Texto digital de Dolería del sueño del mundo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Pedro Hurtado de la Vera
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Dolería del sueño del mundo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/doleria-del-sueno-del-mundo.

DOLERÍA DEL SUEÑO DEL MUNDO
YYO soy el mundo. 2 . Que necio, y yo el Sueño. ̱. La presencia, el hábito, y la gravedad lo dicen. Moj. Gravedad? o hideputa, fal- say contrahecha. En mi estan los Imperios, s nos, y la diversidad de los Estados, alla tos, medianos, bajos, las riquezas, las grandezas y las miserias, el sabery la hermosura, las fuerzas y la gracia. MoR. Que de viento trae, porque no dice el perdido, la mentira, la locu- ra, la malicia y el pecado? Quién como yo? Moj. Quien como el, a mengua de hombres buenos. Spera, que yo te ha- te callar, o hablar menos, y pensar más, ao, ao, hombre honrado ao. Qué loco será este, desatinado que así me llama descortesmente? mirá el villano, que quieres o que di ces alimaña? MoR. Que mentí, y conciertan tus disparates con las colores del vestido, eres quiza hermano Charlatan o saca muelas? Gran cosa es esta, que no estaja- mas un sabio sin un necio, es tentación o penitencia, que pesada carga. Moj. La de tu cabeza con tanto viento. Sabes con quien hablas? oz. Muy bien. Dilo pues. MoR. Con un loco perenal. Oh monstruo de naturaleza, tien- tas me? Mo2. Pues quién eres? Veamos lo que dice. Yo? soy el mundo. Mo1. El mundo ah, ah, ah, ahora te di- go que acertaste, tú el mundo, quel? Cuala de ser el mundo? oj. otros desvariados como tú dicen que hay muchos. Nunca yo tal consentí, si ellos me quisieran entender. z. Toda via te dura la calor, ya pesar del seso y de razón quieres se e mundo. Quién sería yo luego si no fues se él? Moj. No te lo dije ya? Que enojoso y pesado eres, si no me fuera por ensuciar las manos, te castigara. Pruébelo su merced señor Pa- pagayo, veremos quien gana la ho- gaza. Quitáteme de delante, no me ha- gas salir de curso. Mo j. Ah, ah, ah, eso sería de mun- do volverte río, y a la postre verás que ganarías: mas sin pasión me di ahora, que menester es el tuyo, o de que tierra eres, porque así los hábitos como el lénguale te me hacen extrañis- simo. Mu. Vuelves a tus trece? de que tier- ra sería el mundo, o que menester el suyo? A yuí Moz. Porfías tanto que estoy me dio embarbascado, que señas me da- ras, o que testigos de ello? No embargante que tu calidad y la mía sean disterentes, y no admitan tantos golpes y argumentos, te alum- braré la vista interior, pero recelo no lea capaz de tanta luz. Mo R. Dejo vaciar ahora a este can- taro, servira después de alhaja a mí hermano el riso, eya pues, se liberal, y no te quede nada pordejir, que yo te oiré. Mu. Harta mercedes esa de tan gran Rey. Moz. No te burles, ni me juzces hasta el cabo, porque dentro d eel vaso está la virtud del Bálsamo, no de fuera. No hablaste mal, por eso quie ro comenzar, y contar de mi linaje, padres y hijos. No oíste del gran Promoteo que se enamoro de Juno? Sí. Mihi jo fue, de los antigos Ti- tanes, que con su fuerza presumían subir al cielo? Mo 2. También de esos, Mis hijos fueron. Deucalión y Pirra, segundos padres después de la general inundación. Mo 2. De esos así. De mi descienden, Nembror, Niño, Belo, Siro, Dario, Yerjes. Ale- jandre, Julio, Augusto Monarcas de él mundo? Hércules, Anteo, Teseo, He- ctor, Áchiles, Araj, Milón. Mo. También esos? Scipión, Hanibal, Pompeo, Bruto, Metelos, Fabios, Camilos, Lu. cios, Tórcatos, de mi proceden. Mo R. A largas te mucho; tanto me dirás que no te crea. Pues créeme, los Caldeos, los Penices, los Hebreos, los Asirios, Medos, Persas, los Criegos, los Ro- manos, mis hijos fueron. Mo. Quellena de humo está nuestra cofina, y es posible? u. Semíramís, Cleopatra, Hécuba, Helena, Stratonice, Medea, Lucretía, Porcia, Safo, y las Sibillas todas, mis hijas fueron, las altas, las bajas, las hermosas, las feas, los fuertes, los fla- cos, los sabios, los simples, los pobres. los ricos, los venturosos, los mísero sos, los locos, los cuerdos, todos son mis hijos. Mog. Doñoso padre. Myn. Las Monarcías, los Impe ríos, los Reinos, los Principados, yo los doy, yo los quito, la guerra, la paz, los impetos, las iras, el trabajo, el so- siego, por mí se hace, por mí se mueve todo, el oro, la plata, los metales to- dos, las piedras preciosas, las joyas, los vestidos, las pompas, las galas, lo- zamas, los trionfos, juegos, las ciu- dades villas, fortalezas, las artes, ar- más, la hermosura, las damas, los ca- valleros, en mí se halla todo. Moz. No tiene más drogas un Bo- ticario. MyN. Los cómbites, los amores, los disfraces, los motes, danzas, justas, torneos, yo lo ordeno todo, quieres más? Finalmente que yo soy el mundo, y debajo de este nobre se comprende todo. Moj. Mucho es, parescer tan mo- zo, siendo tan viejo: estoy hecho tonto y arepentido de no creerte de princi- pio: pero vien dote tan desconcerta do en los vestidos, y en el andar, y he- chando palabras por hay, pense otra cosa. Perdona me por tu fe hermano el mundo. Mv. Ahora me dejarás de sin sabo- res, y oirás de mejor gana, que tu fim- pleza y poco uso escondian mi ser y authoridad. De manera que yo soy el mundo. Moj. Si que tú lo eres, no hay duda en ello, mas sabes que toda via estoy pensando? Miy. Qué? Moz. Que soy tu amo yo, y tú mí mozo. 1. No lo decía yo que era este loco, ahora llegó la conjunctión. oR. Y aún que te lo haga confes- sar. Min. Di algo con que reyamos. Mo 2. Oh lloremos. Di, esos Gigan- tes, esos Monarcas, Emperadores, Reyes, esas hermosuras, fuerzas, lo zanías, esas riquezas, sciencias y artes, do están, en que pararon? respondema y no te pasines. MuN. Ya es pasado todo, es el cur- so de las cosas, unas van, y otras vie- ñen. MoR. Y a la postre, no para todo en sueño? no hablamos de ello, o nos recordamos de ello cómo de sueño? despierta, que aún duermes pamper- dido. Mun. Y tú quien eres que así ha- blas denodado? MoR. Quién te paresco? MiN. Loco al comienzo, ahora he- rege. Mo R. Por que eso? in. Porte haceres Dios siendo mi amo, que yo no tengo otro. Moj. Bien atinas. Pues yo te affir- no que antes dellegar a él, hay otro después de mí. My 1. Ese misterio me declara. Mo R. Primero me dirás si te pares- ce sueño lo que dije. MyN. Lo pasado, sueño paresce. Moj. Y lo presente sueño presente del adormido mundo. Mo1. Sea así, y acaba ya. Yo soy Morpeo el sueño. Mun. Tú? oh traidor, y el otro que es tu amo? 2. El tiempo, el cual haced el sueño, lo que el hizo del mundo, el señor d el tiempo, es Dios omnipote- te, que como sea sempiterno, no hay tiempo en él, antes es principio y fin de todo, entiendes bobo? Min. Vete de ay, que no te creo nada. Moj. Ahora lo verás, que yo te ha- re dormir mal que te pese, y soñar al go con que des placer al tiempo. MUn. Ay, ay. Moj. Será en mis brazos, y la Co- media Oh Tragedia, o lo que se es, ter na por sobre nombre sueño d el mundo. 1ERACETO. Lo Sas ricio. Ve dices a esta consideración a el sabio Logístico hermano? todo tiene su tiempo, y corre por sus spacios li mitados, sin que baste saber, arteo fuerza humana que lo estorbe. Antigua es ya esa pilosofía, pero holgaría de en tenderte, que la preñez, de tus palabras, nunca para en menos que en Pithias o en Apollo. HER. No sea enratones, según el re- fran. Lo q. De todo hay, porque no se ala- Hz. Noayas medio, que ya me de claro tu amigo Socrates las letras de Dos. Bien as trotado si no lo olvidas. H4. Soberbia sería presumillo, por- que lo sensual hace su officio. De esa manera más puede que nos. HER. A tuerto o ha derecho, ley de natura es. Eso a la divina contraria, y así, es- cusarnosya d el pecado, por que nadie puede de servira dos. HER. En alguna parte, que de otra suerte pocasperanza auría. Lo o. Sí, cuanto al primer impeto que es de ladrón o solteador, que de lo pensado, no hay Lógica que nos de- sienda. Mas quedandose esto para más despacio, dígamesu merced lo que pretende, paraque yo mejor entienda al sabio y la differencia de sus tiem- pos? HER4 Fuea caso lo que dije: cuando hobiera otro misterio, yo nun- cadoy a los amigos pesadumbre, to- das las guardo para mí. Lo o. Malguar das luego las eircun- stancias de amistad, que compren. den cualquiera honesto extremo, antes les contrarias en dos cosas. AE R. Qué tales? La primera; escondiendo el se- creto de tu pecho; y la otra, dejando entrar en el hábito tan vil como es no recibir por no deber, que es enferme- dad despíritos bajos. HERA Muy lejos me interpretas de lo que soy, y bien puedes y a poner en cuenta de amistad esta paciencia. Lo. También yo podría retorcer ese cordón, mas la seda no lo suffre. HERA Mejores que se palpe y vea de una parte a otra. Lo o D acuerdo estamos, falta ahora lo principal, que es darme cuenta de tú necesitad distinctamente. HERA Soy contento, conosces a Astasía? Aquella por quien privabas de luz al Sol, y a Orpeo de su música? HER. La misma, y aún te affirmo, no haber dicho nada porque meresca cul- pa, mas las ternía no lo confesando, y quien diello me culpase. Lo o. No debe ser sin causa, pues tan- to en ello perseveras. La verdad es, mas música que el mismo Orpeo, y enternece todo, cuanto más los hombres, con cuya lira piensa que lo alcanzo. Lo q. Que peligroso es argüir con los Sophistas de amor. HER. Consiento, si no es con ánimo de injuriar me. Lo o. Imuriar, Dios nos libre, antes te tengo envidia, y ay debe estar el Punto de tus Pilosofías. HER así hallases la cura como la llaga. De suerte que amás? HR. Y amaré. Lo. A Astasía? H R. A Astasía, y la tierra que pisa. Que gran heresía, siempre ha- blaste en ella con esa affición, cuya fuerza hace deel día noche, y te po- dría transformar en otro animal. 1. Mas en ella, que es natural de esta pasión, pero no pienses que guiado diella o de accidente, supito me rendí, sino con la experiencia de sus gracias, que derrocara aquel Ti- mon Ateniense. Puede ser que el juicio te en- ganase o tu propia virtud. AE R. De qué manera? Yo te lo diré, fácilmente se per- suade el noble corazón con un dulce mí rar, una palabra dulce, o una risa, aún que sea fingido, que paresciendo nas- cer de cordial affecto, con las mismas condiciones se rescibe que paresce darse, y obliga a la constancia aún des- pues d el desengaño. HER. Mas val dría hay la fortaleza para volver atras, y no ser pasto de villanos, que este es el nombre de la ingratitud. Así es, mas un gentil spírito, mas aina disimulara la pena que ser hablilla de la gente, que atribuyeje neralmente estas desgracias a falta de juicio, y tabien, estíma se más la victo. tía habida con trabajo, que sin él, por que vencer al enemigo con fuerza, vigilancia y maña, es triunfar de él tiempo, y di el, y de fortuna, que dando con más gloria, y si no acontesce como! sesperaba o se penso, no hay culpa, habien dose hecho ya el deber. Demodo que en los principios están los hierros escondidos, y en el creerse o fiar se de ligero. Y tú quieres en cuatro días pintallo todo en tu favor. HE2. Si commis ojos lo vieses, de otra suerte lo sen tirías: esta es la Dio- tima de Socrates, y la misma anima de Minerva. Ya eso es más que sacrilegio, robar ánimas ajenas. HER. Dígolo por no haber en ella lugar vacio, de aquellos cuatro me ta les, de que se compone la beatitud. Para conoscerlos, particularmen- te deben tocarse, lo que no puede ser en menos tiempo, que Alcibiades a Socrates: y enemigos hay que nos en- ganan disfrazados con sus hábitos. HER. No pienso puedan hur tarse. los para ese effecto. Contrahacen las colores tan al natural, que fácilmente se engañan nuestros ojos, en lo que mucho noy- sarón, que si tú no viste lo colorado, o verde, mas de una vez, algunos días después, tómaras por ellos lo encar- nado o ver de escuro, así el vicio, apa- resce muchas veces sobspecie o se- mejanza de virtud, lo que con esta se. ñora te podría acontescer. H E1. No oíste, que en la frente y en los ojos se lee la letra del corazón, y cuanto con su divinidad las ánimas comprenden? Lo o. Sí, pero las puras de los acci. dentes de la carne, que hácelo que la leña verde, que es amatar el fuego, y henchir de humo to de la casa. Y pen- sar otro, sería necedad. A R. La cortez sola de mis palabras debes tomar, si lo de dentro paresce de mala digestión, oéchame en destier- 1o. Lo o Alzártelo quería y sacarte de prisión, que tal es una porfiada phan- tasía. HER. Así lo quiere el amor recipro- co, más tornemos al propósito. Lo. Ay tesperaba, que es el effecto de la prenesía. Hs R. No tengo razón? Lo o. Siendo la causa tan justa, como los es mi opinión en cosa de muje- res, te lo confesate sin golpes ni heridas: mas has de dicirme la tan de spació como el caso: valor, y precio de tu persona lo demandan, y habiendo que replicar, yo lo haré con que am- vos quedemos satisfechos, con con- dición que abras los ojos. HER. Apartémonos hacía estos ar- boles, cuya sombra con la armonía de los pajarillos meresce mi canción. Mas quédese para después, por ser tarde ya, y tómaras aliento para el último trago de confesión. HR. Sea ansí. SCENAIL DELPRI meracto. , e , ASTASIA MEL ANIA LOSESTTCO HERACERO. A. Ve agradable y deleitoso es el verano, mira la fresca sombra d estos árboles, oye el ruido delaire con sus hojas, y la melodía de las aves. No paras mientes Melanía como en respecto de esto todo lo de- más cansa y enfada? MELA Así es señora. T4. Que pintura ay, o obra de manos que sirva de más que de engañar la vista, oque aprovecha al cuerpoo ánima, si no es el paño con que nos co- brimos, habiendo proveido de todo la natura, y aún en ello nos ansido harto liberales los animalez sus pellejos, a- comodádonos según los tiempos y ne- cesidad, si nos contentasemos, o la ra- zon mandase alapetito como de prin- cipio se ordenó. z. Nadie se cura de eso, si no de hacello todo alrevez, y burlarse de contemplaciones. As TA Mal pecado, y va tantade. lante que la costumbre está por ley. 4. Oigante tus orejas. ASTA Qué dices? EL4. Que no hallan ya orejas las verdades, más de verdad que está lindo el campo, y que tiene tu mer ced razón, que dentro de casa ahora todo es humo. As 14. Melanía, Melanía. Señora. As PA. No ves allá a nuestro Pi- losofo Heraclio con su amigo? alter- cando entrambos, y muy enbevesci- dos en su plática? no haríamos de el ruin, y les asecharíamos, para ver sí son los hombres en absencia como lo juran en presencia. MELA. Si a la fe, mas temo que nos vean. 1. Que se pierde en ello, que no ganemos más, en tener testigos de sus obras, si quieren después hacer deel grave, y veder por suyo lo ajeno, que tal es, el que con hábitos de Herma taño, da color de verdad a la mentira. MELA. Muchas veces acontesce, pero no toca a nos juzgar a nadie. 14. Es verdad. MEL4 Cómo les cargas luego de la mentira? T4. Y si les hallo con el hurto? E14. Ni el cielo, ni la tierra nos da tanta licentía, antes paresce, que todos nuestros actos deben sersencil. los, y poco occasionados a entender malicia, que es la ponzoña de hone- stidad. T4. También vos queréis phi- losohar? parte es esa ajena de esa simplicidad. z 4. Por que? para persuadir lo bueno, no a menester proballo? 14. No tan retorcidamente, que es tan fino en lo interior y superficie, que nada se le iguala, y aún apruevo lo que dije, para saber andar y no ca- er, que si los pies caminam, y los ojos quedam atras, el cuerpo lo sentira, y ójala no fuese el alma, en casa pro. pría la solicitudy astucia, defenden la desalluvia y tempestad. E1 4. Sería proceder muy adelan- te señora el replicarte, y siempre gana. rías, que el saber y experiencia, son ar- más de ventaía, y con esta conclusión sigamos nuestro propósito. T4. Será mejor LOS IS T1. Ya auras tomado alien to para lo que te quedaba por decir, bien paresce te saled el corazón. HER 4. Mas delalma, que es más noble posada, que el huésped todo meresce. Lo SIST1. otro pensaba yo que tú le habías dado, a quien se debe con más razón. HER4 También ese consiente con- pañía si es conforme, o le anteponea todo. Quien paser tan limitado. HERA Nadie, sino a tiempos, y v nos más que otros, siguiendo cierta me- dianía, que con el uso se hace naturaleza. o 1s 1. Ora yo no quiero mover cuestiones, ni menos subir al cielo,o descendir a los abismos, si no quedar- me en la tierra con las otras criaturas, y pues que el tiempo nos da en ella este rincón libre de contrastes, tomemos. lo, y la serenidad d el cielo, y suavidad del campo nos ayudaran. 1. No oyes el tocar de declas que hace Logístico? también canta como Heraclio. Y aún por eso son tan ami- gos, quiza nascieron con los piespara delante. ASTAS1A Veamos que respon- de. HER AC. Pláceme, que no se pierda la occasión, y nos sirvamos del buen día, que no podría ser mejor para my, estando entre ti y Astasía, que el uno por virtud, por amistad el otro, me trataréis como os merezco. 14. Cuitada de my, comígolo a este traidor, luego pensé que nos había visto, mirá como lo disimula sin reir, ni volver los ojos. z. Calla señora, que no pueden vernos, pero de lejos se comenzó la plática, y pues la fortuna a a este tiem- po aquí nos trajo, no lo perdamos, Ya tevas poniendo según es- so en el tercero cielo, y determinas de visitar a Venus. HERAc. Pues no quieres, guste die- ste manjar, y resciba tan dulce engaño cómo será pensar que esta presente? LOSIS 1. Ahora doy por firme tú callentura, pues al segundo parojismo desvaríaste. MELA. No ves señora que era otro el sentido de las palabras? no podrán vernos aún que quieram. As1A Asíi paresce. HR. Gravemente me per sigues, mas ny por eso lo dejare. Lo, No te faltaba para buen Ama- dis otro capítulo. Hz. Vete de hay con ese nombre, cuení mi pena, ni la razón de ella su fren mentiras. Sea luego Leandro. Hz. En mar embravescida sin poder llegar al puerto de mi descanso, faltan. dome la luz de sus hermosos ojos, y- la fuerza de su ima ginación que es él piloto. As TA Cuitado. 1. No es ello mucho para burlar señora, pero tú eres muy cruel. As1A Mas los tengo de ser para vengar a amor, y matar en el todos los falsos. Y si el no lo meresce? 14. Todos son unos. LoS1S 1. Así que speras morir en la marde Abido? A2. Señor sí, y que pague el cue- po sus offensas. o o. Mucho te entonaste en esta última lamentación, estoy en cantar algo que es virtud de la música parti- cular, y en cierta modo alegra al tri- ste la tristeza. Hz. Es cierto, y por tu vida herma- no que lo hagas, l . Place me. De vos y de mí que joso, de vos porque sois esquiva, y de mi que nunca biva, si mi mal de ziros oso. z. Esto también semiora? 1. Qué te paresce? Que andamos a descobrir te- soros. As T4. Oye la vuelta. Lo o. Cuando estoy de vos absente, hallo en mí tal compasión, que pien- so que sois presente a diciros mi pas- sion, mas vuestro gesto sañoso, y pre- suición tan altiva, me hacen que nun caviva si mi mal deciros oso. As1A Qué lindamente canta Logi- stico, sea tambien de los nuestros, pues tiene tal abilidad. Sea Señora. Hg. Sien la fin de mi mal, mi bien no se i; no se comenzaba, el mal porque se Jacababa ni tu canción, la cual es har- (to a mi propósito. A 1. No déjara pasarnada por la vida. z. Allí le duele. 1. Pues quién te llevó a palacio en figura de hombre? mejor te que da- ltas en el campo hecho buey, hacien. ido sonetos a los árboles, y mirando istrellas. AsTA Que pieza. MELA Harto fina. HERA Hable cortes señor, o bus- (caremos que le arojar. Su mercedro daría sin trabajo. HR. Paciencia, pero déjamellegar lálcabo, y hace después lo que quisie es. o o. Sea pues, enel nombre de las tres Griegas enamoradas. TA. Madrugado a este mozo. Ahosadas. HER A. As de saber qued el primer sano de mi peregrinación la conosco. Gran ojor tuviste al nascer, y en llas manos no manos diligencia, pues tocaste moneda en viniendo al mun- do, lo que no hizo Diógenes en su- tonnel. HER4 Doite al diablo, pensas que hablo por metaphoras? Ah, ah, ah, de como eres todo milagros, pensaba los habías hecho al nascer, de manera que a mucho que la conosces? HER. Mucho. Con que principio por tu fe? He R. Ya cantas, mas a compás; y si me lo oyes consabor, estaré en paray so. En cuál? 1. En el de Guido si así quieres, pasando una vez con el y hablándole a su puerta, me quedó esto deseo de la servir toda mi vida. Y más si es más posible, por te. ner compañía al gran Rugiero. H. Seaasí! As 1. Buenaba la plática. No parara aquí. 1. Silencio, que después se glosa. na. Lolo, De suerte? ER. De suerte que su humanidad a sido la occasión de llegar a la expe- tiencia que me puso en tal estado, ol vidándome de toda otra compañía. Loo Sentias la misma affición en ella? HER. Natural es de amor no hacer- se de rogar: bien sabes que se en cuen- tran los spíritos que salen por los ojos, y se inficionan de la sangre del co razón. Como los bulbió tantprestoa otra parte? HER. Ay. Doliote el golpe? HER. Un poco, más nosabría de- terminarme en la razón, si no que mí absencia causó en ella nueva secta de amor, que bien considerado, queda sin culpa. Pues como absencia tiene fu- erza contra esa fuerza? HERA Paresce que el tiempo des- hace todo. En largo curso de años, pero que siendo breve trueque las leyes de amor, y de verdad, procede de no haber Bigs uno ny otro. H1. Pudiera aún más la causa de ello siendo el mismo Apolo, o Zoroastro con su mágica Beato quien hallo tan aflicio- nado competidor, mas lo estimara que la famosa trompeta de Áchiles por la cual Alejandre suspiraba. ER. En eso verás la fuerza que tiene la verdad. Loo. luzgo que por la gran pree- minencia de ese extremo, y de enten- de ello así caíste en el, aunque también sospeche que tu amor era tibio, pues hacías con el tales partidos. HER. No respondo a eso, porque mas adelante lo haré con los affectos, y palabras envueltos en mi sangre: toda via como era huésped, y residía en mi lugar, hallé a la tornada vacía gran parte de ella, y me recogieron con las condiciones de la absencia breve que dijiste, la cual algunas veces apro. vecha, y es más agudo clavo que el de la solicitud y perseverancia. De todo hay, mas no sería por muchos días, porque a las espaldas de todo lo nuevo agrada, vienen otras desgracias ordinarias. HsR. A la verdad el primer encuen- tro fue glorioso y de verano sin que dar flor en el campo que no reyese, mas después empezó a llover y escu- rescerse todo. o 6. Y ahora truena. A1. Alomenos dentro de my que soy hecho de contrarios, sin poder contentarme o sosegar la fantasía. Cómo fue eso por tu vida? HER. Una tarde que estábamos en su huerto haciendo más anothomias que Demócrito, entrando Morio a pedirle las albricias de la venida de Si. tirio, fue olido el humo de ello con tan. togusto, que llevó tras si el ánima y lo dé más: dejándome los ojos de sí tan llenos que luego allí dieron el te- stimonio de ello, y hartos días después culpando a mí ya ella. No lo entiendo bien. HR. En sumina que la arrebato de allí el grand placer in despidirse nio- tro complimiento, habiendo sido más Bajge que brevísima su absencia. Comigo se tómara para entre. gar a la misma hora la fuerza al enemí. go. HER. No admítela prudencia tan- ta cólera: justo era tentar el vado mas adelante. No oíste decir que gran pacien cia causa gran injuria? HR. Su peso y medida tienen las cosas, spere el tiempo, no como hom- bre que le dolía nada ni entendía tan. tod el mundo, y continuando la con versación, cantando de mi parte lo más dulce ya compás que supe quise aplicarla la segunda o tercera vez a aquello para otros días, poniéndole delante la conformidad de entrama bos, rechazome el golpe tan de pre- sto (diciendo que las oraciones de a- quel santo no le dejaban oír otras) con un mirar tan tibio, y una color tan differente de la mía, que se mo dobló la callentura, y despedido mal diciendo yua el Rey, y cuantos en la corte había. Pues en qué paro? En desterrarme dos años en- teros. Y esa fue la occasión de tu parti- da tan repentina, procurara yo otra venganza que le doliera más. AR. Hay verás quien soy, que quise esconder su ingratitud con mi destier- ro, paresce que este extremo a remo- nido ahora el humor de la consciencia y triunfa la ver dad de amor y du su plomo, mostrando de mi venida una alegría singular, de la cual yo doy se- hal en todo cuanto hago por no ser ingrato a la fortuna. Lo q. Como los endemoniados en el agua con la hierba o raiz de Eleza- ro, si toda vía persevera, tienes razón, pero es tan vario este animal que aún temo otra peor. As 1. Bien me trata. z. Es perro viejo aún que no de días. H2. No no, los términos son otros; el enten demiento y su virtud son ra- ros. o. 2. De eso me dice. AER Que quieres que te diga, tie C ne en el pecho a las nueve hermanas, y diana en la cabeza hechando agua a Acteón para que fea comido de sus perros. Mucha gente es esa, no se si le bastara el pan de casa, o será mene ster hurtalle a otros. HER. Para todo hay. No dejastenada a Idona? HER. Ese es el Sol que resplande. sce por estos valles y embaraza la vi. sta humana Mucho encaresces tus pensa- mientos, debe ser con el recelo de las culpas, no daré sentencia sin que me informe por otra parte, y de otros ojos, pero sería lo mejor conoscer que son de Alínde los de amor, con que lo poco paresce mucho, y grande. lo pequeño, y que con dificultad su- ple el arte a donde falta la natura, vol- viendo la cara y los sentidos a otro Sol. ER. Ya te entiendo, este es el fue- go que me enciende a ello. Lo o. Dios mande no te consumay busquemos en la ceniza otro Hera elio, y puede es tarde ya, quédese el resto para otra hestra. E2. Sea así, mas y daré la vuelta por ver sigano alguna tierra. Mira no la pierdas. HER. Todo es probar ventura. SCENAIIL DELPRI meracto. ASTASA MERANIA V Ade esta ves no nos lleváis venta ja. Que cierto amigo es el cora- zon, en viéndolos lo sospeché, no veis este mal hombre cuan sin asco descu- bre sus locuras? ME 4. Señora en amor no hay or- den, paresce que le incita el dema- fiado fuego, y harto te meresce. 1. No me engañara por más que sepa. By 2. A qué llamas engañar señora? As 1. Hacerse muerto, para que yo le toque. 2. Esa sería la verdadera muer- te si lo oyese. 1. No se paseran muchos días que no lo oiga. z. Eya señora que correrías más que una Leona tras quien te lo lle- vase. A 1. Para esos es la presa. Natural cosa de quien se mue- re de amores. s 1. Qué dices? Que no son amores para todos los hombres, el pecador arde, y mue. re por te tener contenta, y tú estas helada para él. A 1. A que propósito, otros pen- samientos son los míos. Fueron, mas ahora con tan cier- ta prueba de su fe, y experiencia de sus gracias es imposible. As T4A. Muy de verás os ponéis se- nora de su parte, debéis de estar roga da. 1 4. De mey conscientía que es DE DOLERRA de ello testigo. A. 1. No hay para que te afliciones tanto a Heraclio. No lo digo yo? 14. Porque es hombre y sonto- dos unos. Con mal estaría el mundo si así fuese, nunca faltan diez si no se hal- larón en Sodomas, que lo permite dios para salvar los otros. 14. Pocos milagros tengo visto hastahora. No está dicho que de la abun- dantia del corazón habla la boca, y que por el fruto se conosce el árbol? 14. Que parte soy para eso yo siendo mujer, a quien no se conceden esas pesquisas, hombre fuera, que pre- sto lo alcázara; algunos frutos hay que debajo de hermosa vista y suave olor, amargan, y otros que solo el gusto es dulce, lo de más áspero y desabrido. De todo hace el tiempo aña- tomía descubriendo netvios y hués- sos As 1. Aún que tarde por ser muy adel hombre, hondo el corazo y este, tu amigo paresce sancto. z. Es por de más la cítola en él molino, no se partira del que la mate. 14. No oigo lo que dices, Digo señora que no será otro en que le maten. 1. Habemos hecho una granjor- daña, esté callado hasta su tiempo, y vete para Idona mientras yo me pas- seo por aquí; pensando en otra cosa que me sea más provechosa. 2 4. Bien harás señora; reservan- do toda via su derecho al proximo. A 1. Esta bien haré lo que sea justi- cia. Ecena Iil1 del primer acto. ASTASIA MORTO An difícil cosa es el fingir lo que no es como cobrir el fuego con las pajas, triste de mí, que cuanto más trabajo por escondello, tanto más se ensciende y me abrasa, dando en los ojos con contrario efftecto muestras de mi mal, ahora que estoy sola, pen- saré en él, y en estos desvaríos de Cu- pido que usa comigo de sus tiros, estando ya desengañada d ellos, a que propósito enemigo que mal te hice? cuando blasfeme tu nombre o accu- se anadie, no confesando estar subie- eta mi flaqueza a cualquiera siniestro humano, o hice concierto con mis potentías y sentidos de no pasar los límites de la razón sin atribuir la re- sistencia a aquella suprema fortaleza; traidor, que si con razones evidentes. pruevo tú sin razón, y cuan a tuerto me persigues, con largos hábitos, me furado gesto, y palabras dulces, otra vez me engañas, haciendo fantasmas en el aire, sea en el campo, o en pobla- do; sea de noche, sea de día, con que yo me desconosca y olvide de mí mes- ma. Es virtuoso Heraclio? por cierto fuerte lo fue Salomón, es fuerte, que más lo fue David, es sabio? mas fue Saisón, es continente? es de car- ñe, es casto este amor? es amor cuyo nombre altera, si es spiritual, porque atormenta el cuerpo? los spíritos in- visiblemente se conmunican a todas horas, sin haber absencia para ellos, niel uso diestos organos, que son contra- pesos de la carne. A esto me responde el sopista que no es mala la presen- cia ni el uso de los sentidos, porque con el despierta la virtud, que la vi- huela si no tocáis las cuerdas no so- nara o dará de si aquella suavidad y armonía que está invisible en ellas, y en la mano, antes se queda muerta. Finalmente que los oídos, ojos, y lenguas, dentestimonió de los ani- mos, pero esto no hace en mi favor, sí es necesario, las pasiones del alma siendo el amor de ella son superfluas. Si yo no duermo porque? si su absen- cia me da pena; porque? si tanto me placen sus barlas, y alegro con su vi sta, porque? qué desvaríos estos? ten- go de ser yo echa de extremosoa- nima fin cuerpo? en el desierto fuera mucho. Así es la presuntión hu- mana que nos hace a amor odiosos, y al mundo ya dios algunas veces, so specie de virtud. Haga la casa cada uno a la medida de su cuerpo, y estreche tato la consciencia o la ensan- che, que se muera de calor, o frío el pobre hombre pregona se celo, y cha- ridad, y a mí figuránseme chimeras, que son muchoy no sonnada. Que fructo saca de esto? no no, no le seré in- grata, pues toda via persevera no le habiendo tratado humanamente, que es razón bástante de sus querellas, mas quién es este que a ca viene con tan descompuestos pasos. Mo R. Allá veo Astasía, si los ojos no me mienten, que de paradillas hace, debe havello con algún sancto. 1. O que nora buena vengáis madero. Moy. No lo digo yo? grande amor me quiere. 1. Qué hay Morio? de do vienes? nunca me haces compañía? Moz. No basta de noche y al co- mer mujer? 1. Ah, ah, ah, que donoso está, pues no has vergüenza? No ay nadie aquí. 4. De díos. Mo 1. Él no se mira por estas cosas. 1. Cómo no? de cualquiera pala- brilla ociosa se ha de dar cuenta en él juicio. oj. Aún vienelejos ese mujer, y podría ser que se le olvidase. 1. A quién? MoRP. Al mismo iuicio, que tan- to habra de aquí allá? 1. Para unos poco, para otros más. Mo R. Quieres decir a según cami- naré, o fueren grandes o pequeños? As 1. No más ni menos en eso está. MO R. Para entonces quiero hacer- me unos buenos capatos, provisión para el camino. 1. Pobre animal, menester es, Moj. No hay ventas por alla? As 1. No, ni otro pan si no lo que llevamos, por eso cumple trabajar porque no falte. Mo R. Oh sancto dios hermana, y que pan es ese? 1. De amor de dios, y con el pro- jimo decharidad. oj. Pues, y la charidad se come aquella, madre de los niños hermo- sos? As 1. Esa misma hartando los han- brientos, visitando los enfermos, re cogiendo los peregrinos, y enterran- do a los muertos, y enseñando los ignorantes. Mo 2. Pecadorcilla, tantos ofi- cios tiene? 1. Pobre pecador, que tan poco entiendes. oj. Más pobre creatura que tan- to quieres astrologar, podiendo de cirlo de media vez, pero dejemos es- so, di hermana, el amor de dios es hombre? 1. Hombre hermano y muy honr- rado. Mo. No puede menos ser por que su merced debe tener en casa gente de bí, pues dime co lo auriamos por acá? 1. Buscándolo, y contemplando sus grandezas, cielo, tierra, y mar, con todo lo criado y pidiéndole la gracia. Mo j. Qué mujer es esa gracia? z. No hay nadie aquí. GMENIA Hija suya muy estimada. MoR. Qué me dices, es casada? As 1A Y rica y bien aparentada, Val- galo la mona a este pallo. Mo j. No te entiendo. A Si Digo hermano Morio que será bueno recoger la seña, y el heno que descargó en el patió el granjero. Mo R. Por tu vida amores que lo pensaba, allá me voy. As 1a Y yo a mi lavor, o dios, que ravillas, cuanta diversidad de hom- bres y como va todo repartido, la ri- queza, honrra, y razón con estos con- trapesos, y con otros muy disterentes, sus contrarios, pero quí en tan nústico que no entienda que esta es la estrada y que cada uno en el viajetiene su carga cier tay peso que llevar sí este cupo a mí, es menester andar y callar. SCENAV DELPRI mer acto. s IDONA MELANLA Ve perezosa y holgázana es esta Melanía, pues señora y así se O vive? de esta manera gastáis el tiempo? Conquién lo habéis condesa? Ino. Ójala lo fuera, para te hacer mercedes por lo que haces de lablar y coser. No veis qué sancta? Ino. No veis perezosa? aquí no hay sino jurar y mentir. Con perdón. Ino. No es verdad? no estaban las horas repartidas? z. Valga nos dios, y que contri- (ta está: pues quién cayó? Ino. El seso de tu cabeza, harta ver- nas de pasear? 2. Pregúntalo a my señora. Ino. Con ella fuiste? Y vine. Inio. De ese modo perdona amiga, pense que hauyas hecho algún viaje de los tuyos. EL4. Y a murió todo eso herma na, otros son ahora mis cuidados. Ino. Todavía lo confiesas sin azo- tes, entendida eres. L4. Todo lo meresce la causa de ellos. Ino. Así te lo paresce 2. Mucho antes me lo parescio, primero vadee el Río. Ino. Gran aviso, nunca hay llego la Reina Dido. z. Burláis os vida? llegaréis vos en sueños un poco más acá de ayera noche. Ioo. Como mandáredes mis amo. res, más de veras? adónde habéis esta do? 1 4. No te lo negare por vida de tu padre. IDOo. Tanto le quieres? Y no es para querer tal viña. dero? Ino. No ves lo que tengo en la mano desasisada? La costura, bien creo que por poco la arojaréis. Ino. Mas por tu fe di. Con condición que calles. Ino. Cuándo hable que te pesase? Ya lo sé, pero cumple así. Julo. Meresce el cuento tantas sal vas? Y aún más. Ino A cabaya, me tengas tan sus- pensa. z. Topamos con Heraciio y Lo- gístico. In. Todo eso era, no veis el mi- lagro? adónde. Junto a la huerta. Inlo. Solos los dos? Solos. Ino. Qué hacían? 2. Estuvimos un buen rato es condidas por oír lo que hablaban. Pues? E 2. Grandes cosas. Jno. La guerra de Troya o la toma- da de Constantinopla? ME L. Acertaste. Jolo. Mas por tu fe? 2. De nos fue todo, ya nos tra- yan entre las manos, contaba Hera. clio sus aventuras dende que conosce a mi señora, los favores y disfavores, y finalmente que se quemá. Ino. Mira por vida vuestra que lo- cura? 2. Son grandes amigos. Ino. Qué importa eso, o que bon- dad hay en ese fuego? El todo lo hecha a buena par te, certificando que por su gran vir- tud y honestidad le quiere bien, y ala- bándola, hasta el cielo. IDlo. Desdichada, pues no hizo de nos mentión? Spera, que a eso voy, contigo lo remato haciendo de ti la diosa Venus. Tno. Mejor fuera Pallas. Si tú fueras Pantesilea Reina de las Almazonas. Ioio. Diana luego. 2. Faltante los perros. Ino. Ay estás tú que los darás. E L. Landre en tal saber. Inlo. Ah, ah, pero sería contrahe- cho. 1. No le vi esa color. Ino. Que bien tamaño que aunño estoy olvidada. z. Así lo fuese yo, no paras mientes do pone los ojos cuando acá viene y que mudanzas hace en te par- tiendo, o asomando? Tno. Engañasme. 1. No hago a fe, quieres que se lo pregunte un día? Ino. Que desvergonzada, eso auyas de hacer? 2. Por que no? medio burlando, cuanto más que será por términos que no lo entienda Ino. Así es el niño bobo, adevina lo que pensamos. Y aún que eso sea, que mal sería? Ino. No muy grande, pero sobrada desenvoltura para doncellas. A tan buena vista un ojo basta- ría. Ino. Ya ty la media lengua, toda vía me pesaría si lo a comigo. Por qué amores? Ino. Quiero ser monja. 2. Como yo fraile. Ino. Pues a fe que no te estuviese mal el hábito, y representases en él púlpito lindamente con tus cien len- guas y dos mil ademanes, y la color sobre morada. 2. Hay daréis traidora, yo me ven- gare de vos dejando os sola, hacien- do contemplaciones como vuestra madre, y a pesar de vos y di ella seréis de los nuestros. Ino. Qué dices, qué dices? vuelve aca. 2. Qué seréis de los nuestros y que todos habemos de danzar al son de levántese el pensamiento. Ino. No sería mala la canción, aún que es vieja ino se usa. SCENA SCENA SIY DEL premieracto. MERANIA Asosro. y Ono saanda la caza, mis amas vieja y moza ambas se mueren de amores, sin querer darse por con- denadas, y el muchacho de Heraclio que lo entiende y pasease a dos lados cantando alto y bajo sin dejar punto, cada una lo toma por sí, aunque las cartas, coplas, y otros donaires ven- gan a la madre, quien las viese un día picadas de los celos andar a los ca- bellos, y que Morio las despartiese, o que lindo, sin duda ella es carcoma del diablo, y guerda poco el paren- tesco, que mal peccado ya lo se cona- quel traidor de Asosio, que me haza C mild espechos sin razón, pero amor causa estos desvaríos, trocando lo to- do a su placer y antojo, como el o- trodía que de verle dejira Aplotis v- na nonada a la oreja, menascio una apostema, pensando que estaban ya dacuerdo, y me lo llevaba el aire, y cayéndose hombre en la necedad, se muere de haber muerto un inocente: que de otra así, tomó frío ya y callen- tura al peccador, a mi pedían la cuen- ta de él, si se muriera: lo mejor esan dar de sobre aviso en estas niñerías, sin dar occasión de pena a otro, o to- mándola sin propósito para sí, por- que después no se os sosiega la con- ciencia. Eles de los de Heraclio, y algunas veces les veo de compañía, al. go le diría, que el lobo y la vulpeja ambos son de una conseja. ASo. No es esta Melanía? la mis- mavoto a tal, co sigo sola lo ha, algún hueso tiene entre dientes, queen- bebescida está, que aún no me vee. ahora sabré si memien te el corazón. 2. Y no hay que fiar de nadie. Aso. Por hay andáis Poro también nos acá (si fuere menester) haremos conjuración. Aso. No lo digo yo que a este hueso nunca falta perro? no es tiem. po de aguardar más, contra quien se- nora, pese al turco? entreyo en ella por amor de Dios. Bien qué es esto? no veis este mal hombre? invisible debio venir, es esta la costumbre, tomar de sobre sal. to a las doncellas; peligro corría sí fuera más antojadiza. ASo. El corazón es la guya de estos caminos, regiendo los pasos occul- tamente como amor a él, y no te pese de mi buena fortuna, ya que de la ma- la tanto te place, pero sepamos de esta conjuración? 1. Y si fuese contra ti? Aso. Pornia las manos su merced, yo las armas, dándole esta espada Jue- go. Como lo saben dicir, y las necias que todo creen. Aso. Si quieres ver la prueba, no está en más que en mostrarte de ello con- tenta, pero ya puede ser que te pesase Ci de ver muerta la verdadera a fe de A- sosío. E 2. Calla amor, que no me sufre el pecho tales golpes, y biveledo. Aso. Con quésperanza? De morir ASo. De ese modo, no speres que hay más te vere ni me verás. z. Cuitado de él, ado seira? Aso. A casa de mi padre, ea ladrona que estás aquí burlándote de quien te adora, descreo de la casa de meca, d el Pagode de tremel, si no estoypa- ra arrojarme por ese suelo. Arrójate que yo te levantare. ASo. Hra señora no han de ser todo burlas determínese su merced a que estemos un día solos. 2. Para qué? Aso. Paru decirte mi pasión. Ygual sería la de Cristo. Aso. Para todo habra tiempo. Empieza ahora que yo la llorare Aso. Doy te al diablo. z. No veis qué negros amores? Aso. Esa es su gracia principal) por quien yo estoy convertido en lo que soy. Por tu vida que de antes no lo estabas. Aso. Como quisieres, con condi- tionque me respondas. Qué más quieres? no te digo que tienes tiempo ahora. Aso. Quede se todo por decir, pues así responden tus obras a mi fe, y voy- me. 1. Spera, spera hermano. Aso. No quiero, si no desesperar, si oyes que hice desatino alguno, no te espantes. 1. Eso no quiero yo, antes te da- retodo lo que pides. Aso. Prometeslo? Sí ASo. Cuándo? 1. Para el domingo, y vete, que hay gente acá. Aso. Pues a dios ánima mía. Contigo va. As. Obeato. Cj SCENAT DELPRI mer acto. HERACERO. ASTAS1A IDONA Iempo es ya de ir a ver a mí se. ñora Astasía, y no dejar la vida a beneficio de absencia, aún que verdad y amor, sin los cuales no doy un pas. so ni oso entrar en la fortaleza, me la aseguren algunas veces, y otras cre- ciendo mi pena no me sobre la spe- ranza que es el salario de mis enga nos, y de no acabar de me entender, no se por que se me de esa sosiega tanto el alma: si este amor es limpio y ho- nesto, cómo recelo tanto de llegar? y después de llegado de partirme, si este fuego es bueno, porqué me quema? y si el temor no es malo, porque me E DOLERIA hiela? que contrarios estos. Nadare toda via en este golfo mientras el vien- toy las ondas me dejaren, asperando la ventura. O más cerca estoy de lo que pensaba, y me paresce veo uno de mis trabajos o refrigerios a la puerta. el otro debe estar en emboscada, vi- sto soy también que ya se meríe. Cuán cierto amigo es el corazón señoraA- stasía. As 1. Algunas veces, mas porque lo dices? HER. Primero te daré los buenos días, aún que no los tenga. 1. Cómo así, dónde los dejas? HER4. Mucho a que se me olvida ron en tu casa. AsT4. Ahora esta peor, pues no fue de grado. HER4 Eso es lo que me adevinaba el corazón, jugar siempre contigo al gana pierde: como podía yo, pues él quedaba y todo lo de más. 14. No es gran caso? que todo eres misterios. HER. D el primer día que la hermo- sa Idea de tu figura se imprimió en mí Can alma soy así. A 14. Blando señor, que si preten- deis venderme, no compraréis así aún que metáis todo el caudal. HERA No compré yo caropa ra vender barato, ni se porque tú saber y noble condición consiente las chismerías d el pensamiento. 1. Si yo mirase en ellas y las creíese, ya hiciera mil desatinos. HER. Uno bastara para acabar in convinientes. 1. Qué tal? H 2. Matarme. As 1. Cuitado de él. HER. Soilo, y no me pesa, mien tras se diello te place, pero viendo la inconstancia d este mundo, y la dif- ferencia de los días, no me determino. As. 1. Ese enigma me declara. HER. Ni por hay te excusaras de con- pasión: sales me algunas veces al ca- mino tan llena de amor y de ella que me pones en la tercera ifera, tan lejos otras de los dos, que deseo alas de paloma para volar, y reposarme en le desierto. DE DOLERRA As ̱. Solo? R. Con la imaginación pidiendo le estrecha cuenta si te offendí. 1. Mejor es que ese desierto venga a nos, y que la hagamos todos la lo cierto, quemando los ramos que no dan fruto. HR. Siguardaras esa ley comigo, no ardiera tanto en el fuego de tus solvidos, ni se secantan las hojas de mí speranza, pero veo que te causas de llo bivo, y buscas lo pintado, commo enfermo que déjalo, mejor por lo da- fioso. 1. Pues y así me tratas? deseando. yo de conplacerte en todo. z. Está por ver el primer milagro de esa verdad. As 2. En qué seha de ver? H2. Dentro del alma. ̱s. Tan mal ves lo quien ella está scripto y figurado? Ajuzgarlo por las impresio- hes que hace en mí, o por lo que sien. to, ni la letra es muy legible, ni las fi- juras claras. z4. Que buen intérprete, se que Cy no eres tu espejo que representa lo que tiene delante. HER. No por cierto, mas tú él sol de cuyo calor templado o excesivo reciben mis sentidos o pensamientos se. As 1. Para todo te doy licencia, sino para idololatrar. HER. De eso no me puedes accusar, pues en la tierra no adoro a otro san. cto. 1. Confirmada está luego la he- regia porque a dios se deben los extre. mos, el cual hace justicia de quien no paga. HER4 Por eso bivo yo, aún que en pena. T4. Cómo así? HER. Sperando que me la haga. 4. Y de quién? HERA De ti. 14. Por que, mal hombre? HER A. Porque me entiendes co- no quieres, y a mi razón y causa justa llamas desvarío. 14. Cuando así fuese, pasas la ley que manda olvidarnos las injurias HERA También ella se hizo para ti, pero rompes la como telarana. 14. Fuerza es esa de mi condi- (ción ajena. AER4 Respondan las obras a tus palabras, más porque me remocaste de idólatra, si solo por su contrario te he buscado, y te quiero, y basta la menor centella de este fuego para en- cenderme en bivas llamas. 14. Porque usas luego algunas veces de términos que tanto sabena la sensualidad? HEz. Por que me rige amor como el sol al aire, cuya presencia lo encien- de y el absencia hiela. 14. De manera que no hay des- culpa, y hierro contigo todos los gol- pes. HER4 Si no los mortales. 14. Bien se paresce en ti. HER4 Cáusalo tu presencia que hierbas hay que marchitas y al salir d el sol rebiben y florescen. 1. Y otras que la absencia d el y el frescor de la noche reverdesce con un olor suave. E2. De todo hay, sino. As 1. De verdad. HaR. Mas de amor igual para mí porque las sobras de esa contigo, fal- tan en él, 1. Aún vuelves ay; no te tengo dicho que te amo y vence el pensa- miento a la razón? No, los affectos. As 1. Ingratitud es no ver, ni oír lo que mi almas siente, en lo que paresce que tu amor no llega alía, antes se que da muy abajo. Que si es así puedo desir ser muerto y a to quedo lo en tibivia. Ah R. Cuando el fuego arde, no va todas a una parte las centellas, sino unas altas y otras bajas, pero no pier- de el nombre ni su virtud, por eso sí: mi grave dolor algunas horas rígelos actos la lengua; que culpa tiene el co- razón? AS1. Esta bien dicho, por eso te perdono, y ruego por la fuerzad él es- cóndido Genio, que no incita a estos. impetos que te contentes, templan- doy moderando con la razón que es a señora, los desconciertos de los criados, que yo prometo de no falta. te hasta el altar. Hsz. Nio tan poco pido más, y bien a fortunada hora que merescio lo que los años no pudieron, confieso que pasa todo, y que me cumple me- rescer de nuevo. A 1A. Justificándote así hallaras siempre piedad. HER. Y no bastaba la color y la fla- queza? As 1. Pues también me has de pro- meter de remediarlo. HER. Conqué? 1. Con huir de celos y sospe- chas que perturban mucho los sen- tidos, figurándome en ellos al natu- tal de lo que soy. ER. Que me place, con una con- dición. 1. Qué condición? 2. Que me des licentía que te: escriba aún, y me respondas para en. ganar el tiempo que no te veo. 1. Idona lo hará mejor. Ha2. Sea ella. 1. Veamos el que dice, Idona, Idona. Ino. Señora? s 1. Sal aca. Ino. Qué mandas señora? HER. Que me mates, pues que con menos privilegio se goza de tu vista que del espantoso Basilisco. EDo. Dios nos guarde, más valdría luego que no me viese nadie, si tan extraño nombre y natural me das. AER. Sí, pero tú matas para doblar la vida. Ino. Nunca vy muerto que resusci- tase. H R. Y todavía hablas con uno. 1. Tiene razón ldona. Ino. Puede ser, mas no lo entien- do. HER. Por que no quieres: la señora ra Astasía me a otorgado que respon- das a mis cartas o desvaríos, no pido mas que el effecto de la obediencia que le debes. Ino. Pues a qué propósito? HE R. Al de mi callentura, porque después no te llames al engaño, y me condenes. Contigo lo a Idona, no res- pondes? Ino. otro día, que me ha tomado ahora muy de supito. 1. Bien dicís hija. HER. No spero más, porque ese es el pasa porte. As1. Conténtate, que lo tienes pa- ra volver. E 2. El cielo te lo pague. A 1. Y sea contigo. SCENAVIIL DEL primer acto. IDONA ASTAS1A Vete paresce de nuestro amigo, Idona? Ino. Que meresce el nombre que le das. 1. En que lo vees? JDO. En elspírito de sus palabras, donde creo que le salen. As 1. Tan fácilmente crees? Ino. Lo que veo, mas tu señora ha- ces le desesperer, y no se que parte es esa para conservar el amistad y vue- na conversación. 1. Por ta la tienes? Jno. A mi suicio. As 1. En verdad que le quiero cómo? a hermano, y que todo es porque di- ga algo a la cortesana. Iuo. Tienes razón señora, mas yo veo que se entristesce. A 1. Pesa te de ello? Ino. Ni me pesa ni me place pero. A 1. Ya, ya, eso es pasión. Ino. Antes no, pues hablo contra ti. 1. Cosas hay que no miran en pa- rentesco. Ino. La justitia alomenos, si ha de dar lo suyo a cada uno como es su officio, 1. Huelgo me que así lo entien- das, y cuando bien fueses su appasio- nada, él lo meresce. Dice hija, no te a- gradaría? E DOLERIA Ino. No sé. Asj, Mas de veras? Ino. Dejate de eso señora, que es temprano aún, y más quiera ser mon- ja. As1. D el monesterio de Adám, mas por mi vida que te paresce? Ino. Con tal prenda no lo callare, no habría desconformidad de conditio- nes según veo, puesto caso que seafo- rastero, pero mi padre no querra, y tú señora tentasme. 1. No hago en buena fe, y tu pa- dre no juega aquí con otras manos que con las nuestras. Ino. No, no señora, más vale tener- te compagnía. As 1. No puede ser. Jnio. Por qué? 1. Conviene representar tu par- te de esta Comedia con los hábitos que el maestro lo ordenare. Jolo. No lo entiendo. As 1. Yo te lo declarate, este mun- do es el Teatro, nos otros las figu- tas, Dios el que ordena la comedia, en ser Rey en ella, Monarca, o capitán, no está la gloria, si no en representar bien su figura cada uno, o sea de loco, de cocinero, labrador, pastor, o mozo de caballos. Es menester obedescer al dado, y no extrañar lance ninguno, porque viene de alta mano. Ino. A cosa tan verdadera, no hay que responder, aquí estoy señora. ASTA Hasta su tiempo, recogete por ahora a tustantía. SCENAIL DELPRI meracto. LOSISTICO ASTASRA Llaveo la diosa Ceres, o que lance se perdió Mercurio, en tre si habla, veamos ahora que pelo trae, porque no me verá aquí aunque lo mande el Rey. Y más si le tura aún la fiebre. 14. Yo con todo no me enha- ñaba, Idona tiene buena voluntad a Heraclio, y no le pesara de su compa- ñía. Lo o. Al diablo tal adevinar, bravo spírito tengo. As 1. Y a la verdad tiene razón, por la conformidad de las costumbres. Ella es mansa y mesurada, el no so- berbió ni descortes, inclinada a la vir- tud, el apartado de todo vicio, si es discreto, ella no es nescia. o . Dentro estáis, ado te llevó el viento hombre perdido? 1. Si es hermosa, el no es feo, de- mas de su gentilgracia y aire. o o. Qué cierta cosa de enamora- dos. As 1. Finalmente el es modesto ella no destemplada. Contraria a fie- stas y a convites, palabras ociosas, y trajes arrogantes: contentándose con lo honesto, que es de generoso cora- con y altivez despirito. Lo o. Porque vos mucho de nora- mala sabéis guardar y no gastaro despender. 1. Que anteponer el resto a él, y componer lo mortal, arguye gran ba- jeza. Qué linda está la Cartujaba. As 1. Los hombres embarazados conel resplandor deel oro. Loo. Hay darás. AT4. Y differencias de colores, tómanlo negro por lo blanco, y lo flaco por lo fuerte. o o. Y vos trayes antojos. 1. Que lustre da a un estado gra- de un príncipe tirano? a un cuerpo hermoso un alma sea, a las fuerzas corporales flaqueza dánimo o co- bardía? en cuerpo noblespírito rusti- co? Bien canta la señora. 1. Y no quiero siguir los más, sino los menos, y tirar al verdadero blanco. o o. De Ribadavia puro. As 1. Mas que engaño reciben nue- stros ojos. Lo q. Untalos. 1. Qué principios tuvo el mun- do? cual fue la criación del hombre que hizo, las differencias o disimilí tud entrellos, si no la scientía y dis- curso natural? cuáles la cabeza d esta cientía? la virtud. Lo o. Bien lo pintáis. As 1. Pintemos ahora. No lo digo yo? A 1. Salir de dentro de la tierra hombres desnudos de un parescer y gesto todos. oo. Sembrado a los dientes de la sierpe como Cadmo. As 1. Las diversas inclinaciones los hará diversos, y la nobleza, o villanía, las obras decada uno. Log. Doite al diablo con tanta pi- losofía. As 1. En verdad que si me tomara este desengaño en otro tiempo, no tuviera de que quejarme. Pero quie- rese esta vida así contrapesada, y que sirvan algunos para ejemplo de los otros, y serodee todo con misterio. Así bivas como bives. Que venga de tan lejos quien así nos quiera, y nos agrade, no es sin causa. Y como nos es sin causa. A 1. Que Idona se le afficione, no es sin causa. que le amenos ambas sin envidiao celos, no es sin causa. Lo o. Mentir hija mentir, y no tanto. 1. Porque el amor es ciego, y no guarda privilegio anadie. Que to- dos aquí le miren, conversen, y ha- blen de tan buena voluntad no es sin causa. O pese a tal con la trampona que toda es causas, As 1. Es gracia o merescimiento particular, sin duda. Qué nuevas estas de Cleopa- tra para Marco Antonio. As 1. Pues ver sus cartas, su inven- ción istilo describir, mata de amo- res. Algo dice. As1. No me terne que no tiente, a Morio. o o. Ahora se perdió. A 1. Si fuere capas de ello. Lo g. Bien a tornado, que carpín. tero él. As 1. Estaré en atalaya. Ojos tenéis de gabilan, si os quitáis antifaces. SCENAY. DELPRI mer acto. LOSISTICO. HERACLIO. HONORTO. Ve nuevas estas para Júpiter. Do estara ahora? en su isa de O Creta, o transformado en toro, enco- mendado, lo, a Argos. Quién le to- pase. HER. Honorio. HHO. Señor. H. Viste a Logístico, o sabrías limaginar a dónde lo hallasemos? ONO. El suélealas tardes, ir pas- lleando se hacía el río, y requebrarse allí con las hermosas. HER. Bien apuntaste. Ho. Señor, señor, acabiene, voto a mí. Que veo yo? no es otro, hao, hao. HaR. Como es cierto hablar en el ruin y asomar. Lo o. La misma canción cantaba yo, y más que ruin seas tú pues no oíste la más suave música que desear pudieras. HER4 Por tu fe? Y por la de Mancias. HERA Adóndeo cómo? En el Laberinto con Pasipae y Dédalo. Ya estaras al cabo? HR. De no entenderte, no dirás ese milagro con menos circulo quios? Algo a menester que suftras, como yo, cuando me cargas de al gunos cuentos de su legua cada uno. AER4. Yo? cuándo? iniustamente me accusas. Lo . Mal de cabeza, ja más admite comó ni cuando. HERA Gentilhombre mesuraos, sino queréis que os haga volar. Podría ser, pues os sobra el vi ento, ento, aunque falten alas. HR. Algo porna de casa su mer- ced. Pero dejados los donaires, se- pamos de esta metaphora músical. Con condición que seas hoy mi convidado. HER4. Esa es mejor, tan barato compras lo que querías vender tan caro? Esotra es más sotil, hacer de el grave, quiza no estando la olla al fue- go. HER. Noramala para tal adevinar. Ah, ah, ahh,hora solo eso tomo por penitencia de tus peccados, sin dártela de otra dilación. Sabras que saliendo de mi casa con propósito de visitarte, y hechando en el Nilo la red por no perderte, tomé un Crocodilo que me la hoviera de romper, si no me ajadura de mis artes: que fue a la de marras, sola invocando dioses mari- (nos. R De verdad? ̱. o. Parésceme que si como es Graja, fuera Águila, te llevara al pielo como la otra a Ganimedes. HER. Quizá te había sentido. Lo o. Sentiría mi padre, tenía yo el anillo de Giges, y estaba una Angelica para Orlando. HER. Pues? Lo q. Que quieres más, si no que e- res tú el Neptuno de su mar, o el Sa- tiro de su bosque, metiendo en la dan- zatodas las Ninfas de el. Y affiir- mando que sin controversia te daría la corona y ceptro de la monarchía, siendo en su mano. HER. Vete de hay burlón, que míen tes. Si tú has de salir deseso, mien- to, pero si me prometes ser magna- nimo y generoso, es mes aún de lo que digo. AE R. Grandes nuevas traes, mas en que concluyo? Entratarlo con Vulcano. He 2. Sol y viento a menester. No si no Mars su amigo, que le dé de pallos, o una hanega de alga- tismo, porque el rapaz sabe de cuen- ta. HE R. Y aún por eso hay allá tanto carbón, mas no me dices particulari- dad alguna? Que tus cartas le placen mu- cho, y son muy avisadas. HR. Basta y viene a nascer una que aquí traigo, paralemviar co Hono- tío, aunque no responden. No se atreveran, que tú vue- las más alto que uno Garza, y por eso tealaban, siendo ordinario entr ellas tener por aviso, lo que no entienden, todo lo otro por necedad. HER. As caído en eso? Antes que nascieses, pero co- no osaste entrar en sagrado, sin licen- La del Cura? H1 R. Ya la tiena. Y así la comiste solo y las se- horas cartas? 1. Enmendárseay ve ahora está. A Muestra. 2. Yo la leeré, porque no pier- hala reputación, por falta de algun pccento. Muy medido andas, eso tie- tes de mal enamorado, que los fi- os, todo son desconciertos. Dona g 1. No basta el del tiempo, y de la vida en estas necedades? Fo 1. Así lo digo yo señor, mas tú merced no quiere creer a Honorio. Lo g.O que envite. H R. Válgalo el diablo a este bobo cucharron, aparte allá aso. Hont. Coces da este caballo. HER. Qué dices de caballo? Hoy. Nonada señor. HE R. Habla bestia. Hoy. Que más quiero ser aso que caballo. o g. Qué lindo. HER. Que lo seas nota buena, oye hermano y está atento. Loo Estoy. Ah R. As decogerhigos que te po- nes en las puntas de los pies? Como entiendes mal, ponía me de alto porque no me escapesen tus avisos que esta dicho vuelan. HE R. Estragarás medio mundo, to- do han de ser burlas? oye siquieres. En el hombre, de fraudador de los ardides, entónate que y a veyes en que postura estoy. AhR Mi señora, la fortuna quiere. q. Discreta entrada, porque to- do esto, de fortuna, ventura, desgra cia, pensamiento, pasión, tormento y otras drogas así, les cuadra mucho, y piensan que no terna mal vino, va- socón esta zapadera. Adelante her- mano, la fortuna quiere. Que siga este camino de hablar aquien no me oye, y responder a quien no habla. Bueno, que es principio de lamentación. AhR. Y para prueba de mi constan- cia con tus olvidos cresce mi fe, sin sas ber, ni querer a repentirme. Pura obligación. H 1. Escucha, y tomaria por galar- don que fueses de ello contenta, o me dejases pasar mi mal sin reveses: que aún d el porque de aguna manera me descansa, privar me quieres. Loo. Por vida del Rey que tocas en el centro. HER. Pero si tu gentil spírito, mo- vido de mis affectos a piedad se incli- na, dame cierta ley con que te sirva; i para merescer el premio de la obedien. cia, o el castigo d el peccado. Porque con bieno mal se ha de acabar mi mal. o. Enternesceras las piedras. 2. Y que no te lo de dios apro, var, sea el rémate de tus desconfianzas, y mis locuras. Qué te paresce? lo mú. cho enfada, y a buen entendedor&. Lo c. Sí, mas estas no vuelan tan alto, y por no persuadirse muchas ve ces así y a otros, que no entienden, arman carrazas en el aire, o de cada palabrita hacen una pantasma, con tan incierta añothomía, que en vez de bien, dan de pies en nuestro mal. HER. Averiguado, mas aquí va de mote a monte la pilosofía. Veamos ahora lo que aprovecha, Honorio, lle- gate acá. Ve a casa de Astasía, y dale esta carta, o a Idona, a quien primero hallares, y vuelve. Hon. Mejor sería quedar alla. HER. Qué dices? Hoy Si señor que volvere. Y si hallas aparejo, quere toces. Hojo. No soy de esos yo señor Logístico. AE R. Vámonos por acá asperar el fin de esta jornada. o. Hágase, pues todo va fuera de quicio. HER. Pero será mejor que yo de la vuelta solo, y tú te quedes. A su placer. SCENAIL DELPRI meracto. LOSISTICO. HONORTO HERACETO. Vería que paresen estos amo- res en lo que suenan, porque no hay que fiar en pelo rojo, mas a la fin se cata la gloria ollora la pena. Sí por razón se rigen los negocios, merezce mucho más, noble, avisado, pólido, y pronto para una empresa: pues si en amor, o lealtad estamos, en eso pasa; todo. Pero es un ladrón el mi Dn mundo, sordo, y ciego, que todo compra por el olor. La hipocrisía, le huele a sanctidad, la soberbia a gra- uedad, a templanza el avaricia, el sa- ber a necedad, y los dineros a noble- za. Póngase de lodo, que a la postre vence la verdad estas mentiras. - gunos hay que ponen su bienaventu- tanza y sumino bien en la abundan. cia de bienesde fortuna. otros en la fuerza corporal, y otros en la her- mosura o buena proporción de miembros y otras gracias. Y aunque el Pilosofo lo diga, ser partese stas de que ella se compone con la virtud del ánimo: con su licencia, yo soy de opinión, que esta sin las o- tras basta, y no las otras sin esta, co- no dijo el otro por la castidad: y si fuere menester, daré testigos. Mas volviendo a lo vulgar, un caballo muy hermoso, bien señalado, y con ricos jaeces: atravesando se concier to distincto natural, o gloria de a- quella vanidad: no pasa nunca de caballo. La razón tiene otros grados, la cual bándida de sí la carne como cosa impropia, atesora en el alma lo que más natural y propio le pa- resce: y como centinela en lugar al.- to, de allí oye, de allivee, de allí come, y de allívela los asaltos y en- gaños d el enemigo. Logístico esto? para solo es ya mucho, y para en- tre los muchoss, nada. Recoger con tiempo, porque no venga Pi- tagoras o Epicuro, que te tomen? entre puertas. Pero que hace el ca- so, llamariamos Luciano en nuestra ayuda o a Charón que es el verdugo de estas burlerías, a caviene Hono- río pañal, pero sin miel, cargado de cera para el sello de la sententía que trae de la corte. Paresce que dentea, si le dieron allá en que morder? que las damas son liberales, y muy com- plidas. HoNO. Pese a tal, que buenae- stava la moza. Lo g.Ojo. Por vida de su madre, que se- podría comer sin sal. Oreja. o O que para Honorio. n To q. Mas o qué lanza. Hoy. No creo en tal, si no hibiese de señor, hermosa, rica, y avisada. Burlaroseis. Hon. Hacer del grave, y pasear ca- ra a cara con mi amo, así, y así, y si su merced no la tragase domine, ya es muerto por quien repican. Doñoso está el aso. Hon. Pues paresce que me mira de buen ojo, no lo dudo, porque yo soy más alto que mi amo, tengo co- pado el cabello, y apúntame la bar- ba, y más hablo con sonido. Lo o. No os falta alomenos el ba- dajo. Hoy. Quién habla aquí? o señor Logístico aquí estaba tu merced? guay de mí sí me ha oído. o . Aquí está la mía, pero la tuya aún no llegó, debió que darse te por allá el ánima según te veo demudado, HoNo. No fuera mucho señor, que ángeles había que la afechaban. s. Seríán de Gínea. Hon. Dios nos guarde. Guárdará pues sois innocentes H. Tabmien yo peco señor, si no pregúntenlo al cura. Hra esta bien, que nos traéis? hijo, o hija. Hon. Do esta mi amo? o g. Bien te puedes fiar de mí, por- que él me dejó propresidente de esta embajada, y no debe tardar. Hon. Pues seañora buena traigó madre y hija, que es mejor, entrare- mos sin licencia. Lo o. Cómo así? Hon. Toda la casa es nuestra, fue bulda la carta para esas, no faltó más que besarla, todo allá sueña anos, todo es nos, como todos nos alla. Digo os que lo concluis muy avisadamente. HR. Mantenga os dios señorAo- norio. Hoy. Pues a se señor que harto pan- hauria menester, a según vengo desa- nimado. AR. No oístes decir que no vive el hombre de solo pan? Hoy. Eso para los delicados, como su merced, que no se contentan sieno, vi nnn con perdices y ansarones, pero los mozos es menester que se conten ten. HR. Tenéis razón, y deeel resto que me decís? Hoy. Logístico me lo ha tomado todo, faltaba solamente, que dice su merced, holgara mucho de ver maña. na a tu merced, y que desea ver clari- dad si llueve, porque es escura la casa sin candela. HER. Eso es enigma de pelo y me- dio, bueno será que nos vamos a casa a decifrarlo. Es una Sivilla la Gemila. Hon. Yo lo soletréare señor. HE R. Cantando. Hoy. Leaasí, amor, amor, mas te. pido. Cebolla, pan, y tocino. HER. Buena. SCENAYII DEL primeracto. HERACLIO ASOSROS AMERTIA MANA MELANTA E manera que tiene mi gloria Y tanta fuerza, que de los brutos se deja sentir y ver. No sabe estene- cio de mí mozo hablar en otra cosa, que en la gracia, y perfectiones de- stas señoras: y es lo mejor que está medio enamorado. Lo que me incita mas a gratificar amor, y a la fortuna tan altos dones. Yo estoy emplaza- do para ahora con un criado suyo: creo que es temprano, por ser fiesta, y haber visitas. Mas quién es este que se pas- sea por acá como figura muda? habla con todo: Oh d el traidor, Asosío es el Melano, y no le quieren mal. A quién se va tan apresurado? Amertia es la señora, de acilla aura: gocemos d estos amores mientras no nos vee. ASo. Que peccados son los míos señera Amertia, pues a una hora que te sigo, y me huyes. No sería bueno que se volviesen tus hermosos ojos a alumbrar mis pasos? HER4 Así te pelen, como lo di- ces de verdad. 12. Oh señor Asosío, por vida de mi madre que no te conoscía, pen- sé que era Logístico que no me deja con sus burlas. H2. Noramala para vos, cuando las merescistes? Aso. Pues señora, que dirás en mí ascencia, si a ese gentilhombre, sien- do dechado delos otros, tratas así? ̱. Por su vida, un dechado de burlería. No esta loco. ASo. Hra sea como fuere, que no es tiempo de examinar a nadie, ni yo quiero reñir contigo. HER. Cómo sesudo. Aso. Cualla de ser el fin, o cuando de mi pena? E 2. El infierno si allá vas. Aso. Siempre me hablas fuera de propósito, puer también tu alla iras si me matas. ER. Vade retro: Aso. Pues no me mates. n. No veis que muerto que anda y habla, y en que te mate yo? Aso: Con tus mentiras. M. Hablando con reverentía: A So. Digo mal? que jamás cumples lo que prometes, como en la fiesta de antaño y lo de marras del convite. En la huertad el amiga? Aso. Señora sí. 2. Pues no sabes por qué lo deje? y que me llevó mi tía a otra parte? As. Nunca te falta una excusa. No es por ciero. Aso. Y ahora no lo emendaras? Cuándo? Aso. Ayer, pese a mi padre. ̱. Es tarde ya. Aso. Seaoy. Tengo que hacer. ASO. Mañana. 1. No se si podré. Aso. Que te pongas de dolo. Sería lo mejor. ̱. Esos son los regalos? Aso. Que quieres que diga vida mía, que la sobra de mi deseo, causa estas locuras, y busca mi pasión mil modos de engañarse. n. Si así fuese, algo haría. Aso. Pese a mis males, que vees ar- der medio mundo, y tienes frío aún. Más fingido es ese fuego, que mi frío verdadero. Aso: Hina me harás morir con tus desconfianzas. HER. De cosario, a cosario, los bárriles. No mueras todabía que yo lo emendare. Aso. Cuándo? Manana. ASo. Do? n. Fuera, HER. Dacuerdo están. Aso. En el sobre dicho lugar? A5 Sio a otra parte, nos iremos pasear, mas que dirá los que nos vie- ren? que el tiempo es malo, y la gen te sospechosa. HER. Eso lo impide. Aso. Se que no tengo yo, una yer- va, que hace invisible. HER. Natural sería. n. Como lo demás, bastelo di- cho, que viene gente. ASo. Cómo ha de ser? Yo te haré señas. As. Pues a Dios amores. HER. Nuestra es la presa. Aso. Oh hideputa, la ciudad, aquí no uno menester diez años, como en Troya. H2. Ahosadas. Aso. Pero esto es gracia, gratis da- ta, que otros hay, que cualquiera aldea, les cuesta toda la vida: yo hablo luego apropósito, y nunca me empleoto- do en un lugar, por evitar estas nece. dades de amores, estos suspiros, la- mentationes, y otros milagros, que parescen cosa de farsa. HR. No os apartáis mucho de él camino. Aso. Cuantas pensáis que tengo emplazadas de esta manera? no falta mas de una, párala docena. Hecho barro a la pared, y la negra es, que to- do pega, aún que de principio lo pon. ga en duda. Yo no soy de altenarías, porque estas tales no se entregan si no a fuerza de encantamientos, y cabal lerías, y todo es mentira. Untalde los dedos con algo de lo de Midas, y di- ros an bene veneritís, de mi reino sois. 2. Al diablo tal acertar. As o. Aca mis gentes, conténtanse con otros metales, hago les creer con mis astrologías, que ando a la caza de la piedra pilosopal, y pon- go las así en la sfera de los cama leones: comiendo yo de lo que hay por casa. HER. Que lo creo. Aso. Pues acaviene otra de las on- ce, por vida del Rey, que no se va sin toque. HER. Salado está el amigo, y todo se viene a dar en las manos. Aso. Pensaréis de pasarasi señora Manía? Bien, señor Asosío, que ha- ces por aquí? que de lejos te conoscí. Aso. Y yo, que de lejos te spero, de hallar un día, gracia contigo Comigo hermano? burlaste: Aso. Ese es el fruto que yo saco de te servir, dejando portí a otras sanctas. MAN. Así lo dicen todos, y cada una es en presencia la diosa Venus, más de bajo limones. Aso. Bien esta, si tú quieres conos- cer los corazones, y juzgar por con- jecturas. Las obras dan fe di erlo, y la contina experiencia. Aso. Pese a mi aguelo, y pagarán justos por peccadores? N. Justos? A So. Justos, y buenos. Debes tu ser uno de ellos. Aso. Ni tan poco de los peores, Pero dejemos este pleito a juez, y tratemos de lo que hace más al caso. ER. Que pieza, tomaos con él. No tan cerca señor Asosio, ni D iñga tan desenvuelto, que nos pueden ver. H2. En eso esta. Aso. Qué menos puedo hacer con ese fuego que sale de tus ojos, y con esa gracia de Ruiseñor, si no dejar el seso a la natura. Por vida desegesto, que te duela la pena que padesco, y no dilates tanto el remedio. Y si quie- res saber si te meresco algo, prueba me, y verás mi acendrada y pura fe. HER. Sin el carbón. Pensaré en ello. Aso. Como siempre. De verdad. Aso. Da me la mano. Toma. Aso. La paz también, pues que la guerra a durado tanto. HER. Qué diligente es. N. No sabes dicen, que el vil- lano por el dedo toma la mano? Aso. No se me da, todo se acome- te, por reinar. Quedas sin culpa. Hz. A la razón se allega. Aso. Pues cuando acabaremos este hijo? AN. Un día. ASo. El del juicio. Yo lo buscaré, y redare avi- so si pasares por alla. Y no puedo ne- garte, que me pesa cuando te veo. A So. No quiero más, ánima mía, la Magdalena vaya contigo. a. Y quede contigo. Aso. Ya son dos, presto entrare. mos por la tercera. HER. Ah, ha, ha, eso tengo yo de ver. Aso. Esta tiene gentil garbo, y es aparejada para dar cuantos reales tie- ñe, que yo no busco otros enfermos. Pero todo lo de más sería nada, si Melanía acáquisí ese concluir. HER. Ay tesperaba. Aso. Porque hay de uno y otro, mas sabe más la perra que Merlín: vere- mos do llegara la barra haciendo dilí. gencia, la cual veúcelo imposible. por dulzuras, coplas, requiebros, mu- sicas, y otras obras así de manos no escapara. Y si fuere menester hacer del valiente, y ordenar ruido he- chizo, tam bien seporna de casa, saltar paredes, o pasear de noche en verano, que dormir al sereno, o a la lluvia en invierno, no me lo mande vuesa merced, ni tan poco dar dine- ros, porque soy enfermo de los riño. nes. Por guantes de Valencia, o de el citrino para el carón, no nos desa- vendremos. HERA. Demasiadamente, se con- forma con el tiempo, no irá de esta vez al hospital, si el meollo no le de- ja. Aso. Todavía, esto es hora de may. tines ya, quiero ver si su mercedes le. uantada. HR. Hasta consigo bellaquea, ha- ciendo de la bíspera maitines. Aso. Que si no selea olvidado, der- mirá con piedra en mano como grul- la, mirá que nigromante soy, y ella bue asomaba, cantaremos pues, por la calzada va el moro, por la calzada adelante, por que la señora, es entonada y dice el tenor allá. ER. Y vos todas las partidas, si no Aso. Quién podrá engañar un a- mador. 2. Cómo así, señor Asosio? Aso. Aunque el pensamiento una- tural orden de las cosas, me represen- tasen mil pantasmas, y sospechas:a mor por vias occultas, fortalescia mí speranza, dando me esos ojos, esa boca y dientes, en reenes del cora. con. HER. Ya este río sale de madre mas toda via bien lo finge. Debes haber soñado con car- tel de amor, o Guarino mesquino. Aso. Antes despierto estoy en ella siempre, paresciéndome mesquina, toda otraguarida, que no sea de tú mano. Y respondesme por Aristo. teles. Aso. Que mal hago yo, en observar llas letras de la entra de de la entrada de la es cuela de Platón, no entrando sin scometría, y de compara ti tenga neces- lida de todo, hice provisión en casa de unguante lleno de artes liberales. M 2. A muestra, a muestra, amo- res. As o. Velo hay, piensas que te enga ño; z. No so malas, si las otras así saben, y tienen color de datiles. AER. Que par de piezas, ambos cantan a compás, quisiera estar sin máscara, para también me doctorar, mas que tragar hace la novía. 2. Por que no digas que no te quiero bien, como tus lógicas, de tan buena gana. Aso. Comenora buena vida, que mas quedan allá: o pesea al caballo con la mula, con esto hauremos de bridal. la, ya que le sabemos esta maña. Pues, entraremos? 2. Do es posible ahora, que hay gente de fuera, mas tango pensado un aviso de los tuyos, para mañana, que nos dará más tiempo, y menos rece. lo. ASo. Qué es? z. Aquí vienen aldeanos algu nas veces a vender pollos, huevos, manzanas y otras frutas en sus cestos: toma de esto, lo que me mejorte pa- resciere, y los hábitos conformes, y vernas enter nueve y diez, que serán idos a la misa, y entraras. HERA No más, no más, todo va perdido. Aso. Y eso no es peligro, o po- dría saberse? que yo estimo mucho tú honrra. Mez. ya lo veo, pero deja me hacer, que mi honrra y la tuya, quedaran en su lugar. Aso. Pues de el resto, no doy un hi- go por los doce Pares. z. Por eso te aseguro, y vete, antes que venga nadie, pero dice sí vernas? Aso. Que duda. No creo en tal con lla borracha: si tiene armada alguna lratonera en que me tome bivo. Callentura lleva. Aso. Pensaremos bien en ello, y sí lno asentare, bien podréis cólgaros de vuestros lindros cabellos como labsalón, que se me da muy poco de él- los, por seren de Saba. Y yo así os lo aconsejo, no le quiero hablar ahora, después se reita E por junto, mas si ello es así, no hay que fiar, y pues hay gente, daré la vuel- tay volvere. SCENAIDEL SE gundo acto. IDONA este mal no sufre compañía, por que solo el pensamiento me descanza, esto son veces d el tiempo, por cada uno han de pasar sus aventu- ras. Bien pudiera la fortuna, sperar- me un poco más, pues la edad y ino- cencia me excusaba, más tuvo envidia a mi reposo. Esto es amor aquí entre nos, amador y amante, que el no puede estar muy lejos, si sus affectos no son fingidos, y tanto más lo enten. derá de mí, cuanto más el sejo, y la honestidad defienden publicarse. escondido fuego que me consumes, por la potentía que te mueve, que así abrases, y occupes a Heraclio los sen tidos, que no participe de esta gloria con mi pena. Qué armonía la su carta, y cuan poca resistencia haren los hoy- dos al dulce canto de las Serenas, después me envió este Soneto, no he- stando en casa mi señora, y yo use de una cautela, que lo ley, y trasadé, y tomé a eviárselo como vino. No se de que suerte lo tomará, estoy me drosa, aunque su discretión, salve mi recelo: el tomar nada, esta mal a las doncel. las, y peor el responder: con un ren- glón pague a ambos, perdóname, por que no se leer otra ninguna letra, que la de mi padre y madre, si hoy vie- ne por acá, como sospecho, en él gesto se lo conoscere. No puedo de- jar de Pelle muchas veces, ni de dalle su lugar que es el que duele. E ONETO. dh , , h . Y pues he dado al spírito su reffectión, quiero volverme al cuerpo, y esperan el ánima, que no tardará, si no hay en el campo otra que la detenga. SCENAII DEL segundo acto. MELANIA unca medre saya, ni los dientes me aprovechen, si no doy a mu- chas de muchos venganza hoy, o homn- bres donde esta la fe, la justicia, el na- tural amor? en el apetito, sin otro miramiento? todo es tierra mala, y él artificio de satan. Estaba en la gloria de Niquea, con los amores de Ama- dis, teniéndolo por santo, y todas sus palabras por plata fina, los sueños por reveraciones: y ahora veo todo ce- niza, quisolo dios así, y alumbrar mí ceguedad, vista la innocentía. Oh trai. dor perverso, yo era la Ninfa de tú fuente, porquien offrescias sangre y spírito a amor? y en un momento (fin que me vieses, que te veya represen. Esig tar la farsa con otras dos) te a labas al aire, y a esas paredes, que trai once en la rueda, aguzando para m más el ingenio, como si fuera fun infernal. Que por más no fuera, qu por la finceridad de mis palabras, de vieras franquearme, y romper poro traparte de la villa. Bien conoscoy las damas, y aunque no sean principa les, cualquera de ellas se afrentara procurando la venganza: que nadí quiere ser engañado, ni que otro le prefiera. Grande fue mi sufrimiento pues no salí luego a dar señal de tal despecho, mas la razón, tiene otra fuerza. Ello esta así bien, el caballero d el ardiente rabía, verna ven der sus pollos, y spero que no le falten com- pradores ni retorno, y que esta ira, se convierta en risa, por el señor Pro- teo, dios marino, que llegara a salva miento. SCENAIII DEL segundo acto. AERACETO. APLOTEs, ASTASIA IDONA E mi ventura quejoso, de quien meagravia contento, de mire- medio dudoso, mas no de mi per- dimiento. Nadie me puede privar de esto gloria de mi firmeza, aunque la muerte a la vida, la fortuna a lo de mas lo hagan, y en la mayor fuerza de mi mal este bien solo me consuela, ni puede aquella Ninfa, accúrsame de descomedido, en las circunstancias de mi affición, que si en limpieza, y fe debe fundarse, cualquiera diellas guardan mis sentidos con tanta vigi- lancia, que se olvidan de su officio, poniendo al fatigado cuerpo en du- Eñí ros términos. Pen se que mi soneto exprimiendo los affectos del corazón, pudiese más que los versos de Zoro- astro, o las hierbas de Medeas: mas él duro pecho, blanco de mis saetas o de amor, no menos las despuntay he- cha de esí, que si fuera de Diamante. No ba- stava la licencia, para no tomar, ni responder, sino el Oráculo dudoso, que con el sentido vario me mata, sin me quitar la vida para más pena. A hora veremos la color, puede ser que de ella se comprenda, lo que el jui- zio no alcanza. Cerca estoy, quiero llamar, ta, ta, ta. 2. Quién llama? HER. Quien quiere paz, y le dan guerar. Oh señor Heraclio, tu mercedera? HER. Era, que yame convertí en otra piedra? Muchas ay, que valen más que el oro. H1. Sí, mas no les sabemos tan par- ticularmente las virtudes, como a ese caballero. Creolo. HR. Qué hacen por acá? Lo acostumbrado. Pues yo vengo buscar ma- hé A Podo es brovar ventura. HR. D ella soy yo bien provado. o tentado. No hay cosa que no se acabe. ASi antes yo no me acabo. Que no señor Heraclio. As1. En la oreja me sonaba tu boz allá en mi cámara. Y No sería en la aquierda. No, puero buenos días. HER. No quería que tavieseno tro nombre AS. Siempre vienes armado. s armas soy vencido, As 2. Mas no rendido, ay. A 1. Que te duerle, Tú poco dolor. A1. No lo decíayo? entromo- nos samandas. HER4 Y aún para que dar toda la vida. C As 1. Enfadartejas. A Pruébalo. Ey Costaria caro. HER. Yo daría lo que queda. As atá que? sentémonos, aquí fuera de mano, porque no venga al guno, que nos estorbe H2. Sea así, mas de qué te ryes? ASTA Tú lo sabes. transpatentee HER. Tan claza y res? 1. Sí, a quien me mira sin antojos que hacen mejor la letra. HER Es al contrario en mí, pues no me muestran tu corazón, ni encal rescen lo que veen. 1. No ves que te arguye la con- ciencia? pero pasemos a otro pro- v posito, ca o principio sea preguntar? te cómo estás, HER. También yo pudiera reirme ahora, y responderte que tú misma lo sabias si desearás entenderlo. S21 Muy proveido; andas contra mí, y sabes todavía cuan sencilla, y sin malicia soy. otra cosa me dijiste tú una vez. Qu HR. Que no había malicia que no entendieses, aunque lo disimulases, As 1. Es muy gran verdad, y aún ahora te lo affirmo. ER. Qué puedo yo luego sperar de ti? 1. No es consecuencia: porque el astuto caballero, debe saber el lu- gar de la emboscada, para hacer otra contra ella, y él diligente cazador donde tenderásus redes sin errar. Que daño hiciera entender Eva a la ser- piente? que pensativo está, que dices; tengo razón o no? HER. La que yo de amarte, a pesar de todas la sierpes que me tientan. 1. Cualquiera pena merescias, habiendo ahora juez en medio. H2. Por qué? As 1. Por divertir de un argumen- to bueno a otro que no es tal. HER. Deliberado estoy sufrirte sin culpa ni desculpa, porque me salva la intención, guya pues que yo te sigui- re. Asj. Si en mí lo dejas, no parare hasta llegar al cielo: no miras que se- reno está, produciendo estas flores, y Eva sus alterationes con las más? HER. Esa es la mejor contempla- (ción, puesto caso que en la más pe- queña parte de ella esté un abismo in. comprensible: pero en lo de fuera, y do la vista puede llegar, hay tanta dif. ferencia de sabores, que el menor d ellos basta, a sustentarnos cuarenta años, quedando siempre el vestido nuevo, y el calzado, que es en su ser naturaleza, que la virtud todo con, serva como bálsamo verdadero de el spírito. 1. No ves que buena guya soy? y cuan sin trabajo te llevé tan alto? pu- es más has de subir, no leiste alguna vez cuán lejos sea de aquí al cielo? HgR. Sy, más debe de ser más, pues lo es tanto del cuerpo al ánima están do en él. As A 1. Mas por tu fe? HaR. hallase haber desde el centro de la tierra, hasta la sfera de Saturno mas de ocho mil años de andadura. AsTA Qué me cuentas? H2. Lo que ley. A 1. Que maravillas, y que tantos son los cielos, o cuál es mejor opi- nion? porque vuestros pilosofos no concordan cuyas fevoluciones holgaría de entender, que como sea mujer estoy tan pobre en esto que cuando lo oigo, me parescen cosas d el otro mundo. Hh. Ya veo que no siendo Hercu- les, ni Atlas, pretendes ponerme el cielo sobre los hombres, porque des- hecho con el peso, se deshaga la oc- casión de te enfadar, mas yo haré co- no Adám que dio la culpa a Eva, en haber comido de esta fruta, y tú a tus culebros maliciosos, y a cada uno ca- bra así su parted el castigo de la go- losina. Como eres vengatino, mas si quieres, quede todo sobre mí, y tú en paraíso contemplando. Aa R. No ves que converna siguir la compañía? 1. Hra pues así ha de ser no temas nada. HER Contigo no hay de qué temer, cuya vista enfrena toda poncoña. 2. Callo porque hables, y no sean todo cuestiones. HER4 Esas no cesan dentro de mi, mas no para impedir servir t. El cieloo cielos comprenden locriado, siendo comprendidos de el que los crió, a quien nadie compre. hende, como nuestro entendimiento a las cosas corpotales ya el ninguna de ellas: aún que los sentidos como medianeros y participantes de uno y otro, sean ministros de la razón en esto: que es comparada o producida de Fánima del cielo, como ella de la mente Angélica, verdadera Venus, de quien amor nasció, alzando la ca- ra a Celio supremo fuente de toda hermosura. 1. Ahora veo menos que de an- tes, pienso que quieres que espanta- da de la mucha claridad me vuelva a mi primera sombra. 2. No hago, antes pongo una nuve delante el sol, para que puedas encarar en el sin offender los ojos. 1. Menos te pidía yo. HE R. Hay verás si me debes más de lo que confiesas. Asr. prosigue pues. H R. El noveno arrebata y lleva consigo todos los otros, con tal velo- cidad, y ímpero, que en veinte cuatro horas; vuelve a su primer lugar, hacien- do ellos d ientro d el, contrario movi- miento, cada uno como le cupo en suerte, tardyo o appresurado, de cuya discordia nasce, otra más suave con- cordantía que está de los elementos, que siendo materiales de las formas inferiores: son los cielos con sus pla- netas, los instrumentos con que la- brana aquellos divinos intellectos, repartidos también en nueve ordenes. El décimo después del nono, es el impíreo inoble forma y luz de toda otra forma, y luz inferior, y rayo de aquella luz inaccesible y no criada. 1. Bien está; si tú me quieras ley. do otras lectiones. HER Basta siendo tú el esclavón y pedernal del fuego que hay en mí: As. l. Bien creo que cualquiera mí. lagro hace amor. Cuando. HERA No pases de hay, que ya te entiendo, Sábete que el mío no se aparta de susposa, mas tu adrede me persigues, si es por acendrarle más pa- ra que meresca gozar de ella; y a pagas todo: mas si con ánimo de verme cay- do para mostrar gratitud en levantal me mucho más te apartas d ella y de aquella modestia fingular que en tia- ma. Desea señora pagarme cuando yo de ntenga necefidad, y no deséis para pagarme que yo la tenga: porque sería querer que el cielo fuese cruel para tu te mostrares piadosa: y bien ves cuanto en ello ganarías. As 1. Si dudas de mi intención? aún estás muy lejos donde yo pensaba, y d esta suerte peque no inconviniente, sería verte caído para ayudarte a lle- uantar: lo que yo deseo y no que cay- gas, por pagarte. Pero acaba lo que comenzaste; y no te arrepientas, si no quieres que yo lo haga de deberte. HERA Lo que quedaba por decir, es tanto y tal que no admite lengua; y que enparte lo hiciese es prohibido. As 1. De quién? HER. De quién trató de ello. A 1. Ahora me quejaré de veras, pues tienes por prapanado lo que me dieses, sabiendo por cuán pro- paño yo tenga al vulgo. HER4. Engañaste, todo fiaré de ti a la oreja. 1. Quién está aquí que oir te pueda? H R. De la Luna para bajo todo es lleno de espías, que nos accusan cuando peccamos. 14. Dices bien, si ellas no en- trasen también en casa. HER. No podrán, ni osarán. 1. Así, pues dice. HER. Entiendes? 1. Son grandes maravillas, pero en tu proceder y habla veo que te en- fadas. HR. De ese modo ya conosces cuan a tuerto me acuerto me acusaste, y que deseo de servirte a tu sabor y al mío. Toma la voluntad que forzada pasó los límites d el ingenio, y pone al juicio en condición, de ser condena- do por su loco atrevimiento, y habien do hecho mi sermo, r esta pidir la gra- cia que se me olvidó, por premio de el trabajo sin otra oración. 1. Esa está en su lugar. HR. No lo dudo, y con esto sería tiempo de me dejar. s 1. Cómo? R. Yo no me veo, sino cuando estoy contigo porque absente estoy sin mí. As 1. Y si yo se otro altarado vie- nes hacer tus sacrificios? HE R. Será de tí tan cerca que la ma- yor parte del olor y fuego partici- pes: y sin andas por ay, no hay hoja en este árbol en que tú no estes scripta. As 1. Hólgara mucho de tener que darte. HER. Nunca yo te pidire lo que no tienes, y con lo que me dieres, seré contento, porque presumo lo harás, conforme a tu magnanimidad y mí trabajo. As 1. Y si ruego a dios te vea bien casado, no is harto? AE R. Si por cierto, y con tanta más instancia lo rogaras, cuanto más prue- vas que el contrario es enojoso, mas yo no puede ser, pues eres muerta, que si bivieras, sperara yo resuscitar a estos descontentos. As1. A lo imposible no hay que di- cir, y más yo soy uno sombra. Hs R. Pues yo te affirmo, no bus- cara otra ni la déjara por ningún cuerpo de este tiempo, aunque algunos me llama sen necio. A 1. Mal pecado, mas poco haría al caso. HER. Tan poco que ya todo me sa- be a lo que es. 1. Esa es la salud. HR. Acaviene, por quien el cielo se muestra más sereno, como causa esiciente de tales monstruos. 1. Quién? o mal hombre tan pronto estabas? qué hay Idona? Inlo. Tu compadre señora, que quie- te hablarte. 1. No dejiste que tenía compa ñía.? Ino. Si y todabía quierte decirte v- na palabra solamente. HER4 Ve señora que será algo qué te importe? 1 4. Perdonarmeas? HER. Si, haciendo la señora Idona penitencia. As 1. Juso es, Idona ya le entien- des, trabaía por le engañar. Ino. No podré. HER Ni es razón que el alma enga- ñe el cuerpo. Ino. Ni el cuerpo al alma, como se usa. 2. No en cuerpos glorificados como el mío, que de la contemplación de tu figura, todo lo malo se despide, como neblina que la calor del solga stay consume, no me respondes? Ino. No hay aqué. HR. Harta ingratitud paresce, ya que verme no quieres volviendo a o- tra parte tus hermosos ojos, no oyr- me. Tno. Soy contraria a extremos, sueña lo que dices a estos milagros ordinarios. HER. O dios y en que lengua ten- go de hablarte? sno. En la mejor, pues que la sabes, y no sea honrra de labríos estando tan lejos de ellos el corazón. H1. No se dijo eso contra mí, pero quiere la suerte que tú lo inter- pretes a tu modo. Ino. La suerte es esclava de la ver- dad. 2. Mucho sabes, y quien pruo va lo contrario, y ve el bien serviral mal? Ino. No pierde todabía la virtud su natural lugar, aunque sea herida y mal tratada por un tiempo. HER. Que puedo hacer si no ren- dirme a la dulzura de tu boz, y resplan- dor de tus hermosos ojos: todabía no me respondes. Ino. Si perseveras. ya eso HE R. Que ingrataeres, te supo mi soneto? Ino. Podría ser. HER. Y el concierto? Ino. Yo no intervine en él. HER. Y la obediencia? Ino. No la pase: enténdiase en pre- sencia de mi señora, porque yo no se leerotra letra que la suya. HhR. Y yo la tuya, cuanto basta pa- ra morir. Ino. Haces de ella ponzoña? HE2. Ponzoñano, más Oráculo dudoso. Ino. Poco había que duda en él. H R. Hra ya te perdono con que lo enmiendes. Ino. No quiero perdón. HER. Eso es peor, quieres decirme una verdad? Ino. Si la supiere. HER Sabes que te amo? No. 2. Ni lo sospechas? Ino. No. HE2. No lo soñaste? Ino. No sueño como tú. ER. No te lo dijo algúnspírito? IDO. Aún no pase la barca de Cha- ron. HR. Como respondes fuera de lo que te merezco. Tno. Cómo me preguntas lo que no debías. ER. Qué mal hago yo en amarte? concédeme una merced. Ino. Qué tal? HR. Prometes la? Ino. Dice que es. H R. Que seas contenta d ello. Jno. Como pides tan grande sinra zon? HE R. Por qué? Ino. No sabes que no es libre mí querer y que está en el albidrio de mis señores? HR. Y si ellos fuesen contentos? Ino. Ay no hay que preguntar. HER. Con eso solo me contento. Si fuese a veros en hábitos de pastor al villar un día, pesarteía? Julo. Ni eso debes preguntar. HE R. Acaviene quien me hará justi- tía. Ino, Estemosa derecho. HER. Porque el juez es de tu par- te. Ino. No acceptamos aquí personas, ni tomamos pechos. 1. Qué razones son estas? algún secreto debe ser. A 2. Todo son sin razones para mi. 1. Porquetratas mal los pere grinos? Ino. Que meresce quien no quier estar por la leyes? 1. Que le castiguen. Ino. Proponga su queja, y júzgalo que yo me voy. H1 R. Porque sabes lo que llevas lo que dejas; ay. 1. Ahh, ah, ah, que te duele her mano? HR. La pena, y reiste. A 1. No puedo hacer menos, vien do que amas y no te determinas. HER. Si todo aquí está, enque ten go de determinarme, no ves que voy quedo? que corro y no me mú- do. 1. No me dirás lo que piensas? DE R Lo que tú misma, sin pensa. miento que de servir te pueda. 1. Pláceme hasta su tiempo, por eso bive sin recelo. 1 2. A mucho me quieres obli- gar, haciendo un día solo algunas ve- ces, tanta differencia en los hombres cuanto más los corazones enamora- dos, que siempre juegan o toma bi- no te lo doy. As 1. Pues cómo ha de ser? H. Como quisiere el tiempo ila ventura. 14. Toda via quiero que me pro- metas, trabajar de contentarte y cre- resme. H R. A cualquiera juramiento me puedes atraer de esa manera. Quiero ver. H R. Pues cuando volveré. 1. Un día. Aa R. Inciertamente quieres que pe- ne? 1. Mejor es que no a tiempo li- mitado, porque se spera secada hora. HR. Acuerdate de mi cuidado. 1. Y tú de mi señora. HER. Cual de ellas. 1. De la razón, que otras veces y a te dije, sin la cual no debes jamás de ir acostarte, por las muchas phan- tasmas que la escuridad de la noche representa. ER. Quién a ti sirve yama a Idona no se parte un punto de ella. 14. Pero sea con las circunstan cias. H 1. No tienes tan malguarnes- cido mi concepto que lea de otro mo- do, y toda via voy por no serte más enojoso. Encomiéndote en ella a mí. 1.Ve en paz y vuelve a bella. HE 1. Mas a buscarme, sin visitar templo de dios extraño. 1. De esa manera la ternas. SCENA II DEL SE gundo acto. MORRO ASTAS1A Uger? no me dejan estos en paz Mi por la respuesta, mira lo que te paresce pues que sabes leer, y lo en- tiendes. 1. No la quiera casar tan presto. Moj. Porque, nos es más que tien- po? Andronia, Sopía, Cleophila, no son más mozas. AS1A. No está en eso, quería cosa a mi contento. Mo 1. Bueno era el de antañor y me- jor el de ahora, vistoso, rico y de bue- nos parentes, pintado nos venía. 1. Pintado sí, natural no. Mo R. Que tiene? mocoso es, si tan quillotra eres, mandemos hacer ya no Muchos hay hechos que nos no conoscemos, ya que no faltan bie- nes de fortuna, y buena voluntad, tra- bajemos por haber los del spírito. Que vale sin ánima un cuerpo, sin homn- ibre los dineros? perece la hermosura y la riqueza, pero la virtud no: esta bu- seo yo, y esta compraria si se vendies- MoR. No te entiendo, ni se lo que yte quieres, no paras mientes cuane- estimados son los ricos? y cómo biven la su placer? comiendo cuando quieren y bebiendo, y dormiendo cuando lles place: que más virtud o diablos es menester? 1. Bien veo que eso te bastaria a mi despecho, no te digo cada día que los ricos tienen más obligatión de la buscar, pues son ministros y dis- penseros de otro: y sus bienes los ta lentos con que deben negociar? que de esta usura y interes se sirve dios. Mas va todo muy alreves, por- que los pobres nos hurtan esta gloria. Moz. Aún por eso los ahorcan. As 1. Mal peccados: y trabajo yo porque cuando fuere al dar de la cuen- ta, no tengamos tantos cargos, pero no haces que irme a la mano rústica mente. Mo 1. No hago amores, pero acuer- date, que mires por el vírote pues lo y ve comoa gánamos con trabajo, de ser? As 1. No me contenta el paño. MoR. Quiéres a Dareno? 1. No. Moj. A Glafiro? 1. Tanpoco? Mo 2. A Dalindo? As 1. Menos. oj. Y demás si tienes ojo a este que ahora de aquí va. 1. Sería malo? MoR. Buen hombre es, aunque no paresca muy avisado. A 1. Ah, ah, ah, y en que lo ves? z. No le entiendo cosa que di- ga. 1. También el se queja de no entenderte. Mo 1. Estamos pues en juego. j. Ni se si tiene algo que estos forasteros andan con las olas, y biven de prestado. 1. No importa, nos selo dare- imos, pues le sobra lo que yo busco que conserva todo. Ya te entiendo, si te paresce así, en ti lo dejo. 1. Mas en dios que es el más cier- to casamentero: Mo2. otra cosa se me olvidaba. As 1. Qué hermano? Que podría ser tuviese algu- unámala opinión que estos piloso- phos cada uno hace la suya. 1. Cuanto a eso, yo estoy segu- gura. Esta bien, pero sí quieres? yo preguntare. Fiiga. 1. No hay para que en lo sabido; y sería hacerle daño, ya nos poco pro- vecho, speramos más un poco, por- que el tiempo es maestre en todas artes. Moj. Bien dices vida mía. SCEN A Y D EL segundo acto. MERACETO. Lodas picio. ASOS1O. y Asas por la burla? 4 Loo. No hay que fiar, yo la te nia por una sancta Gertruda. HR. Mi aguelo, la color se lo de- fiende, no oíste decir, guarda de Espa- nol rojo y de Aleman moreno? sabe. te que señala naturaleza lo de dentro en lo de fuerza muchas veces. No me dirás cómo paso? H R. Fuera bueno que lo vieras para lo gustar mejor. El bellaco tie- ne la proa a Melana, y la masa en tre las manos, días ha, aún que lo nie- gue, yo por ver en que rumo yuan los amores le ascechaba, quiso la dicha que la caza fuese más larga, trayendo el diablo pro allí a Amertia, con la cual concerto cierto viaje pasados sus requiebros, y después a Manía nuestra amiga, que también fue ma- te a pocos lances. Lo o. Mucho me cuentas. A 1. Por su vida, que borracho de los favores se gloriaba haber once en la fragua. Lo o. Pesea tal con el milano, de esa manera no quedara polla en toda la comarca, ya quería encontrarle para dalle algunas martilladas. HER. Esas serán sus man gas. Pues también allí se dio en tu pelleja. o. Mas de veras? H 1. Vete de hay, que todas te co- noscenya, y por burlón, no creen co- sa que les digas. El ññg, No hay hombre que hable tan a propósito, pero como son todas desconfiadas de placer, cuando les ha- blan no lo creen, mas yo vestire lar. go de aquí en delante, y hablareento. nado como tu mozo: haciendo con cierto con la risa de pagarle en casa su alcábala. HaR. Es ya tarde que tienes lleno el mundo de esta opinión, pero po- diendo transformarte como Apuleyo no sería malo. Oje antes las lleve el diablo a todas. Mas no me acabas de decir en que paró? HER. Pasados los dos bancos, entro en el puerto negro, y concluyo con la señora Melanía de la proveer de pollos; y ella a el de pan, por la faltar la comodidad de salir fuera: spero que no los comeran sin sal, y de he- char el vino con que sude, yo no vaya sin olor a la señora, para que se hal- len por virtud o necesidad herma- nos. LoS1sTICO. No sería bueno ha cer d el tosco, y tomalle la mercade ría? ER. Cuál? Lo o. Cuál, si no los pollos, que por la gallina no le daré un higo. HER. No es todavía mala ropa, a lo menos no será menester ir buscar el Equinoctio; cualquiera de los Po- los más aina si el Lucero no los es- conde. o g. Nunca yo tal speraría, si no al reloj. HER. Pues otros correrían los do- ze Signes. o. Para dar consigo en la torri- da Zona, y hacer Momía para vender aboticarios. R. Todo lo meresce la navega. (ción y el navio. Lo o. A otro perro con ese hueso, que yo he almorzado señor mío, y tú cómo estas? cantas ya to das las vo- ces? E2. O soy un Anfyón en Te- has, y Arión en el Delfín Oh comido de los ladrones, Fy oiga yo todabía algunos puntos. HE. Que más puntos quieres que he- stos de mi lira? no tiene la piedra Iman más fuerza en atraher el hierro, y a traer el hierro, y aquí verás como d el cielo vienen los nombres. O o. Antes le haces mucha venta- ja si puedes con todos los metales, pe- ro recelo que tengas necesidad de otras mágicas para el oro. HERA No estimarle es cosa natu- tural. Lo 6. Algo dices, mas si fuere con- traecho ese desprecio, entiende Plu- ton la cacha y gana el juego. HER. Y tú no me conosces? no sa- bes que n Diógenes para Alexandre, Fabricio para Pirrho fueron más se- ueros. Lo o. Perdone me señor que se me olvidaba, aunque habla su merced de talanquera, termamos más expe- riencia de sus pilosophías si fuese menester hacer queresma. HER 4. otras mayores tengo de mi. Del tiempo de Marco Craso e5 contra los Partos. HER. De más cerca. Vengamos todavía a lo que cumple, en que Clima estamos? 2. En el de Penicia. Ya lo entiendo, quieres decir, ser el ave Pénix. HE R. No más ni menos. Lo o. Mande dios no te nos vuelvas el cuervo de Noe. AsR Y más ahora con una lectión que ley. En los naturales de Aristote- les; o en el Tímeo de Platón? A R. No fue ello menos a la fe, porque no quedo secreto natural. Que de borrones hauría en él papel; como cuadraba, no hacía mi- lagros? y aftirmaba que se había pasa- do atí el ánima de Aristipo el ma- gro? HR. Por regla de Pitagoras, Sea como fuere, no me accusara de mone. da falsa, aunque fuese rara y antiquis- sima la que despendí. Algo pornías tú de casa. HER4 Los caileres y pespuntos. Quién dio la seda? H 1. Nunca falta un charlatan po- lido, y adobos para la holla. A que vino la pilosofía, mancilla tengad ella, pero con todo uno banquete? AE R. Aura que pase a los de Lucio Lúculo, y la misma Arabia Felix con su Pénix cómo está dicho. Lo q. No quemen esa y nasca al. gun Abutre, porque estás al cabó dí en ello o en ratones, como la amiga d el mancebo de Isopte que había sido. gato. H. Guay de orejas que tal oyen, no, que aquí hay exceptión. Como en las otras. El caso es que yo te veo llevar al hospital por loco, no fería malo hacer antes de ello a testamento. ER. Ah, ah, ah. que despuéslo Reilo ahora, lloraras. Por eso cazo, yo a diestro y a siniestro, sin saber el nombre a na- die. 1R. Alguna bestia hallaras un día que te quite el tuyo. Eo o. Sobre aviso ando. z. Esta bien. Más consuela te con eso, o con este que acá viene, el mismo es, mira, mira, que precioso. R. Si a la fe, y demás si le anten- dido alguna red. Aso. Quién compra pollos, quien quiere huevos, quién pide leche? heya hermanas buen barato. Lo q. Oye; oye o hideputa que fi- gura, no me quedo tener que no le aroje algo. Hs 1. Está diablo, no eches aper- der la fiesta, que en dies años no haura otra tal. ASo. Eya quien compra? o que no- rámala vengáis tan de mañana trua- nes, Heraclio y Logístico son: con quien voy topar yo Vergilio en ce- t. Por aca me tengo de colar. Pe- sea tal con él viaje, esto me faltaba ahora. HER. Olido nos a, que se quiere C desgarrar. No lo penséis bayo, que to- COMEDTA da via aguardaréis la filla, o el albar- da. HER. Ciérrale el puerto por alla, y yo por acalo llamare. A de los pol. los, hola hombre de la cabeza: nos compraremos. ASo. Caído he, que remedio, tien- te fuerte Asosío y ensúciate la cara- con dei este lodo. Toma os allá con los amores negros. He R. Buenos días hermano traes capones? Aso. No señor, mas traigo pollos de que los podréis mandar ha- cer. Bien lo representa, pues co- mo, con emplastros. ASos Cortándoles los dios nos guarde. Qué dios nos guarde? qué dia- blos dice este villano? Aso. Los hablando con salvonor. H1 R. Qué salvonor? habla cri- stiano bestia. Aso. No lo entienden sus mer cedes? pues no es Latín, los compa- fñieros. Qué compañeros? y de más sí nos trama este villano traición algu- na que somos compañeros. ASo. Así te azoten, come no lo en- tiendes. HhR. Qué dices? Aso. No lo se dicir en otra lengua, compren tus mercedes si tienen gana. Loo Cuánto el par? Aso. No más de dos reales. ER. No queréy s perder, y los hue- vos? As o. A cuatro maravedís el par. Lo o. La leche? A So. A tarja el azumbre. HER. Ganara en ello, si pierde en lo de más. No fiaréis señor hasta la vuel- ta? Aso. De mil amores, adonde es la posada mi señor? HR. Descabullir se quiere. o ó. Noves cómo de este hom- bre el aire de Asosio nuestro amigo? As o. Guay de tal si me conoscen. ER. Qué dices hermano? Aso. Digo señor que nunca dy hay. ap rea nadie, antes soy de muy buena co- dición. Eo 6. Y es de creer, hora veníos con nos, y si compramos pagaremos. As o. Norabuena no me engañaréis bellacos que pensáis me dais la cuer- da. AER1 Qué disimulado viene. Lo g. Tanto mejor, no sospecha que le conoscemos, ni tu mires mucho paratras. Vienes hermano? Aso. Voy señor, aún que despacio, porque me toma un zapato el pie, no me cogeréis tan presto. Lo q. Pues no vienes? Qué es de éél? Colado se nos a por la calejue- la, mas su poa la fe que nos. H2. Déjalo ir, pero agámosleo- tra peor, Qué por tu vida? H2. Que te vistas a la Asosía para ir al puesto accordado com Amertia, ha ciéndole de lejos señas que te sigua, hasta la teneres en la mano. Lo . Nunca mejor hablaste, mas preciaría burlar de estey engañar la Ninfa, que ganar una ciudad. 2. Quédara pagodeuno en papo, otro en saco. Voy entender en ello. H2. Y yo contigo a ayudarte a ar- mar. Lo. Para el torneo. SCENA VE DEL segundo acto; ASOSTO MELANRA IDONA AS TASRA AELOTIS. y Oos abezare si bivo a burlara costa ajena reverendos. Que bien empleado fuera dar comigo en una escuela, donde no quedara rapaz, que no se esfórzara a acabar de me sa. car de seso. Y cántara entonces la can- (ción de tales polvos tales lodos, aún que nunca falte quien responda, yer- ros hechos por amores, dignos son de perdonarte. Y este es el bueno deela- petito en hábitos de fraile, cargado de propósitos de penitencia para el o- troaño, también cantando, Parildo infanta parildo, que así hizo mi ma- dre amy. Y todo después se olvida conjura mala en piedra caiga. Deseo de entender la intentión d esta bella- ca: el amor es ciego, no de comigo en algún despeñadero, do sean mene. ster manos prestadas. Cuanto a lo primero, ella, en son de escoger, me nara entrar en la casa de las gallinas sin decir más: a mí toca entender el tej. to, y glosallo conforme al lugar y tien po. Mas me quiere a lo que veo de lo que yo pensaba, es avisada, conten- tanle los donaires. Con estas tales tenéis andado medios camino en em- pezando, que una necia a menester ciencia hecha de nuevo. Que dispue- stay agraciada es, así fuera el cuero: mas esa es la salsa d este maniar: nun- ca pimienta hizo mal en tierra de pes- cado. Ya me paresce que estoy en la tela, según lo traigo en antojo. Allá vienen mis amor es, que bien le están los hábitos, mal año para Plauto ni Terencio; cuanto al pintar. Aso. Esta es, pregonemos por lo que hace al caso. Quién compra pol- los, quién pide huevos? la leche se quede. Cómo entona el señor Jus- quín, a de los pollos, hombre de bien. Aso. Llama señora? z. Sí, son buenos? A So. Buenos señora. Pero mejor la. voluntad que me hizo mudar el habi- to, y lo hará a la vida si cumpliere. 2. Entra señor Asosio, que no es tiempo ahora de eso. Aso. Soy contento, quédese para después. 2. Pasa acá, son todabía vue- nos? por disimular si nos ve algu- no. As o. Entiendo: tu merced escoge- ra. Oh amor mío, vida mía, es posi- ble qué te tengo a solas? 2. Aquí verás cuanto te quieros quién me llama? quién es? nunca falta un caramillo. Spera aquí sin ha- cer mudanza; que luego volvere. Aso. Pues cierra tras ti la puerta. Así lo hago: que tal fuera yo para las olimpiadas, si los juegos así fueran; no faltararisa, y no me ala- ba nadie. He aquí la discreción, la gentileza toda, en una gallinera: son escabeches de la malicia, que en fin es necia. Señora, mi señora, vea tú merced la compra que hice, y si pue- do servir de may ordomo, y dispensero júntamente? Entra a ver mis pollos, y un hermoso gallo, que es lástima no ser capón. 1. Qué dice esta loca, mozas? que no la entiendo. Ino. De cómo le diste el cargo de las aves para el domingo, aura acerta- do, y no se lo cuece el estomago. Vaya tu merced. As 1. Qué dices Melanía? i 2. Que alabes señora mi diligen. ciay buena dicha. AS 1. Veamos pues. Allá las dejo y voy asecha, de la otra parte. Aso. Las matronas me paresce hoy. go, díos nos guarde de traidores, perdido soy si acá se entran. A 14. Ay, quién está aquí? Aso. No nada señora, el galline. ro. Ino. Que me maten si está no hizo alguna burla a este. No debe ser menos, porque el vuelve la cara. 4. Qué haces aquí hermano? no hablas? Hablara el diablo, Sí señora, pero tomomedo lor de muelas. Ah, ah, ah, dolor de muelas? 1. Algo es esto, a muestra hijo. AnLo. Valas me dios este es Aso- sio. Ino. Que dices loca, perdiste el se- lo? el mismo es, que será esto, aquí pa- rarón los amores? 14. Bien señor Asosío, donde dejaste tu vestido, no trocaste, según yo tenía la opinión. Es despantar, a donde tanta cortesía y virtud hay caber engaño: que Melama no lo haría sin causa. A 21. Así se tratan las casas de los amigos? fiara la vida y la honrra de el señor Asosío. As. Pues no hay otro remedio, que accusarme d el peccado y confesar el hurto, yo metindo al castigo, que or- denares, dispensando todabía, con el amor y juventud, que dieron la oc- casión al desvarío. Y sobre todo, el fiear me dema liado, que si no esprudencia es vicio natural de nobles corazones, y no viles, como el que aquí me tajo. No quiero alegarte cosas pasadas, ya cuantos esta pasión en extremos muy mayores hizo caer: porque tu virtud, y discretión consiente, que de la len- gua lugar a su dolor extraño, y enmu- desca ahora, y después. Mas spero de- jar muy presto con el hábito la livia- dad de mi juicio, que tan mal supo atinar: y darte de mi satisfacción. Ino. No apruevo esta hazaña, para que es tentar a nadie? As 1. Es así, en esto mayormente. Señor Asosío aunque la culpa sea di. DE DOLERIA gua de castigo, yo lo quiero por ahora suspender hasta tomar información, y haber aído la otra parte, que te pro- meto sea, sin pasión. Y vete nara. buena al viejo hombre, porque el mozo no te cuadra. Llevando por penitentía, el peso d el desengaño de las mujeres, para que sepas mejor guardarte de ellas de aquí en delante. Aso. Será lo que dios quisiere, que yo no prometo ahora milagros, el quede contigo y con estas señoras. 1. Y vaya contigo. Señor Asosio busca otra que mejor te compre la mercadería. ASo. Paciencia. Ino. Rísame toma de ver el disfra- te y invención, y por otra parte no e- stoy en mí, de tanto atrevimento, así de ella como de él. 2. Allá dobiene, que heciste satañas? I. El diablo lleve tanta de suerguen. za. Calla que asíes menesterpara escarmiento de otros. 1. Di como fue. Procuraba su merced de me engañar, diciendo que no había que- rido más Paris a su Helena, y que to- do era honestidad y buen propósito. Estando pues cuasi en la red, alcance de él tanta verdad que esto es lo me- nos con que pagarle. Lo que a mí vendía, hacia a otras once que se ala- baba traer en suarueda el diamante fi- no. Testigo dilos y yo queo oímos. In. Mira por vida vuestra. 1. No hay que fiar. Ap1o. Dios te dé salud. de el 1. Que cosa son hombres, mejor nos guardedios. Éntrese tu merced, y oira el r esto allá. 1. Sea así, llegaos vosotras al ser. mon, y sabréis los artículos de esta fe. SCENA VIL DEL segundo acto. Lo o Esarco. AMERTIA y Oh darécima a esta aventura si no a me engaña el corazón. A despe- cho del caballero de las once (doncel- las no) hecho Nereida, por amores de la Reina Buruca. No veis el dis- frace que le dio? y que tal queda sí hay desastre en el camino. Que linde- zay gesto para extremos: el Carón os mátara de amores: pues la risa otro que tal, con aquella boca de Croco- dilo. Aquí es buenpa raje, medio re- bozado, que es el aire d el amigo, y pisar con buena gracia, al cabo e- stoy. Ya quería entre manos la co- media. 1. Mucho me he detendo por la calle, mas que a hombre de ha- cer, a los amigos con que topa, uno doya señora? otro como esta. V. merced? el otro, porque se aleja de los suyos, y otro beso las manos. Cumple conservar lacortesía, la cual adorna más la gracia, y la hermosura. Y hacer provisión de amigos, ya que la renta no es mucha. Con todo yo cumplo mi palabra, si me ama como dice, no le causará menos deseo la tardanza. Las dos más preciadas joyas que amortiene, son la paciencia yso. licitud: sino es otra más principal por nombre pecunia, porque esta hace bazar los montes, y subir los valles. Asosio es buen mancebo, har- tovistoso, y no es escaso si le hacen placer, aunque sea un poco acelera. do, pero no hay caballo sin alguno ta cha. Caído ha. A MER. Allá lo veo, señas me hace que le siga, bueno será por causa de la gente, que nunca falta quien os conosca. Ah, ah, ah, y que de prisa vie- ñe, y encandilada. Todo está pro. veido no estoy alumbre de pajas. MER. Adome lleva? otro batrio es este de lo que yo pensaba. Aquí la aguardare que no podrá ya arepentirse. ER. Qué es esto? o yo estoy cie- ga, o este no es Asosío, Logístico es trato asido. Pero haré conforme al tiempo, de necesidad, virtud. Y que no sienta otro de mí, si no que le sigo por quien es. No hay señor Logístico quien te alcance. Así medres como tal pensaste. Por alejarte de poblado y poder go- zarte sin recelo de encuentros, y o- tros desastres. ER. Bien ves como te fui obe- diente. Que menos puedes hacer que siguir a quien te sigue, y todo es tuyo. Razón y amor te han inclinado a lo que de tantos días te meresco. Sábete que esta noche lo sone, y como sea gran intérprete de sueños, lo tuve luego por revelación. 1. Siempre tu merced se burla de los mal vestidos. Mal vestido llamas a eses ojos, a Gaj esa boca, y a esa nariz tan afilada? no quiero en mi vida hacerlo de otro pa- no. 1. No lo digo yo? cómo es cierto que ha dos días te enfadase. No es ma menester señora, en tiempo estamos de experiencias, y bien se yo un ánima, que vio otra ni- ma, a pocos días hablar con un cuer- po, sin ser vista. Podría ser, conquien, o adónde? Entrómonos que yo te lo diré. ER. Como mandares. SCENA VIIL DEL segundo acto. A . ASoS1O. AMERTRA Dios, o hombre desgraciado, porque no te hechas en un pozo. Oh gran traición, engaño no pensado, o hombre perdido, mira por quien, o perra ladrona, no creo en la leche que mamé, si no se la envido de todo el resto, y quédeme en camisa. Gallinero yo? no, no, erre el menester, recuero recuero, pese a tal, conséis do cenas de asnos, y a sería poco. Hra está bien, vámonos a comer, pues no habe- mos almorzado. Que más quieras no- cio, que la caza de Amertia, mohosa es, vale más de noche que está de día. Oh quién pudiese rematar con ella el fin de esta jornada, y que no fuese tra- gica la historia. Pero sería en mi bien empleado haber venido y ser ya vuelta. Qué es esto? que fue de ti Asosío, no se me quita de la pantasía, ni lo puedo creer, pues aosadas que no fue sueño, En que cuenta me ter nan que ha dos diar se sabe por la tierra. Qué lindo crédito terne en amores, de once se quedarán en media y ójala, pues la burla es lo mejor y más si entienden que me duele. Cumple tener la barba tiesta, y hechar el negocio azombe- ría, o decir que fue apuesta, o por dar les regocijo. MER. Cuan desviados son algu- nas veces, los casos o caminos de él pensamiento. Todo por mejor, que G le fasta, para no seren el bien emplea- do. quien sería esta? la misma es, Aso. aina perdiera el rastro, si más durara la de marras. ER. Harto mejor por cierto que en aquelbellaco de Asosío. Aso. Comigo lo ha. E R. Quien pensara tal, galline. ropor Melanía, mira que lindeza de doncella. ASo. Qué cosa es esta? o yo duer- mo, o esta sueña, o algún pájaro se lo dijo. Quiero todabía certificar- me, a señora. 1. Oh que bueno, aquido vie- ne, el diablo le lleve si le hablo. Aso. Eres sorda? a señora que ha de ser esto a le mudado el tiempo? E R. Sí, pues los galanes, se hacen truanes: atras la dejáis hermano, no os envían aquí. Aso. Cómo no, y la promesa? E 1. Digo que no es esta la puer- ta; no compran aquí pollos. Aso. Guayde tal, que pollos vi- da? ER. Podéis tratar en otra mer cadería de hoy endelante, que no dema- dan esta. ASo. Qué mercadería? detiente a- mores. ER. A otra perra que te muer- da. Oh hideputa que corresano, ah, ah, ah. Aso. Ido se me ha, cual diablo se lo dijo, yo estoy encantado, oper di él seso, o duermo. Pero aquí los ojos abiertos, las manos, los pies, ando, hablo, tengo orejas, y el bonete en la cabeza. Este es el vestido de ayer, pues que será, voyme a alguna he- chicera o Nigromante, veremos si me hallo o que es de mí. Gisg SCENA II DEL segundo acto. MELANRA Loo es rico. As que cierto salió el sueñoo Ni consejo de nuestro amigo He- raclio. La cuenta es que solamente lo que deja de cometerse, no se alcan- za. Quién viera sus melindres y gra- vedad. Guárdara estas otro decoro es necedad, porque se os levantana mayores de más de no entenderlo, atribuéndolo más a su gentilezato. do, que a vuestra buena crianza. No va triste la señora, ni creo trueque lo de hoy por lo deayer. En lo futuro ter- nemos vigilancia, y Asosio ladrara de fuera. No saca este año palabra de ella según iba estomagada. Pues si le en cuentra en el camino, basta para vol- uelle loco. Holgaría topar con el para discantar un rato sus romances. Por- que su gloriad el bellaco es, hacer así una de estas, mas si el fue a salvamiento con sus mercaderías, y halló el recau- do que quería: allí se habra de quedar esbabacado, sin querer otras ganan- cias. Que las señoras convertiran en bestias, todos sus huéspedes como Circe, y Heraclio no lo cree, hasta dar de pies en el lodo. Atravesando por esta calle podría ser le hallase en su ínsula poco firme. Una cabeza veo al la en palacio, no será la de Helena, toma si me engañé, no es allá otra. Logístico es este que acá vie- ne, maravillo me velle solo, si sabe por dicha d el infortunio de su amigo, que es de crer fuese abuscar con quien llorarlo. Por que este, Heraclio, y él, son de una camarada. Pero no trae semblante de ello. Media hora a que me da el aire de esa gracia. Spera que yo te pagare cóno G enaea mOMEDIA tratal, y yo señor Logístico me españ- taba de la novedad de mí alegría, sin saber de que. No quieres según veo quedar debiendo nada: Ni el interes, pero donde de. jaste el ánima? Que pregunta aún hombre de amor tan libre, comigo viene: que se- ra parte para mejor servirte si algo mandas. Arguyes tan fotilmente, que no hallo ya con que pagarte. Tambbién eso es argüir, mas no me maravillo, pues que en amores eres tan dichosa. Cómo así? Quien tiene por servidora Asosió, que es el primor de media vil- la, que le falta? 2. Bien lo ha mostrado dende ayer acá. En qué? En una gran caballería. Lo. Mordiote, más de verdad? Sí te hizo algún agravio, debes perdo. halle, que de amorsería. Buena era su voluntad, pero el queda el agraviado, entre damas gallinero hecho, lleno de motes y vil- lancios. Pues quién lo trajoa si entrel- las. Tú lo sabes ya, si no ve a dalle el para bien. Y así os abezaran bur- lar de quien no merescéis servir. Señora no se encienda, que sí el pecó, no es razón que sean tantos los castigados Todos sois unos, y a la fe que no tenía Heraclio por acá en mi mal avogado. Mas ya estoy deliverada no creer a nadie, y hay otras d iestepa. rescer. Que peligrosa es la ira en las mujeres. Mas a los hombres su poca fe. Y esto señor le diga si le viere, que yo me recojo al monesterio. No tengas más salud, de lo que seme de la tus querellas, al moneste- río, su ordinario hablar, y engaño G. siendo trantos los que entan y saler que podemos llamarle bodegón. Asosío todabía a caído. Quién vive de engañar, no es mucho ser engaña. do. Empero si yo le conosco, ahosa. das que no vais a Roma buscar la penitentía. Quién son estos que a- ca vienen? ya ya Apio el tocho, y y Meción el blanco, también han sido de los nuestros, no sé ahora de que tierra son, allá sevan con todo, y la abeja maestra sale a ellos. Hecho esta. va, algo habre de coger que lleve, que mi gloria es andar por el mundoa descobrir hurtos así. So SCENAY DEL SE gundo acto. APIO METTO. Lo oeserco. ASTAS1A IDONA y Vedices Metio? no es razón, frecuentar tan buena calle? y la compañía d estas damas? 1. Si por mi vida, porque nos quieren grande bien. Ya envidáis? mejor juego tenéis que Asosío. 1. Algo digo yo, que allá veo una sombra de cabeza. Harto os sobra de eso. 1. La matrona es, vámonos a él. la, y ternemos un rato de pasa tiem- acaro po. Y lo daréis, si la boz os aju- dase, pero sois todo bajos. As T4. Idoña, nuestros buenos a- migos Apio y Metio vienen acá, ha- gase les fiesta, que lo merescen. Tno. Tienes razón señora. 1. Bien caballeros, que fruta nue. va es esta? dedo, o parado? Ap1. De la tierra para el cielo. Oje también metrificáis ca- vallo de Tesalia? cómo agradara a la Sibilla. que breve y avisadamente lo A dice el señor Apio. Tal sea tu salud. A 1. Pues señor Metio porque no hablas? 1. Spero a mi lengua. As 1. En casa la dejaste? No lo digo si no por la seño. ra Idona, que no la veo. Ino. Los ojos pues dejaste, y no la lengua. 1. Oh angel mío, y hay estabas, y no te veya? Oh pallo mío hay llegáis? nun- ca lo pensara. Sí InO. otro debes de tener, pues adí mites tanto olvido en tu memoria. De esas sois también? guayd él amigo. i. Olvido señora Idona? primero volará un buey. Lo o. Ah, ah, ah, y más si fuere de su cuerpo: 1. Buenas están la culpas y des- culpas. Por eso hago yo bien señora; que estoy metido en tu poder, y cada día soy más tuyo. Gentilaviso, es un gabilán. As1. Ya lo sé hermano, y me doy por satisfecha. Aquí, aquí; norámala se entien- den las personas, que no en la Acade- mía de Heraclio, que es todo alego- rías. Bueno fuera señora Astasía que mi proceso fuera ansina. Pero la par- te es muy contraria. 1. En que lo ves Metió? 1. En que me miras de tra- ves. Ino. Tú eres ese. No haya más, hagamos pa- ASTA ces. Soy contento, si toca la ma- no. Mas el pie, que bien lo as- sienta. Si haré. Ino. Si tú lo mandas señor Apio, que eres el viejo amigo. ALd. Que sí. 1. Y si yo tocase más señora? IDo. Perderías uno y otro. 14. Tienes razón que mozae- sta. Mas que vieja tú. ora yo me contento con lo que mandas, y quiero obedecerte ha- sta la muerte. IDo. Así ganaras todo. q. De acuerdo están, voto a tal, y no hay memoria de otro paraíso, ni Vergilio selo pudiera pintar me- jor. 14. Qué hacemos a la puerta? entrémonos, y holgamos emos en él vergel. Loo. ( ue buen pescador, ella es la que guya la danza sin perder punto. Es tarde ya señora, y hora dece- na, quédese para otro dea. Eso es lo que hace al caso, si tú lo entiendes. A 1. Siempre te haces de rogar, quedaos a cena acá. 1. No es tiempo. 1. Pues cuándo? no me agradan amistades tan depasada, mal hom- breporque no vienes cada día a ver- nos? Ap1o. Tienes ahora otras, la nuestra no es tan buena. Ay resperaba, veamos que dice Faustina. 14. Ah, ahh, ah, por tu vida her- mano que es todo burlería, hace d él philosofo y huélgome de oílle sus iocuras. Firmada esta la carta, y no era sueño lo que yo decía, que soy porro viejo. a. Así es gran pasatiempo oír un loco de cuando en cuando. Y tú tomas lo así señora Idona? Ibo. Antes muy de verás. 1. Toabía me han dicho que es tu servidor. Ino. No te paresce que merezco me sirvan muchos? 1. A la fe sí, pero nadie servir te puede como yo. Ino. Y todavía no lo haces. 1. Ya la paz es hecha, yo lo emen- daré. Buenremendón, y póngase de lodo nuestro sastre. 1. Vámonos Metio. As 1. Vámonos vámonos, que pris- la tienes? No te dejor ir, si no prome. metes de mudar el pelo. 1. Si haré. A 1. Pues venios mañana a cenara- ca, y no faltará fiestra de cantar y bai- lar. 1. Norabuena, nos lo haremos; beso las manos de tu merced. As 1. Buenas noches. 1. Y largas Idona, para cuando seas novía. Ino. No me hables en eso. o o. Buena va la danza aunque hay lodo en el camino, fiaos y veréis, voy con esta fruta a nuestro amigo, vere- mos a que le sabe. SCENA LDELTER cer acto. ASOS1O DOLERIA MACICA HERACETO. aEmanera señora que te affir. Lo más que me harás tomar la fi. gura de un su requebrado? HER. Trama es esto. Aso. Y de levarla fácilmente do qui- cieres, que cuando bien así fuese, esta es el bivo diablo. HR. Qué caballero. Aso. Y más aina se dejara morir que engañar, y podría así nuestro fravajo ser en vano, y muy peor, sí por mal de peccados se supiese. Do 2. Demasiadamente te recelas, deja hacer a mí y calla, no sabes que hay artificios de tomar pájaros sin re des? AER Y como hay. Do 2. Que dirás si te la doy en la ma no borracha, del amor de aquella máscara o figura que has de representar y así lo hiciera de la tuya propia, pe. roquiero que tu competidor y ella se tornen locos, y que no le quede actión alguna contra ti? HER. Guay de aquel que os caíe en tre las manos. 2. Mas apareja una saya de paño fino. HER. Ese es el punto. Aso. De brocado tela daré, y lo que mae quicieres, pero buz. 2. A mí importa más. ASo. Cómo ha de ser? por tu vida que me lo pintes. D 2. Que me place. Ya sabes que todo el mundo me conosce, y tiene respeto: frecuentare la casa algunos días, pues hay principio, y haré la creer que el aso muere por ella, y a él, que lá mula le tiene buena voluntad. Por- que no dejenunca la calle y alaban- dole de rico, avisado, y otras piezas así, trataré de casamiento: y de que se vean para el effecto, y no te digo más. HER. Buena orden llevas. Aso. Maldita seas que tanto sabes. D 2. Perotuas de fingir amores en otra parte, como si nunca la qovie. tas visto, porque no piense que te due- le aún la llaga. HER. Bien lo asienta todo. Aso. No dices mal, pero no has de dormir la hasta obro ser concluida. HER. Decharidad. Do 2. Así no duermas tú al tiempo de la paga. H R. Hy darás. Aso. Vete de hay, que eres una Pa- risea, toma de caparra ese doblón pa- ta capones. 2. Bendito seas con tal respue- sta. Voy y vuelo. Aso. Veamos pues. H12. Aquí se pagan ellas. Aso. Dónde diablos resurgiste? an das en pena por estas calles? AR. Todos somos del Merino, si no pregunten lo a Logístico y a mí,o a la señora Falerina. A so. Norámala para vos que tanto madrugastes, y para ella que en tal bestia me mudó. 1. Burlaste. ASo. Oh hideputa, teis vos gentil. hombre? pues por vida de este cuerpo, que yo le haga hablar otro lenguaje. Que no soy tan Narciso como vos. HER. Bien me pesa de ello, más pue- de ser que también mi tiempo llege. Aso. Estoy lo viendo ya, porque co- nosco coles de mi huerto. HER. Pues Dolería, hará algo de bueno? A So. Algo? verloas: es bastante are- volver todo el infierno. Bien sabes ya que habiendo denaré me, hay laudaré t. Y que en prima pagina está serí. pro Pecunia obediunt omnía. HER. Y aún en la postrera, yo he hoy. do el flete, no preciaría más ganar un buen caballo, Porque en forma estoy sentido d el escarnio, que se debe con- tar por general. Aso. Pues calla, y busquemos a Logístico para reillo a tres partidas. HER. Bien dises, hágase. SCENAII DEL tercer acto. LOSISTTEO HERACETO. Inalmente que podemos ya can- Litar, maldito sea aquel día que nas- cio mi pensamiento. z. Mas, recuerde el alma dormí da. Y abive el seso y despierte, contemplando. AE R. Todavía no creo que va eso tan deberdad, son damas, précianse de corteses, sin querer escandalisar aña- Esos hombres son muy fami- liares, por parte de otro a quien tie- nen obligación las sobre dichas. Y las amistades proceden de grado en gra- do harto lejos. Consiento por ahora, que lo imagines así, porque no se te gaste el estomago del todo. Pero sábete que soy más experimentado en estas dro- gas, que cuantos boticarios hay en Pa- tis, y doite d ello el tiempo por testigo de ocho o diez días solamente. HER. En menos hizo dios al mundo. Hay ierás si puede deshacel. lo. HER. En parte holgaría, que tú sospecha fuese cierta, para hartarme de hablar, y hacer una larga peniten cia. Dacuerdo quedaban paralo- tros días. Y las Ninfas con tanta pena de bellas partir, que hasta el in- vierno no se cansaran. Porque entón ces el frío hiela estas calores. HER. De modo que el amor d ellas anda con el tiempo? Averiguado, si no que hay fal- lencia lencia en la regla en una cosa. AER En qué? Qué hace el vino causa, como la imaginación, el cual alegra el cora- cond eel hombre, y tiene singulares operaciones. H 2. No debes hablar sin expi- riencia. Ahosadas que he visto sin an- tojos, y palpado sin guantes calliente, y frío. 2. Pues cómo haremos? Yo seré la centinela, y haré se ñal porque no escape cosa, entonces operibus crédite, como el Rey Rami- ro y anuestro amigo Asosío que está más cerca. Ah 2. Esa te digo fueburla intole. table, mas si el trae a luz su trama, que dará pago para otra vez. El pandero está en buena ma- no, tú verás el son que hace, y pue- de ser que habiendo porque, como yo lo traigo en las narices, tambienta ñamos a su modo, que en la señora Dolería todo hay. A R. No me podría saber bienv- na venganza así, de transfiguración. Lo q. Mejor sería hallar las fuentes de Merlín de amor y desamor, para poner la una al oppósito de la otra, y hacer morir Angélica por Reinal. dos, y el que huyese de ella, como de él diablo. AERA Tanpoco quiera eso, ni fuerza de encantamiento en mi favor. Busquemos luego a Oedipo, que nos declare este enigma. Vistes el Spinge? Que poco sabes tú de él mundo. AR4 Confieso que no falta a su merced para Pedro de malas artes un solo maravedí. Más faltárame, que y añoo viera pelo. No sabes que la pru dencia tiene dos caras? una delan- te otra de tras, y que es la razón, la luz de sus cuatro ojos y el obiecto fin? A2. Hablas como emperador, todo lo que sueñas son revelaciones. Quédese así la traza, para si fuere me. nester empezarl alguna obra, acudir con los materiales. S9 Deja me hacer, que no quiero pogas de casa, si no los ojos, y las o- rejas Y con esto vamos haber, en que rumo están la nao de Asosío. 2. Por vida tuya. SCENAIIIDELTER cer acto. DOLERIA MALANIA Sto es mujer a la fe, que tiene han- Edado la medio camino, mas la bu- ena paga hace milagros, que pala- bras llévalas el viento como a las plu- mas, y maldita la cuenta que yo ha- go di ellas. Con todo después de bien recuchillada. Porque algunos por consiguir sus apetitos, os prometen lue- go el Arabia Felix, y dan os con la Pe- trea en la cabeza. De lo que no cue- sta, a montones, hay otros tan tristes y- pelados, y es tan raído lo que traen, Hjs que tan solamente do hechar el an zuelo no halláis. A estos tales pelal les más, pues no teniendo, que comer convidan huéspedes. Los caballeros muy pueinados, piensan que se debe todo a susangre y gentileza, y que os hacen merced si os encargan: y cuando mucho, por mano del camerero, os metendiez reales en la boca, porque sía caso os lamentáis, respondan, pesea tal co el traidor, que diez ducados le man de te diese, y guárdolos para sí, to los jugó el truan. Estudiantes lo hacen muz mejor, los cuales no tiene cama reros, y de ciertas bolsas de cuero vie jas, sacan siempre la merced de díos, parten con vos de sus raciones. Car- niceros, pescadores, groseros, meso. neros, y toda otra suerte de abes de sta pluma: son liberales, por traerla masa entre las manos. Mas otras ay más nobles que todas estás, quien se quiera lo podría adevinar. Los ban queros, mercaderes guesos, o Burga leses, que francamente pagan las obras y jornaleros. Diez ducados es él me nor bocado de un esconte, sayas, mantos, chapines, calzas, o tocados, aún no lo pedís, cuando lo tenéis. Si no ved que no habiendo dado un paso por A- soso, hecha un doblón para capones, quedan do mi derecho reservado y entero para la vuelta. El saber, y dili- gencia os sobra para estos. Yo tengo tramada ya la burla, ahora la tejeré. A la señora no se le cuece el pan, ni le toca el trasero la camisa: mas yo por el authoridad de mi officio, quise di- latallo, que las hierbas hacían luego ho- peración, y los amigos son diligen tes para todo. Y de más si es esta que cahabiéneerla es, sola paresce grune, será de dolor dientes. Gentilhombre poneos delante, porque no nos vea, y oiremos de que temple vie- ne. 1. Triste de mí, do la hallaría yo ahora. No lo digo? Que no puedo ya estar sin él- la, que blanda y aplacible es. Dono 2. Muchas mercedes. 2. Ya la envidia no lo puede comportar, unos de hechicera, los Asj otros de falsaria, y otros de otras chismerías. Qué mundo esté? 2. Hacéis bien de lo sentir así y de guardar las circunstancias dea mistad. 2. No hay verdad, ni desengaño. sino donde menos se presume, que to. do el resto son hipocrisias. Yo busca. ré algo de bueno que le dé. Do 2. De esa suerte siempre me ter. neis para vuestras necesidades. 2. Quien me topara por aquí mi gentilhombre, que lindo y agra- ciado es, que bien hablado, y que dis- creto. Doo 2. Aún no lo sabéis del todo. Paresce que halló el corazón por natural distinto, o particular vir túd su semejante. En hablando me Dolería en el, dio el sentido, y lara- con lugar a mi deseo: y quedo presa mi libertad. Do estara? 2. No se congoje, que presto la vera. No tengo otro descanso que hablar con ella, y aunque el freno de la vergüenza y honestidad, ate la len gua los affectos muestran lo que sien- te el corazón: y el escondido fuego hace su officio. D 2. No es tiempo de más palacio, quiero apparescer a Tisbe, porque no se mate, y levalla al señor Píramo. Se- ñora, señora, no os vais así. EL. Quién me llama? o madre mia Dolería, que hasta el ánima me penetró tu boz dónde estabas? D 2. A un hora que te llamo, y no me oyes. Y es posible? no te maravil- les que va hombre pensando en o- tras cosas. 2. Pues cómo estas hija? 2. En verdad que no me hallo bien. Cómo así Do 1. Siento dos días ha, un dolor in comportable del corazón. Do 2. Tienes le otras veces? Sí, mas no tan grande. Do 2. Ordinario mal es de muje- res, y puede ser que venga de la madre. No lo sé, dame algún reme dio si lo sabes. Aññr Doo 2. Y como que lo sé. Que por tu vida? Do 2. A la oreja te lo diré, que no lo oiga nadie. z. Quién está aquí? Do 2. El aire que favoresce los a madores, y los avisa de muy lejos. Los brazos de aquel amigo, y sus re- galos. 1. Mirá quedice, siempre te burlas mi señora, y me hablas fuera de propósito. Do 2. Por vida vuestra? que quie- res, soy amiga desengañada, y médico ocura de dilatar p ropicio, que no la cura, si no la salud de su paciente. Y no me lo agradesces. 1. Calla señora que soy tuya, pero dígolo porque sospecho, no sé acuerda de mí ese señor, ni se le da de mi muerte o de mi vida. Do 2. Y eso más, y ves su pasear tan amenudo por la calle, pues de noche con que suspiros, y la color d el gesto. Si supieses lo deel comer, y d eel dor. mir, mancilla es ver, la pena que pa- desce. Solía de ser un pino deoro, no está ahora allí la mitadd el. No sé como te lo suftre el corazón, y más quiere tu honrra. 1. Con esa condición le acce- Pues qué haces por él, que te a de agradescer? Que no le quiera mal, mas es menester, hablarse a mi señora. Que necia eres, no lo hará por todo el mundo. Por qué? Dn 2. Hay cierto inconveniente por causa de su padre. Pero secretamente sí te paresce, el hará lo que yo quiciere. Está bien, mas temo, porque los hombres no se contentan, si no con todo. Y cuando así sea; que le das sino suyo? 2. Oh cuitada. No veis qué lástima? Ora yo mevoy a él, y quedará esto para mana. na, todo estara apunto, y algunos menudicos para la novia. Ay triste. 2. Ay boba, que no deseas otro. A 2. Para desear era la fiesta. no podré mañana. Do 2. Por qué causa. Tiene mi señora combidados Quién son. Apio y Metio, sus amigos spe ciales. n 1. Speciales? otros pensara yo. No Señora, son muy pesado; esos, estos es otra cosa. 2. Creolo, que la señora Astasía es avisada, tal sea su vida si lo entien- de así. Será para el otro día. 2. Si madre, yo terne cuidado SCENA IIIL DEL tercer acto. ASOSTO Lo uas EIco. HERACETO. Oila al diablo que tanto sabe, ) que así los trae a su mandado. Si yo llego esta empresa al cabo, en más lo terne que el reino de Mandinga, su tierra de la señora: paraque cante si de mi se reyo. Que música tengo de dal. le, en levantándome de dormir. Voy. mea los amigos, porque no hay placer sino es conmunicado: y discántare- mos, y hace más al caso, por la traición que se nos ordena alla. Que cosa son mujeres, pensé que era Heraclio el norte de la casa, y bien consideradas sus partes de el, solamente les agrades- cia no tener mal de ojos: mas ahora veo cuan enfermos son, pues, por ro- sas, cogen ortigas, y en lugar de pan, se comen tierra, no de la buena. Mal fuego que las queme. Este es Asosío, priesa trae. A R. Quiza anda en bísperas de Comedia, y busca los vestibos. A de- la nariz. Aso. Aquí estáis cuerpos sin ca- bezas? qué agranrato que os voy bus- cando, y ahora os hallo en embosca- da. Así telo paresce con el pol. yo de la caza. Pues qué va? Aso. No va, mas viene lo posible. HE R. Mas por tu vida? Aso. Y por la tuya. q. No sea otra como la de an- taño, con que acabes de quedar gra- duado. Aso. Cerca estamos de la prueba, yo os lo haré ver y palpar. H2. De compañía para juzgar mejor. ASo. No se me da que ya estos bie- nes son conmunes? si no pregúntenlo a la señora Amertia. o . Déjate de eso, y adelante. Aso. Pláceme, aunque te pese. La señora Andromade estara mañana en poder de Perseo, por contempla- (ción de la cabeza de Medusa mi seno- ra, qué tiene la virtud de convertir hombres en piedras: y hoy pudiera ser, si no fuera otra cabeza con que os pornéis ambos de lodo, si no os vuel. ue asnos. HER. Qué cosa por tu fe? Aso. Dende ahora las podéis enco- mendar a la señora mi huéspeda. HR. Cómo así? Aso. Cuando pense que tenías el rémate de tus cuentas, y que deter- minaba de pagarte, hallo que te ha. cen banquirota, y so combidados hoy,A- pio y Metio mercaderes Alemanes, o de Coria, para tomallas y acordaros, y prepárase allá una gran cena, según lo dijieron a Dolería mis amores. Se- ta el prólogo de nuestras bodas. Aña dieron más los sobre dichos, no haber tales ánjeles en Etiopia, ni más que- ridos de damas, allá en su Grecia, do son más venerados, que el gran De dalo y el gran Ícaro, aunque cabó, se. ra por buenos maestros de su officio. De cuán lejos he olído yo esta vianda, y cuan sin respecto te la defendía Heraclio, como médico experimentado. A. Soy yo de ello buen testigo, y trabajaba por remar mi remo, auque perdí la nao en otros bancos. ER. En que pararon mis confian- zas? que gran desgracia, o engaño que de mí mismo recibo. Cierta- mente, no soy yo lo que paresco,o no parescolo que soy. A propósito, ellas no son lo que parescen, hay más falsamoneda que una ropa larga, y un to cado blanco, un torcer de manos, morder de labríos, hablar cansado, y andar mesurado? Es la color, y el olor de el vino, que os convidan a gustalle muy amunedo, hasta os poner en Ca- pricornio. Ya esto era viejo para su merced, pero quiso nuevas experien- cias como si los tiempos no fuesen unos, como está dicho. HER. Que me aconsejáis vosot. ros? porque ya se me va convertien- do este amor, en otra pasión. Yo lo siento. ASo. Que hagas como yo. No dices bien. Aso. Veamos pues tus letras. Lo o. Soy de opinión que lo disi- mules algunos días, hasta que ellas mismas te quiten el rebozo, y enton- ces con occasión más manifiesta, y sin haber lugar de otros argumentos lo harás. Que estas naturalmente si- guen a quien les huye, y huyen de quien las sigue. Acabada esta jorna- da, en que auras tantos golpes que las señales lo testifiquen, viendo que lastimado y con sobra de razón tere- tiras y aborresces, en vez de amar: volveran la hoja, y como ciervas he- ridas a la hierba, darán tras ti, y que- dará tu cauca más legítima, tanto mas si persevera la falsedad, y ingra- titud en ellas. Lo que ahora me pares- ce, sería buscar algún diffrace con que allá fuesemos esta noche, tra- bajando todabía por encobrir nos, y no siendo posible tanto mejor, quedando al toque. Aso. Nunco mejor hablaste, ahora te digo que eres bachiller. HR. Que disfrace levaríamos. Asguno con que pudiesemos hablar. Aso. Yo os lo daré excelentísimo, y tomare el trabajo d el aderezo, que será delicadísimo. 2. Veamos. As o. A lá Egiptiana hechos ciganas para hablar en falsete. Spírito tiene, tiene, serás Licen- ciado. Porvida de Doleria, y asi go- ces de sus promesas que lo pogas luego por obra. Aso. Pierde cuidado, que yo os armare al natural, antes de noche. ER. Serás mi padre. As o. Ya tu madre es muerta. H2. Obellaco. Lo. Vámonos todos a entender en ello, que tanto más presto se con- cluira. Aso. No dices mal. Do EL SCENA V. tercer acto. APIO METTO ASTAS1A MELANRA IDONA Monro. APLOTIS ASOSIO HERACLIO. LOGISTRCO. PAGE Etio, es hora ya, no hagamos Uisperar las damas. 1. Vamos si te paresce, no embargante que en esto de banque- tes, es menester ser grave, y hacerse hombre de rogar. Ap. Allí no, que es la casa de vue- naventura, y entra hombre cuando le place, tanto me da en la camara como en la cocina, donde quiera os reciben con alegrecara, y antes os tienen por más familiar. Y si por caso hallases a la se- ñora en camisa? La buena voluntad lo disculpa todo. Que buenas personas. Yo soy amigo, vielo todas me quieren mucho. Cuanto habra que las conos- ces? Va en cuatro años. otros hay más viejos, pero no llegan a tu zapato en eso. Todo está en el saber. Yo soy de todo trance, y hágoles mil servi- cios, acompañolas a una parte ya o- tra, envioles coplas, olivas, cartas, castanas, bailo, lucho, ordeno iue. gos de pasatiempo. En sumina que sirves de silla y de albarda. Señorsí, voy con ellas fuera de la villa, y estoyme allá, los cuatro, los cinco días, y es un pasatiempo vernos. La paraza es hermosa, hace algo y tengamos bodas. No ves que estoy tomado ya para las cargas? Es verdad, mas no hauría re- medio con el Cura? No me curo de eso, mas quiero el amistid a buen engaño sin mala fe. Mas tú que puedes quieres que hable en ello? Si te paresce, después habla. remos. To memos por esta calejuela, que es macercay más excusa. No será malo, voto a mí que allá veo, nuestra gente, Ap. De reñirnos auran por la tar- danza. As 1. Asperardes más un poco, haciamos llámaros, de debajo de la mesa. Bien empleado fuera. Beso las manos de sus mercedes. MoR. Ya yo tema tragado medio pan: beso las manos. Beso las manos de mi confesor, toda la fiesta es de beso las manos. As 1. Harto ruin costumbre, mejor andaria dios de lante. Mo, Mujer, esto es más a la cor- tesana. Pues que hace Aplotís que no ha besado aún? Nolas besare añadie, que ese privilegio tienen las doncellas. 1. Buena pascua tengas hija. No es tiempo señora? 1. Tiene razón el señor Apio, pues qué hacemos? vámonos allen- tar. Eya morio agasaja los conví- dados 2. Eya señores, sientense. Yo aquí por empezar, Apio cabe mi, destotra parte Metío, cabe Apio Idona, Melana cabe Metío, Morio cabella, junto deel Aplotís y aún que- da lugar, para un buen amigo si vi- niere, mozo agua manos. A o. Aquí está señora. Moz. Laue. y merced. 1. Lave y. M. Lave v.M. No veis que donaire, lave y merced? Lavev. M. Ino. Las doncellas no lavan pri- mero que los hombres. Moj. Laue y merced señora Aplotis. Lave dios a todos. AsTA. Amén, hora yo quiero em- pezar, hacha mozo, y vosotros se- guid mi orden, lave el señor Me- tío. Por obedecer. As1A Lave el señor Apio, soy con- tento. As 1. Lave Morio. MoR. Que me place amores. AS1. Laven las mozas ahora sin re- ñir, Paje, la benedictión. Moj. Yo la diré más breve. AS1. Norabuena. Moz. Dios que lo bendijo en él campo lo bendiga en el papo. Ah, ah, ah, parésceme que tie- negana de comer el señor Morio. As 1. Créolo que no a almorzado Eya mozo, venga de comer. a. Aquiviene. 1. Señor Apio de este pernil pri- mero, mientras el señor Metio trin- cha el capón. Si haré señora, o que tierno está. Ino. Es de los nuestros. No se podía asar de gordo. Quiere tu merced? 1. No cómo salado, pero daa las doncellas. Ino. Tan poca sal tenemos seño- ra? Ah,ah, ah, que bien respondio Idona, yo quiero todabía. Tome tu merced. z. No no, yo lo cortare. A. Metio, esta occupado no le quiero dar. Por la pareja. Ap. Eso no, toma, toma. 1. Con qué gracia lo dice el se ñor Apio, señores, aquí olivas, he- 1. No, no, por amor de Dios, Sí, pero si vienen no es justo no les abrir. 1. No tenemos instrumentos. 1. Puede ser que ellos los tray. gan. 1. Sino la señora Idona les hará él son, para que nos holgemos. Ino. No están los míos acordados. z. Con Aplotis dánzara Mo- río. A 1o. Con los pies será mejor que me tratarias mal. Bien acordada es la señora Aplotis a la fe. Ap. A la misano se ha de dormir. As 1. Tiene buenos dichos. Pues Aplotis, quieres haber- gonzamos? Y en que? no os he dicho mal nin guno. Jno. Qué sotil está mi prima. L. No tanto que puedan coser comigo como aguja, aún occupo un escabello. Ta, ta, ta. quien z. Con nos lo han, Paje llama? ,y llama? a. Es una máscara. ASo. Si antes lo receláramos, an. tes llegara. Qué tal es? Linda señora. Son muchos? a. No más de tres. Traen menestriles? Paresce me que sí. 1. Aquí somos hombres, apare. jaos mozas. Come me huelgo. Tanto rabias por danzar? Vos no? 1. Pues cómo haremos, será bue- no decírseles, que estamos a la mesa? que perdonen sus mercedes y vuel- Juan d aquí a un rato. 1. Será descortesía, habemos co- jmido harto ya, manda quitar señora y entren. Mas entren sin quitar, y be- veran, que yo quiero comer aún. Señor sí, que pueden sera- imigos, cómo vienen Paje? Como Egiptianas. Oh qué bueno, entren señora. As 1. Demás si son nuestros Pi- losofos? Él diablo los traería acá. As 1. Porque? no son también a- migos? ambre mozo. Ino. Oh qué lindos vienen, no he visto cosa más galana. Gentil por cierto. 1. Muy galanes vienen. AS 1. Que puena entrada. Señores, quiten las máscaras, y beberan. Aso. Buenas noches, buenas no- ches, hermosa eres, daca la mano, marido tienes, una blanca tienes,o tranegra tienes, un chiquítico, vue- na ventura tienes. 1. Bueno va, veamos que dice estotra. HR. Mucho de fuera poco de dentro, gran corazón tienes, grande hombre tienes. Ap. Quién serán? As 1. Los mismos, algo de bueno señor Apio. A. Que me place, un villano seño- ra máscara. ioo Mas sean dos, garrido. 1. Que bien lo hace Apio, mira Morio a Apio, no ves Idona a Apio? Melanía, mira para Apio, que gen- til es el señor. Ino. Muy gentil señora. 1. No hay otro Apio en todo el mundo. Bien nos podemos ir, por- que todo aquí es Apio, no comeno- trasalsa, a lo menos la ventera. HERA Y aún todas, mira la fiesta, pues yo sé que nos conoscen. Aso. Qué linda conpañía. Y tú qué haces, no relinchas? As. Todo lo guardo para después d el salto. Quiten las máscaras, máscaras, y haremos una danza de besar. Aso. Con ellas besaremos. Oje. Eya señores por cortesía. Poca ya aquí. HR. Antes les sobra. Aso. La necedad. Disimulemos todabía, y sa puemos estás a danzar. Dices bien. HaR Quiéres danzar señora? Ino Como mandares, aunque es alreves. HER. Así va todo. Esa mano señora. Y la voluntad que todo meres. ce la conpañía. No lo miran así todos. Es mal de ojos. Oh de cabeza. Ap1. D ay nasce la vista. Testimonio da la tuya de otra cosa. 1. No falta el deseo, si el me resce algo. No se me olvidará esa palabra. que por fuerza tengo des ASO. encontrarme con este diablo? Adrede me la dejaron estos bellacos, eya se. nora, por de mí tierra, os quiero fe- stejar. Quién eres máscara? descu- brite. 1N Aso. El mayor servidor tuyo. Bien te sabes esconder, conos 1O1 co los compañeros y pense lo hacía atí, pers ahora te desconosco. Aso. Yo spero que presto me co- noscas. 1. Yo no tengo de danzar sino con tu merced. 1. Mirad el señor Apio. Oh señor Apio no por tu vida, no más, no más, que gentil gracia la de Apio señor Metio. 1. No hay otro tal. o. No beverán todabía sus mer? cedes? 1. Sí, sí, trae vino mozo. No hay sed señora, ny la habrí tan presto. 1. Que fina pieza, o no habéis aún comido. Harto comimos, pero no está- va muy salado. 1. Bien te entiendo máscara, al- gún día te respondere. Y yo algún día lo oire. Aún no han dicho, la buena di- cha toda. Aso. Que vos la tengáis basta, y seáis también amado. T 1. Señor Apio otro villano. H. Cómo se huelga la señora, con los villanos. Tiene razón, que son alegres. ap. Pláceme señora. As1. Que bien lo hace, no veis la gracia no veis el aire d el señor Apio? o señor Apio. Aso. Doy al diablo tanto Apio, ya me tiene medio borracho. HE R. Vuelta, vuelta, a los Franceses. Con corazón a otra lid. H R. Buena dicha tengas. Ino. Plega a Dios. H R. Hermósica novia serás presto, hombre que te quiere mucho. Pero Cigana, no será Cigano. HER. Hombre de paja, rico de paja, muchas tierras tiene, bailara villano, ipto. Cigona andar a Es Señora voy todo tuyo. AP 2. Mío señor, no meresco tanto. A So. Amores, no los olvides. Olvidar? es imposible. No se vayan señores sin colación. HER. Hacelda vos por nos. 1. Pues tanta priesa? 1o2 HRR. Harto nos detuvimos ya. A 1. Paciencia. HER. Yo fío que no la perderas. Adiós hermanos, pues. No en las armas, buena gen- tecilla es esta, hermano. H2. Rasonable. Aso. Ahora se quedan a su placer, y contrapuntearan la fiesta. Que se pongan mucho de lodo. Aso. A fe de gentilhombre que mañana a estas horas, yo esté satisfe- cho de mi parte. HE2. No lo dudo, y spero que a cada puerca, venga su San Martín, y con esto nos recojamos a reposar lo que se queda de la noche. Lo. Bueno será, y soñemos en otras siestas, si puede ser. HE2. O no dormir por no señar. Tiñgg SCENA VL DEL tercer acto. MORTO ASTASRA AnTO. METTO. IDONA MELANIA APLOTIS. Oto a cual, y a tal que fue gusto. 1. Si a la fe. Apoco costo. Aquello quien quiera se lo hi- miera. Ino. Pocose detuvieron. Ternían que hacer en otra par. t. Oh gente sin virtud. Moj. Son buenas personas, aún. que no han querido beber. 1. Al tercero holgara de conos 1o3 cer. Bien hice yo por ello. 1. Y de más si es Asosío tu ser vidor. Mi aguelo, ve en mí el dia- blo, en asomando por una calle, se vuelve por la otra, ya me arepiento, porque tengo menos un servidor, Ino. Bien lo pudieras excusar. No hagas señora Melanía, que heciste de Romana. p. Conforme a tu discreción, co- no favoresce el aso el partido de los hombres, así lo hace Heraclio. 1. Guarde me Dios de talen- cuentro. Mo. La fiesta es acabada, vamo- nos acostar mujer, que canta el gallo. 1. Es muy temprano. Es temprano, señor Morio. Mo. No para mí que estoy yame dio sonando. Si vosotros queréis bailad, que yo bailaré con las seño- tas savanas. s1A. Vuelve aca Morio. Déjale ir señora al costal de paja. 1. Cortes hermano. Oh corto. Ap Pues qué haremos, danzare. mos? ̱. Como nuestro amo. Ino. Que dormilona. Calla hermano, que tengo de madrugar. AP Lo. A alguna de las tuyas, o si los pechos tuviesen puertas, cuantas cosas se verían. Las Egiptianas van corridas. De qué? Ap. De la poca cuenta se hizo de ellas. As 1. Poco va en ello, que más se a- via de hacer? la cuenta, y la fiesta tú la remataste señor Apio con tus bai- les, y gracias de que eres lleno A1. Bien lo alcanza, fuera buena para juez. Heracho muerto, vale más que estos dos bivos. Luego ternemos lamentacio. nes de Jeremias. algo le daremos A1. Ah, ah, ah, porque se calle. IDo. Media hora de conversación que este es su manjar. También vos? que vergonzo. 1O4 saniña. Yo tomaría de ello placer. A1. Placer? no quería ver tales hombres. Tienes razón. 2. Sí por cierto. Si por cierto, o traidora, y esta es la inocencia de qué haces profesión? Ino. El Logístico, es del consejo. Ese es su Esculapio, Asosío fue Mercurio, mas después de la des- dicha, no paresce. Pesa te diello. No meha de pesar? A 1. Todavía yo quiero ir acom- pañar a Morio, que es tiempo ya. 1. Bien harás señoras, que tam- bien me stoy dormiéndoyo. Ap. Cuando no dormiste tú? mira que servidor tiene la dama. Ino. Yo me estuviera hasta ser de día. 2. Yo no, que se me huyen también los ojos. Pues hagamos le la voluntad, buenas noches tenga tu merced se- ñora, y la compañía. Yo no ire sin dar la paz en el 1via carrillo, ahora sí. 1. Mucha licencia es esa, a dios hijos, adios. Ino. Adiós hermanos. No se puede excusar. r 2. De ser tales unos y otros. Beso las manos. 1. Beso los pies. 1. Muy adeán te es eso, cierra Aplotís y vámonos, a costar. p. Del todo ser pudiese, mas lle- va mal camino. SCENA VIL DEL tercer acto. AsoSrO. DOLERIA Looisrico. AMERTIA MANRA Olería hermana cuanto al ve- Lsido, ya vces que vengo a la forastera, d el resto, por más que me 1o5 prediques, estoy un sancto Tomas Do 2. El espejo, te quitara de duda. Aso. Mi padre, no creere en cien espejos, que se yo si están de acuerdo contigo ellos, y darán comigo en al- gún fueso, pensar yo que me munda- tas de geso, y de figura, es por de más. B 2. Qué desconfiado, y enojoso eres, toma úntate la cara y ve buscar a tus amigos y amigas, y si alguno te conosce mata me. A So. Hablas como reina, esa es la más cierta experiencia. Pero no sea he- ste el de Apuleyo, y tu Andria para mi, norámala a cavernía, a ser aso toda mi vida. Doo 2. No ves que estamos en el mes de Mayo? y que termamos a la o- rarosas? Aso. O pese al mundo, en mayo fue pero el asno uno primero lo otro, hartos pallos, y servió mil amos, con cien mil lacerías. Do 2. Sí, mas ya estamos adverti- dos, y eso fue en Tesalia. Aso. Doy te al diablo, que en cual. quiera parte se hallan ya Milones, y ladrones. Doo 2. No hayas miedo, y úntate sobre mí. Aso. Sobre ti venga el fuego de Sodoma, si me engañas. 2. Válgalo el diablo a este necio, delajo. ASo. No más hermana, no te eno- jes, que ya me unto, mas por tu vida eslo es cierto? Doo 2. Aún porfías? ASo. Hra yo lo haré, aquí Circe, a- qui Sivilla. Pero di que se me olvida- va. Qué quieres? Aso. Sería malo hacer testamento? D 1. Perdiste el seso? ASo. Si tengo de ser otro, y no Asosió o me quedo así, y no me hal- lan, quién heredara mis bienes? Do 2. Tus males, o hombre de po- co, desatinado. A So. Nunca en mi vida tuvemas se. so, y esees el peor señal que paresce, se viene despidir de mí. 2. Oh tú de él. Aso. Yo? pues toma tu ventura, y todavía me engañabas? Don 2. Dame la acá. Asío. No que me burlaba. ora me encomiendo aquiella diosa enamo- rada, y al ciego ballestero. Hace lo tú hermana, y veeno dejes lugar vacio que por tántico sería luego conosci- do, y pornían me dehurto, todo lo de más. Dono 2. No te congojes, mira a hora si te conosces. As 1. A muestra, no hay que dudar, esta es la cara de nuestro cortesano. Don 2. No es si no la tuya aso: guay de ti que no hay rosas ya, yo te molere ahora. Aso. Maldita seas, que así me asom bras aunque te burles: no quería ser aso por cuantas hieguas de buenara- za hay en España. Do 2. Despáchate y ve hacer tus pruebas, para acabares a las dos de complic tu rameria aquí; que aquí ver- na la novía: pero mira, traigas la lengua en la bolsa, y saques de ella con- tadas las palabras. As o. A mí el cargo, voy pues, y no a sido malo haber comido, habiendo de volver tan presto a casa. Do 2. Qué niño de bendición, ve nora buena, que yo os daré de me- rendar. Aso. Toma hay otro doblón. 1. Qué hombre eres, aún serás R. Ap1. Porque te doy en el papo. Este es Logístico, nunca vino tan a propo- posito, haré del grave pasando sin hablar, y escárrare, que es muy de corte. oq. Acá viene el cortesano de el otro día, muy entonado van, holgaría de hablar con él, por ver si es avisado, o conforma con los hábitos el pare- scer, mas no hay conoscimiento. Aso. Mírame todabía como a extran- gero. Qué importa hacerlo, y cor- tesmente preguntase nuevas. Aso. A mí se viene, todo es burla: por coger a las manos la bellaca, me saba la cabeza. Terné con todo tie- esto. Beso las manos de vem. ASo. Y yo las debam. Señor perdone el atrevimien to, atribuéndoso a cortesía, y deseo de le servir. Vuesa merced, viene de corte? Aso. Señor sí, a su servicio, y antes es merced, porque los peregrinos tienen necesidad de favor en toda parte. Loo. Vam por sí, vale tanto, que yo podría sperallo de él, y todabía me profiero. Aso. Bienva, no disimula, beso las manos de vim. Hay nuevas de esta guerra se ñor mío? Aso. Muchas pero Dios sabe las más ciertas, hay apparato, y sperasere. vuelta. No debe pesar a los solda- dos. Aso. Esos señores, ya sabemos que tienen guerra con la paz. No hay duda en ello, y los cortesanos! señor, cómo lo toman? Aso. Como hombres dados a ser- vir damas, y calzar guantes adobados hacer sonetos, jugar a la pelota, y a la francesa, y otras gentilezas, que hacen blandas las manos. Pienso condena su suerte y. m porque no tenga que responderle. Ya está sabido que lo principal de la verdadera cortesanía, es el ejercicio de las armas, justas, torneos, y desear fuese de veras, y no de burlas. Aso. Esos pongo yo con los pri- meros, pero hablo de los ociosos, en el número de los cuales, no me cuen to. Su presencia, y arte señor myo dicen la verdad, vuesa merced me tenga por servidor, que si algo se le offresce en esta tierra, será merced mandarme. Aso. Beso las manos de yi merced, cuando eso fuese, yo se lo suplica tía, porque a los nobles es hacer ser- tuicio pedir mercedes. Beso las manos de vuesa mer- ced, por esa honrra. Aso. Esto está así de Emperador, Dolería es mujer de prol, más por- que este es gran jabonero, y podría disimular o fingir no conoscerme, quiero certificarme más adelante, y correr dos lanzas muy al propósito, y na con Amertia, la otra con Manía. Por estotra calle será mejor, que las señoras no posan lejos una de otra. A la puerta veo Amercia en su labor, quiero dalle un mote a la forastera, y a según que respondiere, así réplica re. Dios salve la gracia de tan gentil doncella. ER. Beso las manos de su mer- ced. Aso. En verdad señora que estoy en condición de hacerme natural de esta ciudad. 1. No burle su merced de las mal tocadas, que ya sabemos no ser acá de las muy lindas. Aso. En eso esta llevar el precio, serlo y hacer de ello poca cuenta, pero así fuesen mis servicios y voluntad acceptos de alguna dama, como yo lo mostraria con effecto. n 1. Dama señor? no las hay aquí y más quien podría merescer aseme jante caballero? Aso. Ya veo quiere afrentar me mí señora, pues sepa, que la fe y amor se- rían tales, que supliesen la falta des- so. 2. De verdad lo digo por mi vi- da. Aso. Hágame pues una merced. M. No soy condesa, ni duquesa. Aso. Sea luego como reina. ER. Cuantas cosas. Aso. Haga señora lo que le pido. Primero lo sabré. 1. No la tengo de obligar a lo imposible. Pues seañorabuena, que es. Aso. Que me delicencia que la sir va. ME R. Ay señor, y que gran carga sería tener tal criado, si lo oviese de pagar y entretener como meresce. Aso. Yo porne todo de casa, sola mente con esto título me contento, en cuya virtud me atrevería vencer el Leon Nemeo, y la Hidra Lernea, ra vea señora que podría nascer de la verdad, haciendo la sombra tales mí lagros. 1. Bien a estudiado su merced, que tan apuntado anda a su proposí- to. Aso. Mas diría si me valiese, mas estoy viendo en esos ojos unas niñas muy crueles. ER. Que mal le hacen señor mío? Aso. Partir por medio mi corazón y cegarme de todo punto. E 1. No tienen ellas edad para tanta fuere. Aso. No estoy más aquí, pues mis golpes dan en vacio, la consciencia le dirá después como le merezco que me trate. E 1. Ese avogado basta para ir más descansado, y no desesperar. Aso. Ay esta el punto principal, beso las manos de vem hasta la vuel- R. Y yo las devim. Aso. Esta ya la más donosa burla de todo el mundo, no podré dejar de me andar así un par de meses, y en cantar más tierras que el sabio Alqui- fe, todo será acordarme con Dolería, o irme a un mesón para despender doblado, allá está la Ninfa de los desdenes, que conciertan bien con su nombre. Veamos de que temple está. Todo en esta tierra son milagros, hol- garia señora que me preguntase vim. el porque. N. A esotra puerta, que está no se abre. Aso, Debe estar en casa algún teso. ro. 1. Pase señor, que si lo hay, es para otro. Aso. Bien aventurado él, es natu- tal señora o extranjero? N. Todo tenemos aquí de casa, que lo de fuera no nos agrada, y por eso es tan barato. Aso. Peccador de mi señora, dema nera que nadie me comprara. Tal puede ser el precio, a co- no da vem la libra de si. Aso. Ahonza de yi m, y menos dey. m y menos si mandare. Bien se comide, hora vuelva lunes, que ahora no labran. Aso. Y esa gracia no convertira las horas, y mudara los días? A. Pénsare en ello: cubra que llueve, o paseese a la sombra. Aso. Qué entre? Oh gran favor. No lo entendistes, Juan trae leña. Aso. Eso palos son. No sperallos si no los que- reis. Aso. Harto me apallea esos ojos, sin que otros me den. Cuitado Pel, que esta ya muerto, todabía señor yo estoy de horno, vuelva siendo el pan cocido, comera una torta. Aso. Tan hermosa boca, no podrá mentir, yo lo haré así. AN. Acertara la puerta? Aso. Si algún favor no me desati- nare. 1. Pues está cómo estaba. Aso. Servidor de vem. No se aventure. Aso. Esta es una cruelbellaca, que haría si me conosciese. El caso es se- nora que a esa garganta estara muy bien una cadena a oro que tengo en la posada. Podréis ser oído si por hay entráis. Aso. Pesa mucho señor mío? Aso. Oh traidora como te conosco, cuarenta ducados por lo más, que no es cosa que le trabaje. N. A muéstreme la mañana pas- sando por aquí. Aso. Si haré mi reina, y todo el resto queda por suyo. a. Beso las manos de su merced así haga su merced de esta posada, y queriedo refrescarse con algún rega lo más merced sería. Aso. Mañana que aura más tiem- po. Como mándare, pero señor no se le olvide. Aso. Mal podré yo olvidarme a mí. 1. Beso las manos de su mer ced. Aso. Y yo la boca si me dan licen cia. No se emplee tan mal. Aso. Hablaremos, maldito sea me tal que así enternesce, que más san- gre gre de cabrón es menester, para la- brar diamantes, por vida de Asosío que acabando la en que ando, entien- da en esta, a trueque de cuarenta ma- ravedís, que la cadena puede costar, y verna por ducado a maravedí, poca es la diferencia, pero con estas burle- rías se me pasó la hora y deben sperar- me. SCENAUIIDELTER cer acto. MILANIA DOLERRA Aso sío. y Eccadora de my, si me speraya a- quel gentilhombre, no quería por ninguna cosa darle enojo, que bien criado es y comedido, que bien habla. doy lindo, que más riqueza quiero, el muestra amor, no sea apetito solamen- te, que los hombres por complille, Y prometen cuanto les piden, pero en medio está el amiga que me quiere como a hija, y no consentirá que se me haga tuerto, quería verme ya en ello, que son vanos estos temores, y causan daño algunas veces. Do 2. Asosió albricias. As o. De qué Dolería? Doo 2. De la venida del caballo que sperábamos, menester fuera calzar es- puelas. Aso. Gran nueva es esa, de todo vengo proveido. t. Yque olvides también a Aso- sio y sus burlas y te hagas ahora Ulises para Circe. Sobre mí que no le valgan sus encantamientos. 2. A la puerta veo a Dolería. D 2. Así haces sperar la gente? Por vida tuya que vengo cansada de apresurarme, no fue posí blemas, que es menester disimuiar en casa, y fingir una mentira, mas que hay, vino? Sí, y volviose. z. De verdad, o triste. Aso. Nolo serás tu nunca señora a mi poder. La burlona? engañabasme? As o. Hácialo por te probar, y pues tan claramente se paresce la obliga. ción que de servirte tengo, bástame. En buena fe señor, ya que la verdad decir se debe, yo no vengo sin amor aquí, ni es pequeño, pues me venía doliendo de la tardanza. Aso. Tanto mayor es la deuda. 1. Entrémonos en casa hijos y reposaroséis, también se entendera en la comida. Aso. Y eso más? z. Tantos regalos? 2. Todo es poco para lo que yo deseo, y con el tiempo haré, a fe que no te quejes nunca debalde. Aso. Bienaben turado día que así pudo glorificarme, y traer a mi poder la muerte y vida. Dios nos guarde señor de muerte. Aso. Paresce que quien la tiene, no la teme. 2. Pues tan fea soy? Rigs ASo. No es fea quien tiene fuerza parar matar. 1. Todoo estan los hombres de acuerdo en esto. AsSo. Eso es peor, pues señoraa tantos has oído? E . Parte de oída, parte de vista lo alcango, Aso. No fuese en mi per juicio que te adoro. D 2. Yo quiero despartir esta con- tienda, hermano lo mejor es no per- der tiempo; esta doncella viene aquí a fuerza de mis ruegos, y sea offrescido hacerme la voluntad en todo, siendo cosa de su honrra, si tú así lo quieres como aftirmaste, daca la mano y re- cibila, que a la hora se harán las bodas. Aso. A tal gracia y merescer como puede faltar firmeza, digo que soy suyo aún después de muerte, si ella no está arepentida. L. Yo soy la dichosa mi señor. ASo. He aquí dos manos en vez de una que me pides. Prometes de cumplir todo lo qué dijiste? DE DO LERIA Aso. Prometo. Do 2. Prometes Melama de com- placerle en todo? 2. Prometo. 2. Dios os haga bien ahora po- deis que daros solos. Mira señora lo que te digo, pues basta esto? 2. Y sobra. No me dejes sola. Do 2. Boba, no quedas con tu ma- rido? No por tu vida, que tengo ver- guenza. Vergüenza? si algún día había de ser, no valemas aquí que en otra parte? trabaja por contentarle en todo que fuiste bien aventurada. z. Es verdad, pero. D z. No es pero, si no manzano, déjale coger su fruto y buena prolle haga. Aso. Que secreto es este, hay falta en mí quiesta señora desee ver enmen- dada? Sí, por eso hácele la volun- tad en cuanto se adereza la colación, R jig Aso. Oh reina mía, ánima mía, y es posible? o dichoso hombre, que boca esta, que nariz esta. Manso señor que me maltra- tas. ASo. Calla vida mía que no puedo menos. 2. Entrémonos alla dientro. Aso. Eso quiero yo. SCENAI D EL tercer acto. HERACETO. Lo oes pico. HONORTO. PAGE Van bien empleada es en mila O tempestad de este viaje, pues de barca tan mal aderezada quise fiar mi gran tesoro, sin mirar tiemponi revolución de cielos, o creerme dep lotos experimentados. Ahora que de- je el timón y la furor del viento ro- pio las velas, los marineros con él ímpeto de las olas se cayerón, que spe- ranza aura de puerto? mas pues míen tras dura la vida, no se debe dejar el arte y diligencia (conque se restaura muchas veces lo perdido y el juicio y sentidos con mano pronpta vol- viendo a su officio se restituyen) gober- naré hacía el amigo, para que junta- mente carteemos sin pasión, y traba- gemos por tomar Paltura. Honorio a delante y sabe de Logístico, si está en casa. Hon. Diré le algo? HR. No le digas más. Hon. Que de mandarle si está en casa? HR. Doy te al diablo. Hon. Y yo a ti, porque no que des solo. He. Aún va gruniendo, o dios y que pesada cargaes la de un necio, más quiera que me engañase un avisado. este ha sido parte de mis desgracias, es un asno que por desir piedra dice R ñjga pallo, y cuando allá Tembio, quiere motejar también y requebrarse, y no pueden haverle fuera de casa. Hov. Cuanto a de durar a mí amo la callentara, si no se muere diella, que maldita sea la cosa que come,o bebe, tengo me yo a Logístico que lleva vida de Emperador, y no entien- de en otro que en pasatiempos. HER. No acabas de llegar? cantaz o metrificas? Hon. No conosco señor tales yer. vas, pero venía hablando en nuestro amigo que se levantaba de dormir la siesta, la moza aderezaba la colación, y el paje tama en el clavicímbolo, can- tando como una golondrina, y tú merced no sabe cuando es de día, ni cuando las noches sone como decía el prisionero. ER. Bien me las asienta el bobo, y algo dice. Hon. Todo seva en suspirar, reñíe. go de los amores, yo les cantaria el requiescant si comígolo oviesen. H2. Parésceme más acertando, pues otra hay que dice, no son amores para todos los odres. Hoy. No dice si no bien, que sean para todos los diablos. HER. Mucho me huelgo que te ha- gas avisado. Que madrugada es está mi se- ñor. A R. Haslo soñado de la siesta ha- ces mañana? Perdone su merced señor, que de como anda cercado de neblina y vapores gruesos, perdí la concor- riente. H R. Mas el sueño embaraza así, si de antes no había otro achaque. Buena estaba la comida, y él vino harto fresquisimo. ARA De hay proceden luego los vapores que me asaca, y hace bien que es el tiempo peligroso de aires corruptos. Lo os Soz hoy tú? que traes en pley. to a Júpiter sobre, el hurto de Euro- pa, no se me da más, por toda la Asia y África, que por esos pájaros que van volando: Hermano, la vida. es breve el arte larga, y todo se que- Riy. da por acá. No sabes que Charón, no consiente anadie cargar ropa en su barquilla? H R. Que burlería esa si bien se mira, pero no lo pensamos, si no cuando daríamos la vuelta, y no hay lugar. Lo o. Muchos hay que por vengar- se di ello beben más una vez. Ha R. Y otros menos con esaan. sía. o o. No más nimenos a según es la pilosofía, verde o madura, y la complexión sanguiña o melancólica, como de los dos que uno reya, lloraba el otro, por una misma causa. Pero de jadas las circunferencias por el centro, mande dicirme vim, que le trae por a- ca a estas horas, que para la gravedad, y compaso conque bive, es extraordi; naria esta visita. H R. Eso es buscar sophisterias, para no me lo agradercer, no es occa- sion harto bastante la de ver a su mer- ced y gozar de la música de su pa- y sobre todo de su tan dulce con- versación y plática? O que paso, todo es poco señor mío para servir la gracia con que lo dise, mas si por acá no hay tan buen guisado como soba a él, pese la voluntad, y hallará un cuernoco- pía. No es ese muy buen manjar HER cuanto a la superficie, pero el sentido y buena intentión lo suple. Estáis entre las dos colum- nas, sin haber para que buscar plus ul- tra. HR. Ni menos lo hay dende estay. m, si no fuese en sueños, y aprovecha tía poco así. o o. De acuerdo estamos, hora sien tese su merced, mientras me lavo, perdone la descortesía. HER 4A. No hay de que señor lave sí puede. Log. Bien dise, por que algunas ve- ces conserva la suciedad la gentileza. H R. Esa es otra nueva Alchimia. Lo g. Que necio, no has encontrado con ollas de damas. HR. Podría ser. Pues que más quieres aquella Yyi hiel de buey, higos podridos y otros mil perfumes, para que son, si no pa- ra dejar su agua a los caballos. - zo canta algo con que lloremos to- dos. Romance señoro cantiga? Lo que quisieres. HR. Sea de las vestras paje que yo os lo pagare en el laud. A 6. Para que me dan tormento, aprovechando tan poco, que suffra mas no tan loco que descubra lo que siento. Ya vees como aquí todos anda. mos a adevinar lo que te cumple, y tú no lo agradesces. H2. Si houiese de hacerlo confor me a las mercedes, todo se me iría en humo de gracias, hora paje, la vuelta de esa que es excelente. o . Vete de hay no cantes vueltas, que solo por el nombre las aborresco, sean todo estradas y adelante siempre, dice hay por amores me perdí, y si me cobrase un día, nunca más me perdería. H 1. Buena pascua tengas, que dera zon así ha de ser, y huela la casa a hombre. 1i Lo o. Damo licencia, y verás si te hago justicia, poniendo en obra al- guna de mis mágicas. HR. Bien sabes, soy tu sombra, y que no me puedo mover sin ti, pero sea cuerdamente, y conforme a nue- stra profesión. Lo o. Así se entiende, mas una cosa es menester primero. HERA Qué? Ya sabes que mujeres son antojadizas, sospechosas, descon- fiadas, celosas, vengativas, menti- rosas, que por todos estos escalones a de subir el triste, que haya de ser sen- tenciado de ellas. Veamos pues si en alguno d ellos diste occasión de reci- bir la muerte: en el primero mostran do otro de lo que sentías, en el segun- do si sob specie de dar consejo usaste de represión, en el tercero si por tentar su calor mostraste frío, y en él cuarto si heciste oración a algunao- tra sancta o eres general, en el quinto si no tomaste con alegre cara su des- seo de satisfacerse, o no diste lugar con generoso y manso semblantea su furor, y en el sexto si lecontraria- ste en algo, o dejaste de fingir que creyas sus mentiras. E1. No te sabría decir parti- cularmente la orden del proceder, porque amor es figura aparte, y no conosce señorio de tiempo o otra fuerza humana, pero en summnasa be, que Marco Antonio no fue más leal a Cleopatra, aunque me deje solo ahora, en la pelea de esta mar de mis males, como ella hizo a él. Bien hacía yo el Palinuro, pero tu huchásteme en la misma mar, es fuerza todavía, que aún me atrevo llevar tu nao a mejor pu- erto, Miconsejo es, que aún lo disi- mules y le scribas una carta. A Quieres hacerme perder el seso? si nunca me responden, que es indicio de tenerme en poco. Podría ser que no, y fuese tentación, que en fin tiene su ter mino. Hágase aquí y llévese le lue. o, quiza será principio d algún con- tentamiento, o el remate ho cabo de hechando todos sus contrarios, las áncoras en otra parte, sicutio nos. Entiendes este verso del Pater noster? H 2. Demasiado, sea hecha tu vo- luntad en esta tierra. Paje traed pa- pel y scrivanías. O A q. Si hareseñor, aquí están. Una merced quería del señor peregrino de amor o desamor: que contase por los dedos sin curar de cifras de esta vez, que yo prometo servírselo, de otra. Ha R. Soy contento, mas si hay ne- gra alguna allá, podría ser que se cor- riese. Propio es de negros correr y huir, pero aquí estamos nos que le alcanzaremos con los perros de Asosió. Hj. Ah, ah, ah, esto es mejor ya, de lo que será la carta. Empiezo. Mi señora. Loo. Señor sí. HER Ya sabes que no estando mí alma en otro cuerpo que en el tuyo, para, vivir contento, convién? que te busque. Un poco va alatinado, pero vaya. H 1. Oh, ni también a de ser el Alb. c que presumen allá de soletrear, Esa es la cuenta. HER. Mas si lo hago y el tiempo y lu- gar me faltan para recibir el aco- stumbrado nutrimiento, es matarme. Lo o. No salieras en ayunas, si lo dijieras en el campo de Jeres. H2. Porque, es descortesía? Lo. Señor no, prosiga. Doite al diablo que tanto sa- bes de Guido, fueras bueno para barbero. Lo o. Y su merced para montar en banco, como charlatan Italiano, y vender pelotas de Jabón y otras spe- cies, adelante. H1. No sea tan rigurosa la ley de el Monasterio, que no haya exceptión en ella. o. Ahora me diste en el paladar, porque ese es el fexto punto de que tratado habemos, dejareste engaña, y tener por cierto lo incierto. HFR. Nunca menos hice sino una vez que la reprendí de general. Entonces perdiste el juego. AR. Antes me lo agradescio. Son mañas, dios sabe que le quedo en las narices. HER. Ya es hecho, la intención me salva. De buenas intenciones está el infierno lleno. Hj. Así lo dicen. Si tu merced me da licencia, ire acordar hoy cierta mu- sica que tengo pensada, y darle algu- nas nuevas. Los Bueno, porque es más sentida que un Delfín, y muy amiga de nue- vas para tener en que morder. Si no quedese para mañana; si hoy no puede ser, que tus honestos ejercicios no te dejan tiempo para otras cosas. Dios te conserve en ellos. Ad cuán gloriam. Andaste de capitán, cierra ahora, y hay está Hono- río que porná todo en su lugar. HoNo. Así fuese en my mano co- no las haría bailar al son. Ya se vuestra buena voluntad, id pues, y cortesmente sin más hi- storias como os tengo dicho, dad esta carta, y mirad lo que os respon den, que en casa os speramos o alla fuera. Hon. Si haré señor. HER. Vámonos paseando por a- qui acoger aire. No será menester ir para eso lejos, que aquí cerca está un molino que da harto. HER. A dolo? En su cabeza devj. HER. Y en la vuestra hay aguay tier- ra. Algun día me lo pagaréis bella. co- L. Mucho habéis desperar hom- bre honrrado. SCENAY DEL TER cer acto. HERAIo. Loois rico, Asosio. HORORTO. Vos señora Alcumena, pensaba. Y des no había otro Amfitrión, y que se olvidaba Júpiter de los pollos? por vida de Martes el soldado que os han de saber a grajos, y quedáis seña- lada, de manera, que todo el Bal- samo de lérico no os aproveche. Que bien le supo la comida, a fe que es de buena boca la señora, y ale- gre en la conversación, si no que era el día claro, y descobría al Pavón los pies. Ándará la burla así algu- nos días, alquilare después la masca. ra a otro. Entendamos ahora en la cade. na de la otra Ninfa, para ganar el precio del torneo, y contar de la batalla, pues soy aventurero. Que pa- jaros so estos? ah, ahh, ah, los mismos. Asosío otra vez al grave y entonado. Este vuelve a ser mi cortesa- no de hoy, algua cosa busca por aquí. H2. Será enamorado. No tiene ma- la vista ni representa mal, si lo de mas responde a ello. Oh es discreto y buena arte d homn- bre, llegémonos a el que ya nos co- noscemos. Señor alegrome en pensar que lo detenga alguna cosa en esta tierra. Aso. Muchas ay señor, si yo valies- se la menor. Bueno. Beso las manos deV.M. HR. Cierta regla de valer mucho, es ser confiado. Aso. Si yo lo soy, es en el deseo, pero aquí deben querer más. Aquí señor por dinero bailla el perro, como entierra de Salomón. Y se pa que si el señor Homero viene an él, duerma al sereno, aunque trai- ga a Hector de rienda. Aso. En toda parte señor mío sa- benya ese oración, pero en algunas hay más cortesía, y quieren los cum- plimientos rebozados. ER. Señor sí, como si dijiese- mos ahora, un hermitaño de un pago. de asta en la India no tomara un cuar- to, más otras charidades que valgan mil, dando en prendrás de ello la po- sada y sus ayunos. Aso. Averiguado. Rehusan diez ducados, por una cadena o sortija que valga trienta. Sed libera nos a malo, que el oro es ya carisimo, y murie- ronse los Alejandres y Pompeos. HER. Leido es este genti hombre. Oh es mucha marca. Aso. Si le conosciésedes, señores ternan que platicar, ny yo tan poco quiero ser huésped enojoso. Accuer- dense d este peregrino, que es de las obras encomendadas, y si lo fueren algún día, les será pago. Antes nos hacía merced muy señalada, mas si así quiere, como mandare. ̱R. Como natural será servido, acceptando las casas y personas. Aso. Ya eso queda contado por merced recibida, porque no se es- cusen. Señor mío aquí todo respón de a esta prenda. Aso. Beso las manos de us mercedes. H2. Y nos los pies de yi merced. No veis que bien asienta sus razones? H1. De los nuestros es, no sería malo conversalle y hacerle algún servicio. Lo. Mas quiero convidarle para ma ñana, y negociar hoy damas y música HR. Pasaras en eso al Cid Ruy diaz. Acá viene la nao porque speramos. L. No trae mucha carga según paresce. De mala gracia viene. Pues hermano traes recaudo conforme a esa cara? Ho. Mala cara, y mal recaudo venga por ellas, y por ellos y por gatos. No lo digo yo? algo hay. Si hay. o 1. Algo ni alga, bien puede tu merced pasarse a otra calle, que aquí no le conoscen, y hace frío demasiado. Diste tú la carta? Ho. pi la carta, y leyo se la carta, y an- duvo la carta pagando portazgos, y ha- tiendo más caminos que el Troyano de que leya tu merced el otro día. Quiere decir Ulises, Griego dirás. AER. En sumina. Hon. En sumina señor gente ruin. A quién la diste? Hon. A la Patrona. Qué semblante hizo? Ho. De perro. Qué te dijo? Ho. Spera, pense que yua scrivir, y díjome la moza que no había tiempo. HER. Viste más que a ello? H. otras ellas vy y todas ya lo son, que paresce se burlaban. H. Quererías motejar. Ho. Para eso estaba Honorio, bi- vas las comiera, así me despidieron, y de tibio no podía llegar. Impleta estinquitas Saúl, ao- tro Rey hauremos de servir, 6. Entrómonos, y auremos nuestro consejo. HER. Ya no para que. Lo o. Si hay sigue me. SCENAL DEL cuarto acto. AMERTIA MANIA As os ío. Quel gentilhombre se detuvo A ayer a la puerta de Manía, hol- garia de saber lo que pasó con ella. Quizá donaires como por acá, Por mi vida que es avisado, y tiene buena tracia, y en su vestir paresce rico, que es lo que importa. Puesto caso que estos cortesanos, son como el conejo, y toda su hacienda traen a cuestas, no habiendo en casa estacas ni rocinos: mas por l; mas por sustantar la vanidad, se de guellan algunos di ellos. otros hay tan redoblados que por engañar acuan- tas ay, no se les da una blanca. Guay de quien les cae entre las manos, que le hacen ver las estrellas a medio día. MA. Allá viene mi prima, que dirá de bueno, no la quería ahora aquí, porque viendrá aquel galán que im- porta más, si trae la cadena. O si lle- gase, bien hermana a dónde bueno? que me traes? 2. No basta esta gentileza? Sí, más es acostumbrada. No sabes que no se para en des- sear? 2. Es así, pero un rato de vue- na conversación no tiene precio, mayormente cuando hay algún vil- láncico que glosar. A. Ese es el paraíso, pues tie- nes alguno que sea nuevo? n. Nunca falta, viste aquel nue- no servidor que ayer nos vino? MAN. Cuál? un gentilhombre de unas piernas y cabeza, que anda ha- ciendo paradillas a las puertas, y todo son milagros lo que dice? Ese prima por tu vida. Donde nos vino el ájuar, que paresce grulla de Alemaña. No sé, aquí lo uy ya otra vez, dicen que es persona princi- pal. 1. Pocos mozos lleva para principal. n. No va en eso prima, precianse ahora los caballeros de andar así y dis- simular su estado, y los que no lo son, ni tienen sangre para hacer morcillas, hinchinlas de mulas viejas, o demo- zos alquilados. 4. Tanto menos estimará la de cuarenta, así prima? que poco se yo d el mundo. ̱. Mejor te azoten traidora. Qué dices? Que es traidora la orden de vivir ahora. a. Bien entona sus canciones. Esavisado. Qué te dijo? Muchos requiebros. Qué respondiste? N. Al mismo tono. Y yo muy fuera d él. n. Porque eres así, no serías más humana? No es tiempo ya de cortesías, todo nos merecen mientras no abré la bolsa y cierran la boca, entiendes? Que de suergonzada. Mas que niña tú, bien te co- nosco, mejor darías un salto quiella- dron Caco. El natural de la raposa es fingirse muerta para cázar, yo soy más a la clara, doy el desengaño luego sin perder tiempo, y de esta suerte vencí muchos desafíos, pues uno tengo plaza do ahora que puede ser me valga tres. Con quien prima, así dios te de salud? Después te lo diré, y perdona- me que se me llega la hora. Norabuena vayas, si bien te fuere, dame parte. Todo está a tu servicio. Si no la bolsa. Ma. No seas incrédula que no me burlo. Ya lo se prima, a Dios te enco- miendo. 4. Tus manos beso, nunca faltan diablos, si veniera el conde todo se gastaba, mande dios no hallase estro. piezo alguno, a mengua de regalos no se volvera. La mesa puesta, la casa perfumada, dos pares de pañezuelos muigalanés y un par de guantes adobados que traiga por mi amor. Podría ser que este anzuelo pescase mas una lamprea, Suspiros y ojos que- brados, que son los alguáciles de prender libres, de casa los tenemos, mientras haya que dar todo andaraa punto. Allá asoma una cabeza, la suya debe ser. Quiero volver la mía a su lugar, haciendo ademanes de soledad y cantando la cantiga, de un ota miera mil años) cuando esté aca) más ahora mil años me es un ora. Grave tristo. ña, con mis descansos de pecho ara- tos, que son los escabeches que apren- di de niña. ASo. Justo es señora, vuelva por sí quien se dejó. S 4. Por tan poco? ASo. Si el comer no fuese aor- dinario, la hambre no mataria. poder vivir sin ti, es menester de cua- do en cuando verte mi señora. Mirá lo que dice su merced? A Sio. Aquí traigo el rescate de mí palabra. M Eso buscamos, como señor, prometiome algo tu merced? ASO. Oh que pieza, ya se te olvida amores míos? no te dije que quería adornar tu hermoso cuello con una prenda mía? Ya ya señor, pense que burla- ya tu merced. Aso. No vivas más. Yo no pretendo que tu ami- stad, y servirte con la pobreza d esta posada. Aso: Eso me obliga a darte lo que queda, y a prenderte así. Guarde medios, y que vergüen. za, no señor, no la tomaré por todo el mundo. Aso. Será luego por amor de mí, que soy parte, de i el, No, no, señor, que no soy deese las, Si mi madre la viese matarmeía. Aso. No hará, que yo te defendere, Lijge Así señor, con que gracia, lo dice su merced, entre señor que hace calor aquí, y refrescarsea con algo. Aso. Dispuesto vengo a obedes. certe en todo. SCENA IL DEL cuarto acto. MELANIA IDONA ASTASA Dulce sueño (que no es menos tan breve gozo) porque te aca- baste? como no detuvo él sol su cur- so, y me ayudo a celevar mis bodas? no fuera mejor quedarme allá en bra- zos de Apollo como Dafne hecha Laurel? qué gracias, qué lindeza, que buena conversación: otra fuera que no se fara tan aina, pero yo fiara más si más tuviera de aquel ángel, y de a- quella polamita de Dolería. A la puerta está mi ama, no sé, si reñire- mos, pero yo no he tardado tanto: hate d el grave que es el desensivo de estos peligros, y arguye consciencia sin mancilla. 1. De dónde bueno Melanía? pues sin licencia? Días ha la tengo de tu merced para mis visitas, que bien sabes cua les son. As 1. Es verdad, y esta ha sido tal? Y como señora, a un doliente que estaba en pasamiento. 1. Quién es? No lo conosces, a días que está malo. 1. No melo dijieras, fuera yo también allá. No medres más de lo que yo le quería en tu poder 1. Qué dices hija? z. Que podría ser viniese a tú poder, si el mal se le areciase. As 1. Es mancebo? Y hermoso, que es una lástima. dejarle solo. As. Viste por alla nuestros amigos? Lijga Jno. Venistes ya señora? MEz. A su servicio, no vi a nadie, de cuales dices? A 1. L. De los más familiares, que los otros deben estar ahora mediendo el cielo, y contando las estrellas.Y esos pasando la calor debajo de al. gun ramo? Ino. De más si esta quejoso Hera. clio. 1. No sé, presumolo De eso me daría a mi biempo. co, vistes que gente? 1. Con todo no hay para que, es candalizarle, qu el buen hombre quiere nos bien, y es buena persona, no será malo saber d el, emendando lo pasado y lo presente, con palabras y halagos, conforme al tiempo: terne. mos alomenos quien nos entretenga. Ino. Nunca le respondiste a ningu- na de sus cartas, y pensará que nasce de tenerle en poco. Y en que más le ande tener? no veis que principe? Ino. Qué sabes tú? y cuando no lo sea, las obras hacen la nobleza, que esto DE DOEERA es también en favor nuestro. M ienes razón, pero hombre tan pesados, no nos arman, la con- a versaciona de ser alegre, vivan nue- stros amigos Apio y Metío. p Estoy contigo, que son danos 17S de buena ventura. esos, El Heracho a la verdad todo quería fuese suyo. As 1. Dios nos guarde, a mi padre temnía odio solo por eso; ya se lo dije algunas veces, pero el natural no se pierde así livianamente. Envía tú hija de mi parte a rogarle con elmo- yo nos venga a venmañana. IDo. Así lo haré, No pudieras tener más cuen ta con el Duque de Sajonia, nunca yo lo hiciera. As4. Eres aún moza, el tiempo te enseñara. Está así bien entenda. mos ahora en lo de casa! Bien sura señora, y COMEDDA SCENAIII DEL cuarto acto. , l h , HERACETO Loo es Ico. ASTASIAMORTO 1 Ira si soy Propeta yo? cuántas Ni veces te he dicho que es lo me. jor hacer muy poco caso dei estas, y de. jallas para quien son. H R. Aún yo no se a que fin me llama. Porfías? no es otro, mujeres nunca salen de uno de dos extremos, demasiada desconfianza, o soberbia del diablo: si des huyes, mue- tense por alcanzar la causa, y si te mueres por ellas y las sigues, per- suádense que todo es su beldad y gra- poniéndose en los cuernos cias, de la luna. Ya probástelo uno, ahora provaras lo otro. Bien puedes ir, oír, y ver, y si mi opinión es verda- derá, habla como hombre libre de amor. Y viniendo a propósito las que- jas o desengaños, a siéntale la capil- la para confirmarla en su sospecha. HER. Deja a mí el cargo. o. A de faltarte el ánimo, que ata este traidor manos y lengua, y que darás más embarbascado que si houieras visto el lobo. DER. Parasaber cómo te engañas, hace una cosa. Que tal? Hz. Vete detrás la huerta a asechar- nos, que allá prometo de llevarte. la. Si eso haces, empiezas a ser hombre, y no podrías darme mejor siesta, por discantar a mi placer, los ademanes de Cirfea Reina de cartas, esclava de argenes. Mas hace tu otro por amor de mí, que si quisiere tratar de treguas, con alguna colación de ensaladay carne fría, digas que ayu- nas. HE R. Con quién se toma, no em- bárgante que puedes estar seguro de eso, por que cumplimientos que cuesten algo, no los hay allí, sino con quien les cuesta mucho y vale poco. Que tu por Pilosofo y hombre de bien, eres más pesado que la campaña mayor. HsR. No hay duda en ello, hora her. ma no por alla te cuela, que ella a de estar en vela, como otras veces, que en esto paga todo, y no quiera nos viese juntos. Lo. Eya pues, yo estoy en polvo. rosa. Acuérdese de si señor, y haga por salir del estacado con la victo. ría. HR. Scripto está, Tomá si se de tu viera más un poco, allá la veo, y se me riye, maldita seas con tus enga- nos, que palabras tiene y disimula. da es. AS 1. Para bien aparesca su mer ced, pues señor Heraclío que olvido es este de tantos días? HER. Bien dices que los días de mí se olvidan, pero son accidentes de este tiempo, y ver, o no ser visto de ellos viene, que yo por cierto no me esco- do ni huyo a nadie. 1. No, no, mal hombre, otro queda allá. 2. Todo es acasín haber allá nin- guno. AS1A. ora entremos, que yo bien sé que durara un rato esta dis- pura. Hs 2. Disputa señora, Dios nos li- bre, todo será a tu modo, si te place, allá en la huerta debe estar más fresco por no haber sol. ASTA Dices bien. Aquído vienen! Orlando e- namorado, con dona Urraza bien cumple su palabra, veremos lo de mas, que risueña y amadiosa es, Plu- ton la bendiga. As 1. Sentemo nos aquí que es más excuso. Señora sopa caístes en la miel. HER4 Está lindo esto, nunca da- qui saldría si fuese myo, 1. Pues cómo, y ahora lo tienes por ajeno? Oh qué principio. H R. Cómo puede ser mío lo aje- no? Si lo mío no lo es, y si d ello me privaste y me lo tienes como creere lo que me dices? Oh pesea tal ya sele cae el al- barda al aso. As 1. Hombre de poca fe, ya te are- pentiste? HER4 De qué? 1. De creer, siendo la principal estrada de la fey de justicia. HE R. En Dios solamente, que en los hombres ya esta dicho ser maldi- (ción. Veamos que responde Cele. stina. As 1. Bien te entiendo y eso de que quieres prevalerte hace más a mí propósito. HERA. No me maravillo, porque las leis tuercen con las varas de los Corrigidores que de blandas y de el- gadas inclinan a la parte que ellos quieren. 1. No así no así, mas si tu faltas en la constancia prometida, y te vuel- ves como la hoja acualquiera viento de tu opinión, haciendo de ella juez, paresce que debo de ti quejarme co- no de hombre. Loo. No veis el entablar de juego de la señora Claudia? HER4 Yo de ti como de mujer. o o. Andar, en las cejas le dio con la mostaza. 1. No podrás pasar de hay que es la plaga o injuria general. HER. Cuando a las palabras las o- bras no responden, y se prueba cosa no sperada, la disculpa más ordina- ría es dicir: O, son mujeres más no lo es, porque entonces quedan más con- denadas por muchas vias. 1. Quería saber de que te que- jas, y en que te offendí? o o. Sancta Cecilia, y que devota está. HER. A mi señora? solo en no man- darme, que en lo de más, pasan las mercedes de cada día por mi merescí miento. As FA Ya en eso te apartas de la justicia; diciendo otro de lo que tiea nes en tu pecho, que no es oflicio de amistad desengañada. HE R. Bien dices yado la hay? As 1. En algunas partes. HER. Cómo lo sabes? A 1. Por experiencia. HE R. Experiencia? ah, ahh, ah. Bien a propósito. 1. De qué te ríes? HER4 De lo que dices; como do- nosces lo que nunca viste? Si en ti han faltado y faltan, todos los términos y condiciones que en ella se requirían, que experiencia tienes, si no de lo fal: so de que usas con quien nunca te en- gañó? Ohidiputa, bien tornó mí y hombre. HR. Qué verdad, que fe, que amor, que obra baffecto de amistad hay en ti, ni en tu casa? qué has dejado de ver en mí, o qué viste para mudarte? esto era lo que me dicías, y prometían tus pal labras falsas, fingidos affectos? por p quién me dejaste!a quien volviste tus engañosos ojos? Do está la razón de que tanto te preciabas? llamándola señora de tu casa. Ojea coces a de venir el juego, así, norámala así, que contrita estala notria. 2. El amor de Dios, el temor, la charidad del projimo? la cortesía, la gratitud que aflirmabas ser en tus do cellas familiares? la templanza, despre- ciod el mundo, en carescerla soledad, y aborrescer la compañía habiendo de huir y dejar los hombres por los bru tos, y de el oloroso y deleitoso campo de nuestras pláticas, si habías de entrar en tan ahumado y escuro laberinto? As 1. Mal me tratas señor Hera- elio, muy encendido vienes, rompe la neblina de tu pensamiento con él sol de la razón, y verás cuan sin ella me condenas y injurias. a 1. Imiuriar? dios me guarde, no traigo ese propósito, ni me tengas por tan mal mirado, que no haba esta do lo que ahora digo en mi pecho es- condido ha mucho tiempo. Pero qui- guardar las se hacer experiencias, circunstancias todas, antes de llegar donde ahora estoy: paresce que el que te di de penitencia, a servido solo de más endurescerte y doblar mi mal, fuego d el cielo te consuma hembra malva. da, las infernales furias te atormen. te, majar de fieras sea tus carnes. No se te acuerda que me engañaste ya otra vez? que tu descortes desdén y cruel. dad, me echó en destierro: negando a quien te adoraba por otro a que tú adorabas, guiada de tu juicio en fer mo. As 1. Mesúrate señor Heraclio, si. no daremos fin a esta cuenta. Hu z. Doy te menos de lo que me. resces, y aún te quejas? Yo cuento to- do por acabado, ni imagines que tor- ne al juego en que perdí, y me gana- ste con dados falsos. Esto es lo que speraba. No pienses que me viste, ni seas tan atrevida que vuelas la cara por me ver: contenta tus ojos, tú len- ga, y tus orejas tan sin respecto como haces, y sigan tus pies y manos alco razón, y él a tus sentidos. Prueva lo que el mundo da de sí sin anteponer nada a tus deleites mentirosos, que en la fin de la jornada hallaras mis con- sejos y reprensiones vestidos de los hábitos que les rompiste y estragaste por despecho. Gran Pilosofo está mi hom- bre, más vale colérico que otros mil sin cólera, y que afilada trae la len- gua. 1. Por tu vida que me digas sin pasión la culpa que me das? HERACL. No debías preguntar mentira tan manifiesta, que es in dicio de pertinacía y no de arepín. tirte. Cuantas veces te dije lo que te complía que agradesciendo me lo falsamente, heciste todo por el con- trario? Cuantas veces no queciste ad- mitirme a tu conversación, teniendo la guardada para otros y dándoles las obras que me debías, a mí las pala- bras con que les pagaras? Cuantas veces te escondiste o excusaste con ho- n estas occupaciones, siendo él este eto tan differente, y murmuraste en mi absentía con tus presentes apetitos o Demonios? Cuando me di- ste lo que otros rehusan, o yo te pedí lo que no podías dar? Cuado me visi- taste estando enfermo, o yo no te vi. sité y obedescí? cuando me diste par. te de tus placeres, o yo no la tomé de los pesares? en que te offendí, para me ofienderes? en que te burle para me burlares? en que no viste en mi amor fincero, o tú me lo mostrate verdade. ro? Que bien emplee mis ojos, mi pensamiento y todas mis potencias y sentidos. Mas que merecido viene lo que tengo habiendo hecho de Egi- prodios, spírito de sus caballos y no carne. o o. Nunca hombre también a can- tado, o que diestro, o qué lindo, o que concertado, que tal está la converti- da. As. 1. Hora no más Señor Heraclio, no haya más, perdona me por tu fe que yo confieso haber peecado, engañómela vanidad y esta perversa de Jesabel, to do emendare si dios me da la gracia, y spero no me falten para ello tus hora (ciones. HER. No, pues se amandado, pero en lo de más no hay que decir, esta sel. lado en mi alma este propósito. Si yo dejare el mundo y sus engaños, go- sate tu diellos, y queda en paz. A 1. No confiento en tal partida, yo quiero estar en tu gracia y que quedés sin serúpulos, HERA Si haré, no me detengas. 1. Pues y así quieres dejarme? No sabes ser contra natura faltar per- don donde sobra penitencia, y deseo de complacerte? yo profiero lo bivo y lo pintado, las obras y pensamientos para servirte. Oh gran paso, que tal soy yo Loo. para alchimista, en dos días hallara su Lejir o piedra pilosopal, no hay secreto que se me esconda, Modérate hermano ahora, que eso basta. 1. Pues que así te iustificas, que menos puedo hacer, aquí me tienes, corta a tu modo, y despedaza. suver. MOR 1. El diablo lo trae ahora, que hay marido? Lo es FIco. Oh maduro, algo de- apetitos o Demonios? Cuando me di. ste lo que otros rehusan, o yo te pedí lo que no podías dar? Cuando me visi- taste estando enfermo, o yo no te vi. sité y obedescí? cuando me diste par te de tus placeres, o yo no la tomé de los pesares? en que te offendí, para me ofienderes? en que te burle para me burlares? en que no viste en mi amor fincero, o tú me lo mostrate verdade. ro? Que bien emplee mis ojos, mi pensamiento y todas mis potencias y sentidos. Mas que merecido viene lo que tengo habiendo hecho de Egi prodios, spírito de sus caballos y no carne. o . Nunca hombre también a can- tado, o que diestro, o qué lindo, o que concertado, que tal está la converti- da. As. 1. ora no más Señor Heraclio, no haya más, perdona me por tu fe que yo confieso haber peccado, engañómela vanidad y esta perversa de Jesabel, to- do emendare si dios me da la gracia, y spero no me falten para ello tus hora (ciones. HR. No, pues se amandado, pero en lo de más no hay que decir, esta sel- lado en mi alma este propósito. Si yo déjare el mundo y sus engaños, go- sate tu diellos, y queda en paz. A 1. No confiento en tal partida, yo quiero estar en tu gracia y que quedés sin serúpulos, HERA Si haré, no me detengas. 1. Pues y así quieres dejarme? No sabes ser contra natura faltar per- don donde sobra penitencia, y deseo de complacerte? yo profiero lo bivo y lo pintado, las obras y pensamientos para servirte. Oh gran paso, que tal soy yo Lo o. para alchimista, en dos días hallara su Lejir o piedra pilosofal, no hay secreto que se me esconda, Modérate hermano ahora, que eso basta. R. Pues que así te iustíficas, que menos puedo hacer, aquí me tienes, corta a tu modo, y despedaza. ver. MORN 1. Él liablo lo trae ahora, que hay marido? Lon es Fico, O máduro, algo de- apetitos o Demonios? Cuando me di- ste lo que otros rehusan, o yo te pedí lo que no podías dar? Cuado me visí taste estando enfermo, o yo no tevi. sité y obedescí? cuando me diste par te de tus placeres, o yo no la tomé de los pesares? en que te offendí, para me ofienderes? en que te burle para me burlares? en que no viste en mi amor fincero, o tú me lo mostrate verdade. que bien emplee mis ojos, mi 1o? ( pensamiento y todas mis potencias y sentidos. Mas que merecido viene lo que tengo habiendo hecho de Egi prodios, spírito de sus caballos y no carne. o. Nunca hombre también a can- tado, o que diestro, o qué lindo, o que concertado, que tal está la converti- da. AS. 1. ora no más Señor Heraclio, no haya más, perdona me por tu fe que yo cofieso haber peccado, engañómela vanidad y esta perversa de Jesabel, to do emendare si dios me da la gracia, y spero no me falten para ello tus hora (ciones. H R. No, pues se amandado, pero en lo de más no hay que decir, esta sel- lado en mi alma este propósito. Si yo dejare el mundo y sus engaños, go- sate tu diellos, y queda en paz. 1. No confiento en tal partida, yo quiero estar en tu gracia y que quedés sin serúpulos, HERA Si haré, no me detengas. 1. Pues y así quieres dejarme? No sabes ser contra natura faltar per- don donde sobra penitencia, y deseo de complacerte? yo profiero lo bivo y lo pintado, las obras y pensamientos para servirte. Oh gran paso, que tal soy yo para alchimista, en dos días hallara su Lesir o piedra pilosopal, no hay secreto que se me esconda, Modérate hermano ahora, que eso basta. H R. Pues que así te iustificas, que menos puedo hacer, aquí me tienes, corta a tu modo, y despedaza. MORN ag. 1. El liablo lo trae ahora, que hay marido? Los es rico, O máduro, algo de- ue traer de bueno. Mo R. Oh señor aquí estaba tu mer- ced? beso las manos de tu merced, co- mo le va a tu merced, mucho ha que no he visto a tu merced, ha estado malo tu merced? Dios de salud a tú merced. Ahogado le a con las merce. des. 1. Que pesa dumbre. HER. Servidor de tu merced. 1. Pues Morio ay algo? z. Vino el granjero con la paja. HER. Tal mereciste tú. qué dices señor Heraclio? As. HER. Que no lo meresciste tú, mas que el mundo lo da, y voyme, vea tú merced que manda. 1. Que me mandes, y seamos muy amigos, será así? HER. Cómo quisieres. 1. Dios te acompañe. HER. Y a ti de gracia. Moz. Beso las manos de tu merced, de me la mano tu merced. HER. Basta Morio. Vela aquí. Mo. Rebezbeso otras millenta ve- ces las manos de tu merced. De sollado le alas manos. Aca- bose la comedia, Valete splaudite los comedores. SCENAIIIL DEL cuarto acto. ASOSTO. DOLERRA LOSISTICO. HERACETO. Al año para para don Galaor, o Ni cualquiera de los doce Pares, que más aventuras acabase o vencies- semas batallas: que de padrones he pasado esta jordana, será bueno ahora buscar Urgada, y agrade celle de su so- (corro, para que otra vez lo de de vue- nagana, y volverme al viejo pelo, que no embargante que el officio me a- (gradaba y determinarse usallo algu- nos días, sería todabía mucho cabal- o, ya pocos trechos podría cantar el De profundís. Reposémonos ahora que más fiestas a en el año, hora hom- bre lo que dijiere el reportorio. Estáis acá señora Dolería mis amo. res? Don 2. Quién llama? o que norae n ella vengáis. ASo. Oh que notabellaca estéis, que hay por aca hermana? Do 2. Los huesos de la carne que comiste. ASo. Por tu vida hermana que quiero enpezar a entrar en cuaresma, y comer pescado, o hacer dieta para conservar el apetito, porque estás a guas son muy hondas, y podría ir la soga tras el caldero. 2. De esos sois? nunca medre sí no os acertase la vena. A So. Nunca medre si no lo creocó tus mágicas. Dn 2. Mas haces bien de guardar para la vegez. ASo. Eso digo yo hermana, y que es necedad matarse hombre, por quie se lo agradesce tan poco tiempo. Mas conquistado he de lo que piensas. Do1. Do 2. La de marras? As o. Marras y marranas a la fe, la torre Manía y el castillo Amertio, y ganara la ciudad si siguiera la victoria, pero es valentía huir y retirarse cuan- do es tiempo. Do 2. Tienes razón, y de esa manera mas alquiles debes. Aso Confiésolo toma la máscara y págate en los vestidos, si no basta, por el cuerpo que es todo tuvo. Do 2. Los vestidos servirán en su officio, mas tu pagaras con otros que me armen. Aso. Por vida de Asosio que así sea. Disimula con la señora mi mujer, y dile recebi cartas que Alfama era to- amada, y soy ido buscar otro aposen- to para los dos. Que le ruego no se olvide de la fiesta. 2. Oh bellaco que tal queda, y co- no heciste la tuya. Aso. Descuente, Venacá, toma esta agua llávate. Aso. Para volverme a Asosío? 1. Si quieres: M Aso. Toma si quiero, hablas como Reina, no hay tal saber en Babilonia. Dame el vestido. 2. Ay lo tienes. ASo. Vuelve te a tu majada, pastor toma tu currón, que no hay más don- golodrón. 2. Qué concertado glosador. Aso. No lo sabes bien, un día haré algo en tu loor. n 1. Yo selo agradesco, mas por cortesía mi señor que me lo dé antes en alfileres. As o. Vete de hay, no seas tan amiga de tu provecho, que no es aviso. 1. Muchas mercedes por el con- sejo, mas yo no se lópido señor Do- ctor. Aso. Callate que Venecía te daré. n 1. Bastará Padua, que hay en ella studios y studiantes. Aso. Como quisieres. y vete que tengo Doz. Veremos que hacer: Aso. Hablar con tus vasallos? Do 2. Podría ser. Tus pies, las ochabas de la he saseria ahora topar con los amigos, engo de ira ver si están en el templo de jamía, que es lugar de homiciados. Este es Asosio si no me enga- R. No es otro. Harto se detuvo. Yo soy menos supersticioso: nas que envidia me ternan los vel- lcos cuando sepan de mis tropeos. No ves que borracho viene del juego, que no nos ve estando ca- venos, y de bellacos nos hace fiesta? ̱2. Donoso está. Ya podría partir con ellos sí secontentasen, pues voto a mí que lay carnero de cinco cuartos en el re- Ah, ah, ah, noramala lo acer- sustes parabos. ̱. Mas norámala le asechéis con ss mercedes era la bregay dejáis me (aquear? Si tú vienes sonando en tus borias, quién quieres te quite d ellas? Or, andar hermanos, el mundo ligrande, y vos no sabéis d el la mitad. Mijs Basta que lo traigas por serí pro, pues qué dices? parió Dolería, de qué andaba preñada? Aso. Si pario preguntas? tresde un vientre. HER. Cómo así? ASo. Es menester tomallo más de spacio y el prohemio sea, besar las manos de sus mercedes de partedel cortesano de hoy. Lo g. Donde le dejas. Ao. En brazos de Dolería. HE 1. Al diano, hay pararón los pas. sos y contemplaciones? Aso. Cómo eres necio, los vestí. dos quedan con ella en prendas de él almuerzo, que el cortesano aquí está. De manera que me servistes hoy de media farsa, hablanda os y no me co- nosciendo. o o. Qué dices, burlas? Aso. No me podía tener de risa, de ver os tan innocentes, ya Heraclio tan entonado por sustentar la honrra de la patria, que aina me hablara Latin y Griego si yo diera lugar a ello, y con ra algo de Sparta y Tebas quesa merced es todo Heroico. aR. Pudiera ser, pero tú eres un burlón, y mientes. Por vida de Logístico que lo treo, este es un caso extraño, tanto sa- be ese diablo? ISo. Hara vergüenza a la infanta Melía, es una alchimia lo que he hal- lado, no lo podía creer hasta que hice cien experiencias. Valga la el Diablo, metiote en agua fuerte, o qué hizo? Aso. Más trabajas tú en labartelas manos, vámonos a mi posada, y sa- breis despacio, como Proteo se trans- formo, y con que peces lo vuo, y tam- bien veremos si hay en que morder, por que el camino ha sido largo. ER. De ese modo no vienes medio. No es tan necio. Aso. Así lo jura tú. Maji DEEL SCENA V. cuarto acto. ASTASRA IDONA APIO METIO HERACEIO. Al viene nuestra gente Idona. M No adaú. 1. Que hora es. Ino. Las tres. 1. No más? luego temprano es. Iu. Estas en aquel propósito se. ñora. 1. No haura tormenta, que me quite d el, cansada estoy de tan pesada carga. Ino. No miras señora que es of. fender a Dios? A 1. Mas lo offendo en las tenta. (ciones de cada día, buscaremos tierra conforme a mi diseño, facando de ca- salo que bastare para pasar la vida. Ino. Sin despedirte de Heraclio? 1. Ah, ah, ah, que lindo. Ino. De qué teryes señora? 1. De tu inocencia. Ino. Y la amistad reconciliada, fal- tarás de tu palabra? 1. Fue por complir, porque no en lo que ciese o hiciese de satino al. guno. Ino. Mayor lo hará después. 4. Que se me da a mí, cumpla yo mi voluntad, venga después lo que viniere. H1 1. Hare la vuelta por acá, por ver si veo mi deseo, allá esta paresce lo adevinaba el corazón. Creo mespe. la, por que la paz quedo más firme que una peña, y el amor con la ira tentegrado como el Cómico lo 1. Acá vienen, no se les a olvida ̱i, Ino. Olvidado? no duermen cono- tros ojos que con los nuestros! M ER. Engañado andáis comigo, mi Buen amigo, estos son Tiro y Ves. pasiano destruición de Jerusalém, d acuerdo estaban, ahora daré fina e ste cuidado, o principio más verda. dero, como el gallo lo cantare. Que dicha fue la mía caerme en suerte este lugar, do no podré ser visto, para desengañarme de la postrera contri- (ción. 1. Ya tardábamos señora, no ha- ciamos. 1. No tardan los que llegan. Jno. Yo bien os desculpaba si me lo agradescéis. 1. Quién podrá agradescer tal sancto. AR4 Gentil respuesta. 1. No bastan nuestras fuerzas para pagar lo que debemos. AT4. Todo esta pagado con vue- stras gracias y buenos corazones. HER4 No les engañáis por cier- to ni son las complexiones difteren tes. AP1o. Pues señora ama que nos mandas, que hagamos por tu servicio? AS1. Lo que deseo tanto tiempo ha, y sé haréis de buena gana: Ya os dije que vence la pena al sufrimien. to, llego la hora en que estoy delive- rada, si estáis en la promesa yos atre- véis, esta noche se porna por obra. HERA Que más hay que oír, todo queda dicho. O mundo. 1. Sacaremos provisión, que ba- ste para bivir contentos tu comigo Apio, Metió con Idona, por eso re- solveos. Señora sí; pues Metío? Pues Apio. A. Qué te paresce? 1. Qué te paresce? AP1O. Qué dices? a1. Qué dices tú? R. Que os ahorquen a todos así cómo estáis? A1. No se si se sabría. M Sabría. Pues? 1. Auria peligro. No hay de que recelaros, yo lo remediare. p. Mi i. Yo bien holgaría. 1. Yo también más. 1. Es verdad. 2. Oh cielos que lo veis, o tierra que tragaste a Dathan y Abirón. 1 4. No temáis amores. 1. Sí, pero señora. Ino. De qué habéis miedo? que ver guenza. 1. Sí señora más. Hh R. El más es el paradero. 1. Qué te paresce hermano? que te paresce a ti? 1. Buen coraje. Hagamos pla- cera las señoras, y más ternemos muy buena vida, no es así señora? As 1. Buenay rebuena. Ino. No podrá faltarnos pasa tiempo. Ap1o. Pues señora saca buena sum ma. T4. Yo metengo el cargo, hora mañana a la noche os speramos en tre las dos y la una, proveyos de po- sada para algún día, hasta buscar otra tierra. Yo sé una poco más o menos. 1 R. Y yo un fuego en que me que me, y una mar en que me heche. Oju- sticia del cielo. Mirad que no faltéis. 1. No haremos. 1. Traed armas para si fuere me. nester. M1 Guaydenos. A1. Norama la esa sería, si señora aunque venga Golias el gigante. H 2. Los huesos de un camello co- no tú, bastarian para mataros, buen recaudo llevan. 1. Adios hermano pues, hasta la vuelta. M 1. Ayo flasquillo. 1. Bien dices, y algo sobre que, para esforzar. Esa es la guya y el piloto. 1. De todo haura, porque no des- maléis. 1. Merecomendo. Guay de nos, y todabía quieren estas esto? no sea el diablo paranos. No sería mucho, pero dice que no temanos. 1. Basta, hauran proveido losca minos que son sesudas. M E 1. Y avisadas. HER. Si la presa fuera otra, no de- jara de haceros compañía para ser- viros. Pero no vale si no olvidada, y con ella al mundo, volviendo la cara y el pensamiento al soberano bien, que hará justicia de este mal y de otros, Mas sepa lo primero el leal amigo; porque no se queje. Quién me lo hal- lase en este punto. D EL SCENA cuarto acto. l : - e - LODISTICD HERACETO N que clima estaran nuestros a Amores? porque en este, de verano y de día noche en se hace muierno, un momento. Cuan mísera es la suer. te de los navegantes, de esta marga do 1A1 por un hora de bonza hay ciento de tormenta, sin que valga el menor mal, todos sus bienes. Los temores, las sospechas, los cuidados, las triste- zas, desconfianzas y engaños con que se pagan con una risa, un mirar de traves o una palabrilla, si se les antoja, Sol de invierno finalmente, y nublado todo lo de más, lluvia, granizo con que se ahoga el triste sin tener lugar de res- pirar: y maldita la vergüenza que hay en ellas; ni differencia: tanto me da Penelo pes como diablos, Allá aso- ma si os place nuestro mareante, no trae muy buen gesto, con sigo habla oigamos si llora o canta. H R. La severidad será el testigo de mi consciencia. Solo y apartado de pensamientos irracionales. No os desvíáis de lastrada. A1. Que en tan pequeño termino de tiempo haya tantos en la miseria humana? Lo o. Nueva canción es esta? 4. Cuán confiado queder yo, y como creo lo que paresce justo, y mostrome la fortuna que en un mo- mento solo está la felicidad o su con- trario. O mentirosos bienes, que- brantada fe, o falsa hembra, más bien pagada está, consumidos que sean los vapores d el appetito. Esa es la venganza y tu reme. dio si te contentas. HER4. Oh hermano aquí estabas tan callado? Por oír si la razón a solas te ha. compaña. E1. No falta conoscimiento si hquiese obediencia, pero la fuerza de la carne es muy antigua. Más antiguo es el spírito. Yo hice mi poder, y rendido ahora a mi flaquesa, busco el último remedio renunciando la mentira por la verdad. Ese sería el mejor fruto que esta planta nunca dio, aunque sea ac. cidental. HER4 Siempre lo bueno tiene vigor. Pues que hay, no sabremos die- sta Tragedias Bien viste el desafío y la paz. Señor sip R. Hoy se torno todo vinagre, ido al solito a pasear, vi el más estra- fio flete que nunca hizo patrón de nao. De qué manera? abrevia por tú vida. HR. De las Driadas con los Fau- nos, mañana a la noche, para otros bosques y otras fuentes con lo por- table y lo potable. Qué me dices? H 1. Pasada media noche lo pue- des ver si quieres. Burlaste? HER. Es realmente come te digo, en lo que verás los disbarates d esta vida y cual sea mi paciencia. No estoy en mí de tal pensar, ni menos procedía tan adelante, aun- que tenga visto algo, y sepa lo poco que me mujeres fiar se debe, acuerde- se con que affición le declaraba la verdad. ER. Yo daré de mi descargo, con que quedemos pagados todos, que bien veo el daño que me hizo, no obedescer a tus consejos. Pues qué? en vez de mo- strarte alegre, d el desengaño y pro- curar venganza? Vámonos a Asosío y todos a Dolería, para tender alguna red. HER. Eso no, yo no quiero serjuez y parte, cada uno será remunerado de sus obras, y vale más así, y es más loor poner los ojos ado la virtud vi- siva se fortifique y el alma se desem- peñe. Bien me esta esos, no siendo lo- ca la occasión, ni por honrra de los dos lo quiero consentir. H2. Estascripto stilo ferreo e unge adamantino. Su peccado diella para tu bien; pero tu mal para más mal, no me contenta, y si no hay más amistad voy. me, y no te hablo más. HER. Antes yo lo haré por no darte enojo, Pídote que no se sepa la cau- sad esta absencia que el tiempo hara su officio, n olvides a tu Heraclio que hasta la muerte lo será. Lo. Y todabía va de verdad? o hom- breperdido que de mujeres hace cuenta y les paga tan alreves, venien- dole ahora tan a propósito vengar así y a otros. Deliverado va, no parara hasta hermitano, tiempo es de haberi- guar el amistad, y remitir las palabras a las obras. Voyme a Asosio, y los dos con su amiga, buscaremos inven- cion alguna de remediar estas locu- ras. UII DEL SCENA cuarto acto. HERACETO. HONORTO. As OS1O. (oñorio. Ae . HR. Bien sabes el amor que te tengo. Ya se señor, que siempre tú HON merced me daba de sus jubones y cal. zas viejas, con que yo me paraba muy galán, y me tenían en la ciudad por gentilhombre. ez. Eso es lo menos hermano mío, no digo si no quererte bieny desear verte en estado. Hon. Pues señor y no andaba yo en estado peccador de mí? quiero HERA No me entiendes. decir rico y honrrado. Ho. Ya ya señor tambien yo siem- pre lo desee, por saber que tu mer- ced lo deseaba. H. Pero dejemos ahora eso, Hon. Dejemos señor. Ya sabes. Hon. Ya se señor. H2. Déjame hablar. Ho. Habla señor. H. Cuanto tiempo servía estas se. ñoras, y como me lo han pagado. Ho. Ya lo se señor, que nunca te dieron nada 2. Ni yo lo pretendí, que amor con amor se paga. Ho. Amor señor? es muy vieja esa moneda, como la podía conoscer gen- te tan moza? H2. Harto bien dices. Ho. Mas con todo bueno fuera dar de la nueva, y no mentir, que pro- metía aquella morciélaga? acaberne- mos, alla iremos señor Heraclio,e- sto haré, estotro te daré, y maldita la cosa que cumplio la mentona. H2. Es olvidadiza, y tenía otro en que entender. Ho. Y el papel de tus cartas, no lo págara señor? que nunca te dio si- quiera un medio pliego. Az. Empleábalo mejor. Ho. En quién señor? en aquellos Apios y Menchiones, o que buenas espaldas. H R. Para llevar los cargos, así es bueno, y buena prol les hago a to- dos. Hon. Diría yo una soga. HER. Arepentido ahora, aunque tar- de, de lengaño y mal gastado tiempo, estoy deliverado dejar el mundo co- no el hizo a mí, y hacer penitencia de mis peccados. Hon. Ocuitado para que tierra señor? no es mundo por allá también, pues quedaré yo solo? Hh R. No te congojes que esta es la ver dadera vida, y burla todo lo de- mas. Quería mandar hacer un habi- to de hermitaño de sayal, y porque no sé cómo hacer sin que me entien- dan, tengo pensado trocar contigo los vistidos, y buscar sastre que no pueda conoscerme, ni dar senas de mi: los míos te quedaran y todo lo que en esa bolsa hallares. Perdona me que por ser tan lejos de mi tierra, no puedo darte más, y no tomes pas- sions. Ho. Oh señor y así me dejas? mal- ditas sean las bellacas, o mundo per- ro, o traidoras, o señor y como po- dra vivir sin ti Honorio? HER. Deja te de eso, y dame tus vestidos. HoNo. Aquí están señor, tengo con todo yo de ser tú, y tú yo? Au Quiso así la suerte. Ho. Qué mujer es esa suerte, don- demora señor? los ojos le sacaría. Hz. No los tiene. Hon. Las narices, ay Honorio do- de te llevan, trátale bien señor. HE R. Tú a Heraclio como quisie- res. Ho. Voto a tal que estoy hecho un Alguácil, ciñire la espada también se- ñor? H2. Porque no, eso es lo princi- pal. Hon. Ah, ah, ah, cuál está mi amo, vuélvase tu mercecon, oh, oh, desotra parte, natural yo, camine tu merced. HER. Quieres más? hora paseate tú también y veremos. Hoy. Yo señor, hijo de hombre no me terna por otro. HER. Si no fuere en el cuerpo, que todo lo de más es mío. Hra herma. no quiero abrazarte antes de partir- me, dios te haga conforme a los ve- stidos. Hoyo. Cuitado ado mellevan, peccador de ti señor donde te que- das? HER. No más hermano, no te fati- gues, y a dios quedes. Hon. Señor señor. HER. Que dices, no miras que no me has dellamar señor ahora, si te oye alalguno que pensara? Hoy. Perdone tu merced, que se me olvidaba nonorio nonorio si me de. manda nadie por ti. z. Lo mejor es que no te vea na- díe, porque luego serías conoscido. Hon. Pues de ese modo también yo quedo fuera d el mundo. HER. No que te iras para tu tierra, y allá es otra cosa. Hon. Pues sea así. Mas primero yo daré una vista por acá, y hare de el gentilhombre, pues la bolsa queda. HER. Qué dices? Hon. Que meternan todos allá por gentilhombre. HER. Tanto mejor que se andaran tras ti las mozas. Hon. Eso está en la mano, como me huelgo. 12. Adiós hermano. Hoy. Oh,o, o, mi señor y mi amo tan querido, ya se es ido, Dios le perdo- ne, que buen hombre era a mi amo. ora yo estoy bravo, vestido como un palmito, ceñida una espada que vale mas que yo, y con una bolsa llena de ducados, no falta más que una buena moza. Daré la vuelta por la otra cal, le, para ver si hallo en que emplear, vaviendo un rato braveado, porne los pies en villa diego, y podría ser lle- gase a la corte a hacer un ademán. Aso. Qué diablos veo yo? o estoy borracho, a Honorio con los vesti- dos de su amo, mátenme si no se los lleva hurtados, y va huyendo: quie- rofingir lo tengo por él, y solazarme un poco, no veis la postura d el la- dron aso a señor neraclio mi se- ñor. Ho. Guay de mí, este es Asosío, per dido valo que mi amo me encomen- do si me conosce, señor Aso. Qué mortal se ha parado, que priesa es esa, a dónde bueno? Ho. Bueno va, no me conosceaún. hate del grave, por aquí voy pas- seando. Aso. Buscar alguna moza. Hon. No quiero mozas yo, pues las viejas me engañaron. A So. Aún atináis, muy feo vienes, dónde has estado? no te conosciera si no fuera por el vestido. Hon. Dólíame la cabeza y zahu- marón me. Aso. Que diablo de zahumerio, tomaste todo el aire de tu mozo Ho- norio. Hon. Pégase el aire de la conver- sación. Aso. Y de mí se os peje este coscor- ron, traidor villano, que matastesa vuestro señor y lleváis hurtado, sus vestidos, a la hora hago que os añor. quen. Aso. Misericordia señor Asosío, yo contare la verdad a tu merced, porque no es así Aso. Entendamos pues. Hoy. As de saber que es ido mía no fuera del mundo Aso. Y aún por eso lo digo yo dn traidor. Ao. Hon. Oiga tu merced. Aso. Y sos di vestidos? Hon. Tomo los miros por no ser conoscido allá, hasta hacer un hábito defraile que así dice que se usa. ASo. Ah, ahh, ah, mirá la necedad en que dio nuestro pilosofo, villano no mintáis. Hoy. Ve aquí la bolsa con los di neros por testigos. As o. Aún me sueñas a ladrón. Hoy. Oh peccador, no sabe tu mer- ced quién es Honorio? Aso. Dijo te algo? Ho. Tomá sedijo y lloramos jun tos, yúa muy lastimado de las borra- chas. Aso. Ese es el punto, hombre per. dido quien me lo hallase. Hra ami- go yo lo entiendo ya: venios comigo a mi posada y diréis el resto despacio allá, y consultaron los médicos sobre alguna medicina para esta enferme- dad. 1o. Por tu vida señor. As. Dolería aura de ser la boticaría. N SCENA UIIL DEL cuarto acto. LodIsrIco. ASOSTO. DOLERIA Ve se hizo de este, que no a que- dado juego de pelota ni depe O lar, río o fuente, ramo de Laurel, sombra deyedrado no le buscase. Argel es como caballo que falta en lo mejor. Yo veo todo desaliñado sí por acá no lo remediamos. ASo. Es a punto como te digo Don lería hermana, y si tus artes obranlo que saben, podría figuirsenos de aquí fama immortal. Do 2. Yo porne todo mi caudal por te servir, y ayudar a ese enfermo, pero bien sabes que. Aso. Ya te entiendo, fiate de mí como si fuese el mismo Rey Saul vencedo repartidor de los des y no vencido, pojos. tien habla aquí? o qué lindo de o un tiro he matado dos, derienda la trae el caballero, alquí lada debe venir. Do. Así lo creo que no me enga- ñes, ni menos ese gentilhombre de que oigo decir mil bienes. L. A nos me huele esta comida, no es tiempo de aguardar más. Para bien le hallemos mi señor, que no quedo es- cuela de esgrima, Latín y Griego don- de enviaste mis escuchas, tengo de dar a Venus una queja de estes amores, qu nos han de llevar a su merced un día, come Júpiter el pescador a Europa la holgazana, y dirán entonces que vas en los cuernos del toro. Aso. Por cortesía señor mio que aguarde tajo, para mis besa manos, y después diga, y cuanto a Júpiter el tufian y Venus la ramera, ya esa gen- te ancores, sepa que estoy más perca- tado que Diana la cazadora para el bobo de Acteón, y la fuente para Nar- ciso y otros majaderos como nuestro primo Heracho por Dianira, que nos mete en trabajo ahora de buscar Nai Astolfo de Inglatierra con su hipo- griso, que levaya por el meollo al cie- lo como hizo al de Orlando. Ya me paresce luego sabes la glosa de mi canción, no viste que tra- stornar de medidas hizo este nicio? y que preciosa es la mercadería? no po- dra decir que no se lo propetice. ASo. Domine ello es hecho ya, y bien sabe tu latinidad, que es doctor de lo por hacer lo hecho. Ahora es menester probar las fuerzas, y darse- ñalde que no somos endemoniados. Lo o. A punto, porque amistad per- fecta no cabe si no en ánimos altivos. Pero cómo? ASo. Quizano sabes tu deel ne- gocio tanto como yo. Creolo, di por tu fe. ASo. Es una salsa para comereste los dedos de sabrosa, habiendo hoy to- pado con nonorio nuestro amigo, he- cho su amo, y dando tras el (despacio lo reiremos y de la treta que me de claró temblando). No pases adelante, en tu po- sada me lo contó ahora. ASo. Así? pues basta. Pero que su- pito accidente le movió? que el mo- zo lo sabe. L. Yo te lo diré, un concierto pa- ra esta noche de las lobas y los per- ros, con los más gordos carneros del rebaño a las montañas sin otro testamento. Aso. Si me lo aseguras, toma mí capay todo el resto hasta la camisa. 1. Como así, que determí. nas? Aso. Respóndele tu Dolería. Do. Qué quieres que responda? or- dildo vos, que yo lo tejere. Loo. Tu señora has de hacer lo uno y lo otro, y con ello de nuestros bie- nes tuyos y de nos esclavos, no em- bárgante de ser netoica lo obra, y porque ternas una corona. Do. Será vergüenza mía, no serpri mero vuestro parescer. As. Por vida de este cuerpo y de esto- tro, y del cuerpo del civil derecho que el tuyo sea el primero y el postre- ro, y que nos as de servir ahora, de Juno Venus y Palas, hirien Nan a: do a diestro y a siniestro con oroy plomo y todo otro metal. Do. Tú sabes cuan falta estoy de todos ellos, mandad hacer vosotros las seatas, que yo porne de casa el ar- co. Ese es el blanco, donde tirais negro. As. Bien te entiendo, quieresa Logístico Porfiador, no es así? Lo o. Si no está en más señora, pala- bray prenda te daremos. Dono 2. No creas nada a este truje. man señor Logístico, que es demasía. damente malicioso, mas pues queréis por mi guiaros, la historia ha llegado a los términos que pudieramos pedir, y tengo ya imaginado como pogamos cada cosa en su lugar, y le demos me. jor fin de lo que tuvo comienzo, sin pretender otras ganaucias que ser el título de mi nombre. Cuanto a lo primero, sosio y yo hechos peregu nos, nos haremos con Heraclio en- contradizos, y yo me proveré de salsa que le haga otro apetito, d el mismo entenderás el resto señor Logístico, vete a casa que allá te ira buscar, y en ello sabrás quien soy. ASo. A Aeneas no siguiera de me- jor gana a los campos Heliseos. o o. Inmanas tuas señora. Do. No son muy delicadas, más saben aderezar muchos guisados. Aso. Que tales los aprobado Aso- sio. Do. No perdamos tiempo. Aso. Correre si mandas. SCENA I DEL cuarto acto. s. ANDRONIO MELANA MANA Anima peccadora cuando sal- dras d el purgatorio? El río Mea- dro noda más vueltas que yo estas calles, Sospechaba que me quiera está traidora, y veo que todo son engaños. Niññi, 2. Allá paresce solo mi Andro. no, por algo viene, ya no soy más mía, cumple obedescer. Quién viese ya el día de estar en libertad Biena- mor mío que haces por aquí, como no pasas adelante? AN. Esta es, ay. Porque suspiras mi señoray alguna novedad? n. Viejo es tu descuido de mi pe. na, y el matarme cada hora. Dios nos guarde, como lo fin je mi señor AN. Mas como lo burla mi señora. Di Leona hambrienta de mi sangre, cuando estaras hartad él? e Por tu vida amores que eso venía deseando. AN. Así lo creo yo. No me entiendes. Ay. Pues qué? Libertad para gozar de tu dul. ce compañía, la cual me es más que la propia ánima chara. No dejas de burlar. Mas tú. AN. En que moneda me pagas lo que te quiero, o que obras salo: tus palabras? Donoso estás, que más podía darte, o que más me queda? Según eso no eres más que pa- labras, o más aina burlas ni lo se- ras. Palabras llamas al cuerpo ya- nima, y a la fe que te di y me diste? y demás si estoy preñada? AN. Ahora pienso haces de mi loco, o tú lo estás pues hablas tan de seso y con tan poco, o lo perdiste todo. z. No será mucho que te lo haya dado con la pienda que te di, para no quedarme nada, y estar mi seso y mí locura de tu mano, como está, burla- reste de mí, y haceres me morir con tus descuidos. n. Antes yo, nunca tan de veras te vimatarme, o cruel. ora no más amores, basta lo soñado, recuerde tu merced y hable- mos a propósito, yo temo con todo lo que digo, y no se como hagamos, si el plazo que tomaste no fuese ya complido. De qué temes? otra suya, de la preñez, que no N y me trataste de manera que quedase sin sospecha de ello. No se porque me haces reven- tar, qué preñez? que diablos deel in- fierno? cuándo lo sonaste? Me 1. Dices de verdad? Sino que viva de mentira. Basta, basta, confirmada es la malicia, o traidor malvado que de- terminas? no, no, no soy quien piensas con mil vidas no pagaras mí honrra. AND. Qué loca está? 2. Loca mal hombre, y tú he- rege no me importunaste para casar comigo? y por el grande amor que pu- blicabas y los ruegos de Dolería en su casa me tomaste por tu sposa, y ay fueron las bodas: con ella lo has haber: veremos si te atreves a negárselo. AND. No es tiempo desperarte más, perdida y loca confirmada, o bebiste demasiado. e 2. Nunca bebiera de tan villa no vino y desabrido, triste de mi alla me voy con estos disbarates. AND. De ella serás mejor desenga- ñada. O esto sin duda es sueño, o esta aperdido el seso, y paraque mi ven- tura haga su deber así conviene. Bien le dará Dolería algo con que le saque el mal de la cabeza, que para todo es. Mas que diablos se yo si dormiendo hice lo que ella dice que despierto,o si mispírito anda de noche pordo de día el pensamiento, que todo hay en a- mores y en diablos. Libre me Dios de encuentro, estoy borracho de él, bue- no será también en caminar hacía Dolería paraque juntamente nos de sencante. N. A gentilhombre. AND. Solía yo de serlo, quien será la dama, qué manda mi señora? 1. Que desempeñe su cadena y prenda con ella otras captivas. ÁNDR. Con otro piensa haberlo, ca- privo quería yo ser de tales ojos, si los brazos fuesen la cadena. Que bueno, hora señor paje y no se el escote, pues ha merendado, persuada que sus criadas biven deiela aire como Cameleones. N ANp. No es gran maravilla pues ese basta para sustentarme, y la gracia con que lo dice. Yo digo, su merced hace: pe- rono curemos de requiebros sin pro. posito, ni pasen las burlas adelante: porque sin los servidores, tengo her- manos y parientes, que desharane. stos agravios y no me ensañeyo. AN D. También yo ajudare por la parte que me cabe. Mas su merced está engañada, que no soy quien piensa, ni es mi costumbre de enojar, sino servir las tales. Que bien lo propone, si no me cortara ya la bolsa. No vengo ahu- mada ni hace neblina mi señor, man- de dashacer el yerro y guarde la joya para otra novía: aquido esta, todo va perdido, ya no hay que fiar. An. Y porfiáis? esta es otra como la de hogaño, hólgara de venir de otro temple pero, traigo dolor de vazo, No hay que pensar en ello más ni murmurar entre dientes, o desculpa que le salve de burlarse de quien lo quiere bien. Ay. Por mí se señora que está en er- ror. AN. Así me lo paresce si su mer- ced perdió el seso o ha bebido. Gran caso es este, o los diablos andan sueltos, o yo estoy dormien do, tórnese señora que yo le affirmo no ser quien busca. y. Pues quién feria luego su merced? AND. Andronio hasta la muerte,y aún después. Andronio o handrajo, yo le conosco rasonablemente, y aún me- duelen los mordicones que me dio en este brazo. ANDR. Cuándo? N. Cuando en los suyos me te- miay me vendía por miel vinagre, haciéndole tantos regalos en mi casa. Mal hayan tales obras. Por vida de Manía y de su madre, queño lo co- máis sin escabeche por más peinado que seáis. AND. Estoy fuera de mí, que hade esto? perdido soy, y de más si Dolería se me vuelve una de estas, y todo son dolores, SCENAY. DE EL cuarto acto. , , A HERACEIO DOLERRA DE. ASOSTO. SUNE Oberanos cielos, virtudes supe- O riores, regidas por aquel sumino principio, ajudadme a celebrar mí nueva profesión, y terminar la va- nidad pasada en el perfecto numero, las potencias elementadas con su concordancia natural me favorescan, las aves d el aire, los animales de la tierra, la mar con sus pescados, den señal de mi alegría. Porque ahora que el viejo hombre es muerto, y las spe- tanzas vanas se acabaron, descansará el triste corazón, dando comienzo a otros pensamientos, y los sentidos de su alto obiecto ternan el verdadero refrigerio, con el blando aire, dulce hermonia de las corrientes aguas, y suavidad de tan diversas flores, hecha do sobre estas hierbas olorosas. Y vos ojos occasión de tantos daños, repo. saréis en este prado deleitoso. Di c1. Hijo Sinesío. Padre señor. Dic. Qué hermoso está el campo esta mañana, y cuan agradable en de oir la melodía de los parajillos, peca cado es no gozar de esto de contino. AER A. Aún aquí el mundo no me deja: qué gente será esta? Es un consuelo para enamora: dos corazones. HER. Pues y aquí llega este nom- bre? Dire, Cómo lo sabes, provaste ya esa pasión? No, pero hoy hablarte algunas veces de ella. DiC1. Es así, y harto mal me hizo ese mal. 2. Compañía tengo. 1. Mal llamas padre a lo que o. tros llaman bien? siendo amor un me- dio, sin el cual no obra la natura, y una cierta colligantía desde el cielo hasta la tierra, a la cual el ciego sabio dio nombre de cadena de oro. HERA Mucho te debe luego el nino ciego, por ese título que le das. Dac. Verdad es hijo, que todo se rige por amor, pero va en los hom- bres por vias differentes, la orden prevertida, impropio el nombrea los effectos. Con este peliscón recor- dará, aunque no duerma, oyes Asosio? Aso. Al cabo estoy Dolería prosigue philosoemos a su modo y al pues, y nuestro, sin que parescan nuestros nombres. Do 2. Que necio eres, los ojos y los oídos le tengo en la mano. Vuelvea tus coles. No se como es impropio pa- dre, pero cuando la ira d amor inci- tada sale de curso, adquire el nombre de valentía, de templanza el sufrimien to, y de todos sus contrarios, las otras virtudes compañeras. AE R. No estáis bien en la cuenta, porque esta mía es, o paresce mentirosa por la occasión. Di. Pusilanimidad, no es templanza ni dios lo quiera, temeridad no es forta- leza, ni lo fue nunca, obediencia vilo subjectión, no es justicia, ni lo será, acertar a caso no es prudencia. HE. No lo habéis mal estudiado. Di c1. Si el amor es de virtud divi- no, o fundado en la razón, podrán caber en él, esas condiciones todas, y no hablo sin experiencia. SU A sido tu merced enamorado? Di o1. Mas que una vez, y muchas engañado. S 2. Cómo padre, no hallaste fe? Dic. Fe en mujeres, monstruo sería. HER 4. Este es mi hombre. Dic 1. No hay en ellas cosa buena, sino el callar si callan, aunque pocas veces acontesce, si no es por deffecto de natura, o accidente de enferme- dad. El amor dei ellas, es apetito sola- imente, sus cortesías son engaños, es lnegar su prometer, y el negar, darse de el todo. Mira por tu fe, quescien- cia esta para entenderse, a dolos que más saben menos aciertan, y más los que menos saben. He 2. Es Oráculo este hombre. D1C. Quise tanto a una, que pas- sará el arco de los leales amadores, pensando ser no menos querido de él. la, mas a la postre, porque no mere- y ese de los otros, yue de descendir al infierno de Anastaraj: que por un an- tojo solo, perdí en un día, todos mis trabajos de muchos años. N. Sería alguna necia. Doi. Pasaba de prudencia a Safo al parescer, de constancia a Portia, de fuerzas a Camila: esta me llego al pun- to de la muerte, o de dejar el mundo, y vivir entre las fieras, si la razón no lo estorbara. Al cabo de muchas expe- riencias, y de tentar, si mi estado mise. ro, servicios, obediencia, y prom- pritud, la podían ablandar, viendo cuan poco aprovechaba todo arre- batado de encendida ira, supitamente se convertió el amor en odio, y en ardentísimo deseo de venganza. Por esta causa sola, dándome alstudio de la Mágica, en breve tiempo salí mae stro, y restauré con ella, así lo pasa do como por venir: dejando al mun- do un gran ejemplo, con una burla que le hice, poco menor que la de Vergilio. Estás en esta cuenta hijo. ER4 Como que estoy en ella pa- dre, y cuasi arepentido de mi locura, pero andar. D1o 1. Qué es esto, quien duerme aquí? SUNE. Si a la se padre, no lo veya. Drc. Hermitaño es. HER. Visto me han, todabía haré que duermo. Quién puede ser en lugar tan solo? Dic. El libro me lo dirá. Oh que gen til donaire, de los nuestros es. SE. Qué nuestros? D1c. Desesperados de amor, des- pertarle quiero para saber de su for- tuna. 2. No duermo padre honrrado, antes he oído tus razones todas, que no han hecho en mi pequeño movi- miento. D1 C1. Tanto mejor, mas por tú fe que me cuentes si te place la causa de este apartamiento y soledad. HER. Para qué? a quién ya dijo lo principal. Di c. Leamos pues un poco más. Basta, hallada es la mula, lmadre y hi- ja son entrambas, y esta noche se nos vone, palabras que yuan diciendo monedas de oro sone, que se mataran por dos, que no valen medio none. HR. Qué es esto? yo sueño, este es un gran saber, hora padre mío socorre. me por tu fe, que de creer es, puedes, pues tanto sabes. Dic. Soy contento, con que tú lo seas de lo que hiciere. HER. Mas qué contento. Dio. Pues a la misma hora te vuel- ve por do veniste, y vete a tu fiel a mí. go, que tanta ansia tiene por ti, Loga stico se llama. HER. Y esto más? o gran misterio. D1o1. Y dejados estos hábitos, y reis los dos a la hora limitado ojear aquellos cuervos, para que nos que. de la carne desembargada, y te la en- tregemos tomando sus figuras, y tú puedas guisalla a tu placer. S. No será malo, esfuerce tú merced. HERA Dios te a enviado por mí bien aquí. Voy sin tardar poner en o- bra lo que mandas padre. Dic. No te descuides pues. HERA. No hayas de ello miedo. SCENAI DEL quinto acto. LOSISTICO HERACETO. APIO METTO. Vien viese ya esta nao en el puer to: por diligencia de Piloto y marineros no quedara, y spero nos favor escan todos los spíritos enamo- rados. Que se hizo de este hombre,a que parte de la tierra será hechado? hacia nuestro Polo que le es afficio. nado. HER4. Dicha fue hallar a Hono río para tomar otro vestido. Éla migo falta ahora, estara quejoso, pero el supito accidente causó el dees vario. Lo g. Si yo no duermo, allá veo Heraclio, paresce obran ya las me- dicinas de Doleria. Gran cosa es, a se nor, señor, no se aleje tanto si no le dura aún la cólera. HER4 Este es, o cuán a propósito, no señor que hay otros humores que la contrapesan, y es de nosotros sa bios mudar consejo. Por eso solamente no puse luto, y así speraba a su merced como si lo viera. Pues en que paró el viag y el navio? H R. Aún no puedo respirar. - vidos a compasión los cielos, me enviaron a Mercurio en forma humana, que me alumbrase en tan escura noche. Cómo así? HR. Despedido ya del mundo y de todos sus engaños, en despoblado halle dos hombres, que a cabo de o- troschistes que después sabras, en cierto librillo que tenía el uno di el- los, gran nigromante, leieron mis desgracias: y me prometieron redu- cillas a otros términos, mandando- me luego te buscase, que fuesemos entrambos hacer volver los Sátiros a los montes. Yo desesperado de poder hallarte, acercándose la hora, acome- tía solo el aventura. Lo o. Mucho me cuentas, y hay veras que no se olvida de ti la providencia. Quiero abrazarte como a hombre re- sucitado, y hago te saber que lleva- va ese propósito también, pero me- jor lo reiremos de compañía y no podrán tardar, porque es ya dada la una. 2. Por lo más cierto, nos lle- gemos a este cantón. Bien dices? HERA Aquí son, oigamos lo que hablan. 1. Metio. Apio. A1. Qué hacemos? 1. Una gran locura: si nos to. man con el hurto, a dios amores. o q. Bien oyes. HER. Tomá si oigo. Lo o. Mira que lanzas. HER. Nunca las tuve por mejores. AP1o. Que escurana hace, las car- nes me temblan, no sería mucho a ver por aquí capeadores. Comigo no habra lid, luego doy la mía. 1. No vale más así? otras nos te nemos, quien lo habra de saber. Lo o. Bien se emplearon. HER. No merescen más. 1. Todabía ya que se lo prome timos, es menester complir con el las. 1. Doilas al diablo que mejor se estaban, que haremos dierlas, don de diablos las llaveremos? AP1o. No faltara, ellas traen pro visión. HER. Bien remediadas van. DE DO LERIA No es tiempo de más palacio a traidores bellazos dejad las capas y la vidas. Apio. 1. Metio, guay de nos, o señores por amor de Dios aquí quedan y las espadas. HR. Que priesa llevan. LoDIS 1. Eran buenos para lie- Vámonos ahora y demos lugar anuestros médicos, para que orde- sen sus receptas con las señoras bo- ticarías. HERACL. Llevaremos el despo- Si para servir de testimo- no: a EL SCENAIL quinto acto. IDONA ASTASIA SUNESTO. DrCERO. n. Shora desperalles allá en la huer- ta? Ino. Cerca de la una. A 1. Oiste alguntuido? Ino. Sí señora. A 1. Qué sería? Ino. Gente que pasaba. A 1. Paresceme que entreconosci la boz de Apio. Ino. Podría ser quesperen, y hayan querido burlar de alguno, que son mancebos y hierueles la sangre. S y. Hermana esto es para nos carnes tollendas. Di. Quería ya la olla entre las mamos. Al fuego está Pues yo te untare las barbas. Bueno es que hay de todo, pe- royo estimo más la burla que ser Em- perador de Trapizonda. Sentiste vo- lar a nuestros pájaros. Dic. De la buena suerte, bien guar- dadas iua, harto nos quedan a deber por les quitar tal embarazo, y hable. mos paso que ya las veo, y ellas años. Ino. Aquí viene señora nuestra guarda. A 14. No podía faltar. Jno. En punto vienen como si o- viesen de combatir. DrC1. Pues qué piensas mi señora? esto y más es menester a quien telo- ro tan preciado se encomienda. SV. También quiero mi parte, a mucho que speráis? As 1. Media hora, y con recelo de a- ueros algo acaescido, porque oímos cierto rumor. Es posible y a cállego? que cosa fue? Ino No nada. O3 As 1. Mas por mi vida. 4. Dos bellacos que querían conoscernos, y uno de costalles capas y espadas: pero de piedad se las vol vimos. Doy te al diablo que así lo vendes, 1. Señoras nos es tiempo de de- tenermos más, traentodo su recaudo? As1. Todo. Pues vamos. Dadaca. Qué priesa tiene este glotón: no aún hermano que no es cordura sí acontesce algo ir cargados, allá fuera de bancos se lo tomaremos. Ino. Mejor será. As 1. Caminemos pues. j. La que más quiere cada uno, yo con esta moza lo haure. Doic. Yo con esta señora de mis en trañas. ASTA Ya soy vieja para regalos. No es de vieja esta hazaña, mas eres vieja, en darme la vida y en él matarme. 1. No veis? bueno viene else ñor Apio esta mañana. Ino. Están más prontos los spi- ritos a esta hora. Los tuyos alomenos mi señora, con el único resplandor de esos ojos matadores, que hacen clara la noche, escuro el día. Ino. Que tocar de teclas madre mía. Dic. Callando por aquí. 1. Como callara el que arde. IDo. No parescia tal el señor Metio. Di c1. Las tinieblas descubren mu- chas tachas que alguna vez la luz es- conde. 1. Quién lo diría. SIN. Quien lo veey palpa. D1cu. Ya estamos buen trecho de la ciudad: bueno será que nos entre- mos en el bosque, y os dejemos allá cabe la fuente, donde de ventura a- porta nadie, mientras umos prove- ernos de posada. Señor sí. Jno. Y quedaremos solas? Dic. Conviene así, y de parescer los dos alla: escondamos aquí de tras y estos dineros, para quitar las occa- siones, y si vimese alguno, que no fuese tentado de cobdicia. As1A. Pecadora de my, y es lejos? Dic. No anima mía sino muy cer- 1. No hace pues al caso, nora buena vais. SYy Adiós vida, mas no a los a. quillos, pasito no seas sentida. Di. No sabes que soy Ángélica? N. Diavólica te llamaria yo. Dic. Algo te va en que lo sea. Me recomendo, ya estamos en otra tierra, hay os quedaréis mí bien ahora, en los campos verdes sola. Di c. Aún volveremos a visitarlas, y verás que no pudiera Aracne la so- til, ni Palas la envidiosa, ordir o tejer tela más fina. Si traes contigo a Proserpi- na, y todas sus doncellas, que menos puede ser. Drc. Entremos por acá, y haremos otra colación. 1. Do esta vez quedo maestro. CENAHDEL quinto acto. MORTO MELANIA Ve es de ella mujer, mujer, a- mores, vida, rinones, corazón, que viento os ha llevado, Oh mal viaje haga la nao: Idona hija, palomina, go. londrina, ansaron, ternera, que es de ti? Si son idas al villar apie por peni- tencia? que mi mujer quería hacer cuaresmama, slos lobos en el camino las tragarián que era de noche y no las conoscían, o, o, o, ya lloro, desdi- chadas, como les dollan los dentazos de aquellas malas bestias, Dios les perdone, pero quien sabe si sal drían por no ser de buena digestión, N ññgo alomenos mi mujer que era un poco aneja, y mi hija por causa de las llaves y alfileres, (que lobatos no comen hierro como Auestrueces) Boto a mí que he apuntado como un Doctor que será de ellas pues? apostare que al muerzan del pernil que se quedo allá ante ayer: dejad para mi algo amores que tengo sed, y comere para beber, no bebere para comer como dicía elo- tro asno, Oh amiga tan querida, co- no me dejastes así huérfano? Boso a tal que yo lo sonaba a mediahora. Quiero ver si me recuerdo, que soña vas Morio? ya, ya, que se yuan condos galanes las galanas, y me casaba yo con Melanía. Juro a mí que es buena mo- za, y no le falta nada, aunque sea al go morena, ella sabe amasar, fregar, lavar, labrar, coser, bailar, cantar, ha- blar, andar, trotar, comer, dormir, be- sar, soñar, y es muy buena cocinera, que bueno estaba el puerco de aséis años, que linda la tortada de ayer, que sabro sas las coles y el tocino diel en- truejo, pues una ensaládica de nabos y lechugas y dos docenas de ajos y ce- bollas, mal año para el Jarife. Mas guay de Astasía que ya se me olvidaba la pecadora:on, oñ, oh, que buena mujer era, si ella no vuelve, tengo de quejarme al algua cil. Por todo la he buscado, y no la hallo, en la cocina, en la cámara, en el patio, en la sala, y en la saleta, en la otra cámara, y en la otra, y en la camarilla, por los gra- neros, porque solía la pecadora hacer subir allá los gatos a visitar a los ra- tones, en la cantina que pense quiza hauria sed, y se le olvido de cerrar la boca al torno, y se ahogaría la mesqui- na. Por eso es bueno beber por can- girones. L. Algún diablo de los suyos la allevado, no estar de día en casa con sus occupaciones no era milagro: mas a- hora no puede menos ser que ellos an- dan de noche según dicen. MoR. Gana me toma de almozar aunque es temprano, hablando en él. llo, mas estoy tan alterado con estai- da de mi mujer, que benería por o- tros cuatro. 1. Quién habla aquí? y de más sí y es aquel traidor de Andronio. Que no le dio reposo la consciencia, des pues daberse burlado así comigo, torna a emendarlo. Moz. Esta debe ser boto a tal, en el tocado la conosco, porque veo de no- che mejor que un gato: como me huelgo, a mujer, adonde diano fuiste amores? 2. Oh desdichada, Morio es este, perdida soy, que me han sentido, que diré? ya, va, que estaba mi prima en pasamiento, y me enviaron a llamar: Melanía dirás amo. Pues amo que te haces por aquí a esta hora? Moj. Ado las dejas? ellas pense que eran. z. Quién? oz. Tus amas la grandey la pe queña. 1. Cómo así? MoR. No las hallo, ni se cual dia- blo las llevo. 2. Burlaste? Moj. Para burlar es el negocio,e- stoy ya medio casado. No lo digo yo. 2. Oh,ó, o, menester es llo- rar, De veras va a la fe, entrarme quiero a saber d este misterio. Mo. Llego muy a propósito Mela- na, porque casados que seamos, nos podremos ir acostar, y dormir hasta la mañana, y se vuelve Astasía, que se tome otro marido, pues se ha ido sin despedirse. Mas mal ay, de lo que yo pen- sava, qué serás esto? mátenme, si no son idas con Apio y Metio, que yo lo olía ya. Qué dirán las gentes? no terne cara con que parescer, pecca- dor de Morio, no soy yo sola el agra- viada. Pues qué te paresce? Así no fuera. Mo. Oh,o, o, qué será d ellas? si en- trarón los ladrones y las hurtaron. No hurtan ladrones hurtos que comán Mo. Si son idas al villar? z. A estas horas? donoso estás. Si se ahogaron las desdicha- das? O vi 2. En qué mar? Mo. En el pozo, que jaún no heido a ver. Ni vayas. Mo. Si son idas a confesarse con los frailes, para ajunar hoy, que es día de pescado. Podría ser, mas es tempra- no, o si están en la huerta plantando ajos? Mo. Allá he estado, si son idas a Santiago que eran devotas di el. Eso dobe ser. Mo. D esa manera no vuelven más, que es lejos oh, oh, oh, Astasía, mi salsa, mi culantro, y mi hierba buena, adónde te fuiste? Consuela te Morio por tu vida, que muchos desgraciados hay por él mundo, y yo soy una de ellos. Mo. Eres amiga? cuitadilla, pues yo no veo mejor remedio que casarle el desgraciado con la desgraciada,y no curar de los graciosos. 2. Así andaria todo derecho. Mo. Diaca la mano amores. No no Morio, no tan aina. Mo R. Aina dices? y ados horas que se partieron. Y si volvieren? Mo. Que se busquen otros. z. Si ya no los tienen. MoR. Tanto que mejor, dormi- remos más aplacer lo queda por dor- mir. Eya mis entrañas, que ya te quie robien. z. En buena fe que me viene Dios a ver, y dejar los diablos para quien son. Burlaste Morio? Moj. Entrémonos vida, y verás sí burlo, que le falta? pesa más sola que cuatro Astasías. SCENA IIIL DEL quinto acto. A ANDRO NYO. AELOTIS. Olería afirma que está loca, y no puede ser menos según sus dia- barates: yo no sabia que decirme, y aina me tornera como ella. Esto me faltaba para probar de todo: adónde ire que no me acompañe la desgra- quiso mi ventura sacarme de la cia? mar, para hechar me en este fuego, si me había resfriado, Desterrado de mí tierra por amores, y aquí medio per- dido por la perdida, y loco por la loca, con dolores. Qué remedio que está ya crescida la raiz: yo no lo siento sí Dolería no lo halla como promete. Lo que más me lástima y hace que la ame, hasta también enloquecerme, es que por mí se enloquecio, tanto me quería la pecadora. Bien se pares. ce en sus palabras: porque aquel ha. blar de casamiento, de prenez, de so- nar. y de velar, y otros requiebros, no es otra cosa, que publicar ahora la causa de su locura: y hechar fuera de tondón, lo que tenía guardado y es- condido el pensamiento como agua represada. Pero la otra labrandera que después me salió al camino con otra tal, me hace estar en duda, y con- fuso de que parte esté la locura: por- que tengo dos testigos contra mí yo soy solo, si no hay otro que me pa- rescay haya hurtado, o comido lo que estas quieren que paje. O en sueños me llevo el enemigo como estriega, aunque las estriegas sueñan lo que dicen, y yo sería así Stryón Doctor haciendo lo que estás mis amigas sue- ñan. Pero Dolería dice que la labran- dera es muy refalsada, y oyendo la que- stión de Melanía, sin ser vista, quiso después burlar de mí para hacerme perder de todo el seso. Yo quiero to- dabía ir por asa. Sila veo y habla mas a propósito es buen señal, sino puedo proveerme de un hospital para los dos. Mesquina, que haré? ado me ire con ta maño desaliño? ANp. De más sí es esta? no lo pa- resce. Aplotís es, que desaliño trae. Mi tía Astasía y mi prima Idona se son idas. n. Ydas? qué quiere decir esta? Con a que los recueros, días ha que lo recelo. Aun. Estás aquí Andronio? atien- to. A 1. Mal año para ellas y para el. los. y. Y para Melanía y para mí si les hizo compañía. Ap Mira por vida vuestra que gen- tileza y discreción, que más parecen mulos aunque recueros. AN D. No acabara esta de dormir? y de soñar yo? qué mulas o que mu- los quiere alquilar. Ygual era la de Heraclio y su intención, que a ambas servía y venera va y defendiera el paso de Tintoil por amor de ellas. Vendianle higos maduros, danle ahora por ellos higas verdes, y por mesones a la preva ca- labazas. Luego todos somos sanos. Lo más salado de todo está el casamiento de la mula con el asno, el aura de parir, que ellas no paren. Quémula es esta pese al dia- blo, o qué parir de aso? Melama con Morio? ah, ah, ah, reire ahora, que ya hellorado un rato. No es este muy buen verso, menester es salir de duda, que lluvia osol es este señora Aplotis? o qué de- saliño por alla. 2. Andronio es, su parte le ca- bra. Av. No me respondes? Dios te guarde señor Andro- no, estaba un poco enuelesada, per- doña me. Qué hay por allá señora Aplotis? hacen me que esta mala Melanía? 2. Harto mala. No me engaño luego Doleria. Qué te dijo? AN. Que estaba loca, porque yo se lo fui a preguntar, por ciertas lo. curas que le hoy. Ah, ah, ah, después lloraremos tú y yo señor Andronio. A. No te entiendo. Si la mujer es hija d el matido como dicen, ella esta loca siendo ca- sada con el loco. Ay. Cómo casada? con qué loco? Yo te lo diré, para que de hoy más busques mujer: son idas mi tía y prima con Apio y Metio, y con los dineros da la casa, para no volver, Morio y ella guardan el resto y son casados, y aún más, que quedan en la cama, por no poder a repintirse. n. Es posible eso? Cómo ser de día ahora. Escocio- le, y esta medio pasmado, maldita sea que tal trueque a hecho. Estas y las otras hacen perder el crédito a las buenas. Daría esta sortija por hallar en casa a Logístico y darle parte de esta cabalgada, aunque le duela por el a- migo: de una vez o dos que le he ha- y según blado, le quiero como a mí, se metrasluce no me engaño. Ay, ay, hay que muero, socor- reme Aplotis mi señora. Pues señor Andronio, que cosa es esta? que animo es este de gentil- hombre? A. Ay, ay, ay, o falsada fe, falso a- mor, hembra falsísima. Triste de mí, si se me muere en trelas manos. Maravillome de ti se. ñor Andronio, morir por quien no iéresce tu zapato? Lástima tengo, hermoso y dispuesto más que un A- llemán, maldita sea la bellaca. Qué dices señora Aplotis? o que me aconsejas? Ap. Que las des al diablo, y tomes otra que te meresca: que no haura nin- guna que no se tenga por dichosa: y mas es poquedad no holgarte de ser qquito diella. Bien me aconsejas, pero recelo ya que otra cualquiera se me torne Melanía. Ap. No hará, y así no hoviera he- chovoto yo de ser monja. An. Monja señora? Sí. An. Pues y no lo mudaras? yo te haú. relicencia. No sé. Si harás señora, por quien co- mienza ya a arder por ti. Tan aina? Quiere mi suerte satisfacerme, vista mi fey lealtad mal empleada, por eso accepta me por tuyo, y toma y a esta ma. estos ojos, este corazón no en prendas diello. Que avisadamente lo dice su merced, aure mi consejo. Si quieres verme muerto, se así. No, no, no, señor Andronio he aquí la mano. An. Quede pues en ella el anillo de la fe hasta su día. A. Soy contenta. A N. Y yo bien aventurado. SCENAY. DEL quinto acto. As os ío. DOLERIA APID METIO. pues Dolería que determinas? te- nemos tu y yo de ser Deucalión y Pirra, y entrambos representar el mundo? Do 2. Calla que presto se acabara el diluvio, y saldremos a tierra. Mas ahora es menester que con sus vestidos de ellas vamos a ellos, y les demos otro jasalto. Aso. En qué, en los cabellos? Do En las capas y en las espadas como hicieron nuestros hombres, porque nos lleven menos ventaja. Aso. Y dónde los hallaremos? D. Ahora, ahora te porne con ellos Aso. Como sabes que tienen ya oros vestidos? Do. Sin más astrología es de pen- sar, se hayan ido armar de nuevo para volver a sus amores. Aso. Doy al diablo tal saber, si es así, y no escapan, luego nos casamos. Dio 2. La mitad esta hecho, y para el resto te pornas de lodo, bellaco, mesonero del consejo, o qué niño. Aso. No, que todos los huéspedes conscidos te servirían, y con los o- tros disimulariamos por los despo- jos. Do. Aún te quedó sed? no ves que estamos ya proveidos para algunos días? Aso. Como eres necia, dure el of- ficio, que cuanto más moros más ga- nancia. Oh Moras guay de Ágar si le Do. dejaste Ismael en el regazo. A So. Algún ángel la socorrera, y él la es para todo, mas por tu vida di me, que será de ella en estos trances? maravillome de como también no se embarcó esta marea. Do. Para andar serviendo por suer- tes la pecadora? ay le queda Morioo Morrión, podría ser se concertasen, y tanto más aina, si trae carga, hacien- dole creer que se parescen como la cebolla con el huevo. Aso. Y otra que allí hay por nom- bre Aplotis, linda y honesta como una sancta? Do. Sé por quien dices, que dará por heredera de su prima, y así estara todo acomodado: y si hombre fuera, nun- ca a otra me pegara. Aso. Marido le hallaremos tiempo andando. Do. Que buena pieza, tú quieras hacer parentesco con todo el mundo, y haber más hijos que Gedeón. ASo. No faltaria uno que los de gollase. Do. Así acaesce, calla ahora que entramos en el puerto, y vienen nue- stros marmeros, oigamos con todo lo que dicen. 1. Doy al diablo estas andadas, mejor fuera no las conoscer. Asor Así lo di goyo. También yo tuerzo las ore- jas, de tales caldos hermano, tales pallos. Do 1. Tarde caístes en la cuenta. Hina nos mataran los ladro- nes, si no les dieramos lo que pedían. Aso. Mas tenéis que andar. Hbemos sido cuerdos, pere que te paresce, es tiempo aún, o hauran salido solas? Do. Ahora lo sabréis, Volvamos hacía allá. Los cabellos se me heciran. Don 2. Aparescamos les como ani- más destotra parte. Aso. Bueno será. 1. Acá vienen dos mujeres. Ellas son. Do. Pues señores que demora ha sido esta, aina nos perdierades. ASo. Por cierto sí, que buenos enamorados. 1. Si su piesen señoras lo que pasa. Do. Como tuvistes algún encuen- tro? Encuentto señora? un ora an. damos damos a las cuchilladas con seis bellacos que querían nuestras ca- pas. Aso. Hay triste, cómo os sucedío? Metió lo dirá. Dígalo Apio. Pienso quedan los dos muer tos, y los otros huyeron mal heri- dos. Aso. Bien oyes? Do Calla, o mesquina, y vosotros venís heridos? No, más cansadisimos, cami- nemos presto y reposaremos. Dos Mas antes os id luego para el bosque asperarnos, porque nos te- nemos de volver a zasa por lo mejor, que se nos ha olvidado. Todos iremos. Do. Yo no quiero, que esos herí. dos vuelvan por los muertos, con ti a compañía h y os hallen. s. Es así madre; pon que podría an aún entrar en cólera, y reñir de nuevo. 2. Pues solas? Do No importa, llevaremos vue- stras capas y espadas para parescer hombres, que a mujeres quien quie- ra se les atreve, y presto somos con vos. Toma pues mi reina de las Al- mazonas. Toma tú mi almay no me olvides. Do. Olvidar? No son para olvidar tales amigos, que te paresce Asosíó? la victoria para buena ha de ser sin san- gre, y dan entonces más gusto los despojos. As. No lo supiera tramar mejor la Hada Manto, tornome loco en pen- sallo. Do. No hagas que tengo aún de ti necesidad para otras fiestas. Al infierno ire con tigo, que allá has de ir. Será malo? do tengo tantaa mistad. Cuanto más es andar haci- endo justicia esto, como corrigidor de la comarca; y viene dispensado de la corte, y más yo se el Miserere, ye de profundís. duer- Él de profundís creo, yo, me descansada, pero volviendo a nuestras cabras que queda ahora por hacer? Do, par aviso a los Griegos de los Tro. vanos, y ordenar ciertas Ninfas y salvajes que den fin a la comedia, como ejemplo de gloria y pena según las obras, tú lo verás y me alabaras, por mujer de prol, y después de ello reposaremos. As. Así? camina pues. SCENAVL DEL quinto acto. , h ASTASRA IDONA APIO METTO. Ve espanto hace hija esta sole- dad? Yo estoy temblando y helada se puro miedo. Pii 1. Ya se acerca la mañana que es gran consuelo. lno. Mucho tardan nuestros hom- bres: no les haya acaescido desastre alguno. As. Mal consejo fue no quedarse uno. Jolo. Triste de mí. Qué has? As. ( Ino. No se que me adevina el co- razón. 1. Qué loca esta? no sabes que no debe creer se en sueños? Ino. Bueno fuera señora, no haber dormido por no soñar. 1. Que poca fe, aina se acabara este trabajo. Do. Plega aDios. 1. Gente hay aquí cerca, que hoy. go hablar. Ino. Será el Echo de nuestra boz. Bien dices, nuestros Echos son. Metío ves algo? Anuestras Ninfas. Tan aina, cómo es posible? u 1. Auran hallado alguna fenda 1. Si más tardabades nos escón diamos, y os dabamos por penitencia correr el bosque. Quién había de pensar que erades aves, para volver a casa como dijistes y que volariades. Ino. Quién lo dijo? Su merced y tu merced. 1. Sonasteslo? Pues adónde que- dan las espadas y las capas? en pren- dras de la palabra? Oh que bueno, mas do las escón distes? Jo. Aún duerme Metió madre. 1. Ya lo veo: quieren burlarse los chocarreros, caminemos hijos, de- rais alía recaudo? que sperando, nos moriamos de miedo, y es razón yi descansar. Nos somos los burlados oen- cantados, que nos dejastes venir so- los, diciendo que se os olvidara lo mejor, y nos hurtastes la vuelta an- sina. Jo. No lo digo madre que aún duer- men? o quizá han bebido demasiado. 1. Antes pienso yo, que el sere- no de la noche os a penetrado las P cabezas. As 1. No salimos de la huerta to. dos? no llegamos aquí todos? no os partistes de nos los dos para ir bus- car alberje? Dios del cielo. Sanctos del paraíso. No señora si porfías, no te hal- lamos ya de casa un trecho? y nos di. jiste que se os olvidara lo principal? y queríamos acompañaros, mas no quesistes? con recelo que volviesen los heridos por los muertos, y por no ser conoscidas por mujeres llevastes nuestras capas y espadas, enviando nos al bosque do os hallamos con este disbarate. 1. Y nos con otro muy mayor venir os vemos, esta debe ser alguna de las milagrosas fuentes de Mer- lin. Io. Ellos la traen en las cabezas, no sería malo templarla con esta. Corresmente señora. As 1. Calla sandia. 1. Yo lo confieso, pues así de. satina mos todos. No escondistes allí cerca los saquillos? que más testigo es menester. Saquillos nos, que tales? AP. To. No más, no más confirmada está la burla, traidores así queréis tentarnos? Tentar? vosotras lo hacéis en buena fe. Saquemos los Idona y hablen ellos, do los pusieron hija? Jn. Aydo estas. As 1. No por cierto, busca tu más allá. Ni aquí tampoco. Jo. Ni por aca menos. As. A. Noves? Tomá si veo, mas que trato es este? Ah, ah, ah, y esto más aún, que escondistes los dineros? Nos? Inos? 1. Nunca dios lo quiera. Iu. Ni lo quiere, basta lo burlado, no se burle más hermanos. Nunca yo burle de nadie. Ni yo tam poco. As. Ni yo menos. Piñ Hra estémonos así hasta ser de día claro. As. Do posistes los dineros herma- nos por mi vida? En tu cabeza, no veis quedo- nosa esta nuestra ama? lo. Mas no vistes que gentil donai- re? As. Mas de verdad do los escondi- stes? otra suya, de verdad que ni tan solamente los tocamos. I. Esto es perder el seso. El afrenta a nos se hace. Pues no? 1. En qué? entrémonos más en el bosque y allá disputaremos, para ver si nos encanta este lugar, opo. dra ser que hallemos otra fuente yo. tros nos. 1. Sea así, que ni vos tan poco sois las vos si porfiáis. Jo. Podría ser que nos hallasemos todos duplicados, sin los saquillos, que algunos denos deben ser e stos. 1. Tienes razón. A. No veis qué dice? E 1. A esto fue nuestra salida? As. No sea está la Ferraguto bivo- que lloraba a Ferraguto muerto. SCENA VIL DEL quinto acto. z: HERACEIO APIO. DOLERIA ASTA S1A. Looisrico. Merto. IDONA ASOS1O. Via tu señora Dolería, pues tan y diestramente danzas. Nunca tal creyera. AR. Traya el saber disimulado. Aso. Eso es lo bueno para entrar y salir como hacía Malgesi ayudan- do sus doce pares. Dos Afteitadme vos ahora a vuestro Py modo, pero sabed que lo principal tenéis por ver cerca estamos, cuan- do paresca que nos oyen, yo lo tra- mare: no haya hombre que sería o se acuerde de su nombre. As. Gente hay aquí. Cuitado. Jo. No temas Por las espadas solo. 1. Estémonos queditos que no podrán vernos. pues. Jo. Oigamos Do. No es gran maravilla la deieste bosque? As. Grande. HER. Que tal señora? D 2. Que las sombras aquí se ha- cen cuerpos. Aso. De los hombres solamente, no otros animales. Do. Lo de que más es de espantar que todos los metales se derriten. Qué oigo? AsT. Jn. Qué veo? No estoy en mí. No sé que me diga, estas so Jue- go nuestras sombras, o nos las suyas, yo veo allá a ti señora Astasía. 1. Y yo a ti. Ju. Y yo a todos. Y nos a ti. Sancta María que co- sa es esta? Aso. No vistes los saquillos que trajimos, que tu Apio y Metio allí escondistes? H2. Estoy frío Metio. Lo. Y yo ardo Apio. Do. No te lo dicía yo Idona? Aso. Señora sí. 1. De manera que nos somos los duplicados, y los saquillos no pares- cen. Gran cosa es esta. 1. Y que también los busquen nuestras sombras. z. Yo duermo, no es posible menos. Frégate los ojos, guay de tal sueño. As 1. Gran desuentura es esta que de nosmismos estemos escondidos sin saber aún lo que somos cuerpo o sombras. Jn. O Dios alumbra estas tinieblas: Py H. Do piensas señora anden ahora nuestras sombras? Don 2. Por el bosque libres y sueltas de los cuerpos. Lo. Podría ser hallarlas? Por que no? R. Y hablaran? Do. Toma, si hablaran: y aún te digo porfiaran que son los cuerpos. 1. Oye, oye, señora, 1. Estoy loca. 1n. No es para estar? Asos No hará la mía eso. Por qué señora Idona? Aso. Terna vergüenza. Ha. Juro a mí que habemos de lu. char si viene a eso. Apio aparéjate. Tú también Metio, mas sabes que veo que las sombras de nuestras amas traen cubiertas nuestras ca- pas. Tienes razón por cierto, de es- se modo sombras somos pecador, porque las capas no se pueden duplí. car según paresce. Quién habla aquí? Do2. HER. Serán nuestras sombras. ASo Las mismas son, voyme para la mía, dónde andáis sombra? cómo os partís así de vuestro cuerpo? Ino. Y vos quién sois? ASo. Idona. Iuo. Quién sería luego yo? Aso. Mi sombra. Do 2. Y tú la mía. As 1. Sea así. Dno 2. Pues abracémonos por la bien venida. As 1. Hay sombra como aprietas. Do 2. Cuerpo dirás, de amor es, a rato que no nos vimos. 1. Esta es una gran fuerza, que ayamos de ser sombras de nuestros tuerpos mal que nos pese, y que som. bras nos mal traten. Do 2. Callaos sombra. Aso. Yo con mi sombra me estoy, no es así señora sombra, In. Tú eres sombra, que yo soy idona pero hagase la voluntad a el bosque. Y tu Metio. Lo o. Y tu Apio? Llegomenos a nuestras som- bras, llegaos sombras. 1. Qué os place cuerpo? Qué quieres yo? Llegaos. 1. Aquí estamos. HER. Abracémonos también. 1. Ay cuerpo. AP1o. Que no soy sombrayo pese al diablo, que así me aprietas. Oh bellaca sombra, toma. An1o. Ay que gran bofetón me dio tu cuerpo Metío. DER. Tenelde compañía vos. 1. Ay cuerpo de Apio. No más sombras, que es gran vergüenza, no veis nuestra paz? Si pero sombras de mujeres no lo son de hombres. 1. ora no más cuerpos de nue- stras sombras. HsR. Por servirte sombra de mí señora Astasía. Ino ODios qué cosa es esta? Aso. De que te congojas sombra vida mía? ER. No te fatigues sombra de mí señora Idona, Idona señora mía vete para mi sombra, y déjame con la tuya. Aso. Que me place. Apio herma- no, sombra de Apio: 1. Yo soy señora Idona. Aso. Pues abrázame. 1. Quién rehusaría tal merced, por más sombra que fuese, hay hay se- nora, bien paresce que no eres som- bra. Aso. Cómo así? 1. Aprietas como cuerpo. HE 2. Hra bien sombra de mi seño- ra Idona de qué te quejas? Ino. De haber perdido el cuerpo y el alma. HER. No te congojes vida mía, que yo te doy el mío si lo quieres. Ino. Y que harán tu sombra Apio hermano? Lo o. Luego le buscariamos otro cuerpo. Ino. Las sombras no tienen poder en sí. Aso. Señora sombra de mi señora como estáis. A 1. Como sombra Idona. Cómo estas Apio? 1. Que no soy Apio más, sombra di. Do 2. Sombra. 1. Cuerpo. 2. Viste nuestros saquillos? 1. Ni las sombras de ellos, y estoy maravillada de como también no tengan sombras, ni se que se ha hecho de los cuerpos. 2. La propiedad d el bosque es derretirse todo metal, Apio? HER4 Señora. D 1. En qué parte los posiste? HERA Allí Metio y yo. Lo o. Es verdad, y demás si los tie- nen nuestras sombras. 1. Ni las sombras vimos, que como sombras, sombras buscaba- mos. D 2. Era por demás. As 1. Cuerpo, no hauría remedio? D 2. Preguntaremos de que sea- mos en pobiado. As o. No es para olvidar. Yo antes quisiera perder mí cuerpo. Perdido seas. Y yo el mío. HER. Y tú también. Ioo. No yo por cierto. Do 2. Hra todavía ello es gran ma- villa o confusión, será bueno buscar un nigromante que la deshaga. HR. Yo soy de la misma opinión señora Astasía. Lo . No me paresce mal. ASo. Ado lo hallaríamos? Log. Yo se uno. Do 2. Sombra quédate aquí con las más sombras. As 1. Así no dejas cuerpo? Aso. Mientras volvemos. Ino. Yo sperare. HERA. Sombra no te muevas. Apro. Y cómo es posible si se va mi cuerpo? Como eres necia sombra de Apio es la virtud d el bosque. Es verdad cuerpo, a dios vais. Do 2. Todavía os queden las espa- das y capas: porque se vienen otras sombras, ayan miedo de llegarse. 1. Bien dices, da me la aca seño- ra Astasía. Aso. Toma tu sombra de Metío. 1. Oh señora Idona, con ellas guardaremos vuestras sombras. 2. Por eso es, a dios quedéis. As 1. Adiós vayáis. Ino. Mas al diablo, malditos fean tales cuerpos. Yo no quiero señora sombra de Idona. 1. No sé que me diga. Ino. Que estamos ya en el infierno, cogiendo el fruto de nuestras obras, porque siendo sombras tenemos han- bre, y sed, frío y calor, ira, temor, y las otras pasiones de cuerpos. 1. Yo no lo puedo creer. No lo viste? A1. Deben ser Diablos. ASTA Tanto peor, que quedamos siendo sombras de diablos, pues que haremos? Ino. Que nos volvamos a los cuer- pos si ellos no vuelven, y tengamos más cuenta con las ánimas de aquí en delante. 1. Bueno sería. Y los saquillos? 1. Que preguntas tú por los sa- quillos siendo sombra? allá se aven- gan con los cuerpos. As 1. Que maravilla esta. Ino. No se avisto otra tal, volvamo- nos a casa no faltara una disculpa. As 1. Doñosa estás, y si hallamos allá los cuerpos que nos hechen con la maldición? Ino. No miras que solamente es en el bosque la división? 1. Tengo miedo lo sea paranos por todo el mundo, veamos en que para, y si vuelven estos negros cuer- pos. 1. A la fe que no son sino muy blancos, y que no sabría yo atinar de cuerpo. As 1. Metámonos más allá dentro del bosque. Ino. Sea así, veremos si nos hallan todavía. 1. Podrá ser que topemos con los cuerpos de los talegones. Que necio, siendo sombra? 3. Ya se me olvidaba. 1. Silencio. SCENA VIII D EL quinto acto. ACLAIA TRALIA ASTAS1A APIO. METIO CALIOPE MeLPOMENE Y Ermana Talia podemos vol- Huernos de oy más el cielo. Tu 4. Por qué lo dices? 1. Mas porque lo preguntas. A 1. Qué es esto que vemos? A 1. Ángeles sin alas, Metio que di ces? Que me toma dentera. 1g1 Ino. Que desuergonzado. Ao 2. Queves acá en los hombres para no huir de ellos como del pro- prio mal. Ino. Si aosadas. AsTA Calla, y oigamos este ser- món. A 2o. Muerta la fe, y el amor dester- rado: qué verdad hay entre ellos? no es todo mentira? mira los ricos y todos los grandes que debían ser spejos de otros, de que manera gratifican al cielo aquella preeminencia y estado? 4. Despacio lo tomas, si por hay andas. A o 1. La carne es la guya de todas sus obras, a quien viste valerque me- resca en sus casas? 4. A los que más saben del mal y menos deel bien. Ao 2. Cuatro maneras de hom- bres, a saber, los más principales, que en vez de persuadilles a la justicia yo- tras virtudes, les hablan a su apetito; inclinando la lengua y ademanes, allí do ven que ellos seinclinan. 4. Tanto más pena merescen los tales, cuanto están más entre el cielo y la tierra, y entienden lo de arri- ba, veen lo de abajo, y son los ojos d el rico. 2. Bien dices, pues dan con los míseros en el precipicio, mas eso no los desculpa, porque el que ha de dar cuenta desí y de otros, es menester que conosca así ya los otros. 4. Sino pregúntenlo al Criego de antaño. 1. Si a la fe. Los grandes para me- rescer este nombre, debían hacerse primero pastores y guardar ganado. 4. Buen cargo les das, desvarías? 1. Desvaría quien otro siente. 4. Eso quería yo entender. 2. No sabes que el que es pastor aderechas, no recela por mejorar su ganado, frío, o calor, lluvia, vientoo granizo, y que no debe dormir ni co- mer si no a hurtadillas? 4. No tanto, no tanto por qué? 2. Porque? ternías por bueno dormir el pastor cuando duerme el ganado? 4. Eso no. Ao 2. Pues menos si vela, si ha de guyalle de valle en valle, y de collado en collado, y buscar los pastos mejo- res y aguas. Y aún le conviene que los conosca de antes, y sepado hay hierbas malas, y porque parte pueden entrar los lobos, que siempre andan rastrea- do tras él, y otras fieras: si quiere con- servar lo presente y adquirir lo futu- ro. 4. Pues todo ha de ser trabajo sin otro provecho? 1. Tanpoco, bien puede servir- se de la leche, carne y lana, por la me- dida de lo que puede el uno, a mene- ster el otro, sin dejar sus ovejas des- nudas, y sin sangre, y dar todo a los perros de que se fía: y sobre que des- carga su cargo, los cuales serviendo- sed el sueño del amo, muchas veces se hacen de acuerdo con los lobos. Ti A Ahora te entiendo: de suerte que querías así hiciese los ricos, des- se modo esclavos les podrías llamar. 1. Ah, ah, ah, gana me toma de reir. 4. Por qué? A 1. Porcual carga de agua piensas se les da el estado? para hartarse de carne, y seguir sus antojos a rienda suelta? engañada estás, la más áspera y trabajosa suerte es de todas, por lo cual Ulises dejó escoger a los otros primero, tomando después las infí ma, y porque todos pasaban afir mando yiurando, que si mil veces volviese al mundo, tantas rehusase la de grande, que había sido. iA 1. Pues y las otras tres cua les son? A 16. Valas me Dios, ya se me había olvidado La segunda, de los officiales, que estos haciendo el reporte de lo que por las manos les pasa alreves y falso, confunden las colores todas, pasando lo negro por blanco, blanco por negro, con tener más el ojo a su propio gusto y interés que ala honrra) provecho lícito del señor, y aún les cumple sean buenos pintores, y an- den siempre con el pincel en la mano, para rebozar lo que está debajo, y el daño que la verdad les haría, si a caso paresciese algún rayo de ella. De los otros otros me toma juntamente risa y ver- guenza. 4. Reyamos pues todos herma- na, quién son esos? L. Los señores chozarreros. 4. Ya me reyo también sin que oiga más adelante. ̱. Sentinas propias de males, que vicio hay que estos no tengan? glo- tones, no en secreto, sino en la pre- sencia y con mucho gusto de sus pro, prios señores, borrachos, sucios, he diondos y estragadores de lo que falta a los pobres, los cuales si tomas- sen todos estos vicios, por occasión de reprender los ajenos, y incitar sus señores a virtud alguna, entresa. chando col y lechuga (cómo se dice) mereciertan loor, como Demócrito que se fingía loco, para el mismo es- fecto, No embargante que la virtud sea libre, y no hay paraqueisar de estas manas. Pero estos, todo lo que hacen y dicen, es tal que me viene ascoen pensarlo (aunque sus señores le hal- sen tal gusto) con tanta libertad de entrar y salir, que bien podemos dicí que están siempre abiertas las puer- tas a los peccados, y tan occupadas con ellos, que no entrara una sola vir tud aunque quería. 4. No fueras tu Aglaía si no lo sentieras así. A 1. Los cuartos son de más im- portancia, puesto caso no sean tanzo- noscidos ah, ah, ah. 4. Algo tienes no menos sa. broso, di lo por tu vida hermana de presto. Las espías 4. Las espías? qué dices, no son necesatías esas para guardarse de los enemigos? 1. Oh de los amigos. 4. No lo entiendo, A 1. Creolo, es otra suerte de es- pías de hermosuras. 4. Ya, ya, donde estaba yo? A 1. Desean tanto la hermosura de sus señores, que se la ajuntan de to das partes, y para que les pueda siguir y vaya liviana, apartan de ella primero lo más pesado, que es la virtud por muy pegada que ande, con sus instin mentos que para ello traen: porque otra manera se quedarían en el cami- no sin poder legar por el grave pe- De aquí podrás colligir el resto. 4. Entendido se está, pero her- mana algún alivio cumple que tenga el gran peso que tienen los grandes sobre sus espaldas. No lo hay mayor que el de la vir- tud, si una vez se tiene por hábito, el cual fácilita a lo imposible: mas anda la peccadora tan lejos de poblado y mal vestida, que no hay quien la conos- ta ni quiera su conversación. 4. A la verdad el nombre de Rey declara su obligación, porque quie- lle decir mensajero, de quien? si no de Dios. As concluido brevisima- (mente. Ac1. Pues los otros estados de allí para bajo, allá van: y todos hacen el mono al natural y contra natura, que tanto más carga a sus amos. Pero esto no excusa los súbditos, pues como di- cen es cada uno señor de su tienda, o lla hermana, con tan buena gracia de hombres, tienen que hacer por acá las gracias? 4. Y de mujeres no dices? 1. Toda es una masa, mujere? y hombres, si no mira las alternacio; nes que van por el mundo, que si en, gaña hulana Cicrano y se burla de el engaña después Cicrana a hulano, cada uno se apresura a comenzar pri- mero, o sea hombreo mujer, los traa tos, contratos entrellos, que más vir- tudo primor tienen que los disbara. tes de entrellas. 1. Triste de mí. 1. Lloremos señora, y prometa. mos alguna romería. Ino. Ya es tarde. También yo estoy para pe- larme las barbas. Metio que heciste? Caliope. 1. Qué mandas hermana? 2. Bien oíste el discurso de nue stras dos gracias. 1. Toma? no me paresce andan menos aborridas de los hombres que nos, los cuales tienen el mismo odio a las ciencias que a la virtud, que él las dicen. EL. Cómo sean parientas, paresce no puede amar lo uno quien abores. celo otro. 1. No les haríamos una burla Qué tal? 1. Como la de los enamorados unos con otros. z. Hacer de ellas sombras? Sí. MELP. Comienza tú. A11O. Hola ola sombra porque os partistes de mí? A1. No veis vosotros que también hacen sombras las gracias? Ino. Ya ahora no hay que dudar, som- bras somos. 1. No lo dicía yo? 1. Ay de mi cuerpo. 1. Cómo sombra? que dices tú,o quién eres? sois Ninfas de este bos- que quizá? z. Que buen disimular: sabed sino lo sabéis que aquí en él, se apar- tan de los cuerpos las sombras. l 4. Oh qué lindo, de manera que vos sois las gracias y nos vuestras sombras. a 1. Pues qué pensáis? sombra de O Aglaía llégate acá. A S 2. Ah, ah, ah, o tú acá, presto. T14 Y tú acá. Graciosas están las sombras. A 1. Y desgraciadas las gracias, aunque no son feas. 1. No más donaires, juntaos al cuerpo. 2. Que soy contenta con esta saeta. Tiray veréis si rescibís otra mayor. 4. Qué misterio es este, som bras de gracias? 1. Si aunque os pese. 1. Tienes razón, si quieres así interpretar a este mundo, que de lo bueno no hay en el que la sombra, y de lo malo, todo son cuerpos. 1. p. No miras Aglaya grando. ctor se a tornado tu sombra? a 1. Algo debía deprender de su cuerpo. 1. Y vos no queréis? tomá pues. A1. Así, y tiráis? A las saetas Caliope que de jamos junto a la fuente, porque estas no bastan. 4. No hiréis solas, SCENAIL DEL quinto acto. ASTASIA AETO. JDONA METTO HERACERO. Lo o as Tico. y. Istes vosotros? Tomá si vimos, yo, no puedo creer que sea este el mundo de ayer. Ino. Debe ser otro. 1. Pero yo comería. 1. Calla diablo, sombras no co- men. AP1o. Quizá que almuerzan nue stros cuerpos ahora, que tardan, ASTAS IA Na die se mueva ní porfíe, pues habéis visto lo que a pasado entre las Ninfas, iñí y la furia llevan tras sus cuerpos, las sombras. Iuo. Que les harán por la desobe. diencia los cuerpos? 1. No escapan de estrecha prisión. IDo. Sombras prisión? 1. Ya ves la cualidad de el bos- que, que es volverse cuerpos. Ino. De manera que no falta aquí compañía a los solos? 1. No hay aquí solos. p1. No lo viste? dos vos, y dos tus, y dos vos, y dos mundos hauría hien trase aquí el mundo. 1. Pues qué haremos? Esperar los cuerpos con pa- ciencia: y rogarles nos saquen de aquí. Ioo. Y nos no iremos? As T4. No lo entiendes, en salien do diel bosque, no hay más sombras, qué sería de nos? Inio. Estar en los cuerpos. As 1. Y si ellos encuentran ladrones que los maten? An1o. Oye, mejor será sperallos, mas quiero ser sombra biva, que cuerpo muerto. E1. Cómo sesudo. 1. Milagros son, que no sabia- mos. Jno. Nunca tal hoy. HER. En mi vida he visto burla más graciosa. Lo g. Yo reventaba por no poder reir. HER. Qué sotil y pronta es nue- stra Urganda. 1 4. Yo oigo hablar. Ino. Si son nuestros cuerpos? 1. Bien vengan si no traen que mascar, que lambién lo haría yo ahora como dos cuerpos. Calla hermano, que otros son sombras o cuerpos? Habla paso, que ya los veo: veamos si parescen nuestras sombras. No será malo. 1. Triste de mí, este es Heraclio, que será de nos, con tal vergüenza? Ino. Mas valiera ser sombras muer tas. 1. Guay de nos Apio, estos son los ya me entientes: harán nos algo? 1. Nose a la fe, diremos vayan C buscar los cuerpos, que somos som- bras nos. HER4 Quién anda aquí? que veo yo Logístico? Lo que yo, a Astasía y a Idona con sus amores, y todo el pueblo ha- bla d ellas en la ciudad. HER. Oh ladrones engañadores que habéis robado las damas y los dineros, aquí moriréis a nuestras manos. 1. Oh desdichada. 1. Escuche tu merced señor He- raclio, que ya te conosco, verdad es que aquí llegaron esos cuerpos yse volvieron, nos somos sombras, y no es razón que las sombras pajen los peccados de los cuerpos. Como sabremos nos, que sois vos sombras? qué bien sabemos ya la propiedad d el bosque. HR. Con buenos pallos, que fien- do sombras no los sentiran. 1. Ay, ay, ay, que me matan. Ay, ay, huyamos. 1. Que no soy cuerpo yo, pese al año malo. 1. Oh cuitada. DE DOEERIA Ino. Bien empleado es, que tenien. do espadas se dejan a pallear. 1. Que harén peccadora siendo sombras? Iuo. Que no lo sientan si lo son, ni nos por ellos. 6. Oh traidores bellacos. 1. No spero más. A los cuerpos Apio. HE R. Que correr hacen los villa. nos, bien paresce que son sombras se- gún la ligereza. Pues señora que a si- do esto, sin despidir? y el amor señora Astasía, la paz, y las verdades donde están? cómo lo entendiste? claro se- muestra lo que publican tus servido- res, que habéis dejado los cuerpos las ánimas por siguir las sombras. La honrra, gravedad y honestidad, la sanctidad del monasterio y de las mon- jas dónde quedo? al bosque de las sombras vino a parar todo? y tu señora Idona que representabas a Minerva, do estas, que fue de ti? a quel mirar honesto: aquel hablar pava sado, y otras muchas gracias que te. mas? sombras erany sombra fue todo? Y tu más sombra que se lo creyas, no te lo decía? no te lo mo- straba cómo enspejo? qué lindas da- más, no se contentaron de rombar la honrra si no también la casa. 2. No respondéis? Lo c. Están corridas las peccadoras, niñas. As FA Hy triste. IDos Hay cuitada. Hu2. Tardellegaron esas cuitas y tristezas. Lo q. Cayéronse las raposas, será para ordir otro engaño; dejemos las y vámonos. 2. Eso no, la principal virtud es la clemencia, y con que más los hom- bres a los ánjeles se semejan, Qué quieres pues? HER4 Que vamos por agua a esa fuen te atras. Y Dios permita que las tor- ne en perras, pues anostendido así Diana. SCENAY. D EL quinto acto. CALIOPE MEEPOMENE HERACETO Lo ous nico: Un me río, de la ira de las Gra- Hcias nuestras hermana. MENP. Harta razón tenían, some bras de Gracias? Dios nos guarde, que harías se alguno te llamase som- bra de Musa? 1. Lo mismo que ellas, y toda via de uno y otro hay sombras ya. Y aún por eso quieren vol-. ML verse al cielo, y nosotras andamos por los desiertos, porque las sombras tienen lo habitado, y usurpan nue. stros bienes. La mentira, occupa el lugar de la verdad, la lisonja el de a- mor, y de toda otra virtud el vicio. No miras que llaman al fuerte teme. rario? al cobarde prudente, y sagaz al malicioso? a tus Poetas locos, y chocarreros a mis Trágicos? sin tra- tar mejor nuestras hermanas. Cuantas veces me río de ello, y de la desgracia de esta edad postrera, que de hierro se habra de quedar esco- ría, que no aprovecha para nada. z. No le falta mucho: pero dada su vuelta hermana mía, menester es que torne al oro. a 2. Eso solamente, consuela los afllictos, aunque tarda, Natural es de lo bueno y pre- cioso costar más. No hay duda en eso, mas que sean llenas las medias, no aura som- bras ni bosques, si no todo claridad, y los dientes de cada uno sentiran lo agrio, el paladar lo amargo o dulce, y terna su lugar propio la justicia, donde la hecho por una parte la cruel- dad, la flojedad por otra. No es poco indicio d ello que nos envían a estos hombres porspo sas, en cuya compañía podría ser, re- suscitasen nuestras virtudes muer tas, por manos de los Gigantes. Ah, ah, ah, donosa esta Mel- pomene, Enanos dice, porque esos Gigantes algo hallaron, pues traba- jaban de subir al cielo pero estos e- stando pegados con el suelo, trabajan y fatíganse por descendir al centro del infierno. Peque, mejor sentencia diste. Caído se han las sombras. Ni con eso les pueden ya en- gañar. Agua llevan para voluerlas en su acuerdo. Officio de generosos corazo- nes, enemigo rendido, ni perro muer- to muerden. Bien veo que estaremos bien casadas, llega primero tú. Mas tú. Mas sea entrambas juntamen- te. z. El regidor del cielo os salve hiermanos acá en la tierra. Heraclío! que paz es estao qué visión? que vista, que hermosura tan extraña? H2. Estoy arebatada de tal gloria; Ninfas de este bosque deben ser. No respondéis? estáis sus- pensos de tan no pensada compañía? He 2. Hermosas Ninfas (que Ninfas debéis ser, según los gestos Ángélicos serenos) nuestro silencio dice lo que callamos. Los ojos, almas, y las poten- cias de ellas están en vos, el discurso solamente anda. 4. Sois de nos contentos? 2. Cómo podrá la lengua pro nunciarlo. Queréis trocar las muertas por las vivas? la fe por la maldad? engaño por amor? mentira por ver- dad las sombras por los cuerpos? por desgracias gracias? por ignorancia ctencia mortal por inmortal? H2. Oh gran Dios. Pues él lo manda. o o. O sunma providencia. 4. Ella lo ordena, y quieren redu- cir el mundo a su edad primera. Yo te rescibo Heraclo por fielamante. Yo a Logístico por lealamigo. En esto veis hermanos cual sea pre- mío de la fe, y cual el castigo de el in- sidelidad y inconstancia. Mirad con quién tuvistes fe? o furias infernales. 4. No paremos aquí más herma- na, seguid nos vos amigos, pues qui- so vuestra buena suerte. La suya cada uno, y en lo más speso de este bosque, y entre sus más clarás aguas nos gozaremos d el divi- no ambrosía y vectar, a qui verna mu- jeres, las sombras que siguistes, en cuerpos de salvajes haceros compa- ñía, y ternéis también otros fresco. tes, conformes a sus nombres: nos iremos luego dar las gracias a la Gra- cias, a su templo cerca de aquí, can. tando todos. Empieza tu Calopie. Pues qué cantaremos? Algo de amor, diga lo Hera- elio. f. Pues lo mandáis. Y , SCENA IL DEL quinto acto. ASTASIA IDONA APIO. SALVAGE METTO SARVACE Marga de mi y desdichada, cual Hspírito me engaño, que furor fue este mío? mal afortunado día, men- guada hora en que lo pense, porque interes triste de mí? de un deleite breve, falsa alegría? es este el remate de mis obras? el fructo de mis votos? a que mundoire, que no me afrenten Dios y los hombres? para con hom- bres, hombres bastan alguna vez, mas para con Dios, quien bastao cuándo? Oh soberana Majestad, que será de mí en el bosque de las som- bras? bien tengo la sombra que bus- que. Ino. Ay, no más señora por tu fe. Por mi fe? yo no la tengo, pues no la guarde. Ino. Dios recibita la penitencia. No sé lo que aprovecha cuan- do es forzada La justicia no dejara nunca su officio. Ino. Ni tan poco la clemencia. 1. Que será de nos? que ya se sabe de nuestro desarranjo, no viste Heraclio do nos hallo? No sabes su verdady mis engaños? pues la causa de ellos me desculpa: que prudencia que juicio, porque gracias le deja. mos? tarde abré los ojos la ne- cesidad, cuando al consejo o reme dio ya no hay lugar. Que es fuerzo, que valentía de hombres, dejar las armas? dónde estaban los dos muer- tos y tantos heridos de esta noche? Ino. Estoy atonita. A 1. Cuán differente premio tie. ne la fe, en que para la virtud y amor fincero? si no en perpetuo galardón: no has mirado la hermosura, gracia, lindeza de sus Ninfas? elamoroso recogimiento, que hicieron a sus nue. nos amadores? el resplandor dea- quellas divinas caras? los hábitos, la Majestad de las palabras? su conten- tamiento y gloria de ellos? que de tan breve conmunicatión llavaban ya otros semblantes! Oh cielos que movéis esto de abajo, porque que sistes que nasciese! Jo. Justo es pagar pordo peccamos, y que seamos pasto de villanos, y que para nos estén guardados Sátiros, como Ninfas para ellos. 1. Yo tómare por paga suffí- ciente esta espada, dejando aquí mí sangre en testimonio de la culpa. Jn. Oh señora. As 1. Nadie lo estorbara, morire por ambas, pues offendí a ambas. Bive tú para publicarle, y sperar me- jor fortuna. Ino. De esa manera, estotra hara semejante prueba en tu Idona. Por- que no se diga, que si en la vida y mal consejo te siguy, en la muerte no lo hago. Apa salva. Corre compañero corre. Mar salva. Corre tú, nue yo vuelo. As 1. Desuenturada, que aún para morir me falta tiempo. Ino. Qué cosa es esta madre mía? de do vienen tan fieros salvares? yo me muero. As1A Soy les en cargo, si vienen hacer por mí la ejecutión, hay mis- quina, que feas y desemejadas cata- duras. salva. Mas lo han sido tus obras de tus palabras. M. sal. Pagarán las sombras los desvaríos de los cuerpos. Aparejaos que Minos lo manda, nos somos los cuerpos de las sombras que amastes, venimos a llevaros, do están los vue- stros, ternéis paciencia: toma tú so bra Apio, pues eres Penitencia. salv. Toma tu Pena la tuya. 14. Oh cuitada, no eres Apio tú? Ap1. sal. Apio salvaje soy, cuerpo de Apio, vuestros cuerpos nos lleva- rondo están ahora nuestras sombras, cumple que las sombras alla vayan, con nuestros cuerpos. 1. Alto pues, que no hayspacio para argüir. AP1o. Así es, porque Charón spe- 1a. s 14. Ay triste. Ibo. Ay amarga. A ese tono cantaremos o llo- raremos yendo. js, SCENA IIL DEL quinto acto. DOLERIA AS OS TO NEMESIs Ves Asosió que te paresce de mí obra? As. Que mea de parescer? si fuera Rey, no hiciera otro gobernador en mi absencia. Por dicha hermanae- stuviste en Salamanca, o serviste al. gun doctor? 2. No serví a nadie, mas enseñe a muchos. ASo. Esos es más. Quiza que han- daste por el mundo, y as apren dido en mubhas partes. Do. Oh enseñado: mas vieja soy de lo que piensas. A so. Mas por tu fe cuan vieja? Do. Tanto que me recuerdo de los sabios de Chaldea, de los Sacer. dotes de Egipto, Magos de Persía, de los. Gimnosopistas o Brachma. nes Indianos, de los Druidas Fran. y de ceses, de los Sophistas Griegos, todas las Sivillas. ASo. Ahah, ah, donosa está mi ama. Do. Yharta necio mi mozo:enga ñas te amigo si piensas conoscerme, mira me bien ahora, si pudieres As o. Qué cosa es esta? donde estoy yo? que resplandor de cara y que her- mosura, qué extraño hábito? 2. Esta te quedo, yo soy la Ne lara los Por mesis de que oíste habl tas viejos que ambiada para ejecutar estas venganzas, y galardones, tome otra fira. Ya ves hermano como e stan los engañados, y engañadores, verdad y la mentira, prudentía, igno. ignorancia, por mí se dice, que aun- que vaya coja de un pie, siempre al canzare los mal hechores, y a los bue- nos, para dalles esta corona. Mira que hermosa es. Aso. Estoy ciego de la mucha cla- ridad, pero dime, como no tomaste otra figura? No sabes que la justicia es reputada por cosa vil entre los hom- bres, y de todos desestimada? y que debajo de differente nombre a sus altisimos effectos, obra las más ve- ces? Aso. Yo me callo Hora como yo sea Reina de las Ninfas; y tu hayas sido comigo mi- nistro en esto, ternas por premio tan- bien de tu trabajo, a la Musa Erato tu amiga y a los compañeros com- pañía: gozando todos d el fruto que ssembrastes. Vete pues luego para el lla, que allá en el bosque la hallaras, quédese Dolería acá en la tierra, que yo me vuelvo para el cielo. Y despier- ste el mundo si quiere, que harto a (dormido. R MORERRO. CAARÓN. MUNDO. A, ha ha, que descansado duer a me su merced deel Mundo, y que descuidado de su amo el Tiempo, mas que asido le tiene este traidor del Sueño: estoy en punto de bur- larme d ellos, y to marme un rato de placer. No acude el uno al freno, ni el otro a la espuela. Quiero, hacer un caballo de los dos, que sería para mi lo natural, por ser ya viejo. Que tal aprovecha, algo haure de meterle en las narices, estornudáis Mundo? Sí supiésedes con que? venazo ojos de Topo, maldito sea el si está en ello. Vuelvo al otro, a vos del sueño, hon- bre de bien, hao, a esa puerta, nia piení a mano, todo esta conforme, 1SS guay de tal sueño. Si alcanzases po- bre de ti, en que tierra duermes, cuan aina no ternas ojos. Que em- panturrado está este villano de Mor. peo, Hola, quién duerme aquí? a de él yubón, ao de la piernas, algo siente ya, por aquí le hallaremos. Ao, ao. Mor. Quién llama, quién es? a, a, a. 4. Bib,b, ea pues. MoR. Que bueno, que bueno, y puebién sabe. 4. Aún no lo habéis provado bien, adormir se vuelve, voto a mí, no, no, gentil hombre de Roncesual. leso de la toncería, que ya os tengo la brida en la mano. Mo 1. Déjame compañero, que estoy cansado. De la otra parte del río descan- saréis. MoR. Que río o qué diablo? 4. De todo, hallaréis. Moj. Quién será este? yo me quie- ro fregar los ojos, y de más si es a- quel loco d el mundo que aquí jacía. 4. otro es si os place, abra su merced esas ventanas, o puertas Ra. de cuerno por donde entran las ver dades. MoR. Que veo yo? este es Charón, o hermano bienvenido. 4. Bien hallado primo Mor- pheo: bien has dormido, aina telleva- ra sin lo sentir. MoR. Quiero que sepas, estas ay perdido? 4. A quién dices? Mo. No ves al mundo? CA4. Y aunque hice una farfa de vosotros. Moj. No lo dudo, pues, créeme, que sabiendo que vernías le hice dor- mir, habiendo oído tampos disbarates, que estoy de ellos medio borracho, no viste cosa más perdida. Cu4. Ahora se cobrara en mi bar- quilla. MoR. Mas de verás! lluarle quie- res? 4. No es tiempo ya? suelta la ca- deña, veremos que ha sonado. Mo. No lo viste? en los amores, som- bras, Ninfas, en el bosque, y en los encantamientos, y en Nemesis a la postre? 4. Todo eso vi, pero quería preguntarle si se acuerda d ello. Moj. Mi padre, como yo del pri- mer sueño, ao, ao, gentil hombre, des- pierte su merced, que ya es de día. My 1. No es posible, ahora empiezo yo. 4. Qué lindo, ya señado al pie de seis milanos poco menos, cuente nos algo por su fe. MiN. Quién es el de los cuentos, el torpe de Morpeo? Moz Abrelos ojos loco, y verás tu desventura. Miy. Qué desuentura? maldito seas villano sucio, con tan buena pro- phecia. Mo R. Como le saben las verdades, mira, mira ese viejo honrrado. MiN. Quién es otro cómo tú? que revuelta trae la barba y la melena, que ahumado viene. Qué buscas pa- dre, eres quizá lenero de este bosque? 4. No, mas soy el píloto de una barca, en un río cerca de aquí. Myy. Y en ello ganas tu vida? Ri C4. A su servicio, en pasar aní. mas de la otra parte. MVN. Ánmas sin cuerpos? 4. Esos quedan acá, y los vestí. dos y otras alhajas, por eso puedes comenzar a desnudarte. Mun. Que necio viejo y mal cria- do. Moj. Al freir lo veréis. C 4. Mal me trata su merced, pues señor y la Política, la cortesía antigua ado le quedan? Mi. No se hizo ella para ti, ni pa- ra estotro tal como tú. C4. Si no me conosce su merced, por qué causa me injuria. Múa. que hay que conoscer, no di jiste ya que eres barquero, y en lo de más desatinaste. CA4. No preguntaras como me llaman? My1. Para que el mundo no co noscetales hombres. Pero dilo sí te place. AR. Yo soy Charón. Miy. Charón? Noramala sea: sino. tros habitos. 1o3 4. Pues abre más los ojo, no ves el río y el navio? MN. Desmasiado veo pues her- mano que aces por acá? MoRp. Ya le duele el vazo, no lo di- jeyo. C 4. Vengo a buscarte, que dema- siado dormiste ya. MUN. A mí? Mo 2. Escociole, a ti señor de las bigarras. Cu4. Levántato pues y vamos, que no puedo detenerme, ny hay licencia. Miv. Cuitado de mí, y es posible? Cu 4. Desnudate. Muy. Si lo has por el vestido, toma y déjame. 2. Ya hacéis partidos? 4. Vos habéis de ir señor, el ve- stido queda, que ya os dije que mí barca pasa desnudos. MuN. Y en esto había de parar todo lo pasado, y lo presente? oz. No te lo dicía, y reyas te de mi? Muy. Ay que sueño. Al pie de la hórcalo con Reijge fiesa, hora camine su merced y provara el resto. Ace del Morpeo, desotra C1A parte, y llevemos le aunque le pese. Moz. Eya pues. Pues y es forzado? Ya lo veis. Moj. Aún le queda el capirote. R. Dejelo. Muy. No hermano por tu fe, que soy enfermo de la cabeza. 4. Luego sanaréis, que no hay ca- bezas por acá. 1. Seapues así. Entre señor. Moj. Y antes digo que debía re- mar. 4. Déjalo por ahora. Miy. Maldito sea el mal sueño. No pequéis mundo. 4. Señor Mundo ya veis en que paráis:
