Texto digital de La dama presidente
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- Atribución tradicional
- Francisco de Leiva Ramírez de Arellano
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- Francisco de Leiva Ramírez de Arellano Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La dama presidente. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dama-presidente-la.

LA DAMA PRESIDENTE
JORNADA PRIMERA
Aunque es hoy el primer día, Cear, que ejerzo el oficio del estar en tu servicio por suerte, y fortuna mía, conozco que algún cuidado tu corazón atesora, pues a esta calle en un hora mas de mil vueltas le has dado; y aunque es muy fácil de ver que será de amor tu afán, pues ferastero, y galán se está ello dando a entender, el amor que te he cobrado dos horas que te he servido (que aunque tú pan no he comido, tampoc no lo he almorzado) a preguntarte me obliga digas si es lo que pensé, que criado tienes que te ayudará en tu fatiga: y no es porque estoy delante el alabarme, señor, mas en la hermandad de amor no hay hechicera, no hay bruja que me iguale en lo trazado, porque ensartaré un recado por el ojo de una aguja; daré un papel si me enfado en presencia de una madre, de hermano, marido, y padre, y aún delante do un cuñado, y fin que nada me des, porque fuera simonia, cuando aquesta es obra pía, hacerla por interés. Habla, pues, que aunque pobrese hoy a servirte me obligo, que en mi tendrás un amigo, por no decir a cahuete. Martín de tu humor al verte cree que me aficioné, y por eso procuré a mi servicio traerte; pues aunque traje criados bastantes par asistirme, no pueden ahora servirme en amorosos cuidados, porque al fin están b como forasteros son. Señor, esta profesión es para los naturales. Pues tu voluntad entiendo, lo que pretendo, y quien soy te contaré, y sabrás hoy quien soy, y lo que pretendo; De Florencia natural soy, donde heredé la sangre de los heroicos Ursinos, de cuyo noble linaje cabeza he quedado, César mi nombre es, del Duque grande deudo tan cercano, que a faltar la incomparable hermosura de Isabela (que el Cielo mil años guarde, para que mi due ño sea) heredero incontrastable fuera del Estado yo: el decirte aquesto baste, pues conocerás con esto los que me ilustran realces. Pretendió el Duque casar a Isábela, cuando amante de su cielo en firmes luces era mariposa errante. A esta pretensión dichosa de Potentados, y grandes mucho número llegó, y entre ellos los arrogantes Duques de Milán: los Duques digo, porque eran iguales dos los que la posuían, pues la Duquesa su madre de un parto a os dos dío al mundo, y con la turbación grande, por ser el parto muy recio, fue causa que se ignorasle cual el haredero fuese, y en una duda tan grave ambos el Estado gozan. Cráronse así, y capaces ya de ra entre los dos trato hacen, que el que feliz mereciere que con Isabela case, del Estado de que goza le deje al otro la parte que por la duda posee, y de la belleza amantes de la Duquesa Isabela, de su Estado despojarse a un tiempo los dos desean, mas no era fineza grande por una parte de un Reino, llevar un cielo por parte. Conrado, pues, y Fadrique pública palestra hacen, defendiendo que ellos solos son los que pueden llamarse a la elección de Isabela, y de un torneo al combate a los pretendientes llaman. Llego el día, y de contado dejo e heroico valor, y los esfuerzos galantes, las galas, y las libreas, que en el torneo admirable dejaron del pensamiento, porque mi pasión me hace dar prisa con sentimiento de que en otra cosa hable. De aventurero salí al circo, sin darles parte a mis amigos, ni deudos, al Duque, ni Isabela, antes que estaba enfermo fingí, porque más disimulase mi intento: Dirás ahora, porqué causa el disfrazarme intenté, cuando te he dicho el noble ser de mi sangre? Y respóndote, que el ser vasallo, fue quien me hace ocultarme de esta suerte: le alo porque si qu que a Isabela pretendía, fuera a sus aras examen. En un Andaluz morcillo hijo adoptivo del aire salí; y el animal fiero, que por los ojos volcanes arroja, que recogió del fuego de mi coraje, con su aliento me decía, tascando los alacranes: Andaluz soy, César eres, ambas causas son bastantes para que por victorioso hoy la fortuna te aclame. Contado en el puesto espera en un obero, que Atlante pretendió ser del Planeta más luciente: la sena hacen de acometer, y partiendo entrambos brutos iguales, tan veloces la carrera pasaron, que examinarse de la vista no dejo, si es que paran, o qué parten, Rompimos las lanzas, que echas breves átomos del aire, con tal violencia subieron, que pudieron abrasarse en la encendida región, y las que subieron antes al fuego duras astallas, bajaron cenza fácil. Empuñamos los aceros, vuelto el valor en corale; y buscándonos briosos, Conrado con arrogante valor, sobre mi celada descarga golpe tan grande, que me hube menester todo al resistirle constante; más entrándole una punta por el breve hueco que hace la visera, tal acierto logré, que a la herida grave de Conrado el cruel orguilo fue a mi valor ruina fácil. Cayo del caballo muerto, y su harmano, y sus parciales traición dicen, y su mierte quieren vengar con n sangre. Los padrinos me defienden, y en fin entre todos se hace una batalla sangrienta, hasta que vino a hacer paces la noche, que dio lugar para poder escaparme de tanto enemigo acero; y en una Quinta diltante de Florencia me retiro, disponiendo mi viaje a Genoba, donde estoy habrá un mes. Y pues ya sabes quien soy, y a causa has oído de que hoy en Genoya me hallé, de mi patria de terrado, temiendo del Duque el grande enojo, de mis contrarios seguido, y al dolor grande de la ausencia de Isabela postrado el corazón, sabe que otra pena, otro martirio otro tormento es quien hace más guerra en mi alma ahora; escúchame, y no te espantes, que teniendo el corazón lleno de tantos pesares, y siendo cualquiera de ellos tan sin competencia grande, se haga lugar en el pecho como el mayor de los males. En esta calle que miras, (mal dije en llamarle calle, no es sino Cielo, pues es dichoso al bergue de un Ángel? vive, mas ya te lo dije, si bien anduve ignorante, en llamarla Ángel no más, pues Ángela es las que a n No te la quiero pintar, pues cuanto más te la alabe, ha de acabar en ofensa lo que en aplauso empezare. Pero mira allá en tu idea considera la más grande belleza, la perfección mayor, la más admirable, que naturaleza pudo formar, o fingir el Arte, y es Ángela, mas tente, no lo pienses, que la agravies es preciso, pues posible no es, que aunque en matices gastes todas las perlas del Sur, de la Arabia los metales, del Alba toda la risa, del Sol todos los elmaltes, que con su belleza aciertes; pues cuando grande la saques, harás grande una belleza, pero no la harás tan grande. De un Caballero Letrado hija es, y de la sangre de los valerosos Dorias, cuya nobleza se sabe. Este es el dueño que adoro, con tal terneza, que antes que la Aurora a sus balcones baño de alegres celajes, mármol a su puerta soy, y estatua de sus umbrales. Algunos días a Misa ese hermoso cielo sale a una Iglesia que esta enfrente, y aguardándola a que pase estoy, yendo prevenido de mil amorosas frases conque decirla mi amor, y en viéndola, tan cobarde me animo, que los acentos que estudié para explicarme, o su respecto los turba, o mi temor los deshace; mas como los idio más tan elegantes, que con muda voz se explican, y es sobre escrito el semblante, que declara a quien dirige el alma afectos amantes, los míos ha conocido, y con un mirar afable, con una compuesta risa, y con un ceño agradable parece que me decía: Contrariedad grande hace, los ojos tan atrevidos, y la lengua tan cobarde. Ayer a hablar la llegué, y dijo antes que empezase, si es que algún pleito tenéis ad para que se despache a mi estudio, y perdonad, que el sitio ausentarme hace. Hoy resuelto a hablarla vengo, y así a que salga su padre aquí espero, esta es Martín la pena que me combate, el cuidado que me aflige tanto, que olvidar me hace de mi patria, de Isabela, y el Duque, sin acordarme mas que de este hermoso hechizo, dulce ocasión de mis males. Su hermosura he de gozar aunque para ello arriesgase la vida, y el alma toda; pues cuando miro abrasarme de aqueste apacible fuego, es de mi valor ultraje desdoro de mi soberbia, y de mi altivez desaire, que pudiendo de atrevido quiera morir de cobarde. Atentamente he escuchado, señor, y por no cortarte (pues lo sintiera el Poeta) el hilo de tu ron nance, de esa dama no te he dicho las gracias, y habilidades; más óyelas, y será esta la segunda parte. La dama que te ha prendado hija es de Don Pedro Doria, su noble ser es probado, y su riqueza notoria, que es harto siendo Letrado. Ángela con fuerza tal su ingenio inclino sutil a esta cencia universal, que pasó por lo civil, por saber lo criminal. Con tan extraña afición estudió, sin darse tregua, que con la mucha opinión, su padre en su oposición es Letrado de la legua. Como es bella con placeres pleiteantes la van a ver y entran hombres, y mujeres, ellas por su pareceres, y ellos por su parecer. Tantos a gulantearla asisten que son sin cuenta; cada cual piensa pescarla, y hay hombre que un pleito enta por tener lugar de hablarla. Ella se hace de los Godos, cuando ellos más lisonjeros la sirven por varios modos, y no se le da de todos las coplas de Don Gaiferos. Como por su profesión goza de uno, y otro nocio, satisface la afición, que la comunicación es causa de menosprecio. De los hombres la pasión ella la estama en un pito, y yo he dado en la razón, que le falta el aperito como está sin privación Su honor, calidad, y ser conserva con noble pecho; y dice, que aunque es mujer, tuerto no tiene de hacer para informar en derecho. De ánimo es tan arrogante, que porque se le atrevió un día cierto Estudiante, la cabeza le llenó de textos con un estante. Por cola desesperada nadie ya a querarla osa, y es por nombres celebrada, de la sierpe más hermosa, y de la dama Letrada. Este, pues, solo es bosquejo de la que a tu ardor da sed, que otras cosas muchas dejo, y así toma mi consejo, y echa a otra parte la red; pues si pretende tu pecho declararle si la enfadas, ya que no salgas de hecho de lavores satisfecho, saldrás harto de punadas. Que tan cruel, tan inhumana el dueño es que mi alma rige, y a los hombres tan tirana: De veneno es dulce dije, y escorpión de siligrana. Yo en lo que en sus ojos siento, hoy de sus divinas partes no espero rigor violento. A la primer nueva partas? pues escúchame este cuento: Un mozo enfermo tenía de los ojos a su padre, y curarlo pretendía, que en efecto lo quería como si fuera su madre. El remedio procurando, en un libro que se halló de medicina hojeando, un capítulo encontró de lo que andaba buscando. Abrojos para los ojos el primer rengión decía, y sin leer más sus arrojos, como Estrella que Dios guía fue al campo a buscar abrojos. Dos almorzadas muy buenas trajo, y que quiso, o no quiso, al padre que ve sus penas, en los ojos al provilo le puso un par de docenas. Un lienzo muy apretado encima se pulo luego, conque al padre desdichado le saltaron de conto los ojos, y quedó ciego. A leer volvió con enojos los rengiones, y al mirarlos de espacio, vieron sus ojos, para los ojos abrojos son buenos para sacarlos. Ahora puedes aplicar el cuento, pues te conviene. Diolento aquí viene a estar. Algo lárguillo le viene, mas puédele acomodar. Ven, pues, que a que salga espero su padre a liretirado. En fin no te persuado? Qué puedo hacer, si me muero: Abrojo, y lienzo apretado. Sospende hija linbela esla pena proña. que tu dolor desvela, no tu hermosara aflija, pues si faltó Conrado, en Fadrique te queda su traslado. No tu llanto publique, que podiste inclinarte a Conrado, y Fadrique rendida pueda hallarte a pasión amorosa, cuando alegre te espera por es sa Que aunque su hermano era el infeliz Conrado, a quien con muerte fiera César dio muerte airado, con los tiernos desvelos (los. de un hermano también se tiene ce- La pena, padre, y señor, que en mí tan sentida ves, efecto del dolor es, no es efecto del amor; pues cuando miro el rigor de César, que fementido (perdona César querido) dio a Conrado muerte fiera, si a Fadrique sucediera, lo mismo hubiera sentido; pues mi afecto tan igual fue, que en amor, y desdén, ni a Conrado quise bien, ni a Fadrique quiero mal: el ver aquel sin fatal me tiene de dolor llena, (pues de César me enajena) P. y así del llanto el rigor, no lo mires como amor, pues lo siento, como pena. Del traidor César sabré castigar la alevosía. a Ay César del alma mía. Y su cabeza pondré. Ell Cielo vida le de- A mis plantas. . qué dolor! . Verá el mundo mi turor, porque conando sus vuelos. No lo permitan los Cielos. Tenga ejemplo en mi rigor. Fadrque viene. . Lugar a que te hable quiero darle, tu procura desvelarle de tu pena. . . Procurar quisiera yo sosegar de mi pera repartida. A buscar vengo la vida a donde si bien se advierte, halló Conrado la muerte. Furyo acaso su homicidar Sí, por gozar vuestros ojos su vida miro perdida, vos le quitasteis la vida, no de César los enojos, conque de vos fue despojos, mas que del contrario acero; pero yo lograr espero mayor rendimiento ufano, pues vos matasteis mi hermano, pero yo por vos me muero. Que no le pesara, yo creo que eso verdad fuera. Hoy lograr mi dicha espera lo que Conrado perdió. Muy poca pena os causó aquella infelice suerte; pues hoy mi atención advierte, que en porfía repetida vos tratáis de vuestra vida, mas que de vengar su muerte. Si porque mi le os íntimo deseando vuestra mano, juzgáis que olvido al villano. Ved que César es mi primo. Creed que aunque el dolor reprimo de esta pena desigual, al cobarde desleal. Que es César mi primo os digo, tratadle como a enemigo, mas no le tratéis tan mal. El dolor me arrebaró, mas yo juro a vuestros ojos, que hasta vengar los enojos que mi pena ocasionó, no os canse más, pues si vio Florencia muerto a Conrado, me verá en César vengado. No se sabe donde está. Mi enojo lo bucará. Noticia de él no se ha hallado. Aqueso mi furor siente. Mas lo siente tl amor mío Y porque veáis mi brío, y que mi enojo se avirente, vive el Cielo que no intente el pretender vuestra mano, aunque tanto en ella gano, hasta que mi brazo fuerte lave una infelice suerte con la sangre de un tirano Buen viaje. . Ay César mío! Si a César queriendo estás, como al Duque ocasión das a que le busque su brío; Del valor de César fío que se sabrá defender, y con esto suspender intento mis tristes bodas. Mal señora lo acomodas. En qué mi amor parará? Si es comedia, acabará en casarse como todas: Mas puesto que no es posible, que César te dé la mano, tu intento lo miro vano, y tu deseo imposible: con Fadrique es infalible el ca arte. . Ay cruel dolor! hay adigido rigor! ay voluntad desdichada! hay fineza mal lograda! Y hay verdades que en amor. , , ; h Señora, triste te veo. Nunca en mi tristeza ha habido, que aquesa nace de causa; elancólicos indicios. son hijos de algún humor, divertirme solicito con mirar papeles; llega un asiento. A mi ama miro p guisada de otra manera, diviértete con tus libros mientras que yo a mi lavor me voy: sin duda ha perdido algún plaito de su parte. Necio pensamiento mío, de cuando acá en mi memoria el menor amago miro de cuidado? puede en mí caber el más breve indicio? mucho es indicio, una sombra de amor? más que es lo que he dichor yo he nombrado amor? o pese a mi labio fementido! recoja otra vez acentos, que arriculó mal nacidos; mintió mí! veces, mintió como villano atrevido. Aborrecimiento es lo que siento (si esto ha sido) de ver el atrevimiento de este forastero altivo, que cobardememe osado, y osada mente remiso, haciendo lenguas los ojos, y equivocando sentidos, modo le mire en los labios, y en los ojos discursivo. Mas esto, qué novedad puede al pensamiento mío ocasionar? cuantas veces de postrados albedríos, de voluntades vasallas, y corazones rendidos fue escarmiento mi altivez, y mi vanidad castigo? Pues qué será esta apieensión que traigo siempre conmigo, que sin llegar a cuidado, como inquietud la examino? Si será curiosidad, por saber quien haya sido este Caballero? No, que importarme no ha podido el que sea quien quisie Si acaso nove dad hizo a los ojos el mirarle forastero? esto es delirio. Cuando Príncipes tan grandes mi atención no han merecido, el cuidado ha de deberme un hombre no conocido? Será desvanecimiento de mi natural esquivo, por mirar que a mi hermosura su gala se haya rendido? No, porque gusto sintiera, y es de alivio el gusto indicio; y aquesto que siento yo, no lo siento como alivio. Pues esto qué puede ser? Amor. Mas qué es lo que he oído? amor. . Es dulce inquietud. Qué es dulce inquietud ha dicho y qué causa esa inquietud? Soncitado martirio. Martirio soliciado? qué siente quién lo ha tenido? Un apacible veneno. De oír esta voz me irrito: veneno apacible hay? Y un engañoso cariño. Vá game el Cielo! parece que oráculo cruel ha sido esta voz a mis precuntas, pues escucho que me ha dicho. , . Amor es dulce inquie- solicitado martirio, un apacible veneno, y un engañoso cariño. En mi amor puede ser? . Qué es esto Cielos divinos? qué es? . Un soñado desvelo, Soñado desvelo ha arido? qué es desvelarse sonando? Es un cuidado dormido. Eso es yerro, pues amor, que siempre a todos he oído. Una vida que da muerte. Tu contrariedad he visto: vida puede haber que mate? Y muerte que deja vivos. Que amor causa estos efectos, y con impulsos distintos es un soñado desvelo, . es un cuidado dormido, una vida que da muerte, y muerte que deja vivos? Pues miente el amor si piensa, que en mi pecho endurecido, en mi altiva presunción, y en mis desdenes esquivos ocupar puede. Señora qué tienes? de qué das gritos? Quién cantaba? . Luisa, y yo de esta suerte divertimos el afán de la lavor; perdona si te ofendimos. Ofenderme, pues por qué? antes he gustado oíros. Hay pensamientos tiranos, dejadme ya: se ha vestido mi padre? . Ahora toliendo estaba un poco, un tántico quejándose de la gota, regañando otro poquito, que son los sentidos tres, anadidos a los cinco de los que van a setenta. Cuáles son esos sentidos? Toser, quejar, regañar; mas ya sale. . Cielo impío no castigues mi soberbia. Aja Ángela. Señor mío, Yo es fuerza que vaya a extrados, porque hoy se vea es preciso el pleito de Lucarelí; si vimere Don Rodrigo los autos le puedes dar. que ya tengo hecho escrito: y así otros pleiteantes vienen, puedes despedirlos, sin cansarte en trabajar, que aunque tu ingenio divino ventajas se reconozco, siento Ángela infinito, que lo que curiosidad en ti fue, lo hagas oficio. Señor. o qué es natural pocos vencerlo han podido: está en mi es inclinación, y créeme, que me aflijo cuando en que estudiar me falta, que como los ejercicios, y entretenimientos de otras son las galas, y los rizos, el escribir, y estudiar mi entretenimieto ha sido. Dígalo yo, que de noche en lugar de borecillos de la cara, voy cargada con una espuerta de libros. Eres prodigio de ciencia. y eres de virtud prodigio; queda aDios. Guárdete el Cielo. Mal compadecerle miro . el estudio, y el cuidado. Pues yo quemaré mis libros, si el forastero no anda por aquí. Licencia os pido para informar en un pleito, que intento poner. Decidlo, si breve es; o perdonadme, porque indispuesta me miro. Pues en aqueste papel el intento viene escrio; y aunque es dificultoso lo que veréis solicito, por intentar una acción nunca nada se ha perdido: vedlo de espacio, que yo después volveré. Serviros procuraré. El Cielo os guarde. Demanda es esta que miro bien contra toda razón. Pues ya su padre se ha ido, aquesta es buena ocasión; aunque si verdad te digo. temblando llego. . Repara si es el tintero macizo, si tiene el cuchillo cerca, si son de tablas los libros, porque me ponga detrás de ti. . Yo me determino. Entra con el pie derecho, y di, Jesús sea conmigo, y persíguate tres veces. Quién es? más qué es lo que miro! Quién a vuestro estudio viene a opedeceros. . Yo he dicho: ay de mí, turbada estoy! Que os soseguéis os suplico; que el venir a obedeceros, es porque vengo a pediros me defendáis en un pleito; y pues será en mi preciso el dejarme gobernar de vuestro ingenio divino, bien digo, que a obedeceros vengo; pues siempre rendido, solo lo que vos mandéis obrará el afecto mío. Oiga el diablo, y por adonde . la obediencia ha discurrido. Qué escucho, por pleito viene? . parece que ya he sentido, si antes que por mí viniese, el que ya por mí no vino. Sentaos pues, me informaréis. Obedeciéndoos os sirvo. La obediencia anda que rabia. . El pleito bien no me ha olido. . Decid. . Yo tenía una joya, cuyo precio es excesióo; dos contrarios poderosos de su grandeza validos (sin que estos se aficionasen a ella, que es lo que he sentido, sino solo por mostrar su valor, poder, y brío) violentamente tiranos, si bien fue con gusto mío, me la robaron. . Tened, porque os habéis contradicho, pues decís que os la robaron violentos, y oigo deciros, que con gusto la entregasteis; y así que advirtáis os pido, que os estáis contradiciendo. No hago tal, porque el deciros que con gusto la entregué, es porque de mi albedrío yo se la quería dar, sin que ellos haber sabido pudieran este deseo; y en aqueste tiempo mismo me la robaron a mí. Biendo uno el pretexto mío, pues vos deseabáis darla, y tomarla ellos, yo digo, que no sé qué pretendéis. Querellarme del delito. Qué delito, cuando vos la queríáis dar? . Por lo mismo, porque el gusto me quitaron de que yo anduviese fino; y no es lo mismo que yo se quiera dar a un amigo lo que mío es, o que él me quite a mí lo que es mío. Con que ahora pretendéis que os la vuelva? . Tal no pido, Según eso, solamente que se castigue el delito de la violencia queréis? Ni lo pienso, ni imagino. Ay de mí! que su demanda tácilmente la he entendido. Oh desentendida se hace, o o entenderme no ha querido. Pues qué es lo que pretendéis? Que otra joya, que ellos mismos tienen de la misma hechura, me den por la mía. . Digo, que es terriblé pretensión. Aquí un memorial sucinto traigo para la querella, que lo veáis os suplico. . Mostrad. . Y usted Caballero, no tiene algún pleitecito? Mi amo pleitea por ambos, y crea usted que imagino, que si él con su pleito sale, que saldré yo con el mío. Dice así. Don Juan Enríquez. Cómo? ya César Orsino Don Juan Enríquez se ha vuelto. Es vuestro nombre este? . El mismo. Cómo llamarme yo Hamete, . El que ignore determino mi nombre para mi intento. Quérellarme determino ante vos de vuestros ojos, pues tiranos; mas qué miro! Esa es la parte contraria. Le ha robado a mi albedrío toda un alma. Esa es la joya. . No proseguis? No prosigo. . Por qué? Porque esta quererla den has de ir es a, dig que es falsa, pues vos queréis pretender hacer delito ajeno, lo que en vos es supuesto, falso, y mentido. Bien sabéis vos que no miento. Solo que me hagáis testigo falta, después de haberme hecho Juez, y reo. . En lo que pido tengo mi justicia clara. Y tiene con tres testigos contestes hecha probanza. Cuáles son? . Uno es el mismo, Don Juan Enríquez el otro, y el otro César Ursino Si con tres testigos basta, probada mi verdad miro; pues memoria, entendimiento, y voluntad son testigos, y de mayor excepción Tacharlos será preciso, cuando no por cohechados, porque son vuestros amigos. Pues otros tres tiene más, que no tacharéis. . Decidlos. El mundo, demonio, y carne, mirad si son sus amigos? Calla necio. . Caballero, que contra el decoro mío, contra mi altivez soberbia pretendéis inadvertido de la fuerza de mi honor derribar el edificio idos, o viven los Cielos (con qué dificultad finjo) que a las iras de mi enojo. Cuidado con el cuchillo. Os haga; en vano me alientó. . Que os reportéis os suplico. Mira si toma el tintero. A fingir no tengo bríos el sentimiento. . Señora, a deseos bien nacidos, a nobles atrevimientos de un corazón que rendido. Ahora a los libros miró. Se consagra en sacrificio. No prosigáis. . Pues volvedme un alma, que habéis podido robarme. . Que no lo hiciera un salteador de caminos. Miren ustedes si yo luego entendí el pleitecillo. Yo no os he robado nada. Pues ya que lo negáis, digo que yo os la he entregado a vos, que me paguéis solicito. Ay Cielos, como me siento . sin valor a resistirlo; pues por lo que es gusto vuestro queréis paga? . Mi amo ha ido con el uso de la tierra pues prestan por gusto, y vicio, y llevan chento por chento. Que os vais, señor, os suplico (no se bastaba galán, sino también entendido) que puede venir mi padre: qué a mi pesar le despido! Ved que rendido os adoro. Yo no entiendo esos estilos: pluguiera a Dios. Sois tirana. . Cuerda soy. Pues cuando vivo. Idos ya. . Por vos sin alma, tan ingrata. . Queréis iros? Correspondéis. . Qué porfía? A mi terneza. . Es desirio. Pues mi afecto. Eso es cansaros. Con hálagos. . Don Juanados. No he de irme. . Es ofenderme. Si primero. . No he de oíros. No me decís. Qué es aquesto? Loado sea Jesucristo, que el demonio del Poeta traer luego al padre quiso, No tena aquí otro lance. Válgame el Cielo! . Qué ruido y que voces son aquestas? y vos señor? . Señor mío yo vine, no sé que diga. Esperad, que yo decirlo quiero a mi padre, porque conozca vuestro delirio: del papel del mercader valerme ahora determino. Un pleito este Caballero quiere poner tan sin vicio de razón, ni de justicia, que menos difícil miro el quitarle al Sol los rayos, y la grandeza al Olimpo. Si dice de mi amo el pleito. a su padre, es bravo vicio. Que no que pueda salir con su intento; y porque dig a ese Caballero trate de olvidar el desatino (perdone que así lo diga) que propone, hoy con prolijos argumentos, y porfías vencer a mi razón quiso cuando es tan imposible su intención; mas aquí escrito en este papel verás. Dicho, y hecho, vive Cristo . que le da el papel al viejo. Señora, advertid, Estimo yo mucho a mi padre, y quiero que sepa. . Teneos suplico. Por qué la tenéis? dejad que yo lo lea. . Preciso será, porque no pretenda imposibles. . Que haya habido tan cruel resolución. Leele, pues. Ludóvico de Rodas. Qué es lo que oigo? este papel no es el mío. Vive Dios que ay Juan trocado. . Digo, cargué en el Navió. Buen susto a Don Juan has dado. Pues páselo por el mío. Llamado el Pabo dorado, que vino a cargo de Enrico de Burses, dos mil quintales de plomo; un huracán vino, y apique el Navió echó, y en el árbol que previno la astucia de los Pilotos, pudo tomar tierra Enrico. Pido que el plomo me dé, pues si se perdió el Navió no tuve la culpa yo. Dezidme ese hombre os hizo seguro? . Si me lo hiciera, no había pleito. . Pues ya os digo pretendéis un imposible. Eso ya yo se lo he dicho. Oh decidme en qué fundáis qué os pague? En que como hizo diligencia de salvarse en el árbol que previno, el plomo pudo salvar, pues podía con a liño poquito a poco irlo atando al árbol con unos hilos; pues aunque se fuera a pique, en fin le fuera de alivio a mi amo, el saber que él su diligencia hizo. Razón ninguna tenéis. Eso es lo que yo le he dicho. Trataré por conveniencia este negocio. . Eso os digo, que será más acertado. Yo también digo lo mismo. Guardeos Dios. El Cielo os guarde. Martín no es tan basilisco como pintaste. . La dicha de forastero habrá sido. Qué dispárate de hombre? Grande. Hoy estrados no ha habido, y me huelgo, que me siento malo; y así me retiro. Hay cuidado, y que de cosas llevo que pensar conmigo. Ay como pienso que mi ama ha caído en el garlito.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Señor ya en Genoya estamos, donde tu enemigo es cierto dicen que está; mas si sabe que has venido previniendo el que solo no vendrás, se ha de guardar. . Para eso la prevención de esta carta ha de importar a Don Pedro. de Oria, que es un gran Letrado, y también gran Caballero, aquí el gran Duque le escribe, que con recato, y secreto me hospede en su casa, donde estando oculto, pretendo de mi enemigo informarme; y de suerte lo he dispuesto, que Don Pedro ha de ignorar quien soy; mas esta que veo por las señas es su casa: llama. . Excusado es eso, en casa de los Detrados se entra por el caso mismo; que los perros en la Iglesia Por qué . Porque hallan abierto. Qué mal descansa un cuidado: quién es? . Al señor Don Pedro quisiera besar la mano: qué hermosura! . Ya le veo, que sale aquí. . Sois su hija? Su hija soy. Dudarlo intento. . Por qué? Porque me parece imposible, que de un cielo. No prosigáis, y advertid, si acaso por forastero lo ignoráis, que por acá tenemos sobrado de eso. Moscas, cuál es la señora. Ya sale mi padre. El Cielo os guarde. Qué me mandáis? Que esta leáis. . Para ello me da licencia. Ay Octavio, el alma rendida veo a esta hermosura. . Por Dios que es de lo así me la quiero. Cuya esta carta serár Mi obediencia, Caballero; el serviros con mi casa, con cuanto valgo, y poseo, la respuesta es de esa carta, y así podeies desde luego quedaros en casa. Hija el cuarto aderecen presto del jardín. . Doy a ordenarlo. Quién será este forastero? pero esto a mí que me importa? Dejadme locos deseos, no me aflijáis más, que ya por rendida me confieso. Puesto que quedo en su casa . decirla mi amor intento. Aquí el Duque mi señor, de quien criado me precio, con tal recato me escribe, que aún me mandaignore esto mi familia; y así yo lo que decirles intento a mi hija, y mis criados, es, que sois un Caballero de Castilla, y vuestro padre quien me escribe. . Disponedlo como vos fuereis servido. Venid, que enseñaros quiero vuestro cuarto. . Ay cielo hermoso, y como en tus ojos veo, que cuando vengo a dar muerte soy yo quien morir me siento. En fin qué resuelto vienes? Esto ha de ser vive el Cielo: traes prevenida la escala? Aí la trae el so Sargento, que la indugencia quiso ganar de este Jubileo. No ompiece a busonear, que me enfadaré . Laus Deo, tendiola. . Ded si parece gente. Todo está en sosiego; bien la podemos poner. Ponedla, pues, que hoy al Cielo con escala he de subir. Ángela, mi atrevimiento perdona; y pues de mi amor soy ardiente mongibelo, permite que de tus ojos me abrase en el dulce incendio, y temple un incendio a otro, pues cura un fuego a otro fuego. Bien puedes subir. Ya subo. amor ayuda mi intento, y pues de un yerro eres hijo, se también padre de un hierro; luego la escala quitad, y prevenidos, y atentos estad para cuando os llame. Con el cuidado estaremos. So Sargento, quiere usted creerme, pues tengo miedo. Eso tienen los cobardes. Pues diga usted so Sargento, nunca los valientes temen? Los que somos hombres de hecho nunca del temor la cara hemos visto. . Según eso, yo soy hombre por hacer. Es gallina. . No lo niego, más peor fuero ser capón; pero diga el so Sargento, que tan valiente será vuesarced real más, o menos? Lo que basta para darle mil palos. . Si no es más de eso poco valiente es Mas dígame el so Sargento. Oye no me gaste el nombre. Pues gastolo algún divero? Me enfada el ver que me nombre tanto. . No es usted Sargento? Sargento soy a pesar de pícaros. . Yo no tengo de que usted Sargento sea pesar ninguno. . Yo veo, es que si anda Sargenteando. Es que cómo usted es Sargento? Mas que le tomo la carar A los señores Sargentos no toca eso. . Pues a quién? A los senores Barberos. Es un pícaro bribón. Me honra mucho el so Sargento. Es un belitre borracho. Como es cepa el so Sargento, y yo racimo, conoce las ubas de su majuelo. Es un vinagre torcido. Usted es vino derecho. Coto a Dios si no mirara, Mira bien él su Sargento. El que estamos esperando. Eso toca a los Hebreos. A mi amo digo vergante, Y a los alcahuetes eso. Miente, y tome para en cuenta. Qué has hecho hombre? Lo que he hecho; si quiere desenpeñarse busque la forma, y el tiempo, que yo a aguardar a mi amo allí retirarme quiero. Ven ustedes aquí un caso dificultoso en extremo. Este hombre un mentís me ha dicho. qué le corresponde a esto para el desempeño? qué? una bofetada: Bueno; pues si es una bofetada de un mentís el desempeño, y él la bofetada dio, y el mentís a un mismo tiempo, desempeñado estoy ya. Solo lo que tiene esto de diferiencia, es que yo para quedar satisfecho la había de dar a él; pues si no hay mas de que este inconveniente, hay más, pues que nadie ha visto esto, de pensar que yo fui quien se la di; pues yo lo piensos Ea honor vengado estás, y sepa el señor Sargento, que si me supo agraviar, supe quedar satisfecho. Qué cobarde es el delito; apenas las plantas muevo, y como ignoro la casa, de Ángela el cuarto no acierto; amor gobierne mis pasos. Puesto que abrasarme veo de Ángela en las bellas luces, perdone el cortés respecto que por huésped me tocaba que mi vida es lo primero; decirla intento mi amor hacia aquí su cuarto entiendo que ha de ser. . O si encontrara con el cuarto. . Pasos siento. Parece que siento pasos. Oh fue debirio del sueño, o fue engaño del oído, o en ese balcón sospecho, que oí ruido. Algún criado puede ser. Que será es cierto algún criado. . Pasos oigo. Qué aguardo, yo me resuelvo. Mas mi intento he de lograr. Quién va? ( quiero callar. Cielos qué oigo? trae luces aquí. Su padre es viven los Cielos Vive el Cielo que es su padre. Quién aquí? . Volverme intento, mas no acierto. . No responde? luces hola. . . Ya las llevo. Vive el Cielo que traen luces, aquí retirarme quiero. y, . Ac luces: mas qué miro! Oh cómo este lance siento! Pues Caballero que causa os obliga. . Ay tal empeño. . A qué dejéis vuestro cuarto. Corrido estoy. . Y aquí os veo. No se que diga. . A estas horas, cuando mi casa al silencio. Pero la industria me valga. De la noche en quieto sueño. Señor Don Pedro escuchad. Hablar a Don Pedro veo con un hombre, y como está hacia mi de espaldas vuelto, no puedo verle, ni alcanzo a oír lo que hablan. . No puedo declararme más ahora, que es a deciros que vengo huyendo de un poderoso: yo oí un ruido pequeño, y como el que con cuidado está siempre vive atento a los riesgos, de mi cuarto salí. . Nada oírles puedo. Y registrando las cuadras. hasta aquí llegaba a tiempo que encontré con vos. . El mismo ruido me trae a mi inquieto. Luego yo no me engañé? Logró mi industria el acierto. . Sin duda están consultando mi muerte. . Venid veremos toda la casa. . Acá vienen, por esta puerta que veo quiero entrar, por si el balcón fortuna de encontrar tengo. . Entrad. . Ya os sigo: ay amor, de cuanto engaño eres dueño. Mas que viene a alborotarnos el diablo del forastero. Hombre que atrevido pisas. el sagrado; mas qué veo! Quién a tus pies. . Muerta estoy. Hoy rinde. . Toda soy hielo. Una vida. . . Abre esa sala. Pero esta voz. Entrad dentro. Hoy dirá. . Sin alma animo. Que me buscan. Grave riesgo. . Pues yo entre, No lo digáis, cuando fácilmente advierto, que buscó en mí una desdicho en vos el atrevimiento. Decidme qué pretendéis? Ser vuestro esposo pretendo. Aqueso el miedo lo causa de que os hallen. . Cómo miedo? vive el Cielo, que por todos sabré atropellar. . Teneos. Pues mi valor. . No deis voces, mirad de mi honor el riesgo Mirad esa galería, y luego a esta cuadra entremos Ya llegan, mira que intentas, porque a todo estoy resuelto. Ea amor, yo me reudí: que mi esposo serás? Eso te ofrezco. . Juraslo aquí? Fálteme mi bien el Cielo, si a esta palabra faltare. Pues entra en mi cuarto: ciego amor, ya tu esclava soy, pues que me has puesto tu yerro. Engaño sin duda fue, o ruido que causó el viento. Sería eso. Solo el cuarto de Ángela. Es este? Teneos: vais a entrar? . Por ningún modo: arrebatome mi afecto. Yo apostaré que a esta hora está con algún digesto. Yo quiero entrar. . Esperad, que no la inquietéis os ruego, que yo satifecho estoy. Pues yo no estoy satisfecho, pues bien pueden ser ladrones. Como tiene mosca el viejo, teme mucho a las arañas. Esperad mientras yo entro. Ay de mí! mi padre viene. Pues mata aquesa luz presto. Sin luz está, alumbra Inés. Ya voy señor; ay! . Qué es eso? Calla Inés. . Tropece, y caí- Te has lanimado? n. No pienso. No mirarás lo que haces? Quién es quién anda aquí dentro? No te alborotes, yo soy cómo estás sin luz? La ha muerto el aire. Ya mí la tierra. . Traela Inés: Don Juan. . . Mi dueño. Ve con Inés: oyes. Di. . A Don Juan a tu aposento lleva. . Si haré? pese a tal, ahora salimos con esto. El ruido de esta señora siento. . Pues, señor, qué es esto? Vamos. . Ya os sigo. . Decidme sois vos el señor del Pleito? Yo soy. . Sois buen oficial. Oíruido, y temiendo ladrones miré la casa. Ya estamos en salvamento. Amor, pues eres deidad. hazme feliz, y te ofrezco, que labre mi voluntad estatuas de oro a tu templo. . Estabas dormida hija? Sentada estaba leyendo, y dormida me quedé. El leer llama mucho al sueño. A mi cuarto me retiro, Esperad, Inés. . Ya vengo. Alumbra al señor Don Luis. Ay imposible deseo; mas no se ha de acobardar mi amor al primero riesgo. Desvelado me ha el ruido. Temo, señor, te haya hecho daño, vuélvete a la cama. Antes el quedarme intento contigo, porque no estés, Ángela mía, con miedo. Solo aquesto me faltaba. Qué dices? Aquí está el viejo todabía, aquí me aguardo. Que yo (ay tal pesar!) no tengo miedo ninguno. . Con todo (aunque tu valor confieso) es preciso te haya dado cuidadillo. . Te prometo, que el mayor que yo tendré, es, señor, que en mi aposento quieras ahora quedarte, esto es bueno, no ve que hay huésped. . Por qué? Porque te miro indispuesto, y si te falta el regalo de tu cama. . Aunque soy viejo, toda via tengo bríos. Hay mayor desdicha! temo señor que te haga daño, y cree que solo eso puede disgusto causarme. Y como que se lo creo. En tu cama recostado lo pasaré bien. . Por cierto que hicieran buena empañada. Si gustas en mi aposento quedarte, queda en buen hora, que yo me iré al de Inés. . Eso tómara ella por partido. Ea, hija mía, no quiero que estes con disgusto; adiós te queda. . Guárdete el Cielo, Vaya con Dios. Qué virtud! ni a su padre en su aposento consiente, tomen aquí todas las hijas ejemple. Has visto mayor vejez? Cansado ha estado en extremo, Valiente susto has pasado. Y Don Juan? En mi aposento: un acto de contrición, y deprecación a un tiempo, queda haciendo tiernamente. A quién? . Al hijo de Venus. En estando sosegados traele ven con él, que quiero que delante de ti jure será mi esposo. . No puedo ser testigo, que cumplidos catorce años no tengo? mira lo que haces señora. Yo no te pido consejo. Sabes tú quién es ese hombre, y si es Caballero? Eso bastantemente ha probado con su valor; pues es cierto no fuera tan atrevido quien no fuera Caballero: demás, que primero trato examinarle. . Eso es bueno, si a su confesión lo dejas, aunque sea él un confeso, quien le quita que se haga de Carlos Quinto bisnieto. Vuelvo a decir que lo mires, que son unos embusteros todos los hombres, y antes están humildes, y tiernos, tanden almas, y albedríos, potencias, y entendimientos, y hacen más zalamerías que recién entrado un lego: hacen mil ofertas, dan palabras, y juramentos, y en llegando a conseguir, luego los verás soberbios, desabridos, descuidados, ingratos, y desatentos; las palabras las olvidan, con mutan los juramentos, desestiman las finezas, hacen chanza los empeños, y finalmente el amor, y voluntad volaverunt. Eso es en los hombres bajos. Pues a mí me pasó esto con un hombre que tenía mas de tres varas de cuerpo. Vete Inés, y haz lo que digo. Voyme: Aqueste Caballero un majadero es sin duda; pues cuando viene a torneos, sabiendo que criada hay, se viene sin criado el necio. A. Póstrate amor a mi soberbia esquiva, trocando en cera blanca mi dureza; en ruina fácil a mi fortaleza deshecha ve mi vanidad altiva: Llama ardiente en mi pecho miro viva a la que examiné nieve en pureza; tierna en mi corazón siento flaqueza a la que examiné furia incentiva. Ya tu bandera ligo poderosa, y en tu copia me tienes alistada, (sa; mi humildad tu grandeza ve imperio Y pues a tu poder estoy postrada, (sa, pues como algunas puedo ser dicho- no me hagas como a muchas desdí- (chada, Qué necia es una pasión, qué descortés un deseo; s en mi porfía lo veo, mírolo en mi sinrazón. De la cama al desconsuelo me arrosé triste, y corrido, y sosegar no he podido de este mi ardiente desvelo; pues las potencias ajenas, de consuelo se entregaron, y al lecho apenas llegaron, cuando llegaron a penas. Don Pedro ya recogido está, y mi amor tan despierto, que de la razón lo cierto niega a uno, y otro sentido; y aunque de consuelo ajena hoy a mi esperanza veo, parece que en el deseo halla consuelo la pena. El cuarto es aquel que miro de Ángela, llegar intento; pero gente venir siento, a esta parte me retiro. Ya vuesarcedes sabrán, y sino, sépanlo ahora, que el pleiteante, y mi señora solos en su cuarto están. No ya a la malicia impía todo el discurso se dé, pues me atrevo a jurar que no harán ninguna heregia. Él tal señor compelido de la ocasión, y lugar, un vale le hizo a pagar cuando Dios fuere servido; y jugando a la trocada en virtud de este papel; siendo el obligado él, es ella la ejecutada. Una petición con arte ante el amor presentó; y amor que el escrito vio, dijo: Traslado a la parte. Ella que es pleiteante nueva, aunque es antigua Latrada, dijo: Doyme por citada, y concluyo para prueba Él sin que alegar más trate, viendo que no se defiende, coge, como quien lo entiende, y cítala de remate. Y en aquesta dependencia, el tiempo que amor dio fue muy breve, y se pasó, conque cayó la sentencia. Él al cobrar puso postas, y ella pienso, o pienso mal, que después del pr cip habrá de pagar las costas. Sin duda está bien hallada. pues que ya cantan los gallos, y no salen: visallos intento. . Esta es la criada, por ver si algo consigo quiero hablarla. . Llego, pues, a llamar. . . Escucha Inés. Quién es? Je tus sea conmigo. No tengas miado, yo soy. Pues, señor, que aquí buscáis? Solamente que me oigái Decid. . Muriéndome estoy, y te pido en este exceso me ayudes en mi dolor. Eso toca al Confesor. Oh mátame. . Al Doctor eso. Aquesta pasión que veis, y aquestos trernos enojos, causan de Ángela los ojos. Mala en fermedad tenéis. Sus luces rendido adoro, y en ti espero mi alegría si le dices la fe mía. Con ese recado al toro. Hacle de mi amor alarde, aunque muestre su desdén. Aunque ha madrugado bien, sin embargo llega tarde. Hazime este favor, y manda en cuanto yo he posaído. Si él el pleito hubiera nido no puliera esta demanda. Hoy en mis deseos cautos me ayuda: qué en conclusión dices a mi petición? Que se ponga con los autos, Pues cuando me ves penar, tu piedad no he merecido; advierte, que agradecido me mostraré. . No ha lugar. Baste mi ruego a obligarte para que ayudas mi amor Nombra otro Procurador, que yo soy de la otra parte. Sa hermosura idolatrada por ti la puedo alcanza No te la puedo entregar. Por qué? Porque está embargada. T. Tan poco te he merecido? Que no me quiera entender. Señor, no puede eso ser. Por qué no? . Porque ya ha sido. No te entiendo. . Él es un cesto, No dirás por qué razón no na lugar mi pretensión? Mas la puerta abren. Por esto. Señor, retiraos de aquí. Eso no, que vive Dios que hay hombre. . Pues eso a vos qué os toca? . Allí hablar oí. Es Inés. Oyes, ya es hora: mira si puede salir, o si le puede impedir el paso alguien. . Sí señora. Mi bien, que en fin te vas ya. No me ha querido entender. Cuándo te volveré a ver? Tarde juzgo que será. En celos arder me veo. P Oh cuán diferente ha sido un deseo conseguido, o deseado un deseo. Quién es he de conocer. Retiraos aquí por Dios. No os metáis en eso vos, que yo sé lo que he de hacer. Ay qué desdichas tan raras! Cómo tu amor tibio está? Mira, que amanece ya: que enfado! Que lo ignoraras quiliera en esta conquista. Pues en qué a ofenderte llego? En que está muy poco ciego quien tiene tan buena vista. Oh que cosa tan cansada. No desconfíes así; quédate a Dios. . Ay de mí! . Pues por qué lloras? . Por nada, a diós. . El Cielo os guarde. Ya viene. ̱. Éntrate, señor. Que en fin es cierto tu amor? Déjame salir, que es tarde. Vendrás esta noche a verme? l. Si vendré. . Dudosa estoy. veté mi bien. . Ya me voy. Pues por aquí no ha de ser. Quién así. He de conoceros, o mataros. . Ay Inés, qué es aquesto? . El huésped Hablen solo los aceros. Don Juan, mi bien Caballero cómo vos? . . . Espadas siento. Mi padre. . Audar. Al momento trae luz Octavio. . Que espero. Hasta mirar conseguida mi acción no le he de dejar. Pues no me he de retirar aunque aventure la vida. . Sígueme Octavio. Ay de mí! . Vamos. Pues sois Caballeros como dicen los aceros, mirad por mi honor aquí. Alumbra; quién de esta suerte? Al lado de mi amo voy. Qué miro! Qué viendo estoy! Cómo en mi casa? . La muerte. Desde aquí verlos podemos. Matarle a mí me ha tocado, pues en mi casa le he hallado. Suspended esos extremos, que este es César mi enemigo. César le nombró, ha engañoso! Y en mi es empeño forzoso que riña solo conmigo. Teneos: vos el Mercader no sois despleito? . Yo soy César Ursino; y si estoy aquí dentro, es por saber que Fadrique aquí posaba, y darle muerte previne. Yo solo a matarle vine. Teneos. . Peor está que estaba. Mi amor a un tiempo, y su engaño batallando están conmigo. Apariad. Deteneos digo. Remediar quiero este daño, pues que no me ha de dejar reñir con él; yo le he hallado ahora en mi casa encerrado, y así yo le he de matar. Si está confesando aquí, que ha entrado en mi seguimiento: Calligar su atrevimiento es lo que me toca a mí. Si él supiera lo que pasa, de mejor gana lo hiciera. Mi valor aquí os espera. A mí me pusca. En mi casa le hallé, Ved cómo ha de ser? Vos eso podén mirar. Cielos, en que ha de parar. Quizás parará en corier. Tened, que ya he hallado medio, Vos, Fadrique por matarme, aquí tratáis de librarme, vos señor Don Pedro en medio os ponéis, porque intentáis el duelo satisfacer, con que a un tiempo defender, y dar muerte procuráis. El renir es imposible con vos, pues Don Pedro ataja; cuando Fadrique baraja reñir con vos no es posible. Como nobles procediendo, mirando que tres estáis, ofenderme no intentáis, con ventaja; yo pretendo reñir con Fadrique aquí, pues él solo es mi enemigo, y pues que no le consigo, conseguirlo intento así: y porque veáis que no excuso las ocasiones, en este cuarto hay balcones, haced lo que hago yo. Vive Dios que se ha arrojado! Mi valor seguarle intenta. Qué haces Fadrique? tente. Mi amo también ha saltado. Acción es desesperada. Qué dolor el alma siente? Bien puede no ser valiente la acción, más es arrojada. Presto a la calle salgamos. Ay Cielos, sin alma estoy, que desdichada ven a la calle, In Mucho mi amo se tarda, y ya viene amaneciendo. Allí el lo Sargento está. Alíí a Martinillo veo; bien habiado está. . Estará el vergante muy contento, cuando yo una bofetada le he dado con el deseo, al fin es hombre, sin honra. Traidor, de esla suerte vengo. La muerte darte sabré. Mas qué miro! Mas qué veo! Señor, a tu lado estoy. Y yo pajas, aquí puedo ser valiente, pues es solo, y somos tres. . No consiento esa ventaja apartaos. Llega, señor. Mas Don Pedro ha salido. . A vuestro lado estoy. Yo digo lo mismo. Malo, dos vienen de ayuda, y me sobra el uno entero. Pues ya podemos renir, pues que tres a tre, nos vemos. Aquesa cuenta está errada, que aquí no haymí dos y medio. Muera el traidor. Ya es preciso ayudarlo. Voyme al viejo, que al fin estará pasado. . Allá va esta. . Cómo es eso, estocaditas de puño. Por Dios que me aprieta el viejo, y lo escogí yo por ganga: Padre, señor, Caballeros. Apártate hja. Ay de mí! Adiós uno. . Dive el Cielo que ha muerto a Fadrique. . Malo es, pero del mal lo menos, Qué desdicha! tu muerte. Tente señor. . Ya yo os dejo, que quiero que me debas Don Pedro aqueste respecto. Seguidme. Tras ellos vamos. . Padre mío. Vive el Cielo traidor. Civo está mi amo. . Qué dices? Válgame el Cielo! Fadrique amigo. . Ay de mí! A la cama le llevemos. Octavio, ayúdame aquí. Vamos, señor. . Ve con tiento; Vayan, sean mete heridos, que peor fuera mete muertos. Traidora, toda la culpa tienes de aqueste suceso; pues dijiste que podía salir Don Juan, cuando es cierto sabias que estaba allí el huésped. . Eso es muy bueno, que el yerro me eches a mí, cuando tu hicistes el ierro; pues diciéndote que había gente. . Tu cijiste eso? No me preguntaste, tú, puede salir? . No lo niego. Y no añadiste hay quien pueda el paso impedirle? Es cierto también. ̱̱ Y yo no te dije, si senera? . Es verdad. . Luego, tú eres quien tiene la culpa, pues que salise tu dueño dejalte, cuando te dije había gente, con que el ierro tuyo fue, que no fue mío. No te pregunte primero si podría salir? Tu preguntaste a un mismo tiempe el puede salir, y hay gente; si señora dije a eso, que fue decir que la había. Bien dices, yo hice el yerro, pues que podía salir entendí: qué es esto Cielos? como en tan breve discurso, y como en tan corto tiempo juntarse tantas desdichas Vo pueden? pues a un tiemp mi honor (ay de mí!) entregado a un falso, a un mentido dueño; pues negándome su nombre con facilidad advierto, que siendo el honor de noble confesar su nombre, es cierto que quien a su honor faltó, mal cuidará del ajeno. Por otra parte reparo que es sin duda Caballero, Esto es hecho. Quién se ha entrado de esta suerte? . Yo. Quién? . Ego; tan desconocida sois, que no conocéis al siervo del pleiteante de plomo? Ya os conozco. . Yo me huelgo, porque no me comparéis. Dime, te envía mi dueño? Si enviar, y despedir es todo uno, enviado vengo, porque vengo despedido. Pues por qué? Porque te quiero. Tú me quieres a mí? Y más de lo que piensas. . Deja eso y di a que vienes. A darte un pesar. . Y es amor eso? Quién quiere bien, que no da dos pesares a su dueño? Pero dejemos las burias, que muy de verás te quiero. No sé que me dice el alma. . Pues no me huele bien esto. . Ese tu engañoso amante en hacer trampas tan diestro, que como otros a barato, su amor ha metido a pleito. Apenas de la refriega se apartó, cuando al Sargente (que es su criado leal, porque es traidor en extremo) le dijo, están prevenidas las postas? Ya yo las tengo ensilladas desde anoche. respondió. Pues vamos luego dijo el amo; pues ahora acha que bastante tengo para huir de esta mujer Cielo, y tierra: Según eso. dijo el criado, no la quieres? vive Dios que la aborrezco, dijo el galaron ingrato; solo fue un necio deseo, y una tema derribar aquel castillo soberbio. Yo no pudiendo sufrir tan ruin modo, a reprenderlo empecé, y volviose a mí con una cara de perro, y dijo, idos noramala. no os metáis a consejero. V ámonos dijo, y montando; luego me miró risueño, diciendo, Martín amigo, harto el no llevaros siento, que sois muy buen oficial de latijera de Venus, mas ya no os he menerter, comad estos escudejos, y adiós. Yo viendo señora esta maldad grande, vengo a decirte es un traidor, sa amullista, embustero, pues no se llama Don Juan, sino César; no me acuerdo si dijo Ulsino, si Urlino, y en Florencia en un torneo mató a un hermano de un tal Fadrique y está quer endo a una llabela, que es hija de un Duque y se vino huyendo, y ahora se va. . Calla, calla. Callo. . Cálganme los Cielos, qué es esto que por mi pasa! Aquesto es dar con los huevos en la ceniza. . Al honor burlado? aqueso no Cielos; pue para cuando es la vida? para cuando es el aresto? Mas ahora en exclamaciones no tengo de gastar tiempo, porque lo habré menester: Inés. . Señora. . Allá dentro ve, y avisa si mi padre viniere acaso, que tengo que hablar con Martín de espacio. De aquesta excusarme quiero. . Ya yo voy: mi baticinio parece que sale cierto, Martín no dices que ahora se partió mi falso dueño? Aorita en aqueste inscante Sabes dónde va? . Es muy cierto, que irá a Florencia su patria, que irá a Florencia su patria. Querrás leal, y resuelto acompañarme? . Si haré, y en tu servicio prometo perder la vida. . Pues yo tu voluntad agradezco. Ea Martín, a seguir a este tirano soberbio, a este Ulises engañoso; a aqueste falso Vireno; a este cauteloso Eneas; y pues mi padre allá dentro está ahora divertido, tomar mis joyas intento. Aguarda aleve tirano, villano mal caballero, traidor, infame, alevoso, que si de mis ojos necios ternezas examinaste, de mis ojos, vive el Cielo has de examinar las iras; yo sacaré de tu pecho ese corazón villano, que con viles fingimientos a lo hidalgo de mi honor derogó los privilegios. Tigre sangrienta seré a quien le faltó el hijuelo, que en las flores, y en las plantas venga su dolor severo, Leona seré, que ha bramidos, mi honor, que perdico veo, resucitaré como a hijo, que a tu traición uto muerto. Castigue el Cielo tu engaño, y furioso, y justiciero, rayos contra ti fulmine, porque mueras a su incendio. La tierra abriéndose en bocas te trague vivo en su centro; si acaso en el mar entrares, sea el mar tu monumento. El viento en ti solo logre sus tormentosos efectos; y obrando todos susfurias, sean con rigor violento contra tu vida enemigos, Cielo, tierra, mar, y viento. De tu mayor enemigo te vea a sus manos muerto esa Isábela dichosa, que esperas para tu dueño. Fáltete del Sol la luz, tus amigos, y tus deudos todos contra ti conspiren; y en fin castíguete el Cielo en darte a ti otro dolor como el que estoy padeciendo; y para más tormento pases por los rigores de los celos.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Buena vida nos pasamos. Esta buena vida llamas? Cuerpo de Cristo contigo, pues cuando estamos en casa de un gran Duque de Florencia, que con tanto amor te trata, que con Isabela su hija más agasajo no gasta; pues de tu scencia pagado, y satifecho se halla, pues por ella ha conseguido hacer medio estado trampa, que lo tema perdido por pleito, mostrando tanta estimación a esta deuda, que se ha traído a su caía, adonde tu cuarto tienas, te sirven, y te regalan, dándote el oro a montones, y a carreradas la plata, enviándote el chocólate hecho todas las mimanas, Te ha hecho de su consejo con violencia tan extraña, que parece que de gorra te entraste a la garnacha, donde te estiman los nobles, y te festejan las damas, que como el capón Letrado todos a una voz te llaman, como de empollar no hay riesgo, hacerte su gallo tratan: y dices que es mala vida? Siempre Martín humor gastas, lo exterior del cuerpo miras, mas no me miras el alma. Ya veo también señora, que deseas la venganza de César tu ingrato dueño; mas si noticia no se halla de él, qué puedes remediar? Llorar mi desdicha. . Calí qu pes e saf si tu supieras a cuantas esto les ha sucedido, y lo sufren, y lo callan, te sirviera de consuelo. Martín, esa es ignorancia, pues de la desdicha ajena alivio a mí no me alcanza, antes me añade dolor ver en otras mi desgracia; pues si antes en mí sola esta desdicha miraba, viala una vez no más; pero cuando en otras se halla, viéndola en ellas, aumento de mi desdicha la causa, pues cuantas veces la miro, también las siento otras tantas. Señora el Cielo querrá. Pues si no hubiera esperanza, quien te ha dicho que en mi vida mi deshonor no vengara, y de mis venas. . Señora, si de templar no te tratas. no puedo, Martín, no puedo. Pues para qué eres Letrada? Divertirla quiero ahora, si bien ha de ser con daría otro disgusto: Qué hará tu padre, y mi señor? . Calla, no me acuerdes esa pena. padre mío. . Y la taimada de Inesilla, hará ahora de las suyas . Martín calla. Tampoco esto? . No me acuerdes. de mis desdichas la causa; pero yo la culpa tuve. Ella era grande bellaca, y sube Dios que he sentido, que se me quedase intacta. Plaza, plaza . El Duque viene. Para qué son honras tantas, cuando sin gusto las mira con tanta inquietud el alma? Oh como esta nueva siento, que tan mal César proceda! Señor, qué causa hay que pueda obligarte a sentimiento? Un delito a otro delito anade aqueste traidor. Qué pena tienes, señor? Esta carta que me ha escrito un hombre a quien macho quiero. Señor, pues tanto me honráis, que aqueste cuarto pisáis? dadme los pies. . Ya os espero en mis brazos: Un pesar grande hoy mi cuidado siente, Gran señor, el Presidente murió ahora, y su lugar pretenden antiguos dos. Decidles que ya lo di ahora. . Pues a quien aquí, señor habéis dado? . A vos. Yo señor, os lo agradezco. A vuestras plantas postrado me tiene el favor turbado, pues veo no lo merezco. Para ocupación más alta en vos hallo suficiencia. lo que en los anos os falta. Para estimar tanto honor mi labio sellar intente. Conque tiene Presidente la Dama Corregidor. Pues a ocasión ha llegado, hoy para extreno tenéis. un negocio; donde habéis de poner todo cuidado. De esta vez Alguácil soy, y podré hurtar con licencia. del Rey. . Señor, mi obediencia tu orden espera. . Hoy de Genoba aqueste pliego recibo, donde me escribe Don Pedro de Oría, que vive allí. . Cielos que a oír llego! quién decís? . Es un Letrado. Sí, señas le puede dar. Que se hace mucho lugan por su nobleza, y estado. Y qué os escribe, señor: Aguardad que ahora oíréis, para que informado estéis de lo que os toca. El amor me arrebató. Un Caballero es a quien mucho he estimado, y me tiene laslimado ver lo que escribe. . Ya espero . oír mi deshonra aquí. Sin duda es de mi amo el cuento. . Ya, señor, estoy atento. Lee señor. . Dice así. la desgracio Después que avise a Vas de Fadrique en su herida, y su persona su sa- nidad, no he vuelto a escribir, por no oca- sionar en V. A el disgusto de oír un senti- miento, ni en mí el dolor de referir una afren- ta. Ya es preciso hacerlo, por estar Fadrique puesto en camino para esa Ciudad, donde llegará con toda brevedad en busca de su enemigo César, este es también el dueño de mi ofensa, pues robándome una hija, ha des- justrado el honor que siempre mi casa con- servó. No he ido a buscarle, así por la enfer- medad que me ocasionó esta pena, como por haberme nonrado esta Señoría con el puesto de Senador; mas espero ir a pedir justicia a A si bien espero de su grandeza, que an- tes que yo llegue, me ha de tener satisfecho. a la carta habéis oído. Harto se holgara ser sorda por no oírla. . Hay mayor pena! . Mucho de Don Pedro de Oría siento el pesar: Ah traidor César, aquesas memorias te debo: viven mis iras que tu traición alevosa ha de ver en tu castigo, mi venganza, pues traidora he examinado tu fe, Ser quen soy te valga ahora para callar donde estás. Sin sentido la congoja de este dolor me ha dejado? ay Cielos! . Mira señora, que se te conoce el hurto. Parece que os ocasiona cuidado lo que he leido, pues tenéis la color toda robada. . Es del corazón achacoso, y cualquier cosa le asusta. . Señor. Ah Cielos! . y como es dificultosu una pena de encubrir. Qué os ha dado? . Para ahora . es el aliento. Señor, como el pensamiento logra tan veloces los discursos, lugar tuvo el mío ahora a conseguir, de que César sobrino vuestro se nombra, vos aquí su juen me hacéis, y cuando a voces pregona mi humildad, que a la grandeza vuestra debe el ser, es cosa fuerte ponerme en un lance, en que me sea acción forzosa, o faltar a la justicia, o ofender vuestra persona, pues a vos se hará la ofensa hecha en vuestra sangre propia, Y como para ser Juez como debo, ha de ser sola la justicia la que en mí tenga ingar, sin que otra razón me pueda mover a la acción menos impropria; este discurso, señor, de tal suerte me apasiona, que me pareció que ya miraba en una acción sola, o desagradado a vos, o a la justicia quejosa. No le ha echado mal remiendo. . Quién ahora por Juez os nombra, es para que hagáis justicia, sin que delante se os ponga respecto ninguno, y ciced que tanto hacerla blasona mi rectitud, que si yo delinquiera, en mi persona yo mismo hiciera el castigo; mirad qué haré con las otras? . Pues yo os juro verá César mi justicia rigurosa. Pues cortadle la cabeza, que yo os ofrezco una joya. Bien sus celos ha mostrado. Por Dios que echó la ponzoña. Qué dices de esto Martir? Que se te ha puesto señora tu pleito, como de aquello de quien no quiere la cosa; lo que te falta es pescar a César. . Si aqueso logra mi fortuna, vive el Cielo, que la fama con su trompa ha de decir por el mundo mi venganza rigorosa. Traidor guárdate de mí; pues si han visto mi cehonra pública, viven los Cielos, que han de ver también notoria mi satisfacción, dorando con esa sangre alevosa los realces ce mi pena, los relieves de mi honra. Damos, Martín, que esta noche presendo salir coronda por si mi dicha permito halle a este traidor. . Señora, el parabién no te he dado del honor que mi amo goza de Senador. . Para qué, cuando advierto que esa honra mi deshonra hace mayor. Pues a rondar, que yo ahora a comprar linterna voy, a ponerme dos pistolas, un estoque, y un broquel, un coleto; y una cota, y a hablar a una verdulera, que campe por la persóna. Que no puedo conseguir ver a Isúbela. . Harto siento mirar, señor, el peligro con que andas, pues es cierto, qué is el Duque a saber llega que en Florencia estás. . No quiero que prosigas, ya conozco mi peligro, mas yo entiendo que él Duque está descuidado de que en Plorencia esté, puesto que no puede presumir que me haya venido al riesgo, que suele ser más seguro en los casos como estos, el que cometió el delito estarse en el sinio mesmo, pues no se presume que allí pueda estar el reo. Y como eso sabes tú, no te parece que eso lo sabrá el Duque también? Qué más puede mi respecto obrar, que estarme encerrado en un cuarto tanto tiempo, sin haber dado noticia a mis amigos, ni deudos, pues solo Ilábela, y Flora dueños son de este secreto ya es tarde, y estará el Duque recogido, y así intento ver si acaso mi fortuna me permite, que del cielo de llávela pueda ver las luces en que me quemo. Anoche Flora me dio esperanzas; y así quiero, pues que ya en la calle estamos, hacer la seña en que luego me conoce Flora. . Oyes señor, no sabes que veo, que a Ángela no mientas ya. Ni tú que la nombres quiero, pues solo es darme un elfado. Pues aquel amor tan tierno tan presto se te pasó? Que la quise te confieso, y que la quisiera ahora también con el mismo extremo, si la nieve de sus brazos no hubiera helado mi fuego. Pues haberte hecho dichoso te causó aborrecimiento? Sargento, yo no hago leyes: en ilustres, y en plebeyos el conseguir, y olvidar tan vezanos siempre advierto, que tras de la posesión se entra el aborrecimiento, yo hago lo que hacen todos. Damas, cuidado con esto. Damos. Vamos plegue a Dios señor, que al traves no demos. Señores, hay mayor vicio que ser justicia, por cierto que puede muy bien tomarse por rato de pasa tiempo; ver las colas diferentes, y los extraños sujetos que se encuentran: Ahora digo, que está un Alguacil espuesto a poder ser confesor, pues son de un género mismo en el saber culpas; solo ay de diferencia en esto, que las sabe el confesor para callarlas, mas ellos para decirlas no más andan las culpas sabiendo. Lo que hay de viudas casadas, y de calados solteros; pues mujeres de maridos ausentes, esto es sin cuento; pues viejos verdes a haces. Mas lo que me quita el seso son unos caballeritos, que tienen por gran festejo el sacar a media noche un buey lleno dece cerros, conque el Luigar alborotan; pues ladrones, que festejo es no dejarnos dormir, y iros vosotros moliendo? Mas allí va un embozado. Llega a conocerle. . Llego: quién va a la justicia aquí? no responde? vive el Cielo: por vida del Rey. . Dejad que responda. . Pues sea luego o lo meter cen un potro, iba a decir en un cepo. Quién sois? . Hijo de vecino. Decid el nombre. Don Mendo de Esparza. Qué armas traéis? Este es un gran Caballero. Las que puede un hombre noble. Mostrad, esta espada veo que es larga. . Pues aquí llamo. Y sin vaina. Ese es mi encuentro. Creed que descuido ha sido. Y que será así lo creo, que los hombres como vos, sino es por descuido, es cierto que no pueden cometer contra la justicia hierros; porque en los que nobles nacen es el más leve defecto más culpable; cuando son los que deben dar ejemplo. Pues si vos, siendo quien sois, de la justicia los fueros derogáis, qué hará el villano, el hombre bajo, y plebeyo, que nació sin atenciones. para observarlas? no es cierto que hará a vuestra imitación lo que en vos mirare? Luego no solamente la culpa vuestra aquí cometéis; pero dais lugar a que los otros, que están al espejo atentos del noble, imiten lo mismo que vieren en el espejo. Dadme esa espada; y tomad esta mía, porque quiero que llevándola veáis, que yo Presidente siendo, tan noble como vos, traigo la espada que debo. A un tiempo honras, y castigo me hacer; yo, señor, prometo aqueste yerro enmendar. Creolo así. . Guardeos el Cielo. Gran prudencia para mozo. Señor, pues si mis derechos me quitas, largo el oficio. Doto a Dios que quiera esto el diablo, que yo no gane una vez. . Allí a otro veo. Reconócele. . Quie va al señor Presidente? . Esto me faltaba: Un servidor de su Señoria. . De eso tiene en su casa sobrado para hacer sus ministerios. Decid que llegue. Llegad. . Quién sois? (do, Soy, señor, Don Pedro de Arias. . Este es vagamun- De dónde sois? . Forastero. A qué a Florencia venisteis? A ver mundo. Buen empleo ha traído. Y cuanto ha que estáis en Florencia? . Pienso, que habrá cuatro años. . Muy bien, y decid en tanto tiempo a Florencia no habéis visto? Sin duda es ciego el Don Pedro. Me hallo en ella bien. . Tenéis algún entretenimiento? Algunos ratos procuro divertirme. . No digo eso, sino si tenéis oficio? Oficio ninguno tengo. Tenéis rentas? . No señor. Y viñas o casas? . Menos. Pues de qué; decid, coméis, vestís, y calzáis? . Para eso no falta de aquí, y de allí. Todabía se usa esto? no entendí yo que ya había aquí, y allí. . Yo no entiendo este modo de vivir, y he deseado en extremo saber como puede un hombre ponerse un vestido bueno, comer bien, beber mejor, y lo que se sigue a eso, jugar, pasear, y traer siempre consigo, dinero sin tener rentas, ni oficios, vinas, ni casas, ni censos, y para que me lo diga, y yo este enterado de esto, a la cárcel le llevad. que en ella el señor Don Pedro este secreto dirá. En nombre de Dios me estreño, venga la espada, y veamos si trae pistolas. . Para eso los bolsillos me miráis? Las pistolas que yo quiero que traigáis, son en Francés, y búscolas en su puesto. qué es esto? . Una barajita. Pues ya de míraros dejo: que quien lleva la baraja, ya se ha dejado el dinero. Bueno voy, preso, y sin blanca. Cuando ha de querer el Cielo, que logre yo mi venganza. Venga usted señor Don Pedro. La seña he hecho, y no sale Flora. . No habrá oído. . Es cierto vuélvola a hacer otra vez. mas ya abrir el balcón siento. Sois César? . Flora, yo soy? podré ver mi dulce dueño? Está ahora muy agría. . Cómo? Comió una cirvela pienso de Jenoba, y lo agridulce le ha estragado. . Yo lo siento, aunque es poco mal. (eso? Ahoga da la vi ya. Ahogada de Si señor que era muy grande, y sele atravesó el hueso. Deja chanzas. No me entiendes? . No. De verdad? . No te entiendo. Pues dirételo elárito. Mi ama todo el suceso de Genoba lo ha sabido, con que echa nombres, y verbos. El padre de Ángela ha escrito al Deque pidiendo hyerno. Fadrique llegó esta noche, que viene en tu seguimiento. El Duque a su Presidente manda que te busque luego; esto es en breve contado, y a Dios que estar más no puedo. . Cielos, qué es es esto que escucho! Vive Dios que estamos buenos. Hay más penas para un triste! Que aún otra te queda pienso, porque aquí viene la ronda. Eso es lo que menos temo: quién ha de atreverse a mí? Que no haya podido Cielos descubrir a mi enemigo! ya es hora de recogernos. Por Dios que vengo molido. Parados dos hombres veo a nuestra puerta, llegadlos (mos a reconocer. . Quién diré- a la justicia? . Criados del gran Duque. Por. Santelmo que es él so Sargento, ay que gusto señora, presto. A Qué traes!, Martín? Haz que esté la gente alerta primero, que importa, que rabia: ay Dios que contento! No te entiendo? qué tienes loco? . No es nada, el pez picó en el anzuelo. Qué pez ha picado? . El pez que te llevó el acarreto. César es este. . Qué dices? Y el otro el señor Sargento. A bricias honor Cuidado. a ge, Criado sois del Duque? Es cierto. . No es tal señor. Ya lo sé; y el otro quién es? . Lo mismo. Llegue lo veré . No puede llegar. Es cojo? . Qué es eso de no puede, traedle aquí Vamos negociando. Quedo. Descubridle. Nadie llegue. . Resistencia. Aqueste entiendo señor, que es César Ursino. Por eso prenderle intento: ea qué aguardáis? llegad. Ponte a mi lado Sargento. De esta suerte. 1. Daos a prisión. Ce as, y vive el Cielo villano pero yo dársela quiero. A traidor. . Recoja ese parce michi. . Al primo ha muerto del Duque. . Y tumbién lo hiciera aunque fuera al Duque mismo. Traidores con vuestras vidas. Ay que está vivo este muerto. Asidlos. . Qué estu conmigo se haga? Ahora bien, so Sargento, débame usted esta fineza. . Las manos me atas? . Pretendo. como usted es hombre de manos, aprovecharle los dedos. Es la herida de cuidado, Secretario? . No sospecho, pues en una pierna ha sido. Llevadlos, pues. . Dive el Cielo, que habéis de ver mi venganza. Tratad ahora de ir preso, y dejad las amenazas, que haréis harto a lo que entiendo de libraros de mí, pues soy más de lo que parezco, Ea honor, ya tu venganza ha llegado vive el Cielo, que es ira lo que fue amor, lo que terneza, veneno, lo que fue carino, es odio, ofensa, lo que fue empleo, agravio, lo que fue dicha, y enojo lo que deseo. Voto a Dios que esto me pase. So Sargento, aquí el remedio es paciencia, y ahorcarse. Yo aborcarme? . No digo eso, sino que lo ahorcarán. . A mí? No, al señor Sargento. Que esto me haya sucedido. En fin ha llegado el tiempo en que pueda yo vengarme a mi salvo, y es lo bueno, que él me lo ha de aconsejar. Primero, señor Sargento que a la cárcel vamos, diga usted, sabe bien de duelos? Los Soldados en la uña el duelo siempre tenemos. Cierto que me huelgo mucho, que comunicarle quiero uno que sentencie usted. . Diga. A un amigo le dieron una bofetada. . Malo. No tan malo, que en efecto no fue a secas, que también que mentía le dijeron. Peor, y dígame usted fue con los dedos abiertos? Qué ilama abiertos? Si fue a mano abierta? . Sí, eso; abierta de par en par- Sonó cuando se la dieron? Lo que es sonar, lindamente. Malo es. . Digo yo qué es bueno? qué es lo que le toca hacer? Para quedar satisfecho, de palos con una caña le ha de dar. . Con caña? . Es cierto, Pues por qué ha de ser con caña? Porque es más bajo instrumento. No fuera mejor con palo, qué duele más? . Eso es yerro, aquí el dolor no se busca. sino la ofensa. . Oigan esto, pues no ofende un palo más, y más si un hombre da recio? Caña es mejor. . Si no hay caña ha de dejarlo por eso? A no haberla bien podrá. Cuerpo de Cristo, acabemos, que cierto que temía ya ver barajado este empeño. En sin que bien puede en caso de necesidad el duelo dispensar en que sea palo? Bien podrá. . Y usted en ello dispensa también? . Yo digo puede hacerle. . Es que no quiero infernar mi alma yo por un palo más, o menos. Y dígame usted si acaso es el palo gruesezuelo, el duelo echará a perder? Siendo palo, el que sea grueso no puede dañarle. . No? . No. Mire bien no lojerremos. Digo que está bien mirado. Y en fin es cierto? Es muy cierto Duda no hay. Pues tú dijiste. Qué es esto? cómo a mí? . Para que no se meta en sentenciar duelos. Hombre, qué te he hecho yo? Recorra el señor Sargento la memoria, y hallará como le falta este duelo. En fin prendió el Presidente a César. . Harto me pesa, pues ya mi venganza cesa, que es lo que mi valor siente. Aunque es traidor a mi fe, su pena el alma sintió. Y por prenderle le hirio con una pistola. Fue error grande. . No fue tal; porque cuando a la justicia se resistió su malicia, en no hacerlo hiciera mal, Al Rey supone en efecto la justicia por su ley, y el respecto pierde al Rey, quien le pierde a ella el respecto, Al Rey como Dios se debe miras bien lo sabéis vos, y es cierto se atreve a Dios aquel que a su Rey se atreve. Y pues la justicia así representa a Dios, y al Rey, a humana, y Divina ley falta quien la ofende aquí. El Presidente ha llegado. Señor. . Antes que me habléis los brazos quiero me deis. Válgame el Cielo! traslado de Ángela es el Presidente. Vuestro esclavo me confieso. De César supe el exceso, y que anduvisteis valiente. Hay cosa más parccida. ap Fadrique en mí ha reparado, y me mira con cuidado. Que allí perdiera la vida mereció su atrevimiento. Su temeridad se advierte. Ya lastimada su suerte, aunque ofendida, la siento. Ved, pues sabéis su delito, lo que me mandáis obrar. Qué tratéis de sentenciar como hallaréis por lo escrito. Venganza no he de tomar por justicia, y así os pido, Presidente, seáis se vido de procurarlo librar. Y yo, aunque antes os dije le dieseis muerte severo, lo contrario pedir quiero, porque su pena me aflige; y así os suplico rendida. Ofendeisme si así abláis, decidme lo que mandáis. Que no le quitéis la vida. Mas aquesta intercesión obra, que mi enojo ciego. Quién está ahí? Yo que llego. . Pues qué es eso? Mutación. . Qué así tu locura intenta? Así te sirvo así a ti. A mí con eso me sirves? . Sí. De qué modo? . Escucha atenta, En mi aposentillo estaba, cuando por la puerta veo, que entra un venerable anciano, y un criado, que de diestro le llevaba, conque hacía pape de mozo de ciego. a ambién venía una moza haciendo acompañamiento. que no me pareció mal, aunque la vi desde lejos. Allegome a la ventana. y oigo que pregunta el viejo: el señor Duque está en casa? Si, respondió un pajezuelo. Decid que Don Pedro de Oría está aquí. . Dálgame el Cielo! Quedé atonito al oírlo. Luego prosigió diciendo: que aunque no puedo lograr hoy la fortuna de verlo, pues que mis penas me tienen muy poco menos que ciego, saber que a sus pies estoy, me servirá de consuelo. Hay padre del alma mía! Reparo en la moza, y veo que era Inés, y dije tate, si Inesilla me ve, es cierto que ha de conocerme, con que da al traste todo el entedo: pues voy, y tomo, y que hago, no podéis entrar: venid en este ojo al momento me pogo un parche, y al punto vos, aquesta puerta cierto. de una escobilla que tengo hago estos vigotes, y con engrudo me los pego, y vengo ahora a avisarte e mo tu padre allá dentro pues el Duque le ha de enviar. ese favor Del segura estás, pues ciego está, pero no está sordo y que te conozca temo por el habla; mas de Inés asegurarte no puedo, sino es con otro parche, y otros vigotes como estos Si autes temí que mi padre quiero que sepáis, Don Pedro viniese, ahora me alegro de que haya venido, pues quiere el Cielo llegue a tiempo, . De qué Caballero sois que si vio su honor perdido, verá su honor satisfecho; mas no me ha de conocer hasta que logre mi intento. Qué es señora lo que tratas? Mira, Martín, en viniendo . De Genoba natura! mi padre, éntrate tú con él no me verá; luego te a mi lado has de estar puesto, . Qué dices necios que pues mi padre (ay de mí!) . Me honráis como dices está ciego, para que no me cozca en la voz, escucha atento, tú por mí tienes de hablarle. que yo a ti te iré advirtiendo lo que hubieres de decir. para entenderlo yo basta que me apuntes un enredo. Pues está con el cuidado. más llumaron? Dicho, y hecho, . Pn La pena entorpece el labio. tu padre es. . Sal al instante. . Sufrir el dolerdo puede, , . Despídele, porque yo Qué mandáis? Hablar pretendo a su Señoría? . Ay; Conmigo entrad, vos seño que diga algo de provecho. y vos esperad, que adentu Esperad avisaré De mirarle me enternezco. Di que llegue una lilla. . vo me lo contó, y me pidió Hola llegad un asiento (. por mi cuenta; y juro a Dios, queda con el Doque hablando, a este Caballero aquí; y que vendrá a verte es cierto, silla tenéis. . Yo agradezco a. Qué basto es el Presidente. . he hecho, y a la hora de esta Di que manda. no he tocado mis derechos Di que manda Majadero, qué haces Etrelo por Dios. qué mandáis. . Señor, yo ve pero primero quien soy de Oria soy. . Di qué noticias aquesas fianzas son? tienes de que es Caballeroa Don Pedro noticias terigo Señora, en las generales bien a responder me atrevo sin tu ayuda, abí sa cuando fuere punto de derecho. soy, y Senador a un tempo y Inés no entre, pues con esto . Y almñorzador podíáis ser por vuestros merecimientos. mas de lo que yo merezco. tenía un a hija, aquí señor, me falta el aliento. Y el llanto me sobra a mí me has entendido ya? . Bueno, Pa Oh infame hija! A. oh triste viego . Mejor con eso mi honor Denme los Cielos venganza, Paciecia me den los Cielos. Decid, de nada me espanto, no tengo Martín aliento, para escucharles ay de mí Mas mi afrenta he de debit: César Ursino. . No quiero Don pedro que prosigáis. que ya he sabido el enriedo de César, y vuestra hija. el Duque deshaberbo ad verbuin, tomase este negozuelo y a las palabras ceCiedo. Que cuanto he podido tn ello Señor su tiempo vendrá Mejor fuera que ese tiempo (go, hubiera llegado ya. En fin a César he preso, y le he pedido fianzas. Fianzas? para qué efecto o de qué? . De saneamiento (por Dios que como es Letrado me ha pescado vivo el viejo, de que guardará la cárcel, aunque por Dios que le tengo con doce pares de grillos, y cuatro cadenas. Pn Cierto . que este hombre parece loco En fin al caso volviendo idos, y no os dé cuidado, (co que aquí estoy yo. . En vos espe- que me guardaréis justicia. En manos está el pandero P. Todo mi honor en vos libró. Calla que no reparó. . . M No hay que hablar por Dios E Yo señor (válgame el Cielo!) que si puedo he de raparle (terno la cabeza del pesquezo Señor lo que yo quisiera. MYa os entiendo hacerlo ierna se testautará. . Veremos, buscarase la muchacha. y tomaremos el tiento que yo no he sido muy buedo. . . Guardeos Dios. Anda en buen hora. Señor Da a Don Pedro la mano: venid. . Este hombre o es loco, o yo no lo entiendo, Si aquesto es ser President hay padre, hay honor, ay Cielos! . muy bien me atrevo yo a serlo (ra, M. Solo quedo, plegue a Dios a. , Qué pogáis en parte oscura . Estaña cara. . Que lo niego el Presidente, que quiere mientras de tomarle trata a César la confesión que no le vea la cara. Aquí la pongo. . Ponedla. Y cierro aquesta ventana: está aquí bien? . Buena está no sé ve desde aquínada. qu , Hicisteis lo que os mandé? Sí señor. Al criado traigan Voy por él. . Tratemos de . . Y dice este que declara. no me conozca el Sargento A mí para qué me llama? Aquí está. Pues de ahí no pase, haced la Cruz. . Pena rata! Juráis la verdad? . Sijuro: maldita sea mi alma si tal dijere. . Decid, conociste a Deña Ángela, hija de Don Pedro de Oria? No señor. Es verdad clara, pues nunca me vio: escribid. Decid el nombre. A mí me llaman el Sargento Andrés Beato. Y la pregunta declara Andrés Beato. . Ponga usted . Entrad César. el Sargento. . que a esta dama . Ponedle un asiento. no la conoció. . Y la noche. . Extraña oscuridad. que llevasteis una escala. por donde vuestro amo entró, no sabíais que era casa de Don Pedro de Oria? . Yo. . El Doct. Don Pedro de Oría no he llevado tal escala. Él no más que por mentir, no por su amo, no declara. Y cuando por el balcón se arrojó por la mañana, y con Fadrique riñó no estabas allí? . No estaba. Dijo el dicho Andrés Beato Diga usted el Sargento, una silla (Alcaice) os manda. . Pues os veo con buena gana de negar, traed el potro, que allí será acción bizarra. El potrique han de traer? El potro, para que haga carabaña. . Sin duda es este el verdugo, su cara lo dive, de verle tiemblo Señor, no mandéis que traigan eso, que yo la verdad diré, Lo que la demanda dice, es así ello por ello, yo fui quien leyó la escala, y mi amo toda la noche metido estuvo en la casa Secretario id escribiendo. ponerme el parche; y las barbas . No dirá usted el so Sargento? Y supe que a la tal dama mi amo le hizo un papel con nombre supuesto, y Basta, no es menester digáis más. Ya él echará las entrañas; si no le van a la lengua, los palos también declara. Sabéis . No señar Id con Dios Pese a su alma de mi amo, he de pagar yo Traed a César. Cloy por él. Buena, señor, la demanda se va poniendo. Aquí asiento tenéis. Deed esa demanda. de la Señoría clara de Genova Senador. que tan grande puesto alcanza . Don Pedro de Oria! . Decid. Desendiente de la Casa del ilustre Duque de Oria, se querella ante la Sala de César, que preso se halla; y dice que estropila por un balcón a su casa y dando a Ángela tu hisa de esposo, la fe, y palabo y fiamándole un papel, a donde fingió con traza llamarse Don Juan Enque robó el honor de la dama. Delescalamiento pide, que se castigue la cauesa, y a su hija juntamente, que le cumpla la palabra. Qué respondéis? Que es mentira. Mirad que está bien probada la quererla. . Con testigos falsos será. . Auga acaba de decir vuestro criado, que él mismo llevó la escala. Es un pícaro, y el miedo solo sería la causa. otro criado. Aquí entro yo. Que allá tuvisteis, declara lo mismo. Ese era un borracho. Tú lo eres, y tu alma. Padrique dice también, como encerrado en la cala os encontró; y que salíáis del cuarto de Ángela. lo que no comí ay tal cara! . . Nada se cree de un cuemigo Mirad que veo arresgada vuestra cabeza. (na No importa. Ved que no es acción Cristia. noguros a tanta deuda. Yo no debo a nadienada. Demás de que si Fadrique dice que me halló en la casa, y en aquel cuarto a deshora Fadrique allí que buscaba? El ruido del balcón oyó, y visitó la casa. Está bien; pues si el ruido que le hizo en la ventana fue a media noche, y decís me encontró por la mañana, para ver la casa hubo meneser seis horas largas? Lindamente se defiende. de su Alteza el grande Duque. . Vive Dios que se la arma Pues aunque vuestra malicia estaba bien, pues teniáis estro lado la dama ̱. Esto no tiene respuesta, Tamosamente le ataja. Y el deseo de Fadrique estaba a mi lado? . Rara opinión de celos es: pues cuando fuese asentada vuestra sospecha, y desease Fadrique ver a esta dama, cuando ella está ggnorante su deseo en qué os agravia Esto es lo que yo no sé Bien lo sé, más esta traza . me ha de vace Con que ya confesáis. Teneos, que nada contieso; esto es suponer. Yo conneso que irritada p venía a darle la muerte, y solo a templarme bastán los relos que me ha propuesto pues quien geroso se halla en el incencio de amor, algunas contellas guarda. Mandentos de parecer Dejadnos solos. Ello digá En fin resuelta se halla vuenta ingratitud? Ya he dicho. que yo no le debo nada. n Ángela a vuestros pies la vierais, de cuya rara hermosura son envioras las hermusaras más taras? Do mismo a ella le dijera ̱. Que en trecto no se ablanda vuestra dureza? . Si yo no conozco aquesta dama, An Soros estamos los dos, decid César, porqué causa la aborrecéis, es ivifedo No dosé. Pun rogada de vos? Yo no la conozco. Noos quiso? Porfia extraña. No os entregó su honor? No No le disteis vos palabra? Es engaño. No le hicirléis cédula de es (puso? Es falsa. No es noble Yo no lo quito. No es ricas Yo no se nada. No es hermosa Que lo sea. No es entendidas Aytal ansí. No es cuerdar Qué se yo de eso. Qué no basta esto? Eo basta. Y estáis resuelto? Si estoy. Pues porque logres la hazaña de burlar una mujer que te adora, a tus plantas a Ángela tienes aquí. Qué es esto que mira el alma Ea, señor, y dueño mío no pido que la palabra me cumplas de esposo, no, solo pido que esta daga sea instrumento de tu ira, y de tu crueidad venganza, mázamle, señor, con ella, bane mi sangré tus plantas? y pues de todo mi honor curbasle las luces claras, en mi vida, que as lo menos. logra el rigor de tu sana. Yo he sido tu Juez, señor, y cuando en mí misma causa Como quez pudiera obí comando en ti la venganza. la que tomo es en mi vida suplicándote postrada mo la quites por quererte, pues en mí no hay otra causa Mivera yo por adorarte que te suspedes? qué aguardas? a quien el rigor lo sobra, como e impulso le farlear Mas ya que remisa advierto tu acción por ser inhumano pues fuera piedad quiita vida que es tan desdichada el milado sepa que lluvó mujer que altiva, y bizanta restaurar supo su honor tomando en sí la venganza. Tente. . Déjame. Mi bien. . Qué dijiste Que de mi alma eres ya dueño, venciste bien mío, y puesto a tus plantas. En los brazos, y en el alma 12NV te aguando, esposo querido. Plaza. El Duque sale. . Plaza. Qué este Que César ya. como quien es, la palabra a Ángela cumplió, y ya es su esposa. Que escucha el alma, esta voz es de mi hija: Ángela mía. . A tus plantas me tienes, padre, y señor, y a tu hija, pues honrada me ves. . Extraño suceso. Y ahora a tus pies poltrada te pido, señor, perdones a mi esposo. . Perdonada por mi parte elta su culpa, Y por la mía. No hablas a Inés segora? A tus pies tienes mi vida. L vaniza, y a Angela le da la mano, y pues Padrique la aguarda, dale la tuya a Isabela. Ya es preciso Con el alma la recibo. Digo Inés, qué quieres que hagamos? Nada, si no dar fin. Eso a mí me toca. Aquí Leiba acaba a la Dama Presidente. y rendado a vuestras plantas, el desiuo de serviros da por disculpa a sus faltas. IN
