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Texto digital de Fuente Ovejuna

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
Atribución estilometría
Cristóbal de Monroy y Silva Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Fuente Ovejuna. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/fuente-ovejuna.

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FUENTE OVEJUNA

JORNADA PRIMERA

Viste a mi bien? . Sí señor, y más hermosa que el Alba, a quien hace dulce salva el sonoroso rumor de las Aves, cuando ostenta en piélagos de escarlata, inundaciones de plata, con que la selva alimenta. Donde sus flores honora. y sin que su empeño fíe, ya parece que se tre, y ya parece que llora. Y entre llorar, y reír, tribura en bellos candores, aljósares a las flores, y celajas al zafir. Así Flor viendo el papel, en reesproca alegría, le hóspeda con cortesía de su boca en el clavel, Y entre tiernos desenoyos cambia su tosco candor en dulte venda de amor, pues que letoca en los ojos. Los cuales, por competir enn el derremar mil perlas, que fue forzoso verterlas queriendo el día reír rió el día, rio señor, Flos, que a tu amor corresponde, y este a tu papel responde candidásimo favor. Oh soberano despojo de la gloria que venero, M y de su esfera lucero, De níte, señor, me enejo, que a un papel, que en conclusin es hecho de mil harapos, tiras remiendos y trapos le den tanta ostentación, Quiero leer, no me impidas Que un papel pueda bastar tan solamente a quitar honras, haciendas, y vidas, que lo belen, que lo adoren, que lo ensalcen, y sulimen, que lo quieren, que lo astimen, que lo guarden, que lo doren, por Dios que parece sueño. Ya he leido. . Qué te escribes Fastejo el alma reciba con el favor de mi dueño. Mis deseos agradece, mi perseverancia anima, mis esperanzas estima, y temiendo el atrevimiento del Comendador, intento acertado; porque ya declarado en su ambición: soberbio, y detarminado, ni de la Ley obligado, ni sujeto a la razón, pone al Lugar cada día mil tributos, y en rigos quita a todos el honoz, dando rienda a su osadía. No le he visto, por mi mal, y avisare, amigo, en este, que después que el Sol se acuesta en túmulos de cristal; vaya a la Quinta, tú pues, ve a avisar. . Caso extramado. Porque no esté con cuidados que yo partiré después. Manda, que un rocín me den, para que luego camine, porque la mula en que vite es tal, que cuantos la ven no saben si es mula; ya tr otaba tirando así los respingos por aquí, y las coces por allá. Ya colérica corría. ya lozana paseaba; ya cansada se paraba, y alborotada volvia. Relinchos da al parecen y rebusnos articula; al fin señor, ni era mula, ni lo dejaba de ser. Toma el rocín que quisiares, y dile a Flor, que asta tarde me partiré. . Dios te guarde, y que lindo amante que eres, Bien puede amor coronarte por firme. . . A canta belleza se debe cualquier fineza. Y si tiene en que ocuparte hoy el Comendador? . . No, faltará excusa que dar, aunque no sale a arondar, sin que le acompañe yo; vete. . Adiós. a Reporte Alcalde, la cólera. . Linda flema, por el siglo de mi tía que gusta el Comendador. Basta que a la Villa venga un escuadrón de soldados, para sustentar en ella la voz del de Portugal, haciéndonos mil ofrnsas, mil injurias, mil agravio Qué es eso? Una impertinencia notable: señor don Juana, llegó al Lugar esta fiesta un tropel de carros, llenos de cajas, cruces, bander harpas, penacaos, baqueron, cortinas, barbas vivuelas como; por nueso Señor que no cabe en el Aldea el aparato que traen los comediantes y a fuerza del diablo, don Enrque, que tienen de hacer comedica, Tan descansados estamoa? tantos vinculos, y tentas, tenamos . Señor Acalde, vuesarced tenga paciencan que se que el Comendado los envió a llamar. . Qué intenan el Comendador hacer de nosotros? por las reclas del organo que sa toca en la Parroquia las fiestas, que no han de representar, no por vida de mi suegra, o que tienen de trocarse las comedias en tragedia a ya no se puede suféis p tanto. Qué voces son estas Alcalde? Señor, hablermos, si gusta su Reeminencia, en orden? hoy a la Villa han llegado unas comedino, y aquí nunca tal ha habido, porque como es tin peque fía no las puede sustentar, y hay muy pocos que las vean. No hay quien las vea? y aDiós de un Alcaldillo, Si fueran tateres, vaya con Dios, pero comedías, comedias. los envié a llamar, no es fuerza, que aunque se hundan los cielos, y se estremezca la tierra, representen, no sabéis que gusto yo de que vengan? Señor. . Callad. . Si no puedo el Lugar? No pueder pueda, cuerpo de Curisto con voso y con el Lugar. Ya besa tus pies, señor, tu criado. Levantaos; cuantas comedias traéis? . Señor diez y ocho de diferentes Poetas, los mejores que conoce España Con cuanta tenta os contentáis cada día? Solo serviros desea mi compañía, y el premio es daros gusto. Qué renta habéis menester? dejemos los cumplimientos. . Que quiera de val de representar el Autor, y de por fuerza, solo para destruirnos, se quiera dar la hicienda. Bastarán quinientos reales cada día? . Ay tal ofensa! Si señor. . Pues id con Dios, poned carteles apriesa. Aumente el cielo tu vida. Ah Sancho? avisad que vengan todos cuantos carpinteros hay en la Villa, de priesa a hacer luego el tablado sin interes, La madera? El even palos, y tablas de los que están a la puerta del A calde. Señor. . Basta; don Enrique con presteza hazad un repartimiento como mejor es parezca, entre todos los ve inos quinientos reales de renta cada día. . . Luego voy. Que esto los cielos consientan! Y vos callad, o si no haré que toda la renta la deis vos solo. . Señor, . ya callo. . Idos allá fuera: don Juan, cómo va? . Ju Sirviendo a . Señoría, es fuerza lograr aumentos de gusto. Dios os guarde. . Qué tristeza pesarosa os apasiona. y apasionada os inquieta; Mirad si alguien nos escucha; Todos están allá fuera. Ay don Juan! . . Desahogad el corazón, que las penas comunicadas, señor, más fácilmente se llevan. Decidme vuestras congojas, que en las acciones se muestran, en el rostro se declaran, y en las palabras se ostenta. Descubridme vuestro pecho, pues que sabéis con certeza que tenéis mientras vinrere en aquesta hechura vuestra, un vasallo que os estime, y un amigo que os defienda. Saliendo don Juan, al monto, porque la coza pudiera entredicho a mis pasiones, y suspensión a mis penas. a fatigando los montes, y ya acolando las selvas, seguí un Corzo, tan galante an el brío, y ligereza, que huyendo de mi enojo, sobre fleridas florestas, con velocidad sacude el aljósar de las hierbas, sin que sus hojas lastime, ni sus pimpollos ofenda. Seguile y él ofuscado en las ásperas malezas, dio ocasión a mi porfía con su medrosa soberbia, a que inquiriendo los troncor y examinando las peñas, mir si (ay Cielos!) mirasto la voz entre viva, y muerta, aceletado el alieneo, las acciones descompuestas, con mucho calor el rostro, con poco vigor la lengua; un a mujer (qué hermosural) un Serafín (qué bellaza! tan bizarra (quien ha visto aquel rumbo y tan boneste, y valeros. Y es prodigio humano) con arco, y flerhas (excusadas, vive Dios) (qué admitación!) los cabellos (qué mal dija!) las centellas, los ojos (mas quien podrá pintarlos?) en esta, en esta ocasión, fui como; escucha. No has visto por una sierra bajar triunfante un arroyo de la que nació maleza, que con ímpetu violento, con acelerada fuerza, segur de plantas pomposas, enriqueciendo las hierbas, ya buril de los escollos. y ya eslabón de las peñas, volando se precipita, y precipitado vuela, baja a un valle, donde viendo a racimos las violetas, a montones los claveles, a a cuadras las azucenas, descuadernarse las rosas, abrazarse las mosquetas con los jazmines, cantas las sonoras filomenas, suspende sus alborotos, sus precipacios enfrena, admirando lo fragrante pompa de la primavera? Así yo viendo don Juan esta Venus, la carrera. detuves rémora fue de mi curso su belleza, Quedé en mirarla tan loco, quedé tan perdido al verla, tan turbado tan perdido, que se fue, sin que dijeran su sentimiento los ojos, mi sentimiento la lengua. Fuese; y como cuando al Sol mira una persona atenta, que deslumbrado en sus rayos y lloroso en sus centellas huye la vista y después (tal es de Febo la fuerza) cuanto miro son reflejos, fuentes montañas, y selvas, todos a su vista son fulgores, brillantes perlas. y lucientes resplandores: así yo con vista atenta vi su beldad, y quedé tan deslumbrado de vecla, que en cada flor rubricaban Y luego volus no en mí; porque si empue estoy en ella; de la turbación, y asombro dejé la caza, laciarra, vine al Lagar di suspiros, derramé lágrimas tiernas. Y en esta muerte este asombro, este susto esta tristeza, este mal que me amanaza, este ahogo que me aprreta, esta ocasión que me aflige, este dolor que me espera, ya con vida ya sin vida, ya con gusto, ya con pena, viéndome vivo sin alma, viéndome muerto con ella, desesperado al peligro, y peligroso en la ofensa; ofendido en el asombro, asombrado en la grandeza de una Diosa, de una Aurora, de una Ninfa, de un cometa, de un lucero, de una gloria, un Cielo, un Sol, una Estrella, para que lloren los ojos, para que el corazón sienta, para que pierda el sentido, para que el alma padezca, loco, cuerdo, triste, alegra, en los montes, en las selvas, en los prados, en las fuentes, en los yermos, en las peñas, diga a vozca mis pesares, y publique mis trajerias, mas pesares, mis di gustos, mis malogros más tristezas, y ahogos: esta don Juan, es la ocasión de mi pena. Mira si es justo que llore, mira si es bien que padezca, este dolor que me aflige, este mal que me atormenta, Válgame Dios! si será Flori es cierto fuera de ella no hay en el mundo quien tantas admiraciones merezca, y tantos aplausos; sebe el Cielo lo que me pesa de vuestra melancolías en qué lugar de la sierra visteis a mi dueño armoso? . visteis esa mujer? . Cerca. Ay Cielo, aguardad señor, si es desdicha venga, venga dilatada; pero no, que entre distintas sospechas ocasiona más pesares, y origina más tristezas. De qué estáis tan pensativo? Siento tanto vuestras panas, que me obliga a estos extremas. El sentimiento es fineza de nuestra amistad. . . Ay Flor! adondé la visteis? Cerca de Fuente Ovejuna. . Males, desdichas venid apriesa. Junto a una hermosa Quinta, Dió la fortuna una vuelta. El remedio, don Juan, es que nos vamos a la sierra mañana, a cazar los dos. Es mucha dilación esa; vide Dios, que aquesta noche solo ha de ir, porque se vea mi lealtad, y he de inquirir planta a planta, peña a peña, la causa de vuestros males; a diós, que ya tardo. . Vivas mis; siglos. . . Para servirte. Ay dueño mío! . . Ay Flor bella! Luciente Bebo, cuya lozanía, vida del mundo, suspensión del día, con acento alternante, la escuadra rozagante, de pájaros sonoros, canta en capillas, y celebra en coros; a quien consagra el prado, del imperio de Flora matizado, en tazas de esmetaldas escarlata, y en venas de cristal líquida plata, apresura tu paso, y a dviarte, que te aguarda en el Ocaso un lecho de cristal, cuyos primores du ce lisonja son de este a fulgores, desde que nace el día en el Otiente, hasta que ofuscan su esplendor luciente, crepúsculos y horrores de rayos superiores al dulce son de aquesta fuente amena, cristalino testigo de mi pena, con tierno sentimiento mi nusencia loro, y mi dolor lamento, y tanto, que las aves terminan bellas, y suspenden graves su música, y atentas a mi llanto en suspiros de amor cambíán el canto, Cómo eres, señora, Flor, al siompre en el Jardín estás, y a su beldad pompa dar. Qué hay Jurón? y tú señor? Muerto queda. . Cómo muerto? Muerto, que ya se murió, Estás vuelándome? . No. Qué me dices? . Lo que es ciertos es milagro? . Quién safrir podrá (ay Dios!) tan inhumano dolor . Tarde, que temprano todos hemos de morir. Jesús! . Flor, señora, aguarda mucho lo llega a sentir: hoy a verte ha de venir, y ya sospecho que tarda. Aquesas burlas, Jurón. tan ajenas de placer, no son para una mujer, y más en esta ocasión. Pues sospechas que es mentira lo que digo? . Acaba ya, como ha de venir si está muerto? . Pues esto te admira? no se parecen mil veces muchas almas, que penando están? . No me estés cansando. Con tu pesar encareces tu amor; cuando algún galán ama una dama, no es cierto el decir, que ella lo ha muerto? luego muerto está don Juan. Buena es la burla a se mia. De aquí a un instante vendrá a verte. . A nunciando está su venida mi alegría Cómo es del Comendador. señora, el mayor privado, aunque da vida al cuidado, no da logros al temor: todas las noches con él sale a rondar el Lugar. Y a darle nuevo pesar a mi fortuna cruel. Determinado quedó que aquesta noche vendría, y como amor Raina mía, mal dilaciones sufrico me envía a este sitio ameno a tolerar tu pesión, siendo yo en esta ocasión relámpago de su trueno, Dime Jurón, tiene amor don Juan? . Señora sí y muy tierno. . A quién? . A ti. Tú vienes de buen humor. No tengo de responder? Pregunto, jurón, si algúna Serrana, en Fuente Ovejuna tiene amor. . Bien podrá ser. Por mi vida, que me digas la verdad Juron ahora. no temar. . Mucho, señoras con tal juramento obligas, Dímelo, que tú verás que lo sé satisfacer, estimar, y agradecer. El servirte precio más: cuidado le da Leonor Ay cielos! . Una Zagala, de Fuente Ovejuna, gala, y admiración del amor Es hermosa? . Por aí: es blanca, negro el cabello, bruñido márfil el cuello, fea cosa y de carmesí los labios que allí parece que le han dado una estocada: la vista no es desvelada; no sé quien no la aborrece? los ojos casi dormidos. llenas de hoyos las manos, orejas, y pies enanos, mala cosa; entremetidos lo blanco, y lo colorado en el rostro, en conclación tan fea. . Basta, Jurón. basta, que bien la has pintado. Parar pretende Febo en su carrera, escalarla Rlegión del viento airado; sulcar olas a pie del mar salado, marchitar la florida Primavera. Darle piedad a una enorada fiera, hacer un prado monte, un monte prado, poner silencio a un río despeñado, cambiar un duro acero en blanda cera. Valor pide a un cobarde, y valentía, al pusar alegría, vista a un ciego, constancia al cielo al agua resistencia, Gloria al infierno, oscuridad al día música al árbol, y a una fuente fuego, el que pide firmeza en el ausencia, Ya ha venido mi señor. Ay amor ciega lo cura. No ha sido poca ventura la mía, hermosa Flor: cómo estás, mi bien? no llegas a abrazarme? qué ocasión tanto favor me negó? debes de anunciar las penas que afligen mi corazón, apasionan mi cuidado, y oca sionan mi dolor; No merezco que me mires? tan breve ausencia, mudo tantas finezas? . Llorandos al fin, mujer, y mudanza son la maza, y la mona. . . Ay cielos qué dices de este, Jurón? Yo, qué quieres que te diga? He tardado muchor no, pero la advierto la causa: vámonos de aquí. . Señor. No me detengas, ven presto. Aguarda, cuerpo de Dios, que es mucha crueldad la cuya, No me detengas, que Flor debe de estar aguardando ahora al Comendador; que desde que el otro día en ese monte la vio cazando, adora sus prendas, vámonos de aquí que yo no quiero estorbar su gusto. No te ablanda el coraz oo ver mudado aquel sembanje, turbada aquella color, muy colético el aliento, y presuroso, la voz puesta en muda, y el enojo hermoso, aquella pasión, muy fruncida de semolante, muy devota de color, y los ojos más compuestos que los de quis vel qui son, y que en sentimiento tal aljófar le dan al Sol. Qué importa Miren aquí enojado mi señor, susurrando las palabras; Jesús, si bastaré yo para ponerlos en paz. Señores, no es discreció t averiguar con silencio los escrúpulos de amor, señora, vuelve los ojos. y mira a don Juan, señor alza el rostro, no estés traíta, mira que te mira Flor; ea, señora, vuelve presto viéronse, válgame Dino, el abrazo falta ahora prestito, Ririe eleisón, alleluya Dueño mío qué tienes Celos, y amor; Celos, y amor. Si don Juan, Pues lo mismo tengo ye. Han de volver a reñar? De mi celos? ah luron! Celos de mis cuándos cómo? de quien? . Del Comendidor: y tú de quien? . Ay con Juan, conoces una Leonor? claro está que la conoces, pues la estás amando. . . Yo, yo, qué disparate! Ah ingrato. For hermosa, vive Dios, que te engañas, si imaginas tal cosa de mi afición; yo si tengo justa causa para mis celos, tú no, y por excusarte fingas esta locura. Ah traidos, no niego que vi en el mon cazando al Comendador, más apenas le miré, cuando hay cielos con furos el monte escalo ligera, la sierra acoso veloz, Volvime a mi Quinta; donde he sabido; qué dolor! que adoras otra mujer, Tente, detente, o por Dios que me obligues a perder el seso; dime lurón eres causa de estos celos? Lo que yo he dicho, señor es, que está en Fuente Ovajana en tu casa una Leonos que te da mucho cuidado, as la criada, y nació tan flemática, qua siempre ocasiona tu rigor, y con tanta flojedad te da cuidado. . Jurón, tu mientes. . Esto que he dicito es la vardad juro a Dios, Hay criadas tan hermosas en Fuente Ovejuna? . Yo, aquí es ello, la alabé, porque las raugeres son en aquel Lugar tan seas, que es la más balla Leonos. Y si yo te la pintara tomo es ella, en conclufion era poner el Lugas contigo en mala opinión, Si estás satisfecha enjuga tu llanto, pues que bastó a dar a mis celos muerte, y dulce satisfación, De la suerte que a un arroyo en dos brazos dividió, o la maleza del prado, o de la selva el verdor, uno en un olmo se ofrece sepultura de su voz, y otros con brincos de plata esmeraldas aleitó, tan opuestos en su curso, tan enojados los dos, en oposición sonora, y argentada emulación, que no parecen hermanos, ni que un monte los crio y así defienden a un valle a donde se terminó parentesía cristalino, vuelven a unir su rumos, haciendo en guijas cerúleas paces con murmorto son: Así nuestro enojo ha sido, mas ya dio fin bella flor, el tormento de los celos que a los dos nos dividió, También como cuando alguna y la bellota comió amarga si después bebe, halla en el agua duza, pues así ahora los celos amargas ballotas son, y las lágrimas el agua para la que las virtió dulcisime pues con ella ha cesado la cuestión. Es tu ingenio peragrinos más escucha bella Flor la mayor desdicha mía, el Comendador que vio tu beldad, me envió a buscarte, y le he prometido hoy no volver a su presencia sin noticia de quien dio causa a su desasosiego, he hallado que el mejo? remedio, es dejide claro que eres tú porque sino tiena de salira caja, y hallándote a quí mi amor a decir que te halló mi dilignera, y que tú, volviando por tu oprnión no das muerte a su cuidado; corrasponda era a su amor, que aunque atrevido y resuelto, después de aquesta ocasión pretenda de su osadía pocar los lnmitas yo dilataré su esperanza. o estorbaré su afición. Tu esclava soy dueña mío. Qué presto se concerto la varaltanda. . . Ya es tarde, y con tu licentia ríor quiero partirme. . Don Juan, tuya es mi vida, y honor. A ta gusto dirán sujetas el alma y el corazón; a Diós mi bien. . Él te guarde. Adió, mi señora. Adiós. ̱a . No diviarte mpaña la fragrancia de aquella fuente amena, que entiqueren las fuentes con el marmaren son de sus corrientes. Vamonos don Enteo, Cus te aftiges No es pasto que púbrique Sancan misentimiento, balta que solo yo sufra el tormento, Esta es la ronda. . Gente sueda. . Por Dios que se cuadiente Ténganse al Rey al punso, y a la Raina, y a todo el mundo junto; desarmaros Camacho, Es el Cemendador . Lindo despacho señor, ala a Palacio inamos a contaros muy de espacio una bellaqueera, que no es para lufrir por vida mía, Devid, que lancedido? Los comadiantas tienen destruido medio Lunar, y todos se quejan de la esencia por mil modos, porque hecda la cuenta son mar de lotracientos y noventa, y caroros uales, dala cabsa con elto a mu hos males, parécame impertante que se eshen del Lugar luego al instante, que del Lugar no se echen aunque os peso Habladme más humilde, no le digáis paréceme decidle que se sirva de echarlos, y que si no gustere de embrarios, que se cumpla su gusto, aquese parcer. Alcalde, es justo. Señor el Regidero dicas que en al Lugar no hay más dinero, que mande que se ausenten, que no hay comedía ya que representen. Vuelvan desde mañana a hacer las que han hecho. Qué inhumana sentencia! . Juro. . Quedo, Alcalde, concededlo. . Yo concedo, y con vuestra licencia a mandarle voy. Qué impertinencia, Porque hacéis obediente lo que mando, decidle que se ausente la compañía. . Sublime el mundo tu valor. Tu gloria estime Salios a fuera lostres; oíd, Alcalde, que tengo dos palabras que hablaros. Mas que habiéis un par de cientos. Que cuantas mujeres hay en el Lugar? . No me acuerdo. Pues para qué sois Alcalde? Pues, cuando, como, pero. Sollegaos no os turbéis. No me enturbro, vive el cielo, que debe de pretender llevarlas todas a herho. Informadme de las mozas. Pues en cuanto a lo primero, Ana Sanehes mujer mía, y de Vue. Señoria. . Nacio, hablad sin temor. . Ya hablo. Sintambor el Zapatero tiene dos hijas hermosas, la una niña del pecho, la otra tiene dos años, y el Sastre tiene seis nietos, Yo no os pregunto por hombres, si no por mujeres. . Cierto, señor, que se me pasó de la memoria; esté atento. E Sacristan tiene dos sobrinas, y el Regidero una hija, que es por Dios el arratada del Pueblo. También la mujer del Sastre ha de erdo hermosa, y bien a lentada, y su marido es tan bueno. que entrando los días pasados en casa vio al Pastelero con ella en la puerta, que ambos eran un Signo del cielo. y si a encolerizarse, dijo con rostro risueño? Valgaos la muerte animales, ya que hicisteis ese tuerto, luego hubo de ser aquí? no os pasaráis allá dentro? Pero, señor, no os espante que os diga aquestos consejos, que por ser viejo, licencia para decíroslo tengo. Porque ofendéis de esta suerte vuestros vasallos, teniendo en la Villa un escuadrón de soldados, que soberbios se atreven a destruirlos, se oponen a sus intentos: temed al cielo, que estáis descomulgadco . Qué es eso? quién me descomulgó? El Cura, porque dice que ha año y medio que no confesáis palabra. Hay mayor atrevimiento! Estáis perdido. . Villano, vos me habláis así? . Qué es eso? Del cielo os venga el castigo, Ya me falta el sufrimiento para tantas osadías. Vive el cielo, vive el cielo, que os quite la vida a todos, y que este luciente acero haga dando asombro, espanto, al agua, a la tierra, al viento, muerte de vuestras acciones, y segur de vuestros cuellos. Enojado essoy, llamadme, llamadme al Cura al momento Vueseñoría se reporte. Es imposible. . Está enfermo en la cama. . Así, pues juro adiós, si se está muriendo, a empeliones de la cama lo saque. Quién tan soberbio contra Dios se precipita, y se opone contra el cielo, determinado, y altivo, que muerte espera y infierno. A enojo me ha provocado su altivez, y su despaño, Bastaba ser Sacerdote para adorarlo. . Yo tengo la culpa, que con villanos tan blandamente procedo. Don Enrique id al instante cobrando por todo el Pueblo de cada vecino veinte gallinas. . Ya obedezco. Y vos cobradme esta tarde seis mil reales, veremos si su orgullosa soberbia de aquesta suerte sujeto? Ya voy. . Que tan libremente, . cuatro villanos groseros se me atrevan, y repugnen mis soberanos preceptos; vive Dios, Señor. . Don Juan, amigo, hay algo de nuevo? Si señor. Qué ha suerdido? Escucha dme un poco atento. Saliendo del Lugar llegué a la Quinta, en un bello alazan, hijo del viento, cuando luciente el Sol las nubes pinta al querer descubrir del fiemamento cortina arroja en luz, poco distinta, explendor inmortal de su ardimiento, suspensión dulce de sonanter aves, que cantan dulces, y entretienen graves, Discurriendo la casa, llegré osado a un jardín, do sabiendo que asistía el archivo, señor, de tu cuidado, y la hermosa emulación del día, de criadas, y pajes informado, rompiendo con colérica osadía respetos, viva luz de este Horizonte, lumino sa Diana de aquel monte: A una cercana, que rumor canoro fuente fábrica, enriqueciendo estaba, con plata al nácar, y al cristal con oro, cuando el curso diáfano estorbaba, observando obediencia en su decoro, entre cerúleas guijas, retozaba vivo cristal, que ajeno de codicia, a razamos las flores desperdicia Alarde haciendo de su imperio Flora, brillante ostenta en el jardín tapete, esponja es del llanto de la Aurora, fragrante habitación ballo retrete, blanco capullo de Azucena honora su orgullo, cuando a Delio le promete aubio metal en bernagal de plata, oloroso matiz de su escarlata. Allí están las escuadras de mosquetas, o mosquetas, aromas disparando, hipócritas jazmines, y violetas, campos de rosa, nácar desplegando, tributa de esmeraldas en macetas al Aurora el clavel púrpura, cuando dora el cielo las ondas del Eufrates, coronado de perias, y granates. Aquí, señor, estaba Flor hermosa, hablela de tu parte, y te prometo que desdeñosa más, menos piadosa, con voz altiva convalor inquieto, su altivez a mi afecto licenciosa; el discurso corró creció el respeto, y en aquestos de amor dulces enojos, concediendo la voz, negó los ojos. Viste sulcando el mar alguna nave, adornada de varios gallarder es, que en calma excusa caminando grave, tromolar los galantes martinetes, cuando impensadamente abre la llave Eolo a sus cabernas, y retretes, y que advertido ya diestro Piloto resiste el Euro, el Aquilón y el Noto. Amainando las alas se apercibe, y cuando le acomete fuerte viento, con peligros menores le recibe, y aunque toca la arena, y firmamento, en montes de cristal muriendo vive, sobra le el susto, fáltale el aliento, y así desiste a su despeño atenta al destrozo fatal de la tormanta? Pues no menos al mar de tus deseas la libartad de Flor se opone altiva, y desprecia, señor, tres galanteos, colérica, furiosa y vengativa. mas si pretendas telicos trofeos, muera su vanidad, tu gusto viva, que negando al valor cortés estruendo, me despide, a su honor correspondiendo De qué me sirve el poder si se opone a mis intentos frágil palor que le vence; mas no será, vive el cielo, de esta suerte, amigo, amigo, don Juan, esta tarde quiero ver la beldad que me enoja, dueño de mis ardimientos, causa de mis precipicios, ejebro de mis deseos, ocasión de mis locuras, y de mis peligros centro, me incitan, cuyo expleza dor me determina veremos si en los mayores peligroo, en los mayores estremoss, en las mayores grande en los mayores deseos: las más fuertes osadrán, y los más osados riesgo tierno valor, y Flor brevo se resiste con aliento a groserías de amor, y amorosos sentimiento Válgame Dios! quien la a visto iguales desdichas, cieloa? como impediré su gusto, como estorbaré su intento? amor me valga; señor, con personas de respeto como doña Flos imporea más récate, porque es camaco por una leve ocasión. y un inadvertido riesgo la fama de muchos años, quitar en un hora el Puedlo finge ir a caza, que dé un hombre contra si mise remedios que le desdorera, que le atormenten consegas ha fortunal . Dices Dagr; mañana, don Juan, iremo ven esta noche conmigo a rondar, y cuando Febo vista de explendor el Orbe, y de celajes el cielo, daré fin a mi esperanza, y ejecución a mi intento. Ay Flor, y cuanto me cas estas, p a tu gusto estoy resuelto. En ti estriva mi esperango Eses mi amigo, y mi des efro Eres logro de mis gusto Eres fin de mis deseos. De ti nace mi alegría. De ti pende mi remedio o so mar mndoim ̱̱aano aa o amad

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Tiénen me tan enfadado las cosas de este Lugar, que salir quiero a cazar por divertir mi cuidado. Quedarse en Fuente Oveitarra Sancho y Enrique podrára, hemos de partir. . Fartuna, hasta donde ha de llegar tu crueldad, y mi dolos, o suspende tu rigor, o acabame de matar. En no ir yo haces desdén a mi espadas a mi amistad, a mi canricho, y lealtad, Tú Jurón, irás también. A los Astros esta oscura noche sirven an el viento, si despejo el firmamento, las nubes de sepultura. Caliginosa opresión del regocijo. . . Mañana, su titanta inhumana vengará nuestra trayeron. No digas tal ni el valor tuyo tal nombre le aplique, porque no estraición, Enrique, la que se hace a un traidor. Esta es la casa del Cura, Pues entra, y dile, Jurón, que luego sin dilación venga a hablarme. . Qué locura! Sabiendo su enfermedad no diera en pesares tales, ya que no alisio a sus males, veneración a su edad. Quién es? Un hombre de bien, que quiere morirle ahora. No sabéis, que está no es hora, y que es notable desdén a mis añor. . Pueo importa, abra que me estoy muriendo, confesión. . Caso tremendo, Jetús, mi vida se acorta, bajad, aunque saa en camisa, Ya medio desaudo voy quién es quién llama? . Yo soy, Por Dios que provoca a risa. Confesad. . No he registrado la memoria. . Qué decís? Que me holgara ter anía, para estar más preparado. Curilla, loco, vergante, desvergonzado atrevido, salela que estoy ofendido mucho de vuestra arrogante libertad? puea vos a mí me tenéis excomuigado? Señor, si no ha confesado en año y medio. . Es asío mas no es causa suficiente a tan grande atrevimiento Cumplir con Dios es mi intento, Y el mío daros valiente tantas coces, vive Dios. da Señor, reporta el enojo. Dive el cielo, que si os cojo, pícaro; contra mí vos? Algún día pagaréis tan inh umana osadía, Comendador. . Y algún día mi enojo provocaréis, bárbaro, loco, desuerte, que a vos, y a todo el Lugar entero os dé por vengas estos agravios la muerte. Ya no le pueden sufrir sus ofensas, Regidor. Que siempre el Comendador nos pretenda destruir. Qué gente es esta? . . El Alcalde y Regidor, y de vos se están quejando por Dios. No les saldrá muy de balde, pues me llegan a ofender; no tiene este Regidor una hija? . Si señor. Pues Jurón, hoy he de ver tu valor tú has de llegar, y has de armar una pendencia con los dos. Qué impertinencia! jamás pretendí arriesgar la vida en tales locuras. No hay peligro que temer, Yo no tengo de poner mi pelcuezo en aventuras, uno de los tres envía. Qué es lo que intenta hacer Vueseñoria? Poner sin a una melancolía, El otro día pase, don Juan, por aquesta calle, vi una moza de buen talle, y de ella me enamoré, ̱̱g. Es hija del Regidor que allí murmura de mí, y aunque dilate hasta aque la ejecución de mi amor, en esta ocasión prolija, le prenderé con crueldad, con poder con libertad entrar a gozar su hija. Señor, si el considerar un yerro . Callad la boca don Juan, porque solo os toca obedecer, y callar. No estabas enamorado ahora de doña Flor? Esto es divertir mi amor, y antretener mi cuidado. laron haz lo que te digo, o vive Dios que te dé la muerte. . Yo lo haré, a obedecerte me obligo, que en tan penoso rigor, mas quiero morir de balde a las manos del Alcalde, que a las de un Comandador. Mas dime, antes de embestir; porque no envías otro alguno? Con los villanos ninguno que es noble, puede reñir. Es bajeza tal intento. Pues lo que en aquesta empresa para usedes es bajeza, para mi es atrevimiento, Acaba, que me molesta, bárbaro, tu cobardía. Aguarde Uneseñoria, que no es ir a algana fiesta, Dónde vas? . A confesar. Llega villano, o por Dios que te quite. . Caso atroz La vida. . Triste pesar, Las desdichas dilatadas mayores son. . . Yo me espanto de Jurón. . Ay algún Santo abogado de estocadas? Acaba llega. s Ay Dios mío, Perror, Moros, Luteranos, de mi acero y de mis manos provad el valor, y brío. Deténgase a la justicia, o tine Dios que lo mate. T anerme qué disparate! Hay se mejante malicia? Qué es esto? . El Comendados yendo por este Lugar estos dos hombres, señor, me saliaron a matar. Ementira. . Es testimonio, Señor esto pasa. . Es llano, Persuadirle será en vano. Lleven Sancho, y dora Tantique a la cárcel a los dos- soltad esa vara, y vos sed Altalde. . Que pra talique mi deshonor de esta suera Llevadlos al punto. . Vamos Bien sabe el Crelo quie estamos inocentes. . Caso fanmrtel Don Juan. . . Seño Al instante los caballos preyenid. porque en saliendo de a vamos a la Quinta . Imante tan vario jamás se ha viira- Señor velo a disponer porque yo voy a prende? medio Lugar vive Cri , a . De mi desventerra vi, ilustre Comenda dor, el inhumano tigor que usasteis ahora a quí. Mientras la causa igno de aqueste desaso sliego, a vuestras plantas os tug que a mi padre me volv Hermosísima señora en cuya soberanía, los rosicleres del día, los candores de la Auro los reflejos con que dor del prado la variedad, sintró en clara Majestad, tornasolando el zafir, no merecen competir con tan divina beldad. Así que te vi, te di (ay Dios!) por la vista el alma. quedando en tan dulce sin alma, sin mí, y sin ti; valeroso resistí, temeridades tempranas, fueron esperanzas vanas en lances tan peregrinos, que contra rayos divinos no hay resistencia: haman Por llegar a esta ocasión, el alboroto que has visto ocasione, vive Caristo, que he de gozarte. . A y traición Advertí en mí parsarón, tu honor y por no ofender tu hermosura, me obligo a casar luego coatigo; no tienes ya que temer. A tan gran resolución, a tan grande atrevimiento puesta el alma el un tormento, y en un riesgo el corazón; respondo, que no es razón que con tanta tiranía pretenda Vueseñoría burlarse, que claro está que casado no querrá borrar su soberanía. Cómo no? viven los cielos, que aunque el Lugar me lo impida, les quite a todos la vida. por dar logro a mis desos. Peligrosos desconsuelos no me aflejáis, ay de mí! Ay cédula alguna? sí, para aquestos ocasiones, son famosas pretensiones; mis si iezas advertid. Yo os doy palabra de casarme con vos. peligros de un tengión breve mi honor atemorizaron. Pues mi afición obstentaron esas letras, no me niegue tu desdén, cuando se atreve a tanto mi sentimiento: el más debado contento da, querida prenda mía, fin a una melancolra, y malogros a un tormento. Si doy en esta ocasión con precipeio atrevido, cuando causas a un olvido desdoros a una opinión: por dar muerte a una pasión, es temeridad villana, y aunque se case mañana Vueseñoria, claro está que después le pesará de que antas fuese liviana. No se atreva temerario, porque se puede inferir, que el que es fácil de rendir será en la ejecución vario: quien ama ha de ser contrario a tu dama? no le obliga pues da causa a que se diga de aquí que no ha de querer tener después por mujer a quien antes por amiga. Para mí no hay resistencia, por fuerza te gozaré. Si pudieres. . Si podré, atrevido. . Qué violencia! Qué disgusto! . Qué impaciencia! Qué rabia! . Qué sentimiento! No has de salir con tu intento. Si saldré, porque te asombres. Saré terror de los hombres. Yo asombro del firmamento. Amigo considera atentamente que es grande inconveniente para facilitar nuestro deseo, ir con d Juan al campo. . Ya lo veo. Lo que puede ofrecernos la fortuna sin algún riesgo, ni desdicha alguna, sin poner en cuidado un deseo enojado, una justa esperanza, una heroica venganza, no es gran dle atrevimiento quererla aventurar en un momento, que aunque nuestro valor en esta parte conoce superior en solo Marte, es don Juan valeroso, y viene a ser el riesgo muy forzoso. A mí me dijo, Sancho, su criados que estaba enamorado de doña Flor, que de d. Juan es dueño, y en este amante empeño no se puede excusa tir muehas veces a pretender de amar los intereses, y para darle logro a su porfía no llevará a don Juan por compañía siempre. . Eso es cierto, Y más averiguando que a, suña Flor está don Juan amando, pues ni querí á llevarle rezloso, ni él querrá acompañarle temeroso; y así quedándose ausente solo, le quitaremos, finalmente, la tirana garganta. que al cielo ofende, y a la tierra espanta, cuya bárbara vida, precipitada, ciega he inadvertida, sirve en digsinios riegos, y traidores para ser ocasión de mil errotes, Digo que queda aquesto Enrique, bien dispuesto. Tú verás dando logro a una esperanza Aguarda, ingrato enemigo, fementido amante, aguarda, por que te partes traidos dejando ofendida un alma? dejindo un honor sin vida, una mujer afrentada, ocasionado un enojo, y rompida una palabra? Por qué te ausentas, y das con osadías tan claras, ocasión a tantos males, a tantas desdichas causa? Montes sentid mis desdichas, fuentes, llorad mis desgracias, plantas, oíd mis afrentas, aves, escuehad mis anlias, Ayadad a llorar todos, montes fuentes, aves, plantas, de la más triste mujer, la vida más desgraciada, Por qué traidor, no cortaste esta infelice garganta? no es vivir, vivir sin honra, que en ofensas declaradas, más vale morir (ay cielos! una muerte, que no tantas, plague a Dios, que el animal en que hurlas mi esperanza, si buérsalo Andaluz, al Betis le pareció malvas, halle trepando peñascos, y martillando montañas, en su despeño su muerte, en su muerte su desgracia, y tú en él pierdas altivo el orgulio, la arrogancia, y de las cumbras al centro, tan precipitado caigas, que arrastrado por las flores, lastimado por las plantas, los matices del Abril riegues con infame grava, diciplinando azucenas. y colorando esmeraldas tanto, tanto que tu ofensa satisfaga tu arrogancia, a quien diré mil agravios; pero entre traiciones tantas taldré al monte, saldré al campo, a la selva a la montaña, y con quejas, con susprros, oirán los brutos mi afre raza, mi deshonor las zagalas, mi justicia los pastores, y los cielos mi desgracaa Adiós padre, adiós a marigas, adiós hombres, adión que voy a satisfacer furiosa, y determinada el agravio más injusto, la cautela más tirana: traidor Comendados, agia a nda, aguarda y verás en tu muerte mí Tan poca latirfacción tiene tu señor de mí? No pero previene así los riesgos de la ocasión. Su amor me entarga, y paa diera, haciéndome más favoe, considerar . El amor es niño, y no considera. Vete a la Quinta, a un cazado di, que cierte de camino. Es tu ingenio peregrino, es tu capticho extramado Estas señor sQuinca- No dices, amigo, bano, que no es sino el sacro Otacrate, que en lucido rosiclas. los desmayados candores del Alba borra, y tambiara escrúpalos de la vista, atrevimiento cortés, corre cortinas de grana, porque luz al campo dé un sol vida de las Flores, y matiz de su altiveza y Jurón? . . Ya viene a Señor, ya me adelanté, paro Flor, que Dios perdoe Muró Flor? muitió Luego solo a los que los perdona Dios. Que estés siempre dándome disgusto. Digo señor, que hallé cerrada la Quinta. . . Cinma, que venga yo mismo a ser el tercero de mi dama; hay tormento más cruel, vive Dios que estoy sin seso Pues aunque cerrada qué importar romped las puertas. Rómpalas vuella merced. Lla memos a esta ventana: a Flor hermosa? Quién es Yo soy, bellísima Flor, quien viendo vuestra beldad, os rindio la libertad, dulces presagios de amor, en caliginoso ardor me intenta un fuego abrasar, ocasio nado en mirar en vos dando asombro al aires valentía en el donaire, y donaire en el mirar, Cuando el remedio se ordena de tanto desasesiego. busco alivio, y hallo fuego, busco gloria, y hallo penas si tal deidad me condena, donde iré mirad que ya el alma diciendo está que firmeza en el olvido, quién como vos la ha tenido? quien como vos la tendrá; No quiero premio mayos que quereros, y serviros, y vengo ahora a pediros licencia hermosa Flor, para téneros amor, un daño se estorbará así, pues preguntan ya, viendo mis pesaras ciegos: gustosas desasosiegos en el valle quien los dar Dadme licencia, señora, para amaros y quereros, porque es imposible el veroa sin amaros, dulce Aurora: quien esta verdad no ignora as pone en la soledad, porque esté con tal crueldad, y presa como enemiga. quien la libertad cautiva quien roba la libertad? Ah dicho Vueseñoría? Sí. . Pues escúcheme atento, Agradezco el sentimiento, y estimo la cortesía, no es amor sino porfía, no es cuidado, si no error, no es pasión si no favor, v . porque quien pide licencia para amar. no tiene amor: esto en cuanto a lo primero, y digo ahora mi Rey, que quien quebranta la ley del honor, no es caballero, servirle obediente espero, más hágame cortesía de volverse Pueseñoria, porque si no, le prometo que lo que ha sido respeto pasará a ser grosería. Don Juan. . . Señor. Vive Dios que es terrible esta mujer. Qué esponde? . Que me vaya o que será descortés, Buen remedio, Qué? . Volvernos. Amigo, pues que sabeis, que el amor es turbación, y se nagocia más bien por terceros, acercaos a esa ventana, y haced como tan discreto amigo. Con menos pena podré viendo la resolución de mi dueño. jurón. Qué manda Vueseñoria, hay algunos que prender riste estoy. . Pues alegrarseo Mi esposa, mi Flor. . Mabién, Habla paso no nos oigan. Qué importa? a voces diré, que soy tuya, y que te adoro. No por tu vida. . Un papel tengo escrito, toma. Caelos, qué es lo que miro! no se si fue ilusión del sentido, o capricho, venir el tan triste, tan pensativo, sin hablar sin responder, adelantar el criado, que no sin industria fue: alegrarle cuando yo envío a hablarla, y también hablar con tanto recelo, vive Dios? don Juan va bien? No señor. . Pues como ahora os arrejo este papel? Ese, señor, era mío. Así pues don Juan volved a hablarla nada le fuerde bien, no quiero que mi desgracia la llegue Flor a saber, Jesús, si el Comendador lo sospechara, no sé Flor. . Mi dueño, qué te dijo? Llamome, para saber si te rindes a sus ruegos. A los tuyos puele ser, cómo has estado? . Sin ti, como puede estar, quien es tan tuyo. . Habla más quedo que quiero reñarte. . Qué? La poca satisfacción. Hija de unos celos es. Jucón podrá declararme esta sospecha muy bien, lurón; si ahora me dices lo que pretendo saber, verás el premio que doy a tu amistad . Dilo pues. Don Juan tiene amor a Flor? Tú te puedes responder. Cómo Quitando, señor, la interrogación más es muy ecreto y me holgara, que no llegara a saber. que soy yo quien te lo ha dicho, Etes cuer dos dices bien, hay más manifiesto agravio, qué presto que averigué mi sospecha, mas los males tienen alas tienen pies de pluma, que aqueste engaño a mis finezas le dé por premio don Juan, ha cielos! bien dicen, que el amor es ciego pues que no re para, atrevido, y descortés, ni cuando llega a injuriar, as cuando llega a ofender, don Juan, hay algo de nuevo? Muy constante por Dios es. Siendo constante con uno, con otro no lo ha de ser, despedidla. . Pues no llega Tueseñoria? . No, que daré celos a un amigo. Él lo sabe, cierto es, señora a Dios. . Él os guarde, pues como, don Juan, se fue al Comendador? . Los celos son descorteses tal vez. Poco importa, a Dios mi bien, a Don Juan, habéis vi seo acaso un Pintor, cuyo pincel o rayo del Sol dorado o pluma de Flora es, que pinta un bello regraco, y le da unos lejs que e Te autorizan, y le parma por sus latas, y después, o le enfada a pintura, o no le parece bien, o por algunos enojos el cuadro rompe, crate y colerico? habéis visto don Juan, este alguna voz? Sí señor. . Sí? Par es a Diós. No me parece esto n mas ya por señas me la ama el Comendador, y me fuerza el seguirles señoaa, a diós, que no quiero cuadro rasgado, De qué temo si vengativo se fice? si mi amor averiguó, ha de tener él poder para quitarme la vida? tan bueno soy como el, quiero volverme al Lasgar, antes que el negro doce! cambie en explendor las cuente lo que crepúsculo fue, Señor, soy yo perro acaso, siempre me he de ade caminando? . Ay cal pesar! de enojo, y rabia me a Esta es muy justa que rolla. Correr dile a tu masg que me quiero entrete aquesta noche con ella Pues señor, soy yo ca sado por ventura, en que lo viste? Ayer no me lo dijiste? Así, estaba trascordados Con algo me has de prgar el gobierno del Lugar. Yo casado, loco estoy Restauras el beneficio de aquesta suerte Juro Es común satisfacción esa de cualquiera oficie No voy a lo que ha mariclado, porque ni tengo mujer, ni he sido jamás casado. Mas recorriendo mi idea una traza voy a armar que pretendo ejecutar antes que más tarde sea, . Diciembre Mayo, al ciprés es con frondosa porfía, fía el mar de su osadía, día que no da altraves, Ves la pompa descortés; cortés sola al tiempo astuto, pues su podar absoluto austro asombro singular no tarde ha de contrastar, que es árbol que no da fruto, Retrato de mi esperanza como distinto se ve, que en don Juan de Flor la fe no se rinde a la mudanzas fún ebre castigo alcanza. Y aunque pretenda tener lo que puede merecer, no lo ha de poder gozar, que es difícil restan rar lo que es fácil de perder. Esta es de Jurón la casa, a semejantes peligros es remedio el descuerdo, y medicina el olvido, Divertirme de esta suerte mis pesares; mas qué miro? abierta toda la puerta está a entrar me determíno. Jurón, Jurón, vive el Cielo, que nadie en la sala he visto, todo está oscuro; mas ya en una cuadra diviso una luz que vi la oprime caliginosos martirios, si se ha mudado Juion? si vive aquí? que no miro si no somoras, solidades, penas, tristezas, paligros, qué es aquesto? Tente tente. Jelús, Jesús sea conmigo; pero yo temo al de monio. si al mismo Dios no ha temido, de este luciente cuchilla . darán los agudos file muerte a fantásticas sombras, ocasión a precipicios. aguarda verás mi enojo, que aunque soberbio, y altivo, no puedes volver al Cielo, hoy tiene de ser precifo ir allá, si de mis manos no quieres verte oprimido, que en el enfierno no puedes librarte. . Plegue te Cristo, que me matan, que me punzan. que me horadan quédito, ay, que soy lurón. . Pues como te atreves a lo que he visto villano? . Estos son remedios por no verme hecho signo Aries. Tauto o Capricornio, vueseñoria no ha perdido nada en la burla, que yo fui quien ha estado en peligro lo que le quiero decir oiga con ambos oí los, había una ley en España, y era, que cuando al suplicio llevaban al delincuente a castigar sus delitos, si alguna mujer ruin le quisiera por matido, se casarán, estorbando de la ocasión el designio. La vida de la mujer del delincuente, el castigo, aunque morirse, y casarse, todo viene a ser lo mismo? llevando un día a horcar a un hombre, con grandes gritos salió una mujer diciendo, yo le quiero por maridos El hombre que iba penoso, arrepentido y contrito, en la garganta una soga, en la mano un crucifija, así que la yio tan fea, respondió harre borrico, que más quiero que me ahorquen, que casarme con quien miro. Aqu esta mujer, señor, se casó después conmigo porque hay gustos estragados, y es muy estragado el mío: y es tan fea que sospecho aplácarás tus designios si la ves más como así . te vas? tiénete ofendido aquesta burla? otro fuera, que por hacer lo que él hizo, de embestis con el demonio colérico, y vengativo, agradeciera la chanza; mas su cerazón altivo, su soberbia presunción, su vanidad sue quien hizo este desprecio, yo quiero desnudarme este vestido, aunque en las obras sospecho, que soy más de lo que fiejo. Que hay Regidor qué os parece semejante atrevimiento? Que tan grande sufrimiento aqueste premio merece. Pues no lo mando prender con igual alevosía, alguna bell aquería intentó amigo, hacer. Estoy, por Dios, sospechoso de semejante ocasión, que es terrible su ambición, y al honor es muy celoso. Ya manda el Comendador, que de la prisión salgáis. Por esa nueva viváis un siglo. . Es tal su rigor, que innoro como ha querido. perdónaros, y sospecho por si mismo no lo ha hecho, sino alguno ha intercedido. Qué daños tan inhumanos. ha hecho al Lugar entero delde que vino. . Quiero . conjurar estos villanos; remedio habrá. . Cómo así? Sí me queréis escuchar, un remedio os he de dar. Ya estamos atentos, de. A al disimulo mis penas, llamama Enrique a don Juan. Ya voy. . . Qué pretenda darle al alma tanto pesar, ciega una melancolía. Señor. . Yo os mandé llamar ahora por ser forzoso. Hablando los dos están. Para rogaros, amigo Que me deis una parlabra de no salir del Lugar esta noche, y si salís, que quedéis por desle y traidor, porque así rimporta a mi honor, y vida, daas la palabra? . . Si señor. En rique, qué aguar das ya él pretende ir esta no caa solo a la Quinta, a gozar de Flor, y así sospecho, o celoso de don Juan esta palabra le pida: vámoslo Enrique a aguaardar al camino. . Dicos baen, hoy su castigo verá. No tengo más que deciros, aguarda Flor, que hoy irá más segura mi esperan ga- con la ausencia de don Juan Si en presidio poco fuerte me tiene la confusión que mucho que el corazzón esté temiendo la muerte Es mi tristeza tan suente, es mi mal tan atrás roao, que es el resistirse en vano, considerando en mi acarerdo la mucha opinión que pierdo, por una gloria que gano, Arman guerra amor, y honor, honor presenta mis glorans, amor cónselo memorias pretende ser vencedo Fuerte es la pasión de amor su poder no tiene igual, mas la del honor es tal que dando al alma un Daiven, e quiere gozar el bien, y que el amor tenga elrmal. Qué haré en tanta cor fusión? si vance amor tendré gusto, si vence el honor disguisto, qué penosa emulación! El blanco es mi coramota donde tienen de tiras las armas al pelear, mas ya la batalla fiennces, y faltándome el conteracos, me está sobrando el posas Una flecha amor tiró donde dice que no pinado nada el honor, que se d de otros lances que ar con ella se lástimó, pero volviole un reves, honor de honroso interés, no halló con que reparar, y al fin, se vino a humillar vanaglorioso a sus pies, Salió luego el pensamiento galán, de verde vestido, y opusosele el olvido con terrible atrevimiento: Envistieron con aliento, más pensamiento es tan fuerte, que le venció en una suerte, y olvido dio tal caída, que sin esperar la vida, fue despojo de la muerte. El pensamiento al instante al amor dio libertad, y los dos con igualdad, uno firme, otro constante se le pusieron delante al honor: llamo al olvido, y como muerto lo vido, sin libertad se ha entregado, y si ayer se vio ganado. hoy se contempla perdido. Salió glorioso a triunfar en bellos carros amor, llevando preso al honor, con cadenas de pesar, pero si me he casar con Flor, en no defender mi ofensa, vengo a perder el honor, que tal porfía, ya corre por cuenta mía el honor de mi mujer. Pues si quedando, y partiendo vengo a perder el honor, aquel que nace de amor, que alcante triunfo pretende en este dudoso estruendo, muerta la voz en los lanios pido con acuerdos sabios amor, pues al viento igualas, me des tus volantes alas para borrar mis a gravios, . Traidores, sabed que soy el Comendador . No dan las fementidas noblezas respetos a la le altad. Pues aguardad, que este ajero valiente ajote será de desleales. Al mío y llano se rendirá. F vorecer un rendido, y lograr una piedad, es deuda de la nobleza; al Comendador dos humbres, pero lo dofenderá mi valor aunque ofendido. Quién eres hombre, que das restauración a mi vida? ya temerosos se van los contrarios: no descubres el rostro? no quiere hablar, amigo de mí te encubres? el que quiere hacer mal se esconde, no quien arroja la vida al riesgo leal: ya que de mí te recelas toma este anillo, y verás cuando a mi mano le vuelvas el premio que se te da. que hago a Dios jaramento mil veces de no negar cosa que con él me pidas, algún día lo verás. Vive Dios, que va a la Quinta como lo imaginé; ay bella Flor, por tu afición niega el alma su lealtad. aguarda, traidor, aguarda, que a robar la gloria vas de un cielo humano que adoro, dueño de mi linertad: tante inadvertido, joven, o en tu tragedia verás, la defensa en el enaño, el engaño en la piedad, la piedad en el rigor el rigor en quien te da la viva, noble, y a fin la traición en la lea tad, Por la pared de la huerta pude, con silencio entrar al cuarto de coña Flor, durmiendo todos están. aún sin recelar venganzas, temor la ocasión me da, esta es la cama dichosa, a donde suele eclipsar sus rosicleres la Aurora, durmiendo, durmiendo está válgame Dios, qué belleza! si muerta basta a robar las almas, qué hará despierta? mezclados al rostro dan gloria, corales, y perlas, en cuya lucha, no hay distinción de bizarría, a sus labios dan beldad, grana escarlata, carmín, dulce fuente de cristal: de tanto tún boes Atlante una mano, donde están cinco hojas de azucena, flechas de un niño, que da desvelos a su hermosura, cuidados a su deidad? mas qué me detengo? Flor, despierta, mi bien, verás, Válgame el cielo! quién eres? El amante más leal, no pretendas defenderte, porque no hay remedio ya, que vengo determinado de tu desdén a pesar, dar la muerte a una esperanza, y a una alma seguridad. A pretensiones tan vanas, a amores tan poro cuerdos, a tan ciegos desacuerdos, y a porfías tan livianas respondo firme, señor, en la constancia; y la fe, que mal vidas perderé, antes que pierda el honor. No te podrás resistir que estoy r suelto a perderme, Cuando intentes ofenderme, será el remedio morir. Admírete mi poder. Y mi constancaa te asombre, Eres mujer, y soy hombre. Eres hombre, y yo mujer, Soy rayo. . Soy confusión, Soy muerte. . Soy valentía. Yo despeño. . Yo osadía. Yo espanto. . Yo admiración, Gozarete. . No podrás. No me resistas. . Detente. Soy osado. . Soy valiente. Yo muy resuelto, . Yo mán, Qué intentas Ser homicida. De quién? . De ti lo seré, Yo la muriete daré. Yo te quitaré la vida, La espada me quitas? . Sí Para qué . Para matarte. Eres mujer. . Seré Marte contra el mundo, y contra ti Vive Dios, que pues trocar puede el amor en rigor, que aunque se ofenda mi honor, la vida te he de quitar. Válgame Dios! . Resistillo el mundo no ha de poder, hoy tu castigo ha de ser, mas quién me estorba? Este anillo. Quién eres, que a mi crueldad en semejante ocasión estorbas la ejecución. Soy hijo de la piedad, por esta Quinta pase, gritos de mujeros, diome lástima, y así a darle favor entré, Lo que en tu anillo has jurado no lo tienes de negar. No pretendo quebrantar la palabra que te di. Por que al fin me defendiste, pero agradecido soy, y así una vida te doy por la otra que me diste, Y por si en otra ocasión, que se te puede ofrecer, amigo, me has menester de más con sideración. Y por der premo con dos baneficios a una vida de tus manos recibida, toma el anillo, y a dios. Hasta cuando han de durar tantos malas? esta es Floro que la lástimó el dolor, y la desmaso el pesar, Y de su peligrocierta, dispensa los a rebolen en pálidos tornasoles si no bien viva, mal muerta, a ambiar el mal se atreve en esta triste congoja, blanca la púrpura roja, y roja la blanca nieve. Ay! . . Querida prenda mís restuuye en tus quererlas reslesos a las estrellas, y lucimientos al día. Quién es? . . Don Juan mi señora, soy. Pues quien si no tu pudiera dar me vida? . . No cunpliera con mi obligación ahora. Sarvirte el alma pretende, más cuéntame la ccasión de esta panosa pasión si gustas, mi amor. . Atiende. Estado, du ce dueño, aquesta noche, que ausente el rojo coche de la vida del día, en cerultos alcázares dormín, Cuya inquierud traviesa baña su majestad, y su grandeza de amor, imaginando los trofeos, y dando vanidad a mis deseos. En máquinas distintas los sentidos quedaron suspendidos, estínguidas las cárceles del llantos muerta la libertad, vivo el encanto, O preso el sentimiento, y grosero el aliento, y en amorosa calma. dormido el cuerpo!, y desvelada el alma, En aquesta ocasión, con osadía, y con imperiosa tiranía la voz (va game el cielo!) me despienta de aquel ingrato, y más que viva, muerta las turbaciones tempro, su impiedad miro, y su rigor contemplo: No has visto, dur no mío, por divertir el fuego del estío, una cierva veloz que hizo cama del blando césped, y manuda grama Atreguando en verdorea del padre de Faetón los explendores, cuando Rey bruto aleve a afectuar sus imágenes se atreve, Lron digo furioso, ligero en su alborozo, con erizadas greñas, uestro valiente, asombro de las peñas, le envister de esta suerte intentó (ay penas!) intentó ofenderte tu bárbaro enemigo a resistirle su furor me obligo, no como cierva rústica sincera sino con más valor que alguna fiera, yo osada el impaciente, yo firme, y el valiente, yo fuerte, él atrevado, yo airosa, y él perdido, resistí sus pasiones, negué sus pretensiones, y astorbe sus locuras. poniendo mi valor en aventuras, arriesgada la vida, ganado el susto, la quietud perdida. De la suerte que un bruto apasionido, negro en color de cuerpo moderado, de natices abierto, en su desvelo, con prolongada cola barre el suelo, viéndose amenazar de algún aliento, sobre un hijo del viento, con crespada cola, y clín rizada, ancho de terrios frente relevada, que le incita veloz rayo de plama, bañando se los pechos con espuma a elle cerca, y a su esfuerzo apela con los pies salta, con las manos huela, mas el bruto furioso, colético y brioso, aunque el acero ve tanto se enojas que a sus illos intrépido se arroja, despreciando la muerte, inhumano cruel, bárbaro, y fuerte. Lo mismo sucedió en aqueste trance, llegose mi enemigo, eshele un lance, y ya valiente tomo la espada por el pomo, sácola, y el me enviste, su acero leresiste, mas en penas forzosas, no todas osadías son dichosas, pues en esta ocasión se atrevió fuerte, y un valor le abalanzó a la muertas y cuando sospeché que en tantos males ampedrara la sala de corales, fue tan grande su dicha, que halló seguridad en la desdicha; loco determinado, y nada enamorado, pone el sombrero bien la capa embraza, y desnuda la dagame amena, llegaste tú mi bien (ay Dios) llegaste, su furor estorbaste, y a mi esperanza triste nueva vida le distea al fin, yo desmayada, atrevida, colérica, enojada, apasionada, triste, peligrosa, vengativa, penosa. muerto el aliento, la color perdida, hallé en tus dulces brazos nueva vida, No quiero responder a tu fineza, por estar muy de priesa; que he dado una palabra que me importa gloria mía, el honor, tu mal reporta, Pues tan presto me dejas oigan las aves mis amargas quejas. Sé yo quete está bien, que quien te adora no te cause santimiento ahora, porque correspondiendo a tus amores soberanos favores, y finezas lucidas, por no ofenderte perderé mil vidas. Yo firme amante, de la misma suerte, mil vidas perderé por no ofenderte.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Cuando por asegurarte me parto en donde el ausencia, partió al alma sin clemencia, que sin partir llegó a amarte, hallo pena en cualquier parte, y así apartada de ti, lloro en mirar que partí cuando partir no pensé, y aunque de ti me aparté, no estoy en parte sin ti. Los celos que me atarmentan no me dejan proseguir; desde que amo a doña Flor efroy sin lesa, y sin mí: que no la gocé, podiendo quitar la vida al que allí rémora a mi ejecución lo pudo altivo impedir. La memoria del suceso mas me atormenta, que si presente estuviera ahora; hola, dadme de vestir. Labarte puedes, señor. Cantarán Músicos? . Sí. Atrevido, detente. No me detengáis villanos. o despojos seréis de aquestas manos. Quién es, Enrique? Un viejo a quien detiene el tropel de las guardas, que ya viene. Tirano de mi honor, ingrato duñeo que en esado despeño, si tu culpa eternizas, el sosiego de un alma tiranizas, dando locos trofeos, infame ejecución a tus deseos, soberbio bruto, despeña da fiera, no alcanza tu carrera cuando te pracipitas, del cielo huyes, que a Faetón imitas y en tus fieros desvelos ni temes a los hombres, ni a los cielos. Por qué el honor osado me quitaste? mi nobleza afrentaste, muerte a mi vida triste, cuando a mi triste hija me ofendiste: qué altivas libertades me hicieron blanco a mí de tus crulladas? sin vida, sin valor, ni honor me dejas, abandente mis quejas los caducos despojos que por ti vierten estos tristes ejos, que en tan duro tormento, sóbrame el llanto, y fáltame el aliente, Los montes, y los brutos más feroces, lástimo con mis voces, las fuentes más amenas me ayudan tiernas a llorar mis penas, y el verde Abril parece que de escuchar mi llanto se entristece. Las aves canorosas celebrando la Primavera cuando atienden advertidas a las voces del alma producidas, suspenden su alboroto, y se enojan el Céfiro y el Noto, Los montes donde triste mi voz hiere, y en sus malezas hiere el eco no responden, ni a su inclemencia dura corresponden, por no repetir tristes la deshonra, señor, que me hicistes: de mi voz al acento las mismas peñas hacen sentimiento. Dad de palos a ese viejo. consiente el mundo? Ay de mí! Noble señor, tus ahogos V toletar, y reprimir puedes piadoso contigo. Esta noche he de morir si no le quito la vida por el honor que perdí. Ya está su muerte trazada, Este es mi compadre Gila qué hay de nuevo? Vengo loco de planer. . Qué bien así se cumplen mis esperanzas! Sin acabar de decir la traza visto el intento, responden todos que sí: ya todo el Lugar está conjurado, como vi una mujera filando un cuchillón al venía: para quitarle la vida. Partiós a prevenir lo demás, porque nosotros, le demos aviso aquí a d. Juan. . Vamos. . Ay fiero véngueme el cielo, de ti. No ha venido hoy a Pelacio don Juan, y esperarle así, ignorando su venida. es desacertado, al fin, yo voy a hablarle? . No mejor es, que sin decir nuestro intento, por escrito lo alcante. . Voy a escribir. , Bamos. . Acra restauro la esperanza que perdí. Amigo Jurón? . Qué hay? cómorá: hay algo de nuevo? y está buena doña Flor? Si Juron. . Ya no nos vemos con aqueste amargo oficio, que dejar presto pretando. Por qué? . Porque ando cansado, y la otra noche un mozuelo, sobre quitarle la espada, me dio de palos, perdiendo el decoro a mi persona, y a la justicia el respeto. Muy grave, Jurón, estás. Hego buen Alcaldo? . . Bueno, Esto de mendar a voces, ya quitando, ya pidiendo, ad hola, pícaro, soltad la espada, llevadia preso: vended a catorce cuartos. el pescado; le prometo a vuesarced, que es muy poco: a cómo queréis? yo quiero porque me sale muy caro, a diez, y seis; pues vendedlo, y llevadme cuatro libras. a casa luego al momento. No pregonéis tan a voces, que me inquietáis este Pueblo, callad, porque os meteré, jurado a Dios, en un cepo, Hermano decidme, sois aguador, o tabernero? a señor Cerregidor, qué hay? cómo va de gobierno? qué te parece? . . Extremado. Cuando la vara me dieron, a visitar fui la cárcel, y no hallé ningunos presos, y aquella noche catorce, o cuance en ella durmieron. Y por qué? . Porque jugaban a la taba; qué es aquesto? Muerto soy, Dios te perdone. Cómo, Jurón, te estás quedo? no sabes que eres Alcalde? Y no sabes lo que temo estas pendencias por ser pacifico, y fuera de eso, a lo que está hecho ya, cómo puede haber remedio? Eso dices? corre busca. al delincuente, ve presto. Tan simple ha de ser, que esté parado habien dole muerto? Ya me enfadas. . Ahora bien, yo voy y con menos miedo, que todo está sosegado. Un papel cayó en el suelo, nadie por aquí parece, quién pudo arrojarle cielos? Esta noche van todos los vecinos de Fuente Or ejuna armados a Palacio, a matar al Comendador, si queréis ayudarles, vengarri vuestros agravios. y aseguraréis tus esperanzas. El traidor que este papel me arrojó ahora en el suelo, no ignora de mi lealta los soberanos portantos. Vive Dios, que si en la mano me le diera, que este acero hallara pene en su agravio, buscando vaina en su pecho. Yo traidor contra quién es mi señor mi amigo, y dueña, aunque más daños me hiciera que tiene Apolo reflejos. esmeraldas el Abril, y estrellas el firmamento. Ya vengo bien despachado. Qué hay Jurón? qué fue el sucese? Sobre no sé que palabras, le dieron muerte a un mozuelo dos vengativos villanos, yo li gue, más volaverunt, fuy a sus casas, y volvime sin buscarlos, ni ofenderlos. Por qué causa? . Eso preguntas? eso preguntas? por esto. Esa, feron, no es justicias Míralo, señor, atanto, y verás que hice bien, si los mato, si los prendo, si los ahorco, es andar en quimeras, y todeos, alborotando lagente, y escandalizanda el Pueblo, fuera de este, hay pocos hombres en el Lugar, según pienso, y si astí de dos en dos voy despachando habrá menos. Juteresado, eso dices? Soy lurón, él los conejs, huyen de las madrigueras, como he de poder cogerlos. Dijo un Falósofo, que era vida del hombre el dinero, y quien no lo posría estaba entre vivos muerta. Por él los más habadores son mudos linces los ciegos, los coléricos se ablandan, y se ha millan los soberbios. El da la fama, hermosara, poder, honores, gobiernos, sin él no hay hombre con gusto, y con él todo es contento. Bien pudiera adelantarme más amargan las verdades, y no son para este tiempo. El Comenda dor os llama; vamos a Palacio. . Cielos, perdonadme, pues sabéis con la intención que lo he hecho. Locas temeridades, lucidos desacuerdos, tempranas osadías, amorosos despeños, taras ejecuciones, ciegos atrevimientos, precipicios bizartos. y valientes deseos, qué intentáistrevidos? que pretendéis severos, de un amor las finezas, de una vida los riesgos. de un traidor los castigos, y de un leal los premios. Pero a fin disculpado: estarán mis intentos, por ser hijos de amor, ciego dios, niño tierno, un papel he puado, y que está roto pienso; pero pues alboro tos ocasiona, y recelos al alma que le teme. verlo a la luz pretendo. que en tres cuartos me ofrece la querida de Harebo. Válgame Dios qué miro! válgame Dios que seo alegre, me alboroto, y alborotada, temo, temerosa, me incito, incitada, me alegro, pues viniendo a quitarle la vida, y el intento hoy al Comendados, que se levantan veo, contra el sus vasallos, negando a mis deseos la gloria que aguardaban, siendo termino fiero, o de su libertad, o de su atrevimiento? a don Juan enviaron el papel, y sospecho que le rompió nojado, pesares le provoca, es noble, y yo no tengo la consideración que a la ley de quien soy debo, mas soy mujer, bastante disculpa de mis hierros, oféndeme un tirano, y matarle pretendo, valiente, poderoso, teniendo el noble pecho de cólera mudado, y de venganza lleno, mas aquí viene gente yo me voy, que pretendo encubrir mis distraces a verza pensamientos, Jesus! de tal suerte estoy, que no sé si vivo o muero, mi agro fue, con mi acero no matarmes don le voy? triste el alma se alboroza, y en tan peligroso mal estoy, vive Dios, mortal, mas una mujar hermosa, con lastimoso donaire, sin que su consuelo ordene, por aquella sala viene dando suspiros al aire. Y en tan lamentable guerra, y penoso desconsuelo, da suspensiones al cielo, y lágrimas a la tierra. Bobre el nacar que colora arroja de dos en dos las perlas, válgame Dios, que dulcemente que llora! a fligen la zagaleja, pesarosos desconsuelos, en pena tan triste, ay cielos, que tiernamente se queja. A quién habrá, que no rinda en su llorosa querera, por Dios que no fue tan bella la malograda Flarinda. Las piedras más darás quiebra moviéndolas a piedad, por su ofendida beldad, a quien España cesebra. Su mismo llarto murmura, que al Sol con perlas lástime, al mundo tono la estime por primera en la hermosura, mayor beldad altera mas la desdicha ya da primicias de que será en las desdichas primera. Pudieras, ingrato amante, cuando intentarte mi ofensa, medir mi honor a tu gusto, tu traición a mi inocencia. Quién eres, mujer divina? di quien eres ninfa hermosa, sacro prodigio del Orae. dulce admiración de Europa? Quien eres, que tan bizarra lucidamente ocasionas pasmo a tu soberanta. veneración a tu pompa, de tus ojos, de tu frente hurta rayos hurta aljófar? Cintra bella. Febo ilúsece, él brillante, ella gloriosa, lo luciente de tu rumbo con que fulgorosa doras hajas del Tenea del cielo, si rotí antes antorchas teme Júpiter en tronos, Y anus envidia en alfombras, venera Bulcano en solios, Netupno admira en carrozas rayos, si cabellos no, expiendores que te hunoran, astrellas que te sulminan, guirnaldas que te coronan, Céfiro, y Fabonio ondean en competencia amorosa, de cuya valiente lucha saerás resultan vitorias, en dos hojes de escarlaza ostenta peras; y aljufar la emulación de Pancaya, el asombro de Poncona bruñado márfil, si no lenta plata luminosa, divino Atlante ministra, rasgos de vida a la gloria tan amable, tan ilustre, tan suave, tan hermosa, tan valiente; tan altiva, tan bizarras tan heroyea te miro, mujer divina, que a tener mil almas todas las condenara a tus plantas, dulce infierno, pena honrosa retros laureles coronas, para rendir tu deseo, breve aplauso, corta pompa, que mucho que a explendor tanto, o lozana, o envidiosa niegue la dama de Herebo oscuro velo, y la Aurora si borre brújulas tronche crepúsculos, quiebre sombras, que mucho que a tal deidad canten músicas sonoras las citaras animadas, si no plumosas tiorbas, ofrezca el prado libreas, rindan sus partos aromas, cuajado cristal las fuentes, que se hielan si te notan: dime quien eres, y estima un alma, ninfa, que postra la libertad más humilde, a la beldad más gloriosa, la esperanza más sujeta a la más cándida Aurora, la pena a un cielo con alma, el alma a un mundo con gloria, la gloria a un rayo con vida, la vida a un Astro sin sombras, y la atención más constante a la mujer más hermosa. Hay más asombres? hay más espantos? más prodigiosas ocasiones, ya se fue triste, quiero ver ahora el presente que me ofrece. u na muerte, anunciadora de presagios desdichados, y desdichas presagiosas: mas ni su horror me adifica, ni su figura me asoabra, ni su estampa me amedrenta, ni me aflige su memoria, que soy fiera desbocada, ave que los vientos corta, flecha que el eco dispara, nave que rompe las olas, arroyo que se despeña, y rayo que el cielo aborta. Dicen que vueseñoria me llamaba, y vengo ahora a obedeceria, . Don Juan, qué pasar os apasiona? parece que estáis penoso? quién os aflige, y enoja? Para aquesto os ha llamado, decidme vu estras congojas, referidme vuestras penas, y a flacciones, pues no ignora vuestra amistad, que os estimo, y las siento como propias. Escuche atento, y sabrá si mi dolor se reporta en tan públitos agravios, y en ofensas tan notorias; el en yo que me incita, el pesar que me provoca, la obligación que me esfuerza, la pasión que me apasiona a lantos tan pesarosos, y a quejas tan lastimosas, Apenas los tres lustros puso el tiempo en mi persona, señor, si barba no mucha, consideración no poca, cuando habiendo don Rodrigo Tellez Girón, que es ahora Maestre de Calatrava, dado premio a tus victorias, que ya se estendían bizarras, que ya volaban heroicas, te hizo Comendador Mayor, y yo, que no ignoras el amor con que te quise entré a servirte, y me honras con darme una Clavería, juntos los dos a la trompa de Marte, voz sin aliento, dimos materias gloriosas, veniste a Fuente O vejuna, que es de tu Encomienda, propria Villa, trujeste soldados, que en ella están hasta ahora para sustentar la vez de Rey de Portugal, nota la ofensa pues que soberbios los vec nos ocasionan, dando logro a sus deseos, guerras delocio afrentosas, quise impedir, y no pude, temeridades tan locas, y por no ofender tu gusto, disimulé mis congojas, hay pócrita de descuidos, pero aquesto poco importas Sal a caza cierto día, y sobre bellas alfombras guarnecidas con arroyos, que sus márgenes a dornan claras, de plata serpientes, si no saetas de aljófar, allí donde los alisos álamos, y robles brotan de diamantes los pimpollos, y de elmetalda las hojas, y haciendo de sus ramas broqueles, la luminosa luz del Sol niegan al suelo, por concederle su sombra, sobre los brazos de un chopo duerme una parra frondosa, sin recordar, hasta que el Céfiro se alborota, arroyos corren valientes, aves gorgean camoras, animales saltan tristes, flores viven olotosas, aquí vi a doña Flor, hija de don Juan de Figueroa, Comendador de Vallagas, que en esa Quinta espaciosa entretiene sus cuidados, y su primavera goza, hablela, correspondiome, visit ela, y ya me honra tanto, que a darme se obliga palabra de ser mi esposa: vidosa Vaeseñoria, también contome su historia encareciendo beldades. si no afectando congojas, no le declaré mi amor, que fuera ofensa notoria ofender, y resistir la ocasión, que se enamora, fue Vueseñoria a la Quinta, respondió Flar desdeñosa, volviose a Fuente Ovejuna, y hazo extremos que asombran, una palabra me pide, y mi lealtad o torgola, mas como en cosas de honor, que por el amor se gozan, no hay traiciones que amedrenten ni lealtades que sean sordas; rompí la palabra, y fue el rompería, si se nota, para defender dos vidas, para estorbar mi deshonra, pues que volviendo a la Quinta en el camino le enojan dos embozados, y yo terció la capa, y con honra (mas ya lo vio) llego al fin, quiso ofender a mi esposa, bien así como una ausente tortolilla gemidora, que sobre un pano entumbrado con el dulce esposo forma entretejido su lecho de abrojos, y espinas toscas aguarda a su esposo, y como se tarda, triste, y penosa, saltando de rama en rama, volando de copa en copa, con vista atenta, si inquieta, de su venida se informa, y parece que pregunta el Ruiseñor, y a la Alondra por su querido, y si mira volando alguna Paloma, vuela, alcánzala, y la dice, si ha visto a su amante, sola vuelve a su amoroso nido, y allí grme, si no llora, ya con los ojos le busca, ya con arrullos le nombra, ya con el pico las plumas concierta, riza, y adorna, cuando de repente mira un gabilán, que alborota tus alternantes requiebros, pues da a entender su persona, que con el pico desgarra, y con las uñas destroza, horrible de sus injurias, símbolo, y estampa propia, pues determinado quiso dar la muerte a Flor hermosa, valerosa se resiste, pero su constancia nota. y en vez de premiar su fe, su muerte pretende sola, llegué detu vele el brazo coletiro, y aquí ahora vengo a hallar tres injurias: una, que siendo notoria por los indicios que tuyo mi alción a su persona, su pretensión prosiguiera: la segunda, que la honra a quitarle se ponia sabiendo que era mi esposa, porque amores entre iguales; para este fin se ocasionan: la tercera, que furioso le quisiera matar, propria traición contra mí, pues sabe que es de mi alma custodia, y quien la muerte le da, de la vida me despoja. Del valeroso Alejandro me refieren las historias, que dio su dama a un amigo, siendo mía Flor hermosa, fuera mucho no estorbar mis pretensiones heroicas, que por la amistad debía cuando fuera suya propria, pues no había de casarse con ella, hacería mi esposa, más casareme con ella vive Dios aunque se oponga de la esfera techonada la clavasón luminosa: estas señor son las quejas que el corazón me apasionan, las penas que me lastrman, los males que me congojan, los peigras que me ofenden, los daños que me a borotan, los pesares que me obligan, los agravios que me enojan, los riesgos que me amenazan, las er iciones que me asombran, los disgustos que me incitan, las causas que me provocan a excesos tan pesarosos, y a quejas tan lastimosas. Su que pudiera encjarme justamente, no me enojo en quejas tan engañosas, y en engaños tan notorios, porque se que os tiens amor vendados don Juan los ojos, y no advertís lo que yo; que tan sin pasión os aigo: la queja que me imputáis, que mis vasallos destrozo, sustentando los soldados. conque los decretos rompo de la leatad y modestra, guerra afrentosa del ocio, tiene disculpa bastante: porque el Maestre famoso mi señor, sigue el partido del de Portugal; y como enemigos de Fernando, en su poder recelosos, y en el riesgo prevenidos a Comendadores todos de Calatraba, observamos soldados que es lance heroico anticipar las defensas a los peligros forzosos, prosiguiendo en mi descargo. a las injurias que noto, a las ofensas que advierto, y a los agravios que toco digo don Juan, que una tar salí de él mes más hermos (ra lo sabéis, mas es fue referirlo) salí al soto a caza, y en las florestas donde en cristalinos los pastores, y zagalas admiran barcisos proprio que de serpientes de p mil espejos luminosos apacientan, fabricando el ganado bedijoso, allí donde a matizadas flores, imperio vistoso de la que Flora los prat viste con lucido adorr desperezándose el Sol por sus rutilantes solios de tumba iluminaciones en brillan es lineas de ora alli vi a Flor, Sol entonces de los valles, y los setos, vida lue ente de flores muer te divina de todos, pretendo de su beldad gozar divinos despojos: mi vencimiento os refien vos lo escucháis animo vais a hablarla a la Quinta de pécime de ses ojos, a verla parto una noche, mis ardores no reporto, repóndeme desdeñosa, al Lugar me vuelvo loco, unos celos averiguo, de vuestro papel me informo, conceder me una palabra, pártome a la Quinta solo; resiste mi ejecución, colérico me alboroto, quiero quitarle la vida, saco la daga furioso, re siste mi valentía, hallo en un anillo estorbo, y si yo fui gabilan mal se lucen mis destrozos, pues injuriado me ausento, y soberbio me reporto, y en esta pena, este susto. este agravio, este albo roto halláis don Juan tres injurias, y las mismas en vos noto: as vuestra injuria primera, que siendo de Flor, dichoso amante, os galanteaba vuestra dama, yo respondo, que vos fuisteis el culpado, pues negasteis cauteloso, lo que decís ofendido: si de mi amor os informo, y vos don Juan le dais alas, qué estáis ahora quejoso? Cuando os declaré mi pecho, fuera a mi intento estorbo, al decir, señor, yo soy de Flor amante y esposo, mas qué me culpáis, sabiendo, que en lantes de amor heroicos, quien disímula su agravio, o no es noble o está loco: La segunda a juria tiene satilfación, que es notorio, que en lances de amor un hombre atrevido poderoso, mozo, valiente, y travieso, ni ha de ser cortés, ni corto, ni os ofendí vive Dios. ni en querar después furioso matarla para vengar despricios tan desdeñosos, vos si que habiéndome dado. palabra en un cuarto a solas, de no ir a la Quinte, pena. de treidor y de aleveso, la cuebtentasteis romprando a mi me sona el decor Si Alejendro dio udama a un inferior no pro, que a mí que soy vuestro dueño, y que más que vos importo, me la dieráis, no ignorando, que es menos perder del todo, la liviandad de un vasallo, que de un señor el reposo, mirad quien es más culpado, ya mis agravios conozco, ya me enfado, ya me ofendo, ya me injurio, ya me enojos ya me abraso, y vive Dios, que no habéis de ser esposo de Flor, si en vuestro favor se mueven los cielos todos: tienbia el Orbe, brama el cielo, tame el mar, crajen los polos, que en esta muerte, esta rabia, esta pena, este alboroto esta venganza, este daño, este pesar, esta asombro, esta angustia esta fatiga, este dolor, este ahago, puesta el alma en un tormento, puesta la vida en un golfo será asuelo de traidores, seré asombre de alevosos, dilatando mi castigo a los Reinos más remotos, a las más brutas Provincias, y a los Imperios más solos; Yo soy don Juan de Mandoza. Yo don Fernando me nombro de Guzman. ̱ . De mis aceros tiemblan los Turcos, y Moros. De mi espada los traidores se extremencen . . No me arrojo a matarle, porque he sido su amigo. . No me provoco a lo milmo, que me ofendo bañando de un alevoso en la sangra aqueste rcero. Si me incitc. . . Si me enejos Seré muerte. . Seré rayo. Seré espanto. . Seré asombro De los brutos. . De las fieras. De los montes. . De los solos. D las fuentes. . De los ríos. De los robles. . De os chopos. Seré desmayo de brutos, Se he de Orbe destroze. Al arma, Fuente Hy juna viva. Viva, y mueran atraidores, Viva e Re, Ferrando. y Isabel heroicos. Ya contra su Señoría viene armado el Lugar todo, pretendiendo el darle muerte, será su infela de pojos y porque advierta que soy leal, en este alboroto me voy de Fuer te Ovejuna, a ayudarle un me pongo, que no merece t amparo quien me desprecia furinso. Amigos, yo soy don Juan, animo. . Muera. . Alevosos, sabeir que soy don Fernando, escuchadme atentos todos. Muera. s Entique. Sancho, amigos conoceisme? . Si conozco, mas este es jasto castigo. Yo me vengo a quedar solo señor, mas viva quien vence. No importas que de humor rejo he de vestir esa suelo. Vivan los Reyes heroicos, y mueran los desleales. s, . Válgame Dios ya me abogo con la sangre, ya ma falta el aliento, qué penoso trancel ay cielos, quien pudiera matarlos, mas como podré si la vi la es ya de las parcas despojo. Jelus, Y sus! Aquí está, Traidor, a mis pies te postro para acabar de matarte. Llegad todos, y matadlo. Muera, muera. Ya está muerto. No reposo mi colara, sus cabellos de de arrancar. . Yo me arrojo a darle, aunque muerto esté, mil puñaladas. . Lloroso espesculo. . Señores desde aquel casti lo tosco lo he de arrojar hasta el suelo, porque le divida en trozos, Amigos, esto está hecho, lo que falta es, que si todo el firmamento le mueve airado contra no intros, no se ha de saber quien fue anvemor de este destruzo; Fuente Oh vejuna lo mata. Con tu gusto, don Juan somos contentos. . Quién dio la muerte al Comendador penoso? Fuente Orejuna. . Pues quién es Fuente Ovejuna? . Todos, El amistad que he tenido desde niño a mi señor, pudo templar mi rigor, pudo dar muerte a mi olvido, Parte del al male di, cuando su amigo le amé, y aunque el amor eclipsés la amistad no la perdí, Y ahora determinado vuelvo a este ingrato Lugar, por poder en él cobrar la parte que le he entregado. Muerto queda mi enemigo, quiero a la Quin ta volverme, pues pude satisfacerme, sin arbitrio ni testigo. Quién va allá? . Gente de paz, o de guerra . Gran valor! quién eres? . Marte, y amor, mira si me vencerás. Extremada impertinencia eres Poeta? . No soy sino el diablo, y estoy mohíno de una pendencia. Las armas alborotadas, y así para despicarme quifiera contigo darme cuatro cientas cuchilladas, Saca el acero. . . No es sino rayo de Bulcano, que despide de mí mano el enojo, y la altivez. Don Juan de Mendoza soy, huye cobarde, . No puedo (Flor es) a tus pies me quedo, pues tan venturoso soy. Quítame la vida aquí de tu cólera ofendida, que no es mucho dé la vida a quien el alma le di. Dos Juan. . . Mi bien. Qué portento! . Quién te na disfrazado? . Amor, ya murió el Comendador. Qué dices? . Escucha atentos Apenas con la ocasión que me dieron sus injurias, me detérmine, intentando la venganza de las tuyas, a castigar sus ofensas tan osadas, como injustas, cuando mis atrevimientos el galante traje mudan en el que miras, llegue, don Juan a Fuente Ovejuna sin riesgo, porque la noche la pompa del cielo oculta en desmayados tellizes, sino aparatosaa tumbas, pardas brújulas, que cubren oscuros, palios, que frustran, y a la luz de las estrellas, y al candor de la Luna vine cubierta a Palacio pretendiendo la desnuda daga vestir en su pecho, y dio logro a mis venturas, o la venganza, o la rabia, o el valor, o la fortuna, porque batallando osadas todas en mi intento, juntas de cólera el pecho visten, de furor el alma mundan, atravesando una sala pise un papel, y confusa vide, juntando sus piezas, que tu brace se promulga al castigo de un tirano, de él me informo, que conjura al Lugar, para matarle aquella noche la turba, y recelando el peligro, que aunque en el valor no hay dudas, porque no teme cobarde, algunas veces son justas, rondé el Lugar festejosa, hasta hallar la coyuntura, cuando el clamor oigo atenta de la vengativa furia, diciendo, mueran traidores, y vivan edades muchas los Reyes, el gran Fernando, y Isabel; Fuenta Oh rejuna apellidando furiosos en su clamurosa fuga, mi enemigo don Fernando de Guzman viendo la injuria a su casa se retira, y su gente armada junta, dos horas se defendió, quiere hablarles, no le escuchan, pide treguas, se las niegan, y al fin la plebe confusa, anímosa en la venganza, toda en escuadrones junta, mató catorce soldados, ya se envisten g ya acome ten, ya resisten, ya se tiran, ya se ofenden, ya se agravian, ya se injurian, ya se hieren, ya se matan, ya hacen rostro ya se ofuscan, yo entonces determinada, la capa embraza, y desnuda la espada, al Comendador llego, y abato la suya animada de las voces al arma Fuente Ovejuna, mueran traidores, y vivan los Reyes, . Detén la furia Jesús, la fuerza la fuerza de la imaginación, pustra las acciones, dile al fin de cuchilladas, no hay duda sino que de esto fue cansa, que como de amor promulgan, cuando uno ama a la persona amada, el alma se muda, pues así estando en mi pecho, dulce prenda el alma tuya, no fue mucho atrevimiento, valentra, no fue mucha la obstentación del valor, que el vencimiento aseguras todos se hieren después, y a con dardos, ya con puntas de acero ya con espadas, y ya con lanzas agudas: por una ventana a un vivo le atrojan, adonde juntas tantas armas le aguardaban, tantas cuchillas desnudas, que faltando en que herir, la mayor parte se excusa, allí don Juan, fue la rabia entre tristes quejas mudas, entre ahogos pesarosos, entre aceros que se cruzan, entre manos que se hieren, entre voces que se ofuscan, entre venganzas que duran, entre golpes que se estarban, entre glorias que se emulan, entre mortales enojos, entre fatales angustias, abogos, quejas, aceros, enojos, penas, iojurias, golpes cóleras, venganzas, muertes, pesares, anguilias, vistio de sangre las guijas en crueldades tan confusas, rubí que heridas penmulgan, macilento el alabastro, eclinsada la hermosura, el rostro con muchs sangre, los ojos sin luz alguna, mesado cabello, y barba (qué justicia) desocupa (gran de rigor!) la color (rerrible pena!) y se enturbian (justo castigo! y las plantas ( qué pesar!) a don se dura (grave sentencia!) su sangre, su muerte cruel anuncian femeniles escuadrones, fieros impaveres turbas en musiea organizada se celebra) no sevió nunca tan vina rabia) su muerte, van a la mortal figura, y mordiéndose las carnes an galardón de sus culpas, hacen con ronco alarido de sus bocas sepultura, de sus dientes fuertes armas, y de sus pechos las tunbas do el espectáculo enciarran, y do el cadáver sepultan, y en esta traición lea! se vio de Fuente Oh vejuna el castigo más debido, y la venganza más justa. Serranas del valle. en sonora voz, celebrad la muerte del Comendador. Dágame Dios! yo qué miro? don Farnando, esta fortuna, son tus mudanzas, al fin es la vida flor caduca que cadáber anochece cuando lozana madruga. Quién va . Sois don Juan? Si Enrique. . No ha sido poca ventura el hallaror Pues qué ha pasado? Como la fama promulga la muerte de don Fernando, justo premio de sus culpas, Jue Pesquisidor ir dicios ha y eriguando, hizo diligancias muchas, dio tormento a mucha gente, mas tanto al valor les dura, que mueren fin descubrirla, escuchad oiréis la turba. Quién mató al Comendador, villanos? Fuente Oh rejura, Albricias señar don Juao; hoy llegó a Fuente Ovejuna el Maestre don Rodrigo, que vino a vengar la injuria del Comendador mayor, más informose de muchas causas, que le dieron muerte, y su amistad asegura, y a vos os da la Encomienda Mayor de la Orden Augusta de Calatrava. . Felin la gricéis edades muchas, Trime Sancho. El cielo os guarde. Con alegría confusa sale a celentar la pebe vueltro valor. . Qué ventura! Claveros haté a oados; a tu Flora cuya hermosura es prisión de mi albedrío, es bien que te restituya lo que es toyo. Soy tu esclava, feliz en tantas venturas. El Maestre má señor será padrino. . Es mhy justa merced a tanto valor. que a vueltra parsona ilustra. Serranas del valle. con alegre voz, celebrad la gala del Comendador Viva nuestro nuevo dueño? vina, viva edades muchas Y aquí Senado famoso da fin de Fuente Ovejuna el castigo más debido, y la venganza más justa,