Texto digital de Cegar para ver mejor
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- Atribución tradicional
- Ambrosio de Arce
- Atribución estilometría
- Ambrosio de Arce Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de la edición en la Parte XIII de Nuevas escogidas (1660).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Cegar para ver mejor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cegar-para-ver-mejor.

CEGAR PARA VER MEJOR
JORNADA PRIMERA
Tu conmigo esa altivez? tu muerte mi acero apresta. Bien puedes matarme de esta, mas no lo harás otra vez. Tú pones. . Fiero rigor! Defecto en la lumbre bella? en la más florida estrella? en la más lúcida flor? que había de ser del día, si con virtud soberana, no ilustraran la manana los dos soles de Lucia? cuando el campo la hace salva, y ese valle la merece por Reina suya, amanece. con más hermosura el alba. Ya emulación de la Aurora, porque este campo confíe, no ofrece perlas, si rie? y no da aljófar, si llora? quien templo no la construye a esta beldad peregrina? que si como flor inclina, también como estrella luce. Señor mío, mi razón, cuando en Lucia repara, no halla d efecto en su cara, hallale en su condición. Solo su cariño humano, se ve en gusto singular, cuando la entra a visitar, ese estudiante Casiano. Ese desbarbado mozo, que a toda Sicilia admira, que ni él al vígote tira, ni aún a él le apunta el bozo. A él solamente prefiere, según mi discurso arguye, a él se acerca, y de ti huye: mira pues lo que te quiere. Chicharron varia la suerte de mi caricia ofendida, con verla me da la vida, y con su desdén la muerte. Fue siempre del bien costumbre darse con dificultad, y la más alta deidad, cuesta mayor pesadumbre. Entre cuantas flores bellas adornan jardín florido, y por el ardorlucido, compiten con las estrellas. Solo la Rosa (primor es que ostenta, en color airada) de espinas vive cercada, por ser Reina de las flores. Y si a cogerla te inclinas, pormás que el pulso prevengas, antes que a la Rosa tengas, te herirás con las espinas. Y aunque padezca rigor, porfiarás hasta tenerla, que el gusto de poscerla, le quitará aquel dolor; Y no es mucho, si amorosa ella a tu afecto se inclina, que te lástime la espina, cuando consigues la Rosa. Por cierto que has discurrido de aquello de buena ley; pero en casa del Virrey estamos ya, que ofendido Quiere esta vez con espacio, y sin mostrarnos ribieza, de Sicilia la nobleza juntar hoy en su palacio. Quiere que todos hagáis inquisición de Cristianos, y que fieros, y inhumanos sus costumbres inquiráis: Para esto te envió a llamar, y esto a mí cólera basta, que he de perseguirlos, hasta hacerlos desbautizar. Ya sale en horas felices, Pascasio, Virrey prudente, y debajo de la frente trae. . Qué trae? Las narices. En ardiente hoguera, luego, porque a Marte no ha creído ese Cristiano atrevido acabe la vida. . Fuego. Vive Marte celestial, que cercado de centellas, habita entre lumbres bellas ese muro celestial, que a todos los que el bautismo guardan, he de hacerlos guerra, aunque los cubra la tierra, y los encierre el abismo. Dices bien, y no te asombre, mueran como aquel se ve, haz chicharrones, porque haya muchos de mi hombre. Pues te llamas chicharrón? Si señor, y fue mi bien. Tu bien? . La gana preben, por gustar de mi sazón. Un día sin ser de toros fui al mar, que naves araron, y he aquí que me pescaron, mas de cuatrocientos moros. Uno en su sospecha terco, mirarme mucho previene, y les dijo, aqueste tiene su pedacillo de puerco. Pero su buena intención clara, y sin sombra se ve, cuando ellos supieron, que me llamaba chicharron. Cada cual odio me toma, y se apartan con cuidado, diciendo, grande pecado. hicimos contra Mahoma. Yo por empinados cerros me escapé; y al viento igualo, que soy chicharron tan mato, que aún no me quieren los perros. Y sin que nada me asombre me libré de tanta gira, por chicharon, ahora mira, si fue mi bien este nombre. Aparta: ya gran señor, a tu precepto obediente me tienes. . Es diligente. Cardenio, mal el amor pagas de mi voluntad, en no verme cuando sabes. Qué tiesos están, que graves! Que es firme nuestra amistad. Mi señor anda ocupado, y entiendo que poco a poco se va volviendo. . Qué? Loco. . Loco? Está enamorado. No paga el afecto amante, esa que tu amor venera, Es mujer, que si debiera págara luego al instante. No se muestra cariñosa? No merezco su favor. Por qué obstenta ese rigor? Porque sabe que es hermosa, es una mujer terrible. Un imposible querrás. Si me escuchas lo sabrás, más fácil, y más posible es (si se intenta) contar del cielo ardientes estrellas del valle las flores bellas, y las arenas del mar, que no atormente el desvelo, que el pesar no cause guerra, que no fecunde la tierra, que no resplandezca el cielo, que no haga el Sol su oficio, siendo de su autor retrato, y más fácil, que el ingrato, reconozca el beneficio y que no dé luz el día con claridad infalible, pues todo aquesto es posible, y no el amor de Lucia. Lucia es la que a tu amor con su desvelo responde? Lucia, que corresponde a un álago con rigor, la que los ánimos roba, pues la vi hacer muy atento y Lucia en su aposento, en la sala, y en la alcoba: es toda ella una perla. Sé, que es asombro perfed y pues merece tu afecto, esta tarde he de ir a verla. No sé que a tu gusto cuadro Si fuera su condición, como es su perfección. Quedo, que viene su padre Todos a saber venimos lo que el Virrey manda. Andar. Ya señor. Fuerte pesar! A tu obediencia asistimos Dios eterno, y soberano, si fuera tu voluntad, que sin temer su impiedad, me declarara Cristiano. Señor, yo lo hiciera, mas quedará en esta mudanza el pueblo, sin la enseñanza, que por mis labios les das: y estoy en señando ahora Supremo, y Triun fante Re los preceptos de tu ley a la más hermosa Aurora que en Lucia mi desvelo se ha de ver, y sin enojos, pues entiendo, que sus ojos serán los ojos del cielo. Teodosio, Casiano, amigo Mucho hay ahora que hacer Quiero que lleguéis a ser demi justicia testigos, Atujusticia obedientes, vesentes hemos de estar. bien te puedes regalar contodos esos presentes. bí, señor, tu voluntad? Refiere tu pensamiento. Dinos gran señor tu intento. Pues amigos escuchad. jobleza de Zaragoza, idad en Cicilia, grande que cuantas con su incendio, gistra el mejor diamante, vedel oro de sus luces, lizo más precioso esmalte: Diocleciano, y Majimiano, con unidas voluntades, lagran corona del Orbe, ensus dos frentes reparten; porque a entrambos los alibie, porque a entrambos los afane. estepeso, que gustoso con la prudencia se hace, sse gozan los placeres, previniendo los pesares. estas Augustas Antorchas, que alumbran lo más distante, conardiente celo os hablan en mis voces, escuchadme. Reinando Horaviano Augusto, tuyo victorioso alarde, sies posible referirse, esdifícil imitarse. Nació un Hombre en Galilea, Ya Nobleza de Cicilia, depobres, humildes Padres, y en vez de preciosa cuna, entosco pesebre yace. Entremultitud de gentes, solos doce sus parciales tran, y no muy seguros, pues en su ley, poco estables, únole vendio atrevido, y otro le negó cobarde. En Jerusalén, un día; que entro seguro, y triunfante, tanto el vulgo le venera, y tanto el pueblo le aplaude, que a sus pies las vestiduras le arrojan, para que pase: verdes alfombras de flores por todo el camino esparcen, que tejio para esto solo la primavera en el valle. Viendo, pues, los que gobierna el ser preciso, que apaguen aquell a centella leve, que trémulamente ardes; porque no prenda en materia dispuesta a sus novedades, que es el vulgo, y con su incendio, el Romano Imperio abrase: juntando concilio, ordenan, que muera en suplicio infame ese Jesús, ese Hombre, que finje divinidades. En fin, en leño afrentoso murió un Viernes por la tarde, no sin lástima del día, pues en toldo oscuridades. Sus doce Ministros, luego, por el mundo se reparten a predicar su Doctrina, y infinitos ignorantes los creen, porque dicen, que es su yugo, yugo suave. este contagioso achaque, somentado de sí mismo, se atreve a nuestros umbrales. Ya de toda la distancia, que el mundo tiene, no hay parte a que su virtud no llegue, y que su nombre no aclame; pues si sufris este oprobrío, si amparáis este delito, si os unis a este dictamen, que mucho quede ofendida la grata deidad de Marte, por castigar vuestro intento, los beneficios retarde: que mucho! fértiles lluvias a vuestros campos no alarguen, negando a la tierra, aquel cándido, airoso ropaje de jazmín es, que la ilustren, y de rosas que la esmalten? que mucho! que de indignado, pues su adoración no vale, afligiendo con las guerras, no consuele con las paces? Ea, pues, los que debajo militáis de su estandarte, los que le adoráis deidad, si antes en sí, ya en imagen, mueran estos que le niegan sacrificios inmortales. No quede Cristiano aleve, en cuyo cuello cobarde, no corten vuestros aceros, no yeran vuestros alfanjes; las gradas de nuestros templos su ingrata púrpura bañen, y a los golpes del cuchillo responda helada su sangre: los padres culpen los hijos, los hijos culpen los padres, el brazo, indignado el áspid, por impedir mayor daño el mismo brazo cortarse. Notriunfe la Ley de Cristo, y esta Iglesia Militante, que todos los que le adoran la dan título de madre, antes que en fábrica inmensa crezca su altivo homenaje a pesadumbre del suelo, y a oscuro estorbo del alte, vuestro impulso la derribe, y vuestro enojo la arranque, porque los Emperadores, tanto ardiente celo paguen, porque yo de agradecido, el noble disignio ampare, y porque viva adorada la grande deidad de Marte. yo, pues por mis muchas cans dejáis que el primero hable digo, que si una hija sola, que el cielo permitió darme a cuya hermosura tengo el amor de muchos padres) siguiera la ley contraria de sus ascendientes grandes, aunque con temblor, mi ma vertiera su injusta sangre. Yo, si la que estima el alma por la prenda más amable, otro Dios de él que venero, adorara ingrata, o fácil, mi noble acero quebrara de su cuello los cristales. Lo mismo ofrece mi esfueroo Inmenso Dios amparadme, yo la ley que he profesado, por más segura, y suave prometo guardar, y hacer, que los que enseño la guarden que no es crueldad, cuando muerde . Pues amigos, los Cristiano peligro en vosotros hallen. A apagara aqueste incendio A impedir estos volcanes. A estorbar estos asombros. A que solo Dios se alabe, Y a un bodegón a comer, aunque sea de hambre. Pues aplaudís los intentos, que en mis voces escuchasteis: decid conmigo, que muera el que fiero, o arrogante la ley de Cristo creyeré, porque nuestra ley se ensalce. Y porque viva adorada la eterna deidad de Marte, l. Lucia, aquestos agravios, que tu padeces constante, si los parla tu semblante, porque los callan tus labios? ̱ Julia, este mi tormento, estan otro en su porfía, que le causa una alegría, i leorigina un contento. Nace tu pesar de amor? dime, estás enamorada? que cuidado no te agrada? que Príncipe, o qué señor? Amor es, y de amor nace el bien, que al mal te parece: amor que a gigante crece, en aquel punto que nace. Sé que me quiere amoroso cierto galán que venero, yque yo le adoro, y le quiero, y que es su amor más costoso; Pues si mi afecto acrédito, aunque en su incendió abrasada, amo como limitada, y el ama como infinito. Este amor es sin desvelos, sin angustia, sin rigores, y sin aquellos temores, que llaman los hombres celos. del Orbe, fue de este modo. Crió Dios, lo primero, contra el velo de la sombra, la luz que la destierra, Pues es la dicha mayor, de quien quererle previene, el saber que a todos tiene igual voluntad, y amor. No dirás entre las dos, a quien estimas constante? dime, pues, quién es tu amante? dímelo, señora. Dios. Casiano es, grande contento! De Casiano es esta voz, Pues abrele. . Voy veloz? Y esperame en mi aposento. Dios es solo poderoso, pero no Marte prófano. Con quién hablabas Casiano? Con quien en su error gustoso afirmaba (mal profundo) que si favores reparte, solo la deidad de Marte es poderosa en el mundo. No retarde su dotrina, (pues que nada me acobarda) a la que tu luz aguarda. Qué beldad tan peregrina! Que me habías de decir hoy, propúsimos ayer, por el orden que este ser del mundo llegó a lucir, En que tiempo crio todo el mundo Dios, o en que espacio? La creación de este Palacio compuso en el segundo día el cielo, y en el tercero fábricó la tierra, corrió el arroyo sin temor de hielo, precipitado de empinada sierra a la tierra por todos sus confines, se ardió en claveles, se nevó en jazmines. Crió en el quinto día dos hermosas antorchas, guarnecidas de centellas, y a emulación de las lucientes rosas, el cielo todo floreció de estrellas, dándolas influencias misteriosas de inclinar, o por gratas, o por bellas, y de donde filas se construyen, el gusto anuncian, y el pesar influyen, Al quinto día en repetidas voces, (porque su ciencia, y su poder alabes) rompieron procelosos mares peces, y claros velos fatigaron aves, cuanto en los dos espacios apeteces, de leves plumas, y de escamas graves hicieron a la voz de sacro aliento República la mar, ciudad el viento. En la sejta estación, fiero de hermoso, se presentó el Leon. Rey aclamado; mostró la greña enmarañada el oso, y el tigre se enseño jaspe animado, moviose el el efante perezoso, y corrió velocísimo el venado, el cordero a la flor, que el valle dora, bebió las perlas, que lloró el Aurora. Al hombre por blasón de su grandeza, crió a su semejanza, en este día, y por no dar lugar a su tristeza, le dio la más amable compañía: viose en Eua perfecta la belleza, a igual del Sol su luz resplandecía, y para darla más vistosos rayos, en su semblante anticipó los Mayos. Descansó sin cansancio, misterioso Dios al séptimo día; y sin desvelo vio a la luz, que era buena, y al hermoso dorado pabelión del claro cielo, a la tierra, y su límite frondoso, al mar, y a los que habitan en su hielo, criando en esta forma, porque asombre, al Sol, al pez, al ave, al bruto, al hombre. Pecó el hombre; y después de siglos cuantos componen una deidad, Dios ofendido de tantas culpas, y delitos tantos, con lluvia general se hizo temido, libre Noe, de asombros, y de espantos, en una Arca, amparado, y defendido; el diluvio empezó a causar desvelo, tembló la tierra, estremeciose el cielo. Poblaciones arrancan las corrientes, siendo las fijas a su impulso errante, a la invasión de rápidas crecientes, no se libran las penas de inconstantes: a uniones reducidas las corrientes, combaten crespas braman arrogantes, al Arca, que es, rompiendo las espumas, nave sin velas, Águila sin plumas. Abre libre de líquidos horrores, caminos de zafir, sendas de plata: con ocultas virtudes superiores, de la opresión cerúlea se desata; cuando el iris compuesto de colores, en círculo partido se dilata, anunciando en los cielos su armonía, vida al Sol, luz al aire, aliento al día. Vivió en sombras el mundo, hasta que el cielo, con lo mejor del cielo honró la tierra; vino la paz a desterrar del suelo la discordia, el engaño, el mal, la guerra, hallaron los mortales su consuelo; pues gozo, gusto; dicha, y bien se encierra, en que Dios una a su inmortal renombre, el ser divino, con el ser del hombre. Que solo con un aliento no Dios, cuanto invisible, siprivilegió infalible sel sergoza: qué portento! este papel que se ve. entu mano, que contiene? Ladicha que te previene, Blsímbolo de la Fe. ̱. Porque mi atención te asista, sila sin causarme enolos. Esto lo has de seer sin ojos, y contemplarlo sin vista, Sin vista cómo he de leer? no me haga tu voz dudar. Los ojos has de cerrar, si lo quieres entender. Sus misterios, sin mirarlos, has de llegar a saberlos, que si tú llegas a verlos, tú llegarás a dudarlos; Lo que en él se escribe cree, y de él los ojos retira, porque se ve, y no se mira el símbolo de la Fe. Que has de ser firme, Lucia, que veré a tu amor seguro. Será mi amor firme muro. Qué contento! Qué alegría! Tu precepto he de guardar, y tu doctrina creer: solo a ti he de querer, y a Cardenio he de olvidar. Solo a ti he de querer, y a Cardenio he de olvidar: no salgo falsa sirena, y no salgo monstruo fiero a decir como otras veces mal pronunciados afectos, con la prisa con que el labio componía sus acentos; sino a decirte, que eres, cuando tus traiciones veo: aleve, falsa, engañosa; pero hay de mí! que no acierto, mal hallado con mi pena, a decir mi sentimiento; y es, que como estaba el labio a tantas ternezas hecho, al mirar las nuevas voces, que decir por él pretendo, o las rehusa cobarde, o las desconoce ciego, yendose hacia la caricia, cuando hacia el desdén le llevo. Esta es gran bellaquería. Qué es lo que dices Cardenio? Dice que ya no te quiere, y aquesto lo dice recío. qué he de decir, si he escucha o máteme mi tormento, si he visto que otro dichoso alcanza el deseado premio, a que esperaba mi fe? a que ascendia mi ruego? Es la verdad; pues que quien No lo niegas? No lo niego. Hacé muy bien:es mejor decírtelo por rodeos? Bien hay a tu claridad, pues desde aquí te contem clarístima de Venecía, y eres el claro lucero, eres la clara mañana, y eres la clara de un hueno Que aún no te deba mían aquel sagaz fingimiento, que miente por acallar, lo que se miró primero! que es el amor como un mí que delante le pusieron una al aja, y presuroso va a cogerla, su deseo: mas porque no la máltrate, se la esconden al momento llora y para acallarle, otra de no tanto aprecio, diciendo, que era la misma, le dan, y le diz en luego, si echa menos la que vio, que se la ha trocado el viento y con aque la disculpa, en el engaño suspenso, si antes lloraba de triste, ya se alegra de contento; que mi niño amor altivo, ni engañado deba esto, pudiendo decir que al aire trocó tu alago en desprecio, y llegaron a mi oído. barasados sus acentos. Que aunque consuelo no fuera, lo alcanzara por consuelo, y con un engaño más tuviera una pena menos. Ves, que oiste sus caricia, y escuchaste mis afectos, pues siendo al que quiero aquel, no es aquel a quien yo quiero. Cómo, si te oyó mi pena? Escúchalo en este ejemplo; En oscura noche pierde el camino un pasajero, sin que le alumbren entonces las luces que oculta el Cielo. Y cuando está más confuso, ve una antorcha desde lejos, que entre el golfo de las sombras le muestra apacible puerto. fija la vista en su norte, camina con más aliento, y para el fin que pretende le sirve la luz de medio, Quiérela porque le muestra el camino verdadero, no porque la estima en más, sino porque fue su incendio, Medio por el cual llegaron a cumplirse sus intentos; asi yo, al que tu miraste amantes caticias muestro, Porque en la confusa sombra de mi ignorancia, es lucero, que me industria, y que me enseña una dicha que pretendo. Esta la adoro por fin, el más grande; y más supremo, y a él por ella le estimo, y fin desunir afectos: siendo aquel el que acaricio, no es aquel a quien venero, Pues para saber mejor tus amorosos intentos, este papel, que en tu mano no sin co ngojas advierto, me dirá . Ve a la oreja: eso sí, muérdela perro. De aqueste modo. Por Dios que es el alano ligero. Cardenio, no de quejoso te pases a desatento, y este papel que en mi mano miras, si intentas grosero abrirle, será segundo misterioso mongibelo; que en seña la nieve fuera, y guarda la llama dentro, y al tocarle, podrá ser que su recatado fuego, ardientemente te abrase, y te queme helado incendio. Sin temer tus amenazas miraré ingrata. Qué es esto? . Grave pena; Fuerte daño. Ay señores, y que viejo! Tu con turbación, Lucia? Tú, sobrino descompuesto; qué ocasión? . Yo la diré; que tu hija. . Calla necio. Para decirnos su amor nos anda aquí por ejemplos, y ya pasó la Cuáresma? Queréis los dos? Mucho temo. Acrecentar mi congoja ved que no es estilo cuerdo por impedir un dolor aumentar un sentimiento. Ese papel te dirá sa lo que calla mi silencio. . Pues si usted se va enojado, yo con mi Julia me entro. . Dame, dame ese papel, y de una vez apuremos. el tosigo que me mata, antes mucho de beberlo. Toma señor el papel, y mira si yo, si puedo. Ha como la turbación, tu culpa me está diciendo. Mayor Monarca del Orbe, amparad mi justo intento! Con que temores al golfo de aqueste papel me entrego! No le es, señor, el papel? Aparta, que ya le leo. En Dios Padre poderoso, Criador de tierra, y cielo, y en JesuCristo su Hijo, con amor, y con Fecreo, por el Espíritu Santo fue concibido; qué advierto! esta no es la ley de Cristo? ya bebí todo el veneno: no leo más, que de indignado el gran Marte, juzgo, y temo, que dejando lo piadoso ostente lo justiciero; y las culpas de Lucia pague este infeliz viejo: sin duda que en casa entra algún Cristiano encubierto, que su engañada dotrina en aqueste fácil seso quiere introducir aleve, y quiere engañar resuelto; pero a tan grande dolencia, con el discurso curemos, y el disimular ahora, sea el principal remedio: otes de leer el papel, vensabía mi pena hallar más riguroso pesar, y no he visto cosa en él, que te culpe, ni me aflija; Hay justa amorosa ley? Aquesta tarde el Virrey viene a verte, verás hija de los Dioses soberanos un retrato superior; y muestra grande rigor contra todos los Cristianos Porque, señor, riguroso con ellos esta el Virrey? Porque inventan nueva ley siendo el rito escandaloso. No es muigrande su humildad y en su juicio no se mira; castigada la mentira, y premiada la verdad. No sustentan al hambriento, y no visten al desnudo? no dan acentos al mundo? y de beber al sediento? No resiste a la malicia; valiente su honestidad? no tienen todos piedad? no guardan todos justicia? Y puesta su confianza en su Rey, y su señor, entre la fe, y el amor, no gozan a la esperanza? Porque, dime, es perseguida esta ley? Suerte airada! Mas ya veo que envidiada es, por ser la preferida. Porque en grato beneficio, o atrevido, o inhumano; negó esta tarde un Cristiano a Marte; fiel sacrificio? Aunque él a su Dios aclama, al mandato del Virrey, para cumplir con la ley ar ardió en encendida llama, la vida en ella perdida se exaló en incendio fuerte. Esa que parece muerte fue. . Qué fue? Triunfante vida. ̱. Que esto escuche mi rigor, y que no la mate ahora! Pascasió viene, señora. El Virrey entra, señor. Arecivirle salgamos, pues tanto bien merecemos: angustias disimulemos, que así el dolor aplacamos. El primero, mi desvelo será el que a sus pies postrado. do Qué hacéis señora, no he esta- nunca tan cerca del Cielo. Lo más señor de mi vida osofrece mi lealtad en mi hija. Que veldad ala del Sol parecida! De vos el vulgo severo, en su juicio sospechoso dice, que sois riguroso, porque os mira justiciero. Yo lo creía primero queos viese; mas ya señor que he visto vuestro valor, culpo la vulgaridad; quien ostenta la piedad puede tener el rigor? De vos decía (que joya mi vista al vulgo condena) que sois ardiente azucena, y que sois nevada rosa. mas perfecta, mas hermosa osmiro a la luz atento. Detanto merecimiento sois velleza superior. puesto que os hallé mayor que fue el encarecimiento Como honrar a los humildes es proprio de la nobleza; cuerdamente sus efectos ejércita V. Excelencia. Porque Lucia no tiene mas que ser criada vuestra como su padre; ah dolor, (cho si lo que sé no supiera! Qué es esto, dioses, que al pe- entro por oculta senda, que hel adamente me abrasa, y ardientemente me hiela? Ha, hermosa mujer, que presto que conozco tus violencias! Teodosió (que mal reprimo este dolor que me inquieta!) El buscar a los Cristianos solo a tu cargo lo deja mi atención, muera el aleve que del dios Marte blasfema, No quede, no en Zaragoza, ni la parte más secreta, que no busque tu cordura; que no inquiera tu prudencia, Así, señor, lo prometo. Muera esta canalla, muera, y si faltaren berdugos para sus muertes sangrientas, en Zaragoza ay Dotores, y no faltarán recetas. No sé que miro en Pascasio, que me inclina, y que me lleva a juzgar que por su medio he de cenir la diadema: . que por Corona de Justos, él los Cielos le reserva. Quiero apartarme del daño, y el mismo dano me acerca: voyme, que es indignación que una hermosura me venza, que me rinda una beldad, que me postre una belleza: mas ay, que sus bellos ojos influyen gratas estrellas, y cuando llego a mirarlas, no es posible no quererlas: vamos, que ya de la noche el negro manto se muestra, y el raso azul de los cielos, se va bordando de estrellas. Tan presto, señor, te vas? Tan presto, señor, te ausentas? Teodosió, otra vez te encarga mi amor esta diligencia. Y otra vez firme mi labio, revalida la promesa. No quede de aqueste incendió, ni la más leve centella, Este tiro se destruya, sin que alguno le defienda. Vivan nuestros Dioses. Vivan. Mueran los Cristianos. Mueran: hay hija del alma mía, contra ti mi voz se alienta; pero aplicaré el remedio, que más justo me parezca, antes que a cortar la parte inficionada me atreva. Cuando de su luz se aparta, que mal se mueve la huella! Cuando tu poder le asiste, que bien el brío se esfuerza! Cuando no halla oposición, que fiero un mal me atormenta! Cuando hay hambre la cuyuna, y que bien sabe la cena! Qué pesares! Qué temores! Qué peligros! Qué violencias! Marte se quede contigo. Vaya Dios con V. Excelencia que no acierte a no mirarle! Que ya no acierte a no verla Por él he de ser dichosa. Feliz he de ser por ella. Oh aplacuense mis tormento Oh mitiguense mis penas! SEGUNDA JORNADA
JORNADA SEGUNDA
Lucia será tu esposa, y antes que estar ofendido has de estar agradecido de verla tan desdeñosa. Cómo puedo agradecer a la que llego a estimar, que me anticipe un pesar, y me retarde un placer? La hermosura que amorosa gasta (imprudente presteza, con su galán la fineza, aún antes de ser su esposa, Se expone con su afición; (si la ha llegado a gastar) a que la pueda faltar en la mejor ocasión. Y él, aunque su voluntad logró el favor pretendido se acuerda cuando marido de aquella facilidad. Y en el temor persevera; aunque consigo cruel, que lo que antes logró él; logrará después cualquiera. Mira si ostenta rigor, la que el álago te cvita, pues en no hacerle, te quita. para entonces un temor, Y mira si agradecer debes, debes estimar, que te excuse de un pesar, quien te retarda un placer. Pues señor hoy por tu medio, del amor a la eminencia he de llegar, mi dolencia sane tu cuerdo remedio. Hoy has de ser de Lucia, porque si os miro casados han de cesar mis cuidados, se ha de aplacar mi agonia. Vete, y no te vea aquí, porque puede tu presencia retardar mi diligencia, y estorbar que diga el sí. Pues yo me voy a esperar sola pena, o el placer. ̱ Hoy de Lucia has de ser. Toy fenece mi pesar. . Aunque ingrata, y desdeñosa no quiera su amor rendido a Cardenio por marido, erá esta noche su esposa. Yalos dioses soberanos timara grata, y fiel, uidándose de aquel bios, que adoran los Cristianos. o mi acero con furor tortará su cuello aleve, pques la adoración se debe solo a Marte superior. Jásale, y ya persuadida miprecepto la ha de hallar. Isalgo, señor, a estar uobediencia rendida. Hijamía prevenido liendras ya lo necesario parair a aquel santuario lelos Cristianos fingido, ponde Águeda esa doncella, que en Catanía vivio hermosa, marchitada rosa, sahabita apagada estrella Que aunque los contrarios ritos diverso crédito dan a sus milagros; hoy van a su sepulcro infinitos. Y yo quiero acompañarte, puesto que tu intento es justo, y en esto no doy disgusto a la gran deidad de Marte. Y en viniendo, si amorosa mi ruego te halla gozoso, será Cardenio tu esposo, y tú su feliz esposa. Yo su esposa, mira atento lo que intentas alcanzar, que me ofreces un pesar disfrazado en un contento. Esto ya está prevenido, y ya lo tengo ajustado Esto mi primo ha intentado? Tú primo lo ha pretendido. Que sea el amor del hombre tan ciego en lo que intentó, que adore a la que escuchó siempre con horror su nombre! Oh imprudentísimo aprecio del amor humano, en quien se halla estimado un desdén, y acariciado un desprecio! Lucia, luego ha de ser, que ya no hay que esperar más. Breve término me das. Es presuroso un placer, Él si que ofrece un amante, con la voluntad rendida, que dura toda una vida he de dar en un instante? Con dos letras me cautivo para siempre, y si primero su fuerza no considero, su explicación no percibo, contra mi amor, puede ser que si él si le llego a dar, lo que no gasté en pensar, que lo gaste en padecer. Que si todas repararan en él si que perseveran: o nunca se arrepintieran, o muy tarde se casaran: Y así deja que advertida. lo mire considerada, porque es para muy pensada acción de toda una vida. Ya no hay que considerar: Que en fin, señor ha de ser? Y ya más no he aguardar. He de quererle forzada? Has de estimarle oprimida. . Dilo, pues (penas atroces!) Señor, al suelo rendida, y a tus plantas humillada, te suplico, que si puedes. Si retratar mi acento quiere al galán que estimo por esposo, ha de ser con su aliento, porque su aliento es solo poderoso, para afectos mayores él se retrata, escucha sus primores, Sin principio criado, me concedas solo un día. Ya no puede ser, Lucia. Ni esto solo me concedes? Obedecer es forzoso, y al instante se ha de hacer Pues mira como ha de ser, porque ya yo tengo esposo. Qué dices? triste desvelo, bien mi temor recelaba! Quién tu sacro nombre alabaa nó teme algún desconsuelo. luego al punto se ha de hacer. . Di quién es, el que atrevido usando alevoso trato? Si atiendes a su retrato, no te hallarás ofendido. dilo, infeliz hermosural Pues escucha su pintura, en el lienzo de mis voces. sin esperar el sin constituido, fue del Padre engendrado, de entrambos el amor fue procedido, y son de igual potencia, tres personas unidas a una esencia. La Persona segunda, porsacarme de eterno cautiverio, con humildad profunda, para alcanzar mi amor dejó su Imperio, trayendo el fino amante, todo el cielo cifrado en su semblante. Largo, y rojo el cabello el cristal de la frente dividida, la nieve de su cuello, al ardor de sus hebras se encendia; y si el aire las mueve, aquel ardor se abrasa con la nieve. Muriendo por mi culpa, me rescato su voluntad inmensa, y no tengo disculpa si respondo a su álago con mi ofensa dándome sin desvelo, a costa de su sangre todo un cielo: si penas para el malo, si glorias para el bueno no tuviera; yo que en amor me igualo, de un modo le adorara, y le sirviera: puesto que estimo al que gobierna el Polo, sin temor, ni sin premio por si solo. Este galán adoro, por esposo le estimo, y le venero, todo otro amor ignoro, que como en todo para mi es primero. Mira, pues, si en quererle te hago agravio, siendo justo, piadoso, eterno, y sabio, si el oro martillado que la codicia arranca de la tierra: si el diamante ilustrado, de las luces, que el Sol en el encierra: si el mar que en su poder ingrato oculta me diera las riquezas que sepulta, si para mi el Aurora, cuando anuncia del Sol el vivo rayo, cuájara perlas, que su risa llora; y para mi se fecundara el Mayo, si fuera en glorias juntas todo el Orbe tapete de mis plantas, todo lo despreciara mi porfía, sin inclignarme a su mayor grandeza; pues con mi esposo alcanzo la alegría, sin temor que suceda la tristeza. Mira padre, y señor, lo que previenes, pues me das males, y me usurpas bienes, aunque írrite, y merezca tus enojos, aunque tu acero con impulso fuerte apague las antorchas de mis ojos, y la sombra se encienda de mi muerte, en querer a mi amante, siempre firme ha de Para cuando sus castigos detengo yo, y para cuando si ahora no la ejecuto, su justa muerte retardo. Alguién la instruye en la Fe, que algún aleve Cristiano, como he temido otras veces, sus preceptos la ha enseñado, que ignore quien es mas ya de mi experiencia me valgo, porque siempre una verdad se sabe con un engaño: y si me lo dice, iré, y daré cuenta a Pascasio, porque de una vez de dudas, y de peligros salgamos, (jo Que aún ha embargado tu eno los acentos a tu labio, sin que merezcan sus voces. la caricia, ni el estrago! si estás dentro del silencio mi último fin, fabricando presuroso la ejecuta, rompa tu golpe su lazo, que haces mayor el delito, si le haces considerado. Aquí de mi fingimiento: industria dame tu amparo, como escuché tus acentos, confuso sobre saltado, y una dicha sospechada, en tu voz contemplo, y hallo; porque dentro de mi pecho, no encuentre el gozo embarazo, que el contento le mitigue sin poder hablar, aguardo, para que entre el alegría, que la dé el pesar espacio. Cuando esperaba medrosa, señor, hallarte indignado, el enojo que aguardaba, estar, siempre constante. se ha convertido en álago. Mira si alguien nos escucha No veo en todo este cuano ninguno que nos atienda. Ea industria, prosigamos; pues al Dios que tei veneras, y la ley que estimas guardo. Qué dices, señor? deten- las nuevas voces al labio, que por ser tanta su dicha, el crédito las retardo: tu guardas la ley de Cristo? tu mereces ser Cristiano? Desde que te hallé el papel me hubiera yo declarado, que estaba ya por hacerlo, el corazón reventando; sino temiera confuso, lo que ya te escuché claro; y por saberlo de cierto, de aquella industria me valgo de casarte con tu primo. Mas ya Lucia que entrambos una misma ley tenemos, y un mismo Dios veneramos, aunque la voz que pronuncio es cautela, y es engaño, porque me diga el Maestro, que en su ley la ha doctrinado temo contra mi se enoje el gran Marte soberano: quisiera, que quien te enseña a ti los ritos Cristianos, a mí me instruyera en ellos, pues por temor de Pascasio, recelando sus rigores, andan todos ocultados. El corazón temeroso, ni creyendo, ni dudando, la mayor felicidad, que en tus voces he escuchado late dentro de mi pecho, con tan equivoco amago, que no sé ni es de contento, ni sé si es de sobresalto. Mas ya, señor, que a mi ley, tu cariño se ha inclinado, y aquesta tarde al sepulcro desanta Ajeda nos vamos, allí verás mi maestro. Quién es? El noble Casiano. Venció la industria: hoy verás. traidora hija tu estrago, ve a prevenir lo forzoso mientras yo voy a Palacio; que agora con mayor gusto de tu presencia me aparto. Viva la ley de un Dios solo. Viva Marte soberano. Con esto me voy contenta. Yo con esto voy penando. Por cierto que es para espacio contento, sin que te aflijas, en ver tantas sabandijas, como andan por Palacio. Miren a un adulador, que al Virrey su voluntad le persuade, que es piedad, lo que sabe que es rigor. Un día, que en mi presencia. escupió con eficacía, le dijeron con que gracia ha escupido su Excelencia. Ya de músicos cercado sale, y su amor le previenen, pues porque lo entienda, vienen diciendoselo cantando. s. En los ojos de Lucia madrugaba un claro sol, que no se atrevió a salir sin licencia de otros dos. No la despertó el Aurora, que otro sol la despertó, que salió al campo primero, y antes que él amaneció. A señor, en tu alegría, conozco yo, aunque ignorante, que has visto todo el semblante bellísimo de Lucia, en quien todo el Mayo asiste, y en quien perfección hallaste: dime, pues, dónde la hallaste? y dime, dónde la viste? Dírate a ti mi pasión, donde la miró mi queja, y para decirlo, deja, que repita la canción. En los ojos de Lucia, madrugaba un claro Sol, que no se atrevió a salir, sin licencia de otros dos, No la despertó la Aurora, que otro sol la despertó, que salió al campo primero, y antes que él amaneció. Vila en el campo, y en hora, que las sombras la hacen salva, aún lo se reía el albía, aún no llorada el aurora. El Sol con tibios desmayos, aún no ilustraba la cumbre, ni aún madrugaba su lumbre para dar al día rayos. Mas no impide su arrebol al día, que para el día, en los ojos de Lucia madrugaba un claro Sol. Medroso el Sol, y ofendido, a salir no se atrevió, porque de otra luz temió ser no sin causa excedido. Detuvo sus arreboles, que el Sol, cuya luz se alaba, para salir aguardaba la licencia de otros Soles. Los dos Soles de Lucia miraron hacia el Oriente, y el Sol repentinamente dio claridades al día. Dando a entender aquel Dios, pues luego empezó a lucir, que no se atrevio a salir sin licencia de otros dos. Al pisar su pre el vergel, quedaron de envidia, o pena como un papel la azucena, y colorado el clavel. Dormida estaba la rosa, pálida, confusa, y hierta, viendo a Lucia despierta, más jarifa, más hermosa. La Aurora entonces salió, y a esta flor que el valle dora no la despertó el Aurora, que otro Sol la despertó. Halló el Sol deshecho el hielo, sin que la sombra haga guerra a la patria de la tierra, ni a la Provincia del Cielo. Echó menos la armonía de las aves, y la salva con que festejan al Aláa, porque las conduce el día. Sin saber que festejó su voz a otro Lucero, que salió al campo primero, y aures que él amaneció. Atento en oírte, y listo, tan perfecta la has pintado, que en tus voces la he mirado, y en tus acentos la he visto, Sin que tú orden aguarde licencia, que he conseguido, o por las canas que peino, o por el puesto que rigo, Vengo, señor, a ofrecerte un contento en un aviso. Pues despejad. Ya, señor estarás obedecido. Has hallado quien adore al Hombre que llaman Cristo dímelo, porque mis iras no detengan sus castigos. Mas he hallado que pensab pues cuando el aliento mío te refiera los culpados, que he descubierto yo mismo a un tiempo te he menester justiciero, y compasivo. Compasivo, y justiciero me buscas, fiero, y benigno? Los dos extremos contrarios en ti se han de ver unidos. Sabiendo, que aquesta tarde, día en Cicilia festivo se juntan muchos Cristianos cuyos nombres he sabido en el sepulcro de aquella Agueda, hermoso prodigio: y entre ellos Casiano el noble, que encubierto, y escondido Cristiano, a Lucia instruye en este ignorado rito: y porque el boraz incendio está ahora a sus principios, será fácil de apagar con el aire del carino: también al sepulcro ella va aquesta tarde conmigo, por ser de todas las leyes el concurso permitido, y por esto te he avisado, pa para que afectos distintos, enti vean los Cristianos su más forzoso castigo: y en tus razones, Lucia, vea el error que ha seguido, porque en mendada no adore en el varon circunciso, y porque te mire a un tiempo justiciero, y compasivo. ̱. Hay amor, y como sabes unir el bien; y el peligro! vamos, que el bruñido acero entodo mi enojo afilo, aún no voy por castigar los Cristianos atrevidos, como por ver de Lucia los dos luceros divinos, en cuyo equivoco incendio halló el dolor, y el alivio. Vamos, Teodosio, que más en la dilación me indigno. Vamos, señor, y Casiano la vida ofrezca al cuchillo, Teme dCristianos mi enojo, pues llevo en el pecho mío el desprecio, que Lucia hace a todos mis cariños; y tema yo de sus soles los incendios vengativos, que me abrasan si los toco, y me ye lan si los miro. Tú que de Agueda eres fina amante, y en su sepulcro guarda vigilante, prudente Arsenía, a quien escoge el cielo, para que muestres tu Cristiano celo, ya repetido el día, en que tiene lugor nuestra alegría, vemos, y ya Casiano adora este sepulcro soberano. Divino Agricultor, cuyos primores fecundan las Cristianas bellas flores, cuando por tus razones elocuentes, maestro te veneran de las gentes: ya el concurso Cristiano, el monte sube por bajar al llano, para adorar la Virgen más hermosa, que en esta pira con quietud reposa. Lucia es la primera, que con Feverdadera. Llega causando espanto. Y la que humilde te venera Santo, la que a los pies de Arsenía está postrada, mas dichosa que en trono colocada; pues si tu ardor contemplo, de luz me sirves, con servir de ejemplo. Débota Virgen pura, que la humildad uniste a la hermosura: yo he de ser, quien postrada, y reverente adore tu virtud por preeminente. Casi a esta ley me inclino, y la contemplo; o amas lo que hacéis con vuestro ejemplo! pues si sois malas, mala es la sirviente, y esto por agradaros solamente; si es buena, y de virtudes ilustrada, viene a ser una santa la criada. Ya con firmes impulsos soberanos, van viniendo a este puesto los Cristianos. Vengan penas, angustias, y dolores, que son regalos, dichas, y favores; concededme salud, Agueda santa, y que ande firme, mi impedida planta; porque pueda en virtud perficiodarme, y en caridad, y amor ejércitarme. Qué gozo! . Qué alegría! Qué consuelo! (cielo. que esto en la tierra es senal deel quien no pretende seguir, quien imitar no pretende, muriendo por nuestro Dios, a la hermosa casta fénix. que en la llama de su Fe, para renacer fenece. Si entrara el Virrey ahora, y con piedades crueles, la corona del martirio pusiera él en nuestras frentes, hubiera alguno cobarde. que rehusara, o qué temiese golpe, que cuando destruye, es cuando más fortalece? Cuántos tormentos la ira compone, cuantas especies de martirios, los enojos, y las crueldades prometen, tanta sufriera constante, tantas resistiera fuerte, mas gozosa en las angustias, y en las penas más alegre. Lo mismo decimos todos Ea, verdaderos fieles, disponeos para el martirio, que ya, que ya me parece, que le tenemos cercano, y oculta causa me mueve a decir, que ha permitido el Dios que adoramos siempre, darnos a los tres el lauro, que en los tormentos se adquiere antes que a Lucia hermosa, pues permite que se quedé, porque padeciendo más, aún más su gloria se aumente. Ninguno ofenda Cristianos, ninguno conmigo entre, que a los que al sepulcro asisten prenda, castigue, o afrente. Este es Pascasio. Qué asombro! Grave mal! Desdicha fuerte! ̱. Noos asusteis, que no vengo con rigor como otras veces, no siempre el trueno amenaza, ardiente rayo que ofende; pues tal vez placida lluvia. entre aquel horror promete, porque a la vista de aquellas. claras antorchas, lucientes, cuantas empezaron iras, nobles piedades fenecen. la Virrey, y como engañas, lebrel entendido eres, que al que a de morderle lame, y en lamiéndole le muerde. Señor, nunca imaginamos, que tú a ofendernos vinieses, que no siempre los rigores, laflecha en el arco tienen. No siempre el aire se enoja, ni siempre el marse enfurece; ese volcán, que es centauro, compuesto de ardor, y nieve, no está siempre destruido, ni está congojando siempre, que tal vez la misma llama, que nos aflije, y ofende, templada en actividades. en estos valles florece, retratándose en las rosas, pintándose en los claveles, no creyeron tus ofensas, porque no te la merecen, el afecto con que aman, el respeto con que temen. , que este juicio, este discurso en dudosa ley creyese, Señor, aquel que a los cielos mira atento, y reverente, es Casiano, tu justicia a ejércitar se comience. (nos; Yo he de estimar los Cristia- y así quiero que los lleven a la cárcel. Pues, señor. No Lucia, no te alteres, que tenerlos prisioneros, a ellos, y a mí conviene. Siempre han sido muy piadosos en Sicilia los Virreyes. Y tu irás a mi Palacio; pues lo que miras floreces, a fecundar sus jardines, a entiquecer sus vergeles. Contento voy a la cárcel. Y yo a la prisión alegre. Agora la salud pido, porque antes que todos, llegue a la prisión que deseo, si esta dicha me concedes Agueda santa felice, el que tal favor merece: mas que miró! ya la planta. con velocidad se mueve, alábete el cielo todo: vamos al suplicio, fieles. Gran milagro! Gran asombro! Logro feliz! Grata suerte! Callad, infames Cristianos, que májico encanto os mueve a creer como verdadero, lo que es mentiroso siempre? Yo he de llegar al sepulcro; espera májica aleve, que el impulso de mi diestra. dará a tu muerte la muerte. Tirano, yo le defiendo. Señor, si mi ruego puede suplicarte, no profanes, y pedirte, que no llegues a este divino santuarlo, que de sí mismo florece. En mala ocasión, hermosa Lucia tu ruego viene: apartad, que con mis manos. Mira hombre no te quemes. . Si hará, y tu mano blasfema, No profanes mi se- pulcro, el rigor del cielo teme. La Santa habló. Qué prodigios! Qué alegrías! Qué placeres! Tala, destruye, quema, abrasa, prende, intrépido, constante, y presuroso, consume, arde, irrita, amaga, ofende, que esta mano que aflijes luminoso, si tú la enciendes, contra ti se enciende; pues si a valerme de mis iras llego, el fuego suyo abrasará tu fuego: conviértase mi mano en vivas brasas, No he de temer tus acento, Májica falsa defiende tus cenizas de mi mano. defiéndelas si pudieres. verá el castigo patente. Qué me abraso! qué me quemo quien me agravia! quien me ofende Agua, que el Virrey, se quema Castigo el cielo le ofrece. Toda la mano se abrasa. Y todo el brazo se enciende y harán mayor efecto mis cautelas. Tú que mi diestra, con tu incendio abrasas, como enciendes lo mismo que me hielas, si por templarme tus ardores pasas a mi brazo, que en vano te desvelas; pues que me da tu fuego sin desmayos para ofender Cristianos, cinco rayos, volcán soy, que el incendio fulminando da la muerte con rayo, y con estruendo, ardor, que en el ardorse va aumentando, y destruye con irse destruyendo. Enojo, que irritado va irritando, y fiera, que ofendidava ofendiendo; quien al verme no teme, y desespera? pues soy rayo, y ardor, y enojo, y fiera? Llevad los tres, porque pretendo honrallos, pasando mi carroza por sus cuellos, no leales, furiosos mis caballos se muestran, irritándose con ellos. Este fuego me sirva de abrasallos: mayor será su ardor para ofenderlos, quien quisiere agradarme, y destruillos, en mi cólera afile sus cuchillos. Contenta voy en gloria que se advierte. Qué he visto tanta vista conseguida! Presto por el camino de la muerte llegarás a alcanzar el de la vida, Quién pudiera imitarte en esta suerte! Temerosa Lucia, y advertida, quedará del rigor amando a Marte. Tampoco tú de muerte has de librarte. Qué ha de bastar? IRCERA JORNADA
JORNADA TERCERA
Después que de ese Virrey, los trujo aquí su furor, nopuedo estar de temor, lanque estoy siempre en mi ley. Yaún con mañas insolentes, (hicharrón, que esto suceda! sus partes hace. Hay moneda? Siendo su sayón. MTumientes. Mas cese mi murmurar, dome oiga, y me haga freir, llboca si quieres vivir, oir y ver. ̱. Yparlar. Eso a él le toca, sor tronera: solla en que amor se coció? Quedo que usté. ll. Que soy yo? olla no, más cobertera. Elserlo, antes me alboroza, que al fin, no es para jumentos. . Mire, que si me provoca, Y merece. . Qué? s bocientos. No sino una gran. Ch. coroza. . No es ocasión. Nunca un busón ha ofendido. Pues bastenos a mediar. Murmurar. Digo que acepto el partido. Dónde dejas a los dos? Aí en aquese jardín de Palacio, con su fin de su amor, y de su Dios. Qué sientes tu del Virrey? Qué siento? qué es un Nerón. Y tu ama? Es chicharron en el fuego de su ley. El a veces con furor. necio intentó convencerla, y a veces cuerdo atraerla, con la caricia, y favor. Mas en vano es su porfía, porque a tanto persuadir, ella es roca en resistir. Yo a librarla me atrevía, Sin que te parezca hierto. Pues con qué? Con engañarle, y el riesgo salvar con darle su muy lindo pan de perro. le diré, que es su busón. Y yo a ti. que salen ya, y punto en boca. Para que es amor tirano, tanta flecha, y tanto sol, tanta munición de rayos, y tanto severo arpón? Para quien no te resiste, sobraba fuerza menor, bien conoce tus violencias mi rendido corazón. Para que es ardor tirano, tanta flecha, y tanto sol? Aquesto me huele a glosa. Pues huela, y calle, tontón. Si a la hermosa flor, a quien alegre, el Mayo vistio, por gozarse entre sus hojas, suele requebrarla el Sol. Si el bruto, aunque a lo sangriento le lleve su inclinación, vemos, que de ella guiado supo también que hay amor. Si la amante tortolilla, entre el arrullo lloró, o ya de su esposo ausente, o entre el celoso dolor: que mucho Lucia hermosa, que firme te adoré yo, cuando la flor, ave, y bruto me enseñan esta lición? Y que mucho que repita en tristes quejas mi voz, viendo mi noble fineza, y tu ingrata sinrazón? Para qué es tanto desdén? para que es tanto rrgor? para que es amor tirano? tanta flecha, y tanto sol? También, si bien lo reparas, notarás en esa flor, que al beber del Sol los rayos, festejas a quien la crió. Que si el bruto, lo sangriento dices, que en piedad volvió no fue amor, fue agradeces imitando a su hacedor. Y que si esa tortolilla la ausencia, y celos sintió, no fue ocioso sentimiento, precepto, sí, de su unión. Pues si la flor, ave, y bruto, aunque irracionales, hoy, a que agradezca me enseñan que mucho que llame yo esposo, a quien debó el ser! y que mucho, que a tu amor le advierta, que en mi firme no ha de vencer tu tesón, aunque mil mundos me des ni aunque mire en tu rigor Tanta munición rayos, y tanto severo arpón. De esposo contra tu ley, siempre Marte se ofendió. L de esposo, que es más que Mas Marte ofenderse? es error. Amor humano, al divino, no impide en perfecta unión Amor divino, al humano, si impide pues la negó. La unión de dos almas, di, toda ley no la oscivó? Sí; pero en aquesa ley, se pudo hallar excepción. Si un Dios, a otro Dios ima como esa no hallo en mi Dio Como en el mío la halle, y él a ninguno imitó. Pues engáñame si quiera. Yerros los engaños son. Pues no me creguen tus ojo Luces te dieran mejor. Cómo siendo hermosos soles? Mudándote la elección. No quieres a otro? Sí. Y a mí me aborreces? No. Luego me quieres? Te engañas. . Cómo? Ignoras mi intención. Pues qué es tu intención? Mirarte: (inspíreme amante ardor) como a quien suave instrumento de mi triunfo ha de ser hoy. Pues si mi dicha consigue. Pues si la mía alcanzo. Lo incierto de esa esperanza. Lo cierto de ese favor. Repita, pues, mi contento, hablando con tu rigor, que pues que no me aborreces, según tu voz confesó. Para quien no se resiste, sobraba fuerza menor. Y repitan mis finezas, contigo hablando mi Dios, que pues que te adora el alma abrasada en dulce amor, bien conoce tus violencias. Mi rendido corazón. Callad, y tu cierra el labio: pese la necia canción, y también pese a tú acento: pues que traidor pronunció, tan descubierto el de saire, tan embozado el favor, si no es que a mi injusto afecto diese el castigo tu voz; pues antes que el de los Dioses mi impropio agravio sintió; pues como ingrata te atreves en mi presencia (ah dolor!) a otro articular afectos, sin mirar, que mi furor es rayo, que abr asaba, cuanto se le muestra oposición? Porque también tus afectos bárbaros intentan hoy inficionarme el oído, y esto es justo, y eso no. No temes en tu maestro mi ejecutado rigor? No, porque sé que en su muerte a más vida renació. Como cuando de los dioses fue blanco a su indignación? Como son dioses fingidos, y no lo es por quien murió. Qué dices? calla, y no fíes tanto en mi amante atención: mira, no falte, y acabe de un mismo golpe a los dos: dejadnos solos. Qué cara! Mas que me despriban hoy. Qué dices? Que se endemonia. No acabáis? San Chicharron me valga. Veré, si con mis razones hoy venzo a mi sinrazón. Cuando mi Fe está conmigo, no desmaya mi valor. Aunque nunca permiti despura a ningún Cristiano, y esto me llama inhumano, cuando es noble celo en mí, Hoy quiero hermosa Lucia, deponiendo lo Vitrey, ver si a esa tu ciega ley le basta a dar luz la mía. Tu dices (esto conviene cuando miro en mi dolor, que si me ciega el rigor también mi amor me detiene) tu dices en fin que eres. Esposa del Dios que invoco. Mujer, vete poco a poco, si es que reportarme quieres. Es que habló mi corazón. Pues los afectos dejemos; y solo en la ley hablemos; asi templo mi pasión: no guardas la ley, de quien fue hombre, y crucificado. en Gruz murió? Si he guardado. No dices qué es Dios? También, Señor, inspiradme vos. . Pues cómo, justo esme asombre a un tiempo es Dios, el que es hombre? Como a un tiempo es ho bre, y Dios. Qué rara ilusión! pues, di, eso de quien se confirma? De mi Fe, que ella lo afirma. Sin qué tú lo veas? Sí. La razón no te provoca Aquí me valga; para que en todo victoriosa salga de Casiano, el aviso; es sin segundo, repitalo esta fábrica del mundo, y en prevenidos desvelos, a no creer, sin comprenderlo? No, porque me toca el creerlo, mas no el comprenderlo toca. De tu error, ya cogí el fruto, pues sin dispurar creyo. Es, que en tal misterio, yo solo creo, y no dispuro. Pues qué te obliga a quererle? Qué te obliga a tu afición? Una suave inclinación, un gusto sin entenderle, y una estrella en conchisión Pues también, justo es lo diga: a mi a quererle me obliga, gusto, estrella, inclinación. Pues dime; ya que dispuro por darte, así más renombre? porque a tu Dios le das nombre de Criador, si es atributo de los míos? Es error. El negarlo, es ofenderlos. No lo es. Por qué? Porque ellos son criaturas, y el Criador. Tan grande es su poder? la arquitectura hermosa de esos cielos; remontando el querub, de fe abrasado, el Será fin hallado, y las Dominaciones, con los Tronos, pidiendo exortaciones, el Ángel al auxilio presuroso, ese Lucero hermoso, y en distinción de estrellas la armonía, la triste noche, y el alegre día, el luciente farol, la Luna hermosa, los frutos, plantas, y fragrante rosa, el pez, el ave, brutos, y portentos, la oposición unida de elementos, realzando de esta hazana, el fiel renombre del batro inútil fabricar al hombre, y por llevar la palma, de un aliento infundirle toda el alma, convocando a esta acción, a esta eminencia recíprocos poder, amor, y ciencia Luego no concediendo nada de esa verdad, pues se está viendo, en que si por Criador se conociera, ni se hubiera afrentado, ni muriera, si no es pasando al verte convencida: no dices tú, que al hombre le dio vida, y que al bruto también? Fue su grandeza. Luego no fue tan grande su fineza; pues siendo en el nacer igual el fruto, no debe el hombre más que debe el bruto? Qué es impropio el discurso, también se ad- Cómo lo provarás? (vierte. De aquesta suerte. Al bruto darle ser, fue para servirle al hombre a quien crió a su semejanza, al uno le dio instinto al instruirle, distinto al otro, y en fiel balanza, al hombre las potencias, y sentidos, con que ve la verdad, y huye el engaño: al bruto concedió solo bramidos, con que aunque siente el mal, no sabe el daño: dio al uno en su albedrío majisterio, al otro cautiverio: un alma irracional, y sensitiva, al bruto impuso, y al hombre, porque viva mas noble, y por premiarle, un alma racional quiso inspirarle, y al acabar los dos su frágil vida, sin que la misericordia esté ofendida, el bruto acaba el alma con la muerte, porque hasta allí no más llegó su suerte, y el hombre, sino muere en su desgracia, acaba a lo mortal, vive a su gracia: si entre el bruto, y el hombre ay diferencia. mira, pues, a la luz de esta evidencia, Sofísti cas sutilezas, no vencen a mis verdades, y pues no te persuades, persuadante mis finezas; Porque sé que en repetirlo la doy pesar, lo he de hacer, aunque en mi auré menester muy poco para cumplirlo. Dejemos, pues, el encuentro, y no amor más se defienda. Eso es dejar la contienda. Es, que es volver a mi centro, Si no es delito el quererte, para que es la tiranía, si es culpa tuya, y no mía, mi amor, de qué es ofenderte? Yo tengo culpa en tu amor? Pues no es cierto? En que lo hallaste? En ti, pues que me miraste. Qué mal sufrido dolor! . luego mis ojos son, quien causan tus ciegos enojos? Sí, Lucia, que tus ojos son en quien miro mi bien. Son prisión de mi albedrio, son gloria de mi tormento, y son al fin de mi intento el norte por quien me guío. Pues ellos son la causa? Sí. Pues yo; aquí de mi empeño, . Su voluntad, hoy de ellos te he de hacer dueño Finges? No, y espera aquí; mas mir, que tal victoria te haga olvidar tu pasión; pues por tormento, y prisión te doy norte, bien, y gloria. Aguarda, porque no infiere mi amor favor tan tirano; mas prémieme ahora tu mano, y venga lo que viniere. Si se fueron? mala suerte! Quién entró? Quien ya se va. Cicharrón? No es tiempo ya? Siempre yo gusto de verte. Frito? Porque de mi enojo tu humor siempre exento que Sí, más tanto agrio me acedo No seas frío. No lo escojo; Porque a mi nombre, y oficio lo caliente corresponde; mas dime, tu furia, donde la has trasplantado? en perquíz De tu granseveridad, con otra cara te veo. Es que logro mi deseo. Qué, señor? al fin gané en mi porfía, gusto, dicha, y opinión. Que es decir en conclusión que se ha rendido Lucia. Es verdad? cni Plaza famosa: mas que la obligó? i Indiscreto; que pudo sino mi afecto. No pudo ser otra cosa. Nunca a mujeres tan bellas obligan. Manos avaras, sidoblones de dos caras, tan parecidos a ellas, lágala para la fiesta, upara el pasco el coche; la música por la noche, y el villete por la fiesta, el guarda infante, soldado, porlo ancho de conciencia, el embuste con licencia, y sin ella el desenfado. Losufrido de un marido, loceloso de un galán, lo cotidiano de un dan, ylo muy viejo de un pido. lo del ser firme amador, ya ellas no pedirlas fe, laquella arca de Noc de la gran calle mayor. Yal fin, aunque amante fueres, despídete si no das, que estás cosas, y otras más obligan a las mujeres, ls Calla. No busco tu enojo. Porque de sus bellos ojos, soyme ha de hacer dueño de ellos. Y pedistela de ojo? Una cuerda, es evidente, que se ofende importunada. ̱. Si, más la cuerda apretada (quiebra más fácilmente. Mi señora me ha mandado, que esto os dé. Naci dichoso: será favor. Y vistoso, pues por ti se ha desojado. Mas que funebres despojos son los que veo! Y os ruega, que pues que su vista os ciega, aquí os alumbren sus ojos. Rara mujer! . Porque, di? Porque ellas todas a puesta sacan los ojos, mas esta, solo se los saca a sí. La luz cubierta me envía, cuando sin ella te veo, tan gentil fue mi deseo, que esta crueldad te pedia, especie de tiranía fueron tus ciegos enojos; pues viendo que estos despojos me darían más pesar; tus ojos fuiste asacar, por sacarme a mis ojos: si aún yo esta impiedad en mí (no es posible) ejecutara tu rigor me disculpara; mas quién te disculpa a ti? si aunque imitases aquí la vivora, que al nacer, rompe su materno ser, te culpa ella, pueyo, dice, por tener vista lo hice, mas tu por no la tener Si es delito el no estimar, y tu Dios con mano inmensa te dio esos ojos, ofensa no es, lo que él dio, despreciar? Luego me has de confesar, supuesto que desechó tu imprudendia lo que el dío, que darlos fue impropiedad, o que de aquesa impiedad. tu propio Dios se ofendió: si mi amor te había ofendido, no fue injusto el ofenderlos, vengaraste en él, no en ellos, pues culpados no habían sido, si hermosos habían nacido; no fue tu enojo cobarde, pudiendo en mi hacer alarde, con mirar de tu pasión, mas que cansa mi razón, si llega el remedio tarde. Es responso; o aleluya? señor, bastan las obsequias. Que contra si . son dos disparadas flechas, que me matan; y sus rayos confusamente me ciegan. Vive Dios que está borracho, pues que dos pestañas muertas le ciegan, si no es que mire en sus ojos las cándelas. Asombro me da su vista, dudas me dan su presencia; y entre el asombro y la duda, no sé a cual antes atienda, Revuelto anda el río, voyme. Pues cogerá linda pesca Buena; o mala, y olos toros los quiero ver desde a fuera. Tu erer el toro? Cirón; porque vuelva la veleta. Que se valiese está ingrata de una piedad tan severa, y que su error la cortase, resolución tan sangrienta! de que alarbe, de que monstruo tan impía acción se cuenta, sino es de una vil Cristiana, de un basilisco en fiereza; de un cocodrilo engañoso, de una fingida firena; de un aspio, que entre las florte traidoramente se alberga, imitando por más cruel; excediendo por más fiera, al áspid, y cocodrilo; al basilisco, y sirena? Lo de buscona le salta, pues también un perro aciera Mas pues dijiste, a tirana; que al darme tus ojos, fueran ellos parte de olvidar mi afecto, pasiones ciegas. Yo, en fin, te lo cumplire, mas será con tan funesta. venganza, que aún tu hermosun que fue siempre en la formena de mi enojo, el iris bello, que aplacaba su inclemencia hoy, tan despojo a mis iras se ha de ver, que a mi impaciencia en vez de templarla humildle la he de erritar más soberbia; tu vil Dios has de dejar, sacrificando a la eterna sabiduria de Marte, que en claro solio se asienta Mas si ciega con tu ley, mas si con tu eror resuelta, a ello te niegas; yo haré, que un vil verdugo, en tu ofensa empuñe acero animado, que desparando en la tesa nieve de tu blanco cuello el diluvio de su diestra; o mi incendio la derrita, o su acero brote en ella, d para escarmiento del mundo que a río rovuelto ganen vengar mi venganza pueda. sayones con mi cabeza. . decora lucientes, donde . Y yo tamblén, pero tate, con ira, rabia, y fiereza, vamos de aqui no suceda, Llevado mi desvelo de un oculto fernor, ardiente celo, que como inspiración me persuadía, quitase la ocasión de que nacia el darle atrevimiento al cruel Pascasio, en su lascivo intento, y que en mis ojos, aunque el mal se allana, también vi en ellos, que el remedio estaba, noble Cristiana, firme, y animosa intenté, que esa acción tan valerosa, haciendo cual Joseph, que firme escapa huir el riesgo con dejarla capa, y ahora me trae mi amor agradecido: a alabarte, Señor, pues ha salido con tu amparo de tantas aflicciones, repitiendo mi voz en tus canciones: todos te alaven, y con firmes modos, que Lucia te alabe más que todos; pues su deuda es mayor, mas tus favores: más, o justos temores! que es poco mi caudal a tanta paga; mas porque a mí y al mundo satisfaga, ya envías a tu hijo: empeño grave! porque él piadoso, mis ofensas labe. Pero como mi Dios, cuando finezas intento yo pagar, tú más grandezas aumentas al favor, pues a costarme llega, el morir tu Hijo, por librarme de una ofensa, que Adán hizo atrevido, y siendo tú, Señor, el ofendido, por remediarsu acción tan comprendida, a tu Hijo das muerte, a mi la vida: con que te pagaré mercedes tantas? con postrarme, Señor, solo a tus plantas, y pues siempre perfecto recibes la oblación de un noble afecto, del mío, pues, no ignoras interiores, recibe los ardores, que en la hoguera de amante te ofrece el corazón, firme, y constante; y pues que el ofenderte te da enojos, recibe el holocausto de mis ojos. Ya Lucia, su amor le ha recibido. Pero quién a mi voz ha respondido? El que viene de parte de tu esposo, Lucia, a darte el parabién dichoso. Luego con esa fe, ya aseguraste, que no perdí en mi acción? Antes ganaste, advirtiendo, que fue en tu noble afecto, suya la inspiración, tuyo el efecto, y que estímate avisa el sacrificio. En qué me avisa? En este beneficio: cobra luz, queda en paz, que así mortales. sabe el cielo premiar finezas tales. Aguarda, pues que me importa que tu nueva me deje luz, si el alma allá me lleva. Con pesar, amor, y celos, triste, firme, y despreciado, hoy Lucia mi cuidado busca alivio en sus desvelos. Triste, cuando mi pesar me acuerda, que en cruel porfía, volviste en sombra aquel día, con que me solias mirar. Firme, cuando mi amor sé qué olvidar no has sabido; pues vencerle no han podido, ni el asombro, ni el dolor. Celos de Pascasio, al ver, que te adora, que aunque casta, para mi temor me basta el mirarte en su poder. Y así en tantos desconsuelos, viene amorir mi cuidado, triste, firme, y despreciado, con pesar, amor, y celos. De gozo no estoy en mí, con tan inmenso favor: mas quien ha entrado? ah ria mi primo fue. Pero allí la he visto; yo llego a habla mas como aliento imprudena al no verla tan valiente, y tan cobarde al mirarla. Huirla oca sión es mejor que aunque siempre me dispuso mi honor a vencerla, puso divino auxilio el valor. Y así será ciego abismo, cuando esta verdad no sé, esperarla pues se ve; si será el auxilio el mismo. Aguarda, prima, señora, noves, no adviertes, no miras, que si el semblante retiras, dejas sin luz a la aurora. Si piensas que mi desvelo, cejó al ver tu ciega calma te engañas, que a solo el alma, adoro. Plugiera al cielo Vuelve el rostro, no le escondas, que no verle es más desdicha. Que ajeno está de mi dicha. que no vuelvas, ni respondas? No te he dicho que apetece otro dueño el corazón? Tan grosera es mi pasión, que ese desaire merece? Vete, pues, y no a los dos ofendas. Tirana ley! pero, dime, es el Vitrey? No es si no solo mi Dios, Deja esa ciega porfía, y mira en tu amor cruel, si te ha dado vista? El; pues quien si no Dios podía? Válgame mi admiración! Teodosió, Pascasió, advierte. Por qué llamas de esa suerte? Por mi asombro; y confusión, Sin vista no te asombre, y con ella asombro más? Con vista? asombro me das! La causa? . Yo la diré. A un hombre un monstruo asaltó, y al envestirle, arrojado el hombre, le halló humillado al monstruo, y más le asombro; cuerdo el valor le notó, que piedad, como asombraba al que en lo cruel se empeñaba, a que respondíó, que en él solo esperaba lo cruel, mas la piedad no esperaba. Monstruo de hermosura, aquí mi vista mi amor te hallo, entonces no se asombro, más ahora al mirarte sí. Preguntarme ahora yo, que como si ciego amaba, con tu vista me asombraba? y respondo a tu porfía, que si ciego te quería, otra vista no esperaba; y así mi voz aclamó confusa, en lance tan fuerte, Teodosio, Pascasió, advierte. Qué tienes? . Qué es? Que sé yo, que presto un pesar responde! . y que poco un gusto dura! ese asombro, esa hermosura, que entre esos ojos se esconde, Dudo si son sueños vanos. Aún dudo si estoy despierto. Ahora miraran si es cierto este Dios de los Cristianos. . Qué haces? No es desvarío? si me ha urtado alguno, acecho, porque aquel ojo derecho, no dirán sino que es mío. No me trujiste sus ojos, dí, Julia? No hay que dudar: a dónde vas? A mirar si son postizos. . Qué enojos! no con disparates puebles tu intención: no te desdices? No, pues si hay cejas raíces, no puede haber ojos muebles? Si el sacarlos, verdad fue, como ahora los tienes dudo. Como volvérmelos pudo aquel por quien los saqué. No era acción más nafural del rigor librarte, di? No, porque convino allí la acción sobre natural. Si el riesgo estaba en mirarlos, injusto no fue volverlos? No, que en vuestro error a ellos no fuera injusto culparlos. En volverlos a tener, que malician tus locuras? El que se halló mal a escuras, y quiso volver a ver, Culpar es bien la ocasión. Cuando ella culpa ha tenido? Luego culpada no ha sido? No, y dígalo esta razón: llegó a un clavel, y picó una aveja, y sacó mi el: llegó una araña, mas deel solo veneno sacó, aquí al clavel se culpó, no que la culpa es ninguna, que él es materia oportuna, que igual en las dos se ofrece, y solo culpa merece la intención de cada uno: Ciegos a verme llegáis, y os dan mis ojos veneno: llegad veréis con fin bueno, que triaca, y luz halláis: mas si al mirarlos culpáis su intento, es vana ilusión, que es honesta su atención; y así en tan ciegos abismos, culpaos a vosotros mismos, pues es mala la intención. Poderosa su hermosura sabe vencer mi rigor. Bien sé qué es loco mi amo mas es cuerda su locura. No sé si a mi ciego intento p le culpe en su tiranía. Que este entendimiento abnao Por cierto, que entendimiento que de una flor el candor chupó una araña grosera; lo mismo yo me dijera sin ser arana, ni flor. Mas si es ciego este rapaz, disculpatan mi porfía, tu desengañó Lucia nacio para mi incapaz, Pues tanto tu vista en mí me ha sabido enajenar, que en ti solo me sé hallar, aunque nunca me hallo en tia Y así si dejas tú ley, lograrás con suerte honrosa, dar hoy la mano de esposa. a Pascasió tu Virrey; pues tanto llego a adorarte, no lo admires, que quisiera en esa diáfana esfera por mi diosa colocarte. Y yo. . Qué? Te colocara a ese pabellón radiante. Y qué más? mas al instante de un puntapie te arrojara, Qué dices? Mi vida está de su respuesta pendiente. Que sin duda lo imprudente, ciego olvidando os va, Que eso no lo estimo, pues siendo esposa de mí Dios, a esa esfera; y a vos pienso mirar a mis pies. Albricias, que aunque desvelos me den su fineza rara, los que no son cara a cara, parece que no son celos. ̱. Un volcán soy irritado. . J. Ves aquella cara? . Pues. Qué te parece? . Qué es de algún sastre mal pagado. ̱ Tanto estimas a tu honor? Tanto, pues sé que en perderle llego a mi esposo a ofenderle. Pues ahora, justo furor! porque vea tu imprudencia, sientre el pretenderte honrar, por verte ciega afrentar, haurá alguna diferencia. A esa casa, donde el vicio, igual a todos se emplea, la llevad, para que vea suignominia; y su perjuicio. Qué aguardáis? Válgame el cielo! acuyo favor invoco. Qué tarde el remedio toco! Mucho sufre mi desvelo! Pues como Teodosio, no. ejecutas tú mi intento? Basta que mire el tormento, sin que lo ejecute yo. No llegas Cardenio, a usar sulcaltad, que te detienes? Por tan cobarde me tienes, que yo había de llegar. Ay Dios, qué me mira listo! No, pues por más afrentarla aqueste ha de ir a llevarla. Digo, que no me resisto. Anda sayón. Es mentira: señores, ya he protestado, que hago este sayón forzado; parece que se retira, vive Dios que está agartada. No la llevas? Cosa es cierta; pues si tú la haces abierta, ella la ha hecho cerrada. si el valor me quitó el miedo he llegado a imaginar, pues yo tirar que tirar; y ella quedo que quedo. Apartate. . Hay me consagró, vive Marte que trasudo, siendo yo solo el que sudo. ella es quien hace el milagro. Vosotros llegad. 1. Es inmoble! 2 Es un peñasco! Qué fiero! Prodigio raro! Qué espero! Está más dura que un roble. Pues mi enojo pruebe, ver si llevarla podrá, Pues si erre erre se está, no aura diablo que la lleve. Válgame! , . Tu ciego abismo. No sino mi grande asombro: eres roca? . A tus errores lo seré, tirano monstruo. No te han de valer encantos. El poder me valdrá solo. De quién? Del que necio ofendes; y así en su nombre te postro a mis pies, para que veas si hay distancia de uno a otro. Calla, déjame tirana; que me abraso, que me ahogo! Y que Barrabas se lleva, que pienso que es humo todo. Qué es esto, di, vil Cristiana? qué es esto hechicero monstruo? no bastaban los portentos de aquel sepulcro horroroso? pues que su májico incendio fue injusto freno a mi enojo: no bastaba el ver en ti esos prodigiosos ojos; cuya verdad, si la creo, al mismo paso la ignoro, sino ahora con más encantos, sino ahora con más asombros, después de desaires viles, mirarse a tus pies lo heroico de mi altivez, cuando a ella le parece el mundo poco: mas vive Marte sagrado, que a pesar de ese tu esposo, que dices que te defiende, holocausto lastimoso hoy te has de ver de mis iras. Aquese triunfo, mi gozo es solo el que de ti espera. Soldados, llevadla. Pronto estará el pecho a esa dicha. En un suplicio afrentoso, quitadle ese infame cuello Con eso le harás honroso. Muera así, quien necia ofende despreciando un Reino todo. ̱ Viva así, quien sabia elige dicha eterna, y no ese polvo. Iré a estorbar su crueldad, convocando lo quejoso del pueblo, por si en su muerte hoy la de Lucia logro. . Y yo también a llorar, aunque el corazón gozoso, no sé que tiene acá dentro, sino es ya que misterioso de Lucia el Dios me inspire; y si es así, y sois piadoso, Señor, o viva Lucia, o dadme muerte a mi propio Un refran, y esto a los dos recogeros, es decir, desde hoy a buen vivir. Qué dice el refran? Ay Dios, dice, cumplirle no escojo, cuando pelaren sin tino la barba de tu vecino. Eche la suya en remojo, que la mía no es error. Si tus faltas se apuraran. Qué faltas en mí se hallaran? Más que en mula de dotor. Y cuáles son? Que eres terca. Pues no aura más? Mentirosa: muy limoa para golosa, y no limpia para puerca, perezosa en el obrar, mas ligera en responder, y muy diestra en envolver en ruido a todo el lugar, y que hace siempre la vez que algún recadillo acechas, loque te importa a derechas; pero lo que no, al reves. y si aprietas mi persona, tedire por concluir, que me faltaba decir lo de alcahueta, y busona. Mira si culpada fuera, la que se hallara golosa; perezosa, y mentirosa, terca, puerca, y embustera. u Pues que dirás atrevido, si confiesas, que en ti he hallado? Que lo doy por confesado, aún antes de habello oído. J. Si confiesas de ese modo; yo para el paso confieso, que verdad es parte de eso. C. Es por no negarlo todo. Pues si es, que este mal severo le hemos de oír con quietud, tomar estado es virtud. ̱. No es mal estado soltero. Es vida desvaratada, y en ella, ver es cordura, cuan poco la hacienda dura. Mas en casándose, nada. Un animalillo tierno, sabio nos quiere enseñar, pues dice a voces, casar. Más otro dice gobierno, Nunca el casar me agradó. l Te falta el conocimiento; pues no es bueno el casamiento? Si tuviera noviciado. Mas Lucia. suerte avara! ya va a morir por su ley. Siempre dije, que el Virrey de Nerón tenía la cara. Quien con pasión loca, y fiera ala inocencia castiga? pues la razón os obliga, decid a migos? qué Muera. A ser Moros nos aprieta el peligro: Lo despueblo, que aunque anda irritado el pueblo; se volverá la veleta. Pues dime, en riesgos tan llanos, que hemos de hacer? no te incitas? Géntiles hermafroditas, ni bien Moros, ni Cristianos. Mas ya el suplicio he adverti- do, y en él Enrique está. Dadla la muerte, y verá, cual de los dos ha vencido. No lo lograrás, tirano. Mas ya el tumulto llegó. Traidores, quien se atrevió a irritarme? Qué inhumano! con la gente de su guarda, el Virrey, cual monstruo airado, se empeña tan arrojado, que el riesgo no le acobarda? No, Enrique, en mi lograd esa venganza sangrienta. Este es Teodosio; que intenta impedirles la crueldad. Más que poco al sayón muestra hujur Lucia el suplicio! Admitid el sacrificio, Señor, de esta esclava vuestra. Aguarda, deten villano el firo; tarde esperé, sin duda mi culpa fue quien te gobernó la mano, si era tu ley verdadera, Cristo, o Dios, porque no vi vida, que tanto pedía porque otra vida le espera. Pero quien me ha respondido a vista de este dolor? todo es glorioso rumor cuanto en el alte he oídó. Alegraos pues, cielos, y en Lucia mirad, que muriendo vive, vida de inmortal. . 1. Salve esposa del Señor. 2. Salve virgen singular. 1. Salve divina Lucia. . 2. Y está corona triunfal, publique tu vencimiento, 1. Sirviendo a tu castidad aquestas palmas de adorno, premios que tu esposo da. Qué es lo que mirando estoy! si es ilusión, o verdad? Y Angelicos moradores, ahora el parabién le dad. Parabienes cielo, a Lucia dad, pues Virgen; y Martir se llega a gozar. Muere traidor. Ay de mí! Aquese es otro cantar. (do De una lanzada atravesa dejo aquese racional monstruo del Virrey; mas que es lo que mirando está mi dolor! muerta Lucia? ha fuerza divinal impiedad y de un infeliz destino. Aguarda, Qué he de aguardar? mi furor te acabe, pues, el mismo me azabará, Ya el toro ha salido. Pues en guarida no hará mal. Espera traidor Cardenio, acábame de matar; no huyas cobarde, si no es que temas, que este volcán de mi hidrópico furor te consuma al respirar. Hh pesía a los vil es Dioses! pese al destino fatal de mi estrella! ah y il Cristian 2. Ya dragón, a tu pesar. se ve triunfante Lucia. Bien a mi pesar será, cuando por no verla, en mí me quisiera sepultar: rabiando muero! 1.. Y tu logra esto, Teodosio afirmar. Y que aCristo, invoco firm pues él solo es la verdad. Y yo que blasfemo de él, pues no me puedo vengar, Y la bienvenida, cielo hoy a Lucia la dad. Venga en hora buena Lucia a gozar los premios, y triunfos, que su esposo da Y aquí de santa Lucia, fin de su historia se da, los hierros por los deseos, sino aplaudid, perdonad. C
