Texto digital de Estrago de odio y amor, Eneas y Dido
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Desconocido
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Estrago de odio y amor, Eneas y Dido. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/estrago-de-odio-y-amor-eneas-y-dido.

ESTRAGO DE ODIO Y AMOR, ENEAS Y DIDO
JORNADA PRIMERA
Eten, monstruo hambriento. Que altivo te coronas con el viento deten tu depravada tiranía. Valednos Cielos? . Piedad, Juno impía. Oh desbocado bruto no presumas edificar montañas sobre espumas. Isa, Isa. . Amaina, amaina. . Que me muero Yo me ahogo. . Qué fiero bracán sigo, Dioses soberanos! Oh míseros Troyanos! Qué horror, ya de C do de est. Al llnto me ahoga, o cruel suerte, que muera yo de tan infame muerte! No valiera más, ansias infelices! morir en manos del cruel Ulices! Oh pese de mi incendio a la fragua! que Tabernero soy, pues vivo de agua. Que cruel soplo de viento mi Nave altera! . Al momento, socorramos del Príncipe la Nave. Ay de mí, Cielos, qué tormento grave! Pues al Príncipe, al Príncipe. . Que impías, las ondas llevan al valiente Gias, y yo me pierdo. . Yo al mar voy a echarme, No, no intentéis morir para salvarme a morir, o a vivir todos, si vamos, vivamos todos, o todos muramos. Yo moriré a tu lado. Pues amigos nadad, que yo ya nado. Qué empresa! . Amigo Acates. Señor, qué hacéis? . No ves, que aunque bien bates las alas, como a padre te venero llevarte a cuestas como padre quiero Que notable humildad. . Válgame el Cielo! Toma Arena pon Dios este buñuelo. Compadescase el Cielo de mis males, Levanta pues, Señor. . Anfias mortales, ya lo hago, y pues que con vosotros vivo aunque venga contrario el hado esquivo no le culpo, no amigos porque veo siempre en vosotros, cuanto yo deseo. Qué extraña es su virtud? . Pero Buñuelo, aún no te has levantado? . Yo recelo que aún no lo estoy por Dios. . No sé, qué quieres? Parecer por mi mal, a las mujeres. Pues las mujeres que hacen? . Eso hierra que han de hacer, comer agua, y beber tierra. Ea levanta, Y vosotros mis Soldados . debéis de estar cansados (y con razón) de tempestad tan grande. Vuestra Alteza si tiene en que ai s mande puede mirar y no hable de cansados, que no pueden cansarse los Soldados, Qué valor! Illióneo agradecido me tendréis; tu Buñuelo, padecido no habrás ningún trabajo, con tus chanzas. A Señor, tiene el Mar muchas mudanzas en esta tempestad las he mojado, y con tanta humedad se habrán gastado. Eres hombre de burlas. . No te alteras? He sido yo jamás hombre de veras, Basta pues, basta amigos, no gastemos el tiempo, sin mirar lo que debemos; vosotros veis, que el Cielo ha permititido, que el monstruo enfurecido del mar, se haya tragado casi mi Armada toda, y solo ha dado por consuelo, en desdicha tan patente, dejarme siete Naves solamente; siendo vosotros, entre mis fortunas, las más fuertes colunas, en quienes puede mi valor fiarse; y viendo pues, que ya acaban de entrarse las siete Naves, con su gente al puerto, discurriendo lo oculto del desierto, al valor alentemos soberano para la inmortal gloria del Troyano. Señor, no la cruel fortuna, aunque tan grave en su seño para agradar a los Dioses amedrenta nuestros pechos. Claro está, pues que mis canas con tu lado, y con mi acero, para enemigos, y males no vuelven la cara al riesgo, Con que os prometo. Y os juro. Que la vida perderemos, o hemos de llevar a Italia los Penates a su centro. Qué tranquilo vive un Príncipe Señor de tan leales pechos; llega a mis brazos, Acates. Feliz soy. . Llega Illioneo. Qué dicha! . Pues yo Señor, Tro sin appropincuatio quedo. Llega pues. . Dame un Eneas, que yo te daré un Buñuelo Siempre de gracias estás; mas tened, que a lo que infiero viene ya el alba a decirnos, desperdiciando lo bello de su rocío, que el prado galán, se viste lo ameno; porque siente los caballos del coche hermoso de Febo. Es verdad, porque ya el día se coronó del imperio de la noche. . Pues sin falta parte al momemo lllioneo así a las Naves, porque a los pocos compañeros que han quedado, los alientes de mi parte, y dales luego las órdenes, que convengan; y mandales lo primero que no salgan de la orilla hasta otro orden. . Bueno, que bien hice en escaparme. Ya señor os obedesco. . Vamos penetrando el bosque, que en su laberinto el Cielo quizá nos dará camino, de quien a saber lleguemos de la tierra, en que crueles nos han llevado los vientos. que camino, ni que acá, sabes lo que encontraremos? algún Castillo encantado de dueñas, y duendes, que estos despacharán al instante a la otra vida un Correo, para que nos digan, donde nos hallamos, y en que Cielo; mas yo temo, que dirán, que este clime es del Infierno: y aún eso no es lo peor. Pues qué será lo peor. . Esto, que cuando el correo vuelva nos han de pedir dinero, y temo que por el porte nos quitarán el pellejo. Calla que eres un Gallina. Peor fuera capón viejo. Qué intrincado es el camino! Y qué áspero. . Bueno es eso, más áspero es tu linaje. Calla loco. . Viejo cuerdo mira que nos alegramos, porque el cansancio burlemos: más Señor, que es lo que miro, no es un enjambre de ciervos, que con los Cuernos nos dicen, que es peligro detenerlos? Ya los miro dame Arates ñ. Laus Deo. Aquí están Señor. Pues ahora cuenta con ellos Buñuelo. Sape, dos van de una vez. otra va, y van tres de muertos, Dos ahora, ya son cinco comeremos buen Carnero. otros dos van, y se cumple el séptimo mandamiento. pues qué haremos de esta carne? Vete al Mar, y di a Illioneo que mande traerlos allá. Y después Señor. . Ven luego a esa Ciudad que descubres. A Señor, si nos perdemos y a la Ciudad no hay Taberna, te hará gran falta un Buñuelo. Acates, no han sido siete los Ciervos. . Sí, siete fueron. Siete son también mis Naves, y habrá con los siete Ciervos uno por Nave. . Es verdad; mas esto ahora dejemos, y vamos Príncipe. . Vamos, pues se descubre a lo lejos una Ciudad, a ella pues el restauro procuremos de nuestra Armada, y alivio de nuestros cansados cuerpos; pues quien duda, que en su amparo permita piadoso el Cielo, que tenga mayor fortuna; que en dar las velas al viento. Soldados, porque el clarín remonta más lo festivo. Porque es meyor incentivo lo acorde, en este confín. (fama, Publique el clarín, pues sigue a la que viva Dido, a quien Cartago aclama, Pueblen el aire los ecos que cantan, que viva Dido deidad soberana, siglos felices otra ave de Arabia, que en sus cenizas como muere nasca. , d Suspended los instrumentos, y cese el clarín sonoro; solo a esta deidad que adoro rindamos cultos atentos: o Juno, estos rendimientos te sacrifica dichosa, Cartago humilde, pues goza, de Júpiter los poderes con tu protección, pues eres del gran Júpiter esposa. Este edificio, con bellas perfecciones construido; aún no del todo concluido amenaza a las estrellas: sus gracias quiso ofrecerlas, por tu altar mi amor propicio, alegarlo en beneficio, no lo pretende mi empeño; pues solo pudo tal dueño ocupar este edificio. Vuestra Majestad, Señora, pues a los Dioses inmensos, humilde consagra inciensos, y aún por Juno los mejora: como no consagra ahora con la misma urbanidad, otro Templo a su beldad? pues bien guiara su anhelo, quien tiene en sí misma el Cielo y en sí misma la deidad. Y admiración prodigiosa será, si este se fabrica, y en él, en fin se dédica vuestra Mejestad por Diosa; pues la deidad misteriosa, del Dios Cupido; en olvido estará, y nunca pedido, pues quien pedirá a su altar, si a vos os puede adorar. con las armas de Cupido. Y más cuando. . Ea callad, que enojada estoy mirando, que mi poder olvidando ofendéis mi Majestad: pues hace vuestra impiedad dos ofensas aquí unidas. al Cielo, y a ami atrevidas; a mí en darme que querer, y al Cielo con pretender darle deidades fingidas. Señora, nuestros intentos. Que no habléis de amor os digo, queréis ver como castigo tan osados pensamientos, (mentos, Yo: . Vuelvan los instru- vuelva el clarín, aplaudid de mis desdenes la lid, peresca la amante injuria, sino quiere que a mi furia, yo; . Señora. . Proseguid. De este cruel áspid tirano, . aunque apetesco el tesoro, bien me inclino a que la adoro. A ingrata; pero en vano . me quejo, porque inhumano, su rigor de amor ignora. Elija, pues, vuestra aurora a un Sol de los dos que veis. No cantáis, no obedecéis? Ya obedecemos Señora, Publique el Pueblen el Hermana, pues, tanto gana en ser fuerte tu desdén, recibe ahora el parabién de tu más querida Ana: mucho me cansa mi hermana . en no amar, y aún en reinar; mas yo lo podré acabar, pues que Alejandro me quiere, y venga lo que viniere si el Cetro puedo alcanzar. Yo, Ana, lo agradesco en fe, de que firme al desdén sigo, y de esto será testigo, la última ley que mande observar, la firmaré ahora, porque le doy a esta ley, el día de hoy, por firmarla aseñalado; es contra el amor, cuidado, porque mostraré quien soy. En este Libro firmadas las que he mandado observar están ya, solo firmar me falta esta. Y si ignoradas, no son, por ser Publicadas, bien omitirlas espero solo a esta de hoy considero de más timbre, más valor; y así pues es contra amor repetirla otra vez quiero. Prohibo que haya mujer, que sea dos veces casada, o en una pira quemada públicamente ha de ser; ya razón llega a tener por una publicación de un castigo; y mi blazón repitiendo está otra vez en castigaros después, tendrá dos veces razón. Y aún os prohibiera hoy, que ni una vez os casaráis, pero entonces me culparáis con razón, pues Viuda soy: pero en lo que hago, no os doy, ni os quito nada, y así ya que a ley, que ahora os di, también me obliga mi estrella, pues yo no me quejo de ella, no os podéis quejar de mí. . Qué ley tan bárbara, Cielos! . Locura es ya replicar. . Por poder a Ana adorar, . nada pierdo. . Si de celos. . digo que muero, es error, que sin amor no hay recelos, pues yo de que pido celos, si esto es más tema, que amor, yo solo pretendo aquí venzer su esquivo desdén. A Alejandro quiero bien, esta ley no cabe en mí Vamos pues. Traición, traición. Qué es esto? Yo lo sabré, Yo a averiguarlo saldré. . Traición. No, que en vano son Príncipes vuestros intentos: caudilla aqueste motín el propio vulgo, que) pudo cuidadoso descubrir, que sulcaban los cristales siete Naves, cuyo fin es de saquear la Ciudad; todos lo dicen así. Porque atrevidas al puerto han llegado, sin decir, ni hacer seña ninguna, y aunque son pocas, de aquí (como está sin prevenciones la Ciudad.) se ha de inferir, que bien armadas pretenden abrazar nuestro confín. Ea calla, no prosigas. No creo que sea así. Qué locura! . Vano intento! Monstruo es el vulgo vil. Acates, este es el Templo de la Diosa Juno? . Sí, Gran Señor y mucha gente vemos en él asistir. Y dónde estará la Reina? que aunque escucho desde aquí sus palabras, no permite dejarse ver, aunque oír se deja. . A este mismo lado nuestro se escucha, y así no la vemos. . Poco importa. Señor yo te he de advertir, que es hermosa, y tu galán, y peligroso el desliz. Qué error! qué locura! Acates, eso has de temer de mí? hermosura ha de vencerme? a mi pecho puede herir la flecha de un vil rapiz? el que hijo se llama en fin Venus, puede temer amorosa lid? no me rinden los desmayos, de un delicado alelí. Es verdad: mas que será, Gran Señor, este motín? No sé, oigamos, y callemos, A esas Naves que decís, que soberbias han llegado para querer impedir hoy mis glorias, poned fuego para burla de su ardid. Al primer paso, este azar! Qué haremos, Señor? . Sufrir, Detén desbocado monstruo, vulgo en fin tu ira detén: Muera quien la ley rompió. Qué es aquesto? Que ha de ser, sino mi infelicidad. Piedad, Señora. . Hablad pues, Acates, nuestros Soldados! Salgamos pues. . No, detén, Reina augusta de Cartago, a cuyo sumo poder avasallada, y sujeta gente tan lveroz se ve; nosotros somos troyanos tan desdichados, que ves, que sin querer hacer mal nos privan el hacer bien: pues nos arrojó, Señora, de los vientos el poder, en este puerto, y hallamos otra tempestad en él. Y así detén los furiosos fuegos de las Naves, pues no pretendemos, Senora, no, soberbios, y sin ley destruir vuestra Ciudad, porque como puede haber tal ánimo en los vencidos? solo nuestra intención es, ir a fundar en Italia una. Ciudad, para ver, si podemos avivar la sangre, que en troya fue, la poca, que dejó intacta de las llamas el poder. Los tuyos nos mueven guerra crueles, sin mirar, que en vencer a los vencidos, no puedes gloria tener; y es lo peor de nuestros males, que el gran Éneas, que fue el más valiente en la guerra, y que el más piadoso es, desde que al puerto llegamos no habemos sabido de él, o si murió entre las ondas, o si perdido se fue. Y así, Señora, permite, que rendidos a tus pies, no nos levantemos, hasta que nos permitas poder renovar a nuestras Naves; y finalmente, hasta que del tantos males movida nuestro remedio nos des. Alzad del suelo infelices, Troyanos, y no admiréis, que así defienda mi Reino; que luego despacharé mensajeros, que discurran esos mares, para ver si el Cielo mostrarnos quiere a vuestro tan justo Rey. Esa es mi dicha primera. (pies: Dejad, pues, que a vuestros Basta ya. Dirtu, qué pides? Señora, rompí la ley última, que vos mandasteis, caseme segunda vez; y quemarme intentan ahora. Pues esta la pena es de quien la rompe. . Señora. Probará mi rigor cruel. . Pues no te afliges, no llores. Que me libra claro es. . Soldados, quemadla en público como lo manda la ley, porque así todos sus sustos se le curen de una vez. Mirad, Señora. . Ea llevadla. Yo pues. . No me repiiquéis. Y no hay piedad? Es muy tarde. No hay remedio? Esto ha de ser. Pues plegue a Júpiter Sacro, tirana, bárbara, cruel, que en la culpa, que he caído caigas como yo también. Y plegue a todos los Dioses, que en el sagrado docel por justas leyes asisten, que castiguen está ley: y en fin plegue a todó el Cielo; que en este estado me ve, que en las llamas que yo ardo te vean todos arder: y plegue. . Ea, aparta; loca. Y plegue que. . Ea, deten turosadía, que no temo en tal bajesa caer: llevadla pues. . Ay de mí! Muera quien rompió la ley. . Qué rigor! Ay tal infamia? Qué dolor! No ves que cruel es la Reina, Acates? . Sí Príncipe, y aún eso es, el mayor señal de hermosa. Antes te engañas, porque yo dijera que es señal, de que lo presume ser, que a veces las feas, hacen discreción, de la esquivés. mas ahora será preciso, porque la gente no esté, sin Capitán, que tu Acates, partas al puerto. . Voy, pues, a obedecerte. . El villano dijo, que esta Ciudad es Cartago, quieran los Dioses, que me reciba con bien. Consultemos el oráculo ahora, para saber si esta ley ha sido justa. Sagrada Juno, en quien es decifrado todo el Cielo, dime si es buena esa ley, en quién estriva tu honor? Buena es no, es mala. . Pues para que esa ley tan justa sea en mi ejemplo también, esta cédula firmada tengo, en donde juro, que guardaré fe a mi difunto Esposo Siqueo, y es porque no pueda dejar de cumplir lo que firmé; vuélvola en mi pecho ahora; y vamos Príncipes, pues de la noche el negro manto turba el bello rosicler de el día. . Dadnos licencia, Señora, ahora, porque al puerto es preciso ir con la gente. . Idos pues, volved mañana a tratar de buscar a vuestro Rey. y yo consagro desde hoy con más causa, y justa fe de Diana a las Sacras Aras, la palma de mi desdén. Pues viva la Reina. . Viva Y repitan otra vez. Publique, Pueblen, , Celia. . Alejandro. Darás a Ana aqueste papel, porque al jardín baje, y tú abrirás la puerta, pues este anillo lo asegura. A media noche abriré. Pues a Dios, hasta la noche. Pues a Dios, hasta después. Por un bien que hoy he adquirido mil males me ofrece el hado, y aunque el bien no he bien hallado, los males he recibido. si me quejo del rigor de la fortuna, que ciega la deuda de un bien me niega, no por paga, por favor, porque ese bien cobrar quiero; dice la tortuna esquiva, que esos mil males reciba a cuenta del bien que espero. yo sí, ya confieso, que hoy a mi gente han recibido, y ese es el bien que he adquirido; pero el mal temiendo estoy, de que verme a mi desean, para echarlos, que aunque a ellos los recibieron al bellos, temo que al verme a mi sean despedidos mis Soldados, aunque recibidos hoy, pues yo solamente soy, quien los hago desdichados; y en fin aunque yo me hallara bien recibido, eso fuera, que mil males padeciera si ese solo bien lograra. Nunca, aunque hallados estén, (les. los bienes serán iguales, pues qué hará entre hallados ma- un no recibido bien? pero tu discurso acorta, o vana imaginación; basta ya la admiración, vamos solo a lo que importa: Acates al puerto es, y los demás no sabiendo de mí, ni de él, en pudiendo. se habrán también ido; pues yo ahora vengo a quedar en la Ciudad triste, y solo, la noche llega, que Apolo volvió el coche a descanzar. Cielos! Qué tengo de hacer? Si ya de noche no fuera no hay duda me resolviera luego a darme a conocer: más ahora ya es vano empeño, pues está en silencio todo, en la calle estoy, de modo, que todo parece un sueño; en fin, o fortuna cruel! pues es tu crueldad impía, pasemos la noche fría, entre uno, y otro tropel. De imaginaciones, que ahora el pensamiento batalle, y de una, en otra calle aguardemos el Aurora. Ay de mi pobre cuitado donde estás amo perdido, . que haya los montes seguido, que haya los riscos saltado de suerte, que con crueldad tengo los cascos labrados, y ahora por mis pecados he llegado a una Ciudad, donde mi loco desvío pagaré por las serenas, y en fin aún con tantas penas no he hallado el amo mío! Pensaba en las altiveces de ese monte que le hallara, que si una suegra buscara la hubiera hallado mil veces, y cayendo tan cruel frío para acabar de perderme, lugar no hay para esconderme; donde estarás amo mío: mas sino es que me acobarde pasos escucho hacia aquí. Ay desdichada de mí que habré llegado muy tarde, pues dijo Alejandro, que fuese a las doce, y ha dado la una; pero un embosado. diviso, allá, ce,cece; me aguarda sin duda alguna Alejandro. . Algo ay de miedo. Príncipo, Alegandro. . Quedo aquí llegó mi fortuna, aunque no se conocerla, voz parece de mujer; callo, y podré responder según lo que dirá ella. Él será, no hay que dudar? . ya veo, Señor, que aquí. Puesto que me importa a mí . el engaño he de esforzar. Me habéis estado esperando hasta ahora perdonad, que si yo. . Qué necedad, no digas tal, porque cuando te conozco, sé que mal culpar puedo tu asistencia, y más, si en mi dependencia te conozco aún más leal, y así, si tarde has llegado causa alguna habrás tenido. Señor, solo el sueño ha sido causa de haberme tardado; vamos, que desesperada estará ya Ana ahora. Hola, aquella es la Señora, . y esta, será la criada, mas no es respuesta discreta, si paso más adelanté, que aquella será la amante, y esta será la alcahueta. Señor, este es el papel, que vos por ella escribiste. Pues di, cómo no le diste? Porque fue al Jardín sin él; y como dijo tu amor, que era por eso; despecho era darle sin provecho, y así le vuelvo, Señor. Venga pues. . Sígueme. Guía. , h - Abierta está, ve con tiño. Ahora sé bien el camino, vuélvete pues, Reina mía. Dentro hallarás su belleza. Ya la espera el corazón. Adiós. . En otra ocasión te pagaré esta fineza. Ya miro yo una cadena por lo menos, que la abona. . Fuese la muy bellacona, y dio buen fin a mi pena, dicha ha sido y no escasa; en fin el Cielo la envió, porque sin blanca me vio, y me ha alquilado una casa; pero, gente; ea Buñuelo, estate sin más cuidado a tu casa retirado. Qué tarde, válgame el Cielo! aunque el correr he escogido al palacio habré llegado. Quién va? . Zape, que cuitado, sin duda que corre herido; este será el pretendiente. . Mas qué dudo? Celia es. . Vuelva el engaño otra vez, . Sí, ella es: Celia? . Miente . Alejandro eres, Señor? . Si soy. . Pues di, qué tardabas! Que ha mucho, que me esperabas? Ah más de una hora en rigor. Entra pues, que ya eso es vicio, Toma Celia. . Yo sería. Toma. estos, pues, Celia mía son los gajes de tu oficio. Entra, porque Ana, Señor, impaciente está esperando. (. Perdona, Dido, que amando estoy fineza mayor. Bueno va, porque ya el Cielo, con que de miseria salgo, me envió esta cadena, algo debe de importar, Buñuelo, y si ha de valerme ahora esto cadena doblada, ya sé que Celia es la criada, y que es Ana la Señora, Alejandro es Dueño de ello con que ahora aunque sea tarde podré yo Muere cobarde. Malo, esto sueña a deguello. Qué es cobarde? Voto a Dios, que sabré materos, pues que reñís vos con quien es más Caballero, que vos, Puesto que me favorece la noche, la vuelta doy al Jardín: Quién va? . Yo soy. La voz de Celia parece: . Celia? . Buena va la danza, quién es? . Yarbas, amiga. Pues cómo? . Di mi enemiga, el norte de mi esperanza, y Dido tirana en fin, pisa delardín la esfera? otra habrá en la ratonera . salir suele en e Jardín. Pues aDiós. . Dios te guarde. No huyas. . Quién yo? Sí, muera. Tente, a quién buscas? espera. A quién me divo cobarde. Pues no me buscas a mí, que yo te digo valiente. No seas impertinente. otro hombre será, que aquí en este instante se entró. Dime pues, y ese atrevido buscaba a nadie? . Sí, aDido. Quién es Dido? . Que sé yo, ese papel Señor mío, le informará de quien es, a quí está. . Dámele pues, y sígueme. . Sois impío. Guíame a dentro. . Es error. El sufrimiento se apura. Adiós, toda mi ventura, me ha robado ese traidor Temo, no por causa alguna, por solo oculto poder, que este palacio ha de ser teatro de mi fortuna. No dudé entre tantas sombras, que toda mi dicha hallase, mas no sé, porque temor muevo las plantas cobarde. Si logro ver a mi dueño, no me ha pesado este lance, que algunas veces las dichas nacieron de los azares. Tras de este rosal espero a más de un siglo, a mi amante, pero que dicha no llega para quien la espera, tarde! Los pasos de mi enemigo busco entre estas plantas suaves, como si fuera mi cólera de ningún modo tratable. Gran dicha tengo en servir, porque perdí el Amo de antes, y ahora el Amo de después no le hallo en ninguna parte. Dicha no te alejes tanto. Dichoso soy, si ella sale. No llegará mi venganza. Qué tarda, Cielos, mi amante Dónde estará el amo mío? Pasos, Señora, a esta parte se oyen. . Mi bien será. Ruido siento. . Pisan, zape. Celía es: . Este es mi amo. Alguien se acerca. . Aquí nace otro ruido. . Esta es la criada. Aprovechemos el lance; que este es el criado de el Príncipe. Alejandro es. . Que no acabe de encontrar a mi enemigo! (te? Príncipe? . Muera. mi aman- Señor, como de esta vida tan presto desprecio haces? Esto solos me faltaba, . que me venigan estos ayes, cuando con mi justa queja, de ira respiro volcanes! qué es esto, Divinos Cielos? más ahora es preciso, que haces dueño mío, porque culpas mi fineza tan constante? Celia? . Malo, que no es mi amo; que hay Señor? . Pues no lo sabes? (Quién será de los dos) quieres Ana, o Dido? . Qué mal haces, si cuando busco una vida piensas, que la ofrezca un áspid. Celiardime. . Chispas presto me conoció. . Dónde mi Ángel está? . Qué Ángel decir quieres? Mi bien, mi vida, mi amante. (Por mí habla) donde ha de estar, solo está para adorarte. En fin me quieres? . El alma diga lo que tú no sabes como tengo está paciencia. . No será ya hora de hablarle? Paciencia cuerpo de tal. Dime será cierto? . Antes; faltará la luz del Sol, que aquesta palabra falte. (. Dejarla sola pretendo Es hora? . Dale, que dale, yo no sé donde le guío. Será hora Ana, que acabe de encontrarte? . Tú mi bien la culpa tienes. . Si es tarde de Celia es toda la culpa, pues me entretuvo. . En qué parte? No me ha salido muy mal esta noche que velase; al Jardín escuché el ruido, despertar no quiero a nadie, sinos averiguarlo sola. No sé dónde voy: qué lance! Tropezé, ay de mí, Cielos! otro rumor! mas no darme por entendido quiero ahora. Levantarme no me es fácil, no sé donde he tropezado. Me adora Celia? . otro sale. Ágüero es dé mi altivez. Está, Señor, como un guante. Dar voces quiero, mas no: quién pues ha de levantarme! Pues dame un abrazo. . Fuego. El fuego es (ansias mortales, el corazón se estremece) el fuego ha de levantarme, y no sé de dónde? Ay Cielos? que de ansias me combaten! Voces al jardín se oyen. Hola, Favio. . Fuerte lance! Celia, Filida, Criados. Aquí la casa se cae. La Reina se escucha; Cielos? Dido es. .̱ Pues, mi bien, antess que ella llegue huye. . Es forzoso. Pues yo voy a retirarme. O si los Dioses quisieran, que mi enemigo estrenase mi furia! . Oh si pudiera coger la puerta cuanto antes! Sacad luces. . mi enemigo . debió de huir muy cobarde. Pues este amo no parece de Eneas voy a ampararme. . Yo me voy, pues hallé modo. Todo cuanto diera antes de encontrar la Reina, ahora, diera porque no la hallase. Muere traidor a mis manos. Señor valiente, no es fácil. Esta es la puerta, a los Dioses mil gracias doy, de encontrarte, pues ahora a pesar de estorbos podré salir de este lance. Sin duda eres mi enemigo, sabrá mi valor matarte, Es poco por tanto empeño. La fortuna favorable a las manos me ha traído. la venganza: poco sabes, la ventaja que te llevo. Ventaja me llevas? . Grande. En qué? . En no tener ventaja. Pues la mía haré que baste. Voto a Dios, que eres soverbio. Voto a Dios, y tu arrogante. La Reina al Jardín dio vo- Que de matarte no acabe (ces, antes que la Reina llegue! Aún que la Reina llegase no lo estorbara la Reina. Pues mi espada. . Mi coraje, Pues que ha de saber? Apartar las seguedades. Sabrá rendirse a tus ojos. Yio no sé, lo que sabe. Cuando, porque. . Cómo, yo. Turbado estoy. Yo cobarde; vete, Filida, o darete. Señora, ireme de balde. . Viva estatua soy de mármol. . Dentro en el corazón nace . un común hielo, que turba los movimientos vitales. Yo no sé que responderla. . No hallo voz que articularle. . Perdido estoy. Yo rendida, Adonis? . Vendada imagen? Por qué turbas mi sosiego? Pues mi vida, en que culparme puede tu enojo? . No sé. Esto es veneno. . Escruel áspid. Es locura. . Es trenecí. Es delirio. . Es muerte aflable. Es crueldad. . No es. . Sí es. No es sino amor. Pero válgame El Cielo! . Qué es lo que dije! vete joven no me mates. Porque mi bien tal rigor? no ofende, quien querer sabe. Luego tú quieres? . Yo no. Adiós a Dios (que ignorante) Quién sabe querer, no ofende, esa sentencia olvidaste, muy presto! . Luego tú quieres? Yo no no: vete al instante. En fin quieres que me vaya? Sí pero ha de ser (qué lance) para que vuelvas a verme. mañana. En mi dicha es grande, . y esto no es querer, Señora? No es si no ver mis crueldades, pues quiero vuelvas, mañana, y la muerte te declare. Y esto no es rigor? qué pena! No es sino mostrarme aflable. Pues te quiero declarar la muerte de la que sabe a las aras de un deseo rendir su vida constante. Luego es querer, u rigor. Ni rigor, ni querer antes es mostrarte aquí evidentes de mi pasión las señales. Quién pensara este mi amor . mal haya la ley infame! Que dijera, Acates, ahora . viéndome morir amante: pues esa pasión no alcanzo. Menos habrá quien alcance nuestro amor; pero qué digo? mas ya no puede ocultarle . el corazón pues los dos de una herida penetrante morimos, sin que sepamos de donde la flecha sale. Es verdad, pero esto acaba con decirte, que hoy triunfaste de el Príncipe Eneas. . Cielos! que escucho, felice lance! pues yo soy la Reina Dido. Solo pudo tanto Ángel vencer mi valiente pecho. Solo pudo tanto Atlante triunfar de mi esquivez. Mas suspenso ahora, Acates, . quedara si esto supiera. Si tan amante me hallasen, . que dijeran mis Vasallos! Ahora pues es bien que acabe de saber si eso es rigor, s querer. . No será fácil, pues dije, que una pasión turba mis felicidades, Qué dices, puedo saberla? Presto la sabrás. . Pues anter de irme la he de saber, Me perdiera en declararme, Y quién te obliga a callar? Mi honor. . Y de dónde nace? De mi Majestad. . Pues cuando lo sabré? . Presto. . Dejadme ansias temer. . Es locura, Pues quién puede asegurarme? Mi amor, mi fe, y mi constancia. Luego es querer? . Eso baste; y a Dios pues, gallardo Príncipe, Él, Reina hermosa, te guarde. Yo quiero amor, y secreto. Y yo le pido constante. Pues vuelve mañana a verme, y no para ver crueldades. Oh quién para no volver pudiera mi bien, quedarse. .
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA En fin, Señor, esto es hecho? Si Buñuelo, . Lindo dengue, en fin caíste en la trampa? Si caí. . Que me confieses, que te hallas enamorado, y no te ahorques! . Necio eres: porque, di? . Porque a tu dama dieras ese día alegre. Deja tus burlas, pues vivo mesclado confusamente entre el placer, y el pesar; entre la vida, y la muerte; sin que conozca mi pecho re: con quien vive, o con quien mue- yo te confieso que adoro a la Reina tiernamente; con cuya loca esperanza, vivo triste, y vivo alegre, pues estas dos causas mesclan sus dos efectos, de suerte, que ni entregado al pesar, ni al placer obediente, si la tristeza me aleora; la alegría me entristece. Bien dije, que a penas, Cielos! nació, ay de mí! pena fuerte! en mi aquel veneno suave, aquel néctar aparente; aquel tosigo, que alaga, aquel áspidrentre el césped, amor en fin, cuando luego entró en mi pecho impaciente. Una rabia, un Volcán, una vívora, una sierpe, un Etna, un monstruo, un tigre, y un, celos, finalmente, pues es su malicia, en quien tan vil herida, padece rabia, vívora, volcán, Etna, monstruo, tigre, y sierpe; un papel fue el instrumento de mi ruina. . Y ahora, puede, Señor, saber mi lealtad, de quién es el papel? . Quieres, saberlo? pues de Alejandro es, que escribió tiernamente: a la Reina, que al jardín, a media noche estuviese: y yo, que por aquel lance, que sabes ya, entré valiente al jardín, hallé la ingrata ( Cielos quien duda que fuese, porque estaba ya avisada de este papel, pena fuerte!) entrealas sombras amante; y a está sospecha evidente la confirmas, el haber yo llegado ames que el cuando entre- la amenidad del Jardín encontré la ingrata aleve, que esperaba ya a Alejandro, y yo, ignorado, acerqueme hacia a ella, y pensando sin duda entonces, que fuese yo su amante, me habló tierna, y a este tiempo llegó gente, alborotose el Jardín, y al sacar luces, halleme solo con ella; y al verla fue cuando más propriamente, le dijé yo, que mi pecho, pues que muere triste al verte, y después con la esperanza la vida recobras alegre, pues no te conoce, ignora (re, con quien vive, a con quien mue: Pues Señor, cuando leiste el papel? . Qué loco eres, cuando pues leerle pude, sino ya después de verme rendido a su hermoso echizo, Pues di, si antes le leyese, como podía quejarme de su traición? . Pues detente, que ahora ter quiero coger; sino pueder conocerte nadie, aquí, quién te le dio? Quién? un traidor; un aleve, que a la puerta del Jardín estabas, que si supiese yo quién es, viven los Cielos! que le pusiera de suerte, que hiciera, que. . Yo Señor, de miedo estoy, sin poderme . menear; Cielos, que mi amo era a quien diel papel; y fuese el dicho papel tejido del celos! chitón conviene. Tienes razón, que el dolor me hizo hablar de aquesta suerte déjame solo. n. Pues nunca te serví más libremente, ya que no me conoció, yo me escurro; pues que quieres, que me vaya, Señor, voyme; pero mi fortuna teme el dejarte, pues gran miedo me costó hoy el perderte. Ea pensamiento mío ven conmigo a cuentas, este breve rato, que mis males, de descanso me conceden; ayer, pues, llegué a Cartago, sin temor de que me hubiesen en el mar de amor variable, engolfado los vaivenes: pero mi fortuna cruel me ha castigado en vencerme, porque ninguno en amor blasonase de valiente. Yo amo a Dido, hablemos claro, pues donde el honor padece, los retóricos rodeos, aún más que alagan, ofenden. Yo adoro a la Reina, y ella mi fineza favorece, pues qué más oloria pretendo? mas ay de mí! que no puede vivir ufana la dicha donde el azar no se mescle, ese papel, que me ha dado sospecha tan evidente, que deja de ser sospecha, culpada a la Reina tiene. Pero qué digo? más ya atrás volverle no puede mi palabra, ya lo dije, sagrados Cielos, valedme! que he de hacer en dolor tanto! el remedio más decente, es dejarla, si; huir de ella, pero es remedio muy fuerte, y que a más de ser infamia, nu pecho no lo consiente, ay amor, Cielos, que haré? ay infeliz de quien tiene en sus manos el remedio, y salir de ellas no puede! pues qué haré? si busco alivio, mas dudas, y penas crecen, no hay dificultad, que salga, y no hay confusión, que no entre: En dos partidos esta decifrado solamente este enigma, si el papel puede ser falso, o no puede, y en cualquiera de los dos, si ausentarme me conviene, no entra este alivio, sin que mi cierta muerte no entre, mas para un infeliz cuando es poco alivio la muerte. Si me aborrece, y la dejo, más vengada llega a verse, y si me quiere, peor, que hacia a mí, el daño se viene, pues que haré cruel fortuna? si a dejarla se resuelve mi furor, y la declaro, mi pecho, al llegar a verse despreciada, de su ofensa será venganza mi muerte. Y si es tan grande su amor (porque amor todo lo vence) morirá ella de burlada, y yo de ver, que ella muere; si veo, que en tal desdicha de amarme, u de aborrecerme, es preciso, que yo muera, ui es forzoso finalmente, que muera la Reina. Quién? Señora, Cielos! valedme. Ah traidor! pues, que os ha hecho la Reina a vos? . Pena fuerte! Qué digáis muera la Reina? Pues dije si, yo, que fuese, yo no sé lo que me digo; . pero ay de mi! grande eres respeto a la Majestad, poco hace, cuando teme en tu presencia el culpado, si se turba el inocente. Vos, Señora, sabéis que. Basta pues, traidor, aleve; falso, villano, y más (pero qué digo?) no es modo, no, este de castigar a un traidor: hola. . Calla, presto, quieres, cruel, ingrata, cumplir lo que ayer diviste (oh pese a mis destino, que así sufra quién de celos muere!) Pues ahora sales con esto? Sí, que la razón me mueve: Con que ahora seré culpada yo, de lo que tú me ofendes? Oh quién pudiera explicarse! . no, que darme muerte quieres, y por eso cruel, fue, aquello de vuelve mañana a verme? Pues no oigo, muera la Reina, de tu labio? . Es evidente, fue un acaso; los acasos no por prodigios se tienen. Pues bien, supuesto que sea un acaso, de que puedes, oh falso decirme ingrata? De ver (ahora se resuelve . mi dolor a declararse) que con más causa me ofendes. Esto solo me faltaba, pues esto a decir te atreves? Sí, que la razón me sobra. Pues di en que mi amor te ofende? En darme celos, tirana; queres peor mal, que la muerte. Pues esto más, ahora peor . está que estaba mil veces, yo celos? cómo, o de quién? No lo sé, callar conviene, adiós. . Pues no, no, declarate, Si haré, pero brevemente: Yo hermosa, Dido, te adoro, que darte muerte quisiese, el amor lo contradice; que amor tentengo, no puede dudarse, pues tengo celos, que tenga celos, lo pruebe mi razón, que la verán tus mismos ojos patente; y porque en lealtad, y celos ningún escrúpulo quede, juro aquí, que si fatal, el hado me hace tirano, si el puñal está en mi mano; venga contra mí el puñal, y en cuanto a los celos; fiel me habla la imaginación, mas si tengo, o no, razón, lo sabrás de este papel. Tente, aguarda, espera, Cielos! quién se vio en lance tan fuerte! cuando pronunció mi muerte se disculpa en pedir celos? pero ha jurado, que si mi muerte intenta traidor venga contra él su rigor, pues su lealtad, ay de mí! el tiempo declarará, pero en los celos no habló palabra alguna, sino este papel lo dirá: pues de él pretendo saber si vida; o muerte contiene. En este cuartó previene mi amor a Alezandro ver; pero la Reina está aquí y está leyendo un papel, veré si algo alcanzo de él. O si encontrera, ay de mí! a Ana, pero Dido está sola, y un papel leyendo, veré si algo de él entiendo. Veamos pues lo que dirá. . Dueño mío, todo el duelo nuestra fortuna ha concluido, aunque por tirana, Dido, no estorbará nuestro anhelo, y así mil glorias me abona la dicha, que por ti gano, porque sé bien, que tu mano me asegura esta corona, con que por ti considera, que empuño este Cetro de oro, y que aunque por él te adoro, lo mismo sin él hiciera; y pues solo quiero en fin tu luz hermosa adorar bien me puedes esperar esta noche en el Jardín; no digo más, por que espero tener mayor ocasión: Alejandro. . Qué traición! esto oigo, hado severo! Alejandro a Dido adora! Cielos, no es este el papel . que yo a Ana escribí! . Oh cruel instrumento de quien llora culpas que no ha cometido, como en mis manos te veo, sino miente mi deseo tiene equivoco el sentido, y él sin duda ha sospechado de mí, sin razón alguna, pues lo que habla en la fortuna en mí lo habrá equivocado, y si ahora voy discurriendo, por si puedo conocer la que me quiere ofender siempreque es mi hermana entiendo, por aquello de afirmar, que su mano, y su persona le asegura esta corona, mucho me da a sospechar; pero si mi hermana infiel. Qué es lo que oye mi temor? Y si Alejandro traidor. Esto escucho, pena cruel! Según mi pesar recela, y según llego a inquirirlo. Yo salgo por desmentirlo. . Yo para mayor cautela. . Alguna trasción trazada tienen contra mí, mañana haré que. Señora. . Hermana. Qué es lo que aquí mueve? Nada. Ay de mí! . Sin vida estoy! Disimular quiero ya. . este papel lo dirá. - Roca me hallo, Mormal soy. Suelta tirano. . Ay de mí! porque me culpas tan presto? Pues no lo oíste. ; Qué es esto? De mí lo has de saber . Di Alejandro falso, y cruel, que ofende aquí mi decoro, pues ama, y quiere a mi hermana y nos engaña a nosotros este papel, que contiene tristes, y amantes sollozos vi en las manos de la Reina? lleno para mí de oprobios él le escribio, pues amante, yo que leyendo topo Reina descuidada, tras de este cancel me escondo, en donde, aunque a mi pesar todas mis desdichas oigo: da voces ella, quizá, porque entiendo mal el modo de explicarse, pues saliendo él de oír los amorosos afectos, que le escribia, y yo de llorar mi oprobio; nos vimos en su presencia; y en fin nos dijo, que somos traidores, y por la cara me echa el papel, que supongo, que quiso decirme, hermana, tienes tu afrenta a los ojos. Pues tu oírme no has querido, oídme vos, Polidoro: yo este papel escribí, mas no a la Reina, que todo lo sabréis de el papel mismo, sino a Ana, que la adoro; mas pues él ha de informaros, leedle pues. . Ana, todos te queremos, y no culpes a quien ha de ser tu esposo. Pues si veo que me ofendes? Te engañas, mi bien. Pues cómo? Como el papel lo dirá. Pues leed que a él me conformo. Dueño mío, todo el duelo nuestra fortuna ha concluido, aunque por tirana Dido, no estorbará nuestro anhelo, y así mil glorias me abona la dicha, que por ti gano, porque sé bien, que tu mano me asegura esta corona: con que por, ti considera que empuño este Cetro de oro, y que aunque con él te adoro, lo mismo sin él hiciera; pues solo quiero en fin tu luz hermosa adorar, bien me puedes esperar esta noche en el Jardín: no digo más, porque espero tener mayor ocasión: Alejandró. Qué razón te mueve, Ana, porque quiero hacer a los dos justicia. Yo confieso en tu presencia, que pensó mal mi inocencia. No fue sino tu malicia. Pues yo confieso rendida, que el sentido equivo qué: tuya, Alejandro es mi fe. Y tuya es, Ana, mi vid Y por eso, Dido angrata de traidores os trató, que nuestro intento entendió. Pues supuesto, que ya trata nuestro rigor darle muerte, pues nos causó esta ocasión, morirá con más razón. Pues ha de ser de esta suerte: yo tengo llave, atrevida dentro su cuarto entraré, y cuando dormida esté, podré quitarle la vida. Pues conoces mi fineza, di, que tengo que esperar? Que conmigo has de reinar. Pues, Polidoro, a la empresa. Mi concejo está en los dos, seguro en acción tan justa. Sea justa, o sea injusta, yo he de reinar vive Dios. Y los dos te ayudaremos, si a eso resuelta estás. A eso, y aún a mucho más. Pues a la obra, y callemos. Tus espaldas guardaremos. Mi honor de un puñal se fía. Dos Reinos gano en un día. . Privanza llega a esperar. ̱. Muere hermana, que el reinar nunca admitió compañía. . En fin de tanta hermosura no merece un favor, quien. Por vos, Príncipe, un desdén fuera sobrada ventura. Pues ni aún eso he mercido. No tenéis más que esperar, que comodio singular sois Príncipe aborrecido, y tanto, que aunque jamás odio a mi pecho faltara, odio con odio comprara para aborreceros más, y quisiera yo, aunque infiel me hiciese acción tan tirana, ser con todos más humana, para ser con vos más cruela y no por eso agradesco fineza de otro jamás, que no quiero a los demás, pero a vos osaborresco. Quédamos buenos, amor? corazón, quedamos buenos? como pues, Cielos serenos, y apacibles (qué rigor) os quedáis como furioso de un rayo el veloz estruendo;; pero ya fuera muriendo, ser un infeliz dichoso. Yo, Yarbas, que logro ufano el timbres, el nombre valiente de Gétulo, por la gente, que indomita está en mi mano, de una cruel mujer esquiva ultrajado, aborrecido, y a la venganza atrevido no apelo! que acción nociva mi fiera crueldad alcanza para vengar su rigor? pues ya se ha vuelto mi amor en ira, en odio, y vengarza. Qué será? pues qué ha de ser? no es honesta, recatada, casta, pura, y retirada? mis ansias no son querer gozar su esquiva hermosura? pues para ofensa mayor a ser dueño de su honor, mi crueldad desde hoy procura; y pues en esto mi vida está, esta noche ha de ser: mas de quién me he de valer para acción tan atrevida? de quién? de Filida, que es la que conmigo se entiende, y cualquier acción emprende llevada del interes; mas ella sales: lograr quiero tan buena ocasión; pues arde mi corazón, su incendio quiero templar, que aunque es delito tan feo, dos glorias mi amor alcanza, porque logra la venganza, a medida del deseo. . Príncipe, Señor, qué es esto? Tú en asecho a mis desdichas? No sabes que bien te sirvo? No lo sé, hasta que me digas, si te ha de faltar valor para una empresa tan hija de la crueldad, que no sé si sea la crueldad misma. No es amor? . Amor ha sido. Cómo es posible que digas si tendré valor, o no, si sabes; de quién te fías? y como será crueldad si es amor? . No lo imaginas? Si es amor, es a la Reina; (ma. mas si es crueldad? . A ella mis- Pues como a un mismo sujeto amas, y aborreces? . Mira, tu valor lo ha de decir. Pues has cuenta que lo diga. Mira que es grande el empeño. Aunque fuese irme en Indias. Pues te obligas? No receles. Esto ha de ser? Como hay viñas. Preven tu valor. Prevengo. Pues estas son mis desdichas: ya sabes, que a Dido, adoro, y que yo contigo, Filida, he intentado muchas veces ya obligarla, ya servirla, y que todos mis cuidados, no la mudaron de tibia, y que Alejandro también, vino a competir mis dichas, cuando Éneas, por acaso, llegó también a esta orilla, donde tan dichoso vive, que ni ama, quiere, ni estima; pues ahora falta, que sepas, que aunque su amor solicita Alejandro, su cariño, ni la mueve ni la obliga, ni ningún Príncipe puede su mano alcanzar benigna; pero de mí, que rigor! no solo se cansa esquiva, sino que infiel me aborrece, (qué pena) pues ella misma ahora me, dijo, que cruel, rigorosa, fementida a los demás no los quiere, y que a mí me aborrecía: viéndome pues despreciado, se resuelven mis desdichas, pues ya no tengo esperanza de lograr su mano limpia, a que esta noche resuelto me entres en su cuarto, Filida, donde mi loco amor logre la esperanza. . No prosigas, pero yo, cuando, por esto. Qué te turba? Qué esto diga? qué me importa a mí la Reina? nada, Señor: de mi fía, y sabrás cuan bien te sirvo que emprendo la más altiva hazaña, y temeridad, para que diga la envidia, que de todas las terceras solo es Filida la prima. Pues te obligas? De repente. Será esta noche? . La misma. Pues la noche llegua ya, y el parabién me anticipa, toma tú aqueste bolsillo; Aquí se pierden las niñas. Pues no hagas falta a las doce, porque en ello va mi vida. No temas, Señor, y a diós. s Ea noche llega aprisa, pues espero con tu manto vengar una tiranía, y templar mi ardiente llama, y en manos de entrambas dichas haré, ingrata, que no logres contra mis finezas dignas, ser con todos más humana, para ser conmigo esquiva. . Como siendo ya tan tarde has salido, hermana mía, al Jardín? Pues esto es nuevo? que cuando Apolo retira su dorado coche, y llega cansado de la precisa tarea de un largo curso, a su tumba cristalina, que entonces yo, aunque no escuche de las aves la armonía, porque buscan ya el descanzo sobre sus espaldas mismas; logre la feliz quietud en la breye monarquía de este Jardín, donde leales sus vasallos se decifran; sin género de traición, el ave a su Rey se humilla; la corriente sin doblez deja la deuda precisa a las plantas, y no más, que porque dueñas las mira; con tierno llanto pagada la que es de perlas nacida: en ella pues considero a mi Reino con la misma lealtad entre mis vasallos. Qué es lo que así penas mías? . De suerte, que si un traidor, vil, desleal, sin justicia, infame, villano, cruel, intentara por mi vida, qué hiciera? . Hermana, yo no. Mas qué digo? Pena impía! No temas, Ana, levanta, déjeme llevar vencida de mi pasión, qué locura? Mucho temo, aunque benigna . se muestra, pero esta noche ha de morir a mis iras. Si averigo la traición . castigaré su osadía; es tu amor como de hermana. Así solo lo adivinas. . eres mi Reina, y si ahora divertirte quieres, Filida, cantad una letra alegre: noche tu hora anticipa. Cantad, pues; o si el concepto fuese de Éneas, qué dicha! De amor, es loco atrevido pensamiento adelantado, cuando llega a estar confiado el que está favorecido. De amor, es loco atrevido pensamiento adelantado, cuando llega a estar confiado el que está favorecido: qué es lo que oye mi temor? qué esto, ay de mí! el coro diga de la Reina! mas yo salgo. Veamos la Reina, que envida. Si atrevido gran, Señora, adoro la más divina planta, que Mayo, y Abril por su primavera elijan, dos causas tengo, la una, por forastero, que a vista de este Jardín, de este Cielo, (que ser vuestro lo acredita) me movió a curiosidad de él la primera noticia: la otra es, que habiendo oído la sonora melodía de estas firenas humanas con tanto acierto divinas, oí, que era su concepto muerte suave, pena tibia, y oyendo su voz el alma, a toda el alma me hería; y me dejara arriesgado lo atractivo, si con prisa viendo mi vida a este sitio, no vengo a buscar mi vida, Si tienes causa mayor para la entrada, prolijas son esas dos, pero ahora disimule el alma mía: levantad Príncipe Enea y aunque aquí, en algo podían ofender mi Majestad vuestras dos causas, sería desairado mi poder, sino atendía propicia, a la de ser forastero. Mucho temen mis desdichas. . Que Eneas la halle en todo, . siempre menos ofendida! Y así mirad esos cuadros. Qué atención no los admira? pero supuesto, que en vos la primer causa, atendida está; en la segunda, que es la de la dulce armonía de un precepto de amor, vuestra piedad, Señora, no impida, que me disculpe una glosa. Pues yo me holgaré de oírla. A, Señora; aquí entro yo. (dicha Quién sois? . Un asno por no quitando lo presente. Calla loco que porfías? es criado mío, y leal. Y con todo soy gallina. Proseguid vos vuestra glosa, Ya esperaba proseguirla. Mientras mis Amos glosean, lega Celia, llega Filida. De amor es loco atrevido, pensamiento adelantado; cuando llega a estar confiado, el que está favorecido, aquel que Ícaro arriesgado vuela del Sol a la esfera, siendo sus alas de cera queda en el mar arrojado: su pensamiento elevado, que loco atrevido ha sido dice el Sol; mas si es movido de amor, yo aseguro aquí, que del Sol es vano; si de amor, es loco atrevido: ra ya su estrella de amor, de Ícaro no es, no, toda la culpa, pues hubo en el Sol algo de ella: que aunque su luz atropella, quizá no se halló abrasado del rayo; si no inclinado de un solo tibio arrebol, y siendo así, fue de el Sol pensamiento adelantado. Si atrevimiento forzoso quiere el Sol, que sea el anhelo que es amor, válgame el Cielo; que no sea tan hermoso: porque con rayo obsequioso el Sol procuró su agrado, y si Ícaro enemorado, su fe pretende obligar; con razón puede esperar, cuando llega a estar confiado. Si yo hubiese de querer, al desdén guiara mi amor; porque quien ama al favor, no tiene que merecer; según me lo da a entender lo que el coro me ha advertido: luego Ícaro aborrecido, viene a quedar más airoso, pues no sé si es más dichoso, el que está favorecido. Discreta ha sido la glosa. no darme por entendida quiero ahora, porque no tengan ni aún la menor noticia, de mi amor; aunque en la glosa me diga, que desconfía de mi finesa, después verá cuan suya es mi vida. Cómo de Vos, gran Señora, tanto aplaudida se mira; con tal carta de creencia, con alabanza tan digna, a; aunque es concepto sin al alienta por vos la vida. Señora, quedemos solos. Lo mismo mi amor quería, . Ava? . Hermana? . Despejad todos. . Ea noche a mis iras, . acomboyen tus tinieblas; pues matando mi enemiga, este estrago hará, que está corona, mis sienes ciña. . Estamos solos? . si estamos, menos el criado. . no implica que es lo mismo, que ninguno, según mi amor de él se fía. Pues miente, con su licencia, que no fui Sastre en mis días. Príncipe, ya es ocasión (mía, de que hables. . Pues Reina si contigo han merecido, mis finezas repetidas algún favor; con el alma fiel mi pecho suplica, que me diga tu fineza si quedó acaso ofendida, de tan vana presunción; como pensar que podía darte muerte, si depende de que tu vivas, mi vida. Fríncipe mío, (que es bien, que como tú dices, diga quién tanto te ama) tan tuya me considero, que indigna fuera de mi amor constante, cualquiera sospecha impía; que contra tu leal afecto, acomulase malicia: y aunque con la glosa, equivoca, tu quejosa alegoría, quiso culparme de ingrata; aún más ingrata imagina, tu desconfianza mi amor; viendo que temes esquiva, la que obligada agradece; y la que agradable, obliga. Pues si oigo, que el coro dice, que atrevido es, quien se sía en verse favorecido; cuando me hallo en esa dicha, temo, que de mi fortuna, se ha de fabricar mi ruina. Pues Eneas, los acasos, no por prodigios se admiran como dijiste: pues viendo que nuestro amor no respira siendo tan grande, me daban ellas por la tema mía, Pues, y el papel de Alexandro, piensas quizá que le olvida mi temor? . Pues el papel que tú me diste venía a mí? . Claro está. Qué mal pues entendiste la cifra. Tente, que aquí vienen todos; Di, que a mala ocasión. Chispas Cuidado en disimular, pero digo, que te había escrito un papel, porque? mas ellos llegan. . Impía . es mi suerte. . disimula. Yo lo haré, Aunque te lo impida el clásico humor parlático, que en bomitarse peligra. Aunque admiréis, Senyora, que vengamos, a tan extraña hora: pues ya en la noche oscura, el día fabricó su sepultura; no lo tendréis a extraño, habiendo oído, Dn que aquí la misma causa, causa de admirar, Señora; veros en el Jardín a esta hora: si acaso serviros conseguimos, a solo obedecer todos venimos: que se recoja quiero de esta suerte, para que Ana consiga darle muerte. Lo mismo mi lealtad decir quería: llega ocasión de la venganza mía. No lo admiréis que yo la culpa tengo: porque me dé el papel, ahora prevengo esta estucia. . Ay de mí! qué dirá? Penas! Este criado mío llegó a penas. o Aquí entro yo ahora. . cuando despreciado de Filida se ha visto enamorado; preguntome pues como había de hacerlo? Que va, que sin comello, ni bebello, con Filida me casan: eso entablo: paciencia pues, que me habré dado al diablo, Yo le dijé, pues Filida no quiere darte palabra, menos que le diere su Majestad, licencia de casarse: yo te aconsejo pues, para lograse mejor, que un memorial, y tu obediencia, de su piedad alcancen la licencia: y dado el memorial, él procuraba solícito, el decreto: y nunca hallaba lugar, en sus lamentos: (que Rey se ocupa en bajos pensamientos!) yo pues hoy, de su pena condolido, a pedir he venido, ahora el decreto, porque el pobre llora: y por esto conmigo estuvo hasta ahora, su Majestad: con que en verdad prevengo, que de esto, solo yo, la culpa tengo; y cuando habéis llegado, me decía que ya está decretado, y dársele quería, porque era de razón lo que pedía. Es verdad. Ocasión es oportuna, para darle el papel; esto es fortuna: llega que en él, lo tienes concedido, por justo, y porque Éneas lo ha pedido. Pues bien, a agradeceroslo, me ofresco. Miente, porque yo soy quien lo agradesco, Y ahora, dadme licencia, Casado soy, yo me armo de paciencia. Pues id con Dios. . Acaba, suerte impía, de dispensarme tu crueldad un día. Pues yo, lo que Alejandro, y Polidoro han dicho; no lo ignoros pero a mí, mayor causa me ha movido a venir a este sitio: pues rendido de amor, no halla mi fe mayor ventura, que venir adorar vuestra hermosura. Pues si los dos habéis ahora admirado, . porque aquí se entretiene mi cuidado, siendo de recogerme, hora esta; el irme a recoger, es la respuesta: y a vos, ya no os he dicho, que grosero nunca me habléis de amores, lisonjero? porque quien vencerá a la Reina Dido, a todo imposible habrá vencido? pero si esto no basta, mi desprecio os dice, que le falta para necio; cuando loco porfía, y no merece, aquien su dama dice que aborrece, Pues todo esto más, Cielos! vengareme esta noche de mis Celos. Alejandro? pues que ya se retira la Reina, obre el rigor de nuestra ira, Y pues, Ana, arriesgada, la muerte le dará; sea nuestra espada, escudo, que defienda su acción fiera. Pues muere Dido. . Sí, la Reina muera. Ay desengaño más cruel! Pues, Señor, que te embaraza, porques ese papel me casa? Oh mal haya este papel. Pues tú te quejas, Señor? porque haces extremos ahora? si el penitente no llora, por qué llora el confesor? Reina mue n, . Porque es justo me alborote, cuando él trae mi desdicha. Pues dime, Señor, por dicha te manda pagar el dote? mas según tu pena ingrata, te dio un veneno su engaño. Y un veneno tan extraño, que mata, porque no mata. Que va que el papel te dio celos? . Yo muero al oíllo. bien hiciste tú en decirlo, por poderlo callar yo. Luego no es casamentero ese papel fementido? Todo Buñuelo es fingido, solo es mi mal verdadero. A escucharlo me acomodo, leedle, Señor. . Si haré, Pues no me caso, gané, . Aquí me he menester todos; aunque es de noche, a la escasa tremuda luz de la luna podré leerle. . Pues fortuna . yo me pierdo si me casa. Porque conviene a mi Real Servicio juro (qué pena) y ante lo noble y plebeo hago gustosa, y sin fuerza, Pleito homenaje; y a ti con más razón, dulce prenda; querido Esposo Siqueo (que esto diga) mi fineza, y mi obligación, te jura de ser tuya; hasta que pierda el tiempo, querido Esposo, la memoria: Yo la Reina. Ay tan gran bellaquería! voto a Bacol que luciera. Calla Buñuelo, que estoy de mi rigurosa estrella tan perseguido, y tan hecho a males de su influencia; que no padesco desdicha, que sea la vez primera: quién pues será este Siqueo? Qué ha de ser? un alma en pena. Hay hombre más infeliz, ni que su dama pretenda más, cara a cara, ofenderle? Pues yo me aborcara para esta. Con un papel Alejandro, ido me lo niega, me da celos; y ella no ingrata ahora (aunque no se quien sea este Siqueo) con otro papel, le escribe mi afrenta? Pues, Señor, cuanto apostamos que Yarbas tu mal remedia? Pues cómo necio? . Escribiendo otro papel a la Reina. Calla no aumentes mi mal, y pues que dos evidencias, infalibles, me declaran que corre mi honor tormenta, si aunque ella fuese un certe me sobrara una sospecha para querer apurarla; que estás averigue es fuerza: cuando ya las doce han dado y hemos llegado a la puerta del Jardín, porque Siqueo, y Alejandro, (fuerte pena) vendrán a verla esta noche; o si mintiesen las señas! más, ay! que el primer encuentro alienta más mi sospecha. Yarbas? . Quién? Entra Príncipe (mas. Qué escucho, Cielos! . No te- No lo dije ya, Señor, que Yarbas te lo remedia? Que están todos en silencio, logra pues lo que deseas: porque si esa ocasión pierdes, no sé si otra vez la tengas. Quiero ir de mi amo asido, porque de Duendes hay pesca, Qué haré en tanta confusión! . el primer papel me deja ofendido de Alejandro, el segundo man fiesta, que es Siqueo, quien me ofende; y ahora ha satido ella misma a buscar a Yarbas: Cielos! aún puedo tener paciencia! Entrad pues, Varbas, que es tarde. Ya te sigo. . Y yo por fuerza. La puerta entre abierta dejo . porque aviengo riesgo pueda salir Yarbas . Tirana . yo inquiriré tus cauthelas. Y yo otra vez me enconejo, . pues vuelvo a la madriguera. Mucho hemos tardado, y Filida, sin duda, Celio, que inquieta, la puerta del jardín guarda. Mira, Señor, lo que intentas. No me aconsejo, que estoy muy ofendido, y me ciega la llama de mi deseo, mira cuán vana es la enmienda; esta es la puerta, que aguardo! Bien hizo la diligencia Filida; tu Celio, vete, y en la otra calle me espera. Mucho harás, que salgas bien, de resolución tan necia. dio. Esto ha de ser? No hay reme- Resolución es tremenda. Pues, que razón ay, que Dido goce este Reino extranjera, y me usurpe una Corona, que me toca? siendo fuerza, que aunque yo lo disimule, que mis parciales no quieran? Tienes razón, vamos pues. Temor esta noche engendra. . Qué cobarde es el delito! . Esta es del Jardín la pue Que bien se conoce, que An Argos por el triunfo vela. Si pues la puerta han abierto Pues muera la Reina. . Muera Por más que oscura la noche ayude con sus tinieblas a mi intento; el recelo de ser cobarde no deja: pero qué temo? qué dudo? a la ocasión no me alientas corazón? qué te suspende? no está Dido ingrata, incierta de su ruina? pues que aguardas venganza? la puerta está de su cuarto, según Filida me dijo, y la hallo, abierta, por su industria: mas qué es esto? ahora valor te amedrentas? no estoy solo, y bien seguro? claro está; pues que recelas; loco temor? ahora bien yo lo intento; infeliz Reina, bien con el sueño me dices, que tu peligro no piensas. Qué medrosa está la noche! Sigue Yarbas, que ya llegas de la Reina al cuarto. A criada, que vendéis la mayor prenda! domésticos enemigos! según esto, no es la Reina con quien voy; de el mal el menos Bien conoces mi finezr Si conosco: quién se vio, . Cielos! en tanta miseria como yo, que a ser testigo voy, de mi propia afrenta! Pues quién me ha metido aquí? sino el borracho de el Poeta. Torpes ánimo las plantas. . Tanto el dento me hiela. . que estoy casi por dejarlo; mas ya no puedo, aunque quiera. Si estará Ana, ya al puesto? Si estará Ana, a la empresa? Ay de mí! Quién va? traición quién es? a traidor Eneas. Qué escucho! Ay de mi felice! que ha dado voces la Reina. Polidoro? . otro azar amigo? . Callar es fuerza, por que Ana ejetute ahora, la traición con más cautela. Pues que es lo que hoy gollos daños. nunca solos me amedrentan. Qué lograr no haya podido . mi intento, corta es mi estrella; que valiente resistió, a mi envenenada empresa; bien le da el nombre la fama, de casta, pura, y honesta; y yo me quedo corrido, de temor, y de vergüenza; mas no soy tan infeliz, puesto que dijo ella misma que Éneas era el traidor, pues válgame esta cautela. No doy por mi vida un cuarto, . que ya huelo a calabera, Bien se confirman mis celos. . Mas como pudo, que pena, decir que yo era el traidor! sino es que ya ingrata, quiera darme a mí la culpa, cuando otro la gloria se lleva: mas yo veré su traición. Alejandro? . Linda flema . Príncipe soy otra vez! mas pues tan poco me cuesta, y tanto me vale, fingo: que hay amigo? . Que ya es muerta la Reina, sin duda alguna. Malo, qué es muerta la Reina! . pues que se le haga el entierro, Bien se logró nuestra idéa. Grande fue nuestra ventura. (Esto consiento!) pues cuenta con mantener lo intentado; denme los Cielos paciencia. . O si hallar pudiese a Yarbas . Que nunca yo halle la puerta . Yarbas? Príncipe? . Filida? dicha grande. . Sigue, llega, que esta es la puerta fortuna habemos renido buena. Voyme, porque de esta suerte . que Éneas es traidor, piensa Dido: y yo con este engaño, desmentiré las sospechas. . Muerta la Reina, no hay duda que la Corona se queda para mí. . Viven los Cielos, . que sufrir más, es afrenta; pero averigüemos más: si, pero mucho se arriesga con esto. . Nada, porque bien claro dijo la Reina, antes de su último aliento que era su traidor Eneas. Yo traidor? miente tu labio. . y cuantos contigo intentan traidoramente, quitar la Corona a nuestra Reina. Ay de mí! todo lo ero Ya nuestra traición es cierta, . el mejor medio es huir, por desmentir evidencias. . Mejor es, volver la espalda, puesto que he hallado la puerta. . Pues el demonio anda suelto exi foras bruta bestia. Cuando intentaba dar muerte. a mi hermana, pena fiera! alborotado el Palacio, dejó mi venganza muerta! Traidor, que no diste tiempo, a que darte muerte pueda; porque huyes? sacad luces. Cielos! viva está la Reina . Hermana, qué tienes? . Hola. Traición. . Filida, Celia, sacad luces. . Porque a Dido, socorra nuestra obediencia. A traidor, que tú me ofendes! Yo, Señora, como intenta. Que nos mandas? . Yo a la calle sentí las voces, la puerta del Jardín abierta halló: y entro a ver lo que me ordena vuestra Majestad. . Pegola. . La misma es la lealdad nuestra. No sé si fuera Alejandro . traidor, solo sé, qué ofensa! que lo es Polidoro, quien de sus canas lo creyera! Cómo pues, traidor, villano fementido, como intentas que haga yo; Cielos que digo! contra tanta, fortaleza, loco, atrevido, intentaste, dime, cual tu intento era? Habla? . Yo, Señora, nunza vine por. . Detén la lengua. Bueno es de traidor culparme . cuando la traición manifiesta de los celos, averiguo. Ea prendedle. Linda enmienda que furiosa que ha llegado, de la otra vida la Reina. Pues por qué causa? . Prendedle, qué aguardáis? . Terrible pena! Mas tened, no le prendáis, que tanto rigor me pesa: mas que digo, ea prendedle; no, tened. . Qué es lo que ordenas? (que sé yo) despejad todos. Pues yo me escurro de verás. Pues yo buscaré ocasión . de vengarme, si perdí esta. . Qué esperanza tendrá Ana? . si perdió ocasión tan buena. . Yo me retiro corrido de mi mal lograda empresa; pero me resuelvo, ya que no es posible vencerla con hálagos, a volver a mi Reino, porque pueda, sitiándole la Ciudad, hacer mía su belleza; pues lo que no puede el gusto, ha de alcanzarlo la fuerza . En fin, podré ahora quejarme con razón de acción tan fea? que esto llegue a escuchar, Cielos! . cuando vi clara mi afrenta! pues en que yo te ofendí? Con que, aún estamos en esta dificultad? . Claro está. Pues cómo, di. . Qué te alteras? Tú me harás perder el juicio. Y tú a mí más la paciencia. (ste? Pues tú en mi cuarto no entras- que esto mi lengua refiera! No ingrata, que quice solo, averiguar tus cautelas. Pues quién a esto se atrevió? Corazón rendido, alienta. . Yarbas, que aunque me pese decirlo; decirlo es fuerza. Pues esta disculpa falso que de algo te sirva piensas; ya conosco que me engañas. Mi bien, mi vida, no creas, qué te agravie quien te adora; que quien te estima te ofenda; Clicie amante de tus rayos, sigo tu luz, que me alienta. Pues, Éneas, hoy te advierto que jamás a hablar me vengas Pues si esto ha de ser, quiero antes que como me quejo, sepas: tres veces me diste celos: de Alejandro es la primera, de Siqueo es la segunda, y de Varba, (fuerte pena) la tercera: de Alejandro ya sabes quien te lo ensaña; de Yarbas de mí lo sabes, por señas, que por la puerta del Jardín entré, porque, en su nombre me franquean la entrada; mira pues tú si será la vez primera: de Siqueo, lo sabrás, de quien, sino de tu misma, pues me enviaste este papel, por testigo de mi afrenta: y si de los dos primeros no ignoras ya la evidencia, fe este papel, y mira, si algo ya en tu abono queda. Sí, leerle quiero; y veamos cuando fue porque vinieras a verme; de qué te ofendes? Lee pues. Did de esta manera Porque conviene a mi real servicio, juro (qué pena) . que este error hiciese Cielos! . troqué el papel, con la cedula que firmés mi Esposo. . Pues, no prosigues? dime, no era para que viniese a verte? vive el Cielo! . ten la lengua Esposo, mi bien, Señor, mi vida, mi amor no creas que te agravie quien te adora, que quien te estima te ofenda; Clicie amante de sus rayos, sigo tu luz, que me alienta. Pues Dido, ahora te advierto que jamás a hablarme vuelvas. Qué al caso viene la burla: poco importarme pudiera, . decirle que fue mi Esposo Siqueo; si no que es fuerza que en sabiendo, que soy Viuda que más grave el daño cresca. Pues que sabe, que la ley que sigua mi amor no deja: mejor es disimular: aguarda mi bien, espera. (des? Que he de aguardar si me ofen- aparta, no me detengas. Y tu cruel, que no me agravias? Sabe el Cielo mi inocencia. No pronunciaste mi muerte? Ya juré que a mí me venga, y no te escribió Alejandro? No se atrevió a mi firmeza. y tú a mi cuarto no entraste? Que esto es porque yo no pueda decirte, que este fue Yarbas? Pues cómo harás que lo crea si le aborresco? . Porque yo lo vi, aunque tú lo niegas; y podrás en fin negarme ese papel, que tú misma me deeste, si es de Siqueo? Pues este que ahora me acuerdas, no pude darte cuidado. Por qué? . Si te lo dijera fuera perderte, bien mío. Pues yo temo. . Nada temas. Declárate pues. . No puedo. Quién te detiene? . Una fuerza. Desatala. . Es imposible. Deja que muera, . Es violencia. Pues quién me lo ha de decir? Que el tiempo lo diga espera; y guárdete el Cielo, Esposo. Si tú me guardas, es fuerza. Y para que llegue el tiempo, de que hablarte claro pueda. Y porque pueda esperar, mi fe, saber tu firmeza. Su auxilio me den los Dioses. Denme los Cielos paciencia.
JORNADA TERCERA
ORNADA TERCERA Válgame el Cielo, ay de mí! que de cosas han pasado, por lo que miré, y oí, casi no sé lo que fui, según mi estrella ha variado; porque aunque me llegué a ver al principio algo dichosa, me hizo infeliz el querer; pero que había de ser, habiendo nacido hermosa. Bien dije, pues el amor que a mi Esposo, (raro abismo) tuve, fue el primer dolor, pues un hermano traidor, hidrópico de sí mismo; vertió su sangre, y sació la púrpura su apetito, pues a mi esposo mató, para que ahora pague yo la culpa de su delito: Infeliz mi Patria amada, me tuvo hasta aquí, yo viendo en mi Siqueo estreñada la furia desesperada de un traidor; por él emprendo yo con otros Principales de allí; y riquezas, que alcanzo mi andustria; aliviar mis males, tomando con mis parciales, de un vil hermano venganza aquí, en Libia discurrimos, (que vanos discursos hago) vengarnos, y así construimos, esta Ciudad: aquíén dimos nombre infeliz de Cartago. Ay de mí! pues elegir quice yo, para vengar mi amado Esposo, venir a reinar, por no morir; que más morir que reinar, vino a este tiempo mi vida, y mi muerte; vino Eneas, a cuyo valor rendida, temo será su venida estrago de mis ideas: yo le amo, luego de amor temo el estrago violento: pues si cuando su rigor me ofende más, es mayor mi cariño; de esto siento. que si le amor es por destino, y no por quererle amar: de cuyo mal adivino, que con este amor, camino, sin saber donde he de dar. Con que hoy, que al amor rendido por él muero bien se advierte pues hoy reparé advertida, en los sabios de mi vida, la sentencia de mi muerte: que muera la Reina, estoy sintiendo, harto desgraciada; y tanto temiendo voy mi muerte, que temo, que hoy es mi postrera jornada: triste temor riguroso, que cruel mi pecho aprisionas, porque turbas mi reposo? no bastó perder mi Esposo, que aún ahora no me perdonas? ya pues desmaya el aliento, para que estos memoriales despache; o hado violento! tan grande es mi sufrimiento, que aún no le acaban los males? toda la noche he velado, siguiendo de mi hado el seño, pero ahora ya mi cuidado, de mí penas lastimado dar quiere treguas al sueño: deja pues, sueño, poseerte; entre quietudes felices, que aunque no mudes mi suerte; siendo imagen de la muerte, descanso eres de infelices: ay Éneas, dueño mío, por mi bien te estoy dudando: y en ti por mi bien confío; a tia estas quejas te envío: porque yo, no, se, si cuando. Loco me tiene un pesar, y temeroso un placer y entre uno, y otro poder, dudo si he de agradecer el bien, u el mal recelar, el bien, que es haber logrado vencer de Dido el desdén, agradesco; y mi cuidado teme, por verse en su agrado, el mal de dudar el bien; y así, pues la Reina está titada en su retrete quiero entrar y ver podrá mi amor si mi hado será, fino, en lo que me promete, pero ay de mí! que razón, o que temor, me detiene las alas del Corazón; con cuya palpiación algún daño me previene: llegaré prenda divina? Oh vil cobarde temor; tu crueldad me predomina! si; mas que me vaticina? averigüémoso amor. Que desgraciados que son mis designios de tiranos, pues tuvo ayer mi ambición, a las manos la ocasión; y se le huyó de las manos, dar muerte intentó tirana a noche mi alevocía; a Dido Reina, y hermana; que por esto, esta acción gana más nombre de tiranía. no pudo lograr su intento mi insaciable vanidad, y así vuelve mi ardimiento, a ver otra vez sediento; estreñada su crueldad. Este puñal, vive el Cielo? ya que segunda ocasión, me ofrece ahora mi desvelo teñido en sangre, el anhelo saciará de mi ambición; pero ay de mí! que aunque está la Reina entregada al sueño, (ocasión que solo da materia, a lo que arde ya) arduo conosco el empeño: llegaré? tente crueldad, pues perderé el galardoón? no vamos pues vanidad, tente; no, que variedad? discurrámoslo ambición. Tente, aguarda, no prosigas, suspende, aleve, el amago; como pues tantas finezas me pagas con un agravio? Si no me engaña el oído. . Si no miente el sobresalto . Habla entre sueños la Reina. Oigo entre sueños hablando a Dido. . Qué dice? Qué habla? Atenta escucho. . Oigo, y callo, Porque ese puñal esgrimes, Esposo contra mi airado? Ana defiende mi vida, que está de amor en los lazos. Apenas oírla puedo. . Apenas palabra alcanzo. . Lograr no sé esta ocasión? A perder echo este rato. Ambición, dame valor. Amor alienta mis pasos. No Yarbas, no intente cruel, contra una infeliz, tu brazo. que una inocente hermosura; influjos pague de su astro. De algún dolor oprimida, . se adelanta algún presagio. Sin duda el Cielo, su muerte. le anticipa ahora soñando. Pues aborrecido Yarbas, y Eneas (ay de mí!) amado; me harán estos dos extremos ser de odio, y Amor estrago. Ya aguardar más es infamia. . Ya esperar más es agravio. . De un amor tan bien nacido. De una muerte tan del caso mi piedad no permite más fatiga en su descanzo. Ya mi crueldad no consiente sin ahogo, alivio tanto. Pero yo no sé que grillo, así me detiene el paso. Pero yo no sé, que aliento, por tanto arrojo he cobrado. Dígalo infeliz mi amor, dígalo mi hado contrario, Dígalo feliz mi suerte; dígalo propicio el hado. Pero que dirá el amor de mí, si así me acobardo? Pero de mi acción sangrienta, que dirá el vulgo villano? Que no es mi amor verdadero; Que mi valor es bizarro. Luego a despertarla estoy en ley de amante, obligado. Luego ya he de darle muerte; para cumplir con mi garbo. Esto he de hacer por mi amor. Por lograr un Reino lo hago; Yo me llego poco a poco a ver si la entiendo de algo. Para escuchar si algo dice, quiero llegar paso a paso. Ay infelice de mí! El alma me ha lastimado. . Ea ambición ahora es tiempo; . que haga tu ponzoña estrago, que cobarde es el delito? Yo llego: pero oigo pasos; quién va? no habla? quién es? Muera la Reina a mis manos, No es posible que esto logres; mientras que vive mi brezo. Cómo no? muera . No muera. Pues no ves que yo la mato? No ha de morir vive Dios. Ea, quita. Tente. Villanos, tened: (Ay de mí!) qué es esto? traición, porque yo, si, cuando. Traición. . La Reina dio voces. Señora, a tus pies estamos. Yo soy perdida. Confasa me miro. . Soy desgraciado. . Que nunca suceda bien! . ̱. Qué Deidad está en su amparo? Cielos, que quiera enviudar . nu Amo antes de ser casado! Gran Señora, que os inquieta? decid? (malicia finjamos.) Ay lance más riguroso . que sea lo que he soñado, tan conforme a lo que veo! soñé a Éneas (raro caso) que intentaba darme muerte, con un puñal en la mano; soñé también, que Ana atenta me defendía de el brazo, de ese cruel monstruo, de ese vil hipócrita troyano; y libre del sueño ahora lo mismo que soñé hallo: qué es lo que me queréis, penas? no oí de su infane labio, muera la Reina? si oí; pero no sé que ha trazado Ana mi muerte? también, pues muera Ana! pero en tanto que su traición averiguo, satisfacer quiero en algo a los demás, Ana muera, y viva mi dueño amado. Qué decís, Señora, hablad? Dadnos cuenta de ese caso No nos tengáis más suspenso Nada tengo que contaros: prended al príncipe Eneas, y a la torre de Palacio, le llevad. Ay infeliz. Fortuna, bien empezamos. . Bien se dispone la industria. . No salió mal el engaño. . Quién se vio en lance como este, . si aquí la verdad declaro, cuando vean mi inocencia tomarán de ella el descargo; pero para mi disculpa, he de culpar temerario a una Dama? grave error; mas no, porque no le abrazo que no ha de hacerme grosero, la fuerza de desgraciado; aquí la culpada es Ana, yo el que su delito pago; muera mil veces Eneas, aunque no sea culpado, si las disculpas no valen; antes que en el grande teatr del mundo, diga la fama, que aquí obró tan poco sab que para salvar su vida, quizo ser mal cortesano. (cheto Pues qué aguardáis? . los co Noble Éneas se ha mostrado. a Que me oigáis una disculp Fácil sois de disculparos: llevadle. . Oídme, Señora, no así olvidéis el Troyano, sed más piadosa, atendedme, oídme sin enojaros. que os volvéis? . Mucho lo apur Así os vais? tened un rato; mirad, que soy infeliz, oídme por desdichado, no es posible? no hay piedad? decidme si quiera en tanto dolor, quién me ha muerto? . Vos. Yo, como que no lo alcanzo? habladme claro, Señora, si me maté sepa cuando? Cuando jurasteis fatal, contra vos mismo tirano; si el puñal está en mi mano, venga contra mí el puñal. Oh fortuna mi homicida, . si ahora por favor me matas, llega; que si así me tratas, es mayor muerte la vida: o vil puñal, atrevido, como te haces tan tirano, que contra mí, por mi mano, a mis manos has venido? Señora, ya que es forzozo que muera, pues lo mandáis, os suplico, que me oigayas, Ya es tarde. Oh hado riguroso. Aunque mi dicha lo impida, . me pesa su infeliz suerte. Siento en extremo su muerte, . aunque en ello va mi vida. Ambición, que has de poder . si inocente sangre beves. Ay, Ana, lo que me debes, . no más, que por ser mujer! Oídme, si un desdichado os halla afable, Señora; pues que ya en mi Amo ahora, veo una cara de ahorcado, así el gran Júpiter quiera darle tal realce a su historia, de mi lealtad en memoria, algún vestido quisiera; que no me le neguéis, pido, por la muerte que reclamo, contra el póbrete de mi Amo, y por verme ya marido; aunque es por vos la ganancia, según mira mi buen arte; supuesto que sin ser parte, empredo por vos la instancia. (vos. Pues no os aflijáis. . Ni aún Porque tan leal se ve maniatadle. . Mania que, malos años te dé Dios. En fin no me habéis de cir? Mucho pedís. . Inocente no os muevo? ni verme ausente de mi patria, conseguir no ha de poder, que me oigáis? ni las glorias, que en mí veis, bastan? ni por vos lo haréis? vive Dios, que me obligáis, viendo en mi proprio tal mengua, y en vos tal mudado error; que por el honesto amor, que yo sin. . Tened la lengua; como pues con tanto exceso: amor me ha obligado? mucho . Hablad pues, que ya os escucho. Pues oíd todo el sucese: que para mi mayor gloria, y por contra de esa culpa, clara hallaréis mi disculpa, en lo breve de mi historia: Nueva floripes de Libia, y de amor nuevo prodigio; de cuyos hermosos ojos, es despojo el Basilisco: en Troya Ciudad ilustre, de el Reino de Priamo invicto; que es el mayor Episodio, que hallarle pudo mi estilo; tan amante como leal a su Monarca nativo; por cuyo amoroso incendio, Troya le llaman los siglos; nací, pluguiera a los Dioses, pues me hallo tan perseguido, que hubiese sido mi vida, la cláusula de un suspiro! crieme pues cortesano de las Damas, al principio, y entre amantes ramilletes ocupaba mi ejercicio; mirelas todas, sin genero de particular motivo; hasta que amor dijo, que era, vanidad de mi capricho: rendime en fin, ya lo dije a una hermosa sin aliño, discreta de natural, compuesta sin artificio, aseada como Señora; y Aldeana en el cariño. Perdonadme Dido hermosa, si he faltado a lo advertidó; alabando a otro milagro delante vuestro prodigio; pues de mi difunta Esposa, las perfecciones público; más bien sabéis, que en amor hierra el que es más entendido, que dulcemente mi fe, cual Tórtola en su retiro, gozó sus tiernos arrullos en el Tálamo mullido; fue amor casto, y viva imagen de otro amor más encendido, que ahora yo: pero doblemos la hoja, porque al, principio volviendo de Troya, hable, valiente, porque es preciso, no averiguando el valor, que quede el amor indigno. Troya, pues, cuando tarvinfante del tiempo en lo más florido, de todo el Orbe envidiada, se hallaba; el Griego enemigo, talando los fuertes Campos Troyanos sin más auxilio, que su astucia (aunque en lo Griegos no es a astucia poco abrigo) sitió la infeliz Ciudad (cómo no muero al decirlo!) si con numeroso ejército, con loco, y vanó capricho, si el poder de nuestra estrella no fuese a su error propicio: diez anos fuimos sitiados, dejo a parte los continuos choques de una parte y otra, y no digo, que vencidos siempre del valor Troyano, se daban luego a partido, y aunque era fácil entonces con un abance destruirlos por tener más que vencer la vida los concedimos: esto pase por pintura de el común valor invicto, de todo el Troyano Imperio, pues siendo tan excesivo, aunque poco ponderado le hiciera mi voz prolijo. Callo también mis hazañas, y por ser cortas, no digo, que apenas el Griego Ejército por ser aún el hado ambiguo malogró su intento, cuando desamparó fugitivo los fuertes Muros de Troya, y cautelozo alzó el sitio, dejando por falsa ofrenda un gran Caballo construido, que amenazando a los Cielos, era pasmo de sí mismo, en cuyas huecas entrañas parte de los enemigos Griegos, (traza como suya) se quedaron escondidos, corriendo antes la voz, que era de Palas un sacrificio: Y quien ha visto en la virtud la máscara de el delito?) Los demás Griegos fallaces tomaron por falso abrigo la Isla Micenas, vecina de Troya, porque entendidos con la seña de los otros, lograsen su intento altivo, traidoramente (quién vio tan hipocrita artificio?) así pues ellos se hallaban, cuando nosotros rendidos al común letargo, dabamos treguas al cansancio activo; y apenas la noche oscura, madre funesta de el vicio, cubriendo el Cielo de sombras, alas calzá a su delito; cuando abrieron (fuerte ahogo) los concavos infinitos de aquel monstruo (pena impía) y arrojando (cruel martirio) de sus entrañas, mas Griegos, que aborta arenas el nilo; matando las centinelas, entraron, favorecidos de los de Micenas, que habían la seña oído; la Ciudad, a sangre, y fuego; con cuyo incendio atractivo, Troya fueron de una vez, sus soberbios edificios: consideradme a mi ahora sacudiéndome advertido las frías pestañas, entre tan confuso laberinto; dejo el lecho, tomo armas, salgo pues, busco el peligro, hallome en él, no me excuso, topo fuerzas, las resisto, vuélvome rayo, y aborto mil centellas, busco amigos, ya me faltan, a mi padre quiero, sin padre me miro, voy por mi Esposa, no la hallo, busco a mi hijo, y pierdo mi hijo; y entre tantas confusiones, Vívora, Volcán, Basilisco, mi veneno, incendio, y ojos cargué sobre el enemigo, y a pesar de tantas fuerzas, tan grande derrota hizo, que hallándome ya canzado, de veinte Griegos seguido; pedazos no pude hacerlos, porque los muertos y heridos, como murieron del susto, para salvar sus amigos, haciendo astrada, y muralla; me cerraron el camino. Después defendí valiente, a Priamo, perseguido de tanto tropel de espadas, que por no verle en peligro, solo entonces, mi valor necesitó de mí mismo: también hice: pero tanto sigo al valor, que me olvido de volver, donde doblamos la hoja de mi amor más digno; pero fue poner engaste en el diamante más fino, pues el oro del valor le hace, ecrisolado, digno. Entregose la Ciudad, y de mis hombros asido saqué a mi Padre, mi Esposa me siguió, y guié a mi hijo, armé como ya sabéis trece Naves, y de amigos poblé sus leños, sulcamos los cristales, y vencidos ya del Boreas, ya de él Noto vuestro amparo merecimos. Murió mi Esposo infeliz, de la guadaña a los filos; a Italia dejé a mi padre, porque su vejez lo quiso, y cuando mis compañeros. me juzgaban ya perdido, según os contaron leales, en el gran Templo estuvimos, Acates, y yo dudosos, con la más gente escondidos, y de el Templo en los umbrales; atentos en todo fuimos, y viendo que la piedad de vuestros pechos benignos, nos hacía, tanta honra, la noche siguiente sigo solo la Ciudad por ver, si daba con mi destino, entré pues, por cierto lance, a un frondoso ameno sitio que no era selva de Diana, sino de Venus retiro, salgo de un lance, y en otro, me hallo, la espada esgrimo, mas de tan nublado empeño quedó sereno el olimpo, porque vi, sacando luces, que una deidad, el bruñido, acero contra mi esgrime; bien que desmayado dijo, si ya tus dos ojos sobran, de que contra un pecho sirvos quiso darme muerte, y no le salió mal lo que quiso: quedé preso a su hermosura, y así hube de hablar rendido. Bellos imposible, si quieres darme muerte, porque omiso, meniegas tan dulce herida? si con la vida te sirvo, porque me quitas el alma? si me quieres, porqué tibio? y, si me aborreces cruel, porque me arrastra tu echiso? s tu hermosura me obliga, de qué sirve el seño altivo? si desprecias, que animoso; si alagas que desabrido; detén pues, mi bien, tus flechas, echas contra el pecho mío, pior ha de ser el rigor, por alentar al castigo, digo que si la venganza alcanza muerte al sufrido, pido por no ver tal fuerte. muerte para mi albedrío, fío que tú no serás, más riguroso; ni esquivo; vivos debajo tus pres, y es, lo que más estimo; ópimo fruto, que al alma palma le alcanzas benigno, digno será de amor tanto llanto, que anega un suspiro: así me quejaba, cuando su bella deidad me dijo, noble Joven, no desmayes, que no me canzas rendido: contra esta deidad que adoro, este infame puñal quiso, apesar de la crueldad, ensangrentarse los filos que tengo la culpa yo decís, por solo un indicio, pero ese queda desecho, sabiendo que adoro fino a su hermosura constante, y será loco capricho pensar que yo le dé muerte si con su aliento respiro, y con estó, claro está, que será en vano advertiros cual es el Ángell, que adoro cuandó mi amor os ha dicho, que esa es la gloria, que anhelo que ese es el Cielo aque aspiro, que ese es el pasmo, que vi, que es el asombro más digno que es el gozo, que más amo, que es el tryunfo, que yo estimo que es la palma, que granjeo, y que es mi mayor echiso, supuesto que por mi dicha me han vanamente vencido, Gloria, Cielo, pasmo, asombro, gozo, triunfo, palma, echiso, pues siendo hazaña de amor, es la gloria de mí mismo. Luego vos. . No prosigáis. Ay de mí, que se ha perdido . Éneas en declararse; que ya os entiendo, y pues miro que tiene razón Eneas, y vosotros; determino con una resolución satisfaceros: ha dicho Éneas, que yo le he amado, no lo niego, y advertidos me arguis vosotros ahora, que una ley os dí, que dijo que ninguna mujer necia conociese otro marido que el primero, o entre las llamas pagase su desvarío: es verdad, yo lo confieso; pero la ley no previno quien amara a otro hombre, pues que claramente dijo, quien segunda vez casara; luego, si ahora desisto de mi amor, claro es que no rompí la ley. . Eso es fijo. Pues aunque esa ley se observe . que tiene que ver con Dido: no lo entiendo. . Ahora Eneas os respondo a vos, que he visto vuestra traición, y me dais por disculpa, ser querido; y quererme; pues con ellos cumplo, y con vos, si desisto de mi amor; y así mañana os saldréis de mis dominios, que así cumplo con vosotros porque venzó a mi albedrío, y con vos si vivo os dejo, no os pago mal los servicios (ay mi bien! harto te culpo) . ahora pues, vasallos míos, conoceréis mi fiereza, puesto que de mí habéis visto que el que yo aboresco huye de mis desprecios corrido, Yarbas es, que a su Reino le han arrojado mis bríos; y a quien adoro, le dejo, porque diga el valor mío, que sabe vencer la Reina a las pasiones de Dido. Y aquíen me ofende animosa no le hóspedo en mis dominios, Éneas lo diga; pero si acaso habéis presumido, que por, delito tan grande sea este corto castigo, no lo es, porque a castigar así a Éneas, me ha movido solo un indicio no más; advertid vosotros mismos como castigar espero a los cómplices, que han sido de esta enorme traición, cuando castigo así los indicios. Cielos! de la Reina temo, algún severo castigo. Todo lo habemos errado. . Mucho a Éneas he debido. . A Buñuelo? . No me ruegue, soy casado. . Ay tal delito, quita Celia, que es mi Esposo, Miente ella, que es mi querido, Hay más qué ser de las dos. Yo te quiero. . Tú eres, mío. Juro a mi madre. . Por vida uCallad, Señoras, que es vicio; pues de las dos puedo ser. Cómo lo serás? . Partido, y esta claro pues te quiero a ti, y me caso contigo, con que vengo a ser ahora a pesar de tantos gritos amante de medio arriba, y de medio abajo marido. Tened Príncipe. . Señora, puedo yo en algo serviros. Solo quiero agradeceros de una fineza estilo. Pues, Señora, eso es correrme, que aunque os hubiese servido mi atención en algún tiempo siendo el hacerlo preciso no tenéis, que agradecerme. la fineza, que advertido, cumplí con mi obligación; solamente pues si no hizo para vos mi amor atento nada más de lo debido, no hay que agradecerme nada, pues que nada hice en serviros, Mucho, Eneas habéis echo. para mí pues he debido a vuestro silencio heroico la vida, y así es preciso, que no solo os agradesca el favor tan nunca oído de restaurarme la vida, sino quel afecto mío explique su gratitud con rendimiento más digno, y así postrada a los pies vuestros, humilde os dedico mi vida, que pues la gozo por vos, a vos os la rindo, Pues cómo, Señora hacéis que vuestro Cielo rendido a tan vil abatimiento bese la tez de este sitio, alzad del suelo, Ana hermosa; y descanzad más conmigo. Vuelvo a ser; pero qué veo? Saber quiero; mas qué miro? Sospechas id poco a poco. No os declaréis tanto indicios En nada excede el afecto, cuando es solo agradecido; ya sabéis pues que yo fui la que hoy dar la muerte quiso, a la Reina, y que vos leal estorbasteis mi delito. Tu traición Ana agradesco, . porque leal a Eneas miro. Alentemos corazón, que ya sin temores vivo: Y que por salvar tu vida, y mi honor con noble estilo quiso vuestro heroico anhelo parecer traidor con Dido, mirad pues esta fineza si me da poco motivo para esta demostración Pues Señora yo os suplico, que no me acordéis finezas, si es que fineza haya sido cumplir con mi obligación. Esto es deuda, y el motivo de tan fiero desacato fue el verse mi amor rendido de Alejandro a las finezas, pues su afecto peregrino guíándome de Polidoro los consejos, me ha movido a dar la muerte a mi hermana? Lo que me quieren rendidos mis vasallos; pero yo castigaré sus designios. Pues Ana tanto me quiere, . no en vano a su mano aspiro. Con justa razón gustoso estoy, y desvanecido. por haber sacrificado mi vida a vuestro servicio, y si necesario fuese haría otra vez lo mismo; pero permitidme ahora; que culpe yo, lo atrevido de Alevandro, y Polidoro. Dice bien, yo lo confirmo, . Algún motivo tendrían. Pues yo lo dejo a su arbitrio: pero ya que vos Señora, habéis con esto concluido; os diré, que de una duda me saca, lo que habéis dicho. Cuál es, decid? . Queyo adoro, como ya sabéis, a Dido, con fe, con vida, y con alma. Lo que me alegro de oírlo . Y que un papel de Alejandro para ella, había sido causa de mi mal, mas viendo, que vos ahora me habéis dicho, que Alejandro os quiere a vos; cesa bien el temor mío. Claro está, pues el papel a mi venía. . Pues digo, que vos sí, que me habéis dado vida, pues por vos respiro: en otra ocasión Señora, que hablaba a solas conmigo, repasando mis tristezas; yo no sé porque motivo, dejar quiero ahora a Cartago dije, mas no, porque es preciso; que muera de amante yo; o es forzoso, otra vez digo, que muera la Reina; cuando a esta alta voz, salió Dido, culpándome entonces de ello, creyendo que en tal delito, era muy de riguroso, lo que hablé de compasivo. Puedo ser yo más dichosa . viendo a Éneas tan rendido? El papel fue el que la Reina . nos dio; según Ana ha dicho. Pues con lo que me contáis, infeliz amor, ha sido el vuestro. . Y tan infeliz, que como vos habéis visto me ha desterrado. . Lo siento; porque yo la causa he sido; y también me dijo Filida, que aquella noche, que quizo mi crueldad darle la muerte; cuando todos presumimos, que vos entraste en su cuarto; fue Yarbas el atrevido, que lo intentó. . Es verdad, que de ello soy buen testigo. Amor, pues que ya has logrado el desengaño más vivo de su constancia; o morir, o vivir con su cariño, y pues él quiere partirse embarazarlo es preciso: Pues Ana solo agradece . a Éneas, el beneficio grande, de darle la vida; quiero irme por no ser visto. . Mas supuesto, que ya estoy segura, cuando en vos fío, del secreto, quiero irme; porque hacia aquí, siento ruido, y supuesto que adoráis a mi hermana, solo os digo, que ha de ser vuestro este Reino, y que a su logro no aspiro. Poca razón tenéis ahora de burlaros de el destino infeliz, que me persigue, diciendo, que ha de ser mío este Reino, cuando veis que de el triste me despido. Esto es deseo no más de que logréis, cuanto os digo. Con razón, a tanto afecto debo estar agradecido, a diós Príncipe. . adiós ya que inocente me miro, o si lo que dije a Ana pudiera saberlo Dido. Hagan alto mis Tropas a la frente de ese frío cristal, cuya corriente, cuajando Aljófar, para mantenerlas al mar ondoso le tributa perlas. 1. Pues ya habemos llegado a vista de Carrago, en este prado en quien se desveló naturaleza, es justo que descance vuestra Alteza, 2. Y más cuando venimos, y los Gétulos campos discurrimos con tan veloz, y acelerada marcha sobre la helada escarcha, que solo puede atraernos tan ligeros el atractivo Imán de engrandeceros. No mal me aconsejáis: ser es forzoso, (para templar lo ardiente, y animoso, de la cólera mía, que en mi pecho engendró la cruel arpía, falsa sirena, cocodrillo airado) apacible el cristal, y frío el prado. 1. Pues dejando esto, para no canzaros, sepa Señor, lo que pueda obligaros, para que queráis luego entrar a la Ciudad, a sangre, y fuego. 2. Señor, lo mismo os pido. Es muy justo, y pues nunca habéis sabido mi intento, sabréis ahora, que fui a Cartago, porque vi el aurora, que le dijo a mi amante pensamiento, que allí el Sol asistia muy de asiento: miré a Dido tan bella, que el alma le rendí; aún antes de bella, o por lo menos fue tan un instante verla, y rendirme yo a su luz amante, que al contrario de César advertido, diré pues que llegué, vi fui vencid dile a entender a solas mi cuidado; y me hallé despreciado, no como los demás, que eso no fuera desprecio para mí, pues que me viera igual, a cuantos quieren esa dicha; mayor fue mi desdicha; pues yendo un día a ponderar mis penas, me respondió, tú mismo te condenas, amando, si licencia no te ofrezco; pues me obligas a decir, que te aborresco; viéndome en tal estado, sin honor, diré pues no estoy vengado, dejé a Cártago, como que quedaba vencido, a la veloz, y fuerte aljaba de su desdén, pero a mi Reino vine para cobrar mi honor, donde previne a vuestro fuerte pecho, sin sosiego, para entrar la Ciudad a sangre, y fuego, haciendo en tan mesclado mapodio, que sea Didos infeliz, estrago de odio. Pues cómo, gran Señor, aún se detiene: vuestra cólera, y como no previene vuestro amor a vasallos tan amados, agravios, contra vos tan declarados, porque habiendo sabido vuestro intento, hubieramos venido por el viento. l 2. Pues no hagamos más alto, demos a la Ciudad luego un asalto. Pues al Muro embistamos atrevido, o tu mano, o la muerte, Reina Dido. 1. No, yo no asaltaria la Cindad. . Pues qué harías? di. . 1. La espía, no nos dijo donde era la mina, que de fuera del Muros asegurada, hasta el Palacio nos franquea entrada? Claro es, que la sabemos. 1. Pues, por las mina entremos, para que así más presto el enemigo tenga sobre sus hombros el castigo. ̱ 2. Dicer bien, que pues mueren hoy por esto, siempre mejor será, cuando más presto Tu consejo es mejor, que aunque atrevido todo ardid en la guerra es permitido: vamos a la Ciudad, que me provoca la iras toca a marchar. . A marchar toca, Ea Soldados míos, contra la ingratitud mostrad los bríos; pues de esta lid dichosa, la mano alcanzaré de Dido hermosa, o cuando no, será infeliz Cartago, de mi justa venganza, fiero estrago. Suelta pues. . No he de soltar. Es delirio, es acción fiera. No, mi bien, deja que muera, tu espada lo ha de lograr. Qué intentas? . que he de intentar, solo en pena tan airada, busco alivio desgraciada. Pues si lo has de conseguir, di, que desea? . Morir a los filos de tu espada. Has de morir. . Fiero susto. No hay mujer que replicar. Porque me quieres matar marido? . Por qué es mi gusto. Pero suspende el disgusto, que no te doy muerte airado; Haslo tú. . Mira malvado, tu amo en igual lance ves, porque obras de él al reves? Tonta, porque soy su criado. No es mucho, mi bien, si admiro quien te oblige a tal error, no lo recates? . Amor. ̱. Mas confuso ahora me miro Pues atiende a este suspiro, llora y de él sabrás porque muero; pues en dolor tan severo, yo propia me doy la muerte; porque en tan infeliz suerte, quiero morir, porque quiero. Deja enigmas, porque son mi bien, de grande reparo en quien ama, háblame claro. Si hará, y breve mi pasión, yo te quiero con razón, y tú no menos a mí, no hay duda, pues yo lo oí; por ti emprendo este rigor, mira si muero de amor, cuando me muero por ti. Cuanto hablaste con mi hermana todo, mi bien, lo escuché. ya se tu firmeza, y sé que fue mi ilusión muy vana: sé también que no es tirana tu intención, sé tu favor, sé que no ofendes mi honor, sé que me amas de esta suerte; por esto me doy la muerte mira si muero de amor. Pues déjámelo admirar, supuesto que llego a creerte; si me quieres, el quererte, motivo te puede dar por tal arrojo? . lograr vida en mi muerte pretendo; pues en lo que iré diciendo, satisfacciéndote voy, como yo de ti lo estoy; con que moriré viviendo: porque si el papel te dio celos, de Alejandro cruel, no venía a mí el papel, como Ana te lo contó: Y si Yarbas intentó cruel, profanar el sagrado de mi hoñor, ya desterrado le arrojé, y pues ya me veo sin estos dos, de Siqueo, quiere hablarte mi cuidado. Ea amor, aunque es forzoso. . perdarte, yo me declaro: a Siqueo, mas qué reparo! Pues no me dejes dudoso? (so. Sabrás. . Di. . Que fue mi Espo Habla pues. . Y desgraciada una ley di, que casada segunda vez, la mujer no fuese, o que había de ser en una pira quemada. Mira, pues Viuda me veo, si será morir mejor; cuando te pierde mi amor a pesar de mi deseo. Mi muerte oigo, y no lo creo. . Y pues dijiste, que amante eres, de mi fe constante, a mis vasallos; por esta ley, solo fue mi respuesta el desterrarte al instante: pero eso fue fácilmente, cuando te juzgaba cruel; pero ahora te miro fiel, y muero de este accidente: luegó tu amor solamente es quien me quita la vida, pues a no verme querida no sintiera mi destino tanto; porque el verte fino hace más grave la herida. No llores, mi bien, no llores, que aunque esa cruel ley que diste, es la que entonces dijiste; no estorba nuestros amores: para lograr tus favores, bien la puedes derogar. No puede, no, que pesar! quien hizo a otros perecer; en el Templo a una mujer, mande por eso quemar. Sí, yo me acuerdo es verdad. Deja pues, que mi dolor me reviente. . Eso es rigor, No es si no gran voluntad. Pues deja que mi piedad se dé la muerte primero. Eso mi bien no lo quiero. Bien lo hará de amor el lazo. Pues dame Esposo un abrazo, que quizá será el postrero. No ves ahora perdulario, cuanto a tu amo, amor le obliga? Sí, mas yo he jurado amiga de hacer siempre lo contrario: y así, mirando lo vario que hay de mi amo, a mí; yo quiero que te des muerte primero. Fuerte ahogo. . Grande caso Dame Buñuelo un abrazo. que quiza será el postrero En fin cuando nuestro amor venció la fiera tormenta de los celos, cruel intenta ponerle a pique un rigor? No hay remedio. . Qué dolor! Ana causó nuestro mal. No creas bajeza tal, di, que somos infelices, Pues a Dios mi bien. . Qué dices? él te guarde. . Estoy mortal. pero que digo! un temor, así mi pecho avasalla? no soy yo la Reina Dido, de quien, todo el Orbe aclama lo hermoso, con lo valiente; y con lo fiero, la gala? pues como he de morir fácil, a las redes delicadas, del vil rapaz, cuando puedo a los filos de está espada? ea Esposo, ea Eneas, no me impidas esta azaña, déjame morir gloriosa, para que diga la fama, que al hacero de mi Esposo; hace que viva sin alma, dejando rojos sus filos, fiero río de escarlata, que la margen de mi cuerpo; discurra con furia tanta; que de el mar de mis congojas ondeado se pulcro haga. Detén, Esposa tu brago. Por Dios, que los embaraza tanto su grande amor, que con nosotros no reparan; en fin sea como fuere, tú has de morir. . Ay tal ansia! Mira pues hermoso dueño, que no hay razón para tanta desdicha, pues yo también padesco, otra igual desgracia. Y cuál es? . Es que los Dioses me ordenaron, que mis armas para su culto, fundasen una Ciudad en Italia; y apenas me rendí al bello; noble; echiso, de tus gracias; cuando tres veces Mercurio dejó las ethéreas salas, y me avisó, que temiese da los Cielos, la amenaza, porque a mi hijo Julio Ascanio esta gloria le quitaba; pero yo estos imposibles vencí, adorando tu rara beldad, tu luciente Cielo, tu hermosura, y tu constancia. Calla, que viendo, que aumentas. estorbos, a mi esperanza, me matas más, pues me das para mi muerte, más causa; y así no, no me detengas, deja que logre, quien ama; morir por su amor valiente. Es fiera acción temeraría. Porque no te matas Filida? que logras en la tardanza? Que tu lecura se enmiende, Pues no esperes enmendarla. Es razón. . Es cruel antojo. Es obligación. . Es rabia. No es locura. . Es frenes?. Es mi dicha. . Es mi desgracia, Tengo honor. . Tienes delirio, Eres cruel. . Eres ingrata, Muere pues. . Así te quemen. Deja, que muera. . esa infamia vulgar hiciera mi honor. Por este pues. . No te falta, Pues por mi honrra, Y que poquita. Y por tu amor. Qué jagrancia. Te doy. . Quita. Tomo. . Deja, Mi espada. Tu hacero. . Aparta. No he de soltarle. . Pues cómo? Yaquí has de morir. . Te engañas. Si harás. . No haré. Suelta. . Tente. Guerra, Guerra, arma, arma, Soldados míos, a sangre y fuego entrad, reservada ninguna persona quede, que no muera a nuestra saña. Qué es esto? . Gran novedad, Guerra, Guerra, arma, arma. Hola, que alboroto es este? Es, Reina, la más extraña desdicha, que admiró el Orbe: el traidor príncipe Yarbas, viendo, que no pudoufano, ni ya pisando la gala, ni ya alegando finezas, alcanzar tu mano blanca; se retiró a sus estados, y pensó nuestra desgracia, que era por verse corrido, y tan al rebes se alcanza, que ya dentro la Ciudad con grande excército se halla degollando a tus Soldados: solo es remedio de tanta desdicha, darle, Señora, tu mano; resuelve, acaba, pues en esta parte escuchas tu gente, que habla postrada. Reina, ya no hay más remedio, sino dar la mano a Yarbas. Y de estotra parte admiras que soberbia gente habla. Entrad, a fuego, y a sangre. Guerra, guerra, arma, arma. . Ea valiente Troyano, toma por tuya mi causa. Si haré, vuélveme el acero, No, por su ocasión se guarda. El mío os ofresco, Eneas, (das. mientras busco otro. . Qué aguar Yo le aceto, y a embestir. Ya es tarde. . Tocad al arma. Vete con dos mil Demonios mujer. . No escapé de mala. . En esta estancia me quedo, porque la juzgo algo sana; que fieramente se envisten! que fuerte va la batalla! un paiz es todo hermoso de prespectiva distancia, que, buenos tiene los lejos! mucho me pesa, que no haya más valor en mí, para irme a matar, como se matan mas esto no es para mí, porque el morir quiere gana, pero zape, así me escondo, porque se acerca la danza. Daos a partido. . Nunca se dio a partido mi espada. Pues Éneas contra mí tu acero esgrimes? . Mi fama, es primero. . . Tu traición castigue el Cielo. . Ya escampan, Mira que es triunfo sin gloria. Es amor, muere a su llama. Sí, pero ha de ser matando. 1. Ay de mí! . Amo mío abanza 1. Muerto soy, válgame el Cielo. El Diablo lleve tu alma. Gran desdicha! Fuerte ahogo! Todo es muertes! . Qué desgracia? Cielos, que inpensado mía no hay fuerzas a fuerza tanta. Qué hemos de hacergran. Señora? Que sé yo! Pena tirana. Pues si tienes en tu mano, nuestra liberdad, que aguardas? Yo me rindiera, a no hallar inconvenientes mi fama. Qué inconvenientes. Señoras? Ay para mí más desgracias! El primero es, que ahora rompo la ley, de no ser casada segunda vez, con que es bueno, que por conveniencias vanas de mi Reino, u de el estado, me la hagáis romper forzada; y que cuando era mi gusto, me forcasteis a observarla? La vida de todo un pueblo, es primero. . (pena extraña!) el segundo es, que instituto es de este mi Reino, que haga la mujer, un sacrificio de Juno, a las sacras Aras, para aplacar suira, cuando. este estrecho nudo, enlaza segunda vez; que ya eso era antes de ser observada mi ley, con que siendo así, que ta presto pide Yarbas, mi mano; no da lugar; a que el sacrificio se haga. Si hará como vos le déis, de ser su Esposo, palabra. Ay de mí! todo lo erré . de donde. . En Jupus in fábula. Hasta cuando, ingrata es finge. Aquí murió mi esperanza. . Hasta cuándo serás cruel? Hasta verte en una plaza donde enato puesto, llegues a er racino sin parra. . Lloras? . Pues no he de llorar, si miro vuestra arrogancia. tan altiva, cuando pude! verla yo, a mis pies postrada; si antes hubiera sabido. que traiciones declaradas en un Príncipe, no hacían vituperio de la hazaña? pero ya veo, ay de mí! que aquí, son de más mis lágrimas vencida soy, mirad pues, que mandáis a vuestra esclava. Que esto haya yo de sufrir! . de que me sirve esta espada! Levanta Dido del suelo y no pienses, no, que te haya vencido una traición, pues el valerme de esta traza, no ha sido traición ni miedo, sino, que mi fuerte llama, mas tiempo no consintió, para tomar la venganza; y no para daros, muerte, como publicó mi saña, sino para que dichoso, dejándote en paz la patria; celebrando mis fortunas, meresca tu mano blanca. Ay de mí! qué fuerte aprieto . para el pecho de quien ama. Amor, pues tan claro ves, . que no hay remedio i traza para lograr tu deseo; y solo mi muerte alcanza alivio, a tanta congoja, siendo remedio, que aguardas? cuanto más, presto mejor: Resuélvete pues, acaba. Si haré: ya sabéis, Prin que os aborreta, con tanta extrañesa, que de oprebrio; aún lo límites pasaba. Por esto emprendí esta guerra. Pues solo que sepáis falta, que al Príncipe Éneas quiero, y adoro, con vida, y alma. Ya lo supe por menor. Y yo aprecio dicha tanta. Pero qué tiene que ver? Mucho si miráis mis ansias dejar a Éneas no puedo claro se ve porque es mi alma, que aunque morir, y salir el alma de el cuerpo, se halla en uno instante, en mí no porque os juro aquí obligada que perderé yo la vida primero que pierda el alma dejaros a vos tampoco puede ser, pues cuando ingrata los impida la inclinación, me fuerza aquí, la amenaza: y así afable con Eneas, y con vos, Yarbas; forzada, he hallado un medio con que vuestros gustos satisfaga; decid pues si le acetáis. Muy gustosos. . Pero falta saber, como pueda ser, unir dos partes contrarias. pidiendo un remedio solo? Cómo a dos que en las saladas espumas, del vago monstruo se anegan, vuestro amor trata dar vida, con una mano? Pues esto no es cosa clara, que no la dará a ninguno, echándoos en horas mala. Di si haré, y presto lo veréis: (ea pecho, que te espantas) dadme licencia primero, que adonde esta fabricada. la pira del sacrificio salga luego, para que haga las debidas ceremomas, que debo hacer retirada, pues en empezando, todos saldréis. . Pues aquesto basta, vuelve presto, que sin ti mi bien, respiro sin alma. Mirad pues, que hará mi pecho con lo que encarece Yarbar, Eso corre por mi cuenta, a Dios, esperad que salga. Ea valor, invencible, pecho mío, que ahora ganas la mayor gloria, el mayor timbre, la mayor hazaña, que en los siglos venideros, sirva de asunto a la fama, de amor muero por Eneas, de odio muero por Yarbas, siendo de el uno en la nieve, siendo de el otro en la llama, estrago de odio, y Amor, la más valiente africana. . Que pocoe sin alma lucho . viví en mi dicha felice, pero si soy infelice; como pudo durar mucho. La dicha que estoy gozando, . sueño parece, porque aunque la gozo, no sé, ay de mí! si estoy soñando. Dido tiene amor tan vario, . y mi amorno se di pena; o Dido, no es cosa buena; o mi Amo es un perdulario. En fin hoy nuestra crueldad no pudo lograr sur intento? Pues que no es más vencimiento? lograr nuestra libertad? Amigos, pues feliz gozo; santar dicha tal favor. Cuanto más pienso en mi amor, . tanto más quedo dudoso. Llegad; dadme el parabién de esa mi gloria inmortal. Oh que mal, en tanto mal; . bien te solicito un bien! Mil parabienes, Señor, te consagra mi humildad. Y mil glorias mi lealtad. Y mil hazañas mi amor, Reina? . Fantasma! . que a mano el requiebro aquí has tenido. Qué quieres? . Si soy querido. Así; así; que eres Troyano. Somos los Tróyanos graves? Sois fieros de corazón: y a mí me quiere el tontón? De dónde eres? . No lo sabes, de Libia soy. . Qué molestia? Pues qué es esto? . Nada a fe, que me has perdido. . Por qué? Por qué eres de Libia; bestia? no dijieras Africana? No es lo mismo? . Qué friolera, Africana te quisiera, mas no te quiero Libiana. Yo os agradezco a los tres el celo, que a eso os movió; pero, Éneas, porque no habéis llegado? hablad pues, y porque aún no (vive Dios) me habéis dado el parabién? Vano, hablad. . Porque también podíáis dármele vos. Pues así tan atrevido hablar sin temor podéis? Sí, porque aún vos no sabéis, si feréis el elegido. Vive Dios, que me obligáis a ejecutar mi rigor. Qué gloria os dará Señor, cuando vencido me halláis? que a no serlo. . Cómo, qué? pues porque no os lo parezca ninguno me favorezca; sacad la espada. . Si haré, porque no es atrevimiento, si con celos me miráis. Pues yo haré, que los perdáis: fuerte pulso? . Extraño aliento! Celos vos? cuando atrevido la Reina ocasión os dio? Eso no lo diré yo. No? Pues quién lo dirá? . Dido, Esas son vanas quimeras. No es verdad lo que ella dice? Muerta soy, ay infelice? Qué es esto? . Válgame el Cielo Qué fiero susto! . Qué pena! Triste día! . Noche buena! Todo me ha cubierto un hielo, Amigos, qué será esto? Pues a averiguarlo voy. Detén, o joven el paso, pues este le guardo yo. Pues mi valor nada teme, yo sabré esta confusión. Tente, que quien este guarda, no tiene menos valor. Confusos todos estamos. Éneas, Yarbas, adiós. Troyanos? Cartaginenses? Basta ya la suspensión. Hoy la infeliz. Reina Dido. Hoy el prodigio mayor. Sin agraviar a ninguno, os satisfizo a los dos. Palabra te ha dado Eneas, de no faltar a tu amor. Que no fuera otro, Yarbas; su esposo te prometió. Y no faltó a la palabra, pues que muere por los dos. Teñido en sangre su rostro; de sus corales bebió. Y aún no es bebida que apague la sed, de su corazón. Tu espada, Éneas ha abierto. Tu rigor Yarbas abrió. Una fuente, de desdichas, Una boca, de dolor. Pues abriéndole su pecho. Abriéndole el corazón. Aún no fue bastante herida para exhalar tanto amor, Llora, pues que por ti muere. Llora, pues por ti murió. De tu amor la causa ha sido. No menos de tu traición. Pues que tu amor fue motivo. Pues que tu odio le causó. Que en lugar del sacrificio. Que a todos os prometió. Resuelta. . Desesperada. Sin acierto. . Sin razón, Ella subiese a la Pira. Dónde se sacrificó. Pagando en los dos extremos. Afectos de su pasión. Pues ya la miras por ti. Qué desdicha! . Qué rigor! Que amando. . Qué aborreciendo. Tu lealtad. . Y tu traición. Ser por esas dos pasiones, Estrago de Odio, y Amor. Válgame el Cielo, (ay de mí!) Qué pasmo! . Qué compasión! Qué asombro! . Qué des- Y que acierto vive Dios. (consuelo así fuesen las demás. Qué desgracia! . Muerto soy. Sacro Paraninfo hermoso. Estrella, lucero, y Sol (eres? de este Emisferio. . Quién Soy Juno. . Yo Venus soy, que aunque he venido a culparte por parte solo de amor; en la muerte de la Reina. Que aunque la culpa te doy, del odio, en cuanto a su muerte, No sois culpados los dos, solamente. . que aún hay otros? Dígalo su confusión. , Es verdad, porque yo fui la que intenté (qué rigor!) darle muerte muchas veces, y Eneas quién lo estorbó? Y yo fui quien te ayudé; mas ya me pesa la acción. Y yo fui quien el consejo le di, que notable error! Yo fui quien quise robarle el honor, fiera traición! Y quién de vuestros delitos tuvo la culpa, fui yo; porque en todo fui inocente, y culpado sin razón: pues si en mi cabe delito, solo es mi delito amor, cuando he perdido ense la mitad de el corazón: dejadme todos, dejadme morir pues dido murió. Suspende Éneas el llanto, Reina de Cartago soy. Pide pues cuanto deseas. Solo pide mi dolor, que retiréis este funebre espectáculo, sinó queréis que me reviente, ese estrago, de Odio, y Amor. Si harán, pues yo se lo mando. cubrid la infeliz. . Desde hoy serás nuestra Reina, viva Ana. . Para que mi amor, para pagar tus finezas, halle Alezandro ocasión; esta es mi mano. . Dichoso, mi bien, a besarla voy, felice yo, que me veo Rey, sin ninguna traición. Ya he logrado mi privarza. . Ya Reina soy sin temor. Yo Eneas soy vuestro amigo. Y yo vuestro esclavo soy. Pues, Señor vamos a Italia, ya que la Reina murió, porque si hace como suele, resuscitará, y a Dios. Yo, a mis estados me vuelvo, por ser cusa de este error. Primero habéis de quedaros, por ser padrinos los dos, de nuestras bodas. . gustoso lo acepto. . Y no menos yo. Y a aquí nosotros pedimos, nuestro Príncipe, y Señor. Ya vasallos, con vosotros, (un Príncipe que se vio perseguido de fortuna) vuelve a ganaros desde hoy glorias, triunfos, hazañas, timbre, nombre fama, honor, porque merescan sus hechos, dar eterna emulación, Y yo Buñuelo soy tuya. Eso es lo que niego yo, que todos quedasteis bien, mas yo he quedado mejor, pues quedándome soltero tengo en escabeche ha dos. Y aquí discreto Senado, estrago de odio, y Amor, da fin, cuyo ingenio pide, porque duda si acertó. Victor de lo que os gustare, y de sus faltas pordón.
