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Texto digital de Contra la fe no hay respeto

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Contra la fe no hay respeto. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/contra-la-fe-no-hay-respeto.

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CONTRA LA FE NO HAY RESPETO

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA s 1. A buen tiempo hemos llegado. Sí que ya va anocheciendo, y la gente va saliendo del lugar como ha faltado el calor. . 2. Queda el bajel amarrado? 1. Y encubierta la fragata. Pues alerta con la atalaya, que es fiel registro de esta frontera. 2. Es traje nos asegura, pues que fingirnos procura Cristianos. . Mi hema quiera que alguna presa logremos. 2. Gente parece que viene. Pues retirarnos conviene, hasta que ocasión hallemos de llegar hoy arriesgados, o con la causa de hallar a alguien, que intente pasar al puerto pues disfrazados. en lengua y traje, podemos cautivar sin riesgo asguno. 1. Pues viene el lance oportuno, Zaide, en la playa eserem Avisastele a Don Juan como le esperaba aquí? Y ya venía: mas di tus intentos donde van, llamando ansí a un Caballero, que aunque iguales en nobleza, no en presunción, ni en riqueza? Esa igualará mi acero. Bueno es eso, cuando él con vanidad presumida, la prosa mal entendida, que encerraba el tal papel, espendió muy fas farrón, burla haciendo de la instancia. Matarale su arregancia, sino puede mi racén. Fuera de que sabe el cielo, que aunque es justa mi impaciencia, solo intento con prudencia asegurar un recelo a que me llama mi honor, pues si él conviene conmigo, pasaré de su enemigo a ser su amigo mayor. Digo, que soy un mastín en discurrir, y a lo veo: mas la causa es galanteo? te ha picado el dios machín? que si eso es, son ademanes, por Dios denecios decoros, que a más ganancia más Moros, y más gusto a más galanes. La chanza aquí no es primor, no me conses más, Tronera. Si lo soy, mas te viniera a ti ese nombre mejor; pero el viene. . Vete. Es verro, que él tray criado a reñir, tu pancomí, y no me he deir, aunque me le den de perro. Solo irte es conveniente. No lo es. . Por qué? Qué porfía! porque quiero hacer que un día se vea un la cayo valiente; mas ya llegó. Ya tenéis aquí, señor Don Fernando, a DonJuan, y aunque dudando estoy a que me llaméis: el sitio a entender me da, que son de tenir deseos, y si ha de ser. . Deteneos, que no es a reñir. . Pues va que causa es? . otra ocasión. En el campo es cosa indigna. No es el tal Juan gallina. Reportaos, que mi atención os llama aquí para hablaros en cosas que han de importar, y que bien os han de estar a vos, porque si obligaros puedo atento en mis porfías, vencido de la razón, dueño os hago de la acción: Siempre lo soy de las mías. Asi jo creo . Si hablarme va de mi amor no os entiendo. Pues que me entendáis pretendo? retiraos con escúchame. En echando ellos el fallo, verá el valor que hay en mí. Los huéspedes se irán, y nos comeremos el gallo. En Málaga, puerto insigne, a quien del mar los cristales le circundan, y hermosean, fártil, populoso, y grande, vos, y yo, señor Don Juan, nacimos, a quien iguales doró la naturaleza de caudal, y heroica sangre, mas no de fortuna, pues la vuestra siempre es constante, creció en brazos de la dicha, y la mía entre pesares, solo fue blanco a su enojo, tesón fijo a lo mudable del curso de sus baibanes, que es pensión de los mortales, fiarnos de ella, cuando ella da por duración lo frágil. Afírmelo, pues, la mía, pues cuan no gozó mi padre Don Vicente de Guzman, riquezas, que por ser grandes a miedad desvanecieron, undía por cierto lance, de que resultó un disgusto, dejó la patria, y pues nadie en veinte años ha sabido de él, y no pudo librarse de cautivo, o muerto, cuando en esta Costa ejemplares hay tantos de ello, no es mucho, que la voz se equivocase: pues cuando lo peor no es cierto, si se deben creer los males? Malbaratose la hacienda, pensión siempre en casos tales, quedando mi hermana, y yo. a este tiempo tan infantes, que de mi padre las señas nos pudieron acordarle, pues como en frágil materia se iba imprimiendo su imagen, no es mucho que en la niñez, sin aprensión se borrasen. Quedamos los dos sujetos alamparo de mi madre, en cuya honrosa tutela pasé puericias de inhábil. Mas como siempre es el ocio inutil verba, que fácil entre la fértil semilla, sin que el arado la labre, crece viciosa, impidiendo a que en gustosos afanes, o en vien coronadas mieses, llegue al Agosto gigante. Así yo, entregado solo a la ociosidad infame, grecí en edad, sin que entonces, ni el castigo, ni el dictamen de la razón, que ya en mí andaba por asomarse a la cara, y de vergüenza quiso al labio retirarse, me pudieran advertir, ni menos desengañarme, de que las armas, o letras, en tal tormenta de cable, me pudieran servir, siendo. quien del golfo me sacasen, y en vez de imitar los vicios, las virtudes imitase. Murió mi madre a este tiempo, o secreto investigable del cielo! pues siendo ella freno de mis mocedades, y muerta parece que era darles riendas antes. El golpe de esta caída fue capaz al levantarme, o fuese porque el destino, términó en aquel instante, o porque el discurso noble sin la sujeción de nadie, si obró mal por lo oprimido, se enmendó por su dictamen. Que tanto es malo que a un hijo le óprima mucho su padre, como que correr le deje sin la rienda que le llame. Quedé yo, pues, con mi hermana, moza, y hermosa, bastante ocasión para temer el quedarme por su Alcaide, que es la hermosura un peligro en si tan inescusable, que ni se culpa al que mira, ni a la que deja mirarse, porque en el hombre la estrella, que le inclina no es culpable, ni en la mujer su hermosura es defeto, aunque se aparte: Mas mucho os tengo suspenso con vanas moralidades, vamos, pues, a lo que importa, En fin, digo, que esta tarde señor Don Juan, he sabido de mi hermana, no os espante, que aunque lo he sabido de ella, la causa que hubo os la calle, que la ocasión de que algunos casamientos inconstantes. en su voluntad parezcan; aunque a su nobleza iguales, sois vos: y aunque en esto solo pudiera bien agraviarme de que antes que conmigo, en mi hermanal os declaraseis. de que vuestro galanteo No es tiempo ya, y asidigo, que dejando aquesto aparte, lo olvido; y que desde luego, puesto que os iguala en sangre, es vuestra mi hermana, haciendo el último que lo sabe. yo donación al instante de mi corta hacienda en ella, que aunque en todo, ni aún en parte el concederlo, es cordura, no iguala a la vuestra, al fin, yo cumplo ansí con mi sangre, y vo cumpliréis también con acetarlo galante. Para este intento os llamé solo a este litio, que en lances como aqueste, no hay ajoste como el de las propias partes. Pienso que lo que os suplico es a los dos importante, cuando a distancias de haciendas juntar voluntades saben: y si altiveces desvían, las noblezas persuaden. Esto, pues, es lo que os pido humilde, cortés, y afable, intercediendo con vos nuestras firmes amistades, vuestra conveniencia, y mía: Y sobre todo, el taparle al vulgo la boca, pues puede ser, que a mormurarse hayan llegado descuidos, que no reparó un amante, pues como ciego camina, y quien podía alumbrarle es el desengaño, y ese viene a espaldas de los lances. No es mucho que no los vea, pues aún con llevar delaute la luz, a veces nos ciega, por lo improviso su ejamen. Pues para mayor certeza y para más afirmarse es público a todos, baste el ver que yo lo he sabido, si estás cosas es constante, que al que más le importa es siempre Esto a suplicaros vuelve mi razón, que a ello os persuade; negarlo injusto dictamen: cumplir una obligación es justicia, no en vos falte aqueste atributo, pues es de la nobleza esmalte. Hacedlo, pues, así os premie el cielo en felicidades, que con esto me daréis alivio a tantos pesares, a tantos males remedio: el descanso a mis afanes, a mis fortunas principios, a la vuestra eternidades. Y al fin daréis de una vez vida a mi honor, porque acaben sus vanas sombras, teniendo por amparo vuestra sangre. Corrido queda, por Dios . de escucharle mi docoro, porque aunque a su hermana adoro, hoy distancia entre los dos, No respondéis, que tormento! parece que lo dudáis? que me decís? . Que me habláis. en cosa, que el pensamiento ni aún pienso que ha imagitado; así me pienso excusar. Yo no me vengo a informar, que vengo bien informado: y si es modestia, ay de mí! negarlo, en vano es, pues yo gusto de ello. . Pues yo no, si es que me apuráis así. qué decís? . No lo entendéis? No, no reparé, ha pesar! Impropio es disimular: pues si saberlo queréis, sabed, que aunque yo me hubiera a vuestra hermana inclinado, e por haberme aquí sacado; el casamiento impidiera, Esa, pese al sufrimiento! no es buena razón; que pena! El ser mía la hace buena. Pues vuestro amoroso intento no reparó, suerte impía! que así agraviaba a mi pecho? Ya no hay remedio a lo hecho. Y el vulgo? . Es vana porfía Mirad, que advertirlos vuelvo que miréis. a que he de mirar? el que no me he de casar es solo lo que resuelvo. Tened, que si en estaacción me temple sin castigaros; fue porque para mataros me acompañe mi razón. Que así un villano me ofeda! Que mentís dirá mi acero. Seguirelo . No tan fiero, que hay quien el paso defienda. Tu conmigo; lacayón? Hablar poco! que me enfado. ̱. Por la mano me ha ganado. Y de solo un mojicón le convertire en cabrilla de aquese globo azulado, y en habiéndole estrellado, le haré bajar en tortilla, Saque ese acero impotente, a que aguarda su desecha? ̱. A tener colera hecha; si aqueste se ra valiente? reporte usted su mohina. Pues qué piensa que soy manzo? Manco no, más manjar blanco. Por qué? . Por lo de gallina. A no mirar. . . Muerto soy, Mas este es otro reclamo: y pues ya venció mi amo; ríndale él . Antes voy ahora ayudarle. . Es incierto a un muerto. . Y es cosa fiel: vivo se ayudaba él, pero no después de muerto. Téngase. . Pues que estorbar me quiere tal obra? . Sí, que primero soy yo; y según duelo en pelear, siendo padrinos, debemos matarnos los dos. . . Aparta déjale ir. . Santa Marta me valga. . . Salir podemos; porque allí dos a reñir salieron, y uno ha quedado. Ya mi honor queda vengado. Y el otro se querrá huir en alguna embarcación. Lo que hemos de hacer no advierto C. Justicia, que a mi amo ha muer- con ventaja, y sin razón, (to en la matina esta noche Don Fernando de Guzman. Mientes como un ganapan, y mientes atrochí, y moche. Justicia va convocando, el que se fuese fue yerro. Como el amo llevó perro, le está el criado ladrando: mas no huir dscosa cruel Por tierra será ilusión. Aquesta es buena ocasión Mira si hay algún bajel, para que a Cadiz pasemos. Quién va? . Quién es? Quién quisiera pasar a Cadiz, si hubiera algún bajel. . Al tenemos uno, y no malo. . Pues quien es Maestre? . Yo lo soy. Agarralos. . 2. A eso voy. Parecéis hombre de bien, y no como unos galgazos, que suelen andar. . Ansí lo veréis bien. . Ay de mí! Atalebien esos brazos. Ah perros! . Ha galgos viles! 1. Prendedlos. . qué han de prender? vive Dios que en solo ver vierten sus ojos cándiles! Que se escapen será mengua. El que aquí estamos es llano: lleguen. . Calla, vil Cridtiano. Y ome valgo por mi lengua. El riesgo crece; a embarcar. Antes yo me mataré. Yo no pienso hacerlo, aunque me lleven a renegar. Moros, viva el gran Celín, pues que por Duan se queda de Argel, repetid que viva. Que viva edades eternas. Qué necias aclamaciones! Qué aclamaciones tan cuerdas! Sus aplausos me entristecen. Sus regocijos me alegran. Cuando en verle poderoso dan a su fuego materia. Cuando solo él ese cargo es digno que le posea. Más quién opuesta a mis voces? Mas quién a mi voz opuesta? Lo qué artículo baraja? Lo qué pronuncio me trueca? Pues tú, Celima? . Tú, Rosa! Siempre has de ser indiscreta, el azar de mis contentos, el tosigo de mis penas? Siempre has de ser presumida con fantásticas ideas, de mis alientos la sombra, de mis pesares el tema? No sabes bien? . No reparas? Que no hay diablo que os entienda: cerrá esas bocas, si no queréis abrir las ajenas, pues con ser hermanas, pienso que os ensayáis para suegras. Dejad compatencias ya, que ser impropias es fuerza, pues si nacian de que Celín a Rosa quisiera, cuando ella le despreciaba ya ha cesado la violencia, supuesto que la casaron con Muley, cuya presencia estimó el muerto Duan, padre de Celín, que a fuerza de su favor, le pasó desde esclavo a tal grandeza, (después que dejó su Ley) que en Argel se le respeta como a segundo Duan: Y Celín, viendo que hereda el gobierno de su padre, y que al heredar es fuerza la mudanza, él a la suya disfrazó, con la cautela de verla casada, y ser su atención la más atenta. En fin ya quiere a Celima, a quien tú, Rosa discreta, pediste que le quisiese, porque la correspondencia la acercara a ella a una dicha, y a ti a un peligro te huyera: no es esta de vuestro enojo la causa al pie de la letra? Es verdad. . No te la niego. Pues si lo es, que os aceda, y de vinagre torcido de ambas los rostros se prueban? El que cuando la he pedido a Celima favorezca la pretensión de Celín, porque si es estraragema su mudanza, divertido, consiga con su belleza olvidar afectos, que por ciegos tanto me arriesgan: y en lugar de hermana ser de mi razón tercera, no lo ha hecho, antes pretende disuadirle de la empresa. Con que aunque él haya olvidado de cansarme con finezas, no mirándose admitido volver a matarme es fuerza. Y a este cargo que respondes? El que esa vanidad mesma de pensar que no ha olvidado Calín amorosas señas, cuando me ha mirado a mí, aunque no me inclino a ellas, me obliga a no obedecer lo que me pide, pues ella no es más hermosa que yo; perdone aquí la modestia, que en duelos de la hermosura la presunción es discreta. Fuera de que cuando a un tiempo él nos vio, y sin conocerla se inclinó a ella, y no a mí, o fuese beldad, o estrella, no es permitido, que ahora por injustas convenieneias de Rosa, a Celín admira, que es vanidad indiscreta pensar, que para escogida no puede ser antes ella. Digo, que tienes razón, por no encargar mi conciencia? No la tiene, pues que sabe los disgustos que me cuesta, y que serán más, si acaso mi esposo a saberlo llega; pues con todos tan cruel a un mismo tiempo se muestra. Qué galán sin el favor no desiste de su empresa? No en todos se halla esa dicha? Si se halla tal. . No es muy cierta; que hay amor a quien desdenes le fijan más la veleta. Mas que tiene que ver eso con que cuándoel cargo hereda Celín, estéis encontradas, tu alegre, y tu rostrituerta? Es que al mirarle con él, sentirlo yo es advertencia, de sus locuras, temiendo poderosa a su impaciencia; pero que te alegraa ti, supuesto que le desprecias? La razón, de que conozco que él por su sangre, y sus prendas merece ese cargo, pues no implica a que no le quiera el no negarle los triunfos, que él se ganó por su estrella: que no quererle es destino, mas estimarle es decencia. Y por llevar la contraria, que es de su sermón el tema. Que en fin te niegas a eso? Es contrastar una peña. Pues vive Alá. Así, Cristianos, en vuestro ultraje se alienta mi rigor, porque a Muley hesta los cielos le teman. C. Ay de nmí! . Mi amo es este que con los esclavos muestra su acostumbrada crueldad, tan antigua como fiera. Vivan en prisión oscura los que esclavos se lamentan. Tú no fuiste esclavo? . Sí. Pues cómo, di, no te acuerdas? Si me acuerdo, mas me ofende el mirar vuestra paciencia, que como yo no la tuve, me ofendéis más con tenerla, que es propio en el que se pierde. querer que todos se pierdan. Señor. . Esposa, mi bien, solo tu vista me templa, pues como en esos doseles. amor entre niñas reina, todo es dichas cuanto anuncia, todo es piedad cuanto enseñan. Muy galán lois. qué te admira? El que vuestro labio afrenta la juven tud más lozana con tan extrañas finezas. Es verdad que ya en mis años. impropia es la Primavera. Muy entendido es amor. Como es dios, todo él es ciencia: y en qué pasabáis la tarde? En solo hablar de las fiestas, que hace Argel al nuevo. Duan. Y son muy justas a penas lp. que me asuste solo el nombre de Celín! pero sospechas. dejad recelos pasados, pues que importa que él quisiera antes que yo me casara, a Rosa, si ella es honesta, y mi esposa, que esto basta? Que aunque en la Cristianal glesía dejé mujer, como tengo borradas aquellas señas, ya este pundonor me toca, o mujer, o dama sea, que minorarme el agravio no es perdonarme la ofensa. Viva el gran Celín. . qué escucho? Viva el nuevo Duan. . Mas cer se oyen ya los regocijos: (ca mas qué es eso? . Que se apea ahora el Duan. r que? en mi casa? Si señor. . Merced bien nueva. qué núnca me falte un susto! . Ira recibirle es fuerza. Con vuestra licencia yo me retiro. . Darán queja hoy con tu ausencia las luces, faltando el Sol, no es decencia cuando él viene a honrarnos irte, esperarle es justa deuda. Mira que entra ya. , . Muley. Pues señor, honras como estás? mucho extraño esta visita, . ruego a Alá que por bien sea: y en mi casa? . Sí, Muley, porque así la norabuena recibo del nuevo cargo, con veros, mientras se aprestan del pueblo los regocijos, que es justo en mi padre aprenda. En honrarme, claro está, y el gobierno a que os asienta. Argel, por Fez le troquéis, a su Cetro, y su Diadema. No extrañara tales triunfos si en vuestra mano estuvieran. Ay Rosa, como tus ojos amorosamente queman! Llegad. No, que es agraviarme; dejad conmigo extrañezas, que todos somos iguales: y advertid, que me atormenta . esa vista, aunque conozco, que está mi desdicha en ella. Digo, que siempre a mi lado, Muley, esté la prudencia siempre al vuestro se sujeta. Echa, Zaide, la lancha, aferta, aferta a aquel tronco ese cautivo; a tierra, a tierra. Unas fragatas dan fondo. Y sin duda que traen presa. A la marina salgamos, pues de esejardin la puerta bosa del mar sus orillas, que si hay esclavos, quisiera feriar alguno. . Mejor feriara ye mis sospechas, . mas necio estoy, pues es mucho que un señor honrarme quiera en mi casa? no lo es. Y cuando con causa venga, no puede ser que se inclive, viendo que Rosa es ya ajena, a Celima? sí; pues celos, que me apurais la paciencia? dejad de ser Españoles conmigo esta vez siquiera. No diréis que no obedezco en vencerme? La belleza de mi hermana lo merece. Mejor dijeréis la vuestra. Acabe ya, salte el perro. Aunque todo usté es perrera morir quiero en seco, que nunca he sido buena pesca. Ya desembarcaron. . Hola, mirad que el Duan intenta fertar esclavos. Dos hombres del tal naipe la veleta, de no muy mala presencia traen por presa. . Y ya ha llegado. A la con bien os mantenga. El os guarde. . Aquestos dos son los que vienen de venta. de vuestro consejo. . El mío . Miente el perro, que aquí no hay ningu vermejo. . Ah estrella! donde caminas conmigo? A Argel, no lo ves? . Ha pesía! No reniegues, que es temprano. qué a esto viviese! . Enque precias esos esclavos? . Aqueste solo en cien doblas. . Pimienta! por aquesa cantidad yo a mi linaje vendiera; pero cuanto valuré yo? ̱ Y este? En ciento y cincuenta, que es hombre de más trabajo. Y vale mucho un Tronera. Qué ciego es el interés! como los méritos truecal Está usté contento? . Calla. Qué dice ese esclavo? . Era. No te turbes. . Antes esto nace de poca vergüenza; el que allí a mi compañero decía, que no me pesa ya de ser cautivo, pues al menos en esta tierra dan a uno lo que merece. Y en la tuva? . Ni aún por prenda. Por qué? . Sacien der postizas, y estelionatos se prueban. Humor gasta el picaron. Que en fin valer más te alegra? Pusose un día un tahur a jugar cierta moneda de plata, cuando pasaba solo a diezreales la pieza, pero soplando en contrario le dejo a su bolsa, como si fuera dama en Cuáresma. Perdió en fin, y al levantarse, dijo con mucha impaciencia, yo he perdido unto a Dios; mas un consuelo me queda: dijeron todos de qué? y él le respondió esa es buena, de que engañarle he sabido como a un niño, si en la cuenta pasando el de a ocho a diez, él a doce se los lleva; aplique usté. . Bravo humor! Cómo te llamas? . Ya es esa desvanecida pregunta; como me llamo? Tronera. Tronera? . Sí; y es muy grande mi casa, pues mi ascendencia viene por línea rodada, ya que no por línea recta, de una gran mesa de truces, aunque a barato le metan. Tienes razón. . Qué locura! Y cuando no la tuviera. Calla loco. . Usted me deje, . Así mi deseo ordena que en llegando a esta materia me mataré con mi padre; no abonarán mi nobleza, tener parientes en Corte? Y quién son? . Linda inociencia! como la de aqueste esclavo. el Matusalén teñido, la muchacha de setenta, el que no pide prestado, el que pide lo que presta, el que clava su mujer, el que no alaba a la ajena, el que se casa dos veces, porque una lo hace cualquiera, el que sin blanca enamora, el que su caballo presta, el que le lleva prestado, que no le corre, y revienta, el que sustenta a su dama, cuando ella al otro sustenta, y al fin, para tematar, los presumidos, las seas, los valientes, y los calvos, porque todos son Troneras a la larga, o a la corta, y con mi casa empatientan; mas esto en segundo grado. Y en primero? . Los Poetas. Si le escucháis dirá cien neceda los. . Y bien cuerdas; pero no lo son, porque aquesto nada aprovecha. Gracia tiene el esclavillo, Si os agrada, ya la venta queda por mía, y es vuestro. Ved, señor, qué inadvertencia! . que yo. . Ya eso es excusado; galanterias como estas, son permitidas: y a celos . vencisteis vuestras sospechas; pues sulo a Celima adora, y es cierto, que nunca intenta agraviar el que es señor. tener en aqueste es clavo de quien confiarme pueda en mi amor. . No vi en mi vida tál gala, ni gentileza, Y tombién por mío queda esotro, dadle el dinero. a . Guárdete Alá. . Ya me pesa de que sea mío, pues en su rostro, y su presencia su calidad tray escrita. Llegad, Cristianos. . Hh penas! que a esto me traiga mi suerte? Ah suertecilla estrellera! por gazapo me has tenido, pues a galgos me encomiendas! Qué os parece de la compra? qué es gran señor, como vuestra. A las plantas. . Al coturno, De esa invencible presencia. De esa presencia vencible. Humilde un esclavo llega. Un esclavo llega humilde a besar de aquesa esfera los cinco Mayos, que el Sol aún sin verlos los venera. Levantad; cómo os llamáis? Mudar aquí el nombre es fuerza: Enrique. . Y la patria? . Es, Málaga, señor, la bella. Málaga? . Y no Maláguilla: han visto cómo se altera? Siempre que a Málaga ois os demudáis. . Es la tierra que más conozco en España, y la que en mi edad primera me dio noble cuna: ay triste! . pero que vana quimera? no en valde me agradó al verle. Y cautivasteis? . En ella. En ella? . Sí, que esos Moros nos cogieron con la fresca. Parecéis noble? . qué importa, gran señor, que lo parezca, si quien hoy da los honores es la fortuna? y su rueda a unos sube, y a otros baja, y la mía es tan adversa, que al primer baiven me quita patria, descanso, y hacienda. Quién no es noble, nunca siente tanto el afan, y misería. La libertad es amable, todos sienten no tenerla; pero si el discreto da atributos de nobleza, también al que honrado vive, y su pundonor conserva. Noble soy, pues que logré a pesar de airada estrella, cumplir con mi obligación, que es lo que aquí me destierra. Y no nos diréis la causa? Pesares, señor, se dejan solo alolvido. . Es verdad; mas decidla. . Con prudencia? pues he callado mi nombre, disfrazaré mi tragedia. Fue, que al juzgar cierta suerte del naype, yo con certeza afirmé lo que había visto, y un hombre de algunas prendas, que lo oyó me contradijo: con que al travar la contienda alzó la mano. . Y os dio? La vida solo en respuesta: pues antes que fuese agravio la alli imaginada ofensa, cual sombra, mi espada supo, como es rayo, deshacerla. Cómo el hombre ha navegado? se ha mareado la cabeza. qué dices? . que vive Dios. . Qué Que es verdad lo que te cuenta Claro es, que a no hacerlo así, con su valor no cumpliera. Pues, Muley, que os toca a vos que vengara, o no, su afrenta? Perdonad, no os admiréis, que como viven las señas siempre de Español en mí, sintiera, aunque en causa ajena, de este Español el agravio, sin vengarle: aunque dijera mejor, que no sé que ira me infundió al oír su afrenta. Sí, más una cosa admiro. Y es, señor? . Que la fiereza que tenéis con los esclavos, menos airada, y severa la mostráis hoy con Enrique. Es verdad, fuerza secreta de inclinación habrá sido. Y es la inclinación muy buena, que es Enrique muy galán. Solo el silencio encarezca retórica mi humildad; quién es señor, y así imita al Sol, pues su luz eterna, aunque reparta esplendores, siempre con la luz se queda? Discreto sois; pero en fin ya Muley, es prenda vuestra Enrique, pero advirtiendo, que solo a vos os le diera. ̱. Estímoos tan gran favor. ̱. Y para mi no hay siquiera un poco de ser hermoso, ya que discreto no sea? Si que tú siempre en mi gusto has de tener. . La veleta? No, si no el todo. . Mis gracias son muy locas para cuerdas. Pues no tocan bien al gusto? Sí; mas no por la tercera. Qué te parece el esclavo? qué es airoso. . Su presencia . no digo que me en amora, mas no me ha pesado verla. El esclavo no me alabas? Claro esta: dos van con esta. No vi fin aliño nunca a lá gala tan bien puesta. Picaron el cebo juntas? . . que está el pueblo prenenido a daros la notabuena. Salgamos a recibirle: y en vos es bien se agradezca el dueño que os doy. . . Es justo. Que a todas horas: ah penas! has de ver a Rosa: ha esclavo, quien trocara esta grandeza a esclavitud tan dichosa! . Ya el clarín vuelve a hacer seña de que os esperan. . Va voy: Hay amor, si en tu cadena doraras de esta hermosura el hierto que me atormenta! . mas que mucho que henrar sepa . Hay patria ! aye clavo! ai triste! pero que ilusión tan necia! Atila soy de Cristianos, más reservar este es fuerza. Que quien no estima a un Dua- un esclavo la divierta! De imán me sirve su vista; mas que ilusión tan discreta! mueran mis necios antojos, mas solo de verle mueran. . Ah fortuna, y a lograste bien de tu crueldad las muestras! cautivo quedo en Argel, ya no la temo a tu rueda. . Yo sí, porque renegar pueden hacer estas perras.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Vaya el perro. . Seores galgos miren que él tal perro muerde. Vaya a barrer notamala. Para el seor perrengue. Vaya . No quiero. . Tome. Plega Dios, fieros lebreles, que yo os vea entre Escribanos, que es la maldición más fuerte: por vida. . . Pues Tronera, qué es esto? . Que me suceda lo que al diablo, y San Benito? Ya aquese clarín nos muestra . Cón quién? . Contigo, pues quien las cascaras darme solo, (res comiéndote tú las nueces. Pesia contigo! qué tengo me preguntas, cuando adviertes que yo gozo de las penas, cuando tú de los placeres? que a mí me llaman el perro, y a ti las perras te quieren, que Muley me desestima, y a ti Muley te prefiere? Y al fin, que bebes aquel licor que nos vuelve alegres, y a mí ni aún por el olfato quieren que el gusto lo pruebe. Ven aca, fue de Corona tu padre, que lo parece, según te vienen las dichas? Y en tu natural retrete, dime, acaso hallas señales que el ser dichoso te acuerden, porque menos voto a diez que no es posible? . qué siempre galtes buen humor? . Y es malo gastar lo que tú no tienes? Mas no dirás con que causa este Renegado tuerce de su condición contigo, pues tanto te favorece? Me paga la inciinación. Qué es un Cristiano confiese a un Renegado? . Es verdad, que eso basta aborrecerle; pero no sé que secreto me incuna a que le respete? Notables honras te hace: y aún las senoras perrengues no te miran de mal ojo; y alguna no te divierte? No, que aunque es Celima hermosa, son muy contrarias las leyes. Pues yo sé que se te inclina. Tal vez la señales mienten. Qué habrá sido de tu hermana? A un cautivo a quien su suerte de nuestra patria le trajo hasta aquí, sin conocerme, se lo pregunté, y me dijo, que en un Convento la tienen mis parientes, y la hacienda tomó la justicia en renes de mi delito. . Con que para salir de estas redes, el remedio de llegar, es renegar a las veinte. Más aguarda no tocaron? Sí; serán los cascabeles del collar de aquestas pertas. Rosalera, que divierte así sus melancolías. Notable tristeza tiene. No saben la causa. . Yo se la diré, si ella quiere. La de su trineza? . Sí. Y cuál es? . No estar alegre: mas si a su se oblante miro, a mí mis libros me mienten, o esta enamorada. . Calla: pues quién a Muley prefiere? Sí, en lo galán, y mocito; por cierto honradas vejeces. Qué importa, si son sus canas alientos que reverdecen en respeto, y en valor? . Pero tus locuras cesen, que con la música Rosa hacia aquesta parte viene. De que te sirve fortuna, compararme en tu altivez, si la libertad me quitas, que es la impiedad más cruel: Adentre podéis cantar; o qué penoso accidente! mas que mucho si presente la causa llego a mirar! retiraos pues; qué rigor! 1. Solo es justo obedecer. . Amor templad ti poder, mira que es antes mi honor: pues porque os vais? . . Como vos no reserváis a ninguno, no quise ser importuno. A de mil discreto sois; pero con vos no han hablado mis tristes melancolías, con esos si que a porfías de cantar más me han cansado. Por Dios sin ser descortés, que en vuestro prolijo enojo pienso que os hacéis del ojo tú, y Enrique? . Qué oigo? pues Entonces, o la advertencia. Enrique estás triste? . Cuando del jardinero cortés, un esclavo no lo está? Pues honrando yo, no va aquesa ley derogando? Es verdad, que a tal favor se halla indigna mi bajeza. Pues qué os causa esa tristeza? que os mueve aquese dolor? decidlo, o si aquesta vez . ni que en ir se va a perder viera a mi suerte oportuna! De que te sirve fortuna encumbrarme en tu altivez! Ya pienso que ha respondido, libertad busca, hasta que de la músita el concero. Declaradme, pues, su efeto. de que os habéis suspendido. Déjame; ay mal tan infiel? que le acuerde no permitas. Si la libertad me quitas, que es la impiedad más cruel? Si eso os éxplica, decid; o si mi flecha le ha herido! . Perdonadme lo atrevido. Dejadnos solos. . Oíd de que te sirve fortuna encubrarme en tu altivez, si la libertad me quitas, que es la impiedad más cruel? Aquesta la letra ha sido. Y este el símil ha de ser. No habéis visto un arroyuelo, en cuyo cristal se ven copiosas ramas por sombras, frondosas matas porred, que bullicioso corriendo, le sirve de espejo fiel a las bellas florecillas, que se están mirando en él, y cuando más presuroso, culebra de cristal es, argentando el verde prado de sus matices vergel? o lo provido del hielo, grillos le ponenal pie, deteniendo su raudal, que presuroso en correr, le lleva al mar despeñado a anegarle; pero él, no temiendo el precipicio. verse Príncipe jurado de tanta esmeralda fiel, atropellando por todo entra en el mar, que borrando su antiguo nativo ser; muere en sus ondas, sin que halle, ni aún sombras de lo que fue? Así yo, hermosa señora, este arroyo vengo a ser: corrí con mi libertad, hasta mirarme a tus pies, donde aunque de ti, y tu esposo a un tiempo me llego a ver favorecido, y me obligan vuestras finezas a que no apure mala fortuna, viendo que no para en bien: Atropellando por todo, sin dejar de agradecer, libertad busco, ignorando, que de mi patria al desdén, me amenaza con desdichas, que como centro no es el mundo de toda un alma, y esta anhela a deshacer el nudo de esta opresión: y es silogismo fiel de este bien la libertad, no admires, que siempre esté tan triste, aunque tus favores. me lleguen a engrandecer; pues sin libertad me miro, y que al poder entender de aquesa letra el concepto, diga, señora, que en él mi sentimiento se éxplica, pues dice si bien se ve. De que te sirve fortuna encumbrarme en tu altivez, si la libertad me quitas, qué es la impiedad más cruel? No es muy grande este dolor: que necio, o qué inadvertido! . mas si mi amor no ha sabido, de que se queja mi amor? Si el mal que siento sintieráis, mas os quejaráis aquí. Pues vos estáis triste? . Sí; mas no pensé que estuvieráis hasta ahora sin saberlo. Antes no entenderlo alabo. Porque? . Esque toca a un esclavo sentirlo, mas no entenderlo. Pues yo os lo quiero decir, por si lo habéis ignorado. Siempre de vos me veo honrado; mas sé que vuestro sentir no es más que el mío cruel. Si es, pues por mi decoro peno, sufro, siento, y lloro, rendida a un confuso Argel. Digo; que razón tenéis, mayor vuestro mal ha sido. Y aveisle acaso entendido? Cómo, si no le entendéis? Mas mi semblante no os dice algo de mi mal? . Señora, si dice; paro. . Decid. Qué es lo que pretende ahora? que os dijera que era amor; pero no es decente cosa juzgarlo en vos. . Pues no tengo: declarárseme celosa a quien querer? . Ingeniosa. ha sido vuestra respuesta, mas mi señor no se nota, que os quiere? con que parece esa queja en vos impropia. Mas sin ser él, no podía ser otro? . Imposible cosa me parece. . Pues por qué? Porque en vos lo decorosa es parte, que todo excede, como parte más heroica. Decis bien, norable hombre! mas a poder mis zozobras deciros. . Celín ha entrado, Di de mis bienes la sombra: mas a buen tiempo llegó, pues este ardor que me ahoga, confieso me iba anegando, mirando el agua a la boca. Entique con Rosa! ay cielos! Pues quédese por ahora nuestra dispura, advirtiendo, Enrique, que mi congoja, ni es la que vos presumís, mi la que os digo yo propia: si la duda preguntaréis, el ser quien soy os responda. . Hubo mayor confusión? hubo más fiera ponzoña? Muy divertido os tenían de aqueste jardín las rosas. Hasta veros, que después se escondieron vergonzosas. No os digo eso. . Qué decís? Qué advirtáis, si es que conforman en vos la gala; y ingenio, el que una principal Mora, si no Rosa, a vuestro gusto, os estima más que Rosa: muy claro le hablé, mas quien con los celos se reporta? . Aguardad, válgame el cielo! Celima, y su hermana hablarme tan confusa, o misteriosa, en caso, que aún el discurso, aunque discurre lo ignora; que será cielos la causa, que en tanto abismo se esconda? , si este oyó mi deshonor. . El darle yo ese papel a Rosa. . Perro, que he oído? mis dudas? Reñirle? . Sí. en este oficio, es cruel resolución de tu amor, y más si para despique acaso me encuentra Enrique, que gasta muy mal humor. Cesio en mi casa, cielos? sin duda mi honor se abrasa. Se que Rosa no está en casa, y así aqueste. Qué desventura! En viniendo le has de dar: y aquesta animar te pueda, el saberle regalar. Papel a Rosa? qué he oído? Sin duda que de su mal, o amor, que encubrió neutral, aqueste la causa ha sido, y quiso hacerme cruel vil tercero a un deshonor. Viose más raro rigor? ha mujer, espejo infiel! Más pagárame este aleve el haberle aquí tomado. Mira que de tu cuidado . fin la respuesta. . En breve será, a lo que yo imagino. No loserá, porque yo. No lo será; mas quien vio tal pesar? . Hh cruel tirano! Al primer tapón zurrapas: tomo que me hagan gigote. Dicha fue alzar el papel. Entique. Señor. . Rigores , . Si el fiern amagado golpe . de su igravio oyó? . qué quieres? , - . A disuadirle me impone . mi lcaltad reñir a este. Reñirle? qué es lo que oyen . Aunque soy algo advertido . Porqué? . Porque sin tu orden ahora al Duan. . Ea, prosigue: o ya el veneno me ahogue! . Le ha despedido, diciendo, no estabas en casa, sobre haberte visto él entrar; con que es fuerza que se enoje, presumiendo que te niegas. Y tienes razón, saliome . mi recelo verdadero, porque eso mismo me expone a salir yo de esta surte. que a Enrique a mi cargo queda. . Quien no os conoceque os compre. Disimular me conviene. . Bien encubre sus temores. . Alcánzale, y de mi parte le dirás, que me perdone, que de este fue inadvertencia ser grosero a sus faveres, que vea lo que me manda; aquesto importa, rigores. . Yo iré con él. . Deteneos. Cuerdo disimula, y noble, mar si yo llevo el papel, . todas serán ilusiones. . No vas? Ya voy a servirte: lecrele al punto, y conforme viere en él, arbitraré para este lance. . Cogiome; mas yo me escurro. . No os vais mirad que os digo. . San lerge! marrullérito es el viejo. Llegad más cerca. . Clavose, me huelen mal las narices. No importa; que mal se expone mi sufrimiento a vencerme: qué teméis? . Dos mil azotes: yo llego, aunque en tu presencia, como indigno a tus favores, somos el ratón, y el garo; que quieres? . que tus traiciones me den, aleve, un papel que has escondido. . Volviofe el sueño del perro:zape. En, qué aguardas? . Señores, yo que papel te he de dar? Qué irritas a mis rigores? un pañel que aquí te dieron. De muestra es el perro, oliole, a mi señor? A ti infame: que miras? . Señor, yo no se. Que no se cayó en el suelo. Si cayó; pero cogiole sin duda Enrique. . No quieres, pues de esta suerte. , . Salió mi sospecha verdadera. Señor, que causa te impone a enojarte así? . Templarme es lo que importa enojó me aquese esclavo, y en él iba a mostrar mis rigores: ven conmigo, que el papel yo sé traidor, que le escondes. Yo, señor? . Calla, no hables, no a mi cólera provoques. No pude hallar al Duan. Hallaranle mis furores, si de mi agravio averiguo las evidencias conformes, y hasta entonces ve delante, sirva al silencio de norte. . qué mal se encubre un agravio! mas pues tu papel me impones a ver de Muley ofensas, yo haré que el tiempo las borre, si puedo, ques del estoy agradecido, y soy noble. No habéis de pasar de aquí. Ese es injusto desvío. Como injusto, cuande ya que tengo dueño os he dicho? pues si aquesto no ignoráis, que ocasión, o que capricho os ocasiona a este arrojo? Qué ocasión? el dulce hechizo de tus ojos. . Pese a ellos, y también pese a vos mismo, pues que así me ocasionáis este riesgo, este peligro, en que averiguo por cierto, según vuestro arrojo miro que no amáis, o que si amáis, solo os amáis a vos mismo. Deteneos, que arrojarme hasta aquí causa ha renido. Causa? aquesa ignoro. . Es que este gustoso delirio os le explicaba un papel, que yo os embié si por mío mereció alguna piedad, esa solamente os pido. Aquesta ha sido la causa de empeñar mi desvarío en disgustaros; y pues no supo enojar un niño, y amor lo es, perdonad: y si le habéis recibido, mirad que me respondáis. Viose más necio delirio! cómo recibirle pude? ni que hombre tan atrevido. hubiera, que me le diese, cuando a mi decoro es visto, aunque Enrique se anteponga, . que el Sol no se ve tan limpio, como el fue siemore? . que eruel! y si por algún destino llegara el papel avos, respondierais eso mismo? No respondiera. . Por qué? Porque al ver que inadvertido faltabáis a mi atención, olvidándoos de vos mismo, el desengaño, o respuesta os diera a un tiempo mi brío. En qué? . En no responderos, . Qué estimas tanto a Muley? Aguarda ingrata. . . Señor, . No basta comer su pan? con quien tan airado os miro? ingrata: ya aquí Muley mucho te ofende este indicio; quién olvidando a quien sois se os atreve? . Aquí es preciso templarme, por ver si puedo granjear a este con cariños: un criado fue, cuenecio me impidió el paso atrevido. Criado? . Sí. Y de esta casa? que mal finge! . Si lo digo no bastará? . A no creerlo . quién lo duda? mas admiro que de aquesta casa fuese, cuando en ella el dueño mío, que lo es de ella, y de vos siempre el criado más rendido, aunque ha mandado que nadie entre hasta aqueste retiro, esos preceptos deroga, con vuestro decoro invicto, y los que nacimos pies, a la cabeza seguimos. En todo eres cortesano. Serlo con vos es preciso, siquiera por aquel rato que fui vuestro. . Y a sermío volvieras con gusto? . No, digo que necio delirio! que no, no porque no fuera a mis aumentos principio ser vuestro esclavo: mas como os hallo más entendido, dije que no, por juzgar, que al ser de vuestro albedrío acción el darme a Muley, a decir, que si preciso era en mi quedar con vos, señor, por desconocido. que era el más cuerdo castigo. . . Si señor. . La causa admiro. y otra que yo no averiguo. . Pero eso no ha de estorbarme a hacer en vuestro servicio todo cuanto me mandéis, porque claro está que os miro siempre como a quien sois. Me pagas lo que te estimo: y acetando tu promesa; ya el declararme es preciso, . pues él me ha alentado; sabe, que si acaso tu albedrío buscase su libertad, la hallará en mí, si un alivio me dieras, que está en tu mano. En mi mano? qué martirio! En tu mano. . Pues decid: cada acento es un abismo! . que me ofendéis en tardaros. Es, que yo a Rosa. que he cado? Adoro. . Ea veneno. Y con tu ayuda le afirmo la victoria a mi esperanza, y la libertad que he dicho tendrás, si la hablas en esto, que a ti solo querrá oírlo. De todo mi sufrimiento me he de valer; imagino. que habéis errado el sujeto, equivoco el vuestro ha sido: queréis decir a Celima? A Rosa es a quien te digo. A Rosa? en toda mi vida de cólera más perdido me he visto; mucho me espanto, cuando sois tan entendido, que haméis a quien tiene dueño: y más cuando, aunque exlmino vuestro amor, no le hallo causa para arrojo tan indigno contra Muley. . Necio estáis; consejos yo no os los nido, que llegan ciegos, y tarde, para un amor como el mío. Y así de mi parte vos la habéis de hablar advertido. y aquestos doblones sean de mi promesa principio. Guardadlos, y reparad, que fiaros de ellos no es digno; cuando teniendo dos caras imita falsos amigos. . Hh perro! . . De mi amo aba- se engañara el que lo ha dicho. (jo A tu vida. . La mía: . así defiendo el peligro. Sin armas me dejas? . Sí, que el defenderme es preciso? . mas mi amo viene. . . qué es esto? Lance cruel! . Qué es lo que miro? a cada paso un recelo! a cada encuentro un indicio! tú con armas? . qué te espantas? aquí importa divertirlo. Pues di la causa? . Fue solo. Qué intentará este atrevido? Que como el Duan mi senor; inclinado siempre ha sido a las armas, y en España ay Maestros tan peritos en fabricar una espada, saber si era buen aquiso la suya, y que le advirtiera de paso algunos avisos de destreza, que aquí ignoran, por no estilar sus principios. Y así cuando entraste estaba ejecutando esto mismo: y vos, señor, pues cumplí con lo que tocó a mi oficio, y de ella os dije el Maestro, volvé a envainarla, advertido, que la lición que os he dado es la que solo os suplico, que obierbéis, porque si erráis de mi advertencia el estilo, podrá ser no halléis Maestro, que os dé tan cuerdo el avilo. Que esto sufra? decís bien: del mintió cobarde indicios; más templarme importa ahora, No sé que sienta, suspiros. Y pues voy tan enseñado de vn estra casa, y que miro que es ya tarde, y que querréis descansar, como es preciso, quedaos, que lugar habrá en cierros negocios míos a que os venía a buscar, para mejor conferirlos mañana volviendo a veros. Que permitáis os suplico. Raniando voy de pesar! Que después de haber sentido no estar aquí, os acompañe. Conmigo tenéis cumplido; Ala os guarde. . Y él a vos también os guarde . Un vestigla llevo en mí; que un vil esclavo así se me haya atrevido? más morirá vive Alá; aunque lo esconda el abismo. . Mi peligro es evidente, mas con amor no hay peligro. Aguarda, Enrique; ah pesar! no sé que dudoso indicio me ha dejado este suceso. qué me mandas? . Mas no es digno, que este apure mis sospechas: si lo es, porque si averiguo que él la sabe, quien mejor sabrá ayudarme al castigo? que te pasó con Celín? Ya, señor, no te lo he dicho? Sí; mas no me persuado que fue así. . Si lo ha sido. Dímelo, por vida mía. Mucho juráis, porque estimo, señor, vuestra vida mucho; pero otra cosa deciros mal podré, siendo un esclavo. Más eres noble, y me fío de ti en aquesta ocasión. Sí, pero yo nada he visto. Si ya de ti me he fiado, agravio será encubrirlo. Es verdad, aquesto es hecho, ya el declararme es preciso. mas dime tú que recelas, para que tengas motivo de dudar en este lance lo que he afirmado? . Imagino, que ne es cordura que yo me declare antes contigo. Si es, que aunque obedecer le toca solo a mi arbitrio, si en la duda en que me hallo, y en la que estás tu indeciso, contestan nuestras sospechas, no hay ventaja al descubrirnos; mas si no contestan, si hay, y el riesgo quede por mío: Porque más fácil es siempre, malicioso en los indicios, el engañarse un criado, antes que no el dueño mismo. Dices bien, y porque veas, Celín. . Ha penas! . qué dices? Que es riguroso principio. Ya en eso te has declarado. Prosigue, pues . Ya prosigo: y Rosa. . Tente, señor, que harto con eso me has dicho Y si puesto que de mí te has fiado, ya es preciso, cuando tu honor me confías, revelarte lo que he visto. Sabe, señor, que son ciertas las sospechas que has tenido: Celín te intenta ofender, él se declaró conmigo, y al reprenderle intentó vengarse, a que fue preciso sacarle su propia espada, como viste; no te afirmo si mi señora te ofende, que no lo sé, aunque averiguo, que si ella no fuera honrada, como es fuerza haberlo sido, no buscara él estos medios, para vencer sus desvíos. Mas lo que por mi lealtad ahora, señor, te digo, es, que pues ya empecé el trance, y que de ti agradecido me hallo con tantos favores, que pues aquesto te he dicho, si encuentro ocasión, sabré, señor, por lo que te estimo, traerte con la evidencia, a un tiempo lo vengativo. Y hasta que esta llegue, sirva este papel de testigo: de Celines, que a ese esclavo, pienso que viste tú mismo dársele, yo le cogí. Repara bien en su estilo, que yo te ofrezco otra vez, que cumpliré lo que he dicho. . que tu voz me ha convencido. . Aguarda, porque no en balde desde que te vi te estimo; espera, que mi furor. como fiero basilisco, bastará solo a matarme. Y tu papel, pues testigo has de ser en el proceso de mi agravio, di tu dicho. Mas ha cruel, que yo pongo la letra si tú lo escrito! Quejarte Rosa; que oigo? pese al pulso fementido, que el caracter imprimió! más prosigamos, suspiros. Quejarte Rosa, de mí, cuando sabes que rendido te quise antes de casada, y te quiero, ya es indigno, ni que finja con tu hermana, cuando sabes que el oívido se fue con mi libertad, y ambas están a tu arbitrio. Que aún el bien de aqueste engaño le nieguen a mi destino! creí que a Celima amaba, y engañeme; ah cruel martirio! No leo más, porque quien duda ya con tan claros indicios, que juntos los dos me agravian? Quien pudiera al repetirlo, como ellos ambos me ofenden, ahogar en un lazo mismo sus vidas en un insiante? Ha pese a los años míos! Sepa el mundo que Muley supo a su honor dejarlimpio, dando muerte; mas el caso. dirá lo que yo no digo. Y mientras eso sucede, obedecer detérmino el mandato del Virrey, yendo a ejecutar yo mismo, antes que más tarde sea, las ordenes, que he tenido, y volver presto a mi casa; valedme cielos divinos! A penas salí de aquí, cuando mi amor insufrible, valiéndome de esta llave, que el oro todo lo rinde, y audtando a los criados, que afuera me esperen, quise, pues no esta Muley en casa, volver arrojado, y libre, aiudado de la noche a entrar por estos jardines, por si de Rosa mi amor vence su hermoso imposible; vengando en aquese esclavo sus atrevimientos viles. En silencio está la casa, pero es ya tarde; o alivie mi esperanza mi temor! que aunque treguas le permite, ya me alienta; este es su cuarto. Amor, pues mi intento riges, el disignio favorece, pues que está en ti el conseguirle. Apenas salí del lance, donde ritubeó lo libre de mi aliento, y prometí ser de mis lealtades lince. Y apenas entre letargo mortal ensayarme quise, rindiendo al sueño aquel tiempo que se descansa, y no vive, cuando me desperró el ruido de pasos, que si percibe mi oído, sin duda fueron hacia esos verdes pensiles. Y como está Muley fuera, a cierto fin, que dirige el mandato del Virrey, si bien vendrá presto, quise, pues que su honor me ha fiado, saber quien mancha su timbre, si fue Celín? si será, que a un poderoso no impiden, ni el riesgo, ni la atención, que es caballo a quien le rige su precipicio, no el freno; pero es locura, o terrible aprensión: mas solo sea la vista quien fiel registre esta duda, que una ofensa aún basta que se imagine. Pero hacia el cuarto de Rosa pasaré primero. Enrique. . Que mal encuentro tormentos! Dónde vas? qué causa, dime, a estas horas te ha obligado a salir así? . Decir podía eso mismo a ti. Sentir ruido en los jardines, . y Rosa por acostar, recelos no seis tan linces. De que en mudeces? . Señora, la causa fue? que mal finge una lealtadlientir ruido, y por ser tan tarde, quise salir a mirar quien era; mar quien duda que le hicisteis vos? y si eso ha sido así, veré quien fue) peros tidme que me vaya. . No te has de ir, que lo que ayer no entendiste en la causa de mi mal, hoy quiero que se descifre. Saberlo a mí no me importa: sin duda que es divertirme, . porque no vea el que entró. Grosero esáis como libre: no basta que yo lo mande: Perdonad, que no distingue políticas un esclavo. No os habéis deir. . Imposible . Vuestras locuras lo dicen. me parece eso. . Por qué? Porque lo que toca a Entique es servir a su señor, ya vuestro honor advertirle; aunque a mi cargo no toque esta advertencia, que mire por lo que a vos os debéis, que también manchan su timbre, sin disculpar resistencias, de Celín arrojos libres: y que aunque está Muley fuera, siempre en esta casa vive. . Aguarda, porque Celín, ni el mundo, aunque más me estime, me hará faltar; mas quién es? No os asusteis, no os admire. Cómo no? vos en mi cuarto? Sí, Rosa. . Suerte infelice! . (sin duda Enrique le ha visto) quien a este arrojo, decidme, os ha dado entrada? . Amor, que es dios, y vence imposibles; pero aquí con quien hablanáis? Con quién? con vos; disuardirle es forzoso en tanto empeño. Pues a eso no contradice el no haberme visto? . No, pues ya os había visto, y quise deciros lo que venera, por el dueño que la asiste, esta casa Argel, por ver si vuestro arrojo al oírle os templaba, como espejo, viéndoos en él: y pues visteis; que ni vos, ni el mundo basta a vencer este imposible, que esperáis, o que intentáis, cuando es más fácil medirse del Sol los átomos, que faltar a quién sor? . Pues, dime, no sabes que te he querido? Qué me has pagado en desdenes? Soy yo quien soy, no os admire. Qué olvidarte prometí. Es verdad, mas no lo hicisteis. Que no he podido vencerme. Eso mi riesgo lo afirme. A nadie he hallado, aunque atento he visto la casa toda; mas no es Celín? no salió mi sospecha mentirosa. . Y así. No prosigas, calla, calla, pues no te basta lo hermoso, si no es a fuer de entendida desvanecer mis zozobras? Que tienes razón confieso: mas que he de hacer cuando locas mis pasiones me enajenan a osadías tan forzosas? Qué habéis de hacer? ay de mí! venceros, pues no se ignora, que he sido escollo invencible, y que en mí no se ocasiona aqueste arrojo de entraros hasta aquí tan a deshora. Ya de un recelo salí, salir de estotro me importa. Idos, pues, a qué esperáis? no veis que no es justa cosa que venga Muley, y os halle, cuando yo? . No vendrá ahora. Pues qué importa que no venga, para saber que yo propia guardo esta casa? . Templaos. Pues qué intentáis? . que pues sola estáis, y por un acaso tal vez las dichas se logran, dejando aparte lo ingrata, pues amor los verros dora, me perdonéis, si incentare, pues la ocasión no lo estorba, vencer mis desconfianzas, saliendo a un tiempo de todas. Ya pasa a más fuerte empeño, . Eso lo dirán las obras. si este bárbaro se arroja. No pienso que habláis conmigo; pero de esta suerte; hola. . No llaméis. Cómo no Enrique. Sepulte el labio en tu boca ese nombre, que me irritas mas que piensas. . Más costosa hallarás esa experiencia a no vencerte. . Y pues notas, que nadie me ha visto entrar. Antes pienso que eso ahora, según recelo, os engaña, que el mismo que os olborota, Enrique os ha visto entrar, y si arrojos le provocan, sabrá volver por Muley. Pues por esa razón propia, cuando es en vez de templarme veneno que me inficiona: y castigando el error, de que un esclavo antepongas a mi valor, y que veas son tus resistencias locas, sabré a su pesar; mas esto solo ha de ser de esta forma. Qué hacéis? . Matar esta luz, que a quien ciego se aprisiona, para despeñarle basta la pasión que le desboca. No hay quien me ampare? . . Si ay, que no hay inociencia sola. Quién es? . Quién sabrá mataros, aunque el abismo os esconda. Eres Enrique? . El valor, sin hablar no te lo informa? Qué así un esclavo se atreva? mas hoy mi venganza. Acorta de razones. Con tu muerte. Ay do mí! que de turbada no muevo el paso. Señora, qué ruido es este? Que el hado juntó mis desdichas todas. Muere traidor. Muerto soy. Echó el resta mi congoja. Ya con su muerte. Entrad dentro. No viene una pena sola! criados son de Celín, que al ruido: suerte penosa! vienen a prenderte. . Huir es acción más valerosa. Entrad pues, i dadle muerte. Ni en huir, ni en que te escondas, pues que van entrando ya, esta tu alivio. . Qué importa, si está mi valor conmigo? Entrad, y la casa toda mirad . No será muy fácil, cuando esta punta lo estorba. Prendedle, porque él le ha muerto. Matadle. . A mucho se arrojan. En mi casa espadas, cielos! A tlaja, criados, hola. Mi esposo; válgame el cielo! Qué es esto? no hay quien responda? Que este hombre a Celín ha muerto. Ah sospecha escrupulosa! que en mi casa? . En vuestra casa. Aunque el aliento me ahoga, no he de rendirme. . Apartad; dare a prisión, pues no logran temeridades tu vida. Pero han logrado tu honra: Eres Enrique? . Yo soy, que solo tu voz me postra. Y a Celín mataste? . Sí. Luego ya es razón forzosa, que mi esposa? . No la ofendas, que está inocente. . No abonan estos lances a un honor. Yo lo abono; y esto sobra. Pues qué haré? . Disimular. Y prenderte? . Eso te importa que con prenderme consigues deslumbrar la causa ahora. Qué dudas, porque él le ha muerto? A la prisión más remota le llevad, estrellas fijas ya es justicia rigurosa el que pague un inocente lo que mi aliento os enoja. Llevadle pues; qué aguardáis? que esto vea? mas que importa, si antes de ver su suplicio lloraréis mi muerte todas, tomando el cielo a su cargo pagar acción tan heroica? . Atale bien esos brazos. Vaya a la prisión. . Congojas, ya que a morir me lleváis, solo os pido que piadosas me descifréis el encanto, o la causa que ocasiona volver tanto por Muley, secreto que en mí se ignora; pero que más que ser noble, y ser Español, que sobra?

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Ya he conseguido la dicha que desee siglos largos; viva esculpido tu nombre en esos celestes Astros, Príncipe invicto. Sañor, dinos, porque la sepamos la causa de tu alegría. Qué es lo que te ha alborozado? Qué he de tener? el contento mayor que esperé en mis anos, la fortuna más dichosa, el bien por mí no esperado, y al fin, una dicha, en que hoy a un mismo tiempo gano honor, y amistad; mirad si está bien exajerado. Qué es de Enrique? Pues de quien pudo ser, cuando notando estáis de mi corazón, que solo vive alentado de su vida, indice fiel del móvil de mis cuidados? En fin para que os detengo? si como he dicho, informado el Virrey de que es Enrique hoy el más valiente esclavo, que tiene Argel, le perdona, con aquel forzoso cargo de que siga nuestra ley, precepto de que me he holgado, pues que con esto más firme nuestra amistad tendrá el lauro: y que él por librar su vida en nada ha de hacer reparo? Solo un cuidado me queda, y es, que al hallarme obligado de su gran valor, quisiera satisfacer a este cargo, con que en Argel se casara con alguna Mora, y no hallo quien pueda ser, porque cierto que no tener me ha pesado para esta acción una hija, con quien hoy pudiera ufano lograr de su bizarría en dulce coyunda el lazo. Y fuera, señor, muy justo, celos vamos más de espacio, que vais juntando imposibles; mas poco habéis reparado hoy en las Moras de Argel, pues no halláis esa. . Dudando cual pueda ser estoy cierto en Argel, mucho lo extraño. Y aún en tu casa. . Qué dices? Qué intenta Rosa? . El sagrado. me valga aquí de mi honor, a cuyo altar me consagro en tu casa; que te asustas? Pues no he de asustarme hallando imposible en lo que dices? No, pues rienes a tu lado, sino una hija, una hermana, en quien halles trasiadados de mi amor firmes afectos, y de tu obediencia el lauro. Quién, Celima? Aunque lo oigo, pienso que lo estoy dudando. Claro esta; salve esta acción . a cualquier necio reparo, que hayan hecho en mis pasiones, pues amor que tan bizarro, a la vista de unos celos supo vencerse, y es llano no fue culpado en lo menos, cuando en lo más así ha obtado. Es cierto aquesto? . Señor. Dilo, para qué es negarlo? que será el mayor contento que me puedes dar. . Callando te da el sí, que la vergüenza la voz embarga en los labios. Darme Rosa lo que quiere . es fineza que la extraño. Qué me respondes? . que en mí no concederlo es errarlo: mivoluntad eligió por ley tu gusto. . Los brazos me da por aquesa dicha, pues iré regocijado a darle a Enrique estas nuevas, porque alivie el sobresalto de su prisión; canas mías reverdecer podéis, cuando miráis brotar los contentos. en el jardín de mis años. Ala os guarde; loco voy! mas todo lo pide el caso. No me dirás lo que intentas? Con aqueste desengaño el dártea entender, que el Sol es del honor fiel traslado, siempre su esplendor sagrado. a pesar de aquellos que su luz hermosa eclipsaron, vuelve a brillar más altivo, dejando solo en amagos. vanos vapores, que necios se opusieron a sus rayos. En que ha de parar, fortuna, tu rigor, y tu inconstancia, si mis desdichas procuras? Verme esclavo no bastaba, cuando sirviendo a Muley mis penas alivio hallaban? por usar de tus rigores a un este alivio me falta. Fue culpa en mi ser leal? mas culpa es si se repara, que en ti siempre las lealtades. como traiciones se pagan. Bien lo dice mi suceso, bien lo afirma mi desgracia, pues viendo arriesgar en Rosa, su opinión, su honor, su fama, arrobellando por todo dio muerte a su infame causa, acción que preso me tiene en esta lóbrega estancia, sitio que entre horrores nunca vio del Sol la hermosa cara Yo preso por una muerte, cuando es doncella mi espada? si acaso he nacido en Martes, y lo han callado con maña? qué hay loco. . Si el serlo es dicha. en estos tiempos que andan, con lo loco que te sobra muchos cuerdos mejoraran. No me dirás lo que dicen de mi acción? . Que fue bizarra, y por serlo tanto, a ti, y a mi por concomitancia pienso nos pondrán sin duda. que aunque accidentes le encubran, . Donde? . En dos palos mañana. Matar a un hombre en tu tierra por el honor de tu hermana; vaya, porque en fin allá obró forzosa tu espada, que hay pendencias a que un hombro no puede huirles la cara. Mas venir adar a Argel, donde todas las mañanas me miraba con gran tiento esta inocente garganta, por si de noche al sereno me la hautan puesto colgada. Y sinarte, ni venirte, esto es cosa que me espanta, matar a un Duan, confiesa que estaba tu calabaza como suele estar la mía, o que obraste. . Necio, calla, que yo obré como quien soy, y si en el lance me hallara hoy, volviera a hacer lo mismo. Es por perderla doblada? pues, dime, vieronte? No. Hablaban de ti? . Na hablaba, Ni peligrava? . Tampoco. Pues Quíjote sin mancha, quien diablos te metió a ti en lo que no te llamaban, sin peligrar tú? . Sí, necio, que esa diferencia se halla del que es noble al que es plebeyo, que el plepeyo se arriesgara solo por guardar su vida y el que es noble, por su fama arriesgar su vida intenta, que para empeñarle basta él serlo, y saber que el cielo por injusticias no pasa. Digo, que me has convencido, que es tu prosa de tal gracia, que como a ti hablar te dejen, nunca se te olvida nada. Mas aparte el que teempalen, que va hay sobre donde caiga, empalarme a mí porque, cuando es burla tan pesada? Aquel papel te culpó. Fue una culpa muy liviana; y hacer conmigo papeles, los deja en blanco la causa. Ahorra de disparates, y pues de salbarte tratas prevente a morir. . No quiero, que muero de mala gana: mas como así me aconsejas, cuando tú también te hallas tan pertinaz, que a matarle volvieras de nuevo? . Calla, que no distingues los casos: si allí con rencor obrara, fuera culpada mi acción: mas si la razón dictaba, ella me salva, y advierte, que aunque son tan encontradas la Ley de Dios, y del duelo, juntas a este caso se hallan, que amparara una inocencia, por castigar una infamia, ni el mundo, ni Dios lo culpa, pues su providencia arcana nos pone por instrumento para vengar tales causas. En todo tienes razón: . mas por Cristo, calla, calla, porque allí siento ruido, y si el miedo no me engaña, es el verdugo. . Paciencia, si hemos de morir. . Barajas parecemos de sullero, pues el garrote nos mata. Mas no es Muley? . Sí. La nueva tan gozoso me adelanta, que aún me detiene. . Señor, tú en esta lóbrega estancia? tú en mi prisión, que fue justa, solo por ser por tu causa? Es venirme a consolar, viendo mi muerte cercana? que si eso es, es excusado, pues su ceño no me espanta: tengo de morir? . No, Entique, no sé qué secreto arrastra en mirándole a mi afecto, que antes mi alegría ufana te trae por muerte una vida, y por sentencia esta carta, en cuyas letras se incluye tu libertad: y si extrañas, que mi semblante no fuera nuncio de aquesta embajada, no lo admires, porque fue el gozo con que me hallaba tanto, que él mismo negó razones a mis paabras. Deja, señor, que este esclavo vuelva a nacer a tus plantas. Y permite que mi boca de tus zapatos sea estampa, que según son para todos, pienso que hay obra cortada. Repórtate, que a mi amor no hay que agradecerle nada. Que en fin estoy libre? . Sí mas con una circunstancia. Circustancia? . No te admires, que es muy fátil allanarla, cuando te está bien. . Pues dila: no sé qué me dice el alma. . Es en Argel ley precisa, que el que nuestros ritos guarda dejando su Ley, a aqueste grandes honores se le hagan, libertándole su vida del mavor delito que haya: que te parece esta ley? Aquesa ley en España nunca la he visto observar; mas si en tal lance me hallara, y en algún Cristiano viera ese intento le arrancara la lengur viven los cielos. Mas pues no es del caso, pasa adelante; el corazón inquieto se sobresalta sin ver la causa. . Temores, . mal los principios allana. Pues pongo por caso. Enrique, que el Virrey te perdonaba: con ese cargo que hicieras? Lo qué hiciera declarara el caso, mas no me apures, puesto que de verás no hablas. Y si lo hablara? . Qué dices? ̱. Más difícil que pensaba es la empresa; y si aún a mí decirtelo me mandaran, que me respondieras? . Qué? el respeto te guardara, que no sé que he visto en ti, que esta obediencia me causa; pero perciera mil vidas antes que se prefanara en mí ni aún con el cido, aste afecto, aquesta llama, que en fervorosos incendios aa por eblación un alma. Y si el dijera otra cosa vive Dios, que le matara: nigaz, oigan, el seor perto nos viene a pegar sus manchas? Pues. Enrique; qué pesar! . hablemos claro: qué ansia! que te han perdonado es cierto, mas es con la circunstancia. Ea prosigue. . Que dejes tu Ley por la nuestra. . Calla, no pronuncies, no artícules tan sacrílegas palabras, que ofendido el sufrimiento solamente de escucharlas, aún todo lo que te estimo, para templarle no basta. Qué llamas dejar mi Ley? faltar a quien sois que llamas, sin que primero a ese globo luciente espejo del Alba volviera en funesta noche del Sol su radiante llama? No ves que soy Español, y Filipo mi Monarca es de la Fefirme asiento centro en que siempre descansa? No sabes, no reconoces, aunque tan ciego te hallas, que mi Ley es la mejor? Yo no dispuro ahora, habla a lo que yo te pregunto, que esa questión es cansada, cuando tu muerte, o tu vida en tu respuesta se aguarda. Proteste a todos, que mi amo con poder de los dos habla. A un Cristiano corazón no le asusta esa amenaza: pues dime, para que veas, que el morir no me acobarda, quien me trajo a esta prisión, no fue un a muerte la causa, porque me empeñe a este riesgo? no fue por ganar más fama? pues si por fama, que es humo me espuse a morir, en que halla que por mi Ley no me exponga, cuando es el premio, o la paga una vida, que es eterna, una gloria, que no cansa? No me hables en eso ahora, pues ves que el tiempo se pasa. Como que no te hable en esto? vive el mismo que agraviabas, que no tan solo a mi Fe han de vencer tus palabras, sino que la que en ti vive, entre errores sepultada, al bramido de mi afecto he de lograr restaurada. Respóndeme a lo propuesto, que mudar el tesón tratas de un peñasco en pretender que pueda en mi haber mudanza. Pues más fáciles que aquese falte de su firme estancia, que no que falte a mi Fe, porque mi Fe nunca falta. Repara, que has de morir. Y tú en eso no reparas? Qué acabas tu juventud. Y la tuya no se acaba? Que arriesgas la propia vida. Y tú no arriesgas el alma? Tres horas te doy de plazo. Y aún esas en ti no aguardas: pues que sabes si este instante solo de vivirte falta? Mira que un pueblo es cruel. Mira que un Dios te amenaza. Y has de darme la respuesta. Y has de darle cuenta larga. Y que en tu Ley, o la mía, tu muerte, o tu vida se halla. Y que la gloria o tormento está en darla buena o mala. Necio serás si no estimas la vida, que es tan amada; mas voyme, que en este pla lo verás más bien. . Te ongañas: más vete, que en ese mismo verás mi verdad más clara, Pues Alá te guarde, Enrique. Pues es Dios él vea tu causa. Muerto voy; mas otro medio sabrán intentar mis ansias. . Malo, que a Capilla huele. A señor. . Necio, a quién llamas? A Muley, para decirle que el poder te revocaba, y que hablabas por ti solo. Por qué? . Porque renegaba. De quién di. . De un ravernero, que vende vino por agua, que en lo demás no era fácil, cuande tengo Fe, que basta para dar trecientas coces a quien me hablaré palabra. Qué te parece, Tronera? Que no lo soy, pues me hallaba de muy cuerdo con valor para ayudarte; bien haya quien te parió, en todo al fin eres Español, que basta, tierra en que aunque a Dios se ofenda, son de flaqueza las faltas, no de Religión, pues vemos, que el que más viciso se halla envestirá con mil mondos, si acaso en su Fele hablan. Dices bien, pero va, amigo, solo tres horas nos faltan de vida. . En llegando a eso, vive Dios, que se me acaba todo mi orgullo. . Pues como tan presto el valor desmaya? No desmaya; mas morir, como no es dos veces cansa, y más si me acuerda el miedo, que para empalar nos sacan, por lacayos los verdugos, cidi as dla albarils e00 de dos hermanos borricos, que en cualquiera parte cansan: y que nos cercan aprisa con tanta lengua sacada aquestos señores perros, como si fueran a caza. Que empieza a entonar la solfa el chillador de ventaja, y le llevó el contrapunto con una gran bofetada. Que da sobre mí la chusma, y lo paga mi garganta, sin que se halle un Confesor por un ojo de la cara: y al fin. Qué necia locura! pero ruido siento, calla. Deben de venir los Cristos. In Argel? . Y es cosa clara, quie como es Dios infinito, en cualquiera parte se halla; mas aquí de Dios apelo de sentelncia tan mal dada, que no han pasado tres horas, ni una, ni media. no es nada! vive diez, que va de verás. Señor Alcayde, o Alcaida. Más aguarda, no es Celima? Pues no se mira en las barbas? Fa, valos, pues amor; y Muley es quien te envía, si a Enrique vences, bien puedes decir que me das la vida. Señora, pues vos aquí; y a mi prisión? será dicha, pues que sin lisonja sois en tantas sombras el día. Sí Enrique, pues acabada la amenazada ruina, que en el umbral de tu muerte iba amagando a tu vida, gozosa quise traerte, por ganarme las albricias, la nueva de que el Virrey con liberal bizarría te ha perdonado. . La nueva es dadiva de vos misma, yo os lo agradezco, y os juro, que está mi humildad corrida de no hallarle con mil mundos, no para daros albricias, sino para en holocausto rendirlos a vuestra vista. Yo os lo estimo; pero ya me han dado a mí muy cumplidas esas albricias. . A vos? quién, señora? . Cierto enigma. que anda en Argel encubierto. Encubierto? Le incriminan una muerte, y libertarse espera con vuestra vida. No os entiendo. . Entendertisme. cuando aduntáis que el enigma es amor vos agresor, y una Mora la ofendida. La ofendida? . Sí; de vos lo está, pues ha muchos días que os quiere, sin que entenderla queráis, ni aún por cortesía. Nunca he reparado en ello; más mi humildad mal podría reparar en un delitio. luzgo que es ella entendida. No en la elección. . Si lo es, Mucho me honráis, Soy su amiga, y me pidio os lo dijese de su parte, y de la mía. De vuestra parte? . Es que somos. las dos una cosa misma. Pues no ve que soy esclavo? No os quiere libre, y sería fácil ser señor de muchos, si es que acetáis esta dicha. Sin el gusto de Muley no será acción permitida, d0 N Si será, pues él lo quiere; ved si hay causa que lo impida? Si ay. . Pues decidla luego. Hubo duda más prolija? . que lo estimo, mas no puedo dar voluntad que no es mía. Por qué? . Porque mi albedrío a otro destino se inclina. Viose más necio desaire? . claro habláis por vida mía. Perdonadme. . Pues yo sé que en Argel dierais envidia a muchos, siendo su esposo. No aperezco aquesas dichas. Pues qué conoceisla? . No; mas si la viera algún día, le dijera aquesto mismo. Sí, más fuera grosería. No fuera. . Pues pongo caso que yo fuera aquesa misma, que me respondieráis? . Yo? guardándoos la cortesía, esto mismo respondiera. Hubo más grosera envidia? . luego queréis a otra dama? Mi razón no os lo publica? Y qué acaso está en Argel? Si está, mas esta cautiva. Os quiere? . Creo que sí. Es firme? . Nacio sin vista. Yes muy hermosa? . Lo es tanto que al Sol los rayos le eclipsa. Conozcola? . Por el nombre. Pues quién es? duda prolija! . Quién es preguntal? . Sí, Enrique, que aún pintada me da envidia. Pues es, señora, mi Fe, que en mi es la dama más fina. Que gran susto me habéis dado; volvé a vivir ansias mías! . notable tema tenéis los Cristianos! . Es precisa esta atención en nosotros. Si más ejemplares miras de la contrario en Argel. Lo malo nunca se imita. De tu perdón el gravamen le has sabido? . No se olvidan en mí tales cosas. . Pues tan poco aprecias tu vida, que quieres morir? . Es justo. Mira que Muley te estima. Primero soy yo que todo. Y mi afecto no te obliga, pasión que cruel me arrebata sin poder ya reprimirla, que aunque la oculte en mis ojos viste su evidencia escrita? Ea vuelve acá, y admite, siquiera por cortesía, lo que te pide mi ruego. Volver?es cosa de risa. Por qué? . Es un puerco, y por eso pienso que no se te inclina. Que aún la más leve esperanza me has de negar? . Sí, Celimed Porqué? . Porque soy Cristiano, y nuestra ley es distinta. Dejando la tuya puedes lograr mi amor en caricias. Y también tú con lo propio a mayor grandeza aspiras. En mi es imposible aqueso. Pues respóndete a ti misma, Que en fin te resuelves? Sí; y no te dejo ofendida, que dejarte, y no por otra, es culpa, pero no es mía. Es verdad, y porque veas, que es mi pasión bien nacida, y que entre los propios riesgos más alentada se anima: Hoy he de lograr acción; aunque a costa de mí misma, tan grande, que el mismo tiempo la duda, aunque la repita; no te ves preso? . Es verdad. Y que ya por ley precisa has de morir? . No lo niego. Hay remedio? . No se mira. Puede librarte Muley? No, porque en ello peligra. Y caso que yo pudiera, no era perderte? . Tú misma te respondes, que en España mal yo a verte volvería. Pues porque veas, Enrique, que en hay en Argel quien podría prestar brences a la fama, y que el que amar determina, por darle gusto el amado, del su yo propio se priva, yo he de librarte. . Qué dices? Que aunque re pierda yo misma, y aunque mi vida se arriesgue, hoy bechas de deber la vida. La vida? . Sí, que aquesta puerta cay al mar, en cuya otilla hallarás surte un bajel, acción en mi preveñida temerosa de este lance. Gozoso a España camina, que yo quedare en Argel a llorar la suertemía; mas si es que acalo de mí te acordares algún día, no me estimes esta acción, que es de mi nobleza hijo, si no el que yo a tite libre, quedándome yo cautiva. Aquesta es la llave flecha, que es bien de mí la despida; pues me sabe dar la muerte. Luego al instante tenibra, y di a las damas de España, pues de firmes se acreditan, si obratan en el empeño, cemoa corade en el Celima: y Alá te guarde, que el llanto, rémora ya de mi vista, aún las palabras me niega, para expicar mis desdichas. . Aguarda, espera, señora. Hombre, donde vas? qué haces? A pagar la bizarría de heroico aliento, que sabe comprar con peligros propios ajenas tranquilidades. Dejemos de lo quear, que por Cristo que me enfada: y pues ya cerro la puerta no aguardemos a que anden con nosotros al mohino. Aparta, necio. . No es fácil, libremonos. . Como puedo, si a Muley he de esperarle? Pues traite alguna prebenda, para que así tú le aguardes? Dejemos los cumplimientos, y pues ya cumplió tu sangre con matar a su enemigo, y aconsejar que dejase su error, librémonos pues, que no ha de bajar un Ángel a decirte que te vayas. Es verdad, mas si se errase el lance, que hemos de hacer? Qué apelar a los pulgares, cáchete mayor de marca, y pare donde pararé: presto, que siento ruido. ̱ . El temor es quien lo hace; pero por si acaso vianen, para asegurar el lance, ponte tú en aquella puerta, por donde es fuerza que bajen, mientras yo voy a mirar hacia donde estotra cae. En fortuna, esta vez te he menester favoreble, que como en mi amparo estés, no temo vanas señales de mal previstos agüeros, que en mis ideas combaten. . Digo, que yo me conformo; mas ola mira no tardes, que soy muy flaco de miedo. Que fuera que se librase mi amo, y no yo, fortuna? mal haya mi suerte infame, que siempre me da lo peor. Jesús, que miedo tan grande! que oscuridad! yo me pierdo: allí se asoma un gigante; tente hombre, que soy mosquito: aquí el pellejo hace echarme, viene un corro, tente, tente, no me conoces vinagre? Mas por Dios que va de verás el miedo, con la del Martes. Plegue a Dios, ingrato dueño, que si es que intentas librarte, caiga sobre ti, San Bruno! sin duda llegó alcanzarle hoy mi maldición. Valedme cielos en tan fiero trance! No es esta su voz ha penas! Toqué en la puerta la llave, cielos, cuando de improviso el sitio miro arruinarse, con un estruendo terrible, con que la luz apagarse pudo al polvo, y no sin dicha logré del riesgo escaparme. Aquí anda duende sin duda. Más quien está aquí? . S Isqués! Quien va? . Antes ya se ha ido. Tronera. . Señor; qué traes? tú a oescuras? qué ha su cedido? Asombros, penas, y azares ha pese al infausto agüero! más a su pesar librarme he de conseguir. . Entrad, su muerte no se dilate. Segando acaso, fortuna! Ya escampa, y llovia a cañales. Aguardad, esperad fuera hasta ver si le persuaden mis razones. . Tu precepto nos templa; mas al instante, sin que tu favor le valga, ha de morir si no lo hace. Ea, de esta vez me empalan. Salte fuera. . Cómo salte? De la prisión, que estás libre. Oh Renegado de lance, que estás cerca de salvar tu primero disparate! vivas mil años: seor Enrique, deje busté ahora empalarse, . que aquí quedo yo. . Señor, quien duda que mis verdades te habrán convencido, y vuelves? Ahora de eso no me trates, si no solo me responde a lo que te preguntare, advirtiéndote, que Muza espera allí, y que librarte no es posible. . No es posible? No, Enrique. Penoso lance! pero necio estoy; pregunta, que a todo he de estar constante. O si mi razón lograta . lo que el rigor no es bastante! bien saber que aquí llegaste pobre, y mísero cautivo. O . Bien lo sé, y que por ti vivo, pues que noble me amparaste, queriendo en esto imitar a cuando cona odlegasa, aquí, veinte años habrá, y Halí, padre de Celín, pasar te quiso por su nobleza desde esclavo a ser señor: Y tu atento a su favor dejaste tu Ley, bajeza indigna de cometer siempre un corazón Cristiano. También sabrás, y no en vano, que te he llegado a querer tanto, que dudó mi afecto la causa que le ha obligado. Y que mi amor te ha pagado, sin apurar el secreto. Que te he hado mi honor, acción tan escrapulosa. Y que está inocente Rosa, y así el culparla es error. Y que perdiera por ti mil vidas si las estuviera. Y también yo las perdiera, si mil se hallaran en mí; mas aunque a esto es bien me obligue, no es justo acordarlo, pues nací tu esclavo. . Si es, porque importa . Pues prosigue. A que está un hombre obligado de nobleza, y de valor? A saber guardar su honor, sin dejarle desairado. Y en ofensa rigurosa, a que si el riesgoh a advertido? A morir de bien nacido, o a matar, que no a otra cosa. Y si la acción va lograrda, él librarse no quisiera, fuera valor? . No lo fuera, que era acción desesperada. Pues. Enrique, esa advertida respuesta será tu estrella, pues consiste solo en ella tu libertad, y tu vida. Como amigo procediste, como cuerdo examinaste, como honrado me vengaste, y al fin como noble hiciste. A muerte estás condenado, tu perdón solo en ti está, si no le admites, será solo tu intento culpado. Yo te he querido evitar, debes mi riesgo, y el tuyo; con tus razones te arguyo, no tienes a que apelar. Es verdad, mas si es decirme que falte a mi Religión, no es fácil, que tu razón no ha de poder reducirme. Sabes que el plazo ha llegado, que di en nombre del Virrey, y que fin dejar tu Ley, toda esperanza ha faltado? Que el prazo ha llegado sé, y también que he de morir. Pues qué te obliga a insistir? El que estoy firme en mi Fe. Vence ese ardor sin segundo, y da a mí ley rendimiento. No irrites mi sufrimiento, que daré voces al mundo. Que en fin te resuelves hoy al cruel martirio inhumano? Sí, porque natí Cristiano, y siempre he de ser quien soy. Mira; no hay bien que me cuadraap. No hay que mirar, este elijo. Que te estimo como a hijo. Y yo a ti como mi padre. Más válgame mi pasión, que al pronunciar este afecto, no sé a que oculto secreto latiendo está el corazón. Más válgame mi cuidado, que al pronunciar satisfecho de padre el nombre, mi pecho siento que se ha alborotado! Quién eres, que no es posible, según en ti llego a ver, qué noble dejes de ser? Noble soy. . Y es infalible; mas no he de templarme hasta que de tu heroico apellido sepa el timbre. . Pues ha sido el de Guzman; ve si basta. Aguarda; Guzman dijiste? Sí, que en tan honroso intento fuera borrón de mi casa tener mi nombre encubierto. Pues que te llamas Enrique de Guzman? . No, que supuesto fue el Enrique, Don Fernando es mi nombre. Grave aprieto! y eres de Malaga? . Sí, que eso solp ha sido cierro. Don Fernando de Guzman, y en Malaga? . No lo niego. De ese nombre, y apellido hay otro allá? . No por cierto. Tuviste acaso otra hermana? Pienso que está en un Convento. Si es lo que oigo ilusión? . y vive tu madre? . El feudo pago de mortal. . Hay patria! no sé que me dice el pecho, . que aunque lo siento lo dudor tu padre murió? . Si es muerto o si vive aún no lo vé, porque quedé tan pequeño, que apenas le conocí: y habrá casi el mismo tiempo, que ha que tu llegaste aquí: que un día se salió huyendo de Málaga, y desde entonces mas nuevas de él no tenemos. Él mi mo tiempo ha que falta? Si señor. . Raro desvelo! y di, como se llamana? pendiente a su labio quedo. . Don Vicente de Guzman. Calla por Dios, que me has muerto, que a veces un gozo mata, como mi avisa al contento; Don Vicente? . Si mas que te ha asustado? Que ese mesmo, sino te han dicho quien soy mis prevenidos afectos, mi voz telo dice ahora, no sin regocijo al serlo. Mi padre? . Sí; abrázame, ̱. Mi padre vos? . El deseo no anticipa la evidencia? No es posible, ni lo creo. Cómo no? el corazón no está al pulso latiendo, siel volante, que señala esta verdad? . Más a eso, también me lo contradice otra señal que en vos veo. Y cuál es? pues desde que mis contrarios me siguieron, por el disgusto que tuve en Málaga, y busqué puerto en una nave, pensando pasar a Cadiz violento el Astrose me mostró, pues que de un Cosario fiero era, y prisionero fui; hasta que en Argel fue precio del Duan, y aquí he vivido hasta ahora; aquesto es cierto, y en tal estado me puso, porque convine en sus hierros, faltando a mi Ley; que caso te hace dudar? Ese mesmo: pues quien faltando a su ser degeneró a otro ser nuevo, faltando en su pecho aquel caracter fijo, que impreso vive porFe en el Cristiano, mas lince cuanto más ciego. No es mucho, no, que en mi acción entre avilos, y recelos, dude evidencias confuso, batalla desconociendo: y me advierta el corazón, como al fin fiel consejeto, que a conocerte no basten, aunque más discurra en eso, esas señas que en ti extraño, pues es forzoso argumente, que a quien borro las del alma, desconozca las del cuerpo. Ya estoy perdido y no es justo, que así me acuerdes mis vertos. Si es, porque siempre estás, mas capaz de conocerlos. Deja eso ahora. Antes ahora con más razón te lo acuerdo. Después habrá tiempo, calla, no me trates ya más de ello. Si el tiempo una vez se pierde, no es fácil hallar el tiempo. Sí; pero para librarte fingir fuera buen remedio. Si Dios me quiere librar, no ha menester fingimiento. No te di el ser? . Tú lo dices, aunque a esas señas lo niego. No me debes obediencia? Solo en lo que fuere bueno. El bruto obedece? . Sí; mas como bruto en efecto. Te resuelves amorir? Esa es la vida que espero. Ya no respetarme? Es justo. . Cómo justo? Así lo creo. Pues di la causa? . Porque contra la Feno hay respeto. Ya aquesto es mucho esperar, entrad todos. Qué desvelos! librate por esa puerta que cie al mar, que yo quedo a defenderte, pues miras que es desesperado intento el no aperecer la vida. No lo es en casos como estos? fuera de que no es cordura librarme, cuando te arriesgo. Mira que vienen. Qué importa? antes llamarlos pretendo. Llegad . Calla; no lleguéis, que ya intenta hacer. No intento. Lo que le manda el Virrey. Cristo es el Dios verdadero, Llegad, lacadle la lengua a ese Cristiano blasfemo. No hagáis tal. Eso es querer faltar al Virrey. . No quiero; no le llevéis. . Qué aguardáis? Llegad, que en mi sangre espero renacer a mejor ser. Llevadle, pues. Qué tormento! primero verás mi muerte. Aparta, Muley, qué es esto? Que está inocente este Joven. Inocente? cuando vemos que mató a un Duan. Sí, que yo solo he sido quien le ha muerto. Estás en ti? . No te espantes, que causa bastante tengo. . Calla, si no es que al Virrey quieres que de cuenta de ello. Qué importa que se la dés, si con su muerte yo muero? afue el delito muy atroz, su vil muerte ejecutad. No le matéis, aguardad; ha pesar, que hasta tu voz aprisionas en el labio! volved, volved, cruel pasión! mirad que tuvo razón, mirad que vengó mi agravio: mirad, con cansa me aflijo, que es impropia tal crueldad, que está inocente mirad, que a quien matáis es mi hijo. Pese al discurso cobarde, que a ten mal tiempo aguardó librar su vida! mas no, que él se perdió; pero tarde es la queja, y aún en vano, que aunque me ciega mi error, conozco que en su valor obró al fin como Cristiano; más poco a poco he llegado adonde el suplicio el pera. Muera el vil Cristiano, muera. Aguardad, que yo el culpado he sido, mi Enrique no, mi hijo Fernando decía, nadie mis voces no cía; mas cuando a un triste le oyo? Ya de la gente el tumulto da a entender que van llegando: ya el martirio va empezando, ya le veo, y dificulto padecer con él la muerte, estorbando injustos modos; pero yo a pesar de todos lo estorbaré de esta suerte. Muera ya, porque así queda. tan cruel delito vengado. Aguardad, que ya a su lado va quien ayudarle pueda. Qué haces Muley? no miras que así enojas el Virrey? No enojo, que así la ley sigo de noble; las iras emplead en mí, que constante la muerte espero severa. Quién, traidores? pena fiera! Quién decid? suerte inconstante! A Entique ofende? . A mi esposo le olvida de su cordura. Una discreta locura de un corazón animoso, nadie me estorbe imprudente, que su vida he de librar, aunque supiera arriesgar la mía propia. Detente; que vida, di, inadvertido, lograrás estando muerto, si a mi Feno estás despierto, que luz has de ver dormido? Si el ser me debes, no aquí te niegues a este atributo. Es que de ser tronco el fruto no te ha aprovechado a ti. Olvida aquesos engaños, y advierte que no es razón malogre tu obstinación hoy a tus floridos años: muévate el dolor que imprimo en mi pecho al fin diamante. Muévate un amor constante. Muevare lo que te estimo. Mira que tú fin se ve; sin que yo pueda, ay de mí! salvarte del riesgo. . A ti mal te salvarás sin Fe. Librándote mi desvelo; llegará a estar convencido. Y yo con que arro le pidas perdón al cielo. Tú ley deja. . Esilusión. Pues qué es lo que dices? . Digo, que te amenaza el castigo, mas que tellama el perdón. Convencerme no podrá tu intención. . De que lo infieres? Soy diamante. . Si lo eres, mi sangre te labrará. . Calla, que aunque esa razón aún no del todo he entendido, no sé qué oculto sentido le ha dado a mi corazón, que aunque más a responder te va mi sangre advertida, no puede, porque corrida se va a su centro a esconder. Mas tarde el remedio invoco, pues que ya en colmado fruto de mortal pagó el tributo. Qué haces Muley? estás loco? Si lo estoy, y estarlo alabo al dolor con que me aflijo, que el que miráis es mi hijo, de su propio padre esclavo, que a tal le trajo su suerte, hasta hoy de mi no inbido; mas pues no le imité en vida, imitarele en la muerte. Moros cuantos en Argel testigos sois de mi error, seolo también del acierto de esta luz que me alumbró, de esta sangre que vertida todo un diamante labró. Mas ya con la luz que alcanza mi errada desatención, que pequé, Señor, confieso anegado en mi dolor. Qué dices, Muley? . que ya no soy Muley solo soy otro cisne, que al compás de esta citara de amor, en las honras de su muerte canta con más dulce voz. Que soy en fin. . Calla, calla, no pronuncie tal tu voz. Pues si entenderme queréis, estos vestidos, que son señales que vuestros ritos ofenden mi Religión; os sirvan despedazados en el traje que me dio el lazo de mi pecado, pues mi Fele disolvió, de advertiros, que a Mahoma aborrezco desde hoy, que solo a Jesus confieso, Muera el blasfemo. Señor. . Esposo. Mira. . Qué Cristo es el verdadero Dios. Dadle la muerte. Esa ofrezco por nueva sati fación. Echadle desde esa roca, que cae al mar. . En mi error aún más que aqueso merezco. Qué aguardáis? . Ea, Señor pues ya en ardiente holocausto mi vida a ofreceros voy, solo os pido que atendáis, que aunque mi culpa eligió lo peor en vida, ya en muerte supo elegir lo mejor. Arrojadle luego, pague tan sacrílega intención. Menos pena es no mirarlo. No verlo es menos dolor. Quien te viera así, Tronera. No merezco tanto yo. Y aquí, Señado, el Poera da fin, pidiendo perdón.