Texto digital de La fuerza del interés
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Gaspar de Aguilar
- Atribución estilometría
- Gaspar de Aguilar Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición de Doce comedias famosas de cuatro poetas naturales de la ... ciudad de Valencia (1609).
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La fuerza del interés. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/fuerza-del-interes-la.

LA FUERZA DEL INTERÉS
JORNADA PRIMERA
No le olvidas? . No le olvido. Eso me quieres negar? Sí. . Cómo? . No esta sabido que no se puede olvidar sino lo que fue querido. Si no le tengo afición, de que manera le puedo borrar de mi corazón? Esa razón te concedo, pero escucha una razón. Grisanto es noble y leal, y debes con rostro afable quererle bien, y no mal, que la virtud es amable de su propio natural. Pues si es deuda conocida sin ser querida querer, cuanto más lo vendrá a ser el querer siendo querida, que es ley de buen proceder. Que le quieras te suplico si quiera por tu interes. Pues si el Marqués Ludóvico amo de Grisanto es, y le excede en noble y rico. Y este de mi enamorado me ha entregado el corazón: podrame ser bien contado que deje por tu ocasión el amo por el criado? Criado es aunque valido, y por serlo tú, te agrada el defender su partido. Es verdad que soy criada, pero tu jamás lo has sido. Porque no puedes tener el ser que ofendiendo estas: y dicen los que el saber profesan, que vale más ser Demonio, que no ser. Y aunque me quieras provar que el ser tienes que conviene, yo te lo quiero negar; pues claro está que no tiene ser, quien no lo sabe dar. Dar? . Sí. . A quién? . A Grisanto. Ya de hablarte me retiro por ver que me enfadas tanto. De tu condición me admiro. De mi paciencia me espanto. Atrevida, necia, loca, en ofensa de mi honor tomas su nombre en la boca. Bien parece que de amor tienes experiencia poca. Menos quisiera tener para ser en más tenida, que la discreta mujer nunca quiere ser querida por no obligarse a querer. Y así no te cause espanto si a quererle no me ofrezco, porque le aborrezco tanto, que hasta el Marqués aborrezco porque es amo de Grisanto. Mira, escucha. . No hay lugar de poderme persuadir con ver, ni con escuchar; porque el ver es desear, y el escuchar consentir. A mujeres no hay poder negar que es con rostro bello monstruo cualquiera mujer; pues ninguna puede haber perfeta, sino en no sello, Y ansi en daño tan igual por más que buenas seamos todas parecemos mal, porque siendo buenas vamos contra el orden natural. La que más se desordena es Emilia mi Señora, que a ser buena se condena: que si es buena, desde ahora que no sabe porque es buena. Cómo el que por mala suerte (deseando que se acabe su prisión terrible y fuerte) sentencia espera, y no sabe si es de vida, o si es de muerte. Ansí vengo a ver ahora mi bien, o mi mal. . Grisanto es el que viene. . Oh Señora! o archivo del cielo santo que mis bienes atesora! Oh cristalino lucero del día por quién suspiro? o mi amparo verdadero! o extremo del bien que miro? o medio del bien que espero! Qué dice Emilia? . Grisanto no me hables de esa cruel, de esa que te ofende tanto, de ese ardiente Mongibel, de esa furia, de ese espanto. De ese duro pedernal, de ese león bravo y fiero, Basta, no me digas tal; que aunque me ofende, no quiero sufrir que la trates mal. Tan amorosos deseos no vi en mi vida jamás. Qué dice de mis empleos? Que no los quiere. . Y qué más? Nada. . Pues sin más rodeos, Me derribas de la cumbre donde por amor abito, mirando su eterna lumbre, Los rodeos que te quito te ahorro de pesadumbre. Y a Dios, que Emilia podrá ver que estoy contigo aquí Tan cruel Emilia está conmigo, que no os verá solo por no verme a mí. Bien se Emilia embravecida, que en el daño que se ofrece de ti estas aborrecida; que a sí misma se aborrece quien no quiere ser querida. Bien se cruel que porfías en ser causa de mis daños, turbando mis alegrías, tantas horas, tantos días, tantos meses, tantos años. Bien se que con furor ciego fiera Emilia me condenas a eterno desasosiego, a congojas, ansias, penas, muerte, infierno, llanto, fuego. Qué es lo que Grisanto tiene, que da voces? . Ay de mí, Ludóvico es el que viene. Grisanto que haces aquí? Disimular me conviene. Qué haces aquí parado? Cómo es tan grande el calor, en esta casa Senor pedí agua. . Y han la dado? Sí, y con ella un gran dolor. Sepamos por vida mía, quién te la dio? . Una criada. Fría, sin duda sería? Y tanto que de muy fría me dejo el alma abrasada. Del agua no creo yo siendo fría efeto ardiente. Fue tan fría que pasó al extremo de caliente, y así el alma me abraso. No te espantes si te abrasa el cuerpo y alma también; porque el agua de esta casa participa del desdén de Emilia por donde pasa. Mas quieres saber cual es para mí? . Sí. . pues no dudes que es de tan gran interes, que me holgaré que la sudes por bebella yo después. Y luego, porque la palma lleve amor de los enojos que me tienen puesto en calma, la sudare por los ojos que son los poros del alma. Porque para mi dolor no hay cosa que más le cuadre de los remedios de amor: pero dime viste al padre de esa dama? . Si Señor. Dévete alguna amistad? Los dos me deben sin prenda diferente cantidad. (da. Qué te debe el Padre? . Hacien Y la hija? . Voluntad. Ejecútale al instante, si es mucho lo que te debe. Negocio es algo importante, pero no es razón que lleve la ejecución adelante. Pues dél no es justo cobrar, cuando pagarme pudiera. Pues me da el amor lugar, con esto quiero obligar al Padre de aquesta fiera; Porque intérceda por mí. Que te parece. . Qué es justo cobrar luego. . Cómo así? Porque en ello está tu gusto. De qué suerte? O escucha. ni. Qué te debe? . Mil ducados. De qué? . De una obligación que hizo en años pasados. Esta te dara ocasión de remediar tus cuidados. Con ella puedes gozar del bien que amor te concede porque no puede pagar; y aunque es hombre honrado, puede preso por deudas estar. Haz luego que a instancia tuya le prendan, y cobraras sin que nadie se destruya; pues al momento saldrás de tu prisión, con la suya. Que estando el padre en prisión estará sola su hija, y tu tendrás ocasión de entrar. . No se regocija con esto mi corazón. La soledad no te agrada? No, que donde Emilia está no podrá servir de nada; que aunque esté sola, estara de crueldad acompañada. La soledad que desdeñas es ciego con ojos bellos, es eco que esta entre penas, es ocasión con cabellos, es mudo que habla por señas. Es reloj de despertar, es contemplativo espejo, y es un bien tan singular, que unas veces da consejo, y otras veces da lugar. Por eso. Señor no dudes. de dar con la soledad remedio a tu enfermedad. Menester es que me ayudes. con tu grande abilidad. Podrá mi ingenio subril darte por cada ducado. de los que te debe, mil favores. . Pues con cuidado. ve a llamar un Alguácil. Que yo tengo el mandamiento, muchos días ha conmigo. Voy, llamarele al momento; donde para lo que digo me esperas? . Enaina aposento, Bien puedes ir sin cuidado, pues yo de por medio estoy. Tan loco y enamorado. del consejo que me has dado. como de mi Dama voy. ̱ También yo quedarlo espero. con aquesto que se trata, pues con ello obligar quiero al Padre de aquesta ingrata. por quien vivo, y por quien muero. Y sin duda que le obligo. si los mil ducados pago, con el amparo y abrigo de Márcela con quien hago lo que Emilia hace conmigo. Que ella en su fuego me enfría siendo hermana del Marqués, y aunque es verdad que me invía mil regalos cada día, la veo de mes a mes, Mas aunque en esta ocasión con diferente amor lucho, me vence la obligación, que en un hombre de razón la obligación puede mucho. Quiero ir a bella, y hacer que su mano generosa me valga con su poder; que al fin en cualquiera cosa. quien vale sabe valer. No que no es bien que me veas, pues que siendo Conde Urbano tamamigo de mi hermano de ti mismo no lo seas. Pues claro está que traspasa. la ley de amistad que digo, el que visita un amigo- que sabe que no está en casa. Vete luego; no repliques, que podrá costarte mucho. Escúchame. . No te escucho. Suplícote. . No supliques. Que como sois lisonjeros. en publicar los dolores, sois todos los amadores. grandes suplicacioneros. Vete Urbaño, vete luego, que me acabas la paciencia. Porque veas la diferencia. que hay de tu nieve a mi fuego. Quiero partiendo de aquí fiera ingrata contentarte, y darte gusto, por darte lo que no me das amí. Solo un gozo al pensamiento darle consuelo procura, y es saber que la ventura huye del merecimiento. Y así a merecer me ofrezco lo que negado me ha sido, que en ver que no lo he tenido confieso que lo merezco. No me espanto que me arrojas. con desdén tan importuno; que pues desechas a uno, a otro sin duda escoges. A otro debes de querer para que en tu gracia quede, que en amor ninguno puede desechar sin escoger. Mas si por ventura llego a saber quien esto alcanza, yo abrasare su esperanza con las llamas de mi fuego. De este que se va de aquí a tener lástima vengo; y es porque si de él la tengo, la tengo también de mí. Pues si en males tan crecidos. me dan penosos cuidados, es porque en ser desamados. somos los dos parecidos. Pero aquel que me aborrece viene a burlarse de mí. A Márce la veo aquí, buena ocasión se me ofrece. Triste esta. . quiero mostrar que tengo melancolía. Grisanto? . Señora mía? Qué tienes? . Déjame estar. No estes de aquesa manera, que parece que estas loco: dime que tienes? . Un poco de trabajo. . Mas que fuera. Que fuera un bien sin segundo para mi pecho afligido, verte siempre circuido de los trabajos del mundo. Y ese dime es buen deseo? Para mí el más conveniente. Por qué? . Porque solamente por los trabajos te veo. Y así deseo que estes con ellos porque me veas. Con ellos verme deseas? Sí. . Pues con ellos me ves. Que en mi alma se ha caído la fuerza que el amor sabra, porque sobre mi palabra mil ducados he perdido. Estos no podré jamás pagar, pues no tengo bienes; si tú que en las manos tienes. los del Marqués, no los das. Paga Señora por mí; haz porque el mundo se asombre, que pues por ti he sido hombre vuelva yo a serlo por ti. Porque no tengo sosiego hasta ver que haya pagado. Sepamos quien te ha ganado sobre tu palabra? . Un ciego. Cómo ganarte podía un hombre que nada ve? No ves que con el jugue a quien menos se vería. Al fin perdiste? . Perdí con ventaja desigual. Pues si te ha ganado mal, porque pagas? . Ay de mí. Que pago por enseñar a pagar una persona que ningún deudor perdona, y ella no sabe pagar. Ejecuta? . Ya han pasado todas las ejecuciones. Y págote con razones? Aún aquesas me ha negado. Pues como la deuda niegue, no querra jamás pagar. Ahora pienso buscar un hombre que se lo ruegue. Quiza por este camino saldre de la obligación. Grisanto mi corazón es en mi daño adivino. Pues de no venirme a ver sino es para demandarme, viene una sospecha a darme que otro amor debes tener. Y que a ser Luna te aplicas, que coges el resplandor del bello Sol de mi amor, y a otra lo comunicas. Mas si esto de que te arguyo entendiese el alma mía, su amor escurecería por escurecer el tuyo. Porque tu amor no concibes, pues que a quererte prefieres; y tu alguna mujer quieres con el que de mi recibes. Perdóname si te aflijo con el nombre que te doy de Luna, porque yo soy loca, pues por ti me rijo. Yo debo de ser el loco, pues no lo soy de placer; pero pésame de ver que te tengas en tan poco. Que pienses Márcela hermosa que yo te puedo olvidar? Tenerme en mucho es pensar que no puedo ser dichosa. Mas porque puedas deberás Grisanto satisfacerte, que te quiero por quererte, y no porque tú me quieras. Darte luego los ducados que me pides es razón, pues te he dado el corazón con que suelen ser amados. Digo de esotras mujeres, que de mi jamás lo ha sido. Los pies Señora te pido por el bien que hacer me quieres. Levanta, y júrame luego que siempre me has de querer. Juro por el gran poder del Dios que le pintan ciego. Por la morada suprema que revolverse acostumbra, por el Sol que nos alumbra, por el fuego que nos quema. Por el agua que nos bana, por el aire que nos templa, por la tierra que contempla toda esta máquina extraña. Por el tiempo arrebatado que me niega la ocasión; y por ti que en discreción eres un mundo abreviado. Que jamás me olvidare del amor que está en mi pecho. Eso basta? . Satisfecho estoy de mi grande fe. Vamos luego, porque lleves esos diveros ahora. Con eso pagas Señora lo que a ti misma te debes. Y que el Marqués Ludóvico en ser tu galán se emplea? Y pues? . Pésame que sea tan poderoso, y tan rico. (za, Que aunque en ti no haya mudan con la presencia te ofende; que un Príncipe que pretende- se presupone que alcanza. Todas las honras limitan los Príncipes, y a ser vienen muy honrados, porque tienen las honras que a todos quitan. Pues mi alma le aborrece de eso Señor no te asombres. No ves que juzgan los hombres lo que es, por lo que parece. Si esto no parece bien, por malo lo han de juzgar. Pues qué puedo hacer? . quitar la ocasión con un desdén. Que las mujeres podéis dar vida, y hacer morir; pues todas sabéis fingir que amáis, y que aborrecéis. Aunque es la afición igual, nada os viene tan a cuento como el aborrecimiento, porque os es más natural. Ansi es bien que fingir quieras que de ti es aborrecido. No conviene hacer fingido lo que puedo hacer de verás. Pues siempre le aborrecí per ser pesado y molesto: estas libre con aquesto de tus pensamientos? . Sí. Hay en qué servirte pueda? No. . Pues si mandas Señor volver quiero a mi lavor. Dios te guir. . En paz te queda. Qué nobleza, que bondad que en esta mujer contemplo; sin duda alguna es ejemplo de virtud y honestidad. Pues tenéis el mandamiento haced luego vuestro oficio. Qué es esto? . Señor Mauricio mande pagar al momento, Los mil ducados que debe a Ludóvico, sino deme licencia que yo preso a la cárcel lo lleve. u. Cómo? . El mandamiento vea del Señor Gobernador. Y dice a mí? . Si. Señor, no es Mauricio? Sí. . Pues ea. Pague, o venga a la prisión. Posible es que Ludóvico siendo un Príncipe tan rico procure mi perdición. Posible es que quiera tal, siendo negocio sabido que en ningún tiempo ha querido a mí, ni a mis cosas mal. Qué daño, que mal le hice. Digo que tiene el Marqués razón de hacer que le des los mil ducados que dice. No tiene el Marqués razón. No tiene una, si no muchas, y si al oído me escuchas podrás saber cuantas son. Soy contento, dilas luego. Yo muero Mauricio amigo por tu hija, muero digo en casto amoroso fuego. Y como tú por valerme hacer de tu parte quieras, no que me quiera deberás, sino que finja quererme. Yo baré que de aqueste abismo y confusión libre quedes sin pagar blanca. . Bien puedes ofrecértelo a ti mismo. El secreto te aseguro, y ha de ser con presupuesto que no sepa nada de esto Emilia. . Yo te lo juro. Pues toma luego el dinero, y finje que lo has traido para aquesto apercibido. Man be hoy más ser tú eslavo quiero, No tiene el Marqués razón? Digo Señor que la tiene, y por eso hacer conviene lo que tengo obligación. Al punto quiero pagar; que como por cierta via supiese que me quería el Marqués ejecutar: Truje el dinero, y lo pago a los dos por el Marqués. El hizo como quien es. Denme la carta de pago? No te fías de los dos? Fiar el alma quisiera. Pues vamos que nos espera Ludóvico. . Andad con Dios. A quien volvió por mi honor he de valer como honrado, que por pagar con valor una deuda, me ha dejado con otra deuda mayor. Pues sin perderme el decoro adora los ojos bellos de una hija a quien adoro, y sus dorados cabellos quiere conquistar con oro. Y su honrado proceder tuvo conmigo tal fuerza, y el oro tanto poder, que he de combatir la fuerza que había de defender. Tercero seré, pues es Grisanto tan comedido; que cubre con ser cortes la infamia que hubiera sido serville por interes. Qué es esto Señor, no cabe si lo miras en razón, hacer que el pesar acabe a quien supo tu prisión, y tu libertad no sabe. Si el daño de tus porfías, ocasión de tus quererlas, fue por algo que debías; aquí están las prendas mías, y yo si no bastan ellas. Que por ti me venderé, pues vine al mundo por ti. No digas más, que ya se que te venderás por mí, pues para mí te engendre. Y así en aquesta ocasión entiendo que no sintiera la pena de la prisión, sino porque no pudiera escucharte esa razón. Mas por decirte verdad, querría (para pagarte esa grande voluntad) que de ella en alguna parte empleases la mitad. Y porque avisada estes, decirte la parte quiero, que es importante. . Cuál es? Es Grisanto un Caballero que es criado del Marqués. Pues te prometo que es tal lo que del he conocido, que ninguno le es igual; porque es rico, bien nacido, gentil hombre, y liberal. Y lo que digo verás si estas desapasionada: pero hay Dios turbada estas. No quieres que este turbada con la ocasión que me das. Qué es esto Padre que dices, quien creyera de ti aquesto; tanto de tu ser desdices, que eso me mandas? . ran preso no es bien que te escandalices. Que a ser bien considerada no te fuera yo importuno. Cosa es por cierto excusada decir que quiera a ninguno, siendo como soy honrada. Deja esa loca porfía, que ya la honra se vende por dineros cada día: cuanto y más que te pretende Grisanto por otra via. (do. Porque en todo es hombre honra- Sepamos de que manera (siendo tú el que me has mandado que a Ludónico no quiera) mandas que quiera al criado. Porque obedecerte pueda deja tan mal pensamiento; que aunque he de seguir tu intento, no has de querer que preceda el querer al casamiento. Pues de lo justo traspasa; porque la mujer honrada que por casarse se abrasa, quiere por estar casada, mas no por querer se casa. Mi soberbio responder perdona, pues lo mereces; que ahora a mi parecer es honra, lo que otras veces libertad pudiera ser. Y no trates de ello más, que no pienso obedecerte. Quejosa de mi estarás, pero la ocasión advierte; escucha, espera, ado vas? Voy a huir de tu quimera, que si siguiera tu intento a cualquier yerro que hiciera, el ser por tu mandamiento para mi disculpa fuera. Y quiero por no enojarte huir de las ocasiones en que podría culparte. Poco pueden mis razones contigo. . No han de ser parte Para que jamás consienta en lo que me afrenta a mí. Si de amor estas esenta, porque le llamas ansí; que el querer bien no es afrenta. Si es con recato. . Señor la mujer que fuere honrada no quiera; porque en amor quien gana, no gana nada, y quien pierde, pierde honor. Sin duda no puede haber (aunque con su edad no cuadre) tanto valor en mujer; que ella se quiso ser padre, pues yo lo deje de ser. Hace tan notable mella en mi pecho la tardanza de remediar mi quererla; que me ofende la esperanza, por no estar hecho a tenerla. Yo espero un bien, y decir puedo, que no es diferente del mal que me hace morir; pues difieren solamente en venir, o en no venir. (ne Que aunque es verdad, que el bien tie- de su parte a la fortuna; del bien al mal no conviene hacer diferencia alguna, si el bien tarda, y el mal viene. Mas pues Grisanto ha venido mi alma se regocija. En este punto he sabido de Mauricio, que su hija dalle gusto no ha querido. otro engaño pienso hacer. Grisanto? . Señor. . que has hecho de aquel hombre? . En mi poder ha quedado. . Yo sospecho que le debiste prender. El dinero digo yo que en mi poder ha quedado. Luego Mauricio pago? Y como que te ha pagado. Él tiene hacienda? . Pues no. Muy rico debe de estar, pues como hombre de valor no se dejo ejecutar. No me pago de su honor, pues me ha podido pagar. Porque de el he imaginado, que para que no me aflija la deuda que me ha pagado, algún censo haura cargado sobre el honor de su hija. Padre cruel que hiciste de la riqueza que adoro? a quién dime la vendiste? que pobre con el tesoro de mi alma enriqueciste? Ya que querías venderla, pudiera comprarla yo; porque con tu hija bella me hubieras pagado, y no con lo que sacaste de ella. No eres águila que ofreces los hijuelos a la luz del Sol que ver no mereces, eres infame abestruz que tus hijos aborreces. Eres cruel, fiero, inico, hambriento, inconsiderado; y tras esto que público, eres hombre que ha llegado súbitamente a ser rico. Que esto basta para ver que es engañoso tu oficio. Pues Senor has de saber, que a mi parecer Mauricio muy honrado debe ser. Cómo ansí? . Porque de suerte todos los bienes pasados detérmina agradecerte, que te paga mil ducados, y otros mil queda a deberte. Toma Señor el dinero. Grisanto déjame estar. No lo quieres? . No lo quiero; que otros mueren por cobrar, yo porque he cobrado muero. No quiero cosa que ha sido precio de sangre comprada; el dinero que has traido para mí no vale nada, pues pierdo lo que ha valido. Luego es mío? . Tuyo es, y si agradarme pretendes Grisanto no me lo des. Bien parece que no entiendes la fuerza del interes. Pues has de saber Señor que con él se hace la guerra, con él se gana el honor, con el saca de la tierra los frutos el labrador. Por el navegan los mares los hombres, con él se cobran los amigos a millares, con él los placeres sobran, con el faltan los pesares. Con él se ruerce de un río el camino acostumbrado, con el (por tener tal brío) se fuerza el libre albedrío que nunca Dios ha forzado. Con él se pueblan Ciudades de trafago, y de tropel, con el hacen amistades los enemigos, con él se saben muchas verdades. Con el en cosas de amores los que merecen ningunos alcanzan muchos favores, con el engañan algunos criados a sus Señores. Con él se hace el invierno verano, con él los Jueces tuercen su mano y gobierno, con él se gana el infierno, y aún el cielo algunas veces. Y con el podrás ganar la que es tu infierno y tu cielo, si la quieres conquistar. Yo puedo ablandar su hielo? Si que es fácil de ablandar. Creo que tienes razón, pues si hubiera reparado en esa imaginación, hoy pudiera haber gozado de una fabrosa ocasión. Y es? . Que ayer tarde vi yo a mi bella hermosa prenda que disfrazada salió con su dueña, y en la tienda de un Joyero se paró. Comenzo luego a comprar cierta cosa, y en el precio se vino a desconcertar. Qué comprava? . Fuy tan necio que no llegue a preguntar, Cuando se fue aquella dama que quería. . Pues Señor ya que tu suerte te llama, y de perfeto amador te ofrece renombre y fama. Haz que todo el mundo entienda que tu amor es verdadero; toma luego de tu hacienda una parte, y al Joyero le compra toda la tienda. Y a tu dama se la envía diciendo con un recado, que como no has acertado lo que ella comprar quería toda la tienda has comprado. Si la quiere recibir ya no tienes más que hacer; que entre el hombre y la mujer el dar suele ser pedir, y el recibir prometer. No pases más adelante, que yo quiero que la tienda la lleves orí cuándo? . Al instan- para que mi dama entienda que soy verdadero amante. Mira que tu esclavo soy si haces que Emilia bella me libre de la quererla con que vivo. . Yo te doy mi fe de librarte de ella. De mi dama decir quiero a parte Pues amigo cuando iras? Ya por ser de vuelta muero. Vamos luego, y llevaras grande suma de dinero. Para que me desentedes de la pena con quien lucho. Mira que corto no quedes en el dar, que puedes mucho si amas tanto como puedes. qué dice el viejo. m no hay quien le sufra. . Cómo? l a orisanto quiere que quiera! . otro tanto quiero Señora también. De eso no me trates más, pues ves que tan mal me sabe; que donde la honra cabe no cabe el amor jamás. En eso no has acertado Señora, a mi parecer; que si es deshonra el querer, todo el mundo es deshonrado. Pues todos en general rinden al amor el cuello, desde el animal más bello, hasta el más feo animal. Yo de mi naturaleza tengo fuerte el corazón. No ves que es obstinación lo que llamas fortaleza. Y que cuando seas fuerte monstruosidad viene a ser, pues una fuerte mujer el orden común previerte. Que ella en vez de combatir solo ha de ser amorosa: que Dios crio cada cosa para lo que ha de servir. Y así pues tal fortaleza las Amazonas tuvieron, sin duda alguna que fueron monstruos de naturaleza. Historias sabes? . Y llenas de muchos triunfos y glorias. Creo que sabes historias por saber vidas ajenas, A ti será menester acudir con brevedad, cuando alguna facultad quiera dejar de aprender. Pues a se que. . No te alabes, que aunque seas bachillera, por lo que ignoras te diera en albricias lo que sabes. (no Luego digo mal? . Muy bue- es querer darme a entender, que de un hombre una mujer se agrade por gusto ajeno. Licencia de entrar Señora un joyero ha demandado. Viene solo? . Acompañado. (ra. viene. . Pues entre en buen ho- Debe de traerte aquí los guantes. . Aunque son buenos, ahora le daré menos de lo que entonces le di. Oh mi Señora. . A que vienes con tantos hombres cargados de arquillas? . Son mis criados que traen todos mis bienes. Con ellos a verte vengo, y traigo por contentarte, no a venderte, sino a darte toda la hacienda que tengo. No puedo saber tu intento? J. Después lo podrás saber, pero primero has de ver los bienes que te presento. Aquí hay tres piezas, que juro que vinieron de la China, porque son de seda fina con los fondos de oro puro. Aquí podrás ver de Italia telillas de otra manera, y en plomo, vidrio, y madera, ámbar, almizque, y algalia. Aquí muchos dijes vienen con riquisimos remates, aquí hay perlas y granates que supremo valor tienen. Aquí hay ramos de corales con guarniciones costosas, y porcelanas preciosas de las Indias Orientalas. Aquí hay de flores distintas muchas colores, y guantes, y aquí hay de solos diamantes tres collares, y tres cintas. Recibe toda esta tienda, porque tiene más valor que la hacienda de un Señor, aunque tenga mucha hacienda. Tanta cosa quién la invía? Un caballero que muere por tu ocasión. . Y qué quiere? Jo. Dar muestras de su hidalguía. Que en mi casa te vio entrar para comprar no se que, y por no saber que fue lo que veniste a comprar, Me compro la tienda junta, y te la da como ves. Amigo dime quién es? 1o. A sus obras lo pregunta. Ya de bello desconfío, que puede tan raro hecho engendrar esto en un pecho tan estéril como el mío. Que haré triste de mí, que ya por hablarle muero; amigo ese caballero dónde está? . Cerca de aquí. No siente de amor el fuego, pues huye de mi presencia. Jo. Como no tiene licencia, no viene. . Pues venga luego. Al momento será aquí. Ya la tardanza me enfada; o enfermedad deseada, o admitido frenesí. Oh interes, o furia suerte, o rabia no conocida, o muerte de nuestra vida, o vida de nuestra muerte, Al fin tu echaste raices donde no he podido yo; este si que es hombre, y no ese Grisanto que dices. Grisanto? . Señora? . Ay tris- aquí entraste? . Sí señora, (te que este hombre me dijo ahora que tu licencia me diste. Luego tú me has enviado el tesoro con que quedo? Sí señora. . Ya no puedo quitarte lo que te he dado. Ya Grisanto no me ofendes, que puede mucho el valor que me das, aunque mejor será decir que me vendes. Pues de balde no me diste tanta riqueza y caudal; que si fuiste liberal, de mi corazón lo fuiste. Mas donde tantos despojos, y riquezas nas ganado? Soy mercader que he tratado en las Indias de tus ojos. En ellas gane el tesoro, y el servicio que te hago es elcábala que pago al Rey que sirvo, y adoro. Mucho Grisanto mereces, y ansí puedes como amante servirte de aquí adelante de esta casa que enriqueces. Mayor la quisiera hacer en pago de lo que has hecho, que el que tiene grande pecho grande casa ha menester. Pues grande es mi pecho fiel, bien es que el tuyo se ablande; que amor es quien le hace grande porque tu quepas con él. Tú como en esta ocasión por Grisanto no has rogado? Como mudó de abogado, modé de imaginación. Ya no es menester ahora. Dichoso quien tal ha oído. En casa siento ruido, vámonos luego. . Señora, Mira que pueda por ti der a mis males remedios. Quién tiene san buenos medios no me ha menester a mí. RNADA SE A.
JORNADA SEGUNDA
Aquesto importa. . Por qué? Porque con cierto recado a una dama le imbíe, y sospecho que le ha dado por suyo con Es traidor? . No sé, Confías del? . Sí, que tiene conmigo amistad estrecha. Pues sospechar no conviene si confías. . La sospecha de la confianza viene. Porque el recado ha traido, y vino desacordado en dos veces. . Y qué ha sido? Una vez que soy querido, y otra que soy olvadado. No hay quien te pueda entender conforme tú lo encareces sospecha puedes tener; que respuesta en muchas vezes ninguna se ha de crees. Sin duda que es desvarío de orisanto. . Pues qué quieres? Que pues de ti me confío, y en todas mis cosas eres tan amigo, y Señor mío. Procures que esto se entienda. En todo servirte quiero. No conoces un Joyero que en junto vendió su tienda por gran suma de dinero. Grisanto se la compro, según sospecho la gente. Sí; pero páguelo yo, y el Joyero juntamente con Grisanto la llevo, A la dama con quien digo que mi pretención contrasta. Descanza, que yo me obligo a saberlo. . Cómo? . Basta. Es el Joyero tu amigo? Yo me buscare ocasión para hacer lo que conviene, mitiga del corazón la pena. . Grisanto viene, muda de conversación. No es muy lindo este Joyero, que porque tiene riqueza pretende ser caballero. Pocas veces la nobleza se compra con el dinero. Sea mucha, o sea poca, la boca es la que la da; pero la gente que es loca con lo que la boca da compra lo que está en la boca. Pues mayor culpa le doy, porque este por sus pecados ayer tuvo tienda, y hoy tiene caballo, y criados. En gran confusión estoy. Porque de mi amigo fiel la murmuración se ofrece. Lindas cosas dicen de él. Pues Grisanto que os parece del Caballero novel? Yo a defenderle me obligo, porque tú le das Señor en cierto modo valor. Cómo ansí? . Porque es amigo de quien es tu servidor. Que si otros hombres hablaran de esta manera, y las menguas de mi amigo publicaran, yo les cortara las lenguas, o la vida me quitaran. Paso, no estes tan cruel, repórtate, vuelve en ti. Soy en todo amigo fiel. Al fin es tu amigo? . Sí. Qué tiene, que hablas por él? Es valiente? . No Señor. Es discreto? . No es discreto. Es tierno? . No tiene amor. Tiene algún primor secreto? No tiene ningún primor. Y es de linaje muy claro? No es de sangre principal. Es de entendimiento raro? No Señor. . Es liberal? Antes pienso que es avaro. Es músico? . No lo es. Pues dime que tiene? . Es rico, y ansi culpa no me des si a quererle bien me aplico por causa del interes. Pues sigo las condiciones de nuestra naturaleza; porque los ricos varones como si fueran riqueza nos roban los corazones. Y a tanto viene a llegar la fuerza del interese, que al rico en cualquier lugar solo porque puede dar le adoran como si diese. Que el dinero es un echizo que aunque da muerte regala. Cierro la razón que hizo fue buena. . No fue muy mala, pues a mí me satisfizo. De esta amistad se colige la sospecha que tenemos. Eso es lo que más me aflige, vamos. . Luego trataremos de aquel negocio que os dije. Al fin soy amigo ausente que es la mayor calidad, mas la razón me desmiente, porque tengo su amistad en la boca solamente. Que en las obras no he mostrado la que le debo guardar, pero el amor lo ha causado, si es lícito confesar la culpa con el pecado. Con todo lo hago muy bien con él, pues porque no pene por la fuerza del desdén, le digo que Emilia tiene amor, y no digo a quien. De este modo he procurado engañarle a mi pesar; aunque es negocio provado, que en un hombre que es honrado no es muy bueno el engañar. De quién la vida te dio te vas enemigo huyendo, Grisanto a quien digo yo. Yo por Grisanto me entiendo, y por enemigo no. Escucha. . Qué es menester? Fementido de qué suerte contigo me he de valer, pues por fuerza para verte has de jugar, y perder. Tu perdiste, y yo pague, yo que por engrandecerme mil escudos te entregue; que aún uno no me guarde para de ti defenderme. No imagines que he de ser tan humilde como piensas en sufrir, y padecer, que tus continuas ofensas me enseñaron a ofender. De tu agravio me sustenta en mí una bívora brava, y de suerte lo frecuenta, que ni el agravio se acaba, ni la bivora se aumenta. Un infierno hay dentro en mí lleno de tormento eterno Luego eres infierno? . Sí, que me importa ser infierno para vengarme de ti. Que en el haurás de parar por tu culpa, y desconcierto. Déjate de predicar. Porque ha de ser en desierto lo quiero ingrato dejar. Mas ten villano esperanza, que al punto que muestras das de tu subita mudanza, el relámpago verás, y el rayo de mi venganza. Y pues muestras de tu amor la mudanza desdichada, yo por vengarme traidor soy culebra que pisada suy del tosco labrador. Soy tigre que acometer suele cuando esta parida, soy leona, y soy mujer, y soy mujer ofendida que es lo más que puede ser. Do vas Márcela? . Malvado déjame, que cobrar quiero el corazón que te he dado, y juntamente el dinero de que te has aprovechado. Oye la verdad. . Reniego de tu verdad enemigo. Repórtate, ten sosiego. Guarte que hablando contigo hablo palabras de fuego. Fuego arrojo por la boca, que mi pecho endurecido como piedra siempre ha sido, fuego enciende cuando toca en el yerro de tu olvido. Esta mujer va indignada, mi vida esta peligrosa; que no hay cosa tan airada como una mujer celosa cuando esta determinada Con todo quiero volver a gozar mi paraíso, provando aquella mujer que por interes me quiso, y por el vino a caer. Todo quiero que se rija como a tu gusto le cuadre, ya que soy el primer padre que le ha dado ser su hija. Nada quedas a deber, y pues me das el dinero, yo te he dado el ser primero, y tu amí el segundo ser. Mas por guardar el decoro a la honra, y a la hacienda, mira que ninguno entienda que tienes tanto tesoro. Pues una pobre mujer a quien el cielo concede tanta hermosura, no puede sin sospecha enriquecer. Que en esta vida mortal como toda es confusión, hay muchas cosas que son buenas, y parecen mal. Y en lo que toca al entrar en casa Grisanto, advierte, que vaya, y venga de suerte que no de que sospechar. Porque todo puede hacerse sin que ninguno lo sienta; que el hacerse no es afrenta, sino el venir a saberse. Cuanto y más que del amor de Grisanto he colegido, que no te pondrá en olvido por conocer tu valor. No me hables de ese cruel, que pues no ha venido a verme ya debe de aborrecerme. Luego ya mueres por él. No se si vivo, o si muero. Señora, Señora albricias, ya tienes lo que cudicias, Grisanto viene. . er me quiero. Porque a mi honor no conviene que aquí en su presencia este. Que ya viene por tu fe? Antes por la tuya viene. Gran bien mi vista te ofrece, pue me tratas como Sol. Si que eres el arrebol del claro Sol que amanece. No se si podré fingir lo que no tengo en el pecho. Grisanto mío que has hecho, que tardas tanto en venir. Tan presto en olvido pones el árbol tuyo que dices, que se planto con raices de tantas obligaciones. Es imposible Grisanto que te traiga el amor loco a que tengas en tan poco cosa que te cuesta tanto. En balde me quieres dar riqueza por tantos modos; pues por alcanzar dan todos, tú por dejar de alcanzar. Quien nunca tal cosa vio. Señora de que te alteras, pídote yo que me quieras? Y aún deso reniego yo. Reniegas, creello quiero, pues cuando me despreciabas, de la se que profesabas renegaste por dinero. Que eres gran renegadora de tu fe, y podrás después renegar por interes de la que tienes ahora. Y así no es justo que espere de ti mejor proceder, ni que muera por mujer que por interes se muere, Bien puedes con lo pagado quedarte, y enriquecerte; que a trueco de conocerte huelgo de habértelo dado. Grisanto estas loco di, que en tales extremos das, mas sin duda si lo estás, que lo aprendiste de mí. Loca he sido, pues tan presto permití que me burlases, y con dinero comprases el poderme decir esto. Pero razón es que aquí tomen llorando mis ojos venganza de estos enojos. Ella se muere por mí. Oh qué linda operación hizo aquel oro potable que le di a beber. . Mudable sin fe, sin ley, sin razón. Falso, engañoso, hechicero, Por estas ofensas vivo. Ingrato, soberbio, esquivo. Por estos agravios muero. Grande ha sido la mudanza de este hombre, y de esta mujer. Pues en mí no puede haber apetito de venganza. Y para llorar pesares son fuentes los ojos míos; mas que digo fuentes ríos, mas que digo ríos mares. Razón es que acabe yo la vida de esta manera porque aborrecida muera la que tanto aborreció. Mi honor haura de perderse donde nunca pueda allarse; pues tardara en apagarse lo que tardo en encenderse. Que en mí se vuelve carbón toda la plata y el oro, pues he imitado el tesoro del duende de tu afición. Y tu ingrato al pensamiento con que tanto bien te hice, entra en mi casa infelice, cobra tu hacienda al momento. Cobra tu fingido bien, aunque si cobras malvado, todo aquello que me has dado, pena cobraras también. Mi bien, mi luz. . Enemigo déjame, que a morir voy. Luego no ves que me estoy burlando ahora contigo. Templa esos fieros enojos, que esto ha sido por provarte. No quiero verte, ni hablarte. Serena esos bellos ojos. Recoge esas perlas tuyas, no las quieras derramar; que se las quitas al mar de las Indias que son suyas. Posible es dulce homicida que está fue prueba que hiciste. Si mi alma. . Tu pudiste darme muerte, y darme vida. Con esto he resucitado de la muerte que pase. Antes yo resucite, pues tu firmeza he provado. Dame esas manos coluna donde amor puede estribar. No las demandes pilar donde estriba mi fortuna. Pues tienes mi voluntad. Basta que quedan los dos conformes, gracias a Dios que paso la tempestad. Mas viose cosa mejor, que sin hablarse se miran, y aún mismo tiempo suspiran, grande firmeza de amor. Deshacer quiero el concierto, Señores contemplativos están muertos, o están bivos. Yo alomenos estoy muerto. Señora tu padre viene, salgamos luego a la sala. No quiero. . Ya ves cuan mala es la condición que tiene. Yo te quiero obedecer, pues esto te importa tanto. Id con Dios Señor Grisanto, que después podréis volver. En la ocasión que más cuadre para el honor de los dos. A labado sea Dios que nunca me falta un padre. Di qué dijo el picador? Que el caballo ha de traerte. 1o. Y dijístele por suerte mi posada? . No Señor. Vuelve, y dile que demande por las señas mi posada. Eso no sirve de nada, que es una ignorancia grande. No hay juicio adonde quepa desde el más grande al más chico; porque la casa del rico ninguno hay que no la sepa. Este es sin duda. . Qué honor los muchos dineros dan. Do bueno Señor galán? 1o. Oh Señor mío. . Oh Señor. Que hay en que servirte. . Voy buscándote todo el día. 1o. Qué manda vueseñoría? Cierto negocio. . Aquí estoy. Es secreto? . Sí. . Pues vete. No puedo negar Señor que conozco en ti el valor que tu semblante promete. Traes un no se que contigo de amigo muy verdadero, por eso ofrecerme quiero por tu verdadero amigo. Mándame verás quien soy. Soy Señor esclavo tuyo por eso. . De amigo suyo la fe y palabra le doy. Demasiado me obligaste con la merced que recibo; que es quererme por cautivo, y no por amigo. . Baste. A servirte estoy sujeto. No quiere mi voluntad servicio, si no amistad. Jo. Las dos cosas te prometo. Dime Señor lo que es, y no lo dilates tanto. No es amigo de Grisanto un criado del Marqués? Si Señor su amigo soy. Pues mi amistad le prometo si me descubre un secreto. o. En gran confusión estoy. Perdóneme su amistad. Grisanto no le compro su tienda, y se la llevo a cierta dama? . Es verdad. No fue con el al concierto? 1o. Si Señor. . Quiero saber en que nombre la mujer la recibio. . No se cierto. No estuvo presente? . Sí. Luego bien lo sabe todo. Ellos hablaron de modo que jamás los entendí. Hágame aqueste regalo de decir lo que le digo, pues soy bueno para amigo, y para enemigo malo. Con la vida comprare el ser la verdad sabida, que pues me importa la vida lo que me importa daré. Reciba yo este favor por nuestra amistad jurada. Jo. Ya he dicho que no se nada. Es posible? . Si Señor. Este es villano, y no puedo averiguarme con él; quiero fingirme cruel, y atropellarle con miedo. Sin duda loco insolente pues en decirlo te tardas, que el secreto no le guardas sino de mi solamente. Y aunque soy noble, me allano a saberlo tan deberás, que porque me lo dijeras me holgara de ser villano. Mas no importa que no abras tu rebelde boca ya, que tu garganta dará sangre en lugar de palabras. Apercíbete a decir luego la verdad traidor, pues no quieres Confesor, Martir haurás de morir. Si no digo la verdad, y me defiendo, y peleo, es porque morir deseo Martir por el amistad. Bien puedes darme la muerte a tu gusto. . Mete mano. No hayas miedo. . Al fin villano que no quieres defenderte. Hacer puedes cuanto quieras. De cólera estoy temblando. yo le mataba burlando, y él me da muerte deberás. Todo es poco, todo es nada cuanto imaginando voy. 1o. No me das la muerte? . Estoy por matarme con mi espada. Y acabarme de perder; pero primero hacer quiero un remedio, que el postrero y primero haura de ser. Caro amigo no te asombre tanta fuerza, y tanta injuria; que algunas veces la furia no está en la mano del hombre. Perdóname, y por mi amor que esta cadena recibas, y a decirme te apercibas lo que pasó. Jo. Oh Señor, Cadena he de recibir. Esto te debo, y aún más. Jo. Tanto harás, y tanto harás, que te lo haure de decir, Y contar todo, con con sola e la cadena quedó atado, como algún endemoniado cuando le ponen la estola. Ahora he visto la hacienda cuanto puede. . Has de saber que Grisanto a la mujer le dio en su nombre la tienda. Y esto es verdad. . Tú me has con eso en obligación, (puesto mas dime, porque razón no me lo has dicho más presto? Y dejabas que te hiciese el mal que hacerte quería. 1o. Sabrás Señor que moría porque la amistad viviese. Y aunque con fidelidad estuve a morir dispuesto, súbitamente con esto quedó muerta el amistad. Y pues que su muerte es cierta, bien me puedes perdonar; que no le debo guardar respeto después de muerta. De esa amistad no te acuerdes, porque deberás te digo, que cobras en mí un amigo harto mejor que el que pierdes. Pues más rico haré que estes, aunque el interes te tuerza. J. Bien dices, porque no hay fuerza que no tuerza el interes. Y así si en la guerra dura pudiesen dar los Soldados en vez de golpes ducados, no hauría cosa sigura. Que Alejandro sus grandezas gano con dos manos fuertes; con la una daba muertes, y con la otra riquezas. Y pues tú las mismas dos tuviste, dame licencia, para que de tu presencia me vaya. . Vete con Dios. El mismo contigo quede. Posible es que la riqueza en nuestra mortal flaqueza tanto vale, tanto puede. Y que un hombre que no es de peso, ni de valor, haya vencido al temor, y le venza el interes. El Joyero he visto aquí con Urbaño. . Oh Señor mío. Qué es aqueso? . Un desafío. Fue con aquel hombre? . Sí. Que yo cuando tomo a cargo alguna cosa, voy muerto por hacerla. . Has descubierto el secreto? . Es cuento largo. Dímelo presto; que yo muchas cosas imagino. Vamos, que por el camino te dire lo que paso. El amor que me condena a eterna tristeza y llanto, de la culpa de Grisanto quiere que tenga la pena. Que aunque ofenderme pretende con él tan unida estoy, que soy la ofendida, y soy la persona que me ofende. Aunque bien considerado el amor por interes no es bueno, porque al fin es amor vendido, y comprado. Pero al amor le conviene el ser comprado, y vendido; pues tal nombre ha merecido por lo que de esclavo tiene. Que es locura, y vanidad, y deshonor del tesoro, imaginar que con oro no se compra voluntad. Mientras que esta Ludónico riñendo con su criado. El Conde viene. . He pensado ver aquella que público por gloria de mi cuidado. Siendo un infierno amoroso. Qué pretendes Cónde Urbano? Ver tu bello rostro hermoso. Y si lo sabe mi hermano? Estara de ello invidioso. Quejoso estar con razón puede de tu se dudosa; que tener conversación el ausente, es una cosa entre amistad, y traición. Vete por tu vida. . Advierte que si me voy, mi partida matara mi buena suerte; que yo vine por mi vida, y haure de irme por mi muerte, Pero envíame de aquí por la muerte que querías darme por tu mano a mí; que si a la muerte me invías, también me invías a ti. Que ser mi muerte podrás de crueldad con grande copia: aunque tan cruel estas, que por no darte a ti propia la muerte no me darás. Y pues este bien no gano por mis engaños y dolos, dame un favor soberano, y es que pues estamos solos te pueda besar la mano. Dame este bien que te pido, no le niegues a mi fe la palma que ha merecido, y a la ocasión debere lo que al amor no he debido. Mano me pides traidor? Sí, que aprendo canto llano, y para cantar mejor quiero cantar por tu mano las alabanzas de amor. No ves que cuando sabrás todo el canto llano junto contrapunto cantaras, pues cantarás contra el punto del honor que perderás. Para que quieres villano dejar intentos tan buenos de infamia, y deshonra llenos. Ya que no me das la mano, dame licencia alomenos, Para que la tome yo. Si a tal la tuya se atreve daré voces. Quién dejo de hacer un favor tan leve. No lo es mucho. . Cómo no. Do me llevas? . A buscar a quien sabe lo que digo. Dos hombres he visto entrar. El Marqués viene. . Enemigo la vida te ha de costar. Señor muera este traidor que emprendió tan gran maldad en ofensa de tu honor. Cónde? n Marqués? . Escuchad, qué es esto? . No ves Señor, Que a tu hermana dije ahora lo que supe de Grisanto, y como lo siente tanto dice que muera. . Señora de tu locura me espanto. Sin duda que esta mujer me ofende. . Para el castigo la verdad se ha de saber. No basta que yo lo digo? otra cosa es menester. Y cuál es? . Su confesión, porque satisfecho quede. Tú no ves que la traición es sin razón, y no puede castigarse con razón? Que esperas, mátale luego pues le tienes en tu casa; que si la ocasión se pasa no podrás. . En vivo fuego el corazón se me abrasa. Que bien me salió el enredo. Ya no has visto su malicia, dale la muerte. . No puedo, porque temo a la justicia. Un Príncipe tiene miedo? Hola Grisanto? . Señor? Ya estoy del negocio al cabo, y se que has sido traidor la ruina y menoscabo de mi fama y de mi honor. Ya se que los ojos pones en cosas mías villano; ya se que son tus traiciones tan grandes, que con tu mano de mi riqueza dispones. Y pues esto publicó la que todo lo pregona, confiesa lo que pasó, porque lo ha dicho persona que es tan buena como yo. No tengas la lengua muda, que importa mucho saber esta verdad puesta en duda. Posible es que esta mujer (de tanto amor se desnuda. Responde. . Señor no es justo que en ello muestre desvío, pues de mi propio confío que he de acudir a tu gusto primero que al honor mío. Esa persona no dice que yo hice esa maldad? Sí. . Pues soy tan infelice que ella dice la verdad, no hay porque me escandalice. Digo que traidor he sido, y que en tus cosas he puesto los ojos como atrevido, y que junto con aquesto tu riqueza he destruido. Si aquesto no te ha bastado, imagina algún suceso de tus daños fabricado; que desde ahora confieso lo que haurás imaginado. Todo cuanto quieras digo. Oyes lo que confeso. Sí. . Pues ven Conde conmigo, que quiero acusarle yo, y que sirvas de testigo. Cómo te vas de esa suerte? no le matas? . A eso voy. Tanto deseas mi muerte? Antes deseando estoy tu vida. . A bívora fuerte. Pero no digo verdad, que tu condición no es bívora en la crueldad; pues que das vida después del parto de esta maldad. Eres mujer con pasión, que todas con la fiereza de su pecho monstruos son, porque la naturaleza siempre quiere hacer varón. Y pues te haure de llamar el nombre que mereciste, bien me podré consolar con que me quieres quitar la grandeza que me diste. Bien te vengaste de mí, pues le dijiste a tu hermano que mil prendas recibi de tu blanca hermosa mano, por una que te ofrecí. Bien la muerte me causaste, bien a perpetuo destierro mi corazón condenaste; y si por dicha fue yerro bien en mi daño acertaste. Eres loco? . Loco soy, pues tú me tienes en poco. Mi fey palabra te doy, que lo muestras. . Yo estoy loco por ver que con seso estoy. Si sospechas que a mi hermano le dije aquello por ti; la sospecha ha sido en vano, pues fue por el Conde Urbano que se había entrado aquí. Y así con furor terrible le dije que le matase. Es posible? . Y tan posible, que es verdad. . Qué confesase con engaño tan visible. Posible es que tal afrenta confesada por mí ha sido; y sin caer en la cuenta de mis males, he caído en el que más me atormenta. Huélgate, pues gusto hoy que aquí se tope conmigo mi enemigo, mas pues voy en busca de mi enemigo, que mayor que el que yo soy. Este nombre a mí me toca, pues fui tan poco discreto, y de prudencia tan poca; que me ha salido el secreto, y no el alma por la boca. O quien tan dichoso fuera, que a pesar de la fortuna de su mismo cuerpo hiciera dos partes, porque la una matar a la otra pudiera. Pero pensar es mejor que dos Grisantos he sido, y hacer con fuerza y rigor que Grisanto el ofendido de la muerte al ofensor. Y así con mi brazo fuerte quiero. . Espera por tu fe, para que te das la muerte. Bueno es pedir para que, viendo que estoy de esta suerte. Déjame. . No quieras darme el tormento que me das, solo con importunarme que te deje, porque estás muy enseñado a dejarme. Y no te puedo dejar. Tu brazo de mí se aleje, que ya no me quiero dar la muerte. . Porque te deje, te dejas tú de matar. pido soy. . Las armas Téngase al Rey. . Tení deje al momento, y véngase a la cárcel. Porque le prendes? . Oh Señora mía, perdona el desacato que en tu casa hago por mandamiento de los Jueces; que si fuera el negocio menos grave, no solo no prendiera yo a Grisanto, pero aún le diera libertad figura. Sin duda que el Marqués ha dado queja, y estoy a pique de perder la vida. Pues sabes la verdad que estoy sin culpa, por tu nobleza misma te suplico me saques del peligro en que estoy puesto. No se puede saber que daño hizo Grisanto, que le prendes de esa suerte. Pues ha de ser también negocio público, bien lo puedo decir. . Dilo al momento. Has de saber Señora, que tu hermano estaba enamorado de una dama, y como en los amores no pudiese ganar ninguna tierra, o ningún cielo, que este nombre merecen los favores; detérmino enviarle con Grisanto un infinito número de joyas, para ablandar su corazón con ellas. Grisanto enamorado de la dama le dio todas las joyas en su nombre, y se quedo con ellas de tal modo que todo el mundo sabe este suceso; porque hay muchos indicios y testigos que a Grisanto lo oyeron de su boca. A Al Llevaldle presto al traidor, asilde, tenelde bien, pues cometió tal error contra el cielo, y contra quien me ha tenido tanto amor. Muy bueno ha sido fingir que te matabas villano, por quererme persuadir que le dijiste a mi hermano lo que habías de encubrir. Tú eres fementido quien no solo me has despojado de mi gloria, y de mi bien, mas la esperanza también de cobrarle me has quitado. Cuando págaras traidor toda esa riqueza mía de que me quedas deudor? Quizá pagara algún día. Yo se que es mal pagador. Que si el supiera pagar lo que debe, es cosa clara que le pudiera prestar dineros con que pagara, y pudiendo se librar. De este trabajo saliera, pero es desagradecido, y así conviene que muera. Señora un favor te pido para pagarte si quiera. Y es que procures que yo pueda por alguna parte huir de quien me prendió, porque al fin podré pagarte si vivo, y si muero no. Que la deuda es de valor, y si el Marqués se quererla moriré. . Eso es mejor, porque perder tal deudor será cobrar parte de ella. Vete a morir inhumano, y no te me abones más; que el pagar no está en tu mano, pues pagar no me podrás aunque pagues a mi hermano. A mi hermano puede ser que pagues con otros bienes, pero a mí me has de deber ingrato lo que no tienes, ni jamás podrás tener. Al fin que prenderme mandas tirana, cruel, perjura, suerte que no das ventura, hielo que al Sol no te ablandas, cera que al fuego estas dura. Al fin me mandas prender valiéndome yo de ti, ahora vengo a entender tu amor, cuando sobre mí has tenido algún poder. Mas con todo nada hiciste, que como de esta jornada tan limitado tuviste el poder, no has hecho nada, y has hecho lo que pudiste. A la cárcel voy ufano solo por de ti apartarme; donde esta sabido y llano que tu hermano ha de matarme no más de porque es tu hermano. Allí la gran fuerza suya por tu hermosura regida deseo que me destruya, por quitarte aquella vida que está en posesión de tuya. Por quitarte de los ojos aquel que les ha causado tantas tristezas y enojos, por quitarte el que te ha dado tantos triunfos y despojos. Por quitarte alguna parte de aquesas entranas frías, que si yo pudiera darte lo que deseo quitarte Reina del mundo serías. A todo lo que me dices respondo de esta manera. Cierto que se entra ligera, mal lo ha hecho. . No me atices el fuego, deja que muera. Vamos luego, y no te duela la pena que yo cudicio. Como el pensamiento vuela. Bien puedes hacer tu oficio, pues el suyo hizo Márcela. Las quejas de amor un tiempo me ofendían las orejas, y ahora tengo sus quejas por deleite y pasatiempo. Que aunque entonces el oillas me acababa la paciencia, confieso que hay diferencia de escucharlas a sufrillas. Dígolo, porque Grisanto se quejo de mi afición, y ahora me da ocasión de hacer con el otro tanto. Y así he subido a quejarme en el más alto lugar, porque cerca pueda estar del cielo que ha de escucharme. Llevándome a la prisión por esta calle me pasas. Porque no? . Porque traspasas con esto mi corazón. De gente sueña un tropel. Qué es lo que tienes aquí? Ahay desdichada de mí, Grisanto parece aquel. Grisanto escucha si quiera, preso te llevan? . Señora preso me llevan ahora como si no lo estuviera. Mira que gran desconcierto se ha hecho contra tu nombre. Has muerto a dicha algún hombre? tes Antes voy porque me han muerto. Quie te ha muerto. . Aquesos esa boca, esos cabellos. ojos, Es posible que son ellos la ocasión de tus enojos. Posible es que cabe en mí tan rigurosa inclemencia. Emilia con tu licencia quiero decirte que sí. Porque has de saber Señora, que el que a muerte me convida te adora toda su vida, si tiene vida el que adora. Y queriendo conquistarte con la fuerza de su hacienda, me mando que aquella tienda te trújese de su parte. Yo viendo que no podía merecer tu gentileza, te entregue aquella riqueza siendo del Marqués por mía. Al punto supo el Marqués que contigo pude alzarme, y así procura llevarme a la prisión como ves. Grisanto yo no estoy viva, que te hiela, que te abrasa; venga el Marqués a mi casa, y su divero reciba. No quiero riquezas más, que antes de tenerte amor te daba el oro valor, y ahora tú se lo das. En todo tienes razón, mas tanto el Marqués me abrasa, que por no velle en tu casa huelgo de ir a la prisión. Y escoger lo menos malo. Dejémonos de eso ahora; Señor Alguácil? . Señora? Gusta de hacerme un regalo? Como no sea pedir que deje libre a Grisanto, yo lo haré. . De ti me espanto que eso me puedas decir. Pues no soy tan ignorante que tal pida. . Qué he de hacer? Que vayas por mí a saber lo que vale este diamante. Con que no lleves contigo ningún hombre a lo que vas, que importa. . No digas más, que yo a saberlo me obligo. Pues supo disimular luego me quiero partir, y de Grisanto decir que no lo he podido hallar. Pues solo hizo prender una mujer a Grisanto, y para esto vale tanto como nada una mujer. No ves Grisanto, no ves que está tu esclava rendida, con el interes vencida vence con el interes. Bien tus hechos amorosos he procurado imitar. Quieres que suba a besar aquesos pies venturosos. Mas ay Dios que estoy corrido, porque el lugar de tus pies el cielo Señora es, y así un imposible pido. Entra, que el alma se abrasa por darte mejor lugar. Al fin entrare a besar los ladrillos de tu casa. Que no en libertad me pones con este grande favor, que antes me prendes mejor con hierros de obligaciones.
JORNADA TERCERA
Digo Señor que me espanto. De qué? . Del gran desvarío de esta mujer que ama tanto, que me ha vuelto lo que es mío porque le deje a Grisanto. De qué suerte? . Me imvío (sin quedárseme con nada) toda la tienda que yo llevar hice a su posada. Y cobrastela? . Pues no. Si ella corto las raices al árbol de mi esperanza. Bien esta no lo autorices, que si no fuera venganza, fuera cortedad. . Bien dices. Pero aunque en esta contienda mi fuego no se resuelve, justo será que se entienda que yo vuelvo por mi hacienda, pues ella por mí no vuelve. Que pues yo no puedo hacer que me quiera esta inhumana, por ella quiero volver, y hacer también que mi hermana deje de echarla a perder. Porque se que por su parte la gasta, y la echa a mal. No por eso has de quejarte, que en ser franca y liberal tu hermana quiere imitarte. Voyme, que siento ruido en casa de esta mujer. Por qué te vas? . Por no ver mi daño. . Si haura reñido. Aqueso debe de ser. Pues llego Grisanto el día que fue noche para mí, de esta casa te desvía, de esta casa que por ti ha dejado de ser mía. Que me perdones te ruego, deja de nuentar quimeras. Con la perdida esta ciego. Espera un poco. . Qué esperas? No te vayas. . Vete luego. Quédate en casa centella de amor. . Vete ardiente brasa. Queda a pesar de mi estrella. Salte luego de mi casa. No quiero que salgas de ella. Qué es esto hija? . qué es esto padre? . Así tu furia crece. Entre los dos estoy puesto, divididme si hos parece, que a morir estoy dispuesto. Deshágame quien me ha hecho y cada cual su porción lleve conforme a derecho, y el amor que está en mi pecho juzgue como Salamón. (ro, Que me hagáis dos partes quie- que el amor que hos he tenido como espejo verdadero, podrá verse aunque partido en cualquier de ellas entero. Nada de eso te pregunto, que aunque la razón te sobre estas en tan fuerte punto, que eres necio, loco, y pobre, que es decillo todo junto. Vete luego. . También yo con el haure de ausentarme. Traidora quien tal penso. De ti bien puedo apartarme, pero de Grisanto no. Éntrate en casa. . No quiero. Aunque más con él te abraces. Oh padre terrible, y fiero; Grisanto? . Emilia? . Que haces? Quiero morirme. . Yo muero. Con esto tendremos paces. Yo muero porque te vi, rabio porque no te veo, lloro este bien que perdí, combato con mi deseo, y al fin fin muero sin ti. Pero pues tengo tal suerte que tu vista he de perder, conviene darme la muerte, porque si te vuelvo a ver no haure sentido el no verte. Gran lástima tengo de él. No será bueno matarme con esta espada cruel? o para más lastimarme ponerme al cuello un cordel. Pero estos medios dejar importa, pues tengo uno, que es en mis males pensar pues es medio, que estorbar no me le puede ninguno. Cierto tu pena es terrible. Oh Señor. . Oh amigo fiel. Viste mi dolor cruel? No el dolor que es invisible, pero vi la causa de él. Pues qué te parece de ella? Que tienes Grisanto el gusto harto mejor que la estrella. No te parece que es justo morir por Emilia bella. Si por cierto, mas porque su Padre tu amor contrasta? Porque tengo mucha fe, y poco dinero. . Basta. Sabes mi mal? . Ya lo sé. Quién te lo dijo? . El Marqués Ludóvico. . Él ha causado esta fortuna que ves. Cómo es posible. . Él ha dado con mis gustos al traves. Pues qué te ha hecho? . Ah querido cobrar lo que a Emilia di, y su Padre lo ha sabido. No había de cobrar? . Sí, pero con menos ruido. Que las culpas amorosas no se han de llamar errores, pues son suertes más dichosas errar en cosas de amores, que acertar en otras cosas. Y demás de la opinión que por su causa he perdido condenando mi traición, de casa me ha despedido; mira si tengo razón, De decir que lo ha hecho mal, pues en su casa Señor siempre he sido muy leal. Es difícil ser traidor en casa tan principal. No es tan difícil, que sí. Qué dices? . Que si el secreto me guardas, sabrás de mí cierta cosa. . Yo prometo guardarle. . Pues oye. . Di. Es pues el cuento Señor, que Márcela se desuela en menospreciar tu honor, y en quererme. n quién? . Marce- Márcela te tiene amor? (la. Y de ella favorecido tanto he venido a valer, que si fuera mal nacido, y traidor, pudiera ser lo que imaginan que he sido, Oh mujeres! oh criados! Bien sus maldades castigo. Qué dices? . Que con ducados suele regalarme. . Amigo los que se precian de honrado, En ofender las mujeres no ocupan su pensamiento; y pues tan honrado eres, muéstralo aquí. . Si lo cuento es porque saberlo quieres. Y también porque se que no lo has de publicar; y también Señor porque me lo ayudes a callar, que yo solo no podré. Tú solo lo callaras, pues un hombre eres discreto; y aún quiza te volverás menos que uno, que el secreto los menos le guardan más. Y más este, que te doy palabra que es de gran peso. Pues a guardarle me voy. Bien puedes. . Tus manos beso. En gran confusión estoy, Con lo que este me ha contado; sin duda que esta maldita me deja por un criado, por un criado me quita la vida que no me ha dado. Quién de criados se fía todo le saldrá al reves, porque el que criado es, es un hombre que se cría para enemigo después. Es un perro comedor que no hay cosa que no emprenda; pues tras comerse el traidor la carne, que es el hacienda, roe el hueso del honor. Y por eso no me espanto que el Marqués haya querido decir que le gasta tanto su hermana, porque haura sido para dárselo a Grisanto. Voy a triunfar de su gloria con la industria manifiesta de una obligación notoria, que la victoria que cuesta no deja de ser vitoria. Ya dicen que mi enemigo de su dama esta apartado, y pues de ella esta privado bien puede privar conmigo. Aunque no puede el que adoro ser ya de mi regalado, pues mi hermano me ha quitado las llaves de su tesoro. Dios sabe con qué temor vengo a ver esta cruel. Grisanto parece aquel, sin duda me tiene amor. Pues viene a verme después de los disgustos pasados. Cómo tengo granjeados los criados del Marqués, De entrar aquí no reparo por sacar algún provecho, para granjear el pecho de aquel viejo tan avaro. Que me quita de las manos el bien que el cielo me invía. Grisanto? . Señora mía? no son mis intentos vanos. Tan presto a verme te ofrece quien en tal trance me ha puesto. A ti te parece presto, y a mí un siglo me parece. Porque al fin te debo amor, y ya que tan mal lo hago, que lo que debo no pago, confieso que soy deudor. Perdona Márcela hermosa si en mí he sentido otro fuego, que como mi fin es ciego tropezo en cualquiera cosa. Templa Señora el castigo que amor me da con tu mano, y entretanto que tu hermano esta indignado conmigo; Líbrame con tu poder de la hambre con que vengo. Hambre tienes? . Bambre tengo. Busca luego de comer. Ya Señora esta buscado. Compralo. . Falta el dinero para comprar lo que quiero. Pues tan presto te ha faltado La comida? . Si Señora, porque una vez la compre, y aquel a quien la pague no la quiere dar ahora, Sin que se la pague bien; porque en este tiempo bueno no solo cuesta lo ajeno, pero lo proprio también. Grisanto mío, Dios sabe con cuanta tristeza quedo, solo por ver que no puedo remediar tu pena grave. Pues del gasto que tenía de ser liberal contigo, mi hermano que es mi enemigo me ha privado en este día. Mas si tanto has menesten comer, yo me quiero entrar, y a mis criados mandar que te saquen de comer. En tu casa no me agrada que la comida me des. Pues no es buena? . Buena es, pero no esta bien guisada. No es hambre, si no regalo todo aqueso. . Estoy hambriento de gusto, y no de sustento. Si es bueno el gusto, no es malo. Gente viene, yo me voy, espera un poco. . Ay de mí! posible es que vivo aquí, donde vivo, y muerto estoy. Pues para que este perdida mi gloria de cualquier modo, permite el cielo que todo me falte, si no la vida. Todo me falta, no hay quien me de la gloria que espero; pues por faltarme el dinero me falta Emilia también. Siempre me ha de perseguir Grisanto. . Señor? . qué es esto cómo has venido tan presto? ori. mejor fuera no venir. Por tu vida, que has pasado con aquesta mi homicida? Yo lo diré por la vida que Márcela me ha quitado. Sabrás Señor, que después que tuve tan mala suerte, con la que siendo mi muerte parte de mi vida es. Buscando dineros fui, mas como tiene el dinero un nombre que acaba en nero, es muy cruel para mí. Al fin no le pude hallar donde pense restaurarme; que solo para anegarme suele tener agua el mar. Pues Márcela que solía darme lo que busco yo, no puede, porque perdió la libertad que tenía. (das Como un hombre de tus pren- dice tan gran desconcierto, ten esperanza. . Por cierto a buen Santo me encomiendas. Ella es tal, que si se alcanza por su medio el bien que espero, desde ahora no le quiero por no tener esperanza. Que como la vida acorta, causa tormento doblado; porque el cuchillo embotado tarda en cortar, y al sin corta. Pero voyme en busca de ella, porque me acorte el vivir. Do vas Grisanto? . A morir, digo a vivir sin la estrella, Que en la noche tenebrosa de la ausencia me acompaña. Paréceme cosa extraña ver que en el mundo no hay cosa, Que enfrene al hombre que es bue- tras de su propio cuidado; (no que al caballo desbocado la espuela sirve de freno. Grisanto? . Ahora se va en este punto de aquí. Sin duda no estoy en mí, pues dónde fue? dónde está? O más que una tigre fiera, o más que una peña esquiva; que al fin no quieres que viva? que al fin permites que muera? Ya se cruel que a Grisanto mas que a tu vida le quieres; ya lo se, y de ser quien eres vengo a formar nuevo espanto, Tu condición singular Jobo y loba viene a ser, digo loba en escoger, y lobo en el devorar. Porque a mí con cruda guerra me has muerto, y has escogido uno que criado ha sido, y del polvo de la tierra. Poco al cielo has imitado por quien yo tenerte debo, pues por no criar de nuevo buscas un hombre criado. Mejor es (porque se vea tu potencia milagrosa) que cries en mí una cosa que a tu semejanza sea. Estímala si ha salido capaz de tu vivo fuego, y si no arrojala luego al infierno de tu olvido. Ahora respondere a todo lo que has propuesto. No me respondas a esto, y corresponde a mi fe. Cómo sabré que es verdad eso que me has referido? De qué verdad no haya sido tengo más necesidad. Pero como negar puedes que no quieres a Grisanto, pues tras de quererle tanto le has hecho tantas mercedes. Ya ingrata, ya me han contado, que de escondido le das muchas riquezas, demás del corazón que le has dado. Y así pues tanto le alabas, mucho a pagar te prefieres lo que del recibir quieres, pues lo que le das le pagas. Él te vino a demandar parte ahora de esos bienes, y se que tú no los tienes para podérselos dar. Mas porque tengas cruel verdadera inteligencia, de saber que hay diferencia de ti a mí, y de mí a él. Quiero darte (aunque es injusto) con que le puedas valer; que quiero Márcela ser instrumento de tu gusto. Porque con esto acreciento el gusto de mi contrario, que es archivo y relicario donde está tu pensamiento. Que al fin ya le tengo amor como a ti misma. . Por qué? Porque como me deje perder por solo un favor. Por donde quiera que vas busco en ti lo que perdí, A y como no estas en ti paso al lugar donde estas. Que es Grisanto, a quien adoro de la suerte que conoces, y a quien deseo que goces por medio de mi tesoro. Toma el dinero Señora, y envía luego por él; toma, y no seas cruel (ras, conmigo, y con el ahora. Que aunque con su amor me alte- no puede causarme espanto ver que quieras a Grisanto, como de saber que quieras. Qué imaginas, qué pretendes? con Mi hacienda pretendo darte. Sin duda debes burlarte. Mas con aqueso me ofendes. Alarga esa mano blanca, y la verdad provaras. Quién vio persona jamás tan liberal, y tan franca? Que al contrario haya querido favorecer con dinero; sin duda que es verdadero el amor que me ha tenido. Y en parte me causa pena su voluntad admitida, que en ser poco conocida se echa de ver que era buena. Toma luego, que me ofendes con las dilaciones más. No recibo lo que das, sino lo que dar pretendes. Tú sabes mi pretensión?ro Sí. . cuál es? . barme un teso. que excede en valor al oro. Dónde esta? . En tu corazón. Luego por tuyo le cobras? Y con amor infinito. Cómo así? . Porque esta escrito con letras de buenas obras. El más fuerte corazón, el más noble; el más prudente; de ordinario se arrepiente de lo que hace con pasión. Dime qué tienes? Hermano. por Emilia pierdo el seso. Ahora vienes con eso. Luego es tarde? on. No es temprano. Porque te acuerdas después que le quitaste tu hacienda. Bien se puede haber la enmienda con otro tanto interes. Detérmina que se haga. Eso el corazón cudicia. Pues vamos, que por justicia pide un favor quien le paga. Pobre Grisanto que pena por mi codicia le doy, y ansí tan corrido voy con esta infame cadena, que por arrojarla estoy. Mal haya la libertad de este mundo, y su tesoro, pues fue tanta su maldad, que volvió en cadena de oro la que lo fue de amistad. De qué suerte podré hallar riqueza que importe tanto, será bueno saltear los caminos. . De Grisanto me quiero ahora apartar. Que tengo lástima de él, y culpa de verle ansí. Aquí está mi amigo fiel, mas qué es esto, que de mí se aparta como cruel. Bien parece que mi amigo no me ve como solía. Jo. Oh Señor Grisanto. . Digo que es grande bellaquería esta que has hecho conmigo. Digo que maldad ha sido, digo que ha sido traición. Jo. Sin duda que lo ha sabido; hermano tienes razón, pero culpa no he tenido. Que el interes lo ha causado. Di que ha sido, porque yo no se nada. . Ay desdichado, que no sabes nada? . No. Pues por qué me has afrentado? Diciendo que era maldad lo que ahora cometí. Porque fue poca amistad dejar de hablarme. . Ay de mí? Dime luego la verdad. Que me abraso en vivo fuego, acaba. . Sabrás Señor. No te turbes, dilo luego, que sin duda eres traidor pues te turbas. . No lo niego. Sabrás querido Grisanto, que del venturoso punto que nuestras manos se dieron el inseparable ñudo. Mi pecho con tu amistad quedo tan fuerte y robusto, que emprendiera cualquier cosa sin defensa, y sin escudo. Pero vino el Conde Urbano que es grande enemigo tuyo, todo armado de cautelas, como de valor desnudo. Entro conmigo en batalla, porque le importaba mucho participar del secreto que entre los dos solo cupo. Hizo en mi pecho su lanza, lo que un flaco y débil junco puede hacer en las paredes de un alto y soberbio muro. Y perdiendo la esperanza de tener rastro ninguno, me dio el encuentro mayor que a nadie se dio en el mundo, Con esta cadena de oro, con este traidor oculto, con este Sol que nos ciega con su rayo ardiente y puro. Con este metal que es blando, y ablandar suele al más duro; con este fuego, que todo suele convertirse en humo. Con ella al fin lo ha sabido, que como su pecho injusto me dio más de lo que quise, mas de lo que quiso supo. Infame, traidor, villano, es posible que el secreto le dijiste al Conde Urbaño, no fue de ningún efecto darme de amigo la mano. Quiero vengarme de ti, pues preciaste el interes mas que el amigo, y de mí me quiero vengar después, pues tal amigo escogí. Luego te quiero matar, y el puñal con furia brava en tu pecho sepultar; para que ocupe el lugar adonde el secreto estaba, Así la muerte me das? Si traidor así te mato. Jo. Pues cómo, no miraras qué amigos somos? . Ingrato con eso me ofendes más. Pues mirar no lo quisiste cuando aquesto publicaste. Yo seré tu esclavo. . Baste, que el secreto prometiste guardar, y no lo guardaste. Apercibete a morir, pues tu pecado lo ordena. Jo. Oye. . Que quieres decir. Jo. Que te daré la cadena, porque me dejes vivir. Tómala Señor, y advierte, que en aquesta instable rueda no hay pecho de hombre tan fuerte que del interes se pueda librar de ninguna suerte. Basta que tú me la des, no lo alabes si te place, pues tanta su fuerza es, que hasta los agravios hace perdonar el interes. Yo te perdono. . Oh Señor, a ser tu esclavo me obligo por tu nobleza y valor. Que lo agrade seas amigo a la cadena es mejor. Pues ella me satisfizo lo que por ella ha faltado, que en parte abona el pecado imaginar que se hizo por lo que fue perdonado. Y pues tan grande sosiego la cadena me promete, levántate, y vete luego. Que me perdones te ruego. Ya estas perdonado, vete. Ya que me fue tan propicio este metal hechicero, tocalle luego cudicio en el toque verdadero del corazón de Mauricio. Luego se la voy a dar, porque mi Sol eclipsado me deje un punto miras, que un amante desdichado hasta el ver suele pagar. Y no repares Señor en la honra impertinente, pues la hacienda es un licor que las manchas fácilmente saca de cualquier honor. El Marqués os ha enviado lo que recibido habéis, mirad pues sois hombre honrado la obligación que tenéis? en ley de haberlo tomado. Eso no pudiera hacerse sin que lo supiera yo, porque si viene a saberse que lo que quiso alcanzo, mi honra vendrá a perderse. Sí, mas no lo quiere oir Emilia que esta furiosa. Tal cosa he de consentir, es posir le que tal cosa se me pueda a mi decir. Sin duda es de amor exceso, que Emilia con su desdén al Marqués le tenga preso, siendo hija de hombre a quien se le pueda decir eso. Y a mí es bien que se me pida lo que a mi honor no conviene. Reportaos por vuestra vida; que yo se que el Marqués tiene la voluntad comedida. Con su vista soberana quiere que su mal se aplaque, y el hacerlo es cosa llana, porque será con achaque de vilitar a su hermana. Vos se la podéis llevar, donde delante de vos la pretende solo hablar; de suerte que solo Dios lo sepa en este lugar. Y pues que su pretensión es hablar, en que os ofende publicando su pasión. Pues hablar solo pretende digo que tiene razón. A llevarla quiero ir de la suerte que ordenáis, Será imposible decir el bien que con eso dáis, y el que habéis de recibir. Luego ire. cn. Pues de esa suer voy a ganar las albricias. Oh interes terrible y fuerte que daño hacerme cudicias, pues ya me has dado la muerte. Ya resistirte no puede el soso que Dios me dio, pues porque contento quede el Conde me engaña, y yo me dejo engañar a drede. A ti te quiero dejar que me engañes, porque el daño se pueda disimular; aunque no hay tan grande engaño como dejarse engañar. Qué es esto Señor, que tienes que ansí estás? . Melancolía. Debe ser porque los bienes nos han faltado. . Hija mía que puede faltar pues vienes. Quiéres hacerme un placer? Mándame, y no digas tal. Que vayas conmigo a ver una mujer principal que te quiere conocer. (na Quién es? . Márcela la herma de Ludóvico el Marqués. No ire de muy buena gana, pero pues tu gusto es (na. quiero ir. cuándo? . Maña- No hija luego es mejor, porque quiere conocerte, y hacerte mucho favor. Quiero pues obedecerte. No hirás luego? . Si Señor. Julia? . Señora? . Sacad los mantos. . Los dos? . Los dos, que como sois mí mitad no puedo salir sin vos. Qué hermosura, que bondad. Mal haya quien tal ofende, mas no es bien que el bien le sobre, pues ninguno se defiende del interes, si le emprende en la ocasión que esta pobre. Si tan notable ventura esta cadena tuviese, que ver con ella pudiese del bello Sol la luz pura. Al punto la colgaría en el templo que consagro a mi fe, como milagro de la triste ausencia mía. Con esta pienso prender al que idólatra el tesoro; que en ser cadena, y ser oro, dos prisiones viene a ser. Bien ves esto. . El corazón de placer saltos me ha dado. Ya estaba maravillado que no hallaba un tropezón. Grisanto es este. . Ay de mí, que he visto aquella que adoro; si con la cadena de oro conquistarla puedo aquí, Mi será la victoria. Disimular es mejor. Si quieres darme Señor licencia de ver mi gloria. Demás de mi corazón. esta cadena os daré por ello, y me quedare con otra de obligación. Dejadme mirar el bien que me ofrece el cielo santo, basta que le encubre el manto no le encubráis vos también. Y perdonadme, si aquí este gusto he procurado. Loquillo, inconsiderado, cadena me dais a mí? Volvelda si la traéis de alguna persona hurtada. Recibilda si os agrada, que esta cadena que veis, No mejora de lugar, aunque es de grande valor; pues del cuello de un traidor al vuestro se ha de pasar. Que ella por echar el sello a su queja, y a la mía, si supiese hablar, diría, lo que va de cuello a cuello. Oh avaro, o cruel, o ciego, por tomar venganza ravio; pero si de aqueste agravio dejo de tomarla luego, Agradecerlo podéis al firme amor que sustento, y al mismo agradecimiento, que es la hija que tenéis. Todo aquesto es desuarío de un loco desatinado, vamos luego. . Hay desdichado. Perdona Grisanto mío. Que no puedo hablarte aquí, que tengo a mi Padre miedo. (do No puedes? . No. . pues yo pue morir Emilia por ti. Y dar fin a mis antojos con el diluvio del llanto; pero qué es esto Grisanto, que es lo que han visto tus ojos. Todos los tres se han metido en la casa del Marqués; sin duda por interes debe de habella vendido. Quién puede tener paciencia para el mal que así le ofende, o quien remedio pretende para tan grande dolencia. En que pena; en que cuidado el viejo cruel me ha puesto, pues con ardid manifiesto la cadena no ha tomado. Mejor es morir, mejor es dar fin a la esperanza; y tomar luego venganza de aqueste viejo traidor. Ir quiero a la casa luego del que me da este pesar, y las puertas abrazar con las llamas de mi fuego. Como el valor que tenéis solo a vos Señora imita, me pesa que en la visita por la mano me ganéis. Porque primero quisiera gozar un bien tan subido; pero en esto habéis querido como en todo ser primera. Ya que me queréis decir estas lisonjas que siento, dadme algún merecimiento con que las pueda admitir, Sin caer en vanagloria. Comenzaos luego a sentar, que de asiento he de gozar de esta soberana gloria. Y culpar viéndola a quien no da de quererla indicio indicio, siéntese Señor Mauricio. Así Señora estoy bien. Esta advertida tu hermana? Muy bien advertida esta. Según esto bien sabra lo que ha de hacer? . Cosa es llana. Qué es esto Señor Mauricio, en mi casa? . Si Señor. Por cierto que es gran favor. Antes pequeño servicio. Qué se ofrece? . Visitar quiere a tu hermana mi hija. Mi casa se regocija con merced tan singular. Pues tal bien Márcela os viene con vos a gozarle vengo. Algún invidioso tengo. También Emilia le tiene. Qué sabéis de amor? . Señor no se nada, solo se que guardo, y me guardan fe. Una estoy probando ahora. Y aunque no parece mucha, al fin la haure de admitir. Por mí lo debe decir. Dichoso quien tal escucha. Y aunque a oír tal gloria vengo, estorbos me dan la muerte. Mi enfermedad es más fuerte, que celos, y estorbos tengo. No os espantéis si he venido a echar a mi mal el sello, que colgado de un cabello mis sospechas me han traido. Y en este lugar me han puesto. Traidor grisanto. . Señor ni Grilanto, ni traidor puedes llamarme. . Qué es esto. Conmigo te atreves tanto, que vienes donde yo estoy siendo Grisanto. . No soy sino aquel que fui Grisanto. Mas tal desdicha he tenido, que pues por faltarme el ser a nadie puedo ofender, ofendo con lo que he sido. Tu págaras con la muerte ese atrevimiento loco. Señor Marqués poco a poco no me ofendáis de esa suerte. Yo te ofendo? . Señor sí. De qué manera? . No entiendes que si a mis ojos ofendes, vienes a ofenderme a mí. Pues si tu boca escupio al cielo tantos enojos, se volverán a tus ojos, que según dices soy yo. Mira Señor que Grisanto es la lumbre de estos míos, que están ahora hechos ríos con la abundancia del llanto. No apartes con la venganza que pide tu corazón, del muro de mi afición la hiedra de mi esperanza. Que yo de ninguna fuerte seré desagradecida, pues vivire con su vida, y moriré con su muerte. Di porque le quieres tanto? Porque no sabe olvidar. Y si te olvida? . Es pensar un imposible en Grisanto. Experimentarlo es bien, ola Grisanto? . Señor. Esta es gran prueba de amor. Y aún de desamor también. Bien ves que pierdo la vida por amor de esta mujer? Harto bien se echa de ver. También sabes que me olvida? También lo sé. . Pues amigo aunque es verdad que hiciste tan grande ofensa, que fuiste digno de cualquier castigo. Yo te perdono de suerte, que en el perdón general te pido perdón del mal que determinaba hacerte. Solamente que me dejes este regalo que amor me da, y me quita. . Señor aunque más de mí te quejes. Aunque me perdones más, y aunque más quieras culparme, de ningún mado apartarme de mi pretensión podrás. Y si a mi casa te vuelvo con la privanza y favor qué antes tuviste? . Señor en no hacerlo me resuelvo. Mi privanza no es de suerte que muchos bienes alcanza. Si Señor, pero es privanza que en privación se convierte. Yo haure de quedar perdido porque tu puedas ganar. Ahora bien yo quiero dar otro tanto como pido. Mucho es eso. . Has de saber que si haces lo que digo, dárete Grisanto amigo a mi hermana por mujer. Considera bien, que es justo hacer lo que digo aquí, que pues doy a mí por mí, con el honor pago el gusto. Perdona, que es por demás pensar que he de contentarte. A ti quiero perdonarte, mas no al dolor que me das. Que con el dolor esquivo quedo por mi desconcierto, cuanto a la esperanza muerto, y cuanto al tormento vivo. Ay desdichado. . Señor que tienes de esta mujer? Urbaño que he de tener sin ella si no dolor. Pues a Grisanto he pedido que olvide su rostro bello, mas no puede, pues por ello mil cosas le he prometido. Y es todo al fin por demás. No ha querido este cruel? No. . Pues déjame con él, y lo que puedo verás. Si tú me libras Urbano del mal que conmigo lucha, yo seré tu esclavo? . Escucha, y por cuñado te gaño. Que ha mil anos que padesco por tu hermana muchos males. Si con esta empresa sales desde ahora te la ofresco. Grisanto yo quiero hablarte. Qué mandas? . Pedirte quiero cierta cosa, mas primero de pedirte, quiero darte. Y ansí te prometo dar gran parte de mi tesoro, diez mil ducados en oro, y una casa, y un lugar. Y hacer que tu salgas rico de esta amorosa contienda, si con su querida prenda queda el Marqués Ludóvico. Deja luego este mujer, que el gusto de su belleza le hallaras en la riqueza sin trabajo de querer. Apagar luego es mejor en ti la amorosa llama, que el dinero es una dama que siempre te hará favor. Que al fin Señor seré rico si olvido aquesta mujer? Digo que rico has de ser si das gusto a Ludóvico. Seré Señor de vasallos? Sin duda que lo serás, y demás de esto tendrás ropas, dineros, caballos. Dónde están? con restigos tienes que puedes dar de tu parte, de como prometo darte todo aquesto de mis bienes. Si olvidas aquesta dama. Pues desde ahora la olvido. Grisanto queda vencido. Victoria ha sido de fama. Cumple tu palabra luego. Ingrato amor te destruya. Urbano Márcela es tuya, desde ahora te la entrego. Dadme Señora la mano, y tomad por ella el alma. Yo quiero daros la palma de la victoria que gano. Traidor pues quieres venderme, y por interes trocarme, tan posible es olvidarme, como imposible quererme. No me espanto fementido que quede olvidada yo, porque tu amor se crío a los pechos de mi olvido. Yo un tiempo no te quería, y ahora tú me olvidaste; bien villano te vengaste de aquella flaqueza mía. Y así afligirme no quiero de ver que me ha de querer el Marqués, si no de ver que me olvidas por dinero. Señora en lo sucedido hago lo mismo que hiciste, tú por interes quisiste, yo por interes olvido. Y pues por él te he dejado poca tu pena será, porque él te consolara como a mí me ha consolado. Ya Grisanto no hay más flandes que das gusto a Ludóvico. Sí, que olvidar y ser rico son dos regalos muy grandes. Mayor mi regalo es, pues la gloria que esperaba comenzando, deseaba la fuerza del interes.
