Texto digital

Texto digital de Chico Baturi

Metadatos de la obra

Atribución estilometría
Necesita análisis en profundidad
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Chico Baturi. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/chico-baturi.

Logo BICUVE

CHICO BATURI

JORNADA PRIMERA

Déjame Laura por Dios, no apures más mi paciencia; y tú me deja también, no me canses, lsabela. Que si por librarme agora de vosotras, con la puerta no acertase mi congoja, pédacos en esas peñas me hiciera desde un balcón. Qué pesada impertinencia! vive Dios que ha de decirte mi señora cuanto quiera, César, y no has de salir sin dejarla satisfecha, u de puerta han de servirte (como dices) esas rejas. Ten valor, Laura, y no estés desmayada, y tan mí ierta, y pues el amor primero te supo empenar tan necia, sepa el honor empeñarte. que yo, porque hacerlo puedas mejor, si alguno viniere que te embarace las quejas, y lo que en él fue carino, sea para mi vergüenza, atenta a lo que te debo, y a lo que me debo atenta, de esta suerte he de obligarte, pues sola con él te quedas, a que resuelta remedies lo que tomares resuelta. Qué haces, Isábela mía, quieres que mi hermano venga? Y cuando venga, qué importa? pluguiera a Dios que viniera, que de él no importa el acero, y de ti mata la queja. Ya, Laura, que te la escuche, sino gusto, ha de ser fuerza: yo quise no ser gulero, y tú quieres que lo sea. Yo quise buscarte, Laura, marido que te merezca, nada de esto has admitido ignorante, loca, y ciega, pensando que has de obligarme a que tu marido sea, y eso ya ves. . Es posible, amado, y querido César, que de cuantas veces dices, yo quise, nunca te deba un yo te quise una vez, si quiera para que tengan algún alivio mis males, y algún consuelo mis quejas, en saber que me has querido, aunque agora no me quieras. Di, César, que me quiuste, y pártete norabuena con el gran Prior a Malta, a buscar tus conveniencias. Para excusarme de fácil, alguna razón me deja, y rompe al mar las espumas con las pintadas galeras. Para que yo me rindiese, que me obligaste confiesa, y por desiertos de plata descubre golfos de perlas. No es mucho lo que te pide una mujer, a quien dejas, y que ha sabido obligarte con la obligación postrera. Muera con este consuelo, y no muera con la pena de pensar, que te resuelves a darme la muerte fiera, por tus engaños primero, y después por mis ofensas. Mi César; mi César dije? disculpada está la lengua, que a mucho que te lo llama, y así con razón se verra. Mi César, porque has de serlo, aunque ingrato me aborrezcas, a despecho del destino, y a pesar de las estrellas. Con todas esas caricias, que es, Laura, di lo que intentas? quísete bien, no lo niego; permití que fuese eterna mi voluntad, no lo ha sido; de nuestra naturaleza acusa la propiedad en todos de una manera, que hasta conseguir se abr y en consiguiendo se velan. Todo lo tengo dispuesto, y solo una diligencia me falta, que es despedirme (qué es ceremonia, y es deuda) del gran Duque de Montalto, Virrey de la patria nuestra. Yo no me valdré de medios, que te obliguen con violencia, a que cumplas lo que ingrato por ti pensé que cumplieras. Que no soy de las mujeres, que gustan de que se sepa tu engaño en los Tribunales, que alguno llame flaquezas; para que de mi deshonra, testigo el mundo se vea, que quise errarlo de fácil, o no lo acerté de necia. Pero si al Duque (Virrev que dignamente celebra) de una mujer ofendida llegasen las justas quejas, no es forzoso, no es preciso, que cumpliendo con la deuda de su sangre, y de su oficio, por más que te favorezca, halle primero lugar en su valor, y grandeza una inocente ofendida, que un ingrato que la ofenda? Lo que a mí puede mandarme no es, Laura, que tuyo sea: en lo demás sin precepto, haré por ti cuanto pueda. Es ese, di, el juramento? son esas, di, las promesas? No es aqueste el juramento, ni las promesas son estas: esto ha de ser, que me quieres? Aunque es mucha tu nobleza, Don César, sabes quien soy? Graciosa pregunta es esa, Laura Baturí te llamas, y en ti la mayor grandeza es un hermano hombre honrado, cuya mucha inteligencia de negocios le introduce en Tribunales, y Audiencias. Por esto a ser bien mirado de todo Palermo llega, y alguna vez consultado de los que el Reino gobiernan, Tu padre es un pobre viejo, que aún en esa corta Aldea de donde sois, ignorado. nadie le conoce apenas. Yo soy. . En vano es cansarte, diciéndome la grandeza de tu sangre, que no ignoro la Ilustrísima ascendencia, Vuesarced pone las cosas tan en la razón, que es fuerza, que convencida me rinda, y atajada me convenza. Tu hermano, Laura. No importa, mientras yo al señor Don César voy a abrir, para que salga de ese jardín por la puerta, détenle por vida tuya, de tal suerte, que no pueda echarme menos, Francisco. Qué ha avido? Nada, lsabela; mucho, lsabel; que congoja! Nada, y mucho, esa es respuesta? Todo es verdad, ten cuidado; vamos, porque la voz suena ya de mi hermano en la sala, yo quedo muy satisfecha tanto, que doy mi palabra de no pediros la vuestra mas otra vez en mi vida c Cómo eso Laura no sea, pide cuanto tú quisieres. Las mujeres de mis prendas si es César a quien quisieron, quieren a nada, o a César. o. Dices bien; mas las que quieren lo que no es justo que quieran, queriendo a César, o nada, se quedan nada, y sin César. Qué hab !sábela, y tu ama? Esta allá teniendo cuenta con el resto de la casa; yo me he quedado acá fuera porque tu cuarto aliñado hallases cuando vinieras. Hácesme una gran lisonja: no hay cosa que tanto quiera como este pobre retiro, adonde a olvidar las penas me vengo de los negocios: luego que mi padre venga me avisa. Haré lo que mandas. Anda con Dios Isabela. No vive el más descansado aunque el regalo le sobre, tan gustoso como un pobre, que se ajusta con su estado. Que aunque parece el reposo en lo heredado más justo, no se que tiene de gusto saber ganarlo industrioso. Que es más sazonado el pan, y tiene mejor sabor ganado (no con dolor) pero con algún afan. Ejemplar es el más fiel la aveja, y de esta verdad, pues tiene más suavidad mas trabajada la miel. Bebe del alba el sudor regaladamente frío; chupa en la flor el rocío, trueca en sustancia la flor. Desde el Mayo hasta el Enero solicita no reposa, ya en el clavel, ya en la rosa, ya en el tomillo, y romero. Y halla con dulce inquietud (bien que con alguna pena) en la industriosa colmena premio en su solicitud. Porque logrados se ven sus fatigas, y labores, que hacer mal, y chupar flores cuesta trabajo también. Mi poca ambición atenta a la avecilla imitando, busco la miel trabajando, que con gusto me contenta. Pues puedo decir con brío de verdadero, y honrado, mi trabajo me ha costado, todo cuanto tengo es mío. Cuando al sosiego me entrego con esta mortal virtud, a estos libros la quietud les debo de mi sosiego. Vosotros fieles testigos de mi bien, y mi pesar, y con quien me suelo hallar solo, y con muchos amigos; me dais ejemplares varios de grave doctrina llenos, para que en tantos venenos me cure con sus contrarios. Porque en vosotros se alcanza (dicho con osado imperio) del que es malo el vituperio, del que es bueno la alabanza. Quedando eternas las glorias, que imitamos, y leemos; o como mucho debemos a los que escriben Historias! Heroico Virgilio, y laso se imitan, y se compiten, con ternura se repiten el Camoes, y Garcilaso. Estos cuidados contrarios al sosiego, y al vivir, un rato han de divertir de César los Comentarios. Grande Capitán valiente, cuya pluma, y cuya espada, una venció de no nada, y otra discurrió elocuente. Mas aunque no contradigo tan atentada opinión, tengo más inclinación a Pompeyo su enemigo. De quién (sin dispura alguna) si César fue vencedor; no lo fue por más valor, sino por mejor fortuna. Fue César muy cauteloso, Pompeyo con sencillez, fue vencido con doblez de César, casi alevoso. César, faltando a la fe de la patria, y del Senado, paso el Nivicón osado, y Pompeyo; mas porque me írrito con tal furor? si alguno aquesto me viera, que estaba loco creyera, el mejor fue el vencedor. Mas yo (aunque aplausos le den de trinnfante, y de inmortal, siempre a César quiero mal, y siempre a Pompeyo bien. Nunca encuentra un desdichado con lo que le está mejor; a Laura busca mi amor, y con su hermano he encontrado. Y aunque hallarle me está bien, tanto amante desespero, que deél el favor no quiero, y de ella adoro el desdén. Si bien que nada a obligarla baste; dolor inhumano! mientras que estoy con su hermano, o podré verla, o hablarla. Que con proceder ingrato, se juntan contra mi bien, en ella hermoso el desdén, y en él honrado el recato. Francisco. Quién es? Yo soy. Pues di. Todo lo prevengo. A estas horas? Pues yo vengo, estás solo? Solo estoy. Me trae la necesidad, y es sin riesgo esta osadía, que siempre está a medio día Está el Virrey indignado, la Audiencia escandalizada, la Ciudad alborotada, y tu talión pregonado, y te vienes de esta suerte a las manos del rigor, donde no nuede el valor excusarte de la muerte? Yo soy poco conocido en Palermo, y así puedo venir agora sin miedo, demás de que introducido de capataz del carbón, que trae una gran cuadrilla de carros, desde Sevilla, adonte tengo a Cansión, y a Fenisa los villanos, que me sirven; como sabes, y en los negocios más graves, sin que de los cortesanos, en que aquella rustiquez es más que simpleza ruda, y al fin es toda mi ayuda su advertida sencillez. Vendiendo el carbón están, y yo les dejo advertido. que a tu casa me he venido, adonde me avisarán. En fin, amigo, el tallón el Duque me ha pregonado? pues voto a Dios si me enfado, que he de echar otro pregón, con que toda su grandeza se turbe con mi osadía, y lo que él da por la mía, he de dar por su cabeza. Tanto mis cosas extraña? no sabe que a toda ley, si el de Palermo es Virrey, yo soy Rey de la campaña? VIIIIIII que a vernos (pluguiera a Dios!) en esos campos los dos, y de persona a persona. Que habías de hacer con tan loce presunción, sin para que; si al Duque vieras, su pie pusieras sobre tu boca. No digo como Virrey, cuyo poder soberano tiene absoluto en su mano la autoridad de la ley. No más de como quien es Moncada, cuyo arrebol le sirve de espejo al Sol, besaras, Carlos, sus pies. Tu amigo soy, y el más fiel (esto a mi amor has de darle) solo para venerarle tratemos de hablar en él. Di mal de cualquier señor, porque hablar no se consiente, y del que lo es solamente, maltratando al inferior. De aquel, que mal informado de una ciega fantasía, toda su soberanía la funda en su desagrado. Mas no lo digas de aquel que tiene (aquesto es verdad) la grandeza en la piedad, primero que en el dosel. De aquel que los corazones roba cortés, y galante, primero con el semblante, y después con las razones. Y así es error sin disculpa, no amarle porque castigue; no es, Carlos, quien te persigue el Duque, sino tu culpa. Que yo (si me aconteciera, trabajo me hallara) si pudiera me escapara, pero no le aborreciera. Tú tienes mucha razón, y es justo que te obedezca: A su hermana le agradezca esta importuna lición. Que cansado! qué prolijo! trueca imperioso, y severo, la igualdad de compañero, en la obediencia de hijo! Dura oposición de estrella insluye obstinada, y cruel el amor para con él, y mi amor para con ella. Veneno esconde mortal, por más que a mí me condeno, que cuanto me dice es bueno, y a mí me parece mal. Paciencia, puesto que gano alguna esperanza vana, para el amor de la hermana, en la amistad del hermano. Señor, Laura, qué es esto? veisme, y al punto os vais? decidme presto, que es lo que ha ocasionado un accidente nunca imaginado? Tú, padre (cuya vida vive a la que yo tengo tan unida, con vínculo tan fuerte, que es forzoso mi muerte con su muerte) con lágrimas me miras, al irme a hablar, sollozas, y suspiras? Tú, hermana (a quien prevengo todo el sosiego del afan que tengo) con mortales enojos, las palabras revocas a los ojos? todo un dilubio tus mejillas laba? lo que empieza razón, lágrima acaba? que ternura es aquesta en los dos tan prolija, y tan molesta? Sábeslo tú, Isabela? si lo sabes, diciendo me consuela; que ocasión inhumana a mi padre congoja, y a mi hermana? Decidmela los dos, y de esta suerte, no me cause el silencio mayor muerte, que causarme pudiera si cuanto ignorara lo supiera. Después a solas. . Cuando solo quedes. Padre, y señor, bien puedes, hermana, Laura, di, qué te recatas? tu querella, porque me la dilatas? sabe Isábela tu pasión esquiva? Bien la sabe. . Pues dila, porque viva: sabe Laura, señor, tu sentimiento? Sí, Francisco, y aún ese es mi tormento. Quién le habrá dado cuenta de mi oprobrio, mi agravio; y de mi afrenta? Sabes tú, que ocasiona su despecho? Tan desdichada soy, que lo sospecho. Yo soy quien embaraza sus alientos, dirante tus intentos en yendome yo. . No has de irte vive el cielo; forzoso es, que si hay mal, haya consuelo; en mi padre, y mi hermana le tenía, cuando algún accidente mas le fía, una pasión tirana afligen a mi padre, y a mi hermana: aquesta les enoja, en mi buscan remedio a su congoja; de su mal sé testigo, tenga alivio mi pena en un amigo. Y amigo tal, de fe tan conocida, que arriesgará su vida por su vida. Aún parecen más bellas. en el liquido aljófar sus estrellas. Aún me faltaba aqueste sentimiento, . que me escuchase Carlos mi tormento. Decid sin embarazo, hablad sin miedo. Hijo, ya lo procuro; mas no puedo: Don César Veintemillas. . Rigor fiero! Es muy ilustre, y noble Caballero. En esa plaza de Palacio agora me dijo: Salvador, yo a la señora. Laura Baturi tengo obligaciones. de aquellas que se explican con razones; a su desdén tirano. asegure con la palab mi calidad en todo diferente, que cumpla la palabra no consiente, para que tome estado mi hacienda le ofrecí, que ha despreciado. Cuerdo sois, ved el modo de no perderlo con mi ausencia todo, que tan poco le falta, que con mi tio el gran Prior a Malta es forzoso partirme antes del día; ya en cuanto puedo cumplo la fe mía; consultadlo a Francisco vuestro hijo, dijo, y partiose. . Bien, señor, te dijo. Voto a Dios de un bergante. Mi desdicha. De qué, Carlos, te alteras? esta es dicha: si Don César se fuera, el remedio de Laura se perdiera: avisonos primero, hace como quién es, es caballero: ya el caso a aqueste punto reducido, que se ha de hacer? tomar cualquier partido. Yo le quiero ira hablar, y dispondremos, como el no quede mal, y bien quedemos. Padre, a Laura consuela tu entre tanto, querrá a César bien, de que me espanto; de cuanto sucediere, Carlos vendrá a avisar, lo que dijere haréis sin replicar. Ay Carlos mío! todo mi honor de tu amistad confío. Vete, Laura, por Dios a tu aposento, templa ahora ese honrado sentimiento. Hermano, pues yo fui. Nada me digas, yo lo remediaré, que te fatigas? Hijo del alma, mira lo que haces. Tarde de mi valor te satisfaces. Terrible desventura! Mas temo que mi afrenta su cordura. Malos años, que zaino! aquesto pasa? para la boba que durmiera en ca Sus caballos. . Qué intentas? . Mucho intento (aún no cabe en mi voz mi sentimiento) dime, y tus camaradas? A poco estrecho están disimuladas. por aquesa marina. Válgame toda la piedad divina! No basta ser infame, si no que a un hombre viejo se lo llame, y su afrenta le diga? cuando irritado el cielo le castiga? Posible es, Laura? cielos. más me matan, que alientan estos celos! Vamos, Carlos, . Qué es esto? no dirás tu intento? . Sabraslo presto; serás mi fiel amigo? Siempre a tu lado moriré contigo. Ya escuchaste mi infamia, y mi deshonra. Ya la escuché. . Para cobrar mi honra me ayudarás constante, y verdadero? Son estas de las cosas porque muero si tu amigo no fuera, desde el Japón a serlo me viniera, y ayudar tu venganza. El valor, y el honor todo lo alcanza, vamos, y te diré cuanto he pensado. Valiente me has de hallar siempre a tu lado. Si consigo esta máquina que fundo, tú me verás escándalo del mundo. Prosigue con constancia, y osadía, y admitarán los hombres la se mía. Ay Laura inadvertida! por precio de tu honor pongo mi vida. Ay Laura! de esta suerte voy a buscar mi vida con mi muerte. . Solo por el que ditán celoso estó sin razón; bien sé que no es ocasión; Fenisa, que en el desvan te eses los dias exteros sobre las jalmas artieras, que en el tejado hay goteras, y tapáis los agojeros. Tampoco que con disgarro, como otras suelen de un coche, en toda la santa noche no hayáis salido de un carro. Que eso es con buena intención, y no ha de ser malo luego, que tu encendieses el fuego, y que le atizase Antón. Ni que a vista de la gente se cocinase el guisado, porque en el campo un bocado diz que sabe lindamente. A sabiendas un instante, Fenisa, me deja estar celoso, para alcanzar el dulce nombre de amante. Concédeme aqueste don, que entre tus enamorados tantos, y también sellados, pasar puedes un Chansión. Mira Chansión, bien verás que eso es muy fácil de hacer; porque a ninguna mujer le hace daño un hombre más. Y al fin, al fin, en sostancia, los Moros (sin que te asombres esto así) cuantos más hombres, y más Moros, más ganancia. Que hasta en eso, la razón muy bien la tengo en la cholla, y sé que ninguna olla luce con solo un tizón. Mas tienes mil desconsuelos, que no los tuviera un loco. Cuáles son? Darme muy poco, y pedirme muchos celos. Querer, dicen, que es celar. Ay, amigo !hante engañado, sal de tan necio cuidado; que solo es querer el dar. Di, no te doy (desalmada) cuanto puedo, echando redes? Tú haces, Canstó, cuanto puedes, y al cabo no puedes nada. En fortuna tan violenta de querer, y no poder, me has de procurar tener (sino pagada) contenta. Con esto bien advertido, ardiendo en mis bellos ojos, podrás (sin tener enojos) quererme largo, y tendido. Que si me miro obligada, y de tu amor me se acuerda, no hayas miedo que me pierda, por corta, ni mal echada. No andes de aquí para allí acechando con porfía, déjame hacer, pues soy mía, cuanto quisiere de mí. Bien sé yo lo que desea tu error con tan vanos modos, andar quieres entre todos, y que ninguno te vea. Fenisa, no puede ser, errados tus pasos van, según nos dice el refran, juntos soprar, y sorber. Que belleza en los cristales se miran de azules olas, al viento las banderolas, y en las popas los fanales. Oh como alegran la vista, y alientan los corazones estos marmos leones del señor San Juan Bauti A acitando libre el terro no dando bordo, ni surco, está temblando el gran Turco, que le han de dar pan de perro. Haga buena diligencia, y escápese el mastin presto, que la Capitana ha puesto la bandera de partencia. Porque menguantes, y vanas, ni aún prestadas se hallan luces, Si ven las Maltesas Cruces en las Lunas Otomanas. El ver los Comendadores me gusta con sus aliños, que todos parecen niños al pecho los babadores. Pues ves? en vano trabaja si alguno se les convida, porque es poca la comida, y no se les cae migaja. Y ten firme en la memoria si por tu casa los vieres, que Turcos como mujeres dan perros, que es una groria. De Palermo lo mejor mira Chansión el estruendo, al alcázar va saliendo de la fuente del Pretor. En dulces hermosas llamas arde toda la mariba en la hermosura divina de sus bellísimas damas. En su carroza el Virrey viene, que Dios le vendiga: si afecto el Virrey nos obliga, que hicieramos viendo al Rey? Ya de una, y otra alabarda, que aún no dejan que se vea la persona, le rodea el Capitán de la guarda. Mas el Duque a deslucillos sale entre sombras al alba, y al apearse la salva, le hacen todos los Castillos. Aquí, Chansión, retirados veremos esta salida, no nos muela la comida alguno de los soldados. Yo quedaré muy contento satisfecho, y bien pagado siempre que en ti haya juzgado que partes para tu aumento. Vuecelencia; gran señor, honrando como quién es nos tiene siempre a sus pies. Está en galera el Prior? No quiere en tierra saltar, que todo lo quiere ver. No me espanto, es menester, y hace mucho el ejemplar. Honor (qué vida apellida . el hombre) dame valor; que el que vive sin honor no diga que tiene vida. Amor, en tan grande empleo . pues tu grandeza público, y el alma te sacrifico, favorece mi deseo. A conseguir su venganza mi valor le ha de vale porque de allí ha de nacer el logro de mi esperanza: Chansión. . Hbias de venir a sacarnos de cuidado? Dime, a Laura la has hablado? Luego allí te hubiste de ir? Aún bien que tu terceria agora no has de lograr, que en su casa para entrar no tiene licencia el día. Por unos mismos pecados padeces dos mil desastres. Porque sois como los sastres, que llevan muchos recados. Fenisa, aunque más te quejes (esto es verdad, no haya lloros) que tus recados son Moros, pero los Turcos Herejes. Todo de ti lo confío. Tienes honor, y razón. Pues a la disposición, Carlos. . Pues, Francisco, al brío. Está bien; dele ese pliego al Maestre vuesarced, yo sé que le hará merced. En medio de mi sosiego vino este mal a buscarme: que he hacer, noche? abrasarme, si estoy en medio del fuego. Baturi, que os receláis? ya sabéis que os quiero bien. Si señor, y sé también, que sin méritos me honráis. Viose desdicha mayor? vive Dios si me detiene. Paréceme, que este viene a quejarse, que el honor le debo a Laura su hermana; han de prenderme, o matarme, porque no quiero casarme con una mujer villana? Pegados al valvarte están caballos, y gente. De aquesta parte del puente? No si no de la otra parte: Ya usté me pregunta mucho; Fenisa, muy abispado viene, mosca le ha picado al sor Capitán Carlucho. En vuestra correspondencia, que os avisan de Levante? Nada, señor, importante, que no sepa Vuecelencia. Mi enemigo se ha de ir, y el Duque me ha de estorbar. Seor Don César, a embarcar. Nada debió de decir. Decid, de mercadurias, corre a buen precio la plaza? qué he de hacer sime embaraza? . muchas ha avido estos días. Ya a la marina el infiel. Qué aguarda a que se le vaya! . Ya el traidor desde la playa está llamando el barel. Al dar vuelta, sin licencia, librarme del Duque espero, verdugo será mi acero, y mi brazo la sentencia. , é, Una traición de esta suerte se paga, infame, villano, dete la muerte mi mano, porque a mi honra diste muerte. Muerto soy, válgame el cielo! Ya mi honor queda vengado. Préndanle, matenle. Elado, aquí el Virrey; mas apelo a mi espada, y mi valor. Quién áltera de esta suerte? 1. Baturí ha dado la muerte a Don César. Si Señor, yo a Don César, caso es cierto, donde Veelencia se hallara, sin razón no le matara, yo confieso que le he muerto; porque a una dama indiscreta, a quien dio palabra, y mano. Meteda aquese villano en una torre secreta. Que para que su osadía se castigue, y su crueldad, baje acá de la Ciudad por el una compañía. Vuelta a Palermo: gran fuego, . en un hombre tan prudente revento violentamente la mina de su sosiego. No quiso el Duque escucharme. Ande, pese a su sosiego. Dice bien, ande, no temas, Dónde están tus compañeros? Con los caballos. . Amigo, y mi padre; honrado viejo? Ya queda en salvo, y tu hacienda donde el ordenó se ha puesto. Mi hermana? Mas de dos leguas de aquí con dos compañeros estara. . Bizarramente todo el caso se ha dispuesto al valor. . Ea gallinas. Suelta, cobarde, mi acero, 1 Muerto soy! Pues enterrarle. Amigo Carlos, a ellos. Favor al Rey. Aborracho, él no ha menester el nuestro, antes le da. Confesión. 2. Resistencia. Fuera perros. Montemos, Francisco amigo; bruto animado del viento es el que llevas, coraje, y hacia la montaña presto. Nada temo con tu amparo. Con tu valor nada temo. Francisco, y Carlos, a un mundo. Carlos, y Francisco, estrecho juzgarán el Orbe todo. Ea, señor, acabemos, que yo vo a montar también. . Si me favorece el cielo, yo haré que viva mi nombre en las laminas del tiempo. Si el amor; piadoso amante, favorece mis intentos, toda el alma hecha cenizas he de ofrecer en su templo.

JORNADA SEGUNDA

Suba vuestra Reverencia en ese caballo. . El cielo se lo pague. . Que no es justo que camine a pie, teniendo ese habito. . Esta es buena ocasión para mi intento. Oye, Padre, y en llegando haga que se venda luego el caballo, y en mi nombre de de limosna al Convento lo que se diere por él, y no haga escrúpulo de esto, que por vida del Virrey, que me costó mi dinero. Buen viaje. Dios le libre de traidores. Si yo puedo, no se ha de librar de mí. No hay si no soltarle el freno. Encubierto de las ramas seguir el Fraile pretendo, para salirle al camino, cuando me parezca tiempo. Dejarele que se aleje, y luego daré sangriento fin a su vida, y así he de lograr lo que emprendo, aunque él no me pueda ver, yo de vista no le pierdo; que cuando él por el camino, yo de las ramas cubierto le sigo por la espesura, y acorta lo que está lejos, para que nadie lo vea; cuanto va que no le yerro? Padre, allá va esa pelota. Muerto soy, válgame el cielo! Bien verá que no lo hago por quitarle su dinero, que siendo Fraile Francisco, bien sé que no ha de tenerlo. Yo le quitaré la fama (pues la vida no me atrevo) a Baturi, pues por él de la hermosura carezco de Laura, porque encerrada, con un bárbaro pretejto (que él llama honrado ) la tiene, con tan insufrible aprieto, que de su beldad divina, aún no me informa el deseo. Pero yo quiero escribir en aqueste tronco el dueño mentido de esta crueldad, que del monte voy haciendo un volumen engañoso, en que lea el palajero, con el nombre de Baturí, los insultos que yo he hecho. Chico Baturi lo hizo, pierda la opinión, pues necio a mí me cuesta la vida, de Laura en los dos luceros. No es mi amigo quien me mata, y si yo a su injuria muero, muera a manos de mi maña la opinión que va adquiriendo. Por él perdí con afrenta el bien merecido puesto de Capitán de bandidos, que obligados de su esfuerzo, en vil ofensa del mío, convenidos le dijeron, Baturi todo lo manda, Baturí de todo es dueño, y tan bizarro se porta, que si yo no lo remedio mañosamente, en lugar de castigo, tendrán premio sus delitos. Los lugares del Duque, con tal respeto los trata, que ningún daño recibe ninguno de ellos de su gente, solo mata a los amigos, y deudos de César: y los demás, no solo los trata fiero, pero grato los hóspeda, y los agasaja atento. De los pueblos comarcanos se hace acudir con aquello que a toda su compañía le basta para su intento. Y esto lo pagan los ricos, y muchas veces del feudo que le dan, el compasivo socorre algunos del pueblo, con que la queja del rico, y el justo agradecimiento del pobre suben iguales, y como sueñan a un tiempo, variamente se confunden, y con equívocos celos, las voces del ofendido no las apercibe el viento. Está en las armas del monte tan bizarramente diestro, que una natanja le arrojan, y antes que descienda al suelo, con una bala la parte, y a los pedazos deshechos tira otra vez, y los hace otros pedazos de nuevo. Nada tiene que no sea ira, pesar, y veneno para mí; que su alabanza, con toda el alma le debo. Mas yo haré con mis engaños, pero él viene. . Vaya presto. Llevémosle al capitán. Ande aprisa el muy correo. Aspacio, señores míos. Nadie le ofenda, teneos; no sabéis que me disgusto de que a ningún pasajero se le haga pesadumbre? Que compasivo; y que necio! con todos anda galante. 1. Señor, este es un correo. Es verdad que correo soy, es alguna afrenta el serlo? No es afrenta, pero es fuerza que seáis de poco momento, porque sois hombre ordinario; pero ahora que me acuerdo, sois persona de gran porte. Ya que preso le tenemos, no será malo mirarle si entre esas cartas, o pliegos, trae alguno que nos dé algún aviso secreto. La vasija lo dirá. Decís bien, averiguemos algún secreto, motivo que nos sea de provecho. Brava cantidad de cartas. No le lleguéis al dinero, ni a la persona, que ya sabéis que no lo consiento. O qué bravos disparates, escritos con mucho tiento, hemos de encontrar aquí! Famoso rato tendremos. Habrá pesames fruncidos, que harán reir a los muertos. Escribirale un ausente más de cuatro mil requiebros a aquel que le corresponde, y rematará diciendo: todo se hará lindamente, mas son menester dineros. Habrá carta de un amante llena de dos mil conceptos, y otras tantas necedades, porque el hombre más atento en escribiendo a su dama, por un rato es majadero. Este es pésame sin duda, que un amigo verdadero a otro escribe, y yo aseguro que es preciado de discreto, De la muerte de su padre de vem. me pesa por una parte, y me huelgo por otra, Huélgome, porque es parca: y huélgome por tener de que escribira van, que lo deseaba infinito. Vim. no se mate; y pues tiene buen entendí. miento, no se le de nada de las cosas que Dios hace y aprenda de mí, que se murió mi padre, y me console lue- gor y era diferente hombre que el su- yo. Dios le tenga en el cielo largos años y a vimaguarde. Señores, no echan de ver, que todos los portes pierdo de las cartas que me abren? Estas esconder pretendo, que me ahorcará Baturi si las llega a ver. Qué es eso que escondéis? . Nada, señor. Pues que es eso que en el pecho guardabáis? . Señor, la Bula. Mostrad, que aquí lo veremos. Bulas falsas nos vendéis? No tengáis miedo. Si tengo: señor, ordenes del Duque son, que a los lugares llevo, para uqe os prendan. El Duque; tanto rigor le merezco? Y oiré a ponerme a sus pies; que insultos, que sacrilegios cometo yo en la campaña? Yo a mis contrarios ofendo no más, del linaje son de César cuantos encuentro: quien es tan valiente, culpa estos honrados extremos? Del linaje son del César los que matáis? bueno es es no le cuentan de un tirano, sin ley, sin Dios, los excesos, que de ti cuenta la fama. Hombre, estas loco? Esto es cierto puede llegar tu crueldad a más inhumano extremo, que prender dos caminantes (lo que se dice te cuento) y decilles, que las vidas librarian de aquel riesgo, si renegaban? y al uno que renegó (con deseo de vivir) dalle la muerte, y despacharle al infierno? Y al otro (que no lo hizo, porque le viste bien puesto con Dios) dalle libertad, y decirle muy sangriento, que la muerte no le dabas, porque no se fuese al cielo? Y se queda tan gustoso el brazo de los excesos, que escribes en las cortezas, Chico Baturi lo ha hecho? Eso se cuenta de mí? Es oro, y perlas aquesto. Barlucho, quien como vos sabe el alma de mi pecho? Decid, decid, si sabéis, que haya intentado violento las crueldades que me achacan? Sin duda es lo que yo pienso: Enemigos vuestros son, que a vuestros merecimientos andan poniendo embarazos, y que todo vuestro intento es buscar (no vi en mi vida más piadosos bandoleros!) algunos deudos de César; porque según habéis muerto tantos de ellos, tenéis talle que acabe el linaje entero, y diez calles en contorno. Eso, Carlos, no lo niego; pero todos en mi afrenta complices injustos fueron, que es muy cierto que faltó Don César, fiado en ellos, a su palabra, y quizá, forzado de sus consejos, porque los deudos deshacen lindamente un casamiento, por sus propias conveniencias, y dejan al novio luego, por seguir sus pareceres, disgustado, y en el riesgo. Son tantas las crueldades, que cuentan de ti, que ha preso el Duque a tu padre, y dicen, que le ha dado mil tormentos, porque a tu noticia lleguen: y tu obligado al paterno amor, a librarle vayas, para prenderte con esto. No le des tan mala vida, ausentándote, sabiendo que en tu padre se castigan tan bárbaros desconciertos, la más impía prisión injustamente tu viejo padre padece. . Es posible que llegan a tanto extremo las sinrazones del Duque, cuando no se las merezco? que en mí viero pobre padre émbote así sus aceros? Paguen las requisitorias los delitos de su dueño, pues procede tan injusto. Qué hacéis? Leerlas preten Estas loco? vive Dios. Y hacerlas pedazos luego. Vive Dios, que a no ser vos el que pretendia hacerlo, hoy con la vida pagara tan bárbaro atrevimiento. Pues qué importaba? Callad, que aún siendo con vos, me temo lo que el Duque escribe hacer; contra el debido respeto intentabáis vos leer? Pues cuando sabéis cuan fiero a vuestro padre atormenta, y cuando quizá el secreto de aquellas requisitorias, importar puede al sosiego, y la vida de esta gente, y vuestra. Todo eso es menos, que faltar inadvertido, que atropellar poco atento por la justa reverencia, que a su grandeza le debo, y le ofendiera dos veces, como a juez, y caballero, si las ordenes que envía, yo las leyera resuelto: como a Virrey, porque iba contra el homenaje hecho de obedecer los mandados, y lo que es más en mi aprecio, como a tan grande señor sabiéndole sus secretos. Y así sobre mi cabeza las pongo, y las obedezco, y a que viva muchos anos; haga este brindís de fuego; haced todos la razón. Ya todos te obedecemos, Viva el Duque. El Duque viva, y su nombre siempre Regio deje honrosas impresiones en las láminas del viento. Señor, íreme? . Si amigo, y llevaos este refresco para el camino. Señor; sois vos, o yo el bandolero? Vos, valga el diablo vuestra alma, que os lleváis lo que yo vengo de cobrar, y me ha costado lo que Dios sabe el traerlo: Señor, mira que eres tú el salteador. . Calla necio. Y esto es pedilla trocada, y yo en mi vida lo he hecho. Viváis más años. . Dejad vanos agradecimientos, y Dios os lleve con bien: id con el hasta ponerle. en el camino. Camine. . Ya voy. Vaya el muy correo. Vaya el ladrón de ladrones, que es como cuento de cuentos. Por cierto que vos hacéis por el Duque algunas cosas; para nada provechosas. Carlos, no me embaracéis. esta propia inclinación; que le tengo sin violencia, pues la busco en mi obediencia, y la encuentro en mi razón. A saber que con prisiones a mi padre le tenía, yo sé muy bien lo que haría. Carlucho, no te apasiones. Juro a Dios, que había de ir esta noche sin tardar, y que mar todo el lugar donde él se suele venir. Vengará mi enojo así, y lo que fuera melor, qué mara al pesquisidor, que me dicen que está al. El decirlo hace infiel a quien lo llega a pensar. Por Dios que le he de qué mar, . y echarle la culpa a él. A todas esas lealtades sus rigores contradicen. Que ha de hacer, cuando le dicen de mí tan ciegas crueldades? A quien con mucha razón despedazará mi enojo, y siendo fácil despojo le comiera el corazón, era al vil que se fingía con tan engañoso pecho. Par Dios, que fuera bien hecho, que es muy gran bellaqueria. Aunque también puede ser, que sin cuidado pasase, y tu enemigo le enviase a cosa, sin entender a que fin determinado; porque ya en cualquier error, como os tienen tanto horror, habéis de ser el culpado. Que aunque ese rigor no iguale a la piedad, que os concedo, todo se lo achaca al miedo, el que va que sobresale. Mi desdicha es la mayor. Sabéis cuan sin dicha os vi? (válgame mi industria aquí, y ayude mi engaño amor. Qué dicen, mas yo bien sé, que es sospecha mal fundada, como la tenéis guardada, y como nadie la ve. Que vos (mas no sé si acierto en deciros lo que oí,) Nada receléis de mí. (muerto. Que a vuestra hermana habéis yo (a ser vos) aqueste engaño con la cosa desmintiera, y al vulgo ignorante hiciera testigo del desengaño. A mi hermana la enseñara, a convencerla dispuesto; porque desmentido en esto, quizá en lo demás dudaran. Dos daños los vuestros son, el que es mayor evitad, que aqueste es de la verdad, y aquel de la presunción. Tu consejo dificulta mi más atenta razón, que oprimir tú mi opinión, tener a mi hermana oculta. Siempre retirada esté del comercio, que la impido, que mejor se hace un olvido de aquello que no se ve. Nadie lea en sus despojos, de mis agravios la historia, que quiero que la memoria no se ayude de los ojos. Que si piensan que la he dado la muerte por infiel, me tendrán por más cruel, mas no por menos honrado. Mostrarla al vulgo es deshonra, rigor quitarle la vida; y así, el tenerla escondida, es usura de mi honra. Y al vulgo mormurador; si advierte en su liuiandad, le desmiento una crueldad, y le acuerdo un deshonor. Os llevaré por testigo, para que veáis que miente la opinión del vulgo vana, a mostraros a mi hermana. Hbéis dicho lindamente, que con que la venga yo algunas veces a hablar, con verdad podré afirmar, que su opinión le engañó. Y aunque era acertado creo que la viese cada día, que con eso yo diría, todos los días la veo: y mayor fuerza le diera a lo que intentando estoy. No habéis de verla más de hoy, y habéis de verla aqui fuera: Que para evitar el daño, que en mi abono procuráis, una vez que la veáis basta para desengaño. Yo, porque vos. Cosa es llana, que vos lo harías por mí, agora veréis aquí, como no he muerto ami hermana. Esta caseria ha sido sepulcro a su muerta vida, y aquí mi afrenta escondida la voy cubriendo de olvido. Esta es la puerta, abrir quiero. Hoy solo es la permisión, esta ofensa en su opinión muy presto vengar espero. Este vecino lugar del Duque, abrasar presumo, y su nombre envuelto en humo, que él lo hizo ha de afirmar. Fenisa, a Fenisa. Quien da voces con tal trabajo al calabozo de abajo? Yo soy quien te llamo, ven, y a Laura trae. Mas me irrita verla, y perderla tan presto. Por Dios que nos digas esto, es soltura, o es visita? es llevarnos a domar el potro que no se ensilla, meternos en la capilla, o sacarnos a ahorcar? Mire que es grande rigor tenernos de esta manera, dejanos, señor, si quiera nombrar un procurador. Que novedad te ha obligado a que el rigor prevertido permitas, que de estas puertas pase el límite previsto? como la línea tirana, que como tu enojo impío, siempre negada a mis plantas, sino la borro, la piso impensadamente, como estos invisibles grillos de mi obediencia, y mí miedo, los muevo, si no los limo? De cuando acá tan piadoso? De cuando acá tan benigno? Mucho extraño tus piedades? mas recelo este cariño, que estas injustas ofensas, que el que es cruel por estilo, ajusta con los favores, y si llega el ofendido a lograr algún acaso de su enojo vengativo, la duda de la intención le malogra el beneficio. Señor, sacanos de aquí, por amor de Jesucristo que repares que sin Misa nos quedamos los Domingos. Calla necia. . Porventura, yo comilo, ni bébilo? sueltanos, o prendenos. Yo. Baturi, he de deciros la verdad en lo que hacéis, impiedad me ha parecido, no gana vuestra opinión, y dirá el vulgo atrevido, si os ve que así la curáis, que os dura el achaque antiguo. Sacad vuestra pobre hermana de este penoso martirio; que decís? pueda con vos mi ruego aquesto que os pido; que es lo que me respondéis? a habéis en efeto visto, que yo no he muerto a mi hermana. Ese es caso muy distinto. En fin estáis satisfecho? No es eso lo que yo os digo. Pues si satisfecho estáis, Laura a su eterno retiro, Qué hacéis? Vuélvete a tu cárcel. No lo dudo, ni lo impido, aunque ley injusta tienes, en mi natural dominio; pero quiero que conozcas, que aquel borrón deslucido de tu afrenta, le he sacado con tan mañoso artificio, que puede en aquella parte firmar el honor más limpio. . Éntrate, Fenisa, tú. Señor, esto que te pido has de hecer, que es importante: dus mil mozos hay valdios, que es lástima no prendernos; pues eres juez tan benigno, prende algunos con nosotras, que mal de otros es alivio, y vuelve de aquí a cien años a conocer tus sobrinos. Baturi, a Dios. Dónde vais? No hacéis nada que os suplico. Solo en aquestas materias no han de poder los amigos. Claro está, ya lo conozco, y por eso no os réplico. Creed de mí, que esto solo os puedo negar esquivo, porque os debo obligaciones de confidente muy fino. Pues no sabéis, Baturi, lo más que me habéis debido; pero algún día sabréis, que soy vuestro fiel amigo. . Señor, a señor, aguarda. Chansión? seáis bien venido, que hay de nuevo? Un labrador de aquese lugar vecino del Duque, con la licencia que tú le has permitido, de entrar libres en el monte. ahora en tu busca vino, y aquesta carta me dio, y que te la diese dijo, con grande encarecimiento. A mí dice el sobre escrito, y parece de mi padre la letra, y ya la confirmo, porque la firma conozco. Dice de esta suerte: Hijo, yo estoy preso, como sabes, maltratado, y oprimido; tanto, que ya mi vejez se rinde al grave martirio. Para morir consolado quiero verte, antes que el filo de la ya cercana muerte corte de mi vida el hilo. En el palacio del Duque, en ese lugar vecino, estoy preso, venme a ver disfrazado, y escondido, que de la casa del Duque tendré abierto el postigo, y hallarás quien te encamine a la parte donde asisto, que a la piedad de las guardas este agasajo he debido. Dios te guarde. Salvador Baturi. Chansión amigo, porque albricias no me pides? Señor, ya las he pedido por postrera los que están encima pueden decirlo. Pues en la primera paga de los lugares te libro cincuenta escudos de albricias, que pues eres de quien fío las libranzas, de tu mano te puedes cobrar tú mismo. Dios te guarde, pero advierte que han dado los hombres ricos, que son los que nos tributan, en pagar muy mal, y ha cinco, o seis días, que me trae un villano entretenido con véngase vuste otro día, el trigo no se ha vendido, mañana, esotro, esta tarde, vuelva uste de aquí a un poquito; y son quinientos ducados, que es porquería el decirlo. Pero ya estoy enfadado, y por último le he dicho que tengo de ejecutarle, sino cumple hoy conmigo. Parece que aquesta hacienda es de algún hombre perdido: o se debe, o no se debe, por Dios de sacarle un hijo, si no me paga. . Ya es tiempo de ir a ver a mi afligido padre, porque ya anochece. Los villanos son malditos. Mas no puede ser que el buque por prenderme haya fingido esta carta? No es posible, que no la escribiera impío mi padre, aunque de la muerte pasará el duro castigo. También puede ser engaño entre el Duque convenido, y las guardas; mas que dudo, cuando el amor compasivo de un padre preso me obliga a este honrado precipicio! Preso mi padre por mí, y yo me tardo remiso? vente conmigo Chansión. Adonde? . Al mayor peligro. Yo soy hombre de negocios, déjame tener juicio. Anda cobarde. . Por eso no has de llevarme contigo. Infame vida es la tuya. Aunque es infame la estimo, déjame ajustar las cuentas, que no quiero que tus hijos me pidan lo que no debo. Infelice padre mío, la vida entre tantas dudas, a tu piedad satisfizo. Salvador. Baturi, entrad, que cerrar quiero esta puerta. Siempre, señor está abierta, en la vuestra gran piedad. Llegad, Salvador, llegad a mis brazos. . A vuestros pies serán glorioso interés. de mi rendida bajeza, porque de tanta grandeza, indigno tapete es. Cómo lo pasáis aquí? Asistido, y regalado. Dígolo. porque he mandado, que os regalen como a mí. Nunca, gran señor, me vi con estrella más amiga, aquí nada me fatiga, holgura es esta prisión, solo duda la razón, que a tenerme así os obliga: cuanto puede el pensamiento desear, aquí me adula, Alcayde mío es lá gula, guarda el entretenimiento, aunque si verdad os cuento, ahora, señor, me aflijo, aunque fiel me corrijo de la carta que escribí. Palabra, Baturi, os di de no prender vuestro hijo, aunque venga, yo os la doy otra vez; no hay que dudar, que yo no puedo faltar a las leyes de quien soy. Seguro, señor, estoy, mas que me digáis os pido, porque aquí me habéis tenido preso con tanta piedad. Pues lo ignoráis, escuchad sabréis lo que me ha movido: que a vuestro hijo llaméis os hice, porque en secreto le digáis, como discreto; lo que ya de mí sabéis: con él también fingiréis, que en vos mi rigor se emplea, culpadme esta acción por fea, llamadme tirano en todo, que yo dispenso en el modo de decillo, porque os crea. Mirad que no le digáis. que sol quien esto ha trazado, que le prenderé indignado, si sé que lo rebeláis. Veremos si le obligáis a que deje tanto exceso, porque si llega a estar preso, aunque le quiera ayudar no le he poder librar de las manos del proceso. En fin queréis que le diga, que me tenéis maltratado. Encareced indignado la violencia que os fatiga. Cuando piadoso me obliga. Vuecelencia, he de fingir, que así me llega a afligir. No importa, yo lo consiento. Señor, mi agradecimiento, no lo ha de querer decir. Esto ha de ser. Mucho siento, no decirfavores tantos, como vos. Yo lo agradezco. Vos me hacéis con vos ingrato, pero sin duda ha venido mi hijo, que siento pasos al afuera. Él es sin duda, porque a la puerta llamaron. Mi hijo es, que el corazón lo pública alborozado. Yo me retiro, Baturi, obligadle con el llanto a que deje la campaña. Viendo su piedad lo aguardo, que para mí fue piadoso siempre, aunque agora es tan malo. No le digáis que se hóspeda, aunque en muy distinto cuarto, en esta casa el Juez, que contra él he enviado, que no quiero que le pierda el respeto temerario. Nada, señor, le diré, id seguro, yo le abro; hijo Francisco. . Señor. Llega amoroso a mis brazos, enlázate al pecho mío, yedra a mis caducos años, como estás? Bueno con veros, aunque entre rigores tantos. Dios te libre a ti, que yo bien merezco lo que paso; abrázame, hijo otra vez; cómo bienes tan tostado? Esto es de andar siempre al Sol. Es que el estar a la sombra, no es tan bueno, aunque es más sano, Chansión, tú de aquesta suerte? Soy bandolero donado. Señor, primero que todo, por si hay algún embarazo después, porque aligerar en la cárcel los trabajos, suele el dinero, y las guardas se adormecen a su encanto, has de guardar con secreto, esos docientos ducados que trae Cansión para ti, recibelos. . Ni un ochabo nos queda en casa, y se cobra con grandísimo trabajo, aquí están. . O tente! qué haces, hijo? Chansión reportaos, que yo no he de recibir diveros tan mal ganados. Mal ganados, un vecino (a quien le tengo alquilado un cuarto de casa suyo) me ha pagado el medio año, que le tiene en cuatrocientos, y por esta Cruzque es dado. Señor, tan poco estimáis este pequeño agasajo; que piadoso. Fuego, fuego, el Lugar se está abrasando, sin remedio. Qué es aquesto? Que se arde todo el Palacio del Duque. Fuego. . Hijo vete, que a esta casa donde estamos dicen que ha llegado el fuego, y quien viniere a apagarlo, puede ser que te conozca. Vámonos, que esto anda malo. Que es irme, cuando la casa del Duque se está abrasando? Guardad aquestas pistolas, porque el fuego de masiado no me las despare. Fuego. Fuego en quién fuere a apagarlo. Anda, villano, a ayudarme. . Y después si yo me abraso, quién me ha de apagar a mí? Agua aprisa. Vino blanco. Deja también las pistolas. Las mías son sobrefalso. Mira que pueden matarte si se desparan acaso. Porque han de matarme a mí; si nunca las he cargado? Anda a ayudar a mi hijo: al Duque quiero avisarle, porque está en grande peligro: Señor, señor. Sosegaos, que ya yo he visto el incendio. Ponga su persona en salvo Vuecelencia, porque importa. Derribad aqueste cuarto adonde vive el Juez. Mirad. No me da cuidado; y vuestro hijo? Señor, fue a apagar el fuego osado, sin que mi amor, y su riesgo bastasen a reportarlo. Retiraos vos. Ya yo me iba, porque no penséis que falto a la prisión, y del fuego para aliviarme me valgo; pero cuidad de Francisco, pues por vos está arriesgado. Aquí oculto, y cuidadoso, lo que le sucede aguardo. Buen ánimo, caballero, que ya estáis libre, sentaos. Con vuestro favor me aliento más, pues andáis tan bizarro, yo os daré cuanto pidáis. Solo del valor me pago. Y libradme unos papeles que se quedan en mi cuarto, que estoy por orden del Duque un negocio averiguando. muy importante. Y son muchos? Es un proceso tan alto, y será mucho mayor, según los testigos hallo. Y estáis por orden del Duque? Si amigo. Pues voy volando. Yo os lo serviré muy bien; que mancebo tan honrado! Baturi al Pesquisidor sacó del incendio en brazos, lástima es que desperdicie un aliento tan gallardo. Luego tuviera este modo el grandísimo bellaco del bandolero, a quien yo le averiguo excesos tantos, y que yo no le conozca! Aquí vienen cien legajo de papeles, y de pleitos. Sois el hombre más honrado que hay en el mundo, y me habéis hecho el mayor agasajo, que se puede imaginar, porque tengo averiguados en ellos cuantos delitos, ha hecho ese desalmado, ese ladrón de Baturi. Ese es el hombre más malo que ha avido en el Orbe todo, Chico Baturi ha pegado fuego a este lugar. Mentis viles, cobardes, villanos, que el miedo os hace creer, que me veis a cada paso. No soy yo muy mal testigo de que en eso no es culpado. Tomad si dicen que es él, yo apostaré que ha quemado este lugar, porque yo estoy en él alojado. Bien puede ser que no sea. Todos lo dicen bien claro. Baturi es muy infelice. Por Dios que ano ser vasallos . del Duque, que yo les diera a entender, que se engañaron. Puede haber tal insolencia! a estar aquí mi escribano, me había de dar por fe estas voces que he escuchado; pero así como amanezca mañana yo le haré el cargo; no diréis vuestro dicho? Donde hay mil testigos falsos, yo no seré menester. Hay hombre más desdichado, . que yo! mas bien puedo estar con mi fortuna muy vano; pues ha puesto mi desdicha al cielo en tanto cuidado. Testigos falsos llamáis los que recibo debajo de juramento? . Yo sé que algunos habrán jurado lo que de verdad no vieron. Por si puedo remediarlo, a mí me importa saber lo que contra mi han jurado. Y porque os desengañéis, hacedme merced, en pago de lo que aquí os he servido, de leerme algunos cargos de los que probado habéis. Jesús, que desatinado disparater los Jueces (acá de tejas abajo) son como los confesores: aunque fueráis un hermano mío, nada os revelara. Pues con claridad hablando: yo no tengo en que leer estas noches, y temprano me acuesto, y he menester divertirme algunos ratos, y me los he de llevar, y le ellos muy despacio. Qué decís? Esto ha de ser. Hay empeño más extraño! si me descubro, me obligo a prenderle: y si le paso que se lleve los papeles, le apoyo un gran desacato, hecho contra la justicia, a quien debo dar amparo. Antes perderé la vida, que tal consienta. Prestados os los pido por un día, que en él me obligo a pasarlos, porque a leer lindamente en proceso me enseñaron; apartaos. De aquesta suerte que se los lleve embarazo. La luz han muerto; no importa, que atiento sabré buscallos, pues sé la parte en que estaban. En gran peligro me hallo, ireme. A señor Juez. Quién me llama? Sollegaos, tomad aquesos papeles, y tratad con más recato estas cosas, y otra vez tenedlos más bien guardados. Guárdeos Dios, yo voy a ver (pues con la puerta he encontrado) si me los vuelve cabales, por volver a remediarlo, No es posible que los halle, atajó a mi intento el paso, matando la luz un hombre, que de la pieza embozado. salio. . Baturi. Quién llama? La guarda soy que ha dejado. que con vuestro padre habléis, y vuelvo en todo a ayudaros. Pues qué es lo que pretendéis? Solo procuro libraros; que otro día a vuestro padre podéis hablar más despacio, vení os acompañaré hasta poneros en salvo: no os detengáis, porque está el lugar alborotado, aseguraros de mí podéis. En nada reparo, guiad por donde quisieredes. Yo sé muy bien el palacio, dadme la mano, y seguidme. Ya yo os sigo. En busca salgo, más qué es esto? Fuerte lance. Qué es esto que estoy mirando? no es el Duque? Gran señor. Cómo os atrebéis osado, a entrar en mi propia casa a irritar mi altivo brazo? Porque vos, Daos a prisión. Pues todo aquel agasajo? Por vida del Rey que os mate. y os haga dos mil pedazos si no os rendís, o escapáis por ese postigo falso, a quien esa puerta os guía, que por él saliendo al campo; aunque yo os vaya siguiendo, no es muy fácil alcánzaros. Huye hijo, pues el Duque te lo avisa tan vizarro. Rendios luego. Gran señor, las armas rindo postrado; y huyo de vos, que esto es respeto, y no desacato Seguírele hasta prenderle. No le sigas inhumano. Mal entesdéis mis designios: aquí vino, asegurado de mi palabra, y licencia, mi respeto desarmado, y finjo que le persigo por ver si puedo ampararlo; porque así cumplo conmigo, con mi oficio, y con entrambos.

JORNADA TERCERA

Haciendo me es bravos tus enredos son. Tú eres un pobre Chansión, que pasas entre dos luces. Y la flor de la canela soy de la alcahueteria, y me viene está obra pía por línea recta de avuela. No está, si no en qué hayas podido salir. . Ya tengo licencia para salir a cualquier hora que quiera de la prisión, y también puedo entrar al aposento de Laura a cualquiera hora; porque ya está (a lo que entiendo) su hermano un poco más brando. Heme holgado de saberlo: prosigue ahora, Fenisa, en contarme tu embeleco. Ya sabes como los dos a Carlucho nuestro dueño: atento que le servimos, siendo yo de quien primero cualquiera secreto fía. No, Fenisa, lo que es eso ya yo sé que eres secreta, Digo que so v no te enojes. Digo, pues, que aquesta noche ha dispuesto, válido de mi favor. Di enredadora. Entrar dentro, adonde está oculta Laura, y usar amante, y grosero con ella toda su fuerza, si la maña no halló medio. Oh amigo Judas, prosigue. Yo que a todas horas puedo entrar donde Laura está. Ya te entiendo que tu enredo le ha de poner de paleta el cabe de sus deseos. Lo que yo quiero saber es el modo. . Escucha atento. Después de haberle dejado yo de manos sobre el fuego, porque con seguridad su palabra crea, primero que su obra, ha de llegar disimulado, y fingiendo, la voz a medio mógate, la industria a mógate entero. Y diciendo, que es Baturi, con este nombre supuesto, fingir un rato con ella, para que logre su intento. No será la vez primera que se vale ellamo nueso de su nombre, y que le cuesta el honor, según entiendo. Tú también tienes que hacer. Contigo? Tú solo, necio. Yo de qué modo? Ha me dicho muesamo, que partas luego a ese vecino lugar. Si es libranza, yo la acepto. Ya quien dice el sobreescrito, le des con grande secreto este papel luego al punto; pero mira que te advierto, que no te encuentre Baturi, porque te pones con eso a pique de que le lea. Venga el papel. Vete luego, pues que ya pían, pían, para alumbrar de refresco, comienza a echarse en remojo (como si fuera abadejo) en el barreño del mar ese luciente pandero. Por tu vida, que quisiste, Fenisa, decir con eso? Que anochece. Pues yo yo. También yo me vo al puesto, donde Carlucho me espera. A Dios. A Dios. Yo comienzo a caminar poco a poco hacia el lugar: no sea el cuento, que el señor Chico Baturi dé conmigo, requiriendo los valones, y el juvón, el sayo, y el falso peto. Quien será aquel enemigo, que con agravios tan feos mi nombre desacredita, y mi valor? Dicho, y hecho. Chansión. Yo escondo el papel. Adónde vas. San Alejo. Qué papel escondes? Zas. Responde. Cándil. Ea presto. Qué diré? Qué te detienes? Dónde diablos me detengo? antes me vo. Dilo aprisa. Este papel (yo estó muerto) es. . Prosigue. La memoria de los pecados que tengo que confesar, si algún día tal me aconteciere. A verlo. Eso dices? estás loco? no ves tú que este secreto, ni a mi propio confesor a revelar no me atrevo? Ea. dame el papel, Qué manda? El papel. Estás bien cierto en que le escondí? Yo proprio le he visto. No, lo que es eso, si no me engaño, también me parece a mí lo mismo. Aquí le escondiste. Ahl así casi que lo creo, pues buscale, y no te estés con las manos en el seno. Ya le he encontrado. Señor, déjale, que no es bien hecho, que veas en la memoria, por mis pecados ajenos, las gorduras de mi alma, las fraquezas de mi cuerpo. Dice el sobrescrito así. Tú verás como no es cierto. A Alexandro Veintemillas, que Dios guarde. Estás contento? ese es un Fraile con quien ha mucho que me confieso. No sino un deudo por Dios . de Don César, que sospecho que me anda buscando Yo llevaré con la de rengo. Sútilmente sin romper el papel, la nema he abierto. No está en la yema lo claro, sino en la clara de adentro. Quiero excusar prevenido, . que este oiga lo que leo. Amigo, como ayer os empecé a contar la causa que yo he tenido de quitar el honor a Francisco Baturi, y haber ejecutado en su nombre tantos, y tan graves delitos, ha sido irritado por no dejarme (después que mató a Don César mi primo) ver los divía nos ojos de Laura; ocultándola en la casa fuerte de este monte, en cuyo pre- tejto he intentado que le persiga la justicia, y deje desembarazado mí amor. Mas, pues, no ha aprovechado ninguna diligencia, lo que importa es, que al punto des aviso al Juez Pesquí sidor, que tiene su causa, y al presen- te se halla en ese Lugar, y le digáis, que con ese hombre se venga al posti- go de la dicha casa fuerte con su gen. te, y algunos villanos para verse con- migo, que yo juro de entregarle esta noche con toda seguridad. Dios os guarde. Carlos. Ha traidor! Es algo larga la memoria, porque entiendo, que ha cosa de nueve, o diez anos que no me confieso. Rabiando estoy de coraje . pero aquí importa el secreto, y la mana: de esta suerte le ha de asegurar mi intento. Vuelvo a cerrar el papel con la misma oblea, y vuelvo a dársele a este villano (disimulando mi incendio,) para que le lleve, yo entraré en la casa luego con la llave del postigo, que tengo para este efecto. Yo he podido prevenir para mi vida el remedio con leer este papel, mas con esta acción prevengo el remedio de mi honra, que este infame amigo ha hecho mi opinión aborrecible, ayude mi empresa el cielo. Fuego lo que está pensando, . mas que me mata alo menos. Oves, Chansión. Mas quisiera estar, Baturi, tan lejos, que no te oyera. Porqué? (tiendo. Dios me entiende, y yo me en- Esta es una diligencia, que dispone en mi provecho Carlucho. Es muy hombre honrado. Es mi amigo verdadero. Así tengas la salud. Y así, Chansión, parte luego sin dilatarlo un instante, y da el papel a su dueño. Hablas de verás? . Aprisa, porque importa mucho. Harelo. . Oyes. otro pecadito? Mira, Chansión, que te advierto, que a ninguno has de decir que me has encontrado. . Harelo. Oves, secreto, o morir. Ya nosabes mi secreto? Cansión. Aún hay más que decirme? Harás lo que mando? Harelo. Quiero entrar donde he de ver de mi infamia el instrumento, para librar a mi honor de aqueste segundo empeño. Hafortuna! en comenzando a avasallar un sujeto, aún no permites que un paso le pueda formar sin riesgo, Oscuro albergue esquivo, sepulcro de quien soy, cadaber vivo, donde ve sin luz mis desengaños, sóbrego estío de mis verdes años. Donde el rayo del Sol de tarde en tarde, o no se atreve a entrar, o entra cobarde. Cuando querrá mi estrella, que se deje guiar mi errante huella? Cuando querrá mi hado, (ah cielos!) que sea aliento fatigado? Salga de su retiro como descanso, y no como suspiro; pues en violencia tanta de mi aliento se ajusta mi garganta; y hasta el formado aecento sueña como palabra, y es tormento Entra, señor, que este es de Laura el triste rincón, y aprovecha la ocasión de la cabeza a los pies. En viéndola asegurada, ojo a la puerta, y alerta, y pues yo te la he hecho abierta, procurala hacer cerrada, Si esta dicha consiguiere, dueño serás de mi vida. Yo me retiro advertida de volver, si acaso diere voces, yo traeré una luz luego al punto, porque así no conozca que yo fui de esta noría el arcaduz. Secretamente. Ay de mí! He llegado hasta el retiro de mi hermana. Aquel suspiro fue de Laura, que aún aquí, cuando a vencer su desaire. se atreve mi confianza, la seña de mi esperanza la conozco por el aire. Cuando fortuna. Yo llego. Me podré libre mirar. Aquí está, quiero escuchar. De tantos pesares? Luego. Que escucho? Tu hermano soy, no te turbes. . Ha villano! Apenas de que es mi hermano todo el crédito le doy. De esta prisión me liberte, adonde aquella precisa luz de la común antorcha, de quien se compone el día, no se resuelve a la entrada, porque teme la salida de aquestas. Detente Laura. Pero hay de mí! Nobles iras, agora. . Extranjera voz, que del recato es enigma del engaño va saliendo, asustando mi noticia; quién eres? Un infeliz, que para mayor desdicha, de tus ojos adolece, y de tu desdén peligra. Un geroglifico ardiente de aquesta montaña altiva, cuyos cansados ardores eladas voces publican. Y en fin, bellísima Laura, soy Carlos, en quien se cifra de Ícaro, pozo, y volcán, amor, incendio, y ruina. Qué pena! . Quiero apurar si Laura se precipita, porque los dos a mi acero los pechos aleves riudan. Muda me tiene el ahogo. No en mudezcas, enemiga, si ya no te desmerezco aún las palabras de esquiva. Sal ya del tirano yugo de tu hermano. . No prosigas, que ya te ha visto dos veces irritada tu malicia. La una, por el desdén, y la otra por la ira. No extraño, alcuoso Carlos, que a tan libre acción te rindas; lo que extraño es que se pase a traición tan conocida la amistad, la amistad digo, que entre dos almas distintas ha jurado confianzas en las aras de la vida, mira que tu fama afrentas. Digo, Laura. Que desdicha! Que mi amor. Prosigue, Carlos. Se resuelve. Suerte esquiva! Si eres galante, quien duda que se resuelve advertida tu razón. Cómo podrá, si contra mi pecho tira, tan sin piedad, el amor sus flechas ejecutivas? Cómo, si de mis suspiros se enciende el aire, querías que perdiese aventurado, ocasión tan peregrina? No temas ya de tu hermano el rigor, que prevenida mi cautela aquesta noche. Qué dices? Mas no permitas, mi amor, que segundo enojo vuelva a apasionar tus iras. Ya es cobarde el sufrimiento. Ha traidor! Porqué te irrritas! Primero que. El ciego amor. Qué tu acción. Tu voz esquida no es de provecho. Ha enemigo. Pues séralo mi cuchilla. Há pese a mi poca suerte! Qué es esto? Santa Lucia. Qué miro? Deja villano, deja en la vaina enemiga suspensa la vil espada, sino quieres que la mía (aunque aventure mi honra; te cueste la infame vida. Hafortuna! Agora hermano, que el falso instrumento miras de tan grave agravio, tienes la cólera tan remisa? Pero yo de aquesta suerte. Detente. De aquesta cisma, dejando la luz aquí, me escapo, si no me atisba. Penetra, ingrata, mi pecho; porque dos veces me rinda gloriosamente infeliz a tu desdén, y a tu ira. Aún este gusto no quiero que te dé, que en tu desdicha, aún no ha de quedar tu muerte a su mano agradecida. Pues mátame tú. Primero has de entender que te dilato, aleve amigo, para muerte más prolija. Deja que su sangre. Aguarda. Qué esperas? Que tu malicia en más civil tribunal pague la infame osadía. No fuiste mi amigo? . Sí. No confíe inadvertido el alma de ti? . Es verdad. Con tu mano fementida, valiéndote de mi nombre, no has ejecutado indignas hazañas de mi valor? No lo niego. . Y con la misma estratagema, no has sido quién me engañó? Así lo afirma mi obstinación. Y no has sido quien con violenta porfía tan atrevido quisiste. Yo lo diré. . No lo digas, que puede ser que se lleve de escuchártelo mi ira, y mi cólera despeñe, lo que mi paciencia guía. No mereces por cualquiera de estas causas, la desdicha de tu muerte? . Yo no hago estimación de la vida. Pues yo quiero que mueras. Qué intentas? Que las fatigas que ha padecido mi fama de esta suerte se rediman. Las manos me ligas? . Sí. que no es preeminencia digna, que tengan libres las manos los brazos de la malicia. No comprendo tu intento. En nada me contradigas, que esto le importa a mi honra. También me cubres la vista? También, porque no merece usarla quien cuando mira desluciendo las especies, solo atiende a lo que envidia, Sígueme. Sí a darme muerte tiranamente me guías, a que aguardas? Mas te queda que morir. Suerte enemiga! Ven Laura. Tus pasos sigo. Astro cruel! Luces divinas! Amigas sombras, Acabad con esta penosa vida. No más vuestras influencias tan crueles me persigan. Amparad aquesta acción, con que mi fama se libra, si ya para mi castigo mi industria no se encamina: porque al fin de un desdichado siempre es culpa la desdicha. . Cuál es, villano, el postigo de la casa? . Ya llego a él. Amigos, cuidado tened con lo que ordeno, Qué digo? y no podremos saber a que vienen? . Verlo has. esta noche. . Nunca más me he tembrado, que en tener secreto, que me encontró Baturi con el papel; porque si supiera él que lo había dicho yo, sin atender a mis quejas, como a otros infelices, me cortara las narices, los labios, y las orejas. 1. Hermanos, aunque el Juez se enoje, no hay que aguardar a que se pueda librar; matémosle, si esta vez le cogemos. . 2. Es razón, démosle, si le pescamos, aunque al juez le metamos a barato la prisión. Yo no debo de importar, pues no hace caso de mí aquesta gente, y así quiero tenderme a roncar. Si aquí le prendo valiente, granjeo grande opinión, y me vale la prisión una plaza de repente, que es honra, provecho, y fama. Que abren el postigo. Paso. Silencio. 1. Amigos al caso. A señor luez. Quién llama? Carlos. Pues guiadnos luego adonde Baturí está. Para que hemos de iralla, si aquí yo al punto os le entrego. Y en habiéndole entregado, diré sus viles acciones, porque pague las traiciones, que en mi nombre ha ejecutado; el suyo diré después. Mi hermano que intentará? Carlos, yo soy. Dónde está? Francisco Baturi. Este es. Asidle. Ha traidor! 1. Paciencia. 2. Dalde. Muera a nuestras manos. Tened. Esperad villanos, que me quitáis la regencia. Mirad que soy. El más fiero hombre que había hasta hoy. 2. El más cruel. Carlos soy. Carlos? Justamente muero. Ha cielos! No dejarán dormir a un Cristiano. . Hombre que te has valido del nombre de este infeliz. Nuevo afan, mi desdicha me ha inventado: Quién eres. Ha dura suerte! Tú que has causado la muerte de Carlos? Un desdichado. Qué ahogo! Que en su prisión quiso su honor restaurar, y aún la vida. . Qué pesar! que pena! qué confusión! Yo soy quien del hado fiero padece tanto rigor. Y vítimamente, señor, es Laturi el bandolero. Prendedle. . A él. A tu lado. me tienes. . Mal conocéis, villanos, que os atrevéis, lo que es mi brazo enojado. A ellos, hermano. A quien huya haré, poniéndole preso, la cabeza de proceso. Mire ahora por la suya. Fuéseme la lengua loca cuando aquello declaré, pero como se me hué si me la tengo en la boca? Si escapo de aqueste dano, y huyo de este sacrificio, al momento (como a oficio) me he de poner aermitaño. Ya amanece, con que así, si me llevo en la memoria, se anubla mi escapatoria. Alllano, Laura. Ay de mí! si a cualquier lugar dellado me llevan mis esperanzas, los dueños de las libranzas me han de pagar de contado. Dónde irá una desdichada a asegurar esta vida, de la conciencia corrida, y del cuerpo aporreada? Fenisa. Chansión. Do vas? Huyendo de Laura. . Y yo de Baturila echarme vo por esos cerros no más. Pues cada uno de los dos, para que no nos persiga, por diversa parte siga su fortuna. A Dios. . A Dios. Hado cruel! Suerte ingrata! San Cosme. Santa Rufina. Villano. De esta me fina. Infame. De esta me mata. De esta vez. Señor de matarme tratas, y si tan mozo me matas, me darás mala vejez. Señora, pues cuerda eres, no me mates, da otro medio, que les quitas su remedio a muchísimas mujeres. A aqueste tronco cruel, villano, te quiero atar. Quién se pudiera escapar, desatando este cordel. También a estotro, enemiga, esta liga ha de prenderte. Cercana tiene la muerte pajaro que cae en liga. El castigo te ha de dar aqueste rayo de acero. Habla a Fenisa primero, que tiene más que pagar. Yo la daré su castigo. Lo que puede hacer aquí es morirse para sí, y no meterse conmigo. Señor mío. Mi señora. Razón será darte muerte, pero borro de esta suerte las piedades que hasta agora he usado en esta campaña, y no quiero que tú seas el primero que me veas hacer una cruel hazaña. Y así, por esta razón, de mí estás ya perdonado, logre yo lo bien obrado, viento la ejecución, Todos hacia aquesta parte, donde el tiro se ha escuchado acudid. . Ha fiero hado! Ya es preciso el escaparte. Pues, Laura, vente conmigo, que a la más piadosa acción me conduce el corazón. Constante tus pasos sigo. Nuestro padre no parece. Ya lo llora mi pesar. Puedo en Palermo penar. Hasta tu nombre aborrece. Ven a Palermo, afligida vida, que me das la muerte, a buscar voy de esta suerte muerte que me de la vida. Hacia aquí (si no me engaño) sonó el tiro. Aquí sonó. Pues dinos, quién desparó? Baturi. 1. Suceso extraño! estos, señor, son criados suyos. 2. Cómo? vive Dios que habéis de pagarme vos unos docientos ducados, que por una letra he dado de vuestro amo. Pesiatal, usted la pagó tan mal, que entendí que había quebrado. Quién os ató? Es largo cuento. Desatadlos. ve piedad! n.C Y a Palermo los llevan luego al punto. Que tormento! . 1. Vayan. A los monumentos desde hoy grande acción tenéis. Llevadlos. . 2. Vos pagaréis los docientos con docientos. , , s Esos papeles dejad sobre ese búsete mismo, y despejad; y si alguno quisiere hablarme, a decillo venid, para que no vuelva, sin que logre su designio el que me quisiere hablar; porque nunca por capricho, sino por necesidad, viene a buscar un Ministro de mi parte, quien le busca: y así que infiera es preciso de lo fácil de la entrada, lo seguro del oído. Ay infeliz! El que se oye es el Padre de Francisco Baturi: ah terrible ley de la justicia del siglo! que ha de castigar a otro el pretejto, y no el delito, más de las quejas del vulgo, firmadas contra su hijo, que de mi mano! yo quiero (abriendo aqueste postigo, que a la torre caey llamarle, porque tenga algún alivio su vejez. A Salvador. Quién llama al sepulcro impío de aqueste esqueleto ardiente, de aqueste cadaber vivo, donde entre hierros habitan el alma, y el albedrío. Yo os llamo. Señor. . Alzad de mis brazos al arrimo. A vuestros pies, Duque excelso de Montalto, esclarecido Príncipe de Paternoy, penmitid que el labio mío, tantas veces ilustrado, quede como repetido. Levantad. . Tanto se agradan los dueños (a quien servimos) de la obediencia, mandando, como del imperio mismo. Sentis mucho la prisión? Señor, sentirla es preciso por la causa; pero vos (Dios os guarde) tan benigno alentáis aquesta vida con la piedad. . Ya os he dicho que a ninguno declaréis mi secreto beneficio. Pues por eso mis aecentos, mil veces agradecidos, al corazón lo repiten. En efecto vuestro hijo no ha parecido? . Señor, es muy amable el hechizo O de la vida, y aunque yo de otro aparente martirio, la dura prisión padezco, y aunque es el tormento mío, también padezco su pena, que disculpable delito, no remediarle, pues fuera a costa de su peligro, el ser conmigo piadoso, ser cruel consigo mismo. Retiraos a aquesta sala, y por el breve resquicio (que los dos tápices forman) podéis notar advertido, cuando se vaya; quién es; porque hablaros, determino más despacio. . Logre el cielo vuestros generosos bríos, como han logrado hasta agora vuestros heroicos principios. Un caballero de Malta (que ninguno ha conocido, a quien la blanca Cruz honra el gallardo pecho altivo; acompañando a una dama, que con honesto desvío cubre el rostro) a Vuecelencia. le suplica, sea servido de darle licencia para besar su mano. . Ya he dicho, que a ninguno he de negarme, decid que entre. . Así averiguo, cuando quede el Duque solo, sin ser de ninguno visto. ti Valionos la estratagema, Laura, de mi grande amigo, el no haber sido hasta agora de ninguno conocido. Qué intentas? . Si lo supieras, estorbaras mi designio. Quién es? Un esclavo vuestrosu Válgame el cielo! qué he visto? Qué arrojado a vuestros pies. Este no es Batur? . Pide vuestra mano. . Caballero, Que no le conozco finío, porlo que a él mismo le importa. Ven Laura. Dan Qué es lo que miro? Besa al Duque mi señor la mano. . A sus pies invicto. Esta sin duda es su hermana. . Todo el pecho sacrifico. Bella dama, levantad. Cielos, estos son mis hijos. Vos, caballero, decid. Pues que no me ha conocido Vuecelencia, yo soy. Si no es decencia el decirlo, no importa que lo digáis. p Que le esté abriendo el camino . mi prevención; y que sea quien se precipite el mismo! Yo soy, señor. . Yo diré quien es con los brazos míos. Padre, y señor. Laura. . Padre. Perdonadme, porque he sido, olvidado del respeto, Solab llevado de mi cariño. Hasta aquí pudo llegar su desdicha, pues el mismo que le dio el ser le descubre, a fuerza de su destino. Pues cómo a mis ojos, necio, bárbaro, loco, atrevido, osas venir? . Gran señor, no es mi atrevimiento hijo de mi desacato: yo a vuestro respeto aspiro mas que a mi vida, pues ella es un piélago infinito de desdichas, donde tocan en los cristales vagios y de la fortuna las proas de tanto infeliz navio de pensamientos, adonde me cansé de haber corrido tanta tormenta de riesgos, y naufragios de peligros. Ya yo previne, señor, que era enojaros preciso en viéndome; pero yo a ennoblecer he venido mi prisión, pues voluntario a vuestras plantas me rindo. Mi elección me prenda luego ociosos estén los filos de vuestro semblante, cuando me aprisiona mi albedrío. Hijo. . Hermano. Lo que veis, para asegurarma, ha sido, sin que nadie me conozca en la acción que solicito. Mi padre está padeciendo. No es mal, pues que compasivo su Excelencia. . Qué decís? Que vos (sino más propicio) os cansaréis de afligin el anciano pecho mío. Por no ocasionar mi enojo, el afecto he reprimido. Qué es, hermano, lo que has hecho? Ahora entregarme al suplicio; pues con esto, de mi padre la dura prisión redimo. Vos, con la señora Laura, Salvador a ese retiro de vuestra prisión entrad, mientras que yo con Francisco me queno a solas un rato. (drío Yo obedezco. . En mi albe- no hay más ley, que tu precepto. Con esto a mi padre libro: . cielos, pues tenéis mis culpas en el eterno registro, poned aquesta piedad a cuenta de mis delitos. Ya estamos solos; no es indiguidad de mi oficio el hablar con vos, pues ya estáis preso, porque ha sido siempre el juez reprobado; y es hablar inadvertido con el reo estando libre, pues hace con darle oído, la autoridad indecente, y escrupuloso el juicio. Y porque de mi prisión haya, señor, mas indicio, ni que a una seña de libre pueda apelar mi albedrío, esta espada a vuestros pies voluntariamente rindo. Y es vanidad de mi dicha este rendimiento digno, pues solo a vuestro valor se deben postrar sus filos. Id leyendo vuestros cargos, pues el Juez me ha remitido ese proceso que veis condenado, y concluido contra vos. Y pues es fuerza darle al reo, en cualquier juicio, traslado; yo que veáis el original permito. Mucho volumen, señor, el que en el proceso miro es, para quien no se juzga tan culpado. . Prevenido, ida los últimos cargos, y dejad los del principio. Ha traidor! áleve Carlos! Leed. . Turbado prosigo: Iten, que después de darle, para seguir su camino, un caballo a un Religioso del Seráfico Francisco. Arrepentido de haber héchole aquel beneficio, le desparó una pistola, y le mató; y los testigos le oyeron decir. Baturi le da muerte, Padre mío. y que por mayor horror lo dejó en un tronco escrito. Sabe el cielo la verdad. Y aún yo también la colijo; proseguid. . . Y que una noche, de sus tinieblas valido, a un lugar de su Excelencia el señor Virrey, altivo le pego fuego, y le oyeron ir por las calles a gritos muchos testigos diciendo, Chico Baturi lo hizo. Esto, señor, vos sabéis el respeto que he tenido a vuestro nombre, y que siempre mi mayor blasón ha sido respetar vuestros lugares. Y nadie como yo mismo pudiera testificar, que no fuistes vos Francisco quien le pego fuego. . Pues, si Vuecelencia es servido, para restaurar mi honra, que la vida no la estima, Alejandro Veintemillas tiene un papel, en que escrito está todo mi descargo, sirmado del enemigo, que me ha quitado el honor, que fue Carlucho, a quien quiso entregar a la justicia mi mano, porque decirlo pudiera, y tan desdichado fui, que me cerró el camino su muerte. . No dejaré diligencia en vuestro alivio; más decidme, los jueces, en ley de buenos ministros, no están obligados siempre (aunque sepa que no ha sido agrestor al que condenan) a sentenciar por lo escrito? Es verdad. . Pues sustanciada vuestra causa en mí juicio, ved lo que mis Asesores han sentenciado. . Prosigo. Fallamos los Jueces de la gran Cor- te, que debemos condenar, y con- denamos a Francisco Baturi, por la muerte de Don César, y demás causas contenidas en el proceso, a muerte natural de horca. Y damos comisión a cualquier justicia, que le prendan, para que sin admitir descargo, la eje. cuten, con término de una hora. Así lo pronunciamos, y mandamos en Palermo. Señor, pues que ya es precisa mi muerte, solo os suplico, que miréis por el honor de mi hermana, pues ha sido de mi desdicha instrumento. Yo os doy palabra, Francisco, de mirar por él, y ahora lo que resta es despédiros de vuestro padre, y hermana. Esto quiere mi destino. Salid, Salvador, y Laura, y de vuestro hermano, y hijo os despedid. Gran señor, cargad en los años míos su muerte, no muera él. Cerrad, señor, los oídos a aquella piedad, porque malograréis mi designio, si os mueve. . Yo, gran señor, por entrambos os suplico. Quién vio tan gran confusión! La vida os pido de un hijo. De un padre os debo la vida. Yo de entrambos el auxilio. Esperad; aseguráis que nadie os ha conocido? Si señor. . Vos no queréis padecer por vuestro hijo? Eso deseo. . Ya vos la piedad no os ha movido de librar a vuestro padre? A eso solamente aspiro. Y vos, bellísima Laura, con el llanto enternecido, sus dos vidas no pedís? A cuenta de entrambos vivo. Pues no quiero dar razón, para que cuenten los siglos, que apostasteis en piedad en ningún tiempo conmigo. Pues qué decís? Esa espada alzad del suelo, Francisco. y ceñidla. . Ya obedezco. La llave de ese postigo (que por aquese jardín sale a la marina) fío. de vuestra mano. Sin duda que se logra mi designio, Por el. Baturi, y libraos. Príncipe invicto. Pero no podéis salir p sin que os veanrescondidos en esa cuadra podéis lograr después mi designio. Qué valor! Que acción! Qué hazaña! Acabad, no estéis remiso. Si otro como yo se viera en el lance que me he visto, le culpara, vive Dios, cuando no hiciera lo mismo. Fa, villanos, llegad. Qué es esto? Averme pedido estos villanos (que son dos criados de Francisco Batur!) que a Vuecelencia los traiga. . Lo dicho dicho. Qué queréis? . Señor, decir a su merced. . Es un borrico, yo lo diré. . Yo también. Decidlo entrambos. Pues digo que yo so Chansión. . Al caso. Y que le serví un poquito de tiempo a Carlucho yo. Decid. . Pues, como le cuento, el era un bellaco, digo no quitando lo presente, Mira lo que habráis. Y ha sido, para descargo de muesas con modo: Dice, señor, que con nombre de Francisco Baturi, ha lecho mil cosas, que si jurarlo es preciso, lo juraremos los dos. Es la verdad, vive Cristo. Y esto, señor, lo confirma aqueste papel, que el mismo. Alejandro Veintemillas (no se yo con que motivo) a vuestras manos remite. O si hallara algún camino .. para librar a este hombre! Veis como sois un pollino. Que queréis decir, que no habré como un pajarlto? Antes no os falta otra cosa, sino habrar. . Aqueso mismo una, alabándole mucho, por un papagayo dijo. Para lo que yo pretendo, bastan aquestos testigos, y este papel. O qué bien a mi intento ha sucedido! Salid, Francisco Baturi, Salvador, Laura, idos libres adonde quisieréis, porque yo el perdón confirmo con este papel, que veis, y con equestos testigos. Y yo también, gran señor, acompañar determino. a mi padre, y a mi hermano. Yo que a los tres (pues ya he oído el canón de libra) que escapemos solicito en esa galera. . Aprisa, que vendrá gente. . Los siglos. celebren tu ilustre nombre. Príncipe heroico. Ea traidor. Vamos padre. Hijo camina. Ven Laura. Tus pasos sigo. Adónde los tres Ingenios; que la Comedia han escrito, ofrecen segunda parte. Porque fuera muy mal visto ahorcar agora a aqueste. bandólero capuchino: y de la presente, todos os piden perdón rendidos.