Texto digital de El dichoso bandolero
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco de Cañizares
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El dichoso bandolero. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dichoso-bandolero-el.

EL DICHOSO BANDOLERO
JORNADA PRIMERA
, . o G i JORNADA PRIMERA Monstruo fiero endurecido, a maldades inclinado; para tu mal engendrado, para mi dolor nacido; dime, como has desmentido el ser de hombre racional, que tan inclinado al mal, fiero León te habilitas, en la crueldad que ejercitas creyendo eres inmortal? Mira que ese precipicio, que en tanta sangre se ceba, tirano Énrico, te lleva al más infame suplicio: cese el sangriento ejercicio de tu dura obstinación, impere ya la razor, no quieras, cruel homicida, ser de tu infelice vida, B y de tu noble opinión. Del corazón inconstante ablándese la dureza, rinde la cruel fiereza de ese pecho de diamante, mira, que en solo un instante con tus enormes locuras, si en mendarlas no procuras lo reconocido, dola que por ti ha vertido. toda la sangre aventuras. Hoy le quitaste la vida. obstinado en tu crueldad, a un hombre, a quien la Ciuda toda llora dolorida; y esa gente forajida, iniquo que te acompaña, otros dos en la campaña, por orden tuya mató; quien, sangriento Enrico, vio monstruosidad tan extraña? Quítame, aleve, cruel, lavida, rompeme el pecho, iverás pedazos hecho el corazón dentro de él; ceba tu impiedad en él, sacaba, ya de quitarme tantos disgustos, con darme la muerte, que es Dios testigo, que en nada serás conmigo piadoso, si no en matarme. Es mi dolor tan intenso cuando tus crueldades miro, que arrojo en cada suspiro de penas un mar inmenso; y que soy de bronce pienso, pues no muero de ofendido, que tu furor sementido me tiene tan afrentado, que por no haberte engendrado quisiera no haber nacido. Vive Dios, que a no mirar, padre, que el ser me habéis dado, apesar de todo el Cielo os hiciera mil pedazos. Cuerpo de Cuesto, soy yo tan de bronce, o tan de mármol, que he menester el sermón que me hacéis tan apretado? ̱. Muchísima razón tienes, mas todo puedes pasarlo, porque ya caduca el viejo, y no importa dos ochanos. lie Teme, que no te castigue, Énrico, el Cielo, irritado de tus continuas ofensas. Lo mejor será dejaros, antes que mi justo enojo me despeñe temerario, no he de veros en mi vida, ni he de hablaros; ven Lobano. Qué es esto, señor. Ricardo? Orro sermón falta ahora que ha de hacer el ermitaño. Y a mí que se me dará? Aquí me traen arrastrado las travesuras de Enrique; mirad si las lloro en vano, padre Gines, pues por ellas pierdo el honor, y el descanso, y se afrenta mi nobleza. Ay, Énrico, desdichado, mira que para tus iras también tiene el Cielo rayos. Y el infierno tiene fuego eterno para abrasarlo. Y para ahorcarle, el verdugo viene una soga de esparto. Vamos, Lobaco, a matar aquel hombre, que dejamos vivir ayer todo el día por Lisarda de barato. Vayan vustedes conDios, que ya se llegará el plazo, en que carguen con sus almas mas de cuatrocientos diablos. Rogad a Dios, varón justo, que este hijo desgraciado, con brevedad se reduaga. Oh plegue a los Cielos santos de oír mis humildes ruegos, que con tierno ardiente llanto pediré que le despierten de su infelice letargo. Yo también le rogaré en mis humildes sufragios, que le lleve en cuerpo, y alma a los eternos descansos; que cierto que es en extremo el mozo bien inclinado; y si en esto persevera, dentro de muy pocos años espero por su virtud el verle canonizado. El Cielo, Padre, os conserve, y os pague el celo Cristiano, con que siempre procuráis aliviar nuestros trabajos. Dios es quien lo hace todo. Vos le obligáis a inclinarnos. su grande misericordia. Permira su amor sagrado, que yo le acierte a servir, que soy siempre tan ingrato, que le pago los favores. en precio de desagrados. YY ahora me voy de aquí en mi Dios, muy confiado, que ha de mirar con clemencia. vuestros sollozos amargos. Muy consolado me envías. Yo también voy consolado en saber que Enrico es una oveja del rebaño. de Cristo, y que le costó todo el coral desatado. do su; amorosas venas, con otros muchos trabajos; y que si lo ha menester su amor inmenso abrasado, para que no se le pierda. volverá otra vez a darlo. A todos nos haga Dios, como yo deseo, Santos, y después de bien comidos, con mucha quierud durmamos. Ahora vendrá sin duda, Julia amiga, haberme Enrico, y cumplirse te podrá el deseo que has tenido, de conocer al que quiero, y hablar también a Filipo, que vendrá en su compañía, según Lobajo me dijo, Agradezcote el cuidado, que de avisarme has tenido, que aunque nadie en la Ciudad habrá, que por sus delitos a tu amante no conozca, como en casa de mí tío no entra, ni sale persona, sino solo sus dos hilos, y esos me guardan tan necios, conocerle no he podido, y deseo ver un hombre, que merece tus cariños. Ya me parece que vienen, con que le tendrás cumplido. Bravo cáchete se distéis con el puñal. . Vive Cristo que ha pagado con la vida. el villano fementido el atrevimiento; y voto también al Cielo Divino, que si mi padre intentara ofender al dueño mío, con mi padre, vive Dios, hiciera también lo mismo. Oste puto quien le diera unos celos al amigo, que apriesa que se ahorrara modorras, y tabardillos. Qué es esto, Enriquie sel alma? con quien vienes tan monino? Ay Lisarda lo que debes al ardiente afecto mío! aquel hombre descortes, que darte gusto no quiso en la joya que compravas, y a lo pagó el atrevido no menos que con la vida. Esas finezas estimo, mas no aventures por mí tantas vidas te suplico, o a riesgo la suya, ̱. Así se alienta mi brío; quién es la que te acompaña? Una amiga, que ha venido de conocer deseosa ese valor peregrino. Así, señora, yo soy, como Dios hacerme quiso, el que veis, y mucho más de lo que soy por mí mismo. Vos tenéis mucha razón, y en todo sois escogido, galán, discreto, y valiente, y otro como vos no he visto, ali mejor gusto en mujer del que Lisarda ha tenido. i. Alégrome de escucharte. todo lo merece Enrico. i. Reviento de rabia, y celos, . cuando tan fina la miro, siendo sus hermosos ojos el centro de mi albedrío. Aún a mirarme no ha vuelto, válgate Dios por Filipo, Lisarda amiga. . Qué quieres? Habrás hombre conocido como Filipo en tu vida? parece de mármol frío. e. Disculpa tiene hasta ahora, pues no sabe que es querido de ti, más yo le hablaré. ̱ Harto mis ojos le han dicho, y nunca ha querido darse de mi amor por entendido; mas como tú se lo digas, me prometo algún alivio. Que tierno la estás mitando, que en ti viene a ser prodigio. ̱. No hay cosa que estime más, y por ese de zafiros, pavimento tachonado, de hermosos clavos bruñidos de los radiantes luceros, la adoro tan tierno, y fino, que es imposible sin ella poder vivir. . Poco has dicho. según su hermosura adoras. Es de mi pecho incentivo, que dentro de él me somenta fuego de amor infinito, Todo mi fe lo merece, y pues seguro es el sitio, esperadme mientras voy un régalo apreveniros. No hay otro como el mirarte? Pues yo voy también contigo Ah Lisarda de mis ojos! Hay hermoso basilisco! que me matas con mirarme, y muero si no te miro. Que no haya fregona aquí con quien yo hable derretido? Filipo, tengo buen gusto? Que no hagas mil desvaríos me espanta, que su belleza es de las almas archivo. Mis amores a una parte, alcanzasteis los huidos? Al llegar a la estacada, que está a la orilla del río, de vuestra parte les di un recaudo por escrito con su misma sangre, que habiéndole recibido me respondieron los dos, con mortales parasismos, que os iban a obedecer al infierno fugitivos. O amigo muy de verdad? sabe Dios que agradecido estaré siempre en el alma a vuestro valor invicto, no me prometía menos. Soy siempre vuestro cautir y nada de vos pretendo (ate de hijo de algo Enrico) si no solo que os tengáis de mi amor porbien servido, De verde laurel corone las sienes el Sacro Olimpo, como merece el valor de un hombre tan bien nacido. Y tú, Lobaco, alcanzaste del infame Federico al Lacayo, qué iba huyendo? Eso dudas? de dos brincos me le puse a las espaldas, y el gallina fugitivo, viendo que le iba dando en la grupa de pellizcos, volvió la cara, y le di de oreja a oreja dos chirlos de tu parte, y luego al punto me dio de ellos el recibo. No le mataste, villano? Cierto que estás colerico, sino me dejas hablar como he de poder decillo? Después de haberle asentado. los dos chirlos referidos, en medio de la fachada alentado, y vengativo (porque las pendencias tuyas como las mías las riño) ala arca del mondongo En triste oscuridad la noche fría, le tiré, y fue Dios servido, de que de dos urgonazos le saque de los peligros de esta vida miserable, en que estaba sumergido. Un vestido te acomoda el mejor de mis vestidos. Mil años te guarde el Cielo, que este estaba tan roído, y tan roto, que hecho bocas, otro te pedia a gritos. Tarda Lisarda, y yo tengo cierto negocio preciso, que importa el asegurarnos; porque como su caudillo me aclaman los bandoleros, y respetan los bandidos; es el cuidado forzoso; y así os quedaréis, Filipo, a esperarla mientras vuelvo, que Lobaco irá conmigo. Mejor es que os acompañe por si hubiere algún peligro. Ninguno habrá que lo sea yendo yo conmigo mismo. Y más llevándome a mí, con que fuera el miedo vicio, Pues a Dios hasta después. Presto volver imagino. y en dulce alivio el sueño me bañaba (entonces yo de vos no me olvidaba, que el alma para amaros no dormía. Soñaba, mi Lisarda, que os tenía en mis brazos; quien duda que soñaba? cuan presto recordé, que loco estaba, pues ni por sueño vos queréis ser mía, Entonces yo feliz (qué bien tamaño!) goce aquel rato, que si fue pequeño, que gloria del amor más permanece? En tanto, al menos, que duró el engaño, Lisarda, yo os gocé, si al fin fue sueño, cuando el pasado bien no lo pareco? Oh como mi corazón mariposa de su llama, en el desvelo se inflama de mi amorosa pasión! Ay Enrico, que no puedo decir lo que siente el alma, que en esta amorosa calma, mas que el amor obra el miedo, de tu riesgo conocido; mas Filipo, como, di, estás sin Énrico aquí? Porque él así lo ha querido, y mi ventura también. La ocasión viene a pedir, . para poderle decir, que Julia le quiere bien, y esta la zada le envía. Esta es famosa ocasión, de que sepa mi afición. Filipo. . Señora mía. o) Cierta dama ha deseado hacerte todo favor. Albricias, victoria amor, ya puedo estar confiado: también yo, amante secreto, soy de su beldad despojos, y aunque lo callan mis ojos, que la adoro te prometo. Esto es disculpar tibiezas, . que de lo que has visto aquí que hasta ahora habrá tenido, por no saber si es querido, mas yo alentaré finezas. Muy bien puedes desde ahora gozar tu buena ventura; porque mi fe te asegura de que ella también te adora; y te da esta verderosa en señal de que mereces mucho más, Beso mil veces, Lisarca, tu mano hermosa. Oigan, oigan, que conformes se están los dos requebrando; sea la conformidad por muchos; y buenos años. Pesome que nos ha visto, y estorbado este borracho. . Eso no puede impertar, que aquí no hay ningún agravio; Lobaco amigo. Lisarda. Y tú señor? . En el rancho de los valientes del muelle queda perdiendo, y jugando ciento y cincuenta de ahocho. Pues con eso no le aguardo tan presto, y a ver a Julia me quiero pasar un rato, por darla las buenas nuevas de lo que se ha negociado; Filipo, y Lobaco a Dios. Él te guarde muchos años. Lobaco, por lo que estimo ese corazón hidalgo, no digas nada a tuamo; ya sabes lo que los dos con su fiereza arriesgamos, que aunque mi valor no teme, recelo verle enojado. Será mi boca de bronce; por estar muy enseñados los Lobacos a medrar, Filipo, por lo callados; que la nobleza que tienen, con ser tanta, la ganaron mis nobles progenitores. a no parlar lo escuchado. Pues este diamante hermoso, sea, valiente Lovaco, firme resguardo que selle eternamente tus labios. Oh generoso Filipo, (que ser padre de Alexandro mereces por tu valor) dame a besar un capato de tus liberales pies, o sino damelos ambos, que a cada uno le daré docientos por el régalo. A Dios, que a buscar a Enrico adonde dices me parto. . Plegue a Dios que si ha perdí- no le dé a vusted barato: (do, quiero esconder la sortija (no sea el demonio acaso) que mi amo me la encuentre, y ande en Cantillana el diablo, porque vive Dios que es el mozo tan buen Cristiano, que si me la ve me tire dos, o tres caravinazos. Vive el cielo, que parece Lobaco, que estás pensando como darme pesadumbres? Vitoria, a ellos Santiago, . aquí me da dos mil coces sin poder yo remediarlo. Dónde has estado, demonio? Barrabas, donde has estado? Satanas, alos infiernos, de hoz, y de coz he bajado. No te dije que me fueras por seis doblones de a cuatro para poder desquitarme? pues cómo te has descuidado? los pude hallar, de si bien anduve a buscarlos por Iglesias, por Ermitas, azoreas, y tejados, y al cielo hubiera subido si hubiera en el cielo cuartos. Que esto sufra mi paciencia! mas que es lo que estás alzando tan cauteloso del suelo? Nada, señor, es un trasto para curar almorranas. De mí lo escondes, villano? Válgame. San Nicodemus! luego me da con el mazo de apretar, y en las natices me pone al punto los ajos. Muestra, qué sorrila es esa? quien tan rica te la ha dado? más cielos no es de Filipo? como ha parado en tus manos! Señor, un Platero de oto, (o qué de saliva trago!) que con licencia del Rey de sorrijas tiene estanco. Acaba infame . Jesús! ya me parece que acabo, A y me voy sin Sacramentos, según estoy apretado. Vive Dios si no confiesas, que te he de fijar a un palo, y que de seis caravinas has de ser infame blanco. Mejor lo hara que lo dice, que es un hombre desalmado; pero dime por tu vida, si con una tengo harto, no es mejor que de las cinco ahorres lo que ha costado la munición? . Voto a mí que ceeo que me da chasco, Perdona, hermano Filipo, si yo muero a las manos de Énrico, se acaba en mí la casa de los Lovacos. ̱. Has de irritar mi paciencia? ̱. Cuando irritada no ha estado? primero es, señor, primero ser contigo fiel criado, y salvarme con la vida del mi serable naufragio, que en tu cólera me espera sino confieso de plano; a Lisarda, y a Estipo los halle. . Cielos airados no os conjuréis contra mí, que por el fuego en que ardo, que he de abrasar toda Italia, si acaso me han agraviado. Llegando yo aquesta tarde los vi de amores hablando, y otras algunas cosillas de favores, que te callo por no abrasarte de celos, diéronme por tapacio. de la lengua ese diamante, que tú, señor, me has quitado. Tómale, y esta cadena, que si cuatro mil ducados valiera, y trecientos mil, te la diera sin reparo; Pero vive Dios eterno, y los Sacramentos Santos, que si no guardas secreto he de hacerte mil pedazos. Pues aunque hubiera de halla quien me diera un gran bañasto de sortijas por decirlo, no te diera yo ese enfado. Iraste, Lovaco, al puente, y tendrásme allí un caballo con las pistolas de arzón, y la cherpa de las cuatro carabinas bien cevadas, y ten de polvora un frasco; que a las tres de la mañana estaré contigo. . Aguardo como una estatua de bronce. Pues vete ahora hacia el campo a pasear, y punto en boca mientras yo no la de estapo. Pobre Lisarda, y Filipo, o quien pudiera avisarlos, . que tomaran de difuntos dos Bulas para este año. . Voto a Dios que ha de pagarme el traidor, amigo falso, no menos que con la vida, haber mi dama mirado. Y que aunque más su hermosura de mi rigor inhumano, al perdón piadoso apele, ha de sentir mis agravios. Pues los dos me han ofendido; mueran los dos a mis manos, que es infamia el sufrimiento, cuando es tan patente el daño Era tiempo de hallarte, Éntico amigo? El mejor para darte yo castigo, villano fementido, ingrato a la amistad que me has debido; que te movió, inhumano, a proceder conmigo tan tirano? por ventura ignoraba tu osadía que era Lisarda aleve, prenda mía? Pues si no lo ignorabas, como, dime tirano, profanabas el amor que a mi pecho, y a mi espada le ha debido tu vida desdichada? defiéndete desuerte, que se dilate, la infelice muerte, que te ha de dar severo con este rayo de bruñido acero; para que pueda tú alevosa vida, morir de su traición reconocida. Lobaco infame, cielos, me ha vendido, . todo lo sabe Enrico, soy perdido! no sé cómo templar su justo enojo; la cólera reporta, y el arrojo, todo es engaño, Enrico, que un momento me escuches te suplico. Yo lo tengo apurado lo bastante, testigos, la sorrija, y el diamante. Pues no escuchas disculpas, ni razones, obren ya los valientes corazones, que este acero vibrado, es un rayo del cielo desgarrado; y aunque su llama la imagines muerta, puede ser que en pavesa te convierta. El mío, infame aleve, resuelto te ha de ver en polvo leve; y el que de mi amistad hiciste ultraje, demodo enciende todo mi coraje, que a tener tu mil vidas, te quitara, y aún satisfecho en ellas no quedara. Muerto soy. . Aún no es cierto, que nunca habiar se ha visto ningún muerto, No acabas de matarme, permítele a mi dicha el confesarme. Qué dolorido mueres, y que tierno, adá confesarás en el infierno, adonde irá Lisarda enamorada con prevención de cena, y de posada. De Dios me valga el corazón ardiente. Vive Dios Soberano Omnipotente, que anduvieron piadosos mis rigores, pues le deje morir entre las flores. Buscándote, Enrico mío, he andado por varias partes, sin poderte hallar; mas Cielos, cuyo es aqueste cadaver, que a tus pies yace tendido? Llega, Lisarda, a mirarle. Fílipo muerto? pues cual ocasión pudo obligarte a romper de tu amistado. con las leyes inviolables. Preguntatelo a ti misma, y pues que mejor lo sabes, aqueste puñal buhido, ha de firmar con tu sangre la razón porque mis iras vengaron agravios tales; muere a mis manos traidora, porque tu amante acompañes, Sin culpa muero, Jesús, válganme vuestras piedades, el alma en los labios tengo; peque, señor, perdonadme. Allá irás con tu Filipo, no intente ofenderme nadie, que soy rayo fulminado de la esfera fulminante. Hermano Gines, acuda, pues para esto somos Frailes, a templar este demonio. Quién vio furor tan loco? todo es lástima, y pena cuanto toco; una mujer, y un hombre, o cruel tirano? muertos yacen al golpe de su mano. Enrico fementido, en tus torpes maldades sumergido que solo es tu desvelo de perseguir, y de ofender al cielo; por ventura imagina tu malicia, que no ha de haber justicia en el poder eterno (aunque te espera con amor tan tierno para tan infinitos, como comete tu crueldad delitos? Pues vives engañado (oh triste suerte!) que del fatal cuehillo de la muerte no podrás escapar tu triste vida, en vicios torpes solo divertida. Abre infélice los dormidos ojos, antes que experimentes los enojos de Dios en su tremendo, y justo juicio; que aunque ahora te sufre tan propicio, bien sabrá su justicia castigarte, y en las eternas llamas sepultarte. Cuando, di, ha de cesar la hidropesía de tu ciega, y tu loca tiranía? no miras que a ti mismo te haces guerra? y que no te sufriera ya la tierra, si Dios no la mandara, que en sus entrañas no te sepultara? Loco, ciego, obstinado, que el Sagrado Bautismo has olvidado, para dar con tu ciego barbarismo en las sulfureas llamas del abismo, despierta del letargo en que te tiene tu destino amargo; pisa con la razón ese destino, que te aparta del cielo, y su camino, aún tienes tiempo, Énrico desdichado, que Cristo te previene en el costado una amorosa puerta, a tus ingratitudes siempre abierta. Enrique, llega, llega, que no la cierra a madie, ni la niega; mira su amor ardiente nunca visto, que a su costado te convida Cristo; y pues ves sus piedades, olvida, deja, Enrico, us crueldades. Esto solo me faltaba (cuando mi pecho se aade en justo furor, y enojo) que vengan a predicarme. Escueha un poco te ruego, mira que el cielo suave, me ha revelado, que en ti su clemencia ha de mostrarse, y no es bien que le resistas. Dejadme, Padre, dejadme que es en vano persuadirme. Llévenle mil Sata nases; este había de ser Santo? cuando estiten su gaznate. Huye, Énrico, de la furia con que por diversas partes te buscan para prenderte. No temo, Lobaco, a nadio ven, y verás lo que pasa; que a los gallinas infames, yo les haré que conozcan mi valor incontrastable. Qué dedoto va el mancebo Dios se lo lleve adelante. En su gran bondad confío, Hermano, que ha de rrocarle, y volver su corazón aunque resistencias hace, en tratable, y blanda cera, si ahora está de diamante. Adónde, piadosos cielo; me ampararé de las iras de un padre que me aborrece, ya desesperarme instiga? Padre mío, Varón Santo (si por majer, y afligida alguna piedad merezco) desiéndeme de mí misma. Quién, señora, a tal despecho, y a tal dolor os obliga? sollegaos, cese el llorar, referid vuestras desdichas, que si ellas tienen remedio, ofrezco la sangre mía para aliviarlas, y ofrezco (si de ello os dais por servida) la vida, y el corazón; que acudir caritetiva mi volvutad, a quien tanto como vos lo necesita, es justicia, y no es fineza. Supuesto, pues, que es justicia, escuchad, piadoso Padre. ya que he tenido tal dicha en encontraros, que creo, si no hubieran tan benignas vuestras piedades mirado a mis mortales fatigas, sin duda con un punal (tanto la causa me excita, y la ofensa que me aflije hubiera roto una herida, pordonde saliera el alma huyendo de tantas ruinas. De vuestros labios pendiente tendré el alma compasiva, que el asistiros atento es obligación precisa. Pues esta es la causa triste del efecto, que oprimida me tiene en tal desconsuelo, y acabarme solicita. Nací, pero poco importo el decirte que soy hija de nobles padres, y que fui blanco de sus caicias, que no quiero dilatate con digresiones preijas, lo que deseo que sepas sin episodios, ni enignas. Crieme (ah cielos airalos!) en cas de una noble tía, que me permitió amorda las travesuras de niña. Cumplí los diez y seis añes, y mi condición altiva, a ninguna adoración permitió la idolatria. Desdeñé de muchos Nobles galanes, que pretendían mi hermosura, las finezas, mi gala, las bizarrías, porque cresa soberbia mi vanidad presumida, que de cuantos me miraban ninguno me merecia. Pero rindióme Lisardo, y en adorarle encendida, si faltaba algún instante de asistir mis celosías, el corazón en el pecho, entre confusas cenizas, del fuego que le abrasaba celoso se dividia. Abri las puertas del alma, y las de la casa mía a sus infames halagos, a sus ternezas fingidas, y entréguele de mi honor (oh mal haya quien se fía de palabras halagueñas!) todas las prendas más ricas: Gozome en fin (oh pluguiera a la piedad infinita, que antes que tan inconstante su venenosa malicia, las facilidads mías, la tierra en su oscuro centro me hubien tragado viva. Volvió criel las espaldas a la obligición precisa, de cumpirme la palabra, que de sposo me debía. Ausenose de mis ojos, neganso con fe mentida la oblgación que contrajo entre amorosas delicias. Engendráronse en mi pecho contra sus alevosías, áspides, venenos, rabias, vivoras, ponzoñas, hidras, y dispuesta a la venganza, yo misma, padre, yo misma, discurriendo por el mundo, desnudando las basquiñas (si no hallo quien me acompañe, quien me ampare, y quien me rija) yo sola le he de buscar para quitarle la vida: y ha de ver el mundo todo, que una mujer vengativa, a la más justa venganza sangriento León se habilita. Ya no soy Laura; centella soy voraz, que desunida del tronante promontorio, voraces incendios vibra. Y si le oculta el infierno en su cabernosa sima, no ha de escapar de mis manos su y llana alevosía. Válgate el diablo por hembra, que furiosa, y vengativa se ostenta contra Lisardo, esta venenosa arpía. A ella la diera yo cien coces en la barriga, porque le buscó amorosa para llorar ofendida. Estas doncerlas que rabian por probar la trementina, y en sintiéndose opiladas, luego dicen mueran, vivan, es un infame, engañome; lleven los diablos sus tripas, hilen a puerta cerrada para faldas de camisa. Sabe Dios lo que me pesa de avenoido la impía crueldad, con que ha desdeñado vuestra hermosura divina (tan digna de ser amada; como bien correspondida) ese ingrato Caballero, que vuestro amor desestima. Cese el llanto, Laura hermosa que si él se desobliga de vuestros hermosos ojos, no faltará quien los sirva. Santos Cielos; ayudadme, que parece que me incita todo el infierno a quererla; que me abraso en llamas vivas de incentivos amorosos. Yo pediré a la benigna piedad de Dios que os ampares idos, Laura, persuadida de que acudiré al remedio. El Cielo, Padre, permita, se vea tu heroica fama en bronce eterno esculpida; cuando te veré? Mañana. Adónde? . Hacia la marina. Será cierto? No lo dudes Pues allí estaré escondida hacia el muelle, no me faltes. Si el consolarte me obliga en conciencia, no es forzoso? Oh como los Cielos libran mis alivios en tus manos! ̱. Ellos, señora, permitan, que yo te acierte a servir. El mismo guarde tu vida. Santos Cielos, que pretenden mi crueldad, y mi despecho, que un volcán dentro del pecho de oscenidades se enciende? Ajudadme, Dios eterno, en tan miserable calma, que parece que en el alma se me ha metido el infierno. Diez años ha que el desierto vivo con amor profundo, muerto al engaño del mundo, y me he de ahogar en el puerto? Ahora le han de vencer a quien de todo ha triunfado, tan valiente, y esforzado, los ojos de una mujer? la venganza me provoca este enemigo tirano; Hermano Cinilla. Hermano. Bn. Píseme muy bien la boca. La obediencia quiero hacer sin ninguna resistencia, Dios le de, Hermano, paciencia, que bien la adrá menester. Y con llaneza me diga, si en habiéndole pisado la boca, como ha mandado, le pisaré la barriga? ̱ Pues a Dios he dado enojos con mi ciega liviandad, por obligarle a piedad. píseme también los ojos. Quién en estas ocasiones, a Jesu Cristo pluguiera, unos zapatos tuviera con un palmo de tacones! que afen, que de las cautelas del demonio se escapara, con que yo le derribara media docena de muelas. Por Dios que me ha de pagar (pues que le tengo debajo) el excesivo trabajo que me da con ayunar. Bueno está, Hermano Cinilla; que Dios no mira en él tanto, si no en el ardiente cuanto, con que el corazón se humilla, Mire que son muy atroces los diablos en perseguir, y que para resistir aún no le he dado hartas coces, Vamos a nuestros retiros donde a Dios aplacaremos con penitentes extremos de lágrimas, y suspiros. Él solo se puede entrar, Hermano, a haces penitencia, porque en Dios, y en mi conciencia que no estoy para llorar. Y así a pedirle me pongo a Dios mi hambre repare, y un gran plato me depare de callos, y de mondongo Haced, señor, que se cobre mi perdida navecilla, no permitáis, que a la orilla tan tristemente cozobre. Su dolornada restaura con que vaya a llorar yo, la culpa que él cometió en los ojuelos de Laura; que lo que a Dios ha ofendido er lo tiene de llorar, y así no pienso pagar escote que no he comido.
JORNADA SEGUNDA
JOFNADA SEGUNDA Si tú me quieres seguir siempre mi amparo tendrás Mandarme en todo podrás pues a Dios vine a servir pero lo que intentas, di? Suscara Laura pretendo, que por ella estoy muriendo desde el punto que la vi. Jesús, que me dice Hermano? deje tal resolución, que sin duda es tentación del enemigo tirano; ahora me he de acreditar. No me replique le ruego, que crece de amor el fuego, y nada le ha de templar, sino el ver a Laura hermosa, resuelto estoy a servilla. Pues quien se meta a Chinilla en persuadir otra cosa? . siga sus antojos varios: Pero como habrá mujer que pueda alos dos querer con aquestos faldularios? Eso no le dé cuidado, que yo tengo prevenidos desde ayer buenos vestidos. Mucho contento me ha dado. Entre la paja, y sarmiento donde suelo reposar, cogidos los ha de hallar, traígalos aquí al momento. Pues en este puesto espere, que yo volveré al instante. . Ningún humano se espante cuando ela mudanza viere, ya he probado a resistir cuanto posible me ha sido; y pueemada me ha velido, no es bien dejarme morir. De Énrico me he de valer, y ser como el bandolero, que no seré yo el primero que se perdió por mujer. r Los vestidos vienen ya. Pues el que traigo me quito, Afuera saco bendito, quedaos norabuena acá, muy galán estás ansí, Laura se ha de enamorar? O si la pudiera hallar, como dijo, por aquí! Laura, Laura celestial, pues mi rendimiento es gloria goza tan noble vitoria. Ella viene, pesía tal; por Dios que es bella la moza Gines está disculpado de haber el yermo dejado, que a mí también me retoza Habiendo tu voz oído, Padre mío, vengo haverte; mas como estás de esta suerte con tan diverso vestido? Por acompañar a usted, sirviéndola como Paje, habemos mudado traje. Agradezco la merced, No te cause novedad el verme de esta mavera, pues me dio la muerte fiera esa divina beldad. Por ella, Laura, he dejado del defierto la aspereza, que el imán de tu belleza en un punto me he tirado. Desde hoy teligo de asistirte, y desde hoy me has de mandar que la vida he de arrestar, si importare por servirte. La fineza te agradezco, ay Julia, qué hemos de hacer? . Ya no podemos volver, yasí un consejo te ofrezco; rocura disimular, lando a entender, que le quieres, porque solas, y mujeres, que podemos esperar? Has dicho muy bien y aguardo con una afición fingida, asegurando la vida evengarme de Lisardo. Pues ya tiene para si vines dama que le quiera, laga que la compañera sequede acá para mí. Pues eso que duda tiene? La muchacha es como un oro, desde aquí la enamoro. esto ahora nos conviene. . Pues sigamos el humor de mi desdicha importuna. No ha de igualarse ninguna, laura, a la fe de mi amor. Yo confieso que me quieras son mucho extremo, Gines, sero amor que de ayer es, solo parece de verás. Créeme, y no seas ingrata mi fineza, y ternura, dorque tu grande hermosura le repente rinde, y mata. salvez un veneno fuerte, fuita con virtud crecida, suun instante la vida tiendo puerta a la muertes Y el Sol cuando se desea para que su luz regale, al mismo punto que sale da resplandor, y recrea El fuego para que abrase lo que encuentra su osadía, no ha menester, Laura mía, que algún término se pase. Ni la nube cuando impide con sus fuerzas el calor, para causar su rigor, lugar, ni término pide. Pues tanto esa gracia mueve, a quien la idolatra ciego, que hay en tu belleza fuego, sol, rayo, veneno, y nieve. Miren el Santo Fray Gil, que con Dios era un retablo, y en tratando con el diablo habla tan culto, y sutil. Hay tal dicha! hay tal ventura! así le pienso engañar, y honor; y vida librar; ya estoy de tu amor segura; Julia, no alabas mi empleo? Si por cierto, que es muy justo, y de Gines el buen gusto se logre como deseo, En mí un servidor tendréis, Julia hermosa, desde hoy. Yo también muy vuestro soy, como adelante veréis; porque soy muy gentilhombre, y aunque he vivido en el yermo, estoy de amores enfermo, tengo Chinilla por nombre, con que podréis conocer, que aunque de golpe me arroje, no hayáis miedo, que os enoje el mal que yo puedo hacer. Es nuy buena prevención, y me obligo de esa suerta Cinilla amigo, a quererte; buenas vamos de ficción. . Importa que prosigamos, pues nujendo el padre mío, y tu Julia de tu tío, en tanto peligro estamos. Gran ruido siento, Gines, cuchilladas viene dando un hombre, y yo estoy temblando. Sucesos del tiempo vario, Enrico, el que busco es. No ha de que dar en Mazara persona, que al ser humano racional le constituya, que no la haga mil pedazos. Oh fementidos gallinas, y cómo se atropellaron unos a otros, huyendo de la furia de mi brazo! Ahora es buena ocasión . matarme, por las sospechas para ponerme en su amparo. Aquí mi espada tendrás contra todos tus contrarios, que en poner por ti la vida, de nuevo, Enrico la gano. Quién eres? . No me conoces? a quien conté mis desdichas, Guies soy el ermitaño. Pues cuál ha sido la causa de negarte al yermo Santo? Entico, la causa ha sido esta deidad que idolatro, cuyas prendas celestiales pudieron conmigo tanto (que sin poder resistirme, sobre pasados trabajos, ayunos, y disciplinas, que por no cansarte callo) en un punte con su vista me hallé en todo tan trocado, que por verla, y asistirla, al mismo Dios soy extraño. La causa tiene disculpa, tu gusto, Gines, alabo. Pues sabe, que desde ahora a servirte me consagre, y a que en tu amparo nos tengas, A tus pies las dos estamos. Y con mucha confianza en tu espíritu bizarro Pues Julia, quién te ha traido? que como diste la muerte a Filipo desdichado por mi culpa, y a Lisarda, sin que la tuviesen ambos, que murieron inocentes al rigor precipitado de tu enojo; yo perdida, viendo en mi tío Ricardo mil despegos y desaires, hasta haber solicitado que tuvo de mi recato, viendo que de tu Lisarda. me di por amiga tanto, huyendo perder la vida, encontren con Laura acaso, como ella a mí sus agravios: Y consolándonos ambas con esperar de tu hidalgo corazón árrimo cierto, discurrimos por el campo, a ti te hallamos valiente, y a Gines enamorado. Todo es como te refiere. Pues muy bien podéis los cual en mi defensa, y valor vivir muy asegurados: y tú, si gustares, Julia, que yo acuda a tu regalo, desde aquí seré muy tuyo. Yo soy la que en eso gano. in Pues doite mil parabienes: iadamente se ha trazado. Con que el Hermano onmilla habrá de quedarse en blanco. Hape por tu vida, Enrico, que abajo se viene el Cielo, toda la Ciudad se abrasa, semblando de miedo vengo. No puedo, no, detenerme en contaros en progresos, la desdicha que amenaza a tu desdichado cuello. A tu padre, a tus hermanos, a tus tros, y a tus deudos, han consiscado la hacienda por sospechas que tuvieron el Gobernador, y otros, de que en su casa encubierto te han tenido muchas noches, de alevosía incurriendo en el delito, que a voces les intimó un pregonero; ya tu padre infamemente le llevan ahora preso, sin que aquellas blancas canas, nila sangre de aquelpecho les obligue, ni les mueva atratarle con respeto. A todos nos amenaza de la muerte el duro riesgo, huyamos todos, Énrico, el rigor de todo un pueblo. ̱. Ay de mí, que desventura! sinos hallan en tal puesto, si no escaparemos sus iras, ni sus enojos sangrientos. No os congojéis, Laura hermosa que por quien soy os prometo, que podéis estar segura de que no os ofenda el cielo, imientras que a Gines, y a mí, el invicto, y noble esfuerzo que se aposenta en el alma animare nuestros pechos. Las dos podcia retiraros con esos dos compañeros, que presto Gines, y yo a disponer volveremos, como se han de asegurar de nuestra vida los riesgos. Ay, Laura, qué hemos de hacer? Apenas ánimo tengo! No bastaba la desdicha que por Lisardo padezcó, sin que ahora la fortuna otras me traiga de nuevo con el amor de este hombre, que hasta en el nombre aborrezco, desde que mudando traje me dijo su pensamiento? Muy al rebés me sucede, que como el amor primero de Filipo no pasó de enamorados deseos, y murió tan al principio, como ya verle no espero, mas consolada me hallo, y voy a Enrique queriendo. Eso es, Julia, amor albío, que ya lo firme es muy viejo, y no se plática más, que acomodarse a los tiempos, No se vive de otro modo, anda el mundo novelero: ayer Gines era Santo, que resucitaba muertos, y hoy los amores de Laura le han trocado en bandolero, Vámonos, Julia, de aquí, que con justa causa temo, si me buscase mi padre alguntrágizo sucesto Yo también temo a mi tío. Pues las dos nos retiremos. a la parte más segura. Queréis que os vamos sirviendo? No, Lobaco, tú, y Cinilla esperad en este puesto, que en la parte que sabéis les saldremos al encuentro, si en la presente ocasión escaparen de ser presos. Ha dicho Laura muy bien. Pues a Dios hasta su tiempo: Lovaco? . Cinilla amigo? como va en el nuevo estado? Por Dios que estoy muy hallado, andad allá a los payanes; y mi mudanza bendigo. Esta es buena Religión (cuerpo de Cristo conmigo) que crece el hermano hombligo, y se hace poca oración. No se avina, ni hay aquello de bese la tierra hermano, de azotes de ese una mano, póngase una piedra al cuello, y de estas cosas se olvida Giues tan enamorado, como si no hubiera estado en el desierto en su vida. Mas traigo algunas quimeras aquí para entre los dos, que muchas veces (por Dios) sueño que estoy en Caleras. Cuinilla, no hay que temer, dormir puedes sin cuidado, no estés de eso congojado, en la horca podrá ser, en galeras no tan malo nuestro paradero fuera. ̱. Oste puro, tira fuera, eso de vermoen un palo, dodo el cuerpo me ate osipia No pienses ahora en ello. Se me ha erizado el cabello, y me ducle la barriga. A gesar de los infiernos he de sacara mi padre; muera el Alcaide, Gines, que nos oculta las llaves. Ya sobre sulangre misma el infame cuerpo yace. Dejadles llevar el preso, que no es razón que nos mate Jesús! y que cuchilladas, huyamos los dos, Lobaco, que puede ser nos alcance algún Estirro, y nos prenda, aunque rezando nos halle. Los Lobacos nunca huyen, huye tu gallina infaene, que yo con todo el infierno acostumbro a cuchillarme: e allá los voy a buscar. Yo a procurar no me ha len. Ayudo me la razón, esperate, amado padre, te quitaré la cadena. P. Para doblar mis pesares; mal haya el ser que te di, que así has llegado a infamal En too tienes razón; pero vuelvo a suplicarte, que te sosiegues un poco; que todo ha de remediarse: ano a besar, ̱. Muestre el Cielo sus piedades en ti, y mis lágrimas tristes, ese duro pecho ablanden, que no han podido hasta ahora la nobleza, el ser, el arte, y de nobles ascendientes los blasones sin iguales, trocar tu bruta aspereza, para que evitando males, no se afrente cada día tu esclarecido linaje, y del sagrado Bantismo el esculpido caracter; a quien desbocado potro, haces tan infame ultraje. Por aquí van con el preso, no han de poder escaparse, mueran estos alevosos aunque el muado los ampare. r Retírate, nadre mío, así los Cielos te guarden, que el digusto que me han dado en prenderte, he de vengarle. En tantos desasosiegos, piadoso Cielo, ayudadme, porque naufraga la vida de la muerte a los umbrales. lu Deos a prisión, forajidos. Con tan infames lunares Vueseñoria oscurece lla nobleza de mi sangre? ln Voto a Dios, Enrico amigo, que el corazón se me arde por darles la muerte a todos, sin que ninguno se escape. u Rendid las armas, laciones. Por Cristo que habla en Romance, yque es mucha delvergüenza, que de este modo nos trate. . Dos rayos son desatados del promontorio tronante. A ellos, Gines valiente, mueran estos arrogantes, que empedernidos se atreven a ofenderme, y a enojarme. En polvo he de resolverlos, aunque el Cielo los ampare. 1. No hemos de poder prenderlos 2. Ya nos cansamos en valde. Con bizarro aliento, Enrico, reñís, y lindo coraje. A vos Gines animoso, debo el que no me matasen Volved a prender a Enrico, gallinas, volved, matadle. Del Gobernador el hijo es, y tengo de laciarme la hidropesía mortal, de dar la muerte a su padre; esperad, Gines, un poco mientras voya castigarle. Favor quí, que me lleva este bando ero infame; ayudadme, santos Cielos. Aquí tengo de matartee; ya le estrelle en una piedra, vuelva el rapaz a irritarme, y resucite, si quiere que vuelva a despedazarle. Lo hecho está muy bien hecho porque no se atreva nadie. Vos podéis iros, Gines, a buscar a Laura, que antes de la noche soy con vos, y Julia. . Pues Dios os guarde. Buenas nuevas, amo mío, dame albricias, que ya el cielo te ha quitado un enemigo de los mayores del pueblo. Pues que hay de nuevo, Lovaco? Y con todo ese sosiego me lo preguntas? por Dios que de tu flema me huelgo. Quieres que me encolecice para responderte, necio? acaba, di lo que pasa. En luma es este el suceso; del Gobernador al hijo mataste, diéronle luego la nueva a su pobre padre, y fue tal el sentimiento, que de tan grande desgracia. concibió dentro del pecho, que sentado en una silla, sin decir Jesús se ha muerto, y ahora enterrarle quieren. Dios le dé el descanso eterno, que el cuidado me ha quitado. de matarle sin remedio, porque esta noche sin duda, Lovaco, estaba resuelto a irpor los cuatro mil ducados que le ofrecieron sus tiranías a quien me matase, o diese preso, y a darle carta de pago escrita en su infame pecho, del haberlos recibido. con este buhido acero: vete a buscar a Gines, y dale la nueva luego, que se han de alegrar con ella Laura, y Julia por extremo. Conserve el cielo tu vida, que solo verte deseo casado, y quieto en tu casa. No lograrás este afecto. Voy a obedecerte, a Dios Y yo entretanto me quedo, porque me siento cansado, a tomar un breve sueño en este catre de flores con que brinda el campo bello Quiero quitarme las armas, pues asegurarme puedo, que nadie buique pendencias con un hombre tan resuelto. Enrico, Enric, que duerme en aqueste mar inmenso de tus vicios, olvidando el juicio de Dios tremendo. Abre los ojos, tirano, despierta del embeleso en que te advermen los gustos de tus delitos sangrientos. Mira que el amor te busca de un Dios que con tierno afe con su gracia te convida cuando tú le vas huyendo. Toda la sangre vetrió de sus venas por tus hierros, no la malogres, ni aguardo a perderte sin remedio. Vuelve en ti, cesen las iras de ese corazón de acero, llora las presentes culpas sin perder ahora el tiempo. No desconfíes, Enrico, de Dios el cariñó cierto, que abiertos tienes los brazos para recibirte en ellos. Cielos, que se abrasa el alma piedad, Señor, que yo ofrezco ponerles a mis delitos por vuestro amor: mas qué es esto? las armas que puse aquí al dormirme, que le dan hecho? le Deja las armas, Enrico, que ya te las quitas escielo, porque sin hierros te animes allorar pasados hierros. Voz suspensión de la idea, quien eres, que en tus acentos y lablorta el alma de maya, y conocerte deseo? ̱. Pues Énrico, porque tengas de quien soy conocimiento, el camino de la Cruz sigue, y hallarasme luego. Oh como el cielo me busca! o cómo me llama el cielo! sile respondo; me engaño; si no respondo me pierdo. Ya voy Señor, perdonad si corrido me detengo, cuando esa inmensa piedad me avisa por tantos medios. 1. Aunque muera en el camino Padre Fray Juan, es forzoso que acudamos al consuelo de los santos Religiosos, que para que los ayude, ha puesto sobre mis hombros Dios la dignidad de Padre, de siervo afectuoso, y importa mucho que vean de sus Prelacos el rostro, y que les den confianza ay para decir sus ahogos. Por un alma sola diera Dios su purpúreo tesoro, que mucho que yo por tantas me ratigue fervoroso, pues ha de llegar el día en que estos afanes cortos tengan premio muy crecido ante los divinos ojos? 2. Tu grande piedad alabo, y el cariño tan gozoso con que acudes a tus hijos, sin que nada te haga estorbo. 1. Diera por ellos mil vidas intrépido, y animoso. 2. De piedad te pague el cielo ese peregrino asombro: eres hijo de Francisco. 1. Vos sabéis, divino Esposo, el amor tan encendido con que la diera por todos, porque se me enciende el alma de caridad en un horno, hoy a imitación de aquellos dos Querubines graciosos, que incesablemente santo os alternaban a Coros, nosotros os alabamos con afectos deseosos, de que aumentéis el rebaño del Sera fin prodigioso, que mereció por humilde los cinco rubies preciosos: Padre Fray Juan. 2. Padre mío. on 1. Retirémonos un poco a dar a Dios alabanzas a la margen de ese arroyo. 2. En obedecerte, Padre, tengo mi consuelo todo? 1. Ese zafir tachonado de Luceros luminosos, en cuyos hombros se ostenta de Dios el eterno Solio Pise, quien con tanto amor obedece afectunso Esto si (cuerpo de Dios!) es vida ya sin rencilla. Bien le campa, seor Chinilla, las pollas de dos endos. Como soy el despensero a mil gustos me provoca, que compro a que quieres boca, como a que quieres dinero. Gracias a Dios que ha cesado aquella cruel bateria de azotes, que me tenía el arrabal desollado. El jarro está siempre lleno, por quien yo sulo suspiro, que cada instante le miro si e han echado veneno, De mañana hay letuario, olla, y gígote ayantar, gázapos para cenar, sin hablar con el Rosorio. Pero en verdad que imagino, que al tiempo de defuntarnos, sobre aquello de salvarnos ha de gruñir el cochino. No hará, porque es Dios muy tierno . . Somos, hijas. Religiosos, con que tengo por notorio, que sin ver el Purgatorio nos íremos al infierno. Aún si vino allá se hallara, no tan cruel fuera el estrago, mas dicen, que no ay un trago por un ojo de la cara; Que como aquellos perrazos es gente tan yirtuosa, no se vende allá otra cosa sino crueles tizonazos. Todos muy mal han sentido, que Gines de enamorado @ Biblioteca qu el desierto haya dejado, y a Ladrón se haya metido. lo La justicia, porque exceso tal pague cual él merece, dos mil ducados ofrece a quien se le diere preso. Que sería vernos puestos todos cuatro con sotanas, de terrados, y ventanas, en la horca haciendo de estos? s h 1. Loado sea el Señor. 2. Por siempre jamás, amén, 2Gracias inmensas le den desde el menor al mayor. Ouete amigo Lobaco, gente en el puesto se ofrece, buena presa me parece porque traen muy llevo el saco Estos guardan lo doblones entre los remiendos viles, que saben tretas lutiles. Con darlos dos pescozones; y quitarles los jabardos, que no se alaben, espera. Caballeros, ropan fuera, que hemos menester los fardos y pobres de voluntad, no tenemos en verdad, que darles. Cuentos donoso bien con eso cometemos, desnuden presto los dos. s. 2. Cúmpsale el querer de Dios que aquesto; y más me recemos. Buscádote mi Dios vengo astígido no te escondas señor, de este tirano, (do dame puerto en tu pecho enterned anquien halle dsocorro sobre hu mano. site vitrajó mi pecho endurecido, jose vierta, Señor, tu ragre en vano; has como obligará tu amor ardiente qué tu yugo quebros a torpemente? pero qué es esto, Lobaco? ̱. A lindo tiempo has venido, que estamos desvalijando aquestos dos peregrinos. ̱. Dejad, villenos dejed aquestos dos Vice. Cristos, a quien haben agraniado por no haberlos conocido, 1. El Cielo, señor, os pague el mostraros tan benigno. 2. Si hará, porque siempre el Cielo corresponde al beneficio. O quiera su amor inmenso, que en algo le haya ervido. quien tar infinitas veces le vitupero lascivo! Quitaos luego de delante; no os, vea más atrevidos, que os dará mi justo enojo el merecido castigo. Este humbre es una fiera, un es finge un cocodrilo, quiero escaparme no sea que me otuce con dos chirlos - Que menen docientos palos, sino tiene convertido: yo también quiero sor Santo, y seguir en todo a Enrico. 1. Caballero, grandemente, os estoy agradecido a la piedad amorosa, que habéis usado conmigo, Pues ese agradecimiento, ese afecto, ese cariño, con que pagarme lo poco deseáis que os hoscruido, pues interesáis no menos, en lo que ahora os suplico, que ganarle a Dios un alma del hombre más fementido, que ha sustentado la tierra, que los Cielos han sufrido, ni que ha tenido el infierno en sus cabernosos nichos, pues de cuantos atormenta ninguno tan malo ha sido. O con qué dolor lo siento! con que aflicción que lo digo) y con que ansias os ruego me recibáis al aprisco de aquel Será fin humano, de aquel Viice Dios herido, donde con lágrimas tiernas, con sollozos, con suspiros, con oración, con azotes, con ayunos, y silicios, satisfaga de las culpas anoces que ha cometido mi ingratitud, lo que debe al que es de alabanzas digno. Que yo os prometo, Varones, que si esta piedad con sigo, ha de ver el mundo todo, como el miserable Enrico Coloma en satisfacción de sus inormes delitos, se ofrece a Dios en cruentos, y agradables sacrificios. 1 Hame dejado el efecto vuestro tan enternecido, Enrino; que el corazón lo celebra con jubilos; que aunque tenía noticia de vos, no había merecido, hablaros, y sabe Dios lo he deseado infinito, porque tan desacordado me decían los vecinos de esta Ciudad, que encendiáis vuestro pecho en precipicios, que os tuve gran compasión, que de un hombre bien nacido hacen más ruido las culpas, y más escándalo el vicio. Y ya que el piadoso Cielo tan provido me ha traído, adonde veré logrados vuestros ardientes disignios, por el amor que en mi pecho de vuestro afecto consigo, os ruego piadosamente, como padre, y como amigo, aunque sé que ha de costaros compasión el referirlo, que de vuestra vida toda me digáis lo sucedido, desde que los Cielos sacros por incompreensibles juicios, os dejaron despeñar de un abismo en otro abismo. Ya pare ceque empezáis a imperar en mi albedrío, que a la suave coyunda de la obediencia me rindo; dadme atención por un rato. 1. Ya escuchamos compasinos De toda vuestra piedad, Padres míos, necesito; para que a mi ingratitud no le cerréis los nidos. En Mázara de Sicilia nací, y al Cielo pluguiera, que yo no humera nacido para tan grandes ofensas, sino que mi madre airada, antes que la luz Febea hubieran visto mis ojos, muerte infelice me diera; menos mal hubiera sido carecer de las eternas glorias, que haberle ofendido en maneras tan diversas. Tuve por mis nobles padres la generosa ascendencia de Coloma, a quien Mazara tan dignamente venera, y yo tan infamemente, entre las sombras funestas la escurecí; y anublé con mis oscenas torpezas. Cuatro lustros a la vida me permitian apenas los Cielos, cuando rebelde a la educación paterna, como furioso caballo, que el duro freno desdeña, hasta que en los precipicios se conoce, y escarmienta, me arrojé tan atrevido a un abismo de insolencias, como si Dios sobre mí jurisdicción no tuviera: Querer refetiros, Padres, los delitos, las blasfemias, en quien ardía mi pecho con de masiada proterbia, es intentar reducir a número las Estrellas, que ese globo de zafiros divinamente hermosean; porque delitos no hubo que imaginarse pudieran, en que no se ensangrentara mi detestable soberbia. Zebole el furor aleve; aquí, Padres, bien se advierta, os reparéis, porque temo, que las piadosas orejas de tanto insulto ofendidas, no irriten vuestra paciencia. Zebole, en fin, el furor que en mi pecho se aposenta, vidas de veinte hombres, sin que la horrible fiereza de ii corazón rebelde, aunque con lágrimas tiernas. pedian mi ser cordia confesarles permitiera; porque era tal mi despecho, y mi obstinación tal era, que deleaba que todos desesperados murieran. A una mujer que a mis gustos se redujo ton violencias, con tal furor, con tal rabia la di muerte, que quisiera, que hubiera vuelto a la vida para a la muerte volverla. Y al cómplice en el delito, que imaginé que con ella cooperaba le di muerte tan atroz, y tan acerba, que porque lla maba a Dios me encarnice de manera, deseando que no hallara en Dios ninguna clemoncia, que porque satiera el alma, mas sin dolor más apriesa, le abrí en el pecho diez bocas, desnachándose por ellas. Del Gubernador a un hijo, que acaso coninonencia (aquí el dolor se entoruece, aquí el alma se amedrunta, se avergüenza el coragón, y el justo dolor me anega! porque habló como muchacho, diciendo ese ladrón muera; irritado de coraje le hice menudas piezas, y si t infelice padre de compasión no muriera en ver muerto el tierno hijo, sin duda. Padres, aquella noche me hubiera arrojado dentro de su casa misma, y le matara, si no se lo tragara la tierra. A la justicia atrevido hice muchas resistencias, maltratando sus Ministros con la espada, y con la lengua. Fui de cuarenta bándidos obedecida cabeza seis años, y alos Lugares que me hacian resistencia al sustento necesario, los trataba de manera, que sin temor les robaba hijas mujeres, y hacienda. Oh pluguiera a la piedad de mi Criador inmensa, me hubiera resuelto un rayo en miserable pavesa; o que me hubiera tragado en sus lóbregas cabernas, la tierra que me sufría con tan invicta paciencia; o que este alevoso pecho un áspid cruel mordiera, antes que hubiera ofendido a la Majestad Suprema de un Dios; que habiendo podido, cuando iba tan sin rienda, castigarme, me ha esperado con tan ardiente clemencia, como si de mis delitos por bien servido se diera! Este amor, este cariño; aquesta piedad paterna, deseo Varones Santos corresponder de manera, que las que mi bienhecho ha podido tener quejas, por mi gratísimo olvido, las borre mi penitencia; Y así postrado a tus pies aquesta perdida nueja, humilde. Padre, te pido, que en tu Religión merezca el ser desde hoy recibido, donde sirviéndole pueda pagar en alguna parte a nuestro Dios tantas deudar porque el procioso tesoro de sus venas no se pierda. 1. O con cuanto regocijo, Énrico, el alma celubra esas lágrimas vertidas con dolor, y pena intensa! Venid,renid, que no quiero dilatar lo que desea tanto vuestro desengaño, que desde aquí miro señas, que os quiere Dios en su casa, Su piedad ardiente quiera que yo logre la esperanza, que tengo de verme en ella. Padre mío, también yo suplico a su Reverencia me reciba, que deseo, pues soy hijo de la Iglesia, morir llorando mis culpas en su Religión estrecha, que allá seré de provecho pana cultivar la huerta. 1. En fin, su resolución siempre firme persevera? Es mi pecho de diamante, es mi corazón de peña. 1. Dégame, señor Énrico, podrá llevar la aspereza de tan continuo trabajo, a que gozoso se entrega? Mil vidas, Varón Sagrado, sacrisigo, que tuviera, a sus peregrinas aras. 1. Son tantas las penitencias, que es menester mucho Dios Quién en el alma le lleva, no tondrá dificultad de abrázar la vida austera. 1 Finalmente se resuelve? Estoy. Padre, de manera, que cada instante se me hace una dilación eterna. 1. Cuanto me alegro de oír! no quiero hacerle más pruebio a vuestra invicta constancia, Sene una toca en firmeza. 1. Pues yo os prodigo de parta de la Divina clemencia, por ese ardiente cariño que en vuestro pecho se enciera de morir debajo el yugo de la Seráfica Regla, dando a Dios en sus Prelados fervorosas obediencias, que os ha de aclamar Italia, de admiración toda llena, el Dichoso bandolero con regocijos, y fiestas,
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Que no me haya a mi bastado, por seguir a Enrico en todo, vermo Fraile de este modo, y andan tras él arrastrado! odor, por hallarme más diestro para enmendara otros vicios, yo el ejemplo de Novicios cuando él era su Muestro, y después que Provincial le hicieron ser su harriero, sabiendo, por compañero, andar bien, y comer mal, sino que ahora a porfía (al no es nada en lo que ha dado) para ser martirizado me apropinqua a Belberia, y esto con tanta presteza, que yo voy por bastimento, pues solo le espera el viento para ir a chapar cabeza. Todo el mundo me entregue luego la bolsa, sino quiere grajea de mis pistolas. Este es algún desalmado, de solo oírle señores tan grande susto me ha dado, que ya los paños menores pienso que se han perfumado. No pretende ninguno de mi escaparse, porque yo no me ahorro, ia un con mi padre. No me causaria espanto, según es su tiranía; que se me llevase el manto, que no tienen cortesía estos hombres con un santo. Caballero, un pasajero que va con necesidad ha menester el dinero. Jesús, que gran necedad, él debe de ir hecho un cuero, Gaballero me ha llamado? miren si es harto sencilla la conciencia del malvado: cielos, no es este Chinilla? él es por Dios adorado, Chinilla, amigo? ya el susto te perdono lo que deseaba verte, dame cuatro mil abrazos, Cómo me habla de esa suerte quiere que a caravinazos le dé mil veces la muerte? Hidalgo venga el dinero, no pruebe más mi paciencia, que lo fizaré a un madero, y lo haré (si en mi conciencia) a valazos un arnero. Cinilla está más cruel que un muy mal domado potro, mas no debe de ser él, que un diablo parece a otro Helo de cruzar la cara? Que apriete de esta manera a quien no tiene que darle? no ve que soy Religioso? Vive Cristo, que he de atalle a un palo al puerco seboso, y tengo de arcabuccarle. . que esto se haga entre Cristianos? mi Dios, como tan de miel estáis con estos tiranos? no apriete tanto el cordel que me lástima las manos: o que entrañas tan impías! Pues un hombre tan robusto desmaya en las agonias? Je sus, que me voy del susto por entrambas a dos vias. Los ojos le he de vendar . para darle más enojos. Virgen Santa del Pilar, por uestros divinos ojos que me vengáis a ayudar, Estas cuatro caravinas le quitarán todo el miedo, y vengarán mis moninas. Déjeme decir el Credo por la Corona de Espinas. Bravo chasco le he pegado al bellacón del Fráilete, voyme a almorzar de un jarrete, que lo dejé medio asado. . le dicho el Credo, señor, a no me tire a la barriga, apúnteme al salvo honor, que si me da en la bejiga reventaré de color: Con una vala entamada me ha dado en medio del pecho, y venía tan airada, que las muelas me ha deshecho, y quebrado una quijada. Que me muero, confesión, qué con aqueste valazo, que me dio en el corazón, me ha quebrado el espinazo, tráíganme la Santaunción. Gracias a vuestra piedad, que depuestos los enojos, habéis abierto los ojos de Énrico a lo que es verdad; Oh como de amor rendido cuando más desobligado, de su rigor obstinado vuestro amor le ha reducido! y causando al mundo asombros, le habéis traído al aprisco del Seráfico Francisco sobre vuestros mismos hombros. Están tan agradecidas mis entrañas, que quiesiera, si dos mil vidas tuviera, consagratos dos mil vidas. Confesión, que ya acabando va mi vida por momentos, tráíganme los Sacramentos, porque me estoy desangrando. Un hombre (oh rigor severo!) le queja en un tronco atado, que sin duda le ha robado algún cruel bancoleto: Quiero ayudarle piadoso, y con amor desatarle, . por cierto según su talle que parece Religioso, Fray Toriblo, qué es aquesto? Tan presor me ha conocido? no estoy muy descolorico, pues me conoció tan presto: Señor, cincuentaladiones tan atroces me cogieron, que a puñadas que me dieren me han quebrado los pulmones y con almas obstinadas a este palo me fijaron, y en el arrabal me echaron treinta ventosas lajadas. Y para este rigor fiero con que quedé casi muerto, un ladrón, que es calvo, y tuerto hizo oficio de Barbero; no preguntas por tu hijo? El verte tan maltratado sabe Dios que me ha quitado gran parte del regocijo, amigo con que venía a veros hoy a los dos. Ya con la ayuda de Dios tengo mucha mejoria: vamos Ricardo, y verás a tu hijo un Sera fin mas santo que un Fray Guarín, que no le conoceras. No te detengas un punto supuesto que a verle vienes, porque si algo te detienes que no le has de hallar barrunte Pues me previenes el mal, la causa saber querría. Porque se parte a Turquía con orden del Genetal. Ven Fray Toribio, no sea tan grande mi desconsuelo, o no lo permita el cielo! se vaya sin que le vea. basta la burla, y elivito, que mi buen Toribio lleda, desatarle quiero; y ver cual le ha dejado la peña. Mas vive Dios que se huido, ole ha tragado la tierra, porque no está aquí, sía duda que la virtud que celebra el mundo de este Fray Pedro de Mázara, que antes era Enrico Coloma, hoy le desata, y se le lleva, porque dicen que en la Armada. el General Juan de Vega para el viaje a Turquía disparó dieza de leva, y Fray Pedro, y Fray Toribio van con él pues a que esperas Chinilla? vete a embarcar, porque ya hizan las velas, Gines, y Julia las lían, prueba la fortuna, y prueba si es mejor el ser soldado, que ladrón, y andar de quiebra: h . Ya saleras anitana y ya las demás selevan, levorme que nunca en Armadas faltara una nao correra. Despeñadle de ese monte, dilarrojadle al mar soberbio, muera este hinócrita infame, transgresor de mis preceptos. No temo tus amenazas, sacrílego monstruo fiero, que oscureciste las luces de Querubin por soberbio, pues no tiene sobre mí tu crueldad ningún imperio, si no te le da el poder del que te arrojó del cielo. En mi tampoco tendrá vusted ningunos derechos. A mis manos morirás, hipocritón embustero. Que me ahogan, que me matan. señor demonio con tiento, que por vida de mi madre, que me ha brumado los huesos. Oh pesía el que me crio. Válgame el poder eterno de mi Redempror! . Ya mí me valga San Cirineo! sin duda que del carpazo todo el espinazo tengo hecho trecientos minutos, y no es por Dios embeleco, más fuerzas tiene este diablo por cierto que un molinero; él pensó que yo era Santo, y me ha dado pan de perro, ninguna cosa comiera ahora como un torrezno, porque con nada mejor de los parasismos vuelvo, que como me dio tal soba aquel demonio perverso de coces en la barriga, cierto que de hambre me muero, Oh como se me aliviara el dolor con un barreño de mondongo, y con un jarro del clárete de Falerno. O por si acaso la hiel se me ha quebrado en el cuerpo, que según tengo de amarga la boca, debe ser cierto, no me hiciera ningun daño. una rajita de queso de hasta diez, o docelibras, que soy tan amigo de ello que me sabe como almendras, aunque sea en un relleno. Divino Bienhechor mío, que en el sagrado Madero de la Cruz con mis ofensas tantas veces os he puesto. Ya Fray Pedro de Mazara recordó del embeleso en que le adurmió el porrazo, que dio en el hermano suelo. Mil gracias os doy, Señor, por el beneficio inmenso, que en librarme de las manos de estos lobos carniceros, vuestro paternal amor con tanta piedad me ha hecho: venga, hermano Fray Toribio, daremos con tierno afecto al Hacedor soberano las gracias que le debemos. Buena flema gasta, Padre, gracias quiere que le demos los dos? vaya a darlas él que yo ningunas le debo, hele de dar yo las gracias de que a coces me molieron? El que le hayan maltratado, Fray Toribio Hermano, es cierto que fue providencia en Dios para su merecimiento. Que nunza me ha de poner su divino amor a riesgo, de que liene la barriga de unos solomos de puerco! que todo ha de ser porrazos voto a tal, que ya no puedo conformarme en padecer, y estarme de hambre muriendo. Tiene juicio, hermano mío? Jesús, y que desacierto; pues un Religioso jura con tan infernal despecho? cuando en el África estamos deseosos por extremo de darle a Dios en martirio mas gloria por él muriendo, pierde la paciencia an sí? Bese arrepentido el suelo siquiera docientas veces. No ha de ser ninguna menos? ya Padre queda besada cor mucho arrepentimiento. Lo que yo pretendo, Hermano es que resulte el efecto de la enmienda, porque Dios no le castigue severo. Como su Majestad sabe que soy flaco de celebro, Padre Fray Pedro, conmigo tiene grande sufrimiento; pero al arma apriesa tocan, sin armas los dos que haremos? Al muro, al muro soldado Al asalto, Caballeros. ̱. Ya acometen la Ciudad, vamos a ayudar los nuestros, que en virtud de este Señor espero que venceremos. Oh Varón esclarecido! con que valor, y denuedo, armado solo del Cristo, que le infunde heroico esfuerzo, h por la muralla enemiga sube animoso el primero, ya derriba los contrarios ylos demás a su ejemplo, isaltando la Ciudad, fnden los muros soberbios. y Vitoria por Carlos Quinto. La Ciudad se entro, esto es hecho, voy a hallarme en la refriega, a darles con la de tengo. Huyamos de este demonio. Rendidme las armas, perros. r2. No hayr esistencia que valga. n. Alá santo, yo soy muerto. ̱. Aquí Julio valeroso. Amigo Gines, a ellos. rz. Ayuda, Mahoma santo. id a buscarle al infierno. s s. Detén, Cristiano valiente, no me mates te ruego, pues ya me tienes rendido, El fardo me deje presto, y agradézcame la vida, que de piedadle concedo. ̱. Un milagro todo ha sido. ̱̱. Adónde queda Fray Pedro, que por él, después de Dios, tan gran vitoria tenemos? Esvarón santo, y no hay duda que por sus merecimientos la Divina Majestad nos dio tan feliz suceso. Con solo el Cristo en la mano, dificultades rompiendo, ganó la Ciudad al Moro. Aquí está su compañero, También le vi pelear con maravilloso aliento: entrambos son unos Santos, Padre Fray Toribio, denos a todos su bendición. Jesús! señor, tal exceso con un pobre pecador? Como a Santo le venero: nuestro Padre adónde está? Dando a Dios las gracias, creo que se recogió a la tienda. Pues de que le avise advierto, como de tornar a Italia mandato del César tengo con la Armada, porque ya en África no tenemos, ganada aquesta Ciudad, en que entender el Invierno. Bien se que busca el Martirio, pero dejarle no puedo, que de volverle a Sicilia tenemos orden expreso, Yo le avisaré de todo, aunque mucho sentiremos, que de dar por Dios la vida no se nos logre el deseo? Para con su Majestad tanto valen los deseos: yo me voy a prevenir del Armada los aprestos, porque salgamos al mar antes que se mude el viento, Sea el Señorloado, que tan feliz suceso nos ha dad Siéntese un poco, Hermano Fray Toribio, y dele al pobre cuerpo algún alivio, que aunque me llaman Santo, no quiere Dios me mortifique tanto, y para los continuos ejércicios. de ayunos, diciplinas, y silicios con que Fray Pedro tanto me ejércita, bien el cuerpo de alivio necesita. s Que buena provisión traía el galgo, y yo de pelear con hambre salgo: tomemos un bocado en gracia del buen Dios que nos lo ha dado. O mi Señor Dinino, lo que os debo! qué bueno es el tocino! bendito vos seáis que lo criasteis, y todo para el hombre lo dejasteis, sois de mi sericordia inmenso lago, por vuestra mayor gloria bebo un trago; si en ocasión me hallara, como por vos la sangre derramara, que sin duda a mi amor no fuera exceso dar la vida por vos; cuál es el queso! En verdad que parece Parmesano, o como me socorre vuestra mano! a honra de ese amor tan infinito, vaya, mi Redentor, otro trágito. . Quién, buen Jesús, en lágrimas deshecho os diera el corazón! bien satisfecho. sé yo que estáis, mi Dios, de lo que os quiero, vaya otro trago, que de sed me muero. . Siempre he sido, Señor, un insensato, y a vuestro paternal amor ingrato, con tan cruel soberbia, y altivez, un poquito por Dios sabe a la pez: esta bota, si yo mal no me engaño, . quiero enterarme si es muy grande el daño, y sosegar un poco de camino, que es provechoso el sueño sobre el vino, y con este aparejo reforzado en la oración me quedaré clevado, . Gracias os doy infinitas, iinmenso Dios Soberano, por la caridad ardiente, que conmigo habéis usado. Quien comprendera, Señor, huestros juizios soberanos, pues cuando de mis insultos pudisteis desobligado lastigar la ingratitud con solo arrojarme un rayo; tamo Pastor cuidadoso me trujisteis al rebaño del Gran Será fin Francisco, donde sobre mil regalos vuestros, merecivenir aque infieles Africanos por vos la muerte me dieran; mas no he merecido tanto, pues me impide la obediencia llevar adelante el paso: tumplanse, mi Dios, en mí questros decretos sagrados. Como, dulce Jesus mío, le de poder yo pajaros laan infínitos favores, siendo en mí tan limitado el caudal, que apenas tengo con que poder agradaros efectos para un suspiro, iternuras para un llanto? ocomo han resplandecido, ivino Cordero manso, de vuestro amor infinito los raudales desatados con mi ingratitud aleve, pues en vos se han ostentado masardientes los cariños al paso que yo era malo! ahora, ahora mi Dios, ahora, Señor, es cuando habéis de encender mi pecho con los amorosos rayos de vuestro amor, para que coja de mis desengaños el fruto, que he de ofreceros en ardientes holocaustos. h . Poned, Señor, en mis hombros ese Madero pesado, con que os veo por mis culpas padecer dolores tantos. Yo le llevaré, Dios mío, descansad, Señor, un rato, dejadme a mi padecer, que harto habéis vos trabajado. Pedro, el deseo te admito que has tenido tantos años de darla vida por mí, como si la hubieras dado en martirio, mas yo gusto durante el viaje largo de aquesta navegación, darte el eterno descanso. Gozarás al cuarto día el fruto de tus trabajos, aparéjate a morir, ven Pedro, que yo te llamo. Divino Amante rendido, que ardiendo en llamas de amor os mostráis del ofensor a un suspiro agradecido: o como en mí se ha lucido la fineza con que obráis, pues en ella os abrasáis con tanard liente descelo, dosorle que segunda vez del ciero a redimirme bajáis. En ese santo Madeto en que os contemplo clavado, cuantas veces obstinado. os puse, manso Cordero? Y cuando os crel severo con mi dura obstinación, vuestra noble condición en caridad encendida, del costado por la herida. está dando el corazón! O que gozosos latidos da el alma dentro del pecho cuando os ve de amor deshecho por mis humildes gemidos! Quien mi Dios tan encendidos en amor los exhalara, que en cada uno arrojara deshecha el alma en dolor, para que de tanto amor alguna parte os pagara! Deseosa de enmendar los hierros que he cometido. con Gines desesperada en la conversión de Enrieo, que ya con nombre de Pedro, l de Santo ha merec a lablarle vengo, trayendo también a Gines conmigo, ansiosa, que se te duzga de sus errados caminos: en esta parte navega egún, Chinilla, me han di, ho Dicen, que es de santidad un prodigio nunca visto, y que se va por los aires, como por el suelo mismo. Vive Dios que yo reviento, de que un hombre tan maldito, tan soberbio, y obstinado. en maldades, y homicidios, como Enrico, haya llegado a estar tan reconocido de sus culpas, que obligado tenga de tal modo a Cristo, que hasta la Ciudadganó de su imagen defendido, y permita le venere por sus secretos juicios el mundo, cuando yo solo no ablando lo empedernido, habiendo tanto gozado de los favores divinos. Reniego del ser que tengo, o pesía todo el Impíreo que así me aflige el pensar, que haya de salvarse Enrico! No jures, señor, por Dios, que estás con los Capuchinos, y aquí los hombres que juran, el mar se los tragayivos, y se abre muy grande boca: esto es de lo que me aflijo, puede ser que a mí, y a Julia nos trague también contigo. Oh pluguiera el cielo airado me hiciera ese beneficio, pues ya que de la justicia huyendo los tres vanimos. desde Sicilia en la Armada, y ha sido el volver preciso, mejor es que me sepulte en su vientre embravecido; Señor, como sea a él solo, por vuestra piedad oídlo. O quiera el cielo piadoso, que de este Varón divino las amorosas palabras enciendan su pecho frío! Julia, Gines, no miráis este admirable prodigio? este celestial portento, este asombro peregrino: no miráis el bandolero; que sin duda está dormido en los amorosos brazos. del mismo Dios infinito? Ya de verle en tanta alteza todo en cólera me itrito, todo en ponzoña me abraso, en llamas me quemo vivo. Gracias a vuestras piedades, Cordero manso benigno, que por vuestro inmenso amor me miráis tan compasivo. lDadme a besar esos pies, Santo de mi alma bendito. Jesús! Hermano Chinilla, ha de hacer tal desatino con un tan gran pecador, que el infierno ha merecido? Julia, Gines, no llegáis? no os pese de haberme visto, ya memos, ingrato, a Dios, aunque poco agradecido, con ardentísimo llanto continvamente os suplico os iaque de las tinieblas en que estáis tan sumergidos, Sabe Dios que ya deseo verme fuera del peligro en que me voy despeñando de un abismo en otro abismo. Pues por mí no llores tanto porque yo ya desconfío, que en las entrañas de Dios le de hallar jamás abrigo, Cines, un hombre Cristiano, que el caracter del Bautismo impreso tiene en el ama, y está de Dios asistido son tan amoroso afecto, y tan paternal cariño, que vertió por él la sangre todo de amor encendido en la Cruz, se desespera tan obstinado, y altivo? No en predicarme te canses, porque yo ya estoy precito, y hasta que de Laura goce, dando muerte a su marido, no han de cesar de mis iras los furores vengativos. Dios por su misericordia te despierte del olvido en que duermes descuidado de su terrible castigo. El temor, ay Padre amado; del pecho se ha poseido, pensando como he de vermo en el tremendo juicio de Dios, que entre las congojas que con el miedo concibo, parece que ya la vida da el último parasismo. Pues a Laurala alcanzaste de Dios, que el honor perdido, restaurase felizmente, librándola de este impío, remédiame en tal angustia, ayudame en tal conflicto, aconséjame en tal ansia, antes que el fatal cuchillo de la parca (oh triste suerte!) ferozmente vengativo tomando en mi posesión, le corte a mi vida el hilo Supuesto, Julia que el cielo te da el eficaz auxilio, para que se reconozca? tu corazón dolorido, huye el engaño del mundo, y fugitiva al bullicio, de sus torponas te esconde, no entre los ásperos riscos del desierto en un Convento, donde todos tus sentidos consagrados al Señor le sirvan, que allí confío que te has de ver asistida sin necesitar de alivio humano de los del cielo, que ya te mira benigno. A obedecerte, varón de Cristo favorecido, tan humilde me resuelvo, tan constante me resigno, que solo espero me des piadoso, y caritativo. tu bendición, que con ella hoy del mundo me despido, y al punto que desembarque me dará seguro atrimo una Celda, en que tendré delicioso paraiso. Con eso serás dichosa, y tan feliz te predigo tu suerte, que has de gozar de Dios por eternos siglos, No me olvides. Toda en él confía; que es infinito el amor con que te mira, y a ti contrición más fino te acudirá su clemencia en los mayores peligros. Dios me conserve en servirle. . De quién se trata, señores, Su piedad vaya contigo. Y yo Padre que he de hacer? que de todo humano árrimo si Julia, y Gines me faltan. me veo destituido? Poned vos la confianza, tratando de reducitos, en Dios, que en él hallaréis a vuestra miseria alivio, Y aquíos quedad entre tanto que al compañero os envío, porque un accidente grande, que siento me ha dado indicios de que el Señor quiere ya cumplirme lo prometido. . Alto, yo entro de esta vez a ser un Fra Júnipero, aunque estoy de hambre que muero y la panza pez con pez. Mi Dios vuestra Majestad, pues sois en obrar tan fino, socorra en este camino mi grande necesidad, que aunque Fray Pedro me humil a que tenga gran quebranto de mis cuipas, entre tanto doleos del pobre Chinilla. s. 1. Si el viento no se nos muda, que tan próspero tenemos, presto a Italia llegaremos. 2. No dudo que nos ayuda Dios por este Capuchino santo, que en la Armada viene. 1. Solo en orar entretiene, y en predicar el camino, aunque ahora Fray Toribio me dijo, que el accidente de una calentura ardiente le tiene con poco alivio. 2. Su virtud en todo es rara, con tan subidos primores? 2. De Fray Pedro de Mazara Es prodigio sin segundo, en quien solo se ha cifrado de virtudes un dechado para admiración del mundo, Esperame, Padre mío, contigo me lleva, no en este mundo me dejes a peligro que me pierda, que en solo un instante puedo merecer eternas penas. 1 que tiene, hermano Toribio, que tan triste se lamenta? Cómo queréis que no llore la soledad que me espera oen perder mi amado Padre, que con las ansias postreras asistido entre otros muchos del Genetal Juan de Vega, tristes nos deja, y se parte a gozar la gloria eterna, que tan merecida tiene, de su virtud la excelencia? 2. Con mucha razón lo siente. l Todos conmigo se vengan a tomar su bendición, pues ha de ser la postrera. l, El hambre se me ha quitado con estas funestas nuevas, ya no hay más burlas Cinilla, que van las cosas de verás, no hay si no enmendar la vida, y abrázar la penitencia. Algún regocijo el alma espera, pues en el pecho hoy sin pensar se ha deshecho de tantas penas la calma. Ay si fuese que la palma! del martirio ha conseguido por dicha mi hijo querido, o si acaso el cielo quiere ra que con vida persevere para aliviar mi sentido! Porque con tantas congojas como un tiempo he padecido, ibien mi Dios he merecido que en tu piedad me recojas, y que se escriba en las hojas de la vida este desvelo, con que para mi consuelo pido con mi sangre aumentes tu sagrada Fe, o que ostentes, que has recibido mi celo. A saber lo cierto vengo a este Convento sagrado, adonde depositado todo mi consuelo tengo: así en la vida mantengo de los años lo prolijo, esperando ver un hijo, que gloriosa muerte alcanza, con cuya buena esperanza de su aulencia no me aflijo. 1 Nunca crel sentir tanto el ausencia de Fray Pedro, que son para venerados sus grandes merecimientos. Que no hemos de verle más me esta el corazón diciendo, porque iba ardiendo en amor de su Divino Maestro, a sacrificar la vida, todo tan de gloria lleno, que no era posible hallarse nada vacio en su pecho. Que contento que salió, que abrasado, que risueño, dejando a todos los Padres en mil lágrimas deshechos! Al cielo humilde le piedo, que si conviene el volverlo con vida, que no nos prive de este celestial consuelo. Aquí estáis, señor Ricardo? mucho de veros me alegro, que en esta Comunidad sois el Hermano primero. Siempre, mi Padre Guardian, me tengo por vuestro siervo; que nuevas su Caridad ahatenido de esos nues y de mi dichoso hijo, que con mil ansias espero, para más gloria de Dios saber que por él ha muerto? 1. Quiéralo su Majestad, pero hasta ahora no puedo decir nada concerteza, mas de que el feliz suceso, que por su gran santidad los del Armada tuvieron, cuando escaló la Ciudad ganando a Cristo trofeos, de su Imagen solo armado, que por él obró portentos. Socorro, Padre Guardían. No te ha de valer el cielo, ni la tierra, aunque te escondas. en su cavernoso centro. T Hombre furioso, detente, Señora Laura qué es esto? Ya sabéis los que presentes estáis, como por Fray Pedro Lisardo es dueño mío, a su persuasión atento, y a mi honor, que por su causa tube perdido algún tiempo, en que huyendo del furor de mis padres, y mis deudos, me fui a valer de Gines, de cuya virtud creyendo me diera en tanta desdicha el esperado remedio, En sus manos me dejé, mas él perdido el respeto a Dios, al mundo, y a mí, olvidado de lo eterno, érito entregado, an su ape como negado al de sierto, y al traje de Religioso que profesaba primero, en el de seglar trocado, amoroso, amante, y tierno, disculpado en mi hermosura me dijo su pensamiento, aque yo temiendo entonces de alguna fuerza los riesgos, cautamente le entretuve con simulados rodeos, hasta que pude lograr de asegurarme el intento, dejando el suyo burlado, y enojado por extremo juró contra mi venganzas con iras, y con despechos; mas como Julia también de Énrico sintió el despego, que de bandolero vino a ser de virtud espejo. Con Gines se despicó, y hechos los dos de concierto, no hubo excesos en en el mundo que igualasen sus excesos, hasta que ambos en la Armada a la lusticia temiendo, en hábito de hombre Julia, huyendo al África fueron, y viniendo hoy descuidada de tan repentino encuentro, por ausencia de Lisardo a este santo Monasterio, donde por su vida a Dios humilde oración ofrezco, se me puso de improviso delante ese monstruo fiero, y desnudando una daga, si tan cerca a estar no acierto, diera sin duda mi vida a sus manos fin sangriento. e como esto ha sido, pero sin duda me temo que está endemoniado, o loco quien se arroja tan resuelto. Oh pelar de quién me oprime! ̱ Lástima grande le tengo! No he de soltarte, enemigo, hasta que este cuerpo opieso, y el alma de ti le libren. En ambos tengo derecho, pues pidió desesperado le llevase a los infiernos, si no gozaba de Laura, dejando a su esposo muerto, Béndito sea el Señor que me trujo a tan buen puerto: Deo gratias, hay que le dar aqueste pobre Romero, que sed, como de hambre. viene, Padre, pereciendo después de haber visitado al Santo Anostol Gallego, y los Lugares más pios de Roma? pero qué veo? Laura, Ricardo, Gines. Aquí te tengo, emoustero, que mientes en cuanto has dicho, porque todo es embeleco, con que te has fingido santo. Qué me extruja santos cielos! que soy Chinilla, Gines, socorro señores presto. En virtud de Dios te mando que le dejes al momento, saliendo, espíritu inmundo, también de Gines . No quiero la Iglesia donde le han puesto Aunque le pese salura. Yo te mataré primero. Fray Pedro te hará rabiar, aún más que en la vida muerto Qué es lo que dices, Chinilla; Harto el daros pena temo: sabed que ya vuestro hijo. pisa los muros excelsos de la Corte celestial, porque a Sicilia volviendo con la Armada en el camino pasó al eterno sosiego: Mas ya llega el Genetal, según avisa el estruendo de los clarines sonoros, y belicos instrumentos, con que trae pomposamente a entregar el santo cuerpo, él os contará mejor suglorioso vencimiento. Pues el Señor lo ha querido, gracias por todo le damos, Con su voluntad divina me conformo desde luego. En tanto que al Guardían tan gran tesoro entrego, en colocarle en la Iglesia anduvisteis con acierto. Oh señor, Vuestra Excelencia viene a honrar este Convento denos a besar la mano, R. Padre, detencos, y la bendición me dad por el amoroso afecto con que he guardado una joya vuestra, de valor supremo, que habéis de gozar ahora; y pues que no hay de por medio para verle desde aquí, descubierto por mi orden mas que ese delgado velo, parentesís, o cortina: ola, corred al momento, , Quién es ese anciano Padre, Hay hijo del alma mía, los pies mil veces te beso; ahora venga la muerte, mi Dios, que vistir no quiero, habiendo tan bien logrado mis lágrimas, y lamentos. Oh dichoso amparo mío, Del linaje Coloma esclarecido que Santo verte merezco! que muestra tanto contento? Ricardo Coloma es, padre de nuestro Fray Pedro. Y fiervo de Vuecelencia. Nuélgo me de conoceros, y me haréis muy grande gusto en contarme los sucesos de este Varón prodigioso. Pues dadme, señor, silencio. en Sicilia soy rama generosa, la Ciudad de Mazara, Patrio nido me dio con la riqueza noble esposa, de ella Éntico nació tan distraido, que no hubo acción feroz, ni escandalosa a que no se entregase desbocado, en maldades, y vicios obstinado. Sentenciados por ellos a la muerte infame, justamente merecida, estuvo, y como padre en mal tan fuerte, a fuerza de oro rescaté su vida; mas no enmendando entonces, triste suerte! como corriente que se ve oprimida, volvió de nuevo a sus impetus fieros, hasta ses Capitán de bandoleros. Ni honradas persuasiones, ni suspiros con que le hablaba en lágrimas deshecho, jamás pudieron poderosos tiros hacer mella en el muro de su pecho; mis graves ansias mal podré deciros por verle reducido sin provecho, pero trocole Dios en solo un hora. A mí me toca proseguir ahora. El blando sueño tregua a sus rigores daba una siesta en el ameno prado, y por estar seguro entre las flores, se dejó por un rato desarmado; mas mirándole Dios de mil amores, las armas todas le quitó del lado, con que despierto, y admirado Entico, se halló sin ellas, y de gracia rico. El habito sagrado Capuchino vistió, donde extremado en penitencia, a perfecciontan soberana vino, que fue de las virtudes excelencia: no hubo ninguna a que el varón divino dejase de rendir promra obediencia, mostrándose la mano poderosa, en tan rara mudanza más gloriosa. De perfecto Maestro de Novicios a Provincial del Reino Siciliano le pasaron, en cuyos ejercicios más pareció divino, que hombre humano: siempre descalzo, siempre con filicios; pero no satisfecho al Africano de das por Dios la vida deseoso. En nuestra Armada se embarcó gozoso. Con favorables vientos impelida, al Berberisco puerto en breve llega, donde gallarda la ocasión convida, que la melena en un asalto entrega; y aunque valientemente defendida fue la Ciudad de aquella gente ciega, subió el muro Fray Pedro nuevo Marte, tremolando de Cristo el Estandarte. Por el ganada tan feliz victoria de morir martir abrasado en celo, eternizando al mando su memoria, y dando el alma en holocausto al cielo, solicitó ferviente tanta gloria. mas satisfecho Dios de su desvelo, ordenó me mandase Carlos Quinto volver a Italia en término sucinto. De ásperezas continuas macerado, el cuerpo enfermo; pero el alma fuerte, a una fiebre mortal se vio postrado, y al umbral de la vida por la muerte pidio me con afecto, que arrojado no fuese al mar su cuerpo, y tuve a suerte ser para tanta dicha prefetido, y así os le entregó en el Señor dormido, Escuchando las victorias contra mí de este hombrerabio, Padre Guardian, que me ahoga este finvo endemoniado. Hoy le ha de manifestar la gloria de nuestro Santo, llegad, llegadle a su cuerpo. Venciste, y rabiando parto. Ya vuelve Gines en si compujido, y sosegado, Padre, pues piadoso el cielo me libró de tales manos por este varón dichoso, y desde hoy de mis pecados hacer quiero penitencia, os pido con tidino llanto ser recibido en la orden adonde humilde consagro lo restante de mi vida. Y yo también, pues Lobaco con nombre de Fray Toribio me ánima para otro tanto, pido a su Paternidad me rediba por Doñado. Con eso quedo gozosa. Y todos, Laura, lo estamos, con que acaba la Comedia que su Autor ha intitulado, el dichoso Bandolero dadla un ultor de barato.
