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Texto digital de La coronista más grande de la más sagrada historia, Sor Maria de Jesús de Agreda (Primera parte)

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Atribución tradicional
Manuel Francisco de Armesto
Atribución estilometría
Manuel Francisco de Armesto Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Sevilla. Biblioteca de la Universidad: A 250/091[06]).

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La coronista más grande de la más sagrada historia, Sor Maria de Jesús de Agreda (Primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/coronista-mas-grande-de-la-mas-sagrada-historia-sor-maria-de-jesus-de-agreda-la-primera-parte.

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LA CORONISTA MÁS GRANDE DE LA MÁS SAGRADA HISTORIA, SOR MARIA DE JESÚS DE AGREDA (PRIMERA PARTE)

JORNADA PRIMERA

Yq que del fiero, el tenebroso centro, que irá, crueldad, y saña incluye dentro, donde vive lo infiel, injusto, impío, que es confuso Babel, e Imperio mío, salgo a turbar la tierra, publiquen mis rencores nueva guerra de estragos infernales, vina son de los mortales; causa incita mi cuidado, e cuantas hasta hoy me han fatigado, pues aunque de una Ester la edad renueve, una Rachel la admiración me lleve, de una Judich valiente halle la gloria de una MARA: ha pese a mi memoria! Que en llegando a MARÍA, Vívora hollada es el ansia mía, que en sí misma se ceba, y sin morir la angustia me renueva, puesto que Ester, Rachel, y Judich fueron figuras solo, que en sus sombras dieron aviso, que de gracia nació el día, en la Aurora Sagrada de MARÍA, para que al oponerme a su pureza, ponga su planta sobre mi cabeza; otra María, de Agreda portento, causa es de mi fatiga, y mi tormento, pues creciendo en prodigios, y virtudes, a sus padres les pide las quietudes de estado Religioso, y ellos, al ver su celo fervoroso, lo desean, si bien lo imposiblita, su corta hacienda, que se lo limita: Mas el Señor, para aliviar su pena, a Catalina Arana, amante ordena, que la casa, que lo es de su morada, Casa de Religión sea Sagrada de Monjas de Francisco, y Consagradas sean en su aprisco ella, y dos hijas, y también su esposo Francisco Coronel, logre dichoso, con dos hijos varones, del Sayal de Francisco perfecciones, y dando a tal mándato cumplimiento, su propia casa se erigió en Convento: En él (para causarme más desvelo) Catalina de Arana tomó el Velo, nmortal ru yor sus hijas, Geronima Monjas entran tamb , )y bien, y por su guía las Fundadoras de Madrid trajeron, siendo las que a tal cargo se eligieron del Convento, que Caballero en Gracia nombran allí, y pudo su eficacia tanto, que en solo un año está perfecto su Reglar Instituto Recoleto hoy que se cumple, (oh pese al ansia mía!) su Profesión celebra Sor María, ese Pasmo, ese Asombro, ese Portento de virtudes, que causa mi tormento. No solo aquesto mi congoja obliga, pues para dar más fuerza a mi fatiga, Francisco Coronel de humilde Lego el Hábito tomó, siguiendo luego sus dos hijos su ejemplo; de suerte, que en el ansia que contemplo, la maravilla espanta de. una Familia la elección tan santa: Madre, y dos hijas, entran Religiosas, Padre, y dos hijos, (oh ansias rigurosas!) de Nalda en San Antonio, Recoletos imitan a Francisco en los afectos, cuya virtud, constancia, y justo celo, cuantas Almas me, usurpa añade al Cielo; Ya Profesó, y sale ya la gente de la Iglesia, empiece diligente a combatir su fe, celo, y paciencia, pues para todo, Dios me da licencia. María, pio o Pues la dicha nos dispensa el salir a un mismo tiempo, paciene ne da sicencia. será hacerla más propicia logrando el iros sirviendo. Esa en mí es obligación. Yo por mía la contemplo; su hermosura es de mi vida . la esperanza, y el aliento. En todos será el serviros el colmo de sus deseos: Hy divina Doña Glara, qué feliz es mi afecto. Señora, aquí está Medel. Solo su fineza aprecio. Yo, señor Corregidor, por mí, y mi hija agradezco el favor con que me honráis vos, y aquestos Caballeros; más siendo cerca mi casa, como amante, y padre, debo acompañar a mi hija; y así, que os quedéis os ruego. Y yo de vuestra atención la cortesanía aprecio: O si de hablar a Medel me diera ocasión el tiempo! Mucho la mira Medel. . Mucho la atención advierto . de Don Enrique; sospechas no os acreditéis recelos. Yo haré, que sean volcanes lo que se enciende en afectos. La Criada es como un oro! . Ah fragilidad, qué es esto? que en viendo estas sabandijas, me rehile todo el cuerpo? No habéis de pasar de aquí. A mi pesar obedezco. Adiós Chica. , . Qué Tacaño. Aay qué Cúca! Ay qué Camueso! Cierto, señores, que estimo, que ya que dispiso el Cielo, que en premio de mis servicios el Rey me diese el empleo del Gobierno de esta Villa, fuese en ella, pues encuentro tanto lustre en su Nobleza, tanta virtud, que venero en María de Jesús, que hoy Profesó, y el deseo me mueve a saber la fama, que de ella pública el Reino. Presto escándalo será lo que se admira portento. Aunque todos noticiosos de la Fundación estemos, la virtud de Sor María nos mueve a el mismo deseo. Nuestro Padre Fray Francisco Lo que puedo decir en particular lo haré por obedeceros: Del día, y noche las horas ocupa, sin que un momento de tiempo, al tiempo le deje de descanso, ni sosiego, cuyos santos ejercicios son de las Monjas ejemplo, y Dios con su Omnipotencia toda está obra ha dispuesto; mas qué mucho, si en su Cus es ese Sagrado Templo Plantel en donde florecen cándidos Pimpollos tiernos de intactas Vírgenes puras. siendo el más precioso hibleo de Áromas, que en holocanso fragrantes suben al Cielo. Su obediencia, su humildas, virtud, y recogimiento, fueron en su Noviciado los Polos de tanto acierto. Todos los días frecuenta recibir el Sacro Cuerpo del Cordero Inmaculado, que bajo de un blanto deso en Sacramental substancia es de las Almas remedio; y al punto que las especies recibe, luego la vemos elevada, y al prodigio concurriendo todo el Pueblo con celo, o curiosidad, diversas veces han hecho experiencias; pero al ver que de un soplo al leve aliento, el mismo viento la mueve, como sin materia, o peso, cuantos entraron curiosos maravillados salieron. Lo más es, que estando enferma, y mil veces sin aliento, jamás al Coro ha, faltado, ni al más leve, o más pequeño Instituto de la Regla, teniendo en lugar de lecho solo en esquiñadas tablas, mas que descanso, tormento. De su ardiente caridad es tan eficaz el celo, que siendo su fe tan grande se duda cual es primero, pues si algún pobre a ver llega se deshace si al momento no le socorre, más Dios la fácilita los medios, y solo a la Porteria suele bájar para esto; que es solo lo que hasta ahora decir de su Estado puedo. Padre, con vuestra noticia, gustoso, y absorto quedo. Dichoso, quien por parienta logra un Serafín perfecto. Luego vos sois su pariente? Sí señor, pues que merezco ser hermano de su padre. Por muy dichoso os contemplo. Yo haré que sea infeliz con mis astucias muy presto. Cuando todo es seriedad no encaja bien el gracejo. Con esto dadme licencia. Acompañándoos iremos. Sí, que es deuda muy precisa. La cortesanía acepto. Padre con Dios os quedad. Mil años os guarde el Cielo, No olvidéis mi pretensión, A Fr. . pues de vos la dicha espero de que alcancéis de Don Lope la suerte a que ansioso anhelo. Está bien. Quedad con Dios. Alajú, venga al momento, porque un recado a Don Lope ha de llevar. Voy de un vuelo. 2. Y tú, señor, no acompañas al Corregidor Intento ir a ver si a Doña Clara puedo hablar. A eso me atengo. Yo fabricaré mis triunfos de vuestros propios, afectos: y ahora que a Sor María viene su hermana asistiendo hasta dejarla en su Celda, solo el perturbarla intento, pues no hay distancia que pueda ser para mi impedimento. l Hermana, pues ya cumplidas todas las horas del tiempo, nuestra Comunidad Instituto ha dispuesto han, que ahora a descansar entres en tu Celda espero. Hay querida hermana mía, que no es descanso, el que es sueño, y solo lo puede ser la Oración. Pues ea Infierno para contrastar su fe la persuasión esforcemos. Si enferma, y casi impedida estás, y no obstante, esto en continuos ejercicios tienes repartido el tiempo, sin permitir al descanso sino es dos horas de sueño, cuya continua fatiga, que ha de ser tu muerte temo; pues Coro, Oración, Vigilia, en un cuerpo tan enfermo va limitando las fuerzas por la falta de sosiego, y el descanso las aumenta para obrar lo más perfecto, que mires por tu salud, y que descanses te ruego. El Coro, Oración, y Ayuno, son descanso, y son remedio, y Dios fuerzas da a sufrir cuanto por él padecemos: Vete, que aquesta es mi Celda. Hermana ya te obedezco. . Ay de mí! Con qué cordura se apartó de mis intentos. Dulcísimo) Es os mío, dadme, Gran Señor, el medio para que orando os agrade, que a orar en mi Celda entro, Mas ay! Que el Señor Divino es quien impide mi intento, de cuyas Sagradas Luces, como sombra voy huyendo. Dulcísimo) Es Ds mío, mi Esposo, mi Amado Dueño, Vos herido? Vos llagado? Vos con una Soga al Cuello? Como al verlo, el corazón en mil pedazos deshecho, no se exhala, y por los ojos se llíquida en llanto tierno? Hoy, Señor, que he Profesado, y que tu Esposa me has hecho, en el día de mi gloria me mostráis tanto tormento? Mas ya como Magdalena busco en vuestros Pies mi centio que si ella os ungió, Señor, en el Calvario, yo creo, que aquí mi Alma podrá con el llanto hacer lo mismo. Esposa, tú me has pedido que le enseñe a tu deseo el modo de meditar, y así a enseñártele vengo? Considérame entregado al perfido Pueblo Hebreo, abofeteado escupido, con afrenta, y vituperio, y que cinco mil azotes, atado a un Mármol me dieron; que setenta y dos Espinas mi tierna Cabeza hirieron. Considera que la Cruz al Monte Calvario llevo, y en ella, Crucificado, para redimirte muero. Meditar en mi Pasión, es lo que yo más aprecio. Oh! Si para meditarla pudiera arrójar del pecho la elección de los sentidos, y el tropel de mis afectos; mas ay. Que con cuanto sabe se rinde el entendimiento, y la voluntad se sale con cuanto influye el deseo. Mas soy polvo congelado de original culpa, y temo me he de perder, si tu Amor no me separa del riesgo. Si haré, y porque mi Amor veas, a ti elegida te tengo para que escribas la Historia de mi Madre, porque quiero, que sea notorio al Mundo de su Vida los Portentos. Cómo es posible, Señor, que mi corto entendimiento, a materia tan Sagrada pueda atreverse, si advierto, que Asunto tan Soberano solo es del Saber Inmenso. Yo las luces te daré, pues que te doy el precepto: Empieza luego a escribirla, y de mi fía el acierto. Mas ay! Qué falta la luz de mi gloria, mi consuelo mi esperanza, mi alegría, mi Dios, mi Señor, mi Dueño, no así me dejéis, mas ya voy, Señor, a obedeceros. . Si ya a mi Amo el recado dio del Padre, y luego al punto fue a buscarle, le pregunto a qué se queda parado: Es que la quiero un poquito. Sepa yo qué necesita: También para la Hermanita tengo yo otro recadito. Pues diga, que con cuidado estoy, si algo se le ofrece: Que ella le pondrá, parece, el recado a mal recado. Diga a lo que viene, y no gaste el tiempo en boberías. Oiga sus bellaquerías, que ya se las digo yo. Con Celio, la relamida, anda engañada a mi ver, y temo que él la ha de hacer sea la Oveja perdida. Mire que ese es testimonio. No es si no cosa muy cierta; y así es preciso la advierta de que la tienta el demonio. Huya de la tentación, y si el Amor la ha picado, cuanto es mejor un Doñado, que un pícaro socarrón: Ya la picardía enfada, del mal mirado Modrego. Ya estoy si llego, o no llego, l- Con cara es extremada. Hermano Alajú, qué es esto? Lucia se detiene? Viendo que la Hermana viene la esperaba en este puesto. Vino a mi Amo a llamar, que creo al Convento iría. Y la Hermana Sor María? Mucho ha llegado a enfermar, y aunque falta de salud, vive, siempre está contenta la bendita, y a mi cuenta como sarna es su virtud. Cómo sarna. Ay tal dislate! Cómo sarna, y de la fina. El Hermano desatina. Oiga, que no es disparate. Su virtud es pegajosa, a todos pica, y conmueve no hay quien su celo no pruebe, luego es sarna virtuosa. Y aún a mí se me ha pegado su virtud, y me carcome, cuanto más rasco, mas come, y casi a Santo he llegado. A hipócrita es lo más cierto. No me sea maliciosa, la Lucia es muy donosa, mas ay! Qué anda el diablo suelto. Queden Hermanos con Dios. Vaya con Dios Alajú, A bellaca! Belcebú temo nos lleve a los dos. Señora, no me dirás por qué estas con pesadumbre? Dime que tienes. Sí haré, pues que solo se reduce a que adorando a Medel, temo mi bien dificulte el odio con que mi padre, tenaz en su ira incluye, a mi amante, y su familia sin que pueda haber ajuste, y aquestas oposiciones mi amante pasión destruyen. Hasta que el caso suceda sin tiempo en vano te pudres. El tiempo de mis pesares siempre inclina, siempre influye mas a pesar de su instancia, o ya dure, o ya se mude, solo Med él ha de ser quien de mi albedrío triunfe. Feliz mil veces, señora, quien llega a tiempo, que escueha su nombre en tus labios, cuando tanta dicha me aseguré, como el que mis rendimientos acepten tus gratitudes. Solo podrá disgustarme que mi respeto aventures, entrando en casa a estas horas. Pues el motivo que tuve fue ver salir a tu padre, esta causa me disculpe. Es verdad, pero muy preso a casa se restituye, que solo pasó al Convento; y pues así que se encumbren del Sol los ardientes rayos, que en palidez lúgubre, la noche en sombras al Orbe le tiranice las luces, a las rejas del jardín bajaré, adonde te escucher no mi padre vuelva, ni susto se apresure. aunque voy buscando el Astro, que en tu hermosura me influye, yes mi muerte el retirarme, utra yo, y no te disguste. Justed, mi Reina, a un amante o le dice algo de fuste? Solo le dire al buen Celio, qe es un trasto. Qué esto escuche? En fin, que podré a la noche lete mi bien? No aventures bra con detenerte si sosiego, y pues presume si padre vuestro cuidado. Ya mi pasión se reduce obedecer, Reparad que ya mi señor sube. Válgame Dios, qué he de hacer? No te aceleres, ni turbes, entrad los dos a ese cuarto. No el detenerte aventure cuidado. Así lo haré, ues no hay porque lo rehuse S endo tu padre el que viene. Entre él. No me arrempujes. Pues, señor, como tan presto lcasa vuelves? Estuve con el Padre Fray Francisco, (me es preciso que busque los papeles de mi hacienda, porque para cierto ajuste son necesarios, mas ya no es razón que te lo oculte. Vete allá dentro Lucia. Ya me voy. El que lo escuche le conviene a mi cuidado. Quiera Dios que no estornude. Para que salga Medel . alguna deshecha busque: mejor será, que en tu cuarto entremos, porque se excuse el que lo oiga algún Criado. No importa, pues se reduce a que te tengo casada, y porque no dificultes con quien, es con Don Enrique de Bargas, a quien yo tuve siempre afición, porque es el más rico y más ilustre Caballero de esta Tierra; y pues que darle él si pude en fe de que tu obediencia no es posible que repugne, luego, que de los conciertos se concluyan los ajustes, dispondré que brevemente vuestra boda se efectue. Qué es esto Cielos que oigo? Permitidme que lo dude: Yo casar con Don Enrique, a quien siempre adversión tuve, no será, pues mi albedrío a otro estado me conduce. Las mujeres como tú siempre es preciso se ajusten a la obediencia del padre, que sabio, y prudente acude a mirar lo que a su honor más conveniencia produce: Y en fin, porque sobre esto no tu necedad apure mi paciencia, te prevengo, que es forzoso se ejecute, pues ya la palabra he dado, y para que lo apresure es bastante tu respuesta, sobre tantas inquietudes con que un recelo me ha puesto en que vacile, y que dude. Si yo. No me digas nada puesto, que cuanto articules, solo será ocasionar, que me ofenda, y me disguste. . Ay de mí! que tanta pena fuerza es que el sentido turbe. Pues que ya se entró en sucuarto el salir de aquí procure. Medel mío. Vamos Celio, porque quiero que me angustien mis celos, y no tus voces, pues sé que cuanto pronuncies serán engaños, traiciones. No serán, cuando me escuches, sino verdades del alma, que ni las temas, ni dudes. Pues dí, ingrata, no te casas? En eso qué culpa tuve, si mi padre me violenta? No hace, pues las inquietudes de sus recelos le mueven a que tu boda apresure: Mas esto pronuncio yo! Vamos, señor, de aquí huye, Vuelve a vermé. Para qué? Para que yo te asega el que solo a ti te adoro. No incauta Sirena burles de mi dolor pues ya alcán (no sé cómo lo pronuncie!) que receloso tu padre de que Don Enrique acude a tu calle, día, y noche, (que estas son las inquietude que recela, y que te dijo) motivan a los ajustes de tu boda; más primero la saña que el pecho incluye, con su muerte sabrá hacer que mi desaire se cure. Solo de ti es el rece y basta que lo asegure. Ahora os estáis en eso, sin temor de que os escuche el Viojo, y lleven los diablos todos aquesos embustes? Muy bien dices, vamos Cel Rato ha que los pies me bull Ay. Lucia! Entra, y verás que luego más fino acude, que hombre celoso, no es fae que ni olvide, ni se mude. Ande Hermano, mas apí No ve que voy muy carga Cierto que me causa eni La Madre a mí me da risa. Solo en la Clausura entro cuando me hacen reventar; pero aquí he de descansar, pues que ya estoy acá dentro. Ahora descansa? Qué hace? Venga, que ya presto llega. Esta maldita talega no ve el daño que me hace? El Hermano desatina. No Madre, no desatino, pues aún más que a ella el Molino, me muele, a mí aquesta harina. Mire que la necesito, vuelva otra vez a cargarla. Mucho mejor es dejarla mientras el polvo me quito. Luego se sacudirá. Estoy hecho un Molinero. No mirará que, le espero? Por otras me limpiará. Apártese, no sea tonto, y no haga que más le espere. Si dice para que quiere la harina, yo iré muy pronto. Muchas enfermas tenemos, Hermano, en la Enfermeria, y aún a la Madre María de gran cuidado la vemos. Para las que están dolientes bizcochos ahora no tengo, y unas rosquillas prevengo para amigas, y parientes. También para los Devotos que nos suelen socorrer. Para eso me hace moler? mas que me hace echar mil votos? A las Monjas regalitos, para afuera las rosquillas, yo que rompa mis costillas con cargas, y recaditos? Calle, que la Celda es esta donde vive Sor María. Esa es otra bobería. Cómo me da tal respuesta? Porque siempre nuestra Madre, con muchas impertinencias, conmigo tiene pendencias, sobre si es que abre, o no abre. Desde que al Torno la han puesto me tiene ya consumido. Hermano, no meta ruido, Oiga un poquito de aquesto, Así que Dios amanece, la Madre empieza a llamar, Alajú? Alajú? Y majar, porque Alajuno parece. Llego al Forno, y digo así: Deo gracias? Quién es? Responde, yo soy, no me ve? Adonde ha estado el Hermano? Aquí. Cómo, si yos he llamado mil veces? No lo abré oído; qué respuesta me ha traido, Hermano, de mi recado? No estaban en casa; diga trujo la seda, la miel, y las hojas de Laurel? Si Madre; Dios lo bendiga. Pues ahora ha de traer a San. Juan, un panecillo, a Santa Ana, hilo amarillo, y una aguja de coser. Y sin cesar todo el día, vaya, torne, vuelva, y deque, un continuo zarambeque es siempre su algarabia. Ay de mí! Jesús amado . valedme. Infeliz mujer mi furia te hará temer. Aqueste es otro recado. Es el común enemigo que la maltrata. Ah bribón, sal verás con el Cordón que a que la dejes te obligo. Lego vil. Ay que me ahoga! Qué tiene? Madre María socorre la angustia mía, que el demonio me da soga. Jesús le asista, qué tiene? Ay Madre! Dios le dé luz. Aa perro. Cata la Cruz. No me dirá aquí a qué viene? Nuestra Madre me ha mandado, que con esa harina entrase, pareme, y el diablo me ase, que si no sale me ha ahogado. Hermana, de tus dolores cómo estás? Aunque oprimida, quiere el Autor de la vida regalarme con favores. Mira si en algo aliviarte puedo yo? No hermana mía, que este mal, que en mi porfía, Dios por mi bien le reparte. Voy a hacer lo que me toca, y después te vendré a ver. Bien está. No sé qué hacer, porque el miedo me provoca. Tome la harina. La agarro. Qué, la suelta? Se me vierte. Qué tiene? Un miedo muy fuerte que todo me despilfarro. Ya la así. Pues venga presto, que ya yo le entro guiando. El diablo de cuando en cuando me acomete con un gesto. . Loca, infelice mujer, en qué tienes confianza, que así oponerte procuras al ímpetu de mi saña? En Dios, que si permisión te da a que ejerzas tu rabia, a mí me da fortaleza para poder contrastarla. No te bastan las visiones con que mis fatigas causas, ya de horribles Animales, Cadaveres, y Fantasmas, y torpezas que me muestras, con que acongojas mi alma, y a veces de inmenso peso mi débil materia cargas, que a no ampararme mi Esposo mi corta vida acabaras, sino que estando escribiendo. de la Virgen la Sagrada Concepción, con tus rigores el que escriba me embarazas? Pero a tu pesar, infame, he de entrar a continuarla. Antes sabré yo? Infernal Dragón aguarda. feroz suspende los rigores, impedirla intentan tus furores, n tenaz crueldad, osada excede Monstruo con que pues tú del permiso, que el Cielo te concede. Que te límita puedas inquietarla en la Oración, ni llegues a estorbarla, cuando su celo escribe de MARÍA, la Historia que su Esposo Dios la fía. Tu astucia, y rigor no la ha de inquietar cuando su fervor llega a ejecutar el Sacro Precepto del Divino Amor. Pues si fervorosa la inflama su ardor, quiere que a su Esposa; tu engaño traidor, no impida escribir el prodigio mayor. Al Misterio de la Concen so Dios la f Tu astucia, y rigor, Ya obedezco, aunque acechando esperaré a ver si alcanza mi astucia alguna ocasión, para poder inquietarla. Escribe Mujer feliz, pues el Ángel de la Guarda, en continuados auxilios de tu lado no se aparta. ande, y prodigioso, sol Cuando ado la Creación en aquel pr Naturaleza de Adan la el daño reo y a inmensa más gran Concepción Pura, y admirable, de MARÍA, Mar tan proceloso, que al humano talento es insondable, llegaba, y el discurso temeroso está rudo, confuso, y miserable; mas que mucho si a tan Divino Asunto, olo el saber de Dios es centro, y punto! el Padre en su Divina Mente n del Mundo determina, oprio instante vio presente Humana, y la Divina, culpa, y que era conveniente arar de tanta ruina, culpa, e infinita ofens de infinita bondad la recompensa. Antes que la Divina Omnipotencia formase el Mundo, su Sabiduria antevió, con Divina, y suma Ciencia, las obras grandes, que su Mano hacía, la Encarnación del Verbo, y su excelencia en las Puras Entrañas de MARÍA, y a este fin elegida, y preservada antes del Mundo MARlA fue criada. Los justos con lamentos, y clamores, desde el Seno de Abraham pide su celo, que a redimir el Mundo, y sus errores, el Divino rocío llueva el Cielo, y la Tierra produzca entre candores al Redentor que esperan con anhelo, y atento a su clamor, y al daño atento, decretó de su alivio el cumplimiento. Ana, y Joachín, que estériles han sido y por tales del Templo desechados a Dios piden con ruego enternecido remedie la aflicción de sus cuidados enviando al Mesías prometido, que rompa de la culpa los caudados, oyó su llanto la suma Omnipotencia, y hizo centro a los dos dessu clemencia. Los Ángeles, y hombres, las Esferas Sacras, con Himnos, con Gozos, se alegran, se ensalzan. cuando de MARÍA en aplauso cantan tu Concepción Gran Señora cándida, pura, y sin mancha de pecado Original sea por siempre alabada. lemencia. Hija amantísima mía, ya mi piedad Soberana desciende para enseñarte la materia de que tratas. Dulcísima Madre mía, Emperatriz Soberana de los Cielos, y la Tierra, Pozo, oliva, Cedro, y Palma, Fuente de Misericordia, Sacro Tesoro de Gracia, con. Vos seguro es que acierte, aunque es la empresa tan ardua. Lee el punto que has escrito. Si haré, pues ahora llegaba Divino Arcángel evángelizó a Santa Ana. Parirás una hija, que por Divina ordenación se llamará MA- RIA, será Bendita entre todas las Mujeres, y llena del Espíritu San- to, será la Nube, que derramará el rocío del Cielo, para refrigerio de los mortales y en ella se cum- plirán las Profecias de vuestros Án- tiguos. Padres; será la Puerta de la Vida, y de la Salud para los hijos de Adán; y advierte que a Joachín le he evangelizado, que tendrá una hija, que será dichosa, y bendita; pero el Señor reservó el Sacramen. to, no manifestándole que había de ser Madre del Mesías, y por esto debes tu de guardar este secreto, y luego irás al Templo a dar gra- cias al Altísimo porque tan libe- ral te ha favorecido su Poderosa Diestra. Y en la Puerta Aúrea en- contrarás a Joachín, donde confe- tirás estas nuevas; pero a ti, Ben- dita del. Señor, quiere su Grande- za visitarte, y enriquecerte con sus favores más singulares, y en sole- dad te hablará al corazón, y dará origen a la Ley de Gracia, dando ser en tu vientre a la que ha de vestir de carne mortal al Inmortal Señor, dándole forma humana, y en esta Humanidad unida al Verbo, se escribirá con su Sangre la ver- dadera Ley de Misericordia. Hija mía, esta doctrina impresa quede en tu Alma: los Soberanos Misterios de mi Vida Sacro. Santa que escribes, te han de servir para que con vivas ansias los imites con ardiente Caridad, Fe y Esperanza, para que a mi Hijo ames, como los justos le aman. Oh! Si el corazón, Señora, pudiera hacer se abrasara en el fuego de su Amor, porque a mi Esposo agradara. Como cauteloso Lobo, que el redil rodeando anda para esgrimir garra, y presa en la Oveja descuidada ando a dos fines atento, uno, el Precepto que manda, que no aflija a esta criatura si está en orar empleada; y otro, porque al ver escribe la Historia (opese a mi rabia!) de MARÍA, mis astucias averiguen lo que trata. Mas ay! Que nuevo prodigio me asusta, y me sobresalta, que tropezando en mí mismo, todo mi aliento desmaya. 1. Dragón infernal, tu astucia a este Misterio no alcanza, pues no ha de tocar tu culpa a la que es llena de Gracia. 2. Porque de Adán, el contagio común, no llegue a tocarla, Dios su Omnipotente Mano (rio la dio para preservarla. Tan Soberanó Miste- de esta suerte se declara, pues antes que a empañar llegue. vapor de Original mancha el cristal de su Pureza le holó su Divina Planta. Y ahora amada hija mía queda en paz. Virgen Sagrada no me dejes, pues conozco, que si tus luces me faltan, quedaré entre oscuridades de mis hyerros ofuscada. Los Ángeles, y hombres, las Esferas Sacras, con Himnos, con Gozos se alegran, se ensalzan, cuando de MARÍA en aplauso cantan. Tu Concepción, Gran Señora, Cándida, Pura, y sin Mancha de pecado Original sea por siempre alabada.

JORNADA SEGUNDA

Mil veces ya le he reñido al Hermano, y no se enmienda, Mas que sobre la merienda nos mete todo ese ruido? Siempre le hallo hecho un glotón, y de comer no se harta. Lo que nuestro Padre ensarta para reñir a trompón! A cuantos a Sor María vienen a ver, el Hermano la comida quita, es llano. Mire aqueso es bobería. Si de los Pueblos vecinos, y aún de Tierras más distantes, vienen gentes por instantes a buscarla Peregrinos. Cual Manco, Cojo, o Tullido, cual Enfermo, o Corcobado, porque Sor María ha dado remedio a todo afligido. Y con mil impertinencias me ocupan el día entero, y de tanto majadero me encargan las asistencias. Que mucho que un bocadillo coma de lo que me dan, y pues majándome están, que eche tal vez un traguillo? Ya le he dicho yo, Alajú, el que servirlos le toca. Mas que el Padre me provoca, y lo lleva Bercebú. Fe. . Qué dice? Me mareiriza. Está loco? ̱.Ya me apura. ̱. Por qué no tiene cordura? Porque el demonio me atiza. Imposible es tolerarle. Calle, no sea machaca, me esté dando matraca tñir, y darle, que darle. Para corregir su exceso, providencia daré. Digo que me enmendaré, dre, que soy un Camueso. Vaya, y diga a la Tornera, p a Sor María prevenga, que al Locutorio venga. Escapo de una carrera. Esta feliz criatura, la virtud singular su razón se hace admirar, humildad, y cordura, a elección de Prelada te grande resistencia, ihoy la hará la Obediencia, esté a aceptarlo obligada: Padre Fray Francisco, hallaros o celebra mi suerte. Y yo que gocéis salud. Siempre la que poseyere la para serviros. Un deseo que vehemente cuanto influye atormenta, sn cuanto arrastra ofende, inotiva a que anticipe husaros, por si puede a la tenaz, cruel, ila inquietud que mueve. Aunque ahora me es preciso el que al Locutorio entre, porque Sor María espera, os diré, aunque brevemente, que Don Lope, así que supo de vuestro amor lo decente, a su hija Doña Clara, para esposa vuestra ofrece muy gustoso. Permitidme, que de nuevas tan alegres puesto a vuestros pies, las gracia os rinda, una, y muchas veces. No hagáis tal demostración, y dad licencia me ausente por ser preciso, que luego más despacio podréis verme. Don Enrique, y Don Alonso, están aquí. Pues detente, que el hallar acompañado a Don Enrique suspende la saña, que a mis rencores, para la venganza mueve. Iremos hasta la Iglesia. Haced lo que os pareciere Pues que ya en la Iglesia entraron, pasar adelante puedes. Entre mi amor, y mis celos, no sé a que he de resolverme, si a esperar a Don Enrique, y darle airado la muerte, o buscar otra ocasión para que mi ofensa vengue. Mas ay que de mi fatiga, lo que ansiosa el alma siente, es la dulce, afable, amante, fiel pasión, que me suspende. Hacia nosotros, Lucia, llega, como un rehilete. Mas de cuatrocientas calles. he cruzado para verte. Lucia, que novedad para buscarme te mueve? Que leas este papel, y me respondas en breve, porque queda mi señora con mil temores crueles. Doña Clara a mi escribirme? con susto llego a leerle. ? Adónde está nuestro Padre? Que desalumbrado viene. Él es el desalumbrado, trasto, busón, mequetrese, con Lucia? Mas que anda tras que el diablo se lo lleve? Hermano, qué es lo que dice? Calle ella no me lo niegue, que ella, y él, saben hacer la gata de Mari. Perez. Lucia, dile a tu Ama que haré lo que me previene, yendo esta noche a su calle. Pues la seña de que llegues será, que yo un tono cante, oyéndola llegar puedes. Qué Lucia, es la que habla, con Medel, mi vista advierte. El color tienes perdido. Yo iré tegiendo las redes para vuestro precipicio. Bien está, Lucia vete, que en todo estoy prevenido. Ya me voy, a Dios pobretes. La Lucia, en los ojuelos, cuatro mil donaires tiene, y está el corazón al verlos bailando mil zarambeques. Que tienes no me dirás? El alcanzar me conviene, amigo, aquella mujer. Imposible me parece; que lleva mucha ventaja. Tú, Celio, conmigo vente, que a casa es fuerza que vamo Bien está; con Dios se quede Él le asista; los Hermanos, qué hacen aquí? Quién le mete en eso? Oigan, que osco me responde el mequetrefe! Vamos Don Alonso, vamos. Que maldita cara tiene; pero entrome al Locutorio por si algo se ofreciere. Pues habiendo de ir Mede adonde el papel advierte, para conseguir su estrago yo haré que los dos se encuen Mas pues ahora Fray Franciseo a Sor María previene el que el cargo de Abadesa a que está obligada acepte y ya con mi inteligencia desde aquí llegan a verse, con mis astucias haré, que a la Obediencia se nie Hija, pues que la Obediencia la obliga a que el cargo acepte de Abadesa, ha de creer, el que serlo la conviene. ̱ . Madre la Comunidad mucho el que se excuse siente. ̱. Interiores sujestiones su capacidad inquieten. ̱ . Cómo es posible que yo a ser Abadesa llegue, si impiden a mi elección dos grandes inconvenientes; tuno, no tener edad, y otro, que se considere habil mi incapacidad de cargo tan preminente. Yo de este Claustro Cabeza? Yo que la rija, y gobierne? Con mi ejemplo, qué de errores llegarán a cometerse! Y así, Padre, permitidme que me excuse, y no lo acepte. De su tenaz resistencia todo mi triunfo depende. Padre, acá estamos ya todos. Quién le ha mandado que entre? Yo, que me he querido entrar, mas que esté donde estuviere. Pues calle. Ya callarán, oiga, y qué mal humor tiene? Nuestro Padre General, sabio, advertido, y prudente, para que el tierno Plantel, de aqueste Convento empiece a producir en fragrancias, semilla que en virtud prende, sin que espinas la sufoquen, ni arida tierra la seque, manda que su agricultura a su cuidado se entregue. Yo introduciré cizana, y tizón con que se mezcle. La edad que viene a faltaros, suplicó al Papa dispense, y de la Dispensación este, hija mía, es el Breve: En lo demás, Dios hará lo que mejor conviniere. No quiere ser Abadesa? Pues el Padre no lo yerre, hágame Abadeso a mí, que yo lo haré lindamente. Está loco? Soy un simple. Esto la Obediencia quiere. Siempre soy a mis Prelados muy humilde, y obediente, yo la respuesta daré. ̱ . Bien está, con Dios se quede. Él os acompañe. Hermano venga ya. Como un cohete, que mis tripas refectorio ha mucho rato que quieren. . Yo, Hermana, también me voy. El Cielo con bien os lleve, y a mí en tan grande aflicción, me dé luz para que acierte, y para impetrar su gracia a mi retiro me acerque. Antes que pueda lograrlo, la saña que mi ira vierte al paso saldrá a estorbarla pues por esta parte viene. Dulcísima Virgen Pura, pues de los Coros Celestes, sois Reina, y de Pecadores Madre y Abogada eres: Yo aunque ingrata pecadora cuando te busco clemente, espero de tus piedades que en mi aflicción me consueles. Con interior sujestión el desconfiarla intente: si presumes será acepto . tu ruego, mal lo previenes, pues faltaste a la Obediencia, y pecaste gravemente. Yo faltar a la Obediencia? Eso no, Virgen valedme, pues solo tiempo pedí, para que auxilio me dieses: Este os suplico, Señora amparadme, socorredme, y sea vuestra piedad la que mi aflicción remedie, pidiendo a mi Esposo Amado la luz para que yo acierte. Ay de mí! Qué nuevo asombro hace que de aquí me ausente? . Del Sagrado Impirio Alba, y Sol descienden, a aliviar tus penas, y para que cesen Te alientan. Te asisten. Te amparan. 2.Te atienden. Y a tu humilde ruego, piedades conceden. Qué Visión imaginaria felizmente me suspende, que aún no alcanzan los sentidos el gozo que el alma siente? En tu aflicción, hija mía, mi Hijo a consolarte viene. Sí, que a mi Amor has movido a que tu suplica acepte. Quién es esta humilde Esclava, Señor, que así la engrandeces? Llégate a mi Esposa amada, y di, que pides, qué quieres? Oh Amantísimo JESUs, mi Esposo, mi Bien, mi Suerte, o quien amaros pudiera como tu Bondad merece! Y Vos Soberana Aurora por mi suplica intercede. Hija amantísima mía, si haré, tu temor aliente. El que de ser Abadesa vuestra piedad me reserve, que es mi espíritu, Señor, para tal cargo muy débil, y me concedáis alivio en mi continuo accidente, no más que el que necesite para que mi Regla observe. Esposa, la mejoría, ya mi piedad te concede, pero has de ser Abadesa. que el que lo seas conviene. Yo del acierto me encargo, pues para que nada yerres, seré la Abadesa yo, tú mi Vicaria, y advierte, que hará mi amparo suave cargo, que violento temes. Con tal favor, Gran Señora, estoy pronta, y obediente. , . Queda en paz. Dulce JESUS. Señora, no así me dejen vuestras Divinas Piedades, y elio que sin vuestra vista pierde mi Alma su alivio, su Gloria, su esperanza, su deleite, y para honra, y Gloria vuestra mi voz con el Himno alterne. , . Del Sagrado Impirio Alba, y Sol descienden a aliviar mis penas, y para que cesen, me alientan, me asisten, me amparan, me atienden, y a mi humilde ruego; piedades conceden. Celio creo que tarde hemos venido. Temprano a mí por Dios me ha parecido, pues Don Lope acostado ya a esta hora no puede estar. Si ya la voz sonora la seña habrá avisado? Aún estará Lucia en su fregado. Retírate a esta parte hasta escucharla. Aún mejor que el oírla era dejarla. Pues mi padre, en su cuarto retirado está en varios papeles ocupado, y sabe que al jardín las dos bajamos, donde el fresco imagina que tomamos, y descuidar podemos, y es hora ya de que en la reja estemos, por si Medel, que hagas la seña espe ya la puedes ha Yo no quisiera, que mi Amo bajara. Mi pasión amorosa no repara en el riesgo, si advierte que otro riesgo hay mayor que el de la muerte, pues a la cruel violencia, de mi padre no hallo resistencia. Si gustas, allá va una Tonadilla, que servirá a tu amor de conterilla. Abejuela, si buscas la flor, que en este jardín cultiva el amor, llega, llega al vergel, que un cierzo cruel, la roba, y marchita fragrancia, y candor, llega, llega destierra el temor. Pues la acorde armonía nos avisa, llega Celio conmigo. Voy de prisa. Es Medel? Sí, que ansioso a pesar del tormento, que celoso el corazón padece, aunque tanto el dolor, y angustia crece al torcedor de tan violenta pena, vengo a saber lo que tu voz me ordena. La causa, que a llamarte me ha obligado, es la cruel fatiga de un cuidado. Mi Lucia? Qué cosa? Siempre has de estar, maldita, desdeñosa? pre Para salir del recelo que Medel hoy darme pudo, con vos vengo a averiguar si es cierto lo que presumo, y castigar la osadía; de la ofensa, que discurro, A cuanto se os ofreciere, os asisto, andad seguro. Pues es fuerza que mi pena aquí siempre esté con susto de que puedan conoceros los que pasan, y no es justo aventurar mi recato, para hablar con más seguro mejor es, que dentro entréis. Siempre he de hacer vuestro gusto. Si no me miente la vista, a la reja están dos bultos. Que sea gente, que acaso pasa, es lo que presumo. Lucia ve a abrir la puerta. Voy corriendo. Solo el susto del temor de mi recelo, darme esta osadía pudo. En mi amor, y mi respeto, tu decoro está seguro. Id ya, que Lucia aguarda. Ya voy. Contigo me escurro. Sin duda, acaso, parados estaban pues ya descubro, que pasan la calle. Entrad. Si haré. También me zampuzo. Y yo cerraré la puerta. . Antes, aleves, procuro, que la mina de mis celos, os abrase; mas o injusto hado, pues está la puerta cerrada, lo que haré dudo! Mas hecha dos mil pedazos ha de quedar a mi impulso. Inútil es lo que intentas, pues a los golpes no dudo, que se oculten los que entraron; y así, por lo mejor juzgo ver si de la cerradura, el arte consigue el uso. Bien dices, aunque es en vano el vencer el hierro duro. Yo suavizare el estorbo, pues siempre mi ardid dispuso el facilitar los medios, para estragos, e infortunios. Yo veré si puedo abrirla. Si harás, pues para mi triunfo, en vuestra ciega pasión tanto escándalo aseguro. Vive Dios, que ya se ha abierto. Solo aquesta vez estuvo conmigo propicio el hado, y así entro. Entra seguro. Pues que ya prendió la llama, que no hago falta presumo, cuando la avivan sus celos. Proseguid, que ya os escucho. Es tan cruel el violento motivo de mi disgusto, que aún a la voz faltan voces, para explicar lo que sufro, aunque para referirle, no habré menester estudio, que es el mal muy elocuente, para que el labio esté mudo. No tu suspensión añada más motivo a lo que dudo, pues me basta lo admirado, sin añadir lo confuso. Con qué en fin a mí me quieres? Sí, que eres hombre de rumbo. Que amante mi corazón, fino, constante, y seguro, te adora, Medel, es cierto, pues aunque mi padre, injusto, quiera casarme por fuerza siempre mi amor será tuyo: si bien a tanta violencia, con que me aflijo, y angustio, aunque discurro estorbarla, el como, nunca discurro. Para aquesto te he llamado, pues constante te aseguro, que antes que yo a Don Enrique de la mano, el filo agudo de un acero, o un dogal quitara a mi vida el uso, porque fenezca la causa, que ser el motivo pudo: y así, amante, y afligida en ti mis alivios busco. Doña Clara, aunque celoso, ciego la pasión me tuvo, la firmeza que en ti veo me ha sosegado el disgusto; y pues al odio tenaz, que siempre tu padre tuvo conmigo, solo hay un medio a mi dicha, y tu seguro, que es, que conmigo te vengas, haciéndolo así, no dudo, que te podré defender de Don Enrique, y el Mundo. Dejar mi casa es un medio que le temo, y dificulto. Conmigo te vendrás tú? Si mi Ama escapa, yo escurro. Todo el jardín he mirado, y hallarlos mi ira no pudo. Miremos a aquesta parte, Que hacia aquí vienen dos bultos, llego a descubrir, señor. Dices bien. Rumor escucho. Quién va? Quién dándote muerte, castigara tanto insulto. Primero veréis la vuestra. A ellos, que yo te ayudo, que el miedo hacer suele osados, y esta vez a mí me cupo. Ay infelice de mí! que sorprendida del susto aún en mi misma tropiezo. Y yo tírito del susto. Muerto soy válgame el Cielo. Qué alboroto es el que escucho? Alberto? Criados? Hola? Acudid todos a el punto. Pues lo oscuro de la noche dividirnos solo pudo, acudir a socorrer a Doña Clara, procuro. Quién va? Ay dé mí! Es Lucia? Sí. Si no hablas te sacudo. Lucia, y tu Ama? Aquí está. Pues que solo el riesgo tuyo, me hace volver a este puesto, qué aguardas? Sígueme al punto, antes que llegue tu padre, pues aunque esta causa pudo el ofenderme de nuevo, una cosa es mi disgusto, y otra reparar tu riesgo. Medel mío. Ven al punto. Dónde te ocultas cobarde? Si os detenéis, yo aseguro, que todo lo lleve el diablo. Pues a aquella parte escucho el rumor, acudid todos. Sígueme ya. Oh hado injusto! Hasta cuando contra mí has de obstentarte sañudo? Vamos no nos pille el Viejo. Yo a seguirte me reduzco, Yo te aguardo. Y yo las lío. Dónde aleve, pues te busco te ocultas? Mas aunque el centro de la tierra en lo profundo te esconda, sabré matarte. Pues aquí a nadie descubro, amigos tomad las puertas, porque no escape ninguno: Ah Cielos. Cuantos temores siente el corazón confuso. Tu orden obedecemos. Sígueme. Hacerlo procuro aunque en cada planta muevo un monte. Siga ella el curso. Señora vamos aprisa. 1. Quién va? Válgame. San Bruno. 1. Al señor Corregidor? Cielos otro nuevo susto! Acaben, digan quien son? Pues los aceros desnudos tienen, y son dos mujeres las que con ellos descubro, qué aguardáis? Aseguradlos. 1. y 2. Daos, pues, a prisión. Ninguno se acerque, pues mi valor abrirá el paso que busco. Matadlos si se resisten, Mueran. Mientras aseguro este paso, Celio huye con las dos. Con mucho gusto lo haré, venid. Escapemos. Dónde con tanto infortunio acudiré, que no encuentre ansias, pesares, y sustos. 2. No escape. Cobardes no podréis aunque sois muchos. Seguidle. Ay de mi infeliz! Qué lamento tan confuso! Pues ha descubrir alcanzo en aquesta parte un bulto, muera quien mi honor ofende. Solo mi defensa busco. Ay de mí! 1. En aquesta casa es donde el rumor escucho. Pues está la puerta abierta entremos. Así procuro satisfacer mis ofensas. Y yo defenderme. Al punto llegad todos. 2. Deteneos al Corregidor. Es justo. También yo, a vuestro respeto, templar mi saña procuro. Ay de mí. Sin confesión muero. Mas como no acudo, cuando este triste lamento, que es de Don Alonso escucho. Esperaos. Es en vano, cuando mi obligación cumplo. . Tras ti entrarán mis rencores. . Venid, no escape ninguno. Señor, el hombre que osado hacer resistencia pudo, huyendo se puso en salvo. Bien esta, que ahora procuro que toméis todas las puertas mientras yo allá dentro acudo, para hacer lo que convenga. El obedecerte es justo. 1. Pues que la Historia Sagrada de la Vida de MARÍA, el Señor de ti confía, y está tu mente ilustrada, con su luz saldrá acertada. 2. Desecha todo recelo, que ha que consigas tu anhelo su Gracia te asistirá, y con su amparo será acertado tu desvelo. Bien de sus Piedades fío, Divinas Inteligencias, que con vuestras asistencias se ilustre el discurso mío; que en mi fuera desvarío Obra tan grande emprender. 1. Tú debes obedecer, siendo solo el instrumento de explicar tanto portento. Mi humildad me hace temer. Deo gracias Madre Tornera, Madre Tornera al momento. Por qué alborota el Convento? Madre Tornera a qué espera? Qué nuevo rumor altera la quietud de la Clausura? 1. De un peligro se asegura una afligida mujer. Oh qué feliz llega a ser quien huir del Mundo procura! Al Convento ahora han llegado dos mujeres afligidas, para resguardar sus vidas, y nuestro Padre ha mandado que en atención a su Estado, su Nobleza, y Calidad, en nuestra Comunidad se admitan, hasta saber lo que se ha de disponer para su seguridad. Si nuestró Padre lo ordena, abra la puerta Reglar, y deje a las dos entrar. Sea muy en hora buena. . 1. Acude a aliviar su pena. 2. Socorre su desconsuelo. Si haré, que pues quiso el Cielo llegasen a este Sagrado, es para que mi cuidado las dispense algún consuelo. Ya a las dos tenéis presentes. Dónde a vuestros pies rendida halle sagrado mi vida de riesgos tan evidentes. No, hija mía, tal intentes, y espera el alivio hallar en el favor singular de Dios, puesto que has llegado a su Casa y remediado será en ella tu pesar. Es la causa que me obliga a este impensado tropel, vuestro pariente Medel. No, hija mía, no lo diga, pues a mí de su fatiga nada me toca saber: Hermana id a disponer donde puedan descansar. Para eso quise yo entrar. Aquí no le han menester. Mil veces sin reparar, por su gusto a troche, y moche, me hace entrar, mas esta noche, por el mío aquí he de estar. No tiene que porfiar, váyase luego allá fuera. No ven la Madre Tornera, qué grave y qué mesurada, luego conmigo se enfada? Pues no me iré aunque ella quiera. Gracias. a Dios, que del miedo me veo libre, y segura. Mas que de alguna locura, se forjó todo ese enredo? Calle ya. De su denuedo, y maldita condición, temo yo su perdición: Mas ay. Que al mirar sus ojos, al cuerpo pican abrojos, con pinchos de tentación. Conmigo venid las dos, y él también porque le abra. La Madre me descalabra. Qué dice? Qué voy en pos. Madre encomiéndeme a Dios. Si haré de muy buena gana, y en su Piedad Soberana, que os dé remedio confío. En vos mi consuelo fío. Madre a Dios hasta mañana. . 1. Pues ya quedaste en reposo, escribir puedes ahora, pues tu discurso mejora, las Piedades de tu Esposo. 2. Y a asunto tan prodigioso, su luz te iluminará. Mi Obediencia así lo hará, al Precepto resignada, y en su Piedad confiada creo acierto me dará. De Dios las Obras han sido grandes, justas, y perfectas, y de todo un bien completas, sin defecto, ni descuido; pero la mayor que ha habido fue la de la Encarnación del Verbo, pues se hizo Unión de Naturaleza Humana, y su Deidad Soberana para obrar la Redención: 1. Es el mayor Misterio de los Misterios, pues hizo a Dios, que fuese Dios, y Hombre a un tiempo, 2. Y en el Virginal Claustro de una Doncella, se unió Humana, y Divina Naturaleza. Por el primero pecado esclavo el Mundo vivía, y el Sumo Hacedor tenía su remedio decretado: Y siendo el tiempo llegado, y MARIA Inmaculada, pura, intacta, y preservada, quiso, que en ella se obrase, y que a Anunciarla bajase San Gabriel esta Embajada. 1. Gabriel gustoso parte con estas nuevas, que aunque del Cielo sale con otro encuentra, 2. Destierren tantas luces Nubes opacas, pues el Sol, y la Aurora, se unen al Alba. Que en vano (ay de mí!) pretendo proseguir, si confundida mi razón, a tanto asunto ofusca mi fantasía. 4. Todos los hagan salva repetida a su Soberana Reina, y en gloria suya repitan: Dios te Salve María, el Señor es contigo, y eres Bendita, siendo entre las mujeres tú la escogida. Es posible, que se acerca tiempo en que el Mundo consiga que el Verbo nazca a la Tierra, y que entre los hombres viva? Que en una Virgen encarne, como predijo Isaias, para redimir el Mundo de la original malicia? Oh quien fuera de sus siervas para su Esclava elegida! Ave Gracia plena Dóminus tecúm, Benedictú tú in mulieribus. Qué Salutación es esta, que mi admiración motiva? No tengas ningún temor, Sagrada Aurora MARÍA, pues halló en Dios tu pureza la gracia más peregrina. En tu purísimo Vientre concebirás (oh qué dicha!) parirás al que es Hijo del mismo Autor de la Vida. Ponle por nombre Emanuel, tendrá de David la Silla, Sin tocar y en la Casa de perpetuo Reino le afirma. Si yo varón no conozco, de qué modo ser podía? pureza afecto humano daño, el Espíritu Santo Soberano, con Vos de nuevo se hallará, Señora, y el Altísimo a quien el Cielo adora sombra os hará con su Virtud Sagrada, y advertid, que Isabel está preñada, vuestra Deuda, y seis meses ha cumplido, pues en su senectud, Dios ha querido mostrar con un prodigio peregrino, no hay imposible en el Poder Divino. Emanuel será el Señor, y con su Amor en tu Vientre encarnará. Y fiel por más favor, de tu candor, Carne Humana tomará. Emánuel, Esclava soy del Señor, su Voluntad sea cumplida. Et Verbum Caro factún est de Spíritu Sancto est MARlA Virgine, homo factus est. oder Divino. Benditas sean Señor, vuestras grandes maravillas. Hija admirada te veo, del prodigio que ahora miras, y para tu perfección atiende a aquesta doctrina: Tu Alma debe firme estar siempre con mi Hijo unida pues por redimir al Mundo de la original malicia, quiso reducirse al nada su Inmensidad infinita; con actos vivos de amor, y de carida encendida, resigna todas tus obras a su Voluntad Divina; y ahora quédate en paz. Amantísima MARIA, Madre de los Pecadores, Reina de las Gerarquías, en vuestra Gloria, mi afecto, con los Ángeles repita: , . Todos los Celestes Coros hagan salva repetida, a su Soberana Reina, y en gloria suya repitan: Dios te Salve MARÍA, el Señor es contigo, y eres Bendita siendo entre las Mujeres tú la escogida. CERA JORNADA

JORNADA TERCERA

Madre, pues quiso mi suerte que lograse haber llegado a esta Casa y su Sagrado fue defensa de mi muerte; por Dios, la pido rendida, se duela de mi y me ampare. En su aflicción se repare, que aquí estará defendida. Dios, sin duda, permitió hallar tan cerca el Convento, que según andaba el cuento el no escapar temí yo. Solo (ay de mí!) es mi pesar, de que en aquesta ocasión, habrá de ser mi opinión, escándalo del Lugar. Crea, que a su desconsuelo presto el alivio hallará, la opinión restaurará por las piedades del Cielo. En él, y en vos confiada espero el remedio hallar. Bien puede segura estar en que ha de ser remediada. Madre, nuestro Padre ha entrado a hablarla. Sea bienvenido. Hija, yo entrar he querido, para salir de un cuidado. Pues a noche Doña Clara, me informó, y resta apurar en que ha venido a parar una novedad tan rara. A este fin ya le enviado a Alajú, y él vendrá a prisa; mas esta señal avisa de que ya al Torno ha llegado, vaya, y abrale la puerta. Voy Padre, a hacer lo que ordena. Oh cuanto temo en mi pena, sea mi desgracia cierta! Calla pues lo sabrás presto. En el mal que el Alma siente, temo mayor accidente. Ya Alajú sale a este puesto. Mi Padre la bendición. Acabe, diga que ha habido? En estando bendecido. Aparte. Soy un tontón. Oh mi Madre, se halla buena? Si Hermano. Me alegro mucho. No advertirá, qué le escucho? Con aquesto me condena! No quiere sea cortés? Mas ay! Que aquí está Lucia! Mas que la modestia mía da con el cuento al través? Diga, acabe, qué ha sabido? Pues óígame el Padre atento, que yo le diré en el cuento las novedades que ha habido. Dicen que estaban a noche, Clara, Lucia, y Medel, en el jardín, y que en él bobeaban a troche y moche. Don Enrique muy airado, y Don Alonso también, entraron, y un somaten dar a Medel han juzgado: Pero él no consintio en tal, porque sacando la espada, le dio a Alonso una punzada, que le atravesó el costal. Huyendo con Doña Clara, del Viejo padre el rigor iban, y el Corregidor por poco los agarrara. Ella, y esta linda pieza en casa se nos metieron; Celio, y Medel, escurrieron, que fue notable agudeza. La justicia, que acudió, hallando casi difunto a Don Alonso, en un punto a Don Enrique prendió. De suerte, que el que está herido lo está de grande cuidado, Don Enrique aprisionado, y Don Lope consumido; esto he podido saber. Ay infelice de mí, pues que yo la causa di, al daño que llego a ver! No hija así se desconsuele, que Dios remedio dará, y a su amparo acudirá con las piedades que suele. Con notable sentimiento aqueste caso me tiene, y así hija mía conviene el que yo vaya al momento a ver al Corregidor, y a Don Lope, para dar providencias de estorbar, que sea el daño mayor. Eso sí vaya corriendo a ajustar esa pendencia que yendo su Reverencia será mayor el estruendo. Calle Hermano. Calle ella. Qué siempre ha de ser un loco! Oye, vaya poco a poco, que me enfada su querella. Mire pues de Navidad es Víspera, mejor fuera que mi aguinaldo me diera. Ya cansa su necedad. En vos mi alivio cosiste. Vaya Padre, y este cierto, que Dios dispondrá el acierto. Señora, no estés tan triste. Qué decía a la Hermanita? La consolaba. Ay tal dar! que me hagan reventar, los ojos de esta maldita? Hijas quédense con Dios? Él vaya en su compañía. Mirad por la causa mía. No os olvidéis de las dos. Bien está; venga él conmigo. . Madre, acuda a abrir la puerta. Ya voy. El diablo está alerta con ella; mas nada digo. . Bien puede dejarme sola. Solo serviros pretendo, en qué parará el estruendo de tan fiera bataola? Ya que a solas he quedado, y el Soberano Misterio me toca escribir ahora del Divino Nacimiento: quisiera mi devoción el meditarle primero, pues la Iglesia hoy le celebra, y es justo seguir su ejemplo. Ya como Ángel de tu Guarda con mis auxilios te aliento. Ángel mío, tal favor? El que le logres no es nuevo. Considera, que un Edicto hizo al Mundo manifiesto César Augusto, por donde mandó, que en todo su Imperio las Familias se avotasen, y el Orden obedeciendo Joseph y su Amada Esposa; desde Nazareth salieron para llegar a Belén, donde era su Origen Regio. ̱ . Solos, pobres, Peregrinos, iban, aunque mal lo advierto, pues que llevaban consigo todo el Tesoro del Cielo, y diez mil Ángeles, que su Custodia iban haciendo. Cinco días caminaron, y habiendo llegado luego se registran y pagaron, el tributo que fue impuesto. Joseph buscaba posada, y solo halló a su deseo el nó en todos, y en algunos con el no muchos desprecios. No hallando Mesón, ni albergue entre amigos, ni entre deudos, salieron de la Ciudad, y en un pobre Alojamiento, o Portal, que solo a brutos le destinaba su Dueño, los dos conformes disponen hacer albergue su centro. Oh grande Misericordia de Dios, que siendo el Inmenso, el Inefable, el Criador de la Mar, la Tierra, el Cielo, de lo invisible, y visible que contiene el Universo, quisiste, que tu Hijo Amado, tuviese entre Paja, y Heno, de un Pesebre y un Portal, el humilde acogimiento! O quien de mi corazón, os pudiera hacer el lecho! Pero no os agradaría, que está de culpas muy lleno; mas hay que a tanto prodigio, se pasma mi entendimiento. Para que tu afecto aliente, mi voz te auxilia de nuevo. Por la primera culpa el Mundo en cautiverio, su desgracia lamenta, triste, afligido y preso. Para su error proterbo nace su alivio, cuando nace e Verbo. Enmedio de la noche baja al Portal el Cielo, y JESus se desprende del Albergue Materno: y al mirario la, Aurora a un Hijo mira cuando a un Dios adora. Oh Soberana MARÍA, qué gozosa, que os contemplo, mirando ya en vuestros Brazos, Hijo hermoso a un Dios Inmenso! Pobres, humildes paños a inclemencias del tiempo abrigo le dispensan entre la Paja, y Heno. Y un Pesebre le ha hecho grosera Cuna, si apacible Lecho. A cinceros Pastores fue un Ángel Mensajero, que ilustrándoles hace notorio este Misterio. Y a la Embajada atentos festivos al Portal llegan con- tentos. Oh qué alegres, que gozosos, estarían sus afectos, pues fueron los que al Mesías adoraron los primeros! Ya parece que mi Alma, su regocijo está viendo, y que de Ángélicos Coros, oigo los dulces acentos. 4. Albricias mortales pues para bien vuestro, al Mundo ha nacido el Divino Verbo. Albricias, albricias, pues que todo el Cielo en su honor repite: Gloria in excelsis Deo. Pues ya el Portal descubrimos, todos al Portal entremos. Cantando, y bailando sea todo alegría, y contento. Quién es este Niño tan lindo y perfecto? 4. El Verbo. Quién le hace que sienta . rigores del tiempo? Su afecto. Quien le hace qué nazca . en un Portalejo? 4. Un yerro, y el Amor Divino de su Padre Eterno. Cantemos la gala, al Niño más belio, pulido, gracioso, amable, perfecto, que de frío tiembla, tírita de hielo, cantemos Pastoras, Pastores bailemos. 1. Nace Niño, y trae al Mundo el remedio, que aunque es chiquitito, su Amor es inmenso. 4. Cantemos la gala, . al Niño más bello. 2. Al que Hijo de la Alba, nace cuando menos, y es Sol de justicia, de gracia, y consuelo. 4. Cantemos la gala, . al Niño más bello. 3. Al que se nos muestra amable Cordero, y es fuerte León, justo, Santo, y Recto. 4. Cantemos la gala, . al Niño más bello. 1. Señora para que al Niño hagáis Papilla, os ofrezco esta Miel, pues su dulzura será el regalo del Cielo. 2. Harina, y un Recental, os doy, porque considero, que de los dos un convite hará, y aún un Sacramento. 3. De la Viña de Calel este rácimo os presento, que exprimido será sangre, y tesoro el más inmenso. Los Dones, que me ofrecéis, por mi Hijo los acepto, y por ellos, tendréis todos, el más venturoso premio. Dadnos licencia, Señora, que otro día volveremos. Con vosotros va el Señor. Vamos, y sea diciendo: Cantemos la gala 4. Al Niño más bello, Carísima hija querida, pues viste del Nacimiento de mi Amantísimo Hijo el Soberano Misterio, escribele, y considera de su Piedad los efectos, pues quiso nacer Humano, por dar al hombre remedio: Y sírvate de doctrina de su Clemencia el ejemplo. Divina, Sagrada Aurora, como os ausentáis tan presto, pues faltándome tu vista, me falta todo consuelo. El Himno a repetir vuelva en honor de este Misterio. Albricias mortales, pues para bien nuestro, Solo a buscaros vino mi cuidado, a vos Don Lope, pero habiendo hallado, aquí a este Caballero, vuestro pesar, que se remedie espero. Si el Padre, y yo en el negocio entramos, no hay duda alguna, en que lo destruyamos. Calle y no hable palabra. Con eso el Padre a mí me descalabra. Todo cuanto a mi oficio es permitido, veréis práctico, cuerdo y prevenido, sin que de la justicia un punto ceda, aunque es preciso dude como pueda soldar mi autoridad este suceso, pues aunque a Don Enrique tengo preso, está airado, celoso, y ofendido, y Don Alonso gravemente herido; los dendos de unos, y otros, alterados, y todos me originan mil cuidados. Todo eso se aplaca fácilmente, dejando que se casquen fuertemente. No callará? Pues si ha de componerlos los que murieren fácil es prenderlos. Solo la ira, que fuimina el pecho, sabrá dejar mi agravio satisfecho, Al caso sucedido, siempre más cuerdo, más prudente ha sido solicitar los medios de la enmienda, que no a la ira desatar la rienda, que el remedio le alcanza la cordura, y la venganza nunca el daño cura. En la pena cruel, que el Alma siente, aunque osado, furioso, e imprudente venganza solicito, hallándose mi honor en tale asict forzoso es que a vuestras persuasiones, se suspendan templadas mis pasiones. Hace bien en templar tanta mohína. Qué calle digo. Eso me desatina, si el buen Viejo está chocho de la pena, no le he de consolar? Aquesa es buena. Doña Clara, segura, y recogida en el Convento está. No está perdida, que después que allí tuvo cuchipanda, allá se entró por huir la zarabanda. Apártese, no sea majadero. Digo que me estaré como un Cordero, Puesto que en casos tales, en que puede ofrecerse nuevos males, la cordura, el sosiego, la prudencia, suelen sacar del daño conveniencia; sujete la razón al sentimiento, y esté lo cuerdo hacia el remedio atento, y vos, señor, en caso tan urgente, lo recto suspended por lo prudente. Ved en tal causa, qué es lo que hacer puedo? Yo lo diré, estese el Padre quedo. Quién a él le mete en lo que no le toca? Aquí estoy yo y tengo también boca para decir, que aquestas quesicosas suceden a quien tiene hijas hermosas. Quítese allá, no diga más locuras. Mire que mis doctrinas son seguras. El Hermano es un loco, no haga caso. Aqueso no lo paso, pues si hay dama, galán, y anda el demonio, habrá algázara sino hay matrimonio. s Muera, matadle. Seguidle, Medel muera. Qué impensado alboroto el Pueblo altera? D6 ROARA Si poner quieres remedio, a tan grande confusión como hoy altera esta Villa, no te detengas señor. Di presto que ha sucedido? Que libre de la prisión, Don Enrique, a quien sus deudos sacaron de ella, y la voz echaron, que a Medel buscan; él, así que lo escuchó, con amigos y parientes, a la defensa salió, con que encontrándose, mueven ese confuso rumor. Muera Medel. Todos mueran. Qué es lo que aguardando estoy, que no voy a remediar tan terrible alteración? También irá mi osadía a vengar mi deshonor. Y por qué el Padre no acude, que pasmado se quedó? A lo que yo acudir debo, es solo a pedir a Dios, que su Piedad Soberana aplaque su indignación. Pues Padre rece, o no rece, que yo de carrera voy a cargarme de guijarros, y si encuentro algún bribón que me enfade, vive Cristo, que ha de probar mi furor. Qué dice, está sin sentido? Sentido, y aún más estoy, y venga, o no venga el Padre, yo a la pendencia me voy. Espere, no sea loco. Qué me quiere? Ay tal error! Venga conmigo al Convento. Yo al Convento? Aqueso no, Qué dice? mando. Mire, ya con él me voy, mas si en el camino alguno me dijese unos, o un no, que regañe, o no regañe, morirá como un lechón. Venga ya, en qué se detiene? Cierto que el Padre es atroz! Muera amigos, quien me ofende. Antes veréis mi valor. Viva Medel. Medel muera. Padre, de hoz, y de coz toda la Villa se viene, adonde estamos los dos. Es verdad. Pues mientras llegan, cogeré esta provisión. Qué hace? Yo, de San Esteban muy devotísimo soy. Caballeros deteneos. No señor Corregidor os empeñéis, que no es dable suspender mi indignación. En defensa de mi vida, rayo será mi valor. Yo ancitaré sus pasiones, . por lograr su perdición. Suspended todos las iras, mirad que ofendéis a Dios. Ténganse a Cristo, o por Cristo, que reparto colación. Mira que ofendido estás, y es el agravio de honor. A un Noble que está ofendido, nada su saña templó. Celos, y agravios te mueven. Obre osado mi furor, hasta que de ofensa, y celos, tome la satisfacción. Primero verás tu muerte. Muera el que a mí me ofendió. Mirad que soy el que medio. Nada templa mi furor. Muera. Matadle. Teneos. En vano traidores son . vuestras fuerzas, si mi esfuerzo castigará tanto error. Eso sí, todo sea ruina, estrago, ira, sedición, porque en vuestro precipicio sacie mi apetito yo. Por vida de Satanas, que desesperado estoy. Hermano tenga cordura. Habrá flema más atroz! Como quiere que la tenga con esta disolución? Venga al Convento, porque la Comunidad, a Dios pida con humildes ruegos, se aquíete esta fedición. Si Sor María lo pide haga cuenta se acabó, que este, y mayores milagros, hará la otra en conclusión. Pero aquí ha quedado uno, respóndame el pecador, es de Medel, o Enriqueño? Aparta infame. A bribón! A pícaro. A mí te atreves? Aguarda verás te doy en el monte de los piojos un famoso coscorrón. Toma infame, Lego vil. . Aperro, aleve, traidor! Este cantazo te hará que no me des a traición. Insolente, de esta suerte te castiga mi furor. Qué me abraso! Qué me quemo! Sor María, oye mi voz, y líbrame de este perro. Válgate esa protección. . Ay que me ha descoyuntado! Qué carráspera! Qué tos! A perro! Cata la Cruz. Aparta. Fiero Dragón, cata la Cruz. Quita infame, no te abrase mi furor. Ataja por esta parte. Nada reserve el rigor. Yo haré que de vuestras iras se aumente la indignación. . Ya se fue, y también yo escapo al Convento, porque no vuelva, y me pegue otra vuelta de podenco, o de trompón. . Si aunque indigna criatura a recibir he llegado aquel Pan Sacramentado, bien, que mi bien asegura: Si ya por la Comunión mi Alma se ha unido con Vos, mi Bien, mi Señor, mi Dios, mi Gloria, mi Redención. Como a favor tan inmenso me mostraré agradecida, si aún con la Alma, y la vida, tal suerte no recompenso? Qué gracias os podrá dar reverente la Alma mía, si tímida desconfía poder tal gloria explicar? Solo podré, Esposo Amado, de mi humilde, y bajo ser la miseria conocer, y el bien, que tu Amor me ha dado, dec Mas clame mi caridad con ruego humilde, y profundo, que los males de este Mundo remedie tu gran piedad. África, en su Secta ciega, Asía, en Ritos dividida, América no instruida, Europa en vicios se anega. Unos por no conocerte, en vuestra desgracia viven, y en los que tu Ley reciben; vicios, y errores se advierte. Cuando a considerar llego su obstinada distracción, y su infeliz perdición, en mis lágrimas me anego. Si con tu Sangre Preciosa, a todos los redimiste, y Muerte, y Pasión sufriste, y es la Redención copiosa: Por qué Almas que criaste se han de perder, Dulce Dueño, y han de dar en el despeño, los mismos que tu formaste? Mas que feliz suspensión se introduce en mis sentidos, con que al sueño, divertidos, se rinden sin elección. 4. Atiende a el mísero estado, con que el Mundo opreso, lamenta su estrago. África en Errores. El Asia en Engaños. América en Ocios. Europa en Sectarios. 4. Denos tu Piedad, el bien que buscamos, siendo tu Clemencia del Mundo el amparo. A. ! a C Dulcísimo Jesús mío, qué es esto que ostoy mirando? Que embarga la admiración a la atención del cuidado. De África el infeliz yerro este Escorpión ha explicado, y en Leones, Vívora, y Sierpes, se demuestran los engaños. 4. De una Secta el error obstinado. Oh qué infelice Región es África, en quien alcanzo a ver, que un error destruye, del Mundo el mejor espacio. Asía, que en Frutos, y Aromas, Perlas, Diamantes, Topacios, da idólatra adoración a fingidos Simulacros. 4. En Ritos diversos, a Dioses, y Astros. Oh qué torpe ceguedad padece Asia, que adorando mentidas sombras, se aparta de un Dios justo, Inmenso, y Santo. Europa, en Tyaras, Coronas, L Ciencias, y Armas, ha logrado, que la Militante Iglesia, se halle segura en mi mano. 4. Heréticos Dogmas padece en Sectarios. Cómo, Señor, en tu Iglesia, permitís tanto obstinado Bárbaro Heresiarca torpe, que tu Ley estén viciando. América, a quien influyen del Sol propicios los rayos, para conjelar en Minas, raudal que en Oro desangro. 4. Sin tener más ley, que el ocio, y descanso. soy, que la fama La India Septentrional soy, que de Nueva España, mi pronombre aclama, y de mi Imperio es Méjico Cabeza, cuya grande estensión, cuya grandeza en Reinos, y Provincias dilatada, la parte principal está ignorada, inculta, y sin la luz de la Doctrina, sus gentes viven, hasta que a tanta ruina, dé la Piedad Inmensa, y Soberana, la Ley de Gracia. Religión Cristiana. cia, uoración piadosa, T logre fervorosa, que alumbre la gracia, a su ceguedad. Pues que prodigiosa, dará luz dichosa, de viva eficacia, a su libertad. Tu oración piadosa, Válgame Dios, que de Reinos, y gentes a ver alcanzo, que en diversidad de Dogmas, son de su ignorancia esclavos. Relición Cristiana. Oh con qué dolor escucho las voces que me están dando! Pide a Dios nos de la luz para que le conozcamos. Si hará, pues a su Clemencia espera mover mi llanto. Ea, Señor, por quien sois, recoged en el Rebaño las desmandadas Ovejas, pues que las andáis buscando. Mirad, que por desunidas, las va el Lobo deborando, y pues sois el Pastor bueno, defiéndalas vuestro Amparo, pues repiten sus miserias, para mover vuestro Agrado. , . África en Errores. Asía en Engaños. , . América en Ocios. , . Europa en Sectarios. , 4. Denos tu Piedad, el bien que buscamos, siendo tu Clemencia, del Mundo el amparo. Amada Esposa, ya acudo a tu ruego enamorado, pues para que por él pidas todo el Mundo te he mostrado. Dulce Esposo de mi Alma, mi Bien mi Gloria, mi Amparo, manifiéstame, Señor, lo que es más de vuestro agrado; que yo al ver que tantas Almas ser pierden, en holocausto daré cuanto no es perderos, y así (si no os desagrado) del Abismo las congojas, por ellas gustosa aguardo como se salven, y yo os esté siempre alabando. Esposa, las que en tu ruego, tendrán seguro mi amparo, son los ignorados Indios del Imperio Mejicano, por ser su sinceridad, más capaz al desengaño; y a ti su predicación, y su conversión te encargo, y en espíritu tu propia has de ir a catequizarlos. Con cuanto gozo obediente observaré ese mandato. Y ahora, Señor, que en tu ofensa, Agreda te está irritando. siendo mis propios parientes, la causa de tanto estrago, debaos mi suplica humilde se aquíete tan grave daño. Ya por tu ruego concedo la paz que me has suplicado, y todos a este Convento, he querido hayan llegado, porque sea tu presencia, el medio para ajustarlos, y ahora quédate en paz. Dulcísimo Esposo amado, el Cielo, y el Mundo, ahora, y siempre os esté alabando, o Gran Dios de Sabaor, siempre Santo, Santo, Santo. 4. Atiende MARÍA, a el mísero estado, con que el Mundo opreso, lamenta su estrago. Seguidlos puesto que huyendo, en el Convento han entrado. De tan superior ventaja, solo mi vida resguardo. Ya estas voces me previenen, que en el Convento se entraron, a la puerta salir quiero. Caballeros reportaos. Muera. Matadle. Teneos. No es posible ya. C . Aguardaos, y ved, que tantos excesos, están a Dios irritando. Soy un hielo. Un Mármol soy. Embobados se han quedado. A mis rencores, al verla, la actividad ha faltado. Su respeto me suspende. Ya se templa el sobresalto. Sosegaos ya Don Lope, vos Don Enrique, templaos, que Doña Clara, y Medel, han de casar, con que es llano, que en vos se acabó la ofensa, y en vos la causa ha cesado, pues Don Alonso, muy presto querrá Dios, que se halle sano. Pues que lo dice, yo creo, que está ya como un Bernardo. Por mí en que casen con vengo, Yo no puedo repugnarlo, pues si en el jardín entré fue un arrojo temerario, sin saberlo Doña Clara. Qué felice desengaño! Puesto a vuestros pies, las gracias doy de la dicha que alcanzo. Feliz fin de tantos males. En placer todo ha parado. Y yo muy gustoso quedo. Y yo a la ansia en que me abraso dará el tenebroso Abismo materia al fuego en que ardo. Vamos a dar a Dios gracias, En el Coro está esperando Madre la Comunidad. Está bien, al Coro vamos. La boda se hará en su casa, que ahora el Ingenio postrado, a vuestros pies os suplica, que perdonéis hierros tantos.