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Texto digital de Con partes nunca hay ventura

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Jacinto Cordero
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Jacinto Cordero Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Con partes nunca hay ventura. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/con-partes-nunca-hay-ventura.

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CON PARTES NUNCA HAY VENTURA

JORNADA PRIMERA

Al de Bohemia no admito, y al Escoses no le quiero, y si os parece delito, dejarlo mi padre escrito, mi gusto es aquí primero. Si de Albania la Corona me ofrece esa sujeción, elijan otra persona, que mi gusto les perdona las nuevas de otra eleción. Mas quiero yo pobremente vivir sin Reino, y con gusto, que sujetarme impaciente a ley de un tirano injusto, y de un marido imprudente. Penar fuera, y no Reinar el sujetar mi albedrío a quien me pueda mandar, que solo a my el gusto mío me ha de poder sujetar. Esto a my Reino diréis, y a los Reyes que nombráis Duque, y más no me apuréis, que pues tanto me apuráis, no entiendo que pretendéis. Engáñase vuestra Alreza Yo sé Duque si me engaño, y se de vuestra fiereza que queréis que un Rey extraño lea de Albania cabeza. Los ojos puse en Albano, que a sus partes me incliné con amor tan justo, y llano que para daros el pie le quiero yo dar la mano; Esto en consejo de Estado, en el de guerra; y de amor tiene el gusto decretado, y aprueban por superior el parecer que he tomado. De vuestra mujer fue hijo, y aunque bos no, sois su padre yo por marido le elijo, que quiero honrar a su madre si a bos con esto os aflijo. No descubráis la pasión de ese pecho inficionado, pues fuera justa razón por haberle bos criado darle mejor galardón Mucho tu Alteza me ofende pues millealtad así trata. en rabia el pecho se enciende (. cuando de Albano defiende. grandezas con que me mata. Tratad solamente ya Duque del bien que yo trato, pues bien a todos está, y no deis muestras de ingrato a quien tanto honor os da El de mi afición no sabe, ni que yo le fiuiero entiende, que mi amor, honesto, y grave en el alma se defiende puesto que en ella no cabe: El llega a buena ocasión, y pues yo me he declarado descubriendo mi afición, decildle bos el estado de mi discreta eleción. Hoy entablo mi venganza pues me trató de esta suerte. Ay vana, y loca esperanza, en vano el alma os alcanza, bos me costaréis la muerte. Huye de mi homicida, ay Dios que fiero rigor, próspete el Cielo tu vida. Si no la acaba el dolor, de tu sentencia afligida. Sentencia mía, que ha sido, hablad señor que turbado no sé que os haya ofendido. Hoy la Reina desterrado te tiene Albano querido. Por orden de algún señor que mi perdición desea me ha venido ese favor, y plega a Dios que no sea por orden de algunstraidor. Porque ocasión me destierra, No me dijo la ocasión, que esa su pecho la encierra, mas dijo en resolución que desocupes su tierra, Huye Albano su rigor, pon en tanto tierra en medio que yo espero en su favor dar a tus males remedio como desea mi amor No será bien preguntar luego a la Reina porque me manda así desterrar No Albano, que si te ve, luego te hará castigar, segundo la vi encendida en rabia, furia, y rigor omo Vete Albano por tu vida, mira que acabas mi amor, mira que ofendes mi vida No creyero tanta ventura yo le quiero asegurar Corrida el alma procura (- saber de vuestra hermosura. (l Crédito le podéis dar al Doque y no repliquéis, pues vuestra suerte ha podido daros lo que meredéis, Desengañado, y corrido corazón que pretendéis Que bien que sale mi engaño (. quienemas Visto no creo mas como ha sido en mi daño esto que he visto, no extraño los desengaños que veo, ni honven enp y a Dios Albana. Alto aDios, pártete al punto de aquí, aunque apartarnos los dos será muerte para mi No me engañáis Duque bos. oi domblonque ospino tameno este traidor me destierra Gracias a Dios qué pareces! Que así se venga un tilano, que así un ingrato me ofende, vive Dios que estoy corrido Qués esto señor que tienes, dame cuenta de tus males, son celos, o son desdenes, hay algún punto del duelo que examinarde asa dos Qué me quieres Tasla dua detime Roberto amigo loco me imagino ausente, de Albania estoy desterrado. Porqué razón Necio tente, ya no hay razón en el mundo. que si la hubiera; quien puede ponéndolo en mi lealtad. Sin razones permanecen, tiranías, latrocinios, al la virtud solo padece porque es pobre la virtud, y no hay quien de ella se acuerde: la Reina me ha desterrado. Pues si desterrado vienes, que has perdido en el destierro. Mi amor Roberto es quien pierde Ah señor, deja el amor. Otala que yo pudiese, mas quiero a la Reina amigo de manera? No te eleves. en amor tan desigual. No es sangre muy diferente la mía? No digo yo, señor, que desigual eres, mas ser pobre es mui gran falta ahora en la edad presente. Mi padre tubo la culpa, General fue de los Reyes de Albania, con que gastó sus tesoros, sus averes con los soldados, y en fin murió, quedando sin bienes, mi madre mosa, y hermosa casola el Rey imprudente, que no debiera casarla con este tirano, aleve, con este Duque fingido, queriendo mi adversa suerte que naciese de los, dos el venturoso Arajerjes para heredar con sus dichas los estados que merece. Tal le de Dios la salud, como él los méritos tiene, los tuyos si que eran dignos de coronas, y laureles: Si en las armas, quien te iguala, si en las letras, quien te excede, sino la envidia que prueba de lo mucho que mereces: Tu gallardía, tu talle. yo tu discreción, quien no vence, el discurrir, el obrar, el proceder, el ser siempre, amigo en toda occasión de los amigos, que tienes. No me adules no Roberto que no quiero yo que pienses de mí, que entiendo que son mis partes tan suficientes que merelcan el laurel que tu ignorancia me ofrece: Poco meresco, hay amigo pues que en un destierjo muere mi inocencia perseguida, ay Felisarda, hay crueles, ojos, que así me habéis muerto. Donde mandas que te entierren que quiero en tu sepultura un epirafío solene poner, que diga aquí yace. Siempre estás de gracias, simpte has de gastar ese humor Soy veraniego, y me crecen con las lunas estas gracias, aunque en desgracias se vuelven como me incline a servirte porque haces versos. No tienes nunca propósito en nada, no es tiempo de entretenerme, adonde iremos Roberto. A comer si te parece, que han dado las doce ya, y están mis tripas rebeldes con la barriga señor haciéndole atabaleres porque es muy flaca con suipas, y ellas con hambre muy fuertes. No tienes la culpa tú, yo si pues quiero hacerte consejero en mis desgracias, vete noramala, vere, Para ti señar sin gusto, no hay cosa que te consuele, por divertirte esto hacía Ha gustos del mundo breves, que bien un sabio decía que a vuestra constancia excede cualquiera flor combatida de un resio viento que expele cosas de mayor vigor. Vamos donde tú quisieres, tu fortuna he de seguir, que más quiero pombremente vivir contigo y serunte, aunque sin premio me dejes, que no a un rieo presumido que imagina que le deben cuantos servicios le hacen, cuantos regalos le ofrecen. Partamos luego a Bohemia l pues que su Rey venir quiere puda contra Albania, y podía ser que yo estás paces concierte. Pues cuando te han desterrado es bien señor queso intentes por quien te trató tan mal. sí, que hacer bien no se pierde, y más a un Ángel, hay triste, que adotaré eternamente. Pareciote bien Ata lamas vi cosa más desabrida, Hay mayor tonto, en mi vida. Pienso que burlando estás, la discreción no te agrada. Qués discreción, comer quiero tráiganme dulces primero, que la discreción me enfada Notable gloron se ha herho, mira ques falta muy grave que comas. Pues que me sabe debe de hacerme provecho. Dos veces en cada día pueden los hombres comer. Dos mil pienso que han de ser para tener alegría, ella fue grave invención, por Dios que me satisface. Mal a los Príncipes hace, tener esa inclinación: Hacer a un caballo mal parece en extremo bien: jugir la espada también es ejercicio Real. Que mal me ha hecho el caballo para hacérsele yo a él no soy con caballos cruel, ni con la espada me hallo: comer sí, lindo ejercicio, y dormir aún es mejor. Entrambas cosas, señor, con exceso serán vicio Tú en esa inñnorancia adoras. como vicio puede ser tres horas y mar comer, y dormir veinte y cuatro horas. Tu padre ha hecho eleción de mí para tu gobierno, y a mí me parece infierno sujetar tu inclinación, Que si en comer, y dormir pasas la vida no más, que regla a tu vida das, si cual bruto has de vivir Si en el hombre no hay templaza de irracional es su vida, si en el sueño, y la comida ha de tener su esperanza. Aristoteles escribe, como quien todo lo alcanza, que conserva la templanza la prudencia, en el que vive: Marco Valerio es ejemplo, y Socrates, y Carón, y el Rey Mafinisa son espejos en que contemplo. La prueba dasta verdad del ques sabio conosida. loq Cansar intentas mi vida con tanta prolicidad, si naciste humilde, y podré, y por mi gusto no más gozas del bien en que estás para que todo te sobre. No pretendas enmendarme ni quieras darme disgusto, y cuando intentes mi gusto trata solo de adularme. Si solo por adularte mereceré tu favor, merecer quiero el rigor a trueco de no engañarte: Goza en buen hora tu estado, que hoy al mío he de volverme, que más quiero a my ofenderme que a ti dejarte engañado. Que allá cuandolnada cobreo viéndome en tanto desprecio, si me destierras por necio, yo me destierro a ser pobre. Qués eso de necio, loco. Por mí lo digo señor, quel no estimar tu favos, es serinecio, y saben poco: Vive en tu prosperidad, queda a Dios, tu gusto mira, que no engaño con mentira porque adoro la verdad. Ques esto Nada señor, es Atajerjes disgusto Donato encuentra mi gusto con alperesa, y rigor Acaba ya por mi vida, que eres en mi enojo parte. Señor no quiero engañarte, porques maldad conocida! yo no me atrevo a enseñar a Atajerjes, a mi aldea no quiero volverme, posea norabuena este lugar otro que a enseñarle acierte. Donato. al zorro Señor ya veo que no acierto en su deseo disgustarle es cosa fuerte. Yo gusto, no repliquéis, Obedesco, aunque sin gusto. Este es ahora mi gusto, Basta que bos lo mandéis. Entraos los dos al instante que a la Reina quiero hablar Bien, sé que me ha de matan ( enseñar este ignorante. Quesde Albano. Gran señora, apenas le di las nuevas de la merced que le hacías cuando dijo, si la Reina. ̱. Pasa adelante turbada queda señora milengua a este spapel me remito, que al punto escribió, él sea testigo de mi verdad, y del desengaño. Muestra Bien contrahice la firma, y le he hurtado la letra. Dice así. Mucho me ofende señora, que vuestra Alteza no imagine que se yo ques honor, el que me alienta no da lugar al partido que me ofre ce vuestra Alteza: Alajeljes que ha gosado lo demás, solo meresca ser dueño de prenda igual. Y él su corona posea, que hoy de Albanía me destierro, a merecer en la guerra, corona con más honor, aunque no sea Albanesa Corona con más honor, aunque no sea Albanesa. Qués esto, presunsión mía; mi honor anda en contingencia, a fe que andáis bueno honor, en brazos, de esta sospechato cuando a mis ojos se escriben tales infamias, y afrentas, quien duda que mis vasallos murmuraran en mi ausencia, esta infamia declarada, esta maldad encubierta, a tal estado ha llegado, Albaneses, vuestra Reina, que un vasallo no la estima, y pormujer no la precia: mas si ha perdido el honor ya con vosotros, que espera. Loca estoy, sin duda alguna, mas, quién cual yo se ve en esta, que mucho pierda el sentido, y la vida, también pierda. Ay, trance de más dolor, y para ofenderme, ofensa, en daño mío mayor. De Arrajerjos, de una bestia me había de aficionar, yo que pienzo, que en la tierra no tiene el cielo criado hombre que a mí me meresca. Y cuando por mi desdicha, me inclinara alguna estrella, a querer aún bruto igual, siendo vivo en su presencia, te había de dar la mano, ingrato Albano? quién fuera hombre en aquesta ocasión, para seguirte en defensa de la opinión que me quitas de la cuenta en que me llevas, y cuerpo a cuerpo, en un monte, brazo, a brazo; en una selva, sacara la lengua infame con que mi honor atropellas, mas tuno tienes la culpa, que si honra estimas, y precias que mucho questo me escribas, cuando me juzgues sin ella, muestra da tu entendimiento del valor que en ti se encierra, pues siendo pobre, no estimas sin honra, tanta riquesa Bien hayas tú, y mal haya mi desdicha, pues me deja en semejante ocasión, no donde elegir será fuerza, un animal, por marido Cuando un testimonio quiebra las alas de mi arrogancia, perdida ocasión es esta; los Reyes que he despreciado, las coronas, las grandezas, hoy mueren todas aquí, a manos de mi soberbia. Murió mi honor, muera el gusto, y todo en un punto muera, resucite mi opinión, aunque lo demás peresca. Resuelta estoy? si lo escribe? claro está, ques cosa cierta? y que todos lo murmuran, si es mentira? que lo sea, que importa, fui desgraciada; y pues me han traido en lenguas no se puede remediar, sino de aquesta manera. Duque. Señora, en que puedo. dan alivio a vuestra pena. Habéis oído decir Señora, cuando lo oyera había de consentir, que de vos en mi presencia. Por adularme, esto dice, ahora creyo ques cierta la infamia que aquí pública, según sus palabras muestran. Que bien sale mi intención y mi engaño se concierta, (. de envidia a caso será fulminada esta sospecha de algunos nobles que ven, que da tu Alteza licencia a Artajerjes para entrar en su cuarto, y como entra todas las veces que quiere para oírle vuestra Alteza los disparates que dice, de lo ques gala en su ausencia, abrán hecho liviandad, pero muy bien se remedia, casándose, como dice. Desclavo, mi altiba rueda, los ejes, triste caby, plujiera a Dios, que con guerra, viera mis Reinos perdidos, mis tesoros, y mi hacienda, y la vida ques lo más en esta ocasión perdiera, pero todo está perdido, cuando puesta en contingencia está, hay triste, mi opinión. y para cobrarla, es fuerza, casarme con Artajerjes, desdichada, y triste Reina, con un hombre sin razón. con un bruto sin paciencia con quien no tiene una parte que puedan decir ques buena, sin discurso, sin razón con una estatua de piedra castigos son de mi error, de mi soberbia son muestras, ninguno me contentaba, y ahora elijo yo misma, quien más mal me parecía, y al que adoraba mi estrella, por secreta inclinación, y con eleción discreta. elegía por esposo, me escribe, ha cielo, paciencia. Hoy de Albania me destierro, a merecer en la guerra corona con más honor, aunque no sea Albanes, quien más honor tiene ingrato O quien merecer pudiera mejor que yo tu persona, si mis desdichas no hicieran transformaciones iguales, donde en este punto pierdan tus partes tanta ventura, la mías glorias tan ciertas, pero acaben en el punto, quel alma a sentir empieza la desdicha, a que se anima la desgracia en que se empeña. Señora, más sufrimiento. que en Artajerjes nobleza, hay para merecer. Y lo demás. La prudencia de tu Alteza suplita Señora tanta tirsteza, ques la causa. Escucha Aminta. Sabrás, que la causa es esta, cuantas desdichas se escriben, y en las historias se cuentan, cuantos agravios se intentan, en daños de los que viven, cuantas penas se aperciben a atormentar con hiereza la humana naturaleza no se puede decir tó, que a osar, ninguna llegó competir con mi tristeza, Ya no soy quien ser solía, mi presunsión ho perdido; y no tengo más sentido, que sentir la pena mía, noche es ya mi claro día, en llorar mi bien consiste, llora, si también perdiste en tan piste confusión que acompañar mi pasión; bien puede, la de otro triste. Hoy por sentencia me han dado, que viva en eterna pena, mi soberbia me condena, y mi opinión me ha fortado. Vivo, y muero en este estado, que mi suerte me concede, si muriendo vivir puede, quien pone en el gusto pausa del honor, que fue la causa, mas con la causa no puede. Mañana, en resolución, verás mi boda afligida, de luto el alma vestida, de tristeza el corazón, no preguntes la ocasión, ni la causa, que esto pide, cuando honor al gusto impide questa sentencia la da, y es tal la pena en que está, que con ninguna se mide. De este monte la espesura me convida a descansar, si de descanso lugar, tiene mi poca ventura. Felisarda en tu hermosura, traigo eldeseo presente, apartar no me consiente, amor de tu vista un poco, mira si es fuerza estar loco, quien de tu gracia está ausente. Adonde voy, que error sigo de tus ojos desteriado, de mis desdichas canzado, de tus ojos con castigo, ya de mí mismo enenigo. vengo a ser, pues querer quiero, querel cuando desespero, y en extremos tan mortales, veo, que nacen mis males de la causa por quien muero. Ya los caballos están atados, pero mostrando que la ración va faltando, cuando tal vida la dan. Relinchos vienen, y van, con que piden su lación, yo bien entiendo al frisón, pero también decir quiero, que mal haya el caballero que camina finejamón. Empiezas ya. Qué he de hacer, si tú estás enamorado, yo no lo estoy, mi cuidado esta solo en mi comer, tú hablas de tu menester, con tu exclamación suprema, no comes, y tienes flema para pasar mal tan fuerte, y ansi andamos, de esta suerte, cada loco con su tema. Bien dices, da a tu locura los defectos de tu error; mientras se queja mi amor de una tirana hermosura, Parece, que en la espesura de este monte, tuido siento. Si cual veloz pensamiento procuras fiera escaparte, seguirte tengo, y matarte, aunque me falte el aliento. Gallarda mujer, enqua Divina, parece más que gallarda, por Dios que no es Filisarda, más hermosa, y peregrina. Calla ignorante, imagina, que hizo el cielo para sí Felisarda que perdí, y porque la vio tan bella puso su hermosura en ella, puso la desgracia en mí. Gente viene. Retirado veré ques esto Roberto. l. No aciertas. En esto acierto, y en no acertar he acertado. Mira. Cómo enamorado, no da lugar el Amor, ciego estoy, sigo mi error, porque en estado me veo, que por lograr mi deseo. llego Armindo a ser traidor. Muerto estoy, y de amordoco, no puedo en efeto más, consejos en vano das, 1o al parecer en que toco, mas con ellos me provoco, basta no me repliquéis, las máscaras que trahéis, poned, que la Infanta sale, y si este engaño no vale, que engaños, amór tenéis. De los monteros perdida, llego a esta fuente canzada, ya de correr obligada, y de la sed combatida, que en sus cristales convida. Llegad. Qué traición es esta. Por Dios que tenemos fiesta Oh perros, soltad veréis si defenderos podéis, hay traición más manifesta. Cobardes, a una mujer, se hace tan gran tiranía, a todos tres desafín, mi razón, y mi poder Hombre, quien oeres. Soy ser de injuria tal animado, soy noble, he nacido honrado, y así en aquesta ocasión soy ser de mi obligación, por tu traición obligado, y a las obras me remito, que ellas darán testimonio. Este no es hombre es demonio Castigando este delito sabréis quien soy. ̱Ay escrito de hombre tan grande valor, que cobarde es un traidor, espuelas se calza el miedo. Estéis erido. No puedo estarlo con tal favor. Quién sois, que tan obligada me tiene vuestra persona con el valor que os abona por la prueba de esa espada, que confieso; que admirada me ha tenido, y con razón veros en esta ocasión con tal valor de mi parte, que si no sois el Dios Marte, yo os tengo en esa opinión. Para responder quisiera saber vuestra calidad, si acaso no sois deidad de aquesta celeste esfera, aunque el alma os considera. Adelante no paséis, ni de adularme tratéis, que el alma no lo consiente, la Infanta tenéis presente de Bohemia, hablar podéis. b. Que en transe tan peligroso a valeros he llegado, hasta aquí fui desdichado, ahora soy venturoso, el parabién es forzoso, que le dé a mi adversa suerte, esta que os parece fuerte prometo señora aquí, ques muy corta para mí, que a todos diera la muerte, Pero, de vuestra hermosura deslumbrado, fuerza ha sido, que yo quede sin sentido y ellos logren la ventura de atreverse a esa hermosura. Si huyeron, que más queréis decid quien sois. onaa No mandéis que os cuente mi triste historia, por ques darle a la memoria. Notable gusto me haréis. Albano es mi propio nombre, y Albania mi ilustre patria, del Duque Ataulfo hijo, y de la Duquesa Laura. Soy señora, y que mal dije pues lo soy de mis desgracias, que del punto en que nací, siempre a fuerza me acompañan, No conosí padre yo, que en una campal baralla. de envidia de su valor, de temor de su arrogancia, por no atreverse la muerte, cuerpo a cuerpo, y cara a cara de verle matar corrida hizo flecha de una bala, diciendo, así se castiga, quien más que la muerte mata. Quedé yo de tierna edad con mi madre ha sí la infancia diera lugar al valor, y el entendimiento obrara en tan tierna juventud, nunca consintiera el alma; que el Rey, esposo la diera, ni que ella, en fin se casara con el Duque Rosimundo. Cuyo casamiento es causa de mi eterna desuentura, pues con entrar en su casa de sinco años solamente, donde pudieran mis gracias obligar su tiranía. Siempre fue tiranizada mi estrella, de su rigor, siendo mi madre, tan sabia, que viendo su inclinación, con el mismo me trataba, por ver que le daba gusto. En acción tan encontrada, a su misma condición y con exceso adoraba un niño, que de los dos nació al mundo, en su alabanza, hacían fiestas las noches. Los criados, y criadas, por adular a sus dueños, y el creciendo en su ignorancia, castigo, fue de este error, pues como si fuera estatua, así aprendió las letras, así se inclinó a las armas, en unas, y otras empresas ebo, señora en Albanía, de que el Laurel merecí, cuya fortuna envidiaba, al paso que aborrecía, el Duque, y las encontraba como mortal enemigo, con tal ansia, y tanta rabia, que debe a mi sufrimiento los toques de mi venganza esta mala inclinación, y otros disgustos que calla, mi lengua, por ser quien soy, dieron a mi madre amada la muerte, porque perdiesen, con ella mis esperanzas, el premio que pretendía en la hermosa, Felisarda, señora de Albania, y mía. No prosigáis. Cuando el alma llega al puerto de su amor tu Alteza impide. Mal haya esta selva. Gran señora, si te enojas. Esto pasa. Amor, en tan poco tiempo que he de hacer, loca esperan ay de mí, si me ha entendido, proseguid, que imaginaba que hablaba aquí con mi herman por cuya causa me enfada otra mujer de ese nombre, Proseguir, fuera ionorancia, mi historia con ese agüero. Tu discreción hoy alaba mi amor, mi gusto, y deseo por mi vida Cuando en los nombres, también le histo hace lo mismo, estosfasta, que porque en nada ventura tenga mi estrella contraria, para contar mis desdichas hasta el mismo tiempo falta, el que hubiere de serviros, será gusto para el alma, que ahora que a vuestros pies llega perdida mi barca, seréis César de este Amiclas, y no temere borrasca, si me ampara esa hermosura. Levantad mucho me agrada la discreción que en vos veo, y prometo, que estimarla ha de saber mi persona, si habéis perdido en Albanía, hacienda, amigos, y amores, los hombres de partes tantas donde quiera son, quien son, cualquiera tierra es su patria. Venid conmigo a Bohemia, que arfe de quien soy, que nada hallaréis menos en ella, sino solo a Felisarda, y si ponéis en olvido memorias que mal os tratan, Felisardas, hay también, tan hermosas, tan gallardas, como esa que vos queréis venid la llave dorada del Rey mi hermano tendréis. ̱ Señora, a mercedes tantas, como responderos puedo. Satisfacciones más altas os debe mi obligación. ̱ Confieso de mi ignorancia que no acierto a responderos. ̱. Ya veo, que en bos es gala esa acción de cortesía. Poderosa es vuestra gracia, vuestra discreción, señora, para suspender las almas de cuantos llegen a veros. No me aduléis con palabras, ni se os olvide la historia, mirad que habéis de contarla al Rey mi hermano en Bohemia cuando estéis en su privansa. Si no se enfada de oirla, como entre estas selvas claras le ha enfadado a vuestra Alteza haré lo que aquí me manda! Ya yo os dije la ocasión Digo que sabré excusarlas, cuando os puedan dar disgusto. Amor las velas amaina, que en tu martemo el peligro, gusto amor, y entrellas hablan en llegando la ocasión, si en esta ha de haber borrasca, yo sigo ya mi fortuna; pues declino mi arrogancia. Selvas, aunque este favor en desuentura tan clara, sin buscarle yo me busca; decilde ya a mis desgracias, que aunque en partes, no hay ventura bien puede haber esperanza.

JORNADA SEGUNDA

Solo el Albanes merece, su privanza, y su favor. Y yo meresco el rigor en que mi alma padece. ece, El mismo Rey le obed y de manera le quiere, que a los demás le prefiere, Loco estoy el juicio pierdo, pero como ha de estar cuerdo quien con celos vive, y muere. La jornada ha suspendido contra Albania, porque fue gusto de Albano. No sé, si desterrado ha venido. como al Rey tal ha pedido. Y el Rey concederle tal, ay caso, a este caso igual, Ni se ha visto, ni se vio, llave dorada le dio, y le ha hecho General. Si apadrina Serafina, su persona, como espanto puede dar el privar tanto, cuando a quererle se inclina. Diligencia peregrina, ha hecho el Rey por saber quien salteador pudo ser de su hermana. Caso es cierto, que pues no se ha descubierto, ya no queda que temer! Esto habéis de consertar pues yo suspendo el castigo, que puedo como enemigo con mi ejército tomar, no adilaciones lugar deis Albano, que no es justo, que cuando encuentre mi gusto yo pongo más dilación pues dejó la ejecución por no causaros disgusto, esto por vos puedo hacer por lo mucho que obligado vuestro valor me ha dejado, vuestro trato; y proce der. Señaláis vuestro poder en amparar mi humildad. Ved a lo que vais, mirad lo que me habéis prometido Cómo noble, agradecido serviré a tu Majestad. Sea al punto la partida. Alás pondré a mi deseo para volar, como creo a darle a tu gusto vida. Quién hay que mi rabia impid fuese el Rey, sin hacer cuenta de los dos, mi enojo aumenta, y en este me he de vengar, vamos Armindo a trazar como vengar esta afrenta. Qués esto fortuna mía. a que estado me has traido cuando ganado, perdido en mi propia fantasía, que engaño en mí, que porfía pudo causar este amor, yo dije al Rey mi Señor, viendo su impresa gallarda, vuestra será Felisarda si suspendéis el Rigor. Yo prometí que sería de este caso Embarador, viose confusión mayor, viose mayor tiranía si Felisarda no es mía, que he prometido, estoy loco, perdelme intento aprojoco al Rey, aún castigo justo, pues quiero forzar el gusto de quien el tormento toco. Alto, la suerte está echada, y mi amor arrepentido, si a Felisarda he querido, n qué importa? no importa nada: Llevarela esta embajada, diré del Rey el poder, su grandeza, y proceder, su trato, y resolución. Y podréis bos corazón esto en conclusión hacer? si que estáis muy empeñado con mércedes que os han hecho? Mirad qué decís? que estrecho es un celoso cuidado, si nací tan desdichado, qué importa necio sentido? Gocela el Rey que ha nacido para tan alto favor, y bos contentaos amor con no haber, sido admitido. Que Albanía vayas señor. Es fuerza Roberto amigo. Cada día menos sabes, yo no entiendo tus designios, que has hecho cuando el favor del Rey, y la Infanta han sido apoyos en que has hallado de tus partes el arrimo. Quien te mete a ti con paces, y luego me darás griros quejándote de tu suerte. No se yo quien la ha tenido mejor que tú en nuestros tiempos por tan extraño camino. Luevo has de hallar otra selva, y otra infanta que en los giros del Sol ponga tu valor. Y otro Rey que con hospicio igual al merecimiento te ponga en altos principios: Y tu de ellos arrojado, impensado has detenido su marcial ejecución. Prometiendo sin juicio que allanarás estas guerras y harás que sea marido de la hermosa Felisarda. Cuando conoces sus bríos te obligas prometer tal, en que estribas, si has venido desterrado de su gracia. Y en su Corte por padrino has de tener un padrastro, que quisiera, y yo lo afirmo por lo que se de padrastros verte rostados los higados. Lo que has hecho considera, considera lo que has visto en Felisarda de agravios, en Seráfina de alivios. Ella no gusta que vayas, porque lo tengo entendido, señor mira lo que haces no digas que no te aviso. Predicador me pareces. Haz tú lo que yo predico, y verás si bien te va. Roberto, Roberto amigo esa acción que ves que empiendo de que tú te has ofendido, no es para ignorantes no, ques para bien entendidos. Nuevo camino de errar, ahora me has parecido con un poeta mostrenco, que haciendo unos versos gimios, que ni se entienden, ni entiende el tal que los ha parido que quiso decir en ellos. Preguntándole, un amigo por ciertas dificultades, respondíó, yo solo escribo para quien entiende el arte: y él la entiende como Quidio entendía de tabaco, y Seneca de exorcismos. Siempre has de estar con humor Es melanchólico el mío que dispone entendimiento. Y tu nunca le has renido. Veamos pues esa acción o ese oscuro laberinto. Con la Reina me he criado. Que has medrado en su servicio este destierro. Roberto culpa de mi estrella ha sido, no de la Reina. Qué estrellas pueden encontrar servicios como los tuyos señor. Yerros son introdusidos de la ingratitud Real, que no hay estrellas, ni signos que encuentren merecimientos para quien quiere admitillos. Si tengo un amigo yo ques poderoso, y es rico, oy sabe que yo padesco necesidad de contino, que obligaciones me tiene; y en ellas no me ha valido, que me importa su amistad, descartarla es solo alivio: mi padre es quien bien me hace, mi Rey, mi señor, mi amigo, los demás son disparates. Tuyos. Pues si ellos sonimíos, yo me acomodo con ellos. Debo a mi patria este officio, debo a quien soy esta hazaña, no culpes inadvertido lo que bes, era razón que ahora que me ha elegido el Rey por su General. diera a mi patria los filos del rigor del fuerte acero. Pudiendo antes como hijo tratar de paces en ella, y disponer siempre altivo las bodas que el Rey intenta. Y cuando no haya podido lograr tan buena intención, estén, esten prevenidos. Que yo dejando el bastón, y la privanza que sigo. para aumentar mis desgracias seré de ellas peregrino. Que en efero vais a Albanía El Rey mi señor No os pido satisfacciones Albano. Señora importa. Ya he visto que mucho importa, y es cierto, claro está, y aún yo lo afirmo, que si abos no os importara no fuereis tan atrevido, que contra gusto de quien puede deshacer lo que hizo. Señora cuando entendiera) Bien decís, yo lo confirmo, por no entender no entendéis, lo que a tener entendido fuera entender ques agravio, y contra el gusto delito, de quien entiende que sois descortez descomedido, imprudente; y mal mirado. Ahora cuerpo de Cristo sabrá lo que ha hecho el tonto. miren si soy adivino. Mire tu Alteza señora Miré mal, pero ya miro que cuando volváis por premios os han de esperar castigos. Id a ver a Felisarda, dad gloria a vuestro sentido con su vista hermosa, y bella vuestro intento he conocido. Embajador vais a verla por vuestro cuidado mismo, y no por gusto del Rey. como le habéis prometido. Id negocead parabos, descancen vuestros sospiros, mirad no volváis a ver de mi Corte los vestigios. Que aunque el Rey os favoresca y sea vuestro padrino, su gusto Reina en mi gracia, y bos de ella habéis caído. Su gusto reina en mi gracia, y bos de ella habéis caído. Mi fortuna ha declinado, vuélveme al mismo principio, a my centro, a my desgracia me vuelve, yo soy perdido. Porque con los desgraciados juega la fortuna al vivo diome una mano, he ganado, pensé pues de altos principios sacar fines venturosos. Mas ya veo que corrido he de volver a perder lo ques suyo, y lo ques mío, nunca acierta un desdichado, todo en él son desvaríos. En que confusión me veo. ya privado, o ya caido, poderoso sin poder, con cargos, y sin juicio. Y cuando pienso que amado, entonces aborrecido. Si tómaras mi consejo. Vete necio que me indigno de que tú me des consejos. Perdona el ser atrevido. No conoceré, que soy entre todos los nacidos yo solo el más desdichado, Yo lo soy pues que te sirvo. Calla necio, o bive Dios Si quieres Juez arbitrio ser en casos semejantes, que das voces, que das gritos, tu mereces mucho más, esto azusenas, y lirios, rosas, y claveles son para lo que has emprendido. En Albania lo verás, gran mentecapto te pinto, contra gusto de la Infanta, de aquel cielo cristalino. De aquellas manos de nieve, de aquel serafín altivo, de aquel Ángel celestial. Ah señor quien fuera digno de quedarse aquí en Bohemia, y dejarte. Mal nacido, quiero yo que me acompañes. Eso lloro, que me inclino a servirte sin medrar, estrellas hay de aburridos, paciencia, y seguir mi suerte. No vayas necio conmigo, Cómo tutor te acompaño hasta dejarte en el limbo. Ya que con tal brevedad que os vais el Rey ha querido, a Rosimundo esta carta le daréis. Puedo ferviros en otra cosa señor. Que me mandéis solo os pido. Adiós que al punto me parto. En ella va su castigo. (. que así mis celos vengados presto he de ver imagino. , Este es hermana el retrato, y está la carta que envía; deja la melancholía, corresponde a tan buen trato. Ay fiero Albanes ingrato, cuyos ingratos despojos dan a mi memoria enojos, al alma triste pasión, ansias a mi corazón, y lágrimas a mis ojos. Pues ves que intereso tanto este gusto me has de dar. Alma a sufrir;, y callar vuestras potencias levanto, ha fiero Albano entretanto (. que tu ingratitud me invita daré el si quel alma quita de tu altiva estimación, y que a otra posesión amor el gusto permita, Ay de mí que no me arrevo, toda un hielo me suspende, mas si un ingrato me ofende pago a su amor lo que debo, ay amor, que si amar pruebo en otra parte es locura Mira hermana en la pintura la gracia con que provoca a quererle. Yo que estoy loca. Goza de ver su hermosura, advierte ques muy gallardo. Basta hermano ya le veo, mas no es mío mi deseo, y por eso me acobardo, pero en resolverme tardo, cuando ingrato se ausentó, y de mi amor se burló. Acaba él si me da aquí, Mi enojó dice que sí, y el alma dice que no. Qué dices que no te entiendo no te agrada este retrato. Hay hombre has de ser ingrato porque de ingratos me ofendo Dame el si con que pretendo mis gustos asegurar. Alma, sufrir, y callar, pues es fuerza obedecer, y obedeciendo querer él si que me ha de matar. Tuyo es el gusto señor, disponer puedes de mi. Nunca menos entendi de tan heroico valor, los brazos por el favor mi Seráfina he de darte. Aay quién pudiera dejarte Áspid quel pecho me muerdes, que me abrasas si hoy te pierdes, lleva este fuego a otra parte. Él si ha dado ya que espero, pues en tan confuso abismo veo cifrado yo mismo mi muerte en mal ques tan fiero Entrarme en mi cuarto quiero con tu licencia señor. Y yo a escribir el favor que haces al Rey Escoces. Ay riguroso Albanes celos te maten, y amor. Conde la ventura mía en tal casamiento ordena, que ya sin disgusto; y pena me prometan alegría, porque si Albano porfía siguiendo mi pretensión No tengo satisfacción de que hará cosa bien hecha, antes el alma sospecha ques de esta Troya el Sinón. Conde estáis mal informado, no os llamo para testigo de Albano porques mi amigo, y en suausencia me ha pesado. Que siga vuestro cuidado tal error, cuando el deseo en su persona hizo empleo de mi privansa, y favor. Ya verás si te es traidor gran señor como lo creo. Su entendimiento, y cordura, su cortesía, y su trato, de que no ha de ser ingrato, Conde, Conde me asegura. Este su daño procura; ah privansa cuanto lidia tu poder, cuanto fastidia tu emulación, que revuelve, todo en beneno resuelve, tan poderosa es la envidia. Esto, señor me parece. Pues pareceos Conde mal. Que así tu persona Real trate a quien tanto merece. El alma siempre aborrece Conde envidiosos efetos, teneldos pero secretos, y apuntaldos notabuena, pero con tal ansia, y pena no es acción de hombres discretos. No se hagan fiestas, ni en lucido alar muestre sa ostentación a mi corona (de la noblesa Albanesa, Empresas guarde con cuya explicación su gusto abona: Solo Atajerjes ya la fiesta aguarde, pues tan debida ha sido a su persona, que ya mientras viviere en fiesta alguna no me ha de ver vasallos la fortuna. No cumplí de mi padre el mandamiento, y así del Cielo viene este castigo, siendo mi pena y llanto el escarmiento de la memoria que en mi mal consigo. Corone luto triste el pensamiento, y en funeral exsequia esten conmigo, acompañando el alma en triste suerte muerta a mi gusto para darme muerte. Mi soberbia en mi daño está premiada, mi gusto sin poder forzado el gusto, mi vida a mis desdichas vive atada con protentoso error término injusto. Vivo muvendo! suerte acelerada, nada me alegra; y solo en mi disgusto vivo sin alma porque vive asida al mismo sufrimiento, triste vida. Mañana que esperáis tálamo altivo a mi gusto veréis túmulo cierto, eso que tarda solamente vivo, (to. mas como vivo yo, si el gusto es muer Cuando para la boda me apercibo, me apercibo a morir, triste concierto, cosas son de esta vida loca; y vana, no galas, luto si vestid mañana, Tu Majestad con tal queja es bien que a todos asombre, cuando hizo eleción de un hombre, que en tal confusión nos deja. Ninguno me diga nada Marqués contra mi eleción, que volver por mi opinión muriendo el gusto me agrada. Secretos son que no entiendo. Todos me encubren mi agravio, habláis Marqués como sabio aunque de oiros me ofendo Que aunque esa confusión halla en mi presencia defectos, si calláis como discretos también mi lengua aquí calla. No quise que vuestro intento me dijese a my? que error, que le importaba a mi honor hacer este casamiento. Que si en transe tan forzoso le habéis visto en contingencia, no me advirráis en presencia la eleción de tal esposo. Que cuando con ella peno, y mi tormento señalo, veo que al gusto es tan malo lo que al honor es tan bueno. Si bien ya con el rigor que vuestra malicia ordena, gusto se a en bos la pena que en mí viene a ser dolor. Vasallos la tiranía vuestra me ha forzado aquí a que dé mañana él sí tan contra voluntad mía. Esto es hecho, aunque no acierte ya no habrá quien me lo impida, que a mi honor quiero dar vida, y a mi gusto, triste muerte. Viva el honor, pues le esmalta casamiento tan forzoso, tenga más faltas mi esposo. como en mi honor no haya falta. Que solo el alma procura por vuestro dañado intento cortar con tal casamiento las alas de mi ventura. Y aunque el corazón de negro, y el alma tristes estén, por daros males también con estos míos me alegro. Que solo por castigar vuestra maldad con poder, me huelgo de padecer por ver a todos quejar. (. Yo no la entiendo por Dios, enigmas son para mí. Que bien que ha fingido aquí hoy su engaño, entre los dos Por casarse está rabiando Marqués, y no la entendéis. Volverme loco queréis Duque, o estayos burlando. Lo que yo digo es lo cierto, y fingiendo su disculpa, nos hecha a todos la culpa de su loco desconcierto, diciendo que hemos tratado su honestidad con rigor cuando ha nacido de amor ya la eleción de su estado. Qué disculpa habrá que cuadre a acción de tan gran locura, nuestra ruina procura, perdonad, que aunque sois padre he de decir la verdad. Que amparo ha dado a su tierra cuando a dos Reyes con guerra espera esta diviandad. Él viene, paso Marqués. Reporta tu inclinación. Qué bueno estaba el capón, comiendo estubiera un mes. Adiós Duque. El Cielo os guarde, venid temprano mañana. Afé que muy gentil gana de comer tenga esta tarde. Oh Atajerjes. Que hay señor. Mañana Rey te has de ver, Si sin casarme ha de ser téndrelo a mucho favor Porque el casarte condenas, calla, quesas son historias. Pues como tendré por glorias lo que todos llaman penas. Casar por un mez señor cosa era muy permitida, pero por toda la vida por Dios que es mucho rigor. Que de suerte siempre estés que la locura en ti reina. Yo casaré con la Reina. si ella quiere por un mez: y caso por ques invierno, que afé que a ser en verano no le tócara una mano aunque me fuera al infierno. Porque soy calido, y tanto que duermo en ocho colchones, y por no gastar razones a las doce me levanto. Ellos no me dicen nada, ni yo les digo aquí estoy, señor de su lana soy mullida, y aderezada. Con esto vivo a mi gusto, de nada tengo pesar, y tú me le quieres dar con casarme a mi disgusto. Porque fue discreto intento, del que dijo en ley tan fuerte que más vale triste muerte que no el mejor casamiento. Éntrale a la Reina a hablar, y no digas disparates. Que de esa suerte me trates cuando me quieres casar, que ha visto la Reina en mí que la incline a matrimonio, sino la engañó el demonio, sin duda fue frenesí. Toma el fresco a este balcón ya que el jardín te convida, todo te canza esta noche. Lastimete el verme Aminta, no te acuerdes, de la noche cuando me espera tal día, ay Aminta de mis ojos, más bien empleada amiga te vea, que tú has de verme, llora también mis desdichas, por lo mucho que me quieres. Señora que te lástimas, acaba por Dios. Si empieza ahora el alma a sentirlas, como me dices que acabe. En tu mano está tu vida, si es muerte este casamiento, déjale penas ouita. Dices bien; pero mi honor. Tendrá si honor te obliga aunques fuerte la receta quel honor al gusto aplica, pierda aquí el gusto el derecho, y aunque es agría la bebida tomarla por fuerza es fuerza, fuerza el gusto, el honor viva. Dices bien, viva el honor, y mueran mis alegrías, Cisnes son canta a su muerte por última despedida. Oye una letra de Albano ques a este intento divina. No le nombres, ni la cantes ques doblar las penas mías. Si llegamos por la posta, y traigo las nalgas tintas en sangre, donde me traes. Escucha necio que arriba cantan en aquel balcón adonde algún tiempo hoya que cantaba Felisarda. Deseo que determinas, que mal sosiegas amor, mal se curan tus heridas sino es solo con ausencia, ay de mi. Pues que suspiras, que linda flema que tienes, aunque si el amor te pica; como me pican chichones de la esfera nalgariba, disculpa tienes señor Siempre necio busonilas, escucha a ver lo que cantan, ay Felisarda querida. No hay gustos para discretos, solo hay para necios dichas, buen ejemplo sois cuidado pues con tal fuerza os castigan, Priba solo con el tiempo la necedad a porfía, y muere a manos del tiempo la discreción por envidias. Ay Roberto aquella letra hice yo cuando Armesinda casó con el necio Orón, y Ladislao se fue a Ungría de su amor desesperado. Confieso que casarian, mas eso a mí que me importa cuando Italianas espías me están dando aquí culebra. Vive Dios necio si incitas mi paciencia; que te mate, cuando con verás lastiman el corazón mis memorias, y el alma se aflige, incitas mi paciencia con donaires. Donaires son llagas vivas, y ampollas como garbansos, habla paso. Gente pisa sin duda Aminta el terrero, no cantes más, ni prosigas. Pues vete acostar señora. Así me ha de hallar el día con luto en el corazón, y en los ojos fuentes vivas en que se deshaga el alma por llanto de sus desdichas. No entiendo tus pensamientos donde me traes. Camina, que quiero que tenga efecto mi intención que así se anima. Ni te entiendo, ni me entiendo, grandemente me amohínan estos desuelos que traes, con que del sueño me quitas. Hay nobles confederados en el Reino, questo implican rondar Palacio conviene. Roberto, aquí te retira, que hay gente que ocupa el puesto. Quédate aquí en esta esquina que yo voy por la otra parte. Ven, luego, que determinas, no me dejes aquí solo. Que tengo melancolía, o miedo, diré mejor. No te arrimes con tal prisa, de Artajerjes es la voz, si aquel el Duque sería, un pesar le quiero hacer. Quién ban? luego el nombre diga No tengo nombre señor, ni voy, ni estoy, y querría, irme, con vuestra licencia. ̱. Noches, y esquinas, no me volvéis a coger en semejantes visitas, Con notable miedo va. El que basta aquestas pilas, guelan a algalia de perro, y afe, que entiendo ques fina, o pesia a quien le parió. Galla necio aquí te atrima, y no hagas ruido, ni hables, Puedo dormir, si me pica el sueño estando de posa, Esto el alma determina, quel Duque me pareció. No hay Artajerjes, quien siga nuestros pasos, bien estamos, ha, si gozase tal dicha, que Rey de Albania te veo, todo es por cautela mía. Rey Artajerjes, ques esto. Escúchame atento, y mira, lo mucho que a mí me debes. Mas que en mi daño se aplica, todo el suceso que cuenta. Dormir, fuera cosa linda, mas ya la curiosidad a escuchar esto se aplica. Sabe pues, que Felisarda apretándola en porfías, que sea el Rey de Bohemia, o el de Escosía de sus dichas dueño, yo como turor suyo, la obligo que elija uno de los dos nombrados por esposo, y ella esquiva, a entrambos Reyes desprecia, y de tal grandeza indigna, elije a Albano por Rey, diciéndome que le diga yo su pensamiento a Albano, y yo muriendo de envidia, cuando la vi declarada, porque el no goce esta dicha, le llamo, y que le destierra Felisarda llena de ira, le digo que Albania deje, fuese en fin, y yo finginda di a Felisarda una carra contrahecha de su firma, en que Albano la desprecia, y contigo la pública de incasta, y de deshonesta, y ella juzgando perdida su altiva repuración, de sí misma desconfía, y conmigo se aconseja, en ocasión tan presisa. Yo disé que murmuraban los nobles, y presumían de su honor tal liviand, mas que el remedio tenía en las manos con casarse, fueron las razones mías, de suerte, que te eligió por esposo, ahora mira, la obligación que me tienes pues una corona altiva te he ganado con cautelas. Con cartas falsas, y hechisos la corona me ganaste, que de mi cabeza quitas. Duque, que te ha hecho Albano que de esta suerte persigas con traiciones, mi inocencia, con cautelas, mi justicia, fuera bien que apuñaladas págara ahora tu vida las traiciones que me has hecho Dale señor, así vivas, haya menos un padrastro muera tan mala similla; estos, y suegras volados por no enfadar las vesinas en amortajar tal gente. Mas qués esto, lengua mía, si le habéis llamado padre no es bien que de vos se diga que ahora le deshonráis; castígete tu malicia. Vete, y perdona señor, quel reportar yo la ira le debes a la memoria, de una madre, en quien se cifran mis altivos pensamientos, y ve Duque, que este día vencí la mayor hazaña que César, Mario, y Atila, Alejandro, y Cipión emprendieron en sus vidas. Corrido, y confuso quedo, que recela su venida el alma en esta ocasión. Cómo mis tripas se enfrían Casó Felisarda ya. Hoy es de la boda el día. Pues no ha de ser hoy la boda que ya el cielo pronostica más gusto en su casamiento. De Bohemia el Rey me envía Duque, por su Embajador, a Felisarda le avisa como vine, y descubramos este engaño que fingías, por lo que a este Reino impor goce el Rey solo esta dicha, pues yo no nací para ella, y al Rey dejé prometida Felisarda por esposa, si es quel furor detenía de diez mil hombres que en camnpo tienes para esta venida, de ellos me hizo General, como aquí pienso te avisa, Claudió Conde en esta carta, que para ti a la partida me dio Duque, que te diese. A esto vengo, no permitas, que con un bruto se case, se bueno a tu patria misma, si quiera; en esta ocasión Ya mi engaño determina burlar hoy su loco intento El alba vertiendo risa, bostezos da a la mañana, con cerúleas clauellinas, en este puesto me aguarda que luego haré que consigas ese deseo que traes. Infinitos años vivas. q. Hablar voy a Felisarda con más rigores incita mi deseora mi venganza, hoy le haré quitar la vida. Qués esto fortuna cruel, en mi daño conjurada, para mí solo hay espada, para Artajerjes, laurel, no me dirás que hay en él, que así quitarme procura tu poder esta aventura con que me quiebras los ojos, y le das por darme enojos, tiempo, lugar, y ventura. Tiempo para merecer in méritos mi persona, un Ceptro, y una Corona, con absoluto poder, una Reina por mujer, más bella, que Elena, y Dido, sun hombre mal entendido, mas que me llego a admirar, ien el mundo, este lugar, nuchos hay que lo han tenido, Yo es para sabios el bien, lmal sí, con sus desprecios, a ventura es para necios, ellos, para ella también, lo hay para un hombre de bien agarde ser admitido ningún bien; porque ha sido uerza de estrella, y de gracias, si gozar de su gracia, pocos son los que han sabido. Ningún hombre de opinión, mereció verse premiado, sino siempre attropellado de tu injusta sinrazón, perdió mi amor la ocasión, mi valor, esta ventura, y ahora el tiempo procura para dejarme ofendido, mostrar, que no he merecido, gozar de la coyuntura. Qué chirimias, y cajas, son estas. Roberto escucha. Vive el cielo ques la Reina. La Reina dices, son burlas. Burlas pues, ya lo verás, mira aquel Sol de hermosura, dando en rayos a Artajerjes, las horas que amor apunta, con el cristal de una mano, más blanca, quel mismo azucar, y el tonto, que asido de ella. Dices bien, terrible furia, mostrad hoy vuestro poder. Señor, a que te aventuras. Necio, a morir como honrado. Pues no es esta coyuntura; que los honrados señor, por más que lo dificultan, no mueren en un Hospital, o en un muladar a escuras, Morir quiero aquí. Detente. Qués detener tan ocultas son las penas infernales, con que el alma, y pecho luchan que pueda yo detenerme, quita necio? a ley injusta, sobre un agravio, otro agravio, sobre una injuria, otra injuria. Todas señor las mereces, por despreciar tus venturas. Ya llegan, muestra valor. Donde hay valor con que sufra este riguroso trance. Ya verás en sus locuras el poco juicio que tiene. (cha. Reina, hermosa escucha, escu- Hola, prended este loco, muera rabiando en su furia, como vorabió en la pena. (. del des honor que me imputa. Ah de mi guarda prendedle. Engañada Reina ilustra tu nombre con escucharme, mira quel Duque procura en mi desgracia casarte. Bien el furor disimulas. Mi letra ha hurtado Señora; con que tu fabia promulga a que me ofendas sin causa, a que te cases sin culpa. cautelas son con que ofende tu honor, con ley tan injusta, que ati te obliga a casarte, y a mí me priva de excusas, engañada estas leñora, dispón con ley absoluta tu casamiento, advirtiendo que su engaño te aventura, que mis desdichas te fuerzan, y sus traiciones te acusan, dispon ahora el casarre, con, sabio acuerdo; y fe muda, examinando sospechas, y aclarando inormes dudas, con engaños vas forzada al tálamo, que te anuncia, muerte a los gustos del alma, por ley de adversa fortuna, y pues es tan desdichada, esta que a entrambos acusa, examinando su fuerza, y apurando la perjura inclinación codiciosa de este tirano sacuda, la servís de su rigor. vuestra Majestad, y cumpla con las de su hercica sangre, y a su misma esfera suba, que pues el Rey de Bahemia, de quien soy humilde hechur con tanta humildad, la ruega, con tal grandeza, la busca, dé a su Reino insigne Rey, gocemos tanta ventura, no nos gobierne, perdone por cautelas tan injustas un hombre medio ignorante, estatua de piedra dura, en quien nunca puede el tien maestros, letras, escrituras, hacer milagro tan fuerte, que su entendimiento pulan. Por Dios que tiene razón, y que habla fuera de burlas, a pagar de mi dinero. Qué dices bestia. Que mucha razón tiene en lo que dice. Mí mismo engaño, me tú Marquez Arnesto, a los dos prended luego, Ah suerte dura. Examinaré este caso Con que tan forsada lucha, mi terrible confusión. Los rayos de su hermosura traspasan mi corasón; y por celajes ocultas sus ojos me están diciendo lo que el alma disimula. Esto os ordeno Márquez, hasta ver si mi ventura me priva de esta desgracia; que ahora aquí me consultan. Acompañad vuestro padre, y proceded en cordura, que si ahora os di la mano, y en ella vuestra fortuna os daba un Reino veré, examinando estas dudas, si son del Duque cautelas, sino lo son, cosa es justa, que os dé la corona, y mano, y a mí me den sepultura. Vuestra majestad me honra, y yo me quedo en ayunas. Mirad señora esta carta, en que de Bohemia algunas personas, dicen quien es el traidor de estas figuras. Dádsela al Marquez Arnesto, Tú sabes bien? tú lo apura, cual de los dos es traidor. Mala casta de acertunas es esta de los padrastros. Por Dios, que son mala cuca. Escarmentado en tus hierros, haré que pajes tu culpa. Serviré al tiempo de espejo, y de libro a la fortuna, para que escriba en sus ojas esta sentencia confusa, persigo a quien tiene partes, con partes nunca hay ventura,

JORNADA TERCERA

Esto la Teología, y Filosofía, enseña, quel entendimiento es tal con la razón que preserva que viene a ser en el hombre, la más ilustre potencia: Bien dices, mas de que sirven esas razones quimeras, saberes, y entendimientos, al que nació en una aldea, o en una Ciudad Donato, pobre, y sin ninguna hacienda, si vemos que en hosnitales mueren con todas sus ciencias, peregrinando en desdichas, y peresiendo en miserias, No vale más nacerdico, aunque sea un hombre bestia, que en fin, come, y pasa bien, aunque sepa lo que sepa, que lo que come le sabe, como si mucho supiera. Siempre a las burlas te aplicas. Filosofías me entierran, No vez que llaó Pitahoras, con causa muy verdadera si lósofos a los sabios. Pue Pitagoras. Profeta, Fae un Philosofo insigne. Gran mocoso dicen que era. Gran entendimiento fue, De pozos, y de Cisternas tubo raro entendimiento ea, Pitahoras deja. Dice divino Platón. Con eco notable sueña este nombre de Platón. Pudo hacer su fama eterna. Tenía bravos Juanetes, y la barba a la Tudesca. Dicen algunos Authores, aunque no uso bigotera, por no parecer rocín, que si de ellas se valiera, Aristoteles culpara por vicio en él esta quiebra, negando lo que aprendió: en su Plantótica escuela. Fuele a Platón muy ingrato. Hombre que la barba peina, que cosa hará que le alaben. Él es Rey de las escuelas. Porque estudian mentecaptos, que un hombre que desespera, porque no entendió de Euripo, las presurosas máreas, y se arrojó en su corriente con de sesperada fuerza, que nombre merece en fin. Sus libros por el apelan eternisando su nombre. A Alejandro se lo deba, que le dio para imprimirlos. Gran Príncipe. A la Flamenca debía hallarle Arristoteles al darle tanta moneda. Dice el divino Platón, ques República perfera la que tiene un Rey ques sab Eso yo me lo dijera, y se menos que Platón. Pues como quieres sin le y sin estudio Reinar si hoy en Albania se espera que te han de dar la Corona Qué géntilmente la emplea yo no la quiero Donato. Si está el peso de las cier en el estudio, y trabajo, aprende, estudia. Cesa Qué flema, no quiero ahora estudiar, que me quiebra la cabeza. Prosigo pues la lición, que al principio toqué, era, voluntad, y entendimiento. Con cual de estas dos potene sea el brazo, con que el alma en sus acciones opera el entendimiento en sumn luego su justicia alega. Diciendo quel que preside, y a todo asiste, y gobierna en el Reino de nuestra aln la voluntad hace fuerza, venciendo el entendimient Y dice pues, que sin ella, no se hace nada es verdad, muéstralo, aplicat, potencia ad operándum. Los filósofe así de ella lo confiesan. Confiésalo por verdad el entendimiento, y muestr que solo la determina, es siempre quien le hace señas, la voluntad igual. lice que sola la alienta, le aficiona a que estudie, he trabaje, y se detenga aquello que ella gusta, ero yo digo, y confiesa alma, quel entendimiento una real potencia de rige, y gobierna el hombre, que viene a ser la estrella, ue en la casa de nuestra alma, a luz con noble asistencia, inque en si la voluntad tan señora, y tan reina, de no puede el mismo Dios, carla un, si con violencia agraviarla, pues fue lada con tal grandeza, in tal libertad, que hacerlo, lía notable ofensa, ses de subo nací o libre, mo el Filósofo enseña. La Reina viene, a mi padre y haber. Notable bestia Esta es señora la carra, e Albano trajó. i es esa lda Márquez. Dice asoos El portador questa lleva deja al Rey prometido e Reino con cautelas, itad por él, y por bos, isando a vuestra Reina, e le pienda, y le castige, Su intento sella, que este hombre se haya trocado. Señora, traición es esta. Cómo puede ser traición lo que tan claro se muestra. Albaneses descuidados, tomad las armas apriesa, que viene abrasando Albanía todo el poder de Bohemia. Con diez mil hombres camina su Rey a esta fuerte impresa por vengarse del agravio que le ha hecho nuestra Reina. Talando viene los campos, quemando viene las tierras, que un poderoso agraviado, arduas venganzas intenta armado de todas armas lura no quitarse piesa, hasta prender al esposo que elegiste, Reina bella. Sacadme luego unas armas, dadme una espada, y rodela, con un bastón, que yo basto a defender mis banderas, toquen parches destemplados, sueñen altivas trompetas, no está viva Felisarda, pues vasallos, que os altera. Mi valor tenéis en mí, moriré en vuestra defensa, tomad al punto las armas, y vea el Rey de Bohemia, que soy segunda Marfisa, y Bradamante soberbia, que soy segunda Camila, y nueva Panthasilea, n en la Babilonia, Simitamis, y Retrato de la Reina Hpolita. de Amazonas mnoua o, y grandeza. Cenobía soy sin seganda de Etyopia de Mejeima valerosa Amalasunta. y Felisarda soy, venga, verá si de mi valor vencido en campaña queda. Mire vuestra Majestad, que faltando la experiencia no es de provecho el valor, e importa para esta guerra nombrar un hombre que asista por Genetal de esta empresa. Decís bien, mas quién será. Señora si Albano fuera mucho a Albania le importara. Es traidor. Mal su noblesa puede admitir ese nombre. Gran señora no lo creas, traylor Albaño, no hay tal. Pluguiera a Dios no lo fuera (. Dele vuestra Majestad el bastón, y la cabe,a ofresco por su lealtad. Que bien los dos me aconsejan mas he de dar el bastón, y he de ver en mi presencia, un hombre, que a despreciarme llegó con tanta soberbia. Piérdase el Reino, ay de my, mas que importa que se pierda como tengan fin los males que tanto el pecho atormentan. Señora la brevedad y resolución es fuerza. Ohiera el día Marqués en que yo estaba resuelta a tomar los pareceres de los nobles de mi tierra sobre el casamiento mío. Todo señora ya sesa suelta al Duque, y suelta Alban que en acabando la guerra tratarás de lo que importe, que yo por cierta experiencia veo quel Duque es culpado, y Albano no. No lo sea, quel poseerá mi Corona, y mi persona con ella. Da luego a Albano el bastón Si está loco, como en guerras ocuparé su persona. Loro, falsedad es esa señora de tus privados, mal te informan, y aconsejan. Marqués soltad luego al Duqu y prevenid con prudencia la gente con brevedad. Servirte el alma desea. Ah llamar señora Albano, de las prisiones le suelta, quel volverá por tu honor. Cómo es posible que vuelva so quien le ha tratado tan mal, pues mi honor así desprecia, Toma Doñato este anillo, y ve por el ponle fuera de la prisión, su lealtad. de aquesta manera prucba: Di que le han de dar la muerte, si de Albania no se ausenta, pero, cuéntale primero la nevesidad estrema en que está su misma patria. que si el fuere el que tú piensas, y el que tu Donato dices, el vendrá a morir por ella, y cuando intenté ausentarse entrétenle con cautelas, y volverasle a prender. De tu ingenio no se espera menor retificación del mundo puedes, ser Reina. Para Reinar en desgracias, pues tantas ves, que me cercan, De que sitven los Cetros, y Coronas, el mando poderoso, y Monarcía, sin contento, sin gusto, ni alegría, si la tiara altiva no perdonas. Mucho fortuna tu rigor abonas, cuando en mi daño tu poder porfía, pues cuando más lo siente el asma mía de agravios que me has hecho te coronas. Suelta la rienda un poco a mi disgusto, o- pon treguas a mi mal con dulce, calma, no sea tu poder conmigo injusto. Que no es victoria no, ni ganar Palma, con agravios de honor, forzarme el gusto, cuando fuerzas con gusto, vida, y alma. tani do fu Cuando por loco, y traidor de tu poder castigado de la envidia atropellado con absoluto rigor. cuando pudiera el temor de consejos mal nacidos atropellar mis sentidos, para que yo me ausentara, vengo a verte cara a cara para informar tus oídos. Y aunque en aquesta ocasión de verme apartes los ojos, no he de culpar tus enojos, ni culpo tu sinrazón. muchos tus agravios son, bastante causa has renido, cuando un traidor ha querido, por quitarme el Reinosa mí, dar cartas que no escribí para que elijas marido. Perdí por su tiraía, tu Corona, y tu favor, perdí señora tu amor, perdí que no fueses mía. Perdí tu gracia, y porfía el alma en trance tan fuerte, que pierda también el verte, mas si todo está perdido perder quisiera el sentido. quien ha llegado a perderte. Cuando la eleción dichosa hiciste de mi humildad, me desterró su crueldad, con opresión poderosa. y en ocasión tan forzosa saliste tú a mi pesar, crédito le podéis dar (diciendo) y no repliquéis, pues también lo merecéis, no me atrevía replicar, Ausénteme, quera justo, el callar, y obedecer, y contra razón trocer las duras leyes del gusto. Mal haya el tirano injusto, que con tal ansia ha querido quitarme el bien que he perdido y darme el mal que he ganado. Mas quien nace desdichado, así muere perseguido, fui a Bohemia desterrado, donde su Rey con largeza me trató con tal grandeza, que en su valor confiado volví a tu corte animado a tratar su casamiento Con tu Majestad intento digno del favor que toco, y aquí a fuerza me hacen loco, y ni por eso escarmiento. Que ahora, que haciendo guerra viene el Rey a tu Corona, vengo a ofrecer mi persona por mi patria y por tu tierra. Temores de ti destierra, no haya en tu Reino temor, que aquí ofresce mi valor a tu Majestad Real, el vasallo más leal, que impuraron de traidor. Ni os entiendo, ni entendí los hipérboles que habláis, todabía loco estáis, y lo habéis mostrado aquí, yo abos cuando os elegí, dicid, necio o que Corona es esa de que blasona vuestra locura en mi mengua, bos habéis de tener lengua para hablar en mi persona. Vive el cielo, quel rigor muestre en vos quel alma incita, porque mi enojo permita castigos a vuestro error. Señora. Callad traidor, que en ese papel veréis quien sois, como procedéis, y que cuenta de bos dais. las traiciones que intentáis, y los entedes que hacéis. z Hargallarda Serafina, y que diferente trato disteis a este hombre, que ingrato su perdición determina, que a su propio mal se inclina con tan estraña locura. Loco engaño, que procura vuestra experiencia saber cuando el Duque llegó a ser Sinon de mis desuenturas. Mas yormesabre vengar del sirvo Duque traidor, corazón, mostrad valor, si es que lo podéis mostrar. Que me quieras disculpar señora de esta traición, ya mis disculpas no son dignas de crédito aquí, pues con bos ya le perdí en más forzosa ocasión. Yo os truje esta carta, y yo, sabré dar a quien la envía, la repuesta, si algún día llegora ver quien la escribió, ninguna causa di no, para quel Con de en mi daño, haciese tan vilengaño con tan loco desvaño, mas cómo es en daño mío ninguna desdicha extraño. Este hombre ha sido leal, y el Duque siempre traidor, pues solicita el rigor de su daño, y de su mal. pero en confusión igual experiencia quiero hacer. Ah de mi guarda, aponer volved este hombre en prisión. Yo no lo dije, y miron de estas cosas quiero ser. Adónde, Aguardad con él. en ese cuarto primero. Por sus ojos vivo, y muero, (. aunque más se muestre ciuel. Mal haya el primer papel, en que versos escribiste, y mal haya el día triste que a servirte me incliné, hoy a Behemia me iré, ganaré el bien perdiste. Hablo Albaño, y Felisarda, (. mal fin lleva mi intención, Hola tiahedme un bastón. Ya de verla se acobarda (. el alma, en hablarla tarda. Ah turano, y fementido que habiéndome así ofendido, no la pueda castigar. Cómo has mandado soltar, el traidor que te ha ofendido. El traidor suelto le veo, mas no le puedo prender, Cómo no? pues que poder se opone ante tu deseo, Ser poderoso el ques Reo, Si castigarle queréis señora químe tenéis, yo lo prenderpor Dios. Pues Duque piendeos a bos c que bos la culpa tenéis. Señora. Vos habéis sido quien el Reino le ha quitado, bos no le habéis desterrado, y bos el papel fingido. Duque, todo lo he sabido cuando no sé qué he de hacerme, ni en caso igual entenderme, ni sé como aconsejarme, que bien queriéis casarme; y porque modo ofenderme, Canas con tanta malicia, vejes con, tanta maldad, años con tanta crueldad, pecho con tanta injusticia, que diabólica codicia, os hizo Duque emprender contra mi honor, y mi ser, una traición tan mortal, como hacisteis tanto mal a una infelice mujer, quitarme el Reino era injusto, mas era en fin mal menor, que no obligarme el honor contra adulterios del gusto, sin Reino tubiera gusto, que sin gusto no hay Reinar sino morí en pensar vuestra traición, vuestro intento, no tenéis entendimiento, si es que no os mata el pelar, Podía en mi vil, Sinon haber pensamiento igual, ni presumir, de mí tal, la humana imaginación n La espada está aquí, y bastón. Dádsela Duque tirano bos propio de vuestra mano, que a remediar vuestro mal sale por mi General hoy el infelice Albano. Hola, llamalde al instante, tener la pasión no puedo. Haced Duque aquí otro entedo con que paséis adelante. Y no es justo que me espante que prosigáis vuestro intento con danado pensamiento en semejante occasión, que quien hizo una traición, quien duda que ha de hacer ciento. Mi rabia crece y se aumenta, mi cautela va perdida, amenazada mi vida, y aquí la Reina me afrenta. Ya corre, honor, por mi cuenta dar la muerte a Albano fiero en la batalla el primero le tengo de hacer matar; que así me llege afrentar la Reina, de rabia muero. Aquí me mandan a verte, y no sé con que ocasión, mas se que presagios son de mi mal pues si offenderte quiero Duque, y darte muerte, ninguna habrá que te cuadre, porque fuiste de mi madre esposo un tiempo, en effecto; que tanto puede el respeto de haberte llamado padre. Cuantos agravios tiranos as empiendido en un mengua si me desatan la lengua, me vuelven a atar las manos. Miro con ojos humanos tu cautela! y tu rigor, miro que te tengo amor, y viendo que me haces mal, muero por serte leal, y tú por serme traidor. Si descompuesto atrevido mueves la lengua en mi agrav mira que no hay hombre sabio si llega a estar offendido. Tenme el respecto debido loco, que me debes, piensa, que ya mi enojo comiensa; y si me llego a enojar, viejo soy, más castigar sabré aquí tu desvergüensa. Vive el Cielo, que a no ser Vive Dios, rapaz, que son mis bríos Dalde el bastón, y empezadle o obedecer. Con tal fuerza tu poden me vitupera, y me obliga, que a sus ojos me castiga, para aumentar mis enojos, y por quebrarme los ojos quiere questa fuerza siga Este es el Bastón Real, ha cielo, mi enojo crece! Mejor el Duque merece la insignia de General, Vos lo sois ya, y en señas de que el serlo vos, me agrada señilde Duque la espada. Esto faltaba, ha rigor Basta señora el favor de que venga tan honrada. A prevenir la partida id Duque con brevedad, Servirá a tu Majestad, na Cielo, yo voy sin vida? . s. Ay Pelilaida querida, el atrevimiento ofara del decirte cara a cara, o que padesco por ti, in alma estoy. Yo sin mí, porque ahora se declara. Vuestra Majestad, que gloria, venciendo mi desgracia ne vuelve a su antigua gracia. No estáis en gracia, n memoria, il vencéis esta victoria, os puedo Albano poner. Quién pudiera merecer agloria de tu hermozura, ero lealtad, y ventura, ono la puedo fener. Hagan alto las banderás, que no hayponar adelante or la inclemencia del Sol la sombra de estos lauces, uede descansar tu Alteza Qué descanso habrá que cuadle un corazón afligido; inremedio en sus pesares. Ameno es, Conde este citio. Y a la vista delestable. Que bien el ruo parece coronado de arfayanes, nurmurando entre sus gijas, lel poder de sus cristales. Hasta las aguas al uso quieren señor ajustarse, A ver este bosque entremos, que ven sus ojas el aire sonjas hace a la vista, quiere tu Alteza quedarle, o ver este bosque hermana. Después le veré. Qué aparte los ojos siempre de verme, ay desgracia lemejante. Vamos pues Conde los dos. Donde tu Majestad mande, iré siempre obedeciendo. Que disgustos no me acaben, habiendo tanta occasión. Prospeso fue mi viaje. si a tus pies llego señora, deja que Roberto arrastre la bora por tu chapín. Ya Roberto no te canses, excusada es tu venida, y las nuevas que me traes, Roberto, ya no soy mía. Recado ni carta saques, vuélbete a Albania con ella, y di a su dueño que guarde para mejor ocasión ingemiosas falsedades. No estimó la que tenía cuando pudiera estimarse, y lograr tanta ventura, ya no hay favor que le ampare, Sirva a la Reina, ques justo, que de su favor aguarde primicias de amor tan firme, paga de serán constante. Señora preso le tienen, desdichas vengo a contarte, Serán celos, quien lo duda, No son, si no mis pesares, que peregrino afligido hoy a tus ojos me traen sin vino en la calabaza, ni en la boja hay un adarme, Las alforias de vasio, ey las tupas haciendo zaque, y yo pobre, y sin dinero, con más conceptos, y frases que un poeta anoromista, en un soneto a un cadaver. Pues como Infanta apacible hermosa, mas que mi madre quieres desprecios hacerme de lo que vengo a contarte, Albano vive en prisión, triste, solo, y miserable, muriendo por ver tus ojos. perdido por tus donaires. Ay señora que suspiros, que ternezas, que hay hay ayes, y todos por tu ojasión por no verte, y por no hablarte. Escucha, si la memoria conmigo no es miserable, un Sonero que escribio a lo blanco, al rubio esmalte del bello azul de tus ojos, óyele así Dios te guarde. Nieve opuesta al desdé de tu luzspura, vencida no? corrida sí, y turbada, queda viéndote a ti luego afientada, que ciega en tu candor mal se asegura: Bellas de amor, imagines procula naturateza al verte a ti cifrada estampar con poder que en ri seagrada va de su perfeción por tu hermosura: Y celosa en tus ojos a sus ninas puso por suspensión a mis desuelos con el oro que anima mis desmayos: Al coral de tus labios dulces rinas, por librea a tus ojos graves celos, por oro a tus cabellos bellos rayos. Mira que grave Sonero, y mira quien esto hace si está perdido de amores, y si es justo, que le pajes obligaciones que debes de alabanzas inmortales. Qués lo que buscas. Roberto Señora necesidades me han traido a tu presencia: Mi amo está miserable. pobre, preso, y sin remedio, yo quise desengañarme, y, quise propar mi estrella. por conocer de quien nace la desgracia que me sigue. De tus pies vengo a ampararm servirte quiero sengra de pastejero, de sastre, de albañir, de carpinjero, de Maestre sala, de paje, de Sumiller de tus ollas, de todo cuanto mandares, que como sea en servirte harás quel alma descance. Quién ha dejado su dueño en ocasión semejante no quiero yo que me sirva, ni debe nunca ampararse, vuélvete a Albama Roberto, sirve al dueño que dejaste. No volveré vive Cristo señora aunque aquí me maten Mirando tu ingratitud aborresco tus donaites Cuando esperé recebirme con trompetas, y atabales hoy la Infanta de Bohemia, aquestas fiestas me hace, Qués esto fortuna mía, mas que pregunto a mis males, esta es sarna de mi amo, que me pegó, aunque rasque de día, y de noche en ella ya no hay remedio que baste, siendo mi amo Poeta, que podía a mi pegarme, sino trabajos, desdichas, malos días, peores tardes, mal hayan los decendientes de mi copioso linaje, que a algún Pueta sirvieren, mi maldición les alcanse. Viene el Rey, servid antojos ahora de autorizarme. Notable frescura tiene, no vi cosa se mejante. Vuestra Majenad Señor, en supropeción ampare al hombre más eminente, que hay de ponsente alevante. Que profesión es la vuestra. Pinfero todos las artes, y sé hablar todos las lenguas, su Majestad mo se espante, que hay del listro al Malarión, desde el Tormes a Eufrates, fedila palmos todo el mundo. Como os llamáis. Chiquis Naque lijo soy de Moni Podio, n hombre que fue admirable, omo lo celebra en prosa, n sus Nóvelas Cervantes. Habéis nacido. En la cama; ve es un lugar muy notable n la sierta de Colchones. Y esa sierra donde cahe. En las montañas del lecho, pero si es cama de pajes en la sierra de dos vaneos. El hombre me satisface, con desenfado humor, donde camináis. A Flandes, a imprimir señor un libro Pues qué trata, Los pezares que tubo el Rey Prolomeo, En la Corte de Amatates, la restauración de Grecia del Conde Fernan Gonzales. Queréis decir de Castilla. Yo sé muy bien de linajes, y de historias sé mejor los Gonsales no te espantes, traen su origen de Gregia por la parte de su padre. Un Griego que vino a España, cuando Uliles en su nave, pariente del Conde Dillos que venció los Badulaques en los campos de Tolu, junto a la sierra Biarne. Contiene más ese libro. Una fabulita gelue, y un tratado pastoril, que si se imprime el quemarle será fuerza, no lo dudes Pues como si tú eso sabes tratas luego de impumirle, Di en aqueste disparare, y así Dios me de silud, como en nuestros tiempos salen libros aquellos, y sus dueños, era muy justo quemarse por luteros de Puesin y Caluenista dellarte, poniendo a la margen luego. iste, vates, sunt Damnar? Por la gracia, que has tenido, te he, de dar este diamante. Oh Rey sabio, y Rey Augusto. Aguarda. vimos bn Cómo, qué aguarde. No quiere salo del dedo. Ay desgracia, semejante. Deja quitármele a mí. A esta cadena feriarle puedes, fue desgracia tuya, que dos mil escudos vale. Boto a Dios que soy un puto, señor, do mi estrella nace, y de un amo a quien serví, aquien señor enviaste por Embajadora Albania por ti vive en una cárcel, por ti prisiones padece. Ese traidor me nombraste, quítenle aquella cadella. Olan al monento ahorcadle. Si un credo no tube dicha, como quientes que me canten credos en la muerte mía, mira señor lo que haces, así pagas, los servicios. así pagas los pesares, que tiene por tu ocasión el espejo de leales. Cónde, qué decís a esto. Tú o contratio no sabes, por cartas de Rosmundo. Esel traidor, es quien hace todas aquestas traiciones, quien le bebiera la sangre. Albano señontraidor. miente el caballero infame, que de bos abajo impute su lealtad, y es un cobarde, con vuestra embajada fue, sin oirle, ni escucharle, le metieron en prisión, no dejes señor que agarren la cadena que me diste. Es traidor, y el bastón trab Por fuerza señor será, ea sayones, dejadme. Suelte al punto, la cadena, y apareje los gasnares. A vuestra Majestad pido que, preso mande llevarme hasta saber si es traidor, Preso le llevad, y marche el campo con brevedad. Hola, la palabra pase, que marche el campo al momo Que poco bien me duraste, mas los bienes para mí siempre con córcoba nacen. Este es más propio lugar, para esperar su arrogancia, y con segura ganancia poderles desbaratar. Hoy con Albanes valor verán con sangriento estrago que soy Cipión en Cartago, castigando su furor. Vuestra Majestad asista como es lícito, y razón, en medio del escuadrón para animar con su vista. Yo vengo aquí a pelear por mi Reino, y por mi hono y en el peligro mayor ese ha de ser mi lugar, El campo enemigo llega, Albaneses, a enuestir, porque, a vencer, o morir, hoy mi valor os entrega. 1. Esto será lo más cierto. Rabiando estoy de agraviado y a pagar voy a un soldado, que a Albano me deje muerto. Cierra Albania? cierra Albania. ̱. Antes que la guerra empiece el Rey mi señor de paz, gran señora hablar te quiere: Ah traidor Conde, enemigo. Dile que hablarme bien puede Ya tus soldados resisten. Deteneos hasta que llege el Rey a hablarme. Yo voy. Pues que hay Conde conoceisme yo os buscaré en la batalla. ̱. Y yo abos, Pues así quede. ro el Muerto soy, Jesús, Jesús Holá, que estruendo es aqueste. Trase al Duque pasado, de una bala de un mosquete. Vuestra Majestid señora, goce siglos eminentes en paz su Corona augusta. Ya vuestra Majestad deje gozar el Cielo, mil anos, Du, ya sin avento me tiene, Reina una mortal herida, y para el paso presente, has que me llamen a Albano. Aquí estoy Duque que quieres Odió mortal te he tenido, y mal te he querido siempre, cartas a Bohemia he escrito de traiciones insolentes. al Conde Claudió en tu daño corrido de que supieles las traiciones que te hecho, le prometí por tu muerte mil escudos aún soldado, tu letra hurté muchas veses, por echarte de la gracia de la Reina, y que Artajerjes gozase el Rey no de Albanía. Intentaba solamente con testimonios fingidos. Y pues estoy de esta suerte, que me perdonéis los dos os pido, y que se celebren vuestras bodas pues es justo, que yo tengo el premio aleve de mi injusta tirabía. Los soldados todos mueren porque se dé la batalha, y se amorinan rebeldes. Vuestra majestad en paz mande poner sus cuarteles, que yo voy a hacer lo mismo, Ah ingrato. hoy e Aquí no me afrente, vamos a hacer lo que digo, y luego verá quien tiene en un Albanes leal. Vamos pues porqué ofenderte no puedo con lo que dices. Ni Reyes, a mí me offenden, Hay querido padre amado. Hijo, vivir bien pues tienes presente el castigo mío, Dios de mi alma se acuerde. Lleven el Duque a mi tienda, y cúrenle, a ver si puede; tener remedio esa herida. Virgen hermosa, valedme. El alma me ha enternecido, aunque me ha ofendido siempre. Que esa palabra me das. Seguro en ella estar puedes. En, tu mano está mi vida. Pues vida que de mi pende yo la sabré alimentar, solo paz contigo quiere señora, el Rey mi señor, y tu esposo ser merece un Rey de Bohemia augusto, porque esta paz se concierte. Quedáis bos por mi lutor, cuando Albania tenga Reyes, vos solo lo habéis de ser, y reinar entre Albaneses. Señora, tanto favor, Albano, no le merece, mi palabra está empeñada, y mi lealtad tan presente, quel ha de ser Rey de Albanía, o yo me he de dar la muerte, no nací con esa dicha, que mi palabra no puede faltar a mi obligación. Conde, de esto que os parece, es leal quien esto hace. Y con sus lealtades vence, gran señor sus enemigos. Si las estrellas no quieren, y de ellas nace ese gusto. Mi mano es esta. En mí siempre tendréis señora un esclavo, si es que ser vuestro merece. Una merced solo os pido. Mi grandeza os la concede. Campo con el Conde Claudio. A tus pies mi espada tiene yo fui traidor, tu leal, sin armas las almas vences. Y porque veas señor, que otra deuda más le deber yo fui quien salteo la Infanta perdóname, o dame muerte. Perdónale gran señor. Quién tan buen padrino ti bien es que perdón consiga. Vivas más años quel Fenia De la Infanta Serafina. señor, que tienes presente la mano de esposa a Albano Ya el Rey de Escosia, y sugu está dos legoas de aquí, que a casar con ella viene, mas que la vida preciara, señora el poder hacerse. Ah hombre, que mal hiciste, tú solo la culpa tienes. i Vencer lenora mi estrella dos Reyes juntos, no pueden Ni la mía, que ahorcado me he visto cuatro, o feis ve Tomad Roberto el diaman Oh Rey augusto, y potente. Marche los campos al Alba y vos Albanes valiente, id confiado en mi gracia que os he de hacer mil mercn No podrás, aunque más quie porque mi estrella te vence, y aquí Senado da fin, DA en el suceso presente. Con partes, nunca hay ventura, y sin ellas todo es suerte.