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Texto digital de Don Domingo de don Blas

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Atribución tradicional
Antonio de Zamora
Atribución estilometría
Antonio de Zamora Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Don Domingo de don Blas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/don-domingo-de-don-blas.

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DON DOMINGO DE DON BLAS

JORNADA PRIMERA

o JORNADA PRIMERA El Cristianísimo Augusto, Alfonso el Tercero, viva. Viva, y pues triunfante vuel- (ve de las Banderas Moriscas, marciales voces le aplaudan. Decid en salva festiva, Caballeros de Zamora, pues nos honra con su vista. El Cristianísimo Augusto, Alfonso el Tercero, viva. Es posible que te atrevas a salir señor en día de tanta publicidad de casa? . . Pues por qué había de estarse en ella, sin dar a su Rey la bien venida Don Beltrán Nuñez de Alfaro? Porque aunque es tan conocida tu nobleza, la desmienten las hilazas de las ligas, los remiendos de las bragas, la grasa de la golilla; y sobre todo. . . Borrachó, acaso está la hidalguía conservada en mi valor, y heredada en mi familia, en la ropa? . En este tiempo, si señor. . . Majadería, que nobleza que se compra no esblasón, si no ignominia: pero al caso. . Mas que vienes a ver si ves a Mencia? Adivinásteme el alma, pues desde que la retira el padre de mis finezas, por verme pobre me guizga tanto el deseo, que ando azogado de caricias. Si no fueras tú tan bobo, que en galantearla, y servirla gastado hubieras tu hacienda, hasta quedarte en camisa, tan rota, que a un cedacero se puede vender por criba, otro fuera el cuento. . . A bien Machuca, aunque en la vacía faltriquera mía siempre puede jugarse una pica, que por lo que la idolatro, para poder conseguirla me ha quedado. . Qué? El Ingenio. Hermosa mercadería para buscar sobre prendas. Déjate de boberías, y vamos hacia el paseo, pues hoy que entra el Rey, es día de campar los ricos homes. Los pobres homes dirías mejor. Alfonso el Tercero triunfe, mande, reine, y viva. Qué dirá el Rey cuando sepa quién soy? . Que eres una espía del Purgatorio, pues de hambre te has chupado de mejillas. Fieros disparates dices. No es aquel Don Beltrán, prima? Quién con aquellos apreos quieres que sea? . No digas mal de él, que aunque la fortuna le mortifique enemiga, le quiero bien. . . No es aquella mi hermosa fiera divina? consolaste amor mi pena! Mejor fuera tu barriga. Qué quieras a este sujeto, cuando sé yo que te estima Don Domingo de Don Blas? No es el que por su exquisita ridícula condición, que casi toca en maa, llaman el acomodado, pues cortesano Atheista adora su conveniencia? El mismo, según le pinta. la voz pública. . Pues cómo querer mi altivez podía a quien de si enamorado tan de su amor propio cuida, que no saben sus deseos hacia donde andan las dichas? no me hables de eso. . que poco con él me mostrara esquiva a quererme a mí. . Eso pido, que al fin es persona rica, y nada es peor, que andar de mala con la cocina. A eso me atengo. Bien claro me ha dicho, hermosa Mencia, el crepúsculo del manto, que negar a quien os mira el rostro, es por no apagar los esplendores al día, pues al verle antes con antes, se muriera el Sol de envidia. Señor Don Beltrán, dejando aparte sosisterias, que en fe de que son lisonjas, trataré como mentiras: Creed (por más que mi padre el ceño lo contradiga) que soy vuestra, y pues salí de rebujo con mi prima, al ver el aparatoso aplauso con que acreditan las finezas de Zamora, la lealtad, con que festiva recibe a su Rey de vuelta, de la victoria adquirida del Moro; no detenerme intentéis, pues si en mí misma casa (como no dudáis) a su Majestad invicta se hace el aposentamiento, y ya tan cerca se mira de aquí, esfuerza que mi padre (que a él en función tan lucida le acompaña) me eche menos, si no logro con la prisa, antes que él llegue, mudar de disfraz. . . Estrella impía! cuando habrá, sin que se pierda, ventura que se consiga? Pues de mi jardín la llave el que entréis os facilita a verme, a Diós. Tras tu ausencia se va arrastrando mi vista; vos bellísima Constanza, pues por parienta, y amiga sois todo su valimiento, decidla a mi bien, decidla cuanto la adoro. . De mí no podéis dudar que os sirva. No era mejor que este hombre se fuera a la ropería, y en lugar de una fineza concertara una ropilla? Machuca, habrá hombre en el mudo más dichoso? . Vive cribas, que según los disparates, este hombre esta loco, o cría. Qué he de ser su esoso. Cielos! pero va esta salva avisa, que el Rey llegó a su hospedaje, y es fuerza que yo le asista entre toda la nobleza. Ya escampa, y llovían chinas, Ven conmigo. . Si allá entrare me lleve un millón de tías. Ingerno, si mi pobreza es la que desacredita mi amor, veamos como logras, (aunque la sangre lo riña) que lo que los Astros niegan, las industrias lo consigan. Allá vayas, y no vuelvas soberbia desvanecida, fondo en pobre. . Plaza, plaza. Cuando, señor, esta indigna humilde esfera creyó estar tan desvanecida, como lo muestra la suerte, de que de hospedaje sirva a un Monarca de León, cuya valiente cuchilla tiemblan las menguen es Lunas del Cielo de Andalucia? Ramiro Lopez de Soria, aunque vuestra esclarecida sangre es acreedora en mí a iguales prerrogativas, este favor le debéis al Príncipe Don García. Cuando su benignidad, gran señor, no se dédica a honrar mi humildad. Si en él to la mi esperanza estriba, hasta ver que la corona. de mi anciano padre ciña mis juvéniles alientos, qué mucho que agradecida lison jearle solicite, pues su riqueza apadrina mis designios. Caballeros, qué aguardáis? A esas invictas plantas, señor, está quien ya no tiene alguna dicha que envidiar a la fortuna. Rodrigo Ordóñez. . La antigua heroica nobleza vuestra merece que la reciba con los brazos. . Albar Fañez, correa. . Ya por noticias conocía yo su fama: alzad. . Al Fénix compita vuestra edad, señor, naciendo nueva luz de las cenizas. Nuño Meléndez. . Con tal vasallo ya no me admira que el Moro me tema. . Rayo soy solo, señor, que brilla a merced de vuestro sacro influjo. . Tello García. Mucho estimo su persona. Mi espada os dirá algún día. mi agravecimiento. . . Ahora entran bien mis cortesías. Quién es este? . Beltrán Nuñez de Alfaro, cuya familia, por su trato desvanece, lo que por su lustre brilla. Hombre parece de genio. Y bien raro. . . Aunque a las iras del hado entre tantos faustos, adornos, y bizarrías, llegue a besaros la mano mi altivez desconocida; no obstante a tan alta honra, por la sangre que me anima, llegara menos decente, mas no, señor, menos digna. Beltrán Nuñez, ya os conozco, y sé que vuestra osadía, igual a vuestra nobleza, sabe escarmentar altiva en la Vega de Toledo, las Vanderas Berberiscas. Aún por eso la fortuna; lo que me debe me quita. Qué en este traje se atrevan a venir, donde más sirva de risa, que de cortejo! Aún más nos desacredita su inclinación que su traje, intentando que redima la indignidad la miseria, en que le fuerza a que viva su desvarato. . Y querrá le dé por esposa a mi hija, con este juicio? . Ramiro, porque estando mi partida tan cerca, sintiera irme sin verle (por lo que me insta la curiosidad) decidme, como de mí se retira un hidalgo que en Zamora, según creo, se apellida Don Domingo de Don Blas? Mucho extraño que no asilta, según su lealtad, señor, a obediencia tan precisa; pero de la conveniencia con que se trata, le priva de cualquier función; la nueva extraña filosofía quizá le habrá detenido hasta ahora. . Raras noticias tengo de él. . Sobre tenen valor, y galantería, sin haber visto la cara al miedo, ni a la codicia; es extrabagante el genio con que maneja su vida en mesa, vestido, y casa. Olgárame por la mía de verle; y pues como dije, me he de partir tan deprisa a León, donde me espera la Reina con las albricias que en sus brazos me promete la victoria conseguida de Abdalla, que por Toledo a Cordova se retira: id Ordoñez, y decidle cuanto en tan celebre día he extrañado su retiro, y que antes de mi partida venga a verme. . Mi obediencia responda. . Vamos García. . Vamos señor. . Este cuarto, señor, es el que dedica mi celo a vuestro hospedaje, sintiendo que no se mida la estatura del alcázar con la alta soberanía del Planeta, que le ilustra. Ambición desvanecada, que habiendo de ser el Cetro tuyo, a adelantar aspiras el tiempo, sin que te enfrene el saber que aún te domina un Padre, yo apagaré esta ardiente hidropesía de Reinar, pues tengo pronto el socorro de Castilla. Vamos Caballeros, no demos a entender malicia, lo que arguyo de estas nuevas inquietudes de García. Plaza, plaza. El victorioso Alfonso Tercero viva. A herir el Mediterraneo con una argentada punta, desde los Montes de Cuenca se flecha saeta el jucar. Pues el curis es delgado, mirad lo que hacéis Maestro. Soy oficialazo diestro. No obstante eso, id con cuidado, pues si me dais sin querer un chirlo por no advertir, me pagaréis con decir, señor no lo quise hacer. Contra pelo quedar noto la quijada como un Cielo. Qué es eso de contrapelo? Pelo arriba. . . Desacoto. Cómo ha de estar bien quitada la barba? . . Y cual aprovecha más, una barba bien hecha, o una cara bien cortada? No tengo que replicar. Pérete. . Señor. . . Preven la leche Virgínea. . Bien. Y haz que vuelvan a cantar, En que de solfas se trate, famoso gusto tenéis. Cuenta Maeso no echéis el compás en el gaznate. Por los campos de Valencia para acelerar la fuga, se va rizando por alas muchos airones de espuma. No hay hombre en todo el luga que más guste del reclamo de la música que mi amo. Hase de descañonar? El buen pensamiento alal Pues qué hay en él que os asombre? Qué hacer queráis con un hom- lo que se hace con un pabo? (bre descanonar; al oílio tiritando a todo ruedo le ha dado de puro miedo alferecía a un carrillo. Maeso, el último baño, y alón. . Ya señor lo dejo. 1. Qué ha parecido buen viejo, decid, la muestra del paño, pues es hoy la primer vez que servís con suerte escasa. Que he venido a buena casa al cabo de mi vejez: pero aunque es tal su inquietud hijo, no se pescan truchas a bragas enjutas. . Muchas se quite usted con salud. . Decidme ahora en conclusión, cuando os pagan el dinero le constáis por si va entero? Sí señor, que esa es razón. Pues dadme sin embarago el espejo a conocer, que también quiero yo ver si me falta algún pedazo. Dice muy bien. . Callad vos molde de cortar gualdrapas. Al primer tapón zurrapas, sea por amor de Dios. Qué cosa? El verme me asombra tan lampiño; pero hermano de aquí sale sangre. . Es grano, Y aquí queda pelo. . Es sombra. Pues zurrada la badana, afeitado a manchas voy, lo que no se rapa hoy se desollará mañana; así, dadle chocólate. Le he tomado. . n Pues un trago No le bebo. . Topo, y hago. Pues de acompañaros trate hasta la puerta . Quién tanta cortesana creyera? Yo trato de esta manera a quien fío mi garganta; pues si menos Cortesano fuera, al volverme a afeitar, os pudierades vengar con la navaja en la mano. Quedad con Dios. 2. Don Rodrigo Ordoñez te quiere hablar. Decid que ya puede entrar, y a vestirme. Amigo? . . Amigo, vos en mi casa? qué es esto? No viviera a embarazatos a no tener gran motivo. Qué negocio, vamos claros? El Rey viendo cuanto habéis huido de verle en Palacio, ansioso de conoceros, que os avise me ha mandado como hoy en él os espera. Un Monarc a Soberano de León puede echar menos al que nació su vasallo? Mirad qué he de responderle? De que eso digáis me espanto? a ver si su Majestad tiene que mandarme algo, iré al punto de rodillas, que una cosa es que el extraño genio mío me retire como inútil de su lado, y otro no ser mi obediencia. respuesta de su mandato. Estos Duques de Polonia son grandes Cortesanazos. Por qué os vestís tan de priesa? Porque en llegando a estos casos Rodrigo, en que se atraviesa el crédito de hombre honrado, no hay conveniencia que valga. Cuando menos Cortesano, cumplís vos con las acciones de la obligación, y el garbo. Y pues ya estoy a la vela, venid tomare de paso una alajilla, y saldremos por la otra puerta del patio. Siguiéndoos voy. . n Olgazanes, a prevenirse, que salgo con todo acompañamiento, y él sirva hoy, pues es novato, de guardía de quita Sol. Raro empleo! . . Zampa palo, sin quita Sol queréis que salga a la calle en Verano? Extraña vida! 1. Señores, a tomar las capas vamos, y él venga, pues es Alferez, a encargarse del venablo. El hombre bien puede ser discreto, pero es pesado; yo guarda de quita Sol? No es hora de que sepamos, señor, si el bodegonero, que da de comer fiado, tiene dispuesto algún bodrío? Qué ahora te acuerdes borracho de golosnas, sabiendo que solo vivo adorando los hierros de estos balcones? pero qué es aquello? . Andarlo; figuras hay que se cruzan No es si no, padezco engaño, Don Domingo de Don Blas. Que no saquen al tablado a este hombre en un Entremes de Corpus? Perere aspacio, y vaya el dosel porrátil a plomo, que hacia este lado, según el calor, entró el escrúpulo de un rayo. Como un hombre no lo aquella. Pues aprender, hay tal macho! Corrido voy de que vean que yendo así le acompaño. Buen paso Machuca. . Lindo. Por Dios que en el Belamano camparéis con esa Joya. Decidme ahora; en acabando la función habrá quien sobre ese vestido bordado os preste ocho escudos? . No, que los vestidos son trapos. Pues yo sobre estos diamantes los hallaré; con que saco de aquí, que vos con libreas, bordaduras, y penachos, gastáis la pólvora en salvas, y yo más acomodado con mi Joya me aprovecho de todo lo que no gasto. Decís bien. . . A esta figura le he pegar un petardo señor Don Domingo. . Ya el zascandil la ha pensado, Dios quiera que sirva. Quién? Don Beltran Nuñez de Alfaro. Perdonad, no os había visto. Yo tengo que suplicaros un favor. . n Ved en que os sirvo. Para un empeño en que me hallo de amor, pues a cierta dama, es fuerza enviar un regalo, mi necesidad os pide que me presteis unos cuartos. Para un empeño de amor? Si amigo. . n Y cómo que tantos? Ya caló cuerda: esto es hecho, con ocho escudos hay harto. Pues ya que me ha dado Dios tantos doblones sobrados, perdonad, porque he hecho voto al volsillo en que los guardo, de no emplear mis limosnas en pobres enamorados. Cómo conmigo. . . Quédito, y vaya a cuenta ese ochavo. Vive Dios. . n Vamos Rodrigo, que estará el Rey esperando. Qué le habrá dicho, que queda descolorido, y turbado? A mi ocho escudos? primero los fuera a jugar al cacho. . Qué esto se responda a un hombre! Bueno ha quedado mi amo. A mí un ochavo? por vida - Esto arrojas , (. porque al fin hay para media tajada de Bacallao. Pues vive Dios majadero, con disipulas de Sabio, que la has de pagar; Machuca ven conmigo. . Traspillado voy de hambre. . . No llevas dos maravedís? pues picaño de qué te quejas? más calla, que, o mal me ha de andar las manos, o se la he de pegar a este Seneca de vuelo bajo. No será poco, aunque tú eres de aquellos que dijo el diablo harto hay con uno. Llegad, que aquí está ya el Rey. . Sepamos si esto ha de ser breve, porque yo en estando en pie me canso. Aún con el Rey no os ahorráis en conveniencia. . . Hermano, en cualquiera parte es bueno esto de beí . La priesa que me da el tiempo, habiendo determinado el reedificar a Toro, a quien tanto maltrataron de los Moros Andaluces los repetidos asaltos, no me permiten Ramiro el que premie más despacio el afecto de Zamora. De su afecto el ausentaros no dudéis, señor, que trueque los alborozos en llantos. Luego que mi Padre parta, . obrará disimulado mi veneno. . Que no haya podido beber mi halago en los ojos de Constanza los incendios que idolatro! Aquí señor Don Domingo, de Don Blas esta. . muchas veces de saber, grande Alfonso, que ha acertado su nombre vuestra memoria, pone en vuestros pies sus labios. Lo que he sabido de vos Don Domingo, me ha obligado a llámaros; y pues entre cuantas extrañezas hallo en vuestro genio, ninguna más novedad me ha causado que el apellido, quisiera que me contaséis de paso, por qué motivo os llamáis así. Pues vuestro mandato es ley para mí, escuchad, que este fue, señor, el caso. Cuando en vuestra edad adulta Hércules Leones vio el Campo de Extremadura, que haciendo clava el Cetro a vuestro amago, la hidra sujetó Morisca, no pocos cuellos armados. Don Blas Anzures mi tío, cuyo lustre, cuyo brazo, eslabonaron los timbres de lo heroico, y lo bizarro, fue a serviros en el Cerco de Merida, procurando que yo, que en su casa era el pariente más cercano, pues le heredaba la hacienda, le creciese los aplausos. Tomose, señor, la Plaza, en cuyo sangriento asalto, él, y yo; pero no quiero detenerme ahora en contaros las empresas de ambos, baste saber, que cumplimos ambos tan con nuestra obligación, que de unos, y otros dejamos entre muchos envidiosos, no pocos escarmentados. Cargado de años en fias, que pesan mucho los años, murió, fundando en su muerte un ilustre Mayorazgo para mí, y mis descendientes, de más de seis mil ducados de renta, mas con forzosa cláusula, de que tomando su nombre por apellido, me llamase, cual me llamo, Don Domingo de Don Blas; extravagante contrato fue, no hay duda, pero en fin como vayan aumentando a Mayorazgo por nombre, yo iré añadiendo vocablos a mi firma, hasta llamarme Domingo de todos Santos; rico, y mozo, quien creyera que al punto no hubiera dado en los dos fáciles riesgos, en los dos ondos barrancos de amor, y juego; pues fue mi vida tan al contrario, que no conozco los naipes, ni en mi vida me ha costado un ay de mí la hermosura, porque me ha metido espanto mirar cuan de prisa viven tahutes, y enamorados. Lo que en mi suelen algunos, viendo cuan extraordinario vivo a la moda de Nuño, Rasura, y Arias Gonzalo, decir, que es extravagancia, no es si no juicio, pues hallo, que si la muerte me viene buscando a mí, y yo la salgo al paso con mis locuras, excesos, y desacatos, a la vuelta de una esq nos daremos un porrazo, y estas descalabraduras no curan los Cirujanos. En la moda de vestirme todos han hecho reparo, y sin causa, pues de qué, donde hay sombreros enaños sirven gigantes sombreros? de que traiga un hombre honrado una antipara de sieltro en el rostro, y de que cuando vaya a hacer la cortesía, le descoyunte la mano. Demás, de que con mucha ala, en cayéndose el emplasto de la goma, no parece sombrero, si no cedazo. La capa, a quien por muy corta me la están royendo el canto, solo es, como debe ser, pues después de que ahorro paño, quedándose al medio muslo, y al arzón puesto a caballo, evito la contingencia de que si me tienta el diablo; pueda con ella limpiar el lodo de los zapatos. Fuera de que si hay pendencia, es fuerza que mi contrario me hiera, mientras yo estoy debanandomela al brazo, El traer sin gavilanes. los arneses, siendo claro, que para quites, y presas los tiene por necesarios. la destreza de las armas no es abuso, que es cuidado, porque como yo no entiendo, señor, si la espada saco, la insulsa filosofhía de agregaciones, y atajos, ando mucho más ligero, y desde que no los traigo; he advertido que me dura cada ropilla tres años. jamás pude sujetarme a vivir en cuartos bajos, porque si el vecino es sértil, y se plaga de muchachos con cuna, y con carretón, es un puro desvarato todo el día, y yo padezco lo que el vecino se ha holgado, A barrio donde hay Escuela, Herrador, o Boticario, nunca me mudé, por no condenarme a oír a ratos entre el beaneban, y el ruido con que rezan el Rosario; en la vigornia el martillo, y en el almirez la mano. Por no sufrir que me peinen, resolví, no obstante el gasto, el ponerme cabellera, y si me pesa en verano, en un tris de la cabeza, pasa a ocupar el sobaco, y por no estar caluroso, hago cuenta que soy calvo. Gatos, pájaros, ni perros, no permito que en mi daño habiten, donde yo duermo, pues solo canta el canario; cuando estorba, el perro sirve de mancharme los estrados, y en apuntando el Enero, si queda dentro del cuarto, me hace despertar el ruido de los celos de mi gato. El que dirán, hasta ahora no me ha hecho fuerza, ni entrado a verme hombre que hable recio, porque aturdiendo los cascos, los que me hablan a gritos, no son gentes, si no vadajos. La vez que salgo de casa, y no voy muy cerca, salgo con un criado que lleva un taburetillo raso; y si encuentro noveleros, de estos que traen todo el año cargas hechas, y rematan en pedir un real de a cuatro, me siento donde me coge, y cosiéndome a dos cabos la faltriquera, sin creer nada de lo que han contado; sino me piden, escucho, y si me piden, escapo. otras muchísimas cosas pudiera, señor, contaros, tan ridiculas como esta; pero viendo que voy largo, lo habré de dejar, diciendo: que si según el adagio, mas sabe el loco en su casa, ecetera. Yo he ajustado las cuentas de mi bolsillo, y al cabo del día saco, que el loco es quien me murmura, pues ciñéndose en el trato al gusto ajeno, no es más que un figurón cortesano, que hecho Camaleón vive de los aires de Palacio. Si bien cuanto habéis oído se entiende siempre, debajo de una verdad sin lisonja, una amistad sin reparo, una atención sin melindre, un desinterés sin fausto; y una lealtad finalmente tan mía, que cuanto valgo está a vuestros pies Augustos, hasta dedicar postrado mi vida, a vuestro servicio, que en hombres de mi tamaño, no es estorbo de obrar nobles el vivir acomodado. De vuestra antigua lealtad lo creo con evidencia, En pago me dé licencia de irme vuestra Majestad. Tan aprisa, pues porqué? No es razón que lo sepáis. Decid antes, a qué vais? Señor, a no estar en pie. Tanto os cansáis? . Yo os confieso cuanto se lo ofrezco a Dios, y solamente por vos hubiera yo hecho este exceso. Idos más antes: decid, de aquesta visita en paga, qué merced queréis que os haga? Una, y grande. . Proseguid. Qué merezca yo alcanzar de vos, señor, desde ahora. . Qué? Que aunque estéis en Zamora no me volváis a llamar. No he visto hombre más extraño! Es rara su condición. No obstante, su discreción apoya su desengaño; y pues manana ha de ser mi partida a Toro, hoy quiero dejar Ramiro primero, en prueba de mi poder, hechas algunas mercedes: y así a ver los memoriales venid conmigo. En mis males, oh cuánto malicia puedes! mas pues la razón me abona al ver del Rey la crecida edad, veamos si es mi vida el precio de su corona. Del Príncipe es bien que la parcialidad. . Valor, bien presto dirá mi honor a cuanto el honor obliga. . Mucho del Príncipe temo el ciego arrojo; mas pues preciso ayudarle es, hasta que al último extremo llegue el empeño, callar lealtad, si hemos de servir. . Quién pudiera conseguir, pues solo logre quedar, vera Constanza; ay amor, que inútilmente porfías pues su ira finezas mías: atención, que aquel rumor sonoramente advertido que va a cantar me ha avisado como otras veces; cuidado no te quites del oído, Ayer quise, hoy tuve celos, y mañana moriré; y ni hoy podrán, ni mañana hacerme olvidar de ayer. Ay dulce lisonja, y cuanto has pasado a ser tormento, pues me avisa tu concento, que así que miré su encanto miré mis celos, con que a manos de mis desvelos, , . Ayer quise, hoy tuve celos, y mañana moriré. Pero en qué pienso, que no, aunque aventure mi brío, que me halle dentro sutío; no entro a ver si se mudó su ceño, pues en mi ardor la idólatro aunque tirana. , . Y ni hoy podrán, ni mañana hacerme olvidar de ayer: y más cuando. Huye Constanza. Vamos Mencia. Andad presto. . Señoras, sobre qué es esto, si solo entre en confianza a oír un tono. . . qué he escuchado! dentro del cuarto es el ruido de Ramiro, y pues he sido infeliz afortunado en que me dé esta ocasión el acaso, por si acaso me coge su padre al paso: entremos a ver pasión lo que adoro. Por aquí podrás más presto escapar. Ay tal susto? . Ay tal pesar Si vais huyendo de mí, tened señoras por Dios la planta, pues Dios mediante, no soy tan feo que espante; yo os lo ruego. . Y quién sois vos? Don Dómingo es de Don Blas: . finge que no le conoces. Estupendo tiracoces. Un hombre soy, y no más, que oyendo música entré de pieza en pieza hasta aquí, paso entre paso. . Pues sí solo ese el motivo fue, y la música cesó, idos, antes que a venir llegue quien os hagair. Eso Reina no sé yo como será; y pues confieso que a la moda de Palacio, quiero visitar despacio: In Deí nomine. Qué es eso? Esto es saliendo de hablar al Rey, y estando cansado sentarme, pues he encontrado esta silla, a descansar. Esto, porque no me inquiete del calor la saña fiera, quitarme esta cabellera, y ponerme este bonete. Esto por lo que me aplico a la vida poltronaza, es querer que entre en la plaza de socorro este abánico. Esto, es aquí con llaneza, buscar sin murmuración un rato de diversión; y en fin querer con presteza, que templéis, dejando el susto; la vihuela desde luego, porque mi entras yo sosiego cantéis un tono de gusto. El hombre es desenfadado. Señor Don Domingo, pues no es tiempo de chanzas, ni es razón que a nuestro cuidado crezca nuestra conveniencia, que al punto os vais os advierto. No puedo, que estoy por cierto bien sentado en mi conciencia. Pues yo me iré: qué cordura no tiene mi ardor tampoco para estar oyendo a un loco. Esto llama usted locura? pues no lo es mayor amar a un hombre despilfarrado, que aunque en la ciencia graduado de pedir, y sonsacar, tiene tan rota la piel, que entre uno, y otro andrajo le embargan por calandrajo, los molinos de papel. Él sabe su inclinación, Sátira es a Don Beltran. Que esto consienta mi asan a mal nacida pasión? Qué decís? . Que pues comiens a hablar con desenvoltura conmigo, vuestra locura ya se ha vuelto desvergüenza; vamos de aquí prima. Andar. Ya te obedezco. . . Eso no que no me he de quedar yo sin una con quien parlar. Qué quiere vuestra porfía, arriesgando el honor mío, que haga si viene mi tío? Contárselo a vuestra tía. Dejadme ir. . . No hay que tratar, Suéltela usted Caballero, que nuestra honra es lo primero. Niña vete tu afregar y calla. Miente, y remiente por la barba, y la nariz el figura de tapiz. Celoso pesar detente, que aquí Don Domingo está, y mi enemiga con él; ha ingrata! ah fiera! ah cruel! Qué se le ofrece a usted ya? que a su persuasión se espera la señora, y la criada. Hay pasión más desdichada! hay estrella más severa! Que pues vos, según demuestra esa guitarra en mi abono, fuisteis la que cantó el tono que escuché; toméis en muestra de un noble agradecimiento esta sortija, y mirad que os tengo una voluntad, que parece entendimiento. No fui yo la que cansé, la que he acompañado sí. Pues cantad ahora por mí, porque os acompañe yo. Y a quererme se acomoda vuestro extravagante humor? Sí, como pongáis mi amor extramuros de la boda. Entre decoro, y deseo estoy Aldonza neutral. Cónfiale, pues no mal puede estar el galanteo. Qué haré? La esquiva costumbre olvidar, es por demás, pues digo que hicierais más si os diera una pesadumbre. Con solo una condición la alhaja de vos recibo. Cuál es? Que pues fue el motivo de aquesta demostración la música que os han dado, la noche que os pareciere nos deis otra, sea cual fuere. Sí, pues esto está ajustado, porque a daros pronto quedo la música que se sigue. Habrá antes quien os castigue. Albar Fañez es, qué miedo! Hay desdichada de mí! Pues cómo aquí? . Suerte fiera! Entráis de aquesa manera? Y como estáis vos aquí de esotra, de tantas famas, hajando el noble Sagrado? Pues a vos quién os ha dado oficio de guarda Damas? Soy amigo de Ramiro, y no hay razón para que, lealtad olvidando, y fe, no os castigue, cuando miro que dais a Constanza audaz, la sortija que en vos vi. Pues dadme vos otra a mí, y quedaremos en paz. Señor Albaro, mirad que esa es mucha demasía. La que es obligación mía; dirá presto mi amistad; ah tirana! y ahora ver podéis si lo sé cumplir. n. Qué os pide el cuerpo? . . Reñir No estoy de ese parecer. . Por qué? Porque una pendencia a la margen de un estrado es de Dueñas, y he mirado que no es de mi conveniencia salir donde atabardilla el Sol, que ya empieza a arder, Ello ha de ser. Ah de ser? Sí. Pues tomad esa silla, y riñamos de esta suerte. Oír tal ridiculez, me empeña segunda vez en intentar daros muerte; pues querer reñir sentado, desdice de nuestro brío. Señor, este es desafío de Consejeros de Estado; mas si eso solo os ataja, reñid vos en pie. . . Ay tal tema! Lo que le alabo es la flema. Yo no riño con ventaja; mal la cólera resisto! Graciosos están los dos. Levantaos, o por Dios. Sentaos, o vive Cristo. Qué cansado! . . Qué tenaz! Señora, esto va de mala. Anda, y busca en la antesala alguien que los meta en paz. Si haré. . Oh cuanto inconveniente ha ocurrido en un instante! . Ya he dicho que se levante, Ya le he dicho que se siente. Ved que os exponéis así, a que crea mi denuedo, que me tenéis mucho miedo. Mas me tenéis vos a mí, si a preguntas, y respuestas metéis el duelo a barato. Queréis apostar que os mato? Veamos. Qué voces son estas? Preciso es disimular la ocasión. . . Fuerza es fingir. Qué es esto vuelvo a decir? Señor, esto es porfiar sobre si un hombre sentado puede de otro que está en pie defenderse, y aunque fue la cuestión en un estrado, pasar quiso la porfía a hacer la demostración no más que por diversión: Decís bien, eso sería; pero por si acaso ha sido otro el motivo, os prevengo, que a casa donde yo tengo mi hospedaje prevenido, no os vengáis a porfiar, pues quizá. . . Señor. . . Señor. Bien está, pues es mejor no quereros disculpar. De ser su amigo me encargo. Y vos como en esta esfera estáis de aquesa manera? Señor, ese es cuento largo: de hablar a su Majestad salí, y cantar oí acá dentro, y como en mí es todo comodidad, para escuchar, me senté, un tono, arrojando fuera la señora cabellera; mas ya señor, viendo que ha vuestra Majestad llegado, me la volveré a encajar, para que sin dar lugar a veros más indignado; pues supongo la licencia, y ya la nieve se pasa, me vaya acercando a casa después de esta reverencia. . De vuestro primo el humor Tello admiro cada día. Su extravagante porfía desmiente con su valor, pues le dio al Rey en campaña victorias sin ejemplar. Este me importa granjear por su valor, y su maña, porque no a la ambición mía salgan los intentos vanos. Qué me haya atadolas manos el precepto de García! El Rey mi señor espera. Vamos Don Tello. . . Recelos, qué queréis, pues ya sois celos; mas pues pretendéis que muera, celos no me aflijáis más, que aunque pretenda a mi Dama, qué ha de lograr quien se llama Don Domingo de Don Blas?

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Señor Don Beltrán de Alfar sea muy en hora buena el sortijón. . . Yo te estimo la atención; mas si supieras el intingulis del caso mas lo celebraras. . Venga. Has de saber, que a Constanza, a quien sin duda festeja, dio esta alhaja (antes que el Rey de Zamora hiciese ausencia) Don Domingo de Don Blas; y como Mencia anhela, por lo mucho que me estima, a socorrer mi miseria, pidiéndosela a suprima con no sé que estratagema, me la ha enviado de presente, como este papel expresa, que ahora he recibido. . Bueno; pero siendo así te arriesgas a que viniendo en el dedo, el Don Domingo la vea, y haya lance. . . Yo Machuca me guardaré de que sepa que está en mi poder, no tanto porque la engañisa entienda, como porque he de vengarme, sino me engañó con ella del suceso del ochavo, pues tendré de esa manera, en estas fiestas de cañas, que hacer el Príncipe ordena, con que sacar mi cuadrilla. Hombre en qué cuadrillas piensas, que no sean las que a ratos suelen subir por las medias. Hombres como yo, bergante, jamás han criado esas picantes putrefacciones. No las crían, mas las pegan. on que en ver a Don Domingo de Don Blas vienes resuelta? Si Aldonza, que su atención merece esta recompensa: mas dime, en qué estrivará, que Mencia no me vuelva su sortija? . Qué sé yo, si sé; pero aspacio lengua. Tápate bien, que aquí hay gente. Dos cogujadas se acercan de no mal porte. . . Abordarlas, que a bien que para vencerlas hay relumbrón. . A este hombre en cualquier parte se encuentra, Don Beltran es; hay tan raro repostero de Taberna! Encandilado portento, a quien poca nube cela ese manto en vuestros ojos, dejad, que se dé mi pena echada a beber de bruces un hartazgo de centellas. Gran cláviula para dicha en oración de Academia. . Dios le guarde; oyes Aldonza, mi sortija lleva puesta. Anda que será ilusión. No pueden mentir las señas; mas porque no me conozca, el disimular es fuerza. No debe de haberla visto; no merezco más respuesta; pues por esta Cruz, señora, que ya os amo tan de verás, como si os hubiera visto. Bella Ciudad! . Es afrenta de los pensiles de Chipre, y de los muros de Tebas. Pero el Príncipe. es, ay infelice! . . Echa por esotra calle, y vamos a disponer la materia. Qué materia? . . Calla bobo; pues querer que yo no enprenda hacer drogas, es lo mismo que pedir al olmo peras. . Pues ya no tiene remedio, pasa haciendo la desecha, que a bien que de Don Domingo está la casa bien cerca. Garbo tiene la tapada. Quién queréis, señor, que sea, si con Don Beltran hablaba, si no alguna perardera busconcilla de no nada. Así te honre Dios. . Canela. Ven, y en dejándome allá, darás a casa la vuelta para abrirme. . Hermoso tiepo, en que anda al pie de la letra un Príncipe de León. Decir la verdad es fuerza a Don Domingo, si acaso menos la sortija hecha. . Ya que mi padre, y señor en la vecindad se queda de Zámora reforzando los Pueblos, que de la guerra maltrató la hostilidad, razón para cuando vuelva será, que en toros, y canas un festejo se prevenga con que aplaudir su llegada; y pues yo tengo en las fiestas de entrar el primero, quede Rodrigo de vuestra cuenta convidar los Caballeros. Esto es querer con cautela ganar los ánimos, para la coronación que intenta, Ya está entendido el designio del Príncipe. . En vano piensa su porfía, que del Rey faltemos a la obediencia. No habrá nadie que se excuse a igualfavor. . La Excelencia de Templos, y de edificios arrebatada me lleva la atención. . Dichoso el Pueblo que así logra la presencia de su Príncipe. . . Ramiro, como va de providencias en favor de mis designios, hasta lograr la diadema de León ver en mis sienes? Ya, señor, mi diligencia os va ganando parciales. Tiempo, de tu curso abrevia para apagar esta llama la fugitiva carrera: venid. . Cómo sombra vamos de la luz de vuestra Alteza. Bravo día. . Hace airecillo, y nublado el Sol está. Así no nos majará el padre del tabardillo. Quién es ese? . . Tripa orza el Sol, Planeta local, Centauro descomunal de resfriado, y modorra. Cómo no sé Astrología. Pues qué tiene que ver eso, arrendajo de Don Bueso. Tiene, el que aunque hace buen día, lloverá presto, y lo infiero de una señal prodigiosa. Vamos despacio; y es cosa de haber menester braguero? Braguero yo? . . Perdulario pues sin potra se adivina? Dícelo así la Pavlina. del diantre del Ralendario, y por eso de ese modo lo aseguré. . . Majadero, en eso, y prestar dinero, se dice, Dios sobre todo: qué hora será? . No distingo de horas yo. . . Trasto risible; mas diralo el infalible, seis y media. . Don Domingo? Rodrigo, seáis bien llegado; traéis novedad? a fe mía. El Príncipe Don García me envía con un recado a vos. . . Tanta honra su Alteza dispensa a un esclavo suyo? Que por mi pretende arguyo deberos una fineza. Qué cosa? que mi lealtad me tiene a sus pies rendido. Mirando cuanto ha debido su amor a nuestra Ciudad, con toros, y cañas, quiere facilitar un buen día al Pueblo, en cuya alegría, mirando cuanto os prefiete de todos la estimación, quiere, siguiendo sus huellas, que le acompañéis en ellas. Es tan de mi obligación ese obsequio, ese cortejo, Don Rodrigo, que faltara a quien soy, si me excusara. Así lo diré; y pues dejo ya su precepto cumplido, a diós, que aguardando está vuestra respuesta. . . Id allá, y exagerad cuan rendido de darle gracias no acaba mi alborozo. . Fiad de mí, y a Dios. . . Adiós; así, así lo mejor se me olvidaba. Qué se ofrece? . que a su Alteza digáis, pues el Sol me asombra, que el balcón sea a la sombra. Fuerza es me cause extrañeza tan nueva proposición; porque qué tiene que ver lo que él propone, con ser o no a la sombra el balcón? El Príncipe no convida a la fiesta? . En que no hay duda; mas quiere con vuestra ayuda, para hacerla más lucida, que una cuadrilla saquéis, que a vuestra costa vistáis; y para que más luzcáis, luego en la plaza os quedéis, a la moda Castellana, para admirar las Naciones, a poner cuatro rejones. Hablaráis para mañana; cuerpo de Cristo conmigo, que erré el concepto confieso. Bonito es él para eso. Pues ya informaros consigo de lo que es, adiós. . . Con tiento, que ese ya es chasco, y no fiesta, y para dar la respuesta lo quiero tomar de asiento: hola. . Señor. . . El descanso. e Sentaros así en mitad de la calle es necedad. Pie de ganso, que me canso. Rato hombre! mas ved, supuesto que mudáis de parecer, que tengo de responder. Con vuestra licencia, esto; decid al Príncipe, amigo, según el mensaje de hoy, que si ha pensado que soy su vasallo, o su enemigo; y para expresarlo más, decid después, que en Zamora, qué mal le ha hecho hasta ahora Don Domingo de Don Blas, Que sin viso de conciencia a torear convida, a quien solo está pensando en la señora conveniencia, Y porque distinto es, en igual solicitud, el no arriesgar la salud, que cuidar del interés, sin que ovviar el gasto intente de lucidas prevenciones; decidle, que mis razones son las del tenor siguiente. Yo de coleto de aguante, calzones, y espinilleras, y estar seis horas enteras hecho un estafermo de ante. Yo entre rocines, y potros, al cabo de alicionallos, ir a matar mis caballos porque se diviertan otros. Yo, si es que el torocivil se detiene, haber de entrar, rejón en mano a sacar el pájaro del toril. Yo, si de la suerte al ceño ruedo, y me deja con vida, curarme de la caida con entrar en él empeño. ̱.Yo cara a cara en igual duelo, sin sacar un pie, siendo discreto, ir a que me aporree un animal. Yo en fin, cuando tela de oro en los lacayos se emplea, esmerarme en la librea, para que la rompa el toro, sufriendo que diga quien es, a quinto alto fiscal, si toreo, o no toreo mal, si quedó, o no quedó bien: No Rodrigo, ni a su Alteza, aunque esta fiesta le agrada, le puede servir de nada romperme yo la cabeza. Si los Moros de Toledo inquietaren a León, con la lanza, y no el rejón sabré yo ponerlos miedo; mas en festejo importuno para diversión vulgar, lo primero es el cuidar del fardo número uno. Y pues ya de propio Marte he respondido, Perete carga con el taburere, y vámonos a otra parte. Tened Don Domingo, y ved que os negáis a un gran favor del Príncipe. . . Pues señor yo perdono la merced. Torear? no hay más que torear, poniendo a riesgo la piel? Aquel es, cuenta con él. Pues no es razón porfiar; id en paz, que de esa suerte a decírselo me ajusto. Me haréis un notable gusto, y amigos hasta la muerte. En hombre que no tuviera su buen humor, su buen aire, fuera esta excusa desaire. Cuenta con la fiambrera mozos, y vamos de aquí. Dónde vamos? . . A pasear. Torear? no hay más que torear. . Pues me he fiado de ti, síguele, y a quema ropa encájale el papelillo. Bueno voy yo, disfrazado de escudero de Longinos. Por Dios que los ocho escudos le han de costar veinte y cinco, si pega. . Temblando voy. Ánimo, Machuca amigo, que es caso de honra, y cuidado, que en la esquina de Ramiro te espero. . Si de esta salgo, soy dichoso. . . Ea capricho, vea Mencia, que cuando una sortija recibo, la correspondo el regalo, a cuenta de un petardillo de los que al cabo del año se asesinan. bien por Cristo: piensa el Príncipe que yo soy de los motoloticos, que por sacar en el brazo un favor, y así al descuido, hacer señas a una gata, que aún no conocen, han dicho arlequines del toreo, de un brinquito a caballito? Torear? no hay más que torear. Calle él. . No despego el pico. Qué hablador es el vejete. Que no hallase a Don Domingo en casa; pero allí viene, yo le hablo. . Dios me dé tino. Pero un hombre llega, en este zaguán esperar elijo a que quede solo. . Andares? es usaste, señor mío, Don Domingo de Don Blas? Según la fe del Baurismo, así me llamo. . Si él me conoce, soy perdido; Doña Constanza de Soria, sobrina de Don Ramiro de Soria. . . Bien la conozco Envía a usted este misivo, y esta sortija. . . Sin duda se ha confesado, y la han dicho que restituya, veamos. El vejete es un prodigio. (ñor Cuál me atina. . . Hola. . Sea Llegad el taburetillo. Dos sentadas van con esta. Irán cincuenta; borrico he de leer en pie un papel de diez renglones? . No chisto, Dios quiera que peque. . . Leo, Bueno va, Dios te dé juicio. Quién conoce vuestro garbo sin miedo puede pediros, que la saquéis de un empeño tan corto como precifo. Ya va tragando el anzuelo, Según aqueste principio, aún no se contesó, pero para ver el fin prosigo. Y así confiada en él, que me enviéis os suplico un reloj vuestro, que basta para un cumplimiento mío. (Y aún sobra; pues digo, en qué bodegón hemos comido?) Y para que no dudéis que soy yo quien os le pido, va mi fortija por muestra. Dios os guarde muchos siglos, y todos acomodados; de esta vuestra, Agosto a cinco. Doña Constanza de Soria. Ya acabó. . . Mal tabardillo. Qué tengo de responderla? Poco a poco Don Calvino, que no es puñalada esta de pícaro. . No respiro. Esto no tiene remedio escudero. . Señor mío. Decid a quien os envía, (. cuanto me deja corrido la cortedad del empeño; pues aún hay en mi bolsillo fuerzas para más; que ahí, sortija, y Reloj remito; (mal provecho) y que por no deteneros no la escribo. De esa suerte lo diré: si él supiera quien ha escrito el papel, hay fuera ello. Por Dios que es alcahuetico el viejo. . Pues ya ha que- solo, llegar es preciso. (dado. Con sortija, y con Reloj Don Beltran, ya somos ricos. Muchacho. . Señor. . Arrea, que por todo este distrito trastejan entre dos luces. Alón. . Señor Don Domingo. otra embestida. . Aunque es no proporcionado al sitio; escuchadme dos palabras, pues la suerte no he tenido de hallaros en vuestra casa. Ira de Dios que granizo. Quiere usted el taburete? Quiero que carguen contigo dos mispares de demonios. Esto por lo bien que sirvo, no era más que proponer, Qué me mandáis? . Advertiros, que tenéis dada a una dama una palabra, y remiso os olvidáis de cumpliría. Señor, qué habré yo ofrecido a esta mujer? sin más señas, mal a cumplirla me obligo. El día que al Rey hablasteis, entrando perdido el tino, al cuarto de un Caballero, por no decir de un amigo, no ofrecisteis a una dama darla en pago de lo mismo una Música? . . Acabemos, que estoy colgado de un hilo; es verdad, y qué negocio. Qué correspondido fino a su atención, esta noche cumpláis con lo prometido. Yo lo ofrezco; pero pues me ha aficionado el garbillo, sepamos quien me lo manda. Quién solo con descubriros el rostro, os declara cuanto la arrastra vuestro cariño, pues así sale a buscaros. Señora, cuerpo de Clristo? vos aquí? pues cómo? . Nada os cause novedad, idos hasta la noche. . . Espetad, pues será razón deciros, cuan vano, cuan jactancioso quedo de haber merecido que me mandéis. . No os entiendo, Cada palabra es un tiro de Artilieria; pues vos no enviasteis en este mismo instante un criado viejo con este papel novicio? Qué criado? qué papel? advertid que habláis conmigo. Con vos hablo, ya lo ve mas sepamos quien ha escrito esta receta. Mostrad. Mas que el viejo era postizo? Torear? No hay más que torear. Señores, hay tal abismo de confusiones! . Qué es esto pundonor! . . Habéis leido? . Sí. Y qué decís en conciencia? Que aqueste papel no es mío. Cómo es eso? pues cuyo es? De quién, como siempre indigno a merced de engaños vive. Pues si el papel es fingido, cómo, decid, la sortija que os di por señuelo vino con el? . Pues hablaros claro ya en este caso es preciso, sabed que mi prima. . . Vaya. Haviéndome persuadido a que se la diese. . . Malo. Quizá con este designio se la presentó. . . Peor. Siendo yo de ello testigo, a Don Beltrán. . . Adiós luz. Y él sin duda. . . S. Francisco, y que enredo. . Suponiendo mi papel. . . No que son sigos. Os ha estafado el Reloj. Cómo tres, y dos son cinco; mas yo le estafaré a él la mitad de los ocicos. Dónde vais? . . A darle cuerda. Ved que mi honor. . Ya le miro; pero esos en estos casos son cuentos de Calainos. Mucho os habéis irritado. Pues son pelos de cochino, un Reloj de droga, y una sortija de donativo a Dios, pues. . Hasta la noche. Ya esto huele a desafío. Hemos de ir nosotros? . Nones, que en estando enfurecido, no hay comodítate, ven cecina del otro siglo. Guárdense de mí, que voy hecho un hijo de vecino. Hy tan extraño suceso cómo el mío! mas qué admiro! si quizá para este engaño Mencia, que habrá aprendido las manas de su Galán con cuidado, y al descuido se quedó con la sortija: mas pues en igualabismo, lo que ahora importa es, que no me eche allá menos mi tío, en casa discurriré, lo que debo hacer. Querido, pillaste, sí, o no. . Pillé, u dígalo este testigo. Ah buen oficial! pues daca, y por desmentir indicios arrebózate, no sea te saquen por el vestido. Y mis albricias? . . Tus cuatró de plata los tienes fijos, no te pares. . A este puesto vuelvo a buscarte en un brinco. Ah buen Reloj! cuantos sustos me cuestas. Dios sea bendito. Aquí Don Domingo; al suelo vino todo el edificio. Servitorseo trujamán, y otras hierbas. . . Él ha olido el asesinato, ingenio para ahora es el artificio. Por si esto para en pendencia, amuelo la del perrillo. Qué se os ofrece? . . Ay es una niñería. . . Habláis conmigo? No señor, si no es con un petardero clandestino, Maestro de zurcir drogas, con quien aprendió Perico de las Gallineras, Pedro Urdímalas, y el Manquillo. Pues si conmigo no habláis, qué es lo que queréis? . n Deciros que una sortija que os dio cierta dama, que ha querido tener en vos todo el año el paseo del Trapillo, trayendo puesto a las ancas un Reloj de botoncillo con repetición al canto. Mirad que tantos delirios provocan ya mi paciencia. Vos provocáis mi bolsillo, que es peor. . . Pues no es razón responder a desvaríos: señor Don Domingo, ved que no anda bueno ese juicio; y pues no hay otro remedio, desensivos, defensivos. No era mala la intentona. Esto va malo; por Cristo que estoy en notable aprieto. Reloj, y sortija pido, como Iglesia, y sobre eso reñire con Valdovinos, el Sosi, y el Preste Juan. Mas que veo con Rodrigo y Albaro no viene el Príncipe? sí, pues finjo que no los he visto, y vaya de embusteria. . . A quién digo, Hidalgo de la tenaza, bomitamos, o reñimos? Qué decís? estáis en vos? el Príncipe Don García, como faltando podía a su obligación a Dios, intentar traición igual? El Beltran está de gorja. Qué Príncipe, ni que alforja? qué traición, o qué costal? Estimad que no corrija mi acero acción tan sin seso. Pues qué tiene que ver eso con volverme la sortija? Ya os he dicho que su Alteza. Aveislo oído? . Sí señor. Si supiera vuestro error, os cortara la cabeza, porque digáis que procura, faltando a una, y otra ley, quitar la Corona al Rey. Con ese recado al Cura Rey mío que yo no entiendo de graja pelada, ni sé lo que decís de mí. Lo que digo es, que pretendo dar castigo a vuestro error. Y mis prendas? . . Es mentira, que el Príncipe no conspira contra su Padre, y señor. Pues darme chasco os agrada, así cobro mi dinero. Castigo os dará este acero. Tened Don Beltran la espada. ríncipe llego, malo! Que solamente a mi aliento pertenece ese escarmiento. Jugómela de buen palo el Beltrancillo. . . De modo Don Domingo que atrevido. Señor, si me das oído. Todo lo escuché, y pues todo para, en que poco leal, poco atento, y poco fiel, sin respetar al laurel de vuestro Rey habláis mal, quizá el castigo. . . Señor, yo siempre siendo el que he sido, solo mis alhajas pido; y porque un entedador, finja embuste semejante, no ha de padecer mi fama. El que enredador me llama, se engaña, y yo. No adelante la contienda pase, y puesto (venid Don Beltrán conmigo) que os declaráis mi enemigo, yo me veré con vos presto. . Hay venganza más civil! Ya salí de aprieto igual; por mantas al Hospital, y a la culebra candil. Decidme amigos los dos, qué ha sido esto? Solo sé, pues lo preguntáis. . . Qué? Que no lo creyera de vos, Primo, en suceso tan fiero qué decís? . Que a vuestro lado, por el Rey sabré arrestado, morir como Caballero. Perete. . Señor. . . Y bien Cayose a cuestas la casa. Esto a Don Domingo pasa de Don Blas? pero ven, ven, que aunque me den un garrote, me he de vengar de este fiero estómago aventurero, tripa horra, y panza al trote, si antes no cobra mi afán Perete, una, y otra alhaja. Fieras carocas encaja el diantre del perillan; más pregunto, has de dar hoy la música? . . Si a fe mía; pero ha de ser a Mencia. Por qué? . . Porque ya que estoy maltratado de sus mañas, entre estafas, y recelos, le dé esta noche unos celos, que le partan las entrañas. Andar si a casa hemos de ir, porque ya empieza a llover. Antes de eso es menester, que la vayas a decir, para que salga a la reja, que es esta noche, a Constanza: Y si el diablo urga la danza, y me cortan una oreja. Fiero miedo! esto es preciso; Pues si es preciso cojo aldas; mas dar música lloviendo es contra la regla. . . Anda, pues para estos casos, hay silla de manos en casa. No lo sepa Don Beltran, que la hurtará antes que salgas: No me le nombres Perete. Mencia, mi bien, aguarda, y no descomponga un ceño lo que ha logrado una audacía. Cómo quieres que me espere a vista de tan osada acción como entrarse dentro de mi cuarto. . . cómo el a mal sufrida con tu ausencia, oso romper la distancia: óyeme pues. . Mira Aldonza, desde esa puerta que pasa de este cuarto al de mi padre si viene alguien. . Raro maza! Qué cosa es que tanto importa la que arriesgo de mi fama tenéis que decirme? . . Solo esclavitud adorada de un alma, que vive en fe de la sujeción de esclava, que admitas de mi cariño por retorno, y no por paga este reloj, que contando . la vida de quien te ama, con aquella misma flecha que la numera, la pasa en fe. . Tened el acento señor Don Beltran, que agravia mi desinterés el mismo reparo que le agasaja; y pues no soy yo de aquellas mujeres, que interesadas usureras del amor, no quieren, si no contratan, no tratéis de esa materia. Por vida tuya que me hagas este favor. Allí está. Para saber lo que tratan no hagas ruido. . Con tu tío hay pendencia si te tardas. No pude, más calla ahora. Ya os he dicho que se cansa en balde el ruego. . . Merezca que le deis a una criada. Pagadas las tengo. . Miente, el le deben dos semanas s lo que miro! el reloj sobre quien andan en cumplimientos, no es, como las señas declaran, el de Don Domingo? pues no se me irá de las garras, que a un traidor dos alevosos. No me iré sin que me hagas esta honra. . Pues yo me iré, que en fin, si mi padre os halla, vos pensaréis la disculpa. Probar quiere la cuartada. En fin me dejas? . Es justo, no permito más tardanza; a diós, pues, hasta la noche. . Aún mejor está que estaba, se dijo por esto, pues he hecho la fanfarronada, ( . y me quedo con la prenda. Qué es lo que hacer quieres? Calla, que ya lo verás. . . Ahora solo para dicha falta escapar sin que me vean. Señor Don Beltra. . . Quién llama? Una servidora vuestra. Qué mandáis? . Que sin que haya esculas que no aprovechan, y mentiras que embarazan, me deis un reloj, que ahora, sin saber que yo os miraba, metisteis en un bolsillo. Metida tengas el alma mujer en el purgatorio una resma de semanas, qué reloj decís? . El que sacasteis esta mañana con un anillo por seña, y un papel por añagaza a Don Domingo. . . Señora, No alborotemos la casa, eloj. . . Negu y dadme e Si no pretendéis. . . Zarazas. Que le cobre. . . De qué suerte? Queréis verlo? . . Sí. Pues vaya: ola Fortún, Fabio, Ernesto, acudid, que en esta cuadra andan ladrones. . . Por vida; yo no sé lo que me haga; pero por aquí las lío. Van dos cuartos que se escapa. Grita tú también. Ladrones. Las voces son de Constanza, acudid. A muy buen tiempo entre con mi media espada a ver si podía Aldonza dar un recado a su ama; pues la casa anda revuelta. No hay quien a una mujer valga a quién roban? . De esta vez me quitan con una estaca el polvo de la mollera, pues aunque acerté la entrada, no sé si ahora. Celestina enredadora, abogada de todos los embusteros, si de esta con bien me sacas; mas quién es? . Yo. . . Peretillo, bravo fuera si mi maña le metiese en la baltrona el reloj: abraza, abraza, y por amor de Dios no digas, cuando gente salga, que me has visto. . Lo apretado del abrazo no se paga, Y a Dios; ya en la faltriquera le queda al viejo la maula. No me dirá usted qué es esto? Tú lo sabrás; aunque el alma se va tras el relojillo, antes que todo es la fama: adiós hijo. Venid todos. Esto me huele a sotana si el viejo me coge, y sabe, que mi amo me despacha porcorreo a su sobrina; mas detrás de esta antipara me encajo; quien me ha metido señores con estas canas a alcahuete del campillo. Mira señor. . Tu embarazas que castigue al que atrevido estas paredes profana. Ay padre mío, que temo que suceda una desgracia. Qué zalamera es la nina! Por allí fue, no hay quien salga tras él? . Qué es esto sobrina? Hay tío mío de mi alma, que estoy muriendo del susto, de ver un hombre en mi cuadra, Si no hubiera ya salido Don Beltrán, no era está mala. Qué lleva hurtado? . Un reloj con caja de porcelana, cordón de oro, y campañilla, que sueña como una plata. A bien que yo no le tengo, aunque me coja en la trampa. Seguidle por al vosotros, que yo sacando la espada, registraré aquella piena Bendito Antonio de Padua, yo te ofrezco una Novena. Parad, suspended la planta, que aquí hay ruido. Qué es aquello? . Es la potra que me canta: Dios mío; qué me sucede! Ya dio el caso campañada. Aquí sonó. Mas que no pudo salir, y le hallan. Qué dirá en viendo a su cuyo? Prevengan todos las armas, y muera si se resiste. Buenas noches camaradas. Quién está aquí? . Un trasto viejo, y una vieja telaraña del desván de los mortales. Quién ha visto igual mudanza! criado es de Don Domingo. Pobre vejete aquí estabas? Alentemos carazón. Ay desvergüenza más rara! como un hombre hecho ya tierra meterse en estas andanzas? pero vamos al negocio, un reloj que te llevabas hurtado dónde está? . Yo señor? Válgame Santa Ana! no sé qué reloj decís? El que en este puesto acaba de dar en vuestro bolsillo la hora. . Y la hora menguada. Miradle las faltriqueras. Aquí hay un bulto. . Es la caja, Sí, pero es la del reloj. Ah Don Beltran! mala rabia, que ya conozco la mano de hijo mío abraza, abraza. Él de Don Domingo es. El que Don Beltrán me daba parece. es desaire la venganza; pero porque no su arrojo tan sin castigo se vaya, echadle de aí a empeliones. Oígame usted dos palabras, ciento más, o menos. . Pues hay disculpa a tal infamia? A la bulla de las voces llegué, que acaso pasaba por la calle, entré a esta pieza, donde con su antigua labia Don Beltrán Núnez, que acaso salía donde yo estaba, dándome el beso de Judas. Mas que quiere tu ignorancia hacernos creer, que fue él el que. . Por qué tú no callas? Miren cualsaltó la niña como granizo en albarda. Viejo estantigua, o quién eres, pues írritas con cuanto hablas, vete antes que mi paciencia se olvide de aquesas canas, y te haga matar a palos. Váyase muy noramala. 1. El potrilla. . 2. El rapabolsas, 3. El pocero. . El quita capas. Voyme, y Dios me lo reciba; mas yo de lo que me pasa daré cuenta a mi amo, y él los machacará la caspa. Id tras él, hasta ponerle en la calle. . Mis bragazas crían relojes? hasta ahora . no sabia yo esta gracia. Tío no me dais mi prenda? Ya es fácil, si no la arrancan con tenazas; cómo es eso de mí prenda? demasiada atrevida, de qué puede tener ella estas alhaja sino de hurtarme? mas no profane con mis palabras mi honor, váyase al instante allá dentro notamala, mientras yo pongo remedio, puertas tapiando, y ventanas, en abusos tan indignos. Qué es esto? . Pobre muchacha. Harás muy bien, que mi prima es muy desembarazada, y me da muy mal ejemplo. Calle ella también, y no haga que haya contra todas iras, pues hay contra todas causas. . No me dirás prima mía, pues yo no he entendido nada, que ha sido esto? . Esto es gustarte las drogas, y las trapazas de Don Beltrán; y si quieres que no haya otra zalagarda, trata prima de volverme. la sortija de esmecaldas. que te ha hecho aquel pobre hombre prima, que tanto le ultrajas? Andar estalando prima relojes para su dama. Vive, el que vive, traidora. Prima, pues de eso te enfadas conociéndola. Qué es esto? Qué ha de ser? arpa, y guitarra en la calle. . Por no oírla, me he de ir a la última cuadra, Es posible que no quieras prima escuchar cómo cantan? De la infiel locura mía, en la apacible violencia, es discreción la de Mencia, como nace de Mencia. Mencia dijo; Don Beltrán es sin duda; o como arrastras capricho, sin reparar la indignidad con que amas a hombre, que de sí se olvida! ven Aldonza. Patarata, que dándote trascantón, la saldré a oír con Constanza, que gasta menos melindres: Válgate el diablo por daisa, hecha de caldo de zorra, que cuando está frío abrasa. Di que no canten bonete, hasta que esté mi berlina a la margen de esa esquina. 1. Músicos. . Señor. . 1. , que mi amo lo manda así. Está bien. . . Hase asomado alguna Dama al terrado? 2. No señor. Parad aquí. 1. Qué vengas de aquese modo a dar música? . . Bribón, si ha llovido no es razón no salir a pisar lodo. 1. Qué dirá el Mundo. . . Dirá, si andar en silla prevengo, que pues la traigo la tengo, y no me marces ya, que en esto de conveniencia, no admite mi extravagancia argumentos sin substancia. 2. Cantan? . . Sobre mi conciencia. De la infiel, Señor. . . Era hora muchacho de venir? . Adiós pluguiese que antes de venir muriese. Pues qué has tenido borracho? He perdido la honra. . . Deja por ahora esa manía, y columbra si Mencia ha amanecido a la reja. Mencia no dijo? . Sí. Pues en su amante quererla, como es la música a ella, siendo el galanteo a mí? No sé: buena anda la fiesta. (haja. Ah señor. . . Qué hay buena al- En aquella reja baja huele a basquinas que apesta. Llega, y mira tu primero, cual de las primillas es, y dame aviso después. Cé, sois vos el Escudero . de Don Domingo? . Ese soy. Pues id (que para eso os llamo) a decir a vuestro Amo, que la Dama a quien da hoy esta música, le ruega se llegue aquí. . Bien por Cristo; viene en silla. . Ya lo he visto; mas qué importa; si a ver llega, que lo mando yo. Está bien, aunque dudo el buen despacho. Qué traes de nuevo muchacho? Una Dama, u no sé quién, que en aquella reja esta, dice que os lleguéis allí. Pues vuelve a la reja, y di que no quiero. . Bueno va; mas si pregunta su enfado el por qué, qué la diré? El que hace lodos, y que traigo zapato delgado, Toma de los Silleteros unos solares ramplones. No ves que son los tacones malos para los uneros? Direlo así. Qué me cuentas? Lo que es cierto, y en mis duelos vienen ahora los celos a enmendarme las afrentas. Cómo? . . Como a su ventana esta música porfía, y anda en las coplas Mencia. Pues zurrarlos la badana, y ruede. . . Eso habrá de ser. Decidle que es un grosero, infame, y mal Caballero. Lo que por vos puedo hacer es mandar, que con presteza canten, y de donde diere. Nadie chiste, si no quiere que le rompa la cabeza. Esto es peor. . . Quién anda ahí Perete? . Una marimanta, que dice que si se canta, nos ha de santiguar. . . Sí; pues yo en que he de amedrentarle con dejarme ver me fundo: hola, cante todo el mundo. Hola, todo el Mundo calle. Quién lo mada? . . Que sé yo, Pues a averiguar quién es vaya, y vuelva acá después. Quién será este que llegó? Lo que saber me conviene es, que pues venís en silla, sois Comadre de la Villa. Con buena fresca se viene a estas horas; pero pues parecéis un mentecato, agradeced que no os mato por no mojarme los pies. Alabo la conveniencia. Canten. . . No canten. . Ay tal! Esto ha deparar en mal. Vámonos por si hay pendencia: y pues no quiso venir, darle es bien en mis enojos con la ventana en los ojos. En fin, no se quiere ir ese hombre? . Es porfiado diantre. . . Pues esperese, y le descalabraré a costa de un resfriado; dame el broquel, y ninguno se mueva, que le he de dar un ponte con amo. Andar. Ahora veréis uno a uno; si fue mi palabra cierta. Don Beltrán es, pues que tardo en vengarme del petardo. Cuchilladas a mi puerta, sacad luces. . . . Por aquí podremos llegar más presto. Teneos digo. Qué es aquesto? Luego lo diré. . . De mí, en vano saberlo es ya. Teneos, pese a quien pese, y decid qué ha sido. . F Fantasmón os lo dirá: vamos Machuca. Insolente, pensaba tu desenfado, que el vivir acomodado, es dejar de ser valiente. Pues ya se fue, el ruego nuestro embote vuestra cuchilla; mas de quién es esa silla? Ay es de un Criado vuestro. En ella venís? . . Y en ella me vuelvo pían pían; abre esa puerta Rufián. Como un hombre no lo aquella, entre usted. . Raras manías! Y porque sepan quien pasa, por la calle de aquí a casa, id tocando las solias. Buen viaje. Adiós señores. Sin decirnos, hace ausencia, la causa de la pendencia. Estos si que son primores, reñir como yo se ha visto, para castigar a un loco: Silleteros poco a poco. Cual pesa pléguete Cristo. Pues ya que me ha hecho daño la humedad, vamos aprisa, y en mudándome camisa, haré que me den un baño. . Abrase visto hasta ahora acción más extravagante? Este hombre por ignorante es la risa de Zamora. Tarde es, mirad si los dos podemos serviros de algo. Yo lo estimo a fe de Hidalgo. Quedad con Dios. Id con Dios.

JORNADA TERCERA

Jornada Tercera No tienes que persuadirme, que esto ha de ser. No hay remedio? No hay que hablar en la materia, que he de pegársela al viejo si me ahorcaran de un talón. Que adviertas, señor, te ruego, que aunque tengas del jardín, y las bóvedas de adentro llave, y sepas la naveta adonde guarda el dinero, esto de entrar a robar un hombre como tú. . . Bueno, si ayer, como te conté, en fuerza del embeleco del relojillo, Constanza me trató de cual ratero ladroncillo; para con el Mundo necio puedo ya tener mi punto más perdido que le tengo? No. . No me niega por pobre su hija Ramiro? . Sí. . , si robándole la hacienda, con ella misma enriquezco yo, y él empobrece; y sí tener yo, lo que no tengo, es antecedente claro de que toquen a himeneo, hurtando lo que me falta, me regalo, me paseo, . . En estas cosas de filosofía tengo mi poco de sutileza. Ya, señor, que estás resuelto, qué falta que hacer ahora? Que pues todo está en silencio, alternándose a las doce los Maitines, y los perros, a la puerta del jardín Machuca nos acerquemos con recato. . He de entrar yo contigo? . . No majadero, que en todo caso no es malo un gallina de repuesto que me espere a la salida. No tengamos otro cuento del reloj, y la justicia nos dé por divertimiento, al Die tornillazo, y a cordelejo. No eso temas; pero vamos que ya de entrar se hace tiempo a darle un salto al bolsillo. Tiritando voy de miedo. Amor, duélete de un triste, que a costa de tantos riesgos ama, y sirve. De quién huyes? No ves como a este aposento con el Príncipe mi tío viene entrando de misterio. Pues qué importa que te vea? Eso dices? en sabiendo que estoy a esta hora vestida, no habrá sermoncillo al vuelo de hora y media? . Pues cerrada señora la habemos hecho, que no hay por donde salir, y ya llegan. . Mata presto esa luz, y retiradas en este esconce pequeño fiemos algo a la fortuna. Buenas noches caballeros. Pisa quedo. . Quién Dios mío jugó a estas horas al juego del escondite, si no una tonta como yo! . Silencio. Esta, señor, es la pieza más retirada que tengo en mi casa; y pues ya todo está prevenido, a efecto de lograr nuestra intención, ved que mandáis. . . Llamad luego a Don Domingo. . Dos horas ha que en el recibimiento aguarda; y harto es señor, que en su acomodado genio, no se haya ido sin hablaros. Decidle que entre al momento, por si así mi confusión logra salir de un recelo. Recelo de Don Domingo? No os acordáis del suceso de Don Beltrán? . Sí señor. Pues qué extrañáis, si le advierto sospechoso, que procure granjearle, llamadle presto. Solo obedeceros trato. . Nuestro tío sempiterno las lió. . Calla, y veamos, pues no hay aquí otro remedio, en que para esta cautela. En fin, arrojado, ciego, caprichoso, temerario, injusto, delirio, necio, contra un Padre, contra un Rey, y un amigo, osas soberbio Y caro desvanecido escalar la esfera al fuego? Mas si creo, que no vivo todo el tiempo, que no reino, que mucho que somentando revelados pensamientos, quiera resguardar mi vida a las espaldas del Cetro: ni que mucho. Aquí señor está Don Domingo. . . Y puesto a vuestros pies muestra, cuanto venera vuestros preceptos, pues sin cenar he venido. Llámaros, solo es a efecto de cerrar a una malicia la boca. . . Así a mis bostezos la cerrara yo, porque me estoy cayendo de sueño. No es Don Domingo el que ha entrado? No lo dice el ferreruelo de toreador, y la gorra de guarda de monumento? Pues delante de Ramiro, porque quizá con su ejemplo con vengáis con mis designios, os hamblo, escuchadme atento? Algún demonio me trujo a mí a Palacio. . Esto es hecho; a la tercera jornada relación. . . Mas que me duermo; Mi Padre Alfonso en León, de aqueste nombre el Tercero, u afligido de la edad, ui maltratado del peso del despacho, porque en fin, es mucha carga el gobierno, vive ya (mal dije) yace tan en el paso postrero de su vida, que durando solo a mercedes del Cielo, luto, y púrpura confunden el Trono, y el monumento; pero como es el cariño, que toma la mano al Cetro, tan propio amor, que no sabe desasirlo sin romperlo; siendo así, que de León soy el Príncipe heredero, no acertó a sobstituir en mejora de su Imperio, en mi juvenil ardor su caduco desaliento; mas qué importa que él no acierte a soltarle, si yo emprendo quitársele de la mano, seguro de que los Pueblos me desean, y mi acción no es hurto, si no derecho. A este efecto, pues, cuidando de facilitar los medios para mi coronación, me quede en Zamora, atento a que si una vez mi voz tomasen sus Caballeros, aseguraria el logro; y pues ya no pocos de ellos siguen mi parcialidad, por el interes del Reino, de vos valerme he querido en esta ocasión, creyendo, que a nadie le importa más desmentir con el efecto cierta sospecha, que anda malquistando vuestro celo; demás, de que de mi parte, asegurados los premios a los que mi bando sigan, es conveniencia el hacerlo, sin ser traición el obrarlo, a favor del propio dueño, legítimo succesor de la Corona, que heredo. A este fin os he llamado, a esta facciónos pretendo, a este logro os solicito, y en finos llamo a este empeño; advirtiéndoos, que si ahora, que no soy Rey os contemplo, sabre luego que lo sea, daros a entender severo, como castigo atrevidos, sediciosos, mal contentos, que vívoras de la Corte traen en la lengua el veneno; si bien de vuestra nobleza, garbo, y discreción, espero, no deis lugar a este aviso, considerando, advirtiendo, que si al Sol que nace aplauden los pájaros en el viento, al Sol que muere no hay ave que adule, pues es muy cierto, que el propio interés es trompa de los aplausos ajenos. A quién habrá sucedido hasta ahora desdicha igual? mas qué dudo! soy leal. De qué os habéis suspendido? De ver que quiera tu Alteza contra un padre, y contra un Rey, faltar, no solo a su ley, si no hajar a mi nobleza. Qué decís? . . que es por demás con blandura, o con rigor, querer que sea traidor Don Domingo de Don Blas, Traición es regir así un Cetro que es de los dos? No sé lo que será en vos; mas sé lo que fuera en mí. Mi piedad os busca, ved que a haceros merced os llama, Y he de vender una fama al precio de una merced? A mi amago, o mi favor, a vista de mi grandeza resiste vuestra nobleza? No es noble quien es traidor No es mío el regio blasón, siendo yo vnico heredero? (ro No ha muerto el Rey, y prime, os ha de jurar León. qué resolvéis? . . Soy quien soy. No os obligo? . Acción es vana. Ved que os pesará mañana. Peor es que me pese hoy. (te. No hay remedio? . . Con mi muer- otro hay. . . Difícil será. Está prevenido ya. (te: Cómo ha de ser? . . de esta suer- hola. Señor. . . A ese necio que hace en igual precipicio de mi piedad desperdicio, y de mi razón desprecio, llevad de aquí. . . Cómo así? a la menor resistencia, muerte os dará la violencia . del plomo. . Y pues ya cumplí con mi piedad, vos Ramiro ejecutad lo acordado, llevándole con cuidado al prevenido retiro donde ha de estar, y de él no salga su indiscreción, hasta que me dé León el pretendido laurel. Entregad las armas. . . Cómo se trata así a un Caballero? A resistencias de acero, hay persuasiones de plomo. 3. Le tiro? . . No tires tal; maldita sea tu mano aprendiz de Diocleciano. Pues rendid, en caso igual, para excusar vuestra ruina, espada, y daga. . . Esta es plaga; mas no solo espada os doy, si no la pretina; qué en fin Ramiro merezco que se ejecute conmigo esta violencia? . Yo, amigo, no disputo, que obedezco: llevadle pues. . . Se permite, ya que he de estar encerrado, tener conmigo un criado? No es razón que se os limite esa acción. . . Pues a Perete que se quedó en la ante sala entrad acá. . 2. Enhoramala. Como yo tenga al vejete, ya hay esperanza de cena. Y qué aguardáis? . Venid pues. Ya nos veremos después. Norabuena, norabuena. Veis, pues, en tanto pesar, otro mal me hace afligir. 2. Qué tenéis más que sentir? Que me vine sin cenat; los duelos, con pan bobote son menos, dice el refran; pues si son menos con pan, ved que serán con gígore . Haslo visto? . Y aturdida de ver tan nueva traición, no sabe mi confusión hacia donde está mi vida. Pobre Don Domingo. . Quién pudiera aliviar su afán. Adónde le llevaran? Qué sé yo, conmigo ven en tanta pena. . Pues bajan por el caracol ahora, quieres apostar, señora, que en las bóbedas le encajan del jardín. . O si el amor hiciera que fuese así, pues tengo otra llave aquí! Luego arriesgando tu honor piensas librarle? . que se sosiegue la casa, veré en suerte tan escasa, si a un desventurado amante que lo ha sido, por ser mío, libro de estas asechanzas. Qué se ande en estas andanzas el potrilla de tu tie! No hagas ruido. . Bien está. Ay amor más desgraciado! Señor sotano endiablado todos estamos acá; mas la oscuridad no deja aún saber adonde estoy, si el perro viejo, a quien voy a robarle la molleja, estara ya por ventura recogido en su aposento? ahora bien, dejar intento la llave en la cerradura; porque si el demonio atiza algo contra mi persona, pueda tener la intentona segura la escapadiza para subir a su cuarto: lo ordinario es, que está abierta esotra segunda puerta del jardín, ea lagarto del bendito San Ginés, me daréis amparo? sí, pues sois. 2. Venid por aquí. Esto es malo, y tan malo es, que al verme solo, y a oscuras en la desventura mía, me ha dado una perlesía en todas las coyunturas, Quién será, más taburete es este como un camello, y porque he caído en ello, conozco que este es bufete; a diós luz. 2. La puerta es esta, abrid, y entremos allá. Entremos, esto me va oliendo a que ha de haber fiesta; ya que escapando con vida del reloj en pena tanta, hallé aquí una marimanta, que me muela la comida: qué haré? pero agazapar mi persona es acertado, pues una alacena he hallado: 2. Aquí es donde han de cdar los dos presos, según la orden nos dio Ramiro. Perete? Señor. . Paciencia. . Perforza suele decir vulgarmente el Italiano. . . Quién Cielos serán los dos mequetreses que traen de gallina ciega? 2. Aquella puerta de enfrente está abierta. . 3. Pues cerrarla, ya que en la cerraja tiene puesta la llave. , . 2. Hecho, y dicho. Dos mil demonios te lleven, pues me cerráis el camino por donde escapar. . 2. Ustedes se queden a buenas noches, pues aí para entretenerse queda luz. Con tu cabe jugara yo al tenderete. Don Domingo, y su criado son, este hombre que me quiere. En efecto caballeros, no hay forma de que se cene? 2. Cénese usted si tiene hambre un brazo. . Ese te se seque. n Muchacho. . Señor. . n Pues ay mesa, luz, y taburete, pon recado. . 2. Aqueste hombre es loco. . Primeramente, para comer con limpieza sacaremos los manteles. Para quien se muere de hambre fiero cordelejo es este. Servilleta? . 2. Servilleta? donde es fácil que se encuentre? qu . Aay se encontrara a la vuelta. 3. Un demonio es el vejete. 1. Yo estoy aturdido. . 2. Y yo. Iten más, por si usted quiere tener otra; otra quivolta. Saca platos. . Aquí vienen por coleto. Qué hasta aquí viva acomodadamente este demonio de este hombre! Válgame Dios, lo que puede la providencia! . 2. Veamos en qué para este juguete. Ensalada. . Para eso se hizo el sombrero de muelle. Viejo, eres hombre, o despensa, pues arrojas de repente tantas zarrandajas? Sal. Aquí viene en el virrete. Pues echarla, y para que con brevedad se aderece, dame vinagre. . Esperarse, que si la industria no miente, dentro de aqueste tacón ha de venir. . . Por San Lesmes que tocan a mamadiza. 2. Jesús, qué énvolismo! Aceite, En el pellejo de esotro zapato está. . . Qué os parece? 2. que va de prodigio. . . En tanto que hace su deber el preve, abre la cocina. . Usted escoja lo que quisiere. f ̱ , qu . S Esto es increible. . . Bueno fuera, por más que me encierren, que sin cenar me quedara. 3. Hay para todos? . . Esperena que aquí hay tocino fiambre, y en este cajón de enfrente huevos duros, en esotro aceitunas, y aquí nueces; con que en fin sobre la marcha, dando que hacer a los dientes, algo se chupa. . . La boca se me hace agua, y si no fuese por alborotar la casa, yo saliera como un cohete a no dejar nada a vida. Pan. . No sabe usted, que gente honrada nunca es paniega? No obstante, cual que zoquete hace falta; pero caiga. Vamos de aquí, no nos e menos Ramiro. . . Primero hacer la razón conviene: saca vasos. . Es cansarse en balde, que no lo beben. Hecha vino. . En cada brazo viene un cangilón de Yepes. Echa para ti. . Aguardarse. Brindis a que el Rey sujete sus enemigos. . Y brindís, a que viva eternamente con un montón de muchachos, y pésele a quien le pese. 2. Dejémoslos para locos. 1. Vámonos, y Fabio empiece la guardía. . Quién os sriyera! 2. Cierra bien, para que cenen con quietud. . . El tocinillo como sabe. . Y como huele. Ya le fueron, y pues esto va perdido, todo ruede con mil demonios, pues ay a río revuelto a veces ganancia de Pescadores. Que nos trate de esta suerte el Príncipe! . . Esto ha de ser. Pues sin más, ni más, nos prenden, en qué parará señor el cuento? . . Allá lo veredes. Adiós luz. . Esto es peor. Quién está aquí? . Fuera duedes. Hay más nuevas aventuras! Hay más raros accidentes! Fantasmilla de poquito sal aquí, seas quien fueres, antes que me enfade. . Entra, pues ya ha salido la gente, y sácale a paz, y a salvo. Don Domingo? . Hacia aquí huele a faldas, quién es? . Seguidme, pues hay cariño que intente poneros en libertad. Mi Ángel de guarda es aqueste, y aún de la del Rey; pues si una vez consigo verme libre, yo diré a Ramiro cuantas puas tiene un peine. Merienda de negros se hizo ya esta materia. Pesquele; es mi amo? . . Si hablo me pierdo En qué os detenéis? . . Perete, quédate allá por las costas, pues dar cuenta al Rey conviene de esta intamia. . Cierra ahora, y alón. Dios quiera que encuentre por donde escaparle. . . Ay va lo de entrome acá que llueve. Ánima del Purgatorio, que de mogolión te metes a inquietarnos, dime cuantos Dios que nos dejastes quieres, y vuélvete a descansar. Que no pueda desprenderme de sus brazos! No hay quien traiga una Estola, y un Asperges, para conjurar de lance a un diablo a la gana pierde! Qué ruido es aquel? . . Ahora solo falta que viniese mi suegro a nativitate. Diablillo no temenees. 2. Tomad las armas, y entremos, Qué es esto? Un ciento de nueces. Qué miro? pues vos aquí Don Beltrán de aquesta suerte? Si yo, buena va la danza. Pero qué aparato es este de mesa? . 2. El viejo lo sabe. Hombre, mira como mientes, que yo no sé nada. . Adónde está tu amo? . No parece. Qué es no parece? . Voló. Adónde ha volado? . Fuese. 2. Por dónde, si están cerradas las puertas? . Impertinente, yo solo sé que cada uno se va por adonde puede. Esto está entendido ya, pues bien claro se comprende, que vos sois con Don Domingo, cómplice en tantas aleves astucias como máquiva, y vosotros ciegamente le habéis dado libertad. 2. Solo falta, que nos eches ahora la culpa. . A ese loco llevad, que he de darle muerte sino da cuenta de su amo; y vos venid, donde cuente al Príncipe este suceso. . Si me aprietan los cordoles, he negociado. . . Diré, porque el daño se remedie, que entre a pariar con Mencia, con que habrá de meche a meche boda que cante. . Para esto fortunilla mata siete, me has librado de almoranas, estangurrías, y juanetes? Don Domingo se ha escapado; mucho temo que revele del Príncipe los secretos, y que Don Beltran viniese por mi hija. . 2. Toda la casa hemos de ver, pues no puede haber salido tan presto. Yo negocié brevemente, pues entré a pillar doblones, y me han de cascar las liendres. Dios, de tan raro embolismo me saque, si me conviene, A ese lo Haviendo ya entendido, que Don Domingo se ha desparecido desde anoche, y que el Príncipe impaciente, le busca diligente, con no se qué razón, que no comprendo; y habiendo en fin del popular estruendo entendido también, señor Rodrigo, que vos como su amigo, de su casa cuidáis en esta ausencia, vengo a ver si en tan rara contingencia se ofrece en que serviros. . Yo agradezco el extraño favor que no merezco; si bien en este caso solo arguyo, que basto yo para resguardo suyo. Pues fuerza es que sepáis su pensamiento: decid, qué es esto? . Ya no lo sé; miento, que toda su intención me ha revelado; pues de la voz común solo informado, sé que anoche de casa de Ramiro escapó huyendo, y que de su retiro refultó, que él con ruido, armas, y gente, cuando doraba el Sol su mismo Oriente, hallánase esta casa; mas no habiendo encontradole, y viendo que en el Pueblo creciendo iba el reparo, se fue a la suya, con que yo en tan raro impensado accidente, viendo a mi amigo ausente, vine donde pretenda, no habiendo culpa, asegurar la hacienda, en fe de que supuesta su fatiga, a servirle me obliga la ley de Caballero. . Así lo creo; mas no quisiera que su debaneo os arrastrase a vos a un precipicio; pues según saco por algún indicio, no disgustar al Príncipe es muy justo. Pues a su Alteza en qué yo le disgusto? No sé; mas sé que el Rey está muy viejo, y pues tan saludable es mi consejo, mudad de intento. . Este hombre me provoca, yo sé mejor que vos lo que me toca, y ni consejo he menester, ni ayuda. Mejor que yo? . Mejor, pues quien lo duda, y que el tiempo dirá bien presto fío, si es vuestro parecer mejor que el mío. El Príncipe Don García . tiene parciales, armas, y osadía, para por armas conseguir la gloria. De quién es la justicia, es la victoria. El seguir al que vence es buen partido. Cuando eso sea, aún falta haber vencido. Lejos el Rey, son vanos sus consejos. En Villalpando está, no está muy lejos. Sin fuerzas, que ha de hacer, ved que estáis ciego, Que no en esta materia habléis os ruego, pues no es para árguida de esta suerte. Pues com Con mi muerte, o vuestra muerte. Pues si ha de ser así, venid. . Ya os digo, Hay más acasos? . . Albaro, Rodrigo, donde el color turbado, la vista airada, el paso acelerado vais, sin que tanto escándalo os enfrene? Fuerza es disimular. . Fingir conviene. Advertid Don Domingo, que os engaña la aprensión que os fingió disgusto, y saña; pues mal entre los dos haber pudiera causa de enemistad. . . Aunque así quiera negar vuestra cautela a mi sentido, lo que al salir de aquesta cuadra he oído, mal podrá; y pues llegué de donde he estado a mi casa, a ocasión que he embarazado acción, que diera escándalo en Zamora, llevad ambos sabido por ahora, que materia tan ardua, tan sagrada, no la difine el filo de la espada, sin que en distinta parte dé la sentencia el Tribunal de Marte. Ya os entiendo; y pues no es razón que aguarde a hacer mayor mi duda, el Cielo os guarde. Yo iré con vos. . . Tened Rodrigo el paso, pues previno el acaso que haya otro empeño a que asistir importe, Solo eso puede haber que me reporte; mas yo le buscaré. Pues queda en casa, avisaré a Ramiro cuanto pasa, porque le prenda en ella, o no importuna se oponga a mis intentos la fortuna. No sé si bien has hecho en que te vea Albaro aquí. . . Para lograr mi idea sí, como pienso Tello, a quien he enviado con el aviso al Rey, traebuén recado, antes importa que me busque en ella. Y si quiere la estrella que tarde Tello, o no venir tan presto, resuelva el Rey que haremos. . Morir, puesto que un amor cuerdo, y una fe rendida; sirve a su Rey hasta perder la vida; a cuyo fin, no sin misterio quiso el Cielo que viniese de improviso, como ya te conté, quien compasiva, dándome libertad, hizo que viva libre ya mi persona, donde aseguro al Rey esta Corona; y pues a prevenir lo conveniente es preciso acudir, por si consiente el hado algún alivio, aquí te queda, y en cualquier accidente que suceda al punto avisa. Tú leal amigo sabes que soy. Pues ánimo Rodrigo, que si el Rey viene a punto, pues se halla de aquí tan cerca toda esa canalla, ha de pagarnos la traición que intenta, Del Cielo corre a cuenta Don Domingo este duelo. Cuando a un Rey justo no defiende el Cielo!) Discurso, en tan extraños raros sucesos, y temidos daños, donde irá mi razón, sin que primero tropezando en mis dudas. Caballero, sabréis decirme; pero qué he mirado aquí, Rodrigo! Déjame cuidado procurar un alivio en mi fatiga. Aquí tapadas? no sé que las diga. Qué aventuras, señora, son aquestas? las damas siempre con el manto a cuestas? Ved, pues, que me mandáis, Hablar querría esta embozada compañera mía a Don Domingo. Aay suerte más escasa! Don Domingo, señoras, no está en casa; y pues para dejarle algún recado, yo haré que al punto aquí salga un criado; perdonad que me auser e cuando de vos, aunque desconocida, se vale una mujer quizá afligida, dejarla sola en hado tan esquivo. Pues cómo puedo yo? Ten ese estrivo. Mirad que llega gente, y que quizá ignoráis el accidente, que a más peligro a aquesta casa os trujo, Si del hado lo quiere así el influjo, porque vuestro valor de una vez crea cuanto importa, que aquí nadie nos vea, sabed, pues tanto a nuestro honor se fía, que som los. Aldonza, yo, y Mencia. Señoras, pues cómo aquí? pero no es bien que se gaste el tiempo en admiraciones, si dan priesa vuestros males; y así en aqueste aposento os retirad mientras sale Don Domingo. otro escondite? Mirad, que me importa hablarle mas de lo que discurrís. Entrad pues. Cuantos pesares. cuesta un amor! Don Rodrigo? Era hora de que llegases. a consolar una duda? No el que tardase te espante, aunque para venir presto pedí sus alas al aire: pero dónde está mi primo? Amigo, pariente, dame los brazos, quizá en anuncio del buen despacho que traes; qué hay de nuevo en fin? que el Rey escuchó el mensaje del aviso de tu pliego, hizo, sin que le embaracen los impertinentes grillos de sus crecidos achaques, prevenir una litera, y que a la sordina marchen sus Guardías con intención, así que la noche baje, de hacer posada en tu casa, con que me mandó que a darte noticia, que tanto importa, por la posta me adelante El Rey dentro de Zamora? buena va la danza Alcalde. Qué hay por acá? Desacatos de atrevidos desleales; pero vamos al negocio. Pues qué he de hacer yo? Esperarle a la puerta del jardín, por adonde a su hospedaje pasará sin que le vean, y así que llegue avisarme. Ya sabes mi lealtad. Pi cuidado, que hay en el lance mucho más de lo que piensas. De un arrojo semejante no sé qué discurra; pero el que bien obra bien sale. . Ea Rodrigo, a la puerta mientras yo entró como un ave a disponer lo preciso. Está bien, más sabed antes. Qué cosa? Que en esa cuadra hice que ocultas aguarden tres damas que os buscan. Hombre, qué dices; ahora te sales con esa fresca? Hanme dicho, que las importa que os hablen la vida. Quién son? Mencia. n Ya escampa, y llueven tomates. Constanza, y una criada. Pudiera inventar el diantre otro enredo! Qué las digo? Qué salgan, y que despachen, que no estamos para fiestas. Voy a llamarlas? Andares, esto, según dijo el otro, va quedando de talante, de haber brava trapisonda. Venid. Confusa, y cobarde a hablarle llego. Señoras, pues qué hay por acá? No en tales penas extrañéis, que venga o de vuestro garbo a ampararme. Ni que yo en la confianza de él la ofrezca dé mi parte su patrocinio. Es serviros obligación de mi sangre, y más habiéndome puesto de páticas en la calle. Pues no será razón que yo la plática embarace; adiós. Cuidado avizor, si vienen esos danzantes avisar. Fía de mí, que sabré desempeñarte. . Ea señora, aprisita, que estamos de prisa. Dale. No ignoráis que Don Beltran Nuñez es mi antiguo amante. Por señas de una sortija f mía. Pues entrando a hablarme. anoche; en fe de tener de mi jardín una llave. Si fuera de la despensa fuera mejor, según su hambre. Permitió airada mi suerte que le encontrase mi padre. Estuviérase él en casa. De qué resultó tratarle tan mal, que le tiene preso. Cosas de suegro, adelantes sin duda él era el gazapo, que estorbando que cenase mató la luz; pero allá lo veredes, dijo Agrajes. Con que habiendo en tal desdicha llegado ya a declararse conmigo su enojo, a tiempo. que hesabido que el hallarle fue de resultas, de cierto n mal averiguado lance, que con mi padre tuvisteis, vengo para que él no pague la culpa, que no ha renido, a que me digáis si valen lágrimas de una afligida mujer, que a esas plantas yace, qué trueque es este, que a ambos nos ha puesto en un paraje? tal, que. Tomad esas puertas sin dejar salir a nadie. La voz de mi padre es esta. Ya dimos con todo altraste. Bueno va esto. Don Domingo. Correos vienen a pares; qué hay? El Rey está a la puerta; El Príncipe viene. Ay tales rebatiñas! A él sin duda, ay de mí! le ha dicho alguien que estamos aquí. Este tío se me atascó en el gaznate. Señoras, en ocasión venisteis, que no me esfácil responderos por ahora; mas no dudéis que os ampare, saliendo quizá de aquí, sin la fatiga que entrasteis, Qué decís? Que a este aposento, adonde estuvisteis antes, os retiréis, O si fuera tumba de un vivo cadáver! Bueno es vivir. No di que yo os libré, Disparate; aí la tira un zurdo. Entremos. V álgate un millón de Sastres, por cuanto. Hoy llega mi muerte. Sí; pues requiescantin pace, Ahora bien, tu Don Rodrigo mientras espaldas se hace al Rey, divertir procura a Ramiro, y sus secuaces, que yo saldré cuando importe, haciendo que luces saquen a esta pieza. Ya te sigo. Oh cuanto mis lealtades me han empeñado! Hoy es día de morir, o eternizarse, Ya llegan. Entrad conmigo, porque prenderle, o matarle ya es preciso. En esta pieza le dejé. Bien es quedarme retirado hasta ver, que resulta de aqueste examen; Adónde señor Ramiro, descolorido el semblante, vais de esa suerte? Teniendo el Príncipe, que Dios guarde, aviso de que está aquí Don Domingo, a quien con grave causa busca aquesta casa, me ha mandado que se allane, mirando pieza por pieza; pues aunque hoy no encontré a nadio, hay novedad desde entonces. No en ella adelante pase diligencia que es preciso que resulte en mi desaire hallándome aquí. Esa cuadra, que según cerrada yace, es quien le esconde, mirad. El aseguraros baste no estar Don Domingo en ella, y que dentro de un instante saldrá aquí, para que no me hagáis disgusto tan grande. Quién obedece no arguye. Ninguno adelante pase, pues yo su entrada defiendo. Ya es el salir importante para ir atajando empeños. Si entra, es preciso que halle dentro a su hija. Echad al suelo la puerta. Es cansarse en balde. Teneos Ramiro; qué es esto Don Rodrigo? Es empeñarme señor un acaso en que me obliga a guardar mi sangre la entrada de ese aposento. Decid ya que os empeñasteis; adónde está Don Domingo? porque la porfía acabe de Ramiro. A vuestros pies, y agradecido a tan grande ventura, como que logren vuestra sombra mis umbrales, pongo en su estampa mi labio. En cosa más importante quisiera yo esa obediencia; mas pues ya es fuerza que hable sin embozo, cuando todos los que veis son mis parciales; de qué parecer estáis? Del que siempre, que no caben mudanza en la obligación. Mal hacéis en igualtrance; pues no me he de ir sin que vos me firméis el homenaje de estar a mi devoción, yendo, si no lo firmaréis, adonde de vuestro horror un suplicio os desengañe. Hombres como yo no temer al Cadahalso, ni a la Cárcel; pero porque veáis que el cuerdo siempre muda de dictamen (esto importa) ya prevengo la pluma con que he de darme a partido a vuestras iras, firmando como mandasteis el papel. Cuál es? La espada, que es fuerza que desenvaine en defensa de mi honor. Qué decís? Lo que escuchasteis. Ay resolución más fiera! Ay arrojo más notable! Explicaos. Lo que digo es, que este acerobrillante, en el papel de estas armas, ha de escribir con mi sangre aquella antigua sentencia, de que en todas las edades no es noble, quien es traidor. Loco, atrevido, arrogante, de esta suerte se provoca mi paciencia? así se hace desprecio de mi favor? hola, prendedle, o matadle. Quién se ha de atrever a tanto estando yo de su parte? Y yo, que en tan justo empeño debo al mundo hacer alarde de mi lealtad. Ya señor es tibieza el reportarse. Mueran todos. 3. No será el conseguirlo tan fácil. (libre. 3. Cómo? . . Cómo hay quien nos . . Quién? El que tenéis delante. El Rey es; fiera desdicha! Mi Padre es; tormento grave! Qué alboroto será este? pues nos dan balcón de balde atisvemos. Mira, y calla. Pues qué mujer ay que calle? Señor. Desagradecido, que habiendo el tiempo de darte la Corona que deseas; quisiste que te la ganen, mas que succesiones justas, atrevimientos infames, e. Ya en esa lejana marcha pueden llegar a informarte de mi poder los estruendos de las Trompas, y los Parches, en prueba de que del Cielo los socorros encaces nunca la venganza olvidan de ofendidas Majestades: Don Domingo de Don Blas es a quien debo el hallarme en paraje donde pueda de tanta traición vengarme, por cuya razón le hago Señor de cuatro Lugares, los que él en mi Reino elija, nombrando a Don Tello Alcaide de mi Alcázar de León; y a Don Rodrigo, que sabe serleal, le doy en premio un Título, con que ensalce a más alto puesto el timbre de su aplaudido linaje. Vos Ramiro, traed al punto un Criado, que dejasteis preso, y a Beltrán de Alfaro, pues debo así asegurarle en fe de cierta palabra. Ya obedezco o si lograse averiguar tantas dudas! Mas que quieren ahorcarle. Con que habiendo ya cumplido con mi piedad en la parte que a su satisfacción mira, quiere mi razón que enlace, a favor de mi justicia, gratitudes, y piedades. Señor. . Señor. No temáis, y oídme atentos, porque acaben quizá en Júbilos los que empezaron en pesares. Viejo estoy, ya lo conozco, mi Corona pide Atlante más robusto, mi hijo aspira, viviendo yo, a Coronarse; pues para que no otra vez tan injustos ejemplares vea el mundo, quiero que lo que ha pretendido alcance. Caballeros de Zamora, el Príncipe, que Dios guarde, es ya vuestro Rey. Qué escucho? Y a nadie en tal caso espante, que aunque obre él como mal hijo, haga yo como buen Padre. Púrpura, Cetro, y Diadema, que son las insignias Reales de mi Majestad, ya son de tu juventud esmalte: vive en paz, y Reina en paz, aprendiendo en este examen a ser piadoso; pues yo me vengo con perdonarte; y vosotros decid todos, porque tanta acción se aclame. , . Don García de León viva, Reine, triunfe, y mande. Yo el primero he de ser que la mano os bese. Abrazadme, pues tenéis hechas las pruebas de leal; y aunque complace la traición, el traidor no. Vivas las eternidades del Fénix. 1. Ya Don Beltran está aquí. Y el miserable de Pérete preso al cabo de setenta Navidades. El Príncipe Coronado, y el Rey a su vista. Zape; vive Dios que hay en la pieza Satracinos, y Aliatares. Don Beltran, pues vuestro aviso fue causa de que buscase a Don Domingo, de donde mis felicidades nacen, tres mil ducados de renta por ahora os desagravien de la prisión. otro premio, señor, es bien que afiance vuestra gratitud. Cuáles? El que por esposa alcance a Doña Mencia, hija de Don Ramiro. Repare vuestra Alteza. Esto ha de ser. Pues porque no se dilate, aquí está la Novía. Cómo traidoras. Usted se aguarde, que aún falta otro casamiento, para que a Constanza pague la libertad que me dio. Vuestra soy. Miren el Ángel. Esta es mi mano. Igual dicha ya mi rendimiento aplaude. Siendo entrambos novios ricos, poco importa que se casen. Vuestro premio Caballeros a cuenta de mis piedades corre desde hoy. . Feliz día. Cómo de comodítate ya amo mío? Donde hay boda vuelan las comodidades. Abrid las puertas, y todos su nuevo Monarca enfalcen. Diciendo en festivos ecos, porque la Comedia acabe. Don García de León viva, reine, triunfe, y mande