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Texto digital de Con amor no siempre la verdad es lo mejor

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Atribución tradicional
Luis Botello
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No es posible No concluyente
Género
Comedia
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El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Madrid. BNE: T/55318/3).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Con amor no siempre la verdad es lo mejor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/con-amor-no-siempre-la-verdad-es-lo-mejor.

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CON AMOR NO SIEMPRE LA VERDAD ES LO MEJOR

JORNADA PRIMERA

Diedad, Julios que me abralo, Me pilles a mi piedad? Pues por qué no? . Porque no, que tu incendio crecerá a lmigo, porque soy Julio, he de ser canscular: o me ditás lo que sientes? Qué tienes que preguntar? engo un fuego que es de amor, no es amor. . Cuanto va, de es salvaje aqueste fuego, no es calor natural? Tengo un infierno en el alma. Señor, el menos del mal, orque el alma en el infierno, so era un poquito más. a engo una llama ignorada, No es milagro, que será fuego, aunque dentro del pecho, nacido en algún desván. Tengo unos celos ardientes. Encomiéndate a San Blas, que es garrotillo de fuego, y con esto has de lanar; pero sabes qué reparo? reparo, que en tanto asán, todo es decir lo que tienes, y pudiérate acordar lo que no tienes, que es nieve, que apagar puede un volcán; no tienes cuarto, ni blanca, no tienes quietud, ni paz, no tienes casa, ni vida, que es una llama voras. esta sí, que es calentura, ve con cuanto mayor mal este ardor es de un Cristiano tabardillo racional: acaba, y dime la causa. Direla sin acabar, porque tiene mi tormento visos de una eternidad. Ya sabes que en mi niñez, desde aquí fue mi tragedia; pues mi desdicha, y mi edad, corrieron siempre parejas, desde mis primeros años, por ocasión de la guerra, me fui a vivir a Navarra, cuando en Castilla la Vieja temían mis nobles padres, no poca porción de hacienda, y por negarse al estruendo de cajas, y de trompetas, de tantas marciales tropas, naturales, y extranjeras, se estuvieron retirados; pero la parca sangrienta presto juntó de sus vidas los hilos a su madeja. Murieron, en fin, mis padres, que gocen la gloria eterna, y Don Fadrique de Lara, mi tros casarme intenta con mi prima Rosimunda, única heredera, y bella; diome el avilo por carta, agradecile la oferta, tomó cuerpo el pensamiento, pasando a correspondiencia; fue corriendo el tiempo, cuando Don Enrique de Ribera, amigo mío; me escribe, que hasta que con él me vea, no me entregue a este cuidado, porque hay motivo aquí es fuerza creer, que está desairado, o mi amor, o mi nobleza. Has visto en airado mar, de alguna nave deshecha, el naufrago que peligra, en medio de olas, y penas, que asido allí de una tabla, entre esperanzas inciertas, sobre si muere, o si escapa, toda es confusión la idea? Has oído del que duerme, que el sueño le representa un peligro imaginado, singuiendo que se despeña, y aquel rato que le engaña, esta mentida apariencia va rodando la quietud de una vuelta en otra vuelta. Pues no de otra suerte el alma, en el mar de unas sospechas, con fantasías de agravios, entre riesgos, y quimeras, padece las mismas ansias del que naufraga, o que sueña. Determíneme cuanto antes dar a Madrid una vuelta, y aberiguar estas dudas de una posada secreta. Encárgüele a Don Enrique, que esta noche con cautera, a la Puerta de Alcalá me esperase, que al lí cerca está la posada, donde recatarme ahora es fuerza; y que mientras logro el verle, guarde en su poder la prenda de un retrato que yo envlaba a Rosimunda, esa fiera, que me abrasa, que me inflama, que me enciende, y que me quema. Las ocho serán, y Enrique en menos de una hora llega, porque a las nueve es el plazo que le di. . Tendrás ya flema para escuchar dos palabras? Escucharé cuatrocientas. Había un amigo mío, gran tocador de viguela, y un día que la templaba, al oído le disuena una prima, que era falsa, y al dar la clavija vueltas, dio la prima, de apurada, un estallido, y revienta. El amigo, que era diestro, empleado en otras cuerdas, fue tocando por delante, sin que hiciese caso de esta: Este el texto in verbís ibí; saca tú la consecuencia; estabas tu (verbi gracia) ajustando las cadencias de tu instrumento, o tu amor, vez que la prima es traviesa, tírala hasta reventarla. que cuerdas tendrás ducientas; o si no (porque es más fácil usar de otro estratagema) con arrimar la guitarta, está acabada la fiesta. Quieres tu curar con zumbas al que es enfermo de veras? Si entre el remedio, y la llaga no hay proporción, que aprovecha. Es que hay llagas ulcerosas, donde los cauterios prueban; sin proporción, y con dicha, que es doctrina de Avicena. No quiero curas tan agrías. Pues yo tengo otra receta: tú estás hoy recién llegado a Madrid, que es una tierra, o lugar endemoiado, y todas damas, o dueñas, ningún otro oficio tienen, que espulgar las faltriqueras; esto es en lengua Española, cierto género de lepra, que es contagio de galanes, y el defensivo. . Qué entedas? dilo, acaba. . Aguarda, tente; acaso es olco de almendras vnjarabe como el mío, con treinta mil menudencias? pero ya está preparado: recipe: haz esto, y ten cuenta. Preciarte de tener sola una dama, y escribir por lo menos siempre ha dos, no pasar la ternura de la voz, cubrir el pecho, y descubrir la llama. No querer bien, pero cobrar la fama, al pasear la calle tener toz, de empeños de renir huir veloz, decir mi amor; en traje de quien ama Procurar todo nuevo galanteo, no fiar tu secreto de ninguna, del aborrecimiento hacer deseo. Escoger entre muchas la fortuna, que el que una mujer busca para empleo, un ciento ha de tener para hallar una , i. Quejas por razón de estado, de ordinario no son quejas; yo tengo de acompañaros, que si un acaso me enseña una dicha, es de cobardes ver la ocasión, y perderla. Caballero, con las damas, la porfía no es fineza: en cortesía os suplico que me dejéis. . . Esa fuerza es la espina de la rosa, que por más que la defienda, siempre deja la amenaza para una mano una puerta. Linda oposición de genios! . y es que los hados reservan para una dama de bronce, siempre un galán de manteca. Y qué gloria es de la mano coger una flor violenta, si la misma acción la causa de atrevida, y de grosera? Una flor es de una dama, retrato con diferencia, y es dama por fin la flor, que ha nacido de las hierbas, conque de flores a damas, la semejanza es siniestra, porque hay distintos linajes; principalmente, en aquellas, que de otra raiz es otra la rama que las engendra. Ya que no coja a la flor la mano que la desea, bien está; pero los pasos, cuál es la flor que los niega? Ni los pasos, ni los ojos son de dama, o flor ofensas, pues si los mide el respeto, no hay ley que a decir se atreva, que de ser vista, y servida, la dama, y la flor se sienta: yo tengo de acompañaros. Lo que cansa no aprovecha; con mujeres de mi sangre, son esas estratagemas de acompañar, y seguir unas cosas palaciegas, que desdicen de mi punto: mi hermano es quien me gobierna; y han de ser para lograrle por allá las diligencias: ya dije que en cortesía, pido que os volváis. Severa . es la condición de Elvira! pues señora, si yo pudiera recabar con vuestro hermano. No es tiempo de esta respuesta; pues solo de que os volváis es hoza. . . Aquí hacéis que vuelva en ayunas la esperanza de tanta fortuna hambrienta. yo me voy por no cansaros; guardeos Dios. . Él os defienda. No falta en que imaginar, . porque sobran las quimeras: Elvira sola, y tan tarde? dónde es que el Norte la lleva? Si tendrá de algún cuidado la inquietud? Notables señas! pero no, lo más probable es; que como vive cerca Rosimunda, y de las dos es la amistad tan estrecha, será posible que intente pasar esta noche a verla. tengo de pedirla a Enrique su hermano, y si me desprecia después, ya está conocido su engaño, y de mi soberbia será timbre, o vanidad rendir condición tan recía. . Pues esto, ni más, ni menos, es, Clavela, cuanto pasa. Fuego de Dios en la traza! pero hay riesgos, y muy buenos; míralos bien. . Son ajenos de mi valor. . Ay, que es nada. Si me ves enamorada, no preguntes más razón. Sí, mas ve, que la pasión va siempre precipitada: conqué el retrato le hurtaste a tu hermano? . Sí, Clavela, y vi una carta, y dejela. Cómo la carta dejaste Por no dar con todo al traste, que era una penosa afrenta: escúchame un rato atenta, sabrás todo lo que ignoras. Die pero ve que son horas, Pierde cuidado, y ten cuentas Envió Fernando a su dama un retrato por ma hermano, paró el retrato en su mano, yo le vi. . Voló tu fama. Creció de mi amor la llama, fuime muriendo de amores, y en lenguas que eran colores, el retrato me decía, como su dueño sería si eran las sombras ardores: ya de un retrato de Elena un galán se enamoró pues no soy de carne yo? Señora, quién te condena? Turbole el alma serena, doy con una carta y veo, más ligero que un correo, que Fernando hoy llega aquí, y hay gana de hablarle en mí; ve cuanto puede un deseo! Enrique, mi hermano, estima a Rosimunda (qué digo!) él es de Fernando amigo, y enamórale la prima; a Fernando desanima con cuanto puede argüir, y está siempre a discurrir, que es cosa para notar, porque no pudiera amar, si no supiera mentir. En este puesto he de hablar a Fernando; esto ha de ser, Y has de darte a conocer? El tiempo me ha de enseñar. Y Don Lope? . Qué pesar! no me repitas su nombre. Pues a mí me gusta este hombre; (miento mil veces, porque es . quien me gusta el interés) más razón es que te asombre, ver dos hombres que allí están; mas serán los que buscamos. A qué buen tiempo llegamos! Advierte, que pasos dan: el Don Fernando es galán; y el criado, qué bien puesto! Pues anda lleguemos presto, porque veo que reparan. Si señora, y si nos paran, es bien reenviarle el resto. Julio, no son dos mujeres? Y podrán ser dos demonios: presenten sus testimonios, y diles cuanto quisieres. Siempre vienen los placeres desconocidos; si hubiera quien de estas dos . Tente espera, que aquella que es más bizarra parece una de Navarra, hiia de la Tabernera. Ay tan loco majadero! mujer de Navarra aquí? Podía venir tras mí debiéndole su dinero. Bien venido, Caballero. Si no es cosa que conviene, mi señor, ni va; ni viene. A mejor hora llegara, si de serviros hallara camino. . Quién te detiene? Sois Fernando. Ay quién tal crea! qué Fernendo! Ol qué ha de ser? Demonio. Duende, o mujer; quién es la que Fernandea? Visteis ya la prima? . Vea, que eso es ya mucho apretar. No ceses de preguntar. . En mudecéis? y hay razón? Señora; la admiración niega el esfuerzo de hablar: yo no tengo más empleo, que serviros y tomara. Qué presto el motivo hallara quién tuviese ese deseo! En lance extraño me veo! . saber quien sois por ahora. Una dama que os adora me envía aquí dirígida a que os dé la bienvenida. Quién es la dama? . Una Mora Mora, que en adorar da, dama es ya para un Cristiano, y si quisiese un Pagano, yo fuera su Mostafa. Qué renegado que está! No hay Argel como un tormento Aunque castiguéis mi intento he de saber vuestro nombre; la osadía no os asombre, Teneos, que gante siento, A estas horas por aquí? Sabes guardar un secreto? No soy Gavineto yo? pues cosa es de Cavinetos. Ya don Fernando estará poco más; o poco menos recién llegado a Madrid. Y tú estarás recienmuerto, que él revienta de marido; y tus gustos vola verunt. Para todo habrá camino. Cuanto si gustas de entedos, chismes, quimeras, y embustes, como tengas buen dinero, le haré tales prespectivas que se manduque los sesos, y los suerva a cada paso, como si fueran dos huevos; pero allí están dos personas. Dos dices? yo cuatro veo. No, que las dos son dos almas; que están fuera de dos cuerpos; por eso parecen cuatro; y si gustas que esperemos, verás como allí se juntan cada dos en un supuesto. Antes soy de parecer que a ellos nos acerquemos por si fuere Don Fernando. Señora, tu hermano. . Ay Cielos! como eran horas de gusto, presto se ha pasado el tiempo; tápate bien con el manto, ag y vámonos, Caballeros, ̱p hacia aquí vienen dos hombres, y en que nos vean hay riesgo, con que es preciso el dejaros, dadnos licencia. . En mi acero no tenéis seguro amparo? Es recato, que no es miedo; manana en Copacabana, que es ese vecino Templo, a vuestro criado aguardo, y por él sabréis. . Ven presto, que ya llegan. . No puedo más. Desde hoy los instantes cuento, hasta que mañana el Sol amanezca a mis deseos, pero vos no habéis de ir sola. No os canséis. . Seré grosero. Adiós renegado mío, por quién vivo, y por quién muero! Adiós, de Mora, y Cristiana amabilísimo enjerto! A la entrada de Madrid Damas tan tarde. . Es bien hecho registrarlas, por si acaso entran por alto, que entiendo son damas de contrabando. Quiéres más indicios? veslo? una alhaja le le ha caído, yo levántola del suelo, que la tomo por perdida. Y qué alhaja es esa? . Quedo: que ahora estamos a escuras, a lla en casa la veremos. ̱. A Enrique le he conocido; bien puedes llegar. . Pues llego. Deme el señor Don Enrique a besar su pie derecho, porque entremos en la Corte con ese pie. . Qué discreto viene Julio? . Dios te guarde: Fernando, y tú vienes bueno? Hora es ya de agradecer esa amistad. . Los extremos entre los amigos nobles son eslabones del pecho. cómo llegáis del camino? Traía la sed de veros, y han servido ya los ojos de búcaros al deseo. Castanse allá por Navarra con las barbas los requiebros? Poco entiendes, si no sabes que están mudados los tiempos que hay basquiñas con vigotes, y con moños, que hay mancebos. Cierto es que vendréis cansado, y que habéis de recogeros hoy más temprano, y mañana podemos hablar, mas quiero que antes de ir a la posada lleguéis a tomar refresco a mi casa, donde está prevenido de secreto; habéis de hacerme este gusto, Sin ceremonia le acepto; vamos Julio. . Voy, Señor. Ven tú también Gavineto. . s. Qué nunca los pesares vengan solos! un día han de caerse esos dos polos; pluguiera al Cielo fuese en este día que sepultasen la desdichamia! No te enojes, Señora, que el retrato, aunque el hado es ingrato, pienso que está seguro, y no es en vano salir por la manana muy temprano, porque probablemente, cierto estará mientras no pasa gente. Prométote, Clavela, si alivias la pasión que me desvela de ser eternamente agradecida. Júrote por mi vida, que haré la diligencia por poner el retrato en tu presencia, saliendo con cuidado de mañana, porque a Copacabana tenemos de volver las dos más tarde. El pecho en llamas arde: oh Cupido traidor, dame sosiego, oh quítame este fuego! mas si es que he de morir en sus desmayos, viva yo Salamandra de tus rayos. Ay, que se me olvidaba, aguarda, espera, que al subir la escalera un criado con ansia muy profunda, este papel me dio de Rosimunda. Ay, mísera de mí, ay infelice! dame una luz, veré lo que me dice. Aquí tienes la luz; que estás dudandos No puedo contenerme; estoy temblando. Quérida mía. Así Dios te defienda de prisiones de amor, y padres impor- tunos, te ruego, que quieras no acos- tarte tan temprano, porque hay lance, que entre las dos es preciso conferir en esta noche, y porque estoy poniendo el manto, luego sabrás lo demás Dios te guarde, Qué riesgo amenazado, que nuevo mal es este que imagino qué será? yo estoy ciega. Diralo Rosimunda, que ya llega s. Dames amiga, los brazos. Aquí tienes los míos, como lazos cadenas merecidas de dos almas, aún más que de dos vidas; qué tienes que te da tanto cuidado? Quieres ver el estado del tormento horroroso con qué lucho? escucha un rato atenta. Atenta escucho: Retírate Clavela. . Aparta Flora. Adentro aguardaremos. s Voy, Señora. Ya conoces, Elvira, de esa vana deidad ciega mentira, de ese veneno alado, ponzoñoso cuidado; jamás de los rigores satisfecho; las flechas que ha clavado en este pecho, en tan ardiente calma, haciendo vanidad de herir a un alma, si es que las almas pueden ser heridas, gustando los estragos de las vidas. No dejas de saber, que de tu hermano el aire Cortelano, sangre, ingenio, valor, y bizarría, me nan heco una dulcísima armonía, sobrando tantas prendas a su aliento, adonde está su noble entendimiento, que el que sin prendas los extremos obra como sea entendido, esto le sobra, pues puede, te prometo blasonar de galán el que es discreto ya estarás informada, que de mi padre la vejez cansada, cansada dije; que aunque lea en todos natural el deseo por mil modos de eternizar el plazo de la vida, cansada es la vejez, y aborrecida, que es como ley en ella el que se veas aborrecerse el bien que se deesa: Esto es, por más que el gusto desabona, los años malquistar, no la persona; dio mi padre en querer (qué desvarío!) ser señor liberal de mi albedrío. Con Fernando mi primo (qué violento! ha tratado por carta el casamiento, (el amor me es testigo) queriendo que él sin mí, cale conmigo; diome parte después, quedé turbada, y entoncas del respecto violentada, fingíque agradecida, mas con arte, después de hacerlo todo, el darme partes no quiso más oír, dispuso luego que Fernando (en pesares hoy me anego a la Corte viniese, que ya no tarda, porque dijo mi padre que le aguarda, y que esta noche intenta dar a Enrique esta cuenta: conoces el peligro en que me veo, ves que Enrique es tu hermano, y ves mí la hora esta llegada, (empleo, aconseja esta amiga desdichada, que tiene de viviente las señas solamente de que siente. Rosimunda, señora, amiga mía, mucha parte sabia del mal que te provoca, que a mí por ambos esos lados toca; ahora no te aflustes, qoeque hay maña, y una mentira al más prudente engaña. Encamina mis pasos, amor ciego. . quita la venda, al áámbreme tu fuego, porque de suerte con tus trazas obre, que Rosimunda vuelva, yo me cobres porque el caparte puedas al repente; ya pensaremos un ardid decente; y si es remedio que a tu mal se aplique, el declararle con tu padre Enrique, tenemos en la mano aqueste medio, que del mal será el último remedio; pierde cuidado, el alma se sosiegue, llegue tu padre, o ya Fernando llegue, entrémonos adentro, que esto es justo? y saldrás con alientos de ese susto. De esta prisión tirana, cuando no por amiga, por hermana, (que lo has de ser) ayúdeme tu aliento a vencer un decreto tan violento. El arte de vencerle dispondremos; entra, y verás que presto le vencemos. . , , s Gracias a Dios, que después de tormentas de Navarra, de naufragios de caminos, tómo puerto en esta casa! Manden ya poner la mesa, que como agarre esta tabla, o. , aunque el hombre me zozobra, yo saldré de la borrasca. No habléis recio. . Gobiernas; Dice bien. . Pues dame, acaba, con que me tapar la boca, no te diré más palabra. Gavineto, saca aquí las bebidas bien heladas, agua de limón, de fresas, dulces, bizcochos. . Aguarda: ve allá si puedes traer una poquita de orchata, rebozada en hipocrás, en cantidad moverada, cosa así de dos azumbres, que para mi poco basta Dale de beber a Julio lo que pide. . Y no hay más nada. Pues, qué quieres? . El gustazo de los niños. . Y qué es? Papa. . Perdónele Dios a Enrique, que atiende a un loco. . Deo gracias: levantada está la mesa. No te aflijas. . Tengo gana. Ve, Gavineto. . Señor, quieres ver aquella alhaja que alcé del suelo, y cayó de una de las dos tapadas? Este es para sobremesa lindo cuento. . Suelta. Agarra, digo yo: pues por ventura, tiénesla tú ya pagada? está es hacienda perdida por la ley de la Aduana de Cupido, porque es Dios que cobra sus alcábalas, y del registro de amor me tenía allí por guardia; mas lleguemos a esta luz. Qué es eso? . De las dos damas, con que os hallé divertido, alguna de ellas, que estaba mas pobre de faltriqueras, dejó caer, si no es maña, no sé qué, que davineto alzó del suelo. . Pues vaya, veamos todos esa prenda. Tú puedes mandar los guardias, que es Gobernador del Campo: aquí está ya. . Santa Holalla. Qué es esto que miro! Enrique mi retrato? Virgen Santa, Don Fernando, en un cajón de un escritorio, guardada la cerradura a cien llaves le tenía, por las hachas celestes, que nos alumbran, ni sé cómo, o por qué causa. Buenas eran las bebidas, si estuvieran tan heladas. Aquí no hay otro remedio, que correr calles, y plazas, ver si encuentro estas mujeres; no haya dilación. . No haya. Hay huérfano hipocras mío. Hay orchata emancipada! El más extraño suceso, la desdicha mas extraña, la ocasión más peligrosa es esta que por mi pasa. Yo no mando en mis potencias, yo no soy dueño del alma, Y no murvo el albedrío, yo no gebierno una causa, que produce vnos efectos, que en el corazón son llamas. Yo no he sido el primer hombre que murió por una dama, ni el primer que violentó el sagrado de sus aras. Las Lucrecias, las Elenas, y otras muchas de la fama, primero vieron, que el humo, el fuego que las abrasa; pues las violencias, los robos, fueron de amor antesalas, Apasióneme de Elvira; (mejor la nombrara ingrata) pedila a su hermano Enrique, diome una disculpa falsa, valime de mis finezas, no me aprovechan mis ansias, porque Elvira me desprecia, arocuré de una criada la voluntad, y tampoco pudo introducirme: qué haya quien tan ajado se vea, teniendo las dos alhajas de sangre, y caudal a un tiempo? jamás se ha visto en España; esto ha llegado hasta adonde pudo sufrir la templanza. oí he de aventurar mi vida, perderla por temeraría es comodidad, y aún más será del amor hazana. Hoy ha de ser mía Elvira, sin que los hados le valgan, sin que los Dioses lo impidan; o si pudiese esta traza lograrse; como es razón, en secreto! Ah dura parca. deja ahora las tijeras, y esta madeja debaña. Lo que no puede el amor, ha de vencer la arrogancia; sea despojo a mis iras, quien mis finezas ultraja. No porque es mujer, me iré sin escalar estas tapias? hoy ha de triunfar de Elvira la fuerza que le amenaza; húrtela yo, y arda Troya después de Elena robada. Quién es quien pierde el respeto al decoro de esta casa? quien la escala arrima, y sube, después del estruendo de armas? Don Enrique? Gavineto? Ah vil fortuna, que atajas con esta tan poca nieve, tan vivo volcán de llamas, ardiente fragua de un pecho, rabioso incendio de un alma! Pero la elcala es demonio, que ha de descubrir mi traza, y aventuro yo mi gusto, y Elvira pierde su fama. . Qué nuevo presagio es este qué confusas son, que extrañas estas voces que escuchamos desde esta quien me ofende, que favor pide mi hermana, y me llama? Aquí estoy ya; mas qué miro! Ay tal maldad! . . Ya no hay nada, en que reñir este acero, porque a aberlo, acuchilladas: mas qué veo! Mi sobrino? Sobrino dijo? Ay qué rabia! Bravo lance! Raro cuento! Yo no acierto a hablar palabra. . Echa un trago de hipo cras, Julio. . Es agraz la orchata; buena está el agua de guindas, mas por cosa más barata, ya nos convida el Aurora a refrescar con el Alba. Yo del señor Don Fadrique estimo el socorro. . Estaba esperando que hablen todos para ponerme a tus plantas, y quedar digno después de besar esas estampas de mi prima Rosimundo. mientes lengua. Con desgracias empezaron mis fortunas: esta es verdad) y he de malla como la concha, que suelta la perla al trueno, estimarlas es razón: esto es mentira. e Son muchas las circunstandias que en esta ocasión concurtan y no sé como explicarlas: unas de placer, las otras, de disgusto, y si acabadas están ya las del digusto. que las del placer me valgan, dicta la razón; y así, doy por materia asentada de Fernando mi sobrino, la bienvenida es la de haberle llamado para descana y casar con Rosimunda, como casará mañana; de esto pasaba a dar cuenta a Don Enrique, por gracia. de la amistad que tenemos, ya muy vieja, y muy anciana, y oyendo voces, y tiros, que la casa alborotaban, con el acero desnudo, entraba a tomar venganza, y no hallando lo que espero, hallo lo que no esperaba. Mi sobrino encuentro (aquí mi amor por la queja pasa, de no apearse a mi puerta, primero que en otra casa; mas como fue la de Enrique la preferida, no agravia.) Vea Enrique, y mi señora Doña Elvira, si es que mandan algo en que servirles pueda, sino permitan que vayan aquestos futuros novios a desfrutar esperanzas, que entre deudos, y con honra, son premisas de manana. A mi primero que a Enrique, toca agradecer la hazana del socorro que os debís pues cuando más olvidada de aquel insulto que visteis, yo con Rosimunda estaba pasando un rato de noche, oigo la voz que dispara un trabuco, y veo a un hombre, que por una escala baja, y por algunos hurtillos de la vecindad, es clara prueba de que fue ratero, que en huir más se señala: Esta la borrasca fue; más bien haya la borrasca, que trujo después la luz tan hermosa, tan dorada, tan risueña, como ve vuestro sobrino, y que nazca de Rosimunda la Aurora para este Sol (pese al alma . del demonio, si tal viere!) Válgate Dios, y qué rara . mujer! Qué hermosa, y discreta! todo el amor me avasalla. Señora, la mí me sucede lo que al que camina, y pasa a ver la cumbre de un monte, desde el camino, y la falda, que cuando llega hacia el medio, no puede decir palabra; no de otra suerte cobarde la respiración me falta, pues por balbucientes voces mudo el respesto de clara, que el llegar a vuestros pies, fue vanidad temeraría, que para tan alta esfera, no tienen. Ycaros alas. Qué bien se tiran los dos! . . Cuenta con ellos, y calla . . De Rosimunda los ojos no puedo apartar. . Ingrata, no seré jamás a Enrique. Qué fuese yo tan desdichada, . que el retrato de Fernando me cayese! . Quién en tantas . confusiones se ha metido; porque, ni Enrique la causa de mis sospechas me ha dicho, ni tuvo tiempo: la dama que mi retrato tenía, quedó por fuerza ignorada; ooy con Elviras de amor tenemos nueva batalla; de Rosimunda celoso cómo de antes; Dios me valga! ayúdeme amor, y honor, pues me puso en la campaña. Mi competidor enfrente, tropelias en mi casa, el retrato hurtado, aquesto no sé qué riesgo amenaza. a Clávela con cadenilla de Lope? Esto es ser esclava. él entrará por la puerta, pues no pudo por las tapias. Hijo, y sobrino, que a un tiempo tío, y padre, me declara este nuevo parentesco? vamos a descansar. No falta quien se ausenta, Rosimunda, si deja de prenda un alma; a ti te lo digo, Enrique. . . De un precepto la observancia, disculpa la grosería de faltar a vuestras plantas. Hasta maniana, Fernando. Pues Enrique, hasta manana. . Adiós, adiós, que te quedes. . Adiós, adiós, que te vayas. . JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

Tarde es esto. adiós retrato; mal mi palabra he cumolido; mas si no cumplí con ella. cumplí muy bien con mi oficio; porque como soy criada, ser perezosa es lo mismo: aún el Sol está en el mar dando bostezos de vidrio, yo ya con mi manto, y todo, salgo antes de dar las cinco al campo, a ser sin provecho estafermo de Cupido, y después (sabelo Dios) de todos estos servicios, tengo una ama regañona, que me pondrá tal hocico, porque el retrato no hallé, que con su gesto maldito, comparado (si ha de ser más hermoso el AnteCristo. Hay más valiente locura, que salir tan tempranito a esperar en dos tapadas, que serán dos Basiliscos, dos futuras contingentes? No ves que en los desafíos lleva el que llegó más preste el pleito cuasi vencido? Ya quieres reñir con ellas? pues yo no he de ser padrino: pero dime, aquella Elvira qué te pareció? . Quién dijo que amor es vendado, miente, pues yo viendo aquel prodigio, sé qué rendí las potencias, mas no perdí los sentidos. Va que no rendiste todas, quieres apostar conmigo? Cuál fue la que reserve? La memoria . En qué lo has visto? En qué te estás acordando de tapadas, y es distinto uno del otro; con que esta no es memoria que has rendido. Pues rendirela mañana. Niego, y pruebo el silogismo. En el caso de las aves sacrificaren, se dijo, que el cuervo qued o defuera, y averiguado el motivo, fue, que el cuervo dijo: cras, que es mañana, y fue delito, que mereció la exclusión del volatil sacrificio; aplícate el cuento, y antes será el temor, que el castigo. Qué metasífico estás, metido siempre en delirios! Fernando, y Julio? Qué veo! . los dos están divertidos; si me pudiera escapar: lindo cuento! Caso lindo! Señor, mira que Clavela, . (aquesto me sueña a vicio allí escurriendo se va. Llámala presto. . Ángel mío? Llámala recio, que entienda, no se escape; eres muy tibio. Duende, demonio, o mujer; si por Ángel no has querido responder, detén el paso. Quién me llama? Mas qué miró! Quién te canta a cuatro coros tu habilidad, tu ejercicio, y tu entras en todos nueve; pero son los del Abismo. Clavela? . Señor? . Qué buscas tan temprano en este sitio? como pasa tu señora advierte, que no te digo, que me digas si está buena, porque fuera un desatino no creerlo, cuando veo que ella está siempre consigo. Como quieres tú que pase, teniendo un pesar? (principio a. es de encajarle el amor t darle celos, porque han sido siempre espuelas, que adelantan la marcha del albedrío; y mi amo también; pues lindo, si Lope se pierde, pierdase, y crezcan los envolilmos, que son la sal de la olla.) Pesar! Pues qué tienes? . Dijo ayer, cuando; estoy mortal! (mejor con esto me finjo.) . Huéleme el desmayo a trampa. No tiembles, que hablas conmi- es por ventura el pesar (go por el susto que ha tenido de ver arrimar la escala a sus tapias? . No tal; silbos ha dado el caso más lejos; Cielos, notable camino. pasmará de ver la gente la ponzeña que bomito, lo verdadero, y lo falso, mezclando con artificio para que engañe a este tonto; tendrás secreto? . Lo afirmo en ley de buen Caballero. Ya tenemos secretillos? bien estamos. . Pues, señor, la escala, ya está sabido, que un Caballero que llaman Don Lope, que está bien visto de Rosimundas intento aquel bárbaro designio, que es el mismo de que él usa en la casa de tu tío, que como el viejo es celoso, y sabe guardar su nido, viendo por puerta cerrada la calle de los peligros, para librarse de cuentos, va por un balcón de un brinco: Supo ayer, que Rosimunda estaba en mi casa, y quiso probar en la casa ajena lo que en la propia es delito; pero no es este el pesar: lo que aflige a mi ama, ha sido; el perder aquí un retrato que estimaba, y fue su hechizo; suceso que le ha costado inmensidad de suspiros: de quien el retrato fuese, ni quiero, ni te lo digo, tú lo entenderás por esto; que el retrato le cayese, y esta mañana a las cinco venía a ver si le hallaba; mas voy sin él. . No he tenido rato de mayor asombro; mujer, sabes lo que has dichos Ya la Mora está Cristiana; sea Dios siempre bendito: oyes, no podremos ver aquí la Fe del Bautismo? Parece que te enojaste? ya me arrepiento. . Te estimo la claridad; y la parte que le toca al honor mío, como Don Lope es capaz, (aunque traidor) de marido de Rosimunda, mi prima, vicarios serán los filos de este acero, que le fuercen a cumplir lo prometido, con el secreto jurado, que nuevamente repito. Cuanto al retrato, es posible, que siendo su dueño indigno, deba a Elvira esta piedad? El desempeño es preciso: aquí verás que lo pago con volvérselo. . Prodigios en favor de mi señora tengo obrado. . Pues que has visto mi rendimiento dirasle, que deponga lo fingido, y que no en Copacabana. (porque mudó ya el arvitrio) mas que en su casa he de verme muy presto a sus pies rendido. Diréselo lindamente con todos los revoltillos, que alargando el cuento, puedan servir de cola al vestido. voyme con vuestra licencia, que he de ir por los Capuchinos, y no sé que hora será. Este reloj, porque es fijo, te responda. Lo agradezco. Perdiste, señor, el juicio? . . Madre de Dios, que está loco. válgame aqueste artificio: es de repitición? Lindo; pues hoy tiene ya de dama la condición, que es esquivo: Adiós, señor Don Fernando; mirad, que esto de que ha sido perdido anoche el retrato, queda también en seguillo, que he de decir que le hallé, y que acaso os vi. No atino con este enredo: más vamos. Vamos, que ya tengo entendido; después hablaremos Julio, que has dellevarme un aviso. . el convite de alguna cuchillada, Bien parece que ignoras de un cuidado . No tienes que temer, porque mi espada la violencia que arrastra un albedrío, pues tu voz, que instrumento es destemplados que la industria verás ejecutada, pretende divertir el dolor mío. Celoso de mi honor, tan enojado del suceso de ayer quedó mi brío, que hiciera de su autor aunque arrogante; en visitarle por su bien venidas enana estampa de mi pie gigante. Una escala en mi casa; ay suerte fiera! quien puede no pensar qué es por mi hermana? . Y qué harás, si con ella no concurres, qué aprovecha al suceso ser quimera, si al mundo parece disculpa vana? Niega a la Fe la autoridad primera, quien duda su firmeza soberana, así el honor se pierde entre la duda. Tú estás eslabonándote unos grillos, que es dar gracias a Dios ver tal cadena; solo el disgusto que tengo yo quiero se me caigan los colmillos, si hubiere quien no burle de tu pena. No des con la cabeza en los ladrillos, por cosa que a tu honor no le condena; porque le bastaba el serlo, ve; que si mueres, y el dolor te inunda, que no te has de casar con Rosimunda. Solo ese nombre alivia mi tristeza faldas, y quizá sujetas, y más dudo también de mi fortuna. Pues arrima una escala a su fineza, cuando a una mujer ajamos, y podrás de dos dudas hacer una. Fernando me desvela . Tu agudeza . Arrima la compasión no sabe discurrir traza ninguna, que de entredos en diestra, nueva esgrima, que esto fue mirar por ti; le demos la estocada con la prima? Dices bien: ven acá, tienes aliento? Buena está la pregunta por mi vidas tendrá de la prima. . Es cierto, apágome un candil si suelto el viento; qué más aliento quieres? . De vencida atiende bien a este ejem llevo la traza ya, según mi intento, porque ahora me ocurre una salida; de noche has de llegar con una escala, y arrimarla al balcón de la antesala. He de hacerle creer a Don Fernandos que tiene tal galán su prima bella, que obligado de amor, de cuando en cuando, de su casa el sagrado le atropella: con esto, como en entrar imaginando, en férmara su fe de su quererla, y como en este cuento se confirme, quédame el campo abierto, el paso firme, Bien está; mas si con mi aliento gano quedará muy distante el Cirujano? tendrás en tu favor. . Pues vive ufano, y el Sol apenas se bajar del coche, dejaré memorable aquesta noche. Mas ve; que tardas ya, si bien discurres, perdóname el consejo si te abueres. Dices bien, por si encuentro allá mi vida, y sin hablarle das la despedida? Anda, vamos allá. Voy por hartarme de ver donde esta noche he de escaparme. cualquiera niebla su orizonte muda; . , Todo está muy bien logrado: es, el ver que levantaste un testimonio sangriento a una amiga, a una mujer, en cosas de tanto punto; pues siempre la que tenemos estamos al mismo riesgo, a nosotras ofendemos. de llagas que cura el tiempo, y borrar con este cuento la memoria que Fernando. Pues quieres verle más claro? Levántase una veleta por penacho de unos techos, y es preciso, porque el aire gobierne sus movimientos, para inclinarle a una parte, darle de otra parte el viento: no son veletas los hombres, firmes, y mudables luego? de parte de Rosimunda diole el aire del enredo, y hacia a ti queda inclinada la veleta: fue mal hecho? Lastimarme no es reñirte: y cómo ha sido ese encuentro? Venía yo muy contenta haciendo unos lindos cestos, por ver que hallara el retrato, cuando de este lado izquierdo dijo un pellizco de Julio, que estaba cerca su dueño; vuelvo la cara a esta parte, y de improviso tropiezo; en qué imaginas que ha sido? en treinta mil rendimientos; en un decir que moría, un creer que estaba ciego, un confesar que adoraba, un blasonar de su fuego, un jurar que ya buscaba, un prometer venir presto; y porque yo pedi licencia con el cuidado en el tiempo para dejarle, me dijo, de este reloj que es muy cierto, podrás saber qué hora es esta; yo con vergüenza le acepto que son muy cortos los míos, y me temblaban los dedos: esta es toda la verdad. Es mucho en tan poco tiempo: dónde tanto amor, Fernando: Pues dime, no harás concepto, que de un retrato quedaste enamorada, y que aquello que pudieron los pinceles, mejor tus ojos han hecho, porque del pintado al vivo, va siempre no corto exceso? Hh sido suceso extraño; dices bien: con qué ya con esto Copacabana es demás? No te acuerdes de ese cuento, que es preciso por mil causas, pues Fernando, lo primero, viene aquí; luego el segundo, es, que puede conocernos, y saber que las dos fuimos las tapadas, que no es bueno; viene el pájaro a la jabías dejarle entrar, y cogerlo. Si el pescador de su casa pudiera echar el anzuelo, vieras qué presto dejaba redes, barquillas, y remos. Discurres bien. . Ah señora, ellos vienen: dicho, y hecho. Salgamos a recibirles, que es la ley del cumplimiento. Dichoso mil veces yo, que llego a besar el suelo que pila el átomo breve, que busca, y no halla el deseo. Qué chico le puso el pie, . que en casa del Zapatero calzará catorce puntos. Si son para vuestro dueño tan finas demostraciones, y de mí las fíais, presto las daré de vuestra parte a quien queréis. Eso quiero, que si a mi dueño las digo, Para mi dueño las dejo. Queréis mucho a vuestra damas Pues si ella vive en mi pecho, quien mejor que ella tendrá la llave de estos secretos? Y es amor ya muy ancianos Anciano, si es niño tierno Cupido? . Ese es el peligro, que amor no llegue a ser viejo: y pues cuanto habrá que dura; pero callad; no os aprieto, que quien ha dado el reloj, no ha de acertar con el tiempo; yo si acaso era la dama, temblaba de este instrumento, creyendo que me decía con elocuentes silencios, que para el placer, y el gusto, pasaba el tiempo ligero Podíáis no gobernaros por ese reloz, pues siendo mejor el de vuestros rayos, siempre el del Sol es más cierto. En los amantes me dicen, que es cosa de mucho aprecio esto de dar un retrato; cumplisteis vos ya con esto? Nunca yo diera a mi bien retrato por cumplimiento; y el retrato como es sombra, de tantas luces en medio, perdiéra se por mi dama, así como yo me pierdo. Cuando haya gusto de darle, nunca lo neguéis por eso, porque el retrato perdido siempre se busca en su dueño, como en el original; mas a otra cosa pasemos: como os halláis en Madrid? Mucho mejor, y más bueno me hallo después de perdido. Ya no tengo sufrimiento: pues yo, Señora, en Madrid hallado, y perdido a un tiempo, si es que me pierdo, o que me halle, no está bien dicho? Laus Deo. Esa es ya la despedida. Yo gasto pocos requiebros, porque por donde los otros acaban, yo siempre empiezo: Esta es ora de comer, y mi amo en un siglo entero aquí estuviera embobado, y hace mala obra al viejo, que le ha de estar aguardando: dad licencia. . Bien has hecho. Pues por no cansaros más, me voy. . Yo quedo, y no quedo; el Cielo, Fernando, os guarde. El vira, guardeos el Cielo. . Apenas veas que en casa pongo el pie, como un correo parte a llevar esta carta a Don Lope, un Caballero, que vive al Carmen, y que yo no conozco. Pues yo menos. Ye, y no lo sepa nadie, porque entre los dos tenemos cosa para entre los dos que ajustar, sin más tercero, bajando de la Florida, y buscando aquel terreno a orillas de Mancanares. Pues también has de hacer duelo, si como ignoro la casa, preguntar por su aposento? Eso puedes preguntar. Pues vamos, que según eso, tú verás lo que hago yo con este poco que puedo. No deja ya de ser tarde. Apenas hay lugar de un Dios te guarde: bien puede aqueste amigo forastero quejarse; lo primero, de tu amistad, si tu traición supiera; luego de esta tardanza. . Una quimera le he de decir, como por caso extraño, por disculparme con aqueste engaño, que en caso de mentir, como el presente, más político aquel, es que más miente: sabe si para en casa, haz la sana. Iras a dar el papel. Mi fe me empeña. Sabes qué hora será, porque mo obligas A quién diste el reloz, que te lo diga. Entremos; pero tente, que está Enrique presente. No llames, que Fernando aquí camina. La falsa esta divina! A buscaros venía, y de nuestra amistad, la simpatia de juntarnos, parece que hizo alarde; perdonad, si es que halláis que vengo tarde, que un pleito me ha llevado la manana. Era pleito de gusto, y tuvo gana de despacharle presto; pero habéis de saber, que con todo esto, por traerle tirado por el hato, fue fuerza que yo le hiciese el alegato. Demás de veros como estáis oyendo, deleaba saber. . Ya os entiendo: sa retírate, Gavineto, hacia ese lado. Aquí verás que soy muy bien mandado. Harás, Julio lo mismo. No obedeceros fuera un solecismo. que es la gloria que tiene señalada, poder de dos amigos hacer uno, sin embarazo alguno, porque entre ellos, sin arte, naturalmente el bien, y el mal reparte. Ya sabéis mi firmeza, en quien es la lealtad naturaleza, en cuyo ardiente brío, mirar por vuestro honor, fue garbo mío. Desde que vuestro intento pasaba a ejecutar el casamiento con vuestra prima, y muy señora mía, que por quien es, merece idolatria. Viendo que estabáis de ella satisfecho, la lealtad de mi pecho por carta, os dijo con razón prudente, lo que ahora os dirá más claramente. Rosimunda (es constante) que estima otro galán; tiene otro amante, que este ronda su calle, y su luz gira; y si al honor ofende la mentira. qué será la verdad cuando es notoria? Por esto suspendiendo la memoria del retratos detuve la pintura, que estando, vive Dios, muy más segura, que el oro en los abismos de la tierra, hubo de mi cajón quien le destierra, sin poder, hasta aquí tener indicio del autor de tan raro maleficio, que me obliga con maña, y con prudencia, cosa sin provecho, hará a empeños de una eterna diligencia. Por el retrato mío (ni yo lo intento) es envano tener ya sentimiento, porque, para qué es tanto desconsuelo por cosa, antes de darse en que no hay duelo? por cierto que este papel Por el otro motivo del galán de mi prima, en anhas vivo, y tengo de morir, si no me vengo, porque ya de quien él es noticia tengo. Don Lope es que se llama el amante, el galán de aquesta dama, el que de un desaire haciendo gala, a vuestras tapias arrimó la escala, quizá que por aviso de su dueño, que estaba con Elvira. . Bravo empeño. harelo: y quedose aquí. Don Lope el de la escala? Y con qué intento . Has hecho la diligencia en mi casa? Esto ha sido atrevimiento; vengareme (ay honor!) Soy desdichado, . . Vamos; mas donde serás quise burlar de amor, quedé burlado, Yo tomo por mi cuenta su castigo, La ley de la amistad es tan sagrada, que he de sacarle al campo. . Pues yo digo, que cuerpo a cuerpo han de mirar sus ojos, lo que sienten los nobles sus enojos. Pues Enrique; aquí estoy, si os sirvo en algo Pues Fernando, mirad para que valgo. Ven, Julio. Gavineto, vamos presto, que hoy echa la fortuna todo el resto. . Largo ha sido el sermo; mas vamos de esta. Gracias a Dios que se acabó la fiesa. Aquí Don Enrique entró? Vino a buscar a Fernando. Bien lo estaba imaginando; pudiera saberlo yo. No pasaron del portal, que Don Enrique no quiso. Pudieralme dar aviso; (todo ha de ser por mi mal!) ve a poner la mesa que ya es hora de comer. . Pues voy. Yo no me quedo, aunque estoy con el deplacer que ves. Camo esta carta el pesada! bellísimo era este empleo de Italia para un Correo: qué porte trae? No es nada: Nada; Pues qué paro aquí? a entregarla al punto iré muy mal no echar la de mí. . Qué tiranas fantanas! ha pensamiento cruel! huéleme a carta de brias. Mas si tengo obligación de darle, qué me he de hacer? voy: mas voy primero a hacer un Acto de Contrición. . Tan presto la diste? . Sí. Leyó la carta? . Leyó. Qué respondió? . Respondió, muy bien; vamos de aquí ya. denme los Cielos paciencia. . Enteramente has obrado. Dísela en su propia mano; suela leyendo muy vano, mas después? quedó turbado: por fin, dijo que vendría; lo que esto es, tú lo sabrás. Vamos, no tardemos más. Ya voy con melancolía. . Qué me dices? . La verdad; di la carta, y como agravios se mordía de los labios la más inferior mitad: volví a casa, y lo que había dije a Fernando, él salió, y fue solo, porque no le agradó mi compañía; por la Florida se irá a orillas del Manzanares. Te estimeré si le hallares. Pues luego iremos allá. Es preciso, por si fuere. ácaso algún desafío que pueda el respecto mío divertir. . Ah, si Dios quiere! vamos, Señor, sin tomar gran fatiga, porque yo sé que lleva espacio. . . Pues ve cuando es tiempo de marchar. . s Desgracia, tú andas conmigo: quién túvo tales desvelos! recibir juntos dos duelos, y ignorar un enemigo! No es cosa para pasmar dos duelos; el caso atroz es, que señalen los dos un mismo tiempo, un lugar. No me confunde el tropel; suspéndenme los oídos los motivos contenidos en este primer papel. Señor Don Lope. Si vos sin co- nocerme pudisteis darme celos, y agraviarme, no os hará novedad que yo os desafíe sin conoceros; seréis servido de bajar a la Flori- da y hallaros hoy a las dos a ori- llas del Manzanares, tiempo en que el paseo no podrá quitar este lan- ce, que allí os aguarda. Qué agravios, qué Don Fernando? qué quimeras estas son? Cielos, no hay más turbación, que andar uno imaginando! De imaginar me confundo; con tal papel desespero; y aquesto es cuanto al primero, que ahora es cuanto al segundo. Señor Don Lope. En leyes de honor, y amor, no hay escrúpulo que no sea mortal; vuestra temeridad me hace dudar de mí opinión, y no podré ya cobrar mi credi- to, si no con mi espada. Para este duelo será el Campo a orillas del Menzanares al bajar de la Florida hoy a las dos de la tarde, antes que el paseo suspenda este desafío. Dios os guarde. Estas son mis confusiones, mas es en vano su intento; sean dos, o sean ciento, en mi valor no hay baldones. Vive Dios, si los topara juntos aquí sin más cuentos no digo a dos, a docientos) que así los despedazara. , s Cómo aprietan los cordeles! a qué rabioso este hombre está! Válgame Dios! qué tendrá p Lope, qué rompió papeles? A divertirme salí, di con esto, he de escuchar. Yo ibame a pasear, pero pararemos aquí. En tal caso, en tal horror, voyme a reñir sin tardar, pues les tengo de enseñar que hay para todos valor. . Vamos a coger un papel solo, por ver que contiene: mas allí Clavela viene. El hado ha sido cruel: quién llegara a mejor hora! mas ya que no hay embarazo vamos a cogen un retazo; pero qué veo. esta es Flora: Flora mía, por aquí? Vengo a mirar ojos buenos. Lo mismo sin más, ni menos es que me sucede a mí: escuchaste por ventura cuanto este loco aquí habló? Unos papeles rompió. Hagamos la travesura de ver lo que tratan. . Sea. Aquí dice, desafíe; Fernando firma: desvíe Dios de Fernando esta idea: el disfraz es conveniente; voy corriendo a mi señora: aqueste es nada, y qué es Flora ese que tienes presente? Este dice arribas espada, y abajo es la firma entera, Don Enrique de Ribera. . Cielos! qué diré? (no es nada: (todo este disfrás conviene, . y a casa me voy corriendo esto cuanto a lo que entiendo cosa es que no va, ni viene. Y por esto hacía ruidos; mas di dónde das el giro? Yo voy a dar al Retiro. Yo voyme a los Afligidos. . Para qué sirves amor: para alborotar un alma? enciendes el fuego, y vuelas? mal hayan amén tus alas. Quítate allá nino ciego, torpe deidad, que amenazas en la ceguedad tropiezos, en la nines ignorancias. Quién se fía de los hombres, qué presto se desengaña de halagos que son mentiras, de extremos que son infamias! Los que se abrasan son Etnas; que como de nieve cargan, es la capa de los hielos una traición de la llama. Dama rendida está muerta; s que en la ley de la mudanza, la que disímula enferma, y la que agradece acaba. La que estima los repectos pase plaza de pintada, porque allí tendrá los cultos, donde, ni escucha, ni paga. Si la piedad por ventura en los dibujos se hallara; las Damas en los colores andarían desairadas. Todas lo saben, y todas con el falso amor se engañan, ninguna entiende el motivo, mas yo conozco la causa. Es, que de las dos potencias son las acciones contrarias; la que es lince, es la que entiende, mas la que es ciega es la que ama. No veo a Enrique ha mil años, y desde ayer es la falta, mas da las horas por siglos el reloj de una esperanza. No sé que el alma adivina, o que entienda de estas ansias, que siempre son las tristezas correos de las desgracias. Si el no verme es porque sigue otro influjo no me agravia; qué culpa tiene la aguja cuando el Norte la arrebata? Si es porque quiere; esto es culpa; porque es acción voluntaria; qué daño me hiciera el verlo, si imaginarlo me mata. Señora, tú estás aquí con flema, muy descansada; pues ve, que Enrique en el campo anda ahora a cuchilladas; ha sacado a un Caballero, que por ahorrar de palabras, quién es, y porque es, verás que te lo dice esta carta. . Ya disparó de la nube el trueno que fulminaba los rayos que produjeron las tristezas constipadas: dame el manto. . Voy por él . Pues porque el tiempo se pasa, caminó sin detenerme, después sabré lo que falta. . No hay suceso que más sienta, la sangre la tengo helada; ya veré con más espacio este papel; a caba dame el manto, que pasa el tiempo, y es una larga distancia desde aquí a la Florida. Pues no te detengas, anda. Ayude aquí amor los vuelos, u detenga allá las armas! . No hay gente aquí? mucho estimo ser el primero en el campo, que ha de ser hoy de mis glorias el más soberbio teatro: pasareme? no, que es dar señas de estar con cuidado: aquí aguardaré, que prueba es del valor el descanso. . . No hay alma viviente aquí. Pudieras dormir un rato, y que te aguardase el otro, que este no es ningún mayorazgo, que en tomar la posesión primero. . Deja esos casos metaphísicos, y mira que un hombre allí retirado se ve; si será Don Lope: pero Don Lope es muy guapo para estar lejos; mas sea quien fuere. . Podrá ser gato de algún Pastelero, que anda toda su vida ahuyentado; y por eso está remoto; pero aguardemos. Reparo, que dos hombres hacia allí se dejan ver arrimados; mas Don Lope no es más de uno, y así dos no son del caso. Ya vengo tarde, paciencia: del reloj ha sido engaño, y el acero ha de suplir las faltas de lo temprano. A ambos lados miro gente; puede aquel ser el contrario que yo no conozco, y los dos como es de lejos, no acauizo quién fean: lo que he de hacer es andarme aquí paseando, quien me quisiere me busque, que yo no saqué, fui sacado. . No es posible que aquel deje de ser quien busco; es de garbo, y la gloria de una torre es el competir con rayos: llegareme, Caballero? Sois Don Lope? . . Don Fernando acaso es quien lo pregunta? ̱. Yo soy. Pues yo soy: rnamos. . . Anda, que Fernando, y Lope . quieren reñir: Caso extraño. quién le trajo aquí? . Los pies, si es que no vino volando. . Primero en los desafíos es partir el Sol, y el campo. . . otra cosa aquí es primero, que es el preserir mi agravio; este duelo ha de ser mío. Locura es imaginarlo, que yo fui primero ofendido, saquele primero, y salgo también primero, con que ese duelo está a mi cargo. Aquí mírase a la ofensa, y no al tiempo. . Pues hidalgos, hay más que reñir con todes, los dos, o los tres? . San Pablo! yo soy baraja de duelos después de los naipes dados, ni de espadas hago vaza, vayan ustedes jugando, con menos este tranfo. Hacia aquí tenemos harto; pero qué miro? aslí están. Pues dime, cómo son tantos? Es, que como cacarcán juntárianse otros gallos. Ya los pondremos en paz. Pues qué resolvéis? Salgamos de esta duda, porque yo vengo a renis, Cuando empeñado hallo a mi sobrinos debo (por si está mal puesto en algo) saber por qué el duelo ha sido? que es la respuesta que aguardo. Pues que lo diga el sobrino, porque yo cuando riño callo. s, . Aquí no hay más que la industria, . y hablar con mucho recato: qué dos mujeres son estas capadas: ya somos cuatro. E. Uno a uno, y dos ados, los iremos despenando. Ve que has de mudar el habla. . Pues hablaré gordo, y bajo. . Esas mujeres quién son? Son liebres para estos galgos; . deja hacer tudas un cuerpo, porque irá más esforzado. Si la causa de este duelo. Parece que el cuento es largo, y el acero es resumido; aquí no hay cuentos, rnamos. Caballeros! ya que os vemos con espadas en las manos amparad a dos mujeres; a quien del pueblo ordinario grosero tropel les hizo ahora el coche pedazos; hasta la Calle Mayor hay peligro; acompañadnos, sin querer saber quien somos; porque hay riesgo. . Cortesanos, dos mujeres a quien siguen sus maridos, engañados de una sospecha, os suplican favor en su desamparo, llevándolas hasta donde queden libres. . Lance extraño! amparar a unas señoras llegando a pedir amparo, es en todo lance siempre lo primero. . Ejecutarlo cuanto antes, es ley del duelo, Y pues, quién puede dudarlo? Mis canas son las primeras que se ofrecen a ayudaros; lígame la que quisiere; sin temor de esos villanos, que para este duelo hay tiempo. Soy contento. No hay reparo. Es dictamen de mi tío. Pues yo busco tu sagrado, y por no gastar las horas ya te voy siguiendo. . Vamos, Pues yo sígome a Fadrique, y vos seguidme los pasos, si es vuestro gusto. . Los tuyos son el imán que acompaño en el empeño en que estoy; salgamos luego. . Salgamos. No sea el postreto yo; quién me sigue? No es muy malo . el entedo: voy tras ti. Sea sin dar más espacio. . Aquí no hay que preguntar; somos los que hemos quedado, y así no hay más que seguir. Ya vi dichosos los hados. seré sombra de ese Sol, a quien ahora acompaño. . Julio tu veniste en coche? pidesme también amparo? Si eres hembra amenazada sígueme, y dame la mano. Tras ti voy, y voy tras ti. El desensado no es malo; no llames por esa puerta, que está cerrado ese cuarto. . JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Pasar de aquí fuera error: chocho el pobre viejo está, . ni me conoce, y quizá, ni lo imagina. . Mi honor no blasona de atrevido, ni de acasos se aprovecha; pues de os dejar satisfecha me voy yo desvanecido: hay más algo en qué os dé gusto? Ee sobrada esta victoria, Pues ya me mandáis con gloria. Pues ya de aquí voy sin susto. . Ya la porfía es de más. Pues está bien a mi fama acompañar a una Dama, dejarla. y volverme atrás? No habéis de pasar de aquí, que se sigue un daño atroz, y si vos miráis por vos, la Dama mira por sí: mira por sí; mas no deja de mirar por vos su anhelo, porque la otra, que al duelo os llevó, no tenga queja de que otra dama seguís, y que os cueste un delabor. Jamás he tenido amor: Mirad bien lo que decís, que las Damas oyen mucho. Oígalo esa en que me habláis. Si de que lo oiga gustáis, aquí veréis que lo escucho. . Con que no sabéis amar? Pues como vos? (caso extraño!) . Agradezco el delengaño. Yo soy quien me he de quejar. pues vos supisteis mi duelo? quién fue quién os avisó? vuestro primo allí se halló, por él sería el desvelo esto discurro, esto es fijo. Quién finge amor, claro está que los celos fingirá: aquí está quien me lo dijo. Mas qué miro! aquí escribís, en leyes de henor, y amor, ya no negaréis; qué horror que por el amor reñís: Luego si por mí no ha sido, otra Dama os obligó: ha falso infame, que amó mintiendo, engañando! . Hh sido. Ah sido mentira, engaño, falsedad, traición disfraz, mas por no engañarme más, huyéndome voy del daño. Has de escuchar, que mi fe te intenta desenojar. No solo no he de escuchar, mas siento lo que escuché. Cielos, que nuevo testigo es el que mi honor infama, viendo en manos de mi dama la carta de mi enemigo! no hay forma de discurrir, ni para esto alló razón, trazas de Fernando son, que también sabrá mentir; Fernando, o Lope enemigo es la causa de este engaño, mas para Fernando hay daño, y para Lope hay castigo. acra cabe aquí bien si Fernando me molesta la escala que está dispuesta, porque es fingirle un desdén: voyme; (ah fortuna cruel!) en medio de tu rigor, o muera conmigo amor, o no viva yo sin él. Por no parecer cansado falto a lo que era razón. Hartos ya los pasos son, Lo demás es excusado: yo porque obligada estoy soy la que os debo pagar (ahora quiero empezar otro enredo como el de hoy otra cosa no hay en mí, que esta llave con que os pago. Yo de ella me latisfago: más llave? . Es un potosí: ya que con llave os quedasteis, ni sigáis, ni preguntéis, y a Dios mientras la probéis donde la escala arrimasteis. . Esta sombra, esta ilusión parece cosa soñada, pues me viene una tanada dar paso a mi pretensión: ya voy con nuevo desvelo, sabe Dios si viviré, mas siempre me acordaré de llave, tapada, y duelo. . Ya veo lo que os debí, mas sé lo poco que os debo: si me atrevo, o no me atrevo, estoy discurriendo aquí. Aunque en la deuda me estéis, no quiero paga mejor, pues por tener tal deudor no gusto que la paguéis, que empeño tenéis de verme? Veros. . Qué grosero estáis! sobre servir procuráis la paga de conocerme? no os lleguéis a deslucir; porque ay, como suele haber, querer por solo querer, servir por solo servir. No me habéis de ver la cara? pero el manto se me ha caído. Pues si al manto lo he debido; mas qué miro. es cosa rara! vos, Señorá;, aquí? . Pues vos no os hallaréis aquí también: Pues cómo, mi amor, mi bien, con pensamiento veloz supisteis de mis enojos? En duelos fue tan renidos, aún antes de los oídos, la información de los ojos. De losjojos? Cómo? . Así. Este papel lo dirá, que en él la razón está; (pero qué miro! ay de mí!) Darme celos. . Ah cruél; esto que escribes te infama; tú los tienes de tu Dama, pero yo de este papel: jamás tendrás ya valor para el engaño que usas, pues tú mismo a ti te acusas de infame, falso, traidor: tú lo fir maste. . Señora. pues miente quien le firmó, miente el papel, miento yo, miente la pluma traidor. No mintió, porque escribia lo que dictó tu pasión; tienes tu prima, es razón, que no haya memoria mía; no tendrás con esto enojos, teniendo agrados ajenos, y porque te cueste menos, yo me aparto de tus ojos. Tente, bellísima Elvira, que este duelo es ya mayor, pues quien era el vencedor aquí el vencido se mira: por ese papel perdí. Pues aí tienes el papel, puedeste vengar en él, con que me dejas a mí. Dejarte, ela sin razón, dejarme, es dejarme herido, quedando el papel partido por espejo al corazón; voyme a sentir mi tormento, bien que es harta novedad, que me deje tu impiedad sin alma; y con sentimiento. . Estas ya sin riesgo, estás sin susto, Deidad hermosa! Quedo, quedo, que yo soy cosa, que merezco mucho más; mas como ingrato, traidor, aleve, falso, infiel, no está mal hecho el papel: a Dios Julio, mi señor. Tú te fuiste? Así se infiere: Ireme? Pues voyme ya: pero después, qué será? será lo que Dios quisiere . Triste estás, no hay que entenderte. 3. No es mucho que ni yo me entiendo; tal pasión domina en mí, que ando no sé cómo. . Bueno: eso es hacer en gígote el corazón sin provecho, y comer sin alcapartas; gustarás tú según eso ir con voces a tocar dulces instrumentos? Oírlos, no tengo duda; gustarlos, no trates de eso. Ve, que hay voz sonora aquí con tan dulcísimos quiebros, que de un latigazo a un alma le suele delir los huesos. Pues dame una silla, y llama los Músicos. . Toma a ciento. Oyes, Flora; para el gusto basta que allá canten dentro. Cómo intento divertirte ya todo estaba dispuesto; voy a decir que canten. Puedes: alivia amor, mi tormento, sino, de matarme acaba, verás un cadáver nuevo, que a los filos de tu alfanje, anadirá por trofeos, como le coges sin almas, nuevo género de muerto. Si es imposible querer un imposible favor, como puede ser amor, amor que no puede ser? Quiere el ciego ver el día, quiere el enfermo salud, y aquella dulce inquietud es en su mal su alegría: sola la desdicha mía que ciega me quiere hacer, enferma me ha de tener privada del desear, pues ya llego a imaginar. Si es imposible querer: Querer, aunque es gusto mío, no es ya de mi voluntad, es de aquella ceguedad que sujeta al albedrío: por fuerza, por ley, por brío; de ultrajarme gusta amor; así que de su rigor debo el deseo encubrir, pues suplicarle es pedir. s . Un imposible favor. Antes yo llego a entender, que ni hay amor: ni es deidad, que amor es una unidad; perdiose? Perdiose el ser: e Debe amor ser uno, y ser no es fácil uno, y traidor; luego este nombre es color fingido con viles artes, que amor dividido en partes. Cómo puede ser amor? Ni fue, ni es amor, ni hay tal? es engañoso veneno, donde, si hay bien, es ajeno, si hay gusto, es siempre mortal: De causa tan desigual, qué efecto igual puede haber? perdiose cuanto a mi ver. que en el estado en que está, aunque suese amor, es ya. , Amor que no puede ser. No puede ser? Estoy muertale Ah torpes músicos metros, que ni siquiera tu visteis la traza de lisonjeros! e Hija, es por gusto, o pesar la prevención de estos ecos? No tienen otro motivo que el de se dar tiempo al tiempo. Pues hija, los padres nobles, principalmente los viejos, que en la tela de la vida, sintiendo están ya del Cielo contra los débiles hilos, las tijeras de un decreto, son los primeros que deben dar al mundo un buen ejemplo. Mució tu madre, mi esposa, quedaste tú de años tiernos, privada de los arrullos. de aquel maternal afecto, que suele ser como aljófar de la mañana, que al pueblo florido es, quien le mantiene los vejetables alientos. Arrullávante mis canas, llorando dichas, que huyeron en ti la razón sin uso; y en mí el entendimiento. Fuiste creciendo, asistida de mi cuy dado, que cuerdo formaba a tu diversión siempre un jardín de consejos; donde inocentes jazmines, de los áspides sin riesgo, a la juventud ofrecen la fragrancia sin veneno. Llegarte a la edad que pide darte estado, y conociendo en Don Fernando, tu primo, grandes prendas, noble genio, sabes que ajusté casarte, y que conviene ser presto, así porque es huésped mío, y que no es justo que demos que murmurar a Madrid, di latando el casamiento; como también, por librarle de indispensables tropiezos, que mientras que no se casan, son lazos de los mancebos. Mañana ha de ser la boda, tendré si quiera el consuelo, de que te dejo amparada: queda con Dios. . Vas resuelto a que esto sea mañana? Resuelto voy. Ay Dios ciego! como quitar quiere un padre lo que dejó libre el Cielo, qué es el humano albedrío? pero qué lloro? Qué temo? no hay tiempo de aquí a mañana? pues hay remedio, si hay tiempo. Ah Enrique? Pero qué Enrique? a Enrique doile por muerto; y como a quien enviudo, me está mejor un Convento. . Almas Benditas, que estáis en vísperas de la eterna felicidad, ayudadme! Santa Holalla! Santa Tecla! parece que bamboleo? este es temblor de la tierra, que a veces de los insultos el insensible se queja. Mas ya conozco que son las columnas las que tiemblan, de aqueste humano edificio, en quien cimientos, y almenas amenazan las ruinas de los pies a la cabeza. quien ha de poder sin fuerza arrimarte a este balcón, cuando mal puede a esta puerta; Oh ley de criado noble! pues viendo que te despeñas, por no faltar a tu punto, vas rodando (peor es esta.) . No hay alma que me socorra? mas ya voló la cautela; en grave peligro estoy. Sabes qué voces son estas? Pues yo qué entiendo de voces? tiple, o contrabajo sean; soy Maestro de Capilla? Cuerpo de Cristo, que aprietan el paso hacia aquí dos hombres! vhoy componiendo las piernas, y en el ajedrez del lance, con solas estas dos piezas, haré que no me den mate, aunque la dama se pierda. Allí va corriendo un hombre, y aquí dejó: mas que deja, deja una escala; qué indicios son estos? No fuera un Etna, que a cogerle, le abrasara! Cielos, qué escalas son estas? en casa de Elvira escala, y escala aquí? Mal me sueña tanta escala. . Estoy creyendo, que aunque tú la escala veas, por donde sube un ahorcado, que has de tener celos de ella. Vive Dios que los tendría. Vive Dios que puedes verla. Levántala, y ven conmigo. Iré contigo, y con ella. Sombra, que ocultas de ese sacro monte el Delpico Horizonte, siendo ya por antigua antipatia, atahud de la luz, borrón del día. Tiende ese negro manto, (ojalá mis gemidos puedan tanto si me fuerzan después de tantos daños, a extraña petición, males extraños, ve la extrañeza que a mi mal aplico, pues que no me amanezcas te suplico. no de triferme Diosa Alcázar vano; pero con alto vuelo, galeria de un Sol, orre de un Cielo, de quien ya con profundo rendimiento, la Máquina de Efeso es un cimiento. Aunque es temeridad, aliento grave, probar deja esta llave en tus puertas, que el gusto a tanto siente, Ya sé muy bien quien eres; serradas a mi amor eternamente; y en rendido homenaje aquí te juro, (como logre la dicha que procuro) que sin oposición, sin duda alguna, templo te he de llamar de la fortuna. Ya la puerta está abierta, puerto el naufragio tiene en tener puerta; Eres imagen cuando más lozana, favorézcame ahora la osadía, que pueda conseguir a Elvira mía. . , , y qe puede ser tu imagen, si no vana? Diviertece si quiera en esas flores, que son copias de amor. . De los amores pues la sombra en imagen desconsía, no las quiero, pudieran tus anhelos buscarme algunas copias de los celos. Que más copias de celos, que esa fuente yo soy del desafío que es en espejos del cristal corriente, imagen de Arethusa, cuando no de celosa, de confusa, enseñando a tus males claros celos en líquidos cristales, por si puede centarte en tantas fraguas, que seas el Narciso de estas aguas. cual Niobe, cual Biblís, cual Egerea, aumentando esta líquida materia. Deja los silogismos, que no estoy para cultos aforismos; vete, y dile a mi hermano (si es que viene, y pregunta por mí) que aquí me tiene; que en esta soledad que me consuela, aquiero apurar el mal que me desvela. Voy a servirte, señora. , . si es tal su variedad, y por tal arte, Ya que estoy sola, detérmino ahora, pues no puedo en su dueño, vengarme en esta sombra; hay fuerte empeño! dónde hallarla podré, Cielos Divinos? que es retrato traidor, falsa quimera, con substancias de fiera, y de hombre con colores solamente, que aquí lo que es razón, es accidente. Oye sombra de amor, ya sin aljaba, engañásteme? Di, quién te obligaba? tú el principio me diste a mis dolores, y hoy pildora adorada en tus colores, del mal no satisfecho, revuelves todo el pecho. óyeme, si quisieres, que de ti, de tu dueño, de tu engaño, este concepto formo bien extraño. Caduca imagen de una sombra humana, que ni sombra, ni imagen tienes cierta, sombra te juzga la entidad despierta, fingete imagen la lisonja ufana. que nunca pasas de una sombra muerta; mas si eres sombra, el desengaño advierta, Vana imagen de sombra helada, y fría, es la sombra, que imagen te consiente, sin de imagen, o sombra ver un día. Ni eres sombra, ni imagen al presente, pues la imagen en sombra se desmiente, Mas qué dije, amor mío, la que salió con penetrante herida, arrolando la vida en estos puros, cándidos arrojos, que el corazón despide por los ojos. Recibe de mi llanto el holocausto, en tanto, que por ese desmayo, que del rigor ya desbarata el rayo, en amorosa calma, acabo de rendirte toda un alma. En el jardín está; dijo Clavela, el bien que alma anhela; mas no pudiera estar en otra parte, porque es muy natural, sin más colores, la variedad buscarse entre las flores; solamente discurro dos caminos; ver si de algún jazmín su pie de nieve que por allí mi cuidado; o si por otro lado, alguna rosa sin hacerle agravios ha tocado en sus labios, que el secreto de hallarla descubriese, o en secreto también me lo dijese; pero ya nada de esto necesito, aunque aquí lo repito, porque con voz corriente, parece que me llama aquella fuente: allí busco, allí está, de aquídiviso aquel divino hechizo; llego a hablarla: mas no que está dormida; qué mujer! Mas no tal; para atrevida, tente lengua villana; dices mujer? Si es por quererla humana, . Enrique es de Rosimunda no prefieras tu dicha a su respecto; vuelve a decir; qué soberano objeto! qué Serafín Deidad! Qué Diosa bella! y si no puedes, di: qué Sol! Qué Estrella! . Dios me libre así de ella el amor aquí consiga, que cuanto siente el corazón le diga. Parece que ya me pasa el desaliento; Fernando mío, todo el mal que siento, consiste en un estar imaginando. Si es en mí, ve que aquí llega Fernando. Cómo vos (yo me veo sin templanza) sin que una justa venganza de un desmayo tomáis la confianza para ultrajarme más? . No me llamasteis? . Con que ahora vengo a ver Si en sueños eso fue lo que escuchasteis, si hallas medio que me libre sabed, cuando os llamé, que estaba muerta, y que os déspido ya, que estoy despierta. Señora. Rosimunda, y Flora vienen. , . Pues qué he de hacer? Qué os retiréis. . . Discurro que estarás dando conviene, y quedaréis los dos sin tener celos. Son vanos tus desvelos, porque si es tu desdén quien me atropella, te he de satisfacer delante de ella. De Caballero por la noble gala suplico que os paséis a aquella sala, que aventuráis mi honor con la porfía. Pues no se pierda en mí la cortesía; solamente por daros ese gusto; allí aguardo. Clavela, estoy con susto: mas qué es de Rosimunda: estabas ciega? Tente porque ya llega. Ya sabes desde la noche pasada cuanto te dije, que mi padre me apretaba, y que fue fuerza el fingirme, pero ya creció la fuerza. porque hoy resuelto me dice que mañana he de casarme; bien es verdad, que de Enrique me hallo ofendida, y celosa, mas también es imposible que después de tanto amor por otro galán le olvide. amante oculto, y qué finge sina amistad; bravo engaño vuelvo a escuchar. de que nos oiga Fernando: habla paso; que te afliges? No digo que no le quiero, pues me acuerdo que le quise, y que él me corespondió aún antes de discurrirse que con Fernando casase. Cierto que no he de morirme esta falsedad castigue. de esta inquietud, porque es harta la violencia que me aflige. cuenta a Elvira, que mañana es el plazo que te di para casarte. . No hablaba de esta boda con Elvira. Y no se halla Enrique en casa? Sienes negocio con él? Y negocio de importancia: tiene de ser el padrino, con que he de esperarle. . Tarda mucho el señor Don Enrique, y conviene que yo me vaya a hacer cierta diligencia del caso. . La noche es larga, Pues qué quieres si no hay blanca: en casa hay tan solamente tres pollas con una paba, dos gazapos, y aún no llega a fiete libras la vaca, que quitándole los huesos se quedará en cuatro, hay harta; y esto manana es la boda, con que sino anda la gaita, ve que tal será la fiesta. Pues si tú también te casas excúsase más carnero. Calla cazuela cuajada. De esta vez no has de escaparte vil traidor. . Tírale recio. Cobardes como sois dos, si acaso fueráis ducientos, lo mismo era para mí. Caballeros, deteneos. No me detendréis a mí, si dos detenéis a ellos; porque en un traidor amigo, y en otro mal Caballero, por culpas de amor, y honor he de teñir este acero. Tú no has de reñir. . Detente Pues quién impide mi esfuerzo? Las mismas que le arojaron, en ese pasado duelo. Qué motivo puede haber? No hay motivo; estenme atentos? Lo primero ha de advertirse, que no han querido los Cielos violentar los albedríos, antas por sabio decreto gobierna de las acciones la voluntad el imperio. Lo segundo es de saber, que de Vulcano, y de Venus el hijo bien conocido por ser en el mismo tiempo niño por la corta edad, por la condición un rayo, por los desatinos ciego, por la ligereza un ave, y en fin, un dulce veneno; tan mortal, mas por tal modo, tan falsamente halagüeño, que aún los heridos le rinden humas, holocausto, inciencio; en las puntas de las flechas puso este Dios su gobierno, amenazando el estrago al que no cumpla el preceptos Esto advertido, aquí está de todo este mapa el lienzo: no habíáis vos Don Fadrique, intentado el casamiento de Fernando, y Rosimunda, cuando ella ya por empeños de su gusto, era de Enrique mi hermano; señora; y dueño. Ocultar esa pasión, fue probar de amor el fuego que en lena verde recatan los humos a los incendios, hasta que ya purificada la materia, puedan ellos, como orizontes de llamas competir con los luceros. Dio Fernando parte a Enrique, y tampoco ha sido enredo la cautela de engañarle porque no pudo ser menos, y siempre para los fines se proporcionan los medios, cuanto más que con amor ninguno sabe ser cuerdo. Eso lo que toca a Enrique, y lo que me toca es esto. En su mano vi un retrato de Fernando, y fue tan presto a verle, y queterle, que dudo de estos dos cual fue primero; de aquí nacieron cariños, después volviéronse en celos, pasaron a desafíos, y tornaronse en desprecios, con sospechas temerarias de papeles, que vinieron por acaso a nuestras manos, le vantándolos del suelo, los toparon por encuentro: Don Lope, que aquí miráis, ha dado en quererme a tiempos, sin que de mi parte hallase mas, que un aborrecimiento: Esta es la pura verdad; y pues cada cual es dueño de su voluntad, declare la elección, mas sin estruendo, los que han de ser preferidos, y cellarán tantos riesgos. No puede sin debanarse toda la madeja, y quiero que se conozcan los hilos, que en el huso de mi ingenio, fueron obra de mi industria; que el estar Lope aquí dentro, fue porque yo le di la llave, sin que Elvirá en tal suceso tuviese parte. . Pues yo sin ser negarme a este duelo, viendo que es primero en mí, por ley de buen Caballero, el defender de las Damas la fama, soy, quien confieso, que de las que están presentes, jamás vi sin nuve el Cielo, sin Estrella para mí: Y si de escalas, y estruendos me valí, fue solamente ciega pasión de mi pecho, sin darso a saber a nadie. Y volviendo luego al cuento, el que túviere pesar de haberle intentado, acero tengo en la mano, y valor para saber defenderlo. Después de quedarme estatua, no sé si de bronce, o hielo, puesto el caso en estos puntos. Yo soy quien rompe el silencio: sabidos ya los extraños lances de tantos sucesos, solo me falta saber qué intenta Elvira? . Qué intentos el darte la mano, cuando tú quieras hacer lo mismo. Si fue culpa de los hados los que supo fingir riesgos, esta es mi mano, y serás mía por siglos eternos. Seré yo tan venturoso, que con un tan noble ejemplo, Rosimunda haga lo mismo? De tanto merecimiento es corto premio esta mano; mas con el alma la ofrezco. Obligados ya Fernando, y entique, por ser en deudos, a volver de la amistad al nudo, que es siempre estrecho, y habiendo sido eleción de estas Damas el empleo, ni Lope queda ofendido, antes debe estar contento, que en llevar un desengaño, cierto, que no lleva menos, ni es razón dejar de ser amigos los tres. . Protesto, que por señas que lo otorgo, la espada a la vaina vuelvo. Hago yo lo mismo. . Yo él mismo norte me llevo. Pues yo también. . . Y si acaso, lo fa aunque dudo los arectos, s ̱ e ̱a ̱ ay amor en los creados, pueden casarle, queriendo. Pues quieres tú, Julio mío, este nevado quinquenío? Aquí verás que te pago con estos mis cinco dedos. Viendo estoy lo que tu dices. Pues yo digo, que no quiero. Gracias a Dios, que he llegado a ver todo esto compuesto, y disculpado en Enraque por su amor su fingimiento, Y aquí da fin la Comedia, dando por avisos cuerdos, con Amor, como bien dice con otros este suceso, no siempre la Verdad es lo mejor, sirva este objeto de acordar, a los amantes para siempre este escarmiento,