Texto digital de Enmendar yerros de amor
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco Jiménez de Cisneros
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Enmendar yerros de amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/enmendar-yerros-de-amor.

ENMENDAR YERROS DE AMOR
JORNADA PRIMERA
Alto escollo eminente, que rasgando Regiones con tu frente, tan arrogante subes, atropellando ejércitos de nubes, siendo sin embarazo, de tu inculta estatura, altivo brazo, ese robusto pino, que escombrando de horrores el camino, para que luzgan bellas, de noche es Sumiller de las Estrellas, y en muriendo la noche, porque Fénix se encienda el rubio coche, sin reservar ninguna, va apagando sus luces, una a una. imná ̱̱ Arroyos transparentes, vihuelas de cristal, cuyas corrientes, con cadencias suaves, a la alternante solfa de las Aves, Pues habláis entre dientes, pues repetís canciones a estas fuentes, decid a un desdichado, que el inconstante Mar ha derrotadó, a vuestra Patria amena, poblada de espadañas, y berbena, que tierra es la que piso? Guarda, no te responda algún Narciso, que des señor en eso, tienes acaso (dí) perdido el seso? las fuentes han de hablar? qué desvarío! de tus discursos vive Dios me río. Pues Escarpín, es nuevo hablar los Montes, di? . Yo no lo apruebo, En el Enboico Mar, del fuerte Alcides, ya que ignorante, mi discurso impides, en Monte transformado, no responde en el paramo salado, incauto Licas, cuyas altas penas, al errante Piloto le dan señas, para que no se estrelle con la Nave, en su gigante pesadumbre grave? Cuerpo de Dios, si tú le conocias, y ese embarazo por tus ojos vias, al Piloto no hablaras, y de ese Monte Lieas le avisaras, y no que en tierra ajena, nos vengamos a ver con tanta pena, tú de lo que has perdido, y yo del aguasal que he consumido? Pero son esas cosas, invenciones de Ovidio fabulosas, de ellas señor te deja, (y de esterrando de ese Mar la queja, pues aunque más te ofenda, no hay duelo entre los dos para contienda, dime, pues sabes tanto, con tal que no examines ningún canto, fuente, ni Ruiseñor de aqueste prado, que hemos de hacer en este despoblado, donde apenas la hierba que le cubre, señas de humana planta nos descubre? Morir en su aspereza. Gran comida por Dios, se me adereza, sirvientes, atended las penas mías, pasado en agua, y sin comerdos días, señor, si yo comiera, vaya con Dios contigo me muriera; pero motirse sin desayunarse un Hombre, que a otro Mundo ha de pasarse, sabiendo, que en tan larga Romeria no ha de haber por un ojo una Hosteria, vive Cristo, qué es trance temerario! Ha Fortuna cruel! Ha tiempo vario! De exclamaciones deja, que aún en Comedias es pensión muy vieja, y a lo que importa vamos. Qué habrá sido del Príncipe? . Ahora estamos con esos pensamientos? Ha Lisarda cruel! tus fingimientos este premio me han dado? Por tu vida, señor, que es excusado dar a los vientos quejas, cuando de sus traiciones ya te alejas. Qué el Príncipe mi Hermano contra su sangre fuera tan tirano, que así me persiguiera! Por eso le cascaste la mollera: y de los dos extremos, Yo me atengo a la hambre que tenemos. Sabe el Cielo, Escarpín, que a ser posible, que mi vida le diera: es infalible, si con ella a suya restaurara. . Eso no hiciera yo. Detente, para: no escuchas estas voces? 1. Sus alas le da el Céfiro veloces. 2 Ataja el Monte; ataja. 1Al Valle se despeña; al Valle baja. Ruido es de Cazadores. Camina a ver donde es. . Ya son mayores las voces, y el ruido. Parte, que aquí te espero, divertido en estas claras Fuentes. Dios me depare en que ocupar los dientes. . Arroyuelo apacible, undoso llanto de ese Inaccesible Atlante, a quien abruma del Etereo Zafir la inmensa suma; o porque se enternece al inmenso tormento que padece; o porque se supura a los Rayos de Apolo, que le apura, juntando gota a gota esa viviente Plata, con que agota de sus membrudos músculos las venas: cuyas Aguas serenas, de una en otra Pizarra, en discursión vicarra, lisonja es de estos Olmos, y estas Flores, donde el Abril trasunta sus colores. Dime. Pero qué veo? de un arrogante Bruto, que el deseo de ser Viento, le dio veloces alas, una Mujer hermosa, cuyas galas émulas son del Mayo floreciente, negándole al conflicto lo valiente, y el aliento robado, del soberbio Pegaso desbocado, ya su fatal ruina entre estos Obeliscos imagina. Válgame el Santo Cielo. En mis brazos redime tu recelo. Que soberana beldad, Cielos, es esta que miro, cuando discursivo admito que se acrédita deidad! con el desmayo, que hermosa ostenta el blanco jazmín! y en sus labios de carmín, qué ufana vive la rosa! Válgame Dios! dónde estoy? Entre mis brazos, señora, donde amanece la Amora, de quien el Oriente soy. Quién sois? Un hombre infeliz, que derrotado del Mar, os vino la vida a dar, y a perderse. . Qué decís? Que desde hoy seré dichoso, pues por tan raro camino me a conducido el destino, quedando el hado envidioso. Cómo así? Como en desdichas vivo tan ejercitado, conozco que envidia el hado, estas que conozco dichas, y así decidme señora. quien sois, y el Reino en que estáis Ya es fuerza que lo sepáis. Yo soy la Princesa Aurora, única, y sola heredera de Polonia. . A vuestros pies, quien ya vuestro esclavo es, afectuoso os venera. Mi vente viene adré dudoso de tal exceso, llega ya. . Raro suceso! , , . Hija mial hermosa Aurora! No hay disculpa que me cuadre. . Jesús, que pena tan fiera! Sabe el Cielo que excusarlo pretendí, sin entender lo que pudo suceder; Apenas los Monteros, pero pidió aquel caballo: mas la Princesa está aquí. Prima; a quién el Alma adora! Estás buena? . Señor, sí. Cosa milagrosa fue. de qué suerte? escúchame, si gustas que lo refiera. a los Sabuesos dieron más ligeros, del cordón, donde gimen, la dulce libertad, y se redimen, cuando de una espesura salió una Cervatilla; mal segura: cuya piel remendada, de blancas Mariposas salpicada, galante parecía al candor que ministra el Sol al día. Late el Can, he insidiosa, en Aire se transforma presurosa; pues cuando no corría, que volaba, y no andaba, parecía: siendo, en confusas sumas, Alma del Viento, y Pájaro sin plumas. Entonces Yo, orgullosa, de verme en la Palestra deseosa, monto en aquella Pía, que en ligereza al viento desafía, en quien tanto me ajusto, que le debió a mi aliento más de un susto; pues viéndose oprimida, de la espuela, y el freno combatida, en indecisa suerte, se cobró en los umbrales de la Muerte. Pero ya desbocada, tascando el freno, furia desatada, pretendió despeñarme, por mil modos? mas sus intentos todos halló frustrados en mi valantía. Y en tan civil porfía, por salir con su intento restaurado el aliento, trepando por las peñas, de unas en otras breñas, se condujo a la cumbre de ese Monte, y cual otro Faetonte, aunque menos osada me viera entre sus rocas despeñada, Si aqueste Caballero, ya le veis, Extranjero, no me librara con valor gigante, de riesgo semejante, pues el bruto feroz entre esas plantas, hecho pedacos yace en partes tantas. Esto es lo que ha pasado, este el peligro de que me he librado, este quien me dio vida, y a quien agradecida estare eternamente, Vuestra Alteza le honre si consiente, que tan valiente hecho, se acrédite, señor, en vuestro pecho. y Tan agradecido estoy, de tan felice suceso, que desde luego confieso, hija, la deuda en que estoy. Los pies, gran señor, me dad, (por el favor que me hacéis. Siempre mi gracia tendréis, no estéis de esa suerte, alzad, quién sois? d. Nobleza me sobra, aún que infelice nací; pero desde que emprendí la suerte que el Alma cobra, todas mis desdichas llegan d eterna felicidad, imás si en vuestra piedad, prósperamente navegan. A hidalgo? . Nunca lo fui, si lo permitan los Cielos, que tenga tales desvelos. Y Cristiano viejo? . i Pues sor Cristiano fiambre, porque aborrece lo hidalgo? Por lo que tiene de algo, muriendo siempre de hambre; y aún en mi imaginación he llegado a sospechar, que de venirlo a escuchar, la tengo en esta ocasión. Notable encarecimiento, y diga, acaso es criado de quien tan galante a andado? Acaso servirle intento. Extraño humor, y arrogante! Hele sacado del Mar. Que le trajo a este lugar? El ser Caballero andante. sepa, pues, notable traza, . que es Infunte de Aragón, que por cierta difención, así su valor disfraza, mira de que me importa Fen él lo verá. Quérrame mucho? Querrá. . De verás? Yo lo prometo. . Duque oíd. Prima, escuchad. Oyeme aparte, Escarpín. Qué quieres? . Será tu fin, si de tu mucha lealtad llego a entender, que revelas quien soy, a Persona humana, porque será acción villana. Sin ocasión te desvelas; no lo diré al pensamiento, bien puedes asegurar. Esto te vuelvo a encargar. Por Dios que es gracioso el cuento, pero notable capricho: . mas ella es Moza prudente, que callará es evidente, y sino, lo dicho, dicho. Haced, Duque, recoger la Gente, como he mandado, y partamos, que el cuidado del Gobierno, puede hacer estos efectos en mí; pues por diferentes leyes, no se permite a los Reyes, que gocen el ocio así. Id presto. . Serviros trata mi voluntad. Ay Aurora, . si como el Alma os adora, no fueráis cruel, e ingrata! . No es bellísima Criatura la Princesa? . Si por Dios: dime, por los olos dos se te ha entrado la hermosura? Clego, y abrasado estoy, soy Mariposa a su llama. Contarlo pienso a mi Ama, . sin que pase un punto de hoy. Vamos, hermosa Rosaura: vamos, Hija. . No dirás, que mirándole no estás. A mi opinión me restaura, que porque tú le encareces le miro. . Muy bien está: otra vez le miras? ya con esta han sido tres veces. . A Dios, señor Escarpín. A Dios; mas cómo te llamas? después, que voy con mis Amas, carita de Sera fin, de corneta, o sacabuche: mira que bien aplicado! El secreto, ten cuidado no se te salga del buche. Bueno es eso; al Confesor no se lo he de revelar; tal harias de pensar? tondrás en mí un servidor. . Mi vida se ha de acabar, Fabio, al paso de mis penas. Puesto, señor, que condenas el rigor de tu pesar, la perseverancia ha sido; en los desvelos de amar, quien suele facilitar el Muro más defendido: díganlo tantas Historias, de que están los Libros llenos. Rendir a Troya, fue meno en sus más felices glorias, que vencer esta Mujer: ay, Fabio, en vano procura, el que nació sin ventura, los imposibles vencer! La caza solicité, por decirla mi cuidado, y al fin ha sido soñado, y del sueño desperté, hallándome en el rigor de un desprecio repetido, an grave, como temido, cuando aguardaba el favor. ̱ Ser el sujeto tan alto, y que en servirla te empleas, puesto que su deudo seas, te hará de ventura falto. Fabio el amor nuca advierte, igualdades en amar, que sabe méritos dar a la más humilde suerte. Solicita imaginando que no es bronce su rigor, y que se concibe amor, de estar siempre porfiando, valerte puedes cortés, de alguna fiel tercera, que bronces vuelven en cera, terceras con interés, escribe, ruega, y verás vencida su resistencia, que amor es comun dolencia. ̱. En mi pensamiento estás, el consejo es extremado, seguirle, y guardarle quiero, Amor, de Polonia espero si fuere propicio el hado, a pesar de inconvenientes, no ser único sucesor, dame de tu aljaba amor, los arpones más ardientes, (para conquistar de Aurora, el hielo que se resiste, y pues a mí me rendiste, contrasta su pecho agora. Digo prima, que es galán. Luego, bien te ha parecido? Tan presto. r. Tan presto ha sido? ̱ Si Aurora. . Diciendo están tus ojos, Rosaura bella, tú sus atentas porfías, que ocu tú alguna viva centella. Yo, Prisma. . Por vida mía, no te parece muy bien? no es galán? es, el desdén excusa, o la cobardía Qué importa su airoso aliento si no me pudo igualar. Todo Prima se ha de amar, para un justo casamiento. Dices bien, más yo me ajusto a mi propia inclinación. Digo que es buena opinión, y que apruebo tu buen gusto. De Vuestra Alteza llamado, adverrido a sus pies llego, Ícaro en sus rayos ciego, mejor dijera abrasado. . Alzad del suelo, ay de mí! quién dijo que yo os llamé? Cierto géntil hombre fue, perdonad si no es así. No os vais, ya que habéis venido mas os puedo asegurar, que yo no os mandé llamar, de esta suerte he divertido . cualquiera imaginación en Rosaura; que es gran mengua que por riesgos de la lengua se amancille una opinión. En que señora mandáis que os sirva? El Rey mi señor, atento a vuestro valor, de que tantas muestras dais, mi Secretario os ha hecho, y al Duque Vriino ha mandado, puesto que el Mar alterado, vuestra fortuna ha deshecho, cuide de vuestra persona. Mil gracias lo rindo al Mar, la dicha que así me aboca. Bien haya el fiero rigor de la tormenta furiosa, pues suerte tan venturosa hallé en el riesgo mayor! de que vivo tan gustoso, que si un Mundo conquistara, y de él, señora, triunfata, no estuviera más gozoso. De dónde sois, me decid? De España soy mi señora, y allí la primera Aurora de mi infancia merecí. Pues que ocasión os obliga, llegaros así a ausentar? es muy larga de contar, que mal, o amor se mitiga, . el arpón de tu rigor, con que me abrasaste el pecho, pues ya en volcanes deshecho, es su alimento su ardor! Si no os cansa la memoria, os la estimaré escuchar. Si en eso os puedo agradar, escuchad que está es mi Historia. Yo soy, Héroica Princesa, (negarle mi Estado importa, . para no ser conocido) hijo de Don Juan de Esforcia, es mi nombre Federico, y aunque nobleza me sobra, por el deudo que acredita de tantas Regias Coronas, no empero en dichas ningunas, pues al llegar por la posta a los umbrales del mundo, para más pena, y congoja, se quedaron tan atrás, que dudando mi derrota, en cas de algún ignorante, que es donde dichas se logran. Nací segundo en mi casa, y apenas gocé las horas de mi juventud lozana, cuando amor, que veces pocas no impera en las voluntades, mayormente cuando sobran partes, ingenio, y valor, porque es infalible cosa, que áplica más sus arpones, en quien estás causas sobran. Vi una mujer, mal he dicho, un Aspid vi; mas conforma este epiteto a su engaño, que esotro nombre a sus obras jamás aunque Áspid la miro, oyó mis palabras sorda, porque aún no debí a mi encant acciones escrupulosas. Diome a beber en sus ojos, una tan dulce ponzona, un veneno tan suave, y una porción tan sabrosa, que ignorantes los sentidos, de tan nocivas congojas; le dieron lugar al Alma, para anegarse en discordias. Di, cortés en pasearla, con recato, tan absorta la atención en su agasajo, que me preguntaba a solas, viéndome ajeno mil veces, en crédito de estas glorias, si sabia de mí mismo, para cobrarme en mi forma. Finalmente estando un día, o cuanto el dolor me estorba, repetir aqueste día! mas no importa, mas no impor padézcalo el sentimiento, y alibiese la memoria, en un jardín, donde el Mar cerca sus Muros de conchas, y donde con rica plata, le ciñe, si no le horla, vi a Lisarda (ay enemiga!) sirena de aquellas ondas, Fatigada del calor. inadvertida, y curiosa, para abrasar toda el agua de un estanque, que fue Troya, cuando incendios de alabastro miro en sus heladas ondas, fue corriendo las cortinas, y yo que miraba a solas, lince tantas maravillas, argos dichas tan dichosas de aquel templo donde amor, todas sus grandezas obra, Consideré dos columnas, que entre las nubes dudosas de un transparente cambray, por el nacas con que adornan de su artifice el primor daban señales vistosas del Non plus Uitra delarte de ser maravillas solas. Breves vasas sostenían aquellas del amor glorias, que sobre dos ponlevies, que manos artificiosas forjaron en cordoban; para ser prisión dichosa de un pie tan bien abreviado, miré la cifra amorosa. Entró en el agua, y entonces, viendo aquel cristal de roca mezclarse entre otros cristales, sin fatigar la memoria, porque en los lances de amor, los ingenios se acrisolan. En su afecto transformado, y cobrado en mis congojas, dije a su mismo cuidado, mudo estas palabras pocas. Lisarda, suincendió tanto queréis en agua exstinguir, en mi podréis advertir, inundaciones de llanto, volved, o divino encanto! y vedme abrasado, y ciego, mas ya a corregirme llego, volviendo a considerar, que mal se podrá apagar un fuego con otro fuego. Incautamente miraba sin reparar, que curiosa de Lisarda una criada. vio mi atención cuidadosa, dio voces desde un balcón, y ella asustada, y medrosa, cuanto era alago del agua, ya fue deel traje lisonja. Salí de aquel laberinto, y asustada, y presurosa dejó el estanque Lisarda, y por abrasarme toda el Alma, olvido una lija, prisión que pudo traidora embargarme los sentidos, en cárcel más rigurosa. Con esta ocasión, hay triste! pude escuchar de su boca razones, que a ser verdades no fueran mis dichas pocas! Faboreciome agradable, y ya la encendida antorcha que se abilitaba llama subió a Región luminosa. Dejo pues en este estado aquestas pasiones locas, por tratar de Sigismundo, la traición más alevosa, que en los Aunales del Mundo, quen tan humanas Historias. Sigismundo en fin, mi hermano que de mayorazgo goza, esenco ar mas dicha, a ve @ona de que por partes generosas. Dio en que Yo le acompañase algunas noches, y entre otras quiso que viese su Dama; porque dijo, que era cosa conveniente, que un Hermano, tan conforme a su Persona, fuese Archivo de sus gustos, pues era acción muy impropia, primero que de su sangre, fiar de atención dudosa. Condescendí con su gusto, y por hacerle lisonja, en premio de estas finezas, que a gratitudes exortan, quise que viese a Lisarda: o cuanto un Amante ignora, que lleva a ver a su Dama consigo, aún su misma sombra! tarde advertí este concepto; harto el corazón lo llora. Vio en fin a Lisarda, y luego las obligaciones todas del deudo, y de la amistad: (ah confianza traidora!) distintas, y separadas, con astucias engañosas, dio en pretender a mi Dama: acción temeraria, y loca. Ultimamente, abrasado entre mil llamas celosas, vide a mi traidor Hermano merecer en pocas horas favores, que en siglos muchos no alcanzó mi dicha corta. Llegó racional volcán, y abriendo a su pecho angosta puerta, para mi venganza conseguí en breve victorias. Pienso que murió el ingrato, y previniendo dos postas, ado pártimo hasta dar en Barcelona. Dónde flerando una Nave, de las Sicilianas Costas, para Sicilia partí, con ánimo, que interponga mi Tio el Conde Fabricio su Autoridad generosa, y aplaque mi airado Padre, dándome en nuciales Bodas a Margarita, mi Prima, Iris de aquestas discordias. Entro en el Mar, y entregando al blaudo Viento, que sopla favorablementes el Lino, halada del Mar garzota pareció en breve la Nave, que siguiendo sudertota, por Montes de riza Plata, hollaba Campos de Aljófar. Pero al cabo de tres días, para más pena, y congoja; se turba el Mar inconstante, el Sol se cubre de sombras, Brama el Euro, gime el Austr llegan al Cielo las olas, pierde el Piloto el Timón, todos en fin se alborotan. Y la desdichada Nave, de unas en otras izozobras, anegada por instantes, las Velas, y Jarcias rotas, ya en el Zafir estrellada, ya sumergida en las ondas. De unos en otros conflictos, con unos Escollos choca furiosamente, quedando por diverfas partes rota. No así, de tendida parba, al rubio grano, se arroja desde la Región del Aire blanco Escuadrón de Palón S, a la desdicha forzosa, para redimir las vidas, irse lanzando a las olas. Yo que para más desdichas (aunque la vida me estorba) destinado estoy sin duda, me con duje a una alta roc, siguiéndome este criado, de donde a una estancia hermosa un Bajel nos encamina, que la tormenta furiosa le derrotó al mismo sitio. Esta, o piadosa señora! aunque con sangriento estilo, aunque con grosera prosa, de todos mis infortunios, es la lamentable historia. ̱. Tan atenta os he escuchado, en mí misma suspensión, que ajena de mi pasión . en la vuestra me he quedado, no sé si diga, ay de mí! que me ha lastimado oíros, y aunque me costáis suspiros . desde el instante que os vi: notable caso. . Extremado, y digno de admiración. Con vizarra digresión tu vida les has contado, pero admírame que niegues el ser que el Cielo te hadado. Esto Escarpín ha importado. Plegue a Dios que no te anegues en tierra, como en el mar. d. Así importa a mi opinión, y a ti en cualquiera ocasión obedecer, y callar. Seré un motisón barbado, seguro puedes vivir. Vuelvo Rosaura a decir, que le miras con cuidado. l. Negarte no es muy hija de mi pecho fuera negarle el derecho, que adquiere mi calidad, sola piedad me ha movido, que fuera ofenderme mal si en acción tan desigual fácil me hubiera rendido, hay quien pudiera decir, . amor tu injusta piedad. Federico, al Duque hablad. Dejadme penas vivir. . La vida os debo en rigor, y podéis asegurar, que os la tengo de pagar. Señora, tanto favor? No es mucho si irracional es un bruto agradeciodo. Aquí me tenéis rendido. Ha si nacieras mi igual! Que tenemos, hay babera, hay incendios, hay volcanes, echas ya por ambos ojos dos dilubios, o dos mares, anda ya el sentido ahorza, tenemos divinidades, andas buscando conceptos, o estamos de Orate Frates: que tienes? . Ay Escarpín! Quieres que llame dos Frailes, que te ayuden a morir? quieres señor confesarte? que te duele? . Majadero, déjate de disparates, que no estoy para sufrirte. Ni yo para consolarte, habla con un mármol de esos que los entiendes, y saben lo que dices, que yo estoy cansado ya de escucharte. Y en acá, por vida tuya Cuerpo de Dios que me partes la mano, suelta señor, hay tal modo de alagarme. Viste en tu vida Escarpín, belleza más agradable, viste más rara hermosura, viste beldad más afable, yo estoy loco Así lo entiendo, aguarda aquí, que en el aire avisaré al Hospital. No me mates, no me mates, dime que te ha parecido? Todo a mí puede agradarme, mas si he decir verdad es el mayor disparate, que yo he tragado en mi vida, el que intentas. . Como sabes que es disparate mi amor? Si tu dices que ocultarte conviene por tus secretos juicios, como constante de Polonia a una Princesa ha de quererte, aunque a darle llegues mil veces la vida, no ves que son desiguales los sujetos. . Dices bien, mas yo con este dictamen quiero ver si por mí mismo, sin que la obligue mi sangre, corresponde agradecida, y también asegurarme si tiene algún galanteo, Y cuando todo llegase a suceder, que podría. Lo primero declararme, y ser de Polonia Rey, y lo segundo ausentarme, pues ya estoy echo a desdichas, Acuérdome que mi madre, muchas veces me decía cuando no podía vengarse de algunas mis trabesuras, pícaro, bellaco, infame, mis ojos te vean corrido, y en malas andanzas andes, pues ya lo miro cumplido, Dios con bien de ellas me saque
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA De hoy más noble Federico en dos acciones iguales, ha de ver Polonia siempre conformes dos voluntades, Tanta amistad me debéis, desde el día que llegasteis a Polonia, que dejando conformes parcialidades de amigos, y de parientes, solícito acompañarme con vos, que un prudente amigo (díganlo mil ejemplares) es el alivio mayor en dichas, y adversidades. Haceisme tanto favor, señor Duque, en esa parte de la amistad que os merezo que ya deseo emplearme en cuanto fuereis servido. Vuestras admirables partes merecen mucho por Dios, y desearé que se halle ocasión para serviros, porque el favor que me hace el Rey mi senor, es mucho, y me ha mandado que trate de vuestra comodidad, desuerte, que nada os falte, tan satisfecho quedo de aquella acción, que aferia mi Estado os diera por ella. Y yo fuera tan galante, a poder ser que oí la diera sin interés. . Dios osguarde, que estimo esa cortelía, mas porque es fuerza que os canse, sabed, o suerte dichosa! Qué decís? Oyenos alguien? Solo Escarpín está aquí. Pues decidle que se apartes Desvíate allá Escarpín. Pienso que me desechaste por sucio, voime al rincón. Ya podéis seguro hablarme. Sabed que de la Princesa, Qué escucho Cielos! . Constante soy Clicie, que su luz sigo, tan de bronce firme amante, que idolatro en su hermosura, como en soberana imagen, ha días que solicito su beldad incomparable. Quifiera en fe de mi amor, pues es forzoso que os hable la Princesa muchas veces, pues mi intercesión os hace su Secretario, y aún pienso logreis mercedes más grandes, por el favor que os ofrezco, que os sirváis de declararle este amor, que os significo, valiéndome en este lance, de un papel que le daréis, asegurando que hallen en mí vuestras pretensiones, sean de afectos amantes: esto habéis de hacer por mí. o ya de aspirar a honores, correspondencias iguales: A quien pudiera pasarle . lo que me sucede a mí? Qué decís? Que es bien que trate de solo serviros Duque, pues de mí solo fiasteis vuestra pasión amorosa. Sois Noble en fin; apartarme es fuerza de vos ahora, que temo que ha de aguardarme el Rey, después nos veremos: quedaos con Dios. Dios os guarde. A quien pueden suceder Cielos, mayores pesares? y ya que a mí me sucedan, porque excusáis que me maten? Apenas gozo del bien, cuando mi suerte inconstante, entre dudosas sospechas, me induce dificultades. a Escarpín. . Ello es sin duda, algunos doblones grandes le ha enviado el Rey, es cierto como ha llegado a informarse que estamos sin un cuatrín: brava panzada he de darme, estás contento señor? Qué es lo que dices infame? quieres que te mate? No. . Quieres que te? Tate, tate, quien vio mayor desvarío. No me apures, no me mates, y tratemos del remedio. Qué remedio? Que embarcarme. pretendo, y ha de ser luego. Luego, sin desayunarte? algun diablo fue este Doque; que siepre que llega a hablarte, te transforma en Belcebú. Date prista . Disparate. No repliques. . Pues replito, y digo, que aunque me mates no he de poner pie en el mar, vete solo si gustares. Eres hombre bajo en fin. Soy sin fin lo que mandares, y soy Escarpintambién, que huele aqueso de Flandes, quieres más, yo lo confieso. Esto es razón, que me cuadre, el Duque me dio a entender que amaba a Aurora, y es fácil de creer, pues ya lo dije, que Aurora al Duque no amase, antes con esta ocasión podré hacer sutil examen para los intentos míos. Ahora bien yo he de fiarme esta vez de la fortuna, en Polonia he de quedarme, y así en servicio del Rey veré, pues llega a fiarse el Duque de mí, si Aurora le favore, y si hallate confirmadas mis sospechas me iré a Cicilia. . Qué haces, no nos vamos a embárcar? Ya no pretendo enbarcarme, y así busca tu remedio, que quien por miedo cobarde deja a su dueno, mejor le dejara en cualquier lanze. Que es miedo piensas que soy lacayo de los que salen en Comedias de estos tiempos, a quien los Poetas hacen tímidos como conejos, pues ya pienso que tú sabes muy bien quien es Escarpín. Lo que veo es que dejarme querias. . Riere de eso, que primero el Sol, y el aire, y los demás Elementos Biblioteca Na harán entre tedos paces que yo te deje. Pues ven. . Dónde? A ver si Aurora sale apacible para mí, después de tantos pesares. Por tu vida prima mía, que si es posible deseches las tiernas melancolías, esas lágrimas que viertes: que tienes por vida mía? Hay prima! no se que siente el corazón que palpita, y entre pesar, y placeres los vienes tiene por males, los males tiene por vienes. Tengo una pena en el Alma, que en álago se convierte, y un cariño tan tirano, que induce violentas muertes Después que en Palacio estamos mi amo parece duende, mas la Princesa está aquí, salir fuera me conviene, no lo sepa el Guarda Damas, o alguna dueña me encuentre, que es peor que quince suegra: y más que cuñados veinte, y me hagan moler a palos. Escarpín. Aquí no huelo sino a ambargrís, y no sé como hayan podido olerme: rendido estoy a tus plantas, hojala que yo pudiese dividiéndome en dos partes serlo de la tersa nieve de esos pies, que comparados con dos ato a eseciones de minutos: mira en que poco te tienes. Tempor la gracia un diamante. Si por tan poco los vendes yo te diré dos mil gracias: nacido al dedo me viene. Y tu señor, dónde esta? No sé qué demonios tiene, que de noche, ni de día no come, cena, ni duerme, anda el pobre embelesado, y es que a Poera se mete. Hay tirano de mi vida! . Por Cristo que se suspende, que fuera si por mi amo la tal Princesa estuviese. con achaques de Cupido? Quizá alguna dama tiene, que le divierta? . Señora, mucho me admira que pienses de Federico tal cosa. Pues tan gran inconveniente es un galánteo dir Verdad es que algo le tiene sin sosiego, una ocasión. Qué dices? Que le divierte, y no muy lejos de aquí. Quién? Tú misma sangre tiene, y con esto queda aDios, que imagino que me espere mi amo, linda fagina, mi discursillo le ofrece, con esto veremos si le quiere bien, o no le quiere: o cuanto el ingenio vale! o cuanto un engaño puedelb. Válgame Dios! qué pesar nuevamente el Alma siente, no hay duda que este accidente la vida me ha de acabar Federico a quien adoro, aunque con justo recato, Cielos corresponde ingrato, perdiendo a amor el decoro. Pero que mucho, ay de mí! si mi pasión, si mi pena él la considera ajena, o qué infelice nácí! Sin duda Escarpín por mí habló lo que aquí escuché, dichosa mi suerte fue, si me sucedieste así, Que un Infante de Aragón, y de un Rey de España hijo, como Fenisa me dijo, de tan heroico blasón, no es malo para marido. En esto magino hablar a Aurora, y disimular la grandeza en que ha nacido, puesto que ella lo ha ignorado, que podría aperecer lo que he llegado a querer si conoclese su estado. Parece que has suspendido prima, con haber hablado la pena de tu cuidado. Antes mayor la he tenidos válgame Dios! si es verdad lo que aquí el Alma escucho? si Rosaura le agradó yo soy muerta. . En tu piedad prima, mis intentos fundo, y como absoluro dueño en ti mi cuidado empeño, pues no ha nacido en el mundo quien de la iras de amor (tal es su rigor tirano) desde el más tosco villano, al más supremo señor, pueda librarse, que es Rey tan bárbaro, y tan impío; que sujeta el albedrío, no habiendo en Dios esta Ley, Acábate de explicar. Digo que de Federico, (pues a tu gusto me aplico) me ha podido ya agradar su término, y cortesía, su calidad, su valor, sus partes, que al más señor en competencias podría excedor, si no igualar: tanto phede la virtud O qué tetrible inquietud . comienza el alma a pasar! sin hipérboles prosigue, que según le estas pintando, juzgo que estás deseando, que de sus partes me obligue, y si bien te pareció, es Rosaura mucha mengua, que te despeñe la lengua, pues muchas veces sevio, que por llegar a alabar su propia Dama un Amante; por necio o por arrogante, venir sin ella a quedar. Dices bien mas si tu gustas, No prosigas, tente para, y en quien soy, prima repara. Pues por tan poco te asustas? Si Rosaura, que el valor que en mi pecho se atesora, en desigualdad ignora, que cosales tener amor, Amor ingualdades hace; porque es absoluto Rey. Es tan injusta su ley, que la razón le deshace. Pues yo me quiero acordar que dijiste cierto día, que era en Damas bizarría dejarse galantear. Sí más no te di a entender (volviendo a tu pemamiento) que desigual casamiento se había de apetecer. Y si este hombre fuese tal, que por su naturaleza, fuera tanta su nobleza que me pudiese igualar? Digo prima, bravamente, e- sin que mi acción lo corrija va apretando la clavija, tente pensamiento, tente, no nos despeñemos hoy, que será grande imprudencia menospreciar la paciencia. En gran confusión estoy . si Aurora en mi pensamiento estará también, ay Cielos, que penas, y que recelos ya dentro del Alma siento. Digo prima que es locura; y mucha temeridad rendirse tu voluntad, en acción tan mal segura, que yo estoy bien informada de Federico, que es hombre de tan pobre estado, y nombre que es sublason una Azada. Pues quien te lo ha dicho a tia Su criado me lo dijo, en vano amor me corrijo, o qué infelice nácí! Ya no hay que disimular, supuesto que el desengaño, por término tan extraño me ha traído a este pesar: pues yo dél mismo he sabido, que es infante de Aragón. Hay prima, que es ilusión; bravamente te han mentido: Pues ya mi amor le desecha Pues en eso ay que dudar, que bien la supe engañar, . y salir de mi sospecha. Corrida estoy de haber dado . lugar a mi pensamiento, que tal fábrica de viento haya en mi pecho fundado: él viene. . Pues yo me voy. Yo también. No hagas tal cosa, examínale curiosa, verás si tu amiga soy: allí escondida deseo . de mis tormentas desechas, asegurar las sospechas, y ver si es digno mi empleo. Amor, en que ha de parar tanto penar, y sufrir, tanto arder, tanto morir, y tanto desesperar. si ya me ves abrasar con tanto desasosiego? Porque niño, lince, y ciego en tan rigurosa calma no das pasadizo al Alma, con que extinguirse del fuego? Pero aquí Rosaura está, debad penas dé sentir. Federico. . Quiero oír que habla Rosaura. . Ya, Federico, no hay quien vea vuestra persona en Palacio? Como no hay ningún espacio, y todo el tiempo se emplea. (ay amor!) en despachar tantos nogocios señora, (ay hermosísima Aurora!) . apenas tengo lugar de comodidados mías. Mas si en algo os sirvo, ya a esos pies rendido está (ay amorosas porfías!) quien vuestro esclavo se nombra. Que cortés, y que galán . todas sus aciones dan a entender, que algún valor dentro en su pecho se oculta, que mirarle dificulta extraño efecto de amor, no me puedo contener. Ya pasan las ansias mías a nuevas melancolías, a recelar, y a temer. He deseado infinito saber vuestra calidad, porque de cierta beldad, cuya nobleza acrédito, estáis en notable empeño. Válgame Dios! si es Aurora Deidad donde el Alma adora, a. como soberano dueño? pero de que pongo duda, si Escarpín me ha revelado el lance que le ha pasado. Ahora es tiempo que acuda, que se va encendiendo el fuego, y no quiero dar lugar a ver el pecho abrasar en más incendios, yo llego. Federico, vos aquí? Y rendido a vuestras plantas; Levantad, no estéis así, que es sumisión excusado, o quién pudiera decirle! . pero suspendamos Alma las acciones, y la voz, que está la sospecha clara; y os dirán que sois juez, que sin mirar vuestras faltas dais castigo a las ajenas. El Rey señora te llama. Señor, el Duque te busca. Dices a mí? A tí te llama. Pues no quiero detenerme, ya voy. Advierte que aguarda. Ya voy si me da ticencia Vuestra Alteza. Quién os llama? El Duque dice Escarpín. Id pues, más volved, que agravia a mi altivez ser cortés con quien respeto no guarda: supo que estaba conmigo, Federico? . No sé aguarda iré a hacerle esa pregunta. Déjale estar, y no vayas. Quiere usted seora Fenisa oírme cuatro palabras? Como no lleguen a cinco vaya diciendo. . Pues vaya, yo la quiero dar? . Qué? Es un favor. Que géntil salvaje aparta, han visto igual majadero, miren que ricas senaguas, con sus galones, y puntas. Eso Fenisa es chanfaina, para lo que suelo dar a mujeres de importancia, y más si son coo tú. Qué sueles dar? Doy palabras. y coces a vueltas de ellas. Que des coces no me espanta, porque es muy propio de bestias. Al precio hay muchas que andan al retortero por mí. Que mal gusto. Pues repara, yo he conocido mujer de tan buen gusto, que daba en querer a su galán mientras más coces le daba. Jesús que grande mentira, mujer hay que tal le agrada? Que en fin en Polonia amáss? Y es mi pretensión tan alta, que temo en mis precipicios las atenciones frustradas. Tanto remontáis el vuelo, sin duda que por Rosaura. lo dice, sin vida estoy . y la cristalina Dama del jardín, que en el estanque hizo maravillas tantas, mezclando en aguas el fuego, porque ardiese el fuego en aguas. Ya señora en la memoria murió para mi Lisarda. Qué lástima! qué mancilla! Como Federico tarda, quiero ver que le divierte, mas con la Príncesa habla, y pues no me han visto, quiero pues mis pretensiones trata escucharle desde aquí: o amor! de tu misma aljaba, dale palabras por flechas, o tus flechas por palabras. Pues digo, señora mía, que son tan tiernas las ansias, sus afectos tan rendidos, y sus finezas son tantas, que cuando no fuera el Duque de heroicas partes, que bastan a dar honor al Imperio del más supremo Monarca, por deudo tuyo, y por ser tan contes. Oh qué bien habla! Merecia tus favores, y en este papel declara con más afectos su pena; cuanto le ha dictado el Alma. A válgame el Cielo! qué escucho? si Federico, en venganza . de lo que le he dicho intenta picarme con esta traza. Que tengo aquí que esperar, su agudeza es extremada, yo juzgo que con vencerla sabrá bien, y pues me aguarda el Rey, de aquí me retiro. . Mucho me tiene admirada, que siendo vos tan discreto como pública la fama deis en tercero de amor: buena vuestra opinión auda, mucho desdice de vos Federiro, acción tan baja, que hacéis mal intercesor. Ay Dios! quién le declarara, . que pretenda por si mismo, pero si es cuerdo bien clara tiene la enigma en mis ojos. Sí mi intercesión os cansa, advertid, que os lo suplico movido de las palabras del Duque. Ya os he entendido, sois mal tercero, esto basta. Leed señora el papel. M. Leedle vos si os agrada, pues por Secretario os toca. ̱. Es que la respuesta aguarda el Duque, y firma escrita de vos misma. Hay más extraña porfía, que no me entienda, pero en sucintas palabras, equivocas las razones, he de decirle mis ansias, a el para que me entienda, y al Duque para que salga de los desvelos que tiene: ahora bien, pues os aguarda, dadme el papel, y esperad la respuesta. Ya se pasa la Princesa a su retiro, a Dios Escarpín del Alma. . A Dios Fenisa del cuerpo. Cielos, lo que por mi pasa es verdad, o es ilusión? la Princesa tan humana conmigo, que siendo objeto de la Deidad ignorada, me favorezca, y me diga entre razones turbadas. Mucho desdice de vos, Federico acción tan baja. Ya pienso que el relojanda de mi amo sin concierto, bravos desatinos fragua: que tienes señor? . No sé. Yo ta poco, y apostara que en aquello que te importa eres un Juan de buen Alma. Quieres callar majadero: ay Escarpín! Ay banvarría! todo es ayes, todo es quejas, o muchas veces bien haya un hombre que llega, y dice a una fregona sus ansias, sin andarpor circunloquios, ni estudiando las palabras, y a dos vueltas de cabeza, porque más te satisfaga, como pájaro en la liga, da con el resto en la trampa. Ay un gran inconveniente. Ya he entendido lo que pasa, mas yo señor soy primero. La Princesa sale, calla. Yo callaré, mas no puedo sufrir tus despejos. Basta, que ánimo un bronce, ay de mí! si en la respuesta repara vuestro ingenio, yo aseguro que desterréis ignorancias. Abierto viene el papel. Es, porque os diga en la cara, que cauto abráis el sentido pues que los ojos os hablan, . Ella se fue, que te dijo? No la entendí, porque estaba cuando me habló divertido, Hay necedad más extraña, lee el papel. . No ves necio, que es para el Duque? Ignorancia de siete suelas, no ves que viene abierto. Ya estaba deseando Federico, con mil amorosas ansias que la Princesa se fuese. Ay infeliz suerte avara! . Qué te ha respodido Aurora? Qué agradecida a tus ansias, te informara ese papel. Deja que en el poga el Alma eres mi amigo en efeto, con segura confianza hice aprecio de tu ingenio. Hay necedad más extraña, . que sin leer el papel se le dieses, no miraras primero lo que decía? Dices bien. En él repará, mira como se ensayona, se enarquea, se encarama, Jesis que cara que ha puesto; que de solo verla es cara, como rechina los diente:! Confieso que fue ignorancia no ver el papel primero. Federico, cosa rara no es para mí este papel, porque solo con vos habla, y estoy corrido por Dios, que tan aleve, y villana correspondencia tengáis: pero. . Yo no lo dije. Esto basta para decir que sois. . Quedo señor Duque, que es muy vana presunción si os persuadas que yo os permita arrogancias en mi descrédito. . Pues ha sido amistad honrada cuando blasonáis de noble, hablar con dobleces? basta, seguid vuestra pretensión, pues Aurora es tan liviana, que amí me deja por vos. Quien tal fortuna pensara! vive el Cielo, que no entiendo lo que decís? Las palabras del papel os lo dirán. Leedle vos. No me agradan estos cuentos. . Pues oídlo Esto va de mala data. Yo os quiero a vos Federico (persuadir) con toda el Alma, que al Duque no, divertirle es bien, de empresas tan altas tratad de ser entendido, que en estas breves palabras dice todo lo que siente la pluma, que es voz del alma. Vive Dios que le ha cojido, danca tenemos de espadas. Váis cómo tengo razón? Siempre la tenéis sobrada, mas hay mucho que decir discurriendo en esta causa, en cuanto a favorecerme. Pues presto veréis trocadas las suertes, quede esto así, y oídme, que fuerza humana, que poder, que tiranía, que voluntad, que venganzas serán bastantes, será posible a poner mudanzas en las potencias sensibles. Pues aún Dios, que es Soberana Majestad, y predomina en las acciones humanas, e inte ligibles, no fuerza las atenciones del Alma, Este es el libre albedrío en quien el sujeto halla como poder absoluto, siempre su primera instancia. Pues cuando, como decís a estos extremos llegaran mis venturas, vos ni yo pudieramos excusarlas. Y en cuanto a que equivocada vive la razón en ese papel, mostradle. Qué fragua mi amo en estos entedos. Y veréis como os declara con diferente sentido lo que Aurora siempre grata a vuestro amor me escribia, Qué decís? Que a sus palabras advirtáis atento. . Ya os escucho. . Pues bien clara está la difinición: ingenio, dadme la traza, . ya que ignorante hice el yerro. Señor, di qué intentas? Calla. Mira que te precipitas. No dices? . Es que repasa la lición, por construirla con mejor aliento, y gracia, Mirad si habla con vos, y si el discurso os engaña. Yo os quiero a vos Federico, persuadir con toda el alma, que al Duque, no divertirle es bien de empresas tan altas, tratad de ser entendido, que en estas breves palabras dice todo lo que siente la pluma, que es voz del Alma. Veis como todo el papel, señor Duque con vos habla, Digo que tenéis razón. Trágola como tarasca. Sois mi amigo verdadero, confieso que fue ignorancia, pero aguardad, que otra duda me descompone. Ya escampa, y granizaban ladrillos, Como en aquestas palabras osdice que divertirme no es bien de empresas tan albas? Porque cuando yo intenté de vuestro afecto avisarla, porque los celos son postas para alcanzar la distancia de amor, quise divertila, astucia bien ordenada ir aaminar el pecho de los sujetos que aman, y así, viéndose ofenidida de mí, porque imaginaba que intente yo divertiros de vuestro amor, enojada me dio ese papel abierto, sin que pudiese obligalla, con prevenirla del hecho, mal discurri, pero basta para ser disculpa mía daros yo el papel bien clara tenéis la satisfación, pues si en mi malicia hallara, visto está que yo no os diera papel que conmigo hablaba: estáis satisfecho ahora? La satisfacción me agrada, mas en la traza que distéis de hacer pruebas, excusadas pudieran estar, pues dicen que en mujeres, y en espadas, es necedad manifiesta pretender examinarlas. Vive Dios, que toda via . cuanto me ha dicho, no basta a asegurar mis recelos, pero yo buscaré trazas para salir de estas dudas: a Dios Federico. El vaya con vos. . Estás bueno ahora? ves como yo te avisaba muy a tiempo de tus hierros? Pues dime, no está enmendada con lo que le he dicho al Duque la culpa que tuve? . Basta para mí más para el Duque no se si es bastante causa, porque iba dado a perros, o como gato sobre asquas, Amor, que causa te di, que no me quieres dejar, sino te intento buscar, porque me buscas a mí? Que pretendes, si nací desigual a Federico, que aunque amor le significo, la mucha desigualdad me advierte la impropiedad cuando a quererle me aplico. Pero aquí está la ocasión de mis ardientes porfías hay amor tus alegrías, que lamentables que son! No tienes amor razón, eres al fin incapaz, ya eres guerta, ya eres paz, ya carámbano, ya fuego, al fin te pintaron ciego, y sobre ciego rapaz. Señor, Rosaura está aquí. Esto me faltaba ahora. . Hermosísima señora, (que mal conciertan en mí la lisonja, y la verdad) cuya hermosura gentil presta flores al Abril, y al día la claridad. Oh Federico! . O Fenisa! a quien no Abril, si no Enero, mes degatos placentero, de mis desvelos te avisa: cómo di estamos de amor? dame el descargo, y el cargo. Es cargo es, que me descargo de Escarpín tan hablador, pues jamás he visto hombre, o lacayo, o escudero, que no sea un embustero. Pues nada de esto te asombre, que está tan introducido en este siglo el mentir, que en él no puede vivir el hombre que no ha mentido. Mienten todas las mujeres. desde que andan en mantillas, sin que puedan reducillas, los dueños de sus placeres. Miente el Soldado hazañero, cuando en sus hechos se enfrasca y miente aquel que no masca, por meterse a Caballero. Deja el discurso ignorante, y dime aquí sin pasión: si tu amo de Aragón es como dijiste infante. Tú sabes lo que te dices? yo he dicho tal en mi vida, por Dios que estás divertida. Ahora te contradices? Miren si digo yo bien, que mentís como el demonio, hay más bravo testimonio, tú te has engaño, y quien tal ha dicho; y sea quien fuere. bien la he divertido. . Al fin eres un sucio Escarpín. Seré lo que ella quisiere: mas oiga a parte. . Si fuera digno de vuestro favor, sin duda os tuviera amor, mi fe señora os rindiera, mas nací tan desigual de lo que os han informado, que no sin causa admirado me tiene suceso igual, y sabe Rosaura el Cielo, que si vuestro igual naciera ninguna como vos fuera, dueño mío en todo el suelo. Que en fin no sois de Aragón, vos el lejítimo Infante? Que me admire no os espante oíros igual fieción. Vive Dios que me ha vendido Escarpín, y que le hadado cuenta de todo mi Estado. Pues Federico, yo he sido, ofeliz, o desdichada, y así estoy determinada, que vos seáis mi marido, vos decís que a ser mi igual me quisieráis? . Es así. Pues ya vuestro igual nací. Quién vio pena tan mortalla. Qué respondéis? Que yo, aquí digo que soy. . No os turbéis, no decís que me queréis? Qué es lo que escucho? Ay de mí! Rosaura se ha declarado, muerta soy. Estoy sin vida, quién vio pena tan crecida. Ya lo tendréis bien mirado, que respondéis? Qué diré. . Acabad. Digo que os quiero. Cielos, valedme que muero. Así al Reyse lo diré, a Dios quedad. Dios os guarde. A Dios Escarpín. . A Dios, solos quedamos los dos. Pícaro, infame, cobarde, por los Cielos soberanos. Cíégale aquí Samantón. Que el Alma en esta ocasión te he de sacar con mis manos, de lo que más te encargué tal cuenta has venido a dar? Si lo erre hay más de enmendar el yerro, descuido fue, yo señor te lo confieso a tiempo, que inadvertido aún no había discurrido en el fin de este suceso. Vive Dios que he de acabar tu vida. Quedo, qué hacéis? Sin mi estoy! ya vos lo veis. Me quiere puñalear. Enpainad el limpio hacero, porque le ofendéis. Es mana, porque dije que en España es hijo de un buñólero, Caballero iba a decir, perdonad el desatino. Cielos, que fuerza, o destino aquí me trae a morir. . Este criado atrevido me ha ocasionado un pesar. Ha dado en Poetizar, y de esto el seso ha perdido. Si Vuestra Alteza, señora, le da a este ignorante oídos, ofenderá su grandeza a vista del favor mismo. Dejadle que me divierte. De hoy más señora le estimo, por la merced que le hacéis. A tus pies estoy reddido, pisa, y repisa esta boca con esos blancos armiños. Leisteis aquel papel? Vive Dios que soy perdido. En esto me he de vengar. Que tengo de hacer, si digo a. que al Duque le di el papel, de ignorante me acrédito, pues no lei sus renglones, y si tomo otro camino quedo con nombre de infame, pues de la verdad desisto; pero venza la verdad, aunque me den por castigo la pena de la ignorancia, que no es pequeño castigo. Señora, audando yo que de aquel favorque admire fuera capaz mi sujeto, porhumilde, y por indigno, y porque a tanto explendor como en ese Cielo miro, no soy Águila que pueda resistir su incendio activo, pues por más que un desdichado advierta el hado propicio, siempre juzga que le engaña, nunca advierte que es benigno Dudoso como refiero, le di al Duque el papel mismo sin ver el secreto de él, confieso mi barbarismo, a quien mirando neutral, y en tal acción indeciso, valiéndome del ingenio, sus esperanzas animo, pues todo el sentido de él a sus méritos aplico. En fin enmende de amor aquel yerro comerido, mas ay Dios! quién tal pensar quién, o dulce dueño mío! creyerá que tus favores. Paso, paso Federico, sabéis vos con quien habláis? parece que habéis perdido el juicio, pues enfrenadle, que por los Cielos Divinos, que os haga quitar la vida: tal atrevimiento miro! vos conmigo descompuesto! conmigo vos atrevido! vive Dios. Guarda la cara, i Señora, estoy sin sentido, perdonad mi inadvertencia, que yo siempre. Ay Federico, como siente toda el Alma, que no siento lo que digo, yo soy mujer tan libiana, que había de dar, ni aún visos de imaginación impropia de quien soy? necio habéis sido, no en amarme, en no entenderme Y así de hoy más Federicó, no entréis en aqueste cuarto, Amor, que mal me redimo. . Pues señora, si ha de ser de esa suerte, humilde os pido licencia para ausentarme. Qué decís? ̱. Que soy indigno de servir a Vuestra Alteza, y así de hoy más me despido, si el Rey mi señor me da licencia, de su servicio. Aguardad, habláis de verás? A partir me detérmino, Cuando? Esta tarde ha de ser. M. ran de orisa? . Esto es preciso. Pues Federico, no os vais, porque tengo que advertiros antes de partir. . Señora, siempre a serviros me aplico. Que a quien estoy adorando, he de tratar con desbíos! . que al dueño a quien rindo el Alma he de perder, hado esquivo! . Quién vio desdicha mayor! ̱. Quién vio rigor más impío! Quién pena más insaciable! Quién dolor más exquisito!
JORNADA TERCERA
TERCERA JORNADA Por esta carta me advierte mi primo el Rey de Aragón la inescusable asicción de el dolor que le divierte, dice que tiene noticia que está en Polonia el Infante, de que estoy tan ignorante, cuanto mi afecto codicia, en esta ocasión hallar la dicha de merecer, darle tan grande plazer, en premio de tal pesar. Por cáminos diferentes, a Escocia, Alemania, Francia, sin temer de la distancia peligros ni inconvenientes, le a salido a procurar, en tan precisa ocasión, lo más noble de Aragón, surcando la tierra, y nar. Qué causa tuvo el Infante para ausentarse? . Señor, ciertos desvelos de amor, que en competencia arrogante él, y el Príncipe tuvieron, de que salió mal herido. Quién? El Príncipe. Advertico tengo el caso, siempre fueron con hechos más inumanos, entre pesares, y afrentas, rigurosas, y sangrientas, las competencias de hermanos? por toda Polonia haré, y cuanto es de mi Corona buscarle, y por mi persona la Ciudad discurrirré, y pues vos le conocéis, iréis en mi compañía, puesto que el Rey os envía. Por la merced que me hacéis, y honores que he recivido, pues tanto con ellos gano, beso vuestra invicta mano. Yo quedo bien advertido, y así vivid con desvelo, que si en Polonia ha de estar, no se nos podrá ocultar, si no le consume el suelo: Hijos bastardos de amor, celos, que sois en la sana, polilla que se incorpora, hasta penetrar el Alma, dejadme, que me queréis? celos, que superior causa os impele a tanto incendio? quién fomenta vuestras llamas? Y vos noche que ya sois, imagen de mis desgracias, por la tristeza que informan, por las tinieblas que guardan, consolad con vuestro ceno a un triste, así la erizada, crencha que en oscuros surcos, os innunda las espaldas, sea perpetua en el Orbe, en oposición de tantas brillantes antorchas, como esos cafiros abarcan: Bravas albricias me pesco, por Dios en esta embajada, de esa vez, no me contento con la más costosa gala; con que prosa le entrare, de que más se satisfaga? porque un buen discurso rinde la voluntad más avara. Pero Federico, aquí no dijo que me aguardaba? si se fue, por Dios que dimos con todo el resto en la trampa, Pero no, que si las sombras de la noche no me engañan, un bulto allí se pasea, si será alguna Fantasma? quiero llegarme más cerca; Federico es, que me aguarda; quién lo duda? él me lo dijo, y el Ambargrís lo declara. quién va . Yo soy Escarpia ̱. que hay de nuevo; de esta traza he de valerme, por ver si este en algose declara, que pueda mportarme. En fin señor, ya tus esperanzas llegarán a posesión Cómo así, Escarpín? acaba. Qué acabe? acabe el demonio albricias, y de importancia. te pido. . Yo las prometo. Pues digo, que en la estacada de Amor, la Princesa Aurora, que te quiere más que al Alma; al criéntulo amoroso, dentro del lardín te aguarda, y aquesta llave te envía, con tal que a las doce vayas. Muestra la llave, Escarpín: Cielos, dicha tan extraña quien la vio! Yo me retiro. Pues te vas? Aquí me aguarda. Y las albricias? . Después. Contigo iré. Aquesta espada he de envainar en tu pecho villano, si de aquí pasas. . Buenas albricias me ofreces! vive Dios, si tal pensara, que al Duque se las pidiera, y la llave le entregara. Noche tenebrosa, y triste, que en oposición del día, o por envidia, o porfía, de ti misma te vestiste: si para el discurso fuiste alivio en los aflígidos, como en mí tan divertidos ya tus efectos están, que apenas al Alma dan con qué halagar los sentidos? Pero no, cuerda has andado, Noche, en tan prolijo empeño, pues en desvelarme el sueño, mas a merecer me has dado: quien ama, siempre ha negado a los sentidos la acción, y así digo en conclusión, que Amor con comodidad, si se ha de decir verdad, no es amor, que es afición, mas de aquella parte abrieron, si mi presunción no es vana, el cuartel de una ventana, y agora señas hicieron. Ce Caballero. . Llegar quiero mas cerca. Quién es? Quién rendido a vuestros pies humilde os llega a adorar, la Princesa es, que ventura! . Sois Federico? . Yo soy. El me ha conocido, hoy . empieza a ser mi ventura, o que amoroso que esta dichosa en extremo he sido, pues tal bien he merecido. d. Deseoso estaba ya, que llegase la ocasión, que pude más desear para llegar a escuchar, señora vuestra intención. Pues la noche nos da en fin, tiempo oportuno, y suave, entrad con aquesta llave por la puerta del jardín. Vive Dios que soy perdido, mal mi aliento se restaura, el Duque es que de Rosaura amante, favorecido, le ha dado llave con quien abra del jardín la puerta, gran desdicha se concierta, si los dos dentro se ven, como pudiera estorbar, un peligro tan preciso? Tederico ya os aviso, que a las doce he de aguardar. A vuestro gusto me ajusto. A Dios Federico. O noche apresura el negro coche, vuela al Antipoda adusto; pero que miro, allí he visto un hombre, si me ha escuchado; yo he nacido desdichado, que mal la pena resisto; si será Escarpín, que aquí le dije que me aguardara, vive Dios que le matara si otro fuera. . Hacia mí se va llegando, esto ha sido, (Dios sabe que así lo siento) lo que me quita el aliento, porque en mi vida he temido, si no suegras, y embozados, de esta vez me matticula, no me volviera yo mula, por salir de estos cuidados, Quién va? C desde la conla a la clín. Vive Dios que es Escarpín, Vive Dios que es mi señor, que ocasión, di, te ha traído otra vez a este lugar? Ahora acabo de llegar, tu debes de estar dormido. Pues dí, en este punto agora, no te di una llave yo, que la Princesa me dio que te diese? Quién? . Aurora. Harasme desesperar, tú me has dado llave, di? Pigo mil veces que sí, no tienes que porfiar, y acuérdate que dijiste, queriendo yo acompañarte, que tratara de dejarte. Perdido soy. . Lindo chiste. . Sospechas quién fuese? . No, Hombresu demonio, que has echo que Aurora agora me habló, y aquesta llave me dio, de que estoy bien satisfecho. Pues Aurora a mí me ha dado T.quiera Dios nonos perdamos. otra llave que te di. Sin vida estoy. . Vuelve en ti. Hay hombre más desgraciado! Noche oscura, terlor de los mortales, porque causa a un tiempo mismo dos llaves había de dar? Eso me da que pensar. Quién vio más confuso abismo si fue Rosaura, o Aurora, quien esta llave me dio. Verdad es que beviyo, puede haber más de una hora, y no a tanto este suceso. Ven aca, no conociste a quien la llave le diste? Vive Dios que estoy sin seso, y que jurara señor, que a ti te la había dado. El corazón me has helado. Pues no pierdas el valor. que pues hice el yerro yo, ya he llegado a imaginar, como poderle enmerdar. si bien por el buen olor presumo que el Duque ha sido, sea quien fuere, advertido he de enmendar este herror. Deja señor los desmayos, ojo abizor los lacayos, que quieren bien a sus amos. abismo de temores, y recelos, noche imagen oscura de los celos, archivo vil de escándalos y males, si eres de las traiciones instrumento, si de los robos mudo eres testigo, y de los homicidios fiel tercera. Ánima, pues miremontado aliento calla el ardor, que en ti sola mitigo, serás noche de hoy más mi compañera. No pases de aquí señor, esto por merced te pido, que yo me ofrezco a sacarte de este ciego laberinto, sea el Duque, sea quien fuere, yo vengo bien prevenido de lo que tengo de hacer. Ya, Escarpín, me detérmino a seguir tu pensamiento, aunque me ponga a peligro de aventurar esta vida. De tu cuidado me río, que esto se tiene de hacer sin Requienes, ni Ejorcismos. Pues advierte, que en la calle hay un Hombre. . Ya le miro, y debe de ser sin falta el Autor de este embolismo. Ahora bien, abro la puerta. Si no me engaño, ruido hace con la llave. . Advierte, que has de hacer lo dicho, y cuenta con mis espaldas: ha Caballero? a quién digo? Vive Dios que me han llamado. Cautelosamente digo . su nombre; dé donde diere: o señor Duque de Ursino! Perdido soy, vive el Cielo, . que el Hombre me ha conocido! no tengo que recatarme; quien tal hubiera creído! Quién es? Un servidor vuestro. Algunos males indicio; . tal me vino a suceder! es, acaso, Federico? No soy Federico. . Pues quién sois? Del Rey un Ministro, y mándome que os buscase con toda instancia, advertido, que no me fuese sin vos, que importa a su Real servicio consultar con vos un caso gravisimo. . estoy perdido! . paciencia, Amor, esto in perdiendo voy el sentido! Venid, pues. . Ya os acompaño. Cierra, como tengo dicho . en entrando, y deja puesta la llave. . Ya te he entendido: a medida del deseo sucede: quien habrá visto sutileza más notable. Ahora bien, abro el postigo, y dejando por adentro cerrado, osado me animo pisar el verde Jardín, de hoy más oriente divino, donde mi Aurora amanece, por quien ahora soy Judio. Mas el impulso suspendos porque si mal no diviso, gran tropel viene de Gente que cuando el Hado enemí, parece que no conspira, riguroso, y vengativo, entonces, al mismo instante, para mi mayor conflicto trueque la suerte: hah tirano! que bien un Discreto dijo, que en ser mudable diseñas lo instable del tiempo mismo. Por si es Justicia, de aquí cautamente me retiro, no me conozcan el Alma: perdiendo voy el juicio. . Si las sombras no me engañan, sospecho, que de allí he visto salir un Hombre. . Señor, sospechas no, cierto ha sido lo advertido, un Hombre huyó que estaba en este postigo A30 señor, con cuales disignios? Pues síganle a toda priesa, y advertid, que muerto, o vivo le tragáis a mi presencia. 1. Las alas del viento imito. 2. Yo también te voy siguiendo: Vos Conde, venid conmigo a Palacio, que os prometo, que el deseo con que vivo de hallar al Infante es tal, que aventurara peligros, por darme este parabién. Justamente el dueño mío, fia gran señor de vos, este cuidado que admiro. Apenas llegué a Palacio, cuando el hombre fementido que no pude conocer me dejo, y sin ser más visto por diligencias que hice (algún demonio imagino que fue) se despareció. Al Rey busque, pero quiso mi suerte, que los cuidados de aqueste Infante perdido, le llevasen de Palacio, y por Dios que estoy cortido, y aún me obliga a sospechar, si anda en esto Federico, que me pesara por Dios, pero es engaño preciso, pues él acompaña al Rey: ahora bien abro el postigo, Cielos, hacedme dichoso, ya que me aliento atrevido, De notable peligro me he librado, siempre fue perseguido un desdichado, abro la puerta; y entro, amor, ya habéis llegado a vuestro centro, dadme dichosa suerte; o las postrimerias de mi muerte. Plantas, flores, y rosas, lozanas unas, otras olorosas, en cuya pompa amena el jazmín se traslada a la azucena; y la azucena hermosa, cambios dispensa con la blanca rosa. Pues todos sois amantes, pues vegetablemente sois constantes, advertidle a mi dueño, porquien amante vivo en dulce empeño, ya que mi amor ignora, que llanto vierto porque soy Aurora. Pabellón Turquesado, camblantes piropos matizado. de cuyas antorchas bellas, rayos despiden, cuando no centellas, siendo de los mortales, arbitros de los bienes, y los males, si en mí vuestra influencia, benevola se anima en competencia de los hados impíos, dad dulce asilo a los intentos míos, y en próspera fortuna, surja mi nave sin tormenta alguna. Frondosa selva de árboles hojosos, Ruiseñores con silvos amorosos, fuentes vertiendo risa, azucena con cándida camisa. Pues todos asistis a mis amores, pues amor os transforma en varias flores, un tiempo racional es, advertid a la causa de mis males la dulce pena mía, antes que os ilumine el claro día. Hibleo hermoso, cuyas flores bellas, se acreditan ropacios, si no Estrellas, a quien estos cristales depósito de perlas orientales, bañan con dulce risa, para que al Alba llamen más aprisa. Pues sabéis que la Aurora, con canbiantes de Ofir, hilos os dora, y para vuestro día no hay más Aurora, que la Aurora mía, si la viereis, decidle, que el más constante amor, el más humilde amante que la adora, lágrimas vierte, cuando perlas llora. Parece que siento ruido. Rumor parece que siento. Es Federico? . Yo soy. Qué gusto! todas las venturas mías, Ay Federico, que llego a merecer tus abrazos? Hay mayor ventura Cielos! ado de aquel pasado desprecio, Aurora, viéndome ya determinado, y resuelto. ausentarme de Polonia, gran dicha me ofrece el Cielo. A la suave fragrancia de estos jazmines, con menos recelos de algún cuidado, Argos de mi honor despiertos, os conduzgo Federico. qué escucho, válgame el Cielo! sin duda que Federico fue el llamado, el juicio pierdo; lto matarele vive Dios. Sin que presumáis soberbio, que daros esta ocasión, ha sido para poneros escrúpulos malnacidos, en el valor que profeso, pues para atenciones vanas, y inadvertidos recelos, venir yo conmigo misma, vasta, para que resueltos queden en polvo, y ceniza los más osados esfuerzos. Vive Dios que de sus iras estoy transformado en hielo. Y así advertido, y cortés, pues he llegado a saberlo, acreditad con verdades, las dudas en que me veo, decid si sois de Aragón el Infante. . Aquí me pierdo, que diré; pero que dudo, T Ir ocasión, y él sitio a un tiempo me dan motivo: yo digo a la Princesa mi intento, pues advirtiendo mi amor, y que es engaño, supuesto, de Federico el Estado es sin duda caso cierto, que indignada contra él, y agradecida a mi afecto, dará vida a mi esperanza, escuchad señora, os ruego. En qué divertido estás? No admires si me divierto, considerando las dichas, bien mío, en que a ver me vengo imajinaba en mí mismo, con que frases, y conceptos, exajerar mi ventura, y me respondió el silencio, admira con sola el Alma, o Federico este empeño, que si como siento en ti, es el amor verdadero, ha de enmudecer el labio, ya de explicarse el silencio. O qué retórico estás, y pues ha llegado el tiempo, decid quien sois Federico, y no me tengáis suspensos los sentidos, si os agrado. Amor, pues tal dicha emprendo y adquiero mi calidad, estas venturas que veo, escuchad Aurora mía. Cielos que escucho, que es esto por Aurora me ha tenido, mas honor disimulemos, pues como puedo sufrir en mi altivez, tal desprecio. Del Invicto Onceno Alfonso que en Regio dosel electo, de Aragón es el Atlante, si puede Aragón ser Cielo, hijo soy Aurora mía. Ya son muchos impropetio advertid que hablando estáis con Rosaura, y me molesto, ndo os merezco yo, empecéis a darme celos. Cielos que escuchó, que hoy apenas salgo de un hierro cuando en otro me embarazo, o yo he de perder el seso, o he de acabar con la vida, no hay un rayo santos Cielos que consuma un desdichado; para cuando son los tivenos, para cuando son las iras, para cuando un monjibelo. Traidor, con tu misma daga he de penetrar tu pecho. Esta que escucho es Aurora. Mi prima es esta, temiendo fortuna, estoy un gran mal. Aguarda vil Caballero, Duque infame, no te ocultes, que por los divinos Cielos, que he de quitarte la vida. Yo estoy en notable empeño de la puerta del jardín el norte he perdido, Cielos que he de hacer, que el Rey asiste en este cuarto primero, y si a la Princesa escucha, la vida, y el honor pierdo. Este sin duda es el Duque, matarle, o morir espero, que aunque él se fio de mí, y yo tan insulso, y ciego, ignorando mis venturas di a sus disignios aliento, la correspondencia noble, cesó cuando el tamprotervó, menospreciando de Aurora; y haciendo de mi desprecio cautelosamente quiso quitarme el honor. Qué es esto? un hombre opuesto me sigue, en la mano el limpio acero: si es el Rey . Rinde villano la vida. Morinespero. . Ay de mi! mayor desdicha es esta que considero. Fe derico, hay desdichada. Penas, qué es esto que veo, Rosaura es esta, ay de mí! Cente de mi guarda, presto presto luces al lardín, matad a quien sin respeto, ha profanado el Palacio. A tus pies tindo mi acero. Mi acero a tus plantas rindo, Qué es lo que escucho, que veo Aurora, Rosaura, como a estas horas? . Soy de hielo. En mármol me he transformado En el jardín. . Oye atento En peso estaba la noche, y en su eclíptica el, Lucero; pero no quiero cansarte, con retóricos rodeos, dejolos aparte, y digo, que molestada del tiempo, bajé a este jardín adonde lisonjeada del viento, gozaba de los jazmines dulce fragrancia el aliento, cuando el Duque estoy mortal atrevido si grosero o pudo ser que ignorara lo infinito del empeño, quiso rendirmen palabras, a quien con su puñal mismo que le saqué de la vaina, rayo en mi manos sangriento, quitarle quise la vida. ediy yo que escuche el estruendo hallando de este postigo el paso libre, me aliento a la defensa, señor. En baño el enojo templo, llevad al Duque a una Torre, y fulmínese proceso contra él de este delito, para que pague su cuello el protanar mi Palacio, y a Federico a quien debo de Aurora vida, y honor todos sus gajes aumento, siendo de hoy más mi privanza. gran dicha me ofrece el cielo, Federico, dueño mío. O Cónde amigo! oh Alberto! Dadme mil veces los brazos. Y mi amor también con ellos. Señor, veis aquí al Infante. Qué decís Conde? Que es cierto. Advertid, que es Federico mi Secretario. Y me precio con ser de Aragón Infante, de ser escudero vuestro. Dadme los brazos sobrino, y ved también en que puedo serviros. En que Aurora sea, si amándola la merezco, mi esposa. Si de ello gusta, sobrino yo lo concedo. Como a quien debo la vida, no he de estimar? Fuera de esto, humilde señor, te pido que al Duque no lleven preso, antes como Rey tan sabio, le absuelvas, pues que los hierros de amor se han de perdonar, según el común proverbio, remitiéndole esta culpa, para que en dulce himeneo, merezca a Rosaura hermosa, a quien le suplico, y ruego le de la mano. Y el Alma. Yo por dichoso me tengo. Y yo le vuelvo a mi gracia. Y a mí que de estos entedos, solo he sido el trujaman, que paga me das? qué premio? A Fenisa por mujer. Y mo ha de ser, en pelo? Seis mil ducados tendrás, y aquí Senado discreto, a enmendar hierros de amor, da fin su Autor, los deseos de serviros le estimad, que no áspira a mayor premio.
