Texto digital de Charpa más vengativa y guapo Baltasaret
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Desconocido
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Charpa más vengativa y guapo Baltasaret. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/charpa-mas-vengativa-y-guapo-baltasaret.

CHARPA MÁS VENGATIVA Y GUAPO BALTASARET
JORNADA PRIMERA
SSOh dijo, Leudomia? . Sí señora: Montó tu padre en su rocín ahora, su escopeta, y los perros por delante, y una legua traspuso en un instante; pregunte por la vuelta con porfías, y dijo no venir en cuatro días Pues con ese seguro, ya que puedo por ese plazo libre, hablar sin miedo con Baltasar mi primo, a quien por su valor, y garbo estimo; dile que llegue ya: cautela mía, en tu resulta mi placer se fía. Aquí mi ama espera. Florencia, prima, en quien la Primavera, anhelando el mejor de sus primores, aprende el pulimento de las flores, con quien la estrella bella mendiga luces para ser estrella, pues si tu perfección no lo conduce, ni respira la flor, ni el Astro luce; para qué en la temprana primera edad feliz de la mañana, me llamas con precepto presuroso? Mas de qué el rostro funebre, y lloroso, al verme, manifiestas? qué novedades de pesar son estas? habla, descansa en mí, tu mal refiere. Si haré, si mi dolor lo permitiere: Leudomia, salte fuera. (mucha; Primo, escucha. Grande es mi confusión, mi duda es ya que solos estamos, di, qué siente tu corazón? . Escucha atentamente: Querido primo, y señor, hidalgo Baltasar Llorca, rama del tronco mejor, que tiene Villajoyosa, la que en este Reino tanto de ilustre, y rica blasona, conservando los aplausos de su antiguedad heroica; tu prima Florencia aquí, triste, afligida, llorosa, de tu protección se vale, y a tus piedades se arroja. Yo (como cualquiera) ciega, ignorante como todas, fácil como enamorada, e imprudente como loca, escuché falsas caricias, admití aleves lisonjas, creí traidoras promesas, y atendí astutas congojas de un hombre, de un: mas qué voy a ponderar, si con sola la dicción hombre, se cifra la fiera más cautelosa, la Esfinge más atractiva, y la Hiena más traidora. Ya sabes, que con aquella comunicación que gozan, en no numerosos Pueblos, unas familias con otras, Antonio Felin entró en mi casa a todas horas; pues yo de sus prendas muchas, de su urbanidad notoria, de su dócil condición, y por fin, de su persona enamorada, estimele tan fina, que no había hora, que en la mía no gastara recuerdos de su memoria. Esta misma estimación vi en sus expresiones todas, con que él ya de su cariño instado, y yo ya de propia pasión mía persuadida, con recíproca concordia nos dimos fija palabra de esposos, palabra sola. Aquí empezó más activa su exageración, de forma, que la plaza inexpugnable del honor, que al pecho adorna, sitiada de sus halagos, combatida de sus obras, con uno, y otro vaibén, de mi amor, y su lisonja, casi se entregara, si no fuera constante roca. Él, picado a mis tibiezas, convencido de mi honra, cansado a mis resistencias, y lo que es más, cierta cosa, por vengarse, sus afectos traslada, pone, y coloca en otras aras, quizá más fáciles, o piadosas. A mi vista, en mi desprecio, sin causa, y con razón poca, con Francisqueta se casa, la celebrada de hermosa en la Villa, por ser muchas las conveniencias que logran en ello, pues los parientes de entrambas partes lo apoyan. Hoy en su casa festivas están convidadas todas las familias de los dos, para aquella ceremonia de interesarse los deudos al concierto de las bodas. Con explendido aparato hoy este Congreso goza, entre opulencias de Ceres, abundancias de Pomona. Hoy es mi engaño su brindis, sus placeres mi deshonra, sus conciertos mi desprecio, y su ajuste mis zozobras. Mira, primo Baltasar, si no es desdicha penosa, que un hombre, que amo, me deje por otra mujer que adora, y que por honrada pierda lo que por honor me toca. Y así, en tanto sentimiento, ciega, airada, fiera, y loca, detérmino la venganza, y que el aleve conozca, que no ha de tratar de burlas con mujer pundonorosa. Para esto de ti me valgo, de mi padre temerosa, que su natural terrible, y altivo genio lo ignora, pues lo encubro de sus iras, aún siendo tan a mi costa. En tu mano, en tu elección, y en tu arvitrio, es bien que ponga el medio, que más prudente, o importante reconozcas, para que en este desaire quede bien puesta, y airosa. Pero si por prima tuya, por tu sangre, y por tu honra, no te obligo a restaurar perdidas, que mi amor llora, y a satisfacer agravios, que me irritan, y congojan, duélate por mujer, que afligida, y triste implora, para su amparo, y defensa, (de un hombre villano en contra) un corazón tan hidalgo como el de Baltasar Llorca. Enmudecida la ira, la cólera silenciosa, callada la indignación, y encubierta la ponzoña, han escuchado lo justo de tu razón; y si ignoran qué responderte, es porque con la ejecución respondan. Antonio Felin, mi amigo, es tan aleve, que borra con una maldad, la estrecha amistad, que nos corona? Vive el Cielo; que la casa en donde se juntan, Troya de mis incendios se abrase, en llama, en sangre, en discordia. Tu ofendida de un aleve? burlada la generosa altivez de tus aplausos, por una intención traidora? eso no, que Baltasar ha de conservar las glorias, que su pundonor tributa, vinculadas unas de otras, Florencia, en haber callado tu aflicción, y tu congoja a tu padre, has hecho bien, porque su soberbia loca primero en ti se vengara, que en quien tu pecho desdora. Yo voy a ver como pueda, con suavidad, y sin nota, estorbar, que hoy se efectuen de Antonio Felin las bodas. Y hasta tanto que consiga vengarte, y dejarte airosa, sufre, y padece, pues eres causa de tu mal tu propia. Mira, que si has de perderte, poco importa, poco importa, que yo sienta, solamente con la madurez te porta. Si blandamente tu intento, primo Baltasar, no logras, no a una desgracia, a una afrenta, o una perdición te expongas. Por bien, o por mal, dejarte vengada, prima, me toca. Por mal no, que así aventuras tu casa, patria, y esposa. Nada es en mi vanidad antes, que la fama heroica. Y será fuerza arriesgarte? Nada equívale a la honra. Ay amor, qué no destruyes! Ay honor, qué no abandonas! Prima, hasta verte vengada, a diós, que el furor me ahoga. . Fuese: ay de mí! ya temiendo estoy de sus iras prontas alguna arrojada ciega determinación. Señora, qué es esto que te sucede? que tu primo salió ahora echando como una fiera espumajos por la boca; y tú a gritos, y lamentos toda la casa alborotas: no podré saber qué ha sido el disgusto? Ay mi Leudomia! que temo alguna desdicha, al ver cuan airado toma (mi primo) el desaire mío a cargo suyo. . Es forzosa cosa, que lances de honor llamen, inciten, y expongan a un hombre honrado, y valiente; y si ellos no se conforman, hoy un gran día de juicio ha de ser Villajoyosa. En bandos, y enemistades parecerá Babilonia. Y qué has de hacer si este lance el último extremo toca? Prevenir dinero, alhajas, y lo que pueda de joyas, y a todo lo que suceda estar prevenida, y pronta. Fuerza será que te siga, como amiga, en tus derrotas. Pues la prontitud se elija. Eso, sobre todo, importa. Para que el mundo admirado: Advierta: . Sepa: . Y conozca: Cuanto yerra, atropella, y ocasiona mujer con celos, engañada, y pronta. 1. Pues ya fenecidos quedan de entrambas partes conciertos, ajustes, dote, y demás pertenecientes al nuevo estado de Francisqueta, hija del señor Jimeno, con el que ha de ser su esposo, será bien que celebremos esta tratada alegría, que deje gozar el Cielo. Señor Antonio Felín, parientas, amigos, deudos, yo quisiera que mi hija llevara por dote un Reino; no alcanzan a más mis fuerzas, que están muy malos los tiempos; mas su crianza, su trato, y buena prosapia, espero, que haga en su virtud de más, lo que en el caudal de menos: Vuesas mercedes se sienten. 2. Usted se siente el primero. Las señoras siempre son privilegiadas en esto. Nosotras cumplimos con sentarnos en cualquier tiempo. Vaya a una todos, y excusen (si ha de ser) de cumplimientos. Vaya. . Vaya. 1. Qué bizarro es siempre el tío Jimeno! Esta es una niñería, lo que es grande es el afecto. Señora, ya que mi dicha me hace digno:- Mas qué es esto? ved quien llama. 2. Baltasar Llorca. . Que entre. Caballeros, provecho, y salud. 1. Venís, Baltasar, a muy buen tiempo. 2. Sentaos, pues, y a la de entrambos otorgados brindaremos. Pues quién es el venturoso, que ha de merecer ser dueño de la señora Francisca? Amigo, un servidor vuestro. Yo celebrara el feliz amante lazo, más creo, que hay un rumor en la Villa sobre estorbarlo. . No tengo cosa, que pueda servirme de menor impedimento. Hal que todos, cuando andamos a esta quiero, a esta no quiero, no dejamos de empeñarnos en servicio, en galanteo de una, y otra, y en llegando el tomar estado a efecto, es solo una la escogida, pero las llamadas ciento. Esto mismo os pasa a vos: tenéis corazón muy tierno, a esta habláis, a otra servís, a aquella le hacéis terrero, a esta le dais la palabra, y sin hacer caso de esto, con Francisqueta os casáis; y de las demás, qué haremos? quédense en el aire, que yo lo que he menester tengo. No es cristiandad, ni en un hombre de bien es justo progreso, ni la señora Francisca querrá, ni el tío Jimeno, que tenga quejosos, quien ha de ser su esposo, y yerno. Señor Llorca, yo he escuchado vuestro sermón, y por cierto, que sois hombre de conciencia escrupulosa en extremo; y así, no me interrumpáis día de tanto contento para mí; y a la quejosa decid, que me ponga pleito: Brindo, señora. . Tened, que es sobrado atrevimiento no hacer caso de que yo interés sobre esto muestro en alguna, de amistad, compasión, o parentesco; y sabe el señor Felin muy bien, que su pensamiento, y su intención no están sanos. Es mentira. Vive el Cielo, que te he de arrancar el alma. Tente, Llorca. - Ay, qué me ha muerto! 1. Cierra esa puerta, y con él entre todos acabemos. No hay quién llame a la justicia? Vive Dios, que con el mismo trabuco he de ser la Parca de todos. . Aquí el estruendo del tiro fue, y son las voces. La justicia. . Grande aprieto! Abrid, abrid, que es la Ronda. 3. . Ténganse al Rey, que es aquesto? Este aleve: . Este atrevido: Este traidor: . Este: Quedo, que ya tantos estes, son mas que chasco: Caballeros, esto es haber muerto a un hombre. Y por qué? . Por merecerlo. Solo Dios, y el Rey, de vidas, señor Baltasar, son dueños; y pues Ministro del Rey soy, y en delito os encuentro, daos a prisión. Vive Dios, que venerando primero el nombre del Rey, que he oído, al que se acerque resuelto, ni aún a un pelo de la ropa, le he de hacer saltar los sesos. Yo darme a prisión? Tirad, si hace resistencia. Ah perros! primero soy yo: de aquesta ventana me favorezco. 2. . A la calle se ha arrojado, señor Don Juan. . Al momento alcanzadle. Vamos, vamos. Ved si ese hombre está muerto. Válgame Dios! que me falta, amigos, vida, y aliento. Albricias, que vive. Pues que le apliquen remedios prontos, mientras a actuar viene el Escribano, y cuento al Alcalde la maldad de Baltasaret: Jimeno, pena de dos mil ducados en vuestra casa os arresto: Hay enemiga! sin duda amor por mi causa ha vuelto. Amigos, el Soberano Penitencial Sacramento logré yo, y muera. . Parientes, a la cama le llevemos. 1. Qué desgracia! 2. Qué desdicha! Qué pena! . Qué desconsuelo! Ay desdichada vejez, en qué pesares te veo! Habrá más triste presagio, anuncio peor, agüero más infeliz, que el que miro? en quien mi esposo: (oh violento nombre! oh tirana dicción! oh amenazado tormento!) en quien mi esposo ha de ser a pesar de mis afectos? A Antonio Felin, mi padre, sin gusto mío, le ha hecho sacrificio de mi vida, y mi voluntad, creyendo, que un padre en sus hijos es del alma, y potencias dueño. Yo, aunque su afecto conozco, tan airada le aborrezco, que aún el odio pienso que es de su fineza algún premio; mas como en Antonio el alma puedo emplear, si la tengo en más digno, más airoso, más benemérito dueño? Este arrogante Andaluz Don Juan, que en honroso empleo de Guarda Mayor, al Rey sirve con tal desempeño, como todo el Reino sabe, fino, gallardo, y atento, solicita de mi mano los favores alagüeños. Yo pagada de su brío, le correspondo, y el Cielo quiso, que tan de improviso se tratasen los conciertos de mi aborrecida unión, que no me dio, avaro, el tiempo, ocasión para avisar a Don Juan mis sentimientos; mas él viene. Sea, señora, enorabuena ese nuevo estado, que con el alma admite el cariño vuestro. En ocho días de ausencia tanta mudanza? ya veo lo que temí; pero al fin, vos mejoráis de sujeto, y yo empeoro de dicha, aunque estaré muy contento de vuestras felicidades, a costa de mis desprecios: ha aleve! con que tus bodas hoy se han tratado? . Mi dueño, que la violencia: . Es conmigo. Dé mi padre: . No lo creo. Forzando: . Mas no me digas. Si haré. . Pues qué puedes? Esto: que primero he de morir, que verme en brazos ajenos. Y Antonio? . Vivirá poco. Y si no muere? . Lo mismo, Pues tuyo soy siempre; y pues la justicia va viniendo a tu casa, y el aleve Baltasaret está preso, que se rindió luego al punto, haga el amor intermedio. Don Juan: . Francisca: Sé firme. . Seré roca. Eso pretendo. Oh tuyo, o no quiero vida. Oh tuya, o la muerte quiero. Podemos en esta casa, Albudeca, de tan grande fatiga tomar asilo. Ol reniego del vinagre, que quiere andar hecho un perro, porque gatos no le arañen. Los que van con la justicia parecen Ronda Volante; ea, en qué nos detenemos? entra, no en los dos reparen. Embozados atrevidos, que contra el fuero inviolable atropelláis de mi casa descorteses mis umbrales, decid, a qué fin así os habéis entrado, antes que vuestro castigo sea de mi menor voz el aire? Cómo: Suspended, señora, de vuestro airado semblante la indignación, que tal vez hay precisiones, hay lances, en que atrevimientos fuerzan urgentes necesidades: esto hay en Villajoyosa? bella mujer! Admirable: No os asustéis, que venimos, señora, yo, y mi Compadre huyendo de Herodes, para que Pilatos nos agarre. Muy bien podéis inferir del cansancio, susto, y traje que traemos, la desdicha, que podrá ser nos arrastre; hombres infelices somos, que: . Ay señora, mal notable! todo lo he visto, y me vengo muerta: más Virgen del Carmen, quién son estos hombres? . Son dos pobres perafustanes. Y Baltasar? . De páticas: En la Iglesia? . No, en la Cárcel. Pues qué ha habido? . Que a Felin le llenó el cuerpo de almagre. Desventurada de mí! ahogadme, fieros pesares, caigan sobre mí los riscos, la luz del Cielo me falte. Señora? . Señora? Mira: . Advierte:- No con tan grandes exclamaciones se turbe la luz de vuestros celajes; qué será esto? A esta mujer, que le ha dado mal de madre. Oh quién no hubiera nacido! ay de mí! . Aunque montaraces, y adustos nos veis, si acaso pudieran participarse vuestros cuidados, quizá pudieran ser remediables; qué os aflige? . Un sentimiento, y un dolor, que es fuerza acabe con mi vida: di el suceso, Leudomia, pasa adelante. Digo, pues, que hecho un demonio, cargando sus triquitraques, Baltasar Llorca, tu primo, ciegamente por la calle para la Iglesia venía, cuando cata aquí al Alcalde, que con gente, al alboroto junta ya, al paso le sale: tente al Rey le dicen, pero fue su respuesta bajarles, a dos pístolas ardientes los nocivos pedernales. Ampárase de una esquina, y en la mitad del combate, los Guardas que le seguían le cercan, y por dos partes acosado, fue preciso a la justicia entregarse: con que preso, y con mal pleito, se ve enjaulado en la Cárcel. Que esto escucho, y aún aliento! qué yo esta ruina causase! Ay, pobrecito! . Señoras: Ellas lloran, que se parten. Válgame Dios! Baltasar Llorca en aflicciones tales! y yo de amistad, y afecto, no he de hacer valiente alarde? Si Antonio Felin se muere, le apretarán el gaznate a tu primo. . Y sacará un palmo de lengua al aire. No se ha de ver Baltasar en conflicto semejante, que alguna feliz Estrella para su favor nos trae. Pues qué pudierais hacer, que en su alivio redundase? Sacarle, a pesar del mundo, de su prisión, que es bastante ser una Dama el motivo, para que un hombre le ampare. Vos no conocéis, señora, con quien habláis; y así, baste decir, que Juan Soler, (quien por sus temeridades foragido, en desgracia del Rey, asusta los Valles, los Montes atemoriza, y amedrenta las Ciudades) soy, y aqueste un compañero fiel, de mis adversidades. Huyendo de una partida de Soldados, que en alcance de los dos, más de seis horas, nos han seguido constantes, en Villajoyosa entramos, sin que nos conozca nadie, sino Baltasar, de habernos visto en Elche, o Alicante. De su casa a guarecernos ibamos, cuando el Alcalde con los Ministros, y Guardas advertimos acercarse; y porque al vernos con armas, y forasteros, muy dable fuera el intentar prendernos; para excusar este lance, elegimos de esta casa, para asilo los umbrales, mientras, sin peligro nuestro, pasaban: aquesto baste para la duda de quienes somos, como, y qué causales en vuestro Pueblo me tienen. Y pues en conflictos tales a Baltasaret encuentro, mi valor se persuade a ponerle en libertad, que es bien que mi amistad pague alguna atención, que debo a sus liberalidades: o si con esto pudiera, bella mujer, obligarte! Pues, hidalgo joven, mira en qué pueden mis caudales, mi resolución, mi brío, en tanto empeño ayudarte, que pues soy causa en el todo, satisfacer debo en parte: dispón, prevén, determina. Lo primero es, consultarse el medio, con que esta noche mi amigo pueda librarse. Para eso, aún es más preciso, Soler, que el valor, el arte. Si yo instrumentos tuviese músicos, imaginarse pudiera un ardid famoso. Sirve un arpa? . Mucho vale, Y una guitarra? . Lo mismo. Pues sin salir a la calle, lo tenéis en casa todo. Y qué hemos de hacer con tales apatuscos? Jesucristo, qué tremendo disparate! Qué supuesto, (como dije) que en Villajoyosa nadie nos conoce, intentaremos la más nueva, y la más grande acción, que acuerden del tiempo las Corónicas, y Anales; solo consiste, en que tengas valor, Albudeca. . Calle; vive Cristo! valor dice? no ve esta cara de Cafre? este gesto de Serpiente, y manos de Jerifalte? que si hablo, son Tiburones; si respiro, son Caimanes; si resuello, Basiliscos; si vomito, Solimanes; y si escupo, son legiones de Zapateros, y Sastres? Y en subiéndose los humos a los cascos, con mi padre, con mi abuela, con mi suegr y con todo mi linaje, rifaré como un Longinos, y andaré como un Galafre? Eso pido, y antes que llegue el nocturno ropaje, animo, que ha de salir Baltasaret de la Cárcel. Pues yo he de concurrir fina en lo que esté de mi parte, aunque aventure la vida, Patria, honor, albergue, y padre. Sin que tanto aventuréis, hemos de lograr el lance; y ahora quisiera ir, señora, previniendo vigilante lo que se requiere. . Entrad, y por si necesitaréis de aliento, en mi corazón tenéis un etna, sacadle. Por qué tan raro camino me trujo mi estrella a darme, con empeños de valiente, lances de amigo, y amante! La Leudomia es muy pulida. El Albudeca es muy jaque. Échole un envite a ver por donde se mueve el aire: Lleudomia de les Lleudomies, hermosa mes que ta maje, pólida mes que ta agüela, y la mosa del Vicarí, no hemfas alguna festeta? no hem dius algunes paraules? a chica, a dura, a rosina? miram, no sigues salvache, no so moltgalan, moltguapo? So Albudeca, usted repare lo que habla, que ese es Idioma distinto de aquí, y distante. Hija, se escurrió el ingenio por afectos naturales; y así, vaya de otra suerte. Dígame, pues, de qué parte es vuesamerced? . Yo soy de donde es aquel jarabe, aquel licor, aquel néctar, aquel bálsamo admirable: De dónde, hombre? . De Torrente, donde el vino sube, y sabe. Mas diga, por qué Albudeca se llama? . Es cosa notable. A ver. . Porque la Albudeca es la especie más infame de melones, que en Valencia criamos los naturales, ni es zandía, calabaza, ni melón, si no es potaje para tercianas, mejor que pepinos, y tomates; por esta fruta las hembras se mueren, porque no vale, y por ver si por el nombre hay alguna a quien le cuadre, cuando cosa mala soy, quiero Albudeca llamarme; y así, caríñito mío:- Para otra ocasión se guarde ese trozo de cariño, que hay mucho que hacer, y es tarde. Pues a Dios, ingrata Mona. Adiós, cortés Elefante. Y cree de mí: . Y cree de mí:- Bien está: Dios te dé usagre. . Ahora si pudiera yo con algún resquicio darle a Baltasar el aviso del caso, muy importante fuera; y pues la fuente está immediata de la Cárcel, la cantarilla llevando con intención, por delante pasar intento: Dios quiera, , . que a verme, o a oírme alcance. Todo el Lugar está hecho un corrillo, no hay quien hable sino del snceso, aquesta es reja del cuarto grande de la Cárcel, y de grillos se oye el eco miserable. Puentecilla, fuentecilla, quien tan libre viera hallarse como tú, para hacer burla de los Montes, y los Valles? Aquel pobre encarcelado así ahuyenta sus pesares, mientras lleno, he de cantar al asunto, por si vale. Cautivo gilguerillo, canta, bien haces, que no falta quien busque tus libertades. Cautivo gilguerillo, jurara que oí la voz de Leudomia, que cristales usurpándole a la fuente, con trinos los satisface; mas qué propio es en un preso, cuando él llora, que otros canten! Albricias, que allí descubro a Baltasar: Rompa el aire. Ten cuidado, avecirla, porque hay quien trace, romper astutamente tu carcelaje. Ella es, y cuanto cantando dice, tal eco me hace, que me dice, sepa más de aquello que decir sabe: no he de hablarla, aunque al deseo la duda, dudas añade. Pues es discreto, bien puede inferir lo que persuade mi voz: voyme sin dar nota; pero diciendo suave: Adiós, gilgüero triste, que cuanto antes romperá tus prisiones quien tú no sabes. No digas más, que ya entiendo, que cuanto has dicho, es por darme aviso, de que mi prima, correspondiendo a su sangre, trata de mi libertad; mas ay, que cuanto intentare, lo imposibilita el mucho tropel de dificultades. (ay esposa de mi vida!) Pero soy vil, soy cobarde, pues me acuerdo del amor estando el honor infame: por esta calle, que puedo descubrir de este celaje, veo venir al Escribano, y los Guardas, que declare mi delito han de querer; mas yo, por qué he de negarle? si un infeliz, con morir, de vivir muriendo, sale. Señor Secretario, mientras ese penitente cante sus pecados, nos quedamos a entretener en la calle. 1. Para hacerle un buen proceso, las clavijas apretarle. 2. Vergüenza ha sido, que no hayan muerto a ese pobre vinagre tantos hombres de valor, pues un comino no vale. Ah opresión! tú me reportas; pero Dios querrá que hable el que no vale un comino, donde le responda nadie. Yo espero despachar presto. . Ahora mandarán que baje: retirome, no por verme continuen en injuriarme. 1. El ruegue a Dios, que Felin presto de la herida sane, porque si no habrá racimo. Con todo eso los turbantes irá a ver a buen librar. Curioso, y nuevo romance del Caballero encantado, y el valiente Badulaque. 2. Ciegos en Villajoyosa tenemos? . 1. Mandar que canten. La oración devota de San Ginés Representante. Contraria nos es la suerte, que a la puerta de la Cárcel están los Guardas. . No importa, arrear, y vaya adelante: Devotos, una oración, la satirilla, el romance, gaceta de Foncarral. 1. Ciegos, vengan acá, canten las coplas del mal ladrón. Tú lo eres, y tu padre. 2. Hola, que el Ciego es figura: miren qué pelo. . Compadre, a quien toca el pelo, palo. Amigos, no hay que burlarse, que hay Ciegos, que a ojos cerrados sacuden palos de balde. Toquen, y canten. . Nosotros tenemos devoción grande los Sabados, de cantar en las Cárceles la Salve, con los pobrecitos presos, porque Dios de ella los saque. Pues vayan adentro, y luego cantarán aquí en la calle. 2. Vamos. . Fortuna, una vez sé siquiera favorable. Visitemos los mesones entretanto que ellos salen. 2. Vamos, señor, y volvamos a los Ciegos. . Al instante. Aquí (a que se acabe, amigos, una diligencia) aguarden, y harán esa buena obra: qué intención tan admirable! siéntense en aqueste poyo. Aquesto está hecho: Alcaide, al calabazo más hondo a Baltasar Llorca baje; y estos Gitanos, por qué sin prisiones andan? Antes iba a ponerles un par de grillos nuevos muy grandes, y por esa causa, as están sueltos este instante. No es él un Ciego (qué dudo!) mi amigo Juan el de Calpe? sin duda que esto Leudomia fue lo que quiso avisarme. A qué han entrado estos Ciegos? Vienen a cantar la Salve por intención de los presos. 1. Para eso estamos; nos traen algo que comamos? porque aquí no hay nada que darles. 2. No hay para pan, y tendremos dinero para romances? Es sin interés. Pues vaya. Pues cerrad, luego que acaben, a Baltasar donde os dije, y sin piedad aherrojarle, que creo: pero aquí el orden os dará, que dio el Alcalde. Baltasar? . Soler? Valor toma. Oh amigos leales! Ay para todos? . Aquí viene forraje bastante. Lima, y martillo. . Primero darle el chocazo al Alcaide. Monta el trabuco que viene. A espacio, no hay que matarse. Este poste nos oculte, porque al entrar no repare. Bien dices, que abre la puerta. Por qué no cantan, qué es tarde? Porque aguardamos a usted. Para qué? Para matarte. , . Ah traidores! muerto soy. Los grisios, pese a mi padre. Hagamos cara nosotros. Un tiro se oyó en la Cárcel; Vecinos, justicia, Guardas, acudid. . 1. Abro? . Sí, abre. 2. Todo el Lugar viene acá corriendo. . Llegaron tarde, porque estoy libre, y con armas. Afuera, antes que nos carguen. . Los Ciegos fueron sin duda. Adentro, antes que se escapen. Ahora veréis lo que monta quien un comino no vale. , . A ellos, Baltasar, que huyen. Muerto soy. . Jesús! Cobardes, la carpa más vengativa soy, que despido volcanes. 1. A retirarse a la Iglesia. 4. A la Iglesia a retirarse. NA
JORNADA SEGUNDA
Enhorabuena, querido primo Baltasar, mis brazos te enlacen, de salud, dichas, y alegrías coronado; cómo vienes? . Cómo quien al cabo de meses tantos viene a su Patria a gozar breves horas de descanso; qué hace mi esposa? . Hoy se fue con mi padre, a ver si acaso en Muro estabas herido; pues dijo un testigo falso, que te había visto enfermo de muchísimo cuidado. Nunca han de faltar cobardes embusteros, que contando vayan, no dichas de un hombre, si no males, y fracasos; mas antes que nos cebemos en conversación, hermanos, vamos entrando las cargas, que está el ganado cansado. Cargas? de qué son? . La una de azucar, canela, y clavo, otra de ropas de seda, y la otra de tabaco. Hola, qué valen dinero! Tal trabajo me han costado a mí, y a estos dos pobretes: vamos descargando. . Vamos. Señora, no hay en el Reino un hombre tan arrojado como tu primo, él es hombre, pero es un hombre del diablo. A fe que la canelita huele bien. Es un milagro. Si es la flor de la canela quién la trae, no está claro? Que mi padre en el Lugar no esté a este tiempo! El tabaco es menester, Albudeca, luego después rociarlo. De puntas será; qué rico! los rollos serán un pasmo, y si de Sevilla vienen, vendrán algunos cigarros. Con esto hemos d un poco de más cuidado, que son ropas, y se pueden maltratar, si andan rodando. Aquí están bien. . Albudeca, a la cuadra los caballos. Válgate Dios! pues, Florencia, echemos penas a un lado; y Antonio Felín? . Está tan sumamente alentado, que parece que en su vida no le sucedió el quebranto. Y su boda? . Está suspensa, porque Jimeno ha llegado a entender, como Don Juan el Guarda Mayor, ufano a Francisqueta pretende, y que a ella no le ha pesado: con que Antonio se mantiene neutral, indeciso, y vario. Él vea a qué se resuelve, porque si no es con tu mano, no ha de gozarse con otra viviendo yo, que aunque callo, estoy su negocio haciendo, y la mía asegurando. Yo no he llegado a expresar (ni aún a Soler) qué fue el caso; porque Antonio haya de ser tu marido: Pero a él harto le di a entender, con distintos equivocos disfrazado; mas, Soler, como no dices algo a Florencia? . Entretanto que estáis hablando los dos, fuera llegar desacato; yo soy con todo mi afecto vuestro rendido criado, y que mi vida os dedico como debido holocausto. Yo tan solo agradecer podré, pero no pagaros, pues por mi primo, y por mí os debo favores tantos: Juan Soler es mucho más, de lo que advertí, bizarro. Señora, qué hemos de hacer? como me paga, le pago; si algo hago por él, él hace por mí lo que puede. . Es llano. Mas Albudeca, está el tordo lejos del negro? . Está harto. Y mi castaño le dejas cómo es menester? . Atado. Qué les has echado? . Paja. No más, enemigo? . Y grano. Qué tal has venido? . Bueno. Cómo va de mosca? . Malo. Vienes muy cansado? . Vengo. Y traes mucha hambre? . Traigo, Qué demonios de angulema estás haciendo, borracho? habla, maldito, y no estés haciéndote mogigato. Con qué puedo hablar? . Pues no? Es, que yo estaba aguardando, que ustedes me lo mandaran, para desplegar mis labios: Valga el diablo al muy vergante, que con vosotros un paso diere en su vida: Señora, si hablo, me dicen entrambos; Jesús lo que hablas! pareces, Albudeca, Papagayo; si callo, dicen que estoy chitón por calamocano: con que he tomado por flor hablar solo preguntado; y si ahora no me tosieran, me hubieran visto de mármol; mas si me apuro, he de estar todo el santo día hablando a tuerto, y derecho, que para eso tengo este palmo de lengua, y una bocaza orejuna por lo largo; y voto a tal, y por vida, y por tantos, y por cuantos, que he de:- . Albudeca? Albudeca? . Hombre? Estás endemoniado? La sobrina del Sastre se está muriendo, no tomo chocólate, sino con torta. Ve aquí por qué algunas veces nos mortificas; estamos llenos de susto, y desvelo, y él salta: . Con lo que salto: qué, se ha de morir un hombre? no le basta andar cargado con tanto hierro, que él mismo es de su defensa esclavo? Acaso cuando se ofrece, usted, ni el más alentado echa por aquesos trigos, en los dolorosos tragos de guardarse de los Guardas mejor que yo? pues acaso quita la chulada al brío, ni lo chusco a lo bizarro? Basta, Albudeca. Melón, ya sobra. Y pues he logrado ya, después de tan larga ausencia, prima, a tu vista descanso, no con molestias es bien, que paguemos tu agasajo. Pues qué haces? Ir donde:- . Primo, tal disfavor es ingrato: has venido para darme un placer tan limitado? como de tus aventuras me recatas los fracasos? No, que vengo más por ti, que por mi familia, y trato de decir en poco mucho, que me ha sucedido, y paso. Después que con el ardid de Juan Soler, nos libramos otros dos presos, y yo, de la cárcel, escapando de entre Guardas, y Ministros, metiéndonos en sagrado; hice preguntas, anduve astuto solicitando, si en el Lugar se sabia donde se había trazado la invención del arpa, y como, porque tu casa, era llano, (a saberse) que tendría muchísimo me noscabo. Supe no saberlo nadie, porque por puerta que al campo tiene esta casa, salieron, y dando la vuelta al barrio, desde un cabo del Lugar entraron al otro cabo. Sin este cuidado, pues, y de estar allí cansado, junté mi gente, y rompiendo una noche temerarios por Guardas, y Centinelas, prevenidos tres caballos, por ti, y mi esposa, al destino del Cielo nos entregamos. Despedí a los presos por no ser de mi gusto, aunque harto lo sintieron, viendo en mí llevaban sombra, y amparo. Discurrimos estos Pueblos amigos, y comarcanos, donde nadie hacía más, que cuidar de regalarnos. Pero viendo que esto, al fin, era muchísimo chasco, rompí al recato la nema, y me entregué al contrabando. Tembló Valencia al saberlo, Murcia lo sintió al notarlo, Andalucia al oírlo, y al conocerlo, Vilbao; porque con la cortesía, que con todo el mundo gasto, por fuerza una vez negocio, y otras por grado despacho, con que salgo siempre bien, sea por fuerza, o por grado. Viéndome, pues, en desgracia del Rey, y que mi bizarro corazón, con tanto brío salía siempre coronado de aplauso, y gloria, enemigos envidiosos no faltaron; que es una pasión tan ciega, que a imitación del gusano, polilla de sí, se roe, se cónsume, y reventando, se labra sepulcro triste de su ambición en el claustro. Sea de aquesta verdad ejemplo un fiero ale de aquestos de calzón de ante, mangas verdes, coletazo, la vista al sesgo, y la boca torcida de medio lado. Este, delante de algunos, que me estiman, y hacen caso de mi valor, por saber, que obro mucho, y poco hablo, dijo. Ese Baltasaret es un cobarde cuitado, mucha bulla, y poco cuento, que han dado en que ha de ser guapo, y si me empeño en prenderle, no solo le haré este daño, pero le daré una zurra de azotes como muchacho, Supelo, y con la intención del ánimo más dañado, la más astuta soberbia, y el pecho más enojado, solo le busqué, y por suerte le encontré con tres, o cuatro en la huerta de Alicante, puestos de carpa, y de majos; dijeles: Aquí he venido a ver quien es el osado, que ofrece azotar a un hombre como Baltasar, y echando mano a los títeres, hubo una comedia en el campo. Cara a cara me planté de mi envidioso contrario; pero disparando a un tiempo los dos trabucos airados, yo quedé sin riesgo alguno, y él con la muerte luchando. Porque como mi razón me favorecía tanto, su munición, y la mía en el aire se encontraron, y está el impulso de aquella vengativa rechazando, no solo de parapeto me sirvió, pero cual rayo, en el pecho de su dueño la hizo ejecutar el daño. Perdoné a los otros, que como del oriental arco sale la plumada flecha por las regiones del Austro; así huyendo de la muerte, no huyeron, si no volaron. Entre Albaida, y Consentaina pregunté a un hombre enjestado, si a Baltasar conocía; y él dijo: Nunca he hecho caso de tener conocimiento con hombres de tan villanos procederes como tiene ese gallina; yo trato con hombres de honra, mas no con pícaros infamados. No hubo esta última dicción proferido apenas, cuando de mi rejón fue despojo su infame vida, pagando por una boca de sangre la villanía del labio. otros iguales castigos a mil aleves he dado, que yo los paso en silencio, porque ya ellos los pasaron; y por eso el vengativo me llaman los Valencianos. Y si de Mateo Benet, cuyas hazañas alabo, de Pedro Ponce, que envidio, y de Florencio, que aplaudo, cantan sus Patrias haber sido desinteresados, honrados, y de los pobres amigos, por consolarlos, Villajoyosa también tiene en mí un hijo, que alcanzo igual elogió con estos, (no quiero decir más alto) si vive Dios, en quien creo, siendo (aunque no me lo llamo) si el Vándido por su honor, el Vándido más honrado; y no por pobre, y metido en urgencias, y trabajos, el compasivo favor de Príncipes me ha faltado. De mi liberalidad podrá ser clarín bien claro lo que ejecuté en un monte con un miserable anciano: Anegado de sus ojos en cristalinos desmayos, desnudo, herido, y sin fuerzas, atado le encontré a un árbol: Aleve Baltasar Llorca, (repetía suspirando) no te basta el usurpar de mis haberes lo escaso, sino sellar en la plata de mis mejillas tu mano? Llegué, y preguntele astuto, si al que le había ultrajado conocía? Solo sé, (le oí) que el fiero, tirano, que así me puso, me dijo: Baltasar Llorca me llamo; y después que treinta pesos me quitó, y de piedad falto me hirió, en este duro tronco ligó mis débiles brazos. Tomé las señas, le di sus treinta pesos, y al cabo de dos días en Mojente vi el ladrón, y le di el pago de la buena fama en que puso el obrar de mi garbo. Supe después que el Alcalde de mi misma Patria, instando por mi prisión, ofrecía talla, y mercedes al guapo, que me entregue en su presencia preso, y rendido; yo airado, por un papel le suplico, que olvide, y se deje a un lado esa pretensión, si no quiere que tome a mi cargo recompensas con el plomo tan solicito agasajo; y seguro en que me ofrece no hacerme perjuicio, traigo el ánimo a estar dos días en Villajoyosa, dando alegría a mis afectos, y temor a mis contrarios; y hágame el mundo extorsión, que vengativo ser trato escándalo de los tiempos, y fábula de los años. Perdido estoy, y perdido por un empeño de honrado, en que si no he conseguido el exito, es porque en casos de estimación de este asunto, atropellar es errarlo, y se logra más con ir poquito a poco, y a espacio. Esta es hasta aquí, Florencia, mi vida, arrestos, quebrantos, infelicidades, sustos, tristezas, y sobresaltos; y solo de todos es el mayor de mis cuidados, tener a mi Rey, mi dueño, y mi señor enojado, con estas atrocidades; pero yo espero, que andando la rueda de mi fortuna, con más venébolo amparo, mereciendo su perdón, y a mi quietud retirado, pondré fin a la perdida infeliz vida que paso. Mas si continua el influjo malébolo de mis astros, y hay cobardes, que me inciten, malfines, que me hagan daño, baladrones, que me irriten, y me enojen temerarios; y si del empeño mío con la victoria no salgo, seré una furia, un asombro, un can rabioso, un espanto de los hombres, y las fieras, de las cumbres, y los llanos, pues de la envidia ha de ser ruina, confusión, y estrago la Carpa más vengativa, que es Baltasaret el Guapo. Con esas informaciones, propósitos, y desgarros, antes de mucho estarás metido en el Ralandario, porque semejante vida, es toda un puro milagro. Leudomia, la cena aprisa. Eso es lo mejor del caso, que Baltasar, y sin cena, es al revés del adagio. Dispondré unos torreznitos? Sí, hija mía. . Y entretanto, para que con más quietud desfrutemos este rato, los tres por la puerta falsa a reconocer salgamos si hay indicio, o presunción de mi venida en el barrio, alguna espía, o cualquiera otro posible embarazo. Bien dices: vamos. Leudomia, vino apote. Hbrale a pasto. Leudomia, has visto en tu vida otra osadía, otro garbo, que el de Baltasar? . Señora, y el de Juan Soler es barro? No, que si he de hablar verdad, me cuesta más de un cuidado. 1. Solas están dos mujeres. 2. Qué salieron no está claro los hombres? 3. Y yo los vi de aquella esquina guardado. 1. Pues qué hacemos? 2. Antes que vuelvan a casa, arrojarnos, que como el traje lo finge, con mucho orgullo llamando, pensarán que somos Guardas, y una vez dentro, robamos cuanto hubiere. 3. Bien has dicho. 1. Pues al caso. 2. Pues al caso. Con qué te parecé bien? Sí, Leudomia; mas llamaron? Quién es quién llama? 3. . Quién puede. Si será la Ronda acaso? qué haremos, señora? . Abrir, y entretenerlos en tanto que vuelven los tres, y allá se avienen. . Es acertado. 1. Abrán aprisa, o se hará la puerta dos mil pedazos. Jesús, qué prisal esperarse. 1. Nunca esperan los Cristianos, 2. Señoras, quién es el dueño de tres cargas que han entrado aquí esta noche? . Mirad: 3. Ea, vamos despachando, puesto que estas son. 1. Bien dices, que este será contrabando, porque vendrá sin registro: las llaves de arcas, y cuartos, o rédima usted con oro el daño. . Qué tarden tanto! 2. Ea, en qué nos detenemos? uno, u otro. . A espacio, a espacio? quién son ustedes? son Guardas, o qué son? 1. Somos el diablo. 2. Somos quien ha de llevarse todo esto. . Qué sosegado está todo! no hay indicio de riesgo; mas qué he mirado! hombres en casa, y Florencia sobresaltada! ay tal caso! Espera, que tienen traza de Guardas. Nos la pegaron. . Tente, amigo. Qué es tenerme? si son estos, o me engaño, los presos, y otro. . Ellos son. A qué habrán venido? Oigamos. Caballeros, no porfien, que sin decir, qué mandato, o comisión para ello traen, ha de ser todo en vano; mas como Ministros sean del Rey, ese es otro caso. 1. Guardas somos, y sabiendo, que había aquí un contrabando, por él venimos los tres, si no median Mejicanos. Pues del Rey, y su justicia usurpan el soberano nombre para una maldad; yo, aunque delincuente, honrado, sabré de su fingimiento castigar el desacato. Pues esta vez vienen mal, que su dueño ha de estorballo. Quién es su dueño? . Su dueño. 1. Es algún Martín Rasgado, algún Agustin Florencio, Martín Muñoz, o Maladros, que estos para mí son guindas? 2. Yo los sorbo. 3. Y yo los trago. 3. Su dueño. 1. Quién es su dueño? Su más humilde criado. 1. Quién? 2. Baltasaret. 3. Pues cómo:- Por quién preguntan, hidalgos? 1. Nosotros: . Por quién? 3. Por nadie. Pues qué tan poquito valgo, que preguntando por mí, por nadie se ha preguntado? Vuesasmercedes (quedito) sabiendo que yo he llegado, vendrán a hacerme el cumplido como tan cortesanazos; más sentarnos es mejor. Llega sillas. . No, estos sacos, esos costales, y aquestos fardos servirán de escaño. Qué intentará este demonio? Qué imaginará este diablo? Ustedes lo pasan bien? porque yo bueno me hallo. 2. Por Guardas nos ha tenido. 3. Que no nos conoce, es llano. 3. Para serviros. . Me alegro, porque es el mayor descanso del mundo salud, dinero, y sobre todo tabaco. 1. Yo tengo. 2. Y yo. 3. Y yo también. Y yo, que también traigo; sírvase usted de sacar de ese saco tres cigarros. 1. De este? Sí, amigo, de aquese. 1. Tomad. Enciende, muchacho, y dales a los señores, porque yo en pipa le gasto. 1. Qué miedo! 2. Qué confusión! Pues como digo: . Tabaco. Yo le traigo de hoja, y polvo; pero por mayor regalo tengo cigarros compuestos al estilo Sevillano; y así, mas así pregunto, ya que es fuerza regalaros noche que me visitáis, para que salga acertado el chocólate, qué cosa mas sobre todo hace al caso? 1. Yo dijera la canela. 2. Yo el azucar. 3. Yo el cacao. Pues difinase: decid. 1. Digo canela, por cuanto la fragrancia, el buen sabor es del gusto, y el olfato, el objeto, y la delicia: con que de aquesto sacamos: Que sobre todo canela. 1. Sí, amigo. . Vamos andando: decid vos. 2. Es el azucar un néctar, un empálago, y el padre de la dulzura: con que de inferir acabo, que: . Sobre todo el azucar; no es esto? 2. Así lo he pensado. Diga vuesarced. 3. Yo alego, que el cacao es (aunque amargo) el primero material, que unido, y acompañado de estos simples, un compuesto nos forma tan delicado: con que con razón discurro: Que sobre todo cacao; pues esto mismo en mí mismo una duda ha ocasionado. Yo hallándome en ocasión de emplear algunos cuartos, dudaba qué compraria de más provechoso cargo; vi la canelá, y al verla, dije acá para mi sayo, que sobre todo canela. Vi el azucar, y al mirarlo dije lo propio; y lo mismo del clavo pensé, y cacao: con que para quedar bien con todo, llego, y qué hago, compro una carga de azucar, de cacao, canela, y clavo; y viendo que todabía me quedaba otro caballo, dije, muy bueno es todo esto, mas sobre todo, tabaco. Llegose entonces mi amigo, y unos doblones sacando, otra cárguita compuse de persianas, y damascos, con que regalar a quien me visita cortesano; esa es: Y así, vuesarcedes . vayan a gusto tomando cortes de chupas muy ricos, verdes, azules, y blancos. 3. Qué hacéis? . Sacar el rejón. 3. Para qué? . Para cortarlos. 1. Yo no quiero. 2. Yo lo estimo. 3. Eso por mí es excusado. Tomadlos, que es malo ser los hombres de bien ingratos. 1. Yo os estoy agradecido. 2. Yo contento. 3. Y yo pagado. Con que no hay forma. 3. Ninguna. Y qué vais a hacer? 3. Mudarnos; y así, adiós. . Oíd, tened, cobardes, que si este rato el aliento que tenéis os permití, ha sido acaso, porque era en mi valor culpa daros más muerte, que el pasmo, que solo de verme, habréis en vuestro pecho engendrado; decid como os atrevisteis a este arrojo? Hablad, bellacos. 1. Sabiendo como el Alcalde no está en el Lugar, entramos con esta seguridad a acogernos a poblado; y estando al anochecer en un paraje ignorado, vimos pasar vuestras cargas, y siguiéndoos a lo largo, sin conoceros, la casa donde entrasteis reparando: luego que salir os vimos, a la acción nos arrojamos de la apariencia validos los tres, del nombre de honrados Ministros del Rey; y así:- Idos de aquí; mas si alcanzo a saber, que en este Pueblo hacéis algún robo, u daño, os he de buscar, y: 2. Amigo, aqueso será excusado. . Idos, pues. Qué llamas irse? Primero: Amigos, dejadlos, que en su misma confusión mayor venganza he logrado. Pues en pena a otro aposento entren todos estos fardos. 3. Si haremos. . Vayan, trabajen los pícaros mete fardos; mire usted qué tres amigos para un Comitre canarío? al Hospital se ynían por hilas los malogrados; estos para mí son guindas, yo los sorbo, yo los trago. 1. Baltasar, qué más nos mandas? Que os vais, y tengáis cuidado conmigo, si no queréis que ande la de mazagatos. Y sobre todo, canela. 2. Vamos, y hasta el desagravio . . de nuestro oprobio, paciencia. 2. Ponce, o morir, o vengarnos. Qué es eso? 3. Que somos tuyos, amigo. . A cenar, hermanos, que luego hemos de rondar el Lugar de arriba abajo. , . Chistosa ha sido la burla. Celebrado será el caso. Leudomia? . Soler, qué quieres? Deberte un favor. . En cuanto pueda servirte, en mí es deuda. Yo ofrezco no ser ingrato. e lo diré Y qué es? . Y esta noche más despacio. Apenas, Francisca mía, entré en el Lugar, y apenas vi que tu padre salía de casa, cuando resuelta mi rendida voluntad, a verte, señora, llega. Don Juan, seas bienvenido. Bien hallada, mi bien, seas; como has estado dos días, que falto a tu vista? . Muerta; y tú? . Cómo quien estaba sin el alma, que le alienta. Ay, Don Juan, que ya mi padre ha entrado en la cruel sospecha de que nos queremos. . Pues qué importa? Que como tenga empeñada su palabra con Antonio Felin, fuerza es el que sienta, que yo me oponga a lo que él ordena. Disimular. . No es posible; porque como ve, que apenas, como Cabo de la Ronda Volante del Reino, dejas a Villajoyosa un breve espacio de tiempo, y llegas hasta Alicante, o Alcira, Aspe, Gandia, o Nobelda; cuando otra vez al Lugar vuelves, les causa extrañeza a todos, y al fin murmuran todas las ociosas lenguas. Pues mi bien, atropellemos por todo, y aunque no quieran (chas? tus deudos, serás mi esposa. Qué es lo que escucho, sospe- Ay! que Antonio Felin, como de todo punto se encuentra de su herida bueno, y sano, vuelve a esforzarse en la idea, de que su esposa he de ser. No es digno de tu belleza nadie, sino yo. . Es engaño, que hay quien mejor la merezca, que vos. . Si es tu presunción quien habla por ti, es bajeza de su hermosura allanarse a ser de un indigno prenda. Quién más indigno, que vos? Tú, villano. Así se venga mi enojo. . Así se castiga tu vanidad. . . Quién inquieta de mi casa la quietud con tan atrevidas señas de disgusto? qué ha sido esto? Nada. . Nada. Francisqueta, a esto das lugar, un punto que falto de tu presencia? Qué le diré? Ved, señor, que en discurrir aquí yerras, cosa que puede ofender el crisol de mi entereza. No? y están Don Juan, y Antonio con las aceradas lenguas desnudas. . Ingenio, aquí te necesito: Esto era estar Felin, y Don Juan en no sé qué competencia sobre el primor de las armas. Don Juan decía, que Celva era en la fábrica aguda de los puñales maestra; a Albácete defendía Antonio; y poniendo apuesta, de la vaina cada cual sacó para la experiencia su acero: llegasteis vos a la ocasión, que dijera Don Juan, así se castiga tu vanidad; y esto era. Podía ser otra cosa? otro empeño fácil fuera? Yo me quitaré de todos estos ruidos con presteza: Digo que será eso así, pero vuestro juicio advierta, que con aceros, y damas pierde más quien más apuesta; y pues ya es hora, que al sueño el tributo se conceda, idos, Don Juan; Felin, idos. El disimular es fuerza, que si la venganza tomo, fuerza es que todo lo pierda; a Diós. Adiós. . Cuando, amor, . veré premiadas mis penas! Francisca. . Qué buen sermón aguardo! . Ya no hay quien pueda tolerar de tus amantes osadas impertinencias: yo sé que Don Juan te adora, y tú en quererle te empeñas; el no es cosa de mi gusto, porque no hallo conveniencia, en que de cuidado, y susto, con él, más que vivas, mueras. Yo conozco, que a Feliu para tu esposo no aprecias, que es de lo que gusto yo; mas mi precepto te advierta, que antes que el Sol ocho veces dé su cotidiana vuelta por la región cristalina, será bien que te resuelvas, o a casarte con Felin, o a ser Monja en Orihuela. No será sino lo que mi inclinación me aconseja, o ser de Don Juan esposa, u dar el alma en la empresa. Benditas sean las manos, que con tanta ligereza, tal aseo, tal sazón, nos dispusieron la cena. Para de improviso, bien nos ha tratado Florencia. En casa llena por esto se dijo: . Noche funesta. Esta la Iglesia parece sin duda. . Aquí Francisqueta vive, y es mucho que no haya guitarrillas a sus puertas. Por qué? . Porque en mi Lugar (quiera admitillo, o no quiera) cualquiera bonita tiene de noche la conveniencia, de cantarla sus amantes las jácaras a docenas. En sabiendo en el Lugar tu venida, es justo tengan grande gusto los amigos, los contrarios grande pena. Señor mío, al que le pese, que se ahorque. . No quisiera que nadie me provocase, porque había de ser fuerza matar a alguno, o ponerme en la misma contingencia, y no vengo ahora a meterme en disgustos, ni quimeras. Tened, que suenan guitarras. No lo dije? . Una caterva de dos mil, o tres mil hombres hacia nosotros se acerca. Albudeca, estas borracho? No está borracho Albudeca, que vale por muchos hombres cada hombre de aquesta tierra. Los tres en la boca calle escondidos, de la fiesta podemos gozar. . Bien dices. Amigos, con gentileza dad al aire la dulzura de la voz: que aunque mis quejas desprecia aquesa tirana, quiero que mi afecto sepa. 1. Va de jacarilla, vaya. 2. Vicentillo, nueva, y buena. Suspéndase por un rato toda la redonda esfera, mientras las temeridades referir mi voz intenta del más vengativo pecho, de la intención más traviesa, que en Corónicas del tiempo, Historias, ni Anales cuentan: el Guapo Baltasaret es esta sañuda fiera, a quien crueldades injustas, parece que son empresas. Jácarás infamatorias cantan ya de mí? . Paciencia. Qué es paciencia? si prosiguen, dimos con el juicio en tierra. Este tal por una prima quiso dar la muerte fiera a un mozo honrado, mas luego cayendo en la jaula, hubiera ido a escribir en el mar con un remo su tragedia, si dos infames Vándidos amparado no le hubieran sacándole de la cárcel:- Soler, esto se tólera? hay paciencia para tanto? Qué haces? . Matarlos. Pues ea. Y con otros dos ladrones robando toda la tierra. Mientes tú, y cuantos contigo tal apoyan. Mueran, mueran. Quién ha de morir, canalla? Baltasar es. . Quién lo niega? tiradme todos, que balas de cobardes no hacen mella. 1. Muera este traidor, amigos. . 2. Muera. 3. Muera. Infames lenguas, de esta manera es preciso castigar: Primo? . Florencia? Huye de Villajoyosa, que cuanto más te detengas es contra ti. . Por qué, prima? Porque la justicia llega de fuera, al tiempo que al ruido toda la Villa se altera. Al nombre de la justicia toda mi osadía tiembla; antes que den con nosotros, ponernos en salvo es fuerza, y sacar las cargas, hijos. Pues vamos, pese a mi abuela, y a huir. . Mira, Baltasar, el lance en que quedo puesta, el peligro de mi padre, caía, honor, fama, y hacienda. De todo estaré a la vista remediando lo que pueda: vamos, Soler. . Tras ti voy. Ya que deja fama eterna la Carpa más vengativa en el Reino de Valencia. No vienes? Voy como un gamo tras ti, que eres una Perla, una Rosa, un Cielo, un Sol. Y sobre todo? . C
JORNADA TERCERA
En fin, despachado va? Ya lleva en la carta escritas Albudeca, las que son novedades más precisas, sin lo que de boca tiene que decirle. . Hh sido indigna acción de cuantos contrarios a Baltasaret le tiran, de ajena mano fiar venganzas de su ojeriza. No es por falta de valor, Leudomia, el que por la vida de dos despechados hombres una cantidad crecida ofrezcan, si no estar ya en el Reino tan remisas las cóleras Valencianas, del tiempo a la sorda lima. Y en fin, para entretener tu triste imaginativa, no es este buen sitio? . Sí; aquesta alameda umbría será de mis aflicciones palestra, donde repitan las lágrimas una, y otra historia de mi desdicha. Qué has de remediar llorando, y afligiéndote? . Ay amiga! ver si es verdad, que las penas templa quien las comunica. Supongo el que la enojada decorosa empresa mía de procurar (reduciendo a tibiezas las caricias) para mi marido a Antonio, fue tan infeliz, y esquiva, cuanto de mi primo en daños sus efectos acredita. Paso a que tú sola sabes esta verdad, y que aunque insta Baltasar en que Felin cumpla conmigo, yo misma me corro de que por fuerza me haya de amar quien me olvida. Y viendo que si en la instancia prosigo, dar es noticia al vulgo de un caso, que mi fama desautoriza; pues Antonio sus pasiones solamente sacrifica, por víctimas de su amor, al ídolo de Francisca: procuro olvidarle, tanto, que aquella voluntad fina se va convirtiendo en odio; y no es novedad la mía, porque como mi pasión nunca fue correspondida, fue exhalación, que no hallando materia a donde termina, poco a poco sus ardores disminuye, y debilita. Dispuse de Baltasar ir sosegando las iras, cuando en mi casa una noche le tuve, que aún no fue un día, donde después que a tres hombres atrevidos, la osadía castigó, de aleve intento con sola una falsa risa, a pesar de mi consejo, quiso salir por la Villa a rondar: (o, a cuantos tiene perdidos esta delicia!) Sucediole la refriega con Felin, y su cuadrilla, por vengar a su valor imputadas ignominías, que en coplas de odio, y rencor puso en música la envidia. Y aunque alborotado el Pueblo, puesta en arma la justicia, y acosado de la Ronda Real, se vio en una hora misma; noche, valor, amistad, entereza, deudo, y prisa, para salvamento cierto, le franquearon la salida. Súpose que fue mi casa donde unas cargas tenía, y que yo le di la entrada, con que contra mi fulminan las penas que los preceptos del orden Real adjudican. Toda mi casa al instante embargaron, sin que omitan, de hacienda, alhajas, y joyas, la más corta bujeria; que a no tener, como sabes, esta extorsión tan prevista, fuera la urgencia mayor, y la perdida excesiva. Aviso he enviado a mi padre, porque excuse la venida, mientras la composición de todo se facilita. Con que para desahogarme un poco de mis fatigas, aquí me salgo, dejando la confusión de la Villa; y juntamente quisiera, que con claridad repitas, qué es lo que de Juan Soler ayer tu voz referia: Que si de herida penosa a un pecho el dolor lástima, hasta que sane, no puede olvidarse de la herida. Pues señora, Juan Soler me dijo (por vida mía) no más de que esta por ti hecho conserva de guindas; y que si tú quieres, tienes casamiento en cuatro días, porque él confesó tenerte tanto amor, que se espírita. Confieso que su valor, su fineza, y bizarría no me han parecido mal, y que en sus ojos indicia un bien entendido idioma, que habla poco, y mucho explica; pero para poder yo admitirle, no es precisa la objeción de estar en tanto riesgo, y peligro su vida? Sí, pero sabrás también, que por instantes confía su indulto, por la eficaz protección, que le apadrina, de algún superior Mecenas; y conseguida esta dicha, podéis gustosos en Calpe gozaros con paz tranquila. De esa suerte, bien podrá ser su pasión admitida; mas quien son aquellas tres, que hacia aquí vienen? a Francisca la de Jímeno, y Jesualda, y Pepa. . Aquí te retira detrás del denso boscaje de estas zarzas estendidas. 1. Francisqueta, a qué te paras? A ver si acaso venía: 2. Quién Don Juan? . Qué Don Juan? 1. Bueno: haznos la desentendida. Yo no sé lo que decís, que si aguardo es a tu prima. 1. Antes que más tarde sea lleguemos a la Alquería por las frutas, que tu padre te dijo. . Jesús, qué prisal 2. No ves, que como de Alcalde le han dado el cargo en la Villa, quiere hoy, que esté muy a punto la prevención, y comida? y si nos tardamos, luego regañará, y habrá rifa. Qué tanto se tarde! Pepa, cantad alguna letrilla, y el camino divirtamos. 1. Per mi vacha. 2. Per mi vinga. Esto es para que Don Juan, . oyendo cantar, nos siga. 1. Ay, que el niño de Venus flechas me tira! 2. Qué importa, si es un dulce placer la herida. Tira Cupido flechas (aires) tira flechitas, que en vez de entristecerme, (aires) me regocijan. Fuéronse? . Sí. Oh venturosas vosotras, que tan festivas, sin penas corréis la alegre estación de vuestra vida! Y no yo: qué por dos partes a un mismo tiempo no miras a Antonio Felin llegar, y a Don Juan? . Cosa precisa será otra vez retirarnos. Vaya en gracia, y es Francisca. Vi a mi enemigo salir del Lugar tras de Francisca, y no pudiendo sufrir mis celos, y su malicia, como que vengo cazando, le salgo al encuentro. Un día, que tuve ocasión de hablar a mi adorada homicida, con libertades del campo, me lo estorba la fatiga, y ocupación de mi empleo: sígola; pero allí mira mi enojo a Antonio Felin. Qué importa? voy tras mi dicha, Señor Don Juan? Qué queréis? Una palabra os suplica mi queja, que oigáis. . Decid: malogré la suerte mía. Que a Francisca Jimeno, a quien ado- pedí a su padre, no ignoráis. (ro, No ignoro. Que para esposa mía agradecido, sabéis me la ofreció. Ya lo he sabido. Y que yo fino siempre, y tierno aman- la he servido solicito. Es constante. También os acordáis, que (ay de mí!) estando vos, y esa ingrata en vuestro amor hablando, llegué, y que estabáis, con desaires necios, de mi ofensa tratando, y mis desprecios? Y que os dije también no merecía vuestra persona, en competencia mía, lograr servirla, cuando entrambos fieros callamos, para hablar con los aceros. Sirvió, entrando su padre, de embarazo, y reportó la cólera mi brazo. Ya todo os lo confieso. Esta es pendencia. Pues ya que os llego a ver en mi presencia, y estamos los dos solos en campaña, las armas prevenid, y obre la saña. Si haré. Leudomia, ven por esta senda, donde el Lugar este peligro entienda. Vamos, que muerta voy. Ya el valor mío espera la facción del desafío; pero ved, que vencido, o victorioso, vuestro riesgo, Felin, es ventajoso; si muero, porque sois el homicida; y si yo os mato, por perder la vida. Quien es indignó de gozar lo que ama, para qué quiere vida, honor, ni fama? Que sois indigno os dije, y ver se alcanza. Pues por eso pretendo la venganza, y porque no he de ver, que me deis celos; disparadme. Si haré; valedme, Cielos! . Logré mi intento; y pues perdidas miro mi esperanza, y hacienda, me retiro al bosque, porque logre en su orizonte ser racional escándalo del monte. Mi Dios, pues la confusión de mis sentidos es mucha, de mis suspiros escucha la rendida contrición: Inmensas las culpas son de mi continua maldad, mas no mire tu bondad, cuando arrepentido espire, lo que le he ofendido, mire, que infinita es tu piedad: Yo perdono a quien ha sido mi homicida; y pues ya cesa el aliento, que me pesa digo, de haberte ofendido. junto a las zarzas ha sido la desgracia. . Allí estarán quizá los dos. Mas Don Juan es este, que ya difunto es de la Parca trasunto, rendido al funesto afán. 1. Qué desdicha! . 1. Qué dolor? 2. Desgracia tan lastimosa jamás en Villajoyosa la ha ejecutado el rigor. 1. Irá a buscar mi valor al atrevido homicida. 2. Iré a quitarle la vida, examinando, al buscarle, del monte; el bosque, y el valle la parte más escondida. Id, más tened; grave mal! que es Felin, mas no me aflija, seguidle: que esto mi hija ocasione! no hagáis tal. Qué habrá habido, que hay igual multitud? pero qué vi? Don Juan difunto? ay de mí! . 2. Tenla, Pepa. . Qué le ha dado? 1. De verle se ha desmayado. Llevad a entrambos de aquí. 1. Esta fue sofocación, que luego se pasará. En tal congoja, qué hará mi caduca confusión? Qué hacemos en conclusión? Para que pueda cumplir con lo que empiezo a servir, ir fulminando el proceso, y averiguar el suceso, preso el muerto ha de venir. 1. Qué malogrado mancebo! Lástima a todos nos da. . Quién disimular podrá de honor oprobio tan nuevo? qué mal las primicias pruebo de los estrenos de Juez! traedla. 1. Miren qué altivez gasta el Alcalde vejete! 2. Es, que no quiere ser mete desmayadas esta vez. Si habrá salido Albudeca del Lugar? . Pues qué ya tarda? tres cuartos de legua casi considera de distancia. A escudriñar cautamente le enviado lo que pasa, desde aquel combate fiero. El conseguirá la entrada con su maña, de tu prima (y dueño mío) en la casa. Dicha fue de la refriega, saliendo puestos en marcha presurosa, a ese Lugar vecino con las tres cargas llegar, en donde un amigo, de quien tengo confianza, en una Alquería suya nos oculta, y nos regala. Leal corazón! . Pero ya que ha pasado una semana, razón será novedades saber, que las habrá extrañas; y yo ya estoy con notable impaciencia. . Espera, aguarda, que un hombre por el camino descubro. . Su acelerada marcha me ha dado recelo; y así, manos a la carpa. Quién para seguridad, pudiera tener las alas del Céfiro! . Alto, compadre. Quién es? pero suerte ingratal señor Baltasar? . Señor Antonio, adónde se marcha? Válgome de la ocasión, porque de asilo me valga: a buscaros. . Qué decís? eso será tener gana, como estáis de mi quejoso, de tomar en mi venganza. Muy distinto es a lo que te busco. . Ignoro la causa. Pues a que me amparéis vengo. Yo ampararte? linda gracia! Mal puede un desamparado a otro amparar; pero vaya. Sabrás que he muerto a Don Juan el Guarda Mayor, y en tanta confusión determiné, olvidando hacienda, y Patria, ser uno de los que van siguiéndote en tus desgracias, porque amparado de ti, entre tu valiente escuadra, con más seguridad pueda sacar al riesgo la cara. Un perdido, solamente entre perdidos se halla; pero extraño, que sabiendo, con cuanta razón mi saña de ti se muestra ofendida, te vengas donde esta airada boca de fuego: . Detente, que si aquella noche opaca mi oposición ha dejado a tu persona agraviada: No es eso: Soler, de posta sobre aquellas peñas altas te he menester. . Ya te sirvo. . Podrás negarme la infamia, de tener a una mujer contraida la palabra de esposo, y luego por otra la dejas, y a la Ley faltas de Dios, y del Mundo? Yo: no niego, que (suerte avara!) tu prima: su padre: . Cesa, que tu turbación te agrava la maldad, que de villano te imputa. . Baltalar: . Calla, y agradece a dos motivos, que mis enojos con alma te dejen; uno es, que aquí de mí en tu riesgo te amparas, y hago ahora más en lucir la piedad, que la venganza; y otro es, que has de ir a cumplirla a mi prima la palabra, y luego veré en tu vida, o en tu muerte lo que haga. Si cumpliré que es razón. Darás la vida. 1. Ataja (antes que el bosque le oculte) sus pasos. . Gente es que anda en mi busca. . Baltasar, con aceleradas plantas Albudeca de dos hombres viene huyendo. . Aqueste basta para pararlos, no importa; Albudeca? Calabaza. Qué es esto? . Que me sé yo: con muy sosegada marcha venía esta senda arriba descuidado, cuando saltan de un escondite dos hombres, con máscaras en la cara, diciendo, este es su criado, détenle; yo dije, guarda, y apretando las soletas les gané alguna ventaja, con que burlé sus intentos; más etelos en campaña: no iré sin las armas más, aunque vaya a lo que vaya. Vengan. . . Allí se ocultó. Escondeos entre estas ramas, amigos. En vano: . El que osado moviere a un paso la planta, será desperdicio breve del impulso de dos balas. 1. Perdidos somos. 2. Qué susto! Estos venían por la lana, y han de volver trasquilados. Al punto enseñen las caras, u os hago dos mil pedazos. 1. Baltasar, espera, aguarda: hagamos del ladrón fiel, pues de esta suerte se halla, disculpa para lo uno, y para lo otro entrada. Qué hay que esperar? lleven tunda. 1. Tente, Albudeca, repara, que haber en tu seguimiento venido, ha sido por ansia de saber de Baltasar. Para qué? 1. Para a tus plantas pedirte, que tu valor nos saque de angustias tantas como nos cercan, de todos perseguidos. . Esta es manla. 1. otra vez en tu cuadrilla nos admite. . Quita, aparta, que yo no admito, sino hombres de acciones de fama: vuestra baja inclinación mal con mis arrestos cuadra, yo emprendo honrosas empresas, vosotros viles hazañas; queréis, pues, que se confundan? Y si la envidia las canta, solo lo infame divulgue, sin que lo sublime aplauda: no, amigos, otro destino senda a vuestro alivio os abra. 2. Haz depósito fatal del acero, u de la bala, Baltasar, de nuestros pechos, (la cautela aquí nos valga) cuando exceda nuestra acción el coto de tu ordenanza. Eso lo decís de miedo; y así que podáis lograrla, haréis cosa que yo tenga que sentir. 1. Nuestra palabra no es violencia, es elección, no casual, si no buscada. No os creo; mas porque no se juzgue, que es repugnancia esta mía, de temor nacida, u de advitrio falta, ya mis compañeros sois, ya a mi sombra alguna pausa harán vuestras desventuras: no sé qué seña en el alma me está haciendo, repetida su suplica! No las armas he de quitaros, aunque sea cautela: qué traza vuestro desvelo en veniros a amparar de mí? más vayan cuidadosas las acciones, porque si a saber alcanza mi advertencia, que traidora . industria, aleve, villana: 1. Eso es hacer de nosotros tu amistad desconfianza; y así, toma los puñales, y:- Apartad de aí, que no alcanzan puñales a Baltasar. Qué vanidad! qué arrogancia! Porque si no de muy cerca, y a toca teja no matan, y yo luego doy con un nolí me tanjere en cara; Pero pues estamos muy cerca de poblado, es mala casa de conversación esta; y así, a la montaña a emboscarnos. . A emboscarnos. 1. Fortuna, ampara mi saña. 2. Suerte, ampara mi designio. Por dónde caminar mandas? Caballeros, esa senda se tome, delante vayan los novicios uno a uno, y llevarán la vanguardía; Albudeca va en el centro, Soler, y yo en retaguardía, que acá sabemos también ir en forma de batalla. Luego que Baltasar mande, que rancho la gente haga, veré qué respuesta dio Florencia a Albudeca. . Vaya, seo Albudeca, algo con que entretengamos la marcha. Vaya, seo Albudeca. . Harase: Pregunto, pues, verbi gracia; compañero el primerito, que hiciera usted si se hallara en un Figón de Madrid, donde hay tantas zarandajas de gusto, habiendo pesetas? que sin moneda no hay nada. 1. Yo pidiera unas natillas. Ah póbrete, que te clavas. 1. Que como estén muy bien hechas, es una cosa extremada. Y más si tienen su harina de arroz, o candial bien blanca, su yema de huevo fresco, azucar, leche de cabras, y sobre todo, canela. 1. De esa manera empalagan: yo me vengaré, paciencia. 2. Ya la pagaréis, canalla. Alto, y rancho, Caballeros, y acomodándose vayan cada cual como pudiere; Albudeca, acá te aparta conmigo. Felin, y yo acá tendemos la rauta. 1. Nosotros dos hacia aquí. 2. Amigo, esta es la más rara ocasión, que ha de ofrecerse, y es menester emplearla, pues tan linda cantidad nos vale. 1. Pero qué traza dispones? 2. Irle siguiendo, cuando a recogerse vaya, y una vez dormido, echarnos sobre él, y vela lograda. 2. Bien has dicho. . Con que aquesto a Antonio Felin le pasa? no en balde era este el que huyendo, me dejó atrás a la falda. Y mi prima? . Con misterio me dio para ti esta carta; bien, que no me dijo, que secretos en ella traiga, mas de que por la justicia tiene su hacienda embargada. Yo la sacaré de todo muy presto: Primo del alma, tus contrarios se han valido de los presos, y con talla de treinta pesos matarte han ofrecido con maña; si bien Antonio Felin no es cómplice en tal infamia: no te fies si te encuentran, Baltasar, de sus palabras, porque amenazan tu ruina, su interés, y su venganza. Creed, que es mujer de prendas Florencia, honesta, y honrada. No puede un enamorado . vivir, si en su amor no habla. El aliento no me cabe en el corazón de saña. Disimula. . Con que hay fiestas, y bailes? . Sí, a nuestra usanza. Pues no los he de perder. 1. Su muerte ha de darnos fama. Mi vida de treinta pesos! indigno precio; o qué rabia! ( . vive Dios, que:- . Baltasar, qué enojo te sobresalta? Lo que ha leido le incita. Amigos, vuestra arrogancia he menester para un caso, en que me va el punto, y fama; quien se atreverá conmigo a un arrojo entrar mañana en Villajoyosa? . Cuando yo estuve remiso? . Manda, que una vida que protejes, verás por ti aventurada. 1. Yo, aunque me sobra valor, para ese asunto me falta. 2. Lo mismo digo. . Pues yo lo que siempre, rompe, y rasga. Bastante con los tres tengo, que pues aquesos dos marcas tienen vergüenza, con menos estorbo tendrá más gracia; y así, esta noche lleguemos a esa Alquería cercana, donde nos darán albergue, porque mientras se descansa se anima un hombre, y después al son que le tocan baila. Soler, Felin, Albudeca, los tres llegad a esa casa a que se prevenga cena, que con amor, y compaña, acá los tres nos iremos con un poquito de pausa. Ven, que hay mucho que decir, . y muy bueno. Albrías, alma. Compañero, con licencia . del amigo, una palabra. 2. Yo iré poco a poco andando. Amigo, las cosas claras; qué os decía el compañero, que con tal recato andaba para que nadie le oyera? 1. Dijo, que: . Sin patarata, o si no, despacho luego. 1. Dijo, que daros trazaba la muerte. . Muy bien; y vos, qué respondisteis? 1. Que erraba, y que a vuestro lado yo daré el ser, la vida, y alma. Yo os lo creo; y así, puesto que quien da presto (esta es clara) da dos veces, el castigo dándole a él, y a vos las gracias presto, lo daré dos veces: encajadle un par de balas, luego que yo os haga seña, y así saldremos de trampa. 1. Yo, cómo? . No hay que temer, yo os guardaré las espaldas. 1. Mirad: . Vos sois el que habéis de dar por mi vida, y alma? 1. Si yo:- . Pues no os detengáis, o os tomaré la palabra quitándoosla yo. 1. Primero soy yo, que todo. . Pues vaya. 2. Cómo logremos pillarle dormido, por más que haga ha de morir, o ha de darse a prisión. . Ya es tiempo, caiga, que yo haré caer también con otro tiro otra urraca. Vamos. 1. Alíá voy. . Y yo. Valedme, Virgen Sagrada. Valgaos muy enorabuena; y si le pusieren tacha a esta acción, digan que yo así la ejecuté, para que de enemigos los menos en todas materias haya. 1. Con que no hay remedio? . No. 2. Pues qué tienes? . Ay de mí! un delirio, un frenesí, una pena, un que sé yo. 1. Y en fin, quiere tu belleza, en un día tan festivo, muerto el gusto, el pesar vivo, sujetarse a la tristeza? Al que de melancolía padece el humor extraño, mas que de alivio, de daño suele servir la alegría. Así es en mí el padeces, siendo vida lo que es muerte, pues de tristeza divierte, y entristece de placer. 1. Pues yo en el baile he de entrar. 2. Y yo, que tengo harta gana. 1. No fuera yo Valenciana si no saliera a bailar. Llorar tan solo decreta mi afligido corazón. 1. Yo he de bailar el Faetón. 2. Y yo la Castellaneta. 1. Pues de su pena no amaina la vela, no la provoquen. 2. Chiques anemque ya toquen el tabaler, y donzaina. Infeliz estrella mía, qué te cuesta, qué te cuesta acabar con la escasez de la vida que me queda? Si me estás, cómica impía, con triste funesta idéa representando en el alma la lastimosa tragedia de lo que amé, como puedo, por más que extrañarme quiera, no llevarme del funesto afecto de sus scenas? Ya no hay para mi placeres, ya feneció: . Francisqueta? Padre, y señor. . Es posible, que tan imprudente, y necia, a la malicia del vulgo quieras añadir sospechas? No basta que de Don Juan la muerte todos entiendan ser por tu causa, sino que lo confirmes tú misma? Yo en qué? En que cuando el Lugar anualmente se festeja con el concurso de todas las casadas, y doncellas, a la costumbre del baile público, de galas llenas, tú sola, triste, y de luto, con demostrativas señas, te haces objeto de todos, fábula, asunto, y novela? pues no ha de ser; y así, luego esas trágicas preseas desecha, y a la función concurre alegre, y compuesta; y si no, aleve enemiga, darás causa a que:- . Sosiega las iras, padre, y señor, y no rigoroso quieras acabar mi triste vida a manos de esa violencia. Yo quise a Don Juan tan fina, que su desgracia sangrienta de su túmulo fábrica tumba para mis exequias. Cómo, pues, quieres, que contra esta pasión, que en mi reina, domeñe la exorbitante confusión de mis tristezas? Déjame en este retiro sola, y que al llanto, y la pena, mientras los dichosos viven, una desdichada muera. No hay réplicas a mi gusto, sal con todas a la fiesta; obedecedme. . Ya ahora vengar mi pasión es fuerza. 3. Que a padre que manda, es solo el obedecer respuesta: yo saldré: . 1. Señor Alcalde, en qué os detenéis? apriesa, que se nos pasa la tarde. Pues por el Lugar la vuelta váyase dando. . Muy bien. . Y las bailadoras vengan: vete a quitar esos lazos, no apures más mi paciencia. Salga ahora a estas mudanzas quien otra mejor intenta. Válgate Dios por rapaza, y como quiere por fuerza darme que sentir: mas ya salir a la Plaza es fuerza, pues va pasando el concurso, y alborozo por mi puerta. 1. No paséis de aquí sin que el señor Alcalde venga. Ya estoy aquí, Caballeros. Y su hija. 2. Y Francisqueta? También sale a acompañaros. Guiad a la Plaza, y tengan los Cabos de danza, con que no haya algún ruido cuenta. Hacia la Plaza caminan. Está avisada Florencia? Sí, y Leudomia está rabiando, porque su ama no la deja venir a holgarse. . No es tarde, que días de fiestas quedan. No los seguimos? . Sí, amigos. . Váyanse sentando todas las bailadoras con regla, y los dos Cabos de danza empiecen. . La Españoleta; más Baltasar, y los suyos. 1. Santa Claral 2. Santa Teclal 1. Y Antonio Felin también. 2. Mira a Felin. 1. Francisqueta, tu novio. . Antonio Felin soy, qué os admiráis? . Prudencia, . y disimulo tener en aqueste lance es fuerza, pues es forzoso evitar, que mil desgracias sucedan. Caballeros, poco a poco, que no entran ningunas fieras, ni hemos de hacer mal a nadie; pues sabiendo que hay holgüeta en el Lugar, nos venimos a bailar la Churumbela. Ea, comiéncese el baile, qué hay para que se suspenda? que quieren estos señores bailar también. 2. . Norabuena. Yo llegué primero, amigo. 3. Yo he llegado a la hora misma. Yo he de bailar. 3. Yo también. Ahorrémonos de quimera, y mudad de bailadora, porque no ha de ser con esta. 3. Si será. . Aquestas dos balas difinan la consecuencia. 3. Tente, mira:- . Ay, que le mata. Favor al Rey. . Quita. Muera. . Alto allá todos, y nadie del puesto en que está se mueva. Teneos todos: Baltasar, hasta cuando tu soberbia ha de maltratar a todos? qué nos quiere tu fiereza? Señor Jimeno, muy digno Alcalde de aquesta tierra, yo no soy hombre que a nadie agravio, como no ofenda la vengativa arrogancia, que mi corazón encierra; ese hombre me provocó, y fui a hartarle de pendencia. Sabe el Cielo, que de paz venía a entrar en las fiestas de mi Patria, con los míos; pero mi contraria estrella, ni me deja en los desiertos, ni en los poblados me deja. Y así, para que veáis como serviros desea mi urbanidad, y a mi Patria dejar sosegada, y quieta, si me dais una palabra, yo os juro, y hago promesa de no meterme en mi vida con persona alguna de ella, perdonando a los que en talla tenan mi vida puesta, pues ya de los asefinos tomé venganza sangrienta. ̱. Porque lo cumplas, yo haré, Baltasaret, lo que quieras: qué es? . Que al instante los bienes, las alhajas, y la hacienda, que embargadas por mi culpa tiene mi prima Florencia, se le desembarguen, libres de costas, gastos, y arengas, pues no es razón, ni justicia; porque en su casa por fuerza, y contra su voluntad meti caballos, y hacienda. Qué decís? . Que del embargo, que se le ha echado, se absuelva, y contra mis bienes propios resulte, mientras se vea lo que conviene en justicia; ya estás servido: qué resta? Que pague Antonio Felin lo que a una mujer le deba. Justo es. . Pues la acreedora pida contra mí. . La deuda es solo de una palabra, que una mano recompensa. Esta es. . Es mía, Felin? Por tal mi voz la confiesa. Pues ahora sí, que la mía, por el triunfo que granjea con tu victoria, será: Mis esperanzas fallezcan. De quién? . De quién más que tú la merece, pues la aprecia: llega, Juan Soler, porque no hay cosa buena por fuerza. Cómo, estando en Real desgracia? No estoy, que como en la guerra, que nuestro Quinto Filipo contra la Nación Inglesa mueve sobre Gibraltar, sirva, o tres años en Ceuta, estoy incultado, gracias al favor de mis Mecenas. De ese modo, santo, y bueno. Si yo, Francisca, pudiera: Mi vanidad no recoge lo que las demás desechan; demás, que amante he elegido por dueño: . . A quién? A una Celda. . Pues cómo? Cómo es mis gusto. Y sobre todo canela. Pues, Baltasaret, contigo me tienes hasta que muera. No, hijo, busca tu destino por donde más te convenga; y a mi venganza da gracias de que con vida te deja. Pues darme vida es vengarte? Sí, que de aquesta manera te enseño a cumplir palabras; pues por la que di a Florencia de hacerte cumplir la tuya, me miro en tantas miserias; y por la que di al Alcalde, no te mato, aunque pudiera. Venganza es, pero venganza de mil alabanzas llena. Baltasar, siempre soy tuyo. Mucho te estimo, Albudeca; y de Juan Soler aplaudo la dicha, así el Cielo quiera sacarme del mal estado en que mi vida se encuentra. Así el Cielo lo permita. Y ahora falta que se sepa, que excepto el de Baltasar, supuestos los nombres llevan todos los demás, por ser esta historia muy moderna, cuando el Ingenio escribió por precepto esta Comedia. Y de Baltasarer dan fin venganzas, hechos, y empresas, si nos perdonáis las faltas. Y sobre todo canela.
