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Texto digital de Engañarse engañando

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Atribución tradicional
Guillén de Castro y Bellvís
Atribución estilometría
Guillén de Castro y Bellvís Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Engañarse engañando. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/enganarse-enganando.

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ENGAÑARSE ENGAÑANDO

JORNADA PRIMERA

ni perdidos los. . Ni pequeñas is . Entre estas peñas ired que tenga oídos, deda impedir en ti slenguas del corazón, orque más ocasión ga el fiarte de mí, confiaré primero cosa harto importante. Pues la menor es bastante, nenos prevenciones quiero. en quien es tan gran señor, de es cuando menos, de España tande, diligencia extraña ve el buscar causa mayor. e que te sirve un criado las pocas partes mías, nque de tan pocos días, o a servirte obligado? ye, y sabrás lo que pasa. nis trabajos prolijos, stengo en dos hijos, soles de mío ,que tiene, profesa, y apura una rústica cordura, un prudente desvarío, que es dar en no ser casado, y en esta conformidad pide al campo soledad, y rinde al monte el cuidado, Con no usados pareceres, dice, que por no tener causas de admitir mujer, se guarda de las mujeres. Esto he llevado al compas de su gusto, con menor pena; pero ya mayor la causa, lo sientomas. Y es porque veas si pesa; que habiendo ahora heredado de sus padres el estado de Biarne su Princesa, por ser mi parienta, aplica intentos de ser su esposa, teniendo tanto de hermosa, como de grande, y de rica. Vine de Madrida darle estas cartas, y a pedirle vuelva en sí: más persuadirle no es posible, ni obligarle. En seis días que ha que estoy en esta que aún no es aldea, donde sus años emplea, y yo por los ay Ni aún a ver en tu retrato una divina hermosura, tan extraña es su locura, y tan rebelde en su trato. Llegaste tú en estos días buscándome, buena suerte fue de mi fama, a ponerte. Adolfo en las manos mías. Y por las quejas qué al labio precipitaba tu enojo, he visto (si no fue antojo) que te persiguen por sacio. Pues con tan grande pasión es malicia la triogancia, que ya tsene la ignorancia a la ciencia por traició Si tienes lo que imagino, siate de mí; y ordena para salir de mi pena, un consejo, o un camino. Y confía? . Pues me das causa libre; sin recelo digo, qué bajo del cielo, no hay hombre que sepa más que yo de esta superior ciencia, ya tan abatida, pues aunque es la más prohibida; es sin duda la mayor. Pero pensar que torcer se puede él libre albedrío, es engaño, es desvbrío: lo que se puede peden es buscar medios humanos, que en la inclinación robustos, puedan prometer los gustos de los ojos a las manos. Esto haré yo con un medio en tu hijo; es entendido? Tanto como bien nacido. Mas fácil tiene el remedio, que los de ingenio igual is vivas aprensiones miden las obligaciones para el bien, o para el mal. Y así el hombre es quien imprima el valor discursos sabios, siente al peso los agravios, que los favores estima. Tiene mi hijo el Marqués (ay si la pasión es mía!) una sabia bizarría a una arrogancia cortés. Una ver dad apurada, una palabra constante, una Braveza pujante, una valerosa espada. Una prudencia admirable, y un prevenir tan honroso, que es falta en él, pues dudoso le obliga a ser incasable. Él viene, calla, y espera lo que de él te he prometido. Señor, siguiendo he venido tus pisadas, quien creyera que tan lejos te apartaras, sin acompañarte yo? No he querido. . Por que n Porque solo me dejaras con Adulfo, estar culpando tan extraña condición, Marqués pues dar ocasión, afligiendo, y no obligando, a que algún consuelo grave esperen las ansias mías, de quien aún en pocos días sabrás lo mucho que sabe. Si lo sé, y con más razón, cuando es su elección más cuen siento que con él se pierda en tu boca mi opinión. Y quisiera que este agravio tú, señor, me hicieras antes con un millón de ignorantes, quecón solo un hombre sabi o formará con tan sobrada razón, porque el tener opinión ntresabios, es tenerla. Mas quiero volver por mí, si es que tú me das licencia, a que Adulfo en tu presencia oiga mis disculpas. . Di. Apenas con la razón que me dieron años breves, mendi el término fatal que hay de la vida a la muerte. Cuando las luces del mundo reconocí, haciendo siempre con más enteras edades los discursos más valientes, Y ninguna hallé, la cual fundamento no tuviese en la verdad apurada, o en la opinión aparente. Si no una, y es, que el hombre a la mujer encomiende su honor, y que ella fin él pueda enturbiarle, o perderle. El puro honor que levanta, el santo honor que merece, las más robustas murallas, los Alcázares más fuertes. Quiere el mundo que los hombres confien tan fácilmente del inquieto cuidado, de la libertad ardiente, Del no os pryo albentio, de la gos ución alegre del bachia pensamiento, y de la flaqueza débil debua mucer que ella misma se comonte, poro que tiene, cuanto mayer hermosura. los enemigos in as fuertes, Sin que le bas o el cumplir lo l y la honra que defien para que faltas ajenas no le alcarcen. Cómo puede ser buena una ley tan mala, que castiga al inocente? Como pueden ser sufribles sus rigores, pues consienten que honor debirtudes propias ajenas culpas condenen? Donde no hay culpa ha de aben castigo? Jesús mil veces, que capricho tan extraño, que injusta, que ciegamente hizo esta ley quien la hizo, que no es posible que fuese sino algún bárvaro, loco, traidor, necio e imprudente, Y apretando más el punto, cuando uno dichoso acierte con la honestidad que busca; con la virtud que pretende. Escaparse ha por lo menos de qué a tiempos la celebren mil ojos que la combaten, mil gustos que la apetecen. Pues si contra honor, y vida las intenciones ofenden, quien de tantos ofendido, peligroso, vive alegre? Y si esto es verdad, es justo que por darle descendientes a mi padre, me dé a mí, con premisas tan crueles, peligros que me congojen, temores que me condenen, afrentas que me amenacen, y amenazas que me afrenten. Hiciera el cielo, pues pudo, (templando los accidentes) las malecias de algodon, y de bronce las mujeres. O a pesar de quien las hizo, derogue el mundo esas ley podré casarme yo, mas no siendo de esta suerte. Pues se qué mujer desea quien comúnica mujeres, su deleitable hermosura, su lisonjero deleite. Huiré en las soledades de estos campos, que florecen para dar a secos troncos otra vez lisos jas verdes. Y de estos montes ufanos, en que a los años previenen un tiempo mola lo fuego, y otro derretida nieve. Contemplando ejemplos vivos en las cosas diferentes, que para ser naturales, artificiosas parecen. Mirando, que en fértil tierra, nunca agradecidas mieses dejaron, por culpa suya de cumplir lo que prometen, Notando en altas rocas tal soberbia, que parece que dan causas a los vientos de que sus firmezas prueben. Advirtiendo desengaños en las desiguales suertes, con que se animan las plantas, y se dilatan las fuentes. Admirando las piedades, con que a tiempos mansamente templanzas miden los cielos para que las aves vuelen. Viendo las aguas, las hojas que murmuran, y no ofenden las márgenes que las guían, y los aires que las mueven. Viendo la palma, que ingrata la llaman, siendo obediente, pues por dar gusto a su dueño con la pesadumbre crece. endo el jabalí arrogante, que de la cobarde! enmienda la infame fuga con la valerosa muerte. Viendo en fin, si el persamiento por los aires se entretiene, baja al valle, sube al monte, rompe el cielo, al sol se enciende, Que a las destempladas quejas, a los suspiros ardientes todo alienta, todo calla, aunque parezca que siente. Y así mientras ocio, y paz tenga España, los laureles de estos Horizontes quiero para coronar mis sienes. Y en viendo que el Español Monarea, invencible siempre, contra enemigos comunes desnuda aceros valientes, iré yo entonces, iré donde mi valor esfuercen gallardes imitaciones de mis nobles ascendientes. Entre tanto, no es mal modo, ni mal ejercicio es este: para que robustas fuerzas tomen acerados temples para pelear después: pero por las faldas viene de aquel monte un jabalí, perdona, porque no deje de mostrar, que lo que digo con lo que hago conviene. A diós padre, Adulfo a Dios, murmurad piadosamente mis rústicas opiniones, pues altos motivos tienen. Qué te parece; tendría esto remedio? . Hate yo milagros, pues ya llevo efetos de ciencia mía. El jabalí fue fingido, a caz esta bella hora la contempla. . Y suspendido. l. Oye en la misma figura de la tal Princesa, viene, de Bierna, que no tiene menos que tanta hermosura. uy La hierba que con los pies desvía, oprime, y quebranta, parece que se levanta con más orguso después. Qué soberanos despojos, para deslumbrar con ellos parece que los cabellos hizo rayos con los ojos. Bizarro adorno; convida a hierla con lengua muda; no hará poco, si es desnuda tan bella como vestida. ̱. De ambas suertes ha de bella, porque se incline, y se espante el Marqués. . Causa bastante para ena morarse de ella. Ya viene, los pasos guía, tras mi ven . Voiresiguiendo Fiero animal, porque huyendo afrentas tu valentía? Qué robusto jabalí perdí por ser más ligero que bravo buscarle quiero junto a esa fuente, que vi. Una mujer, que tendida sobre la menuda hierba respeto ajeno conserva, y a propia deidad convida. Siguiendo mis pareceres, los ojos pondré en los pies, mas que hombre si lo es; usta de de ver mujeres? el lartras lque fue a no verlas, y las ve, mal hace en huir de verlas, Y más de esta, pues apura el más suave sentido, dando extrañeza al vestido, y donaire a la hermosura. Es un imposible, es bello junto cuanto en ella viene, viven los cielos que tiene un alma en cada cabello. Dormida está con despiertos ojos: mas si así cerrados. son imán de los cuidados, qué fueran estando abiertos? Y que sabrosos agravios hará si en distancia poca tiene mál fil en la boca, como coral en los labios. Los soberanos despojos que vi en lo demás, dejé, porque el lisonjero pie se me ha llevado los ojos. Ay Dios, con que hechizo admiras con que impulsos enloquece un pie así, porque parece que lo hurrá quien lo mira: Que en los Eliscos de amor, tanto es más dulce lo hurtado cuanto en un jardín cerrado lo hurtado sabe mejor. Pero por donde ha venido esto aquí, parece sueño; que hermoso mundo pequeño dilatado, y encogido? Si sería atrevimiento llegar mi mano a su pie, o a su mano, en quien se ve nieve pura, elarme siento. Ya recuerda, el soberano respeto con que la veo, tanto allenta mi deseo, reporra mi mar Ya se va, quisiera ha y no puedo, hay cielo santo, to con que hechizos, con que encan se vuelve, me mira, y calla. Hacia el bello estanque llega, parece que se desnuda, nadando quiere sin duda, darojos al agua ciega, y abrasarla, que crueles favores, mas de no oírme, para ella han de servirme de antojos esos laureles. Por los aires se despoja del vestido, ay cielo mío? que bien abraza lo frío, y que bien lo ardiente arroja. Ay de mí! quién hay que apruebe en mí tan cuerdo sosiego? dando a martirios de fuego elevaciones de nieve. Qué airosamente divide el cristal que no recela: o hermoso bajel en vela, sol desprecia, y viento pide. Con que cuatro remos boga por el agua ya no fría, mas ya bebella querría, por librarla, hay que se ahoga. Don Fadrique: qué será? ven AJulfo. . Galán es. Ya señor, está a tus pres, y besa tus manos ya. Y yo mis brazos le doy, a que vienes? que me das gran cuidado A esto no más, Muy obligasto te estoy, que en tus pustos, el dejar a Madrid, extremos son. La mayor obligación tiene en mí el primer lugar, Adulfo, en esto es Fad antipoda de su hermano. A mí no me das la mano? Que a su servicio me aplique le suplico yo. . Gonzalo. Vuestro soy, qué hacéis señor? Gastas siempre buen humor, Todo lo demás es malo. Fadrique mucho estimad a Adulfo, que es hombre grave; que obliga, merece, y sabe. Esa es mayor calidad. Está mal autorizada, por poco favorecida. Quizá por no conocida deja de ser estimada. Qué hay de Corte? . Qué es, en ella sabio el contento, aseado el lucimiento, y cortesano el valor. Las ostentaciones graves y agradecido el trabajo, Y de las tejas abajo, qué hay más? . Eso tú lo sabes. Pues yo lo dliré: Airambién quejas, que los tiempos miden, por haber muchos que piden habiendo pocos que den. Ay señores, hay criados descontentos, y afligidos, los unos por mal servidos, los otros por mal pagados. Ay quien la queja anticipe del agravio por venir, esto pudieran decir las Gradas de san Felipe. Y que yo lo calle es justo, ay pues, dejando las verás, sidelísimas tenderás, que vended tasado el gusto. Por onzas las más preciadas, por libras las menos bobas, y las necias por arrobas, d mo vinagro Ay gatos, que siempre artuñen; mansos hay sin cencerros, entre todo aquesto hay perros que después de muertos grunen. A pícaro callad, e el murmurar no es razón. Donde no hay murmuración, no cabe graciosidad, ruévolo con el lacayo de las comedias . Han hecho algunas? . Qué han satisfecho desde el censurante al payo que ha sido hacer maravillas, con las casas hasta el tope. Cuyas han sido? . De Lope, ve nacio para escribillas. las mi lengua se reporta. Loco de qué te inquietas? Ay aquí algunos poetas e los cultos. . Pues qué importa? Pues tendría yo más vida, cuanto a Lope de Vega y esen que alabo? . Ciega sión. . Y no conocida. Él es honrador de España, lla es bien que le autorice. Y quien eso contradice magino que se engaña. Ya viene el Marqués, dudoso lo que le ha sucedido. Si viene restituido si mismo, soy dichoso. 4. Con tan confusas ideas: ve he de hacer, . Hermano? Hermano? Dame. . Ten. . Dame lamano: Tú verás lo que deseas. Los brazos me da, y perdona si te hablo tibiamente. Marqués. . Cierta causa. Ditente. ssi descortesía al ona, No qué tienes, di? . Me condena sin culpa mía una pena, que vence porque rfía. Di por Dios. . Vete G Sí, que en cualquiera o de verás, todo gracejo aunque sea cuerdo, es ma Tras aquel jabalíro feroz con pies cobardes desmer corrí; pero venció mi ligereza, porque el volaba, cuando yo corría: así dejo del monte la maleza, y hacia la margen de una fuente fría, que aún vez no estanque deudas tales, que envidias fuero, le pago encrista es. Llegó llegue, y en una cazadora, injuria de Diana, y de Cupido, tendida sobre flores vi una Aurora; via la sombra del cielo un sol dormido como noche, del día vencedora, porque estando en sus ojos escondido, participaban de sus partes bellas, imitando la Luna, y las Estr las. Su adorno, aunque gentil aséviolento por los ojos fiando a su be eza toda mi admiración cuando vi atento que en lo que es lo demás torpe perez de sueño vil, fue en ella altivo alien pues con atrevida gentileza, recordo que en aquellos Horizontes. temblaron como yo, también los montes. Levantose con ojos más piadosos haciendo más severa su persona, seguila, porque impulsos amorosos la cortesía al ánimo perdona: tre y en muchos laureles, tan hermosos, que pudieran servirle de corona, como para mirarla hurtara, saque y escondí la cara. stanque, vi que consultaba, el ca la sol po con los ojos, ra como dar al viento libre agudas flechas dio para el aljaba del díos vendado, y a la hierba abrojos amorosos también, dando poderes suyos a desprendidos alfileres. Fue librando con mano generosa broches, cintas, lazadas, y listones, que de su compostura milagrosa el han candados, siendo corazones, y casi tan ligera como hermosa, dando a las esperanzas suspensiones, llegó ansí de su imagen peregrina a correr la penúltima cortina. Después que solamente hubo fiado el más oculto amor de su herimosura al delgado cambray, hermoscado del pulvo azul ya luz de su blancura, al viento, aunque no tímido, parado, descubrido a pedazos plata pura, pareció en breve cuadro, sutil suma de un mar azul que ondea blanca espuma. Pues que fue al vella (en forma diferente cruzando ambas colunas apoyada de un olmo, que animando diligente, hizo las hojas, ojos, inclinada la cabeza) el quitar airosamente azul cendal a media nacarada y nogro cordoban a pie pequeño, pasando a elevación, pareció sueño. Y más después que el último despojo quitó al cuerpo gentil, a torno hecho, que engendrando de si arrogante antojo al verse de sí mismo satisfecho: cómo con fácíl vuelo, y blando enojo, sin cruzarse la frente, boca, o pecho. eosa que me espantó, a fiarse atreve alíquido cristal, cándida nieve. Aquí el mayor Planeta, que escondía en sombras el semblante luminoso, despreciando el crepúsculo del día, resuelto ya como hasta allí dudoso, el carro, con turbada valentía jo violento, y revolviocurroso, tan encendido al detener que Oriente parecio, lo que era Eran del bello estan que altos! fértiles parras, alamos fornidos, sobre alfombras de rosas, y claveles unos con otros siempre entretejid ya que no ricos, fáciles doseles, del viento blandamente combatid para que fuese a su veloz despejo daño del Sol, y del Abril espejo. Y entre la variedad que retrata de verdor bello el agua cristalina, suelto el cabello, cuyas ondas daba, al Sol, que amenazando la ruina de Faetón ya cayendo la miraba; pareció aquella humanidad divina con propiedad, poniéndose de es un barco de marfíl entre efmetald Cuando volvo a tender las vivas! con que ejercia los nevados remo como si dividiera aquellas ramas, que el cristal figurabas hacía estre y el ya conservador de sus dos fama se levantaba a estados más supren dando causas, respetos tan gentile a que yo la mirase por viriles. Ansi al agua las dío, de que em hiciese descompuesta, y presumí rigurosos efetos de celosa, pues dejando entre espumas suin aquel Ángel humano, aquella Di que el premio merecio, quedé quise arrojarme, y viendo como de plata limpia el agua, paré el pa Volví los ojos a la hierba, y vila. sin el bello despojo, de quien era infiel depositaria, revolvila, y dando vista atonita, y ligera a la escura campaña, atento dila al cielo, y como vi su luz enteras tan brevemente escurecerse tan crecio la pena, y conocí el ene Quedó por toda parte uspendido, vigilante, alma, embelesado el pensamiento, prazón, sin a las palpitante onte sin soberbia, sin aliento firo la luna sin semblante, zel cielo con horror el prado, de un imposible enamorado. si es cierto gusto. . Oiste el caso la forma expresa? Marqués, la misma Princesa Biarne es la que viste. líralo aquí. . Suspedido que veo me ha dejado, as ya estoy menos turbado, dulfo, más entendido. a, ya. . Mi buena intención me disculpa. . Ya lo veo. Qué dices? . Que en mi deseo spena la confusión. orque cuanto más hermosa s la Princesa, más temo endo en mi cobarde extremo duda más temerosa. el pensar que ya es posible lograrse mi esperanza, ace con más confianza si pasión menos terrible. así la venzo mejor in fuerzas de acción severa, de si solo la venciera on escrúpulos de honor. unque señor te prometo. de hago mucho en resistirme ste amor; que fuera firme, el mundo fuera discreto, al hombre no sujetara ley para mí tan dura, o (soberana hermosura) no os temiera, os gozara. jo en un extremo das otable. . A quién más le pesa? ea ver a la Princesa, quizá si la ves, verás. Advirtiendo en su valor, y fiado en sus verdades, en ella seguridades de tu gusto, y de tu honor. Que ella cambién da ocasiones tales que pienso por Dios, que simbolizáis los dos en gustos, y en condiciones. Porque escribe, porque ha hecho trato, el decir que desea casar con hombre aquíen vea en las costumbres el pecho. así un tiempo limitado quiero hacer, y yo lo esperos esta experiencia primero que se rinda a tu cuidado, Según eso, podré ver yo también el suyo antes; que pensamientos gigantes grandes cosas han de hacer, No es ordinario enviar el retrato del esposo? Sí. . Pues en esto dichoso seré, si soy singular. Un retrato de mi hermano le envía por mío, ansí pues yo se del que por mí dejará la Corte. . Es llano? Cierta quimera prevengo. Y aún parece, que he venido para el caso prevenido, pues con mi retrato vengo que se me olvidó de dalle a una dama. . Y que has de ha Ya te pido nuevo ser. Ya me obligas a que calle. De quién fiarme podré, qué sepa guardar secreto? No es casi nada. . Y di ha de ser. . Yo no lo sé. Gónzalo tiene la lealtad trá tu intento bastante pa aunque mézcla entendimiento, y donaire. . Así es verdad. Lo que me quieres mandar escoché. . Mucho ha de ser, que el que es curioso en saber, sea constante en callar. Ea, pues, de mi informado, Gónzalo, de lo demás; tomando postas podrás ir a Biarne. . Ya he llegado. Y yo, señor, mostraré que quiero servirte en esto, dando en que vayas más presto que las postas. . Cómo, qué? La mula en que vine yo que es brava. . Quién no la teme pregunto, y santiguareme al ponerme en ella? . No. Pues señor. . Burlando estoy, ve por ella. El diablo trujo este viejo, como brujo: iré en los aires, yo voy. Y esa mula voladora dejárame en un pantano? No temás. . Sola tu mano, y bendición falta ahora, que el fuego en quien me inquieto, no me consiente más pausa. Mis hijos, como la causa plegue a Dios que sea el efecto. Mucho haces. . Todo es poco, soy tu hermano. Eres amigo: fortuna un extremo sigo, que es honrado aunque sea loco. . qué me dices? A que el Marqués quiere provar a su esposa, antes que lo sea. . Es cosa nueva. . Y temeraria es, porque ningún parecer, que no sea singular, tiene por bueno proba espada amigo, o muj Luego el Marqués malcan Sí. . Qué haré en esta no Vencer con tu prevención. lo que su estrella le inclina. En qué forma? . Firma tu ven prevendrelo, y perdona, toda es tuya mi persona. Y toda mi hacienda es tuya? Emilia, extranjero esposo la Princesa? loco estoy, teniéndome a mí, que soy sangre fuya, riguroso desconcierto. . La opinión de su consejo la obliga, y en ti, primo, esa fatiga si es terneza, no es razón, pues callando el pensamiento es quejarse del agravio dispárate. . Nunca al labi pude dar arrevimiento. Pero a los ojos ledi, y si ella hubiera querido mejor me hubiera entendido; que si la hablara. . Es así, según eso que te dio, mala respuesta prevengo. Y aún por eso, ay prima! te causa de quejarme yo. Oye. . Anímate, pues tienes razón. Qué ay Cónde? . Señora, querer emplear ahora en ti muchos parabienes. Eso tiene muchas dudas en mis diversos antojos. Dile algo. Ya mis ojos la hablan con lenguas mudas. Prima, tu es bien que me des consejo, y resolución. No es tan buena mi eleccí les como mí He de entrar, que no consiente tanto espacio, tanta priesa. Dame el pliego. . He deponerlo yo mismo en su mano misma. Despejo tiene el correo. a. La botilla me lo presta. este es del Duque, señora. Queda bueno? . Bueno queda. Y, cómo te despacho? a. Tan a toda diligencia, que ahora partí, y ya llego. Buen camino? . Miedo cuesta? Y cuándo vendrá el Marqués? 2. Ya me espanto que no venga, porque tiene quien le dé mula, y mulas tan ligeras, como la que truje yo. Hamor gasta. . Y tiene flema quien en dándole una carta, lo hace pedazos la nema. Ay Emilia! el alma tengo echa un abismo de penas. El retrató del Marqués he envía el Duque, o si fuera e mi gusto! . O si obligara desprecio; y no a terneza! legaos primos. . Yo también. Tú, y todo también llega: es dicen tus libertades as estilos que profesas. Linda cara. . Buena, buena ontra mí doy la sentencia. . No me agrada. . Soy dichoso. Pues por qué? orque es tan buena. Buena Pascua te de Dios, qe hablas claro sin que temas, yo se lo diga. . Tengo yo jurisdicción suprema en mí misma: qué alindado? Qué afectada gentileza! que enfadosa compostura! Que te engañabas dijera, sino fuera por el Conde. Bien pagas a quien le cuesta componer esos bigotes dos horas de bigotera cada mañana. . Di: qué es bigotera? . Es obra nueva en España: es como un freno con que alos gusquillos quiebran el ócico, solo hay en los hombres diferencia que debajo las narices, sobre los labios la llevan. Y en el tal bigoterado, quien nunca lo ha visto, piensa que es alguna cuchillada, que toma de oreja; a oreja. Vil policia. . Y señora; qué dices de las guedejas? Que no me parecen mal, no enrizadas, ni compuestas, porque al león se las dio la misma naturaleza. Y a su imitación, bizarro es el hombre que las lleva. Y de lo azul en los cuellos? Qué es bueno, como no sea mucho. . Que buen gusto tiene Que a mujerada belleza; quita, quita que me enfada. qué bien habla! . quié bien piensa A que mujer agradaron hombres que no lo parezcan? Para mi soberbia traza; para mi robusta fuerza es bueno en tan tierno esposo obedecer a quien pueda menos que yo? dand el tan sujetas evidencias de que esto es verdad: un hombre, que en el trato lo parezca, y en el talle, quiero yo, que pues ha de ser cabeza de dos almas; tenga cuerpo ten robusto, que no sea como el que el Marqués señala en su retrato, en quien muestra que a mis alientos se abrasa, y que a mis soplos se hiela. Ahora llego el Marqués. Yo no lo dije? . Ya llega. Y entra ya. . Ya por lo menos la resolución es buena. Obligan extremos grandes a extremadas diligencias, dame la mano. . Señor. Señora, pues como a Reina te la pido. . Grande exceso. No lo será el merecerla. Peor me parece vivo. Qué soberana belleza, en el retrato no tuvo tal extremo, tanta fuerza. El talle de su criado le disminuye, que ciega hace la fortuna empleos, y calidades concierta. Vamos a mejor lugar. Todo en tu casa es tu esfera. Qué galán es el Marqués. Plega a Dios que no me pierda mi hermano en esta hermosura. Mi esperanza aún no esta muerta del todo. . Con qué mirar las libertades emplean. cuidado, se apuran, con que peligro se aprueban en amores desengaños, y en muj es encias. A

JORNADA SEGUNDA

Si el ánimo da ventura, mucho, tengo, y mucha espero. Con una hermosura quiero resistir a otra hermosura. En la Princesa abrasado; con Emilia me defiendo. Su gusto, su honor pretendo, no es injusto, aunque sea hurtado, Qué recelo? . Qué ocasiones? Qué confianzas? . qué pruebas? Ay amor! dónde me llevas? Ay hermano! en qué me pones? Señor mío. . Mi sol bello, que es esto. . Temores son. Lo que cuesta una ocasión, que tiene corto el cabello! Lo que se teme un engaño! cuando es valiente el deseo. Por quién lo dijiste? . Creo que por ti. . Recelo extraño. Y necia arrogancia fuera, si yo de tu pensamiento creyera ser más que el viento una exhalación ligera. Viendo el trato con que vienes a ser verdadero esposo de la Princesa. . Medroso ánimo sin causa tienes. Viendo (el estado, y riqueza solo en las dos diferente) que competís igualmente en calidad, y belleza. Y viendo mí, que p no he menester, advertido por ti, de que aborrecido de ella estoy desobligado. Y demás de esto el saber que tercías por mí, entratar que me acabe de dejar, pues la dejo de querer. No tebasta lo que digo, para creer lo que siento, con que vario pensamiento, aunqueme esfuerzo, la obligo. Porque a mi lealtad ayudo a salir de riesgo ansí, . no es bastante causa, di, aún lo dudas? . Aúnlo dudo. Pues quien duda lo que ve para apurar la verdad, con mayor seguridad da aprensiones a la fe, Porque no hay viles engaños en descubiertos tesoros. que deje honestos decoros, y de libres desengaños, acaba con la Princesa, a quien como debo pago, y tú verás lo que hago, y yo veré lo que pesa. Pero vencerá mi honor. . a pesar de mi deseo. De otra suerte, aunque te creo bien te creyera mejor. Cómo? . Dejando elenfado de la Princesa, primero que ella el tuyo. . Ya severo habiera sido arrojado. Pero mi padre me envía por su gusto, y quiero hacer que le deje de tener, sin causa de culpa inía. Vencido me han tus razones, y obligado tu razón, con sola una obligación a muchas obligaciones, Y yo de una confianza muchos cielos pienso hacer? Yo tan tuya pienso ser como es mía tu esperanza, y a Dios. . Adiós, limirado me dejas siempre el conuelo, Es cobarde mi recelo. . Y confuso mi cuidado. Ay Marqués, hay en qué abismo pusistes mi honor, y asá no debiera hacer por ti lo que hago por mí mismo En los fingidos amores de tu esposa, desvarío cuyos alientos desvíos, solícito disfavores. Sin ojos doy los antojos al mirar, aunque al sentir me revienta por salir al corazón a los ojos. Después abrasado, y ciego, me procuro defender de una con otra mujer, y de uno con otro fuego. Pues esto mi culpa abona honor, honor bien te pago, honor cuanto puedo hago, sino puedo más perdona. Mucho te fío. . Es verdad. Pero de ti me asegura ver prudencia en tu locura, y en tu donaire lealtad. Sabe Dios cuál es más loco, mas pues servirte profeso; para componerte el seso. qué dices? . que todo es poco. Fadrique. . Señor . qué es esto, tan suspenso? . Tu cuidado, no tu pasión deslumbrado me tiene a mi decompuesto. Hermano, si extremos pasan de tu esposa, a ser un cielo poiied by Google que atroja rayos o y como de fuego abrasan. Querer que hielos reusta con fidelidad, no es cosa en mis ojs peligrosa, y de los tuyos no vista? Si después de haber pensado que he de ser su esposo, estoy. yo con ella, yo que soy presumido de engañado. Cuando a mi razón replica, y fingiendo que lo ignora, con agrados me enamora, y con desdenes me pica. Cómo puede ser, al verme en su tibieza abrasarme, sin ofenderte, escaparme de rendirme, o de perderme? Mirándola con efecto de causa mía. . Y señor tiene cordara el amor, guarda la ocasión respeto. No ves hermano. . Ver quiero. Que en el cuerdo pandonor no solo de un gran señor, mas de un noble caballero, no tener de una mujer principal, satisfacción, es bajeza . Mi pasión me disculpa, esto ha de ser. Del todo está sin juicio, pues antes no determina, que se dé una diciplina, o que se ponga un cilicio. Oh una cadena ceñida, para entrar en la estacada, porque carne tan tentada, vaya tan bien prevenida. Resuelto estoy. Qué porfía. tu obstinación, yo la temo. Mi esposa ha de ser extremo de valor, para ser mía. Oblígala tú, aunque vea yo mi esperanza due a que antes de ser tu esposa, tu amante rendida sea. Diciéndola, que si así no lo es, que de otra suerte no ha de serlo. Hermano, advierte que este atrevimiento en ti ha de ser disculpa mía; y si a tanto porfiar se rinde, y me da lugar, que haré? . Desdicha sería. Tómala, y casarte has con ella, si escrupuloso menos que yo, a ser su esposo puedes aplicarte más. Y quedare, aunque efligido, contento de no tener por mujer, quien fue mujer, antes de tener marido. Con eso me has alentado de servirte. . Vete, pues. Por lo menos, ya esto es dispára te concertado. Y tu Gónzalo, fielmente mira bien. . Serás servido, que el gracejo entremetido es descubridor valiente. Ay Gónzalo, yo voy loco a ver libre mi esperanza. Si ahora tu confianza, no te ayuda, tenla en poco. Que seré yo, si él desprecio de la Princesa es agrado? y si no que enamorado he de quedar. y que necio. Quién causando las dudas que pao celoso prueba lo que amante estí civiles confianzas desatina, arrevidos cuidados desvanece. Peligros tienta, confus mpes leyes, valores desestima, yos engendra, máquinas anima, gravios llama, y glorias desmerece Pero si apura el ser sus luces bellas, irando al sol milagros de los cielos, sentos mide, abre nubes, pisa estrellas Porque alcanza favores sin recelos, ida con alma, agrados, sin quererlas, isto con libertad, y amor sin celos. Aquí viene el Conde, en quien es su amistad prevenida, la primer cosa fingida que me ha parecido bien. Don Juan, mucho la Princesa te estima. . Causa es segura ser yo del Marpués hechura. No es esa, don Juan, no es esa. Pues cual? . Aberla informado yo, en tu amistad prevenido, de que eres por bien nacido bueno para ser criado. Válgame Dios, que será . el hablarme en esto este hombre tantas veces? que mi nombre le dijiste? . Claro esta, Preguntó si tu valor reconocía el Marqués. ̱. Ya te entiendo, hay Conde, es el Marqués un gran señor: pero. Di. . No hay cosa cierta en su varia condición, para velle el corazón, ansí le habrire la puerta, sabe, . Ten confianza. Que contra el Marqués sería cualquier inclemencia mía, no traición si no venganza, esto fío a tu amistad: mira que. . Yo te prometo otro mayor secreto gtan seguridad Yo, don Juan, escucha. . Di. Oye, y verás lo que pesa, yo muero por la Princesa. Válgame el cielo, que hoy? . Y fuiste favorecido suyo? . Ni aún desdeñado, porque callé mi cuidado de su respeto vencido. Fuycobarde. . Y yo volví a la vida. . Ahora pues que aborreciendo al Marqués, le desprecia. . Es cierto? . Sí, Yo lo se de un buen testigo, en su corazón curioso. Es sin duda algún celoso de la Princesa? No amigo. Mal conoces el efecto de su respetado ser, es la Princesa mujer que el sol la tiene respeto. Vivas mil años; que bien va todo hasta aquí. . Es Emilia como yo de su famila, y es deuda mía también. Prosigue pues. . Tu podrías, tú don Juan, habiendo sido de este angel favorecido por las diligencias mías. Ofreciéndose ocasiones, aunque finjas alabanzas mías, a mis esperanzas ir haciendo prevenciones. Para decillas después yo con más brío, y ansí podrás obligarme a mí; y vengarte del Marqués. Eso me fía, y aún más, pues pienso, habiendo ocasión, decilla tu pretensión libremente. . Bien harás. Y si esposa tan divina por tu diligencia adquiero, seré tu esclavo. . Ya muero por bella. . Pues ve, camina. Dile en mi nombre, animoso, que sea mía. . Hárelo ansí, si todo como hasta aquí, . sucede, yo soy dichoso, qué tienes? . Tristezas son. Tienes causa? . A mi despecho sean encontrado en mi pecho con el gusto la razón, y como siempre es vencido en mí el gusto descontento, da causas al sentimiento para turbarme el sentido. Y sabrela yo? . A mirar bien el mundo, que el tener apetitos que vencer, y ocasiones que dejar. Examinaba el valor de la mujer, yo dijera lo que tengo, porque fuera lucimiento de mi honor. Pero malicias fundadas en honra mal entendidas, de tentaciones vencidas, hacen culpas declaradas. Y así la que el desicar con el resistir a punta, vence dos veces, si junta con el vencer el callar. Poco agrado en el Marqués a estar ansí te obligó. Eso negareloyo que fuera, pues tú lo ves. Su político cuidado, i afectada compostura, su mujeril hermosura; su proceder confiado. El dar cuidado al cabello, y leyes a los antojos, volviendo a compás los ojos, teniendo resguardo al cuello, El medir, torciendo el labio, la voz, y el sentir tan bien el amago de un desdén, como el peso de un agravio. Me enfada, porque ha de ser querido un hombre al compás de cuanto se ve que más parece menos mujer. Y así tanto más me enfada, cuanto mas en serlo entiende, Su vituperio me ofende, y tu desprecio me agrada, quita con tus desengaños su enfado. . Fuera razón; pero los respetos son en las mujeres extraños. Y así aunque el enfado siento porque mis vasallos no me pueden decir, que yo busco gusto al casamiento, querría dalle ocasión de que él me dejase a mí, para que quedase ansí mas en salvo mi opinión. Ay de mí si de un acuerdo están los dos durara . esto un siglo? . Viene, ya: Jesús que loco tan cuerdo. Oh amor? . qué sabió tan necio: Si aquí me ofende tu olvido, cuando me has favorecido otras veces, te desprecio. Todo se le irá en mirar, confuso llega, y turbado, mas no es mucho, enamorado está. . Señora si el llegar Aparta. . Detén la mano. don Juan tente. . Hanme ofendid qué es esto? . Extraño ruido! Si es el Marqués. F. Si es mi herman C ito b Google idadoso voy, que inclina propia sangre, . Ire furioso, que no siempre es el gracioso calidad de ser gallina. Ay que brío tan prudente. Fue en él, señoril efecto. Fue fiar de su respeto mas que de sí. Señor, tente, vuélvete; don Juan entrad. ̱. Razón es que te respete. Que feo queda quien mete mano, y no riñe. . Es verdad. Pues por Dios, que tengo de ir; o por culpa; o por antojo, antes que gaste el enojo, a buscar con quien reñir. qué es esto? . Señor. . Tenido habrá ocasión, quien ahora la dio en mi casa. . Señora. No hay duda. . de honor ha sido Llegó pidiendo licencia de verte, el Embajador de Polonia, que va a Francia con notable ostentación de criados, y de amigos, y entre tanto que tardó el recado que esperaba, pasó la conversación de un lance en otro, a tratar de las naciones, habló el de Polonia arrogante, diciendo que el Español funda en la arrogancia el trato, y no en la espada el valor. Oyolo don Juan que estaba sentado aparte, llegó terciando la capa, y dijo: es la Espáñola nación la mejor Fue la respuesta mentis. Mas no tan velo pasa la como la daga pasó de don Juan a la cabeza del Polaco; y la color de su sangre ciño el suelo, y en un punto no quedó espada que no saliese a creer la confusión. Contra don Juan eran todos, mas tan bizarro, y veloz esgrimia el fuerte acero, que entre todos pareció que era un rayo, haciendo giro y echando rayos, un sol. Mató así tres extranjeros los más bizarros, hirio cinco o seis criados, tuyos pienso que fueron los dos. Tal anduvo, que te obligarme a que le ayudara yo mas que temer su neligro, fue cumplir mi obligación. El Cápitán de tu guarda con su gente sosegó la pendencia, y a don Juan comedido aunque feroz, le dieron la confianza de mis manos por prisión. Cuando a tus pies le traía reporté al Marqués, y entró a disculpar su delito, que es alma de su razón. Alza. . Atrevido. Maré templad el enojo, y vos Conde salid, sosegad esa gente, pues yo soy quien fía a don Juan. . Señoras quién tal dicha mereció? Castigar su atrevimiento, más luciera en tu opinión; que es un presumido, un loco, lar (tr pues se atrevíó, a Aunque fingidas, por Dios que me dejan las injurias palpitando el corazón. Conque honrado sentimiento se le ha mudado el color, este hombre es muy hombre, Advierte que habiendo perdido honor, todo respeto es cobarde. Calla, vete. . Ya me voy. No Marqués por vida mía. no os vais don Juan. . Aquí estoy Nunca finjas que me agravias; provocándome el valor, porque agravios, ni aún fingidos, dejan de ser lo que son. Siéntate a mi lado prima. Parece que me mira de paso el Mariues, y mira con te neza con fervor a la Prinecta hay de mí si prosigue, mierta soy No es muy bueno; que de verlos estar tan juntos los dos, me congojo habiendo sido yo la causa, a que vigor de contra puestas pasiones. Que miras muy tuyas son, déjalas . Escucha . Calla, ay que enfavo? Ay qué dolor? No la hables al oído. Para decirle importó lo que mindiste. . No puedo esperarlo alza la voz, Si tu desdén en ti misma es hallarda estrmación, señora, como ya en apasí Mídela con el deseo, y dárete mi razón para agradecer más brío, que para matar tedió, Ay quien mostrarte pudien escrito en el corazón lo que tan mal en mi boca tu crueldad acreditó, Tierno habla. . Ardiendo Es traidor. . Mas no es pues yo de obligué . Mar que mujer no desdeñor a la libertad. . Y en mía. fue delito. . Fue pasión: desalumbrada. Ay Prines mira mi pena me lor, mírame el alma en los ojos Qué melindre. . que er Mira en ti disculpas mías, mira. No la hables, no, no tan tierno, hay que me abreso de celos! . Y yo de amor. mira Oh atrevido? Oh alevoso. . Me llevó tras esa nieve; este fuego, Estoy por matarle. . Esto muerta. . Mi enojo detuy en la garganta la voz. y siño en mí fuego ahora como mina reventó, fue porque quise juntar con la prudencia el valor, fue, Marqués; tuarre vimien una ciega presunción; una temeraria empresa, una locora fer nque hayas de mujer soy yo, mujer soy en quien mano, que aún no es tuya, la mía se atrevió. El polvo de mis chapines, no sabes que con temor, la vez que lo lleva el viento, lo tiene respeto el sol. Quédate para atrevido, y no entres más donde yo este ni aún en sombras, vete, y si al ser tu esposa doy efecto, que no es posible, será honesta obligación, en cuyo libre albedrío el cautiverio es honor. . Cielos, que rigor tan grande Cielos, que resolución también aplicada. . Cielos, que villano engañador, ̱. Fadrique, fue lealtad, fue cortesía sar la fuerza a tu mano, que a tu boca olo le permití, cuando tan poca egaridad en la ocasión tenía, n lo que te órdene, libre tu aliento para empiender conloco atrevimiento (no ̱. Dísteme una ocarión escucha erma puso el cabello en tan hermosa mano: si eso a pesa dlo descuidada anduve, noentréis. . Fuero en mí fueromorales ̱i cuando te vi tratar de ofensas tales estuve por matarte, estuve, estuve pormatarte, mas tuve. . Extraño efecto la causa del agravio por respeto entonces, y ya ahora. Hermano mira Tengo el valor por freno de la ira, Daque no mirara, si no fuera arde tu padre aquellas canas: todas las regiones soberanas, que te lciera pedazos, vor te hicier cuanto la ofensa al ánimo sustimola, pero en fin soy, componte, dismula. perdóname, y ve, ve. . Dete liceno el tener tu razón, y yo pacencia. Válgame Dios, si estoy en lo que asisto? don Juan contra el Marques no aceleraba temerario valor: no amenazaba su cabeza: si es sueño cuanto he vistor por su padre no dijo; que el acero detenía don Juan con el sombrero en lugar de la espada, él en la mano no le tenía, y le llamaba hermano, Si, mas si esto es verdad, será fingido este Marqués? no, pues le decía; que era su padre el Duque que sería? válgame Dios, ya advierto lo que ha sido. fue don Jvan del Marqués muy maltratado estando yo presente, y obligado de su bizarro honor, dándole efecto o, estando a solas le perdió el respeto al marques, o vilhombre que temblaba de sus temeridades, sin acero la mano, y la cabeza sin sombrero? para aplacarle hermano le llamaba, y porque suele, ser naturaleza variable en la humildad, y la grandeza tanto en los dos se alarga; y se limita, que da a donruan lo que al marques le quita Para que yo inclinada variamente de lo que a mi eleción pide mi estado, aborrezca un señor: y a su criado mi aprovación le de tan vivamente que aunque corrida de que a mí se atrevas con ser tan desigual pasión tan nueva. quisiera (oh injusto amor, tú me lo enseña) hacer grande a don Juan ó a mi pequeña. Hola ve, a Gónzalo llama; y a un músico, entretenida ansí aliviaré la vida de este peso, de esta Gónzalo me o y tú hola me ha traído, a este puerto. . Mucho ha sido oír tanto. . Siempre oí, si me agrada, lo que un tordo dice al sueño, y si me inquieta en mi oído, a una trompeta le haré entender que soy sordo. Venga un músico. . Llamado le he ya. . Bien, mas vengan dos no uno solo, no por Dios, que gorjeará sobrado, Vengan dos . si no te enfadas mucho, y embra los espero, porque hasta las voces quiero ver con propiedad casadas. Llamad la Española id. La que perdida su autor dejó? . Tiene arrendador Biarne, como Madrid. Que tierra es Madrid, Gonzalo. Es cifra de todo el bien. Opinión tiene. . Es en quien halla el veneno el regalo. Porque matan regalando las damas de aquel lugar. Y dejábase matar el Marqués, o iba matando, Lo postrero, conocido le has. . Don Juan (en que he dado, quién es. . Nunca buen criado dejó de ser bien nacido. Y él es. . Baste, pues me alcanza, el dar (los músicos son) a mi peligro ocasión, si la doy en su alabanza. Llega Bernada. . Señora a tus pies estoy. . Buen porte de mujer mas no, en la Corte haurá estado. . Estoilo ahora, La de España digo, amiga, bachillera es, su autar. nchez. no Pues será Sanchez fatiga, que es el malo. . Oh qué gentí sisgador es, pues afe. Que habrá tal vez vuesance representado al candil. No si no que al borotó en Scuilla, a la tornada robo a Cordoba. . A Gr dejo sin un grano. . Y y hice. . Sobra do se altera. Entonces. . Será verdad. La Justicia en la piedad, como Amatilís pudiera. Quién es Amatilis? . Es es un asombro, Jesús, si hace una Princesa, tú no pareces tan Princesa. Pues si afectuosamente representa, admira, espanta, altera el pecho, levanta el cabello, es excelente. Pues si balla, es tancompuesto su modo, que da lugar a que sepueda templar lo lascivo con lo honesto. Para todo es, cosa rara, a todo nacida viene. es muy bizarrota, tiene lindo talle, buena cara. Tiene mucho, airoso, y grave, todo galán, nada ajeno. lo demás que tiene bueno yo lo ignoro, Dios lo sabe. Y Andres de la Vega, que es su marido. . Ver deseo esa mujer, mas pues veo mi pensamiento a mis pies, cantad, pero no cantéis, que quedar sola querría. Vamos. . Templadorenía, Oh que bien cantado habéis. ocupa da. o mis dichas sigo. ̱. Hay temerario en emigo, la he visto blandir tu espada! Mas tendré yo más valores, que amenazas me previenes. Qué hombre esperó desdenes oa pretender favores. Don Juan. . Aunque atrevido, señora. . Extraño efecto. es temor, o es respeto? yotro habrá sido. uien mujeres prueba, vencesperos, y temores lleva. Temes? . Soy delincuente, y ante el Juez me veo: sino admite mi deseo morité. . Mansamante ha de verse juzgado quien tiene su juez por su abogado, Ay que veo, pues digo. Delito que ponderá amor, vence el castigo, ay que advierto? si fuera, si fuera. . Un cielo toco. ncontra honor muchas vidas será poco Señora haz que consienta disculpa, en lo eminente, que disculpa consiente lo que promete afrenta. La mayor, bello, extraño decoro. . Este se atreve, o yo me engaño, ireme pero es mengua darme por entendida; que hace el Marqués. . La vida. on Juan. . Tengo en la lengua. No respondes? . Primero sacero. blanca mano el limpio ire en tú le a un pecho, que se abrasa, y que te adora pues la estrella que sigo te da en él mi cuepa, o mi castigo, Loco estás. . Yo confieso lo que tú has conocido, con que más atrevido, pues ves que estoy sinseso, diré que estoy sin alma, Ciega resolución. Terrible calma. Y que espero sin vida de tu sentencia el fallo. Qué haré cuando me hallo en mi misma perdida. . Ay de mí! su paciencia ya pasa a deshonor, si no es prudenci Empleara mi furia villano. . Dulce enojo. Contra tu ciego antojo traidor. . sabrosa injuria. Mas será poco sabio mi castigo si es público el agravio Que en tan bajo sujeto es la ofensa subida, corta paga una vida. Qué divino respeto. vete. . Imán tienes, porque en mí son favores tus desdér , que un villano ha podido perderse en mi respeto, pero con libre efecto el amor atrevido en mis ojos mostrose, díjole que era suyo, y atrevio! Que desdicha tan clara, que perdición tan mía, pero mengua sería sino me los sacara, o el acero, o el llanto, pues son lenguas del alma, y ha Pero con dar la muert nmis ojos quiere a mi; a irojos: bienla razón lo advierte, pues en el bien me aliento; quito causa, y castigo atrevimiento, Bien se que será corta mi vida, pues no ignoro que ofendida le adoro, mas yo dudo? qué importa; yo soy yo, quien me ayuda: ya merezco la muerte por la duda. Que será, ay de mí, que ha sido. Parece que alborotado vi a don Juan, y la Princesa echa por los ojos rayos ̱n Conde: bien me determino Habrála don Juan trarado. de mi pretensión, ya tiemblo de ver que lo siente tanto, Conde. . Señora Oh qué dada tan cobarde (o qué villanos impulsos, atrevimientos que lsegan a ser agravios, sangrientas venganzas piden: ay de mí! Rigor extraño Oíd, llega, ese Español: ese don Juan (ielo abraso) con vuestros, alientos, Conde, se atrevió a mis desengaños, vestra es la culpa. . Señora ̱. Ya de ser vuestra lamano que ha de quitarle la vida; ya lo he dicho; y ya temblando me tiene un temor injusto Señor . Cónde, calando responded, y ejecutid. No repliquéis, el paso volved, salios, dejadme, pues si a mis dudas añado. piedades han de ven er mi pecho, aque altivo, flaco a menos rigor le aplico Conde. . Señora . mí con ojos de ofensa mía, y dejad escarmentadas atrevidas humildades pensamientos temerarios. Reprendiéndolos en mí, quiere en don Juan castigarlos, Oíd. . Cielo . Oh vil mú andad haced lo que os mando con diligencia y secreto, y muera yo entre los brazos de mi honor. . Yelos encier nuves rompo, y mares paso. que contrapuestas desdichas tengo en el pechos que llanto enternece mi valor, para deslumbrar mi agravio. Por ser mi amante don Juan se me atrevió, pues yo mato a quien se atrevió por mí; si, y es justo, que el callarlo, le tocaba a su respeto, aunque muriera rabiando por decirlo, como ahora muero yo por castigarlo, Ay honor, mucho costáis no se yo si valéis tanto: pero es posible que en mí pueda haber por un cuidado. de tan humilde sujeto, un sentimiento tan alto, que esparce al yiento suspiros al cielo quejas, y llantos, a la tierra. Tengo yo los pensamientos honrados, pero ya él ver lo que siento mucho, me anima, pues cuanto. mas lo siento, mas resisto; más obligaciones pago, mas dificultades venzo, y mayor victoria alcanzo, des Pero entre cuatre parer ado sun mis miedos. abnas, mis pasos. Qué veo: quién? ̱. Señora, de aver entrado vencia el perdón pido s cias. . Yo las mando. eres? . Lee esta carta, inímate pues te traigo o Esta es del Duque? A Si del Duque, y de un engaño ra sacarte animosa, ve leyendo, y ve admirando. Que don Juan es el Marqués, y el que dije serlo, hermano sayo. . Sí señora mía: Adulfo toma este abrazo. Tus pies besare primero. Díceme el Duque, cuan sabio eres, y a ti se remite, la ya soy su menor criado. Y cómo tardó este aviso? ay Dios si hubiera tardado mis, que fuera. . Tuvo el Daque las dudas por intérbalos, hasta persuadille yo que importaba, y he llegado. por llegar a tan buen tiempo, donde providencia al paso r. Pues por darme gusto a mí, sen la forma que me has dado el alma, que ya salía dando quererlas al labio.) His de hacer por mí una cosa lo que pensamiento extraño!) pero en mi pecho medido, tendrá por premio el trabajo, no a para servirte Pues no fiado alor, quiso pro tan terribles osiones, y peligros tan pesados, yo pienso provar el suyo, si tú me ayudas callando, Y ejecutando también. confía de mí. . Pues vamos: Ya estoy en tu peusamiente. Y si lo que pienso hago, tendrá el Marqués por castigo de su prueba, que es agravio, el no alcanzar mereciendo y el engañarse engañando.

JORNADA TERCERA

Qué haces? dóndebas? adónde llegas donde Juan? mucho te atreves. Tú hiciste lo que debes, déjame amí. . Con mi pasión recieg si vieras con que modo la Princesa del todo resuelta, y ofendida. . Cosa rara me mató con mandar que te matara, moderando inquietudes con sosiego, y con prudencia enojos. y echando por los ojos pareciendo de sol rayos de fuego. que apurando su agravio, daban más sangre al labio, y haciendo lo demás, tanto fe arreve, encarnado el jazmín, toja la nieve, me dijo, Conde, Conde, a ese villano, pues tal atrevimiento emprendió, con tu aliento, has de matar tú mismo de tu mano, mostrando, pues tu fuiste quien, por mí te arreviste, que hacer pudoen los dos. . Bizarro brío: Tuya la muerte el escarmiento mío. Y yo viendo don Juan, que habiendoda yo la causa, sería u muerte af te busqué prevení. para que te ausentaras, y tú aunque no declaras el porque, mas te animas, que te pesa, a los ojos te vas de la Princesa, que haces Don Juan? . lograr siendo dichoso por ti mi pensamiento. Bueno es verte contento, cuando fuera más justo temeroso. Déjame Conde, vete, pues mi fe te promete asegurar mis culpas, y mis daños, dándote más piadosos desengaños. Ea. . No temas. . Ya no temo voyme, pero mi vida la tendreptevenida a quien tercia por mí con tanto extremo. En mi dichosa estrella el de mujer tan bella, que tiene tal valor, y tantos bríos, disculpa tus engaños, y los míos. Pudo llegar a más la bizarría de su honor, pues mi agravio no solo con el labio mi castigo furiosa, pero hacía matarme, y con la mano del Conde. Soberano valor; pues por saberle el pensamiento, con mi muerte obligaba su escarmiento No tengo que esperar, mis esperanzas su término han tenido; aunque he desvanecido cuidados ofendido confianzas, peligros he tentado, máquinas levantado, crecido penas, consumido glorias, llamado agravios, y revuelto historias Y viendo al claro sol mis luces bellas: con pruebas tan seguras ser más bellas, más puras, vienro mido, abro nuves, piso estrellas, y espero ver gozados, sin querellas agrados gusto sin libertad, y amor sin Dírele a la Princesa de mi vida, que logre mi esperanza, y más mi desconfianza al ver mi engaño mirará corrida! y yo encogido, y todo estaré, con que modo se lo dité mejor; pensarlo quiero; glorioso vivo, aunqueturbado espe tú verás maravillas. . de mí más lealtades. . Yo llego. Pues el Marqués tan ciego temió en mi calidad mujer lige verá a lo que temía. Ay bien del alma mía! Tanto, que hasta en terceros inferio verá bajezas provara rigores: verá en mí con fingidas libertad descompuestas locuras, verá, si es que lo son, facilidades. Será prueba valiente. Y en el ver si lo siente con pecho manso, o con bizarro ba provaré su valor, pues provó el mí Harás bien. . vete. . voyme. Aunque encogido. señora, ya me tienes. Qué es esto don Juan, vienes otra vez temeroso, y atrevido? Ya para ser dichoso no vengo temeroso. Y haces bien, porque tarde hombre dichoso fue el que coban ni nuca el animoso. . Ser lo esp Mal sus dichas emplea: y aunque eminente sea la mujer, ni es de piedra, ni de hace Tiene . Hay muerta alegría! Muchas horas el día, y en el fácil pasar de cada una emplea mil mudanzas la forr ay elguante. Ay de mí en sus luces claras se escureció mi aurora, toma el guante señora! Creí Don Juan que al dármele, imitaras al Marqués arrogante Ya muero por ver cual es. Por ahora calla, y siente. Teniendo siempre el cuidado que por la mano el guante dejo, anímate más. Soy desdichado, o lo que ha sucedido fue soñado. Quién mudo esta mujer, con tan ligero . De no serte agradecido paso, a mal tan prolijo? pero ella misma dijo, que la mujer no es piedra, ni es acero, . Adulfo el Duque ha llegado y tiene (ay pena mía) muchas horas el día, y en el fácil pasar de cada una emplea mil mudanzas la fortuna. Cobra tu buena opinión, darás mejor esperanza fúndase mi confianza solamente en tu razón, y seré más bien creído pues que pecho no ha esforzado: contra un gusto desdeñado un amor favorecido? cuando a la Princesa tienes tal ventaja en mis amores, que seguro en tus favores, no me han muerto sus desdenes. Porque temes vario empleo en mi resuelta opinión? Asiste en la sinrazón muchas veces el deseo: porque en tales ocasiones suelen los hombres más sabios adorando los agravios, dejar las obligaciones. No los hombres importantes, que emplean altivos pombres Todos son unos los hombres en llegando a seramante Regla general es esa; mas tendrá excepción por ti, de más de que tiene en mí el queter a la Princesa otro grande inconviniente, que tú lo sabrás después. Ya muero por ver cual es. Por ahora calla, y siente. Teniendo siempre el cuidado en tus dudas suspendido. no me tenga por honrado. ya tan cerca. . Este papel Quién mudo esta mujer, con tan ligero . De no serte agradecido es suyo. . Pues ve; y con él trata lo que te he ordenado, que la mujer no es piedra, ni es acero, . Adulfo el Duque ha llegado Volveré. . Ay cienlo, guarda el alma. . Tuya es. Estoy por decir, Marqués, que de Emilia tengo celos. Pues hay causa! En mi hay temor. En ti digo. . Ya no fío, En lo que ha de ser tan mío quién duda que tenga amor? Qué es esto? . Pues increible Ay qué infelice mujer. Que se mudó; pudo ser, y tan piesto no es posible. Qué crueldad. . Qué confianz Pero sin duda es vendad pues mucha facilidad es verdadera mudanza. Oye Marqués. . Tuyo soy: que belleza. . Arderme siento, Otra vez el pensamiento me abrasa. . Perdido estoy, h , scllado e dos suerter del Google soy por dos cosas con dos agravios celoso, en dos fuegos abralado. De que sus favores vi como don Juan, cuando hacía yo mismo la ofensa mía, tengo yo celos de mí. Y también porque mudó tan presto el pecho! viano, tengo celos de mi hermano, de quien piensa que soy yo. Y así en un confuso abismo de turbados accidentes con dos penas diferentes me estoy matando yo mismo Cómo senora te fío la esperanza que me das. Llega, un padre, y estás tú más cerca de ser mío. y quiero, pues lo has de ser, que como gustas, lo seas. Milagros tuyos empleas, Ay tal hombre? . Ay tal mujer: Voy seguro. . Ve contento. Ven don Juan. En que me pones o traidor. . Mis confusiones dilatan sufrimiento. h Emilia. . Morir me siento. Esta noche . En mí lo es. Haz como sepa el Marqués la puerta de tu aposento. Porque quiero velle allí: a eso ve. . Servirte es justo, todas las puertas del gusto se han eerrado para mí. La hora será. Oh traidor! La media noche. . A suerte injusta, la de mi muerte hubiera sidon Señora; yo hacer querría lo que mandaste, en matar a don Juan. . Déjalo estar, que el tiempo mejora el di Ya la puerta de la sala que empieza mi cuatro, está esta noche. . Que será; que dicha a mi dicha iguala. Haz lo que digo. . Sería no acertar suerte pequeña. Y oyéndome una seña. que echarás de ver que es mía; entrarás. . Oh injusto amor. Aunque pareciendo van quimeras mías, serán contra puntos de mi hiener Turbado estoy, mortal llega Don Juan, que se ofrece as Ay de mí, vengo señora, a saber si estuve ciego, cuando en tus ojos me vi, y cuando en tu boca oí en mi favor tu piedad, fue milagrosa verdad. Si don Juan . Terrible Don Juan la mujer que el ti principal tiene severo, solo hasta el favor primero, obliga honesto el recato; pero descubriendo ingrato a su honor su proceder tanto la empeña el tener dadas prendas de su honor, que debe al primer favor los demás que puede hacer. Y así yo, que puse en ti amor liberal, y entero: Qué favores tan de acero. Cuando no te resiste. los ojos con que te te felice, o áspiras se alarga. Que auszura tan amarga, que dicha tan infelice. No hablas? en ti el dudar me aflige, quien puede ser vido al pretender, Ca parde al acertar? dien se mira levantar, er tiene temor el Marques, que es mi señor, ace mi traición pesada. yo por ti arrojada, Al erle traidor, s dos disculpa veo, Blo en mí, el mirar la extrañeza con que tu naturaleza te midió con mi deseo? y en ti el ver que yo me empleo en tu amor. . Injusta hazaña. Con fineza tan estaña, y con libertad tan nueva. pruebe veneno, quien prueba y engáñese quien engaña. . Señora. . Di. Escucha, ay cielos! que quiero, pues me aseguras, cuando mis miedos apuras, que apures también mis celos. Pues tú los tienes? . Direlos. Yo, aunque tu mejor lo ves he visto por ti al Marqués favorecido, y dichoso. Hacelle quiero mi esposo, para ser tuya después. Jesús, y en ti es compatible el Marqués, y su criado. Sí, porque ansí mi cuidado, si no es fácil, es posible: y no lo fuera. . ha errible, plor. . A noleraún, ero por ti e que aborrezco, me deberás. . Yo merezco esta desdicha, ay de mí! Tú harás cosa semejante! Es el amor atrevido, será el Marqués mi marido, tú don Jnan, serás mi amante, y casi en un mismo instante: que en su pasión amorosa es la mujer cautelosa: . yo cumpliré mi palabra, pues sois Un diamante labra, . Tú, y el una misma cosa. Deja de estar temeroso. Sí. . Turbado estás, espera aquí. . Desdichado era, y no acierto a ser dichoso. Espera, espera animoso mi resolución. . Temblando, mi muerte estaré esperando. Ves mi amor. Mi dicha entiendo, que tal me deja muriendo. qué bien se engaña engañando. . Qué paso? en que estoy? qué siento? qué he visto? qué habrá que vea? quien me confunde la idea, quién me hurta el pensamiento? que desdicha, que tormento; que novedad, que rigor, en que género de amor, en que estilo, en que esperanza desesperó la mudanza, y descompuso el favor! La Princesa me ha dejado, entre galán, y matido, como Marqués ofendido, como don Juan obligado: pero quien quiere un criado del Marqués, más amorosa que casta, ya para esposa del Marqués no será buena claro esta, insufrible aro está, terr Hay dichosas soledades, donde ofrecen los empleos tan sin pasión los deseos, tan sin duda las verdades, yo perdí vuestras piedades, yo salí de vuestros cielos, agravios temí, busquelos, y con malicia inocente mujer prové, y justamente me dan afrentosos celos. Pero pues soy un abismo, mataré a quien me los dío, como podré si el y yo. somos un sujeto mismo; que confuso barbarismo! como don Juan, quite honor al Marqués, pues, que rigor, que impiedad han permitido el matar al ofendido, por vengar al ofensor. Loco estoy, muerto me han. Mi señora la Princesa quiere hablaros: Dicha es esa. Mayores causas ditan lo que merecéis, don Juan, y yo de serviros trato, afuera espero. Ingrato, tiempo a mi honor hetenido, que hasta la tercera halsido tan humilde como el trato. A mujer, que confusiones, que bajeza, que pesar, as ya es tiempo de tomar honradas resoluciones, sentido de sus traiciones, y a ellas mismas obligado, y así no mucho, he pensado, un medio extraño, y medido, con el ser agradecido, y con con el qu Adonde Adulfo me llevas, paréceme encanto tuyo. No fue si no traerte adonde mejores del Marqués faso a quien de sus engaños ofendida. la Princesa, tan suya como estra vencida vence, y engañada en Este cuarto, por donde hemos su a su primera sala. es el que en noche escura. luce más con el sol de su hermor Mandadome ha que venga aquí, donde previene con tu amp que cuanto emprende, sin dichoso Ya de tu confianza fío mi dicha, y logró tu espera Pues aquí te retira y hasta su tiempo espera, calla,y No llores, no por Dios. Con causa lloro, mpues que mayor congoja, que yo misma Marqués, yo que te traerte (ay de mi vida) para verre celosa, y ofendida, en tan dichosos brazos, haciendo, a mi pesar, de mi ap tálamo de tu amor, morir me? Tras las obligaciones, Emilia que te debo, esa humilde hermosura, esa hermosa humildad, esa con tierna como tu llanto, me han obligado tanto, que juntándose el brío; de pensar que rendida la Princes en ellalo, que ya puede ser mío. dejaré fácilmente- me resuelvo a dejarla, solo espero bellap enganza del day en medio de un desdén un desengaño Será feliz mi estrella, sino te mudas en volviendo a bella. No haré. . Pues escondidos podremos ver si viene, pues quedando entre abierra, nos dará luz la sombra de esta puerta. No temas ven seguro. Al menos animoso, siguiendo los caprichos de un loco. Ponte en uno de esos nichos, que dan esas ventanas, de ese tapiz cubierto. Si haré. . Torpe te pones. ̱. Tiene tejas cerradas, o balcones? Balcones, pero el vuelo al terrero; es muy alto. Buen consuelo. Ya esperará don Juan, voy a llamarle nPregunto, hay colchones en la calle? Ce,ce, ven poco a poco, Aunque de fiero loco, pisando brasas voy, cobrando aliento, me anima un bien nacido pensamiento Voy a llamar al Conde, que también la Princesa lo mandó, y no hará poco si conmigo se esconde junto a la misma puerta, como el la dijo: extraños desvaríos esta mujer concierta. Notablelibertad, pequeños bríos de honor, pues por dos partes esta sala toma luz, que val trato, pues hasta en esto de faltó el recato. Notable empresa sigo. Ay qué hermosa que sale. acerá, si el esfuerzo no me vase. Señora, Entra d será. . Ven. . Infinito rendir con la razón el apetito. Tienes los pies de plomo? Quería detenerme, y no se cómo Turbaste? . Estoy sin brío. pues no rompo este veloenque me abr tras si me lleva el paso su hermoso imán. . Qué tienes Sin alma mira. Tus temores veo. Venzo con mi valor a mi deseo No soy quien piensas Princesa espera escucha, y perdona si entre mis dichas, agravios doy de mi alma a la boca, No me repliques, escucha hasta que del todo rompa este hielo que me quema, este lazo que me ahoga. Yo (con vergüenza lo digo) soy el Marqués, cuya gloria habías de ser, si fueras tan honesta como hermosa. Quise, para hacerte mía, provar tu valor, que cosa emprendí: ya se qué quise cuando quise, abriendo todas las puertas al desengaño, alcanzar con fe piadosa de mi persona a la tuya con vencimiento victorias, dar fácil materias al fuego, fluctuar marinas ondas. fiaral viento una pluma, volar al cielo una roca, sacar de su esfera al Sol, poner freno a la memoria, dar razón a la fortuna, y hacer de bronce la honra. Mal haya tan necio engaño, mal haya pasión tan loca, tan cie mal desventura tan imf ofensa tan querecida, y prueba tan peligrosa, pues fragué con nombre ajeno oivo mismo mi afrenta propia. Y mal haya un pensamiento tan bajo, en una señora de tan alta calidad, de grandeza tan heroica. En una mujer tan bella, de tantas partes, que todas con su emulación se animan, con su competencia se honran. En una mujer que el sol con tal respeto la toca, que más parece que entonces de sus rayos la corona, En una mujer que fuera en ella tan jasta cosa, pues daba envidia a las unas, que diera ejemplo a las otras. Tu (Princesa) tú a un criado de tu esposo (la congoja no me deja) siendo altiva, te sujetaste amorosa? Pero yo la culpa tengo, pues en una especie sola tuy el Marqués; y fui don Juan, que abrió el paso a tu deshonra. Y así cuantas al Marqués le hiciste ofensas, le tocan al don Juan, obligaciones, que increibles, que forzosas desdichas tengo, pues yo, en mi daño, y a mi sombra, lo que son propias injurias hice obligaciones propias. Con que estoy tal, que encogido y arrojado, me congojan ofensas que me previenen, y agravios que me reportan. Vien lo que como Marqués debo matarte, y me toca fun como doy a la dudas congojas. Y entre Marqués, y don Juan, cuando se atreve, y me arroja amatarte la una mano, te defiendo con la otra. No sé que haga, o que diga. pero ya pienso en que forma muestre el alma agradecida, y haga la venganza honrosa. Que es con dejar de quererte, mal he dicho, pues te adora toda el alma; con dejarte quise decir, que no es poca fineza, ay cielo! en quién tiene tu hermosura milagrosa a la vista, y tal cabello a tal ocasión le corta. Pues con no verter tu sangre, ni ejecutar tu deshonra, que tuviste prevenida, fácil cruel, y traidora. Lo que te debo te pago, y con la vergüenza sola en que te dejo, castigo la presunción afrentosa de tu ligera esperanza, y aunque yo, no quejas solas, sino entrañas a pedazos las de a las regiones sordas, me iré (adiós, quédate en paz) a mi soledad dichosa, a mis campos, a mis montes, donde solo tienen bocas Y. las cuevas para el abrigo, y las aguas, y las hojas tienen lenguas para hacer murmuraciones sonoras. Donde hasta las plantas tienen sus mudanzas, no engañosas, porque a tiempos conocidos, lo mismo que pierden cobran; londe todas las mentiras. en las verdades tod sin vergüenza se desnudan, y sin peligro se logran. Espera, Marqués, escucha, porque te engañas, si piensas que soy la que te parezco: pero antes que te veas señor de mi desengaño, yesclavo de tu vergüenza, espera Marqués y sabe, escucha Marqués; y piensa, que el probar en mi valor, no fue dar tácil materia al fuego, ni el tre las ondas oponerse a la braveza del mar ni fiar al viento una pluma, ni entre tierra y cielo, sacar los montes de su centro, y de su esfera. Mas fue (aunque hubiera sido excasada diligencia) ser invencible, al mar un escollo, y una peña. Fue fiar que resistiese rayos del mayor Planeta con la vista más constante el Águila más suprema. Y fue, sino a la fortuna dar razón, dar evidencia a la verdad luz al ser, y confianza a la fuerza. Pero en ti en tan gran señor, cuya calidad, y hacienda mide con tales extremos, y dice con tantas lenguas. En un caballero un hombre, que de que sigue se precia, como la causa al efero su valor a su grandeza. En quien parece que hicieron generosas competencias sobre quien le diese más fortuna, o naturale ando no fuera yo, en decoro, y en pureza habiendo de ser tu esposa pudiste temer que fuera menos que un rayo del Sol? que ignorancia, que bajeza de cuitados pensamientos. qué temen su sangre misma? Esas afrentas Marqués, aunque otros ejemplos tengan; han de temer los que tienen calidad que las consientan. Que en los hombres bien nacidos, sino saben sus ofensas, piensa que es daño menor el pasallas que temerlas. Pero en sana paz haciendo su confianza ligera. hacer del amor agravio, y tentación de la prueba. Es dispárate; es crueldad, es liviandad, y es afrenta de sí mismo; y de su esposa, que aún tiene el mundo Lucrecia ofendísteme Marqués engañoso, y porque veas tus engaños y los míos, con ocultas diligencias junte aquí testigos fieles, que me escuchan; y me alientan. Y Marqués advierte escucha, que si atrevido te habieras. siguiendo el engaño mío, a entrar por aquella puerta. Vive Dios que al primer paso te hubiera hecho más piezas, que atamos descubre el sol, y que el mar encobe Mas viendo tu cortesía, cuando esperaba tu ofensa, la una pide que castig e la otra qu Y estoy a tu initación, siendo una persona misma, dividida en dos mirades, reportada, y descompuesta. Y así ejerciendo la furia, me previene la terneza, que al darte con la una mano; con la otra te defienda. Pero como tú he pensado en que modo quedar pueda agradecida, y vengada, no ofendida, y satisfecha, que es con dejar de matarte, y dejarte cuando entiendas que te engañaste engañando; de esta firma, y de esta letra. Y vete, vete, a tus montes, donde convertido en fiera descompongas libertades, y ejércites rustiquezas. Y quédeme yo sin ti, aunque el alma te confiesa que te quiere como el alma: pero no es razón que tenga, pero no es razón que admita con fe injusta, y pasión ciega; en un hombre, una mujer, sinrazones, inclemencias, embelecos, confusiones, engaños, estratagemas recelos, desconfianzas, civilidades, sospechas, afechanzas, desvaríos, asombros, sombras, quimeras, temores, ansias, desdichas, celos, agravios, y afrentas. Aunque entre cuatro parede? dé a mi soledad tristezas, enmienda a mis intenciones, y a mis pesares paciencia. Pordar, tragando congojas, por dar, deteniendo quejas, al mundo un ejemplo vivo, con una esperanza muerta. Soberano cielo mío, perdones tuyos merezca, o pondré, loco en la dicha, en la locura la fuerza. Ayudadme, qué esperáis? A esforzar que te detenga saldré yo. . Pues eso dice mi señor a la Princesa. Que no podrán tus respetos? Gran suceso! Dicha inmero. A quien tales desengaños, si no matan, no consuelan? Aca estamos todos. . Cosa de encanto parece aquesta. Glorias que me cuestan tante logro con tu mano bella. Ya es dichosa, pues es tuya. Fadrique, con tu licencia, ha de ser de Emilia esposo, pues lo debe, y lo desea. Así es verdad, tuyo soy, Pagada quedo, y contenta. Don Y yo os doy mil bendiciones? Con que acaba la Comedia del engañarse engañando, perdonad, pues a quien hierra; con deseo de acertar, uno basta le su propia pena, n il Google B