Texto digital de Galán y esclavo uno mismo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de Cabeza
- Atribución estilometría
- Juan de Cabeza Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición de la Parte I de Comedias del maestro Juan Cabeza (1662).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Galán y esclavo uno mismo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/galan-y-esclavo-uno-mismo.

GALÁN Y ESCLAVO UNO MISMO
JORNADA PRIMERA
Cerraste el pliego? . Ya está. Pusiste el retrato? . Sí. Va galán? . Cómo de ti. Tendrá efecto? . Si tendrá. Viste el de Irene? . Mirelo. Es hermoso? . Es más que bello. Qué tiene airoso? . El cabello. Hermosa frente? . Es un Cielo. Vino Carlos? . Carlos vino. Y Blanca? . Blanca llegó. Quién vino con Blanca? Yo. Quién lo mandó? lestino. ve grande la fiiesta? . M quieres que la cuente? Empiezo a contarla, Re que ya atiendo. . Pues escucha. En la plaza de Palacio; cuyas torres eminentes, son Obeliscos que tocan con él pabellón celeste. El circo previno Parma para él torneo que emprende a los años de Isabela, Duquesa suya, que suelen hacer gala los vasallos, lo que es agravio, pues siempre a la mujer que es más fea, no le agrada; que le cuenten los años que va cumpliendo, que hará Isabela, que puede dar en sus ojos dos soles, al Alpe su frente nieve, jazmín a Aranjuez sus manos, y cristal su cuello al Betís. Llegó el día del torneo, en que una parte defiende, que en su Duquesa Isabela, con ser un prodigio, excede a lo bello lo entendido, la otra lo contrario siente, y es duda muy bien fundada, cuando encubrirse no pueden los rasgos de su belleza; y miramos comunmente ser algún poco entendida la que es hermosa, y no suele ser jamás como lo hermoso lo entendido, que era hacerse un compuesto sin medida, y lo natural no quiere juntar jazmín, y azabache, copular carbón, y nieve. Rompiéronse muchas lanzas, hubo choques diferentes hasta que alterando el aire, cuando tan lento lo yere, clarín sonoro se escucha, de que pudo conocerse que era algún aventurero el que engiros diferentes la tierra convierte en flores, el aire en plumas convierte. Entró el Príncipe de Tebas en un bruto de esta suerte: Pie breve, y ligero a un tiempo, pecho grueso, lisa frente, sus olos vivas ojeras, rga riza en ondas, la crin la arqueado cuello, anca fuerte, cola copiosa, gran cuerpo, rizo el copete, y de nieve la piel que el bruto hermosea, y esto pudo conocerse, pues al derretirse aquesta no se dudó comunmente, que fue sudar de coraje, sino abrasarse la nieve. Con el Duque de Milan, primo de Isabela, emprende el Príncipe su conquista, esperaron que se diese el señal de acometer, el cual visto, como suele rayo penetrar los aires, así los dos se acometen, mas el Duque es más dichoso, pues al encontrar lo fuerte, poniendo al pecho su lanza como era tan buen ginete, no lo sacó de la silla, pero lo oprimió de suerte, que al Príncipe, y su caballo hasta la esfera celeste los echó con la violencia, y a no ser cisne de nieve el bruto para templar los rayos de Febo ardientes, quedarían abrasados, que haber llegado es patente hasta la esfera del Sol, pues miraron al caerse al que fue nevado rucio, tostado alazan del Betís. Murió el Príncipe a este golpe, y no por aquesto quieren que las fiesas que empezaron con tal info tunio cesen. fueron el día siguiente los toros, que en su braveza terror del orbe parecen, asombro ponen al aire, y miedo a los más valientes. Acomodada Isabela en un balcón, por quien tiene dos primaveras el Mayo en sus rosados clabeles, sacaron un toro, y tanto para salir se entremete, que quiero que tú lo sepas; salió el toro de esta suerte: Encarrujado el ceño, y sacudido, erizada la cola, y la melena, de los chuzos el pecho mal herido, y levantando la menuda arena, alterando los aires su bramido, (na que entre espumajos tantos ronco sue- y volviéndose a partes diferentes de sus dos puntas fuertes hizo dien (tes. Acosado de las picas, a todas partes se vuelve, para ver si algún resquicio alguna puerta le diese para escapar su fiereza, cuando tanta sangre vierte desde el pecho hasta la anca, desde la cola al copete. Hallose la puerta abierta de la casa donde tiene su balcón Blanca (ay de mí) allí el toro se entremete; yo entonces terció la capa, saco este estoque valiente, defiendo a Blanca, que estaba en la alfombra de esta suerte: No viste al morir el Sol en su cuna de cristal, ser sus rayos de coral nanimado farol? cuando el verde tornasol pierde sus bellos colores, y del fresco a los rigores se marchita? así quedó, cuando mi Blanca cayó, las mejillas sin sus flores. No se admire vuestra Alteza, que así en pintarla me entregue, si es Blanca mi norte fijo, si es Blanca el Sol de mi Oriente, si Blanca me adora fina, si Blanca me. . Carlos cesen tantos encarecimientos, que más que obligan, ofenden. Pues por qué, si vuestra Alteza. Pues si es fuerza ya saberse, yo adoro a Blanca, esto baste, y pues llegas a atreverte a la dama que yo adoro, mañana como rebelde saldrás de Ungría a un destierro, esto os digo, obedecedme. Polinardo aquesta tarde . importa, que le des muerte a Carlos. . No digas más, que siempre soy obediente. Qué es esto Copete amigo? Quedar pobres. . De qué suerte? Porque tu quedas sin Blanca, y sin un pelo Copete. Ya el partirnos será fuerza, si al Rey ha de obedecerse. Yo no me parto señor. Porqué causa? . Porque quiere Copete ser muy entero; pero si tú mismo puedes rogar al Reí te perdone, porque quieres verte ausente? Se enojará si me escucha. El desea que le ruegues. De qué modo? . El Rey te dice, que de su Reino te ausentes, y pues quiere que te partas, también querrá medio verte. Más Blanca viene con Lesbía. Iran a casa de Irene. Ya te perdí Blanca hermosa, ya Blanca acabó mi suerte, ya Blanca fui desdichado. Qué es lo que pasa Copete? Se hizo Carlos Albañil, y no es mucho que blanquee. Carlos dime, dime Carlos, que desdichas nos suceden? Si quieres saberlo escucha, y si lo escuchas atiende. Ya sabes que nuestro amor corrió fino en los bajeles. de dos finas voluntades, de dos almas sin dobleces; pero cuando hallaron logro dos, qué constantes se quieren? Alterose el mar de amor con una tormenta fuerte, tormenta, que es mi tormento, pues soy yo quien más padece. El Rey te adora constante, y así haz cuenta que fui nieve, que plateando la esmeralda, que a Guadarrama guarnece, bebí de Pebo los rayos, y que vine a deshacerme. Yo estoy muerto, Blanca mía, porque el Rey ya finalmente de Ungría me ha desterrado, para que con esto cese nuestro amor. . Ay Carlos mío, tu dejarme, sin que deje yo también contigo a Ungría. Es fuerza, pues el Rey quiere, Pues Carlos no has de partirte. Será ser inobediente. Todo el amor lo atropella. De qué modo? . De esta suerte; con el título de Esclavo estar en mi casa puedes, porque tiznándote el rostro nunca podrán conocerte. Pues esto Lesbía no sepa. Esto a Lesbia se le niegue. Cómo ha de ser? . Yo diré que un tío mío, que tiene trato en Indias, os envía. Pues esta tarde iré a verte como esclavo que te adora. Mientras entro a casa. Irene espera Clorindo aquí. Obedezco como siempre. Esclavos hemos de ser. Ahora llego a conocerte que en tu trato no eres fino. Por qué razón? Porque tienes. intento de hacerme esclavo. Y de todo eso qué infieres? Que no me tratas verdad. Pues por qué? Porque me vendes. Esto ha de ser. Yo no puedo, porque aquel que esclavo es; siempre ha de estar como vendido. Pues mira lo que hacer quieres? Ser pescador. Buen oficio. Y a ese oficio que te mueve? Ser a redes inclinado. Mala facultad emprendes, Y es caso muy conocido, y milagro muy patente, que viviendo de mi hacienda, viviré de lo que pesque. Rostro, y manos has de untarte. Las manos, no puede hacerse, porque soy escrupuloso, y en riesgo tan evidente no me dejo untar las manos, Copete las burlas cesen, y vamos a lo que importa. Tu Clorindo has de ponerte este vestido que llevo, y darme el tuyo, aquí empiece el engaño. . Si con eso os sirvo, el mío es aqueste. Poneos este que me quito. La espada quieres que lleve? Si Copete. . Ya te entiendo, porque con eso pretendes, que este perro, cuando riña, no muestre al contrario dientes. Que bien me ajusta el vestido. La capa puede ponerse, mas no le demos la capa. Por qué razó? . Si se advierte, mil males, sin que le ayudes, con capa tuya hará siempre. Vamos a tintar los rostros. Con eso señor pretendes que a ti Blanca no te adore. Pues dime por qué? . Se infiere, pues si te tiznas el rostro blanco, de Blanca no eres, Esperar en esta parte a Blanca por si viniere importa; gané en el trato del vestido, porque tiene en su campo de azabache tanta picadura verde, que parece que el Abril, batallando con Deciembre, quiere apresurar sus pasos para tributar claveles, para dar al campo rosas, alentando los cipreses. Obedecer a su Alteza, sin replicar me conviene, Carlos está descuidado, mándome el Rey le dé muerte; si Carlos es, no hay que dude, buena ocasión se me ofrece; esta pistola, que armada con prevención llevo siempre, será instrumento veloz, que arrojando el plomo ardiente, taladrara sus entrañas, romperá su pecho fuerte, los aires hará pedazos, porque es resistencia leve, al cañón de una pistola, espalda, y pecho de nieve: esto es hecho, Carlos muera. Mucho es que Blanca no viene. Que poco falta a tu vida, Carlos muere, Carlos muere. Muerto soy. . Herido está, y por si acaso no pueden aquellas balas matarlo, esta daga le dé muerte. Cayó el rostro hacia la tierra, no puedo reconocerle con la suspensión que traigo, y mi turbación no suele detenerse en tales casos a inquirir este accidente. Por que me matas traidor? Carlos el Rey te da muerte por Blanca, a quien ama fino, voime por si viene gente a buscar quien lo sepulte, y por si acaso viniere alguien por aquí, primero cubrirle el rostro conviene, voime por aquesta parte. . Pues en que pude ofenderle, que manda el Rey que me maten. Anda Lesbia, mas parece que en esta parte se escucha triste voz. . El Cielo vengue a un infeliz que aquí yace, a un pecho que está inocente. Llégate Lesbia, y escucha. Yo señora, qué me llegue? Sí, lleguémonos las dos; pero que miro, no es este el sombrero que vi en Carlos? y puedo bien conocerle de la toquilla, que el cerco dándole vuelta guarnece. Tú quedas viuda señora, y pues tu viudez emprendes la toquilla has de llevarte. Y para qué? . Ya se entiende, cuando la toca te falta, que en ocasión tan urgente sé que tendrás, si no hay toca. Qué? . Toquilla que ponerte, Quién os dio muerte señor? quien bien mío quiso hacerse homicida de una vida, que con unión, sin dobleces a dos cuerpos animaba, y es caso muy evidente, que mientras vos tengáis vida tardará solo mi muerte? Solo sé de mí, señora, que un traidor con pecho aleve, dando fuego a una pistola, el aire encendió valiente, diciéndome al dispararla, Carlos el Rey te da muerte por Blanca, a quien ama fino. Aquí vendrá lo de requien, o d Pues veo ya tan cierto, que es Carlos el que yace, estando muerto, a que aguardan mis males que no vierten corales, salpicando mis venas alelies, que convierten jazmines en rubies? Ay Carlos de mis ojos, como dejo la muerte estos despojos, y como en dolor tanto me deja vida el llanto, si en pena tan crecida viví yo siempre con tu misma vida? Es posible que llego a ver tu pecho convertido en fuego? sin mirar yo deshecho el cristal de mi pecho condensado reliebe, que pues no se deshace no es de nieve, Tu muerto, yo con ida, yo ignorar tu agresor, yo tu homicida, tú el pecho tan violento, yo el pecho con aliento? no es verdad, es quimera, que si Carlos no vive, yo muriera. Bien mío, que rigores con un amago causan dos dolores? tú la muerte sentiste, yo tanta pena triste, mas no se en dolor tanto, si es más la muerte, que sentir el llanto. Común es el agravio, dígalo mi dolor, dígalo el labio, que si el alma lo siente, es cosa muy patente, que si un alma nos rige, sentiré yo la pena que te aflige. El rostro tiene cubierto, Quítale la banda negra, que lo encubre, porque yo más vivamente padezca. Carlos fue honrado, bien puede ir a cara descubierta. Mas qué veo? . Mas qué miro? No es Clorindo? . Cosa es cierta. Albricias al alma pido; ciertas fueron mis sospechas, que Carlos no estaba muerto, cuando yo no estaba muerta. Y de eso pides albricias? Bien puedo pedirlas Lesbia, porque si Carlos moría, mi muerte era cosa cierta, y por excusarme un daño, bien puedo, siendo discreta, al prevenirme una dicha querer la desdicha ajena, vamos, y haremos, que luego, por aqueste Esclavo vengan. Y diremos con cuidado al que a llevarlo se atreva, que no lo busque en el mar. Pues dime porqué? . Está en tierra, sabes que hará su mujer? Qué hará? . Si el juicio no hyerra, como no ha nacido Blanca, llorará como una negra. . Luego que tuve ocasión, como mandó vuestra Alteza, di muerte a Carlos, que yace volviendo coral la tierra, salpicando el polvo seco, llenando el aire de quejas, dando lástima a los hombres, y moviendo hasta las piedras. Pues lo que mande yo hicisteis Polinardo, haced ya cuenta que el olvido ha de ser caja donde esta acción se conserva, porque hay acciones de suerte, que aunque los Reyes las quiera. son malas para acordarlas, y son buenas para hacerlas. Si eso te cansa señor, de tu amor hablé con Lesbía, y me dijo, que esta noche podrás abrir una puerta, que pasa al cuarto de Blanca, con esta llave maestra; que el andar tan liberal lo negocia una cadena. Buen medio fue el ofrecerle. Luego dije, que con Lesbía la cadena no era yerro. Prevendrás una rodela, y podrás venir conmigo. Sombrá seré a tu presencia. Yo he de conseguir a Blanca con cautela, o conviolencias, Bien haces, conquistala, porque para que desean ser Reyes, y con poder, si una mujer frágil llega a triunfar de su valor, y a burlarse de su fuerza? Vamos Polinardo amigo, porque tú solo en mis penas al alma das un alivio, al dolor solo das treguas. . Divertid nuestros cuidados con aquese tono nuevo. Cantad para divertir los desvelos que padezco. . Del Tormes en la ribera era Blanca con donaire aire, que el cristal repara para que su curso pare. A estos, que cantan alegres, les deben de dar tormento. Por qué razón? Porque cantan, y yo sé que no son legos. De qué infieres lo que dices? Esto que digo lo infiero, porque todos los cantores, si no me engaña el ingenio, son hombres de muchas letras, pero suelen ser soberbios. Y por qué causa lo son? Yo te lo diré al momento: como los más son capones, son muy claros argumentos, que como se ven con alas tienen gallo, y son soberbios, Ya Casandra se creyó nuestro honrado fingimiento. Ay Esclavo de mi vida! Ay Blanca, ay amado dueño! Venís cansados? . Señora de nosotros es ajeno ese lenguaje, que yo el ser cansado aborrezco. Yo a Feniso lo pregunto. Yo cansado, cuando vengo a servir vuestra hermosura? que arroyo no va risueño al mar tributando plata? que jazmín no besa atento lo encarnado de la rosa? y que brillante lucero, rompiendo azules penachos del celeste pavimento; no es galanteo de luces en la carroza del Pebo? Pues si vos señora sois sol, rosa, y mar, seré necio sino soy para serviros, jazmín, arroyo, y lucero. Rectórico es el Esclavo. El Esclavo es un Homero. Volved a cantar. . No sea lo que cantaren muy recio. Porque lo previenes? . Yo sé bien porque lo prevengo, pues al darnos con su canto, la cabeza han de rompernos. De los cristales que embebe, bebe, el río, y les reparte, parte de nieve a los campos, ampos, que envidiaba el valle. Sabréis servirme con gusto? Seré en serviros primero. Yo el segundo, pues me caben como su fiel escudero, y este puesto que me sigue es noble, pues en mi puesto serviré de principal. Pues por qué? . No soy tercero. Huélgome de tu buen gusto. Soy yo señora un gran necio, y Feniso un ignorante. De qué modo? . Porque al vernos cerca de Ungría trocó, más creo que estaba ciego, con otro negro que hallamos su vestido, aquí reviento. Dime cómo? . Porqué hizo trocándolo un desacierto, pues no vino de camino. Y con ese no es lo mismo? No señora, si lo miras con atención. . Ya lo veo. Que el que le dieron no puede, si atento lo considero, ser vestido de camino. Pues por que? . Porque es de negro. Buenos venís, y lucidos. Sí señora, lo que es eso somos hombres muy lucidos, pero Feniso, que es tierno, se enflaqueció en el camino, y como en pasados tiempos fue soldado en Tetuan, aora quería lo mismo. en que le conociste? Pude muy bien conocerlo, porque al ponerse tan flaco. Qué hacía? . Volverse al tercio. Es valiente? . Sí señora, siempre tuvo en su aposento mil y quinientas espadas. Y el tenerlas es acierto? Para ser valiente vale. Cómo será? . Si no yerro, con tantas espadas tuvo. Qué tuvo? . Muchos aceros, siempre entraba en la batalla temblando. . Y conviene aqueso con el ser valiente? . Sí, que sirvió al Rey mucho tiempo, y no es mucho entre temblando el que ya es soldado viejo. Cantad vosotros, cantad, que a mi prima, según veo, la divierten los Esclavos, pero yo avisarla quiero. Prima Blanca no es cordura ser tan tratable. . Confieso Casandra, que me divierten los Esclavos. . Si da en asto la prima, no será cuerda. Tañed esos instrumentos. Pues ve de Blanca las galas, alas el cristal se calce, alce su plata en desdoro, oro; que brota en corales. Feniso no estás gustoso? Yo señora, como puedo, estando en vuestra presencia estar triste, pues sabemos, que las aves en su esfera, viendo el esplendor Pebeo, están gustosas, y alegres, aunque lo tienen tan lejos, pues si yo de vuestros ojos, alie o, que puedo estar triste en mis dichas, cuando brotando luceros. en vuestro rostro, los miro tan favorables, y atentos, que mirando vuestro rostro, cuando fino lo contemplo, me parece que tenéis en su círculo pequeño, en breve esfera de nieve abreviado el cuarto Cielo. El concepto de las aves sin estudio vino al cuento. Pues cómo di? . Siendo de aves. te vendría. . Cómo? Al vuelo; pero bien lo acomodaste con tu firme fundamento, y con ser cosa de pluma. me parece vino a pelo. Hablador venís. . Señora, solo por hablar acierto, porque si no doy mi voto reviento como un pellejo. Mira lo que hablas. . Dajadlo, porque con él me divierto. Ya que acemos de servirte, ahora decirte pretendo las condiciones ocultas de Feniso. . Es un grosero. Feniso, señora; es hombre de tal caletre, y pergenio, que si viere en su presencia algún Rey, luego al momento en loquece. . Y qué es la causa? Yo, señora, solo infiero, que al ver la sangre Real su vena se da a los perros, porque quisiera ser Rey; pero quisieron los Cielos que se quedase en caballo, para que en juego de cientos, con el Rey no hiciese baza. No hagan caso de este necio. Cuando hablo yo de caballos no me ponga nadie freno. Esta música prosiga. Díganme, son carpinteros los que cantan? . No lo son, porque lo dice? . Aún por eso cantan. . Cómo? Sin compás; pero por esos gorjeos cuanto les pagan al mes? Aún aqueso no sabemos, pues no estamos concertados. Luego cantan sin concierto. Calla loco, que ya enfadas. Callo, pues ya enfado, cuerdo. Él viviente girasol, Sol la confiesa en diamantes, antes de mirar sus rayos, ayos, que Blanca reparte. Preven luces a este cuarto. Muy bien puede, porque el Cielo ya nos dejó entre dos luces, y con todo eso no vemos. Prima Blanca, como ya te han informado mis ecos, yo adoro al Rey. . Ya lo sé. Y así te pide mi ruego me ayudes en cuanto puedas. Para ayudarte me ofrezco. Buena ocasiónera aquesta. para ejecutar su intento el Reí, antes que en su cuarto se encierre Blanca. . Yo temo que nunca me ha de querer. Con facilidad se abrieron las puertas, y pues llegamos al lugar que pretendemos, apagar la luz importa. Quién con tal atrevimiento entra en mi casa, y apaga las velas que están ardiendo? Yo, Blanca, que estoy rendido a tus divinos luceros, y como amante tan fino, cuando tu deidad contemplo, me pareció, que en tu cuarto no alumbraban con acierto velas, que en esas bujias daban sus llamas al viento; porque mirando a tus ojos, conocí en nuestro hemisferio tres Soles, dos en tu cara, y uno el que alumbra en el Cielo. Pues mirando estas verdades, disculpar mi atrevimiento con facilidad se puede, pues es tenerse por menos, alumbrando esos dos soles, estar dos velas ardiendo. Así importa agasajarla, por si con aquesto puedo doblar su rigor (ay triste) y donde no, en lo que intento habrá de hacer la violencia lo que no puede mi ruego. El Rey es, habla en mi amor. Por tu amor hablarle quiero. No estimáis estas finezas? Justo es, que no mereciendo que me adoréis tan rendido, mui constante he de quereros. Qué haces Blanca? Tu Casandra no lo entiendes. . Ya te entiendo, pues por ti misma le hablas. No Casandra, que todo esto importa para tu amor. Si es verdad lo que estoy viendo? Pues Blanca misma lo dice será verdad, esto es cierto. Siempre miré a vuestra Alteza con amor; pero temiendo que pagariáis mi amor con la paga de un desprecio, suspensa estuve al decirlo, callarlo fue el mejor medio. Mas ahora, que no podéis no tenerme en vuestro pecho, como la voz lo pública, yo desde ahora os confieso ser gírasol de esos rayos, ser de ese amor el bosquejo, ser de ese clabel la rosa, ser la hiedra de ese freino, que abrazada a vuestro tronco, a pesar del Noto, y Cierzo, viviré siempre en mis dichas; mas son casos manifiestos, que donde sobra fortuna suele faltar siempre el tiempo, Blanca, que te precipitas. Importa aquesto a tu empleo. Cómo si tú lo enamoras? Según eso tienes celos? No sé que te diga Blanca. Yo solo los celos tengo. Pues tu celos no la pidas. Por qué causa? . Por que entiendo que no conviene pedirlos, cuando no quieres tenerlos. Callaré sí tienes gusto. Solo el estilo no apruebo. Yo Casandra de este modo servir a tu amor pretendo. Pues si eso importa prosigue. Pues yo prosigo. . Aquí muero. Si vuestra Alteza quisiera premiar mi amor con el sello de vuestra má no dichosa, pues que fueron mis primeros de vuestra Casa Real, a cumplir vuestro deseo me obligaba yo esta noche. Esto escucho, y no lo creo. Esto miro, y me suspende. Esto que escucho no entiendo. Que Blanca llegue a decir, a cumplir vuestros deseos me obligaba yo esta noche; no dijo cumplir, yo miento. Si dijo cumplir, que Blanca es mujer de cumplimientos. El decir que si me importa; que logrado mi deseo todo lo vence el poder. Si Blanca, yo te prometo ser tu esposo como dices. Esto escucho; y no reviento! Esto escucho, y yo con vida! De celos rabiosos muero. En celos rabiosos ardo. Pues con aquese protesto, vuestra Alteza dé la mano a la que tiene deseos de servirle. Aquesto escucho! Pues Casandra, si el acierto deseas en ese amor que al Rey tienes. . Si deseo. Al Rey darás tú la mano, y mi voz será instrumento que informará sus oídos de tu amor. . Y al conocerlo? No tengas pena Casandra, que aunque no eres el sujeto a quien dirige su amor; ha de ser un Rey tan recto, que cumplirá su palabra. Pues Polinardo, tú mismo has de ser quien dé la mano a Blanca, que yo no quiero, aunque tenga grande amor, hacer mi calidad menos. Esta señor es mi mano. Esta es la mía. Esto es hecho. Que a mis ojos esto sufra! Señor, tu perdiste el resto con tener cincuenta y cinco, y tiene la culpa es cierto tu dama. . Por qué razón? Fácil es el argumento: porque le dio mano al Rey, y nos dejó sin dinero. Decidme, seréis esposo de la que tenéis sin seso, y os dio la mano? . Seré su esclavo a pesar del tiempo. Yo a solo mi esclavo estimo; sabe el Cielo que no miento. Ay Carlos, si tu entendieses. mis equivocos accentos, como tendrían disculpa estos amorosos hierros. Ay Blanca mía, que mal me pagas, cuando venero tu hermosura; infeliz soy, pues delante de mí mismo favoreces con tu mano al Rey, y yo es fuerza verlo; pero miento, no lo miro, cuando tú me tienes ciego. Mas ya que a ser vuestra esposa me inclina el amor, expuesto. estará para serviros en orden a vuestro intento; y asi guiad a Palacio, mas esto con presupuesto, de que os casaréis amante con la que no os negó el sello de su mano. . Por Dios juro, que el que os dio la mano atento será vuestro esposo fino. Pues guiad, eso supuesto, a Palacio, que ya os sigo. Ya reportarme no puedo. Tu Casandra sigue al Rey. No seguirlo será yerro. Tu Polinardo, a Palacio lleva a Blanca. . Te obedezco como tu leal vasallo. Vamos Blanca . Yo primero tengo de dar la licencia, y no ha de ir, si yo no quiero. Quita Feniso. . Señora mira que es un trapacero, y no ha de casar contigo. Decid, quién es ese necio? Un esclavo, que me sirve, y en todo aquesto no miento, porque si es mi amante Carlos, que me sirve es caso cierto. Quitadle luego la vida, castigad su atrevimiento. Mirad que tiene disculpa; decid de estos Caballeros es Rey alguno? . Sí es. Pues si lo es ello es hecho, como ya os dije al venir es Feniso de tal genio, que en tener delante al Rey enloquece. . Ya tenemos noticia de sus delirios. Carlos, aún con todo eso no te entendieron la flor. Copete ya lo estoy viendo. Porque los bobos pensaron que tus palabras nacieron de locura, mas fue engaño, y en arrojo tan soberbio no fue delirio tu flor, pero fue la flor del berro. No hagáis caso de locuras, venid Blanca. . Ya siguiendo voy vuestros pasos señor. Es posible, ingrato dueño, que me dejas, y te vas, y conviertes en desprecio el amor que me tenías? Ni os conozco, ni os entiendo? Ni me conoces, ni entiendes? cuando a ser esclavo llego por tu hermosura, ah villana! Vos estáis loco, o sois necio. Ni soy necio, ni estoy loco, y ahora estoy conociendo, que soy esclavo de verás, pues cuando te mudas veo, que para que sea esclavo? me da tu amor esos yerros. Carlos, mi bien. Mirad que erráis el nombre. . No yerro, pues estamos los dos solos. No es esta Blanca, qué es esto? pues no os fuisteis con el Rey? Quedando vos como puedo. Por qué razón? . Porque os amo. A mí me amáis? . Esto es cierto. Luego me queréis amante? Es sin duda. . Luego puedo llamarme vuestro. . Sin dudas; mas venid, y entre los fresnos del jardín sabréis mi amor, porque si a mirarlo llego, mas puede amor que no el Rey. Copete en furor reviento, que Blanca se fuese, hay triste! que me despreciase; a Cielos! el pecho quiero romperme. No te lo rompas, ten pecho. Porque donden que clavel puede que rosa con su hermosura, y que brillantes luceros, dando Blanca de sí misma en caso tan manifiesto belleza, hermosura, y luz, al clabel, rosa, y lucero
JORNADA SEGUNDA
Este hermoso cenador a quien matizó el abril puede servir de pensil a nuestro constante Fingir la voz es cordura por si por otro me adora. Aquí puede bien señora competir vuestra hermosura, porque en tan confusa pena las manos blancas sin fin, compiten con el jazmín, la frente con la azucena, y en casos tan temerarios, parece pesada cosa ser linda, pues una hermosa tiene siempre mil contrarios. Al jardín vine sin tino, si, que sus jazmines toco, creo que debo estar loco pues no rijo mi camino. Yo también con penas tantas, que mis pies con cierto fin se vinieron al jardín. . Por qué? Porque tienen plantas, escu Y aó nujer que habló, lla muy que fue Blanca sospeché. Bien se ve que Blanca fue, pues el jardín mejoró. Este debe ser el Rey. A El Rey soy, quiero fingir. Como tardáis en venir. Entre los Reyes no hay ley. Ahora quiero apurar si es Blanca la que se fue; esperó Blanca con fe? Siempre constante ha de amar. Luego Blanca, cosa es rara, fue con vos? . Eso es sabido, mas yo no la he conocido, . pues no la miré la cara. Esperad, que yo diré luego lo que habéis de hacer. Aquesto es tener poder. Desde aquí escuchar podré. Nunca mi amor permitiera irme, cuando quedáis vos. Blanca mía, sabe Dios, que también mi fe es entera. El alma tengo gozosa, pues puedo en casa teneros. Luego podré siempre veros. Esa es asentada consa. Y de que modo será el veros siempre? Capaz no estáis de aquese disfraz? Qué disfraz? . Ella dirá. El de ser esclavo mío. Sé que vuestro esclavo soy, pues el alma fino os doy, y no es disfraz. . Eso fío, bien podéis con ese modo, estar seguro en mi casa. Si yo no la pongo tasa al Rey lo declara todo; y pues me tienen por loco, cuando al Rey delante tengo, así que calle prevengo: Caballero poco a poco, que aquesta casa es honrada, y pues vos la profanáis, aunque otra cosa no hagáis será cosa murmurada. No sea desconocido, que si en salir se tardara le dieran con una vara, porque fuera hombre medido. El Rey fue con quien hablé, . Carlos lo llegó, a notar, así se ha de remediar. Bien el peligro atajé. Hay esclavo más extraño, que dé en aquesta locura, Válgame aquí la cordura para remediar un daño, Fuiste a caso conocida de Polinardo? . No fui, porque yo el rostro encubrí. Con eso me das la vida, pues que no te conoció tu puesto tengo de hacer. Quiero Blanca obedecer. Ve al puesto que ocupo yo: y así vendrán a juzgar, que soy quien ama a su Alteza. Ley es temer su grandeza, así se ha de ejecutar. Parecemos abestruces, tragando hierros con arte. Lesbia, luces a esta parte. Porque luces, si tu luces. En vano fue mi recelo, Blanca está con Polinardo, en rabiosos celos ardo, cuando en tanto amor me hielo, No es Blanca la que me habla. Blanca la que faltofue, yo al hablarla me engañé, yo tuve la culpa, yo. Lesbía, a nosotros nos toca el paso común que se usa. Con el que es negraz se excusa. Calla Lesbia, que eres loca; me quieres? . Son pataratas a la negra en sus molestias. Las negras son unas bestias, Cómo? . Porque son mulatas, Poco estima vuestra Alteza el grande amor, que me debe, mas fue frío como nieve el que tiene esa grandeza. Grande amor me prometió, mas pareció al girasol, que como miró otro sol, a otro sol se encaminó. A vuestra Alteza esperé con Polinardo dos horas. Con tu tibieza desdoras, señor, tan constante fe si vieras que fina estuvo, nunca vi mujer tan fiel, mi lengua es tosco pincel para el amor que te tuvo. Si lo que escucho es quimera! Si es ilusión lo que veo! Si a mí me engaña el deseo! Si es su pasión verdadera! No sufrirá mi razón callar en tan grave pena, que aquella voz de Sirena me traspasa el corazón. Es posible, que no fue Blanca la que aquí quedó, mi oído no la escuchó, yo mismo no la escuché? Qué Carlos llegue esto a ver? pasión es mi amor sin ley, pero primero es el Rey, que es señor, y con poder. Qué poco duró tirana lo fino que prometiste, que tan fácil te venciste? bien lo dije yo villana. Que amor tanto en mi amo arda, y que tu ama mezquina, no quiera ser con él fina, y que parezca bastarda. Blanza, qué dice ese esclavo? Señor en verte está loco. Qué, esto con mis manos toco! Loco está. . El lenguaje alabo. loco estoy, pues os adoro, loco estoy, pues en tal calma os entregué toda un alma, mi más precioso tesoro. Ni lo entiendo, aunque lo escucho. Decís que no lo entendéis, atended, y lo sabréis. Va de glosa. . Dolor mucho. Apenas Blanca os miré, ámaros fue ley precisa, pues vuestra hermosura fue la que mi albedrío pisa, para entregaros mi fe. Vos falsa no me queréis, vos el alma me tenéis para mi mayor desdoro; y pues vos me aborrecéis loco estoy, pues os adoro. Nunca ser falsa creí, con tanto hermoso a rrebol, pero cuando el alma os di, aunque me alumbró ese sol sus falsedades no vi. Cuando os faltaba la fe, cuando el amor, bien se ve, quiso irse tras vos el alma, y si entonces la entregué, loco estoy, pues en tal calma, El discurso, y la razón fue ley precisa perder, porque estos, a mi ver, son a quien les suele dar ser por el alma el corazón. Vos sois Blanca mi homicida, vos quien me ha dado esta herida, vos quien se llevó la palma, y yo por quedar sin vida os entregué toda un alma. Loco estoy, es cosa llana, loco estoy, muy bien juzgáis, mas miro por cosa fana, que cuando vos no me amáis mi vena habrá sido vana. Infeliz, Blanca, nací, mucho si os pierdo perdí, mi pobre fortuna lloro, pues cuando os di el alma, os di mi más precioso tesoro. Y aún aqueso todo es poco para el amor que lo hiere. Qué tanto el negro la quiere? Jesús, por ella está loco. Ese negro de aí echad, que me enfada su locura. Aquí he menester cordura. Qué es un gran loco mirad. No soy loco, aunque a pensar, lleguen todos que lo sol, pero al verme como estoy, lo podéis imaginar. Aunque sea vuestra Alteza por justa, y humana ley del Reino de Ungría Rey, también yo tengo Grandeza. Pequeño mundo es el hombre el Filósofo lo dice, y siendo hombre, no desdice en mí mismo ese renombre. De cuya razón infiero, fin usar de grosería, que si vos sois Rey de Ungría, yo lo sol de un mundo entero. Blanca fina me adoraba, vos a mi amor estorbáis, su voluntad violentáis, si en mí la depositaba. Muy constante me adoró, y si ha de guardarme ley, aunque a vos os mire Rey, Rey por Rey, Rey me soy yo. Por loco dejarte quiero, porque fueran travesuras castigar esas locuras. Dejadlo, que es ungrosero, Del Rey es grande la ira. De que el ser loco ha nacido? Cómo mira al Rey vestido, de chamélote, delira. Del cenador las pinturas enseñan firmes a amar. Yo, no las quiero imitar. Por qué? . Porque son figuras pero para Matrimonio yo cumpliré tu deseo. Yo aborrezco el himeneo. Si no se casa, un demonio. Mas diga, a que beneficio comerá en el tiempo largo? Yo Lesbia no tengo cargo, mas no me falta un oficio. Qué oficio con pecho sano ha aprendido el hablador? Ahora aprendo de Pintor, que quiero ser hortelano, y aunque soy perro, no ladro, con mentira, y travesura, Para hortelano pintura? Sí, que todos hacen cuadros. Bien estoy con el oficio; pero tiene en tal dolor el vicio de jugador? Eso es quejarse de vicio, eres boba si eso dudas, con que te pondrán mis penas, no en el cuadro de azucenas, si en el cuadro de las rudas. Pues ya en el aire dilata tanto brillante arrebol el primer Planeta, el Sol volviendo coral la plata, a Palacio nos volvamos, donde yo te informaré de lo que emprende mi fe. Vamos Polinardo. Vamos. Siempre Blanca persevero en quererte. . Bien por Dios. Y si sois el loco vos, mirad que yo soy severo. Pues ya tirana los dos sin el Rey aquí quedamos escucha, escucha mis penas. Por Dios no te entiendo Carlos. No me entiendes engañosa? Aleve, ya se ha trocado el amor en odio? sí, porque primero en el campo la nieve que lo guarnece del sola los rayos claros, sin deshacer su cristal se conservara, y el austro parara su curso, que en mujer, (y no me engaño) se halle firmeza, que son cuando más idolatramos, o veletas del amor, o circes de los encantos. Blanca ha querido ser limpia. Por qué? . Porque se ha mudado, Declara Carlos tu pecho. Harto Blanca lo declaro, porque a no estar muerto ya, de tu hermosura a los rayos muriera, cuando tú al Rey. Mientras viene Polinardo con el coche, esperaré en esta parte. . A qué aguardo que no muero en estas penas? el Rey nos escucha, y Carlos, proseguir quiere (ay de mí) y yo no puedo atajarlo. Cuando escuché Blanca yo, que al Rey le dabas la mano, perdido hubiera la vida, a no habértela entregado, cuando mire tu belleza, porque por no ser ingrato quise morir a tus luces, y no morir del acaso: Así pagas mis finezas, cuando firme te idolatro? así mi amor, cuando fino? Quiere callar el esclavo, que me enfadan sus locuras, Ya me dices que te enfado, Calle, porque si no haré. Blanca, que solos estamos, ya se fue el Rey, no es locura lo que pronuncian mis labios. Todo lo que habla es locura. Verdades son las que hablo, que las pronuncia mi amor. Que no pueda entender Carlos las señas que estoy haciendo! Pues que tarda Polinardo salir quiero. Mas qué miro? Este loco aún no ha dejado su locura? . No señor, antes bien con más trabajo ahora está en su delirio. Pues como cuando yo falto lo molestan sus delirios? luego yo no se los causo. Vos sois la causa sin duda, porque a estaros en Palacio mis locuras cesarían. Eso es cierto, y más que claro, pues no sola la presencia del Rey le causa este daño; pero si el Rey estuviere doce pasos de mi amo, le causará el mismo efecto. Bien lo previno el criado. Cómo estamos en comedia me he valido de los pasos. Venir puede vuestra Alteza, porque ya el coche ha llegado. Adiós Blanca. El Cielo guarde a vuestra Alteza mil años. Ahora si que estamos solos ingrata. . Primero Carlos supongo, que yo no fui quien con pecho doble, y falso a Palacio quiso ir. Bien lo sabe Polinardo, que te llevó a su custodia. Yo sé bien que lo he ignorado. Eso cómo puede ser? Carlos quieres escucharlo? Sí, si a mis dudas respondes. A responderte me allano. Tú no te fuiste? . Es sin duda. Quédaste acá? . Es asentado. Diste tú la mano? . No, que mi prima de amor tanto está abrasada, que quiso entregarles a mis labios las verdades de su amor. Luego quien le dio la mano fue Casandra. . Es cierta cosa, porque fuera hacerme agravio dar yo la mano, si fina, presa de amor te idolatro. Luego puedo ya sin duda quietarme del sobresalto? Bien puedes, porque soy firme. La Blanca es como un canario, que tiene tantas mudanzas como días tiene el año. Pues adiós Carlos, a diós, hasta que Febo en su carro, bañando en cristal, y espuma sus rubicundos caballos, a los antipodas dé luz en ebras rayo a rayo. Podré verte aquesta noche? Si mi bien, desde mi cuarto vendré a buscarte al jardín. Ya señor en paz quedamos, Si Copete, mucho puede de cariño un solo amago. Su Alteza dice que quiere de vuestro rostro un traslado. Es engaño. . De qué modo? Porque son casos muy llanos, que con el Rey dais color para hacer este retrato. Pues si es el Rey quien lo manda resistirme será en vano; llamad al Pintor; y a vos os suplico, que al pintarlo quedemos el que lo pinte, y yo solos. . A llamarlo voy, y quedará con vos. Pues yo puedo sin trabajo quitar la tez de mi rostro, ha de salir el retrato conforme al original, y pues le sirve de vaso a su cristal esta fuente, en su corriente alabastro mi rostro quedar a limpio. De aquesas acciones saco. Qué infieres de estas acciones? Que das en ser hombre bajo, porque nos muestras dos caras, El Pintor se va acercando. El entra, el negocio es hecho. Decidme, sois vos hidalgo a quién he de retratar? Sí, yo soy. Pues a copiaros empiezo con el pincel. Poco a poco con los diablos, mire señor lo que ha a mi amo pinta calvo? No le pinto de esa suerte. Que ha de advertir, que mi amo tiene muy buena cabeza. La frente tiene buen campo. Pinte por cejas dos arcas. Dos arcas, esta borracho? Pues no yerro en lo que digo. Las cejas, señor, son arcos. Y dígame, no son hembras? Hembras son, está muy claro. Pues si son hembras las cejas, porque ha de pintarlas machos. La nariz. . Vaya más corta. Al original la igualo. Mire, que aunque es Carlos este, no es pariente de San Carlos. La boca. . Vaya más drecha. La pinto como la hallo. No hay más que hacer? Ya esta hecho. El retrato, está extremado, Y lo que no entiende alaba? Yo lo entiendo, pues lo alabo, y es cierto quedará bueno, pues lo ha dejado pintado. Para que lo quiere el Rey? de dudas estoy temblando. Para colgarte sin duda. Para alguna cuadra, es llano. No lo quiere para cuadra. Pues para qué? . Para cuadro. El Cielo os guarde, que yo voy a llevar el retrato. Yo también me vol Copete a volver el rostro blanco. en carbón, por si me viere alguien de casa. . . Mal caso, porque eres caballo ahora, y hacerte quieres mulato. Pues Carlos se fue allá fuera he de discurrir, si acaso puede discurrir, quien tiene el ingenio tan atado. El Rey manda retratar sin más, ni más a mi amo, y no ha de volverse atrás, aunque mande retratarlo. El que miro aquí, sin duda es Feniso. . He de ser Carlos. fingido en esta ocasión, aunque nunca los criados. por andar muy verdaderos suelen fingirse en los pasos. Feniso sol, que mandáis? el Rey sin duda obligado, como es Persona Real debe enviarme algunos cuartos. Su Alteza manda que os prenda. Pues a mal tiempo ha llegado. a servirme de doncella. Dígame cómo? . Es muy malo prenderse cuando anochece, que eso quedó reservado a las gorronas que se usan, para salir con su garbo a buscar algún pobrete que las socorra con algo; miren si las desdichadas merecerán muchos lauros, pues en esto se conoce que viven con su trabajo. Ya enfada tanta parosa. Déjeme pues si lo enfado. Ah de venir a prisión. Malo va esto con el diablo, Venga el vergante, o si no he de llevarlo arrastrando. Ya conoce que soy pobre. Que lo conozco es mui llano. El arrastrarme no es bueno. porque del ser pobre saco, que aunque vaya por mi pie, he de andar siempre arrastrado. Dígame pondrame en torre? Pondranlo en una. . Pues vamos, que con eso he conseguido tener un puesto mui alto. Qué hombre tan replicón. Qué agarrante de los diablos? qué ay de mi amor Lesbia amiga? Mui grandes cosas te traigo. Pues cómo di? . Has de saber, que su Alteza disfrazado ha de venir esta noche a verte, que sus cuidados puestos están en tu amor. Cómo, si me ha despreciado casi siempre? . Ah conocido ya de Blanca los engaños, y por vengarse de Blanca ha de quererte, empeñado a favorecerte siempre, pues Blanca hace poco caso. Dime, en qué disfraz vendrá? Ya conoces al esclavo a quién llamamos Feniso? . Sí. De este el rostro copiaron tan verdadero, y sin arte, que al que llegare a mirarlo le parecerá uno mismo. Y con eso que ha intentado? Por si acaso lo ve Blanca se pondrá aqueste retrato, y esperará en el jardín, que ya al esclavo llevaron con título de prisión, para que se esté en palacio. Al jardín acudire. Con el retrato cuidado, porque vas a perder mucho sino cuidas del engaño, Estoy siempre agradecida. Con esto dos cosas hago, sirvo engañando a Casandra, y a Blanca le excuso un daño, porque en hablarla del Rey se suele dar a los diablos. A qué hora esperaré? A las once con cuidado. A la hora acudiré. La puntualidad te encargo, y pues yo te di la hora, también sabrás tu dar cuartos. Pues Lesbia me dijo ahora, que estaba avisada Blanca, de la máscara me valgo por si viniese Casandra a gozar del sitio ameno, cuyas verdes esmeraldas lo encarnado del clabel matizan, pulen, y engastan. Ya el esclavo está en palacio para que no me estorbara, porque quedando yo solo el engaño se disfraza, pues la máscara que traigo con tal arte está acabada, según me dijo el Pintor (que yo no llegué a mirarla) que pudiera honrarse Apeles, a tener entre sus tablas pincel tan bien aplicado, y obra tan perfiecionada. Esta parte del jardín, pues tarda tanto; me valga para dar alivio al sueño, en cuya pesada carga no puedo ya resistir, que estando avisada Blanca, aunque yo duerma vendrá. Ya está la vista cansada de buscar por el jardín a Copete, y si no engaña la vista, entre aquellas murtas estará. . Querida Blanca. Sueña el vergante? Qué escucho? El esclavo quedó en casa, y pues no me ha conocido, haré mi voz misma, extraña. Cómo estás en este puesto? El calor me molestaba, y quise entre verdes ramos gozar del viento que exhalan. Yo también haré lo mismo. Pero dime, qué hay de Blanca? Con esta cautela, de este he de saber si me ama. Que está fina como siempre. Qué tan tierna está? Es tan rara en el amor que me tiene, que luego al punto me honraran sus manos con casamiento, a no tener acabada mi vida el Rey de esta suerte. Pues el Rey tu vida acaba? No sabes tú ya muy bien que estorba mis esperanzas? El Reí te estorba? . Y no poco. Dime cómo? . Cuando Blanca está rendida a mi amor, y mariposa a mis llamas da vueltas, y de rendida se suele quemar las alas. Pues el Rey puede estorbarte? Que me estorba es cosa clara, pues nunca me da lugar, siendo cansado, de hablarla, y aún temo que esta ocasión, que la espero entre estas ramas, vendrá a quitarme la dicha. Su locura es extremada; yo pensé que era fingida, mas ya conozco que es falsa mi sospecha, pues al verme con tales delirios habla. El Rey creo que la adora; pero Blanca, que es talmada, lo engaña con sus razones, pues no le queda en el alma el amor que le confiesa, y la fe con que lo engaña. Según eso, tú serás a quién adora esa dama? Pues en eso estás ahora? es cierto que estima Blanca la fineza que yo hice viniendo a estar en su casa. Dime, qué fineza hiciste? Apurar quiero la causa de estar este esclavo aquí. Tiznar constante la cara para estar más encubierto, dando vado a mi esperanza, cautivar mi libertad; pero fue acción excusada cautivar el cuerpo entonces, si estaba cautiva el alma. Luego libertad posees. Esa consecuencia es falsa, cuando estoy diciendo a voces, que dentro el pecho de Blanca tengo el alma tan rendida, que las accciones que ufana ejercita en esa cárcel, ya de cristal, o de plata, la rige Blanca sin duda, porque dice en penas tantas; si es esclava, como puede obrar si no por mi causa? Y Blanca vendrá a buscarte? Qué mujer enamorada no busca, persigue, y llora? Que Blanca se enamorara . de un negro, que con su tez es el asombro, y trocara tanta luz por las tinieblas, tanto Sol por sombras pardas. Ya es hora de que te duermas. Pues dime, tu acaso mandas en mi sueño? . Vive Dios. que si réplicas te haga dos mil pedazos vergante. Aquí importa a la maraña. el callar, y obedecer. Por Dios que también me enfada tanto esperar. . Pues si yo en esa dama mirara no solo una inclinación, como a ti te tiene ufana, sino un amago de amor entre el jazmín esperara, no solo dos horas fijas, pero desde que debana. ese Planeta mayor por el círculo de plata, tanta maraña de luces. que engasta con esmeraldas, hasta que en tumbas de perlas su encendida antorcha apaga? Pues a un tosco como vos queríáis que Blanca amara? sois, un necio, y no digáis eso que pronuncia el alma. Mas dime, quien puede a mí quitarme, y es cosa clara, que adore a Blanca, y que ella a mí se incline bizarra? porque estas inclinaciones los sujetos no señalan. A un vergante cómo a ti? Dime no va más errada en amar a un negro sucio? Oyes? Sí, qué? Duerme, y calla, porque si no haré que duermas esta noche en la campaña de ese estrellado zafir. También el sueño lo manda. En busca de Carlos vengo por las verdes esmeraldas, por el carmín de las rosas, y por claveles de nácar. En esta parte dos hombres, si la idea no me engaña, se conocen, y será Carlos el uno, excusada, prevención es no llegar; yo llego; pero a la escasa. luz, que la Luna en sus giros; con su carroza argenteada esparce por líneas fijas, ya de cristal, ya de plata, veo a Carlos, que ha quitado, bruñida tez, que a su cara pintar suele de Etiopia, en cuyas regiones pardas. la negrura predomina, pensión de aquella campaña. Este es Carlos, bien se yee en la forma de su cara, despertarle será acierto, no despertarlo es infamia, porque estando aquí en mi pecho la vida que lo acompaña, dormir Carlos, y yo no, acciones son muy contrarias, y no puede aún mismo tiempoo ejecutarlas el alma. Carlos, esposo, señor? Es Blanca la que me llama? , Blanca soy, Carlos mío. Carlos dijo, ta esperanzas, o conservéis vuestra vida, ves al escuchar a Blanca uedó el alma sin sentido, n amago las palabras, n aliento el parasismo, sin razones el alma. iente escucho en estas murtas, yo quisiera excusarla ve llegara hasta este puesto, ero la industria me valga, ngir quiero que hablo al Rey. No sé si Blanca me ama. su Alteza viva mil años ara honrar aquesta casa. De Blanca es la voz que escucho, ve del calor obligada ilió a beber el candor elas mosquetas nevadas, sperar será preciso, que se recoja Blanca, me es mejor, no me vea. . igue, bien mío, mis plantas. Seguírete hasta la muerte. eras firme? . Quién lo extraña? eras mi esposo? . Sin duda. cuardarasme fe? . Y no falsa. pues Carlos sigue a mi cuarto. Mira Blanca que te engañas, ve no soy Carlos. . Pues quién res? . Soy en dicha tanta n esclavo fino tuyo. arlos, que conmigo hablas, adíe nos escucha ahora, orque tu nombre disfrazas? Yo no disfrazo mi nombre, ve quieren mis esperanzas, gozan de tanta dicha, cuando llegan a gozarla, no tener que agradecer las finezas que me hagas a otro sujeto. . Pues quién eres? de decirlo acaba. Ya digo que soy tu esclavo. Sin duda por estas ramas alguien nos escucha, y Carlos habla así por esa causa. Pues si como a esclavo tuyo me adoras, yo soy quien ama. Rendida estoy de ese modo. Lógrense mis esperanzas. Sin alma estoy al quererte. Al quererte estoy sin alma. Pues bien mío, tuya soy. El alma será tu esclava. Sígueme pues. . Ya te sigo, porque para mí tus plantas serán estrellas que guíen a quien fino te idolatra al centro de tu hermosura. Entra Carlos. Ya voy Blanca. Ya dejó el jardín mi prima, ya puedo yo en dicha tanta pisar la alfombra florida de azucenas argenteadas; mas en esta parte veo al Rey, que constante aguarda; que pensión es el amar, sin duda está apasionada la voluntad de su Alteza por mí, y mi prima juzgaba que rendida a su deidad, a ella sola la idolatra. Cómo tardé tanto tiempo al olor que respiraban los claveles de carmín, y la mosqueta de plata al sueño quedó rendido, despertarelo, a que aguarda mi amor que no lo ejecuta, cuando está mi amor en calma? Deje el sueño vuestra Alteza, porque tiene aquí a Casandra, que viene de amor rendida. Eres, mi bien, eres Blanca? Qué es lo que escucho, que veo? a Blanca nombra; engañada está vuestra voluntad, cuando a quien os ama agravia. Pues si no sois Blanca vos, dejaréis de ser mi dama. Aquí importa, aunque lo finja el pasar de Blanca plaza. Blanca soy, que sola yo puedo penetrar el alma de quien miro tan rendido, pues de amor en las desgracias supe que tiznaste el rostro para verme entre estas ramas sin ser notado. . Con eso . conozco que será falsa toda sospecha fingida. Pues vuestra Alteza a que aguarda, que ya no sigue mis pasos. Con esos términos hablas? no sé qué colija de eso. Aunque yo os adore ufana, el trataros como Alteza se debe a vuestra prosapia. No entiendo a Blanca por Dios, Como no entiendes a Blanca, cuando en tu pecho la miras? Porque te miro que hablas con términos, que no ajustan a mi calidad. . Si el alma te confiesa por su Rey, será mucho que turbada por Alteza te confiese? Mas que me obligas, me agravias. Pues el Rey en su cautela de matarme a celos trata con el nombre de mi prima; también, cuando me da causa, yo con el nombre de Carlos he de aumentar esta llama dándole celos. . Pues quiere Blanca con ardid, y maña, darme celos con el nombre del Rey, con el de Casandra he de aumentar sus desvelos, y darle también la paga en celos. . Ven Carlos mío. Casandra, ya sigue el alma. Ese nombre ya me ajusta. Ese nombre ya me agrada. Voy al pecho que me rige. Voy al centro que me llama. De qué ame a Carlos te huelgas? Y tú de qué ame a Casandra? Yo sí, porque algo intereso. Luego al Rey de verás amas? Es cierto que a ti te adoro, y que mi fe nunca es falsa. Por Dios Casandra no entiendo tus equivocas palabras. Por Dios Carlos que no entiendo los acentos con que hablas. Sufra celos quien los da. Sufra celos quien los causa. Yo sé que Blanca ha tenido, oyendo esto de Casandra, celosa pasión. . Yo sé, . que el Rey, cuando me escuchaba que lo nombraba por Carlos, tuvo el alma entre las llamas de los celos penetrantes; sigue pues Carlos mis plantas. Sigo Casandra mis dichas. Sufra el Rey. . Y sufra Venid luego. . Ya te sigo. Pero ya el alma turbada s confiesa por mi esposo. Tu esposo seré, pues gana into mi amor en servirte. Pues esté mi amor en calma. Pues goce yo de la dicha, y antes de salir el alba, amanézcame ese Sol, que por sus negras pestañas aborte rayos de luces para engastarlos en plata.
JORNADA TERCERA
Pues gocé de tu hermosura, si palabra he de cumplir, r esposo seré. . El seguir los lances es cordura. Si intento ahora casarme, oio lo debo por ley i de estorbarnos el Rey. Su Alteza quiere barlarme, le Rey lo puede estorbar, lando en vuestro poderío o manda Regio albedrío? Esto se puede dudar? i se que te adora fino, a se que de amante muere, i se que sino te quier i se que busca camino ira poder obligarte. Que el Rey hable de este modo? Que Blanca lo ignore todos satisfacer en parte obligación que me toca, cebid Blanca esta firma, cual a mi amor confirma, que será como roca. Recebir quiero el papel, que aunque por Blanca me tenga, con él haré yo que venga a cumplirme su fe, fiel. Dadme esa firma, y quedar podéis, que yo me retiro, pero gente al paso miro, aquí me quiero ocultar. Ya Blanca se fue, ya al fin gocé sin afán, ni pena, de su mano en azucena, de sus labios en carmín. No puedo mover los pasos por la opaca oscuridad. Pues un poco me esperad, que voy por luz. Tales casos, como voy ciego de amor, me privaron de la vista, porque de amor la conquista solo hereda este dolor. A Copete solo veo que a ese lado se descubre, y pues nada se le encubre, decir le quiero mi empleo, Y a Copete se llegó mi C mi mayor dicha, ya el sol me tributó su arrebol, ya su luz me fecundó. Yo no te entiendo señor, si con estilo más claro no me hablas. . No reparo en decir cierto favor. Ya gocé con mano franca en sus mejillas hermosas dos claveles en dos rosas, y finalmente ya Blanca me permitió que gozara de su hermosura sin fin, que a buscarme aquí al jardín vino con fineza rara. De todo lo que habla infiero, que no finge su locura, pues de Blanca la hermosura fue mi norte verdadero. san Qué es lo que miran mis ojos? como me sobra el aliento? al Rey en mi casa miro? al Rey en mi casa veo? yo turbada, el Rey sin alma, yo con fe, Carlos suspenso, muda la lengua, el sentido confuso al desasasiego, todos mudos, yo con penas, torpe la voz, flaco el pecho, sin amago las palabras, con inquietud el sosiego, sin treguas tanto dolor, con dolor tanto silencio, sin silencio mi deshonra, con deshonra tanto riesgo, no sin riesgo mi desdicha, y finalmente me veo, no tan honrada como antes, porque aunque se mira espejo vuestra Alteza, cuyas luces brillan en nuestro hemisferio, está de tal calidad de este siglo el sufrimiento, que si por alguna parte el ser mala fuera bueno, yo más quisiera ser mala, que no que el vulgo grosero sospechara que lo soy, cuando en cándido bosquejo soy honrada, que la honra no consiste según veo en ser honrada, y hermosa, sino solo en parecerlo. Vuestra Alteza aquí en mi casa, quien con alevoso pecho por las pajizas retamas os hizo senda al empeño? Que dirá cuando así os mire la azucena, que en su pecho cándido botón encubre, para que al llegar su tiempo brote en plata la esmeralda, desbroche en nieve el incendio? Qué dirá el clavel teñido en rosicler, que sangriento se mira ya de vergüenza, cuando encubriendo en su seno el coral vejetativo, es bizarro galanteo de las rosas, cuyas puntas su hermoso carmín vistieron, para que se conservara su púrpura intacta al tiempo? Sin duda teme al esclavo, Blanca, pues con tal empeño disfraza lo que es verdad, importa que al fingimiento concurra también mi industria. Que sea yo causa Cielos del pesar que tiene el Rey. Blanca, para el desempeño de este riesgo nos importa mi cautela. . Yo no entiendo. lo que decir quiere el Rey. No se lo que diga en esto. . Sosiega Blanca la pena, (así finjo, que supuesto que Blanca sabe el engaño. dorará también el yerro) yo Blanca salí esta noche de Palacio, poco atento, llevado de una hermosura, que no miento sabe el Cielo, y por no llevar testigos dejé el aparato Regio; finalmente salí solo, y en la casa de mi dueño a ocasión de cierto ruido. mi asistencia conocieron, mas yo salí con presteza, fueron en mi seguimiento, y al pasar de este jardín; por las paredes me arriesgo. a entrar, aquesta es la causa Blanca hermosa porque llego. a mirar estos jazmines, cuya nieve compitiendo con ese campo de plata, que de aquesa frente es Cielo, dan abrazos de cristal a los troncos de los fresnos, Qué bien finge el Rey, y cuanto puede hacer un buen ingenio. Creyolo el esclavo todo. Qué es esto aleve, qué es esto? . Mi desdicha, y tu pesar, tu dolor, y mi desprecio, ser yo infelia, tú sin dicha. Perdonad Blanca, si puedo daros pena en mis acasos. Respondas aqueso el silencio, lo que no puede la boca. Que la parece a tu ingenio de lo que fingí. Señor, ni lo alcanzo, ni lo entiendo. Que no lo alcanzas, ni entiendes? Blanca con tanto secreto hablar al Rey, yo celoso, luego bien con razón puedo conjeturar mis agravios, cuando tan claros los veo. Cese ya su Majestad, que para tan grandes hierros, no hay cautelas en mi sangre, no hay amparos en mi pecho, yo confesarme sin honra? Blanca quiere con aquesto dar más calor al engaño. Pues Blanca, no es manifiesto que tú eres la dama misma que me costó los desvelos esta noche? . Vuestra Alteza no canse ya el sufrimiento de quien desea servirle, porque mi honor es espejo, con quien los rayos del Sol son sombras. . Por Dios no entiendo. los fingimientos de Blanca; pero es tan casto su pecho, que a mí con saberlo todo, aún pretenden sus intentos ocultarlo. . El Rey, y Blanca . con tal secreto; el incendio de los celos no me mata, cuando me abrasa su fuego? Yo Blanca, por si en Palacio me llegaren a echar menos me voy. . Pues el Rey se va retirarme es lo más bueno. Como mande vuestra Alteza. Ya mis pesares son ciertos, Y pues logrando mis dichas tantas finezas os debo, Blanca guardad esta firma, que podrá ser que algún tiempo os importará, y a diós. Guarde a vuestra Alteza el Cielo. Dame tirana esa firma. Carlos se quedó suspenso, yo sin alma, y sin sentido, con pesar, y sin aliento. Dame esa firma traidora, que aunque en ella mi destierro lea, lo tendré por dicha, pues a ocultos pararelos iré donde no te vea, porque es mui claro argumento, que viviré con más dicha estando de ti más lejos, pues no veré pretendida tu hermosura del Imperio de un poderoso, que es Rey. Carlos mío, amado dueño, si eres el centro del alma, como puedo, como puedo agraviar tú fe constante? Dame esa firma, que quiero ver en ella mi desdicha, pues cuando vaya leyendo veré mi muerte en sus letras, veré en sus letras mis celos. Cuando a ti el alma te adora fuera grande atrevimiento negarte lo que deseas. Ya mi muerte a leer empiezo. Pues a Blanes gozó el Rey en más oportuno tiempo no. promete darle la m Señora Blanca, qu sto? Carlos no se que te diga, porque lo que estoy oyendo ni se si es verdad, que escucho, ni si es mentira, que creo. Dé vusted la mano al Rey, porque será bajo empleo casar con migo, que soy su vasallo: para esto fue el disimulo de esclavo, para esto tanto empeño, para aquesto tizné el rostro? si, que quiso tu amor necio hacer que tíntase el rostro para apartar sus intentos, pues al verme en su poder, como me miró tan negro, no fue el blanco a que tiraron sus amorosos requiebros, Luego crees lo que miras? Si lo que miro no creo, mal creeré lo que no miro. Pues sabe Carlos que es yerro, Puede engañarnos la vista? Algunas veces lo ha hecho. Puede faltar la razón? No puede. . Aqueso supuesto, responde Blanca a mis dudas. Pues propón el argumento, El Rey te adora. . Es verdad. Aquí estuvo el Rey. . Es cierro Habló conficción. . No así. Diote un papel. . No lo niego, El honor te debe. . Es falso. Lo confiesa. . Ya lo vemos. Quiere casarse. . Él lo dice, Pues de todo aqueso infiero que a ti te debe el honor, pues un vil hombre plebeyo, y más bien un Rey no haría, aunque adorara un sujeto, lo que el Roy hace. . Respe odos tus fundamentos: te estu vo el Rey, es verdad, le yo lo supe, no apruebo, de el honor me debe, es falso, pues al verse en sus intentos despreciado de mi amor, escogió por mejor medio trepar por esas paredes, a quienes sirve de asiento la enramada de unos mirtos, para decirme en su empleo que me debía el honor, para que al ser manifiesto mi deshonor lo adorara; pero se torció en su empeño al dar por ese camino, porque a veces escogemos el medio que es a los ojos más fácil, y verdadero; pues si yo al Rey adorara, con su amor condescendiendo, por solo seguir su gusto pensara el vulgo grosero que fue por soldar mi honor, no por cumplir sus deseos. De más Carlos, que a ti mismo, hollando el clavel sangriento, no te llevé yo a mi cuarto, y entre amorosos requiebros hasta este punto estuviste? pues si sabes todo esto, cómo puedes tener dudas? cómo puedes tener celos? cómo culpar mi lealtad? cómo abortar ese fuego? cómo asentar mi deshonra? comoculpar a mi pecho? cómo querer mis desdichas? cómo aumentar mis desvelos? y como querer mis penas, cuando me ves padeciendo en cada amago un dolor, y en cada dolor un hielo? Lloras Blanca? muy bien haces, porque quien se pone al riesgo de una sospecha de honor, lágrimas es lo de menos. Que aún no te quito las dudas? Tengo grandes fundamentos para tener evidencias. Algún día querrá el Cielo que conste a todos mi honor, más resplandeciente, y bello que los rayos de Faetón, que en cerúleos paralelos, peina en plata sus caballos, cuyas crines sacudiendo, dan en cada luz un rayo, y en cada rayo un lucero. Pues Blanca, ya que mi suerte no llegó a lograr su intento, aunque ponga yo mi vida en peligros manifiestos he de hacer que el Rey se case, y he de hacer, viven los Cielos, si no quiere dar la mano de esposo, que aquí en su Reino todo el cristal del Páctolo se conozca tan sangriento, que lo que es plata menuda se mire coral deshecho. Eso dices? . Esto digo. Y lo crees? . Y lo creo. Mal lo juzgas? . Bien lo juzgo. Mal lo infieres. . Bien lo infiero, porque en los casos de honor nunca ha de haber sufrimiento, pues de este modo se salvan las que hay dudas en el riesgo. Adiós Carlos, que algún día verás mi honor tan entero que no te permita dudas, Ya quisiera verlo espejo, en cuyo reflejo undoso se acrisolara el incendio de las que padezco penas, de los que padezco celos. Dónde está Blanca? . No sé. Vístela esta noche? . Sí: porque lo preguntas, di? Espera, y te lo diré. Esta noche entre mil penas estuve en cierta prisión, y fui rico en la ocasión, pues tuve cuatro cadenas. El Rey te quiso prender para venir a gozar a Blanca, que en tu lugar preso tú, quiso vencer. A mi engañados me asieron en tu loco frenesí, y fui cogido por ti. . Cómo? Por ti me tuvieron. Luego en el verde jardín, con encarnados primores, tu lecho no fue en las flores? tu albergue no fue el jazmín? No, que llevé mayor cruz, pues preso; si no te asombras, al mirarme entre las sombras pronuncié triste, a diós luz; los chinches me molestaban, y dormir no me dejaron, y pienso que me apuraron. Y cómo fue? . Me picaban. Vino firme como bronce el Rey, dando en su porfía. Mas dime, a qué hora sería? Vino al cabo de las once, no fies de Blanca infiel, porque si Blanca se enoja, se hará Blanca de la hoja, que es Blanca como el papel. Que armiño en nevada plata, dando la candidez franca al que astuto lo maltrata, cuando competirla trata, lo puro iguala de Blanca? Que rosa en su rosicler, que empieza a reverdecer intacta, bella, y brillante, de espinas con su turbante a Blanca puede exceder? Qué constante giraso! con tanto pajizo rayo, no marchita su arrebol. y padece algún desmayo delante Blanca, qué es sol? Que arroyuelo su cristal, si mira en Blanca el coral, con lo cándido engastado no recoge? y en el prado quien rio llora su mal? Qué clabel no queda esquivo, cuando en su ardiente dolor, su coral vejetativo conoce excedido, por Blanca su contrario vivo? Qué condensada azucena no teme, al verfe su pena, de Blanca en la competencia, pues al verse en su presencia de temores tiembla llena? Que tú lo pronuncies basta, y diré, no haciendo ultraje, que es limpia, pues su linaje la hace, ser de buena casta. pero pudo sospechar Carlos cierta fraude, y idolo, mas por verme preso, y solo, el Rey me dio que pensar. Mira, que Blanca es mujer, y que el Rey es poderoso. Calla cobarde alevoso, que Blanca no puede hacer lo que tus desconfianzas imaginan, que la Luna no es tan pura en su fortuna. Por eso tiene mudanzas. La palabra que dio franca cumpla firme, siendo esposo. Aqueste lance es forzoso, su prima pide por Blanca. Mujer, no entiendo tu voz ni sé lo que aquí pronuncias, solo miro que me anuncias algún infortunio atroz. Esa ficción que fulmina contra este reo tu labio, no pasa plaza de agravio, pues contra mí no camina. Yo esa palabra no di de ser esposo, que fuera yerro, que mi amor hiciera, cuando en otro oriente vi cierto sol, que con sus rayos el amor tanto avivó, que aunque quiera, no dejó amor para otros ensayos. El negar eso es vajeza, cuando en mi misma presencia esa palabra, o sentencia, dio, o pronunció vuestra Alteza, Y la firma lo dirá, en que firme prometió lo que ahora me negó. Claramente se verá. Pues si mi firma tenéis, a ese esclavo la entregad, y vos esclavo mirad. lo que en eso resolvéis. La firma me habéis de dar, porque el Rey aquesta vez de su causa me hace Juez. Aquí la podéis mirar. ( Bien su culpa se confirma, (. y cuando el dolor le anuncien, merece que lo denuncien, porque concedió la firma. A quién la firma entregó debe Carlos el honor, y le cumplira su amor la palabra que le dio: que a ver todo aquesto llego! No sé triste lo que escucho. Pena grande! . Dolor mucho? si estoy ciega? . Si estoy ciego? El caso es bien conocido a la noticia más lega, que la Casandra está ciega. Pues porqué? . Porque ha caído, Lo que leiste no sé, porque por humana ley, esa firma me dio el Rey para confirmar su fe. El Rey esta firma os dio, yo juzgo que os engañáis, porque si bien la miráis su Alteza no la firmó. Carlos con voluntad franca, y no fingida, por Dios la firmó, mas no por vos, porque la firmó por Blanca, A Blanca debe el honor quien le entregó este papel, y el cumplirá como fiel, lo que su amor prometió. Vos andáis como fingida, pues a Blanca le usurpáis. lo que por vos no alcanzáis, y pecáis en fementida. Una dama no ha de hacer, siendo de tan alta esfera, que le venga por quimera lo que no alcanza el poder. Carlos en cierto obelisco por sola Blanca aclamó, y cuando el risco la vio por su sol la aclamó el risco. Ufano el clabel del monte, al verla pierde su pena, y la nevada azucena se humilla al ver su orizonte. Desde la blanca mosqueta, hasta el verde tornasol la confiesan por su sol. Y qué dice la violeta? Está en alegres primores. Las flores marchitarás si en flores prosigues más, porque aqueso es gastar flores. Que la aclamo la escarlata del clabel en el jardín, pues su labio no es carmín, pues sus manos no son plata. Que el ufano girasol, y las otras flores bellas a sus niñas por estrellas veneran, y a ella por sol; no es posible que eso sea, porque es asentada cosa, que mucho más que de hermosa, tiene mi prima de fea. Mucho en vos la pasión lidia, bien la podéis refrenar, porque daréis que juzgar, que habláis llevada de envidia. Que sea fea, o hermosa, que sea rayo, o estrella, que sea en excelso bella, que sea clabel, o rosa, a vos no os debe dar pena; que yo que sol sino amante sabré quererla constante. Vos a mi prima? . Es ajena Blanca de ser adorada de una fina voluntad, yo sé que en Blanca hay piedad, porque Blanca es bien mirada. Cerrad el labio, oprimid la lengua, callad vil negro. Así yo fuera su suegro, la arrojara hasta el Cenid. Vos lo que decís notáis? vos lo que decís sabéis? vos lo que habláis conocéis? vos conocéis lo que habláis? Vos villano os atrevéis? vos grosero la adoráis? vos tal beldad estimáis, cuando no la merecéis? Reprimid la confianza, que al saberlo su desvelo, no estará seguro el Cielo de su castigo, y venganza. Cuando Blanca lo supiera hasta el Cielo os arrojara, con vuestra sangre tintata el aire como una fiera. Si tenéis ese recelo, pues que Blanca Cielo es, me arrojaré yo a sus pies para arrojarme hasta el Cielo. Mas me irrita cuando alaba su hermosura, callad ya, porque alguien me notará, que con vos comunicaba. Aunque esclavo me miráis, de mi linaje el reflejo es más claro que un espejo, si vos lo desestimáis, y aún puede vuestro linaje con mi sangre ilustre honrarse, que aquesto de cautivarse, ni es deshonra, ni es ultraje. Que esto hable; y no se desa Qué pena! . Caso es patente, porque no vi penitente que fuese de mejor sangre. Que vuestra sangre me iguala habéis loco pronunciado: hola, no hay algún criado? Ella a los dos nos empala. Quién Casandra os causa pena? Este esclavo me perdió el respecto, cuando yo estoy de pesares llena. De vuestra Alteza burlada, de aqueste esclavo abatida, con la honra por vos perdida, con la deshonra ganada. Yo llorando mi pesar, vos logrado vuestro gusto, yo habiendo ganado un susto, vos haciéndome penar. Yo Casandra injustamente lo que decís cumpliría. Y eso también lo diría Feniso, que es muy prudente. Si he de decir lo que siento, no debe cumplir su Alteza lo que pide a tu grandeza Casandra; y lo juzgo atento; pues una firma que tiene, y dice que la firmó vuestra Alteza, veo yo que es de un Carlos. . Blanca viene. Dolor grande, grave pena, sin mí me tiene el pesar; quien te pudiera colgar vil esclavo de una almena. La Casandrilla no es lerda, pues te cuelga de una roca, ella bien puede ser loca, pero su trato es de cuerda, Qué pesares te fatigan, cuando es mucho que en ti se hallé? Mejor es prima se callen, mejor es que no se digan. De ti merezca escuchar tus penas, y hallarás vado. Escucha pues mi cuidado, escucha pues mi pesar. El Rey, que presente ves, ser pagado consiguió de mi amor, y me burló con un engaño. . Eso es hablar ciega, y engañosa, cuando Blanca sabe bien, que es sola la deidad, quien de mi luz es mariposa. Con una firma engañó de un Carlos mi voluntad. Eso es engaño, mirad que mi firma la di yo, ciego de amor, y rendido, a Blanca, y mi firme amor a esta le debe el honor, y yo he de ser su marido, Mirad señor lo que habláis, que no quiero que paguéis el honor que no debéis, y la fe que no alcanzáis. Eso vos Blanca decís? Y eso señor pronunciáis? Pesares a qué aguardáis? cómo penas no venís? Es Blanca tan recatada, que no quiso declararse hasta que al efectuarse esté conmigo casada. Qué es esto Blanca? ah villana, bien estimaste mi firma, tu amor falso se confirma, bien se mira tú se vana. Carlos por Dios no te entiendo Carlos por Dios me suspendes. Ingrata, que no me entiendes, falsa, y a voy conociendo, que sobre ser cautelosa no te falta liviandad. Carlos lo que habláis mirad, que la antorcha luminosa, a que en bugia de cristal por varios de plata giros haciendo lucientes tiros con pólvora de coral, como mi honor no es tan pura, porque la diáfana Luna. con tener buena fortuna con mi pureza es oscura. Vos Blanca podéis ser bella, pero estoy desobligado. Cómo del sol Blanca ha hablado, ahora con Carlos se estrella. Pues dime, porque razón mi pura fe desestimas? Porque mi amor poco estimas, Este es muy falso baldón. Como el escrito papel en que sino prometí ser tu esposo, después vi a tu prima, dime infiel? Bien en lo que dice afirma, con oírlos me deleito, el Carlos tiene mal pleito si acaso niegan la firma. Tú, papel no me entregaste, ni sé lo que te pronuncias. Mi muerte con esto anuncias, mas no, que antes me mataste. Luego en tan grave dolor es verdad lo que confiesa tu boca? . Siempre es pavesa esta verdad de mi amor, y así tú estás engañado si en eso estás receloso, Que pena da un poderoso, pero un Rey mayor cuidado. Carlos haréis que se case con vos, pues amante fiel os entregó ese papel. Que esto sufra, que estopase? Pero es ficción, o quimera, pues a Carlos Polinardo . le dio muerte. . En penas ardo como ensangrentada fiera. Mejor puedo yo quejarme Carlos de tu crueldad. Cómo, o porqué pronunciad? Pues empieza tu aescucharme; Carlos, tú con buena ley, cuando mi afecto te estima, puedes amar a mi prima, y cargar después al Rey. Después que fino en mi pecho el mayor favor gozaste, de quererme te cansaste por remiso, o satisfecho. Qué quisiste en mi dolor Carlos cruel parecer al que ufano llegó a oler de un ramillete la flor. Llega gustoso al jardín, y al pie de un sauce, o laurel corta curioso el clavel, coge gustoso el jazmín. De aquel el tierno coral por las manos llevar suele, de esta gusta cuando huele el condensado cristal. Mas después las flores bellas, cuando por estar gozadas todas se ven agostadas, sin ser ya del prado estrellas, no tienen la estimación que en sus verdores tuvieron, porque con eso sufrieron del gusto la sinrazón. Yo padezco con mi pena al mirarme sin honor, lo que padece la flor del clavel, o la azucena. Queredla, porque es deidad Casandra, que yo soy fea, mas sea que yo no vea tan mal vista crueldad. No puedo al verte sufrir que aljófar mi Blanca viertas. Abiertas están las puertas, ( bien podéis Carlos salir. (. Prima no parece bien tanta comunicación con un esclavo. . Estos son señales de querer bien. Porque no es autoridad arriesgar tantos recelos. Casandra a caso son celos que forma tu falsedad? No te entiendo, aunque te escucho, aunque te escucho, no entiendo eso que me estás diciendo. Ya sé que tu amor es mucho. Blanca declara tu pecho; léeme tu corazón. Escucha con atención; las traiciones que me has hecho: Ya sé que desvanecida a ese negro esclavo adoras, y que cautelas traidoras te hicieron ser atrevida. Ya sé que es Carlos de Ursino, y que en Parma la Duquesa por su primo lo confiesa, y que te idólatra fino. Ya sé que el rostro tiznó, y que de esclavo fingido en mi casa fue admitido, como tu amor lo intentó, Ya sé que se ha de casar contigo, pues de tu honor es el único deudor, y te lo querrá pagar, Y finalmente, ya sé que estás celosa conmigo, cuando Casandra no sigo tal sujeto con mi fe. Pues con Casandra logró . Carlos su firme deseo, y conmigo el Rey su empleo, prevenirlo así importó. No debe vuestra fineza firme a Casandra pagar, pues no se debe casar con Casandra vuestra Alteza, Pues el esclavo que viste es un Noble Caballero, que por fino, y verdadero está en este estado triste. Casandra con firme amor por esclavo lo introdujo, porque a este estado la trujo la fuerza de su dolor. Ya con verdad conocí el yerro de mi deseo, pues fue con el Rey mi empleo. Qué es lo que pasa por mí? No está mal a tu belleza casarte con quien te estima. Eso el alma me lástima. Bien la exhorta tu grandeza; pero Carlos (qué dolor) entra acá solo otra vez, el rostro blanco sin tez, y la cara sin color: mejor es salirle al paso para estorbar ese arrojo. Yo la desdicha me escojo. Blanca lo tiene, mal caso. Carlos detente, qué intentas? cómo a entrar así te atreves? Por tus traiciones aleves, porque mi desdicha alientas. Entra, y quítame la vida. Este es el negro, este ha sido? Sí, que está descolorido, y trae la color perdida. No dieron a Carlos muerte? Qué es lo que miran mis ojos? De la Parca no es despojos? Grave dolor, pena fuerte. Claramente conocí que yo la suerte troqué, y pues en mi amor erré, razón es hablar así: Rey de Ungría poderoso, Alcides valiente, en quien el valor, y la osadía compiten con el poder. Yo sol Carlos, yo soy Carlos de Ursino, segunda vez, porque decirlo dos veces bien señor es menester, para que atento el oído, los ojos crédito den. Cruel mi muerte intentaste, pero no es mucho a mi ver, porque un hombre competido, y en amor, para vencer, no solo causará muertes, pero si con su altivez fuera necesario, hiciera que ese del Cielo farol, ese del Cielo faetón se detuviera al vaiven de su impulso, que aún el Cielo en su hermoso rosicler, no está seguro en sus luces, cuando al disipar la tez, por campañas de crista! rayos vibra para arder. Mas no sé logró tu intento, pues yo conseguí el laurel de tener vida, que el Cielo entonces me quiso hacer una lisonja en mi abono, o en mi amparo una merced, Amé a Blanca, ya lo sabes, que me inclinó a querer bien su belleza, muy bien puedes disculparme, pues se ven todas las flores del prado, desechando su altivez, corridas en su presencia, pues al tronco de un cipres no hay flores que la compitan, cuando con verdad se ve, que al pisar el prado Blanca quedan a un tiempo sin ser, desde la mosqueta helada, hasta el rosado clabel. Con este traje de esclavo mi rostro encubrió la tez, sin que mis atrevimientos hayan dado a conocer el arrojo de mi amor, ni el empeño de mi fe. Pero ya, Príncipe invicto, de saberse ocasión es, pues más estimo a quien quiero, que a mí mismo, que ha de ser el amante tan atento, que ha de procurar el bien de la dama a quien adora, que hacer otro no era fe. Pero mi amor (ay de mí) quiso Feduardo, que ya por cautela, o por suerte, que uno, y otro pudo ser, gozases tú de la dicha que para mi procuré, Blanca sin honor se mira, haced, Feduardo, haced que con darle vuestra mano su honor a reverdecer vuelva, como verde fresno suele en ameno vergel al fecundarlo el cristal, que yo aqueso mismo haré dándome vuestra licencia con Casandra, para que sepa el mundo, que un engaño el amor concilió, y fe de dos, que no se adoraban, para que se quieran bien. Qué haces Carlos, así estimas la fe que yo te guardé? Si Blanca, porque esto importa a tu honor. . Pues yo logré la dicha de ser esposo de Blanca, perdonar e los hierros que cometiste, si puede hierros donde hay voluntad, y amor. Pues Copete aquesta vez también se casa con Lesbía, porque hacer otro, era hacer uso nuevo en las comedias. Carlos a mis brazos ven, que seré fina tu esposa. Yo Casandra te amaré como sino amante. . haré que hagan fiestas, pues de los cuatro el casamiento se celebra; y así haré que Irene a Francia se vuelva, aunque un retrato envié, para hacer mi casamiento con Irene. Y aquí dé fin el Poeta a los hierros, en donde se puede ver a lo que obliga el amor, en cuya constante fe esclavo, y amante a un tiempo fui contra el poder del Re
