Texto digital de El esclavo del más impropio dueño y arriesgarse por amar
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El esclavo del más impropio dueño y arriesgarse por amar. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/esclavo-del-mas-impropio-dueno-y-arriesgarse-por-amar-el.

EL ESCLAVO DEL MÁS IMPROPIO DUEÑO Y ARRIESGARSE POR AMAR
JORNADA PRIMERA
Norte, que al Sol imitus, si conducir mis pasos solicitas, vuela menos errante, no desmaye lo activo alo brillante ya el aire ha despejado la tempestad del monte, ya del prado se ausentan los errores, ya las plantas, y flores, del susto su candor restituido, con nueva gala pulento lucido: ya surto el Horizonte argenta en las Estrellas este monte, que en loca vanidad, ciega, engañada, funde mi amor la dicha mal fuudada, sin que su fundamento me confunda cuando a vista del bien el mal redunda; perola luz que mis favores ceva la boca me franquea de una cueva: registrar determino la esfera de su centro a mi destino a portentos me llama, Cante a los siglos mi pasión la fama. Otavio, no es nada lo profundo de aquí aprovecha peñas todo el mundo: ase que entre estos riscos tan austeros, hiprócritas no vivan, ni usureros: negose Orabio al monte, pues mi voz no le encuentra en su horizonte: a mi Estresa de hoy más la llamo Luna, pues tan alto me ha puesto la fortuna. Ya firme la escritura. Lo dichoso mi afecto te asegura: no hay plato como un alma al sabor mío. Esclavo, Luzbel, soy de tu albedrío, como al concierto tu palabra asista. Glorioso vencedor en la conquista de Fabia te destina mi desvelo, pierde Otanio el recelo, que yo haré que Proterio en ti se cobre, y no desdeñe tu valor por pobre, siendo de sus afectos testimonio la unión del matrimonio, con que goces con Fabia su riqueza, que es en el mundo la mayor belleza. Y yo, porque me auxilias en tal calma, a tu deidad ofrezco toda el alma. Los efectos verás de mi ejercicio. En tus aras me ofrezco en sacrificio. que debiendo un Cristiano tanto alcielo le arrastre vil mártelo, y que de amor, y su pasión llevado, a mi se entregue con valor restado! Que naciendo Cristiano, un accidente me conduzga a un error tan evidente! O paciencía de Dios, Divina roca, pues tu ser este asombro no revoca. Sin duda mi destino, es mi enemigo, pues conozco mi error, y le prosigo! otra vez llamar quiero, parezco de estos montes pregonero, Otabio, Este sin duda es Patarata, que a los ecos la voz ronca dilata. La noche es tan oscura, que aún la senda le niega la espesura (ma? del bosque. . Patarata. . Quién me lla Bien dices, que mi voz es toda llama, dile que esa luz siga. . Mi fatiga, ya viene a ser mayor; hacha, y sin paje? del infierno es sin duda este paraje: mas lo que fuere sea, y a estas bajo, peor fuera rodar por el atajo. Pararata? . otavio, que locura a esta te conduce arquitectura, laberinto de riscos, y collados dónde brumar intento mis pecados? pero el seor camarada, de la oscura fachada, saber quien es mi estimación codicia? Quiere más largo espacio esa noticia. Amigo vuestro soy, y aficionado Ello bien puede ser, no es maranilla, que haya quien tenga la amistad malilla, que sois mi amigo? . Y del alma. . Es engaño Amigo vuestro soy desde tamaño, disponed a mi fe en vuestro servicio. Todo vuestro servir parece vicio. Dadme amigo la mano. Fullero sois, pues me ganáis de mano. Preciome de Gitano en ocasiones. No está el monte seguro de ladrones, Alumbrad, que ha de hacer la luz al caso. Alumbraré del Paraiso el paso. Un engaño prevengo. Mala opinión del tal amigo tengo. Cierta mujer os ha de hacer múyrico. En juego de mujer jamás me pico. Rico seréis, y de su fe adorado. Nunca por las mujeres se me ha dado. Esto que digo es cierto, Patarata. Sin duda es de mi nombre cuanto trata. Tu empeño deja, Otavio, a mi cuidado vuelve a tu casa, parte confiado en mi valor . De tu poder confío. Todo es el mundo tuyo, porque es mío. Amor mi nombre al Orbo inmortalice. HAy mísero de ti, ay infelice! Yo rico, y por mujer? gentil despacho: vive Cristo que el Girano está borracho. Julia, que de Proterio fue criada, y de Fabia estimada, en su patria murió, que era el cuidado en quien Proterio el suyo había librado, y él todo de su casa, y así ordeno viva Proterió de su muerte ajeno, y que al cadader frío un espíritu mande a mi albedrío, y al fin como quien vuelve de la tierra; de otro Sinon me sirva en esta guerra, introduciendo, como en Troya el Griego, libidinoso fuego, y a Fabia tanto empeñe, que idolatrando a Orao se despeñe, y al viejo, que la estima, lo que ella dictare; al alma imprima. Ya animado el cadaber toma puerto de Proterio en la casa, yapor cierto el lance me aseguro, que al espíritu impuro festejen todos, todos agasajen; y el gusto, y las finezas aventajen ya en el pecho de Fabia mi veneno fija caracter con amor osceno, ya el Venus carñosa. la que a desdenes se indignaba hermosa: la que nativo el arte, puso en olvido, el ceño de Anajarte; Dios lo permite así, pues no limita, cuanto industria su estrago solicita: justo juicio es el suyo, goce Otabio lasciva su ambición, apure el labio al eneno, que gusta su deseo, que eterna muerte se verá en su empleo. Oh quién pudiera, quien al mundo todo conduciera al infierno de este modo . Porque tristemente enlutas su pompa a la Primavera? empañas al Sollos rayos, y al Alba le ferias perlas? Porque causa, Fabia mía, a ese ejercicio atareas de tu ingenio lo entendido, de tu entender la decencia? Con cuidadoso descuido, mi cautela le desmienta los afectos de mi amor. Aquí importa la prudencia, porque entre riesgos el alma, mucha desdicha recela, Ya en las planas de su pecho escribe amor su tragedia. Descansa, Fabia, conmigo tu padre soy, y tus penas afligidamente gastan mi dolor. . Si yo entendiera de las penas en que vivo la dudosa inteligencia, explicando su rigor, menor el estrago fuera, que se cobran en alivios las pensiones en la lengua, hipotecan desahogos al yerro de las tristezas. Ya que estén tan mal halladas en su afecto mis finezas; Julia, de parte del alma mis afectos enternezca, auxilia mis atenciones. Señora, tanta tristeza mucha causa la origina, or gen mucho la esfuerza. Julia mía, achaques son, que no puede la prudencia, ni corregir, ni enmendar, aunque la razón se alienta que hay achaques tan activos, como pasiones tan nuevas, que se niegan a la causa, para obstinarse alapena. Con que desesfuerzo influyen en mí el favor las Estrellas, pues vengo, señora, a verte, después de tan larga ausencia, tan rendida a los afectos, al llanto tan solo atenta, que a tus sentidos admira con novedad la extrañeza. Ansias que no se minoran, Julia amiga, en tu presencia, mucho tienen de tormento, mucho de imposible encierran. Desahogos tiene el alma, albedríos sus potencias, libertad el corazón. y desempeños la lengua. Holo que al gusto desabre de un necio la impertinencia! Julia al juego de los males del nigor, y la tormenta, sienten menos los que miran, que no los tristes que juegan. Fatigada Torrolilla, en bien sentidas endechas, sus pasiones desenfada al concano de las peñas; cuyos ecos a sus voces dan compasivas respuestas. A lamo galán del prado, a quien sus flores cortejan con lo blando del Favonio, que sus hojas galantea, lisonjeado responde a la que te alterna queja, introducida en sus ramas afligida Filomena. La Torrolilla dilata con arrullos, y ternezas al cauce dellsanto triste por la perdida que afecta mal logrado amor en rumbo, que fue estación de finezas. Desmedido agravio siente suave la Filoena, que grosero amancilló lo cándido a su pureza. Pero yo por más que inquiero la causa de mis tristezas, el objeto de mi llanto, y el porque de mi dolencia, solo los discursos gusta ociosa la diligencia, n cuando agente solicita apagar al fuego al Etna, que de remiso a los labios, abrasa el alma sedienta. Y así en imposible tanto, nada, nada me remedia, todo resulta en rigores, aún rebeldes a la queja Pasando de los amagos a terquedad la experiencia de un alivio, que se duda, y de un riesgo, que se esfuerza, a ser prudencia ignorada, ya ser ignorancia cierta. Y en fin, si la Torrolilla, si la Filomena tierna a la explicación traslada los excesos de la pena, logrando con desahogos de su atenta diligencia, alipios afortunados el dolor que los empeña, es porque tienen entrambos! la causa del llanto cierta, pues una llora un amor, y otra un agravio lamenta, Que no te deba el fingir, para el consuelo siquiera? Que lo mucho de mi amor tan poco, Fabia, te deba? En dejarme en mi tormento arguyo la mayor deuda. Para lograr mi facción, divertir el lance es fuerza; que a Oravio traigo al jardín, porque con su vista tergan ejercicio mis industrias, y principio mis cautelas, Proterio; a los aflígidos mas les causa la asistencia de quien su alivio negocia. Dices bien, señor suceda la soledad del jardín al cariño en que me dejas. Si la soledad defrauda la pena que te alimenta; para lograr ese gusto, contigo sola te queda: vamos, Julia. . Ya las dichas a Otavio el paso franquea; yo haré que apenas las goce. cuando las malogre apenas. Fecundo aliento del Mayo; florido el jardín ostentan, donde el deleite engreido eterniza primaveras, breve el cristal de esta fuente mi desvelo lisonjea. En este mar de hermosuras, tal vez mi Fabia navega, porque en su golfo a desdenes peligre yo las tormentas. Ay si merediese el alma examinan esperiencias de las que Luzbel dilata tantas en mi se promesas! La soledad me asegura, o mis amagos me empeñan, para que al sueño consulte entre el jazmín, y mosquetas. Cielos, pues a mis fortunas vuestras piedades se ordenan, benignos por breve rato hacen que pare su rueda. Aquí desde aquella Ninfa esta fuente se pasea por galerias de flores por baraustres de yedras; pero en su margen diviso un bulto; quiero más cerca llegarme; pero que veo? el áspidque galantea amante el alma entre rosas, a sus rigores alberga dichosamente dormida: lo grave de su belleza hacen del jardín, y flores lo que el Sol de las Estrellas. Canora la fuentecilla mientras amor la recuerda dulce gilguero de plata le canta chistes de perlas. Yo a un criado que me sirve fiel adoro? Mi bien sueña. Amor sujetos iguala y no mira convencencias Amor es Dios, y su ley. . solo al gusto vive atenta Hoy tengo de declararme, mi padre mi mal entienda; sepa otavio, que su amor tiene igual correspondencia. Voz, que en soñados acentos, el pecho me has penetrado, vive eterna en tu cuidado, vive noble en tus alientos empeñate a tus intentos a esa fe solo asistida, y si has de adorar dormida lo que aborreces despierta, porque amor no se divierta, no recuerdes en tu vida El vuelo altivo deten, alma no apetezcas más, feliz en el bien estás, sabe conservarte el bien, dormida Fabia el desdén autoriza amor despojos, ya se niega a los enojos, que de mi fe castigado, porque viva en lo señado te ha suspendido los ojos. Mas si en fortunas de amor, ninguno se ve glorioso, que no tenga en lo dichoso méritos para el favor, siendo aborto de él rigor mi estrella de tanto engaño, yo mismo me desengaño, porque es imposible medio, hallar posible un remedio, cuando es evidente el daño. De amor, y aún de sus amagos, tus ansias en siendo ajenas, y que aprovechas las penas para soñar los alhagos. Mi pecho, que a los estragos se opone de tu intención, que mal tu sueño concierta, porque no digas despierta, que los sueños sueños son. Oravio, mi esposo, dueño, dónde te escondes, adonde? mas solo el eco responde, que fue vanidad del sueño. Si despertáis al empeño, que el sueño os ha divertido, reducid a lo creído la duda en acaso cierto, porque deba lo despierto la fortuna a lo dormido. Yo sueño, como turbada sin vida, sin alma estoy, cobrarme quiero . Amor, hoy aunque se cobre indignada, de una exhalación soñada. apuró la luz ardiente. Como aquí; ciego, imprudente, te merario, sin respeto, violaste la fe al decreto, de buscarme en lo indecente? Viste un nobre girasol, verde lisonj del Mayo, apurarle rayo arayo todos los giros al Sol. Vede seguir su arrebol, alma todo en los intentos, gusto todo en los alientos, y que de su amor llevado, toda la noche inclinado registra sus movimientos? Pues así constante explica, aunque despreciado quedé, que vivir aquello puede. que amante al Sol comunica. Luego si el sentir éxplica, a este ejemplo ingenio altivo, verás que como en lo esquino de tu Sol vivirespero, solo por seguirle muero, solo por seguirle vivo Quién te engaña? . Mi locura Quién te alienta? Mi fineza. Quién te anima? Tu hermosura. En tu dañoes. Fami ventura. En qué vives? En mi empeño. Y en qué esperas? En un sueño. Quien le soñó? Tu cuidado. Túle oíste? . Enamorado. Yo tierna? De puesto el ceño. Amante vo? o Como amor. Dónde, o cómo? Entre estás flores. Qué soñaba? . Mis amores. Cariñosa? . Y sin rigor. Fue sueño. También favor. Ya en mi afecto temeroso, el declararme es forzoso, que amor, que el sentido ciega, mas concede cuando niega el favor al poderoso. Egnima, que no te entiendo, prodigio, que al alma sobras; encanto, que ciega atiendo, ya fielte voy asistiendo, ya triunfas de mis despojos, tan hallado en los enojos, que equivocos los sentidos, te miro por los oídos, y te escucho por los ojos. Resulta es de tu ventura este mi empeño, porque la presteza de mi fe pasa de amor a locura. Bien pudiera mi cordura la voz anudar al labio, empero amor es tan rabio, que cuando llegaa sentir, haga presa del morir, por no vivir de un agravio. Llorando penas activo, participaste tu amor el alma, si a lo exterior disimulabas lo vivo. Burlaba mi afecto esquivo, tu vanidad desdeñando tus nobles intentos, cuando temer pude tu argumento, que arrastra al marfino intento amor, que arguye llorando. Y como en vano sefía de su estrella quien sin ella vellorar Estrella a Estrella de su cielo la armoria. Sin pulsos la pena mía, vencedor te ofrece, y alma, porque el amor tan en calma me dejó viendo el exceso, que se cayó de su peso la mayor parte del alma. Y así te ofrece Himineo, la mano, y el pecho amante, por más galán, mas constante de cuanto argenta el deseo. Tu fe anticipa altrofeo, caricia de afectos cierta, pues te franquea la puerta con los brazos en su empeño. No el alma difunta al sueño, si viva el alma despierta. Restado al último giro llego a tus brazos bizarro pues de tanto Sol al carro voy a buscarme en el tiro, como otro Faetón me admiro, ifano de tanto vuelo, sobre el mayor paralelo, y porque el curso no ceje, amor detenga en un eje todos los Astros del cielo. Fabia, hermosa; pero que mirando estoy? Fuerte trance. Mi padre, ay cielos. Qué empeño! solo yo pude trazarle. Corto le viene a mi ama este marido de talle. Toda in mévil me ejército. Todo me extraño cadaver. De acmiración están todos hay pasme? . Tanto es grave la deshonra en que me dudo, y la pena a que me añade este no esperado acaso, este aún no creído lance, que el ardimiento flaquea, y la presunción eabate. Oh como la juventud, que calla verdes Talares, y es del honor, y las vidas lima, polvo, sueño, y áspid. Del apetiro se deja, y de sus fines llevarse. Loco cauallo brioso, rebelde a los alacranes que en los excidos del vicio cerrilmente se distrae, y entre venenosas flores, riesgos vive, y muertes pace. Padre, y señor carmoso, que este nombre tanto es grande. No a disculpar el error retórica te adelantes, porque acrédita el delito quien llega a desempeñarle. Eres tú quien del Amor los empleos desdeñaste, tanto que admiró Cesarea brañas señeridades, victorias de la experiencia, aún antes de ser examen? En fe de que son las sombras, de los gustos los pesares, que paran solo en ruido, sin que los ruidos paren? Esverdad, que cuando amor mas afectaba nclinarme hallé mi pecho rizado, copo que rastilla el aire para apostarlas al fuego en la estación de los Alpes. Pues como tan desatenta, deponiendo lo arrogante, ciegamente mariposa, el pico, y las alas bate, a vista de tu alrivez, en hoguera tan infame, que en tu servicio las llamas. caseras, o ya vulgares, tus doncel as despreciaran incendios de actinidades, siendo plebeyos asunros, lición a tus liiandades? Cómo es amor tan violento; que con bríos imperiales. sis copa breve reduce lo imposible a lo más fácil, siendo su impulso instrumento. para unir lazos iguales las armas, que por temotas. las corona lo distante? Así del intento noble te desnudas el ropaje, que vistió tu fortaleza, dejando lisonjearse de lo sacro de un Convento, seguro de Dios paraje, donde no pagan al susto pensión las seguridades, siendo inmóvil de tu intento los retiros del casarte? Es así, que fue mi intento, como dices, consagrarme, tis a la Religión, y en ella. a lo temporal hurrarme, pero cuando no se han visto los intentos revocarse? lo discreto a lo más cuerdo tal vez no enmienda el dictamen. Luego, señor, no es delito ni es del ingenio desaire, que aperezca el Himineo, y la clausura descarte, viendo, y hablando tan cerca a todas horas galante. un hombre, que idolatrando. de una balleza la imagen, llora tierno, amante ineste, fi no obliga, y muerto yace. Seis años me sirvió otadio, sin que el servir le adelante en la plaza de mi pecho, fortleza incontrastable más afecto que el del ceño más favor que el despreciarle. Pero es pensión de los hombre pagarse de los desaires, y así insistió tan altivo, ciego a las dificultades, tan hallado en mi esquivez, tan válido en los ultrajes, que hizo fineza el desuén, y del desprecio donaire. Pues cuando entendíque amor llegara a desengañarle, me sigue como a imposible, y como deidad me aplaude. Y astí, como tantas veces pude verle, y escucharle experimente en su modo lo entendido en el lenguaje, lo bizarro en lo brioso, lo catiñoso en lo afable, lo cortefano en su estilo, y lo galán en su talle. Perfecciones compatibles, que mereció juntas nadie, y solo en orabio todos pueden competir iguales: El concepto de estas prendas, torcedor de tantas partes que con búriles de fuego, labran al pecho que arde, Cedieron a mis desdenes, al tiempo de noticiarme sus resultas tan altivo, que dulcemente tirante, de lo que más desdeñé, vine, señor, aprendarme; pero cuando no se han visto los riesgos en los instantes? Cuando heroicas cercanías delo fino, y de lo amante, no torcieron corazones de altivos pechos gigantes? Cuando nobles resistencias, con lo tierno, con lo grande, una queja, una ternura, llegaron a coronarse? Qué rico el cristal le obstina, si repetido le lame? Que mármol a las porfías del búril, no se distrae? Qué bronce al hierro, martillo, no se ha vencido tratable? Que dmamante no ha dejado de la tarca labrarse? Que muro asiste la vedra, que se resista durable? Hasta los montes caducan, tirubeando en lo frágil, cuando en los centros pleitean los Notos, y Vendavales, Qué mucho, pues que yo, hay triste! mu rindiese, o sujetase, siendo mujer, y no siendo en dureza deleznable, el risco, el mármol, el bronce, el monte, y el diamante? Con que te he dicho señor, la causa de lo mudable, que hoy extrañas en mi afecto, y el tuyo arguye de facil, Y pues ya determinada, he llegado a declararme, Octavio es, señor, mi esposo: no puedo a mi ser faltarme. El venció de mis discursos, bien nacidas vanidades, no porque de mi recato, mi amor decente pasase. Sino porque me empeñé en quererle, y adorarle, con estrella tan violenta, con violencia tan tirante, que pende de tus afectos, la vida que alimentaste al arrullo de tu amor, y a la caricia de padre. Y así, sino quieres ver este clavel deshojarse, que al brasero de un afecto, tanta sujerizararde y en lo mustio, o en lo muerto, ser de tragedias examen. A Octaulo, señor, te pido. no te retire, ni extrañe su pobreza, que es bastardo amor, que para estimarle, busca en las primeras vistas el oro, que le acompañe. Su amor solamente espero, solo suvalor me baste, que con él lograré cuanto archiva teloro Ganjes, minas el Indio dispone en vetas Occidentales, porque entienda el mundo todo cuando la fama lo cante, que hay mujer que quiere a un hombr solamente por amarle, para que goce mi hacienda, para que rico descanse porque viva lo dichosa. y porque acaben mis males. No axtraño, Fabia, tu alecto, no la indecencia del lance, que sé que amor, y locura de un parto en elma nacen. No admiro que amarte lada tu mo de estia desenfados, encareciendo las prendas del que te despeña amante. Que las pruebas de lo amado, como es amor quien lo hace, él se cohecha del gusto, o de la pasión se vale. Y así, cuando informamiente, tan diestramente elegante, que a la razón acredita los engaños por verilades. Solo extraño, que a lo fiel indignidad del casarte, tan ciegamente te asista creidamente, te enlaces. Y que llevada de impulsos, que te murmuran de fácil, cuando lo cuerdo te dicta, y lo entendido te añade desentendida te arrojes, sin advertir de cobarde, que excesos de luces ciegan, como las oscuridades. Y lo que empieza deseo acaba siempre en llorarse, porque el estento albedrío alta generosa parte, Noble libertad, de que gozáis las mujeres graves, en casándose, les sirve para que el hombre las mande. Porque en fe del matrimonio, aunque la dama por Ángel, en los humanos Olimpos aras logre, y triunfe altares. Viene a ser siempre el esposo de su fortaleza Alcaide. De que lo rico, lo hermoso servirle puede al diamante, si lo estimado que tiene nada para si le vale? Tan lejos nace de suya, como aperecido nace, que el engaste, ni es lucido es prisión, aunque es el malte. Ola Señor, si mi afecto noble. Detente, Oravio, no gastes la indignidad a sus iras que aviva en riegos la sangre, que yo te asisto auviliar, ya pesar de sus pesarés, porque a entrambos nos impor haré su enojo tratable. Noble Senador Proterio, iluminando celaje de la prudencia que en ti ilustra lo venerable. De la fe con que te sirvo no dudarás que a la parte contigo voy en tus penas, sintiendo propios tus males. Pero si de mi consejo en la estimación te hallares. conducirás lo entendido al rumbo del reportante. Ese horror de lo marido es para empeños vulgares, que aún en sus pláticas son juridicción del donaire. Nobles decentes afectos, cuando a lo humano se añaden, es por lo provido; y nunca de su decencia se sale. La sucesión en los nobles, y en sus luces importantes, conveniencia es también todo lo eterno de los mortales. Al obedecer sin dueño también se junta el mandarle, nada es divisible donde son una dos unidades. La dicha en si detenida, ni aún de si propio no sale, que comunicare bien, es la dicha de lograrle. Si se estuviera sin dueño, quién celebrara el diamante? que el engaste que le prende, es la gala que le aplaude. Supongo que el matrimonio sea en lo humano importante, como creído de todos, núnca dudado de nadie- Peromo te has de negar a concederme elegante, que es solo medio eficaz para poder conservarse. Del Himineo la fe, y de su guerra las paces, la riqueza por lo fijo de los bienes temporales. Acuya deidad erje el resto del mundo Altares, que es un mana la riqueza, que a rodos los gustos sabe. Llave que de todo gusto cerrojo, y pestillos abre, y es la pobreza en el siglo, moneda que en el ensaye se liga con esperanzas para ilustrar sus quilates, esperanzas que las lleva de poca fortuna el aire; pues conseguidas acaso las desajena lo tarde. Luego siendo otavió un hombre, que me ha servido de paje; tan pobre que la fortuna deshecho suyo le trae: Será razón, que con Fabia su desatención le case? Las prendas de otavio, son tan heroicamente grandes, que para dar mucho sustre es aúnla menor bastante. La malla de la prudencia, y de la cordura el ante, viste solo aquel que sirve nobles, de quien puede honrarse Que acciones son meritorias las del servir, y es constante, si corres a las historias, el político velamen, que aún la dignidad de Rey, soberanamente grande, sirve también, que es cuidado, en quien las fatigas caben. Y si al desengaño llega tu misma duda a informarse, hallaras, que pues oravio, de Fabia restado amante, puso en sus luces sus ojos sin horror de que le abrasen las llamas de lo imposible, bregando a riesgos constante, no puede ser hombre vil quien se debió a tanto alarde, que los altos pensamieneos señas son de altiva sangre, y que sirviéndote a ti gasto su afecto estimable, el ejercicio en tus aras; pero el obsequio en su imagen Si es la riqueza mana, que a todos los gustos sabe, cuando la sazón se pierde, no hay hieles que tanto amarguen. Solo es mana la virtud, aún en lo eterno durable, porque el riesgo a su sazón, siempre leignoró él paraje. Y solo es, se ñor, moneda, de mal lucidos quilares, el hombre que a las virtudes quiere que el oro aflanze. Porque ligarse con oro la virtud en su realce, al primer paso que adverso los tesoros le cómbate, queda la virtud ninguna, queda de la nada el aire. Un amor, salud, riqueza, no es caudal sobre que cargues censo de gusto, y firmeza, pues que sabes sus menguantes. En la rueda de fortuna es fuerza por lo inconstante, que del mal al bien se suba, que del bien al mal le baje. Todos seguimos su impulso, y pues no para un instante, por lo que ha pasado el rico, es justo que el pobre pase. La dicha de Octavio estuvo, señor, hasta aquí menguante, ya dio fortuna la vuelta a su curso deleznable, queriendo el cielo por ti sobrarle a felicidades, que el clavo de sus impulsos, la inmortalidad remache. Basta, Julia, que ya llega tu voz a desengañarme, yo quiero hacer, como quien no quiere hacer lo que hace, pues encuentro entre mis itas, una violencia tan grave, que me inclina, cuando más debo aféctar no inclinarme. Y este amor, que va venciendo mi razón, y mi dictamen, como a soberano impulso, por divinas causas arde. Y así, si el cielo dispone novedad tan intratable, a tu voluntad me dejo, puesto que lo mejor sabe. Octavio, ya Fabia es tuya, la verdad hizo el examen, porque es la virtud de un hombre el contro de las verdades. Dale la mano de esposa, Fabia. . Infierno; ya triunfaste. Quién gozó de tanta dicha? Llega a mis brazos, Octavio. Quién logró fortunas tales s. y antes que mi indignidad a tus brazos la traslade, humilde, y reconocido, llego los pies a besarte. Ya de esta vez faca Octabio, en fe de su amor constante, a su ingenio de mantillas, y a su valor de pañales. Pues qué quieres para ello? Para ello lo que mandares. Lae norabuena, y los brazos de entrambos mi afecto alcance Mucho te debemos, Julia, Ya mí que duelos me lacren Tu amigo soy, Patarata. Oye, pues para casarme, vúscame otra Fabia a mí, seré venturoso a latere. Cuándo te casas conmigo? Primero me verás sastre. Vamos, porque desposaros pueda Basilio esta tarde. Ay, Fabia, mi amada prende un alma a tu amor feriaste que ha de penar para siempre, solamente por gozarte. Ay. Octanio! quiera amor, que eternices lo constante. Qué mujer ay que no cuesta un infierno, miserables?
JORNADA SEGUNDA
JORNADASEGUNDA B , J. Si así avivas tu dolor. u. Si así inquieres los tormentos. Estragarás tu hermosura. Perigrará lo discreto. Ay, Julia, que apenas vivo! Ay de mí! que apenas muero. Qué cuidado. . Qué tristeza. l Te ocasiona? Es tu desvelo? Mucho tiene de penoso este dolor que alimento. Mucho es molesto el vivir, aquien espera un infierno. Estos casados se miran, como cortados al sesgo. J. Octabio, según las señas, de los afectos que veo, entre eficaces auxilios, le llama el conocimiento. Yo misma en aprieto tanto, contra mí misma me temo, que me falta de remisa, lo que en los riesgos me dejo. Ay de mí, señor, que al berme. preciso enemigo vuestro, como esclavo de la culpa, el alma, y el pecho tengo atormentado de angustias, angustiado de tormentos. Aquí del infierno todo, que obra el arrepentimiento. Señores, que quiere ser, que a cuantos casados vemos, del matrimonio traídos, a pocos días de suegro, lo traído en distraido, se va como tras lo suelto. Oh cuánto pesa un cuidado! ̱. Oh cuanto un pecado es feo! Mas allí mi esposo está. Mas allí a mi esposa, advierto. Que tristemente suspira. Que ansiosamente la advierto, Pero hablarle detérmino. Hablar a Fabia resuelvo; Patarata, salte afuera. Tú, Julia, vete allá dentro. Que mi rabia, mi poder, cejen benignos los cielos! de esta violencia, Gran Dios, a vuestra justicia apelo. . Octavio no está de chanzas, o yo a decirlas no acierto, apelo gracejo mío, a otra ocasión más a pelo. . Octavio, señor, bien mío. Hermosa Fabia, mi dueño, vos tan triste? riesgo corren los Orbes, si desde el cielo, para no lucir activo, amanece el Sol con ceño. Si extrañáis, dueño, y señor, la causa de estos efectos, preguntándola avos mismo. saldréis de la duda presto. Luego soy la causa yo? Y de la razón que tengo. Romped el silencio al labio dad a la lengua consuelo, no habléis solo con los ojos, no se equivo quen a un tiempo. la lengua con los pesares, los ojos con los conceptos; porque llegue la disculpa, después del cargo propuesto: cuidados, con menos priesa; con menos rigor, recelos. Alma ensanchad de Región: escuchadme. Ya os atiendo. Por no morir de las penas, que víboras en mi pecho, de bien halladas, les sirve el corazón de alimento. Por desahogarme al enfado, por despeñarme al desvelo, que inquietamente desabre, con la voz común del pueblo. La quietud de mi ternura, y el cariño de mi empeño, de las decencias de esposa, estragaré los respectos. Decidme, como vivis, Octavio, tan desatento, tan remoto a lo entendido, tan mal quisto con lo cuerdo, tan reñido con lo noble, tan vil con lo Caballero, tan tibio con lo Cristiano, y en fin tan mal con vos mismo, que parece que la vida, apostáis con los excesos? Pues ni asistís a ver Misa, ni frecuentáis Sacramentos, ni en Católicas costumbres, o Religiosos progresos, os han visto ejércitar los Decretales preceptos? Tanto, que hay algún curioso, que en vuestro vivir atento, ha llegado a murmurar, que jamás os ve en el Templo? Peligrando de este acaso lo Católico en vos; riesgos, porque trueca esta opinión, la murmuración en celo, leyendo en vuestras costumbres, materias de su argumento Y si es verdad, que el mordaz, o el maldiciente severo, por desmentir sus errores, desluce nobles aciertos. Ved de vos, que no dirá, cuando es ley en su concepto, que hazéis verdad a la duda, como evidencia lo cierro. Y viene a afligirme tanto este asombro, que os prometo que vengo a creerlo yo, supuesto, Octavio, supuesto, que os negáis al asistirme, como es costumbre en el Templo y como aviva el amor, alma todo en dos afectos, de los que recién casados negocían el desempeño, que deben al matrimonio de su fe móvil primero, que asistencias del esposo, son créditos de lo cuerdo. Ved pues a cargo tan noble, que es su extremo todo extremo que responde la prudencia, en la esfera de lo serío. Porque de vivir, señor, con tanto enagenamiento, nadie ha tenido más culpa, ni ocasiones tiene menos. Aunque os sobra la razón, que es mucha, pues yo lo apruebo al paso que os desabrís, ni hablar, ni responder puedo. Que me digáis vuestra pena, siendo quien soy no merezco? Es un linaje de ahogo el que me oprime, y tólero, que voy hablar, y al hablar deretórico enmudezco, porque si doy a la voz, lo que le fío al silencio, por daros gusto, señora, creed, que el dolor aumento, pues sin hablar, os obligo, con él mismo hablar os pierdo. Vos perderme? Es mi fortuna. J. Fortuna de tanto aprecio? Sí, porque me costáis mucho. . Alguna desdicha temo. Qué tantos años os cuesto? ̱ Aunque dijera, que el alma espoco, no lo encarezco. Pues si yo os llevo a las penas, y de ellas soy el objeto; mitigad el mal conmigo, haréis menores los riesgos. anima tanto lucero, Mucho torcedor es este. Tendréis valor para oírme? A prodigios me prevengo. Octan pues atended al mayor delito, que en el concepto de tanto vano prodigio, ha visto el farol del cielo. desde que a luces, y a rayos, ya sabes quedé rendido de mi amor; y mi afecto conducido, al soberano incendio de tus ojos, con humanos despojos, amante mariposa, por existencias de jazmín, y rosa, me destiné ambicioso. Y a sé que a lo penoso, te arrojaste de amante Que viviendo constante, de tu desdén severo, esperando imposibles desespero: y en fin más penas paso, que estrellas borda el cielo en águl raso. También sé, que después llanto, y terneza halló posible, Octavio, mi entereza, que lograste en un día los favores, endulzando lo acedo a los rigores, que torciendo a cariños todo el ceñó, mis brazos gozas de galán, y dueño, librando enternecida, los riesgos, que sobraban atrevida en Himeneo Sacro, y lecho honesto. Escucha lo demás, pues sabes esto: Viendo, hay Fabia adorada, por mi infeliza un tiempo, y desdichada, que a vista de suspiros, y firmezas, tu desdénapostaba a mis finezas, viendo que tu despego, avivaba la llama de mi fuego, pues tu genio más cuerdo apetecía, que brana tiranía, por eclipsar el sol de mi ventura, tus rayos reducir a fiel clausura, para pozar, hay Dios! amante, y loco, al infierno convoco, aunque es pretejeo injusto, el alma empeño por lograr un gusto. De un infame enemigo, a quien entonces caricién de amigo, entendí, que en el valle, o cimenterio, donde solo la muerte tiene imperio, entre tumbas Gentílicas, o piras, Luzbel responde, centro de mentiras, a quien busca en su apoyo los engaños, que amagan dichas, y fenecen daños, a buscarle me aplico, y por suyo en la idea me público. Era una noche oscura, Eriope de infausta compostura, que a un ejército denso de nublados, convocó agemir desordenados, cuya adusta tiniebla repetida, a tempestades asombró la vida, sin perdonar diamante, o ya fijo, o ya errante, en cuanto brilla en luces, y centellas, el rico aparador de las Estrellas, Cuando yo al cimenterio, valle umbroso, me permito dudoso, y apenas llego allí, cuando el sentido, su estación ocupó con el oído: el parpado del cielo, un rayo pestañea, miro al suelo, alpie de un tronco extraño reclinado un hombre, que mi nombre ha pronunciado, cuyos roncos acentos, enfrenaron las aguas, y los vientos. De nombrarlo me aflijo: Yo soy quien, buscas dijo, suspende el pasolento, cóbrate al susto, y deja el sentimiento. A ha blarle voy, y los horrores obran, as donde faltan afectos, voces sobran: Mome desalentado, las accones caídas de turbado, y dijo a tu desvelo: hoy llegó, Octavio, el más propio consuelo, que ha mucho que te estimo, y de verte penoso me lástimo: cuanto a decir te esfuerzas, sé por ciencia, que sobra a mi entender de inteligencia, si me entregas el alma, de Fabia gozaras la hermosa palma, que para darle gusto a tu deseo, todo el rigor de Fabia, es corto empleo. Rey absoluto soy, y soberano del Orbe todo, todo está en mi mano, y de mi fe te arguyo, que ha de ser; si eres mío, también tuyo. Esto dijo Lubel, y yo constante, arrojando lo amante, y a las humanas leyes reservado, de mi lo más culpable fue estimado, renaciendo de un loco parasismo, otro a la fe, y en mi tragedia el mismo, Admito la promesa, cuando indulta, juro lo esclavo; si en mi bien resulta, el pacto firmo loco, a su deidad en mi favor invoco, tan aprisa en mi quedo, que era de afecto, y pareció de miedo. Aparato excusado, pues antemano la ferió el cuidado, y fue, que como el alma en si adorada, y su acento, o su voz la pronunciaba, que había de gozarte enternecida, quedó tan suspendida, que elevados a un tiempo los sentidos, el alma se llevó por los oídos. Y esta la causa fue, pues yo restado no le dejé que hacer a su cuidado, que así propia pasión miente al sentido, del que a Dios el respeto le ha perdido. Esto supuesto, ay Dios! si tus firmezas vistieron el color de mis ribiezas, y lo Divino humano, me dio de esposa la adorada mano, sobrándome a caricias inmortales, no fueron luz afectos naturales, porque fue diligencia de la infernal violencia, que inclinando su afecto en cierto modo, con novedad lo aventuraste todo. A tu mano aspire lo altivo, y vano; bien, que juzgué tal vez por soberano, que como amor dictaba al corazón, y yo cuanto industriaba, en el papel del alma lo escribia, lo escrito, como a fe mi amor creía: más bien que me costó por deseado, cerrezas del horror de condenado, es corto bien, mirándolo advertido, para pagar en gozos de cumplido. Este el prodigio es, que has ignorado; este es el mar, que engolfa mi cuidado; este me lleva absorto, y no advertido, infeliz, inconstante, desabrido, sin Dios, sin mí, sin ti, y en mi desvelo; vivo al infierno, y muerto para el cielo, pues porque quise, hay Fabia! a la fortuna, que es en lo temporal mucha, o ninguna, vencido de tu amor, fijar el clavo, del más impropio dueño sea esclavo. No así como el basilisco, me habéis flechado el veneno, porque él mata con los ojos, atráctivamente fiero: y vos con la voz, señor, a toda el alma habéis muerto, tan aprisa, que en rigores al basilisco prefiero, la brevedad del estrago, pues sin dolor los acentos, la muerte gustasen antes, que me asustara del riesgo. Mar conbalezca la vida, del mismo estrago al extremo, y hagamos del moriruso, como galá del tormento, que es mucho horror de las pena morir de los sentimientos. Vivamos, señor, vinamos, para que admiren los tiempos, que quien murió de la culpa, vive de arrepentimiento. No desespere la causa de tanta angustia el remedio, que en alta mar del delito, que navegó vuestro empeño, Norte al mayor pecador, es Dios piadoso lucero. A su Cruz os arrimad, tabla si el de salvamento, que sus hombros, y su espalda ya fue valanza, ya pelo, que es del entender lisonja, cuando diestro marinero lleva, aunque roto, el timón de sus fortunas al templo. No dire yo en mi tragedia, que la mujer que me dieron, para olas de la vida, tierno asumpro de requiebros, ocasionó mi desdicha; o que indignó mi despeño. que no abraza mi razón, árbitro de mis afectos, que esa heredada disculpa daré al afán de mis hierros. Y más hoy, que como vos decís, roto matinero, plélago inmenso de culpas, restadamente navego, y del alma que perdí, el roto ya navichuelo, encallé en profundidades, y del risco del infierno, tan a vista le ha juzgado, infame despojo el viento, al norte de vuestra luz, ardiente blandón del cielo, a costa del desenjeno, burlé el mar, y logre el puerto. Pues venid, que lo ha de ser, Basilio, señor, tan vuestro, que os desconozca el esclavo, ese que adorasteis dueño. ̱. A tu voluntad responda mi obediencia. Quiera el cielo, que estos suspiros que exhalo, y estás lágrimas que vierto, prendas del alma, que son joyas de infinito precio, las acrédite el rescate, de vuestro infiel cautiverio. Porque, di, tan crimina! me desprecia tu desdén? Porque no me hueles bien, aunque tienes mucha sal. Que amor no te tenga esclavo, al yerro de mi temura? Eso es dar en la hertadura, y no acertar en el clavo. De alma, y vida gozarás, cuando de mí te amarteles. Yo de mujer; y pasteles, como el ojaldre, no más. Que cuando por ti me muero, tanto tu rigor me asombre? Yo aborrezco hasta tu nombre Pues ves, por eso te quiero, acabaré con mi vida, si con mi intento no salgo. Si quieres salir con algo, no andes, Julia, tan salida. Voyte hablar, y de turbada, mi boca sin lengua está. Miren cual me tratará una mujer deslenguada? Siempre lo honrado os enfada, en una mujer de tocas. Mal con eso me provocas, no ves que slas muy tocada? Y es bien, que por cuerda pierd una dueña de mi estado? Yo no soy, Julia, Soldado, no me destrato de cuerda. Yo me moriré de fiel, a vista de mi mal trato. Eso es quitarte el capato, i darte después con él Qué mi afecto no te esfuerza? Mal sabes de desengaños. Bien claros veo mis daños, mar te he de querer por fuerza. Mujer, no me fuerzes tanto; quiere con menor furor, que la tela del amor, no ha menestes fuerza al canto. Pues ale si me quisieras. Dirás, que fuera dichoso? Por lo menos venturoso; y por lo más rico fueras: ves estos papeles? . Veo. Pues de un tesoro enterrado son noticia, Está encantado? que yo en encantos no creo, por no ser, Julia, formales sus vanas inteligencias, resultan en cardenales; mas dónde está ese tesoro? Ya le tienta la codicia. Si el tesoro no es malicia, rabio por pescarla el oro. Yo. Patarata, lo sé, y la verdad te refiero. No me dijo el embustero, que en el cimenterio hallé, que había de ser muy rico por medio de una mujer? pues Julia bien puede ser la tal hembra, yo me aplico: al fin Julia que la adoro? Por engañarme se angustia. Demos un silo a la industria: mira, Julia, tu decoro, y tu virtud, siempre han sido. válidos en mi opinión, Y en la mía tu intención, de solar muy conocido. No he tratado de casarme, como tú has visto, jamás, pero obligado verás, que has llegado a amartelarme, y si hallaste en mi entereza al desabrimiento todo, Todos fingen de este modo. Apurar fue tu fineza. En fin, amor es exceso, cuando el oro le acompaña. Esa es, Julia, vil hazaña. Pero con eso ypor eso, queréis los hombres no más. Yo por quien eres te adoro, Sí, porque soy, como un oro, Ya, Julia, cansada estás. Que ya tan dichosa soy, que por esposa te gano? Acreditelo mi mano. La mano, y brazos te doy. La mano va a los papeles, que son de mi intento el blanco. No hay hombre en amor más franco alerta damas noveles: estos los papeles son del tesoro, con cordura, para sacarle procura tiempo, lugar, y ocasión. HOy por ti soy venturoso. Yo dichosa. . Eres mi dueñ Feliz ha sido mi empeño. Bien picó lo cauteloso. l Él se va tan engañado, como ha pensado engañar: que fáciles de pecar, del interés sobornado! Mas ya Octavio se convierte, y yo le vengo a perder; que dichoso viene a ser, quien no peca hasta la muerte Ya miro a Fabia, y Proterio, con Basilio, y su piedad les busca en su enfermedad remedio contra mi imperio Y a pesar de mi inquietud, lo temo de mi ejércicio: si esto, Señor, logra el vicio, que guardáis a la virtud? Oh Gran Dios, con que atención, con ese barro os postráis, pues tanto le retiráis, los fines a mi intención! Qué importa, que yo inhumano, el barro afecte quebrar, si al impulso de vibrar el golpe, ponéis la mano? Mas antes que de esta guerra salga infeliz mi desvelo, abollaré todo el cielo, haré que tiemble la tierra. . Tened, señora, valor: Proterio, no paséis tanto desde la injuria del llanto al tormento del dolor. Vos, Octavio, reducid la inquietud del corazón, y toda vuestra pasión, a mejor luz advertid. Al cielo, con interior afecto volad con fe, que de su clemencia sé, que la gastaréis mejor. Tal estrago mis cuidados, ponderosamente han hecho hoy, gran Basilio, en mi pecho, que vive tiranizado, up a vista de laccidente, y el alma que no lo ignora enferma de lo que llora, y muere de lo que siente, Yo, si no he muerto al horror de pena tan fiera, es, porque hago el daño interés, para vivir del dolor. Y así mi afecto procura, por sentir más lo que siento? que haga el alma del tormento, . Aquí en el retiro, donde y del senti miento usura. Qué hará, quien de una opr esión que venció, como a porfía, sin escucharlas, hola las voces de la razón, porque siguiendo obstinado, llama de apocrifos gustos, de los avisos más justos, burlaba, como soñados. Por esto, y estar asido ciego a luz de hermosa fe, o no quise, o no acerté a buscarme en lo entendido. Mas ya el Sol de auxilios veo, señas de mi engaño cierto, y que soy cuaderno abierto, donde desengaños leo. Ese delito, que vos me habéis dicho, y ponderáis, si bien lo consideráis, quizás lo permitió Dios, por convoniencia, y amor exaltación de su gloria, y esta dicha en la memoria, deshoje allá en lo interior del alma el pecho rendido, y el corazon lastimado, que no está muy enojado, cuando os llama el ofendido. Basilio santo de vos nuestro remedio esperamos. De vos, Padre, confiamos; Confiad solo de Dios: hoy en este apartamiento, mejora, Octavio, de suerte. Quien tantas penas advierte, cómo tendrá sufrimiento? Esta oscura confusión, es mienda de tanto hierro, es gloria para destierro. Ces A el dolor tiene su esfera, lograd una Primavera del Sol, que nuncase esconde. . Ay, esposa de mis ojos! Con efectos lastimados, a su luz resurvido, ganad con lo arrepentido, espíritus fortunados. En esta breve clausura, su Diuino Amor os llama, para que cante la fama, las glorias con voz más pura. Responded en vuestro ejedio a la voz de este Señor, tan luego, que vuestro amor, no encuentre distancia en medio. Siendo tales los afectos, que se argura por veloces, que a Dios cuestan pocas voces los santos, y los discretos, No afecte vuestro pecado del remedio lo imposible, que es necedad invencible destinarse a lo obstinado. Esperad en lo infinito de su Divina existencia, porque es mayor su clemencia, que lo fue vuestro delito. Mas tema vuestra malicia su justicia, que es de suerte, que no hay en la vida muerte, como temer la justicia. Temedle, correspondiendo. de su amor a las finezas, y con amantes ternezas, de mi ternura el estrago, pues solo para el amago, no bastan mil corazones. Dadme vuestra bendición. El cielo todo os la dé Vuestro es mi amor, y mi fe. Qué repetida ahicción! A vista de estos enojos, que mármol no se líquida? Ay, Octavio de mi vida! Qué importa, que de mis iras los diluvios caudalosos, contra el mundo, y contra el Orbe granice en fatales globos, si cuando más ejército de mi rigor el asombro, pierdo en descrédito vil, lo que más tengo por propio? Qué importa, que tus industrias lograran lo cauteloso, si Basilio, que a pesar deroga mi poder todo, busca de Octavio las dichas, a pesar de mis enojos? Divierte peligro tanto, negocia, que tanto oprobrio se malogre, y pide al cielo justicia en quejidos roncos. La victoria desespero, hoy pierdo este fiel despojo. Cómo, Luzbel, es posible; siendo Octrulo tuyo? . Como no sabes tú, que el dolor de las culpas, tiene apoyo en Dios, si acompaña el llanto amor con efecto heroico? luego si miras a Octavio, que enternecido, y penoso, de Dios la misericordia, navega buscando el fondo, no he de temer mi de precio, cuando es el llanto el soborno, y cuando tiene esta yedra a Basilio por escosto, cuya virtud es tan alta, que pues yo la vuelvo el rostro, para crédito de grande, es el más excelso apoyo? Indigna en Dios la justicia, desfrutando lo quejoso. Vuelvere al lado de Fabia, y llevándola a remosco de sus nobles ejercicios, ejercita los estorbos, mientras yo pruebo en Basilio la indiguadad de mi enejo. Voy a servirto. Naufrague con Fabia Proterio, y todo. No están seguros de mí del cielo los promontorios . Allía Basilio diviso, Águila, que al Sol glorioso de Dios apuralos rayos, con estilo tan denoto, que del libro de sus llamas penetra lo misterioso, luz aluz, y rayo a ravo, pliego a pliego, y solio a solio, Noble es, Gran Dios, el hombre, bien que puede el ser de su nobleza, a la ternuta de tu amor, que exaltó feliz ventura, a ser imagen tuy a polvo leve. Octabio aleve, que a borrarse atreve de tu imagen, Señor, la misma hechura, la mano ignora infiel a la pintura, luces tantas le dio en objeto breve. Por ti vuelva a vivir la imagen bella, alma, que tanto amó lo Soberano, incomprensible idea en lo infinito. Tanta inmortalidad renazca en ella, que entre tu eterno ser, y entre lo humano, tus méritos le sobren al delito. A pesar de la oración, ya pesar del cielo todo, como hay hombres, que sin ti viven a expensas del ocio; pero de mi obstinación, suceda en nubes de odio, al fuego de tu fervor, el hielo de mis estorbos conócesme, di, Basilio? Sí, Luzbel, ya te conozco. Antes pienso, que me dudas, pues afectos en mi oprobrio auxilian a un vil esclavo, de mis victorias despojo. De Dios al maron obsequio asiste mi pecho herorco. Contra mi poder te alientas? Solo Dios es poderoso. Pues ignoras mi poder, sabrás quien soy, si curioso te allano lo discursivo, o la admiación absorto, cuando; para que te informes, modestamante descojo el lienzo de mis portentos; al asombro de tus ojos. Soy un mar tan esplayado, tan insondable, y sin fondo, que rebelde a todo freno, pues ni le tasco ni ahogo, por siete indomiras bocas, a todo el Orbe me sorbo. Dueño soy todo absoluto de cuanto alumbra fogoso, en incansable tarea, este brillador Poropo, que es la noche de los Astros; y de las Estrellas coro: Cuanto vive me idolatra, si venera prodigioso, porque es tanto mi poder, mi imperio tan numeroso, que ambiciosamente altivo, que soberbiamente heroico, de las tres partes del mundo Rey absoluto me nombro. Soy del rayo la centella, de los truenos lo ruidoso, de la tempestad los vientos, de la tormenta el asombro, de los mares la mudanza, de la tierra el terremoto, del viento la raridad, del fuego lo ardiente todo la cólera de León, la voracidad del Lobo, la trompa del Elefante, la testa del fiero Toro, del Javalí los colmillos, la ferocidad del oso, de las Sierpes la ponzoña, de los Dragones lo bronco, del Tigre las corbas uñas, del Balilisco los ojos, de las Sirenas el canto, del Aspidlo venenoso, del Unicornio el estoque, y del Cocodrilo el lloro. Y porque más te conozcas, y yo te lo diga todo, de los Arres soy el Arte, y de las Ciencias emporeo. Esto soy, y tanto más, que de ser mucho me sobro, Y tú sabes, quien yo soy? Hoy tierra, y mañana polvo. Que ciegamente discurres, mas eres engaños todo, sombra, que tinieblas pasa; ceguedad, que para en topo. Yo soy, Seraste de Dan, aunque de principio tosco, lo mejor en lo mayor, lo más noble, y generoso. Tanto debe el alma fiel a la plenitud de un soplo, que respiró la caricia de aquel que en excelso trono, Santo, y Dios de reverentes le aclaman los nueve Coros: pues la formó su Deidad, se mejanza de si proprio, después que el árbol del Vida, endulzó lo acedo al plomo. Esto soy, en cuanto a hombre, que a ti, Luz bel, es notorio, pues solo verme en disceño, te pasó de cuerdo a loco. Y en cuanto a la Dignidad de mi Sacro Sacerdocio, oye, y sabrás lo que a ti te alcanzo de misterioso. Agua, tierra, fuego, y viento, nobles elementos todos, regla por quien se gobierna cuanto de este al otro Polo alas; o pies solicite, hora en el piélago undoso, donde las ondas inquietas son argentados biombos. ora en la esfera del aire, entre el Ábrego, y el Noto, alado escuadrón coteje los hálagos del Fabonio. Hola en las selvas opazas, en el monte, o en elloto, extrañamente le gasta la indignidad del arrojo. Hora en ardientes hogueras, donde el Fénix generoso que ma en concursos de llamas los Nardos, y Cinamomos, y cuanto espíritu impuro siguió tubando afrentoso; muere sin morir viviendo la eternidad de un ahogo, todo está sin movimiento, todo lo sujero, y postro, todo está surto a mi voz, todo es quietud, todo es ocio. Que como admiran en mí aquel Sacerdote herorco, que en el Ara de la Cruz. a un tiempo fue cariñoso Sacrificio, y Sacerdote, y de la muerte destrozo, por divina inteligencia, viendo que en él me transformo; ofrecen, cuando me atienden deidad, cuyas luces copio en Aras de rendimientos veneran al Sacerdocio. Y no es mucho, sireparas, aunque te indigne el asombro, que es mi poder tan valido, tan sin igual, y tan solo; que al mismo Dios, como sabes, en se de su amor heroico, hago que venga a mis manos Cordero manso, y glorioso, desde el seno donde el Padre triunfa en soberano solio, por Hombre, por Sacerdote soy aquello: esto supongo; mira Luzbel si de mí te jungas punto remoro. Solo yo puedo en los Orbes, dueño soy de entrambos Polos, a pesar de cuanto afecta tu discurso fabuloso, jos Ojalá verdad no fuera! pesar de mi encanto loco. Qué importa que infiello niegues, si te venzo, y si te postro? En fin defiendes a Orabio, siendo mi esclavo? . Es forzoso: Pastor soy, y por oficio es en mi afecto su Agosto que no sirvan mis ovejas de obstinado pasto al lobo. Pues hoy por tile contrasto, aún más que por sus antojos. Pues hoy, por ganarte esta alma, a la defensa me pongo. Con la soberbia le envisto. Con la humildad le apasiono. Con la avaricia le entibio. Con la largüeza le apoyo. Con la lujuria le enciendo. Con la castidad le engolfo. Con la irascible le indigno, Con la paciencia le exorto. Con lágulale desmayo. Con la templanza le colmo. Con la envidia le consigo. Con la caridad le cobro. Con la perezale canso. Cen prestezas le dispongo. Desesperado su fin, ser a objeto de mis odios, para infaustos desesfuerzos. Será la esperanza el olmo. La justicia le prevengo. La clemencia le propongo, Pues. Basilio, a bacallar. Pues es. Luzbel a los arrojos. A todo el infierno alisto. A todo el cielo convoco. Hoy soy de Otavio el peligro. Oysoy de Orabio el Custodio. Así mi opinión restauro. Así a Dios un alma logro.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA A Otavió tiene encerrado en este cuarto Basilio, donde dicen que se ven demonios, como llovidos. Yo le traigo la comida, y es darme como por Cristo, pues solo de imaginarlo estoy de miedo comido. Porque soy tan desdichado, que hará en Orabio el Obispo a docenas los milagros, y en mí solo basiliscos: Jesús, y que demoniaco! . tran formado en sastre he visto otro allí, como una suegra me la jura de marido. Escribano, y Alguácil son aquellos dos diablillos. Letrado es aquel, y tiene mal parecer; que medido anda un hipocrita allí, hecho demonio gático: Médico es aquel diablazo, que anda, como dicen, listo, muriéndose tras matar a cuantos visita vivos Mas estas son ilusiones, que causa el miedo: yo aplico del que traigo; para otavio un trago, que está el gallillo muy seco, y es reforzar. el valor: mas San Francisco con sus llagas me socorra; esoíritu, bebes vino? demonio tarasca, como aquí te vienes sin niños? es mi bota caperuza, o capa de algún pardillo? León es este, ay de mí que garras, y qué colmillos! demono Español, en Francia hallaras tus enemigos, dales allá pan de perro, y no la tiendas conmigo. Mas tate, soy ro colmena? oso del infiernos, silvos, y sierpes, culebra es esta fierpecilla ye te he visto con guardainfante, y alforjas, chupar doblas, y vossillos. Pero qué es esto; jogamos? no han de hacer baza conmigo que si jugamos a dar; eso no es jugar muy limpio. Que malos Cristianos sois demonios ambulativos, que dominio sobre mí tenéis, o que mero mijto, para gastar esas flores, que son para mi delitios? Mirad que tengo Cruzada, y este Cordón Capuchino; pero no temen: socorro. que me endiablan, Basilio. Qué es esto? . De que das voces Es señor, que esos diablillos, como son en todo largos, me han dejado lo tendido. Levántese, Patarata. No se acerque, que manido a puros golpes el cuerpo, les dará algún olorcillo. Que tantos golpes te han dad Dábalos por recibidos, y con darme a dar quedar, no deja un demonio rico. Pero me han hecho creer, que soy hombre sacudido. Fueronse en fin sin chistar una voz, ni hacer ruido, y pensando haberme dado la contera del Bautismo, desapareciendo mudos me han dejado a mí en un grito. Tome por amor de Dios, Patarata, este ejércicio. Sin duda seré salvado, pues me sobra lo molido. Vaya, ofrézcale al Señor de este trabajó el conflito. Dios me libre de demonios, y más de aquellos que miro. Como en esta esfera os trata, Oradio, vuestro enemigo? Diez días ha que cerrado en este sacro retiro me tiene vuestra prudencia, y tantos ha que excesivos. tormentos plática el alma de sufiereza al arbitrio, desfrutando su cuidado; deleznable a los principios, en máquinas de tormentos los excesos a lo esquivo. No el ayunque de Bulcano se repiten sucesivos, los golpes, que alienta el brazo al reforzado martillo, que de incansable fatiga manejan torpes ministros, como en mi cuerpo han gastado iras, que como granizo ruidosamente inundaron el con fin de este edificio. De este unidamente lodo, que ha de ser polvo preciso, para que entre sus rigores les feriase lo rendido, a bien logradas vigilias victorias en desperdicios. Pero viendo mi entereza, hija de vuestros avisos, que entre nobles resistencias, era incontrastable Olimpo: ya no se atreven al cuerpo, ni ejercen lo vengativo con los golpes, que estrenaban tenaamente del medidos. Asístenme más de lejos platican este ejercicio, tomando diversas formas infernales basiliscos, fogosos tal vez dragones de los bosques del abismo. Etmas de incendios humean en roscadamente rizos. Ya como fieros Leones me asombran con el rugido, escamosas ya serpientes, infestan el aire a silvos. Toros tal vez me circundan con horrorosos bramidos, o como Tigres de Hircania, amagan los corbos silos, y conduciendo su encanto a más apremio el estilo, con mañosas diligencias, solicitan los sentidos, juzgando de sus afectos acreditar lo vencido. Tal vez de hermosas matronas, sin la galá del aliño ostentan bello a los ojos cuerpo de cristal bruñido. Dulces sirenas afectan, canoramente lascivos, entre a cordes consonancias, entorpecen al oídó. Y porque asiste el olfato docila los incentivos, aromatizan los aires pertumes de olores sodios. Con delicados manjares, avisando al apetito, brindan al gusto, vertiendo uéctares de ardientes vinos. Y entre las manos en fin encuentra el tacto excesivos monsteuos de oblcenos impulsos, que son de Mensís hechizos. Pero como entre mis penas, dentro de mí me retiro, por burlar las asechanzas de tan vivos enemigos, y vencer la obstinación con que indignan lo atrevido; norte el dolor de mis culpas, nanfragamente en su abismo; busco el puerto en la clemencia de Dios soberano asilo, consultando las potencias, sin voto de los sentidos, porque su Divino ser con eficaces auxilios aliente mis desesfuerzos, de mi llanto enternecido. Niña seréis de sus ojos, si fueren los vuestros ríos. Ya el tiempo ha llegado, Padre, que si no temí el castigo en la esfera del peligro, es evidencia el castigo. Tanto, que entre la razón, lo ansioso, y lo ejecutivo, despiertan la voluntad de un letargo tan prolijo, que tuvo dormida el alma en el regazo del vicio. Fortunada mente logra vuestra ternura el destino, si conocéis de la culpa los fines, como el principio. Y en desenojos de Dios fuere a luz de lo infinito, en fe del conocimiento, resulta lo arrepentido. Noble es cordura del alma, cobrarle en los desperdicios, entregarse a las potencias, y negarle a los sentidos, que entre afectos temporales, con tan fieles enemigos, que enferman apasionados, y mueren desentendidos, perseverad, y sufrid, doblad el celo al arbitrio, Mas por ser Dios el que está de vuestra culpa ofendido, que por el horror que alterna la certeza del castigo: que aquello será fineza y estotro buscarle tibio. Y si queréis extrañar cuanto es grave este delito. mirad lo que le debéis, contempladle Crucifijo. Recordad a la memoria, por especies, por indicios, de tantas segundas causas. Parad en este principio, y en las aras de su numen el corazón dolorido. Vivas finezas exale llama todo al sacrificio, Fe, Esperanza, y Caridad, a otros tantos enemigos vencerán en el arena de vuestro Agonal conflito Miradle, pues, cariñoso, de tanto auxilio asistido, que ya por vos su cuidado pasó a lo muerto lo vivo. Como lo dicen sus ojos, amantes tanto a lo sino, que porque vos los miréis, se eclipsaron compasivos. Con retórico silencio, aunque muertos por oficio, os llama desde esa Cruz, y no extrañéis el estilo, si os llama con la cabeza un muerto desde el suplicio, que amor fue quien padeció; y como murió tan fino, cuando parece más muerto entonces está más vivo? pues por cinco abiertas bocas os habla su amor a gritos, oiga, escuche el corazón las voces, para su aviso. Tente, Padre, espera, aguarda; mas qué espero inadvertido? teniendo en la mano al Sol, humana luz solicito? Sacra clemencia de la Omnipotencia, luz transparente de su ser valiente, cuyo rayo luciente fue mi Oriente y su porencia solo mi existencia: Mi inteligencia alcancela eminencia. de tu amor altamente lo eminente, porque en tu menteadende su Occidente prudencia, que estragó tu providencia. Tus divinos favores, mis errores sin artificio buscan por oficio, tus amores, en fe de tus dolores, y atesta del vicio, mi ejercicio siendo primores fieles mis temores de tu ofensa al indicio mi ejercicio codicio en sacrificio de un encanto el dolor dilatar tanto, que a los hombres asombro cun da el llanto. , de una belleza el aliño, No hay gusto como mirar a vista del cristal limpio, copo de nieve animado nevar de un Sol crespos rizos, A tu gran mi sericordia, amado Dios infinito, este humilde siervo tuyo invoca el divino auxilio, Pues que gloria como ver cuando a envidias de la Aurora, viste el alba lo jarifo? Nuevo torcedor es este nada atiendo, nada mino. 1. Lo que saben estas pellas. 2. Que tierno está el caponcillo, 3. O que pechuga de pabo. 4. Una sopada es hechizo. -S T Que comida, que arimento puede acredirar lo fino del gusto, entre los deleites, mirando a Dios ofendido? 1 Qué acertada garapiña. 2 No he provado mejor vino. 3. Filis tiene la tortada. 4. Quién agravia los prestiños? 1. Brindís. 2. Hago la razón. 3. Una meréndona es vicio. Como lo que advierto es todo lo que apasiona este siglo, imágenes no entendidas, que con impulsos mentidos, siendo cuerpos aparentes, los finge el deleite vivos. Quién vio verdugos tan fieros, a tormentar tan benignos? En la hoguera del dolor Fénix venturoso vivo porque a lo eterno me llama este incendio que habilito, ay dulce Jesus mío! no entréis, señor, con vuestro sier. no en juicio. O voz! tus tiernos acentos, norte de tu afecto sigo, a tu aclamación me dejo, y a tu verdad me destino. Para que atrastre tu luz, cuando me apremió a su arbitrio, en ansias trémulo el pecho, y el corazón en latidos repitiendo mi esperanza entre tan penosos visos, ay dulce Jesus mío! no entréis, señor, con vuestro sier- vo en juicio. s Fenece la senda en frente . de un elevado peñasco de dos punto; punto es cierto porque ya le estoy mirando. Mide como cuatro pies, . y darás al de un carrasco adía el Oriente: sin duda es este: donde cauando la tierra, mirando al Sol, poco menos de tres palmos hasta una losa, que luego levantarás, y debajo está el tesoro, bien va: este es el puesto, yo cabo. . Pescar esta flora escierto, porque el Gitano de otavio juró sobre su conciencia este suceso, San Pablo; He aquí sa losa, quien fuera Sansón? pero ya la saco exí foras, mas que miro? zapatera, y cuatro saltos. Hombre más rico no han visto en todo su breve espacio la plazuela donde asimples hace compuesto lo Baco. Hay tal riqueza? qué dudo? lo que puede el tiempo cano: ella no me dio del pie? pues doy la agora una mano, una, ciento, mil cadenas, con unos eslavonazos, que pudieran del mayor ser muchos Reyes esclavos. Perlas hay como melones: oigan, y que diamantazos como tablas son, yo quedo de aquesta vez entablado. Rubis como verenjenas, como pepinos topacios, pues granates, o que de ellos: vive Dios que son tamaños: un millón ay de doblones, pues de pesos Mejicanos hay un mar, y no diviso moneda de contrabando. Pero después que soy rico, me a prietan nuevos cuidados: ánimo, dinero mío, alo señor discurramos. Qué seré en el mundo yo? pero mal hago en dudarlo, no ha de ser luego Excelencia quién tiene tantos ducados? Viviré en la Plateria si antes vivi en los Descalzos labraré muy de mi gusto alo moderno un Palació, donde campen las pinturas, de Ruben, y del Ticiano, cuadros, que a toda pared le vengan como pintados. Vestíreme ricas telas atrastraré los brocados. O qué procesión de pajes he de llevar; pues lacayos las tabernas llenarán todo mosto, los mostachos. Luego compraré carrozas, silletas, coches, caballos, tápices, y colgaduras, sin tener del Rey un cuarto. Que de amigos gastaré, sientre ellos gasto a lo bravo, que no al amistad corriente, sise gasta alo remanso, haré explendidos banquetes, atodos daré prestado, si bien quien se paga de esto sunca sale muy pagado. Con esto seré entendido, vaya lo vulgar: no es llano, que no hay poderoso que hable por boca de ganso? Quérranme las damas mucho, tendranme por su galano, pues solo es galán quien gasta poco amor, y muchos cuartos. Pero así se desvanecen los Gallegos, esto es malo, mas no tengo yo dinero? luego quien mejores cuartos tendrá que yo? probaré con mi hacienda lo sidalgo, que no hay sangre mala, donde sobra el oro, y es probado. Baste de discurso agora, y estas Indias recojamos; mas que hará Don Pararata de la pobre Julia, cuando le ha tratado, por ser necia, como un bienaventurado? y Pues no hay Convuentos? darela buena dote, que este trato usa lo señor con las doncellas que ha desfrutado. Y casareme después con algún Sol de Palacio, tan bello, que todos digan, que su hermosura es encanto. Si encanto busca vusted, hele aquí pintiparado. Válgame en esta ocasión el montante de San Pablo, quién eres hongo de cane? Eso me pregunta? el diablo. Creolo, que eres mujer, y todas sois demoniazos. Qué pensaba tu ambición? Qué liarlas en llando: Mira como apura el fuego todo ese rico aparato. Eso diselo a un soberbio, y no a un póbrete lacayos Tostar, y que marte quiero. Tostarme? soy yo garbanzo? No soy Julia, como piensas, que espíritu soy. . San laco. Julia murió, su cadaver es este, que estás mirando. Pues demonio que me quieres? . , Hacerte dos mil pedazos. Tente, impuro basilisco, no me amagues con araños, no quieras que entre los dos, aunque tienes garabato, haya de haber la quellaman una de todos los diablos. O réniego de mi ser! ya Basilio saca a otavio de la clausura, y al Templo conduce el infame paso. Que he de perder esta empresa temiendo estoy, y dudando, pues ya esta oveja perdida busca la espiga del Nardo, Dejadla, Señor, dejadla, sin la sal de vuestra mano, pues loca, de Babilonia pació la adelfa en los campos. En mis iras me impaciento, dejar quiero a este villano, que aquel asombro me lleva furiosamente rabiando. Todo lo que por mi pasa quién dirá que no hac asado? @ BibliotecaNa pero temporales bienes siempre son así, que asados. Voy a saber lo que intentan estas furias con otavio: no más burlas con demonios, de esta me campo hermitaño. 1. Gran prodigio. 2. No le han visto iguallos siglos. 1. Parece, que al Templo por esta calle le conducen. . 2. Ya la gente de la novedad llevada, olas de tumulto crece. 1. Dónde mejor lo veremos? 2. Este es puesto más decente Qué intenta Basilio, cielos! veneno respiro en sierpes. Áspides arrojo en fuego, qué temes siendo quién eres? Temo el favor de Basilio, pues que sabes lo que puede de un justo la intercesión con ese Rey de los Reyes, con ese leoba Sagrado, Salomón Divino; ese a quien de trono le sirven el mayonzafir Celeste, y que yo quise usurpar cuando activo lo impaciente al monte del firmamento batallé con tantos huestes, que a no temblar de cobarde lo venciera de valiente. Esa intercesión te indigna Y mis fuerzas enflaquece porque solamente a un justo puedo temer dignamente. Serena, Fabia, ese cielo, que nunca los Soles llucuen, y se afrentará el Aurora, si esas perlas la desmienten. No caricies mi dolor, deja que mi llanto riegue la tierra, porque en vapores, subes los aires condensen, liquidado el corazón, da que por los ojos se vierte, hasta que sus luces libre lleguen lo cáutico a verse, Vuestra doctrina afianza al alma, para que espere, que a miser icordias grandes, mis angustias se despeñen. Gran virtud es la Esperanza en Dios, empero conviene, que resignación la inflame, cuando por la Fense empeñe. Quise buscar una hermita, mas como soy mequetrefe, yamigo de verlo todo, de aquesta fiesta solemne vengo haber el fin, porque de lo que aquí sucediere haré yo una jacarilla, con que los ciegos alegren todo trasto de mantilla el día de Sántiago el Verde. ̱e Generosos Ciudanos de Cesarea, que presentes al más portentoso caso, que ha visto la edad del Fénix, os convoca la piedad, para ostentaros de Fielos. Este es Octavio, de quien sabéis, que arrojadamente al logro de una beldad, el alma sirvió de trueque. Ya conocido el delito, ansioso a la Iglesia vuelve, después que a nobles vigilias, en oscuro triste albergue, lo que se debió a su culpa, defraudó de penitente. Tan otro, tan desmentido aquel asqueroso temple, que aún el Quérub, que le busca no acaba de conocerle. A la Iglesia, digo, en fin, Padre de familias, vuelve el hijo, que los talentos gastó de prodigo en Mensis. Paraque en su excelsa esfera, sagrado de Dios palenque, publicamente le absuelva, cuanto a ternuras confiese. Crédito mucho de ingenios, empeñarse a resolverse a públicas penitencias, quien tan de secreto ofende la Majestad, que formó al hombre de polvo leve, pasando la nada a ser vana pomba de claveles. Sujeros estamos todos los mortales de vivientes a lo preciso del riesgo, que se burla, y no se teme, mientras el alma infelice la República viviere de este cuerpo, donde el gusto participa a los deleises. Un no sé que ponderoso, aunque de ejistencia breve, ensanchando sus afectos, vanidad que la despeje, por coronarse de rolas, macolla de luces fértil, antes que el Sollas marchite, o las olvide el Diciembre. Ay de aquel a quien alcanza esta no entendida peste! o cuanto de su veneno apura las torpezas albucaro, que festeja elvicio por lo aparente, muriéndose por morir de tan deleitola muerte. Siendo así, que este despejo es un morir para siempre, que a enojos del cielo vive el que por los vicios muere. Y así, pues nos toca a todos. acaso tanto, aproveche la razón sus providencias, pues la verdad amanece. Pidamos a Dios perdón de nuestras culpas, estrene amores el pecho noble. lágrimas, que de corrientes el dolor las autorice; porque el amor las adeude. Imploremos por Octavio entre suspiros ardientes, de Dios la misericordia por la culpa que le premie. Aplauda el cielo este día, porque su estación alegre, su esperada conversión gloriosamente celebre; (te; Misericordia Dios Omnipote pues busca pecadores tu amor sien- Reniego de mi inquietud, (pre de estos afectos fervientes, no quieres que en mi desdoro, a vencimientos me deje? Embaraza este cuidado. Bien dices, calgan los ejes de esos pavimentos once, como en caducos baibenes, rechinen a movimientos, sin que el movimiento cese. Caigan en tortuosos rayos, tanto cometa, que queme el Orbe todo, y en truenos el mayor Olimpo tiemble, Misericordia Dios Omnipor pues busca pecadores tu amorsie Divino Señor, que a ti (pr puedes tú solo excederte, y a todo, por ser lo más después de ti, tanto excedes. Confieso que te ofendí tan viva ejectandamente, que aún yo me admiro, mi Dios que tu bondad me sufriese Pero en tu mismo juzgado, tu bondad dice que apele, en fe del dolor que gimo, de lo airado, y lo clemente, porque mi desatención, con novedad tanto siente el alma que dolorida, no dolerle más le duele, y aún no amarte la desabre, como atesta, y como debe; pero por eso te adora, como siente, y como puede. A más esfuerzo se añade. A más alientos se ejerce, escollo ha de ser Octavio a todo paso rebelde. Válgame Dios, y que inhabil habilito el pielno puede obrar lo activo el valor, todo el esfuerzo entorpece, Qué pena! Qué desventura! gol la 1. Qué prodigio! 2. Qué accidente! Qué turbación! 2. Qué desdicha! Oh pecador, tuque adviertes este paso, no des pasos, que esta procesión te cuesten. Amigos, torced la llave de los ojos, tiernamente gima el alma repetid misericordia mil veces. ((te, ol Misericordia, Dios Omniporen pues busca pecadores tu amor sien Ya de mi coraje aborta (pre. la mina er incendio ardiente que afecta tu debaneo, vil Basilio, que me quieres? Que a despechos de tu horror, esta hechura de Dios dejes. Que en vano lo solicitas: dime, que méritos tienes, para que tanto imposible temosamente sustentes? ̱. Méritos yo? vil gusano me pondero, pero orece mi esperanza, aquella Estrella, cuya luz indeficiente de la raiz de la vara de Jesé noble procede, sin tocar en lo comun original accidente de la culpa, que tu engaño al Adán ingrato prende, progenitor de la vara de quien hablo, y de quien vienen derinándose en el mundo tanta multitud de gentes. No de la Raiz Sagrada, que María solamente de este privilegio digna flor de lunadir le enciende, porque sin mancha, y sin culpa, aún antes que de su Oriente los Divinos resplandores, humanos Olimpos viesen, tu deleznable cabeza, su Divina planta huelle. FEL Dnculibó me nombres a María, gran Basilio, el labio prende, que su intercesión me usurpa aún más almas, que no tienen hojas, y flores los prados, en los más vistosos meses, átomos de oro en arenas los mares, que los guarnecen. Pues si esta fe, Luzbel, tanto tus ojerizas recrece, que hará la pasión de aquel bello Cordero inodente, que muriendo al universo, de morir libró su muerte? la Pasión de Cristo. Calla, no me acuerdes, no me acuerdes la Pasión de Cristo rabio! que si los hombres supiesen cuanto importa contra mí esa memoria, de agentes, a todo el cielo arrastraran, meditando solamente tan eficaz valimiento. cada día instante brever Y para ser infalible, sobra que yolo confiese: Octavio, de esa Pasión olvidado solamente, sus méritos detesió y la sangre que a vertientes derramó su Redempror él se vino a mí que redes labró mi industria en ganarie, que valor gaste en vencerle. Él me dio el alma, si a Fabia gozaba en torpes deleires: y yo, porque este contrato siel cumplimiento tuviese por haber muerto en su tierra Julia, antes que lo ententiesen Fabia, y Proterio, mande a un espíritu, que aliente el hierto cadaver, maña, que resultó resolverse en favor dese villano cuanta dignidad desmiente. Mira como deja al cuerpo el espíritu que atiende a mi obediencia, porque le mando, que le despeje, y esa, que animaba tierra, a ser solo tierra vuelve, Qué asombro! es el demonio? San Abernuncio, San Lesmes: o quien tuviera un Rosario, para cascarle las liendres con unas cuentas, que fueran de benditos San Migueles, ya que aquellos Mejicanos, se volvieron Micaletes. p Esto supuesto, Basilio, y esta cédula, que aleve. Octabio escribió con sangre de sus venas, di, quien puede, libertar de mi cadena un esclavo? Yo, serpiente, que por mandado de Dios puedo hacerlo, cuando quiere: mira rota la escritura, si hay contratí quien lo puede, desde el principio fue nulo el contrato, que no tienen. sobre el ama los mortales el dominio que pretendes. Y así, no ofrecer, ni darla pudo Octavio ciegamente, procediendo de justicia, que se anule, y se cáncele. Para que yo entre volcanes, de Dios, y de ti me vengue. Qué soberbio es el demo nio! Blasfemo, a tu centro vuelve Octavio, Dios te perdona, que por Basilio le debes esta fineza, li bien tu penitencia te absuelve, que contrito; y humillado el pecador, lo indecente de su indignidad renace; porque en Dios rejuvenece a ser cándida azucena de los eternos Vergeles, Y así, con Fabia tu esposa, y Proterio, amantemente; dándole gracias, vivid de tantas honras pendientes, porque en la Sion Divina gocéis diadema luciente, mientras yo de tanto Alcázar vuelvo a ver los eapiteles. Ángelicas promptitudes te alaben; Gran Dios. Estrenen en cánticos tu alabanza aladas plumas celestes. Las gracias, que afecto darle le canten la excelsa plebe; En inmensos rendimientos, mis votos los aires trepen. Y el que curioso este caso leor, y saber quisiere, mirándose en el espejo de ejemplos trabaje verle, pagando con solo un victor al Autor, que se le ofrece.
