Texto digital de La corte en el valle
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco de Avellaneda, Juan de Matos Fragoso y Sebastián de Villaviciosa
- Atribución estilometría
- Francisco de Avellaneda Probable yJuan de Matos Fragoso Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XXII de Nuevas escogidas (1665).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La corte en el valle. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/corte-en-el-valle-la.

LA CORTE EN EL VALLE
JORNADA PRIMERA
Cante la Alegría la Properidad, glorias de Fileno, dichas de la Paz. No rabuena venga nuestro mayoral al valle, que Oriente fue de su deidad. En hermosos campos de flores le da muestras de sus frutos la Prosperidad. Acordes instrumentos, en festivos acentos, la olanda melodía, repite la armonía de duplicados Coros, alegres más sonoros, imitando a las aves, que trinando suaves, saluden a la Aurora, cuando las cumbres dora Apolo más luciente. Que donde brilla más es en su oriente. ̱ Vosotras, ninfas bellas, de guirnaldas de estrellas, coronadas las sienes alegres parabienes, festivas influencias del contento, cadencias repetid a Fileno, que de este valle ameno vuelve a ilustrar las flores con nuevos resplandores: pastor agradecido, feliz al patrio nido el amor le reduce. Que donde nace el Sol, es donde luce. Del marcial cautiverio en que se vio mi imperio de horrores oprimido, de inquietudes vencido, de asombros coronado; de políticas iras asediado de nobles ardimientos, a quien encienden más los ardí- mientos. de airadas tiranías, que el rigor adelanta Monarquías; del susto de la tierra, de la mortal razón que llaman guerra. Hoy, que de este disgusto se mira mi corona sin el susto, y en quietas suspensiones. navticos alciones gozan en mar tranquilo del León, y las lises grato asilo, y los robustos muros de verse sin defensa más seguros, ya de Velona, y Marte la escuela más perdida con el arte, que sus caducas glorias. de muertes se componen las victorias. Abrale sus trofeos. esta antorcha, que enciende mis deseos, y su ligera llama corone de esplendores a mi fama: no le deje instrumento, que boraz le perdone su ardí- miento: airado le consuma; cuanto incluye sangriento, cuan- to suma el Dios de las batallas, que el logro de perdeerlas es ganarlas. De este ramo reciba parabienes la tierra, pues la oliva feliz anuncio ha sido de la gustosa paz que ha conseguido, que mi amorse la ofrece, por ver que ya Fileno la enriquece, dejando sesegados, los campos alterados del Pastor de los lirios, que del cielo a florecer bajaron en el suelo Católicos pendones. Gerusalén os llama a más blasones, no apure el Cristianismo los sagrados caudales del Bau- tismo: no eclipséis más sus luces, vatallando las Cruces con las Cruces: triunfad del Otomano, rescatad el tesoro soberano de aquel, que por más suerte nos quiso dar la vida con su muerte a esta guerra; o sin boca la Paz; que aunque me toca, solo el común sosiego el Católico fuego; cebado en la heregia, dilata de la Paz. la Monarquía en tropas sonorosas, tejiedo ramos, y esparciendo rosas, Celebre el Alegría del Valle el mejor día, Prosperidadlamante, las glorias de Fileno alegre cante numerosas cadencias, repitán diferencias: llegad, salid al triunfo, que dichoso Fileno le engrandece más glorio. so. Llegad, salid, veréis como gallardo. le acompaña Lisardo, cuyo noble desvelo engendra los aciertos de su celo del Cetro, o del cayado, descanso más seguro es su cuidado, que a la Real fatiga el mérito de afanes solo obliga. dígalo su rebaño, esento de las fieras sin engaño, repita agradecido. Que el eco de la Paz es el valido: llegad, salid festivas de laureles, y olivas, coronadas las sienes. a darle parabienes. al Mayoral del Valle; porque mi voz con vuestro acento calle Que a Fileno le llore ausente Madrid, como el Valle le via, que se me da a mí: como el Valle le via, que se me da a mí. Que amante su bella esposa. sepa su ausencia sentir; pues de pasiones del alma no se libra un Serafin: que qué se me da, conmo presto le mire, que se me da a mí. Que Prospérito dichoso, muy discreto allá entre sí llore el ausencia del padre con su modo de reír; que que se me da, pues lo balla, y lo ríe, que se me da a mí. . Que la bella cagaleja por el Retiro feliz vaya a pedir en Atocha lo que ella sabe pedir; que que so me da, si con gracia lo alcanza, que se me da a mí Que Mariana Teresa, mar de hermosura feliz, por la cuaresma les dé a sus padres un delfín; que sermelda, aunque coman de carne, que se me da a mí. Zagales, vuestra alegría bien descubre en el festejo el fino amor, que en el Valle- ilustra los nobles pechos. En mi atención su fineza se sabe labrar los premios, que era culpa de la fe, no estar al cariño atento. Porque logréis de la Paz los frutos con más sosiego, do mi cabaña apacible dejé mi dorado techo, el cuidado de Lisardo. anticipó los aciertos, al mayoral de los lirios fue a buscar en sus linderos, la despura de los prados ajustó, de cuyo acuerdo de tantas sangrientas lides las quietudes sucedieron de las fértiles dehesas, en cuyos campos amenos solo se lograva el fruto de mortales escarmientos. Ya la flor, que del Aurora, copa olorosa el aliento del nacar le bebeen perlas los resplandores primeros, feliz se asegura el fruto, sin susto, de que el grosero pirata de su hermosura le robe el fragante aseo ya el labrador, que a la tierra la rompe el pesado pecho, dorando con rubios granos cuanto le descubre el rayo de las esperanzas verdes, a la posesión atento le sabrá pagar el Julio cuanto le prestó al Enero, sin que le asusten los robos, ni los ganados sangrientos le disipen de sus mieses, ni las aristas, que el cierzo, porque las mece en espigas, se dejan llevar del viento. Ya la vida será vida, aunque a los nobles alientos de ilustre furor llevados sus heredados esfuerzos, bizarros no les asusta de la muerte el triste ceño, porque la gloria del triunfo hace sus horrores vellos; solo a gran costa se adquieren soberanos privilegios, que a no ser los muertos más, fueran los blasones menos: ya nuestras mansas ovejas de esmeraldas que pacieron, darán en dulce tribu líquida plata sus pechos, esquilmarán el bellón para tejidos aleos al Mayo de blancos copos, nevado adorno del tiempo, en opulencias Otubre el licor más alagueño de ruda planta exprimido, mejorado con el tiempo, llenará sediento a Vaco los artificiosos senos. La quieta unión de los campos confirmamos, y hoy, Liseno, a quien más que por la Paz, la razón del parentesco obligó, a que yo le diese a nuestra sangre, atendiendo a Tirle, mi amada hija, por no haber en todo el Reino cagal, que más la merezca, ni esposa, que a sus afectos dé nobleza, y hermosura íguale en merecimientos, que no perturba la guerra, ni se opone a lo sangriento a la política amante de soberanos pretejtos. Las razones de las iras se quedan en el denuedo, los rencores no derogan los amantes fundamentos, los fueros de las vatallas no quitan de amor los fueros, que la discordia no triunfa jamás del merecimiento, y el odió común del campo no aparra al amor del pecho. Volved, mirad las riberas, que en hermosos lucimientos sus márgenes, coronadas se miran en el espejo de aquel cristal, que retrata competencias de los Reinos en herinosas confusiones los adornos compitiendo. Mirad de montes de pluma varajados elementos, el aire ocupa la tierra, la tierra en el agua vemos, y en los ojos del cariño el aire, el agua, y el fuego en lucidas confusiones. de los costosos alientos, tropas, que a la Primavera más colores añadieron, las repartidas familias de finezas se vistieron; gala, que el tiempo eterniza en la sangre de sus dueños, la fatiga del cayado, el grave prolijo peso descansa de los afanes. en las lealtades del Reino. Que bien sería aquel, que logra a costa de mucho empeño de lo vistoso el aplauso, que se labra el lucimiento: el que atesora, que adquieres más, que enriquecer deseos, labrándose en la ambición castigos de su heredero, disculpado el que no puede queda en el conocimiento, pues luce tanto en el noble, como la gala el afecto. Mirad de las alquerias. los repetidos festejos, que son de sus corazones sin artificio los fuegos. Mirad en diversos lazos . al son de los instrumentos, lazos que forma el amor, para quedarse más preso. Mirad el hermoso cerco. del Sol a pedazos hecho; sin que en extremos peligre; viendo al Sol hacer extremos. Mirad, gallardos layanes, de los partos que da el Duero en apacentadas iras, castigar lo que pacieron. Mirad diversas cuadrillas, . variando los alientos, diferenciarse a matices solamente los aciertos. Corred, triunfad, repetid, toros, cañas, danzas, fuegos, músicas, máscaras, motes, y en la confusión de afectos los ojos, y los oídos, reparando, y conociendo lo que se escucha; y se mira, ya en galas, y ya en conceptos, ni se dé el premio a la vista, ni a los oídos el premio; que en competencias amantes, que en recíprocos deseos, el que no venza ninguno; es el mayor lucimiento. ̱. Todos aplaudid festivos. las caricias de Fileno. A la dicha de la Paz, debe el Valle aqueste afecto. Dese el premio a los ojos, que han merecido por Fileno el aplauso de lo bien visto. Désele a los oídos por lo que oyen, que la vista no escucha . los corazones. Aunque nos condenase Cancilleria, la tenuta en los ojos . tendrán en vista. Por lo bien que le sueñan estos aplausos, el oído; la borla, lleva en los grados. Dejad, alegres cagales, tan amantes argumentos sonoras guien las tropas a la cabaña. . De nuevo la Prosperidad me llama a prevenir más festejos a mi mayoral. . Festivo te seguirá mi contento. Oh como enseñan amantes en los nobles ardimientos, que en el cariño del valle, será mi amor el primero. La Paz denorte os asiste, que en los amantes festejos, siendo la Paz quien alumbra se logran los lucimientos. Al arma, regocijos, a la batalla, afectos no malogre la dicha, lo que le debe al tiempo, que dichas, y afectos, finezas malogran, si no son el tiempo. Apacibles valles, erizados montes, Diana os invoca, diosa de los bosques. Los partos que ofrecen las grutas feroces, sean de Fileno escarmientos nobles. Sangrientas campañas, teñidas de horrores, teatros funestos de ilustres campeones. Coronado bruto, que veloz compones en la frente ruda, los años que corres. Marte, deesterrado del enojo noble ofendido os deja de ver, que os coronen de la Pazguirnaldas, que al laurel se oponen. La garza, que al aire las plumas descoge, el saere a sus plantas los vuelos le postre. Ya los ecos roncos del parche, y el bronce, gozarán del ocio blandas suspensiones. e La cerdosa fiera injuria de Adonis, la verde esmeralda en rubitransforme. Por gala del viento los rojos pendones airados adornos la Paz los recoje, hasta que mi enojo en pechos discordes obligue al denuedo a que los árbole. Al plomo esparcido el salitre aborte; pues debe a su diestra aciertos mayores. Hermosa Diana, Diosa de los montes, quien a aqueste valle reduce tus voces? A Fileno amante sigo, porque logre mi imperio a su vista más estimaciones. Yo, que en su cayado busco mayor nombre, su descanso sigo, hasta que coronen sus augustas sienes las eternas flores, pues deben al Sol lucientes blasones. Dibujo la caza es de tus furores, y porque festivo de su vista logres, en este apacible deleitable bosque puedes retirado en quietas mansiones. alentar la fiesta; que mi amordispone. Tus pasos, Diana, seguiré veloces Las roncas bocinas la batidas formen. Ya tus castas ninfas por las cumbres corren, y en ecos repiten. A lo llano, al monte. Un corzo ligero al viento se opone tan veloz; que flecha. por el aire corre: pruebe de mi aljaba sangrientos arpones, que el que más los oye, muere a sus rigores. Déjale a mi diestra, que el despojo goce, no queden mis armas de filos tan torpes; que ya que emborados los dejan concordes, Fileno, y Liseno, saguados pastores, estrechando un alma tantos corazones, de Marte no digan los divinos Dioses, que brutos no vence, quien vence a los hombres. Seguid a la fiera. A lo ilano, al monte. Pisuerga soy, Montañes, que sigo mi mayoral, con encendido interés, carretilla de cristal; sirviendo de busca pies. Esgueva soy, un soldado, que en la campaña de flores, sirviendo de reformado, a ninguno han refrendado jamás servicios mayores. Seor Sargento, sanguijuelas a vender sus desatinos se vaya a las cobachuelas, pues de encias de molinos es un pobre saca muelas. Nadie dirá, que es mejor que yo, ni de más caudal, y por boca del Dotor; el Rey dirá el hospital, como es mi hermano mayor: Tu origen, pobre areltal, si se mira por el cabo, es tan corto de caudal, que no llegando al ochano, has querido hacerte real. Montado de Inquisición soy en aqueste distrito, y aunque limpio en la opinión castigaré tu intención, usando del san venito. De pobre peña mal parto, como otro amigo en el porte, de renacuajos bien arto, aunque el Rey os haga Corte, sois charcos de dos al cuarto. De mi compadre advertid, que es amigo, y me con tiela, y que a Valladolid, llena mucho la cazuela la ballena de Madrid. Pues como a mi caracol te atreves con tu tortuga, sin poder pobre Español, refrescar una lechuga, sino es a puestas de sol, No blasone de arrojado, porque no le he de sufrir, que en el campo bien mirado, si uste ha sabido reñir, es por llevarme a su lado. A mis bizarros arrojos bien el brío corresponde, pues tirando a los antojos en una venida a un Conde, le supe llevar los ojos. Valiente de los ganzules, que también los ojos saca, con perdón de los azules, que tiene cosas de brraca, dirá el Conde Peranzures. Para que más me eternices con mis bizarros arrojos de una venida infelices a un Conde llevé los ojos, y aún abraza las narices. Seor Pisuerga. Seor Esguena. Llevo muy mal. . Quedítico Conmigo? No es cosa nueva. Calle, pues. . Muy callándico yo le diré lo que lleva. De sombras, y desas nubes la noche diadema hiele, para coronar de errores mi siempre dormida frente. Quién es este que se arrulla, y aún entre, sueños parece, que durmiendo lo que canta, no canta lo que se duerme. Yo soy la quietud del alma, seguro puerto, que ofrece en la tempestad de afanes dichoso descanso siempre. Por Dios, que tiene este Dios cara de hacer que le sueñen. En la mansión apacible de aqueste dichoso albergue de divinas ilusiones, festejo mi amor previene. Alguna fiesta Morfeo entre sueños hacer quiere. Pedir una moratoria puede a los siete durmientes. Alegría a ti te invoco, pues también me favoreces. Si no basta el alegría, al alaju llamar puede. Pisuerga, de tus cristales las apacibles corrientes en dulces suaves ecos, blandas quietudes alternen, y porque el mayor festejo logre tu atención alegre, sigue mis pasos. Esgueda monda sapos, o serpientes. Nunca el desaliño entrada en los lucimientos tiene. Aquesto me huele agravio, mas cualquiera que me ofende, cuando piensa que me agravia, le agravia lo que me huele. Mi voz sonora te sigue al lucimiento que emprendes, cuna de cristal, que en olas atenciones adormece. . Ven aquí; porque una fiesta digo que no puede verse, no es lo caro lo que cuesta, sino lo que se encarece, a mí me deja Morfeo, que está mal con mi corriente, porque despiertan mis sapos, cuanto sus lechuzas duermen: pero que tropas de luces a la vista se me ofrece, y las que pagan las voces, el buen aire las enciende. Muestre el lucimiento el amor alegre, por ser la Alegría quien más resplandece. sl . Pues a la Real cabaña alegre Fileno viene, ballarle el agua delante quiere Esgueva; porque quiere. Qué buen lugar en mi amor sus nobles afectos tienen: En la atención del cariño se premia el mérito siempre. Publique la fe, que a Fileno tienen nuestros corazones en fuego aparente. A introducir el sosiego tu amante quietud empiece. Sentidos que a mi poder siempre le dais obedientes tributo en común descanso de la vida que se muere. En suspensión apacible vuestros movimientos queden, que el sueño en los albedrios dominio gustoso tiene. Oh cuán apacible el sueño me llama al descanso alegre. Que aún a los más poderosos el sueño pueda atreverse. Las blandas cadencias sentidos suspenden; y aún el fuego vemos, que también se duerme. Que almendrada será aquesta, que se me sube a las sienes? Con la Paz todos descansan. Cómo Lisardo no duerme? No sabes, que en el cuidado imperio el sueño no tiene. Solicite mi desvelo, que el afán no le despierte. . Como la espalda, Lisardo, a tanto sosiego vuelve. Porque Fileno descanse a cuenta de lo que él vele Alegría. Qué me mandas? Despierte tu voz despierte, que no duerme la Alegría, cuando la asisten placeres. Qué me quieres? Que tu voz en ideas aparentes la hermosura de Amarinda a Fileno le celebres. Ven, divina Amarinda, porque en el Valle a tu vista Fileno mejor descanse. No culpe el cuidado al ocio de amor, que se mira ausente, que a la vista del cariño más luce amor, cuando duerme. Qué es lo que mis ojos ven, Amarinda, cuan alegres los afectos de adorarte tus bellas luces encienden. Como aman te Fileno mira sus dichas, sueña amor, pero sueña lo que quería. Pedazo del alma mía, tirso, mi querido Fénix, en quien renace el amor, que tu noble padre tiene. Con la vista del hijo lo que se alegra, que este amor, aunque es niño, no tiene venda. Aún en ilusión las dichas sus nobles afectos vencen, que es discreción del amor sentir lo que no se siente. Oh tú, bella Margarita, estampa en el alma tienes de Amarinda, cuya copia en ti sola resplandece. Si este amor nos descubres con los retratos, miren cual será el vivo por lo pintado. Como en suspensión mis brazos no lleguen, para que ferien los corazones la dicha de darse los parabienes: que ya mi pecho abrasado en tanta encendida nieve, todo fuego, todo llama os busca: ay de mi! detente, bella Amarinda, mi tirso, Margarita, o como siempre de las dichas que se sueñan, huyen despiertos los bienes. O qué sujeto está el pobre, a que el rico le despierte. Seguidle, alegres cagales. La Paz dejarle no puede. e Más fino Marte le asiste. Mis bosques voy a ofrecerle. La Prosperidad dichosa le siguen plantas de Ceres. . Yo a prevenir en mis ondas el festejo más alegre. Yo aquí en la hermosa ca- baña de las coronadas mieses, gocé en la quietud del sueño ideas alegres siempre. Yo a prevenir los balcones, que tocan a mis vertientes, que solo con luminarias las fregátices crueles me sirvan aquestas noches, y después con los despueses. JORNADA SEGUNDA , , que
JORNADA SEGUNDA
Hoy madrugan las aves al Alba, por ver a Fileno en su dulce mansión, con los triunfos, las galas, las plú- mas, que dieron envidia a los rasgos del Sol. De el sueño apacible la dulce prisión, a su afan lerinda blandas treguas hoy. De el Fabonio sea el lauro veloz, lisonjero alago a triunfos de amor. De el Valle florido la amorosa unión, en su Aurora sirva de despertador. Duerma al dulce encanto a de aquel Ruiseñor, prisionero amante. de su suspensión. Duerma, y no despierté, s. . Despierte a la voz. De el Valle, que unido. Pública su amor. Hoy madrugan las aves al Alba, por ver a Fileno en su dulce mansión, con los triunfos, las galas, las plu mas que dieron envidia a los rayos de el Sol. Esta es, Ninfas, la cabaña, de aquel pastor, cuya sangre, cuanto se enciende en coronas, en tantos Imperios arde de Fileno el mayoral: a todas luces tan grande, que no cabiendo en dos mundos en si solamente cabe, de aquel, que siendo un compuesto de las artes liberales, vivió en la cuna el primor de todos con docto examen; pues cuando el vario destino no le diera el Cetro afable, él le mereciera solo, por sus peregrinas partes: y dejando las virtudes heroicas, que son esmalte de un espíritu glorioso, diré de las personales: con ser Sol a un tiempo, es copia en lo invencible, y lo habil de Minerva, si la escuchan, si le provocan de Marte: díganlo tantos laureles de espada, y pluma, que parten trofeos, está en papeles, cuando aquella en tafetanes, de que remontado vuelo, Águila veloz no abate con la víbora de plomo las aladas brevedades, de que plumado cometa, no fue su arcabuz el sacre, siendo al átomo valiente despojo, a su tiro fácil, que Bucéfalo fogoso, no le rindió vasallajes, siendo su indócil fiereza, vencida del acícate, que robusto pino al viento, con la violencia que parte, no fue diluuio de astillas en los ensayos marciales, y en aquel espacio breve, que depone los afanes. del cayado, que dibujo de su pincel, no fue imagen; pues al prevenido lienzo, entregando el vario esmalte, con vivos rasgos afrenta los de Apeles, y Timantes: si en los números acordes. de la citara suave le consultan la armonía, diestro en sus acentos sabe, entre el tropel de la fuga del sonoroso cómbate, conocer al menor yerro, reparando lo que vale; pues es templado instrumento, la República agradable, y para regirla, importa el ser diestro en los compases, de la armonía, y las voces; pues siempre en aquella parte, que son cuerdas las Provincias, el Cetro ha de ser la llave: y en fin, este pastor sole siempre que corre en el Valle, siempre que fatiga el monte, siempre que a las selvas sale, o ya la baqueta empuñe, o el dorado escudo embrace, o el rayo dispare al viento, o el pincel conceda al jaspe, o al Sol le beba el aliento, o oprima al bruto arrogante, o al Cisne usurpe la pluma, o la caña arroje al aire; en brío, en gala, en valor, en fuerzas, y agilidades, se lleva sin competencia el premio de los cagales, en cuyo ser se víncula, para que unidos descansen la joya de entrambos mundos, la gloria de ambas edades: y pues que el cielo dispuso, que segunda vez pisase, como primer cuna suya. del valle florido el margen, vosotras, que tenéis firmes. en su aplauso tanta parte; y esperáis llenas de flores, que de despectar acabe; ya que entregado al alivio del sueño, ayer le dejasteis, adonde con las fatigas haga el descanso las paces. Llegad, llegad, a su albergue, rindiéndole en vasallaje. con leales gallardias. Castellanas voluntades. Esta es la cabaña augusta, donde a los siglos constante la carrera de Filenos asegura eternidades: este es su centro dichoso, este su solar amable, este el nido en que descansan las Águilas Imperiales. Llegad, llegad, mas que digo, cantad, y no llegue nadie, que cuando el amor es fino, es el respeto cobarde. La Alegría puede entrar, sin licencia en todas partes, pues aún soñada es gustosa. Mas la. Prosperidad vale, pues sin mi no hay Alegría. Yo, sin que el sueño profane, pues he sido entre estos bosques. jurada deidad del Valle, intento ser la primera, que a Fileno en su homenaje le entre a dar los buenos días, pues de las chozas reales Diana tiene el Imperio, a cuyo rito inviolable la castidad se dedica soberanísimo esmalte, que en el claustro del decoro alumbra a las Majestades; además, que represento, si no en el ser en imagen la real hija de Fileno, perla, que afrenta el celaje de la Aurora; aquella digo, que en dorados homenajes, sirven de conchados Cetros, que la adoren, y la guarden; aquella, en cuyas mejillas también los claveles nacen, que enlaza a las liles de oro los armiños Alemanes: aquella, norte divino, que en sabias serenidades al mar de Francia dará delfines, que le dilaten: aquella, que Francia mira por Reina suya, en quien halle triunfos, que en valor hereden, como en imperio a su padre: aquella, en fin, por quien todos los ríos del Tajo al Ganjes, adorban las blancas frentes de los desdenes de Dafne; aquella. . Detente, espera, que aunque retrato te aclames de esa deidad, no prefieres a la Paz. . Pues que señales me das, de que seas tú la preferida? . Es constante, sin armas, y plumas, era pues siempre entra en los festines la paz de Francia delante. Entre la Paz primero, que no es impropio que empiece, quien acaba con los enojos. A Diana se debe mayor respeto, pues entre Monarquía parte su Imperio. De hospedar a Fileno, y a sus cagales, a la Paz esta dicha le debe el Valle. No importa, mas porque sean los dos afectos iguales, entremos, dadas las manos. A nada puedo negarme, porque en mí la competencia, nunca ha durado un instante. Llegad, llegad, pastores, venid, venid, amantes, (des. y veréis sin envidia solo esta vez conforme dos belda- Venid, corred, que alegres. Ya tocan los umbrales. (des. De la real esfera. Sola esta vez conformes dos belda Sola esta vez conformes dos bel dades. . Pero qué tumor! Qué estruendo! De clarines militares nos impide el paso. Quien es la guarda vigilante de este silvestre edificio? Si no me engañara el traje con que te adornas festivo, júzgara, que tu semblante, segunda copia de Marte. Marte soy. Pues como ofado ulas mentidos disfraces, contra los decretos míos, no te desterré del Valle; tus estragos, y ruinas, de mis blancos estandartes, no han sido restituidos a dulces tranquilidades; tanta montana de acero; tanto sangriento combate,, tanta púrpura vertida, tanto encendido coraje, no son ya con triunfo alegre: de mi verde oliva uitraje;, pues como tu ingrato. Escucha mi razón. Nadie se espante, que la misma Paz se irrite, cuando la incita un desaire. Bella deidad; a quien rinde: la vencración altares, y a quien deben hoy dos mundos, seguras prosperidades; porque sepas los motivos, que me han movido a quedarme. disfracado en este sitio, entre sus nobles cagales, de mi razón, u disculpa breve noticia he de darte: ya sabes, que el gran Filenos, en los campos Catalanes, tomó mi robusta forma; con cuyo valor triunfante: a la loba indócil puso el freno, siendo en la margen de sus rebeldes campañas nuevo Alcides, a quien hacen trono militar trofeos. de banderas arrogantes, abollados petos, fieras vencidas, desechos parches, potas celadas, mos uetes, mallas sangrientas, alfanjes, roncos clarines, despojos de su brazo infatigable de su valeroso impulso; y en fin, para eternizarse dejó vencido el olvido, que es la victoria más grande: esto supuesto, y que el bronzo de la veloz fama sabe, que para ganar trofeos, se trasformó en mi imagen: yo pagando agradecido la deuda, en su mismo traje me he trasformado también; que si él, de Adonis a Marte se pasó obligado, quiero por satisfacerle en parte de Marte, volverme Adonis, para que conozca el Valle, que de fineza a fineza, no anduve de menor aire: y si allá supo excederme en los belicos combates, yo aquí bizarro procuro, si no excederle, imitarle en cortesanos primores; siendo guarda vigilante de su persona, hasta que en la más remota parte de España, tirano sitio de las hercúleas señales, le publique victorioso en cierto triunfo, que darle intentaran sus Provincias con amorosas lealtades. Siendo tan noble el motivo, mas es fineza, que ultraje de tu decoro, supuesto que dormido como el áspid, entre las flores descansa, hasta que se llegue el lance, que de un rebelde castigue las intrusas majestades. Luego por eso en tu bosque, tú, Diana, le ocupaste. Con este fin solamente asisto fino, y constante a las guardas de Fileno, que está también con afanes, es doméstica milicia. Cuyos Soldados Infantes son la retama amarilla, que al clavel guardan leales. Pues le asistes, haz que ahora nos muestre su real semblante. Es tiempo en que con Lisardo se ocupa en negocios graves. De Lisardo al gran desvelo debo yo el ser; y pues sabes, que merecí sus finezas, librándome de la cárcel en que estuve tantos años cautiva, me dará afable entrada en su ilustre albergue. Cuando el índice señale las horas en que Fileno suele oír a los cagales, entraréis. Pues según eso, mejor será, que en suaves acentos le supliquemos, que el tiempo al gusto adelante. Pastor, el más divino, que mereció cayado de oro fino, por más que tu semblante nos escondas, no es infeliz, quien vive en tu memoria. Pise tu pie estos prados de plumajes de flores coronados, que al ver que los floreces, y los pisas, saldrá más blando el sol, mas claro el día. Sal de ese albergue umbrío a serenar el uno, y otro río, que a tus hechos darán, que el mundo aclama, voz viva inmortal nombre, eterna fama. Permite al Horizente, que el pierte bese el prado, el valle, el monte; pues das a España por templar sus daños dulce paz, libre mar, felices años. Ilustra esta campaña, pues cuanto ilumbra el Sol, cuanto el mar baña, te pública, a pesar de envidias viles, Gran César, nuevo Ciro, invicto Áquiles. Deban estas riberas a tu vista dichosas primaveras; y así te harán con amoroso celo, puente el mar, trono el airo, y círco el cielo. calga el Sol, pues ya el Alba con munición de rosas te hace salva, corriendo alegres, y volando graves, risueñas fuentes, y sonorarnes. Y pues ves tanto afecto, oye, pastor heroico, nuestro rue. Pastores de esta ribera, (go. vasallos de este contorno, deidades de esa montaña; ninfas de aquestos arroyos: ya os he dado larga cuenta. de los empeños forzosos, que a dejarme han obligado, de la Carpentanea el Trono; sobre ajustar con aquel! pastor de las lises de oro la guerra, que tantos años tuvo encendida el enojo: y agora que dejo unidos con broche majestuoso a las rosas Castellanas. los Franceses lirios rojos, confieso, que no he tenido, en todo el viaje, en todo el tiempo que vivo ausente de Amarinda, mas gustoso divertimiento, mas dulce tranquilidad, que este poco, espacio, que me concede el cielo estar con vosotros: aquí de vuestras finezas he visto el festivo colmo con lealtades, y cariños. aquí en las treguas que el ocio del sueño me ha permitido, vi de la idea en el golfo de mi esposa el fielretrato, sobre los ligeros hombros del viento, cuyo dibujo, divino imán de los ojos, calmó la blanda tormenta de mi cuidado amoroso: y aunque aparente, y fingido. de las plumas del Fabonio, fue un rasgo en mi fantasía de vuestra lealtad, conozco, que le pintó vuestro afecto, que el amor que sabe herozco acertar del dueño al gusto, es el más fino de todos; y a no llamarme el preciso asán, del cayado al docto. ejercicio del gobierno, me quedara con vosotros, como en mi natural centro, en cuyo florido solio del sacro lordan las aguas me dieron baño glorioso: mas como es pensión del Cetro, negarse al descanso propio, por visitar sus Provincias, el ausentarme es forzoso, imitando al coronado Planeta, Monarca hermoso de aquese estrellado Imperio, que por epicielos de oro al torno azul de sus ruedas de todo el móvil redondo. las varias casas, y signos, desde el uno al otro Polo, en la cláusula de un día va registrando piadoso: su ejemplo he seguido, y tanto, que de España el más remoto, con fin presuroso he visto, por comunicarme a todos, desde el Pirineo helado, el moble. Andaluz fogoso. bien que en este valle ameno, en que me hospedáis, conozco, que con menores fatigas de mejor fortuna gozo: los Príncipes, que me asisten, son los álamos frondosos, que hacen sombra a mi cabaña, dando a su grandeza adorno: de consejeros me sirven los cristalinos arroyos, que la verdad clara, y pura me están brindando a los ojos: por cuya causa este albergue de sus cristales corono, porque un mayoral prudente en muchos espejos, todo se ha de mirar, registrando de sus acciones lo heroico: y así de los instrumentos este por más claro escojo, pues los defectos me acuerda, sin lisonjeros rebozos: mi capilla son las aves, mi Casa de Campo el Soto, mis cuadras, las flores bellas, que de esa campaña a tornos en bastidor de esmeralda matizó el Abril vistoso: mis libros son los arados, en cuyos renglones corbos leo libranzas del cielo, que aceta el dorado Agosto: cuyo fruto otra vez vuelve al furco el villano docto, escribiendo en una plana un libro, que es para todos: todo esto veo vasallos, pero fuera estilo impropio, por tener menos tarea, negarme al augusto trono: pero en fin, por no dejaros de mi asistencia quejosos, dos días pretendo haceros que el ocio de mi tardanza no culpe mi bella esposa, amoroso acueste pliego la escribo, para que veáis del modo que vuestra lealtad estimo: vuestra fineza antepongo, vuestra memoria agradezco, vuestro aplauso correspondo, vuestros festejos me obligan, y vuestro amor reconozco. De tu real mano, Fileno, el pliego advertido tomo, y pues soy Fabonio, aquel viento, que con frescos soplos te asisto a templar suave la fatiga, al trabajoso afan del pesado cetro, ligero los aires corto, y en las manos de Amarinda pondré el papel presuroso. . Pues, señor, porque diviertas la ausencia, que tanto sientes, aquesta tarde esemonte sea ansiteatro verde, que entretenga tu memoria, adonde lazando puedes, sino divertir, templar tanto amoroso accidente. A tu desvelo, Lisardo, debo en esta ausencia breve de mi pena los alivios, que sin ti, fueran crueles, si no en la pena me asistes, y argos, vigilante siempre de mis ganados, tu velas, cuando mis sentidos duermen; con tu cuidado, los míos quedan suaves, y alegres: dichoso puede llamarse, quien tan fiel vasalló tiene. Pues ya que a caza esta tarde intentas salir, mis redes, mis flechas, y mis venablos. tendré a punto. El bosque fértil poblaré de aves, y fieras, que basten a entretenerte; y aquel bruto coronado de agudos ganchos silvestres, de cuya vida a los años es Coronista su frente: haré, que a tu brazo sea víctima tan obediente, que solo por ceremonía: la región del aire huelle. Yo poblaré la montaña de festines diferentes, pidiendo a Venus sus coros, y sus satiros a Ceres. Prósperos haré los campos; de flor, y fruto, de suerte, que te sirvan sus estancias. de guarnecidos tapetes. Yo convocando estas ninfas, que miras, intento hacerte en la cláusula del bosque, después que la caza dejes, un balle representado, a imitación del que suelen hacerte en la Corte, cuando. sales a caza el Noviembre, porque conozcas. Repares. . Quiere. Busca . Solicita. ̱. Que cuando te hallas ausente de Amarinda, no eches menos los avisos, y placeres. A la memoria remito el galardón, que merece. por esta fineza el valle, Fileno, espera, detente. Que voc es esta, que escucho; que deento el mío suspende. Un anciano venerable de Esgueva, y Piluerga, viene acompañado, cubiertas las manos de un telliz verde. Bien puedes llegar, pues llevas dos compañeros fieles, que nunca de tise apartan. Ilustre anciano, quien eres, que según el traje, y modo, algo más que hombre pareces? El Valle soy, gran Fileno, que de Olid, Moro valiente, fui un tiempo esclavo, hasta que tus heroicos ascendientes me coronaron dichoso de triunfos, y de laureles; y así en el nombre de todos. mis habitadores, viene. mi amor a ofrecerte. . Que puedes ahora ofrecerme, después de tantas finezas? La joya más excelente. Cuál es esa? El corazón vesle aquí; pues siempre tiene el corazón en las manos, quien bien ama, y sino quiere, este te consagro; en fe de lo mucho que te debe mi humildad, por haber sido de ti ilustrado este albergue. Es de un Caste llano viejo muy propio aqueste presente. Levanta, y llega a mis brazos, porque te estimo, desuerte, que en mi favor verá el mundo lo mucho que me merec como hijo tuyo he de honrarte, y en mi memoria tenerte, pues a tu cuna, y tus brazos dení mi primero oriente. Con servirte, estoy contento. Yo traigo unas seguidillas, Y a mí, que soy fiel sirviente, y Camarero del Valle, pues le sirvo eternamente; qué intentas darme? Que has hecho tú, para que yo te premie. Pisuerga, y yo, señor mío, vénimos a que sentencies, unos versos, que hemos hecho, contacto del aúreo fenix, por festejarte corteses, puesto que de estos estudios. tan divinamente entiendes, según una letra tuya, que empieza, Dios me la acuerdas el paradojo volumen aquí, donde mis suspiros. estos montes enternecen; y pues en las alquerias estás más humano siempre, te pedimos, que de entrambos: juzgues los toscos papeles. Ha Diana, que de Apolo es docta hermana, se debe ese juicio. . Cada cual en abonó suyo alegue. Yo soy pocta más claro, y a ti ninguno te entiende, porque siempre eres oscuro. Tú en lo claro te pareces a caldo de Colegiales. Yo soy profundo, tú eres. todo confusión, y ripio. Es propio en quien es corriente. el más galán con menos arte pisa, Es corto caudal el tuyo. Eso, secreto contiene; pero el tuyo es más pequeño, y te cala las entrañas, porque médula no tienes. Qué versos traéis? Yo traigo una canción excelente. ven verso suelto un morete. Cada cual su papel lea. El mío, Fileno, es este, historia, edad concalcada de mérito refulgente, con perezoso coturno por su crítica; y tenere, y alternando el congloboso libe pampano mentido, crepusculcando accidentes a tu duración, no lama, régale, si culto peine de tanto encendido oriente, sin que con tigera el copo tronque bárbara la quesís el catacumeno albor, que quiere decir en breve, que vivas muy largos años. BA Tosco estilo. Impertinente, lo mismo en dos versos digo, vivas, Fileno, del Fénix la eterna edad, y por triunfos el menor instante cuentes, esto es hablar Castellano. Pisuerga, el premio mereces, es fácil el hablar dificultoso, la frase es más difícil, que es más lisa, no consiste en lo extraño lo pomposo: siempre al oído ofende lo ruidoso, la grande afectación provoca a risa, mucho ingenio no ostenra genio gran pues cualquiera te comprende, no doy por los ingenios lo suave (uo alterna, surca, pompa conglobal. clarín albogue ámbito crujido, brújala escalma visos ostentosa, con tacto viva, pampano mentido, crepúsculo jayan caliginosa, sorbe, vomita, piélago estápido, son badulaques de un Esguena es- curo. Pisuerga en lo claro sale vencedor, pues mira en su espejo de Fileno el Sol. Montañas inaecesibles, gigantes riscos soberbios, robusto ceño del Sol, duraremulación del tiempo. Laberinto en matafado de troncos, en cuyo seno se hospedan feroces brutos a mi dominio sujetos. Aves, fieras, fuentes, ríos, que sois concurso ligero, las unas, plumas del bosque; las otras, flores del viento. Silvano soy, copia inculta del bárbaro Polifemo, y Dios, que en las soledades de los montes tengo el Cetro, Prevenido de Diana, que en aqueste sitio ameno intenta hacer con sus ninfas una lisonja a Fileno. Salgo a dar aviso al bosque, y a sus satiros, supuesto que del mayoral también han de ayudar al festejo. Ha del silvestre Palacio, adonde el mudo silencio de la soledad habita en los brazos de Morfeo. Ha del pajizo homenaje de aquel satiro soberbio; que indujo al Sol a batalla de las cláusulas de Orfeo. Advertid, que en este espacio, rudo pabellón, cubierto de yedras, cuyo edificio dejo por memoria el tiempo. Es el campo; en que aplazados a todos los Faunos tengo, para el fin que solicito. Espera, neblisangriento, que por más que a las estrellas remonte es curso ligero, tu pluma será despojo de este arcabuz. . Cayó muerto. Nunca errará, quien el brazo tiene enseñado a trofeos: él llega, aquí me retiro. Logre el triunfo tu deseo. Pájaro, que al sol se atreve, sin licencia de su dueño, a subir tan alto, es digno de mayor castigo. . Es cierto, y hace el tiro más dichoso, cuando el blanco está más lejos. Sitio apacible no he visto, Lisardo, otro más ameno. Aquí puedes descansar, señor, del afan molesto de la caza, hasta que el sol cubra su luz. . Más qué es esto? Que ha de ser, cumplir Diana con su noble desespeño. , que Los elementos se juntan, por festejar a Fileno; pues por su valor, él solo domina en los elementos. Pues los elementos cuatro, . Aqueso es por accidente, las cuatro ninfas hacemos, cada cual proponga el suyo. Yo la tierra represento, llena de hermosura, y flores, y celebro de Fileno la fortaleza. Está bien: Yo el agua, en segundo, puesto que su poder significa. Yo el aire, en quien el ligero curso de amor se dibuja, que es de su piedad el centro. Yo el fuego, que simboliza la claridad de su ingenio. Cada una ahora defienda su calidad, discurriendo cual viene a ser el más noble de todos los elementos. Atención, silencio, silencio, que en batallas de ingenio compiten el agua, y la tierra; el aire, y el fuego. El elemento más noble. es el fuego, pues su eterno Autor por su luz se éxplica, y vino en lenguas de fuego; calidad más noble anima, dando luz al universo, vida a las plantas, al Sol, Estrellas, Signos, Luceros, por cuya causa; entre todos, ocupa el lugar supremo. Según eso, el aire goza. más blasón, pues conocemos, que con la violencia, herido. un acero de otro acero, produce llama, que nace, no del impulso violento, sino del aire oprimido, que allí se transforma en fuego: luego ese triunfo que dices, se debe al aire primero. y no formalmente. . Luego por accidente, también el Aire se lleva el premio. El fuego es menos corporeo, y lo que es menos compuesto, tiene más sustancia? . Es claro Luego es seguro argumento, que el Fuego es más noble, pues, de todos depende menos. Es sofística razón; y así lo contrario pruebo; el Fuego no puede estar. sin materia. . No lo niego. Pues cuál es en su región? la que tiene por objeto, para conservarse. . El Aire. Luego según eso, que no pudiera sin Aire arder por sí, donde infiero, que el Aite en todo es más noble, pues de él necesita el Fuego. Atención, silencio, silencio, que en batallas de ingenio compiten el agua, y la tierra el aire, y el fuego. La Tierra, solo entre todos, ostenta mayor imperio, pues al Fuego le franquea materia para su incendio:: el Aire le da colores, interponiendo el reflejo del Sol, y alimen to fertil a sus aves, cuyo vuelo con anatizados Abriles en las mansiones del viento, parece que en dulces voces le dan agradecimientos. Sin mí el Agua, no pudiera subsistir, pues en mi seno con traspontines de arena le mullo florido lecho, con que en primor, y hermosura venzo al Aire, al Agua, y al Fuego. Tus flores, frutos, y plantas, sin el rocio alagueño del Agua, nunca nacieran; mi poder es casiinmenso, sobre tus verdes espacios, no bajé una vez del cielo, y en dilubios desatados, flechando picas de hielo, no puse en tus altas cumbres mis cristalinos espejos? Eso fue sola una vez, pero yo siempre te tengo sujeta a un freno de arena, mira si mi fuerza es menos. Mas alto lugar ocupo, que todos vosotros, puesto que tengo mi solar noble, sobre el mismo firmamento. Yo te sirvo de descanso. Yo te sirvo de alimento. Holor, color, ni sabor tienes tú, yo todo ofrezco al gusto, a la vista, al tacto. Mucho más allá él enfermó en mi cristal. Yo soy el móvil de todos los elementos, pues asisto como causa, y vosotros como medios de mi duración; y en fin, para mejor convenceros, si mi elemento no fuera más noble, el Autor del cielo no hiciera de tierra al hombre, que es otro mundo pequeño: luego si le hizo de tierra; y es imagen de Dios mismo, bien se infiere, que la tierra es el más noble elemento. Atención, silencio; silencio, que la tierra se lleva triunfante el premio del Aire, del Agua, y el Fuego. Entre todos se reparta el laurel, que solo intento daros los brazos, pues todos somos la vida de un cuerpo; y pues en Fileno todos se cifran, con magisterio, su fortaleza en la tierra. Su poder en el inmenso golfo del Agua. . Su amor en las mansiones del viento. Y en la llama misteriosa la claridad de su ingenio. Todos aquí iguales, rindamos afectos al cuarto, que en cuatro goza unido imperio. Y haciendo lazos, danzando, fin a esta jornada demos, que a los pénsiles de Flora está llamando otro ingenio. Brutos de este inculto monte, obedeced el precepto de Diana, A danzar salen al son de los instrumentos. Pastores del monte, bajad a estos valles, porque el gran Fileno. ya quiere ausentarse. Satiros, y Ninfas, celebrad amantes. del Zagal más noble: las divinas partes. Yo; que el bruto coronado soy de estos montes soberbios, jerolifico glorioso de tu valor, y tu esfuerzo, en nombre de la Montaña te rindo silvestre obsequio; pues mi imagen representas. armado, a cuyo denuedo dos mundos se te avasallan, y aún la misma forma el cielo, entre los signos ostenta; coronada de llceros, por luz, por copia, por cifra de tus invencibles hechos. Muy agradecido al Valle. de tantas finezas quedo. Pues a la. Huerta del Rey, vamos, que otro festejo verás, despeñados brutos. en cristalinos espejos, y en guerras de fuego, y agua batallar dos elementos. Y para acabar, pedimos atención, silencio, silencio, pues coronas, y triunfos te ofrecen el agua, la tierra, el aire, y el fuego JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA
Quién eres, que a estos jardines, en cuyo espacioso sitio aprende la Trimavera, dando dibujo florido me conduces. . Oye, espera, Alegría, que es mal visto, que estés despacio con todos, y estés de prisa conmigo. La Paz fuien otros festejos, y ahora mudando de estilo, y traje en otro teatro; que verás, dando principio a otra fiesta, represento de Amáltea el noble oficio; y soy, para que no dudes mi cargo, ni mi ejercicio, la Huerta del Rey, Qué dices? Ya hacerle solo he venido memoria, de que en el Valle supe hacer mil regocijos a su padre, y aquel cielo de Margarita, que unidos en lazo dichoso hallaron en mi suelo real hospicio, la primavera en mis cuadros, y las noches del estío; meciendo en dorados barcos esos cristales dormidos. De Pisuerga se pasaban a visitarme festivos, y hoy, pues que no desmerezco menor aplauso en florido solio, le estoy esperando al gran Fileno su hijo, a quien prevenida tengo con real aparato, digno det al mayoral, la fielta que varás; y porque aspiro solo al acierto, y no noten, que usurpo ajenos oficios, haciendo transfurmaciones, qué el obrar esos prodigios, es de diosas, no de huerras ya de Amaltea, a quien sirvo, traigo poder, y en su nombre; mostrándome a un tiempo mismo diosa, y huerta, convocando cuantas ninfas a este sitio a fertilizarle asisten en fuentes, plantas, y río, he de hacer que a tu voz vengan. A mi voz mucho lo admiro. Ahora sabes, que la voz de la Alegría es hechizo común, que despierta a todos? ven tras mi . Tus pasos sigo. Ves alguna novedad? Solo ese boscaje he visto; donde antes estuve. . Pues haz con acento benigno llamada a las Ninfas todas, y verás, que de improviso todas en coros alegres te responden. . Yo prosigo. Ha de la Real alquería, ha de la Huerta del Rey, Ninfas, que a ella asistís, oíd mi voz, atended de los más ocultos senos que hospedan vuestra esquivez, a esta mansión delcitosa salid. Quién llama? quién es? La Alegría soy, que vengo a daros el parabién del festejo, que ha de hacerle vuestra estancia, a cuya es aquel zagal coronado de lealtades; pues se ve que todos sus corazones ponen a sus reales pies. Sabed, pues, que hoyentrar quiere en este ameno vergel, y os aviso, porque todas la mayor dicha logreis. Pues ya que esa nueva vienes a traer, y alegre convocas la Huerta del Rey, mira de su estancia la copia más fiel. De esta nueva admiración los sentidos suspendidos, no aciertan a distinguir las divisas, que advertido, que traen todas en las manos. Es, que en distintos oficios sirven a esta casa, y de estas insignias que ahora has visto, te explicarán el enigma, cantando con dulce acento, ya te escucha, y está atenta. De su voz pende mi oído. Ea, Ninfas, cada una manifieste su ejercicio. Yo al artificio del agua, vigilante siempre asisto; porque el suelo vuelva en flores, lo que en perlas le encamino: y aunque es cuesta arriba, con cortés estilo hago andar al Agua muy llana conmigo. No publique llanezas, pues hemos visto, que usté es hembra, que gasta mucho artificio. 2. Yo soy la Ninfa conserge de este Palacio, que habito, y en pietengo sus paredes, con mi desbebo continuo. y en fin, conservando el real edificio, que soy la casera; con llaves público. No es mucho; que al Palacio. en pie, le tenga; pues conserva sus lienzos, quien es casera. 3. Y con la lengua del Agua; que me envía el artificio; ablando culto a estos cuadros, plantas, y flores cultivo: y al fin, como todas, a Amáltea asisto, y a fuer de criada con mis flores sirvo. No tema, por eso la echen de casa, que aquí el servir con flores, es alabanza. 4. Yo asisto a la pesquería, y con mired solicito despoblar el río en peces de tanto arpon cristalino: y así echando lances, desde mi barquillo, el ser buena pesca tengo por oficio. A las damas del siglo, Ninfa, pareces, que andan toda la vida echando redes. Ya, pues, que obedientes todas a tu voz, y a mi dismio se ofrecen; porque se logre mi afecto, reconocido. a tal mayoral, a quien por Sol readoran rendido, todos los montes por padre, y aquelte Valle por hijo; cuyas peregrinas prendas, después de entrar el preciso vasallaje, por amables, se hacen deuda del cariño: y aunque de las personales hizo informe a vuestro oído otra voz, aún son mayores, las del alma es compasivo sumamente con los pobres, afable con los ministros, en las consultas prudente, premiador de los servicios, de letras, y armas, atento en la majestad, amigo de la verdad, sabio, recto, deseoso del alivio de sus vasallos en todo: y si el yugo pesado hizo el aprieto de los tiempos, le alijera el amor mismo, cuando en el conocimiento están los ejemplos vivos. de victorias, que ha ganado de Reinos, que ha reducido; y así es fácil de llevarse pesadez, que es beneficio hoy pues que llegar pretende a esta mansión por el río, pisando en su margen bella los umbrales cristalinos, para que le de en olores la amenidad de este sitio de tanto imperio frondoso todo el tributo florido, donde formando escuadrones las fuentes, haciendo tiros, den al aire en surtidores frescas banderas de vidrio; porque marchando las flores en ejércitos distintos el clavel con banda roja, en fe, que en unión conforme, haciendo un retrato vivo de las Católicas Armas, a otra guerra den principio, y armen contra el Agareno, despojando al enemigo ejército de Amapolas de sus turbantes Moriscos. Aquí, pues, para que vengan a recibir al invicto Fileno, iréis convocando por ese oloroso circo a cuantos zagales tiene mi cuidado prevenidos; y así en alegres acentos sembrad por el aire avisos. Zagales generosos, que el Valle habitáis, y Ninfas, que vivis en esta amenidad, corred, corred, volad, volad, los unos en el aire, las otras en cristal, y veréis de Fileno la heroica majestad. . Ya Marte al festivo alarde viene a hacer la salvareal, porque sirviendo a tal dueño, yo no me canse jamás; y así no puedo tampoco, sin servirle descansar. Esa atención es muy tuya. Toda mi ferocidad rindo al nombre de Fileno. Lo cortés llego a admirar, mas siempre la corfesía en quien es soldado está. 1. Ya todos los jardineros, que a este sitio culto dan, trocando a los instrumentos las azadas, a cantar vienen moteres alegres. Yo les echaré el compás. Y los ríos también llegan. Quién los ha llamado acá? Los ríos ellos se vienen, que nadie los va a llamar. Ninfas, acudid al río, adonde vuestra beldad, para cuando venga él, acompañe al mayoral. Ya todas unidas a tu voluntad, para acompañarla vamos al cristal. Las Ninfas parecen. . Qué? Dineros de Sacristan, que si cantando se vienen, también cantando se van. Señor Marte, aquí venimos con una questión mortal, sobre cual es más valiente, Esguena, o yo. . El es venial. Diga cada cual sus hechos, pues yo los he de juzgar. Yo soy más crespo; y más osco, y soy río Escarraman, pues me llevan en volandan, por medio de la Ciudad. Yo en las mallas de las redes, cuando me quieren pescar, tragando balas de plomo, mil tiros resisto audaz. Lo que es por tiros, Pisuerga, a mí no me ha de ganar; porque aquí, en anocheciendo, a mí me hacen tiros más. Yo si me enojo tal vez, saben, que mi fuerza es tal, que una piedra de molino por broquel suelo llevar. Yo me entro en todas las casas, y me llevo cuando ay. Por eso señor Esguena te suelen todos llamar ahorcado de los ríos. Yo ahorcado? . Claro está, pues desde Chancilleria le sacán a pasear. Calle, Pisuerga, pues saben que eres cobarde los más. Los ríos no son cobardes, pues nunca vuelven atrás. Cobarde eres, pues me temes, cuando bajo a tu arenal, y agoviándome de hombros, sin decirte eis, nizas, te doy una cámbullida por San Benito el Real. Calle, o diré lo que lleva. Cuanto yo llevo, a él se va, señor Marte, yo he ganado. Neptuno ha de sentenciar la questión, que es Juez de ríos. Apelaremos allá. , , s, Dejad las questiones, que ya el mayoral, surcando zafiros en el río está, y pues de las ondas se encrespa el cristal, sin duda que saben muy bien lo que traen. , r En horas felices llegue a su alquería aquel, que los montes, y valles domina: el Valle en su centro por Sol le reciba, y el Sol con sus rayos coronas le ciña: en horas felices venga a divertir la fatiga, no del camino, si no de la ausencia de Amarinda. En horas felices llegué, zagales, a esta alquería, donde esa memoria alegre, vuestra lealtad me repita: que aquí de mi amada esposa, sois imagen, patria mía, porque si en vuestros umbrales tuvo principio mi vida, y dos patrias tiene el hombre, la amorosa, y la nativa: una, donde el ser recibe; y otra, donde ama, y anima: bien es, que una patria de otra me haga memoria festiva, pues es en mis soledades mi hermosa esposa Amarinda, centro de las perfecciones, dulce imán de mis caricias, patria del amor, adonde tuvo principio mi dicha. Ea, proseguid conformes con la fiesta prevenida, y en afectos generosos uno a otro se compita, que ya con semblante grato vuestro aplauso solicita Flleno, que como ya del monte está pocas millas, y en las alas del amor, por ver su esposa camina: el ser menor la distancia, hace mayor su alegría. Proseguid, nobles zagales, y esa alfombra florida, el amor fino del Valle, todo el camino le rinda, que yo os prometo, como hijo, también de esta patria misma de ayudaros. . Luego aquí nació Lisardo? En la antigua casa, y solar de los niños. No es nada la niñeria, que había callado hasta agora, digo, que no es maravilla, que así Fileno le quiera, pues hasta en nacer le imita. Ya repartido el amor, significado en sus ninfas, una corona de flores, guarnecida de Provincias. le he de tejer: Y aquí Marte; guiado de esa noticia a esta función viene hallarse por si se ofrece en que sirva. Tamben Pisuerga. Y Esguena, que porque no haya en su orilla. ganancias de Pescadores, no me he vuelto. Hay tal porfía, que así me persiga Esguena. Hasta condenarle en vista. no he de parar, guardese el que conmigo litiga, porque si enoja, crezco, y me entro en Cancilleria, me obligo a sacar un pleito. De donde? . De la mesilla de un procurador. . Acabe, y conmigo no compita, que le diré lo que lleva. El apunta, mas no tira. El Fabonio borcal, de las flores mensajero, ya le tray muy puntual de aquel Aleman lucero la respuesta al mayoral. s , , - Ya Lisardo el pliego toma, y en su mano se le da, ya le abre; y la firma besa, ya solas lee, que será? Caricias majestuosas son del secreto no más. En mi vida tuve día. de mayor felicidad, Lisardo. . De tu con tento todos pendientes están. Esguena, para ti un pliego traigo en aqueste talar de un amigo tuyo. Y viene en el piepara mí, ay tal, aquesto más, señas tiene de coz, que no de amistad, quien este pliego me escribe. Manzanares. . No será, si es suyo del mes corriente. El sobreescrito escuchad. Al río Esguena, mi amigo, guarde Dios, en su Ciudad, porte cuatroranas, bueno, aguarde, y las llevará. Amigo, Esguena, después que falta su Majestad, me hallo tan solo, que he estado tentado de irme hasta allá por aqueste sentimiento, tan pobre estoy de caudal, que he gastado toda el agua, no en correr, si no en llorar. Y así, a cuantos me visitan las Ninfas de mi arenal, en lugar de chocólate, migas calientes les dan: de coches tuve el Sotillo muy grande esterelidad, no hicieran tan mala fiesta al probeton Grañigal. Todos me han dejado, y solo, lo que en mis orillas ay, son ranas, y labanderas, que es chismosa vecindad, hasta las damas de Corte, con ser yo un río galán, y el río de más camisas, me han enviado a espulgar. Envidioso estoy de ti, pues ya celebrando estás, y por tener tú la Corte, tengo yo la cortedad. Dios te guarde, y te haga limpio, porque mudes en cristal el chamelote de amusco, que gastas por el lugar: con mucha margen me escribe, y la margen es senal en hombres de cortesía, y en ríos de sequedad. El señor Lisardo diga, cual es Cortesano más, pues de la Corte me escriben, y de él no hacen caso allá. Mal pleito tienes, pues andas mudando Jueces. . Cesad en la contienda, supuesto que Esguena llega a abrazar a Pifuerga con dos brazos, y así las manos os dad, de que más no reñiréis. No vi mayor sequedad. Hh visto, que amigo es de entrar por medio de Paz. No le has conocido bien, no es nuevo en este zagal el irse a entrar en el agua, por fijar una amistad. Ya el Valle el laurel verde en una fuente tray. Para que le maticéis de flores, y de lealtad. Zagales, y Ninfas, cortad presurosos una, y otra flor, porque con fineza, lealtad, y decoro corone el amor al Pastor del Cordero de oro. Yo la rosa Castellana a la Corona he de dar. Por qué reino? Por Castilla, ejemplo es de su lealtad, pues se desvela, y deshoja, por servir al mayoral, y es propiedad de la rosa deshojada el oler más. 1. Yo el clavel doy por León, cuyo matiz singular, firmeza explica, pues siempre en color constante está. 2. Mi amor, varas de Jesé, por Aragón la pondrá, significando en sus barras, constancia, y seguridad. 2. Yo por Navarra le ofrezco. el jazmín blanco por Paz, porque siempre la mantiene; y así esta flor es igual, a un reino corto en distrito, y grande en fidelidad. 2. Yo por Flandes pongo en ella el Flamenco tulipan. Yo por Italia el jacinto. 1. Yo por señor de la mar le doy el narciso flor, que al agua se ve, y se va 2 Por Gerusalén el lirio le doy, que por luto tray. color morada, hasta que sogane el Santo Lugar. Yo el azar de estostimones traigo Tenga, no entre acá, que no puede en tal corona. tener cabida el azar. Pues qué flor le ofreces tú? Ninguna, que en mi caudal no hay más flor, que la del berro, y aquesa no la querrá. Yo, aquesta azucena quiero, en la corona plantar. Eso, toca a mi desvelo, porque soy Marte, el audaz, dejala. . Por qué? No ves, que es flor, que cinco hojas tray, y esas hojas significan, las Quinas de Portugal, por eso de la Corona repugna la voluntad; mas yo haré que esté obediente. Arma, toca, mira ya, si lo que el amor no hizo. con blandura, y fuavidad, con la corona furioso Marte lo llega a fijar. Vitoria, por Marte, zagales, cantad, que lo que ha de ser; lo sabe anunciar. 1. Yo el girasol por las Indias pondré aquí. Espera, cagal, que el gírasol, solo toca a Lisardo, a él se le da. Porque a mí? Porque esa flor, nunca deja al Sol jamás, siempre registra sus rayos frente a frente, y faz a faz, y el poner la toca, a quien día, y noche sin cesar, siendo girasol amante, siempre al Sol mirando está, Yo la aceto, y al laurel le añado esta majestad por Filene; no advertís, como con Corona Real. se halla el girasol, y ocupa mas eminente lugar, que las otras flores? . Sí. Luego si bien reparáis, bien en nombre de Fileno puesto en la corona esta, que en sobresalir a todos, es con superioridad, flor, a quien toca tener cuidado de las demás. Victoria, victoria a Lisardo le dad, qué sabe vencer, quien sabe alentar. Y aquesta Corona, pues Iris es ya, poned a Fileno por arco de paz. Zagales, por bien servido de fineza tan real tirrí me doy, y tendré en memoria este día, para dar a todo el Valle favores El en este memorial pide. Di, qué pides, Valle? Perdón de mi cortedad, y para que tenga fin dichoso el florido afán. Quedo, que en otro teatro fin del festejo verán, y agora solo decid, que viva su Majestad, y el Valle le vea mas, que el vivir más. Viva Fileno la heroica deidad, y el Valle le vea nosup mas, que el vivir más.
