Texto digital de Condiciones son terribles y un lance vence imposibles
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- José María López
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Condiciones son terribles y un lance vence imposibles. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/condiciones-son-terribles-y-un-lance-vence-imposibles.

CONDICIONES SON TERRIBLES Y UN LANCE VENCE IMPOSIBLES
Y Oh porfíe, que es en balde a escuse la resistencia. Busque alivio en otra parte, que en casa no tiene audiencia. Ciérrenle todas las puertas, su entrada no se consienta, y si inste, atropelladle. Vaya fuera, Vaya fuera. Sígueme Sopapo, amigo, aprisa, no te detengas; busquemos pues ocasión, que muestre menos adversa proporción a mis intentos: escusemo la violencia con que tirano un hermano de su casa me destierra; que quizá menos contraria me asista mi injusta estrella. No te detengas amigo. Todo fuera si quisiera; pero me estor recreando en ver como te aceleras la buscarte unas unciones expensas de mucha leña, como que ya estoy viendo, que te ungen la mollera, tiento tan blandos mis cascos; que exponerlos no quisiera a que variaran la cura, y por darte a ti me dieran; y así, un monte en cada pie tengo con esta quimera. Y Quién sería el atrevido que tan causado estuviera de vivir, para que osado tan cruel intención tuviera, atreviéndose al despecho de tu villana propuesta? Tan solo aquesa brabata los talones me aligera ven acá mi amo Sancho, no eres del lustre, y grandeza de la Casa de Victoria cuya notoria nobleza resplandece en toda Europa, en China, y aún en Noruega? Deja lisonjas Sopapo, y acompaña mis idéas, pues vuelvo a hablar a mi hermano, Ercetera. , Y la resulta paras la altivez con que desprecia tus persuaciones suaves, y que en balde son tus temas? Acuérdate que ahora poco, ellos volviéndose ellas, suponiéndonos basura nos barrieron con vileza. Es muy cierto cuanto dices auque el recurso me queda de imaginar que mi suerte no ha existir siempre adversa; y así, el repetir intento la solicitud. . Espera, que un dolor como una casa se me encasó en las caderas, y creo, si no es embarazo, que son palos que me esperan. Pues quién te los ha de dar? Nadie más que tu simpleza. Dime, Don Pedro es tu hermano? Es sin duda. . Y él que intenta con la altivez, y desprecio con qué te aflije, y altera? No otra cosa que el huir, de asistir a mi desencia. Quieres vivir con sosiego, chancelando aquestas cuentas de los dares, y tomares. Y a qué asciende tu propuesta? Ohielo en tono funesto, para que más te enternezca: Divídele en veinte partes el caudal de la mollera. Capricho propio de ti. Proprio de mí, pero pega; y si no, tu hazle visitas, que puede que en recompensa te rompa los Almanales, por que no alteres sus fiestas. Es capaz de eso Don Pedro? primero Mas tente lengua, que él es mi hermano mayor, el decoro nos e calla Sopapo que en un noble tal cupiera, y más cuando soy su hermano. Cierto; pero una Escopen tanto repite los tiros, que hay vez, que cruje, y revienta, Vamos, que ya la visita se habrá despedido: sea esta vez la persuación imán que su pecho mueva; pues a expensa de mi ruego, pienso que dé blanda muestra de proceder más piadodoso. Esa me escarabajea; si dijeras que a tu ruego sería mayor su dureza, te concediera al instante; pero que en su genios creas que proceda con blandura, aqueso in omne se niega. esto, digo, es lo peor? pues ten cuidado a esta idea: Cántaro que va a la Fuente tarde, o temprano se quiebra; no es bónico el refancillo? pues áplica su sentencia. Ya qué intento, dime, ahora viene aquesa friolera? Por que Señor, si a tu hermano tan solo con que le veas le enfadas, y con porfía tan a despecho deseas ir a hablarle, me presumo que el cantaro y la escopeta, crujan y rompan aún tiempo, si el diablo no lo remedia. No me persuado tal cosa, pues no es propio que proceda rigoroso, si reparo que siempre humildad granjea en el pecho más tirano cabida, así contempla, que voy a hablarle rendido; sigu ̱. El cantaro:: ̱. Para hablarle. . Y la escopeta:: Sed, fortuna, a mis intentos propicia esta vez siquiera. Nos llevaron mil demonios. bios de se mano nos tenga. . No os he dicho, que a Don Sancho en casa no se consienta? Señor no le consentimos, y lo muestra la es periencia; pues cuandó por vos pregunta, que en casa estáis se le niega. Y con tal porfía a vece indignado se nos muestra, que el sufrimiento perdemos con su terca resistencia; y tal vez nos amenaza. Pues tratadle con fiereza, despedidle con rigor; y si insiste con violencia, proceded con las acciones hasta conseguir su ausencia. Pero Señor, es tu hermano, y el contenernos es fuerza. Cómo hermano? Vive el Cielo, que abochornáis mi grandeza cuando tal título dais a Don Sancho en mi presencia! Cómo mi hermano un villano? es infame quien tal piensa: y si alguno descompuesto, atrevido, sin modestía; con tal arresto, a despecho a Don Sancho nombra, advierta que será el blanco a mis iras, y el despique a mi fiereza; Sirviendo de prevención, el que siempre que se atreva ese hombre, a profanar el sagrado de mis puertas, con ignominias y sus locas temeridades, y sus persuaciones necias. Quedamos, pues instruidos; vuestro gusto se obedebca. Sufra; pues nací primero, del Hado dura inclemencia. Tú Lelio, pasa un recado a Madama Floris bella: Tú Fabio, pon la Carroza, con la cual darás la vuelta, para hacer de mi decoro majestad, pompa, y ostenta, a la Alameda; cuidando siempre en todo cual se observa el inviolable precepto que ya a vuestro cargo queda . Qué crueldad tan inhumana. No te espantes, cuando es fuerza, que un hombre de tal entraña con tal fiereza proceda. Si dice que no es su hermano; es posible tal se crea? Su hermano es, no hay duda alguna él es solo quien lo niega; pero es tan cruel su ambición, que con rigor le desprecia por escusarse a asistirle como es debido en conciencia. No es capaz que nuestro amo en parte Cristiano sea, pues procede tan tirano con su hermano. . Linda es esa, cuando aún consigo cruel observa tanta miseria, que hasta su mismo alimento le suprime, y le cercena No es mucho, si todo el gasto le dédica a la grandeza de ostentarse en los concursos, donde el gusto lisonjea; mas en esta ocasión que enamorado se encuentra svela, siendo así que es titulada el desdén en la belleza. En fin, Lelio, la Carroza manda el Amo se prevenga, y ya se acerca la hora que al paseo dé la vuelta. Pues a Dios, que yo me parto a cumplir con el arenga del recado cotidiano de Madama. . Adiós te queda. . Oh Pensión de las pasiones! o frágil naturaleza es esto corazón mío! tan grosera materia que no reconoces el imposible a que anelas? no avitas en el archivo de un pecho, cuya nobleza goza las perrogativas del mayor lustre, y grandeza? sí: pues si es propio del noble inquirir con agudeza, como tan torpe discurres en amorosa tragedia? Cómo se ofusca el sentido de una pasión a la expensa? Es posible que se niegue a tu asierto el modo, o senda de reducir a una ingrata a que estime, y a que quiera? No eres noble, yo lo digo, miente la aparente idea, que si lo fueras, preciso era, que efectos lucieras; y que esta efinge aplaudida correspondiendo alagüena, tribútase como es justo, recíproca recompensa: repito que no eres noble. miente la lengua grosera que tal dice, noble, eres, y aún más si darse pudiera; que si el p oder se e fomenta el desdén de una hermosura que hace alarde de ser fiera: ella si que no es la noble, que si fuera, muestra diera de agradecer expreciones, aunque fingiera apariencia; pero desestima altiva las más corteses ofrendas: No es noble, repito ansioso; si lo es, que su belleza pública entre resplandores que asciende a suprema esfera su cara es Cielo, y el Cielo; ado noble materia, prob ostenta en sí lo perfecto, Floriana es perfecta: o es, si considero que sus luces reberberan continuamente iracundas para el que el reflejo anela: lo es, cuando reparo que el Cielo tal vez se muestra entre densos pabellones fulminando sombras fieras: No lo es, que aquesta ingrata siempre en cotinua tormenta, a pasto exala crueldades, Sin proceder placentera; el Cielo luciendo el ser de su nobleza perfecta, cuanto es mayor el rigor con que marchita su esfera, tanto más hace después alarde de su belleza: des que es esto corazón? si en Floriana representas un abreviado compendió de continuada entereza, huye, aparta del sentido esta amorosa violencia: resistete forma escudo det ser para la empresa las preeminencias con que el Cielo te dotó: olvida, extingue, enajena, aparta, huye despoja, y finalmente desprecia ese activo Penomeno que así te abrasal, y te hiela. Mas ay de mí que no puedo! que la causa es muy violenta, la resistencia harto endeble, y la tropelia suprema! No puedo, no desistir de mi amorosa contienda; en quien torpes los sentidos sin arreglo, ni defensa, sumergidos a despecho entre el peligro se alientan. Pues qué has de hacer corazón? elige segura senda que te escuse un precipicio, ya que victoria no ofrezca. Qué has de hacer? morir siguiendo el influjo de tu Estrella, hollar de la suerte el caos, donde al fin por contingencia, entre las mismás desdichas logres el lauro a que anelas: Viva en mí de Floriana la ilución que me enajena; viva en mi de Floriana este afán que me desvela; viva en mí de Floriana esta borrasca desecha; viva en mí de Floriana este amor sin recompensa; y viva de Floriana en mi inumana tarea, aexpensas de sus desdenes crueldad, furia, ira, y ofensa. Si de las nuevas que traigo pedir albricias pudiera, no te escusaras en darlas aún antes de prometerlas. No tardes Lelio, que ansiosa premiar tu atenta cordura si es de Floriana la empresa. Si señor, de Floriana son, qué fingida quimera! . No prosigas, que el placer me ha embargado de manera, que no permite al talento graduar tanta fineza. correspondió a mi atención? Si señor, y placentera me mandó que os repitiese el recado. . Lelio, deja, no prosigas tantas dichas, no sea que el placer me ofenda. Mira si ya la Carroza se previno. Ya está puesta. Pues guiaréis apresurados, dando a la Alámeda vuelta: No me retardéis la dicha que me entretiene. Siquiera veneraré figurando que entre sus calles se ostenta, y aún sellaré con mis labios las insensibles veredas, que al contacto de sus plantas se transplantaron más bellas. A ti digo mi Floriana; tú mis locuras somentas, entre cuerdos desasiertos vida, y muerte me proyectas. d más piadosa en mi suerte; o me usurpes noble esfera afecto con que aliento Cl mi imaginaria idéa; aumentad con vuestro influjo pasión que me consucia, e aunque no logro el seguro a tuna esperanza cierta propio es para mi vida el anelo la entretenga. rcontinuo el rayo usia S za eterna. mi Él ve honestas tu soberana Deidad. Dichoso soy; no me pesa haber sufrido desdenes, crueldad, desprecio, y fiereza. Piérdanse ya mis enojos, ya mi tristeza, piérdase piérdase ya mi tormento, piérdase mi cruel estrella, si yo gano a Floriana, todo al fin más que se pierda. Ten presente lo del cuento del cántaro, y la escopeta, y haz la cuenta que esta tarde uno cruje, otro se quiebra. (. Cierto que ha sido milagro alpa- llegar aquí. . Qué simpleza! y soy capaz yo llegar a la despensa, y bodega; mas no llegara, que ayuno, y soy largo de conciencia. A qué efecto es el ayuno? es acaso por promesa? No señor, pero es lo mismo, porque yo ayuno por fuerza. A quién: . A S. Tiruritu, natural de Nicomedia. Es cierto rapaz vendado la novedad que me altera? en tan opuestos discursos dudosa el alma recela. Apuremos la razón. De una mayor, y menor resulta una consecuencia, y si son universales afirmativas aquestas, el consecuente es costante, que innegable se conceda; pero para que me canso proyéctar el problema, si este indifinible objeto es de tan estraña ciencia, que lo cierto contradice, y lo que es probable niega s él Salir ya Sopapo es fuerza, Dime, señor, y trajiste morrión, y la visera? A qué efecto, mentecato? Para guardar la mollera. Para ese extremo no hay causa, Mas le habrá para la extrema, Sígueme no tengas miedo, Imboca a Santa Quiteria abogada de chichones, para que aquí nos defienda. Besoos las manos, Señor. . Bamos Fabio: Ya está puesta la Carroza? . No soy Fabio; un hermano que os venera si; y quien rendido pretende (gua de tu honor:: . Derén la len. No lo estaba yo diciendo: la cágimus de esta hecha. Cómo loco, presumido, este sagrado penetras? dime, acaso solicicitas acrecentar mi soberbia, para que de ella produzca tu desdicha con mi ofensa? Ahora entraba lo del cantaro. Huye de aquí, que acrecientas con tu vista mis furores: quítate delante, apriesa, que ya el sufrimiento falta para tolerar la afrenta: evita, huyendo, tu riesgo. Ahora entraba la escopeta Hermano, señor, mi dueño, reprime tanta fiereza, piadoso escucha mi ruego, permíteme corta audiencia, que breve será mi suplica, por escusar tu impaciencia: Bien sabida es mi hidalguía, notoria mi descendencia, mi estimación se conoce, Co o también mi pobreza; sonjea la fortuna muchos bienes, y solo en mí sus miserias; esto que ven, me censuran, opinando mi nobleza, pues en cualquiera concurso mi conducta anda a la expensa, somentando pareceres, que mi estimación afean. El Vulgo así me murmura, en mí, culpa no se encuentra, siendo vos solo la causa que mi pundonor altera: Nada ajeno solicito; mi pobreza solo anela a lo que es mío, no vuestro: no procedáis con violencia; reparad que nuestro padre, a su fin gustoso ordena que en mi patrimonio cuides de mi alimento, y de cencia; y que tu faltando a Dios, a la Ley, y a la conciencia, me abandonas tan cruel, que el verme morir te alegra. Basten ya hermano Don Pedro, las crueldades, y enterezas; procede menos tirano; y si no bastan ternezas, daré voces a los Cielos a que mi justicia atiendan. Duélete de mis fatigas, mira mi suma pobreza, consuel a mi desventura; enternécete siquiera tan solo por esta vez, tu hermano es quien te lo ruega, y finalmente, señor, mira que tu sangre misma peligra en las opiniones, no con más iras procedas. ̱. Aquí gracia, y después gloria, cuan mihí vovís, cerera. , Dim Se lor de Do aqu ara vuestra villanía? tanto era para esto la fuerza? todo, al fin, era escusado, y para tan nimia empresa, librándome un memorial solicitarla pudieras, y no usurparme el sosiego con tan indevida arenga. Sóplate ese par de huevos. . Y queda en la inteligencia, que tus suplicas imprimen en mí con tanta violencia, como en lámina de bronce pudiera un búril de cera. Cascaras, hijo de pura. . No hay remedio? no hay clemen Lo que queda prevenido: (cia? y para cuando suceda, advierte, que si procuras, pretendes, buscas, intentas, solicitas, o persuades, pides, aneles, o esperas, ha de ser por memorial como referido queda, que aunque en conseguir hay será justo así suceda, pues de tu clase a a y crecida diferencia. me señor, y pedona, ha y o la Oacera? es esto que mes Qu le se di Sel este ha parido el T Es fantástica aparier la que ha ofuscado el sent Qué es esto que así me hiela? Dime señor por v dado ahora en has parece que te confunde andas buscando cuartetas, o a Santa Agustina imploras para que marques la v Do o Qué es esto sagrada Esfera! para cuando reserváis vuestros rayos, y centellas, que no despedís furiosa a deborar mi tragedia! Que más rayos que tus puños, que han desquiciado mis muelas. Soy acaso yo Don Pedro, que por él en mí te vengas? Dime, te dará a menudo otra sus pensión cómo esta? Ay Sopapo. . Hay mis quijadas. Por ventura, tú te acuerdas si he hablado yo con mi herma- presenciaste la contienda, (no? que yo soñé que tenía a expensas de su fiereza? Y como que si me acuerdo de ese demonio, por señas, que mis quijadas pagaron el descuento de las cuentas. Tienes razón, es muy cierto, que esto es persuadir la idea de mi infamia tan patente, y divertir esta afrenta conque traidor un hermano me combate, y me molesta. Acordaraste del cuento del cántaro, y la escopeta? Yo abatido! yo infamado! todabía el alma recela si es ilusión aparente la que me aflige, y desvela. No es capaz de esto mi hermano Que ha de ser. no sino brevas. si acaso has olvidado el pasaje de la Ecena, volveré a representarla para que mejor la entiendas: Supón tú, que soy Don Pedro, y Don Sancho en una pieza: Hermano, señor, mi dueño, fe reprime tanta fiereza, duélete de mis fatig ibreza, suma po i mira y finalmente, señor no con más iras procedas. Dime traidor de Don Sancho, e para aquesto se esfuerza tanto vuestra villanía alterando mi paciencia? Vaya hermano sosegaos, . reprimid tanta fiereza, y ablandaos al justo ruego. En balde es tu resistencia e. que soy lámina de bronce, vos sois búril de cera. No hay remedio! no hay piedad! s no hay recurso. no hay clemencia! Lo que queda prevenido: . y para cuando suceda, advierte que si procuras, pretendes, buscas, intentas, solicitas, o persuades, pides, anelas, o esperas, ha de ser por memorial como referido queda; que aunque en conseguir hay duda será justo así suceda, pues de tu clase a la mía hay crecida diferencia. Dime señor, lo has oído? . pues así fue la Comedia: solo que al Representante le faltó la mejor pieza. Qué falté para mi muerte! eza. omperte la cab la soy Don Sancho Vi Yo Como yo Sopapo Ortera. Soy yo de la rama ilustre de Victorias, y de Vegas, cuyo claro estirpe antiguo, adorna a sas supremas. Yo lo dudo, yo lo ignoro, Sivi o en infima esfera: Que hayas Don Sancho sufrido siendo noble, tanta afrenta! Sin duda que lep lon has usad pues es muy propio de un noble resistirse a una violencia. Busquemos otro recurso donde mi fortuna adversa, proceda menos tirana que esta vez; mis ansias vuelvan a solicitar piedades, pues si ahora encontré fierezas, puede ser, que ya cansada de afligirme, dé la vuelta, demostrando compasiba más propicia su cruel rueda. Bamos Sopapo, que aspiro a conquistar la aspereza de mi hermano, pues me mueve el influjo de mi estrella. Vervi gratia; supongamos que tratas de una materia que ni el más sutil molondro se atreviera a defenderla. No pienses ya en lo pasado. Mas pienso yo en lo que queda. Qué ha de quedar majadero? No es nada, una friolera. Quieres ver como te pruebo en Philosofhia plena lo errado que vas en todo? pues estira las orejas: Yo no te arguiré en Latín, para que mejor lo entiendas. Tu hermano es un gran berrugo, cuya condición perversa solo aspira a la ambición, y a su propia conveniencia. supuesto. Dime, concedo el Pasemos, pues, a la prueba: Él es tenaz en estremo; desprecia ya notas como que su gusto tu humildad, que se esmera, solo entiendo en que veas que no quiere darte aún el agua siquiera. Dime, concedo mayorem: le consiguí olvidando la cordura, con coraje le pidieras, atrasas tú mismo logro or ser un pobre vadea; ime, concedo minorem: así infiero en conclusión, no me miente la idea, que te has de quebrar los cuernos Sin que de tu hermano puedas lograr una sed de agua; pues como tiene experiencia de tu humildad, y cachaza, engendra mayor soberbia, ostentándose deidad; di, concedo consecuentiame Pues si ves que es innegable mi opinión, porque no dejas a un lado tanta blandura, y de esta suerte le entras: Oyes Perico, a qué aguardas, que al instante no me entregas de contado mil doblones, y en esto no te detengas, si no quieres que me rasque la pretina, y después veas lo que de ella te resulta; cortiendo, que es lo que esperas? Entonces verías que blando te servía con presteza; si no, prueba, y verás cierto como lo aciertas. lo Ay Sopapo no seas loco; bamos, que la hora se acerca, y vendrá presto mi hermano vas. Bamos muy en hora buena. Que me haya dado a mí el Cielo un amo tan mosca muerta! que por su causa estem todo el día a boca abierta! Que siempre sirva yo ag as Boto a Dios, que si p había de servir a un Ci un guar homero, no a estas Gallinas cluecas. . No pensione usted mi vida a una continua dolencia; cesen vuestras persuasiones, no me incitéis con violencia a desistir de mi centro donde avito placentera: Si conoces Madre mía, que esto es todo una influencia que en mí el Astro deposita para aborrecer resuelta a todo objeto que mira a amorosa consecuencia, me persuado es rigoroso el tesón con que aconsejas. Y es posible que obstinada existas tan cruel, y terca? Bien solicito vencerme conocida esa sentencia, mas yo no encuentro otra causa que al desden tanto me mueva, si no solo un cierto Ente que aunque indifinible, afecta en mí un rigor tan resuelto, y un efecto de tal tema, que aunque él por que yo le ignoro sé que a aborrecer me fuerza: con que sentado el supuesto que produce mi entereza, solo al Astro podéis Madre implorarle la repuesta, cuando solo la que he dado mi tosco discurso encuentra. Mas no han de faltarte hija, luces para que comprendas que el Sabio vence los Astros por más que violenten fuerza; y así, véncete a ti misma, extingue ya la fiereza, y reconoce Floriana que eres la causap por tu mediana hermosura, que incita a que muchos muevas equivocades cuestiones, en reñidas competencias, Solo aspirando a lograr con tu mano tu belleza. Aspiran al imposible si la consecuencia anelan, pues primero advertirán de aquesa lucida Esfera sangrientos trozos celestes sobre la faz de la tierra, que logren de mi desdén conquistada la entereza. Tirana es tu rebeldía; el Cielo tu afecto mueva, pues temo que tu pasión si permanece resuelta, venga a ser hollada flor de una alevosa violencia. No la temo, Madre mía, si prudentes las potencias previenen a todo riesgo cualquiera infiel contingencia. Malo será que los Cielos cansados de tu aspereza, recompensen por castigo alguna ocasión funesta: y así Floriana aminora de tu espíritu la tema; y repara en tanto noble, que sacrificando ofrendas de un amor el más perfecto solo a merecerte anelan; no abuses del ser de humana, no te acredites de fiera, y advierte las perfecciones que un puro amor interpreta, y que este rendidos muchos te tributan con fineza. Yo contradigo a ese amor que en frases me lisonjeas, a la prueba me remito: ramor pur o la especie de aquesas ansias que los hombres aparentan? Te concedo, si tu acaso este argumento me niegas. Con ese amor que publican que es al cabo a lo que anelan? Claro está que a conseguir la causa que los somenta; y conseguida en efecto, el mérito ya no queda pagado, con haber hecho de lo que buscan la entrega? Es sin duda la verdad; y ya no puede haber queja de parte del que aneló, supuesto que el plazo llega: luego supuesto lo dicho, sacaré por consecuencia que hoy el hombre solo aspira hasta el logro de la empresa; y a este amor no llamo puro cuando el interes aprecia, y la deuda contraida satisfecha ya no es deuda. Yo Floriana, no te entiendo. Ni yo quiero que me entiendas. . Si a esto no llamas amor, a que llamárselo esperas? A ninguno, pues no le hay. A ese amor decir se pueda por lo que aspira a interes, solo pasión torpe, y ciega. Amor pefecto es sin duda aquel que vive a la expensa de solo amar por, amar, sin anelo a recompensa; y este es solo quien merece digna la correspondencia: Pero como no es posible que tal amor darse pueda en nadie, de cuantos buscan modo de rendir mis fuerzas, conocida la ambición que en eso no quiero hacer injusticia a mi livertad suprema; pues fuera menos preciarla (en atención a mi tema) que en cambio de unos suspiros y quizá falsos, yo hiciera ciegamente de mi ser, de mi albedrío entrega; on que así, no me persuadas ve a reducirme no hay fuerza. , No procedas temeraría: mi persuación te enternezca. Esta es ya previsión Madre, que aquella causa primera decretó desde abrinitío; y será cosa viosenta hacerle variar el curso a ese lucido Planeta, que es quien matiene en el trono el tesón de mi entereza: y así, en balde me persuades, cuando el logro desesperas. Ay de ti! que cruel procedes de toda cordura ajena. Vos sí, que cruel procedéis con persuasión tan molesta; y así madre, si gustáis que mi vida permanezca, ceded de vuestras instancias, no tratéis ya esa materia, pues al punto que en vos oigo la especie que me atormenta, violentáis todo mi ser, y combatís mis potencias. Perdóname, hija querida, sea esta la vez postrera que te proyecte mi afecto lo justo. . Solo eso espera para el descanso, mi pena, Si re alta de que atienda sión. olo en esta ocas tan to fu hace el afect P e Gue e ostenta lo generoso, lo galante, y gentileza? Bien los ojos reconocen lo cierto, pero no aciertan movidos de activa causa, a prendarse de sus prendas. Y Don Ignacio de Herrera, no te agrada? que desprecias de su rara discreción, riqueza, brío, y nobleza? No desprecio yo sus partes, solo que el alma no encuentra las causas de inclinación que a otras muchas les inquieta. Y que dirás del tesón con que fiel te galantea el Eroe más eminente que a tu perfección anela? Este es Don Pedro Victoria, sujeto que altivo llega a efrisar con lo supremo, de la sangre más excelsa; este es el único, que con más méritos espera merecer tu blanca mano. Bien sabes que él solo altera las invenciones festivas, que muchos nobles somentan para rendir tu desdén, y fesrejar tu belleza; haz elección en Don Pedro, reconoce su riqueza, que igualmente excede a cuantas hoy muchos ricos manejan. A tanto tropel de embates . quién podrá hacer resistencia! Ya por Don Pedro me ofrezco:- Mas qué es lo que el alma piensa! Yo estoy loca! estoy sin juicio! quien mi albedrío violenta! No soy la bella Floriana a quien el Vulgo moteja el desden en la hermosura? pues cómo me hago esta ofensa? Cómo asciendo a consentir sujetarme a fuerza ajena? Cómo asintió mi constancia a relajar mi soberbia? Yo Dn Pedro! yo a ninguno! Floriana, que causa nueva a intentado atropellar de tu ser la fortaleza? No madre mía, ilusión ha equivocado mi lengua; que en mí no hay capacidad para ascender a que quiera; y podrá verificarse aquesa imposible tema, dejando de ser quien soy, no mientras Floriana sea. Señora, si acaso quieres hacer pasto de una idea, en que arrestándose el gusto generalmente deleita, permite al Señor Don Pedro de Victoria, la licencia para que pueda besar rendido a vuestra belleza, el tachonado coturno que el tacto terrestre ostenta. Para introducir pecados . no soy famosa alcahueta? Tanto hipérbole, no hay dudas que Don Pedro le somenta; y es a quien más aborrezco. Don Claudio, y Don Lope Marqué le acompañan. . No violenta te demuestres mi Floriana: sigúrate placentera, y permiteles la entrada. Que pasen pues tú lo ordenas Pues no es el diablo mi ama lo que otras muchas desean, . o para mejor decirlo, deseamos, no desprecia! Esto es, le da Dios almendías a aquel que no tiene muelas. . Ay Floriana mucho aflige a forzada obediencia! mucho te humanas decoro; y temo que a tal violencia, pues que no encuentro ya modos conque resistir me pueda, prepare al logro un veneno que el todo resista, y venza: pues concibo tal deleite con el motejo de fiera, que a título de no ver reducida mi soberbia, con placer me entregaría al delirio de una afrenta. Quiera el Cielo que yo logre . reducirte a las ternezas. O, si amor de estas visitas los trofeos consiguiera de rendir tanto desdén! pues no otra cosa me lleva para admitir tanto noble, si no el postrar suentereza. Adelante Caballeros. Todos mis esfuerzos tiemblan! qué efecto tan poderoso! . Mi impulsó el Cielo contenga. Qué bien se aviene un afecto a sufrir crecida ausencia, pues cuanto mayor privanza mas el logro le deleita: Así, divino imposible, este efecto experimenta un pecho que reidolatra, y un alma que te venera; quien privada de tu cielo lloró desecha tormenta, aquel mérito privado ahora conmuta en ternezas. Y que este respirar recio, . a mi ama no haga fuerza! No con Retóricas frases capituléis una ofensa; pues nunca Señor Don Pedro, dar cr pudiera yo a, a ese cie orm ni a esa afectada fineza; cuando no por que la niego, Solo por que me molesta. Pues Señora, me persuado que haciendo divina ostenta vuestro rostro de ser cielo, ímplica el que con vileza a quien le tribute obsequios dé de muerte recompensa. Mas ímplica ese supuesto, pues quien su muerte celebra por sola su voluntad, incurre en mayor ofensa; así, todos cuantos nobles tratáis la imposible empresa, pues por gusto así aneláis esa muerte, esa violencia, sin duda, que en ella halláis con justicia la fiereza. Yo Señora, correspondo a vuestra rara sentencia: No hay duda, que el que desdenes solicita, es bien que tema sufrir sus crueles efectos; y más si el modo no encuentra de poder salir con lauro venciendo la resitencia: mas no atento a este concepto desiste el que amante anela. mucho más me califica vuestra trónica propuesta, pues hallando, como halláis, cerradas todas las puertas del discurso en el combate. gustáis que vuestra existencia se arriesgue más a perder que a vencer; y así, es simpleza insistáis tan porfiados a imposible consecuencia. Pues Señora, si vos misma confesáis, que el que os venera, temerario se dispone, sga, contí e se go pro s a la esperanza tregua: Y así, dispuesta se halla a competir la nobleza el temerario desdén, que conserváis tan resuelta. Tan a la cumbre ha llegado la fama de tu fiereza, que lo que amor empecé quiere concluir la tema. Yo le aseguro a mi ama . que si se volviera Celia, no había de hacer tantos ascos a estos diablos de troneras. Yo sé que si ella ayunara de varón, una docena de meses, sin que este tiempo una palabra le dieran, no había de ser tan quijota, tan esquiva, y tan fachenda. Nada temo. . Y la ocasión? Evitarla. . Y si es violenta? No es posible. . Todo cabe. Morir antes que acontezca. Huiré de ti por no ver la crueldad con que aparentas un ser tan irracional, que me anuncia mil tragedias . Con cuanto gusto estará . la gente de la Cazuela, por que advierten contra el hombre de mi ama estas simplezas: ha, pobres, que al fin salimos con las cargas de las cuentas! por que al combate del hombre no hay mujéril resistencia. Yo me ausento, por que soy de dentadura algo tierna, y al oír tantos carinos no quiero me dé dentera vase. Pues Señora, si el extremo de vuestro rigor se extrema; preparado está el discurso a rendir la forta eza aunque nos í, permitid licer ara ejercitar asuntos propios a la competencia. La permito, y no permito; la permito en vuestra ausencia, pues en lograrla consiste la quietud que me recrea; y no la permito, por que advierto, y reparo atenta, que el premio de esas fatigas rá la misma entereza. vit Aunque el dar, y el n tiempo paro corren a siemp el dar es preferio aunque hay corta diferencia. o Señora, atento escucho de vos la cruel sentencia, mas no me ciño en rigor a temer lo que demuestra; pues pertinaz solicito, llevado solo de tema, a sitiar vuestro desdén, venzalo al fin, o no venza. . Mas, con esas amenazas se guarnece mi entereza; y antes más bien a un veneno entregaré mi soberbia, que no al yugo del amor. Guarde Dios vuestra belleza . Conque Señora, no hay forma que alguna fingida tregua deis a mi triste esperanza? No sé fingir, soy muy cierta. Pues, y el mérito, no vale? Si vale, mas me molesta. Mirad que el Hado castiga. Delito en mí no se encuentra Si lo hay pues obstinada en condición tan opuesta, abusáis de los favores que os rinde naturaleza, es más que infiel crueldad que procedáis tan re a pretendéis la opinión vuestra, hacéis muy mal, por que al fin quedaréis concluido en ella. Pues no contempláis, que así ofendéis a la belleza que se ostenta en vuestro cielo? y quizá naturaleza os castigue con rendiros a objeto que os aborrezca? yasí, mostraos más humana, temed infausta influencia. No es capaz que el Hado aleve, haga a mi justicia ofensa; y si el acaso de un riesgo en mi recelar pudiera, fuera atenta a persuadirme de todo asilo ya exenta, que un lance vencia imposibles, si hay quien lo imposible venza. Admitid mi rendimiento. Le desprecio; me molesta. Pues y las ansias qué exalo? Esas el viento las llevan. No tal, que van a tu cielo. Pues el cielo las desprecia. Mostrad señora la gracia. Esa en mi jamás se encuentra. Pues no valen las caricias? No las admite mi estrella. Y mi amor? . No le conozo No os le rindo? . No se aprecia Venceos. . No soy capaz. Sois muy cruel. . Soy muy fiera Sois anfiel. . De aqueso gusto. Injusta. Eso me recrea. No hay remedio? No hay remedio Ni es peranza? No la tengas, Porfiaré. odo F en balde. Buscaré modo. impleza. Ay F. No po der le onozco. Valdrá el rigor, iolencia. veneno anticipado un uede que el acaso e za. stía:: Ignoro yo que produz Ignoro yo el fin que ten ga. Adiós. . Adiós. Basta. Basta. Con que en fin, existisfiera? Soy de bronce, roca soy. Cruel rigor! . Cruel resistencia! Exista en mí la constancia por más que el Hado me ofenda. JORNADA SEGUNDA l Si aquí pudiera pegar la pregunta que prevengo, viniera al cabo a reir aunque voluntad no tengo: Dime Señor, y perdona, aquel tabardillo fiero que te tenía poseido, sigue aún el curso primero? Nunca descanso Sopapo en mi mal, pero de nuevo vuelvo a procurar ansioso hoy el último remedio. Es imposible lo logres mientras haya estos Don Pedros. Ay Sopapo! no tal pienses. Ay Don Sancho, si lo pienso; por que a tanto porrear se ha de cumplir mi recelo. Y señor, al cabo somos: para que andas con rodeos? bamos a casa tu hermano este negocio acabemos. Cómo es posible sé Muy fácil, si co con que le as es rompiéndole cian Y no adviertes que el D niego. Dime, qué causa te mueve? Alguna, y yo bien me entiendo. Vervi gratia; tú eres noble? A mi origen lo agradezco. Y Don Pedro no es tu hermano? Es así, yo te concedo. Luego también será noble? Noble es también en efecto. Pues como procede altivo, iracundo, amargo y fiero, si siempre fue centro un noble de lo afable, y de lo cuerdo? tú ves como sale falso aquel concepto supuesto? No por eso sale falso, que aunque yo en mi hermano veo una condición terrible, declarada no la advierto. Achaque quiere el morir: Quieres aún más claro espejo? En fin bamos a buscarle, que de mi humildad espero un exito favorable. Pues escúchame este cuento: Tenía una bella hembra por mujer un majadero. esta tenía unos vigotes tan salados, y embusteros, que procurando afeitarla la rondaban diez Barberos; en fin habiendo llegado ya de la resura el tiempo el marido la cogió con la bacia al pescuezo, en lugar de castigarla por ir contra lo del fuero, la riñó con mansedumbre, de lo que ella no hizo aprecio. En efecto crio barbas, y a la resura volviendo, dio ocasión a que el marido sus exhortos repitiendo, califícase su es de grande Cornuco pi Pero que le sucedió por ser tan dócil de genio? que habiendo en cuarto menguante ausentadose a un empeño dejándosela vacía, volvió hallando cuarto lleno. Por cierto que estás de humor, y en la ocasión le aborrezco, Digo que tienes razón, pero así el hambre divierto. Señor, pues no consideras que viene el humor a pelor Tú no quieres entender que hay brujas? pues oye atento Tu hermano se halla casado con el rigor de su genio, tú se le tandas requebrando por agarrarle el dinero; el es celoso de clase, tu enamorado ciego él te ha pillado mil veces, y tú porra, tieso, y terco; y con ser tan porfiado, pretendes si bien lo advierto, el salir embarazado de su natural perverso. y al fin que resultará se le atufa el cerebro? Si que tú serás el marido, el del lleno al mismo tiempo. Detén la lengua grosera, no te burles de mi aprecio, que si hasta aquí he tolerado altiveces de su pecho, ha sido solo guardando las leyes de Caballero; si yo acaso advirtiera en mi hermano algún exceso, el corazón:: Mas qué digo? arrebatose mi aliento. Perdona honor sí te agravio: vuelva el discurso en su acuero e ofuscado acierto. ser Ay Sopapo! no te espante, que afligido busque aliento, pues es tan propio de un noble proceder piadoso, y cuerdo, y piedad que en la cordura, se acreditan más sus fueros. Deja que me ría un poco, y oye de que, por San Pedro: fue a confesar un Tahur con el Padre Fray Borrego, porque supo que tenía manga ancha, y tragadero: entre los muchos pecados que el Tahur le fue metiendo, este le hizo más ruido, pos ser pecado de estruendo: Le dijo, acusome padre, que yo perdí treinta pesos el Viernes Santo en la noche; siendo así, que este dinero le tema para dar de él a mi familia alimento Díjole el Padre enfadado, en Viernes Santo fue el juego? Cómo perder no quería un día de tanto peso? Dijo entonces el Tahur, y aún treinta fueron por eso; pero pregunto mi Padre, y acaso mi compañero, que fue el que me los ganó, jugó en Domingo de Adviento? Ahora yo a ti te pregunto, si la piedad, y el buen genio son prendas propias de un noble, tu hermano será plebeyo, el que perdió en Viernes Santo, y tú quien ganó en Adviento. Mi hermano es noble sin duda, y aunque procede soberbio, no desluce de su ser respecto que el fin no dvierto; y mayormen encion que ahorarle ha de ser causa infalible::- De que a palos nos dé el premio. Tú no entiendes que Sopapo se graduó de Misionero? Al cabo será mejor que de bromas nos dejemos, y que busquemos la dieta en tus amigos Flamencos como hasta aquí, por que al fin, tu hermano, nulla estredentió. Pero tú no consideras de ya enfado causaremos Don Lope, y a Don Claudió, que aunque al fin son Caballeros, ha mucho tiempo nos dan el cuotidiano alimento? Preciso es buscar ya un modo más estable, pues contemplo, que aunque nos muestran buen rostro se enfaden, del afán nuestro. Pero si siempre fue el noble spiedades el centro? Vuelva el recurso a mi hermano, que hoy de la fortuna espero a expensas de mi humildad esperado remedio. Quieres ver la consecuencia, e lo moral del cuento: natural de tu hermano en extremo perverso, a le buscas con blandura el es más duro que un pernó, le quieres agarrar, él es berrugo en extremo, le buscas el coraje, te ha de romper los huesos; que si u piensas ahora e de arrojarte resuéis de producir el la mo tien es el o cuéntalo a Sopa Deo. Que siempre has de cavilar con trájico pensamiento! Dime, que mayor será la causa que te da aliento a no esperar lo propicio, y si a presumir lo adverso? Por lo que hallo de experiencia. Déjate de tanto enredo, y bamos, que ya es la hora que en la Alámeda encontremos a mi hermano; y considera que ya me cansa tu genio. Y el tuyo a mí me descansa de muelas, y tragadero: Mira Señor, que el ayuno es tal cual día, no eterno; y aquesto de regoldar tanto de hambre sin consuelo, Solo es para los Usias que vemos de medio pelo, que yo soy Pobre de Clase, y por Dios de pelo entero, No desconfies Sopapo, sígueme. . Pues oye un cuento A que efecto, dime pues, relatas tantos enredos? Pues todos los cuentos llevan mas de un quintal de misterió por lo que instruven lo uno, y lo otro, por el Ingenio, como es en versos novicio, y no halla a mano concepto con que llenar su Comedia, repite en chistes sus versos: Y hace muy bien el Poeta si de su intención me llevo, pues hoy en día se usa en todo asunto este extremo, que llena ya la chanela lo que no puede el ingenio; y si acaso quieres ver la mucha razón que tengo, pregunta al Apún ha oyendo, verás como responden que soy un grande jumento. No dejarás tus simplezas; calla ya, no seas tan necio, Así entretengo los palos. . Una cosa en ti no veo, y que me ha hecho mucha fuerza, Que no ves, gran majadero Que no eres enamorado: aunque también considero, que como no hay la materia que hoy del amor es somento, or todos cuatro costados ves de este achaque ejemplo. mor no me faltara. El a Por de te falta dinero; pues o se hace poco caso el lustre, lo caballero, el garbo ni la presencia; si solo, de aquel sujeto, que sujeto entre las redes se libra, y si se ve suelto, en la misma livertad le resulta el verse preso. Bámonos, pues, ya Sopapo. Pues oye Señor un cuento. Pretendes de mi coraje probar irritado efecto? Todo es divertir los palos. . Es por que privarte intento la simpleza que pretendes. Ya en el lance es toy resuelto: sígueme, y no me repliques. Pues oye Señor un cuento. Ya tu insolencia no aguanto, infame, pícaro necio: pégae te burlas de mi paciencia? Ay de mí, que ya no puedo resistir! Señor por Dios que suspendas el golpeo; ya no más; mira que quedas Do irr i esfuerzo. le te No tendrás perdón de Dios, que un fuego saca otro fuego, un clavo otro clavo, mas golpe en Sopapo es aumento; cierto que eres generoso en esto de manoteo, pero el vervo edo edís le conjugas sin consuelo: Y en fin, para que Señor hemos de andar en rodeos; toda mi vida decir que a Ecleslástico festejo se le anticipa en la vispera por anuncio el campaneo, y si tu ahora me dispones así en visperas los huesos, para celebrar la fiesta que esperamos de Don Pedro, no tendrá el pobre Sopapo para resistir pellejo: conque así yo me despido porque servirte no puedo; por no haber ganas lo uno, y lo otro por que no quiero: No te digo que me ajustes la cuenta, que un Caballero tan noble como Sopapo no cobra, pues no hay dinero. Y así requies cantrín pace, Dios las tenga allá en el Cielo. Con qué te vas? . No lo ves? Sin remedio? . Sin remedio. Ciertamente? . Ciertamente. Quié es causa? . Un majadero. Y soy yo acaso por suerte? No lo sé, pero es lomesmo. Pues anda con Dios, Sopapo. Pues a Dios; y plegue al Cielo, que jamás llegue tu hacienda al caudal de real y medio, pues tan banado de juicio eres, como de entrecejo. . atropellas e, yc A suel De todo me has despojado, hasta del leve consuelo que en este Siervo tenía me has privado. Por que o Cielos! no termináis mis fatigas. Por qué no dais campo abierto mis congojas, y penas dónde sosiegue el tormento? Mas si a expensas del afán con que anelo a mi sosiego, ha de ser inconsecuente el favor que me prometo, acabe de una vez fiero tormento, esta vida infeliz con fin sangriento le parece que sea No acertado ese concepio, y presumo sea más propio seguir un rumbo diverso. Yo, hermano me persuado que es arriesgado el intento, si reparo la entereza que incluye el raro portento de Floriana, y me parece que es el medio más perfecto desistir de una intención, donde se arriesga el empleo que solicita una tema, fundada solo en deseo de rendir el imposible; sí, olvidarla pretendo. No niego que ese discurso Pr tiene en si algún fundamento; pero el mote que le dais de imposible es lo que niego: Yo me fundo, en que Floriana aunque aparenta el portento de su tan raro desdén, donde ilustra fiero genio, es funegable que es materia de aquel compuesto que b ta naturaleza gil solo se nota en el centro de nuestro ser quebradizo, puede que rompa al somento de repetidos asaltos, tarde, o temprano; pues vemos la mutación tan continua que admite el femineo Sejo. Mas difícil es la empresa que solo se fía al riesgo de una futura esperanza. No dudo Señor Don Pedro, que más es simple pasión, mezclada en tema, el deseo que pertinaz conserváis contra Floriana; yo temo que al conocer desengaños, no halle el atraso remedio. Bien es cierto que se mira tan aplaudida, que el serlo la fomenta más rebelde; quizá un opuesto medio la hiciera titubear de su desdén, y desprecio, Tan solo esa confianza me califica de terco; pues es adagio vulgar ilustrado con ejemplos, que la privación es causa del apetito, yo anelo a asaltar su resistencia valiéndome de ese medio. También os fundáis muy mala Lo dudo, si considero e ella ya constituida en el vulgar rendimiento, gusta ya de ser el blanco para esgrimir su desprecio, A puede que si se viera privada de amante obsequio; en la misma privación somentaria el de si no para agrade er, e despreciar za por o el fiero entretenimiento podía ser su ser pasara de un extremo, al otro extremo Bien puiera concederos ese improbable supuesto, si únicamente vos solo mantuvierais el terrero, que fuera entonces posible vuestra consecuencia, atento que no había competencia a su desdén diese cebo; ro son muchos al fin, os que se persuaden tercos merecer, de que se infiere que aunque vos finjais desprecio como su desden se alienta sas de otros anelos, a expe reconozco pe oca fuerza is afe oh disp es sofís icoa g mas no atento ha e confundiré mis deseos aún pertinaz seguire hasta conocer el centro de este abrebiado imposible; que me incita tan violento; pues aunque la forma ignoro materia me da aliento. Don Pedro, ya la Ala meda despeja, y el recreo se va cesando por ser tarde; si gustáis de que mi afecto tribute algún agasajo; se dispondrá en vuestro obsequio, es prevengo retirarme. Don Pedro lo mismo ofrezco, e ya es tarde: Sí gustáis q ve ha ta casa acompañemos, os serviremos con gusto. Las finezas agradezco; es preciso quedarme; e el l detiene. n No es si no el raro embeleso . que me arrastra de Floriana. Si gustáis, nos quedaremos. No es acaso peligroso; y así partid, que yo aprecio de vuestros pechos las honras. Pues a Dios. Guardeos el Cielo. O tu Monarca lucido, que ilustras el Emisferio, no tributes tu carr ra al Ocaso tan ligero Mira que en pintadas sombras al lejos de tropos negros confundes mis alegrías, pues me ocultas el portento de hacer pasto en vuestras luces. de este gustoso veneno. Detente meta confusa; detente luciente Pebo, no así prives con tu ausencia las glorias de mi deseo. Mas no, seguid vuestro rumbo, que ya las sombras no temo, que Floriana toda es Sol, y de lustre más supremo; quien tanto brilla entre sombras como en el mayor reflejo. Ea fortuna, ya a tu arvitrio hoy dédico amante arresto, pues confiado de tu influjo arrojándome a un despecho, atrevido me dispongo a forzar este portento. Mas que es lo que yo pronuncio. pudo caber en mi pecho osadía tan infame? Detente labio grosero, que su copiosa hermosura mezclada de su cruel ceño, es capaz de atropellar el más foragido arresto. Hay corazón! discurram S Hoy fortuna, favorable en la empresa te pretendo. No es rigor cruel, e inhumano, que yo arrestado, y sangriento, atropelle su decoro? Qué es lo que he escuchado Cielos? sin duda que ya mi hermano procede menos severo contra mí. . Cierto que así me acredito de grosero, si giro tan inhumano como hasta aquí. . No hay recelo. Don Pedro arrepentido de su proceder opuesto, conocida mi justicia proyecta ya mi remedio. Pues vénzame a mí por mí, ya ensancho piadoso el pec que quizá a tal desacato prevenga castigo el Cie Ya fortuna llegó el ca que me cedieras los fueros. El nombre de Sancho escucho; hablar ya a mi hermano puedo. En el retiro consiste, corazón el vencimiento. Adiós, temida deidad; huyendo voy tus respetos. Dad treguas un leve espacio a vuestro hermano, que atento a calificarse humilde, obedece tus preceptos; pues triste, y desconfiado de hallar en tu casa el medio para hablarte en mis desdichas, en este sitio he dispuesto cibir ra mí f el proco e da justicia, iento s voces entie s de ido fiero. h contemplando es impropio erme del raro medio ra hablarte, (cuál dijiste) memorial, he dispuesto, escusar caracteres quien se búrlase el tiempo; sean letras vivas mis voces, tu atención el papel terso, cuya margen piadoso ero feliz decreto Sitio es harto aparente a el despacho que anelo. ermanos somos, no hay duda, con, y justicia tengo, cuyos antecedentes seguro me prometo de una feliz consecuencia, gún pide mi derecho. no pretendo inquietar, como explicas tu sosiego, es hecha la concesión de de tu piedad espero, mis justas persuasiones daré treguas algún tiempo. ahora para que conozcas sumo de mi respeto, ra hacer la exposición mi causa, humilde anelo e permitas tu licencia, si es que acaso la merezco. Don Sancho tan arrestado algún empeño recelo. El paraje es escusado; la noche tiende su velo; él agraviado se encuentra; mi natural es soberbio; mucho dudo no resulte si aquí le ultrajo algún riesgo. Bueno será permitirle que exponga, pues queda tiempo para resolver mi gusto, y continuar su desprecio; le s au le jamás De qué hermano te sus pendes qué, tu audiencia no merezco? Advierte que solo aspiro a que me oigas, sin más premio. Muchas causas me han movido, Don Sancho, para el empeño con que imaginas que cruel contra tu alivio procedo; las cuales si no publico, con motivo las reservo: Y en fin, por que no presumas que todo asilo te niego, quiero permitir que expongas el motivo que dio arresto a tu atrevida arrogancia, facilitando este encuentro: y no me seas dilatado, que oirte mucho no puedo. Jamás tu pudiste oírme, que es mi mayor desconsuelo pesando más esta pena. ve de mi cruel ser el pes Don Sancho, escusad asuntos estraños de vuestro empeño, y advertid que va os escucho. Pues tu atención encomiendo. No ignoras hermano mío, que el noble vive propenso a conservar en su trono el lustre de Caballero; ovivo tan excluido esta clase, que contemplo e aún más allá de lo vil o por mi invalimiento; s escupido del Hado, da ca sa a mi desprecio, noo un b de desdichas, feli de lo in z el centro. o igr que la forti concibe en mí tal objeto, que habirbada en su rigor mis ansias recreo; funda esg suplicarle suspenda tanta crueldad, rigor fiero, me responde atormentado por lucir más lo sangriento: tu hermano me da las armas, si él no cede, yo no cedo. Conocida aquesta causa, a ti del rigor apelo. Es justo hermano querido, que tú ser oscureciendo, te engolfes con tal placer en el lago del desprecio? Mira que es infame el giro con que aspiras sin arreglo, a conservar como es justo, el lustre de Caballero; pues procediendo inumano opinas tirano el serlo Dime, es propio que Don Sancho de Victoria, viva exento por tu causa, de las honras que heredó en su nacimiento, solo por que tu crueldad le ultraje aquel privilegio, que de justicia merece el estado en que me veo? Si así existes calificas un bago infame epitecto, que por tu soberbia altiva te tributa el vulgo necio. Cesen ya aquesos caprichos, impropios del honor regio que profesas de un Victoria, noble sangre, y Padre nuestro. De la tierra el oro es hijo, siendo su virtud de Pebo, sin que el valor que merece le indulte del ser terreno. Tú te apellidas ilustre, cuyo blasón goza el fuero de un general aplauso entre nobles, plebeyos; pero por tú condicio te desacreditas Yo hermano, no he de cansarte con retóricos extremos, cuando conozco que altivo haces ningún caso de ellos: pero notando que abusas de la honra que profeso, la cual por tus bastardías se advierte va decayendo, solicito redimir n mi sangre el ser perfecto. me quiero dedicar a guerra, en donde espero del legal patrimonio me toca de derecho, el destino que elija asistas con alimentos. ra que estoy persuadido e de acalorar mi intento, indultarás la opinión, que has adquirido de fiero A Flandes quiero partir; en cuyo destino anelo te tan preciso alivio anto forzoso consuelo. qu Dime, si será más justo e abandonando tu aprecio, inviertas mi patrimonio los superfivos recreos, a porfía, y sin cordura, sperdicias sin arreglo? olo por querer rendir ese fementido objeto Floriana: No te obliga s, la sangre que en mi pech como propia te vocea. que no el apetito ciego que te arrastra torpemente lo posible de un riesgo, que antes que felicidades promete fines funestos? o, no pro herma Ea de tu fiereza en el be sus tiras como a latidos te dice el corazón tierno: hasta cuando han de durar las tiramas Don Pedro? Cesen ya tantos agravios, basten ya insultos soberbios, acábense los rigores, termine ya tanto duelo: ahora rendido a tus pies tus piedades espero un exito favorable, un cariñoso decreto un despacho muy benigno, un producto de tu afecto: o desluzcas de tu ser, así prosigas resuelto, no insistas tan pertinaz, y no enojes más al Cielo: repara en mi desventura, atiende ya a mi tormento, contempla que eres mi hermano, y advierte que el desconsuelo me tiene tan afligido, de dichas tan ajeno; que triste y desconfiado de remedio desespero Siendo mi fatal desgracia de un linaje tan tremendo, que ya llega a competir con la extrema, por extremo. Qué es esto, soberbia mía? . es posible que en tu centro s permitidó abrigar Don Sancho lo resuelto? sé que causa ha movido el natural de tu imperio, que tanta resolución ha tolerado tu esfuerzo: pero no me maravillo, que si cuerdo considero la justicia de mi hermano, es bastante el fundamento para que ocultas las iras supriman tirano efe n estr E indeciso titubeo No es ocasión que enmudezca; Mira hermano, que ya es tiempo que esa piedad retirada que oculta tu noble pecho, al indulto de mis ansias, haga público su arresto. si acaso arrepentido Y a tus crueldades has vuelto, de tus pies no me levanto arol hasta que logre el efecto que me mueve a suplicarte; esto como hermano os ruego, esto como pobre os pido, esto de tu honor espero. Aleve, traidor, tirano, homicida de ti mismo, quién te prestó la osadía para tanto atrevimiento? Quítate de mi presencia, mí, que sospecho huye de que si la fuga no buscas, eas despojo de este fuego, e a tu infamia en furecido logra crecido el aumento. Mira que te precipitas; no así permanezcas terco a suecitar crueldades del más tirano escarmiento. Huyendo me voy de ti, por que tu vista recelo será causa de dos muertes, y la mía solo siento. Qué es eso hermano querido? quién arrebató tu aliento, para que tantos delirios produzcas tan sin a cuerdo? Dime, tirano, alevoso, qué supersivos galanteos, ni qué tercas competencias adviertes en que me empleo, en donde dices que gasto o? o sin justo motivo) que quien a tanto dio ascenso no es mi hermano, que si fuera, doy caso que fuera cierto, ese gasto imaginario, y ese supuesto recreo; er yen mi llegaras a menos cabo, por defecto de intéreses, era propio ayudar a mi deseo para conseguir el logro; pero en este caso advierto, que tu infiel solicitud me dan indicios opuestos de que tú seas mi hermano. Don Pedro, yo bien confieso, que si no fueran muy justos los motivos que poseo, jamás yo me arriesgaria a imposibles de un soberbio. Precindiendo, que no implican niaquellos motivos, ni estos, para poner duda algura en fraternal parentesco, pues sé que tu madre es mía, y Don Luis padre nuestro. Pues tan soberbio procedes yo niego aquese supusto; y respecto lo que oyes no es peres de mí el remedio. Cómo niegas ciegamente lo que confiesa aún el Cielo? pues tan parecidos somos en todo, (menos en genio, que dudar nadie podrá lo que da a la vista el precio. Cómo? diciendo que eres un vil bastardo soberbio, indigno de merecer de mis sombras los reflejos. Aleve, traidor, tirano, homicida de ti mismo, quién te prestó la osadía para tanto atrevimiento hu se han terminado tus días a expensas de mi ardimiento. Qué es lo que intentas Don Sancho? erte que ya violento:- Ad No tengo más que advertid que lo que en tu infamia advierto; vil, alevoso, tirano, vive el Cielo que me huelgo de que mi hermano no seas, pues siendo así, estoy exempro como hasta aquí, de ofrecerte el más debido respeto. Ya el volcán de mi cordura reventó dentro del pecho, y en tu infame, aleve, sangre, ha de producir efectos. Defiéndete que te mato. . Ah tirano, ha aleve ha fiero, qué es lo que atrevido intentas? Mira que te pierdes ciego; detente, mira, repara. En viéndote infame muerto, reparando con tu sangre mis repetidos desprecios. Advierte que soy tu hermano. Soy bastardo, ya no advierto. Admite ya mis finezas. Bienen tarde, no las quiero. Ruego quieras acabar::- Con tu vida es lo que anelo. Ay de mí! que me has herido. u fin es lo que pretendo; T para que aqueste llegue pronto, pues ya desespero, recibe por galardón de tu vil procedimiento, la recompensa debida la ofensa que me has hecho; a sí muere ingrato hermano, te traidor de ti mismo. te has vengado cruel, hermano sangriento; qe do: yo: Si co es vengué con justicia mi desprecio, en la fuga deposito el amparo que pretendo; y pues resarcí mi agravio haga lo que quiera el Cielo. . En la. Alámeda es el ruido; salid todos al encuentro. El alcance le sigamos, que el agresor se va huyendo. Quién atrevido somenta el alboroto? que estruendo: pero quién es quien va allá? que bulto yace en el suelo? Un hombre es, y al parecer n su sangre se halla envuelto. Y según se ven las señas, de no es plebeyo contemplo. Ved si podéis conocer se su rostro quien sea dueño si se encuentra cadáver, descubre algún aliento. Pulsos tiene gran Señor, y vida, según advierto. Limpiad la sangre del rostro, y conoced el sujeto. Cinco heridas peligrosas contiene en todo su cuerpo, y todas derraman sangre. Los pulsos tiene mui lentos. Y no conocéis quién sea? Ay de mí! . Fabio que es eso? Una desdicha. Señor. Y quién es de ella somento? Que el acaso sucedido le causa mi amor Don Pedro. Qué es lo que me dices Fabio? Ay de mí! Señor, que es cierto. Qué me decís? Ay infelice! Que el corazón en el pecho sobresaltado, anunciaba este no esperado riesgo! habrá sido el sangriento que con tan aleve mano ultrajó vuestro respeto? Luego al punto retiradle; y pues da indicios de aliento, sin dilación al instante, disponed que con acuerdo se vea de tomar la sangre, ran por si su vida granjeo: , Y entre tanto que consigo te gusto que apetezco, o por su misma vida rde todo fuero, e a eder acti el yer is enojos, que Do na qué es lo que quier para tu rueda un momento, preven a mi desgracia. en tal fuga acogimiento. Acosado de justicia busco en esta casa el puerto, que quizá para mi acaso dejó acaso habierta el Cielo. Mui mal herido ha quedado mi injusto hermano, y contemplo que para perder la vida falta poco; si no ha muerto: El Marqués es muy su amigo, al paso que justiciero; mi desprecio es general, y particular mi arresto; con que no podrá escusarse si en mi logran el encuentro, que un encierro me sepulte pa ra ejemplar escarmiento, Sin que en mi suerte conozca más asilo, que el que advier en esta incog Sa, nita en tan denodado empeño, mil sobresaltos me cercan, cuando tímido sos pecho bosquejado mayor daño en el mismo acogimiento; pues de esta casa el adorno pública en mudo silencio, que su dueño se acredita de Rico, y de Caballero; y si por suerte me encuentra azorado, y suspenso, entre ̱. A donde soberbia cuando adviertes de un Es posible cruel ser que ha quieras de competencias ser cuando en Florianas miras que es del desdén el centro y de las ir- pues no ha de ser, si puedo, asunto mi de dad a tal denuedo; pues antes atrevida a un veneno cruel daré mi vida. Yo a competencias vanas arriesgada? Yo de tantos amantes festejada! Yo ser de aqueste caos infiel objeto, donde forma lascivia su concepto! Yo de tirano influjo combatida, siendo de mí la causa aborrecida! Y en fin, yo con talento, y no resisto un combate tan violento! Pues muera Floriana, antes que una ocasión la vuelva humana, sufriendo a la violencia de la suerte la desdicha que excede de ser muerte. Y tú Cristal precioso, que en ti encierras la tregua que términa tantas guerras, traslada en lazo estrecho echo al centro que te aguarda ya en el tosigo, y veneno, que pretendo sea mío siendo ajeno: apure de una vez tanto prodigio Sin dejar de Floriana ni aún vestigio: ay de mí! que intento atribuya, equivocado, a infamia mi fiel arresto. Entre tantas confusiones pierde el discurso su arreglo. Sigo pues la hermosa estancia aunque aventure el recelo, y pues que dispone el Hado tanto linaje de empeños, hasta terminar mi vida lluevan prodigios soberbios. mía te despeñas, riesgo tantas señas? a pecho franco el bl cion notada, hallo que es arriesgada consecuencia que al fin (cruel quimera antes bien que no alivia desespera:- Pero como cobarde desisto temerosa de un alarde que concivió mi pecho valeroso, a expensas de un influjo prodigioso? Ven, o dulce veneno! y destruye el objeto, que sin freno adora la malicia de una aparente, falsa, infiel caricia. Húrtésele a los ojos del vulgo esta deidad; rinda en despojos reducido a cadáver, triste, y ierto, este móvil que anima al que está muer y pues tratada soy de muera ya de una vez, Mas, ay de mí! que el al tiempo que ya se halla satisfecho de una resolución que admite amante, Sin acierto la acción, el pulso errante, confunde los alientos en el labio, motejando de infame tanto agravio. El corazón palpita; todo mi ser se ofusca y precipita. No encuentro en tal rigor en tanta pena; recurso alguno; pues de alivio ajena la cordura cruel de mi conflicto, a la margen tocó del finiquito:- Mas esto es cobardía, que quiere deslucir mi gallardía, para que si me rindo, pueda entonces escusar el búril mi fama en bronces. El tosigo en mi pecho se consulte: y resulte después lo que resulte: Y así: pero el vapor que éxala activo, confunde mi valor: fiero motivo me combate a calmar tan cruel tormenta, cuando a mi acción el Hado desalienta. errible competencia sufre el pecho ntre extremos opuestos, sin provecho conseguir el lauro de esta empresa, que tanto mi esfuerzo se interesa. rto; todos fiera, Floriana muera:- pecho ari son apariencias, (crue todo sombras, y horror. (A Ya un tirano alevoso infiel me embiste, y despechado aleve con fiereza, pretende atropellar la fortaleza de mi altivo desdén. Detente, aguarda; no entre la nube parda de tu torpe malicia, infame ocultes el rayo de mi agravio. No consultes intenciones indignas tan sangriento, contra quien de rigores es el centro. Huye, aparta, detente; no tú mismo te introduzcas tan ciego, en el abismo de mi enojo cruel, que aunque eres rayo, entre el activo fuego del agravio, sabrá el furioso ser que me indemniza, convertir tus efectos en ceniza. Mas ay de mí! que es esto, que entre el horror funesto de apariencia ilusiva, infiel me aflige, y que a tantas congojas me dirige? Confusa en tal delirio, no hallo medio para aplicar remedio al tropel tan terrible que se aloja congoja. en mi pecho de angustías, El sentido cansado se adormece, y ya torpe la lengua se enmudece: haga treguas el sueño, y entre tanto fortuna no descubras este encanto. Oh destino propicio, que así festejas cruel mi precipicio en el tirano filo del seguro que dudo en el asilo. Todo es puro prodigio, todo encanto, todo es desconfianza; pues en tanto tropel de asombros como advierto el amparo que busco temo incierto; y aunque a mi atrevimiento no encontré quien pusiera impedimento, no puedo disvadir a mi locura, de algún efecto cruel de desventura. De la Pieza el adorno es peregrino, y según las señales determino, encanto cuanto resuelto el aliento, rseguro el cruel inter de una vez todo el veneno, íngase el rigor en donde po mas quiero morir desesperada rme de los hombres hostigada. ves ya de él::- Mas qué qu ta mi albedrío, que no ha a en las acciones. Qué batalla esta que infiel me precipita, el poder tan libre me limita? consecuencia, romete esta aleve continer es esto, Cielo Santo ro, y toco es puro encanto. me hallo por un lance, a la justicia a dar alcance: etro esta casa por defensa que imagino la hago ofensa: lícito el fin determinado, le temo presagios ofuscado: a, yo vengo huyendo de fíe erezas, en hallé de las bellezas. divina deidad! que peregrina mosura! sin duda me destina Hado lisonjero, y alagüeno afligirme más, dichas en sueñ si cuanto miro fuera cierto, estoy, no estuviera tan despierto. so me veo, ir la aventura titubeo elos, qué quimera a a esta deidad, para que la con rigor contra su vi o infiel ella propia la omicida sé si acaso impida (lance fuerte ando mi vida, su cruel muerte; tanto conflicto considero, ncanto produzca algún f ero. e aquí la causa escucho, e con mis penas triste lucho. e corazón! Que confusión fu lo Sa o es pur por un lance a darme humana, on tal hecho, o este tosigo en el pec i resolución, pues eres mía, ya con valor tanta porfía. Eso no, mientras fino se aventura a y valor, a tu locura. de bella, que profanas cielo las luces soberanas. se querellan las belleza que tratas lo divino con fierezas. Ay efeliz de mí! que ya en tu labio sospecho baticinios de un agravio. o el valor desmaya con tu vista; contemplo que en ti cruel se alist funes ta de un temoro ay de mí! fiero tormento! e un anuncio infiel sangriento. o temas de mi arresto tiranía pues fue cortesanía que movió a mi ser en lance fuerte, impedir muchas muertes con tu muerte. No le usurpes al rostro los colores, mira que asi acrescientas los rigores: Vuelve en ti, deidad bella, que re e agravia de tu Eclipse todo el na fortuna, la! en todas mis desgracias importu como ya declarada mi contraria, mis acasos siempre varia. eres cada paso el Hado me aparenta confusiones, desdichas, y tormenta, Sin que en tantos prodigios como advierto se asegure mi suerte en el acierto. r,fugitivo, y profanando Yo agreso me encuentro en esta casa, y reparando en mis brazos deidad, que ignora mí entregada un desmayo. Dudo el tal con goja, osa hermosura! que divino e belleza! Cruel destino ene en tal casa infame el Hado, niéndome a un riesgo declarado. en mis brazos adoro este prodigio, uya expensa amor forma litigio. Mucho dudo que el caso no produzca traidor terrible acaso, pues amante abrasado en tan activo fuego, es arriesgado permanezca en lo honesto mi constancia, cuando tan fuerte causa me hace instancia. jamás luchó en mi pecho con más furia el deseo de hacer tan dulce injuria; pero de qué me espanto, que consuma a mi pecho fuego tanto, sin tan cerca recojo ardientes rayos de dos soles (ay Dios) que aunque en desmayos, provocan al decoro tan violentos, a perder ciegamente los talentos. Mas, o deidad divina! perdona el desacato. Ya declina mi hosado frenesí la infiel locura, que hasta aquí te ha rendido sin cordura: repito que mi afecto inadvertido te ofendió con crueldad, y arrepentido te suplica no existas engolfada en suspensión tan cruel, y dilatada. Recibe de mi pecho el tierno aliento, y a tu vida le da nuevo somento: Mira que ya le falta resistencia a un noble corazón que en tu presencia terminar quiere triste su cruel vida, por ser tú de las dos fiera homicida. Alientete el contacto cortesano que introduce mi mano por tu mano, que siendo tan activa la causa que en mi pecho se cultiva, es preciso en ti mi alma se introduzca, y que efecto propicio fiel produzca. Vuelve mi bien. Señora? Ya respira. Destierra ya el rigor, deja la ira, que oprime los candores de aparta ya el recelo recio prodigio de me previe exponieneo Yo e a ol a (cebr vuelve d Ay de mí pues con un hay d Señas me da de de mi adversa fortuna el Yo:: sí: cuando: por que:: quien con resuelta ay de Suelta. hosadía tirana: as garras me deteng No entre s fier ni a cum ir los anuncios Dame antes la muerte, harás así feliz mi adversa sue s antes que termines tu loce mis crueles dientes sepult arán VOSo p cho, a para dejar mi agravio satisfec Quién eres, que así hosado atrevido has entrado profanar tirano el hemisfe a donde tiene el desden su altivo im os acrecientes deidad, con tus graco cielo divino los reflejos, nta el fuerte del d ay forzar dulce tro estabas entreg brazos reclinad S a vio to ha s resisteno e sen io Ya inte de a es advert que en el filo se marchita ante, qu tus Suelt dispu P tus brazos amorosa dulces Primero que consigas anas, y enemigas a roca violencia infame, loca, grosero de tu acero, a esta flor con arrogancia; que la deshoje tu ignorancia. A donde enemiga acciones dir a inhumar esto en la o si despecho que anela resuélvete deidad al finiquito; mira que te amenaza tropelía si pertinaz resistes. . ( Qué resuelves mi bien? e falta el sufrimiento. Para la resistencia aleve desdén, y m aliento me seas de ti rtín r r rindí ignorar cruel tan denodada, mi espada? y pues ya estoy Perdida soy. . mi aperito, . Cruel porfía! Morir primero. Rigor fiero! ipaciencia. falta con la vida! propia la homicida, tu rebeldía porfía, tu hermosura mi locura. fuerzas he perdido! me han movido. las resultas. me consultas. narte deidad fiera. peregrino destino. . te ha atropellado, hollado. coro a la redujo, una con sus yo ocasiones tan atre esultas de epitiendo al compás de triste as cadencias, y funes ayes El No pues pertia emeraria mí llando torpe a s pasto violento ido sto violen de mí que las us resistedcias locas eme de tal torpeza n vano persuaciones advierte: . Nada advierto Considera. . Solo ya profar Ya se cumplió el anuncio éndome a tus brazos el o ya pues mi rigor brazos tu ser ver rda el decoro o, a nobleza fiereza. oces oces; ecos, secos, Jamás advertí mi gusto auje del aprecio, o poseo al presente: prudente considero Don Sancho de aquí esté distante; y ya sosiego la copiosa zozobra que me tenía su riesgo, n por el rigor del Marqués. Rigoroso, y justiciero, su furor ha dilatado en su busca, mas no creo, que den las Requisitotias con él, cuando le contemplo ya colocado en seguro que inutiliza el esfuerzo. (des. Me persuado esté ya en Flan- Mucho me holgara el saberlo, para extinguir en las dudas mas mínimo recelo. gustaria Pero hermano, (supuesto me refirieras, mi tan dilatada ausencia) como asististe al remedio de nuestro amigo Don Sancho, libertándole del riesgo. No hay duda, que fue a la expensa de proceder con despecho, contra el rigor de justicia, quebrantando todo impuesto; es notando su desgracia, hallarle era cierto que de dispongo noble fin, me afecto. con buscarle el Marqués Es constante que como amigo de Don Pedro, Don Sancho declarado dando gran premio e agresor persona entregue quien su ejempla escarmiento. Solo dilata se esto, dignación ine cualo comunique, privando a la justicia el fuero. as yo, atropellando Edictos. peñas, sentencias, y apremios, ni la misma privación de concederle consuelo, ngendro más apetito, a su amparo me resuelvo. Súscole mui sigiloso, al sin dudo de su encuentro, persuadido a que a la fuga e destínase su riesgo; as pasados unos días, osegado algo el anelo e la pasada eficacía con que pretendían su arresto, conocí de su persona en el Sagrado de un Templo Comunícole el designio que a buscarle me ha dispuestos ríndeme muy cortesano mil gracias por el proyecto; ofrézcole mi favor, admítele placentero; y eligiendo para el caso escierta noche el silencio, lesampara muy conforme del Sagrado el retraimiento. En nuestra casa le oculto hasta asegurar recelos; conociendo el rigor ecolor menos severo su voluntad dispongo asarle a Flandes, repecto ve su afición inclinada a los marciales estruendos, aspiraba a merecer mejor suerte en los encuentro Finalmente, le administro ropas, joyas, y dinero, una recomendación para que allá nuestro deu anto deseo. ados Y una noche, que entreg todos al común silencio se encontraban, hace fuga con felicidad, resuelto. Aqueste efecto ha causado Don Sancho en mi noble pecho; su desdicha me ha movido, su amistad, me ha dado esfuerzo: pues viéndole desvalido, miserable, sin consuelo, abatido, despreciado, perseguido, pobre, y reo; dando grado a su desgracia, como a lo fiel de mi afecto, hallé en iguales balanzas lo piadoso, con lo atento, la obligación, con lo noble, la Religión con el celo; y finalmente la sangre, que siendo ilustre es el centro del amparo, en los acasos que padece un Caballero. Nunca es peraba yo hermano de tu genoroso pecho otro fin menos piadoso. Mucho tu fineza aprecio. Y Don Pedro cómo se halla? Según se dice al extremo: pues aunque combaleció a expensas de mucho celo, es tanta la indignación que adquiere con el acuerdo de su hermano, que irritada la cura, vuelve de vuevo a padecer con tal fuerza como estaba de primeto. Lope, el Marqués biene aquí. El caso disimulemos. Ya os he dicho, que el que quiera ver mi rostro placentero, averigue de Don Sancho refu agio; que prometo doscí Nunca fuera nuestro agrado mayor, que darosle en esto; pero Señor, son en balde cuantos esfuerzos se han hecha en su busca. . Ni aún noticia de tal Don Sancho tenemos. No hay que ceder del cuidado que está a vuestro cargo puesto finalmete, mirad Y la vigilancia, y el celo, que necesita un asunto de tal gravedad y peso; suponiendo, que resulta de la desidia, o exmero por lo primero castigo, y por lo segundo premio. Nuestro cuidado acredite el respeto que os debemos. Don Claudió, Don Lope, amigo mucho encontraros me huelgo Para repetir favores, proporcionáis este jencuentro. Afectos siempre de Usia. Es muy cierto Caballeros, que a demás de la atención que me debe vuestro aprecio, me conduce a vuestra casa la obligación, (suponiendo e hallo entendiendo en la causa Don Sancho,) a cuyo efecto ndo bien informado e mereció vuestro aprecio, que es regular que acaso páis de su paradero, es muy justo que espongáis como toca de Derecho, o dudando en la nobleza le acreditan vuestros fueros, ve oviada toda cautela expondréis con leal arreglo lo que conduce en justicia contra Don Sancho, advirtiendo e me sería en las penas incurrieséis que se establecen en ellos. Nunca, por usar piadosos, consentiría nuestro aprecio el solapar una infamia; y más, cuando conocemos que interviene la justicia, a inteligencias de exceso. Siempre yo fui muy amante de la justicia, y no pienso en parte alguna agraviarla, a cuya causa os confieso de Don Sancho: que ignoramos y en la realidad no miento. . Siento haber incomodado sin el logro del efecto que pretendió mi cuidado. Nunca incomoda el respeto a quien fino le venera. Dios os guarde Caballeros Ay Celia! jamás descanso; no hallo a mi dolor alivio siendo de tal jerarquía este tirano enemigo, que dilata infiel mi muerte por que crezca mi martirio. es posible Señora, l. Pero que de ese infame delirio no has de demonstrar la causa por si hay de remedio arbitrio? Es daño, que aunque en el alma tan cruel se ha establecido, me hace ignorar el origen por agravar mi conflicto. Ojalá, y que fuera cierto . viera mi afán extinguido. Puede que sea mal de madre, y así aceite de susinos toma, que es santo remedio. Por Dios Celia, te suplico, que dejes ese lenguaje; mira que llora el seried quie ras tar Pues no es Español estilo con el que te hablo Señora? El Francés yo le abomino, y por tanto no le uso; pero si con él te sirvo; Quisque vus havec madam. otra vez Celia repito que dispones mi furor a otro mayor precipicio, si prosigues en las burlas; destierra los desatinos. Esto me huele a tercianas, . sin calenturas, ni frío; pues como tomes la Quina guárdate de un tabardillo. Quieres Señora que cante un poco, por si te alivio. Quizá respire en tus voces: Haga la pena su oficio, pues el repetir pesares causa en parte algún alivio, y pues para consolarme a mi afán te has prometido, quiero cantes una letra de tan aparente estilo que confronte a mi dolencia. Quieres un tono muy lindo, así como un Parce mihí? Que no gusto esos caprichos te he prevenido ya Celia, cuando con ellos me irrito; y así, vete ya, y no cantes, si has de afligirme más. . Lindo: Qué digas eso Señora? cuando si verdad te digo, rabiando estoy por lucir el natural peregrino hoy tenemos las mujeres. que Siempre estás con desatinos: qué natural es el nuestro? air siempre dando gritos, Es ero es este el yr n e hablemos, como haga ruido la señora tarabilla, todo está corriente, y listo, mas que se hablen disparates. Querras decir que el mar tirio, que padezco sin consuelo, acaso será fingido? Lo mismo no puede ser: pudiera ser lo mismo. Ay Celia, que mi reposo s no se hallara fugitivo, mil mil, rayos Teatro funeste ináis furiosos mi frenesí, atra aquesta vil or rorosa D rá (rir. os más cruel mi mo- eis testigo s fuist Planetas, Fue ta cobarde olento; to tu tirano enlace e infeliz mi tormento. dolor está mi pecho echo un mar, pues con desvelo velo a aliviar mi destino, no consigo el consuelo. aunque mi dolor procura V cura en tan fiera desdicha, dicha no es capaz que encuentre entre tal rigor mi vida. Mi triste aflicción confusa, si tuviera alguna fu tu irónico desvarío; pero muero sin consuelo, Siendo el motivo infinito. Por si te puedo aliviar voy a cantar pues te sirvo. Mosquetero a ti te encargo de esta muchacha el alivio, mira que es mus criaturita, no se pierda en su conflicto, dig es ned piedad de n dio que no mortifique, ve termine este duelo. o el Hado que molesta infelice cavida, da amarga me prepara, para aumentar mi fatiga. Ya no espero en tal destino tino con que alivio adquiera, era mi suerte infeliz, feliz quien rindió mis fuerzas. deshonor declara Ya mí clara la acción fementida, mentida fue, sí, y ta no consiga, siga el rigor de mi Estrella, ella oculte el desatino, y no descubra mi afrenta. No vean tan fieros despojos ojos humanos jamás, más bien mi refugio encuentre (ra entre este centro boraz. (pues triste mi pecho ansioso espi acruel me conduzca a infeliz pira Que bien dice a mi fatiga tu armonioso fiel concepto, Ah infiel Hado, y cuan tirano por esgrimir tu influencia, motivaste una violencia que siempre lamento en vano: a donde engendraste ufano tu efecto cruel enemigo, que de tu resulta abrig go, mi deshonra torpe y y pues no hay arbitrio, sea La parca solo pudiera, terminar mi infiel fatiga, y hasta que afán la consiga mi locura será fiera; y pues permite que hiera un acaso mi lamento, no es mucho sentimiento dudando ser consola dos aciado tema que un Deja memoria uvas inf no tan impía me ni con tal tesón construyas mi eterna muerte inhumana usana uega el talente qu e mitigües tu rigor; mira que es tanto el dolor, No a los labios licencioso se asome mi frenesí, que quizá perderá así lo que oculta temeroso: Muera mi afán sigiloso sin declararse aún conmigo, pues del silencio consigo si bien advertirlo llego, que consiste mi sosiego Si acaso mis desvaríos determinar se llegan, a duda puedo decir Si e tu silencio me fuerza. s posible hija Floriana, az te resuelvas tan ocultar he de tu angu no isa que la somenta la ca declararte: e, y te desvela te ig olo una pena tirana, que ignoro de qué proceda. Pluguiera a Dios fuera cierto Tu rebeldía me esfuerza a consentir que tus ansias reservan mayor materia; y así por mi amor te ruego me saques de esta tormenta. Bien pudiera, pero sí::- No Floriana te suspendas: acaba de declararte. Ay madre! yo bienqui Pro pero me impide: Un dolor. . en le tieno Mi desdicha . Y Una oca o Es imposible. e, y Por que t n i. Nada in In o puedo. ?. No se encuentra Es incapaz. Quién lo niega? con el alma. Y me estimas? Quién te oprime? . La vergüenza. Pues Floriana, si tan cruel así procedes resuelta, más fácil será que huya tu tesón. Adiós te queda. No verás mis alegrías, q No madre mía! Suspenda tu carino tal crueldad; que ya el corazón se esfuerza a bomitar la ponzoña que en el silensio se hospeda: para que des oídos tan infeliz tragedia, s necesatio que apliques as que atención, resistencia. o ignoras que fue mi genio tan aplaudido de fiera, ve en publicarme imposible suecitó las competencias en que el occio se invertía los que a rendirme anelan, este afán creó mi pecho mas desdén, más entereza, tanto que solo aplaudía en mí tan gustosa tema el desprecio, el desagrado, la ingratitud, y fiereza. Aquestas guerras civiles que a mi natural violentan, produjeron por castigo a mi esfuerzo mayor guerra; pues pretendiendo extinguir la causa que las fomenta, dispongo por huir de agravios rendirme a tirana ofensa. En fin, preparo un veneno, en cuya confección fiera el término constituyo de tan terrible tormenta, el act para Tres veces aplico al lavio el cristal con la materia, tres veces me suspende ignorada contingencia; cuando al repetir el golpe en quien ya el valor se arresta un hombre (terrible angustía me arrevata, (triste pena!) y entre afectos, (cruel dolor! entre furias, (dura estrella!) atropellando (ay de mí!) mi valor, (congoja fiera!) entre sus brazos tiranos: Suspende Floriana, deja lugar a que mi fatiga aliente, para que pueda participar del veneno que ya el corazón recela. Sigue pues. . Qué he de seguir? Si puede tu inteligencia colegir en tal acaso, mi más rigorosa afrenta. Qué es lo que dices Floriana? que sucedió a tu belleza? Que reducida a un desmayo en manos de una violencia vine a sufrir: lo que muchas en tal ocasión sufrieran. . Ay ifelice de mí! Aguarda, detente, espera, que con tan terrible rayo has habierto al alma puertas. Qué es esto que por mí pasa? en duda estoy si lo crea; miente su infame discurso, miente su injusta cautela, miente su rigor tirano, miente: pero esta es quimera con que en balde persuado al dolor que me atormenta. No sé qué recurso elija para remediar la afrenta; mas que elección puede haber, aplicar antídoto a tanta pena. Cielos, pues sois tan piadosos abrid a mi angustia sendas, para que o bien se sepulte este afán que me molesta, o bien consiga el refugio para dorar esta afrenta; y entre tanto que consigo el ser que me lisonjea, aminorad mis fatigas, dadme alivio en tantas penas . , q Vaya, vaya, si el diablo podría inventar tal entredo: Pero, cómo dice allá aquel refrancillo viejo, que quiere decir si acierto? Tiene la necesidad cara de Herege, y muy feo, por no ver yo tal figura este ejercicio prevengo, que aunque no es muy socorrido, es honrrado por lo menos. No hay quien ampare, y socorra, a un picaron embustero, que fue Sacristan en Londres, Encerador en Marruecos, Albañil, en Capadocía, y Albeitar en los Infiernos? Socorro, que me desmayo! En llegando a esto me pierdo. Válgate Dios por arengas que busca nuestro talento por darle que trabajar al pobre del tragadero! En la Religión tunante soy novicio, aunque yo espero que en breve seré graduado de Archi. Pobre reverendo. En fin, bamos a estudiar de mi clase los preceptos, que sin esto no se p ede guiro erpo en no forma de aquellas almas ese pintan entre el fuego, empiezo mi esclamación en tono grave, y funesto. Miren senores la lastima::- Mas poco, a poco, primero lémosle el encarnativo, que no es el peor instrumento) aún tumor de quita, yp que en la pantortilla tengo ahora entredaré estos trapo a esta otra pierna, y diremos que de un gran , me resultó este inconcreto: después remango los ojos, las pestañas a lo inverso, como aquel que ribetea encarnado, en terciopelo, y poniéndolos en blanco para acreditarme ciego, le planto aqueste pegote al señor vígote izquierdo; con cuyos lindos arneses me preparo a todo encuentro. Ya no hay más de que adornarme; aunque si bien lo contemplo faltan muchas baratijas para un pobre lucimiento, pues no solo en quien es rico notan estos anelos; Mas no obstante, por si acaso nos queda algo, registremos señor Zuerón el vientre; todabía un bulto tiento, que quizá:: mas son papeles, por cierto de provecho, es con ellos ya engañado, ya burlando, y ya mintiendo, hago su ayuda de costa a mi empleo pobretero; pues ha llegado el caso la traguas el tiemp le me pecemos: dice, anotación modo con que el babeo no resulta de Unciones, si de quien es somento, se corte, sin que al cortar pierda corte del Cortejo: Este es util, y le guardo. Este dice, documento que enseña con eficacía, como podrá un hombre necio adelantar en cordurá, aunque sea al más discreto, rindiendo las fortalezas de más esquivos pertrechos: Este es también provechoso, mi aprobación le concedo. Este dice, la gran causa útilísima a este tiempo, pues hace, y no por milagro, ser a expensas de un remedio, dos veces doncella, a quien una vez no supo serlo. Provechosa es la instrucción, bien merece la guardemos, orque estamos en un siglo, que quizá podrá valernos: Entre al Zurrón el papel, y este viejo registremos. Económica tarifa que advierte el modo perfecto de conocer las doncellas de primera suerte: (bueno) Estas se conocerán cuando maman a los pechos todabía de sus madres, que en las demás corre riesgo. Esto ya yo lo sabía. papelillo rasguemos. ahora recojamos chismes. por si acaso usamos de ellos. ero a las armas Sopapo, e un demonio casero a l a quien aguante su genio; co tiempo a acá está az de sufrimiento; se le va en llorar; todo es suspiros, lamentos, ansias, penas, labirintos, de nada de esto entiendo. Yo pienso que está empachada de algún medio diablo tuerto; pues cuando está en su retrete a solas, que dice advierto, entre mil bascas, y mocos, estos sentidos conceptos: Ay infelice de mí! como he de vivir muriendo. De donde fuiste abortado acaso tirano, y fiero? por cierto que me escaman en Floriana estos extremos. Cuando se pone a comer nace mimos, y pucheros, dice muy desabrida, que mal gusto tiene aquesto; y después de haber gastado mui limitado alimento, al descuido con cuidado lo bomita por el suelo; por cierto que estas cosas no me dan buen pensamiento, pues he llegado a temer el vientre tendrá huesos. is Jesús, qué es lo que digo? niña yo tal pienso? la que esto es ilusión, ya, e agraviar quiere lo honesto la niña; presunción, fugite pues; . Aunque en fin, ello dirá iso hay algo encubierto. Si ac Ahora boyme para casa Pedro el enfermo, de de que quiere melos. q Reina mía, por las ansias, las fatigas, y tormentos, que padeció San Esteban, cuando aquellos Fariseos a repetidas pedradas le escamondaron los huesos, que le deis una limosna a este pobre ciego y tuerto; así Dios te dé un marido de genio tan majadero, que aún os pille en algún lance que le agreguen parentesco, el castigo sea el alago, el cariño, y el gracejo; y a puro palo te rompa la cubierta de los sesos. Por Dios señorita mía que ayuno ha más de año y medio. ̱. Pobrecito, y que dolor! Y diga hermano, qué exceso cometió para cegar? Señora, por ser de un genio muy travieso y mui alegre; pues allá en mis anos tiernos fui treinta veces casado, lo que ha causado mi extremo. Tanta mujer ha enterrado? No señora, que yo tengo poder para divorciarme cuando hay ocasión, y quiero, y así viven todas treinta, si es que alguna no se ha muerto. Yahora acaso, os halláis viudo? Si señora, pero eso puede tener, si usted gusta, fácilisimo remedio. De qué forma? . Dando usted a las treinta una de aumento, Tome hermano la limosna, ̱. Señora, Dios te dé el premio, y su Majestad permita que yo te vea en el Cielo, auque sea con almorranas que tenéis al lado izquierdo? y despachad que es muy tarde, y detenedme no puedo. Pues qué hora será hermanita? Las doce van a dar luego. Pues con licencia de usted que mañana diré el cuento, pues ya la Sopa me llama, y después el Tabernero. Vaya, que valiente tuno parece el hermano Ciego. mas de qué me maravillo si hoy campa ya el fingimiento, uspende el llanto Floriana, Sí se ya tanta aflicción; pues ya entiendes la causa que en justicia me movió a temer tristes resultas de tu fiera condición, no hay más remedio que alivie quejas de tu cruel pasión ve una esperanza dudosa en contingente ocasión. Prevéngase todo el daño que averigue la razón, propio a dar en tantas ansias tu alivio algún color: i mi amada Floriana, Pedro la afición Siste, quien ya se halla bre del fiero rigor su dolencia pasada, bes que afable te rinde o sin variación; o se conserve lo esta entre las dos, rsi no hay remedio Don Pedro elecco menos asieza mas epersuació la ruega; elo elijas es razón, pues a escoger de dos daños es regular sea el menor. Sin embargo madre mía, que a quien aborrezco yo mas que a nadie, es a Don Pedro, solo me fuerza en rigor la fatiga inexorable, que aflige mi corazón; y pues solo en esta forma doy treguas al deshonor, sea el electo, pues Don Pedro, domine ya en mi afición, sea, ya con tal motivo. eterna, mi confusión. Don Pedro pide licencia. para vesarte un tacón; quien sano de su dolencia. a expensas de tu favor, biene aprendirte las gracias, por primicias de su honor. Quién por sí mismo la tiene Señor Don Pedro, es rigor . no usar de ellas como dueño. Siempre he venerado yo vuestras honrras, mas no puedo. atropellar a un favor negándole la política que en justicia mereció; y más cuando, mi cordura agradecida al rigor con que la hermosa Floriana fomenta mi estimación, viene a gozar los efectos de su cruel continuación. Ay Celia, que aquestas frases . que lisonjean mi dolor, sin término me molestan. Pues porque a este señor . no le das con la del martes cómo siempre? . Por que yo soy infeliz cual ninguna, es forzosa la admisión. me huele Mal presumis de Floriana, cuando extínguido el tesón que la tenía poscida, A resuelta está a la admisión de vuestras nobles finezas. Presumo que sea ilusión la dicha, que proponéis, en quien duda mi pasión. Aunque mi desdén furioso, siempre a despecho siguió desestimando finezas, y despreciando el honor, con que fino vuestro pecho. adoración me rindió, los repetidos afectos que amante fiel me mostró, han podido terminar el furioso rebelión de mi entereza. . Eso hija, aprovecha a tu aflicción. Produce esas ironias. Esto es hecho en conclusión Vaya que la buena madre alcahueta se volvió; a bien que no es la primera que a sus hijas les sirvió en oficio tan honrado: Ya me quedé en la ocasión sin el cargo que me toca; buena está la comisión. Qué es esto corazón mío; que tan breve se cambió de tus repetidas ansias el anelo, y la pasión? Que bien aquí verifico que aquella cruel privación, somentaba a mi apetito; y que cuantó fue mayor deseo de merecer, el tanto advierto que es menor aceptar a poscer: bien Floriana con razón, e aún S0 cuando quiso persuadir de mi afecto la ambición; pues conociendo posible ya su desdén, y furor, algo helada mi eficacía no aprecia la aceptación. No es tiempo señor Don Pedro, que entregado a suspensión, tan tibio así procedáis. Señora, es una ocasión la que advierto tan estraña, que le priva a la razón de aquel ser que la somenta para resolver; pues yo cuando imposible temía en Floriana, aquel rigor, abusando de desprecios, buscaba en la confusión, el mérito que no hallaba con toda resignación: Mas viendo ya a la presente que de Floriana el tesón se aparenta reducido a admitir mi estimación, dudo si consienta cuerdo que merezco el galardón; a cuya causa cobarde, dificulto la admisión. Y hacéis bien; cuando un aborto que mi desdén engendró, solo pore calificar mi defendida cuestión, entres apariencias de afectos, las especies removió de una cautela, aspirando a daros la conclusión, que los hombres anciáis con solapada intención, a merecer por capricho: Y así extinguid la pasión que aún por suerte conserbéis, pues jamás en mi afición tendrá el más leve lugar vuestro cauteloso am may que ha introducido en mi pecho aquesta averiguación. Señora, no os persuadáis que pueda haber intención reservada en mi tibieza; pues al contemplar mi honor indigno de merecer un tan supremos favor, hice amante entre las dudas temerosa sus pensión; pues nunca pudiera el alma en tan feliz proporción, dejar de sacrificaros la más fiel adoración. Yo os idólatro prendido, sin que mueva a mi pasión mas interés que serviros, merezcaos al fin, o no. O, quiera amor que me indulte . en al caso la ficción. o po deis negar Don Pedro, es todo ilusión al f cuanto recel ais dudoso. d. justa fue la suspensión que en me hicieron los sentidos, para fundar el temor que inquieraba a mi cordura; pues ya averiguación zo el alma de lo cierto, repite fiel mi afición, que os adoro, sin que aspire merecer galardón. or si aparentas cautelas, a de afecto en embrión, que ti eguas permite el alma ara Sy hay traición. o ro, yo os agradento onjera pasiós, tan lis sin que lelimite pase de lo estimacioas de apceci ontraed mayor servicio, digno a la satisfacción de mi natural, en donde es contingente el favor. . Yo agradeciera gustosa, que de vuestro fiel tesón, resultara la conquista de su fiereza, y rigor. Esía el alma, y tanta broma, para nada en conclusión. . Fiera ingrata apetecida, estraña es tu condición; pues, cuando me contemplaba de tu desdén vencedor, ingeniosa has fomentado en mí, mayor confusión; y aunque arriesgue todo el ser expensas de cruel pasión, he de atropellar porfiado imposibles de tu amor. Qué mal que alientan las dichas Sin la mezcla de una pena; que mal sosiega un cuidado cuando un pesar le somenta; que mal se abiene el placer a una continua existencia; que mal siguen los gustos en la arriesgada carrera de esta máquina confusa, sin que algún tropiezo adviertan. Yo que sufrí contratiempos entre embates de miserias; yo que dudé fugitivo hallar recurso en la ofensa; yo que viviendo infelice no imaginaba esta esfera; y en fin yo que perseguido de una desventura fiera, atropellando presagios a un apetito di riendas: solemnizo entre las dichas, un afán que me desvela, pues aunque ya protegido mere el timbre que más me eleva. No hallo consuelo a un dolor que con justicia se mezcla a perturbar mi sosiego que en bosquejo me atormenta, Que peregrina hermosura, una fuga me presenta. Que valor tan soberano demonstró una resistencia! Que locura tan impropia repitió allí una acción ciega! Y finalmente, que aleve una tirana violencia, atropelló sin cordura a una incognita belleza! Ay de mí! que aqueste encanto que continuo me desvela, con tan ignorado acaso desdichas me representa; mayor mente cuando dudo que de aquel principio vuelva a tener conocimiento para redimir la ofensa, satisfaciendo el agravio. Mas corazón, cesa, cesa; da treguas a tu dolor que puede que al fin merezcas lograr la satisfacción que indulte a tu acción de fiera. Diviértete pues, discurso, y pues tu pena destierras, vigilando de los cargos asuntos que te somentan; vamos a celar cuarteles, donde el cuidado se arriesga si el celo no se dedica a una gustosa tarca. Que no hubiera yo aprendido antes la lengua Flamenca? por Dios que traigo los huesos lo mismo que una manteca, os que me ha dado lo pues habiéndome gritado inglis manglis en su lengua, por que no dije flis, slus, me arrimó media docena, que creo fueron regalados según me escarabajean. Y no es esto lo peor, si no es que a mi amo no encuentra mi desvelo, y mi cuidado, por más que hago diligencias. Mas allí biene otro diablo, quizá del flin, flan. Alerta prevente Sopapo amigo, y para otra media docena Pero por que ha de ser eso Dios, que si se llega, Boto a agún chanfutre acía mí le he de soplar en la testa los enemigos del alma, y un responsorio a la Greca. Todos cumplen como deben: ningún recelo me altera, que perturbe mi cuidado. Mas si no miente la idea, un bulto acía allí descubro. Por Cristo que sí se acerca le asusto los Arabales de todo el Requien eternam. hombre mira que te pierdes si el coraje más me aprieta. ̱. Quién va allá? . Ni va, ni viene. Qué gente? . Soy un cualquier ̱. Pues descúbrase. . No quiero no cluec Sois un Gallina. . Y Sois un mandria. Ya lo sé. Sois un ruin. . Mas que lo sea. Sois un pícaro. . Y con honra. Un villano. . Y sin vergüenza. Pues a sujetos tan viles, que de bastardos se precian sabra castigar mi enojo. . Con tientiro seor badea: téngase usted amiguito. No ve usted seño flema, que de si usted sujete usted el coraje, si no quiere usted que sea esta noche para usted la que usted quizá no quiera: A tan villanos ultrajes, perdí ya la resistencia. . Ay, ay, ay, pobre Sopapo; que has de ser siempre estafeta, de llevar palos a pasto! esia el alma, y cual aprieta. Téngase usted Don demonio. Sopapo, quien te ha traído a parar a aquesta tierra? Quién? los pies, días, y hollas, mi amo Sancho, y ercetera. Mas que, eres tu señor mío? deja pues que mi alma pueda celebrar tanta ventura, aunque el cuerpo me hormiguea de los palos que me has dado. Y quién tu venida alienta? Tus Amigos me obligaron, como esta carta lo muestra. Mucho estimo la atención, con que afectuosos se esmerar así Don Lope y Don Claudio. Son tus Amigos de veras, y yo también; pues ya estaba sin braguero en la mollera, por faltar de tu servicio; pues te quiero aunque no quieras Mucho siento tu venida aunque de ella no me pe pues hallándome con orden de dar a España la vuelta comisionado a Sevilla; ha sido darte molestía en repetir el viaje. Pues a mi señor me aleg cansarme con tal motivo por salir de aquesta: y más volviendo a Se qu Dime señ irrí El Rey me hizo General de aquel destino, que abrevia confusiones a mi suerte, donde obligación me lleva. Y del lance de tu hermano, resultará alguna pena? De todo estoy perdonado, mayor confusión me altera: Y en fin pues ya estan las Postas evenidas a la Tienda nte, para que dispongas lo que al viaje convenga. Cuanto antes será mejor, que no me gusta una tiera, que haciendo tanto calor se acostubra mucha leña. . Fabio, se ha restituido ya tu compañero Lelio? Hace tiempo fue a su casa con tu licencia, y no ha vuelto. Cierto que le necesito, y ya su tardanza siento. Dime tu Fabio, has oído esas voces el somento? es dicen que se halla en Flandes ese bastardo soberbio? Si Señor; y aún más añaden, que del más supremo empleo se mira favorecido. Como así fortuna has puesto tal borrón a tu deidad, dando a un indigno progresos ces! cuandonera propio fel agaras sus excesos. juro por mi altivo serí, que si llegara el extremo; de averiguaren Don Sancho tan ilícitos ascensos; había de aspirar osado a vengarme del desprecio que reservo de su infania; expusiera a un riesgo. acaso merezco pr bien podré señor pedirle cuando tu gusto granjeo. No tardes en referirlas, que el premio yo te lo ofrezco Pues señor, presta atención, que en la ocasión la merezco Sobre un alazan tostado, hijo adoptivo del Euro, cola espaciosa, y tendida, soberbia clín, fiero pecho, indomito en la carrera, si bien obediente al freno; entró ante ayer con grandez pompa, ornato, y lucimiento, el Eroe que hoy más ilustra nuestro agradable Emisferio, El Marqués de Gracia, alegre rindiéndole fiel respeto, cortésano le recibe con regio acompañamiento; y sin despreciar ofertas con un cortesano aprecio siste a recibirlas, Se mite con fino afecto Don Claudio, y Don Lope gustoso su alojamiento. Todo el Pueblo le festeja; y los hermanos Flamencos Su anza le celebran a noo con un festejo; en do e a porfía las gracias as, y Caballeros, de Dar le tributan diversiones no generales obsequios. la nueva que traigo a a tu noble aprecio, Lelio, no me dices quien de ese elogio es el dueño Pero señor, las albricias. Di, quien es, que las ofrezco. hermano el Sr. Don Sancho. Tú to; vinfame que me has mú qu pesencia, para consumir mi gusto. Ten cuidado, amigo Lelio, no se pierdan las albricias. Propio efecto de un soberbio Don Sancho se halla en Sevilla? a la venganza apelemos de los pasados agravios. Dejadme solo, idos presto. Jesús, que fiero demonio. . ̱ . Besoos las manos Don Pedro. Qué es eso? a dónde vas Celia? el furor disimulemos. Cómo se halla mi Floriana? prosigue en sus sentimientos? ̱. Tu Floriana? ni lo pienses. . Ay señor, que no la entiendo del modo que ya la miro; pues tal su genio se ha vuelto, que desde anoche a acá, está como Reloj sin consierto; pues creo que del Sarao que tuvieron los Flamencos, en donde del General de tapada fue cortejo, ha sacado tal manía que como soy no la entiendo; pues ya llora, ya se rie, ya canta, ya está de juego, y al cabo más confusión con su endemoniado genio. Quién es ese General? Un Don Sancho, que sos pecho nos ha venido a inquietar. A espacio fieros recelos. . Y ahora, para dónde vas? A llevarle aqueste pliego, que me ha mandado mi ama. Al General? . Es mui cierto, Pues Celia, si me permites que le lea, te prometo de regalia un Diamante. Muy fuerte es el instrumento con que ablandas la confianza que en mi del se ecreto han hec irle, esto es te dé Celia, cuidado, que por mi corre tu riesgo, Caballero General, una Dama de respeto, que anoche favorecisteis en el Flamenco festejo, aunque allí oculta admití hipérboles y conceptos desea que descubierta la atendáis junto a S. Diego, en donde sin que os asistan Pajes, Criados ni deudos, escuchéis dignos aruntos de mi honor, y vuestro aprecio: El sitio es muy aparente, que no me burléis espero, la hora, las tres de la tarde, vuestra soy. Guardeos el Cielo. Toma Celia, ya lei; ahora recibe tu premio ya no te detengas más, llévale pronto a su dueño, que le es de mucha importancia. Como a mi de fundamento. . Cuidado con el encargo. . No lleves ningún recelo. Lelio, Fabio? . Qué mandáis? Hoy a vuestro ser prevengo la suerte más venturosa, si me ayudáis a un empeño. En que podemos serviros que a todo nos ofrecemos. Si en la empresa me seguís, dos mil pesos será el premio que para los dos séñale. Y aún la vida perderemos. (to, Si fuese al fin necesario. Pues seguidme, que ya ha habier- puerta el Cielo a mi venganza; él ayude nuestro intento. . o y y engruesando de voz. Calla, no seas majadero, y dime, que te parece de lo que contiene el pliego? Si yo he de dar mi dictaen, te digo, que es malo, y bueno: malo, por ser de mujer, y bueno por ser lo mismo; pero podrás acertarlo si tómares mi consejo. Y qué es lo que debo hacer? Lo que quieras, y Laus Deo. Siempre estás de busonada. Pues quítale el bufo, y luego contempla lo que te queda, que eso es lo que yo en efecto valgo para aconsejarte. Pon un Caballo al momento, que ya se acerca la hora y a esperar voy ya resuelto, Eso es lo mismo que yo te estaba Señor diciendo. . Pues que ya en el sitio estamos, a donde el valor resuelto, ha de producir con brío los efectos que deseo, os advierto que Don Sancho es el blanco, a quien sangrientos dirigiremos la furia con destreza, y con esfuerzo. Tomad pues, cubríos los rostros, para evitar todo riesgo de que pueda conocer quien es del lance somento, si acaso queda con vida. A todo estamos resueltos. El campo se advierte solo. de lo público escusemos personas, por no hacer sos pechoso nuestro intento . Atropellando temores, des preciando recelos, dido con star los prodigios pasados, De grandes presagios sospecho; mayormente cuando el alma no distingue fin sin riesgo: por que como dice el Sabio es de bárbaro talento, aquel que fía a una mujer ciegamente sus progresos; y más yo, que estoy culpado a expensas de un lance fiero. En fin, preciso es seguir la aventura, hasta el extremo. El campo se advierte solo; sin duda que me he dispuesto antes de la hora signada. Demos treguas al empeño. Esta es la ocasión amigos . en que luciendo el esfuerzo, deis lugar a vuestra suerte, y término a mi sosiego. Uu Coche acá se encamina; si será de quien yo espero? Primero rendid la vida, . a quien enemigo fiero se confiesa a tus infamias. Bien el alma con desvelo de esta traición recelaba los rigorosos efectos; pero primero que llegue . villanos, tan cruel extremo, ha de costaros fatigas conseguir viles intentos. Antes llegará tu muerte. Ay de mí infeliz! que muero. . Mal la cólera resisto. Aunque la ventaja advierto. no temo vuestra traición. Muerto sor: válgame el Cielo. Para; para, acudid pronto; seguid la defensa luego. Pese al alma, Socorredle. tan no imaginado encuentro Muere traidor, muere a eve. to ay n mis agravios sangrientos: ya y pues no soy conocido la fuga oculte mi arresto . a cruel Hado, siempre injusto, ya mis fortunas opuesto! cuando esperaba tu auxilio mis esperanzas has muerto. túbrame el rostro la Vanda, que si la ventura pierdo, no quiero quedar expuesta a contingencias de un riesgo. Celia, por Dios no descubras de aqueste lance el misterio. Y qué hemos de hacer Señora? Morir, pues no hay más remedio. ̱. Ay Don Sancho, ay amo mío! Válgame San Ciríneo. quien de mujeres se fía, no es mucho que pierda el seso. Parece que aún tiene vida. Todavia esperanzas tengo en la dicha que confío; ponedle en el Coche luego, y demos la vuelta a casa Pobrecito Caballero! ̱. Amo de toda mi alma! No permitieran los Cielos, que a quien así te agravió selo tragara el Infierno. Caramba, y como le pesan al medio muerto los huesos. . Ea fortuna, esta vez sola, sed propicia a mis lamentos; basten ya tantos rigores, cesen presagios funestos, calmen ya tantas zozobras, ytermínense los duelos; y pues que hallé la triaca veneno, intidoto a mí no le priver lvi pues es de mí J. . e repito S sosegó itormento, ya se terminó mi afán, ya calmó mi desconsuelo; ya finalmente me hallo de mi agravio satisfecho. Y en fin, pues de la venganza me resulta ya el sosiego, mas que los Cielos castiguen de mi rigor los efectos. . te te parece Sopapo, de tan profundo silencio? Señor, que he de presumir, cuando yo estoy tonto, y lelo, en notar tanta aventura como a cada paso advierto; pues desde que te pasó aquel acaso funesto, a donde llegué por suerte, todo lo que noto es griego; y más cuando aquí averiguo que se nos da el alimento, y la demás asistencia, n tan estraño modelo, que ignoramos quien produzca niendiablados misterios; mi no me huele bien, es según lo que sos pecho e es Palacio encantado. Ay Sopapo, no penetro el fin de aquesta javentura, que ofusca mi entendimiento y más cuando me persuado que en el sitio en que nos me parece que ya he es otra sion, si no yer i acaso nos aho adelantemos el Credo Más calla Sopap que pienso que pas sosper o algún p Quizá a el can col a e y te obedezo. . ustos Muig Cómo os sentís mí Don Sancho? Quién sois divino portento? que extinguiendo tristes males dais a mi vida ser nuevo? Quien sois soberano hechizo, ignorado dulce objeto, que desterrando las sombras que oscurecieron mi aliento con vuestras divinas luces ilustráis fiel mi contento? (cho Quien sois: . Sus pended Don San- el discurso lisonjero, y escuchad quien origina de este acaso los efectos. Es sin duda que estaréis entre admirado, suspenso, entre dudoso, ofuscado, y atonito entre resuelto mayormente contemplando mezclado en tanto silencio, un acaso que ignoráis en que termine su efecto. Yo Don Sancho he de escusaros de sofisticos conceptos, cuando solo aspiro amante a rescatar mi consuelo. Bien os acordáis bien mío, de aquel foragido exceso, que tu pasión cometió a expensas de impulso ciego, cuando resuelto entregado aún temerario despecho, violentaste un albedrío, de un soberano portento, que reducida aún desmayo dejó en tus brazos de serlo; y bien puedo así decirlo, pues entonces de aquel fuero que nos permite la honra, gozaba con dulce anelo: mas moviendo a tu aperito mas que mi afán, tú deseó, atro la po Esta desdicha fomentar el triste duelo de la infeliz Floriana, y de este encanto el misterio, Y a hora a tus plantas rendida, de tu generoso pecho espero amante, y postrada termines mi desconsuelo. Advierte que de aquel lance resultó el raro embeleso de un Ángel, que siendo en tod, de ti un traslado perfecto, clama agraviado, que zanjes mi desdicha y su desprecio, Tuyo es, y mío Don Sancho, de ti esta justicia espero no quieras que sea mi vida despojo de un fin funesto. Cecen señor las borrascas, serénese ya mi duelo; no castigues la inocencia; vuelve por tú mismo aprecio; y acrisola la justicia cuando te obliga mi esfuerzo. Alzad, llegad a mis brazos, dulce bien, amado dueño; termina ya las congojas: en mi pecho que es el centro que en las dudas te tenía prevenido fiel mi afecto, cobra deudas tan forzosas, goza el debido premio. Señor acá estamos todos Gracias Floriana a los Cielos que aseguraron mis dichas desterrando los recelos. Tuyo soy eternamente, y ahora postrado te ruego perdones pasado agravio. Felice tan digno arresto, que me dispuso tal dicha. Lindos fueron los misterios Ya madre mía, vida dueño. ien es de mí Señora, el Señor Marqués, y otros varios Caballeros, solicitan la licencia de visitar al enfermo. ̱. Pase quien guste adelante. Don Sancho mucho agradezco encuentro tan ignorado; pues a la justicia atento, jamás pude penetrar tan dichoso paradero Vuestro hermano, que presente se halla Señor, es el Reo que pretendió darte muerte, atropellando los fueros, de nobleza, y de justicia; a quien por su infiel exceso he sentenciado a un cadahalso, como toca de Derecho, esperando confirneis de la sentencia lo expuesto. Mucho agradezco Marqués vuestra diligencia, y celo; y ahora os suplico rendido si acaso el favor merezco, se derogue la sentencia; que como su hermano, quiero perdonarle del delito el que ya le doy absuelto, Tu orden Señor se obedezca. Corrido estoy, vive el Cielo: tus pies hermano mío, dido el perdón espero, de los pasados agravios; de que arrepentido quedo. En mis brazos se confirme i desenojo, y tu afecto, dis on! Lis. Oh Todo se vuelve una broma. El parabién os ofrezco de tan felice fortura. Señor, dichoso mi anelo, que determinó tal gloria, como en vuestra suerte advierto: Mi Floriana es quien merece tan debidos rendimientos, pues su Cielo me dispone la ventura de este empeño, por quien a mi amor resulta la dicha de ser su dueño. Felice Señora, quien goza de tan digno acierto. Y venturoso quien logra ver ya postrado aquel genio. Los parabienes repito pues tanto gusto granjeo. Mil siglos gocéis dichosos siel tributo de himeneo. Mucho agradezco las honras Los aplausos agradezco. Y nosotros cómo estamos? Sin duda de pie derecho. Matrimoniamos también? Yo no me caso con ciegos. Ni yo, con quien así tiene tan largo el conocimiento. Ya Condiciones terribles, con tal dicha fenecieron. Y ya un lance que ha vencido imposibles de mi aliento, ha terminado zozobras con tan venturoso empleo. Dichosa quien averigua tan colmados sus contentos. Y ahora el Poeta rendido, pide al Senado discreto, ya que no aplauso el perdón sus conocidos hierros. ta l t ot obivas quisa do t le la omalm an i olllacemí oos tiruas cil ty tetnos tnal ilo Derro uso?o on tallo ato aoa t odan roboro a enuáis malten aaarme el nugorbas oump, ontrian a Oiloida lo asañan lO la arino oion Dbano oin tin lostif
