Texto digital de Don Juan de Espina en su patria (primera parte)
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- José de Cañizares
- Atribución estilometría
- José de Cañizares Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Sevilla,Imprenta Real, s.a.).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Don Juan de Espina en su patria (primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/don-juan-de-espina-en-su-patria-primera-parte.

DON JUAN DE ESPINA EN SU PATRIA (PRIMERA PARTE)
JORNADA PRIMERA
Tan de priesa, Don Antonio? Siempre que paso esta calle del Caballero de Gracia, voy, Don Diego, sin pararme, pidiéndole a Dios, que presto de su distrito me saque, y con bien. Pues qué hay en ella, que os obligue a extremos tales? Os sonréis? vive Cristo, que es buen medo de zumbarse. Pues no queréis que me ría, de que os tenga tan cobarde una ilusión, de que solo ha sido somento fácil una chanza? . Señor mío, esas chanzas, con su padre; que aunque yo a Don Juan de Espina, sabiendo la amistad, grande, que tenéis con él, ansioso de conocerle, y tratarle, d. . pedí, que me le mostraráis, no fue para que lograse burlarse de mí, ejerciendo sus buenas habilidades conmigo, con que ha seis que espiritado me trae: y así, cuando me es preciso por la puerta de la calle de su casa pasar, voy como en un Corpos, un Sastre. a quien esperan catence, y son las dos de la tarde. Por vida de la sarten, en que se guisó el potaje primero, que comió Adán, que es vergüenza confesarle miedo a esta porquerigüela: hay más que cis, zas, y darle, si prosigue, y dicho y hecho, gorí, gorí, y hiquí, naque? Oyes, no seas hablador. Había él de columpiarle con los del Andalucia mi patria, que en dos tumbantes de puñó, Dominus tecum, alesvya, y quintín pacís. Con efecto Don Antonio, vos tenéis respeto grande a Don Juan de Espina? . Amigo, si hemos de decir verdades, no es respeto, si no miedo, tamaño como un Gigante. Pues no sabéis que sus burlas son sin ofensa de nadie, que pudiéndose valer, para sus hechos, del Arte de la Magia, en que lograra sus fines particulares, jamás lo intentó, antes obra con rectitud tan notable, que para ninguna acción, que no sea muy julla hace demostración de las ciencias, que le adernan admirables? De quienes habiendo hecho, quien puede, ejecto examen, no han hallado, que se mazcle con el más leve carecter de inconveniente, y que solo por entretenerse, y darles que reír a sus amagos, obra sus curiosidades. Todo eso es así; mas sea curioso con quien gustare, como no sea conmigo. Lo mejor era cascarle, no lo digo? . Y qué diréis, sabiendo que la otra tarde, en casa de Laura bella, porque ella que le llevase me pidió, estuvo conmigo, y ya no saben hallarse sin él? . Diré, que el demonio os tienta con disparates, que os saldrán presto a la cara; y que un lindo medio hallasteis, para que yo a Serafina, ni la oiga, ni la hable. Por qué? . Porque es su vecina, y yo no quiero encontrarme con ese hombre aún en el Cielo, cuanto más en otra parte. Ya lo miraréis mejar: Más abajo, a tres portales, del Caballero de Gracia: Paisanos, mui buenas tardes. Guardeos Dios: extraña entrada! Soldadón extravagante! . Me sabréis decir adonde vive por estos parajes un grandísimo embustero: Él es, según las señales. Que llaman Don Juan de Espinas Antes que el sitio os declare; por qué le venís buscando por esas señas? . Se os hace mucho? pues sabed, que tengo un amigo mío en Flandes, que es el dueño de la casa, en que vive ese vergante: tiéneme dado el peder para cobrar, y enviarle los alquileres; y habiendo. cobrado la mayor parte, por un resto, con este hombre, ciertos dares, y tomares tuve, y desde el mismo día, habrendo vuelto a buscarle, se me ha ido con casa, y todo. 2. Qué decís? . Que estoy un áspid hecho con él, pues cien veces, que he venido a preguntarle por el dinero, no encuentro con la puerta de la calle; antes hallo diferentes, y exquisitas vecindades donde la casa caía: Tienda de acerte, y vinagre es una vez otra Imprenta, otra es Mesón de Estudiantes, Taberna, Pasteleria, Betica, Escuela: y no obstante, el otro día a una puerta, que me pareció la de antes, estuve dando aldabadas, y veo salir un Fraile, que me dice. Qué hay, hermano? qué necesidad le trae? llama para bien morir? Yo repáreme al instante, y me hallé en San Bernardino, tirando, dale, que dale, de una campaña, que yo vi, que era aldaba a dos haces, Enfadáronse, y me echaron, y me vine hecho un vinagre. Con que mi correspondiente, escribiéndome, que trate de darle este pliego, temo, que la casa se me escape, y pregunto, como sí yo donde cae ignorase. Qué os parece de este cuento? Que es una maldad, que trate así a quien cobra su hacienda, y que las celebridades echan a perder a este hombre. Chirlo es mí voto, y almagre: no saldré de esto. . Tened, la diligencia lograsteis, que Don Juan de Espina llega. Adiós. Qué hacéis? . Escaparme. No, que habéis de hablarle, y verle, Don Antonio, y abrazarle. Vive Cristo. Caballeros? Señor Don Juan? Dios os guarde. Cómo me libre de ti, contento estor. Qué hay, Compadre? Lo que usted quiere que aiga: este hombre quiere amistades . conmigo, y le tengo miedo, porque es hendiente, y rajante. Aunque vorhacia Palacio de priesa, a ver que me manda mi Mecenas, el Ilustre Conde Duque de Olivares, que me ha enviado a llamar, cuyas finezas notables. mi esclavitud eternizan, no es posible, no, pararme a hablaros: qué hay a estas horas en mis barrios, o qué os trae a su recinto . Pues vos, viéndome a vuestros umbrales, por entendido no os dais, será fuerza declararme: Sabéis, que sor el casero vuestro? . Pues lo niega alguien? Que me debéis añoy medio, que son novecientos reales? También lo sé. . Pues por qué andáis en estos visajes, haciéndome volver loco, sin que yo el dinero halle, ni a vos, que es lo peor, ni a la casa que alquilaste? Dadme el dinero, y la casa; y esto ha de ser al instante, que no quiero un inquilino, que no tan solo llevarse pueda sus trastos, si no es el cuarto por esos aires; y tomad allá esa carta, . veréis la salva que os hace desde Malinas Don Sancho de Gazman. . No lo escuchasteis? Don Sancho de Guzman dijo. El hermano es, no es dudable, de Serafina. . . Yo nunca negaré lo que constaré, que es cierto, venid mañana, y os pagaré Dios mediante. No har mañana, señor mío, que ya no hay piernas que basten; y estaréis vos, y aún la casa, en las Indias Orrentales: yo he de llevar el dinero. Templaos. . No has que templarme, Advertid . Es un bribón, embustero, saltimbanquí. A quién habla infamemente, la espada ha de castigarle Qe, rinde; Ah, pícaro. Tened, oíd, vos causasteis este riesgo: vuestras cosas, Don Juan, son intolerables. Qué también me reñís vos? pues vos habéis de fiarme. Yo fiaros? un demonio. Toma, bribón, esa clave. Pues, diablo, yo que te he hecho, Tened, no se mueva nadie: a señor Don Aniceto, Qué tenemos? Qué galante! para que no pongáis duda en que yo mañana os pague, hay quien quiera fiador salir de deuda tan grande. Como a mí se me asegure, me convengo. . Pues constante palabra os dos. . Esperad, que para dificultades ma ores os busco yo, y no quiero malograrle, a quien sé que tadro debo, la ga lantería, que hace por mí el señor Don Antonio. Qué irá a decir? Dios me saque de tu boca. Fiador mío asegura ahora que sale. Yo, pues, por qué causa había de no estar de ese dictamen? Decís esto? . Claro está. Y que haréis luego pagarle a este hidalgo? . Ya se ve. Pues Don Diego, yo esta tarde iré a casa de Laura bella, que allí quedó en aguardarme Seráfina: vos ya oís, . lo que Don Antonio sabe hacer por nuestra amistad, seguidle hoy, y no dejarle hasta que os haga un papel; y si esto no se lograre, ad a mi casa, que ofrezco, por cuanto puede jurarse, teneros en esta mano el dinero, y entregarle. Sienta Palacio, iré con vos. . Mi planta me vale, que sino, volaba el cuento. Don Antonio, si gustaréis, esta tarde, a Serafina iremos a ver. Me place. Vaya Uña, seo matón. Oye, no sea badulaque. C. Puesto, señor Don Antonio, que a este embustero fiasteis, y me habéis sacado de él, hacedme, a un plazo amigable, un papel, que esperaré; y cuando queráis pagarme, me pagaréis. . A esta mano. Qué vivís en esa calle hacia la red? . Muy bien puede. Bien puede? qué disparate. queréis que os vaya sirviendo? Eso sí. . Podré cansarme? Bueno está. Qué es esto? este hombre lo que se dice no sabe: vamos, y el papel haréis. Eso no. . Pues no ha un instante, que me dijiste que sí? Paseusted. . Virgen del Carme, que me he de volver el juicio, habrá Mago más infame? El fiador está insensato; el principal no hay hallarle: pues aunque de Serafina, con quien estoy hecho un áspid de amor, no vea hoy el restro, con quien familiar me hacen las agencias de Dor Sancho, su hermano, no he de soltarle, y me ha de hacer diez papeles, o he de volver a que acabe mi venganza con el perro, que de esta fuerte me trae: Vamos señor. . Ocho van. Por el papel? . No cabales, Dónde vivís? . Ya se ve. Estara cerca? . A la taade. Qué tarde? . S. Señería. Qué Señoría? . Es un Ángel, Me dais el pepel? . Mirad, yo estimo las Dignidades, señor Canonigo, mucho, y empeñado ya en el lance, habéis de ser Arcediano, o esta oreja he de cortarme. . Llévose el diablo el dinero, la casa, y más adelante, que este Magno me ha trocado, a este el juicio, a mí el talle: diez mil fartas de demonios con el tal Espina carguen. La carta que Serafina me dio ayer, esto contiene, y viendo que me conviene, a ejecutarlo me inclina el ser ya razón, que estado tomes, y a tu bien se atienda. Si Don Sancho tiene hacienda, poco importa el ser Soldado, que la guerra dejará luego que case contigo. Qué Seráfina conmigo obre así. . Bien quedará Don Diego. . Primero es él, que padre, ni conventencia. No me respondes? . Licencia me has de dar (pena cruel!) de que lo piense, señor, que esto de elegir marido, no es para no discurrido con cordura, y con temor. La obediencia lo atropella todo, y luego amor inclina, Lo dice eso Serafina? pues di que se case ella. Es buen agradecimiento, y premio de su amistad, cuando por su vecindad nos ha venido este aumento? Qué puede obligarla, di, sino el amor que te tiene, a el logro que te previene? Qué eso es por quererme a mí? Pues no se ve? . Ya se ve; pero, hablando verdad, yo, a quien ni via ni me vio jamás, él si le daré? Qué dices? Que esto es verdad. Tú lo mirarás mejor. Quién bien casa es el amor. Qué es amor? qué liviandad! qué traición! qué ligereza. Casaraste, vive el Cielo, que pretender un mozuelo, que preciado de belleza, jamás de comer te dé, y que le sustentes tú de la chupa de tisú, y la blonda con tupe; discurre que será en vano? Vol a hacer a mis amigos. de esta fortuna testigos: que para darte la mano por poderes, tiene escrito Don Sancho a un correspondiente, que haga esta función presente, que a dos luces solicito lograrla, pues puede ser, que, gustando Serafina, pase a dueño la vecina. Te agrada para mujer? porque siendo madre mía, la obedezco desde ahora. Seráfina, mi señora? Doñosa bachilleria. obedecer, y callar os toca. Buenas quedamos. En qué le habré merecido yo a esta mujer este chasco: Quererte para cuñada, es un querer de los diablos, pues es para aborrecerte. Cuando sabe que idolatro de Don Diego las finezas, y que no puede dudarlo? pues por venir con mi amante, Don Antonio le ha inclinado a Serafina, y la sirve: bien, que su desembarazo, entre verdad, y mentira, hace donarre el cuidado, sin avilármelo a mí. Amiga, dadme les brazos Buena entrada! Dios te guarde. Qué es esto? (despego extraño?) estás mala? . No lo sé. Sácame de susto tanto, pues sabes que eres mi dueño; te quiero, te adoro y te amo. No eres palamera? pues. tú la pegarás a un Santo. Pregúntate a ti el motivo de mi pesar. . Oh a Don Sancho que te escriba otra cartita. Qué carta? El cinco de bastos. Qué Don Sancho? . Mi señor, Mira, que de sobresalto se me sale el corazón; porque de esta suerte hallaros, y luego tales misterios, que no penetro; ni alcanzo, me dan tanta pesadumbre, que estoy toda yo temblando, Laura mía. . Serafina, fuerza es decírtelo claro: no sabes nuestra amistad? Nuestro amor, y nuestro lazo dirás mejor. . Qué a Don Diego estimo? . Ay dolor infausto! . eso es lo que me atormenta. Qué ha de ser suya mi mano? No lo permitan los Cielos. Pues como con pecho falso, traidora a mi voluntad. estas mis bodas trazando con mi padre, y proponiendo para mi esposo a tu hermano? hoy le distes una carta, en que para desposarnos ha enviado los poderes. Pues ya que hubieras juzgado esto conveniencia mía, no me avisaras, estando siempre conmigo? . Ay. Jesús! Qué es eso? Que me desmayo de verte el rostro (qué pena!) tan severo, y tan airado con quien Trae un poco de agua. Con quién jamás te hizo agravio. Bebe, bebe. Yo instrumento de tu pena. me deshago de congeja. No te aflijas; tana, ahora conozco cuanto debo a Serafina. . Yo, aunque se ponga en un palo, no he de creerla: . Es verdad, que un pliego a tu padre he dado, pero con tanta cautela obra conmigo mi hermano, que diciéndome, que es para un negocio ya tratado entre él, y Don Pedro, encarga, que yo le ponga en sus manos. Miento, que antes son mis celos . los que todo lo han fraguado, porque me deje a Don Diego: ayude amor a mi engaño. Vuelve en ti, que satisfecha quiero creer a tu labio, mas que a mi sospecha. Sea muy en buen hora el abrazo, que le dais a vuestra hermana, mila Laura, que esperando un parentesco, es forzoso le introduzca un agasajo. Don Diego; qué es esto? Esto es, que a vuestro padre he encontrado, y loco de gusto quiso de vuestra boda avisarnos con Don Sancho de Guzman; con que habiendo por dos lados de cumplir dos norabuenas, sin reparar nos entramos adonde estáis, a deciros, que gocéis por mucho años la amistad, el parentesco, el empleo, y el estado: y a Dios, donde yo no vuelva jamás a veros, ni a hablaros. Don Juan, tenedle. Señora, este hombre viene eno jado; pero si vos le dais celos, solo a vos podéis quejaros. ̱. Que esto vea, y qué esto sufra. . Don Diego, mi bien, templaos, y oídme. Que te he de oír, alevosa? . El desengaño delante de Serafina. Qué se me da a mí? . No hay paso, que Laura lo manda así. Yo me vor apropincuando hacia Juana. El Escolar, a señas se hace pedazos. Ella te puede informar de la verdad de este caso. Yo solo podré decir. que entre tu padre, y Don Sancho está tratada esta boda. Hasta aí todos estamos. Que el empeño de uno, y otro es el mayor, y bien arduo el de quererlo impedir, que yo no lo he penetrado, hasta que a Laura lo he oído. Mira lo que estás hablando. Bien digo, que no he sabido mas de lo que me has contado. Y qué he dicho yo a todo eso? Qué primero: viendo: cuándo: fuera: ocasión: de que: nunca; Jesús! la cabeza traigo de forma, que estoz sin mí, yo no sé lo que me hablo. Ah Seráfina, señora, qué es estó? . Un poco de baído, no es nada: no has de lograr . que adule mi propio estrago. Pues yo que sin vaído estoy, gracias Dios, y hablo claro, lo diré: Yo he respondido a mi padre, que me ha hablado en esto, y a Serafina, que guarden un bien tan alto para quien pueda admitirlo, que yo he de tomar estado: Con quién? Con quién de mi tenga más confianza, tirano, que tú. . Mi Laura, mi dueño. Hace bien en castigaros, o har amor, o no hay amor; señora, él es un ingrato, enojémonos las dos. Don Juan, tenedla. No es malo el oficio, que me dais. De celos estor rabiando. En suma, usted. Reina mía, es aficionada a guapos? Yo solo gusto de plantas de albahaca. . Vamos claros, como no esté de por medio Barraza. aqueste espantajo, yo pretendo matrimonio, mano, y palabra, y al cuarto entrada una noche. . Cómo? Cómo? teniendo yo un Mago por señor, como me admitas, yo entraré aunque esté cerrado. Pues palabra, y mano, y bodas De aquí a dos noches te asalto, Estas capitulaciones se fenecieron: ya sano queda de desconfianzas. . Temerás más? Sor tu esclavo. Querrás firme? Eres mi dueño. Quién lo asegura? Mis brazos. Aparta. . . Vamos, señoras Aquí he sido yo llamado; pero aquí Don Juan de Espina? mas quisiera ver al diablo. Qué veo? con mi comadre en charla el dominicano? vive:- Yo os envié ese criado, diciendo, que os espampa aquí. . Pudiera crcusarlo usted viniendo Don Juan. Amigo en qué habéis quedado con aquel hombre? Qué hombre? El Clerigo. . Es un permazo, yo vi un Canónigo asido, como si fuera un alano, a mi oreja; y aturdido, no sé lo que le fui hablando, dasta hasta que le eché de mí. Vos le disteis algún chasco? No fue nada. Perdonad, señoras, lo que he tardado en deciros, que me alegro de que estéis buenas. Mil años os guarde el Cielo. . Divina Seráfina, qué nublado se opone al Sol, que mantiene tan macilentos sus rayos? No estoy buena. Pues atiende, que está sin verdor el Mayo; están sin luz las Estrellas, y sin influjos los astros. Vive Dios, que si te pillo: Si él me sonsaca? Ay qué zaino me mira el Talaverote! Señores, échese a un lado toda tristeza; y supuesto, que esta ocasión he logrado, entre tantas, por Don Diego, de veros, y festejaros, con qué podré divertiros? A mi nada me hace al caso. A mí sí, que de mi padre el humor extraordinario, no me deja ver Comedia, ni paseo, ni sarao; con que todo lo deseo. Sí señor, porque privatio causa apetitus. . Latín sabéis? . Y romances hartos. Válgame Dios, y qué grande Opera representando están ahora Venecía! no uscuchara os ecos blandos de Aboes, y de Violines? Adiós, de esta hecha volamos a los Infiernos. . Oh es ilusión de mi conato, o los percibo. . Don Juan, mire que renuncio el pacto. Qué pacto? . Pues estas cosa se obran, Don Juan, sin encanto? En la Magia natural caben mayores milagros. Quién lo oyera desde cerca! Con solamente pasaros a esotra pieza, veréis el concurio, y el Teatro, y gozaréis de la Ecena el más esquisito paso. Si yo entrare allá, me quemen. Vamos, Caballelos. Vamos. . Venid. Protesto la fuerza. Sin andar solicitando aposento, y buscar coche, tener Comedia es un pasmo. . Vaya el velitre. Rey mío, ya sabe usted, que es mi amo. Entremos. Qué bela cosa! bono, bono. Piano, piano. Qué prodigio! Advertid, que de Alejandro la Opera es que representa, cuando recibió en su amparo a las hijas de Dario. Silencio todos, y oigamos. Y aquellas de aquellas luces Qué hacen? Leer entretanto, que la cantan la Comedia. . Fermatí, ola Fermatí, mier segnací guerrerí, cualtrión fosoguatí, contra in mómico estinto non vincesti Alejandro es vol invicto. Nel mío pero con fiera bataglia, fane non guierra, la groria, el amore, el uno al altro, gran fulminí es aglia, non dan tregua al mío pobero chore. Piende la crave, o chiaro unitore da la resa chuitade. Yo te la dono de mía libertade, por la fuerza de amore. Non ta sará el mío peto traditore. Ti debo la vita e dogní perigiio perte el ofriro merche pua gradita, pru inisto consiglio nomrovo enono. Belo! belo Victor, vactor. Este duo es lo mejor. Y le fato trovo iguale. Sárete de Alejandro esposa Reale. Yo sono férita. Lánguisco damore. Si vita. Si core, ma sola perte. El májimo. E tropo. . Yl gusto. Lo espaso. Yo moro. Yo paso. Socorso. Merché. Yo sono ferita, Abre aquí, Juana. Har Don Juan, este es mi padre. 3. Qué haremos? Que entre, que aquí ya no hay nada. llévese este ornato el viento. . Qué asombro . Buenos criados tenéis prontos, y ligeros. Qué hacias? . Tanto he tardado? Entrad, señor Don Anicero, que esta es vuestra casa; mas quién está aquí? . Quién oyendo de vos la nueva fortuna, que esperáis, dándole dueño a misa Laura, no quiso perdonar el cumplimiento de darle la en hora buena. A todos trajo este mismo cuidado. . Qué en todas partes se ha de hallar este embustero A todos os debo tanto, que interesados os creo en mi suerte: Serafina, solo de vos queja tengo; pues sabiendo que esperaba el poder por el Correo, de vuestro hermano Don Sancho? No me hagas señas: qué es esto? estando en estos parajes estas cosas? no hay misterios. Ves cómo es una traidora? Dices bien, ahora lo advierto. Don Anicero, podíáis, Yo no sé, señor Don, No, lo que decís. . Yo si pues (no ha visto mayor portento, . que la tal Laura: mil veces tomo para mí el empleo, y dor al diablo el poder cuando veis, que represento la persona de Don Sancho, decir de su parte puedo (pues en su poder me da a facultad de quereros sobre su conciencia, y yo digo, que lo cigo, y lo acepto) que sois la Diosa que adoro, y el Ídolo, que venero; y podéis estar segura, de que hallaréis en mi pecho, no hospedaje, si no altar, no habitación, si no templo. Que esto oiga, y no le mate. Yo os vengaré deél bien presto. Cómo, loco, y atrevido, tal pronunciáis? Laura, quedo: no ves, que él por si no habla, sino es por el que es tu dueño, de quién los poderes tiene? No va malo el embeleco. Pues con el dueño hablo yo. Estima mucho su afecto. Apoderado señor, del otro señor Flamenco, Don Aniceto, o Don Sancho; con ambos hablo: Yo tengo una costumbre, que guardo desde mis años más tiernos. Lo que he de elegir por mío, en adorno, o en sustento, en diversión, o en ornato, lo he de conocer primero, para darle, según pinta, la estimación, o el desprecio. Quinientas leguas estamos, yo, y ese buen Caballero, y solo veo un indicio, que sois vos de quien, si infiero lo que es, vuestro apoderado no podrá ser más horrendo, Y así, guardad el poder, o escribidle, que otro empleo buscuarada, porque es preciso, que yo, en virtud de mi genio, contenta con lo que miro, solo elija lo que veo. Queréis más satisfacción? Sin mí me tiene el contento. Qué es esto, Cielos, que he oído. A lo que el descuido vuestro da lugar. . Cómo? Dejando de vuestras puertas adenas entrar máncebos galanes: Padre, que no es muy austero, no piense en casar sus hijas, que ellas lo harán, mal; y presto. . En siendo vos dueño mío, ambos lo remediaremos: vive Dios, que ha de casarse, . o ha de morir! Caballeros, adiós. Vamos, Don Antonio. A. A Seráfina me vuelvo, que esotra es una tarasca. . Adiós chusca. Adiós, camueso. Ven, Cachete. Aa, celos míos. Por aquí saldrá y me huelgo, que le seguiré, y me ha de dar mi mosca, o habrá cuento. Esperándote en la esquina de planta está. . . Ya lo veo. Ya llega. . Señor Don Juan. A Don Antonio, y Don Diego, . para que un rato tiesen, les dije, que desde lejos me siguieran. . Señor Don Juan, Qué hay, señor Don Anicero? Ya sabéis a lo que os busco. En doblones os lo tengo; y como vos lo toméis, daroslo en mano prometo. Tomaré, en siendo pecunia, aunque sea un ascua ardiendo. Pues seguidme, que mi casa es aquella. . Yo te ofrezco, . que se te quite la gana de acecharnos, y molernos. . En el portal escondidos, ver lo que pasa podemos, que será cuento gracioso. Cómo no haya asombro, o miedo, vaya en gracia, porque yo ya sabéis cuanto respeto tengo a las cosas de este hombre, Raro sois. on Ved lo que he hecho de obra en vuestra casa, y vos me matáis por año, y medio? Es por vuestra conveniencia. Cáchete, entra por adentro, abre el cuarto principal, para que este Caballero entre en él, que en mi Despacho contado el dinero tengo, y os le subiré. Usted suba, que voy a abrir. Por el Cielo de Dios, que determinado estaba, si en un momento no me pagaba, a romperle . de cabeza palmo y medio: burlas conmigo? pues hombre sor yo para regodeos. Mas vive Dios: . Don Antonio. Qué decís? . No veis aquello? Los escalones faltando van, como él los va subiendo. O esta puerta se me sube, o algún desvanecimiento me da en los ojos; parece, que he subido cuatrocientos, o quinientos escalones, jamás al descanso llego: muchos van; pero, ay de mí! que estoy en un grande riesgo. en el aire estoy; Don Juan, por la Virgen, por San Pedro, por las Ánimas Bendiras. Aquí está vuestro dinero, Don Anicero, tomadle. Qué he de tomar, si vencejo Pues advertid, que os protesto, que yo en la mano os lo pongo; sino le tomáis, no tengo la culpa yo. Hombre de Dios, bájame de aquí, y te ofrezco no pedírtelo en mi vida; mira que me estor muriendo, no hagas que el diablo me suelte, que maldito sea mi cuerpo, si me acordiré jamás, que he de tenerte tal miedo, que huya de ti Cielo, y Tierra. Pues bajad, que yo os acepto la palabra. . Los perdidos escalones parecieron: esto hay, y no hay quién le acuse? dejelo estar. Qué hay? qué es esto? Don Anicero, qué ha habido? Es un cuentecillo nuestro; queréis el dinero ya del alquiler? . Ni por pienso. Os debo algo? . No señor; yo soy quien a usted le debo dos mil honras. . . Pues ahora que no me pedís el precio de la casa, os le dol yo, que de quien procede cuerdo, no ha de darse por vencida mi bizarría, advirtiéndoos, que esto es solo doctrinaros, para que sepáis, que el fuero de acreedor, no se ha de usar, para no obrar mur aten . Ya estor en eso. . Y pues es día de admitir consejos, tampoco de los poderes, que tenéis de casamiento habéis de usar, sin saber, que os saldrá caro el hacerlo. . Quén dijere: . Señor mío, usted en Madrid es nuevo, y si no se va de espacio, aún no tiene harto pellejo para empezar: punto en boca, y tomar los documentos. . Tomaré cinco mil diablos: yo he de enamorar a un tiempo a Laura, y a Serafina; y a este Mágico Hechicero he de acusar; pretender, y reñir a todo ruedo: que pues todo aquesto es burla, sin apurar el ingenio, ni el modo, ni la verdad de como se hace todo esto, todos nos hemos de holgar, que esto es lo que importa al cuento JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Dígole a usted, señor mío, que usted me ajuste la cuenta, que me quiero ir. Pues, borracho, por qué motivo me dejas? Porque yo no quiero un Amo, que cuando hace por cualquiera un enredo, en que los diablos vienen, y van, salen, y entran, sin escrúpulo ninguno, me niegue a mí una friolera, como la que pido, y solo tenga para mi conciencia. Con que tú quieres, vinagre, que porque en esa mollera se te ha metido el demonio, te ayude yo a que te pierdas? Eso era bueno, a no estar un hombre ya hasta las trencas enamorado. . De Juana? De Pza; pues no es perfecta? qué le fasta? no es mur loca, muy descocada, y mur fea? pues no sobra para mí? Cuidado con la doncella, Si me la diere a mamar, no importa, no es la primera a quien sucede un trabajo: qué tisú no se remienda? a todo hago. . Pues Cachete, ya sabes, hablando en verás, que jamás la habilidad, que mi estudio me franquea, he usado para ruindades, para estafas, ni indecencias, y así eso no puede ser. Con que el que a servirte entra ha de ser virgen, y mártir? Por qué? Pruebo consecuencia. Martir por los disparates que te sufre, y te tólera, vaviendo una vida triste; miserable, y recoleta: y virgen, poque en tu casa son de palo las sirvientas; las criadas que te asisten son estarbas de madera, que con extraño arrificio, como reloj se manejan, y una vez sola, que al día les das a todas la cuerda, guisan, cosen, sacan agua, hacen las camas, y friegan. Las mal acondicionadas, yo aseguro, que quisieran otras criadas así, pues no chistan, y revientan. Todo lo que hay en tu albergue, fuera en la más pobre celda estrechez, y austeridad; pues quien quieres que te quiera servir, estando la gente de todos modos hambrienta? Yo la he dado mi palabra a esta moza ella me espera, el fin es matrimoniar, yo he de entrar por la azorea, en fe de tu habrlidad, que es quien me hurgó a la promesa; o esto se hacero yo me mudo, arca, pecunia, y licencia. Ven acá, loco (preciso . es mederar este bestia con el castigo) no es más segura venir ella a tu aposento esta noche? Quién lo duda? Pues la misma dicha logro, sin poner a peligro me cabeza. Pues en fe de que hay palabra, y te has de caser por fuerza con esa moza, esta noche estará a tu lado, apenas te acuestes. Beso, amo mío, el zapato, la calceta, la media, y el escarpín, y aún las espinacas secas, que en el márfir de tu pie sirven de molduras negras. Pero, amo mío, cuidado, que Barraza no lo sepa, el criado de Don Diego, que me dará para peras. Le temes mucho? El es guapo, a esa moza la requiabra, y lo mejor de los ruidos, es quitar las contingencirs. Dices bien; yo entro a estudiar; si alguien viene, desde afuera me llamaras. Hay fortuna como la que el alma espera? Juana de mi corazón, ya me imagino en la prensa de tu suave himeneo: niña mía, no estés sería: me quieres? Cáchete mío me muero por ti. De verás? de verás; y cien Cachetes honraran tu descendencia. Ay, Juana. Qué es lo que escucho! Juana mía, no quisiera, que memorias de Barraza, la frente me endurecieran. Quién es ese trasto, hijo? Quién castiga desvergüenzas? con quien habla el badulaque? Yo? Respóndame el badea, qué Juana es esa que nombra? Es una Bodegonera, a quien debo unas tajadas, y estoy haciendo la cuenta, Claro está que esa será, porque si otra Juana fuera, que con ella hombre tabiese la menor intelegencia, por llos organos benditos, por donde el sudor se cuela de los grupos de Noé, que: pero Dios nos defienda. Vamos bien, que aún lla persona sus mismo aqueles tienbla. Dígale a su amo, que el mío le quiere hablar. . Si supiera la que se le tiene urdida. . Que se lle ahoguen llas pendencias a un hombre, y no le recojan una gayumba siquiera! mas si esto no sucediese, no estuviera yo cien leguas? Barraza, dile a tu amo, que qué patarata es esta, que cuando en mi casa avisa? Cuando no sabe este bestia de mi criado, que quise saber si estabéis en ella, mas no avisar de estar yo: bájate, bruto, a la puerta. Iranse. Vaya el tremendo. . Don Diego, qué cara es esa? vos triste vos pensativo? Ay, Don Juan! no hay en las penas imposibles de aliviarlas más medio, que padecerlas. Teniéndome a míos aflige nada? Sí, porque aunque os tenga sé adonde llegar pueden vuestro amor, y vuestras fuerzas, y exceden tanto mis males, que todo a espaldas lo dejan. Grande novedad, sin duda, en casa de Laura bella, debe de haber. . Novedades diréis, y las más tremendas. No es certa la de tener Don Pedro formado tema del casamiento de Laura. con Don Sancho. Y qué pretenda casarse con Serfura. Qué decís? aquella seca estatua de pergamino, en mujer, y en boda piensa? Ojalá que lo lograse, y tan infeliz no fuera en querer, y no querer yo; pues Seráfina, atenta, no a mi mérito, al capricho si de su locura necia, se me ha declarado tanto como decirme, que mientras pueda estar donde lo impida, con su industria, y su cautela ha de disponer, que ni oiga, ni hable a Laura, ni la vea, que no quiere otra venganza de mi condición grosera: como si fuera en mi mano, ni olvidarla, ni quererla. Y en fin, poniendo este amago en práctica, le acónseja a Don Pedro que nos cierre a sus amigos las puertas; que estreche a un solo aposento a Laura; que no consienta salga jamás, y no hay nada en que el viejo no obedezca. Con que ha tres días con hoy, que ni noticia pequeña de Laura tengo, ni sé por qué camino la adquiera, ni como viva, si duran me cercan. los disgast os halláis! Que si un Espina no tuvierais, que fuera de vos? Audad, no os aflijan vagatelas, ver a Laura, cuando qu y estar de espacio con ella le gustaréis? todo el tien Cada instante, edad eterna le parecerá a mi amor. en esto se empeñan Pues yo, en mi casa hombras estará esta tarde misma: y aunque tan desmantelada, yo haré que gustosa vuelva, regalada, y bien servida todo por v na No es bastante p car cuan agradecido: esta una mujer tapada, que dice que hablarte es fuerza. Yo me voy No puede ser persona, que se detenga; y así, para que después hablemos, en esa pieza esperaréis que se vaya. Sea muy en hora buena, Extrañaréis, que una mujer de mis prendas, de un criado acompañada solamente, se resuelva a buscaros. En Madrid yo no extraño el que suceda, y que una senora sola haga tal cual diligencia, que la importe. Hecha esta salva, y la de quien ya profesa las ciencias tan altamente, como vos, es fuerza sepa lo que un delirio avasarla, lo que una pasión violenta. Paso a exoresaros, que deide que un día por contingencia haviendo quedado sola, yéndose Sancho a la guerra, mi hermano, y al cuarto bajo mudádome de la bella Laura, estando de visita en su casa) la presencia mire de Don Diego Enriquez: ni sé si viva, o si muerta quedé; pues sin que yo misma mi propio mal advirtiera, me halle otra yo, tal, que a mí me preguntaba mis señas. Saplid, como quien tan docto es con disculpas que necia no sabra hallar mi ignorancia el rubor de mi vergüenza, en deciros, que le amé, y le amo con tantas verás, como él me aborrece a mí; pero yo os busco resuelta a ver si pueden su enojo y mi amor tener emienda. El ama a la hermosa Laura y no sin que ella merezca ese rigor; y por solo vengar lo que él me de en ella me satisfego, y no es razón que com un delito la malicia, y le pague la ignocenci Dos meses ha que no v a Don Diego, y de la flec que dispare contra Laura embarazándole el verla, resuelta el rechazo en m sin que me alivie su per Con solo ver a Don Diego, viviré, Don Juan, contenta, y él ame a Laura en buen hora; mi esperanza el cristal sea del enfermo que le engaña, porque su muerte no beba. Ya que tenga su desvío, no yo su enemistad tenga; y mientras yo viva así, válida de vuestras ciencias, buscadme una confección de activos polvos, o hierbas, con que yo olvide pasión tan desairada, y tan ciega. Para todo halla salida el estudio; mas la senda, que un enamorado sigue, de enredos, y lazos llena, hasta hoy no hay Sabio que baste a emendarla, ni entenderla, y solo quien lo práctica es más docto en esa ciencia. Posible es, que confecciones buscáis, adónde hay sospechas? hierbas, dónde hay desengaños? polvos, dónde hay evidencias? pues no es ese harto remedio? No, que el que irrita, no templa, Pues yo os lo daré mejor: queréis que Don Diego os vea, y os hable . Cuándo? Ahora al punto. Como entre sombras no venga, de suerte que me de horror, bien sabe amor que le viera. No es menester que sea así, pues hoy. Señor, a la puerta está Don Pedro de Lara. Haí, Don Juan, que no me vea! . Has dicho, que estoy en casa? Sí señor. Pues que entre es fuerza. Aquí me asconderé yo: mas hay Cielos! Qué os altera, señora! pues ver un hombre os causa tanta extrañeza? Presto hicisteis el conjuro; Don Juan (hal de mí) aunque quiera hablar a Don Diego (qué ansia! la voz falta! el pecho tiembla!) Mirad. . Seráfina. . No, no llegues, sombra, o quimera, a quien da bulto un encanto, y a quien da cuerpo una niebla. Déjame solo: saber, por qué de Laura te vengas, siendo yo. . Tienes razón; huye, medrosa apariencia, visión fantástica, vete, que mi palabra te empeña mi fe, de que Laura nunca de mi recibirá ofensa, y más cuando siempre tuve: muerta soy. Don Juan, tenedla. Este es desmayo del miedo: cuanto un acaso se enreda! A aquella tercera cuadra la retiremos. Ya mi amo sale. Yo siento ocuparle, y no quisiera, que se hiciese mala obra. Perdonadme la molestía de haberos hecho esperar. Yo vengo, y vengo de priesa, y así seré breve: Amigo, no os espantaréis, que quepa en estas canas el fuego de amor, pues del alma es ena, que hipócritamente en boza en los copos las hogueras. Yo adoro de Serafina la hermosura, y por tenerla propicia, para su hermano le he dado a Laura, y en ella he visto de poco acá tal desdén, y tal tibieza, que me persuado a que pensamiento el que la inquieta. Ella ama a otro hombre sin duda; y pues no hay cosa, que sea imposible al saber vuestro, mirad a lo que me empeñan mis recelos; no me he de ir de aquí, sin que el galán vea, que la sirve, y que me mata a desvelos, y a sospechas: esta es ya resolución, Habrase visto en el mundo, . por las naturales sendas. lo que se enlaza un suceso. Dado, que este hombre no quiera irse. Serafina está a peligro de que sepan, que falta en su casa, y no es de tenerla aquí prudencia. Don Diego puede salir, y ella también; mas se arriesgan a aventurar su decoro: pero de una estratagama me he de valer, con que borre la aprensión que tuviere hecha, de que Don Diego ame a Laura su hija, sin que de apariencias me valga echarlos de casa, castigando la molesta tidiculez de este viejo. Qué es lo que suspenso os deja? Nada, si tenéis valor. Mi pecho no se amedrenta de cosa alguna. . . Pues ya por los vagos aires vuelan. Quién Seráfina, y un hombre, de quien conozco las señas; mas como están tan distantes, distinguirse no se dejan: ya se acercan. . Haí, Don Juan. por amor de Dios, que sea con el espanto menor, que ser pudiese. . . Ello es fuerza, que haya asombro, ruido, y miedo. No podéis de otra manera: Sí, volved a aquel espejo la cara, tened derecha la vista en él, que si un punto volvéis atras la cabeza, al horrible terremoto, se vendrá la casa a tierra. Harto ciraido tendré, por mi propio; haced que vengan, que ya estoy. . Ah Serafina. Don Diego. Qué intentas? Dadle el brazo, y que paséis muy serios hasta esa puerta, y os vais, porque aquesto importa, y después os daré cuenta del por que. . No puede haber reparo en que te obedezca. Ni en mí tampoce Hay Don Juan que Seráfina es aquella, y aquel Don Diego! ah traidor, vive el Cielo! . . Tened tiesa la cabeza, no volváis, ved que el edificio tiembla. Oíd, esperad. . . Por Dios, que la hubierais hecho buena, si hubiesais el rostro vuelto. Forzoso es que os agradezca mi propio pesar: yo tuve la culpa de ver mi ofensa; mas ya que llevo un dolor, también llevo una advertencia, que es estar desengañado, de que a Laura no festeja, como presumi. Dan Diego: y pues que son sus finezas a Seráfina, desde hoy, no solo mi cuarto cierra mi ira, mas toda la casa: no ha de entrar, como yo pueda, otro hombre por sus umbrales, mas que yo: dadme licencia. Y yo? Ni vos, ni otro alguno. . Echad aldabas bien gruesas, y cuidado, pues por más que los imposibles crezcan, no pueden llegar a tanto, como ha rayado mi ciencia De los desdenes de Siquis, quejoso llora el Amor que contra un ceño no basta toda la fuerza de un Dios, Hay, dice, de un dolor, en donde no hay peder, pues hay pasión En vano, Juana, desea la dulzura de tu voz con solarme. Anda, señora. que si no puedes ver hoy a Don Diego, aún hay mañana, que donde hay nublado hay Sol. Mal haya de Ser fina la cautela que logró en el decrépito juicio de mi padre su impresión y mal haya la impaciencia de mi cariño, pues no discurre, que quizás es Don Diego a mi fe traidor! Por qué Porque quizá en ella no fuera tanto el tesón, si no la hubiese dado él alguna esperanza. Allón, ya te entra la chelosía? No puede ser? Cree, que no tendrás antes el consuelo, que la mortificación. Quiero dejarme engañar, y creerte: canta Allá voy. Haí dice, de un dolor, en donde no hay poder, pues hay pasión! Haí, dice, del dolor, en donde no hay poder, pues hay pasión Divina Laura, el concepto de esta sonora canción, bien pudiera hablar conmigo por la contraria, pues hoy hay poder en causa propria (el que Don Sancho otorgó para serviros, con libre, y franca administración, y general relevado, según él me relevó; y hay pasión pues los testigos, que para su aceptación concurrieron, fueron estos ojos, que al topar con vos, dieron con todo el encargo en los infiernos de amor. Si él me dio el poder de amaros, él la disculpa me dio de tan ilustre delito; y pues excusado estoy para con él, mal me puede reñir vuestra perfección, lo que ella misma. Sin duda, muy necio, y muy loco sois, pues repetís vuestra injuria con cada proposición: ni vos, ni Don Sancho, ni otro hombre alguno, nació para mi dueño. Querréis, he, entraros en Religión? De dos en celda. Querré ser furia, asombro, y furor: idos de aquí. Hablad más quedo, y ved, que es mi comisión dimanada de quien es. De quién? De vuestro señor. Mi señor? Vuestro marido, a quien represento yo, y me habéis de hablar con muy reverente sumisión. Que va que voy por un palo: Quién para tan torpe error os da licencia: Mi padre. Qué padre: Él vuestro, que ha dos haces, según el poder, que uso, es mi padre, y de Don Sancho también, pues por suegro le comprende aqueste honor común de tres. Pues decid a nuestro padre, que son sus instancias excusadas, porque a mí ya me casó mi vo luntad. Buena es esa. Creedlo así. Decislo vos? Yo lo afirmo. Sois pupila, no tenéis libre la acción. Mi albedrío siempre es mío. Quién esa venía os sacó del Consejo? Mi firmeza. Callad, que es todo invención: veis aquí que eso es mentir, por excusaros, y por darnos que hacer: quien afirma, que eso es infalible? Yo. Quién anda aquí? Amigo mío? Por adónde este hombre entró? Laura, al entrar por la puerta, oí trater una cuestión. Señor Espina, todo era, que dijo: que dije: a Dios, de esta me echa a los Infiernos. Présteme la admiración algún aliento. El Don Juan por la puerta no coló; si, que yo no le vería. Soy de tan grande excepción para testigo, que es fuerza que os satisfaga: hoy me instó el señor Don Aniceto: Vuestro humilde servidor. En que la boda aceptase de Don Sancho y respondió mi verdad como ya tengo hecha más digna elección: dijo, que no me creía; y pues participe sois da mis secretos, es fuerza le digris, si es cierto, o no. Eslo tanto, que yo os traigo de parte de quien logró tanta fortuna, un recado. Alcahuete, y fantasmón? . en qué vendrá a parar esto Qué dice? . Dice, que son siglos los instantes, Laura, que ignora vuestro esplendor: que vuestro padre os mantiene en injusta reclusión; y que pues en vuestra casa no puede, por vuestro honor, ni vos la suya, pisar, paséis a mi habitación, donde su amor, su respeto, con una, y otra atención cumplan. Si pudiera ser decoroso:- Hay tal temblor? Yo fuera contigo. Bien: y después qué hiciera yo? Detro al señor Don Pedro, que a una cierta ocupación conmigo ha salido Laura, que volverá presto: adiós. Que me llevan los demonios, socorro, amparo, y favor. Esto habéis de hacer por mí. Mirad, que estás cosas son para miradas de espacio. No hay quien oiga mi aflicción. Qué es esto, Don Aniceto? Qué tenéis, amigo? Haí, Dios! que se fueron. Quién se ha ido? No me deja hablar las toz, que me han dado carráspera aquellos polvos, que echo:- Qué polvos? Los que se fueron. Alferez, volved en vos. A un hombre como se llama, le ha de dar nada temor. Voto a Cristos! Que se fueron. Quién? habrá tal confusión! No puedo decir los nombres, que al pronunciarlos la vuz, me atragantan el gaznate. Quién El diablo: qué sé yo. Aquí anda Don Juan de Espina, Para esas chanzas estoy, por mi vida: Don Antonio, ya mi deseperación no puede más con mis celos: de Don Diego amigo sois, yo le vi con Serafina. Mirad, que sería ilusión. Vos me le sacad al campo, que allí ha de ver mi valor quien ha de quedar por dueño de su hermosura. Ya son desairadas mis instancias, en cuanto a evitar error tan ciego, y mal discurrido: y pues nada a la razón le queréis dar, compañero buscad, que segundo yo tengo de ser ds mi amigo. Bien esta:idos, que a ver voy a Laura, que de su encierro está en la estrecha prisión: luego os buscaré. Barraza, ven. . Vamos andando. Señor Don Antonio, de Don Pedro al lado! cuando, pues, vos de Don Diego, y más con causa de la infamia, y la traición? Cuál? La de ver, que se fueron; lleven los diablos la toz. Andad, curaos el asma, que eso os estará mejor. No he podido ver a Juana, voy hecho un mismo león. Sea bienvenida la Venus hermosa, la Clicie Divina, sea bienvenida. 1. Donde un fino amigo la obsequie, y la sirva. 2. De quién a sus plantas es ofrenda viva. Sea bien venida. 3. Nuevo Chipre sea de sus plantas digna. 4. Alcázar, que es trono de la Diosa Cipria. Sea bien venida la Venus hermosa, la Clicie Divina, sea bien venida. No diréis, perfecta Laura, que mi fe no solicita vuestros alivios: Don Diego, no diréis que mi hidalguía no sabe cumplir su oferta: seguros estáis, las dichas vuestras, o vuestros pesares, os participad, que fina mi amistad, pudo llegar hasta aquí. Lo agradecida os confieso; mas me tiene lo asustada (hay, Dios!) tan tibia, que viendo cuanto es preciso me eche menos la malicia de mi padre. No tened, sosegaos, que en cuanto asista vuestra persona en mi casa, ya suple otra fantasía por vos allé. Y también supla por mí, que si hay tararira, puede ser, después de holgarme, me peguen una azotina. Y aquella palabra? . Fus. Laura, tantas veces mía, cuantos pesares me cuestas cuantos sustos me motivas! Es posible, que he llegado a que hayan de ser precisas, para gozar de tus ojos, tan extrañas marabillas. tan nunca vistos prodigios! Cuando, mi bien, será el día, de que descubiertamente mire el Sol, Águila altiva, que al flamante objeto vate las trémulas plumas rizas? Qué sé yo, pues aún ahora es de suerte la fatiga, que me oprime el discurrir, si acaso mi honor peligra en una acción, en que ha sido ejecución, y noticia uno propio, que en el pecho el corazón, ni aún palpita. Qué tenéis? No sé que siento. Mis criadas prevenidas siempre están: Hola, traed agua de cerezas. Qué bonita doncella, y qué peritiesa. y está a la moda vestida. Si fueras tú de su ms, poco te perseguiría yo. . Por qué? Porque es de palo: no lo ves? Virgen, qué invidia! que puede dormir con moño, sin tener todos los días que vestirse, ni tocarse. Sentaos es, esas dos sillas, que luego podéis hablar: Hola, el agasajo aprisa. Qué es esto? Hacer lo que debo: tan pobre me discurríáis, que no he de poder hacer el cumplido a mis visitas? Señora: Tomad las flores, haced una bizarría, dadlas a esa dama. Yo. Esa es, señora, una cinta, para que después de un rato, que estrella de sada os sirva, matizado astro del pecho, premiéis piadosa, y benigna, flores, de quien son los frutos fe reverencia, y caricia. Esta cadena, a tan nobles, y heroicas galanterías, corresponda. Ved qué hacéis. Admitid esa furtija. No han menester nada de eso. Haí, Cachete, que lo pillasí, y son de palo! Eso dices? pues qué harán mujeres vivas, si aún las deeiadera toman? Harto es, que sin voz no pidan. Don Juan, qué exceses son estos? Seguras son las conquistas, Don Diego, si tal amigo os ayuda a conseguirlas. Mas ha de ser, el que el propio que os separa, y os desvía, os una, y enlace. Cómo? Eso el tiempo quien lo diga ha de ser: y la disculpa de que quede deslucida tanta suerte, con lo poco, que por mí se solemniza, no me atrevo a decir yo. Pues quién? Esa Estatua: oidla. Del pálido sance, del porfido helado, mi labio animado desata la voz de mi clara armonía, Deidad de esta esfera, para que te diga, que flores, inciensos, altares, y cultos, son corta expresio de una fe ta redida. O, Laura Divina. Oh, Laura Divina. Pues tú eres el premio no más de ti misma: Pues tú eres el premio no más de ti misma:- Perdona, que todos no vuelen atentos, y los elementos co plumas, coondas, con flores te sirvan, Deidad de esta esfera, para que propicia en algo supieses, que te reconocen del Cielo, y la Tierra las dos Monarquías. Hay, Laura Divina! Has. Laura Divina! Que solo tu nombre tus lauros explica. Que solo tu nombre tus lauros explica. Mas pues te contentas con ver el objecto, a quien tu perfecto leal corazón tiernamente codicia: Deidad de esta esfera, quédate a su vista mil veces dichoso, pues no siendo jove, de luno mejor, a los brazos áspira. a. Laura Divina. Haí, Laura Divina! Permite que el aire se lleve este enigma Permite que el aire se lleve este enigma. Aai Laura Divina. Hhí, Laura Divina. Qué asombro! Qué pasmo! Buena ha estado la invención. Linda. Abrán aquí. En casa está. Ah señor Don Juan de Espina. Esta es la voz de mi padre! Ay que de esta vez nos pringa! Aunque pudiera no abrirle, he de ver, qué le motiva el venir así a buscarme; escondeos las dos:- Aprisa. En esa pieza, y fiad, que todo está a cuenta mía. Vamos. Quién nos alborota? Abrán, revienten sus tripas. Pues Don Pedro, Don Antonio, qué queréis con tan no vista cólera en mi casa? . Yo no en vuestra busca venía, sino es del señor Don Diego. Yo hallé a Don Pedro en la esquina, y sabiendo ya el cuidado, que a buscaros le traía, en fe de nuestra amistad, siendo fuerza que os asista, vine a estar a vuestro lado. Como yo al de quien estima mi atención que es a Pedro. Oye él, traiga su continua, que hemos de darnos dos choques. No puedo con Usiria tirarme yo. Si es de todos el cuidado, y la fatiga encontrar con mi persona, aquí estoy. Y qué os incita a buscar en casa ajena a Don Diego? Discurrirla más propia suya, que vuestra, y saber que aquí estaría. Pues qué le queréis? Responda lo propio que yo le diga: Don Diego, de aquí a una hora os espera mi osadía detrás de les Recoletos, pues no podréis mientras viva, decir, que gozáis seguro favores de Serafina. Oíd. Llevad un segundo, tercero, y cuarto, que sigan, que a todo hago: y vos, Don Juan, por seis meses, y once días que ya me debéis de casa, ha de haber otra volina? Venid mañana temprano, llevaréis en calderilla quimientos reales. Admito: y vos? . Luego voy. Pues tira. Él, acania. . Claro está. Pus . Qué? Prevenga llas Misas. . Adiós, Don Juan. Dónde vais? Dónde el pundonor me insta. Cuando este viejo a Don Diego pudo ver con Serafina? Yo os lo diré. Don Antonio, seguidme. Hay mayor desdicha! Don Diego, todo lo he oído. Por aquella reendija de la puerta. Dónde vas? C tú con mi sangre te irritas? Laura, vos aquí? qué es esto? Esto es una greguería. No ves, que mi honor me empeña; Y mi amor: Me de sanima. Tú, acción contra mí? Es ferzosa. Tú no obedecerme? Es fina. obligación (ay de mí! que contra mi fe conspiran Cielo, y Tierra: o caiga un rayo, que en átomos me divida. ̱̱. Qué apriesa que os apuráis! Laura hermosa, en compañía de los tres, volved a casa: Don Antonio, estos enigmas venid a saber: Don Diego, a buscar una salida, con que ascarmentéis sin sangre a cuantos os desafían. Vamos. Vamos, que a todo esto basta: . Quién? Don Juan de Espina. Y yo gozaré tus brazos? Si entras por la guardilla. Tú me buscarás. Qué trasto! Ay, dulces legañas mías! Qué lindo desvergonzado. Qué hermosa puerca cochina!
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA , s, Esta noche es la felice, (según mi amo me ha dicho) en que he de gozar, mi Juana, tus dulcísimos cariños. Estima me mi señor tanto, que no ha permitido vaya a exponer mi cabeza a contiroancia de un chirlo, o de un arpazo, y me trae a mi Juana por hechizos; y bien por hechizos, pues me ha hechizado los sentidos. Toda la casa en silencio yace, y no todas conmigo las tengo al ver que los diablos son los que de este emvolismo han de ser los alcahuetes; mas no, que son muy amigos de mi amo: Jesús, qué gozo! Válgame Dios, cuanto río de ver cual queda Barraza, con todo aquel frontispicio, y aquella planta! Mejor se hacen las cosas sin ruido. No dirá mi amada prenda, que no me visto de limpio para el nocturno himeneo. Un golpe sonó: ay, Dios mío! Si vendrá el encanto ya? Yo me signo, y me persigno: Por la senal de la Cruz, y de nuestros enemigos. Soplo la luz, no sea el diablo vea algún monstruo, o vestigio, que mejor esperaré estando acurrucadito. Válgate Dios lo que tarda Juana! Un instante es un sigio para quien ama. Mas ay que un movimiento he sentido a este lado; aquí hay un bulto: si sueño? si estoy sin juicios No, que bulto es el que tiento: por dónde demonios vino? Ay, amo de mis entrañas. cumpliste lo prometido: Juana, Juana. . Mú. Qué es mún: No es su acento tan melifluo dormida, como despierta: Juana. Mú, mú. Qué ronquidos tan fieros como ha volado por el aire, y esta frío, para venir, el ambiente, sin duda, la ha enronquecido. Pues ya creo, que amanece, que el crepúsculo diviso: Ah Juana, ha Juana. 1. Aguardiente. 2. Conejos, y Palominos. A ocho uvitas, a ocho. Vamoa, que allí está el rudillu, y a máis lla cubera, . Cielos, dende estois Qué fuerte frío. mas qué es esto? Esta es la Plaza Mayor. . Quién está conmigo? Yo, señor. Ah perro, tú: 1. Ya el Alcalde habrá venido al repeso: mas qué es estos Ay que me ha puesto hecho un higo la cabeza. 2. Qué osadía, y que desvergüenza ha sido, venir a poner su cama a la Plaza? 1. Vive Cristo, que aquí hay maula: vengan presos. Por qué, señor? 2. Por indicios de nefando. Yo nefando? ni tal en mi vida he oído. 1. Venga él. Señores, ustedes miren, que yo no he salido de mi cuarto. 2. Cómo no? Señores, que estoy herido. 1. Allá se averiguará todo. 2. Vayan. Ah, maldito amo! así truecas mis dichas, en coscorrones, y grillos: Dos mil demonios me lleven si más volviere contigo. Vayan. Qué es esto, que pasa por mí: yo voy aturdido. A ocho uvitas. 2. Peras, peras. Las siete son: vive Cristo, que no se me ha de escapar él seo Espina; y pues me ha dicho, que me ha de dar el dinero, y en el empeño metido. estoy de este casamiento, en que soy el Dominguillo, pues la pera que idolatro la mondo para otro amigo: con él pienso hacer el gasto; sin que me ande en aforismos; que no es esto componer, y aplastar un desafío entre el Vejete, y Don Diego, como lo logró, a mi juicio. Mejor es para excusar otro chasco, en él atisvo estar, y no entrar adonde haga otra burla conmigo, como la de la escalera: el saldrá, y así le pillo; pero aquel es. Ya es forzoso, que rompa de mi retiro la inviolable ley, a impulsos de precepto tan divino. El Rey me envía a llamar, y aunque me haya resistido a su Privado, a mi Dueno no puedo, que es sacrificio inexcusable a Deidad, que tiene el sumo dominio. Pero no es Don Aniceto el que me acecha, enbebido en aquel umbral: Señor Don Juan? Qué mandáis, amigo? Tan presto se os ha olvidado lo que los dos conferimos ayer . . De qué: Aquellos cuartos. Decís bien; hay tal olvido? perdonad, que ahora voy a un negocio muy preciso: veámonos a la tarde. De aquí a la tarde hay un siglo, y haberme hecho madrugar, cuando más lo necesito, os aseguro: Tan pronto sois? Vamos claros, yo fío mas en obras, que en palabras, Hombre, sois ejecrivo. Pues para entraros elasa, y sacar el esportillo, o el tálego donde están, es menester tanto: Os digo, que no puedo. Andad, señor, que eso as burlarse conmigo; y vive Dios, que no sé como hay quien pueda sufriros, Ello ha de ser: Claro está. Traéis firmado el recibo? Y refirmado. Aguardad. Aquí estoy, somos Judios? siempre esperar: Esta vez a fe que no me ha podido ratonera. pillar Aquí viene el taleguillo, algo p Cuantos son: Contadlos a vuestro arbitrio, que si falta, aquí estoy yo: dadme acá ese recibito, y a diós, que esperar no puedo, Yo quedo a vuestro servicio: que haya quien diga, que este hombre no es atento, comedido, y honrado! Él es puntual, amigo de sus amigos, generoso, y sabio, y nadie puede afirmar, que ha ejercido su habilidad para infamia, sin razón, ni latrocinio: pues sea Mago, o no lo sea, yo cuento como me ha ido en la feria: cada uno tiene su modo, o su oficio hora bien, para vi contaré mi dinérito, veré en que moneda es. Padre mío, padre mío, me da usted pan: Ay, Jesús! qué es lo que quieres, chiquillo? quién eres: . Francapolín. Francapol . Un diablillo, que no he pedido crecer, y así me quedé tan chico: usted es mi padre. Yo padre de diablos; pese a quien te hizo, no en mis días. Pues infame, cómo niegas a tus hijos? Ay, qué me ahoga! Agradezca, que no lo llevo de un brinco a los campos de Baraona. Ah traidor, perverso, indigno Don Juan, que haya quien no diga, que eres un perro maldito! Don Aniceto, qué es esto? Qué sé yo, que estoy sin juicio; yo vine a cobrar ahora de Espina cierto restillo, y ese talego me dio, en donde estaba metido un demonio como un piojo. Ved, que será del sentido ilusión. . Y las señales, que con las unas me hizo en el gáznate, serán ilusión, o gaticidio? No queréis escarmentar de proceder advertido, como hago yo con Don Juan, con quien de burlas me libro, por el miedo que le tengo, de escarmentado, y corrido. Lo mejor es, que se lleva el recibo en el bolsillo, y a mí esta estafa me sobra para buscar tres testigos, y que se sepa, que miente quien dice, que en su artificio nunca ha obrado cosa mala. Tened, mirad, que prendido en las espaldas tenéis un papel. A ver? el mismo recibo es. Y más abajo cuatro renglones escritos trae, que dicen:- Este hombre me tiene por Dominguillo Si sois prudente, esta ta tenei: el dinero fijo; si sois desatento, y maza. merecéis este castigo. Hase visto mayor chiste! Chiste: Vive Jesuch merece por la tal gracia, meterle un puñal buido Si visteis en aquel lano del pasado desafío entre Don Pedro, y Don. Dio que habiéndonos permití la primera venida, para dejar el pundonor limpio, al emprender la segunda, nos hallamos de improviso junto a Provincia, de suerte, que el concurso, y los Ministros lo compusieron, y todo fue algázara sin peligro: qué extrañáis? Que no haya quien le haya pegado ya un chirlo! pues yo se le he de cascar. Qué decís? Qué determino vengarme que estos escarnios no son ya para sufridos. Aguardad: Don Pedro no es aquel que delante miro de tres mujeres? . Él es, y viene de Don Rodrigo de Serafina, y de Laura. Qué extremos tan exquisitos, y tan imprudentes! Juana, allí a Don Antonio he visto, mira si le puedes dar el papel. . Ya te he entendido. Temor, a todo esto obligan . celos de honor y cariño. Que pueda hacer el desprecio . de Don Diego más bien quisto a Don Antonio a mis ojos! Cómo no habéis parecido, Don Aniceto? . Señor, he andado en un negucillo. Pues sabed que ya las cartas del Correo he recibido, y esta misma noche llega Don Sancho. San Agapito! adiós, amor, y poder, desde aquí me en serafino. Avisado quedara el Vicario, y al proviso que se apee, ha de casarse. Haí mi pie. Juana, qué ha sido? Un uñero, de qué rabio. Tiró un papel, yo le piso. Lo has visto? . Sí. d. Pues a todo estoy firme como un risco. Venid. Señor Don Antonio? Qué mandáis? Si es que mentidos no han sido vuestros extremos, mi hermano viene muy rico, y podrá seros piadoso, ceño, que os fue tan impío. Y Don Pedro? . Qué locura! Pues yo Qué? Lo dicho dicho. Qué es dicho, y hecho, señora? a qué os quedáis? Quién os hizo guarda mía? Los Demonios: Don Antonio? Qué hay qué ha habido? Nada, que os vayáis a espacio, que tiene dueño este lío. Gana tiene de llevar el seor Alferez. Amigo: Don Diego? Venid siguiendo el bello norte a que aspiro, la hermosa estrella que adoro, que ha que distante la sigo, desde que salió de casa con su padre quien unido con ella, a Misa la lleva, de su miedo claro indicio: acompañadme. . Esperad, que estando aquí detenido, como visteis un instante, Juana, con un artificio, me dio este papel de Laura. Solo por vos este alivio lograré yo. Dueño amado, cartas mi padre ha tenido, de que esta noche Don Sancho llega, y quiere al punto mismo que me case: a vos os toca lo demás, y a mí este aviso. Hay hombre más infelice Aquí no hay otro camino, sino es acudir a Espina. Decís bien, ir solicito a buscarle hacia Palacio, que allí ayer tarde me dijo, que estaría esta mañana. Allá estamos en dos brincos, que está en Santa Cruz. . Señores, para aquestos dos pobrecillos. encascelados, por el Cristo de los Afligidos. Qué miro! No es, Don Antonio, Barraza aquel! . Y diviso allí a Cachete. . Él en casa. se me ha des parecido: quién le haba traído aquí? Por el Santísimo Cristo: Por la Virgen del Rosario:- Para medio panecillo. Barraza? Amo de mi alma. Quién te ha traído a este sitio? El que me ha traído a mí. Quién es? El perro Judio de mi amo. Don Juan de Espina. Don Juan? pues por qué motivo? Entra, y pide que nos suelten: Sí señor, que me espírito de verme aquí. Qué después sabrás lo que ha sucedido, Ya voy: ello no se ahorra, ni con criados, ni amigos. No es cuento suyo; pues él será sazonado y limpio. Manda el Rey, que esperéis. A vuestras plantas, para mi centro de fortunas tantas, siempre estoy altamente colocado. Vuestra fama ha llegado al oído del Rey, y veros desea. Su Majestad se emplaa en honrar los humildes profesores de todas Artes. es, de vuestra habilidad. En Vuexcelencia hay gradeza, hay ingenio, y hay clemencia, y el ser quien es, a esa piedad le inclina, Mirad, que llega el Rey. Quién es Espina? Señor, quien con vuestra planta, indigno sella su boca, quien por deidad os venera, y como a Dios os adora, pues un Rey es de Dios mismo soberana augusta copia. No debe de ser así, pues el veros, es a costa lámaros. . . Los Palacics, son, señor, para personas mas altas que yo; el estudio, y el bullicio no confermar Huélgome de conoceros. Cuándo merecí tal honra? Hame dicho el Cor de Duque, que hacéis admirables cosas. Cuantas en la Majia blanca natural, que es milagrosa, caben. . Adónde nacisteis? En Madrid, señor, que es propia Patria de ingenios ilustres. Dónde estudiasteis? Blasona de ser hija de Alcálar. mi ciencia, aunque pobre, y corta, Sois noble? Hidalgo nací. Haber visto mi Persona algo ha de valeros: quiero, que por ayuda de costa, tengáis desde hoy mil ducados. en mi bolsillo. Las glorias vuestras vuelen más allá de los límites de Europa. Conde. Mirad, que el Rey gusta, de que ejecutéis ahora algo de lo que sabéis. Y no ha expresado en la forma que ha de ser? No: idle siguiendo. Yo os haré buscar en otra ocasión; pero qué es esto? Como dejan sueltas, hola, las fieras? Ah de la guardía. Señor, que todo esto es sombra, noros alteréis; ya no hay nada. Don Juan, de estas burlas, pocas. Ahora digo que es verdad lo que de vos nos informan. Cielos, si irá disgustado el Rey. Si fue indecorosa mi acción! oh respeto o, cuanto de un Rey una voz reporta. un acento atemoriza. Yo, que no es fácil conozca el rostro del miedo, tiemblo, al escuchar de la boca de un hombre, con rostro entero: Don Juan, de estas burlas, pocas. Bástame haberte pisado, Palacio, para que corra la misma senda que todos, con susto, anhelo, y zozobra. O, venturoso retiro. dichoso aquel, que te goza! No te dejaré por faustos, por riquezas, ni por pompas: Ya estoy en la calle: aquí ya el pecho se desahoga. Válgame Dios! si excedí. si es que el Rey se desazona! no, que es discreto. Don Juan, ya sabéis, que a vos con todas mis penas he de acudir, y no es leve la que informan esos renglones. Por vida de sanes, que en pepitoria le he de echar. Yo con un perro Mágico escurro la bola: ahora me he de despedir. Y esto Don Diego, os ahoga? vos no estáis asegurado de que será vuestra esposa Laura, en llegando ocasión de que pueda por si propia. obrar . Así lo asegura. Pues qué es lo que os acongoja? Siente Don Diego, que no haya de hablarla modo ni forma: y yo, que de Serafina también áspiro a la boda, participe quiero ser, Don Juan, en lo que disponga vuestro admirable discurso, vuestra ciencia prodigiosa. Mal año para el prodigio. Yo aguardo cuando encorozan a este embustero, y a cuantos nos andamos a su cola. Todo corre a cuenta mía. Menos yo, que no es bien corra con quien me trae tan corrido, que hasta cerca de la horca fui a parar. Cáchete mío, como te fue con tu esposa Juana . Cómo? qué Juana? esta es otra gerigonza. Ya la tuviste a tu lado. Dejémonos de esas drogas, y vamos a la sustancia del cuento: venga mi mosca, que no quiero estar contigo. Calla, loco. Ni una hora. Cáchete, mira lo que haces. La vida, y alma me importa, que no quiero amo que vive:- Cómo? En la ley de Mahoma, y cada día con el diablo echa vino, y hace sopa. Y si te sucede mal: Jueces hay, que a todos oigan: quejareme de la fuerza, y me volverán mi honra. Eres doncella, Cachetes No lo es él más lo es su hoya. Venid, os referiré lo que mi sentido ignora, habiendo por mi pasado: Yo he tenido a una persona miedo, y ha sido capaz de darme espanto y zozobra. 2. A vos? . A mí. A quién la misma naturaleza se postras A quién obedece todo por su ciencia portentosa? Venid, os lo contaré. 2. Vamos pues. Haré novillos, en recogiendo mi ropa. Averiguaré con Juana esta nueva palinodía, Nacistes a matarme, fiera: cruel, pretendes acabarme? No señor. . Pues qué quieres? Que pues que padre, y no enemigo eres, no por tu beneficio des mi vida en tirano sacrificio. A quién doy yo tu vida? A una empresa, de mi mal admitida a un estado violento, y a una fuerza, que llamas casamiento. Qué pez, qué ave, que fiera, ni qué bruto, no es de su libertad dueño absoluto, por decreto del Cielo Soberano, que puso sus acciones en su mano? Pues por que no he de usar yo, como mío el imperio esencial de mi albedrío Viste a Serafina, y porque su beldad señor, te inclina a un hombre que no he visto, me has feriado que ni él se inclinó a mí, ni me he inclina. yo a él, y toda susto, (do la contingencia es dueño de mi gusto. Pues como puede ser regular hombre, puede ser algún monstruo que me asombre; pero eso no te debe causar pena, pues Seráfina es para ti, y es buena. Casa sin mí he estado atento a osadías tan extrañas, a tantas indignidades, y no sé como tomarlas; porque hacerme cargo de ellas, y no matarte, era infamia. Tienes tú más libertad, hija cruel, hija ingrata, que la de tu padre? cuando en las mujeres honradas, y nobles hubo albedrío, mas que el de aquel que las casa? y más un padre, que debe ser el Argos de su fama? Vive Dios: Haí, que se acerca! Que estoy con aquesta daga por ampar de una vez con: Qué acción tan temeraría? Don Pedro, qué hacéis? No sé: arrebatome la rabia; y pues solo ser pudiera el Iris, que serenara mi enojo, vuestra hermosura, por vos vive esa tirana; pero advertida, de que si esta noche no se casa con Don Sancho, solo tiene de vida de aquí a mañana. Oíd, esperad. De diablo de Comedia, echando llamas, se ha revestido el Vejete. Me ha puesto, amiga inhumana, tu doblez en buen paraje! Me tiene bien ultrajada tu crueldad! . Tienes razón, yo te la confieso, Laura; pero vamos al remedio. No puede haberle en mis ansias. Después de muerto el borrico, Acola la cebada. Si puede, si te cos fieso, que es mía toda la causa, y arrepentida mi culpa, pues que no puedo negarla, la pienso desvanecer. Es verdad, que yo inclinada a Don Diego, por creer, que para mí le dejaras, alimente, Laura mía, de Don Pedro la esperanza, y traté tu boda: pero estando desengañada, de que es imposible deje de amarte con vida, y alma Don Diego, y que el caso llega de que yo en el lazo caiga, que armé, habiendo Don Pedro de concurrir a la instancia, me ha parecido mejor premiar la amante constancia de Don Antonio, en quien yo? tanto mejor empleada, que en un caduco imprudente; goza tú, pues mi escasa suerte lo permite así, los cariños de quien amas. Qué dices, amiga mías Puede creerse a esta borrachas Que no quiero que mi hermano llegue, y tome la palabra tu padre, de suerte, que me halle en casarme empeñada con él. . Y a esos imposibles, quien puede hallar forma, y traza de ejecutarlos? . No sé. Yo sí, que sirviendo a entrambas dar nuevo timbre a mi fama. Don Juan, pues por dónde entraste? Este hombre es un fantasma, siempre se anda apareciendo. Tu padre me vio a la entrada. Y os permitió entrar? Es, que él vio solo al mozo de casa, que trae recado, y así no pudo pararse en nada. Quién pudiera hacer lo mismo dos tardes cada semana, para irse a bureo . Pues conformes a las dos halla, Don Juan, vuestra discreción. De Don Diego aspira Laura a ser, y de Don Antonio yo; solamente nos falta la dispesición. . . Decid a Don Pedro, que obligadas de él queréis obedecerle, y para más confianza de que es así, pues Don Sancho hoy salió de Guadarrama, para llegar esta tarde a Madrid, como en su carta expresa, os lleve hacia el Río, para recibir con salvas de amistad al que ya es prenda tan propria en entrambas. 2. Y luego: . . Allá lo veréis. Tendremos ciquiricata, y alboroque. Adiós que él sube las escaleras. . Ya escampa y llueven enredos. Dónde vas, Toribio? . . A traer agua. Te han dicho, que quiero acelgas esta noche en ensalada: Sí, señor, ya voy por ellas. . Lo oyes? . Estoy asombrada. Vuelvo a ver lo que resuelves. Lo dudas? Mucho la agravias; pues pudiera hacer tu hija, sino lo que tú la mandas: Ya, padre mío, obedezco tu precepto. . No esperaba menos yo de tu prudencia: ven, alivio de mis canas, a mis brazos. . El vejete como una breva se aplasta. Antes estamos tratando, que esta tarde nos llevaras a recibir a mi hermano. Sí, porque con su tardanza nos da cuidado a las dos. Ve aquí lo que son muchachas! no ha una hora le aborrecía, y ya por verle se mata! Ahora envío a buscar coche, anda ponte muy bizarra; y vos, esposa: Ay, qué puches! Idos a adernar de galas; aunque a quien es tan perfecta nada puede adelantarla. Estar desnuda le sobra, así quisieras pillarla; pero no la catarás. Qué fácilmente se engaña. un deseo! Seráfina, ahora si que me pagas lo que te amo. Ven, querida. Viejo maldito, regaña. . Qué amigas van! qué contentas! son mozas, y no me espanta, que en llegando a boda, están las hembras alborotadas! Voy a prevenirlo todo, Tú me has de guardar, Barraza, todo aquello concerniente, que en tales casos se guardan, Las espaldas dirás? Tonto si son solo las espaldas, me podrán por la barriga meter catorce almaradas. No es contra Don Juan de Espina toda esta trompapitaina: Contra Don Juan es. Pues ell hombre va ay como en una caja: osted llegue, que a lla esquina, yo, no hay duda, y esto basta. Permita Cristo, que sobre, cuanto más bastar. Echada la suerte esta de una vez: yo me he de pasar a Italia, porque las habilidades solo allí son estimadas; y por librarme de tantos como neciamente tratan de que les enseñe ciencia tan difícil tan extraña, que apenas en ella ha habido dos hombres, que sobresalgan Mas quién es? Yo, señor mío, que voy a una cuchillada tomando bien la medida. Y a una acción tan temeraría, qué os incita? Mis afrentas, que son muchas mogigangas las que usted usa conmigo. Meter, y correr. . . Si en nada os he ofendido: Un compás. Y me veis, que estoy sin armas: Ahora. . Allá voy. No es traición la vuestra? . Mayor infamia es burlarme, y no pagarme; cúrese esas almorranas. Qué me ha muerto, confesión! No paro yo hasta Grañada, . Barraza, aquí. Allí sonó el ruido de las espadas. Barraza (estoy aturdido) pícaro, estas son las plantas? Qué ha sido estoy la justicia. A bien, que en cuatro zancadas me pongo en Doña María de Aragón. 1. Ved, que se escapa el agresor. 2. Voy tras él. 1. No importará, que él se vaya, que prenderemos al muerto. 2. Amigo. . . Quién es quién llama? 1 La justicia. . . La justicia . siga al ladrón, que la capa me quiso quitar en medio del día, que esto no es nada. 2. No estáis herido? . . Yo? en dónde? 1. Aquí no hay que hacer; abanza tras él. . . Él la pagará, pues le bastó el intentarla. Sin aliento, de correr, quivengo, la Bierta cerrada está de la Portería; mas yo la hundiré ha aldabadas. Padre mío, ha Padre mío. Quién es? Por la Virgen me abra, que estoy en un grande riesgo. A quién busca? No en palabras nos detengamos. ̱̱ Pues entre, Es usted mozo de casa? Quién lo duda? . Pues yo dejo un hombre muerto a estocadas. Dile, hijo, al Padre Prior, que me suba a la más alta celda, que tenga el Convento. Del Convento! linda gracia! en igual os bajará al cala bozo del agua, que está en la Cárcel de Corte. La Cárcel! . Qué os espanta? Es, que yo: . La turbación vuestro delito declara. Hola. mor. A este hombre una cadena pesada- San Pedro, y San Pablo! Le poned, y al Pantanoso. Zarazas! Mas yo, de Doña María de Aragón vi la portada. Preso nuevo. . Preso nuevo, démosle la grita, y vaya. Ea, señor, en tus manos encomiendo mi garganta. Con que tu amo te dijo, que en este sitio aguardara? Si señor, aquí has de estar. Por un billete me manda Don Juan, que venga hacia el río; qué enigma tendrá ordenada? Pues, Don Antonio? . Don Diego? Cómo? . Buena zalagarda se va urdiendo. Amigos míos, no es tiempo este de tardanzas, ni de gastarle en razones: Don Pedro, con su hija Laura, y Seráfina, a esta parte se acercan, que es donde aguardan llegue Don Sancho: escondeos, Don Diego, en esa intrincada maleza, hasta que yo os llame. En tus manos mi esperanza . está. . . Quedaos Don Antonio, conmigo. . Pronto me hallas a cuanto ordenas. Señor; mas qué es esto? no quedaba muerto este Mago? . . Se pudo salvar este horore, Barraza? Huir es fuerza, Bella tarde! Sí, pero mucho se tarda Don Sancho. Don Aniceto me espanto que haya hecho falta, El vendrá. Señoras mías: Por cuanto no me encontrara con este hombre. Ay tal fortuna! De introducido me cansa. Huélgome de veros buenas. Vuestra atención cortesana agradezco. . Muchos años. viváis. . Mas ya cercana mi dicha, hago muy mal en procurar recatarla. Don Juan, Don Antonio, ya fuera mi amistad ingrata, si os callera mi fortuna: Venimos yo, y estas Damas a esperar nuestro Don Sancho de Guzman, con quien casada quedará Laura esta tarde, y yo también con su hermana. Sé que os habéis de alegrer, y os lo digo. . . Edades largas os gocéis. . En hora buenas os debo dar duplicadas. Y cuánto ha que estas señoras esperan? Dos horas largas. Oye usted, y sin merienda. Sin merienda: Eso no pasa; señor Don Pedro, pues como tratáis por propias alhajas estas señoras? Pues yo tengo de agasagarlas. No, cierto. Yo no he traído merienda; pero me basta la que hoy en Constantinopla el Gran Turco aparejada tiene, para festejar los años de la Sultana: acercaes hacia esta margen. Nada, Don Juan, nos espanta, sabiendo quien sois. Pendientes de un hilo están mi vida, y alma. Li, lí, lí. Qué es esto: Estas son las festivas algazaras de los Moros. . Con efecto se enjergó la cuchipanda? Ah, infiel cómo me asesinas! 1. Apresa, berro, que baja Joniora. 2. Poner el mesas. 3 Sacar sellas, he viandas. Sentaos. Si ha de ser, llegad. Ah. Moros, por qué no cantan l 4. Así de la bella, divina Zoraida, festeja Celimo los días con fiestas, los años con zambras. A vuestra salod. Preciso es, que yo la razón haga. . Yo la sinrazón, chupando del fuero hasta que me caiga. . En qué vendrá esto a parar? No estés tan desalentada; Don Juan sabe lo que se hace. Qué bella está la empañada! Presto se ha de ver. . . Ya tiena Don Pedro lo que le falta, para lo que yo deseo: caballos sueñan de marcha. Caballos. será Don Sancho. Quitad, Moros, las viandas, 1. Presto, que acabarse. 2. Presto, presto. Mi hermano será el que para; y se apea. , . . A recibirle vamos. Ay de mí! de asustada, no respiro. . Laura mí a Ser logrole nuestra esperanza: yo soy tuyo, Serafina. Él nos equivoca a entrambas, Aquí, Don Pedro tenéis, después de tantas fatigas, a Don Sancho. . A celebrar una ventura tan alta, como la que me ofrecisteis. Los brazos digan, y el alma, lo que festejo este bien: . dale a tu esposo, muchacha, los brazos. . Una, y mil veces. Viose burla más extraña. El Vejete no está en sí. Todos han conseguido pillarla por la cola. Usted, quién es? . otro hermano, que acompaña a Sancho. . Pues por qué a mi hija no la abraza? abracela. . Así lo haré, Vuestra soy. Solo nos falta- Quién Vuestro correspondiente, para que él os informara cuanto he hecho por vos. No puede faltar, que si no me engaña mi juicio, aquí esta metido, desde que cierta desgracia le sucedio. Es ya, señores, mi ústima hora llegada? Han venido ya los Cristos? Me perdonan, o me sacan? Pues cómo es esto, bien mío? Vos presa, y acongojada viviendo yo Con mis brazos emiende ignominia tanta. Arre allá, que eso es peor. Don Aniceto? Ya escampa la confua l: dónde estoy Adonde ya halláis casada a mi Laura con Don Sancho; con su hermano aquella Dama; y yo con vos, Serafina: dense las manos; no acaban? Y con Juana yo. No hay duda. Pues ya todas celebradas las bodas están: Don Pedro, esa niebla se deshaga, que vuestro juicio perturba. Ahora es la fiesta. Que pasa por mi Laura, a quien la mano das? . A quien tú me mandas. A quién es su esposo. Y tú, Serfinas Estoy calada con quien ordenas. Pues vos, Don Aniceto? Una Daisa soy, a quien no ha dos instantes, que estaban para ahorcarla, y os queréis casar con ellas Qué es esto? Qué ejecutadas estas bodas están ya, pues el amor las enlaza; y es el quererlo impedir imprudencia temeraría. Vive el Cielo. Vive el Cielo, que con un soplo os quitara la vida, a intentar acción, que no sea perdonarlas. Si no hay remedio, qué tengo de hacer airándome: Nada: volveos, y gozaros contentos, que yo me parto mañana a Milan, donde siendo esta, de mi vida, y circunstancias, primer parte, la segunda la celebre allá la fama. Y pues a nadie se obliga a creer, que en esto haya más verdad, que el divertir la ociosidad Cortesana, y una Comedia no es libro, a quien se le da fe humana: Pidiendo, al Autor perdón de las nuestras y sus faltas, da fin, si a su Patria gusta, Don Juan de Espina en su Patria.
