Texto digital de El cosario Barbarroja y huérfano desterrado (segunda parte)
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan Sánchez
- Atribución estilometría
- Juan Sánchez Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El cosario Barbarroja y huérfano desterrado (segunda parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cosario-barbarroja-y-huerfano-desterrado-el-segunda-parte.

EL COSARIO BARBARROJA Y HUÉRFANO DESTERRADO (SEGUNDA PARTE)
JORNADA PRIMERA
Abrid Genizaros perros, porque me negáis la entrada? que en cualquier tiempo los Reyes suelen tener puerta franca. Abrid, y avisad al Turco, que un Baja suyo le aguarda; esté en Consejo de Guerra, o en conversación de damas. Ponedme en presencia suya, gurdas de su corte, y casa; y pues oyó mis victorias, oiga también mis disgracias. Rey universal del mundo, famoso a poder de hazañas, rico a poder de coronas, bravo a poder de venganzas. Gran Soliman, descendiente de la gran casa Otomana, que hubieras pisado estrellas si humanos pies las pisaran. Manda que del rostro invicto corran la cortina sacra; cual nuevo sol a Turquía sirve de nunes bordadas. Verás con piadosos ojos aquel cuyo nombre espanta, aquel cuyo alfanje un tiempo hizo un mar de sangre a Italia. Aquel cosario famoso, que en las marítimas aguas, ha honrado por tantas veces tus banderas Otomanas. Aquel monstruo, finalmente, que enteros Reinos se gana, vencedor de Argel y Túnez, y ahora vencido en España. Barbarroja soy, que esperas, que no me muestras la cara, pues tus blancas medias lunas son ya llenas por mi fama. Corre, Abráín, la cortina, que aquellas voces hinchadas mi alteza divina obligan, y mi majestad allanan. Abre, que oigo a Barbarroja, cuyo brazo, y cuya espada me han ganado más victorias que árboles tiene Tesalia. Arrodillense los montes, suenen trompetas y cajas, pues muestra su luz al mundo la invicta luna Africana. Mira Africano lucero cuanto contigo me allano, pues verte, y hablarte quiero: Oh Príncipe soberano, tus pies invictos espero; La demasiada llaneza te levanta, que al mundo esp en un hombre tal nobleza. Cómo debo estoy; Levanta ejemplo de fortaleza, r Levanta, no estés ansí: Quién de otra manera estuvo en tu presencia? Es ansí, mas tu sube, pues yo subo hasta las nuves por ti. Sube a mis brazos: Es alto el lugar que me señalas; No te espantes, que tus victorias son alas, aún para volar más alto. Este es aquel Africano que tiene asombrado el mundo con proezas de su mano? Este es el Ector segundo, a quien llaman tigre humano? Este es el rayo cruel, de quién África se admira? Y hay porque admirar se deba. Hoy día lloran su ira Túvez, Marruecos, y Argel. Su gallarda proporción, y robusta compostura, de invencibles fieras son, es Cesar en la ventura, circe en la resolución. Cuanto quiere se le abona, por mi fama resucita, rinde, castiga, y perdona, pero nunca menos gana que ganar una corona. Con gran pasión engrandeces a Barbarroja y su nombre, mucho en su gracia mereces: Todo lo merece un hombre coronado tantas veces; Parece queje importuna su alabanza? No es por eso, que a veces un buen suceso no es favor, si no ventura. Pues famoso General, qué pretendes? a qué vienes? dime tu bien, o tu mal, que tan sujeto me tienes como si fuera tu igual. Que hay de Túnez, ya sin duda vendrás de allá vencedor: Por qué señor? Quién lo duda; pues que te sobra el valor, y la ventura te ayuda. Bien entendí que vinieras a verme, pero no cuando, y ya que vienes, pudieras entrar por Grecia arrastrando las Espáñolas banderas. Rendiste a Carlos que es de él? para que vengarme pueda mas a mi contento de él; dime donde preso queda, que quiero enviar por el? No respondes? De corrido callo, por no te enojar; Qué dudas, di lo que ha sido, hora vengas a triunfar vencedor, hora vencido. Venciome el Emperador, Qué le dejaste vencer? Cupome un competidor en Tunez grande en poder, pero en ventura mayor. Tanta pujanza traía? A penas contallo puedo, porque a su lado tenía don Fernando de Toledo, un hijo de don García. Alonso de Avalos era General en la alborada, que su esfuerzo es de manera, que fueron para su espada nuestros aceros de cera, Pero en el que más notoria se vio la virtud divina fue en el famoso Andrea Doria que en la naval diciplina ha ganado eterna gloria. Desembarcaron contentos Españoles y Italianos, tan llenos de pensamientos, que parece que en sus manos traen humildes los vientos. y con bravo cañonear, sin hallar estorbo en nada, en desocupar el mar fue la Goleta ganada. Llégome la triste nueva con demafiada presteza, mas esto no es cosa nueva, que una desdicha, o tristeza cualquiera viento la lleva. Pues la gente que tenía la Goleta? Defendiola, pero con tanta porfía llegó la gente Española, que la ganó por ser mía. Yo que la perdida vi, por el olivar más verde, que abrasado después vi, como la tigre que pierde los cachorrillos, salí. Y no confiado en vano, que aunque es mi cólera brava, cólera al fin de Africano, vive el cielo que llevaba tres para cada Cristiano. Ordené mi gente, y luego tocando trompas, y cajas, contra mi enemigo llego, y el tenerle mil ventajas me hizo acometerle ciego. Mezcláronse los poderes de África, y España y vieras entre coras y alquiceles, que España produce fieras, y África humildes lebreles: En fin? Perdime en dos horas, y como desbarataron nuestras medias lunas moras, triunfando en Tunez entraron las banderas vencedoras. Y quedo en poder de España Túnez, o en poder de quién? Con manificencia extraña le dio el Reino a Muley Hacen Carlos Quinto; Grande hazaña: Ya tiene Reyes vasallos tu enemigo en Berbería, Tenga, pues save ganarlos: Solo en parias le pidio un Azor, y dos caballos, Tan poco interes desea? Esto es verdad, no te asombre Que tan magnifico sea: Hizo lo que oyes: Tal hombre; solo por honra pelea. y tú que hiciste de ti? Con diez y nueve galeras, y mil moros que escogí, sin cajas, y sin banderas a la sorda me acogí. Pero después reformelas de remeros y Grumetes; y de diferentes velas; cubrilas de gallarderes, cuerdas, fanales, y telas. Hice en efeto un armada, que la teme el mar hoy día; y dejándola enramada, con este ardid esperando, Enramada popa y proa pasó la costa marchando don Luis de Figueroa; un hijo de don Fernando. Cerquelos con medias lunas, y prendilos, Pobre hazaña: Santo Alá, quien nunca hubiera para tanto mal nacido: Algo ha ganado siquiera quien deja un Reino perdido, en cobrar una galera. Si es mi padre el prisionero cielos que será de mí a con que temor le espero: Venga ese cautivo aquí, En sojo pensarlo muero. Que cuenta le podré dar a mi padre de mi vida? Quiero enviallo a llamar, De mi nobleza ofendida me tengo en mí de vengar: Hola: Qué mandas señor? Venga del armada el preso: Qué preso? Aquel Comendador, que en el pasado suceso mostró su mucho valor. El de la gruz roja pides? . El mismo de la Cruz roja, cono ceras otro Alcides; Tienes valor Bárbarroja, con el tuyo a todos mides, Y entretanto, por hacerte favor te quiero mostrar un soldado bravo, y fuerte, a quien yo deseo honrar, y el gustara conocerte. Ves aquí el mejor soldado que cino alfanje jamás; Basta haberle tu asabado; Fítulo honrado me das, Todo es honrar a un horado. Para una pulicidad, galán, pacifico, y quieto, cierto para una amistad, para un consejo discreto, para amigo recatado, para la guerra soldado, para todo general. Tan pagado de él estoy, aunque de pocos me pago, que es lo mismo que yo soy, doile parte en cuanto hago, y en todo el todo le doy. Quién, gran señor: podrá tanto, qué agradezca esa merced? Levanta; Ya me levanto como hidro- con sed de servirte; (pico, No me espanto, que eres muy agradecido. Sabes cuanto has merecido, Abráín? que de mi hermana te pretendo hacer marido; Tal oigo de celos rabio, Tanto me quieres honrar; que ya me corro y agrravio, Mañana quiero, Abráín, que te desposes con ella: Primero verás su fin: Tendrás la mujer más bella, que hay desde el Rodano al fin. Aunque tanto se mejora mi estado con tal favor, no le admito por ahora: Por qué? Por qué es mi señora la hermana de mi señor; En eso te tratas mal, que tu nobleza es tan llana, y tu ser tan principal, que aunque es mucho ser mi herma será más en ser tu igual: (na, A terrible confusión, como podré, Leonor mía, si es tuyo mi corazón. Un Embajador de Ungría llega, y espera ocasión para besarte los pies. Pues cómo no se la dan? entre, y pregunte quien es: Embajador del Rey Juan hombre será de interés; Que nunca se han acabado las paces con el de Ungría? De nuevo las he otorgado, que su mucha cortesía me tiene muy obligado. Acudo a sus menesteres si han menester mi favor, Universal padre eres, y no unidersal señor. Rey universal del mundo, sol de la casa Otomana, que a los soberbios castigas, y a los humildes amparas. La triste Reina de Ungría, tu perpetua tributaria, mujer del Rey Juan el quinto, que eterno descanso haya. Besa tus pies invencibles, y adora tus manos sacras, y sus cosas te encomienda, que de esta manera pasan. A quince del mes, que ofrece con sus espigas preñadas, sasonado el blanco fruto, que antes fue verde esperanza Cuando la rústica hoz derriba las tiernas pajas, y el pobre villano muda el alpárgate en abarca. El Ungaro Rey don Juan dio con la vida cansada en la roca de la muerte, adonde los Reyes paran. Qué murió el Rey? en Sibino, y llevose el cuerpo a Alba, donde los Reyes de Ungría se entierran y se consagran. Apenas supo la muerte Fernando, Rey de Alemanía, hermano de Carlos Quinto, que dejó a Tunez ganada. Cuando con diez mil infantes y siete mil hombres de armas, cercando en Buda a la Reina, la echó de su Reino y casa. Oh casa de Austria famosa, solo tu nombre me espanta, que de victorias consigues; y cuanta sangre derramas. Pusose en defensa el Reino pero fortuna cansada de nuestras prosperidades, quiso en fortuna trocarlas. En dos días ganó a Buda, después de cañoneada la fortaleza invencible, y las vencidas murallas. Salió la Reina Isabela; con dos, o tres de sus damas, y con el huérfano Rey, que de seis años no pasa. Y en una montaña escura, que de unas rústicas casas los pajizos lechos cubre, queda pobre y retirada. Allí un labrador le acude con su pobresa ordinaria, y ella mudado el vestido, espera que has de vengarla, Ea Soliman famoso, rico de imperios y fama, esta noble empresa es tuya, toquen tus cajas al arma, Hinche ese mar de galeras, espanten puertos y playas, plateadas medias lunas en banderás Otomanas. que aún no habrá llegado a Ungría tus victoriosas armadas, cuando el Aleman soberbio le reconosca ventaja. De la perdida de Ungría estoy casi reventando. bien muestra su valentía en Ungría don Fernando, y Carlos en Berbería. Muestranla porque no hay hombres sino tú, y otros cobardes, que atropellan sus renombres. (des, parte a Ungría, y más no tar para que en partiendo asombres. Presto mi brazo temido pondrá nuevo espanto a Buda. siempre de tu casa ha sido respetada la biuda, y el guerfano defendido. Y ahora en esta ocasión se yo que has de defenderlos con tu altivo corazón, que en fin eres justo, y ellos viuda y guerfanos son. Haré todo mi poder, y lo que un Príncipe debe. que valor puede tener un Rey bravo, que se atreve a un niño, y una mujer. Tóque se luego a enbarcar, que por mí misma persona tengo de recuperar al niño Rey la corona, y a mi opinión su lugar. l olabi auio ilo Si el mismo Turco me hiciera tal agravio, lo vengara, o en la demanda muriera. buen talle, agradable cara; dónde vas Cristiano? espera. Dame lástima y dolor, oir lo que se lastima tu ardiente saña y furor; de tu enojo, y lo que intima, dímelo por mi amor. Este es el Comendador cautivo, que te decía. , ciego me tiene el honor, turbada la fantasía, y alborotado el amor. Santo Alá que es lo que veo? tan sobresaltado estoy, que aún a mis ojos no creo, hay sin ventura de mí, que mi padre es el que veo. que dudo; qué aguardo aquí! rendido a muerte me veo; mas ya no lo siento en mí. Quién es Soliman? yo soy, que hacerte algún bien deseo; este cautivo has de darme. tuyo es ta presto tratas d honrarme; dame tus invictos pies. atate. tus pies has de darme. más honrado puesto esperes. Vengo con alteración. por que estás de esa manera? por una injusta traición de un capitán de galera. De mi armada? de tu armada. y qué hizo, que te ofende? majestad reverenciada, la joya de mi hacienda mejor me lleva hurtada. Ayer la perdí de vista, y ha sido tan poderosa en mi fortuna tu vista, que el dolor que me conquista me promete vida honrosa. Que te hurtó perlas, o oro, ámbar, algalia; coral? no, mayor perdida lloro. Dineros? Luis mayor caudal. diamantes? mayor tesoro, de mayor precio? Si puede, que es joya de más perder, que a cualquier hurto se excede el hurto de una mujer: Mujer te hurtó? Era aquella que ayer cautivé contigo? Sí, que aficionado de ella me la quitó mi enemigo sin poder yo defenderla. Que apenas salté en la arena llamando en tu nombre, cuando hiza, leva, leva sueña, y a diez por banco remando, más veloz que una ballena, La galera en que venía mi hija, que aunque lo era de otro, yo ya por tal la tenía, se apartó de la ribera con harra congoja mía. Quise meterme en el mar para cobrar mi tesoro, pero iua volando el moro, que un ladrón sabe volar. Del cobrarla estoy incierto, no se que pueda deciros del grave dolor que siento, y por testigo os presento mis lágrimas y suspiros: Tal atrevimiento pasa, partan en su seguimiento, Fuego de celos me abrasa; y acábame un pensamiento, rátero la dion de casa, Y trátame de manera, que a mí mismo me engañó con un disimulo extraño, que se engañara cualquiera, salvo provecho, y no daño. Hija mi padre, no es cosa: por mi nobleza que debe de ser mi esposa: Pena me da tu tristeza: Si eres tú, Leonora hermosa vive el cielo de cobrarte, sino es que te suba al cielo el ladrón por conservarte. Atorméntame un recelo, un miedo el alma me parte, más sepamos la verdad, y podrá ser que no sea tanta mi infelicidad. Si tu Majestad desea mostrar que eres majestad, haz gran señor de manera que no se pierda mi fama, que va en poder de mi nuera: Santo Alá, nuera la llama, que más claridad se espera. Si tengo otro hermano? no, no hay consuelo que me cuadre, en mí la infamia cayó, que esta nuera de mi padre llamé un tiempo esposa yo. estoy lleno de pesar; cuanto siento en mi es veneno; Prometo hacerla buscar; del mar Bermejo al Terreno, sin dejar palmo de mar; Oir tal atrevimiento, a desesperar me llega. Ciego fue tu pensamiento, que la mujer que navega, tarde sale a salvamento: donde iua tu nuera, di? Yva buscando su esposo, que aunque la reprendí, como amor es poderoso, pudo mucho contra mí. Perdiose con don García en los Gelues, y aportó a Tunez en Berbería, desde donde me escribió con un Carmelita un día. Yo que su perdida vi, con diez y seis mil ducados que entre mis deudos cogí, y de otros nuevos soldados del gran Carlos me partí. Conmigo embarqué mi nuera, hice mal, yo lo confieso, pero si no lo hiciera, de pena perdiera el seso, y a no perderlo muriera. Nabegose, y nuestro hado a un puerto de Berbería nos llego, al punto airado que Bárbarroja salía de Túnez desbaratado. Prendionos con furia brava, trájonos en su poder, y cuando desembarcaba, para venir a saber lo que de mí se ordenaba. Lo que he dicho sucedio, que el capitán Africano que en mi galera huyó, me lleva el sol Valenciano, que hoy a escuras me dejó. Esto señor pasa ansí. En Túnez estuve preso. y de Túnez vine aquí; todo es mío este suceso, importa volver por mí. Y al primer soplo del mar, hice en el puerto rodeo, yendo está dama a buscar. Es muy justo ese deseo, y mío el darte lugar. Parte valeroso sol, en la fortaleza Griego, y en la lealtad Español. hoy abrasando el mar llego desde Calabría al Ferrol. Serán remeros mis penas, penas mis tristes recelos, entre cilnes, y firenas, que un navegante con celos navegara sobre arenas. sn. Vive Alá que ha de morir por mi mano degollado, que el Rey me manda partir, y está mi pecho alterado, pues ya no puedo vivir. Con lo que te sucediere te espero dentro de Ungría, porque me pienso embarcar antes que amanesca el día, hace recoger al mar. En tu compañía; si el corazón no me engaña, seré vencedor de Ungría, pues fui vencido en España. Tu Mahómete te queda aquí por gobernador. que tal dicha me suceda, ido mi competidor no hay quien estorbarme pueda Vaya el Cruzado en tu nave Abraín. irá conmigo. Sírvete de hombre tan grave. Llevárele por amigo. Qué es esto mi fantasía? hoy me volvéis a engañar, o es el amor que porfía. Toquen, y vamos al mar Embajadores de Ungría Con solicitud me mira; que me reconoce creo: que me mira; que le admira? Un bocinero deseo, que me dice una mentira. Ca Paréceme, pero no, que es parecer engañado. Dime, qué te pareció? eres Turco, o renegado? Turco padre me engendró Imaginación extraña. Qué imaginaste de mí? cuán presto un hombre se en que a no haber nacido aquí (gaña, jurara que eras de España. Yo de España; Griego soy, y nunca en España entre. Qué tan sin juicio estoy? en esta Cruz juraré que te he visto. Será hoy. Tuve un hijo parecido tanto en todo au semblante, que esto engañarme a podido, Hay ongaño semejante; luego por él me has tenido? Túvete en esa opinión, Pues la opinión que aprovecha Pinta monstruos su afició. derriben estas sospechas balas de mi discreción. Pues por ahora no quiero ser del todo conocido; dime noble prisionero, ese hijo para ec a mi rostro, es illero? Partes artograves d honrado; pero bien sabes que ningún padre alaba a su hijo. pues no le alabes. Y vámonos a embarcar, que hacen seña en la armada, que me deben de esperar; dente una cota y espada, que en todo te quiero honrar, Pues dices tan a la clara, que soy único retrato de tu hijo y prenda cara, lo quiero ser en el trato, y parecerlo en la cara. Mil amistades espera de mi mano cada día, y cuál será la primera? sorberme el mar Oceano, o darte libre a tumuera Cortarme esto dedo ha dedo, mirad si es éltico valor el título que os concedo, lo más que estima mi honor, pues os doy lo más que puedo. dnvino Usas de tanta bondad, y obligasme de manera, que si lo que he sido fuera, fuera más tu calidad. Pero aunque ahora me ves con tanta infamia y pobreza, aún no es muerta mi grandeza, que puedo vivir después, Y entonces confesaras, despedido de tus buoyes, que hacer favor a los Reyes no fue dañoso jamás. debo confesallo, ese señora es mi oficio, que sois Reina, y yo vasallo. Que debajo este sayal, tan rústico como estrecho, tiene encerrado en mi pecho una lealtad natural. Y en fe de reconocerla, si es necesario se venda el resto de mi hacienda, no dudaré de venderla. Y podéis si sois servida prodigamente gastar, que aquí no os ha de faltar lo que es vestido, y comida. Podréis tener si no os pesa, de esta mi voluntad llana, el vestido de aldeana, pero de Reina la mesa. Cómo hidalgo en mi servicio y no como labrador, juntas favor a favor, beneficio a beneficio. Pero dime has me traido las armas que te pedí? Las armas están aquí, y cuanto me habéis pedido. Dónde las compraste? En Buda. qué hay allá? gran cuidado del guerfano desterrado, y de la Reina viuda. Qué imaginan? que sois muertos. qué dicen de Soliman? temen, esperan, y están en centinela los puertos. Y nunca los Alemanes, no de sospechas vasios, en armar nuevos navios, y en reformar capitanes. Yo espero en Dios que a ddarme el estado que perdí. está aquí mi madre? . sí. ea dé orden de armarme. Trujistes Belardo vos con que yo vengue mi afreta? que majestad representa nuestro Rey, guárdele Dios. La sangre se me alborota, desque me veo a su lado. qué es lo que me habéis conprado? daga, espada, adarga, y cora. No hay orden de un caballo? no lle ve tanto caudal. no uyo en mi Reino un leal, que os diese para comprallo? Aunque yo venda mis bueyes yo le compraré si puedo. Ya es tarde. hijo hablad quedo. que no hay quedo entre Reyes. No hay allá quien se avergüence de aquesta pobresa mía? nadio. Re mal haya quien fía de hombres que viva quien vence. que eres muerto creen por cierto cuando eso fuera verdad, la verdadera lealtad también alcanza al Rey muero, Pero vivo soy, y espero si mi fama resucita. entremos en esta hermita, armárete caballero. Si he nacido caballero, es diligencia excusada. pues ceñírete la espada. la espada madre eso sí. Está aquí la imagen santa, de quien, casi cada día ve maravillas Ungría, y el universo se espanta. Nuestra Señora del puerto; Entrémosla a ver, ella la puerta ha de ser de nuestro remedio cierto. Por vuestros santos hubrales entra ya mi corazón: Oh sagrada desoción, digna de pechos reales. Quiero, desterrados Reyes, antes que entréis en su casa; contaros tantas grandes, que estas hojas no son tantas. Servira de aficionaros mi relación breve, y larga, porque sus vivos milagros encienden mucho las almas. Esta soberana imagen por gran blasón se nombraba nuestra Señora del puerto, famosa por sus hazañas, Se apareció en este monte, sobre cuyas puntas altas la blanca, y helada nieve, siempre se vehelada, y blanca. Aquí con pobre artificio las aldeas comarcanas fabrizaron esta ermita, muy pobre, pero muy santa. Aquí vienen peregrinos, ya le rezan, ya le cantan; desde aquí piadosa mira necesidades humanas, Áquí veréis muchas veces dejar desierta su casa. por tener de la Turquía mil cautios que le llaman. Aquí veréis mil navios, que en rocas se despedazan, parecer fanos, si en ello, vienen voluntades sanas. Veréis pesadas cadenas, esposas, grillos mortajas de muertos que resucita de encarcelados que saca. Aquí veréis finalmente muchas grandezas, y tantas, que en bellas, os dará gusto, y devoción adorarlas: Oh soberana Señora, una Reina desterrada, y un triste huérfano os llama. Pues sois remedio de tristes abrid aquesas entrañas de misericordia llenas, y escuchad nuestras plegarias. Del altar se levantó, y se ha desaparecido, quién, señora os ha ofendido, castihadme si soy yo. porque de nuestra presencia huis, divina Señora; No penséis que es nuevo ahora hacer la Virgen ausencia. Que lo sabe el mismo cielo que falta de cuando en cuando, porque consuela faltando, ados faltos de consuelo. Alguna necesidad se ofrece sin duda alguna: Qué será Alguna fortuna del mar, o su tempestad. Voces oigo, lo más cierto es, que el mar anda feroz, que ahora dijo una voz nuestra Señora del puerto; nuestra Señora del puerto: otra vez dijo: Mariabaleme, oh Señora mía, favorecedlos ahí. Oh que turbado anda el mar, quebrose alguna galera, que ya he visto en la ribera algunos tristes llorar Válgame Dios Pedro Santo, quien pudo aprender de vos, andar amadas de Dios encima las aguas tanto? No veis aquello? Ya he visto por las aguas dos doncellas, que hace la Virgen con ellas lo que hizo con Pedro Cristo. Entre borrascas y vientos vienen andando seguras. Esta es selva de aventuras, y mar de merecimientos. María Madre de Dios, rosa entre espinas cogida; pues dais a tantos la vida, alzad mi destierro vos, Y lo que hicieredes vos, Virgen santa, obedecemos, y contentos quedaremos de cualquier modo los dos. 4. A pesar de la tormenta hemos salido a la orilla, por vos, Virgen sin mancilla, de todo pecado incierta. No os dije Amigos llamad a la Virgen pues mirad si algo se muestra escasa, esta es su devota casa; a cumplir el voto entrad. 2. Nuestra Señora del puerto, yo os llamen, y vos acudistis a nuestras lágrimas tristes, y a nuestro naufragio cierto. Ya ningún peligro temo, solo en serviros me extremo, pues ya vuestra casa veo, adonde para trofeo colgaré cadena, y remo. 1. Entremos a bella, amigos, y quememos sacro incienso, pues hoy de su amor inmenso somos partes, y testigos. Cúmplase el voto sagrado, y en habiéndola adorado libre del remo, y prisión; cada uno en su nación diga lo que está obligado. Y pues que veis lo que pasa, y que nuestro mal destierra, pidamos de tierra en tierra para su devota casa. 2. Consiento en ese concierto, 1. él es más seguro, cierto; en nuestras almas se escriba; ea libertados, viva nuestra Señora del puerto. Dame esa mano, Vesla aquí: Podré besalla? . Eso no, Llegarla a los ojos. . Sí, Oh qué gloria recebí; Gloria? Sí: Quién te la dio? Quien me la puede a mi dar; sino tus prendas, Leonor; Mis prendas? Téngote amor; Y sabes tú qué es amar? Ahora hago la esperiencia; No tan temprano comiences, que si los principios vences, no te hará el fin resistencia. El amar es una cosa, porque no trates de amar, fácil en el comenzar, y al dejar dificultosa: Luego tú has querido bien? Querer justamente puedo: tómol A quién quieres? lalquien No se a quien, que una total inclemencia de mis gustos le ha privado; Y amar sin ver el amado, que nombre le dan? Ausencia, y estoy llena de recelos, y pienso me han de olvidar; Y cuál es el venturoso que te da celos así? Aquel cuya esposa soy; Cómo le llaman? Mi esposo; Y ese tiene en ti poder? Él solo le tiene; Ay triste, . Por qué? Porque se le diste; No ves que soy su mujer? Y agraviole si te quiero? No menos que en el honor, Pues ya no te tengo amor; , gran virtud! Soy caballero, y debo por muchos modos, según que se me enseñó, no agraviar a nadie yo, y desagraviar a todos, ya no te pienso mirar; Al fin sangre bien nacida; No tenéis que recelaros de mí, que ya por mi fe os prometo, de estaros siempre sujeto, y en todo riesgo ayudaros. Hoy es cuando volveremos, hijo, a nuestra libertad, y la perdida ciudad con el Reino cobraremos; Pues que nos ha sucedido, madre querida? La armada de Soliman es llegada, nuestro socorro ha venido, armate, y ponte a caballo, y vele a besar la mano: Cómo, que soy Rey Cristiano, y los Turcos no lo son? Si el Reino te viene a dar, a mucho más te obligó; Besar yo su mano, no, basta que le vaya a hablar; deme Belardo un caballo, para que vaya mejor, No he visto tan gran valor? Aunque es poco ir a caballo, pero la necesidad dicen que no tiene ley: soy Rey, y visito a Rey, veame con majestad. Vámonos mi hijo, y Rey, y al gran Soliman visita? Vamos, Y yo para mi ermita a pedir limosna voy. .
JORNADA SEGUNDA
Acto segundo Ah del muro. Ah del rey. Pesar del dueño bien dicen que a la muerte se compara, un bulto de galeras, no pequeño toca en la barra; y al tocar repara: Mi fe, y palabra de soldado empeño, que es caja Turca aquella, porque es clara: Sí, sí, sin duda turcas son las velas, alerta a los tambores centinelas. Aquí veréis traidores Ale manes, cuan pocas horas gozaréis de Ungría, que tremolando al aire rojos tafetanes entra gallarda, a más andar, Turquia: salid del muro los que sois galanes, veréis la soldadesca y bizarría dlo de Turcos bravos, y Afrícanos fuertes, que traen por medias lunas medias muertes. Medio fraile, o tufían, espera, aguarda, veamos quien te valdrá contra esta vala. Soldado soy, no es esa laprimera, venga, con fuerte arnes, revirela; Eres medio mujer, y así no tiro, pero vengan esos galgos desarmados, llevará cada uno dos pelotas, que no defiendan petos acerados, cuanto más almalafas, y marlotas: Piensas que esos Alárabes tostados; con cuyo blasonar nos alborotas: no conocen los ánimos de España; Huid, que Barbarroja está en campaña. Que solo el nombre de Rey tray consigo una grandeza, que a la mayor fortaleza hace sujetar su ley. Y mándoos expresamente, que la tenencia de Ungría se la entreguéis este día, o morir en fuego ardiente. Pues venga, que yo le juro que no le vaya muy bien, Guardas de ese infame muro, cuyas coronadas torres, aunque son peñascos, temen las bombardas de mi nombre, Temerosos Alemanes, temerarios Españoles, leones en las palabras, (bres. y en los hechos menos que hom- Llamad a ese Rey Fernando, decid que le llama un monte; sobre cuyas puntas altas, tienen su casa los dioses. Decildle, que el Rey de Túnez soy, y que yo solo en su nombre para matarle le espero; porque muera como noble, Yo soy aquel invencible, a quien llama el mundo azote, a quien las costas del mar tan a su costa conocen: Soy el escándalo, y miedo de bandoleros ladrones, incendio de sus navios, y la ruina de sus torres. Barbarroja soy, llamadle, cuyos brazos son dos robles, cuyas piernas dos colunas, y cuyos pechos dos montes. Venciome Carlos en Túnez, pero mal dije venciomé, que es más verme a mi vencido que ver alumbrar dos soles. Desbarátose mi gente con el polvo, y con la noche, masdo hay confusión, no es mucho que haya vencidome entonces. Si me prendió, fue por dicha; pero todos me conocen, que vengo a vengar la injuria, que me han dicho; que esos hombres, digo, ese Fernando y Carlos, son hermanos y conformes. Diréis, que le desafío onun y a otros diez, que son once, donde seguro del muro piedras, ni hastas me arrojen. Y que para más ventaja, que se vistan de armas dobles. pero, espaldar, gola, y greva, y elmo, manopla, y estoque. Que yo con solo mi alfanje, sin más armas que me estorben, pienso libertar a Ungría de las manos de Españoles. Soberbio, moro has estado, pero tu crédito medra menos con lo que has hablado, porque el silencio es la piedra donde se toca el soldado. Y así te fuera mejor mostrarte más comedido, porque es falta de valor desculparse vencedor, y acreditarse vencido. Piensas que acá no sabemos tu flaqueza? . De qué suerte? Pregúntaselo a Andrea Doria dentro en Túnez, que prenderte le pareció poca gloria. Y an sí te dejó salir huyendo en cuatro galeras. Propio es de España mentir; Pues perro, si no huyeras, cómo pudieras vivir? Cobarde habla quedo, Este es el quedo de España; Siempre el muro quita el mie- Enel muro, y en campaña, (do, Bárbarroja, soy Toledo, Cómo Toledo? En el bando, y en el nombre Pimentel. Mucho me vas agradando; si es este Toledo aquel, a quien llaman don Fernando, que aunque mozo, tiene brío? Tú vienes a acreditarlo? Es aficionado mío: soy su natural vasallo, y el señor natural mío Gusto tus cosas me dan, pero como se detiene el Rey. . Avisarlean; plaza, plaza, el Turco viene. presente está Soliman. Paréceme que tiene fuertes muros esta ciudad. por el asiento es fuerte. pues en mi presencia están seguros? no deben de acabar de conocerte, y si te han conocido, por ventura ponderán tu clemencia, y no su muerte. Ah centinela, tantos años dura vuestra temeridad! a don Fernando. , está ocupado. qué hace: n está quemando, unas reliquias del señor Mahoma, pero dírele que venga en acabando, Batí ese muro. tan a pecho toma la venganza de un preso temerario, reliquia del incendio de Sodoma? En este Cristianillo es ordinario decir donaires. entre burlas y verás no hay que esperar primores del contrario, llama a tu Rey. A bárbaro que esperas? voy a llamarlo, pues que gustas de ello. Cayera el muro a soplos, si no fueras. Antes que el sol bello de vuelta al mundo, espero ver vengada esta cindad por ti. no dudes de ello, y espero que la Reina desterrada, con el guerfano Rey volverá a Ungría a pesar de traidores. no De tu mucho valor y yalentía, mucho se espera. a Ungría ganarela, más ganarela para mí, que es mía. no espero yo de ti tan gran cautela. Pues esto es sin duda, Enbajador perdona, que si hay consuelo en esto, al Rey consuela: derechamente es mía la corona por un medio Español tiranizada; y ansi a la biuda Reina desterrada dile que paresca en mi presencia, si quiere estar segura de mi espada. tal oigo de tu boca. ten neciencia, y vete. DCCICIC Iré diciendo a lo menos por aquesos bosques llenos de fugitivos de Ungría, unos malos, y otros buenos. Diré que no hay fiar en Rey, en la mar, ni en la fortuna, que la fortuna del mar, y firmeza de la luna; se comparan a la par. Que firmeza de un tirano, cuando se muestra más tierno más apacible y humano, es serenidad de invierno, refrigerio de verano. Y pésame Soliman, que tu fe tan mal entables, que todos te culparan, porque han de ser inviolables palabras que Reyes dan. Perdona, que la razón que tengo para quejarme, me da bastante ocasión. o tu procuras probarme, o no tienes discreción; vete fray Jorge. orquisiera ser un Rey, por ser tu igual, que por mi espada hiciera tu deslealtad lealtad, por más desigual que fuera. Y por ser quien soy, reviento porque me mates aquí. que no tienes sufrimiento? como tan leal nací, deslealtades no consiento. Quieres hacerme un placer, pues mátame con tu mano. i Déjale que tiene honor. B es libertad demasiada. antes demasiado amor. que no me quieres matar honradamente? pues pienso que me tengo de vengar. . Buena es de sufrir su afrenta, siguírele hasta la mar. no le sigas, que después más seguro le verás. Y ahora quiero que des el primer combate al muro, a ver su gente quien es. verás con facilidad; cuanto me mandas haré. fio de tu lealtad. Y yo voyme por no ver arruinar esta ciudad; que ya sabes que profeso no estar presente jamás a un desgraciado suceso. cuando vuelvas la verás rendida. Dile al Cazador mayor, que quiero en esta montaña ver volar algún azor. hoy al vencido en España, verá Ungría vencedor. Toquen cajas, guerra, guerra, que hoy he de ser otro Marte; cierra Barbarroja, cierra, caiga por lo menos fuerte ese flaco muro en tierra. Arbóledas de este bosque, altos riscos, toscas peñas, aves que ocupáis el aire, brutos que vivís en la tierra. Estanques prados, y flores, unas verdes, y otras secas, a buscar vengo al gran Turco, que gran tirano dijera, si fuera lícito a un hombre decir en ausencia afrenta. A caza me dicen que anda de Reyes, y no de fieras, que un hombre amigo de sangre en tales cosas se emplea. Mostrádmelo ansí las ojas que el Abril os dio por vuestras, dos veces den fruto al año, y dos veces reverdescan. Mirad que vengo ofendido, y ardiendo en cólera acesa, en ver preso al Rey don Juan; y maltratada mi Reina. Dírele cuan mal procede el que sus palabras niega, que en las humanas palabras la humana vida se entriega. Y aunque soy un hombre solo, procuraré con mis fuerzas o morir honradamente, o no consentir bajezas. Cese la caja, que es tiempo que a nuestro campo se vuelva, y que en acerada cora trueque márlota de seda. Que quiero hallarme presente cuando derriben las cercas de la rebelde ciudad los que siguen mis banderas. Ahora que mi fortuna a este tirano me muestra. aunque acompañado de hombres, quiero que me escuche, y vea, Dime tirano del mundo, que a poder de tantos reinas, remido por tus crueldades, no amado por tus noblezas. Soliman, que solo el nombre mara, qué traición es esta? que resurreción tirana, qué palabras sin firmeza? Y si a defender venías esta miserable tierra, y dársela al Rey don Juan, que es Rey ligítimo de ella. Qué falso socorro es este, y qué modo de defensa? pues al Rey huérfabo prendes, robándole sus haciendas. Fray Jorge soy, descendiente de sangre hidalga y buena, fiel vasallo de mi Rey, cuando traidores le dejan. Y pienso en defensa suya o abar honra, aunque se pierda honradamente la vida, y no consentir bajezas. Dame a mi Rey libre y salvo, y desocupa su tierra, o clímpleme como Rey tantas y tales promesas. Y si no, te desafío, para que de mí se entienda que contra toda Turquía bastan mis hidalgas fuerzas. Hay mayor atrevimiento, viose mayor desvergüenza, libertarasete el mundo, sino le acañabereas. Antes me dan tanto gusto sus palabras y fierezas, que por ellas se perdono; y no le agravio por ellas. Tu Rey mande tener preso, y desterrada tu Reina, y a ti fray Jorge te estimo, bien será me lo agradescas. Y si eres agradecido, por las reliquias que en Meca religiosamente adoro, de hacerte Rey en mi tierra. Dame a mi Rey libre. no puedo. pues si no no me prometas palabras nunca cumplidas, que no pienso fiarme de ellas. Al Rey, como lo has madado traigo preso en tu presencia. viendo tal, tengo paciencia, ya dudo si soy honrado. Haz reverencia rapaz al gran señor, que te mira. no ves que estoy lleno de ira; tú que la debes, la haz. Cómo es esto, si tu fama está de mil triunfos llena, si la región más ajena clementísimo te llama. Cómo conmigo, señor, tan cruel te vas mostrando? ola oídme lo que os mando, muriendo estoy de dolor. Si a defenderme venías, cómo me ofendes ansí? ca llevade de ahí. sepamos donde le envías, que soy su vasallo yo. Basta que en ser libre das; no ves que me enojarás. , no importa nada. que no. Padre fray Jorge callad, que no hay aquí resistencia; qué calle? tened paciencia. no puedo. Re disimulad, y echadme la bendición, Oh innocente cordero. Rey no sé donde voy, y quiero que me oigáis de confisión. Que temo que ya mi vida, esta de un hilo colgada. J no ves que está aquí mi espada de estos bárbaros temida. Encomiéndoos a mi madre. de defenderla me encargo. presente yo, hablas tan largo, lle balde luego de ahí; Vive Dios que he de matar el traidor que le ofendiere. espera Jorge. oor, si muere mi señor, que hay que esperar? Creed que no va a morir, su vida está muy segura; basta, que bien asegura quien siempre suele mentir. Por tu gran valor, deseo hacerte gran capitán, , trátame bien Soliman, que aunque agraviado me veo, tengo honra, y no deseo honras que tan mal me están, Deseo hacerte bien, y que en mi servicio estés, o, yo en tu servicio? pues no gana mucho tu linaje? , yo tengo sangre Cristiana, y aún no he perdido el seso, Quiero que en mi compañía, en nombre de preso estés, Jor, estarelo; que no será la primera tiranía, pero algún día mi espada castigará tu crueldad, , marchemos a la ciudad, que imagino que es ganada, Rústicos de estas aldeas, animales de estos montes, pastores de estas cabañas, plantas, brutos, peces, hombres; Si sabéis tener clemencia, oíd las más tristes voces, que han causado sentimiento en humanos corazones: Yo soy un ingrato al cielo, que sus deudas desconoce, cuyas entrañas de cera convierten al hombre en bronce; Soy Abráín, que en Turquía es celebrado mi nombre, cruel, aunque venturoso, pues la tierra no me sorbe; Traigo conmigo a mi padre, procurando aquellos soles, quela las tinieblas de el alma aunque negras, corresponden; Con el caminé seis meses, por balles, selvas, y montes, oyendo razones tristes, y llorando sinrazones: No le descubrí quien era, por verme en hábito inorme, que de ver perdido un hijo, quien hay que no se alborote? Repare en su mudo silene. que a veces por mal se rompe, después de algunos suspiros, quejas, y demostraciones; Hoy al pie de un seco aliso, que en la falda de este bosque está envidiando sus plantas, ojas, cogollos, y flores: Cercados de mil sucesos, comencé la historia, oyome atento; que novedades aunque bárbaras, se oyen: Díjele, como de Túnez salí cautivo, admirose; que como es fiel la memoria, mi padae sobresaltose, Llegué a decirle, que era su hijo, mirome entonces con lamentables suspiros, y con lastimeras voces: Hijo renegado tengo, dijo; y diciendo mirome; lloré, que padre que mira, hará temblar una torre: Quise disculpar mi vida, comence, pero dejome en los labios la palabra, y en el corazón un monte: Porque cayendo en el suelo, con alborotadas voces, lloré sobre él, no me escucha, llamele, no me responde: Para saber si es desmayo, o si es temor que me pone, vengo a buscar una fe, enseñádmela pastores. Válgame Dios, quien vozca con tanta lástima quí? bien será saber quien es; mas no que es Turco, hay de mí quiero hacer que no me vea. Espera hermosa mujer, que no quiero hacerte mal, que a nadie le suelo hacer: , válgame Dios! , natural es a los hombres temer; Pero yo soy bien nacido, y nunca a nadie agravie: , que me dejes ir tépido: , cuanto me mandes haré: , auque Turco, es comedido: Dime donde podré hallar agua, que la he menester? agua vienes a buscar? yo te daré de beber, pero no me has de tocar: No te ofenderé, segura puedes estar de Abram: tu buen talle me asegura: A, no te alteres serafín: que aumentas más tu hermorsua, y mira donde hallas agua: Búscola en su madre; tienes sed? , traime fatigado sed de la salud de un padre, que dejo aquí desmayado, Ahora te cobro amor, y haré de buena gana a tu padre ese favor: , válgame Dios aldeana, que aire das de mi Leonor: Mucha merced me harás, que es un padre a quien adoro si algún remedio me das: , válgame Dios, galán Moro, que aire a mi esposo das: Vamos, y te mostraré la fuente, que cerca está: , ve tú, que yo esperaré, lidiando con mi penar: Ven; que desespera el que espera sino viene lo que espera, cual yo que estoy esperando: , mi infamador donde está; Cómo me dejo, y se fue? pero bien hizo en dejarme, que a mirar no se atreviera el que se atrevió a afrentarme: Que a tal punto haya llegado y a tal extremo mi pena, que olvidado en tierra ajena, halle un hijo renegado: Dónde te fuiste infiel? en medio de este desierto has muerto un segundo Abel. Mi padre es este, no es muer- padre mío. (to; hijo infiel. descanzo de mi penar. J ocasión de mi pesar, honra de España, deshonra del mundo, y aún de mi honra, cómo me puedes mirar? Como los ojos levantas a ver estas tristes canas; como de mí no te espantas? infame con serás vanas, vil con infamias tantas. Advierte padre y señor. Turco tú, tu renegado? tú sin Dios, tú sin honor: que dirá Leonor tu esposa? que dirá el mundo, traidor, de afrenta tan prodigiosa? otro prodigio segundo mira el alma codiciosa, mi suegro es este, Dios santo, hoy cesa mi perdición. no es razón culparme tanto. qué dices? que no es razón? loco, tu fiel? yo me espanto que tal diga, yo salgo a despartillos, el agua riñe, y castiga sin duda, alguna traición, que a hablarle tan mal le obliga yo detérmino de oillos. Ya tu dicha ha acabado, pero mi desdicha no. ra mira que estás engañado, que por el gran Dios que mira mi innocencia, y tu cuidado, que no meresco tu ira, ni es justo cuanto has hablado. Que yo nunca renegué. y ese habito que te dan es conforme a nuestra fe? a instancia de Soliman solo el habiao tome, pero no la religión. Que aunque fuimuy persuadido no oastó su persuación. que no has a Dios ofendido? ni aún por imaginación. Verdad es que cada día, a que siguiese su será Soliman me persuadía, pero su falso profeta no ha recibido honra mía. Aunque se me afciono tanto el Turco, que en su casa oficio honrado me dio. Es posible que tal pasa? no suelo engañarte yo; Solo por agradecer la mercen que me hacía, quise este hábito poner. has dado a la vejez mía nueva vida, y nuevo ser. Y yo resúcito ahora, y a nueva vida me entrego. o cuanto a que te llora tu padre. A ahorazarle llego; hija de mi corazón, que habéis aquí parecido. r estravos sucesos son tu esposa es, hijo querido. Esta es cierto; o se me antoja embusca tuya salimos, y en poder de Barbarroja a Constantinopla fuimos. Abrázame esposa amada, o luz de mi alma triste, y con que fuerza estampada dentro en mi alma estuviste. dulce esposo. esposa amada. como a tal tiempo veniste? Mucho tengo que decir, pero de espacio ha de ser, a de espacio te quiero oir, y mi primero querer te vuelvo a restituir. Oh como gusto de oiros, hijo de mi corazón; mas como podré deciros, si he comprado esta ocasión a trueco de mis suspiros; Ea hijos dese traza de dejar la tierra extraña. estas voces son de caza, pasarémonos a España en la primera galera. Y entretanto entre estas breñas podemos los tres estar. hoy hallo el bien que perdí. yo mudaré de librea. dame pena verte ansí; Estar aquí no conviene. Tanto el monte me entretiene, como el más rico jardín; enhechisado me tiene. mas qué es esto de Ardáín? tanto tarda, que no viene. Y tanto el velle deseo, que soy Sísifo en la pena; tibio en mi lealtad le veo: que yo pondré que no llega su fin a mi buen deseo. Pero si hoy me vuelve a hablar, aunque sus prendas adoro, o se ha de volver Moro, o le tengo de matar. Nunca negar ha querido su ley, por darme pesar, y es tan desagradecido, que me ha querido pagar con traer solo el vestido. Mas ya estoy de otra opinión, motirá si no reniega, y acabará mi afición; entre estos árboles llega de repente algún león. Que las ramas se han movido. vuestra Majestad se guarde que dices descomedido? que aunque león, es cobarde, de mi brazo acometido. Pero no es león aquel, sino una mujer Cristiana; cúbrele el verde laurel, que a estas leonas se allana mi esfuerzo siempre cruel. rein Invencible Majestad. si a favorecerme vienes, por nuestra antigua amistad, si alguna lástima tienes de mi gran necesidad. Como truecas en castigo tu prometido favor? a favorecer me obligo mejor tu vida y honor, del más bárbaro enemigo. Quién te a ofendido? quién eres? soy la más triste mujer que a nacido de mujeres. y que puedo yo hacer en tu servicio, qué quieres? Yo soy la Reina de Ungría, de su Reino desterrada, por una gran tiranía, del mundo menospreciada. Y aunque estimarme solía; con mi hijo el Rey don Juan, solicita te buscaba, y salteado nos han en esta montaña brava, cien Turcos, y un capitán. Prendieron a mi querido hijo, y publican señor, que tú mismo lo has querido, si es ansí, que es del favor que hacernos has prometido Como has mandado prender, a u muchacho, por quien vienes con tanta fuerza y poder. triste Reina razón tienes, pero no te ha de valer. Vengo con gran costa mía, y por mi misma persona, y an si flojedad sería, no juntar esta corona a la gran corona mía. Vete ya de mi presencia, desaparécete antes que se acabe la paciencia, que en sufrir sois semejantes, sofrir más es más prudencia; No te vas? Rein dónde me envías? Vete mujer, y aquí no llores que pues de un Turco te fías, aún desafueros mayores de los que ves mcrecias. Echalda presto de ahí, o encerralda en una torre. qué es esto cielo, ay de mí! quiere fortuna que borre mi antigua clemencia en ti. Ansí los Reinos se ganan, a mi gusto queda hecho; la Reina, y su hijo quedan de tal suerte, que no puedan mostrar contra mí su pecho. Arrímense escalas presto, que por aquí está seguro de ganarse el fuerte muro; que en tal cuidado me ha puesto. No penséis Moros cobardes con tanta facilidad ganarnos nuestra ciudad. qué importa que tú la guardes. No ves que está contra ella mi valor, y fuerza extraña, a quien llama toda España, y Turquia sol y estrellas. No ves que soy Barbarroja, que no hay muro que lo espere, sea el galgó el que se fuere, y una de estas dos escoja. Oh morir, o ha de quedar para trofeo en Ungría, os o volverse a la Turquía luego, pues le dan lugar. No ves que soy Pimentel, de valentía crisol. presto dirás Español. pues qué le parece a el? Español soy. no le engaña. pues óhielo, y no se va, sabiendo a que saben ya las alabardas de España. Ea Moros esforzados, con tal capitán seguros, toquen a escalar los muros, tan flojamente guardados. Oh flacos, de esa manera tenéis de volver atrás? vuelve a subir, y verás como Pimentel te espera. Pues hoy tengo de ganar Ungría, o he de morir. eso es bueno de decir, perono de efetuar. Qué haces escalando muros que la ciudad está abierta. cómo? yo os daré ancha la puerta, por donde entremos seguros. Que los Ungaros que están en Buda, a Fernando niegan, y la gran ciudad entriegan al campo de Soliman. Abierto está, no tardéis, Ungaros nos hanvendido. Ya sueña allá el alarido de los Turcos, no lo veis? Viose tal atrocidad? a traición bárbara extraña. a del muro, España, España, a defender la ciudad. Arma Cristiano excelente, mira que el Turco molesto, de Ungría te ocupa el puesto, con gran multitud de gente. Ea Pimentel hidalgo, ponte en campo, muestra almundo ese valor sin segundo, y ese brío más que humano, Que fue traición de enemigo Dios acude a la venganza; a más Moros más ganancia, dicen, y ahora lo digo. Qués de aquese Pimentel, que blasonaba del muro, que por Soliman le juro, que esta basta para él. Al cual desafío y reto, y a todos cuantos siguieron su parte, a cuantos le oyeron en público, o en secreto. A dónde le encubres cielo? cielo dónde le encubriste? que fue la causa? temiste verme destruir al suelo. El regocijo vn entrando con la victoria ganada. pues qué hace aquí mi espada? vamos hiriendo y matando.
JORNADA TERCERA
acto tercero A una Reina miserable aldeanos socorred, que muero de hambre y se y es mi muerte inevitable. A de casa. Quién es? Rei soy el centro de la pena, más bien lo sabréis después. vengáis muy en hora buena. buena, ninguna lo es. Ay señora, y no sois vos la ilustre Reina de Ungría? ya no soy, pero solía. Qué mandáis? pido por Dios. por Dios, siendo tan señora? aveisme escandalizado. muchas limosnas he dado, bien puedo pedirla ahora. Vengo con necesidad, socorreme ansí te goces. con que lastimeras voces; en nuestra cabaña entrad. Y comeréis más de espacio frutas, queso, leche, y pan, manjares de este palacio. Voy de camino buscando, y no podré detenerme. cuidando estoy que os daré, pan solo os pido llorando. pues esperad, le traeré, Suerte cruel es la mía, pues siendo Reina de Ungría, no vale un pan cuanto tengo. Veis aquí pan, aunque negro, de buena gana lo dan. Agua lleváis que beber; mandáis otra cosa? no, que quien agua, y pan me dio, mucho le quedo a deber. Queda con Dios aldeana, y Dios te dé tal ventura; cual merece tu hermosura, oídme. de buena gana. Mucho quisiera serviros en esta necesidad. Rein agradesco esta amistad. al fin queréis despediros. Pues a Dios; cuando a caso os halléis necesitada, aquí está nuestra posada. , que estos males sufro y paso. Ea Reina hambrienta, aquí a comer podéis sentaros, frescos sauces, cielos claros, mi necesidad cubrí. Aquí mis ansias crueles, pobremente servirán, de comida negro pan, y la hierba de manteles. Y mis cuidados, que a ratos me sirven de descuidados, serán los fieles criados, que pongan, y quiten platos. Mas o Reina descuidada, cómo sosegáis, qué es eso? viendo a vuestro hijo preso, que es vuestra luna eclipsada, Id le a buscar, si es igual al suyo vuestro valor, venza la hambre de amor a la hambre natural. Adonde iré, que camino tomaré para que acierte, ya que sigo mi destino, que como temo su muerte, de turbada desatino, Si hay lástima entre animales, tigres venidme a valer, quiza os hallaré leales, pues al fin no podréis ser al rigor del Turco iguales. Árboles de esta espesura, hallaos a mi mal presentes, que podrá ser por ventura, que estas lastimosas fuentes aumenten vuestra verdura. Adónde estás madre mía? que de tu tardar me espanto. válgame santa María: voz que me lástimas tanto, si es el triste Rey de Ungría? Una voz oigo llorar. válgame Dios, y a que extremo fortuna me has de llegar. Hola esta mujer lloraba. lloro, pero no por mí. Reina y señora. reín. amigo, cómo anda sola bagando? reines por morir sin testigo, y qué buscáis? r. voy buscando mis bienes, pero que digo, mis males buscando voy. Buscáis al Rey? si Belardo, Be preso le pasaron hoy, pero su venganza aguardo. La suerte de tan buen hijo, yo os podré certificar. de qué? de que un Moro me dijo, que lo llevaba a matar. Oh santo Dios! procuremos si a caso muerto le han, su cuerpo, porque le honremos. rein adónde estás Rey don Juan? rey llegue madre, y vernos hemos Aquí está mi hijo amado; rompamos esta espesura. Be, yo podré hacerlo mejor. re como tan corta ventura cupo a tan grande valor? Veis aquí he descubierto lo que venís procurando. re. con esta carta que he abierto, en pie estoy agonizando; medio vivo, y medio muerto. Señor, quien os puso ansí, que os dio de martir guirnalda? re. sois Belardo padre? l: rey, pues a mi madre avisalda de como la espero aquí. Hijo de mi corazón, vos mismo podéis llamarme. e. o madre, en esta ocasión debéis de venir a honrarme en esta coronación. Como madre y compañera, que lo hagáis justo es, hallaos presente, aunque muera, pues esta corona es la corona verdadera. Que tal he venido a ver, hoy hijo muero de veros. es su madre esta mujer? re de mis abrazos postreros participe habéis de ser. Llegad madre, anque ensagriente con mi sangre vuestro pecho. R quien fue el bárbaro inclemente que tan grande estrago ha hecho en vuestra vida innocente? El gran Turco Soliman mandó en mi poner las manos. y que a mí no me mataron. R nunca os fieis de tiranos, pues otro pago no dan. Ay abrazos de mi vida, de sangre me tenéis llena. B o desdicha nunca oída. un grande alboroto sueña; Huid vos madre querida, que cajas del Turco son. y que tengo de dejarte, hijo de mi corazón. El corazón se me parte. qué lástima; y compasión. hacia ca vienen marchando las vitoriosas banderas del Turco enemigo bando. Madre, mucho peligras si esperas. y he te de dejar penando? Apoderado de Ungría el Turco ya victorioso vuelve otra vez a Turquía. qué tirano; y ambicioso. y que defensor de Ungría. Ya no podemos huir, habrémos los de esperar. quisiera hijo morir; por acabar de penar, que es pena un triste vivir, Estas muy herido? e. no. Be que os duele? re solo esta herida me duele, que un Turco cruel me dio. Qué os da pena? rey lo que suele. De buena gana os quitara Rey de ese cruel tormento, si ya el Turco no llegara. re. sus bárbaras voces siento, venga, y berele la cara. Si don Fernando no huyera, bárbaro ya mi victoria de más importancia fuera. Bar poco mporta a vuestra gloria. e. que apriesa marchas, espera. Verás el efeto triste, que en mi ofendida innocencia tan tiranamente hiciste. quién se queja en mi presencia? vey el Rey a quien defendiste. Mira que defensa has hecho, pues que en este árbol me tienes atormentado, y deshecho. pues a tan buen tiempo vienes, sino es de tigre tu pecho, Mándame matar también, si es que algún bien me has de hacer. rey vienes Soliman a ver quien te dé el parabién de haber libertado a Ungría. Yo soy su libertador. e. y es ahora menos mía; que la ganó tu valor, y la robó tu osadía. Pero yo para que quiero Reinos tan poco seguros? hoy me parto al verdadero. quitalde Turcos perjuros, que no soy hecho de acero. Para que no me enternesca de ver tan grande crueldad, para que mi fama cresca, al rendido perdonad, y muera quien lo meresca. Poneldo libre, en los brazos de su madre. venga a ellos, aunque sea hecho pedazos; resucitad ojos bellos, para darme mil abrazos, Mirad si tiene herida de algún peligro, ea. segura tiene la vida. Soliman se la desea; vívale, váyase, y pida. Échate hijo a sus pies, y agradece el beneficio, que hecho en tu gracia ves: empleame en tu servicio. Qué más pides? que me des alguna seguridad. de qué? de la vida. pide, porque mi inhumanidas de mis injurias se olvide, y no de nuestra amistad. Pidemás. Rey que mi señora, que ya blancas canas peina. reine por mi desde ahora, ya que no como tal Reina, como otra común señora. Pide más. pido un lugar, en que recoger me pueda. i humildad particular; que más por pedir te queda? nada. no quieres reinar? no; porque está bien empleado en ti el Reino que perdí. pues para ti le he ganado; pídele. ya se pedí, ya por mí te es otorgado, Mil años gran Soliman ricos tributos te den. los que en mi lugar están, aunque obligados no estén; Volvamos todos a Buda, y el Rey coronarsea. quien de tus gradezas duda? Ungría conocera su huerfano, y su biuda. Hoy has mostrado, señor; la cumbre de tu grandeza. levántate ombajador, alza, y cubre la cabeza, do reina tanto valor. Mucho a este frave me inclino yo de su lealtad me pago, y pues a tal tiempo vino, con tu licencia le hago Obispo de Baradino. Yo confirmo la eleción. y yo me ofresco de nuevo a tu servicio. Re. oh varón digno de remuneración, a quien tantas obras debo, a quien tantas obras debo. Lee aquese memorial; ea señor escriben, haced vuestro oficio bien, si sos hombre principal. Pues no lo había de ser; más principal soy que el cura: pues escopezá a leer toda aquesa escrebidura. Registrose Antón mellado, con su mujer Juana lima, con una bórrica encima, por cumplir bien lo mandado. En hora mala borraldle, no vaya de esa manera; no os dije, poné al alcade primero por cabecera. Ya le borré. pues ahí luego el primero le poné. ya estáis puesto. y no es mi nombre más que esto? Como dice, a ver, decí. dice benito tostón. y no decís que so alcalde, no dice más. pues borraldle, y poneldo más atrás. Buena es esta escribanada, no hay haber más mención, no hay más que decir tostón; o so alcalde, o no sonada. Asenta, y no sea en balde escriben lo que asentéis: Benito tostón alcade, y ansí me escribanaréis. Ya está puesto, que más falta? de mi mujer asenta, y diréis ahí, como va en cuerpo, y no muy allá. Escucha bien, y asentaldo, poneldo como bien vaya; diréis que no come raya, y que es amiga de caldo. Y perdida por gaspachos, ansi lo habéis de escribanar, y tras ella eis de asentar una niña, y dos muchachos, Ya está todo puesto ansí, sin faltar medio rengión. ahora en bajo de mí, poné luego a Rebollón. Eso sí, aséntame luego. errámonos por dos modos, de qué suerte? por san prego, que fuera bien ir el crego primero encima de todos, Borrá, que se ha de poner. no hay lugar de lo meter: no cabe encima de mí? no se puede ya meter. Pues poneldo abajo ahí encima de mi mujer. ya está puesto, que más falta? a Rebollón asentá. no me tenéis asentado? no sé. olvidárseme pudo, no le veo puesto aquí. asentá que sobiudo, y que antes casado fui. Para que se ha de pones viudo? para que sí. que sabéis vos si el Rey mandará volver a casarme? Estáis ya muy lacio y viejo, para volver a casaros. y no podrá el Rey mandaros que me caséis, de consejo. Idme por la salvadera, porque todo cuanto escribo se me borra, y no va vivo. andad Rebollón por ella. Manda, y dadme surta este año, pues os cupio; se que Alcalde he sido yo, y más mansó que una burra. Si el Alcalde os lo mandó, no le habéis de obedecer? Reb dejado ya de alcaldrer, que ya está bien alcaidrado. Yo voy, y habéis de aguardar, y téneme escribanado. No quiere ser registrado el bellaco Martín rallo. ni de burlas, ni de veras, no hay quien haga empadronallo bien puede el Rey ahorcarlo, y luego echarle a galeras. Ya traigo la salvadera. Rebollón venís dormido. no puedo más, qué queréis? si cegasteis al Alcalde, bien lo podéis descegar. abré yo de alcaldear, mientras desciega el Alcalde. Los diablos lleve las mientes; Rebollón nunca miráis por donde quiera que vais. pues si diun tropezón, con que culpa me culpáis? Callad digo, Rebollón, que no me quejo de balde, y otra vez ante el Alcalde venid con más atención. Por qué fuistes Rebollón? porqué? por el bareñón. no os dije la salvadera? hi a buscarla escriben, y acaba si eis de acabar, y vámonos almorzar, y si no queréis, yo iré. Eso sí, que está aguardando con la holla el mayordomo. no sé cuanto a que no como por andarme alcaldeando. este año que me cupio el mando, bien ay que her, a fe que el Rey me envío bien en que me proveer. Ya que el mayordomo espera, anda Rebollón, decid a Toribia la tripera, que es de lo que le pedí. Y iréis a mi compadre, que me preste la pollina, y de ello no tome mohína la buena de mi comadre. Porque se yo que la quiere mas que si fuera alcaldeza, y si le da en la cabeza os la dará si quisiere. Ea no habéis de parar. que no me habéis de dejar, sin corre aquí, corre allí; yo voy, y habéis de aguardar. Y que os eche del cuajar le diréis, diréislo? , sí. Ahora escopeza a leer; debajo de Rebollón luego el primero rengión Va de letra, quiero oír. Ese atención queréis tener? Registrole Andres ganchal, con su mujer Gila prieta, con una niña de teta, y con su hijo Pascual. Muy bien va, pasa adelante. registrose Inés verdura, y Ebura, mujer del cura. hay cosa que más me encante. Mujer del cura decís? ama del cura diría. pues mira lo que escribís. Porque ya me ponia grima; borrad la mujer del cura, y poned el ama encima. Ya está muy bien enmendado. si pero va remendado, con borrón sobre ella echando Registrose Antón mallado, con su mujer, y dos gatos. siempre andáis con gara vatos, borraldos de aquesa carta. Para que, que muy bien van. quitaldos del arancel; no veis que rasguñaran, y romperan el papel. Eso está bien acatado, no hay que borrar, ni leer. Pues habemos acabado, alto vamos a comer, ahora no falta, sino es quien lo lleve, pagándoselo al Rey. Para dos leguas, yo iró en mi bórrica, o a pie, Y parecerá muy bien llevarlo el señor jurado. A decid como iré mejor, en vara, o desenvarado? Con la vara iréis mejor. pues venid; sea Dios loado, que se han ya emprosesionado todos los de este lugar. no diréis empadronado. todo se va en un cantar. Pues al fin de la victoria a vuestros pies he llegado, mi ganancia está notoria. Abráín, tan disfrazado! Ya habrás tenido memoria que aunque tú me persuadiste, que dejase mi ley santa, nunca acaballo pudiste. Soli acuerdome bien, levanta, y dime como veniste. vengo bueno, y con deseo de volver a España; ansí, de mi desgracia lo creo, mas vuélvete desde aquí, que yo tu gusto deseo; Este es mi padre, y te pido como a su señor los pies; Soi es posible que me olvido Abráín! posible es, pues que de mí se despide; Esta mujer es mi esposa, y es más en ser tu cautiva; parece bien, es hermosa, y gustaré que reciba de mi casa alguna cosa. Porque te he querido bien. servicios tan bien pagados en qué vasallos se ven? ciento y veinte mil ducados para su dote le den. Beso tus pies imperiales. marido tienes gallardo, aunque para todos vales. Ya que aquesta se va, que era el fin de mi contienda, no quiero el Turco entienda lo que entre los dos está. Abráín va a gozar de ella, a su gusto y su sabor. y yo quedo con dolor, pues no meresco comerla. Beso tus pies gran señor por tan alto beneficio, y el cielo te sea propicio, pues nos das tanto favor. Tan magnifica largueza cómo puede engrandecerse! esto puede encarecerse por más subida franqueza. Dar la vida a quien la iguala. dar el alma, qué igual tiene! que loor igual conviene a cosa que tanto iguala? Digan cuantos hay presentes, quien es digno de más palma, quien da vida; o quién da alma? respondan los más prudentes. Biuda, ya es bien que os vais con vuestro hijo y reposo, y vos gozad muy glorioso esa estrella que lleváis. El cielo aumente tu vida. ya gran señor he venido a reinar como solía. y aquí se acaba de Ungría el huérfano defendido, Y aquí ilustre Senado se da fin a la Comedia del huérfano desterrado.
