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Texto digital de El encanto por los celos y fuente de la judía

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Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
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Cristóbal de Monroy y Silva Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El encanto por los celos y fuente de la judía. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/encanto-por-los-celos-y-fuente-de-la-judia-el.

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EL ENCANTO POR LOS CELOS Y FUENTE DE LA JUDÍA

JORNADA PRIMERA

CEais mil veces bienvenido heroico asombro de España, eternizador valiente de las lunas Africanas, a quien el cerúleo mar ofrece en ondas de plata seguridades felices, y victoriosas ganancias, dando a vuestros vencimientos sus cervices erizadas, grave ornato en solio mueble, muerto aplauso en vivo nácar, aunque del famoso Argel en las torres, y murallas, tiros, clarines, y trompas hacen ostentosa salva, siendo Ciudad el camino desde el puerto a la muralla, donde en debidos afectos os solemnizan, y ensalzan. Vuestros méritos insignes me han obligado a que salga a recibiros yo propio a aquesta arenosa playa, que merecen, General, más triunfos vuestras hazanas, que Anibal tuyo en Carrago, y Belisario en Italia: Como venís. Gran leño si tu Majestad Cesarea así mis victorias honra, y así mi humildad levanta, qué dicha faltarme puede Primero que vos, la fama en Argel nos dio noticia de esta victoria: ea Zuida, Aurelia llegad a darle parabienes de la hazana. Famoso Gazul, Mahona, que vuestras dichas proniga, os aumente las victorias, que yo como interesada en ellas, me doy a mí el parabién, y las gracias, Estimo sobre los ojos el favor, hermosa Zaida; ay Cautiva, dueño insigne . de la libertad, y el alma, con cuan diferente estilo, si tu belleza no amara, respondiera a la Princesa! Referid de la jornada, ázul famoso, el suceso, que de mil modos se halla hoy en las lenguas del vulgo, y me alegraré escucharla de la vuestra generosa. Obedezco lo que mandas? Partí de Argel con treinta y seis galeras, el mar surcando, si peinando el viento tan lozanas, galantes, y ligeras, que en las ondas del líquido elemento parecen síncopadas primaveras, a quien cerúleo ofrece el pavimento, viéndose rico con despojos tales, favorables sus líquidos cristales, Apenas de los remos sacudidas en aljósar las aguas se dividen, cuando volando, de la fuerza heridas, piélago undoso tus galeras mide en veinte días, veces repetidas descubren las almenas que residen de Gibraltar en las murallas fuertes, prognosticando presagiosas muertes, Desparan tiros, el rumor provocan, doy asombro al lugar, público guerra, la gente animan, a rebato tocan, yo las áncoras suelto, salto en tierra, envisto a la muralla, ayuda invocan, u nos repiten arma, y otros guerra, y en confuso tropel de mis Soldados, se miraron los muros asaltados. Entré, señor, en Gibraltar venciendo, tu estandarte Real enarbolando, con la pólvora el Cielo oscureciendo, con las armas Cristianos destrozando, con el enojo Templos destruyendo, con el valor soberbios humillando, y anegando con cólera Africana a Gibraltar en púrpura Cristiana, Cogieron los Soldados los despojos, y fuera de infinites que huyeron, aquestos que cautivos ven tus ojos presos a las Galeras se trajeron no me detuve, porque arroyos rojos apenas sombras mil substituyeron, cuando se divisó por la campaña el socorro mayor que juntó España, Embarqueme después rico, y triunfante, y dejando las costas Españoras rompí del mar las playas de diamante, dando al viento vistosas banderolas: Neptuno con su carro fulminante, tímido surca las saladas olas, que como allí tan vencedor me vido, temió de las Galeras ser vencido. Un milagro de amor que en esta empresa esgrimió en vez de aceros arreboles, y media Armada tuya dejó presa con los lucientes rayos de sus soles, Judia de nación aunque profesa vida con los Cristianos Españoles, es la que ves, y fue en la Capitina del Sol envidia, pasmo de Diana: Si al mundo con mi espada sujetara, si a España con mi brazo destruyera, si las Indias ufano desposaras si inmortales renombres mereciera, si mi valor Imperios goberrara, si las mayores pompas adquiriera, no lo estimara tanto, Rey famoso como ser de Raquel dueño dichoso. Y así, señor, en premio suficiente de esta ilustre victoria poderosa, en que ve coronar tu invicta frente África, de tus dichas envidiosa, quiero aquesta Cautiva solamente, que aunque de ajena ley preceptos goza, su beldad, su valor, ingenio, y vida verá Argel a la nuestra reducida. Esta es la relación de mi victoria, está la potestad de tu grandeza, esta de tus hazañas la memoria, esta de mis aceros la fiereza, está de España la cautiva gloria, esta del Orbe la mayor belleza, y este un esclavo, que entre dichas tantas rendido yace a tus invictas plantas, Victorioso General, Argel que te ha recibido, en bronces, contra el olvido, tu nombre escriba inmortal, Cina el África tu frente de laurel que mereció, que no esperé menos yo de Capitán tan valiente. La Cautava, y cien Cautivos los que quisieres tendrás. Señor, de Alejandro das al mundo retratos vivos, Vive Alá, que es la Judía la más divina criatura que he visto, con su hermosura es oscuridad el día. Dársela me da pesar, porque la he cobrado amor; mas qué he de hacer, a mi honor le importa disimular, Aurelia, que te parece, Gazul viene enamorado, y de mi amor olvidado. Justo castigo merece no más en tu gracia viva, pues ajeno de cordura, antepone a tu hermosura la de una pobre Cautiva. Abrasome en vivo fuego, qué poco ha disimulado mis celos, y su cuidado! No sabes qué amor es ciege? Ven, Gizul, a descansar. Poco gusto en el Rey siento. Yo voy loco de contento. Yo voy muerto de pesar. Hamere. . Señora. . Tente, que quiero saber de ti cierta cosa. . Estoy aquí Princesa, a todo obediene. Quiere bien el Genera! a esta Cautiva. . Señora, con tanlo extremo la adora, que no he visto amor igual. Nunca su lado ha dejado desde que la cautivó, y el cautivo pienso yo, que es él, según ha obstentado. El verle tan divertido en ella, ha dado ocasión a mucha murmuración; él al fin está perdido. Celos, basta, basta, vete, Cuidado le da su amor. . Pena me da su dolor. Ven acá, vuelve Hamete, dime, le ha dicho ternezas? le ha hecho algunos favores? De tan heroicos amores se infieren muchas finezas, y no las dudo, señora. Vete, mas dime también, trátale ella con desdén? Antes pienso que le adora. Bien mis sospechas decían: no te vas? . Ya me vol. . Vete, mas oye, dime Hamete, comían juntos? . Si comían. Ay insufrible pesar. . Pésame que celos tengas, Vete Hamete, y no vengas. aunque te vuelva a llamar. Dónde hallar?, Cielos, paciencia, y sufrimiento a tantos celos? quien en desdichas tales, podrá aliviarme de tan fuertes males? no hay dolor como el mío en cuanto argenta el celico rocío, Gazul, falso, engañoso, bárbaro amante, ingrato, y alevoso, justicia al Cielo pido de esta injusta venganza, de este olvido, Sosiégate, señora, y no des rienda al sentimiento ahora, y pues ya la experiencia te manifiesta indicios de mi ciencia, y sabes que la gente me venera por májica eminente, yo juro por los Cielos de dar venganza a tus injustos celos. Dime Griega famosa, como Alá sabia, como el Sol hermosa, habrá remedio alguno para mi fuerte mal? . No solo uno, pero mil darte puedo, Reconocida, y obligada quedo, Si quieres que la ausente, podré facilitarlo brevemente, sin que en esta partida puedan saber adonde está escondida: que otros medios, Princesa, de que pudiera usar en esta empresa, no tienen certidumbre, y da el solicitarlos pesadumbre Ese, Aurelia, pretendo, que el mejor ha de ser, a lo que entiendo, Pues, señora, esta noche del Sol ausente el rubicundo coche, iremos a su casa, y después de haber visto lo que pasa, verás a la Cautiva que desosiego, y de quietud te priva, romper por cierto encanto, de la noche feliz el negro manto. con dos anillos solos, que poseen por piedras dos Apolos, invisibles seremos, y sin que puedan vernos, los verenos. Y dónde has de ausentarla? Donde Gazul no pueda enamorarla; en una ilustre Villa, hija abundante de la gran Sevilla, cuya grandeza admira. Y llámase? . Alcalá de Guadaira. tu madre me contaba, que en ella oculto un gran tesoro estaba en una fuente amena, coronada de murta, y de bervena, que bulliciosamente tributa a Guadaira su corriente, y aquesta fuente fría blanda prisión será de la Judia, donde viva encantada, y en sus cóncabos senos ocultada. No quiero con razones reconocer la deuda en que me pones, el alma con los brazos te doy. Estimo tus abrazos. Traidor Gazul, aguarda, verás en mi poder, que ya se tarda, con rigor sin segundo, la venganza mayor que ha visto el mudo. No tengas, señora mía, tristeza de verte ausente, pues a tu luz refulgente es Oriente Berbería: quejas el alma te envía, pues conociendo mi amor me tratas con tal rigor, que sin motivo de enojos vas trasladando a los ojos evidencias de dolor. Cuando vestida de nieve con su nacarada falda, sobre campos de esmeralda aljófar el alba llueve: la flor que sedienta bebe su cristalino rocío, se levanta con más brío, y al con tario pasa aquí, pues las lágrimas en mí me privan del gusto mío. Perdóname prenda mía, que en mí es el llorar vivir, no pudiendo resistir tan loca melancolía: amores, si te quería, de nuevo empiezo a quererte, que hasta el llegar de la muerte el más forzoso rigor, irá creciendo mi amor, más temo mucho perderte. No llores, duce homicida, pon límite al llanto, pues que cada lágrima es un rayo para mi vida. Mira que el alba corrida no querrá al mundo salir, por no poder competir con tus perlas celestiales y ocultará sus cristales en tálamos de zafir. Te canso yo? . No mi bien. Quién te ofende? . Mi dolor. ̱ De qué procede? . De amor, Qué temes? . Algún vaiven. Yo te prometo: . Detén. No olvidarte. . Me has de amar? Si mi luz. . Sin olvidar? Seré constante. . Eso es justo. Mal haya tanto disgusto. Mal haya tanto pesar. Gente viene. . Yo me voy. Alá, mi Raquel, te guarde, vuélveme después a ver. Gustosa de que me mandes te obedeceré Señor, estos Cautivos hablarte procuran. Loco, es posible, qué de esta suerte me traes? Calla ya, Cuerpo de Cristo: General, que el mundo mandes, cuyo valor, cuyo brío, cuyo brazo, y cuyo alfanje merecen tantas coronas como has vencido estandar es. Él me ha de echar a perder, cómo le diré que calle? Sabrás que yo sor amigo de no encubrir las verdades. Pues qué verdad hay oculta que me importe? . Jnvicto Marte, este Cristiano que miras, este Cautivo que yace, burlado de la fortuna, rendido a tus pies Reales, es el más famoso, y noble Cautivo, señor, que traes, y aunque el pretenda encubrir se, yo tengo de publicarle: del gran Duque de Medina es cunado, y Condestable de Castilla, y no ha seis meses, que fue General en Flandes. Huélgome de conocerte, Cristiano, que de tu talle, persona, valor, y brío se infieren tus muchas partes, No creas ese Cautivo, gran Señor, pues engañarte pretende, que yo sol hijo de pobres, y humildes padres. Miente, juro a Jesucristo, que es sangre de los Guzmanes! Por qué niegas tu nobleza, es por temor del rescate? No señor. . Ven acá bobo, no es mejor que este te trate como a Príncipe? . Y después, si quisieren rescatarme, y pide en precio un tesoro. Y no es peor que te manden como a negro, y que abatido de día, y noche trabajes? pues engañado este perro, . atento a tu noble sangre, te tratará como a noble, y después que así lo pases, si te rescatan, entonces yo juraré que eres Sastre. Mucha afición te he cobrado. Estimo favores tales, como es justo. . Yo te excuso de los trabajos vulgares, noble Cristiano, que es justo como quien eres tratarte; cómo te llamas? . Alfonso. . Celín. . Señor. . Al instante aderecen junto al mío un cuarto, que al Sol igualen sus telas, y sus brocados, donde Alfonso asista. . A tales honras, General invicto, es bien que la lengua calle, pues no puede responder en beneficios tan grandes. Alfonso, por ser cautivo no has de perder de tu sangre, y más conmigo, que estimo con afectos tan notables tu Nación, que de venceros tuve amagos de pesares. ese cautivo te asista, y los que quisieres. . Dame tus pies por tantos favores. Mahoma, Alfonso, te guarde, A buen santo lo encomienda. Engaño ha sido notable. Y tú, Cautivo, quién eres? Uno de los nete Infantes de Lara. . Ya no murieron por el traidor Ruy Velazquez? Has otros nuevos ahora; mucho aqueste Moro sabe. Y dime, cómo te llamas él tiene gracia, y donaire. El infante Tripulino. Hay mayores disparates. Qué oficio tienes. . Poeta de aquestos que entre celajes ocultan varios conceptos, sin que los entienda nadie; al fin soy Poeta culto, oh Poeta extrabagante, que es lo mismo. . Y ese oficio vale mucho. . A mí me vale muchísimas pesadumbres. Y el hacer versos es fácil? Como yo los hago, sí. Gustoso estoy de escucharle: eres casado? . Jesús, y qué susto tan notable! por no sufrir una suegra nunca he querido casarme. Qué llamáis suegra. . Señor, llámase suegra la madre de la nobía. . Pues los Moros tienen las suegras a pares. Muy buen provecho les hagan. Alfonso, este puede darte notables ratos de gusto. Tiene despejo, y donaire. De dónde eres natural? No acaba de preguntarme; de Alcalá de Guadarra, a quien bañan los cristales de un amení simo río. Y es río pequeño? . Es grande con ayuda de vecinos. Quién ayuda sus raudales? Fuentes arroy os, azudas le hacen parecer alguien, aunque caminar he visto de agua tan mendicante, y cojo que le servían de muletas unos sauces. Y qué har bueno en tu Lugar? Pocas suegras, El Rey sale de Palacio, y viene a verte. Qué dices favor notable, voy a recibirle; Alfonso, mira que después me hables. Soy tu esclavo. . Ves, señor, que bien mis industrias salen? Yo sol un pobre hidalgo, y me has hecho Condestable. El mejor Moro es Gazul, que ciñe dorado alfanje. Qué cordura. . Un Ángel es, si un perro puede ser Ángel, Señor, vuestra Majestad viene a honrar mi casa? . Sí, que por vos, Gazul, perdí el alma, y la libertad, y no será impropiedad, si por vos estoy perdido, que a pedir haya venido las prendas que me quitáis, aur que de este cargo estáis General, inad vertido. Siempre, señor, os guardé lealtad, siempre os he estimado, decid de vuestro cuidado la causa. . Yo la diré? El Ángel que os en regué en prenio de la vectoria, aquella divina gloria, centro de belleza, y brío. es prisión de mi albedrío, y centro de mi memoria. Yo la adoro, y es de suerte, que el venenoso rigor de este milagroso amor me va acercando a la muerte: no vio ardimiento más fuerte de su trono de ropació Vemis en el duro espacio: al fin sí queréis que viva, llevadme aquesa Cautiva aquesta noche a Palacio, . Cielos, qué es esto, a Raqué! adora el Rey mi señor, tan a costa del honor, que le eterniza en Argel: llegó el tormento cruel de celos, a dar desvelos a mis esperanzas; Cielos tanto rigor sin pensar? mas cuando en el mar de amar faltan tormentas de celos? He de perder yo la vida, por darle la vida al Rey? si, que es justísima ay, la del Rey es preferida; llorad mi vida perdida sacros orbes de topación con qué imperio, con que espacio me dijo cuando se iba: llevadme aquesa cautiva aquesta noche a Palacio, Yo adoro a Raquel (hay Cielos!) el Rey la quiere en rigor, mas si mi amor es mayor, mi amor viva, y muera,celos que digo, tristes desvelos afligen mi fantasía, goce la bella Judia, el Rey como es justa ley, que la vida de mi Rey estimo más que la mía, Donde iré, quien le dará remedio a pena tan fiera. lagr más, salid a fuera, y mi tormento aliviad; ay de mí! perdibse ya mi amor en aqueste espacio: de espacio celos, de espacio, será imposible que viva, si le llevo la Cautiva aquesta noche a Palacio. Adorado dueño mío, dulce objeto de mi amor, qué tenéis, porque dais voces? quien, mi bien, os enojó? vos lágrimas, vos tan tierno? a tanto obliga el dolor de ese fiero sentimiento? no sabré la causa yo? cómo me negáis el rostro? para mí tanto rigor, sabiendo que solamente vivo cuando os miro a vos? s mi presencia os aflige, íreme. . Aguarda mi sol, mi luz, mi vida, mi gloria más bella que el resplandor, que en su marfilico carro Feno galante obstento, aguarda que si te vas, perderé la vida yo. Por qué, amores no me miras? Por no aumentar mi dolor. Quién te obliga a tanta pena Quién mayor dicha alcanzó. Es el honer quién te aflige? No Raquel, sino el amor. No confiesas que me quieres? Bien sabes iú mi afición. Pues qué temes, prenda mía. Temo una resolución. Sabes que sor tuya . Sí. No has de ser mi esposo? . No, Por qué? . No me aflijas tanto. Si mi ley te lo estorbó, y pretendes que la deje, ya de Moises desde hoy dejo los vanos preceptos, el Alcorán de tu Dios seguiré, que quien te adora en alma, y en corazón, fuerza será darte gusto cuando tanto te adoró. Bella Raquel de mis ojos, yo estimo mucho el favor. de mayor causa procede mi mal. . Y quién te la dio? Oye si las sé explicar por una comparación: Viste un sonoro arroyuelo, que entre el ameno verdor de un prado alegre, y florido va caminando veloz, tan festejoso, y risueno, que en dulce contemplación le atienden todas las flores, que su margen argentó, adonde canoras aves, alternando su canción. pagan lo dulce del agua, con lo suave de la voz: y apenas del verde prado a los límites tocó, cuando un pardo risco mira, que su cristal aguardó, y siendo fuerza bajar por él y el tierno verdor dejar del prado, despeña sus perlas de dos en dos, y parece que llorando por los ojos, que le dio algún concabo peñasco, vierte su plata veloz. Pues así yo, dulce prenda, arroyuelo que asistió en ti, que del Prado hermoso eres bella emulación, cuando te miraba alegre gozaba mil dichas yo, prometiéndome esperanzas del verde prado el color; mas llegó mi amor al risco de la desesperación, y siendo fuerza perderte, por los ojos que ves hoy se va desatando el alma en prendas de mi dolor. Ni te explicas, ni te entiendo, dime, Gazul, la ocasión de tanto daño. . Qué quieres dueño de mi corazón que diga: Digo señora, que ya mi amor se perdió, que ya murió mi esperanza, que el Rey, que él Rey me mando que esta noche te llevase a su cuarto, seré yo tercero de mi deshonra, testigo de mi dolor, cómplice de mi delito, y de mi desdicha Autor. Esto digo, Raquel mía, si har más que decir, o no, dígalo quien no lo siente, porque este fiero rigor pone entredicho a la lengua, mudo silencio a la voz, a las finezas olvido, a la esperanza prisión, causa al mar, agua a los ojos, pena al alma, muerte a amor, vida al pesar, freno al gusto, mal al bien, fuerza al dolor, sitio al daño, al pecho angustia, y a la vida suspensión. A buena ocasión llegamos. Vengareme de un traidor, que por una vil Judía mis finezas olvido, Invisibles nos han hecho los anillos. . Gran valor, Aurelia, es el de tu ciencia. Sus efectos verás hoy. Si el Rey te obliga, Gazula a tal desesperación, escóndeme de sus ojos. No ves que seré traidor! Auséntame. . Es agraviarme. Mátame. . Será rigor. Qué detérminas. . Perderte. Tienes de entregarme? . No, pues vendrá la muerte antes de ejecutar esa acción. No llores, mi bien, no llores. Qué tiernos están los dos- Dulces requiebros repiten. G. Señorar, si mi dolor te obliga, vete a Palacio, porque si te llevo yo, daré voces como loco, A todo obediente estoy, porque verás los efectos del más verdadero amor, que han conocido los tiempos en cuanto ilumina él Sol: esta espada me has de dar. Para qué? . Déjame, no me estorbes. Mientras yo formo. . zaida este breve rengión. RERA CAA de caracteres pequeños, y esparzo al viento veloz astos polvos, has de ver tu venganza. . Si a mi honor se atreve por suerta, Argel ha de ver su perdición. Ea Raq el. . Ea mi bien. Que me quedo. . Que me voy. Dame un abrazo. . Y con él la vida, y el corazón. Válgame Alá, qué es aquesto? Celín, Dragud, Almanzor, ha de la guarda, criados, Moros, cautivos, Señor. . Vamos. Portento espantoso, quien tu ciencia no ala bo- Ya de la encantada fuente oye el líquido rumor. No la veis? . Tente. . qué tienes? Volando. . El seso perdió Ah Raquel así me dejas válgame Alá, qué visión! encantos del Rey son estos. Oye Gazul. . Loco estoy. Moros quitadme la vida, pues mi dueño se ausentó.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA No busquéis, ojos alivio, que no hay alivio en ausencia, donde dejar de llorar será no sentir las penas. Quién canta? . Alfonso, señor. Llámale, triste pesar, hasta cuando le has de dar alimentos al dolor! Ay Raquel, hay dueño hermoso, cuando me acuerdo de ti confuso, y fuera de mí lloro tierno, y amoroso. Tú eres mi vida, Raquel, y en pena tan conocida ausente estoy de la vida en mi tormento cruel. Sin tu luz resplandeciente todo es penar, y morir, porque mal podrá vivir quien de su vida está ansente, Dice un refran Castellano, Cielos, si mal no me acuerdo, el loco con pena es cuerdo, y el ejemplo está en la mano. Qué loco sin ti he vivido mi Raquel, según sospecho, pero ya cuerdo me han hecho las penas que he padecido. Ojos, pues es tan notoria, mi perdida libertad, lo que durare llorad de mi Raquel la memoria. Que si de alma querida, siempre fina en ella está, quien duda que durará lo que duraré mi vida. Serafin divino, adonde te tiene ausente el rigor adonde mi dulce amor oculta deidad te esconde? Gran señor, Celín me dijo que me llamas. . Ay Alá, Siempre afligiéndole está el pensamiento prolijo, sin duda le dará muerte aquesta pena cruel: señor aquí estoy. . Raqué! jamás intete ofenderte. Cómo propio siento yo surigoroso pesar. Si yo te quise llevar, fue porque el Rey lo mandós Encanto dicen que fue el que robó la Judía. Bien sabe Alá Raquel mía mi amor, y mi firme fe. Señor. . Alfonso aquí estás? Celín dijo me llamabas. Como te oí que cantabas en el cuarto donde estás, juzgué que por aliviarte cantabas en tu prisión, y quiero en esta ocasión por aliviarme escucharte. Iré por un instrumento; pero Ceún viene acá, y le trae. . Templado está. Canta, alivia mi tormento, El que ausente de quien aman o se divierte, o se alegra, o no sabe que es amor, o no quiere bien de veras, De esta suerte te opedece quien te procura servir. Alfonso estoy por decir que tu canto me entristece, La Música, gran señor, dobla la melancolía. Canta, por ver si la mía tiene aumentos de dolor. Si entre los firmes amantes lo mismo es muerte, que ausencia, como podrá quien no vive, buscar alivio a sus penas? No cantes Alfonso más, si no dime alguna historia, que divierta la memoria. Dando ne licencia, otrás la causa de mi cuidado, si en referirla te obligo. Dila, que ya Alfonso amigo gran voluntad te he cobrado. Yo, señor, tu nombre adoro. Yo tu ingenio soberano. Ay Dios si fueras ristiano, Ay Alá si fueras Moro. General, no soy quien piensas, si quieres saber mi historia, dame atención, y sabrás, a costa de tantas honras como me has hecho engañado de una afición fabulosa, la verdad, pues es agravio que te engañe quien te adora, Yo me llamo Don Alonso de Sahavedra, a quien honran hazana de mis rasados, or al memoria, e d dign Nací de padres ilustres, y es, señor mi patria propia Alcalá de Guadarra, Villa rica, y poderosa, Toqué a tres floridos lustros el término que me informa de que a ocupaciones grandes rinda arrogancias briosas, porque un hombre que ha nacido entre cuatro casas solas, sin que el amor de la patria permita ausencias heroicas, qué valor, qué nombre eterno, qué ablauso, qué honor, qué pompa puede granjear, sabiendo como la fama pregoda, que nadie es hombre en su patria, pues la emulación le estorba. Con este intento me fui a Salamanca famosa, aquel imperio de Palas, aquella rica custodia de las ciencias, aquel trono de Apolo, aquella grandiosa Universidad, que al mundo tributa floridas copias de ingenios, oscureciendo los de Grecia, y los de Roma, Seguí de Justimano las letras despertadoras del más dormido discurso, y descuidada memoria, y a ratos me divertía en la Por la Española, que el escribir versos, cuando por oficio no se toma, es lícita ocunición, digna de eiernas lisenjas, Gradueme en Salamanca, volví a mi patria amoroa, y hallé muerto a mi padre: si lo sentíno no, responda la experiencia, que faltando, señor a cualquier persona su padre tam bién le faltan las felicidades todas. Heredé mucha hacienda, quedé con mi madre sola, algo travieso; al fin mozo, donde asiste a todas horas el ánimo alborotado, y la sangre bulliciosa. Celebraba en este tiempo, a la Asunción de la Rosa de Nazaret, nuestra Iglasia, fiesta con festejo, y pompa, y ocho mañanas alegres, que la deborión convoca lo lucido del Lugar a la más grave Parroquia, frecuenté, y vi en una de ellas un ángel divino en forma humana; quedeme absorto, mas que mucho, si la Aurora aquellas ocho mañanas, hasta que mi Anarda hermosa daba la vuelta a su casa, no esparcia el blanco aljófas, de su beldad suspendida, o de su luz envidiosa, o por entender, que Anarda mejor su oficio le toca, o porque es Anarda sol, como sus rayos informan: y habiendo ya el sol salido, mal puede salir la Aurora, Con los ojos le hablé, correspondiome amorosa, dando aliento a mis deseos, y a mis esperanzas gloria. Al fin reciproco amor con caricias tan gustosas umo nuestros corazones, que envidiaron mis victorias, los que a pesar del rreato nos vieron hablar a solas. Permitiome que una noche tiranizara la joya de mayor estimación, y cuando lúgubres sombras tenían al orbe mudo, entré en su casa dichosa, toqué sus labios apenas para beber el aljófar, que respirando fragrancias entre claveles se asoman, cuando de un hermano suyo la cuchilla luminosa me amenaza: dejo a Anarda sin vida, y de una pistola me valgo, dejando muerto a su hermano, que alborota con sus gemidos la casa: yo me parto por la posta a Gibraltar donde oculto frustré diligencias locas; a petición de mi dueño su padre el perdón otorga, con condición, que a su hija la reciba por esposa. Y estando (ay de mí!) señor con diligencias notorias apercibiendo: . Qué es esto? quién tus discursos estorba? A fuera siento ruido. Quién mi casa me alborota? El Rey mi señor me manda que te despoje de toda tu hacienda. . Qué motivo tal novedad ecasiona? No lo sé. . Del Rey es todo, repar, cautivos, y joyas, llevadlo, Señor, qué es esto? Como lo ignoro, lo ignoras. El Rey te pide el bastón, y que el oficio depongas de General. Obedezco. Por traidor a su Corona te manda prender el Rey. Por traidor, vive Mahona, que se engaña el Rey, si dice, que aquesta cuchilla corba, menos que en defensa suya se ha visto desnuda, y sola si porque a Raquel le niego me castig ga, y aprisiona, no la te engo, no la tengo, que bien lo sab e Mahoma. Yo traidor? es este el premio de mis ilustres victorias? pues en tres años que sirve sin rumbos, ni vanagloria, le he ganado más despojos, que tienen los mates olas, estrellas los claros Cielos, y las verdes plantas hojas. Yo traidor, cuando pretendo, atropellando congojas, que apasionadas me rinden, que rendidas me apasionan por obedecer su gusto, perder yo la vida toda? Cuando su gusto antepongo al alma, cuando mis obras tienen por único objeto aumentos de su Corona. Cuando rompiendo elementos, despreciando las peloras, y atropellando las flechas le solícito victorias. Cuando su nombre eternizo, cuando ensazo su corona, cuando enriquezco su Imperio, cuando gobierno sus tropas, cuando venzo a Gibraltar, cuando acredito su honra, cuando defiendo sus puertos, cuando a temorizo a Europa, cuando le ofrezco mi dama, ingrato, y traidor me nombra? No importa, bien sabe Alá, que estás injusticias nota mi lealtad, Señor. . Señor, tus soldados se alborotan, y dejando las galeras, al arma atrevidos tocan: dicen, que sin causa el Rey te prende, y con voces roncas repiten: Viva Gazul, a pesar de quien le enojas Si quieres de este rigor librarte, ve a la arenosa playa, y entra en tus galeras, rompe el mmar, surca las o s. y vete huyendo del Rey? Amigo, con esas obras confirmo quevas ajenas, y confieso culpas propias: soy noble, no he de pacertal, Señor, cuando tanto importa, reparas inadvertido en escrúpulos de honra. Si me quieres bien, Alfonso, no me aconse es tal cosa, lances son de la fortura, vueltas de su rueda loca. Yo vor preso, Alfonso amigo, no me olvides, pues te informan indicios de voluntad, la que tengo a tu persona. No me enternezcas el alma, que más que si fuera propia siento tu prisión injusta, Amigo, mis blazos toma Vive Dios, que aqueste Moro es de Árgel henor, y gloria, que sin cabsa le aprisionen, cuando de sus manos propias le robaron la Judia, como la fama pregona, no sintiera tanta pena ( si fuera mi sangre propia. Qué rumor impensado tiene todo el Palacio a berotado, señor, pues los oídos ocupan voces, gritos, y alaridos, lágrimas, algazaras, y clamores, ocasionando asombros, y temores? Ahora injustamente llevaron preso al General valiente, y todo los Soldado; en su justa desensa corjurados, su libertad il tentan animosos, arriesgando las vidas valerosos, mas él no lo consiente, que aunque Moro es leal, noble, y valiente. Esta es Triniino; la ocasión de clamor tan peregrino, yo lo siento en extremo y de Gazal la injusta muerte temo. Válgame Dios, que escuche, su prisión lloro, que le estimo mucho, y sin él (como has visto) no valemos un pito, vive Cristo: cual la causa sería de esta prisión penosa. . La Judía enamorose de ella este bárbaro Rey, por ser tan bella, y sin que inconvenientes reparasa, le manió, que a Palacio la llevasas él que obediente, y justo se la quiso llevar, por darle gusto, aunque en tales enoos, lo que el alma sintio, se vio en los ojor, que en semejantes calmas son dos ojos espelos de las almas. Apenas pretendía llevarle al Rey la dama que él quería. cuando rompiendo el viento, la ausentó de sus ojos al momento un encanto o hechizo; lloro tierno Gazul, extremos hizo, y el Rey ha sospechado, que de ella el General enamorado, la ha escondido, y por eso a una torre mandó llevarle preso. Parre, señor, de lo que me has contado me refirió celín, aquel criado, y aún dice se sospecha, que ocultar a Rammel, fue traza hecha por una Griega sabia, mágica insigne, que a Gazul agravia, pues nadie, sino ella pudo ocultar a la cautiva bella con semejante encanto. Cómo puede esa Griega saber tanto? no des crédito a todo. A hablarla esta tarde me acomodo, que con mis invenciones podra ser me descubran sus razones donde está la judia. De que así sucediese me holgaría, porque estimo a Gázul, y soy su amigo Yo a quererle me obligo, que por él no el oí harto de moler trigo o de majar esparto, Cautivos, luego al punto venid a moler trigo. . Estoy difunto, Cómo ya nes llevaron a Gázul la privama nos quitaron: vamos, paciencia Cielos, hay Doña Ana, si en tantos desconsueles verte esperara algún dichoso día, poco sitiera la tragedia mía. . Ea perro que aguardas, si se fue tu señor cómo te tardas? Perro me llamas, cara de cencerro, dime, qué serás tú, si yo sol perro. Ven a moles, acaba. El Rey de Argel, que aquesto te mandaba, venga a moler, y arrime la corona, que yo no he sido macho de tahona, Por agua vengo a aquesta clara fuente, que tribata su líquida corriente al claro Guadaira, y no poco medroso, pues admira ver lo que dizan todos de aquesta fuente por diversos modos: Unos dicen, que vieron a deshora sentada en estas peñas una Mora, otros llenos de penas, que oyeron gran ruido de cadenas, y aunque parece cuento fabuloso, yo confieso que vengo temeroso; pero ya estoy en ella, el anino recelos atropella, el agua es muy suave, y muy delgada. . Ay de mí mi erable, y desdi- Válgame Dios, que he oído! (chada! voime, que de temor pierdo el sentido, Jesusl caso notable. Ay de mi desdichada, y miserable, Ah Malineros, ola, amigos, gente, el demonio, sin duda, está en la fuente, Oíd mis desdichas a cristalinas aguas, si mi sentimiento os mueve a escucharlas. Yo que os acompaño de la noche al alba; en aquesta cueva presa, y encantada, Yo que la corriente de esta dulce plata con que a Guadaira camináis lozana, Aumento llorosa con lágrimas tantas, salpicando flores, bordando esmeraldas. Yo que de las aves, que entre aquestas ramas alternan alegres dulces consonancias, Oigo los acentos, y en prisión tan larga su música sola alivia mis ansias. Yo que de las flores tejo mil guirnaldas, viviendo sin vida, muriendo sin alma. Yo que triste miro estas cumbres altas, cuando sale Cinthio bañadas de grana. Yo al fin que os habito, sola, y desdichada, soy una cautiva infeliz esclava. Tiénenme oprimida, y sin esperanzas de vivir, jamás sin saber la causa. Mas no siento ahora estar encerrada, el rigor cruel, ni la fuerza ingrata. Solamente lloro la ausencia impensada de un Moro Africano, que es dueño del alma, Sus dulce ternezas apenas gozaba, dando a posesiones firmes esperanzas. sus bra Cuando de me vi arrebatada, nunca yo naciera para tal desgracia. Cielos soberanos si en tragedias tantas morir apetezco, por qué se dilata? Mas quien aborrece la vida, la alarga, que nunca la muerte viene a quien la llama. Avecillas dulces. que cantáis al albas árboles vestidos de verde esmeralda. Bellas florecillas, que verréis fragancias, campos floreciente; donde corre el aura, Río que caminas con amena pansa, aves, aguas, flores, torres, montes, plantas, campos, huertas, prados, río, vientos, tamas, pues oís mis desgracias, ayudad ne a llorar de dichas tantas. 2. De esta vez conmigo Antón, quedas desacreditad pues de esta fuente ha contado cosas que fábulas sor- 1. Vive el Cielo, que no miento, cuando por agua llegué aquí, Martín, escuché de una voz el triste acento: y en el punto que lao, (con no poco desconsuelo) dejé el cántaro en el suelo, y como un gamo cortí. Pues yo no le he de creer hasta verlo, vive Dine y di, como era la voz. Suril, como de mujar: ánimas serán que penan, como pasa co Pues ya estamos en la fuente, como las vnces no suevan a Martín, porque quien las daba estará durmiendo ya. 2 Cuenta el sueño en Alcala. Sabe Dios que no sonaba, a Saca el agua, y nos iremos, y repara, Antón, aquí, que no has de burlarme a mí con tus fingidos extremos. 2 Yo llevo hecha la Cruz, para que el duende no salga, 2. El Verbo Caro me valga. a Gonfitcor Deo Jesús. Sin descansar la persona moliendo está todo el día que vine yo a Perberia a ser mulo de tahona. A la sombra de este fresno aquel perro me mando moliera, reniego yo de molino sin rodezno, Hoy en el pozo arroje casi la mitad del trigo, viéronlo, te ni el castigo, y al Moro engañar pensé, diciéndole, que manó trigo el pozo, y que en España no es el manar cosa extraña; mas el hellaco cogió un garrote, y me dio luego con él mucha bataría, y a cada polpe decía: hon amo pos manar trego, Mas bien de esta gente perra venganzas mis burlas toman pues para que no la coman echo en el harina tierra, Pan de trigo no en bello, y a mi cebada me dan, o mal hayamenelpan, y el patro que ha de comello. A esta Griega renegada no la he podido hablar; malo, el Rey viene, o pesar de mi suerte desdichada. No tienen que replicarme. Señor vuestra Majestad use con él de piedad. Eso, Princesa, es cansarme, la vida le he de quitar, o me ha de dar la cautiva, que en esto mi gusto estriba; mandarelo degollar mañana, si luego al punto no la entrega. . Quién vio tales ahogos! en riesgos tales tengo el corazón difunto. Déjale dar su descargo, que per ser tu Ganeral no merece rigor tal. No hay descargo en este cargo, Sí dice, que la cautiva le robaron, gran señor. Engaños son de su amor, o la dé luego o no viva. Pues señor, no es contra ley quitarla, si se la has dado. no adviertes, que no has guardado la palabra cómo Rey? fuera de que es vituperio, que quieras con tal porfía, una villana Judia, sujeta a vil cautiverio. Vuelve en ti, y abre los ojos, tu yerro conocerás. Basta, no me digas más, si no quieres darme enojos. Mira que murmura Argel. Bien tu pretensión entablas, Vive Alá, que si me hablas. que a ti te prenda con él. . Yo fuera en eso dichosa. . Ahora (ay de mí) me ve. Quién eres? . Señor, no sé, Él se ha turbado, . Ay tal cosa Con el miedo no reposo. Por que estás con tal temor? Este cautivo es, señor, el que echó el trigo en el pozo. Aquí es mi muerte, quien soy le ha dicho este perro viejo, de esta vez, sin ser conejo, . entre los galgos estoy. No habrá cosa que le abones habiendo hecho tal yerro. Vos, cautivo, sois un perro. Vuestra Majestad perdone. la T La Griega queda hablando a solas con la Princesa, si se apartaran las dos, me informara de esta Griega del encanto de Raquel. Repórtate Zaida. . Aurelia, sin alma estoy. . Escucharlas será buena diligencia. ia i Notable, Zaída, es tu amora Qué tratarán estas perras? Amiga, no has reparado alguna vez, que las letras de aquesta palabra, Mora, cuando del revés la truecan dicen amor, pues por qué te espantas de mis finezas? di, cuando Mora, y amor son casi una cosa misma, pueden remedio tener tantos linajes de penas? No señora, si a Gazul manana el Rey le deguella. Y si más se dilatase? Buscar un hombre de prendas, que fuera a desencantar la Judia. . Ay quién se atreva a ir a España, y volver? Dificultad tiene. . Es fuerza, y como se desencanta Hay ventura como aquesta, todo cuanto dicen oigo, solo aguardo esta respuesta Cuando en la popa del viento con negra bajel navega, golfos de sombras la noche, dando silencio a la tierra, dos valientes hombres solos han de llegar a la amena fuente, enfrente del castillo que bana frondosas huertas, eatrándose en Guadaira blanca del campo cenesa: el uno tiene de hacer tres rayas sobre la arena con la daga, y luego el otro el nombre de Raquél bella ha de repetir tres veces, después la lóbrega cueva bostezará furibunda de sus lóbregas cabernas animales, hombres, fuegos, más haciendo resistencia los dos heroes valerosos, saldrá de la suerte misma Raquel, que tus celos, Zaida, castigaron su inocencia. Yo en quiero saber más, bien haya mi diligencia, . Eso todo es mur difícil. Nada se esconde a mi ciencia, y así el remedio mejor en este caso, Princesa, es ponerse unos anillos de aquestos que por mis letras hacen la gente invisible, ir a la prisión estrecha, y sin ser vista, sacar a tu ingrato amante de ella. Dices bien, mas donde, amiga, se ha de esconder? . En tú misma sala, pues con el anillo no le pueden ver los que entran: quieres que vamos las dos? Yo sola iré, porque puedas si me buscare mi padre, disculparme, . Pues en esta caja que te doy, el a tres anillos, mi Princesa, guarda el uno, pues dos bastana para aquesta diligencia. Si yo pudiera agarrarlos, qué dichosísimo fuera. g43 de esta vez libro a Gazal de la muerte, gran fineza, el puen Ladrón me acompañe, ya yo los tengo en la percha: no tiene hombre más dichoso el mundo, por Santa Elena: no sé como el alegría el sentido no me trueca; mas quiero disimular, poco duraréis molenda. Con una Griega famosa está la Princesa Zaida, tratando de una Judia, la cual tienen encantada. Quién es, Aurelia, el que canta Un cautivo que se queja en sus penosos trabajos con lamentables en lechas, Y yo que estando escuchando cuanto las perras hablaban se lo contaré a mi amo, sin faltar una palabra: con los anillos hurtados nos iremos hoy a Espan, a pesar del Rey perrengue y de la Princesa galga. Ah Cristiano. . Ella me llama yo quiero fingir la lengua. Ah cautivo. . Lili lilí, birlio, birloc, berleca, Esta es lengua diferente. Según me informo gulema es doñoso: de donde eres Farmoco poli carlenca. Habla tu lengua Española que no entiendo aquesa lengua, Tranquiní cóquili manlí tipili birluco berleca, No me entiendes. . Si señora; bien entiendo a vuestra Alteza, que aquesto es hacer alarde de mi ingenio, y de mi ciencia, pues no hay lengua que yo ignores Cuántas sabes? . Ochocientas. De dónde eres? . De un Lugar Y tienes padre? . Y avvela. Es tu nombre? . Harta anillos. Qué oficio tienes? . Poera. Eres rico? . Ni lo he sido. Casado? . Ni Dios tal quiera. Qué estudiaste? . Caconumia. Qué es caconumia? . Una ciencia V que en las rayas de las manos futuros sucesos muestra. esto fingo por tomarle . una mano. . Si quisieras por mis manos descubrirme la venturas, mala, o buena. lo estimara. . Gran señora, es justo que te obedezca. Ya no te diré mejor eso que saber intentas? Escucha. . Pléguete Cristo, qué blandura, qué terneza, no hay algodon que le iguale, juro a Dios vivo que es seda, achaques tiene de nieve, con resabios de manteca. . Ves las rayas? . Sí señora. Qué es esto como las besas? Es fuerza para mi intento; esta raya manifiesta, señora, que has de tener cuarro hijos de la Iglesia, y dos hijas Capuchinas. Cautivo, estás loco, o juegas? Esto es cierto y esta aspira con esta raya pequeña señala, que has de morir ahorcada, la que atraviesa por aquí, quin entos hijos te anuucia esta raya misma, cada uno de su padre, Tú estás loco, Espera. . Suelta, que te mandaré azotar. Cómo tú el verdugo seas, premio fuera no castigo. Qué dices? . Que no quisiera en mi cama más colchón señora, que vuestra Alteza. Calla loco. . Ya me acuerdo de una linda extratagema, quiero ponerme un anillo, seré invencible, y en esta ecasión podré abrazar a Zaida sin que me vea. y qué es esto? Ahora es él santo Ala quién me amedrenta? qué brazos luchan conmigo? quien, quien ma abraza por fuerza; Mil veces dichoso anilio, Traición, traición, Ya se altera el Palacia, poco importas Señor. Qué es esto? . Oye, espera; cuando yo padre, y después luchando. . Ya la podenta está turbada, al Rey perro, y a los galgos que le cercan he de burlar. Gran prodigio! Válgame Alá, que consienta estos asombros Mahoma. Sacad las fieras Ay s esto Alá. p Herid el viento con ellas. Nada siento. . Ay tal sucaso. El susto me tiene muerta, Mucho esgrimen estos perros, quiero salirme allá fuera. Tocad al arma, romped palacios, muros, y puertas, Al arma Viva Mahoma, y encantos bárbaros mueran. Qué dices? . Albricias presto, albricias. . Ay, dime, nuevas de Doña Ana? . Mayor bien. Mayor bien, aguarda, espera, perdono el Rey a Garul? Mas que todo eso. . Sosiega, quiere el Rey favorecerme? has trazado otra cautela? sabe que sel Condestable? Eso no es nada. . Suspensa el alma estoy aguardando la ocasión que así te alegra. Dieron sin pasas, y higos, no más cabra para cena, avernuncio de hormigos, habas cochas, y lantejas, exiforas, alcuzcuz, arredro, alegijas frescas, señor, señor libertad. Dónde está? . en esta cajeta. Aquí solamente miro tres anillos. . Y es bayera? esos rianen mil hechizos, yo los hurré a la Princesa, hacen n hombre invisible, con que en las manes los tenga. También escuché a las dos, a Zaida, y la docta Griega el encanto de Raquel, donde está, y de qué manerá se puede desencantar: quieres más? Dicnosas prensas, abrázame Tripulmo, vamos al punto a la estrecha prisión donde está Garuí, y le libraremos de ella, y cómo se desencanta? . De esta suerte, escucha. . Empieza. Prisión oscura mía, triste caberna, de quien vive ausento, es esplendor del día, y el rosicler de Apolo refulgente: rosco, y lóbrego seno, de oscuridad, temor, y espanto lleno, recoge agradecido, lágrimas, que leales son despojos, las cuales he vertido por dar alivio a mis cansados ojos. Ay Alá, quien dijera, que el Rey injustamente me ofendiera: Ay mi Raquel, si escuchas el discurso infeliz de mis razones, si con los vientos luchas, ven, y en aquestas bárbaras prisiones alivia mi cuidado; mas quien dará favor a un desdichado? Si ha de llegar la muerte a limitar mis penas, cómo tarda? venga atrevida, y fuerte, quíteme ya la vida, a cuando aguarda? como no me destruye? pero de mí la misma muerte huye, Dame General dichoso los brazos. . Alfonso amigo, con verte mil glorias gojo. Escucha, serás testigo de un suceso venturoso. Hoy la Driega, y la Princesa, que de tu prisión les pesa, a solas comunicaron, como a Raquel encantaron, y en una fuente está presa; esta fuente donde está, de tus finezas ausente, es en mi patria Alcalá; y así tu amor felizmente la victoria alcanzará. Hoy Tripulino escondido oyó en el jardín florido aqueste feliz espanto, y el modo del desencanto, que más importante ha sido; tres anillos le robó de la manga a Zaida bellos, que la Criega se los dio, y quien los tiene, con ellos invisible pareció. Y así si quieres salir de esta lóbrega prisión, a España puedes venir, porque si no, en conclusión, esta tarde has de morir. Pues tanto llego a deber a tu noble proceder, yo te ayudaré a librarla, que para desencantarla dos hombres son menester. Mis brazos, noble Cristiano, te responden. . Tal hazaña no era digna de nombre humano. Envarquémonos a España, pues tanta ventura gano. Los anillos repartid. Ay bellíis ma Raquel. Al puerto al punto venid, tomaremos un bajel: dulce esperanza vivid. Afonso, reconocido estoy a tanto favor. Mi, obligación he cumplido, pues como a dueño, y señor, General, té he defendido. e e ya qu de este puerto donde va, ya es muy tarde, pues Argel tan muda, y suspensa está, Quiero saltar a la arena de aquella playa lucida, donde desterrando pena de las olas combarida, rumor cristalino sueña. . Favorable el viento está, En este bajel iré nos. Su dueño está aquí. . Pues ya para que nos embarquemos llegó su muerte. . Ay Alá. Que es gran ventura confieso, es de la fortuna exceso. Queda con Mahoma Argel. El Cristo de San Miguel. nos dará feliz suceso. Las velas el viento baña. Nunca más a Belbería, Gran ventura! Dicha extraña! La Virgen Santa María nos lleve con bien a España.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Ga Salve puerto dichoso, cuyos muros tocan del mar las olas de diamante, salve homenajes fuertes, que seguros miráis de Febo el rostro rutilante. Salve bajeles, cuyos bronces duros del viento asombran el imperio errante, salve arenosa playa, donde suma su fin el mar en numeros de espuma. Salve gran Gibraltar, puerto valiente, que con dormuros, vives defendido, uno e erno a pesar de la corriente, que le bate con bárbero sonidos otro presago undolo, que consiente de cualquier vergan in verse rompido, fiando por ti su espacio dilatado ante muralla de cristal salado. Este bajel, lunar de los espejos, adonde el Sol admira con desmayos sus luces, sus fulgores, sus reflejos, sus púrpuras, sus giros y sus rayos; ajeno de pilotos, y consejos, sus banderolas blasonando Mayos, milagroso instrumento es del viaje, y del viento maririmo plumaje. Él nos ha conducido a la ribera, sobre páramos móviles de espuma, sincopando ligero la carrera de esta de plata undosa heroica suma: tu alcazar que si en ella reberbera, veloz se mueve, como riza pluma, atropellando riesgos semejantes, han venido buscando dos amantos. Gracias a Dios que llegamos a aquestas murallas nobles, donde habrá sobrado el vino, y no faltaran jamones, Oh Argel infrme, y maldita, Ciudad perra, puerto enorme, jauría de tantos perros, de Cristianos cazadores, reniego de tu lustento, maldigo tus caracoles, y tu bebida que es agua, a pesar de los jaloques, De otra suerte Gibraltar me vieron tus fuertes tores salir triunfante de ti mis soberbios escuadrones, cuando sobre tus a manas a pesar del tiempo iminobles se tremolaron lacidos los Africanas pendones; mas si amenazan lo vidas, salí vencenor entoncas, ya vuelvo vencido, y tanto como explican mis amores; que mtentas hvacer Alfonso? Señor antes que la noche e parciendo el negro velo, las luces del Cielo borre, nos partiré vos a Cadiz, famosa Ciudad, adonde quiebran su cólera en peñas, riscos de cristal salobres; de así partiremos luego a Secilla, que del Orbe es la oya más preciosa, milagro de las regiones. Después de Alcala veremos sobre un empida omonte escalador de las nubes, y atalaya de los bolques, a aquel antiguo edincio, y entrente del Moro noble, y ice la encantad a fuente, en ella la misma noche, antes de entrar en mi parria, solos los dushy conformes, armados, y prevenidos, lipra temos de prsiones la he lisi a Judia, desidora de tus favores; uno ha de formar tres rayas, otro ha de al ertar tres voces, después dice Tripulino, que ocasio ando temoras, saldrán del concabo seo hombres, y brutos disformes; ninguno puede ofendernos, solo amenazas, y volpes han de orobar el valor de nuestro dos pechos nobles, mas si estamas los dos jutos, brote gigantes el Oro arrojen rayos las nubes, sluevan lanzas las regiones, povora escuna la tierra, nucelio las peñas formen, fla has el aire produzca, valar disparen los montes, que a vestro valor Gaz no habrá temor que le nisombre, recelo que le acobaras, ni miedo que le alborote. Agradecido te escucho, y obediente a tus razones. Y en tanto que la Judia libráis los dos don Quijores, que ha de hacer Tripulino? Iras a la villa entonces. Las a bricicias de Doña Ana estimo más que dos soles. Que alegren tengo de darle, bien que esta tarde dispone mi voluntal escribirle. Y dime Alfonso, conoces bien la fuente? . Si Gazal, que de dos casi conformes es la que más exos yace, cuyos cristales veloces, con diáfano rumor laban las plantas a un monte, y luego precipitados por olmos, canas, y robles trepan con corba corriense, oyendo los ruiseñores, que escondidos en las ramas alternan sonoros motes, hasta llegar a un molino, donde la plata que corre con un ligero rodezno deciende a batallar dócil: riñen los dos, uno esgrima palas de madera doble, y otro desnuda furioso fuertes de cristal estoques, Y con ser el agua poca, cuando su furor descoge, hace andar al retortero al rodezno, y él entonces rendido pide socorro, y dando vueltas veloces, mueve a lástima las piedras. Vámonos, porque se logre sin dilación nuestro intento. Vamos que ya el Sol se esconde, y crepúsculos caminan en las postas de la noche. V No hallo divertimiento en que a iviar el dolor, que le ocasiona a mi amor de ausencia el fiero tormento, Afligido pensamiento; permíteme sosegar de este insufrible pesar con que intentas acabarme, mas ni tu puedes dejarme, ni yo te puedo olvidar. Cantad un poco, por ver si algún alivio se ordena. mas como la misma pena alivios puede tener? Ay Alfonso, si el querer es en mí tan natural, puesto que consuelo tal procuré la diligencia, si nunca cesa tu ausencia, nunca cesará mi mal. Ya no corren estos ríos, que han cesado sus corientes, por prestarlas a las fuentes de los tristes ojos míos. Decís bien, que el alma adorn a Altonso, y con mil enojos por las fuentes de los ojos lágrimas de fuego llora. desde que nace la Aurora, y los árboles sombríos cariquecen sus rocíos lloro, y con extremo tanto, que suspensos a mi llanto, ya no correa estos ríos, Ni puede mi en endimiento disimular mi pasión, ni puede mi cerazón sufrir las penas que siento; con llosarlas me contento, sean mis ojos dos fuentes, que en rigores tan patentes, los que escuchándome están, a mis ojos no dirán, que han cesado sus corrientes, Cuando del Sol el ardor con ardientes rayos bebe de la desatada nieve el diamantino licor a las fuentes, el color roba las claras corrientes de a josares diferentes, y entonces llenos de enolos, lágrimas vierten mis ojos, por prestarlas a las fuentes. No hay tan pesado dolor, que no cese algún instante, el más finísimo amante olvida a veces su amor: por las nuches el calor dejan los fuertes estíor los más caudalosos ríos tal vez tienen su represa, y solo el llanto no cesa de los tristes ojos míos. Dejadme a solas, que quiero pedir remedio, si remedio espero, mas solo con quejarme podré de tantas penas remediarme, que quien triste se queja, a entender viene, que on pedir remedlo ya le tiene, Oh vejez venturosa, felice portador, nueva dichosa! na, Ana, hija mía, ya llegó el bello día, alegre, y festejoso, en que recibas nuevas de tu esposo. Qué dices padre? . Hija de tu pena prolija, llegó el sin deseado libre está Alfonso, y yo bien consolado de Gibraltar me escribe, y a venir a su patria se apercibe. Cómo aquel que penoso habitaba un oscuro calabozo, de quien siempre huía el bello resplandor del claro día; y sale de repente donde mira los arreboles que Litonia gira, así yo escucho ahora esa nueva feliz, que el alma adora, y en juvilos iguale da luz a las tinieblas de mis malas. Dio fia el sentimiento. A celebrar no acierto mi contento. Felices son mis días. Envidien todas las venturas mías Mi gozo es sin segundo, (mundo. No hay mujer más dichosa en todo el Vuestra Alteza se sosiegue. No hay cosa que me divierta de tan penosos agravios, y desleales ofensas, sin Raquel, sin aquel sol de quien recibir pudieran para lucir más brillantes alimentos las estre las; sin aquella insigne Venus, sin aquella deida a bella, pirata de libertades, y cosaria de potencias; soy como cuerpo sin alma; soy an esplendor planeta, monte sin aves, ni fuentes, prado sin flores ni hierbas: huérfano de una beldad, cuya menoria alimenta el alma que la idolatra, qué alivio queréis que tenga? vete Arelia, vete Zaída, mas no os vais. . Grave es su pena En quién quiere bien, amiga, es un infierno la ausencia, Y más la suya pues vivo sin esperanza de verla. Quieres múfica? . Si Zaida, la música al nunto venga; mas no Zaida, no la traigan, que no es possibla divierta mis locas melancolías. Ay amor, hay Raqué bella, donde este traidor te oculta, dónde este aleve te ausenta? cuando yo de Argé quería hacerte dichosa Reina, sin si no estimo la vida, sin ti las glorias son penas, Zaída, Aurelia. . Gran señor, que nos manda Vuestra Ateza? Qué procuréis divertir mis amorosas tristezas, sernaos, aunque no merece del jardín la verde hierba, gozar sobre sus pimpollos, auroras, en vez de perlas. Qué males, padre, y señor, te obligan a tanta pena? No é, que es mi mal tan fuerte, y mi enfermedad tan fiera, que sabe sentirla el alma, y no explicarla la lengua. Goza el jardín con los ojos, mira la rara belleza, que en cinco dedos de nácar ostenta aquella azucena, siendo bajilla de Mayo, donde el lol sediento beba; los desperdicios que el alba ofrece cuando comienza. Mira aquel clavél lozano, que en púrpura desen vuelta rasgos de coral anima. desgarros de grana alienta: mira embargando sentidos una escuadra de violeras, una tropa de jaz ines. Mira aquella fuente amena, que en campaña de alabastro líquidas aborta perlas. Dormido está. . Sí, y no es poco que al amor el sueño venza; qué dices de mis desgracias? Al fin perdiste Princesa los anillos, . Mi pesar ha sido tanto. . No temas, que no faltarán anillos. No hay falta donde hay tu ciencia, esta tarde quiere el Rey degollarle. . Aurque lo quiera, impedirán su castigo mis astutas diligencias, , Qué es esto, quien toca al arma, y mis palacios altera? Traición. . Hamete, Celín, que ocasiones os alientan a desnudar los aceros, de Martes lucidas prendas. Señor, sata de la torre Gazul, y esta noche misma con dos cautivos se fue a las saladas riberas del mar donde dio la muerte a un Arráez, dando velas al barco que gobernaba, se ausento, sin que advirtieran las guardas esta traición. Partan luego seis galeras tras ese traidor infame, y síganle a remo, y vela, no se dilate. . Señor, toda la Ciudad se altera, porque queriendo seguirle procuraron su defensa muchos valientes soldados, que su libertad desean. No importa, seguidle luego, Hoy se principian mis penas. Mucho siento tu desgracia, Al arma, seguidle, y muera, , , a Ya estamos en Alcalá. Que no hará la diligencia. Dos horas habrá que el Sol, brillando en campos de perlas, despeñó, a pesar del día, tropas de luces bermejas. Aquel fuerte valuarte, corona de aquellas penas, y propriamente corona, pues son picos las almenas, es el Castillo famoso, fuerte, y antigua defensa, aunque hoy arruinado yace en partes. . De molde entra aquí un Soneto que hice a está antigua fortaleza, es burlesco, y gustaréis de oírle por cosa nueva, y no es culto, que en tal tiempo no es comodidad pequeña. Edificio decrépito, y caduco, que forzado del Céfiro barajas, esas murallas, con que en vano atajas baluartes, que dieron al trabuco Si un tiempo trono fuiste a algún Maluco, ahora en ti se están haciendo rajas golondrinas, cermealos, y grajas, mucha cigarra, y mucho abejoruco. Tu Mazmorra, tu sima, noria, o pozo, habita el gorrión, tordo, y paloma, arca eres de Noé, tremendo establo. Tu ruina amenaza, y tu destrozo, pues te apolilla el tiempo, y da carco- acaba de hundirte con el diablo. (ma, Doñoso está. . Tiene ingenio notable. . No es cosa nueva tener ingenio, señor, el que no tiene hacienda. La Poesía es adquirida. Es don de naturaleza. El arte la perfecciona, y aún muchas veces la inventa. Eso no, que es diferente arte de naturaleza. Con qué lo pruebas? . Escucha: aquesta dispura misma tu vieron dos hombres: Uno con industria, y diligencia enseñó un gato a tener con las manos una vela, y cuando estaba cenando le asistia así a la mesa, y este decía que el arte vence la naturaleza; mas el de opinión contraria puso un ratón allí cerca, y el gato así que le vio corrió, soltando la vela, Y envistió con el ratón, dando con esta advertencia a entender, que más que el arte puede la naturaeza. Raro humor. . Será de purga. Bien tu ingenio manifiestas. Vete a Alcala, Tripulino, avisa a Doña Ana bella, como llego, y que ya voy alegre, y gozolo a verla, Y el encanto no publiques, pues será cierto que tenga secreto. . De mí lo fías, sabranlo en toda esta tierra, yo voy a ganar albricias, los pies de miedo me tiemblan, de aquí a Alcalá se me hace el camino treinta leguas. . Ya estamos solos, Gágul, los tellices que despliega, la noche, surcando oscura occeanos de tinieblas, medio Orbe ocupan, y así demos principio a la empresa que valientes solicitan nuestras cuchillas sangrientas; Salga Raquel del encanto, oiga tus dulces ternezas, hijas de tan sino amor, porque yo de esta manera cumpla mis obligaciones, pague conocidas deudas, una mujer desagravie, y un amigo favorezca, Alfonso, querer ahora encarecer con la lengua agradecimientos míos, será hacerles ofensa: yo daré amigo, tres voces; forma tú sobre el arena lantres rayas. . Ya obedezco, Dios en nuestra ayuda sea. Alá ampare mis intentos. y l f ̱. Raquel, Raque Ya de militares cajas el rumor la fuente altera, dos Turcos contra nosotros vienen, hallarán defensa; . gran prodigio. . Gran portento, Viste, Gazul, como apenas se ausentaron los dos Turcos, cuando bostezó la tierra dos Negros, aborto oscuro de las profundas cabernas? Ya los miro, y ellos vienen animosos. . Mueran. Mueran. Hasta ahora no creí, que estos encantos hubiera. Admirado los conozco, la imaginación suspensa, y absorto el entendimiento. Ya de la encantada cueva un toro sale furioso, envuelto en una piel negra, fuego por la boca escupe, cuando de la frente fiera los dos estoques esgrime. Precipitado se acerca calentando los Cristales con las que aborta centellas. bañado en sangre murió, y la tierra toca apenas, cuando en sus profundos senos ella le recibe abierta; quien ha visto asombros tales? Parece que el rumor cesa, acer quémonos. . No escuchas sonidos que el viento alteran? Caballeros valerosos. alegres siglos viváis, pues Raquel, agradecida, os debe la libertad. Mira la fuente apacible, cuyas frescas árboledas alcandoras donde nace la armoniosa caterva de sonantes pajarillos, la mayor beldad obstentan, que solemniza la fama, y las naciones celebran. Gazul del arma mía, de nuevo esclava quedo, pues por ti mirar puedo el rosicler del día: quien si no tu pudiera, mi bien librarme de prisión tan fiera, Dame Raquel hermosa, los brazos deseados. Cesen ya los cuidados, pues mi suerte dichosa mereció, amor es, verte libre de las cabernas de la muerte. Cazul, es mi amor tanto, que encanto ha parecido, y así ahora he salido de un encanto a otro encanto, mas el de amarte es dicha, como el otro dolor, pena, y desdicha. Cómo has estado? . Ausente, que es cuanto decir puedo, llena de horror, y miedo, llorando tristemento, que en amantes enojos, lo que hace el amor, pagan los ojos, Aquí me lamentaba, duplicando cristales, y con penas mortales, malogros pablicaba, aquí sin alegría, mi bien tu dulce nombre repetía, al nacer el aurora le prestaba tocío, el triste llanto mío, que esta selva en amora, oyendo de las aves el amoreadas músicas suaves; mas pues llegó ya el día, en que te ven mis ojos, tengan fin los enojos, renazca el alegría, y goce yo en tus brazos, adorado Gazal tiernos abrazos, Yo de la misma suerte, he vivido, si es vida la de un alma afligida, que aperece la muerte; habla a Alfonso, testigo de mi pesar, y mi mayor amigo, que por su valiente acero vves fuera de encanto. Favorezca Alá Santo tan noble Caballero. Yo solo a cumplir vengo la obligación que como amigo tengo, Confuso, y admirado estoy de lo que he visto, loco de gozo asisto en merecer tu lado. ̱. A la Villa nos vamos. ̱. Senda nos dan aquestos verdes ramos, Es posible que veo el bien de que me admiro? Es posible que miro el fin de mi deseo? Qué es esto? . Es un tesoro, que en la fuente ocultó un antiguo Moro. Famosa Judia, Afrícano noble, que a locas finezas dais logros conforme, porque justamente afectos se gocen sin vanos cariños, ni halagos torpes; que seáis Cristianos el Cielo dispone, olvidando cuerdos pasados errores, para cuyo efecto vengo aquesta noche, matizando nubes, dorando Horizontes. Y para que deis crédito a mis voces, que vuestros intentos ahora interrompes, esta dura peña, a quien da liciones de fuerte dureza el más duro bronce, de esta Cruz herida, brotará a montones cristales suaves, y perlas veloces. Pues ya de él S Artífice noble, de esferas doradas, y lucientes Orbes, mirais los milagros, seguid sus pendones, que a quien le obedece da glorias, y honores; mas ya os considero guardando la orden del Sol de justicia: esta alegre noche. vuestra conversión con canoras voces Ángeles celebren en coros acordes. Válgame Dios, qué milagro! Qué prodigio! . Qué portento! Seguir a Cristo pro Obedecerle pretendo. Desde horel necio Alcorán del falio Mahoma dejo. Desde hor de Moises renuncio los va vedados preceptos, Cristrano seré, Raquel. Gazul, ser Cristiana quiero. Esta es la ley verdadera. Cristo es Dios, yo lo confieso, Tan festejoso os escucho, tan alegre, y tan suspenio con los prodigios que noto, con las grandezas que veo, que a pedir a alma albucias, de esta novedad no acierto, cristales la peña aborta, milagroso por extremos; desde ho mi patria dichosa llamará por tal suceso la Fuente Santa a esta fuente, pues en ella ha estado el Cielo, Y la que fue mi prisión, en los Anales del tiempo la fuente de la Judia se llamará. Si el contento no me acaba, poco estimo a mi idolatrado dueño; Alfonso? . Doña Ana mía. Quise salir al encuentro, que amor, mi bien, como es niño, en nada tiene losiego. Seáis mil veces bien venido. Señor. Hijo guarde el Cielo. vuestra persona; venís con salud? . Yo padre, vengo, como quien viene a gozar los brazos de un Ángel bello: señor, mi esposa, y su padre . son los que ves. . Yo me efrezco por vuestro esclavo. . Después sabréis de espacio el suceso que dio prisa a mi venida, y fin a mi cautiverio: cuando habéis de bautizaros? Manana en saliendo Febo. Mi nombre ha de ser María, Cristo val llamarme intento, para tener en mi nombre a Cristo a quien obedezco. Admirada estol. . Yo absorto, Yo asombrado. Yo suspenso. Qué novedad! . Qué alegr Súplanse los casamientos, porque el Senado también pueda suplir nuestros hierros, y los que túviere aqueste Poetico fingimiento.