Texto digital

Texto digital de El cerco de Tagarete

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Francisco Bernardo de Quirós
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El cerco de Tagarete. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cerco-de-tagarete-el.

Logo BICUVE

EL CERCO DE TAGARETE

JORNADA PRIMERA

Ay nuevas de Pegerrey? Pocas, señor, o ningunas. Por las tablas de la ley, que ha cercado las lagunas mas fuerte que Escandarbey, es el contrario valiente, y en gran cuidado me ha puesto. Dicen, se come la gente, con solo mirarle el jesto, cuando está convaleciente. Llamad, Rugel a Faetón, que le quiero hablar de espacio No es mejor comer melón, aunque esté marchito, y lacio, que cantar Ririelcisón? Llamádmelo, Doña Elena: pero que es este ruido, . que por estas salas suena? Don Inflamado ha venido rumeando verenjena: Ronco el aduse bastardo, que es lo mismo que atambor, cubierto el cuerpo de luto con el del miedo sudor. Arrastrando el estandarte, que imagino que salio de cortina de secreta a dar reflejos al Sol. Oye la mayor tragedia; no tengo la culpa yo, porque me estaba matando en este pie un sabanón, y la fortunilla ingrata, ni aún rascar lo me dejó. Salí en un lóbrego día, tan oscuro que arrebol ninguno no parecía, pues nublado amaneció, y pues que nublado estuvo no estuvo claro, señor. Tú no has visto un perro aullar si tiene cerca un León, y rezumarse, cual olla de estoraque; o alcanfor? Pues así aquestos nublados pusieron mi corazón, metido entre cien alnafes, pan Nae c nade Es que es lo mismo que un Cipión. Pero viendo que de Ranas venía un gran escuadrón, Sapo me quise volver, solo por darles temor. Mas ellas desverronzadas, conociendo mi intención, aquí engañifas no valen, señor Pejerrey choción, me dijeron, y al momento masculillo se me dio tan grandes, que me dejaron las partes que no ve el Sol, tan negras; que un azabache no pudiera estar peor. Viéndome; pues, como estaba, arremetí confuror; pero al subir de una cuesta, dí un tan grande resbalón, que en breve rato me hallé de esotra parte del Pó. Una me siguió el alcance, y como en tierra me halló, desde encima de una cuesta con un moco me tiró, y vino con tal pujanza, que a diez Picones mató, y a otros tantos (qué desdicha!) los redaños les pasó. Volviendo atrás la cabeza, vi venir un escuadrón, que a estas berreadoras Ranas les venía a dar favor. Yo, aunque Pejerrey me vi, fue en mí tan grande el furor, que me subi en una Hormiga, para divisar mejor esta desdicha, que es grande; porque venían, señor, treinta carros de molletes, y con la piel de un León cubiertos de arriba aba que gran temor me causó, Traían ballando una Mona encima de un atambor, y ventisiete pepinos, venía comiendo un Lechón. Tres mil carros de espadaña encima un Camaleón, cuatro puereas, y tres gatos venían con un pendón, unos hechos celemines, y otros hechos azarcón, Por rémate de esta atenga venía en un carreron el Saladino a caballo, y el Puerco de San Antón. Cuatro Monas, sois, Lechones doce Perras, un Hurón, monacordios, esportillas, nueces, higos, y carbón. Dos calderas, un tintero. Este Ejército asomó por la parte de Tablada, que venía a dar favor a Tesifonte Culebra, ven, con orno, nos cercó. Viéndonos tan apretados, con grande, resolución apretamos a correr, dejándonos el pendón. Este ha sido mi suceso; ya el dolor lo relató, si acaso no estás contento, mátame, o dame perdón. Que haya perdí lo, es posible una empresa como aquesta, que me parecia imposible? ireme encima la cuesta de la Puente de Mantible. Como no mato seis Monas para hacer un almocafre? o como en las siere Zonas, alafre g no voy a bailar chaconas? Cómo por aquestos ojos? no lloro espuertas de arroz? como no me pongo antojos, o me voy a Badajoz a cubrirme de piojos? Como no lloro a montones pez, garrotes, ni botujo? como no mato ratones, o me entro fraile Cartujo o juego a pares y nones? Soy acaso matachín? como no me hago estudiante, o me entro sobre un De fin armado fuerte y triunfante por las calles de Pequín? Mas si quieren darme como poniéndome este embarazo? pero porque, cuando, o como, no cierno por un cedazo los redaños del Dios Mómo? Mas porque formo quererlas? no quiero arrope, ni nueces, aunque no son buenas ellas; sirvan de tiuenos los peces, y de rayos las estrellas. Destruyase Tagarete, y arrastrando por el suelo, juguemos al tenderete; pues sin comer un bunuelo puedo ponerme bonete; Ellos no saben que soy el que siempre ha destruido a Tagarate y estoy, por amor de don Bellido, para jugar al rentoy? Loco estoy Picón hermano, llamadme luego un Teatino, que me enseñe canto llano; que he de entrarme Capuchino, solo por comer marrano. aita almohaz al para empezar la batalla; y traigan cuatro alcartazas, dos almudes, y una talla con aceite de linazas. Que aqueste perto nomicida quieta ir conmigo en pareja? mas quitarele la vida a los hierros de una reja la turbada mano asida, No me aconseje ninguno, porque yo no soy establo, contra mí la Diosa Juno? o a mí me persigue el Diabla o el tridente de Neptuno. Rabio de cólera, amigos, y quiero hacer testamento, vosotros seréis testigos, de que me como un pimiento con dos bárriles de hijos. Señor, deja esas porfías, y de lamentarte acaba, que antes que acaben tus días, puedes jugar a la taba con el perrode Tobias. En gran confusión están el Cabildo, y el Senado. Yo no deciendo de Adán? pues como, a mí me han ganado el juego de recotan? Enmendarlo será bueno luego tomad don Faetón este bastón, que está llevo de almendras, y cosación hijos nueces, y rellevo. Presentaréis la batalla a las Ranas y Ángullojas, y en la coraza de malla veréis treinia Comadrejas metidas en una talla, Y luego sin dilación acometed al contrario, comeremos un melón, sin mirar al Calendario: que os parece don Faetón? Que es buen pensamiento, y justo que se ejecute al momento En aquesto está migusto; que he de salir con mi intento, aún que el contrario es robusto. Manda prevenir la gente, y dejemos eso ahora; porque el contrario abstinente llamará dentro de un ora al encendido tridente, Partid don Faetón al punto, dejemos cuento de cuento, y empecemos una danza delante del monumento. Tóquese luego a envestir, sueñe el clarín y atambor, porque nos puedan oír, y apelliden con rumor victoria Guadalquivir. . En grande aprieto nos vimos, si el socorro no llegara, o la haca de Longinos media hora más tardara, fueramos a roer pepinos. El susto muy grande ha sido que nos dio Don Inflamado, mas con dar un alarido, hoy el cerco ha levantado el socorro qué ha venido. Cómo, Rey de las Lechuzas, te hallo tan descuidado, viniendo todas las Musas, y tu Contrario cargado con grandes sardos de alcuzas? Ahora rezas el Rosario, cuando soberbio, y furioso Don Faetón, fuerte contrario, te quiere echar en un pozo, sin mirarel Ralendario? qué haya aquí el contrarro vuelto! Sapo, amigo, qué haremos? Si dos higos le ofrecemos, aunque venga muy resuelto, hará como loco extremos. Dejad aquesas quimeras, versos, prólogos, papeles, y traigamos dos esteras, fabricaremos broqueles, para matar estas fieras. Traigan sacas de habellanas, y llueva anis desde el Cielo, y repiquen las campañas, no nos echen por el suelo los muros, y barbacanas. Nuestra perdición es cierta, si acaso no nos socorre Guadaira con su huerta, trayéndonos de su torre en una muy grande espuerta Membrillos, nueces, pasteles, alcorza, higos, buñuelos, caracoles, cascabeles, huevos, quesos, caramelos metidos entre papeles. Sapo, pues eres mi amigo, a Guadaira iras presto, y lleva un garo contigo; que si le haces unjesto yo te daré un papahigo. Yo iré con muy grande gusto, si esa montera me das, que es pensamiento muy justo, y luego al punto verás como voy sin tener susto, Aunque venga el mundo entero y se vonga en el camino, que dentro de aquel crucero le dará jamón, y vino, y le quitaré el sombrero. . Ahorremos de razones, y vamos luego a mandar, que sin poner dilaciones, toquen al punto a marchar, llevaremos chicharrones para que sirvan de balas; porque luego el enemigo ha de venir con dos palas; que quiere jugar conmigo la pelota en estas salas. Pero para que doy voces? vengan en un ataud dos mulas dándose coces. cuatro monas, un laud, y veinte y siete reloses. envestirle me conviene, sin tener temor ninguno; que aunque mi contrario viene con el favor de Neptuno, poca ventaja nos tiene, Conuoquemos a las Ranas para empezar la batalla, dejemos Alcarabanas: traigan dentro de una talla cuarenta y sinte manzanas, desnudo la noble oja, que a sido terror y espanto del cosario Barbarroja; confundios todos enllanto, pues que mi valor se arroía. .

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Gran señor, no te alborotes, ni temas a estos villanos, que como no tienen manos. tan poco tienen cocotes. Que por vida de Neptuvo, aquien estoy yo sujeto, que yo los ponga en aprieto, sin que lo entienda ninguno. En saliendo mi conntrario, pariente de Gusarapo, (que ya sabes tú, que es Sapo,) le he de atrancar el almario, V Y con fuerza tan extraña daré en el suelo con él, hasta que vierta más miel, que cabe en esta montaña. Siempre tu habla es aquesta, que en abiar eres León, y en llegando la ocasión, te vas encima una cuesta, 1. En arma, señor se a puesto; como te ve Tagarete. Y no hay quien le de un moquete y lo meta dentro un cesto? Descolgadme aquel caballo, que está en el camaranchón, y no vaya Camaron, porque le pícara el gallo. A mí un pollor a mí un pipi? habiendo hecho estos brazos. un alcarraza pedazos dentro de un zaquizamí? Dejemos pleitos en vano; vamos a lo que conviene; que por esta parte viene a nosotros un enano. Debe de ser embavada que el contrario quiere hacer pero no le ha de valer comer navos, y ensalada. Caballeros mojarrillas, de apie, que no de acaballo; que si caballos tuvierais, andubierais paseándoos, desde la torre del Oro hasta la nuente de barcos. de pan Niaciopa Escuchadme atentamente, pues que yo os estoy hablando; que si a caso no hablara, yo me estuviera callado. En nombre de Tesifonte, señor de aquestos estados, cuevas, rincones, casillas, Ánguillejas, Gusarapos, Ranas grandes y pequeñas; y sobre todo de Sapo. que es el que atento escucháis, esta embajada os relato. Dice, que está muy corrido; que vengáis a darle enfado, penetrando sus cavernas, sus roturas, y peñascos. Y si adelante pasáis, os tiene de hacer pedazos; porque para darle enojo basta el haberlo intentado. Y sabed, que en su defensa tiene cuatrociensos carros de espadaña, y verenjenas, higos, nueces, y garbanzos, caracoles, y garrotes; procurad luego dejarnos todo vuestro carrvaje; y yo reto a ese bellaco; que tenéis entre vosotros; y escuche, que con el hablo Camaroncillo con lima yo te reto los zcapatos, las pantorillas postizas, hechas de dos mil halandros. Retote esos zaraguelles, y juntamente ese sayo, retote aquesa gorreta, retote aquese penacho, retote aquesas natices, que son de a vara por largo Retole aquesos bigores, y esa bocama igo, y hago y protesto juntamente de aguardarte en ese campo, para matarte, y comerte con lima, que este es el pago que merecen tus locuras. Por si a las manos llegamos, o tro caballo a tomar voy, que aqueste está sudando. Hay atrevimiento igual! dadme luego ese caballo, y sin poner dilación envistamos al contrario. Al arma, amigos al arma, envestid por este lado. viva vuestro Dios Neptuno, y de los peces el bando. l l - Lo que yo deseara ahora la fortuna me depara; dime, cómo es tu nombre? (bre. Temo por formidable que te asón Yo méllamo Don Sapo, pariente de don Guido Gusarapo; que aunque tan desechado, es por su ascendencia muy nombra Pero que me preguntas? (do. (to, te disimulan tanto, que hueles a tomillo, ya mastran démonos de moquetes, (tes porque a coces, patadas, y puñe. te quitaré los dientes, (dientes. aunque vegan por ti tus descen- Por Dios que te estés quedo, y aguardes que me corte aqueste unero que en este dedo tengo, que luega a la batalla me prevengo. cancadilla, porque me duele mucho esta costilla. A Dios Tagarete amigo, donde pasé yo mis anos en picar a las lombrices de los que andaban pescando. A Dios Fuente del Piojo, donde todos los Veranos se vienen a regalar Monacillos del Sagrario También de tus aguas beben los borrachos, que han pensado, que la Fuente del Plojo debe de brotar duraznos. A Dios Tamárguillo amigo, a Dios Fuentes, Ríos, Prados, porque el alma envuelta en babas quiere salir a lo ancho. Ay, y qué soberbia chinche me pica en aqueste lado! un aguiero me ha hecho, por docabe aquesta mano. Quién es aquel que boquea? parece que come nabos? mas vive Dios que es la muerte la que ahora se está tragando. y que a mi mal parecer, me parece que es mal trago. Dios Apolo, Dios, de Delo, Dios Júpiter, y Dios Baco, Diosa Juno, Diosa. Venus, Dios Plutón, y tu Bulcano, que porque Júpiter tire, los rayos le estás forjando. Neptuno, Dios de los Peces, que en conchas del Mar salado andas en los promontorios con tu Tridente furcando: A Dios, a Dios, que me muero. Ya expiró aqueste borracho: hay más Dioses que invocar? valgante dos mil diablos, que vayan con tu entresijo: hay qué cansado he quedado! Yo me siento mal herido, pasado tengo un capato, sin otras muchas heridas, que por olvido las callo. A Dios, a Dios, que me muero, a Dios, que me estoy finando, voy a rogar a Aqueronte, que me pase allá en su barco.

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Mucho don Faetonte tarda. Señor, vano es tu recelo, porque para dalle carda ha de venir por el suelo un Perro con una albarda. Rey él tiene valor sobrado para darle al Mundo guerra: lo que me tiene en cuidado, es que no venga una Perra por él ala de un tejado. Que si ella viene, es perdido don Faetonte totalmente, pues con darn alarido el contrario, en el Oriente se ha de oír un estallido. Y en oyéndole, al instante, vendrá con furor terrible Calafre, fuerte Gigante de la Puente de Mantible, metiendo dentro de un guante Monacordios, Gurumetes, Montezumas, Italianos, unos comiendo molletes, otros capando Marranos, y poniéndoles bonetes: y don Faetonte es perdido, si acaso esta chusma viene. Señor, pues está dormido? valor sobrado no tiene para matar a Bellido? Aquesos son despurates, señor, que forma la Idea. No me aconsejéis, Acates, que siempre mi amor desea veros hacer alpargates. No tiene cuarenta patras de qué coge harto agraz? pues por qué sin alcaparras don Galafre, o Fierabrás quiere jugar a las barías? Pero escuchad, no es vocina la que sueña de Correo? Gracias hago a la pollina que me trajo donde veo vaca, carnero, y gallina. Pero como estoy tan flojo? dame tus pies sin enojo. El bobo, no echa de ver, que yo los he meneste: para no quedarme cojo? Pero dime la verdad, qué tenemos, hija, o hijo? mas de la mucha lealtad de Faetonte, bien colijo, no quede por corredad suya el ganar la victoria: Venció Don Faetonte. . Sí; pero por llevarme a mí; bien pueden darme la gloria, pues que pelcé, y vencí. Salió mi contrario fiero, en publicando la guerra, y a guisa de buen Guerrero, con más furor que una Perra, me mostró dientes de acero, Yo un moquete le tiré, con cólera, y furia tanta (exageración no fue) que dándole en la garganta, le saltó el dolor a un pie. Pero para que te informo de lo que puede mi Amo? que aunque no tiene vochorno don Faetonte Albur, le llamo, y él se pondrá como un horno. Y no viene tan de espacio, ni está jugando a la taba, que en compañía de Oracio, de un caballo se apraba en la Puerta de Palacio. Pues luego sin dilación a recibirle salgamos, pues sin comer colación correremos como Gamos. Dame tus pies. . Oh Faetón! con cuidado me has tenido: cómo te has tardado tanto? que yo temí el alarido, que causa temor, y espanto; Pero dí, cómo te ha ido? Ilustre Don Fregetonte, cuya mano poderosa teme Tagarete el fuerte, tablada, y toda su costa. Escuchadme atentamente la empresa más prodigiosa: (mas que dolor es aqueste, que me ha dado? por la boca se me ha colado un mosquito garrafal: ay que me ahoga ya salió, maldito sea pienso, si no se me antoja, que eres de casta de sastres; pero prosigo mi historia) yo confieso que al llegar a la cuesta (qué deshonra!) quise volverme afrentado de que tres mil Ranas solas me aguarden en la estacada, porque era empresa muy corta, para mi valiente brazo, y mi espada cortadora. Púseme sobre un caballo, que batiendo las manoplas, era un pájaro de plomo, o un Galapago con concha. Quedaron embelesadas las Ranas, en verme asortas, como si yo fuera acaso maniaco, o come tortas. Y yo envesti apellidando, por Guadalquivir victoria, discurriendo por el campo con angustias, y zozobras. Vi al General de las Raras, acaudillando sus tropas, púsele la lanza en ristre, y atravesésela toda, llevándole por delante: y era cosa muy graciosa, porque como los Soldados vieron la bandera y que an la parca puerca de la vida le despoja, poco a pocoivan perdiendo el campo, pero una sola Rana, quedándose fija, nos hizo tener dudosa la batalla, pero yo tomando al momento otra lanza y picando de espuelas al caballo, de la propia suerte que su Capitán acabó su vida loca. Acaudirlé mis Soldados, y penetrando la boca de una caberna escondida, en su centro hallé una tropa de Culebras, y de Ranas, que con grangrita y chacota, sin mirar en el peligro en que estaban juntas todas almorzaban con gran fiesta; yo arrojando por la boca garrotes en vez de fuego, a la descuidada escolta arremetí, como loco, y al que Capitán se nombra, al primér bote de lanca le deje, como las otras. Las demás huyen, dejando grandes preseas, y joyas, grandes sacas de habellanas, pasas, nueces, y cebollas, arroz pepinos, tomates; higos, arrope, y alcorza, dariles de Berberia, hormigos, grajos, y atocha: todas huyeron de ver mi valor, y aquesta hoja, Tlegetonte Carrahola, que es de la muerte guadaña y de la Parca animosa las rijeras: de obraham alfanje, o cuchilla corba. Es quijada de Caín, es de Hércules la porra, arma jamás no vencida: mas de qué me espanto ahora, si la rige, y la gobierna esta mano vencedora? Quise seguir el alcance; pero con sus pardas sombras la noche nos hizo dar la vuelta con la victoria. Lo que por ella te pido no son mercedes, ni honras, sino que a Don inflamado, pues hoy a tus pies se postra, des el perdón merecido; porque una empresa tan corta no ha de poder deslustrar sus hazanas victoriosas. Por vos hoy vuelva a mi gracia don Inflamado, que cosa que vos a mí me pidáis, por grave, o dificultosa, no os la tengó de negar. Y porque quede memoria de esta reñida batalla, a vuestra familia heroica doy por armas una lanza, que un Sapo atraviesa, toda tinta en sangre, porque sea apellido desde ahora vuestro. Y a Camaroncillo le han de dar un tapavoca, para que no pida nada? o se fá a que una Leona haga un almuerzo con él? aunque pienso que es muy poca comida para hartarse, y que una Leona coma. Yo te doy cien Pogereyes. Pejerreyes? cabriolas. tengo de dar de esta vez. Detentente, barbas de estopa. Con que tendrá (si os parece) fin aquesta hazana honrosa del Cerco de Tagarete, y a las viejas, y a las mozas, pido, aunque no lo merezco, un vitorcillo sin cola, para que con mucho gusto os sirva el Autor con otra.