Texto digital de Del sepulcro a la corona
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Del sepulcro a la corona. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/del-sepulcro-a-la-corona.

DEL SEPULCRO A LA CORONA
JORNADA PRIMERA
por el ausencia del sol mieo Triste se queja una rloso, que padece muchos siglos de pesar en pocas horas. si una alor sin alma, sienta de ausencia, la triste calma, ¿Qué harás ayy de mí! ¿quién con alma vive de su dueño ausente. ¡Ay, Alejandro, esta pena que en mis lágrimas se copía. si la lloró como propia la celebró como ajena. Ya llora desuarecida. de su hermosura la pompa. que es a la tarde escarmiento la que fue al alba lisonja Dichosa flor que advertida aloso. supo camuyar de esa suerte. por los sustos de una muerte los horrores de una vida. ¡Ay, Ariotarco querido qué mal mi amor has tratado pues la fe de mi cuidado no pagas con el olvido. cantando y detiene Irene a Rosaura. Deja pasar adelante drene las damas Rosaura mía, porque mi melancolía terga de alivio este instante. Contigo quiero quedar sola a llorar mis enojos Desaoguente mis ojos pues aquí dejan llorar. Señora, si vuestra Alteza de sus penas no se olvida acabará con su vida muy aprisa su tristeza. Pues si sabes la ocasión que me obliga a dolor tanto como culpas en mi llanto aquesta demonstración Ya sé que llora el ausencia hoy de Alejandro, tu amor. conociendo mi dolor dien. como extrañas mi violencia. Debí a Alejandro la vida y a su valor obligada al riesgo de enamorada pase desde agradecida pues te dicen mi culpa. estas lágrimas que lloro, hoy le importa a mi decoro. que me escuches su disculpa. Y por lo sepas todo. ha de ser de su valor. si el coronista mi amor. cómo fue de este modo. era del día la estación primera. en que extreno su luz la primavera porque a un tiempo los cielos y los maisos las flores se feriasen y los rayos. siendo sus luces bellas Maridaje de alosas y de estrellas cuando salí por darle una alborada de cancs y monteros coronada a fatigar aquese monte ufano que la cerviz oprime de este llano a ese cuyos copollos de sus troncos robustos son escollos población de obeliscos provincia de peñascos y de riscos, y apenas la espesura exeminando entre batiendo la montaña, cuando penetro el bosque, un corro fugiticio, relámpago con pies cometa vivo cuya planta a la flor más me lindrosa que hallo corriendo, no deje quejosa pues coronado de robusías plumas aun no ajará del golfo las espumas si mudando de esfera y de volará el agua como nada el viento. A este pues disparado torbellino la actibidad del arcabuz inclino y dando con veloz desasosiego herido el pedernal gritos de fuego despacho el plomo a toda diligencia que creyendo del corzo la violencia trueno del monte por buscar su centro rayo invencible le salió al encuentro. Herido el corzo busca el precipicio sigo el rastro en quien es fiel indicio el mátiz rojo, pues portatil fuente tiño el campo de púrpura caliente y abreviando de un salto la montaña se arroja a un arroyuelo en que se baña, al pie robusto de una verde encina matizando su esfera cristalina. de líquidos claveles Yo alentando sabuesos y debreles llegue a la fuente, cuando Alejandre, llegó también cazando Alejandro ese asombro ae la juerra advitro de la mar y de la guerra a cuyo nombre heroico y sin segundo le viene estrecho el ámbito del Mundo porque tan grande hombre solo cabe en su fama o en su nombre. Llego, pues y aplaudiendo mis despojos. lisonjero el denguaje de los ojos. cortesano el estilo e los labios. si las lisonjas pueden ser agravios, mi modestia cortésmente ofendía, celenma cene de lan cuando me celebraba y me aplaudía Ponderome el acierto de mi destreza en el corcillo muerto, y cuando en mis aplausos, más se empeña, del albergue funesto de una peña. que hallo fortalecido, de un pardo risco o pedernal torcido, salió un oso, salvaje de aquel monte a turbar la quierud de su orizonte de cuyas señas informarte puedo porque tan vivamente llegó el miedo a copiar su fiereza en mi disgusto que en la ruda retórica del susto lo verás vivamente, pues te informa de que el campo asusto de aquesta forma teñido el rostro formidable en ira que impaciente en la llama que respira. su boca con morial desasosiego siente abrasarse de su propio fuego y sufrir no pudiera sus enojos a no aborrar la saña por los ojos. erizada la piel que rudamente desciende en torbollinos de la frente. o porque este es el traje. que le vistió su natural coraje o porque teme, que aunque más resista se emprenda en ella el fuego de su vista. y en su cólera extraña venga a ser mariposa de su saña la enmarañada preña que en lo seo quiso hacer más horrible el desaseo informe el bulto rigido el semblante, furioro el ademán, el brío arrogante, terrible el ceño el paso apre fiero el garvo, el espíritu arrojado, ligero el salto la estatura bronca formidable la vista y la voz ronca, del escuadrón molesto, aunque cobarde de canes acosado en iras arde y aquel que más se arroja a herirle de la vida le despoja. siendo así del mayor atrevimiento riesgo, últrase, ruina y escarmiento, crece el horror y crece la porfía, y armada de cautelas la osadía. por impedir sus ímperus veloces turba a un tiempo de dardos y de voces, con golpes y con ecos repetidos el corazón le hiere y los oídos pusosé en pie la bestia mal segura. y arbolando la bárbara estatura tomó un escollo en brazos y después dividiéndole en pedazos con ruda bizarría jugo la natural artillería siendo al vengar su injuria tiro su mario y pólvora su furia. No tan apriesa en el diciembre helado de granizo se cubre todo el prado cuando ardiente vapor al cielo sube el flovo desgarrando de una nube que en comunes desmayos se desara arelámpagos y rayos. como el campo se decubre de despojos. siendo vivo relámpago sus ojos. nube el vapor ardiente que respira trueno el bramido y rayo cuanto tira. opelenma cena de lan Vinose donde estaba Yo, que ya sin aliento le miraba y aunque del susto a mis acciones falto ayudada del mismo sobresalto. por dilatar la muerte en mis congojas me atrinchere de un pedernal con hojas. que recibió en mi nombre sus abrazos quebrantando el impulso de mis brazos. Aejandro, en quien nada pudo el susto porque a su pecho regusto era el triunfar valiente de la fortuna estudio y no accidente. al socorro llegó tan arriesgado fuese de su valor o su cuidado. que amag enamorada de su brí alderone por simer su peligro olvide el mío, llego Alejandro, pues con tal demuedo que a la misma fiereza puso miedo, y vibrando una fuerte sabalina, tan recio le clavo contra la encina que se pudo dar si su fierena al tionco le servía de corteza. sintio el fruto la ojensas y enojado estremicio abramidos tido el drado hasta que por la herida con tanta prisa se ausentó la vida que el corazón sin más temor que antes por su cuenta vivió muchos instantes, no con mayor reido de fiero terremoto estremecido un monte se despaja y en piélagos de polvo al valle baja. llevándose tras sí, montes y breñas, ceena cene de lana con que a pesar de la esperanza queda descuadernada toda su arboleda. Mira tú Rosaura ahora siendo mi vida a su valor deudora si no tiene disculpa mi amor ciego de inclinarme a su fuego. porque el decoro le ame como a esposo y como a dueño del alma generoso, y así firme, constante agradecido siempre y siempre amante he de mostrar al mundo este amor fino aunque pese a las iras del destino Si tan justamente logra sus favores Alejandro, si él te quiere y tú le adoras. porque es sentimiento santo. han de vestirse los gustos de trase de los agravios. ¿Qué he de hacer si nuestro amor quiere turbar arisiarco. are. que ayudado de la plebe es bien visto al senado quebrando riscos y rrasando peñas como el voso con cólera tan fuerte en las últimas ansias de la muerte herido a tierra vino trayéndose la encina de camino. pretende que yo de esposa le dé por fuerza la mano. cuando sabes que en secreto es ya mi esposo Alejandro. ¡Válgame el cielo ¿qué escucho Mira si es justo mi llanto. dereno. Más justo de mis desdichas viene a ser el sobresalto. sueña ruido y dicen dentro Viva aristarco de tracia Rey invicto y soberano Mira qué alboroto es ese. Persona alguna no halló Señora, de quien saberlo viva el invicto aristarco Qué voy traidora, profana, la quierud de mi palacio. Lisipo, Matilde, desvías A de mi guarda soldados. que viva aristarco dicen las voces, viva más años. que el tienir, pues es del alma el dueño que yo idolatro. Señora grave desdicha Dila, pues que ya la aguardo. ae matide Señora, traición notable. ale desvía Habla, que ya no la extrañó dareno Señora, tercible aprieto. de sipo Dile, que no me acobardo. dereno. la plece. da lo imagino. el vulgo Todo lo alcanzo. Aristarco. Qué congoja. aleve. tirano. pretende elato intenta procura muertes ruenas celonoma cena de las estragos Ya por su rey apellida a Aristarco. Fuerte caso ¡Ay de mí! ¿Qué es lo que escucho? fiero riesgo, empeño rraro. Ya los nobles temerosos le siguen. Notable agravio Ya en comunes sediciones dire le aclaman. Fuerte embarazo. Pues ¿qué dedición es esta? de sipo ue ya ael venado ne penar no puede al pueblo. diciso porque loco y temerario el freno de la obediencia quebro atrevido y villano. Pues ¿qué novedad le altera. temer que a Señor extraño le sujetes, viendo que no has querido dar la mano a Aristarco a quien propuso tantas veces el senado para tu esposo, por ser Señora, tu primo hermano. y a quien si faltases su que no permitan los hados, de este reino la corona le toca como a inmediato. Pues como si de rabia muero, los nobles no han castigado semejante atrevimiento ¿Cómo se ve que Alejandro? falta de tracia, pues logra esta traición un tirano. celena cene de lan poso dorlos Pero con el hizo el pueblo aantes de aclamarle pacto de que si tú no le admites le dé a Rosaura la mano. Ya tienen mis esperanzas más motivo y más resguarda Sólo aqueso puede ser consuelo en tantos cuidados. Pues ¿qué has de hacer? cuando ya llega el sumulto a palacio. dosalo Micandro, viva Aristarco, Esto sufro. teodos Que es vivir villanos, Aristario, viva yo o de mi cólera en rayos para abrasaros saldrán mis enojos desatados. ian vestra Alteza no presuma drelo. que con mi gusto he aceptado la corona que me ofrecen, yrrevocable los hados, antes atendiendo solo del respeto soberano, de mi amor vengo a ofreceros el cetro con que me hallo Porque me debáis a mí lo que hoí os niegan los astros reinar sin vos no lo quiero pues fuera comprar muycaro un reino, si con él pierden iuestra gracia mis cuidados. y así rrendido os suplico ¿Qué premiéio afecto tanto asegurando mis dichas, la gloria de vuestra mano. A no saber que la reina? es esposa de Alejandro, a quitarme muchas vidas, asare bastará este sobresalta. ver que a un tiempo se revelen en vuestra dicha y mi agravio Inconocantes las estrllas y traidores los vasallos. perder un reino, aunque fuessen a su poder tributarios cuantos el sol mira a Giros y cuantos ilustra a rayos, no ha sido en mi generosa aliven de santo enjado Cómo que vos presumáis de mi espíritu bizarro, cuando no oo quiero rendido que so ha de admitir tirano, Yo que soy de tan altiva presunción que me embarazo con mi pez cuando mis brios desmienten todo lo humano. Yo que de mi vanidad Santo el respeto idolatro que en las aras de mis iras aun es viviente ho locausto. el amor cuya violencia a mi decoro postrado, ueno el templo de despojos y el alar de simulacros Yo, pues, cuya bizarría pondrá en contingencia, cuantos Decretos en las estrellas. tienen imperio los hados o turbando sus influjos oborrando de los astros lo mevios, porque solo quedé en la línea de acaso, he de rendir mi albedrío. al dictamen del Senado forzada de una amenaza y rendida a un sobresalto. Yo obedecer a la pleve, Yo dar a un traidor la mano, antes con ella del pecho arrancará hecho pedazos, el corazón, mas no hiciera que vive en el Alejandro. Eso sí de tu constancia sala den quede confuso y turbado. O qué de sustos me cuesta? ased la incierta dicha qué aguardo A quien hace drima mía, méerito de los agravios es el desprecio lisonjas y la opensa es agacapo. a cosa de muchas penas mi amor ha de conquistaros porque lo que esta fortuno el mérito y no el acaso. seré diamante que venta de vuestros intentos vanos los afanes repetidos. mis deseos obstinados domeñarán su dureza dredo. con la lima de los años. seré contra vuestro amor un monsibelo animado que al cielo arroje volcanes. sabré seguiros los pasos. por ver si entre vuestras llamas risto. soy laurel, cuando sois rayo. Seré mar embravecido dare. que en procelosos asaltos anegue vuestra soberbia Seré rebelde peñasco que al golpe de vuestras iras burle constante el estrago. Antes el pecho a un puñal diera y la garganta a un lazo, al veneno y a las asguas ofreciera antes el labio, que ser vra. ¡Qué ventura Pues con tantos desengaños dlose dredo vuestros rigores me dejan ofendido y despreciado, pues sólo contra mi amor fulmináis todos los rayos lográis todo lo severo, y a lisiáis todo lo ingrato. dejaré obrar a los cielos a cuyo imperio sagrado mis finezas se oponían por merecer vuestra mano y supuesto que en mi abono hoy tantas disculpas hallo, lo que al cetro mi foreuna, la amigos, la soldados ya el ser vuestro aley acepto. viva dl invicto Aristarco viva y Rosaura con él. deicar Aytal dicha. ¿Hay tal agravio. de este modo he de vencer. sus rigores inhumanos daredto suena rrvido de sala contioselarine Pero qué marcial estruen de Lisompa a aese vago que repetido en los ecos del viento, es dulce embarazo. Salva en el mar me parece. de alguna armada que ha entrado. Yo voy, señor, a sabello dican de las guardas de palacio ¿Qué novedad será aquesta que ya el corazón asaltos me dices lo que desea Cielos, sy será Alejandro. vuelven a hacer salva y a cano Algandro con su armada toma puerto qué bizarro Eeco. ya del mar y del rebelde dos veces entra triunfando Albricias pesares míos. A qué mal tiempo ha llegado Volved en vos corazón alode falte al alma el sobresalto. Por Trese vuelva el cielo. mis dichas turban los hados En esta novedad, temo alodo deristo. de la fortuna lo vario. Júpiter santo, hoy esperan mis desdichas vuestro amparo sacro amor, hoy solicitan mis triunfos vuestros aplausos. No os hallen sordo mis quejas. cuando os de voces mi llanto. No os neguéis a mis finezas cuando en mi defensa os llamo. Rosaura, si te importare podrás decir a Aristarco a Rosaura el empeño en que se halla el alma con Alejandro. de temor y de recelo soy fría estatua de mármol. ¡Ay amor, pues nuestras almas unes con tan dulces lazos no permita tu deidad que las divida un tirano de sipo daristo qué manda era altera de sipo Gran soldado es Alejandro, y quisiera no tenerle por contrario mi fortuna y así importa que vos le salgáis al paso pues por vsra gran noblera sois príncipe del Senado y le digáis de su parte. que atentos cuerdo y semplado, venga a darme la obediencia, que en mi favor y en mis brazos honras hallara y mercedes mas si loco y temerario Altera con novedades la quietud de mis vasallos. pondré a mis pies su cabera. Luego a obedecerte salgo porque Alejandro advertido llegué a besarte la mano, darde Antes le aconsejare capares que te castigue tirano. Pues advertid vos disipo que por mi amigo y por sabio hoy de todas mis acciones la dirección os encargó siendo desde hoy quien presida a mi consejo de estado. antada los pies os beso mil veces por favor tan soberano. tu ver a disponer dristo. todas las cosas Ricandro, que tocaren a mis armas que desde luego te hago mi capitán general. Vivas, señor, tantos años dican como mi lealead desea. dinseo que venga Alejandro he de verme con la reina porque a pesar de aristario he de lograr en servirla el nombre de leal vasallo. casas y clarines y sale Alejanro pases y tocan aelápagoy soldado. cuando llegas a tracia victorioso y tu nombre, Alejandro valeroso eresto una y otra victoria imprima en el papel de la memoria Tan triste estás? Señor, si a los deseos exceden de la guerra los tróstieos qué tienes? cuando en lacia noso hallamos y flices su plago sa pidamoso detame Háblese solamente de la guerra que acose cuento ael mar se le hecho tierra. Advierte que estará sin duda alguna quejosa de tu pena tu fortuna. ¿Qué tienes, gran señor, ¿por qué te miro? torrar cada razón con un suspiro y feriando la vista en los enojos vienes sin tropezar dando de ojo. no pisas de tu patria ya la arena, ceenma cena de lan me surese el semblante con la pena Dile cuatro pesares al cuidado, trata, pues al enfado con enfado no aprenderás de mí, que en mi alegría, de chanza está la misma ipocondría y sabe cuando más cólera pillo, que está de buen humor el gabardillo. No has logrado, señor, el alto empeño. peresto de castigar el atrevido isleño que haciendo presunción de la violencia a la Reina negaba la obediencia. Amigos, si acendiendo a mi cuidado habéis en mis tristezas reparado. Sabed que mi congoja mi desvelo es temor es recelo, de que alguna desgracia ha sucedido contra Irene en tracia. Pues qué presagio tu cuidado tiene. oresto Muerta es sin duda Irene aleno. porque en tan triste calma a sobresaltos me lo dice el alma. Que infausto estruendo por el aire asombra. qué sepulcro profana infeliz sombra delam que sangriento cometa, el aire inquieta, había de morirse sin cometa. que eclipse enturbia el sol, mancha la luna es la reina mujer que sin alguna de estas señas fatales con que se arrugan las personas reales quieres tú que a morirse se disponga. pudieras pensar más de una mondonga. Cierto es mi daño, pues cuando a sus ojos coronado de triunfos y despojos alej. llego y en sus riberas o de mi fe experiencia. tremolan victoriosas mis banderas no veis aquesos campos coronados de coches de caballos de soldados en alegres festejos divididos, ni de damas los muros guarnecidos, antes bien en el vulgo y la nobleza, O bien sea descuido o bien tristeza, del aplauso las voces apagadas, las torres de palacio despobladas. sin que de sus almenas coronen muchos soles las aenas de esta playa vecina a mis salvas tan sorda la Marina, la novedad sin convocar testigos oluidado el corteso en los amigos que es la señal más cierra. de que la reina, por mi mal es muerto. Pues aquí disipo viene. Deél te puedes informar poresto. gran señor, si algún pesar oís le ha sucedido a Irene. Seas, Alejandro, amigo, sale dicipo ya muy bien llegado a tracia, que de Irene la desgracia consuelo tendrá contigo. Lísipo, ¡Válgame el cielo, alero. ¿Qué dices, fuerte dolor, Bien me lo dijo el temor. Bien me lo advirtió el recelo. Que a la Reina ha sucedido sácame de aquesta calma, pero ya me dice el alma mi mal, con lo que os he oído. la reina. ¡Qué confusión se halla. ¡Qué sentimiento Alle. despojada ¡Qué tormento de su reino. Qué traición Ariocarco es el tirano de tracia cruel enemigo pero verá su castigo antes que el cetro en su mano Dime y la reina esta buena. Pues a ese gusto. Pacrífique ya mi susto todo el horror de mi pena. Vamos, pues que hablaros quiere a su fortuna rendida, Cielos dad a Irenevida y venga lo que viniere. Digo sin ser testimonio porque do a ninguno infamo que echa las abas mi amo o que habla con el demonio. Pues no dilatar conviene su castigo y su venganza. deon hoy logrará mi esperanza el desagravio de Arene. Alejo Tu amigo soy, y ya sabes la lealtad con que te sigo Lo que importa ahora amigo es assegurar las naves Yo las tendré a tu obediencia Yo remiaré su valor. ores. En mí es el premio mayor on dlleso. oreto qué hagas de mí sue coperiencia. contra rristarco a tu lado. desde hoy mi industria prevengo Pues a Aristarco me atengo delamo ahora y pierdo doblado. Si con tu ayuda me hallo Alejo ya no temo la fortuna Él no es rey una por una Pues Ariscarco es mi hallo. la amigos a vengar a rene i Amor lo derra. Yo te ayudaré en la tierra. Yo te serviré en la mar. oreso. Pues con tan buenos amigos, dllejo. no tengo ya que temer a los cielos he de hacer de mis venganzas testigos. e sae risarco Ya los castillos seguros tienen, señor tus soldados Eeo. los baluartes armados y guarnecidos los muros. el pueblo todo gustoso la nobleza sosegada sólo, señor de la armada puedes estar receloso que como Alejandro es su general la nobleza podrá inquietas. Su cabeza. dredo pienso poner a sus pies porque nunca fue mi amigo y deél no he de assegurarme pues aun antes de envidiarme supe que era mi enemigo licano dala diama que pendas hare para asegurarte. me tiene tan de su parte derito aun después de mis ofensas que solo sabré obligarla servirla y obedecerla, que aunque es forzoso el temerla es más forzoso adorarla. Retirarla fuera justo dlico. porque tus dichas no impida Antes perderé la vida que hacerle aquese disgusto. Ysi mueve a la nobleza y al pueblo inconstante incita. Elico. ¿Qué importa si se acredita en mi riesgo mi fineza que solo he de asegurar? el triunfar de su rigor pues sino reino en su amor para que quiero reinar. pues fuera gran desvarío a mi ambición pretender que reine en gracia el poder siendo esclavo el albedrío. Buscando vengo a aristarco ya le veo y su presencia. lpaño dios. me turba, porque en el alma mucho más que en tracia reina. ¡Ay, Irene este delito. ocasiona su ensereza pues lo mismo que yo adoro quiere el cielo qué aborrezcas. Señor, aquí está Rosabra. Pues como Rosaura bella eeste de tu vista a mis cuidados. la mayor dicha les niega. vuestra alteza le permita que le dé la enorabuena de sus dichas quien sus dichas más que las suyas desea, que no hacerlo, cuando todos os aclaman y os celebran por su rey fue embarazarme el respeto de la reina. ¡Ay, Rosaura, ¡Ay, prima mía! a qué buen tiempo que llega tu alivio, cuando en el alma vive un infierno de penas. Vos penas, cuando os halláis? Señor, en tanta grandeza que vuestra fortuna teme que vuestro valor recela sépalo yo, no me niegue sus cuidados vuestra Alteza. No te han dicho muchas veces Rosaura hermosa mis penas dissimuladas mis ansias, repetidas mis quejas. Si dice aquesto por mí ofendido de la reina Claro está, pues asegura conmigo sus conveniencias y obliga al sentido, haciendo mérito de la violencia. tú sola ignoras, Rosaura. isto. la verdad de mis finezas cuando te habían hecho dueño mis ojos de todas ellas. No empieza mal mi fortuna quiera amor, que por bien sea. Si mis finezas no ignoras. drioto pelonma cena de las qué piensas ha porque el mérito les niegas Cómo no me pide albricias. el amor, cuando se quejan del gusto de los oídos envidiosas las potencias. No lo parlaban mis ojos. ¿Hay más gustosa evidencia que he de verme reina en tracia O lo que debo a mi estrella. Pues siendo tan dueño Irene de mi amor. Desdicha fiera. Ignorabas Que congoja siendo tu amiga deris. ¡Qué pena Que es en el templo del alma la deidad a quien veneran derode sin libertad los sentidos sin advitrio las piencias ¿Hay mujer más desdichada si su hicieras con ella que, pues vive en su hermosura drido no muriera en su fiereza. Ya no le faltaba más si no hacerme su tercera. Jeo mí harás drima este gusto de corrida el alma tiembla. derido Apadente mis ansias ten lástima de mis quejas Muevante, pues mis suspiros. ¿Hay tal linaje de penas Perdone Irene, pues tengo de su respeto licencia que ya contra mi silencio elonma cena de las toda el alma se revela no pacto con el Genado que a no admitirle la reina ha de ser mi esposo, luego es tan sensible ofensa? sufrirle aqueste desprecio. de mi presunción bajeza. que Irene adora a Alejandro, sepa sus celos, venguen mis celos y del mal que muero, muera. No he de deverte esta dicha. Porque vuestra alteza intenta dres que adore a quien aborrece, y a quien adora aborrezca, Irene, siendo dos cosas tan contrariamente opuestas. Pues ¿a quién, ¡Válgame el cielo, drido. ama Irene. Sus finezas al valor con que Alejandro le dio la vida celebran. que hay hazañas tan dichosas que cuando el amor las premia lo que fue acaso parece decieto de las estrellas. ¡Ay de mí! ¿Qué es lo que escucho? Rosaura, desdicha fiera, permíteme, fuerte agravio que aun con ser mío no crea tal pesar ni tal delito de arene. Pues vuestra alteza me siga le pondré donde hoy su desengaño sea pues ya juzgo que Alejandro entró al cuarto de la Reina ¿Cómo ha de haber sufrimiento dresto Cielos en tan grave pena Eso si muera de celos. y mi mismo mal padezca Micandro preven mi gente que contra Alejandro empieza a alisiarse mi venganza. Que es bien Jusia te confiesa. mi lealtad. Pues a buscarle y muera Alejandro, muera. Aejanoen Dame otra vez Alejandro, los brazos para que en ellos contra los hados descanses de mis desdichas el peso, tenga esposo aqueste alivio mi dolor, cuando aceriengo del poder de la foriuna el más infélin ejemplo. ¿Quién creyera dueño mío, que cuando a tus ojos vuelvo Allejo. entre marciales despojos coronado de trofeos se había de hallar diene entre peligros y riesgos, ofendida de un tirano despojada de un reino miente mi pesar imiento el alma, pues ya del pecho no camina a tu venganza en fulminados incendios arda el corazón errirás que supo arder en deseoo y sea horror vengativo lo que fue amoroso afecto. cenme cene de lan Pues ya Alejandro has sabido de mi fortuna el suceso Vamos al remedio, si hay en tantos males remedios. obre con resolución el valor, tome consejo con promtitud el peligro porque si es en tales riesgos el tiempo lo más precioso no es bien que perdamos tiempo. Pues por si acaso el tirano quiere impedir que lo temo el que me hables, advierte que es el más seguro medio que salgas aquesta noche de palacio con secreto por el postigo que sale al mar Yo tendré dispuesto el modo con que la armada salga segura del duerto porque el quedarnos en tracia es el peligro más cierto. Relámpago que haces con tanta flema cuando el mundo anda revuelto, el motín por esas calles y la mar por esos cielos. la nobleza tamañica assustado porqué aristarco hecho un perro contra cualquiera que aplaude tu nombre, está que echa verbos. icandro que junta a voces la guarda de los tudescos. Gente, que cuando anda más galana andamos en cueros, Qué quieren prenderte dicen Y yo no te lo aconsejo Vámonos luego de tracia y pongamos tierra en medio porque es el salto de mara mejor que ruego de buenos yendo contigo Alejandro ningún peligro recelo y viviendo tús que importa perder mi bien un imperio Qué mandar o ser mandados que en este casto es lo mesmo que en un aleito criminal el ser juez o ser el reo. ristarco al pano A esta parte me ha traído Rosabra donde encubierto drio pueda averiguar ahora que verdades y mis celos ya revenido a Nicandro con toda la guarda dejo si dice verdad, Rosaura morirá viven los cielos, Alejandro, hablando está con Irene estoy litento. fineras son de mi amor cuantos delitos cometo. Alpaño Rosac fiada en sus disculpas otra el alma con despecho O amor deidad engañosa bien ta cen fin carse ciego el temor, pues en tu escuelo sunpas meritos los derros. Huyamos de este tirano demos las balas al tiempo De mí habla o qué de penas dreoto. en sus desaires padezco Huyamos que en duelos siempre hacerla es mejor que hacerlo. Sea advitro la fortuna desde hoy en nuestros deseos. Llévese el mar lo llorado. y lo suspirado el viento? Vamos, pues, dueño querido dlleno a ampararnos de otros reinos. ójala yo le debiera esa fortuna a los cielos. Que desde allí volveré coronado de trofeos a darle muerte a aristarco Yo merece que es un puerco y tendremos un buen día. Ya que en sangrientos incendios arda toda tracia. Mmuera este tirano soberbio Que esto sufra mi coraje dreste Pues si tu alientas mi esfuerzo ¿Quién podrá oponerse Irene a mi valor y a mi acero. en el mundo. e Ariscarcado villano. Ae de mí. drero. Malo va esto? delam que aunque intentes o ponerte resto. a mi fortuna. Qué riesgo dire. hoy te he de quitar la vida. deres. Yeso será lo de menos. quien aquí no hubiera entrado. ceenme cenede Valedme dioses inmensos. No pienses que el suspenderse alleso. mi valor aqueste tiempo ha sido de tu arrogancia cuidado, si no desprecio, que aunque bajase en tu ayuda todo aquese firmamento la luz alistada en rayos y el honor ardiendo en truenos hoy triunfaré de tu orgullo. detiene Señor, drimo, alo de Esposo, dueño derilo. Templad las iras. dejame Sossiega el pecho q en el mío lograd ambos las venganzas y los riesgos. Lonese en medio y sale disipo Señor, ¿qué alboroto es este. Querer castigar mis celos. ¿Qué es esto, Señora mía! ver desgraciada en extiemo. aln Beicandro y voldado con pistolas. ente. Daso a prisión Alejandro, o harán ardiente veneno, decan. en vuestro pecho el impulso de estos repides de fuego Yo darme aprisión villanos. aquesta espada primero la osa diora idad sabra librarme E dueño tal temeridad emprendes Alejandro sed más cuerdo Daos a prisión. Tú me mandas, ¡ay Irene, aleno. tal error Yo te lo ruego.
JORNADA SEGUNDA
Tú me aconsejas disipo allero. tal bajeza Ee cuerdo intento Ya es nuestro Rey aristarco, y así es fuerza obedecerlo. No es mejor morir, matando a un traidor. Es grande empeño triunfe esta vez la fortuna del valor. Ya se obedezco. dlero. bien a pesar de mis iras. y esta obediencia te ofrezco por la última fineza que logra mi rendimiento toma disipo esta espada. Yvos también venid preso. Yo porque Por confidente. alcaguete que es lo mesmo en lenguaje de la villa, no de palacio. delamo apenas llegó a la cárcel. cuando me dan pan de Perro que el que por tercero prenden siempre halla malos terceros. el mundo de mi venganza Admirará los efectos. Vamos a morir desdichas ales. ¡Ay, Irene, lo que siento el peligro, en qué te hallas. celenota cena pecor Adiós vida. Tien consuelo de que hacer tu prisión gran ruido. No hayas miedo, porque en estas ocasiones soy relámpago sin trueno. Turbaré el sol a suspiros rasgaré a quesas los cielos Arisiarco ha de ser mío a pesar de mis recelos. de mi dealtad ha de ver tracia el más heroico ejemplo con dar la muerte a Alejandro, aristo. del y de Irene o me vengo sabré morir con mi esposo Ayude mi industria el cielo Sabrá el mundo que es amor. Sabrá el aAmor, que son celos. dereno. risty dos. de lo deo Jornada segunda rem aa Tú me aconsejas, Rosaura que a Ariscarco haga favor. si con engañas su amor tu fortuna se restaura, redima ahora tu daño. un equívoco desdén. Dime y le puede estar bien. a mi decoro ese engaño. Si de tu severidad vive ofendido y celoso dloso. ejecuraro en tu esposo un despecho su crueldad y no es en tu pundonor acción menos presumida? por dar a Alejandro vida dissimular un rigor Alí. he de afectar yo finezas Dasta no decirle enfados que osoi tendrán sus cuidados tus rigores por tibieras ¿Cómo puede ser decente daemo en mí esta acción. Tú, señora debes cuitar ahora el mayor inconveniente podrá haber persona alguno que crea que yo aconsejo mi daño, cuando me quiso celosa de mi fortuna mesica pero mi temor me adviertes, qué es riesgo más conocido? ceena cene de lan el que Arisiarco ofendido le dé o Alejandro la muerte. pues con ella en un instante todo aquesto se trocara y aun en la Reina mudara la fortuna de semblante Yo hablar, menos rigurosa a Aristarco, no lo creo. Entretenga su deseo. una esperanza dudosa porque pueden sus recelos precipitarle de suerte que de Alejandro la muerte. No lo permitan los cielos, ¡Ay, Alejandro esta acción. a mi amor has de deber que en mi altivez vendrá a ser la mayor demonstración. enotrieno desa y Matiden Cómo mandaste he bajado los instrumentos, señora, a esse jardín. Cuando llora tantas penas mi cuidado Fuera loco desvarío doir cantar y te previene de los motivos que tiene Rosabra este intento mío. de Alejandro la prisión Orestes me ha dicho que es en estas torres que ves coronar el Torreón. de este jardín, y así intento celenme cene de lan que sepa que estoy aquí avisándole, ¡ay de mí! con la voz y el instrumento que Alejandro, en conociendo a Lesvía en la voz saldrá Luego a verla. plaso está. Pues do hablarle asoy petendo que no fuera de otro mado posible, pues desleales de aristarco los parciales guardan el palacio todo. ha sido traza Ingeniosa es hija de mi cuidado Qué de males ha causado mi resolución celosa. De las bellezas amor cansa desvía e ningunabla mayor. de las deidades fortuna o la mejor o ninguna. Alejandro amago en lo alode una loes Si no me engaña el deseo. a Lesvía, cantar escucho dor cierto que siente mucho la desdicha en que te veo. delae Que cuando estamos los dos llorando de almas en pena. cada cual con su cadena cante desvía, juro a Dios de una picara das voces. Ha sido poca atención alej. Di que esto es razón. y después mátame a coces No es prima, Alejandro aquel que en aquella torreves dlloso. Aún no lo creo. de mi fortuna cruel allejo. su Alteza. Querido dueño No ves que este es mucho empeño Ninguno teme quien ama Rosaura. que el puesto has de asegurarme no más que con avisarme si alguien viene. mandando que luego cante Quien le viere. Assí lo haré. y en su servicio seré centinela vigilante Matilde a esta parte asista y tú Lesvía a aquella puerta. Pues Matilde, amiga alería. No la perderé de vista. donese cada una a su lado y Rosaua se pasa cómo que hace matilo le desta Esposa mía. Deja mi bien de llorar allejo. dispensé con tu pesar aquesta vez mi alegría que me da celos el día viendo que su luz mejoras. pues cuando tus penas lloras marchitando tu arrebel se va deteniendo el sol por ver llorar dos auroras. Mas si alivio puede ser ¿de qué serán las estrellas. Aljandro, si ha llegado la más forzosa ocasión de que salga el corazón tu llantos que en un pesar es empezar a llorar acabar de padecer. baña el bello rosicler de tu rostro en luces bellas arda en tan puras centellas el nácar de sus colores mas si son de luz las flores en lágrimas desasado obediente mi cuidado estas lágrimas previene. e rosara Señora, Aicandro viene. Pues cuando mi amor se empeña cansa desvía y haz la seña. para que la entienda Irene. Irene representa habiéndola oído pi canta des cansa Lesvía da viene el sol a dar vida a las flores de este grado, que son si en sus luces viven salamandras de sus rayos. Pero, ¡ay de mi, Lesuya canta retírase Retiraos hay mayor susto. No es la seña de mal gusto. puede haber desdicha tanta que aun de hablar con Alejandro no tenga lugar mi amor. Al daño hicón En el jardín hay rumor ¿Quién es Rosaura? Vicandro ellose Que está en el jardín la reina deican a Aristarco avisar quiero por si sabes qué es aquí dónde está Alejandro preso. Alas mudas atalayas se avisaba en otros tiempos. pero aquí cantando avisan las atalayas al fuego. Este es el secreto a voces. Ya se fue Micandro. una dicha he de lograr a costa de tantos riesgos Dueño hermoso el peligro en que te veo me tiene asustada el alma. Cuando por vos le padezco no lástima si no envidia podéis tenerme esto es cierto. aro de Sisipo de tu lealtad y tu industria me prometo que tendrás dispuesto ya el tosigo y el veneno que le has de dar a Alejandro No lograrás ese intento. ¿Qué has hecho bien? para no alterar el pueblo dar con veneno la muerte a Alejandro, pues con eso asseguras que no intenten ao los nobles algún exceso y sus soldados que tienen de su prisión sentimento a tiempo sabrán su muerte. que ya no tenga remedio O cuantos engaños traza oy mi lealtad. de tu pecho. deristo. he de fiar solamente la ejecución. es acuerdo. se si. como tuyo Aristarco ato. entre aquellas murtas veo Rosaura que llegara hacia Matilde. Tú sabrás de quien te fías bien a costa de tus riesgos. Cansa, pues. dlos. empieza a tocar Matildes Señor, Matilde, tocando está el instrumento que me masen si no viene aristarco, dicho y hecho. cuidado con las estrellas atilde canta bello enigma que tu rostro han tropezado sus luces y vienen dando de ojos. ¿Qué os volváis a retirar importa. Ya te obedezco Puede haber mayor desdicha puede haber pesar más fiero. allejo. hoy en aqueste jardín delam ha de andar el diablo suelto La Reina cantar escuche cobrad esperanza aliento qué pesar que busca allevos no es todo del sentimiento. Quién viene prima! Aristarco Sólo de su nombre tiemblo ¡Ay de mí, que ahora empieza deren. la batalla de mis celos. Sin duda que siente poco dristo. el que este Alejandro preso Que esto sufra mi fortuna Alejo. Un etna es todo mi pecho. ¡A traidor, yo me retiro ellero. pero más abajo quiero bajar, por si de esa reja oír a Aristario puedo. Pues yo aquesta vez las fiestas sable ver desde el terrado quiero Aconsejadme desdichas si a desaires, si a desprecios le ocasionó en su poder a mi esposo tiene preso. y ha de vengar en su vida sus rencores y sus celos. Señora empiece el engaño Y si mi decoro ofendo No adviertes lo que te importa? aloso Y qué dirá mi respeto. ren Mira, señora el peligro de Alejandro, que es primero ceda el decoro al destino. celenma cena de las y la presunción al riesgo. habrá padecido alguno tal linase de tormento. que para abrasar del alma dlode encienda yo propia el fuego En esta ocasión conozco lo que a tus finezas debo Pues aún no sabes, señora, cuanto debes a mi ajecto Yo llego, qué me acobardo. en otra reja que estará en la misma ore más a dariodo Alejandre entre unos ramos Desde aquesta parte puedo alero. sin ser de ninguno visto oír todos sus intentos Prima no embarace do tan justo divertimiento canten, pues que cuando sale oy vuestro sel hacer cielo, este jardín, será bien que consuaves acentos les den aviso a lus flores que amanecéis, porque a veros salgan estrenando luces y trellando lucimientos Dime, ¿qué he de responder, Rosaura que yo no acierto el estilo de aristarco más que a enojo a rendimiento suena. Ánímate, señora, que tibiamente la aliento. Nunca vos podéis, señor, embarazar, antes quiero celnma cena de las que oigáis cantar, por si puede la música entreteneros. Cielos, ¿qué templanza es esta? alej. no está su rigor tan fiero. canta de suya, pues lo manda mi primo. de Irene el semblante extraño driode ánimo altivos deseos. por si olvida de su amor creno la tema, así le divierto. Canta Lesvía. sólo el silencio testigo puede ser de mi tormento y aun no cabe lo que siento en todo lo que no digo. sólo el silencio testigo ariodo puede ser de mi tormento y aún no cabe lo que siento en todo lo que no digo. con mi amor habla sin duda esta letra. hacer empeño de lo que derero se escucha acaso es vanidad de discretos. En mi amor, siendo deidad no hay acasos, y así quiero risto. que me escuches ¿en qué funda esta verdad mi respeto. puede haber mayor congoja ¿Qué es esto qué escucho cieloo! Qué he de escucharle por fuerza. A qué madrugáis recelos. assí, porque conozcáis como esta verdad entiendo discurriendo en el motivo que me han dado aquestos vergos. Váyalos cansando de svía Por Dios que está en grande aprieto que aunque canten bien el Rey tendrá que glosar sobre ello. Lesa y aristarco representa acabando el último verso de la decima cantando Mmi amor no puede explicarse sin peligro de ofenderse que alcanza por conocerse las razones de dudarse pero aunque llegue a entregarse en mi voz sé que le obligó cuando sus extremos digo porque no basta en rigor que sea de tanto amor solo el silencio testigo. música yel Qué importa que tus enojos Bella Irene en mis agravios pongan precepio a los labios si saben hablar sus ojos. logra mi pena en despojoo oyéndome lo que siento que si todo el ardimiento puupa de su crueldad mi tormento, vanidad puede ser de mi tormento. Codera la sin razón música yel. que al silencio me condena deja que salga mi pena densancharse de alegión un pecho es corta prisión para tanto sentimiento porque ocupa mi tormento ceesme cene de lana dejando la vida en calma toda la esfera del alma y aún no cabe lo que siento música yel. En fin palabras no hallo para encarecer mi amor porque ouspa mi dolor lo que digo y lo que callo y aunque pudiera culpallo el alma este ruembo sigo, a hablar y a callar me obligo porque ogres el desdén en lo que digo y también en todo lo que no digo música yel Cielos, qué responderá Alej. Irene de sus acentos pendiente la vida tiene a los sentidos suspensos. Dicha ha sido que Alejandro no lo estuviese ahora huyendo ¿Hay tal modo de penar. que decis dredo Notable empeño qué he de decir, sino que reno. sois galán como discreto, que vuestros méritos siempre los conozco, como vuestros? que le costáis mucho al alma, que vuestros cuidados siento y en fin, que como os conozco huya de vos, porque os temo, ¡Ay Alejandro disculpen esta templanza tus riesgos pues se dissimula el odio en equivocos afectos, ene nease y quiere seguirla y le det. e osaura Mirad, señora, esperad. Pues de esta pena no muero alero. o es eterno lo que vivo? o es engaño lo que siento. Tú me detienes Rosauro. driote Pues ¿adónde vois? siguiendo rislo un imposible que adoro y una deidad que venero. Pues no os basta por ahora ese favor que os ha hecho, Dejad obrar las estrellas. no apresuréis los deseos. vuestros méritos podrán assegurar sus afectos que yo sé bien que os adora pero la tiene el respeto embarazado el cariño. Que esto escucho, airados, cielos! Como no pides albricias al alma, si aquesto es cierto. os lo asegurará yo. de esta suerte a no saberlo. aun con saber que es engaño el sentido estoy perdiendo Qué ventura ¡Qué desdicha? Que placer ¡Qué sentimiento? Si vuestra Alteza quisiese fiarse de mi consejo. de libertad a Alejandro de esterrándole del reino, y verá de sus favores coronados sus deseos. Para que es la liberzad cuando vida y amor pierdo Ya le tengo prevenido deresto Yo más seguro destierro porque voy a que su muerte dese paste assegure mis recelos Desdichas a qué esperáis? Masadme que en tantos riesgos es delito la constancia. y bajeza el sufrimiento. Qué hay re lámpago? desdichas. penas, sobresaltos miedos. remedio tendrán tus males Como si no hay un remedio El tiempo locura todo. de slo. Es muy mal médico el tiempo porque a un tiempo acaba con el achaque y el enfermo Yo espero que por tus servicios has de verte en alto puesto Dios delante, desde aquí salir a una plaza pienso con mi ropa Si esso fuera me holgará de tus aumentos Antes ciegues Pues a Dios. ¿qué he de recabar si puedo con las guardas que me dejen hablarte. Con la de rengo me pegas, mas si eso haces me tendrás dos veces preso. Lsipo yoreste En fin dispuso la suerte. porque Alejandro no muera que aristarco darle quiera hoy en secreto la muerte. que en público no se atreve. Pues qué teme. pres. la nobleza que ya mal contenta empieza a introducir en la plebe miedos y desconfianzas, y así de temores lleno Aristarco de un veneno ey fía sus esperanzas y de mí la ejecución. o providencia del hado, con que de suerte ha templado mi industria la confección que en tomándola en tal calma Alejandro quedará por dos días qué será certo cadaver sin alma sin que pueda la malicia el engaño conocer aunque llegase a tener de esta cautela noticia. Ese efecto dificulta oresto mi temor y mi recelo. pará que benigno el cielo crió la virtud oculta, de tantas ierbas y en ellas tan diversas propiedades. celnma cene de lasa efectos y calidades cómo les dan las estrellas cualquiera veneno tiene antídoto a su fiereza y así la naturaleza. remedio al daño previene, y esté con tal proporción correjir su calidad. puede que en su actividad moderé la ejecución a tal punto y a tal grado de remisión o eficacia como en Alejandro tracia ha de ver ejecutado. ¿Hay cosa más peregrina De aquesta ingeniosa ciencia se halla bastante experiencia. en la docta medicina. es tan prodigioso todo que lo dudo, y no lo entiendo. Darle a Alejandro pretendo la libertad de este modo siavorezca su justicia ereste el cielo. La Reina viene y es bien quedemos a Irene de nuestro intento noticia para que con menor susto aquesta desdicha espere. Pues mi honor quiere cumplir respeto tan justo y tú sabrás de camino lo que por saber te queda que un veneno causar pueda efecto tan peregrino. Lisipo, orestes, llegad que no tengo más consuelo que el veros Guárdete el cielo! sólo de vuestra piedad se halla assistida mi pena. vuestroriesgos vuestros males poresto. sentimos como leales. Pues la sin razón que ordena la suerte llorad conmigo, Conózcase vuestra fe cuando en tal riesgo se ve Alejandro vuestro amigo, que esta vielencia permita vuestra lealtad generosa como acción tan alevosa no os ofende, no os irrita volved traces valerosos por vosotros y por mí, no os dejéis manchar así. vuestros blasones gloriosos. Pues escuche vuestra Alteza lo que a mi industria ha debido y a su crédito perdido vuelve otra vez la nobleza. porque aristarco pretende dar hoy la muerte a Alejandro, pero aquí viene Micandro, y es perdernos si lo entiende. ¿Qué viva cuando esto escucho? mi amor, su crédito y fama, Lisipo, Arisiarco os llama. icando con que de pesares lucho. diren. Afuera podéis los dos esperarme que ya os sigo No puedo que traigo amigo orden de no irme sin vos. Pues vamos, Orestes puede del diene informaros, pues lo sabe de nuestro intento. acabe mi tormento y no le quede más penas que me informéis aguardo de mi desdicha. do pienso que vuestra dicha consiste en lo que ahora oiréis eresto como aristarco procura dar muerte, aleve y cruel oy a vuestro esposo y él del pueblo no se assegura a Lisipo le ha encargado pero aquí aristarco viene. Pues dissimular conviene no entienda nuestro cuidado y yo me voy que no quiero empeñarme en el disgusto de hablarle, si de este susto antes a verle no muero. vanse y dalen ristarco ia Amigos, sin duda alguna asseguro assí mi suerte corriendo desde su muerte la línea ae mi fortuna Muera Alejandro, y no sea ceente cene de lan en esa misma prisión Sacadle a aqueste salón para que después le vea el pueblo y en su desgracia escarmiente la nobleza y quedando sin cabeza tiemble de mi enojo tracia. Ya el veneno prevenido tiene, señor, mi obediencia Hacer Lisipo experiencia risto. de tu lealtad he querido Tú verás a mi deseo. igual el efecto en todo Que aseguras de este modo Señor, tus fortunas creo Pues a ejecutar amigos, las órdenes que os he dado. De qué burlo tu cuidado serán los dioses testigos. Si a Alejandro no socorre cres. el cielo será impiedad. Ea, soldados sacad ico. a Alejandro de esta torre. que en todos es justa dey que las órdenes del Rey guardemos, pues qué sabemos que nuestro Aristarco lo es. Aquí tienes a Alejandro, easde sale sodado sacan los soldados ejan Fortuna mía ¿aquí aguardas si a tanto peso de agravios se rinde ya mi constancia Muera yo deba a tus iras, esta piedad mi desgracia. que es la vida nueva muerte. a quien el vivir le cansa. Bien sabe Alejandro el cielo hican la lástima que me causa. ver que en riesgo tan notorio hoy vuestra vida se halla. Vestra piedad agradezco Alejo. pero tan gozosa el alma recibe esa buena nueva que si por dueño me hallara de todo el mundo en albricias le pusiera a vuestras plantas. Para ahora es el valor Quién con tanto gusto aguarda la muerte solo padece el tiempo que se dilata Pues venid, señor conmigo dlico. no he visto mayor constancia Dichoso yo, que muriendo Allejo. Irene cruel y ingrata y obedeciendo tu gusto pondré fin apenas tantas. Qué lastima. Que valo ¡Qué constancia tan heroica. l año Aristarco y Lisipo cono deilo. as en la man desipo dredo Señor, ya traigo el veneno. pues ahora Escucha que hable Alejandro, sabré lo que nos informa Ya ciudadunos de tra que mi desdicha es forzosa ya que he de morir amigos, permitidme que a la boca desde el corazón traslade los agravios que me ahogan. Dejadme quejar y sea la última buena obra que me hagáis, Débaos siquiera en mi muerte está lisonja. Decidle amigos a Irene que mi muerte hace gustosa el saber que por su gusto se ejecuta en mi persona. que como sé que mi muerte a su sossiego le importa procuro que en sus servicio me la den mis ansias propias que a saber antes su gusto el corazón que la adora apresurando el peligro lograré esta vanagloria pero quiso mi fortuna que la ignorase hasta ahora porque hiciesen mis ofensas más sensibles las congojas. Que viva con aristario siempre alegre siempre hermosa, tantos siglos, que al consarlos se olviden en la memoria. que goce en paz este reino cuya invencible corona ha debido tantas veces a mis triunfos y victorias. que solo siento el no haber celenma cena de puesto a sus plantas heroicas cuanto del mundo resistra esa luminar antorcha desde donde nace en luces hasta donde muere en sombras. Vive Dios que de escucharlo driso. se ha corrido el alma todo entra y dale ese veneno. Muera su soberbia loca que desde aquí quiero ser la eficacia con que obra. Que aristarco no se vaya sale deso que asoy los dioses dispongan que hablar no pueda a Alejandro Oh cuanta gente comvoca su desdicha. ¿Qué hay disipo? Cómo le avisaré ahora de mi intento, si aventuro que aquesta gente nos viga. Amigo se llega ya mi muerte. El temor me postra. Sólo a vos le he de deber que me hagáis esta lisonja. No es crueldad, no, moderad dedio. Alejandro esa congoja. Como no llega disipo deri de dero el pligro me ejerta que aventurar el suceso es impiedad más costosa. ¿Qué os suspende? Hay tal desdicha. Que le detendrá hay tal cosa. dristo. Ea lógrese mi intento. dede. aunque sea a toda costa. Alejandro beber puedes aqueste veneno toma que pues que yo te le doy. cree que a tu honor importa. Ya entiendo amigo ese enigma porque con fe tan heroica cree tu voz mi amisrad que así a la muerte se arroja. Gran valor, hombre notable Nada le importa a mi honra como que de muera amigos, allero. pues le excuso de esta forma que por vengar mis agravios todo el mundo los conozca Quédate con Dios Irene tu gusto y tu imperio goza y muera do de mis celos. entre mil ansias penosas pero ya me va faltando el aliento ya zozobra la pobre barquilla mía de tanto asombro en las ondas ya un celo torpe discurre por las venas y de todas. mis potencias se apodera una calma pavorosa ya el tósigo va llegando dl corazón, ya se postra al valor ya los sentidos turbas una fatal discordia Ya amigos muero, ya muero ya la lengua me a prisiona el dolor y de la vida, dale el dase debe celesme cena huye el alma presurosa con la mano en la mejilla Alejandro queda muerte Aun con saber que es engaño me enternece el alma toda. Amigos, quién a tan triste espectáculo no llora. con falsarme este enemigo. dreso. aseguro mi corona Ya muerto Alejandro, está deeco. a tus plantas generosas. Pues cubrid ese cadáver que aun viéndole así me enoja. úbrenle n Que ni orestes ni disipo mi hayan visto ayran penosa confusión, cuando en mis males confusamente me informa Lisvía, diciendo que traen con mucha gente de Escolta a este valón, a Alejandro. Aquí está Irene. ¡Qué hermosa Feliz do, si con su mano mi amor tantas dichas logra Aquí está aristarco quiero hablarle que ya esto importa. Si consigo sus favores publique el amor sus glorias dresto. Señor, si la novedad a buscarso no os enoja de parte de mi congoje ante todo he de hallar vuestra piedad, obre, pues la majestad piadosamente conotante y olvidad aqueste instante la queja que es justa dey, seenme cene de lan cuando os busca como rey que no os tema como amante. Si mi sangre en vuestras penas con algún crédito está ella informaros podrás del estado de mis penas oy os quise hablar y apenas lo supieron mis enojos. cuando rindiendo despojos el alma a su turbación. de asustado el corazón quién huirse por los ojos a mi copose tencio preso. Hay más extraño pesar que me llegue a confesar que es su esposo, hay tal exceso. Que estás temiendo confieso que logre el rigor la palma porque dejarcis en calma si sois, señor, su homicida dos almas en una vida odos vidas en un alma. Dádmele que de esterrados de ste reino nos iremos canlipos que a soequiemos de una vez vuestros cuidados, pues dónde dos desdichados que honor y rlino han perdido no tomaran de partido por no renobar su historia, qué agravios de la memoria de venguen con el olvido. ypues aicia piedad apelo de vuestro enojos drimo a esas plantas me arrojo celenta cena Mi Rey, mi señor? as de rodillas y aristarco la levanta. alad No tan hermosa deidad haga firmamento el suelo porque aumenta mi recelo postrado vuestro arrebol que despreciándome el sol este a mis pies todo el cielo Mas pues vivo cuando escucho mi agravio y vuestro rigor o miente todo mi amor, O mi sufrimiento es mucho. y aunque con mis celos lucho en mortal desasosiego vuestro imperio o vuestro ruego, tanto ha podido conmigo que aquí el mayor enemigo de mi fortuna te entregó. descubre a Alejanro a icando qe Si está durmiendo Alejandro, dren. Sí, pues como dueño mío con santo descuido duerme un corazón ofendido. Despertad, que cuando os cercan tan evidentes peligros que los desprecia el cuidado Mas qué valor es delirio. llega a despertarle Señor, señor, ¡ay de mí! Cielos, ¿Qué es esto que miro? si es engaño lo que temo? Si es cierto lo que imagino mas ¿cómo no han de ser ciertos los males que son tan míos Muerto estás tósigo aleve postro su espíritu altivo. y a su actividad infame es yerto cadáver frío. Cielos, cómo permitió esta traición y rimisos dilatáis en mi venganza, el asombro y el castigo. muera el traidor arisiarco, ¿Qué cruel ha dividido con una muerte dos almas, que unio el amor y el cariño. Mirad que en vuestra justicia que juzque el mundo es preciso por cómplice el sufrimiento que dissimula el delito. muerto es Alejandro, cielos, mis ofensas os intimo sed crueles de piadosos y fieros de compasivos Desátense esas esferas y en ardientes torbellinos de fuego se anegue tracia dejad que el pecho mío avorte, cuantos asombros en el corazón conciyo que envidiosos de sus iras. si sus incendios fulmino aprenderán vuestros rayos lo fiero y lo ejecutivo. venganza, cielos venganza o ese golfo aquí irrito con el agua de mis ojos y el viento de mis suspiros, haré que suba a apagar de esa fragua del destino donde se forzan los hados cuanto diamante encendido con malevo los aspetos es luminar basilisco, y tu monarca del día que desde tu solio has visto tragedia tan lamentable llora, por más que hayas sido, cómplice en las influencias que hacen mi dolor preciso, también hay crueldad piadosa. que la tiene el Cocodrilo si para matar engaña llora después compasivo, Mas ¡ay de mí, que eres áspid que viendo el piadoso hechizo cautelosamente cierra al encanto los oídos. Y yo ¿qué haré, penas mías cuando esta desdichas miro rasgaré a quejas los cielos. turbaré el aire a suspiros. siendo como la deona que viendo nacer sus hijos, muertos, asustando el monte los resucita a gemidos. ¡Ay esposo, ¡Ay, Alejandro! obelon a conel de pa Pues ya mi vida es delito te juro por cuantas luces en el celeste yafiro se tornasolan a rayos, y se iluminan a Giros de no apartarme de ti y siendo cadáver vivo en tu sepulcro asistirte hasta que el común destino de la muerte me sujeten los últimos parasismos. Dioses que aquesto miráis? Si piadosos si benignos os halla mi sentimiento. como en el sagrado olimpo de fulminados incendios, no se oyen los estallidos. venganza dioses venganza, castigo, cielos, castigo. d da do
JORNADA TERCERA
Ya advertida la nobleza de sigo está de lo que ha de hacer. y el Mundo ha de conocer mi lealtad y tu fineza. Pues la armada prevenida sólo nuestro aviso espera para poblar la ribera de la gente más lucida y de más satisfación de valor y de lealtad, que entrándose en la ciudad resistirá la invasión del pueblo y como seguros creyendo a Alejandro muerto están no cuidan de duerto de Castillos ni de muros Mas ¿cómo no has dicho a Irene mi cuidado cuerdamente ha negarodo en el riesgo que eso tiene antes que llorase muerto a su esposo lo intente. y no pudes de lo sé Después fuera desacierto pasado de ni mer espanto de sigo con que sus penas regulo fiar a su dissimulo Secreto que importa santo entremos al lanceón donde yace sepulcado, mejor esta noche amigo, No fuera possible entrar disio. por las guardas. peres. es grande Por eso el cielo. dici. mi intento quiere ayudar que como dispuesto tiene que esta tarde en el jardín le haga aristarco un pestín Pobre de Irene ceres. En esto está divertido. ahora todo el palacio Alejandro y mi cuidado embarga su admiración hasta que seas testigo de la más rara experiencia. No fuera esa diligencia entremos que allá despacio virás cuanto he discurrido. a entrar dentro y dice aristarco. que el luego demi pasión dentro ris Ábrase a Gracia pretendo Pero qué confuso estruendo de sigo escucho en el lanteón La voz de aristarco escucho entre confusos rumores cada instante son mayores los recelos con que lucho. Que no basta el sufrimiento dicor. a pesar tan inhumano Sin duda alguna el tirano ha sabido nuestro intento Como tan grande desgracia celnoma cena de las permitís sagrados cielos. Aristarco y soldados El afecto de mis celos aristo ha de admirar toda tracia Pues Alejandro Que susto Aun no ha muerto. derido ¡Qué desdicha a mis celos y a su dicha o fuerza del hado injusto dos temores que conciyo res. a dissimular no acierto Que viva querido un muerto Aristo yo muera celoso un vivo ¿Hay confusión más extraño. temiendo llegó su furia, Que este agravio aquesa injuria no pueda vengar mi saña. deriso Quién ocasiona tan fuerte pesar, ¿quién le ha padecido dredto temerario y atrevido vuestro enojo de esa suerte, drene. ¡Válgame el cielo! Decidme vuestros agravios. cres. de sus labios. pendiente está mi recelo. Que Irene obierna a Gracia por muerte de segiomundo Aristo su padre, que en mejor trono goza imperio más seguro que Irene gobierna a tracia habrá poco más de un lustro. con tantas felicidades pero para qué confundo sus dichas con mis pesares, sus glorias con mis disgustos, si ha de penir a parar en pesares mi discurso. y es más sensible la pena que se origina de un gusto. que al templo de su hermosura consagro mi amor su culto. Dígalo de sus rigores. tanto repetido triunfo que obligada de Alejandro, sólo aborrecerme supo, Ya lo confiesan mis celos. escandalizando el mundo que di a Alejandro la muerte ya lo sabes, mas no excuso este enfado a mi memoria. antes que empiece procuro la línea de mis pesares a correr desde este punto. Luego que murió Alejandro pagando el común tributo de la muerte a que mi ofensa o su estrella le redujo. mandé enterrarle en aqueste danseón, cuyos sepulcros resiamente religiosos corona dos el augusto con cuantas demonstraciones de ceremonias y lutos con las personas reales puestas tiene tracia en uso, que aun ofendido a ninguna honra, en su muerte me excuso. Pues, aunque viva en mi pecho del odio el áspid oculto. tal vez importa que sea Hipócrita el dissimulo pase después a ofrecer en el templo de saberno por el alma de Alejandro, mil holocaustos impuros y tantas luces ardían en sacrificios y cultos que se vieron, siendo el templo un abrasado vesubio. apagarse el sol en rayos y encenderse el aire en humos, las funeiales enequias se acabaron, cuando escucho, con que asombro lo refiero. con cuanto horror lo pronuncio que la reina o qué congoja, obligada o qué disgusto, de su amor, oh qué tormento a acompañar se dispuso siendo viviente cadáver a su marido difento. y estrechándose con él a pesar del mármol duro a los que estaban presentes mandó cerrar el sepulcro pretendiendo de esta suerte que allí se ospedasen junios celonma cene de las aguarde dmead a pesar del número uno a lo injusto del precepto. cuerdo el asombro se opuso. siendo esta vez la primera que obró el horror con discurso avisáronme del caso. y tan absorto y confuso me dejó de tan extraña novedad el infortunio que aun para admirarse él capaz, aliento no tuvo y así baje al lanteón acompañado de muchos asombros y sentimentos mas cuando ha bajado alguno al albergue de la muerte. sin sobresalto y sin susto llegue a la urra en que estaban los amantes y descubro estrechamente abrazados dos cuerpos y solo un bulto pues no con tan fuertes lazos le estrecha a el olmo caduco la iedra que de corteza sirve a su tronco robusto como a su Alejandro Irene que el indisoluble nudo de las almas en los cuerpos también dio el amor injusto esta injuria pavorosa que con los ojos escucho este espectáculo trisce lma seenme cene de lan que aunque lo veo le dudo. suspendió de suerte el alma que me confundió en un punto de las potencias el order de los sentidos el uso pues no con más sobresalto queda el labrador inculto viendo la encina del rayo al elemental impulso a desatarse en cenizas a desvanecerse en humos, como yo quede mirando este pensando infortunio dl desengaño tan ciego dl sentimiento tan mudo que tuve cuando mis penas más explicarlas procuro toda la voz hacia el pecho y toda el alma hacia el susto. Vi en fin, a Alejandro muerto a cuyo aspecto difunto Irene de aquesta suerte rendida el valor augusto. Todo el esfuerzo en la pasión postrado todo el sentido en él aján rendido, toda la vida para el alma olvido todo el valor para el pesar cuidado, uno y otro sollozo apresurado uno y otro suspiro detenido, el susto en las acciones repetido el horror en las quejas dilatados. todo asombro el semblante, suspendida el alma, obedeciendo al trance fuerte, incierto el pulso la color perdida triunfo de la fortuna y de la muerte, muertas las esperanzas de la vida. vivas las esperanzas de la muerte. No matarme esta congoja. no acabarme este disgusto, más qué valor sue desdicha Porque mi suerte dispuso por saber a cuál tocaba ser de mi vida verdugo que se junten mis pesares y en su desorden confuso todas las penas del alma llamó el dolor a concurso a la empresa de mi muerte llegaron males tan muchos que sin poder distinguirlos, me embarazó y me confundo. de suerte que muchas veces a mis pesares pregunto por mí y en su confusión no me hallo, aunque me busco graduáronse mis penas y aquesta entre todas subo sin competencia ninguna el primer lugar qué mucho si con sola su presencia a los males más robustos les deslució el ardimiento. y les apagó el orgullo, dejándoles solamente las fuerzas para el disgusto porque para atormentarme a todas se les dio el uso bien como suele en naciendo cena cene de lan aquese planeta rubío Alma origiral del día del cielo rey absoluto que desplegando de rayos el luminoso diluvió apaga cuantas estrellas eran del manto nocsurno oya abrasados diamantes, oya encendidos carbunchos y oscureciendo de luces el hermoso errante vulgo mueren para el lucimiento y viven para el influjo pues solamente les queda lo malevolo y lo adusto. mandé llevar a la Reina a su cuarto, porque juzgo que es piedad de mis pesares retirarla de los suyos, y como a mis desengaños en mi despecho consulto olvidar pretendo a Irene rompiendo el pesado jugo que en mi libertad han puesto sus crueles estacutos pero como el alma vive sujeta al imperio injusto de sus iras no ha podido lograr tan heroico triunfo y assí, pues me has escuchado los rigores que ejecuto los imposibles que emprendo la muerte a que me reduzgo ceesme cene de lana las dichas a que anochezco los males a que madrugo los pesares que publico y los asombros que oculto triunfando de mi consiancia las fatigas con que lucho las congojas con que vivo el mal con que me confundo las iras con que me enojo las dudas con que me ofusco la razón con que me ofendo, los riesgos con que luetuo los celos con que peleo y el horror con que discurro tú halla se puedes saber si mi sentimento es muchosaes Absorto estoy y admirado de lo que a Aristarco he oído. pres. Eacias a Dios que ha salido de este susto mi cuidado o Irene de tu fineza Teatro el mundo ha de ser poresto pues tan heroica mujer honra la naturaleza Que estamos libres no creo del peligro que temí Apenas he vuelto en mí Pues ya nuestra dicha veo pres te Mira que la dilación nos puede ser peligrosa. Pues resia amigo otra cosa, más que entrar al danteón peresto Vamos que estoy temeroso de que alguien mi intento impida de siso pelosma cene de lana Qué ha de volver a la vida ores. Alejandro estoy dudoso. Con esa desconfianza mi lealtad has ofendido. Cuando juntos no han venido ores. el temor y la esperanza a entrar y sale Rosaura y los llama Risipo orestes. solo aquesto nos faltaba Que eran las voces que daba y con quien, mi primo ahora. eran, embarazo fuerte efectos de la fineza, de Irene, cuya tristeza le había entregado a la muerte para morir con su esposo en su sepulcro se entró. y allí Aristiarco la hallo. Suceso bien prodigioso y dónde aristarco ha ido a su cuarto pasaría. Ydecid, por vida mía, quedó el rey muy ofendido. sintido con mucho extremo. Por el despecho de Irene ¿Quién duda si nos detiene alguna desgracia temo Que no podáis vos con él, que olvide aquesa pasión. ¿Quién en tan fuerte ocasión vio embarazo más cruel. Haced que el Senado insista en lo que siempre ha propuesto y hablad a la Reina en esto pues no hay porque lo resista. si hare El Rey os ha llamado ale e de luto. doy al punto a obedecelle que así mi industria atropella la fuerza injusta del hado. Dadnos, señora licencia pues veis que nos llama el Rey. Id con Dios. O injusia dey. del poder y su violencia eresto Del cuarto vengo de Irene y no está señora en él. de su despecho cruel. con susto el riesgo me tiene. Pues por su vida señora, que me digas con qué aliento puede estar tu sentimiento. para festines ahora pues cuando el pesar de Irene ha llegado a tanto, es bien que prevenga fiestas, quién tanta obligación la tiene. Yo pretendo conquistar a finezas el rigor de aristario, diyo amor se aumenta con su pesar. porque como su fineza tiene tanto de aprehensión la tema de su pasión de ayuda de su tristeza y así su melancolía mi cuidado ha de templar pues lo que aumenta el pesar cesará con la alegría y no es posible que hallé mejor modo de prenderle, celenma cen de lasa Irene como ofendelle y yo con agasasalle. Pues el festir dodo. voy ahora a disponer Y dime cuándo ha de ser. Esta tarde en el jardín a saen Iren y Matide Déjame Matilde mía, morir en pena tan suerte que es dilacarme la muerte mas qué piedad tiranía. injustamente porfía Señora tu sentimiento, ellaso morir con mi esposo intento porque en dolor san esquivo para solo lo que vivo no basta mi sufrimiento. pues si en pena tan crecida vivir quisiera sin él en mi pecho de fiel se revelara la vida. y así mi muerte no impida Matilde tu resibiencia pues cuando de su violencia hace el dolor vanidad viene a ser esa piedad debito de la clemencia. da acción más esclarecida del valor, última y fuerte dlal. es menospreciar la muerte no el aborrecer la vida dejarse morir rendida a los males la paciencia. es cobarde diligencia porque es más heroica acción celenme cene de lana vivir por obstinación que morir por conveniencia En la desdicha que siento dren. vivir fuera confesar que no es grande mi pesar pues cabe en el sufrimiento pero sabe mi tormento lograr tan ilustre palma que deja la vida en calma para dar a conocer que solo puede caber en la eternidad el alma a al paño Lsipo yorestes A que a Irene persuada a su amor, aquí me envía Aristarco. Eso quería. Y pues la suerte está echada declararme determino aquesta vez con Irene. Mira el riesgo que eso tiene Ya mi temor lo previno pero es grave inconveniente no pezar de esa ocasión pues es cualquier dilación el riesgo más evidente. Pues yo te espero aquí fuera. Ampare mi intento el cielo ceresto ¿Cómo puede haber consuelo preneda Matilde en pena tan fiera Permítame vuestra Alteza que aparte le diga ahora lo que ha debido, señora, uestr Amor a mi fineza. Como llega de esa suerte a hablarme quien inhumano obedeciendo a un tirano lo dio a mi esposo la muerte. Qué me dé albricias espero vstra Alteza. la de que puedo darlas. de que esté vivo Alejandro, Oír no quiero a quien loco y atrevido asi mi enojo provoca y resolución tan loca en mi presencia ha tenido vivo gozará su esposo aunque pese a la fortuna. Lisipo sin duda alguna que atrevido y causeloso de quien soy te has olvidado. Que vuestra Alteza presuma tal delito en mi nobleza Qué furor te ha provocado a perderme assí el decoro deren. sólo servirte procuro y así esta verdad te juro por las deidades que adoro. Yo misma le vi sujeto. el imperio de la muerte Que aventuréis de esa suerte tan importante secreto aro auna puera y a a siguiendo a disipo vengo por saber que dice Irene drislo Pero aquí aristarco viene Aquí están, yo me detengo todo queda ya dispuesto riste pero aquí disipo está y Irene, si le hablará ceenme cende en lo que yo le he propuesto. ristarco que os adora No me mientes a ese hombre. daran de Aristarco escucho el nombre En mí hablando están ahora Si lo llegará a entender. disio. que assí se finja un engaño hiciera mayor el daño Pues que pudiera saber Que vive Alejandro! doco dren. villano, atrevido, aleve Así tu furor se atreve a tenerme a mí en tan poco Vive el cielo que te quite la vida. Señora, advierte No hay quien de aun traidor la muerte. Rosaurádrima, señora, permite que yo sepa la ocasión. de tu enojo. Aristarcodor que en mí le ha hablado Fisipo aquí es toda su indignación quiero llegar. Riesgo extraño Hola soldados. sale an deilo. Pobre de Alejandro ahora le ha de descubrir mi engañe. Quien enoja a vuestra Alteza deriste Lisipo qué desatento con bárbaro atrevimiento se ha atrevido a mi grandeza. Yo, señor le aconsejaba que premiase vuestro amor O viejo, aleve y traidor viendo que ahora entraba os tu Alteza. Quitadle luego de su presencia Aicandro, que vuelvan por Alejandro humilde a los dioses pido pero yo voy a lograr dande los de con su vida el desengaño. dudo haber mayor engaño de quien me llegue a fiar. De vos Lísipo ha aprendido a perderme así el respeto que su atrevimiento efecto d vuestra traición ha sido pues no se hubiera atrevido a ofenderme, ¡vive Dios, si no tuvierais los dos para mi ofensa cruel vos la ejecución en él y el ejemplar en vos y así su delito callo porque es vuestro a toda dei pues el ejemplo ael Rey es precepto en el vasallo, y así en vuestro intento hallo disculpada su traición pues en tan bárbara acción no es mucho, según contemplo si vos le dais el ejemplo. que él ponga la imitación. Si Lisipo os ha ofendido rioso con hablaros en mi amor para tan grande rigor qué culpa el alma ha tenido pero es bien que agradecido este a rigor tan extraño, celesma cene de lasa pues cuanto es mayor mi daño será mayor mi fineza y así su crédito empieza hoy desde mi desengaño. Mi piedad os aconseja deran que en mí esa ofensa venguéis pues en mi muerte podéis? ddel satisfacer vuestra queja, libre mi dolor os deja la ocasión más oportuna mas fuera sin duda alguna lograr muriendo esta dicha descuido de mi desdicha oolvido de mi fortuna. Pero sabré en dolor tanto dejar mi amor satisfecho pues saldrá el alma del pecho dissimulada en mi llanto que si el alma es fuego, cuanto lloro es fuego en quien condensa las lágrimas que dispensa el dolor que en triste calma son centellas que del alma saca el golpe de la ofensa. y aunque negue a mis enojos aun el rocío más tibio porque no fuese este alivio escándalo de mis ojos hoy que en tan tristes despojos Miro mi desasosiego diré cuando a enconrder llegó del pecho la ardiente fragua a mis ojos agua, agua y a mis iras fuego, fuego. epeena cona de las Arenedrima. deriodo que así os arrastra un desprecio. de poco constance a necio se ha pasado vuestro amor tenga respeto el valor. el decoro resistencia porque es sobrado indicencia Alteza me perdone que su grandeza abandone duna amorosa violencia. ¡Ay de mí, que hace mi engaño. de su obstinación empeño de tan peligroso sueño despierte tu desengaño. Ya advierte mi amor su daño driso. Vuelva a su ser tu Albedrío. De eso solo desconfío, porque de mi amor arquijo dreoto que mi albedrío fue suyo y aun antes que fuese mío. de tu sentimiento enfrena el afecto mal seguro Ya que se quiebre procuro forcejada mi cadena mas no puedo. de tu pena tiene queja tu decoro No te espantes, que aunque lloro dresto mi amor de Irene ofendido. a un instante que la olvidó y mil siglos que la adoro. Pues procure vuestra aliera dllodo. divertir ese pesar éjala pudiera hallar dreso. alivios a mi tristeza detienele celon ma cena de lan prevenido mi fineza os tiene para este fin de las damas un festín entretener mi esperanza drido. sólo podrá una mudanza Pues salgamos al jardín disipo y orestes con un perfumador deas n dante al y vestido Aunque llegamos cercados disio. de los riesgos que confieso fiemos este suceso de la piedad de los hados? restirúyase a la vida Alejandro, y después obre el cielo. Mira que es presto temeridad conocida para que del traje mudo le ten aquí prevenido brestes este vestido No hay cosa que aquí no dude Guárdame, amigo esta puerta y a nadie dejes entrar Seguro puedes llegar la urna está descubierta, y en ella a Alejandro veo, Cóme es posible que viva quien ya de la parca esquiva es tan inútil trofeo. Ya Lisipo le incorpora porque reciba mejor los humos y mi temor que sus efectos ignora juzga que es bárbara hazaña o ponerse assí al destino, con las aguas que previno peen a cona de laa bienes y pulsos le vana. ayudando al corazón con uno y otro fomento, Pero qué rayo portento embarga mi admiración ya se mueve de admirado aun no sé si estoy en mí, pues lo mismo que veo aquí juzgo que es imaginado. Ae de mí. dentro le De sa voz puedes dentro dii inferir hoy mi lealtad. con tan rara novedad todo lo posible excedes. Ae de mí? da otro suspiro. de su vida es nuevo indicio ceres. Yo he de perder el juicio. ale disipo y ejandro muy confusmirado. ¡Válgame el cielo qué miro? si es ilusión, si es encanto. Cuánto examino aún no creo Donde estoy, ¿qué es lo que veo? su vista con nuevo espanto todo cuanto encuentra extraña. Aesandro ¿Quién me nombra? llleso. desipo sois. Si eres sombra. que con vana son me engaño, Alejo. déjame. Señor, advierte que cotá aquí presie u amigo brestes está conmigo res. Pues ¿de qué suerte? lllejo. Hay tan grande confusión qué es lo que pasa por mí. Cuando el veneno te di no te advirtió mi atención que pues que yo te la daba no tenías que temer. Sí, y le tome por creer allero. que en él mi muerte lograba. No, señor, que de tal suerte mi industria anduvo advertida que te reservo la vida el fiar de mí tu muerte. Pues dime, en qué te he ofendido dllejo que con tan necios desvelos a la muerte de mis celos. oy mi vida has reducido O mal haya tu piedad que a tanto mal me condena que te importa a ti mi pena qué logras esa crueldad. senor. se di. Oh, amigo infiel, razón tu queja no tiene dlej. Sin duda te manda Irene alleno. que conmigo andes cruel. A pesar de la fortuna con Irene has de reinar en tracia. de mi pesar. do burláis sin duda alguna Pues disfrazarte conviene disio. para que salgas de aquí. que en cane el alma lus de mí ya se asegura de Irene. empiezan a desarmurles Pues escucha, si el amor vio finezas con fe tantas, celonma cena de pero si deseva las cansa de ella las oirás mejor. piez a cantar desuya y se suspende orestes en los dos os Y prosigue después. hoy la hermosíssima Irene enta desa del amor ejemplo heroico ael ver Alejandro muerto le dijo en tiernos sollozos. Ay dulce esposo. sólo para llorar viven mis ojos. voz que con dulce harmonía suspendes mis males todos dllero. prosigue, porque te seban esta piedad mis enojos. Si para morir contigo me entró en tu sepulcro propio y me embarazó esta dicha dos veces tirano el odio. Que para morir conmigo ellero. se entró en mi sepulcro logro el amor a prodigios en su fineza el asombro. Y pues en sagrado culto tirden en tu mauseolo de mi amor y de mi llanto estos últimos despojos. Prosique y sale Irene llorando al dano ¡Ay, dulce esposo! sólo para llorar viven mis ojos. No canses ya más mis penas Lesvía, que cuando las lloro dene. tan dulcemente las cantas, que casi las desconores a saliendo ¡Ay, Alejandro querido. ¡Ay, Irene, dueño, hermoso! ceenta cene de las Alledo Pero ¿qué es esto que veo? aleno Pero ¿qué es esto que oigo? que el gusto de los oídos templa el horror de los ojos, Cielos no es este Alejandro, que entre dudas y entre asombros para el susto, embarga todas las prevenciones del gozo O cómo cobarde el alma huye de mirar su rostro que esta vez usa el cariño de las acciones del logro. Señor, aquí está su alteza hasta cuando dueño hermoso había de padecer tu ausencia. Apenas recibro reno de admirada y de cobarde algún aliento. allejo. Dueño mío, no me hablas. No te espantes, que a tan poco que veo el rostro a las dichas que aun dudo si le conozco y cuando de tan extraño prodigio las dudas toco el alma falta a los labios por atender al asombro eres su Alejandro mío. que aunque cotejo tu rostro con la imagen que selle en mi corazón heroico la novedad el prodigio. de lo posible es tan otro. que acobarda en mi cariño la verdad, con que te adoro. No me espanto, porque han sido sucesos tan prodigiosos los míos, hermosa Irene que aun no los creo yo propio. Pues con los brazos te ofrezco daero el corazón en despojos. Dídame, albricias el alma cuando tantas dichas logro. llleso. No conoce vuestra Alteza cuán injusto fue su enojo y que le trató verdad. mi lealtad. Ya lo conozco. y lo que a oro valor debe Alejandro mi esposo. Pues después de este suceso pabras los prodigios todos y no gastemos el tiempo en subilos y alborozos si no vamos al remedio de los peligros que noto ¿Cómo ha de salir de aquí oreste Alejandro, que es forzoso verle si es el sitio más frecuentado. de este modo. por divertir de aristarco los afectos amorosos tiene dispuesto Rosaura un festín y que entren todos con máscaras, y así es fácil que dissimulando el rostro con la máscara Alejandro, ceenme cenede se introduzga con los otros pues de cualquiera sospecha todos están tan remotos. he de assistir yo al destín. dlleno. Sí, señor, porque es forzoso pues han de entrar a buscarte allí tus parciales todos y a la seña de un clarín arrestados y briosos embestirán y en su esfuerzo vengados verás tus odios. Yo tengo de acompañarte pues con el mismo revoro me asseguro que de vista no te han de perder mis ojos que quiero ver del tirano triunfhar tu valor heroico. Pues, señor, aqueste cuarto el más retirado y solo de palacio te retira mientras salimos nosotros a disponer lo que importa? obedecerte es forzoso Yo voy a mudar de traje hoy tu enemigo en despojos te ofrece nuestra lealtad. a y vuelve a salir Alejandro por Dichoso yo, si lo logro nunca he entrado en este cuarto alero. O cuán confuso y aboorto hoy me tienen mis forzunas si es ilusión cuanto tocos si es sueño cuanto me pasa todo yo soy un cissombro Que se habrá hecho mi amo sale elampago ceena cene de lan Yo ha puesto que estará el otro con César o con Rompeyo a un tiempo oyéndole, arisa y a lástima me provoco Pero yo voy a buscarle y le haré creer mañoso. que por venirle a servir me di la muerte yo propio. En fin son todas locuras alleso. cuantas dice. Mas qué asombro delamo qué fantasma qué ilusión es esta que ven mis ojos. Relámpago donde huyes? Yo, señor, tú, mira, cómo ¿De qué tiemblas? de azogado. Alí. ¿De qué te turbas? de novio. ¿Qué tienes estás en ti? Bien quisiera estar en otro. No soy Judío. Escucha, acaba. Soy sordo. No me entiendes? Soy un necio. Ten juicio. Soy un loco. ¡Qué bárbaro Ae. Soys un Indio. ¡Qué pesado Soy un plomo. Vete de aquí. Seré un viento. Alí. En fin, huyes? Como un potro. Que me dejas? encuéntrale Soy ingrato. Vvuelve, mira Soy un bobo. Pues, vive Dios de un infame que has de morir de este modo. San Mercurio que me llevan segunda vez los demonios. res y tra máscaras Ya aquí las máscaras tienes No es este orestes, Pues ¿cómo también orestes se ha muerto. que salgas ya es forzoso ores. Vamos, pues, amigo orestes Señor acá estámos todos que empeñar el festín quieren Este mundo es como el otro deresto también por acá ay festines Dale máscara a ese loco. porque importa no dejarle. la mal de muchos esgoro Toma esta máscara también se vsa andar de emboro. deelame hoy lograrás tu venganza Quiéralo el cielo piadoso vensea riarco mu riedio. En vano intenta, Rosaura, de mi despecho amoroso diisto. entretener las tristezas ni diverir los laoggo vuestra Alteza aquí se siente y con semblante gustoso me mi las demonotraciones de sus deseos heroicos O cuán apriesa tirano peras su mayor assombro. ¡Ay, Irene, cuánto en vano drioto mi sentimiento reporto. hoy arde en el pecho la llama. d dis que dissimulo en los ojos Rosaura y las damas muy bizarras por una puerta y de tras de ellas Irene de gala y por otra Nicandro cantad y el festín empiece Entre las demás me pongo por dissimular mejor el danzar aquí es forzoso alleso. con los galanes, pues fuera el verme reparo en todos con máscara no danzando. Ya allí a Alejandro conozco Irene me está mirando vuestra Alteza aquí se siente O cuantas penas escondo driso. pues es el dissimular sin mi orden. de ocho solo le formasie, y ya son diez Lorestes y detrás Alejandro y elán pago todos con máscaras porestes sin ella músico padecer de nuevo modo. sale e dana en la fiesra que amante dispone la bella Rosaura se corona de luces y estrellas el sol con el alba de las manos en voces alta de haber visto a este tirano reno. ardientes iras aborto Presto verás su cabeza allede ser de tus plantas despojo Esperad, no cantéis más, pues quien atrevido y loco al festín se ha introducido ceenme cena los que veo. ¡Qué alboroto es ese. A todos mardad descubrir, señor, los rostros dloso. porque segamos quién es quien tuvo tal desaogo lo que ha mandado a Rosaura drese haced. íte las mascarillas todos menos n Ya obedecen todos hican Alejandro, fuerte empeño Cuando mi valor heroico te defiende, nada temas ellejo. Allí a la reina conozco Descubrid aquesa dama decan y quién eres tú que solo te opones a mis preceptos. un hombre. Alero. Como un demonio. Qué sabra masar? a empieza. Arrestado y valeroso a todos los que intentaren Aeno. ver de aquesta dama el rostro. ¿Hay tan grande atrevimiento dresto matadle. todoo sois pocoo pacan las espadas quena n dlero. Estuera el traidor cristario. ¡Ay de mí! ¿Qué es lo que digo. oresto Muera y viva solo Irene con Alejandro su esposo la hraces valientes vuestros blasones gloriosos recobrad muera aristarco celenma cene de lan todos. Quien bárbaro y loco. dreto se me atreve. Yo tirano. elleso. ¡Válgame el cielo qué assombro ¿Qué horror es este que miro? derede cuyo aspeto pavoroso ofende el alma de suerte que aunque valiente me cobro sin que nada sobre al susto me he menester aquí todo. Ya muera este traidor Plrima a sus plantas me arrojo no permitas tal desdicha cuando tu clemencia imvoco. Prima, señora. levanta. Que es tu sangre mira solo, y que de puro adorarte nacen sus delitos todos. matadle. eresto No le matéis? que yo sus culpas perdonó con que a Rosaura mi prima le dé la mano de esposo. arrepentido y confuso drioto hoy a tus planzas me postro pues dos veces me has vencido con la piedad y el enojo y a Alejandro por mi rey. obedeceré gustoso Mas quiero de vuestro amigo lograr el blasón heroico. Pues dad la mano a Rosaura y en público haré lo propio con Alejandro. Descúbrese sili. celonome cen Mi bien dlleso. nuevamente soy dichoso Esta Rosaura es mi mano. driso. Feliz nací, pues la logró. Así tendrá fin dichoso del sepulcro a la corona. si parece bien agados
