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Texto digital de Fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced por el Rey don Jaime

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Atribución tradicional
Francisco Agustín Tárrega
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Francisco Agustín Tárrega Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced por el Rey don Jaime. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/fundacion-de-la-orden-de-nuestra-senora-de-la-merced-por-el-rey-don-jaime.

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FUNDACIÓN DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED POR EL REY DON JAIME

JORNADA PRIMERA

C. Nivano querido Arbante con tu peso amado vuelo, aunque tú mi dulce amante eres bueno para cielo, no soy buena para Atlante. Cansada estoy, ya no espero salvar en ti nuestras vidas, sígueme el Cristiano fiero con mil hachas encendidas, y con mil hachas de acero. Ya la gente más bestial, que guarda al Rey de Aragón nos rodea por mi mal. 1. Por aquí va la visión, que ha alborotado el real. Atajad por ese lado, que he de hacer que el mismo infierno de este mi tronco atizado me pague con sueño eterno el sueño que me ha quitado. 1. Mujer parece Señor. Demonio, sombra, o mujer habla, o verás mi rigor. 2. Demonio debe de ser Mudo por ser más traidor. 2. Este mi bastón pesado le hará Capitán hablar. doile. . Detente soldado. 2. Si allá me ha de atormentar tendréselo anticipado 1. Dos Moros son abrazados. Poco a poco serán tres; llegad las hachas soldados. 2. El signo Geminís es, que cayo de sus estados. Scase lo que quisiere; hable, o muera. . Qué buscáis? a quien vuestro brazo hiere? porque una mujer matáis, que ya de suyo se muere? Suspended vuestros aceros, librad mi muerte, mis males: mas ya veo solo en veros sois tigres iracionales, y es en vano enterneceros. Matadme. . No moriréis. De merced os ruego, y pido, que la sangre le entreguéis a este joven mal herido, que de mis venas saquéis. Pagaréis mi obligación, y le podréis guarecer, y tendréis con nueva unión la vida de una mujer en el cuerpo de un barón. Estos miembros medios vivos con esto resucitáis, con vosotros sois esquivos, si en un cuerpo no encerráis. de un cautivo en dos cautivos. Soldado detén la mano, que mal en mujer se emplea el ánimo de un Cristiano. 1. Un villano, aunque no sea, no puede ser más villano. Sigo mi naturaleza, como el perro su ladrar. No es calidad la nobleza, que no se pueda alcanzar, cese ahora tu braveza. Idia la tienda real, y al Rey contad la ocasión de este rumor. . 1. Ella es tal, que te sale el galardón con el trabajo a ti igual. Diréis que dos Moros fueron, que están en mi poder ya los que el rebato movieron, 2. Sin duda te los dara. Mis brazos lo merecieron. Mujer, aunque soy Cristiano, no asegure el pecho infiel, segura estas en mi mano, que aunque soy tigre en la piel, tengo el aforro Cristiano. Dime el daño que padeces, que lloras con unos ojos, que los míos me enterneces, y en tu vista, y tus enojos mucho de honrada me ofreces. Amante has sido algún día, y también fui Caballero, aunque la ventura mía me tiene Capitán fiero de esta fiera compañía. Los Almojabares son guardas salvajes valientes del noble Rey de Aragón, bien merezco que me cuentes tu pena y tu condición, Que te haré buena amistad. Amante y noble te veo, y así con seguridad dire al amante mi empleo y al noble mi calidad. Sabrás Caudillo esforzado, que allá en Fez mi padre reina, donde lo mejor he sido de su gusto y de su tierra. Alegres pase tres anos de mis edades primeras, niña, rica, noble, amada, libre, que todo lo encierra. Hasta que una gran borrasca puso en mi puerto dos velas, para deshacer mis glorias del tiempo ingrato desechas. Que tan cascadas venían, que donde naturaleza los naufragios asegura, se los sorbio la tormenta. Con gran piedad los miraba de un balcón, que mis almenas blanquea con blanco mármol, y entolda con verde hyedra. Cuando vi salir a nado este mancebo, que a penas guardaba el alma tapiada con la espuma, y con la arena. Salió al fin a un jardín mío, socorriole mi terneza, y el amor, y la piedad se me entró al abrir su puerta. Amelo, como lo dicen estos ojos, y estas muestras con secreto; mas no dicen en amor cosas secretas. Invidias solicitaron de mi padre las orejas; trató de matar mi esposo, por no admitir su pobreza. Qué Árbante de sus pasados solo alcanzó por herencia sangre, valor, y hermosura, para ricas pobres prendas. Obligáronme peligros a que al mar con una vela mi ventura encomendase poco segura en la tierra. Aporte muy perseguida de armas, fregatas, y quejas a esta playa de Sagunto, llena de miedo, y de guerras; Caminando a la ciudad, quel fuerte don Jayme cerca, con una tropa de Moros, que auran brotado estas guerras. Con los rayos de la Luna nos vieron las centinelas, pelearon con los míos, vencieron nuestras defensas. Quedo mi gente en el campo, y Árbante quedo con ellas, para el mundo medio vivo, muerto para mi sospechas. Acabada la batalla, y estando en sueño las tiendas con la victoria entregadas a flacas manos sujetas. Las tristes mías venían a enterrar mi amada prenda, por darle tierra difunto, pues vivo no le di tierra. Di en las tuyas Capitán, y a penas puedo con estas cerrar la sangre a mi esposo, y cerrar sus rotas venas. Vive; pero esta de modo, que la abundancia que apremia con el alma agonizando casi me rompe la presa. Esto soy, aquesto he sido: esto dejo, esto me deja; juzga tú mis desuenturas, pues has pasado por ellas. Mora mi antiguo cuidado, movió mi nuevo tormento, lástima grande me has dado; porque está mi sentimiento casi a tu punto templado. Mientras las llagas aprieto. a tu querido doliente, de mi mal oye el efeto, que un secreto solamente. se naga con un secreto. Lamberto soy en Monpellen criado en la casa Real, donde tenían mis verdes anos noble acogimiento; enamóreme de la hermosa Celia, de la Reina, que es madre de don Jayme querida camarera; y en un año camine mil jornadas de favores: saquela al fin de su Real palacio, que me apretaban ya muchas sospechas, que dirán en mi muerte y en la suya. Viví en los altos montes Pirineos. tan disfrazado, como requenido, casi diez años, donde medio el cielo un hijo, que Arméngol tiene por nombre y una muchacha, que se dice Flora, extremos de hermosura y fortaleza: siguió el rapaz las bandoleras armas por los nevados montes de Sobrarbe, donde perdí su rastro ha pocos días: La niña; que mil lágrimas me cuesta, un día caminando con sus padres a Monsérrate, la prendieron Moros, después que casi muerto me dejaron, y a mi esposa sin alma de un flechazo; llórela allí, y cúreme a mi despecho, que la vida y salud aborrecida cuando menos se buscan más acuden; en los bosques viví, como salvaje, estos diez años, donde el tiempo largo, y la vida bestial me disfrazaron, para poder vivir siempre sirviendo al Rey que darme muerte solicita, bárbaro Capitán soy de la corte, donde fui cortesano bien mirado. Que no sabrán hacer los hados tristes? No lloro tanto mis perdidos bienes, mi hijo, mi privanza, mi fortuna, ni mi esposa, que es más que todo esto; cuanto haber entendido, aura un año, que Flora vive en Fez muy requerida de amores de tu padre, el Rey Audalla. Yo conozco esa dama, y ese intento. Ay Mora, la niñez llama al antojo, la pobreza la afrenta soleniza, la ambición del reinar a la pobreza a la ambición la falta del consejo, y a todos el poder de un Rey amante: que en el tablero de este mundo vario pocas damas se libran de los Reyes. De aquí puede nacer, que la rapaza deje la fe de Cristo verdadero; que si en su corazón se encierra Audalla, Audarla borrara de Cristo el nombre: mil disgustos, y muchos sobresaltos combaten mi memoria cada punto, rabiando vivo, porque el honor tengo en manos de una flacua mujercilla; mátela Dios primero que le falte la fe, que desde Abarca a mis abarcas ha profesado su avolorio noble. Mira cual ha de estar un padre triste, que tiene tanta suerte en contingencia, y alivia tu paciencia en mi paciencia. Siento como noble y fiel tu tormento desigual, aunque me alivio con él; que los ejemplos del mal son todos consuelos de él. Y a verme con libertad, me opusiera con la vida al Rey, y su autoridad; que se que Flora es querida, y se lo que es mocedad. Pero ya ves cual me veo, que aunque esta puesto en tu mano el poco bien que poseo. Si a tu esposo te doy sano, y en libertaros me empleo. Si una barca bien fletada con Moros libres te envío a Fez muy disimulada, Mora noble, tendrás brío para hacer una jornada. Qué respondes? habla, di. Estoy mirando que puede mirarme ya Árbante a mí. Mi flaqueza me concede, que por ambos te de él sí. Muriendo pude escuchar tus largas penas crecidas, porque ha sido tu pesar sal, que has puesto en mis heridas para hacerme recordar. Mándanos lo que quisieres, que a Fez iremos sin duda. Pues seguir mi impresa quieres aquesta daga desnuda te doy a ti, y mis poderes. Tú, como discreta, mira por ella, y de la ciudad, y del amor la retira, dale por mi libertad, si a caso por mi suspira. Que una carta te daré, porque te sigua, y te crea; y tú si ves, que su fe se rindiere en la pelea cuando el Rey más se la de. Me has de jurar al momento la vida le has de quitar en el Real aposento con esa daga. . El osar es Capitán mi contento. Y lo juro desde ahora. Yo pondré en riesgo la vida, por darte libre a tu Flora. Pues venid a mi guarida Moro fuerte, y bell Mara. Que el Rey me da lo que gano en las guerras, y sois míos; mar, y campo os daré llano. Pues las das siempre a mis bríos, Zafira dame la mano. Del suelo te quiero alzar, aunque sobrado me atrevo que se poco sustentar. Bien haces, que no es de nuevo quererme así regalar. Algo voy entristecida a fe, porque allá me amaga el tiempo mala salida. No es caro el precio que paga honor, libertad, y vida. Vamos alma. . Vamos gloria. Ay canas, bien sois manteles, do en mitad de su vitoria suelen servir mozos fieles, platos a vuestra memoria. 1. Que a tales horas se emplea en cuentas tan enfadosas. 2. como Marte le rodea hace de noche sus cosas; porque de día pelea. Hasta que sale el Aurora cuenta. . 1. Parece venganza en cansarnos cada hora, si todo cuanto el alcanza puede contarse en una hora. Un Rey, que pide prestados tres míi sueldos, para dar socorro a sus soldados, tiene tanto que contar. 2. Sí, pues le sobran cuidados. Todo este Reino es testigo del valor que en el sustenta. 1. Yo que lo he visto, y lo digo. 2 Pues si sus hazanas cuenta tendrá que contar amigo. De su mano su jornada, que un nuevo César tenemos, va escribiendo. . 1. Historia honra 2. Y así este libro ponemos (da. junto con esta celada. Porque su ingenio, y su impresa se suelen acompañar, y porque el justo los pesa, su escribir, y su matar puede sentarse a una mesa. Es honrada librería la del papel, y el acero. 1. También es melancolía cada noche sin dinero pasar cuentas cada día. Soy su ayuda, y es enfado, mala vejez me apareja. 2. Callad, que sois escuchado; que al murciélago semeja, que por empresa ha tomado. Al fin montan las raciones De los míos diez reales? Tú llevas tantos varones, y les das comidas tales, y en estas costas te pones. Cercéneseles el pan y No amigo, tener paciencia; coman cuanto ellos querran; que estas costas de Valencia, estas costas pagaran. En tu mesa se han gastado Treinta sueldos. Buen amigo eso anduvo muy sobrado, diez comen solo conmigo, no gasteis más de un ducado. Mirad, que la mesa es mía, y con armas me halláis, no haya azucar cada día; que si tanto azucar dáis, no nos bastara Gandia. Que quien se viste de acero regalos no ha de tener; basta que un buen Dispensero de en las fiestas a comen torreznos, fruta, y carnero. Y en los solenes convites algo dulce. . Mi gastar es gran razón que límites. Amigo yo he de criar soldados, y no confites. Acero trata, y no rueca mi Cristiano campo fiel, dalde la comida seca, porque estómagos de miel crían brazos de manteca. Yo lo haré. Y en cuatro días Capitán, qué habéis gastado? Mil florines en espías, quereislo ver. Sois honrado, y estas son mis granjerías. Cuenta nueva se comienze, tomad para el nuevo gasto, y ninguno se avergüenze si como mal, y esto gasto, que arto come bien quien vence. Con la guerra me acomodo, aorro para gastar, no soy avaro del todo. 1. El mundo puede ganar don Jayme de aqueste modo. Vos qué decís Limosnero? Cien reales se han partido a pobres. Rey Poco dinero; no deis en ser tan medido, que ellos sustentan mi acero. Que si Dios multiplicar suele aquesto, como veis, pues el no puede faltar, cuanto más a Dios le deis os dará más para dar. Como en dar a todos sobres, son ricos con tus reparos, ya no hay pobres en quien obres. Se que no faltan avaros, que son moldes de hacer pobres. Siempre los ay, la certeza de Cristo los asegura, que sería la grandeza de la humana compostura, si fáltase la pobreza. De mis tiendas afligidos no vayan, pues son su escudo. Todos iran socorridos. Ni vea pobre desnudo mientras yo tenga vestidos. Y si falta que les dar daldes mis armas. . No voy tras quererte desarmar. Las limosnas que les doy me pueden asegurar, Que el dardo más bien tirado por la mano de la muerte, si esta Dios de ello pagado bien pasara un peto fuerte, mas no el habérselas dado. 1. Gran fe. . 2. Gran valor. Gran prueba. ey Dejadme solo, que quiero pasar otra cuenta nueva. Este es rico verdadero, que al pobre en su seno lleva. Rey María, que el Sol dorado os da su luz por ofrenda, desde ese cielo estrellado tomad cuenta de la hacienda, que en Valencia me habéis dado. Pobre, y con pobres vasallos, y estos Moros guarnecidos de fuerzas, y de caballos, y con pocos poco unidos hice mucho en conquistarlos, Vos sabéis Reina sagrada, que de todas mis victorias os rinde parias mi espada, y que os dan todas mis glorias lo mejor cada jornada. Y que del pobre caudal de cualquiera vencimiento, Madre Virgen celestial os doy al repartimiento la parte del General. De estos bienes allegados en nombre de vuestra herencia, y en este libro contados, desque conquiste a Valencia me alcanzáis seis mil ducados. Aisi dice esta partida, seis mil ducados le debo a la Reina esclarecida, pues oídme, que me atrevo a darosla difinida. Pague por ella en Oran mil ducados por rescate de cautivos, que allí están, por dos hombres de quilate otros mil en Tetuan. Cuatro mil aquí en Valencia; justa la cuenta ha de ser, y hoy junto en vuestra presencia solo deseo saber si empleo bien vuestra herencia. No se Reina si me alargo en repartir esta hacienda, que por vos tengo a mi cargo; aquí estoy para la enmienda, aunque cierto es mi descargo. Que si Dios la gente humana. con su sangre redimio, haced Reyna soberana; que de vuestra hacienda yo acierte a dar cuenta llana. Mas con todo necesito gran Señora de tener de esa mano el finquito, que soy nuevo mercader, y no se si me limito. Dádmelo Virgen en prueba, si es que bien la empleamos, y porque mi libro os deba, esta cuenta rematamos, para entrar en otra nueva. Jayme tus cuentas obligan, que te den cuenta del cielo, allá mira tu buen celo, tus intentos se prosigan. Muy bien has administrado mi hacienda; yo estoy contenta; firmada está ya tu cuenta, y a diós le dejo un treslado. Una santa Religión has de fundar en mi nombre, que porque redima al hombre se ha de llamar Redención. La Virgen de las Mercedes se dirá esta Religión; mira si con tal blasón estimar sus hijos puedes. Cuyo ejercicio ha de ser redimir Cristianos míos, y de redentores pios el renombre han de tener. El mundo en ellos vera, lo que en tenerlos granjea, pues yo les doy mi librea, y Dios su nombre les da. De Diego, Juan, y Benito, y de Jorge acompañada, de sus cruces rodeada, que son de honor sobreescrito. Vengo a darte aquesta mía, que en tu cuello has de poner, porque maestre has de ser de esta ilustre compañía. Cuyos soldados harás en Barcelona muy presto. Sol de mi gloria, qué es esto? porque al Aurora te vas? Imagen, que a los más bellos serafines das despojos, o llévate allá mis ojos, o tu rostro deja en ellos. Dichosísimos sentidos, quién os iguala en el suelo? pues fueron puertas del cielo mis ojos, y mis oídos. Dulce voz, bello retrato, ya ni ver, ni escuchar puedo otra belleza sin miedo, ni otro sol sin desacato. Porque la vista que ya en ver la madre se emplea, aún no sé si es bien que vea el sol que el hijo nos da. En este papel dichoso pago a mi cuenta me dan, y aquí las armas están del Conde Jofre el belloso. Ganó este escudo en Paris mi casa de gloria llena, hoy me lleva el azucena que hace de la flor de lis. Todo el cielo me lo envía, pues las cuatro barras son, las tres por la trina unión, y la cuarta por María. En nombre de todo el cielo la Redención he de hacer, dichoso aquel que ha de ser Redentor acá en el suelo. Pues con favor nunca visto será el que a Cristo más cuadre, y en ser la Virgen su madre será heredero de Cristo. Rico seno, alegres manos, pues Dios del cielo os corona, partamos a Barcelona a buscar estos hermanos. Alcese el campo al momento, pues ya Segunto a partido esta noche se ha tenido. 1. Hablando está en su aposento. Entrad. . qué es esto soldados? Decirte, que en este punto los castillos de Sagunto en tu nombre están ganados. Ya en Valencia acabo Marte, del cielo es este favor; pero que tienes Señor, que apenas puedo mirarte? Tienes sol dentro los ojos, que así los míos se alteran, o es que en ellos reverberan del mismo sol los despojos. Por esta causa imagino, que causáis mi ceguedad; porque a decir la verdad sois resol del sol divino. qué has dicho? . que nos partamos. 2. Parece que esta elevado. La vanguardía hoy ha marchado. Vamos si mandas. Vamos. Pero advertid Capitán, que con esos tus guerreros me prendas los bandoleros, que allá en Cataluña están. Que los he de castigar, y ahora el campo se quede, que venir allá no puede, pues no hay más que pelear. Vuélvanse los de Aragón. La partida no les vedan, solo en el Reino se quedan los que son de guarnición. Partamos pues compañeros. Los tuyos te seguiran, No te olvides Gopitan de eso de los bandoleros. Todos los pienso prender. 1. Ganaremos mil tesoros. Disteis pasaje a los Moros. 1. Sí. . al herido. . 2. bueno al (ver. 2. En bandoleros haré que cobre lo que acá pierdo. Yo también, aunque me acuerdo de un mi hijo, que lo fue. 1. Qué dices? . que el menos mal, que pudiere les haremos, no mueran si los prendemos, mas ven, que marcha el Real. l d , - Digo, que se ha de robar, y aqueste es mi parecer. Y el mío. . No hay que dudar, que si habemos de comer con armas se ha de ganar. Gallarda resolución, no veis que el robar desonra mi sangre, y vuestra opinión. Coma Arméngol de su honra, que yo quiero ser ladrón. Déjate de pareceres de honor, que son por demás, roba ques bien que apoderes, que cuando mucho serás lo que el mundo dice que eres. Imaginas que entre tanto, que por estos bosques vas, hinchiendo el mundo de espanto, viendo los pasos que das te tiene el mundo por santo. Todos te llaman ladrón, y no lo dejas de ser: pues la honra es opinión, robemos para comer. Roberto tiene razón. Y la habemos de esforzar. Esto Arméngol es lo cierto. No me quieres escuchar, pero llamaste Roberto. Yo soy Roberto el diablo, de estas ballestas juguemos, no juguemos de vocablo. A canalla amotinada. Respose el predicador. y entremos en la emboscada. El cielo nos de favor para hacer buena jornada. Oh qué bien. . Señor clemente deponga su calidad. No me diráis en verdad que no os gano en ser valiente. Padre pasemos la siesta de esta fuente acompañados, que baja de esta gran cuesta, mientras beben los criados, que es mala jornada aquesta. Deja amigo ese dinero, y vete a tu compañía. Parece que es buen agüero ver tan apacible el día. El silencio verdadero Me da Raimundo ocasión de contaros un secreto, que alegra mi corazón, pues a más de ser discreto, sois padre de confesión, Nolasco nuestra amistad en cualquier lance asegura faltas de mi calidad. Yo salí por mi ventura con vos de nuestra ciudad. Por haceros compañía en el camino que hacéis. Don Jayme a llamar me envía. Ya yo lo sé, y vos sabréis que el acabó su porfía. A Valencia tiene llana, Y se también que a Tortosa ha llegado esta mañana. Para mi fuera enojosa su ventura sobre humana. Porque llevaba dineros para rescatar Cristianos, que es por donde el cielo espero, y ya en sus gloriosas manos los libraron con su acero. No tengo que rescatar, sino es en tierras extrañas, No tengáis de eso pesar; que si el cielo come entrañas las vuestras ha de pagar. Para Dios sobra el intento. Confieso que me tenía triste aqueste pensamiento; que a noche reconocía santa invidia en mi aposento. Cuando al irse las estrellas vi el meson entapizado de otras más hermosas que ellas, vide al sol, que el sol dorado vence con bislumbres bellas. Padre, a la Reina del cielo pude ver, vista dichosa, yo miré su blanco velo, yo escuché su voz gloriosa, lleno de gozo, y recelo. Hablome, y las regaladas palabras que me decía tengo en el alma estampadas. h, Que gentil melancolía. Yo gusto de estas jornadas. Dijo, que una Religión he de fundar a su intento, que se llame Redención, y que ha de ser del Convento amparo el Rey de Aragón. Y que habemos de pasar para redimir cautivos los Frailes allende el mar, y Redentores de vivos nos habemos de llamar, La verdad mi padre os cuento; y si con estilo ajeno de artificio os la presento, es que como vaso lleno se atropella en mi contento. Fuese al fin, y me dejo sin su vista, y el Aurora, y no es padre engaño, no. Nolasco amigo a tal hora otro tanto he visto yo. Del cielo es esta visión, solo nos resta que allá lo sepa el Rey de Aragón. Este dinero será parte de la redención. Al Rey lo pienso entregar con mi hacienda. . Aquí está el rey que el dinero han de llevar, este es nuestro a toda ley, o mueran, o han de callar. Ay tal maldad en el suelo? hijos ved que este dinero va librado para el cielo. Padre por eso lo quiero, porque así da más consuelo. No dicen, que estos tesoros van a bárbaras naciones? Y a redimir muchos lloros. Sepa que son los ladrones más projimos, que los Moros. De conciencia esto se toma. No cometáis mis hermanos sacrilegio. . Allá esta Roma; no es mejor para Cristianos esto, que para Mahoma. Llevaldos. . No llevaréis, que aquí está quien lo defienda. Hijos, hijos no os matéis, el oro os doy. . Mi contienda es porque no se lo deis; Que es del cielo, y lo ha de ser de Dios mientras tenga vida. A todos piensas vencer? Sí, canalla mal nacida. No hay ninguno por nacer. Tiralde. . Tirad villanos. Padres hoy es mi intento defenderos de sus manos. Aquí dicen tiene asiento esta escuadra de inhumanos. 1. Allí están amotinados. Pues al Rey damos contento, armas, y mueran, soldados. Al bosque, al bosque al momento Que nos siguen mil armados. Huye cobarde escuadrón. de qué huis? . De la muerte. l. Si te precias de varón, porque huyes ladrón fuerte? No huyo, ni soy ladrón. Solo para ti he quedado. Solo quedaras también a quedar acompañado; pues ladrón honrado ven. Pues ven salvaje soldado. Reparate de este dardo. Reparate de esta flecha. Qué tengo, que me acobardo? Que mi fuerza no aprovecha? yo me tengo por gallardo. Quién me infunde este temor? Quién mi ballesta ha cerrado? Ay tal miedo? . Ay tal horror? eres salvaje encantado? Eres mozo encantador? El dardo quiero arrojar. Ar echar quiero la ballesta. Mi daga te ha de matar, que esta sin arte. . Con esta enemigo has de acabar. Ya se matan abrazados. Tan poco presta mi acero? Ni el mío. . Fuertes soldados dejad el combate fiero, que por Dios sois ayudados. Tu hijo es este Lamberto, que ha diez anos que has perdido: tu Arméngol tenlo por cierto, que este es tu padre querido, que con poco hubieras muerto. Si el Señor a quien has hecho amistad su miedo santo no encerrara en vuestro pecho, y pues él me ha dicho tanto, de ambos esta satisfecho. Su santa revelación hoy ha descubierto hermanos. Manos me pide un ladrón? Antes padre hijo honrado. Testigos somos los dos, y Dios también lo ha mostrado. Vos veréis, y verá Dios, que mudo padre de estado. Hasta ver esa salida no he de doblarme a quererte. El Rey viene. . En su venida no digáis padre mi suerte, que me costará la vida. Mientras dura la contienda, porque la tierra es fragosa vayan las bestias de rienda que me des tierra dichosa a Raimundo por ofrenda. Y a Nolasco, cuya vida es luz de infinitos bienes, y no es poco agradecida. Aquí dos vasallos tienes, que han de alegrar tu venida. Padre y hermano por cierto, o Nolasco, o buen Raimundo. Gran Señor, no es desconcierto secretos del Rey del mundo, tratarlos al cielo abierto. Con una grande jornada venimos de parte de él, y campo, y sala entoldada, y este cielo de dosel sirva para su embajada. La Reina del firmamento esta mañana Señor visito nuestro aposento, Nolasco muere de amor, y yo muero de contento. Manda, que una Religión en su nombre levantemos, que se llame Redención. Raimundo los tres tenemos aquesta revelación. No paséis más adelante, que ya del cielo he sabido, jornada tan importante lo que me pedís os pido, porque mi honor os levante. Toda mi hacienda os presento, busquense los que han de ser manistros de nuestro intento, A Nolasco has de tener gran Señor por fundamento, De la Virgen la eleción le nombró General ya. Y con muy justa razón pues Pedro, y piedra será de la santa Religión. Cuyo vestido ha de ser blanco, como la pureza de quien le quiso escoger; y porque de su grandeza el gusto podáis hacer. Arrodillaos, y mirad esta cruz, que me dio el cielo, hábito que en calidad vence a todos los del suelo, aunque no en antiguedad. Oh celestial ornamento, otra vez por mí adorado, pues por mayor argumento semejas al que estampado me quedó en mi entendimiento. De las entrañas quería esta verdad cotejar, o soberana María, que a mis hijos queréis dar tal cruz, y en mi compañía. A todo el mundo has honrado en la cruz que manifiestas, la que tu Cristo ha llevado diferente cruz es esta de la que tu hijo ha dado. Mas no es cordura medir su calidad con su suerte; que bien se puede decir, que da cruces para muerte, tu cruces para vivir. Que yo he de ser Redentor, Madre, de estos lastimados, extraño, y paevo sonor, Nola seo buscad toldados; que sigan vuestro volor. Porque ha de ser compañía, y de muchos se ha de hacer, Dudo ques locura mía, pues soldados has de hacer, ser tu soldado querría. Llévame tras tu victoria. Quién es este? . Un bandolero; no quiero encubrir mi historia. Con esas armas, grosero pretendes la de la gloria? Como puedes del rigor entregarte a la piedad? También a Pablo el Señor de un salto de crueldad lo paso a predicador. De infiel a su vasallo lo paso, y no lo detuvo, mucho pues de solo honrarlo, solo de distancia hubo el echallo de un caballo. Las armas dejo en tu mano, no mires mi oficio vil. Mira a Pablo, pues es llano, que hiua a caballo Gentil, y se apeo gran Cristiano. Bien lo puede el cielo hacer, Y antes de ahora dio muestras, para hacernos lo creer. Virgen hazañas son vuestras; fraile, y buen fraile has de ser. Dame las manos Señor. Re porque Capitán estimas como tuyo este favor? Porque veo que te animas a salvar un pecador. Hijo de mi corazón, ahora si que lo eres. Comienze la redención; gástense de mis haberes, que este ha de ser mi blasón. Las redenciones primeras las ha de hacer Arméngol. Lamberto más bien esperas? A Fez del Rey Español partiréis con diez galeras. Y esto más? mi hija tiene socorro. . De ti fiamos lo que al negocio conviene. Pues a Barcelona vamos, porque ya la noche viene. Fundare la Religión, y su hábito sagrado os darán. . Con gran razón el mismo cielo te ha dado del cielo la pretensión. Pues a su amor enderezas los pasos j 1. Tres enemigos quedan señor hecho piezas, muertos son, y por testigos te damos estas cabezas. Piezas son de mi corona. Y el todo ha de haber aquí. Arméngol, el cielo abona tu eleción. . Príncipe sí. Partamos a Barcelona.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda A Cristiana hablarme pue- L Temo, y con mucha razón. (des. Cómo así? . Pues me concedes, que los agujeros son orejas de las paredes. Ellas pueden escuchar, y mi secreto decir. Amiga no hay que dudar, que su callar es su oír, y sus hechos son su hablar. Pero aquí no hay ocasión, para que de mí te encubras. Saltos me da el corazón. Solo resta que descubras tu cara, y tu pretensión. Entrambas piden secreto de tu fe, y tu juramento. Pues a entrambas lo prometo. Hay humano atrevimiento, que llegue a tan grande aprieto? Que a tal extremo he venido por una palabra dada? ay Rey, hay padre ofendido: mas soy noble, y soy honrada, y en mí ha de ser lo que ha sido, No te turbes, que el lugar, y mi fe te dan seguro: segura puedes estar, que como la hiedra al muro conmigo te has de enlazar. Dándole celos sabre lo que con mi padre tiene, que son toques de la fe. A tratar consigo viene, que quieres. . Yo lo diré. Quería saber de ti bella Cristiana y hermosa, para que sepas de mí solamente. . Qué? . Una cosa. Dila. . Temo. . Acaba, di. No me dirás la verdad? Por mi Dios que te la diga. Quiero pues de tu bondad saber lo que el Rey amiga posee en tu voluntad. A qué extremos ha llegado? que acogimiento le has hecho? que le diste? o qué te ha dado? Entrar quieres en mi pecho, siendo un lugar tan cerrado. Tú me has abierto la puerta con la fe de tus favores. Aunque más la tenga abierta, mujer, y en cuento de amores. nunca dijo verdad cierta. Nunca haremos cosa buena, que nadie su mal señala. Quién esas reglas ordena. Na yo diré que soy mala, ni tú dirás que soy buena. Pero dime una verdad antes que yo te la diga. Si diré. . Tu voluntad es del Rey? . Responda amiga por mí mi necesidad. Yo soy mujer principal no Cristiana, sino Mora. Aquí comienza mi mal. Y de ver que vives Flora de celos vivo mortal. Este disfraz he tomado para saber lo que tienes. con el Rey que me ha entregado la fe de amante en reenes. De otra igual que yo le he dado. Ay de mí. . Y así he venido confiada en tu valor a socorrer tu partido, no te engañe ese traidor que contigo va fingido. Yo se que te ha de olvidar por las prendas que me debe, y aunque ahora al comenzar suspenso, y tuyo lo lleve, al rendir será el llorar. Sus porfías no te allanen, ni sus joyas ofrecidas las de tu bondad humanen, que todas somos perdidas. en dejando que nos engañen. Amiga en el cielo espera, y porque tú miedo es justo me tiene de esta manera; si a caso te diera gusto ver la Española ribera Con una fragata mía, sin que el Rey te lo defienda, te libraré. Mi alegría. es mi seso, y mi hacienda, mi Reino, y mi granjería. Con Flora me piense hallar quien con gusto hallarme quiere. 1. No te quiero replicar. Perdida soy. . Vive y muere mi vida en este lugar. De sus Cristianas galeras venga la gente. . 2. Señor luego vendrá pues la esperas. Como tienes tu valor Flora hermosa en sus riberas. A redimir han llegado. de una nueva Religión dos frailes, a quien ha dado hábito el Rey de Aragón, y mucho abonó su estado. Verles si quisieres puedes, que su Religión se llama la Virgen de las Mercedes, y no es nuevo que a tu fama de allá me vengan mercedes. Todo en su nombre son paces, cuanto mérito se nombra, me acuerda lo que me haces, pero quién es esta sombra, que con tus rayos desaces. Quítese el velo delgado. Muerta soy. . Rey a placer, que es sombra, que os ha asombrado Pues sombra no puede haber delante del sol dorado. Con tu fuerza he de rompella. Rómpela Rey en buen hora, que ya yo se que es por bella. Qué es lo que dices mi Flora? Que siguáis vuestra quererla tras lo que vuestra alma adora. Que miréis esa belleza libre, señora absoluta de Audalla, y de su grandeza, pues para comer la fruta se ha de quitar la corteza. Aunque a se que habéis errado; mejor es ese desdén, pues por el cendal delgado pasa más delgado el bien mientras pasa más colado. Pues el sol tan hito a hito, Audarla no miraréis, papel es con mucho escrito, y aún se que vos le leéis sin leer el sobreescrito. Pero vuestro espejo honesto quiero descubrir Señor. Ay Zafira en que te has puesto por tu amor, y por mi amor, que casi igualan con esto. Que no me descubras. . Quiero que os miréis en el un rato. Solo en ti mirar espero mi figura en tu retrato. Calla que sois lisonjero. Que yo se que la embozada os da gusto. . Si al momento no se parte arrebatada de mi propio pensamiento la partiré con mi espada. Matárela vive el cielo, vete demonio infernal. No hechéis a vuestro consuelo. No he negociado muy mal, pues lo dejo con recelo. Que el temor de los favores es plomo. . Vete enemiga, y no atices mis rigores. Yo os veré después amiga. Qué dijo? . Que no la llores. Que ella te vendrá a buscar, sino la buscas primero. Quiéreste Flora burlar? Ay Audalla lisonjero, nacido para engañar. Estos son los juramentos? esta la fe que me has dado? estos son los rendimientos, por donde Rey has entrado a serlo en mi pensamiento. Que dudo, que no acomodo a tu gusto mi bondad; tuya fui de aqueste modo: que quien da la voluntad, da voluntad para todo. Vete con esa Señora, que aquí mismo me ha jurado, que la adoras, y te adora; que es desigual el estado del Rey Audalla, y de Flora. Ella es Mora, y es tu igual, pásate con ella fiel, y no temples, que esta mal un pobre, y tosco rabel con una citara Real. Déjame, no me destruyas; porque unidas han de estar las almas, aunque me arguyas mis cuerdas han de quebrar con el punto de las tuyas. Toma Audalla tus vestidos, donde están tus pensamientos en sus alforjas metidos, que no alargan mis contentos, quiza por ser encogidos. Cautiva tuya me dejas, como al principio lo fui. Por el favor de estas quejas, por el oro que rendí al oro de tus madejas. Por mi corona, que a Roma en blasón se deja a tras, por mi Dios, que el orbe doma, y por tu vista, que es más que mi Reino, y que Mahoma. Que vivas asegurada, que no tengo otro querer, y que aquesta disfrazada flel sacrificio ha de ser de tus celos, y mi espada. A de la guarda. . 1. Señor. Una mujer que ha salido matalda. . Mi partido pienso asegurar mejor. Yo diré lo que has de hacer. 2. Ay qué prender, o matar? No hay que matar, ni prender. i dos luego. . 2. No hay mandar que llegue al de la mujer. Esa Mora me ha ofrecido, que encubierta ha de venir a verme, y si no es fingido tu querer, ha de morir, aunque más la hayas querido. Cuando este muy descuidada den muerte. . Mi victoria es rendir a ti mi espada, que yo quiero por más gloria de tu mano esta jornada. De rabiosos celos muero, volverá mi voluntad su sangre al lugar primero, si ella por mi enfermedad por mi tomare el acero. Esto a perderme ha de ser por dar vida a un Ángel bello, quien no mata una mujer. Toma pues Rey de mi cuello el rigor para ofender. Qué dices? . Que de mi abrazo te he de armar para esta guerra, y esta venganza que trato, Ay tal ventura en la tierra? que es posible que te abrazo? Tú que dabas solo indicios de rigor; tus claros cielos abrazan mis sacrificios. Más gana una hora de celos, que mil años de servicios. Bendiga Alá tus recelos, pues a tan alto favor suben por ellos mis duelos, digo que el cielo de amor tiene la escala de celos. No des más en perseguirme, que aún mi ley me harás dejar, si la tuya no es tan firme: Hay principios de quejar, cómo crecéis en seguirme? Los Redentores Cristianos te vienen Señor a ver. Dame Príncipe esas manos dinas de tanto poder. Talles tienen soberanos. De la Española nación estos indinos Cristianos venimos con intención de rescatar los hermanos, que tienes en tu prisión. Traemos algún dinero de limosnas recogido, con el rescatar espero si me hicieres buen partido las prendas que tanto quiero. Yo confío en tu bondad, que he de hallar acogimiento conforme a tu calidad. Padre, solo aquese intento os trae de la Cristiandad? Sí señor. . Extraño amor. El redimir profesamos, como nuestro Redentor, y como Cristo nos damos en cambio de un pecador. Contadnos vuestra jornada Padre, si el Rey no lo impide. Haced Padre si os agrada Lo que mi cautiva os pide. Cautiva, y tan bien tratada. Merécelo su valor, que es más de lo que parece. Háceme el Rey gran favor. Esclava que tal merece mucho agrada a su señor. Tanto que ha de ser mi igual en Fez, donde Audalla reina. Mucho recelo su mal; que el subir de esclava a Reina no es subida natural. Muchas cuerdas han subido a estos puntos. . No lo dudo; más sueñan mal al sentido, pues se suben por el fiudo, pordo el honor ha rompido. Padre sois Predicador? Tres meses ha que mataba; no puedo ser gran dotor. Dónde? . En los caminos. . Bra (ua ley para tratar de honor. Siendo un hombre tan ajeno de virtudes, mi regalo condenáis? . Si yo condeno como malo lo que es malo, no es por tenerme por bueno. Vase el camino del cielo en mil años, y en un día; que hay pies de plomo, y hay vuelo: de qué tierra sois? . Querría callar ahora mi suelo. Mas he sido de Aragón. Y sois de Fez para ahora. Saltos me da el corazón. Cómo es vuestro nombre? . Flora. Tenéis padre? . Y de opinión. Y hermano? . Un bandolero como vos. . Decís verdad. Queríáis rescataros. . Quiero quedarme en esta ciudad. Por qué? . Porque en ella muero. De qué? . De horados amores. No hay amores que lo sean. Padre las joyas mejores, que los Monarcas desean, que gozan de las mayores. Siendo mi Flora querida la vida, y gloria que espero, no pagaran su salida: ved si os halláis con dinero, para que os venda la vida. Tratemos de otros rescates. Esta fuerza ha menester después más recios combates. Si Cristianos quieres ver tengo de muchos quilates. Pero a doscientos ducados os daré los que querráis. Soy contento. . Cómo honrados Cristianos me los pagáis. Pago fieles bautizados. Judas menos pagaría, pues a Dios por treinta daba. Fue la venta simonia, y en no saber lo que amaba, no supo lo que vendía. Vos padre iréis a escoger los de más necesidad con el Rey, que yo he de hacer un rescate en la verdad de Flora si puede ser. El cielo os de su favor. Qué decís? . Qué enseñar quie- unas prendas de valor (ro a Flora. . Con mi dinero se las mostraréis mejor. No se venden, si no dadas. Digo que son en extremo todas sus obras honradas. De un batel, que a puro remo vencio las olas saladas Este despacho ha salido del gran Señor. . Mi corona es su lugar merecido: quiero verle a ver si abona con tal favor mi partido. Gran nueva, gran esperanza, si ausencia no lo impidiera; ya del mundo la mudanza trueca en paz mi sana fiera, y entiernó amor la venganza. A Zafira han de buscar, y a mi Arbante. . Señor mío, ya no les quieres matar? Antes de entrambos confío, que la vida me han de dar. Hace el Turco General en esta a mi hierno ahora. Luego no le quieres mal? No, que en esta carta, Flora, Árbante nace mi igual. A buscarlos me prefiero, con hacienda, y con porfía: mas dese un bando primero; hay hija del alma mía. Este es amor verdadero. Esta ventura prosigo, perdona, y gocen tus manos el bien que queda contigo: y tú a nombrar los Cristianos te vendrás Padre con migo. Vamos señor. ̱. Vamos luego, Dese el bando en Tetuan. Ahora con más sosiego tus preseas se verán. Sí, si puede ver un ciego. Alumbra el entendimiento Dios de esta hermana querida. Todo lo que es ornamento a las mujeres olvida todo honrado pensamiento. No culpes mi proceder, algo contrario al honor; que soy moza, y soy mujer, y me ha pasado el amor del no tener al tener. Esta disculpa te digo por la culpa que me has dado. Pues a culparte me obligo. Siéntate en aqueste estrado, que huelgo de hablar contigo. No te sientas? . El lugar Cristiana no me contenta. Qué tiene? . Lisonjear: Basta que de ti me sienta, y no me mandes sentar. Yo no puedo estar en pie, Dame licencia. . Esas verás son las que yo te diré, porque si en pie estar pudieras, no derribaran tu fe. Estemos aquí a razón; que me notas? . Liviandad, menosprecio de opinión. Y has visto necesidad constante contra afición? La noble naturaleza sirve en tal caso de ayuda. La sangre buena es corteza, que en sentiéndose desnuda se enfría con la pobreza. Tira sus flechas Amor, hiere al mundo en el sentido, y de entrambos el rigor, como no toca el vestido pasa la carne mejor. Cautiva la vo luntad, rinde la honra, reniega de pobreza, y mocedad. Bien digo yo que estas ciega, pues no miras la verdad. Que el honor a todo excede; y quien con Reyes privo lo asegura, y lo concede. Hate amado Reina? . No. No sabes lo que un Rey puede. A quién de honor se corona esa gloria es muy sencilla. Yo creo padre, y perdona, que tú darás, tu capilla si te dan una corona. Todo este término vuestro es teórica liviana. No lo otorgo, ni lo muestro, que es la Reina soberana de esta capilla el maestro. Soy Cristiano honrado, y fiel, y en mi capilla verás, que sobre el blanco papel lleva María el compás, porque no me salga de él. No como tú, que en olvido pones tu sangre famosa, tu noble padre afligido. Conoces mi casa honrosa? Mas que tú la he conocido, No han sido los Pirineos tu antiguo solar honrado, llenos de insignes trofeos, como de ellos han sacado todo el fuego sus deseos? Con qué manos? con que aiuda tu padre pudo ejemirse de otra contienda más dura? no sabes, que por vestirse las fieras bestias desnuda? Lamberto el pobre no trata con valor, y cuales cuentas? es razón mozuela ingrata, que comas de lo que afrentas, si el come de lo que mata? Mira a tu casa, que ya se derriba con tu mengua, y eso que el mundo te da si con Cristianos es mengua, con los Páganos que hara? Y si en tu antiguo solar te miras para que sea, más eficaz tu mirar, mírate en esta presea, que te quiero presentar. Quién piensas que aquesta ha sido? tu madre Celia es sin duda; no tiembles, que ella ha venido del sepulero a dar ayuda al sepulcro de tu olvido. Esta ha sido más galán que tú con esas preseas, como aquesta te verán; esto has de ser, aunque seas señora de Tetuan. Mírate en esto, y verás tus pasos mal advertidos, y porque te corras más, mira estos guesos corridos de ver la afrenta, en que estas. Llos muertos a socorrerte del reposo que tenían, acuden así a correrte; si esto hacen ellos, que harían los vivos a poder verte? Encubrir quiero mi estado, basta el combate segundo. Mi padre el Rey enojado me quiere sacar del mundo, según el bando que ha echado. Y aquí me he de guarecer, esforzando la invención de mi celoso querer. A que siniestra ocasión me viene aquesta mujer? Oh Flora. . Oh bella encubierta. Entre sin pedir licencia, dad la culpa a vuestra puerta. Qué tenemos de dolencia? Más peligrosa, y más fuerte. Maldiga Dios tu venida. Este remedio he pensado, para guarecer la vida. Qués del Rey? . Esta ocupado. Dónde? . En mi casa ofendid. Desdichada suerte mía. No es maravilla que hoy haga lo que hace cada día. Cuán mal el traidor me paga. Dejemos melancolía. Sabed que el Rey ha llegado a pedirme por esposa, y como el verle prendado de vos, me tiene celosa, quiero mi paz sin su estado. El Rey os quiero entregar, y ha de ser de esta manera, que en palacio he de quedar. Para qué? . Para que os quiera, y me deje descansar. Si me dais un aposento, y palabra de no verme, gozaréis vuestro contento; porque aquí podéis tenerme sin ningún impedimento. Eso será de provecho? Si vos me tenéis cerrada, tendréis abierto su pecho. Esta me lleva engañada, esforzado mi derecho. Aquí se quiere quedar, porcelarse a toda ley, que tengo más que esperar, y a veces invención del Rey, por darles en casa lugar. Esta invención es bastante, y ha de agradarle sin duda, esta en peligro mi Arbante: mas vivendo yo, mi ayuda le será más importante. Basta que el Rey me ha vendido, conmigo es el Rey traidor? morire, pues no he sabido guardar el primer honor, que ha de ser el más querido. Rabiosos celos, qué hacéis? afrentas, que me buscáis? Flora hermosa, qué tenéis? Flora amiga ya olvidáis. la prenda que visto habéis? Veneno tengo en el pecho; ponzoña tengo en la vida; y el mundo es lugar estrecho para mí. . Hija querida, porque lloráis? qué os ha hecho? Pensad en aquel retrato, que os arroja vivas flechas? Déjame villano ingrato, que entre celos, y sospechas. no hay en pie ningún recato. Hija sosegad un poco. A de la guarda, al momento me sacad de aquí este loco. Ya tú infame sentimiento con mis tristes manos toco. A pedazos le sacad. Tu bondad Flora es aquesta? Con celos pides bondad? Vamos loco. . La respuesta veréis en esta ciudad. Tenla Señor de tu mano. A predicar al desierto. De toda suerte me gano hoy, pues cuanto emprendo a cierto y aquí mis celos allano. Mi Flora de celos muere, y hoy morira su temor, señas hace que me espere. Señas me hace el traidor, quiero mirar lo que quiere. Parece que da licencia. A la espada mete mano. Si con esta diligencia la paz de mi Flora gano la crueldad es más clemencia. Muera la engañosa Mora; cuan presto gozar me espero con mi hija, y con mi Flora. Ya de senvaina el acero. Que estas, diciendo Señora? Voy leyendo la esperiencia de tu verdad, y mentira. De qué temo en su presencia? hagamos del temor, ira, y manos de la clemencia. Muera quien miente, y quien mata. Muerta soy Ala sagrado. Tú lo mereces ingrata. Tanto rigor padre amado. contra Zafira se tuata. A matar una mujer con manos tuyas te obligas, no bastaba tu poder; así mi querer castigas a vista de tu querer. Ay de mí, rompe ese velo, hija de mi corazón, mi luz, mi gloria, mi cielo, mi regalo, mi afición, mi esperanza, mi consuelo. Que te mate con mi mano, cuando quise darte vida? bien es cielo soberano, que esta espada mal regida rompa mi pecho inhumano. Saque la sangre culpada a vuelta de la inocente. Detén la mano enojada, y como padre imprudente no ensangrientes más tu espada. Mis celos cansados son, que jamás siguieron ley, de este daño la ocasión, y tú la tienes, o Rey de pensar, que es invención. Con algún dañado intento has de creer, que esto hice: pero tu merecimiento, que siempre vive, y me dice, que vive en mi pensamiento. Te diga en él mi lealtad, mátame por mi dolor, pero no por mi bondad, verdad te digo señor, muera tras de esta verdad. Flora no te escandalices, que invención es de mujeres, tiene muy hondas raices, quiérote Flora, y no quieres que crea lo que me dices. Zafira sin duda alguna tiene la culpa, y la tiene mi planeta, y mi fortuna; este es eclipse, que viene a esconder mi media luna. Pero con tú sol dorado tú la harás resplandecer; mira si estoy bien prendado, pues te asomó este querer a vista de este cuidado. Curemos esta doliente, Aquí en tu ciudad se halla un Doctor, que si no miente mi acertar puede curarla con la boca fácilmente. Haz buscar al Redentor, que un santo me ha parecido, y la curara mejor. En un extremo afligido se ve más cierto tu amor. Quiero buscarle, y creerte, mira por esa afligida, pues la dejo de esta suerte en los brazos de mi vida, y en los brazos de la muerte. Extraña, y nueva porfía, y extraña de conocer es la que aquesta emprendía, quererme dar a entender que su padre la quería. No puedo atinar su intento; pero quien descubrira el enves de un pensamiento? él la parece que esta falta del vital aliento. Esta herida es muy cruel, mucho debo a quien la ha dado, pues fue golpe de hombre fiel; pero en el pecho llagado tiene Zafira un papel. Quiero verle, letra es esta, que mis desdichas confirma, la vida el papel me cuesta. Hija sin hora: desde el lugar don- de con tanto riesgo la mantengo, envío la hija del Rey, para que te acuerdes de lo que has sido, y te saque de lo que eres, antes que Dios te castigue, y mi agraviada mano te acabe. Bien es pecho lastimado, que vuestra sangre os ayude, que aunque vos le habéis faltado, como buena sangre acude al miembro que esta dañado. Sin duda aquesta mujer con los celos que me hacía procuraba entretener mi fuerza, que no tenía de flacado me tener. Qué han de hacer mis pensamientos entre tantas confusiones? pues tropiezo por momentos en honras; y obligaciones, en menguas, y cumplimientos. Puedo el Rey aborrecer, obligada de su amor, y de su buen proceder? l 1. Aquí viene el redentor tal, que no le querrás ver. El Rey le mandó buscar, y lo hallamos de esta suerte. Quién lo ha querido matar? El librarse de la muerte, la muerte le pudo dar. Fuese Arméngol afligido. Quién? . Arméngo! que procura olvidarse de tu olvido. Ay tan grande de suentura? Este es mi hermano querido. Y como no le bastaron contigo honor y porfía, cuando solo le dejaron las razones que tenía en manos se le troceron. Delante un Cristo devoto se rasgó azotando el pecho, por ver el tuyo tan roto; esto Flora ingrata has hecho. Todo lo veo, y lo noto. 2. Bien curara la doliente un hombre que está sin vida. Como Dios omnipotente ni a sus amigos olvida, ni sus agravios consiente. Porque este pueblo dañado sus mi sericordias vea de este cuerpo desangrado, quiero que esta sangre sea la sangre que me he sacado. Zafira casi rendida a la muerte que es tu dueño, del trino Dios socorrida, levántate de tu sueño, toma sangre, y toma vida. 2. Milagro visible, Audarla, ven, y verás tu alegría. Tres hubo amigo en curarla, el saber a que venía, el conocerla, y curarla. 2. Tanto más hay que contar al Rey, a quien voy corriendo. Quién me ha podido curar? que alegrías estoy viendo después de tanto pesar? Donde el Rey mi muerte trata, hay quien mi vida procura, mi destierro se remata, pues hay mano que me cura donde la del Rey me mata. Mas si me mandan curar para matarme de nuevo, muerte ha sido, y no sanar. Por esa herida que os debo, os quiero amiga alegrar. El Rey os ha perdonado, y con engaño os tiro, de mis celos obligado. Quién tanto bien recano? Arbante por buen soldado. Que es General de la mar por el gran Señor. . Amiga no tengo más que esperar, y pues la ocasión me obliga, debiendo tanto, a pagar. Este papel escondido; mas ay ay de mí, que es del? El papel tengo leido, y como nueva en ser fiel, quiero hacer nuevo partido. Las llagas del Redentor dieron a entrambas las vidas, no es mucho pues su favor reparó vuestras heridas, que a mí me sane el honor. Su sangre pudo valerme, ya Dios por ella me ampara, pues salió por socorrerme como dicen a la cara, para curarme, y correrme. No es mucho, que mi locura reparéis con vuestras verás, pues me dio vuestra cordura jarabes en calavera, y la purga en sangre pura. Dadme padre aquesas manos, y hermano os pienso llamar cuando nos oigan Cristianos, voyme, que quiero dejar al mundo, y sus trajes vanos. Halleme Audalla, que ha sido firena de mi bondad en mi seso adormecido, mudada de voluntad, y mudada de vestido. No respondáis hasta verme honrada. Dios soberano, pues das en favorecerme, guarda a Flora con la mano, con que has querido valerme. Mira Señor, que es tu hechura. Con Arbante, y con tu nueva se ha colmado mi ventura. 1. Su salud te doy en prueba. Y es la prueba bien segura. Hija de mi corazón, Y esposa del alma mía. Padre, y esposo. . Qué razón a engañarnos te movía? Después sabrás la ocasión. A mi médico pagad, que lo debéis. . Cién Cristianos tengan por el libertad. Beso Príncipe tus manos. A fuera de la Ciudad, Esperan la embarcación los Cristianos señalados, que ciento y cincuenta son; y dos a dos ordenados siguen un blanco pendón. Es cosa Rey muy de ver. Salgamos a una azurea. Qué es de Flora, que placer que sin mi Cristiana sea para mi nunca ha de haber. Llamarla quiero al momento, no espere tener jamás dia de tanto contento. Tente Rey, adónde vas? A adorarte en tu aposento. Pero quien te ha despojado de tus hojas y tu flor árbol mío regalado? Conocimiento de honor, que es un Ortelano honrado. No ofendas esa belleza, ve a vestir la primavera que te ha dado mi grandeza. Mi corteza tuya era, yo te doy Rey mi corteza. Luego no tuvo aposento bella ingrata tu afición. Si pero con nuevo intento del árbol el corazón es ya del conocimiento. Que no me tienes amor? En el de mi honor me fundo. Tan poco valgo. . Señor no hay Monarca en todo el mundo tan bueno como el honor. Y el abrazo que me has dado? Fue solamente una prueba. Y tu memoria? . He pensado escribir mi cuenta nueva sobre un Rey que esta borrado. Sin joyas, galas, dineros, se han de alegrar tus sentidos? Antes con nuevos aceros se me ríen los vestidos Rey por estos agujeros. Y si mi raviosa pena te muerde, y come inhumana. Ya de triaca estoy llena. Y si te mato Cristiana? Morire Cristiana buena. No más, pase la ocasión de este daño, vil Cristiano hechizos y tuyos son; hoy te libras de mi mano por mi Real protección. Pero vete del lugar, envárcate en tus Galeras; donde sorbido del mar a tragos amargos mueras, pues me los das a tragar. No te vas, guarda mi espada, que no hay re de Rey del suelo. donde hay re de amor quebrada. Qué falte para mí el cielo Padres en esta jornada. No debe de ser piadoso pues de un Cristiano se olvida en trance tan peligroso; pero quien tan mala vida. podrá llevar con reposo. Tanta pena, tanto afán, ningún Martir lo sufrio; por las plazas os dirán, que comen mejor que yo los perros de Tetuan. Padres, creed que mis penas auran de desesperarme, pues siendo verdad que a penas puedo a mí mismo llevarme, arrastro tantas cadenas. Mi ley me veréis dejar. Hijo querido, tan presto te quieres desesperar? no te aflijas, que estoy puesto en quererte rescatar. De los cien esclavos quiero que me tienes ofrecido, Rey, que este sea el primero. Este ha de ser redimido, si lo quieres, a dinero. No tienes señor razón. Nadie a mí me ponga leyes: esta es gallarda ocasión para matarle. . Entre Reyes no ha de esforzarse opinión. No te quiero replicar; que es lo que por él me pides? Dos mil doblas me has de dar de contado. . No te mides con lo que puedo gastar. Solo tres cientos cruzados me quedan para el sustento, esos te doy bien pagados. De lo dicho me arrepiento: dame quince mil ducados. Y treinta mil pediré, si hablas. . Es cantidad, que pagarla no podré; pero Rey pues es verdad que de Dios compro la fe, La cantidad te prometo, y dentro de un mes cumplido la pagare en todo efeto. Quién me asigura el partido? Mi persona, a quien aprieto. Yo me quedare en reenes. Yo vendré con el dinero. Y si por dicha no vienes? Cuando pase el plazo, quiero que a la hora me condenes. Soy contento. . Padre mío ved a que me trae el Rey, y ved también lo que fío. Pues de Dios guardáis la ley padre Arméngol, con buen brío. Fiad más en su favor, y en la Virgen soberana. Extraño eceso de amor. Prueba sin duda Cristiana. Así morira el traidor. Dadme padre aquesas manos. Pedildas al cielo amigo, y con intentos más sanos os guardad de sus castigos. Libralde los cien Cristianos; Y embarcaldes al momento; váyanse de esta ribera, no quede rastro del viento, que ha de llevar sus galeras sin tormenta en mi tormento. Padre, vuestra bendición me dad. Del cielo os venga, hijo de mi corazón, y su santo amparo tenga tu felice embarcación. Al Rey, y a mi General visita de parte mía. Dios a su casa real os lleve. . Soy de María, no puedo pasarlo mal. Su persona este segura, y poned a esta villana en una cárcel escura. Así la gloria se gana. Así el cielo se procura. Tened firme la esperanza, que amigos tendréis. . Señor muda con Flora de intento. No acrecentéis mi dolor; venid hijos, que reviento.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Do Adre y hermano querido apenas en pie sustento el flaco cuerpo afligido, que está sin mantenimiento, desmayado, y desbalido. Siéntate, y será mejor. De Audarla la tiranía prosiguiendo su rigor, de manjares se vazta, por no irme de temor. Cuatro días, a mi cuenta, me ha tenido sin beber, y el manjar no me sustenta. Cristo estuvo sin comer por nuestras culpas cuarenta. Un cero a las cuentas mías puso, como más guerrero. Pues lo notas, y en el fías, muestra acero para el cero que el puso a tus cuatro días. Toda esta casa anda en rueda, tenme hermano. nañan Hermana advierte, que es mejor que no este queda, pues para volver tu suerte fue menester esta rueda. Tu ventura en contingencia, como en tu tabla, rodaba, hoy te gana esta esperiencia, que antes culpa señalaba, y hoy señala penitencio. Mira con cuanta razón te adora tu sufrimiento. Milagros del cielo son, con el aire me sustento, parezco camaleón. Dices bien, que tu conquista de camalcón te da fama, y así con fuerza no vista hace la hambre la cama, para que el león resista. León sin duda has de ser, pero no te espante el fuego del Rey, y de su querer, pues el por darte sosiego, te esta quitando el comer. Enferma tu calidad tenía a comer sujeta platos de su voluntad, hoy Flora con la dieta te cura la enfermedad. dond Y si la vana ambición pudo en su trono tener hinchado tu corazón, hoy hermana el no beber resuelve tu opilación El cazador que ha corrido tu honor, que en la madrigüera del pecho se le ha escondido, y para sacarle a fuera un bravó bron se ha metido. Es la hambre, y es razón que aunque estes entanto estrecho, prosigues tu obstinación, muera el honor en tu pecho, y no le saque el uron. Cuanto más, hija querida, que yo tus trazas mirando en tierra tan encogida, a tus guardas engañando, te traigo un poco de vida. Dentro de esta cana están unos tragos de agua pura, y unos mendrugos depan. Qué es posible tan ventura? Las pruebas te lo dirán. A comer padre comienzo, echa el agua en este vaso, y el pan sobre aqueste lienzo; que estando en el lienzo a caso del honor reparo un lienzo. Viene así desmenuzado, por encubrirle mejor. Antes viene así guisado, que estando en forma mejor he menester pan rallado. Fue de flaqueza mi mal, y me pide este sosiego, mas ya mi nuevo caudal me tiene de amor el fuego hecho calor natural. Piedras podré digerir. Bien te sabe el pan grosero. Sábeme padre a vivir. Aquí viene el Carcelero. Esto se puede sufrir? Así perra, qué coméis? Migajas come la fiera, como perra. . No burléis, porque vos sois una perra, y aún esas no merecéis. Y vos donde habéis traido todo aquesto? . En esta caña; ni he de mentir, ni he mentido. Hay invención tan extraña; este galgo me ha corrido, Galgo blanco, esta invención os granjea este regalo; tomad este galardón galgo que traéis el palo, para pagar la traición. A tu cuenta inmenso Dios vaya todo. . Buen amigo, esto pasa entre los dos, con cana jugáis con migo, yo a cana juego con vos. otra vez no me engañé is, y vos honrada ayunad, pues de honor os mantenéis. Maldiga Dios tu crueldad; ay de mí. . No os lastiméis. Siéntome hermano rendida; que como en este momento salió el alma desbalida a tomar este sustento a la puerta de la vida. Cansada, y sin poder más, es ya mi muerte muy cierta, pues como presto verás, ni puedo cerrar la puerta, ni al alma volver atrás. Desmayo es este sin duda. Que por mi vida ha venido. Virgen madre vuestra ayuda, que siempre mi amparo ha sido. es bien, que en esto me acuda. Pues en los nidos desiertos, sin padre y mantenimiento, los cuervos pollos muy ciertos, graznando esperan sustento; los tiernos picos abiertos. Pues en la sazón más fría vuestra fiel mano regala, y por el desierto cría el corderillo que bala, y el pajarillo que chia. Esta gran necesidad con piedad favoreced, pues sois madre de piedad. Hija esforzad, y comed, hija comed, y esforzad. Este regalo os envía la larga, y piadosa mano de la celestial María. Este manjar soberano nuevos alientos me cría. Dulce pan para mi honor, que solo con un bocado me infundes tanto valor; agua, que el cielo rasgado llueve por darme favor. Conservar os quiero ahora en mí, para mi consuelo; no bebáis, ni comáis Flora, basta que este es pan del cielo, y harto come quien le adora. Subamos con tal favor, sin comer más, como Helías, hasta el monte del honor; que pues con cielo te crías, has de combatir mejor No tengáis padre recelo, que rindan mi pensamiento todas las fuerzas del suelo: dame el cielo bastimento, ya soy castillo del cielo. La bandera de María en mi homenaje trémola, agua, y pan ella me envía, soy suya, y soy Española, no temáis mi batería. Fuerza soy bien reformada, yo morire por los dos, y pues estando cercada, pan y agua me da Dios, del cielo soy panyaguada. Firme estoy. 1. El Rey me envía Cristiana hermosa. a saber si se ablanda tu porfía, ya que te ofrece el comer, si le ofreces su alegría. Y si a caso tu intención obstinada como el pecho; que ha sido su galardón en este apretado estrecho no rinde tu obstinación. Dice, que esta noche quiere gozar por fuerza su gloria. Ni el rey por hambre me espere, ni por fuerza a su victoria rendida me considere. Que hambre, y fuerza no han de ha que deje de ser honrada. (cer, 2. Esto respondes mujer? De esto estoy asegurada. Y este es el buen proceder. 1. Ya el Rey sabe tus porfías, y que esta ingrata es tu hermana; mal sigues tus granjerías: mira amigo que mañana se cumplen los treinta días, Aconséjale mejor, que son locos rematados padres que fuerzan a honor. Dile, que pobres, y honrados somos al Rey tu señor. Y que nos mate por ello. 2. Pienso ver pobre, y honrado, pues mueres por parecerlo a ti en su horca colgado, y al Rey colgado en su cuello. Extraña resolución es la que toma el tirano para nuestra perdición; bien es menester hermano que me ayude tu oración. Que esta puesta en grande aprieto mi honra. . Hermana querida el cielo por mi respeto a tu hambre dio comida, y honra por él te prometo. Este escudo donde están las armas de mi Convento, pues te amenaza este asán, tendrás hija en tu aposento que con ellas te baldrán. Son insignias de pureza, por ser armas de María, y guardarán tu limpieza. Galgos hasta medio día ha de durar su terneza. Quieren que más los aguarden? bastan ya, pues ya hauran hecho de sus locuras alarde; cada cual busque su lecho. galgos a hechar, que es ya tarde, Ya yo me voy. . Por tu vida que mires mi contingencia. Oh qué larga despedida. Hermano amado paciencia. Paciencia hermana querida. 1. Por Mahoma, que ha de ser esta noche la jornada, y que ha de parecer la galga muy trashijada, pues no le dan de comer. 2. Como carácol la quiere, pues la come sobre ayuno. 3. Haga el Rey lo que quisiere. Ay quién beba? . 1. Yo soy uno. 2. Por dos bebe, y por tres muere. 1. Qué traes en la redoma? Cerueza? . . No, que he de ser borracho esta vez de Roma. 1. Y Mahoma? . 3. He de beber hoy con perdón de Mahoma. 1. Así a tu Dios soberano guardas Mostafa el decoro? 3. Razón tienes, más hermano tengo el pensamiento Moro, y el estomago Cristiano. Dame arrojo este cobete. Oh que sabroso licor. 1. Quiéres que vebamos Amete? 2. Qué tan dulce es el sabor? 5. Tomad, gústate, et bibete. 1. Latín hablas? . 3. Borrachón luego en habiendo hebido hablaréis vos Borgonon; que este es ferante escogido de toda generación. 1. Netar sin duda es aquesto. 3. Veis si os enseña poesía. 1. Bebe Amete, y vebe presto. 2. El cielo mil lumbres cría. 3. Estrellero es este puesto. 2. Y esto vedado ha de ser entre Moros? Giga el tocino? 1. Mahoma a mi parecer por beberse todo el vino no nos lo deja beber. 2. Tiene muy poca razón. No negaréis, pues sois diestro una importante opinión. 2. Sois maestro? . 1. Pues maestro repartamos la lición. 3. No queréis, ha de salir al amanecer, no demos toda esta noche en dormir. 2. El Rey da voces, callemos. Esto se puede sufrir? A de mi guarda, al momento me matad este villano. 1. Dónde esta Rey soberano? Metido está en mi aposento, soberbio, cruel, tirano. No veis un hombre salvaje, atrevido, bravo, y fuerte? perros, que me da la muerte, vestido en bárbaro traje, enemigo de mi suerte. 1. Por dónde le habéis metido? No le veis todo cerdoso, de toscas pieles vestido; cano, membrudo, y belloso, y con un dardo atrevido? Que aqueste la pretensión de Flora quiere estorbarla. 2. Quiza el Rey tiene, razón. 1. Borrachos estamos, calla, sigamos nuestra invención 3. Rey; ningún hombre ha salido alomenos no le vemos. Bien dices, ya se ha partido 1. Bien es que así nos libremos. 2. Este es un cuento estogido. Visión era. . 1. Sí señor. Digamos que visiomera, y guardemos nuestro honor. Esta gente es hechicera; y se opone a mi rigor. 2. En la salud de su hermana lo verá. Ahora amigos me vino una sombra vana, y me ofrecia mil castigos, con voz horrenda, inhumana. Ahora me dijo, que era padre de Flora. .1. Querría asombrar de esta manera tu intención. . Mi gallardía con visiones no se altera. Y a pesar de la visión, como ya tengo jurado, he de seguir mi intención, 2. Tú pueblo tienes armado de acero, y de corazón. 3. Y de vino. . 2. A las prisiones vamos Rey a tu alegría, y no te espanten visiones. Yo sin vosotros tenía aquí dos mil corazones. Pues si vosotros tenois cada dos mil, ocho mil son los míos, y esos sois. 2. La alabanza es muy subida. Venid conmigo, y veréis. al es muy valiente, y al infierno hará camino. 1. Hablas como buen beviente; que acero aforrado en vino es a prueba de mosquete. Es el cielo de manera en uso de conceder, que el hombre que en el espera para pedir puede hacer oración adonde quiera. A la puerta me he salido, donde ha de ser la batalla, para es forzar el partido de la que ha de sustentarla con pecho flaco y rendido. un Del mio quiero sacar esta imagen de María, que es en cualquiera lugar mi refugio, y mi alegría, y en este será mi altar. Defended con santas manos, sustentad esta intención, y no alcanzen los Paganos honra de nuestra opinión, como tigres inhumanos. Pues me dáis Virgen María pan con favor tan crecido, gracios os da el alma mía, que este pan hoy ha nacido, que esta nueva planta cría. Vestilda de aquel favor, que ha menester su flaqueza, y del Rey bravo el rigor, y no os pido con terneza para mi vida favor. Muera yo en esta ciudad mañana si es menester, solo viva su bondad. El Rey viene; aquí ha de ser toda mi necesidad. Mas las oraciones quiero a vista de su combate abrázar. Por ella muero, y hoy he de ver el remate de su honor, y de su acero. Visiones no han de estorbar, que se prosiga mi gloria. llamad. . 1. El Rey quiere entrar Alcance el Rey la victoria, que nadie le ha de quitar. Entre. Qué fuegos son estos? cielos que queréis hacerme? pues cierto no has de vencerme con tus agüeros funestos. Entrar quiero. tam Ay tal rigor? A pesar del cielo eterno he de enseñar mi valor, y pelee el del infierno contra el fuego del amor. Aquí pujanza infernal desfoga en fuego tu enojo, que con saña desigual entre tus llamas me arrojo, cual salamandra real. el p s y po l 1. Espantosa obstinación. 2. Es de amante la quererla, y de Rey su corazón. Señor ya el Rey atropella, mi honra, y tu guarnición. Sin duda son mis pecados, no falta de tus defensas, hay ojos poco mojados, hay merecidas ofensas dignas de errores pasados. Hágase tu voluntad. A villana hechicera con migo tanta crueldad? traidores de esta manera me tratáis en mi ciudad? así permitís que muera? De todo el cielo reniego; esto me dejáis pasar? dadme amigos agua al fuego echadme dentro en la mar; dadme en este ardor sosiego. Hay cruda, y sangrienta guerra, que no hay agua para mí? agua me falta en mi tierra? 1. Señor. . 2. Rey. . Vamos de que ya el vivir me destierra. (aquí, Agua, agua, que me quemo, que me abraso. . 1. Corre amigo que este es un mortal extremo. Ya no al suelo mi enemigo, ni fuerzas del mundo temo. Reina, los tres elementos me ayudaron en el mar, me han socorrido los vientos en el agua, y su lugar, y al fuego en estos intentos, La tierra me ha de valer, si la dejo en amistad, que mañana aura de ser. Padre, con vuestra bondad no hay que aguardar, ni temer. Gran socorro me habéis hecho, que acá vuestras voces daban esfuerzos en mi provecho, y en mi favor resonaban sus hechos dentro en mi pecho. Cómo estáis hija? . No dudo que en el Rey lo hauréis notado, rendirme quiso, y no pudo. Pues yo vi su cuerpo asado el vuestro le ha sido crudo. A estas reliquias se den, pues ellas me han socorrido, las gracias de tanto bien. Flora hermana, cómo ha sido? Cubrio esta cruz mi desdén. Y llegando Audalla ciego, y fuerte cual pedernal, donde era yesca su ruego tocose en este metal, y encendiose en vivo fuego. Esto fue su perdición. Bendiga Dios tus poderes soberana Religión, pues también a tiempo eres de las honras redención. Tu blanco traje asegura, que la sabrás conservar, y así de la Virgen pura Ármino se han de llamar, pues lo dice tu blencura. Gracias al cielo sagrado, que para volver al cielo de este escudo nos ha armado. de ese escudo nos ha armado. Si os lástima el desconsuelo de un pecho muy lastimado. Valed a quien procuró valeros, y no ha podido, mi padre que os ofendió en llamas esta encendido, y me abraso en ellas yo. Dos mil remedios le dan; y nada le favorece; porque este vivo volcán contra el agua se embravece, como fuego de alquitrán. Dalde a mi padre el favor, padre que a nadie se niega, y mostrad vuestro valor mas por la hija que os ruega, que por el padre traidor. Él se abrasa ya de suerte que no le cónsume el fuego, ved que manera de muerte. Aunque es injusto tu ruego, por tu ruego he de valerte. Porque entiendan los Paganos la corteza de la ley que profesan los Cristianos, Dios de salud a tu Rey, y la tendrá por tus manos. Tócale con ese escudo, que el hará en su enfermedad lo que ahora hacer no pudo. Ni de vuestra voluntad, ni de vuestras fuerzas dudo. El Rey con fuego os provoca, y vos su fuego curáis con aire de vuestra boca, y pues tocando sanáis, padre el págaros me toca, Cuando el Rey os trate mal, el premio os dará mi esposo; que una batalla naval gand el Frances orgulloso, ya destrozo en general. Hoy desembarca, el sosiego cobraréis con su venida; perdonadme ahora os ruego, que esto que gasto en cumplida lo paga mi padre en fuego, Su piedad me satisface; bien has hecho, que es hacer al hombre que me deshace. En las obras se ha de ver la mano del que las hace. Aunque el Rey nos quiera mal, demos favor a su aprieto, que este es del cielo el caudal; que el obrar en mal sujeto viene de buen oficial. No hay ruegos, no hay compasión, no llores, que es excusado. Este es padre el galardón? Aunque el fuego me han quitado queda el cuerpo hecho carbón. El carbón he de encender para quemar los encantos que me quieren deshacer. Qué? no te mueven mis llantos? Nada me puede mover. Eres sin duda inclemente, y aún diré que mentiroso. Calla. . 1. Rey esta es la gente. Aquí esta Nerón furioso de aquesta Roma obediente. Ya de tu rigor sangriento desengaños me han librado, pues de tu fuego violento fénix he resucitado, para tu aborrecimiento. Ejemplo de las ingratas, de este fuego quiero huir, y este hermano con quien tratas, yo os haré consumir. Así hechicero me tratas? Ahorcadle. . Rey furioso, si mi vida lo merece, muera yo. . Pecho engañoso, tu hermano ingrato padece, por ti no, por mentiroso. Treinta días han pasado. Veinte y nueve cuento yo. Las tres de la noche han pasado, y el día que comenzo se cuenta por acabado. Eso se entiende señor en el favor que sustenta ese piadoso rigor. Pues si en el favor se cuenta, yo lo cuento en mi favor. Mi promesa y honor sigo. Venga mi esposo si quiere. No quiero amantes con migo. No guardas tu ley severa. Si la guardo, pues castigo. Yo te pagare a dinero. Nadie paga lo que es mío. Tienes el pecho de acero. Como de tu mármol frío, tan duro, como ligero. Ya amanece, rematad con la vida de este loco, no alborotéis la ciudad. Padre amado espera un poco. No tengo amor, ni piedad. Llevaldle. . Vingen sagrada, vos mi amparo habéis de ser en mi postrera jornada. Caro hermano que he de hacer tan sola, y tan desdichada? Estas así más segura, sin que el oro os ponga en duda, ni os rinda la desuentura; que lucen mal sin ayuda la virtud, y la hermosura. Resistid a la inclemencia del Rey con honestidad, y aunque os rinda la violencia, si hay fuerza sin voluntad, no hay mengua si hay resistencia. Cuanto y más que en Dios espero, que nos ha de socorrer. Dadme el abrazo postrero. Ahora es tiempo de hacer del mármol templado acero. Mirad por vuestra nobleza, que a la Virgen arrimada, porque os de su fortaleza, iréis cual parra abrazada al tronco de su pureza. Y a Dios. . Hechicero calla, que me matas. . Yo no dudo que os desmaya el esforzarla; dadme Zafira mi escudo para entrar en mi batalla. Tomaldo, pues mi temor no consiente que os acuda con otro escudo mejor. Este es el bueno sin duda. Llevaldo, muera el traidor. A dios padre. . A dios hermana Perro; tu muerte he de ver. abrid aquesas ventanas. Qué es posible, que ha de ser mi sangre tan inhumana? baste ya Rey. . Enemiga, no me enojes, ni me vedes, que mis venganzas prosiga; de ese teatro ver puedes lo que a ver tu daño obliga. Ves la escalera tendida, y esa horca, que a tu hermano de tanto honor guarnecida por tu amor ingrato y vano le hace perder la vida. Mira con cuanta razón por una imagen que adora le dan aquel bofetón; porque te desmayas Flora? aquese es tu corazón? Cobra aliento, y considera, como con el tu querido suben ya por la escalera. Hay tigre tan mal sufrido? hay tan humilde cordera? El corazón me quebranta. No miras cuan bien campea con la soga a la garganta? tiempo para hablar desea, y el verdugo lo levanta. Ya lo ata en el madero; ya lo arroja. . Cielo santo socorreme, que me muero. De tu inclemencia me espanto cuanto más la considero. Traigan agua. . No la espere de mi casa su acedía; desdén mis entrañas hiere; no la dio cuando me ardía, ni la aura ahora que muere. Antes estoy por matarla. Si así le dieres la muerte no eres riguro so Audalla, pues le excusas de esta suerte el trabajo de sacarla. Bien dices, por más rigor usare de la piedad. Así se engaña un furor. Voces siento en la ciudad. Vendrá mi esposo señor. Las chirimias resuenan en la mar, y los forzados el aire con grita atruenan, ya siento que los soldados la salva, y sálida ordenan. Yo los voy a recibir; de esta loca ten cuidado, que aún no se ha así de salir. Tesoro, y amor sobrado son muy malos de encubrir. De mi padre la afición conozco, sin que me impida la nube de la pasión. Zafira hermana querida. Flora de mi corazón. Que murió mi hermano es cier- Deja a parte esa piedad. (to? y vive. . Mi desconcierto tiene en pie mi adversidad, estando mi amparo muerto. El alma tengo de acero, y a mi perdido contento no tuve amor verdadero; que pues no muero no siento, y pues no siento no muero. Mas la memoria del mal dará fuerza a mi cuidado, y de muerte al pecho mortal, porque pueda en mí el traslado mas que el propio original. Al reves he de acabar, pues he vivido al reves. Espera. . Déjame estar. Óyeme un poco. . No ves, que ya mi oír es callar. Qué dices? . Que mis enojos su raudal quieren hacerme; veré mis muertos despojos, y en agua he de resolverme y salirme por mis ojos. Pobre moza, y afligida. Dónde la se no se guarda, no celebren mi venida; vayase toda la guarda, y excuse el Rey su salida. De músicas, y inuenciones no tratéis pueblo villano. Estos son sus galardones. Que acabaré con mi mano guardas, Rey, danzas, y sones. Traidores, de aquesta suerte la fe jurada guardáis? 2. Todos queremos valerte. Por Ala, que si no os vais, que con mi espada os de muerte. 1. Amete vamos de aquí, 2. Al sin mandas que nos vamos? Digo mil veces que sí. Vaya, pues solos quedamos aura rigor paja mí? Para vos todo es bonanza toda mi gloria os abona mi Zafira esta venganza no alcanza vuestra persona aunque a vuestra sangre alcanza. Como a vos mi cielo os cuadre, la sangre me sacare que tengo del Rey mi padre. Bien es que esa en vos este, porque no salga de madre. Que en mitad de aquesta muestra mirando su caso feo, corre a matarlo mi diestra, y la enfreno cuando veo, que saco en el sangre vuestra. Cómo venís? . He venido a muchos con mucha gloria, el Frances queda perdido, pues de la mar la victoria la tierra le badestruido. De galeras lleno el puerto destrozadas podéis ver. Con vos es el vencer cierto. Que me faltaba a poder pagar mi deuda a Lamberto? Pero trayendo intención de reseatar como honrado sus prendas, por su ocasión hallo un hijo ahorcado, y una hija en condición. Tan presto lo hauris sabido? Antes que de vos pidiese por sus cosas he pedido. Es amigo un interese, aunque es contra mí ese olvido. Socorramos a la hermana, que conbate por su honor. Eso haré de buena gana. No me persigas traidor. No me huyas inhumana. Ay perdida. . Ay desdichado. echa ese velo funesto, mi amor es resucitado, que en la nube que te has puesto salís como él sol dorado. Sol disfrazado y mejor deshacen tus rayos bellos vapores de tu rigor. Si fueran rayos con ellos te diera muerte traidor. Dame siquiera una mano. Cortada te la daré. Eres falsa. . Tienes se? Téndrela siendo villano. Vente enemiga conmigo, que fuerzas han de poder lo que no puedo contigo. Audarla no puede ser, que soy Arbante, y su amigo. Mudad de intentos ahora, que esta quiebra, y esta paga vuestros quilates desdora, y sabed que es esta daga del padre viejo de Flora. Diómela para valer a su honor, considerad que la aure de defender. Esto sufre mi ciudad? Todos tenemos poder. Diez mil janizaros van aprestados en la armada, yo soy de ellos Capitán, no hagáis que saque mi espada, y os asuele a Tetuan. Yo de un millón de soldados soy General. . No me empece un campo de hombres armados, pelead. . Eso merece quien arma a los desarmados. Bien es que mi bien consumas ingrato con obras malas, y que rendirme presumas con tu soberbia, y las alas de quien yo pegue las plumas. Gracias doy al gran Señor. Él te diga si has subido al arrimo de mi honor. El compañero ha surgido del disunto redentor. Y viene muy lastimado, culpando con tristes lloros la fe que le has quebrantado. Esta seguardan los Moros? Este es proceder honrado? Al cielo me he de quejar Audarla de tu fingir, pues pasando tanto mar, donde yo pude venir, tú no has podido esperar. Mi suerte, y tu monarquía quebraron por mi desdicha, siendo en lo que más querría, yo por un día sin dicha, y tu falso por un día. Mataste Rey sin razón a los buenos el dechado, el gusto al Rey de Aragón, a la honra el más honrado, y el justo a mi Religión. Eres. . Calla, y no me ofendas, que no estoy para sufrir llantos, desgarros, y enmiendas. Pues el no puede vivir, déjame llevar sus prendas. No goce de este consuelo tu Real rígida corona, llevare al Cristiano suelo reliquias de su persona, pues le llevo desconsuelo. A darte gusto me inclina el enojo que me das, que a la muerte me encamina; corred aquesa cortina, y a tu redentor verás. onallev oo Hijos el pastor amado recibid por fiel descuento del pasto que os ha faltado, que en la tierra le sustento sobre mi cielo apoyado. Ya os restiruyo la ofrenda que en mi nombre al cielo hicistes, y al Rey por falta de hacienda por prenda mía le distes, y entera os vuelvo la prenda. Esta joya enriquecida llevaréis a los Cristianos, y como a prenda querida mis ángeles, y mis manos le han sustentado con vida. De las mías le tomad, y en ellas os le presento para más seguridad: y pues fiando sustento, fiad de mí, y confiad. l, Extraño acontrcimiento; temblando estoy de temor. Yo de amor. . Yo de contento Yo con el nuevo sabor, con nueva virtud me siento. Esta gracia me renueva, y en nuevo ser me regala, y es bien hermana, que en prueba de que fue mi vida maía, reñasca con vida nueva. Esas manos que han medido los cielos me dad señor. omoay anablobzo Las tuyas hermana pido, con celo sunto, y amor, pues hoy, cual ves, he nacido. non inoV A A Un abrazo de igualdad deshará nuestra porfía. Llorando estoy de piedad. Dulce hermano. . Hermana Esta es sin duda bondad. (mia. Padre, vuestra bendición no me dais? . Hijo querido, aquí estáis? . Con galardón del trabajo que he sufrido; y con una redención. Quel rey, y Nolasco han andado con la priesa que podía un tiempo tan limitado. Demos gracias a María, pues ella me ha refeatado, De Audalla la condición he cumplido; por él tanto excuso mi redención. Como veo que eres santo, digo que tienes razón. Libre estas de mi ciudad, te puedes ir si quisieres, mos no de mi voluntad; y a tu hermana; por quien eres le doy también libertad. Y a los cautivos también te puedes llevar contigo, que en mis palacios estén; pues por tenerte conmigo pude gozar tanto bien. Que este visible favor, que a todo mi Reino has hecho, encierra mucho valór; pues me ha borrado del pecho los desdenes, y el amor. Ahora muestras tu valor; Damé Príncipe tus manos. Por hechos tan soberanos, dame tus manos señor. Vení conmigo Cristianos. Siervos somos de tu grey, y tus vasallos los dos. Hablas conforme a tu ley; que quien tiene tan buen Dios, bien merece tan buen Rey. Señor el mar nos convida a que partamos. . Pues luego podrá ser vuestra partida. Padre, tened más sosiego. No puedo con esta vida. Un presente llevaréis a vuestro padre Lamberto. Señor no se lo embiéis, que nuestro padre ya es muerto. Qué decís? . Lo que veréis. No hay contento sin dolor. Estimad. Flora el contento cuando el pesar es menor. Todo lo mido, y lo siento. Vamos a la mar señor. Grande es padre vuestro afán. Por verme embarcado peno. Presto en España os verán. Yo tengo en el calvatrueno encaje de Catalán. Gran jornada habemos hecho. No hace menos de grandezas de Árbante el gallardo pecho. Quédara de sus noblezas el gran Señor satisfecho. General será del mar. Cargo es ese, que a mi ver se le puede encomendas; que es su llegar su vencer, y su vencer su llegar. Mal el Frances ha provado. Peleo como valiente; no está a vencer obligado. Ah perdido mucha gente, y mucha sangre ha costado. Así el vencer es mejor. De extraño parecer eres. Hacen en leyes de honor, de victorias, y mujeres esta en el precio el valor. Solo vale lo que muestra. No lo aprueba el General; pues no ha querido la diestra, que por el triunfo naval el Roy su suegro le apresta. Y tuvo mucha razón, pues faltando tanto el Rey falto Árbante a su intención. Prodigios tiene Muley quien profesa esta nación, Llega a tanto su bondad, que su libertad concede por la ajena libertad. Y enseña bien lo que puede milagros de calidad. Si no dígalo el barón, que muerto a la vida ofrece la Cristiana Religión. Mahoma le favorece, y esa será la ocasión. Si se auran partido ya. De hacía el puerto viene Halí. de estas cosas él sabra. Partió el Cristiano de aquí, aunque a pesar del Baja. Ahora al rasgar del día salió contenta del puerto la Cristiana compañas, y en Barcelona están cierto, según la flota corría. Por las aguas traspalaba, amansando su rigor, y porque más que el volaba, no le da el viento favor, que el viento no le alcanzaba. Y en el prolijo remar de los libres pasajeros, nadie se quiere excusar; que a todos hace remeros el deseo de llegar. Dejáronse atras el viento, y los del puerto que suimos testigos de su contento, ni aún con los ojos podimos seguirles solo un momento. Yo os apostare que son ya en su tierra natural. Y tiene mucha razón; porque se ha de huir del mal con pies de imaginación. Vuestro Baja les ha dado mil joyas en recompensa de un socorro bien pagado. Y así mi condición piensa que ha de ser de fuerza honrado Que el honor, y brío ya corre con iguales pres, y sacado en limpio esta, entre honrados, que no es honrado aquel que no da. Pues la persona Real no anduvo muy abundante? Es casi ley natural, que quien ayer se vio amante, hoy deje el ser liberal. Huélgome de su contento, que sui cautivo en su tierra, y tuve buen tratamiento. Qué dicen de nuestra guerra? Vení, hablaremos de asiento, Duraran? . Tiempos turbados corren. . Eso es menester, que no hay sin pleitos letrados, ni sastres do no hay coser, nido no hay guerra soldados. Digo, que ha desembarcado de Arméngol la compañía, y el Rey todo alborotado salió con la clerecía del gran milagro asombrado, Ya su gloria se renueva, pues pasa la procesión por aquella hermita nueva en la cual la devoción de Lamberto bien se prueba, Que ya murio, y necesita de este día, y de esta entrada. Pues que hay que ver en la hermita? Ven, y verás gran jornada. No viene en la redención una Flora? . Si ha venido. Del cielo es esta ocasión, según todo va cumplido, y ya se muestra el pendón. Padre mío, aunque el favor es el que yo puedo hacer, no alcanza a vuestro valor: que Roma quisiera ser, por daros triunfo mejor. Es medido mi caudal, y médidamente vuelo; perdonad lo que hago mal, que traéis vida del cielo, y todo sois celestial. Tiene el Rey mucha razón, padre, pues adelantáis tanto vuestra religión. Señores, no me corráis; camine la procesión. Aquí padre ha de parar, que es un Templo de María, que habemos de visitar. Dios me ofrece cada día con que más pueda alcanzar. Este Templo he deseado, y esta jornada. . Por qué? es porqué es recién labrado? Y aunque yo la causa se, oíida a este soldado. Rey, que ser justo, y piadoso en igual balanza llevas, escucha con brevedad un proceso de una ofensa. Ya tendrás en la memoria las mocedades de Celia, que faltó por ser amante, y en tu casa hizo ausencia. Lamberto te la robó, Lamberto, cuyas pobrezas al mundo inchieron de asombros, con hazañas, y bravezas. Con ella vivio diez años en las rústicas malezas, y en ellas como, salvaje pagó cortesanas deudas. Flora, y al fanto Armengol son hijos de su aspereza; mira si agravios te paga, pues te deja tales prendas. Sirviote toda su vida, sin descubrir su nobleza, entre el oro del vestido, y el rigor de la aspereza. Si te fue vasallo honrado, dígan lo Rey las banderas, que verás en esta hermita, coronadas de cabezas. De trofeos militares sus paredes están llenas, y el difunto vencedor te aguarda a mi lado en tierra. Esta es Rey toda su historia, y su voluntad fue esta, estas sus culpas pasadas, y estas son sus recompensas. , h Gran bondad de caballero, al fin padre de estos dos, de quien tanta gloria espero, por vos amigo, y por Dios honrar al difunto quiero. Este brazo de amistad, y en aqueste tal asiento le pone mi autoridad, y envainada le presento esta espada a su bondad. Y el previlegio le doy, que han tenido sus pasados, de quien tan honrado soy; y porque en cuentos borrados no nos detengamos hoy. Dando gracias a María, entremos en el lugar. Con tu licencia querría mi muerto padre abrazar. No es de llantos este día. Mañana abrázar le puedes. No han de querer mis cuidados. más bien del que me concedes. Así ayuda sus privados la Virgen de las Mercedes.