Texto digital de Las dos virtudes triunfantes
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las dos virtudes triunfantes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dos-virtudes-triunfantes-las.

LAS DOS VIRTUDES TRIUNFANTES
Goce el hombre del recreo, no muda, que apetece su deseo en él más feliz primor, Pues el autor soberano dueño hizo al género humano de lo que fue criador. Cuando al autor soberano debió mi ser su principio y del limo de la tierra copia suya hacerme quiso entre los preciosos dones que de su poder divino recibí, me entrego siete virtudes, con cuyo auxilio pudiese mi resistencia triunfar de otros sueros, que aunque en estado de gracia me crió, sabio previno de la humana ingratitud el necio frágil delirio, que si el señor no cuidara de la esencia con que animo trabajar en vano fuera querer negarla al peligro este principio sentado de las que más necesito Sois vosotras dos, pues veo que da el común enemigo la más fuerte batería, con el gusto y el sentido y así de mí no os aparto aunque intentó divertido de las pensiones humanas aliviar el yugo esquivo Ay de ti cuando en tu amparo no estemos las dos contigo. Nunca será que en vosotras y en mi hacedor, tanto fío, que con tal favor espero saber negarme a mí mismo ofrecerse a la ocasión dejará de ser peligro. Sí que en mar tan borrascoso, llevó por piloto al juicio. y por tormenta del alma va con él el Apetito, Con todo eso hay huracanes, que perturban sus designios. También hay puertos dichosos, donde el favonio, benigno de la esperanza conduce al naufrago peregrino y así, venid, que del campo quiero gozar los nativos, primores, que en su hermosura me ofrece, pues no averiguo que el dar treguas al cuidado puede llamarse delito y más cuando al criador en grandezco en lo que admiro, muda Vanse las quatro y representa el demonio dentro del peñasco, sonando terremoto Obscuro centro del horror y espanto prisión que habita mi furor y saña, de noche eterna tenebroso manto del más fiero León ruda cabaña, al poderoso imperio de mi encanto rompe la dura unión de esta montaña, y en la invencible ciencia de Lucero, ma el orbe el estrago más severo. Cesa el terremoto, abrese el peñasco, echando fuego y sale por el se vuelve a cerrar y pues hoy es el día en que dado al pasatiempo el género humano busca, el alivio lisonjero, del ocio, cuyos espacios habitan los escarmientos válido de mis cautelas, y su ignorancia pretendo con su ruina lamentable, dar nuevo triunfo al infierno, y porque mejor consiga el logro de mis intentos algunos de mis parciales a mi voz convocar quiero. de la región del llanto a del pavoroso centro, a de la infelicidad triste corte de mi imperio ha de la gula y Las cuya de mi labor jornalero las dos a ver que nos mandas, venimos con fino afecto Pues escuchad y sabréis la causa de mi precepto. No ignoráis, que de mi patria por soberano decreto abatido y de esterrado con todos mis comuneros salí, siendo nuestra culpa la envidia; que ni aun el cielo se libró del peligroso, contagio de su veneno; investigar quise altivo, comprehender quise soberbio de aquel padre de las luces un alto juicio fue necio pues por mi ciencia sabía que era imposible mi intento porque son incomprehensibles sus soberanos secretos de una madre Virgen supe, que haciéndose carne el verbo, Mas, pues también lo sabéis quiero excusarme al incendio, de que refiera mi voz la causa de mi tormento, Y así pasaré a otra cosa para que logre más presto a fuerzas de mi eficacia. de mi astucia los efectos viéndome, pues de esterrado y del arrepentimiento incapaz hacer dispuse querrá a todo el universo, de tal modo, que después de haberse cumplido el tiempo para mayor pena mía del humano cautiverio, habiéndose Dios vestido del tosco sayal grosero para rescatar al hombre de tanta humildad al precio osadamente mi audacia, me llevó a verle al desierto, Parecióme que al ayuno tan continuo con el cuerpo ya su espíritu tendría algún descaecimiento. llegué y le dije, si acaso eres hijo del eterno padre como el vulgo dice; convierte a tu bien atento en pan esas duras piedras Pues si no que lo eres niego a que sólo me responde no es solamente sustento del hombre el pan, yo admirando la constancia de su aliento con segunda tentación volví a probar sus esfuerzos; llevándole en la ciudad al pináculo del templo le dije, si eres acaso El Mesías verdadero de esta eminencia te arroja porque como Dios es cierto que de todos los peligros de humano estarás esento No tentarás al señor respondió, dice un precepto viendo que de ningún modo vencer su constancia puedo intenté que me adorase a su pobreza ofreciendo todo cuanto registraba, desde el monte más excelso, pero fue mi empresa vana pues respondió a mis intentos sólo al señor que me envía sirvo, adoro y reverencio, hasta lograr en una ara ser sacrificio cruento. Mirad, cuando me atreví a tan imposible empeño cómo dudaré que el hombre a mis engaños atento vaya labrando su ruina, y en el espantoso reino entre tirando cautivo el carro de mis trofeos pues ésta es la ocasión en que el tiempo está ofreciendo para la mayor vitoria el combate más sangriento Pues hoy el género humano entregado al pasatiempo abre las puertas del ocio a mi ardid y vuestro esfuerzo, poniéndole en ocasiones de su precipicio, intento si vosotras me ayudáis, ser piedra que de lo excelso del monte Olimpo arrojada, pues de barro los cimientos tiene esa imagen dichosa del sagrado autor supremo, desbarate, rompa, infame ese admirable diseño, y la copa el traje ya, que el original no puedo Pues a la castidad y a la templanza le advierto tan unido, sed vosotras, como contrarios opuestos quien procuréis apartarle las dos virtudes que en eso consiste toda mi gloria, Si yo, gloria tener puedo. esta batalla os provoco, para esta lid os conuevo, para esta empresa os incito, para este triunfo os empleo para esta hazaña os invoco, y este laurel que pretendo a vuestras sienes ceñido, será corona del premio. de mis triunfos la corona sólo está en tus vencimientos. Yo el premio de mis hazañas sólo en servirte le tengo Pues porque mejor podamos conseguir lo que emprendemos, Yo, Lascivia, en la dulzura de tu voz pongo mi aliento para que venga arrastrado el género humano y ciego el propio se entregue a ser de mis iras escarmiento. y tú, Gula, dispondrás según fuere sucediendo en tus torpes incentivos, los más eficaces medios que yo del disfraz oculta con vosotras persuadiendo iré su genio inclinando ya que obligando no puedo verás como servimos a quien tanto honor debemos. se el demonio la sala Y porque más presto vea, logrado lo que deseo conduzca el aire a su oído, de mis cláusulas el eco Informe acento placido, que al viento mi voz da, al corazón más cándido, de que en mi pecho está porque en amante victima la vida le ofrecí. si pudiera verle ya que llegué a quererte y a su dichosa copia la libertad rendí. último verso del arca le el género humano como arrebatado de la voz, y la castidad deteniéndole, y el apetito persuadiéndole a que salga Déjame, que enamorado vaya, siguiendo el acento de aquella dulce armonía, que mi inclinación moviendo es imán de mis sentidos gloria de mis pensamientos Dice bien deja que salga de su dulzura gocemos, que yo por oír cantar me iré detrás de un entierro. suspende el errado paso Mira que a tu bien opuesto te conduce al precipicio ese halago lisonjero Qué peligro puede haber en tan elevado empleo Qué peligro? dónde el gozo bailando está de contento. pues ya a la acción del oído tan inclinado te veo, pruebe ahora por la vista más activo otro veneno donde se el género humano En fin, que tan poco valen con tus quicios mis consejos No pudo en el paraíso un aviso y un precepto librarnos de una serpiente, y una mujer que es lo mesmo y ahora quieres tú apartarnos, de una hermosura congenio. apartada Ya no puede ser aparta que en fin, de mí haces desprecio? No es despreciarte, solo es pues te opone a mi intento defender que mi albedrío libre nació, no sujeto y más cuando estoy mirando un tan peregrino objeto, que su hermosura publica ser de aquella voz el dueño porque tal dulzura sólo saber pudiera en tal centro. Aunque hoy de mí te retiras, de ti apartarme no quiero por si acaso el desengaño más que yo labra en tu pecho te el demonio al paño, Pues ya el oído y la vista de nuestra parte tenemos Yo haré los demás sentidos auxiliares de mi esfuerzo. Quién sois hermosa beldad? Quién sois simulacro bello, que con hermosura y voz dos veces triunfáis a un tiempo adquiriendo poderosa de las almas el imperio Bien dices que es tan activa la llama de mis incendios, que aun de sus cenizas propias renace, fénix el fuego. Señora, no respondéis? templad, por mi bien el ceño y haced que esta vez lo hermoso no esté a lo esquivo propenso. Sólo ha sido suspensión la que en mí estáis advirtiendo Pues mal irá ser pudieran cuando enamorada vengo desde el más remoto clima, a hacer sólo el gusto vuestro. demonio al paño. Eso sí, pese a mi rabia, incita, incita el deseo. Advierte género humano que tu peligro está en eso Yo desde el punto que os vi quede tan amante y ciego que os di el alma, porque fuese la soga tras del caldero, y siendo Apártate, loco. Si me aparto, seré cuerdo. No tengáis suspensa el alma con tan extraño suceso buscándome a mi venir y de tan distante reino? Venid conmigo donde la dicha que adquiero en veros tan de mi parte se celebre, pues no intento ocultar igual ventura a quien sigue mis deseos Pues se ausenta la Lascivia, perturbe su entendimiento mi astucia, pues invisible andar a su lado puedo Válgate Dios por mujer En qué confusión me has puesto tus misteriosas razones que a un tiempo dudo y recelo. No la sigas, que engañado te llevan sus devaneos, Dices bien, huyamos de este voluntario cautiverio. es infamia del valor que informa varonil pecho Verdad es, que es cobardía, que ultrajará mi respeto. Mira que es la ceguedad la que te da ese consejo. Pues huyamos del peligro. al oído el volver la espalda al riesgo será muy contra tu honor No hay duda, seguirla quiero que la nota de cobarde deslutra mis lucimientos. Quiero seguirle, no pierda por ser perezoso el cuento que cuando ando entre los vicios dejo por lo más o menos Aunque le sirvo, tan poco iré sus pasos siguiendo por si de mí se acordace, que halle más pronto el remedio. Pues ya de mis asechanzas, algún fruto voy cogiendo y de la empresa que sigo triunfante salir espero si en la redención humana tantos prodigios se vieron cuando expiró el redemptor, en patíbulo sangriento el sol se oscureció allí, de luto se vistió el cielo el mar su centro dejo, la tierra arrojó los cuerpos las piedras unas con otras lucharon, los elementos sintieron alteración, y en fin, si se rasgó el velo del templo; y si preguntado el arropago, advirtiendo que solamente en dos causas saber podían efectos tan misteriosos previno que tan común sentimiento sólo, acabándose el mundo o su Hacedor falleciendo suceder podía ahora se verán, sino los mesmos estragos, otros que imiten, a los que entonces se vieron porque aunque no muere Cristo su imagen muere a lo menos cuando entregada al pecado va caminando a el despeño y así al poder de mis iras de mis rencores al ceño, tema el hombre su castigo llore el mundo su escarmiento suene en lamentos la ruina infeliz del universo no goce de Dios la imagen los antiguos privilegios vencedor quede el pecado y victorioso el infierno. a la cortina. fondos primor fino y ansioso, llegue a gozar Llegue, llegue llegue y amante consiga constante El premio de amar Qué bien suena a mis oídos la señora suavidad que ofrece a mi rendimiento el Félix premio de amar la astucias a la lid pues ya en la palestra está el contrario y del vencer pende la felicidad Muy bien suena; pero a mí, me agradara mucho más, si como endulza el oído endulzará el paladar. cantan la castidad y la templanza, Lo que ese engaño atractivo te ofrece todo perece. Teme el llegar Teme, teme, teme, que intenta en fiera tormenta la dicha mudar. Parece que me persuade, en esta voz la verdad cuando dice que en tormenta la dicha se ha de mudar. Conociendo estoy sus dudas, y así importante será decirle que a las virtudes haga de aquí retirar, Pues si el humano albedrío no consiente es incapaz que yo a mis intentos logre, reducir su voluntad al género humano, y le dice el Porque no mandas que solos nos dejen, si has visto ya que con prolijos consejos tu gusto estorbando están Bien dices, dejadnos solos porque quiero descansar, de las continuas fatigas de vuestra prolijidad. No hay que advertir al hay que mirar? ¡Ay de ti que en las delicias te contemplas inmortal y vas, labrando tu muerte de tu propia ceguedad, permita el cielo piadoso que de tu estrago fatal sólo en aviso se quede la rigorosa impiedad. No las oigas que es delirio, con qué quieren apartar tu inclinación del objeto, Qué más placeres te da. su consejo he de seguir Eso mi fe estimará, pues ya el pecho recelaba con su presencia. No más que de mis potencias solo Sois vos, señora, el imán. a disponed vosotras con que poder festejar a tal huésped, que no es justo ganando ventura igual nosotros que en lo posible le dejemos de obsequiar. Pues hasta ahora no ha tenido ocasión mi cortedad, permitid que en un cortejo bien que será desigual a los méritos que ilustran vuestra persona mostrar pueda que es sólo el deseo quien rige mi voluntad Si viene de vuestra mano tan peregrino será que publicará del dueño la grandeza y majestad Gula, de tus baterías, el tiempo ha llegado ya y espero que el vencimiento por tu ardid he de lograr. Conmigo habéis de comer. Gracias a la majestad divina la tal palabra gozando de Dios está, y no se me admire nadie de oír entre gente tal, estas voces; porque yo las digo como refrán, Y así privilegios tienen y gozan de inmunidad. y en tanto de los acentos que al aire mi voz dará con la dulzura podéis el oído lisonjear. Mujer estás dada al diablo cuando mi necesidad a voces pide socorro Tú con un canto la das. Sean alabanzas vuestras las que lleguen a poblar la vaga esfera sirviendo de Atlante mi suavidad. la para poner la mesa, Tu ser dichoso dueño amoroso, de amor sujeto ver lograra. Mas tu constante fineza amante como el objeto resistira El que como yo repare En vos, señora, hallara de belleza ingenio y voz un compuesto natural la para Eso si venganzas mías sus torpezas alentad, caro de sus incendios. Cébese en los rayos más, que el tener un infeliz quien le llegue a acompañar en serlo, es todo el alivio, que adquirir puede en su mal. Yo haré si la gula puede de sus sentidos triunfar, que vencidas las potencias lloren su infelicidad Parece que se os olvida que ya pasándose va ahora del comer si acaso haciendo festividad nuestra llegada, ¿queréis a san venida ayunar, Advertid que no os obliga ni con pecado venial, porque en nosotras las fiestas no son todas de guardar. Ea, venid a sentaros, y admitid de mi humildad este limitado obsequio, que el deseo suplirá Correse la cortina y se descubre una mesa adornado, y alrededor della tres sillas, Id, tomando los asientos Nosotras hemos de estar sirviéndoos y así excusado que nos sentemos será Dice bien en casa ajena ninguno puede mandar. Pues vos siquiera sentaos, Aunque la tranquilidad es mi opuesta, por serviros mi genio he de violentar, No es sino porque mi ejemplo sentante los dos incitarle pueda más, Y nosotras cantaremos entre tanto Si cantad Hoy llega a ser feliz, una esperanza pues en el bien que alcanza sus dichas lograra. en lazo venturoso su deseo constante glorioso alcanzara, tendré el empleo que por su Tanto favor y grandeza cuándo podré yo pagar? Con que Joséis mis placeres satisfecha quedará mi voluntad de tal modo que no que desear tenga Yo lo ofrezco. y yo lo aceto, mas lo que ofrecéis mirad, Muy bien mirado lo tengo y soy el que va a ganar Ea, infierno, ya vencimos pues dio la capacidad su firme consentimiento para culpa tan mortal la copa, y mudando letra, vuelve tú, Gula, a cantar Eso si venga cuanto antes que está mi gaznate, ya de tal suerte que pudiera servir de puente al Jordán. la al año y saca La copa está aquí Bebed, que yo os brindo, inficionar quiero con mi aliento impuro el licor Bebe la Gula, y da la copa al género humano, que se pre en pie para tomarla, y el demonio hace lo mismo. el género humano Que suavidad es esta tan apacible que apenas llegó a gustar sus dulzuras, cuando asciende hasta el ámbito mental. tal género humano, y toma el apetito Vaya a la salud de ustedes. que malísimo y pocas, el sorbete del calvario no pudo ser más fatal Canta, para que el sentido levantose se acabe de perturbar le desto sienta tu pecho el blando benigno, fiel ardor pues tu constante amor Feliz se emplea, en tan fino adorar llegué dichoso a hallar lo que desea sienta tu pecho el blando en mano dice en sueños Dónde están estas delicias hay quien de la austeridad siga el áspero camino negado al bien natural? habiendo en el mundo lo vos, ay mentecatos, que van a cázar gangas, pudiendo salir lo vos a cazar Lascivia, pues ya rendido al torpe letargo está de tu dulce tanto ahora sienta el incendio voraz a llegar el demonio al género humano En sueños suspenso y entorpecido tengo el aliento vital, y aun las fantasmas del sueño me infunden felicidad sueño dulcísimamente duerme, Quién se llega a emborrachar, y más cuando es con mistela, porque tiene dulce más, La lucero, te obedezco y al fuego de mi volcán, postrarse su resistencia con mi contacto verás llegándose algunas veces leño Dulce descanso, te alienta al sueño porque le inspira, blando el beleño, el viento manso, cuando respira suspende grato la inspiración. pero en mi influjo la activa llama. tu pecho inflama, con su pasión Templanza, dónde te has ido? no me dejes castidad. lobo mí, no te apartes porque me dispertarás, Pese a mi rabia, el señor su auxilio en sueños le da. Señor, no me desampares, que si en culpa original fui concebido, no es mucho que de la fragilidad tristes efectos padezca, Ya los llegó a confesar contra vos, señor, pequé, Pésame, tened piedad poco a poco, no me inquietes, ovillo de Barrabas, si harto estás del compañero habrá más que vomitar. que esto escuchen mis rencores, que esto oiga mi vanidad que no se logre mi intento. Que no pueda restaurar mi astucia lo que perdió en aquella universal redención; pero ¿qué mucho? si mi furor viendo está que contra el poder divino es su fuerza desigual Venid auxilios, venid Llegad virtudes llegad, y a este mísero caído ayudad a levantar, un por su lado, puestas dos corona y un hacha encendida en la mano Espíritus infernales, ¿Qué pretendéis alcanzar contra poder soberano contra excelsa Majestad la victoria el vencimiento Pues en lid campal os venció el género humano Teniendo por auxiliar, todo el amparo supremo de omnipotente, deidad Ya me voy; pero esperando pues queda en carne mortal volver de sus resistencias segunda vez a triunfar. lo espero que su constancia algún día rendirán en mis dulces atractivos, las influencias del mal. Yo también vencer espero su vana capacidad pues se queda el apetito mis influjos a inspirar. las dos. El señor que le crió, su causa defenderá. y ahora género humano En ti vuelve y feliz da, Al señor que te libró, gracias por fineza igual. una por su lado, y llevanta sólo vosotras pudierais hacer que llegase a hallar restituido a mi ser, mi pérdida libertad Vuelve en sí el Apetito, estregándose los ojos Díganme ustedes, señores, empezó a amanecer ya La en nueva luz amanece la divina claridad demos gracias al autor soberano, que en piedad el castigo de mi culpa quiso benigno trocar. diciendo en voces acordes, nuestra feliz lealtad y mientras cantan las virtudes representan género humano y el apetito. dedique el acento con placida unión obsequios, que el viento conduzca armonioso, al centro glorioso de mi adoración. tan sin compás, tan sin aire, y en fin, tan sin fundamento no parece sino que esas cantadas las aprendieron en un día y que faltó la paciencia en el maestro. levántanse, y pegan con él Pícaro desvergonzado, A nosotras tal desprecio? Entre las mujeres siempre la verdad tiene este premio. Mirad que soy delicado, demonios, no deis tan recio, y pues a la diversión está convidando el tiempo con alguna contra danza la idea acabar podemos en tanto que el autor pide perdón de sus muchos yerros se retirando el maestro se corre tan salen don hombres y entrellos, cuatro se hace una contra danza con que se da
