Texto digital de Estrella que alumbra a Orgaz, Nuestra Señora del Socorro
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Estrella que alumbra a Orgaz, Nuestra Señora del Socorro. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/estrella-que-alumbra-a-orgaz-nuestra-senora-del-socorro.

ESTRELLA QUE ALUMBRA A ORGAZ, NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO
JORNADA PRIMERA
o Errible Tempestad! Gran Terremoto! El Aquilón, y el Noto, parece se han soltado, de la prisión de Eolo, ha poblado. Todos nos retiremos; pues las. Nuves proceden de aquel Morro, a la Hermita gloriosa del Socorro, Defiéndete, cobarde; pues este incendio que en mi pecho arde; sin tímidos desmayos, a pesar de los Truenos, y los Rayos, que asustan la Car Cenizas, te he de hacer. Tened la saña señor Don Lope, y advertid valiente, que este retiro, en mí solo es prudente respeto; oye sagaz, pues siendo, como sois, del gran Conde de Orgaz Sobrino, y yo Vasallo, ya obligado, por justa Ley me hallo, a no ofender vuestra persona. En tales duelos, iguales nos hace! Campaña, y si no te defiendes, vive el Cielo, que he de matarte. Si es preciso el duelo, antes sepa de vos, en qué ofendido puedo tenerte? En haber pedido a Isabel por Esposa, hija de Ortún de el Pozo, cuya hermosa beldad, ingrata adoro. Que vuestro amor ignoro, creerme podréis, Señor, que a haber sabido antes de ahora, que la habéis querido a Isabel, no pidiera a Ortún su Padre, pues cumplir no fuera, ni con Vos, ni conmigo, es cierta cosa, pues es para mujer muy peligrosa mujer, que ha pretendido un Poderoso; mas ya yo la he pedido a Ortún del Pozo, y me ha otorgado la mano de Isabel, y siendo honrado a nadie he de cederla, que es ya mi Esposa, y he de defenderla. La infame villanía de oponerte a mi gusto, mi osadía vengará con tu muerte, y así procura, aleve, defenderte. Testigo hago al Cielo, . que solo a defender mi vida anhelo. No te retires, riñe. De esta suerte me defiendo, y os libro de la muerte, y al que tiene razón le haga Dios fuerte. . Muerto soy, por tu espada y dice me meti Virgen Sagrada del Socorro, grata favorece a el que en tus manos con fervor se ofre- Murió, desdicha grave, (ce. perdido soy si en el Lugar se sabe, que vo a Don Lope he muerto: De estas Penas cubierto dejaré su Cadáver entre tanto, que a Ortún le doy noticia. Mas qué espanto es este, pues parece, que el terrémoto por instantes crece con más horror, sin duda . sentimiento el Cielo hace de este fin violento de Don Lope, y la tragedia mía: Jesús mil veces; Válgame María el Socorro puesto, que abortado nués maligno vapor un Rayo ha dado a mis pi . Dices bien, pues desprepdido del Firmamento, Rayo en mi encendido bajé a el Abismo horrible de la tierra, a hacer al mismo Dios, y al hombre guer y ahora a hacerla vengo, (ra, como el tiempo dirá. Cubrir pretendo, mientras el susto pasa de las lanchas, que aborta Peña Casa, con riscos, el difunto cadáver de Don Lope, y luego al punto, dejando sepultado su Cuerpo, y el secreto por sagrado, a el Lugar bajará la pena mía. . En vano lo pretendes, que algún día manifiesto el secreto le haré, cuando a mi astucia le importe, más dejando el caso prevenido a la venganza paso, a que ha venido. mi rencor, y mi injuria, para cuya ocasión mi ardiente furia, a poder con permiso, que por secreto arcano darme quiso el Cielo, en una Nuve, que ligera exhalación se miente de la Esfera, (lo conduzco a Osmán, desde su patrio fue- a este sitio, pues siendo con desvelo, (Oh rara simpatia!) acerrimo enemigo de María, y de cuantos Retratos son diseño de su hermosa beldad, para el empeño a que mi furia aspira, nadie puede mejor ser de mi ira instrumento, que Osmán, pues vil profesa Leyes del Alcorán; pero ya en esa Nuve opaca, cortando la variedad deel Viento llega, dando extraña admiración aún a mí mismo, ya desciende a la tierra. El fiero Abismo me valga. Ya te vale su Príncipe absoluto; porque iguale mi poder, y mi amor? a tu fineza Llega, Osmán a mis brazos, La extrañeza no me hace; que midiendo la distancia que hay (según comprendo) de Granada hasta Orgaz, aquesa Nube que por densa Carroza veloz sube, aquí me haya traido, si es tu precepto aquel, que ha conducldo mi obediencia fiel, cuando estaba este diseño contemplando, pues es de la belleza, más perfecta que vio naturaleza, por Diosa en sus Altares, mas siendo sus primores singulares, no penetro quien sea, aunque objeto amoroso es de mi idea, y el extraño modo con que vino esa copia a mi mano, es peregrino, pues estando mirando un Águila volar, al aire dando un giro, y otro giro, su vuelo suspender sobre mi admiro, trasladando por don hermoso, y rico a mi mano esta copia desde el pico, mas cobrada a su alado movimiento el Retrato me deja, y surca el viento. Misterio, Osmán, fue mío, quien del Aire surcaba su vacio, y porque en esto más tu amor no arguya esa beldad la tengo para tuya. Si esa dicha a mi afecto le concedes añadir nuevos hyerros, Luzbel puedes a mis esclavitudes. Que tus servicios premie, no lo dudes Pues dime en qué te obligo. Eres, Osmán; mi verdadero Amigo? Que soy solo me alabo, por pacto que te hice, ya tu esclavo, que obligado me muestro a haber sido, Luzbel, tú mi Maestro en los Artes de diestra Astrología, de diabólica Magia, y Gromancia, con cuya Ciencia logro sin desvíos; mover los Monres, y parar los Ríos; por cuyas Ciencias me veo adelantado y de mí mismo Rey muy consoladó. Pues me confiesas dueño, tu ardid he menester, para un empeño tu favor, y De mí no dudes, que cualquier hazaña por servirte no intente. Pues escúchame, Osmán, atentamente Esa antigua Población, que desde aquí se registra a las Faldas situada de esa Sierra, Orgaz se llama: Darte noticia de su antigua población será llenar muchas llanas: Solo diré, que el Gran Cid, que Rui Diaz se llamaba, fue Señor de aqueste Pueblo, hasta que extínguida su Prosapia, succediendo en las Castillas el mayor de los Monarcas, el Rey Don Juan! el primero, que en mejor Reino descansa, dio al gran Inigo Lopez de Mendoza, en premio de sus hazanas, este Estado, con el Título de Conde; mas ya ueo que reparas cuanto en mis voces se entibia aquella fiera venganza a que te llama mi ardiente ira, pero precisas se hicieron para el logro estas noticias, y menudas circunstancias: Pues como dije, fundada está Orgaz al pie de ese corpulento Gigante de piedra viva, que hace línea, y tosca raya a la Mancha, y a Castilla: En este, pues, Cielo alegre, (oh cómo rabio de ira!) entre Viñas, y Collados ay una Imagen Divina de aquella Mujer, que fuerte, sobre mi altiva cerviz indomita, puso la Real planta, siempre limpia; una Mujer, a decir vuelvo; que de las Indias la trasan a la Corte con humildad, son una caja metida, y suporfía no quiso pasar de aquí, haciendoso tan sufrida, tan pesada, tan inmóbil, que movida la Población, les fue fuerza hecerla una hermosa Hermita, al milagro más hermoso de cuantos el Orbe cifra; pero como ensalzo yo, con tantas prerrogativas, a quién triunfo de mí? pero por más que el labio resista, el tosigo de mis voces, el Cielo las organiza en su aplauso; en fin, creció la devoción, con grande Fe desde el día, que hizo presa de la tierra, (como mi dolor de ira) en fin, obrando aquí asombros esta Imagen peregrina, esta Deidad Soberana, que asusta, y atemoriza su nombre a todo mi Imperio, se aumenta la devoción, crece el culto cada día, en prodigios, y milagros, que sus paredes publican, y más a vista de ver, (todo el Pueblo te lo diga) que una Mujer impaciente, criando estaba una niña, y por inquietud muy leve, que con su Madre tenía, me la ofrece y yo que siempre soy un argos, de su vista la arrebate y con Fe pía, a esta Imagen invocó, y a toda priesa hube de ceder la presa; pues su potestad Divina, puede más de lo que alcanza, alcanza cuanto la pidan. No te refiero otras gracias, con muchas prerrogativas, que esta Señora concede a este Pueblo pues es sabida (en mi dolor, y en mi afrenta) que queriendo destruirla, el Criador, detuvo su justa ira esta Deidad Soberana, regrina del Socorro, y así porque no se aumente mi baldón, crezca mi ira, y Fe, Culto, y Devoción, que las Aldeas vecinas, y aún los mayores Lugares, vienen a dar a esta pía Imagen y en sí perezcan. Te trujo la saña mía en aquella parda Nuve; tu odio será quien consiga mi venganza; tú has de ser quien ponga incendio a esta Hermita; quien no deje a la memoria a un de esta Imagen cenizas. Pues aunque es capaz mi ardiente furor, a cuantas inicuas maldades ay, no es capaz de atreverse de María, ni aún a la sombra, y tú siendo quien con saña tan impía, aborreces sus retratos, y Imágenes desestimas, has de ser el instrumento de mis infernales iras. Mas dirás como te atraso, con unas y otras noticias, las de decirte quien sea, de esa copia peregrina el original, pues sabe el que es de una hermosa hija de Ortún del Pozo, Padre de la divina Aldeana, a quien idolotras, Isabel, en quien admiran tantos méritos, que siendo su Padre en aquesta Villa Labrador, por su hermosura, y virtud la pretendía, para su Esposa Don Lope de Mendoza, a quien estima Orgaz, por Sobrinó de él, que ya te di noticia. Conde de este mismo Estado es, el cual en aqueste Lugar habita, desterrado de la Corte, por algunas bizarrías de hombre mozo; y siendo en Lope la ventaja conocida, no ha querido Ortún del Pozo y a Lorenno Vida seno su blanca mano ofrecida, que es la condición de Ortún tan extraña; y tan altiva, que dar no quiere a Isabel a hombre que en hidalgia; excediéndola la mande, sino a quien su igual la sirva, por cuya causa Don Lope p a Lorenzo a esta Campiña de Peña Casa, sacó no ha un instante, a darle muerte, mas tuvo en el lance mayor dicha Lorenzo, pues mató a Don Lope, siendo su Soberbia altiva quien le dio muerte, su cuerpo ocultan (cha aquellas frías duras Peñas, de este acaso, se ha de fabricar tu di- Osmán, pues en rostro, y talle tu persona es parecida tanto a la de Lope, que no habrá ninguno que diga que uno no sois, y así tú te has de fingir en su misma persona, mudando el traje con el suyo que él vestia; con que asistiéndote yo en forma humana, vencida está cualquier objeción, con que mi ciencia te asista; dos efectos de una causa se logran con que te finjas Don Lope: El primero es, que tu ardiente amor consiga a Isabel, pues aunque a Lorenzo estime, no aborrecía a Don Lope, y las Mujeres, el fausto, y poder codician: El segundo efecto es, que con la forma ya dicha, sin nota de quien tuceres, logre la venganta mía. Ea, Osmán, vuela el pavesas esa más que heroica Hermita; arda su Sagrada Imagen, falte el Culto, la Fe pía, la devoción, la esperanza, suspire, padezca, y gima, el Pueblo en su desamparo, y un Tercero de Francisco, que de su sitio es espía, incitando a devoción, con más ansia cada día muera, pues sus Oraciones, me hacen escamada idra de siete cuellos, por siete respiraciones malignas: Yo exsalaré Basiliscos, con quien no solo la Hermita, se desaparezca en humo, si no es cuanto el Sol registra, cuanto el Orbe en si contiene, y cuanto la Esfera brilla. Nada habrá, Luzbel, que ordenes, que mi obediencia resista; yo lograré tu venganza, en recompensa debida, de que a Isabel me concedas. Tuya será. . Siendo mía. tendré vida. Ya deseo verla. El acaso está en la dicha de venir ella a este sitio; tú lo lograras a priesa. Será cierto? . Sí; a mudar con Lope ve el traje, y mira; que entre las peñas oculto dejes su Cuerpo. . Advertida va mi industria a obedecerte. Que por cosa tan perdida no pueda hallar a mi amo? Si es que encontrar solicitas a Don Lope, aquí vendrá. De que sabe usted, me diga, que busco a Don Lope yo? no es rara bachilleria. Ven acá, no eres Lagarto? Digo que soy Lagartija. Lagarto me llamo, pero uced en su fisonomia parece que fue a ulebra del Paraiso; y a fe mía me crie Calle del Ángel. Mira, que amigo soy de Don Lope. Pues él más gusta de Amigas, sino díganlo, entre otras quejosas La pobre Elvira. Muy bien lo sé, y que Isabel solo en su amor ahora priva. Aqueso es mucho saber. Ser rémora de misplantas tu voz, en vano, porfía. Y tú en vano, aunque te preste el viento sus alas mismas, huirás de mí. Que me estorbe mi Padre ver mi desdicha. Si de Sancho habrán sabido. el suceso: Donde ibas por aquí? Vengo buscando (disimular quiero) a Elvira, hermana de Lorenzo, Pues como llamando venías a Lorenzo. Porque con él iba Elvira. No prosigas, ven conmigo, Que la busque me permite. En vano porfías, Isabel, tú tienes Padre, que en cualquier trance, o desdicha, sabrá mirar por su honor, y por el tuyo; a la Villa vamos. pues viviendo Lorenzo todo se remedia, hija. Luego Lorenzo vive? Sí. . Pues a mí me dijo Elvira, que a darle muerte Don Lope le sacó aquesta Campiña. Menos se hizo el mal, que Lorenzo; dio muerte, a Don Lope. Viva estatua soy de hielo. Él me dio aquestas noticias, y mientras se manifiesta su muerte, porque peligra tu honor, conviene casarte con Lorenzo luego. Rendida mi obediencia a tu gu que Provincias hay remotas dande Lorenzo pueda ir huyendo las iras de su Tío, de quien hoy somos Vasallos. Usted me diga, si para que esté más blanza le azufran la ropa. Mira que viene Don Lope; ahora empiezan las tropelías de mi engaño. Ya troqué el vestido, y parecida a la de Don Lope es mi persona, pues me imita este Retrato, que he hallado en su traje, mas qué admiran mis ojos, sin duda esta es Isabel, l pues lo afirma la copia. Qué es lo que veo, Don Lope? Si es fantasía, A vivo Don Lope. Más bella es, que aún el Pincel la imita. Miren lo que aquí ha juntado el Demonio; y no lo había yo visto. Aqueste, es Ortún, y Isabel, que ya sabida la muerte cierta en Don Lope, al mirarte la confirman por incierta: llega a hablarla, porque así más se acredita nuestro engaño. Vive el Cielo, que es sospechosa mentira esta en Lorenzo, y como sea por no casar, con mi hija buscar a su fuga causa; mas antes, que lo consiga le sabré dar muerte. Mucho de Lorenzo desconfía mi fe con tan grave engaño, Llega, pues. . Di por tablilla enamorando a tu, Suegro, algo a Isabel. Aunque a vista de hallarse con vos Ortún, tan desairada mi firme voluntad, también debiera mi urbanidad bien macida, estar omisa, no obstante, no cabe en mis bizarrías, dejaros de acompañar, cuando vais con vuestra hija solo por el Campo, siendo hora ya en que el Sol las tiblas luces suyas al ocaso, a sepultarlas camina, y así permitid. y Señor Don Lope, aquesa hidalgía, tan hija de vuestra sangre, estimo, mas tan crecidas honras de los Poderosos, en los humildes peligran: Os advertido también; cuanta distancia infinita? ay de vuestra calidad a la humilde honrada mía; aunque cubierta del polvo en mi portal aún se miran, algunos viejos paveses, Lanzas, y Espadas teñidas, en servicio de los Reyes, en la púrpura Morisca; mas nunca el tosco Sayal; bien con el Brocado frisa. esto os he dicho otras veces, pero es fuerza lo repita, por dejar desengañada, una pretensión prolija; y así, en cuanto acompañarme, nadie acompaña a mi hija, si no soy yo, hasta mañana, que vaya a la Iglesia a Misa ya desposada con quien, muy prudente y cuerdo avisa, que adornan nobles paveses, y armas en sangre teñidas; su casa, os dije también, que contra quien loco impida, lo que es justo, ha descogerlas volverá, y aún a ceñirlas, que en llegándole a la honra, el Rey abajo en Castilla, Ortún dol Pozo, no sufre, de ninguno de masias. Ven Isabel. . Esperad. Nada espero que me diga en contra vuestra atención. Mucho temo de la altiva arrogancia de Don Lope. El Viejo es verde. Camina al Lugar, Isabel, tú sin temor de que te sigan, que yo buscaré a Lorenzo donde le deje este día, dará la mano a Isabel. Cielos donde mis desdichas irán a parar; fortuna templa el rigor a tus iras. Ya falleció la esperanza, de mi noble afecto a vista que la casa con Lorenzo, esta noche. . No te aflijas que las hubas no se acaban; aunque pasen las vendimias. No la casará, que yo te entraré en su casa misma esta noche; y cuando adarse vayan las manos. Prosiga tu discurso. . Ese criado, es estorbo en lo que iba a decirte: oyes Lagarto; ve al Castillo, donde habita Don Lope. . Por Dios que a mandar empieza a priesa, quién viene a ser camarada? Como tienes osadía, pícaro, a hablar de ese modo. No tengo otra. . Así se evita que estorbo sea otra vez, con él mismo te castiga mi saña, así, Que me mata, téngale usted, pues atiza su fuego, mas la cabeza, tengo abollada, y rompida. Vete a curar, y avisarme no vuelvas. . No haré en mis días, que no sirvo a Amo que tenga camarad de la Hermita de ser ofrezco Santero toda mi vida. Ya habemos quedado solos. Pues lo que a decirte iba, que cuando a darse las manos vayan los dos, con noscivas formas humanas de armada gente, toda la familia de Ortún yo perturbaré, de suerte que consigas robar a Isabel; y al ruego, o a la fuerza, tus caricias podrán lograr su hermosura. De tu palabra confía, Sido tu poder; mi amor, que como Isabel sea mía, yo asistiré a tu venganza, poniendo incendio a la Hermita. A eso áspira furor. A Y el mío a servirte aspira. Pues vamos donde se logre, tus deseos más aprisa. Déjame, Elvira, acabar con mi vida, y mi pasión, sin que quieras la razón de mi dolor apurar. Que caso te ha sucedido hermano, que en ti se apura, el valor, y la cordura. Haber a Isabel perdido. Pues, cómo, di, de visitarla vienes ahora conmigo. Para, conseguir con tigo, esta licencia de hablarla en su propia Casa, cuando fuera del lugar dejé, citado a su Padre, y sé, que allá me estaba esperando; despedirme quiero de ella, pues su hermosura perdí, la Patria, Elvira, y a ti, por ser infeliz mi estrella. Gran mal es el que recelo, Cielos, si habrá dado muerte a Don. Lope, a quien por suerte amo con tanto desvelo; apurarle más concierta mi desdicha: Di, Lorenzo, mataste a Don Lope? . Sí. Que escucho, mi muerte es cierta, y en vano puedo advertida mi pena disimular, pues reprimiendo el pesar, ha de acabar con mi vida, de la muerte ya un ensayo A soy:, el sentido perdí, ay Lope infeliz. Que oí, pero rendida a un desmayo el movimiento perdió, y en unatrance tan cruel, el nombre de mi enemigo, en sus labios escuché, no como propio pesar mío, si no es como fiel, lástima de la infeliz, Y muerte de Don Lope, en que en el mar de mi desdicha también zozobra el Bajel de mi fama, pues sin duda, ella le estimaba, y él la correspondía; a Cielos. Oh cuán riguroso Juez es el honor, pues sentencia contra sí; no puede ser, en un pecho tan pasivo, el sentimiento tal vez, lástima noble si puede, sin que afecto sea, pues el ajeno mal nos suele, a veces compadecer como propio; pero no, amor, no, lástima fue, quien causó el efecto en ella, de accidente tan cruel, y así, es muy cierto que Elvira amaba a Don Lope, pues muera Elvira: Mas qué culpa, para darla muerte es? Si entre la duda, y agravio, confusamente no sé si ella le correspondía. pero en cualquiera mujer, bastante culpa es amar aquel que no puede ser su esposo, aún que recatado su amor en su pecho esté, pues a qué aguardan mis iras, muere, enemiga. Que haces, Lorenzo? en mi Casa dar muerte quieres a Elvira? Qué haré, más disimular conviene mi ofensa con Isabel. A veros venía conmigo mi Hermana aquí, a tiempo que un accidente impensado la postró así como veis; y como el común remedio, de un desmayo, siempre es desahogar el Corazón, con el Puñal intenté, del encotillado adorno cortarle las cintas. Pues no pudieras avisar, que en casa quedaban tres Criadas; mas de su alivio, ahora, yo cuidaré, idos, Lorenzo, que a buscaros, mi Padre ha tiempo que fue: Amiga, Elvira. Ay de mí! Ya el perdido rosicler, se restituye a su Rostro, qué es esto, Elvira? No sé que me sucede, mi Hermano lo dirá, y pues que desgracia es, y no culpa este suceso, en mí no lo pase a ser para dejar de ser vuestro. Ya la palabra cortés, os dio mi Padre; y ya Lorenzo, en público declaré, que en decente amor trocado se había ya mi desdén, y mujeres como yo, en confesando una vez, que a un sujeto quieren, nunca mudaron de parecer; Don Lope aún que viva, no bastará a estorbar infiel, que mi mano vuestra sea. Vive Don Lope? Pues quién puede dudarlo. Que oigo; ansias a vivir volved. Yo lo dudo, pues ya hierto Cadáver, le sepulté entre unas Peñas. Mirad, Lorenzo, que error padecéis, que yo le he visto, y mi Padre le ha hablado, No puede ser. Cómo que no, si le he visto yo ahora. . Imposible es. Qué es esto? . . Empezar ya ambos a ser marido, y mujer, porfiando. Esto es, Señor, prevenir (otra causa suponer intento, por evitar la vergüenza de Lorenzo) que le esperabáis, y él decir, que no os encontraria en el sitio que le habéis señalado. Yo testigo de que le ha esperado, a fe de Santero de la Virgen, de que ya me ha hecho merced, que es su Mayordomo eterno, por siempre jamás, Amen. Ea Lorenzo, no apuréis mas mi paciencia con tantas cautelas, en que perdéis tanto el crédito conmigo, que vive Dios, que a no haber empeñádoos mi palabra ya de que vuestra Isabel ha de ser, y hechose en todo el Lugar público, a fe de hombre honrado, que no había de dártela por mujer, mas ya no tiene remedio. Por tal dicha, que tus pies bese, primero permite. el impensado no me deja discurrir si esta prisa en Ortún es sospechosa, pero siendo Isabel ya mi mujer, qué recelo. Ya logrado el ver casada a Isabel, Don Lope me cumplirá la palabra. Pues qué hacéis, Lorenzo, no la dais la mano? Y el alma con ella, y fiel. Acabose la Comedia, Pues ya hay casamiento. A buen tiempo llegamos, Osmán. . Esta es mi mano, Tened, que hay quien lo impida, Quién. . Yo, que aún vivo. ̱. Qué admiro, pues yo volveré a darte muerte. Pues como así os atrevéis, a mi fama? . Mueran todos. , . Qué gran desdicha! Yo iré por Armas, mas ya las tengo. Y Yo no. . Ahora veréis, vuestro castigo, a ellos Lorenzo. A ellos Ortún. 2. 4. Ya apagué las luces. Si este es Don Lope? Llévate, Osmán, a Isabel . ahora. . Esta es sin duda, ven dueño hermoso. Este es Don Lope, por no arriesgarle cautelosa seguiré sus, pasos. Ahora infernales Ministros, para más cruel confusión, rayos aborten los áspides que traéis, Qué temor! Divina Aurora del Socorro valed a vuestros devotos. Ya mi amparo grato teneis, contra ese Monstruo Infernal, de quien Yo siempre triunfe, Siendo por su Celestial Orden, Yo, quien huir haré; estas Infernarles Sombras, que fantásticas teméis. Qué resplandor es aqueste, que me atemoriza? Qué Luz es quién me ciega? Huyamos, Aunque la fuega intentéis, con vuestra muerte mi ofensa, la espero satisfacer. Padre espera; Lorenzo aguarda, mas tras ellos voy. Yo haré lo mismo que huyen. y no irregular quedaré, Serpiente escamada, huye del Soberano poder de María. Que me quiere esa Celestial Mujer? Que la devoción no estorbe tu Infernal envidia cruel, de su Imagen Soberana del Socorro. Ya del Altísimo tengo permisión para oscurecer, con mis sombras sus Milagros. Dios no te la ha dado, pues una cosa es permitir en Dios, y otra es conceder. Si no me lo estorba, puede el limitado Poder mío, conseguirlo. Si puede, más contra él, siendo Tutelar Custodio Yo de este Lugar, seré, quien de María auxiliado; tu poder arvinaré; y para que lo conozcas, pues de aquí lo puedes ver, verás a Isabel casada, con Lorenzo. a Elvira, en poder de tus alechanzas en los Campos de tu envidia, haciendo a todos creer, el que Elvira no es liviana, y que es prudente Isabel, y Osmán no es Lope; y que es tu maldito ser. quien fábrica estas maldades con ilusiones, por ver, que gozan tranquilidades, Lorenzo, Elvira, Isabel, queriendo introducir sañas tu inclinación, siempre infiel, para que el Cristiano en Guerras arda; sin ver, que el Socorro de María, propicio le han de tener, cuantos devotos la sirvan. Mi infiel rencor tómara venganza presto de todos. . Yo seré quien en su defensa esgrima aqueste rayo otra vez. Pues Custodio, a la batalla, A la batalla, Luzbel. Guerra contra el Cielo. Guerra contra el Abismo, mas quien contra Dios, si como Dios, nadie tiene más poder.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA ̱. Clego, y desesperado, habiendo el dulce bien que amé perdido a ese Puerto empinado, a intimar mi dolor voy oprimido a abrasar con mi aliento, o mi furia celosa vengue el viento! Faltome a la palabra canteloso Luzbel, y su asistencia me faltó, que es quien labra mas mi furor, mi ira; y mi impaciencia Teníame ofrecida a Isabol, y faltome a dar la vida, si su Cielo he perdido. si Yedra veo al de su feliz Ma estrecharse Isabel con los abrazos (como al dolor no muero,) como impaciente no me desespero, en mis exequias cante desesperado, que morí de amante. Suspende perdido bárbaro Pastor, de tu ciego error el paso atrevido, pues bien más crecido ventura mayor, destinada tiene para ti el amor. En vano contra la fuerza de tan atractiva voz intentar mi precipicio puedo: quién será el que dio al viento tan armoniosas cláusulas; pero un Garzón, o hermoso Zagal, desciende de la cima superior del Risco, y a mí se acerca. El Altísimo Señor, por secretos juicios suyos, esta Alma la destinó a que se salve, y tomando esta forma humana Yo, que es la de la felic Zagala, a quien María libró de los brazos de Luzbel, y a su Madre arrebató, que de esta, y muchas finezas sabe ejercitar su amor, soy quien al destino, que conduce tu planta fiel previno en la dulce armonía de mi Canto templa tu furia, deja rigor tanto, y advierte, que si eesa tu porfía, hallarás el sagrado de María. Suspende el destino de su perdición, mejora pasando de Infeliz a ser venturoso hoy, pues otra belleza, que es más superior, trocará tu ciego humano delirio en Divino amor: A estorbar la perdición vengo de Osmán de esta suerte, oponiéndome al Dragón infernal, que con su astucia, Suspende el destino, Hermoso Zagal, quien eres, que con el, dulce primor de tus cadencias suspendes, que acabe con mi dolor. Veraslo, Osmán, cuando de tu profesión la infiel niebla borre Sagrado Rocío, que lave tu horror. . Aguarda, espera, pues dejas, en más ciega confunsión mis dudas, pues son las mismas luces, con que me intentó tu voz alumbrar aquellas, que deslumbran mi razón; que belleza, mas que humana, puede borrar ya el Tesón, de mi ciego amor. María del Socorro. Que oyó mi admiración. Sea, hermano; con él, y en su corazón ponga que limosna dé, para alumbrar a su Sol. Si mal no me acuerdo yo, este a Don Lope servía. Que mira, Lagarto soy, siendo Juan Alonso antes, por las tres horas de Dios, y Santero de la Virgen, la cual es mucho mejor, que servir a Amo que tenga, un camarada mandón. Pues tu Santero, Lagarto? No es novedad, cuando son bravos Lagartos los más Santeros. . Creyendo estoy que es verdad; mas di que copia trae pintada tu fervo? en esa tabla. Ay quién dude tal cosa: Notando voy, que hay señores en el Mundo que no conocen a Dios, ni a su Madre, de la Virgen del Socorro es un borrón, o diseño, pues que nadie a copiarla se atrevió; ni pudo su gran belleza, si no es Avila, un Pintor, que hubo en aqueste Lugar, que Acimantes excedió, Verla quiero; mas quien mi atención, con tan nuevo impulso mueve, ha hacer lo que repugnó siempre mi odio. . Osmán. . Esta es la voz de Luzbel, de quien hechaba menos la asistencia. No adoras la Imagen. Quita embustero, hipocritón. Por donde vino este diablo camarada? . A mi furor le es importante apartar, de sus ojos el candor de esta Imagen, pues aunque es mal diligneado borrón, de la beldad de María, comúnica por el Don de gracia, suyo a sus copias cuanto ella puede con Dios. Estarás Osmán quejoso, deltiempo que te faltó mi asistencia. No he de estarlo, cuando perdió mi pasión a Isabel. . Nunca más tuya ha de ser que ahora. No alcanzo como ser pueda, pues en apacible unión, vive en brazos de Lorenzo, El demonio le quitó del cámara a Don Lope me diese limosna, y yo, no tengo de irme sin ella: No adoras al puro Sol de la Virgen del Socorro, Hermanito. Besa la Imagen. Qué ardor, qué rabia, quita villano, aparta ese resplando: de mi vista. Vive el Cielo, que el camarada es tizón del Infierno, apurarele; miré que esa es tentación, adore a la Virgen. Quita, que no pueda mi furor, por la copia de María abrasarle? a Que le dio mal de ojo, (yo conocí aquí un Doctor, que no creyó aquese mal) . de la Virgen mire su belleza. A este traidor, haz Osmán pedazos. . Vete, Lagarto. Sin pesetas no me voy, venga la limosna. Yo te prometo un doblón, vete a el Castillo a buscarme. Iré luego, sin temor del camarada, sabiendo. que huye de que le dé el Sol de la Virgen en los ojos, pues le ciega su explendor. Como puede ser más mía Isabel, mi ciego serror vuelve a preguntarte. En la misma posesión de los brazos de Isabel, pues Lorento se entibió aquel lardor amoroso, que en la conyugal unión se necesita; ya viven en corto siempo, los dos, Lovenzo de Isabel cansado, y ella sin la estimación debida a su amor honesto, mi diabólico rencor fue quien logró sus discordias para que en gracia de Dios no vivan. Mas sentimiento que alivio es para el amor, ver despreciada de otro, la prenda que él estimó. Dices bien, mas cuando eso sea, la desestimación de Lorenzo te da esperanza a conquistar su favor con el ruego y porque más presto logre tu pasión verla, y hablarla en su Casa, en un punto mi furor te pondrá, donde invisible ver puedes con el rigor, que la trata el buen Lorenzo. Mas por ver a Isabel, que no por contemplar sus desprecios, lo estimaré. . No hay acción, que mi astucia intente, que no se encamine a mayor daño del hombre, por esto conduce a Osmán mi rencor aquí, ya en la casa estás de Lorenzo, y para que no dudes, ni ninguno pueda poner jamás objeción, como de Isabel la copia tener puedes, que te dio, Ministro mío, en la forma, de Águila, a la cuestión, o discordia, que ambos tratan, atiende. Temiendo estoy mi enojo si la desprecia a mi vista. Ya logró su amor, verlos, y escucharlos, sin ser notados los dos. Cansada, necia mujer, no intentes apurar más mi sufrimiento, o harás, que te acabe de perder el respeto. , Es apurar, cuando preguntarte trato, a quién diste mi retrato? Al demonio say tal ya he dicho que le perdí, o que de mí se apartó, creyendo de él haría yo, el desprecio, que de ti. Hizo bien en caso tal, pues despreciada por propia, que haría aquel con la copia, que oltraja al origmal, Este cruel odio, de mí no nace. . Pues dí, de quién, cuando sin ningún desdén te amo. . Nace de ti. Qué consiste en mi suerte, no en ti, el odio que padezco. Dices bien, pues te aborrezco, solo cuando llego a verte, y si te dejo de ver, ocesa en mí el odio mortal. Eso lo hizo mi infernal . malicia. . No he de poder sufrir su ofensa. No seas en no verme, ingrato, y fiero, pues que me aborrezcas quiero, por el bien de que me veas, sepa yo si te he ofendido en algo. Que a pronunciarme te atreves, qué es ofenderme; pues si solo con el fácil pensamiento, lo intentaras, qué es intentarlo, pasarte por ilusión en tu idea, mi cruel enojo, o coraje, rayo forjado en la fragua de mi pecho fulminante, no te hiciera más pedazos, que átomos contiene el aire, luces gira el Sol, y arenas inundan en sí los Mares? no abrasara con mi aliento a quien se atreviera. Baste: A tus pies estoy. Dejose llevar la memoria fácil del pesar de que Don Tope, la hubiese querido, áspid, que siempre en el pecho aborta, el fiero veneno infame de los celos, y más cuando las más noches en mi calle hallo embozado a Don Lope, sin que de apurar acabe si es Elvira a quien festeja, o a Isabel a quien contraste. Mi astucia esas ilusiones es quien te pone delante. . Te has desenojado ya, Señor. Qué es desenojarme, Por vida. . No jures, ten, que basta, que tu arrogante, despecho, me ofenda a mí, si no es que ha ofender te pases, adiós, con blasfemias, desde que la devoción dejaste de María del Socorro, intratable estás conmigo: A la Virgen vuelve amar, como la amaste, verás, como esos impulsos, borra en ti su pura Imagen. Para templar mis enojos de hiprocresías se vale, por vida de los Demonios, que con el estorbo acabe, de tanto aborrecimiento. Tu Esclava soy, (qué pesares!) Ni aún la quiero para Esclava: Quitéseme de delante. Ya es imposible sufrir, que su belleza así ultraje, matarele? . Ten, que pierdes la ocasión de que la hables luego que se ausente. Eso pudiera solo templarme, Adónde vas. . Al infierno. Que sufra yo estos desaires con paciencia. . Qué me sigues? Esto es solo acompañarte. hasta la puerta. . Por vida. No jures, vete al instante, Llega a hablarla, que visible estás. Llego, aunque cobarde. No temas, pues ya con ella te dejo. Te vas. No hace falta mi asistencia, donde hay amor que persuade, a disponer de Isabel voy la ruina, como el lance dirá presto. Espera hermosa Isabel. Por donde entraste señor Don Lope, que es esto, vos el sagrado homenaje de mi casa, así violáis, a tiempo que no ha un instante, que de ella salió mi Esposo, que no es posible dejase, de encontraros. No me ha visto, y cuando vengo a matarle, el haberle hallado fuera, lisonja es de mi coraje. A mi Esposo, qué decís? qué causa hay en vos bastante, para matarle? ̱. Saber el desprecio, y el ultraje, con que trata tu divina belleza, que aunque en mi amante, mal correspondido afecto, pudieran ser los desaires, que él te hace venganza, cuando mi fineza despreciaste, por sus baldones; no es mi noble amor tan infame, que no sienta que desprecie otro, lo que ama constante. Señor Don Lope, advertid, que os engañáis, pues afable, cortés, y halagüeno, Lorenzo más estimaciones hace de mí, que aún yo le merezo: Quién le habrá dicho el ultraje, . con que me trata, si yo lo recato aún de mi padre? y cuando fuese eso así, que mi esposo me tratase, con descorteses tibiezas, vos el motivo bastante le pudierais dar; pues no hay noche alguna, que no os halle la murmuración del Pueblo, de mi casa en los humbrales, nobien que aún no de sus recelos e ha dado mi esposo parte; si amáis a Elvira, Señor, como ella misma a contarme ha llegado; y la debéis honestos favores, saque la cara publicamente vuestra fineza, y declare, es por ella el galanteo, no deis que decir a nadie, Pedid a Elvira a mi esposo, si enamorado, y galante a ella la queréis por dueño, y a él solicitas honrarle; por Elvira os lo suplico, que me ha pedido os hablase en su amor, pues inclinada, a vuestras heroicas partes, ser de vos correspondida merece su Fe constante; también por Lorenzo os ruego, pues como las voluntades vuestra, y la de Elvira lleguen, firmes a unirse, o ligarse con el lazo indisoluble del Matrimonio, es constante, que cederán los recelos en Lorenzo, y las amistades el vínculo estrechará del parentesco, y la sangre: Compadeceos de mí, pues para obrar es bastante, lo que os suplico, este llanto, que repetido en raudales, llega a anegar vuestros pies. Detente, Isabel, que haces, que a esto Luzbel me trujese, que así mi pasión engañe! . no llores que más hermosa la Aurora está cuando sale, vertiendo líquidas perlas, y así, no es bien te disfrace más hermosa el tierno llanto. La copia que a un no ha un instante, que de tu rara hermosura le pedías, y arrogante, él te dijo, que la había perdido, porque acabes, de apurar más tus desprecios, está en mi poder, y él sabe quien me la entre (hay más notorio desaire!) mi retrato en tu poder. Si es que no te persuades a creerlo, es este? Qué miro? que esta pena no me mate! pero aunque el decoro arriesgue el retrato he de quitarle; no es posible que yo crea, que en vuestro poder se halle mi retrato. . No le has visto? Hasta hacer segundo examen de la vista, no me puedo persuadir a ello. El ditamen suyo penetro, ella intenta de la mano despojarme el retrato, y su cautela burlaré, con enseñarle el retrato de Don Lope, que hallé, como ya lo sabe, en su vestido; no es esta de tu belleza la imagen? Para que la vista pueda mejor cotejarlo, dadme la copia; logrelo. Qué es lo que intentas? Quedarme con él, que a quien no es capaz ya de que jamás alcance favor del original, sobra el retrato le hace. No ha sido incierto el aviso, que me dio un hombre en la calle, que en mi casa está Don Lope; pero qué veo? a pesares! con Isabel está hablando, escucharé. He de cobrarle. . Es cansaros. El engaño esfuerzo, porque se apague en la nieve de su mano el fuego de amor. s Tomarla de la mano, algo pretende; matarele. , . Isabel, qué haces? Mi padre, Cielos! Qué miro! Y el retrato perdí. Lance terrible. Mas sean mis pies quien le oculte. Qué estorbase mi venganza? mas lo que él intentaba quitarle dejó caer ella. Señor Don Lope, qué es lo que os trae en cas de Lorenzo, cuando él no está en ella? . A buscarle para un negocio venía, y sin poder excusarme con la señora Isabel encontré aquí. . Muy parciales sois los Señores por cierto; pues no creo que haya nadie, que venga a buscar a otro, que sin que a la puerta llame, se entre en su cuarto; señor Don Lope, si como padre antes cuidé del honor de Isabel, hoy que a casarse llegó con Lorenzo, me toca con obligación más grande, pues el honor de mi yerno dos veces mío se hace; qué intentáis, mas vive Dios, si vuestras temeridades de la línea del decoro, que se debe a los umbrales de esta casa, se atrevieren a pasar un pie adelante, qué es pie, un átomo breve, un pensamiento, que os mate. Reprimirme en no salir, es porque me importa antes saber, que oculta Isabel cautelosa, que a buscarle iré, para darle muerte, si algún agravio apurare. Idos, pues, que no quisiera, que Lorenzo os encontrase. Obedeceros me toca: quedad con Dios. . El os guarde Ay dulce enemiga a lo que me cuesta el am Ah Don Lope, qué de penas me causan tus ceguedades! Isabel? . Señor, qué dices? al entrar Yo, qué ocultastes, que desde su mano al suelo midió la distancia fácil? Yo nada. Como que nada si lo vi, Lo que negaste, solocita de esta suerte, Yo lo apuraré. Qué haces Lorenzo? qué intentas airado con el acero? . Que el áspid, que incauto pie huella el débil tosigo suyo derrame; mas ya lo logré. El retrato mío es que perdiste. Ah infame mujer! cautelosa; este retrato es (mi vida acabe a manos de mi deshonra) Si encontraste solo la perdida copia de Isabel, qué causa grave, o acidente el natural color le hurta a tu semblante? Ocultar mi ofensa intento, por poder mejor vengarme de aquesta aleve. . No hablas? No acabo de recobrarme del sobresalto, la copia es de Isabel, sin que halle culpa en ella, mas como es cualquier deshonor infame, fulminado rayo, que para que mate, es bastante el resplandor, sin que hiera así el recelo cobarde de la luz de mi deshonra, pálido dejó el semblante. Pues estás ya satisfecho, y Yo lo quedo: esta tarde quiero que Isabel, pues es Camarera de la Virgen del Socorro, suba a vestirla, que se hace la festividad mañana de su nacimiento grande, y que la acompañes tú, y Elvira gustaré. Ser gusto tuyo es bastante para obedecerle, Yo allá intento, sin que baje mas al Pueblo, darla muerte, Y qué fiesta se hace, padre, y señor mañana a la Virgen? Aquesta tarde una Salve, y con Diáconos mañana Misa Cantada; después en Carro Triunfante sale la más alta Majestad, más hermosa, más brillante, que vio él Sol desde su esfera, en Procesión por el Campo, acompañada del Clero, la justicia, y los Zagales, con infinitos de devotos, que es incapaz numerarse: mas ya se va haciendo tardo para subir a la Ermita. Vamos, pues. Iré ya, y avisaré a Elvira, que se prevenga; no sé que susto cobarde tiene el corazón. No sé qué recelo en el semblante de Lorenzo, que airado explica algún sentimiento grande. Apartándola de todos, Yo borraré con su sangre, mi ofensa, haciendo sepulcro las peñas de su cadáver. Gran puesto es el ser Santero, pues eargado a la Ermina de dinero subo todos los días, de comida, y regalos a porfías, y solo con tenerla encendida la Lampara, y ponerla dos velas a la Virgen, y esto cuando suben a visitarla, estoy gozando la Prebenda mejor, si lo relato, que vale de Arisgotas el Curato, y hablando a todos con despejo arto el Hermano Lagarto, mide trigo visita las tinajas, y las cubas, saca arrope; descuelga muchas ubas, en todo se entromete, y tanto que hoy Elvira su alcahuete me ha echo aqueste día, pues ser uno tercero es obra pía, no como otros terceros que están bien opinados de embusteros pero tope, o no tope este papel me dio para Don Lepe Elvira, y he de darle, por si puedo sacarle el doblón prometido, el que tengo ofrecido, sea malo, o bueno, a una Zagala de allá del Pozobueno, que antes era arisca, y después de Santero me pellizca, que tiene lindas patas, y el diablo de Patillas echonatas, me tiene por la tal, que es sazonada, mas con el diablo di del camarada. Heamano, pues zurcidor se ha hecho de voluntades? Zurcidor, tales maldades piensas, ni aú soy Tundidor, ahora apriendo a Cardador, Cómo qué no, y el billete que para Don Lope trae? Mi bondad, ya en ello cae, mas no es eso ser alcahuete. Pues qué es? Es solo ser de algunas casamentero. Diga que es un embustero, y que no hay mujer honrada, que no busque. Antes me aparto de todas por no pecar, y ellas vienen a buscar, aunque malo, este Lagarto. Y el doblón, que por capricho a una ofreció placentero? Qué oigo! o es hechiceto, o el demonio se lo ha dicho; como puede aqueso ser si el mundo acabado está? y no hay hombre que dé ya un doblón a una mujer? El que Don Lope ha de darle, a la mozuela ofreció, mas este bolsillo Yo le doy por él! y entregarle ofrezco a Lope el papel, dámele, pues. Son doblones? No los ven sus presunciones. Este es el papel. A él se le daré; aunque de Elvira es el billete, la letra es de Isabel, que escribir no sabe Elvira, y ha persuadido a Isabel, que se le escriba por ella, y con el papel, mi astuta malicia mayor materia ha de añadir al incendio de la venganza, que intenta tomar Lorenzo hoy de Isabel, dándole el papel, y a ella la conduciré a la parte donde Elvira, que la vea, le avisé a Osmán, persuadida que es Don Lope; pero sea el mismo suceso quien manifieste, mis cautelas. Pregunto, son los doblones de peso? . Cuando lo veas, después lo sabrás. Pues luego del papel se haga la entrega a Don Lope, porque pide mucha priesa, y la conciencia no quiero arriesgar, que en esto de alcahuete de doncellas es el alma lo primero. A dársele voy, no temas, a Don Lope. Aguarde, hermano, mas de aquí ya está en Sonseca bebiendo chocólate de carpeta; pero los doblones quiero ver que dicen que alegra los ojos el oro; pero válgame Santa Quiteria! qué me quemo, qué me abraso, el diablo en persona misma es aqueste camarada de Don Lope; no hay quien tenga lástima de mí? Qué es esto, Hermano Lagarto? El diablo que me ha engañado. Y mi papel? . Se le lleva a Don Lope ya el demonio. Qué demonio? Linda flema. el familiar camarada de Don Lope. Qué le diera el hermano! no le dejé en su propia mano? Esa es la astucia del demonio, que anda inventando quimeras; quede en paz. . Adónde va? A la Ermita, que está cerca, y a entrarme voy en la Pila del Agua Bendita. Tenga, aguarde. Qué es aguarde? voyme a meter de cabeza en la Pila. Qué mi amor tan infeliz, Cielos sea! que aún el alivio de hablar a Don Lope se me niega! qué encargase a un inorante mi papel? fortuna adversa os la mía; pero cuando la fortuna se concierta bien con amor? pues lo que él hace, lo baraja ella; o si encontraran mis ansias con Don Lope! Elvira bella? ya encontró con mi cuidado tu bien nacida fineza, persuadido de Luzbel a que logre la belleza de Elvira, porque mis celos de Lorenzo vengarse puedan, estos mentiros halagos la supone mi cautela. Él no haber sido admitido vuestro afecto allá en la esfera de otra Deidad, le precisa a que sacrificio de esa fineza haga, con quien sabe bien, que si admitida hubiera sido, que no la lograra, quien ya es bien que la agradezca. Tu hermosura siempre Elvira ha sido en mí la primera atención de mi cuidado, mas tus esquiveces mismas motivo dieron a que el pensamiento pusiera en otra parte, no el gusto, por no malquistar atentas mis porfías amorosas, con tu recato; y belleza. Qué esquivez habéis hallado en mi amor? Ni qué fineza tampoco, que exceda a nada, a la constante promesa de que sería tu esposo? En mujeres de mis prendas honestos favores solo pueden hacer, pues se arriesga antes a ser libiandades, las que después son finezas. Mis rendimientos? Oh quién recompensarlos pudiera, sin que su fama arriesgara! Siendo quien soy, nada arriesgas. Mas aquí gente se acerca, y a grande peligro estamos de que os vean, y me vean, mejor ocasión, Don Lope, buscaré, para que tenga premio vuestro amor, a dios. Aguarda. No me detengan vuestras porfías. T h . No vayas tras ella, pues esta es venganza en ti, y no es bien que tu amor pierda ver a Isabel en tus brazos, lo que ofrezco, como a esa Ermita al instante pongas fuego. Como esa promesa me cumplas verasla arder al puntó. . Con esta tea que arde ya a un aliento mío puedes abrasarla. . Venga, que ya a ejecutarlo voy. Pues Yo cumpliré mi oferta. Al sitio que manifiesta el papel, que ella enviaba a mi enemigo, su ciega pasión la guía, y pues es lo oculto de aquestas peñas, a donde camina, la mataré, y entre ellas oculta la dejaré. Ya se logró mi infernal astucia. Muera esta vil. . Qué milo! Lorenzo, tú aquí? Sí, que tus vilezas he sabido, que un retrato, y un papel las manifiestan: y pues, adúltera eres, satisfaré mis ofensas de aquesta suerte. Qué haces? Precipitar tu soberbia desde esas peñas abajo. La Virgen del Socorro me favorezca. Ya con celestial clemencia en mis brazos te recibo, para que riesgo no tenga tu persona; y para que todos los humanos crean, que al que a valerse llegare de mi Imagen, el Socarro en mis piedades inmensas hallará; y porque a ella las gracias de marabilla tan nueva la des en mi nombre, ven conmigo a su Ermita excelsa. Obedecerte me toca. Pese al Infierno, que vean esto mis ardientes iras, y consumirse no puedan? Qué asombro es este que miro! pues mi saña arrojó apenas a Isabel, cuando en sus brazos alguna Deidad Suprema la recibió, y sin lesión, cortando el aire; la lleva por esa vaga región, sin duda, que no había en ella culpa alguna, pues la libran los Cielos, y su inocencia. Fuego, fuego que se abrasa la Ermita. Qué grave pena! a ser iré de la Imagen de María fiel Eneas. Arda al volcán de mi ira, la ruina acabe en pavesas; pero ya desde aquí veo, que por esta parte empieza la llama a lograr su estrago, cuando por aquella entra Osmán, hasta el mismo Altar fuego a poner con la tea. Arda al incendio voraz de mi infiel furor la misma Imagen. Bárbaro, tente, que quien mi limpia pureza la perservó de la culpa del fuego, también perserva mi Imagen, que también corre de mi Hijo por su cuenta. Hermosísima Señora, suspende la aira diestra de tu enojo, contra quien ya rendido se confiesa, no me abrasen tus Divinos Rayos, que alumbrarme empiezan: Yo os protesto desde aquí seguir la Ley verdadera de vuestro precioso Hijo, y abominar de la Secta torpe, y falsa de Mahoma; y para que mi fe pueda lograrlo, será el bautismo quien la gracia me conceda. Qué aquesto escuchen mis ansias! rabiando de enojo, y pena, huyendo a el abismo voy, por no mirar mis afrentas. . A nuestra Imagen entremos a librar. Si lo impidiera todo el fuego del infierno la he de librar. Mas qué nueva maravilla es la que vemos? . Qué pasmo! Qué dicha inmensa! que no tan solo la Imagen el voraz fuego respeta, sino su Altar, pues las llamas a él con diez pasos no llega. Y pastrado de rodillas vemos a Don Lope. Y puesta a Isabel en Oración. Inciertas son mis sospechas, por más que contra su culpa cciertos los indicios sean. Agua, agua, que el Archivo de los milagros se quema de la Virgen, y aún los míos. Eso corre por mi cuenta, que soy Tutelar Custodio de esa hermosa Ermita excelsa. Yo al remedio acudiré. Y Yo seré la primera. Cuando el Archivo se queme, y das noticias perezcan de Tradición; y Milagros, de esta pura hermosa Reina, otras muchas maravillas. obrará su Imagen bella. No hay duda, pues sus piedades. Su intercesión. Su clemencia. Y benignidad tan grande es. Que la Fe la venera, por el milagro mayor. que tiene el Cielo, y la Tierra.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Misericordia, Virgen pura, Aurora, misericordia, tu gra piedad nuestros lamentos oiga. Eso sí, padezca el Pueblo, y Castilla la penosa, continua esterelidad de sus Campos, el Aurora les niegue el puro rocío, que llora en líquido aljófar sientan la necesidad, el hambre, pena, y congoja, de ver que harida la tierra espinas da, en vez de rosas, perezca todo, pues Yo padezco la vil deshonra de que fustradas se miren mis astucias maliciosas; pues Osmán (rabio al decirlo!) de quien fiee (qué zozobra!) que encendiese aquesa Ermita, abrasase su devota Imagen, que cada instante mayores milagros obra de auxilio eficaz movido (que le alcanzó intercesora María) dejar intenta la vil Secta de Mahoma, por la verdadera Ley de Cristo; y aunque hasta ahora no ha salido de la Ermita, pues con ansias amorosas dejar siente la presencia del puro Bien, que ya adora: no obstante dispone hoy con Fe, pasar a Toledo, Metrópolí de la Europa, a recibir el vautismo, participando su F al que apacienta el rebaño, fiel de aquella Iglesia heroica, siendo inspiración Divina la disposición que toma; pues si aquí manifestara quien era, y su prodigiosa conversión, era preciso el que se hiciese notoria la muerte que dio a Don Lope Lorenzo; pero aunque se oponga a mis disinios el Cielo, Yo haré que tormenta corra segunda vez en el Mar de mis engaños, no sola la infiel perdición de Osmán, si de Lorenzo la honra, el sosiego de Isabal, y de Elvira la amorosa ciega pasión, que no es bien, aunque superior conozca a mi poder, el poder del Cielo, que mis discordias se den por vencidas, cuando siempre opuestas a las Obras de Dios, las está animando mi infernal soberbia propia; mas ya de la Ermita sele Osmán, y el camino toma para Toledo. , . El Hermano vaya con Dios; mire ahora, tomará la mano izquierda hasta la Ermita de San Blas, y todo derecho a los Cantos de Ana de Arias, y Venta Blanca, y a poco rato se ve Toledo: era cosa para empobrecer la Ermita, si estar aquí se le antoja mas tiempo, pues me ha estorbado, que baje a pedir limonas para alumbrar a la Virgen, que aunque hay familias devotas de Madaglenos, y Nietos, Pozos Luengos, Baraonas, Delgados, y otras personas, que asisten al Culto, hay días me suele faltar la olla? Yo estorbado, cuando un no le he visto aquí los días que Yo he estado? Buena forna, no es estorbar tener Yo un husped; que me coma medio lado? Pan, y agua me dio Ay que no es nada, del Pozobueno, y de la Cabeza Gorda. Pues mire, Hermano, que no como Yo otra cosa, aunque por mortificarme suelo almorzarme una polla. Buena penitencia es esa. La virtud es quien me engorda. Déjeme ir, Yo le detengo? vayase; pero una sola pregunta le he de hacer. Diga, para que Yo le responda. Qué le detenga este necio! incendios mi furia, aborta. Cómo, cuando a Orgaz hoy viene Don Hinigo de Mendoza su tío, se ausenta? Es mi partida forzasa; quede en paz. Vaya con Dios, que a jintar bajo limosna y a ver si es que me pellizcan las de la Puerta de Mora; más ahora me acuerdo, que su Isabel a ver a la Virgen sola sube a la Ermita, y me es fuerza irla a esperar. Ah memoria enemiga, que me acuerdas, cuán apacible lisonja! antes fuera para mí esta noticia, que ahora solo el arrepentimiento sirve. . Yo haré, con la forma de Isabel, que tomará infernal pálida sombra, que tu constancia peligre, y tú fe misma. Esta angosta senda, si mal no me acuerdo, y las señas no se borran, acía Toledo camina; pero qué noto? la tierra padece caligionosa, algún temblor y sintiendo la falta de agua que llora el Pueblo, su sentimiento por las roturas, o bocas, que la sequía abrió en ella, se queja, o se deshaoga; raro caso! . Cómo mío; mas pues mi asistencia sobra donde está Ministro mío, voy a sembrar más discordias, que han de arruinar a Lorenzo, No hay quien mi vida socorra. Esta es la voz de Isabel, que al camino de las postas viene, de entre los majuelos, con mil sustos, y congojas. Válgame ya mi desgracia. Ya mis brazos te valen. La humana forma de Isabel tomó mi astucia. . para engañarle; qué notan mis ojos di, que me vale el Cielo, pues venturosa desde el susto de un peligro (que el temblor visto ocasiona) en tus apacibles brazos se encuentran ya mis congojas. Aparta, que tu cariños, ya más riesgos, que lisonjas son para mí, esposo tienes, no le ofendas licenciosa, pues en él a Dios ofendes. Pues cuando mi fe amorosa, arrepentida de haber sido ingrata a las heroicas finezas tuyas, te busca, viniendo a la Ermita sola, sin compañías, desprecias así mi pasión? . Perdona; prevertir en vano intentas, con tu halago, cautelosa mujer, o espíritu infernal, mi conversión milagrosa; más espíritu, o mujer seas, a quien la astucia transforma, huiré de ti, pues huyendo no me has de vencer, que logra en las batallas de amor, quien más huye, las victorias. Seguireté Yo. Es en vano. Aguarda Osmán. De mi esposa es esta voz; mas qué miro! siguiendo va presurosa a Don Lope, tan veloz, que el viento sin alas corta. Osmán, Osmán. Mas qué escucho! si esta es aparente sombra de mi idéa? Osmán le llama a Don Lope, mi deshonra será preciso que vengue de uno, y otro; lo que importa es no perderlos de vista, mas a ella veo sola, y no a él, aguarda enemiga. Lorenzo? esposo? Cuál es, sombra, oh verdad? . Qué es lo que miras acía Marjaliza? Pero en la neutralidad, que mi confusión admira, tiene aquella de mentira cuerpo, y esta de verdad: aquella una falsedad va a cometer licenciosa: esta me habla cariñosa: luego aunque dudarlo quiera aquí está la verdadera, y aquella la mentirosa, no hay duda, y que es el común enemigo el que pretende, con aquestas ilusiones turbar mi quietud. Quó sientes, no merezco que me digas? Ocultarla me conviene, mi incierto recelo No hablas? si es culpa en mí; que viniese sola a dar culto a la Virgen, fue con tu licencia. Siempre que tu gustares venir, no hay que pedirmela. Tienes algún pesar? Para, para. Qué es esto? Que alguna gente llega a la Ermita. . Es verdad, y si la vista no miente es nuestro Conde de Orgaz, y que se apea parece de una Litera. . Pues vamos, si es que no me vea quieres. No es fácil, que nos han visto ya; y Ortún tu padre viene acompañándole. Pues lleguemos. Sin que antes diese adoración a esta Imagen milagrosa, de quien siempre fui tan devoto, no quise que en Orgaz nadie me viese. Vuesenoria, señor obra tan Cristianamente, que no dudando que haría lo mismo, que aquí me advierte, a recibirle salí al camino de Toledo. . Vos sois en todo, Ortún del Pozo, quien se adelante a rendirme la lealtad que a mi amor debe Orgaz. . Aunque logro ser quien me adelanto siempre, aquesta vez ha de ser Lorenzo el primero que os bese los pies, y Isabel mi hija, que es ya su esposa. Y quien deb aún más que por vasallaje, por deuda, tantas mercedes como le hacéis a mi padre, a vuestras plantas ponerse, confiando, señor, que Usia ya las emple, como en mi padre, en Lorenzo mi esposo. Alzad, y los parabienes de vuestro feliz empleo os dé mi amor igualmente. Acabemos ya por Cristo que se me pudre en el vientre mi cumplimiento; señor, Usia besar le deje a un gran Santazo (Santero digo) su pie del empeine, hasta el talón, sin que de él reserve ni aún los juanetes Qué es esto? Ser de la Virgen, señor ya Santero. Ejercicio bueno tienes, Laganto Desde que mi fe le ejerce soy más que Lagarto. Pues qué eres? . Caimán. Qué tiene de ventaja el uno a el otro? La que se ve en el presente. Lagarto de San Ginés, que a el de la Merced excede en las conchas. Buen humor gastas. Me purgo siempre con la flor del Berro. juntas mucha limosna? Si diesen, como de Usia espero, hubiera para aceite a las Lamparas. Pues qué gastas mucho? Dia haber suele de cuatro panillas, si es tinto. . Tinto? . Oh clarete. Aceite clárete, o tinto no he visto. El que gasto pisado es con alpargatas de esparto, que zumaque llamar suelen. Ese es vino. Digo Yo acaso de que es vinagre el aceite? Dicen, Lagarto, que tienes condición rara, y que sueles matar hasta las 1amparas. Quién lo ha dicho, señor, miente, que ellas, y Yo, continuamente muy buenas migas hacemos, como lo dirá mi vientre. Ortún, dos motivos son los que han podido traerme a Orgaz, dejando para marchar las huestes del Rey Don Juan el Segundo, contra los Moros aleves de Granada: es el primero motivo el que trae siempre, que he de salir a campaña, pues antes de hacerla viene mi fe a esta Sagrada Imagen a rendirla reverentes ocultos, y a ofrecer las armas Católicas, cuanto Fieles de mi Rey con cuyo amparo Divino he logrado siempre cantar la victoria en nombre de María, a quien le deben, tantos ínclitos blasones, mis pasados ascendientes; es el segundo motivo el haber venido, el dolerme de mis vasallos, en tanta calamidad, que padecen, negando el Cielo a sus campos la lluvia, ya ha tantos meses a consolarlos, pues vengo hoy piadoso a socorrerles, franqueándoles de mis trojes el trigo, porque remedie su necesidad en algo, entretanto, que se duele el Cielo de sus miserias, y para poder moverle a piedad, lo que he pensado es, que se haga una solemno Procesión, en que concurran hombres, niños, y mujeres, con la mayor humildad, y devotos penitentes, a esta Milagrosa Imagen de María, pues clemente nos dará copiosas lluvias, de que la tierra carece. Vueseñoria, señor, con demostraciones fieles obra en todo como padre de sus vasallos. Yo, Ortún, he tenido a viso por esta carta, que muerte a mi sobrino Don Lope ha dado alevosamente un traidor de aquesta Villa, y que sepultado tiene su cadáver entre esas peñas, camino de Villaverde. Quién puede decir tal? qué es lo que escucho! sin mí estoy! Desdicha fuerte! La noticia de esta carta. Si vive Don Lope. . Y bebe. Y no ha un instante, señor, que las aras reverentes dejó de esta bella Imagen, cómo puede ser? Cómo es un hombre parecido, como la carta me advierte, en voz, en el rostro, y en talle a Don Lope, de tal suerte, que fingiendo su persona, su falta a todos desmiente, y el tal, Moro es de Nación. Porcristo, que es evidente, que el tal es Moro, pues vino no pude hacer que bebiese Caso es raro, más, señor, casi imposible parece de averiguar. . Pues a vos, como Alcalde que de Orgaz sois, averiguar rectamente el delito, castigando, sin pasión al delincuente, que de no hacerlo seré el Juez Yo, que os residencie. sio digo, porque tengo indicios, aunque muy leves de quien dio muerte a Don Lope. Haré justicia, aunque fuese en mi hijo. Yo lo creo, que es muy recto, pues anteyer a un pobrete, porque pronunció canillas, quiso meter en un brete, y si no es por mí le zampa, como está Dios en Tembleque. Tomad la carta, y observe, para substanciar la culpa vuestra rectitud: ofrece, quien da la noticia, dar también testigos contestes, como sean por Edictos llamados públicamente. Nada omitiré, quesea a la causa conveniente. Pues en esa confianza, no quiero más detenerme, que me está culpando ya mi devoción, que no entre a ver esta Milagrosa Imagen del Socorro vedme, Ortún, luego. A vuestros pies iré, señor, a ponerme, qué decís de esto, Lorenzo? Que hombres como Yo no mienten, ni se retratan jamás de lo que ya dicho tienen. Pues en una misma causa, Juez, y testigo, no puede ser nadie, por eso dejo de prenderos deligente confeso, y así guardaos de mí, Lorenzo, pues si hubiere en la muerte de Don Lope tres testigos, que os condenen, será justo sin más remedio os sentencie. Qué, qué le dices, a Lorenzo siendo mi esposo? le quieres senteneiar a muerte? mira que ya tu hijo a ser viene. No hay ser padre, siendo Juez, en quien obra rectamente. . Qué intentas hacer, Lorenzo? No mostrarme delincuente con la fuga, y más sabiendo, que no hay testigo que viese, que Yo di muerte a Don Lope, y en el caso que le hubiese, no hay padre para su hijo, que Juez no sea clemente el rigor de la justicia. Debe en cualquiera temerle, y así es mejor que a Sagrado, te retires, o te ausentes, esposo. . Ni uno, ni otro ejecutar me conviene, pues siendo Don Lope quien soberbio se dio la muerte, entrándose por mi espada, el Cielo ha de defenderme por inculpable. No hará, pues habiendo mi rebelde ostinación, dado al Conde la carta, haré te condene tu misma hermana, de quien he logrado se apoderen malignos espíritus míos y ya manifiesto viene, con los criados del Conde veloz Lerenzo a prenderte. Qué es esto? Ay Lorenzo! Qué dices? Que con un tropel de gente, ya con Vara de justicia Y viene mi padre a prenderle. Pues su hermana le condena: date aprisión . Triste fuerte! Por qué es mi prisión? Porque diste a Lope muerte, y no tan solo inhumano oculto su cuerpo tienes entre estos peñascos rudos, que Ocaña, casa mantiene, sino cruel, y impaciente, darme también intentaste, porque le amé honestamente, muerte a mí, estando rendida a un parasismo; y pues eres cruel omicida del que espero mi amor decente fuese mi esposo, y quisiste verter mi sangre, la aleve tuya he de beber; y si justicia no hiciese el Conde de Orgaz, irritada, colérica, e imprudente, en venganza de una, y otra ofensa tengo de hacerte pedazos entre mis brazos, y atamos entre mis dientes. Chispas echa por los ojos, fuego, cual son las mujeres, vendita sea mi alma, que se ha metido a Santero, libre de aquesta canalla, pues me dijo un pobre martir en el Pozo esta mañana: Hermano, pida a la Virgen; que a mi mujer haga Santa, que no es peor el demonio, pues me envía por retama, y Matocas a Villaverde a las dos de la mañana, y queño he de sayunarme, hasta que vaya, y lo traiga; Yo le dije, Hermano mío, lo haré de muy buena gana, y si encuentra dos renuevos de almendro de más de avara, podrá darla chocólate de almorzar por las mañanas a la Santita de Dios. Sin duda habla el demonio en ti. Es verdad. . Mira. Advierte, que es tu hermano. Es mi enemigo. . Ciega estás. Y tu imprudente. No hay que apurarla, que está endemoniada; esta había menester lo que di al de la retama de consejo. . Insolente, hipocritón, aquí estabas también, cómplice en la muerte es de Don Lope, él al cuerpo le dio sepultura. . Miente, sepulturero? antes fuera ratones, y fuelles, o vendiera en esa Plaza esparragos en Abril, que aquese oficio tomara, pues que somos todos unos. Vaya también preso. No pueden prenderme ustedes, declino jurisdicción, que soy Santero del Alba, y Aurora que alumbra a Orgaz, y tengo de ser mañana de los mayores Santeros, que sepan lodar tinajas. No tiene remedio. Ah enemiga hermana! quien te pudiera dar muerte. Vayan presos al calabozb del agua, y echen la cadena gorda. Qué es vayan, voto a Cristo valillo, que los haré aquí tajadas. Aún más mal de que padece ay en Elvira. . Si ay, pues toda la furia ardiente del infierno aquí me asiste, para que a Don Lope vengue, y para que se conoza, no ha de quedar seña de este campo, que no le trastorne, hasta que su cuerpo encuentre. Adetenerla uno vaya, mientras a Lorenzo lleve a la cárcel. Padre, y señor, de mí te duele, pues es Lorenzo mi esposo. Ya te he dicho cuerdamente, que no hay padre siendo Juez. Testigos serán contestes, Ministros míos en forma humana, porque no quede sin prueba el cargo. . Vamos. Qué sea mi suerte tan infeliz! . Eras mi esposo irán mis ansias crueles, enterneciendo las peñas. Qué me lleven preso por Sepulturero, cuando tengo yo parientes Aguadores en Toledo? y tíos en Manzaneque (voto a Cristo varillo) pudiendo por alcahuete. A pesar ya del Cielo mi ostinado rencor esta venganza se ha logrado. (piente, No lo has logrado indomita ser del abismo, que el Sumo Omnipotente Señor, aquel permiso, que limitado en parte darte quiso, desde hoy te le ha quitado, y a la fuerte cadena aprisionado de su precepto ordena, que te conduzga Yo para más pena tuya, y grave sentimiento, donde seas tu propio el instrumento de declarar el daño, que causó tu infernal, tu fiero engaño, y que testigo seas, cuan limitado es tu poder, y veas, que en vano es que se oponga tú fe impía al poder soberano de María. Ya lo confiesa mi odio, y pues lo hace, déjame Custodio, no mi furia atormentes mas. Aunque fiero intentes, y rebelde excusarte, amarrado mi mano ha de llevarte, y asido a esta cadena material. Qué furor! qué rabia, y pena! el aire inficionando con el veneno iré, que respirando va mi indomita furia. (injuria; A nadie has de causar ninguna ven que el tiempo se abrevia, pues no aguarda tiepo la Historia, si el suceso tarda. . Sol Hermoso, Aurora Sacra del Socorro, Yo no siento, que esté la sentencia dada de mi muerte, tanto como que no puede mi postrada fe hallarse en la Procesión vuestra esta tarde. Y Yo pajas, mas si allí me viera, es cierto el que no volviera a casa de abuela teniendo tía, pues saliendo, no pa- hasta el Cairo, o Filisterra. (rara, Yo a la Cárcel volviera, como mis ansias lograran ver a la Virgen, que pues está decretada del Cielo mi muerte, es cierto que le conviene a mi alma. Qué es decretada del Cielo tu muerte; di que es la causa tu suegro, pues siempre un suegro condena a muerte al que casa con su hija. Deja ahora, Lagarto, esas necias chanzas, y pida tu fe devota a la Virgen Soberana nos conceda que asistamos en su Procesión. No es mala la suplica si me oyera, mas esta sorda a mis ansias ha días; mas voto a Cristo, que si ahorcar a mí me sacan, he de renegar. De quién, borracho? De tu suegro, de su Vara, de su justicia, su hila, de ti, de la endemoniada, de Elvira, del Horteruelo, la Plaza, del Albonón, el Castillo, la Loba, y la Barba Cana. Deja Locuras. Soberana Virgen Santa, no permitas que Yo muera, sin que primero mis ansias, rendidas vean, Señora, tu imagen del Socorro. Lorenzo, ya te lo concede grata mi piedad, conmigo ven verás mi Imagen Sagrada, sin que estorbártelo puedan las prisiones que te agravan, Quién eres hermosa Aurora? Soy aquella Pura Alba, que el Sol de justicia dio, porque el Mundo se salvara, no te detengas. . Mi fe te cobedece en lo que mandas. Ah Lorenzo, Toréncico, mas el Tordo ya en la jaula no está, ya voló, sin duda creo que por aquí anda la Estrella que alumbra a Orgaza más Señora, no llevaras a tu Santero contigo? quieres quedar sin demanda pobre? más Cielos que veo! la salida tengo franca pues están todas las puertas abiertas, ventura rara! no pararé hasta la Ermita, que aquella es tierra del Papa. . En qué estado, Ortún está, del buen Lorenzo la causa? Conclusa, y sentenciado, por horas la muerte aguarda. Raro es el Ortún del iozo! su entereza es bien extraña! Alcade, esta noche es fuerza que Yo a la Corte me parta, que a llamarme el Rey me envía, con que he dispuesto se haga la Procesón esta tarde, pues los Lugares se hallan juntos aquí para hacer la Rogativa; mañana ejecutaréis la muerte de Lorenzo, pues tenéis dada la sentencia, que no quiero verla; más deciros falta, que le añidáis las prisiones, que temo, si son templadas, que ha de romperlas, y no quisiera, Ortún, que os costara a vos pagar por Lorenzo, si bien la pena no es tanta en vos, que la vida os cueste de mi compasión hidalga; es esta advertencia, pues . que le librase estimara, que una vez ya muerto Lope, su vida no se restaura con que muera el agresor. Su seguridad es tanta, que con dos pares de grillos está. . Temo su rara condición no lo ejecute, y hablarle más claro, es causa grave en mí, pues soy quien debo mandar que justicia se haga. Aguardad, señor. Espere Vueseñoria. pues qué causa a las dos puede moveros a detenerme? Yo, Invictísimo Señor, Conde de Orgaz, Santa Claya, Santo Domingo, y Mayor Prestamero de Vizcaya, la infeliz esposa soy de Lorenzo Vida, a quien dada sentencia de muerte está, vos en aquesta demanda sois la parte, y perdonando, podéis, señor revocarla: no podéis negarlo, pues os lo suplican mis ansias, estando presente esa Celestial imagen de María, Reina, siedo de los Cielos Soberana. y en presencia de una Reina nadie puede negar nada; muevaos, pues, a compasión este llanto que derraman mis ojos. Basta, Isabel, por mi parte perdonada de Lorenzo está la pena, mas la justicia. . No basta el que vos la perdonéis, que no sois parte, palabra, y mano me dio de esposo Don Lope, y en la demanda soy parte, y su alevosa muerte no he de perdonarla: muera el que mató a mi esposo, que si verdugo faltara, Yo misma ejecutaré su castigo, y la bastarda sangre, que en sus venas tiene, verteré, aunque soy su hermana. Milagro, milagro. Quién este rumor causa Lorenzo? Señor con las mismas prisiones con que se hallaba, se ha parecido en presencia de la Virgen, sin que haya visto nadie quien le trujo allí. . Feliz suerte! Rara maravilla! A verle vamos. Ya en tu presencia se halla. Qué es esto Lorenzo Vida? Eso el Cielo, . para más pena, más rabia del Príncipe del Abismo, que lo manifieste manda: llega, Escamada Serpiente, y ya aquí quien eres declara, y quien a Lorenzo Vida puso en libertad. Vive Dios que el camarada de Don Lope es el demonio, que lo dije, luego que le vi la cara. Para alta Gloria de Dios, y más pena mía, digo, que la clara Aurora, de quien es Copia esa Imagen Soberana del Socorro, le libró, trayéndole hasta esta estancia. Raro asombro. . Pues ahora, manifiesta donde guardas el cadáver de Don Lope. Esa grave peña hueca, que el Huevo por nombre tiene sella su sepulcro. Pues la peña al instante aparta, y traele aquí. Raro pasmo! Ira de Dios, que los muertos se levantan, sin el Juicio, ni Trompeta. Don Lope, porque Lorenzo quede absuelto de la instancia, en el caso de tu muerte, el Altísimo te manda, que articulando la voz, digas quien fue de ella causa. Fue mi propia sin razón, y mi arrogancia, causa de mi muerte, pues Yo me metí por su espada, y así le perdono, y pido, que el Conde lo propio haga, para que Yo de las penas en que estoy más presto salga, Quiéres volver a vivir? No, que en carrera mi alma está ya de salvación. Pues María Soberana, del Purgatorio te abrevia lo que de purgar te falta, a descansar ve. Ya va mi alma a morada más eterna. Qué dicha! Qué gran ventura! Falta, Custodio, a mi saña más tormentos? Sí, que fiera la opinión con que maltratas, el cuerpo de Elvira, cesa, y de él al instante salgas. Ya lo hago. Jesús mil vece! quien dichosa me restaura a nuevo ser, nueva vida? La Virgen del Socorro. Ventura extraña. y pues tan gran beneficio debo a María, postrada de ser Religiosa hacen voto a su Hijo mis ansias en Ajofrín, por más cerca. Faltan más oprobios? Sí, que Osmán llegue aquí por alta disposición, para que se apuren todas las trazas, con que el crédito a Isabel, con Lorenzo le quitabas. Gracias al Cielo, que habiendo ya purificado el agua de Bautismo mis errores, llego, a donde la Sagrada Aurpra, que me alumbra, pueda ver más dicha rara; Lorenzo, a tus pies rendido te piden perdón mis ansias de haber amado a Isabel, tu constante esposa casta, mas quien encendió a mi pecho de Lascivo amor la llama fue el demonio, el cual me trujo con violencia de Granada, movido de este retrato, que restituyo, a las aras de tu honor, notorio haciendo, porque más engaños no haya, que soy Osmán, no Don Lope; y siendo Moro, a la Sacra Aurora, que alumbra a Orgaz, mi conversión debo rara, y en su Ermita he de acabar lo que de vivir me falta. Un milagro a otro excede. Y pues se miran fustradas, Mostruo infernal, tus astucias; y de esa Imagen Sagrada ensalzados los Milagros, que tu eclipsar intentabas, desciende al lóbrego abismo, mientras Yo subo a el Alcázar Celestial. El mismo infierno me sepulte en sus entrañas. Anda con dos mil demonios, ángeles de tu gran guardía, De maravillas tan altas demos gracias a la Virgen, prosiguiendo la empezada Procesión. . Ya de la Ermita, saliendo la Soberana Imagen, su Letanía el fervor la entonan. Santa María, Ora pronobís, Sancta Dei Genitris, Gra pronobís. Pero qué clara Nube es la que el Cielo ocupa? Maravilla es bien extraña, pues el puro Original de la Aurora Soberana del Socorro vemos en la Nube. Es cierto, que soy la que al mundo grata dio el más Divino Rocio, y ahora a la tierra agua, para que tengan alivio, en necesidades tantas mis devotos. Milagro, pues grato el Cielo en lluvia a la tierra baja. Qué admiración! . Qué prodigio! Qué portento! Pues es tanta el agua, que a la Ermita vuelve la Imagen, en cesando se hace preciso vamos todos a dar gracias, a la más alta. Señora, que vio el mundo. Y pues de tantos prodigios, no puede darse en su grata piedad fin, esta Comedia la dé, que escribió un devoto de la Estrella, que alumbra a Orgaz, hijo de la misma Patria, en cuarenta y ocho horas, perdonad sus muchas faltas.
