Texto digital de Cinco venganzas en una
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- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XLIV de Nuevas escogidas (1678).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Cinco venganzas en una. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cinco-venganzas-en-una.

CINCO VENGANZAS EN UNA
JORNADA PRIMERA
Que haya quien corra la posta por ver una mujer? . Calla Simon porque ya me irritas, y tus locuras me cansan. No es posible. . Porque no, si no has hablado palabra desde que an te ayer salimos de Valencia nuestra Patria, que no sea todo quejas porque hago aquesta jornada? Pues como quieres que crea, PRIMERA que te cansan mis palabras si viniendo en una posta (tan aguda por lo fiaca, que en una fiesta de toros pudiera servir de lanza) no te has cansado? Y así perdona, que no te agravia en no creerte Simón, pues viene a ser cosa clara, que a quien no cansa una bestia, (que es la cosa más cansada que hay en el mundo) tampoco le cansara un loco . Basta, que a filosófar te metes mis razones . Donde anda la ración de pupilaje, el más zoquete adelgaza. Pues tanto te ha maltratado la posta? . Pese a mi alma, que me ha deshecho a galopes del cuerpo la puerta falsa; y apenas a Madrid llegas, cuando sin disponer cama, y cena (que un Vizcano con ser gente más cerrada de boca, bolsa, y cabeza, que en todo el mundo se halla, es lo primero que ordena en entrando en la posada, tú, sin hacerlo, ni dar orden de que yo lo haga (que soy gran criado en esto) de salirte a pasear tratas? Quién ama, Simon, no tiene quietud, ni cuida de nada (sea preciso, o no sea) si no es de ver a su dama: ay Irene, bien merecen tus finezas estas ansias. Señor, ninguno hasta el fin del amor las glorias canta, que esperanza en la mujer es tener la casa en agua. Pues quien te ha dicho, que Irene es mujer? . Aquellas faldas, y aquella cara lampiña lo dicen. Mudazas no hablan con mujeres de su porte, que en la que es noble, se hallan visos de deidad, no vive sujeta a comunes faltas. Lo que sé es, que las más paren, no sé eso como se salva; mas dime, no será bueno antes que de casa salgas cenar primero? y con eso si sucede una desgracia (que en Madrid, y a aquestas horan suele ser cosa de tabla, si ya no es cosa de palos) renirás con más gallarda bizarría, y el pesar no te quitará las ganas. Aunque la fuerza procede del cuerpo el valor del alma; y como el valor no falte, rara vez la fuerza falta; y no hay alimento, como la dama para quien ama; que antes de ella, nada es bueno, después cualquier cosa agrada. Eso conforme suceda: mas dime, habiendo que faltas cinco años tú de la Corte, como tras de ausencia tanta, siendo Ireve nada lerda, de años quince, y buena cara, quieres que tenga su amor ayunando a pan, y agua? (que amor a pan, y agua ayuna si la ración tiene en carras) Ya te he respondido a eso, que las principales damas por más que corran fortuna (que fortuna es bien tirana la ausencia de cinco años, aunque por precisas causas) al vil torno de su rueda no aprenden el ser voltarias; y es, que estudian en la sangre la nobleza, y la constancia. Y después de eso, es posible, que quieres que sean falsas tantas ansias repetidas, tantos extremos, y tantas finezas, como sus pliegos cada estafeta relatan? No es posible, que el fingir, como es siempre acción forzada nunca tiene consistencia; y aunque más quiera alentarla la doble intención el gusto, a quien ella misma arrastra, la vence, que el gusto, solo cuando no finge descansa. Tras todo ha dos estafetas, señor, que las cartas faltan. Esa es la causa; ay de mí! que me obliga, a que dejadas forzosas ocupaciones, me ponga resuelto, en alas de mis deseos, y venga a saber, que causa haya para tanta suspensión. Pues un propio no bastaba? No Simon, que no hay más propio que el propio amor, pues las plantas de otro aunque sean de viento, son plomo para el que aguarda: y pues ya va anocheciendo (quién el tiempo acelerara) ven quitarasme estás votas. Y has de cenar antes? Trata de callar o quédate, que más quiero, aunque me vaya solo, ir sin ti, que no ir con quien más, que me acompaña, me irrita. . Pues vive Cristo (verdad Catbólica, y santa) que si sucede pendencia en que nos cargan de espadas, que para llevar las Cruces no pienso (aunque así me llaman) ser tu Simon Cirineo. Con una acción tan villana cumplirás como quien eres. No será en efeto infamia pues tú me llevas liviano, que yo haga una acción liviana: mas no es aquel Don Enrique? Sí, y me pesa que me haya venido a ver Si Yo me alegro, que así el salir se baraja, y la cena se apropinqua, sino es, que se vuelve tablas. Juan? seáis bien venido; no culparéis mi tardanza. Don Enrique, bien hallado, que menos no se esperaba de vuestra amistad. Pues como habiendo tenido carra vuestra la última estafeta, de que esta tarde sin falta veniades, con aviso de en que parte os apeabáis, yo descuidarme podía? basta, que la amistad pasa por lo de no posar juntos. Ya sabéis, que está cercana esta posada de donde la asistencia es necesaria en mis negocios; y pues en amistad tan sentada será el cumplimiento culpa, quiero evitar que la haya. Señor Simon. Señor Roque. Tanto bien ya se tardaba. Me requiebra, o me saluda? repare en aquestas barbas. Ya veo, que si usted duerme! boca abajo, la almohada tendrá a costa de vigotes. Concepto es de borra, y lana; pero pase. . Cómo viene la persona? . Buena, y mala. Mala, y buena, cómo? Cómo? buena, porque hay buenas ganas; mala, porque el espinazo traigo sin las dos peanas por la virtud de la posta. como el seor Roque pregunta, que es decirle, que ya enfada. Toque usted, no sea ingrato. Mi Rosario, es la baraja: si es cuenta de devoción diligencia es excusada. Tan mal humor da las postas? Sí; y catorce de Vizcaya me despare usted, y no tantas preguntas me haga. Vendréis cansado? No mucho, que no ha sido muy pesada la jornada, pues la prisa no fue mucha. No, que en cuantas ventas, y en cuantos mesones paró para dar ceyada, nunca perdió los estribos aunque es colerico. . . Calla, Simon, pues no hablan contigo. Deja hablar aquíen no márca . Hola, tapada tenemos? Que no pueda yo encontrar con Don Enrique y cansada . estoy de andar en su busca? Recojeos hasta mañana, que es cierto vendréis cansado. Aunque no mucho, la cama después de un largo camino convida: porque se vaya concedo a lo que me dice. Pero si no es que me engaña la vista en aquella puerta de una casa de posadas le diviso con la luz; . llamarele, que tapada y de noche, no es posible, que en quien yo soy nadie caiga Tanto cansa? . Tanto cansa . Entrad, pues, a recogeros, que tengo antes que me vaya, que preguntaros a solas. A Simon . Señor. Ve, y trata de que cenemos . En glorio repose, y descanse el alma. De quién? De quién Dios quisiere, para no errar la plegaria. Entrose; direle a Roque, . que le llame: ay desdichada, que está Simón en Madrid, y quien duda que acompaña a Don Juan; pues como es esto, si está mi ama que rabia porque la han dicho de cierto, que en Valencia se casaba, y ha admitido a Don Enrique por pagar, como él la paga! Reina, es posta que se para a puertas de tales ventas? que no faltará cevada para dar un pienso. . Ponga el Cireneo trapazas antes de la de pesta una A sabrá si alcanza la respuesta. . Eso es decirme, que aquía posta estáis parada. Pues con eso, y con saber, que a un Caballero que estaba con un forastero hablando a esta puerta, dos palabras tengo que hablarle, sabrá, que hay postas, que aunque se paran a tales puertas, no son de calidades tan bajas, que admitan,, ni busquen piensos. en picaros. . Sobra, y basta, que lo ha dicho con mil sales, Pues vor a dar la embajada. . Cuanto antes será mejor. Por esa cara de Pasqua (la verdad se esté en su punto) que me explique, pues no es rana, aquella enigma, o apodo, de Cirinco trapazas; que me ha picado. . Pues coja, y pues sabe de almohaza, rásque se donde le pica. De qué tierra es? De la Mancha. En lo puerco lo parece, y el lugar? . huere. . la entrada de Alcala, ponga, como hizo a la . La A pasada, y habrá confesado, el oficio sino la Patria. Válgate el diablo por ninfa, y que zanahoria gasta! Toma tabaco? . Un poquillo. Sois hermosa? que la labia no lo dice . Quiere verle? Sí. . Pues qué dará, y la tapa le quitaré? Cuanto tengo. Antes, venga un polvo. y Sois corriente? J. Un tanto cuanto. Qué hacéis? Cumplir mi palabra; pues no solo le he quitado la tapa, si no es la caja. Es burla? . No si no verás. Ve, Simón, que tu amo llama: qué me mandáis? Solo os quiero. . Mi Reina. Entra que te tardas. Es, que primero. Estás loco? Simón! No lo oyes? Anda. Vive Dios que me la pega, si se vaantes que yo salga. n Importa algo este criado? No, que es también de la carda. Yo soy, Juana, pues qué es esto? Miren, pues, lo que ocultaba el manto! . Esto es, brevemente: mi amo salio a una cobranza a un lugarillo, aquí cerca; no volverá, hasta mañana: mi ama espera, ven, y a Dios, que estará desesperada de ver lo mucho que tardo. Pues nuevas de dicha tanta me das sin pedirme. . Qué? Las albricias. . Las criadas de mi porte, no las toman (si no se las dan)d. . La paga, no es este volso; que es solo (na, amago, Ju, a Dios. Oyes, Ina- así te vas? . Pues qué quieres? Si te sale un quita capas, el vollote. . No, no temás, que ya te entiendo. Ha taimada. . No hay mujer que pretendida al cabo, al cabo no caiga. Y esta ha caído de golpe, pues que hasta hoy tan ingrata a tus finezas ha sido, y ya te busca. ̱ . La maña suele hacer tales milagros. Pues cómo? Un a Valenciana, que aquí en la Corte reside, y que tiene mucha entrada en esta casa de Irene, por dadivas (que quebrantan pechos, mejor que las peñas) la ha contado, que tratada está en Valencia la boda de Don Juan. y con tan raras apariencias de verdad se lo ha dicho, y tan extrañas han sido sus persuasiones, sus fuerzas, y sus instancias, que ya Trene lo ha creído; y aunque fingí me asustaba de que Juana me llamase, ya yo sobre aviso estaba; con que a vengarse resuelta (como si aquesta venganza no fuese contra si propia) la ha dicho, que está arrestada (lo que es mujer, y resuelta! a premiar mis esperanzas: luego estas dos estaferas, porque las cartas faltaran de Don Juan, iba ella misma, y pudo también dar traza para coger, y romperlas, con que Irene confirmava el engaño . Y si Don Juan descubriese la maraña, que haremos? . . Yo te confieso, que es de la amistad infamia, mas cuando llegué a saber (que fue por medio de Juana) su empeño, ya yo tenía toda el alma atravesada con la hermosura de Irene; y aunque la vida arriesgara yo no he de perder un lance, que me cuesta tantas ansias; no seré el primero a quien ciega una pasión, y arrastra. Pues dime, también no tienes a Laura palabra dada en Valencia? . Pues quién dudao que me he de casar con Laura Pues y Irene? Mira, Irene. aunque es noble, y es honrada es pobre, y como esas quiebra saben soldar oro, y plata; y en fin no hay que aconsejarme que ya la suerte está echada, y de estas cosas el mundo, ni se admira, ni se espanta, porque es moneda corriente y en cualquiera parte pasa. Larga ha sido la visita. Antes ya está despachada; y así recogeos, que tengo que hacer: a Dios Don Juan, an mañana. . . Asustado estáis, y pues me hallo con la espada y en la calle, vamos juntos. No siempre del susto es can el pesar, tal vez procede del placer; y a ser desgracia, ya sabéis, que antes de vos, que de otro me acompañara. Pues hasta mañana a Dios. A Dios, pues, hasta mañana. q, Fueronse? . Sí, Pues Simon la espada coge, y la capa, y sígueme. . Ya te sigo: A Dios tabaco, a Dios caja pues que tocaste a rebato en ocasión tan menguada, que te hizo su prisionera de por vida una borracha. . Pues si señora, yo he visto a Simon . A sacar galas vendrá Don Juan, porque aunque allá en Valencia habrá hartas, no sé que se tienen estas, que de la Corte se sacán, que aunque otras sean mejores, mas las de la Corte agradan. Si vendrá a verte: Ser puede, que está ya tan descarada la desvergüenza en los hombres, que nada les embaraza. Pues ya llama Don Enrique. Ve, y abre, y ponle en la sala del jardín, que podrá ser (si es que Don Juan verme trata que vea, que a un trato doble un arrojo se adelanta. Puesto que no hallé en la aldea al acreedor que buscaba, no quiero hacer fuera noche; que tener moza una hermana, y dormir fuera, es hacer espaldas la confianza al peligro: mas un hombre diviso a la luz escasa de la Luna que a mi puerta está parado: qué aguarda mi valor pues entro dentro, y cerraron hah tirana, di luego, que mis recelos son aprensiones vanas. Pero pues yo tengo llave del jardín, sin que la aldaba diga (llamando ) a sus golpes la flaqueza de tu infamia, yo sacaré de mi honor con tu sangre aquesta mancha; siendo (para dar severo al rigor de aquesta daga castigo a tu falsedad) el medio; otra puerta falsa. Desuerte, que tú te vienes a verla a Dios, y a ventura? Si das en otra locura vuélvete a casa. . No tienes razón para te enojar. Te toca a ti más que hacer, que callar, y obedecer? Si señor. . . Qué? Regañar. Estás borracho, o estás loco? . Ni estoiuno, ni otro soy pero ya probando voy quién es el loco: oye un poco. Esta mujer tiene hermano, si está en casa él, tú no sabes; y si está fuera, las llaves dobles habrá echado, es llano. Puede ella estar recogida, con que echas sinda redada, si ella, sobre no avisada estubiese ya dormida. tu presumes que es prudencia, saca, pues, la consecuencia, de quien es loco, señor. , No niego, que cuerdo estás mas los lances que amor tiene, el que menos los previene es quien los acierta más. La seña haré que solía, y a ella me responde, o no. Eso lo dijera yo. Y cualquiera es dicha mía, si me responde; recibe mi amor su mayor trofeo, y si no responde, veo el recato con que vive. Mas ya casi hemos llegado: no es poco estar en silencio estas calles . A estas horas solo amor coge el sereno. Que noche tan sosegada. Muere, tirano. . Primero verás tu muerte. . La noche si es sosegada: oye aquello. En su misma casa está la pendencia. . . Pues entremos en este zaguán, veamos si se sosiega. Sí, Y qué haremos con esperar, si una vez la calle inquieta, despiertos estarán ya todos? Jan, Calla, y retírate, que el tiempo dirá lo que hemos de hacer. s. Donde una infelice, cielos, en tan desecha borrasca podrá hallar dichoso puerto! Yo alcanzo, que este es error; . . En quién debe como noble, por mujer favoreceros. Ay de mí! . . No os asusteis que aunque en mal distintos ecos (retórica que el suspiro usa en lances tan adversos) hoy, que de la tormenta, que ahora está allí corriendo, por salvar la vida, al golfo os arrojáis; y pues puedo seros yo segunda tabla, disponed, que ya resuelto estoy a perder la vida, o sácaros del empeño. Vuestra nobleza me ha did ya el valor de vuestro pecho Y así en tan triste fortuna, por aquesta noche os ruego me pongáis, donde una vida (que pudo escapar huyendo de los brazos de la muerte) se asegure . Yo os prome de aseguraros, señora; o perderme yo primero. Mas tan forastero soy, que solo serviros puedo con un cuarto en la posada En tan declarados riesgo solo a evitar el peligro se atiende. Pues según eso, veníos con migo. Ha, fortuna, cual con un golpe me has pieao Yusted, Reina, lleva sustoe qué huele mal? Es un puerco: Mas ay, cielos, que es Simon muy buena la aremos hecho pues hemos dado en las brasas las dos, por huir del fuego. Gracias a Dios, que una vez la justicia trocó frenos, pues pretendiendo agarrarnos nos escapamos por ellos. La confusión muchas veces es buena en tales aprietos. Y qué determinas? . . Que al punto; mas ven, que quiero ir aberme con Don Juan, y allí sabrás lo que intento. Pues vamos, que en estas calles no estamos seguros. . Presto pienso salir de peligros. Y sabes si a conocernos llegó Dn Luis? . . Lo dudo; mas eso se sabrá luego. Trae presto una luz Simon. Ves, señora, como es cierto, que es Don Juan? Quién en el mundo huyendo el rigor severo de la sangre, vino a dar en manos de amor, y celos? Ya está aquí la luz. Pues mira, las voces disimulemos, que tras cinco años que falta no es fácil reconocernos. Sí a tal valor, y nobleza las gracias, señor, suspendo, ni ingratitud lo juzguéis, ni culpéis tanto silencio. ingratitud no es, porque la vida, y honor os debo; y pues confieso la deuda. la obligación, no os la niego; Pero de penas, y ahogos tan oprimido está el pecho, que aún la respiración duda el camino del aliento, con ser senda que la corre en continuo movimiento desde el primerser. . . Ni culpo señora, el silencio vuestro, ni yo de ingrata os calunanios pues cumplir con lo que debo a quien soy, no es deuda vuestra; y así nada debéis, puesto, que en el peligro dejaros, llegando en peligro a veros, fuera ultrajarme a mí mismo; con que a obligaros no llego, pues defenderos a vos fue cumplir con mis respetos. , , , . Ay. Don Juan, si fueras firme cómo galán, y discreto! Ve Simon trae unos dulces pues está pared en medio, y al pasar, advertí, que luz tienen, con que despiertos estarán. . Yo, y a estas horas, que está el Por tugués durmiendo? A cualquier hora en Madrid abren si llama el dinero. Dejadlo, que no está el gusto para admirir cumplimientos. Que a vos os quite un pesar el gusto, no lo que debo hacer, a mí ha de quitarme, y por no esperar a un necio como tú, vente conmigo, que yo pasaré por ellos. . Juana, puede ser mayor mi desdicha? . Si por cierto. Cómo? Como ser bien pudo que se hiciese nuestro en tierro mañana, y llorar más vale, que no que nos lloren. . Cielos, que esté yo en poder de un hombre que por ingrato me ha puesto en tal estado, y no pueda quejarme de él, antes tengo de mostrarme agradecida, cuando ofendida me veo, disimulando su agravio, por no descubrir mi yerro! a qué más puede llegar de la desdicha el extremo? A más, señora; porque sucedido el mal primero, nunca viene solo. . Pues, Juana, como dispondremos el mudar vestidos para salir en amaneciendo, yirme en casa de una amiga, o retirarme a un Convento? La huéspeda de esta casa conozco yo; y pues nos vemos en ella, y ahora no es hora de ir a parte alguna a esto, yo lo hablaré. Perdonad, señora, el atrevimiento. Para el tiempo, no fue poco hallar los dulces tan presto. Ve, Simon, cierra la puerta. A esta cortedad el tiempo pero el agradecimiento no se excusa; y permitid, que aunque ya estará durmiendo la huéspeda, esta criada la hable, porque importa, luego Señor, aquí Don Enrique está más vivo que muerto, y le he dicho que allí espere, que yo a despertarte llego. Ay, señor, nadie nos vea. A esa pieza más a dentro os retirad, y otra puerta, que tiene va al aposento de la huéspeda; llamad, y habladla: tu Simon presto quita esos dulces, y di que entre. . No aguarda él a eso No dijiste que dormía, Simón? . Yo lo dijes pero duermo yo a su lado, para saber si está, o no despierto? Do Enrique, qué traéis tan aceleradosd. . Vengo, Don Juan, de tal suerte, que podéis leer mis sucesos en el rostro. . Mientras Inana la habla yo escuchar intento, que Don Enrique pretende, que estoy gran daño temiendo. Después que me despedí de vos, Don Juan tan diverso es el tiempo, que si entonces e me asusto un placer: ya vuelvo asustado de un pesar: y así vengo ya resuelto a irme al iestante a vValencia, disculpa. . Excusado estaba; . Ay de mí qué estoy oyendo: Si os Importa haréis muy bies No porque el peligro temo de la vida (que no cabe temor en los Caballeros) si no es que al partir de aquí sia la estafeta, y un pliego (de cierta dama a quien yo palabra de casamiento tengo allá dada) me avisa. Ay de mí! ya todo el resto . echó la fortuna. . Que su padre un pañal al pecho la pone, porque no admite a quien él la da por dueño; y así, aunque el suceso no me ausenta, ved como puedo dejar de irme; a Dios Don Juan. Esperad, que os considero poco seguro, y es justo, que os acompañe. Bien lejos estay de donde fue el caso. Que no pueda salir. Cielos, a detener a un ingrato, que falso, me hizo trofeo de su engaño. i. . A Dios amigo. El cumpla vuestros deseos. Manda algo para Valencia seor Simón? que al momento que llegue, a nadie pregunte, sies que Roque puede hacerlo. Mira Simon si esas damas con la huéspeda se vieron. Antes parece que se han acostado . . Porque necio? Porque aunque confusamente, veo que se están vistiendo. Déjalas, ellas se entienden. Ladrones, acudan presto, que están robando este cuarto. El ruido es allá dentro, y es fuerza saber que es: cierra el cuarto, y vente. Cierro. Donde no hallará desdichas una infeliz? . En el Cielo: acábate de vestir ya que hallamos tan buen trueca de vestidos, aunque son de una hija suya, que pienso murió. . La necesidad de nada melindre ha hecho. Muerto soy, Jesús mil veces. Toda la casa está ardiendo en cuchilladas . Ay triste! en esta pieza esperemos más retirada, hasta ver en que para aqueste estruendos que cara vida es vivir a costa de tanto riesgo! Huyendo de los peligros solo peligros encuentro, pues oí en confusas voces, que allí cayó un hombre muerto y es tan infeliz mi suerte, que su desdicha le llego a envidiar; pero que mucho si su muerte es la del cuerpo, y la mía la del alma, o del honor, que es lo mismo. Cielos, quitadme la vida en tal dolor, o al remedio abrid puerta; pero cuando está ya el decreto hecho de infeliz; quien puede ir del hado contra el decreto? Que pueda más una dicha de un homicida, sangriento del honor, que la razón que al ofendido da esfuerzo? Mas esta es suerte, y la suerte no atiende a la razón; pero dos hombres acuchillando vienen aquí a uno, y debo, a fuer de quien soy, ponerme a su lado. Aquí he de haceros pedazos . Aquí tenéis quien a vuestro lado puesto dejará lo ventajoso. Huyamos que nos perdemos, si es que viene la justicia. d. . Dejadlos, pues van huyendo, que en huir dicen quien son. Bien debo el obedeceros, pues me obligáis tan bizarro. Nunca puedo yo hacer menos: as Don Juan: Do. Luis, amigo? De aquella luz al reflejo que se asemo, os conocí. En Madridvos, y sabiendo mi casa!. . Don Luis tened, que es tiempo que aprovechemos el tiempo: yo he muerto a un hom de cuatro que pretendieron (bre robar la posada, y porque mientras se sabe lo cierto, no padezca las molestias que siempre padece un preso. Es preciso irme de aquí, dentro de mi cuarto tengo dos damas; no puedo irme, sin que las deje primero seguras: y pues que tuve. en vos tan dichoso encuentro, y falta poco hasta que amanezca, os pido, y ruego las llevéis a vuestra casa, que luego en amaneciendo, yo os sacaré de cuidado. Y pues la respuesta espero (como noble, y como amigo) que será solo el hacerlo; a la puerta me esperad, que luego con ellas vuelvo. . Esto solo me faltaba: estan do bebiendo el viento por buscar quien me ha ofen dido cuidar de empeños ajenos? Mas pues no puedo faltar a la amistad voy, y espero. Ya parece que el ruido cosó? qué importa si el centro de mi pecho, es proceloso mar, que no espera sosiego (n Y qué has de hacer, si se ausen D Enrique? . Hh falso, ha fiero Mas pues me llevas el alma (cuanto en decirlo me afrento yo restauraré mi honor, si antes la vida no pierdo. Ya el estruendo os habrá dicho como anda todo revuelto: yo he muerto a un hombre; yas si la justicia en el puesto me coge, soy delincuente; aunque fue noble el pretejto Un amigo está esperando a la puerta, y en diciendo que es noble, también os digo, que con él segura os dejo: mirad vos, si os resolvéis, pues esto es fuerza. Concedo, que con eso ya el peligro de Don Juan tenemos menos. Qué respondéis? La respuesta me ha dicho el peligro vuestro. Venid, pues, que vais segura. Quiéralo Dios, y no demos segunda vez en las brasas. Amigo Don Luis, teniendo vos hermana, yo no dudo la fineza Dicho yhecho. . Hay más desdichas, fortuna . que sucedan? . Pues no niego que llevando a vuestra casa estas damas que os entrego, es presentarla a la vista una tabla, o un espejo en quien pueda leer los lances de amor, arrojado, y ciego; mas vos me disculparéis, sireparáis como cuerdo, que si el lance se trocara yo hiciera por vos lo mismo. Mi hermana es tal, que si llega a ver semejantes hierros. estudia antes que el arrojo en ellos el escarmiento. Cualquiera le desmintiera . si corrieramo los velos. Lu que amentir fuercen un hombre delpundonor los respectos! . Y piensa sir? . No es forzoso? que si resistencia muestro le ponemos en sospechas (co. qué esperáis? . . Ya os obedez- Venid, señoras, con migo. Vamos, al degolladero. . Y cred, que tan seguras venís en mi seguimiento, como si fuera Don Juan. Así te de Dios el sueño. Dónde se habrá ido Simón? . Vive Cristo que es muy bueno, que te estés con esa flema, y todo el varrio revuelto. Pues entra por las maletas; y sígueme. . Di, y se fueron las Ninfas . . No, que seguras está. . Cómo lo has dispuesto: No hay mal, que por bien no venga. Veamos si ajusta el proberbio. Aquí a Don Luis encontré, y como aqueste suceso nos echa de la posada; se las entregué, diciendo, que iría a su casa por ellas: con que con este pretejto; sin riesgo, ni sobresalto ya ver a su hermana puedo: Ve presto, no haya embarazo. Voy, y vamos a otro empeño. Ya, señora, en vuestra casa estáis. . Jesús, y lo creo . Pues por un lance preciso, que la honréis así, os merezco. qué honra, y deshonra, un engaño junte a un tiempo en un sujeto! Y pues sois, señora, de ella, cuidad de ella, que si excesos de amor a ella os han traído, a mi excesos de amor puedo decir, que me sacan de ella. Y pues ya atendí a los vuestros, dejad, que atienda a los míos, que cuanto aquí me detengo, me están culpando de tibio: solo en esta causa siento que mi hermana falte, que está a una amiga asistiendo, que está de parto. . Dios quiera que no salga el parto tuerto. . que es fuerza a quien agraviando me está, estar yo defendiendo! Mas supuesto que quedáis vos en mi casa es muy cierto que en ella puedo hacer cuenta que a mí misma hermana dejo; que a cosas de tal amigo esta confianza debo. Que me este un hombre alabando a quien yo estoy ofendiendo! . Como de esas gracias tiene . un manto; goce del cielo quien nos dejó tal secorro. Si Don Juan viene primero por vos, señora, la llave dejo aquí, que cierre, y luego me la darata Dios quedad. . Hiciera el diablo este enredo, que la prisión, y la cárcel sea sagrado del preso? Abre una ventana, y mira si amanece . Voy a verlo. Ya casi es de día claro; mas hay señora! . Qué es eso? Qué Don Juan, y Simon vienen. Ve, y cierta la puerta. Quedo Pues qué intentas? . que los mantos duerman, que anda muy despiertos plantáteme de visita, y ártate de pedir celos. Y si volviese mi hermano? Manto me llamo. . Eso es bueno estando Don Juan presente. Calla, y haz lo que te ordeno. Pues cómo has de salir bien? n Juan ha de ser él medio (mo para escapar. . Cómo? tu Elco lo dirá mejor el cuento, Toma el manto. . Venga aprisa, que como hallaron abierto, se entran como por su casa. Hh ingrato, por ti me pierdo! Bella Irone, a quien . El labio tened, Don Juan, que es rigor querer que escoche un favor quien llorando está un agravio, y agravio, ya conocido. con que siendo (a lo que infiero el agravio verdadero, fuerza es ser favor fingido. Dad atención a mi sabio, veréis que presto mi amor da créditos al favor, con desmentir el agravio? que si esas damas a quien trajo tu hermano por cuenta mía, es motivo que alienta tanto rigor, y desdén; llamalas, y ellas dirán a tu vista, si las llamas, que ni te ofenden las damas, ni te ha agraviado Don Juan. Demás, que no tengo arrojos yo, tan poco cortesanos, que a ti te dieran villanos, con un empeño en los ojos. Por más, Don Juan, que alentei? lo que aquí conmigo habláis, bien saben que me agraviáis las damas que aquí tenéis. Llámalas pues. Yo qué sé? d No están aquí? . No tirano, que así que salió mi hermano yo de casa las eché. Qué querias, que tuviera yo en mi casa tus desvelos? basta padecer los celos, sin que espaldas los hiciera. Sio vana mía? Quien le mete con mujeres como yo? Luego no me quieres? . No. Pues por qué? Porque es de Huete. Hola, más si fuese Juana, . y su ama las del enredo? Pues dime, yo como puedo a una piedad corresana faltar si una mujer miro puesta en brazos de la muerte, y que el peligro me advierte con la lengua de un suspiro; como pude yo dejarla aflígida en tal pesar, o como pude dejar (siendo noble de ampararla? Juana, por qué así me ultrajas? Porque tan prodigo está, que nosplamente da los dulces; pero aún las cajas. Vive Dios que la borracha todo a Juana se lo ha dicho. Prosiga con su capricho, que es muy linda la muchacha. Yo no os calsimnio la acción, pues si yo esa dama fuera cierto es que también quisiera salir bien de la aflicción Antes bien, Don Juan, os digo; que alabo la gentileza, como si aquella fineza la hubierdis hecho conmigo. u Pues si será (a dura pena!) adel lanceen la cona) con la dama propia quien fue noble con la ajena? Señor Don Juan, yo estoy tal, que aunque valor apercibo, solo el sentir está vivo; pero el ánimo mortal. Delhado hacen los decretos, que para más padecer, en mí se lleguen a ver de una causa dos efectos, Vos sois la causa en rigor, pues mal pagáis mis desvelos; el un efecto, los celos, y otro, otro mayor dolor. De los dos que a atormentar llegan, sin poder yo huir, si el uno os he de decir, el otro es fuerza callar. Juana ponte a la ventana, por ver si viene mi hermano. Invocación fue, y es llano, hoy tu voz . Qué dices Juana? Que lejos le alcanzo a ver. Ay triste de mí! . Excusado, Irene, es ese cuidado. Eso es a su parecer Pues ya sabe a lo que vengo. No me asusta a mí el que venga, sino es que lugar no tenga, cuando deciros prevengo mi dolor . Pues buen remedio: ponte el manto y yo también, que Don Juan ha de ser quien para haber tiempo de medio. s. Yo, como? Como ya están las tapadas fuera, y en entrando mi amo di (a decirte él, qué hay Don Juan?) que he venido por mí con que diciendo te vamos las dos siguiendo, y cata urdida la trama. Mi ama siempre a las doce por devoción en la cama espera, y mientras mi ama duerme, porque el fresco goce voy yo a comprar a la plaza, con que no nos puede echar menos, y ya que el pesar mi ama desembaraza, con decirte su sentir mos volvemos (cosa es cierta) pues del jardín por la puerta nos podemos zambullir: que sube, tapón las dos. . Qué trama tan bien compuesta, Pues si supieran la fiesta . dieran mil gracias a Dios. qué ay Do Juan? . Ju que lo primero os estimo la fineza del cuidado de estas damas. Esa de amistad es deuda. Lo segundo, que miréis si hay en que serviros pueda, (do y a Dios quedad d. . Cómo pue dejaros ir solo? . Cerca está donde yo las llevo, y no hay peltgro que tema: a Dios. Luis d. . Don Juan, esta casa siempre es vuestra. Si quiera por ser mi amo . le he de hacer gran reverencia. Qué haré, cielos, dónde iré? que ni hallo rastro, ni senda de quien es, quien me ha ofendido nidando está aquella fiera, que siendo mi honor muralla, de rendió con su flaqueza? Quedarme aquí es exponerme a que cuar quiera me lea en el semblante la infa mía, siendo líneas la vergüenza: Con que ausentarme será preciso, si antes que sepan mi agravio no le pública una venganza sangrienta. Pues no he de vivir en casa que una infamia pudo hacerla, de sagrado de mi honor, vil teatro de mi afrenta. Desuerte ingrata, que tras de que has fingido mil quimeras para pedir falsos celos, no solo no estás contenta con pedirlos, si no es que casarme también ordenas? Yo casarte? . . Pues no dices que estoy casado en Valencia? Sí; pero el decirlo es uno, y otra cosa es que lo quiera. Calla, calla que hay ficciones de la razón tan ajenas, que ebligan a que peligre en un hombre la modestia. Y él con quien (aunque es cansado) favorece, en plata, piensa casar? . Los diablos la lleve y que gran taimada era Cómo? . Cómo siendo yo en fiarse la gran bestia, hizo la caja de una. No fue mucha ligereza, que siendo en Simón de garra la hiciese ser de uña ella. Don Juan, el tiempo se pierde y para que no se pierda, (abstrayendo, que el casaros sea verdad, o no sea; que aunque es dolor que me mata, ya pasar por él es fuerza) Sabed que yo estoy de suerte, y es tan tirana mi estrella, que aunque os adoro, me impide el que yo quereros pueda. Y no juzguéis que es agravio, pues de serlo está tan fuera; que fuera ofensa admitiros, y déjaros es fineza. Paravos serán enigmas de mi confusión aquestas, mas son enigmas, que es solo bien, que el dolor las entienda. Irene, no me atormentes con confusiones tan ciegas; dime de una vez: Don Juan, ya sabréis vos, que a la ausencia llaman puñal del amor (pues quien con amor se ausenta, a darle muerte camina) Yo me cansé, si es llaqueza, vuestra ausencia me disculpe, y a la ausencia dad las quejas; que para esto te disculpa el ser mujer; no en la afrenta de querer palear tu engaño, con fingir en mí una ofensa de que me caso (ah tirana) así mi esperanza premias? Así ultrajas un amor, que fue a tus ojos pavesa? (Pauela dije, y bien dije, pues el aire se la lleva) Son estos tantos favores, como en cartas representas? Son estas, dime, las ansias, la constancia, la fineza, que significabas? Mas, si en decir mujer se encierra, ficción, falsedad, y engaño: perdonadme, que la fuerca del sentimiento me arrastra, y destierra la prudencia. Déjame, Don Juan, porque con cada razón que alientas dentro del pecho a pedazos todo el corazón me quiebras. Díganlo aquestas ruinas, que con disfraz, y apariencia de lágrimas, el dolor arroja con violencia, por las dos puertas que el alma halla en los ojos abiertas. Pero, si es tal mi tormento; que al labio, y lengua se niega; qué mucho que el alma, busque su alivio por tales sendas! A Dios, Don Juan, que me falta el aliento, sin que pueda resistir a tanto golpe. Yo soy falsa, ingrata fiera, y soy lo que tú quisieres: Mas pues ya rompí la nema del pliego del pecho en llantos; si tú la cifra entendieras, vieras, como el olvidarte, es hoy la mayor fineza que puedo hacer por tu amor, aunque lo contrario creas. A Dios, a Dios, para siempre. No pronuncies la sentencia, basta, Irene, ejecutarla. Quién revocarla pudiera! Que esta es fineza, es posible: Ay. Don Juan, si lo supieras! qué no hay remedio? mis males solo remedio no esperan. Buena jornada hemos hecho. Pues. Simon las postas venga, porque pienso de Madrid salir antes que anochezca. Sabes qué es esto? Qué? . Qué? mala noche, y parir hembra. A Dios hermosa homicida.
JORNADA SEGUNDA
on Juan, a Dios: quién pudiera . Según te aflijes sospecho valerse de ti! Señora, ahora dónde ir intentas? Adónde mis penas remedie, . o acabe yo con mis penas. . Juana mía así te vas? Simon mío, así te quedas? Jesus que cosa tan dulce! Jesús que cosa tan tierna! a Dios, que ya a marchar toca la caja. . Qué caja? . Esta. Vive Dios que a la tapada . se la quitó, o era ella. Simon, lo que me sucede, a quien suceder pudiera? A cualquiera que encontrara otra dama como está. En fin me voy por dos causas; la una por la pendencia en que anoche maté a un hombre; y la otra es bien diversa, pues es porque Irene ha dado hoy a mi amor muerte fiera. Y pues dos muertes me arrojan, querer salir del tormento una propia, y otra ajena: ve, trae las postas, Simón, que en esta cercana Iglesia te espero, no sea que la justicia nos detenga. . herida con tal rigor, Voy a prevenir dos potros, que es lo mismo que dos bestias, dando fin yo a una jornada, si tú otra jornada empiezas. SEGUNDA JORNADA que tu muerte es evidente, que el dolor se hace valiente, si siente cobarde el pecho. Y con una, y otra herida, continuando su violencia, si no encuentra resistencia, al cabo postra l a vida. Ay Ines! publiese al cielo, que aunque el morir es rigor, más fiero mata un temor, parto aleve de un recelo. Que aunque uno, y otro es pirad de la vida, ya es constante que si el morir es instante, cada instante el temor mata, Y así estarás advertida, que menos muerte se advierte dar fin la vida en la muerte, que una muerte de por vida. Pues divertirte procura, y aquel rato viviras, que acordándote no estás de tu amor; porque es locura que te dan celos voraces, cuando cada instante haces, potro de tu pensamiento. Pues como quien llega a teniendo vivo el dolor, puede el dolor olvidar? A un enfermo, fácilmente le aconseja quien le ve, que se astenga de lo que le mata: y si el accidente padeciera él, el despejo con que aconseja dejara, y el consejo no tomara el mismo que da el consejo: porque no llega a advertir el que llega a aconsejar, que cuanto es fácil de dar, es difícil de admitir. Tienes causa para hacer extremos tú de celosa? No, más quien ama una cosa, siempre la teme perder; pues si atemer no llegara el que perder se pudiera; con el no temer dijera que no la amaba; y repara que el temor sin el amor en el honor suele estar, mas nadie supo ajustar tener amor sin temor. Mas quieres que me reporte, y que divertirme intente, teniendo un amor ausente tanto tiempo, y en la Corte? En vano Inés se abalanza tu afecto, porque en rigor, mas quiero un cuerdo temor, que una necia con sianza. Porque si temiendo ha sido Enrique a mi amor tirano, sabiéndolo, al dolor gano aquello que le he temido, Y si con sencilla fe vivo, y Enrique me ultraja, tiene el dolor de ventaja tanto, cuanto confie. Sitemo, y no me ha ofendido, después el guito es doblado; si no temo, y me ha agraviado, después el susto es crecido. Y así déjame temer no confiar, pues se advierte, que el temor de cualquier suerte ventajoso viene a ser. Pues yo con aquella carta última que le escribiste (aunque fue supuesto el chiste) confio que luego parta Enrique, y te venga aber. Ay Inés! si verdad fuera, en albricias yo te diera. Qué, señora? . No temer. Buenas albricias. No son buenas? . Si señora, mas a ti misma te las das, que no a mí . Tienes razón. Mas considera, avisada, que estar el ama contenta, son (si lo miras atenta) albricias de la criada, pues no tiene cosa suya. Y si Enrique viene presto, yo haré que de lo propuesto la experiencia te concluya. Y pues ya el manto te has puesto, ve mira si en la estafera hay carta, por si se quieta el corazón, y ven presto. Ay de mí! si por mujer, señora, y por afligida os compadece una vida que muerta se llega a ver. En vuestra piedad favor halle, quien puesta a esos pies, infelice blanco es de las iras del amor. No queráis desampararme, que un hombre me alcanzó a ver, de quien huyo, y vendrá a ser una acción verme, y matarme. Toda mi piedad se ofrece por vuestra, en este desdén de la fortuna; que quien de amor también adolece, no hará mucho en conceder (a quien se le pide) amparo; pues a ser yo vos, reparo que le quisiera tener. Si os estoy agradecida vuestra piedad lo dirá, puesto que haciéndome está hoy deudora de una vida. HAy señora! , qué ay, quien viene? Dejadme ocultar por Dios. Quedo, que a una de las dos solo el susto la conviene. Ha mi será, pues es susto. Pues no es tal sino a mi ama. Cómo? . como Roque llama con que si es susto, es de gusto. . . Si la tiene aborrecida, Que Roque es este, ay de mi . Pues que esperas! dile, que entre. Si el Cielo quiere que encuentre . aquí lo que allá perdí? Señora, pues que corriendo fortunas de amor os veis, creo que en mí, no extrañéis lo que hoy en vos estáis viendo. A esa pieza os retirad, (que es donde mi padre escribe) que pues mi afecto os recibe, y os ampara mi piedad, fuera no haber hecho nada, si tan presto os despidiera, porque muy posible fuera que fuerades desgraciada mas a menos un instante, y pues que es amor sabéis, cierto es que no extrañaréis la visita de un amante. Ya saben amo, y criado. Pues voy señora a ocultarme, que me importa el retirarme, aquí, salir de un cuidado. (mio Laura hermosa. . Enteque mío dije, mas no sé si será así. . Pues porque dudas de que mi albedrío prisionero, Laura, esté de tus ojos este instante, tan firme, fino, y amante, como cuando me ausenté? Porque es razón evidente, que de la prisión se olvida, (y aún la tiene aborrecida) quien se halla bien de ella ausento o la olvida (Laura hermosa) a una queja tan gustosa, ya responde mi venida, y si a costa de desvelos la ausencia puede sufrir, no me pude resistir al amago de unos celos. Pues de qué vivis celoso! De que escribes que hace empe tu padre de darte dueño. Tente no estés receloso, que si de al tus celos nacen, verás que es su destruición y una amante ficción, si ellos de fieciones nacen. Eso te escribí, es verdad, mas fue porque no se viera lo que en mí ha sido quimera en ti. Enrique, realidad. mentir, Si ha sido cul véngate en mí de este error, pero disculpa a un amor, que más no pudo sufrir. Qué sea fuerza el callar con una ofensa tan cierta? pero saliendo cubierta de los dos me he de vengar, siendo para mi venganza instrumento este papel, que tengo de Enrique, y él alargará mi esperanza. Con tan dulce desengaño ya tan dichoso me veo, que en lo mismo que deseo, aún es amable el engaño. Pues se logran mis desvelos, yo tan dichosa me admiro, que al verte presente miro oy en mi favor los celos. Con que nuestras dichas son de todos modos amables. Sí pues nos son favorables celos, engaño, y ficción Dime, Ines has enviudado! Por qué lo pregunta el bruto? Porque ya que no de luto, te vistes tan sin cuidado, que al verte mi amor se afrenta. Presto me verá de gala. Porque? Calle nora mala, no ve a mi ama contenta? Pues del contento, que indicias? El Jalendario de damas dice, que contento en amas reza en criadas albricias. Y tu padre? Fuera ha ido, que no ha sido poca suerte el día que llego a verte. En todo dichoso he sido. En Madrid, gran bizarría! Cierto, Laura, no podré hablarte en esto, porque como ausente te tenía, y el alma contigo estaba, como atender bien podía, aunque otras bellezas via, quien tan sin alma se hallaba? Con menos fineza, no la mía paganas pues, si paga, amor, de amor es, nada quedo a deber yo. En quién como debe estima, Laura, hace de amor la llama, que el alma asiste donde ama, mucho más que donde anima: Con que en esta dura calma, de mi amor a tantas verás, cuerpo con dos almas eras, cuando yo cuerpo sin alma. En parte bien no dijiste, Enrique, mi bien, ahora, que si el alma donde adora, mas que donde ánima asiste, en mí la experiencia via, con que es bien también se arguya, que si en mi estaba la tuya, tu allá la mía tenías. Ah tirano! quién pudiera de otra manera vengarse; mas quien abrasa con celos, con celos es bien se abrase. Dichoso yo que te adoro, sin que celos me embaracen. Dichoso yo que te quiero, sin que ellos me sobresalten. Señora ya el mucho rato ha podido asegurarme, da que me perdió de vista, pues no subio a hacer examen donde entré, de si era yo. Mirad no espere en la calle. Cuando en la calle me espere, solo puede hacer matarme, y eso, ya yo me estoy muerta; y porque no se dilate, agradeceros el bien, que hallé en vos en este lance, Tomad aqueste papel . que me ha dado vuestro amante, El como os le entrego yo, ahora al caso no hace: yo me daré a conocer, si conviene, el Cielo os guarde. Mujer, quién eres? espera. Detente ingrata, que haces. extremos, con una ofensa. a los ojos tan palpable? Entique, mi bien. . No quiero aleve, que así me llames, que a la luz de un desengaño, mas que favor es ultraje. Inés, qué mujer es esta? Eso, el diablo que lo alcance. Mas si sé. . quién es? . quién vino las albricias a quitarme. Pregunta, pregunta a Inés, si ignora lo que tú sabes? Jesva! por Inés jurara yo, que no tiene más parte, que ludas en morir Cristo. Entique, el Cielo me falte, si sé que papel es este. Pues falsa, puedes negarme lo que he oído, y lo que he visto? Toma, Enrique, el papel, abre, y rompele, o arrojale. Pues no basta que su infame veneno entre por los ojos, si no es que quieres, que el áspid coja con por propia mano, para acabar de matarme? Qué diese yo vida a quien la vida vino a quitarme? Mal haya esperanza, que quiso en el viento lograrse, que viento, y aire es el pecho de una mujer que es tan fácil Infeliz yo, que sin culpa consiento que así me ultrajes Infeliz yo, que te quise, para que celos me maten! Poco ha que oí lo contraro Así amor baraja instantes. Yo he de abrirle. . Primero he de verme yo en la calle. r , . Tente, Entique, no me obliguo con tal desaire, que antes que te vayas yo me arroje ropor un balcó. . Dios nos guaro el juicio: quien tal hiciera! Pues para más afrentarte, responder quiero a un agravio con vn a fineza, y grande, pues aguardo que a mi vista te requiepre aquí otro aman Lee ingrata. Temblando rompo: la hema. . Ya en tu semblas leyendo estoy tu delito, Leo, aunque el leer me acaboe Yo entre en esta Corte mío (Irene) y con libertad, mas al mirar tu deidad, quedó preso mi albedrío; si es amor, o desvarío y si permites te explique mi rendimiento publique, mi pecho su dulce herida, verás que mi muerte, y vida penden de ti. Don Enrique. Roqué que es esto? . Señor, el sueño del perro. . Ay lance mas infeliz! . Ay ofensa mas sin disculpa! . Ay trocarse celos más a mejor tiempo! Laura, mira no te engañes: diceasí el papel? No, Enrique eso preguntas, no sabes, que soy poeta de repente? toma, y para asegurarte lee el papel, verás, que tierno, me requiebra a mi otro amante. Muestra, veré mi tormento. No, no es bien tocar el áspid, basta, sí, que por los ojos entre tú veneno infame. Vive Dios, que como diestra por los mismos si los le abre. Mal haya esperanza, que quiso lograrse en el aire, que de aire, y viento es el pecho de un hombre que es tan mudable! Laura, mi bien. Qué terneza! compasión es malograrse un cariño tan bien dicho. vuesamerced, antes que hable, mire que es Laura, y no Irene, y que es en Laura desaire, si en Irene favor fuera. Escucha, y sabrás, que. . Antes he de retirarme yo: pon a ese hombre en la calle, Inés, y cierra la puerta. No me obligues a que falte a obedecerte. . Pues que quieres? que oigas disculparme. A no ser tuya la letra, bien creo, que amor bastante tenía para creerte, Enrique, aunque me engañases: Mas dime, esta letra es tuya? Sí. . Pues si ya confesaste la culpa a la primer vuelta, a Dios, que vendrá mi padre. Halnés, . Pues cátale dentro. Dónde, pues, podré ocultarme? En ninguna parte: Inés, pues que con manto te hallaste, cúbrete, que ni escondido ha de estar aquí un instante. Pues qué has de hacer? En subiendo, por ti de mi casa echarle. Laura? . Señor: Caballero, qué buscáis? A tiempo entraste que estorbas una desdicha. Esta mujer (muerta casi) en este punto entró huyendo de este Caballero; y nadie puede a un fracaso cerrar la puerta; yo aunque asustarme pude con el sobresal to; viendo que una daga ase para matarlarme puse en medio, templo el coraje cortés, a mi intercesión, y estando en estos combates oí tu voz, que sin duda, te trajo ahora algún Ángel, pues segura está con eso; que ya en tu casa, es costante, que en las manos del peligro dejarla, fuera negarse lo que te debes a ti Y si ahora me Famase? Pues para cuando se hizo . un está fuera ignorante? Fuerza es ir con el enredo, . arrojo fue, estos umbrales atravesar, no lo niego, mas de amor las ceguedades consigo traen la disculpa, señor Don Alonso d, . Baste, Caballero, que los celos no miran inmunidades: mas pues ha tomado puerto, en mi casa, es fuerza saque la cara a favorecerla; y así habéis de perdonarmes que no ha de salir de aquí, hasta que segura se halle. Con decir, soy Caballero, y que vuestras canas salen a su amparo, por ahora he respondido bastante. ̱. Sois noble, venid, y dad licencia que os acompañe hasta la puerta. . Por daros gusto, no quiero excusarme. Agora, qué hemos de hacer? eso nada te embarace, baja al jardín, y sin manto, sube dentro de un instante, y disímula, pues puedes como eres criada el traje; yo diré, que por la puerta falsa, dije que la echases. Voy a salir de tapada. Y esa mujer? Porque nadie la conociese (sin duda que ella nuestra casa sabe( por la puerta del jardín, como pasa a la otra calle, con toda resolución dijo quería escaparse: yo aunque quise detenerla, fueron sus extremos tales, que dije a Inés que la abriese Lo que estuvo de mi part hice como noble, mas, pues no quiso asegurarse de mi casa; la agradezco se fuese, porque no trate con tigo lances de amor, que mientras más ignorares que son, estás más segura. Sin que palabra me hablase se fue como un rayo. . La entra al instante a buscarme los papeles que te di ayer (que voy fuera) y sabe, que de estos lances se excusa la puerta que está con llave Yo señor. . . Nada me dict mas cuida de que no halle otra vez la puerta abierta. Tu gusto es ley inviolable, Que ya que una vez del cielo reconocí las piedades, conesca par de mi hermano, pudiendo ocultarme en parte, que huyendo sus nobles celos, di con mis celos infames; creyéndome ya segura me diese otra vez alcance. Pero ya previno el Cielo, que con Juan encontrase, y el enojo, y sobresalto conociendo en el semblante, le detuvo, que a no ser la fortuna favorable en esto, diera en sus manos mi vida el último vale. Cielos, quien pudo informarle, si vine tan de secreto, que a nadie quise fiarme de amigas, y conocidas? Mas si fue a caso alcanzarme haver, sin saber él nada? Pero discursos dejadme, que es añadir confusiones donde sobran los pesares, Fortuna qué casa es esta donde tu rigor me trae, que habiendo rato que entré ni entra ninguno, ni sale? Pero sea cuya fuere, hasta que la noche baje, y haga sombra mi desdicha, no pienso más arrojarme a las manos del peligro. Mas sino es que yo me engañe, Roque, y Simón, aqui se entra, acuanto me preguntase? que he de hacer en riesgos tales Mas para que sepa cuanto, de Do. Enrique, o Juan esta casa es, no es dudable; pues de este retrete quiero, segunda vez hacer cárcel, que si es de Juan, el manto haré que el riesgo desate, (que un Caballero no obliga que una dama se desrape sino quiere) pero sí es de Do. Enrique, a hablarle saldré en hallando ocasión, y en las ansias que derrame mi pecho, verá si es noble, que no cumple con su sangre. Dónde está tu amo? . No sé, Cómo te fue en el viaje? Mas de que estoy en Valencia, . No sé. . Como no me has visto, siendo yo tu amigo grande? No sé. . Y dime, así la casa dejas tan sola, y te sales. hasta la raberna? . No sé. Pues qué es esto, nada sabes? Mucho sé. Qué sabes? . Sé, que Roque es gran degollante, y con cuchillo de palo, y desdichado el linaje de quien a el Fiscal le hicieran. Por qué? Porque tiene talle de preguntar desde Adán, hasta saber padre, y madre, de quien la informacionfuera, con que fuera perdurable. Pues si nada me respondes? Pues la consecuencia saque: qué hiciera, si respondiera degüella con ese achaque de preguntón quiero un rato por mi gusto preguntarle. Pregunta, Simon, pregunta, verás, que Roque es afable. Ya sabes, que los criados, somos caseros Fiscales de los amos. Quien lo duda. Pues vaya de interrogante: Qué le sucedió a tu amo en Madrid, aquella tarde que llegamo? advirtiendo, que el secreto (Dios nos guarde) no le sacará, Simón, de su pecho, hasta que halle algún criado con quien por saber otro este cante. Pues con esa confianza, qué haré yo de ti en fiarle. Escucharlos tengo, aunque quien escucha oye sus males. y no hay lugar paradarte cuenta de todo; y así por ahora, saber baste, que él quiso bien a una dama; esta era incontrastable, porque otro amante tenía ausente: él, que los aires bebia por ella; hizo, que una mujer por sus gajes la hiciese creer que ya casado estaba su amante (que estada ausente) en su tierra. . . Ya Don Luis estamos solos; Nunca yo para escuchartea. hubiera tenido oído. Con que la tal por vengarse admitió a mi amo. Ay triste! Como haré que no declare quién era la dama? . Tente Roque, que eres un salvaje. Por qué? Porque no has dicho la dama como se llame, y es lo principal del cuento. Hasta ahora no era tarde; pero llamase Ha simón, La tajada en el gaznate se te quedó. Luego hay tiempo. Con quién estás? Ay es nadie, pues es Roque. . Yo pasa acaso . . Pues fuera salte, y nadie entre fin que avises. Mira él, es un cuento largo, A Dios Simon, no me aguar mi amo. . Digo, y el cuenteo Quede apuntado a la marge para otra ocasión A Dios. Riesgos a riesgos se añadena pues donde se evitó uno advierto, que otros dos nacen que haré en poder de mi hermano y Juan? Mi vida acabe de una vez, y no de tantos sobre saltos, y pesares. y así conmigo descanse vuestro pecho, que unamigo es para ocasiones tales. Mi pena es tan violenta, que aunque arrojarla fuera el pecho intenta, por ver si se mitiga, el mismo pecho (ay infeliz!) me obliga, a que cierre la senda, del aliento vital, porque no ofenda con un claro despecho, por aliviar al pecho al mismo pecho; y en tan confuso abismo, soy deseo y estorbo de mí mismo. El labio hablar intenta; pero como ha de ser al cabo afrenta, (aunque disfraces use) lo que hablar puede, no extrañéis reuse alivio tan pesado que ha de costar el verse avergonzado. Soy vuestro amigo? . . Es cierto, Pues qué arriesgáis en veros descubierto a mí, siendo amigo? a ser vos mismo yo, es cierto me obligo: y advertid, que es forzoso, ofendido estar yo, siempre quejoso, pues no es pequeño agravio cuando os miro mortal, cerrar el labio con la penosa llave de una desconfianza; y pues que sabe (Don. Luis) vuestro pecho, que soy noble, y amigo, el lazo estrecho de una amistad tan firme rompéis con el silencio. . . Reducirme (Don Juan) será preciso, puesto que el hado quiso, que de mi afrenta huyendo, me viniese a Valencia ella siguiendo. pues le parece al honor, Ay dos modos de explicar un hombre su misma afrenta; si bien cualquiera atormenta, pues cualquiera es declarar. Uno, rodeos buscando tales, que al irla diciendo, si al dolor entreteniendo, van la afrenta disfrazando, Esta del honor es traza, que menos siente el dolor cuanto la afrenta dizfraza. otro, es tan sueinto, y breve, que (quién decirle no escusa) porque salga más confusa, las más palabrabras sebebe. Y es que presume el honrado, que (ya que forzoso ha sido) tanto menos la ha sentido, cuanto menos la ha explicado. Si bien, todo es en su dano, pues aunque el dicfraz alienta, en fía, es cierta la afrenta, y el disfraz, fingido engaño. Y pues se reduce todo ha declararse ofendido más, o menos bien vestido el metro, el segundo modo por no cansaros elijo. Ay de un triste corazón, . que puesto ya en la prisión cierta su muerte colijo! Lo primero que os prevengo, es, que sabéis tengo hermana. Muy discreta, y cortesana. d. . Pues sabed que no la tengo. ay de mí! es muerta? . . Si y no d Ju Mirad bien que os implicáis, puesto que afirmando estáis, que murió, y que no murió. Solo en mi mal se concierta la implicación bien esquiva, pues para mi infamia es viva, y para mi honor es muerta. Y así no extrañéis que diga, Don Juan que no tengo hermana, pues a mi sangre tirana, mas que hermana es enemiga. Qué mujer infeliz, cuando huyo el pelgro mortal, hizo puerto el tribunal dónde la están sentenciando? Cuando os pusisteis delante de mí en la calle, porque reparaisteis Juan, que iba turbado el semblante? irla siguiendo, ocasión qmue de que el color perdiese, y para que os lo dijese fue lengua la turbación: detúveme, porque vos no conocieseis mi afrenta, mas como tanto me alienta la amistad que hay en los dos, me he descubierto, porque supuesto que está en Valencia; se busque con diligencia, sin que escándalo se dé. Y pues que llegué a escoger, breve, el modo de explicarme, no queráis más apurarme, pues esto os basta saber, para ayudarme a buscarla (que entre dos se hará mejor) y cese, al vengar mi honor, mi tormento con matarla. Os juro a fe de Don Juan, que vuestro pecho, y el mío, al dolor del desvarío, tan unos los dos están, que puedo afirmar, y es cierto, que tan sensible caida, si a vos os quita la vida, a mí me ha dejado muerto. Sois noble? Y con tal cuidado la buscaré por Valencia, que diga mi diligencia, que yo soy el agraviado. Ya mi sentencia se afirma tan cruel, o hado inhumano! que es el juez un hermano, y un amante la confirma. Ha Simon Señor, qué ordenas? Qué mal mi dolor reprimo! quien le pudiera decir, que no es solo el ofendido. Dame presto la otra capa, que el fiador se me ha caído de esta. . Voy por luz. Estás borracho? . Con el vino de la ración no es posible. Luz ahora, y son las cinco de la tarde? Si es el cuarto donde tienes los vestidos, y apenas le entra la luz por un pequeño resquicio, qué mucho? . Sacala acaba, no me hagas perder el juicio. Que sin ser ciego he de andar yo atiento por tu capricho? Aa tirana! quién creyera. al ver tu rostro divino, cubierto en lágrimas, que eras salso cocodrilo, que alagabas con el llanto para asegurar el tiro? Ay de mí! señor, ladrones. Qué tienes? Que aquí escondido está un hombre. . . No me irrites con tus necedades. . Digo, que con los diez mandamientos le palpé votado a Cristo. Pues vive Dios que si mientes, que he de vengar en ti mismo el enojo. . No rabuena. A esotra puerta falios; Luis, que de este cuarto pasa a ella otro postigo, cuidad de ella mientras yo si hay alguien dentro averiguo, Cada día esto sucede y así mirarlo es preciso. . ̱ . Eso me hace fuerza, solo para que tenga algún viso de verdad: entra adelante. Si usted me presta sus bríos, porque el mío está empeñado, al punto la entrada admito. qué siempre has de ser cobarde? Si Dios valiente no me hizo, he de hacer yo lo que Dios, si pudo hacerlo no quiso? Tú, qué buscando arrojado con tan vil, y bajo estilo, la vida has puesto la vida en el rigor de estos filos: o tu delito confiesa, o será el postrer delito que cometas; pues mi acero cortará a tu vida el hilo. Con muy poca diligencia lo habréis Juan conseguido: detentos que yo soy. . Válgame el cielo! qué miro? eres sombra? . Sombra soy, según lo mortal respiro. Y pues para admiraciones no da lugar mi conflito, noble sois. y Caballero, que soy lrene habéis visto, del peligro me sacad, pues me veis en el peligro. . Vive Dios, que según veo de paz viene el ladroncillo. Quién jamás se vio en empeño tan raro, y tan esquisito. que al agravio que me ofende hacer; por noble, es preciso espaldas al mismo agravio; que yo vengar solicito. ̱ Qué hacéis on Juan: que por esta parte, ni oigo, ni hay ruido. Sosegaos d. u que ha sido? Nada, y mucho. Ya en vos admiro la implicación, que poco ha visteis en mí; pues he oído, que habéis visto mucho, y nada, según decís d . Sí, y bien digo, pues para callar vi mucho, y nada para decirlo. Soy vuestro amigo? Quién duda. Pues si del silencio mío aquí ofendido, y quejoso estabáis. . Ya os he entendido. que si vos de mí osfiasteis, porqué de vos no me fío? Esto es. Sí. Pues sabed que se ven empeños tan impíos; y crueles, que aún del labio, no consienten el alivio. Ved pues, la diferencia que hay del vuestro al dolor mío; pues siendo los dos efectos de una causa, pues nacidos son de honor, y amor entramnbos, En vos fineza confirmo de la amistad: el decirle, y en mi fuera más delito que fineza; y para que veáis que es fuerza, y no capricho. Sabed que debo callar, o faltar al claro, y limpio honor de ser Caballero. Una cosa es ser amigo, y otra ser necio: y así, callad si importa. Es preciso. Ay Juan, de mí te vengas por tan cortesano estilo. que te estoy mirando amante, mucho más que vengativo. Luego dirás, que en mí es miedo No diré tal más te digo, que cuides bien de la casa, No hay que culpar el descuido que aunque yo le viera entrar, siempre soy tan compasino con ladrones de esta casta, que los recoge benigno, porque dan bravo gusto si me bacian el volfillo. q. Don Juan? Do. Enrique . . A solas tengo un poco que deciros, si de lugar la visita. Cielos. Luis, más ya ha dich su silencio, que en el lance no me conoció En qué os sirvo? A solas lo sabréis Pu Juan si no es impediros abajo en la puerta espero para lo que os tengo dicho. Soy con vos luego al instanteo Pues si solo en el garito quedo, el susto han de pagarme el ser ladrón voto a listo. Vete Simon. De Justico me toca oír secréticos. Estás loco? No estoy loco, puesto que alego en juicio. Cómo? Cómo Simon debe, (y esto es claro) si no limpio, saber tus cosas secretas, pues cuida de tu servicio. Vete, y calla. Voyme, y callo, al verás si te sirvo. Amigo n Juan de Laura recibo ahora un aviso, de que quiere hablarme; porque ya más tierna a mis suspiros, quiere oír satisfacciones de unos celos que ha tenido. Su padre está allí, y no puede hablarme en su casa, ha dicho que busque donde, en mi casa, con madre, y hermanos vivo; bien veréis que no as posible; vos sois solo, sois mi amigo, pues claro está que no puedo hallar más seguro sitio para lograr mi esperanza. Licencia ella ha conseguido de su padre para ir fuera; ya Ines fue con el aviso, para que viniese aquí; la confianza no ha sido necia, que nuestra amistad siendo (tan al alma) es visto que no podía faltarme hoy, que de ella necesito. Y porque yo antes que venga buscar a Roque es preciso: a Dios, que al instante vuelvo: vos con vuestro amigo idos, y por sí. Laura antes viene, Simón, quede sobre aviso. . ̱ . Que hasta la amistad pretenda cerrar al pecho el camino de la voz para dejarme en el tirano martirio de mi dolor, a una aleve, cuya vida hoy patrocino, por noble? y que sea fuerza poner mi agrado en olvido por dar vida a quien me agravia! dura ley! precepto impío de la nobleza! Don Juan. Irene. . que mal me animo. Don Juan si lágrimas pueden Que, lágrimas no ham podido (Irene) cuando las llora la hermosura, falso hechizo que ciega el entendimiento, aprisiona el albedrío, entorpece la razón; y en fin a sus blandos silvos arvina toda un alma; pues creyendo ser gemidos del dolor, son del engaño alevosos artificios Ay lágrimas infelices! y aunque del centro más vivo salen del alma, se pierden, pues crédito no han tenido. No busco en tiras finezas, no solicito el cariño, no te acuerdo de lo amante, que aunque (si el amor es digno de amor, cariño, y fineza, no te lo he desmerecido. Hay lances, en que un engaño mal fundado, y bien fingido, quita el mérito a el amor, pues con sus aleves tiros o scurece la verdad, y el error queda bien visto. Desuerte, que he de creer, que aún está fino conmigo tu amor, cuando fugitiva hoy de tu casa te miro? Mas si me hicieses creer que siguiéndome has venido? Calla, Irene, que es volver al pasado laberinto, de que era olvidarme tú el favor más eejesino que hacer podréis por mí. Lo dije y no me desdigo, Juan, que te quiero es cierto; que me creas no te pido, hasta que a mi verdad abra senda el cielo compasivo. Que a vista de desengaños he de creer los cariños? Sean mis lágrimas lenguas que acrediten lo que afirmo, ya que mi dolor a el labio pone de silencio grillos. Lloras? . No. Pues qué es? . Llorar, Qué dices? a un tiempo mismo lloras y no lloras? . Sí, lloro, porque te he perdido, y no lloro, porque son los llantos que desperdicio, iras que el corazón vierte en cristales, supesivos a los golpes de una infamia que bien siento, y mal explico Qué me quieres? Que te adoro. Qué a otro no amas? Ir Es delirio. Pues por qué me pierdes? Porque te quiero bien . . El juicio me has de quitar: pues que lloras? Un agravio. Acaba, dilo, que es afrentar mi valor, decirme en golfos de vidrios tu agravio los ojos y negármele el sabio esquivo, A su tiempo sabrás. Quién lo dirá? El tiempo mismo. Pues para dar tiempo al tiempo, Irene, a tu hermano sigo en buscarte, que es decirte, que mientras fuere tú asilo esta casa, estás segura; pero si dieres motivo (con hallarte en otra parte) al dolor que aquí reprimo para que vibre su enojo, verás, que quien compasivo (por noble) es hoy en tu amparo, es rayo, que desasido de la nube de los celos te abrasa airado, y activo. A Dios, Y pues otra dama viene (ya lo habrás oído) con un amigo a visita, vuélvete al primer retiro. Mas la casa está por tuya, consultalo allá contigo, desuerte, que te esté bien, y que yo quede lucido: que en cupliendo con tu hermano verás, hermoso prodigio, (Dios se lo perdone amor, que me arrastró hacia el cariño) Verás, digo, ingrata, que aún que me ofendes, te asisto - Y he de sufrir que a mi vista dé, satisfacción rendido a otra tira Señora; pero qué miro? Irene? . Simon: Qué es estos Decretos de mi destino, A Dios, anublose el susto: retrato el intento mío; mas por Dios, que a no ser tú, que había de haber. . Qué, dilo? Al es nada lo que hubiera; cobrar el susto caído en gustos de dar de ojos, o sino quitarme el cinto, y pues que no se pegaba, pegarla yo de lo lindo: mas señora, Don Enrique, viene culpando de tibio a su acelerado paso, pensando que ya ha venido su dama. . Pues vete abajó, y dile que entrar has visto a una tapada, y sin duda, que es Laura, que detérmino echarle de aquí muy presto. Servir tengo por oncio, pero no lo haré otra vez, si busted no tray consigo a Juana, o otra criada, con quien parlar un poquito; porque esto de mascar freno, es solamente ejercicio para mulas de Dotores, o amantes ya de este siglo; que en lo pacientes, amantes, y mulas, yo no distingo Y añade, a aquella que rinde su pecho por vengativo, pues sujeta al torpe bruto de un enojo inadvertido, celos sufre declarados, quien no los sufriera indicios. Laura hermosa? . Falso aleve. Dos veces me hallo vencido . de tu amor, una, pues que miro el cielo más benigno de tus ojos, y otra porque aunque en alas he venido al viento, llegaste antes, no porque en mí fue descuido, que un amigo fue la causa: y pues ves que sacrifico toda un alma a tu belleza, y que a espensas de los vivos rayos de tu luz, sustento la vida que siempre ha sido tuya, corre el sutil velo de tus ojos, será indicio, que ya faltaron las nubes de los celos, que atrevidos empañaban de mi amor las ansias con que te estimo. Y he de creer que me quieres? Solo a tus ojos áspiro. Y Irece? . Irene fue sombra. Lo contrario el papel dijo, pues bien claro era. . No siempre se siente lo que va escrito. Era más linda que yo: Era poner la contigo comparar la noche al Sol. Vivas mil años, te estimo la fineza. . Todo es poco para lo mucho que admiro en tu divina hermosura. En fin, Enrique, sois fino. Y lo seré en adorarte. Y si os dejo concluido en que mentís? . No sé qué puedas hacer silogismo tal que mi verdad concluya. Pues yo hacerio detérmino. Cómo? Dejando argumentos, y la consecuencia en limpio haceros ver. De qué suerte? Con hacer lo que al principio me pedisteis. Qué fue! . Esto. Vive Dios que estoy corrido. Don Enrique mas qué veo? ha tirano! ah fementido! es esto satisfacerme: o haberme, ingrato, traído para que más claramente mi de engaño haya visto: Laura yo. Teneos, Enrique, o por los cielos divinos, que inquiete a toda Valencia. Y por esos cielos mismos, que pues has dado tirano, tal premio al afecto mío, que celos me han de vengar, si celos me han ofendido. Enrique: señor, si a caso las lágrimas que he vertido, las fatigas que padezco, los riesgos en que me he visto, los ahogos en que estoy, ansias, sollozos, suspiros, peligros, y sobresaltos, pueden labrar en el risco de tu pecho, puerta alguna, por donde lo compasivo entre, si no lo amoroso; puesta a esas plantas te pido, por mujer, por alligida, y porque noble has nacido no que me quieras, que ya sé que no he de conseguirio que restaures un honor, que siendo cándido armino, con el borrón de quererte, hoy empañado le miro. Irene, yo si te quise, mas con diverso motivo del que juzgaste, y porque veas que a lo agradecido que te estoy, no faltaré, a tu orden y a tu advitrio está mi vida, y mi hacienda; y cuanto tengo lo rindo a tus plantas, porque de ello dispongas a tu albedrío; mas perdona, que casarme no lo he de hacer; esto esfijo. Y pues ya estás en Valencia, quien duda que habrás sabido mi casa; allí me hallarás para todo lo que he dicho, que es querer como galán, pero no como marido. Que un corazón, siendo noble a tal infamia dé abrigo? pero miento, que no importa de buena sangre ser hijo, si de quien es degenera con proceder tan indigno: corazón, pues que las armas, que en lágrimas, y suspiros nos dio la naturaleza, a un aleve no han vencido en el taller del agravio, vuélvase el blando cariño, plomo, que brume los aires, el gemido compasino, rayo que escándalos vibre, el álago, dulce hechizo, puñal bárbaro, y sangriento; porque todos vengativos se vean en mi favor, y se admiren convertidos. en plomo, en puñal, y en rayo, cariño, álago, y gemido. . JORNADA TERCERA e :
JORNADA TERCERA
Quién, sin decir Dios os guarde en casa ajena se mete? Yo. . Bien está: y quién es yo? Es el diablo que lo lleva. A ella, quien la mete en eso? La piedada ello me mueve. Qué busca? Lo que no hallo. Pues vuélvase. Quiere verme por el envés? . Lo que digo es que se vaya. Soy siempre. algo extreñida; y no puedo por ahora obedecerle. Pues yo haré ayuda a una estaca, veremos si me obedece. Téngase. Yo no me caigo. Como lo hace muchas veces se lo digo. . Cómo, o cuando? Cómo como mucho bebe: cuando cuando ya ha bebido, con que el cuando, y como es este: Sois una. Quién se lo niega? Gran pelleja. En eso miente. Sois fea! No me confieso. Sois zurda? . Si doy rebeses. Sois boba? Si me hace al caso. Sois cuerta? Por accidente suelo tener ese achaque. De qué suerte: De esta suerte. Jesús, qué ojo de besugo! Pues a más de cuatro suele: dejárselos de la agalla. Es esotro como ese: Cuál de los dos? Vive Cristo, que sois vieja . Todo puede: pasar se más lo de vieja no es posible, porque miente. Juana, tú por estos mundos? Hay verás lo que me debes? Luego has venido tras mí: Pues eso no es evidente, si tu saliste primero, y yo salí después? . Tente, no me favorezcas tanto, y dime ahora a qué vienes? Y tu amo? . Déjame, que el diablo puede entenderle; pues desde ayer que tu ama, sin que yo verla pudiese, por disposición del diablo se metió en este retrete Todo eso ya lo he sabido, Pues más que saber no tienes, sino que en su busca mi amo anda, que los vientos bebe, y así yo le he de ir abuscar para que tú. . Necio eres. Por qué? Porque yo también le busco. . Qué enredo es este, que ni tú, ni él sabe de ella? Eso solo ella lo entiende, por saber yo que tu amo estaba fuera entré a verte: qué quiera otra vez mi ama para ver si le convence, verse con Enrique? en fin, no hierra quien obedece. . Suele un Don Enrique estar aquí, que es su amigo? Suele: para qué? . Para una letra, que nos libró un confidente suyo; y quisiera cobrarla. Ha Simón? Cielos valedme, mi amo! Ah testigo infame de mi afrenta el cielo quiere abrir senda a mi venganza, pues a mis manos se ofrece. Simon, tenle. Espera un poco, que la primer furia quiebre. Y si me mata? . Enterrarte. y eso por mi cuenta quede. Yo, señor, Suspende el labió, sino es para responderme, o me has de decir aquí donde está mi hermana aleve, o mil bocas en el pecho esta daga ha de romperte, Piedad Cielos! Esto es bueno, pues es Juana la que muere, y él pide la confesión. Qué esperas? Señor, detente. O muere, o di la verdad, Quedo, señor no la yerres Señor Don. Luis? Quién me llama: Quién será fuerza volverse, después de andaros buscando con cuidado diligente. pues que no tratáis verdad, afirma el lance presente. Cómo, o por qué? Al porqué, y como respondo así conoccisme? Ines, qué es esto? Qué Laura, a rendimientos corteses, que ha experimentado en vos reconocida, pretende hablaros, y aún quizá más: mas quien en la mano tiene contra una mujer la daga, quien duda que es porque ofeno su honor, y soy muy leal, para que callar intente tal doblez a mí señora. Que es criada se advierte. de Laura y nunca me ha visto con que ella, ignorante, cree algún engaño; escuchemos aunque el susto no me mede veamos en que para esto. No todo lo que se ofrece a los ojos, es lo que a los ojos les parece; que como miran por niñas, se engañan muy fácilmente. Qué haré, cielos, con dos voces . que cualquiera me convence, por noble; una que me obliga, y la otra que me ofende! Allí me llama el amor, aquí el honor me detiene; allí la afición me tira, aquí la pasión me prende. Quien pudiera dividir el corazón de tal suerte, que sin que al honor faltase, al amor obedeciese! Si prosigo en apurarla, no es prudencia, pues entiende mi afrenta Inés, y es locura entrarse a ser pretendiente un noble, con un borrón en el rostro, tan aleve. Si la despido diciendo que ya voy, quien duda cuente por verdadero su engaño a Laura, con que se pierde mi amor, que tan al principio celos al amor dan muerte. De darla muerte aquí a Juana nacen dos inconvenientes; o que confirme su engaño, o que mi afrenta entendiese. Con que todo me está mal; pues para que no se atriesgue todo, aunque debe el honor al amor anteponerse: perdone el honor, y vamos al amor, y nadie niegue que hay lances en que es preciso que las dos cosas se truequen. Buscando vengo a Juan, . y no es posible le encuentre; mas Ines, y Juana aquí con Don Luis? alma tente, y pues que nadie te ha visto, escucharlos te conviene. Allía D Enrique he visto, . y retirado pretende escuchar alerta, Juana, veamos lo que sucede. Mirad, pues, quó resolvéis, para que respuesta lleve? d. . Dónde está Laura? . Alcamino que va al Grao, salir suele a coger el Sol, y ahora con ese achaque pretende hablaros; y así esperad, que iremos muy brevemente. Pues yo me adelantaré, - Laura, y antes que te vengues de tus celos, con los míos . daré muerte a quien me ofende. Váis, o noid. . Voy al instante. Y esa damal. . Ella confiese vuestro engaño: dime, ingrata, te agravio en que aquite deje, y a cumplir con quien adoro vaya mi pecho obediente: Jesús, señora, la vida me dais. . Y puede creerse? En que os le llevéis de aquí, pues tan lejos de quererme está, y de quererle yo, que antes a mí me aborrece, y yo aunque no le aborrezco, en jamás quisiera verle. Pues que ha sido! . . Pues estáis satisfecha, no os compete saber más. . Seguidme pues. Quieran los cielos que templen hoy gustos de amor, disgustos que del honor sobrevienen. Vive Cristo, de un villano: ven acá, Juana, détenme, porque si no, me despeño. Pues que tienes? que se entiende sacar contra ti la daga sin que yo le dé la muerte? Gentil vinagre por cierto. Pues quée haces, no me detienes? Es un cobarde. . Concedo. Es un puerco. Hay quién lo niegue? A buén hora. . Pues si es tarde, envaino, y enojos cesen, que las doncerlas desnudas escandalizan la gente; cosa que no hicieras Juana, aunque en carnes te pusieses. Porque? . Porque el ser doncella, Juana mía, ya me entiendes. Grandes cosas este rato . llevo que a mi ama cuente; vengar los celos de Enrique Laura con mi señor quiere, y ella no sabe que es Don Luis hermano de Irene. Las dos se han hecho ya amigas, para que cualquiera vengue en Enrique; una sus celos, y otra su ofensa, y parece que no avisar mi ama a Laura de que es su hermano a quien quiere, es errarlo; ello es capricho, que lo hyerte, o que lo acierte, allá lo verá, que a mí no me toca eso: y pues tiene mi ama un vestido de Laura, sin saber yo lo que intente con él, al puesto citado haré que salga, y le lleve; pues oyendo Enrique aquí que su dama hablar pretende a mi señor hoy, quien duda que allá sus celos le lleven; y puede ser que se estorbe una desdicha, o la suerte de mi ama se mejore, si del todo no se pierde: y en fin, a mí por criada darla cuenta me compete. Qué rezas, Juana? . Una Salve a la Viigen de las Nieves. Pues por que? . Porque me libre de carámbanos vivientes, de granizos con vigotes, y de unos fríos que vienen sin calentura, que son de las comedias la peste, por no decir los busones; y él es entre la tal gente, proto carámbano en chanza, protofrío en el sainete, protogranizo en gracejo, y en fin protomequetrefe. Escucha. . Por mí te oirá la respuesta. . Quién? Juan. Pierres, aquel famoso Tudesco, de quien dicípulo eres. Pues mientras viene mi amo voy a ver qué lición lee de Pierres un sustituto, que es mi pasante, aquí enfrente Por más que disimuléis, Don Enrique, como puede mi amistad déjaros solo, si en lo acelerado advierto que traéis algún disgusto? Los celos, tan imprudentes son, que se asoman al rostro, ya que la puerta les cierre el labio: y así, Don será fuerza que os confiese lo que la aceleración os ha dicho; pero hacedme gusto de dejarme solo, porque de mí no se cuente, que os busqué para tener quien espaldas pueda hacerme. Hasta saber si el empeño es igual, debo estar siempre a vuestro lado, porque de mí tampoco dijesen en ningún tiempo, que yo a un amigo pude verle arriesgado, y en el riesgo le dejé, sin que supiese primero, si era mi acero a su lado conveniente. Juan . . Don Luis, que traéis? Porque lo decís? . . Parece que habéis templado pesares. Milagros son que hacer suele el amor. . Aunque pudiera . matarle, antes que viniese Laura, quiero que a sus ojos vea que lo doy la muerte. Vos amor? . . Él es quien hoy me obliga, amigo, a que deje de buscar. . . Ya os he entendido; a mí también me detiene una amistad: y esto baste por ahora, que conviene. Mucho es el riesgo, señora; Estorbar tengo, aunque arriesgue la vida, que su intención aquí logre. . Y si te viese tu hermano? . Mas quiero que me mate un puñal que verme morir al rigor tirano de los celos, mas si vienes tu disfrazada, y yo traigo de Laura el vestido, pueden conocernos? no es posible. Quiera Dios que no se curede. Ya ha venido, mas está con Don Enrique. . Eso sientes? Pues no? . No que antes el gusto que me adivinó parece. Ve, y di que Laura le llama. Voy temblando a obedecerte. Ve, y di que Laura le espera. Voy, quiera Dios que la aciertes Don Enrique, Laura os llama, seguidme, porque os conviene. Laura os llama Don Luis. seguidme porque no espere. Qué confusión es aquesta. . Qué lance confuso es este! . Pero puede haber dos Lauras? Mas dos Lauras haber puede? Ve, Iues, a casa volando. haz lo que te digo, y vente. De Laura el traje es aquel. Con Laura el traje conviene. . Don Enrique, Don Luis, qué os detiene, qué os suspende, si donde la dudanace, ya la solución se ofrece? Id, Don Enrique, pues Laura os llama, y ved si os conviene, pues Laura os llama, Don Luis, id que espera, y no es decente. Ite, más con el oído la atenderé solamente, que la atención de la vista en estotra ha de estar siempre. Iré aSalir de mi duda, . . Que viva mas sin que la vista cese de mirar a esorta dama, que el pecho no sé que teme. Pues cada cual con su noche , está ocupado, yo he de coger el Sol, hasta ver si algo a Enrique le sucede. Perdonad, que receloso. Perdonad, si advertís verme: . . Vive el Cielo que es Irene Llegué a hablaros esta vez. Que dudoso a hablaros llegue . Pues a Dios; Misa de Requien Pues de qué el recelo nace? De qué la duda proviene? De que no sé si sois Laura. De que el alma cabsa tiene de dudar si Laura sois. Pues la voz no es suficiente para conocerme? . . No, que os he hablado pocas veces. Pues la voz no os asegura de que soy Laura? . Antes crece la duda que yo traía con lo que el oído atiende. Mucho allí enfrente miráis. Mucho miráis alli enfrente. Mi duda nace de al Mi recelo solo es ese. Luegó a otra dama queréis? Luego mis celos no mienten? Solo a Laura el alma adora. . . Primero a los dos el mío Solo a Laura el alma quiere. Pues qué cuidado os da aquella? que ser árbitro de entrambos Pues aquella qué os divierte? Si a Laura tenéis aquí? Si a Laura tenéis presente? Que Laura se llamo aquella Que de Laura nombre tiene también la otra: quién tales celos padece! Con descubrirme he de hacer que con los celos reviente. En fin decís que sois Laural Para que la duda cese: conoceisme? . . Laura hermo Quién eres mujer, quien eres si allí está Laura? . Yo soy. Ay infeliz, que me ha visto! hay mañana por los dos. Pues tu trata de ponerte en cobro, porque yo aquí resuelto le he de dar muerte. d. . Qué haré, cielos, que onu ha de estorbar que me vengue que desde allí nos divisa? Mas pues él a mí se viene la venganza he de tomar, aunque Don Juan se atraviesto A quién me ofende, este ac d. . Este acero, a quien me ofena Dará en la muerte el castiga Dará el castigo en la muer se la dará, si no advierten, aor a mi amistad debe. Desiendes a quién me agravia? A quién me agravia defiendes? Ni a uno, ni a otro desiendo de por si porque igualmente, sin que agravio haga a ninguno, mi aceto a los dos atiende. Esto es cumplir como debo; mas caso que no se temple el enojo de uno, y otro, sabed, Don Luis al presente, que yo con quien vengo vengo. Supuesto que los divierte . su enojo sígueme Juana, y venga lo que viniere; que yo me vengaré sola, si aquí Enrique no perece. . Mira, Juan, que es aquella que huyendo escapar pretende la que buscamos; y yo no es bien que aquí a Laura deje sola, porque de cobarde no me culpe. . a Lance fuerte! mas sin que a lo Caballero falte, remediarse tiene, dando a tanto empeño junto la solución que se puede. Si de Don Enrique quiero . vengarme aquí, es evidente que ha de estorbarme Don Luis, diciendo que le compete la venganza pues no sabe que a mí su hermana me ofende; con que se pierde el vengarme, y Irene también se pierde. Pues vénguese él mientras que yo siguiendo voy a Irene, pues aún tiempo estar no puedo en dos partes diferentes. Enrique, mi palabra empeñé, que hasta que viese que era vuestro empeño igual, debía asistiros siempre; y puesto que igual le mira, nadie habrá que me condene si os dejo, que un Caballero en tales aprietos, debe estorbar lo ventajoso; pero cuando llega a verse igual el lance, le agravia antes que le favorece, pues de cobarde le trata cuando ayudarle pretende. Eso vos no lo queréis, ni Don Luis lo consiente; pues a Dios, y vuestra dicha, valor, y aceros decreten. . El alma me adivinó. A mí por el consiguiente. Reñís como Caballero, En vos lo mismo se advierte. HAy señora! . Qué hay, Inés? Que tu padre tras mí viene, que ha labido donde estás. Don Luis, favorecedme. Ha ingrata aleve, primero muerto a mis pies has de verle! Señora, que llega cerca. Don Enrique, el duelo cese, que antes que todo es la dama, sea ahora cuya fuere, (que eso su gusto ha de ser quien esta questión sentencie) ella de mí se ha amparado, sabré que me favorece. Con que por dos causas hoy es preciso que me empeñe por ella; el uno a su padre es forzoso detenerle Esta acción os toca a vos; que así que segura quedé, por otras dos causas vuelvo a mataros, bien urgentes; que es la una por mi dama, la otra en silencio quede, Aquí me hallaréis. d. . Pues vuelvo. Presto, que el viejo no duerme. Y que por ser noble es fuerza cumplir con tan duras leyes, como por librar la dama, dejar que otro se la lleve? Qué bríos del corazón a las plantas se sujeten? mas seguirlos, o morir. Primero oíd cortésmente, que estoy guardando este puesto. ̱ . De qué sirve el corazón Quién se pone a detenerme viéndo me resuelto, intenta que yo en él mi enojo quiebre. Lo que quisieredes sea, más perdonad que por este puesto no habéis de pasar. Pues tal vez la blanca nieve de las canas disimula el fuego del pecho ardiente: Ya que el Cielo ha querido que la casa de Irene haya sabido, quien duda que será más acertado esperarla aquí dentro retirado, que no andar por Valencia, arriesgando el hallarla? es evidencia; y pues que con la huéspeda he ya hecho (abiendo su ambición bien satisfecho) que al entrar no se dé por entendida, quiero esperarla aquí porque su vida no dé al cabo en las manos de su hermano; y sin que falte yo a lo cortesano este acero en vuestro pecho (pues estorbarme pretende) sabrá abrir paso por donde pase mi cólera, y entre. Oh pese a la edad molesta! Reparad que muchas veces así el corazón se engaña. la espada os faltó, accidente que ahora suspende el duelo, y muchas veces, sucede: Don Enrique soy de Lara. Ya lo sé. . Pues conocedo que para lo que gustaréis expuesto me hallaréis siempre tiempo haré aquí retirado hasta que Don Luis llegue. si la edad prolija vence? pero cuando el honor llama, quien hay que en consulta entre con los anos? mas pues Laura los blasones oscurece de mi sangre, o ha de morir, o ha de oír presto mi muerte que más es muerte que vida la vida que el honor pierde. (que en fin ya fue mi empeño) la ponga en parte, donde siendo dueño de su triste hermosura, no viva expuesta a alguna desventura; y si en querer a Enrique persevera, y a mi piedad, ingrata, aleve, y fiera, corresponde, en su culpa tendré para vengarme la disculpa. Si ya no es que la muerte le diese Don Luis, mas si su suerte fuese tal, que con vida haya quedado, en habiendo yo a Irene asegurado, sin cesar mis desvelos, con su muerte he de dar muerte a mis celos: Y mientras la experiencia de esto espero, cumplir he con la ley de Caballero: pero si no me engaño, me parece que en la puerta a la vista ya se ofrece. Ella es, y Simon con ella viene; retirarme a esta pieza me conviene, para oír qué Simon con ella trata, o con Simon que traza aquesta ingrata. De qué te asustas, señora, si Simon viene en tu ayuda, que te sabrá dejar sola, si hay quien le obligue a que huya? Y si no, dígalo Juana, que en lo que el lavio pronuncia no me dejara mentir. Calle, y corrase el figura. Mira, en el riesgo pasado confieso que obre de burlas, mas si llega otra ocasión, verás que son todas unas en Simon, burlas, y verás. Deja, Simon, tus locuras, basta que a mí sin juicio me tienen ya mis fortunas: ay Don Juan lo que me cuestas! Solo palabras confusas oigo; mas cerca he de oír Eso es bueno, y en tu busca anda, cuando tu huyes de él. Al verás mi desventura, que busco a quien aborrezco, y de quien amo hago fuga. Qué buscas? . A Do. Enrique. Qué esto mi paciencia sufra! Que fuese que fuera Irene . la engañada; por si alumbra más, quiero dar otra vuelta, pues tú a Enrique . Sí: qué dudas? mas porque sé que apurar una sospecha procuras; yo soy la infelice que sin prudencia, y sin cordura (ciega al golpe de unos celos, que el mayor discurso ofuican) di crédito al vil engaño que Don Enrique ejecuta. Mas para qué me atormento con referir desventuras? él, en fin, me hizo creer, con mil cautelas que usa, que estaba Don Juan casado ya en Valencia; yo en tan dura pena, en golpe tan del alma, creyendo en Don Juan injuria lo que en su pecho era infamia, a que lograse su astucia di lugar, dándole entrada en mi pecho; antes sañuda la Parca hiciera destrozos a la primavera augusta de mi edad, para no ser al cierzo de aquesta injuria, flor, que apenas nace, cuando llora su muerte en la cuna. Ay amistad más aleve! ay cautela más injusta! Ay, señora, que tu hermano con Laura. . Di, qué te turbas? Vienen hacia acá. . Qué dices? y me deshagan las mías, Ves como fuera cordura haberle dicho que era tu hermano? que ella en su fuga de casa quiere valerse como eres amiga suya Pues ya yo me escapo, y pues quedan solas, no se aturdan. Qué haremos? Solo hay un medio en tal riesgo. . Qué es? Escucha: Laura, solo por noticias sabe mi casa, no hay duda; pues aún que somos amigas, no ha venido nunca. a ella Nuestra huéspeda esta fuera, con que acá es fuerza que suban a esta pieza nos entremos las dos; tu Simon, procura. Cosa que lo pague yo. Decir, si por mi preguntan, que Laura ha errado la casa, que esta casa es de una viuda, a quien tu amo galantea; y ahora dentro se oculta con su dama, y entre tanto tú, de que nadie entre euidas. Que aunque para con mi hermano descuido aqueste se arguya en Don Juan, es un descuido a quien amor da disculpa. Yo el papel aquí haré, mas allá verán la resulta. Pues apriesa, que han entrado El cielo al peligro acuda, o acaben tantas desdichas como mi vida apresuran. Quiera Dios que por hacer espaldas no me sacudan, que todo de mi ventura se pue de creer; mas ya entran Por ahora estoy segura, Don Luis de mi padre, porqu esta casa ha de ser de una amiga, que de la Corte viene corriendo fortunas también, de amor? Gentil hombre! Qué, Reina mía, pescuda? Simon, pues qué haces al Qué he de hacer? lo que una de un Médico en un zaguan; mascar freño, echar espuma en cetera. . Dónde está la dueña de casa? . Es pulla? Por qué lo decís? . Porque esta tal señora, cuya es la casa, está sin dueñas, y ella es moza, y así no usa el traje de soledad con que las dueñas se enlutan. No me entendéis. . Soy un tonto vuelva a hacerme la pregunta. Lo que pregunto es, si vive aquí una mujer? . Y algunas. Simón, no seas pesado, que mi paciencia se apura. Que sea pura, o aguada, no he de responder? . . Escucha y responde luego. . Vaya, vuelva a hacerme la pregunta. Vive una mujer aquí que es cortesana? . Ay tal furia! si es cortesana, o grosera, cómo he de saber yo? Muchas necedades ya te sufro. Hay más de que no las sufran, y como entraron se vuelvan? Pues vive Dios que si burlas. da mi enojo. . Yo no burlo. ̱ . Pues déjalá que con cluya lo que pregunta. . Pues vaya, vuelva a hacerme la pregunta. No vive en aquesta casa una doncella. . Aleluya; miren por Dios si es doncella, casada, soltera, o viuda, cómo he de saberlo yo? Borracho, si no procuras ser más cortés. . Quedo, quedo y con más tiento sacuda, que tienen dueño estás carnes, y si da en manifatura la ración, con ella a Roque. Simón, déjate de burlas, y responde bien Pues vaya, vuelva a hacerme la pregunta. Vive aquí una Doña Irene, que de Madrid vino? . Escupa; eso pregunta? . . Por quién preguntas, Laura? . Te asustas, Don Luis? pues según eso, esta Irene es dama tuya? No es mi dama, pero debo saber lo que tu procuras: vive aquí Irene, Simón? Teries cuando mi furia está vertiendo ponzoña; Pues llamaré a quien saluda de rabia; pero no pienso llorar porque él rabie. d. . En suma, dí, quién vive aquí? Aunque falte al silencio (que es gran culpa en criados, que no parlan solo lo que les preguntan) Digo que vive un a Indiana, tan linda que solo a oscuras es apetecible; y luego, es tan blanca, que se juzga, al mirarla, sin olerla, que se ahuma, y no esa huma. Demás a más tiene gracia de ser, aunque moza, bruja; pues que siendo flaca, negra, tuerta, vizca zamba, y zurda, tan Indio le ha hecho a mi amo, que los doblones le chupa. Con lo cual hace el simplón dos veces seas sus culpas; la una por el pecado, y otra, por la China adusta, Yo aquí le estoy esperando, él allá dentro se oculta; porque ella sabiendo que a Irene mi amo busca, celosa salió a buscarle: y él para templar sus furias vino; a hacer paces vendría, puesto que a solas se ajustan. Esta es la verdad del caso paciencia he tenido; aparta, que sin dejar pieza alguna toda la casa he de ver. Y si la otra está desnuda, será cortesía entrar? Quita, necio, o esta punta te quitar á. . No me pegue, que quitarme no me asusta. Con mirar toda la casa yo satisfaré mi duda. Teneos, Luis. . El diablo anda aquí sin duda alguna urdiendo aquestos enredos: miren si tenía zurra si algo mal hubiera hablado? Creyendo que eran locuras de Simon me arrojé; pues al ver que Laura asegura que está es la casa de Irene; (do; si es culpa, tiene disculpa, pues sabéis. . . Ya os he entendí- pero menos las injurias que este infame, con vil lengua, ha supuesto en su hermosura. Mas que yo pago las costas? . No ha mentido, porque en suma . . Laura, Don Luis ignora aquí estaba con mi dama, y ella aqueste cuarto ocupa. Ya no hallarse aquí mi amo, por vida de aquestas rubias (a fuerza del asonante) que si entrar dentro ejecuta, que había de haber deguello. (ta Pues porqué . El porque se ocul mas entrara allá, y lo viera, que ya pasó coyuntura. Don Juan si el servir es deuda entre amigos, cobrar una me es preciso aquí de vos. por el paso enque estoy. . Mucha . . Pagar bien mi pecho estudia En mi casa a vuestra dama una noche. . . Ya me apunta la deuda mi obligación; pasad, pues (para que acuda a ejecutarlo) en qué os sirvo? Al ver que Laura fluctua en las iras de su padre, por asegurar la suya falté a mi vida, dejando hoy suspensa aquella lucha del duelo, entre mí, y Enrique; y hasta que en ardientes lluvias de su sangre, el borrón saque que tanto mi honor deslustra no es posible sosegar; y así, para que yo acuda al mismo puesto, que es donde me espera, porque concluya yo mi dicha, o mi desdicha, con vos queda bien segura mi dama: Laura, perdona, que estar en presencia tuya sin el blasón de mi honor, mas que fineza es locura; a Dios, hasta que me veas mas digno de tu hermosura. que es tan mía como suya la ofensa, y así callé; pero de tibio me acusa mi noble pecho, si no procuro lo que él procura. En la casa de mi dama vuestro riesgo se asegura: dama sois, mas es la mía la ofendida, y es injusta razón dejar yo la propria por otra y pues nadie duda que antes que todo es mi dama (sentencia de aquella pluma, que dando a la fama vuelos, toda nuestra España ilustra) a Dios, que de mí, y mi dama la venganza me estímula, y (antes llegue el que llegare) cada uno con su honor cumpla. Una de las dos me cabe con quien hablar. . Pues ninguna tiene ahora gana de eso. Harto necio es el que busca ganas en la mujer, cuando a ellas no las falta nunca: con que supuesto lo dicho, oigan, porque Simon cuca. Dos aquí, y dos allá dentro, son cuatro; lindas siguras en la baraja de amor: Simon su juego no cursa. Con que a todas las descarto, y voy siguiendo la fuga de mi amo, que cuatro son para un hombre solo, muchas. . Llega, y llama. Llego; y llamo. Jesús que viviente tumba! Qué intentas? . Sígueme, y calla, que en tan deshecha fortuna, o he de triunfar de su rueda, u dar sin a esta caduca vida, si es vida la que solo es vida para angustias. Como el Palacio confuso . esta es la casa confusa, señora, y así buscad. Qué bien la voz disimula! . Vuestro amparo, porque dentro no queda dama ninguna. . Juana. Tente, ya has oído que esta casa es toda junta confusión. Pues, y tu ama? Pues para qué eso preguntas, si he dicho que es confusión? en sombras (aunque no es bruja se desvaneció: y bien digo, . pues luto, sombra es oscura. Pues quién es este Estudiante? Es mi sombra. . Como es tuya, si te quedas, y él seva? Estudió en aquella gruta donde el otro engañó al diablo con lo mismo; mas discurra tu pecho donde ampararse, que antes que mi sombra huya mas, es fuerza irla siguiendo, allá tu pecho consulta, que aquí, quedándote sola, no es la seguridad mucha. : Solo falta que yo ahora me vaya, y te deje a oscuras: qué has de hacer pues? Qué he de hacer? ir haber lo que resulta del duelo, y si Don Luis muriere. . Entrarte Cartuja. A lo menos un Convento será en vida sepultura; y si viviere. . Casarte. Ya mi causa está por suya, quien duda que siendo noble, con esta obligación cumpla: Como quien cobarde agravia, con valor, y esfuerzo lucha? Porque descuidos de amor, al honor nunca repugnan: herido estoy mas no importa. Aunque a leyes que promulga el duelo (estando el honor ofendido) no se ajusta: reparad la sangre, que no quiero que quede duda, de si os mate ventajoso. Pues que con sangre se curan heridas de honor ya vos, de ese acero con la punta, lo habéis hecho; dejad que quien cauteloso injuria a mi amistad, dé la muerte. d. . Quien mi venganza procura estorbar, es mi enemigo. Reñid juntos, que no ofuscan a mi valor las ventajas. Quedo, la razón aguya, y después den los aceros la conclusión: sola una ofensa Enrique os ha hecho, y a mí dos. Tiene por muchas la una, pues mi sangre ofende. Opinión ay que divulga mas la amistad que la sangre. Esa opinión no deslumbra mi razón, que no es del caso. Y aquí esta razón se ánula; con la misma vuestra arguyo. De qué suerte? . Bien lo funde mi pecho; porque si a vos con cautelosas astucias en el honor os ofende, a mí también: pues quien duda que ofendiéndome en la dama hace lo mismo? En confusas razones le digo que mi ofensa es la misma suya. Puesto que la conclusión de controversía tan justa queréis que sea mi muerte, yo he de resolver las dudas. De qué suerte? De esta suerte, porque al rayo de mi furia quede la questión resuelta, quitando dos vidas juntas. Cielos, piedad! Muere, infame. Primero que su hermosura perezca he de morir yo. Mueran los dos. Pues tú cuidas de mi venganza, y poco ha Tened, que así la fortuna muda los tiempor Pues mueran. Qué brava que anda la bulla Qué bien que veo los toros? Suspended severás puntas, que importa oírme primero. El Cielo te dé ventura. Qué intentas? Qué solicitas? Qué pretendes? Qué procuras? Poneros en paz a todos. ̱ . El como se dificulta. Han visto el gorrón enjerto cómo ha quitado la turba? voyme allá pues no se cascan. Pues ay paz métome en trulla. Como es posible que en paz se ajusten tantas injurias? Mi amistastpide venganza. Mi honor lo mismo divulga Mis celos piden castigo. Eso mi sangre articula. Pues amistad, honor, celos, y sangre, la boca bruta (de un cuerpo que habla sin alma, y así, aunque es voz, no pronuncia) ha de dejar satisfechos. Quiera Dios no te descubran A por la voz, aunque bien finges. Pues qué esperas? Pues qué dudas? Qué aguardas? Concluye pues. Qué, dices tú que concluya? Sí, . Pues de mi honor la herida. sane con tu sangre injusta. Muerto soy, Jesús mil veces! Vaya Roque, llame al Cura. Muera quien mata alovoso. Suspended todos la furia, y si he obrado injustamente, pague mi muerte la suya. Tú Don Luis, se advierte, que por tu honor quisiste darle muerte. Tu Don Juan; con su vida, vengar una amistad mal ofendida. Vos Don Alonso, es cierto que al que os ofende ver quisisteis muerto. Laura también, vengarse querría, pues celosa llegó a hallarse. Pues si por una ofensa vengarse cada cual severo piensa; qué hará un pecho ofendido, en quien todas a un tiempo han concurrido, con tiranos desvelos, de sangre, de amistad, de honor, y celos? El honor agraviado, mas que a Don Luis, a mí me ha lastimado. La amistad ofendida, mas que en Don Juan, en mi fijó su herida, Vuestra sangre ultrajada, mas que en yos, en mi pecho estuvo ajada. De Laura, la celosa pasión, en mí se vio más rigurosa. Hasta que aquesta boca (de mucha voz, si de elocuencia poca, escándalo del viento, que un rayo activo arroja en vez de acento, y cuando el eco exhala, si alguno término explica, es una bala) con sacarle del pecho a Don Enrique el alma, satisfecho queda cualquier agravio de los cinco, y porque el confuso labio (aunque sean arrojos) pase a ser evidencia de los ojos. Esta daga primero toma, Don Luis; y tú, Don Juan, mi acero: y sin buscar defensa, si no está satisfecha bien la ofensa, sea el acero airado llave que rompa en este pecho helado puerta, y en la corriente, que de púrpura éxale en sangre ardiente, y en sus raudales rojos se vean anegar vuestros enojos. Que ya menos penosa ser á la muerte, y menos rigurosa, puesto que de un tirano, tomé honrosa venganza por mi mano, porque con torpe arrojo me hizo de sus engaños ser despojo. Si bien, solo en amago, porque antes que llegara a hacer estrago (caso que lo intentara) en mi pecho constante, me arrojara con bizarro despecho a hacer pedazos yo mí mismo pecho. ago miro la ofensa, mi furor trémolo; y pues de la ternura (que es natural efecto en la hermosura) hizo aleve desprecio. de mi honor la pureza tanto aprecio, que aunque fue solo amago, no sosegara con menor estrago (como el caso lo advierte) que vengar un amago con su muerte. Y pues que para el vulgo (si supiere mi ofensa) ya divulgo venganza tan honrosa; venga ahora la muerte, que gustosa (si es que el morir conviene) tendrá valor para admitirla Irene Aleve, si aquí su muerte te ha satisfecho, la tuya falta para estarlo yo. Teneos. Vos a quién me injuria? Irene no ofende a nadie. Eso en qué, Juan, se funda? En que a mi me ha satisfecho, y aunque vos sois sangre suya, yo soy más. . Por que d. . Porque soy su esposo. . Y yo soy tuya, y lo seré eternamente. . ̱. . Cualquiera osensa se anula con dicha tan superior. ̱. . Yo en tu sangre, Laura, injusta Quedo, que Laura a ninguno ofende. . . Quién lo asegura? Esta mano, si ella quiere. Por los ojos lo divulga . el alma, . . Sin que yo sepa. Tened, que para esa duda, Don Luis de Mendoza soy. Sangre es que a la mía ilustra. No hay por al a quién servir? porque mi amo, aleluya. Pues un requiescat in pace no ajusta mejor? . Si ajusta, mas no vino al asonante. Pues mientras Roque se enluta vaya de nucias, Juanilla. Qué son, y perdone, nupcias? Uncirnos a un yugo . Pues vaya; mas si se descuida podrá ser. . Qué? . que le sobre en quele aten la coyunda. q Digo, Io. . Nada me diga, que no quiero andar de viuda. Pues caso que le suceda, Juana a Simon tal ventura, Irenelición me hadado de como el caso se ajusta, pues supo ajustar de un golpe Cinco venganzas en una.
