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Texto digital de Las fortunas trágicas del Duque de Memoransi

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Martín Peyron y Queralt
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las fortunas trágicas del Duque de Memoransi. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/fortunas-tragicas-del-duque-de-memoransi-las.

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LAS FORTUNAS TRÁGICAS DEL DUQUE DE MEMORANSI

JORNADA PRIMERA

Esto se ha de remediar Cardenal, vuestro consejo importa. . Tú eres espejo, donde se pueden mirar las más rémoras Naciones, que eres en gloriosa suma, copia del prudente Numa, y afrenta de los Solones, Pero pues ya vuestra Alteza, por ensalzar mi humildad, me da tanta calidad, y me sube a tal grandeza, Que con haber en Paris mil Príncipes, mil señores tuyos timbres, y loores honoran la Flordelís. y Y en sus doctos Parlamentos tantos famosos Letrados fundando ingenio, y cuidados de este Reino en los aumentos: Y me manda que yo sea quien ponga remedio, y fin a la inquietud, que el Delfín sembrar en Francia desea. Propondré el medio mejor; Decid, que de vuestro pecho estoy primo satisfecho; Denda es debida a mi amor. Don Gastón Borbón tu hermano Duque de Orliens, de Cartres, de Valoes, y de Bloes, mal aconsejado añade inquietudes a inquietudes, y los ánimos leales de los señores de Francia con mil promesas combate. Da por razones, que yo con la merced que me haces, me he apoderado de Francia, y él con ser Delfín, e Infante, vive con tan poca renta, que no la juzga bastante para poder sustentar Sabuesos, y Girifaltes. Que porque siendo tu hermano, si en los Príncipes de sangre tantos oficios empleas, tantos gobiernos repartes. lamás su persona ocupas, esta es la queja más grande, Seneca te llama el Orbe, causa ha de haber, tú la sabes. Dace también, que la ausencia de nuestra Reina, y tu madre da ocasión a que recele tiranas autoridades. De mí porque en ser valido un hombre, aunque imite a un Ángel, es el imán de los odios, y de las quejas de Atlante. Por esto, con sediciosos a tu Cetro desleales, partió a Lorena, y su Duque fiestas propone Reales. Ricos convites le sirve, vistosos festines le hace, mas en decirle a que viene, perdieron las amistades Viendo Mosiur, que en Lorena ni ajusta seguridades, ni sus pretensiones logra, dio la vuelta para Flandes. E intenta que los rebeldes, favoreciendo su parte, por Campaña, y Picardia, sértiles campiñas talen. Y que los fuertes caballos, que en Haya, y en Frisa pacen, hebiesen en Luera, y Sena los fugitivos cristales. Y aunque le has llamado tú, y con cartas tan amables, que entiendo vencer pudieran corazón menos de jaspe. Incrédulo a tus promesas, a caricias arrogante, obstinado en su porfía, ciego a tan claras verdades. Sordo se muestra al consejo, a los precipicios fácil, a los engaños resuelto, y a los conciertos instable. No dice, que contra ti riguroso ha de mostrarse, que conmigo solamente ha propuesto enemistades. Que si prevenciones busca, que si alista Capitanes, son contra el poder que tengo prudentes seguridades. Mil, y quinientos caballos ahora de Flandes trae, carabinas, y corazas, alentados, y galanes. En los confines de Francia, donde el Piríneo Gigante, es Atalaya del cielo, frondosa valla del aire. Mineral mayor de Europa, Promontorio de Arrayanes, primer visita del Sol, que esto alcanza por ser grande. En el fértil Languédoe, donde el Duque Memoransí es Virrey, allí pretende, que ha de asentar sus reales. Dicen que el Duque le alienta, y que ya muchas Ciudades a su devoción se rinden a ejemplo de Besiés, y Albí. La Guiena alboro tada nos promete novedades, el Duque, en Tolosa tiene amigos particulares. Todas estas prevenciones son a tu Corona ultraje, y ya es forzoso que uses de medios menos suaves. Este fuego que hoy empieza, será posible que abrase a Francia, si como sabio no dispones atajarle: Príncipes tienes prudentes, que podrán aconsejarte, desvanece estos intentos, templa tan fiero coraje. Enfrena estas rebeldías, obstinaciones abate, y admírete la campaña, fuerte Adonis, galán Marte. Esta es la tercera vez, que es ingrato a tus piedades, y solícito procura sediciones populares. Dispon lo que conviniere, no es justo que lo dilates, que si das lugar al tiempo, no ha de poder remediarse. Cardenal, de ese talento ya tengo pruebas lustantes, porque en todas mis empresas vuestro norte ha de guiarme. Qué hiciera yo sin Herman de Ruchilí, mi Almirante, por quien Francia reconoce honrosas prosperidades. General de mis armadas, con púrpura rozogante habéis sido mi defensa, y en la Paz lano constante, Por la pluma, y por la espada no hay Herman quien os iguale, y a no ser Rey, estimara por grandes felicidades ser vos. . Señor, tal favor, Esto deberé a mi madre, después del ser que me dio, por ella (dicha notable) sois mi valido, y amigo, y así es bien determinarse por vuestro sabio consejo esta acción. . Señor, no agravies estos Príncipes, que pueden mas sabios aconsejarte. De todos tenéis seguras, Cardenal las voluntades. Pues, señor, lo que os importa es, que el Conde Cambert marche con el terció de las guardas, y que procure excusarse Hacer guerra declarada por el peligroso lance, que la vida de Monsiur, no es razón aventurarse. Soldado es el Conde, bien Ingalaterra lo sabe: y pues vuestra Majestad le conoce incontrastable, puede fiar de sus bríos la empresa. . Parto al instante, y vuestra Eminencia puede del cuidado asegurarse. El Mariscal de la Forza puede estorbar, que no pasen por Rosellón a Narbona los Españoles Infantes. Lleve el tercio de Campaña. Seguro puede fiarme su Majestad esta empresa. Señor, esto es importante. Todo es y el cielo el cuidado os pague con que seráis mi persona Cuande llegas a emplearme; premias Señor mis servicios, el cielo gran Luis reguarde para postrar los rebeldes, y ensalzar mis humildades, Qué escriben de Tolosa? Doque de Memoransí, que es forzosa vuestra persona que el estar presente podrá alevtar a la plebeya gente, pues ya los Caballeros a mi servicio ofrecen sus aceros. Si Tolosa se rinde Francia será de tu valor trofeo desde los Alpes hasta el Pirineo; animate Señor, porque en mi espada tu dicha está cifrada, que mientras yo te sirva, un Cardenal no puede a ti ofenderte, ni dos, ni cuatro ese temor destierra, aunque el conclave quiera hacerte guerra. Este puesto es seguro, y fértil la campaña a donde espero algún favor de España, también iugalaterra promete hacerle guerra por Bretana, y Cales, de quien confío, que hará con belicosos ardimientos felices mis intentos. Vuestra Alteza conozca, que tiene en este brazo sin segundo todo el poder del mundo; y así no solicite para tampoca hazaña baje el Ingles, infantería de España; ni tropas de Alemanes, que alisten nuestros rojos tafetanes, pues todo en la ocasión no importa nada si le falta mi espada, porque en ella interesa hacer posible esta imposible empresa. orriendo vengo a buscarte que te traigo unas nú V poro más dulces, que el Alaje sabe, que Clorinda. porque Don Gastón te mira. Duqué qué nuevas son estas? Este Señor es un loco dirá alguna impertinencia. Llega. . Llego. Aprisa. . A espacio hechas ya las reverencias, que acosumbran los Biarneses, cuando salen de su tierra. Si no merezco el zaparo deme Señor vuestra Alteza a besar su Ponleví, rosa, cordovan, o suela. ̱. Cómo te llamas? . Bretón, noble estirpe, gran talea, porque fueron mis abuelos bretones de la Cuarisma. Se que vuestra Alteza hace. a sangre, y fuego la guerra, y vengo a ofrecerme yo a tan peligrosa empresa. ̱. Sois soldado? ̱. Y fui quebrado, Francia es empresa pequeña no hay para quince minutos si me enojo. . Calla bestia. e. Callo bestia. ̱. Dejad Duque, que gusto que me divierta. u. Si vuestra Alteza Señor a este su Bietón emplea puede conquistar a España. Y tenéis noticia de ella? Toda la he medido a cuartas. ̱.Tiene España muchas fuerzas? pocas. . Aragón es fácila Tiene dos fuerzas que apuestan unfar de Francia, y del mundo. ̱. Esta es noticia diversa sela que tengo aprendida, islo por Santa Elena, por el Castillo de Jaca, o subiendo por Brañeras los de Benasque. . Señor poco vuestra Alteza acierta, Dos fuerzas tiene Arazón, que jamás furia Francesa podrá rendillas. Qué dices? Señor la verdad es esta. Cómo esas plazas se llaman? Longares, y Cariñena. Calla loco . Y es notorio, que cuantos Franceses llegan por valientes, y alentados que fueren, rendidos quedan. Tan valientes son sus hijos? Tienen Señor grandes fuerzas. Bien lo saben los Tudescos, que acompañaban al César invicto. Archiduque de Austria, que dijeron, y hoy confiesan, que a todos pudo rendillos el valor de Cariñena. Esos valientes bretón como se apellidan. . Beunas, claretes, tintos, raspados, y otros muchos que se emplean en luchar. . Cómo Bretón? Echa los hombres por tierra. Gracia ha tenido notable, habéis estado en Valencia. Sí señor. . Es buen lugar. El peor de España. . Es necia esa opinión, cuando todos por el mejor le celebran. Nunca lugares de fruta me agradan pero allí cerca hay otra Villa mejor. Es Alicante o es Denía? No es si no Vinicarlo opinión segura, y cierta muchos Doctores me escuchan, que espero que la defiendan, y yo basto, porque yo Si da atención vuestra Alteza a este ignorante. . Sabrá las más famosas bodegas, que ilustran la insigne España, envidia de Candia, y Grecia. Yo te haré dar dos vestidos, Bretón, porque me diviertas. Los vestidos te perdono, dame Argen para que beba, que me abriga andar en cueros mas que la grana, y la selpa. Di que te den cien pistolas. Vivas los años de aquella Ave, que vive, y revive, que Fénix es, cosa vieja. Qué hay de Clorinda Bretón? Qué celosa, como necia, y necia al fin como amante, porque la fama parlera, le dijo, que tú, y el Duque, con amorosas finezas galanteáis dos hermanas: a su viejo padre ruega, que la case con un hombre, porque con dos no pudiera. Esto dijo ayer Clorinda, Lunes, el dote conciertan, el Martes se dan las manos, y el Miércoles (por bien sea) amanece ya preñada de nueve tardas, y media, mas de lo que tú has gastado, porque llevo yo la cuenta. Jueves, las novenas hace, Viernes, la partera llevan; y el Sabado, pare un niño, y entre burlas, o entre verás, le ha de decir al marido, lástima es que tuyo sea; no es tuyo, no, que es de un Don y burlona, y lisonjera le engaña con la verdad. Burlas. . La verdad es esta Si está casada Clorinda, no hay seguridad que pueda defender a mi ribal, dame un caballo, que intenta mi celoso desatino castigar tantas ofensas. Dónde vas? . A Mompello a dar vergüenza a mis quejas, satisfacción a mis celos, y algún alivio a mis penas. Loco estás. . Celos, y agravio a tal locura me llevan. Vamos. . Dónde? A dar suspiros, pluguiera a Dios rayos fueran, con que pudiera abrasar una ingrata que me hiela, dejad. . Sosegad un poco, Jamás el alma sosiega fuera de su centro. . A mí, ya me falta la paciencia, a Clorinda, y Porcia tienes, Duque invicto en tu presencia, Énrico, dame los brazos, que a tan constante, finezas ofrezco de nuevo el alma, sacrifico mis potencias. Mámola. . Yo te perdono porque el contento de verla me hace olvidar tus engaños, aunque castigos merezcan, otra vez me da los brazos, y dime, como te ausentas de tu casa, y tu familia? El amor, siempre atropella montes de dificultades, ina celosa sospecha, haberte Énrico me trae, que me alaban por muy bellas das hermanas. . Son engaños. Es fuerza que yo lo crea, mientras no me desengañen su constancia, y la experiencia. ̱. Quisiera en esta ocasión, por anejor desengañarte, Clorinda hermosa, mostrarte abierto mi corazón: no dudes de mi afición, pues tu temer, tu dudar, mi nobleza ha de agraviar, porque es la ofensa mayor, no dar crédito a mi amor, de mi fe desconfiar. En que fundas que yo puedo olvidarte, y olvidarme de obligación, que culparme de ingrato puede, ese miedo eese, pues contento quedo, que aquí el desengaño esperes, solo tú mi dueño eres, mis ojos su luz te aclamen, que no quiero que me llamen ingrato con las mujeres. Yo idolatrar otros ojos, yo bañarme en otros rayos, fi estos dan al Sol desmayos, si estos son del alba enojos, que conquisto otros despojos. no creas, que es caso injusto, adorarte siempre, es justo, porque olvidarme de ti, fiera olvidarme de mí, desagradecido al gusto. ves ese monte clevado, que tan arrogante sube aser de esa parda nube tu obelisco enramado; de los vientos contrastado como la victoria alcanza, burlando su confianza? pues más firme soy Clorinda; sin que mi constancia rinda al vendabal de mudanza. Enrico, si he dudado, Énrico, si he temido, como amante disculpa mi cuidado, y como noble paga agradecido, que si no te adorara, ni celara tu fe, ni la dudara. Como te quiero tanto, templo, cuando en ajenos brazos te con- dando lugar al llanto, con los suspiros mis enojos templo, que en el mayor desvelo suspirar, y llorar es el consuelo; Dices, que eres constante, y que puedo vivir asegurada, las promesas de amante son en el viento espuma dilatada: que dura solamente, lo que el más leve soplo la consiente. Pero yo te aseguro. que amante, temerosa, y ofendida, he de ser firme muro, o roca de las olas combatida, y con mayores prendas pienso adorarte al paso que me ofendas. Cuándo te piensas volver? Qué es volver, cuando me abraso, hasta llegar a mi Ocaso, tu mirasol he de ser siguiéndote. Hasta esa Aldea es fuerza que he de llegar, que allí tengo de alojar dos tropas. L. a que de sea contemplarte eternamente, como sin ti ha Luego volveré, partir . conviene secretamente, Porque aquesta diligencia importa; vamos Bretón. Porcia mía, el corazón me derrienga aquesta ausencia? No quedas asegurada de tus sospechas señora, cierto es que el Duque te adora. Mi sospecha es porfiada. Él te adora tiernamente, jura, y llora hasta morir. Porcia, llorar, y mentir hacen todos fácilmente. De tal Príncipe has creído tal desprecio, y disfavor? No fuera tan gran señor a ser más agradecido: Pues las primeras liciones, que ya los Príncipes ven, es decir de todos bien, y olvidar obligaciones. Qué determinas? Seguir sus pasos. Es necio error. A un desatinado amor, nunca intentes persuadir. Esto me ha mandado el Rey, sus preceptos reverencio, importante es el silencio, y el obedecerle es ley. Memoran sí ha de pasar por medio de la emboscada, y su altivez castigada preso, o muerto ha de quedar. La Forza pasó a Narbona valeroso, y diligente para detener la gente de Cerdania, y Barcelona, los puestos están tomados. 1. Si no llega a socorrer España, corto poder es el de Monsiur. . 2. Cuidado ocasionó al Parlamento, cuando a Lorena partió, 1. Presto le desengañó el Duque en saber su intento? No vence quien se abalanza a la venganza, y rigor, que es la victoria mayor la que sin sangre se alcanza, Sin sangre hemos de vencer a Monsiur. 1. La Marcial ciencia, hoy solo de Vuexcelencia la Europa puede aprender. Enbosquémonos, que entiendo que ya no puede tardar. 2. Señor, prender, o matar. Aqueso mismo pretendo. Porque señor te has armado, tú que eres con tantas glorias, árbitro de las victorias, de tu valor has dudado: para llegar a esta Aldea usas de esta prevención? Qué fuerte imaginación con mi discurso pelea. Pero no me ha de vencer, ánimo invicto valor, que es desaire este temor. Quid cogitas? Mi poder. No puede ser contrastado; los sueños son ilusiones. Señor, que imaginaciones te tienen embelesado, no respondes? . Sí, mi bras mi corazón acompaña, no habrá difícil hazaña, que oposición, que embarazo ha de ocasionar temor a mi pecho, desarmarme quiero, que no han de librarme las armas, si no el valor. Ayúdame a desarmar. Qué pensamiento te altera? Yo temer, cuando me viera de diez mil hombres cercar: todos son agüeros vanos, a fuera vana ilusión, que los sueños, sueños son, en mis brazos, en mis manos, consiste mi buena estrella, que si contraria se inclina, el labio la predomina, y el valiente la atropella. Murmuras sin ser criado. No acabas? No pienso en tal, vivir quiero. . Hay flema igual? Ya estás, señor, desarmado, volveraslas a vestir? No, Bretón. . Por qué razón? Armado está el corazón, aunque quiero desmentir estos recelos, no puedo, postrada ya mi altivez, esta es la primera vez, que he visto la cara al miedo. Esta vez, que he de vestirme las armas, que este uso hubiera quisiera, que así pudiera de los sastres eximirme. A usarse tales vestidos, siglos eternos duraran, los sastres se moderaran en el pedir atrevidos, Este es el mayor exceso que no se puede excusar, pudiérase remediar dando, y recibiendo a peso. Las mujeres delicadas no lo pudieran sufrir, y fuera verlas morir, verlas de hierro cargadas. Y hoy se usa (no te asombres, aunque lo escuches, y vieres) que hierros visten mujeres, y hierros desnudan hombres. Que bien me asientan, ya puedo espantar veinte legiones de hormigas, o gorriones, cargado de hierro, y miedo. Sientes ruido? . Ya le siento, sin duda que es emboscada, la selva tienen cercada. No se engañó el pensamiento, esta es la gente del Rey. Huyamos. En fuego me arde el pecho, huye tu cobarde. Yo correré como un buey, cuando acabado de arar. Ahora es tiempo valor, a fuera vano temor, que mi gente quiero llamar. Énrico me ha dejado, Bretón, bueno has quedado, armado, y temeroso, escapar, o morir será forzoso: escapar, como puedo, cuando una estatua soy de hielo, y miedo, morir es desatino, que en la otra vida no se vende vino, y llega a declararse, que el vivir porbeber ha de estimarse. 1. Ríndase Vnexcelencia. (tinencia. Excelencia a un Bretón, que imper- 2. Del Parlamento es orden, (den. porque cese del Duque el gran desor- Que no soy Memoransí, es caso (cierto, o mal hayan las armas. 1. Preso, o muerto has de quedar, bien eres conocido, Duque de Memoransí. Este vestido (conde, es la piel del León, que un asno es- ni soy Daque, Marqués, Conde, o porque soy su criado. (Vizconde, 2. Disimular, señor, es excusado. 1. Pues la verdad nos niega, soldados disparad. 2. La espada entrega. Duqué queréis que sea, ya lo veo, yo os cumpliré, señores, el deseo; esta es mi espada. . 1. Aparta, porque es mía. a Primero llegué yo. 1. Que demasía. . 2. Eres cansado. 1. Tú eres importuno. 2. A quién la espada entregas? A ninguno. 1. Peleemos los dos. 2. Valor previene contra mi furia: mas el Conde viene. 1. Yo señor, he preso al Duque. 2. A mí me rindio la espada. 1. No sino a mí. . 2. Esto es ver- Tened los dos esperanza, (dad. que premie su Majestad una facción tan gallarda. O que bien que ha sucedido; dónde el Duque está? . En España; así su prisión excuso: esta es la reñida espada, que me costó cíneo reales, no fue compra muy barata? Yo dicen que soy el Duque, porque estas lucidas armas les hizo creer este engaño, pero temiendo las valas de tanto armado cañón, viendo que Duque me llaman, por librarme de la muerte, Memoransí he sido. . 1. Basta, que he perdido tan gran lance. 2 Malogrose mi esperanza. Nunca creyera de Enrico, que siendo asombro de Italia, el pavor de Ingalaterra, y el terror de toda Francia. Que siendo Marte de Europa a España huyera: la fama de Énrico de Memoransí, pereció ya. Quién me llama? Vive el cielo que es el Duque, dicen que en España estabas. (dice Quién lo ha dicho? . Si él lo mi muerte es cierta. . La fama lo dijo. . La fama miente, y mentirán. . Qué arrogancia, Cuantos crédito le dieren, son novelas, son patrañas, que para ser mentirosa es mujer, y eso le basta. Conocesme? . Te conozco por un Mariscal de Francia, que eres Conde de Chambere, y Capitán de la guarda, porque tanto honor merecen escuderos de mi casa. A qué vienes? . A prenderte. Por cierto, qué es poca hazañ y lo hicieras fácilmente, Conde, como yo gustara, mas no gusto por ahora, Pues no importa, que mi espada facilitará esta empresa. Quién lo manda? El Rey lo manda. . Eres solo? Gente traigo. . Qué gente? Del Rey las guardas, Son visoños. Son valientes. Pues todo no importa nada, porque mi valor no teme Rey, Cambert, soldados, y armas. Y si veinte como yo a Monsiur le acompañaran, yo viera sus enemigos vil despojo de sus plantas. Mas donde podrán hallarse, cuando Marte no me iguala? Nunca pronunciara el Duque tan arrogantes palabras, que me pesa vive el cielo, Memoransí, la arrogancia postra, o perderás la vida, tu soberbia mal fundada aprecipicios te guía, el Rey rendidos ensalza, y rebeldes altiveces con su poder avasalla. Rinde orgullos, furias postra, y confiesa que te engañan inadvertidos consejos, pretensiones obstinadas. Que el gran Luis, cuyos blasones alos de Alejandro igualan perdonará tus errores. Ya tus consejos me enfadan, y yo quiero darte otros que te serán de importancia. Recoge luego tu gente, desocupa la campaña, y vueltos los arcabuces, laz que marchen tus escuadras. Corte la posta a Paris, ydile al Rey, que se cansa cuando pretende rendirme, cuando de cercarme trata. Que si envía más soldados, que arenas tiene el Arabia, Áspides la ardiente Libia, flores la amena Tesalia, Estrellas ese Zafir, y los dos Mares escamas, no han de bastar a rendirme; vete en paz, porque si tardas, si me enojo, si me irrito, verás en esta campaña fruto de estos verdes troncos, los soldados de tus guardas. Yo soy servidor del Rey, quien lo negare, se engaña, y el mentís, que excuso, a alguno se lo dijera en su cara. A Don Gastón de Borbón (cuyas fortunas igualan, las que sufrió valeroso Ulises gloria de Itacca) Amparo, que si los Nobles los desdichados amparan, defender debo a su Alteza viéndole en desdicha tanta. Mal le han puesto con el Rey, que le menosprecie, tratan, alguna lengua lo ha hecho, que presto pienso cortarla. Aquestas satisfacciones, dirás a los que me agravian, y ausentes de mi murmuran acción tan justificada. Por ti perdono esagente, que si tú no la guiaras, tuviera menos paciencia, y lograra más venganzas. Si desentendido juzgas mis alientos, arrogancias, mi valor, atrevimiento, hipérboles mis palabras. Déjame toda esa gente, y verás que no se escapa uno que lleve la nueva a Paris de esta desgracia. Rinde la espada. A quién dices? Memoransí, a ti, qué aguardas? Pocos sois, busca más gente si pretendes conquistarla. Séis mil somos. Poco importan, Memoransí soy. Ya escampa Y mi nombre solamente a daros la muerte basta, quien mi espada pretendiere por la punta ha de ganarla. No tengas temor, que yo tengo por los dos. Aparta. . A ellos. 1. Qué gran valor? Conde, más soldados llama, porque los que están presentes aún a enojarme no bastan. Que un hombre se nos defienda. Uno soy, mas con ventajas, porque en mi pecho se encierra el valor de toda Francia.

JORNADA SEGUNDA

acto segundo Que le parece a tu Alteza de Tolosa? . Es gran Ciudad, y su hermosa amenidad, primor de naturaleza. El cristalino Garona puede bastar a ilustrarla, que su valiente muralla eternidades blasona. En hermosos Zigarrales la variedad me admiró, no he visto en Fonteneblo perfecciones más iguales: Porque cada huerto es, en lo bizarro, y galán, retrato de San German, y copia de Aranjuez: En ellos los Ruiseñores cantan tonos diferentes, cristal dilatan las fuentes, ámbar espiran las flores. Muchó me he de holgar en ver el Templo de San Cernín, Será proceder sin fin él quererle encarecer, justo es que Tolosa goce esta maravilla Efesia, pues tiene esta Santa Iglesia siete Apostoles, de doce: Que tantas reliquias goza, que a toda la Europa excede, solo competille puede Santa Engracia en Zaragoza. Y sin pasión imagino, que bastaba a dalle honor el Angelico Doctor. Quién? Santo Tomas de Aquino. Si le merezco adorar, daré por bien empleada tan enfadosa jornada, Herman, haced avisar al Arzobispo, que quiero ver tanto cielo en la tierra. A Roma, Tolosa encierra en San Cernín. . Del espero que ha de interceder con Dios por pacifica quietud, cómo estáis? . Ya mi salud solo depende de vos. Que si vos salud tenéis, todo mi mal feneció, porque he de tenerla yo en saber que la gocéis. Gozadla, que es la ganancia mayor que este Reino intenta, Francia vivirá contenta, y yo Señor más que Francia. Presidente, el Parlamento testigos ha inuestigado? Con secreto, y con cuidado a tus órdenes atento. Con gran cuidado se vea, que ay de mi hermano? . Señor, reconocido a su error, solo servirte desea. Las paces están firmadas, a su estado se partió ayer, porque no fio, que enen istades pasadas te eximieran de Trajano justiciero, en caso igual. Mal lo es tendéis, Cardenal, porque soy Rey, y él mi hermano. Tor vida de mi corona, que se engaña aquel que piensa, que me acuerdo de la ofensa, que no es Rey quien no perdona. Que mi piedad imagina, cuando heroicos timbres gana, la venganza acción humana, la piedad acción divina. ̱. Con justa causa, señor, invicto siempre has de ser, porque saberte vencer, es la victoria mayor. La prisión me relatad, Conde, pues vos habéis sido, quien su arrogancia ha vencido. ̱. Escúcheme tu Majestad, partí, señor, de con tus guardas, de quien pude fiar mayores empresas, que mis alientos divulgen. Atravieso a toda Francia, a Tolosa llego, y supe, que en la Vega de Besiés Monsiur su gente conduce. Y que Villas, y Ciudades a su obediencia se unen; y que Mompeller resuelta esperaba que la ocupe. Que en Lánguédos, y Gascuña, todos iguales presumen, que el morir por Memoransí es acción noble, he ilustre: Porque de suerte echizados los tiene su maniedumbre, liberalidad, y trato, que no temiendo que incurren en crimen de alevosía, tanto su amor los reduce, que los nobles le agasajan, y los plebeyos concurren. Temiendo de la tardanza algunos daños resulten. Parto una noche a la sorda, sin que en mi gente se escuche, ni las cajas que alboroten; ni las trompas que perturben, que por desusadas fendas llegar a unos bosques pude: tan opacos, tan espesos, que jamás délfica lumbre, en el abrasado Agosto pasó de su verde cumbre. Y al retirarse la noche, temiendo apacibles luces de la Aurora, que destierra tantos nocturnos capuces: Se halló Enrico en la emboscada, aunque alentado presume cimenterio la campaña, que mis soldados sepulte, Quise cortés obligarle, a que la batalla excuse: pero hallaron mis finezas altivas ingratitudes. Y así, viéndome forzado, a que el acero desnude, la batalla declararon disparados arcabuces. Viste algún olmo desnudo, cuyo pie sus hojas cubren, donde lisonjas del Mayo yacen despojos de Octubre? Así Enrico valeroso, riesgos busca, fugas huye, rayo, cuanto toca abrasa, diamante, los golpes sufre, muerte, todo lo atropella, sol sangriento, al campo luce, Marte airado, tiñe el prado, roca, valores descubre, roble, menosprecia Notos, diciendo, nadie me juzgue mortal, estas brutas peñas serán vuestros ataudes. El que quisiere librarse por inmunidades, busque los Cielos, y aún allí tema, que mi venganza le acuse, Así divide cabezas, así ligero discurre, como el labrador espigas, como la garza que huye, corales eran los troncos, y las violetas azules, eran rubís, y granates todas las flores comunes. Los circunvecinos pueblos, temiendo, que en sangre inunden, desamparando sus casas, buscan donde se aseguren. De los divididos cuellos tanto lo vertido cunde, que hasta la mar de Marsella las corrientes rojas suben. Lisonjero el Dios Mavorte, parece furor le infunde envidiando en sus alientos no imitables prontitudes. Del estribo a la celada caliente, sangre le cubre, sin que mares de escarlata el bruto ligero turben. Todos cuantos llegan mueren, solo viven los que huyen, que vengarivo, y airado, solo a matar se reduce. No hay golpe, que de su acero dos triunfos no se resulten, pues mata con el amago, aunque herida no ejecute. Desbaratadas mis tropas, en temores se confunden, sin que quieran acercarse a donde su nombre escuchen. Yo que no he temido Ingleses, mas que el cielo tiene luces, temí, señor, resistencias, y victorias dudar pude. Blanco, y rojo de mi gente, aunque las espadas burle, aunque lanzas atropelle, y el plomo lisonjas juzgue. Rendido a cuarenta heridas, las leyes de mortal cumple, desamparando el caballo, que temiendo que le ocupen, volando por la campaña, Hipogrifo es de las cumbres, ligera garza del viento, y Pegaso de las nubes. No quisieron en Tolosa admitille, pues presumen de la afición que le tienen populares inquietudes. Al Castillo de Letura le llevo, haciendo que cuiden de su cura, y su regalo, todos mi precepto cumplen. Ya está mejor, y a Tolosa por tu mandado le truje, y como el menor vasallo te pido el perdón del Duque. Porque renita la fama tus generosas virtudes, y el renombre de clemente, eterno a los siglos dure. Porqué temples tus enojos, porque perdones pronuncies, porque te olviden severo, y piadoso te intitulen. Que si perdonar agravios es victoria tan ilustre, perdonando al Duque Enrico esperan todos que triunfes. Presidente, el Parlamento está desapasionado, de vos fío este cuidado, porque yo al amor atento, Que siempre al Duque he tenido, mas qué severo, clemente, tendré su afición presente, pondré el agravio en olvido. Vos Conde, con mis soldados, sed dueño de la Ciudad, las puertas asegurad. Recelad que amotinados no alboroten a Tolosa Isediciones de la plebe, que tanto su amor les debe. Será prevención forzosa, que temiendo mayor mal, sis puertas tome tu gente, Esas cosas, Presidente, sonsaltad al Cardenal, de su prudente cuidado el buen suceso se fía. Dichosa la Monarquía, que goza tan buen privado. Cómo te sientes, señor, de las heridas pasadas? Ya Bretón están curadas. Sientes tan grave el dolor? No le siento, A su violencia te resistes immortal? Bretón, debo ser mortal, pues siento tanto la ausencia, Ay Clorinda de mis ojos quien te viera, y te adorara, porque tu vista borrara mis dolores, mis enojos: que a tus finezas confieso, que juzgo en penosa muerte, mas la privación de verte, que él rigor de verme preso. Digo, que no es buen Frances, quien de trabajos cercado, enamora regalado, se enternece Portugues: Si te consideras preso, mal herido, y peor curado, y un ignorante Letrado ojeando tu proceso: Si todo está mal dispuesto, y el Rey te ha venido a ver, diciendo, pretende hacer, que ocupes un alto puesto. A donde los que te vieren, voces, y lagrinias den, ruego al cielo; que allí estén todos los que mal nos quieren. Cuando el Rey está indignado, el Duque Borbón ausente, acobardada tu gente, y el Parlamento endiablado. Tú más tierno que un Macias, sin temer, sin recelar, tan de azucar das lugar a amorosas boberías. También tuve yo placeres, y en la presente ocasión, más sintiera un sabañón, que el amor de mil mujeres. Las prisiones me acobardan, amor no me tiene ciego, como yo salga del fuego, todas las mujeres ardan. Deja esa vana afición, que te tiene ya mortal, solicita al Cardenal, y pídele al Rey perdón. El gran Duque de Florencia, tu deudo, por justa ley, solicitará del Rey el perdón. . Ah triste ausencia! Es posible, que no tema tu discurso la venganza. Ay Clorinda, tu mudanza basta a matarme. . Qué flema: no temes, señor, al Rey? No Bretón. Cómo un discreto dice tal? . Yo le respeto, porque es justísima ley. Y así en diferencias dos lo verás, y no te asombre, yo le respeto por hombre, y le temo como adiós. Y si a vengarse ha venido, no es Dios el Rey, hombre es, que más ofensas que ves las pone Dios en olvido. Pues si pierde el ser divino cuando trata de venganza, mi respeto solo alcanza, que temerle no imagin- Una dama quiere hablarte. Déjala entrar. Orden tengo. Como encarece la cura, el Cirujano es discreto. Tomad aqueste diamante. No era menester. . A perro, como le agarró. . Serviros, es solo lo que deseo. Ay Enrico de mis ojos, que poco al amor le debo, pues viéndote en este estado no me mata el sentimiento: ay de mí! . No desperdicien tantas perlas tus luceros, amanezcan tus dos Soles más claros, y más serenos. No te aflijan mi Clorinda los rigores que padezco, porque siempre las desdichas acusan tan nobles pechos. Del más invicto valor son hijos los sufrimientos, que a ser mi cólera más, fuera mi nobleza menos. padezca constante el noble, sufra agravios, pase riesgos, que el rendirse a las desdichas, es de corazón plebeyo. Y por vida de tus ojos, a quien debo mis consuelos, en cuyos rayos me baño, cuyas luces reverencio: Que siento más que tú llores estas desdichas del tiempo, que el rigor de mis heridas, ni el considerarme preso. A un ciempo nova? ar mí, yolvidado de los míos, solo a los tuyos atiendo. ̱. Todos dicen, que indignado te condena el Parlamento, la Ciudad lo dice a voces, que desdicha! . No la creo, porque si conoce Francia en mi brazo, sus aumentos, de mi valor, sus victorias, de mi voto, sus aciertos: Como ha de querer perderme dando ocasión a extranjeros, que gloriosos con mi muerte soliciten vencimientos. Mientras yo viviere, a Francia serán sus timbres eternos, dichosa será si vivo, que desdichada si muero. Cuando el de Bullón promete (en los tratados conciertos al Duque Borbón) librarme ningún agravio recelo. Pero si gozo tus brazos, y tanta deidad contemplo, burlar pienso valeroso la cuchilla, y el veneno. Su Majestad es piadoso, y sabe que mis intentos no puede llamar traiciones quien los escrúpula hierros. Mas venga lo que viniere en mi presencia te veo, y acompañado de un Ángel ninguna desdicha temo. Y vuested, señor Bretón, viéndome no está contento? ̱. Mas quisiera ver la calle. Pagarasme este desprecio, . por lo menos ya he rogado a un señor del Parlamento, buena testiga es mi ama. ̱. Que la adoro fingir quiero, . lo que me alegra tu vista, por Dios señores que miento. . Mas han llovido mis ojos . que un Deciembre, y dos Eneros, hasta que le enternecido. Alleluya, ya me veo libre, mi bien que te ha dicho? Qué mandará darte entierro. Antes ciegues, que tal veas, enterrarme antes de muerto, soy yo Escoto? . Eres ingrato, pues no estimas que tu cuerpo goce las ventajas que hay de cuerbos a cimenterio, Burlas? . Bretón, no me burlo, ya balona limpia tengo. Por si salgo de la cárcel. A caminar el paseo. Qué dices? Que han de ahorcarte. Por lo menos. Por lo menos. Pues a trueco de no verte, te juro que no lo siento. Todas son burlas, Bretón, por vengarme del desprecio yo te excusaré la muerte, que para esposo te quiero. Juguemos limpio, mi Porcia, aqueso de esposo, nego, que cuando se ha dicho, probo, horca sí, no casamiento. Ricardo, y German, ingratos a tu voluntad desviendo las gineras, que hoy empuñan con tan honrosos aumentos. Siendo echuras de tu casa, en tu criminal proceso, testigos sin excepción la codicia los ha hecho. Venganza pide este agravio, y yo lo tengo dispuesto, pues pagando un Asasino, de sus traiciones me vengo. Disimular me conviene, . mi ardiente cólera templo, quien hace bien a villanos, Áspides cría en su pecho. No creas tú que ellos fueran con gusto, forzados fueron; porque deben a mi casa mayor agradecimiento. Si ingratos son, cumplirán con la corriente del tiempo; pues se engendran enemigos, de los beneficios hechos. Semejantes a las causas se producen los efectos, y en la propuesta presente muy al contrario lo veo. De hacer bien, debía seguirse correspondencia, o deseo de mostrar la voluntad agredecidos empleos. Y al contrario solo engendra enemistades, y encuentros, mostrándose de la causa el efecto tan diverso. Quién quisiere asegurarse de enemigos lisonjeros, no haciendo bien a ninguno, vivirá seguro, y quieto. Si te agravian. . Es engaño, cuando dijo el Sabio Griego, que el agravio nunca pasa de quien le hace. . Más resuelto te esperaba a la venganza. Olvidándola me vengo, pues de todos los agravios el olvido es el remedio. Solo falta que me digas hipócrita recoleto, que el perdonar enemigos es la conquista del cielo, Perdónalos tú, que yo vengarme de ellos pretendo, aunque opositor el orbe contradiga mis intentos. Y cuando huyeren de Francia, con valor, y con aliento, peregrinando en su fuga veré los remotos Reinos. Si en la tierra no los hallo, bajaré al salado centro, y de sus alcobas ondas miraré lo más secreto. Vengativa Proserpina he de bajar al infierno, y allí si pudiere ser les añadiré tormentos. Cuando no hubiera en el mundo tantos, que por bajo precio ejecutarán mi gusto, la cólera me da alientos, La pasión me da rigores, el amor me da consejos, la clemencia te ha templado; cuando yo más me enfurezco. En mi afligida memoria los agravios son eternos, perseguillos, y acosallos aún después de muerta pienso, En bronce escribo mis iras, el bronce conmigo llevo, cada paso, cada instante, le repito, le contemplo. No hay poder que se resista a las iras de los tiempos, y solo por mis memorias proponer excepción puedo Ese risco, que atrevido es escala de los cielos, registro del Horizonte, embarazo de los vientos: Bruto Gigante sin alma, y Atlante del Pavimento, sunque hoy el tiempo le admira, hará mañana desprecios. Elque hoy se ve entronizado, millado por soberbio, galándose a los valles, dirá al escollo escarmientos. que del tiempo a los rigores, desde el mayor al pequeño, sehan de humillar en ruinas, sehan de rendir en trofeos. ero solo mis venganzas, mis agravios, mis desprecios, esistirán valerosos lljurisdicción del tiempo. Ciega estás. Amor me guía. Qué quieres? ̱ Venganzas quiero, los hombres por el dinero, hoy morirán los aleves. Presto remediarlo espero, . para que diga la fama, que con generoso esfuerzo, sun de mis propias pasiones oriosos triunfos adquiero. Míralos por esa reja, sarse de sus alientos, queden empresas mayores, silientes son. . Yo lo creo. llicaide. l Señor. Mirad os de los blancos sombreros. Muy buenos hijos parecen. PAvisadles, salgan luego Jolosa, porque tratan pendelles, aquesto es cierto, muerte está en su tardanza, Voy a decirlo, Mi intento voy a ejecutar, perdona. Espérate. . Luego vuelvo, Mas hago yo en resistir la pasión con que peleo, que si asaltara murallas, que si conquistara Reinos. Bretón. Señor. . Llama al punto los Músicos. . Llamarelos, pero como están tan roncos parecerán pregoneros, y acordándome de Porcia llevarlos delante temo. Jamás te he visto tan loco. Jamás te he visto tan cuerdo. No hay Príncipe, ni Señor, que su perdón no te pida, cuando ruegan por su vida desde el noble al labrador. Arzobispos, y Prelados, todos te esperan clemente, para que su amor se aumente con vigilantes cuidados. Del Príncipe de Suesón, y el Príncipe de Condé, declara la noble fe su continua petición. Todos por diversos modos, con rendimiento importuno, te piden perdones uno para dar contento a todos. No hay en toda tu milicia quien no haga diligencia para aumentar tu clemencia, para templar tu justicia. Pues todos tus Capitanes, con los presentes temores acobardan sus valores, y más tristes que galanes, publican por grave mal, que ya teneció inocente el Adonis más valiente, y el Marte más liberal. Cardenal, Conde, no habléis de eso más, porque lo siento, doctos tiene el Parlamento, y si de alguno sabéis, que del Duque Énrico sea enemigo declarado, decidlo, porque añulado por apasionado sea. Todos, señor, son tan sabios, que de ellos no hay que temer. Su prudencia no ha de hacer, ni vejaciones, ni agravios. Esperad, que en la sentencia al Duque le harán justicia castigando su malicia, o al solviendo su inocencia. Su Alteza viene. . Señor, . la Duquesa Memoransí, del tribunal de tus iras, apela al de mis piedades. Las damas de Mompeller luto por el Duque traen, trocando en Móngiles tristes las galas más rozagantes. En Palacio me molestan suplicas, y memoriales, todos mi clemencia invocan cuando salgo por las calles. Si voy al Campo, villanos de huertas, y cigarrales, todos dicen, viva Enrico, vuestra Majestad le ampare. Hasta en mi Camara tiene valedoras tan bastantes, que me obligan a que os pida, que olvides severidades. No dé tu Alteza lugar que la importunen, y cansen, que el Parlamento ha de ser el que de esta causa trate. Blasones de justiciero, son de mi corona esmalte, y por ellos solicito bronce eterno, inmortal jaspe. Al Macedonio. Filipo, le rogaban que librase de la muerte, a su privado, y respondioles; mas vale que muera él, y no yo, Griegos, no he de perdonarle, porque absolviendo este reo, temo rayos que me abrasen. A Titahoras, decía platón, déjame que llame a la santidad justicia, y que pueda intitularse justicia la santidad; de donde viene a juzgarse, que a donde falta justicia, santidad no puede hallarse. Igual he de ser con todos, rayo, que rinda arrogantes, o Boreas fuerte, que postre caña humilde, altivo sauce. Mas porque vea tu Alteza, que siento pena notable de no hacer lo que me pide, ninguno en su causa me hable, porque perderá la vida: y así ahora perdonadme, que en faltando a la justicia, no soy Rey. . El cielo os guard Qué, huyeron los valientes? A mis avisos fueron obedientes ya lejos de Tolosa deben estar. Acción tan generosa basta a ilustrar tu fama esclarecida, si a quien quiere matarte das la vida. La Damáísela, que contigo estaba, solicita, por ellos preguntaba, pero no los halló, que su malicia temiendo la justicia, tan ligera partió, que decir puedo, que tropezaba con su torpe miedo. Ya que estos dos no fueron, los que castigo a los aleves dieron, otros no faltarán, pues ya en el mundo el que busca divero, porque es fácil, aprende a jornalero, por eso sobran tantos oficiales, y por eso abaratan los jornales. Si quieres agradarme, de venganzas, Bretón, no has de tratarme; píntame Clorinda las honestas, y hermosas perfecciones, lustre del Sol, de amor emulaciones; píntame de su madeja, que los rayos del Sol vencidos deja: pinta su frente, y boca, una coral, otra cristal de roca. Todo aqueso que has dicho compuso Fabio, que es lindo capricho, Poeta verdadero. . Por qué Bretón? Jamás tuvo dinero. Darele cien escudos. Alábente, señor, hasta los mudos, los ciento desconfío, el románcito, con perdón es mío, Toma aquesta cadena, y dime cuando, o como, hacer versos, Bretón, has aprendido? Sarna un año he tenido, y cuando me ha dejado, este achaque peor me ha resultado, Yo lo creo. Que es mío, no hay dudarlo, y me costó trabajo el copiarlo, muchos se ilustran con ajena ciencia el uso sigo escuche vuexcelencia Cuando amanece Clorinda, ilustrando este bergel, alegría es de las aves, de las flores vida es. El jazmín, que ya marchito triunfo de la noche fue, vuelve a cobrar en su vista lozanía, y candidez. Envidiosa está la Rosa, cuando sus mejillas ve, desafiando sus labios al más purpúreo clavel. Todas las flores quisieran, que las ollara su pie, porque con mayores galas volvieran a renacer. Cantad Ruiseñores, pues la Aurora veis, Aves, fuentes, flores, celebrad tal bien. Qué ruido es este? . Señor, Cadillac, el Presidente, a tomar la confesión hoy a Vuexcelencia viene, que así lo dispone el Rey. Ya se muda, y me parece, que está provando vinagre, fuego por los ojos vierte. Yo preso, yo interrogado, como el más vil delincuente, yo sujeto a un Letradillo, yo he de pasar por las leyes comunes, que no ha de haber excepción de mí a la plebe, a este agravio, a este baldón, igual venganza se debe. Matar quiero al Secretario, al Alcaide, al Presidente, a todos, pues todos son de mis injurias jueces. encia. Por estos he de empezar. Villanos. . Señor, qué tienes? Qué me matas! Qué me ahogas! Mas estos que culpa tienen, l la iracible me ha cegado, justo será que me enfrene, que el Alcaide, el Secretario, el Ministro, el Presidente, Cuando mi grandeza abaten, si a mi Majestad se atreven, es, porque el nombre del Rey les alienta, y favorece. Y si a mi cólera doy rienda, mis blasones pierden, que quien tan fácil se rinde, no ha de llamarse valiente. A las victorias pasadas este rendimiento excede, porque pienso eternizarme con la templanza presente. Está todo prevenido? Sí señor. Toda esa gente, haced despejar Ascaide. Todos la sala despejen. Más estimara ver esto, que el provecho de seis meses. Ya señor todos se han ido. Cerrad bien. . Mal talle tiene este juez, por los ojos está arrojando corchetes. Idos vos. . No puedo irme. Pues yo mandaré que os echen Alcalde, echad ese hombre. . Pues le mandan que me suelte, sea a toda diligencia. Lo que manda es, que le encierre. Soy trigo yo, soy doncella? Quién es este impertinente? Servidor de Vusiria, tengo que hablarle. . Bien puede decirlo, solos estamos. Aquí decirse no debe, porque es negocio, al estado muy util, y conveniente. Dónde ha de ser? . En la calle. Un loco, señor, es este, de quien gusta Memoransí. Cerrad; y solos nos dejen: que un hombre que ha recibido . tanto honor, tantas mercedes del Duque, haya de juzgarle, cuando mis aumentos deben el mayor lustre a su casa, que el respeto he de perderle, harto lo siento, paciencia, pues excusarse no puede; que al Rey más que a su afición, hoy mi obediencia le debe. Que Énrico de Memoransí, . de cuya noble progenie se han visto tantas Coronas, y hoy se ven tantos laureles; a un hombre se ha de rendir, qué rigor! mis iras cesen, que en la batalla de agravios, aquel que es vencido, vence. Sentar me quiero, en mirarle enmudezco. . El Presidente verá, que tan noble pecho jamás la fortuna teme. Sentaos; con rostro sereno . me mira, y no se entristece: taburete hay para vos, dejad ese taburete, que este es de los Secretarios, y aquel de los delincuentes. El asiento no ha de honrarme, porque donde yo estuviere seré quien soy. Bien está, descubríos. . Aunque intente la fortuna más injurias, por Dios, que no ha de vencerme. Cómo os llamáis? responded. Aunque mi grandeza puede inhibir al Parlamento, pues solo son mis jueces los Nobles Pares de Francia; que este Privilegio tiene un Príncipe, Par, y Duque, advirtiendo, que el Rey quiere acabar mi triste vida, ruego a Dios que no le pese. Por no dilatar su gusto, tanto a mi obediencia debe, renuncio las excepciones. Su paciencia me enmudece, Enrico de Memoransí soy, tan respetado: miente mi lengua, que no lo soy, pues un hombre se me atreve. Los cargos leed a este hombre, Secretario. . Mal se infiere que soy hombre, porque es risco quien tantas penas no siente. Primer cargo, que a Monsiur le ha aconsejado mal siempre, y sedicioso le ha instado, a que la Corona inquiete. Segundo, que ha revelado el Lánguedoe, y que tiene correspondencia en Holanda, y trato con los Ingleses. Tercero; que a muchos Nobles, y al servicio del Rey fieles ha inquietado, y con engaños los ha mudado a rebeldes. Cuarto, que teñido en sangre a veinte hombres dio la muerte, diciendo, si Don Gastón, dos Memoransís tuviese, facilitaba la empresa, que por mi valor emprende. Y quinto, que a los protestos se ha mostrado inobediente. Énrico, que respondéis, negáis esto? . Que yo niegue, es fuerza todos los cargos, que me intítulan aleve. Que he aconsejado a Monsiur, que estás Provincias inquiete, es engaño, porque yo pretendí favorecerle de enemigas acechanzas, que acabar con el pretenden, y él se guió al precipicio por otros Architofeles. Y fuera gran villanía, cuando llegaba a valerse de mi valor, y mi casa, no ampararle, y defenderle. Si de Besiés, y de Albí, la entrada a Monsiur ofrecen, que culpa he tenido yo? no es justo de mí se queje Su Majestad (que Dios guarde) cuando de los Olándeses . no he visto embajada alguna, ni ellos de mi carta tienen. Y si yo, tal no he pensado a mi Rey, inobediente quisiera inquietar a Francia, no llámara extrañas huestes. Porque yo solo bastaba a ofender, y defenderme de Ejércitos de Alejandros, y de armadas de Artajerjes. A una tropa de caballos, que furiosos me acometen. me defendí, que era fuerza, porque no hay humanas leyes, Que la defensa me impidan, dicen, que maté hasta veinte, ocioso anduvo mi acero, pues tan pocos triunfos tiene. Dijisteis, si Don Gastón dos Memoransís tuviese, facilitaba esta empresa, este cargo es el más fuerte, El respeto, y el temor me aconsejan que lo niegue; verdad es, no he de negarla, que jamás el noble miente: yo lo dije, aunque me pesa. Yo lo escucho, aunque me peso está todo? . Sí señor. Ese proceso se lleve al Guardaserlo, que importa. Voy al punto. De tu muerte, que cercano te contemplo, joven infeliz. Advierte nuevo Licurgo de Francia; rectísimo Presidente, noble Mus de Cadillac, a quien sus aplausos deben las rectitudes Astrea, y su erudición las leyes. Qué bronce no se ablandara! Señor, amigo, pariente, porque me vuelves la espalda, permíteme que contemple la majestad de tu rostro, de tu cabeza la nieve. Qué queréis? Que hables al Rey, y que llegues a ofrecerle, conocimiento que rinde engañadas altiveces, que yo ofrezco. . No hay lugar, quien por vos intercediere tiene pena de la vida. Dios os guarde; enternecerme, es forzoso, si le miro. - El que teme morir, muere, (. y si a temores me excuso, podré excusarme a la muerte. Ánimo, invicto valor, immortal viviré siempre, que las glorias nunca acaban, y la fama no fenece.

JORNADA TERCERA

acto tercero Yo tengo de porfiar hasta verle, Porcia amiga. Razón será que te diga, que tu fin no has de lograr; pues a la misma Duquesa no se le han dejado ver, y así imposible ha de ser alcanzar tan alta empresa, porque esta es orden del Rey. No importa. . Quenecio error, allí hay precepto. . Aquí amor, y por justísima ley, le he de prestar obediencia anulando uno de dos, que entre un hombre, y entre un Dios es rácil la competencia. ̱. Tus buenas trazas envidio, y alabo tus invenciones, con tantas transformaciones puedes apostar a Ouidio. En traje de embajador Ingles, al Rey has hablado, carta de creencia has dado, y otras muchas de favor del Sajón, porque desea del Duque Énrico el perdón, salió vana tu invención, que en imposibles se emplea. Siempre solicita vas, del Privado al Consejero, que caminas considero de casa Anas a Gaifas. Pues el Duque ha de morir, olvida. . Cómo ha de ser? Con querer. No he de poder, Pues yo te he de persuadir. Mas que el Conde sale. En él, todo mi remedio espero, porque es un gran Caballero, y de Énrico amigo fiel; llega Porcia. . Si de mí aqueste negocio fías, presto verás en tu daño los huevos en la ceniza. Señor Duque, o señor Conde, Excelencia, o Señoría, que la seda, olor, y talle, no dicen jamás mentira. Así prive eternamente con aplauso, y sin envidia, que nos haga ver al Rey. Qué hermosura peregrina, tal beldad hay en los montes, esto en las selvas se cría, de dónde sois? . De esta Aldea a Tolosa más vecina. Yo os juzgaba de los cielos. Ay que ha dicho una heregia. Yo que he dicho? . Pues es poco decir, que en el cielo habitan villanos, que si eso fuera, no cogiera de malicias. No es boba la villaneja. Yo vengo a pedir josticia, no a que me toquéis el pulso. Arre allá. . No seáis esquiva. Haced lo que os supricamos, También mi amor os suplica, que me dejéis esa mano. Y yo sin ella, qué haría? Quiero bebelle la nieve. Tan amigo es de agua fría, a la fuente de ella aldea, que es un hielo. . Qué porfía. Dadme esa cinta serrana, y tomad esta sortija de diamantes, cuyas luces a las del Sol desafían. Guardadla. . Sois descortés. Quién recibe, ya se obliga. No la doy por obligaros. Yo le prometo la cinta si intercede con el Rey. Es vuestra hermana? Es mi prima. Serranas, vuestro deseo imposibles solicita, que el Rey por otros negocios no dará audiencia en seis días, y aunque parece imposible, tanto ese desdén me obliga, facilitarlo prometo, el Rey os hará justicia, o no seré yo quien soy; mas él sale . Extraña dicha. Está dispuesto. . Señor; cintecinco compañías de Jufantes, se han alojado. en esas aldeas vecinas. Tres mil corazas de Bloes llegan hoy, para que sirvan de correr esos caminos, de vagar esas campiñas. A descubrir, si enemigos a libertarle conspiran, que tanto el amor los ciega, aunque contra ti delincuan. Las casas de la Ciudad, fortaleza defendida de treinta piezas de bronce seis mil soldados alistan. En su cárcel está Enrico con veinte guardas de vista, nadie le habla, que al Alcaide puse pena de la vida si dejaba entrar a verle. Dichoso el que en vos confía, Atlante sois de mi Reino en quien su máquina estriba. Señor, una labradora, en quien amor laras vibra; vistosa pompa del prado, y del Sol luciente envidia, te quiere hablar. . Por ahora no puede ser, otro día decilde, Conde, que venga. Quién viene a pedir justicia a tus pies, invicto Luis, logre el fin de sus fatigas, por ser mujer, por hermosa, sin que competencia admita de las ninfas dé Garona. Qué es tan bella? Es peregrina. Dadle audiencia, Cardenal, vamos Conde. s No la miras, tal agravio a tal belleza! Ya la he mirado, imagina, que cuando advierto en sus parse curiosidad no me guía, porque mirándola, alabo . de su autor la hermosa cifra. Serranas, el Cardenal os oirá. . Dios os bendiga. Con razón por fuerte, y casto los mármoles te eternizan; el Rey, y el Conde se fueron, qué hemos de hacer Porcia amiga? Suplicar al Cardenal remedie nuestras desdichas, ponga amor tiento en tu lengua. Serranas decid. . Juspira mi voz, ceguecelo Dios, que desdicha, no me mira? No decís? . El Duque Enrico llegó señor a la Villa, ya mi hermana. . Ya os entiendo, proseguid. . Su Señoria se divierte con la carta, óígame. . Decid. . Un día, sin decir, arre, ni jo, la robó, bellaquería, que no la hicieran los Moros, ni Herejes de Barbería. ̱. No ha parecido? . Señor, ha la tenido en su Quinta, y arrepentido, que al fin todo cansa en esta vida, la ha dejado, cuanto va que ignora lo que decía. señor, es carta de Monja, mal escrita, y bien prolija; tanto le dura el leella? (verle. ̱. Qué queréis? . Señor querría ̱. Qué os importa? . Mucho, hara saber donde habita, que se entre en un Convento, ̱. Yo lo sabré. . Si mi tía la ve, la ha de hacer pedazos, que es un León del África. Hoy sabréis de vuestra hermana, y os darán dote que sirva, para que le funden renta. A la cárcel no me envía? No podéis verle, serrana. Mis lágrimas os suprican, que me hagáis este favor. Dejadme. . De la camisa le he de tener fuertemente. Estáis locas, que porfía . es esta? . Quién daba voces? Estas serranas porfían contra un precepto Real. Cardenal, qué solicitan? Ver al Duque Memoransí. Llegad. . Llega tu Toribia, que si el respleuto me turba diré alguna bobería. Decidme a lo que venís? Sepa pues su Reinería, que nacimos tres hermanas, porque mi madre Llocía pario tres veces. . Al caso. Atienda por vida mía: Yo soy Laureta, y Bertola, para nuestro mal nacida; el Duco de Memoransí la enquillotró, que desdicha. No sabemos donde está, y mis parientes querían hacerla Monja, casarla aconsejaba mi tía: Pero como en ella Aldea, es la historia tan supida, hasta el más rudo villano el concierto desestima. Queremos saber de Enrico donde la tiene, por dicha nos dará para enmonjarla. Porque estás verle codician, no se quebranta la ley, dadles licencia. . Así viva más semanas que un olivo, y más meses, que una encira, que cumpra nuestro deseo. No son muy desentendidas las villanas, este anillo dad al Alcaide. . Tus dichas excedan la de un lodio. Y vos señora, más linda, que cuantas flores al Alba los colores resucitan, tengáis más hijos que un pobre: vamos Llaura. Y en Toribia. Ay Porcia, ya mis dolores con este anillo te arivian, Sin mi licencia ha venido de Burdeos. . Misterio esconde. Dejar a Gascuña, Conde, siendo Virrey ha podido. Qué es esto? . Que el de Pernó ha venido. . Y entra ya. Presto nos declarará el fin de su pretensión. Merezca yo besar tus pies invie. (tos, Luis fuerte. Ya en mis brazos; mi afició os promete dulces lazos, dad al Duque un asiento El excusarme . modestia no ha de ser, quiero sentarme, más primero a la Reina mi señora. Ya os disculpa la edad, no os mováis primo. Vuestra fidelidad. Pernón, estimo. A tu Alteza tendrá muy cuidadoso el fin de mi venida. . Así es forzoso. Indignado, señor, te juzga el orbe, sin que humano poder tu enojo estorbe, el Duque arrepentido, aleve no, si mal aconsejado, tu justicia ha indignado, ya de sus inquietudes aclama a la mayor de tus virtudes. La clemencia es virtud moderativa, que envaina acero, que descubre oliva. Seneca dice, que el varón clemente, pesa en igual balanza, del extraño, y pariente, o la misericordia, o la venganza, Mas vence quien perdona, si piedades blasona, que el que asalta muralla, si con rigor, y sangre ha de ganalla. El León ofendido, al orgulloso postra, no al rendido. El gran Cipión decía, mas quiero yo guardar un Ciudadano, que matar mil soldados por mi mano. Alaba Cicerón a Julio César, y su grave elocuencia, solo engrandece su mayor elemencia, diciéndole, tú eres quien da a todos cúmplidas recompensas, que solamente olvidas las ofensas. Pericles se alababa, diciendo muy contento, a la muerte rendido, ningún hombre por mi luto ha traído. Dijo Aristón hacer bien al amigo, solicitando amigo al enemigo: seate ejemplo el grande Carlos Quinto, que al de Clebes tirano, destruyendo el Bravante, contra los Imperiales arrogante, le perdonó magnánimo, y el Duque, donde esperó castigo, examinó agasajo, y halló amigo. Rebelose la hermosa Alejandría contra César Augusto, y dijo, por tres causas no quiero, que examine mi castigo; la primera por Ario, que es mi amigo; la segunda, por ser bella, y hermosa; y la tercera por estar fundada del mayor Alejandro, cuya espada conquistó los trofeos de los más arezados Nabateos. Tu mayor Alejandro, pues tus doradas Lises, respetadas se ven en más paies: puedes decir lo mismo, a tres causas atiendo; y a Memoransí perdonar pretendo, por mi hermano, y amigo, le eximo del castigo, por ser galán, discreto, y tan valiente, envidia al que mató a Coronis, que d luce Marte, es Mercurio, se ve Adonis, y últimamente, porque mis abuelos su gran casa fundaron, y de tantos blasones la ilustraron. La juventud que guía a precipicios, al Duque le ha engañado, y yo he considerado, que muchos han mudado de costumbres; Tiberio fue peor contra su padre, y heredando el Imperio, alivio se admiró del Emisferio. Si le habéis advertido ese ejemplo, sabed que yo he leido, que volvió a sus costumbres, y fue tan intratable, loco, y libre, que a su cadaver fue sepulcro el Tibre. Marco Ortón. . Ya yo sé que fue vicioso, y después fue muy justo en Lusitanía, y luego que ciñó tubia diadema, volvió a su antigua tema, ocasionando estragos infelices, que del vicio son grandes las raíces. Tu ingenio me confunde, y no quisiera parecer prolijo, perdónale, señor, como a tu hijo, que si el ser dan los padres, y todo el ser de ti le ha recibido en aumentos, y honores, hijo es tuyo, perdona sus errores, No puedo, que Artajerjes Persiano justiciero, quitó la vida a Darió su heredero, por haber conspirado a su Corona. . Joven, desdichado! Y el Armenio Tigranes, con un valor profundo mató al primero, coronó al segundo, Junio Bruto Romano, mandó azotar sus hijos, y después degollarlos, por haber áspirado a sediciones, y de Tárquino tremolar pendones. Y Carlos Calbo, Rey de esta Corona, por vengar sus enojos, quitó al Delfín los ojos: otros muchos murieron, porque a sus padres nunca obedecieron, y así por ser mi hijo, poco mérito ofrece: por Dios que ha de morir si lo merece: - vamos señora. . Por merced te pido, . pues no puedo servir, y te he servido: y los húmedos peces ha visitado el Sol noventa veces, desde que en noble abono, la espada me ciñó Carlos el Noño; tu visabuelo ilustre (a Ingalaterra asombro siempre en victorioso guerra) Que perdones al Duque, cuando de sus alientos puedes pronosticarte vencimientos: y de su fuerte espada; la gloria de tu escudo dilatada; siempre en eterno lauro del Africano Atlante, al Indio Tauro? Y a mí, pues, ya no importo que me quites la vida, y moriré contento, con gusto, aplauso, y honra, que morir, porque él viva, no es deshonra. Cuidad de su regalo, Herman. . Advierte, que mi regalo solo está en mi muerte. Sosiegue Vuexcelencia, el Parlamento la causa ha de juzgar. . Harto lo siento, que entre tantos varones ha de haber diferentes opiniones, muera Pernón; y viva Memoransí, porque es de Francia espejo. Enternecida me ha dejado el viejo. Misericordia Luis. Si la clemencia no se une a la justicia; una será rigor, otra malicia: tiempos hay de piedades, y tiempos que requieren crueldades, Dios desnuda el acero, Dios el rigor mitiga, que unas veces perdona, otras castiga, imitarle pretendo, piadoso me han llamado, de haberlo sido siempre me ha pesado, y ahora Duque quiero, que Francia me respete justiciero. Melancólico estoy. . Es un gran loco el que tiene en la cárcel alegría. A qué furia, a que rabia me provoco, si considero la desdicha mía: más Duque Memoransí poco a poco, enfrenad esa altivez demasía, y quien rindió rebeldes escuadrones, no se deje rendir de sus pasiones. Ánimo corazón, aunque suceda trágico fin, suceso lamentable, de la fortuna la inconstante rueda, se muda de contraria en favorable, pues nunca para, pues que siempre rueda, no he de temer a mi desdicha estable, para que Francia su afición confirme, la fortuna es mujer, no será firme. Ya que de los amigos me han privado, solo por aumentar mi sentimiento, pues estos pocos libros me han dejado, aliviaré mi triste pensamiento; mudos amigos, dad a mi cuidado consuelo alegre, favorable aliento, con razón a Lúucano le escogido, que es gran Poeta sin haber mentido, En este libro trata de la muerte de Pompeyo, su trágico suceso vaticina rigor, temor advierte, Por qué señor le arrojas? . Te confieso, que entristece su historia, y no divierte, otro quiero buscar, que estando preso, tristezas debo huir, este es Tuano, historiador de Francia soberano, válgame Dios, qué es esto? . Que alboroto tu valeroso corazón maltrata. Este cuenta la muerte de Carloto. Por la correspondencia tan ingrata a un amigo, fue justa. . Que Piloto, si del Austro la furia se desata, tan confuso se vio, aquí está Carlos con los Guisas, que manda degollarlos. Dónde pasó? . De Bloes en el Castillo. Grande tragedia fue . Sin que exceptase al Cardenal. . Arroja ese librillo, que miente más que un sastre. Y como hallase a Monsiur Memoransí, su cuchillo provó en Tolosa. . Si por ti pasase, igual fortuna, pena semejante, que hicieras? Tolerar siempre constante. Señor, esta Española poesía divertirte podrá, libros de Francia han aumentado tu melancolía, en este espero tu mayor ganancia. Mi valor, mis alientos, mi osadía, mi presunción, desprecio, y arrogancia, han podido postrar estos agüeros, ruego al Cielo no sean verdaderos. Don Juan de Tasis fue grave sujeto, . estos funebre son, mi desengaño he visto, muerto soy, que este soneto está avisando mi presente daño, claro aviso me da mudo discreto, salgamos esperanzas del engaño, mi muerte se apresura. Qué te advierte? De Don Rodrigo Calderon, la muerte. Arrójale por Dios ese Poeta, demente debía estar? . Calla villano, que su moralidad, siempre discreta, da muestras de su ingenio soberano, leerle tengo. . Acción será indiscreta, yo le he de hacer pedazos por mi mano. a será, que esto es davino, es Bre Volatín en la plaza me imagino. Este, que en la fortuna más subida no cupo en sí, ni cupo en él su suerte, viviendo pareció digno de muerte, muriendo pareció digno de vida. Oh providencia nunca comprendida, auxilio superior, aviso fuerte, el humo en que el aplauso se convierte, hace la misma afrenta esclarecida. Que allí fio a un cuchillo los perfetos medios, que religión celante ordena, para acender a la mayor victoria. Y trocando las causas sus efetos, si glorias le conducen a la pena, penas le restituyen a la gloria. Qué te parece? . Muy mal, que es soneto pregonero de desdichas. . Eso quiero. Pues, señor, en pena igual, dos veces pueden matar congojas siempre temidas, no las quieras repetidas, vengan pues sin avisar. . Preso tiene Énrico Cuarto al Mariscal de Virón, porque aleve a su Corona enemigos conspiró. Músico de los infiernos, así emplees esa voz en un potro, o en un remo, que suspendas la caución. Déjale ya. . Que le deje, pesar de quien me pario. Por qué te enfadó la letra? Porque es grande sinrazón, en casa del ahorcado nombrar la soga. . Quién vio tantos agüeros a un tiempo, sin duda verdades son, prosigue amigo. . En mis días proseguir, aqueso no, El aliento desmayado, triste la imaginación, las sospechas siempre firmes, acobardado el valor, Los pulsos enflaquecidos, la lengua con turbación, la vista siempre con sombras, pasos a mi muerte doy. Vístase Francia de luto. Alcaide, temblando estoy. El Secretario confuso, y el Alcarde sin color, mal me huele este negocio. No acierto a hablarle, señor el valor, y la prudencia son menester, sabe Dios, que yo no pude, Ya es tiempo animoso corazón de atropellar las desdichas, y burlar este rigor. Dad licencia. No os canséis en leerla. . De hielo soy Yo moriré muy contento, en saber que la firmó su Majeltad (que Dios guarde) Qué constancia! . Qué dolor! Y en pruebas de que venero por lisonja su rigor, en mi cabeza la pongo, y este abrazo os doy a vos. Libre estoy, grande ventura, porque ya se van los dos. Dónde está? En vuestra presencia. Sois Bretón? No soy Bretón, porque este susto me ha vuelto amarilla col, y flor. ̱. Por que cómplice habéis sido en esta rebelión, os condenan a hacer cuartos. Soy membrillo, soy bellón? Hoy ha de ser. Pues apelo. Para quién? para un Doctor, que dilata más la vida, cuando dineros olió. ̱. La existencia de las cosas de esta vida, sombras son, que las destruye, y ahuyenta sel Alba el primer Albor. Ímula de los jazmines lanevada ostentación del almendro, a un tibio soplo toda su pompa perdió. ala Reina de las flores del clavel emulación quitó la vida, el arado e un rústico labrador. forque la vida del hombre es sombra, es almendro, es flor, y acaban su lozanía, arado, soplo, y albor. Prosperidades del mundo, sueños, y apariencias son, desdichado quien las busca, dichoso quien las dejó. Qué importa el haber nacido tan poderoso señor, y dueño de más riquiezas, que el Rey Midas mereció. Y qué importa que mi sangre sea lustre de mi nación, pues Mariscal de la fe, Memoransí se llamó. Cuando el primer Clodoveo la santa ley admitió de aquel Griego Areopagita, de esta oorona blasón. Qué importa que mis hermanos sean el de Ventador, el de Condé, y Angulema, de Valoes, y Borbón, Legitimos herederos, que importa que mi opinión sea lisonja al amigo, y al enemigo pabor. Si todo lo he de perder, si la vida pierdo hoy, desgraciado es el que nace en tan alta estimación. El humilde, el desdichado, que en pobreza se crió, no siente tanto el perder, porque al fin poco perdió, Mas el altivo, el dichoso, a la perdida menor le enflaquecen los alientos, se le turba el corazón. No podéis velle, Serranas, Si podemos. . Eso no, que me costará muy caro. Este anillo se me dio para vos, son buenas señas? Yo le obedezco, y os doy licencia, entrad, y hablad presto. Señor Duco? . No hay temor, que me rinda, mi constancia dará al mundo admiración. Que embelesado que mira al Cielo? diga señor, no me conoce? . Si el mundo mi majestad admiró, hoy me admirará constante a la pena, y al rigor. Deja el hablar a lo tosco, solas estamos las dos, que ya el Alcalde se fue, quiero llegarme a Bretón. Ay Enrico de mis ojos, que mal pagas mi afición, que mal premias mis finezas, esta es lealtad, este amor: Tu ingrato volverme el rostro, mírame, Clorinda soy, responde mi bien, Enrico? Ya Clorinda nada soy, porque ya dejo de ser. Quién tu grandeza postró? Desdicha, tiempo, y fortuna, mira si contrarios son, que se pueden oponer al poder más superior. La torre de mi grandeza, cuya vana ostentación, opósitora a los vientos las nuves embarazó. Hoy ha de postrar el tiempo, hoy la ha de abatir, y hoy igualará los cimientos, si ayer el Cielo igualó. Hoy he de morir, Clorinda, gran lisón a gran favor. Pues esa lisonja llamas? Y es la ventura mayor. Porque si todos los hombres, siempre en confuso temor, el día que han de morir ignoran, y le sé yo, porque hoy es cierta mi muerte, diré con mucha razón, que saber que hoy es el día, es lisonja, y es favor. Quién lo ordena? El Rey lo ordena. Así premia tu valor, por quien las doradas Lises apuestan rayos al Sol? No fuiste tú en Montalban el que la furia postró de Hugónote arrogante, con tanto armado escuadrón? Pues burlando el mayor cerco, que humano poder juntó, que a los Griegos, y Romanos ser pudiera educación? En sabiendo tu venida toda su furia postró, porque temió en resistirse provocar tu indignación. Si en conquistar la Rochela, sola tu pluma guió la empresa, de ti fiando tan cuerda disposición? Cuando Mavorte, Frances, el socorro del Bretón ahuyentase, siendo Alcaide de tanto noble Millor? Si cuantas Ciudades tiene el Rey a su devoción, o ha rendido tu prudencia, o ha postrado tu terror? Si las Villas, y Castillos, que siguen la Religión pretendida, están temblando de los ecos de tu voz. Si Presidente Trajano te respeta, Languedos, y todos los Parlamentos te llaman Frances Catón. Así olvida beneficios, así niega estimación a tu sangre, así procura tratarte como traidor. Rey, que así trata vasallos de tan noble condición, perdone la Majestad, no es Rey, ay! perdida estoy, es injusto, y es. Clorinda, . habla del Rey, mi señor, con respeto, que si es en la tierra Vicedios, cuando blasfemias pronuncias, provocas mi indignación. Déjame Énrico quejar de Don Gastón de Borbón, que te ha dejado en el riesgo? Cuando las paces firmó, dicen que pidió mi vida, y si no se efetuó, no tiene Monsiur la culpa. . Espera. . Clorinda a Dios, que es muy breve la partida, y así a disponer me voy. Aguarda. . No puede ser. ̱. Rémora será mi amor. ̱. No bastará a detenerme. ̱ Sirena será mi voz. Atiende? . Yo seré Ulises, que burlaré tu canción, denme los cielos paciencia. ̱ Paciencia me dé el amor. llorando se va mi ama, séjame Bretón. Por Dios que me digas, si alcanzaste del Parlamento perdón, porque yo estoy inocente, y he sido muy servidor del Rey, y a la Epifania tengo mayor afición, porque es la fiesta de Reyes, dolle por lo socarrón, mi bien. . Ya te han perdonado, mas con una condición. Y es? . Que te cases conmigo, pues eres, Bretón, deudor a mi honor. No debo blanca. Pues infame, bellacón, esto niegas? . Eso niego. Confiesas la deuda? . No. Que estás de ella libre? . Sí, Martir sí, no Confesor. Hoy Bretón te han de ahorcar. Casarme fuera peor. Deshonor te da el suplicio? Tú me quitarás honor. Llevarante por las calles con su poco de pregón. Por las calles me arrastrarán a pura murmuración, diciendo, veis este hombre? pues con Porcia se casó: uno dice, come brasas; otro, no si no doblón. Y con esto, señalado del noble, del labrador, del rapaz, y del anciano; es cierto mi deshonor, siendo por ti conocido cuando por mí no lo soy. Hoy Bretón te han de ahorcar. Casarme fuera peor. A Flandes se ha partido, aquesto es cierto, diciendo, que has faltado a su concierto, pues prometiste perdonar a Enrico. Algún daño, señor, te pronostico, tercera vez en Flandes, temer se pueden prevenciones grandes, si solicita amigos los que se muestran hoy tus enemigos. Mucho me pesa, que Gastón mi hermano se oponga a regular mi Parlamento, Herman mucho lo siento, y que altivo blasone, que me puede obligar a que perdone. Perdonadle si ha errado, que yo le juzgo mal aconsejado, qué es esto? . Que los Grandes, deponiendo la gala, y la grandeza, demostraciones dan de su tristeza. A lástima me mueve luto tanto, (llanto ha muerto el Duque Enrico? . El común de quejas, y gemidos puede informar, señora tus oídos. Dios sabe si lo siento, su causa ha conocido el Parlamento, porque si yo la viera nunca el Duque muriera, que mi Real clemencia publícara perdón, y no sentencia, sin que sus deslealtades pudiera irritar a mis piedades, . qué ruido es este? . Un hombre se resiste, y a tus soldados con valor enviste, ya viene a tu presencia. Imposible juzgué su resistencia. le orendisteis? Buena presencia. A este hombre quiso la guarda prender, y se ha resistido a todos con grande valor. . Porque 1CI Porque a muerto dos Capitanes. Cambert, hacedle dar un garrote. Señor. Esto se ha de hacer. Hermosa Aurora del Austria, mi causa favoreced, y vuestra piedad merezca tan desdichada mujer. Mujer eres? . Sí señora, oye las disculpas Rey, de haber muerto dos traidores, pues mis agravios vengué. Es mi apellido Clorinda, y mi patria Mompeller, Pais bello, que retrata. el más hermoso vergel. El Duque de Memoransí, galán Adonis, a quien la más libre condición rendido despojo fue. Me galanteó dos años, y amante, constante, y fiel, idolatró mis rigores, favor juzgó mi desdén. Pero como rinde el tiempo a la Torre más Babel, haciendo que el suelo mida el más alto capitel. Rindio al fin con humildades lo libre de mi altivez, que facilita imposibles la porfía si es cortés. Por ella opinión perdí, mi patria perdí por él, porque el amor cuando es grande, nunca repara en perder. Los lances que hemos pasado, que los calle, será bien, porque a tan castas orejas. agravios pudieran ser. Por tu precepto Real no me le dejaron ver en la cárcel, cuyas rejas. amante siempre rondé. Y aunque en muchas ocasiones en otro traje te hablé, ya Caballero Aleman, y ya Embajador Ingles. Con tantas solicitudes jamás te puede vencer, he hidrópico mi deseo aumentaba más su sed. Que amor con la privación, aunque en su puericia esté crece más, y más se abate, y entonces gigante es, Informada de su muerte a ver ese patio entré, siendo numeroso campo, con tanto armado Frances. Bien quisiera yo pintarte a Énrico, que dio a entender, menospreciando la muerte lo invencible de su ser. Mas la pena del contallo, la lengua ha de enmudecer, cuando anegada en mi llanto suspiros pronunciaré, Al dividir el acero, el más noble rosicler, que ilustró tantas Provincias, y conservó este laurel. Fueron tantos los gemidos del afligido tropel, que a sus voces, y a sus quejas de un desmayo desperté. Dichosos se juzgan todos, si llegan a merecer el colorir sus pañuelos del deshojado clavel. La tierra en sangre bañada, hubo soldado tan fiel a su amor, que la comió por no ollarla con el pie. Desamparado el Horizonte, del Sol la dorada tez, porque allí admiró vencido al que siempre vio vencer. Abrió la puerta tu guarda, para que llegase a ver la plebe, en un cada halso al que respetó Virrey. Yo que vi muerto mi amor, y fenecido mi bien, y hoy despojo de la muerte, quien árbitro de ella ayer. Con lágrimas, con suspiros, los aires embarecé, enlutando mis mejillas con funesta amarillez. A este tiempo, en ese patio, por su desdicha encontré dos traidores Capitanes, que debían honra, y ser A su dueño Memoransí; y considerando que olvidando obligaciones, que le han infamado infiel. Testigos apasionados fueron, sin agradecer, que sus oficios, y rentas las alcanzaron por él. Ciega de cólera, y rabia el acero desnudé, y siendo el castigo uno, muchos agravios vengué, Luis Décimo Tercio, heroico, tu Cristianísimo Rey, por quien las doradas Lises en mayor honor se ven. Piadoso, no justiciero, Abogado, no Juez, puedes disculpar acción, que justificada ves. Pues cuando les obligaran, o por rigor, o por ley, solo por no ser testigos debieran enmudecer. Porque al temor del cuchillo, y al asombro del cordel, los respetos de amistad se deben anteponer. Y si a cuistión de tormento los pusieran, sin temer los rigores, que a Dionisio intitularon cruel: Debieran sufrir constantes, gloria fuera el padecer, y si temieran, su lengua arrancarla fuera bien. Cuando las más brutas fieras agradecidas se ven, ave ligera en el viento, y en el mar humedo pez. Él el fante, y el perro, si a sus dueños muertos ven, uno atropella escuadrones, y otro no quiere comer. Mil ejemplos, mil nistorias pudiera, señor, traer, a no saber que tu estudio tan de continuo las ve. Y pues estoy disculpada, si dos traidores maré, a una venganza tan justa, es justo que perdón des. Si algo merezco con vos, aqueste favor le haced. Basta que vos lo pidáis. Y aquí fin la historia dé, y los Anales de Francia ejemplo a los siglos den, que no hay Grande, que lo sea cuando se opone a su Rey.