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Texto digital de El español de Orán

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Atribución tradicional
Miguel de Barrios
Atribución estilometría
Miguel de Barrios Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de la edición en Las poesías famosas y comedias de don Miguel de Barrios (1674).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El español de Orán. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/espanol-de-oran-el.

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EL ESPAÑOL DE ORÁN

JORNADA PRIMERA

Qué Sol, que Lauro de afable Himeneo en la prisión enlazados, aún mayor que su deseo es su amoroso encanto. Mas alienta Mas irrita A mi amor A mis agravios Lo que pública esta voz. Lo que sin mí me ha dejado. En fin a casarte vienes. Con el más hermoso encanto que del arco de Cupido arroja el arpón dorado. Mas aún que soy (sin que nadie me conozca) de Don Lauro e. captivo, y aún que pretende gozar al Sol que idolatro, hoy gigante, de su Cielo tengo de escalar los Astros; que haciendo lenguas los ojos no se entiendan con ser claros. Lauro, Señor, si de Sol goza tu amor los alagos, meterá en un puño al día teniendo al Sol de su mano. Este diluvio de flores (de quien arca ese peñasco vierte per las fugitivas haciéndose dos pedazos.) Vio cuantas veces amante me anunció esta paz, mostrando los dos Iris de azabache que serena en Cielo blanco. Yo le quitaré la oliva que la Paloma le trajo de su amor, ciñendo el mío con otro más noble ramo. Ves la gente que concurre a celebrar los aplausos de tus bodas? Si amoroso la luz de mi Sol alcanzo. Si (cual Sinón) de su afecto de celos la Troyaabraso. Quién lo impidirá cruel? Él. Quién (Cielos) no tendrá lauro? Lauro. Habrá amor que te moleste? Este. No es (si me niega su mano) Umano. Quién me hará su girasol? Sol. Este anuncio Este presagio Me llena el alma de gozo. Me deja en mi fuego helado. Sosiégate, que interpretan los ecos (según reparo) El Lauro este humano Sol rinde, al que en sus ojos claros no siente que amor le abrasa con la gloria de mirarlos. Vuelva a vivir mi esperanza. Fue mi regocijo en vano. De esta música las voces deben de aturdirte tanto que das por esas paredes arrimándote a los cantos. Lograré lo que deseo, Venceré mi mal tirano, Si afable el hijo de Venus, El hijo de Venus, Si atento el rapaz alado, El rapaz alado, Me prende en dulce cadena. En dulce cadena. Hoy desune al Sol yal Lauro. Une al Sol y al Lauro. Oh! que suave armoma Oh! que accento no esperado Melisonjea el oído, Es de mi garganta lazo, Informando a mi deseo, Diciendo a mi desengaño, El hijo de Venus, el rapaz alado, en dulce cadena une al Sol y al Lauro. Soy con su mano dichoso. Yo le haré tan desdichado que se le convierta en sombra la luz que busca en sus rayos, pues la oscuridad me ayuda aumentada de estos ramos. Mas allí hay gente. La escasa luz de ese Globo estrellado me expone un hombre a los ojos. Alto de aquí que es muy alto. El recatarme conviene. Al parecer embozado de nosotros se recela: mira quien es. He cegado De vista, y si yo le veo Me lleven quinientos Diablos. Oh cobarde, llega. Y tú, qué tienes de hacer en tanto? El obedecer te toca no el replicar. Voy temblando. Él viene, yo me retiro. Qué miro? Valor me ha dado la acción que hace de gallina, bueno será alzarle el gallo. Téngase, o por todo el cielo que lila brillante saco formando el ángulo obtuso, reto al reves, firme altajo, con un amago, un mirar. Pues qué hiciera? Su mandado. Mas Celín es, cobro aliento. . Mire que vengo fiado . en la merced que me hace no más que solo a matarlo: Retírese, o de su vida. Teneos, qué es esto? (Señor) una liebre tras un galgo. Quién es? Tu esclavo Celín. Pues como con mi criado sin atender al respeto que se debe (vil esclavo) a mi persona, te atreves descompuesto, y arrojado a desnudar el acero? Si piensas que soy villano te engañas, que soy tan noble (si vive Alá) tan osado que a ofenderme los incendios del rojo Planeta cuarto, aún en su esfera luciente lo deshiciera a mis manos. El Podenco muestra dientes. Bárbaro, arrogante, vano, así hablas en mi presencia? rinde la espada. Si airado . me prende, no he de poder lograr mi intento. (Villano) qué pretendes? Resistirme. Traidor harete pedazos. Este es el perro primero que se vuelve contra el amo. 1. Del General son las voces. 2. Llegad. 3. Muera su contrario. Soy invencible. Prendelde. Ah Cielos. Cayó en el lazo. Echalde esposas. Al moro las esposas son regalo. Yo preso? rabio de enojo. Pues hay más que saludarlo? Ah fortuna! De una almena le colgad; precipitaldo pague a su culpa la pena. Pague luego de contado, que cuatro cuartos le cuesta, a horcado tal barato. Ya es fuerza decir quien soy) advierte (noble Don Lauro) que soy de estirpe real. No vale ni aún ocho cuartos. Quién puede ser un traidor que con impulso tirano, deseal me desconoce, y se precita ingrato? Jamás cupo ingratitud en quien tiene pecho hidalgo. Muley soy, de Argel Infante. Para Infante es muy barbado. Muley murió en la batalla que fue mi rigor estrago de suje Por no ser conocido, (oh triste caso!) disfrazado, me rendí al rigor de mis fracasos, de tu razón tan captivo que anto lo fui de tu brazo. La dicha del vencedor descrédito del contrario jamás se ostento, que al brío no siempre es igual el Hado. Gozoso de conocerte vuelvo el rigor en alago; sin que por tu libertad pida (dándote mi brazos) el precio más estimable, que a ese valor nada igualo. Solo quiero tu amistad, que más la estimo que cuanto me tal precioso en oriente producen del Sol los rayos. La libertad que me das de suerte me pone lazos, que siempre reconocido me confesaré tu esclavo. Mas ay! que muero de celos . y contra tu amor me abraso, viendo que goza las luces del Sol que amante idolatro. Ando (eñor) en tu busca perdida, por que le ha dado con el susto de las armas a Sol tu esposa un desmayo. Válgame el Cielo. Qué dices? (el corazón se me ha helado) a sus brazos voy sin Alma. . Mendrugo, sigue mis pasos. Parecen de la pasión según provocan a llanto, Dudando el Alma, no acierta temiendo lo que imagina, mas si la creo divina para que la lloro muerta? Dormido valor despierta, no desmayes, mas qué importa? si Solá otro amor exhorta para ser mi muerte amarga y de pretención tan larga me da esperanza tan corta. Ay Don Lauro! que tus bienes son causa de mis tristezas, pues tu gozas las finezas, y yo peno los desdenes. Aún Ángel por norte tienes, yo tormenta, tu bonanza, que solo mi afecto alcanza desdén, violencia, y rigor, pues teniendo más amor tengo menos esperanza: Robar quise su beldad, mas ya triste no podré, por que de mi amante se es Rémora la amistad. Prometí al amor lealtad para mayor desventura, pues cuando de su hermosura lograr la esperanza intento alcanzo el me recimiento, y me falta la ventura. A conséjame el ardor de mi amante voluntad, a que hiera a la amistad con la espada del amor. Si huyo de este rigor mas activo amor me alcanza anhelando la templanza del incendio que en mi cabe, por que la amistad acabe donde empieza la esperanza. Su fuero inviolable sigo, que como es tirano Rey me hace establecer suley con la ofensa del amigo. A este agravio, a aquel obligo, por que en todo desigual dando fuerzas a mi mal me fuerza violento ardor ser al amigo traidor, por ser al amor leal. Su angélica bizarría me obliga a llevarla a Argel, en un ligero bajel, que el Rey mi hermano me envía. De renegados lo fía, que ya con disfraz hispaño en este puerto cristiano dan a mi esperanza luz, por que de un Sol andaluz sea Paris africano. Al mar voy por esta puerta que a mis ansias le franqueo, si quiera por que al deseo hoy se conmunque abierta. Por ella el alma concierta que a Sol lleven mis desvelos a esos máritimos hielos; que en tan ansioso rigor no hay riesgos donde hay valor, no hay amistad donde hay celos. Prodigio claro del Dia, en quien se ven competir las luces de dos en dos, las flores de mil en mil: No a la trudeza te tandas, que con bandolero ardid te roba de las mejillas el encendido matiz. Diviértela entre esas flores, que osadas a medio abrir al aire de tu cristal muestra puntas de carmín. Alza los ojos a Cinthía, que luciendo más por ti no será fin de tu Sol, si de su luz Serapín. Advierte que ese Arroyuelo por ver tu brío gentil, con música de cristal te ha salido a recibir. Ay mi bien! que de mi mal es tan violenta la lid, que el alivio de las flores no la puede resistir. Niña de la Flor del Berro, que el mal de la Flor de Lis te enloda todos los huesos A a pesar del faldellín;; No por que llego a tus puertas me digas zape de aquí; que por darte este Mendrugo te estoy diciendo miz miz. Miren quegato de escudos me da, o que preciosodix que le haga mío, No un gato te daré, un gatazo sí. Que pena roba el color que de tu ardiente cenit encienden los claros Soles, en dos campos de márfil. Ay! Señor, que en el desmayo que sacándome de mí dio a los ojos que llorar, y a las almas que sentir; Hallándome de improviso a vista de ese jardín, (donde en tálamo de rosa goza la Aurora al Abríl) A una humilde tortolilla (que de jazmín en jazmín esperaba de su amante tiernos arrullos) la vi ser lastimoso tropeo del arrogante Neblí que bandolero de pluma le robó todo el vivir. Vino el galán que en su amor merecia residir, y solo de su memoria halló la ruina infeliz, tan herido de la pena, tan amante en su sentir, que buscándola arrojado en el piélago turquí, a su infausto precipicio dio túmuso de márfil que por el amor también saben las aves morir. Volví en esto del desmayo, pero tan sin mi volví que a no saber que en ti estaba no se que fuera de mí. Aún que el temor de perderte levanta el triste motín, que en el Reino de mi vida introduce el frenesí. Aquí al Amor gozo afable, airado le temo allí, siento angustias, formo quejas, lloro agravios, por que al fin con ser entrambos un alma, un ser, un propio vivir, de la dicha dos espejos, del amor solo un buril, nos puede con tal rigor la discordia desunir, que me abrase más tu fuego apartándome de sí. Que en brazos de su esmeralda vive el fragante rubí y tal vez mano villana haciéndoles dividir, uno se ve sin fragancia y otro que da sin matiz. Así en la dicha, en el logro de nuestro amor juvenil. Temo al Neblí de tu olvido, Tortolilla en el Páis que esperando el tierno arrullo muero a su garra sutil. Y en ti no hallándome amor, mientras más me busca en ti, en el golfo de mi fuego halle tumba de zafir. Esto recelo, esto lloro, por sor mayor pena en mí el temer estar celosa que el dejar de ser feliz. No temas, que sin tus ojos el faretrado adalid no tiene flecha dorada que pueda mi pecho herir. Tu fuiste la Tortolilla, y el accidente el Neblí que de ti te arrebató dejándome a mí sin mí. Con que me pude en el golfo de mi llanto presumir tantas veces sufocado cuantas recelé tu fin. Mas te via tan hermosa que (dije) ay amor! vivid; que no puede estar difunta quien sabe matar así. No ha de llevarme la capa el aire de tu pedir, que quiero estar arropado por el frío que hay en ti: Si a esta fruta de Cupido su Mosca no ha de acudir, sepa el servil alcaguete que le dejo por ser-vil. Aún que más grave se ponga la estrenada fregatiz, por todos sus cuatro cuartos no daré un maravedí. Excusaré el pie de amar al desechado escarpín, que de la bolsa Oriana solo es mi pecho Amadís. Pisad quedo, que mi Sol ya claro, de ese tapiz florido, sobre lo verde aviva lo carmesí. Que Celín es el Infante Muley? En este Pensil le dejé, voy abuscarle por que se halle en el festin de nuestras felices bodas. tú (mi Sol) vuelve a lucir entre las damas, que aprenden a ser estrellas por ti. Ven, Mendrugo. . a diós Migaja. Adiós acedo coquín. Ay zapato de aguador. Ay almohaza en Abril. Ay platónica fragata, . Hay mercurial vergantín. Grave tristeza me ha dado. Ahora podemos salir que esta sola. Allí he mirado quien nos podrá descubrir, y será bien que no quede. Bien me parece. Ay de mí. Traición. Socorredme Cielos. No hay más que esperar aquí. Lauro. Qué escucho? recelos. Tu esposa es. Dueño mío, Muley me captiva impío. Tenelde, tenelde Cielos, Qué pecho habrá que resista, golpes de amor tan crueles? Lucrecia, que entre lebreles aún que se los dan no chista. Cubra al día oscuro manto, que el Sol en el mar asiste, y yo (cual Ycaro) (ay triste) caiga en el mar de mi llanto. Recoja en tristes clausuras el Aurora su arrebol. Ya con la ausencia del Sol nos hemos quedado a escuras. Que un pecho noble (abrasado estoy) me hiciera traición? Él no es Guevara, es Ladrón; ay de tu Sol que es Hurtado. Que así mi amistad pagara Muley? que alevoso fuera. Que aquella cara pudiera salirme ahora tan cara? Cielos! que así me desaire, y el aire le dé favor? No te dé pena (Señor) pues esto es cosa de aire. Que de esperanzas y plumas calce el pie de su traición? Ah si la diera un jabón que la hiciera echar espumas. Es posible que me ofende y que mi amistad no precia? Yo no sé qué hallo en Lucrecia el Tárquino que la prende. Que vaya mi Sol divino en tan penosa prisión. No estará puesto en razón pues lo meten por camino. Qué me deje en tal pesar? y la Fortuna sebera la ponga en tan alta esfera que no la puedo alcanzar? Mas que este rayo español al abismo de Aqueronte no le despeñe Faetonte, de los incendios del Sol? Espera (amigo inconstante) no al Sol remontes el vuelo, que es mucho peso su cielo, y tú muy débil Atlante. No por que llevas en popa de un elemento el favor, en otro pienses (traidor) ser Jove del Sol de Europa. Que soy celoso Español, ya Josué imitar intento, pues por darte fin sangriento voy a detener al Sol. Tu pagarás (moro fiero) el enojo que me has dado. Pues (Señor) si te ha opilado toma en su alcance el acero. Al infierno iré tras él. Yo delante de ella al cielo. Mas siguiéndola, recelo que por las calles de Argel andemos como vendidos entre los moros con mengua, aún que aprendimos su lengua solo por ser entendidos. Dejárelos abrasados con mis incendios activos. Veo que como captivos vamos en su alcance herrados, mas si es ya resolución arrojémonos al mar. En él le tengo de ahogar, Haré a su gallo capón. El rayo de mis enojos haré que al alma le llegue. Y yo haré que por mi ciegue sacándola aquellos ojos, 1. Por aquí va. 2. Seguilde. Al viento excede. Yo haré que en sangre agonizando quede. 1. Bravo tiro, Famoso. No le valió a sus pies lo presuroso. por que el plomo abrasado. Rémora de su aliento acelerado tan activo le hirió, que por la herida a ver la muerte se asomó la vida. También el ave Reina que en el viento esparce con osado movimiento el cabello lustroso de su piuma, fatal lo ondea en la sangrienta espuma que desata del nudo de la vida sin tener mano la funesta herida, tendiendo ya purpúreo más no alado el pelo de su pompa mal peinado, por el hombro florido de ese gigante que nació vestido; tan enlazada entre sus verdes greñas tocando la cabeza de las peñas que bañada en la púrpura que arroja lo que fue estrella alada, es ya Flor roja. De su violencia rápida, y activa, exhalación de pluma fugitiva herida del metal que engendra olvido huyéndose del arco de Cupido, tanto se remontaba recelando lo mismo que buscaba, que a la región ardiente dirígida más murió del calor que de la herida, pues al fuego sujeta lo que garza subió bajó cometa. La Luna que a tu amor se rinde ufana fatigando las selvas (cual Diana) la aljaba al hombro con osado vuelo haciendo al monte de esmeraldas Cielo y en el estrellas, cuantas producen flores sus veloces plantas va en alcance de un corso, tan ligero que a su impulso flechero le da menos enojos seguillo con los pies que con los ojos. Di este alcázar, gigante quedando al mar los pies sostiene Atlante la machina del orbe incomprensible, tan soberanamente inaccesible. Pero que triste son Que alegre accento Asombra el campo. Escandaliza el viento, Mas si no miente el sentido De aquí la vista penetra. Allí se ofrece a los ojos Una Nave Una belleza que de ese risco bajando Que ancorando en la ribera Con las Ninfas de que es Diosa Con la gente que da en tierra Me ofrece gloria en mirarla. De gozo mi pecho llena. Que según su luz pública Que según se manifiesta Es la Luna que idolatro. Es el bien que Argel espera. Y no se con quien. Los dos vienen a tus plantas regias. A tus plantas generosas (invicto Príncipe) llega, Al imperio de tu amor Rey, y Señor, se presenta, Muley, que ser tu vasallo mas que tu hermano profesa. Luna, que ser tu captiva mas que tu Palas ostenta. Vencido de su desdicha, Vencedora de su pena, Si alegre de lo que calla, Si triste de lo que cuenta, Pues si Luna habla primero enmudecerá mi lengua. Pues si Muley se anticipa quién habrá que hablar se atreva? Llegad tan uno a mis brazos, que en ellos no se parezca cual de los dos es primero si el que viene, si el que llega. Quién de ellos (Señor) es digno desigual mérito alienta. Pues tenéis así en mi amor unisona competencia, hablad a un tiempo los dos para que a un tiempo os atienda. Con las beligeras huestes que destinado a la guerra, dejé dilicias de Venus, por impulsos de Minerva. Tras el fugitivo corso que según su ligereza hizo más que yo en herillo, en alcanzarlo la flecha. En alcance de la Dafne que en Oran captiva queda, Precipicio de las Aves, y escándalo de las fieras, Pase el mar, llegue a la playa, gime el parche, el clarín sueña. A penas al monte subo cuando al monte subo a penas. Un espíritu de Marte General de gente fiera, fue Rémora quede tuvo el curso de mis proezas. En la Majestad de un risco, a quien el Mar se querella escupiéndole a la cara por que no siente su afrenta. Al llorar el Alba entonces, quizá de aquella tragedia que puso horror a dos luces, y asombro al mayor Planeta. Erizado por el Boreas, que hiriéndole con violencia de Glauco en la peña viva, gemir hace al agua muerta. Los dos campos se envistieron, y cual si dos montes fueran ofendiéndose encontrados hicieron temblar la tierra. Aquí una pequeña nave dio por la grande tormenta que fue corriendo fortuna en los pies de su fiereza. Con tanto furor, con tanto orgullo, que en la refriega anunciando su ruina se ven de sangre cometas. El infeliz que la anima con el dolor de perderla dejándola hecha pedazos, la vida a pedazos echa. Y de esmetaldlas hojosas pisando la efigie bella que aún llana a sentir sus plantas vergonzosa purpúrea, Los que en la espalda de Tetis van de pechos, más pelean con la muerte, que a los ojos les salta en el agua misma. Cada cual es una roca; cada amago una centella, una muerte cada golpe, y cada cuchilla un erna, Crece el riesgo, y el espanto, unos gimen, otros tiemblan, y andando el mar por los cielos combaren a las estrellas. Siendo tanto el rojo humor que corría en la palestra, que algunos dejan las armas, por salir nadando a priesa. Quisiera darles favor mas de Glauco la soberbia de esta piedad los retira en los pies de su inclemencia. Yo que ansioso de los míos via declinar las fuerzas, por sacarles de peligro me arrojo a la mar sangrienta, Batallando con las olas, hace de los brazos velas un animado bajel, que en los pies la popa lleva. Con el general encuentro, pero no de otra manera que un mar furioso con otro, haciéndose resistencia. Los suspiros que despide en vez de aliviar le aquejan, unidos con los que el Noto el Reino espumoso altera. Los rayos que el golpe logran, con centellas reverberan, tantas, que por encubrirnos pelcamos dentro de ellas. Pierde el aliento, y lo halla al tiempo que se le aumentan en las ondas los combates, en mis ansias las defensas. Favoreciole su dicha, con que la mía me niega, si en sus manos dando el triunfo a mí en sus pies la cadena. No sé que piadosa hoía por librarle de sí misma escupiéndole a un peñasco, murmuraba de su lengua. Llevome captivo, donde tan bizarro me aposenta que ato más mi libertad con lazos de sus finezas. Bajé de la cumbre al llano, y al sitio voy que le muestra aún el agua por los ojos, aún por la boca las quejas. En este tiempo esta dama. Qué prodigiosa belleza! . A el hiriéndole de amor a mí de celos me quema. Llego y miro este cristiano, Verle aquel Sol no me deja. . Que enjugándose a otra luz me da no se que tiniebla. Mendrugo aquí y no Don Lauro? . oh temores! oh tristezas! si me matáis tan de espacio no me vengáis tan de priesa: hay mi bien que haré sin ti? Mendrugo aquí? Aquí Lucrecia? Hechizo de su atención. si de mi afecto sirena, vuestra Majestad no escucha? (la vista no aparta de ella) . No entrabas en la batalla? Entro ahora en otra nueva. Que embelezado la mira. . juzgo que ingrato desea . darme a la vista pesares con lo que siente, y me niega, entiendes? (Señor.) No dices que en la borrasca se anega? No anega; por que a mis ojos con ánimo de quererla pide favor a otra dama. Esta mora brujulca . tu figura en mi intención. Aquel Soliman la afeita solo por dejarte en blanco. Un rejalgar estas hecha. Ay Lauró! temo tu muerte y no me atrevo a saberla por que dudada me alivia. Rayos sus ojos me flechan. . Dírele equivocamente . los celos que me atormentan. Sepa que salen del alma . contra su crueldad mis quejas. Sol en nombre y hermosura, . a uno alumbra y a otro ciega; aquel por que en glorias viva, este por que en ansias muera. El Sol que mira y extraña . sus ansias, y mis sospechas, a el rayos de oro le tira y a mí de fuego saetas. (Con muchos sentidos hablan, s. Si el corazón me penetran. . Quiero vengar esta injuria aún que su amistad se ofenda, que amor padeciendo celos imposibles atropella. (A no oir por quien lo dice . que habla contra mi creyera) Ni me oye por mirarla. . Qué baré? si matarme intenta. Si miras a esta cristiana . por Alá que mi impaciencia te haga poner en tres palos. Estaré puesto a primera. Acabo mi historia? Acaba. . Empiezo otra vez? Empieza. Mas no, dejad que los dos digan lo que os falta queman sus ojos. . Que así me injurie. . Que agravie el Rey mis finezas. . Señor, a tus pies rendida (que esto los hados consientan) será mi fuerte felice. Levanta cristiana bella; no en tu hermosura divina postres el cielo a la tierra. Solo de tu Majestad soy esclava. Y yo una Bestia que por no estar más en pelo para todo se apareja. De dónde vienes? De Adán, En fin ofender intenta . Muley (cual dice) a tu amante. Equivocamente muestra . que no ignora mi desvelo. Y esto fue con tal violencia que faltando a su amistad a mí me puso en cadena. Tú en otro mayor me pones . (En el pecho tengo un Etna) Proseguid. Digo, Señor, (en el espero clemencia) que a la obligación que debe pagar, no atento su aireza arrebatándome al mar sufocar mi honor intenta. Yo entonces tras esta Venus, Admiraba que con ella fuera su Marte dichoso teniendo tan mala estrella Firme a sus torpes combates como lastimada peña éxalo fuego a sus ojos dando luz de mi firmeza. Haciéndome su Vulcano con tal achaque me deja que sin haberle aprendido se me quedó en la cabeza. Borrascas de fuego y agua me combaten, de manera que por mis ojos a un tiempo unas salen, y otras entran. En fin heché el pecho al agua, y llego donde con fiesa que por darme un perro muerto un perro vive se lleva. En fin a tus pies me humillo, para que en ellos merezca si contra su amor amparo, alivio contra mi pena. Confuso estoy, luna siente . mi olvido, Muley sequeja, esta beldad en mí vive y yo me muero por ella. Si la obligo, ofendo a entrambos; si me resuelvo a no verla, si a olvidarla me dispongo, o a disimular que anega, en el mar de su hermosura la nave de mis potencias, en ellos será bonanza lo que en mi fuera tormenta. Y esto fuera más posible, si más posible no fuera hacer que padezcan ellos para que yo no padezca. (Sol) si el Infante mi hermano . ve que estimo tu belleza sabrá advertido rendirse al cuidado de no verla. (Que así pague mi afición) . Mayor combate me espera. . Soliman, este es hermano, o enemigo? . . Aún que lo sea no muestres que lo eres suyo. mi ama aún que ama deberás, de esta vez niega a Don Lauro. . Aún por eso tu reniegas. No te me acerques (Mendrugo) que aún que con hambre podenca, Soliman la satisface, Pues cómo no te caes muerta? Advierte (Señor) Ya está advertido. No pretendas que mi amor. Sabré estimarlo si en darme gusto se emplea. Mira (Señor) Ya está visto Que me tiene el alma presa. Por Alá que si me apura . que le corte la cabeza, ya os dije lo que os importa . Ley es en mí tu obediencia. mas vive el Cielo, (tirano) . que has de pagarme esta ofensa. Cristiano. . Señora. Dime, qué mujer es esta? Esta. Es arpón que trae veneno? es fuego que no se templa? es tiro que arroja balas? Y tal que de Rey es pieza. Pene, pues trajo la causa . donde yo amante me pierda, preven Gazul los monteros, . que vuelvo donde las flechas de Luna, hiriendo las aves con las de amor a tormenta. Y tú, de las almas Sol . si tiras de oro saetas, ven con las de acero al monte por que arrojando centellas como a los hombres tus ojos, maten tus manos las fieras. Con obedecer respondo. Celosa envidia me quema. Venid, que ya espira el día, y casi la noche vuela por que la Alba en ese monte con otro Sol amanezca. . Un volcán llevo en el pecho. . Pesares, ansias, tristezas si no me matáis, dejadme. . Tirano, yo haré que mueras. oye a parte, Soliman. . Tu intento el alma sospecha. Lucrecia, sigue mi alcance. . A esto (Mendrugo) me fuerzan. Mátate con un puñal, si eres forzada, Lucrecia. Eso a ser yo la Romana. Y aún que la Romana fueras, por que pesas tan liviana que solo tu amor me pesa de Píramo, y Tisbe honoras la desgracia funeral, pues por origen fatal tienes ya sangre de moras. Siendo conmigo tan seca del yerro de tu galán (que es de Meca) eres imán por andar de seca en meca. En mis enojos repara que jurandórela están, no te pongas Soliman por que te saldrá a la cara. Echarme al perro no intentes para tenerle seguro, por que hay Mendrugo tan duro, que le quebrará los dientes. En pedirme celos, hyerras siendo de mi amor testigo, enojada estoy contigo. Por esta causa te emperras. Solo por ti gimo y lloro. En qué veré esos favores? En darte a brazos, amores, Cristiano soy y en ti moro. Esta noche a verme irás Ya muero por tus pedazos. Y si llegamos a brazos? Veremos quien puede más. Enemigo, qué herido del Boreas riguroso, león rugiente. levantando el bramido no has podido templar mi pena ardiente, por que de mi amor ciego con ser tanta tu nieve es más el fuego: Tu saña fugitiva mayor venganza toma en perdonarme, pues mi tormento aviva (qué pesar!) no acabando de acabarme, con las ondas de hielo que a la tierra me tiras desde el cielo. Por que de tus cristales me dejas salir vivo? si procuro en tan continuos males ser de tu nieve infausto Palinuro, y no en pena crecida morir a manos de mi propia vida. Por que del fuego mío no apagas el incendio riguroso? por que en tu centro frío a mi pena no das sepulcro undoso? mas ay! tormento airado, que aún la muerte desprecia al desdichado. Lloro a la tierra ansioso, al fuego me lamento sin sentido, gimo al aire celoso, al mar me quejo, al cielo favor pido, y no me dan consuelo la Tierra, el Aire, el Fuego, el Mar, ni el Cielo. Hay prenda de mis ojos! hay soberana luz! ay Sol querida! que atrevidos arrojos han dejado mi vida sin tu vida? si somos en tal calma un amor, un aliento, un ser, un Alma. Mas qué bélico ruido Cielos! escuchando estoy? Contra vuestro Rey, (aleves) movéis el brazo traidor? Seis enmascarados siguen a un moro, perdido soy. No guarda lealtad la ofensa ni respectos el honor. Darle procuran la muerte, traidores sin duda son, que tienen al fin dos caras. A qué espera mi valor? voy a defender su vida. Por aquí fueron, ay Dios! alguna desdicha temo. Oye, que allí es el rumor. Esta espada te defiende. Ceniza os hará mi ardor. Al lado del Rey se puso un Cristiano. Heroica acción. Mas qué miro? no es Don Lauro? . No vi destreza mayor. Él es; socorrelde Cielos! Qué tienes? Grande aflición. Retírate entre esos ramos. Mejor es darle favor, quédate, que d esta empresa dolicito el lauro yo. Audaz se arroja al peligro, y el valeroso españo! ya los viene retirando. Aquí me escondo, Cipi Cristiano, mu Rendiós. Qué desgraciado que soy! Don Lauro es este. Di, un rayo de Marte. A tu lado voy. Eres de Palas envidia. Qué miro? . Calla (Señor) que no menos que la vida te importa en esta ocasión. Confuso admiro mi dicha. Aquí nos perdemos hoy. Todo el Cielo es contra mí. No resistas su furor, retirémonos al muro. Malogrose mi intención. Vamos siguiendo su alcance. Mi bien, mi dueño, mi Sol. No es tiempo ahora de amores. Qué es esto? Es una traición. De quién? Luego la sabrás. Moriré si es de tu amor . Esta flecha le disparo a uno de ellos. Muerto soy. Si este a mi rayo es Coronis, aquel ha de ser Phitón: Tan desconocida salgo de la que fui, (pena atroz) que a mí por mí me pregunto, y de mí no doy razón. Al retirarse los leis no sé que hablaban los dos, que entrándose por los ojos me llegaba al corazón. Toda llena de inquietud siento tan extraño ardor que no puedo estar en mí pensando que en él estoy. De la cristiana envidiosa me arrebata la atención que rinde mi libertad, al brío del español. Ya lo dije, no es posible volver al labio la voz que lisonjea el oído de mi ciega inclinación. Ya perdí el amor del Rey por este nuevo, que hoy con la espada de su aliento acuchilla mi opinión. No extraño que postre el muro de mi altiva presunción, que tal vez el rayo abrasa el edificio mayor. Si es Sol que a mi amor da luz, dudo que antes de este amor otra hermosura lo amara, por que cuando sale el Sol Da en la torre que es más alta primero su resplandor. Siguiendo va a los traidores (trasunto del quinto Dios) Aquel español gallardo, aquel Hector vencedor que del aire de su brío es mi amor Camaleón. Aguarda invicto mancebo, suspende el paso veloz, que sombra de mi esperanza siguiendo tus pasos voy. JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

En fin saliste anado; Pluguiera al Cielo que me hubiera ahogado. Algún mal tu juicio descompone. Mendrugo, muerto soy, Dios teperdone. Mas que? te ha dado pena tener la fama de tus hechos llena de todos aplaudido, si privado de Sol, del Rey valido, defensor de su vida, retirando a Muley, que fratricida se intenta, lebantándose tirano casí con la corona de su hermano, seguido de las turbas deseales que con iras marciales defienden esa torre que suprema fundada sobre puente polilema dulce brazo de Tetis con arrojo de parte aparte le atrabiesa el ojo? Que me importan los favores del Rey, si mi a Sol he perdido? Buen remedio, pregonarla. Ah! si mi dolor impío me hiciera el vivir pedazos con la espada de su olvido. Por qué ciñas esa espada te hace no sé que tiros. Ay de mí! cae en la gracia del Rey, con tal artificio que siendo ella la que cae yo soy el que me lastimo, Para andar tan lastimado teveo poco sentido. Loco estoy. Pues qué has de hacer si Dios te llama a juicio? más Luna sale. Amor ciego . qué intentas hacer conmigo? que si te callo, me matas, y si no de mí me privo. En los ojos de esta mora . no sé que me da martirio. Yo llego. Haberos hallado . no poca ventura ha sido. Daré envidia al más felice si de mí queréis serviros. Muy clara sale esta Luna, . De mayor ventura digno os hace el valor famoso, Rémora del albedrío de quien amante os estima. (Cielos que me precipito) Ella (Señor) te celebra . como si fueras Domingo, esperando que te alunes. De tal gloria me hallo indigno, (Señora) por que no tengo partes para ser querido. Qué miro? con Luna está. Dudosa a escuchar me aplico, La que os ama es tan altiva que si os hallara (que digo) incapaz de merecerla de su se no os diera indicios. Si he de pagar esa fe que me digáis os suplico a cual Sol (ha Sol aleve!) debo el afecto (el desvío) que haciéndome su laurel, corona su amor conmigo. Con muchos sentidos habla enajenando los míos. Si veis que os sigue este Sol temo que vos fugitivo como lavrel en efecto de dejéis más encendido. Oh ciego tirano! . si de la Dafne que sigo no ablandas el duro pecho, apaga el incendio mío. A que buen tiempo ha llegado. . A que mal lance havenido. . Si no viene el Rey, la mora cae de madura. Enemigo, . así pagas mi afición? Confuso, amante, y perdido, . padezco mal tan extraño que del dolor que recibo sintiendo lo imaginado, ignoro lo padecido. Es forcoso el ignorar causa de dolor remiso, por que extranjera se oculta al más despierto sentido. El corazón me penetra, . celosa por Sol lo ha dicho. y tú que juzgas? Don Lauro. . Que a estar presente el motivo de tu pasión amorosa, no se embozara el indicio. Presente se halla (en intidea) . de los ojos tan hechizo, que con la gloria de verle no siento el mirarle esquivo. Por eso de ti mudado llevado de otro designio de lo que fuiste primero estás tan desconocido. Y tan ajeno de ti en nuevo amor convertido, que de ti mismo olvidado no te acuerdas de ti mismo. Ejemplo de lo que acaba la carrera de los siglos. Voyme, y en ese jardín diré a voces el martirio que entrándome por los ojos salga en eco a sus oídos. . (Sospecho que a Luna quiere) . Pénolo estás según miro, . que de interiores tristezas es el rostro fiel testigo. Así he de saber su pecho. . Siento perder lo que estimo, por que fuera de su centro no tiene el alma albedrío. Justa ha sido mi sospecha. . Si celoso ha presumido . que al Rey le soy más seal. Tienes amor? A un prodigio de crueldad y de hermosura; que postrado a otro cariño con la gloria de ser suyo no se acuerda de ser mío. Con el alma no le pago, . mi amor le tiene perdido. Amante de la Luna Endimión de continuo. contemplando sus luces muere de amor en un incendio vivo. Es Sol la que canta? Sí. No hay día que en este Eliseo deje de ser con su canto encanto de los sentidos. Si te juzga de esta Luna . t Endimión. Eso imagino. Si sabe que a Lauro quiero? . Sipiensa que a Luna estimo? . No vive sin su vista: pero de qué me admiro? si ya sus resplandores (quivos. mas le matan de hermosos que de es- Es verdad, pues ya le adoro. . Se engaña, que ya la olvido, . Por mí lo ha dicho sin duda. Pues ten a dicha ese dicho. De mudable lo culpan los astros, y los signos, por que incluso en el cuarto de su Luna, da celos al Sol mismo. Esto dice por el Rey. . Ya es diferente mi indicio. Pienso que das en el blanco, aún con hacerte ella el tiro. Si me vio entrar y celosa . llevada de algún motivo disimula lo que siente matándome con desvíos. Mas yo templaré su enojo, fiándome de este invicto español, con quien seré Alejandro, si rendido de este Campaspe es Apeles. Lauro, . Señor. Ven conmigo. Ley es en mí tu obediencia. Amor, a tu logro aspiro, . No sé que recela el pecho. . Qué despejo, de su brío llevo pendiente la vida. . Cómo la Luna se ha ido esto se vuelve Escurial, voy de Lucrecia al Retiro. Ofreciéndote esas matas en las flores sus despojos, lo que avivas con los ojos con las manos desbaratas. Y este árbol si se asombra dando sombra a tu arrebol, será por que siendo Sol tomas de asiento la sombra. También me causa pesares con su florido tributo, pues antes de darme el fruto me lo mescla con azahares. y así presumo no ignora que me atormentan recelos. Que con Luna te da celos Don Lauro? Ya el Alma llora su engaño, en que solo trata vivir, por ser menor pena el engaño que enajena que el desengaño que mata. Loco estoy. Qué te sujete el Rey a pesar tan fiero? Qué de Sol me haga tercero? No hace tal, Pues qué? Alcáguete. Canta, por ver si divierto mi grave melancolía. En tu dulce melodía se halla ese alivio más cierto. Ya mi mal no me promete ese bien. El mío es darte gusto. Canta pues, mientras hago un ramillete de estas flores. Allí he visto (si es que deja verse) el Sol. Aún siendo su giraso! mi grave mal no resisto. Es el engaño traidor, y el desengaño leal, el uno es dolor sin mal, el otro es mal sin dolor. Quién de amor vive engañado alivio en el mal recibe, por que a glorias le apercibe hecho a penas su cuidado: Mientras menos animado espera templar su ardor más firme le halla el amor, por que en su tirano mal quien le hace más leal es el engaño traidor. Aún que es traidor el engaño no mata con tal violencia, como la esquiva presencia del sebero desengaño: En mi corazón no extraño ni el uno ni el otro mal, encendido en llama tal que dudo si se le atreve a ser el engaño aleve, y el desengaño leal. l . De ausencia sentí el rigor, y hoy con un ardorceloso el desengaño penoso acrecienta mi dolor: Al ausencia y al ardor puede hallarse alivio igual, no al desengaño fatal, por que si de amor no tivio, los dos son mal con alivio, el uno es dolor sin mal. No fuera el mío tan fuerte si al olvido prevenida búscara siglos de vida en breves horas de muerte: A entrambos mi esquiva suerte los iguala en el rigor, por que del violento amor no apartándose ninguno, si es bien con dolor el uno, el otro es mal sin dolor. Mi desdeñosa Sirena Canta bien aún que porfía. Al compás de su armonía, crece el rigor de mi pena. Diciendo de amarme ajena Informando a mi temor No Cantes más, que me ofenden aún las pompas de estas flores. Las desojas? Mis ardores así a desdeñar aprenden. Ves aquello? No lo ve por que también me desoja. Al Lunario que te enoja, ve a Don . entre esas matas ojeo. De mirarle me resisto, Lucrecia, aquí te retira. Celosa el alma suspira quiero hacer que no la he visto. Él se excusa de mirarte. Ah pasado? Sí, Señora. Qué no me mira? a! traidora. Trae la mira en otra parte. Hubo traición más violenta? ha vuelto la espalda? Sí. Que no haga cuenta de mí? Es hombre de mala cuenta. Ella de verte se ahorra. Mas me abraso en su arrebol. Pues quítate de ese Sol, no te dé alguna modoria. Ya no lo puedo sufrir. Dírele mi sentimiento. Tirana, aleve, perjura Ingrato, mal caballero Qué olvidando obligaciones. Que a ingratitudes resuelto Desconoces mis finezas, Atropellas mis afectos, Con rigores tan crueles ̱ . Dándome tales tormentos Que diera a precio la vida por no sentir lo que siento. Que el menor es el morir a manos de mis desprecios. Mas yo ingrato? Yo perjura? Cuando al agua Cuando al fuego Por seguirte me provoco? Por quererte me despeño? Sí, pues escuenas al Rey. Sí, pues a Luna hablas tierno. Qué aprovecha? si la engaño. Qué importa? si le aborrezco. Deja ficciones, que el alma Lince de tus pensamientos, lo que penetra en su engaño afirma en mi sentimiento. Con su deseo tan triste que no desear deseo, por que más dolor recibo cuando más alivio espero. Disimulo que te adoro, y finjo que a Luna quiero, si, por impedir indicios, no, por aumentar recelos. Que de las iras de amor hace mayor el efecto el disimular amando, que el fingir aborreciendo. No hay oro que en el criso! quede limpio cual mi afecto, que no eres tu Sol que puede ni de otro Sol tener celos. Mas si una pasión fingida te ha traido a tal extremo que abrasándome en tus ojos, niegas que estás en mi pecho. Qué sentirán mis ardores el verte apacible objeto de otro amor más venturoso; pero no más verdadero? Yo soy el amante firme que entre un riesgo y otro riesgo por asegurar tu vida me expuse de Glauco al ceño. Y agradecí a sus tormentas que aumentaran mis tormentos por que al paso del martirio tuviera el merecimiento. Mas cuando de mi esperanza miré el animado puerto que no pareció de nieve hasta que introdujo el fuego; Dio el bajel de mi designio en el Sirte de los celos; que no hay segura bonanza cuando se enoja el Dios ciego. Y hoy con menos atenciones inventando lisonjero nuevos modos de crueldades, por darme pesares nuevos; Provoca (rigor terrible) al Rey (inhumano intento) a que osado (lance fuerte) mas que amante (arrojo ciego) Me mande (que sin razón) decirte (notable empeño) que esta noche (acción tirana) solicita (que tormento) En tu cuarto. Cierra el labio que no puedo que no puedo va beber por los oídos lo que por los ojos bebo. Cuando resistiendo firme el combate del violento niño, que en el Rey gigante pretende escalar el cielo De mi honor, derribo el muro de sus vanos pensamientos, con el rayo que fulmina el Júpiter de mi aliento. Tan ocupada en amarte que al alma aún le falta el tiempo de pensar en tus crueldades, o bagar en sus deseos. Mas de que sirven finezas con quien ha desdenes hecho solo en ser mudable es firme y en darme enoros atento? Tal vez por inculta senda conducido el pasajero pierde la hacienda y la vida, a manos de bandoleros. Así los celos piratas en el mar de mi ardimiento con la esperanza me quitan toda el alma de tu pecho. Mas si Luna (qué pesar) con suspiros encendiendo tu deseo, de su amor le acredita Mongibelo: Y yo soy tan infelice que con amantes extremos cuando pienso que te obligo, imaginas que te ofendo: Aliéntala con finezas, mátame a mí con desprecios, ella goce tus cariños, yo padezca tus despegos. Tenga ella vida, yo muerte, tu alivios, yo desconsuelos, tu favores, yo desaires tu logros, y yo escarmientos. Que pues más que yo merece (aunque no con tanto exceso se precipita a quererte, que muera como yo muero) Logre feliz tu esperanza y yo sienta sin consuelo ver que solo con tu amor merece más y yo menos. No llores, por que me mata ver que de perlas tu cielo se hace mar tan borrascoso que anega mi entendimiento. Ya ha mucho que lo anegado, aunque confiesa de verlo. Si estas lágrimas, de Luna no te apagan el incendio, yo las volveré a la mar pues que del amar salieron. Y lo apagaran sin duda si lo hallarán en mi pecho, mas solo hallaran el tuyo que se aumentara a ser menos. Mas es tanto que no puede ser más, de amor tan extremo que idolatrándote, igual es a tu merecimiento. Seré feliz si eres firme. Oye (Lucrecia) un Soneto que te compuso mi amor aunque es algo descompuesto. Será como tuyo en fin. Eso es lo que tiene bueno. carmien Niña de corre y dile y vuelve luego, acemila de todo andante alago, mujer de poco digo y mucho hago, y dama de buen tomo y de mal niego. Venus de los Mercurios del Dios ciego, copa de los devotos de San Trago. águila del escudo de Don Pa y araña de la mosca de Don Ruego. A pie tus pasos de comedia sigo, haz papel de poner a mi amor yugo en tus brazos de mar dándome abrigo, Y si en ellos te pesco algún besugo, aún que el Dios Pan se muestre tu enemigo el sustento tendrás de este Mendrugo. otro rumbo mejor toma mi estrella por que tengo un tanur que te las mulla, que su tierno jugar el alma arrulla, y ese duro Mendrugo el diente mella. Yo voy al hombre que mis cartas sella, si el que me las baraja se escabulla, que jugando conmigo le doy pulla por que saliendo de oros se querella. Si me quieres ganar con la espadilla he de hacerte llorar sin ser cebolla, más sirviendo de triunfo a esta malilla Comerás buen gisado de mi holla, que yo me llevo al hombre que se humilla cuando le doy de codo aquesta Polla. Py? Para que nadie sospeche lo que nos llega a encender, un medio se me ha ofrecido. Y cuáles? Que cuando al Rey dijere yo que le amas, es que no le quieres bien. Y si en presencia de Luna estamos los dos tal vez? Si le mostrare cariño atribuyelo a desdén. Según están, nuestra vista les estorba no sé que. Escurrámenos de aquí. Tendrás conmigo que hacer. yo aquí desdeñare al recy Imaginaré que de Luna estás celosa; mas si le muestro esquivez es que yo del Rey lo estoy. Ensayemos esto a ver si como sueña al oído a los ojos está bien. El ver juntos a los dos no sé que me da a temer: quiero oir. r Con ella está desde aquí le escucharé. Quiéres a Luna? Quién puede guardarse de amarla? quién admirando su beldad no da indicios de su fe? Y yo al Rey de suerte adoro presa de amor en la red que con saber que me mata no puedo vivir sin él. Sol con mi fe tan piadosa? Lauro conmigo tan fiel? Luna es alma de mi afecto. Del Rey el mío lo es. (Si finge es mucho fingir) . (Si esto es cierto, moriré) . yo estoy celosa de Luna. . Yo del Rey lo estoy también. (Aún piensa que a Luna quiero) (Aún juzga que estimo al Rey) No hay mayor mal que los celos, Bíbora que da al nacer muerte, a cuantos su veneno beben con ardiente sed. A mí me mata de suerte que por su causa no se si es galardón el morir, o ventura el padecer. Ya me es preciso el salir. Ya me es fuerza el resolver. Sol, no pienses No presumas Lauro Que altivo Qué infiel No te quiero por que quiero. Te doy celos sin querer. Esto solo me faltaba. Volvió mi pena a su ser, Mas que hubo el Rey de salir Qué Luna en seguirme dé? Ya no ve al Rey por matarme. Ya a Luna deja de ver. Por esto Lauro se irrita. Por esto Sol es laurel. Si da gloria con su hechizo no sé como ha de noder prevenir ingrata el mal cuando es donairosa el bien. Con el desvío enamora al paso que de mi fe lo que pretende dejar no dejo de pretender. Finge ignorar que me abrasa manifestando es quivez, con tan extranjero hechizo que no la puedo entender. Tiene un no se que en los ojos tan dulcemente cruel que aún quitándose en embozo no se deja conocer. Mas quien alterar procura. Válgame en tan fuerte aprieto de un esconce la clausura, o de un culto algún Soneto que es la cosa más oscura. Qué traes? Mendrugo. Si yo pudiera hablar lo diría Quién tal estruendo causo? Ah! Señor, que esperteria lo que conmigo pasó. Muley arrogante y fiero Con la gente que provoca hecho un cruel Can Cerbero viene abriendo tanta boca como yo que no le espero. ya del Palacio a la puerta llega, y con furia indignada carte la muerte concierta, y antes que la haga cerrada será bueno hacerla abierta. Hay mayor atrevimiento? que así se arroje un traidor, y no tema el escarmiento? De las iras de mi ardor será despojo sangriento. Soldados, romped las puertas, ninguno tenga temor, que para mi intento abiertas obligo vuestro valor, pues mis victorias son ciertas, Al arma (fuerte Españo!) que tu valor basta solo a poner espanto al Sol, y en trágico Mauseolo hoy se anegue en su arrebol. Ya te sigue mi persona y mil rayos en mi acero, que el ardor que me apasiona si mata con lo severo con el rigor no perdona. Qué denuedo! qué osadía! espera invicto español. Ay dueño del alma mía, plega a Dios! que en este día te mire vencer tu Sol. El miedo me desatina, triste de mí, que he de hacer? que de esta turba maligna salvado quisiera ser antes que me hagan harina. Temiendo estoy el poder de Muley que no resisto, o quien llegara ahora a ser con los moros tan malquisto que no me pudieran ver! Apelear no me atrevo, y a espaldas de mi ruina es tal el miedo que llevo que aunque soy grande gallina puedo esconderme en un huevo. Mueran todos los traidores. Aquí valientes soldados. Resistid su vano intento. Herildos. Atropellaldos. Oh cuantos perros de armas se muestran dientes! o cuantos ladrando por allí arriba me huelen por aquí abajo! Oh quien hecho un matamoros pudiera ser. mas mi amo dándoles en caperuza los envía con los diablos. Al arma, pléguete Cristo, cierra España, san Tiago. , Matadle. , muera. os tengo de hacer pedazos. Primer Esto es hecho, todo el brío se me ha ido a los zancajos. Dejé el Palacio asustada, y veloz vengo buscando. mas aquí estas? de hacer añicos a cuantos Y contento solicitaron comerse este Mendrugo a bocados. Yo imagino que tus uñas han muerto más que tus manos: Matadlos si se defienden. No puedo dar paso, Huye. por que el cuchillo del miedo me tiene todo cortado. No os quiero seguir, cobardes, que al que huye el no matarlo es hazaña. Favor, Cielos La voz de Luna he escuchado, favorecerla es preciso. Ay infelice! Turbado me detengo oyendo a Sol, primero es su amor. Don Lauro es este, dalde la muerte. Verás primero (tirano) la tuya. Rindete. Muera: Vive Dios que es un Bernardo. No le sigues? Es mi espada en semejantes fracasos tan virgen, que nunca tuvo sangre, aún que encinta la traigo, , Victoria. Seguildes. Mueran. El lance es muy apretado. Pues aflójale de gente y así quedará muy ancho. Acá viene la turba. Estoy turbado, Con su túrbante el miedo te ha pegado. Y Qué se escapara Muley? Vencido se ha retirado al castillo, cuya gente destrocé con furor tanto que rompiendo las prisiones que a Luna y Sol congojaron, en aras de mi lealtad su libertad te consagro. (Que luego a Luna librara?) (Así me pone más lazos) . Ya voy perdiendo el temor. El triunfo no estimo tanto como la gloria de ver libre al Sol, que del ocaso más oscuro, valeroso traes al oriente más claro de mi amor. Esto me mata. Alma, honor, victoria, Lauro, te debo, tuyo es mi Reino. Rige el bastón que tirano perdió Muley alevoso, gobierna mi real, su campo termina, y ese castillo derriba con furor tanto que al menor impulso mío temiendo el mayor estrago sienta que no hay enemigo como un ofendido hermano. Mucho (Señor) mi humildad levantas. Digno te hallo del laurel que te corona De que me sirve (tirano) . si ya el Sol que le adoraba, por tu causa le ha dejado. Ay tal juego? con la espada le sacó a Muley el basto. Por que le firva de sota el Rey le triunfa de mano. Menos de su fe confío. . Mas obligada le amo. . Qué pena siento a sus ojos! . Que gloria a su vista alcanzo. . Aún con ceno (Amor, me mira. . Cielos! aún me mira airado. . Todos están caritristes. Ya hemos llegado a Palacio. Un Volcán llevo en el pecho. . Dírele a Sol mi cuidado. . Yo me voy, quédate loco. . Cuerda contigo me ato. Qué hermosa esconde sus luces. Que esquiva se ha retirado. Mas estrellada que un huevo Titonia se pone el manto de humo. Antes que se haya tengo de gozar los brazos de aqueste humano Planeta. Dale a ese castillo asalto, mientras venzo este imposible; seremos a un tiempo entrambos si tu escándalo de Marte, yo del Sol ardiente rayo. Esto es hecho. Enojos, penas, desdichas, celos, agravios, si tan violentos venís no me matéis tan de espacio. Si estos de rigor extremos unos con otros luchando apretándose en ma pecho no dan lugar al descanso. De qué me sirve la vida? de que el triunfo que he ganado? de que la gracia del Rey? de que el valor? de qué el cargo? cuando no puedo vencer los males que siento, cuando aún que contrarios se aunen para derribar tiranos es muro de mi paciencia. Dar así el Rey te ha mandado un salto sobre otro muro por darte otro sobresalto. Qué he de arrojarme al peligro de Marte, Cielos! dejando en el de amor la esperanza que ya por alta no alcanzo. Podré moverme a esta empresa? si me suspende los pasos Rémora, el impetuoso martirio, que nace en brazos del temor que aliento infunde, del olvido que inhumano memorias vuelve, a quien triste pelea con males tantos que aún la muerte no se atreve con su guadana a apartarnos, o por miedo que la ultragen, o rencor que me ha cobrado. Tirano Dios! es posible que de mi ansioso cuidado no es fijo el Norte? que el Sol me engaña, siendo tan claro que aún distante de mis ojos penetro todos sus rayos. Qué fue su alago fingido? que miente un Ángel? que engaño cabe en un Cielo sereno? que me dejó (siendo ingrato) coger tan dulces favores en el panal de sus labios? de a un tirano lo divino se humane? y que navegando en el bajel de su olvido por los golfos de mi llanto no anegándose mi amor blasone que lo ha negado? y que yo de su esperanza no haga la nave pedazos en el Scila de mis celos? Hal Cielos, si conjurados contra mí queréis matarme, qué aguardáis? dad a mi agravio permisión de que me ahogue, que es menos mal en mal tanto una apresurada muerte que un tormento dilatado. Qué tienes? Tengo el Demonio. Sedliberanos a malo. Ah! quién pudiera esta noche volver seniras me abraso) en ceniza su esperanza. A ese jardín cae su cuarto, no hay duda que vendrá el Rey al hechizo de su halago, entrando a gozarla fino por aquel postigo falso. Aún que me cueste la vida (si vive Dios) arrojado he de estorbar sus intentos. Cómo podrás? si cerrado está el postigo, y las tapias tan altas, que en la de Mayo verde corte, solo el Rey puede entrar su amor por alto. Por aquí saltar podemos. Habla de tejas abajo. por que nos haremos tiestos, si se nos pone en los cascos hablar de tejas arriba. A eso estoy determinado, qué hora será? Medio día. Estás conmigo burlando? vive el Cielo que te mate. Tente, que con ese amago me has hecho ver las estrellas. Yo he de vengarme, saltando al jardín por esta casa. Y si las tejas cascamos, y nos sienten los vecinos? Tan oscuro hace, que cuando esto suceda, no habrá quien nos conozca. Y si acaso con la oscuridad, no viendo hacia que parte saltamos, damos en una sisterna, cómo saldremos aguados? Es tanto el luego que siento, que aún que todo el Oceano quisiera a pagarlo, seco quedará si se lo exalo. Y así a subir me resuelvo por esta esquina: subamos, pues la ocasión nos ayuda. Yo andar en tan malos pasos no me atrevo, conociendo que si las tejas quebramos, han de venir al ruido los dueños, imaginando que somos ladrones, y a llevarnos maniatados a la cárcel, sin querer escuchar nuestro descargo, aún que la razón nos sobre por cima de los tejados. Matarlos, por que mi brío en el riesgo es más osado. Mejor fuera que este riesgo e pasara por alto. Oscura noche. Terrible. Gente se viene acercando. Pues quitémonos de en medio mientras pasa este nublado. Entre sus sombras áspiro el más bello Sol, que dando flecha al amor, vida al fuego, luz al día, adorno al campo, rayos de rigor me tira. Con aliento soberano es imposible que seas Ycaro precipitado, dándote alas el amor para volar a sus brazos. Dos son. A mí me parecen mas de mil, y tan cosarios que si algo no les doy me tienen de dar con algo. Dos hombres allí descubro, reconocelos. Y caso que se están, qué haré? Del sitio acuchilladas echarlos. Con ese aliento (Señor) mejor es obrar callando. Junto al postigo se paran, si es el Rey? Hay será el diablo: huyamos por Dios. Aguarda que uno se nos va llegando. Temo que nos haga añicos, por que según crece a palmos hombre de manos parece, démosle con los zancajos. Pocos son para mi brío . si se defienden. Cuidado pone en llegar a nos otros. prevenido así le aguardo. Embózate. Yo qué hice? para no andar como ando con mi cara descubierta. Si me réplicas (villano) vive Dios Tente, que ya hago el papel de enojado hablándote con rebozo. Salgan de la calle entrambos. Ya le conozco: sin duda . el otro es el Rey. Su galgo nos viene a morder. Qué dicen? Que a los dos nos va emperrando. Vente retirando, y calla hasta que vuelva ese canto. Si eso es quererle encantar ya lo tienes encantado. No respondéis? descubrios. Retírate, y calla El callo. no me deja. Aún le empeño . a que me sig Ya han dado la vuelta, viven los cielos que los he de hacer pedazos. Siguioles, y yo leal por no alejarme del Sol, aún sin mirar su arrebol quedo a dar luz de mi mal, Gazul vencerá marcial si va mi aliento con él, esperando en el docel que anhela corona el alma, él, si de Marte la palma, yo, de mi Sol el laurel. Qué a Don Lauro quieres bien? Como a mí me quiero mal. Nombrar a Don Lauro oí di este balcón: escuchar me importa. De celos muero. Estas estrellas que están para mi amor solo errantes saben cuantas veces ya favor pidiendo a la mía por él me han visto llorar. Yo pensé que al Rey amabas. Esta es Sol. No pienses tal que como en ti se ha copiado borró en mí su original, dejándome de otro amor el carácter singular que a los ojos de Don Lauro! trasada mi voluntad. Las mudanzas de esta Lun al Sol han de hacer bailar. Yo me abraso. Disimula. Tengo en el pecho un volcán. No me pesa que le quiera, mas me pesa (vive Alá) que me deje por Don Lauro: mas por él la quiero hablar. El laurel soy que a tu sol (digo a que adorosea:) no resistiendo los rayos se solicita abrasar. Esto más? Qué le diré? que no acierto (por dudar esta dicha) a responder. Menos yo, por que me está . ahogando su sin razón. Si sabes por cual imán es tal que estos hierros hace, dile que es un tal por cual. (Aún duda) advertid (Señora) que el responderme será para mí de gran favor. No me resuelvo neutral, por que temo que no sois lo que quiero que seáis. Dadme otra señal mejor. La mejor que os puedo dar es que por esposa al Rey os pediré, si gustáis, antes que al mar vuelva el Sol dando luzd esta verdad. Según está, ni por agua ha de volver a la mar. Señor (penetrome el alma) si esa palabra me dais seré vuestra para siempre. Aquí entra bien el jamás del Rey, para que se cumpla. Pues tan presto lo dudáis? Es que como el Rey os quiso. volverá fuego a exhalar, sintiendo el golpe cruel de celos, cual pedernal que da de sentir la herida en su lumbre claridad. Pues decídselo, y si viereis que lo exala, reparad si yo al golpe de otros celos siento, lo que no podrá ni a vos decir que le estimo, ni al Rey que vos me estimáis. . Oye, espera. Aleve, ingrato, ya no me podrás negar que he descubierto quien eres. Sol me haconocido ya. Y así no esperes de mí si no es desdén, y crueldad, por que a tal ingratitud este castigo se da. Tente, escucha. No es posible, por que un celoso uracan la lleva a la mar azul viéndote en la verde mar. . Aún que esquivame da enojos, tengo de gozar sus rayos, exponiendo mis desmayos al incendio de sus ojos El amor todo es arrojos, y no hay fuerza que no intente, y más cuando así impaciente desdiciéndose de amor, se emboza con el rigor, descubriendo su accidente. Bien he logrado mi intento. Hazle dado a Satanas, pasándole como a uva por que muriera enagraz: y vuelves con se turbante y márlota, donde están nuestras vidas en un tris a riesgo de dar un tras? Mira (Señor) lo que has hecho, encomiéndate a san Blas, volvamos a tras, qué intentas? Si allí está el Rey, lo verás muy presto. Cuando terciana el miedo me hace temblar, me encubres a lo que vienes mostrándome a lo que vas? Intento con este embozo descubrir una verdad. Quieres engañar al Rey, hablándole con disfraz? Ya tarda. Quédate aquí. Me esta holiendo por de tras el mastín, aquien ahora le dio tu espada su pan. Pues vete. De buena gana, mas ha de ser por acá. Ya viene. Allí está parado. Es tanta la oscuridad que aún a penas lo distinguo. Yo llego: es tu majestad? Si Gazul: los conociste? No les pude alcance dar. De Don Lauro me recelo. Bien te puedes recelar; . en que (Señor) te ha enojado? En su tristeza no más, que cuando se muestra al Rey triste el que en su gracia está, una de dos: o es traidor, o quiere su vida mal. Come, y abre ese postigo, que tu valor guardará mientras en brazos del Sol reposa mi libertad. Ya imagino lo que ahora . se lo tiene de estorbar. Quieres primero ensayarme . por ver si la se guardar? Yo fío de tu valor mayor imposible, mas si al ensayo lo remites, abrelo, sin reparar que en brazos de tu peligro vive mi seguridad? Ya a ti se cierra en su abrir, . y a mí se abre en su cerrar. Tenme por un enemigo. Por ese te tengo ya. Quién osa estar en la entrada? Quién la impide a los demás. No a mí, que con este acero la solícito ganar. El mío te hará perder la vida en empresatal. Si el hacer no es el decir, seguro entraré, Entrarás por esta punta, que tiene el decir en el obrar, Si la verdadno supiera yo supiera la verdad. A saberla, conocieras en el peligro que estás. No lo ignoro, pues mi brío lo determina a llanar. Vive el cielo que te mate. Esto es reñiró ensayar? Es ensayar y renir. Lo haces tan al natura: que dudando si es fingido me has dado que sospechar. Y en fin qué has imaginado? Qué es fingido, claro está, por que a saber otra cosa. Yo me supiera guardar. Qué dices? Qué de esta puerta no has de pasar el umbral. Sabes quién soy? El saberlo me ha puesto en este lugar. Pues si lo sabes, yo entro. En eso hay dificultad. Y cuál es? Estar yo aquí. Pues has cuenta que no estás. Es otro mi parecer. Déjame entrar, No has de entrar. Fuese Sol, y vuelvo a ver. mas con otro le oigo hablar Tú lo impides? Yo lo impido Qué es esto? Lo que será, Será lo que yo quisiere matándote. Bien harás. si puedes. A mí te opones? La vida te he de quitar. Qué escucho? voy a saber si lo que temo es verdad, . Mi fuego te hará ceniza, traidor. (Así he delograr mi intento) Ya te retiras? No; pues te vuelvo a indignar. (ya estoy cerca) . Muere, infame. Allí es el ruido. Ya . nos han sentido, y no se si lo he de poder lograr, pero la noche me ayuda. A mis manos moriras. Si me sigue (vive Dios) que le tengo de rmatar, mas de este modo ha de ser. Traidor, herido me has. Y tú me has muerto: ay de mí! 1. Venid todos. Presto, huyes? Ah traidor! muere. 1. Aquí están. Vuelvo con estos, por ver si le han hecho el cardenal que está por falta de cura en casa del sacristan. Reconoceldos. Villanos, qué es esto? Tu Majestad de este modo? San Toribio! otro vez muerto el alán? si a los cuernos de esta Luna quedó con rojo lunar. (Sin mí estoy) estás herido? Y aún muerto, de imaginar la traición de quien mi enojo quisiera (si vive Alá) que a resucitar volviera para volverlo a matar. El volverá si es por eso por que otra vez o hizo ya Y quién es? Don Lauro dijo, (pues con él me dio un pesar . con él se lo he de volver) (Bien lo recelé.) Y será: más verlo de otro semblante una mientes me echa en la faz, Sintió la herida que yo. . Quiérola desengañar. Don Lauro dijo a una dama . que a un balcón le salió hablar de Palacio. Esto es a mí. Y yo que fui su galán cerré con él, cuando ella cerraba el balcón. No hay tal: . por que yo estaba con el y a ninguno vi cerrar. Y fingiéndose Gazul En esto ha dicho verdad. Abriéndome aquella puerta Qué dasteis de por en par- Dio en impedirme la entrada. Y yo enarme por a tras, De suerte que yo indignado pensando (rayo marcia!) quedaba muerte a Don Lauro, a Gazul vengo a matar. Preguntémoselo a ver, si nos dice que es verdad. toel b nqu adoro Pues no es vuelva Subid al muro. Que vo la? de otro milagro, que ahora hace a los muertos hablar. Hizo lo que le mande. Aún no puedo sosegar ven a curarte Señor. Si Sol no templa mi mal me habrá de matar la herida. Esa es bellaca señal. Aún más mortares pues no la puedo curar. Advierte.

JORNADA TERCERA

Qué he de advertir? si con Luna (pena fuerte) hallo siempre (qué pesar) al que de celos me enciende, tan falso, tan lisonjero que con engaños crueles cuando me ofrece la vida es cuando me da la muerte. Mas dime, volvió al castillo en qué Muley se defiende? Volvió (Señora) tan triste que con suspiros ardientes muestra que muere por ti, si quien muere por ti, muere. Yo se qué ingrato me injuria. Antes te adora, si adviertes que cuando más la enamora es cuando menos la quiere. Aún que así lo dispusimos, para que nadie entendiese que a la luz de su esperanza mi libertad se oscurece, finge de suerte el querería que de cuanto el alma siente sus ojos tienen la culpa, y yo padezco la muerte. Aún no creo que te agravia. Yo sí, que como se pierde en mí, y en mí no se halla, después que olvidos previene contra mi fe, tan activo el firme amor que me debe lo víncula en mí, que cuando a otro cuidado se ofrece, le pesa estar en mi pecho por que del salir no puede. Nadie acompañe mi sombra, que a sacrificarse viene en la más hermosa luz que el templo de amor enciende. Tirano imposible mío, a Sol, en cuyo hechizo luciente con los rayos de dos soles no se deshace la nieve. En el golfo de mis penas no espero vivir alegre, por que al paso que te adoro a ese mismo me aborreces. Si de este regia corona única reina ser puedes, haciendo que de mi amor Dafne circunde la frente; por que con rigor me tratas? por que mi firmeza ofendes? por qué cruel te retiras? por qué matarme resuelves? Deja, deja las crueldades, no con tales esquiveces, no con ásperos desvíos, no con rigores tan fuertes, de amor rompiendo las velas uracán visible, anegues la nave de mi esperanza en el mar de tus desdenes. Y así en tus brazos. Señor, vuestra majestad no intente atropellar mi decoro. Me abrasa tu luz de suerte que amor delirando en mí no es amor si no accidente: templarlo en tu nieve intento. Yo sé que en eso pretende mudar una firme roca, revocar de las celestes influencias lo inviolable, volver a tras el torrente del Éufrates, de esos globos. mudar oh torcer los ejes: y aunque todo esto consiga, sepa que soy tan valiente en guardar mi honor, que cuando vencedor se considere del imposible mayor, es imposible vencerme. Por que a pesar de la ofensa con las manos, con los dientes, yo propia me haré pedazos, que antes que el agravio llegue la que se precia de honrada por que viva su honor, muere. Es mejor que pene yo en un fuego tan ardiente que el dilatar su templanza es apresurar mi muerte? No puedo más con mi pena. Dejas el campo, y te vuelves a decifrar tus recelos? Los que recelan ausentes sin sosegar. mas qué miro? Con el Rey (según parece) está tu Sol de levante y contigo de poniente. A solas hablan. Escucha. Si con su querer me ofende, repare que me desprecia con lo mismo que me quiere. No hay en Argel hermosuras que de su esperanza pueden ser dignas, y que en nobleza igualen al que promete regio lustre a mi humildad? No es Luna (a fiera inclemente) la que amándole tes engaño) de leal (no que es aleve) blasona? (si que no injuria al que me agravia) de suerte que mientras (a falso amante) en su fuego cuantas veces muere como mariposa resucita como fénix. No ves qué pide al Rey celos? Y contenta no la tiene, con darla lo que le pide. Sol juzga que el Rey me quiere Sí por pensar (no lo dudo) que a Luna me rindo, sientes que Salamandra en tu fuego mi firme amor se alimente, haré que Luna se case por que rendida a otra suerte a ti te qurte recelos, y a mi amor inconvenientes. Si la casa, de Don Lauro . con seguiré nuevamente la esperanza. Mas el pecho aún dudando lo que teme se abrasa. Hareme pedazos . primero que tal acepte. Qué dudas? Dudo que pueda tanto un afecto reciente que destierre de tu pecho el que a Luna desvanece. Mas dime, con quién la casas? Con Don Lauro. Lance fuerte! . Que aún que es de contraria ley solo el su mano merece. Qué ventura! Qué desdicha! Que matarme el Rey intente: Al Sol quitarte procura por que a la Luna te quedes. Que te enmudece. El espanto de que Don Lauro se atreve volar a cielo tan alto, sin temer quel Sol le queme; por ser contra tu esperanza tan cruel tan insolente que el incendio de su arrojo en ceniza te la vuelve. A mí el responder me toca Ya es mi honor el defenderle Por que de leal blasono. Por que el corazón me prende. Pregúntalo a quien lo culpa que ella sabrá responderte. . El afirmar lo que digo es la respuesta que tiene. Escucha. Espera. Dejadme. No te has de ir No has de volverte Hasta que atenta me digas Sin que advertida me cuentes En qué mi amor ha incurrido? En que Lauro desmerece. En que por Luna me olvidas, a . en que por mí te aborrece. . Aparta. Pues quién te impide? Querer Mendrugo comerte. . Dárete yo un tapa boca por que no me muestres dientes. Muerto quedo. . Estoy sin mí. . Qué en darme enojos se ostente? Que su fineza es fingida? Mas si ingrata Mas si aleve Mis esperanzas termina, A mis afectos no atiende, Yo vengaré tal agravio. Yo sabré satisfacerme. Qué pretendes? Qué imaginas? No enojarte. No ofenderte. Aunque aborrezco tu vista. . Aunque mudable me niegues. . Mas no, que muero de celos. Mas no, que agravios me hieren: pero tu, celos? Tú, agravios? Sí, pues el alma los siente. Sí, pues los tengo del Rey. (por que mi ingrata lo quiere.) . Yo no doy latisfacciones al que oírlas no merece. Ni yo prevengo disculpas por que padecer me dejes. Pues si vuelves a mirarme Pues si a persigirme vuelves Yo te quitaré la vida. Yo me sabré dar la muerte. Por que otra vez no me injuries. Por que más no me atormentes, Mas ay! que está mi vida en solo verte, y no puedo querer si no es quererte. Mas ay! qué teme el alma otras fatigas, por que me ofende Sol y tú me obligas. El combate es tan fiero tan tirano que el Áquiles hispaño ha dado a esas murallas, que el Dios de las batallas con estar en tu impulso airado y fuerte, de cuanta sangre vierte tu gente herida en funeral estrago, ya lo que fue edificio es rojo lago. Cuando el valor no pueda, el ardid solo le dará en mi venganza mauseolo. El socorro de Tunes vendrá presto. Antes mi enojo término funesto ha de ser del tirano que más es mi enemigo que mi hermano. Entraré por la mina que hoy se ha hecho en el áspero pecho de esa roca, que oculta su salida, en la de mayo población florida, Elíseo del Serrarlo donde viéndose el Rey de amor vasallo goza cuantas bellezas a sus ojos ofrecen glorias recelando enojos. Mas yo le haré en sus brazos esta noche pedazos, por que a mis iras muerto, en lecho de zafir no bien despierto halle asustado el hijo de Latona lo que es túmulo en él en mi corona. Ya la mina su entrada te franquea. Seguidme todos, por que el mundo vea que ofendido, y celoso del Sol que más esquivo es más hermoso, le doy al que le anubla tal herida. que yo quedo con fama y él sin vida. , e Qué satisfizo tus celos? Con tan amoroso estilo que ya imagino fineza lo que le imputé delito. Y Luna? No me la nombres. Eso es bueno, cuando fino vuelves a su galanteo. Qué importa? si el amor mío es con Sol tan verdadero cuanto es con Luna fingido. Esta noche (qué ventura!) luz de ese fragante Eliseo dará fruto a mi esperanza en la flor de su cariño. A gran peligro te expones. Soy amante, en nada miro, que amor para ser amor no es amor, es precipicio. Ceilán, amor me provoca; esta noche determino templarlo en la viva nieve que mi incendio ha producido. Ya puedes hacer la seña? Ya está hecha, mas por Cristo, que viene gente. El volver aquella esquina es preciso mientras pasa. Si no pasa espera, pero yo higo. , h 1. Este es el postigo. Aguarda, que en el escucho ruido. 2. Abriéndole están. Yo llego. Lauro, Señor. Si el oído . me engaña? más fingrrelo para saber su designio. Es hora? . El menor instante se le hace a tu espora mujlo. Dudo lo que escucho. . Entra. No creo lo que imagino: . mas yo he de salir de dudas. No me sigues? Ya te sigo. Estad aquí, mientras yo . salgo de este laberinto. 1. Notable exceso de amor. 2. Celoso entró y ofendido. De la calle aún no se han ido. Abrasaralos mi ardor. Mas de míl me han parecido. Tú tiemblas? No, tengo miedo. No temas, pues se previene a matarlos mi denuedo. Y qué hará quien no lo tiene? Quedarse. Pues yo me quedo. Este sitio he menester, desocúpenlo al instante. 1. Quién e Quién sabrá arrogante aún más que decir hacer con este acero brillar e. Aquí es mi cuerpo de guarda. 1. muera. 2. huye, que es un tigre. Mi brío nunca acobarda. 1. avisemos a la guarda, que temo que el Rey peligre. Lindamente les sacude. Huyeron. Son unos mandrías. Y tú un Cid. Pues si no huyeran Qué hicieras? Mostrar la espalda. Vuelve a hacer la seña. Vuelvo y revuelvo, y aún no basta. Si se ha dormido. Sin duda pues no responde a mis ansias, que otro gozó de la sena, o ha mudado de esperanza. No en vano los del Retiro junto a la puerta cerrada estaban. Linces mis celos han penetrado la causa. Con esta llave que el Rey me dio, franquearé su entrada a mis deseos ardientes. . Algún demonio te engaña. Sígueme, que ya esta abierta. Ay de quien por puertas anda. Después que este Parque abrieron, oí desde mi ventana marcial ruido en la calle, y vengo a ver quien lo causa. Espera aquí, mientras viene mi Señora. . La criada es de Sol, ha vil cristiano! A mí se apresura un bulto, ocultarme importa. Tratas de apurarme? Me da pena el verte andar por las ramas. Cual quiera que es se retira, seguir tengo sus pisadas. Ne hallo rastro de mi indicio. Yo sí, por que dos fantasmas hacia allí relampaguean mas altas que la Oiralda. Aquí está, llega. Quiénes? . Lauro, Señor, quién ufana en las aras de su afecto la libertad te consagra. Mayor es mi confusión. Lucrecias etes tu Quién habla? Mendrugo. Por dónde entraste? Por aquella puerta, falsa como tú. Se quedó abierta? Pues cuándo estuvo cerrada? Qué te enmudece? qué dudas? Viste la serpiente clara que al cuello de ese obelisco enroscándose, le embarga el respirar por la boca que con dientes de esmeralda ha muchos siglos que está abierta, pero sin habla, y luego con más bullicio cruzando al bosque la cara corre en el reino de Flora por ser moneda de plata? Así la sierpe de celos abriendo el labio a la zaña por no dar paso a las quejas, se me anudó en la garganta, mas luego a vivo mi aliento el verte a mi amor tan llena que sin tropiezo de dudas, corre en pies de tu esperanza. Dame los brazos. Los tuyos son cadenas que me enlaza Vive Dios que entré con él. Si con el (Mendrugo) entraras cuando la puerta te abrí, yo te viera. araña, . Aquí hay m otro sin duda entró a urdirla según descubro la hilaza. Emboscose tan a prisa. mas aquí está. Apresurada vuelvo como pesarosa de no esperar al que osaba. mas qué miro? Ya la Luna se esconde como a sombrada de ver que tu luz febea sus resplandores empaña. Ellos son no hay que dudar. Don Lauro con Sol me agravia. Qué esto pase? Que esto sufro? Antes según está airada por oscurecer mi dicha se muéstrala Luna clara. Qué aguardo? harele ceniza. Ciega estoy, celos me abrasan. Muere traidor. Mas qué veo? tente (Señor) Suerte amarga! Hay mujer más infelice? Aquí la comedia acaba. Agáchate no te vea. Tú me impides? suelta. . Aguarda. Antes que el Rey nos dé a perros escurrámonos a gatas. El Rey es. Matalde. Muera. Qué es esto? Quién será parca de tu vida. Hermano aleve, esta de Cloto guadaña castigará tu osadía. La mía a matarle basta. 1. En el parque es el ruido. 2. Venid. Aquella es mi guarda. Muerta estoy. Iras me encienden. . Será tu defensa vana. Rendid la vida, traidores. Ah lo que debo a tu espada! Cielos amparad su brío. Daré a mis celos venganza. Dame tu ayuda. No puedo que por aquesta cobacha echandomela el temor me desollina la panza. Es posible que conmigo tengas tan malas entrañas: No te espantes, por que ahora esta es moneda que pasa. Espera. No soy judio. Que así contra mí te atrancas? Esta es la mejor defensa. Contra mi juegas la espada? eres hombre? Qué renuncia, mira con que linda gracia. Al rostro me tiras puntas? Es por que encajes no hagas. 1. Huye Soliman. Ven Muza. Seguid sus cobardes plantas. Aquí el pellejo nos surran. Ya de mí miedo la algalia en los calzones perfuma. y. ,pero no vencido. Rinde el acero. Oh fortuna! que presto me derribaste. Prendeldle. En vano le anudan . El cielo ablande su pecho. . Con varios tormentos lucha . mi imaginación, temiendo los fines de tantas dudas. Mar encarado está el Rey. Mas que no es perro de ayuda. A una torre de palacio le llevad, de donde nunca saldrá si no es al suplicio. Ah tirano! . Estoy confusa. Dárele yo libertad, por que obligado reduzga mi desengaño en violencia, en satisfacción mi injuria: yo me vengaré de Sol. Ya de la rebelde turba que minó tu regio alcázar presos los más, a tus justas indignaciones se exponen. Paguen muriendo mi injuria. Solo Soliman ha huido. Mi resolución le oculta . para la acción de vengarme. Id vos otros en su busca Y tú, si de mi grandeza . has de ser firme coluna, toma escarmiento en Mulei y tu cabeza asegura. . Ascuás. Anuncio tirano. Digna amenaza a su culpa. Moriré si a Sol me quita. Qué es tu quitasol no hay duda? pues te ha dejado a la sombra. Sígueme, que voy difunta. . Te vas sin este Mendrugo? Tengo a dentadura y no lo puedo comer. . Pues quedarás en ayunas. Fuese mi bien, loco estoy. Dios te saqued está Luna. Ni aún de mirarme se precia! . que esto mi cólera sufra? Mas yo humillaré sus bríos, yo volveré sus locuras en desaires que le ahoguen, en celos que le consuman. Daré a Muley libertad, por que lleve al mar la injusta cristiana que me atormenta. A lo palomo la arruella antes que de hiel se haga. Disimular es cordura. . No escondas la luz más bella . que al Sol deja en triste calma, por que a los ojos del alma tú eres Sol, y el Sol estrella, la menor de ti centella la claridad oscurece, que competir no merece con lo que a Sol te reduce, por que la estrella no luce en donde el Sol resplandece. El Sol que más estimáis es al que menos debéis, y el que más rendido habéis es el que menos amáis: yo soy este, el que buscáis os hace su girasol, con el luciente arrebol que contemplando a porfía estáis de un día a otro día pues pasáis de Sol a Sol. Dejad la ficción mentida que me tiene más airada el verme de ella engañada que el ser de vos ofendidas No con terneza fingida digáis que os causo desvelos, si al Sol remontáis los vuelos sin ser Ycaro español, que aún de noche sale el Sol para dar luz a mis celos. Arde el corazón celoso, donde sin mi considero que enamoráis lisonjero para engañar amoroso: Del planeta luminoso sois amante giraso! pues si en su oriente español ser Salamandra porfío, os deja mi amor tan frío que os vais a poner al Sol. Nubes de agua son mis ojos que no cesan de anegarse, y el Sol en vez de ocultarse muestra sus rayos más rojos: Mas si pueden mis enojos presto en su ocaso ha de verse, y vengándome esconderse cuando le pensáis gozar, que Sol que está junto al mar no está lejos de ponerse. . Síguela, que su venganza si con esquivos enojos te quita al Sol de los ojos hara noche tu esperanza. El tormento que me alcanz acrecienta mis recelos con tan celosos desvelos que padeceré mejor muchos siglos de dolor que un breve instante de celos. Qué intentas? En un papel escribirle mi tormento. Y la has de hablar esta noche Aún que muera en el empeño Si mueres así empeñado pobres de tus herederos. Pisa quedo, no te sientan. Honor y vida te debo. Mi obligación es servirte. Si a ser de Sol Paris vuelvo, lo que me das de esperanzas me quitarás de tormentos. No nudo (Señor) que el hado hoya piadoso o atento feliz suceso te anuncia: pues Soliman conociendo tu peligro, ocultamente ha convocado trecientos cenetes, de los más nobles que a tus órdenes sujetos con mi favor amenazan del Rey el altivo cuello, tan cometas de tu enojo cuan rayos del quinto cielo. por esa puerta que sale al mar, os iréis. Si llego a juntarme con la gente de Tunes (que según tengo noticia, a vista de Argel esta noche toma puerto, derribados estos muros se han de volver mar sangriento. Diste a Soliman la seña? Ya le dije que en oyendo tocar un clarín, que rompa de la ciudad el silencio, matando los que en sus puertas. se opusieren a tu esfuerzo. Espero a mi noble amante cual me manda, donde encuentro en cada sombra un asombro, en cada temor un riesgo. Este es el cuarto de Sol, y si no me engaño, siento pasos. Si será mi esposo el que ha entrado? verlo quiero: es Lauro? Qué es lo que escucho? Disimula, que no hay medio mejor para lo que intentas. Dices bien. Yo soy que vengo a . tan amante como firme tan firme como yo mismo. De aquí les podré escuchar. . Y yo tan fina te espero que no vivo sin tu vista, por ser tu vista mi centro. Sacarla de aquí me importa. . Ven (Sol) donde sin recelo . logremos nuestra esperanza. De mi albedrío eres dueño. Sabré lograr esta dicha. No sé que temores llevo. . Ya se han ido, y yo en el cuarto de Sol, con Lauro pretendo fingirme la que Muley lleva al salobre elemento. Y aún ausente de mi ingrato temo que ha de darme celo que sin ser vistos los rayos suelen espantar con truenos. Amor! en dulce conquista procura entrarme en su pecho, por que Sol lo desampare viendo al enemigo dentro. Al cuarto de Sol me induce cuanto ardor, cuanto desvelo abrasándome a sus ojos resuelve mi vida en hielo. Rumor oigo, él es sin duda. Allí hay gente. Amor, qué espero? Lauro, Señor; . Esta es Sol, . no fue mi temor incierto, más mudar la voz importa. Mi bien, a tus brazos vengo . a lograr venturas nuevas. Ay honor! en qué te he puesto? . que aún que de celos me abrasa me estoy por su amor muriendo. La nieve de su hermosura . templará el fuego del pecho. Deja que llegue a tus brazos. . En vano al honor apelo, . que donde el amor domina no tiene el honor imperio. Entra Señor. . Ay tal dicha! . mi norte son tus luceros. . Loca estoy pues tal permito, pero quién amando es cuerdo? Victoria mi amor repita pues a un imposible venzo. No pases más adelante. Ningún peligro me espanta. Quiero bien, en nada miro, por eso amor ciego anda, y reparar en los riesgos no es amor si no templanza. Quédate junto a esa fuente, mientras gozo la luzclara con que mi Sol forma al día. Fuese: A Señor, mucho tarda. Todo estoy cortado al sesgo, mas tras el de rama en rama antes que alguno me coja he de dar salto de mata. Óyeme. Aparta. Detente. Mas tu porfía me cansa. Ah enemigo! De esta suerte . si vuelvo su amor enzaña aborrecerá al traidor que voy a quitar el alma. . Muerta quedo, batallando con mi desprecio y mi infamia. Que me conoció imagino, pues a penas. Mas pisadas a siento. en esa antesal Valor fue seguirte. Calla: que esta es la puerta que busco. Pues guárdate de la tranca. Mas quién es? Volvió, y en iras el corazón se me abrasa. Es Sol? No, ingrato, no aleve, si no incendio, furia, rabia que basiliscos arroja y mongibelos exala. Vive Dios que es Luna. Creo que sale en hora menguada. Si en las luces de tu Sol vienes a ser Salamandra, no hallarás más que las sombras de que ya en el mar se baña. Válgame el Cielo! Muley la lleva, rompiendo cuantas prisiones se lo impedian. Tente mujer, que me matas. No has de alcanzarla, traidor. Ay fuerza! ay pena! ay desgracia! mas, irciré a detenerla en las alas en las alas de mi deseo. Detente. Soy incendio, furia, parca que ardientes rayos fulmina. . No la has de seguir. Aguarda Señor, Señor, que no hallo la puerta. En vano te apartas, que he de quedar con honor o no has de salir con alma. Mas si en esta oscuridad el pecado me tentara, y de aquesta Dama Duende me hiciera el Galán Fantasma. Ah tirano! Dicho y hecho. . No has de escapar de mi zaña. Si haré, que por esta puerta me escurro. Si no me engaña el tacto, se entró en la pieza de Sol, mas quede cerrada para consultar ahora con mi enojo mi venganza. Hacia aquí escuché los voces. Luces, hola. En vivas llamas arde el pecho, este es el Rey. 1. Señor, a ver que nos mandas venimos todos. Qué veo? La respiración me falta! Que nabrá sucedido Luna, qué tienes? que demudada toda divulgas ofensas. Tengo, Señor, (salgan, salgan. . en mis palabras las furias que el pecho me despedazan) tengo un dolor sin alivio, una pena sin templanza, una ofensa bien sentida, una lealtad mal pagada. Don Lauro, Don Lauro, (ah fiero!) no contento (acción ingrata) de que a Himeneo (estoy muerta) le rindas, (soy desdichada) dilatando (qué rigor) el ser mi esposo (que rabia) paga mi amor con desprecios mi firmeza con mudanzas. De Sol, de Sol (ah villano!) a la luz, (oh vil cristiana!) ciego da vista a mis celos, fácil mi opinión infama, torpe su valor desdora, y aleve tu amor agravia. Esta noche (ay de mi triste) no sé, no sé si arrojada del recelo impetuoso que en mí se ostenta borrasca; de ase cuarro a las tinieblas, resuelta determinada quise dar a la experiencia lo que al indicio negaba. Y no hallando en él a Sol, (aquí aquí de mi venganza) lo que examino celosa confirmo desengañada. Disfráceme con las sombras de esa pieza, cuando entraba Lauro, que en busca de Sol Qué escucho e Por ella me habla. Qué dudo? Finjo su voz, Sin mí estoy! . Y con audacía aquello que más le anima a mi honor más le desmaya. A tiempo Oh pesares míos! Qué osado Todo soy ansias. En mis brazos Ciego estube. Cojió el fruto. Calla, calla que cada palabra tuya es una flecha, una espada que el corazón me atrabiesa, Pues (Señor! esto te agravia? Sí, pues el alma encendida (mas que digo) siente airada que desumbrado a tus ojos tan torpe intento lograra. No bien templó de su anhelo la mal encubierta llama, si dulce por amorosa violenta por encerrada: Cuando dejándome (ay cielos!) sintiendo con mayor ansia el desaire de mi amor que el desustre de mi fama: Colérica, vengativa para fulminarle cuantas flechas de rigor a filo en la piedra de mi infamia. Incendio soy en lo ardiente, en lo áspero montana, rayo activo en lo violento, y en lo fiero tigre hircana. Volvio a mis quejas (oh ingrato!) Esto más. Y yo indignada, Luna soy (dije) no Sol, que ya Sol. Ah Sol ingrata! Olvidándote Qué escucho? Al Rey quiere. Oh prenda amada! Tan fina, tan amorosa que haciendo de ti mudanza entre rayos de divina le muestra sombras de humana. Dije; cuando por los ojos herido de mis palabras del incendio de su pecho centellas arroja, tantas que su claridad le afirma lo que aún neutral le dejara si lo que duda en mi voz no lo averigua en mi cara. Quiere irse, no le dejo muéstrase esquivo, yo blanda, replícole, no me escucha, sollozo, menos se apiada, por que ingrato a mis caricias con resolución villana vistiéndose de rigores me desnudó de esperanzas. Pensó huir por este cuarto, y entrando en él, despechada cerré le puerta a su intento abriéndola de mi zaña. Llegas (Señor) a mis voces, llego (Señor) a tus plantas, apelando al tribunal de tu justicia, injuriada del traidor que se retira dejando muerta mi fama, Él te da celos con Sol, el tu corona amenaza, tu vida corre peligro, mi reputación borrasca, con su muerte quedaremos tu seguro, yo vengada. No quede de este alevoso breve asomo sena intacta, que no se reduzga en humo, que no se resuelva en nada. El aire ruja en su ofensa, la mar le sea contraria, la tierra vivo le sorba, ceniza el fuego le haga, considerando, advirtiendo, que aflijida, que irritada contra el escuadrón de agravios que mi opinión desbarata muestro el aire en mis suspiros, muestro en mi incendio las llamas, muestro en mi humildad la tierra, y muestro en mi llanto el agua. Venga mi ofensa (Señor) muera este ingrato, que empaña el cristal de mi nobleza con la nube de su audacia. Y para que sin excusas. lo que te suplico hagas, el que te ofende y me ofende aquí se ha ocultado, ma que le saquen tus soldados, que le sieguen la garganta, que despedacen su cuerpo, y que me vuelvan mi alma. Con su vida ha de pagarme los enojos que me causa. Entrad, sacad a ese aleve. Muera hecho cenizas. Asquás. A este, Señor, solo hallamos en esta pieza, Yo estaba en su cañón atacado, y así no me echen la carga. Que no es Don Lauro? ah pesares! Que no es Don Lauro? ah venganzas! Un Basilisco es su vista. . que de horror me tira balas. Temiendo estoy la baqueta. Echa eso a las espaldas. Mas si puede castigarlo mi indignación, que desmaya? buscad buscad los traidores. . que ocultos en este alcázar incitados de su culpa a la muerte se abalanzan. Presto, que en iras me abraso. Yo te los trairé a tus plantas. . Y tu (aleve) como osaste a profanar esta cuadra? Señor, por que de tu mesa soy una sobra, que anda de cámaras, y no puede. en tu servicio dejarlas. A Lauro sirve, y sin duda entró con él, y en la opaca confusión de ese aposento siguiendo yo sus pisadas, le tuve por mi enemigo. Por esto la hizo cerrada: Si no dices la verdad . en tu sangre vil. Repara que de su fiebre amorosa esta ha sido la terciana. (así he de escapar) . Él solo armándose de asechanzas, hizo con entrambos liga estando yo de tu banda. Desata el nudo a mi duda, . o vive Dios que esta daga corte el de tu vida. Corta si no quieres que sea larga. Tente, Señor, mira, advierte que esta pícara borracha enreda tan mal sus cosas que no ata ni desata. Quién provoca, quien incita, al traidor, a la tirana, que amándose así me injurian? Escucha y sabrás la causa. Servía en Oran al Rey un Español con dos lanzas, y con el alma y la vida a una gallarda africana. Tan discreta como hermosa. tan amante como amada, con ella estaba una noche cuando Tocaron al arm Trecientos Cenetes son de este rebato la causa. Que los rayos de la Luna, divisaron las adargas. Señor, (notable succeso) de si huye la Cristiana, el Español no parece, Muley de la torre falta, y la gente que le sigue tan públicamente osada contra ti las armas toma, que de su traición insana las adargas avisaron a las mudas atalayas. A las armas. A los puestos. Qué es esto? Muchas escuadras (según la fama publica) que el Rey de Tunes le manda a tu hermano de socorro; la gente corre alterada a defender la ciudad con el aviso que encargan las atalayas al fuego, los fuegos a las campañas. Seguidme, que no consiente el furor que me acompaña a mi venganza rodeo, ni a su castigo tardanza. El alma llevo confusa. Ah quien te hiciera migajas. Mendrugo! No harás conmigo buenas migas. Me haré gachas. solo por darte papilla. Lucrecia, si me das papas dárete yo cardenales. Adiós con la colorada. Espera nimfa trigüeña. No quiero bestia espigada. Tu echas por esos trigos. Y tú por esas sebadas. Ya, ingrata, Lance terrible! No podrás Fuerte congoja? Escaparte Mas qué temo? De mi ardor. Nieve soy toda! Supo la astucia de amor con el engaño que notas en el mar de mi esperanza en golfar tu luz hermosa Ves aquel fuerte escuadrón que a esta de murallas roca tindió en el primero asalto, contra Argel las armas toma aclamándome su Rey. Tuya será mi corona, si como airosa me matas me das vida cariñosa. Solicito que en tus brazos. El vano intento reporta. Ten piedad pues eres cielo de quien rendido te adora. El recelo de ofendida me introduce a rigurosa. Sol, ya estoy determinado pues ya de este Jove Europa, pues ya Elena de este Paris, de tu fuego me haces Troya: se de este Marte Acidalia, se de este Céphalo Aurora, o conseguirá la fuerza lo que al cariño no otorgas. Suspende el rigor violento, considera, avierte, nota que el fuego crece oprimido, la cuerda apretada ahoga, el áspid muerde pisado, herido el mar se alborota, roto el pedernal abrasa: no a mis ardores te expongas, que seré contra tu vida incendio prendido en chozas, lazo apretado en gargantas, áspid despierto en poncoñas, pedernal desecho en llamas, y mar desatado en olas. El incendio que me incita no hay muralla que no postra. Qué hazaña tan torpe intentes? Tu hermosura me provoca. Repara. No puedo más. Será mi muerteforzosa. Te haré dueño de mi vida. No hay vida como la honra. Conseguirá la violencia lo que el cariño no logra. Daré voces a los cielos. No recelo que las oigan. Está injuria sabrá el mundo. Pídele que te socorra. En fin anublar intentas de mi nobleza la gloria? Yo fuera menos violento si fueras más amorosa. Pues de aquel balcón al mar sabré arrojarme animosa, por que viva mi opinión y no tu esperanza loca. . Oye, aguarda: no me escucha, el detenerla me importa antes que se precipite, que es mujer y va furiosa. Verde este muro intento de la confusa lid el fin sangriento. Soldados valerosos, mueran los alevosos que a mi furor se oponen. Vive el cielo! que he de teñir con vuestra sangre el suelo. Qué atrevido! qué fuerte! es escándalo vivo de la muerte el Cristiano arogante que ya es más mi enemigo que mi amante. No desmayéis. En ansias me consumo, tatos se ahogan en sagre como en humo. El Español atrevido rayo sin trueno parece, arrojándose al tumulto que en defensa de la hueste de Muley, non tan herido como atropellado muere Los que recelan su enojo retirándose, fenecen mas a los pies del amigo que del contrario al mosquete. Ya se vuelve horror la ira ya vertiendo rojas fuentes los que antes eran escollos caen de los Boreas silvestres Oh aleves! Lo te defiendo. Cuál olas que se suceden unas a otras, al Rey cercan las tropas rebeldes, y por librar su persona atropellando torrentes de enemigos, nuevo Marte con ímpetu diligente Sube, Señor. Huid, cobardes. Ya el Rey con ira impaciente vuela cortando peligros en un bruto, que parece Cierzo destrozando flores, bajel erizando nieves, obelisco si se para, exhalación si se mueve, Animado torbellino rompiendo golfos de gente se ostenta el magno español; y su Bucéphalo entiende veloz derramando espuma en mar de carmín caliente Allí acomete a un alarbe, cual tormentoso acomete al duro objeto de Glauco el crespo furor de Tetis. Soliman es; y a lo rinde. Mas otros le favorecen por sentir en la desdicha de mirarle hollar la frente, A todos los hiere, y rinde. Que así triunfe quien me ofende? que una espada no le mate! que una bala no le llegue! mas pues el mundo ni el cielo a vengarme no se atreven, yo sola me he de vengar; aún que el alma por quererle 1. Al mar. 2. Al monte, No quede ningún traidor que a mis iras la vida infame no entregue. Ninguno escapa con vida. Sí, por que Don Lauro tiene tan activo aún el amago que dudo si más fenecen de su temor a las manos que de su acero a los temples. Muere, traidor, Fiero, acaba. Ay de mí! Luna, detente. Este es Lauro, Aquella es Sol, Qué cobarde Qué valiente Diuna mujer se retira. De ese castino desciende. Esto es vengar mis injurias. Esto es castigar aleves. Y esto es venir a tus pies vencedor infelizmente. Levanta, dime la causa- de tu pena. Pues atiende. Después que en Oran y en Ceuta fui contra enemigas huestes rayo activo a sus defensas roca opuesta a sus baivenes: de una hermosura flechado, digo, d un astro luciente, de una flor con pocos mayos, de un Sol con muchos orientes? tanto el amor me combate, que al fin su rigor me vence, que a las iras de este niño el mayor gigante muere? la ocasión de mis pesares toda a la vista placeres Resistiose a los principios, por que el rapaz inclemente Guio me de mi constancia el hilo, por cuantos quieren ofuscarme en desengaños laberintos de esquiveses. Rindiose al fin a mis ruegos ay Dios! que amorosamente la vi estimar mis finezas, la vi admitir mis papeles, la vi alentar mis recelos, la vi favores hacerme, la vi; ya no puedo más, que son ponzoñas crueles felicidades pasadas entre desdichas presentes. Una noche en que dispuso nuestro amor, que nos uniese con el lazo de Himíneo todo el influjo celeste: Muley mi captivo entonces ingrato a cuantas mercedes Pilades suyo me hicieron divulgándole mi Orestes: robándola de mis ojos, a los de Neptuno ofrece triste a mi Sol sin sudia, con celos suspensa a Tetis. No temí a Seila en su alcance, cortando hielos rugientes, que cuando al honor importa quien sigue el riesgo es prudente. De pino gigante alado dándome en su pecho albergue rompiendo campos de espuma al Noto la espalda vuelve. Ya de su naufragio abriendo las puertas, ya echando redes Proteo tuerce la llave, Neptuno arroja el tridente: Ya el tiempo de horror se cubre; ya herido el mar se enfurece, ya es uracan la bonanza, ya el cielo infortunios llueve, y ya el presuroso risco coronándose de gente rompiendo el cánimo a soplos, pierde a violencias el leme. Quel sobresaltado orme, cuarle antma, quieanece, y cual huyendo un peligro otro mayor se previene. Oh cuantas veces la vista a todas partes estiende por ver si el norte que busca entre las olas parece! pero todo hallo confuso sin su luz, todo oscurece. Vuelan sin tino la aves, nadan con miedo los peces, llora encapotado el cielo, todo el mundo se estremece, y la gigante Ballena echándome de su vientre motines de espuma sorbe, diluvios de cuerpos vierte, bajando a tumbas de arena, y yo a combates de nieve. Salí anado en ocasión. mas ya sabes, ya trasciendes cuantas veces te di vida, no recelando mi muerte. Y que es Sol la que idolatro, con afición tan valiente que de Luna oyendo a noche que Muley la lleva. Advierte que yo pensando eras tú le seguí. Entonces. Suspende Yo Seño Sí, Luna: que en lo que decirme quieres siento más de lo que sabes, y se más de lo que sientes. Proseguid. . . En este lance Colerico Diligente Entre nubes de soldados Expuesta a riesgos crueles Buscando al Sol que me abrasa Siguiendo a mi esquiva suerte Sombras hallo en vez de luces. Males toco en vez de bien es. De mis escuadras seguido, aún más celoso que fuerte, a los contrarios me arrojo gente anegando con gente. No caigo en quien es jamás, tropezando en dudas siempre, hasta que en ese castillo contra el de mi honor se vuelve. Huye asustada la noche, Llorosa la Aurora viene, El día en humo se a hoga, El campo de asombros hierbe, Y yo cual fiero León que en la campaña de Ceres al pastor echa la garra, al ganado clava el diente: Yo cual río despeñado de esas cumbres eminentes su muerte en copa salada dulce mariposa bebe: Rompo escuadras, quito vidas, vertiendo sangre, de suerte que teñí a Tellus el rostro y a Cloto pise la frente. No turbada cuan resuelta por aquel balcón, a ese monstro que erizando el pelo al cielo escupe rugiente, solicitando arrojarme; tan remora me detiene que solo de mis rigores dejó correr los desdenes. Maté al general de unes y a Soliman, cuyas huestes a ese de almenas escollo retirándose, viviente torbellino en medio de ellas las desbaraté de suerte que cuando entró en el castillo no halló que matar mi gente. Porfía con tal extremo, que en los riesgos más ambientes solo el de mi honor buscando, me obliga a que tantas veces quitándole este puñal el corazón le atrabiese, que yo quedo con honor y él en su sangre fenece. Luna entonces nueva Palas en un Cepiro del Betís no matando con la espada como con la vista hiere, quitarme intenta la vida, con cuanto enojo impaciente flechas sus manos fulminan, hechizos sus ojos vierten. Esta, Señor, es mi historia. Este el mal que me entristece. Este de mi honor el triunfo. Esta la luz que me enciende. Si mis suspiros te ablandan Si mis lágrimas te mueven Rendida pido a tus pies Te suplico humildemente Que me des la muerte airado, - Que de vida me enagenes, - Oh que me dejes con Lauro. . Oh con su mano me premies. Alzad, suspended el llanto, que en lo que a piedad me mueve si vuestra razón me obliga, también el ver me suspende Lo que pedís os otorgo. El cielo tu vida aumente. Esto debo a tu nobleza, y a tu espada, en diferentes . lances, que en defensa mía coronado de laureles La libertad os concedo, sin que por rescate intente Que esto permitan los cielos! Luna, Luna, no te alteres, yo se quien gozó tus brazos. Señor. A los míos vuelve. Lo que me pasa no creo! Vivas los años del Pénix. Siempre seré tu captivo. Y qué hemos de hacer nosotros? Un hijo. Bien es que lleves estos criados contigo. Nestorianos siglos cuentes Y con esto, sin dichoso el Español de Oran tiene.