Texto digital de Los desagravios de Cristo
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- Atribución tradicional
- Álvaro Cubillo de Aragón
- Atribución estilometría
- Álvaro Cubillo de Aragón Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los desagravios de Cristo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/desagravios-de-cristo-los.

LOS DESAGRAVIOS DE CRISTO
JORNADA PRIMERA
s Cuantas victorias me ha dado el Asia, y cuantos laureles la siempre triunfante Roma me asegura, y me promete, no estimo, ni precio tanto, como allanar las rebeldes murallas de Solima defendidas tantas veces de este Josefo invencible, de este Capitán valiente, de este Alcides valeroso, y de este Numa prudente. Honrasle con justa causa tantos títulos merece si ya la comparación su mucho valor no ofende. Qué afrentas tan conocidas, ate que desprecios tan corteses después de haberle quitado la libertad, que no tiene traerle como a su esclavo, como a despojo traerle entre favores fingidos afrentas vivas le ofrecen. La alabanza en el vencido, 1o las honras, y las mercedes en el despojo Señor al vencedor se convierten, porque si mucho vencio, mucho se debe al que vence, mas no por eso me excuso de reconocerlas siempre, siendo alfombra de tus pies deja que humil de los bese Levanta Josef del suelo, levanta, que aunque en ti empiece el universal castigo de los Celotas rebeldes, que en Jerusalén tu patria a Roma de obedecen por tu ingenio, y tu valor tantas honras se te deben. La fuerza de Josapat defendiste, cuanto puede encarecer la lisonja, perdi- Comedia famosa, perdístela, fue tu suerte. Llega a mis brazos, valor insigne, y no te avergüencen sucesos de la fortuna sabe vencerla pues sueles, y sabes vencer la envidia. Que bien aconseja siempre el sano, al que enfermo está. Señor, a penas merece de un Emperador los pies un prisionero obediente. Emperador, no Josefo Capitán si que previene a Roma victorias tantas, como a Vitelio laureles. Si ya la Pisonomia, y las señales no mienten tú serás Emperador ceñidas verás las sienes con el Augusto laurel sucedera felizmente Fito en el Imperio tuyo. Qué dices? Lo que prometen las señales de tu rostro escritas, en él, las tienes porque ese aspecto agüileño, y esa relevada frente, que cinco líneas dividen, o cinco zonas contiene, a imitación de la esfera un Imperio te promete, un mundo pone a tus plantas, un orbe a tus pies ofrece. Con que verdad aprendiste esa ciencia? Los que lcen los libros de Salomon- en líncas, y en caracteres secretos tales alcanzan, iguales ciencias aprenden. Comedia famosa, Tanto supo? Hízole Dios esa entre muchas mercedes, que después, ni antes del hubo ninguno que más supiese. Vuelve abrazarme otra vez, no porque a mí me reveles tantas dichas, mas porque es Tito, el que en ellas sucede soy tu amigo. Soy tu esclavo. Abraza a Tito. No niegues los brazos nobles, a quien ya por su amigo te tiene. Yo no debo de ser no hijo tuyo, no te acuerdes de Domiciano, que en Tito sucesión bastante tienes. Que natural tan contrario, ciegas pasiones le vencen. Puede vive el cielo ser . hijo, y nieto de la Sierpe, que brotó cabezas tantas contra la clava de Hércules. Hijo, Domiciano, amigo. Yo tu hijo, poco puede ese nombre con tu amor solo es Tito, quien merece tus favores, y regalos. Esos celos me enternecen no te enojes. Por qué causa a Tito señor prefieres con tan notorias ventajas? Por mayor, por obediente. Por mayor, es culpa en mí, que antes, o después naciese estuvo a caso en mi mano el nacer, luego no pierde el que nació posterior, Los desagravios de Cristo. ninguna el que la precede, hizeme yo, o era a caso cepaz yo, de anteponerme a Tito, no, porque es llano, que aconcurrir en un vientre, le hiciera pedazos antes, que a delantarse pudiese. Fue dispocisión del Cielo, y orden suya, que así fuese. Luego si es orden del Cielo, el Cielo la culpa tiene? Culpa no, porque esa es gracia, que la hace Dios, sin que llegue a faltar a su justicia, a quien, como, y cuando quiere Y por eso es preferido? Por eso, y cuando eso cese, por hijo de mis costumbres. que ne el todas resplandecen. Yo no me paresco atí? No, alomenos te pareces en la emulación que sigues. Y por eso me aborreces? Antes por verte perdido, travieso, arrojado, y fuerte de condición, como padre te quiero más tiernamente, que siempre se quieren más, los que más riesgos padecen. No puedo yo tener riesgo. Yo quiero hermano ofrecerte, porque con más gusto vivas la sucesión que apeteces. Qué humildad tan enfadosa. No te enojes, no te alteres, las humildades te cansan? Oféndome de que pienses, que no entiendo, que no sé, que tan ta humildad procede de hallarte favorecido, la dicha cría obedientes, ni Los desagravios de Cristo. el favor, enjendrá humildes, y si no trueca las suertes, y verás, que esa virtud, en Áspides se convierte, Que extrañas naturalezas . nuestra escritura contiene, otra historia semejante en el padre de las gentes con sus dos hijos primeros, Caín, y Abel, que obediente, el uno, fue el más querido, y soberbio el otro siempre, vencido ya de la envidia, le mató, siendo la muerte primera, que el mundo vio. Pues yo he de ser diferente, que sufriendo agravios propios, y viendo ajenas mercedes, tengo de vencer mi estrella, y obligarte aunque te pese, a que estimando mis obras, por hijo tuyo me cuentes. En esta guerra verás quien es el que más merece, quien es primero, y quien gana lo que cuando nace pierde. y debéreme a mí mismo todo el favor que me niegues, que por no deberte nada contento estaré, y alegre. No me debes nada? No. Luego no soy yo quien puede decir, que tu padre soy. Cómo tú quisieres. Por fuerza has de confesar, que el ser que te di, me debes. No me le dieras, que yo no te rogué, que lo hicieses. El Cielo no te castigue. Que me castigue, o me premie, B eso Comedia eso ha de pender de mí, que aún no quiero que le ruegues. Pues yo atribuyendo solo a tu valor, cuanto fuere en esta guerra diré, que mi espada, y brazo mueves, y si venciere, que tú solamente eres quien vence. Esa humildad te levanta, porque ella sola es quien vence. La humildad levanta. . Sí. Pues sus favores me niegue, y al humilde pocas gracias, si quien le levanta tiene. Malos años, qué humorcillo. Señor. Pasquín. Entretiene a Domiciano, hablale. Vive el Cielo si te atreves a decirme gracias, que en las estrellas te estrelle. Señor, tiene mal humor el Príncipe, no consiente las cosquillas del gracejo, vive en regiones, que tiene por Antipoda, la risa, y el gusto, por Occidente. No me pago de busones. Ni ellos pagan, porque deben a los días lo que viven, y a los brindís, lo que beben. Qué voz de trompeta altera los aires. Por ellos vienen dos Deidades, que de plumas calzadas los enriquecen. Famosa, Oye mi voz Vespasiano a mis favores atiende Roma soy, tu madre soy, que te prevengo laureles. Oye a la Fama, a quien ya repetidos ecos debes en los términos del mundo una vez, y muchas veces. Murio Vitelio a las manos sangrientas, como crueles de Antonio, y de tu elección fue la bíspera su muerte. Las Legiones Españolas coronan tu heroica frente por su elección eres César, y Augusto, por ellos eres. Su voz aprovó el Senado. Tu nombre aclama la plebe. Prodigio extraño. Caso portentoso. Toma el laurel de mi mano. Oye de mí parabienes. Solo ofendida te pido. Solo los soldados quieren. Que a los soberbios oprimas. Qué humilles a los rebeldes. Que el mayor crimén castigues. Que el mayor delicto vengues. De un inocente la injuria. De un justo la injusta muerte. Jervialen es culpada. Sus hijos son delincuentes. Cristo el muerto se decía. Su nombre el Cielo obedece. Cumplido ya tu patrocinio he visto, quien fue Josepho ese hombre prodigioso, que Los desagravios de Cristo. que inocente murió, quien fue este Cristo, que el golpe de mi brazo poderoso a su venganza tiene ya previsto? Un hombre Santo, Cristo fue su nombre, y aunque hombre verdadero, fue más que hombre. El castigo severo, que se fía de la Santa Ciudad, al brazo tuyo, previsto de una, y otra profecía, a su inecente muerte lo atribuyo hijo de Dios; siendo hombre se decía, alto misterio, que sobre el no arguyo, mas aunque soy de Religión Hebreo, que fue inculpable reconozco, y creo. Pues porque los Judios le mataron? Porque sus vicios grave reprendía, en una Cruz las manos le clavaron con que obraba milagros cada día, muchos muertos en él la vida hallaron, vista daba, al que vista no tenía, y en pago de esto, o aleve reconpensa, fue el darle muerte, su menor ofensa. Era hombre principal? . Fue su nobleza del tronco de David, que el pueblo ensalza, pero tratada en él con tal llaneza, que allí la Majestad se vio descalza, allí la sangre Real juró pobreza, ni aplausos viste, ni ambiciones calza, tan humano, y divino, que imagino, que juntó al ser humano, el ser divino; esto puedo decirte, y mas no puedo porque mi Religión, no lo permite. Yo, sí, que de tu ley no tengo miedo, y porque a la venganza más te incite óyeme a mí. . Licencia te concedo. Todo cuanto loscfho te repite es un rasguño solo, con parado con lo quese de Abágaro informado. reducidos en tres lustros. a los catorce años de él Teniendo el Remano sm perio Tiberio Célar Augusio, este Profeta Sagrado así llamado de muchos. Eba Cristo Aparecio en Galilea pera admiración del mundo, Comedia famosa, Cristo, Jesús, de la plebe, y hijo de Dios, de algunos. La proporción de su cuerpo, tan igualmente dispuso la Divina Arquitectura con soberano dibujo, que a nuestro corto entender, a nuestro humano discurso parece que le costó nuevo trabajo, y estudio. Largo el cabello, y tendido sobre los hombros, al uso Nazareno, del color de aquel sazonado fruto, que en túnicas de esmeralda el abellano produjo. La frente espaciosa, y limpia, que coronado lo sumo del edificio bizarro con elegancia le puso. El Cielo, sobre dos arcos división de dos carbuncos doseles de dos deidades, y de una Majestad triunfo. Tales señor, tales eran los ojos que si allá cupo envidia envidioso el Cielo en Luceros los tradujo. En las hermosas mejillas lo cándido, y lo purpúreo apacible competencia blasonaban siempre juntos. Porque en desojadas rosas, y en copos de nieve, puso encontrada paz perpetua discorde, y perpetuo yugo. Dividia estos dos campos la línea de los descuidos, mas con cuidado tan grande, o con descuido tan culto, que huyendo de los extremos Comedia famosa, dio perfeciones al uso de dos ojas de clavel los labios castos, y puros. Muy prevenidos de sangre por tener que perder mucho, y del color del cabello oro fino, y no tan rubio. La hermosa barba partida tan liberal siempre anduvo que aún quiso partir la barba por no tener nada suyo. La túnica que traya afirman grandes Tribunos, que en su niñez fue labrada por su santa Madre al justo. Con la pequeñez del cuerpo, y como en edad robusto crecia iba obedeciendo la vestidura a su bulto. Creciendo con el tal era su compañía, que presumo, que como si alma tuviera no quiso dejarle un punto. Inconsútil la llamaron, porque costura no tuvo, raro, y celestial milagro por nunca visto, y por suyo. Traía los pies descalzos, pero tan limpios, y puros como si pisara siempre lilios del campo, o ligustros. A este hombre, Profeta, o Dios, sino lo fue todo junto, porque predicó verdades a los Pontífices Sumos. De Jerusalén dormidos en sacrílegos insultos, trazaron dalle la muerte solicitando perjuros, que de su vida inculpable testificasen descuidos, ven- Los desagravios de Cristo. Vendiole para este intento de los dicípulos suyos, un Judas, que vil hazaña, que aleve, bárbaro asunto. Por treinta dineros solos vendió el precio, que no cupo en las mansiones del Cielo, ni en las estancias del mundo. Prendiéronle, y con afrentas, que porque de nuevo injurio su nombre, no te las cuento, si se reducen a número. A muerte fue condenado, por el juez más injusto, pusieron sobre sus hombros la pesada Cruz, y el vulgo, nunca con tanta razón alborotado, y confuso discurría por las calles de tanto dolor conductos. Un Centurión, con cien hombres aseguraba el tumulto, y él son de roncas trompetas engrosaba el aire puro. De esta manera llegaron al suplicio, y ya desnudo, con tres rigurosos clavos, que a los golpes de un verdugo, aunque remisos temieron cuedecieron agudos. Fue en aquella Cruz fijado con la Corona de juncos, que penetrava las sienes dignas del laurel Augusto. En arbolaron la Cruz, y en ella pendiente estuvo crnbiándole al Sol reflejos, lo cándido, y lo cerúleo. Hasta que dando una voz, que atemorizó el concurso inclinando la cabeza Los desagravios de Cristo. el espíritu tradujo. Entonces Señor, entonces se cubrió el Cielo de luto, bayetas arrastró el Sol mortal se lloró, y difunto, Y con misterioso eclipse contra el ordinario curso, de los Astros lastimado, perdió su luz, quedó escuro. Tanto que dijo en Atenas el Areopagita; dudo de este prodigio la causa, o padece el siempre, oculto Dios de la uaturaleza, o vuelve a su caos confuso esta máquina del Orbe perecedero, y caduco. Las piedras unas con otras se dieron encuentros duros, rasgose el velo del templo Un Centurión, con cien hombres de lo inferior, a lo sumo. Tembló la tierra; y salieron los cuerpo de los sepulcros; esta es la trágica historia, este el delito, el absurdo mayor, que oyeron los hombres, que a los golpes de un verdugo, cuya venganza procuro, dueños somos de la empresa, y solenémete juto por los soberanos Dioses, a quien se debe más culto, que ha de ver lerusalé, y los moradores suyos, sus edificios postarados, arruinado sus muros, sus calles nadando en sangre, sus capiteles, en humo, y al fin su sagrado templo profanado, y resoluto. Todo es verdad, todo es cierto cuanto del caso has oído, sin D3 Comedia famosa, sin culpa fue perseguido, inocente, preso, y muerto. De suerte estoy lastimado que aunque debo ir en persona a agradecer la Corona, y la elección del Senado, a Roma quiero contigo poner cerco a la ciudad, por ser de tanta crueldad ministro, azote, y castigo. Contra el Hebreo inhumano ázote, y rayo he de ser, y lo que dejó de hacer Vitelio, hará Vespasiano. Sepan que voy a vengar el delito cometido contra un Dios, no conocido, que hicirón crucificar. Sepan para gloria mía, que castigan su delito juntos, Vespasiano, y Tito, y que Roma los envía. Los pies te quiero besar por tal favor. . Soy tu amigo, y parto el laurel contigo, y el Imperio, y para dar mayor asombro, y cuidado a esa afrenta de ladrones, llevar quiero en mis pendones un Cristo crucificado. Para que el mundo después vea que no sin mistero, las Águilas del Imperio a puesto Roma a sus pies. Y añade ya que a mi hermano le haces mercedes de amigo, que yo solo voy conmigo, no con Tito, y Vespasiano. Y que para destruir esa ciudad, y esa gente, Do miciano solamente Comedia famosa, bastaba decir que ha de ir. Por sí, no por ser tu hijo, porque en el sangriento estrago, yo me sirvo, y yo me pago, yo me gobierno, y me rijo, Y yo que por lo arrojado furia he de ser del Abismo, soldado soy de mí mismo, general soy de un soldado, y he de adquirir tanta gloria siendo en todo singular, que yo solo me he de dar el triunfo de la victoria. Es tu heroico proceder de un Capitán sinsegundo. Este Emperador del mundo, si no me engaño ha de ser. Tú verás si al muro llego ocioso el poder Romano, que donde está Domiciano sobran las armas, y el fuego. Y porque de esta verdad tu ánimo esté seguro, pondré una mano en el muro, y abrasare la ciudad. O para que en mejor guerra mueran los que en ella están, daré una voz, y cairan sus edificios en tierra. Que contra el género humano Parca he nacido feroz, o porque es trueno mi voz, o porque es rayo mi mano. Miedo me da el escuchar a este Demonio cruel, no valen gracias con él, hay quien me quiera jugar el oficio de gracioso, si hay alguno que se atreva pero todo hombre reprueba a este Príncipe rabioso, quizá Los desagravios de Cristo. quizá por lo sazonado le dará cual que vestido, que yo con él siempre he sido un gracioso desgracido. Porque en cierta soledad quise referir un día un donaire que tenía para una necesidad, me dio con un candelero tan resuelto, y tan veloz, que estando fuera la voz, salió la sangre primero. Y mirándome al desgaire por si en hablar porfiaba, dijo que solo gustaba de ensangrentar un donaire. Si alguna merced señor espero de tu piedad, ya que miro la ciudad condenada o tu rigor, Que me des licencia pido para dar cuenta de mí, ya que tan mala la di de la fuerza que he perdido. Y para escribir también esta historia, en breve suma, pues con la espeda, y la pluma serviré a Jerusalén. Que yo prometo volver si me concedes licencia, prisionero a tu presencia, y cautivo a tu poder. Josepho, tan libre estás como yo, que soy tu amigo, llena tus piendas contigo, solo siento que te vas. Vivas los años felices, que el Cielo te ha concedido. Yo loseph, no me de pido El mundo sero si has de volver como dices. Ioe, on mí un esclave fendías, Los desagravios de Cristo. y lo mismó Domiciano. Sed esclavo de mi hermeo, Josefho, que os valdrá más. Llega, vence esa costumbre, dale algo, llégale a hablar. Yo dar, solo pienso dar cuando diere pesadumbre. Hola. . Señor. Hoy no he hecho merced ninguna. . No habido ocasión, El día he perdido, pues no he sido de provecho, olvidado de mí estaba, bien Alejandro decía, que aquel día; se perdía, que uu amigo no ganaba. Y si para los ganar, el dar, es medio advertido, aquel día era perdido en que dejaba de dar. Mas a un no es pasadado el día, dalde docientos talentos a Josefho, y otros docientos a Llizaro, y a María su esposa, y padre. Los pies mil veces señor te beso. que des con tanto exceso, pues basta lo que yo pido para entiquecerme a mí. Muy poco Joseph te di, si con mi poder lo mido, que aunque juzgues está obra en ti generosa valta, tu pides lo que te falta, y yo doy lo que me sobra vete en paz. El mundo sero de tus grandalas testigo. Comedia famosa, Por ti me pesa el castigo de la obstinación Hebrea. Y yo he de volverme a Roma, o quedarme aquí señor Conmigo estarás mejor Pasquín, y venganza toma de aquesta nación Judia por la parte que te alcanza. Yo trocara la venganza señor por la quietud mía, que en darme por entendido de las ofensas ajenas en la sangre de mis venas el duelo no a discurrido, antes me hizo mi estrella de una condición tan rara que mi ofensa perdonara por no peligrar en ella. Con las insignias triunfantes marche el campo. Y las legiones, y anima dos torreones Cómo ahora estáis dormidos marchen a Jerusalén. Llegue el estruendo a sus muros de mi brazo mal seguros cuando en las nuves esten que allí el castigo han de hallar. Allí mi furia han de ver. Yo solo voy a vencer los demás a pelear. Cobardes hijos de Amón viles ramas de Amalec los que ceñís las espadas solo por bien parecer. Afeminados varoras de la Tribu de Rubí, oíd mi voz que os provoca, Comedia famosa, y os asrenta una mujer. Pálidas cenizas frías del pueblo de Dios en quien tantos divinos favores se vieron resplandecer. Vosotros que en el desierto columna vistes arder de fuego, y para alumbraros luz, y caudelero fue. Los regalados de Dios tan de su estado que en el de la dispensa del Cielo manjares visteis llover. Los que huyendo del Egipcio el mar les fue tan contes que abriendo sus rubias aguas pudisteis pasar por él. Siendo a vuestros enemigos el uno, y otro cancel sepulcro rojo sin sangre, o tumba de Rosicler. Cómo ahora estáis dormidos volved Hebreos volved. Con el llanto, y con las armas al esplandor que perdéis. Llorando ablandad el Cielo. Y peleando venced. La soberbia del Romano. Que se ha postrado a sus pies. Qué es esto quien os altera hijas de Jerusalém. Vuestros cobardes intentos mirad como puede ser que aliente la conardía que valor al temor dé. Jerusalén oprimida la que en este siglo fue señora señora del mundo es justo Los desagravios de Cristo. que a Roma sujeta esté. Porque lo sufris Hebreos Celotas nobles porque permitís que del Romano bese el sacrílego pie. La eminencia de Sion, la sucesión de Israel, mas pues en vosotros falta este valor, hoy veréis, que ejércitos de hermosuras ciñen de verde laurel la misma frente que estuvo coronada de cipres. Y a se que soberbios vienen Vespasiano, y Tito, y sé que se rindió en Josapat ese lo sepo, o Joseph, amigo suyo, y traidor a su patria, y a su ley. Ya sé que vienen marchando, y que han jurado poner por tierra los altos muros de la sagrada Salem. Ya sé que en sus estandartes el Crucificado Rey trémolan, cuya venganza es su mayor interes. Pretesto al fin de Gentiles, quien si no Idólatras ve a la adoración de un hombre, sin ojos, lo que ellos ven. Qué bárbaro lince hubiera preciado de trasender misterios, que ojos cerrrados blasonara tanta fe. Mas de vosotros me espanto que en tanta luz no atinéis a salir de entre las sombras donde torpemente os veis. Qué cobardía es la vuestra Los desagravios de Cristo. que nos a hecho creer que al pueblo de Dios le falta un valeroso Josue. El mismo Dios que envió contra el Gitano Moises hoy gobierna, y favorece vosotros faltáis, no el. Poned vosotros las manos, y los sucesos poned en su voluntad, que entonces obligaréis su poder A que desnude la espada contra el soberbio Coré, y cuando al miedo rendidos como cobardes faltéis. Yo morire por la patria, y en su defensa seré segunda Judic valiente nueva invencible Jael. Y las que vienen contigo sabrán la vida perder en defensa de la patria. Decid todos, decid pues, libertad viva la patria. Viva el pueblo de Israel. Raquel, Veronice basta el enojo suspended, la indignación, con quen sabe como amar obedecer, como obedecer morir por la patria, y por la ley. Si en torpe amor divertidos estáis, como he de creer que es con los hombres valiente quien se rinde a una mujer. Muy bien Raquel has dudado. Y se puede al fin temer, pero cómo aquesto sabes? Yo lo afirmo, y yo lo sé. Eres invencible, y fuerte. Por ti Davidlo seré, y Por- Comedia famosa, y porque Raquel no ofenda de amor, los fueros, y ley, pues hoy la ocasión os llama, si amáis, mereced, que aquel obligara más que fuere mas presto en acometer, más constante en resistir, más cauto en obedecer, más arrojado en los riesgos, y en el temor, mas sin el. Yo lo acepto. Y yo lo acepto. A coronar vamos pues la muralla defendiendo la ciudad de su altivez. Lo mismo ofrezco a tus ojos, y ay del Romano si ve los filos de aquesta espada hecha a matar, y vencer, pero que cajas son estas. - Este es sin duda el Romano . con las armas en la mano podéis prevenir respuestas. Cuando tú nos das aliento quien dudara de vencer. ̱ Será inútil su poder si se opone mi ardimiento más vamos a la muralla. Por ella he de discurrir. Pues yo al campo he de salir a ofrecerles la batalla. Toca al arma, y aperciva su defensa la Ciudad. Deció todos libertad. Muera Roma, y Salen viva. e, Vivis beata Jerusaléin, - Comedia famosa, d , . Qué es esto Cielos del Orbe la máquina se rodea. Ciudad bienaven turada me llamaron los Profetas, pero ya esclava me hicieron culpas mías siendo Reina. Oh lastimosa visión. Oh voces de dolor llevas. Presagio extraño. En los aires se desvaneció sangrienta. Advertid con más valor, ya que mi voz no os alienta que Irrusalén cautiva a vuestras armas se queja. Lastimosamente grave repite las voces mismas que pronunciaron mis labios, y aún más que yo se lamenta. Si su esclavitud sentís si aquella prisión es vuestra si sus lágrimas os hieren si su llanto os atormenta. Rompa vuestra espada el lazo de las injustas cadenas enjuguen vuestros suspiros las mal derramadas perlas. Y halle en sus hijos heroicos, o libertad, o defensa; volved a tocar al arma el ciege temor no os venza, muera Roma que no siempre le ofrece venturas César. Ya no hay vida que esperar. Y de mí estás satisfecha que me entregare al rigor Los desagravios de Cristo. de las flechadas saetas. Pues toca al arma. Responda la espada, y calle la lengua, y pues ella mejor corta el idioma de la guerra pronunciando livertad, rompa en debidas cadenas otra vez viva Salen. Muchas viva, y Roma muera.
JORNADA SEGUNDA
ACTO II. Solo esta hazaña merece el premio que pretendéis cuantas referido habéis las desluce, y escurece. Y puesto que en obras mías halléis excesos tan claros o tratad de aventejaros, o excusad necias porfías. Vien pudieras permitir que esa hazaña me debieras. Mandármelo a mi pudieras y excusaras el salir. Mi valor fuena contigo. Contigo fuera mi espada. ̱. Pues por no deberos nada quiero yo salir conmigo. Que si al Romano cruel quitar el laurel pretendo cuando de todo me ofendo no he de partir el laurel Mas porque vea el Romano que trae en oprobrio nuestro por blasón de su estandarte la Imagen del Nazareno. Que cuando él la reverencia la tratamos con desprecio el que bandera ganare Los desagravios de Cristo. o estandarte con el mismo. Retrato doy la palabra de ser suya sin que en esto haya distención alguna de personas porque quiero ser del soldado más bajo que consiguiere este intento. Pues qué pretendes? Quemar aquel retrato sangriento que como su original vino escandalizo el pueblo. Mira que prometes mucho. Cumplire lo que prometo porque es mucho lo que pido y ha de ser igual el premio. Destempladas cajas oigo. Será el vencido Josefho que a contar desdichas viene que ni el siente, ni yo creo. Si porque vengo vencido destemplados instrumentos me prevenís bien hacéis que a vuestra presencia llego. Nobles de Jerusalén vencido, roto, y desecho de la fortuna de un César, mas no del conarde miedo. Oíd la desdicha mía si vuestra atención merezco y no excuséis lo penoso lamentable, y descompuesto. Qué hallan la pena, y dolor alivio en el sentimiento en la compasión descanso, y en la lástima consuelo. Porque ese alivio no tengas, ni nos pese, no te oiremos y a quien faltó la lealtad fal- de Comedia! fáltele el menor consuelo. Yo a la lealtad he faltado. Tú a la lealtad, y al respeto. Oedme, y sabréis mi historia. No hay para que, ya sabemos, que a losapar perdiste, y que traidor a tu pueblo, y amigo de Vespaliano tienes parte en el pretexto de la venganza de Cristo, que los Romanos han hecho. Como sabiendo quien soy me tratáis ansí. Debemos tratarte ansí, y agradece. Vuestra piedad agradezco. Qué mereciendo castigo, no te castigo, ni prendo. Tu castigas, y tú eres cabeza del pueblo Ebreo. Yo soy cabeza, y castigo. Bien se luce en los efetos. Lucírase cuando veas, que esos Gentiles soberbios vuelven a Roma vencidos si ya no los lloras muertos. No fuera mucho a tener tan de vuestra parte el Cielo, como otros tiempos solía, mas pasose ya aquel tiempo, Veo en vosotros la malicia, veo la jesticia en ellos, le in piedad miro en vosotros, y allí la piedad contemplo. Allí contrarios me han paran, y acuí me desprecian deudos, enemigos me lloraron, y amigos no lo habéis hecho. pres como esperar podéis del Tielo feliz suceso, si seltando a la piedad, Famosa, faltáis a vosotros mismos. Parose el Sol para dar victorias a vuestro pueblo, contra el Gentil, pero entonces le gobernaba otro dueño. Peleaba la oración a la par con los aceros, las victorias que Moises dio a su nombre en el desierto, Duraban en tanto que el los brazos alzaba al Cielo, y era Sacerdote orando, como caudillo venciendo. Mas vosotros, que olvidados de Dios, a Dios conociendo le ofendéis, seréis vencidos de los idólatras ciegos, porque os vencen en costumbre y como es Dios justiciero a vosotros da castigos, y a ellos temporales premios disponiéndolos, quiza para dárselos eternos. Si supieras pelear, como predicar, primero que aquí volvieras vencido, supieras allá ser muerto. Mucho tienes de Gentil, o de Cristiano secreto, que entre Gentil, y Cristiano poca diferencia veo. Vete, y dile a Vespafiano lo que contigo hemos hecho, que por Cristiano te ampare o por Gentil te de un puesto en la guerra, donde yo te encuentre, y te mate luego. De vuestra Religión soy; pero no por eso apruevo vuestros cesinios injustos, que quiza solo por ellos Los desagravio permite Dios que veamos el último, y postrimero fin de nuestra monarquía llorado tan largos tiempos. Tú lo entenderas ansí. vete luego, vete luego sino quieres que tu engaño con menos piedad tratemos. Yo me iré a llorar desdichas de mi patria, y pues no puedo defenderla con la espada eternícela el progreso, de mi historia, sea la pluma en mí el serucio postrero. Escribe nuestra venganza en ojas de bronce eterno porque ni Roma las borre, ni las escurezca el tiempo. Mal discurrís pues llamáis venganza al castigo vuestro prosperidad a la hambre a la desorden gobierno a la opresión livertad inconveniente al asedio. Al arma toca el Romano. Ea valientes Hebreos a las murallas apriesa. Una, y mil veces te ofrezco. El estandarte, y la Imagen as de Cristo. de Cristo solo pretendo. Yo te la daré, o la vida que el noble cumple con esto pero qué es esto que miro sobre el azul pavimiento, sobre la Ciudad sagrada se ve una espada de fuego. Los aires braman, la tierra se desencaja del centro. El Sol se encubre, y enluta. Qué es esto señor, que es esto. Prodigio extraño. . Raquel cuantos más prodigios veo más Indignación me causan, y no ha de cesar por ellos. La defensa toca al arma, y con los rostros cubiertos venid no deis al Romano con tanta hermosura aliento niéguese el Sol a sus ojos pues que se niega a los nuestros Dice bien, Raquel aplica al hermoso rostro un velo, y vengando nuestro agravio prosiga el marcial estruendo. A la muralla soldados. Libertad contra el Imperio. . Por la deidad, que entre deidades tantas más viva resplandece por sí sola y por la Imagen que con muestras santas el estandarte Imperial trémola, cuyas divinas profanadas plantas de Rubí, pisan la celeste bola, que no he de alzar el sitio hasta que vea puesta por tierra la soberbia Hebrea. Fiedra no ha de quedar en la muralla Comccia lamosa, de la Ciudad prevenga Palestina lágrimas de dolor para llorarla, que ya ha llegado su fatal ruina ardera sin que pueda remediarla, que para castigar error tan ciego serán sus aguas de cortiente fuego. Tu hermano tómaras por cuenta tuya el puesto principal, porque a tu mano, y a tu valor la gloria se atribuya. Quién te ha dicho que quiere Domiciano parte de autoridad por mano tuya, tu peleas por Tito, y Vespasiano, y yo solo por mí, y ansí no admito puesto por Vespasiano, ni por Tito. Yo le sabre ganar, que solo quiero deberme a mí el premio de esta gloria, ni al premio aspiro, ni el laurel espero si en orden tuya he de alcanzar victoria. Pues yo a partir contigo me prefiero los futuros elogios de esta historia, y a ser posible que otra vez naciera el primero lugar a tu ser diera. Porque soy tan tu hermano, y tan tu amigo que me pesa de haber nacido al mundo primero, y todo el Cielo me es testigo, que contigo trócara el ser segundo. Ofrecerme imposibles es conmigo descrédito mayor, cuando me ofendo en lo que puedo, y valgo. . Razón tienes Roma se tarda en coronar tus sienes. Y pues que de imposibles que deseo, ya te ofendo el amor, y amistad mía goza de tu quietud mientras peleo, y véngate en mi sangre a sangre fría, que yo ocupado en el marcial empleo de lo que fuere haciendo cada día cuenta a la noche te daré, pues esto ni imposible es en mí, ni en ti es molesto. También lo puedes excusar. Qué extraña condición. Qué cansadas humilcades. Los desagravios de Cristo. Que mal hallado estas (soberbia extraña) finge si quiera humanas voluntades. Como sabrá fingir quien nunca engaña, yo soy amigo de decir verdades ni me des parecer, ni me aconsejes. Pues dime lo que quieres. . Que me dejes déjame a mí sin ti, solo admirarte permito, en mis hazañas singulares cuanto ganare yo tengo de darte, y no has de darme tú lo que ganares sin que me ayudes, tengo de ayudarte, y sin obedecer lo que mandares he de hacer más aún de lo que ofrezco, que yo me mando a mí, yo me obedezco. En qué te fundas? Me fundo en saber, y averiguar si es fuerza, que ha de rogar siempre un hermano segundo. Notable es tu inclinación, procura pues, ofenderme, que por fuerza, has de deberme el sufrir tu condición. Yo no temo tu recelo, ni debo, porque nací tan libre, y señor de mí, que aún no debo nada al Cielo, Y sea justo, o injusto, ya alegre, o ya triste esté, nadie quiero, que me dé aunque sea darme gusto. Según eso, yo señor, que para haber de agradar vivo de lisonjear, abré de mudar de humor; Digo de humor, de costumbre, y cuando enojado estés, como quien vive al reves te diré una pesadumbre; Y tú en vez de celebrar el desgraciado doneire, si te cojo de buen aire me mandaras empalar es esto ansí? No vas lejos de lo que yo pienso hacer. Pues fírvate Luc ifer que sabe de esos gracejos. Ya a vista de la Ciudad estamos. Y hoy has de ver sin tu poder, mi poder, Tú sin tu amor, mi amistad, Mi brazo será, y mi espada ira del poder Romano. Yo voy a ser muy tu hermano. Y yo a no deberte nada. Toca al arma, porque ansí Toca, vea el mundo, y Roma vea . quien en su nombre pelea. Yo solo peleo por mí. . Cobardes en contra mía el poder del mundo es poco. O eres arrogante, o loco. Soy rayo que el Cielo envía, Comedia soy, con inmortales bríos inexorable, y cruel el cuchillo de Israel la parca de los Judios, y ahora veréis quien soy. Ríndete loco atrevido. Cielos, la espada he perdido, No importa, a tu lado estoy, y soy tu hermano. Mi muerte pudieras decir mejor. Huid cobardes. Qué valor? . Cobra tu espada, y advierte lo que ha deberme has llegado cuando a blasonar te atreves, que nada a mi valor debes, ni al Cielo estás obligado. Hoy pues echarás de ver en trance tan riguroso, que el brazo más poderoso otro brazo ha menester. Pues no he de deberte nada si para defensa mía esta espada te debía, ya no he menester espada, . A este árbol le quitaré de sus ramas una rama, y restaurando mi fama, ni a ti, ni a él, os debere, pues lo que al árbol le quito, y lo que te vuelvo a ti, no viene ha ser deuda en mí, ni debo al árbol, ni a Tito. Y la vida que te di, No es deuda, no me la diste, porque dármela quisiste, por quererlo decir, sí, famosa, Y no es deuda, si no afrenta la misma verdad lo diga, pues más ofende que obliga, quien los beneficios cuenta. Cuando la niegues, no importio que yo he de hacer lo que debo. Pues a pelear de nuevo, que un tronco, en mis brazos cortr Victoria Roma, victoria. Donde mi valor pelea, quien duda, que Roma sea digna del triunfo, y la gloria. Vivan Tito, y Vespafiano. Cobardes volve a decir, que ellos deben el vivir al tronco de Domiciano. Si te hallaste en el asalto refiéreme algo. Señor requiere tanto valor, mayor estilo, y más alto. Viste a Tito? Es imposible decir lo que de él se via de su cuerda valentía, de su cordura invencible. Y Domiciano? Permite, que diga de sus hazañas por muchas, y por extrañas, que él solo, así se compite. Que tan grande es el valor del rapaz? No es hombre humano más de Tito, y Domiciano tendrás relación mejor. Los desagravio Vergo Señor a ofrecerte Levanta, y di. los despojos, y la gloria de mi primera victoria. El caso advierte, Lil primer batería, y aunque valerosamente n muchas armas, y gente la (iedad se defendía. las máquinas, y pertuchos son pieron parte del muro; pero hallele más seguro, y más tabelde en sus pechos. Tier en la Ciudad cercada tres murallas, la primera fue la rota, y considera que apenas me ofreció entrada. Cuando arroje un escuadrón para ganar el portillo, pero salió a recibillo con bizarra ostentación tanta gente, y tan valiente, con las armas es la mano, que a todo el poder Remano detuviera la corriente muro inexpugnable, y fueron de la vida, y del honor pero aunque con tal valor audaces se defendieron las Legiones Epañolas con valor nunca vencido de aquel raudal detenido levantaron crespas olas. Y remitiendo a la espada lo que neutral conocieron mayor corriente se cieron con la sangre derramada. is de Cristo. Aquí se hicieron proezas dignas de ser referidas, yo vi de un golpe dos vidas cortadas en dos cabezas. Y tan bizarros morían de la venganza llevados que los cuerpos destroncados la espada, y brazo esgremian. A tanto el furor llegó que alguno con pecho fuerte después de muerto dio muerte al mismo que le mató. Cayendo entrambos después de batalla tan reñida sin vida el muerto homicida, y el que le mató a sus pies. Con esto se retiraron a la Ciudad los que fuera de la muralla primera, a la segunda apelaron. Y yo señor he venido a darte cuenta, y saber lo que pretendes hacer de los presos que he traído. Dichoso pues tus pies toco no por la victoria mía que como por ti vencia todo me parece poco. Ya te previene mi amor dulces, y amorosos lazos siempre llegues a mis brazos victorioso, y vencedor, pues Domiciano, y tu espada no fue asombro, y rayo allí. No hecho nada por ti, y así no te digo nada. Aunque por mí no haya sido refiéreme lo que has hecho. Yo estoy de mi satisfecho ni doy cuenta, ni la pido. Por mí solo he peleado, Come 3o5 y a mí ya me he dicho yo que por lo que me tocó nada ha deberme han quedado. Ya te he dicho que maté de aquellos que me cupieron no se cuantos, muchos fueron pues de matar me canse. Y enfadado ya, y sin gana de tanta sangre verter los deje libres volver por tener que hacer mañana. Y no fue piedad dejarlos crueldad fue, pues decir puedo que ya se han muerto de miedo por muertos puedes contarlos. Y si alguno sale incierto ya rehusado el morir en oyendo repetir mi nombre se caira muerto. Y tendrá mucha razón que es achaque suficiente para morir mucha gente, y más si es de mi opinión, mas como Señor te olvidas de preguntar mis hazañas. Serán Pasquín por extrañas dignas de ser referidas. En nombre tuyo maté con mis diabólicos bríos media Legión de Judíos. Cómo? De esta suerte fue la batalla ya trabada puse, arbitrio peregrino una lonja de tocino en la punta de mi espada. Y cuando con furia loca el Judio me enuestia el tocino le ponía en las narices, y boca. Y el descalzo provocado día famosa, tan gran vomito le daba, que las entrañas echaba. Llegaba yo por un lado, y con notable destreza, y linda resolución al Judio gomitón le cortaba la cabeza. De esta suerte fui cortando cabezas del pueblo Hebreo, porque todo Fariseo el alma iba gomitando. Y pienso que si quisieras de esta misma traza usar los habías de atocinar, sin que un soldado perdieras. Estas fueron mis proezas, y en mis armas determino poner un medio tocino, y por orla, cien cabezas. Bizarro estás, y valiente. Es gran cosa, como digo saber darle al enemigo con las armas, que más siente. Qué es esto? De la Ciudad con un trompeta delante una mujer arrogante sobre la velocidad de un bruto, que apenas tonca el errado pie, en la arena, o nuestro asalto condena, o nuestras armas provoca. Soberbios hijos del Sol, monstruosos partos de Roma, si ya no os llamo cenizas de la antigua Babilonia. Desvanecidos Gigantes, que con arrogancias locas en menosprecio del Cielo que- Los desagravi queréis escalar su gloria. Vosotros los que ceñís sacrílegamente heroicas de tanto laurel, las sienes injustas, y vencedoras. Oíd, atended, que os llama otra Judic valerosa, no con prevenidas galas para cautelar vitorias. Sino de valor armada, tan libre, y tan orgullosa, que con las armas os llama, y con la voz os provoca. Sí, al César Vespasiano las Legiones Españolas le han elegido al Imperio, le ofrecieron la Corona, porque castigue, y prima a los valientes Celotas, que en Jerusalén pretenden la libertad que no gozan. Y porque vengué la muerte de ese Profeta que lloran, cuyo sangriento retrato vuestras banderas tremolan, Ardua empresa comenzáis, hazaña dificultosa se le ha ofrecido al Imperio, que ha de marchitar sus glorias. Pues cuando en la Ciudad Santa nos sobrarán, como sobran tantos valientes soldados, tantas espadas heroicas, para resistencia suya yo sola basto, yo sola, no necesita más bríos, Veronice basta, y sobra. Esas murallas que veis, y ese Alcázar que corona sus chapiteles de Estrellas, porque al mismo Cielo tocan, os de Cristo. Señores del mundo fueron el Asia, África, y Europa, tributaron a su Imperio, oro en barras, perla en conchas, grana en polvo, seda en telas, y olores Sabeos en pomas. Pues porque ha de estar sujeta la que siempre vencedora para la defensa suya al Dios de Isra el invoca. Libertad pide Romanos, hoy la cerviz señorosa sacude el pesado jugo de vuestra soberbia loca. Tocad al arma de nuevo que ya su defensa toma una Religión que guarda una razón que la abona, una ley escrita en piedras, y un Dios que sirve, y adora, , Notable mujer. No he visto en las Romanas Matronas hermosura tan valiente, valentía tan hermosa. Bravo general gobierna las armas de los Celotas, ya no dejaran de ser mujeriles sus victorias. Eso dices? Esto digo. Puede afrentar ella sola muchas Legiones Romanas, quien no se rinde, y se postra a tan divina hermosura calle Artemisa, y Cenovia, Semíramis se avergüenze, y todas juntas conozcan, que en hermosura, y valor las excede, y vence a todas Luego bien te ha parecido? Cca Comedi: Diera por solo esa joya la Corona del Imperio. Contradecirle me importa . vive el Cielo, que es bajeza, que tan fácilmente pongas a los pies del apetito Cesáreas, y Augustas glorias, no eres hombre racional? No lo es quien aquesto ignora la excepción del albedrío, la jurisdicción que toca al alma, pone a sus pies púrpura, cetro, y corona, y solamente se rinde a una potestad hermosa. Es flaqueza. . Es bizarría. Es vana locura. . Es honra. Basta ya, en presencia mía os descomponéis. Perdona señor este desacato hijo del amor. No hay cosa, que yo desease tanto como está, o otra discordia contigo, que es vida inútil, es ley de vivir ociosa, que nada me contradigas, que a ninguna acción te opongas. Resísteme alguna vez mi natural ocasiona, porque te deba el vencerte, No ves que logro victorias venciéndome yo a mí mismo. No es valor. Así me enojas rapaz otra vez, qué es esto? Siempre te ofenden mis cosas, y te lisonjea Tito con acciones vergonzosas. Qué es vergonzosas no ves, a Famosa, que te ofendes, y desdoras, no es hombre el que la hermosur desestima, no le informa alma natural, aquel que las mujeres baldona, que su decoro atropella, que su belleza no adora, Y esto solo me asegura, que Tito es mi sangre propia, pues en las canas que ves ruinas de mis memorias aún pudo sacar centellas aquella hermosura heroica, y tu bruto irracional, tronco duro, inmóvil roca desprecias el dulce imperio de amor deidad generosa, aún en las fieras más torpes. Pues eso también te enoja, es fuerza que yo he de amar. Sí, que un Príncipe de Europa mandó que entrar no pudiese en su Cámara persona, que no amase, y justamente, que hombre que el amor ignora, ni es discreto, ni es valiente, ni sabe servir, ni importa para nada, porque es nada, y siempre falta, o estorba. Son los hombres, que no aman por ley natural, y propia en la baraja del mundo ochos, y nueves que sobran. Son los treses a los cientos Reyes, Caballos, y Sotas se pican, y se repican, y ellos fe están a la sombra debajo de un candelero son una hiichada pelota, que el que la saca la envía, es que rechaza la torna, si está Los desagravi si esta en el aire se cae si da en la tierra la vota. Si da en la pared la escupe si en el agua aún no se moja porque al fin no hay elemento que a quien no ama conozca. Que tanto importa el amar. Mucho importa. Tanto importa que no hay vida sin amor, ni la puede haber. Qué loca opinión, puedo yo amar sin poseer. Quien lo estorba. Falso argumento. Callad. que más la guerra os importa que argumentos en amor. Desde hoy mujer valerosa deseare tu hermosura, ya que amarla no me toca. Yo la amare siendo en ella abrasada Mariposa. Veamos pues quien puede más. Veamos pues quien menos logra. O la pasión del deseo. O la pasión amorosa. ACTO I
JORNADA TERCERA
Ya se postraron los muros. Ya los Arietes rompieron murallas, y baluarte. Murallas son nuestros pechos en defensa de la patria, os de Cristo. AO1 Romperlos tenéis primero que paséis de aquí. Al laurel vuestro habéis de entrar por ellos. Débiles fueran de bronce frágiles fueran de hacero por más valor. Pues juzga que son de un diamante hechos. Impenetrables los juzga. De belleza por lo menos los juzgo yo (Cielo santo) . si será de las que veo, alguna aquella hermosura, que ame lince, y mire ciego. No os dais a prisión. Qué es darnos, primero verás. (sangre. Primero te ha de costar mucha Las dos mostraro a un tiempo . bizarría. Las dos hablaron Ea que os tiene suspensos. Una hermosa cortesía. con brío, valor, y esfuerzo. Ea envestid, que aguardáis. Jerusalén. Un bellísimo respeto. Pero si el lance es forzoso. Mas si excusarlo no puedo. Toca al arma. Al arma toca. Roma. Imperio. Rayo soy que templó amor. Ira soy que armó el deseo. Solo en el campo he quedado Ce3 y tan Comedia famosa, y tan cabarde peleo, que a mi pesar se me ha entrado todo Judio en el cuerpo, pero aquí quiero esconderme mientras que pasa el estruendo. Qué valeroso anda Tito, que arrojado, y que sangriento Domiciano, y que animosos se defienden los Hebreos. Contra el rigor de las armas de los desangrados cuerpos, fortificaciones hacen, murallas, y para petos, siendo defensa a los vivos el escuadrón de los muertos, raudales de sangre humana esguazan, y ya por ellos casi anegados, no piden a la tierra monumento. Todo es confusión, y espanto, y todo a pesar del riesgo desde Tarpeya lo miro, pero no a pesar del miedo, que una espada desmandada me ha sacado por el viento, acá se acerca; y sin duda sino es Romano, perezco. En el tropel de las armas a Verónice me dejo perdida, el alma perdí, ya que la vida no pierdo, Para que faltando el ser no me falte el sentimiento, de que me sirve, ha fortuna, a ver ganado, si pierdo a Verónice, la Imagen, y estandarte, que la ofrezco. De que sirve haber rompido por tanto escuadrón soberbió, Comedia famosa, y por la selva de lanzas dirígidas a mi pecho, penetrar los Alquiliferos, y despojando uno de ellos con muerte de tantas vidas, ser de su estandarte dueño, si al fin me dejo perdida. la causa de tanto aliento. A que poco debo al hado, a como cozco, y veo, que si me ofrece una dicha, es de una desdicha en precio. Condición de la fortuna, que en sus mayores empeños si honrras da, con una mano, con otra la quita luego. Pero si es así, que ayuda a audacias, y atrevimientos, hoy la he de obligar, pasando de lo imposible, a lo incierto. El tafetan, con la Imagen tengo de ceñirme al pecho, y menospreciando el asta velver a morir primero, que sin Verónice vuelva donde con ella me vieron; pero aquí hay gente, y sin duda a escuhado mis intentos. Conmigo ha dado la Ronda. Quién eres. Nadie (yo entiendo) . que hemos de pagar ahora hecho, y por hacer. Ah Cielos, con que rigor nos tratáis. (Si este es Judio yo muero) ha señor, si el preguntar en quien ignora; no es yerro, es Judio su merced? Quien niega, que soy Hebreo. Pues no es poco el confesarlo. mas porque puede ser quien he pensado, Los desagravios de Cristo. Yo lo digo, y lo confieso. No lo digo yo por mal. Trueva, si quieres mi acero. En mi vida prové tal, ni yo lo digo por eso, ha que gran falta me hace, el ánimo en este aprieto. Saca la espada. Yo espada está rañosa, y no puedo, porque no la he lardeado. Qué dices, que no te entiendo? Pues demasiado de claro hablo. De tu mucho miedo colijo, que eres Romano. En eso, no lo parezco, ni lo soy, ni me ha pasado por el pensamiento, el serlo; Antes estoy enfadado, y justamente con ellos, porque con son, ni sin son del mundo quieren ser dueños, y echar quieren de sus casas a estos señores Hebreos. Y es muy gran bellaquería, que Adan, que pudiera hacerlo no les dejo a los Romanos el mundo en su testamento, y ha ser yo Juez del caso mandara. Por loco, o necio, aunque pudiera quitarte la vida, vivo te dejo, que solo perder la mía será mi mayor consuelo. . Yo agradezco la merced mucho vive un lisonjero con la de Rengo le he dado mas porque puede ser quien he pensado, Los desagravios de Cristo. sino, con la de mi miedo, Rengo dije, ya me mira un historiador discreto, y dice, que no es posible; pero yo, que soy un necio respondo, quel mundo es grande, y pudo haber muchos Rengos. Por la batalla se ha entrado, pero no estoy yo tan lejos, como quisiera, que ya otro demonio tenemos. Cómo podrá ofenderte el acero que no es, ni el brazo fuerte que valiente le esgrime, si esa beldad te libra, y te redime, te defiende, y te ampara, con los rayos, que vibra de tu cara por entre rizas nubes donde sin riesgo de morir te subes. No quiero que atribuyas lo que es valor en mí, a piedades tu- porque aunque de mis ojos (yas, rayos, se forjen, para darte enojos por no valerme de ellos cuerdos se encubre, si se ofrecen ve solo pretendo, y quiero, (llos que este velo, de alientos, a mi acero vida al sol, luz aldía, a ti embarazo y ocasiones heroicas, a mi brazo. Bizarra estas, mas que da asegurada, que pueden más tus ojos, que tu espada; no temas no, y advierte, que a mi rigor, le debes esa muerte, y aunque de mí, no ha sido conocida a tu hermosura debes esa vida, no porque sepa yo a quien he librado, mas porque puede ser quien he pensado, y quiero más eneedonarte, Comedia famosa, que ofender mi grandeza con matarte, y ocasionando enojos profanar, el sagrado de tus ojos. Qué cortés, que valiente es el Romano, muertes son las piedades de su mano. Pasquín está a tu lado, nada temas corre el velo señor, a esos emblemas, y conoce a quien libras. . Calla necio esa ignorancia adoro, estimo, y precio libertad la he dar sin conocella. que sabiendo quien es, que hago por ella. A tan grande hidalguía cautiva, queda el alma, aún más que mía. Sabes quién soy? . Solo saber me toca, que tu vista, a respeto me provoca. Vete pues, que no quiero, que debas a quien soy, mas que mi acero no sepas quien te obliga lo que callares tú, el mundo lo diga reconociendo a voces, que te da libertad, quien no conoces; porque si llegas a saber mi estado, con solo agradecerme, auras pagado: y si ignorante vives, siempre confesaras, lo que recibes. Su valor me enamora, aunque me ofende. . Aquel sol rebozado me suspende. Su trato admiro, y su valor me altera, así como es Gentil, Gentil no fuera. Esto es amor señor, mucho lo dudo nunca el que amo dejar la prenda pudo. Engañaste Pasquín, quien ama airoso cortés ha de obligar, no poderoso, que usando del poder, es cosa clara, que a tiranía de interes pasara, mas qué es esto, que veo? Poder menos tu amor, que mi deseo la hermosura, que amaste ni con amor, ni fuerzas la alcanzaste, y yo con desealla, Y advierte lo que te digo Los desagravios de Cristo. para poderla amar, pude alcanzarla. Cómo sabes que ha sido la misma que deseas, y he perdido, y como confiado no piensas que será, la que he ganado, y atento a su querella la he dado libertad, sin conocella. Porque ya mi deseo me asegura por cierto lo que creo, y porque no podía engañarse mi fe en su valentía, corre el sagrado velo, que cela al sol, y nos encubre el Cielo. Ya le corro, corrida de no morir, antes de ser vencida. Mira si mis deseos, se engañaron, y si tu amor llegó, donde llegaron. Que lo debes advierte, no a tu deseono, sino a tu suerte; pero válgame el Cielo, a quien he dado la libertad, confuso, y engañado descubre el rostro hermoso. Qué previenes? Volverte ha dar la libertad que tienes, ahora confirmo lo que entonces hice aquí por ti, y allí, por Veronice. Ya me obligas con lazo más estrecho si haces por mí, lo que por otra has hecho. Despojo es singular del brazo mío la que hiciste prisión de tu albedrío, mas ya que poseida, amarla puedo, mas que al amor, a mi valor concedo, porque veas que soy aunque infelice quien dice mucho, y hace lo que dice. Y advierte lo que te digo sin favores de tu mano, sin Tito, y sin Vespasiano, sino yo solo conmigo. En mi valor has de ver, que cuando dueño me veo de lo mismo que deseo, mi deseo, se vencer. Esta prenda, que por mí peleando he cautivado para ti, la he reservado sea todo para ti. Que para mí, solo admito poder decir libremente, para que Comedia samosa; que se pelear valiente sin Vespafiano, y sin Tito. Quise vencer con valor mi petito, y mi deseo ha iendo bizarro empleo se mi vitoria en tu amor. Porque cuando más te quejes, o cuando blasones más ni yo te deba jamás, ni tú de deberme dejes. T. Si tú tan hermano fueras que astimando mi amistad el amor, la voluntad de tu hermano recibieras. l se divino interes fuera en el alma admitido, y pusiera agradecido el laurel sacro a tus pies. Mas querer tu dando ansí quedar siempre superior, no la piedad, ni el amor podrán acabarlo en mí. Pues esta vez lo has de hacer, no porque yo te lo pido, que pedir nunca he sabido dar sí, a quien me ha menester. Y aunque hoy te pido prestada tu opinión, más me cautivas, pues si pido que recibas, luego no te pido nada. Y yo en ocasión igual prebisto, y examinado tu deseo, y tu cuidado respónderé con Marcial. A tu cauteloso ruego, y petición disfrazada si lo que pides es nada, luego yo nada te niego. Tal contienda, quien la vio. Tal valor quien le ha tenido, el César sin duda ha sido quien la libertad me dio. Como yo soy libre, y como tú contra mi intento vas no es gullo que tú me das sino que yo me le tomo, Y has de recibir de mí este favor singular, o nos emos de matar el uno, o los dos aquí. De vuestra contienda infiero el poco amor que os tenéis, y aunque cautiva debéis escucharme a mi primero. Por ti suspendo el acero tan hecho siempre a vencer tú sola pudiste ser suspensión del brazo mío. Que Romano tan Judio. Que Príncipe. . Que muje Tú cautivarme pudiste, y tú a Raquel cautivaste, tu esclava me conservaste, y tú libertad la diste, tú a Raquel no conocise, y tú que me has conocido darme cautiva has querido, y infiero de esto en rigor que a ti te mueve el amor, y a ti ambición te ha movido. Y pues ya lo quiso ansí nuestra suerte rigurosa haz mi desdicha dichosa Tito en vencerte por mí. Gane ahora pues perdí la libertad con tu hermano nuevo dueño, porque es llano, que tendré por más piedad ser tuya sin libertad que libre con Domiciano. Líbrame de su rigor admite el don que te ofrece, no se yo de quien parece que ignora el jugo de amor. piadoso César Señor quien sabe amar nada niega, haz lo que mi amor te ruega, o supón que libre soy, y que yo misma me doy a tu cautiverio ciega. Solo tu heroica mujer pudieras en mi albedrío rémora de este navio el curso veloz tener. Tú sola pudieras ser a pesar de vela, y vientos quien trocara mis intentos, y solo amor disculpar flaquezas de tanto amar cifrado en mis pensamientos, por ti solo hacer espero lo que no entendí jamás. Pues muy engañado estás que ahora que quies no quiero, yo te la ofrecí primero como prenda que era mía. Faltaste a la cortesía forzado quise lo hicieras porque a mi valor debieras heroico, esta bizarría. No quisiste, y ahora quieres, pues ya arrepentido estoy, porque yo, soy, el que doy, y tú, el que recibes, eres. Si mudas de pareceres, yo también, deja olvidadas las promesas, ya pasadas, y en más generoso empeño, pues sabes, que soy su dueño quitamela a cuchillidadas, Eso, a mí me está mejor, que aunque quitártela puedo como César, no concedo ventajas, a mi valor. Ahora verás si tu amor compite, con mi deseo. Ya tus arregancias veo. Qué es esto? Señor no es nada. Desnuda una, y otra espada, y no es nada, buen empleo Cuando el mundo a vuestros pies lágrimas de sangre vierte sustituyendo la muerte el corto filo en los tres Un vano, un ciego interés os tiene tan desiguales cuando dentre los Reales un estandarte perdéis, en vez de cobrarle, hacéis al Imperio agravios tales. Cómo, por victoria cuenta vuestro argullo esta victoria, si en vez de ofreceros gloria os amaga con la afrenta. No veis que es acción violenta esa que el triunfo os reparte, pues perdido el estandarte del que venís a ganar, la inominia os viene a hallar en vez del laurel de Marte. Haber la ciudad rendido puesto que triunfo os señale, no equivale, no equivale a un estandarte perdido. Honra le dais al vencido con admirable misterio, no es victoria, es vituperio, y más cuando en él se han visto junto a la Imagen de Cristo las Águilas del Imperio. Comedia famosa, Qué triunlo, o que autoridad puede el Hebreo quitarte, si a costa de un estandarte le has ganado una ciudad. Bastante satisfacción tiene el Hebreo, pues veo, que ha logrado su deseo, mas cómo, o porque ocasión, tu Domiciano a tu hermano el respetó has de perder. Claro está, que había de ser el culpado, Domiciano. Decidme, qué habéis tenido? Es mi hermano tan dichoso, que aqueste prodigio hermoso entre muchos que a vencido fue de su brazo trofeo, y como cuando la vimos la primerá vez tuvimos sobre el amor, y el deseo, aquella larga porfía, quiso ofrecer a mi amor la prenda de más valor, que a su vitoria debía, para poder blasonar soberbio, altivo, y ufano. que nació segundo hermano a no pedir, si no a dar yo lo reusé, y sobre esto a atravesar nos llegamos, pero ya amigos estamos. Que bien se cura, y que presto. . Y hasa recibido? . No. Pues si a reusarlo vienes, luego tú la culpa tienes. Que siempre la tengo yo. Si en esto hay alguna culpa yo quiero ser el culpado. Parece, que yo he tratado, ni trato de dar disculpa. Tu condición atropella Comedia famosa, lo que yo en tu abono digo. Yo tengo la culpa digo, que gusto yo de tenerla. Porque nací tan esento del recelo, y del temor, que me hallo mucho mejor cuando culpado me siento. Que aquel que culpado ha sido superior viene a quedar, y es mucho mejor, estar culpado, que no, ofendido. La modestia, y la piedad en Tito, es señor tan rara, que por ser suya dejara mi patria, y mi libertad. Yo lo consiento, y permito, que ya se sabrá que fui quien valiente la vencí, y quien se la ha dado a Tito. También se sabrá después, (mira si es más vencimiento) que la venciste sangriento, y yo la obligué cortes. Y que cuando ufano estás la reservo en tal porfía, porque ella quiere ser mía, no porque tú me la das. Pues ni de uno, ni otro sea, quede ahora en mi prisión hasta mejor ocasión, esta valerosa Hebrea. Está muy bien acordado, Que bien se cura, y que presto. . porque así confesaréis, que Tito, y tú, me debéis la prenda que os he ganado. Y mientras se determina yo para desenojarte recobraré el estandarte, o abrasare a Palestina. Terrible naturaleza, de ti mujer, o prodigio de Los desagravios de Cristo. de hermosura, saber quiero puesto que cabeza has sido del bando de los Celotas, una verdad, que averiguo? Señor a tus pies estoy tan rendida el albedrío, que ni excusaré la muerte, ni rehusare el martirio. Ya se (perdone el Imperio) que ha sido el mayor motivo de esta guerra la venganza del crucificado Cristo. Y supuesto, que tormentos no son menester conmigo, la verdad te diré a voces. Huélgome que has entendido, dime pues, quien de los tuyos valeroso, o atrevido, o sacrílego, que todo en la guerra es permitido, de mi valiente Aquilifero ganó el estandarte mismo donde retratado estaba, muerto en la Cruz, sin delito, aquel hombre como Dios, aquel Dios, no conocido, aquella Imagen sagrada, qué aborrecéis los Judios? Tomas sin duda cumplió la promesa; que me hizo. Señor tan valiente hazaña quien si no nuestro caudillo pudo hacerla, mas yo entiendo, y aún sin poner duda afirmo, que tus soldados le han muerto, porque le vi tan metido en dilubios de saetas, de dardos arrojadizos, de trabucos, y de lanzas, que es imposible que vivo pudiese escapar, no siendo Los desagravios de Cristo. la inmortalidad su Asilo. Buscal de muerto en el campo. Eres por dicha algún risco Hebreo, quien te defiende de tanto marcial peligro. Hecho un espín de saetas, hombre en ábito de erizo un Hebreo se defiende, y es si no me engaño el mismo por quien preguntas señor. Soldados dejadle vivo no le matéis, Todo el mundo, no podrá. Extraño prodigio, quién eres? . No se quien soy. De algún encanto, o hechizo se vale, porque a las armas impenetrable le he visto roca inmortal, con aliento, escollo insensible, vivo, Eres Tomas? Soy Tomas. Mirad si está mal herido curaldle, que a su valor aficionado me inclino. Antes señor no lo estoy, que las saetas, que miro ni de la ropa han pasado, ni su rigor he sentido, y ansi arrancarlas se atreve mi mano. Que traes con tigo. que te defiende? . No sé. Abre el pecho aunque enemigo te muestras de Cristo, al fin quien te defendió fue Cristo a él sin duda respetaron lan Comedia famosa, lanzas, saetas, y tiros. Ya te traigo el Estandarte, que prometí, con que afirmo, que si antes no era victoria, ya por mi valor lo ha sido. Ese Estandarte perdido tu Alferez mayor, ya es mío, yo le gané peleando, permite César Invicto, que me le vuelvan, o manda, que de tus tesoros mismos treinta dineros me den por él, que así fue vendido su original, y otro tanto por el retrato me aplico, y tu Verónice, advierte. como cumplo lo que digo. Ya no soy mía Tomas, nada a cumplirte me obligo, Así pagas a esta Imagen los pasados beneficios. Yo en Imagines no creo, que en mi ley no es permitido, por dársela a Veronice la guardaba con has visto en el pecho, mas pues ya volvió a ti, lo dicho, dicho. Vuestra dureza es notable, posible es, que no ha podido entenecerte el mirar, que en tu pecho fementido fue a los golpes de la muerte solo un tafetan sencillo impenetrable muralla, vuestra obstinación admiro. Quemarla al fin pretendiste, y ya que te ves cautivo, y no puedes reíterando aquel pasado delito me vendes lo que no es tuyo por treinta dineros, digo, Comedia famosa, que lo acepto, y puesto que es de valor tan excesivo, bajo, limitado precio con el al fin le redimo de tu crueldad, pero advierte, que de todos los Judios esclavos de tu nación, no ha de quedarme uno vivo. Al dueño de aquesta Imagen venganza he de dar, el quiso pasar vuestra sentencia piadoso, manso, y benigno, pues pasaréis por la mía, que entiendo que al Cielo obligo, y desagravio su honra cuando las vidas os quito. Señor. . Por ti he de empezar, que averiguar determino, si aquellas mismas saetas, que piadosamente vimos te perdonaron corteses teniendo a Cristo contigo, ahora que no le tienes usan tan piadoso estilo. Amarralde a un tronco, y vengan de los Partos, y los Indios aquellos diestros flecheros, que a la punta de un cuadrillo Águila sublime a baten de los rayos del Sol mismo; mas que instrumentos son estos. Citaras tocando, y Timpaños en la tienda de losepho, hombres, mujeres, y niños funebres endechas cantan, y el llora, y escribe un libro. Jerusalén arruinada, Sion postrado, y rendido, aunque ya escollo te lloro, yo Los desagravios de Cristo. yo te conocí edificio. Qué dulcemente cantaron. Ciudad biena venturada te llamaron los antiguos, pero ya esclava te llama la Señora de los siglos. Corred, corred la cortina, mucho a estas voces me inclino. Poderoso Emperador, así en verdes obeliscos laureles prevenga el tiempo para coronar tus hijos, Que atiendas a dolor tanto, oye el más grave conflito, que memorias de los hombres han vinculado los siglos. No es hipérbole del miedo, no es confusión del guarismo, verdad cierta es de mi pluma, ochocientos mil Judios entre tus Legiones, dieron las gargantas al cuchillo. Ya las calles, no son calles, sino caudolosos ríos de sangre, hasta los pechos de los caballos, la he visto casi nadando en coral aquel generoso instinto. La hambre terrible, y fea, numero ha muerto infinito, siendo para muertes tantas sepulcros los edificios. Los inmundos animales contra las leyes, y ritos nuestros en Jerusalén han sido manjar indigno redimiendo injustamente Los desagravios de Cristo. las vidas con el delito. A tanto llegó Señor que los infantes asidos a los pechos de sus madres sin sustancia, y sin abrigo, lastimosamente iguales a la muerte se han rendido mucho a estas voces me inclino. siendo después de los muertos sustento vil de otros vivos. David, uno de los dos cabezas del bando impío de los Celotas murió a manos del pueblo mismo. Y sobre todos Señor que esto es lo más que te he dicho los sacros vasos del templo profanados, y ofendidos. Y el Candelero de oro que siempre asistio encendido al Propiciatorio yace debiendo estar siempre vivo. Muerto al soplo de la guerra de la codicia al suspiro que aún hasta Dios se le atreve este sangriento delirio. Enternezcante Señor las voces de los vencidos, que ya como el Cisne cantan su muerte, y su sacrificio. Docientos mil tienes presos no mueran señor invicto, y si han de morir primero corte el riguroso filo, de tu espada mi garganta porque no pueda escribirlo en la historia lamentable que de su tragedia escribo. A tus pies Cesáreos pongo este mal escrito libro con lágrimas rubricado con sangre vencida escrito. En Comedia fe En el verás las hazañas de Domiciano, y de Tito a quien con las alabanzas por contrario califico, siendo una pluma enemiga de tanto valor testigo. Conténtate con los muertos perdona señor los vivos pidoso escucha mis ruegos noble atrende a mis escritos. Triunfa señor de tus odios si vencedor de ti mismo para que el mundo te aclame valiente y no vengativo. Vengativo vengo a ser tan armado, y prevenido de rigor, y de crueldad, que cuanto me has referido fuen enester para dar a mi clemencia motivo. Y aún era corta venganza, mas porque tú lo has pedido cese el sangriento rigor a la piedad me permito. Tu estucio, y cuidado albo, el libro acepto, y recibo en mi protección, y tú F.bio a quien honrar codicio, enarnola ese estandarte, y al belicoso ruido de las trompas, y las cajas himíllense los vencidos, a las Águilas de Roma triunfe Roma, y triumfe Cristo. Los cautivos que han quedado, ya que vivir les permito, para España, para Francia, para Jnunea, y Es amosa, se vendan, esclavos sean infamemente vendidos. Y pues por treinta dineros ellos vendieron a Cristo, treinta por treinta dineros se vendan por solo un Siclo, Sean vendidos treinta Hebreos, y aún será precio infinito de sangre, que cometió el más aleve homicidio, el crimen lese más grave, y el más enorme delictó. Ahorcado sea tal barato por ambos a dos oficios, de merchante, y corredor de esclavos no daré un pito. Solo reservado sea Josefho. Yo te suplico que Veronice, y Raquel lo sean. También lo admito pues tu livertad las diste bayan a Roma conmigo para entrar triunfando en ella donde a los dos apercivo en un carro, en un laurel triunfo igual. El ser tu hijo es en mí el triunfo mejor, y el laurel que más estimo. Tu Domiciano. De mí no te acuerdes, que yo mismo sabré premiar mis hazañas, yo me premio, yo me sirvo. Marcha a Roma, y tenga fin despies del perdón, que pido las venganzas del Imperio, y el triunfo en ellas de Cristo IN.
