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Texto digital de La cruz de Caravaca

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Juan Bautista Diamante
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Juan Bautista Diamante Segura
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La cruz de Caravaca. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cruz-de-caravaca-la.

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LA CRUZ DE CARAVACA

JORNADA PRIMERA

, s. Llege el invicto capo alas gloriosas plantas de Hacen, horado de trofeos, que el Cristiano lamenta; y generosas las victorias venciendo a los deseos, puebien por mí con señas infinitas, los uecos demazmorras, y mezquitas Pero que digo, si vencido vengo, o Curistiana divina de tus ojos, mas como en poco triufo me detengo serás mía, a pesar de tus enojos, de estos jardines a las bellas flores, hagan salva clarines irambores que Hacen sirdan de aviso. Que la suerte, continve el rigor de sus cruelda contra mi vida? (des. Que cruel la muerte, esconda amis deseos sus piedades? ay dón Juan! . Ay Leonor! Mi desconsuelo; (lo por alivio tendré, pues gusta el Cie No tiretato el perro. tirar soga no estar defuergonzado, Cristianí porque lebar con algo (lío Que me ahega, Moro, mira que vas contra el Concilio Ten templanza en los extremos, Yo latendré Cines, comotro quemo A recibir los trofeos que el fuerte Alí le presenta, sale el valero Hacen Rey de Murcia; y Cartajena. Llegue a tus plantas invictas, mi humildad, para que en ellas glorioso del triunfo, olvide mi humilde naturaleza. Mejor llegara a mis brazos el noble valor que aumenta, honores a mi Corona. y aplausos a mi grandeza. Dadme señora abesa: vuestra mano. No la tierra, cuando sujeta pública tu valor, vanidad tenga de verte humillado, Alí. Bien desmentida la deja el favor que me levanta al cielo de tu belleza. Qué hay del Cristiano? que llora, tu victoria, y su tragedia, esos pendones lo digan, que arrastrados sedamentan, de haberse visto en el aire, listadas garzotas bellas, viéndose alsombras ajadas, de nuestras Moriscas ieguas: ese mísero lamento, que cuanto más triste suena, a los Cristianos oídos, tanto más nos lisonjea. Lo diga tanto Cristiano cautivo, cuya miseria, a tu nombre, y a mi brazo, trocó con rendidas muestras, el dominio en vassallaje, la libertad a la queja. Por estenso la victoria me di. Fue de esta manera: después de acabado el plazo, que la perezosa tregua, entre Cristianos, y Moros, conservó por conveniencia, nuestra, o suya, que no quiero dispurar cuando me acuerda, la memoria, que tú fuiste obligado a la grandeza del Reidon Fernando, quien te ofrecio tributo en cuenta. Después de acabado el curso, que quejosas, y suspensas tuvo las corbas espadas, y las voladoras flechas. Crecio el orgullo Cristiano al paso que su soberbia, Morisca, pues Españoles de unos, y otros mal contenta la coleta, o pesarosa de la inculpable pereza, si apagada de si propia; encendida de sí misma. Pasando al coto la línea, torciendo al ocio la senda, desde la blanda quietud, a la profesión sangrienta. Pasó con tanta osadía, que la que ceniza era, es llama ya, rayo es, lo que pareció pabesa, centella lo que fue chispa lo que exhalación, cometa. Abono de la verdad, de su osadía, y la nuestra, son una, y otra contienda. Donde lidiando el valor sobre quien más le mantenga, cuentan ellos sus aplausos, y nosotros sus ofensas. Verdad es que la fortuna cru el contigo, alagueña cono llos, pudo obligarte a que advertido eligieras; por defensa a Caravaca de su osadía violenta. Pero también es verdad, que saliendo en tu defensa, yo, sin los tuyos, triunfe de la fortuna severa, Pues como se ve si rompe tal vez el margen de arena humilde a royo, fiado en el caudal que le presta, de la vecina montaña, la no esperada tormenta, ser el vulgo de las aguas quien le da aliento, y ser ellas, cuando amontonadas bajan, quien la osadía le enfrena. Pues no solo le recogen, cada vez que se descuella, si no le ultrajan, le humillan, le encogen, y le atropellan, Así yo de sus orgullos, enfrenando la soberbia, en cada perdido paso poniendo las plantas, era avenida; que el raudal de sus presunciones necias recogía en la amenaza, y deshacía en la fuerza. Por tuyo ya tu dominio, cuanto se vio tuyo queda, restituidas tus plazas; y seguras tus fronteras. Esa espaciosa campaña mira, de despojos llena, el triunfo a tus ojos mira, y a mí a tus plantas excelsas. Llegad Cristianos, y tú generoso Hacen ordena, dispón, manda, determina, resuelve, imagina intenta; que en mi para obedecerte, amor, y lealtad reservan, un ministro, cuyo movil pende de tus advertencias. Vuelvan mis brazos a ser, Alí, si no recompensa, de tu victoria; primicia de la firme amistad nuestra. Tu esclavo soy, ea Cristianos, mejorese vuestra estrella. Ya sois de Hacen, a sus plantas celebrad la dicha vuestra: llega Leonor enemiga, yadvierte que tu entereza te da este castigo, en tanto que la ingratitud moderas. Paciencia males; señor Todo el Cielo está en la tierr A vuestras plantas. . Levantad mas que hace mi inadvertencia? Mirad, señor, que el esclava. Y añadid esclava vuestra, que con eso veréis, que es digna de mi reverencia; llega a Celima. . La Mora se puso como una perra. Duélase el Cielo de mí; señora, en la piedad vuestra, un infeliz derotada venturoso puerto espera: Cómo te llamas? Leonor, señora. No te enternezcas. No vi mujer tan hermosa A tus pies es menos fiera la suerte mía . Quién eres? Lustre a la Casa de Cerda debo al destino obligado; y es mi ocupación la guerra: Yo, señor, suelta Morillo. Ya estar solto: Por si intentas, saberlo, sin preguntarlo, soy lechuza allá en mi tierra. A Cómo lechuza? . Comiendo, oye, y lo sabrás, son estas unas zálameras anes, que entrándose en las Iglesias, en las lamparas de noche el acerte golosean; y como los sacristanes, de lo propio se sustentan; siendo yo Sacristan, dije que era lechuza, y no verra mi voz, porque Sacristanes, y lechuzas no discrepan. Tu nombre? . No presumo que se entiende en esta tierra Cómo es en fin? . Cicharron Sin mi estoy. . Ahora me queman l Cómo? . Chicharo, . Y que es. Chicharon? . Es quinta esencia de cochinilia, si no que es un poquito más negra, he servido, aunque no mucho, y en un afunción de verás, me di a conocer. . Qué hiciste? Dejé ascuras más de ochenta. Y en qué ocasión fue esa hazaña Una noche de tinieblas, en otra refriega hice prisioneros más de treinta cabos, de cuyo rescate trató luego una cerera. Rico serás? . Por los cabos. Humorgastas. C Es mi hacienda A Anciano, no llegas tú? Sí, que aunque me privilegian, muchas razones, no intento agora valerme de ellas, que ocasión aura. Quién eres? Bien conocerme pudieras, don Gines Perez Cirinos soy el Dignidad de Cuenca que con tu salvo conduto, tantas veces en tus tierras, a consolar los cautivos Cristianos entro . Y en ellas, i sando mal del piadoso término de mi clemencia. contra mí ley predicabas, diciendo que es falsa sera. La verdad nunca ha tenido, mas de un camino, y es esa. Pues si entonces libertad tenías en fe de aquella permisión, ya no la aguardes Nada mi constancia inquieta Ac. Entre los otros cautivos derrojados vivan. . Tengan estos dos, por singulares, mas piedad en tu clemencia, pues si reparas, señor, el valor en él, y en ella la hermosura, con ser tanta, como los ojos te enseñan; no es mayor que la osadía, de quien aún sin conocerla como el dice, al apresarla en una alquería, de esas que a tu dominio rendí, hizo tan noble defensa, que envidioso me dejó su bizarría resuelta, aunque obligado; pues viendo que solo morir intenta, de lástima, le escusé la muerte, y porque no muera, que no le ofendan mandé a los que vengar se intentan, logre el designio; pero él. Viendo que la resistencia me faltaba; y que crecian de mis desdichas las señas, por no malograr aquel primero, ya que fuerza era vivir, porque la desgracia mudara naturaleza, si llegara al que la busca, pues de dicha le sirviera recogido en mis pasiones, tire al enojo la rienda, porque ya que mi fortuna cruel, rendido me viera, a la clemencia de Alí. aquella poca defensa, que en los últimos esfuerzos engaña a los que la intentan, no ejercitada sirviese con hidalga providencia, si no de cumplir la paga, de no acrecentar la deuda. Rendido a la cortesía, que no fue poca extrañeza, que un infelice halle algo que sus desdichas desmienta. Supuesto que la fortuna, árbitro que la gobierna, funda en desaires sus logros, teniendo por con veniencia, que nadie la ayude al culto, de sus tiranías ciegas. A la cortesía mía, que del destino a la fuerza. rendido, rendí la espada, que aunque Alí con nobles muestras me dio a entender que lo excuse, fue de mi astucia cautela, a que estaba desairada, que en mi mano no estuviera. Y pues ya de esclavo tuyo, sobre las comunes señas, te ofrezco una libertad, que a ser mía, te ofreciera, pues supo esta vez mi suerte reducirme a tu presencia. Válgame, Hacen generoso, la inmunidad del que ruega: no por mí te pido, invicto señor, sino por aquella, de la fortuna ultrajada, infelice como bella, de su alevoso destino, movido en la acción primera, solicite, ay Leonor mía! ser de su vida defensa, y agora su libertad no menos, señor, me empeña. Y pues yo pude obligarme, de un riesgo a la contingencia, sin conocerla, no en ti menor la piedad parezca; pues no por menos costosa, dejará de ser clemencia, Pero si acaso al rescate se reduce su belleza, sin mirarla como a dama, si no como prisionera. Pon el precio que gustares, como al apreciarla adviertas, que es una mujer no más la que rescatarse intenta, que yo porque libre vaya, mientras su rescate llega, para tu seguridad, dare el cuello a la cadena, y porque no se dilate, un plazo preciso sea, el que aguardes, en el cual; si no llégare, yo muera, que como sea bastante, para que a su patria vuelva, yo se que no moriré, de lo que ahora me atormenta, Prodigio es de perfección. A la Cristiana se entrega toda la atención del Rey, que fáciles sois sospechas. No me respondéis, señor? Alíos dará la respuesta, que yo por el menos grave quiero que vuestro mal sea, vivid libres, aunque esclava por juzgar que li sonjea mi piedad, a esta Cristiana, se concede esta clemencia: venid Alí. . Sombra soy de tu sol. . Con qué pereza se mueven las plantas, cuando la inclinación les sujeta. Qué os parece la Cristiana? Todo, con vuestra belleza, es sombra, que vos sois luz. Pues mirad señor, no sea que alguna sombra, a quien de en la humildad de la tierra la mano el Sol, poderoso a la claridad se atreva de la luz, porque la luz, es entidad tan perfecta, que cualquier vapor la mancha y es lástima, aunque sea deuda, que puedan causarle al Sol sobre saltos una niebla. Procura, Leonor quedarte. No os entiendo. . No me pesa. A. Venid vos. . Queda conmigo, señor. . Eso propio era lo que yo decía. . Y yo, lo entiendo de esa manera. Ay. Alí, que me has traído? Mi muerte, según las señas. Guárdete Alá, sin mí voy. Tuedad la del Fenixsea, seguid esclavos al Rey, conmigo, Leonor, te queda. Don Juan, ya ves que no puedo, lograrse la intención nuestra. Entre estas murtas oculto me quedaré, por si llega a mi dicha la ocasión de hablarte. Cielos, paciencia, sigamos esta fortuna; Cuicharron, que así lo ordena. el Cielo ch.síguela tú, que yo quedarme quisiera, a vista de esta Morilla, que me parece una perla. Jesús. . Perra, decir quise, válgame Dios, una letra, entre amigos, no hace al caso, pero ella es una embustera de amor, mira como arrulla a la sombra de las cejas, dos niñas, que a todo el mundo, cuando se duerme despiertan. Jetús, que locura! calle, es posible que eso piensa un Cristiano? . Ya yo estoy desbautizado de verla. Sígame hermano, señor, soberano, tu clemencia consuele tanto afligido, como arastrando cadenas, tu amparo invoca, fiando de tu piedad su clemencia. s Señora Mora, da uced un poquito de licencia aún lacayo de esas luminarias negras? El cautivo tiene gusto, Y muy malo le tuviera, si así no hablara con vos. Sois muy cortesano. Esa es merced que vos me hacéis que yo, si verdad se cuenta soy un pobre sacristan. No ofendáis vuestra nobleza, que ese estilo es de hombre grade Mi estatura no es más de esta, mas mi estado es así, así. Veamonos. . Norabuena; no está muy verde la Mora, madurará, como hay brebas. Esto es, Leonor, advertirte los riesgos de la belleza, no malogres tu hermosura, ni desprecies mi advertencia, y lo que sin culpa tuya, es lástima, en ti no sea. delito, porque será venganza lo que es clemencia. Qué es esto, Cielos? señora, no extrañes que no te entienda, que aunque la piedad te estimo al mirar que viene envuelta con un castigo, me estorba los discursos de manera, que contradicen favores el indicio de la ofensa; sin duda que la pasión, de Alí, conoció la Reina. No es ofenderte avisarte. Cierto es, sime conocieras mi calidad, te olvidara lo que mi suerte te acuerda. Y juzgo que me entendio, pues Leonor puesto que sean al parecer melindrosas anticipadas sospechas, hay razón que las disculpe, porque siendo tú tan bella, y yo tan amante, están las presunciones muy cerca. Tu amante? Si Leonor, yo, pues que admiras? . La llaneza de habérmelo dicho alabo, lo que admiro, pues me aprietas, es, que presumas que puede haber presunción tan necia, atrevimiento tan libre, tan mal fundada soberbia, que solo para mirarme se atrebaa pedir licencia a mi recato, sin que antes, reprendido no se vea del respecto que se debe al blasón de mi nobleza; un Moro había de osar a manchar de mi modestia el limpio candor? Un. . Calla, calla, Lonor, que aunque intenta que no le quieras, mi amor no consiente que le ofendas, que el Rey mi esposo. . Ay triste Oyes, Zaida, si así fueran todas yo se que otro gallo nos cantara. Ves, pues, estas tan de bronce a los principios, a dos días son decera. Pues de su Alteza señora es el recelo, que muestras? No es recelo. . Ea fortuna. prevente a desdichas nuevas, que en algo sin duda estriban, los temores de la Reina, pero si Hacen no me ha visto, sino ahora, que me inquieta? pero qué inquieta a su esposa? De qué has quedado suspensa? De otras más que has añadido, al número de mis penas. En mí no es más que temor este Mas teme mi estrella, que lo que es en ti temor, en mi desdicha no sea. Yo de tu honor cuidaré si tú de mi amor te acuerdas. Tu esclava soy. . De mi amiga, reconociendo tus prendas, te da nombre mi afición, no llores, porque aunque sean verdades las que ilusiones pueden ser, mientras tú quieras, seré tu amiga, Leonor, no hagas tú que no lo sea. qué es esto suerte injusta no bastaba, la voluntaria cárcel que esperaba de mi esposo, en la amada compa no bastaba trocar tu tiranig (ñía? a la violenta sujeción de esclava? quien como yo en mal tan fiero, sintío de tus rigores lainclemencia Yo, Leonor, que te escucho, y que te Ay don Jua como tu amor (quiero aumenta mi sentimiento. Como tu fineza es causa ay Leonor, de mis tormentos. Llegó a la cumbre el estado de nuestra desdicha . Pero no la razón de sentirla, que lo que llega al extremo de donde pasar no puede, es fuerza que pare, y luego es preciso que decline; porque en el grado supremo, nunca se mantienen dichas, ni desdichas, y por esto decía un sabio notando el uso de los sucesos, pues sufría los pesaras, y temblaba los contentos. Y también, don Juan, decía otro sabio más discreto, al ver un pesar, que no era de aquel su recelo, sino del que se seguía, pues cómo prudente, y cuerdo sabia que el mal presente, avisa del venidero Ya es más cierta tu opinión que la mía pues temiendo el nuevo mal que me callas, no solo que hay otro veo, sino que hay otro mayor en mi temor, añadiendo, a pena de esperarlo, la desdicha de saberlo, habla, Leonor, no me mates. Por si fuere de provecho mi aviso, pues vuestro amor halta aquí estuvo secreto; ved que apartado del Rey, Alí vuelve como un perro a este lugar, donde sabe. que eltá Leonor, y yo viendo a avisar, me adelanté; retírate tú, que luego podéis arraros de hablar, no echéis a perder el cuento; presto que llega. . Don Juan, no este poco de con suelo aventuremos. . Que llega. Leonor, mis recelos nuevos que no te obedezcan mandan; pero mi valor atento, se retira a todo trance, aventurado, y resuelto. e Ay de mí, que al escuchas de Alí los torpes deseos, se ha de perder. Por mi cuenta deja Leonor ese riesgo, que como gusano yo de seda, porque los truenos no pueda oír, haré ruido de sonajas, y panderos. Ay de mí! Tratarte con más respeto, dé a mi dolor en mis labios sepoltura mi silencio: vasallo de Hacen me hizo el destino; apenas puedo formar acentos. Escucha. Mejor es que no escuchemos, mira aquel almendro hermoso. Suele ser de los más bellos, amargo el fruto. . A las da se parecen los almendros. Calla. . No quiero . Por le obedecer. Leonor, debo a mi Rey, él me mandó; quien se vio infame tercero de dar a lo que idolatra noticia de otros requiebros. El Rey me ha mandado, Leono pero el dolor minoremos, pues hay forma de cumplir con mi Rey, y con mi afecto, Viote el Rey, delito fue, Leonor, de mi desacierto, pues no se pudo dudar que peligrata en el riesgo de mirarte, la más libre atención, pues aunque vemos, que mirando al Sol nos ciegan las luces de sus reflejos, es tal del Sol la hermosura, que por mirarla, ofrecemos, víctimas al escarmiento: volverte a ver solicita el Rey de cuyo precepto obligado a que lo sepas, Leonor, de su parte vengo, que aunque sin aviso pudo lograr, Hacen, el intento, la circunstancia procura del aviso por lo menos: que conozcas el cuidado, cuando entiendas su deseos esto me manda decirte, y esto te digo, y supuesto que al vasallo no le toca averiguar los pretestos del Rey, acertando yo las malicias al precepto. solo te digo, que verte solicita, y no te empeño en que lo logre, que yo, ni se lo ofrecí, ni puedo. Mira tú si te esta bien aventurarte a un despeño, o excusarte de un peligro, porque yo nada te ruego, o por ti mires, o faltes, a tu pundonor, el riesgo está por tu cuenta, mira, lo que resuelues y presto, que luego que de Celima se asegure el Rey, te espera en este lugar, o aguarda, n ocúltate en ese bello laberinto, que si faltas de aquí, la verdad fingiendo, con decir que no te hallé, cuando no, bien a lo menos, cumplo como me es posible con los tres a un mismo tiempo, con el Rey, pues ya te dije lo que ordenó su precepto, contigo, pues ya te aviso del pesar que te recelo. y conmigo, pues me excuso de la infamia de unos celos. No es tan piadoso, ay de mí! como presumí el pretejto de Alí celos dijo, . Ay triste! que más la desdicha siento de don Juan, que mi desdicha. Pues Leonor cuando te acuerdo, el riesgo, el riesgo desprecias, tan poco a tu agrado debo, ya te ruego que te ocultes. Deme la razón esfuerzos, Alí, cuando tu piedad no trajera más que serlo, los que ahora son agravios, fueran agradecimientos. Pero viéndola mezclada con tus locos debaneos, si como piedad la escucho, como alevosa la temo Qué vio el Rey en mí? ni tú que viste, que sus deseos, sucesores de los tuyos. se atrevan a mi respeto? Quererme, bien puede ser que no sea culpa en efecto pero decírmelos, como se libra de atrevimiento? Quién me ofende no es el Rey, si no tú, dos veces ciego, una, en no callar los suyos, votra en decir tus afectos Que por ti me oculte pides, del Rey a la vista y puesto que lópides por fineza, yo la haré, si otra te debo. Cuál es, y aprisa? Penfar que aunque retirarme intento no es por ti; sino por quien te escucha, que estoy viendo que si te sufre una ofensa, parados no hay sufrimiento. Anda mujer del demonio, que llega el otro podenco. Sea por lo que quisieres. . Aúí? Gran señor. . Siguiendo al Rey que vuelve a esta parte, donde quedó Leonor vuelvo: Dijiste a Leonor Alí, lo que te mando mi afecto? a dónde está su hermosura? Señor, no la halle allí. Qué es esto pesares: Qué es esto penas. Pues dónde está? No está lejos si soy yo la que buscáis. Qué es esto, Alí? . Señor, yo. En todos, disimulemos. Me buscáis amí? Pues cuando. es bella Celima nuevo que yo os busque, que sois vos de mis venturas el centro; mal hallado entre esas flores eche los claves menos de vuestros labios. . Hh falso! ̱. Y mandándole a Alí Ha fiero! . Que procurase: Hh engañoso! Daros este aviso. Ha perro! . Por ti preguntaba Cuando, respondía vuestro deseo Es verdad. . qué así me engañe? El Morazo es embustero. Dejadnos solos, Alí. Aquí hay su poco de duelo, Darre gusto solicito, el desaire por lo menos de ver al Rey con Leonor; hemos excusado celos, Que no los oyen presumen, señor, nonos meneemos; no haya mucho de palo; que con su poco de sebo; metido por mala parte poquito a poco escurriendo haga servir de virote lo que serbía de asiento. Don Juan ya ves. . Leonor, calla. que ya mis desdichas veo. Buscando, señor, un modo de explicar mis sentimientos, suspensa estuve, y no hallo camino para mi intento. Si vuestro enfado resulta, que me perdonéis os ruego, porque me habéis de escuchar atenta, y quejosa a un tiempos Cortes, y ofendida; airada, y modesta, sin que el duelo de mis desgracias injustas, olvidado del respecto de vuestra presencia pase. de preciso, a desatento; que buscándome volváis, a este sitio previnieron vuestras voces a mi oído, y aunque creerlo deseo; pues vos queréis que lo crea, Tan poco, señor; os debo, que olvidado de mi nombre, me buscáis con nombre ajeno. Celima me llamó Hacen, no Leonor, mirad si debo temer, cuando la memoria tan distante de mí veo, que haga en vos la voluntad; lo que la memoria ha hecho Bien se que al verme celosa, ya lo dije, diréis cuerdo; que como en tiempo tan breve, de los volcanes del pecho, se asoma el humo a los labios? mas yo diré en vuestro ejemplo, que si avos pudo rendiros en espacio tan pequeño, una pasión amorosa, no es mucho que a mí en él mismo, una celosa pasión me rinda, cuando contemplo, que aunque son pasiones ambas, de la vuestra los efectos, son blanduras, y agasajos horrores son, y despechos los efectos de la mía, vos tenéis amor, yo celos. Es posible que una esclava de mí os olvide tan presto? tanta deuda abandonáis por un apetito ciego? Ea, señor, que es engaño mío, claro está, que siendo vos tan discreto, no había mi suerte de haceros necio. Debaos vuestra estimación la seguridad que espero; mirad que merecéis tanto que aún yo, señor, no os merezco Perdonadme, y por si a caso tuviere algún fundamento mi sospecha, a los principios son fáciles los remedios. No miréis, y aunque veáis, hallaréis que no es lo mismo, porque ver, lo hacen los ojos, pero mirar, los deseos. Poned vuestra inclinación de parte de mis afectos, y me veréis tan hermosa como vuestro pensamiento. Yo os adoro, esta disculpa le sirva a mi atrevimiento, si lo fue, quejarme, ay triste, sin razón, que así lo creo, Y advertid que no le deis, a mis celos afectos mas motivo, porque airada, quejosa, cruel Al. Qué es esto? Entre los otros aunmios perderseme el sufrimiento. A Cobraos, y advertid, que suelen, anticipados recelos, hacer delitos, Celima, las que presunciones fueron: no me acordéis lo que soy, ni lo que aquien sois le debo, que no me olvido de vos mientras que de mí me acuerdo: hay peregrina hermosura! que mal sin tu luz me esfuerzo avivir, trocad sospechas a satisfacciones, pero si os diere la fantasía nueva ocasión de despecho, sea tan cuerda la queja como vano el fundamento. Una amenaza a un agravio, yo condenare al silencio mi dolor, pero a mis males yo les buscaré remedio. Qué tropelias Leonor. son estas, aide mi? . Efectos de mi mala suerte son; pero don Juan no nos demos al partido de las penas, que yo de Celima espero favor. Como esté seguro tu honor, nada Leonor temo; era este el fin que esperaban nuestros amantes requiebros? otras eran las prisiones A las mazmorras Cristianos Ya nos divide este acento Ya este rigor nos aparta. DelLeonor, mi honor te encomiendo Tuya soy. . A las mazmortas La prisa que se da el perro, mazmorrada tenga el alma. Contigo voy. . En ti quedo. Mira. . No receles. Vamos. . Don Juan, Leonor. . Cielos. . Cielos.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA I De este jardín las flores. regadas con mi llanto, aumenten los colores, mas que del Alba pura los rocíos? llorad, pues, ojos míos, y en tan grave tormento, sea el llanto sudor del sufrimiento Dichoso el que padece. desaires, y baldones, pues con ellos merece, si a Dioslos fía, premios soberanos. infelices Cristianos, (ría de la triste memoria de vuestra pena, dadle adios laglo No es la dura cadena, del afligido cuerpo, la que causa mi pena, la que el alma me prende es la que lloro hay perdido teloro, mas como en morir, tardo, (do. porque la vida en tantos males guar Salga envuelto en mis voces, el espíritu triste, osados, y veloces, mi muerte soliciten mis lamentos, digan mis ientimientos, que aquenta de Leonor viven mis ojos porque de Hacen me maten los erojos, bárbaros, . Pues qué furor, imprudente solicita, que culpa, don Juan, parezca lo que no es más que desdicha? Un mal que sin semejante con valerosa osadía, en la campaña del alma honor, y piedad litigan; ay de mí! . Ya está vencido. el valor? la tienda tira, y advierte que es el despecho temor, con tez de osadía: qué es eso de la impaciencia? que galardones confías, tú eres quien siente los males, y tú quien los apadrina? que más pueden hacer ellos que sacarte de la línea, de constante, pues porque ciego se lo facilitas? ser sufrido en los ultrajes, ser constante en las ruinas, ser templado en las pasiones, mientras la senda no pisan, de infames los sufrimientos. es obligación precisa del valor, y al contrario facilidad conocida entrgarse a los afectos, porque es cuando se desliza el valor de la prudencia, locura, y no valentía. Mas como yo en estos puntos hablo sin que contradigan, de mi estado las razones, a la razón que me obliga: déjeme llevar, don Juan, contra mi sentencia misma, del afecto en confianza de una disculpa no tibias, que es el ser hombre de bien una parte tan amiga de todos, que no hai estado a donde no esta bien vista, Que es no sufrir los dolore osado, como decía, que más se quieren las penas, que ver que las solenizan? Mayormente cuando ya. el uso las suaviza, que la costumbre del mal, sino descansa, amortigua. La misma razón que ayer para padecer tenías, tienes hoy, pues di, porque la paciencia no es la misma? Vuelve al penoso trabajo, y a Dios tus cuidados fía, que pues el te los permite bien sabe que a sus fatigas puede hacer resistencia, que su clemencia divina cuando envía el peso, fuerza al que ha de llevarle envía, y como son de una mano. el enojo y la caricia. el reparo, y el castigo, el mal, y la medicina tiene la misericordia, lo que agobia la justicia. Si como halla en tu consejo descanso la razón mía; mi pasión alivio hallara, vencieramos tus porfías: mas como de las pasiones, es la condición esquiva, reusarse a la razón, negando el uso a la vista del entendimiento, correne desenfrenadas las mías. Y como ciegas, siguiendo el dictamen que las guía, donde piensan que se cobran, es donde se precipitan Yo supuesto, que impaciente me juzgas porque prosigas la intención o porque oyendo mi mal el juicio corrijas: a desde mis primeros años ame a Leonor. . No prosigas, sin volver al ejercicio de nuestra dura fatiga, toma el hazadon, no juzguen, quien desuelados nos miran, viéndonos en conferencia tan secreta, y tan amiga, que algungfuga intentamos. Dices bien. . Ahora prosiga tu voz, si gustas, que aunque es en mí común la noticia, como te alime el contarla, no me cansará el oírla. Yo ame a Leonor, mas pasando de aquellas tiernas primicias que amor tributa, porque no te ofendan repetidas, que aunque las sabes, las sabes solo para corregirlas Consegui, después de ardientes soles, y de lunas turbias, vencer su desdén hermoso, pues según la tiranía, con que su al bedrío usaba, creyeron las ansias mías, llorando sus resistencias, que era el recato porfía. Tan cerca de ser su esposo, tan cerca de verla mía nos vimos, ay cielos! como las memorias martirizan; que a una quinta convidadas su familia; y mi familia, para nuestro desposorio solo nos sobraba el día. Tú lo sabes, de los dos parentescos reducida tu persona a nuestras bodas, pues viste en ofensa mía, que de improviso asaltada. la indefensa caseria, a una tropa de ginetes, cual fiero Alí, conducia, rindió la puerta; y del fusto, los pocos que la asistian, unos volvieron las caras, y otros rindieron las vidas. Oh piadosos Cielos. Lloras? . Sí. Pues cómo, di, te olvidas del sufrimiento, incurriendo en lo que me reprendias? Porque en mi el llanto es piedad, y el escuchar la ruina de los otros, por los ojos, expliqué lo que sentía, yes necesario que entiendas, que no es flaqueza la mía, sino valor, cuando hallo, que la piedad es precisa seña, del ánimo noble, al paso que es cobardía, la crueldad, pues advertido de las experiencias mismas que es valiente el que la ejerce, hoy cobarde el que la olvida pero vuelve a tu tarea, que aquel rumor nos avisa, que Hacena este sitio sale, y haz memoria de que ibas, encuando nos cautivaron. Tan cruel es, tan esquiva mi suerte que presumiendo, que de alivio me servía referir las sin razones que debo a sus tiranías, porque del falso consuelo, que presumio, no me sirva la libertad de su centro, mequitó más su malicia, erró la intención, pues solo, en esto fue compasiva mi estrella, porque sobraba al rigor de mis desdichas, sobre el mal de padacerlas, la pena de referirlas. i . Vamos regando señores; ya que la suerte enemiga pudo hacer que en agua trate, quien no la probó en su vida; soy yo rana, que en dos charcos traigo las manos metidas? buen lugar es Caravaca, pero mejor es Esquivias. Chicharron tratante de agua? señores, quien tal diría escarmentad compañeros, los que veis la historia mía, ningún mosquito me tenga, soberbia, porque no diga, de esta agua no beberé, que también yo lo decía. Cicharrón? . Cicharron hijo cómo de vernos te osvidas? No olvido tal, más me ocupa esta canalla maldita, de noche en majar esparto, de día, en moser harina, y antes buscándote vengo, don Juan, para que recibas este papel. . De quién es? De Leonor, o Geremias. Qué tanto llora? Llora que se despepita. Y a dónde la viste?. Entre esos. cuadros anda con Celima, que ciega de amor, y celos, se ha hecho guarda de vista. Solo ese alivio me queda, Chicharron, hermano diga, como le va de virtud, reza aún como solia? Sí, como solia rezo. Y ayuna? . Toda la vida. Y, digo de cuando en cuando, se da alguna diciplina? Dice que, qué dice usted? Diciplina, que le admira? Donde? . Pues eso pregunta. De bajo de la camisa; oigan el diablo del hombre, como el es santo, quiere. que los otros fueran santos. Yo soy santo, tal no diga, que no soy sino muy mato. Y se azora? . Mortifica, maltratado el cuerpo mucho el animo. . Y reza? . A visa. la oración el sentimiento del espíritu, y le avina. Y ayuna también? . Ayuno, el cuerpo el vicio amortigua. Y no es santo? . No porcierto. Y para eso componía tanto rezado; y especía? vierta el prebe por su vida: Volvamos a los pesares. Pues en que se ocupa, diga; está enamorado? . Yo, ya esta ignorancia es malicia. No es sino que yo lo estoy. . Calle De aquella Morilla. de Moras de la morera, la boca se me hace alminar al nombrarla, y su memoria me sabe al beber con guindas. malaño para el bellaco del amor, y cómo pica. Cristiano regar a damos, que llegar Hacen. Celima, y no estar regado, nada, trabajar, Chicharron mira, que andar garrote por alto, Dime, comer arropia, cuz cuz, moscocha? También. . Y Beber? No tener pizca el bora. Daca, yo inchirla Trabajar por vida mía. Allá va de mano en mano. . Venga Que don Juan te avisa Leonor, que me dan cuidado tu congoja, y su fatiga? Venga otro. . Allaba, regar despacio, que las sangría me duelen de bracear. Oye en relación sucinta, que cuanto poco ha callé, es fuerza que ahora te diga. El cuidado de la Reina juzgando que a las porfías del Rey no haré resistencia, mi libertad determina para asegurarse, acuyo intento de Alí me fía; según presumo; excusarme, es dar fuerza a su malicia, ir con Alí aventurar mi recato en su osadía: mira don Juan que resuelvas, que por si el tiempo me quita, de hablarte, en estos renglones mis sentimientos te avisan; que haré, ay de mí. . Ya discurro que el mal que te martiriza es grave, pero de Dios espera la medicina. que se acerca Hacen. . Don Juan a esos cuadros te retira, que yo te buscaré luego, donde entre los dos, podría ser, que algún humano medio, hallemos a tus desdichas, mas sobre todo en la mano? de Dios tu dolor resigna, que sin el no hay esperanza del consuelo. . Penas mías, (lor si la vida me quitáis, porque me guardáis la vida? . Ten va De ti el alivio espero. De Dios le fía. . Si haré. Pues nada receles, Señor, ati se encamina mi ruego. . Ese es el remedio, y señor por tus fieles mira. Hacia esta parte, señor; se en camino la Cristiana. Ay dulce pena tirana Sola, y llega ya. A Ay Leonor? podré hablarte en mi cuidado si, que la Reina entre aquellos apacibles cuadros bellos, divertida se ha quedado: tú allí retirado, efecto de avisarme auras de estar, que no quiero aventurar, ni mi amor, ni su respecto. Hárelo así . Aquíén te anima, amor le de tus enojos. Buscando a don Juan mis ojos su alivio dejéa Celima más ay de mí! . Oye Leonor, oye. . La Reina me espera. Aguarda. . Suerte se verá. no puedo Aj Esclava. . Señor. Pues cómo de esclava al nombre te detienes, y a otro no? Porque mi ser me acordó ese nombre, y no te asombre, pues viendo tu porfía de mi libertad usaba, y al verme llamar esclava, halle que no la tenía; que mandas señor? . Que aquí no me tengáis por grosero, el llamarte esclava quiero, pues te trato como a mí. Esclavo tú? A Al admirarte, verás que te reconvengo, hay Leonor conque no tengo libertad para olvidarte; enmienda la ingratitud, y tu sentimiento arguya, que aunque es severa la tuya es mayor mi esclavitud; y pues verte conseguí, sin que me vean, permite que mi mano solicite algún alivio. . Ay de mí, qué intentas? . Que algún favor te deba la suerte mía. Ni es fineza la porfía, ni la osadía es amor: y si blasonas de amante, así librarme pretendo, mira que estás desmintiendo la seña más importante. porque el amor en efecto, en los que le tienen, es su deseo tan cortes, que se comuerte en respeto. Leonor al verme morir, bien quisiera no ofenderte, mas si tú sufres mi muerte, yo no la podré sufrir: no me culpes arrojado, cuando por ti me aborezco, que si cruel, te parezco, tú, Leonor, me has enseñado. Qué es que no te culpe, pues tú por ninguna razón puedes llegar a ocasión donde cómo tú no estes? y cuando se te olvidara, que no puede ser así, miráme tu esclava amí, de tu ser no te acordara, claro está; pues para que de tu voz amenazada, debiendo estar confiada, quieres que medrosa esté? La discreción con que excusas favorecerme, me enciende, y que estás más bella entiende todo lo que te tensas: no nace de mi impaciencia tu ofensa, ya de ti nace, que a las mujeres os hace. más bellas la resistencia. Ay cielos! A. Temple tu mano piélago hermoso de nieve, el fuego que en mí se atreve. Ay de mí! Suelta tirano, Echó la fortuna el resto. Si no se enmienda con esto el lance, yo me perdí: suelta tirano la rosa, que no es para ti Aj Villano, con quien habláis? . En la mano yadvierte, que por aquí tenía la más hermosa. Aj hola. Señor, pues tú aquí? A Y escuchando tu locura. Una inocente hermosura. indefensa defendí. Con quién tu locura habló? Como jardinero hablaba. con quien coger intentaba lo que mi afan cultivó. Qué fue, pues? que esta mañana, aquel cuadro cultive, y entre las otras hallé una cifra de oro, y grana; rosa tan hermosa, y vana, que aunque fue mi intento al bella es infamia. . Ten prudencia arrancalla, defenderla, de mi intención ambiciosa, pudo al verla como rosa, respetarla como estrella. Tan ufana se engreía, que el verde botón rasgaba, y hacia un clavel se inclinaba, que fino la recogía. Vila, y porque su alegría; no impida mano cruel, de espinas guarda fiel le añadí, y escrupulosa, guardó mi intención larosa, de lástima del clavel. Desde esotro cuadro luego, donde cumplo mi tarea, vi que tirana desea turbar su dulce sosiego, codicia de impulso ciego, y en su ruina lastimosa, llevado de ley piadosa, que me avasalla, y me rige, sin reparar en ti, dije, suelta tirano la rosa. Vuelvete, pues disculpar pudiste tu frenesí, no vuelvas a embarazar, aunque veas arrancar toda esa estancia florida, Vuélvete, pues, y advertida tu desconfianza esté, que si hay en la rosa fe, sin ti estaba defendida. Qué aguardas? . Obedecerte, solicito; hay mi Leonor. Bien defenderás mi vida solicitando tu muerte. Pues qué haré en lance tan fuerto? Ver si es remedio morir. No Leonor, pero sufrir mientras que mi resistencia nos vale. . Y podré vivir? Vete don Jua . Defendido me quédate de estas ramas, donde me hallara el valor. Lenonor, no este corto espacio me malogre tu tirana extrañeza, de una vida huyes que te ofrece el alma? porque? . Sin pasar, señor, a término en que se haga menos cortes vuestro ruego, o groserá mi costancia, os suplico, que templéis las pasiones que os arrastran, cuando no por mí, por estas flores, y por estas plantas, que en acecho mío tienen de su pureza obligadas, o de mi honor compasivas para llorar mi desgracia; o para escuchar su efensa, aunque enve etables almas, ojos, y oídos; y es duro destino de ley tirana que por un arrojo vuestro, aún hasta en las flores haya quien me culpe, si no excuso el rigor de las palabras. Pues. Leonor, para que vean esos que testigos llamas lo que en mi fineza logras, sepan todos al notarla, porque agradecerla debas. Ay de mí! . El Cielo me valga. Aguarda Moro. . No pude avisar al Rey . Que hoy pasas de esclava a Reina. . Queescucho Qué oigo? . Celn no hagas ruido, que será tu vida de mi sentimiento paga. Tu esclavo soy. . Ya es vileza vivir sufriendo esta infamia, que ya es mengua del valor no morir. No es si no falta de fe no esperar alivio de dolor que a Dios le encargas. Hoy te hará Reina mi amor Solicitemos desgracias, que consinga la razón, lo que el despecho no alcanza. Oigamos valor. La Reina, me mandó que la buscara en este sitio, mas Cielos el Rey con Leonor? . A tantas mercedes como me ofrece, señor, vuestra mano franca, aunque conozco la deuda, hallo estorbos en la paga. qué es esto? . Esto es disuadirle, con entendimiento . Ansias si ella lo admite vo muero. Pues en que las dudas hallas, sabiendo que te idolatro? El Cielo me dé palabras: lo primero, en que los dos somos de leyes contrarias, y yo si como me ofreces una de mil me adornaras, por cuantas coronas pueden, númeras del Sol las claras luces, sumar las arenas, no solamente dejara la mía, sino muriera por su menor circunstancia: lo segundo, que la Reina mi señora. . Repudiada celebrara tu ventura, a costa de su desgracia. Ay de mí! . Y en fin Leonor, para que te satisfagas Reina ha de verte Celima En cuya señal, postrada, que la mano os bese es deuda; porque a mi ejemplo lo haga todo el Reino; que si es gusto de mi esposo, las palabras se fueron al uso antiguo, que si el Rey mi señor manda, que así sea, quien se precia de su más fina vasalla, dando principio a la ley que proponelo que declara, es razón que enseñe a todos el camino de observarla. Soñora, pues tú? A. Corrido estoy de que me escuchara, cuando mi intento fue solo reducir a esta tirana. de mi albedrío; Celín, pues como? . Mi ley agravias si piensas que pude. Mira que mis lealtades infamas si presumes. . Ya, Leonor, se yo que no estas culpada, mas eres dichosa, y yo. soy infelice. Levanta del suelo. . No intentes cosa que no has de poder lograrla, que si bastas a humillarme, a levantarme no bastas. Venid, señora, si yo basto, la vergüenza no haga, por desmentir el delito, mayor con las circunstancias. Pues me levantáis, señor, mirad no haga mi desgracia mayor la caída, que es alevosa ley tirana levantar un infelice, porque de más alto caiga. Mirad que os estimo. . Bien los sucesos lo declaran. Véreislo, cuando las culpas. satisfacciones se hagan. Confusa, y absorta el alma, espera el fin de estas dudas. Respecto, y amor me mandan, que dos atenciones cumpla, precisas, aunque contrarias, y así ha de sertola, qué es gran señor lo que mandas? Que esa esclava, en la más dura prisión, en la más cerrada, viva, o muera; hoy, Leonor, bella, perdona que no te agravia quien asegurarte quiere; del rigor que te amenaza en los celos de la Reina Qué oigo? . Qué escucho? Hay más ansias? ̱. Ya suimitación, ningún Cristiano de día salga. de las mazmorras, habiten confusas tinieblas pardas, que si por ella temían la livertad que gozaban, por ella la pierden, siendo cómplices en sus desgracias; y quede Celima, ay Cielos, deidad a quien idolatra Hacen, desde hoy más segura, ya que no más adorada. Digo, y esa ley se entiende con Cicharron? . A qué aguardan vuestras obediencias? Cielos piedad. . En mí sola caiga la dura ley, pues yo sola sin serlo, soy la culpada. Caiga en mí el duro destino de ejecución tan tirana. O si librarle pudiera! Oh quién pudiera librarla! Caiga en mí más constante que todos a la amenaza, más firme a la tiranía, mas seguro a la borrasca del mar del mundo, sin que esto parezca en mi voz jactancia, si no fervor de sufrir, por Dios, lo que a tantos manda, padecer, como quien sabe, que la confianza de Dios, el flaco poder humano que él se contrasta, y en Dios la fe nunca tiene peligro de contrastarla. Caiga en todos la sentencia. A esa señora le manda, pues a mí no me conoce, que no caiga en mí. . Cristiana no temas, que mi pasión enmendara mi amenaza, Celín, ten cuidado tú de la prisión que señarlan a Leonor, porque me avises. Leonor no receles nada que mi lástima; o mi susto te pondrán presto en tu patria. Piedad Cielos. . Sus lamentos estorbad. . Favor, Qué esperáis? Leonor, tu pena, y mi amor me matan. o Alí. . Señora esperando a saber lo que me mandas ha rato que oculto. . Ya te he visto, de esta Cristiana sabe la prisión, y luego me avisa, porque vayas con orden mía, si el tiempo nos dar lugar a sacarla, ya su patria la encamines. Eso señora me encargas? Pues qué dices? Que yo tengo de librarla? Pues qué extrañas? . Yo? Qué resuelves? . Hh cerlo, acostadevida, y alma. . 1. Venid Por no enternecerla detérmino no mirarla. No ver a don Juan resuelvo por no añadirle mis ansias. Mas como sufren mis ojos que esta sinrazón se haga? Mas como cruel no miro dónde se me queda el alma? don Juan mío? . Leonor mía pero no hagan las palabras, que nuestro amor se averigue. Si por Dios, don Juan, no haga lo preciso de tu muerte mas cruel nuestra desgracia. A Dios L. A Dios. . No venís Cristianos, dad a Dios gracias de que os da que merecer, no de dolor llanto salga, si no de alegría haced a María Soberana la salva, diciendo, Virgen hoy la miseria Cristiana, ante vuestro Hijo precioso os nombra por su abogada socorrednos Virgen pura. Y dime, sabes tu Zaida como pudiera excusarme del aprieto que me aguarda? Siénteslo mucho? . Quisiera no avecindarme entre ratas. Hay muchas en las mazmorras Eso sí, pero tamañas: y que acendosas son ellas. La menor sabe hacer faja. pues yo solo hallo un remedio, que si no le despreciaras, pudiera ser; pero tú eres buen Cristiano? . Hermana yo soy un gran pecador, diga, y no se le de nada. Si tu renegaras . Qué? mujer estas endiablada yo renegar, voto a Cristo perra, que te fría el alma, qué es renegar? Tú no juras? . Sí. Pues póquito te falta. Qué dices hija del diablo? Template. . Si no mirara Pues a más ver . Servitos, pero en fin no se halla traza de qué me quede? . No hay otra Mira aunque esa no es muy mala, todos los principios tienen dificultad. . Ya está en casa, y yo remediada, así serás mi marido. . Vaya, que aún eso lleva camino, todo junto me lo paga, mas porque se acerca ya la noche, ya encerrar llaman, dejemos, si te parece, lo de más para mañana y si encuentras a Ametillo, porque buen trato me haga. dale esto Zaida, y advierte, que lo que hay dentro es un agua, que hace hermosas las mujeres. Qué dices? . Esto alarga la vida de quien la bebe, sin que nunca vieja se haga. Y sabe bien? Lindamente. Bebe. . Si haré, ya se clava. Y hace hermosas la mujeres? Si Zaida. . Y podré probarla; Pues quien te lo quita? Bien, huele . Es de las Canaria bebe otro poco, que ya te vas poniendo extremada, Estoy más hermosa? . Y como vaya otro tragito. Vaya . otro. Vaya a la salud de la compañi honrada, hay hijo . Cuál esta ya A mi alma, oyes, a mi slma. Qué quieres? bueno va. . Ahijo hijo valga el diablo tu alma. Jesús, cual está la perra, pero Fátima la anda buscando, según presumo, pues llego, porque no caiga, en lo que ha sido, la bota la he de quitar. . Daca, dada, el seha encerrado con ella, ha perro, daca mi cara, abre, daca mi hermosura, Chicharron abre, aquí, acaba, abreme, hijo, abre aquí, abreme que estoy cansada, abre perro. . Ya cayó. Abreme cara de Pasquá. Qué es esto? Que un grande aprieto de corazón le dio a Zaida, y a no ser por mí; yo sé, que saliera aporreada. HAy amiga de mis ojos. Creyolo, más que me espanta, como de esas borracheras, por mal de corazón pasan. Qué hacéis, aquí? . Un accidente, señor, que le ha dado a Zaida nos tiene. . Si señor, si él lo aberigua me empala. Pues lleva la tú; y tu escucha. Ella se durmio pues calla. Qué remedio la haré amigo? Ella esta haciendo el que pasta, déjala tú que este mal T acierra ojos se pasa. A. De este se valdrá mi amor, de Celín desconfiado, que de la. Reina el cuidado juzgo que le hace traidor. Tú al punto me has de saber, que prisión es la que tiene Leonor, pero te conviene que no se llegue a entender lo que te encargo. . Ha pobrete. Chicharrón, ya has mejorado, que ya enefero has pasado de renegado a alcaguere. Parte. . Y si me cogen. Ag Di, que yo te envío a otra cosa. Ya está en fin es provechosa; mas di, quedo libre? . Sí. Beso en tu pie lo que asoma, como esquina de bonete, por besar en tu juanete del cancarrón de Mahoma; beso, porque me consuelen, pies que escucharon mis fines, aunque huelan a escarpines, y aunque a escarpines no huelan; y beso Haz lo que manda mi voz . Si no me atajara por besar, no perdonara alpadre que me engendro. Parte, pues. . Y dónde esperas? En palacio, algo más tarde. Yo voy. A Fineza cobarde porque, dime, desesperas? pues quizá menos airada, Leonor, viéndose oprimida, o se templara rendida, o se fingiera obligada. Ay, infelice de mí! Ay de mi triste! . Qué acento, Qué miserable lamento, Escuchó mi oído? . Hoy? quién se quejará? . Ay de mí! Mas qué pregunto? Ay dolor! si las voces del rigor en mis oídos están? ay cielos! Eres don Juan? Pues quién puede ser, Leonor? Ni la oscuridad me deja ver, ni la distancia oír. El mérito de sufrir no aventuréis en la queja: 2. Padre Gines? . En esta reja fieles cautivos, estoy, labrad vuestra gloria hoy de vuestra miseria, pues de un soberano interés, por Dios la palabraos doy. Aquí, según la istración del Morillo, dizque están las rejas; don Juan, don Juan. Quién me llama? . Chicharron. Aa pobre preso! . No quiero que eso llegues a pensar. Pues qué te pudo librar? Las leyes de mensajero. Y en fin, qué quieres? . Decirte, pues no puedo consolarte, que el Rey me manda saber donde es de Leonor la cárcel. El cielo me valga! . El cielo me libre! . Dios nos ampare; y qué quiere el Rey amigo? Esa es una cosa fácil, el querrá lo que el quisiere, pues no hay quien se lo embarace; avisa a Leonor, si puedes. Cuando no escuchó sus males Leonor? . Paciencia; ya Dios, no sea el diablo que me halle aquí, que tras mi venía, como treinta satanases. Oh viles hiertos, que atáis mi valor, como nos hace inútil frágil materia el fuego de mi coraje? no fuera mejor morir, rigurosos cielos, antes que llegar a esta desdicha; mas que me quejo cobarde, si guarde la vida. . El Cielo, don Juan, con temeridades no se obliga. . Pues qué haré? Discurrir a sus piedades; ya es tiempo de que el divino remedio nos valga; nadie desconfíe, que María dará a su Hijo el mensaje por nosotros, si a la Virgen se lo encargamos constantes: ea, retirados todos, pidamos que nos ampare; dad las rodillas al suelo, y los acentos al aire. Salve, Virgen pura, salven tus piedades, a los afligidos, que de ti se valen. A Solo el centro de la tierra, en estas oscuridades debe de vivir, adonde apenas respira el aire. En el cautiverio triste, y lamentable, tu amor nos socorra, tu piedad nos guarde. A. Lamentos Cristianos son los que escuché miserables; de quien esperáis que os libre, si mi clemencia no os vale. De mí, bárbaro . Qué acento solicita acobardarme mal entendido? si quiere que nada me sobresalte: sería ilusión sin duda, claro está, que cuando sabe el cielo; que hHacen no teme, no querría aventurarse a que quedasen ociosas sus prevenciones fatales. Dejemos vanos discursos, y volvamos a que pague Leonor mi amor impaciente ya de tantas sequedades; la puerta es esta. . Señora, atiende a los miserables cautivos que en tu defensa fundan sus seguridades. ̱. Veamos como los defiende: ya abrí. Bárbaro arrogante, que ciego para la luz divina, en bárbaridades; empleas lo que mi Hijo, te sufre por alumbrarte; qué intentas? A Solo no verte, si tu luz ha de cegarme: que aunque a mirarte me oblgas, me obligas a no mirarte. Prueba a entrar. . Si soy de ye inanimado cadaver, (lo, como quieres que las plantas mueva? . Luego ya librarse de tu tiranía pueden los que de mi amor se valen? Fuerza es que te lo conceda. Pues Mira no los ultrajes, que en su defensa me tienen. Leonor, ya de no mirarte llegó el tiempo, que no tengo poder contra quien te vale; ya divino asombro vio, mas como, si ni quedarme, ni volverme puedo inmónil, parezco un monte de jaspe; pero esta es la puerta, cielos, en tanto asombro lloradme de mi propio que yo propio soy mi enemigo más grande.

JORNADA TERCERA

JORNADA III. Abrid todas las mazmorras, salgan a gozar los rayos del Sol los esclavos tristes, que Hacen lo manda. . Cristianos. a la clemencia de Hacen dad gracias. Tel cum laudamus. Eso si a Dios alabad. Te Deúm laudamus. Del ulo de estar sin luz, ciego. De no ejercitados, torpes los ojos. . No oso. No me atrebo. . Ver los claros visos del Sol. . A mirar del Sol los hermosos rayos. Leonor? . Don Juan? Mas que admiro, si en tus ojos soberanos. esta la luz, que al querer ver la luz que me ha negado la tiranía en tus ojos, la encuentre, que son mis Astros. Mas que extraño, si al buscar la luz de que me privaron las crueldados, fue preciso, que en ti la encontrase, cuando. sin ti no vieran los ojos, don Juan, que por ti cegaron. Qué te veo . Qué te miro? Pues cómo ociosos los brazos? Don Juan, esa es culpa tuya. Perdóname si dilato a mi deseo este guso; que como no están usados mis sentimientos amantes, Leonora ningún descanso cualquier alivio que encuentro imagino que es soñado. Pues asegurate. . Ya lo estoy. Pero por si acaso. dormimos, que también yo lo pienso; al verme en tus brazos, encarguémosle a la suerte, a quien se debe este acaso, que no nos despierte, pues bien estamos si soñamos. Como sin verme pasaste, término tan dilatado. de sin razón? . Con oírte, sin cuyo alivio eran vanos. los esfuerzos pues testigos. de tus alientos tus labios me decían que vivías; y tú? Sin ese reparo, viviendo en ti; pero dime, cómo del Rey el tirano amor? Habiendo de ser, mi esposo, impídele al labio, cuanto al ver me obligue escrúpulo en tu reparo; pues pensare, cuando yo la vida estoy consagrando a mi honor, a cuyo fin de mis desdichas la guardo, que tú, dándote a partido, más perezoso, o más blando, puedes pensar, que es pensar menos que pensar si algo menos, que hubo que suplirme, y mi espíritu bizarro, mas querra verte perdido, que tenerte desairado. No es desconfiar, querer tener cabal el descanso, que bien mi seguridad dice mi amor, y fue vano tu enojo, si presumiste que mis intentos hidalgos, por alguna necia duda, a mi acento se asomaron; pues ya sé que es Leonor, en los términos humanos, la cosa más pura, pues a cualquier fácil amago, si no fallece, se asusta, con que en este desengaño te sobra a ti la advertencia, y a mí me basta el descargo. Yo solo se, don Juan mío, que soy tuya. . Felizado, aunque no es sino cruel, cuando cautivos estamos. Engañemos los discursos, si quiera este breve rato, contra el rigor del destino, singiendo en nuestro agravios, o que no los padecemos, o que no nos acordamos. Dices bien. . Pues alentemos. Prosigamos las gracias a Dios, amigos, de beneficio tan alto: Leonor? Juan? pues qué hacéis como no me dais los brazos? llegad. 2. Nuestro amparo eres Veis como va serenando las tempestades el cielo? mirad como Dios da el pago de lo que por el padecen, y otra vez juntos estamos, si divididos nos vimos, alegres, y consolados. Solo yo, triste de mí, estoy peor, Pues hermano, no estaba el en libertad? Al verá. . Pues que fue? El diablo que me engañó. Cómo? h Cómo? si yo hubiera renegado, no me viera de esta suerte. Qué dice? . No hagan espantos, dijome aquella Morilla, de los qjuelos talmados, que renegase; pues perra, soy yo bermejo? malaño para vos. . No se enfurezca A mi renegar? yo en pago de tan grande atrevimiento, como tentar a un santazo como yo, la harté de vino, debajo de cierto engaño; emborrachose en efecto, y a otro día recordando, se acordó, para que vean, que se acuerdan los borrachos, Hizome cargar de hierro, y porque tiene en el baño mano con el Moró Alcaide, por su orden me encerraron, con advertencia, de que si renegar no trato, no espere salir de aquí; con que ya auréis alcanzado, que dije bien, cuando dije, pues otro medio no hallo; que no estuviera yo así, si yo hubiera renegado. Calle, y desperates deje, que el que nos ha minorado la fatiga, aunque ignoremos su motivo soberano, sabra, y podrá defender el resto de nuestros daños; pero hijos, de agradecidos ya a la obligación faltamos. Pues qué hemos de hacer? Volver al disignio comenzado, prosiguiendo en la oración, Vaya, mientras soy Cristiano, que en fin cuando no lo sea, esto me tendré rezado. Al Señor nos humillemos, y agradecidos digamos, a la clemencia divina, que con nosotros ha usado. Te Deum laudamus: Te Dominum confitemur: Te aternum. Parrem Esclavos, el Rey manda que os redusca a su presencia, obligados a su clemencia, estimad el favor c. Y diga, acaso, entro yo en el llamamiento? Que todos sois llamados digo. Y Leonor la escogida? Qué aguardáis? Rendidos vamos a ver lo que manda el Rey. Qué intentará este tirano, cielos? Qué será el intento del Rey? Cuáles han quedado, Leonor como caldo gordo, don Juan como caldo flaco. Más que recelo? Qué dudo? . Si voy conmigo. Si al lado de mi honor me han de hallar siempre peligros, y sobresaltos. No rece es que Dios mira por nosotros. Ved que aguardo. Vamos Jo Fortuna. Destino CZaida. . Del usado furco, retira la rueda. Mejorate entre los Astros. Por tus Carólidos mira. Si acaso no te has vengado, muchísimo riesgo corre de Chicharron lo Cristiano. Qué hace mi esposo? . Rendido de su confusión al ceño, en un apacible sueño, da sus penas a su olvido. Que avasalle una pasión, un albedrío tan grande? que en tan grande esfuerzo mande la ley de una sintazón? Como es amor calentura, en la mayor resistencia, suele obrar con más violencia, que en fin dicen que es locura. Desde aquel día, ay de mí) que el Rey fino, o atento, por darme satisfacción; que no se si lo agradezco, cuando tan acosta suya la lloran mis sentimientos. Ordenó que los esclavos al mísero cautiverio de la prisión reducidos. llorasen del ado el ceño; yentre ellos Leonor Leonor, por quien vive, según creo, Hacen, pues de no mirarla, pues otra causa no veo, nace el tormento que sufre, y la muerte que padezco. Todo es sobre salto el Rey, todo confusión; recelo todo todo desazón, disgusto, y desabrimiento. Si come, ajeno de sí, hace del majar sustento, no elección; porque sin gusto es el regalo remedio, La costumbre del descanso le suele llevar al lecho, pues contradice al alivio lo que suspira en el sueño. Divertido, si le hablo no me responde, y si espero a que me hable, la esperanza se queda siempre en deseo. Si testejos le procuro, los asiste tan ajeno de sí, que está en cualquier parte, como no sea en sí mismo. De cuyo dolor, de cuya pena, de cuyo tormento obligada, y compasiva; ved a que llega el extremo de mi amor, por no ofender el suyo, con dolor nuevo: el intento de quitarle a Leonor, troque en intento de no quitársela, a cuyo fin, revocando el primero orden que di a Alí, mande que le dilatase, puesto que asegurarme yo, acosta de la vida por quien muero, del alma por quien ánimo, del gusto por quien aliento, fuera sin razón, y fuera contra mi disignio mismo tiranía, que es aleve osadia del despecho, por no morir del achaque matarse con el remedio. Señora, tu Alteza mire que puede ser que el pretesto del Rey mi señor sea otro. Si licencia de hablar tengo, yo probaré que no es amor lo que estás creyendo, si no otra cosa. . Habla Zaida, ya sabes que lo deseo tanto, que aunque los conozco, los engaños agradezco. Lo primero que propongo, es, que no hay hombre, por bueno que sea, que se enamore, y los malos mucho menos. Y asentando que es mentira, veamos sus embelecos, y hallaremos que no son amantes, si no embusteros, que es mirar a los principios de cualquiera galanteo, un amante tan humilde, como hermano compañero. El suspira, el llora, el gime y en todos estos extremos, fingidos, a la verdad no hay hombre que haga puchero. Si le ve la dama, allí entra el quedarse suspenso, soltar los brazos, tender las manos, y abrir los dedos, mecer los ojos al ver, como espantado, y entre estos embustes, ver si le miran, porque se logre el enredo. Si ella repara querer hablar, y como el respeto, es freño, suplen las señas de la lengua los deefectos, va a pronunciar y no acierta, y en un pie librado el cuerpo, quiere decir lo que dice, porque no es nada en efecto. Este dice, el que más habla, sube tentándose el pecho, y si hablara más, dijera, este sabe lo que miento; si esto se pierde, porque no reparo acaso en ello; va un suspiro tras la dama, que fue estornudo en lo recia, síguela; y pasa a su vista con una cara de duelo; pero en doblando la calle, vuelve a componer el jesto, busca a la noche un amigo, con el cual hace teriero, debajo de la bentaña. donde la dama esta al fresco, cuéntale toda la historia, ponderándole el misterio de callar el nombre, cuando le ha dicho el desaire de ellos. Si ella de curiosa escucha, y en las señas cae, haciendo menos ruido, al instante las que escuchan hacen esto. Él lo conoce, y suspira, y es cosa, si se hace a tiempo esta, que el dolor de un callo suele sonar a requiebro. Luego que ve que le escuchan, se despide el compañero, que estos tales solo guardan el onceno mandamiento. Torciéndose el que quedó las manos, sueña a despecho, y es que se rasca otra cosa, que no suele picar menos. Llega, para no cansarte, con todos sus embelecos, la hora de irse a su casa, y este fino, y este atento, este martirde su amor, que dio músicas, y versos, que entre vigilias, y ayunos, su frío soles, y serenos; siendo así, donde le miran estar otro en su aposento, que come, duerme, y serío; canta y barajando afectos, sosiega, hasta que otro día nos vuelve a mentir lo mismo: desuerte, señora mía, que de estas razones pruebo, que el Rey mi señor no está enamorado, y en esto por mí sus desvelos hablan, que en comer, y en dormir pienso que pecan los más amantes que se usan en estos tiempos. Si fuera menos mi mal, divertida te confieso. que te oyera. Fantasía, sombra; ilusión Qué es aquello? Alí General valiente de mis tropas, si tu esfuerzo no me alivia, es imposible sustentar tan grave peso. Señor, señor, qué tenéis? Unresplandor; a quien ciego, un asombro a quien me rindo, una amenaza a quien tiemblo, un susto a quien me desmayo, un temor a quien flaqueo, un imperio a quien me postro, que es el pasmo a quien despierto, temor, sobresalto, susto; asombro, amenaza, y miedo. Ay de mí! . Vence el asombro que es confusión de tus Reinos, y habla, porque tus vasallos. procuremos el remedio del mal que padeces, pues fina mi lealtad, creyendo, que era amor el accidente del Rey, contra mi resuelto, tan solamente he fiado mi pasión de mi silencio. Hablad, señor, que si el mal, no es el que infeliz recelo, acosta de todo el mundo haré vuestro alidio cierto; y aunque sea el que imagino, cuando no os procure el medio, disimularé la ofensa apesar del sentimient Celima, esposa, pues tú llorando? válgame el cielo! Ali famoso tu triste? asombro, disimulemos; y pues fue mi pertinacía, con el duro tratamiento de los Cristianos, el móvil de los rigores que siento, sea su alivio mi alivio, antes que el caudillo bello que los defiende, a flechar contra mi vuelva el incendio, que nunca del susto aparto, que siempre en los ojos tengo, si es vuestro Dios quien os guarda, Cristianos, yo le confieso, por Dios grande; a cuyo fin desenojarle pretendo. Dime tu mal? . Tu dolor nos di, para que busquemos forma de aliviarle?Ya remediar mi mal resuelvo. Pues que fue? Az Melancolía, que me ocasionó el lamento de los míseros Cristianos; de este fingido pretesto mi sobresalto se valga, que es pundonor del aliento achacarle a mi piedad de mi temor los efectos. Ya los esclavos, señor, como ordenaste, contentos quieren saber lo que mandas. A Entren, Celín, a saberlo. pero con buen tratamiento Llegad, esclavos. . Amigos, todo esto es piedad del cielo. Postraos Cristianos a Hacen. No hagáis tal; así comienzo bellísima defensora, a mostrar que te obedezco; y pues yo el tributo mío perdono en su rendimiento, perdona tú si faltare en algo a lo que no entiendo. Y el perro de Chicharron viene, Fátima, con ellos? que en fin soy perro? . Y perrazo De qué piensas que lo creo? . De qué? De que se emprestan mal los lobos con los perros. Tú me lo pagarás. Si te vengas en lo mismo me dejarás obligado. Cristianos, ya llegó el tiempo de vuestra mejor fortuna, al ver a Leonor, recelo que me castigue los ojos, quien me culpó los deseos. No ves Zaida que a Leonor no mira el Rey? . Ya lo veo. Chicharron, no ves que hHacen a Leonor no mira? . En esto de mirar, y no mirar suele haber su más, y menos, que después de haber mirado mucho a una dama, hacer luego cuidado de no mirarla, tiene el demonio en el cuerpo, Ya vuestra mejor fortuna ha llegado, otro pretesto de desmentir mi temor halle ya, y así pretendo que en los oficios comunes, se ejerciten los Cristianos que no fueren caballeros. Yo soy caballero; y cosa indecente hacer no puedo. ̱. Y en qué caballero eres? En no pagar lo que de bo Los nobles más aliviados vivan a su sangre atentos, y el que en su patria tuviere ejercio, usando el mismo, en Caravaca se ocupe. Solo entre tantos no puedo usar de mi oficio yo. Cuál es el oficio vuestro? Yo soy Sacerdote. Y qué es ser Sacerdote en efeto? Una diguidad tan grande, un oficio tan supremo, que a su voz baja Dios mismo a la tierra desde el cielo, y en sus manos venturosas se ve en razón de su imperio al mismo Cristo Dios, y Hombre todo cabal, todo entero. Y pasando que eso sea así, que yo no lo creo? Pues que te faltara a ti, si llegaras a creerlo. A. Y en qué ocasión a su voz; nuevamente me estremezco, los Sacerdotes usais de ese dominio? . En el tiempo de la Misa. . Y qué es Misa? Pues lo preguntas, direlo, que si no te aprovechare, los Cristianos por lo menos que lo ignoran, sacarán de escucharme algún provecho. La Misa es de la admirable vida de Cristoun compendió, que tan singulares señas, solo a él le convinieron, vaunque ignores quien es Cristo, le conocerás en esto. El Introito significa el siempre vivo deseo, que en la venida de Cristo los Santos Padres tuvieron. Los Quities, los ruegos dicen con que pedían los mismos Patriarcas la venida de su Hijo al Padre Eterno. La Gloria in excelsis muestra la Natividad del Verbo; y la oración que la sigue, la Presentación al Templo. La Epistola, a la siniestra parte del Altar, recuerdo es de la Predicación del Bautista, cuando tierno, a los hombres convidaba, para Cristo, siendo luego el gradual, con versión de las gentes por él mismo. La Predicación de Cristo significa el Evangelio; leido a la diestra parte, pasándonos el misterio de la siniestra a la diestra, cuyo literal concepto, en nuestra Doctrina, es ir de lo humano a lo eterno. La conversión de los santos Apóstoles dice el Credo; las secretas Oraciones, que al Credo se siguen luego, significan las ocultas traiciones de los Hebreos. De Cristo, por el Prefacio. memoria en la Misa hacemos, de cuando en Gerusalen triunfante le recibieron. Las Oraciones secretas que siguen después deesto, significan la Pasión del Dios, y Hombre verdadero. El levantar de la ostia, es la elcvación del cuerpo de Cristo, cuando en la Cruz nuestras culpas le pusiero El Padre nuestro es aquella rogativa que hizo el mismo Cristo, con su Padre hablando, desde el glorioso Madero. El romper la ostia, dice, la herida del feliz ciego; el Aguus Dei significa, el triste llanto que hicieron las Marias al bajar a Cristó de la Cruz muerto. La Comunión, que después hace el Sacerdote entierro y sepultura de Cristo, significa a un mismo tiempo. La post Comunión, también significa del supremo Señor la. Resurrección; y el Ite Misa est, luego de la gloriosa Ascensión dice el singular Misterio. La Bendición que después hace el Sacerdote al Pueblo, significa la venida del Santo Espíritu inmenso. El Evangelio del fin de la Misa para ejemplo, dice la Predicación de los Apostoles llenos del Santo Espíritu; pues a las voces de su imperio. vio la ignorancia del mundo las luces del Evangelio. Esta es la Misa explicada por la vida del supremo Sacerdote se su Cristo, en quien fío, y en quien creo, y a quien con el alma adoro, y con los labios confieso. Calla, arrebido. Dejadle. Que ofensa hace, obedeciendo lo que el Rey mandó? En que ofende, quién obedece a su dueño? Si tú le amparas, Leonor, quién podrá intentar tu riesgo? Dice bien, con que hace a nedie disgusto este pobre viejo? dice más que Dios es Cristo? también yo digo lo mismo. Y otro perro que otra cosa diga, desde aquí le reto, y de su pellejo haré mil agujetas de perro; y si no llegue cualquiera. Cicharron, tu estar borracho? Mientes, y aguarda podenco. Quite, hermano . Estese quedo que he de hacer al que llegare baina de estos seis giferos. Déjame sufrir por Dios cualquier injuria. . No intento injuriarte despertando de la pesadez de un sueño; parece que van sus voces mi confusión entendiendo! No solo, no, solicito ofenderte, pero quiero verte en tu ejercio, a ver si lo que dices es cierto. Y si ese pios al nombrarle; una extraneza padezco, que equinocado, no sé, si es confusión, o respeto! Haber si a tu mano baja, como dijiste primero, ese Dios Cristo. . En ti, Hacen, imposible ha de ser eso. . Porque? Porque estás sin vista, que este singular Misterio solo se ve con la Fe, y tú estas de ella muy lejos. No ostante, las ceremonias, las cuales hacen recuerdo de la vida de ese Cristo, Hombre, y Dios, que yo no entiendo como puede ser aguardo ver, por si algo comprendo, que ha dado de haberte oído: en curioso mi deseo. Pues como hagas traer los precisos ornamentos para el santo Sacrificio, a celebrar me resuelvo, y de Dios fio que tenga tu curiosidad misterio. Que misterio ha de tener, porque veas cuan ajeno vivo de temor, al punto parte Celín, y en el pueblo más cercano de Cristianos, o con violencia, o con ruego. No señor, yo escribité, que conocimiento tengo bastante en esta comarca, para que me embien luego lo necesario. . Asi sea. Ven Celín, que en fin resuelto quiere ver el Sacrificio de la Misa, pues yo espero de Dios en la providencia, que has de quedar satisfecho. Qué intenta el Rey? . Solamente alcanzo que no lo entiendo. No se que diga. . Nada, si quieres parecer cuerdo; estás ya más aliviado? A. Sí, Celima, menos siento la inquietud que me afligia, con que a su estilo volviendo los ojos, en vos descansan de la pena que sintieron; ven Alí. . En dejando al Rey, a Leonor buscaré, puesto que ya la olvida. A. En faltando de aquí Celima, pretendo, que sepa Leonor la causa de mi ribieza, y supuesto que me tenga por cobarde, no me tengapor grosero. Sin mí os vais? . Antes aguardo a ir con vos, aunque en vos quede ea Cristianos, vosotros cuidad de vosotros mismos, que quién os ampara, quiere que no viváis descontentos. Leonor? . Ya estaban, señora, quejosos mis sentimientos del favor que les faltaba en el tuyo, pues debiendo la vida a tugenerosa piedad, en mi cautiverio te juzgaron ofendida, cuando olvidada te vieron. No, Leonor, que yo te estimo mucho, mas mis debaneos con mis cariños porfían; dónde vas? . Voite sirviendo. Quédate., . Quédate. . Ya, ya señora te obedezco. Zaida, cómo va de enojo? Un poco peor me siento. Y dime, ha de durar mucho? No lo sé, más por lo menos durará lo que durare. Es cúchara de pan esto? Pues se declaró la suerte, ya, Leonor, ocasión veo de tratar de tu rescate. No dirás de que tratemos de nuestro rescate? . No, que sobre no tener riesgo yo, no es justo que a Gines deje. Y digo, será bueno dejarte a ti yo? tampoco te estimo? tan mal te quiero? Yo lo decía, Leonor, por lograr bien este tiempo de bonanza . Y yo don Juan lo decía por lo mismo. No os desconvengáis, que yo os conformaré muy presto, haciendo, que uno se vaya, y que dos se queden, que eso es unacosa fácil. . Cómo? Envía por dinero, rescátame amí, quedaos vosotros, y no es muy deeso, mirad si puede tener más facilidad el cuento. Luego, qué o Juan se aparte, a Leonor hablaré. . . Lue que se ausente este Cristiano, (go. hablaré a Leonor, pues lejos. Celima de este lugar da al descuido sus recelos. Leonor, la prisión que en mí sufro, por ti la desprecio, y solamente me aflige mi bien, la que en ti padezco. Qué escucho? . Qué oigo? eso propio hace mi empeño, que lo que por mi padeces, es lo que yo te agradezco. Cómo esto sufro pesares? Como se conoce el sueño, de mi cariño, pues no le despiertan estos celos. Tú has de rescatarte en fin. Sintí, no tiene remedio. No ves que está peligrando. mi vida, en ti . En ti también peligra la mía. mi bien. . Mi bien. Pues, qué es esto? traidor; atrebido al Rey, de mi venganza pretesto, hará mi astucia, pues como; (bes? tu al gusto del Rey opuesto te atre Undiose el mundo. Válgame el cielo! . Ayde mí! Te atreves a mirar. Mas que lealtad, es extremo. Más que me suspende amí; que no castigo tu necio desvarío, sin mirar traidor que estás indefenso, cuando sabe mi valor, que en el castigo no hay duelo? Así lo embarazo, Alí. Esto es relámpago, y trueno. Señor, yo aquí aprovecho. si me hanido el fingimiento, por ti Cómo te apartastes, volví abuscarte; que quiero, que sea tu autoridad, en la amenaza del Pueblo, defensa de los Cristianos. Y repara, que te ordeno, que los ampares, y nadie tenga osado atrevimiento, de faltar a lo que mando, injuriando a quien defiendo, mientras tuviere cabeza, que pueda cortar mi acero. Pues Señor, con quien? . Con na esto es prevenir el tiempo, (die, que están dando los impulsos mucha prisa a los deseos: mujer soberana, atí por quien esta pasión venzo, si acierto en lo que no alcanzo te debere lo que acierto a tu ocupación Alí. Tu gusto solo deseo. ̱ Cristianos venid, que Hacen quiere ser amigo vuestro Qué es esto don Juan? . No loso pero si es obra del Cielo, no discurramos nosotros que él lo explicara a su tiempo Un santo está hecho el Moro, sin duda por el dijeron este Moro es buen Cristiano, quien como él si se va al cielo. Señor, si es pobre el altar, que os hace mi prevención, suplid por la devoción, lo que le llega a faltar; con vos la más singular, riqueza tendrá mi bien, no le tratéis con desdén, que en otro Altar no mejor, sin vos os vio nuestro amor, en el portal de Belen, hoy que para vuestra gloria, la Cristiana Fecelebra, de vuestra Cruz el allazgo, también mi fervor espera, a quien de vuestro poder manifestáis la grandeza, a persuasiones de Hacen, señor mi humildad intenta, celebrar el santo Oficio, de la MMisa; porque sea asombro de los Infieles, de los Cristianos la fiesta: amparadme, dadme gracia, para que os sirva en ella, y para que de esta acción resulte más gloria vuestra. Hermano Gines? . Diga, qué quiere hermano? Que sepa; que vino Celín con todo. Muy en hora buena venga. Y que el Rey viene en su busca. Y los Cristianos? . Ya llegan. , ̱ s, A. Ya Gines lo que pediste llegó, y porque en mí no cesa el deseo de entender, o ver obra tan suprema, vengo a que le des principio. La confusión no me deja de esta novedad. . Señor, pues tú lo permites sea, pero dónde está? . Qué buscas? La Cruz, que aunque yo pudiera por cumplinia ceremonia, con mi propia mano hacerla, y proseguir, hoy que es día que la celebra la Iglesia, celebrar Misa sin Cruz, parecerá irreverencia: Dios mío, a mi devoción no consintáis esta pena. Aguarda Gines. que extraña armonía es la que suena? Qué música celestial es la que al oído llega? Qué prodigio es este? Que Ángelica luz es esta. j Varón de Dios escogido, para que está obra vean los que a Dios ignoran Dios, que te traigamos ordena esta santa Cruz, labrada de la divina madera de la otra; en que dio fin Cristo a la redención vuestra. 2. En Gerusalén estuvo mientras de Cristianos era Gerusalén, mas perdida Gerusalén, también ella desapareció, hasta tanto que por razón de la tregua, la Casa Santa volvió, a Federico, y en ella Reinando, volvió la Cruz al lugar; que suyo era. Roberto, pues Patriarca, de Gerusalén por prenda, tan singular la traía. 2. Y hoy, que ordena; por pectoral, Dios hacer este favor a este lugar; porque tenga pretesto para la paga, que de sus hijos espera, pues aunque no le conocen, le conoceran apriesa. Desde el pecho de Roberto, santo Patriarca llega, la admirable Cruz, por Dios, de Gines a la presencia. 2. Recibe el don soberano. Aunque de hora tan suprema, soy indigno, lo que Dios manda mi mano obedezca. Queda en paz. Ya prosegir puedo. A Antes ya recela, mi temor, que será culpa, procurarmas cridencias; en cuya señar postrado, es bien, que diga enlengua, Moros la delos Cliistianos; es solo la Deynerfecta; su Dios solamente es Dios, yo consiodo su grandeza. Viva el Dios de los Cristianos. A N. santo Profeta, conocemos solamente. Bárbaros. Con la violencia solo aventuras el fin, de lo que a Dios dar deseas. Pues que debo hacer. En tanto, que disponéis con paciencia, educir a Dios las tuyas, valerte de la prudencia. Sea como dices. . Pues en este Altar; quede puesta la Cruz, y su santo nombre, Cruz de Caravaca sea. Cautivos, todos estáis libres a las patrias vuestras volved, que yo al Rey Fernando, daré de mi intento cuenta, para que mi celo ayude, y mi intención favorezca Feliz suceso! Dichosa fortuna! Dicha suprema! Celima, gran bien! . Portí llegué a la luz verdadera. Todos en Cristo créemos, Y lo demás, que reservó, para la segunda parte, de milagros, y grandezas, de la santa Cruz, de la Cruz de Cristo hecha, el Autor, veréis entonces si os agrada la primera.