Texto digital

Texto digital de El desdén con el desdén (burlesca)

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Desconocido
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El desdén con el desdén (burlesca). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/desden-con-el-desden-el-burlesca.

Logo BICUVE

EL DESDÉN CON EL DESDÉN (BURLESCA)

JORNADA PRIMERA

El Soo Unca tan triste te vi; quién te pudo disgustar? Un pesar. . Y ese pesar es muy grande? Así, así. Terribles melancolías hacen pesados tus tratos; no hay quién te oiga algunos ratos! Las Damas tenemos días, Tú estás malo. Sí, por Cristo! Pues no desmaye tu aliento. Tengo entre mí un sentimiento, de lo bueno, que habrás visto! Declárame ya los miedos de tan furiosa fatiga. Es tu gusto, que los diga? Pues méteme los dedos. Grande asco te han de dar. que están sucios con exceso. Mira qué tacha! con eso me provoco yo a parlar. Pues meto este dedo así, Aprieta. Espérate un poco: provocas? Sí, ya provoco. Y qué es de ello? Velo aquí. Eso es gargajear con mengua. que nada tu mal declara. Oh Polilla! yo te hablara, si me buscaras la lengua. Cuando en Barcelona estás, cuando confuso te irritas, cuando el sosiego me quitas, cuando a Bercebú te das, cuando pierdes tu alegría, no me dirás, si te place, de donde Demonios nace tu grande melancolía? Yo, que te vi, gran Señor, gozoso, invicto, y honrado, te he de mirar tan trocado? Ay verás lo que es amor. Amor tú? nada me obliga l la voz, que a tu labio sale; y así no te creo. Dale: no vasta que yo lo diga? Pudiera vastarme oírlo, si tu quisieras contarlo. Yo tal error? no he de hablarlo. Pues qué has de hacer? referirlo. sque haya de saber . todo el caso por estenso; no decirle nada pienso: escucha sin atender. Bien está. Mira que mando, que no apliques el oído. Yo me haré el desentendido a cuanto fueses hablando: di ya tu mal. Ay, Polilla! las ansias me tienen mudo. Dilo, y te daré un Escudo de las Armas de la Villa. La oferta me va obligando; no sé como entre a la idea. Dímelo tú, y más que sea sin saber como, ni cuando. Lo digo? . A qué aguardas? Atiende al caso. Ya atiendo: despacito, y ve diciendo, como que sale de ti. Ya sabes como en Jerafe, media legua de la China, por la parte Occidental, de Tetuan cuatro milías; Ciudad a donde los hombres son a la manera misma, que la gran naturaleza colmada de maravillas, para admiración del Mundo, los hizo en Parla, y Holías. Mas dejando estos portentos, que más que sirven admiran, que ofuscan, mas que aprovecha tu oreja, y mi nartativa, proseguiré menos culto. Ya sabes, que en esa Villa nací Príncipe famoso, y de gente conocida; porque aunque Conde, adiós gra no me he muerto, y todavía puede parecer delante de cualquiera mi familia. Antes, pues, que a Barcelona, (Pueblo donde el Moscobita se deleita por las noches, tomando el Sol con sus hijas) a cuatro pies, ambos dos, nos partiesemos con prisa; Sabes ya como supimos, que a Diana; hermosa Ninfa de las Riveras del Tajo, con todo empeño servían dos Condes, como dos Diablos, con tan ardiente fatiga, como pudieran dos gatos aq ang atisvar una morcilla. Pretendientes declarados, de su fealdad divina, se ocupan en sus obsequios, y haciendo sus hechos cifras de sus pasiones, se andan np dando por esas esquinas. Yo, viendo que aquestos hombres a su belleza se inclinan, pría que aborrecen su donaire, que adoran su porquería, que valan por sus pedazos, que por sus migajas brincan; y tesaridos de amor, solo por la golosina de enmaridar, la persiguen, la acometen y la fitian; quise::: (aquí te he menester con atención divertida, más discreto, y más sutil, ol para que nada concibas,) Quiser te vuelvo a decir: con qué pesares lidia el hombre, que tiene hambre, y no come almedio, día!) Quise seguir sus aplausos; pensaras que fue codicia de alcanzar su blanca mano, por mirarla esclarecida P Princesa de aqueste Reino, y heredera de sus Viñas: pensaraslo? No lo niegues, cuando así lo verifica, tu suspensión: pensararlo? pues tenlo por cosa fija Entré, pues, en Barcelona, vila, haciendo un vientre un día, porque también hacer vientres en Barcelona se estila: Concediome esta fortuna una rasgada cortina, que tremolada del viento, un resquicio concedía, por donde la vien el Soto, tras un Jabalí perdida. Era una belleza horrible, con muchas partes de linda, que andaban a puto el postre entriquece de engañisas, el desvergonzado frontís G de sus nevadas mejillas. Notelas, entre otros donaires de su condición inicua, ser un tanto cuanto loca, desatenta, vengativa, groseras, sucia, tirana, zurda, manca, coja, y bizca? hermosura mariedengues, también hallada en la indigna posesión de sus desdenes, que en su genio se advertían, por detrás, y por delante, por avato, y por arriba; las tibiezas a millares, y a montones las desidías. La ocasión de haber mirado esta beldad, donde estriba un no se qué tan helado, que me tiene el alma frita; cuando estos Príncipes fatuos, por pillarla se descrisman, me empeñó a entrar en la danza, por ver en lo que venía a parar tanta tiesura, con la eficaz persuasiva de rendimientos, y aplausos, que son de amor golosinas, con que, por lo regular, la más desdeñosa ocica. Por fin, en todas las fiestas, que con raras inventivas de gansos, toros, y cañas, máscaras, y academias; el de Foj, y el de Bearne la ofrecieron, se advertía mi habilidad ventajosa, hasta no más; que esta dicha la debí a el haberme hallado tan diestro en la Teología. Sonrojados de mis triunfos, como entre todos salían mis árdides, más airosos, mis acciones, más garifas; dijerona Conde de Urgel, dichoso eres! vive cribas, que merece tu arrogancia, y tu discreción divina, cien docenas de patadas, o en su defecto una Mitra! Mucho más merezco, dije; que si el lance me precisa a no haber de hallar más premios, que una tivieza, habrá día en que salga el Sol más claro, y conozca esa enemiga, que soy quien soy, y que tengo un Cunado, y cuatro Tías. Con esto, el Pueblo alterado, victorioso me apellida, la gloria me da la Pleve, y hecha una carnecería la Plazuela de Palacio, era una cosa de risa, Viendo, ya el triunfo en mi mí los que el Valle discurrían, de placer se descalabran, saltan, corren, vailan, brinto y solo Diana estuvo sin moverse de la silla: y esto, con tan gran pereza, que pareció que se habían transformado en sus acciones todas las esencias quintas, de las Pandorgas, las simples las Poltronas, y las tibias, que, por lo común, son gente en cuyos labios habita, el venga lo que viniere, el que importa, y el no implico Con la quietud, y silencio, que aquella bulla ofrecia, quedó dormida Diana sobre la cama rendida; cosa común en cualquiera, que sin merienda camina: pero aquí entra de mi mal, la triste infausta noticia! Apenas se vio acostada, como ya es costumbre, antigua el soñar cuanto se hace en el discurso del día; entre las negras fantasmas de Morfeo, denegridas, empezó (notable espanto!) a decir (grave fatiga!) como puedo (ay de mí triste!) tolerar (estrella impíal) estos amores (yo muero!) si el Hado (fortuna esquiva!) dispone (terrible ahogo!) que en aquella oscura mina; que se advierte en el rincón de aquel confre (estoy sin vida!) se haya de depositar en verano el agua tría? Princesa nací, esto es cierto, y por eso me precisa O la suerte a meterme Fraile: Dios me llama; esta es la línea, que debo seguir, y vayan los novios a tirar tripa. Esto, con voz lastimosa, allá entre sueños decía, cuando al ruido impensado de una montaña vecina, que lindaba con la cama, despertó despavorida; sin acción el movimiento, sin uso, o rueca, la vista, quebrado el color, y cuasi lo más de la faz endida. Yo entonces, que atento a todo cuidadoso estado había, D216 desde un balcón rasgado, que estaba en una guardilla dentro de la misma cueva; la dije: cóbrate, mira, gran Señora, que es dañoso q beber mucha garapiña. Tu Padre es invicto Conde, tú, acaso, serás su hija, y no te cause extrañeza, opinión tan exquisita; porque un Príncipe ocupado en materias de justicia, se aleja de numanidades; pues muchos ratos le quitan de la ocupación de Padre, dependiencias más precisas, Respondiome: yo ya sé, que soy hija de mi Tía, y que vos, por vuestro Padre, fuerais de mejor familia, a no haber sido varones, vuestra hermana, y vuestra prima; Mas el decreto del Hado, no es ninguna chilindrina; ni yo me puedo casar, aunque importara mil vidas, y trescientos mil Estados, sin coser esta mantilla: Idos; pues, que me enfadáis, y revolviendo la esquina, me dejó hecho un mamaluco, sin encontrar que decirla. De este rigor, de esta injuria tan ajena de mi altiva condición (entre otras muchas venerables baratijas de mi autoridad,) nació haber practicado vivas diligencias de saber si acaso es esto mohína, atocinamiento, rabia, Gzol u otra cualquier sabandija, que contra mí se conjura, para que a su amor me rinda; o para que en su desprecio, haga cosas nunca vistas; pero por un expediente, que vi en su Secretaria, e me informó por estenso, que está de amor tan ahita, tan mal guisada, tan fuerte, que a todos los hombres mira con tal asco, que presume echar de desdén las tripas: siendo tan genial en ella esta endiablada mortiña, que no ha sido nunca dable ver que hacia el favor se inclina; ya la solicite el Duque, ya el Potentado la pida, ya la acometa el Marqués, o ya el Vizconde la envista. Mirando el viejo, su Padre, que es cosa suya esta hija, y que la tiene cariño, desde que era chiquitica; que los ruegos no la vencen, que las ansias no la obligan, que los obsequios la apestan, y los servicios la oliscan; como la Corona advierte, por su edad encanecida, cerca de descabezarse, y tan mal segura, y fija, que como a un clavo colgada, está de un pelo prendida; por ver seguro el Estado, (que en tan mal estado mira, si Diana erre, que erre en su desdén, no se aplica a el oficio de casada;) los Príncipes llama, y cita, para que de nuevo emprendan festejarla, y aplaudirla con títeres, y sataos, mojigangas, y visitas, por ver si acaso la vencen, las finezas repetidas, y ya que no de obligada, viene a darse demolidar pues cansada de unos, y otros, a la persuasión continua, es cosa muy regular, que quiera, o se marche a Indias, que como allá es otro Mundo, provarán bien las esquivas. Estando yo satisfecho, de que es maña envejecida, en esta infame mujer, dar a unos, y otros papilla; pudiera haberla enviado a el establo con las chinas, y antes que a su amor, moverme a correncia conocida; pero para que se vea, que no estoy en mi camisa, la que antes me pellizcaba, hoy aún no me hace cosquillas; y me enzanta como fea la que aborrecí por linda. Oh! rentación del demonio! O! pasión! (que mal se fía en amigos, el que teme, que le roben, o le pidan!) Yo pringado de esta suerte? dime deseo, a qué aspiras? esto es amor, o es alforja? aquesto es albarda, o silla? no; que si uno, a otro fuera, era forzoso haber cincha. Sí; que al mozo mubas veces, se le pasa, o se le olvida. No puede ser: esto es que yo estoy hecho una pocilga de cariño, y como hay parte de caballeriza, tropezando en los granzones, vengo a caer en la criba. Tampoco es esto: pues que haber mirado una tibia, desatenta como todas, horrible como ella misma; y estar de pura ambición el deseo echando chispas. Tampoco es esto: pues yo tengo el talento en cuclillas, para ignorar a esta hora, dónde me aprieta la liga? No ha de poder dar mi ingenio en lo que este pujo estriba? Si estaré loco este rato? puede ser, no es maravilla: pero no; yo estoy en mí, sino me engaña la vista; cerca de aquí me oigo hablar, pues me tiento las rodillas. Si; mas aunque estoy en mí, tengo la chupa rompida. No; que aunque llegue a estar rota, no vale nada, y me abriga. Esto es falso, esto es embuste. esto es rigor, esto es ira; y esto es que la relación se acabó aquí con la prisa. Hablaste, con propiedad, sentiste con bizarría, discreto eres, a fe mía, que es mucha tu necedad! Estas son mis confusiones. Vive Dios que descalabras! largo fuiste de palabras. Fuilo, por muchas razones: Diana mi amor baldona; mira si es justa mi tos. Mujer extraña es por Dios! Es una gran picarona: y a no estar mi inclinación en el más furioso aprieto, la perdería el respeto, sin ajar su estimación. Ella anduvo inadvertida. Fiero fue su frenesí! Yo nunca la conocí. Es una desconocida: y me habrá de querer bien cuando advierta su mania cuanta costa tiene hoy día la etiqueta del desdén. Esa es cosa muy preciaa Y caera, según advieso. Eso sí: caerá tan cierto, como está el Demonio en Misa, O si dura en su esquivez, que la rinda es muy forzoso, el estado lamentoso, de la triste doncellez. Muy mal hizo su donaire, en hacerte disfavor. Disfavor no fue, en rigor. Pues qué vino a ser? Desaire. Anduvo descomedida; mas yo un medio te daré, Medio? . Sí. Pues para qué? Para no verla en tu vida. El modo estoy esperando de un medio tan importante, Voy a decirle al instante. Di, cómo ha de ser? Cegando. No lo logrará mi ruego. No me dirás por qué no? Porque nunca podré yo il conseguir el verme ciego, Feliz llegaras a ser, si estar ciego consiguieras; porque así, aunque la quisieras nunca la pudieras ver. Ya me dan de serlo antejos. Cosa es util, y discreta. No habrá alguno que me meta:: Qué? Los dedos por los ojos? Trataré de irle a buscar. Gran cosa debe de ser! y en cegando, qué he de hacer? Abrir ojos, y mirar. Mas el Conde allí en un Potro con sus Damas se entretiene, Viene acá? Claro es, que viene a caballo un pie tras de otro. De tal encuentro reniego. Él de Bearne, y de For, vienen también. . Vive Dios, que quisiera ya estar ciego! porque ya que sus arrojos consiguieran declararme, no lograran nunca darme con sus dichas en los ojos. Cerca están del aposento, aunque no llegas a oírlos. Ya es forzoso recibirlos con algo de miramiento. El Conde a esta parte pasa. Carlos, estáis por acá? En Palacio mi Amo está. Sí? pues Dios sea en esta casa. Quién anda en esos postigos? Polilla, no me respondes? Ya he dicho, que son los Condes. Los Cóndes son? qué hay amigos? Qué hacéis Conde? ̱. Yo? rezando. d. Es cierto, yo vi la voz: y cómo estáis? Algo atroz: Vos, cómo venís? Andando. Temiendo estoy un aprieto de esta gente enfurecida. . Y a qué es la buena venida? 3. A fiaros un secreto. Lo que pueda ser no sé. . Ya no hay peligro en hablar Bien me le podéis fiar, que presto le pagaré. Escuchad, que ya lo intento Idmele fiando, pues, que a todo estaré cortés. Mas valdrá que estéis atem que aunque estáis en mi Palacio y Diana os mueve a risa; soy su Padre, tengo prisa, y me habéis de oír despacio. Todos hemos de escuchar, Y lo que intentáis decir, lo vais ahora a escribir? No; que lo voy a contar Ya visteis con cuanto exceso, de esa hija, la entereza, desairo vuestra fineza. Y qué tenemos con eso? Yo al contemplarla sin Mad en lo mejor de su edad, entre, movido a piedad, en la ocupa con de Padre. Criose muy virtuosa, desde que mi hija fue; por Dios santo, que no sé cómo se hizo desdeñosa! El riesgo la he declarado, a que su error la dispone, y cuanto el desdén se opone de estado, a toda Compliendo mi obligación, la instrui en los rudimentos de vuestros merecimientos. Vos, Conde, sois un bribón. De escúcharos me destrizo; pues no habláis razón, que cuadre. Quien a vos os hizo Padre, no supo lo que se hizo. Príncipes, tenéis razón, mas yo en vuestro amor la hable. Y qué respondió? No sé. Pero en cuanto a la pasión, que de vos la di a entender, me respondió, sin hablar, por ahora, no ha lugar. Tendría mucho, que hacer. Insufrible es su desvío. Yo hacerle tratable emprendo. Yo por mujer la pretendo. Pues yo por mujer la envío donde fue el Padre Padilla; que es acción indecorosa, que se muestre desdeñosa, conmigo, una picarilla. Yo pronto a darosla estoy; elegid cualquiera sesgo. Pues de nuestra cuenta, y riesgo, la hemos de amar desde hoy. Su desdeñoso desuello, amante pienso vencer. Difícil os ha de ser. Difícil? tanto fuera ello! Como alcancéis su favor, haré, que mi afán decline. Todo está en que ella se incline al faborete de amor. Yo la intento conquistar, con un poco de desdén, y hasta ver si salgo bien no me quiero declarar. Si lo calláis, es preciso, que consigáis, o que no. Sí; porque aquel, que calló, venció, he hizo lo, que quiso. Yo voy a buscar el modo de decirla mi sentir. Yo también me voy a hir. Pues yo también. Y yo, y todo. , s Sin haberla hido a llamar la noche, quiere venir: hola, vénganme a vestir, que me quiero desnudar; y si llega algún expreso, preguntando si he venido, decid, que me he recogido. Todo se hará menos eso. Y que se ha de responder, si quieren veros, Señora? Que estoy mala por ahora, y me han dado a componer. Mirad:: Hacend lo que os digo. Vuestro Padre, porque cuadre, venir puede. Pues mi Padre, qué tiene que ver con migo? 1. Qué discreta! 2. Qué obediente! 3. Qué castal Ni aún él me vea, porque aunque mi Padre sea, qué se yo si es mi pariente? Si estáis en casa, quisiera saber, para entrar, Señora. Como cosa de una hora habrá, que me hallo fuera. Volveréis breve? Protesto, que no puedo responder; pero yo haré por saber si he quedado en volver presto. Sabedlo, y dadme razón; porque vengo, en cortesía, a usar una demasía; a título de busón. Demasía habéis de usar? Harelo, si no os disgusta. A proposición tan justa, yo no me puedo negar. Qué honesta! qué recatada! . Esto es ley; pero pregunto; es para vos este asunto, de hecho, y cosa pensada? Es dable que sí. El recato no os tenga más suspendido, porque ya de mí he sabido, que estoy en casa este rato. A hablaros sobre un amor, solo vino mi lealtad. Si es sobre uno solo, hablad, que ya os oigo. Vuestro honor, rémora es de mis verdades. No hay para él inconveniente, en que vos, honestamente, me digáis dos libertades. Mas cuando lo embarazara, por mirarme tan Señora; queríáis vos, que a esta hora, sola con mi honor me hallara? Del de Urgel las amorosas ansias, os dirá mi acento. Venid, que en ese aposento, nos diremos cuatro cosas. Y los Músicos? Allí tu justo a plauso conciertan. Deci dios, que me diviertan, mientras, que no estoy aquí. Está bien. Así lo haremos. Cantad, Músicos, ahora. que lo manda mi Señora. 1. . Y sabéis vos si queremos? No lo sé, y he sospechado, que si lo quiero saber, habrá de ser menester, que me lo digáis cantado. Pues cantado decimos, que no gustamos, y si acaso lo hacemos, será rabiando. Que su mano he de lograr, de vuestra promesa espero. A mí me toca primero. Y a mí, salvo sea el lugar. Yo la quiero, y no hay descarto por una parte, que sé. Yo la quiero, y la querré, por esa, y por todas partes, Caballero? Qué mandáis? Deciros, que por ahora, hay orden de mi Señora, para que no la veáis. Ved, que soy su Padre: buen pretestos a fe! Aunque os cuadre, aqueso de ser su Padre, tiene su más, y su menos. Qué decís? Que es ignorancia, el que estéis en eso vos. Su Padre soy, vive Dios! aunque parezca jactancia. Como tal le hemos tenido, desde que a Diana amamos. Y nosotros no inovamos, sobre lo ya establecido. Eslo, y no haya más reparos, en que ahora lo creáis. Cuando así lo aseguráis, o creeros, o mataros. Y pues ya estáis convencida, escuchad con atención, que sigue nuestra cuestión. Y por Dios, qué es divertida! Ya os escucho. Yo a Diana quiero boníquitamente. Yo la amo estrechamente. Pues yo la estimo de gana. Bearne tiene razón. Yo soy el que la merezco. Qué decís? Que yo os ofrezco, a cada cual su porción. Yo pido a Diana en boda, haciendo de fino alarde. Ya, Conde, llegasteis tarde, que se ha despachado toda. Como a vos, sin querer bien, tal palabra se os soltó? Porque ahorá quiero yo, sin perjuicio del desdén. Es muy justo vuestro intento. Mil dichas mi afecto labra. A vos os doy la palabra. Y a mí? vos el pensamiento. Y a mí? El veros me zozobra! pues tardasteis en hablar, os habréis de contentar, solamente con la obra. Y puede quedarse así un Príncipe como yo? Siendo mía, porqué no? Os daré muerte. . Qué ol Muerte, vos, al de Bearne! cómo así? En razón me fundo, que se hará patente al Mundo, al Demonio, y aún la Carne. Si amándola os atropella, el matarle, es grave error: porque así aumentáis su amor, pues le hacéis morir por ella. Pues cómo se compondrá? Cómo? por algún concierto. De una vez que él este muerto, a todo se convendrá. Morirá el con gusto? Sí; que es Caballero, y amigo, y viendo, que se lo digo, al punto lo hará por mí. Será en eso amigo fiel. Atenciones son forzosas, que por fin, en otras cosas, le habré servido yo a él. Quizá podrá darle enfado. Yo serviros solicito; matadme de aquí a un poquito, que estaré ya descuidado. Un gran servicio me hacéis. Ved, que me voy descuidando. Sí? pues avisadme cuando con mayor descuido estéis. A toda priesa venid, que ya es ocasión: matadme luego, a traición. A traición? Pues tómate esa. Traición! Ay, Cielos divinos, que me ha muerto! Qué hubo aquí? Dos Príncipes, que por ti se matan como cochinos. Grave error! Notable aprieto! . Pues como así en mi presencia estáis con tanta decencia? Ay veréis vuestro respeto. Es muy grande picardía! Advertid, que me hallo muerto. Muerto vos? eso es incierto. Muerto estoy, por vida mía. Quién a tanto se atrevió? Yo al Príncipe muerte di. De cólera estoy sin mí! . Y él, decidme, la tomó? Tomola, por ser tratada. Ya lo entiendo; bueno va: Y a dónde la muerte está? Aquí la tengo pintada. Advertid, que fue imprudencia, y desde hoy castigaré, a cualquier persona, que se muera fin mi licencia. Yo no pude resistir a su esfuerzo, y furia rara. Doy caso, que él os matara, vos, porqué habíais de morir? y, porque se impida tanto error, que es justo cese, cualquiera, que se muriese, tiene pena de la vida. Hija, corrige el rigor. Señor, pedidla por mí. Yo no soy de mi hija, aquí, más, que un Administrador. Señor, haced lo que os digo pedidla, así os guarde Dios. No me podéis pedir vos, si os queréis casar con migo? Estando yo, no lo hará, Que yo os adoro sabéis; Cómo qué? No os alteréis, que para todos habrá. Eso quiero hija! el favor temple tu desdén violento. Hacia este lado me siento con un poquillo de amor. Amor tienes, hija mía? albricias Cielos! Yo trato de ser querida este rato. Llegó de mi dicha el día! de gozo el alma zozobra. Ya que benigno ha querido mirar por tu honor Cupido, hija, manos a la obra. Mira, en tu presencia tienes tres Príncipes generosos, que te adoran obsequiosos con sus personas, y bienes. Todos tres te han merecido por su singular valor; y por fin, aún del peor se ha de hacer un gran Marido, Aquí han querido venir, porque la razón los des; y esto es cosa fija, pues no me dejarán mentir. Ea, bizarros Campeones; ya ha llegado la ocasión, de que hagáis demostración de vuestros amoricones. Ponderad cuan grande ha sido la pasión, que en vos arguyo, que yo indigno Padre suyo os doy mi poder cumplido. Decidla:: Vuestra expresión, Padre injusto, sosegad, y pues me ofendéis, cerrad esa voca de escorpión. Hija, yo::: Sois un menguado. En todo busco tu bien. Mientras viva mi desdén, yo no he de tomar estado; y es en vos error bastante, quererme casar sencillo, con cualquiera Principillo, que se me pone delante. Mucho en mi pasión desmayo. Su entereza me da miedo. . Sabed, Padre, que yo puedo hacer de mi gusto un sayo. Y aunque poco ha, parece, que el amor me aprisonó, fue un capricho, que me dio, y ya me vuelvo a mis trece. Príncipes, ya veis mi celo; Y pues no es dable vencerla, vos os avendréis con ella: Sérbitor. 3. Guardeos el Cielo. Prima, es posible, que así ha de ultrajar tu ardimiento tanto amante rendimiento? es genio; no va en mí, Ya os dije, que os quiere bien Carlos. Nadie me hable nada, porque hoy me tiene enojada la droga de mi desdén. Si es el desdén solamente quien os da tanta entereza, le vencerá mi fineza. Pues pregunto: es tan valiente, Cuando notéis los extremos del amor, que en mi lográis, es preciso, que os venzáis. Sí? pues allá lo veremos. Mi amor, Señora, ha buscado en vuestro aprecio cortés, un moderado interés. Y decidme: le ha encontrado? Pudiera encontrarle ahora, si de amor tuvierais gana. , Idos, y habladme mañana en el caso. Adiós, Señora. Por fin, no habéis de querer? Firme estoy en despreciar. El tiempo os hará mudar. . A otra casa, podrá ser: como ya vuestros acentos, Carlos, no me obsequian hoy? Qué pensáis, Señora, estoy haciéndome mis mementos. En mí habéis llegado a ver alguna falta gravosa? Yo nó; porque sois hermosa, salvo mejor parecer. Teneisme amor? Es muy llano, que un grande amor os tomé; más ahora mismo, se me quitó, como por la mano. Luego sin él os halláis? Claro es; y me ha enfadado el ver, que me haya dejado. Con razón os acortáis: Oh cruel, o falso niño! Lo que yo siento este día, es, que cuanto amor tenía, se me ha trocado en cariño. Qué discreto! . Considera, Señor, que la has agradado. Este mozo me ha chocado, es muidable, que le quiera. Fuera grande libiandad. Tu genio ese amor excuse, no sea el diablo, que use con tigo, una libertad. No hayas miedo. Pues yo escojo ofender vuestro donaire. Cómo? Haciendo os un desaire, sino lo habéis por enojo. Mucho (oh amor!) resucitas mi muerta pasión! No habláis? Digo, que así me obligáis. Eso será de burlitas. Ah falso! tú el desdeñoso te finges? Dio con la idéa. Yo he de quererte, aunque sea en cabeza de tiñoso. Yo he de aborrecerte altivo, para humillarte más bien. Yo usaré de mi desdén, en grado superlativo. Hallarás en mi rigores. Yo estudiaré rendimientos. Vanos serán tus intentos. . Está bien. Adiós, señores. .

JORNADA SEGUNDA

Mucho tendremos, que hacer, si así los sucesos van. Casi muerto estoy, Polilla, Pues como te mueras más, das al traste con la vida. Qué dices, eso es verdad? Cómo tres, y dos, son siete. Pues despacio vamos ya con las cosas, que no quiero morir con tal brevedad. Él despacho de las cosas, dime, qué puede importar para morir? No conoces, que cuanto habrevie, será echarme a morir más presto, pues antes he de acabar? Al contrario lo discurro, porque lo más usual es, que llamen muerto al que con más despacio se va. El que se muere despacio, tiene más felicidad, como logre la fortuna de no haber sentido afán; porque es muerte más gustosa, cuando hay más facilidad. Gran contento es el morir, cuando se puede lograr, estando en sana salud, y en su juicio natural! Eso, amigo, es gran regalo Te murieras? Ojalá! Pues morirte puedes. Temo, que me haga la muerte mal. Como no bebas sobre ella, no la tienes, que temblar; pero esto se quede aquí, que no quiero, que quizá, te aficiones por mi boca, y te haga novedad. Muriéndome por Diana, poco me puede dañar, el dejar aquesta vida, que holgando en mi cuerpo está: mas aún siendo así, no quiero morirme ahora. Tú harás cosa por donde la muerte te gane la voluntad; deforma, que venga el día de que a morir te echarás, llevado de aquel deleite, que se encuentra en espirar. De no morirme en mi vida te doy palabra. Y qué das con darme, ni aún mil palabras, si entonces suelen faltar? A un señor, nunca le faltan palabras. Le faltarán, cuando le embargue la muerte la respiración vital. Si lo hace, será porque no encuentre ya que embargar. Luego no debo creerte? Yo te digo la verdad, y por Dios, que has de creerme, aunque me sepa empeñar. Sobre tu palabra solo, no lo he de hacer, vive tal! Pues qué haré por que me creas, en tan grave riesgo? Echar algún juramento. Un Conde, quieres, que haga una maldad, como jurar, cometiendo un gran pecado mortal? El que cumple lo que jura, no peca. Dadole ha? ya he dicho voto a Dios, que no tengo de jurar. Creerente bien a bien. Mas que sea mal a mal; que aquel a quien dan, no escoje, como dijo un docto Abad, predicando la Pasión, la mañana de San Juan. Eso fue en él mes de Agosto, víspera de Navidad: mas volviendo a nuestro asunro: Señor, los Príncipes van por la posta en los festejos, sin dormir, ni sosegar. Por la posta? vive Cristo, que esa noticia me da mala espina! Pues por qué? Porque la enamorará mejor, quien por más caminos la solicite agradar. Antes eso es dar indicios de que mal servida está, y que para darla gusto les falta mucho que andar. Los que por la posta aman, adelantan mucho más, que aquel, que sirve a pie quedo; porque es cosa regular, que corriendo bien con todos, logren con facilidad, cuando para merecer, puestos en carrera están. Fuerza me hace tu razón. Pues no adviertes, incapaz, que cualquier Galán andante, (como por sus logros da muchos pasos, que le muelen,) se rinde con propiedad? Dices muy bien; y de hay saco, que hoy día, para lograr, no hay cosa como un cansado. Un cansado, aunque ame mal, da en el blanco de la dicha, como en ser molesto da. Pues cánsate tú, y veremos si amas mejor. Animal, no adviertes, que si me canso; lo querre luego dejar? dejar un amor por otro, que es de mejor calidad, no tiene nada de malo. No? pues haz cuenta que ya soy cansado. Hallas alivio en tu misma voluntad, a vista del nuevo estilo de pretender, y obligar? Sí: y aún hallo, que Diana me quiere un pocó. Efcaz fuiste, en tu propio cansancio. Cómo me hallé de vagar, me causé de luego a luego. Siendo así, no me dirás si te ama mucho Diana? Todo cuanto amor está departe de su despredio, debo a su celo especial. cho debe de quererte, por las señas, que me das. Por las señas, eso es mubo! Y sin las señas, qué tal? Qué tal fin las señas, dices? Sí. . Pues en buena verda que es con ellas, tal que bueno, y sin ellas, es tal cual. Y del desdén, que te asiste qué has de hacer? Le he de emplear en hacerla mil desaires, que acaso la servirán para hacer a cuatro amantes, una obra de caridad. Cualquier mujer quiere bien, cuando se la trata mal; más cuidado, que es bellaca Dianilla! No hay temblar. No? pues oye una palabra, Ya escucho. Acércaté más. Cielos qué miro! Allí hablando el Conde de Urgel no está? sin alma ostoy! quién será el que le está requebrando? Cielos, qué miro! hacia allí no está el ingrato Polilla, hablando a una mujercilia? En aquel cerro, no vi al falso ingrato, que amé, enamorando a una Dama? Esto es honor? Esto es fama? En qué parará? . Qué haré Yo salgo a estorbar mi injuri Mi ofensa saldré a estorbar. Iré, si prosigue, a dar parte de ello a un Juez de Incuria. Mucho te quiere su Prima. Ven acá: su perfección no merece mi pasión? Él se acerca. Ella se arrima. Clara su infamia se ve: si la enviste, malo va! Si le abraza, salgo allá: Si le besa, saltaré. De esa suerte hacerlo intento. Pero escucha: no has notado, que la puerta han meneado? Quién anda en ese aposento? Mal él lance se jugó. Él me oyó, ya estoy sin mí! Aún callán? quién anda ahí? No anda nadie, que soy yo. Cómo aquí (fortuna escasa!) os atrevisteis a entrar, Cáscaras! . Sin preguntar si estoy o no estoy en casa? Para saberlo más presto, hasta aquí entró mi osadía. Es una gran picardía! Idos, que estoy indispuesto. Qué mal tenéis? Un mal tivio, Qué es para morir vastante; y me atormenta incesante. Qué se ha de hacer: ya es alivio. y decidme: estáis mejor? Por ahora no lo sé; yo me lo preguntaré, cuando me sienta de humor. Diréísmelo por escrito, boca, a boca. Bien está, peis cuando será? En pasándose un ratito. Esperar, que pase trato, siendo breve, y compendioso. Él será un rato gustoso, porque habrá de ser buen rato. Bravamente hago el papel! Señor, bueno va, si dura. A vista de su hermosura, no he de poder ser cruel! Con ese desdén alcanza vuestro afán, mi amor más bien. Veis todo aqueste desdén? pues no es, ni aún su semejanza. Vuestras ideas son graves, para vencer mis querellas. Y os obligaré con ellas? decidlo ya. Eso, quizabes. Ya es esto mucho sufrir. Ya es esto mucho aguantar. Si dura, me he de marchar. Si prosiguen, me he de hir, Muy sola está la floresta. A amores convida hoy. No hay remedio, yo me voy. No hay recurso, vamos de esta, Él me quiere. Ella se inclina. Celos, vamos a morir. Cintia, acaba de salir de detrás de esa cortina. No estoy aquí. . Rara idea? Su voz mi recelo abulta! Pues dónde estás? A aquí oculta, adonde nadie me vea. No hay corazón, que tresista un susto, que es más de dos! Pues sal de parte de Dios, sin ser oída, ni vista, Dime: Oh voz canora, y tierna, que admirando a todos va! sabes dónde Laura está? Aquí está en esta Caberna. Pues qué hacéis embebecidas, cada una de por sí? Salid ambas dos, aquí Ya estamos, ambas salidas. Tú, qué hacías:: Qué hacias tú:; En la alcoba? En el establo? Allí estaba dada al Diablo. Dada estaba a Bercebú. Ya es su queja perceptible; . trata de desenojarte, y tú también. Por mi parte, yo haré todo lo posible. Yo en lo mismo estoy pensando. Tú, siempre, gusto me das: contenta, y alegre estás. Sí, Diana, estoy rabiando. De nada me maravillo; pues comó mi Prima eres, es mucho lo que me quieres: digo bien? Eso, a porrillo! Ya he conquistado el favor del de Urgel. Mucho me place: Pero dime; lo que él hace, sabes tú si es verbo amor? Aún no penetro su audacia: pero lo que él llegue a hacer, verbo amor habrá de ser. Quizá será verbo, y gracia. Si es así, justo es me asombre squivez, tan descompuesta. su es A eso, Prima, está dispuesta, la que se enamora de hombre. Así me vengo celosa, de sus amores, sin miedo. Decid, Señora, si os puedo servir en alguna cosa (muestra Pues qué os vais? bien se de que sois infiel: (muerta estoy!) Señora, yo aunque me voy, quedo a la obediencia vuestra, Carlos, Señor, Qué queréis? Que me atendáis. . Es error, y pues vos tenéis mi amor, con él os entenderéis. . Di Ah falso! ah ingrato! hah inclemente! esto me faltaba ahora! . No os desazonéis, Señora. porque él se va adredemente. Es un gran grosero, Prima. Mucho el irse me ha irritado. No advertís, que se ha llevado de lo mucho que os estima? Que habléis en su amor procuro. Digo, que os quiere impaciente, por palabras de presente, y por obras de futuro. Esto asegura, esto ofrece hacer, por razón de estado; y yo estoy muy informado de lo bien, que os aborrece. Vuestra hermosura sin par le alborota un tanto cuanto. Él es mozo, no me espanto de que se quiera alegrar. Por tanto, y en atención a vuestro ser soberano, de vos espera una mano. Yo le daré un buen sermón. Que le deis la mano espero, por ser dicha la más alta. Aunque me hace mucha falta, hay tenéis la del mortero. No correspondéis leal, pues dais la que no prevengo. De cuantas manos, yo tengo, esa, es la más especial. La vuestra derecha acecha, por único logro el Conde, Pues, acaso, sé yo donde tengo mi mano derecha? Ay está. . Verla no puedo. Por hay sueña, junto al talle. Mas qué queréis que la halle en derecho de mí dedo? Torced ese brazo, a ver si la encontráis. Ni por esas. Yo torceré. . Las Princesas no dan su brazo a torcer. Por el brazo se ha de hallar, sin que más duda os ofusque. Pues a el Conde, que la busque por todo el brazo seglar. No veis, que son embarazos, estando en él vuestro? No; que en la Corte, tengo yo hoy en día, muchos brazos. En los dos de la cuadrilla está la mano. No hay tal. Si la estoy yo viendo. En cuál? En aquel de hacia la orilla. Vos tenéis razón, no obstante; pues ya la mano he cojido, que huyendo se había idos Don de? A esconder en un guante, Y se la daréis? . Es llano, Que hoy será feliz se infiere. Para cuanto pretendiere, ofrezco darle la mano. Y vos me hablasteis discreto. En serviros estudie. Desde hoy os atenderé, cuando me habléis de secreto. Modesto estuvo el Bufón. . Sabias son sus impericias. No me dais algo en albricias? Tomad ese bofetón. Ay! Mirad, que fue jugando. Yo de tal juego reniego, aunque en él, de luego, a luego, tanto juego me va dando. Favor fue, si se repara, que agradecerla debéis. Favor? Sí. . Pues no me deis otra vez con él en cara. Bien está, haré lo que dices? y al Conde saber conviene, como desde hoy me tiene pillada por las narices: iré a decírselo. Deja; que a mi gran cuidado esté; que yo se lo parlaré dos déditos de la oreja: más, que aquí llega compreendo; Ya, señora, os escuché; y todo me lo diré, que, a Dios gracias, yo me entiendo, Docto ejemplo a todos dais! Estoy en idiomas ducho. Y (venid acá:) ha mucho, que sabéis lo que os habláis? . Desde, que os vi tan Pandorga. Más, ahora, estoy dudando! pues cómo estabáis callando? Porque aquel, que calla otorga. Vuestro talento es divino! Todo está lleno de empacho; que sino, es un gran muchacho! Decís bien, es un pollino. Bien va tu amor de ese modo. Por qué, Cintia? di, responde. Porque siendo un asno el Conde, se hará más cargo de todo. Mucho en su mano interesa mi gusto, porque es sufrido. Señora, para marido, vale mi Amo lo que pesa. Yo aprecio su bizarría. Mucho es su amor, en rigor. Y qué hará con tanto amor? Hará alguna niñeria. A tan altos pensamientos, seré perpetua deudora. Yo debo mirar, Señora, por todos vuestros aumentos; mas habréis de perdonar::: De qué? De una impertinencia; y es, que con vuestra licencia, me detérmino enojar. Decidme la causa a mí, pues qué así lo hagáis es bien. No hay más causa, que un desdén, que se me ha encajado aquí. Ay! ay Señor, considera, que es de muerte el dolorcillo. Ydónde está. . En el tobillo, arrimado a la cs cuenta. Y mi pasión? Nada valgo. cuando siento tal rigor. Pues, y mi amor? Vuestro amor váyase a espulgar un galgo. Eso, es no quererme hoy: nunca de vos tal pensé. No hay cansaros, que no haré más, por el paso en que estoy, Mi vida se ve perdida con esa resolución. Yo os daré una ocupación, para que busquéis la vida. Qué queráis, cuando os adoro, tan cruelmente enojaros? No veis, que para obligaros todo este desdén es oro? Luego me queréis? Es llano. Con amor? decidlo. . Pues Y de qué género es vuestro amor? Amor mundano. Mundano? desde hoy refreno mi nacia pasión. Andarlo! Lo peor es, que no me hallo con otro, malo, ni bueno. Este ardor, con que el Dios niño, Prima mía, me en loquece, no es amor, aunque parece. Pues qué puede ser? Cariño: Pero qué es lo que me hablo? bora mía, cierra el pico. Mas qué es esto? 1. Ah del establo! 2. Quitan, cuerno, Aparta, Diablo. Anda, Bestia. Harre Borrico. Pero aquello, que ha sonado, qué Diablos de bulla ha sido? (trado 1. Hasta aquí, Señora, ha en en un burro un Enviado. Y sabéis a qué ha venido? 2. En una Haca, langosta, se ha entrado hasta la Antésala, una Posta, que hace costa. Qué decís, ha entrado Posta? mucho peor fuera vala. 2. Veros pretenden, Señora. Excusadme. . 1. Cómo? (es hora? Hablando. 1. No veis, que de Audiencia Id, y decidles, que ahora me está el Barbero afeitando. 2. Señora, mejor se obligan antes de afeitar. Son parbas razones, que me arosigan. 2. Ved::: Queréis vos, que me digan su pretensión en las barbas? 2. Qué se yo? Y en qué anduvieron esos hombres? 1. Sin susurros, en los burros, que se vieron. (ron? Y hasta aquí a entrar se atrevie 1. Es cierto. Qué necios burros! Decidlos, que su indecencia, impide que:: 2. Mas notad, Pues, paciencia. 1. Dios guarde a Va Eminencia. 2. Dios guarde a su Caridad. 1. Yo he venido:: 2. Yo he llegado::: 1. Por todo aquese camino:: 2. Por todo aquese sembrado: 1. Echando el bofe::: 2. Cansado:: 1. Por la posta en un Pollino. 2. En una Haca, que igualaba al plomo, cuando corría; tal, que cuando me montaba, ninguna vez caminaba, aun que todas me partía. Sí? pues denlos chocolate, con tortas, y panecillos. 1. Su Eminencia, no se mate, Mientras llega el azafate, arrimen unos banquillos. No los hay. . Pues qué hay? Sitiales. Sitiales, es indecencia! Para esos dos animales, no son mejor dos dedales, porque estén a conveniencia? 1. Qué cordura! 2. Qué gobierno! 1. Si viera tanto primor el que pretende ser Yerno, fuera su amor un Infierno. Pues tan ardiente es su amor? 2 Eso es cosa nunca vista, ni jamás representada, sin saber en que consista: Y puesto, que nadie chista, escuchad nuestra embajada. Decidla con brevedad. 2. Mi Amo, el Conde de Foj, atento a vuestra beldad, os pretende. De verdad? 2. Sí, por esta Cruz de Dios. 1. Él de Bearne, con acierto, por mí os pide, en paz, o en guerra, para mujer. Yo estoy muerto! Y decidme: aqueso es cierto? 1. Eslo, como soy de tierra. Yo respondo, que está bien. 2. Preciso es llevar él sí de vos, si decís a quien. Mientras viva mi desdén, yo no soy dueña de mí. 1. Pues porque en todo, redonda vaya la respuesta, digo, que nada se nos esconda, y vuestro desdén responda. No le traigo ahora con migo. 2. También quieren festejar vuestra belleza rendidos. si queréis. Qué ay, qué dudar? 2. Pues vienen? Ya habían de estar venidos, y revenidos; y qué, en la alforja, traéis? 1. Muchos Noviós consitados. Justo es, que alguno me deis. 1. Eso es fácil: hay tenéis esos papeles cerrados, Así me dan, que sentir: cerrados a mí? mal grave! 2. Sentir no, ni es de inferir: vos bien los podéis abrir. Abrirlos? pues, y la llave? 1. Aquí creo, que ha de esta mas qué voló? 2. Cómo tardas? 1. Allá debió de quedar. Vayan al punto a buscar aquesa llave, dos guardas: vayan corriendo despacio. Cómo así? Raras hablillas! Ninguno se esté rehacio, y buscuenla en mi Palacio, todos, hasta las guardillas. 2. Ya nuestra gran prisa veis. Y qué puedo hacer? 1. Hacello, corriendito, si queréis. Embajadores, qué hacéis, que no despacháis con ello? 2. Es su Alteza muy matraja, y no os acaba de amar. (alhaja! Vive Dios, que es linda Esperad una migaja, que esto no puede durar. No queremos. No gustamos. Aquí estáis? triste de mí! Los dos, Señora, llegamos. Qué habláis? Digo, que aquí estamos. Cierto? Como estoy aquí. Quered, Señora, quered; quered, no tengáis empacho, que en las Damas el desdén, es una cosa de antaño. Quered, que los gatos quieren por Enero, mes helado; y no ha de ser menos que ellos un Príncipe soberano. Abre, Diana, esta puerta, que sinó, he de echarla abajo. Cielos, qué es esto? mi Padre! la música fue un milagro. Mucho siento, por ser mía, que os haya gustado tanto: pero atended, que repite. Abrid aquí, con los Diablos. Tu Padre, Diana, es el que a la puerta ha llamado. Mi Padre fue? pues abridle, que es pariente muy cercano. No pudieran avisarme, de que estabáis ocupados en cosas, que pertenecen a mi honor, y a tu recato? Aquí tenemos, Señor, mil negocios entre manos. Pues echad acá unos pocos, para poder despacharlos; que como haya buena venta, hemos de acabar temprano. Pues el principal negocio, y es el que a Diana traigo. Decidle. Escuchad, que quiero decírselo a ella cantado. Acabad, Señora mía, de acabar de enamoraros, que vale caro el desdén, y tenemos muchos gastos. Desde Bearne he venido en un Bórrico a caballo, y me están comiendo vivo los Cocheros, y Lacayos. Tenéis razón: Hija infame, en qué piensas, que no has dado, una mano a cada uno? Pienso en estarlo pensando, y no quiero; ni requiero; porque de darle una mano a cada uno, resulta, que quede pobre el Estado; pues no podré, por mis puños, como hasta ahora, ganarlo. Pues dalos un pie. Tampoco puede ser; que una vez dado, la mano podrán tomarse. Pues si no puede ser, dalos, siquiera un cuajar. No es dable, que puedan conseguir tanto; porque ya me logra entera el que me arranca de cuajo. Pues Diana, algo has de darles, que es debido, y yo lo mando. Notable caso de honor! . Mi honestidad, y recato, Señor, es antes, que todo; y así, sin mancharle, paso a darles a cada uno un beso, con un abrazo. Oh! insigne mujer! Aquesto si que es de pechos hidalgos! bien se conoce, que eres, con un proceder tan casto. Que soy Padre? Qué? doncella de todos cuatro costados. Eso sí; pléguete Cristo! Jesús, y qué honor tan alto! Diana, doncella eres, y estabas así callando? Sí, Prima; para que veas en el riesgo, que me hallo. Señor: ya para el festín, la música está llamando. Y para besar tenemos prevenidos ya los labios. Sí? pues vayan, por su orden todos llegando, y besando. Esto es cumplir con mi punto, . como prudente, y cristiano. Yo llego. . No sino yo. Mas, que si levanto un palo: Mas, que si tomo una porra::: Le rompo todos los cascos? Una costilla le quiebro? Qué es aqueso? reportaos, que, gracias a Dios, hay besos para todos mis Vasallos. Es muy cierto; y aún después han de quedarse sobrados. No ha de llegar. Ni él tampoco. Pues un medio discurramos. Discurramos, pues, un medio de besar, sin enojarnos. En hora buena; no quiero pareceros temerario. Supongamos, que es de noche, y que en esta sala estamos sin Sol, sin luz, y sin moscas, como dice aquel adagio. Está bien. . Siendo esto así, aunque intentemos mirarnos, no hemos de podernos ver, sopena de ser hallados, Proseguid. todos hemos de ir andando, hasta perder bien el tino en la oscuridad del cuarto, Lindamente! En este tiempo, Diana, con lentos pasos, ha de andar, con disimulo, todo el salón, de alto, a bajo; y aquel a quien más aprisa se le viniese a la mano, sea el que primero bese. Noble arbitrio! . Vamos Vamos; que no tengo inconveniente, en no ver, por este trato. Señor, el modo es divino, para darte un buen artazgo de Diana. Yo aquí debo . hacerme del enojado, aunque pierda la ocasión de besar a todo trapo. Con esto al de Urgel obligó. pues al descuido le agarro, y allí es fuerza, que me bese, como no esté desgañado. Vaya, Señor, que ya es hora. Sí?, pues finjamos. Finjamos. Qué oscura, que está la noche, El Sol está encapotado, y aún sus reflejos no dejan ver los dedos de las manos! Notable es la oscuridad, que hasta aquí se nos ha entrado! Boca de lobo parece la luz de aqueste Palacio! Lleve el diablo lo que veo. Esperad: y vos Don Carlos, no os anochecéis, si quiera por cumplir con lo trata lo? Yo, por serviros, lo hiciera, como estuviera despacio, y como el amor que os tengo fuera cosa de cuidado. Pues no me queréis? Yo no. Sois un grande mentecato. Vos, sois muy grande habladora. Vasten ya requiebros tantos, Diana; y esas ternezas las guardad para otro caso. Tentad como los demás, por hacerme a mí este aplauso; que tiempo queda después para poder enojaros. Está muy bien: si la cojo, la he de comer a bocados. De una vez, que yo le pille, . me ha de besar, si es honrado. Yo he de tentar, por si puedo pillar un beso de paso. Parece, que vas queriendo. Ya me voy enamorando por este lado derecho. A ver? y te duele él lado? Me duele, qué es un consuelo! Qué hacemos aquí parados? Vamos al negocio, y suene la música mientras tanto. Para obligar a Diana, lleguen con puntualidad los Príncipes, que esto es solo llegar, y besar. lo a mi fineza toca. Foj. Oh! si yo el dichoso fuese! Andad, y cada uno bese lo que le venga a la boca. Si la agarro: . Si la pillos 2 La sacaré, sin que duela:: De cada abrazo, una mucla, De cada beso, un colmillo. Polilla? . Qué? Estás nublado? Y aún anochecido a fe. Y qué haces? . Ando tras de hacer algún atentado. Cojite. . Qué haces? Qué dices? Disteis con ella? . No sé, Quita. . Deja. Aparta, que me atenazas las narices. Mía eres. . Aquí pillo. . Por qué, di, te me escapabas? Hay! hay! hay! hay! que me clavas la barba por el carrillo. Ya que la ofreci tentar, a mi pesar, lo he de hacer. . Con la droga del no ver, no me puede tropezar: sin alma sus labios sigo! . Mas allí el quedo se advierte, No debe de aborrecerte, pues no se encuentra contigo. Así darle causa intento . Ay de mí! Callad; sois loc No la besaréis un poco, si quiera de cumplimiento? Mi desdén no halla convenio. Tal dureza es bien, que cese. Cómo queréis, que yo os bese, sino me lo lleva el genio? S Raro intento! C Yo no acabo de comprender su cariño. Yo he de besar a este niño, . aunque me queste un ochavo! No lo haréis, aún de lisonja? No lo haré; no estéis molesta. Se vio mujer más honesta? Cuánto cabe es para Monja! Duélete de mí, repara, que de amor he de rabiar. Yo no estoy para besar, y os lo digo en vuestra cara. Mas, qué veol, tú eres tú? Mas, qué miro! vos sois vos? Id con el Diablo. Id con Dios. Apartaos, con bercebú. Advertid. . De aquí me salgo. Mirad, que:: Ireme al infierno. Id a la venta del cuerno. Andad a espulgar un galgo. Vos, que sin más advertir, cometéis tal indecencia, idos, pues. Tened paciencia. Marchad? . Ya me voy a hir. Y para cuando os provoque mi hermosuras, no hay pensar, en que me habéis de obligar: lo entendisteis? Algo, Roque. Pues vuelvo a ser desdeñosa: adre, aunque haya de pesaros, Conde de Orgel, vamos claro o besar, o cualquier cosa, Me desdeño? No por Dios. Pues besadla sin temer. Si la beso, no ha de ser para un día, ni dos. Me conformo. Aquesto es hecho. Llegad, sin empacho, a mí Por ahora, no traigo aquí ningún beso de provecho, En todo soy desgraciada! Él su oferta cumplirá. Yo lo afirmo. . Ellod en la tercera jornada. vn

JORNADA TERCERA

Aquí lograrás tu fin. Rabiando estoy de coraje Cintia; estamos ya en paraje? Ya estamos en el jardín. Su fragancia es muy suave pero, y las rosas? Guardadas están, y aún también cerradas Dónde? . Debajo de ellan Gustarte este cuadro suele Eso sí; y en especial, las rosas de aquel rosal, que no está allí, ni lo huele, Allí está, y se puede ver: no das crédito a lo que hablo? Aquesto es jardín, o establo jardín, por hoy, ha de se y cuando eres tan discreta, en vano tu ingenio gasta tantas dudas. Prima, vasta, que lo dijese el Poeta. Y puesto, que en todo trance, por su mal capricho obramos; este es el jardín; veamos a donde va con el lance. Hermosísima Serrana, de aquestos riscos amenos, sabéis, poco más; o menos, si anda por aquí Diana, por quien el de Urgel suspira? Que soy Diana sabed. De cierto? . De cierto. Ved, que acaso será mentira. Qué mandias? egandina i Vengo a decir, que Carlos aquí entrará. Y decid: cuándo vendrá? Un poco antes de venir. Qué detís? . Aquesto pasa. En vano el placer límito: . Yo me alegraré infinito, de poderme hallar en casa. Qué más quieres? De amor salto! Que así se llegue a cegar? . Sabéis por dónde ha de entrar? Por dónde ha de entrar? por alto. Por alto, sin ser preciso? muy mal hará. Pues por qué? Porque si un Guarda le ve, le dará por decomiso. Todas vuestras alaracas, le pinté, con elocuencia; y la grande inteligencia, que tenéis en espinacas. que en el Pensil os podría ver sentada, discretamente empleada en regar el perejil. Y qué dijo? Que eráis viva; y que os ama fieramente, por gallarda, por prudente, por discreta, y por festiva. Que por veros tan hermosa, en su pasión os prefiere; y por fin, dijo, que os quiere, no se yo para que cosa. Quiére hablarme? Cuánto toca al ardor, que le derrite; salvo, que aiga quien le quite la palabra de la boca. Ya por verle me atormento! . no viene? yo estoy sin mí! Dírele, que estáis aquí, y vendrá en conocimiento. Al verte entre plantas tantas, tu belleza apreciara. Es cierto; y se humillará, en echándole dos plantas: y así traerle concierto. Id por él. Voy sin parar. . Ved, que le habéis de entregar, en todo hoy, vivo, o muerto. Y tú, Prima, es menester, que si de él estás prendada, tengas tu pasión guardada donde no la llegue a ver; porque si bien lo reparas, no es nada seguro amar hombre, que suele llevar hecho el gusto a buenas caras, Y pues por todos caminos, mío, y no más ha de ser, no le quiero yo querer con ayuda de vecinos. Esto es lo que digo, y todo hoy mismo de hacerlo habrás; porque mañana, quizás, lo mandaré de otro modo. Yo, aunque tan mala, lo haré. Y aún yo a lo mismo me trevo. Ya se lo mucho, que os debo; en cobrando os pagaré: y ahora por fervicio tal, en que fieles logro hallaros, hay tenéis, para adornaros, esa joya de metal. Esta es medarla de cobre. Razón tienes, a fe mía. Ay veréis mi bizarría. De aquesta vez quedas pobre. Eso sí; bien lo recelas, si ves que va en su fachada, Santa Polonia estampada, abogada de las muelas, Si es cierto, no hay que temer, del mascar la babilonia. Qué dices! Santa Polonia? Sí, Cintia. Veamos, haber? ella es: no hay que dudar: grande reliquia consigo! Amiga, lo que yo digo, es cierto, como volar. Pero al Conde vi. Di, dónde le viste? Si no me engaño, hacia allí descubre el paño, una persona, que es Conde: No ves nada? he de bello! Atiende, si no te asombra, Por allí escuché la sombra, desde aquí veo el resuello, Le ves? t No: pondreme anteojos. ni aún así: hay tal desazón? Vele con el corazón, sino puedes con los ojos. : t Qué hemos llegado, repara, al jardín. Mi susto empieza! Qué oscura, que está esta pies sin embargo de estar clara! Diana? Qué hay? Conocido me habéis? . No. Trance feroz! Cómo hace oscuro, la vo no encuentra con el oído. Y así, voz, seas de quien fueres aquí para entre los dos: dime, de parte de Dios, qué me pides? qué me quieres? dilo ya: Oh qué mal presagio! Un favor quiero, si a se. Eso es fácil: yo os le haré, porque sirva de sufragio. Por el eco, no conoces, qué es Polilla? Vano intento! Pues es tan fácil, al tiento, saber de quién son las voces? Carlos, si no os desazona, viene tmas guapo; que un Cid? Y en que viene, me decid. Creo, que viene en persona, A clónde estaba? En Orgaz; desde donde, con esmeros, vino enamorado a veros, con un donoso disfraz. Qué disfraz ay, que disponga? Una linterna es, que al verle, es incapaz conocerle, de un a vez, que se la ponga. Ya es forzoso mi temor, bien su ruina el alma llora! con luz Carlos, y a esta hora? en peligro está mi honor! Bien, con traición, se ha valido del disfraz, que aquí le interna, que amante que trae linterna, no quiere darse ha partido. Polilla, vamos andando. Vamos; Señor, síguemé. Si entraremos en buen pie? Rabiando estoy! . Pisa blando. Por qué? Por que si la enfadas con desdenes, que previenes; vasta, que sufra desdenes, sin que ahora sienta patadas. Si no me siente venir, que se gana? Ay tal quimenra? Señor, quieres, que te quiera, cuando la das que sentir? Dices bien; esto es rendirse a un amor, que me estremece! . allí un naranjo se mece. Debe de querer dormirse. Ol angustia la más amarga! . Notable es la perfección de aquella Rosa en botón! Hoy se ha puesto de botarga. Ves, Diana, los reflejos de la luz, cerca de aquí? Sí, Cintia, ya veo allí, una luz muerta, a lo lejos, Ves a Carlos? Según creo, le alcanzo a ver: no es aquel, que danza, junto a un clavel? Sí. . Pues mira; no le veo? Verle pudieras al paso, como embozado no fuera. Cómo él, sin luz viniera, el embozo no es del caso. Aunque aquí andamos, no chista; vive Dios, que se mudó! Señor, ella no te oyó, como es tan corta de vista. Por si mira, escardaré: vos, estaréis con cuidado. Vamos por aqueste lado. Como el es sordo, no ve. Los Músicos, pues, con arte, hagan a esta parte ruido. No podrán, porque se han hido con la música a otra parte. Se vio tal? rabio de risa! Yo, Señora, hir los vi. Pues bien sabian, que aquí la música era precisa. A la mejor ocasión faltaron. Fue grave exceso! Hacen bien, que para eso les pago yo su ración. Mas, así enmendarlo intento: Tú, alguna Guitarra agatra, y toca. Ni aún hay Guitarra. Pues teco algún instrumento. Mi obediencia así lo intenta. No tardes: esto ha de ser. . Pues voy al punto a traer una Escritura de venta: una Cesión; dos Traslados:: 25V Qué dices? Que harán buen son, por que aquestos, prima, son instrumentos concordados. Con ellos tu voz horrenda acompaña, y luego di a Carlos, que estoy aquí:da? Y eso, he de hacer que lo entien- Haclo, y nada me repondas. Mi pregunta te ofendió? Sí; que no respondo! yo a dificultades hondas. El saber deseo, en suma, si ha de saberlo, Señora Claro está; mas por ahora vastará, que lo presuma. Qué linda está! mas la quiero cada instante. apuil Tú, la ves? No la veo, que esto es a ojo de buen cubero. Mucho la estimas; por Dios! Mi pasión es garrafal! Mas sabes, que digo? a cual G nos querrá más de los dos? Diralo en estando solos todos tres. Desde ahora creo, que ha de agradarla tú aseo Qué piensas? Diablos son bolos! ú Ya voy de camino, a decirlo. . Ay tal torpeza? Mirad, que está aquí su Alteza, Aquí está? pues a qué vino? A escardar vino el Pensil, porque más fértil se goce. Bien, Señora, se conoce, porque hay mucho perejil. Ved, que podando repollos, su Alteza estal Cosa extraña! Su Alteza tiene gran maña, para echar calzas a pollos! No le encuentras? No le topas? Que os vais, manda, con presteza, Carltid, y decidía a su Alteza, que ya yo me voy de copas. Nada con él, Cintia, entabla, Ves tú al Conde? Desde aquí no es posible; pero allí se ve claro, en claro, la habla: vesla tú? Muy claramente la distingo junto Ambroz. Es que el metal de la voz, brilla, como es reluciente. Idos, pues, hay tal mania? y sed más cortés con migo. Más cortés? pues ahora, digo que no quiero, en cortesía. Diligencia ha sido ociosa; Prima; el avisarle yo. Pues qué dijo? Respondió, como quien no hace la cosa; pero con algún pretesto, del jardín se salen ya Fiera suerte! si él se va, ha de apestar todo esto. En todo es mi amor fatal! Grave desprecio barrunto! Señor, marchemos al punto, porque aquí ya holemos mal. Él se va! tras él me salgo. . Adiós y Princesa embustera. Conde, aguarda, escucha, espera, que te sigo. Échame un galgo. . Fuese: (pero esto es rabiar!) marchó: (yo muero de tos!) si ahora no mirara a Dios, me había de desmayar! No lo hagas, que lloraré. No señora, eso es matarme. Dejarme, amigas, dejarme, que estoy hecha un no se qué! Sosiega tu pena ansiosa. Señora, templa el pesar. Cintia; yo no puedo estar, sin que me dé alguna cosa. Dete un poco de tristeza. Eso es querer disgustarme:) lo menos, que puede darme, es un dolor de cabeza. Harás con él muchos hascos. No haré. Yo digo que sí. Dale: no vasta, que a mí se me haya puesto en los cascos? Pero ya me da de gana! el pesar me ha de acabar. Dónde tienes el pesar? Adónde? en una romana. Por ti, o vil Carlos! por ti, me he de matar! Prima, quedo. Yo humanamente, no puedo, Cintia mía, estarme así! porque mi aflición se aquiete, hoy he de escribirle a él. Qué has de escribirle, un papel? Papel nó. . Pues qué? Un billete. Dirasle cosas graciosas. Direle, que ingrato fue. No más de eso? Y le diré, oque es un falso, entre otras cosas, Mucho, esa bellaquería, sentirá, y es bien le asombre. Si la sentirá, que es hombre, que ha estudiado Teología: Ya; Laura, el recado espero de escribir. Válgate Apolo! voy por él. Tráeme ahora, solo, pluma, papel, y tintero. Está muy bien . Ya el amor me va causando un placer, que me hace entristecer. Todo eso, prima, es calor. Tú tienes razón, no niego, que es calor mi angustia helada: Cintia, yo estoy abrasada, hasta los libianos. Fuego! Ya está aquí; tu pena apoca. Saldrás de recelos hoy. Si eso es cierto, al punto voy a escribirle boca a boca. Dile claro, que penentra tu astucia, su genio arroz. Yo levántaré la voz, para que entienda la letra. Aquí verá mi sentir, (y a fe, que se puede ver!) pero ahora falta saber lo que tengo de escribir: Cintia? Qué? Te habías dormido? No; allí estaba, con cuidado. Has visto salir mi enfado, que ahora mismo, se me ha hido? Qué has hecho! Fatal afrenta! Buscarele en esos prados. No hay para buscar enfados, cosa como una parienta! Me haré, por hallarle, rajas. Yo lo estimo, vasta ya. Si es enfado, él volverá, por quítame allá esas pajas. Aún de mí, Cintia, no sé! Aquí estás, yo te he mirado. Aunque me ves, del enfado también llevar me dejé. Cómo, sin faltar de aquí, llevar te dejaste de él? Porque desde el lance aquel, estoy, que no estoy en mí. Ya el villete escribir puedo: dejadme sola a mi gusto, y cerrad, no me entre susto. Entrar susto? no hayas miedo. Válgame Dios, qué pesares, se desdichas me cercan, cuando a Diana escribiendo hallo sobre aquella mesa! Sola está: quien de su honor tan grave arrojo creyera? que travajo tiene un Padre, a quien dio el Cielo hijas hembras! Vive Dios, que va la Carta picante! y aún que la letra no le habla con claridad, le dice mil desvergüenzas. Disimulemos, honor, hasta apurar sus cautelas. Escribamos, pluma mía, hasta fenecer mi queja. Se vio pena más cruel? Se vio más aleve pena? Con el papel está hablando; habrá hija más resuelta? vive Dios, que yo imagino, que hay más mal del que se piensa? la pluma tiene agarrada: se vio desgracia más nueva? Lo que siento he de decirle, aunque le cueste vergüenza. Lo que contiene el papel, he de ver, aunque me pierda: Esto intento. Esto ha de ser. Aleve Conde: . Hija, perra; muere aquí, como quien dice, si te tiene conveniencia! Saca la espada, villana, para ponerte en defensa. Quién lo manda? Quién? tu Padre, que darte muerte desea. Mi Padre es? bien se conoce pues me hace tal fineza. Por ti solamente puedo aventurarme a esta empresa. Y qué os mueve a darme muerte? Solamente una sospecha. Y esa sospecha en qué está? en el punto de una media. Y no más? También me mueve el jer, que después de muerta, estarás escarmentada de Amantes, y de Alcahuetas; que la vida de un difunto, es sosegada, y honesta. Y a vos, que puede importaros, el que yo viva tan quieta? Siendo vuestro Padre, mucho, que ahora no se me acuerda. Pues de qué sabéis, que sois mi Padre? De vuestra abuela; y también de que en la Corte lo dicen las malas lenguas. Esas son voces del Vulgo. Y regularmente inciertas. Si han dado ya en que lo sois, fuerza es aguantar la mecha. Sin duda debo de serlo, por lo que se experimenta; sino que sea favor, que allá tu Madre me hiciera, porque fue una bella hija. Mucho bien se dice de ella; y es porque en la Corte se hizo mucho lugar con cualquiera. Verdad es; mucho la debo, y mi fiel correspondencia, por quien soy, y por quien fue, pagar tal honor quisiera. Vos lo merecéis, Señor, or vuestras heroicas prendas; y a mí habrán querido darme el título de hija vuestra, para que honre mi linaje, con tan ilustre ascendencia. Yo te estimo la lisonja, aún más; que si la comiera; pero dime: qué escribias en ese papel? Dos letras. Si son dos letras, no más, no importará, que las vea. Por ahora, no ha lugar; y así, teniendo paciencia, quizá las veréis después, que las eche en la estafeta. Pues para quién es la Carta? Señor, porque no lo sepas, no quiero decir, que es para el de Urgel. Qué discreta! Cierto, que es disimulada; no creí, que era tan necia! la Carta me da, que siendo tu Padre, es fuerza leerla. Dejad de ser Padre ahora, porque mi fama no pierda, pues debo guardar secreto. Qué prudente resistencia! . Mujer, que a su Padre mismo, trata con tal aspereza, bien puede ser, que sea mala, pero no será muy buena! Hija, dame aquesa Carta, y no andemos en quimeras. Padre, yo no quiero darla, si os he de hablar con modestia, Hija infame:: Padre injusto:: Porque mires:: ble. Porque vea Que todo a un Padre es posí Que me he de salir con ella. He de quitarte el papel. Daré voces: Qué me fuerzan! Prima, qué es esto? qué tienes? Hay esuna friolera. Señor, tú así descompuesto? Hoy me he perder con ella! Perderos queréis, Señor? Sí Pues tomad una renta, que en la Corte, ese es el medio, para perderse cualquiera. Oh Laura! para templarme, me hace esa razón gran fuerza! Son sus razones macizas, y así, en todos casos, pesan: pero de esta desazón, no haréis, que la causa entienda? Sobre un papel fue la zambra. Qué decís? Por vida vuestra. Jesús! y sobre un papel disteis pisadas tan recías? Sí, Cintia: (triste de mí!) Y qué es de él? Aún se conserva en mi mano todo entero. Eso, que es muy duro prueba; pues no se rompió, aunque disteis sobre él tantas carreras. Gran pícaro es el papel. Tiene, Laura, mucha letra. Por fin, no me le enseñáis? Mucho de mi agrado fuera poder daros ese gusto, pero no es ocasión esta; y así, si os hiciese al caso, volved cuando no le tenga, y veréis cual os le enseño; advittiendo, que no hiciera con vos fineza mayor, aunque mi pariente fueráis. Vive Dios, que eres galante! Siempre fue de esta manera. Es mucha su bizarría! Es muy grande su miseria! Niña: vete a los Infiernos. Viejo: idos a galeras. Qué me tocase tal hija? Que tal Padre me cupiera? va Que esto sufra quien bien quiere denme los Cielos paciencia! Que esto aguante una mujer que hace papel de doncella? sin alma estoy! yo me escapo: ay, Dios, que sola me dejan! Detente, Deidad, aguarda. No es mi gusto. Pues espera; y mira que está en tus brazos una alma, que por ti pena. Si eres alma, qué me quieres Que de mis ansias te duelas. Yo pediré a Dios por ti, siempre, que vaya a la Iglesia; y así vete al otro Mundo, qué de mi cuidado queda. Mira, que soy alma viva, de las que acá se menean. Alma viva? y como puedes estar, siendo viva, muerta? Por que me mata tu amor, con desdenes, y cantelas. Mucho siento, que mi amor haga unas cosas como esas: yo le diré, que no os mate, o mandaré que le prendao. Que me quieras solicito, y no rás. Si solo es esa la pretensión, mal hiciste en desamparar las penas en que estabas descansando, pues desde acá te quisiera, enviando al Purgatorio, por el Parte, la respuesta. Esa es, para quien se abrasa de amor, demasiada flema: aquí has de quererme ahora. No hayas miedo, que tal quiera. Por qué? Porque ahora no traigo conmigo las herramientas. Herramienta de querer, es el mismo no traerlas. Cómo? Cómo esta pasión, por lo regular, se engendra en los que desprevenidos, llevar del Mundo se dejan; con que siendo así, sacamos por precisa consecuencia, que quien menos se previene, es quien quiere más apriesa. Cómo eres ánima, tienes unas razones, que quemán. Es que yo hablo echando chispas. Fuego de Dios en tu lengua! Qué te vas? Tengo que hacer. Volverás? Es contingencia. Desdeñosa estás! Qué lo causa? Dna Jaqueca. Esa es malicia, que a ti se te ha puesto en la cabeza. Adiós, Alma. Cuerpo, adiós. Y sabe por cosa cierta:: Qué he de saber? Que te quiero. Por qué? Porque lo agradezcas. pues yo te estimo el amor, como si por mí lo hicieras; pero dime: es cosa mucha? Así, de buena manera. Adiós. Yo te atenderé en las primeras baquetas. . Ya se fue: quedamos buenos! Polilla, estás aquí hoy? Di qué quieres, que aquí estoy, sobre miaja más, o menos. Muerto me traen mis cuidados! Oh Diana! Tú eres niño; mas di: la tienes cariño? No si no huevos asados. Y tu amor, es verdadero? No ha de serlo, si me abraso? Míralo bien, no sea caso, que te creas de ligero. No puede ser: su hermosura robó las potencias mías! Señor, esas son manias: no hagas una travesura! Cómo puedo, siendo honrado, hacerla? Señor, no que cualquier amante es un Cuvarlo desvocado? Ella me debe de amar. Su trato así lo previene: Y sabes tú si ella tiene algún fin particular? Fines tiene esa bribona, que no he podido entender; aunque su fin, a mi ver, es dar fin de mi persona. Discursos tienes fatales! A tus pies hemos querido llegar. Luego habéis venido? Claro está. Sois puntuales! Y qué traéis? Un mal grueso, causado de la Princesa, que está desdeñosa, y tiesa. Y qué se me da a mí de eso? Entre los tres, puede ser, que la obliguemos mejor: se conseguirá, Señor? Eso sí, muy a placer. Celos la hemos de dar. porque más bien lo logremos. Celos? . Pues. Y qué sabemos si ella los querrá tomar? Así podremos vencerla, por más que sea importuna. Pues vamos todos a una. Príncipes, a ella! A ella! Cielos, en qué parará el desdén de esta muchacha? ha infame! ah vil! ha borracha! este pago se le da, con proceder iracundo, a tu Padre, cuando ves, que, aunque sin causa, lo es, a pesar de todo el Mundo? De ti se siente agraviado mi sosiego en estas selvas! yo haré, infame, que me vuelvas los sueños, que me has quitado, Y por si entre tanta duda, convenzo tu iniquidad, vengo así, que la verdad dicen, que ha de ser desnuda, El papel me dio cuidado, y temo un desastre; pues aunque sé para quien es, no se a quien le habrá enviado; Pero allí una Dama veo; sin duda, que está esperando, que del Alba el ruido blando, eche del Mundo a Morfeo. O! si yo su fin supiese! pero aquí la esperaré, y de su boca sabré todo cuanto me dijese. Hay gente aquí sospechosa, que me aceche? No. . Ay de mí! No temáis; porque yo aquí estoy a fin de una cosa. No me deis con la del martes? pero qué cosa es, Señor? Una droguilla de honor, es, para no nombrar partes. Siendo así, deciros puedo de Diana un escesillo. Cómo vos queráis decirlo, yo lo escucharé a pie quedo. Pues, Señor, ese papel le guarda: nada os asombre! Si hablará con algún hombre! No señor; con el de Urgel. Aquí le tenéis. Mirad, que os puede hacer falta hoy. Qué importa, si yo os le doy con muy buena voluntad? Un gran servicio me hacéis con el papel: (ansia fiera!) . Yo me alegrara, que fuera como vos le merecéis. Aquí sabré como pinta tanto aplauso repetido; y también, qué hay de marido. Eso de muy buena tinta. Dice así. De vuestros chascos ha enfermado mi cabeza, y es, que ha dado en la flaqueza, de no tener buenos cascos; y así, Conde, no hagáis hascos, venid a verme al momento, que con tanto sentimiento, se desmaya la pasión, y se halla el corazón afligido, que es contento. Motivó mi gran pesar, el veros ir tan de recio; y advertid, que aquel desprecio, me pudo desazonar: si me habéis de galantear, dadme la respuesta clara, sin que os tolere otra rara injuria de amor, trabiesa; que al fin, aunque soy Princesa, tengo vergüenza en la cara. Aquí estoy, dando de ojos, de mil fiestas aturdida; y a todas horas, comida de Condes, como de piojos: libradme de estos enojos, si me queréis para Esposa; llevadme a ser Religiosa, encajadme en el Hospicio, ponedme, Señor, a oficio, o hacedme cualquiera cosa. No creí tal, por San Pablo! Tal desgarro se verá? . Esta muchacha está ya, lo que va de Dios, al Diablo! Al de Urgel avisaré de tan favorable esceso. No os canseis, Señor en eso, que ya todo lo escuché. De alegría estoy sin mí! . lo oísteis Conde querido? pues dónde estabáis metido? Quinientas leguas de aquí. En este papel, tomaldle, os llama, con amor fiero. Pues yo, Señor, no la quiero, aunque me la deis de balde: que si ha desdenes deguella a un rendido, yo también quiero echarme ahora un desdén, para no ser menos, que ella. Mucho me arrojé! . Constante en esa tibieza os veis? Sí, adiós gracias, Y tenéis mocho desdén? Lo vastante. Con semejantes ternuras, no hiciera Foj tal exceso. Qué pensáis, Señor; aqueso suele hir en encarnaduras. Qué oí, Cielos? Cosa es fie que no la queréis, por Dios? (vos, Padre: qué os importa a que me quiera, o no me quiera? Impórtame el darte Esposo, y al Conde te quiero dar. Si él no me quiere tomar, no es el porfiar ocioso? Ah falso! Ah infiel! No embaraza el honor, cuando hay tal priesa. Perdida soy: que me besa! Cielos, piedad: que me abraza! Estad quieto. Esto ha de ser. Quitaos allá, por ahora. Tengo mucho amor, Señora, no me puedo contener. Qué es esto? Con los demonios, salgan acá fuera: vamos. Qué algazara es esa? Estamos ensayando matrimonios. Mía habéis de ser, por hoy. Por hoy, habéis de ser mía. Ay tal pujo? Ay tal mania? No vale eso. Muerta estoy! . Honor mío, estamos buenos! . Ea; esas Damas dejarme, por que hoy discurro casarme con dos de ellas, a lo menos. da, infame! celos me das? Sí, por cierto Ay de mí, Cielos! . Pues también os dantos celo nosotros dos. Eso más? Ved, qué habéis de responder a nuestros celos, Señora. Que los guardéis; pues ahor no los he de menester. Si a vos os los hemos dado, guardarlos ya, es repugnante, No lo es; por ser constante, que yo no los he tomado. Cómo aqueso puede ser, si os los dimos? Buen Capricho! Vos los tenéis. Ya os he dicho, que no están en mi poder. Perdídose habrán. . Raco es, Conde, que los busquemos, y que se los apliquemos, por si hacen operación. Oh! celos mal admitidos! Oh quién los pudiese hallar! No se tienen que cansar: yo los doy por recibidos. Y han movido en vuestro agrado algún amor? Cosa es llana. pues, y mis celos, Diana? Bravamente me han picado! Ya que en bondas ha de dar fin aquesta historia, aquí hallarme quiero, por sí me toca el enmaridar. O si mi pasión ansiosa, lograse su acogimiento! Padre mío, yo me siento un tanto cuanto celosa. Hija, no me maravillo: Celos llegaste a tener? pues tu vendrás a querer. A pique está de un codillo! Si habláis verdad, ya podemos ir casándonos. En ti consiste ya. Pues por mí hay más de que nos casemos? No más. Pues a eso me allano. Y no podremos saber cuál os ha de merecer? Cuál? el que esté más amano. Yo::: . Yo:: . Yo:: Cese el ahinco de vuestros deseos, pues solamente Carlos es el feliz: toca esos cinco. loga a; Tanta queja quede así finalizada. De esa suerte, vaya cada oveja con su pareja. Siendo vuestra, he conseguido gran dicha! Yo estóy pasmado de ver, qué presto he logrado una plaza de marido. vuestra soy. Feliz victoria! Yo vuestra. Mucho consigo! 3. Venga esa mano de amigo. Y aquí paz, y después gloria,