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Texto digital de La fe se firma con sangre y el primer inquisidor San Pedro Mártir

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Atribución tradicional
Antonio de Zamora
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Antonio de Zamora Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La fe se firma con sangre y el primer inquisidor San Pedro Mártir. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/fe-se-firma-con-sangre-y-el-primer-inquisidor-san-pedro-martir-la.

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LA FE SE FIRMA CON SANGRE Y EL PRIMER INQUISIDOR SAN PEDRO MÁRTIR

JORNADA PRIMERA

ERA , l Mor, qué será un temor, A tan cobardemente osado, que solo sabe el cuidado el idioma del dolor? qué será un temor? amor? Pisa quedo. . Tan medrosa; Laura, la planta se anima, que con ser curioso el aire; no puede saber si pisa: pregúntaselo a esa siempre feliz alfombra florida, que para estrado del tiempo, Abrilteje, Mayo pinta; y verás, que te responde, no sus pasos nos marchitan, que cuando un amante (al cielo por quien padece) camina, no imprime huellas, pues vuela con lo mismo que suspira. Dígolo, porque si mi ama, por mi desgracia, me atisva, al torno de su coraje me debanará las tripas. Tan cruel está? qué necia, Laura, es la pregunta mía, si es mi rendida esperanza el blanco contra quien vibra la cuerda de mi desprecio, los arpones de sus iras. Ya el riesgo desde más cerca se percibe, daos prisa, Laura, no sé qué ilusión, que sombra, qué fantasía embarga en mi movimiento (che, los pasos a mi caricia? Qué os suspende? . Aquella no- que te mostraste propicia en mi pretensión; y aquella de mi muerte, y de mi vida negra noche, pues compré mi dicha con mi desdicha, en este mismo jardín, junto a aquella funtecilla, que hace vívoras de aljosar cuantos céspedes salpica: (ay infelice!) a mi hermano Rícaredo Barlasina, ese traidor Federico, hermano de Margarita, que foragido, las quiebras de esas montañas habita, dio injusta tirana muerte, tan pronta, tan improvisa, que a la menor punta fue precipicio su caida. Ay, Jesús, lo que me acuerdas! cierto, que todos los días rezo por su alma dos paternostes de rodillas; por señas, que ayer, con más miedo, que cera bendita, me cumplieron la promesa calientes Ave Marías. Aquí (ay infelice!) mientras idolatra mi porfía, a la dicha de un desprecio caminaba, que en divinas hermosas crueldades, basta un desprecio para dicha, guardándome las espaldas, perdió mi hermano la vida: desde entonces, no tan solo pudo lograr mi caricia, cara a cara los arpones, rostro a rostro las heridas; sino que en mi amante acecho, no ha permitido enemiga, que hidrópico el pecho beba el tosigo por la vista. Por aquí, las noches que baja al jardín, y Fenisa hace gárgaras en solfa, cantando versos en cifra, sube a su cuarto; y así, escondido: mas ya pisan cerca de nosotros, tomo cien palos en cortesía. Marmores, que en esas mudas talladas deidades frías, con respiraciones muertas, alentáis estatuas vivas: admitid, pues, entre tantos helados bultos, que anima el cincel, el bulto, el hado de un infeliz, que las iras rondando de una hermosura, vive, si es fácil que viva, corazón que alas de nieve cobardemente palpita. Dios quiera; que no me turbe; Laura, tú tan escondida? Estaba de aquellos tiestos cortando unas clavellinas; no si no flores del berro. Prosigue el tono, Fenisa. Mamola mi señora Marisabidilla. Yo te obedezco. . Ay Enrique! cuanto; pero no prosigas vil afecto, que no quiero, que al acordarle, repitas sus mentiras, y mis celos; porque siendo ofensas mías, ni aún el aire ha de saber mis celos, y sus mentiras. Amor, sacia por los ojos esta amante hidropesía, del pecho bebe las luces a centellas cristalinas. Si los ojos poco sabios, se confesaron despojos, mordazas pondrá a mis ojos la ceguedad de mis labios: agravios son; pero agravios, que los disculpa un error, qué será un temor? amor. Buena es la letra. . Te gusta? Jesús, qué maravilla! Es milagro, que haya cosa que me agrade? . Sí, que estriba en no decir bien de nada, parecer en todo linda. Pues Don Enrique, que ha dado en ser Poeta de esquina, la hizo, y. . Vive mi rigor, deidad a quien sacrifica un desdén idolatrado tantas pavesas votivas, que a saber, que de ese aleve la menor prenda admirías, que ya que no de memoria, pueda servir de reliquia mi onojo. . Si el tono es bueno, porque esté la letra escrita de Don Enrique, he de hacer desprecio de su armonía? Señora, no me dirás, qué contraria antipatia de unos días a esta parte sus acciones fiscalizas? siendo así, que ya a sus quejas, si no amante, agradecida se te iban almibarando tantas crueldades de acibar. Qué causa más que su engaño, su falsedad, su malicia; y en fin, su desdicha, que es el móvil de mis desdichas? díganlo de Federico las amenazadas ruinas, de su hermano la tragedia, y. . Mejor será, que lo digan sin arrodeo aquellos áspides de Serafina, que para matar tu amor le hirieron por la terilla. Mientes: pues si fueran celos; qué son celos? presumidas fantasías de mi ofensa, yo misma, airada, atrevida, no le abrasara con cuantas llamas mi coraje aviva? y después, desperdiciando mi aliento, aquellas aún tibias pavesas de su castigo al blanco de sus caricias, no le cegara yo propia los ojos con las cenizas? Ay de aquel, que espera dar sin ser posible que finja, satisfacción verdadera a una acusación mentida! Si de esa manera pagas amantes hipocondrías, tu misma sola te puedes galantear, y aún a escondidas. Dices bien, que solo puedo merecerme yo a mí misma; mas de mi desdén son tales los rigores, que imagina mi altivez, que aún yo conmigo había de ser esquiva. Sin somentar sus enojos, o quien pudiera decirla, qué es crueldad! . Eso es err Eso es tema. . Es ceguedad, Es tiranía. . Es antojo. 3. Es. . La música prosiga, Fenisa, mas no la letra. Por si el hurto me adjudican, la que voy a cantar es una letra Gongorina. La que Persía vio en sus campos, émula a un tiempo de Cintia. (cho? Válgame el Cielo! . Qué escu- Yo, entre atrevida, y remisa, ni a huir, ni a acercarme acierto. Unas mentales trabillas me ha echado a los pies el miedo. Aquí ha de haber mil desdichas, Yo bien quisiera escapar: mas por aquí, que es la huida, fue un ratón, y no me atrevo. Qué haré? . De una carabina a la seña, ha entrado un hombre al jardín, pues le divisa, aunque a media luz lo estorbe arrebozada la Luna, mi ardor, por estas tenaces enredadas celosías: hasta ver de tanto asombro el fin, no se determina mi valor a salir. Ya, dejando de la cuadrilla la gente, a la seña vengo: qué ordenas? Pues en mí misma casa estoy seguro, que os volváis al monte. . Mira. Esto importa. . Pues a Diós. . Dónde mi planta camina, si huyendo de un riesgo, ̱s esio seprecrio? Huyamos, que es lo seguro. Perdona, señora mía. . Ya, aunque sin vida, te sigo. Espera, aguarda, enemiga. Ya aqueste es mayor empeño, amor, pues a Margarita un hombre detiene. . Sombra, o imaginada mentira de mi delirio, qué quieres? Quién sus ofensas castiga, a riesgo de sus alientos: Federico soy. Sin vida me han dejado esas palabras. Qué escucho? si solicita su venganza vive Dios, que en la defensa, atrevida mi espada, vengará dos agravios con una ruma. Cómo, Federico, airado, sin temer de la justicia la amenaza, el verde coto de aquesos jardines pisas? Escucha, que no será la relación muy prolija, sin gastar lágrimas, que habrás menester a prisa: Yo, hermana, una noche, en cuya hallada estación, bullian en tantos ojos del Cielo, tantas luminosas niñas, con esta llave maestra, por no alterar la familia a deshoras, a mi cuarto por aquesta estancia iba con harto sueño, y cansado de empeños, y garzonías; mas sin sospecha, que yo, nunca he tenido malicias; cuando un hombre, que el esconce de aquella puerta encubría, no hay paso me dijo: yo, que sufro pocas cosquillas, con dos, u tres estocadas puse medio a la porfía; y no me costo trabajo, porque como el tal venía guarda alquilada del que debía de estar arriba, con la obligación cumplió, riñendo como su tía: (mas qué hombre pagado, no ha sido siempre gallina?) al ay de mí! que cayendo dijo, y al ruido que hacían las espadas, te escapaste; con que fue cosa precisa en mi peligro, sin dar satisfacción a mis iras, hacerme al campo, tomando amparo en esa cuadrilla, que el riesgo cela con tantas atalayas foragidas: Herejes son, y aún por eso me estuvo bien la acogida, pues me absolvieron la muerte, sin gastar agua bendita; y como mi natural es a las cosas divinas tan inclinado, al instante se me pegó la heregia, que siempre ha sido acertado buscar buenas compañías; pero viendo, que no era razón, que tú, Margarita, te salieses sin castigo, detrás de una mascarilla, al jardín entré con esta llave; y he tenido dicha en hallarte tan a mano; pero sin gastar saliva, ni tiempo de lo que habemos de dar cuenta en la otra vida, sabe a qué vengo: a que ya que fueron de mi ignominía padróneslas verdes hojas, que el viento a rasagas riza, sean también de mi venganza láminas vejetativas; y sin gastar frases vengo en substancia, hermana mía, a matarte: y así, muere consolada, Margarita, de que martir del amor, no necesitas de Misas: bien sabe Dios, que lo siento; pero hay cosas tan precisas, que no está en manos de un hombre librarlas, ni remitirlas: y así, el veneno acerado de esa vívora bruñida lo ha de apurar. Tente, aguarda: qué en vano el pecho se anima? no hay quien mi vida defienda? Si hay quien defienda tu vida, tan noblemente, que en ella a su misma muerte libra. Antes con un golpe solo he de lograr dos heridas: qué esto a mi valor suceda? ha traidor! ah fementida! el picaporte de golpe ha caído, con que quita el paso a mi indignación; mas resolveré en astillas esa puerta,, cuyos goznes a mi persuasión rechinan; o malaya una, y l veces la cobarde valentía de mi esfuerzo, pues airado no la rompe, o la desquicia! mas qué mucho, si me hielan cuantas lágrimas destila de los parpados del rostro el llanto de mi fatiga? ahora, memoria tirana, que justamente benigna, una cólera me borras, y una confusión me pintas: qué quieres de mí? si en esta matizada estancia umbría, di muerte a un hombre, maté a un hombre, que me ofendía: pese a mi indignación! yo temo? sí, pues a vista de mi delito, el cabello, o se espeluza, o se eriza; pero ha de valerme más que un agravio una mentira? que no haya quien a mis fuerzas unido, me ayude a abrirlas? Si ay, porque para un despeño, nunca falta compañía: invisiblemente yo, porque de estorbo no impida mis laureles, que de vuestros precipicios se fabrican, daré a tu cólera pago. Ya, a mis tenaces porfías, de cansado, el pino ronco en vez de crujir suspira. Que en balde fuera tu fuerza, si las llamas, que respira mi furia infernal, no hicieran su tenacidad cenizas! Vencí, vive mi coraje; agravio, y honor albricicias. Airado, Infelice joven, qué te detiene? camina. Ilusión, de cu cadaver, estas tejidas ramas monumento verde son, porque en iguales líneas, al paso que mi temor vaya creciendo tu pira, no el paso me embargues. Cómo esa cólera, remisa la acción, y la voz te hiela? Tirana, aleve, enemiga, ya testigo no blasone una pasión mal nacida, de que hizo un agravio, sin que le costase muchas vidas. Eso sí, muera a tu enojo ella, y quien de sus caricias es dueño, que ya mi astucia es de tus pisadas guía, para que mi envidia logre de Enrique, y de Margarita las ruinas rojalá, así pudíese lograr mi envidia la de un asombro, que ultrajes a mi poder profetiza la de un Joven; tronco, que de la Hérética familia de los Maniqueos, nace a ser de la Fe encendida antorcha, que al mundo alumbra, cuanto al Infierno fulmina. De Don Pedro de Verona, a cuyo nombre apellida su Patria: o nunca Polonia, Universidad florida de Italia, fuera en mi daño fragua, en cuyas asquás vivas, al yunque del tiempo labra el sudor de su porfía, contra mí las ponzoñosas saetas de su doctrina; pero tanta fortaleza, yo haré, que al poder se rin de mis armas, aunque en él tantas virtudes se alistan, que introducida una vez mi ciencia en traje de espía, puesto que jamás ha sido mi ciencia espía perdida, reconocida la parte más flaca, y reconocida la forma en que mis astucias la han de hacer la batería, yo convocaré al certamen mis veteranas milicias en lascivia, y mundo: veamos si es posible, que resista un hombre armado de afectos Mundo, Demonio, y Lascibia. . 1. No se pierda la ocasión, dale. . En aqueste escondite me quiero meter. 2. Cogite, 3. Servitor, seo Molondrón. 1. Lo que ha garlado el maldito, aquí nos ha de pagar. Antes por tanto garlar, he caído en el garlito. 2. Al Maestro Cuchillada los nuevos hurtar la cena? La que yo hurté no era buena, y ahora la pago doblada, 3. Un cordel saco cruel, para cierta cosa. . Malo, esto es coscorrón con palo, o ahorcarme, y darme cordel. 3. Ya anudo los aparejos para un cordelejo. . Hay más? 2. Date prisa. . Por San Blas, Santo de los cordelejos. 1. Todo el mundo se haga sordo, y venga ese dedo presto. Ay! 2. No te aflijas, que aquesto es un dedo todo en gordo. 3. Atale a ese mentecato la otra mano. . No es razón. 1. No haga ruido. . Ustedes son, que yo, ni aro, ni desato. 2. Empiécese, pues, la tanda sin ruido. . Gentilaliño! ha señor mío. 3. Anda, niño, anda, que Dios te lo manda. Pues ya el cansancio me ahoga, venga el cordel, y acabemos, 1. El cordel no le daremos, pero le daremos soga. Pues no le ablanda el pesar de mi dolor, que es, confieso, un Hereje. 2. Y aún por eso te he de hacer desbautizar. 3. Razón tiene, aunque la oculto; cese, y vaya con despejo, en lugar de cordelejo, un Miserere. 2. Y de bulto. Y aún peor está, que estaba: Miserere? 1. Alleluya. 3. Brava industria! . Pues si es suya, no quiere que sea brava? 3. No has de remediar tus coces, aunque en mi oprobio prosigas. 2. Pégale, y no se lo digas. Ah señor? . De qué das voces? Caballeros vuestro trato noble, de un simple se venga? 1. Por Dios, que trae buena arenga el santurrón. 3. El novato. 1. El mísero. 2. El insolente. El gallinón. 2. El cuirado. Tras que le hemos perdonado de caridad la parente. Ya la cólera me escarba; ay más qué pagarla en fin? 3. Que nos ha de dar el ruin? Daré a cáchete por barba: tómate ese mogicón en lugar de dos perdices. 2. Huyamos. 1. 3. Hay mis narices! Servictor seor Molondrón. Necio, como desatento obedeces tu capricho? calla. . Si haré, que ya he dicho mi atrevido pensamiento: tú de esto tienes la culpa, pues pudiendo habernos ido a la guerra entre Estudiantes, somos martires del limbo: a coz, y bocado andamos los nuevos en el retiro de las posadas, adonde A somos de la hambre pupilos. Pese al alma de la vida! y aún a la alma que me hizo, para ser fámulo de cordelejos masculillos, misereres, candelillas, humazos, y soplavinos. Molondrón, de Marte el siempre velico heroico ejercicio, no dudo que de laureles, verde galardón invicto teje a las sienes; mas sabe, que entre belicos bullicios, no es Soldado quien no anda galanteando el precipicio: no digo yo que en las letras no hay riesgos, habiendo altivos alientos, que solo escriben las materias del peligro; pero es más remoto el riesgo; pues poner un silogismo, ni es comvatir re bellines, ni es desmantelar castillos. A eso un cuento, que no es el de los cinco chiquillos. Caminaba un Portugués con un mozo Vizcaíno, y oyendo en una posada la música de un pollino, le preguntó muy finchado; qué Avichí cuestí? qué vicho? la calandría de Castilla respondió el mozo: a que dijo el Fidalgo; y pone oyos? huevos como unos borricos, replicó el tal; pues fincas cuatro, o cinco huevecinos de a calandra de Castela: el mozo, cuerpo de Cristo, que aunque de Vizcaya era, de puro puercoraído, en la mesa se los puso, y él como a real de enemigo les tiró, hasta que atascado con los estorbos del pisto, dijo: (limpiando del bozo los relieves amarillos) o que es os ovos son buos; pero teingmuito comino; Esto es lo que te sucede a ti, supuesto que has dicho es buena la guerra; pero es buena por mal camino. Mi inclinación es aquesta, y ójalá, ya que he elegido esta línea, penetrando Sacros Misterios Divinos, de cuyo tesoro es la Teología el archivo de mis Padres, sacudiese aquel veneno nativo, que derramó en sus er tanto herético vestigio: enemigos de la Iglesia son, y aún enemigos míos, porque contra la Fe, son mis padres mis enemigos, Por esto, desde Berona mi Patria (ay de mí!) he venido a Volonia, porque dado al literario ejercicio, ensalzar la Fe consiga; y porque vean los siglos, que de padres Maniqueos nacen Católicos hijos. Vea Bolonia, a quien parte el Reino, sierpe de vidrio, hasta que teniendo fértil tantos brazos fugitivos, pone alfombras de cristal al dos el del Apenino, que en su esfera se condensa un rayo, que despedido del Católico furor, en átomos vuelve tibios, cuanto Maniqueo alienta, siendo de tanto castigo de la Fe al soplo, en elaire padrones los desperdicios: ha cruel memoria mía! Molondrón, dame esos libros. Muere, traidor: muere, ingrata: No morirán, que así consigo mayor triunfo que su ruina. Antes, cruel Federico; que a la que idólatro ofendas, reverente sacrificio será a su deidad mi vida: Eso ha de decir mi brío, muriendo, o matando. Ay infelice! . No has oído ese ruido, Molondrón; Yo entiendo pocó de ruidos, Señor si mis ruegos pueden lograrte una vez benigno, envota piadoso a tanto acerado arpón bruñido las puras. . Qué importa, si ellos se dan por los mismos filos. Ya mis cautelas, haciendo, que Federico Variño a Enrique encuentre, introducen este desmayado hechizo de Don Pedro al cuarto; y pues ya mi intento he conseguido, Enrique, y Variño, haré que se busquen divididos, porque el ruido no embarace el combate, que medito: con este prodigio hoy vencerá al Cielo el Abismo, Señores, qué tenga yo un natural tan maldito, que sin irme, ni venirme, como si me hubiera ido, tenga un miedo cómo cuatro? Ya es tiempo, coraje mío, Esta puerta: mas ay triste! piadosos Cielos, qué miro? ay de mí! que un sentimiento me cuesta cinco sentidos. Cómo qué? mujer en casa? digo pues, soy yo judio de la tentación, que quieren untármela con tocino? Bella infelice mujer, que en brazos de un parasismo yaces; de ti huire, pueseres delirio de mis delirios. Así tu piedad, cruel esta vez, en el conflicto a una mujer deja ni es noble, ni es compasivo, quien quiere que valga más una ilusión, que un peligro! mas su hermosura. . Ese riesgo no temas, que aunque sus tiros no venza tu resistencia, los vencerá su desvío: o si para sus prisiones le dorase bien los grillos! Esto ha de ser: Molondrón, mientras yo a su vista asisto, traiga un barro de agua. Si es para rociar, traeré vino, que de vino un barro, sabe mucho mejor el rocío: para el pícaro, que venga con blanco, sin chistar tinto, Infeliz deidad, alienta, suspira, que pues te miro sin aliento, tomaré de buena gana un suspiro. Aquí de vuestro favor, Señor: o si hubiera sido posible haberla amparado, sin poder haberla visto! Una dicha, por desdicha tienes? mira los partidos raudales de ebras, volando con plumas de oro los rizos: mira esa frente, que en tanto nevado mársil bruñido, parece que se labró del hielo de su desvío, los que ya trémulos fulgores, advierte dedos zafitus; qué harán sus rayos ardientes, si saben abrasar tibios? Cielos, favor, porque entre una compasión, y entre un delito, estoy muriendo dos veces de piadoso, y de atrevido. No ves, como a los incendios de los ojos, le deshizo parte de la frente, porque es la nariz cristalino carámbano, que compone perfección del precipicio? repara, que en las mevillas, nevado lienzo de armiños, de sus lágrimas al temple, la pintó el dolor dos lirios; no enamoran en sus labios cuantos arreboles tiros son nácares de una concha, que cuaja perlas a hilos? cómo ahora enmudeces? dila: hermoso imposible mío. (sias. Sin mí estoy! . Cómo a mis an- Qué error! . Cierras el oído? Ay de mí! . Si muerto matas. Favor, Cielos. . Qué harás vivo? Qué es esto? . Vuelve a mi llanto Vuestro soberano auxilio, Señor, invoco, pues ya cobardemente resisto. Alienta, que ya ha tulado me tienes. . Pese a mis bríos! de mis desesperaciones, qué quiere el poder Divino, que aún este triunfo me estorba? Ahora lo verás, altivo espíritu, precipitado escarmiento del Olimpo. Con miedo a mirarla vuelvo. Bien haces, pues incentivo de tu culpa, son sus ojos ponzoñosos basiliscos de esas trenzas, que a sollozos peina el Záfiro lascivo, está la casualidad fabricándote los grillos: cada mano, que derrama la congoja, o el descuido, es etna, que oculta el fuego. entre pólvora de armiños: qué aguardas? dila: infelice mujer! . Ya de nuevo animo. Qué indigno poder. . Ya aliento, Te entrega hoy. . Ya respiro. Tu error conoce. . Qué dicha! Pues no me valió el hechizo de la vista, verteré el tosigo en el oído. Ay de mí! . Nueva batalla es su voz. . Ya a tus avisos vuelve. . El agradecimiento va ya rondando el cariño. Hermano, Enrique, señor, oye, espera: mas qué miro? quien despertó de un letargo, para entrar en un delirio? Quién vio iguales confusiones? Amor. . Muerte. Beldad. . Juicio. Pues se frustran mis astucias, uniendo a los dos, que altivos se buscan, otro combate airadamente apercibo. Aunque de mi enjo huyas, te he de matar. . Federico, retirarme, no es huir. No; pero es estar remiso al valor. . Qué mi valor sufra, que a sus ojos mismos se maten? mas de esta suerte. Déjalos, pues su peligro idolatran. . Muerto soy! . A costa de tu castigo conoces tu error. . Por donde se librará este prodigio, que contra mi guarda el Cielo, si le acometen altivos a un tiempo el mundo, en las iras de Fedérico Variño, la lascivia en Margarita; y en mí mismo ardor yo mismo. Enrique. . Mis pasos sigue. Ya, aunque a mi pesar, los sigo, que este riesgo no permite a mi sentimiento arbitrio, . Dónde vas, mujer, que llevas tras ti todo mi albedrío? Dónde vas? huye su encanto, Ven a lograr sus cariños. Cielos, qué tropel de asombros me asalta tan de improviso, que aún la misma admiración está violenta conmigo? Mira ese infeliz, que vierte purpúreos raudales tibios, sin hacer, que un desengaño le valga su precipicio. Qué infelicidad presume en tu error tu desatino? qué más dicha, que haber muerto quien supo morirde fino? No ha un instante, que animaba: pues en qué confía altivo un pecho, en quien no hay aliento, que no sirva de suspiro? Qué nuevo afecto ha trocado mi afecto, pues repentino, para pintarme un ejemplo, me han robado un desvarío? Qué mis astucias se frustren de esta suerte? . Ya mi aviso obra en su pecho. . Ahora importa recazar al enemigo. Ahora toca a mi asistencia duplicarle los auxilios: mi voz sigue. . Mis acentos obedece, dilo. . Dilo: ay de ti loven, si aquel término de tu gemido, en la estación de un instante no te logro muchos siglos? Dichoso tú, Joven, pues falleciendo, has conseguido víctima de tu congoja, suspirados sacrificios. Ay de ti, Joven, si aquel Amor. . Muerte. Beldad. . Juicio. Segundo nuevo certamen, no menos fuerte, averiguo: Cielos, favor. Favor, Cielos! cruel pirata, enemiga de mi honor, espera; y tú, aleve: en vano me animo! donde infiernos, hallaré amparo? . En los brazos míos. Qué acogida a tanto riesgo, piadoso Señor Divino, buscaré? . La Religión del siempre Invicto Domingo de Guzman, Padre de tantos blasones, como prodigios. Yo te amparo; que tu vida mucho importa a mis designios. Yo te guardo, para ser luz de la Fe. . Qué hayas sido, Custodio, de mis victorias siempre el estorbo? . No, indigno Lucero, que a las tinieblas precipitaste contigo tantas Estrellas, rasgando las cortinas del Impireo, pienses conseguir tu intento. Por lo menos, ya consigo de Federico el despeño. Eso dirá su destino. Tampoco tú pienses, que escarmentado, o remiso volveré el rostro al empeño. Harás más esclarecido el triunfo en la resistencia. Ignorado vaticinio de mi primer dicha, ya seas quien fueres, te sigo. Ya, soberana influencia, te obedezco. . . Ven conmigo, A mi venganza. . A tu gloria. Y porque nunca a su oído mi persuasión falte. . Y porqué tenga siempre Federico presentes mis amenazas. Diré a voces. . Diré a gritos, Inspirando sus acentos. Amor. . . Muerte. Beldad. . . Juicio.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA: Oiga, hermano. . Padre mío, no sé nada, no sé nada. Desde que el Padre Fray Pedro es conventual de esta casa, no ha vivido con él? . Etiame No tienen ambos, a causa de que le asista en las muchas enfermedades que pasa, una misma celda? . Quoque. Pues como alega ignorancia, negando lo que aún los otros Religiosos ven? . Necuacuam, Menos Latín, y más juicio; y advierta, que si nobasta la blandura, haré, por ver si así le vuelven él habla, que le den. . Benedicamus. Dos disciplinas. . Deo gracias. Venga acá, es verdad Molondrón, que cuando la noche baja, en la celda de Eray P ed (supongo que disfrazadas) entran algunas mujeres? Padre Prior, si esa es chanza, yo no soy hombre de burlas, ni Fray Pedro hombre de trampas. Pues de tres, algunos Padres, cuando al refectorio pasan, (drés. oyero las voces. . Miente los Pa- Qué es lo que habla? Lo que digo, y lo dijera a ser Padres de la Patria, cuanto, y más Padres Frailescos. Bien puede ser, que esta infamia se la haya ocultado a él; pero pues averiguarla toca a mi oficio, esta noche, pena de obediencia. . Vaya. Déjese abierta la puerta de la celda. . Cuaré causa? Quiero, si en este delito incurre, que no le valgan disculpas. . Lo de cogerle con las manos en la masa, es esto? pues mire, Padre. (gañan, Qué he de mirar? . Que le en- porque Fray Pedro es un Santo. Tal vez con las pieles blancas de cordero, he visto al lobo; y en fin, como Cristo manda, solo el hipócrita, hermano, en aquesta vida humana se conoce por las obras. Pues ya que las obras bastan, dígame Usencia: de un hombre, que a disciplinas se rasga el cuerpo; que trae silicios, como camisas de olanda; que ayuna más que un Poeta; reza más que una Beata; estudia más que un tramposo; y sobre todo, descansa menos que el que tiene pleitos, pretensiones, y cobranzas, debe hacerse tan mal juicio? Todo eso puede ser vana cautela del disimulo. Y caso, que le tentara el diablo, por donde pueden entrar mujeres en casa? Eso quiero yo saber. Para qué, para buscarlas? Está loco? . Parce Pater. Qué dice? si no mirara, que es un simple. . Verbún caro. Padre mío de mi alma, perdóneme, que soy Lego. Levántese vaya, y haga lo que le mando, pues ya es la hora acostumbrada de oír las voces. . Requiescar. En qué se detiene? . Vadam. Qué reza entre dientes? . Nihil, Pues mire, que se lo encarga mi voz, pena de obediencia, y que a averiguar su causa voy tras él. . Venite cua Pater mí. . Rara ignorancia? Ya. Señor, que en el retiro, mejor diré en el alcázar de esta celda, a tus oídos dirijo mis alabanzas. En mis labios purifica las voces, porque a tan Sacra Divina Región no lleguen como mías mis palabras. Dos años ha que del mundo, huyendo las asechanzas, dejé el golfo, y en el puerto, varada viviente barca, me redimi del inquieto tumulto de sus borrascas. Y como he venido a ser, entre todos cuantos guardan la Religión de Domingo, o ya estrellas animadas, o humanos soles un tibio reflejo de su enseñanza, cuanto ha estado de mi parte en negarme a la profana comunicación del siglo, huyó mi amor, mas no basta, si en mi fragilidad no me ayudo con vuestra gracia. Esta, Criador Divino, he de deberos, por si hallan mis Padres; en quién Manes ha sembrado su cizaña, en mi ejemplo, que su oscuro herético error deshaga. Este es todo mi cuidado; mas también mi confianza toda sois vos, y a ninguno vuestra confianza engaña, La doctrina Maniquea es esta; cuyas erradas líneas, en áspides tienen la pluma, que las estampa. Yo, Señor, por vuestra honra he de volver, con borrarla de la memoria del mundo; y pues gustosa trabaja mi fe, guiadme el impulso para conseguir la hazana. , s 3. Descansa, descansa, Campeón valiente, si la lid aguardas: descansa, descansa, pues es razón reservar el aliento hasta la gloria de entrar en bata- (lla; descansa, descansa, Campeón valiente, si la lid aguardas, Divina Cecilia hermosa, bella Catalina amada, celestial Inés, a cuyas tres protecciones sagradas confieso tan soberanos favores, honras tan altas, como en finas repetidas visitas mi amor alcanza: en hora feliz; o puras Vírgenes! logre mi estancia en vuestra luz los Divinos relámpagos que la bañan. Pedro como de mi amor estas finezas extrañas? El Señor a consolarte nos envía. . Así te paga nuestra fe la devoción que nos tienes, pues en ala del viento el viento cortamos. 3. Y pues tan confuso te hallas. 3. Descansa, descansa, Campeón valiente, si la lid aguardas. Qué dicha iguala a la mía? Cómo, si las consonancias oyes, con que de su culpa, haciendo vanidad cantan, a castigarle no entras? Quién osadía tan rara tuvo hasta hoy? . Pedro mío, los firmes nudos enlaza de nuestro amor. . A mis brazos llega, Pedro. De esas plantas aún soy indigno. . Haslo oído? Aún escuchándolo, no halla razón de creerlo mi duda. Quién, si no mortal saña, para acusarle, volviera en veneno la triaca. A mí sola me desprecias, Pedro? . Beldad soberana, eso de mi amor presumes? cuando mi amante constancia en lastres, para tres vidas tiene repartida una alma? Qué esperas? entra, y dando voces, pública la causa de tu enojo. . Así el decoto de una Religión se ultraja? Pues ya mi favor te alienta. Pues ya mi afecto te ampara. Pues ya mi fineza vistes. 3. Y pues ya el amor te ensalza. Esto importa que no oiga. 3. Queda en paz. . El alma os dulcemente arrebatada (sigue, de tanto hechizo. 3. Pues presto volveremos a animarla. Descansa, descansa, Esperad, y no creciendo mis ansias enamoradas me dejéis, que es mucha pena la ausencia de lo que se ama. Qué esto sufra? . Qué esperas? Oíd, aguardad. . Deo gracias. Padre Prior, en mi celda vuestra Paternidad? Calla hipócrita, calla aleve, indigno de esta Sagrada Religión, que escandalizas vestidura que profanas. Aunque mis pañadas culpas, indigno de ella me hagan, no se en que ahora he delinquido. Las mujeres que aquí estaban, qe han hecho? . Aquí mujeres? Si yo distintas, y claras oí sus voces? . Ya veo de la infernal asechanza los efectos. . Ea, diga, a donde están? . En esta estancia, de esta pobre humilde celda, donde pudiera ocultarlas mi malicia? . No le creas, que efectos son de le magía, cuya viciada doctrina, se le crió en la crianza de padres Herejes. . Pues dígame, con quien hablaba; si estaba solo? . Con nadie. Ya convencido, no halla disculpas. . Padre Fray Pedro, no ha escuchado la campaña; que toca ad manducationem? Calle, loco, y no me haga, que colérico. . Tacete. Pues estas cautelas traza el Demonió, y revelar la verdad no puedo, valga mi silencio a mi inocencia. Venga conmigo a la Sala del Capítulo, que allí han de saber sus infamias los Padres, y desterrados ambos. . Ambobus, zarazas. Habéis de pagar las culpas: el uno, de estas profanas lascibas fragilidades; y el otro, de hacer espaldas a tan feo error. . Audite, precor, Padre, que yo en nada peco, si no es en sa gula. Llévalos, y satisfagan con el castigo, elerror con que a ese habito agravian. Bien sabe Dios mi inocencio La mía la sabe el agua, pues aún mis brindís son puros. Quién creyera que en tan altas virtudes, como en Fray Pedro de Berona el mundo aclama, cayese mancha tan fea? Oh fuese cierta la mancha, sin que tu discurso sepa conocer desde hoy, con cuanta sacilidad la aprensión de los sentidos se engaña! Deja, hermosa Margarita, el llanto, pues ves que ya, cuanto de beldad te da, tanto de vida te quita. Enrique, no es mi dolor sentir, que mi dueño seas, pues basta, para que creas la eficacia de mi amor, ver, que en tu amparo, segura la Italia he peregrinado. Desde el día en que hizo el hado de mi pena mi ventura, solo siento, ya que esposa tuya he merecido ser, que mi hermano quiera hacer desdichada una dichosa, y que su ira nos obligue, Enrique, a andar de esta suerte. Aunque juró darme muerte, desde que supo que sigue mi amor tú sol, prenda mía; no me ha de causar recelo, yendo en mi amparo tu cielo. Pues ya más templada envía su luz el Sol, será bien tomar los caballos. . Favio con ellos está; y pues sabio acuerdo será, que den noticia estos Labradores, que sembrando el trigo ves, de cual de estas Quintas es, entre árboles, y flores, la de Ricardo mi amigo, preguntar es lo mejor. Bien dices . Ah labrador? 1. qué se os ofrece? . Así el trigo logres, que atento me digas, cual de esos Villajes grandes es el de Ricardo de Andes? 1. Yo en las rústicas fatigas del campo tan nuevo soy, que mal decirlo podré, pues sola esta vez bajé a la heredad en que estoy. Llega a ese otro compañero, que al sulco el grano derrama. Ah buen hombre? 2. Quién me llama? No me diréis, pues espero de vos este alivio, cual de Ricardo de Andes es la Quinta? . 2. De aquel cipres, la pompa piramidal, que apenas de aquí divisa la vista, pues cerca está de Efín, de seña os podrá servir; mas ved, que os avisa mi amor, que en este pequeño monte, algunos forajidos, ejecutan atrevidos mil robos. . Mal a su ceño puedo ceder, pues a Efin, Ciudad, que triunfos blasona, en esta Marca de Ancona esfuerza pasar, a fin de asegurar en ella una vida, en que fío el reposo, 1. Dios te haga muy dichoso. 1. Dios os dé mala fortuna. Quedad en paz, Labradores. Qué beldad tan soberana! Hado infiel. . Suerte tirana, Suspende de tus rigores el ceño. . El rigor detén, que si tu enojo me quita el bien que amo en Margarita, para que quiero otro bien? . 2. Ya que a proseguir me obligo mi dichosa simentera. 1. Ya que abierto el sulco, espera, que en él despártame el trigo. 2. Sin hablar al Maniqueo, que junto a mi heredad tiene la suya, empezar conviene la taréa. . 1. Tu deseo la labor prosiga, y vea este Católico necio, que hago de su Ley desprecio. 2. Mi voz su castigo sea, 2. Divino rocío de mejor Aurora, (das, pues único dueño de mieses dora- consiste en tu influjo el colmo de guía mi congoja, (todas; para que la tierra obediente a tú (imperio, espigas produzca, que borde a tú (aljósar. 1. Lucero, que el centro del Erebo moras, pues arbitra eres de cosas visibles, haz que los granos, que al sulco se (arrojan, por tus sombras solas, (fijo; el fruto numere, que el colmo está a rubías aristas igualan tus sombras, Ande, hermano Molondrón. Cierto, que es cosa penosa, Padre mío, caminar un hombre a pie, y sin alforjas; mejor en la Estudiantina vida, que en la Religiosa nos iba, pues mejor era que una capilla, una corra. Ande, y calle, . Linda flema! cuando a la Marza de Ancona nos destierran, y en Efin, Ciudad, que una milla corta está de aquí, hemos de hacer una vida remolona. Si esta es voluntad del Cielo, qué quieré? . Que me socorra con un zóquete, y un trago. No sea loco. . Dale bola; pero aquí dos Labradores están, y yo quiero de gorra refrescar. . A dónde va? Camarada, tiene bota? 2. No, porque mi sed mitigo con cuantas lágrimas brota mife. . También este es cazurro, vamos a otra. (zaqu Qué hace? . Y él, no tiene un que cómo un zaque me ponga? 1. No, porque en tanta fatiga, me alimento de la copia de tristes lágrimas, cuando al compas de mi zampoña repito al aire, esparciendo átomos, que el aire doran. Lucero, que el centro, Errado Labrador, calla: quien te ha dicho, que las cosas visibles formó el demonio, hidra, que en siete horrorosas escamadas testas, siete mortales culpas trémola; sin duda en tu pecho vierten su maldiciente ponzoña cuantos basiliscos trenza, cuantos áspides enrosca: qué poder tiene esa astucia, para fabricar la pompa de esa rosa, a quien el Sol dorado afeite arrebola? hizo esa abe, que a la Esfera, ramillete, o mariposa, ámbar respira con alas, y se remonta con hojas? hizo ese arroyo, que cuando entre mátices se engolfa, abre al lienzo de esmeralda cristalinas claraboyas? No, que no fueran perfectos, a ser suyos; luego apoya no hacer nada, no haber hecho, ni ave, ni arroyo, ni rosa: huye tus errores, y clama sus misericordias, diciendo en la confianza del auxilio, que ya invocas. 2. Divino rocío, Cómo teniendo al oído aquella voz, que piadosa, de Dios el divino influjo, para su cosecha implora, no la sigues Maniqueo? qué infame apellido tomas de Mañes, que significa locura en Persiano idioma! No, como queréis vosotros, que añadida unan, a otra, hombre, que Mana derrama, signifique; mas qué glorias a podéis tener, que no sean alabanzas mentirosas? Por más que mi intento culpes, has de ver cemo no logras, que estos granos de oro; que arrojo para que esconda en sus entrañas la tierra, adiós encomiende. . Toma, Herejillo campesino, esta entre estas, y entre esotras. Qué es esto, hermano? Es de fe estar hecho una ponzoña. 2. Pues ya en su divino nombre, dorada lluvia copiosa doy al aire, porque vea tu envidia la tubia copia de oro, que las hoces siegan, y las palas amontonan. Porque tú tu fe mantengas, porque tú tu error conozcas; yo, en nombre de su poder te ofrezco, porque le invocas, tan tubia míes, que entretantas espigas no se interponga aquel vicioso veneno de alberjas, ni de amapolas, pues el volante nocivo contagio de la langosta, desde hoy ha de respetar el lindero de tus heras, sin que su tosigo infeste el vulgo de sus macollas. Y a ti, en debido castigo, tal miseria, que ambiciosa tu soberbia a esta abundancia, a espigar vaya las sombras, pues produciendo cizanas, esa heredad será ociosa, en tus aras la asistencia de los trillos, y las horcas. 1. No tus amenazas temo. 2. Tus palabras prodigiosas creo, porque tu verdad está diciendo tu forma. 1. Y así, al viento que me escuche. 2. Y así, al aire que me oiga, répito otra vez, vertiendo en cláusulas armoniosas, Divino rocío, Lucero, que el centro, Padre, volviendo a la hambre de mi barriga carcoma, pues es tan Santo, no hará que produzcan estas rocas perdices asadas, como los Figones de Bolonia? Con paciencia los trabajos son suaves, no reportar la indignación al destino. Por Dios, que es buena la forna: pues quien le metió en entrarse Religioso? . La forzosa razón de la razón. . Y es piedad, que a un destierro ahora os siga? . No es culpa mía. Sí; pero es misericordia traerme sin comer? juro a Deténgase, hermano. . Boto a Qué es lo que dice? . Por vida. Si el Cielo quiere, que pronta mi voluntad obedezca, yendo a la Marca de Ancona desterrados sus secretos, después que en edad tan corta he peregrinado la Flamilia, y la Romandiola, la Florencia, y Lombardía, será bueno, que responda indignado a sus favores? No, Padre: mas qué le importa mi hambre? qué se mete el Cielo, en que yo coma, o no coma? como el que sin culpa venga por compañero de horca también desterrado, como si yo hubiese entrado de orza las mujeres en su celda, os en solfa yos chillio oyó el Prelado. . Ay de mí! que si advierto la deshonra, que sin culpa me adjudican, mortal tosigo me ahoga: si reparo, en que las voces, que oyeron, fueron canoras cláusulas de Caalina, Cecilia, y Inés, mis tres soberanas protectoras, cuyos alientos logró mi indignidad, boca a boca, mudo en consuelo la pena; y ya cruel, ya piadosa una memoria que alienta, y me mata una memoria, por no descubrir del Cielo favores, de mi propia ignominia siendo móvil, hoy desterrado me arrojan a Esin en la Marca. . Plegue a diós, que al que nos remonta, como a falso testigo, le quepa la taba monda siempre en su porción; y por jubileo, abujas, y obra, con que sastre de la guía, la tela de la hambre cosa: que el día que confesaré, encuentre Beata sorda: que se le pierda la espuela, siempre que camine en posta: que haya muchachos llorones, cuando predicaren honras: qué jamás procurador logre ser: que se le rompa el Avitó: que le toque una semaña tras otra la Misa postrera un año; y por la mayor de todas, mil maldiciones, que nunca le conviden para boda. Allí habitación funesta de pieles, plumas, y sombras, para bostezar horrores, abre una gruta la boca: a ella vamos. (tola Muere aleve. Muerto soy! . De una pis- el tiro no has oído? . Y una triste queja lastimosa (dre, también. . Qué haremos? ay, Par que ya el miedo me revosa por una parte, que cae aquí acía las acesorias. Eso duda? tras mi venga. No ve, que desde esta loma, hasta el monte hay mil pantanos? Haga yo lo que me toca, y Dios lo que a su servicio mas conviniere disponga. Pues lo que a mí me conviene, es ir haciendo la coja, y parecer en Esín, para remojar la obra, que esto de las cañas huecas, no habla con espadas flojas. Pues quiso su desventura, a ese hombre infeliceata, mientras yo amante pirata sigo el corso a esta hermosura. A mi fuga, y a este velo, deber espero mi vida. . Espera, ingrata homicida; quién vio fugitivo un Cielo? . no verte libre presumas, aunque atropellando galas, vueles pájaro sin alas, corras céfiro sin plumas. De ese laurel el cancel me oculte, pues ya desmayo. No harás, que no puede un rayo ocultarse en ellaurel. Ay infelice! mi hermano, mi muerte es cierta. . Detente; y pues libre de la gente, que por el monte, y el llano te sigue estás, por qué ajenos sentimientos huir tratas? no huyas, que tan dulce matas, que echate mi muerte menos. Que sea tan corta mi estrella, que cuando Enrique atrevido, . dejando olvidado el ruido de aquella noche, de aquella madre de horrores, creía, que tenía ya segura en la Marca mi hermosura? la fortuna siempre impía permita entre tanto afán, que dé mi vida al través con Vándidos, de quien es Federico Capitán? Esta banda cuidadosa, voz, y rustro oculte. . Aunque tu hermosura no se ve, me ha dicho mi corazón, rompe esa tiniebla oscura: no ves cómo he dicho bien? bella eres, que tu desdén me ha pintado tu hermosura: ciega, y muda, de esa suerte te imagina mi dolor. Allí está: albricias, amor; quien dio albricias de su muerte? Gaufredo? . Variño? . Hoy ruido en el monte, atrevido al tiro vine: qué ha sido? El motivo del estruendo, es, que queriendo ofender, por dar a su valor nombre la Cuadrilla, cierto hombre, con quien iba esa mujer, a su altiva furia fiera quiso resistir osado, Y en fin? . En fin, queda atado, Si él vive, mas que yo muera, Este es el que de la lucha me apartó: suceso raro? Yo le hablo. . Yo me declaro. Variño? . Gaufredo? 2. Escu- (cha. Sin que la valgan los pies. Habiendo llegado aquí. Habla, en oyéndome a mí. Escúchame, y di después. Cielos, qué será su intento? temiendo estoy sus enojos. Amor, déjame los ojos. Amor, vuélveme el aliento, A esa, que tu enojo ve, A esa, que miras aquí. Yo en el monte la seguí, Yo en la maleza la hallé, El alma amor la rindió, Mi vida fue mariposa. Y con razón, que es hermosa. Eso iba a decirte yo. Esclavo de su poder. Amante de mi ventura: Idólatro esa hermosura, Enamoro esa mujer. Sabiendo ya mi afición, tu amor allabio se asoma? Cómo Gaufredo, no toma tu amor la mismalección? Yo entre arreboles serenos su beldad vi, y su desdén. Yo en su ingratitud también la vi, poco más, o menos. Fantasía es, vive Cristo, amar sin saber que es bella. Yo estoy contento con ella, aunque nunca la haya visto. Sin mirar su perfección, qué razón puedes tener? Pues si la razón es ver, ya te igualo la razón. Ay infeliz! . Mas qué miro? dicha mi desdicha fue. Tente. . Aparta, o lograre dos venganzas en un tiro. Suspende el volcán de acero, que me toca defender su vida, por ser mujer, y por ser mujer que quiero. Mi vida de vuestro aliento hoy depende. . Esa tirana, Caufredo, es mi aleve hermana; quita, pues. . Es vano intento. Vengar pretendo una ofensa: ved, que vos fuisteis conmigo a dar a su amor castigo, Ved, que estoy yo en su defensa. A esto mi honor me ha obligado. Crueldad más que honor ha sido. Ya quedas obedecido. Ya nos tienes a tu lado. De qué das voces? . Qué es esto? Qué detérminas osado? Si no es, o muerto, o vengado, no desamparar el puesto: mi honor vengo. . Mi valor así obliga su desdén. Fedérico dice bien, Caufredo dice mejor. Pues le ha llegado a ofender en el honor, no hay disculpa. Sea cual fuere la culpa, yo solo sé que es mujer. La vida os ha de costar la defensa de un error. Yo solo sé, que mi amor sabe morir; y matar. Igual golpe considero, cuando amparan, y maltratan: muero, si a mi hermano matan, y si no le matan, muero. Enrique; el aire veloz, en esos cóncabos huecos, regareándome los ecos, deja sin ruido la voz. En suerte tan importuna, Cielos, qué haré? mas qué dudo, que a morir con él no acudo? Enrique? Cruel fortuna, donde me llevas, si en vano, cuando las manos me anudan, se esfuerza aquel temerario ardimiento de mi fama? Margárita, avaro el viento, el eco a mis ansias hurta, y en halagos restituye, lo que en gemidos usurpa. Dichoso Favio, que al golpe de ardiente vala sañuda, perdió la vida infelice: yo que en dobladas angustias inmortalizo el aliento, para conservar la injuria; pero en qué pienso, que al aire mi queja otra vez no adula? Margarita? Enrique? . Cielos, aunque lejana, y confusa, aquella es su voz; pues como aunque sin vista discurra, no voy tras ella? Mas ay! que en móviles penas duras tropiezo, y precipitado a la muerte, que ya busca mi ira, voy. Infelice joven, no de las piedades sumas de Dios desconfíes. . Quién de un desdichado procura reservar la vida? . Quién, para que lo veas, esta injusta niebla te quita del rostro. Aún ahora es mayor mi duda, pues en este monte. . No en el motivo discurras, pues basta saber que vengo, hombre infeliz, en tu ayuda; y porque lo veas, esas atrevidas ligaduras romperé. No harás, que ya que ella de mis brazos huya, en él me he de vengar, puesto, que perdidos en la inculta maraña, llegue hasta aquí. Loco, qué es lo que procuras? Lo que le toca a mi afecto, el día que su hermosura goza, No hay quién me socorra? Ya que a mis manos segunda vez has dado, como intentas librarte? . Detén la fuga mujer, y tú de elacero suspende la airada furia. Hombre, diablo, o ilusión, que en la intrincada espesura de este monte te apareces, fantasma de mi locura, quita, o en ti dará el golpe mi enojo. . Estando segura a mi vista Margarita ya, qué recelo? . Mi angustia ya es menos, mirando a Enrique. En fin, qué es lo que procura vuestro encono? . Yo, vengar unos celos. . Yo, una injuria. A tener las manos libres, yo os hiciera, que ni una, ni otra empresa consiguierais. Ya que tu venganza buscas, véngate si puedes. . Ahora lo verás; mas quien anuda el movimiento? . No llegas? Sí; pero ay infeliz! nunca mas tardo; el pie en hielo inmóvil, o se transforma, o se muda. Gaufredo, llama la gente, y ella me vengue. . Ahora buscas mas cólera que la mía? No ejercitarla presumas a mi vista, pues mi vida he de perder por las suyas. Quién muriera de una vez, para no morir de muchas! Gaufredo, en qué te detienes? El corazón se despulsa. Pues ya que su ruina estorbas, veamos como la excusas, si llamo la gente. . Pues qué aguardas? qué dificultas? Ahora lo verá: Soledados. Prosigue, de qué te turbas? Soldados, amigos. . Habla; Yo, sí: o pese a la sañuda ira, que remisa, solo viles desalientos pulsa! La gente llama. . No puecado. Muévete. . Estatua soy muda! Pues ya que de mi poder, ambos castigos estudia vuestra ceguedad, ahora veréis, que la piedad triunfa. Infelice Caballero, desalentada hermosura, ya tenéis el paso franco. Cómo pretendéis que huya, sin que este escondido acepto pabone en manchas purpuréas de su vil sangre? . Eso no; pues porque el precepto cumplas de Dios, a tus enemigos es bien perdones, y arguyas, que pues su piedad te libra, también su amor los indulta. Ven, Margarita. . Mis plantas van sincopando las tuyas; y pues a la vista hay caballos, que nos conduzcan, y cefiros son, que calzan talares por erraduras, ellos nos libren del riesgo. No os detengáis, pues ya rubia la delfica hoguera baja a apagarse en las espumas. Qué esto mi agravio consienta! Pues para nuestra ventura os trajo Dios, él os pague la piedad; que por vos usa. Síguel os Gaufredo, o rompe la cadena, que le anuda la voz. . Habéis visto ya cómo vuestra ira se frustra? Ya lo he visto a mi pesar. Pues ya las sillas ocupan de los brutos, y volando la hierba, que huellan, burlan, ahora en nombre de Dios os vuelvo, para que se os restituyan voz, y acción. . Para que ya la quiero, si se me oculta el sol que idolatro; pero porque a embarazar acudan que se escapen, de esta suerte mi enojo los estimula. Soldados, a la maleza: amigos, a la espesura. Ataja, ataja. . Que en balde, si mi favor les ayuda, lo intentas. . Quién será, Cielos, este hombre, cuyablandura, si persuade como docta, ímpera cómo ascoluta? No los sigues tú? . No, pues, ya que mis acciones mudas, pedir a tus pies espero absolución de mis culpas. Cuánto esa mudanza estimo? Tú los errores alumbras de las sombras Maniqueas. Pues no es la estancia oportuna para oír de penitencia, y ya desde aquí consulta mi vista de Esin las torres, que en toscana arquitectura; siendo montes de pizarras, se empinan al Sol agujas; en él te espero. . Por quién; de Domingo en la clausura preguntaré? . Por Fray Pedro de Berona. . Pues divulga tu virtud la fama, así que baje la noche oscura; en Esin te busco. . Adiós. Hoy vuelvo el rostro a mis culpas; Hoy al Templo de la Iglesia anadiré esta columna. Dios sea aquí, a imitación de Fray Pedro de Berona, donde hace su vita bona el hermano Molondrón. Dios sea aquí: prisión fatal de esta hormiguilla casera, predicador de escalera, y baldado de Migal. Y pues hasta que otro día, encandilándonos bien, dar buenas noches conviene, buenas noches celda mía. Del Padre Prior Faustino, ya la bendición logré, y dándole cuenta de la aventura del camino, disculpé el haber dejado perdido a mi compañero. Y pues aquí vengo, espero; después de haber yo cenado? pongamos sobre esta mesa luz, como mi amor previno, Válgame Dios, con el vino, lo que la vista me pesa! desde que comí a porfía en el santo refectorio. Ánimas de Purgatorio, yo os mando una Letania; porque aquestas eficacías venzáis del sueño inhumano, hasta que a ver al hermano el Padre venga. Deo gracias. Padre mío, en hora buena venga a esta su casa. . Calle, que la ingratitud con que hoy me desamparó cobarde, me tiene muy enojado. No fue culpa mía Pater, sino del miedo, que es un Vizconde de los mortales; pero pues es hora, quiere que por la cena le baje? No sabe, que yo no ceno? Sí; pero Usencia no sabe, que yo ceno por entrambos? Vaya, y espere que llame en la Porteria un hombre, que ha de venir a buscarme, y a este sitio le conduzga. Es seguro? . A confesarse conmigo viene. . Pues voy; y de aquí allá, por si cabe este mendrugo, le iré ablandando en el gaznate. . Ya, Señor, obedeciendo vuestras voces celestiales, piso la cárcel de Efín, si con vuestro amparo hay cárcel; mas puesois, Señor, testigo, de que en mi pecho hay bastante resiguación para el mal, no os pido, no, que se aplaque vuestra justicia, sino que vuestra justicia aclare; no que sin culpa padezco, pues no sé cual de ellos pague, siendo tantos, que se igualan las culpas a los instantes; sí, que en esta acusación, no hay más verdad, que no hallarse, que en la esencia de lo incierto, son las mentiras verdades Vuestros favores ofrecen. motivo a sus impiedades: si vuestro favor me acusa, quién ha de haber, que me salve? Hoy a vuestras plantas llega aquel, no ya miserable Joven, que de sus despeños labró sus felicidades; sino el feliz Joven, que atropellando el dictamen; (cierto para él hasta aquí) el silvo de esas piedades, cordero, y oveja, busca el recinto, y el enjambre; Y pues para vos, Señor, no hay día más agradable, que aquel, en que de sus culpas un pecador se retrate; día es de pedir mercedes, alumbren vuestros celajes (pues sois de justicia Sol) mi ignorancia, porqueaclare con vuestras luces sus dudas: más ay! que al descanso fácil me concedo, cuando al sueño mis esperezos persuaden. Abierta la puerta queda, por si viniere, no ataje mi resistencia este alivio, que si esta vida es certamen, no es cobarde quien descansa, para volver al combate. Arma, arma, guerra, guerra: Aunque del sueño te ampares, veamos si contra mi astucia eres hombre, o eres jaspe: Pedro? . Quién llama? Quién busca tu valor deja el infame Avito que vistes, sigue los invictos Estandartes de Federico Segundo, tu Emperador, cuando al aire entoldan nuves de seda tremolados tafetanes: ese es tu espíritu? mientes, que tu espíritu no es cobarde; no te mueve con su ruido, trueno artificial, el parche? empuña el bastón; mas como imagina mi coraje dársele, si cruza el miedo la crucificada Imagen? pero no soy, el que altiva airadamente arrogante en el Desierto intenté, que hiciera las piedras panes? si al original me atrevo, por qué el traslado me abate? empuña el bastón. Sin que Escuadrones Militares sigas, galardón frondoso sabrá el laurel coronarte; pero pues tú de la Fe, cuando en ti solo se vea firmar la Fe con su sangre, toma este acero, mas no para guerras materiales, si para mística guerra, a cuyos filos flamantes, la infame Secta perezca de los Maniqueos, antes que su vil propagación a mayor número pase: esta armonía te llama. Ese honor te persuade. Arma, arma, guerra, guerra. Sigue a Cristo. n Sigue a Marte: qué importa, que contra mí le des armas, y le escapes de este riesgo si le esperas? pues ha borrado el dictamen de Federico, mi astucia otro mayor. Hoy mi ultraje he de vengar, si el Infierno no le ayuda. . Señor compadre, esta es la celda; entre pues, y confiésese al instante de espacio, que el Padre está hecho a confesar a Sastres, que es menester harta flema, para componer retales, y le oirá con mucha forna. Tan otro intento me trae a su vista, que su error ha de escribir con su sangre, pues mudé de parecer. Yo importo aquí: ya delante quien ha de vengarme está. Veamos, como ha de vengarte. Que mucho, que de mi triunfe, si Dios contra mi combate le arma de favores? . Pues porque no tenga tu ultraje disculpa, en tan alto auxilio yo me ausento. . Dime antes como, si la virtud tiene por cimientos las piedades, le ministras instrumento de venganzas, y coraje, muertes, y ruinas? . Porque aunque con sus filos mate, con ellos mismos perdona; pero tú, espíritu arrogante, lo verás en la ocasión. . Qué ira! qué rabi Despache, que quien no tiene conciencia, no ha menester tanto examen. . Si pensaria este hombre, hipócrita, o ignorante, porque rendido a un delirio, sin saber lo que habla, hable, que Apostata de mi Secta, a ajena Ley me entregase? tan errada, como creer, que Dios cría, y que Dios manda cuanto visible en el mundo, muerto, o animado yace. Si pensaria: mas Cielos! logró mi fortuna el lance, pues dormido alienta. . Aquí Infierno de tu coraje: muera a tus iras. Espera, Custodio, y mi frente enlacen las verdes alas, que en tantos verdes corazones laten. Tú a sus voces te suspendes, cuando toda Italia sabe, que Federico Cariño tiene el corazón de jaspe? Si habrá quién le ampare ahora? muera, pues. Quién arrogante matarme intenta? . Quién viendo, que cuando no hay quien te ampare, mas que el aire en sus espacios, te teje defensa el aire, muerto anima. . Quién mirando, que el viento piadoso labre una insignia, que predice a titriunfos, y a mi afanes; y más cuando el viento, aquí, no sin misterio, la trae. Ojalá mi juicio mienta: de ella, y de ti huye, y no sabe, si podrá de sus incendios, aún con huirse librarse. Eres Federico? . No. Pues di, quién eres? . Un áspida Qué es tu inteto? . Ya ninguno. Protestas tus dogmas? . Antes has de probar mis enojos. Eso es querer, que me ensalce la Fe, ciñendo mis sienes los galardones de Mártir: quién te lo estorba? Una sombra. . Mata. Tiempo habrá en que mate. Y tiempo en que te arrepientas, Yo arrepentirme, no es fácil. Pues huye de mí. . Si haré. Ve libre. . Aunque no lo mades voy siempre libre conmigo. Ay de ti, si no clamares misericordia! . Di, en Dios pueden faltar las piedades? No, porque son infinitas. Pues como ellas no me falten, yo pediré en la ocasión. Sabes si podrás? . No en valde prediques mi obstinación. Pide perdón. . No hallo frases. La piedad busca. . No quiero: qué porfiado es el Padre! Pues hombre infelice. Pues hombre astuto quédate. . Parte a tu despeño. . A tu engaño. Tiempo ha de haber en que saque de tu obstinación tu llanto. Tiempo ha de haber en que esm en tu sangre este puñal. Y entonces verás amante, cuan grande pecador fuiste. Por Dios, que tú no eres Ángel, O si te viera contrito! Oh si te viera cadáver! Y, o si yo fuera capaz de morir! porque el ultraje no me atormente, de ver que Sagradas Armas labren de Cruz, Espada, y oliva la Fe de Pedro; mas antes que las esgrimas, quizá en Sagrados Tribunales, haré que quedemos, él abatido, y yo triunfante.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Despeñadas Estrellas, vivas exhalaciones, o centellas, que al Alcázar Celeste rasgando la cortina al negro centro de una, y otra ruina, precipitasteis una, y otra hueste, poblando el viento condensada nuve, cuando atrevido presumí Querube, que fuese en el Supremo Capitolio, el Aquilón del sitio de mi Solio: piratas de la vida, que en bajeles ardientes, (del piélago mortal instables puentes) encorso siempre eterno sulcáis el negro ponto del Aberno; que ofrece en ondas rizas, a mar de llamas, margen de cenizas, cuando en perpetuo espanto, el rocío del llanto en cada flor que infesta su corriente, en vez de perla, cuaja una serpiente: venid a mi lamento, vire a la estigia su bajel Caronte, rompa mi voz al que os alberga monte, la rígida mordaza, y el siempre pardo horror, que despedaza, por quien todo el Infierno con fiereza, aún no respira, y piensa que bosteza, de paso a vuestro vuelo, arda dos veces hoy el Mongibelo. Hoy en Rabena entra este hipócrita Pedro, a quien encuentra un perpetuo contrario mi porfía; mas cómo ha de morir, si es pena mía? restituido ha, como del destierro va desde Esin, reconociendo el yerro de la falsa apariencia del oído: qué fácil de engañarse es un sentido! Hoy entra; y con más fuerza (pena rara!) pues de Gregorio Octavo la Tyara manda (mi aliento mismo es mi homicida!) que de Milán la Inquisición presida, sin que de Maniqueo quede rama, que no alimente el fuego de su llama, dando la Iglesia altiva hojas de acero al tronco de una oliva. Solo puede esta noche, (mientras Neptuno lava al Sol el coche) de su predicación lograr el fruto, nieve cóndense el tenebroso luto, que entapiza la Esfera, y desgajada en copos Pedro muera; pues no hay por él más muerte, que el temporalle estorbe (dura suerte!) la unión del vulgo ciego, a quien predica, blanda nevada pica . la cólera del Noto, y pasando a batalla el terremoto, dispare al aire, duplicando ruinas, arco celeste, flechas cristalinas. o C Padre, es posible que quiera, (por cierto capricho solo) que seamos en Rabena Policarpos bárbirrojos? a puros chichones traigo hecha sarta de madroños la cabeza, y no era mucho el que no fuesen más gordos? ha Padre Inquisidor, estos son guijarros, o son copos? Pequeñas errantes nuves dispara el ábrego a soplos, formando en la tierra tantos e,y alinos promontorios. Ya escampa, y llovían piedras? sin duda, que los demonios envían a ese otro mundo, con figuras de retorno. Condensadas balas vibra coléricamente el Noto; y para segundo susto, bajan hielo, y corren golfo. Pesadas carnestolendas hace el tiempo con nosotros, hartándonos de pelladas de una arina como plomo, Este edificio es, si bien las señales reconozco, la Partoquia de San Juan. Y bien? . En su Religioso centro he de tomar albergue. Cristo mío, qué es lo que oigo? no es mala cama una tumba, no es mala almohada un isopo, no es mala manta una manga, ni es mala cena un rosponso: que haya quién ande con Santos? que quieren por fuerza, que otros lo sean, sin saber de esto, mas que echar calzas a pollos: la Iglesia posada? . Cielos, que este accidente el estorbo sea de juntar el vulgo! Eso le causa alboroto? mas que no se junte. . Preciso será, que a todo el contorno avise de mi llegada; y de que apenas Apolo ese raso azul celeste bordará a pérsiles de oro, cuando sus culpas reprenda. Que se convide a unos toros, con balcón pagado, y dulces, sin que se tape los ojos? concedo: qué se convide a una boda, donde hay gozo, con bebida fría, a ver pagar sus palos al novio? vaya; mas que se convide, aunque dejen el reposo, estando nevando a chuzos, es peor que asistir a un torno, peor que una Misa nueva, y peor que un real de a ocho. Yo he de predicar; si el Cielo se resolviera en arroyos. Pues qué llame la campava, Padre mío, que habla gordo, que los Legos no se entienden, como no hablan desde el Coro. Mientras la cólera pasa del tiempo, nuestro socorro el pórtico de la Iglesia sea. Ya en él me acomodo: el algodon berroqueño están mullendo los lodos. Hermano, convoque el Pueblo. El vendrá al ruido, si ronco. Señor, Requeña en sus culpas vive obstinada, tan monstruo de delitos, que a sí mismos se numeran ellos solos: a vencer su obstinación tuerzo el camino de Cómo, sin más tiempo, del que deja el transito a un Religioso. Este accidente mi intento frustra, pues el vulgo todo, temiendo la nieve, yace a mis sentimientos lordo: no tengo para llamarle mas voces, que mis sollozos; juntadme el Pueblo, Señor, en Casa de Juan me acojo, voces que aciama en desierto, pues es su atributo propio. En Rabena clamé; y tú, Sirena de golfo undoso del Jordan, a cuyos gritos se estremecieron los Polos, pues del Cordero de Dios fuiste índice prodigioso, la palabra de Dios muestra, porque conozcan; que solo tú has dado de la palabra, y el Cordero testimonio. Ya esta antorcha de Rabena; con acentos luminosos el Pueblo llama; y por más que dispare el Cielo copos, mas ha de avivar su llama; ya tu fe consigue el logro, pues en confusos tumultos, sin zozobrar en escollos nevados, responde el Pueblo a las voces del asombro. Qué prodigio! . Qué portento! Sin apagarse a los soplos del viento, ni de la nieve al ímpetu riguroso, arde en San Juan una antorcha. De algún milagro es asomo su explendor. . Quie de sus puertas ocupa el sagrado coto? Posible es, que no me baste mi frío; y mi hambre, sin que otros trabajos quieran que deje sin descabezar un zorro? quién va? que si es el Refugio, por muy buen partido tomo el pan, y el huevo, y no miro, si es que el huevo trae polló. Quién sois, que os señala el Cielo con un milagro, que absorto tiene el concurso? . Soy Fray Molondrón, o Fray Molondro, Predicador por la Orden. Pues merecéis este abono del Cielo, por Santo os besan la mano. . Quedo los mocos. Santo sois? . Menos la tara. No me oís? . No, que me corro. Del Avito unos pedazos me he de llevar. . Cómo? cómo? Hay tijeras? . Está puerco, con que es menester escoplo: a Fray Pedro de Berona. Ya cesó de nuestro asombro la causa; mas cuando no es un milagro anuncio de otro? Mas que a admitir parabienes, vengo a disuadir los votos, que idolatráis del pecado, y vasallos del demonio, dais a la deidad del mundo: o ceguedad sin apoyo! cual la víctima será, si es el Ídolo de polvo? mis pasos seguid. . Y sea diciendo todos en tono: a oír de Diosla palabra. Ya os seguimos. . Desembolso campañilla, calavera, vela, cruz, pintura; hisopo, bofetadas no, porque estás las han de traer los otros. Ea, aquí de mi doctrina: Fieles, al vapulatorio de mejillas; y si os duele, traer cartillos de pozo, o hacedlos, que yo me harto de mentales soplamocos. 1. Dale recio. . 2. Échale fuera Tírale, dale. . 1. Ay de mí! 1. Con esa se viene aquí? 1. Tened Zagales la fiera airada demostración, que no os ofendo en querer mendigar para comer. 1. En eso tiene razón; mas pues perdió su heredad, vaya el hereje moderno a mendigar al infierno. 1. Ni un solo grano, en la edad de dos lustros, me produjo esa míes, siendo así, que cada Orono la sembre. 1. Si espera solo el instujo del diablo para que crezca, para que a extrañarlo viene? 2. Y pues él la culpa tiene, la pena él solo padezca, 1. Silvia viene, prosigamos la siega en este repecho, pues ya por aquel barbecho viene el amo. . 1. Vamos. (ba, 2. Vamos. . 1. Cantado se le reci- puesto que el almuerzo tray. 1. Cielos; cual si no yo ay; que en tanta miseria viva? 1. Segador. . . 2. Segador. 2. Pues de tu sudor haces tu sustento, 1. Cáscaras, como calla el viento. 2. Cáscaras, como grita el Sol. 1. Cuando al medio día dejas la lavor, y descansa el corbo diente de la hoza 2. Cáscaras, como calla el viento, cáscaras, como grita el Sol. 2. Cuando la sed hace, que apures mejor al licor alz que el pan al zurror. 2. Cascaras, como calla el viento, cascaras, como grita el Sol. 1. Ya una, y otra vez le han dicho, que no espigue, o lloverá. 1. Villano calla, que ya, al ver tu necio capricho, a vengarme estoy dispuesto. 1. Pestes a mí? voto a San, que si cojo. 2. . Tente, Juan; 1. Llega, cobarde. 2. Qué es esto? 1. Qué ha de ser, muesamo, que ese Hereje vecino ha dado, en que donde yo he segado, o péseme, o no me pese, ha de espigar, como veis; y que yo le riño, sobre que no se le quite al pobre. 2. Qué más pobre le queréis? si desde la profecia de aquel asombro de España, solo adelfas, y cizaña, la tierra que labra cría. 1. No me lo acuerdes; y advierte, que hoy vengaré mis ofensas. 2. De la tierra; como piensas vengarte? 1. De aquesta suerte. sea mil veces tierr 1. Maldita que al sudor que la riega, dorados frutos niega; y en una, y otra infiel viciosa mata; áspides cubre, y tosigos recata en mengua del Estío: maldito sea el rocío; que en destiladas ebras perla a perla. baja a agostarla, mas que a florecerla; maldito. . 2. Sella el labio; porque si de tu error nace tu agravio, solo la culpa es tuya, y porque de él arguía la infiel desconfianza; oye como repito mi alabanza. Bendita una, y mil veces fértil tierra, que alllanto que la inunda, tantos colmos fecunda, que el hambre auyenta, y el pesar destierra; y pues mi dicha encierra, bendita sea la lluvia, que la baña: y benditos en dicha tan extraña, cuando la espiga crece, Sol que la dora, viento que la mece, porque de esta manera en parbas amontones. 1. Aguarda, espera, que de tu salutación reprendido mi despecho; a brincos está del pecho saliéndose el corazón; 2. Qué dices? 1. Que ya el error de creer, que el demonio fuese quien a lo visible diese mejor ser, vida mejor dejo, confesando a Cristo Criador inaccesible. 2. Pues tu desengaño he visto, a Fray Pedro de Berona busquemos, porque te dé sagrada luz de la Fe. 1. Pues sus milagros pregona Milán, a Milán he de ir. 2. Y yo contigo; 1. Primero nos deje el almuerzo entero. 1. Quién vio ventura cómo esta! 2. Pues delante de la cesta venid, diciendo conmigo: Segador, Segador, para con nosotros sea tan contraria la fortuna en todas partes, que apenas libres del chasco de Esiín, y la nieve de Rabena, a Como llegamos, cuando a cientifica pendencia os desafía ese acerbo Obispo hereje, que apela; pues lo es por su Sinagoga, a serlo por la Suprema; y más en tiempo que el Sol, siendo alfanje de la tierra, en la esquina del Verano humanas castañas tuesta, El crédito de la Fe todo mi temor alienta al mirar su error. Pues eso ha de ser a costa nuestra? si él, porque ha de ir al Infiernio a parar, desde ahora empieza a hacerse a la llama, salga a curtirse por la fiesta; y déjenos a los pobres, que para guardar las testas; traemos en las capillas castores de sempiterna. Téngale lástima, hermano, pues cuando su error obstenta, mas que de su ciencia, hace alarde de su miseria, para vencer su persidia. oh Señor! si se pudiera ministrarle un escarmiento, que no tocara en tragedia. Paso entre paso a la Plaza hemos llegado, palestra de este duelo: quiera Dios, que heréticas vendederas no nos concluyan los cascos a silogismos de pesas: vale Dios, que si se escapa de este día la refriega, nos libraremos. Mañana partir a Milán es fuerza. Padre mío, eso es hacer sin la huéspeda la cuenta. En vuestro influjo, Señor, confía mi insuficiencia lograr la victoria: divina llama descienda, que mis sombras ilumine, no porque yo no merezca vuestros favores, Acervo atrevidamente venza; ventaja llevo, pues él contra la verdad pelea, y yo la verdad defiendo, con dificultad penetran falsas armas los impulsos de bien templadas saetas. Eres tú el engañador, que a seaía, y al mundo altera? No soy quien engaños fragua, quien verdades aconseja soy: ojalá de mis vocos los desengaños aprendas! No será fácil, pues antes que tus mentiras conceda, . me daré muerte. No es este el que el aire reverencia, pues labra contra mis iras defensas en su defensa? sí, o me le finge mi enojo. Pues tan pertinaz te muestras, teme el castigo. La vida te ha de costar la experiencia, muriendo a mi enojo. Hereje, antes ciegues, que tal veas. Que a cualquier parte que huyo me persiga, y que no tenga poder para escarmentarle a manos de una violencia? Supuesto, que has prometido en pública competencia defender a tu Maestro, solo quiero, que defiendas la Epístola, que llamáis del fundamento, que muestra el título, y dignidad, que sacrílego profesa. El título es semejante al que en sus Carras expresa Pablo, pues firma Manes de Dios, por la Providencia, Apostol de Jesucristo: qué te detiene? a qué esperas? A que pruebes con razón, y autoridad que convenza, que Maniqueo fue Apostol de Jesucristo. La prueba está clara, si de él mismo atiendes a la promesa: yo enviaré el Consolador espíritu (dice) que enseña toda la verdad entera, que es principios medio, y fin: de ese espíritu la escuela haya enseñado Manes, consta, que es Maestro de ella, Luego si en él solo vino la plenitud de esa ciencia, como has de poder negar, que Apostol de Cristo sea? o dame uno de los tuyos, que erradamente se atreva a condenar su doctrina. Pablo, en aquella primera Epístola a Timoreo, profético la condena. Qué dice en ella? Qué habrá quien de la Fe verdadera se aparte, a la persuasión del engaño; y porque veas más clara tu conclusión, di tu Maestro no veda el Matrimonio? Sí; porque entre el varón, y la hembra no hay unión sin culpa. Pues si Pablo Apostol en esta Epístola, lo que tu Maestro culpa, amonesta, ya condena su doctrina. No dices, que habla la letra con aquellos, que se apartan de su Ley? Sí. Pues con esa razón venzo; Maniqueo de ningun se apartó: luego no habla con él. La mayor, es cierta; la menor, esfalsa, porque se separó de la Iglesia, apostata del Bautismo; pero supuesto que niegas mi proposición, responde a esta Teología, muestra la Fe de Pablo, que el pan con que el hombre se fustenta no vicia el alma, Manes, pisa la contraria senda: luego ya se aparta, pues sigue doctrinas opuestas. Yo no he negado, ni niego, que el Espíritu Santo venga sobre Pablo, y Maniqueo; mas con esta diferencia, en Pablo para enseñar de aquesta verdad la media, y aún menos; en Maniqueo, para la verdad entera: en el mismo Apostol fundo la solución, pues confiesa, que llegan a ser en parte doctos, y en parte Profetas, cuando venga lo perfecto: (dice él mismo) será fuerza se evaque lo que es enparte; y que como Pablo enseña, que ha de venir plenitud, que aquesta verdad perfecta enseñe; luego es Manes la perfección de esta ciencia? La autoridad de San Pablo mal, Maniqueo, interpretas, pues solo de sus palabras el contexto diferencia en conocimiento, que Sp en esta vida, y su tenemos dé Dios, al que tendrá de Dios en la eterna, del justo el alma, pues es el conocimiento de esta abstractivo por la Fe; y así es en parte el de aquella, por la lumbre de la gloria, antuitivo, y por la misma razón perfecto, bien claro el mismo Apostol lo expresa: Cuando dice: ahora miramos por sombras; mas cuando venga lo perfecto, cara a cara de Dios veremos la esencia; luego si en tu Maniqueo se cumple aquesta promesa, vosotros, y él, cara a cara veréis de Diosla presencia: sacrílego, si el espíritu de Maniqueo conservas, di, cómo es Dios? pues le has visto, explica con evidencia, si perfección te atribuyes, de la Trinidad inmensa el Misterio, y si no abjura a Maniqueo, y su Secta. Aunque pudiera evadir tus razones, y tus pruebas, no lo he de hacer, que es muy poco el triunfo que me espera, para que en lo más ardiente del Sol, sin sombra que pueda defendernos de sus rayos, te concluya. Buena flema: Hereje, y temer el fuego? esto es sufrir con paciencia las manchas de lo prensado, aunque todo el año llueva, y reñir por una gota, echada en carnestolendas. Como tú mi Fe confieses, yo haré, que el Sol que te quema, su ardor mitigue. Mi Fe no pongo yo en contingencias; mas si tanto con Dios puedes, haz, que hermosa nuve fresca la Plaza entolde. Si haré: Señor, no es la vez primera, que has librado con portentos de calumnias a tu Iglesia; y si alcunzó Josué, porque el Pueblo de Dios venza, no solo aplacar sus rayos, sino parar sus carreras, no es esta menos victoria: y tu Délfico Planeta, que en azul torno devanas tanta luciente madeja, no te agravies, de que el aire condensada nuve teja, que oscurezca tus reflejos; que en acto, que se atraviesa el crédito de Dios, saben iluminar las tinieblas. Nuves das? no serás tú abogado de las tuertas. Prosigue ya. Cielos santos, qué hombre es este, a quien la E (fera obedece, que su vista ya dos veces me atormenta? posible es, que mi opinión tal descrédito padezca? el pagará con la vida. No prosigues? Ni por esas. Qué os suspende? Ay infelice! Qué os admira? A esotra puerta. Veis, como piadoso el Cielo mis verdades desempeña? ves tu error, Heresiarca? Cómo ha de mirar quién ciega? Ya que no bastan milagros, Padre mío, basten piedras, Qué hace? Punto más o menos, despicar a San Esteban. Tanto mi cólera incita este hipócrita, que diera mi vida yo por su muerte. Aunque el Cielo le defienda de mis iras, motirá. Oh qué poco me amedrenta vuestra amenaza, pues ya veo el premio que me espera, que cuantas puntas me agravien, volverá el amor diademas! Ya veo, que contra mí vuestra obstinación apresta el golpe; y porque veáis cuan poco, o nada me altera, mañana a Milan me parto a precisas diligencias de la Inquisición, lograd tantas prevenidas flechas; mas sea advirtiendo, que os tengo de hacer más guerra muerto, que vivo, formando incendios de mis pavesas. Y tú, Aservo, sabe, que los errores de tu tema te han de costar una vida, y una vida, que deshecha a la cólera del fuego, (porque en tu castigo ve el mundo, que niaún tu cuerpo se ha de librar de la hoguera) en alados desperdicios será padrón, que recuerda, que la Fe a nadie exceptua de su Católica etna: Pues ya en honrosas familias, hace militares levas la Fe, ofreciendo a sus lauros Plaza de Armas en Florencia; dígalo Cruzada insigne, que trémola su bandera; Dígalo en Victoria, Santa María de la Novela, y Alno, monstruo de plata, cuyos raudales de perlas, teñidos de los corales, que cervices Maniqueas brotan, en ondas de sangre espuma rizan sangrienta. Tú verás tu precipicio, Tú llorarás tu tragedia, que yo libre voy, pues tengo. de hacer posada en la Iglesia de San Simpliciano, y él me librará de tus fuerzas. Ay de ti, si no te escapa tu magía! Ay de ti, si esperas en tu obstinación la muerte? A vencer. Aunque me venzas. No dudo, que en tus heridas esta hidrópica sed beba venganzas ensangrentadas. Verás, como en mi cabeza la Fe máquina frondosa de verde laurel enreda. Oh si lograse tu muerte? Oh si hiciese penitencia! Cuanto va, que tado este aparato de per recae sobre el campanario? pues si bien se considera, yo tengo cara de Mártir, y corro peligro: o pese a el alma de mi hermosura! señores, quien fuera suegra, que es la cosa más civil, que hay que ser, porque no fuera algo en aquesta ocasión! mas sepan, que si me pegan, para aquí; y para adelante de Dios protexto la fuerza. . Docto Aservo, tan del todo ha irritado mi paciencia la confianza de este hombre, y desprecio de la Secta, que me ofrezco a la venganza. Pues si tu brazo me venga, tu paga dejo en tu arbitrio. Para mano, que está hecha a muertes, no hay mejor paga que darla, que matar: Cesa, porque tu galantería, ya segunda vez me empeña? tú le has de matar? Yo mismo. Pues pide cuantas monedas te acordare el interés. Estaba por pedir treinta; mas tiene tan poca costa, que cualquiera cosa es buena. Cielos, que me ha de vengar! Verás a tus plantas puesta su cabeza, antes que el Sol segunda vez se adormezca en transportín cristalino; al canto de las Sirenas. Vas solo? Soy Oficial; y acabaré la turéa: En Baluna le espero? No le hierres. Buena es esa: os contentaréis, con que tire al ojo, y dé en la ceja? Mas seguro es un puñal. Pues eso no os cause pena, que con este saca espinas le rascaré la mollera. Pues adiós. Hasta la vista. Tomad. Por Cristo, que pesa: cierto que me hacia rico, con cuatro muertes como esta, Id en paz. Llegó su hora. Daos prisa. Valga flema, que esto de matar a un hombre, mas quiere maña, que fuerza. Mi enojo rija tu brazo. Yo daré por donde duela. Gracias a Dios, Margarita, que de amenazados riesgos y a libre, en tanta hermosura descansa mi pensamiento. Esta es Barlasina, Quinta del siempre florido Imperio de Flora, y en Milán, rico, noble mayorazgo nuestro: desde ella, viendo tus rayos, fui tan en su seguimiento a Bolonia, que tus pasos sincopaban mis afectos; y hoy, ladrón de tu belleza, mas feliz, a verla vuelvo: cuanto hay de esperanza a logro, de posesión a deseo! Feliz mil veces, Enrique, quien ya al deseado puerto llegó de sus esperanzas, en premio de sus afectos: ay Federico, que borra tu memoria mi consuelo. Ya que desde aquí has querido llegar apie, porque siendo Reina del verde Confín, quiere el contacto pequeño de tu planta dar senales de que ha llegado su dueño. Entra a tomar posesión (pues la tienes de mi pecho) de esta Alquería, que pobre está de merecimiento para albergarte. Contigo, Enrique, qué más Imperio? Andemos, porque dos hombres, recelosos, y encubiertos, aquí se acercan. Aún no me habéis dejado, recelos! Ven, pues. Hombre, u sombra, qué me quieres? A este retirado puesto, para toda una venganza os llamo, no sin misterio. Descubre el rostro. Si haré, Mis confusiones has vuelto en enojo; y si a acabar aquel duelo, que suspenso quedó entre los dos, me llamas, a qué esperas? Dejemos duelos, que ahora no importan, y altivos, a lo que importa pasemos. Quién en el monte estorbó la indignación alacero, al ir yo a vengar mi agravio, y al ir tú a vengar tus celos? Aquel hombre, que las iras entorpeció con portentos. Si de él te vieras vengado, te dieras por satisfecho de la fortuna? Mi vida fuera víctima en su templo. Pues atiende. Ya te escucho: Quién creyera, Santos Cielos, que cuando de la hermosura de su hermana, lince ciego, busca la llama en el siempre apacible espacio ameno, que a Cómo, y Milán divide, había de dar mi afecto con Federico? ah pesares! Aquí de todo mi aliento, vierta su astucia mi saña; y pues conseguí de Aservo la resolución, consiga el logro de sus intentos? ya Federico convoca al precipicio a Gaufredo, y a este asombro, que me ultraja, anda rondando el despeño: pues todos cuatro a mis iras mueran, que no me contento con una ruina; perezca el blanco, y el instrumento: no se ha de apartar mi astucia de este sitio, hasta que muerto con líquidas tibias rosas, manche la esmeralda Pedro, por vermé vengado, y porque avive el fuego mi fuego. Si es uno, y ese sin armas, demás estoy. Pues el no ha de morir? Una vida para mi es poco troseo. Estas razones me adulan. No seamos tan soberbios Gaufredo, mueran los dos, y pártase ese dinero. Porque no pienses que es este reusarme miedo, lo acepto. Pues estas ramas nos encubran, Eso sí, mueran los dos. Pasos siento. Gente sueña. Pues amigo, valor, cuidado, y silencio. Ay de mí infeliz! mas que para otro nuevo tormento pretende el Cielo librarle, pues en su defensa veo mi eterno contrario? Yo solo por su guía vengo, no para su defensa. Puedes tu inducir al riesgo? Sí, cuando el riesgo es laurel, y los pasos que contemplo, aunque son contra su vida, los da para su provecho. Como el que muera no estorbes, el demás triunfo te dejo. No lograrás tu ese lauro, a no estardado el decreto. Muera, y lo que fuere sea; Labradores, yo agradezco la fe con que habéis venido en mí busc 1. A tus pies puesto, espero que en la Sagrada Ley me instruyas, que protexto de Manes la infiel doctrina. Ahora viene con eso? mas que si cogiera trigo, se quédaba Maniqueo? 2. Tus piedades le consuelen: En tanto que yo me quedo aquí en oración, podéis el sitio corriendo ameno divertiros. Y yo, y todo. Sí, hermano. Pues volaverunte muchachos, acá conmigo. Qué Fraile tan indiscreto! Qué Labradores tan lindos! . Divino Señor inmenso, si me dais luz para ver, por entre sombras; y lejos, mi muerte, para mi muerte, dadme auxilios verdaderos. Ya se ha llegado la hora, de que de este mar incierto de confusiones, sulcando tanto peligroso estrecho, con vuestra asistencia toque la seguridad del Puerto. Perdonad, Señor Divino, estas lágrimas que vierto, flaqueza que heredó el mundo de aquel mortal parentesco, que con la tierra contraen, los que al barro Damasceno, en organizada masa, deben el primer aliento. Pensión es del ser humano? más Cielos, yo descaezco? ha error del mundo! qué sea tal tu ceguedad, tu yerro, que sientas dejar la lucha, yendo a conseguir el premio? Mas ay! que con la tierra tan unido, el hombre vive en este caos profundo, que perdiendo el sentido por el mundo, cuando el mundo faltó, faltó el sentido. El morir, y el nacer tan uno han sido, que en los alientos de este barro inmundo, el primero es vivir, pero el segundo, hoy es animación, mañana olvido. Formado el hombre de la tierra, yace, y a aberrecerla siempre se dispone, sin temer de la muerte el duro encuentro, todo desea el centro donde nace. Solo este limo vil que nos compone, es el que siente unirse con su centre Ya tenéis al enemigo en campaña, los aceros teñid en su propia sangre. Qué te detiene, Gaufredo, pues ya a la vista le tienes? quien creyera de mi esfuerzo, qué temeroso se anime? A responderte no acierto, que en inmóviles acciones, mis venas discurre un hielo. Ahora temes? vive Dios, que al coraje, que el infierno, por el oído, y la vista, ha introducido en mi pecho, hoy ha de morir. Será morir para ser eterno. Qué esperas? Muere a mis manos, vil hipócrita blasfemo. ECIEIO Consiguió sufrente el lauro. Logro mi astucia el efecto. Qué he hecho? Ay infeliz! Señor, ya que al duro golpe muero por la Fe, alargad piadoso mi vida, solo aquel tiempo, que sobrando para el mundo, me baste para el ejemplo. Aún vives para mi enojo? esmalte en púrpura el suelo, roto tu pecho a mi impulso. Eso sí. Válgame el Cielo! Qué intentará este prodigio? Muerto, animo! Estatua, aliento! Ánima, Pedro, que yo tu espíritu fortalezco. Padre Fray Pedro; mas que desdicha es la que estoy viendo? puñaladitas de campo reparten por aquí? bueno: ha de la Quinta Zagales, acudid, acudid presto, que ha habido aquí una desgracia. Quién da aquí voces? Qué es esto? Qué miro? no es Federico? Qué es lo que veo? no es Pedro de Berona, el que en su sangre se anega? Aquestos dos perros le asesinaron sin duda. Padre mío? Padre nuestro? Esta sangre, que a raudales, están mis sienes vertiendo, pues corre para mi dicha, sirva para vuestro obsequio? Con ella escribir procuro el principal fundamento de la Fe. Penas, qué miro? Ay infeliz Molondrón! Creo. 3. Creo. No me quitara la vida quién me usurpa el movimiento? Oigan? mojando en la sangre va escribiendo con el dedo, En Dios Padre. 3. En Dios Padre. Miente. Herejazo viejo, regaña? En cada gemido artículo un movimiento; Raro asombro! Gran prodigio! Criador de Tierra, y Cielo, 3. Criador de Tierra, y Cielo Qué es esto, que es esto infierno Firmar la Fe con su sangre. Oh cegase antes de verlo! Y de las cosas visibles. Mas que paro en mete muertos 3. Y de las cosas visibles. 1. Qué aflicción! 2. Qué desconsuelo! E invisibles. 3. E invisibles. Y pues ya veis Maniqueo, que con mi sangre rúbrico la Fe, cuando escrito dejo su verdad en ese escollo; y a juicio, Señor inmenso me llamáis, en vuestras manos mi espíritu os encomiendo. Ya espiró. Válgame Cristo! pues que espero, que no vengo su muerte? Repara Enrique que es mi hermano. Apenas tengo acción para la defensa. Pues de delito tan feo eres cómplice, huye. Ya arrepentido, confieso que este hombre era Santo. Yo darle quisiera de nuevo la vida para quitarla. Ah mal ladrón! Pues qué espero? No lograrás la venganza, pues voy de tu vista huyendo. Qué importa, si tras ti irá esta vívora de fuego. e Muerto soy! Anda, que no has menester Sacramentos. Ves cómo muriendo triunfa? Y aunque a mi pesar, lo veo. Pues oye ahora la armonía, que es adulación del viento. , Sube, sube a la Esfera Celeste, al triunfo mayor, y abreviarás infinitas distancias, batiendo las alas de tu corazón. 3. Sube, sube veloz. Sube, sube adalid victorioso, donde fino un Dios, premiara a soberanos favores, con luces amantes, la luz de tu amor. 3. Sube, sube veloz. Sube, sube a enredar en tus sienes, feliz Campeón, amorosos laureles, que tienen, en vez del incendio, que brilla otro Sol 3. Sube, sube veloz. dérico, antes que pagues tu desacierto, libra la vida. Llevando sabido, que esclavo soy de Margarí Pues ya que mi honor reco el Avito de Domingo sea mi indulto en el Convento de Forlí, donde dirá mi gran desengaño el tiempo. De San Simpliciano sea la Iglesia dichoso entierro de tan gran Santo. Cumpliose con eso de medio a medio la profecia. 1. No ves como lloran a sangrientos diluvios los troncos? 2. Quién tanto tropel de miste. (ríos descistar podrá? Y aquí pide postrado el Ingenio, no victor, sino perdón de tan duplicados hierros.