Texto digital de Los dos prodigios de Roma
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- Juan de Matos Fragoso
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- Juan de Matos Fragoso Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los dos prodigios de Roma. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dos-prodigios-de-roma-los.

LOS DOS PRODIGIOS DE ROMA
JORNADA PRIMERA
Invencible Adrían, vasa segunda, en que mi Imperio con razón se funda, pues con tus hechos, que el laurel merecen, las Águilas de Roma se engrandecen; llega a abrazarme en firmes eslabones, nuestra amistad víncule duraciones, que si ahora en periona no traslado a tu frente mi corona, es mañosa atención de mi cuidado, por no volverte aquí lo que me has dado. Invicto Majimiano, Emperador del Orbe soberano, a cuya Monarquía cuanto circunda el mar, y alumbra el día de los dos Polos de las dos espumas, del pájaro del Sol rinden las plumas, epilogada escucha la memoria del suceso feliz de tu victoria. Di, que ya escucho atento, si es que cabe en mi mal divertimiento, que Natalía tan presto en mi pudiera introducirme una pasión tan fiera! Por reducir los Cristianos al culto de nuestros Dioses, o por vengar con mis iras sus duras obstinaciones, al son del clarín, y el parche militar estruendo acorde, que el valor despierta a soplos, y el viento confunde a golpes. De Nicomedia a la vista llegue, marchando con orden, solo con tres mil infantes, pero con seis mil leones, porque el rencor que cualquiera llevaba en los corazones contra el Cristiano obstinado, duplicaba los rigores. Entré delante animoso, gobernando tus pendones sobre un peñasco con alma, negro aborto de la noche, relámpago de azabache, tan pronto al curso, y tan dócil a los preceptos del freno, que irracional reconoce, primero que los avisos, del dueño las intenciones, De tan leal servidumbre, que gusta que le congojen, y tan hecho a correr vive, que porque siempre lo logre, aún parado en sus alientos, tormenta de espumas corre. Sobre un robusto elefante fabriqué un castillo, adonde para alentar a los tuyos, fijé tu retrato inmóbil, porque de un Rey la presencia, aún en fingidos colores, por virtud secreta infunde un nuevo aliento en los nobles. Y al tiempo, pues, que la Aurora matizaba el Horizonte para el militar combate, previne mis batallones. Arde en guerrera armonía el campo, y al son conformes del movimiento, resuenan los pífanos, y tambores. Salieron, pues, los Cristianos a los avisos del bronce, y cuando pensé que fuesen iguales opositores, descubrí un tumulto de unos descalzos Varones, a quien la escarcha encogía de la planta el curso torpe. Robábale a los semblantes la palidez los colores, cuyo escuadrón macilento me pareció allí sin orden, mas hijo del susto, o miedo, que alumnos de Marte entonces, tramolaba por bandera un rojo pendón, adonde se via un tronco, de quien pendía desnudo un Hombre, que por Dios suyo le daban bárbaras aclamaciones, haciendo del vituperio. diadema que le corone. A embestirlos iba, cuando un Anciano, a quien dan nombra de Vice Dios, o de Sumo Pontífice, se me opone; blanca, y peinada la barba por todo el pecho descoge, como por risco escabroso fugitiva plata corte. Y en altas voces me dijo: Deja, Adrían, los falsos Dioses, Cristo es el Dios verdadero, que por ti en un seño pone la vida Abelinocente, porque tus triunfos se logren. Este es Pelícano amante, que entre afrentas, y baldones, para tu alimento solo hoy las entrañas se rompe, Irritome su osadía, y bien, como suele el golpe del eslabón porfiado del profundo centro indócil del pedernal sacar llama para incendio de furores; así de aqueleco herido, mi corazón estrechose, y brotó en iras despechos contra sus viles razones, y remitiendo al impulso ostadas resoluciones, en tropel confuso el campo se partió en iras atroces, cayendo sobre sus cuellos luciente lluvia de estoques, dando en vez de plata al valle purpúreas inundaciones. No de otra suerte las mieses a las afiladas hoces la cerviz dorada inclinan para colmo de las trojes, como las suyas se ofrecen del alfanje a los rigores, que a no ser despedazadas en defensa de los Dioses, por su esfuerzo merecían del mármol las duraciones. Solo Valerió mi amigo, de los Cristianos azote, no pareció en la batalla, porque penetrando el monte tras de la canalla aleve, no volvió a ser visto, con que se infiere, que algún fracaso, que no supimos entonces, le ha sucedido. Cristianos, salid al suplicio, adonde seáis manjar de las fieras. Mas qué rumor me interrompe? Hoy, Adrían, mi hermana Iren por hacer fiesta a los Dioses, sacrífica cien Cristianos, que hambrientas fieras destrocen porque para hartar la sed de sangre Cristiana; expone a vista de todo el pueblo tal género de rigores. Y así el estruendo que escuchas, serán las aclamaciones que le da el vulgo al pasar al ansiteatro, adonde tiene encerradas las fieras para el festín que dispone aquesta tarde. . Huid todos, porque los brutos feroces se han soltado: gran desdicha! Peligro las damas corren, vayan a socorrerlas, que nada a mi valor se opone. . De la memoria no pierdo a Natalía en las prisiones; de sus ojos dejé el alma, su hermoso desdén perdone. Si gustas que te diga lo demás del suceso, y que prosiga, lo haré. . Qué es esto? . Hber partido a la guerra, llegar, y haber vencido, pues nadie en el asalto obró lo que obré yo sin sobresalto. Qué pudiste hacer tú? Muy buena es esa. Subí por una escalera con gran priesa, y vi a un Sastre escondido con gran maña, que al muro le pesaba una destaña; yo con iras honradas en el cuerpo le di mil estocadas. Mil estocadas? . Si a él se lo preguntas, quitará la mitad, porque eran puntas. Tu buen humor reparo. s Escucha de mi brazo otro hecho raro, Estaban en el foso unos soldados de sed amotinados, y yo haciéndome sordo, en el muro diviso un Ingles gordo, y viendo a tus soldados en fatiga, y que era un gran pellejo su barriga, con una partesana en la barriga le hice una botana, y con el desatino, como vieron la fuente, y que era vino; aparando las bocas empinados, desde el solo bebieron los soldados. Quédose así la fuente? Esta es la gala, luego se la tapé con una vala. otro mayor portento de una vala diré, escucha atento: Desde un alto cubillo me disparó un mosquete un soldadillo, la valaví venira tiempo, cuando otro mosquete estabayo cargando; bajo la puntería, y la vala que el ofro despedía por la boca se mete de mi cañón, disparo mi mosquete, y con la misma vala que el vergante me tiraba, le mato en un instante, res que había allí de camarada. Con una vala atres? Era enramada. Divinos Dioses, qué es esto? . de cuando acá me combaren amorosos pensamientos, tan dueños de mi dictamen, que parece ser ajeno mi albedrío, según hace prisión, era la memoria de la voluntad amante: Ay, Natalía! que veneno en tus ojos celestiales tienes, que me has dado muerte, siendo de mi vida el áspid? mi dolor es insufrible! Yo soy Rey, y sufro tales desprecios? yo soy de Roma quien ciñe el laurel tra no es posible, pues que muero entre abismos de pesares, que desvanecen mi orgullo. Qué importa que cruel me llamen, ni que ostenten mi poder soberanas Majestades, si en la ocasión, ay de mí! de él no puedo aprovecharme? Una mujer, que mi vista solo que es hermosa sabe, me tiene sin albedrío en lóbrega, y triste cárcel de confusiones, y ahogos, cuyos desvelos añaden pena apena los rigores? pero que discursos hace mi idea? no soy del mundo dueño absoluto? de Marte asombro? horror de los hombres, y prodigio de crueldades? No soy yo el que sujetó desde el Tigris al Eufrates las corrientes cristalisias, dándolas purpúreo esmalte? No soy yo de toda Europa la fiera más indomable? el acero más temido, en quien solamente caben horrores, crueldades, y iras? Las esferas, y los mares no se asustan de mi nombre al ver mi ardiente coraje? pues porque de una mujer dudas han de acobardarme? En casa de Adrían vive, que está del Tibre a la margen, por donde vi su hermosura: y aunque he hecho grande examen por saber quien es, no supe mas de que allí está con arte secretamente encubierta, y aunque pudiera templarme este respeto, por ser Adrían a quien debo parte de mis triunfos, y a quien debe mi Imperio felicidades; tan exquisita es mi pena, por ver los desdenes grandes de Natalía, que hoy resuelvo contra las Cristianas haces enviar a Adrían a la guerra, con que no puede estorbarme la ocasión de mi deseo. Lograre a Natalía antes que el Sol dorado epicielos por entre hermosos celajes salga a coronar los montes. Donde los ruegos no valen, es poderosa la fuerza, el atrevimiento fácil, la violencia permitida, la injusticia disculpable; pues todo amor lo atropella, aquesta noche mis males tendrán fin. Júpiter santo, castiga nuestras crueldades. Pero qué es esto? . Señor, el caso más lamentable, la más infausta tragedia que vio el tiempo en sus Anales. Qué es lo que dices? fortuna, si acaso envidioso Marte de mis triunfos? mas prosigue, prosigue. . Para el combate estaba dispuesto el circo, donde a tanto miserable Cristiano intentaban dar castigo atroz, muerte infame. A ver el suplicio acude toda la Ciudad, y el aire encendiéndose en alientos, todo era ardientes volcanes. Piélagos de gente inundan el sitio, como en los mares hierben en rizas espumas presurosos bracanes. Mas antes que los Tribunos ocupasen sus lugares, y hiciese seña el clarín, a traición de algún cobardo se desataron las fieras de la breve oscura cárcel, y hambrientas se precipitan, despedazando voraces la muchedumbre confusa, que temerosa en el lance, y asustada en los bramidos, se fingió ellatua de jalpe. Con que a su salvo las fieras en tanta vertida sangre, no solo hartarse pudieron, sino también anegarse, Cual por defender al hijo, se pone osado delante, y cual se anticipa al riesgo para defender al padre. Cuál se cose con la tierra, cual de las manos se vale, cual deteniendo el aliento pretende disimularse. Cual por la lisa pared intenta subir, cual hace escudo del más cercano, aunque le exceda en quilates, pues cada cual de si piensa, que más que los otros vale. Por entre todos me arrojo con el acero brillante, y al ejecutar el golpe, temerosas, y cobardes se retiraron las fieras, y con un respeto casi de racionales, humillan las cervices; admirable prodigio, que exrañó Roma, y es que como en mi semblante llevaba el aliento tuyo, reconoció en mi coraje más poderoso dominio el León, que vasallaje jurar quiso al de los hombres el siluestre Rey del valle. Con esto de entre el concurso los aplausos populares en sordo acento corrían, como cuando entre los sauces del bosque el silencio usurpa el fuelle inquieto del aire; viva el César les respondo, que de él mis alientos nacen. Pero qué importa, señor, que estos portentos obrase mi valor en nombre tuyo, si el socorro llego tarde? porque volviendo los ojos, vi poco de mi distantes dos fieras, que por el coso un cuerpo arrastrando traen, a quien el crespocaberlo, enmarañado en la sangre, que de su cuello corría, le oscurecia el semblante? Llegue, y huyeron las fieras, dejando deshecha en partes aquella beldad difunta; pluguiera a los cielos que antes se ejecutara en vida el golpe. . Pasa adelante: de que hermosura era el cuerpo, que así pudo embarazarte, la voz? . De tu hermana Irene era, señor, el cadaver, que saliendo a ver la plaza en un coche, de la cárcel se desataron las fieras, y de sus garras fatales fue Irene el primer destrozo, pues no llegaron a nadie hasta hacer presa en su vida, que sin duda alguna grande Deidad tenía ofendida. Tente, adelante no pases; a espaldas del placer vienen de esa suerte los pesares! casi sin alma he quedado! De las fieras al uleraje rindió Irene su hermosura? mi hermana, que de mis males era el consuelo, el alivio? la que de los inmortales Dioses fue celante asombro, estrenó el castigo infame de los Cristianos? sin duda que aquestas riguridades de Júpiter son nacidas, quizá porque uso piedades con los secuaces de Cristo. Desde hoy cielos, mi coraje crecerá contra ellos, que no queden atrocidades, que no ejecuten mis iras: Adrían, manda que al instante se eche un bando, que cualquiera que encubriere, o recatare a Cristiano, o cosa suya; escultura, Cruz, o Imagen, muera en un palo; y dispon; que con la porupa triunfante que acostumbran los Romanos, lleven al templo de Marte el cuerpo de trene, adonde en monumentos de juspe se coloque, para asombro, aviso, horror lamentable, y ejemplo de los que duran humanas felicidades. . Señor, con aqueste bando será preciso dejarte, y así ajustemos la cuenta. Deja, Moscón, disparates: tu dejarme? . Sí señor, porque temo que me empalen, y delatar de ti intento. Estás borracho? . Bien sabes que sé yo que eres esposo de Natalia, y que constante la quisiste, y que en secreto con ella al fin te casaste siendo Cristiana. . Es verdad, mas eso fue con dictamen de convertirla a los Dioses, porque sus divinas partes. me enamoraron de suerte, que no hay cosa que más ame. Fueron sus padres Gentiles de Cesarea, cuya sangre con la mía un tiempo tuvo estrechas parcialidades. De este casamiento nunca. a Majimiano di parte, hasta tener a Natalía reducida a las deidades de nuestro culto: esto digo a Moscón, por deslumbrarle de que Natalía es Cristiana, porque si acaso llegase a saberlo Majimiano, pudiera su rigor grave descomponer mi fortuna, y fuera en el disculpable. Y así, Moscón, ten por cierto, que a nuestros cultos, y altares rinde adoración Natalía: ve tú a la quinta a llevarle la nueva de mi venida, y que esta noche me aguarde, porque en secreto iré haberla. Haré que el porte me pague, que aunque es hermosa, jarás me pone gentil semblante. Ay, Natalía, en tu hermosura solo descansan mis males! Si rasgo fui de la mayor pintura, si admiración mayor de la hermosura, si contra el Sol con atrevidas huellas puse en campaña ejércitos de Estrellas; si sobre el Aquilón Querub Divino quise poner mi trono cristalino, y en un instante se vio mi fantasía dueño de la celeste Monarquía; como así, geroglifico arrastrado, me veo de mi Imperio despojado, y en lóbrega clausura me da el tormento eterna sepultura? duplicando mi pena ver la distancia de esos cielos llena de Católicos Fieles, que ocupan de mis sillas los laureles, subiendo al trono Empirio por la sublime escala del martirio; pero no será así, porque irritado he de turbar de suerte su cuidado, que con mayor porfía crezca a mi adoración la idolatria, y con disfraces vanos confundir la verdad a los Cristianos, pues de tal arte ilustraré mi bulto, que con su mismo Dios compita O tu parcial confidente de mis triunfos, y designios, que acaudillando luceros en el motín cristalino, y alistando mis banderas contra el poder infinito fuiste relámpago, y trueno de la esfera desasido del Sol, que a no ser tu diestra tan infelice conmigo, gozaras media corona del Imperio esclarecido! Tú, que en el horror confuso MIO de la sombra muerto, y vivo sensible tizón te quemás en la hoguera de ti mismo. Tú, que en la antigua desgracia tuviste de peregrino el nombre por tu hermosura, y la pena por el mío: responde a mi voz. Oh nunca para tan raro castigo naciera yo! y si naciera, fuera para no haber sido. Sal a este desierto espacio, y por ese roto risco, por donde bosteza horrores el melancólico abismo, asoma el negro semblante, que fue de blanco Narciso, antes que fea te honrase la máscara del delito, Etiope prodigioso. Ya voy. Compañero mío, que de la tiniebla oscura eres mi primer ministro. Qué me quieres? qué me mandas? pues de la luz enemigo, salgo a mi pesar. . Ya sabes como porque Irene ha sido contraria de los Cristianos, por decreto del destino, o de aquel poder inmenso, que es de todo el móvil fijo, le dieron muerte las fieras. Por cuyo calo exquisito, los Rómanos asombrados, y con temor suspendidos, hoy no han dado a nuestro templo inciensos, y sacrificios, que es de todos los desprecios la pena que más sentimos. Pues para el remedio de ella te llamo, porque si homiso da en olvidar nuestras leyes el bárbaro Gentilismo, temo que siga glorioso la verdadera de Cristo; y así es menester que tú en el cuerpo introducido de Irene; a vista de todos, des a entender que está vivo, y que los Dioses, por ser celadora de sus ritos, porque más triunfos le deban, la vida la han concedido. Ese es el modo mejor, para que amantes; y finos nos erijan simulacros, y en su engaño endurecidos, nuestro renombre celebren la larga edad de los siglos. Yo tomando el nombre, y forma de Valerio, aquel Caudillo que se perdió en la batalla, y que hasta ahora no han visto, porque murió despeñado, ayudaré tus designios desuerte, que entrambos siendo del Cristiano cruel cuchillo, tu animando aquel cadaver de Irene, yo parecido al de Valerio, daremos noble glorioso motivo a que este engañado pueblo se avasalle el artificio de nuestra cántela, y viva sujeto a nuestro dominio, confundiendo a los Cristianos la verdad con este arbitrio. Deja a mi cargo esa empresa, ahora es el tiempo mismo en que haré patente a todos tan delusado prodigio; pues con funebre aparato, lleno de galas, y aliños, como es uso, el cuerpo traen de Irene a este mismo sitio, a darle pira decente. A tu espíritu remito el logro de este trofeo. Rayo he de ser vengativo del hombre. Yo estorbaré tanto glorioso martirio, yo trastornando los Orbes, y todo este cuerpo mixto de los elementos cuatro, cuyas distancias registro en un punto indivisible, lince de Estrellas, y signos, haré que el mundo se acuerde del nombre de Peregrino. . 1. Haced alto en esta parte, y sobre ese mármol frío poned la infelice Irene. Ya llega a este templo mío todo el concurso Romano, comience a obrar mi artificio. Ven a mi lado, y conozca el mundo, Adrían, que contigo es mi corona mayor, que un buen vasallo, un amigo como tú, hace a un Monarca dichoso. . A tus pies invictos estándome yo, sobraran dichas que no he merecido. Valerio llega a tus plantas, señor, para darte aviso del suceso de la guerra. Por muerto te hemos tenido. Señor, siguiendo el alcance del contrario fugitivo, subí tan alto a la cumbre, tan cerca del cielo Empíreo, que me juzgué feliz dueño de su asiento esclarecido, y sediento de la gloria que vi, en fantasía altivo me arrebaté, y presuroso tras del trofeo a que aspiro, cuando al estruendo espantoso de una voz, perdiendo el brío, me despene desdichado desde la cumbre al abismo de una gruta, adonde estuve hasta que Júpiter quiso dejarme muerto al aplauso, y para el tormento vivo. No anduvieron con Irene tan piadosos sus auxilios: descubrid esa hermosura. Con eso Marte ofendido templará su indignación. Dios de Astaror, Dios divino, Tu gran deidad nos responda, si admites el sacrificio por Irene. . Por Irene? O es ilusión del sentido, o escuché su voz. . La voz los Dioses me han permitido. Raro caso! Extraño asombro! Dudando estoy lo que miro! De Júpiter es milagro. De mi afecto engaño ha sido, no lo creo: Irene, Irene, es verdad que vives? . Vivo, Romanos, porque admiréis de Júpiter los prodigios; aquel Dios de los Cribianos, Hombre, y Deidad, muerto, y vivo, a quien ciegamente adoran, fue el móbil, vasallos míos, de mi tragedia, trazando con violento oculto hechizo mi muerte; pero los Dioses, a cuyo eterno dominio, como absoluto obedecen hado, fortuna, y destino piadosos me preservaron de aquel sangriento peligro, y arrebatando mi idea a un claro sublime olimpo, me enseñaron lo futuro, porque os sirviese de aviso mi voz Romanos valientes, yo vi un Cristiano Caudillo sobre los hombros del viento domar un blanco hipogrifo, cuya erradura abollando escuadrones enemigos, de las sienes os quitaba el laurel, que tantos siglos de las Águilas triunfantes coronó el Augusto nido. También vi, que si vosotros resistiendo su dominio de las Cristianas raices, arrancáis los necios ritos, seréis dueños del Imperio de todo el mundo: ea, amigos, atajar este veneno es bien, que no en los martirios consiste solo el remedio, sino que es también preciso, que desde la cuna empiece a ejercitarse el cuchillo en sus gargantas; no quede cuello, infante, tierno armiño, que en púrpura del acero no beba el sediento filo. Extíngale esta canalla, cortándole a los principios la propagación; el aire se estreche con edificios a Júpiter dedicados; dad votos, ofreced hijos, revalidando finezas con dones, y sacrificios. Llenad de ofrendas las aras, y el Sabeo aroma altivo en la ardiente llama suba en humos desvanecido. Esta es la ley verdadera, Rómanos, mirad que omisos vivís, y mirad también como los Dioses benignos me ha hecho inmortal, no miento si es mi tormento infinito, volviéndome al ser primero, porque siempre he perseguido con fe viva, y celo ardiente los alunnos del Bautismo. Viva Astaror, decid todos, y en acentos repetidos duplicad sus alabanzas, diciendo todos conmigo. Viva Astarot. Viva Irene. Hermana, a los brazos míos, llega: ay tal dicha! . Señora, yo de tan raro prodigio admirado, no sabré dar el parabién cumplido a vuestra Alteza, mas solo diré que este regocijo por ser de todos, no puede ser de nadie encarecido. Adrían, con tu brazo espero ver mi nombre engrandecido. Repetid que viva el César. Viva Majimiano. . Amigos a Astaror debo esta gloria. . Para tu daño la finjo. . . Y yo para que le logres ayudaré tus designios. Señores, o estoy borracho, o aquí un gran tufo he sentido de pasuelas: vive Marte, que aquí anda algún vecino de Caramanchel de abajo. Has visto a mi esposa? He visto a Natalía, y de tu parte le di un recado cumplido, y me recibio llorando, y en una mano un bolsillo, y en otra un lienzo, a quien daba tierno aljófar matutino; lo que iba mojando el llanto en jugaban los suspiros: no has visto encarnada rosa cuando del alba el rocío? Deja hipérboles ahora. Pesia a tu voz, que a un no has visto me venía aquí de perlas! A ver sus ojos divinos vamos, Moscon, pues sin ellos no puedo decir que vivo. Ve delante, que primero, Moscón, se va a ser mosquito. Este si que es árbol de fruto, y flor, que los otros no. Esta es la palma; y victoria, y insignia de Dios sagrada, de cuya sangre esmaltada nos dio por triunfo la gloria. Esta es la eterna memoria, que despierta al pecador. Este si que es árbol de fruto; y flor, que los otros no. Amigos, ya de la quinta están cerradas las puertas, nada ahora os acobarde, y pues que dimos la vuelta por el jardín, en memoria de aquel Triunfo que hoy celebra de la Cruz la Iglesia Santa, ponedla ahora, ponedla recatada en este nicho, adonde después cubierta de estas ramas quedará, sin que a ultrajarla se atrevan. Qué hermosa está, y que florida! Pues para que esté más bella, esta Imagen de María pondré aquí también con ella, que al pie de la Cruz muy bien la Madre de Dios asienta. Preciosa joya le añades. Ella pague a tu fineza, Natalía, el amor con que a los Cristianos hóspedas, pues fingiendo ser cultores de estos jardines, y huertas, con este disfraz vivimos hasta salir en defensa de la Fe en campaña, dando las vidas por su certeza. Hijos, los ricos tesoros del mundo tener quisiera para emplear en vosotros; seguros estáis que el César, aunque a este sitio ha venido a divertir su tristeza, con otro motivo ha sido, pues ignorante no piensa que soy de Adrían esposa; y aunque Adrían con violencia aborrece a los Cristianos, porque me adora, tólera que los ampare piadosa, como a sus ojos no sea; y así ahora arrodillados, antes que mi esposo venga, a esta Cruz Divina demos de nuestra Fe amantes señas. Bellísimo instrumento de cinco dulces cuerdas. , . Tú sola en voz suave puedes ser alabanza de ti misma, Facistol soberano, que con parpúreas letras cifras el Sol, tú sola puedes ser alabanza de ti misma. Hijos, porque no os encuentre Adrían aquí cuando venga, ahora os retirad todos, Será como tú lo ordenas. 1. Oh valerosa Cristiana! 2. Oh piadosa limosnera! Todos me abrazad, y a Diós. Adiós. . Tú, Julia, los lleva, y entre todos partir puedes lo que he dicho que les dieras. Fue con mi ama en lo bizarro Cleopatra niña de teta. . Quiero encubrir con las ramas la Cruz, porque nadie entienda mi oración, pues siempre fue mejor la virtud secreta; aquí en mental ejercicio contemplaré sus grandezas. Para que Adrían se irrite contra Natalia, y la vea en oración, invisible le he abierto todas las puertas, y mi entras llega, pretendo turbar su devota idea con pensamientos. Natalia, Adrían a Irene festeja, y a ti porque eres Cristiana te aborrece, la Fe deja. Como en mi viva la Fe, no importa que me aborrezca, Mira que intenta matarte para casarse con ella. Jesús qué necio discurso! O pesa a mi vil cautela, que con aquel nombre solo quito a mi engaño la fuerza! Adrían será mi instrumento para que la vida pierda antes que logre el laurel, que estoy viendo en su cabeza. Moscón, hasta aquí he llegado, y en toda la casa abierta no he visto a nadie. . Parece gárito adonde no prestan. Vete de aquí, que allí veo a mi esposa, mas por señas parece que habla con otro. Entre las ramas espesas . tiene oculto a quien te ofende. Qué es esto que miro, penas? En la beldad de mi esposa puede caber tal bajeza? Con quién está hablando ahora procede libre en tu ausencia. . En mi ausencia? no lo creo, que imaginación tan necia! Escucha, y verás si es cierto que ofende tu amor. . Sospechas. Dueño de mi vida, estar siempre en tus brazos quisiera. Amor tiene quien así tan dulcemente se queja. Amor tiene, claro está. Dale la muerte; a qué esperas? Amor me detiene el brazo por justificar la ofensa. Prenda mía, en esta parte te escondo, porque no pueda verte mi esposo. Qué aguardas? Que si volviere a la guerra, desverte estaré contigo unida, que solo tenga por triunfo tu compañía. Mátala ahora. . Eso fuera falta de valor, primero el agresor de mi afrenta ha de pagar su delito, que el rayo de mi violencia, en lo más alto ejecuta el golpe; aquí la prudencia asegure mi venganza. Oh rabia! oh furor! oh pena! . Natalía. . Esposo querido, como a mis brazos no llegas? Detente, detente (que haya . traición en tanta belleza!) Pues cómo es esto, bien mío? después de tan larga ausencia conmigo esquivo? . Ea, aparta, enigma de mis sospechas, y confusión de mi agravio; así vengaré mi afrenta: cielos, corrido he quedado! Pues has visto mi inocencia, sabe que en la ley de Cristo, como a su persona misma aquesta Insignia adoramos; y así con blandaterneza, teniendo en Dios la memoria, estaba hablando con ella. Cada vez más me enamora: Natalía, mi bien. Cautelas, la paz le estorbad invicto Adrían, una orden del César traigo para registrar tu casa, pues dizque en ella amparas a los Cristianos; pero que más experiencia de esta verdad, que haber visto ese Leño, a quien veneran, colocado en tus jardines? Ya aquí por Valerio es fuerza . reñir ahora a Natalía. Eres tú la que blasfema, contra el rito de los Dioses, te atreviste desatenta a dar culto a un Leño infame? tú por desprecio a mis puertas eriges Altar a un Tronco tan bárbaramente ciega? Oye mi voz. Cierra el labio, huye mi furor; qué esperas? no te retiras? . Dios mío, vuestra Fe su error convenza. Yo haré que esta insignia suya quede en cenizas deshecha; mas qué digo? basta el fuego de mis iras. Rompe, y quiebra ese vil Madero. Ahora verás como a mis violencias entre mis manos al viento su hechura en hastillas vuela; pero qué es esto? a mi impulso voló a los aires cometa, y en señal de aqueste asombro una lamina pequeña dejó en el suelo. . Omartirio! Veré que secreto encierra. Dios infinito, que poco . contra ti valen mis fuerzas! Suspendido me ha dejado, no he visto mayor belleza. azul ropaje la adorna; si a Natalía no quisiera, a esta mujer adorara. qué te ha suspendido? . Llega, y verás cifrado el Sol, que al paso que alumbra, ciega: mira este retrato. . Quita, que espanto, y temor me hielan. Quién lo causa? Esa hermosura. Pues sabes tú quién es esta? mírala bien. Quita, aparta, que su vista me atormenta, pues sobre mi cuello indócil tiene la invencible huella. Dime quién es? . Es Imagen que los Cristianos veneran. No lo creo. Aquesto es cierto. Te engañas, que si lo fuera, no se conformara el alma tan presto con su belleza; los furores me ha templado, no sé qué virtud secreta tiene en sí, que me suspende. No la mires, no la veas. Porqué? . Porque ha de matarto Antes su vista me alegra. Es contra tu ley. . No impor que esta es Deidad. No lo creas, Pues pondrela entre los Dioso porque si no es verdadera copia del Sol, ellos mismos harán que lugar no tenga. Ay de ti infeliz, si el cielo . no te paga esa fineza! SEGUND
JORNADA SEGUNDA
JORNADA Paloma hermosa, espera, no remontes el vuelo tan ligera, ya que a los cielos subes talando esferas, penetrando nubes; Deidad oculta, aguarda, que temor, qué recelo te acobarda? Vuelve a mi pecho: apese a mis enojos! que el corazón me llevas en los ojos; como no se asegura quién tiene tanto imperio en la hermosura? Vuelva, pues, tu alegría a dar rayos al Sol, y luz al día, si los Dioses mirándote tan bella no te llevan al cielo a ser Estrella. Parece sueño lo que me ha pasado: hola, no hay en la sala algún criado? nadie me ha respendido: hola. Esposo. . Señor. . Qué ha sucedido? dueño mío, qué es esto? tú tan descolorido, y descompuesto? Dilo, acaba, señor. Estame atenta: Ya sabes, Natalla mía, (con este nombre comienzo para dorar una ofensa que a los Dioses les he hecho.) Ya sabes que desde el día que miré tu rostro bello, que vi tus divinas partes, y tu raro entendimiento, tu gracia, y tu honestidad, demanera se rindieron mis potencias, y sentidos, que sin mirar al decreto de los Dioses, que prohiben con Cristianas casamientos, siéndolo tú, y no bastando ansias, lágrimas, y ruegos, finezas, y persuasones a que dejases de serlo, en fin me casé contigo; si tuve la culpa en ello, los Dioses mejor lo saben, que ellos la tienen, supuesto que a no hacerte tan hermosa, no estabiera yo tan ciego Desde entonces los Cristianos, a quien airado aborrezco, solo en confianza tuya, sacrílegos, y soberbios se atreven a hacer Altares a ese pobre Galileo, que tan sinrazón adoras; el semblante turbado, quien a tu enojo la ocasión ha dado? Hermoso dueño mío, en quien solo descansa mi albedrío, pues todos mis enojos se postran al cariño de tus ojos; un portento, un prodigio, un caso ha sido, que me tiene admirado, y suspendido; para referirlo el pecho alienta. a ese humil de Nazareno, que tan constante veneras; mas pues yo te lo consiento, y a su ley no me reduzgo, no hace fuerza tu argumento; porque si los dos, Natalia, somos un alma; y un cuerpo, y no me informa la tuya, que es por quien me rijo, es cierto que estando de ti tan cerca, no estuviera de él tan lejos. Entré ayer tarde en mi casa, (solo de pensarlo tienblo!) y vi a esos viles Cristianos las rodillas por el suelo, que en un Altar le ofrecían con lágrimas, y con ruegos, entre lágrimas, y quejas, aromas, votos, y inciensos. Reportado en fin, quizá porque tu estabas con ellos, llego al Altar, y entre muchas Imágenes que en él veo, una sola reservé, y al querer hacer lo mismo de las otras, en el aire burlaron mis pensamientos. Era esta Mujertan bella (perdona si te doy celos, y delante de tus ojos otra hermosura encarezco) que si me latraes a casa tú tienes la culpa de ello, Era en esta su hermosura sus ojos graves, y negros, su cabello en rizos de oro, crespa lisonja del viento. Una coronatraía de Estrellas, y de Luceros, y hasta el vestido era azul, por ser de color de cielo. Todo el Sol era su cara, toda la gracia su aseo, todo era rayos sus ojos, todo su adorno reflejos. Y en fin, porque no quedasen Astros en el Firmamento, que a su adorno no sirviesen, sus pies estaban honestos, tomándose por remate la media Luna del cielo. Yo queriendo hacerme grato a los Dioses, y crevendo que era uno de ellos, sin duda, para que al lado de Venus tuviese mejor lugar (aquí me falta el aliento!) al ponerla entre los Dioses, con mis propios ojos veo, que convertida (ay de mí!) en Paloma (caso horrendo!) volaba (raro prodigio!) por el aire (yo estoy muerto!) y dejándome el asombro, cortaba a giros el viento. Hablemos claro, Natalía, esta, aunque Deidad, la creo favorece a los Cristianos, y los Dioses se ofendieron de mí, pues al colocarla tuve tanto atrevimiento. Los Cristianos con su ayuda, sacrílegos, y blasfemos, de nuestros ritos profanan los sagrados privilegios; y así por los Dioses juro; por Júpiter, poco es esto; por tus ojos, que tus ojos es el mayor juramento, que he de ser azote suyo, y que he de inventar tormentos que la crueldad desconozca, hoya a lo voraz del fuego, o ya al rigor de las flechas, o a los filos de mi acero; pues aunque falte verdugo, he de ser verdugo de ellos. Yo haré que por Roma corran mares de sangre, y prometo en la de tantos Cristianos aplacar la sed que tengo. Adrían os amenaza, Cristianos, rayo soberbio de Júpiter, tiemble Roma, si el golpe ejecuta fiero, porque ha de buscar martirios tan crueles, y tan nuevos, que se pongan en olvido los Pírilos, y Agrigentos. Digo que tienes razón; mueran, si a los Dioses plugo, que si faltare verdugo, aquí tienes un sayón: oyes, Julia, escucha. . Di. Si eres Cristiana me inclin a freirte con tocino. Malos anos para ti. Ah, esposo, que ciego estás obstinado en tus rigores, pues para tantos errores tan flacas disculpas das! Escúchame sin enojos, y el Misterio te diré, pero si no tienes Fe, tendrás sin vista los ojos. Escucha con atención de esta Imagen la verdad, Querrás decir que es Deidad, mayores los Dioses son. Es engaño, es testimonio, que ninguno poder tiene. Mira el milagro de Irene. Ilusión fue del demonio. Y querrás darme a entender, que aunque poder no tuvieran, lo que los Dioses no hicieran, pudo hacerlo una Mujer? Sí, Adrían. Es frenesí. Es lo cierto. . Es ceguedad. Oye, y sabrás la verdad. Ya te atiendo. Escucha. . Di. Esa Imagen, luz del día, en quien tanto bien se encierra, es Reina de cielo, y tierra, su nombre propio es María. De Gracia, porque te cuadre, llena está con mil placeres, y es sola entre las mujeres la que fue Virgen, y Madre, Este presupuesto fijo, claro se deja entender, cual Madre debe de ser quien tiene a Cristo por Hijo. Tiene entre muchos primores, para que alentado estés, uno admirable, que es refugio de pecadores. Ella es vida de la muerte, salud de la enfermedad, vista de la ceguedad, y al pecador le convierte. Y así has de tener por cierto ser el milagro mayor convertir a un pecador, que resucitar a un muerto. Prosigue, que me parece que rayos tu voz me envía, Alumbradle, Virgen mía, si mi humildad lo merece, si al ponerla en el Altar bolo al cielo felizmente, fue por no verse indecente en tan indigno lugar. Y si aquel blancó disfraz de Paloma tomar quiso, fue, esposo, por darte aviso que quiere venir de paz. Vuelve en ti sin los enojos que a los Cristianos previenes, que si a esta Señora tienes, ella te abrirá los ojos: Mi bien, mi dueño querido, alcance yo este favor. Señor, el Emperador. A que mal tiempo has venido. . Saliendo a caza esta tarde, en aquesa fuente fría está, y a llamar te envía: Luego voy. Baco te guarde. Uste traylindo despacho. Porque lo dice? . Lo digo; porque si es de Baco amigo, debe de venir borracho. Con los Dioses, dueño mío, te queda, luego vendré, y más de espacio hablaré contigo. En la Virgen fío, para que feliz me haga, que ha de darte algún asomo. Tu gusto haré en todo, como dejar los Dioses no sea. . Pesares de mil en mil, lograd mi muerte temprana. Adiós, fregata Cristiana. Adiós lacayo gentil, Julia, vete: yo estoy loca, sola me quiero quedar. Opedecer, y callar es lo que a Julia le toca. Señor, si lágrimas son las que con vos han podido, en lágrimas derretido os ofrezco el corazón. Qué importa que esté asistiendo a tu culto (no lo ignoras Dios mío) si a todas horas mi esposo te está ofendiendo? A la humana Redención general nombre le dan, logre también Adrían méritos de tu Pasión; un auxirio tuyo adquiera, logre un rayo de tu fuego. Sola esta, a buen tiempo llego, quedaos todos allá fuera; de que me sirve el poder, si a tanta beldad rendido no conquisto su belleza? Natalía hermosa. Qué miro? señor, vuestra Majestad en este pobre retiro, adonde fuera de Roma ha tantos años que vivo, viene a honrarle de esta suerte? Un cuidado me ha traído, de que sois la causa vos. Si al Emperador le han dicho que soy Cristiana? mi Dios, . mis deseos se han cumplido, pues ha tanto que deseo padecer por vos martirio: yo la causa? Sí, Natalia, escúchame. No he podido hallar al Emperador, y vuelvo ahora: qué miro? con Natalía está; sospechas, averiguar determino de una vez todos mis celos. ̱. Digo, pues, que mi albedrío está, divina Natalia, a tus ojos tan rendido, tan sujeto a tu hermosura, que sin libertad, sin juicio y sin alma vivo, a cuenta de ver tus ojos divinos. Yo te adoro, Emperador de Roma soy, todo es mío cuanto el Sol ardiente abrasa desde donde nace Olimpo, dando tornos con su carro a ese globo cristalino, hasta donde muere hundoso en monumentos de vidro. Del mundo todo soy dueño, no hay Nación que a mi dominio no esté sujeta, y mi nombre llega a los remotos Indios. Un Rey del mundo, mi bien, tienes a tus pies rendido; y si como es uno solo, fueran cien mil, dueño mío, de todos te hiciera Reina, como lo eres de mí mismo, que esto, y más merece quien tiene imperio en mi albedrío. Qué escucho, Jupitersanto? así se pagan servicios? así mi valor se ultraja? Sin alma estoy! mas que digo, mi espeso, y Dios no es primero Toda el elmá en el oído tengo, hasta ver que responde: ha tirano. . Yo me animo: Vuestra Majestad, señor, sin duda no habrá sabido que soy de Adrían esposa, y que mi honor claro, y limpio, cuando no fuera por él, que tanto le habéis debido, por mí sola le guardara, y a vuestras ofertas digo, que si sois dueño del mundo en Reinos, y Señorios, es mucha parte Adrían, él os ha dado infinitos, y hasta en darme lo que os dio, andáis escaso conmigo, pues él os los dio ganados, y vos los dais prometidos. Ah valerosa muje:! Ahora sé que es su marido; . pero perdone Adrían: Natalía, todo lo he visto, pero esto ha de ser. . Señor, advierta que. Nada miro, corresponde a mis finezas, o por Júpiterdivino, que me valga del poder. Salir ahora es preciso. Que no te ablandas? Soy bronce. . A mis quejas? Mas me irrito. No hay remedio? No hay remedio. Esto ha de ser? . Es preciso. Pues sabe que soy Cristiana, con que de una vez te digo, que es imposible tu amor. Amor no conoce ritos, y así aunque Cristiana seas, he de lograr mi designio: dame una mano. . Señor. Vive Dios que estoy corrido, . que a tan mal tiempo llegase. Aque buen tiempo ha venido: . vuestra Majestad, señor, pues buscando ahora vino a Adríán, deme licencia. que allá dentro me retire, pues las mujeres no hablan adonde están los maridos. . Adrían. . Señor. En fin sin darme parte, ni aviso con Natalía te has casado? Tiéneme tan divertido, señor, la guerra, y tan poco es lo que en la Corte asisto, que no he tenido lugar. Famosa disculpa ha sido. Casamientos de soldados siempre el secreto los hizo. Esta culpa teperdono, mas sabe que has incurrido en un delito mayor, que es contra los Dio nismos Mayor culpa? yo la ignoro. Pues mayor culpa no ha sido el casarte con Cristiana? Amor no conoce ritos. Lo que le dije a Natalía . responde, de esto colijo, que sin duda me escuchó: disimular es preciso, y reñirle más ahora; con Cristiana, loco, altivo, contra el gusto de los Dioses? De cólera estoy perdido; lo que en su amor no era estorbo, quiere culpar en el mío? vide Dios que ha de saber su ingratitud de mí mismo. Es verdad que me case con Cristiana, mas yo he visto a un hombre más poderoso que yo en este mismo sitio festejando a una mujer, que ser Cristiana le dijo, no hacer reparo ninguno; pues porque en un caso mismo, lo que no es delito en él, ha de ser en mi delito? Por Marte que me escuchó! y aunque pudiera el castigo enmendar su atrevimiento, . hacerme desentendido quiero ahora, que en efecto me importa tener amigo a este hombre. Yo te perdono, (ya que amor la causa ha sido) el casamiento que has hecho. Y volviendo a mis designios, has de saber, que el Cristiano, amenazándome altivo, con grande ejército marcha; y así, Adrían, es preciso, que con dos legiones vayas a castigar su delirio, . advirtiendo, que aunque bastas tú solo a amansar sus bríos en estaguerra, en persona hallarme quiero contigo. Por Júpiter que me pesa, que pues tan tirano has sido, que el honor quieres quitarme estando ahora conmigo, serás estorbo a mi intento; pero si solo me miro, yo intentaré; mas callar importa al iatento mío, que en dos distintas traiciones a nadie será mal visto, si hay un amigo alevoso, que haya un traidor enemigo. Venid con silencio todos, que pues habemos llegado al ejército enemigo, adonde con Majimiano, que es Emperador de Roma, está Adrían; ese rayo de los Gentiles, aquese azote de los Cristianos, os quiero dar parte a todos de los intentos que traigo. Aquí cerca hay una Ermita, que es custodia del Retrato de la Virgen, a quien todos de la Concepción llamaron. Natalía, pues, nuestro dueño, refugio, abrigo, y amparo de nuestra ley soberana, y portentoso milagro de santidad, y hermosura, habiéndola yo informado de esta Ermita; y de esta Imagen, y viendo que a los Cristianos va a perseguir su marido, y que la Ermitatomando, vendrá la Virgen Sagrada a sus sacrílegas manos, me ordena, que pues yo sé un camino extrabiado, que viene a dar a la Ermita, con silencio, y con recato la oculte en alguna parte secreta, y que luego vamos a socorrer a los nuestros, pues ya veis que los dos campos se quieren dar la batalla: para aquesto os he llamado, esta es la facción que os dije, y este es el orden que traigo. 1. En todo he de obedecerte. 2. Yo también sigo tus pasos. 3. Por la Virgen todo es poco. La batalla se ha travado de entrambas partes sangrienta, venid conmigo. Cristianos, aunque vuestro Dios procure de mi coraje libraros, hoy veréis con vuestra ruina todo su poder postrado. 1. Hereje del diablo, tente. Ríndete, perro Cristiano, que soy Moscón el variente, y soy por lo temerario primo de Júpiter, y hijo por línea recta de Baco. 1. A tus pies estoy rendido; que miras? Estoy mirando que martirio te he de dar, cuavenga pintiparado a la Cristiandad que tienes, porque soy en esto caco: de dónde eres? 1. De Galicia. Pues si quieres excusarlo, reniega al punto. 1. No quiero. Menos tono, hable más bajo, que yo sé que los Gallegos andan siempre renegando. Dígame, hay algún Gallego, que en mandándole su amo algo, no reniegue luego? pues si yo se lo he rogado tan cortesmente, porque no reniega el Gallegazo? Ahora bien, horca me fecit, pero no quiero ahorcarlo, porque aún estando uste vivo, tiene cara de ahorcado: enfetoiste es Gallegó? 1. Sí, señor. . Y mi paisano, que mi madre era Gallega de todos cuatro costados; y así por ser mi pariente, el martirio que he de darlo, ha de ser que mallo vivo. 1. Hombre, estás endemoniado? que es lo que quieres de mí, ya no estoy rendido? Acaso trayoro usté? 1. No le tengo: Tray plata uste? 1. No la traigo. Tray calderilla? 1 Tampoco. . Ni ochavos? 1. Tampoco ochavos. Uste tendrá bellón, porque pienso hacerle cuartos: pero qué es esto que miro? el día se va empañando. Horrible tempestad! Tormenta extraña! todo el mundo con nubes se enmaraña, y el Dios de los Cristianos, para que se nos vayan de las manos, inventa con astucia, o con hechizo los relámpagos, truenos, y granizo. Qué miedo tan cruel! 1. Horrible estruendo! Qué aguardo? por aquí me voy huyendo. Dadme un caballo luego, que aunque el aire, y la lluvia me traen ciego, ha de ser este brazo en la batalla el estrago fatal de esta canalla, o baje un rayo, que cual yo esté ciego, que a Cristo le dé guerra a sangre, y fuego. Un rayo de su esfera desatado del caballo a Adrían ha derribado, que le ha muerto recelo. 1. Qué horror! 2. Qué confusión! Válgame el cielo! Júpiter soberano, porque tanto rigor? deten la mano; como con tantas iras, castigos flechas, cuando rayos tiras? Contra nosotros, Júpiter sagrado, se muestra de rigor tu brazo airado? Bastaya, pues me has hecho de esta suerte ser la pálida imagen de mi muerte. cese ya tu denuedo. Solo esta vez le vi la cara al miedo. A Adrían me parece que he escuchado; mas cómo puede ser? Quién me ha nombrado? Eres el alma de Adríán difunta? De mí solo no sé; quién lo pregunta? porque en tan ciego abismo me pregunto a mí mismo por mí mismo? De oírte aún muerto gran placer recibo. Pues si es que no me engaño, yo estoy vivos pero quién eres tú, que me das voces? Majimiano soy, no me conoces? A tus plantas, señor, . Qué es lo que veo? aún mirando te estoy, y no lo creo; no viste un rayo ardiente, aborto de una nube, de repente bajar? mal al asombro me resisto. Si señor, callarele lo que he visto. Pues yo te vi a su llama acelerada convertido en pavesa, en poldó, en nada Adrían, el cabello se me eriza, del caballo caíste hecho ceniza; aquesta es la verdad, no son antojos, porque lo he visto con mis propios ojos, y el verte vivo aquí me ha suspendido. De los Dioses, señor, milagro ha sido; mas pues libre se halla mi vida, volver quiero a la batalla, a dar fin del ejército Cristiano. 1. Victoria por el grande Majimiano. Ya mi campo ha vencido, ya es preciso el ser agradecido a Júpiter sagrado, que de tan gran peligro te ha librado; quédate aquí, porque hoy aculto suyo en su nombre, en mi nombre, y en el tuyo he de aplacar los Dioses soberanos con echar a las fieras mil Cristianos. . Solo, ay de mí! he quedado, si será sueño lo que me ha pasado? un rayo sobre mí, pierdo el sentido! pero aún aquesto lo peor no ha sido, porque vi entre su llama abrasadora una hermosa Señora, viva Imagen de aquella que en Pasomabolo, míreme en ella, y a los reflejos que en su vista ardían, me dijo entre mil rayos que salían de su rostro, y sus manos: Porqué persigues tanto a los Cristianos? Esto me dijo en fin, y a mi despecho, un salto el corazón me dio en el pecho, como diciendo al ver que me resisto, la verdadera ley es la de Cristo. Yo volverme Cristiano? si, dice el corazón; mientes, villano, no sabes que sediento de sangre de Cristianos me alimento, que a su pesar con su poder concluyo, y que el azote soy del nombre suyo: habrá Cristo tenido mayor perseguido dor? Mayor le ha habido. Adrían, ya llegó el día con que quiere el cielo santo, que arrepentido te enmiendes de los errores pasados, y en nombre suyo me envía para que te diga cuanto obró en ti su omnipotencia, siendo tu suceso extraño, al de Pablo parecido, pues de Gentil obstinado, y el mayor perseguidor que tuvieron los Cristianos, con un rayo como el tuyo, con el caer de un caballo, una voz que oyó, y en fin con lo que a ti te ha pasado, vino a ser Apostol suyo, que un auxilio puede tanto. La Virgen ha intercedido por ti, vuélvete Cristiano, dejando de todo punto la ley de los Dioses falsos. Quédate a Dios, y procura seguir de Cristo los pasos, pues en su Madre has tenido favor, refugio, y amparo. . Aguarda, raro Prodigio, Paraninfo soberano, que me has hecho el corazón con tus palabras pedazos. Ya tu gran poder conozco, Señor, y a tu auxilio santo me tocó, ya está Adrían sus errores confesando. Pequé, Señor; cómo puedo dar satisfacción a tantos errores, tantas injurias, como a tu nombre sagrado sacrílegamente he hecho, persiguiendo a los Cristianos con martirios, y rigores? Cómo, Señor Soberano, tanto has podido sufrirme sin haberme condenado, sino es que aquella Paloma, que ser ya tu Madre alcanzo, te aplacó cuando tenías el azote levantado? lágrimas serán continuas desde hoy, de sangre mi llanto: misericordia, Señor. Pese a mí, pues me ha quitado con auxilios, y favores Dios a Adrían de las manos! en ira el pecho se anega, ciego estoy, de enojo rabio; pero aquí importa mi industria, a Peregrino he llamado, que venga en forma de Irene atentarle aquí con cuantos lascivos divertimientos inventa el poder humano. Señor, acá estamos todos. Qué hay, Moscón? Vivo te hallo? Sí, Moscón, pero muy otro de lo que has imaginado. Quieres que por alegrarte traiga aquí un par de Cristianos, y que delante de ti los haga dos mil pedazos, y que luego en salpicón, ojígote los comamos? Calla, aleve, eso pronuncias delante de mí? . Ya callo; sino te agrada el jígote, podrás comerlos asados. Ya, Moscón, es otro tiempo. Cómo? Como soy Cristiano. Qué dices? pues ponte luego de inocente arrodillado, y me pondré de sayón; porque aunque tú eres mi amo, con tu martirio un buen día he de dar a los criados. Ah, Moscón! . No hay Moscon: ea, vamos negociando, que con este alfanje corto, que fue del Pipiripao, verás como aquí te corto la cabeza como un navo. Ah, Moscón, si tu supieras de esta ley lo soberano! Luego lo dices de verás? De verás, Moscón, te hablo: vuélvete a Dios. Señor mío, ya sabes que soy criado. leal, que comí tu pan, y que de verás hablando; si eres Gentil, soy Gentil; y si Cristiano, Cristiano. En fin has de serlo? . Sí. Pues en aquesto quedamos. Ea, Lucifer, ya estoy obediente a tu mandado, qué es lo que ordenas? Que al punto con tus astucias, y engaños le tientes; yo fingiré jardines, fuentes, y prados, y lascivas armonías, que todo lo que he nombrado, y más, si quisieres más, con el poder que yo alcanzo, haré a su vista patente. . Yo voy. Invisible trato estar de todo a la vista! Adrían, vivo has quedado, cuando por muerto te tuvo el Emperador mi hermano? no lo creo. . Pues, señora, vuestra Alteza aquí? es engaño de la vista? . No, Adrían, que a esta guerra Majimiano consigo también me trujo; pero dejando esto a un lado, triste parece que estás? No, señora. . Háblame claro; quieres que yo te divierta? Señores, o yo me engaño, o por esta parte viene olor de azufre quemado: mi Dantea, vive Dios, que vienes, yo te hablo claro, de entre las diez, y las once. Hable bien, señor lacayo. Quieres que a un jardín te lleve, que con fuentes, flores, ramos, y músicas te divierta? que yo con los Dioses valgo tanto, Adrían, que al momento me daráu gusto. Asombrado me tienes; jardín aquí? Vuelve la caraa mirarlo. Señores, qué es lo que veo? estas mujeres son diablos? Suspenso estoy! Oye ahora: Adrían, hablemos claro, yo te adoro, ya lo dije, dos años ha que el recato, y el amor andan conmigo en mi pecho batallando. Heredera soy de todo cuanto el Imperio Romano en si encierra, y solo quiero gozar el Reino a tu lado. Lo más está ya vencido, dueño mío, pues te he dado parte de mi pensamiento, que en mujeres de mi garbo, que quieren, lo más difícil es llegar a confesarlo. Mira esta hyedra lasciva, que amores te está enseñando, y con el olmo se junta en repetidos abrazos estas suentes, esas flores, aquesos arroyos claros, esas aves, que canoras con el alba madrugaron a darle la bienvenida a la aurora con su canto. Todos estos, dueño mío, son del amor tributarios, el los respondan por mí; arroyos, fuentes, y prados, cuál es el gusto mayor? Amor, amor es solo el gusto mayor; amor es pasión suave, que aprisiona de mil modos, y ounque es mal que sienten todos, hace el dolor menos grave; amor solamente sabe hacer alivio el rigor; amor, amor es solo el gusto mayor. Y uste, señora Dantea, a un hombre de este tallazó no le dice algún requiebro de lo de mi dueño caro? que dizque el amor, y el vino no es bueno siendo barato, y es requiebro de Gentil, porque no esta bautizado. Ah si supiera quién soy! . yo requiebros a un lacayo tan vil, y tan insolente? Oye usté, Moscon me llamo, y soy hombre que hago ruido en Invierno; y en Verano, y si te casas conmigo, tendrás dineros a pasto. Por qué? Porque serás Mosca. Oígase el picaronazo. Señora sota de copas, no lo dije yo por tanto. Qué respondes a mi intento? Irene, a tus pies postrado, conozco que no soy digno de ser, señora, tu esclavo; imposible es darte gusto, dos inconvenientes hallo para hacer lo que me pides. Cuáles son? . El ser Cristiano es el primero. . Qué importa? con eso le cierro el paso; . yo también seré Cristiana. No es el mayor embarazo el primero. . Pues cuál es el mayor? . Ser yo casado. Aquí de toda mi astucia, con un aparente engaño . le he de vencer; Adrían, si ese solo es tu reparo, bien puedes ser mi marido. Yo, señora? . Caso es llano. Cómo? . No quisiera darte un disgusto tan pesado; Natalia. . Quién? Tu mujer. . Acaba. Me revelaron los Dioses, que en este punto. Apausas mi muerte trago. Saliendo ahora a una Ermita, adonde muy de ordinario suele ira hacer oración, le salió un León al paso, y entre sus uñas ahora la está haciendo mil pedazos. A mi esposa? Vuelve, y mira si esto puede ser engaño. Esposa del alma mía, sin luz mis ojos quedaron; mi bien, tu muerta, y yo vivo? tú sin alma, y yo alentado? Señor, por vuestro amor sea esta pena, este trabajo; no os ofendáis de que tome venganza de aqueste agravio: fiero animal, de esta suerte; pero qué digo? o qué hago? Moscón, dónde está mi esposa? No lo sé, pero he pensado que se fue a Roma por todo. Y los jardines? Volaron. . Y Irene? A meterse Fraile se fue ahora. . Mas ya caigo en que aquesta fue ilusión del demonio. . Raro caso! qué dices? luego contigo se quiso casar el diablo? pues tiene famosa cara para novia. Dónde estamos? En Roma por Jesucristo, que como ya soy Cristiano, quiero ser como arcabuz, que suele echar muchos tacos. Aquesta Iglesia que miras, es de San Pedro, y San Pablo, aqueste es el Capitolio, este es el ansiteatro, y la cárcel es aquesta, donde tienen los Cristianos que se han de martirizar. No viene mal el milagro, Dios mío, pues dice bien con el intento que traigo: es esta la cárcel? . Sí. Llama al Alcaide. Ya llamo: a de la cárcel. . Quién es? . Adrían soy. Bien llegado sea, señor, que me ordenas? Donde tienes los Cristianos dedicados al martirio? Aquí están, señor. Llamadlos. Salid, Cristianos aleves. Qué es lo que intenta mi amo? Con que ternura los miro. Con sus prisiones los traigo, para que veas, señor, que a tu servicio no falto. Solo una cadena falta para un preso. Esto va malo. De los que miráis aquí, id por ella. . Nadie hallo que aquí la haya menester. No repliquéis. . Voy volando. Aguarde uste, seor Alcaide; de esta vez muero empalado, no la traiga, que a Adrían le dije que era Cristiano, y él es Centil embustero, pues me cogió sobrefalso. Ya la cadena está aquí. En mí el rayoviene a dar. A quién la tengo de echar? Echádmela, Alcaide, a mí. Señor, tal te oigo decir? Acaba ya. . Sin mí estoy! Alcaide,. Cristiano soy, y Cristiano he de morir: echádmela ya. . Es en vano. De su tardanza reniego. Pues id, y decidle luego de mi parte a Majimiano, para que llegue a entender de mis afectos la copia, como hoy a la cárcel propia yo me he venido a prender. Decidle que no es delirio el que hoy en mi considero, y que a sus rigores quiero ser el primero al martirio. Señor. . No repliquéis más. Ya voy, señor, mas de espacio, pues mientras llego a Palacio, quizá te arrepentirás. Tú, Moscón parte al instante, y con ansia afectuosa da parte de esto a mi esposa, y dila que no se espante; pues si tenemos los dos unidos los corazones, solo por sus oraciones me ha dado este auxilio Dios. Volando a servirte voy. . Los cielos serán testigos de mi constancia: ea, amigos, ya con vosotros estoy, padezca vuestro castigo por tanto agravio inclemente, a Adrían tenéis ya presente, vuestro mayor enemigo; matadme por la porfía de tan dura ceguedad, aunque si he de hablar verdad, entonces no os conocía, porque si yo os conociera, y vuestra ley confesara, a mí mismo me matara primero que os ofendiera. En vuestras plantas mis labios, Cristianos, imprimiré, pero no satisfaré el menor de estos agravios: dadme los pies. Gran señor, levantaos; aquesto hacéis? Sin que aquí me perdonéis, no lo haré; grave dolor! por este llanto exhalado que formo en copiosos ríos, os lo ruego, amigos míos. Ya Cristo te ha perdonado, pues tú por diversos modos le buscas por Sumo Bien. Y vosotros no? También ya te perdonamos todos. Dejadme entrar. (pida. 1. Mujer, tente. Ninguno el paso me im Esta es la voz de Natalia. Esposo del alma mía, tú en la cárcel? . Sí, mi bien, que si en esta cárcel misma cometí tantos errores, y quité atantos las vidas con martirios, y tormentos, y ciego entonces vivía, no es bien que tantos Cristianos, como mi crueldad publican, no conozcan mi mudanza; luego en mi es acción precisa venir a satisfacerlos ahora que tengo vista. Nunca tú me has parecido mejor que con las insignias de Cristiano, que ya tienes. Y a qué es, mi bien, tu venida? Qué dices? estás en ti? luego tú solo querías alzarte con todo el cielo, y gozar de tanta dicha? a padecer por Dios vengo. Mira, mi bien. Nada mira quien a Dios tiene por blanco. Que los tormentos. Son tibias sus crueldades. Son tan grandes. Ahora me desanimas? Eres mujer. 1. Plaza, plaza. Si no me engaña la vista, este es el Empetador, Fe, y valor. . Nada me digas. Dónde está Adrían? . Aquí. Antes de mostrar mis iras, . he de ver si con halagos su dureza se conquista: Adrían, en este punto ha llegado a mi noticia que eres Cristiano. . Si soy, y no te han dicho mentira. Este disgusto me has dado? así se pagan caricias, favores, riquezas, premios, y haberte hecho entre mis dichas el primero en mi corona? pues sabes tú que regias, aún más, Adrían, que yo mis Reinos, y mis Provincias. Cuando yo quise en tus sienes ver mi corona ceñida, casándote con mi hermana, obstinado en tu porfía me lo impides? . Sí, señor, la ley de Cristo me obliga, solo esta ley es verdad, y lo demás es mentira. Y los Dioses? di. . Son más que unas maderas indignas, que alguna vez el demonio por frágiles las anima? En fin quieres ser Cristiano? Sin que el mundo me lo impida. No airemedió? . No, señor, porque una constancia misma hemos de tener los dos. Vengan tormentos aprisa, inventa nuevos rigores, y con crueldades no vistas sean todos los Gentiles verdugos de nuestras vidas. Cristo es Dios, y vuestro Dioses, a quien el demonio inspira, son los falsos. . Calla, calla, que ya reventó la mina de mi crueldad; que aguardáis, ministros de mi justicia? mueran luego. Eso queremos. Pues no ha de ser tan aprisa, que con tormentos a pausas os han de quitar las vidas. A este aleve, vil, y ingrato, para que a su Cristo siga, amarradle a una coluva, que ha de padecer las mismas atrocidades que el otro; y a esta mujer, pues se olvida del amor que la he tenido, haced que la quemen viva; mas no, amarradla también, y en dos prision es distintas los poned, porque esta pena los consuina, y los aflija. Señor, ya de aquesta suerte seré agradable a tu vista. Señor, ya mis pasos lentos a tu costado caminan. Yo te ofrezco estos martirios. Yo te ofrezco estas heridas. En descuento de mis culpas. En pago de mis malicias. Natalía. Adrían, qué miro? pues tu lágrimas destilas? Estas lágrimas no son deflaqueza, esposa mía. Pues de qué? . De no ser yo quien sienta tus ignominias. Eso dices? . Esto digo. Cruel estás por mi vida, no echas de ver que con eso todo el mérito me quitas? Dices bien. Los dos, esposo, padezcamos, que este día logramos el mayor triunfo, Ánimo, esposa querida, porque rigores. Tormentos. . Penas. Dolores. . Heridas. Injurias. . Ansias. Oprobrios. . Quejas, Muertes. Y ignominias. Delante de vos, Señor, son las joyas que más brillan. No venís, viles Cristianos? Qué contento! . Qué alegría! adiós, Adrían amado. Adiós, Natalía querida.
JORNADA TERCERA
TERCERA JORNADA Vayan los viles Cristianos. 1. Ten de nosotros piedad. Castigue Dios tu crueldad. Camine el perro. Ah inhumanos! cuando ha de llegar el día, Dios mío, que os enojéis, y irritado castiguéis tan bárbara tiranía? La sangre que se derrama de Cribianos felizmente, sangre es, Señor, inocente, que a vuestra justicia clama: dichoso Adrían ha sido. 1. Fieras heridas le han dado. Cierto que yo le he envidiado la paciencia que ha tenido. 1. A todos les causa espanto que cocociese su error. Tal vez de un gran pecador, suele hacer Dios un gran santo. 1. Y Natalía? . Esa mujer con notable sufrimiento, padeció el mismo tormento. 1. A lo que llego a entender, hoy han de hacer gran destrozo en los Cristianos. . Por qué? 1. No es buena señal afe sacarnos del calabozo; paciencia, Alberto, pues creo, por lo que llego a inferir, que hoy salimos a morir. Eso es lo que yo deseo, buenas nuevas te dé Dios, nada me espanta, ni altera; ay, Señor, y quien tuviera mil vidas que dar por vos! arrímate a aqueste lado, amigo, que a lo que entiendo, van más Cristianos saliendo. Con esos dos gran cuidado Yo preso? trance inhumano! Yo en la cárcel! hado impío! Yo he de morir, Cristo mío? quién me metío en ser Cristiano? Pero quién se queja aquí? Mas quién junto a mi suspira? quién la cadena metira? Eres Moscón? Julia? . Sí. Que eras tú quise decir. Por qué razón? Y lo pruebo, porque en ti, Julia, no es nuevo el venirme a perseguir. Pues quién te trujo, Moscón, a la cárcel? . Mi pecado; Adrían me ha condenado. Esos mis temores son; Natalía a mí . No reciba pena en lo mal que le va, Julia, que en efeto está donde la han de que mar viva. Si yo la verdad te digo, que te martiricen siento. Pues, Julia, que más tormento, que estaratado contigo? Ea, Moscón, asofrir. Él, Julia, a renegar. Oite han de martirizar. Hoy a tl te han de freír. Yo en efeto soy Cristiana, y firme al martirio estoy. Yo, Julia, no sé que soy, pero sé que no soirana, Cualquier castigo inclemente padecer por Dios intento. Si yo sufriere un tormento, me le claven en la frente. Que soy Cristiana confieso, y por ello moriré: y tú, Moscon? . No lo sé, mucho hay que decir en eso. Si no eres Cristiano, di, porque preso te han traído? Es que yo solo he venido a martirizarte a ti. Tienes almía? Cosa es clara que me burlo. . En conclusión; qué es lo que hicieras, Moscón? Casi nada, te rallara. Gentil amparó en ti hallo; tú mi verdugo? por qué? En tocándome a la Fe, tengo un alma de un caballo. Al Alcaide, aunque te espantes, ya que tú eres tan civil, le diré que eres Gentil. Yo pienso decirlo antes. Pues la ley, porque te cuadre, de Crito, no es más segura? En viéndome en apretura, no tendré ley con mi padre. Eres un vil. . Soy un rayo. Un borracho. . Tú unamonas vive Dios de una fregona. Pues tu conmigo, lacayo? Amigos, estense quedos: ahora es tiempo de reñir, cuando hoy hemos de morir? Aderézame esos bledos. Cristo murió, aquesto es cierto por cuantos estáis aquí. Si uste me predica a mí, es predicar en desierto. Sentaos, hijos que yo sé que aquí nos ayudaremos, y a morir nos dispondremos. Dispóngase solo usté: señores, nadie me inquiete. Haced actos verdaderos. Buenos días, Caballeros. Porqué vendrá este vejete? mas el ruido que las nueces pueden por este decir. Quiérenlo ustedes oír? por casado cuatro veces. Tu casado? qué delirió! Quedé yo viudo, y lozano, olieron que era Cristiano, y he de padecer martirio. Viejo fondo en muladar, si el martirio que refieres no te han dado tus mujeres, quién te ha de martirizar? Que hable mejor le aconsejo, que soy hidalgo notorio. Pues alma del Purgatorio, no basta Cristiano viejo? Mal saben mi colerilla; yo me alegrara de oírlo, atener la del perrillo. Óyete, viejo potrilla. Eres un grande marrajo. Eres una eterna gorra. Eres una purazorra. Eres un vil espantajo. Eres cupia por los poros, y mosto, seas quien fueres. Viejo del diablo, tú eres un dominguillo de toros. Bueno está, digan, sabrán cantar con tono funesto el romance que han compuesto a la historia de Adrían? A todos mi voz espanta; cante el viejo en verso, o prosa, que yo sé que en el hay cosa que algunas veces le canta. Hijo de puta, ladrón, ahorcado te veré. Yo el romance cantaré; oigan, que empiezo. Atención. El invencible Adrían, enemigo de la Iglesia, y azote de los Cristianos, a Roma triunfando llega. O que mal en mis oídos, Dios mío, estas voces sueñan, pues me acuerdan mi delito, y mi ceguedad me acuerdan! Alúmbrole Dios, y en fin en una cárcel estrecha padeciendo mil injurias está con su esposa bella. Oh qué bien aquestas voces toda el alma me recrean, pues dan a entender de Dios la infinita omnipotencia! Al calabozo, Cristianos. La voz del Alcaide es esta, seguidme todos. . Ya vamos. Ven, Moscón. Aunque no quieras conmigo te has de quedar, porque me hallo bien con dieta en esto de calabozos. De aquesta vez me desuellan. Cuándo, Señor, será el día que yo a los tormentos muera? Cuando ha de llegar la hora que por vos mi sangre vierta? mas no es aquel Adrían? Más Natalía no es aquella? Natalía. . Adrían. Qué miro? viva estás? . La misma duda tuve yo. . Ya imaginé, esposa, que estabas muerta. Pero no miente la voz. Pero no miente la lengua. Porque si en un instrumento están templadas dos cuerdas, y destemplada la una, entrambas ados disuenan? Porque si tú, esposa mía, eres el alma que alienta, y hay en nuestros corazones una consonancia misma. Viviera, si tú vivieras. Muriera, si tu murieras: sentiste mucho el tormento? Antes con duda me deja del mérito su castigo. . Cómo? Cómo es cosacierta que no sentí sus rigores, como si de mármol fuera, pues no formó el sentimiento ni un suspiro, ni una queja: y tú, Adrían? . Mis tormentos, aunque más horrendos fueran, se me pasaran por alto, teniendo a los tuyos cuenta. Démosle gracias adiós. Moscón. . Señor. Julia, llega: estás muy firme en la Fe? Una incontrastable peña soy; ya siento que se tarde mi martirio. . Es una perra; como le ofrezcan a Julia guardapieses, y polleras, será Cristiana sin duda; y yo haré una buena apuesta, que si la llevan en coche, se va al martirio ella misma. Eso dices? . Mira, Julia, yo sé de que pie cojeas, y vive Dios que me holgara que te dieran una selpa. Y tú, Moscon? . Bueno es eso; pues a un hombre de mis prendas, de mi garbo, y de mi porte se hace pregunta tan necia? Yo no estar firme en la Fe? para preguntado era a un niño de la Doctrina, o a un muchacho de la escuela. Cuantos martirios ha habido no estimo yo en dos alberjas, aunque me que maran vivo, aunque zarabanda hubiera, que de las tejas arriba suelen llamar azotea. aunque muriera ahorcado, con tanta lengua de fuera, me tostaran, me rallaran, me arrastraran, me frieran aquí, en Flandes, en Getulia, en Moscobia, y en Armenia, fuera Cristiano Moscón, como ahora llueven camuesas. . Cómo me huelgo de oíros, hijos, desatino fuera por una vida caduca, aventurar una eterna. Que quiera tu providencia, Dios infinito, quitarme de las garras esta presa? rabiando estoy de coraje; un volcán mi pecho alienta; pero ya con un engaño, que ha inventado mi cautela, que ha prevenido mi industria, de que he dado parte al César, podrá ser que este Adrían hoy a sus errores vuelva; quiero llegarme, Natalía Adrían . Valerio, seas bienvenido. . Mucho siento hallaros de esta manera, pero no hay si no alegrarnos, que os traigo una buena nueva. Cómo la nueva que traes contra nuestra leyno sea, puedes decirla. . Pues digo, que toda Roma revuelta está con vuestra prisión, y así a persuasiones nuestras, no si no a cautelas mías, . que os lleve luego me ordena el César a su Palacio, donde con pompa diversa, con galas, y con aplausos de la Corte, que os desea con repetidos honores, de triunfos, lauros, y fiestas. No solo, Adrían, te vuelve tus oficios, y tus rentas, sino que a los dos permite que viváis en la ley vuestra. Adrían, este es engaño del demonio, no consientas que de la cárcel te saquen. Bien dices, bien me aconsejas. Borracha está esta mujer, quién mil patadas la diera! Opese a mi poca maña! pero yo haré que se vengan conmigo, que para todo tiene mi astucia cautela. Mira, Adrían, que si vienes, haces un bien a la Iglesia, pues el César ya conoce que es tu ley la verdadera; y así dejando sus Dioses, puede ser que se convierta él, y todos los Romanos a tu Dios. . Razón es esa, Valerio, que me convence; Natalía, poco nos cuesta, por este pueblo engañado el hacer esta experiencia. Dice bien, esposo; y cuando al revés nos suceda, no vamos aperder nada. Pues qué aguardas? Pues qué esperas? No venís? Ya te seguimos. En sin venció mi cautela; yo haré que con mis industrias el infierno se revuelva. . Dios mío, guiad mis pasos, pues que son para honra vuestra, Señor, haced que esta dicha todos los Romanos tengan. . Qué dices de esto, Moscón? Julia, a Palacio nos llevan, salto, y brinco de contento. Por esta Cruz que me pesa. Por que lo dices? . Lo digo porque estaba ya bien puesta con Dios. . Si tú tal estabas, me saquen a mí las muelas. Hay mi martirio! Ay qué mientes! Ay mi cárcel! . Ay veleta! Pues lleve el diablo, Moscon. El alma que te creyera. Prosigue, que mi discurso pendiente está de tu labio. Yo viendo a Roma confusa por la novedad del caso, y la esperanza perdida de poder ver en mis brazos a Natalia, a quien adoro, no sosiega mi cuidado, hasta que sepas el modo con que intento el remediarlo: Por una parte me obliga de los Dioses el sagrado a castigar su osadía; por otra parte reparo, que en Adrían pierde mi Imperio el más heroico vasallo, y mi amor en la hermosura de Natalía otro nas alto, pues rendido al de sus ojos, se postra el que estimo tanto. No he querido con violencias solicitar agasajos, por parecerme bajeza de un espíritu bizarro, que es ultrajar el valor, usar de lo soberano con quien no tiene defensa; y así intento con hálagos disuadirlos a los dos de su intento temerario, o deslumbrar por lo menos a todo el pueblo Romano la acción de Adrían, pues fuera dar motivo al vulgo vario, para que a gunos siguiesen las leyes de los Cristianos, viendo que en defensa suya moria martirizado un hombre tan grande, a quien debió Roma tanto aplauso. Y así con mañosa industria a Valerio le he mandado, que de laprisión le saque, y le traigan a Palacio, diciendo, que yo permito que viva en su ley, con tanto que gobierne mis Provincias, y es, que con aqueste engaño pretendo dara entender al pueblo desenfrenado, que Adrían se vuelve a los Dioses, y que por eso le traigo segunda vez a mi gracia, su valor de nuevo honrando. Y así tengo prevenido, que con triunfal aparato a este sirio le convuzgan, confundiendo con aplausos la ley que pública a voces, quizá entre blandos halagos de delicias, y cariños irá su error olvidando. Tú con el mismo decoro tendrás, hermana, en tu cuarto a Natalía, adonde espero que tu ingenio cortesano la persuada mis intentos, templando el rigor extraño de su condición esquiva, con lo cual quedo logrando en mi esperanza un alivio, en mi recelo un descanso, en mi Corona un sosiego; en vuestros Dioses un lauro, en Natalia una ventura, y en Adrían un buen vasallo. De mi voluntad parece ese discurso inspirado, y a mi memoria debiera muy poco tu amor, hermano, si eso, y más por tu fineza no allanara mi cuidado. Persuadido de mi ruego, aún más que de tu mandado, como me ordenaste, llega Adrían a tu vista, dando a la Corte admiraciones, por aquella voz que he echado de que se vuelve a los Dioses. Discreta razón de estado fue la tuya: ea, cautelas de mi poder, dadle asaltos de van igloria a este monstruo de fortuna, que hoy mi brazo. será feliz, si este triunfo le quito a Dios de las manos. Cómo no llega? . De toda la nobleza acompañado, como solía otras veces, cuando venía triunfando, llega a tus pies. . A sus hechos no podré mostrarme ingrato. Natalía, como mandaste, queda de Irene en el cuarto. Ea, ingenio mío, ahora importa triunfar de entrambos. Vuelva a lograr victo rioso Adrían sus nobles aplausos, pues fue el laurel de su frente quien le defendió del rayo. Del error que has cometido estás, Adrían, perdonado: llega a mis brazos. . Y Irene en nombre de todos cuantos concurren a ver tus triunfos, te da el parabién. . Romanos, sabed que a mi gracia vuelve Adrían a ocupar el lado que antes tuvo en mi cariño, porque a los Dioses sagrados quiere volver a adorar. Ese es engaño. Es engaño. Que soy Cristiano público. Digo que no soy Cristiano. Y que se halla arrepentido de haber su ley confesado. Y que se halla arrepentido de haber su ley confesado. La ley verdadera sigo; pues lo que adoré, fue falso. Pues lo que adoré fue falso, Cristo es el Dios verdadero. Cielo santo. Cielo santo. Permitid que vuestro nombre Permitid que vuestro nombre No se confunda en mis labios No se confunda en mis labio Bárbaros, callad, callad, y nadie mi voz osado interrumpa, escuchad todos. Ofuscad su voz cantando. Qué hacéis? Proseguid. . Cantad. Mudos todos han quedado. Infeliz Rey, que te llamas Monarca, siendo vasallo de tu error, que ciegamente te vence desalumbrado, porque admires los prodigios del Dios que adoro sagrado, mira como el nombre suyo el áspid de tus engaños calmó la voz a esos leños, con torpe ademán pulsados. En mudecidos lo digan, pues si el pecador más flaco con Fe viva, y celo ardiente mandare a los montes altos que se muevan, que el Sol pare, que los mares alterados se enfrenen obedecidos serán de su voz, que tanto puede la Fe: y porque sepas. que fue tu cautela en vano, mira como no has podido confundir con embarazos la Fe que público a voces. Romanos, yo soy Cristiano, y protestando morir en la Fe, notorio os hago, que a Cristo adoro, y que aquí me han traído por engaño. Cristiano soy, esta es sola la ley verdadera, o cuanto vosotros lo erráis, amigos, si aquí no seguis mis pasos! Eso dices? . Esto digo. Eso eliges? . Esto abrazo, y esta verdad estaré hasta morir confesando. Si por consecuencias de prodigios, y milagros se han de regular las leyes, también los Dioses sagrados los hacen, y tú lo has visto; luego según eso es claro, que Astarot también es Dios? En Astarorson hechizos lo que en mi Dios es milagro, y lo pruebo de esta suerte. Yo tengo de embarazarlo, que si arguyen, se dará por vencido Majimiano. Dios quiso. . Detén la voz, que no pretende mi hermano convencerte con razones, sino culparte lo ingrato, pues suspendiendo la muerte a que estabas sentenciado, de las prisiones te saca, y con festejos, y aplausos terestituye a sugracia, para ver si de obligado dejas ese error, y sigues los ritos que veneramos. Aquesto te está mejor, que lo demás es engaño. Y porque sepas lo mucho que te estimo, convidado te tengo a una mesa, donde está tu dicha, o tu daño, vuelve los ojos, y mira como te ofrezco en dos platos dos cetros, y dos coronas, una de oro, otra de clavos, y agudas espinas, que los Cristianos aman tanto, cuyo cetro es una caña; en la de oro está cifrado todo mi Imperio, que luego para tu frente señalo, si a nuestra ley te reduces, y con el cetro la mano de Irene, cuya hermosura del mismo Sol es retrato. Confiesa que fue delirio, y lograrás a su lado de la mayor Monarquía. Ten lástima de tus años. Procura salvar la vida. A mis ruegos no te ablando? Míralo, Adrían, mejor. Porque pasado este plazo, aunque tú el perdón me pidas, yo no podré darte amparo. Cómo al César no respondes, y desprecias sus hálagos? que en sin mi cetro no estimas? habla ya. Mudo has quedado? Cuál de estos cetros eliges por timbre de tus aplausos? Solo el de Cristo apetezco, busco, adoro, creo, y amo. Eso, atrevido, respondes? en mi cólera me abraso; las insignias de su Dios le poned aquí, veamos si es la Corona de espinas y el cetro menos pesado. Mi mano, y frente no son dignas de triunfo tan alto. Oh pena! oh rabia! Oh tormento! por suyo el triunfo ha quedado. Con sus puntas le clavad. la tosca frente ultrajado, por ver si con esa insignia está mejor laureado: pero tened, que no quiero que lo que desea tanto, lo logre en presencia mía a vista del pueblo vario; cuando al suplicio le lleven, le honraréis con ese aplauso, para que entonces conozca los que tiene por vasallos; y si es mejor una caña, que el bastón de Majimiano. Con este que ves, tendré. Imperio más dilatado, de setentay dos Provincias. consta la tierra que abarco, Pues otras tantas espinas a mi Dios le coronaron la frente, y cualquiera de ellas, que asegura un Reino es claro. Mira tú la diferencia que hay del uno al otro lauro, pues siendo el tuyo caduco, y el mío inmortal, alcanzo este cerro Real, que estuvo del mismo Dios en la mano. Y aunque ponérmele mandas por desprecio, mas honrado este me tendrá que el tuyo, pues prometiendo están ambos, el uno aplauso caduco, y el otro inmortal descanso. Que ciego antojo es el tuyo! Qué triunfo tan bien logrado! Qué delirio tan sin tiempo! Qué elección tan sin engaño! Quitadle de mi presencia, y después de coronado, en medio de un horno ardiente de azufre, y plomo formado le arrojad desnudo, adonde. se vaya vivo abrasando, si es que el fuego de mis iras; no le cónsume apedazos. Llevadle, y pague en la llama el vil delito de ingrato, que el fuego pondré de suerte, que sin poder tolerarlo, se acobarde arrepentido. de la empresa que ha tomado. . Llevadle; pero que horror; que asombro, y susto me ha dado? no le llevéis, pues así su martirio dilatando, a él le quitáis un triunfo, y a mí un tormento tirano. . Soldados, haced de este hombre lo que os manda Macimiano. Señor, cuando merecí verme por vos adotnado. con las Reales insignias, que por desprecio os fijaron? Ya veo que estos favores proceden de vuestra mano, y que me asegura el Reino de los cielos soberanos, quien antes de la victoria corona, y cetro me hadado. Dios mío, de un tirano librad mi honestidad, dame osadía para escapar de su rigor profano, no irrite mi desdén su tiranía, y apaguen sus antojos las despeñadas fuentes de mis ojos. Tanto mi dolor sea, que borre la beldad de mi semblante. y le parezca mi hermosurafea, trocando en odio la pasión de amante; no permitáis, Dios mío, que a violencias reduzga el albedrío. Bien sé que por engaño me han conducido aquí, y que mi esposo constante en el primero desengaño, la vida ofrece al golpe riguroso, haced que mis quererlas sigan la feliz senda de sus huellas. Si a Daniel amparasteis en aquel riesgo atroz, y oscuro lago, y de sangrientas fieras le librasteis, no haga un error en mi decoro estrago, debaos este trofeo, que no es fiera menor un vil deseo. Ahora mejor que nunca puedes hablarla en mi amor. Tú lo verás. . Desde aquí mira que escuchando estoy. Vuestra Fe sigo. Natalía, en que tu imaginación te tenía divertida? Quién para penas nació, gran señora, en solo el llanto halla alivio a su dolor. Tu penas, cuando a tus ojos rendido un Emperador pública amantes finezas? Natalia, en su nombre yo vengo a decirte lo mucho que debes a su pasión; y asentado lo primero, que a Adrían por su grave error, hoy vivo al fuego le entregan: mi hermano viendo esta acción. Detente: Adrían es muerto? Sí, Natalía. . Ea, Señor, ya con esto se asegura hoy el triunfo de los dos. (cho Mi hermano, pues, como he di- viendo que ya Adrían murió, para que seas su esposa, solicita tu favor. Mira tú si puede haber más noble hidalga atención, pues pudiendo con violencia reducir tu condición, idólatra tu hermosura con tan verdaderoamor, que atropellando los fueros de tanto heroico blasón, hoy de esclava te hace Reina, y de humilde, la mayor Emperatriz de la tierra, ciñéndote el laurel hoy. Tanto pudo su memoria. tu bello desdén, tu Sol, tu honestidad, tu hermosura; la primera he de ser yo que he de besarte la mano en el trono superior: hola, criados. . Señora, Vuestra Alteza oiga mi voz primero, y luego resuelva lo que hallaré que es mejor. Cómo puede resistirse? sin duda hoy logro mi amor. Si de tan grande ventura; yo misma hiciera elección, conozco que no pudiera mi altiva imaginación sospechar mejor trofeo. Y asentado, que el amor conozco de Majimiano, que debo a su inclinación finezas, y bizarrías, que es supremo Emperador del mundo, y que no merezco ser su esclava, y que le doy por Príncipe el más perfecto en brío, en gala, y valor, en ingenio, y bizarría, digo que resuelta estoy en no admirir su fineza, que por Cridiana esta acción me toca hacer, ademas que voto firme hice a Dios de castidad después que haya muerto Adrían, y así no solicite Vuestra Alteza desairar su intercesión, en proponerme una cosa que no puedo admitir yo, pues primero el Sol. . Detente; templaré mi indignación, supuesto que ha de parar en venganza más atroz. Que en fin, Natalia, mi ruego, mi amorosa adoración, mis rendimientos, mis ansias no han vencido tu rigor? que en fin, en fin me desprecias? Mi ley me obliga a esta acción Bien está, sus osadías más irritan mi furor: hola, criados; ahora verás el preió que doy a tu honrada resistencia, que pues infiel despreció. al mayor Rey de la tierra, también merece el mayor. castigo de todos cuantos pudo inventar el rencor. En aquel lugar infame, que el ocio vil señaló para públicas mujeres, la poned, y este baldón sirva de muerte, a quien tanto supo defender su honor. De muerte? no sabes tú, que no puedo morir yo, por una virtud oculta de un secreto superior, que me ha revelado el cielo? Tú no puedes morir? . No, con este engaño me libro, de una afrenta tan atroz: . tus ministros lo dirán, pues cuando se ejecutó en mí el severo castigo que he padecido, no dio señal de algún sentimiento, mi cuerpo. Es verdad, señor, yo fui testigo, pues cuando el tormento padeció, aunque fue el rigor severo de los azotes, quedó sin señal alguna, dando a todos admiración. Que en fin eres inmortal? luego por esa razón no has temido mis castigos? Yo solo temo el baldón de aquellapública afrenta aque me sentencias hoy, y si de ella me librares, yo la palabra te doy de enseñarte este secreto de virtud tan superior que nadie pueda ofenderte con yerro, ni con traición, y tenga siempre tu vida una eterna duración, (cho? Que has dicho, mujer, que has di- un delirio, una ilusión. quieres que crea? Es verdad lo que te digo, o sino traedme una pluama aquí, verás como en un renglón que escribiere, hago patente lo que pública mi voz. Escribe, pues, y veamos de este secreto el primor. Para padecer martirio es esta industria, señor, y librar mi honestidad de tan infame borrón. No penetro sus disigntos. Si es temor? Si es invención, para escapar del castigo? El que junto al corazón esta cédula trujere, aunque con acero atroz intenten pasarle el pecho, no harán en él impresión violentos golpes, ni heridas del más ahiado arpón. La experiencia quiero ver. En cualquiera de los dos la puedes hacer. . En ellos lo aprenderé con temor: hágase en ti la experiencia. Esto solo intento yo. Vienes en que en ti se pruebe de este prodigio la acción? Claro está que vengo en ello; como puedo extrañar yo heridas que no me ofenden, porque es premio su rigor? Retiradla aquesa cuadra, Alcaide, y de su ficción examinad el prodigio; qué esperáis? . Alegre voy, que para esta acción, del cielo tengo oculta inspiración. El peligro aque se expone me añade más confusión, que su alegría nos dice, que es verdad lo que afirmó; pero como puede ser que tenga virtud la voz de unas palabras escritas contra el sangriento furor? Este puñal en tu pecho dirá si es verdad, o no. Yo muero, aqueste martirio pongo en tus manos, Señor. Qué miro cielos, qué miro! Hombre, que has hecho? . Señor, obedecer tus preceptos; pues apenas el rigor del fuerte acero en su pecho el amago ejecutó, cuando bañada en su sangre difunta al golpe cayó. Buena venganza ha tomado! Bárbara resolucio! por huir de mi castigo, tomar quiso otro mayor. Con este engaño, ay de mí! su martirio consiguió. Con su esposo la llevad, adonde que den los dos en el incendio abrasados. Señores míos, favor a este Martir fugitivo. Quién va? . Quién es? San Moscón, que de un horno se ha soltado. de vidro, por un soplón que me hizo martirizar. Eres Cristiano? Si soy. Y adónde vas? Huyo. . Mira que te habla el Emperador. Qué dice uste? esto es malo Ven acá. Aquesto es peor. Pues huyendo vas del fuego, di, que muerte eliges? Yo, la de sórbete quisiera, pues me parece mejor, que muerte de chocolate; sepulcro de garrafón. Arrojadle en una gruta de nieve. Por San Antón Abad, que de mí te duelas. No hay remedio. Pues ladrón, si he de morir, voto a Cristo que os pegue fuego Moscón, Ea, dejadle que es loco, y me entretiene su humor: mas que música en el viento hace alegre suspensión? Venid a gozar la Didina unión, que con dos laureles os corona amor. Desde la llama encumbrados al cielo suben los dos. Aunque intento huir su vista, me embarga el curso veloz. 1. Pueblo engañado, sabed que Cristo solo es el Dios verdadero. . Así es verdad. Así lo confieso yo. 2. Y sabed también, Romanos, que Irene, y Valerio son espíritus infernales, que para engañaros hoy, sus mismas formas tomaron, y en señal de vuestro error, mando que al abismo bajen, Ya obedecemos tu voz. Qué horror! qué asombro! vasallos, socorredme, muerto soy. Y aquí da fin la Comedia, que el ingenio intítuló, los dos Prodigios de Roma, dadle un victor or pfavor.
