Texto digital de Los enemigos hermanos
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Guillén de Castro y Bellvís
- Atribución estilometría
- Guillén de Castro y Bellvís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los enemigos hermanos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/enemigos-hermanos-los.

LOS ENEMIGOS HERMANOS
JORNADA PRIMERA
Jesús, quién tal hizo! quién vio desdicha semejante? hay mi toca, hay mi volante! y mis cabellos también. Y aún pienso que estoy herida del pico: qué atrevimiento! y de las uñas el viento corta usana, y atrevida. Rey, señor, primos, vasallos, , , s, y Infanta? . Prima? Señora. . Sí es que sueña? . Doy ahora a los vientos los cuidados, Al peine daba el cabello sobre la margen sentada de esta fuente, y obligada de su cristal puro, y bello. Que con sonoro ruido, haciendo en corta distancia con las hojas consonancia, me regalaba el sentido. Para dormirme dispuse, y contra el Sol arrogante, de oro, y nácar un volante sobre mi cabeza puse. Y apenas me vi vencer del sueño, viendo el cristal, cuando un rapante anima (Águila debio de se?) se abatió, te certifico. con tante furia arrojado que el volante nacarado se llevó en el corbo pico. Y en las uñas marañada gran parte de esta madeja, por cuya parte me deja ya que no herida, enojada. Si lo estás, llega. Mas siento que el respeto me perdió un ave, sabiendo yo que por ha le para el viento: y más siento en las porfías del pesar que se me atreve, que haya en el mundo quien lleve por los aires prendas mís No hay un diestro tirador que con luerte semejante me restituya el volante, y me mate el robador? No hay un noble caballero? no hay un Príncipe estimado que me saque de este ensado, y me libre de este agüero? Dices bien, cosa es pesada, que causa enojo, y tristeza, atreverse a tu cabeza un Águila coronada, habiéndome de heredar tú la Corona de Ungría: pero Infanta, ieta mía, pues es mío tu pesar, por tu gusto y por mis canas. fio yo en los que aquí están, que por consolarte harán las diligencias humanas, buscando mil Horizontes, para que a tu gusto vuelvas midiendo a pasos las selvas, mudando a brazos lon montes. Y al que conabe ligera, o con tiro enetrante, te traiga el sútil volante, matando el Águila fiera, daré veinte mil ducados: y si es hombre de mayores. pensamientos, mis savores serán premió a sus cuidados. Y yo le ofrezco, si es hombre de valor, y de nobleza, de volver a mi cabeza aquel volante en su nombre, En sobrinos, vasallos, esta empresa os entomiendo. Todos se van priviniendo, a todos queero obligarlos. Alás quisiera tener por ur bolando tras ella. Y yo tan selice estrella, t00 que un viento pudiera A los veinte mil me apiico con diligentes cuidados, imos veinte mil ducados lleva el Águila en el pico. h Gallardo tiro acerté, y fue extraña la ocasión, las alas del corazón, y las de pluma pasé. Qué bien curados cabellos! que volante tan hermoso! y que misterio espantoso miro en él, y advierto en ellos? Mas qué grita han levantado? los Cortélanos serán que andan con el Rey, y harán Corte del monte, y del prado: quien de su vista escapara! que haré? mas pienso que el cielo me dio por milagro un velo con que cubrirme la cara. Un imposible pretendo. pero Cielo soberano, en la cabeza, y la mano de una mujer, que estoy viendo? Hacia mí los pasas muda, yo me excusara de bellos. El volante y los cabellos son de la Infanta, no hay duda. Vozme. . Ninfa de la selva, o del montr cazadora. Si me dejase. . A señora. El me obiga a que me vuelva, que queráis volo aunque ofendida, y turbada. Esa toca nacarada, ese arrancado cabello de dónde lo habéis hanido? Despojo ha sido ganado de un tiro bien acertado por un brazo bien nacido. Dadme a mi prendas tan bellas? Donosa retulución Pues no son vuestras, y son de quien me envía por ellas. Yo solo se que las vi. donda admirada quedé, en el aire las bulqué, y en la tierra las cogí, y digo que me obligó el bellas en tal lugar, y que no os las quiero dar. Pues tomarémelas yo. Sabrelas yo defender s Mujer, y determinada, a meter mano a la espada no me obligues. Si es mujer, porque quieres ofenderla con tan poca cortesía? Bríos tiene mi osadía para esforzar mi quererla. Y más debiendo obligarte ver su talle, y compostura descubrir de su hermosora sino el todo, alguna parte, demás de ser vil el brío empleado en las mujeres. En todas las cosas eres siempre contrapuesto mío; siempre con diverso gusto a mi opinión te opusiste. Será porque siempre fuiste tu contrario de lo justo. El ver volante, y ca ta, me obligó. Pues qué importa también yo vengo por él, y por ellos. pero después de informarla de que la Infanta de Ungría por estas prendas me envía, y pedirla, y suplicarla que me las dé arrodillado, si no las da con su gusto dejarelas, que no es justo pretenderlas arrojado; porque cosa llana es que el duerlas pretendido me obligó a ser atrevido, pero no a ser descortés. A mí me las ha de dar, que aunque tú con igual ser fuiste primero al nacer, yo fui primero al llegar, y son mas, Aqueso no, vete, hermano, vuelvete, pues cuando a ti te las dé, sabré quitértelas yo porque siendo así, sería en mí, que soy el mayor, entonces poco valor l que ahora es cortefía. Defendéranlas mis manos, que núna en tales jornadas, siendo iguales las espadas, son mayores los hermanos. Hermanos sois? evidentes muestras dais de bien nacidos en los talles parecidos, y en los tratos diferentes: y así desde aquí me obligo, para que pueda mejor ver en el uno el valor, viendo en el otro el castigo, que por premio al más valiente daré volante, y cabello. Así sea, vengo en ello. Pues quítale de tu fu para dalle de tu mano al que salga victorioso. El que fuere más dichoso quedaré mayor hermano. Qué reñir tan arrojado! qué valor tan atrevido! Espada; y sangre he perdido: pero el ánimo ha quedado. Cobrala. . A cielos divinos! El Rey, tened, esperad. Respeto a su Majestad. Sangre, y aceros, sobrinos? y entre hermanos? . Ocasiones obligan a los honrados. No hay hermanos repurtados, si hay precisas sinrazones, A qué causa se atribuyen el rigor de los aceros? Alas tienen los diveros cuando de los pobres huyen. Yo las diré Rey Infanta, dadme primero los pies. Bella mujer. Linda es. Gran belleza! . Admira, espanta, A mí me llaman Briseida, que solo entre estas montañas es conor ido mi nombre, y le limita mi fama. Hija soy de Césarino, que en tu Corte, y en tu casa te ha servido muchos años, y ha más de veinte que falta Ungría sin saber donde lo llevaron sus desgracias. Quedé yo recién nacida; y mi madre apasionada por mi edad, y por su ausencia, sde entonce pa en solo un Castillo suyo, de cuyas almenas altas ve los campos que le alegran, y los montes que le guardan. Crieme en su compañía consolando su esperanza, y ejercitando mis bríos, ya en la pesca; y ya en la caza, no solo de aves que vuelan, ni de animales que pasan cobardes, dando a los pies para correr otras alas, sino de valentes fieras, que esperan con arrogancia, para que las mate yo con el dardo o con las balas, Esto pues me entretenía desde el resplandor del alba, hasta que vi por los vientos, mirando al Sol en la cara con más vista que otras veces, más segura, y más ufana un Águila, puesto al pieo este volante de nácar, Admirome su extrañeza, pareciéndome que andaba circuyendo este Hoh izonte. pomposa, arrogante, y viana, mostrando el bello despojo a toda la esfera cuarta, a los campos, a los montes, a los aires, y a las aguas. Hizo punta sobre un cerro, y apenas puse a la cara la escopeta, cuando dio otra vez viento a las alas. Y yo de verla segura, del todo desesperada, tiré al vuelo, y fue mi suerte tan dichosa, y tan extraña, que no muy lejos de mí rayó muerta, traspasadas con el plomo derretido esta toca asida al pico, y en las uñas marañadas las hebras de estos cabellos, a quien yo admirando estaba, Cuando estos dos Caballeros, en harto corta distancia, llegaron uno tras otro, y por una misma causa, tan conformes en los cuerpos, como varios en las almas: el uno con cortesía, y el otro con arrogancia, me pidieron estas prendas: y tanto al uno inclinada, como del otro ofendida, por premio ofrecí entregarlas: de los dos, al que tuviese más brío, y mejor espada. Este juzgo que ha vencido, y cumpliendo mi palabra, le doy volante, y cabellos, porque de él, y de ellos haga lo que fuere de su gusto, Y si a libertades tantas me atreví en tales presencias, perdón pido arrodillada, dando a la tierra los ojos, por dar a la enmienda el alma, En mi boca, en mi cabeza pongo el favor soberano, para que así de mi mano le reciba vuestra Alteza, si es que merece llegar al lugar que mereció Y por estimallo yo, le vuelvo al mismo lugar, ufanamente dichosa turare de estos cabellos, que hiciera lo mismo de ellos; si fuera posible cosa, No se que diga, o que sient Huelgo de verte contenta, Del todo soy desdichado. Dame el derecho que tienes a los veinte mil. . Lombardo loco estás. Ya los aguardo. Digno lauro de tus sienes. Briseida de Césarino la memoria estimo yo, y no se que le obligó a tan extraño camino, mas por ti, y tu madre puedes esperar mércedes mías, contándolas con los días. Es muy tuyo hacer mercedes. Yo estoy tan aficionada, Briseida, a tu traen honrado, a tu honesto desenfado. y a tu hermosura extremada, que pidiendo como es justo, licencia a mi abuelo, digo, que de llevarte conmigo tendría notable gusto. Briseida, conmigo ven, para lograr mi esperanza, a gozar en mi privanza de mis favores también. Hacio que quiere la Insanta, que es lo que yo he de querer. Cuando pude merecer tal merced, y gloria tanta? Dadme los pies, por los vientos iré esta dicha estimando, a servirte, adivinando tus ocultos pensamientos. Mas antes con diligencia, si me la das para ir, quiero a mi madre pedir albricias, que no licencia. Pues aunque le dé tristeza mi soledad, querrá aquello que le conste gustar de ello Ma Esto es justo. Ve volando, y a volver volando espira. Volveré a servirte. . Mira que ya te estoy esperando. De ma ligerezafío mi esperanza, y mi promesa. Extremada Montañesa. Es propia del gusto mío. En ella que unidamente. valor, y belleza están! Que mancebo tan galán, tan gallardo, y tan valiente! Si viera bien su hermosura no la tratara tan mal. Qué igual talle, y desigua! condición, y compostura! Primo venicon mi lado. En Briseida convertido. Mas que el honor que he perdido siento el haberla enojado. Brava mujer. . Gentil hombre, óyeme ui poco. . Aquí estoy, gentil bien se que lo soy, pero no se si soy hombre. Humor gastas. . Cuando quiero gasto yo por execlencia, humor amor, y paciencia, cuando me falta dinero. Y gastas verdades? . Sí, cuando mentiras añado a las que digo. Extremado estás. . Cuando estoy sin mí, Pues ahora lo has de estar, solo porque estás conmigo, Que seré un extremo digo, si me quieres extremar. Aquellos jóvenes bellos, aunque en tratos diferentes, hermanos, y pretendientes del volante, y los cabelia dime quien son y perdona, señora mis, del Duque, que es en Ungría del Rey segunda persona. El uno le llama otón, y el oero Ceslan se llama, aún no te ha dicho su fama sus extremos cuales son? No, que entre peñas metidas conmigo mis soledades mayores pubucidades suelen tenerme escondidas. Sábete pues que en Vngria estos dos hermanos son tan varios en candición, que son la noche, y el día. Pues con tales diferencias estrellas los predominan, que siempre los dos se inclinan a encontrarse en competencias; Siempre contrarias quimeras essuerzan buenas, o malas, con los talles, con las galas, en las burlas y en las verás. Si el uno dice que vio claro el día, cosa rara! aunque el Sol le dé en la cara; responde el otro que no. Y tanto gustan de ser competidores los dos, que casi siempre, por Dios, pretenden una mujer. Las veces que juntos van, con la emulación entre ellos, corre el vulgo, y dice al bellos, el mayor es más galán. Y están en lo cierto, pues en cuanto hicieron, mostró el que primero nació que en todo primero es. Y así divisos, y usanos, son fábula de la gente, que los llama vulgarmente: Los enemigos hermanos. e hermanos hay enem tanto la dise Si señora, habiendo envidia entre tan varios testigos: que en las Cortes de los Reyes, aunque están bien informados, a ley divina obligados, no guardan humanas leyes. Y tú, que dispuesta estás a bello, mal te aconsejas; tu llorarás lo que dejas cuando veas donde vas, No pienses que es ir cazando, y en los montes que estás viendo; matar las fieras corriendo, y las Águilas volando: pues verás en ocasión fiera con tales antojos. que con flechas de sus ojos mate al vuelo tumpinión. Y Águila, te cerrifico que han a si no coronada, con nariz menos corbada; y más penerrante pico. De estos montes te retiras. que tien en sin lenguas bocas, estos árboles que tocas, estos arroyos que miras, déjaras, por ir a verte, donde han de verte, y mirarte con deseos de tocarte, y con causas de ofenderte? donde cuanto más los hados, logrando tus esperanzas, te den mavores privanzas, tendrás mayores cuidados? mal lo miras Eso es llano; y tus consejos lo son: quien eres Yo sirvo a Orón, de Cerlán mayor hermano. De qué sirves? . No lo ves? No lo advierto. . Para bello, pon la vista en este cuello, y el oífato en estos pies: y ellos, aunque a pientas suieien, no son de aquellos que sucien dar flores a monte, y prado. No se lo que dices. . No, pues querría, si pudieses, que por señas me entendieses, por no decírrelo yo; que el cargo menos honrado es el mío, con salud, no quitando su virtud al tambor, y abanderado. Será cosa semejante, según es de vergonzosa. Que puede ser una cosa, donde es malo el ir delante? Con todo ignorante estoy de lo que saber quisiera. Menos costado me hubiera decir que lacayo soy. Pues como te has empleado tan mal? que me has parecido discreto, y bien entendido? Por eso soy desdichado. Engendrome un labrador entre pobre, y mentecato; crieme en su tosco trato, a costa de mi sudor: y tomo no me enseñó ni una letra, ni un oficio, fuera del bajo ejercicio, de que abominaba yo; viéndome ya con edad, cansado de arar la tierra, a las cosas de la guerra incliné la voluntad. y viendo por experiencia que en las jornadas mejores, por faltarme los fabores, me faltaba la paciencia, de aburrido me volví a la paz, y es tal mi estrella, que cuanto más me viien ella, mas sin remedio me vi. de hallándome aqueu sin canas para escudero, y con barbas para paje, con un perpetuo desmayo causado de no comer, por esea parme de ser despensero, di en la cayo. Desdicha fue, pero ahora lacaye enjerto en soldado, serás lacayo extremado por valiente. . No señora, antes lo fui bravamente, pero después no lo he sido. Cómo? . Lacayo entendido nunca le verás valiente. Pues por qué? . Señora mía en los que calzan estados magnificamente honrados, es blasón la valentía, mas temiendo calidad, sin más honra que perder, es sin duda, que el tener valentía, es necedad, Dices bien. . Y pese a mí, al que es lacayo no ves que le importan más los pies que las manos? Es así, cómo te llamas? . Lombardo; Pues Lombardo desde ahora me emplea. . De ti, señora, muchas mércedes aguardo. Mas, ay Dios, y que animal tan feroz vente conmigo. A qué bodas, yo contigo? juro a Dios no vaya tal. Ven matémosle los dos. Mira si fui majadero cuando te dije primero, que no era valiente; a diós, Dónde vas? deja el volar, que me burlo. . Ay tal deporte! bien probarás en la Corte, pues comienzas a engañar, Sobrada melancolía te aflige Dices verdad, pero Tribaldo, mi edad ya no es capaz de alegría, y más dando eternamente a mi corazón cansado memorias de lo pasado, y agravios de lo presente. Acuerdome que pasó resuelto en el llanto mío aquel tiempo en cuyo brío era tan dichoso yo. Cuando la bella Leonora, la gran Princesa de Ungría era un Ángel, y era mía: llórala, Tribaldo, llora conmigo penas tan graves, pues aunque en tales memorias gocé yo solo sus glorias, mis secretos tú los sabes. Hice aquella gran jornada, pisé animoso, y triunfante el Imperio de Levante, tembió el Turco de mi espada, vencile en el campo llano, siendo diez tantas sus gentes; que fuerzas tan diferentes tenía entonces mi mano! Bolviendo con ella a Ungría tan triunfante, y vencedora, supe al llegar, que Leonora el cielo a pasos media. Quiso el Rey (mal informado) llerando yo a mi Princesa, casarme con la Duquesa: casamiento al fin forzado, de quien nacieron trocadas, siendo fábula a las gentes, condiciones diferentes, y opiniones encontradas. Y ha que vivo en las porfías de estos rigores extraños, bien lo se veinte y dos seis meses y cir y con lo que de hoy pasó, diez horas más, selo bien, que hasta las horas también infelices cuento yo. Porque el que tiene mujer de contrarios pensamientos, los minutos, los momentos suele contar, y saber: de dos hijos que me dio, siempre el mayor desmerece con ella, que le aborrece por lo que le adoro yo. Adora el menor, a quien no soy yo tan inclinado, porque a su modo criado, no es posible estarlo bien; Y con estas ocasiones es mi casa desinquieta un laberinto de Creta, y es un caos de confusiones. Con esto el tiempo tirano de mi edad, a mi despecho, canas esparte en mi pecho, y tiembla en ellas mi mano, persiguiendo de manera mi quebrantada salud, que es en mi decrepitud, lo que en otros vejez fuera: pero en fin el cielo santo pues culpas mías castiga, mas que me enoja me obliga. Pues porque te afliges tanto, si también lo consideras? o pobre viejo! . Ay de mí: mas estuvieras sin ti, si lo que callo supieras. En mis ojos, en tu hermano empleaste tal traición? sacárete el corazón, no hijo, si no villano. Oye madre. . Mis enojos quieres aplacar? . Querría, Señora. . Sangre tan mía? en tu mano, y en mis ojos? he de matarte. . Qué es esto? Pluviera a Dios que no fuera. Tente. . Escúchame si quiera cuando a tus pies estoy puesto. Qué he de escuchar?a su hermano ha herido, Duque este aleve, que con tus alas se atreve para ofender con su mano, tú se las das y no malas, para dejarme ofendida, mas quitarele la vida, pues no le cortas las alas. Duquesa habéis de acabar de hacerme grandes agravios con el alma, y con los labios? oíde, dejade hablar: qué es esto, otón? qué ha pasado? Mentirá, . Dígalo pues mi hermano, que de ti es más creido, y más honrado. No puede haber discordancia en ello, dígalo Orón, Ceslan en cierta ocasión de no pequeña importancia, quiso competir conmigo, y queriendo altivo, y vano, no ser mi menor hermano, fui su mayor enemigo. Merimos mano, y al dar yo la primera estocada, herile, perdió la espada, y dejésela cobrar. Llegó el Rey, llegó la Infanta, respeté a su Majestad. y a su Alteza. . Así es verdad. es inob con otón Ceslan, no es llano ser injusta tu razón? por ventura no es otón, Cerlan, tu mayor hermano? no representa en efecto en mi ausencia mi persona? pues que disculpa te abona, para perderle el respeto? Y son por ventura hermanos mayores, mal satisfechos, tan crueles en los pechos, tan regidos en las manos? por ventura tú no ves: que otón con Cealan lo ha sido, y esta sangre que ha bertivo por ventura tuya es? Y si Caslan la sacara de su hermano, quien la viera, cuanto más se enterneciera, y cuanto más se admirara, y endo un herm no menor ser causa de tales daños? Y porque he tiene más años, tengo yo me no henor? Rapaz, pues tratáis de honores, y aon no llegáis a saber que es honor obedecer a los hermanos mayores? Cuando son tan insolentes no es razón obedecerlos. Por ser mayores, son ellos más nobles, y más valientes? Oh atrevido quien os dio esa laingua no miráis las alas que vos le dais, para que las torte yo Las del corazón le doy, donde seguro estará. Tras ellas saguro está. porque yo hebediente soy: Vos infamervos villano Para en estas ocasiones, ya no me queda otra mano? A mi vejez respetada os atrevéis mal criado? si este báculo cansado en mi mano fuera espada. Señor . Bejadme. . A crue mirad Duque. . Vive Dios, A mi hijo? Y aún avos estoy por daros con él pues no sé con causa tal el porque no ha de poner la manos en su mujer. el hombre más princinal? Y mujeres principales. se fren maridos villanos, que en ellas pongan las manos? Porque no cuando son ties? mas los cielos no permitan que manos cuyos renombres fueron grima de los hombres, con una mujer con pitan. Mujer hay que competir puede con la Majestad del mundo . Dejadme, andad, no me aporéis el vivir: vete Ceslan y los dos sed parciales contra mí. Vamos, hijo; barelo así, pues se queda otón con vos. Otón manda mis estados, y gasta mi hacienda, Oron Los que yo tengo no son tan ricos y tan honrados? destruyelos en unoja Ceslau . Tal pasión espanta. Casándote con la nfante. yo he de hacerte Rey de Ungría, De la Infanta Camarera soy yo sus privanzas roco, y con ella podré pue o he de hacer que aquí te quiera Sojeas partes diferentes. Pues quién las tiene mejores? Hucho me espanto que ignore: lo que dicen tantas gentes. Mucho me espanto que ignores le que dicen tantas gantes? Vuelve a ver en esta herida si es diferente el valor. Esta fue culpa de estrella, De mi valor ayudada. Volveré a cobrar la espada? Para volver a perderla. Antes perderás traidor la vida con la venganza. Saldrá vana esa esperanza, háralo el Cielo mejor Aquí pierdo la paciencia. Aquí en tenerla me fundo. Cuando se ha visto en el mundo tan extraña csmpetencia? E Rey, y la Infanta vienen, Verán nuestros desvaríos si al disimulo no damos lo que a la imprudencia dimos. Con ellos viene Beieida Briserda con ellos vino. O Es norte de mi esperanza. Es luz de los ojos míos Mil añnos con glorias tales, honréis vuestra hechura. Primo, aquí nos trujo el cuidado de vuestra salud. . Ah sido mejorada en algo, tía de mi alma? Cielo mío Ya mi salud c ean mis años no tiene enmienda ya sino como el que pide por horas di aciones al suplicio: pero a darme nueva vida es fío duda que han venido tu Marestad y tu alreza. Gozeisía mir años Duque la hija de Cesarino. privanza vuestra en un tiempo. Hanme tu bado el santido sus memorias con cuidado siempre por su ausencia vivo. Dame las manos. Briseida, vuestro nombre he cunocido, per vuestra hermosura. Dios la guarde que la hizo. Fue mi padre hechara vuestra. ̱ Y él, y yo cómplice fuimos en un delito, si fue el obedecer delito, De asiento viene, Duquesa, adónde estará conmigo debajo de vuestro amparo, como yo. Si a ti te sirvo, con toda el alma a Briseida, le daré en el pecho mío lugar, que a su padre dobo mucho, y estimo infinito el pagarlo en cosas suyas, Estimalda, que dos hijos pudiera haberos costado. Hoy por su causa han reñido. Pero no por culpa mía. Aví es verdad. . Y mi primo de la herida cómo está? Contento, y desvanecido, siendo la causa tan buena. Yo puedo decir lo mismo, con a guna razón más Hoy Duquesa mis dos primos tuvieron un gran cuidado por hacerme un gran servicio, mas saltó con ello, Orón. Siemple señora contigo es Ceslan menos dichoso, Porque es oton más altivo, en obras, y en pensamientos. Quién lo dice? . Yo lo digo. Ces Es Orón más ventoroso, pero no más atre Cuanto puedo a mi fortuna le ofrezco méritos míos. Tan extraña competencia no es posible que se ha visto. Perdonad Duquesa mía, si es de mi favorecido Orón, en primer lugar. Dame los pies te suplico. Pues yo a Ceslan favorezco, con que tu enojo limiso. Besaré lo que has pisado: Heridas son por los filos. Deseo saber Briseida a quien se inclina. . Me inclino al que me trató mejor, y al que con mayores bríos esgrimió el valiente acero; quién es este, ya lo he dicho, . No ha sido malo el saberlo, aunque me pesa de oillo. Son para mí esas mereedes un celestial paraiso. Y para mí mis desdichas, muchos infiernas han sido. Si es que vivo veré a otón levantarse al cielo mismo. Moriré desesperada si al centro no le derribo. Oíd Deque Oíd Duquesa, ven Brieida. . Peregrinos son los sucesos que advierto. . Con que tierno ojos miro a Orón! . Yo muero de celos. . Y yo de esperanzas vivo. C
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SE No fuera mejor, Dirquesa, ver las fiestas? . Y déjaros de que lo digáis me pesa. Cuando dejó de pesaros razón mía? . Al menos esa bien la pudiera sentir; fuera justo estando vos tan enfermo, yo sa a ver la sin nota pudierais ir, pues ya todo el mundo advierte que es tan extraño mi mal, y mi desdicha tan fuerte, que deja de ser mortal, y se alarga hasta la muerte. Y aún por eso he de mostrar más honrado sentimiento de tristeza, y de pesar. Ese buen conocimiento es muy digno de estimar. Siempre el pecho bien nacido a lo que debe se ajusta; pero habéis visto, o sabido, vuestros hijos a la justa qué galanes han salido? Visto los he, y celebrado el ver a otón más galán. La pasión os ha engañado. Los jueces lo dirán. Ya las piedras lo han juzgado. Ea Duquesa, apostemos que se lleva el premio otón. Va que no, qué apostaremos? El mudar de condición el que pierda. No podremos, que está ya con la vejez muy asida la costumbre. Al menos por esta vez, no mostrando pesadumbre de lo que hiciere el juez. No se si podré mudalía, pero vaya. Viva otón, albricias, cruja la malla, otón victor, riror. . Calla. Yo las mando de que son? De que el premio general de la justa se llevó Su valor no tiene igual. Mal haya quien tal juzgó, quien esperaba tal. Roberto, llega: es verdad lo que dice este borracho? Bravas albricias, mirad si tengo gentil despacho, Dírelo todo escuchad, Habiéndose publicado del mundo por las Provincias, que en esta riudad de Ebuda, gran Metrópolí de Ungría, esta justa, y estas fiestas con tal prevención se hacían, tan inmensamente grandes, tan heroicamente ricas, por alegrar a la Infanta, cuya gran melancolía, en los unos es tristeza, y en los otros maravilla; atudieron varias gentes de naciones infinitas, los unos a engrandecerlas, y los otros a lucillas. Llénose tanto la plaza, que en la multitud hacían la variedad de las caras. admiración en la vista. El Príncipe de Bohemia, que el primero mantenía, entró en un córcel bizarro, cuyo pellejo cubrían paramentos naranjados, donde vartamente lindas formavan diversas plantas, bordadas de piedras finas, Por empresa entre unas brasas ardiendo, sacó una piña, dice el mote Porque así, pues se defiende se rinda, Paseó la tela haciendo a compas las cortesías, hasta parar el caballo, que temblando despedía blanca espuma por la boca, por los ojos sangre viva haciendo ademán, que al mundo amenaza, y desafía, los instrumentos de guerra su pensamiento acreditan. Venció cuatro aventureros, y alcanzara todo el día, con braveza, y arrogancia. las victorias, y las dichas. Pero entró el gallardo otón, que las suyas pronostica, y en un caballo Alazan, con la mayor bizarría que vieron los hombres, hizo la primera arremetida: sacó de morado, y verde los paramentos con cifras entre coronas, y palmas bien enlazadas, y escritas, de esmeraldas las coronas que de laurel parecían, y las palmas con diamantes, a su dueño agradecidas: y sobre un monte de plumas (vistosa empresa) traía un cielo lloviendo estrellas: y el mote: En todas mis dichas. Dio la vuelta, saludando con belleza peregrina al Rey, la Infanta, y las Damas en muchas partes divisas, llevándose de esta suerte los ojos de quien le mira; y con voces, celebradas bendiciones infinitas, con desenfado brioso tomó el puesto, y una viga ponen por lanza en su mano, cuya acerada cuchilla sirve de espejo a sus galas, para alabarse ellas mismas: señalando las trompetas, que los ánimos incitan, corrieran dos buenas lanzas, con mucha igualdad rompidas: yo en la te poniendo fuerza exceniva, de modo al contraria encuentra, que le sacó de la silla, y tan recio dineoe suelo, que no fue pequeña dicha no matarse. Celebraron con más que espanto alegría tantas y tan juntas voces, que una sala parecían, repitiendo viv orón, viva Otón. . Mil años viva. otros siete, cuyos nombres, galas empresas divisas, podrán decirte después, las relaciones escritas, haura vencido otón, cuando Ceslan precipita las premiras de su entrada con la fama de su envidia, Entró de azul, y amarillo, color celeste, y pagiza, los paramentos sembrados de eslabonadas sortijas, que todas negras memorias con tristeza significan, de zafiros, y rubies orladas, y guarnecidas. Sobre el soberbio penacho saco por empresa a tiua seco un árbol como cuando le podan y le derriban a las raices las ramas para da le nueva vida: y un enjerto solo verde, dice la letra: Algún día. Hazo las mismas acciones con la misma gaslardía que su hermano celebradas también de la suerte mirma, y en atrapuestos en todos, para que en todo compitan; por lanza ladan en nina cuyo ietro luce, y ban Cuando los ven frente afrente la confusa vocería, a los cielos se lavanta. para que los aires digan, los enemigos hermanos nos prometen maravillas? pero al son de una trompete otra responde, y réplica, y en un punto quedan todos con las almas suspendidas, dando el silencio en las bocas, curiosidad a las vistas, parten en tocando al arma, afirmándose en las sillas, y tan a tiempo las lanzas sacán de cuja y entistran, calan, aprietan, y encventran, que las hicieron astirlas. Otras dos lanzas corrieron, que parecieron las mismas, mas con a postrera otón encontró con tanta dicha, que cebó el hierro en la cresta, sacando cantellas vivas, y Ces autocó en la tela descompuesto con la herida? Aquí fue cuando las voces con más fuerzz repetidas, dicen viva, viva otón, vina Orón. Mil años viva. Por premio de más galán, la me ma Infanta le envía una pruma de diamantes tan vistosa, como rica. Y por premio general los juecas le adjudican una ead ha de piedras más preciosas y axquisitas? Los dos envió a Briseida, que dos crudades baldrían, y ella lagre y desenvuelta los recib y los estima Murmor áronso las damas antre disimulo, y con qué dio fin a las fiestas y a los gelanes envidias. Entrose el Rey, y la Infanta, mas siempre no escuchas gritan las gentes que viva Orón? Viva Orón. . Mil años viva, dónde está? . Venir le siento, ya las armas ha dejado. Y Ceslau? . Se ha retirado con notable ientimiento. Si le puedo consolas, afligida quiero ver. Qué bien supistes perde? y qué mal sabeas pagar! Es caudal del sufrimiento trabé soy desdichada. Esperad . Desesperada iré pues quedáis contento. Oye Tribaldos Señora Considera la ocasión que tengo. Tienes razón, pero dísimo a ahora. Y mis albricias, señor? Fíntalas en un papel, y pondré mi firma en él. Se he famoso pintor. oome, pues el ser me has dado; la mano padre Du. Si doy, y los brazos aunque estoy, hun contige enojado, porque no diste a la Infenta los premios y se los diste a Brileydarno adduviste ni proderte, ni arrogante, pues aurque tiene valor, hidalguír, autoridad, tu sangre y tu zaidad son de la marca mayor; porque la del Rey de Ungrín y la nuestra toda es una, Ya más heroica fortuna que: Vuelve la memoria arras y advierte las cosas graves, que ya de mi casa sabes, y escúchame algunas más, Fue el Rey dos veces casado, pero ninguna dichoso, porque ha sido en siendo esposo no permanente en su estado. Gozando del mayor bien. habo en su mujar primera (que infanta de Elcociaera) una hija, y fue con quien fuy yo casado en secreto. Llevola bios cuya es; y resuitome después de esta causa varia efeto. En la otra mujer tura, de ninamar: a Princisa, hermana de la noquesa, mujer mía y madre tuya, hubo otra hija, y casó con el gran Príncipa Ingles, y a picos años después murió ella, y él murió, dejándoles por consuelo y alivio de pena tanta a estos Reinos está Infenta, que es los ajos de su abuelo. Pues hijo, después de ver que tu madre siendo tía de la Infanta, Rey de Vngría a tu hermano quiere hacer: cuando en competencia soya, siendo del Rey primo hermano, pido yo su hermosa mano con él, si de espóis tuya para que tengas contento, para que triunfando vivas, en cosas menos altivas, diviertes el pensamiento? mal adviertes el velor que en tu corazón prevengo: tients, hijo, . Si ten mas hay padre, tengo amor desde aquel dieboso día que via Briseida quedé con un ser, que tuyo fue en un alma que no es mía: y en correspondencia igual, también desde entonces vi que es su pecho para mí en sus ojos de cristal. Ya dos años han pasado, parece que por los vientos, que nuestros dos pensamientos solo atienden a un cuidado, y a un amor incomparable, en los dos indivisible es un monte inccesible, y una fuerza inexpugnable. Gozastela? . No señor, a pesar de mi paciencia. De esa honrada resistencia es, hijo, ese grande amor: mas pon en otra balanza una corona, y verás cual de las dos pesa más, esa fero esta esperanza: con mi gusto te concierta, será la Infanta tu esposa, Esa esperanza es dudosa, y esta obligación es cierta. Porqua tu dudas le pones, como que no la mereces: y ni a seguilla te ofreces, ni a lograrla te dispones: nyeme, mas viene allí lo que yo tan mal resisto, vamos, y el abellos visto disimula. . Harelo así. Aborrezco la presencia de esta mujer. . Y yo muero: ay Briseida. Pedir quiero para partirme am mis voces no te detienen? el poco amor que te tienen, en sus espaldas verás, y en que lleños de placer triunfando de ti se fueron, fingirán que no nos vieron, porque no nos pueden ver. Por no ver estos rgoros, que ya en mí son desatinos, provaré varios caminos de buscar dichas mejores. Tengo un padre que es conmigo, por ser yo poco dichoso, más injusto, que piadoso; es mi hermano mi enemiga: tan contrario ser nos dio, que desde que ser tuvimos, siempre en todo competimos, y soy el vencido yo: y pues sin duda mi estrella es inferior a la suya, pera que no me destruya, quiero irme huyendo de ella. De un contrario que es tan fuerte huyendo quiero escapar, y mudando de lugar quizá mudaré de fuerte. Y yo, hijo, de ti ajena, con que suerte, con que enojos he de vivir sin mis ojos, y he de merir con mi pena? Por la contraria porfía de otón me quieres dejar? eso podrá mejorar ni tu suerte, ni la mía? si es tu enemigo, procura por camino más honrado, saliendo de ese cuidado, mejorar esa ventura, pues siempre al contrario intento de tus dichas se dispone, pues a tu valor se opone, ara tu pensamiento, pues a tu fama desmiente, pues detiene la corriente de tus triunfos, y tus glorias, pues con tu opiniónis queda, pues con todos te enemista, pues tus amores conquista, pues tus estados hereda, pues tus contentos desvía, pues procura los ajenos, y pues te quita no menos que la Corana de Vogría. Mátale Cesián, y ordena el hacerlo de tal tuerte, que venza una mala muerte a una fortuna tan buena: que dudas? . Estuy dudoso, y esa muerte no le doy, cuando de Briseida estoy enamerado, y celoso: porque cuando más porfía su agravio en mi sentimiento, tengo algún conocimiento de que tiene sangre mía, No la tiene, no es tu hermano, p Cómo madre? . Poco cuerdo tango el seso pues me pierdo por quien pienso que megano. Qué dices? . Hijo querido. Que no es mi hermano? Sospecho, pue las obras que te ha hecho, que con serlo no lo ha sido. e Eso basta para ver caído en tu confianza, y en mi mano una balanza, que estuve para caer. Yo estoy resuelto no hay más, matarele, aunque me aflijo de su muerte. . Y dónde, hijo? y cuando le matarás? que ha de ser asegurando tu vida, escucha, responde. El terrero será el donde, y esta noche será el que a mi pa Ahora tan tierno eres? En creto tú lo quieres? Yo lo quiero. . Esen ha madre, mataré a mi hermano? . Sí. Llorarás le muerto? . No. Quién me lo asegura? . S Bien lo mira. Ya qu velle muerto. Yré bolando, tú lo mandas? Yo lo mando. Pues muera otón. . Oron muera. Pienso que llegamos antos de la hora. . Adelantanos relojes son los amantes. Cuando viste enamorados perderle por vigilantes? esta noche no le ofrece tan oscura. . Entreverada como tocino parece. Nunca tu boca enseñada a burlas, de ellas carece a no haber averiguado que eres honrado, y discreto, el haberte confiado las verás de mi secreto, desdijera de tu estado. Hay en mi naturaleza ajustada a tu intención, porque soy con extrañaza honrado en el corazón, y busón en la correza, Que a no ser de esta manera, es cierto que te engañara, o servirte no pudiera, pues como en Palavio entrara, y de Palacio saliera? traspalara las rajones, reportara los billetes, y así con mil ocasiones el eficín de alcagüeres es anejo al de busones? de otro pudieras fiarte que vil te hubiera engañ pero yo pude siendo busón sobre honrado, con servirte, y no engañartes en lo que te engañas es, en hacerme centinela, confiando de mis pies esta espada, esta rodela, qué ojalá fuera pavés? tu pudieras conocerlo, y excusar inconveniente, que en mí no quisiera verlo, pues dejé de ser valiente, y me va bien con no serlo, porque no siendo le arajo el fundar en pareceres mi opinión que es gran trabajo, y así en mi cuanto quisieres pide de valiente abajo. Pues como vas de ese modo tan armado, y prevenido? No adviertes, porque acomodo la ostentación y el ruido de las armas miedo es tado, y quiero darle al contrario de lo que me sobra así, mas si fuere cemetario, y acomete, fía de mí que seré ligero, y varios pero si teme verás como esfuerzo esta mentira. Y así opinión ganarás. Si que el mundo solo miro las superficies no más. Cuantos con ostentación arregante, y entonada, valiente en la opinión, llevan desnuda la espada, y vestido el corazón. Y cuántas de suerte están que parece que hacen raya en lo hermoso en lo galán, y en lo que cubre la saya sabe Dios lo que serán. l que por Dios si el cecear no me obligara a callar, el Sol saliera primero que yo dejara de hablar. Es mi gloria? . Es mi cuidado? vengo tarde? . No, pues vienes, Perdóname si he tardado a darte los parabienes de los premios que me has dado a comunicar mis glorias, a enriquecer mis entrañas, a celebrar tus victorias, a engrandecer tus hazañas, y a eternizar tus memorias. Cielo hermoso, y soberano esas hnnras que me has hecho, esas victorias que gano, a ti que estás en mi pecho, las atribuyo en mi mano: porque siendo el corazón el ser principal del hombre, tú en el mío con razón, alcanzadas en tu nombre, advierto que tuyas son. Por causa tuya atesoro cuantos bienes confidero, y ahora con tu decoro el dichoso premio espero de lo mucho que te adoro, fundado en la confianza de tu promesa. . Tu amor en mí tal extremo alcanza, que ya pienso que es honor el lograr esa esperanza. Porque estoy tan obligada a tu afición conocida, y a tu fineza extremada, que el no serte agradecido sería no ser honrada. Por aquella falsa puerta entrarás, que hurté la llave, para tenértela abierta. que mis entraña Pero pues sabes quien soy, palabra de esposo es llano que has de darme. r. Yo la doy Antes de darme una mano. Sí, ya te espero. . Ya vey. Lombardo? Señor, dormido estoy. . Dichosas memorias que a tal punto me ha traido; dichoso yo, que he nacido para gozar de estas glorias: si así son imaginadas que serán? ̱. Qué gente es esta? Seguid quedo mis pisadas. Si celebrase la fiesta alguna danza de espadas. Casi vengo arrepentido Qué alborotas? dónde var? Cruel pensamiento ha sido. De estas armas el ruido ha de servirme no más: espantaré descubriendo la todela; si el decoro veo que le van perdiendo, para escaparme huyendo, será como capa al toro. La puerta abrieron, que corta es mi ventura! Qué haré, que mi sangre me reporta? Entra mi bien. Entraré, aunque me vean qué importa? Pero que estoy viendo cielos? nunca lo que hago hiciera, si no me abrasarán celos, pues muero mi hermano muera? A traidores, matarelos. Mirad. . Cielo soberano, Que es orón, desdichada. Señora? . Calla villano, pon en mi mano esa espada, pondré su vida en mi mano. Rey, Infanta, Dugue, a Otón han muerto. Ya se rindieron, mueran, que en esta ocasión para matar muchos fueron, para morís pocos son. Dejaldos, que viene gente, desdichado en todo he sido. e Espera, señor, detente, que es un grande inconveente el verme a mí; estás helido? Sí, moriran los villanos, Es la guarda, y me han de hallar, Vete. . Ay cielos soberanos. Que para darte lugar, iré a ponerme en sus manos. Duqué señor? Boceando me llamas? Oye, no acierto, a tu hijo, estoy temblando. Qué dices? . Si no le han muerto, ahora lo están matando. A otón? . A otón, Dame dame esa espada esa rodela, que la pena, y el cuidado esforzarán la flaqueza. Señor? . Señor? . Mis criados, y mis amigos que esperan, ea mi desdichas no acudo e y con mil alas no vuelan? presto, prestu, aún en los brazos, y en las manos tengo fuerza, y hasta en los pies voy cobrando con el ansia ligereza. , e ̱. A dónda vas Duque? . Rey, déjame que vaya Espera. A lngrar una venganza, si no puedona defensa: si es muerto otón de mi espada, y de mis agramos piensa que como este sin corona, no habrá segura cabeza. Sasíégate, pues otón viene ya donde le veas sin peligro, y sin agravio. Con lo alegre de esas nuevas, ya la colera he perdido, y ya las presta las fuerzas que con ella me acudian, me van faltando sin ella; ya el debír brazo se cansa, y la flaca mano tiembla, ya se quebrantan los pies de lo que las armas pesan; dama ese báenlo, ten Propio soy para tenerlas, parno para jugallas Ya el desengaño me deja en mi vejaa mal seguro y bien di puesto en mi pena, y mi buca agradecida. aue pies, y tu mano bala, paranveas mercedes. Fmioprecilas deudas Hay hijo mío, gaaminre S, , trida en un poco más que una sangría. Herido Hlón? Ceslan entra, y prevente a la venganza, Mo acertaré de vergüenza, Hay hijo, es mortal la herida? puiguiera a Dios que lo fuera. No madre guardome el cielo, porque tú no te enternezcas, llorando desgracias mías. Supiste hermano, quién eran los que te hirición? . Si hermano, y para que tú lo sepas nos hablaremos después. Grandes son estas sospechas, Fácilmente conocidas haurán sido de tu Alteza la mano de estos rigores, y la aljaba de estia flechas. Vuestra Alteza las castigue si las sabe. . Estas usculas a mí me toca el vengarlas. Mejor dejera el hacerlas. Oaraidores mal sufridos de mi agravio, y mi paciencia! Herda otón? i señora. Amí primo ven Erieida, que es de mi primos Denobrina sobrada merced es esta. Ay que de sangre ús. é . Hase desmavado, tanía. Bien se parese que es tuya: a De mis pasadas sospechas ven ahora el de sengaño. El corazón me atraviesan estos celos, y esta herida. Cúbreme el rostro Brisenda, que el ver sangre me desmaba Pues no es razón que la veas, entrese a curar Oto aún no sé bien lo que sienta de una fortuna tan varia. Acabarame esta pena. Viendo estás cosas, parece que me faltan cielo, y tiarra. Oye Duque. . Señor mío? notable ocasión es esta e para lograr mi esperanza. Quiero hacer que el Daque entienda la reloltción que hago. Sin alma estoy. . Estoy muerta. Ay otón quien te alcanzara Ay Otón; quien te siguiera. De un mal se quejan las dos: es una misma la muela que les duele. O mundo infame, tus confusiones son estas! Quédamos ya solas, di? Sí señora. . Ay cielo amigo, sino te hallaras conmigo, estuviera ya sin mí, Hizo aquella sangre en ti efetos que grandes son. Es muy mía, y con razón, causando tiernos enjos, llegó al alma por los ojos, y cobriome el corazón Cómo te sientes? Me siento con el corazón difunto, porque ha llegado a su punto, Briseida, mi sentimiento: estellare pensamiento procues que no entendieses, por que del no te olandiases, mas venciome su porfía: yo. Briscida, a otón quería primero que tú le viedias. Pero como el ser tu amante enue por cosa infaible, siende er supecho visible, y admitido en tu semblante, e yo de ti prend satisfecha, y obligada de tu valor conocido, de tu donaire atrevido, de tu belleza extremada. Quise con herorco brío, por tu gusto, y mi decoro, ser prodiga dé un tesoro que siempre tuve por mío; más contra el libre albedrío fue la voluntad cautiva, tan constante, y vengativa, que fue arrogante, y furiosa, en la voca temerosa, y en el alma ejecutiva. Camó las mesancolías, y el dolor siempre profundo, poer cuya causa en al mundo soy fábula tantos días: pase astidas ansias mías ocultas en mi cuidado, hasta que el fuego arrojado. en la sangre que me inquieta, dio en la pórvora secreta, y está mina ha reentado. Brilenda, y pues es forzoso en sole otón mi desvelo, haré con el Rey mi abuelo que me le dé por esposo? mas no ha de quedar quejoso tu pecho. Briseida amada, si no estás tan abrasada como yo, dame lugar a ser dichosa, y dejar por ti de ser desdichada. Parece que me has oído con recelos, con temores, por puntos, varios colores has cobrado, y has perdido, el como este bien te pido sabe amigo elicioio santo, pero si lo sientes tanto, Briseido, caldo te quiero, que me acál muda al fuego, y ciega al llanto. Ḇ i señora, aunque es verdad que el tratar en cosas tales sujetos tan designales, ra ganero de igualdad fue merced y fue amistad de más conformes sujetos: y aunque en ti fueren efetos que pasaron de lo justo, el dilatarte este gusto por guardarme estos respetos, pade con razón turbarme, suspenderme, y afligirme, porque ha sido destruirme lo mismo que fue obligarme, pues pudieras avisarme cuando yo me reportara si tú pana averiguara, y cuando tan cierto fuera, que más presto te srviera, y no tanto me costara. Mas pues a entender me das que en un largo proceder ma diste más que tener, porque te sirviera más; de mi servida serás, aunque rigores extraños malogren mis tiernos años, y envuelto en mi corazón, salga de mi pecho otón, y tú le goces mil años. Conmigo seré croel, dejándome a mí sin mí, por lo que te estimo a ti, y lo que le quiero a él; pues tengo el alma tan fiel, que casi me representa que cuando muriendo sienta es calaros, y el perderos, ha de consolarme el veros, Rey a otón, y a ti contenta, fostaya ahora a responderte, y mostrarme agadecí mejora con él mi suerte; dile, amiga, de que suerte su amor a mi cargo tumo, y adiós. . Adiós. . Dile el como me obligaste. Si dijera, mas en un pecho de cera tengo una pena de plema, A quien han sucedido desdichas tan extrañas? en que amantes entrañas tanta gloria ha crbido? para ver con la viea tan por los aires a ocasión perdida? Mas que dichosamente he visto allí a mi cielo, pero con un pañuelo puesto en la hermosa frenté cubre las luces bellas, Perias llueve por Dios, iré a cogellas? gloria mía quien causa tu enojo, o quién le ordena? Ya no es cuya esta pena, ya mi Otón, no sin causa el cielo soberano te quitó la ocasión tan de la mano, Mi bien, porque no es mía, pues yo tan tuyo he sido? Por haber merecido que la Infanta de Ungría elija tu persona para darte la mano, y la coronas Entre amantes enojos, constantes en mi mengua, me declaró su lengua lo que dudé en sus ojos; y ya muerta de celos, ya soy el Paraninfo de sus cielos, Tan cuerdamente loca estima tus amores, pore abí o alma en porque cuando los veas, mas presto los recibas, y los creas. La Corona, y la Alteza que por mi se apercibe, en mi nombre recibe, aunque de tu cabeza baje entre pena tanta arganta, no menos que a ser lazo en mí Sus pende esos enojos, que sin mi culpa tienes, archivo de mis bienes, de tus divinos ojos les. quita lágrimas tales, que esty viendo mi muerte en sus crista No ofendas de ese modo tan firme confianza; en la humana esperanza el que lo tiene todo, tiene cierras, ni cielos, porquien te deje yo entre llanto, y celos? No otón con más sosiego, de mi valor confía, tú serás Rey de Ungría, porque yo te lo ruego, aunque a mí me destruya el ver que no nací para ser tuya; y quizá sin perderme ver tu grandeza espero, ay otón, pues te quiero tanto que espero verme con pecho consolado cuando te vea en tan heroico eñtado. Quién vio con extrañeza que los cielos admira, mujer en quien se mira tal valor tal belleza? mi bien, pues tú lo eres, quie no alaba el velor de las mujeres? Ser un rayo quisiera. Tribaldo? . El Rey te espera, y a ti también señora, a los dos ha llamado, con pr Quién gana en ello es Ungría. Dame mil veces la mano, que el gusto me tiene loco, de ver que a otón honras tanto siendo la luz de estos ojos, y el alivio de estos años. Para que nos llama el Rey? Si es que tiene averiguado mi delito? . Poco importa, no te desanimes vamos, denos la mano tu Alteza. Duquesa? Ceslan? . Ya estamos a tus pies. Alzad, que yo procuró vuestro descanso. Que será que junta el Rey hoy su Consejo de Estado? Y a la Infanta, y la Duquesa llamó a él. . Suceso extraño. Otón, Rey te quiere hacer. Y eso es sin duda Tribaldo? a Briseida quiero bien, pero estoy determinado de no dejar, por ser suyo esta grandeza que alcanto; ya estoy a tus pies. . Lenanta. Besaré lo que han pasado. Muy pequeña fue la herida. Y tanto que la curaron de la manera que ves: mi padre me está mirando. Que a tanta ventura vengo? Sus opas me dicen claro la buena fortuna mía. Qué gusto tan bien logrado! Mucho Briseida, te debe. Yo con la vida tr pago. Mucho me cuesta el ser Santao ichas adivino, y de mis venganzas trato. Yu vasallos yo parientes, que de la vida me canso, el peso de la Corona, aperecido trabajo poner quiero en otras, sienes; y así a lo justo inclidado, le doy a la Infanta esposo, cuyos metitos alabo. Mas porque el secreto importa a cierta razón de estado. tanto, que quisiera hacerlo primero que imaginarlo, de tan pocos le confío, y tan a deshora es llamo; secreta licencia tengo del Pantifice Romano, para que se case. Orón con mi niera. . Muchos años se logre ten buen empieo. En lo mismo conformamos. Todos, lo mismo decimos. Solo yo muriendo rabio. Esto varelo aunque muera. Pues otón dale la mano a la Infanta. . Espera, tente. Rey poderoso Rey magno, ya ven en esta ocasión que atrevidamente paro el tanto de las estrellas. el inflojo de los hados, mas no ha de ser Rey de Ungría por culpa mía un villano, oye mi turbada lengua. Saberéis señor, que cuando pretendí mi casamiento, por dar más fuerza a mi agravio, fingique preñada estaba. me nua casamos y endo tan poderoso contrario, y cuando vus flígida, segundas nuevas llegaron, de que estaba mal herido. Yo entontes considerando que era perder con su vida la grandeza de su estado, como el preñado fingido, quise que lo fuera el parto; y para hacerlo envie a los montes a Tribaldo, de donde trojera un niño, este fue Orón, y en llegando, con indestria, y con dinero, con cantela, y con cuidado tompimos a gunos ojos, terramos algunos labios. Pasó al fin por hijelmio; mas no pasaron dos años, cuando el Ouque de la guerro volvín victorioso, y sano. Parí después a Ceslan, y aunque ha vierdo rabiando de ver tan gran desventura, no osé en discurso tan largo descubrirte este secreto, temiendo al Duque enojado no me quitara la vida, pero ahora viendo cuanto le importaba a tu Cerona el descubrir este engaño, confiando mi delito de tus soberanas manos, digo que es villano otón, y no mi hijo, Tribaldo sabe bien esta verdad, que yo muriendo declaro. Qué dices Tribaldo? . Dig ofreciendo y obligando al cuchillo la garganta. que es así, y averigualllo puedes con otros testigos, Como es posible, villa oton mi hijo no se? Mira, Rey, que mienten cuantos eso dijeren: más como, si es que puedo, no los mato, aunque fea en su presencia? Llegad teneldo, o mataldo, caducas, Duque? qué es esto? cómo te me atreves tanto? Llevad al Duque a un castillo; vos, Doquesa, en mi Palacio guardas de vista tened, y hará Cesián otro canto, y tu culpa a tu desdicha otón. . De vergüenza callo. Que hubiera sido si Ungría tuviera un Rey coronado sobre villana cabega? mucho debo al cielo santo. Ya la hidalga sangre mía en desamor ha trocado el amor que puse en ti: ya contenta, no me caso con un villano. Duquesa, adoro a tus desengaños. Lástima tengo, por Dios. Y yo y todo: Duque vamos, q. Es suñado lo que veo? hijo a Dios hijo te llamo, y dicen que no lo eres: moriré, desesperado. Ya, villano mal nacido, tus soberbias se acabaron: ya no tendrás competencias con quien, aún siendo tu hermano, debieras tratar mejor. Aunque enemigos seamos ya el mundo no ha de decirnos los enemigos hermanos, que hay diferencia en la sangre como la hubo en los Perdona haberte ofendido, de la Duquesa obligado, pues siento tus penas más yo, que te traje en mis brazos, De tus desdichas me pesa, y si para hacerte hidalgo fuera buena sangre mía, toda te la hubiera dado. Mas los vonsuelos me afligen que me ofenden los agravios: pero agravios, y consuelos sufrité con ojos nejos, pues del Sol tengo vergüenza cuando al cielo los levanto. En quien se ha visto jamás tan gran mudanza de estado? y quien tan alto sobió para caer de tan alto? Villano soy y Rey era, villano otón? yo villano? no he tenido siempre yo los pensamientos hidalgos? no es posible, mienten todos, pero en semejantes casos, es más fuerte la opinión que la verdad. Cielos santos haced un milegro en mí: o la cierra, por milagro, abrase, y arrojarome; que pues soy tan desdichado, que soy hijo de la tierra, de las nubes arrojado, si en su cantro me recoge, diré que en mi centro paro.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCE Pues solo de si he fiado el secreto, a que te obligo. Descansa . Lombardo amig la puerta ten cuidado, que esta ventanilla el solo entre abierta querría, para que la luz del día menos vergüenza me de; porque estoy viendo mi estado cuan cosa de sueño ha sido; como el de noche dormido con el día recordado? que el Sol clate da en los ojos, con el lustroso arrebol, y parece que del Sol tienen vengüenza los ojos: cúbrete amigo. . Qué idea a tal pudiera obligarte? Y si no quieres sentarte, a mi lado te pasea; haz lo que te digo. . Di a que me obligas, qué quieres? Ya mi criado no eres, y mi compañero sí; mas entre mudanzas tales, en un punto, en un momento me igualaste en natimiento ya los dos somos iguales; para tenar tu ventura, Lombardo, que me faltó? Ser la rayo como yo, que no es mala añadidura; y si tal llegase a ver sería cuento galiardo. Ahura burlas. Lombardo? más discreto sabes ser. Pues con verás te prometo se yo tus penas sentir, pero llorar, y rey? suele a un tiempo el más discreto cuando a su fortuna vio que del todo le importabs. Oh hidepura fortuna, como te conozco yo, viendo en tu naturaleza von tan grande fundamento, gallardía entendimiento, honra, valor, y rigue un m porque era, a mi parecer, como si viera nacer muchos soles en un día; pues la suerte siempre vi que no da con todo efeto tantas gracias a un sujeto, porque las reparte así: Al que hace gran señor, y en riquezas opulento; o le falta entendimiento, o no le sobra valor: el que es flaco, es animoso, y el que fuerte, acobardado, el discreto, es desdichado, y el majadero, es dichoso, el que es infame en un mes a ser un pícaro viene, y el que honrado, nunca tiene como mostrar que lo es y así cuando en ti miraba una unión tan milagrosa, en lo oculto alguna cosa sospeché que te faltaba, y fue el no ser bien nacido como imaginaban todos. Calla, por extraños modos. me has consolado, perdido iré a fenacer mis días entre asperezas extreñas, que en lus montes habrá entrañas tiernas a las quejas mías solo a la noche que aguardo estas esperanzas doy: el lugara donde estoy sábele alguno, Lombardo? Solo a Briseida al pasar, trabéndote aquí el caballo, porque lloró al preguntarlos no se lo pude nugar, dijo que a verte vendría. Y eso cómo puede ser? Cómo quiere, y es mujer, no ser descortesía gar su amor tan mal, aún de ese bien me excusara; será el ver su hermosa cara, ver mi mengua en un cristal; mas la vergüenza de bella pasaré por no enojarla, Parece que tocan, calla: si es ella? sin duda es ella. Abrele la puerta, ve, entre a matarme, que es justo pues la que tuve en su gusto, con mi desdicha cerré. No culpes mi atrevimiento, pues por adorarte, ha sido mi corazón atrevido, y fácil mi pensamiento. Señora, arrojado, y puesto a tus pies, tan gran favor pongo en el alma. . Señor? tú de rodillas? qué es esto? levántate. . Bien arguyo que así en tu presencia están, y no como tu galán, sino como esclavo tuyo. Cúbrete, que yo estoy muerta, La cabeza desdichada que ayer viste coronada, hoy has de ver descubierta. Cúbrete, y no seas parte para que me acabe ahora. Cómo criado señora, he de servirte, y tratarte en este espacio pequeño que me concede la suelte de poder hablarte, y verte. Naciste para mi dueño señor. . Señor me hac llamado, cuando soy por lo que ha sido no bueno para nacido, cuento y más para criado? Qué dices? no ves perdida mi vida entre tus enojo as, por tus ojos Orón no más por tu vida: que estás palabras que das tan al aire flechas son en mi tierno corazón, y ya en él no caben más; porque con pecho no tuyo, de esta suerte me has tratado, cuando el caer de tu estado a mi ventura atribuyo? pues cuando tus penas lloro, que has de verme confidero, el amor conque te quiero, y el alma con que te adoro. Yo, otón, no te quise a ti por tu estado aunque eminente, si no por ti solamente, y tiernamente por mí Y en las mudanzas extrañas que en tu estado considero, hijo de un monte te quiero, pero con tienas entrañas, Deja banadades locas, solo atento a ser mi amante; hacienda tengo bastante, y un Castillo entre unas rocas, Retírate allá conmigo, donde serás mas dichoso, en mi pecho amado esposo, y en mis brazos duice amigo, Y ojtía fuera señora de muchos mundos que hubiera, que entonces tan tuya fuera, como pienso sarlo ahora. Deja el ambicioso brío de reinar, y sus quimeras; a ser Rey, no consideras, que déjaras de ser mío? Mi bien consideralo, verás que dejas de ser lo que ha sido menester para merecerte yo. Señora, aunque así me des mas penas quiero alabar al cielo, y lu la tierra que está a tus pies: pues tal tu valor ha sido, que me ha enseñado a saber lo que yo no pude ser, que fue serte agradecido: pues con el ser inconstante: que a mi vileza atri huyo, quise dejar de ser tuyo, por ser Rey ingrato amantes y así me da el cieso amigo de tan heroyea virtud; por tan grande ingratitud. can justísimo castigo: pero ya de ti enseñado, cuando tan a tiempo estoy, para mostrarte que soy no bien nacido honrado. Quiero que de ser dichosa mi villana mano huya; para no maschar la tuya, tan nidalga, como hermosas que pues cuando yo tenta la grandeza que perdí, por hacerme Rey a mí, dejaste tú de ser mías aunque se que me destruyo pagando deuda tan llana, por no hajerte a ti villana, dejaré yo de ser tuyo. Gié dices? Que en semejante desdicha me dejes ir entre montes a vivir, donde las peñas quebrante, a donde Eriscida bella empn la tierra al aralla, si no para cultivarla; parpultarme en ella. Deónnio, que hacer quieres? que an mis ansias no repares? no me matos con palares, Vime quiantas daga, esa espada, Da quien te acompaña, te avisa que es tarde. Soy desdí hada, forzoso será el partirme de tus ojos, oye, di No te despidas de mí, que moriré al despedirme, menos daño es irme yo, Porque me quieres matar. esposo quieresme dar la mano? . Señora, no Mira que es tarde: . Ablandara mi llantó un roble, una fiera. Ay tiempo, quien te tuviera, ay Otón, quien te obligara! Ya voy muerto en tus enojos, y Amigo? esposo? señor? tú lo mirarás mejor Si lo mirara en tus ojos, a ser iguales los dos Ah de acabarse está historia? mira que es tarde Hay mi gloria? Ay mi cielo . Adiós . Adiós y lan Yo lo mandaré Duquesa: Sabe Dios siendo una cosa contra el Duque rigurosa; si me aflije, y si me pesa: mas él obstinado, y fero en la prisión donde asiste siempre esfuerza, y siempre insiste en que es Orón su herederos y siendo por toda Ungría tan bien quisto de la gente, y algún gran inconveniente de ello resultar podría: y así es bien tenelle preso mientras vuestra Majestad averigúa la verdad que constare del procesos que después quien más aspira lle, np eningún favorecer la mentira. Eso está puesto en razón, y de Ceslan al cuidado, como más interesado, siaré la comisión de prenderle. . De ese modo está bien, danos los pies, Alzad, altad, que esto es justicia. . Y merced y todo. Será fin alborotar. Así te pienso servir. Ya pera mí son morir estar cosas del reinar. Ya parece que mi suerte mira mis cosas mejor. El conquistar el amor de la infamia es lo más fuerte, y hasta en esto he mejorado también la ventura mía, que en efero soy su tía, la he servido, y la he criado, Ella viene dando glorias, con mi gusto te aconseja pare granjearla, y deja de Briseida las memorias. Ya la olvido, que ha pasado mi hel peranza por los vientos: también a mis pensamientos. las mudanzas de mi estado. Doquesa mía? Mi cielo? Aunque todo lo mereces, no dirás que pocas veces te visito, y te consuelo. Haces glorias de mis penas? y si es que ser te dispones la guarda de mis prisiones, serán de oro mis cadenas: aunque pues guardar me quieres de quien me quiere ofender, lo más tierto viene a ser que Ángel de mi gua sé qué guardo el puro amor que te tengo, y ansi cuando a veros vengo, siempre parece que tardo, También me alcanzan a mí esas mercedes. . También recibiendo el parabién que hasta ahora no te di, de heredar lo que perdí, otón como sueño ha sido. Lo mejor que él ha perdido quisiera heredarle yo; perdona un atrevimiento que a tal me pudo obligar. Nunca se debe culpar un alivio pensamiento, si el que le tiene se ufana de fundarle en su nobleza. Deme la mano tu Alteza por merced tan soberana. Yo porque el ser heredaba de tu padre, y de mi ría, es cierto que a otón quería cuando la mano le daba. y siendo la causa una en ti no culpo el cuidado en quien hereda su estado de aspirar a su fortuna: Mi esperanza daré al cielo, pues por ti tal gloria alcanza. Comúnica tu esperanza con tu madre, y con mi abuelo: y con solo esta licencia te contenta por ahora. Oye Duquesa. Señora. mia fue la providencia de este favor. . Ya lo veo. Y ahora veré en que topa el fin de él. Ya viento en popa está embarcado el deseo, a bien tan so ya en la cabeza, y la mano tengo el cetro, y la corona; ya no estoy con pesadumbre, de Briseida enamorado, que muda el mudar de estado con el alma la costumbre, Ella viene, y tal se halla mi mudanza entre lon dos, que ya me hucigo por Dios, de bella para olvidarla. Con Ceslan hablar querriz, y ver en esta ocasión si de su padre, y Otón se duele por causa mía: Señora quieres aquí. El cielo de mí se duela. A mi madre llamarela? No te quiero sino a ti. Señora, e sueron antejos, o parete que después que en otro estado me ves, me miras con otros ojos. Pienso que mi buena suerte te viene ahora mejor que entonces mi puro amor: y si no me engaño advierte que se inclinan los intentos que mudé con la ventura, si no a mayor hermosura, a mus altos pensamientos. Y pues te aseguro usano, que ya de la Infantaión, vuelve los tuyos a otón; mas no le quieres villano, y perdona haber tenido tal libertad. . Oye, tente, y verás cuan diferente pensamiento me ha traido. Yo vine a echarme a tus pies, porque fueses más humano con tu padre, y con tu hermano, que dices que no lo es e creyend de ti, y de las prendas mías, que conmigo no serías lo que le aplicas mintiendo; mas ya que conmigo has sido tan fin que, ni para que, lo que nunca imagine de un hombre tan bien nacido. Has de saber que me fundo en tener por opinión. que vale vilanz otón mas qué tu señor del mundos porque su fama inmortal siempre dego el mundo entero que está el valor verdadero en la virtud natural, que es una imagen de Dios. Yo que sé su ponsamiento, yo que en tu trato escarmiento, yo que os conozco a los dos, sin perder antes el seso, a otón dejara por ti. Ve a defenderle de mí, que voy a traelle preso, donde quede averiguado que es villano descubierto. Ahora si que me has muerto con la nueva que me has dado, haré avisarle; que leyes tal disponen! quien creyera que el mundo de esta manera gobiernan Cristianos Reyes? Pienso que por los aires me han traído? que me habrá sucedido? desdichas tan impías creyera que sonaba, a no ser mías, Si hauré perdido el seso? yo vengo desprivado! yo estoy preso! a tiempo ingrato, en que ncasió me pones! yo injurias? yo prisiones? cuando tanto me apuras, me siro en los años de atadur tando entre tantas penas en mi cuello mis canas son cadenas, cuando crel, a pesar de mi fortuna, pisar la hermosa Luna, cuando tras tantos años crel contento fenecer mis años, he visto en un momento que es todo nievia al Sol, y polvo al viento Que no es mi hijo otó? después que ha sido con la vida querido, con el alma adorado? dicen que no es mi hijo, y lo he dudado, yo sin mi llorar quiero (ro. como niño, pues vuelvo al ser prime- Déjame entrar a velle. . Hace- cello es justo, porque sé cuanto gusto tendrá tu padre viejo de verse en ti como en su claro espejo, Señor? . Alza la frente, oOtón cómo has entrado? . Fácilmente porque tan poco aprietan tus prisiones, que si tú te dispones, seguirán como es justo todos por ti las leyes de tu gusto: con todo astí he venado, por no ser de las guardas conocido, y porque quiere el cielo soberano que en mi traje villano a quien soy corresponda, me retire cortrílo, y que me esconda en tales Horizontes, que habite selvas, y enternezca montes, Mas primero de ti recibir quiero la bendición que espero, y saber si en tu nombre podría ser de algún efeto un hombre, ya que no bien nacido, por lo menos honrado, y atrevido Que aunque no soy tu hijo, seré ahora tu mano vencedoras mandar señor, que hubiera sido si lo fuera, si el abello pensado tan solamente, tal valor me ha dado. Vuelve a darme los brazos, llega dame otra abrazo estrecho, (pech tierno llanto derrama otón, yo muero, otón. . Hijo me llama, padre, cuanto me aflijo, viendo que huyes de llamarme hijo. No ofenderá, señor, a tu nobleza juntar esa terneza con esta villana: que a un hijo de un esclavo que fe crí en casa de pequeño, hijo le llama su piadoso dueño. Hay hijo, eso has temido? eso has du hijo, de mi adorado, (dado hijo, por consolarte, hijo, y no solo hijo he de llamarte: pero quiero que veas como no puede ser que no lo seas, Mira en tu edad este retrato mío, que pintor con más brío, mira, vuelve la cara, y con más propiedad te retratara? aunque del mismo Apeles mereciera la mano, y los piaceles. Así de tu edad era, de la manera que si entonces me viera ahora te me oirenes, a tu enemigo hermano le pareces tanto, aunque no en el trato, que es común de los des este retrato Fuera de esto las almas inmortales nos hizo tan iguales, siendo maravillosa del gran Criador la mano poderosa, que siempre en ti he mirado de mi naturaleza otro traslado; pues que será si en todas tus acciones eon obraracón lage tu sa me estás dando aldabadas en el pecho? y cuando me regalas, el tierno corazón bate las alas. Llégate al pecho, po al cuello un lazo ahora que te abrazos hay hijo, triste calma, entre terneza se me pierde el alma; y para quen le ayude, toda mi sangre al corazón acude Pues cómo puede? como es posible no ser, pena terriblel mi hijo? ay cie- lo santo, y como yo no me resuelgo en llanto? Orón? . Padre no llores. Mi hijo eres, mienten los traidores. aund mal informado, y no advertido, el Rey los ha creído: que hacen, siendo tiranos, consejeros insustos, y villanos, que quebranten las leyes, llenos de engaños los Cristianos Reyes. Mas Dios es grande, la verdad es fuerte, siándole tu suerte, la mayor fuerza mira de mis estados a ellos te retira, que entremontes, y cuevas no estará bien el alma que me llevar, Mi firma en blanco te daré: con ella, y con tu buena estrella, dando fáciles modos, será huy cierto obedecerte, todos cuantos en ellos vieres que gobernado están con mis poderes y entre tanto hará Dios. . Condiligen (eia lo haré, dame licencia. y bendición. Qué es esto? hijo ya quieres irte? no tan presto, mira como me dejas. Yo muero entre tus llamas, y tus quejas, pero recelo algún inconvenies Señor? . Lombardo tente. Tropezando, y cayendo vengo, Ceslan. . Qué dices? no te entiendo, Oesno puedo, es tanta, el míade se me ha puesto en la gar- ganta, de ver con el estruendo, y alboroto, que por el monte ignoro, y por el campo llano te va siguiendo tu enemigo hermano. Tu madre te destruye, ya sabe dónde estás, que esperas? huye, Adiós mi padre, Dónde vas? detente. Dónde más libremente vea el cielo, y la tierra, porque perdido, soy si aquí me encierra Corre . Muriendo quedo, Al Castillo hemos llegado donde está el Duque Es aquel? si habrá otón entrado en éls Puede ser; mas lo ha dudado, que venirse a la prisión el mismo, rigor sería. Asrí lo dijo la espía. Espías traidores son. Con todn, quiero avisar al Alcaide, y prevenir que no le dejen salir, si le dejaron entrar. Por el aire hemos salido. Sí es este mi hermano espera. Por Dios, como en ratonera en sus manos has caído: del monte por esta falda huye. . Mis desdichas sigo, porque en viendo a mi enemigo no acierto a volver la espalda. Necondecese villano pues menos ma que el ser tu enemigo hermano: mas mírame sin cagarte, y verás que no lo soy, pues cuando el pecho te doy, la espalda pudiera darta. Mira si tengo nobleza, pues no ha godido el temor, para huir de tu rigor, vencer mi naturaleza, con cuya prueba he quedado tan contento, y atrevido, que defiendo que ha mentido la sengua que me ha infamado: en que averiguas, y tienes tan contraga esta opición, llegata sole depón la ventaja con que vienes, y harás una cosa honrada, si averiguas la verdad, midiendo mi salidad con el brazo, y con la espada: Cuando de enemigo hermano fue tú fueres mal segura, aunque con menas ventura siempre me igualé contigo; mas ya que siendo villano, conmigo no te igualó, tengo de igualarme yo contigo? . Enemigo hermano? Llegad, prendedle . A traidor, defendereme. Alcanzade, seguilde, heridle, mataldle Gran desdicha gran rigor! h . Perdona otón desdichado, que como juzgué imposible al valerte; entre unas breñas, para escaparme escondime. Ha cielo, gallardamente se retira, y as cerca le sigue, trepando va por las peñas, cosas omprende imposibles; saltando las valles pasa, corriendo los vientus mide. Ya espero que ha de eseaparse, ya los pocos que le siguen, de puente para que huya imagino que le sirven. Ya traspone ya todra a esta parte; Dios te libre, que yo por estar más presto me escaparé si es posibla. Donde me llevas fortuna. perderasme al perseguirme, si a la Estrella que me influye le consientes que mose, Alcan cáranme rendio mis perseguidores viles, si cansados de acosarme, no dejarán de seguirme. Cansado vengo; estás peñas para darme se diciden propio al vergue donde pueda asegurarme o morirme; para lograr mi esperanza buenos brazos me reciben: Fiero animal. Ten la espada, Eres hombre? Un viejo humilde soy a pesar de los tiempos que me ofenden y me aslijen. Quién eres? . Un caballero, que ahora estar pieles viste, y armado de acero cuerte en otro tiempo fenice, con inteha gala al caballo, con muchas plumas el timbres qmuis la mano en la espad tomo la sanza en el ristre; pero por tierta ocasión, que no me atrevo a decirte, aube de salir de Ungría, y peregrinando, suime al Emperador Cristiano, de quien me amparé, y servirle contra el común enemigo en seis jornadas felices. Pero en una desdichada que perdió, entontes perdime yo también honradamente, y a los últimos confines del Imperio de Levante, entre mil sucesos tristes, me llevó mi cautiverio adonde estoy por decirte, que ya a los tiempos rendido, tultivando ya jardines, alabe luerte entonces; y entre lágrimas humildes, por la libertad amable poca diligencia hice. Acerté a tener un dueño para mi trato apacible, de estos que en su será llaman Moravitos o Alfaquies, y con las segundas causas todas sus acciones miden. Este de mi lastimado, adcirtiende que el servilla pasaba de muchos años, un día me dio por libre, diciendo que me partiese, pero díjome al partirmes Cristiano al verte en tu tierra; mira que en un monte habices, a los poblados no lleguea para conseguir tus fines? porque en el mismo lugas que te alejes, y retirta, ti bien te vendrá a las manos, y de otra suerte infelices harás los sucesos tuyo Vine con harto trabajo- por asperezas terribles, y en tiempo tan diferente, tan desalumbrado vine, que por mi consejo hiciera lo que por el suyo hice. Este aposente escogí, y de estas pieles vestime, donde ha seis meses que espero este bien que ha de venirme. Si eres tú, dichoso yo, consuélame con decirme quien eres, que la corteza del tosco traje no impide al conocimiento claro de tu nobleza visible. No será lo que tu esperas, pues que bien puede vonarte en hombre tan desdichado? Pero pues gustas de oírme quien soy, direlo aunque se que mis desdichas terribles sontales que podrán más que conselarte afligarte, Yo soy el hijo mayor del La que. . El Duque? a quien dicen el Duque por excelencia? El mismo, y mi madre finge que no se y su hijo yo, y mi persona persigue Ceslan mi menor hermano. Tú eres su hijo? qué dices? como te llaman? . Otón. En ti mis dichas consisten, tú eres el bien que esperana; vive Tribaldo? . Si vive, aunque ha vivido en mi daño. Ven conmigo, y no repliques, y el discurso de tu historia por al cámino prosigue. Donde está tu padre vamos, hacer quieres? . Si me gria. Sin seso te figa; ay triste, pues hace en mí la fortuna los mayores imposibles. Si quiere, como levanta la fortuna fátilmente! pues el Rey no solamente casa a Ceslan con la Infanta, mas les hace dejación de su Reino, y sus estados: Hoy los verán coronados por Reyes. A pobre Otón, que al reves le ha sucedido! De sus desdichas me pesa. Es gran mujer la Duquesa; ella enefeto ha vencido, no me espanto, que es su tía de la Infanta, y la ha criado, es mujer, y la ha mudado con el alma la porfía, y el Rey caduca de viejo. Bien se parece por Dios. Y rindiéndose a los dos, no admite mejor consejo. Solemne fiesta ha de ser ya entra el Duque afligido, si es que el seso no ha perdido, la vida habrá de perder. Ya estás contenta. . Y rendida a los gustos de adorarte. Ay oton yo he de buscarte, aunque me cueste la vida. Qué aleanzar tan gran belleaa, y tal bien he mercerdo! Gracias a Dios que despido el peso de la cabezas ya me cansaba el reinar. Ya no tengo que temer. A quien tal me deja ver il gracias le quiero d eslan, en tu periona tenuncio el ser soberano: dale a la infanta la mano, y darete la Corona, Dame lugar. Rey, señor, para que después me mandes cortar la cabeza, ahora escúchame estas verdades, Desde que segunda vez con la Princesa casaste, hermana de la Duquesa, fuy yo su querido amante Prometila casamiento; y aún pasó más adelante nuestro trata, y nuestro amor, pero obligome mudarle el verme favorecido de tu hija, de aquel Ángel, de la Princesa Leonora, con merecimientos tales, que ordenó secretamente como el Papa dispensase, y nos casamos los dos; que para todo fue parte la industria, el amor, el tiempo, y esperando a que llegase cuando pudiesen, mis dichas d escubrirse, y mejorarse; tú me hiciste General, y yo me partí a Lenante, lo demás podrá decirte Césarino, que lo sabe, y este. . Dame los pies señor, o la mano dame Dejó el Duque a la Prin ya en el mes y confiarse quiso de mi Obedecila, y sacando a luz un Ángel, una Camarera soya me le dio desdicha grandr) después que costo no manos e la vida de su madre e supo estás cosas tarde) porque yo matase el niño me hizo promesas grandes, Y fngiendo haberle muerto, hice entre montes crialle. Brivió el Duque de la guerra, y luego tú le mandaste casase con la Duquesa; y él descontento, tornarse quiso a su ejército. Y luego viniendo yo, ya bien tarde, de visitar a mi niño, encontré, al pasar de un valle, a Tribaldo, que me dijo, que del mismo me guardase, por tener de la Duquesa comisión para matarme. Y díjome más tras esto, que iba afligido a buscarle un niño, a quien diese nombre de su hijo, y heredase los estados de su esposo, para no perderlos antes. Yo entonces viendo ocasión tan del cielo para dalle el mismo hijo del Duque, se le di en el mismo instante, temeroso de mi muerte, viendo a un contrario tan grande, dejé a Ungría, y pase cosas que pudieran espantarte. El niño que le entregué a Tribaldo él mismo sabe que es otón del Duque hijo, tu nieto, pues su madr i le toca heredarte en Ungría la Corona. Yo confieso esas verdades. Y yo también las confieso; pues mi fortuna no es parte para que dichosa sea. Según eso, casarase con ta Infanta, y vendrá bien. Con quien yo debe casarme es con Briscida a quien tengo obligaciones tan grandes, y más siendo Césarino de tal hija tan buen padre, que le dejó, todo el ser: pero con Ceslan se case la infanta . Y mi estado hereden, pues es cierto que juntarse no pueden con la Corona, Del cielo son dichas tales. Y Lombardo no ha servido honradamente? Dáranle dos mi! ducados de renta. Ya quiere el cielo que os pague, mi Briseida, lo que os debo. Dichosa soy, y a mi padre pido la mano, y los brazos. Mil años el cielo os guarde. Conténtate con ser Duque, Ceslan mío, . Contentarme puede sola esta belleza, Mil Reinos quisiera darte. No es malo el estado mío. Y haciendo perpetuas pazas los enemigos hermanos, edia acaben. aquí la Con
