Texto digital de Del mal lo menos
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Del mal lo menos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/del-mal-lo-menos.

DEL MAL LO MENOS
JORNADA PRIMERA
Hoy sobrina. Va Alteza, pues en su maduro acuerdo el oficio de los años le suple al entendimiento, y pues que no ignora que su padre que esté en el Cielo, y hermano mío, dejó dispuesto en su testamento, que dentro de cinco años vuestra Alteza elija dueño, a quien pueda juntamente darle con la mano el Cetro, y que si el plazo excediere se sujete a mi decreto, y se case con quien yo, eligiere, un mes de tiempo falta solo para el plazo, y a Vuestra Alteza la vemos no solo admitir, sino aún despreciar los festejos que en Barcelona hacen todos los que hoy están compitiendo, y así sobrina otra vez a Vuestra Alteza amonesto que dentro del mes que falta obedezca el testamento de su padre, y donde no, yo señora habré de hacerlo. Cononozco, señor, que es justo obedecer desde luego lo que mi padre ordenó, porque siempre sus preceptos aunque haya muerto, los miro muy vivos en mi respeto, y así en este mes que falta elegir esposo pienso. sin negarme a los aplausos de cuantos aquí vinieron a dar a su conveniencia. título de rendimiento. Pues siendo eso así, señora y sabiendo, que mi afecto cuanto ha estudiado el serviros, ha ignorado el mereceros, no negaréis el que yo pueda oblientar mis afectos? que si no vuestro favor, me hará dichoso mi intento. Lo que a otros permito, como a vos nogaros lo puedo? y si me habláis como primo, digo que a vuestros deseos, para que a mi estimación lleguen más presto, los llevo huyendo mi vanidad, y hacia mi conocimiento: si me habláis como galán, no tengo que responderos, pues lo que es fineza en vos, es favor, si os lo aconsejo. Yo por mi hijo señora la honra que le hacéis venero, y voy ayudarle, a que pueda serviros atento. Yo a inventar nuevas finezas; y estas que lleguen pretendo a vuestros ojos, aunque no pasen a vuestro pecho. Mi hijo ha de ser su esposo, y no Carlos, si yo puedo. , Mi esposa Blanca será, si ayuda mi dicha el Cielo. . Tus pasiones, prima mía, yo por tan propia las tengo, que de cualquier pena tuya resuena en mi pecho el eco: dime (si es que se permite a la voz) tu sentimiento, y podré el consuelo darte, ya que no pueda el remedio. Mi pena Estela, no es fácil que halle alivio, cuando, es cierto que de parte del dolor se ha puesto ya mi deseo, Da y podrá ser que con eso al ruido de la voz enmudezca el de tu pecho. Quién tiene interior ruido, no percibe esos acentos, porque aunque sueñan mejor, como este es más, se oyen menos? mas di que canten. Cantad. Mucho su tristeza siento, pero no por su dolor, sino solo por mis celos. Cómo he de vivirZagales si en mi pensamiento encuentro, mi muerte, y también consiste en dejar mi pensamiento. Basta, que a mi dolor no se adormece el instrumento, antes bien con el ruido está ahora más despierto. Entra en esta verde estancia de esos jardines amenos, que en su variedad florida quizá hallará el sentimiento, sino el remedio al dolor, la suspensión a lo menos. Dices bien, vamos Estela, mas no, que ayudar no quiero a mi sosiego, que juzgo que mal así convalezco, pues más descubro el desmayo, cuando más busco el esfuerzo, Pues ya que nada te sirve, dejarte es preciso, viendo que más tu pesar incito, pues hablando en tu tormento no te curo la dolencia, antes tus males te acuerdo: nada pude averiguar, mas ya las dudas me han muerto, Quiéres que sola te deje? No Fenisa, antes deseo desahogar mi afán contigo, que aunque ha poco que sirviendo me estás, supo tu modestia, y tu amor a un tiempo mismo obligarme a que de ti fiase mi sentimiento. Por tanto favor señora, la mano te pido. El suelo deja; y escúchame un rato, este es mi mal. . Ya le atiendo Ya has oído que mi padre al morir dejó dispuesto, que dentro de cinco años elija esposo, añadiendo que mi elección aprobarla deba el maduro consejo de mi tío Don Guillen. Y que si yo en este tiempo eligiere, y a mi tío le recatare mi intento, pierda a Cataluña, y entre a suceder desde luego Don Luis mi primo, sin que pueda yo ponerle pleito. del Príncipe de Bearne los rendimientos pudieron después de muerto mi padre algo conmigo, supuesto, que si no llegué a estimarlos nunca dejé de atenderlos. Creció su amor, y creció mi atención, y a paso lento instancias adelantaba, ya no me ofendía el ruego: solicitaba favores, no escuchaba ya desprecios. Mi tío, pues, que atendía aún el menor movimiento de mi cariño no obstante que este pisaba harto quedo. Ambicioso a su interés, y no a la verdad atento, de mis aciertos mayores fue fabricando sus hierros. Dijo, pues, que mi recato era, porque ya en secreto al Príncipe le había dado palabra de esposo, y esto lo autorizo con testigos infames, que del cohecho de las dádidas vencerse dejaron propuso al Pueblo esta traición, y le dijo, que el caso del testamento de mi padre había llegado, y que su hijo heredero era ya de Cataluña. En fin él con tode efecto de despojarme trató de este Estado, más resuelto el de Bearne al castigo de tan fementido intento, públicos cárteles fija. dando a entender su denuedo, que a quien quiera defender esta traición cuerpo a cuerpo, le esperaba treinta días en el Bors públice puesto de esta Ciudad, acaballo con sus armas concluyendo, con que quedará el que venza tenido por verdadero. Llego el plazo de salir al desafío propuesto, pero como la fortuna siempre en los malos sucesos, cuanto más con ellos lidia, cobra en ellos más aliento, dispuso, que a esta sazón enferme el Príncipe: y fiero el achaque se adelante tanto que: valedme Cielo! a estado llegaste, mas de su dolencia el suceso, a que efecto, a pornar en decirlo me detengo. Si torpe mi labio triste, parleros mis ojos ternos, ni acierta a dee él, ni a callarle aciertan ellos? Murió el Príncipe, y murio mi esperanza, ha como en esto la voz para pronunciarlo hizo ya el último esfuerzo! De este acaso, esta desdicha, mi tío tomó pretexto, para decir que había sido justa permisión del Cielo para castigar aún solo el amago del intento. Dueño, pues, de Cataluña se juzgaba, presumiendo que no habría quien quisiese dispurar ya su derecho. Mas Carlos, Conde de Urgel, movido de un noble celo, sin haberme visto nunca, vino a Barcelona, y viendo mi inocencia, y mi dolor, dijo, que él al mismo riesgo, que el de Bearne expondría su vida, y fijando luego Carteles, en mi defensa galán se obstentó en el puesto. Treinta días esperó, pero nunca se atrevieron los traidores a salir, para lidiar con su esfuerzo, con esto otra vez mi Estado, a instancia de todo el Pueblo, me restituyen: mi tío, o ya irritado, o temiendo, que obligada yo de Carlos, he de elegirle, hizo empeño de advertirle, que no entrase en Bascelona, pues esto pudo hacerlo, porque es Gobernador de este Reino hasta que me case yo, y para lograr su intento, y asegarar que me caseo con Don cáie su hijos ha hecho? que con Estel trate Carlos casamiento mas que éntrase en Barcelona, no ha querido concederlo. Habiendo oído esto solo, dirás, que de qué me quejo? no dirás tal, si es que escuchas la razón de mi tormento. Hoy, o he de elegir esposo, o no elegirle; si quiero no hacerlo, usará mi tío del poder del testamento, y me casará con su hijo, que es a quien más aborrezco: si me resuelvo a casarme, tanto en esto me violento, que la acción para intentarlo me falta: si considoro, que por no ser de mi primo, es preciso el casamiento, del Príncipe de Bearne me acuerdo, y cuando me acuerdo mas que el horror de aquel vivo puede el amor de este muerto. A Carlos, Conde de Ungel, tan obligada me muestro, que faltar a esto, faltar sería a mi nacimiento, pues olvidada de todo lo que en mi servicio ha hecho, del mérito se aprovecha, solo para el rendimiento: a uno enemiga, a otro amante, a otro obligada me veo, si de un odio quiero huir, en una pasión tropiezo, si a una obligación me ajusto, una sinrazón encuentro, El Príncipe es quien robó mi albedrío que en lo atento de una mujer de mi sangre, nadie lograta el trofeo de tenerse si no fuera robándole; que es muy cierto, que entregarle, es liviandad, pues cuando obligue un afecto, harto es para que le roben prestar el consentimiento: decirte que quiero a Carlos, engañarte fuera, pero también sería engañarte decirte que le aborrezco: siento hallarme agradecida a hombre a quien amor no tengo, o siento que amor me falte, para hombre a quien tanto debo. Esta, Fenisa, es la causa de todos mis sentimientos, casarme yo, es tiranía, no casarme, desacierto, sinrazón no amar a Carlos, quererle, imposible intento, casar con mi primos es rabia, resistirlo, grave empeño. Y así entre tantos pesares, dudas imposibles, miedos, sin olvidar mis cariños, con mi obligación cumpliendo, porque a vista de estos males no quede entre todos ellos mi recato bien quejoso; ni Carlos mal satisfecho, mi tío, y primo ofendidos, los Príncipes descontentos, moriré, y si me faltare puñal, cordel, o veneno, mi dolor me acabará, pues que no haz en falta es cierto cordel, veneno, y puñal, donde están mis sentimientos. No hacierto a determinarme, puesto que así llegó a verte, si tengo que agi adecerte, o tengo de que quejarme, que aunque el favor te he estimado de referir tu tormento, quejome del sentimiento que a mi pecho has tresladado, Ya para entrar dimos falte, que estamos sanos entiendo, mas yo ahora estoy temiendo mas que el salto, el sobresalto. Calla, Sancho, y no el temor te aflija de una caída, cuando sufro yo la herida d del más hermoso rigor. Troquemos, pues, de dolores, si en saltar somos traviesos, y rompete tú los huesos, que yo fufriré rigores: pero mejor se ha dispuesto, señor que yo presumí. Ah Cielos! Blanca está aquí: Señora? Carlos, qué es esto? Señora, si tanta gloria la merece un desterrado, que a un más que de vuestro Estado lo está de vuestra memoria. Hoy, que a pesar del poder o de vuestro tío tirano, esto que aquí en veros gano, no lo puedo, ya perder. Hoy que a veros he venido, después de tantas ausencias, a que a más de mis potencias seáis objeto a mis sentidos, permitid, si es que no ofende a vuestro dido mi fe que a mi voz oiga, lo que a mis suspiros no entiende, mas si de mi pena al ruido, que ya por la voz se manda, cuando piensa que se abianda, se ensordece vuestro oído, decid que la voz impida, a mi queja desdichada, pierda por mal declarada, pero nopor mal oída. No hay que callas, tu pasión, si a piedad no se provoca, y no puedes con la boca, dila con el corazón Pues, Carlos, como aquí entráis osado, cuando sabéis (si es cierto que me queréis) lo que en esto aventuráis, tratad señor de volveros, si mi tío, o Don Luis saben que a verme venís; mirad, Carlos, que es perderos: volveos que temo señor, que si alguien a veros llega, puede una indignación ciega obrar con vos un rigor, no malogréis mi afición por estar aquí un instante: que así mi voz se adelante? . mal haya mi obligación. Por estas tapias entré, ciego confuso, y turbado, más guíome mi cuidado, y así, Blanca, os encontré, íreme pues que gustáis, que aunque así compro un disgusto, logro el haceros el gusto de que vos no me veáis, decís que riesgo; y crueldades me excusó vuestro favor, mal haya amén el rigor que se viste de piedades. Sí, que yo fingo entendéis, que os engañáis advertid, piérdase todo, decid a voces que me queréis: viven los Cielos serenos que yo misma. Ea, no más, tened, que arriesgaros más, no es arriesgarme a mi menos, Decirlo yo no es el medio de obligaros. No señora. . No? No, que con eso ahora os pierdo yo sin remedio. Pues si con todo os ofendo) con decirlo, y con callarlo, yo no sé como guiorio, ni lo que queréis entiendo. Hacéis bien; que a un desdichado nadie le entiende, Terrible sois. . Soy muy insufrible. Donde a Blanca habéis dejado Válgame el Cielo! que escuccho mi tío ahora veréis. Razón señora tenéis, con que de pasiones lucho! Volver podéis, si mi tío no os ve, yo os avisaré. Pues por dónde entré saldré, en vuestra palabra fío; ven Sancho. Hay congoja igual! Mucho temo saltos tantos: válganme aquellos dos Santos que enseñan el orinal. Sobrina, mas quien aquí en el suelo? Suerte escasa! Soy el albañil de casa. Y a quién buscas? Busco a mí que juzgo que estoy perdido. Y lo que hay que hacer, que es? De uña alcoba seis mil pies de pared, que se han caído. Cómo escondido os he hallado mostrando miedo civil? Cómo yo soy albañil, ando a sombra de tejado. Y qué buscáis entre tanto? A un músico. Hay tema igual! Es que tengo allá la cal, y vengo a que él me dé el canto. Y esa obra, di la adelantas en estas huertas? Pues no, de estas huertas saco yo para mis obras las plantas, para estas plantas seis mil escarpines daros quiero. Pues qué, también sois lencero? No señor, soy albañil, Qué dices? Esto creed, que yo una pieza he labrado, y de esta pieza he sacado un lienzo de una pared. Señor, no ves que es un loco. Esa es pasión, y me honráis, Harto buen humor gastáis. Sí señor, gastole un poco. Ven sobrina, que un cuidado quiero fiar a tu atención. Leyes tus preceptos son. De lindo susto he escapado, Espérate tu hacia allí, que has de llevar un papel. Oye usted, Reina, y con él tráígame algo para mí, al viejo se la he pegado, para esto el ser loco es bueno, pues si no es por mi barreno, no se la hubiera clavado. V y me hon Hermano, aquesto es cierto, de Blanca aquel hermoso desconcierto de llanto, y de suspiros adornado, lámina es, en quien copia sucuidado, Carlos es el objeto de su atención, pero con tal secreto gobierna su pesar, que en sus enojos no manda sus pasiones por los ojos, que en su mayor tormento, solo fía al silencio el sentimiento. Carlos a mí me engaña? aquí de mi furor, pueda mi saña, que contra un desatento fementido, sea odio ya, lo que cariño ha sido, no aunque así incito al labio, siento solo mi agravio, que mi amor, que hoy el tuyo recompensa, siente, tus celos, mas que no mi ofensa. Ausente Carlos goza tanta gloria. Búscale, y le hallaras en tu memoria. Porque así tu desdén, Blanca, me trata? no seas hermosa, pues naciste ingrata. Pues Don Luis. , . Pues Estela. Ya que a ti, como a mí, este afán desvela. Ya que en los dos halla este mal abrigo, Aconseja el rigor. . . Busca el castigo. Mi ofensa en ti tu saña substituya. he tengo yo, guarda la tuya. Harta Pues los dos ofendidos. . . Irritados. Oh quedemos vencidos, o vengados. Qué es desaire. Que es quedar corridos. No quedar, o vengados, o vencidos. Tú aquí te espera, que a esta galería, Blanca bajará luego, pues ya el día de la noche se rinde a lo funesto, a porque así nuestro padre lo ha dispuesto, y mientras que procuren festejarla los Músicos, podréis llegara hablarla, tú, y el de Foj, que ya estará avisado: a esta teja saldrá. . . De tu cuidado fío mi dicha. . Yo mi suerte fío, Tuyo es mi mal. Ya mi dolor no es mío, para el castigo tu pasión retira. Tu amor olvida, y si te falta ira, mi ofensa en ti su saña sustituya. Hártame tengo yo, guarda la tuya. Pues que ya ha anochecido A aquí espero, sin duda no ha venido el Conde de Foj, suerte dichosa será, si llego a hablar a Blanca hermosa. Mi amo dejó un Criado al escaparse, que me dijo, que aquí vendría a esperarse. por si es que algo tenía que avisarle, y de Blanca un papel traigo que darle, y así le busco aquí, que allí está creo, porque si no me engaño, un bulto veo, mas quiero estarme oculto, que fuera error llegara hablar a bulto: mas mi industria saber quien es previene. Sin duda, es el de Foj este que viene. A señor, digo, es hora ya de audiencia? El de Boj es, bien puede. Vi Exceleecia llegar, que ya de Blanca el Sol hermoso saldrá luego al jardín. . Oh qué famoso! no es él, mas si turbado de aquí salgo, sospechar puede este borracho algo, y así al son que me ha hecho bailar quiero, y dejarle satisfecho: pues si blanca saliere, decid por vida vuestra que me espere. Pues qué ahora a volveros os obliga? Tengo unos dolorcillos de barriga, y si no asargo el paso, temo no me sucede algún fracaso. Y eso a Blanca diré? Tal no se nombre, que juzgará que soy un pobre hombre, si ve que hoy entre tantas vanidades llego yo a padecer necesidades: beso os la mano, a risa me provoco. Guardeos el Cielo; este hombre viene loco? Espérate ahora aquí retirado, pues que ya me libré de este barbado, Y d21 Dos hombres están parados, y al verlos estoy dudoso, porque no sé cuál es Sancho. Allí viene un hombre solo, puede ser que sea mi amo, y porque no llegue al otro, si él es, yo le llamo en duda. Es sancho? Sancho soy. . Cómo? Deja el como, y un papel toma, y mira ahora el modo que ha de haber para leerle. Aí a la entrada del soto Beltran, y Lope me esperan, y debajo del embozo de la capa una linterna que trajese dije. Ignoro la senda. Sígueme. Pues vamos, y sabraslo todo. Enmedio de las tinieblas busco las luces que adoro. Ya vuelve el Conde, mas yo de lo que ha dicho me corro tanto; que no pienso hablarle en en ello. Ya reconozco que está Don Luis esperando, Don Luis? Aún el cielo hermoso de Blanca no ha amanecido. Mientras el jardín su adorno florido para su Aurora previene, espero gozoso sustituyendo al deseo el oficio de los ojos, Blanca me escribe, que pues irme esta noche es forzoso, aunque ha de hablar con Don Luis y el de Foj, buscará modo para hablarme, que pues baja con Músicos, y el contorno de esta Galería, saca ventanas a un sado, y a otro, Don Luis, y el Conde estarás al otro lado, y mi ahogo desde aquí podré decirla y ella oírle, y en sonoros acentos hará cantando responderme; mas na oigo los instrumentos, aquí oculto estaré de todos. s Ya viene Blanca, . . Ya viene a que en el jardín dichoso las flores que hurtan sus manos, las restituyan sus ojos. Guardaos Zagales no os venza del amor lo cariñoso, y mirad, y advertid, y juzgad, en su blando soborno, que un desdichado será, si aún llora desdichas el que es más dichoso. Nadie apetezca las dichas de amor, pues el mejor logro es hallar el escarmiento en manos del alborozo, no en la voluntad asisten los tormentos de amor todos, que el dolor de la memoria es mayor mal que los otros. Guardaos Zagales, no os venza del amor, Ya que a vos, señora, os deban hoy mis sentidos absortos, viéndose favorecidos, quedar todos envidiosos, los ojos de los oídos, los oídos de los ojos, que mientras el uno goza, padece el otro en el ocio, pues cuando os oigo, no os veo, y cuando os veo, no os oigo: permitidle a mi cuidado igual dicha, que era impropio que esté contento un sentido, y esté un corazón quejoso. Poco vuestro amor os debe, que el negarse a los ahogos, es más que no la fineza querer el descanso propio: di. Fenisa, que esté lejos la música, y armoniosa sus acentos se oigan siempre: distantes, y callen solo cuando cante Nise, pues gusto de oírla. Pues no oigo hablar a Don Luis ni al Conde, no me oirán ellos tampoco, no sé, señora, si hacer a mi pena este soborno, es obra de tu piedad, o es afecto de tu enojo, que aunque la dicha de verte es grande, es tanto el ahego de ver a los que me ofenden igualmente venturosos, que me olvido de mi dicha con esta envidia que formo. Nadie sienta en los sautres del dueño a quien sirve ansioso, si él logra los voluntarios, que otro tenga los forzosos: que aunque es verdad que a la vista parecen favores todos, los unos los da el cariño, y el cumplimiento los otros. Razón tiene Blanca, pero no hay razón para unos celos. Por mi mandó tantar Blanca esto, pues que reconozco, que si el de Foj lo preciso, yo lo voluntario logro. Oh como en la voz que escucho, feliz mi dicha mejoro, pues a este da el cumplimiento, cuando a mí lo cariñoso! Ya señora estoy temiendo, aún mirando lo que adoro, el irme donde no vuelva tan presto a ver vuestros ojos, que es tan corta mi fortuna, que por creer mis ahogos, aún en el bien que poseo, hace que halle más apoyo el temor de que le pierdo, que el gusto de que le gozo. Nunca el temor venidero del bien presente sea estorbo: que este es ya dicha, y aquel puede no pasar de antojo. Pues ya que así aseguráis los temores que yo propio en la fragua de mis dudas con mis escarmientos forjo, falten mis desconfianzas, pues hallo que fuera impropio juzgarme yo desdichado, haciéndome vos dichoso Qué bien entiende este necio mi intención, mal me reporto. Yo aunque no creo que conmigo habla aquella voz, remoto estoy tanto de las dichas, que el consuelo que la oigo quiero hacerle ahora mío, aunque juzgue que es de otro: pues disimulo el favor mas la obligo, y la soborno. Sin intención cantó Nise, con que su acento ruidoso; ni para alguno es favor, ni para nadie es oprobio, mas ya mi tío me manda que deje este sitio hermesto, y así obedecer es fuerza. A vuestra obediencia propto nuestro rendimiento está, Guardeos el Cielo, Amor, sordo no estés a mi afecto mudo. Amor, ya en ti me transformo, Ya Carlos podéis hablar, solo estáis ya. . Venturoso mil veces yo, pues consigo ver ya la Deidad que invoco. Veis como pagar procuro lo que os debo? Asunto heroico serán de vuestras piedades mis rendimientos, asombro feliz mi dicha será si llego surcando golfos a la cumbre de envidiado del abismo de envidioso, Gracias a Dios que una vez no os quejáis ya Carlos. Cómo me he de quejar si esto haces? mas cuando señora al cosmo llegará mi suerte, cuando vendré a veros? . Cuidadoso turio hacia aquí se acerca. Adiós Carlos. Qué haces? loco me dejáis: sin responderme os entráis? furias arrojo, cuando he de volver a veros? ni aún volveréis siquiera el rostro. Amor, no os quejéis, que presto sabrá mi cuidado propio resistiros la vista si ahora os venda los ojos. Presto? ya no espero más. Y ahora otra vezos respondo que presto. Sois a quien debo el ser. . Veis como quejoso estabais ya? . Es verdad, mas ya señora propongo. Tu tío otra vez, . Adiós. Pues escuchad. Nada os oigo. . Solo os digo No es posible. qué mañana. . Fuerte arrojo! Mira que llega. Adiós Carlos. Ya se ha entrado, y ya el sonoro acento se va alejando, amor, tu crueldad conozco, puesto que me das las dichas para quitármelas solo, Guardaos Zagales, no os venza,
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA En fin, señora, más bien te va ya en tu amante empleo? Ya va. Fenisa el deseo triunfando en mi desdén, que al mirar mi obligación, ella es quien más me convence, a que si al amor no vence, venza al desdén la razón: y puesto que en Carlos dura la fe con que amante adora, sea amor razón ahora, si ha sido siempre locura. Si mi amor embarazaba la oposición que tenía a Carlos, y esta impedia el favor que deseaba. Aliéntese su constancia, que aunque no ha llegado a ser querido, bueno es haber vencido mi repugnancia. llamaste a Sancho? . Ya está como mandaste avisado, y si yo no me he engañado, aquí viene Sancho ya. A tus pies tienes a Sancho, que sin ti, mi nombre arrojo, mas cuando a tus pies me acojo, de nuevo otra vez me ensancho. Yo Sancho a llamar te envío por si a Carlos satisfago, y pues con mis Damas hago a los años de mi tío una máscara, y danzar de máscara se concede a cualquiera, Carlos puede también de máscara entrar: tú pues de aquesto le avisa, pues tanto verme desea, y porque mejor te crea le escribo un papel: Fenisa dale el papel. Pues estás con Carlos mi amo tan franca, dame a mí esa mano Blanca, ya que ese papel me das, que aunque le escribas en él yo por la mano le gano, que él lleva un papel de mano yo una mano de papel. Cómo sin verme estos días has estado? Yo harto clamo, mas no he podido, que mi amo anda con me lancolías, y a mí me tiene aturdido, más cierto que con su enfado está a ratos sazonado, sino tocara en podrido, Pues quién su pena apresura? Bueno es eso por San Juan, cuando sobre ser galán está hecho una basura por ti todo es suspirar, y por ti (aunque más me riñas) tiene en sus ojos dos niñas. que no hacen si no llorar. Por mí? (qué locura!) este sentimiento no es por mí. Para qué es eso, si a ti no te pesa, aunque te pese. Pues qué dice? Maravilla su llanto. . Chanzas donosas, Su llanto habla, y dice cosas que no están en la cartilla. Parece que sus enojos . oyen más compadecidos, mas que entra por los oídos, lo que no entra por los ojos? Parece que de escuchar . esto gusta; y pues lo infiero en manos está el pandero, que le sabrá bien tocar. Pues de qué habla? Aunque te asombre, él tu nombre solamente nombra, y tan continuamente, que es hablador ya de nombre, y al verle así conservar este nombre que apetece tanto en la boca parece que no te puede tragar, Y esa es su pena? Si escuchas, conocerás que esta es, y no es esta sola pues, de esta nacen otras muchas: ha mandado recoger la moneda, y da constante en que ya de aquí adelante solo Blancas ha de haber. Pobre está ya Urgel por ti, porque como hace importuno correr las blancas, ninguno tiene ya un maravedí, T(u eres causa y tu furor de que en snvierno, y Estío, o perezcamos de frío, o rabiemos de calor, Deja en el Invierno francas las piezas, y decir osa que el Invierno no hay tal cosa, como las paredes blancas. Tu gastas famoso humor, ese precepto es tirano, y en Verano. . En el Verano es muchísimo peor, a todos la nieve estanca, nadie a beberla se atreve, porque él dice, que la nieve como ha de enfriar si es blanca? y como con él no hay riñas, ayer que esto publicaron, al oírlo se quedaron heladas las garapiñas. Blancas quiere, y pone penas a quien este gusto impida, pena ha puesto de la vida a quien para hijas morenas, y como solo le alegra lo blanco, un pregón ha echado que no quede en su Condado un hombre de capa negra. La blancura es su desliz, de suerte que con afán se irá tras de un Sacristan si lleva sobrepelliz: mas yo le digo, esa pena tuya el corazón me arranca, hombre, repara en que Blanca es blanca, pero es morena, Oh qué bien lo has ponderado! pero cuanto has añadido? Pues yo aún callo lo crecido, solo he dicho lo menguado: más voyme, aquestas noticias tenga por mí, que si acaso las sabe de otro, en tal caso perderé yo mis albricias. Parece señora mía que gustabas que dijesen las locuras con que Carlos templa el dolor que le vence. No sé si gusto Fenisa; pero sé que no me ofende, mas la vanidad hará lo que el cariño no hiciere. Ya que aplausos, Blanca hermosa hoy tus favores previenen a los años de mi padre. día es de que hagas mercedes, y pues el amor que a Carlos tengo no ignoras, deberte quisiera, que con mi padre ajustes, que brevemente nuestros casamientos haga, que si con verás lo emprendes. a Carlos le lisonjeas, cuanto a mí me favoreces. Hoy mi padre me mandó. . que esto a Blanca le dijese, pues lo que él mismo desea quiere que ella se lo ruegue. El ajustar conveniencias tan grandes, siempre requieren mucho espacio, y gran cuidado, y cuando yo solamente divertir quiero a mi tío, que no es razón me parece que el gusto de su alborozo con un cuidado le inquiete: esta necia me ha cansado, . que confiada que viene, que fuera, que me obligara esto, a que a Carlos quisiese. Mal pudo desimular Blanca lo que el pecho siente, ha traidor Carlos? Pregunto, señora, y si acaso viene? mas hay que se ha vuelto el vino vinagre. . Sancho, que quieres? Decía yo, que si si acaso Carlos venir podrá a verte, porque él lo está deseando, pero Blanca es una sierpe. Pues qué, Carlos teme a blanca! No digo yo que la teme en cuanto hombre, mas en cuanto a la deidad que ella tiene me parece que el Carlillos la teme Cristianamente, Tú le lleva este papel, que escrito le había, y se advierte que de máscara manana entrar en Palacio puede, ya que así nada aventura, pues no podrá conocerle, así se lo escribo, toma el papel. . Cómo un cohete iré, y le pondré en sus manos, yo he escapado. . Pero tenta que he de añadir otra cosa, dame el papel. Que me enmielen si yo sé cual es el suyo, que le he puesto juntamente con el de Blanca, y si ahora le trueco pagaré el trueque, mas quiero ver por el tiento si es que podré conocerle. qué haces? . Es que otro papel llevo aquí. . otro papel tienes Borracho estoy, señora, es un papel de alfileres, y otro papel de color, y aunque entrambos son papeles que sean papeles no importa, mientras no sean billetes. Dame el mío. Sancho acaba Este es sin duda, porque este tiene más cuerpo, y el otro de Blanca más alma tiene. Ay de mi! porque mi hermano vete Sancho, presto, vete, que luego enviaré el papel enmendado. . Eres prudente, vuelto tenga yo el juicio, vuelto al cogote el copete, y el estomago revuelto, si yo más acá volviere. Pero parado se ha hablar mi hermano, mientras no viene abriré el papel, por ver si mi cuidado previene a Carlos la seña, en que mañara ha de conocerme. pero que miro, ay de mí! letra es de Blanca, o aleve: furias brotan ya mis labios, veneno mis ojos vierten, mas témplese mi furor hasta llegar a leerle, quizá allaré en sus renglones mas que furores desdenes. La máscara de los años de mí tío es mañana, y para que no viváis tan desconfiado de mí, os aviso que podréis hablar, y danzar conmigo, que el embozo de la máscara asegura el riesgo de que os conozcan. Qué esperan ya mis enojos? traidora Blanca, tú quieres a pesar de mi cariño obrar lo que más me ofende; pues no ha de ser vive el Cielo, porque mis iras crueles, aunque yo quede sin Carlos han de perderle, y perderte, a mi padre he de avisar, porque mañana cuando entre Carlos de máscara pueda conociéndole prenderle, pues con pretexto de que teme que este Estado altere el entrar en Barcelona mi padre no le consiente, esto ha de ser, y mis celos, pero ya mi hermano viene, sabrá sus celos, porque también su intento somente, Hermana, ya que quedamos en que los dos juntamente nos vengasemos de Carlos, hoy que mi desmayo crece a vista de mis sospechas, te diré lo que resuelven mis celos. . Pues tente, y antes que me digas lo que emprendes pasa por ese papel los ojos atentamente, verás si es justo que crezca la pasión que te enfurece, y en habiéndole leido haré lo que resolvieres, con esto incito su enojo, valedme cielos, valedme! . Espera Estela, señora, y daré una, y mil veces el Alma toda en albricias, Blanca tan esquiva siempre, hoy tan piadosa conmigo, pues me escribe, y favorece? Loco de contento estoy, no en vano Estela me advierte, que antes de irritar mi saña aqueste papel leyese, pues cuerdamente previno, que era fuerza que me temple en habiéndole leido, voyme; y ninguno ha de verme de aquí a mañana, que no quiero que nuevo accidente malograr pueda este guito, y para que le celebre como quiere mi cariño, y mi atención como deebte, razarme ninguno ha de en que para gusto como este me he menester a mí todo, y aún así mal se encarece, quién esperó tal fortuna? sin mí esta dicha me tiene. Por aprisa que he venido ya encontrar a mi amo no he podido, que él sin duda la fiesta ha adivinado y ha querido venir sin ser llamado, y puesto que ha venido, aquí es preciso venga a parar, donde este alegre aviso podré darle, y por si es que se ha trocado el papel con Estela, mi cuidado para que él mi ignorancia no la vea hará de modo, que el papel no lea, aunque ser el de Blanca, aquesto es llano, porque este es el papel de aquella mano, Luego que supe que hoy mi Blanca hacía de máscara un festín, como podrá el riesgo de mi Estado, y mi persona suspender mi jornada a Barcelona? y así vengo sintiendo el rigor fiero de no haberme avisado, cuando muero sin temer el dolor de mis enojos, mariposa al incendio de sus ojos. Hacia allí un bulto está, y me da cuidado, vive Dios que si es hombre, es a bultado, hacia él a tiento iré, que yo no veo, pero si atiento voy, que yerro creo, que si este es virtuoso, es evidente, que no ha de holgarse de que yo lo tiente. Esta es piedra, este es golpe, por san pito, este es mi callo? no es si no mi grito, esta es esquina, estos son deslices, esto es haber quedado sin narices, este es un tropezón, válgame el Credo, esto es, Jesús. Qué es esto? . Aquesto es miedo, Quién eres hombre? di . No se acelere, a preguntarlo voy, usted me espere. Pues se va, mi atención callar previene, que el no ser conocido me conviene. Al irme yo, él quedarse determina? que apostamos que este hombre es gran gallina y ahora pues la causa lo consiente, yo quiero ver si acierto a ser valiente, con espadas la mano a probar llego, porque esto de las armas todo es juego. Hacia mi otra vez vuelve con aliento, conocerme querrá excusarlo intento, Caballero, ued pase su camino, que ya más que curioso le imagino, pase que en vano intenta, que me nombre, Señor no paso, que me hago hombre, Pues qué intenta? Ignorancias excusadas, daros galante algunas cuchilladas. Y eso que es fácil el obrar lo infiere? Sí, que yo puedo dar lo que quisiere, Mire que no le importa. Me acónseja? solo ay que el Ángelito es una obeja, juro a Dios que es gallina, es evidente, y que yo sin saberlo era valiente, Mire que no podrá, Mas no me garle, voto a Cristo que pueda. Qué? Azotarle! Vergante, así castigo tu insolencia, Ay Jesús! confesión, y penitencia. Qué pides hombre? Usted está de espacio, y hablar no puedo, váyase a Palacio, y tráígame un galán buen cortesano, para que me confiese por la mano. Esta voz no es de Sancho? a hablar se atreve; es Sancho? Soy el diablo que te lleve hombre conmigo intentas pataratas? sino es por mí, por Cristo que me matas, Qué buscabas aquí? A buscarte vengo, y así muy bien merezco lo que tengo, Qué hay de Blanca? Que Blanca está endiablada, Con quién? dímelo presto, No sé nac Con Contigo. De tu voz no fío. Ahí te escribe un papel de desafío. Dame los brazos, pues mi vida alientas. Hombre del diablo abrazas, o revientas? para que estando a escuras le has avierto? Dónde hallaremos luz? No sé por cierto. Con las tinieblas mis deseos luchan! Tente, porque instrumentos ya se escuchan, no pierdas tiempo en leer lo que te escribe, porque todo se encierra en que apercibe esta noche un festín, que venir puedes, y danzarás con ella, porque quedes agradecido, puesto que te avisa, después de esto me dijo a mi Fenisa, que sin que Blanca hermosa sepa nada la pondrá en el sombrero una lazada de nácar, porque puedas el primero conocerla en la saña del sombrero, y así, pues, pues el papel tus atenciones se han podido leer en mis razones, y otra vez instrumentos se han oído, Sube, y entre la bulla introducido lograrás el entrar más recatado, así que el papel lea he embarazado. Dices bien, y pues traigo prevenida máscara ya, pondremela. Convida este son a danzar a los difuntos. Sígueme, y entraremos los d A celebrar unos años la divina blanca asiste, porque entre tantos Eneros se admiten aún más Atriles, Estela me ha dicho, que Carlos de Blanca llamado os juntos. aquí a de estar disfrazado, con que si es esto, podré valiéndome de cautela prenderle, y él al mirarse sin libertad por librarse se ha de casar con Estela. No me acaba de asentar este sombrero. Este prueba. La seña que Estela lleva a Carlos le ha de engañar. Danzaré con Blanca bella, pues mi fe la conoció, Cuál será Blanca? que yo quisiera danzar con ella. A buen tiempo hemos llegado Dónde vais vos? A danzar. Volverse, porque aquí entrar no puede ningún criado. Qué es criado? majadero, yo soy criado de Dios: conoceisme: Quién sois vos? Soy un Príncipe Extranjero. De dónde sois? De Tolú. De Tolú? Qué os admiráis? No señor, cómo os llamáis? El Príncipe Flanchicun. Y al festín venís a solas? Qué gentiles desvaríos, cuando traigo cien Naviós cargados de cabríolas. Los instrumentos primero vayan la fiesta empezando, para que ir pueda sacando a una Dama un Caballero. Mi amor a Blanca prefiere. Por esta seña me guío. Mi dicha a mi elección fío. Buena es esta, sea quien fuere. Veamos si ahora os quejáis cuando por mi aviso os veo. Aún en todó mi deseo. no cabe lo que me honráis, Porque no sea notado, que dancéis con otra quiero. Esa advertencia prefiero, a la honra de ser llamado. Pues me avisasteis, preciso es que os lo llegue a estimar. Vos sentiréis, que a faltar llegase el mejor aviso. En vos mi dicha imagino. Y vced, Rey, nada pronuncia? Esta mano, más anuncia escoba, que no abánico. Mirad que han de conoceros. Ya esta mudanza se acaba. Ya mi amor mi dicha alaba. Muy bien me estará el creeros Pero mi temor recelo que es Don Luis a quien he hablado. Pero Sancho me ha engañado que es la del nácar Estela. Pues con Estela danzaba, habrá por ella venido. Pues a otro Blanca ha elegido ya toda mi dicha acaba. Qué nuevo afecto despierta en mi pecho aquesta injuria, Aquí de toda mi furia; salió mi esperanza incierta. Lograré aquí mis intentos, que ya sin duda ha de estar aquí Carlos, ea a tocar vuelvan ya los instrumentos. Porque para más enojos, hacéis que el Infierno esté de celos? dónde se ve el Cielo de vuestros ojos. No ese cuidado os desvela, vos estaréis engañado. con Estela habéis danzado, y así que os responda Estela. Fue engaño, mas por mi daño, danzasteis con mi enemigo. Engaño Carlos: yo digo que no es sino desengaño. Yo Blanca vine por ti. Lo cierto es que yo os llamé. Que eras Estela juzgué. Lo que yo sé es lo que vi, De celos, furias arrojo, al ver aquí su desvío. Este sentimiento mío, parece que es más que enojo. Ya es buena ocasión, parad, no paséis más adelante. y todos al mismo instante las máscaras os quitad. Ay de mí: qué escucho Cielos! ya es bien que mi pena crezca. No hay rigor que lo parezca, si viene tras de unos celos. Hay mujer más desdichada! Ya mi esperanza fallece. La máscara me parece, que pará en encamisada. Yo sin Banca? loco estoy, Ya me has costado suspiros. No acabáis de descubriros? Si por mí lo hacéis, yo soy. Carlos vos aquí? pues como no obedecéis los preceptos, que como Gobernador de esta Corona os he impuesto, y no solo os contentáis con quebrantar mis decretos, sino que a más de esta culpa codicioso, o desatento, queréis despojar a Blanca de su estado, pretendiendo uniros con el de Francia para lograr vuestro intento, esta noticia he tenido, y hasta que cuerdo, y severo, o logre yo el desengaño, o halléis vos el escarmiento, es preciso que yo Carlos me valga de cuantos medios ha establecido el poder, y la industria ha descubierto. Aunque ofende mi cariño, ya ahora mi pena siento. Sin mí estoy; y creo que mi turbación manifiesto en mi semblante. Culpado estáis, pues estáis suspenso. Que a ver a Estela he venido llamado diré, pues creo que el juzgar que aquí por Blanca vine, ha irritado su pecho, Qué respondéis? Que otra culpa mas que estar aquí no tengo, y que he venido llamado. Ay Cielos! mayor mal temo, ha traidor! así públicas . favores que a tu secreto le sio mi obligación. quién os ha llamado? él mismo hace mayor su delito si dice que Blanca. El dueño, a quien mi arecto dedicó. Que más delengaño espero, de que soy yo quién habla? venza lo airado a lo atento, Carlos, si os halláis culpado, mal lo enmendáis, cuando atiendo, a que publicar queréis los favores que os he hecho, la obligación de mujer me obliga aquí a proponeros que profanar en Sagrado, nunca es disculpar un yerro, antes si el favor decís os culpáis más, pues es cierto que hacer sabrá una traición el que ya una infamia ha hecho. Blanca piensa que la culpo, señora, yo a nadie ofendo, con decir que a ver a Estela, que es el dueño a quien venero, he venido. Ah falso amante! pagarasme ese desprecio, pues en un riesgo me pones, cuando me libras de un riesgo; mas si antes me despeñé ahora enmendarlo quiero, y pues sucede este acaso salga de un yerro un acierto, en la atención de mi prima mal cupiera ese pretexto de que tu culpa se vale, y antes de oírten, temiendo que este Sagrado intentases profanar, quise tu acento reprimir, mas ya en tu sabio ninguna verdad espero. Mucho siente Blanca, mas que será esto, celo, o celos? a ver si trae el papel de Blanca, aqueso es incierto, que aquí con otra intención entrastéis, más sacad luego los papeles que traéis par si hallo más luz en ellos, Obráis como poderoso, y yo como prisionero, que sino. Carlos se pierde si sus iras no detengo: ea, mostrad los papeles. qué he de hacer? valedme cielos pues solo el papel, que Sancho, de Blanca me ha dado tengo; que hasta ahora no he podido leerle, y si este le muestro a Don Guillen, es la vida lo menos si a Blanca pierdo, No los enseñáis? Así parte del peligro enmiendo, a vos yo no he de entregarlos, solo conozco por dueño de esta Corona a su Alteza, y a su Alteza los entrego, mirad Blanca lo que hacéis; que ese papel es el vuestro, Ay de mí! qué es lo que dices? yo propia mi mal fomento, mas ya no hay remedio, este, papel, mas que es lo que veo, esta no es mi letra, y pues permite esta dicha el Cielo, porque no sospeche algo de mí, entregarle pretendo a mi tío: Ved señor el papel, Oh cuanto temo, lo mismo que solicito. Que es tuyo, Blanca que has hecho h , Vive Dios que me ha engañado mi hija Estela, temiendo que su liviandad culpase, si la sabia, y supuesto que Carlos verdad ha dicho, yo me doy por muy contento, de que haya venido a ver a Estela, pues ya con esto, claramente da a entender que gusta del casamiento, y así, yo he de defenderle ahora, buscando luego modo con que Carlos pued lograr su intento, y mi intento. Yo estoy muy alborozado de ver que es aviso incierto el que alguna envidia infame, medió por descomponeros, pues este papel confirma que estáis sin culpa. Qué es esto? cuando su enojo esperaba su templanza experimento. Que es lo que intenta mi padre Cielos, que es lo que estoy viendo Después de la tempestad, que dicha es llegar al puerto. En fin para concluir, de tratado los conciertos preciso es hablar a Blanca, y ahora porque su pecho, con Carlos se irrite, es bien darse el papel, que ella viendo que por Estela ha venido. Carlos se ha de enojar, esto que he averiguado es razón que vos lo sepáis, leadle, Y en habiéndolo leido, en vuestro cuarto os espero, que tengo Blanca que hablaros; Carlos yo volveré a veros Luego volveré a estimar a Blanca lo que la debo. Mañana a Blanca hablaré. A mi padre hablar deseo, porque me declare tantas enigmas, que yo me entiendo. En fin de Estela llamado has venido? que veneno en mi pecho este papel introduce? mas yo tengo la culpa, pues mi inquietud fábrico con mi sosiego. Qué papel Blanca, qué dices? Este ingrato, mas no quiero para repetir mi ofensa ser yo misma el instrumento, y así ceniza he de hacerle de mis iras en el fuego, y ahora que ya es ceniza podrás pedírselo al viento, Blanca, señora. Nada osgo. Daré voces. Mas que veo, mi primo vuelve aquí Carlos, no se pierda todo, temo que si te ve aquí Don Luis sospeche más, vete presto, que entre mi susto, y mi enojo, nada a pronunciar acierto: vete Carlos, que después espérate aquí te ofrezco. A culpar tus sinrazones volveré ingrata. Veremos, cuya es la culpa. Está bien. Que sale ya. Ya te dejo, pero desde este cancel escuchar lo que hablan pienso- A estimar las honras que te debo, señora, vuelvo, tantas son, que a enca recerlas solo acertará el silencio. Vos a mí que me debéis? Eso señora es muy bueno, cuando es tanto, que en la voz no cabe. Qué escucho Cielos? aquí de mis atenciones, y aquí de todo mi esfuerzo. Decid, pues, qué me debéis? si escucha Carlos no quiero . que quede el caso dudoso. Embarázame el respeto. Hablad, nada os embarace, Pues que lo mandáis, direlo lo que yo os debo señora es tener un papel vuestro en que me avisáis, que venga a danzar con vos. Teneos Don Luis, que es engaño. que aguardo ya, si esto es cierto. Yo he conocido, señora, que he andado ahora muy necio en haber fiado a la voz lo que aún le recato al pecho, y para que vos veáis cuanto es mi conocimiento, el papelos restituyo, porque yo no le merezco, y porque os aseguréis, que publicar no deseo favores, que a un a dudarlos llego después de tenerlos. Quéjate ahora enemiga. No lo estorba este suceso, porque este pape! no es mío, que yo asegurada quedo de que otro papel no he escrito que el tuyo, y así tu ver lo podrás, le tú el papel, bueno era con el pretexto de este engaño, alzarte tú con la razón que yo tengo, No le bastó a mi desdicha, tener yo a mi agravio atentos, oídos para escucharlo, sino es ojos para verlo: qué es lo que pretendes Blanca? si quieres quitarme el seso, diloiesta letra, no es tuya? no escribes aquí: yo muero, a Don Luis que vaya a verte al sarao. Qué estás diciendo? Carlos, si también pretendes quitarme el seso, el rodeo excusa, y háblame claro: muestra el papel. No, no quiero para repetir mi ofensa ser yo mismo el instrumento, y así ceniza he de hacerle. en el fuego de mis celos, y ahora que es ya ceniza podrás pedírselo alviento. Empíe se queda mi duda, que yo tu engaño no creo. Esto es cierto, lo que es falso es el papel que has supuesto, que yo de Estela te di. Vile yo. Yo no. Lo mismo digo de este que me aplicas. Leile yo. Yo no. Pues a esto no hay satisfacción, ni yo de ti Blanca la pretendo, déjame con mi desdicha, que ya no quiero el consuelo, que si el gusto ha de matarme, o el pesar, este apetezco, porque no quiero deberte esta dicha de haber muerto. Bueno es ser yo la ofendida, y tú el quejoso, mas esto es que te has cansado ya, y así Carlos buen remedio, esto se acabó. Si Blanca, esto se acabó. Con eso cesarán tantos disgustos, Pues adiós. Guardeos el Cielo. Si más la viere en mi vida: pártame un rayo violento, y aunque me llame ella misma no he de volver, pues primero que dé a su voz el oído los labios daré a un veneno, Si en mi vida viere a Que mandáis: Jesús, tan presto volvéis? no teméis el rayo, y el veneno? Pues yo he vuelto? Yo no os llamo. Ni yo os busco. Qué es esto Carlos? Qué es esto, señora? Dejar a Carlos. Tú prevenme postas luego que he de irme, Dónde? A morir. Buen viaje Caballero: tú vas amorir también? Amorir yo? no por cierto, Contigo me entierren. Sancho, yo antes vivir ahora pienso, Ea, dejemos esguinces, vaya el diablo para puerco, y hágan se estas amistades, digo algo? y pues, qué hacemos Mas mi cariño adelanto cuanto más mi enojo esfuero. A señor, no ves a Blanca, que están ya en sus ojos negros tiernas aquellas dos niñas a quien nadie niega el pecho. No es por mi Sancho, que yo esa dicha no merezco. Señora, no ves a Carlos que a su amor que le ve enfermo, con la sustancia del llanto le está allí haciendo un puchero. Mientras no me satisfaga nada miro. Mas que veo. señora tu tío. Idos Carlos. Venga, y máteme, que quiero que con mi vida se acaben tanto linaje de riesgos. Idos que aventuro mucho Iré a morir de mis celos, por no aseguraros. Yo siempre soy quien soy. Luego mintieron mis ojos en mis agravios. Bien engañarse pudieron, mas yo no pude engañarme en los míos. Sea cierto que en mi pudo ser engaño, que en vos es forzoso serlo. Si yo vi mi ofensa, cómo? Pues como también si vieron mis ojos mi agravio? Aprisa. Pese a mi alma, despachemos, Idos Carlos. A morir. No sino a esperar, Qué puedo esperar señora? Nada. Porqué suspendéis tan presto lo que iba a ser dicha mía? Por decir que aún no puedo, ni intentar satisfacción, ni oírla. Pues yo la acepto para después, como la haya: mas vos? Ved que me falta el tiempo. Qué resolvéis, porque lleve algún alivio, Resuelvo entre sentir, o esperar, elegir del Mal lo Menos, Ay amor! Ay atención, id con Dios. Guardeos el Cielo. . Pues los papeles trocaste, tú tienes la culpa de esto. Sí, y de lo que yo he trocado echan ellos los regueldos,
JORNADA TERCERA
TERCERA JORNADA Eso tu tío quería? Esto, y ha sido preciso que yo le diese palabra de casarme con mi primo, Y has de cumplirla? Primero faltará luz al Sol mismo, a las tinieblas horror, flor al campo, al monte riscos, al mar peces, al aire aves, y a aquesos Orbes divinos Estrellas, que yo la mano dé a Don Luis, pues mi tío matarme podrá, mas no sujetar mi ánimo altivo. Y con Carlos? Aunque a Carlos, el juzgarle menos fino ha hecho en mi pecho avivar de fuego que ardía más tivio, no sé si podré casarme con él, pues quiere mi tío que con Estela se case, con que siempre ha de impedirlo Pues si de los cinco años hoy el plazo se ha cumplido, y si no te casas tú te ha de violentar tu tío, que remedias, no queriendo casarte? y más cuando has dicho que a Don Luis darás la mano, no es mejor que por marido a Carlos ahora elijas? Sí, mas también averiguo, que aunque yo a Carlos elija, siempre ha de contradecirlo mi tío, y mi padre ordena que cuando yo haya elejido, si mi tío no lo aprueba se suspenden mis designios, Pues qué resuelves? Morir. Advierte. Ya nada miro. déjame. Sola quedarte intentas? Sí. No te replico. Ya que a solas he quedado. a costa de lo que gimo, aquí de mis sentimientos quiero adornar mi cariño, salga de dolor en voces, y sin negarme al martirio sepa el labio pronurciarlo, pues supo el pecho sentirlo, que hora es ya, que aquestos. pesares que animo, por ser quejas, dejen de ser ya suspiros. Mi tío ambicioso hoy me ha dicho, que concluido. tenía ya el casamiento de Estela, y Carlos, y quiso que pues hoy los cinco años del plazo se habían cumplido, que yo palabra le diese de casarme con su hijo, porque aflijan ambos con igual martirio, uno a mis potencias, y otro a mis sentidos. La palabra hube de darle, que de no dársela es fijo que intentara hacer violencias todos los que ruegos hizo, y como de miedo el pecho pronunció aquel sí, oprimido no dijo lo que sintió, pero sintió lo que dijo, que en mí triste labio tiene más dominio las voces del miedo, que las del cariño. Yo me resuelvo a callar, que aunque está el plazo vecin quiero fiar a un acaso lo que a mi elección no fío; a nadie quiero elejir, solo callar determino, y si es que callando yerro, de lo infeliz he excedido, pues si es siempre acierto callar, desatinos del silencio, solo solo en mí se habrán visto, Tú aquí con tanto silencio? cuando allá mi amo aturdido, porque pretende casarle el viejo, anda dando gritos, Qué tanto lo siente? Mucho, pero yo ahora le he dicho que no haga locuras, que mejor es perder el juicio, Y Estela? Estela le quiere, mas a él le fuerzan, Capricho será tuyo. Haz una cosa, si dudas lo que te digo, sácale por el Vicario, verás si él dice lo mismo. Buen consejo. Porque no hablas? o pues luegas al mudiso, ya será razón que elijas, y si ahora pasas, te aviso que otra ha de llevarse el hombre. Pues yo callar determino. Quieres vengarte de Estela? pues mira, calla tu pico, y deja que se desposen, y se velen, y a Carlillos déjale entrar en tu cuarto una noche callandito, y en durmiéndose él, a Estela, y a tu tío llama, es fijo que le darán por tu esposo, porque en fin no es tanto indicio el que uno se haya velado, como el que se haya dormido. Y en fin se casará Carlos? Yo de Carlos mucho fío, que ha de morir si te pierde, dice, y es con tanto ainco, que por hablar más locuras, con un sentido no quiso decirlas, dícelas con todos sus cinco sentidos. Que será alegría morirse por ti afirma, y así ha dicho que no le canten responsos, un tono alegre ha pedido, y ha mandado, que le pongan un zarámbeque alegrito, manda que los Sacristanes. Ya la música ha salido al jardín como mandaste. Pues que se espere un poquito, que estamos en un entierro. Después podrás proseguirlo, Pues no aguardarás, si quiera, al último parasismo? mira que si no le dejas morir, hará un desatino. Veré si con sus acentos embarazo mis suspiros. En fin no hay remedio? pues esto por fuerza has de oírlo. Di, qué? Que este hombre se muere fiado en que tú al proviso le harás honras, no butlemos, que este no es juego de niños. Tú, Sancho, tienes razón, mal mis pesares resisto. Voto a Dios que si tomara mi amo el consejo mío. se rindiera aquesta fuerza a cuatro días de sitio, y si no por darla saco me metiera Capuchino. . Mi hermana Estela, que mis dichas guía dijo que Blanca, a este jardín saldría, que como tanto gusta de oír cantar con destreza, y siempre ajusta la música primores, y aquí suele escuchar su armonía, es bien que apele a esta ocasión mi amor, pues Blanca hermosa, a que la hable se niega rigurosa en esta galería me ha advertido mi hermana, que estuviese yo escondido, porque la industria aquesta vez me valga; pero ha me dicho que de aquí no salga sin que me avise, porque si acerrara a sal mientras cantan, se enojara tanto, que hallará allí mi atrevimiento en lugar de una dicha, un escarmiento; pero ya Blanca viene, y temerosa mi atención previene entrarme, porque nadie me divise, y esperar a mi hermana que me avise. Están esos instrumentos templados ya? Ya lo están. Pues cantad el tono que ayer os mandé ajustar. Decid Zagales que muero mas mi achaque no digáis, porque el mal es accidente, y el morir es natutal. Tan sin remedio padezco, que solo apela mi mal a la pena de el vivir que es quien me puede matar Ya qué la puerta del parque avierta estaba, lograr quiero está ocasión, supuesto que va anocheciendo ya. Mira que aventuras. . Sancho piérdase todo. Allá va, perdámonos, pues con eso quizá no nos hallarán. Rabio de celos. Si rabias da hacia adelante un compás, haz tu reverencia, y luego allá te saludará. Tiene más coplas el tono? Sí señora. Pues cantad. Esperad, no le cantéis, y ya que le prosigáis, de mi llanto el instrumento se lo le ha de acompañar. Pues tú aquí Carlos, qué es esto? Esto es morir, y buscar entre los mismos peligros el que debo temer más. En mí no has de hallar consuelo, Por qué Blanca? Porque está mi pecho tal que le busca, y así mal le podrá dar. Pues qué es tu pena? Mi pena es esta que oíras, cantad. Decid Zagales que muero, mas mi achaque no digáis, porque el mal es accidente, y el morir es natural, Esta es mi pena. También dice esa letra mi mal. Porque nadie oiga el ruido que hace el labio al pronunciar; hablaos los dos por la mano puesto que en solfa os habláis, También yo señora muero, y la causa de mi afán es un proceder injusto de una tirana deidad, decir que muero, no es culpa, que aunque no la he de obligar, no juzgo que ha de ofendería darle ese trofeo más, decir mi acha que es delito, que era fuerza profanar lo que venero, y así, si es que volvéis acantar. decid Zagales que muero, mas mi achaque no digáis. Carlos, no con mis ofensas en fineza has de adornar, que tú el dolor del morir sientes, y no el mismo mal. lo que es natural, mas puede, que lo que es accidental, que en fin aquello es preciso, y aquesto puede faltar: tu entre tu mal, y tu muerte, ambas cosas sentirás, mas la ansia del mal no puede nunca el morir igualar. porque el mal es accidente, y el morir es natural. Tan sin remedio padezco, que solo apela mi mal a la pena del vivir, que es quien me puede matar. Hoy en el pleito que sigue mi corazón el Fiscal; mi desconfianza es, pues es quien me acusa más, mis contrarios son mis celos, el amor el Tribunal, tú el Juez, que en vista presumo que me has condenado ya, no apelar de esta sentencia dirán que es no desear recuperar lo perdido, tan bien todos juzgarán si apelo, y prosigo, que es que pienso el pleito ganar, y esta es culpa de confiado, en fin no apelar será tibieza, y el proseguir si apelo parecerá confianza, y así para tantos riesgos excusar intento no proseguir, sino tan solo apesar, que así, ni falto, ni excedo, pues muestro que en mi penar tan sin remedio padezco, que solo apela mi mal, Seguid el pleíto, y tened solo, el que han de recusar al juez por apasionado. mas no otra cosa temáis, yo, si pues tan sin remedio vivo; que aún la muerte ya a mi deseo se niega, porque la llego a rogar, y pues que morir no puedo, para remediar mi afán, vivir quiero, y el vivir no será comodidad, sino apresurar mi muerte, que si hasta aquí reusar me vio mi pecho la vida, fue, por buscar lo fatal de la muerte, mas pues esta me niega a mí su crueldad, y yo morir solicito, y de la vida el penar es quien puede hacer que muera si otro remedio no hay, mi obstinación me aconseja, que no me niegue de hoy más a la pena del vivir que es es quien me puede mataz, Pues si esa vida fallece bien de la mía fiar puedo también el moria, pues de esa pendiete está, y en escondiéndose el Norte pierde su fuerza el Iman. Salios todos allá fuera, más vosotros dos no os vais. Puesto que todos se han ido, y que a los dosalla par he oído la Glosa, oídme el sentido literal. Para que es bueno decir que ambos la muerte buscáis, si al ver la muerte, ninguno se atreverá a boquear? Pensáis que el morir es cosa de muy grande abilidad? pues no, no es tanto el morir como es el resucitar. Si del haberse trocado los papeles sabéis ya la causa; pues fue la causa mi senta simplicidad. Pues lo dije, y lo sabéis, pues tu agradecida estás, pues tú estás enamorado, no habléis en aquesto más: dejémonos ya de voces, daos la mano en haz, y en paz, porque aquí ahora casados los cuatro hemos de quedar, yo con Fenila, y supuesto que por hacer ejemplar me caso yo con el diablo, cásate con barrabas, Carlos, supuesto que en ti no puede haber queja, tan fundada! que llegar pueda mas que aún ciego imaginar, y pues solamente hoy está mi albedrío capaz deselegir esposo, pues tañena hacerlo podrá mi tío, si aqueste plazo dejan mis dudas pasas. busquemos del Mal lo Menos: si hoy no me caso, será mañana Don Luis mi esposo, y este es siempre el mayor mal: si a ti te elijo mi tío no solo no ha de aprobar la elerción, mas este Estado luego me despojará, y este es el daño menor, y así ya no hay que dudar, perdone mi amor antiguo, que pues mi fineza ya casarme con uno, o otro mas no puede dilatar, habiendo de ser preciso, ni es cariño, ni es piedad por negar el brazo al golpe. franquear el pecho al puñal, Déjame Blanca, que ahora de mi alborozo en señal celebre a tus pies postrado, mi mayor felicidad. Ya pareces nobió, pues ya has dicho la necedad, las damas no tienen pies, que de las flores que van produdiciendo con sus ojos tienen las plantas no más. Pues tu Carlos te has de ir, que mucho mejor será que tú no estés aquí, cuando yo a mi tío llegue a hablar, porque si alguna vielencia conmigo intenta, podrás remediarlo tu mejor estando con libertad, que en tal caso a ti sin duda si puede te prenderá, y tu preso, y yo oprimida su intento vendrá a lograr. Pues yo me voy. Ay señora, que tras de aquel arralhan veo tu bulto, y me parece tu tío, y viene hacia acá. Todo se pierde, si te halla. Pues qué haré? ̱. Señora, entrar a esta galería puede Mejor es. Aí no podrás, que viene por aí el viejo. Acabemos por San Blas, que me escondiera yo aún en el fruncido sacristan de una Dueña. Presto Carlos, Qué haces? Qué? tempujar. Pues del papel he sabido ya el engaño, y avisado estoy de que recatado Carlos hoy aquí ha venido, y ahora al llegar aquí (para que sea más cierta mi sospecha) oí una puerta, y un hombre de lejos vi, estos cuartos he de ver, y si en ellos se ocultare Carlos, y ahora le hallare he de mandarle prender, que si una vez preso está, y luego a Blanca la oprimo, ella admitirá su primo, y él lo que yo quiera hará, Esto ha de ser mi intención sepa. Blanca, vos aquí? Con la música salí, y ahora que confusión! Sin duda se habrá ido ya Blanca, o cuando Estela tarda, aún el verlo me acobarda: pero aquí mi padre está. Esto es cierto, desatento se escondió un hombre, y no es bien que dejéis de saber, quien tuvo tanto atrevimiento. Ay Dios, sin Alma he quedado Qué poco mi bien duró. sin duda supo que yo me escondí aquí, y se ha enojado Qué castiguéis solo quiero al que fue. Esto ha de ser, aquel cuarto podéis ver. Esotro veré primero. l , Aquí ya es fuerza el morir. Solo te has de aventurar? Ya que después me ha de hallar el mejor medio es salir. No pases más adelante, suspende señor tu intento, y en mi ejecuten tus iras el ámogo de tu ceño. Yo soy el que me he atrevido a profanar poco atento este sagrado, intentando poder mirar encubierto las luces, que cara a cara alumbran, y dejan ciegos, hija de mi amor ha sido, mi culpa, y así merezco ya que no vuestro favor, vuestra piedad a lo menos. Quién me dijo que era Carlos me ha engañado, o cuanto aprecio el susto, pues he logrado desengaño a mi deseo; pero aquí importa afectar enojo. Cielos, mas siento la enmienda de riesgo tanto que sentía el mismo riesgo, más desimular es fuerza, cierto es, que en mi cuarto mismo nadie a ocultar se atreviera; sino es mi primo, a quien debo perdonar el desahogo por lo que a vos os respeto. Agradeced que está aquí Blanca, porque a no ser eso de atrevimiento tan grande que daréis con escarmiento, tapaz, quién os da esas alas? no sabéis vos, que aquí dentro es sagrado, donde no ha de entrar, ni aún el deseo. la honra que por él me hacéis, Blanca hermosa la venero con la estimación, que siempre podéis fiar de mi afecto. Que esto los Cielos permitan? para que la vida quiero, si una vez que la redimo es a costa de unos celos? Mientras sacan luces, subo a mi cuarto, y vuelvo luego a suplicaros sobrina que acabeles de resolveros, esta noche han de quedar concluidos los conciertos. Y ahora yo para oírles he de tener sufrimiento? vive Dios que he de salir, aunque pierda; pero pierdo a Blanca, y aunque me ofende mas que a mi vida la quiero, Yo señora, ya, ni aún a suplícaros me atrevo que me perdonéis, y pues a vuestra vista enmudezco, y mi fineza, y mi fe solo ha de ser el silencio, quien la explique, y este puede hablar, aunque sea de lejos, que poco importa estar cerca sino queréis entenderlo? me iré, pues juzgo que os sirvo dejándoos, y en fin con esto no será mi culpa más, ya que no puede ser menos, Yo también haré lo mismo, que no es razón cuando os debo las honrás que reconozco, es poneros a estos riesgos, ven Sancho. Detente Sancho, qué es esto Carlos? Qué es esto, esto es haber visto, que tenía dos yemas el guebo y si el viejo ve ambas yemas, a fe que quedamos frescos. Sancho que aqueso no importa, logre Blanca su deseo, que yo, ni aún para quejarme licencia tener pretendo, ni aún par a morir tampoco, que aunque lo deseo, mal puedo disponer yo de una vida que ha tanto que no la tengo. Aunque no la tengas, mira si te está el Morir a cuento, que en tal caso los dos juntos e buscar la vida iremos. Carlos, mirad que no es razón, que queráis resuelto de una sinrazón tan grande formor vuestro rendimiento, cuando estoy determinada a lo que antes dije, es bueno que os deba yo pesadumbres en vez de agradecimientos? qué es lo que habéis? o que forja vuestro debaneo? que Don Luis aquí estuviese oculto, que sentimento os puede causar? si visteis que él mismo se fue temiendo, no solo, no oír favores, sino aún escuchar desprecios? si esto es así, que os aflige? hablad, y no hagáis extremos? explíquese la voz más, porque hable el semblante menos Yo señora, bien conozco mi locura, y considero que en vos no hay culpa, mas nadie que quiera, como yo quiero, ha menester que su dama, a quien la está compitiendo, le haga dichoso, porque para que yo tenga celos no es menester que lo sea, pues basta que él piense serlo, vos Blanca tenéis razón, yo también tenerla pienso, y menos remedio tiene cuando entrambos la tenemos. Y es bueno que a una verdad venza una aprensión? Y es bueno querer que a los celos mande la ley del conocimiento? Yo Carlos, estoy sin culpa. Esa verdad os confieso. La ofensa no es la que causa vuestro dolor? Es muy cierto. Luego si aquí no hay ofensa, no ha de haberya sentimiento? Cuando la seguí villana hiere airada un tronco seco, aún mucho después del golpe dura el ruido en el viento, hizo mi imaginación interior ruido en mi pecho, conozco que no hubo herida, confiesolo, y no me quejo, pero no puedo apartar del pecho el dolor tan presto, que de el ruido que hice permanecen aún los ecos, Y ese dolor cesaría, si esta noche os vieseis dueño de la que ajena juzgáis? Claro está, porque aunque en eso, no solo pierda este Estado, sino el mío también, veo que estando lo que en vos gano sin más que vos, que este empeño sin duda es de el bien lo más, no Blanca del Mal lo Menos. Pues vuestra dicha esta noche tendrá efecto. Cómo? Yéndoos por la puerta de el jardín, y esperando en el terrero hasta que os avisen? Pues voy al punto a obedeceros. Y el pesar? Ya me parece que se va haciendo contento, Y durará? Harto dudoso está el corazón. Creedio. A Blanca, cuanto a mis dichas las amo, pues que las temo! Ya señora tu tío vuelve con los Príncipes, y ha puesto a las puertas de el jardín guardas, no sé con que intento, Mira señora, cuan poco duran mis dichas. Yo creo que es mía aquesta desdicha, que sin ella estar no puedo. Vosotros no la tenéis, quien os la pega es el viejo. Pues ya no puedes salir, éntrate Carlos hay dentro, que la falta de la dicha suplirla sabrá el esfuerzo. Y qué he de hacer? Esperar tanto tropel de sucesos, que en padeciéndolos todos, se han de acabar los tormentos. Mira que vienen señora. Entra Carlos. Ya obedezco, Ya el guebo otra yema tiene, las yemas crecen ha dedos. A Estela he dicho que haga que su hermano a este aposento entre por el cuarto, que saca puerta al patinejo, pues con eso si es que Blanca. no elige ahora, pienso conseguir con una industria lo que no pudiere el ruego, Aunque yo sé que mi hermano está en aquel cuarto, puesto que ha rato que le dejé mi aviso esperando, y tiempo no he tenido de avisarle porque a Carlos escribiendo he estado, ahora que mi padre me dijo: que aquí encubierto le avisase que estuviese, no he querido yo, temiendo. que se enojase decirle que ya estaba aquí, y supuesto que le dije que a llamarle iba, decirle ahora quiero que ya está al Don Luis, pues sé muy bien que está al dentro Le avisaste? Señor, sí, en este cuarto le dejé. Hoy sobrina, pues se cumple el plazo del testamento de vuestro padre, y mi hermano, y señor, que esté en el Cielo, es preciso obedecer lo que ha dejado dispuesto. Y así os suplico señora que cuerdo vuestro respeto sepa con vuestra obediencia lisonjear sus preceptos, y no hacieedo elección vos, será fuerza resolveros a admitir la que yo hiciere, y así que advirtáis deseo que es más decoro elegir mandando, que obedeciendo. Ah cuantas veces la voz de el labio se ha vuelto al pecho! No responde V. Alteza? Ya declararme resuelvo. Mirad que cede ya en mí la elección vuestro silencio. No cede aunque no responda Por qué? Porque ya la he hecho. Quién será, ay de mí, el dichoso que Blanca; pero que temo, pues si no fuere mi hijo no aprobaré yo el sujeto, no os declaréis? Ya os he dicho que elegido esposo tengo. Falta que digáis quien es, y que yo le apruebe luego, y así decid. Está bien. No le nombráis. A su tiempo, El tiempo ha llegado ya, y aún ha pasado, y supuesto que ya vuestra resistencia transfirió en mí aquel derecho que vuestro padre previno, provido en su testamento usando de este poder, y al bien público atendiendo, y a vuestro servicio, digo señora, que un Caballero que es tan bueno como yo, está en aquese aposento, y este ha de ser elegido, pues nadie ha logrado el serlo. Cielos, qué es esto que escucho sin duda sabe mi jetento, y apurarle quiere: mas qué dudo? Qué es esto Cielos? Este viejo está endiablado. Pues qué resolvéis? Resuelvo que el testamento se cumpla. Mirad que ofrecéis con eso ser su esposa. Mirad vos, que aprováis lo que yo ofrezco? Sí señora, y pues los dos lo hemos dicho, ya está hecho, dudando estoy lo que miro. Aundudo lo que estoy viendo Salid, pues, señor, a ser ya de Cataluña dueño, y dando la mano a Blanca, lograd tan felice empleo, pues convocados los nobles a que os presten rendimientos, el primero seré yo que la mano, mas qué veo? Al dueño a quien elegisteis, Viva Carlos. No he de creerlo, sino es mal hayan los ojos. pues ya creerlo me han hecho. Pues Don Guillén, no llegáis? Tú me engañaste. No acierto a responderte, desdicha de todos ha sido el yerro, yo sola soy la engañada, que soy la que a Carlos pierdo. Aquí no hay ya que esperar, esto no tiene remedio, que pues di mi aprobación, si ahora protestar quiero, lo perdido no restauro, antes bien la vida arriesgo, y así en tal ansia, elijamos desdichas del Mal lo Menos: ya por dueño de este Estado gran señor, la mano os beso. Ya seneció mi esperanza. Ya mis pesares renuevo. Yo señor, puesto que en Blanca la dicha a que aspiré pierdo, si mereciere de Estela la mano, me iré contento. Don Guillen es a quien toca responder? Dichas granjeo, vuestra es Estela. el gusto siglos enteros. Yo no me caso, porque Fenisa es gran casamiento para mí, y así a buscar me voy otro más pequeño, que si el casamiento es mal, quiero yo del Mal lo Menos.
