa os llamo, dadme la mano, Señor, pues por vos perdí una mono. Ya te la ha dado, Lidora, quita el lienzo ensangrentado, y hallarás restituida su azucena en cinco rayos. Oh piedad de Dios inmensa! aquesto es darme la mano dos veces. . Raro prodigio! Entre diluvios de llanto muera yo por culpas mías. Clavente en su Cruz sus clanos. Penitente morir quiero en vuestra piedad fiaco. dejó el mundo, y buscó el cielo Y yo que insaciable alabo vuestras obras, Dios inmenso, aquesta vida os consagro. Bolviose el pesar en gozo, y la pena en alegría. . Campos de la Tebaida, cantad a su penitencia, y llanto, diciendo que esto es ganar Lidora y León por la mano. Pues désela Irene a Arnesto. Aunque indigno a favor tanto, yo lo aceto. Y yo lo aceto. Laura, yo también me caso. Y yo por ganar el juego por la mano, esta es mi mano. Y aquí da sin la Comedia, pidiendo perdón, y aplauso Albaro Cubillo, en quien serán los últimos rasgos.
