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Texto digital de El desdén apetecido

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El desdén apetecido. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/desden-apetecido-el.

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EL DESDÉN APETECIDO

sale luego y pura perdidos somos, si aquí, alguno nos llega a ver. Todo se echaba a perder Sancho Mas esto me importa a mí, Señor, por su de Dios Si acaso te causa te dio, que me des algún remedio para excusar una tos, remedio es bien manual, si por el poca cordura pierta la coyuntura, la excuse este puñal estornudo viene de manos a boca Guillón, callas te toca donde descubrirse pudo tal mastro en anticia de criado que en efeto criado y guardar secreto implica contradición. pero qué será saber en que se funda el intento de venía a un aposento tan oscuro que a mi ver, en tan luenga oscuridad es de noche a medio día, ratones a porfía correr con celerida y tal miedo en mí se labra, cada instante imagino que nos ha encantado Alcino, en esta seña de cabra, si ya decreta no es el laberinto famoso, el Minotauro furioso estira sus cuatro pies, Pues oye, porque me dejes lo que me conduce aquí pero no te pido a sellón que me aconsejes; serás breve, si seré Pues cómo de sea largo si me toca un letargo, siete de seré Empieza, pues Oye atento. Ya sabes cómo es mi patria la gran ciudad de Toledo cuyos cocios la trompa, de la fama en claroseros, festiva, repite en todo el cuco del universo se pues único elogio, que lo encarezca el silencio que la lengua y la pluma es incapaz instrum, heredé de los artifes, noble sangre y en los tiernos años, huerfano quede sirviéndome de consuelo Juan Artife mi tío, que mirando a mis aumentos fue tutor, y curador, dándome los alimentos de un mediano mayorazgo, para un moro, soltero si no me sobra, no falta para los trajes y luego Huyendo vine a Madrid Cómo sabes ya sé el que pues en un fuego de trucos, alterando muy soberbio sobre cierta diferencia un valiente caballero que era en el sentir de todos de lo mejor de toledo mano abierta en tu cara señaló los cinco dedos. cuyo tiempo pudiste, por el baco de hecho matarle una raza con que se fue a cenar con los vierto este seguía sus ami y sus deudos a la corte te has podido para estar más encubierto hasta que esto se serene Pues ya y sabe aqueso, escucha lo que no sabes escucha el voraz intento tar sea, de lo interior de mi poco, lina más como el pecan el monte el ser el basilisco, el veneno a cuya fuera me abraso, y a cuya vista fallezco, sin esperanza de alivio, serene mi tormento sin aquí piadosa que me sirva de refrigerio, apagándole furioso, de tan comburente fuego tres meses pienso el habrá vino a Madrid huyendo al nunca viviera, que me como la el lucero bruto me trajo de toledo sin atender a la espuela, ni las haberes del seno destacado despeñara, la venero por dueño me tanto a Faetón, pretendió soberbio gobernar la hermosa sea, salir al universo es meses vuelvo a decir a la corte paseo, disfrazado por el lance me sucedió en soledo saliendo por acaso al divertido paseo, Manzanares humilde baña, con tanto respeto apenas le te cuando con la arena de su centro le enjuga, siendo un vergel, hermoso florido y fresco, otra enfante aquel ilustre esclarecido salcedo en este espolón en fin, divertia el pensan, que veo hacia las tapias, el parque sirven de cera, una nieve en que me aviso una llama en que me hielo, un hombre que suspende, un prodigioso portento un no sé que de beldad con tan poderoso imperio avasalla, que mira con sus brillantes luceros, suspenso quedé tal vez No has visto fiar al viento una nave, cuyas velas cortinas son del espejo marítimo, y volando con el favor de los vientos sueca los tersos vistales con ímpetu tan soberbio que pare exhalación su alado curso viden, hasta que el cruel neptuno ora de aquel empero, en estado el tridente conjurando a los cientos hace la nave choque en un escollo soberbio a cuya vista el piloto cercado de desconsuelos Aturdido, y temeroso con el súbito suceso cubierto de Parasismos, nida regla, ni preceptos siquiera para salvar sino la hacienda los cueros, de modo que en el naufragio los míseros perecieron sirviéndoles de sepulchro, aquel salado elemento? Pues así la triste nave de mi buen o mal talento, descuidada navegaba, por las ondas de mi pecho hasta el Dio penetrado tirano, rapaz y ciego contra inopinadas con implacables incendios, en mi sentido introdujo, este que miro veneno oponiéndose un escudo con que rompidos los remos de todos cinco sentidos asustado tuve, viendo ser imposible de ser de denuedo, rendido me confesé, a las plantas de su cielo. cielo te pintar, Guillón, pero recelo que dexes para Apeles, y otros celebres, y dieron con destreza portentosa alma mucha en poco lienzo, al mirarla perfección de este divino portento al punto desistirían del empeño y prometo pero ¿cómo está tan vivo su original en mi pecho haré con tosco pincel alomeno un bosquejo, en cortas sombras explique la esta guardado dentro Pintura. ra la tenía que a la seda fía, oscura noche que amenaza al día y porque no se falte de que luce a una verde colonia se reduce mal por las ondas a pintarla llego maravilla será, si no me anego, su frente es el dic y nevado en poblar esta cumbre se ha esmerado, pero los ojos que la nieve vieron es es furiosos se opusieron y viendo que la nieve con porfía todo el combito hermoso discurría, un arco negro gada cual embrara, mas ella de temor desembaraza, quedan los ojos negros y el semblante como el armiño pero rutilante, es su nariz por uno y otro lado dos años de márfil, muy estrema, aunque si mi cuidado se reporta, Nunca poco de larga, si de corta, su boca es un clavel partido en medio cuyos purpúreos labios son asedio, de menudo aljófares que encierra y con ser tan continua aquesta guerra los de adentro se ven, fortificados y los tristes se afuera ensangrentados, despidiendo de adentro, en vez de bala, aliento hermoso que dulzura exhala,