Texto digital

Texto digital de Dos estrellas de Francia

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Manuel de León Marchante y Diego Calleja
Atribución estilometría
Manuel de León Marchante Probable yDiego Calleja Probable
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Dos estrellas de Francia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dos-estrellas-de-francia.

Logo BICUVE

DOS ESTRELLAS DE FRANCIA

JORNADA PRIMERA

Tenga en los ojos modestía; que es mirar tan desenvuelto, y luego hablar tan resuelto? Digo que soy una bestia. No ve mujer por la calle Mortero, a quien su locura no la alabe la hermosura, o ladisonjee el talle. A todos sin atender, cansa con modos groseros. Es verdad, más los morteros se hicieron para moler. Reprima vanos antojos, sus necias culpas estreche, y si lo mormuran, eche una mordaza a sus ojos. Señor mío, no me corras, que de Frances, y Españo! estoy galán como el Sol, y campo con mis modorras. Yo tengo el humor eterno, y es fuerzs estarme burlando. ̱. Esa fuerza le va dando impulsos hacia el infierno. Si yo tuviera tu alma, tu gravedad, tu reposo; pues de justo, y virtuoso te dan en Paris la palma. Si yo Juan de Mata fuera, como tu, señor, lo eres, huyera de las mujeres por ver mi alma en carrera; mas como flaco gorrón huyendo de las matronas, tropiezo con las gorronas, y caigo en la tentación. con la de más lucimientos, cuando trata de agasajos, la suelo dar unos bajos, que esos son mis pensamientos Yo jamás tiño pendencias, aunque muchas inhumanas me han hecho dar mil soranas de bayeta de Palencia; y algunas que lo han sabido me llaman el Licenciado, de día desenfadado, y de noche sacudido. En ayuno, y devoción malos pensamientos trueque. Eso es dacir que no peque, ni por imaginación. Deje las burlas, y calle: bueno le he hallado afe mía, para lo que yo quería a solas comunicarle. Pues cuentámelo enfeto, y no me tengas en poco, que aunque en la calle soy loco, a mis solas soy discreto. Me escuchara? Como un muerto: Empieza, pues, el arenga. Y si es decir que se venga a vivir en un desierto por huir del siglo inmundo, lo hará? qué dice? callo? Pues hombre, que te he hecho yo, que me quies echar del mundo? Agora a lo demás paso, y porque atento me esté las circunstancias diré. Agravan? . . Sí. Pues al caso. El villaje de Falcón, que en la Francela Provincia. de Proenza puso el cielo, para oriente de mi vida, es mi lugar, y mis padres. Cristianos de sangre limpia; mas de quien dicen Cristiano no es necasarlo que digan orra hidalguía; pues Dios a quien le falta hid ilguía para el mayor mundo, hace ejecutoria la crisma. Aténgome aqué discretos dorrinaron mi pueticia con blandura, que no siempre es rigor la diciplina. Por necios tengo a los padres, que fieramente castigan travesuras de los hijos; pues más fácil les sería excusarlas que sucedan, que curar las sucedidas; los medios suponen daños, que esta más sana imagina lo herida que no se dio, que la bien curada herida. Llegué a los veinte años, donde empieza la batería delecados, y de vicios, de deleites, y malicias; y para excusar los riesgos adonde tantos peligran, prevenidamente asturo a los campos me salia huyendo de las mujeres, que en la sala de la vida son ladrillos levantados, donde cae el que más mira; pero con tal eircunstancia, que el hombre que solicita allanarlas a su gusto, es quien da mayor caida. Huir un riesgo es prudencia, contrastarle valentía, el valor no siempre es cierto, la prudencia siempre fija; después de algunos sucesos, prodigios, y maravillas, que obró el cielo en mi persona, a estudias la Teologia vine a París, donde a Dios gracias le doy infinitas, me graduó de Doctor aquella cándida insignia Doctoral, que mi cabeza honra, aunque humilde, e indigna; que aunque las honras del mundo, espinas son que lastiman, jamás se hiere quien sabe por dónde toma la espina. Que en tan extraño suceso, que el felicísimo día en que recibí dichoso el Orden Sacro de Misa: en mi cabeza, de fuego una coluna encendida se vio, que para alumbrarme farol misterioso ardía, con esta dicha, que es del Sacerdote la dicha, envidia de Serafines, si cabe en el cielo envidia; me hallaba gozoso, y más cuando en mí primera Misa, al alzar la Hostia vi aquella soberana maravilla, en que rotas las esferas se desgajaba de arriba envuelto en glorias, y luces, un Ángel, a quien vestía una túnica tan blanca, que era como nieve misma: si bien no era nieve, pues la luz no la derretía de tanta encendida antorcha; porque al fin la nieve fría, más fría bien puede ser, mas no puede ser más limpia. En los pechos una Cruz azul, y roja traía, como si taraceadas violetas, y clavelinas, ccla, que fuera contufamente distinta. Dos Cautivos a los lados, con acción de que quería trocar el uno por otro, cuya misteriosa cifra, me está llamando, a que saque de cautiverio, y redima los miserables esclavos, que en la cruel Berberia acompañan sus lamentos con las cadenas Moriscas. No hay día que no me acuerde de sus tormentos, no hay día que no desee salirme a las ásperas campiñas de los solitarios montes, para que en una escondida parte discurra en el modo de aliviar estás fatigas; pues quien duda, que si el mundo esta lleno de malicias, que adonde haya menos mundo será donde Dios asista. Considera que las Cortés de este siglo son mentira, que son ilusión sus gustos, y que el mar de sus delicias, una mísera mortaja esta sirviendo de orilla. La vida es una cadena, los es labones los días; y al cabo la muerte está encadenada, y asida; el tiempo para que llegue de los eslabones tira, y para que ande por horas el relox, al tiempo avisa, tira de uno, y pasa aqueste: y con aquesta acción misma, haciendo quillo la cuna, va con mano ejecutiva eslabones debanando, y los de más alegría, son los que pasan más presto, y a la muerte se avecinan. Ya que dan pocos que andar, que han de ir con la misma prisa: y a pasan, ya en el postrero estamos, o que gran dicha es de los hombres saber el último que caminan. Luego, pues, esta cadena debanada así, y cogida, al Tribunal la presentan de la divina justicia: van desdoblando es labones, y dice el que siscaliza, este pasó en adulterios, aqueste en una injusticia: este en poca caridad, estotro pasó en lascivia; los que se siguen en robos, los siguientes en mentiras, los más en ociosidades, o que mal gastada vida! que horas tan mal empleadas! y así es fuerza que se siga una muerte que es eterna atan mal pasada vida. Pues si esto es yerdad, y nadie puede negarlo, quien fía su vida de tantos riesgos, que a cada paso peligra. Pues decía que de la muerte cuanta? Plas hay no avisan, el Verano que se agosta, la casa que se arruina, el vestido que se gasta; pero a los que se atabían ricamente, pocas veces el vestido los avisa. Que es ver por aquesas calles, plazas, cantones, y esquinas. tantas gentes, y que todos van con su imaginativa, pensando como adquirir riquezas para la vida; que si lástima no fuera, pudiera mover a risa: hombre que para mañana el sustento solicitas; que sabes si abra mañana? no es necedad si se mira, sin tener el día, buscar modos de pasar el día. Pues siendo así, que a la muerte no se séñala hora sija; y nadie sabe si es el ultimo que respira aquel aliento que arroja, y que las alas que habitan en casa del corazón, saben volar tan aprisa, que tápida venda oscura nos entorpece la vista? Qué hechizo nos embelesa? que ceguedad nos hechiza? para que desenfrenados, sin luz, sin rienda, ni guía, corramos por los deleites, cuya engañosa malicia, no conocemos que es riesgo, hasta saber que es caída. De polvo vil somos hechos, y cuando la fantasía levanta el polvo al instante, perdemos a Dios de vista: pues que remedio? llorar ojos míos agua aprisa, para apagar este polvo, que cabiloso camina: a enturbiar la faz serena del claro Sol de justicia, amargos suspiros lance de dolor el alma mía; porque su vida perpetua duré de aquello que gima: y desterrados mis ojos salgan a hacer compañía a los árboles, que medran cuando al cielo se encaminan; y a los solitarios valles, a cuyas celdas sombrias, que melancólicas nunca, llega del Alba la risa: una cueva que por fea esté con la luz malquista, reciba mis pensamientos, porque no es cosa precisa, que sea la oscuridad siempre del pecado amiga. Y en fin huyendo del siglo, cuya fuga es valentía, haré hospedaje los montes, que para quien determina en la lumbre de la gracia hacer su afecto cenizas, cuanto de tierra se aparta, tanto hacia el fuego se arrima. Agora, señor, agora, conozco, pues me prédicas, que es bien sentarle una mano a un Mortero cada día: y así desde luego aceto irme contigo. Pues mira las santas resoluciones ejecutadas aprisa, estorban contrariedades del demonio, y sus malicias. Dices bien, vámonos luego, que este diablo de parillas, me dice que no me vaya. Ya te tienta. Y por las tripas, como me acuerda del hambre que he de pasar en la vida. Soberano Dios inmenso, que sobre las Gerarquías de Ángeles, y Serafines, mis pensamientos registras: a ti me encomiendo, hazme con tu auxilio compañía. Unos canelones tengo de llevar, y no de cidra, para darles colación a aquestas carnes rollizas. Si no te lo he de contar, el porfiar es error. Tan profundo es tu dolor, que nadie le ha de alcanzar, si lloras, porque en la mar Clodoveo se ha embarcado: presto saldrá de soldado, para que junte advertido, a licencias de marido, finezas de enamorado. Solo esperáis a que venga la dispensación de Roma; pues porque tu mal no toma alivio que te convenga, hoy el castillo entretenga entre gustos tu placer. Fénix, mi llanto ha de ser que en la boca se resuelve; y luego este mismo vuelve en los ojos a nacer. Y pues sola aqueste rato estoy. . Tú alivion deseo. Sabe hay Dios! qué olodoveo no paga mi amor ingrato; pues en oyendo el rebato, al punto me deja. . Y di; su ausencia lloras así? Que yo no lloro su ausencia sino es la poca violencia con que se aparta de mí. Si de Marte el instrumento le llama muestra su gozo; y con inquieto alborozo de mí le aparta contento, si quiera de cumplimiento no finje su groseria, quisiera la pena mía, que de la trompa el sonido le oyerá como ruido; pero no como armonía. Espera, porque al retiro de Felijemos llegado. Mi primo aquí retirado vive. . Su virtud admiro; siempre inclinada le miro a la soledad felice de su juventud desdice la penitencia en que da. Oye, que leyendo está. Escuchemos lo que dice. Una, y otra vez leer tengo esta verdad felice, que Cristo por Lucas dice, que ninguno puede haber Profeta en su patria el ser Profeta aquí lo entendió, porfelicidad, pues vio cuanto destruye el estrago del propio lugar, bien hago en huir de Paris yo. No me ciegue la arrogancia de ser yo Felix Balaóis, del Conde de Barmandóis hijo, y del gran Rey de Francia sobrino; pues de importancia no es la próspera fortuna, que en esta vida importuna, quien por ser mucho trabaja, no hermosea la mortaja, por más que dore la cuna: con mi primo Clodoneo, a este Castillo a vivir me he venido, por salir presto al monte que deseo, huyendo del debaneo del mundo, y su perdición, una sola habitación hoy a ocuparme resuelvo; pero de San Lucas vuelvo a meditar la lección; nadia en su lugar da seña de docto, sabio, ni raro, y el Sol que es maestro claro, en sí mismo nos lo enseña nace, y huyendo desdeña su oriente, porque le hace no lucir, y oscuro yace, que aún al Sol para lucir, le es necesario el huir del lugar adonde nace. Suelen de un trigo criarse dos espigas, y ir naciendo, la una de la tierra huyendo, de granos llega a colmarse; la otra por no apartarse pocos granos en si encierra; luego el hombre no lo hyerra, que huye su lugar astuto, sabiendo que da más fruto quien se aparta de su tierra; pero el ruido de un clarín se oye no lejos, a cuya inquietud armoniosa toda la playa se turba. Oye, señora, que el bronce la baga región ocupa. Y retórico el metal nuestras atenciones busca. Leonor. Felix. . Qué tristezas con el retiro consultas? Tengo a Clodoveo ausente, mira si mi pena es justa. Sin duda ha corrido el mar prósperamente. Y sin duda que mi señor ha logrado favores de la fortuna. Estando como mandaste, previniendo a la pintura, en cuyo arte la ciencia tienes de Ángeles segunda, lienzo, palera, y pinceles, y colores, desde una galeria que registra la mar, y la tierra juntas, tan vecinas, que se acechan las flores, y las espumas. Vi desembarcar tu primo Clodoveo, que sin duda con presa de la mar viene; que ha dos días que la surca, como cosario, y Alcaide, que te de este Castillo, juzga que viene con presa, porque varada queda una Turca varca, en la marina; y ya más cerca el clarín se escucha. A recibirle salgamos Rodulfo. . Ya por incultas sendas, buscando el castillo laberintos verdes cruzan. Plegue a Dios, que sus victorias, contra las Bárbaras Lunas, cada día crezcan; pero. Favor fortuna . Clemencia Al . Una hermosísima Turca despeñada de un caballo. Ha desdichada hermosura! Ya choca en aquel repechó el caballo, y ya confuria la arroja. . Socorro cielos! Que ansia! . Qué mal. Qué ventura! caer en mis brazos, cuando la imaginaba difunta. A espacio penas, que el pecho veneno celoso apura! Alá soberano, o cuanta crueldad hoy conmigo usas; pero en que brazos, hay triste! me hallo vida segunda. Quién eres hombre? quée el alma misteriosamente turbas, y el corazón en el pecho al verte, ay de mi! reusa vatir las alas, porque en vez de animal no huya. Quién si no tú Leonor fueras el logro de mi ventura. La mayor se cifra en verte, mal el alma disimula. . Gracias estrella enemiga p. te doy; pues aunque ejecutas tus rigores, vive Rosa que en mar, y en tierra fluctua. Aquestos cautivos prima, juntos en unachalupa, hallé en la mar arrojados a mis costas de las suyas Gracias a amor que nos trae esclavos a tu hermosura, a ellos su fortuna adversa, y a mí la feliz fortuna. O si nacieras Cristiana para lograr tu hermosura, hasta llegar al Castillo desde la marina, en una yegua alazana subió Rosa, que ya sus fortunas me empezaba a contar, cuando la yegua por la espesura, codiciosa de robarla, la precipito sufuria. O quiera Alá, que la causa de su prisión no descubra! . Pues lo que empezaba entonces ahora mi voz continua. Mi nombre es Rosa, mi patria es Argel; y mi fortuna la que el Cielo me permite, y la que el dolor pronuncia. Yace a la vista del mar un Castillo, desde cuya habitación hoy mi padre gobierna las Cosas Turcas. Premio que debió a su espada, porque sabe si la empuña, llbrar de eclipses Marciales, a las Africanas Lunas. Heredera de su amor, porque nací sin segunda, gozaba en la fortaleza de su pecho las ternuras. Siendo mi divirtimiento surcar en una chalupa el mar, sin perder de vista jamás el arena rubia. Temerosa del amago, que hoy a los dos ejecutan; pero la que es infelice, aunque más los riesgos tibia, entre los remedios muere, y en tránquilo mar fluctua. Bien a mi costalase, pues una tarde entre muchas, que Hacen, General cosario, me vio, fiado en su astucia, hizo aprestar una nave, movido de mi hermosura; que pues soy tan desgraciada, debo de tener alguna. Pero apenas de la playa rompio las ondas cerúleas, por gozar de unos navios la traviesa escara muza. Cuando Hacen surcando a tornos, que poco los gustos duran; alagueño me enamora, si cauteloso me busca. Y al tiempo que mí tartana abordaba con la suya, salta en mi proa, poniendo marineros de su industria en mis remos, y a la hora que en la cristalina cuna, armoniosas Sirenas al cuarto Planeta arrullan. Robándo me de mis costas a Tunez volvió la aguja, y a mis quejas de la nave ser la rémora procuran, y al aire de mis suspiros hizo más veloz la fuga. Pero el Cielo que previene una venganza a una injuria, al tiempo que por la muerte del Sol, el mundo se enluta. Azotado de los aires, se enoja el mar, con tal furia, que al embriado castillo vatió con violencia suma, haciendo balas sus perlas, y polvora sus espumas. Ya es escándalo del viento la que los cristales cruza: ya toma puerto de Estrellas, y ya amortajada en lluvias, en panteón de alabastro, le ofrecen salada tumba. Persuadida estuve a que era el velamen de plumas, pues volaba en la tormenta tan alta, que más de una vez se encendieron sus velas a los rayos de la Luna: quietose en fin, aunque tarde, la borrasca, y como nunca vienen las desdichas solas, apenas su lienzo enjugan el derrotado bajel, que golfos inciertos surca. Cuando en una galeota la salobre espalda bruma; Clodoveo en nuestro alcance, sin que nos valga la fuga; y viendo que en su defensa no hay resistencia ninguna, amaina más, y rendidos, huyendo del mar las furias, vastallos de Clodoveo, y esclavos de la fortuna; dimos en el puerto, cuando esas Capillas de plumas despiertan al Sol Infante, borrando luces nocturnas; donde obediente a tu voz has sabido en breve suma: que soy Rosa, que arrancada de mi centro vivo mustia; si ya no piensa mi padre, que las olas me sepultan. Sabes también que soy Mora, que Hacen amante me oculta, que me han corrido tormentas, que el mar me sirvió de urna, que me prendió Clodoveo, que vengo cautiva suya; y que estoy en Francia. mira si mis desdichas son muchas. Rosa, ingrata cuanto bella, que fácil a una pregunta has descubierto la causa de mis amantes locuras; sin que les deje tu voz la mascara de la duda. Pese al infame lecho que ha robado tu hermosura; si mi enemiga has de ser, cuando mi esclava te juzgas. El suceso me ha dejado la imaginación confusa: válgame Dios! qué de cosas. hoy mi corazón anuncia. Rosa, lastimado quedo de tu naufragio, procura para los riesgos constancia, porque será grande culpa correr tormenta en el puerto saliendo del mar segura. Si triunfar del amor quieres, liciones de esquiva estudia, y aprende de aquella diosa que enseña a las hermosuras, que con huir del amante, en el laurel se aseguran. Válgame Alá! qué gustosa le ariende el alma, y le escucha, parece que en sus palabras. presagio feliz se oculta, contenido en algún astro de esos que en el cielo alumbran Ya es hora que en el castillo con apacible clausura descanséis de las borrazcas que aún referidas asustan. Mal se rendirá al descanso quien con sus desvelos lucha: Mal puede ocuparse en sueño quien siempre en llanto se ocupa Rodvlfo, no es muy hermosa? Es la Rosa, si se aplica, envidia de nuestras Lises. Clodoneo, por tu industria tengan las dos buen pasaje, pues es piedad como tuya. Primo, siempre mi obediencia con tu precepto se ajusta. Vivas Varón generoso. El Cielo te guarde, y busca a tu honestidad firmeza. No sé lo que el alma anuncia Rosa eres, no permitas cortarte de mano injusta, primero que tu pureza encuentre el tacto tus puntas. Vamos al Castillo. Vamos, para llorar desventuras. Para estar con celos siempre. Para tener gustos nunca. . Para tener en prisiones a quien el alma me usurpa. . Y a mí me sirva en el monte de sagrado la espesura. Mudar habito pretendo, grosero sayal me cubra, porque aquella breve choza que hace pabellón de murtas, sirva de sepulcro a un vivo, en cuya cárcel oscura no ha de ver al Sol, quien solo al Sol de justicia busca. Pues la insignia de Doctor a este saco reducí, si un de sierto merecí, dadme un desierto Señor. Nunca la púrpura Real pudiera causar placer, tanto como merecer vestir un pobre sayal. Aunque de espíritu flacó, con esta jerga debora, vengo a correr la pelota, sin dejar un punto el saco, Aquí por el abstinencia quitan hambres importunas, con la saliva en ayunas, las manchas a la conciencia. Dineros son excusados; pues como hierbas conmemos, en estos campos tenemos los alimentos comprados. l. Advierta, hermano Mortero, que no supone, y es llano, el traje más Cortéfano, con el sayal más grosero. Pero excuse puntual de ver la! ermosura humana, que es la rentación villana, y viste también sayal. Pensé yo que te acordabas de Paris, donde arguías, cuando a todos presidías, y a mí no me sustentabas. Ha señor, que aunque ignorante en discurrir me hallarás, bien conozco, que no hay más vida que la de estudiante. Que es mirar a un Licenciado con otro, si a comer van, que asidos los dos de un pan, andan a coz, y bocado. Tienen hambre de continvo, y comen cuando bendicen tampoco, que nada dicen, hartos de pan, y de vino. En la taberna, que es ver las camisas empeñadas, que no son nada delgadas, y se las pueden beber. En viendo a un nuevo le gritan; y cuando la nieve espanta, le dan de día una manta, y de noche se la quitan. Si madrugar determina; y después el abestruz, no es penitente de luz, le hacen de diciplina. Si es el ama puerca, ay guerra, siempre que patatas fragua, porque las pasa por agua, sin hacerlas perder tierra. Las ollas van mal labadas, y entre el caldo, y las espumas, suele dar algunas plumas, pero no bien entazadas. Si es grave, lleva un gorrón, en quien barro, y zarrias nacen, que parece que le hacen sotanas en Alcorzón. Si galantea, provoca a risa a toda beldad, y enámora a la hermandad, solo porque tiene toca, entran en casa serenos; y el lindo come si hay algo, ni más, ni menos que un galgo, y el gorrón, ni más, ni menos. En aquesta amenidad, que es de matices esfera, nos pinta la primabera mejor Universidad. Aquí la flor al nacer, fragrancia aprende sutil, y en la escuela del Abrí la enseñan a florecer. Después con vistoso ensayo, flores cándidas, y rojas, van escribiendo en sus hojas colores que dirá el Mayo: aquí da muestras de aguda la Rosa . Y por eso es más. conocida que la ruda. Si nacen tudas las flores, crecen debiendo su aumento a los azotes del viento, y del Sol a los rigores; que entre espinas coronada en esta escuela olorosa, antes florece larosa, por ser más discipiinada. Hace Catedra el botón, despierta por la mañana, y en retórica de Grana, da de florecer lición: aquí la flor cuando arroja aprende su roficier. Muchas vienen a prender que no llegan abrir hoja. No hay flor, hermano Mortero que no trate en estudiar. Alguna trata en jugar. Cuál es? La flor del fullero. ̱ . Todas con varios colores, en llegando a florecer, si advierte vienen a ser una escuela de Doctores. Y para mayor merced, pienso que de toda flor, es el jazm ín su Rector, que a nadie da la pared. L. Aquí la sabiduria siempre de misterios llena, con la cándida azucena corona la Teblegía. Larosa, y clabel, que Reyes. son del Imperio florido, a su púrpura han debido insignia, y lauro las leyes; la rerama sabe honrar a los Médicos también. Mucho es que los quiera bien. que están con ella a matar; muy mala vida conservas si la medicina salvas, que es flor que nació en las malvas, con ayuda de otras hierbas. 1. Larosa, que en lozanía hierba del campo se nombra, muere amortajada en sombra a las verdades del día. Yo me trato de escurrir, y en tanto que este Varón quiere echarse en oración, me quiero echar a dormir. Pero qué ruido veloz puebla la región del viento? yo escucho, que el dulce acento antes se oye que la voz? Juan de Mata felice, que al monte, huyendo del mundo te vas a esconder: en el monte hallarás compañía, que en penas, y glorias lo será fiel- 1. Espíritu, que al oído te permites, dime quien ha de ser mi compañero, que si hasta llegarle a ver mi humildad lo está temiendo, creyéndolo está mi fe. Sigue mi voz. Norte sea de este racional bajel. Quién buscare al Sol de justicia, huya al desierto del mundo cruel, que no siempre a los rayos del Sol, todas las cosas del mundo. se ven. Voz que del pobre retiro, adonde ya me albergué, me sacas; quien de tu acento sonoro instrumento es? Sal a recibir un huésped, que en esté monte ha de ser, si compañero en tu vida, en tus virtudes también. Huésped por mano del Cielo, feliz yo, dichoso él. Dónde le hallaré, Ángel Santo? Dime, donde le hallare? 1. Mas ya le veo, que dicha! Ya le he visto, qué placer? Mis brazos sean. Mis brazos. De tal gusto. De tal bien. Quién publique mi contento Y quién os dé el parabién. De esta unión venturosa. las gracias, al Autor de la vida volved; que hoy os hace estrechar los abrazos, porque amistades, y vida estrechéis. otro Ermitaño tenemos, y el puchero por poner. 1. Yo soy quien más obligado. está a Dios, de agradecer darme en vos tal compañía. Yo solamente quien en teneros a mi lado el dichoso vengo a ser. Parecen primeras vistas de entre marido, y mujer. No en vano el Cielo a los dos nos une. Quién duda que es la divina providencia, quien nos hace conocer: y puesto que retirados en este debierto, en quien no se siente el Sol morir, porque no se ve nacer, nos emos hallado, quiero daros cuenta de lo que me obliga a salir al monte. Pues junto de aquel laurel nace una fuente, que huyendo cristalina uierpe es, su apacible sitio llama a que le gocen. . . Tened, que un ciervo. Estrano prodigio! viene a la fuente a beber. Es la verdad: por más señas, que va esgrimiendo también dos montantes del metal con que mataron a Abel. Rará blancura! El pellico afrenta del ampo es. En su cabeza una Cruz forma de lirio, y clavel. Cielos, que Cruz será esta! Por la parte en que se ve, si no es Cruz del matrimonio, no sé que Cruz pueda ser. La senal azul, y roja, que en el Ángel se vio, fue como la que trae el ciervo. Misterio notable es! Venid, que otro no menor, si me oís, os contaré, y yo prometo a los cielos, si me conceden el bien, de fundar la Religión, que en este sitio ha de ser el primer Convento nuestro. Dios nos dará su poder. Blanco, azul, y rojo, fueron las colores que noté en el Ángel, y en el ciervo; pues misterio han de tener. Pues vamos a discurrir en el misterio de Tres. . Y yo que he venido al monte a ser Martir de la sed: buscando voy por los ramos una cueva de Noe, adonde hacer penitencia, y ser santo hasta caer.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA A que a solas me has llamado con señas, y con arrojos, con tristezas en los ojos? Demás, que grande cuidado. Hermosa afrenta del padro, y del cielo, tú que haces en campos, y cielos paces; pues por ti dejan las riñas, aún las estrellas más niñas con las flores más rapaces; vengo un dolor que me inquieta a comunicar contigo, porque no hay mejor amigo que una dama, si es discreta: no es tu desdé quien me aprieta, ni el cautiverio en que estoy, ni el enfado que te doy siguiéndo te adonde vas; y pues no es estolo más, agora a lo demás voy. Huyendo de mi memoria, que a todas horas me vence, (como si pudiera huirla quien la trae consigo siempre) salí con el Sol al campo, y en las mensiones alegres de va prado, que mi esperanza le solicitó por verde, reclivé el cansado cuerpo, y ojala, ay de mí! no fuesen los los fatigados mis ojos, pues tanto corren por verte, que en lágrimas que desatan amargos sudores vierten. Al armonioso ruido de hojas, pájaros, y fuentes me dormí, a pesar de tantas ansias celosas, que quieren, con ser sueño, y con ser celos padecer muerte dos veces. Ya estaban mis pensamientos. usurpados úrilmente del sueño, que en ilusiones lo que me roba me vuelve. Parecióme que venía de las esferas celestes un varón, y que a mi lado me deslumbraba; de suerte, que le admirara por Sol si el traje no le desmiente. Sobre una túnica blanca, que en desaliños le prende, y solo enterrarle vivo de ser mortaja le absuelve. Una cruzada señal de azul, y rojo guarnece, tan blanca, que porque goza los privilegios de nieve, se la plateó en las cumbres el erizado Diciembre, aunque de aspecto severo, no me dio temor el verle; pues con mesura en los ojos, y palidez en la frente, unio en mécelas primorosas. lo venerable, y lo alegre. Este, pues, varón dichoso; con muda voz elocuente, mostrándome con la mano el vecino mar de enfrente, me dijos arrójate al agua Acen, si salvarte quieres; y que yo entonces soñando, fui con presteza obediente a arrojarme a los cristales, y tu allíte me apareces, ya sumergida en las ondas: donde los dos igualmente corrimos fortuna, pues, empezando a embravecerse el marnos arrojó al Cielo; y las olas impacientes nos volvían al abismo, si aquel varón no nos tiene con su mano; que a la orilla. nos sacó libres, y alegres. Quise hincada la rodilla, talfavor agradecerle, cuando despierto, y turbado, no persuadido a que suese, entre aprensiones, y dudas, sueño lo que me sucede. Buscarle quiero, y la vista tiendo al campo; pero halleme, a quien pensarás. a Alí, un esclavo confidente, que sabiendo mi desgracia, con fingido disfraz viene a decir, que una galera de amigos, y de parientes, en esa playa vecina, ocasión espera urgente de libertarnos a todos; pues vestidos de Franceses. están, porque Clodoveo, no lo note, y lo remedie. Quien duda, discreta Rosa, que nuestro Profeta quiere darnos libertad a entrambos, si es que a lo soñado atiendes. Y quien dudará también, que el Varón que he visto fuese. Y pues que nuestra fortuna nos da la ocasión presente, en la caza de esta tarde, que Clodoveo previene, prevente para la fuga, y de camino prevente a considerar las ansias, y las penas que me debes, no para que ansias, y penas me alivies, ni me remedies, sino porque tu memoria, cuando la deuda te acuerde, a fuer de pena te aflija, que en la desdicha más fuerte nadie se duele del mal, que no sabe lo que duele. A la extrañeza del caso admirarme, y responderte me embarazan. Quién? . Leonor, y Clodoveo, que vienen. Rosa. . Hacen. Señor. . Señora. Qué me mandas? Qué me quieres? En tu busca. En busca tuya; más ay que mis celos mienten. Más mienten mis diligencias: vengo, porque quiero verte en un Caballo, informado, que no hay Alarbe ginere que más osado le ajuste, ni más diestro le maneje. Señor, a un humilde esclavo tan señaladas mercedes? Yo si que puedo decir, que generoso, y valiente, por el trato, y por las armas me has cautivado dos veces. Ha tirano! y quién pudiera: más disimular conviene. No hay que excusarte. A mi lado, bella Resa, has de andar siempre, Gracias le doy a mi estrella, de que noble quiso hacerme; porque a fuer de noble sepa tanta honra agradecerte, y aunque la obediencia sea interés del que obedece, no me toca más de hacer lo que mandares; pues siempre te debo toda obediencia, por quien soy, y por quien eres. Ya hermosa Madama, cuanto a la guerra es conveniente está prevenido, solo falta, que tu gusto ordene. Pues por mi salgamos luego, que voy alegre dos veces, por el cortejo la una, la otra por ver a Félix, que en una gruta del monten vive Santo, y penitente. Sola esa ocasión me lleva gustosa a mí; y si pudiere apartarme de la caza, tendré la dicha de verle. Ay mujer! si no nacieras . de Religión diferente. Hay celos! que como sombras esta ciega quien os tiene. . Ay dudas de unos deseos, . que no son lo que parecen! Religión, celos, y dudas hoy se adquieren, a hoy se pierde, puesto que hoy salgo de esclavo; Oh fortuna! si pudiese con el clavo que me quito sijar tu rueda a los ejes. , . , e I. Divino Félix, qué habitas esta fragosa man sión. 2. Sol del desierto, que das oculto más resplandor. 1. Felix. . 2. Felix. Quién me llama? 1. Sal a mi acento. 2. Vena mi voz. 1. Que el cielo quiete. 2. Que te manda Dios. 1. Hacer un retrato. 2. Divino pintor. 1. De Cristo en la Cruz. 2. De su gran pasión. Paraninfos soberanos, a cuyo dulce rumor, vergonzosa mi humildad se embaraza de atención. Ya de mi oculto retiro salgo a lo que manda Dios, aunque yo me hallo incapaz de tan excesivo honor. 1. Para esto te elige Cristo, 2. Su voluntad lo mandó. 1. Colores, lienzo, y pinceles te dará mi prevención. 2. Al fervor te llamará la armonía de mi voz. 1. Yo con el retrato intento dos almas ganarle a Dios. 2. Y yo animándote juzgo añadir otro blasón. Pues ya supremo Monarca; pues ya divino Señor, pues de vuestro gusto es esta la resolución; a la putura me apresto; y porque no yerre hoy, cuando yo tire las líneas, poned los aciertos vos. 1. Aqueste tronco te sirva de frondoso vastidor. Sea ansí, mas no quisiera pintarle ahí. 1. Porque no, si esa ya enseñado a verse en árbol el Redemptor. Porque si le pinto en tronco le será a Cristo dolor, que a vista de sus heridas haya un duro corazón. 1. Toma el lienzo. En el daré un bosquejo a la pasión, aunque me pesa de dar a tal delito color. 2. Pinta en el lienzo a Jesús, y a los hombres la pintura saque lágrimas que el lienzo no siempre llantos enjuga. O divino leño, en quien se nos puso el mejor Sol, a los unos para alivio, a lor otros para horror. O si fuera de tu peso adlante dichoso yo: y si de llevarte acuestas, logrado hubiera el sudor, porque todo el cuerpo llore, dando a los ojos valdón; pues pudiendo como mil, lloran solo como dos, Con encarnación bien puedes darle al rostro perfección. No quisiera parecerme a la ceguedad, y error de los bárbaros infieles. 2. Esos le niegan ser Dios, y al valdonarle en el rostro le dan con la encarnación. . 2. De la bárbara diadema, esas penetrantes puntas, como,. Dios mío, son torpes, si dejar de ser agudas? Espesa copia de juncos, bárbaros, si tudos no, pues a la Sabiduria penetrar supo el cambrón. 1. Con lágrimas vas mezclando de la Corona el color. Por ver que está en la cabeza siempre la recordación; y así mi llanto está siempre en la memoria de Dios. 2. Un ciego os rompió el costa Idcon el Ángeles bellos. (do, y por la breve rotura os conoció, porque siempre en rompiendo el Sol alumbra. En todos los instrumentos de la sagrada Pasión, solo a la lanza cruel llaman, y a los otros no. 1. La causa hallarás en Juan. Su Evangélica lección, dice, que salió agua, y sangre, y el agua siempre sirvió de restañar sangre; luego vendrá a ser cruel con Dios, quien por el hombre le quite de padecer la ocasión. Poblando el viento de quejas a Felix buscando voy por el monte, que no siempre se vive en la población. Dentro allá de mis sentidos me asige una confusión, que ni sé bien si es respeto, o averiguo si es amor. 1. Presto lo sabrás mujer, que yo de tu guarda soy el Ángel, y por tu bien he buscado esta ocasión. Ya está el retrato acabado, soberano Embajador. 2. La culpa es oscura noche, y con él Sol que dibujas dos almas, de la tiniebla recordarán de su culpa. Mas que norte armonioso me llama a que bea yo. 1. Está ya acabado? . Sí. A quién voy buscando? , . A Dios. Pero hay de mí! qué voz, que a Dios voy huscando, dice; pero si no es ilusión, con una pintura Felij divertido está, ha dolor! Abrasadme dueño mío en llamas el corazón, y aún el amor que tenéis no os pago con este amor. No sé que siento de oírle, si son celos, celos son, que este modo de inquietar no le tiene otro dolor; examinará mi pena. Quién es quién intenta? Yo soy quien intenta, más cielos! soy dije; mas miento, no soy que ya he muerto de haber visto esa pintura, ese horror, con no sé que miedo oculto, pintura, tu vista asombra, que produces mucha sombra, aunque tienes poco bulto. Un tronco admires por culto quién eres, que abrasas hyerto! El Sol de Justicia, muerto pintado, que te da espanto? Me admira que alumbre tanto si está de sombras cubierto. No huyas Rosa su fineza, que este es tu amante constante. Bien parece que es mi amante en que afligiéndome empieza; mas como en tanta pobreza tener amor grande pudo? Tanto es su amor, no lo dudo, que el mismo amor no es mayor. Dices bien, quien sino amor, pudiera matar desnudo? Llora con dolor constante, y verás como te alaga. Y de lágrimas se paga? sin duda que es buen amante: y me querra? Es muy galante su deseo, y su afición. En el pecho, qué pasión! una herida me previene; verdades dirá quien tiene la boca en el corazón. Aunque le ves muerto aquí resucitó con valor. Y dé qué murió? . De amor. Y por quién murió? Por ti. Querrá ser mi esposo? . Sí. Hay en los dos igualdad? No, que es Dios su Majestad, y tiene Deidad, que estimo. Pues su igual soy, que tu primo me ha dicho que soy Deidad. Los requiebros amorosos en amantes lisonjeros, se creen como verdaderos, aunque son tan mentirosos. Luego mis ojos hermosos no son con su hechizo extraño, Dioses del bien, y del daño? Solo es Dios el de la Cruz. Calla, mal haya la Cruz que alumbra un gustoso engaño: Mas dime, me querrás dar esa pintura? . Si haré, si la recibes con Fe. Qué es Fe? Creer sin mirar. Y a verte podré tornar a este monte? Entre sus ramos, Juan de Mata, y yo habitamos. Quién es ese? Un compañero. Es tu amigo? . Y verdadero. Vamos a verle. . No vamos; pues aunque mi fe confía, que Dios nos puede valer, es una hermosa mujer peligrosa compañía. Luego ya la bizatría en mí tu lengua concede. No es justo que se te vede. Pues respóndeme a una cosa: Ser Cristiana, y ser hermosa puede una mujer? Bien puede, que el Autor de la criatura belleza la dio, que alaba, por ver si el hombre estimaba la gracia, y no la hermosura. Pero es cosa muy segura, que caben en la mujer de más bello parecer, perfecciones sin pecar. Ello muy mal han de estar, dado que puedan caber; pues si yo. . Rosa, con Cristo acompañada te dejo, pídele a Cristo consejo. Espera, mal me resisto, Qué me quieres? Que allí he visto a Hacen, que me anda a buscar, y en el monte le he de hallar, y me persigue su amor. Si Cristo es tu defensor, nadie te podrá agraviar. . Rosa, Rosa. Hacia allí está: Valedme retrato vos, y pues dicen que sois Dios, aquí se conocerá. Su bendita caridad den a este pobre Ermitaño. Por acá otra vez extraño, que es de otro Ermitano infiero: quien da voces? Un cordero soy del Divino rebaño. Adónde justo Varón, vais por aquesta campiña? Ay Dios! qué viene la niña en traje de tentación. Qué hacéis aquí? Penitencia. Y adónde camináis hoy? Hago ejercios, que estoy opilado de conciencia. Él es sencillo. . Al mirar su cara, me hago unas natas. Eres Juan de Mata? Curra; no hayan miedo que se escurra, que se ha enredado en las matas: Juan de Mata soy; bien miento, y de un lugar apartado vengo agora más cargado que borrico de Convento. Limosnas recojo en cestas, y acuestas, o al hombro va, porque a mi no se me da, más en el hombro que acuestas. En el monte me perdí. Y qué buscáis en rigor? El camino. No es mejor que andéis perdida por mí? Buscándome un Moro viene, que en la caza me perdió. Perro tenemos; pues no se mate, que caza tiene, . si enseñarla determino el camino, pierdo fama. Qué decís? Que no me llama Dios por aquese camino. Guiadme justo Varón, al castillo, que soy Mora cautiva. Pues por agora digo que no hay redención. Hay camino en los collados? Ven a mis brazos mujer. Qué intentas? Quisiera hacer un camino, y dos mandados. Por quitarte de embarazo, yo me voy, guárdete Alá Oye, llevese hacia allá. Qué me das? Aqueste abrazo. Qué haces necio? Aunque se emperra, vive Cristo que es gallarda. Felije Felix. Al la aguarda al ladrido de la perra. Iro, Quién llama? . Tu compañe. a quien llamas Santo, y justo. El diablo te pague el susto; mas que muelen al Mortero. No a Juan disfames tan presto, que este loco que aquí viste, es un loco que le asiste. Yo soy simple, y el compuesto Y tu necio, temerario, como hacías tal error. Ay que me abraso, señor, quiten aquese incensario. En la tentación que niega, como cayó inadvertido? Aún no habíamos caído, que sobre eso era la brega. Ya yo sé su falso trato, contra él la espada esgrimió; como el demonio le hirió? Cogiéndome la flaqueza. La Mora tentará a un risco, que rezando estaba yo. Qué dice, ella le tentó? Por señas de este pellizco. Qué verdad nunca ha de hablar Si Padre, que la mujer, como no pudo comer, no hizo más que pellizcar. Porque en una carza agora desnudo a echarse no fue? Padre, la zarza no hallé, y me estregaba en la Mora. Vete Rosa. . No me ire sin saber del que en la Cruz está clavado; tu luz me ha de alumbrar de su Fe. Pues ven, que por el retrato luego volvere aquí. Cristiana quieres ser? . Sí. A mí me espera un buen rato El puede contrito orar, mientras yo la carequizo. Padre, si ha de haber bautizo dejémela desnudar. Adónde ingrata, fugitiva mía, toparé el Occidente de tu día; pues quedan en la playa mis parientes, y amigos, a que vaya: esperando el empleo, de cautivar también a Clodoveo; con Madama su prima; pero donde buscando a Rosa, que de mí se esconde, he llegado, qué es esto? que solitario valle, y que funesto, adonde el Sol, que es padre de sí mismo, nace bostezo, y muere parasismo. Sin duda de aqui nace, de aquí empieza la mácilenta faz de la pereza, cuyo dechado toman con angustía las negras horas de la noche mustia. el corazón me cubren, y el camino funesto, aquí un cipres, y allí un espino; que al trasmontar del Sol el triste coche, son mágicos blandones de la noche. Este pelado risco, a brutas ondas es freno arenisco: el río está en la orilla recostado, el viento sordo, el pájaro callado; medroso gime, y vuela con descanso: aquí le sirve este arroyuelo manso a este sauce de espejo no prolijo, que es siemprefugitivo, y siempre sijo. Sed me ha dado el cansancio del camino, al agua el labio inclino, que blanda entre el arena se desata. Pero que veol entre la inquieta plata, que es espejo del tronco donde se afeita, por quedar más bronco, clavado de los pies, y de las manos, está el Dios de estos bárbaros Cristianos. Sin duda si el discurso bien se empeña, que guarda el tronco lo que el agua enseña: y bien lo he discurrido, que sebero semblante, y que oprimido me tiene el corazón, que a mi despecho tiende las alas por huir del pecho. Cobarde corazón; pues que te altera, es más que una ilusión? beber quisiera; más miedo tengo al agua, que me inquieta: que pronósticas corazón profeta? cierro los ojos, porque el agua ofusca. Ciega tu fe ha de ser, quien a Dios buscó en el agua le topa. Barbarismo: en el agua le topa? Del Bautismo. Viéndome está sin duda quien me exorta a que el agua no beba; mas no importa, que Cristo está en el agua, si mi pecho que ardientes iras fragua, aún la sangre que vierte, como el agua bebiera de esta suerte. Soberano Señor, ya llegó el día que vuestra luz me seanorte, y guía; pues hoy Felix, y yo, con gustos tantos, los estaturos ordenamos santos; de aquesta Religión, que auxilios vuestros nos hacen fundadores, y maestros. Qué es esto Cielos! el cristal, o brasa del agua que he bevido, que me abrasa del corazón el centro, como que quiere entrarse más adentro: mas aunque siento esta mortal herida, a Rosa buscare, prenda perdida: y pues mi voz no llega a sus orejas, ablandaré los árboles con quejas. J. O llegue el diaya tan deseado, en que pueda surcando el mar salado, sacar del cautiverio, y de las penas los míseros esclavos, que en cadenas gimen su esclavitud, y su desorden, el primer estatuto de mi orden, este ha de ser; pero si no me engaño, un cautivo estoy viendo, lance extraño! pues cuando pienso en redimir Cautivos, sus penas con motivos, a mis ojos me están representando. Divino dueño, pues te voy buscando, mi libertad rescata, que perdida mi alma corre riesgo en esta vida; y aunque no verte lloro, la feno perderé con que te adoro, Hay caso más raro, conmigo habla, y tan claro, que estás voces serían las que allá los cautivos me decían. Este es el mismo que me habló en el sueño? más porque de buscar mi bien desisto? dime varón, has visto acaso una hermosura mi pecho penetrar, y esta espesura? pero no me lo digas, que ya veo la que amante deseo venirá aqueste sitio. Quien dijera, que en aquella pena fuera por un amor humano, y no divino, vuelvo pues, al camino del albergue de Felijemas que he visto! pendiente de una rama un Santo Cristo; y clavado me advierte, que en mí fue vida, lo que en él fue muerte. Venid Señor, que hallaros en tal paso, causa mayor encierra, no es acaso. Por el retrato vuelvo, pues ya creo, que hacia el bosque ha salido Clodoveo; y hay tanto riesgo en él; pero que miro! todo mi aliento es ya, solo suspiro. No vengo ingrata mía, aunque me dejas, a repetir las ordinarias quejas, (disimular importa) Clodoveo, con deseo de verte, o con deseo de que en el monte no te pierdas, manda te lleve a la marina, donde anda a caza entre lo espeso, y lo fragoso. No enseñarle el retrato es ya forzoso; . ya de seguirte trato: hay divino retrato, a quien siempre mi amor querer resuelve, yo volveré por ti, tu por mi vuelve. Una nave me aguarda, donde creo . robar hoy a Madama, y Clodoveo. . Como anda Clodoneo a caza en aquella cuesta, dos criados a la cesta vienen echando el ojeo. La longaniza, y chorizo me ha de quitar su fatiga. 1. Déjale alejar. Maldiga Dios el alma que te hizo. 2. En saliendo de la senda daremos sobre el donado. Más que sin ser corcobado, que me quitan la merienda. Si me subo a las cabrillas, aún allí he de estar temblando. 2. El rastro que va dejando, huele a las mil marabillas. Yo pienso que sobre apuesta me da desdichas mi astro. 1. Siempre emos de irhacia el rastro Pues cuidado con la cesta. 2. Mas que bravos bodigones que llevará la traidora. 1. Envistele que ya es hora. Qué es envestir picarones; que me roban. 2. Es en valde, aunque de voces no ceses. Dejadme sastres monteses. Hola, qué es esto? dejalde. Con un santo tal insulto. Santo vos? No lo ve ya. 1. Pues como tan gordo está? Es que soy santo de bulto. No hay en aqueste horizonte donde mi fama no vuele. 1. Que no es santo, ni lo huele 2. Será Santo de somonte; si le robas te eternizas las longanizas que traí. Quedo, señores, qué hay más días que songañizas. Idos pues. . Vuestra licencia agradezco, y irme puedo; mas sabe Dios si de miedo he hecho ya la diligencia. Adónde Rosa estara? dejadme vanos temores. Ha del monte cazadores? Quién da voces? Quién te da nuevas que Rosa, y Hacen, se huyen en una galera, que ya surca el mar ligera. Bien haya tu voz amen, Pero el mal es más atroz, que se llevan, o hado esquivo! a Clodoveo cautivo. Mal haya agora tu voz. Mira Leonor desde aquí volar, y nadar la nave, medio pez, y medio ave. Ya la descubro, ay de mí! pájaro errante de aveto, que por Cristalmos rumbos, con embreados cuchillos cortas paramos cerúleos: o mal hubiese la isla, adonde naciste junco, porque de secas arenas sacudió el áspero yugo. Y ya que naciste, o pesa la hoz villana, que alpunto no te graduó de hoguera, y desposeyó de humo. Naciera Profeta el agua del río que te produjo, si antes que noble aveto, re crece inútil sauco. O permita la fortuna, que en el templo de Neptuno azadón sea la quilla que te abra su sepulcro. Scate mortaja el leño, y quien te llore un diluvio, y a los irritados vientos cubran las nubes de luto; no encienda luces el cielo, y en el funeral confuso, apague el viento las velas azotadas de su impulso; pero ya, ay de mi infélice! la galera no descubro: que poco mi vista corre, aún no alcanzo a ver el bulto, que con la humedad del llanto, mis cansados ojos tullo: más qué digo? mi dolor en solo quejas ocupo: Ea valientes soldados, prevenid la armada al punto) que yo capitaneando. vuestros osados orguilos, los he de seguir, si huyeran al postrer clima del mundo. Ea corazón amante, ahora es tiempo oportuno de no temer de las ondas los rizados infortunios. Que quien está tanto tiempo enienada al llanto suyo, penalidades de agua, no la cogerán de susto. F. 1. Después de escritos los votos que han de profesar los hijos, que de nuestra Religión buscaren el grande asilo, el principal instituro sea redimir cautivos. Redimir cautivos? . . Sí. Marta mi madre me dijo, que el tiempo que me tenía en el albergue nativo, se le apareció la Virgen estando otando, y la dijo, que había de dar al mundo un Redempror de Cautivos; pues quien duda que me quiere Dios, para que sea ministro de su gran misericordia, y de cadenas, y grillos saque los tristes esclavos, cuyos lamentables gritos, en la prisiondan las voces; pero el eco en mis oídos. Cuantos cautivos aurá, que a las cadenas rendidos, por gozar la libertad, dejen la senda de Cristo? Pongo el ejemplo en un árbol, el cual desde su principio crece encaminado al Cielo, sin torcer a otro camino. Pero si de algún estorbo se llega a ver oprimido, hace vicio hacia otra parte, tomando por buen arbitrio quebrarse, o torcer la senda, antes que verse cautivo. Dígalo el mar enojado, que con prisiones de vidrio, cautivas ondas esgrime, contra su coto preciso; pues si el cautiverio siente, quien aún no tiene sentido; que podrá hacer quien no tiene mayor bien que el albedrío? Que es ver a un triste gilguero preso en su breve retiro, con mascara de armonía, disimular sus gemidos. Y que es ver contra los hierros castigar el dulce pico, como quien dice, porti mi libertad he perdido. Mal haya gracia que sirve a su dueño de peligro; y habilitándose al vuelo, dan las alas breves giros, que su desesperación fe las vistió de pagizo: ya por la región del viento otros pajaros amigos ve volar, y ya los clama, señas los hace con silvos, ansias los miente con tornos, quejas los da con suspiros: pues si esto hace quien conoce solo por un ciego instinto; que podrá hacer quien no tiene mayor bien que su albedrío? Pues primero que llevemos las reglas que se han escrito, a que Inocencio Tercero nos la aprueve benigno, que nombre a la Religión emos de dar? Ya le digo. Santísima Trinidad se ha de llamar. El motivo por si el Papa le pregunta cuál será del apellido? J. Este ha de ser aquel Ángel que dije venía vestido de una túnica tan blanca, que aljófarado granizo el Alba lloro sobre ella, y pudo su candor limpio en las escuelas del ampo, disciplinar el armiño. Cuya blancura igualada al cierbo que los dos vimos también con la insignia azul, y toja, cuyos distintos colores nos sinbolizan, al Padre, Espíritu, y Hijo. El color blanco es un símil del Padre, que es un principio sin principio de otra cosa, y este color es lo mismo, en ser un primer color de otro ninguno permisto: el azul nos representa a la persona de Cristo, cuando en el diluvio inorme de tanto fiero castigo, su candidísimo cuerpo, se admiro cardeno lirio. El color rojo, que es al fuego tan parecido; representa la persona de el Espíritu divino; o ya porque amor es fuego, y el de amor ha procedido; o porque de fuego en lenguas a los Apostoles vino. Luego a lo blanco, a lo azul, y a lo royo, sinvolizo con propiedad a los tres, al Padre, Espíritu, y Hijo. Mas que estruendo. Que tumor. Armonioso. Divino. Vistiendo el aire de luces. ̱ . Poblando el viento de riscos. Baja a nosotros. Se acerca a aqueste dichoso sitio. Vestido de blanco un Ángel. 1. A los lados dos cautivos. Cómo me habéis dicho siempre; 1. Como ya otra vez he visto. Oigamos lo que nos dice. J. Ya pongo atento el oído. Anacoretas felices, los dos que habéis conseguido muchos siglos de ventura, por solo dejar un siglo. Ida Roma, que allá el cielo os ha de ser tan propicio, que después de confirmaros los estatutos divinos, dirá Inocencio Tercero, iuspirado del auxilio de Dios, que los dos seréis de la Cristiandad alivio, de los esclavos consuelo; y para blasón antiguo proseguirá en el trofeo. En hic estordo approbatus, non a sanctis fabrica tus, sedá solo summo Deo. s. Gracias os damos Señor por tan altos beneficios. A Dios se cante la gloria por los siglos de los siglos. Vamos a Roma. . 1. Vamos. Adonde van Padres míos l. A Roma vamos a que los estaturos que sigo, su Santidad nos aprueve. Querrán llevarme consigo? Dígame hermano, sabrá, aunque se exponga al peligro, ir a redimir esclavos. Durmiendo yo los redimo. Cómo durmiendo? Oiga Padre, verá que soy un bendito. Yo navego muchas veces por el mar de blanco, y tinto, encuentro con vinos Moros, si hay algunos sin bautismo: y en el Argel de los brindís, agarro algunos cautivos. Yo entonces, lo que hago es, roncar para redimillos; porque hasta después del sueño. no hay redención para el vino, Su inocencia le disculpa. Sabrá si se ve cautivo morirpor la Fede Dios? Máteme Dios, que me hizo. Demás que en el resitorio entran los santos novicios a matar el hambre y yo sabré ofrecerme al martirio, Sabe para ser de Misa? Algunas veces he ido por ordenes; pero darme las calabazas con vino. Dios le conserve en su gracia, que yo con ella confío, que nos ha de hacer el Cielo Redemprores de Cautinos,

JORNADA TERCERA

TERCERA JORNADA d . A Fray Felix de Valóis, en ciervo frígido; Cielos! letra es de Fray Juan de Mata, beso mil veces el pliego. No nos tenía la carta poca costa de deseos. Logre el alma sus avisos. Felice día. Yo leo. En el Nombre de la Santisima Trinidad. Hbiendo rescatado trecientos cautivos, en que me ocupa el celo Católico de nue- stra Religión; dieron en las Cos tas de Argel Leonor, y Clodo- veo cautivos por Hacen, y as- rucias de confidentes piratas; a mí me detiene el empeño de tres mil pesos de los rescatados cautivos. Importa al servicio de Dios, que vuesa Paternidad se embarque luego con el dine- ro que tenga la Redenció, pa- ra que yo, y su sangre logremos el rescate por medio de su perso na, a quien guarde el Cielo. Ar- gel, y Mayo zo, del año de nues tro Redempror raro. Gracias os damos Señor de que tengáis vuestro siervo en las bárbaras fronteras, donde con divino aliento segundo Moises ha ido a rescataros el pueblo: las gracias os doy, por tantos favores como habéis hecho a mi Religión sagrada, confirmada de Inocencio Tercero, con tantas honras de instituro, y privilegios, que desde que tuvo Roma al Pontifice primero, no se ha dado mayor día al Palacio de San Pedro. Pues celebrando la Misa su Santidad, cuando el Verbo, por echar de su poder en cándida oblea el sello, se reduce a forma breve, sin dejar de ser inmenso, se vio que en trono de luces la azul esfera rompieron un Ángel, y dos cautivos, esmaltados sus pertrechos con la Cruz de lirio, y nácar, que es la que ilustra los nuestros. Dio que admirar el prodigio, por ser el mismo suceso el que tuvo mi gran Padre Fray Juan de Mata; misterio, que en dos cautivos, y un Ángel forma Trinidad: y es cierto, que de la Trinidad somos los únicos herederos. Díganlo tantos cautivos como a los Cristianos Reinos este Redentor segundo los saca de cautiverio. Oh Católico caudillo! vivas en el mundo eterno, para labrarlos esclavos, que oprimidos con los hierros en la pena, o en la Fe, se dudan vivos, o muertos. O Mata la más fecunda, que a beneficios del Cielo, has de dar dichoso fruto en los campos Sarincenos. El Cielo te de paciencia, para que al golpe del riesgo puedas labrar tu corona del oro del sufrimiento. Presto me tendrás en Tunez, que en alas de mi deseo, voy a pagarte en finezas parte de lo que te debo. Fray Roberto? Que nos manda nuestro Padre? . Qué dinero hay para la Redención? Yo tengo treinta mil pesos. Dos tengo yo en la cocina; pero no son de provecho. Todo el dínero se junte, porque espero en Dios, que presto emos de ser Ciudadanos de los Salones Imperios. Nuestra Religión nos tiene por Redemprores, y espero que he de empezar el rescata por Leonor, y Clodoveo. Felicemente el viaje se dispondrá, pues tenemos la embarcación a la vista. Digo; y va allá . Mortero? Hermano, en negocios graves ni va, ni viene. Mi intento es, que fray Mortero vaya. Yo Padre, ni voy, ni vengo; y más en negocios graves. Eso dice, bese el suelo. Los hijos de la obediencia, responden obedeciendo: porque no quiere ir a Tunez. Porque dicen que es un Reino, que si un Cristiano se muere de hambre, y anda pidiendo, no halla quien le de un bocado con andar siempre entre perros. Que no falta Dios a nadie. Es la verdad Padre nuestro; más después de Dios la olla. Qué sencillo. Y no de cuerpo. Hable con modestia hermano. Vamos Padre Fray Roberto, y junte los Religiosos, porque en agradecimiento demos al cielo las gracias del bien que nos hace el cielo, pidiendo a Dios que nos guarde a un varón, que dando ejemplo liciones de Cristo aprende, y viendo que a su Maestro toca el redimir las almas, el va a rescatar los cuerpos. Yo Padre no voy al Coro. Porque her mano? Porque tengo que dar limosna a los pobres. Tambié Dios se sirve de eso, que la caridad le agrada. Sentir es de San Mateo. Sabe lo que es caridad? Si Padre, pan, vino, y queso. Den por Dios sin más rodeo, a este pobre que cegó, una limosna, y si no, se vean como me veo. La herida la traigo tierna, bendito Dios, y alabado, que si hay quien me dé un bocado, es un perro en una pierna, Embien con mano franca al soldado alguna cosa, que tiene un ojo en Torrosa, y una mano en Salamanca. Hoy ha venido gran tropa, aquí me pongo el primero, Deo gracias, Padre Mortero. Ea hijos, a la sopa, el gorrón es puntual. Grande sopista ha de ser. En materias de comer no sabe hacer un corral: saco del pan los retazos. A mí. . Al ciego. Al Capitán. Eso, en oliéndome el pan se mueren por mis pedazos. Los zoquetes se le alaben, que saben que es bendición. Hermano, en mi Religión hasta los zoquetes saben. El caldo muy claro está. Pues eso le da fatiga. Nadie sorba, sin que diga a sus tripas, agua va. Que me abraso. Padre mío. Qué dice el señor valiente? Denos de comer caliente, y el vino más que esté frío: Apártese allá el gorrón. Que le han hecho las sotanas? Mas que les quito las ganas de comer, de un soperon. Voto a Dios, que a pelear iré con elmundo entero, y solo de Fray Mortero me he dejado sopear; y he muerto yo a cuchilladas más hombres que un mal Dotor. Quiere usté hacernos favor de hacer al caldo tajadas. Todos los platos van llenos, menos el de este valiente. Pues si me tiene presente Padre, como me echa menos? El poraje, aunque le alabo, que está contra ley presumo. Por qué? Tiene punta de humo, y fuera mejor de clavo. Sobre ser la sopa tosca tiene moscas. Pues menguado, cuanto se hubiera tardado si no viniera con mosca. Ea, beban de regalo, porque viene el vino lindo. A salud del bodrío brindo, por señas que está muy malo. Mortero, Dios le consuele, que nos da un vino del cielo. Miente que no es si de un sue- Del suelo? (lo. Sí, no lo huele. Que viene aguado imagino. . Este mes sin dilación Esa es gran bellaqueria, que Dios sobre cosa mía no llueve. . Si no en su vino. Ea. acaben de brindar. Ya Padre no tiene gota. Empine, y mame la bota. Eso es dárnos la a mamar. Pues ya bien se pueden ir. No hay más que dar? Es quimera, que han pedido de manera ya, que no hay más que pedir, Padre, no hay algo fiambre? Pues ya no ha comido? es flor: . Pues que pesar puede haber Estudie para Dotor, si quiere matar el hambre; bien se puede irhermano. El soldado da en ser crudo. Mas que sin comer menudo que venimos a las manos. Ya me canso de sufrillos. Qué es aquesto? Que ha de ser, acabaron de comer, y estaban en los palillos. Que consienta en un desierto que un pobre levante el palo. Padre el caldo de regalo hará levantar a un muerto. Salir nos hace a los dos: vaya, y sea más modesto. Ya obedezco. Vuelva presto que le he menester. A Dios. Presumo Padre Robertó que es presto la embarcación. saldrán las naves del puerto. Todo se ha de disponer como lo tengo ordenado. Yo no tengo más cuidado. padre que el de obedecer. Como no sean contrarios. los vientos se dispondrá bien él viaje, que está limpio el mar de los cosarios: mas no hay que tener recelo, de que el mar nos de combate, que navios del rescate, corren por cuenta del cielo. de tormenta, o de pirata, que en viendo al Redempror Mata no se convierta en placer. De Dios, sin tener igual, es en redimir traslado, y va poniendo en cuidado, cual sea el original. No cruza nave el cristal rescatada del rigor, sin Mata, o sin su favor; y es porque el cielo ha querido poner en un redimido las veces de Redentor. Bien merece su piedad de redimir el blasón; pues con su propia prisión compra ajena libertad. Ya de la cautividad el rigor llega a sentir; de donde vengo a advertir, que hasta el humano ser se alcanza con padecer la gloria de redimir. En tres mil pesos me dijo, que empeñado se quedó, y de no dárselos yo es de lo que más me aflijo; en vano el dolor corrijo, si de embarcarme no acabo, el sufrimiento le alabo; pues padeciendo destierros, porquitar al hombre hierros, vive en Tunez como esclavo. Como el aireno dé incierto con las naves al través, en la embarcación de un mes se ve de Tunez el Puerto. Confió en Dios Er. Roberto, que nos tendrá de su mano, y dispondrá soberano, que el mar no salga de madre. Benedicite mi Padre. Quién le ha detenido, Hermano . Digo Padre Como yo me hede embarcar, con dos Morillos he estado; del mar les he preguntado, y es como hablar de la mar. Yo no les puedo sacar palabra de la matina, hanme causado movina, y me vengo sin oíllos. Son de Tunez los Morillos? No Padre, de la cozina. Ya sabe como mañana celebra la Cristiandad la feliz Natividad de María Soberana. Se que es limpia esa Serrana, que aunque el dragón infernal en la masa universal sembró tizoncillo un día, es de advertir, que María fue harina de otro costal. Solo no sé con que fines nuestro Padre me ha llamado. Solo a encargarle el cuidado de tocará los Maitines, que cuando los Serafines cantan Himnos sin cesar a María, si embarcar se quiere con eficacía, pida a este mar de la Gracia, el buen suceso del mar. Mucho ha de ser, si a las docen me coge el relos despierto. Con él queda Fray Roberto, no siempre del sueño goce; y pues el cargo conoce, sepa que ha de cuidar de ello, sin dar al descanso el cuello. Alabe a Dios, y a su Madre una noche. qué voy a dormir sobre ello. Aquí nos emos de echar, si al sueño he de resistir. . Mire que no ha de dormir. Yo solo vengo a roncar. Al sueño suelen llamar parentesís de la vida: y el hombre que se convida al descanso, y al olvido, todo el tiempo que ha dormido, es de sí mismo homicida. Padre, no se esté cansando, ni el reloj esté temiendo, porque ronco yo durmiendo, mucho más que otros velando. Mire que no sabe cuando le ha de coger el sin cierto; y el que no vive despierto, es vasallo de la muerte. Padre mío, de esa suerte yo ronco después de muerto. No duerma, tenga cuidado. Dos libras pienso dormir. Dos libras? . Esto es decir, que tengo el sueño pesado. Despierte, que es descuidado. Las pulgas me dan lanzadas, sin duda como almendradas. qué hace en tan fuerte empeño? He revido con el sueño, y le doy de cabezadas. El sueño lucha conmigo, en mí no hay sentido fiel; o qué batalla cruel da un doméstico enemigo, mas que descanso es castigo; abrir los ojos no acierto. Ay que el Padre fu. Roverto se ha dormido, a Dios Maitines. Viendo Felix mi asistencia, al Coro, tendrá entendido que he de tocar, el olvido fue divina providencia. 1. Pues estáis en la presencia del Alba del mejor día, con celestial armonía, a la luz de antorchas bellas, sobre facisto! de Estrellas, cantad Himnos a María. Regina Ángélica. Turris Davidica. Mater Pulchertima. Rosa Purisima. Hora pro nobis Antes que llame el metal con el acento sonoro, los Religiosos al Coro, oigo un canto celestial Pero en Trono de cristal, de Ángeles es la armonía, y una, y otra Gerarquía, porque María se hóspede, baja con ella, si puede bajar quien viene a María. Con singular marabilla, en Oceanos de plata, de nuestro gran Padre Mata, María ocupa la silla, toda Ángélica cuadrilla; hoy deja el azul dosel, los tronos tan de tropel bajan del Celeste Polo, que a Dios se dejaran solo a no estar en todos él. Él más hermoso lucero entre sus plantas se ofusca, y cada Planeta busca ser el que borre primero: todos pretenden el fuero de ser por pero otra vez los alados Serafines a entonar han vuelto, para acabar los Maitines empezados. Regina Ángélica, Levan te hermano del suelo, rompa del sueño los grillos. Jesús que de monacillos nos han venido del cielo: uno he de coger a vuelo, de más hermoso matiz. Soberana Emperatriz. Busca a Mata cuidadoso, que voy a hacerle dichoso, y a ti Felix muy feliz. En muda tiniebla fría se turba el Polo Español con el ausencia del Sol. Que no viese yo a María! No la vio, cuando subia en Trono cándido, y rojo de nubes. Ese es mi enojo, que no veo de este lado, y pienso que se me ha entrado alguna nube en el ojo. Padre, aquel que no despierta pisa en la muerte la raya, que muchas veces se ensaya, y pocas veces se acierta. Si yo no estuviera alerta fueran diligencias vanas. Luego el toco? Con mil ganas. Mayor castigo merece por negarlo, . Bien parece, que no han oído campañas. A Tunez, sin dilación, emos de embarcarnos luego, que ya di aviso en el pliego a Mata, con ocasión de hacer otra Redención. Pues yo voy a disponer todo lo que se ha de hacer, para habernos de embarcar. El Padre se ha de quedar. Solo voy a obedecer. Y yo, porque no me acechen el hambre, que es muy atroz, llevo que guisar arroz, cuando esté la mar en leche. Esperando están la Rosa vasallas flores, que saben dar púrpura que se vista, y esmeralda que se calce. Lloras Madama? . Señora, aunque el favor que me haces pudiera enjugar el llanto vertido a tantos pesares de cautivarme en la mar, por venir en los alcances de mi primo Clodoveo, que en un punto, en un instante nos dío a entender la fortuna lo que su inconstancia hace; pues nos trajo a ser cautivos de quien cautivamos antes. Y lo que siento, ay de mi! . disimulemos pesares: es el pensar, que mi primo a Rosa; aprisa cristales, que se quema el corazón. Deja el llanto, que me haces creer, que esos sentimientos de verte conmigo nacen. Sin duda que la Francesa . llora firme, como amante, por su Dios, y por su patría: si con ella declararme pudiera, que desde el día que Felix pintó la imagen del que llaman Cristo; pero Hacen presumo que sale; y es fuerza apelar al llanto; porque el dolor no me abrase. Esperando están la Rosa. Pues la música te ofende; dejadnos solos, no canten; retirad los instrumentos. Amor, pues me das desaires, dame también sufrimiento. Rosa, deja los pesares, que cuando intentas hajarla, mayor tu hermosura haces. Porque si la bella flor se cría al agua, y al aire, y entre penosos alientos, vienes a verter cristales: con el llanto, y los suspiros estás Rosa más fragrante; si agostar tu beldad quieres, hecha a tus fuentes la llave. No den más perlas tus ojos a tu boca; pues ya sabes, que adonde llega la perla, el nacar más fino nace. No disimules tu pena; y puesto que por amante tengo parte en el sentirla, tenga yo en saberla parte. Es de suerte mi dolor, Hacen, que para explicarse, no da lugar en el pecho. Esto digo por templarla, . que él alivio de mi pena, tiene influjos celestiales, que a ser Cristiana me mueven; digo, que es mi mal tan grande, que negándose al remedio, el corazón que se arde sabe sentir el efecto; pero la causa no sabe. De la ausencia de tu patria pueden nacer tus pesares. Mayor fuera el sentimiento de no vivir con mi padre, Hacen, si cuando te veo empeñado en ocultarme, no tuvieras los respetos que se deben a mi sangre. De un amigo a quien debí avisos para robarte, he sabido que te lloran difunta en el mar, y es fácil creerlo; pues la borrasca sucedió la misma tarde; y por eso no hacen más diligencias en buscarte. Mas causa tiene mi pena, que se siente, y no se sabe. Válgame Alá! si de indicios puede amor formar exame, . algunas veces con Rosa he visto a Mara, y es fácil que en mi agravio los dos vivan en conformes voluntades. Lo que el corazón no puede alcanzar, la industria alcance: Rosa, y a que tu accidente viene a ser tan incurable, que en callados sentimientos, aunque a la lengua se sale, es solo para sentirle, sin que puedas explicarle. Ese Redempror que está empeñado en el rescate, goza el título de sabio en toda ciencia, llamarle, detérmino, por si puede dar alivio a tus achaques; pues a la naturaleza suele corregirla el arte. A remedio de tu gusto mal puede el alma negarse. Ya el veneno de mi agravio ya creciendo por instantes. . Cielos! si me cura Mata . puedo Cristiana llamarme; pero no es aquel que miro! mi estrella feliz le trae. El cautivo Redentor pidelicencia de hablarte. Dile que entre: mejor es que se venga sin llamarle. Hacen generoso, hoy tuve aviso en una nave, como Fray Felix navega en tan próspero viaje, que según dice su carta, ya no es posible que tarde. Y porque para volvernos se disponga otro rescate, te aviso, porque nos vendas los cautivos de tu cárcel. Esto es buscar ocasión para que se logre el lance de hacer a Rosa Cristiana. Pues Redentor, mientras salen los esclavos que yo tengo, con Rosa puedes quedarte, por sí puedes con tu ciencia conocer su mal: un áspid . se me alimenta en el pecho. Hacen ilustre, quien hace lo que mandas nuncahierra: Soy tu esclavo. Alá te guarde. Presto volveré al jardín, y cubierto de aquel sauce hoy han de apurar mi ansias si sufre el alma desaires. Y por esa media luna, que adorna el azul turbante, que al incendio de mi enojo, y al rigor de mi coraje, han de quedar sepultados los dos, en ceniza, y sangre. Retírate allá Zoraida. Mira no nos oiga nadie. No es posible, llegar puedes a la orilla de este estanque. Mucho el agua te divierte. Felix dijo, que es la llave de tu Ley, y que con ella se busca a Cristo. Es constante, y en señal de que las aguas son las puertas principales, el llarmarse cristalinas del nombre Cristo lo traen, que es el Autor del misterio. Y dime, para limpiarme hay en el agua virtud? Con palabras. Quién las sabe? Quien con intención las dice de que las culpas se laben. Y eso, que pone en el alma? Imprime inmortal caracter! Y para limpiar la culpa, basta el agua? No es bastante. Y las palabras? . . Tampoco, si no se vierten cristales, y si los vierten los ojos, disponen, pero no valen. Válgame Alá soberano! acaba ya de explicarme misterios del agua, y Fe; r mas que lisonja del aire entre las flores se escucha! De una Rosa enamorado, rocío llora un clabel, que entre amantes siempre el agua es principio de la Fe. Algún cautivo en la margen del jardín, es misterioso oráculo; pero antes que prosiga, he de saber el motivo, mas ya sale Clodoveo, bien diviertes de la prisión los afanes, con él son de las cadenas. Quiere amor que las arrastre, y echandomelas de hierro, son para mi de diamantes. Pues advierte, que si Hacen te encuentra aquí. No es fácil, porque está con los Cautivos ocupado en los rescates. Clodoveo, aunque te vi en el jardín, avisarte no pude de que a fray Felix aguardamos por instantes. Presto saldrás de cautivo. Ruego a amor que sea tarde. Quién hizo la letra? . Yo, que porque el alma descanse, de mis males a una Rosa comunicaba mis males. Pues en una flor que alivio puede haber? . Oye, y sabrasle. La rosa en verde botón esconde beldad florida, por tener solo de vida, lo que goza de prisio a Adora su perfección un clabel, pero neutral no descubre su coral, si no es al rocío fiel; y negándose al clabel, se ofrece toda al cristal. Si a la flor que se marchita, hermosura el aguada, mira el afecto que hará, si el alma la solicita a nuevo ser, resucita con el agua del desvelo; porque en el Cristiano anhelo tanto la gracia la sube, que a la flor la da la nube, y al alma la vierte el cielo. No es bien que mi vanidad al llanto del clabel crea, porque este me lisonjea, y Mata dice verdad. Muestra el clabel voluntad? Ponla en las aguas divinas, mira al galán que te inclinas Rosa. A Cristo he de querer. Eso sí, que sabrá hacer corona de tus espinas. Bien lo dice mi despecho, la imagen que de él me diste. Dónde el retrato pusiste? Templo le he dado en el pecho, hasta que en aguadesecho, logre el bien que espera Grato. Pues guárdale con recato, hasta que por el cristal veas el original de quien tienes el retrato, Amaina, aferra, las velas recoged, y tomad tierra; porque en firme el elemento la nave aborde aún a pesar del viento. Sin duda la marina que escuchamos es de fray Felix, Clodoveo vamos; pues están en la playa. Dame Rosa licencia que me vaya, pues a tu cuenta vivo. y de tus ojos soy feliz cautivo. Hacen se ha de enojar, si bien lo arguyo. Discúlpame con él, pues es tan tuyo; y dile que mejoras, para que algunas horas en lo que importa hablemos, vamos a Felix, que después vendremos. Pues a solas me quedo con mi idea, y ninguno me escucha que yo vea, permítanme los cielos soberanos contemplar en el Dios de los Cristianos. Por apurar mis celos, y congojas, encubierto con mascara de hojas, que es de un agrado la señal más cierta; pues nunca trae la cara descubierta. Al jardín he venido, y en su imperio florido, sola ha quedado Rosa, que a colores lición de florecerles da a las flores. El Redempror Cautivo, sin duda la dejó, con eso vivo, que a quererse los dos, forzoso era, que no dejara Rosa que se fuera. Pero que es lo que miro! con recato los ojos no los quita de un retrato; y es sin duda, que ingrata, de Mata amante, en el honor me mata, si al indicio la voz no da salida. Enamorado dueño de mi vida. No arroja voz el labio. que no sea un testigo de mi agravio. Llevadme a vuestro Reino amante mío; pero ya vuestros ojos con rocío, me dicen al verterle, que he de pasar por agua para verle. Al Redempror adora, y con el trata de surcar esos paramos de plata: ya de los desengaños desconfío. Yo solo os quiero a vos Redemtor mío. Faltome el sufrimiento; estas flores serán tu monumento. Hacen, detén la herida, que en el amago triunfas de mi vida. Rosa vil, que brotaste a mis desvelos en espinas de afrentas, flor de celos; pues el alma le distes al retrato, con una herida dos aleves mato. Venga en mí tus enojos. Apago se la luz de entrambos ojos: Castigo deseado cuanto fuerte; pues consigo la dicha de no verte. Pero no has de librarte; válgame el tacto aquí para matarte. Dime el original de esta pintura? Mi Redempror. Que vuelva tu locura a darme celos con el nombre suyo. Pues si es mi Redempror, también es tuyo. Su echura borrarán mi boca, y manos. Repara, que es el Dios de los Cristianos. De Dios el nombre escuché, las voces de Rosa oí. Y el retrato que la di, en mano de Hacen se ve. No es la imagen que pinté? pues como aqueste cosario, arrojado, y temerario, esta profanando a Cristo. A otro como a este he visto en un paso del Calvario. Retrato vil, por quien muero rabiando en celos, y enojos, o te agraviaron mis ojos, o temes mucho mi acero. Al clavarte en un madero, hoy me has querido cegar: vuélveme la vista a dar; mira que me harás creer, que tú me distes el ver, pues me le puedes quitar. Pero pues cegar me intentas, cuando me ves afrentado, sin duda estás enseñado a perdonar las afrentas. Con Rosa mi agravio aumentas, y antes que vierta el coral, en el amago el puñal me pudiste suspender, si en sombras tienes poder, que será tu original? Ciego está, y a compasiones mueve su desasosiego. Pues es decir es un ciego que sabrá las oraciones. Yo le di las ocasiones por no advertir su fiereza. Pues yo bien sé que si reza no ha menester lazarillo. Porquée? . Porque es el Morillo ciego, y perro de una pieza. Señor, con fin de alábaros, que le deis la vista os ruego, porque conozca lo ciego que anduvo con enojaros. Que no pueda yo mataros; reniego de fementidas estrellas contra mí unidas: Reniegos hecha que es plaga. Pues quítenle aquella daga no sea que heche por vidas. Señor, isad del poder, y deponed los enojos. Hacen, abre ya los ojos, que te viene Dios a ver, el hombre es un Lucifer. Jesus mío, en su provecho haced amor del despecho, que ya sabéis en la Cruz darle vista, y darle luz, al que os va a romper el pecho. Hermano, no se resista, Rosa vil; pero que he visto! Válgame Alá, voto a Cristo que soy santo a letra vista. Retrato, por quien el tino vengo a perder, y a cobrar, que te puedo yo importar, para andar conmigo fino. En aljófar cristalino, cuando yo no te buscaba, te vi, y aunque me excusaba al cristal beber me hiciste; mas del susto que me diste, que de la sed que llevaba. Rosa que afrentas mife, quien esta imagen te dio? Perdila en el jardín yo; así le reportare. Yo en las flores la encontre. Pues para que a mi despecho no la encuentres, en mi pecho tendrá perpetua prisión. Mas ay de mil el corazón parece que me le aflecho. No es fineza, que es desdén Mira lo que haces Hacen, que come Dios corazones. Hasta apurar mis pasiones, no me ha de quedar Cristiano que no ensangriente mi mano a vista de este desdoro, y al que no rédima el oro, ha de morira mi mano. El cielo mueva tu pecho. j. Vamos a la Redención. más ay de mí! el corazón, parece que me le flechó. Ya de tu desvelo me ha contado mata el fin. Vuelve después al jardín. Deme la ocasión el Cielo. Vendrás a darme consuelo? Volveré de la Advana. Ruego a esa luz soberana que nos veamos los dos; y el Cielo te guarde. . A Dios, que presto serás Cristiana. Madama, primo. Señor. Ea, a mis brazos llegad. Dichosa cautividad, si goza tal Redemptor. Dios solamente es Autor de todos los redimidos: desde que os lloro perdidos me costáis muchos cuidados, y el coste de deseados, me le pagáis poseidos. . La perra es una beldad. El Donado me enamora. Que fuera que con la Mora manchase mi castidad. . Y aunque ahora no consiento, si llama voy como un gamo. Padre, mire que le llamo. Ya esto ha sido llamamiento Aguardar los Redemptores puede entre aquesta esmeralda. Hay la perrilla de faida me está haciendo mil amores. Padre mío. Aquesto es hecho. Adónde va? San Antonio, voy a tomar testimonio de este milagro que he hecho; y quien le haga no sé. de Escribano? Que Escribano, que en Tunez nadie dafe. Si el milagro Hacen comprata, fuera la paga muy presta. El dar vista a un ciego cuesta hoy los ojos de la cara. Sabe sanar el hermano los ciegos de amor? Ya pega; mira si estas de amor ciega, y verás como te sano. Como conmigo se allana, cuando sabe que soy Mora? Quién te busca pecadora, no te ha menester Cristiana. Parece que me enamoras? Tuvelo desde chiquillo; porque desde frailecillo, fui muy goloso de Moras. Apártese allá el mostrenco, Nadie nos mira, allí está un perto, mas que me da una vuelta de podenco. Válgame el enredo ahora, Señor, mi humildad recibe; pues contigo el alma vive, y contigo el amor mora. Quiero estorbar al Cristiano lo que yo no he de comer. Este Moro viene a ser el perro del hortelano. Parece que se arrobó; oye Padre, con quién hablo? Qué me quieres? valga el diablo la perra que te parió. Mejor es con unas riendas castigar esta patraña. Eso ha de correr por mano . Quién te cogiera en España Martes de Carnestolendas. Por el rostro piacentero, un sudor muy sutil fragua. Eso tiene toda el agua destilada por mortero. Ni se levanta del suelo, ni ha demudado el color. Ah Fray Mortero. Hay señor, quien deja de verel Cielo. Con esta Mora que hacía? Yo, Zoraida me llamó, y la bella me llevó, donde la bella quería. Pues yo a castigarle salgo. Defiende a un santo mujer Fuera que le he de morder. De casta le viene al galgo; escaparme solicito. Yo castigaré su yerro. Pues vaya a comer el perro, y para la tarde cito. Divino, y humano Dios, Rey del Cielo, y de la tierra, que enamorado del hombre, le redimió con fineza. En el Argel de la culpa, el oro de vuestras venas; no permitáis por piadoso, que vuestro sierno perezca, en los bárbaros azotes. con que el Sarraceno intenta teñir en rojos clabeles. sus cándidas azuzenas. Apenas resolvió Hacen dar los cautivos, y apenas. dijo, que de los esclavos. que arrastrasen sus cadenas, a quien no rédima el oro, daría muerte sangrienta: cuando porque los Cristianos, en las carles no fueran sacrificios de las sombras, siendo de la luz ofrendas: gastar con Hacen el oro de la Redención, fue fuerza. Y viendo que no es posible pagar el antigua deuda, en Mata quedan haciendo. de su rigor experiencias. Mas con Clodoveo viene. Los Cielos me den paciencia. Piedad ha sido dejarle. aliento para la queja. Es posible padre mío; que a tanto rigor hay fuerza para vivir. Dios lo quiere; cúmplase su providencia. Que mal puede el corazón. hallar descanso a sus penas, si cuando busca un alivio, son lástimas lo que encuentra. Mal puede excusar un triste los rigores de su estrella, si para matarle el golpe. antes que el aviso llega. Hay, primo lo, que me debes. Ya conozco tus finezas. Cómo me pagas mal, pienso que no sabes lo que cuestan. Hay que me matan a azores, digo, emos la hecho buena? Que tiene hermano, que tiene? Morillos de chimenea, plegue al cielo que otros tantos os dé un comitre en galeras. Diga, que le ha sucedido? A penas sus Reverencias. se apartaron del jardín, cuando me dijo una perra, que rabiaba por hablarme; y yo llegue, y saludela, al tiempo que en sus alcances venía un perro de muestra, con otro perro de ayuda; y cogiéndome allá fuera, en un sotano me entraron, que para mi fue azoten; pues los dos sin perder punto, hechos maestros de escuela, me solfearon las ancas, con un tono de correa. La diciplina es gustosa. Gustosa para mi fuera; pero como en disciplinas hasta ahora no se estrena mi pellejo, los azotes sabían algo a la pega. Dónde la vuelta le dieron? Aquí detrás a la vuelta. Hizo resistencia alguna? Estuve como una oveja. antes cuando me querían azotar, yo con paciencia les dije a los dos, que hacen que no me toman acuestas. Pídale a Dios que tengamos naves que a Francia nos vuelvan No hay que perder la esperanza, Dios querrá para la vuelta, pues ya tenemos azotes, que no nos falten galeras. Si Félix vengo buscando, por ser la feliz estrella, que por el mar de aguas vivas, a puertos de fe me lleva. Si Rosa vuelve al jardín, lo veré desde esta puerta. Aquí están los Redemptores, otra vez el alma empieza a equivocar los sentidos, y a confundir las potencias. Esta imagen que mi pecho misteriosamente encierra, tanto el corazón me rinde, que en las palabras que alienta, aunque las forma mi enojo, reliquias de afecto dejan. Con este breve descanso, he vuelto a cobrar las fuerzas. Padre Redempror, ya es tiempo de que se ajuste la deuda, procurando a los Bajaes darles fianzas, o prendas. No quieren si no dinero, que así lo dice la letra. Pues que cobren en azotes, que es moneda de baqueta. Cada instante que se pasa, mas su rigor se ensangrienta. Pues ea Cristianos míos, la Fede Dios nos alienta; y cuando nos falte el oro, aquí están nuestras cabezas. La mía tiene vellón, y no pasa esta moneda. El Cielo nos tiene aquí, que corremos por su cuenta, no con la desconfianza se olvide su providencia. Que así de su Fe confien? . que así su Dios les alienta: . Y vos, Reina soberana, Madre, y Virgen, pura; y bella, por Alba del Sol os toca sacarnos de las tinieblas. Repetidnos vuestras honras, porque no es la vez primera, que a los de mi Religión, sabéis hacer con grandeza favores de vuestra mano, más que apeteció la idea. Válganme todos los Cielos! parece que de la esfera se dividen a pedazos las azules vidrieras. Mas que cándida deidad por golfos de luz navega. Mata, y Félix, hoy daréis con soberana asistencia, a la libertad Cautivos, y dos almas a la Iglesia. Salgan pues ya los Cristianos de las cárceles, que es fuerza gozar soberano indulto, si los visita su Reina. Toma, y paga tu rescate, que al devoto que me ruega, en mi Tribunal le doy siempre el premio por respuesta. Esta es la Fe qué deseo. Y esta es la ley verdadera. Si Rosa viera esta dicha, pidiera el agua que espera. Si Hacen abriera los ojos a la luz de esta enidencia. Esto el Cielo lo permite. Y esto es influjo de estrella. Hay si Hacen fuera Cristiano? Si Rosa Cristiana fuera? Mas yo quiero declararme. Ya es el declararme fuerza. Redemror? Redempror? Cielos! que maravillas son estas. Rosa? . Hacen? Adónde vas? Tu pregunta es mi respuesta, Tú con Felix? Tú con Mata? Qué lotentas? Y tú que intentas? Viste acaso? Acaso viste desgajarse las esferas? Vestirse el aire de luces en esta distancia? En esta? Pienso que un tumbo nos guía. Presumo que un fin nos lleva de intentar. De ser Cristianos. Rompa el silencio la lengua, puesto que una Fe os anima, y un mismo Dios os alienta. Mata, a tus plantas postrado. Felix, a tus plantas puesta. Ser Cristiano solicito. El agua viva me ofrezcas. Pues la imagen que enmi pecho ha tampoco que se hóspeda, porque pida aprisa el agua, en fuego de amor me quema. Levanta Rosa. Levanta Hacen, pues en la promesa que dio el cielo, no hay distancia de cumplirla a prometerla. Cristianos seréis los dos. Fortuna, para tu rueda; . que en siendo Rosa Cristiana, tendrán logro mis finezas. No sé que adivina el alma que de esta dicha le pesa. Aquí conviene el secreto, porque en Argel no se sepa, hasta que en el mar seguros, surquemos saladas sendas. Dios nos sacará de todo; pues estamos por su cuenta. Mis esclavos en el puerto tienen una nave, en ella se embarquen todos, que yo con Rosa ire a la ribera a registrar los Cautivos, que se han rescatado en esta redención. Pues a embarcar, y a pagar todas las deudas con lo que el Cielo nos da. En tanto, yo de mi hacienda juntaré todas las joyas. No serán menester. Vengan; por ventura nuestro Padren las ha de llevar a cuestas? y más cuando de diamantes, y esmeraldas, habrá piedras, que porque me las tiraran, me olgara ser San Estevan. Vamos al mar, donde alegres demos gracias a la Reina del cielo, que es madre de gracia, por donde esta flora llega. Vamos, donde el instituro de librar de las cadenas los esclavos, haga al mundo nuestra Religión eterna. Pues a embarcar. Solo falta, por logro de mi fineza, que en siendo Rosa Cristiana, me dé su mano. Y con ella el alma, que el dilatarlo fue del Cielo providencia, para lograr esta dicha de ser Cristiana, y quisiera no solo dejar mi patria, que es Argel; pero el ser Reina del Imperio, cuyas armas son las Lunas Agarenas. Yo por verlos convertidos a dichas tendré mis penas. Leonor, Clodoveo, primos, ya según el tiempo, es fuerza que vuestra dispensación esté en Paris, y os espera, porque cobréis en cariños, lo que os cuesta de finezas. Una, y mil veces el alma pague tan felices nuevas. Y yo si de aquesta escapo; porque me rece la Iglesia, prometo ser un san fravie: y aquí da fin la Comedia del Segundo Redempror San Juan de Mata; merezcan el perdón los dos ingenios, que os sirven, para que puedan prometer segunda parte, si os agrada la primera.